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  • Mi macho maduro me lleva al sauna y me entrega

    Mi macho maduro me lleva al sauna y me entrega

    Unos días después del último trio con Juan y su amigo, mi macho maduro,  me llamó para arreglar e ir juntos al sauna del que me había hablado, me entusiasmaba mucho la idea de que me coja en público, a pesar de que no eran muchos los tipos con los que me había acostado, en varias ocasiones me habían garchado con otro tipo mirando, y ya había experimentado, algunas veces encuentros de a tres. La idea de dejarme coger delante de algunos desconocidos me calentaba mucho, me imaginaba la cara de los tipos viéndome gozar con mi hombre y deseándome, me excitaba muchísimo, era algo parecido a salir del clóset, solo que dejándome ver con gente desconocida y que eran todos del mismo ambiente, o sea todos homosexuales, sentía que era como confesar que me gustaban los hombres y era bien puto.

    De lo que no estaba muy seguro, era de dejarme coger por cualquiera, hasta ahora no había tenido problema en encamarme con tipos que acababa de conocer en la calle, pero esto me parecía distinto.

    De todos modos acepté la invitación de Juan y fui a encontrarme con él para ir a ese lugar.

    Llegamos a la puerta, había que bajar al subsuelo, eso era en la calle Viamonte casi Maipú, en pleno centro de la ciudad. (Ya ese no está más, pero hay otros que se podía ir hasta que empezó la pandemia)

    Tocamos el timbre y nos abrieron la puerta, nos recibió un señor, que a mi me dio la impresión que me miraba demasiado, luego entendí que no era muy habitual ver entrar a ese antro, a chicos muy jóvenes la mayor parte de los tipos que iban, eran de entre 50 y 70 años, algunos pocos de entre 30 y 50, y definitivamente casi ninguno de 20, por eso cuando aparecía muy de vez en cuando un pendejito como yo, los tipos y sobre todo los activos, se los querían comer crudos

    Yo llegando con un hombre de más de 60 años y encima viendo que mi amigo pagaba las entradas, era como evidente que él era mi macho y yo el putito. Al pagarle el tipo nos entregó un toallón y ojotas, pasamos a la zona de vestuario, allí nos quitamos la ropa, la guardamos en un locker, nos envolvimos con el toallón y nos calzamos las ojotas, de allí fuimos a las duchas a darnos un baño. Había 6 u 8 duchas individuales separadas, pero sin puertas, o sea cualquiera que entraba allí, me podía ver en bolas y deducir que era puto y candidato a ser cogido, Juan quiso que le chupe la pija allí para empezar de entrada a exhibirme pero estaba muy nervioso y no quise.

    Entonces cerramos las canillas, nos secamos, volvimos a envolvernos con los toallones y me llevo a recorrer el lugar para que conozca todos los recovecos, había gabinetes privados con una camilla, espejo y puerta para estar a solas, un par de salas comunes con unas 10 colchonetas, donde vi a dos pares de tipos teniendo sexo abiertamente.

    También un baño de calor húmedo bien oscuro y lleno de vapor, donde había tipos teniendo sexo oral, un sauna seco con buena luz, allí había varios tipos, mirándose, tocándose solos, provocando, pero cuando pasamos por ahí, no se había armado nada, muchos iban a histeriquear haciendo como que no estaban buscando sexo, y esos eran los que seguro se encerraban en los privados y cogían sin dejarse ver. Y una sala para varios con muchas colchonetas con un televisor en el que pasaban películas porno gay. Allí se solían armar espontáneamente fiestas entre varios, donde no se sabía bien quién daba y quién recibía, un descontrol. Muchos daban vueltas por todos lados buscando cruzar miraditas para terminar en los gabinetes, tratando de no exponerse mucho, como si todos los que estaban ahí no fueran putos, al fin y al cabo, activos y pasivos, todos éramos gay.

    Al principio estaba muy nervioso, era la primera vez, aunque los demás estuvieran en lo mismo, que me dejaba ver públicamente en un ámbito donde todos sabían lo que hacían ahí, (aunque algunos hicieran como que solo estaban ahí para adelgazar con el baño de calor). Con el correr de los minutos, (se puede permanecer allí todo el día desde el mediodía hasta la noche por el precio de la entrada) y con la ayuda de Juan me fui sintiendo más tranquilo, después de la ducha y dar una vuelta para conocer y ver el ambiente, nos sentamos en el sauna de calor seco, uno al lado del otro, Juan me hizo quitar el toallón porque iba a tener calor, me hizo doblarlo bien y lo utilicé como almohadón .El sauna en ese momento estaba vacío, nos sentamos y me preguntó que me parecía el lugar y el ambiente, le dije que por ahora todo bien, estaba bastante emocionado, eso era algo distinto para mí.

    En eso entra un tipo y nos mira, en lugar de sentarse, se quedó parado casi frente a nosotros, pero a un par de metros, entonces Juan pasó un brazo por sobre mi hombro, atrajo mi cuerpo al de él y me besó en la boca, creí que se me salía el corazón, vi de reojo que el tipo se quedó mirando, no pude menos que responder el beso, me dio vergüenza pero no me atreví a rechazarlo, al fin y al cabo me había llevado ahí para cogerme en público y empezar con un beso y delante de un solo tipo, no estaba mal.

    Juan me rodeó con sus brazos y se acercó bien junto a mi, me besaba como a una mujer, comenzó a acariciarme las piernas y la cola, tomó una de mis manos y la llevó a su bulto que estaba bien duro e inmenso como siempre, me prendí en la franela y mi corazón estaba a punto de estallar y saltar de mi pecho, me beso en el cuello y chupo mis pezones, yo alcancé a ver de reojo que el tipo nos miraba y se estaba casi pajeando, en eso entró otro tipo bastante mayor y fue más decidido que el otro, se sentó detrás mío, al ver como estábamos franeleando sin decir nada, empezó a manosearme las caderas, Juan se dio cuenta y no dijo nada, solo apretó fuerte mi mano sabiendo que el tipo me iba a tocar y no queria que me espante.

    En eso mi macho me dijo al oído que me agache, puso una mano en mi nuca y me bajó la cabeza hasta poner mi boca bien cerca de su verga, mi agitación era casi incontrolable, Juan y el sereno ya me habían cogido delante de sus amigos, pero en absoluta privacidad, esto era distinto, estaba en un lugar público, en ese momento era solo un tipo tocándome un poco y otro mirando, pero podían entrar más hombres, también cabía la posibilidad de que entre algún pasivo y quiera tocar a Juan pero eso en principio no figuraba en mis planes.

    No pude negarme a lo que sabía que mi macho quería y se la empecé a chupar, él comenzó a decirme para que escuchen los demás…

    -vamos putito, chupala bien, cómetela toda nene, vamos mariquita, saboreala bien como a vos te gusta.

    Parecía que quería dejar establecido que yo era de su propiedad, pero además estaba claro que lo hacía a la vista de todos por el placer de exhibirme o quizás también de compartirme, eso creo que interpretó el que estaba atrás mío tocándome, porque inmediatamente se mojó los dedos con saliva, no lo vi hacerlo, pero los sentí mojados, cuando empezó a meter uno y después dos en mi culo.

    Mire de reojo al sacarme la pija de Juan de mi boca, al que había entrado primero y creo que vi su cara de decepción al ver que el que entró después que él, estaba metiendo mano a lo loco y ni Juan ni yo, se lo impedimos, entonces mire a mi hombre y le dije

    – Ay, Dios mío papi, ¿qué me hacen?

    – te está tocando putito ¿te gusta, no es cierto?

    Vi como Juan le guiñaba el ojo al tipo aprobando lo que me hacía.

    – vamos a un privado que te voy a coger -dijo mi macho

    Nos levantamos, nos pusimos los toallones y fuimos a la zona de gabinetes privados, el tipo nos miró como sorprendido porque Juan lo había interrumpido, pero vi como le hizo una seña para que nos siga. Caminamos por un pasillo hasta los privados, el tipo nos seguía varios metros atrás.

    Me hizo entrar al primero que estaba libre, y él lo hizo por supuesto detrás mío, la puerta era corrediza, la cerró pero no del todo, dejó abierto unos 15 centímetros para que cualquiera pueda vernos, me hizo apoyar en la camilla, me quitó el toallón, observó un instante mi desnudez y me dijo

    – estas tan asustado, que me pareces más lindo hoy, tengo muchas ganas de cogerte y que todos vean lo puto que sos, ahora ponete en cuclillas arriba de la camilla, con la cola hacia afuera.

    No dije ni una palabra y obedecí, subí a la camilla, flexioné mis piernas sentándome sobre mis talones, e incliné hacia adelante el torso, se colocó de pie detrás mío, de esa manera, mi culo quedaba bien expuesto, abierto y a la altura de su hermosa y enorme pija, acercó su glande a mi orificio y lo apoyó en la puertita, me empezó a, como se dice comúnmente, puertear, cerré los ojos sabiendo que enseguida, ese pedazo inmenso, duro y fibroso estaría dentro mío, en ese instante miré hacia la puerta y vi al tipo que me había estado tocando antes, espiando por el espacio que había quedado abierto, entonces Juan empezó a empujar y esa gran pijota, fue entrando lentamente, comencé a sentirla y a gritar.

    -Ahh papi, por favor como duele, me matas amor

    En ese momento, debe haberle hecho una seña al tipo para que entre, y antes de que me dé cuenta, ese hombre estaba al lado nuestro.

    -Vamos putito, ya está mi amor, ya la tenés toda adentro querido, aguanta nene – dijo mi macho

    -como se come esa verga, mirá como se la aguanta el puto – dijo el intruso

    -Está acostumbrado, ya se la comió varias veces – le contestó Juan

    -¿es tu putito fijo? Le preguntó el tipo

    Juan contestó

    -algo así, me lo garcho bastante seguido

    -que suerte tenés, es un lindo pendejo, tiene un culito hermoso – acoto el hombre

    Escuchaba como ellos hablaban de mi, como si yo no estuviera ahí, mientras Juan me estaba cogiendo y tironeando de los pezones. Entonces dijo las palabras mágicas.

    – ¿te gusta el culito que tiene, te lo querés coger?

    – Si claro, si él quiere – dijo el tipo

    – Si dale, hace lo que yo quiero – dijo Juan

    Que hijo de puta pensé, como se está divirtiendo conmigo. Entonces Juan me la sacó y le cedió gentilmente mi culo a ese desconocido, el tipo estaba al palo desde hacía un rato mirando como él me rompía el orto, me escupió el ano para lubricarme, aunque yo no lo necesitaba, después de tener la poronga de mi macho un rato, estaba tan abierto y lubricado que no hizo falta, además, su pija era más chica que la de Juan, y no prometía hacerme sentir mucho, lo único que me entusiasmaba era el morbo que me producía que mi macho me entregue a un total desconocido, entonces apuntó la cabeza de su pija a mi agujero y me penetró, la verdad que no lo sentí como siento a mi machazo, pero que Dios me perdone, fingí que me hacía gozar, aunque primero para salvar las apariencias, rogué y pedí por favor que no lo deje cogerme.

    – No papi, por favor, no permitas que me coja, no quiero, hijo de puta no lo dejes hacerlo

    Juan me siguió el juego y empezó a decirme que me calle

    – cállate puto, a vos te encanta la pija, demostrale a mi amigo lo marica que sos, te dije que quiero ver cómo te dejas coger

    Al escuchar todo esto, el tipo se recalentó y se empezó a mover dentro mío de una forma distinta, lo hacía con movimientos envolventes y eso me encantó, me estaba haciendo el culo como un maestro, no siempre coge mejor quien la tiene más grande, a Juan le encantó ver y oír como yo gozaba, un segundo desconocido, se metió y se paró cerca mío, pasó sus brazos por delante mío, me tironeo los pezones y me besó en la boca, a lo que respondí besándolo también, listo pensé, ya está, un desconocido me coge y otro me chuponea, pero Juan hizo pasar a otro más que se acomodó lo suficientemente cerca como para hacer que le chupe la pija, en eso el que me estaba garchando empezó a decir que se venía y me preguntó dónde quería la leche, Juan le dijo que tire su leche sobre mis nalgas, y me las encreme, el tipo me dejó todo el culo mojado.

