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  • Métela despacio, la fantasía sexual de Lara

    Métela despacio, la fantasía sexual de Lara

    Alguna vez todas hemos fantaseado, alguna vez todas nos hemos dejado llevar por sentimientos ocultos, alguna vez todas nos hemos levantado con las bragas mojadas y alguna vez todas soñamos que algún día esa fantasía la hagamos realidad, muchas de esas fantasías son realmente imposibles, por el tiempo, distancia, momento o porque simplemente solo queramos que sean eso, una fantasía. Otras quizás están solo al alcance de nuestra mano, pero no nos atrevemos a dar los pasos adecuados, no nos atrevemos y quizás por eso las llamamos a unas y otras fantasías y solo nos queda realizarlas en nuestros sueños, dormidas o despiertas.

    Este relato trata de una de esas fantasías imposibles, soy una chica abierta, bastante divertida y un poco alocada, pero a la vez muy celosa de mi intimidad, no soy amiga de redes sociales, pero tengo muchos conocidos aunque realmente cinco amigos verdaderos, dos de ellas son como si fueran mis hermanas y uno de ellos ocupa mi corazón, pero eso no quita para poder fantasear y esta fantasía se repite en mi cabeza desde que le conocí relativamente hace muy poco tiempo y no sé por qué me excita tanto.

    Su nombre, su nombre no es relevante en este relato de momento.

    Todo empezaría cuando por fin damos los primeros pasos para conocernos, hemos quedado en una cafetería desayunando a las ocho de la mañana, nunca nos hemos visto y se acerca a mí un hombre algo mayor que yo, guapo, elegante, decidido y con paso firme me mira, me sonríe y me llama por mi nombre, no tengo reparos en hablar con él, sé que de un modo u otro es él, pero el trabajo se cruza en nuestro camino cuando suena el móvil y en hora y media tengo una reunión de trabajo y así aquella primera cita la tenemos que posponer no sin antes quedar en el mismo sitio al día siguiente, hoy me tengo que conformar pensando en él durante el día.

    Misma cafetería, misma hora y yo le espero sentada, cuando entra por la puerta mi corazón se acelera, pide un café y nuevamente mi móvil empieza a sonar, nuevamente tengo una reunión como ayer y como pasara mañana, ya solo pienso en él durante todo el día y la noche, le veo acompañarme por la oficina, sentado a mi lado en las diferentes reuniones, mirarme y sonriéndome con su camisa blanca abierta insinuando e imaginándome sus pectorales, sus ojos clavarse en los míos, su olor, su perfume me acompaña durante todo el día envolviéndome en su aroma, le oigo pronunciar mi nombre, mi sexo húmedo día y noche, un fuego que solamente él puede apagar y estoy cansada de esperar.

    Es jueves y ese día no voy a la oficina porque tengo otro plan, en la cafetería a las ocho cuando él llegue le espera un sobre con una carta y unas llaves, yo estoy en mi casa esperando, tumbada desnuda en el salón sobre una alfombra blanca de pelo largo muy suave que amortigua y tapa parte de mi cuerpo, junto a mí una botella de Moët Chandon, dos copas y un recipiente con hielo y fresas.

    En el resto de salón destacar las persianas casi cerradas dejando pasar muy poca o nada de luz, unas velas rojas encendidas y repartidas para que una estancia oscura se convierta en romántica, unas varillas aromáticas quemándose y de fondo sonando música romántica, todo está preparado para cuando el abra la puerta.

    Son las ocho y media cuando la puerta de casa se abre por fin, le oigo respirar nervioso detrás de la puerta del recibidor quitándose la ropa y los zapatos dejándolo todo en el armario abierto para él, yo le espero allí tumbada con unas fresas sobre mi vientre y una venda negra que tapa mis ojos, él tiene instrucciones de cuando la tiene que retirar, yo de momento solo percibo su presencia y su olor cuando traspasa la puerta del salón, oigo como sus pasos que se acercan a mí y siento como se arrodilla a mi lado.

    En la oscuridad, nerviosa y excitada noto como cualquier roce, cualquier contacto con su cuerpo me hace reaccionar con pequeños escalofríos, noto mi sexo humedecerse y en mi interior siento como un volcán preparado para erupcionar.

    Su fragancia cada vez más cerca, tan cerca que sus labios se funden con los míos y suavemente empiezan a recorrer mis labios besándome y mordiéndomelos con delicadeza, su lengua los recorre para al final buscar la mía en mi interior fundiéndonos con ellas, suavemente empiezo a sentir el tacto de su piel sobre, sus dedos acarician mis senos y mi respiración se dispara haciendo caer una fresa a la alfombra sintiéndola en mi costado, la recoge y empieza con ella una ascensión dibujando mi cuerpo de un lado a otro, subiendo por mis senos y rodeando mis areolas coronando mis pezones duros e hinchados, el camino la lleva hasta mi boca, dibujando mis labios, pintándomelos con su aroma, siento como desaparece y besándome la vuelvo a encontrar saboreándola, sus besos se alejan bajando por mi cuerpo despacio.

    Ni una palabra, solo el sonido de nuestra respiración entrecortada, pequeños suspiros y la música de fondo que ahora suena “The long and winding road” de los Beatles cuando mi cuerpo se ve sorprendido por el paso de un hielo frío sobre mi vientre que despacio sube por mi cuerpo dejando tras de sí una lengua de agua que va siendo absorbida por mi piel o evaporando por el calor de esta, su ascensión le lleva a mis pechos y al igual que con la fresa corona mis pezones, dejando caer unas gotas como lágrimas que se deslizan por mis senos hasta desaparecer.

    En su camino llega a mis labios bebiendo de sus dedos, llevando el hielo de un extremo a otro y muriendo cuando las últimas gotas caen en mi boca besándome con el diminuto hielo entre sus labios y acallar mis suspiros y gemidos sordos de placer.

    Otro hielo empieza el recorrido opuesto, desde mi boca, mis labios, bajando por mi cuerpo despacio, llegando a mi vientre que reacciona contrayéndose, su camino le lleva a escalar el monte de venus, atravesando el rubio vello y deslizándose por mi clítoris, escondiéndose entre mis labios menores y deslizándose entre ellos que como si fueran raíles va cayendo hasta mi vagina, enfriando mi sexo y desapareciendo al final, sintiendo como las lágrimas del hielo caen por mis muslos, esta vez el fuego ha ganado la partida.

    Le oigo coger la botella de champán, siento como ese líquido espumoso cae sobre mis pezones y como enseguida son envueltos por sus labios, mi cuerpo empieza a ser devorado al paso del champán que va vertiendo sobre mi cuerpo, creando una pequeña laguna en mi vientre donde nada una fresa solitaria, sus labios beben de mi laguna subiendo hasta mi boca dándome de beber, besándome y que el oro líquido fluya por nuestros labios, la laguna de mi vientre se va secando y la fresa desaparece entre sus labios que recorre ahora mi sexo, entre mis labios menores pintándolos con la fruta de la pasión, ocultándose entre ellos, revolotear alrededor de mi vagina, la siento hundirse dentro de ella hasta ser devorada por su boca, masticándola con sabor a mí.

    Sus dedos acarician mi clítoris y su lengua se introduce en mi interior, pequeños espasmos de placer recorren todas mis terminaciones nerviosas, los jadeos y los gemidos antes sordos ya se escuchan ampliamente por todo el salón, la música me envuelve al igual que sus caricias, su legua recorre mis labios, mordiendo delicadamente primero uno y luego el otro, metiéndoselos dentro de su boca, saboreando mi sexo y bebiendo del, sus dedos buscan el deseo de mi vagina mojada por mi excitación, pequeñas gotas de flujo salen de ella resbalando por mis muslos, le siento dentro pero quiero más.