    Me pasé las manos por mi cola toda empapada de semen, y la desparrame como si fuese una crema humectante, entonces el tipo que había entrado en segundo lugar, se puso detrás mío y sin mediar palabra, me penetró, Juan disfrutaba viendo a su puto, mas puto que nunca y por supuesto yo gozaba como una perra, me sentía protagonista de una película porno, el tipo no era lo que se dice un gran cogedor, me la puso estilo vacuna, me penetró y casi de inmediato empezó a tener un orgasmo, fue tan precoz que ni bien me di cuenta que estaba acabando tuve que decirle que la saque y termine afuera, yo quería que mi hombre fuera el único en darme la leche adentro, a todo esto el que la tenía en mi boca, consideró que era su turno, y se dispuso a penetrarme también. Ese me cogió lindo, fue más aguantador y además tenía una buena verga que yo ya había probado con mis labios.

    – Ay amor, como me coge este hombre, papu

    – ¿Te coge bien putito?

    – si papi, ahh amor, mmmm me encanta, ay Dios mío como me coge, ohh que linda pija papito

    – así me gusta, que le muestres a todos como te gusta la pija y lo puto que sos –

    Lo bueno de estas orgías, es que no sabes quiénes son los tipos, y ni sus nombres interesan.

    Después de esa locura que me hicieron vivir, y que no esperaba tener en mi primera vez en ese lugar, Juan cerró la puerta y a solas, me echó uno de los mejores polvos que me dio desde que lo conocí.

    Esa tarde tuvo mucha influencia en el resto de mi vida, reflexioné mucho acerca de lo que había hecho.

    A pesar de mi fuerte inclinación a ser homosexual, ésta provocaba una lucha interna entre mi irrefrenable deseo de tener sexo con hombres activos y los cánones establecidos por la sociedad, mi familia y la educación.

    Yo sentía la obligación de ser un hombrecito, debían gustarme las mujeres, de hecho siempre me gustaron y tuve relaciones esporádicas y estables con muchas de ellas, pero interiormente había algo que me llevaba inevitablemente a acostarme con hombres, en mi rol de hembra, era como que dentro de mi, convivían dos personas, una, la que la mayoría esperaba ver y otra, la que me empeñaba en ocultar.

    Lo único que tenía claro, era que mi papel en la cama con otros tipos era decididamente el de hembra, pudiendo disfrutar como un hombre que se deja coger o como un marica afeminado, según el trato que me diera mi eventual amante, eso sí, siempre en la intimidad entre cuatro paredes o ahora a partir de esa tarde, también en público pero rodeado de otros homosexuales.

    Salvo algunas épocas en donde trataba de convencerme de abandonar ese lado oscuro de mi vida, y en el que tuve períodos de abstinencia, siempre, siempre escuchaba una vocecita que me decía que quería volver a tener sexo con un hombre, (lo de la vocecita, es en sentido figurado, no estoy tan loco) pero si, siempre hubo algo que por más que luchara contra eso, me llevaba a desear a los hombres o casi lo que sería lo mismo, desear sentirme mujer.

    Espero que les haya gustado y pueden dejar algún comentario o escribirme a [email protected].

    Besos.

  • Mi amigo Dylan y mi madre

    Mi amigo Dylan y mi madre

    Éramos amigos desde que teníamos 5 años. Al crecer, yo fui el típico nerd de la escuela en quien no se fijaba ninguna chica, por el contrario, Dylan se había convertido en un joven muy guapo, seguro de sí mismo y muy deportista. Desde siempre me decía a manera de broma que le gustaba mucho mi mamá y la verdad me sentía incómodo con esas palabras. Dylan nunca fue hombre de una sola mujer, se follaba a todas las chicas que podía y no necesitaba mucho esfuerzo pues al ser guapo las chicas caían solas.

    Pasados los años, era un verano del 2019 cuando estábamos en mi casa Dylan y yo y mi mamá llegaba a casa de un viaje con sus amigas, por el sofocante calor llegó con una faldita muy corta y un top sin mangas, saludo normalmente y se fue a su recamara, Dylan quedo embobado, nunca había visto a mi madre tan descubierta.me dijo: joder! Que buena está tu mamá, más de lo que me imaginaba. Yo le respondí: cállate pendejo, a lo que él me respondió: cuida a tu madre que de repente me vuelvo tu padrastro; y se echó una carcajada.

    A los días siguientes mi madre comenzó a decir que necesitaba ir al gym ya que cuando estaba en la playa con sus amigas se sentía muy insegura de su cuerpo aunque realmente no tenía mal cuerpo, estaba un par de libras pasada pero no como para sentirse insegura. Al final se inscribió al gym de mi ciudad y resulta que entrenaba en el mismo horario que mi amigo Dylan así que empezaron a frecuentarse y pasar tiempo juntos con la excusa que Dylan le estaba ayudando a adaptarse, yo presentí que algo no estaba bien.

    En menos de tres semanas mi madre se ponía demasiado sexy y se arreglaba mucho para ir al gym lo que me pareció sospechoso. Una tarde de verano justo cayó una fuerte lluvia de esas que a veces nos sorprenden en pleno verano.

    Mi madre no regresaba del gym así que decidí ir por ella con un paraguas a fin de que no se mojara, realmente el gym estaba a 7 cuadras de mi casa, no muy lejos. Al llegar vi que el gym prácticamente estaba vacío, solo una chica estaba en el área de las elípticas y el chico que atendía el gym se encontraba en recepción viendo su teléfono. Buenas tardes -pregunté yo- disculpa no sabes si Verónica aún está en el gym, es mi madre. A lo que el chico me responde: joder, Verónica es tu madre, que mujer más buena está hecha eh! Jaja pues verás creo que ya se ha marchado, la verdad no me percaté en qué momento se marchó pero si quieres entra a ver en las duchas a lo mejor todavía se está duchando.

    Así que entre y sentía algo raro, sabía que algo no estaba bien, me acerqué a las duchas de mujeres y silencio total, pude irme en ese momento pero fui a la ducha de hombres y OH DIOS MÍO, se escuchaba unos gemidos muy bajitos como para que no fueran escuchados, me acerqué lo más sigiloso que pude y justo lo que más temía, mi madre y Dylan se estaban besando con pasión y lujuria, mi madre estaba totalmente desnuda mientras Dylan solo tenía puesto el short de lycra con que iba al gym, Dylan la abrazaba, le pasaba sus manos por todo su cuerpo y mi mamá solo gemía y seguía besando con locura a Dylan.

    Este comenzó a acariciar los muslos de mi madre y de repente la mano de Dylan comenzó a tocar la vulva de mi madre, vi claramente como hizo que mamá se sentara en una banca, le abrió las piernas y pude ver en todo su esplendor la vagina de mi madre, él se acercó y empezó a besarla nuevamente pero mientras hacía eso comenzó a introducir uno, después dos, tres y finalmente 4 dedos en la vagina de mi mamá; ella solo reía de forma picara y note como los dedos de Dylan comenzaron a ponerse húmedos, mi madre ya estaba lubricando y preparándose para algo más. Dylan se puso de pie y mi madre de rodillas, le iba a chupar la verga a mi amigo!!

    Ahí estaba mi madre comiéndole el rabo a Dylan, se ahogaba por momentos, Dylan se sentó en la banca y mi madre se colocó contra las piernas abiertas de Dylan y siguió comiendo verga, luego Dylan levanto sus piernas y le ordenó a mamá que le chupara el culo!! Menudo cabrón, sabía que lo hacía para después humillarme a mi!!! Y la zorra de mi madre ahí estaba pasando su lengua en el agujero de Dylan, luego por sus huevos y nuevamente engullía la verga de mi amigo.

    Dylan le dijo a mi madre que se pusiera en 4 patas y al verla así dijo: joder, te voy a reventar esa pucha mi reina. Luego él se colocó detrás de ella, apunto su verga a la vagina de mi mamá y empezó a penetrarla. Mi madre no pudo y comenzó a gemir al instante, la verga de Dylan entraba completa en la vagina de mi madre, sus huevos chocaban violentamente con la vulva y el clítoris lo que provocaba aun mayor placer a ella, así le estuvo dando un rato hasta que se agotó y se sentó en la banca.

    Mi madre se levantó, su vagina estaba muy mojada y roja, se acercó a Dylan y se montó en las piernas de él, se comenzaron a besar y Dylan con una mano introdujo su verga en la puchita de mi madre, entró sin dificultad, los fluidos de mi madre comenzaron a desbordar y veía como escurrían por los huevos de Dylan, este embestía duro a mi mamá al tiempo que le daban suaves cachetadas y le decía que era una buena putita.

    Después de unos minutos así, Dylan se acostó en el piso y mi madre se volvió a montar en su verga, saltaba muy gustosa mientras la verga de Dylan llenaba por completo su vagina, las tetas de mamá rebotaban sin control, Dylan la sujeto fuerte de las caderas y le dijo: me voy a correr putita, dios! Me voy a correr y empezó a gruñir como bestia. Mi madre toda sorprendida le dice: no Dylan, no! Adentro no, te lo dije!

    Dylan saco su verga de la puchita de mamá y pude ver cómo comenzó a salir abundante semen de su vagina. Eso era lo que querías verdad putita, le dijo el estúpido de Dylan a mi madre, ella solo se quejó y se fue duchar, Dylan la siguió y ambos se ducharon, yo estaba totalmente descolocado, que acababa de ver?

    Salí de las duchas, me fui a mi casa, el chico de recepción no me vio ya que estaba hablando por teléfono. Como media hora más tarde llego mamá a casa y me dijo que disculpara que había decidido esperar a que pasara la lluvia en el gym. Dylan por otro lado al día siguiente me dice, oye, que dirías si me vuelvo tu padrastro? Jajaja no te enfades amigo, pero te confesaré algo, me tire a tu mamá ayer en el gym.

    Yo fingí asombro pero él me dijo. No te hagas, crees que no me di cuenta que estabas viéndonos? Mi amigo el de recepción me envió un mensaje cuando llegaste a buscar a tu madre al gym. Solo quiero que sepas que me gusta tu madre y que probablemente vuelvas a ver más seguido escenas como las del gym.

    Me quedé helado. Les contaré próximamente que más pasó.

  • Historia de una doble desvirgación

    Historia de una doble desvirgación

    Bibiana era la hija de un amigo mío, se moría por perder la virginidad. Al ser vecinos entraba y salía de mi casa cuando le daba la gana, y sabía cuándo y cuando no estaba mi esposa en ella.

    Eran las nueve de la mañana. Volvía de tomar una copa y de comprar el pan, cosa que hacía todos los días desde que estaba de vacaciones, cuando oí su voz. Venía de la habitación de matrimonio.

    -Hola, forastero.

    Fui a la habitación y la encontré sentada sobre la cama apoyada con la espalda a la cabecera, las piernas estiradas y cruzadas y en bragas blancas y sujetador negro. Exclamé:

    -¡Jodeeer!

    -A eso vengo, a que me jodas y me desvirgues.

    Bibiana medía un metro sesenta y no llegaba a los cuarenta y cinco kilos de peso. Su cabello era rubio largo y rizado, sus ojos eran azules, su nariz respingona, su boquita de piñón, sus tetas eran pequeñas, sus piernas delgadas, su cintura fina y sus caderas medianas. Era terriblemente sexy y lo sabía.

    Tenía una tarrina de mousse de chocolate en una mano y una cucharilla en la otra, metió una cucharadita de mousse en la boca, me miró, entornó los ojos, gimió cómo si fuese a tener un orgasmo, y después me dijo:

    -¿Estarás así de bueno?

    -Así de buena estás tú, Bibiana.

    Cerré la puerta detrás de mí. La polla se me puso dura y apareció un bulto en el pantalón. Al verlo me dijo:

    -Enséñame la picha.