    Sé que él está excitado y con mi mano en la oscuridad, palpando busco su pene, un pene es generoso, un pene duro, grande y venoso que acaricio su glande con la palma de mi mano, la hago bailar bajando y subiendo mi mano, le oigo gemir y acercarse a mí de rodillas, su pene a la altura de mi cabeza que giro para lamer su glande, recorrer su contorno con mi lengua, besándolo y metiéndolo en mi boca, solo el glande, solo un poco, disfrutando de él, mi mano semiabierta acompaña el movimiento de su pene cuando se va metiendo cada vez más en mi boca, estirando y encogiendo su piel.

    Siento como cae un líquido sobre ella, mis labios son regados con el champán que se desliza por su tronco, ha vertido algo de ese líquido sobre su pene, llegando a mi boca que lo bebe a la vez que traga su miembro, despacio sin prisa alguna, disfrutando de ese momento como lo está haciendo él.

    Se acaba de apartar de mí, le noto lejos apartando mis piernas y abriéndose paso entre ellas, le oigo beber y siento como poco a poco se va tumbando sobre mi cuerpo, su pene golpeando mi sexo entre mis muslos, su tripa sobre la mía desbordando la pequeña laguna de champán que todavía existía, sus manos acarician mi melena rubia estirándola con sus dedos por encima de mi cabeza dejándola sobre el suave pelo blanco de la alfombra a la vez que sus labios se posan en los míos y dejan salir de su boca el líquido espumoso para que los dos lo saboreemos juntos.

    Su pene con pequeños empujones ha encontrado su camino, mi vagina le espera impaciente, deseosa y por fin le voy sintiendo dentro, se va metiendo poco a poco en ella deslizándose en mi interior que arde de deseo, su pene como una barra incandescente se va abriendo paso, metiéndose en una gruta húmeda, caliente que se expande centímetro a centímetro a su paso dándome el placer que tanto ansiaba, por primera vez sus gemidos altos se unen a los míos, bailando entre las velas encendidas y dibujando en las paredes la unión de dos amantes que se funden en uno.

    Despacio, la mete despacio como si no quisiera dañarme y muy poco a poco su pene entra y sale de mi vagina, mis paredes se contraen para darle más placer, no quiero que la saque, una ola de placer y felicidad atraviesa mi cuerpo y mi mente, acariciándome y dominándome, sus besos no hacen más que hacerme volar, elevar mi cuerpo y flotar, pero hay que respirar y lo hacemos con nuestros labios encajados, dejando la boca abierta para expulsar nuestros gemidos y cuando se cierran empieza el baile de nuestras lenguas, los gemidos son sonidos maravillosos que salen de nuestras gargantas.

    Su pene penetra en mi interior durante segundos, minutos, horas, el tiempo no importa, se ha detenido solo para nosotros, solo sé que es mío y que me está amando, tan excitada casi en éxtasis, siento el inevitable momento del orgasmo y en otro momento lo desearía, pero hoy lo quiero retrasar, quiero disfrutar más con él, de él.

    Se incorpora y se sienta en la alfombra, suavemente me levanta y me hace sentar a horcajadas sobre su cuerpo, mi melena cae sobre mi espalda, mis brazos rodean su cuello y mis manos se meten entre su pelo, mis piernas abrazan su cuerpo juntando mis talones por detrás de él, sus manos abrazándome por la cintura y mis pechos chocando contra sus pectorales, uniendo y clavándole mis pezones.

    Nuestros labios no paran de besarse, su pene me va penetrando muy despacio, quedándose dentro casi inmóvil, sintiéndolo tan dentro que empiezo a recordar cuando fue el día que empecé a fantasear con él, sentí que lo quería tener dentro de mí nada más conocerlo, empezó como un juego y ahora solo pensaba en que me hiciera el amor, como ahora metiéndomela despacio y sin prisas, sintiendo el placer de cada centímetro de su pene penetrando y acariciando el interior de mi vagina, sintiendo el roce como una espada en su vaina, quedándose quieta como ahora.

    Es la hora, con cuidado me quita la venda negra de mis ojos y lo primero que buscó son sus ojos, nuestras miradas se cruzan una vez más, disfrutando de la mañana tan deliciosa que estamos los dos pasando, saboreando cada segundo sus manos acarician mis pechos apretándolos con cuidado, con ternura y mis caderas empiezan a moverse, a subir y bajar delicadamente, parte de su pene salía de mi cuerpo y volvía a entrar muy, muy profundo robándome pequeños gritos a la vez que le besaba, mirándole con la boca abierta para poder inhalar gran cantidad de aire, mis ojos se cierran al paso de su pene cuando me llena entera, llegando casi a tocar las paredes de mi cuello uterino.

    Despacio, sin prisas, con movimientos circulares de arriba abajo, sin dejar de mirarnos de ver como nuestros rostros reflejaban el placer que sentimos, mis manos apoyadas en sus hombros mi cuerpo subiendo y bajando sobre él, sus manos a ambos lados de mi cintura acompañándolas al ritmo que yo voy marcando, no quiero parar, no quiero que termine, pero mi cuerpo empieza a convulsionar, un ardor me recorre mi cuerpo desde su epicentro en mi vientre, mis piernas no paran de temblar cuando mi vagina explota como un volcán soltando la lava de mi interior.

    Un orgasmo que me llena por dentro, gritando le abrazo la espalda clavándole mis uñas en ella, hecha su cabeza hacia atrás y subiendo todo lo que puede su pelvis, metiendo su pene hasta su propia raíz con unos gritos secos de placer dispara varias veces de su semen golpeando mis paredes vaginales, llenándome y uniéndose al delicioso orgasmo que empiezo a disfrutar.

    Involuntariamente en esos momentos mi cuerpo se arquea hacia atrás, mis manos se apoyaron él la alfombra, mis pechos apuntando con mis pezones al techo del salón iluminado por esa luz tenue y romántica que proporcionan las velas y a pesar de haber terminado, cogiéndome fuerte por la cintura me mueve adelante y atrás con más ritmo, con más fuerza marcando un ritmo diferente metiéndome su pene todavía erecto, que no se ha deshinchado, duro como una piedra, penetrando más y más en mi interior, haciendo que mi espalda se estirase tanto que siento como la suavidad de la alfombra me acaricia la espalda y mi melena rubia se posa en ella.

    Sin descanso me sigue haciendo el amor, mi vagina tan mojada le proporciona el deslizamiento perfecto para que su pene entre y salga de mí y el placer que sentimos los dos lo acompañamos con nuestros pequeños gritos que ya no son tan pequeños y que revolotean como mariposas por el salón, mis pupilas se clavan en las suyas pidiéndole más, mis pechos bailan sobre mi cuerpo y agarrando con fuerza el pelo de la alfombra entro en éxtasis, su pene entra tan dentro de mí que me va a partir en dos, más fuerte más rápido, soy una simple muñeca en sus manos y no puedo más, siento como vuelve a eyacular dentro de mí, regando mi vagina una vez más con su semen, pero no para, él sigue hasta que vuelvo a temblar, mi espalda se arquea y mis ojos se cierran, primero un grito sordo con mi boca bien abierta dando paso a un grito tan violento que se abre camino por pasillos y corredores, atravesando las puertas cerradas.

    La música de fondo que está sonando en estos momentos cuando siento el delicioso orgasmo, es una de mis canciones preferidas “Hard to say I´m sorry” de Chicago, es el broche perfecto para aquella mañana, nuestros cuerpos todavía unidos por nuestros sexos, tu pene todavía acariciando mi interior, tumbada sobre la alfombra, desnuda, sudorosa y pegajosa por el champán derramado sobre mi cuerpo, todavía en éxtasis por el orgasmo tan intenso y delicioso, descanso con mi mejilla sobre la suave alfombra, sonriendo, mirando al infinito, casi llorando de felicidad por el regalo que tú me acabas de hacer, un extraño al que apenas conozco.