    Saqué la polla empalmada, y exclamó:

    -¡Me gusta!

    Bajó un poco las bragas y echó una cucharadita de mousse de chocolate en el clítoris. Negro, me puso negro. Aquel coño, que tenía una mata de vello rubio, debía estar delicioso y acompañado de la mousse de chocolate mucho más. Se quitó el sujetador y echó mousse sobre sus areolas rosadas y sus pequeños pezones, después puso la tarrina y la cucharilla sobre la mesita de noche, y me preguntó:

    -¿Te gusta tu desayuno?

    Pasé la lengua por los labios y después le respondí:

    -¡Morado me voy a poner!

    Fui hasta la cama con la polla tiesa, cogí la tarrina encima de la mesita de noche, metí la polla dentro, la embadurné con la mousse, se la puse en los labios, la lamió y después la chupó hasta que se la quité de la boca. Le lamí la mousse de las areolas y los pezones, luego metí las tetas enteras en mi boca y las chupé. De las tetas pasé a lamerle el coño encharcado de jugos. Cuando creyó que le iba a lamer la mousse del clítoris, le di la vuelta, metí dos dedos en la tarrina, se los pasé por el ojete y se lo lamí y se lo folle con la punta de mi lengua. Gemía cómo una descosida. Le volví a dar la vuelta, le agarré el culo, le lamí el coño, le chupé el clítoris, lamí de un lado al otro, de abajo a arriba, y lamiendo alrededor, me dijo:

    -Me corro me corro me corro. ¡Me corro!

    Se corrió gimiendo cómo una posesa y sacudiéndose cómo un árbol azotado por un temporal.

    No le di tregua. Le clavé la cabeza polla en el coño, y de los gemidos de placer pasó a los de dolor.

    -¡Ayyyy!

    La saqué y se la volví a comer. Le metí la lengua y note el sabor a sangre. Cuando se la metí dudaba que fuera virgen pero ahora estaba seguro de que lo era y de que la acababa de desvirgar. Seguí comiendo su coño, lamiendo donde había que lamer, chupando donde había que chupar y metiendo y sacando la lengua cuando correspondía y donde correspondía, hasta que me dijo:

    -Uy, uy, uyuyuy que me corro otra vez. ¡¡Me corro!!

    Se corrió retorciéndose y jadeando cómo una perrita.

    Al acabar de gozar me cogió la cabeza con las dos manos, llevó mi boca a su boca y nos dimos un beso con lengua, largo, muy largo, luego me dijo:

    -Acaba de desvirgarme.

    Le metí la cabeza de la polla y volvió a quejarse.

    -Duele.

    Le pregunté:

    -¿Probamos en el culo a ver qué tal?

    Me miró con cara de sorprendida y me preguntó:

    -¿Quieres desvirgarme también el culo?

    -Si te animas…

    Bibiana no se amilanó.

    -Prueba.

    Se la froté en el ojete, le metí la puntita y puso el grito en el cielo.

    -¡¡Sácala!!

    Se la saqué del culo y se la froté en las areolas de sus pequeñas tetas y le pasé el meato por los pezones, pezones que estaban duros y erectos, luego le dije:

    -Sube tú y has lo que quieras.

    Me di la vuelta, subió, cogió la polla y la frotó en el coño, después empujó con el culo y volvió a meter la cabeza. Me besó, metió su pequeña lengua en mi boca y la fue metiendo y sacando muy lentamente. Cada vez que entraba un poquito más me mordía el labio inferior. No paró de meter y sacar hasta que la polla llegó al fondo. Tiempo después ya la disfrutaba, ya que la polla entraba y salía de su coñito apretada, pero muy engrasada. Cuando sus gemidos anunciaban un inminente orgasmo le acaricié el ojete con la yema de mi dedo medio. Sentí cómo se abría y cerraba. Lamí el dedo y la metí la mitad dentro del culo. Su esfínter lo apretó, su vagina apretó mi polla y la encharcó con una inmensa corrida. Su placer fue tan grande que se desmayó.

    Al acabar de correrse le di la vuelta, la puse boca arriba sobre la cama y esperé a que recuperara el conocimiento. No tardó mucho en abrir los ojos y decirme:

    -¡Fue increíble!

    Mi polla se había puesto morcillona. Bibiana al verla me la volvió a chupar y en nada la puso dura. Volvió a subir encima de mí. Durante unos diez minutos se movió muy despacito, me dio picos. Luego la fue metiendo y sacando centímetro a centímetro. Al final la sacaba hasta la puntita y la volvía a meter cada vez más aprisa. Nos mirábamos en silencio, yo veía a una belleza, ella sabría lo que veía. Viera lo que viera dejó de verlo cuando los ojos se le cerraron y dijo:

    -Sabía que contigo sería mágico. ¡Me derritooo!

    Se corrió de nuevo, esta vez con su lengua en mi boca y sacudiéndose con fuerza.

    Al acabar de correrse, le di la vuelta. Bibiana ya estaba desatada, me preguntó:

    -¿Probamos en el culo?

    -Te va a doler.

    -También me dolía al desvirgarme el coño y después fue genial.

    No le iba a decir que no. Además aún no me corriera y su culo era un sitio sin peligro para hacerlo, así que le dije:

    -Ponte a cuatro patas.

    Se puso a cuatro patas. Sus duras nalgas poco más grandes eran que mis manos. Le pasé la lengua por el ojete al tiempo que la nalgueaba con las palmas de mis manos, sin fuerza, pero cuando dejé de lamer y pasé a follárselo con la punta de la lengua ya estaba más que colorado… La puse tan cachonda que acabo por decirme:

    -Tengo unas ganas locas de que me la metas en el culo.

    La puse boca arriba y le comí las tetas. Me cabían en la boca. Con ellas dentro le lamía los pezones y luego se las chupaba succionándolas por las areolas. Bibiana no paraba de gemir. Después del tremendo repaso que le di a sus tetas, la cogí por la cintura, la levanté y metí todo su coño en la boca, le clavé la lengua en la vagina y después con ella plana lamí de abajo a arriba hasta que se corrió en mi boca.

    Gemía cómo una loca cuando se la acerqué al ojete y se la clavé en el culo. Se mezclaron gritos de dolor y gemidos de placer mientras me corría dentro de ella. Encadenó tres orgasmos seguidos, o era el mismo que se prolongaba, nunca lo supe, ya que volvió a perder el conocimiento y cuando volvió a abrir los ojos y me sonrió con su linda carita de diablesa, no era el momento de preguntárselo.

    Quique.

  • Mi sensual vecina madura, promotora de productos (2)

    Mi sensual vecina madura, promotora de productos (2)

    Habiendo pasado esa gran experiencia con mi madura vecina, la busque por la noche teniendo otra sesión de sexo salvaje, pero con la complicidad de tener un futuro trio con su amiga también promotora de productos.

    Después de esperarla todo el día y arreglándome para poder visitarla, me llego un mensaje de texto.

    – “Ya estoy en camino llego en 20 minutos, nos vemos” – me puse feliz

    – “Claro que sí, pensé en ti todo el día, nos vemos” – respondí al texto

    La vi llegar desde mi ventana en un taxi, con varios paquetes de sus productos, dándole el alcance por dentro ofreciéndole a sostener sus paquetes.se veía algo cansada, pero pre dispuesta a todo, así me lo demostró al rato.

    – Que tal tu día – pregunte

    – Bien algo cansada, tuvimos una charla de jefas zonales hablando sobre los nuevos productos y promociones que vamos a sacar antes que acabe el verano – mientras ingresábamos a su casa y se sacaba sus zapatillas

    – Y tú, ¿perrito? ¿No está? – replique mientras entrabamos a su departamento y me ponía cómodo en el sofá.

    – No, justo hoy lo lleve temprano a casa de una amiga promotora y lo deje junto con sus otros perritos, tiene jardín su casa, ya mañana paso temprano, porque vamos a salir.

    -Ok, bueno entonces solo me consentirás a mi esta noche – provocándola.

    – Si, bueno, pero sabes que mi hijo perruno es primero – riéndose y dirigiéndose a su cuarto

    – Tienes algo para tomar.

    – Si justo en la refri, deje un champagne, has probado el riccadona es riquísimo

    – No, pero será la primera vez entonces

    – Ahí hay unas copas, ábrelas y sírvete y sírveme – mientras me decía desde su cuarto

    – Ok, Cuando acabes vienes para el cuarto y me esperas en la cama, te pones cómodo, voy a bañarme ok, pero me esperas en la cama ok – sentí que se metió a su baño de su cuarto supongo a bañarse.

    Ya entusiasmado, me dirigí al cuarto, me quité mi ropa y la espera echado sobre su cama, era una habitación tan femenina, lleno de colonias, perfumes, zapatos, con su closet con espejo que reflejaba la cama a medio, tv colgante mucha, ropa, un pequeño sofá donde tenía más ropa, su cama de 2 plazas, tenía cubrecamas y almohadas de flores muy primaveral, aunque hacía calor, se sentía un ambiente relajado.

    – Ya trajiste el champagne? – pregunto por dentro

    – Si, apúrate que se enfría más bien – diciéndole presuroso mientras tomaba un sorbo

    En eso la apague la luz, y prendí su lámpara, que para mi sorpresa era de luz roja mismo nitgh club, hasta que la vi abrir la puerta de su baño asomándose con un encaje negro con pantis y porta ligas del mismo color, me quede sorprendido una vez más con el cabello aún mojado y olía su fragancia estaba tan sexy…solo atine a esperarla en su cama mientras agarraba las copas de champagne

    – Que sexy estas, te queda perfecto tu lencería – Menos mal le hice caso sino lo que me hubiera perdido.

    – Te gusta, que bueno no lo usaba hace meses, menos mal que aún me queda, pero me aprietan mucho las tetas

    – Están perfectas, no dudes – mientras tomaba su copa y recostada junto a mi brindábamos

    Empecé a excitarme, mi verga nuevamente erecta, empezaba a reclamarme concha, empecé a besarla, recorrer su cuello, hombros, mientras ella tocaba mi verga ansiosa de más verga seguro. Paro por un momento y me dijo

    – Voy a traer un juguetito – se fue a una de sus bolsas y saco un dildo (vibrador)

    – Y eso, quien te lo regalo – pregunte

    – Nadie, se lo compre a una amiga… ella suele usar juguetitos, yo también así que me lo regalo tenía uno de más.

    – Así o sea tu amiga es muy atrevida, vaya dios las cría y ellas se juntan – replique bromeando

    Era como un mango y vibraba a pilas, también saco lubricante y comenzó a jugar echada a mi lado.

    – Sácate el bóxer, quiero chupar tu pinga otra vez – mientras jugaba friccionándolo con su clítoris

    Se lo introdujo en su vagina e iba gimiendo y contorneaba mientras me mamaba la verga, estaba siendo tan libidinosa liberando su sexualidad. Hasta que me atreví a que me diera su cola a follar, ya que su vagina estaba siendo ocupada por su juguetito.

    Se quitó todo el corpiño, y bragas, solo quedándose con sus pantis, con el mismo lubricante, empecé a introducir mi glande en su culo, aunque fue algo complicado dilato rápidamente excitándose doble mente con el dildo y mi verga clavándosela en su culo.

    – Ufff, uyyy, ay, ay, sigue, ahhh que rico – estaba excitadísima

    Yo no dejaba de meterle verga en su culo, jugaba abriéndole por ratos volviendo a meter mi verga y bombear tan hermosa madura, hasta que me di cuenta que miraba el reflejo de su espejo y se excitaba cada vez más

    – Te gusta mirar, mientras te follo verdad, ehhh… toma, toma. – follándola con más ahínco

    – Sigue mi niño bello, sigue – replicaba arrecha y dejo el dildo de lado para intentar otra pose

    Pare y se puse de pie sobre mí, y bajo introduciendo mi verga en su ano, ufff empecé a recibir tal galope en mi verga, que, en la tenuidad de la luz roja, veía del fondo en el espejo como su cola rebotaba en mí, dando golpes tan duros, sube y baje sube y baje, me arrecho al máximo. Hasta que sentí salirle un chorro de su eyaculación mojándome el vientre, había tenido una eyaculación producto del sexo anal, fue maravilloso, verla caer rendida sobre mí, abrazándome y dándome tiernos besos y caricias, mientras olía su aroma con mezcla de transpiración.

    – Vamos que todavía no acabo yo, me vas a dejar así – reclamándole

    – Lo sé, espérame que me recupero – replico exhausta

    Bajando, pero antes de mamármelo nuevamente trajo su copa de champagne y tomo un sorbo, me imagino que para que no sintiera tanto asco por habérmela follada de culo, saco de su mesa de noche pañitos húmedos, y empezó a limpiarme la verga para poder darme una mamada nuevamente, yo estaba que no daba más.

    – Ahora sí, vamos que ya me quiero venir – apresurándola y excitado a mil

    – Ya niño, espero ahora lo disfrutes – dio un sorbo de champagne

    Echándose sobre mí, y metiendo mi verga en su hambrienta boquita y… waooo, me quedé helado al metérsela sentí el frio del champagne como dándome un enjuague de verga, me volví loco y empecé a empujar su cabeza empezándola a follar de boca.

    Mamaba y mamaba y yo disfrutaba, como su culo reflejaba tanta hembra que estaba siendo mía, hasta que ya sin más poder empecé a soltar chorros de semen, chorros el cual ella no dejo escapar, como un día anterior, exprimiéndola hasta la última gota… quede rendido y feliz.

    Ya echados y rendidos mientras descansábamos, tuvimos más charlas de sexo, planeando sin querer un futuro trio junto a su amiga también promotora.

    – Me encantas Clara, sabes cómo satisfacer a un hombre – eres como una adicción

    – Tú crees?, bueno… gracias, me halagas – mientras buscaba el dildo para quizás guardarlo y sacaba más paños húmedos para limpiarse.

    – Mañana tienes que salir con tu amiga, se van a ofrecer sus productos.

    – Si bueno mañana vamos a conocer a otras chicas que también estamos integrando.

    – Tu amiga, la que conocí, en tu puerta aquella vez – pregunté

    – Si, ella misma – contesto

    – La misma que dijo,” Es el” – siendo más inciso

    – Que, la escuchaste esa vez – riéndose y avergonzada

    – Seguro le hablaste de mi

    – Bueno, si le conté que mi joven vecino estaba simpático y que vivías solo, dándole a entender que quería contigo, y la pobre se imaginó de todo, pobre mi amiga, anda tan descuidada por el marido.

    – Así, porque, a que te refieres con descuidada, no se la folla su marido y anda urgida – respondí riendo.

    – Eh… si algo así, o sea aún es joven tiene 36 años y tiene una niña de 4 años que bueno siempre tiene que estar atendiéndola no tiene distracción la pobre, su marido es negociante, para viajando a la selva haciendo negocios con motores de motos para lanchas y pues la descuida días, pero por más que cuando el marido está aquí, la engríe… o sea le da plata, pero sexualmente esta en nada, como ya tiene como cuarenta y tantos años, para cansado y estresado.

    -Ummm pobre tu amiga, pero puedes ayudarla, dile que busque alguna aventura casual, pero que sea discreta digo no – opinaba

    – ¡Le conté sobre nosotros, lo de anoche y pues que hoy íbamos a vernos, así que por eso me regalo ese dildo, pobre se consuela con sus juguetes y consoladores, con decirte que la vez pasada me confeso que el chico que le llevaba sus pedidos, lo veía bueno, que le daban ganas de cogérselo, qué horror!!… tampoco con cualquiera.

    – Bueno eso sí, tiene que saber si lo hace con que persona darse su canita al aire.

    – Por eso le, dije lo rico que cogimos anoche, me tuvo envidia

    – Uds. las mujeres también son bien aventureras ah, pero bueno esperemos que consiga a alguien sino le dices y le hago el favor.

    – En serio, tú quisieras estar con ella… un trio quizás, te atreverías, ¿alguna vez lo has hecho?

    – Sí, claro que me gustaría, nunca he hecho un trio y me excita pensarlo – conteste

    -Uhmmm… bueno le voy a decir a mi amiga, pero eso sí, tienes que rendir bien, porque creo que mi amiga con la cara sería que tiene en el fondo es bien cogelona creo – riéndose

    – Con que no se tan mamadora como tú, está bien sino tendría problemas, me van acabar de matar – riéndome y sobre ella nuevamente manoseándola, queriendo follar de nuevo

    – Bueno tendrás que entrenar por creo que si es más mamalona – riendo y ofreciéndome nuevamente el culo para follarla.

    Esta vez empecé a lamer su concha haciéndole sexo oral y luego haciéndole un rico beso negro, para improvisar haciendo un 69 devorándonos nuevamente. Hasta que volvimos a follar esta vez de misionero para luego acabar ambos juntos, diciéndome que no me preocupará estaba en sus días no fértiles.

    Así ella planeo durante unos días esperando que el marido de su amiga, se fuera de viaje y saber si íbamos a su casa o en tal caso la mía o como se preste la situación. Durante esos días empecé a hacer ejercicios y tomar maca negra preparándome para ese día, y depilarme días previos al encuentro.

    Lo que sucedió con los días posteriores fue espectacular, follar a dos hembras hambrientas de verga, con harto lubricante de sabor a frutas, más champagne en una tarde noche de full sexo, fui prisionero de ambas, despertaron en mi la adicción al sexo y la lujuria.

  • Esclavo de ti mismo (Capítulo 2)

    Esclavo de ti mismo (Capítulo 2)

    Capítulo 2. Caligari primera fase: la transformación.

    Marcus contempló deleitado el magnífico cuerpo de Alfonso. El torso musculoso y depilado, los brazos firmes y rígidos, las torneadas piernas y el poderoso miembro listo para ser disfrutado.

    Tuvo que controlarse bastante cuando Alfonso se aproximó y colocó sus brazos alrededor de su cuerpo. Marcus buscó ávido los labios del sonámbulo y se permitió compartir un apasionado y extenso beso, que le hizo experimentar una inmediata erección.

    Recorrió efusivo con sus manos la espalda y glúteos de Alfonso, sin despegarse para nada de la jugosa y varonil boca.

    Marcus se apartó a duras penas de aquellos exquisitos labios, aunque no sin antes dejar en la boca de Alfonso un ingente gusto a tabaco. Situó de manera dominante su mano en torno al firme miembro del sonámbulo.

    -Sabes, eres tal como te imaginaba. – Le dijo en un susurro al oído. -Tú y yo nos vamos a divertir mucho a partir de ahora mi guapo Alfonso. Te voy a convertir en mi predilecto. Tu vida está a punto de cambiar. Quisiera terminar nuestro encuentro ahora, pero desafortunadamente la droga que te suministré posee un efecto limitado. Estoy seguro de que quieres concluir tanto esto como yo, ¿verdad?-

    -No… yo… Hmmm… Yo… No… Hmmm… Ssi, también… Yo quie… quiero.

    Contestó Alfonso con tono casi inaudible, aunque reflejó por primera vez una expresión de intranquilidad.

    Marcus comprendió que el efecto de la droga comenzaba a pasar y si no quería que su presa despertara de un momento a otro, debía actuar rápidamente.

    Tomó a Alfonso del brazo y lo condujo a paso regular fuera de la alcoba, a través del corredor. Alcanzaron el otro extremo del pasillo y Marcus tiró de una puerta metálica que se movió con un extraño chirrido. Le Empujó suavemente del hombro y lo indujo a ingresar en aquella habitación.

    Se trataba de un salón bastante espacioso, de casi treinta metros cuadrados, sin ventanas y gruesas paredes. Una gigantesca y extraña caja musical con múltiples símbolos, palancas y discos yacía en un extremo, junto con un sofá reclinable.

    Marcus acompañó a Alfonso a recostarse en el sofá. El sonámbulo no opuso resistencia, pero la expresión de su rostro cada vez parecía menos ausente y más intranquila. Marcus sabía que el efecto de la droga casi estaba por terminar y Alfonso pronto despertaría de aquel estado inducido de sonambulismo.

    Sonrió macabramente, porque él se encargaría de que Alfonso jamás volviera a despertar, al menos no sin que él lo ordenara.

    Marcus apretó un botón en el sofá, el cual se reclinó, mientras que diversas amarras aprisionaron los hombros, cintura y piernas del sonámbulo. Luego caminó hasta la caja musical, giró algunos discos y tiró de varias palancas. Se apresuró a salir de la habitación y una vez se encontró fuera, presionó un interruptor que selló la puerta.

    Entre tanto, Alfonso empezó a despertar poco a poco. Su cabeza se sentía sumamente pesada, le resultó muy difícil sacudirse el sueño. Trató de incorporarse en la cama, mas entonces descubrió que no estaba en su habitación. Intentó abrir los ojos, pero sus párpados se hallaban muy cansados. Experimentó frío, por lo que reparó en que se encontraba totalmente desnudo.

    Tras un gran esfuerzo consiguió abrir finalmente los párpados, pero sus bellos ojos verdes quedaron deslumbrados por unas luces fluorescentes que titilaban y giraban incesantemente en el techo. Quiso levantarse, pero fuertes amarras se lo impidieron. Sus hombros, rodillas y cintura yacían sujetas. Le resultó imposible mantener los ojos abiertos, pues las luces fluorescentes le lastimaban y causaban un terrible dolor de cabeza.

    Estuvo a punto de gritar, sin embargo, percibió la boca seca, con un horrible sabor a tabaco y la lengua adormecida. Inició un fútil forcejeo contra las ataduras y varios quejidos en un intento por pedir auxilio. Mas en ese preciso instante una suave y dulce melodía empezó a emanar de la extraña caja musical.

    Se trataba de una canción somnífera, muy relajante y que resonaba con fuerza en los oídos de Alfonso. Buscó a toda costa no prestarle atención, pero era imposible. La canción se metió en su cabeza, estimulaba cada fibra de su cuerpo e hizo que la rigidez de sus músculos creciera nuevamente.

    Alfonso realizó un desesperado intento por abrir los ojos, pero ya no pudo hacerlo. Tras cada acorde de la canción su cabeza se sentía más y más pesada, mientras su mente se precipitó a un estado de letargo todavía mayor que el de antes. Sus pensamientos se diluyeron en un cúmulo de ideas sin sentido, una cascada blanca borró todas las cosas y la dulce melodía se apoderó por completo de su ser.

    Alfonso se deslizó inevitablemente hacia un estado de profundo sopor, de absoluta perdición, donde el éxtasis de un placer infinito apagaba cualquier pensamiento individual, cualquier destello de rebeldía. La lógica y la razón, sus gustos, ambiciones y moralidad eran suprimidos a cada acorde. Alfonso había sido hasta ese instante, un hombre exitoso, independiente y marcadamente heterosexual. Sin embargo, cada arpegio de la extraña caja musical destruía cualquier resistencia, anulaba todos sus prejuicios, transformaba por completo su noción de realidad y lo hundía más y más en un único deseo, en un cosmos de absoluto placer.

    Alfonso comprendió entonces que se hallaba desnudo. Él había querido siempre existir en ese estado de perfección y naturaleza. Un estado en el que era libre de todo, inclusive de pensar. Porque era más feliz si dejaba de hacerlo. Todos son más felices cuando dejan de pensar.

    Ese deseo se convirtió de forma avasalladora en una fuerza imposible de eludir. Él no debía pensar, solamente dormir, solamente obedecer, solamente complacer. Eso era él a partir de ese día, un eterno objeto para brindar placer.