    El relato de una de mis muchas fantasías sexuales, una fantasía con un desconocido, pero que sé que es de esas imposibles, siempre me quedara volverla a recordarla en mi cabeza y en mi cama pensando en él, escuchando la canción de Kansas que dice, “que todo lo que somos es polvo en el viento” y pienso que quizás dentro de un tiempo no sé si mucho poco o nunca, ese polvo en el viento le lleve, me lleve y por fin me haga el amor.

  • Diario de una puritana (Cap. 11): La boda de Piti

    Diario de una puritana (Cap. 11): La boda de Piti

    El tiempo pasó y las heridas fueron cerrando.  Tanto Mafe como yo rehicimos nuestras vidas, pero el destino nos tenía previsto un último encuentro, que quizá iba a ser el más trascendental de toda nuestra historia juntos.

    Al comienzo fue difícil desprenderme de los recuerdos y del deseo por estar con Mafe, pero poco a poco lo fui aceptando. Bien dicen por ahí que el tiempo todo lo cura, y esto no fue la excepción.

    Sin embargo, una tarde al llegar a casa me vi totalmente sorprendido con una carta de invitación que había llegado. Se trataba de la boda de Tatiana, la mejor amiga y confidente de Mafe, o ‘Piti’ como ella la llamaba cariñosamente.

    Verdaderamente fue algo que me tomó por sorpresa, pues no me esperaba jamás que Tatiana me invitara a algo tan propio y quizá tan íntimo como su matrimonio; no éramos grandes amigos, es más, diría que apenas conocidos.

    De inmediato pensé que esto tenía que ser obra de Mafe. Invitarme tenía que haberse dado solamente por pedido suyo. Dudo que habiendo tanto tiempo desde finalizado nuestro noviazgo, y teniendo tanta confianza entre ellas, Tatiana no se hubiese enterado. Era imposible.

    Tenía que ser por pedido de Mafe. Era más que obvio. Y esto me puso a pensar de más en ella, por lo menos ese día en que recibí la invitación. Comencé a recordar momentos específicos de los que pasé a su lado. De los buenos y los malos. Llegué a ponerme algo melancólico, aunque fue cuestión de horas, pues al día siguiente desperté habiendo superado esa sensación de nostalgia.

    Claro que no dejaba de inquietarme por qué Mafe le había pedido a su amiga que me invitase a su matrimonio. ¿Tendría planeada una venganza? ¿Querría pedirme que volviéramos? ¿Tendría alguna noticia para mí? ¿O quizá solo quería verme y no se atrevía a decírmelo? Le di muchas vueltas en mi cabeza, pero ante la incertidumbre solo podía calmarme y esperar al anhelado día en el que resolvería el misterio de esta inesperada invitación.

    Decidí invitar a mi mejor amiga, de toda la vida, para que fuera mi acompañante en el matrimonio de Tatiana. No quería ir solo, más todavía cuando suponía que Mafe iría en compañía de alguien, y yo no podía quedarme atrás. Claro que, pensándolo bien, era un plan bastante estúpido, pues Daniela, al ser mi amiga de toda la vida, era conocida por Mafe, y ella sabía bien que entre nosotros no había nada más allá de una amistad.

    Alquilé un smoking blanco, que no sé si era adecuado para la ocasión, pero siempre me había hecho ilusión lucir uno, así que me di el gusto. Gusto que terminaría con sabor a poco luego del “tremendo banquete” que me iba a dar en la recepción de la boda.

    La noche anterior estuve muy nervioso, como si fuera yo el protagonista del evento, pero nada que ver. Sencillamente lo estaba por el hecho de ver a Mafe luego de tanto tiempo. Desde que terminamos solo nos habíamos visto un par de veces. La primera de ellas tan solo unos días después de finalizada la relación, en una de esas jornadas en que Mafe recogió sus cosas de mi casa para apartarse de mi vida para siempre. La otra fue un encuentro casual en el centro de la ciudad, que nos dio tiempo para tomar un café y charlar por un rato fugaz.