    Él debía dormir para siempre, jamás despertar De aquel placer interminable. Porque era su eterno placer servir, su absoluto placer dormir, su máximo placer vivir desnudo para siempre. Tenía que ser su placer insuperable el obedecer, su entero placer transformarse en un absoluto esclavo. Sí, un esclavo. Él no era nadie, nunca había sido nadie. Él sólo era un esclavo, un miserable esclavo sonámbulo del Kaligari. Debía permanecer eternamente dormido, eternamente sonámbulo, jamás debía despertar. Él era un sonámbulo, un esclavo siempre listo para obedecer y complacer a su Amo. Un sonámbulo, un esclavo, que existía solamente para servir a su Amo, al Amo del Kaligari, a Marcus, Amo del Kaligari, sí, Marcus, su nuevo Amo.

  • Mi amigo turco

    Mi amigo turco

    En el mes de marzo para mi cumpleaños decidí visitar a mi familia que vive en Estambul, Turquía, llegué y la semana no pudo ser más perfecta.

    El día viernes mis primos me invitaron a una salida con sus amigos, entre ellos iba Tahir un amigo que cuando vivía en la ciudad de pequeña éramos grandes amigos, todo ese tiempo solo lo había visto en fotos y era muy bien parecido, mucho más alto que yo, con un cuerpo tonificado por el ejercicio; tenemos la misma edad, toda la tarde estuvimos hablando y pasándola genial, después de unas horas debíamos regresar a casa, sin embargo él me invitó a mí y a mi primo a su departamento a platicar, pero mi primo no acepto ya que su novia y el irían al cine, los demás se marcharon y nosotros fuimos al departamento.

    Estaba haciendo demasiado frío así que encendí la calefacción y nos sentamos en la sala a beber un poco de vino y platicar sobre nuestras vidas, luego de unas copas estábamos demasiado cerca pero no nos molestaba; él se acercó me dijo al oído que me extrañaba después de todo ese tiempo, que estaba muy cambiada y me besó, al inicio fue algo lento pero el ritmo subió hasta que me puso sobre él, le saque la playera y toque su torso desnudo y tibio, en minutos no nos cubría ninguna prenda, me cargo hasta la habitación y nos tiramos sobre la cama y los besos y las caricias no se detenían, sentía un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, él se levantó al baño y regreso con preservativos.

    Nos abrazamos y en esa posición metió dentro de mí su miembro completamente erecto, comenzó a dar estocadas y cada que lo hacía alguno de los dos o ambos soltábamos suspiros o gemidos muy altos hasta acabar juntos.

    Nos recostamos uno sobre el otro y luego de unos minutos estaba con su lengua metida entre mis piernas y mi vagina, fue tan placentero que soltaba suspiros y pequeños gemidos, sabía que era mi turno así que se paró junto a la cama y metí todo en mi boca, muy lento y luego rápido, solo escuchaba sus gemidos y eso me ponía mejor, de nuevo nos tiramos en la cama, uso otro preservativo y lo hicimos de nuevo pero en otra posición, terminamos exhaustos, me propuso tomar una ducha juntos, accedí pensando que todo había terminado ahí, pero no fue así, el calor del agua y el aroma que despedían nuestros cuerpos solo sirvió para calentarnos más, jamás lo había hecho en la ducha así que fue algo completamente maravilloso, siempre había estado con chicos que solo daban suspiros y quejidos silenciosos, pero el gemía junto conmigo, el baño se volvió una orquesta de placer hasta terminar.

    Nos fuimos a recostar y nos quedamos dormidos mientras me abrazaba y frotaba mi vagina con sus dedos sobre mi ropa interior.

    A la mañana siguiente salimos a pasear todo el día, y en la noche nos quedamos juntos de nuevo y entonces al ver las noticias nos enteramos que se limitaría los viajes debido a la pandemia y al inicio del confinamiento, mi vuelo estaba cancelado hasta nuevo aviso, así que les avisé a mi padres la situación y acordamos que me quedara con mi familia, el viaje se atrasó dos semanas más, semanas que estuvimos casi encerrados en su apartamento teniendo días enteros de pasión y placer, sacando esa pequeña parte ninfómana de ambos.

    Me pidió iniciar una relación, accedí, pero no creo que la distancia ayude, aun así lo intentaremos.

  • La taxista trans

    La taxista trans

    Luego de aquella primera experiencia con la travesti morocha tuvimos varios encuentros similares al primero, pero solamente como activo, ella varias veces después de jugar con uno o dos dedos en mí ano virgen trataba de meter su pija, pero al meter apenas la cabeza sentía un dolor insoportable y desistíamos del intento.

    Una de tantos encuentros una noche de verano al irme le pido si sabía de algún taxi para llamar y me dio un número, pido el taxi y a los pocos minutos estaba en la puerta tocando bocina, nos despedimos y salgo.

    Al subirme al taxi la taxista me ofrece subir adelante para charlar mejor, yo accedí sin pensar en esa excusa sin sentido hasta el momento. Le indico la dirección y comenzamos el viaje.

    Entre charla y charla me pregunta si hacía mucho conocía a Verónica (la trans que se había vuelto mí amante) sorprendido la miro dubitativo y me dice «conozco esa dirección donde te recogí y a ella la conozco somos iguales» en ese instante no entendía a qué se refería con iguales y comencé a observarla más detenidamente, tenía la figura de una mujer fatal, pero al ver más detenidamente detalles como su mandíbula y el tamaño de sus manos me di cuenta de que era también trans, en ese momento ella como leyéndome la mente que me había dado cuenta de su condición sexual me dice «si soy travesti no te vas a sorprender mucho a no ser que quieras ver otra cosa» me sonreí y le dije que no creía que me pudiese sorprender.

    Estábamos casi por llegar a mí destino y me pregunta si podíamos parar en un descampado oscuro para mostrarme que podía sorprenderme realmente, le dije casi desafiante que no había problema que no me sorprendería, tan equivocado estaba que no sabía lo que me iba a mostrar.

    Llegamos a un descampado totalmente oscuro detuvo el taxi dejando solamente las luces del tablero prendidas para poder ver un poco entre tanta oscuridad, se acercó a mí para darme un beso profundo de lengua y agarrar mí pija que ya estaba totalmente parada, yo le agarraba una teta hermosa de textura muy natural y al bajar la manos para agarrar su pija ella no me dejaba y me dice «todavía no, déjame chupártela que eso me calienta mucho y cuando yo la tenga bien dura te la muestro y vas a ver qué te sorprendo.

    Me comenzó a chupar de una manera suave pero profunda haciéndome salir constantemente líquido preseminal, después de unos minutos sentía que estaba por explotar y ella sentía el palpitar de mí pija y comenzó a gemir, cuando estaba por acabar se detenía y me decía «eso me calienta demasiado sentir que te hago gozar al punto de casi acabar» «estás preparado para sorprenderte?» Me pregunta, yo estaba tan caliente que solo quería devolverle la chupada, le digo que si, entonces mete su mano por debajo de su mini de jean para correrse la tanga, con una mano se tapa la entrepierna sin dejar salir su pija y con la otra reclina el respaldo del asiento por completo hacia atrás, y ahí fue donde se sube la mini dejando salir su pija, y tenía razón me sorprendió y me hipnotizó. No tenía una pija era una tercera pierna, luego de unos segundos de quedar sorprendido ella me dice «viste que te iba a sorprender» tragó saliva y se la agarró con una mano para recorrerla en toda su longitud, se sentía muy caliente y dura como una piedra.

    Entonces para ver bien toda su longitud la tomo con las dos manos y era realmente gigante, era poco más de dos manos y media y tan gruesa que al rodearla con la mano no llegaba a cerrar la mano.

    Sin que ella me lo pidiera automáticamente me abalancé con mi boca sobre ese monumento de carne caliente dura y mojada, comencé por chuparle solo la cabeza y pasarle mí lengua por todo el tronco, ella me sujetaba suavemente de la nuca y me acariciaba el pelo, trataba de meterme todo lo posible en la boca pero al llegar a la mitad ya me producía arcadas además que entraba muy forzada por el grosor.

    Seguí mamándosela y acompañando con mis manos masturbándose por varios minutos, ella gemía y gritaba se contraía por momentos arqueando su espalda hasta que me susurra al oído que iba a acabar.

    Entonces llegó el momento de erupción de ese volcán de leche, comenzó a salir chorros de semen muy espeso y yo tratando de tragar todo lo posible para no derramar una gota, pero era tal la cantidad que no me daba tiempo a tragar todo, se empezó a escurrir por fuera de mi boca chorreando por su tronco hasta mí mano, quería sacarla de mí boca para recoger lo que se había salido, pero no podía hacerlo porque seguía acabando.

    Era increíble la cantidad que acababa, ya cuando terminaron las contracciones eyaculadoras, le termino de limpiar la leche escurrida en su pija que le llegaba más allá de los huevos, ella levanta sus piernas ofreciéndome su culo que también estaba lleno de leche que se había derramado y se lo comienzo a chupar desesperado. Luego de estar así chupando un rato la dejo totalmente limpia sin rastro alguno de semen, no reincorporamos y me dan una botella de agua, sabía que estaba como ahogado y que su leche tan espesa todavía la tenía pegada en las paredes de mí garganta.

    Se acomoda la minifalda y se quita la tanga blanca que llevaba puesta y me la da, me dice «esto es para vos para que pienses en mí sorpresa y que la próxima vez va a estar dentro tuyo» la tomé y estaba empapada con sus primeros líquidos preseminales, y le digo que era virgen mi culo y que no podría meterme todo eso al menos hasta que tuviera bastante experiencia, se sonríe y me dice «te sorprenderías lo rápido que se puede dilatar un culo» dejé ahí el tema porque sabía que no iba a poder meterme esa pija gigante (después me sorprendería lo equivocado que estaba).

    Me lleva hasta mí casa y nos despedimos como dos amigos y me da su tarjeta diciendo que cuando quiera la llamé si necesitaba un viaje, pero que no me cobraría al menos con dinero, le dije casi desafiante que se quedaría sin producción de esperma si realmente la llamara todos los días y ella me contesta y vos terminarías empachado o embarazado no reímos y nos despedimos.

    Unas semanas después volveríamos a encontrarnos sin yo saberlo en una de esas noches de sexo con Verónica, pero será en otro relato, espero sus comentarios y opiniones. Saludos.

  • ¡Qué rica culeada a la chica de ayer!

    ¡Qué rica culeada a la chica de ayer!

    Conocí a Marta Lucía desde la edad de los quince años. Ambos tenemos la misma edad, aunque ella cumple años unos cuatro meses antes que yo. No íbamos a la misma escuela, a ella la conocimos por medio de su hermana mayor, quien era compañera de escuela de mi hermana. Luego coincidimos en los veranos en la escuela de tenis y ambos nos vimos crecer a través de los años. Ya a sus 18, era una chica muy hermosa, había desarrollado unos senos bastante llamativos y un trasero descomunal que te obligaba a apreciarlo en momentos de algún descuido, pues verdaderamente esta chica a esta edad atraía las miradas.

    Según mi recuerdo, Marta Lucía era un tanto tímida y algo apartada. Conmigo era de pocas palabras, aunque mi hermana y su hermana siempre me decían que yo le gustaba. Había algo en esta chica que incluso mi madre en ciertas ocasiones me la insinuó. Es que tenía esa carita tímida y angelical, con una sonrisa melosa y perlada que le daba ese adjetivo de sensual. Tenía su cabello oscuro y ondulado a media espalda, de tez clara y unos labios gruesos que se le miraban apetecibles de besar. Usaba poco maquillaje y aunque era recatada en su vestimenta, era obvio el par de melones que tenía ya a esa edad y ese monumental trasero que era obligatorio apreciar. Yo la vi en esos años de la escuela preparatoria vistiendo trajes de baño de dos piezas y creo que su cuerpo era la envidia de muchas de las chicas de su alrededor. Y si nunca me atreví en buscar algo con ella, era porque íbamos a escuelas diferentes, no había esta comunicación que ahora tenemos, y quizá lo más lógico… era que tenía cantidad de chicas que conquistar en mi territorio, y eso me mantenía muy ocupado.

    El día que volvimos a coincidir de nuevo fue para las vacaciones de primavera en nuestro primer año de universidad. Varios excompañeros habíamos planeado pasar esa semana en las playas de Ensenada México. Nos reunimos en cierto lugar y hacer esa travesía hacia el sur todos juntos y fue que me sorprendí volverme a encontrar con la hermosa Marta Lucía. Pensé que era la novia de alguno de mis excompañeros, pero ella había sido invitada por una de mis excompañeras en un grupo de seis agradables chicas, pero por supuesto, el monumento de Marta Lucía era la que más destacaba. En total eran cuatro coches y dieciocho muchachos gozando de la libertad que esa edad te brinda. Yo llevaba el coche que mi madre me obsequió para ese tiempo, un Mustang del año 1965, el cual hasta el momento conservo como un grato recuerdo.

    Por estar en Ensenada, logramos conseguir tres habitaciones de hotel, pues esta temporada es considerada “pico”, pues muchos negocios esperan esta semana, pues los estudiantes de las universidades se van para Tijuana, donde las bebidas alcohólicas son accesibles a los 18 años y no a los 21 como la mayoría de los estados de la Unión Americana. Aquí en estas ciudades fronterizas se llenan de los muchos jóvenes que nos atravesábamos la frontera y vivir esa experiencia. Los primeros dos días algunas mujeres usaron una de las habitaciones para dormir y las otras dos había chicas y chicos, pues eran parejas de novios, pero para el tercer día ya no había esas limitaciones, todos nos habíamos esparcido y con mas confianza ya no importaba en cualquiera de las habitaciones que durmieras. Lo único que se respetaba, era que las mujeres ocuparan las camas sí así lo querían. Obviamente los que eran pareja nos enviaban insinuaciones para que les permitiéramos tener intimidad, pero hubo esas noches donde se oían lo gemidos cuando ya calientes les importaba poco follar estando todos en la misma habitación. Se envolvían en una cobija y cubierta en ella allí pasaba lo que quisieran que pasara. A mi se me insinuaron un par de chicas de las que no tenían pareja, pero en ese momento creo que ellas intuyeron que me atraía Marta Lucía y se fueron alejando. Pero también, estaba este chico que mostraba un interés obvio y no se le desprendía a Marta Lucía por un instante, que hasta llegué a pensar que ellos eran pareja. Yo había llegado sin pareja, pues ya había tenido esta experiencia un año antes y sabía que era la oportunidad de tener una buena experiencia con una chica nueva. Lo sorprendente en esta ocasión, era que aquí me volvía a encontrar con esta chica que siempre me había gustado.

    Mi oportunidad llegó para el cuarto día, pues creo que Marta Lucía buscaba lo mismo. Creo que de darle la negativa a este chico de nombre Charles, este entendió que no iba lograr nada y comenzó a cortejar a las chicas que se me habían insinuado. Ese día desayunamos juntos, nos fuimos a caminar por la ciudad y nos integramos al grupo hasta en la noche, pues regularmente íbamos al bar del hotel, donde tomábamos y bailábamos hasta horas de la madrugada. Pero ya para este día a pesar de nuestra juventud, ese maratón de desvelos hacía mella en nosotros y ese días regresamos cansados y nos pusimos a ver televisión en el hotel. Hasta entonces supe que Marta Lucia era portuguesa y no hispana, pues puse la televisión en español y me dijo que entendía parte, pero no todo. Recuerdo que nos quedamos acostados en la alfombra de la habitación y ella solamente se cubría con una toalla playera pues la verdad, inclusive con el aire acondicionado, se sentía algo de calor. Ella solo vestía un pantalón corto de color blanco y una blusa celeste donde se podían apreciar esos dos preciosos y monumentales melones. Al otro lado de mi llegó a acostarse Angie y ella debería estar tan cansada que a los minutos hacía un leve sonido de ronquido.

    Pensé que Marta Lucía se iba a alejar de mí, pero se mantuvo cerca y vi cómo se desabrochó el sostén para sentirse más cómoda. Yo no la quería incomodar y me estaba levantando cuando ella me preguntó hacia donde iba y le contesté que me iría a dormir con el resto de los muchachos. Me pidió que me quedara, que se sentía más segura que por lo menos estuviera un hombre en la habitación. Ese día estaba rodeado de seis mujeres. Dejamos la televisión encendida y caímos rendidos al sueño y me quede durmiendo entre Angie y Marta Lucía.

    Me desperté a eso de las cuatro de la madrugada, pues sentí una mano tocándome el falo por sobre mi pantalón corto y me costó descubrir la sorpresa que era la mano de Marta Lucía masajeando mi verga que ya estaba erecta. Me hice de un lado como queriendo despertar y le puse mi mano por sobre su trasero y ella en una posición un poco incómoda me siguió tocando la verga. Su rostro me quedaba cerca de mi hombro y ella se acercó un poco más a mí. Supe que sabía que ya no dormía y se lo hice saber cuándo le metí mi mano por debajo de pantalón corto y le tomaba sus nalgas firmes metiendo mi mano entre sus bragas y se las comencé a masajear. Creo que eso la excitó y encontró el valor para hacer lo mismo. Ahora Marta Lucía buscaba invadir mis calzoncillos y apoderarse de mi verga erecta.

    Con los minutos, en esa posición de lado, le indico que se acueste sobre su espalda y me cubro con su toalla playera y comienzo a subir su blusa y para mi sorpresa Marta Lucía ya no tiene su sostén. Le di un beso en sus labios carnosos y me dirigí a mamarle sus suculentos pechos. Realmente era una delicia mamar esos pechos solidos de esta linda chica y aunque no podía mirar sus expresiones faciales por la oscuridad, sabía que lo disfrutaba por algunos leves gemidos que se le escapaban. En eso de cambiar de pezón a pezón comencé a buscar su conchita. La había masajeado sobre sus pantalones cortos y donde descubrí que los tenía desabrochados y con el cierre abajo. Metí mi mano entre sus bragas y comencé a sentir su humedad caliente, las cuales tenían ya empapadas sus bragas de sus jugos vaginales. Se comió un suspiro cuando uno de mis dedos invadió su vagina y no la dedee como yo quería, pues hacía un ruido que haría obvio lo que estábamos haciendo y no queríamos despertar a Angie que dormía al otro lado de mí. Mamándole sus tetas y mordiscando sus pezones y con un leve masaje a su clítoris Marta Lucía tocaba el cielo y me abrazó y me dio un beso para de alguna manera mitigar sus gemidos: Se estaba corriendo.

    Su respiración se volvió profusa y le tomó algunos minutos recobrar la normalidad de su compresión pulmonar. Obviamente sentía el olor a su sexo, pues mi mano estaba llena de sus jugos vaginales, me levanté procurando no hacer ruido y me fui a lavar al baño. Me vi al espejo y supe que no estaba soñando, le había sacado un orgasmo a la bella Marta Lucía. Ella llegó a los minutos y se quedó aseando su conchita, pues asumo que se sentía incómoda con esa humedad entre sus piernas. Cuando regresó, se volvió a acostar a la par mía e intentó volver a pajearme la verga a como lo había estado haciendo. Con los minutos, le quise bajar su pantalón corto y ella intentó impedírmelo y me dijo al oído:

    – Tony, no podemos… no quiero salir embarazada.

    – ¡No te preocupes! No pienso hacer nada que te ponga a riesgo. Solo quiero ver y sentir bien tu conchita.

    – Nos pueden descubrir… mejor otro día.

    – Con cuidado y nadie se dará cuenta… todos están dormidos.

    Le bajé su pantalón corto al nivel de sus rodillas y descubrí que ya no llevaba sus pantis. Tenía la panochita donde se podía sentir los canutos de los vellos que le venían creciendo en los últimos cuatro días y comencé a besarla alrededor del monte venus. No me lo quería permitir, pero insistí y creo que para evitar hacer ruido ella cedió. En esa posición le quité en su totalidad su pantalón corto y tomé posición abriéndole las piernas y creo que para esta instancia era más fácil continuar y evitar hacer más ruido y comencé a invadir su rica conchita de labios superiores gruesos con todo lo que daba mi lengua. Solo gimió levemente y se mantuvo recibiendo placer oral por unos cuantos minutos. Le chupé el clítoris a placer, le hundía mi lengua en esa rajadura que no dejaba de emanar esos jugos salados que hacen loco y adicto a cualquier hombre y con los minutos Marta Lucia comenzó a hacer cierta presión con un vaivén también leve para chocar su rica conchita contra mi boca. Creo que se mordía los dedos cuando se fue por segunda vez, pues su orgasmo tuvo que haber sido tan fuerte que vi a través de la oscuridad como los muslos de su entrepierna le temblaban sin control y su conchita comenzó a emanar más jugos de una manera tan abundante. Se podía escuchar ese ruido de chasquido cuando le chupaba la panocha, pero creo que para este punto ya no importaba si alguien nos escuchaba pues estábamos muy prendidos.

    Nuevamente me levanté a limpiarme y Marta Lucía hizo lo mismo. Estando en el baño le echamos llave y ella literalmente me dijo si me podía besar la verga. Sentada sobre el inodoro, después de habernos aseado, ella me comenzó a dar un oral que se podía apreciar que estaba con una amateur pues de vez en cuando me hacía daño con sus dientes bien afilados. Aun así, pues con la calentura acumulada de haberla oído correrse dos veces, en unos cuantos minutos le dejé ir una descomunal corrida que rebalsó su pequeña boca y le salpiqué su lindo rostro. Se limpiaba rápidamente y solo me dijo: ¡Tiene un sabor dulzón!

    Nos fuimos a acostar de nuevo intentando no despertar a nadie, lo que eventualmente descubrí fue imposible, pero según nosotros todos dormían. Ella se puso de espaldas dándome esas suculentas nalgas y volví a bajarle sus pantalones cortos al nivel de su rodilla, pues sabía no vestía pantis. Le puse mi verga bien erecta entre sus nalgas que se sentían frías al principio, pero poco a poco se fueron calentando y mi verga se deslizaba causándome un rico placer pues mi liquido pre seminal le habían lubricado todo ese canal. Tengo la seguridad que Marta Lucia también lo disfrutaba, pues correspondía a ese vaivén semi lento que hacíamos para evitar hacer mucho ruido. Creo que comenzó a sentir mucho más placer pues además de esa invasión de mi verga entre sus nalgas, comencé a besarle el cuello y le metía la punta de mi lengua en su oído, mordiéndole de vez en cuando su lóbulo. Sentí y no sé si me equivocaba, pues Marta Lucía me daba la sensación de que quería ser penetrada analmente, pues pasé unos veinte minutos masajeando con mi verga su apretado ojete. Intentaba empujar y ella correspondía y buscaba una mejor posición. Llegó al punto que ella me tomaba la verga y se ponía mi glande a la entrada de ese ojete. De tanto intentarlo a los minutos sentí como me lo atrapó y dio un gemido. Me dijo en voz baja: Tony… no te muevas mucho que me duele.

    Mantuve mi verga sin movimiento solo apretada por su ojete y con los segundos y minutos le fui hundiendo los 22 centímetros de mi verga hasta que sentí que mis testículos chocaron con sus ricas nalgas. No me movía mucho y solo de vez en cuando le hacía ese vaivén para que sintiera mi invasión y hacerle saber que su culo me pertenecía en ese instante y comencé a masturbarle su clítoris con mis dedos. No pasó mucho tiempo para alcanzar un tercer orgasmo y yo estaba tan excitado cogiéndome ese majestuoso culo que me corrí segundos después. Sé que lo quiso gritar y solo se contuvo diciéndome algo callada, pero excitada: ¡Dios mío… me estás haciendo acabar otra vez!

    Hubo una respiración profusa y que nos tomó unos minutos para recuperar la normalidad. De nuevo, volvimos al baño y Marta Lucía se preocupó cuando vio sangre mezclada con mi esperma y se quejaba que le ardía el ano. Lo divisé ante la luz y le dije que se calmara, que no había hemorragia. Es espectacular ver el culo de esta chica que de solo verlo desnudo y abrírselo para hacer aquella inspección, a pesar de haber acabado minutos antes, mi verga se había puesto erecta de nuevo. Regresamos de nuevo a acostarnos y ya eran las siete de la mañana y de repente escuchamos la voz de Angie: ¿Van a seguir cogiendo?