    A pesar de que la ansiedad se apoderaba de mí, decidí llegar a la mitad de la ceremonia, más que todo para no tener que soportar toda la retahíla de la misa. La iglesia estaba a reventar, por lo que fue imposible saludar a los novios más allá del benevolente cruce de miradas al final de la ceremonia. Tampoco pude encontrarme de frente a Mafe, aunque en la recepción de la boda ya habría momento para ello.

    De hecho fue imposible no hacerlo, pues los novios habían previsto sentarnos en la misma mesa. Para mí tenía completo sentido, pues no sabía en qué otra mesa podían incluir a alguien como yo. También entendí el plan de Mafe, que tal y como lo avizoré, había ido acompañada, de quien parecía ser su nueva pareja. Era una especie de pulso para demostrarme que había superado nuestra ruptura, que lo había hecho de mejor manera que yo.

    Me pareció ciertamente infantil que tuviese un gesto así, pero entendía también que muchas veces, para reafirmar la confianza en uno mismo es necesario acudir a este tipo de argucias, y así quedarse tranquilo.

    No voy a negar que la vi hermosa, radiante, sencillamente espectacular. Su cabello estaba suelto, completamente lacio, y tan radiante como nunca antes. Su cara sin evidenciar imperfección alguna, evidentemente ayudada por un buen maquillaje que habría tardado horas en aplicarse, pero esencialmente fundamentada en lo terso de su piel, pues Mafe era una de esas chicas que gasta grandes cantidades en cremas rejuvenecedoras y demás. Aunque lo mejor de verla esa tarde fue su vestuario. Mafe llevaba puesto un vestido rosa o fucsia, no sé bien cómo definir la tonalidad, pero lo cierto es que dejaba al descubierto su espalda, demostrando a la vez lo sensual que puede ser esta zona sin ser una de las que una mujer esté pendiente de embellecer; a la vez que exponía gran parte de sus siempre elogiadas y deseadas piernas. Era un vestido en una pieza, que se ceñía a la perfección a su bien concebida silueta.

    Y si bien el vestido la hacía ver sensual y distinguida, a la hora de sentarse la hacía ver apetecible, pues parecía como que sus piernas se desparramaban hacia los costados, como tratando de escapar de la asfixia de un vestido pensado para evocar al pecado.

    De su novio debo decir la verdad, era un tipo agradable aunque ciertamente introvertido, muy risueño y acomedido, pero un tanto empalagoso de tanto servilismo. No recuerdo su nombre, no estoy seguro, si no me equivoco era Hernán. Algo que por el contrario se me haría inolvidable era su cara de monaguillo, de niño bueno. Estaba hecho casi que a pedido de Mafe, por lo menos aparentaba ser un alma de dios.

    Sus actitudes y su forma de expresarse también confirmaban ese carácter blando, sumiso y santurrón. Me preguntaba de dónde lo habría sacado Mafe, y más aún, me preguntaba si este sujeto sabía lo calentorra que podía ser su novia.

    Yo lo sabía a la perfección, y es innegable que desde el primer momento que vi a Mafe esa tarde, surgieron pensamientos sucios en mi mente. Un cruce de miradas con ella me iba a confirmar que el sentimiento era mutuo. Pero posiblemente se trataba solo de deseo, de malos pensamientos, de ahí a la acción hay un buen trecho, más todavía con el obstáculo que implicaba la presencia de su novio en el lugar.

    Claro que mi deseo fue en incremento, y en mi cabeza tomó el carácter de irrenunciable e innegociable la posibilidad de fornicar con Mafe esa misma tarde. Tendría que pensar la forma de distraer a su novio, a la vez que la forma en que iba a seducirla, la estrategia para crear el instante adecuado para llevar a cabo esa fantasía.