    Creo que Marta Lucía se incomodó y quizá sintió pena que su amiga nos haya escuchado y quizá visto. Esa misma tarde, cuando todos habían salido y vieron que Marta Lucía y yo nos quedábamos, eso era un indicativo que queríamos coger y que nadie llegara a la habitación hasta para la reunión de la cena. Fui a la farmacia por unos condones y esa tarde le abrí esa conchita y mis 22 centímetros invadieron ese rico manjar. No lo hicimos ya analmente, pues Marta Lucía me dijo que había quedado adolorida y se sentía incómoda, pero sí me permitió a que le comiera y que le hundiera mi lengua en su ojete. Ella me hizo lo mismo y esa tarde le saqué por lo menos otros seis orgasmos. Eran esos días de la juventud, donde le dejaba ir de 8 a 10 polvos a cualquier chica. Todos mis amigos pensaron que me quedaría con la bella Marta Lucía, y aunque a mí también me gustaba mucho, el destino tenía otros planes para cada uno. Después de aquellos días de vacaciones de primavera, solo volvimos a coger para finales de ese mismo año y por un tiempo le perdí la pista hasta que me encontré con su hermana. Me contó que se había ido a vivir con su padre a Portugal y que de alguna manera yo había influido en esa decisión, pues según su hermana quien dijo saber lo que había pasado entre su hermana y yo; le había dolido mucho que yo no la haya intentado buscar después de lo que habíamos vivido.

    Un día recibí una llamada inesperada de ella y reconocí su voz cuando me preguntó: ¿Te recuerdas de mí? – decía la voz… y yo le contesté con mucha seguridad. – Eres esa chica bella y hermosa quien me dio ese hermoso trasero para que se lo follara en un hotel de Ensenada. -le contesté. Ella solo me respondió: – ¡Qué rica culeada me diste! – Y comenzamos a recordar y a vivir esos excitantes momentos. Termino diciéndome lo que creo que ella siempre quiso que yo supiera: -Tony, quiero que sepas que a nadie me he entregado a como lo hice contigo… Nunca nadie me ha hecho lo que tú me hiciste disfrutar ese día de vacaciones. Quiero que sepas que es lo más rico que he sentido en mi vida. ¡Te recordaré siempre… que verga más rica tienes!

  • Las confesiones de mi mujer y su fantasía (Parte 1)

    Las confesiones de mi mujer y su fantasía (Parte 1)

    Amigos lectores les traigo un relato real, de mi esposa, más bien confesión.

    Estando mi esposa una noche de este año 2020, decidimos tomar unos tragos, y hablando en la comodidad de nuestra habitación surgió el tema de las confesiones.

    Aunque somos muy calientes nunca habíamos hablado de ese tema. Así que empezamos por decirnos algunas cosas calientes.

    La describiré para que se den una idea de cómo es:

    Mide 1.58, piel blanca, cuerpo apetecible, tienes unas tetas talla 38, y unas nalgas muy ricas, no es gordita, pero tampoco flaca, imaginen que tiene buena figura. Aparte su cara es muy linda.

    Soy su segundo esposo, ella se casó muy joven y se divorció después de 8 años de matrimonio teniendo una hija. Ahora tiene 40, yo me casé con ella cuando tenía 31, pero llevaba 2 años de divorciada.

    El tema de confesión fue cuántos habían estado con ella. La pregunta fue con cuántos había estado, cuántos penes había conocido?

    Primero con miedo y morbo a la vez me confesó que conoció 5 vergas, incluida la de su ex esposo, él fue el primero en entrar en ella, el que le inauguró su conchita, ella siempre fue una mujer muy desarrollada físicamente, así que se imaginaran el manjar que se comió su ex. Ella con 21 años, virgen y un cuerpo espectacular, y el con 5 años más, y experiencia en el sexo le enseñó algunas cosas, pero le faltaba más. Según sus propias palabras no la sabía hacerla llegar al orgasmo muy seguido, así que duró esos años de casada solo recibiendo la verga de su ex, sin mucho entusiasmo.

    Ella sabía que tenía que explotar su sexualidad, pero él no la satisfacía al 100.

    Unos meses antes de su divorcio la contactó un viejo amigo, novio de ella en la adolescencia, pero que no pudo entrar en ella.

    Comenzaron a platicar por mensajes, y llamadas. Hasta que un día decidió verlo en persona, ese día fue por la noche, dijo que iba a ver a su mamá. Así que no sospecho nada su ex.

    Hubo buena plática, y hasta ahí, pero se siguieron viendo más seguido, hablaron de temas íntimos, ella le dijo que jamás sería infiel, pero que le gustaría por otro lado explotar bien su sexualidad. Después de 2 meses de verse él le confesó que le traía muchas ganas.

    Se miraron fijamente y tras unos segundos de silencio, empezaron los besos, y claro un buen faje, ella siempre vestía de pantalón de mezclilla, blusas ajustadas, y eso a él le encantaba, en esa primera vez, solo fueron besos y faje, el parecía pulpo, le tocaba todo encima de la ropa dejándola caliente, solo que ella no quería ir al hotel, así pasaron un mes más. De puros fajes, se metían mano, el tocándole los pechos directamente, a veces le metía la mano entre sus bragas, y ella le bajaba el pantalón y le tocaba su verga, masturbándolo. La segunda verga que veía en vivo. A ella le encantó ya que medía unos 17 cm, pero estaba muy gruesa, casi lo doble que la de su esposo En ese tiempo.

    Poco después ella se divorció, y ahora sí, empezó su goce y claro también el de los que la probaron.

    Para celebrar su divorcio su amigo la invitó a tomar unos tragos, ella encantada acepto, cabe mencionar que tenía meses sin coger, ya que estaba en trámites, así que al calor de la noche y las copas empezó a calentarse, ese día ella llevaba una blusa blanca escotada, pantalón de mezclilla ajustado también, zapatillas, y de ropa interior una tanga blanca y un bra del mismo color, hacía que sus tetas se quisieran salir. Empezaron con besos, y faje, hasta que su amigo le dijo que fueran a otro lugar. Ahora sí, ya no podía decir que iba a ser infiel. Y ella encantada acepto.

    Llegaron al hotel, y enseguida comenzó a volar la ropa de ambos, ella quedó desnuda primero, él se alejó unos centímetros de ella, para observar su hermoso cuerpo, sus tetas, su cadera, su culo, y su vagina depilada, la hizo dar una vuelta, y volvió a besarla y manosearla toda. Diciendo que estaba súper rica.

    Ella ya estaba muy caliente, y mojada, así que le bajó el bóxer, y salió esa verga grande y gruesa delante de ella, así que sin pensarlo se arrodilló y la comenzó a besar, pasarle la lengua y después se la metió en la boca , tenía que abrirla mucho por qué era muy gruesa, pero lo logro. Su amante solo le recogía el cabello y le empujaba la verga para que se la comiera lo más que pudiera, después de unos minutos de tener esa verga en la boca, él la levantó, la recostó en la cama, y le fue besando desde su boca, el cuello, y se entretuvo mucho tiempo en sus ricas tetas.

    Mientras que con una mano le acariciaba su concha, metiéndole uno o dos dedos, después de eso bajo hasta su zona íntima, y le hizo un oral maravilloso, que en cuestión de minutos termino en un delicioso orgasmo, ella gemía, y movía su cadera con intensidad disfrutando de esa lengua en su concha, y él se bebió todos los jugos que salían de ella.

    Después ella le dijo, ahora sí quiero que me la metas por favor, tengo meses sin sentir algo, y desde que te la vi me encantó tu verga, cógeme ya, métela, quiero que me la claves por favor. Ya no aguanto las ganas.

    En eso él se iba a poner el condón, y ella le gritó, No!! No te pongas nada. Te quiero sentir así. Solo cógeme por favor.

    Cuando ella dijo eso a él le brillaron los ojos e incluso se le puso más dura. Se puso encima de ella y la fue penetrando, era la segunda verga que iba a probar, y más grande, así que cuando entro la cabeza de ese pene, dio un gemido de dolor y placer:

    Ahh!! Que rico se siente, la siento grande, métela despacio por favor quiero sentirla cada centímetro de ella. Es la segunda que me meten, y está mucho más grande que la que estoy acostumbrada pero quiero disfrutar.

    Él la fue metiendo, poco a poco sentía como su concha le apretaba, así que solo gemían de placer los dos.

    Ella: así, que rico, métemela, dame tu verga! La siento muy gruesa, me encanta, es como un fierro! Que placer! Ahh!

    El: mamacita, que rico me la aprietas, estás muy cerradita, siento tu vagina caliente que me oprime la verga!! Que rica estas!! Ahhh! Así te quería tener, desnuda abriendo las piernas y metiendotela. Encantas… ahhh!

    Ella: así papito, que rico, cógeme, ahh! Que rico siento, me hacía falta una buena verga. Te quiero seguido dentro de mi ahhh! Me abres toda!! Que rico!!!

    Empezó a embestirla más y más fuerte, solo se escuchaban sus gemidos, y el golpear de sus huevos en su culo.

    Poco después él le dijo que quería verla arriba. Así que cambiaron de posición. Se acostó con su verga apuntando al techo, y ella se abrió de piernas y se fue sentando en ese rabo, aunque ya estaba toda mojada aun así le costó trabajo entrar, la sentía muy grande y el sentía como apretaba.

    Hasta que se la metió toda, ahora ella llevaba las riendas de la situación, se movía en círculos, y subía y bajaba con pasión, primero despacio, después con más intensidad. Y el, no dejaba de mamarle los pechos, morderlos, y saborear sus pezones que estaban súper parados por la excitación. De nuevo gemidos de ambos.

    Ahhh! Que rico me coges mujer, te mueves maravillosos, te la comes toda, estás riquísima, goza mi verga, cómo te gusta, eres increíble cogiendo, te voy a coger seguido, tienes que acostumbrarte a mi verga, ahh!! Sii!

    Ella: si papi, me encantas, me entra mejor así, te siento bien adentro, no me la saques por favor!! Ahhh!! Que rico!!! Me encantas!!! Que verga te cargas!!! Aaahhhh!!!

    Cógeme, chúpame las tetas, muérdelas, haz lo que quieras con ellas son tuyas papi!! Pero no me la saques por favor!!! Aaahhh!!! Me vengo papi, me vengo!!! Me vengo ricooo!!! Aaahhh! Dame más!!! Mas!!! Ahhh! Que rico!!! Y explotó en un orgasmo, llenándole la verga y los huevos de sus fluidos…

    Después de unos minutos él le anunció su venida:

    Me voy a correr amor!!! Quítate, me voy a correr!!!

    No papi, vente dentro quiero sentir tu lechita dentro, hasta el fondo!!!

    Segura!!??

    Siii! No la saques, ni se te ocurra!!! Aaahhh!

    Me vengooo!!! Te voy a llenar!!! Ahhh! Toma mi leche si eso quieres!!! Ahhh!!! Que rico, te estoy llenando!!! Ahhh!!!.

    Descargó en ella.

    Después de esa faena terminaron agotados desnudos, abrazados, sudorosos, se comieron a besos nuevamente.

    Ella le dijo: no te preocupes por venirte dentro, me empecé a cuidar hace tiempo, así que no hay riesgo, además, tu verga es tan rica que sería un desperdicio que uses condón, y que no dejes tu lechita dónde debe estar. Dentro de mi papito.

    De ahora en adelante vamos a coger seguido ok? Me encantó tu verga, esta riquísima,

    Claro mamita, me encantó como coges, aprietas rico, y está conchita se tiene que acostumbrar a mi verga.

    Estuvieron una hora más en el hotel, volvieron a coger, y el volvió a llenarle la concha de leche.

    Con él estuvo saliendo como 4 meses, lo hacían 2 veces por semana. Solo que después conoció a otro hombre, y lo que ocurrió con él se los contaré en otro relato. Ya que fue la tercer verga que conoció.

  • Solitos en casa por la cuarentena

    Solitos en casa por la cuarentena

    Hola que tal, les envió un cordial saludo, y les contaré como se divierte mi esposa mientras estoy en cuarentena.

    Un sábado después del trabajo comencé a sentirme raro, cansado y con síntomas de resfrió, y por esto del covid fui inmediatamente a hacerme una prueba para ver si estaba contagiado y atenderme. Resultó que me salió positiva la prueba, fuimos toda la familia a realizarnos la prueba y lo bueno que solo yo era quien estaba contagiado. Así que aislado en una recamara que esta frente a mi habitación, pasaron 5 días de estar en cama, y doy gracias por tener a mi linda esposa que siempre está al pendiente de mi, se daba cada hora una vuelta a donde yo estaba para ver si necesitaba algo o simplemente a la orden, para esto mi esposa llevó a mis hijos con sus papás para evitar propaguemos el contagio.

    Pasaba el tiempo muy lento, dormir, ver tele, comer o más bien tomar mucha agua, ya aburridos mi esposa y yo, le pedí que aprovechara que estábamos solos y que por favor se pusiera ropa sexy para andar en casa mínimo si no la podía tocar, mínimo poder verla, y así lo hizo.

    Mi esposa se puso en cuarentena conmigo y por lo tanto pedíamos servicio a domicilio todos los insumos que se fueran requiriendo, comida, despensa, etc. al 10 día le pedí que cuando viniera el repartidor a traernos el mandado que había pedido lo hiciera sin taparse el cuerpo, ese día traía puesto un blusón de encaje blanco, sus pechos quedaban casi al aire libre pero sin verse lo oscuro de sus pezones, pero sus calzones se veían perfectamente una tanguita blanca.

    Cuando tocan a la puerta corre mi esposa a abrirle y cuando lo hace lo invita a pasar para evitar algún vecino mirón, pero el repartidor al darse vuelta mi esposa para adentrarse a nuestra casa, no perdió detalle del cuerpo de mi esposa y sin querer se le salió un woow, mi esposa volteó a verlo inmediatamente, y le pregunto si gustaba lo que veía, la respuesta de este fue abrir más sus ojos y decirle que es una mujer hermosa.

    Ella viéndola con una sonrisa coqueta y mordiéndose poco el labio le agradeció el piropo y le entregó el dinero para pagar y al hacerlo le acarició la mano maliciosamente, él volvió a sorprenderse y envalentonado y cachondo le pidió si podía tocar un poco, y mi esposa le pregunto que si que quería tocar, y la respuesta fueron sus caderas, ella se da la vuelta para dejar sus caderas a disposición del repartidor, y le dice “adelante toca, pero cuanto te tengas que ir lo haces y se acaba”.

    Este comenzó a tocar las caderas y bajaba las manos para tocar sus pompis y las subía y bajaba y cuando intentó meter la mano por debajo de su blusón, ella lo paró y le dijo que era suficiente.

    Los siguientes 5 días fueron iguales, llegaba el repartidor, pero no volvió a coincidir el mismo repartidor de aquel día, hasta el domingo que ya me sentía mejor y ya había dado negativo a la prueba, pero nos íbamos a quedar unos días más en casa para asegurarnos de no volver a contagiarnos y agarrar más defensas.

    Pero ese domingo, tocó el mismo repartidor esta vez mi esposa andaba por casa con ropa de gym, pero como no salíamos pues no llevaba ropa interior ni arriba ni abajo, y cuando este entra a nuestra casa le vuelve a decir que es una mujer hermosa. Mi esposa le invita un vaso de refresco y lo invita a sentarse mientras ella acomoda la despensa, cuando llega junto a él le dice que sí que tanto estaría dispuesto a hacer por tenerla en la cama, este sorprendido y emocionado le dice que lo que pida se lo cumplirá, y acto seguido mi esposa le pide se saque el miembro para ver si era de su agrado.

    Este como resorte se levanta del sofá y se baja el pantalón, con su pene medio emocionado, ella lo acerca extendiéndole la mano y sin más se pone a darle besos alrededor del pene, desde sus testículos hasta su glande, para lograr su máxima erección, cuando lo logra lo masturba con ambas manos y meterlo en su boca, esa es señal que le gustó el pene, así lo hace durante 5 minutos, más o menos para cuando se levanta ella y con las piernas medio abiertas se para junto a él para rozar su pene con su sexo frotándoselo con ayuda de sus manos y mientras le da un morreo con lengua y todo.

    Yo estaba en la cocina viendo la escena, después de un rato de cachondeo, ella le pregunta que si a qué hora sale de trabajar, y que si quiere seguir, el joven dice que sale a las 7 de la tarde noche, y que solo iría a su casa a darse un baño, ella le dice que lo espera a las 8 de la noche para continuar, y como todo, tiene un pero, le dice “pero no vamos a estar solos va a estar mi marido con nosotros, no sé si interactúe con nosotros o solo quiera ver”. El joven dice que acepta todo lo que le pida.

    Maricruz cerca de la hora acordada se mete a bañar y me pide escoja la ropa que debe de ponerse para recibirlo, y escojo un babydoll negro con liguero, tacones negros y sin calzones, y para esto le pido que se deje un triangulito en su pubis y el resto lo depile, sale de bañarse y se alista y se envuelve en una bata, no me dejaría verla hasta que el invitado llegue, se sienta a maquillarse y darse los últimos retoques en su vestuario.

    El invitado llega y yo tengo la sala iluminada por velas y 3 copas de vino tinto en la mesa de centro de la sala, mi esposa se quita la bata y la arroja a un sofá y abre la puerta, sin importarle quien la pudiera ver, da un paso fuera de nuestra casa y rodeando la cabeza del joven con los brazos le da un beso de bienvenida, para después agarrarlo de la mano e invitarlo a pasar, este sorprendido al verme me dice buenas noches, y yo lo respondo lo más normal posible, y lo invito a sentarse.

    Mi esposa se sienta entre los dos y pide que no la hagamos esperar que quiere tenernos a los dos, se sienta en las piernas del joven para seguir besándolo mientras yo veo como se frota sobre el sexo de él para después pedirle que se levante para desvestirlo y cuando lo iba a sentar de nuevo este le pidió que siguiera de pie y la inclino con las manos en el sofá y este hunde su cara entre sus nalgas para pasar su lengua desde su clítoris hasta su ano, por los gemidos de ella un delicioso sexo oral le estaba dando.

    Después de unos minutos de mamadas ella lo sienta para devolverle el favor, después de dos orgasmos de ella y lo caliente que estaba se metía todo su miembro en la boca y mientras subía y bajaba se ayudaba con una mano para masturbarlo bien, después se sienta sobre el metiéndose el pene de un solo empujón.

    Así duraron bastante rato mientras yo los veía y empezaba a frotar mi pene aun debajo de mi ropa, cuando mi esposa voltea a verme con ojos de deseo me dice gracias amor por dejarme ser tan golosa, y me pide que me desnude también para cambiar de posición, y ahora soy yo a quien monta como desesperada, la sensación de meter mi pene en ese hueco y sentirlo tan caliente, abierto para mi es indescriptible, me encanta sentir esa sensación en mi pene, me pide que la deje ponerse de perrito para que el joven pueda volver a cogerla mientras a mi me hace el sexo oral, así estuvimos casi hora y media, cambiando de posiciones hasta quedar todos rendidos en la sala.

    Mi esposa toma el teléfono para pedir cena y después va a limpiarse y darse una retocada de maquillaje, para esto nosotros solo nos quedamos en bóxer para andar en casa y mi esposa sale igual vestida, ya retocado su maquillaje y todo para comenzar de nuevo la fiesta.

    Cuando tocan a la puerta, le pido al joven que salga a recibirlo y se da cuenta que es un compañero de él, yo le pido que lo haga pasar para evitar miradas, cuando el joven entra mi esposa se le abren los ojos, es un chico guapo y alto, el primer repartidor (Oscar) le pregunta a su compañero que si ya salió de su trabajo, y este (Carlos) le responde que sí que era su ultimo pedido y que ya iría a casa, se pagaron los consumibles y agradeció por su propina, y cuando estaba arrancando para irse, me pide que lo invite a unirse a la fiesta, y que si le daba permiso de divertirse con ellos toda la noche.

    Yo agarre el teléfono de Oscar para pedirle que le marcara a Carlos y que se regresara a «cenar» con nosotros, cuando de nuevo toca a la puerta, es mi esposa quien sale a recibirlo, y lo hace de la misma manera que con su compañero, rodeándolo por la cara con sus brazos y dándole un beso que hizo que el joven agarrara con fuerza las nalgas de mi esposa, ella lo toma de la mano para hacerlo pasar pero esta vez se dirige a nuestra recamara, mientras lo hace nos pide que vayamos cenando que cuando termine se unen con nosotros.

    No supimos que hicieron, pero el respaldo de mi cama y los quejidos que se oían eran de puro placer. Cuando se unen con nosotros estábamos ya cenados y el primero en llegar fue Carlos y me dijo que mi esposa me llamaba, cuando entre a nuestro cuarto, ya llevaba los bóxer abajo y mi pene listo para entrar y ella en cuanto me ve, se abre de piernas para dejarme ver su vagina brillosa, con un hilito de semen que escurría de su interior, y me pregunta: “te gusta así como estoy?” no pude responder, solo frote dos veces mi pene en su vagina para introducirla con un fuerte empujón. Estuvimos cerca de 30 minutos cogiendo duro, en varias posiciones, para cuando terminamos los dos, ella se levanta y va de nuevo a darse un baño para quitarse lo acalorado y verse guapa de nuevo.

    Cuando llega de nuevo con nosotros nos pide que es nuestro turno de consentirla y nos pide le sirvamos de cenar y esperar a que ella esté lista para nosotros de nuevo.

    Duramos bastante tiempo platicando de la situación que se estaba viviendo, de todo un poco, los jóvenes a pesar de su corta edad tenían muy buena platica y el tiempo se hizo ameno, cuando ya todos estábamos repuestos, es Maricruz quien comienza a pedir batalla, se sienta en Oscar para darle morreos intensos, después lo hizo conmigo, y el ultimo Carlos, y por ser el último le toco el mejor premio mamada y se sentó sobre el para empezar la cogida de nuevo. Casi con cronometro duraba 5 minutos con cada uno de nosotros y nos pidió irnos a la recamara.

    Oscar fue quien la levanto y le metió el pene mientras ella se aferraba a su cintura con sus piernas y así caminamos al cuarto, la iban cogiendo mientras caminábamos, Oscar se acuesta boca abajo y ella lo monta, y cuando lo hace me dice estoy muy caliente “por favor cógeme por el culo también, quiero tener todos mis hoyitos ocupados” y así lo hice, le metí de un solo empujón mi pene en su culo y Carlos se puso a un costado para que le chupara el pene a él.

    Estuvimos cambiando de posiciones varias veces, solo había una condición que el que estuviera en su culo tenía que usar condón para después poderle chupar el pene, así estuvimos hasta las 5 de la mañana cogiendo y cambiando de posiciones hasta que terminamos todos dentro de ella, cansados nos quedamos dormidos en la misma cama los cuatro.

    Y cerca de las 7 me despierta Maricruz y me dice, “por favor quiero más” y despertó a los invitados mientras los masturbaba y cuando los puso a tono se sentó en uno para recibir al otro en su boca, esta vez su culo no fue lugar para nosotros, cambiamos todos de posiciones mientras el que quedaba libre veía y se masturbaba, fueron 2 horas más de sexo duro e intenso, deje que se dieran un baño los tres, y ella salió envuelta en una toalla para despedirlos a la puerta, agradeció la velada y que tuvieran un lindo día.

    Maricruz llega de nuevo conmigo para abrazarnos y quedarnos dormidos prácticamente toda la mañana.

    Espero sea de su agrado mi relato. Saludos.