    Daniela fue esencial para lograr mi cometido. Durante la cena le comenté mis intenciones, y ella, como buena confidente, se ofreció para distraer al inocente novio de Mafe. Su plan no era muy elaborado, consistía básicamente en sentarse junto a él, darle conversación y compartir una buena cantidad de tragos. De hecho, yo fui parte de esa conversación en un comienzo, básicamente con la intención de retarle para beber, pues no parecía un tipo muy habituado al consumo de licor.

    El diagnóstico fue acertado, Hernán fue entrando rápidamente en un estado de ebriedad. Supe que podía confiar en Daniela, dejar en sus manos la creación de la distracción para concretar mi anhelado plan.

    Le propuse a Mafe bailar. Era algo que yo disfrutaba y que sabía que ella también, por lo que difícilmente se negaría. Su novio no era muy amigo del baile, y menos sufriendo dificultades para conservar el equilibrio. “Ve tranquila que yo te lo cuido”, le dijo Daniela a Mafe cuando ella le comentó a su novio que estaría bailando un rato.

    Mafe era una mujer verdaderamente hermosa. Bailar una vez más con ella me permitió estar cara a cara para apreciar su rostro, la profundidad de su mirada, sus carnosos y apetecibles labios, su fina y delicada nariz, e incluso las imperfecciones de su piel, que, por lo menos a mí, me hacían percibirla más bella.

    No dudé en expresarle lo hermosa que se veía esa tarde, ni lo bien que olía, ni lo mucho que le lucía ese vestido. A lo que ella respondió con su sonrisa y un tímido gracias.

    El baile me dio la oportunidad de juntar mi cuerpo con el suyo, y con ello de evocar a la memoria un momento que seguramente resultó fascinante y trascendental para ella.

    -¿Te acuerdas que la primera vez que lo hicimos nació de un roce involuntario de nuestros cuerpos?

    -¿Cómo me voy a olvidar?… Es más, si te digo, recuerdo la fecha exacta de ese día. Aunque dudo que te pase igual a ti, respondió ella

    -Tienes razón, no puedo recordar con exactitud la fecha, pero si recuerdo cada detalle de esa noche, que también fue maravillosa para mí

    Guardamos silencio por unos segundos, seguimos bailando con nuestros cuerpos pegados, y mi erección fue en constante crecimiento. Era más que evidente que Mafe sabía lo que estaba provocando en mí.

    Yo procuraba, mediante el baile, llevar a Mafe hacia un punto ciego para su novio, a un lugar en el que le resultara imposible vernos. Poco a poco fui logrando mi cometido, llevar a Mafe a una de las esquinas del recinto, esquina en la que el ángulo y el constante flujo de personas haría prácticamente imposible que Hernán controlara visualmente a Mafe. Una vez ahí me aventuré a besarla, encontrándome con la grata respuesta de su complacencia. Mafe fue tan partícipe del beso como yo. Claro que cuando nuestras bocas se separaron me preguntó “¿Qué haces?”, como quien no quiere la cosa.

    No respondí nada, por lo menos de palabra, apenas le hice saber con mi mirada que no creía en lo más mínimo en su reclamo. Inmediatamente volví a besarla. Al finalizar ese beso, y acariciando su pelo por detrás de su oreja, le dije:

    -No sabes cuánto te he extrañado Mafe

    -¿Y entonces por qué me dejaste?

    -No te dejé Mafe, te liberé de compartir tus días con alguien que no está hecho a tu altura

    -Suena muy lindo, pero no responde a mi pregunta ¿Por qué decidiste terminar con lo nuestro?

    -Siento que de alguna manera te estaba utilizando, pero no vale la pena ahondar en ello, no es necesario arruinar este momento recordando algo tan ingrato como eso. Solo quiero que nos dejemos llevar, que vivamos esto como un último encuentro.

    -Pero Hernán…

    -Hernán no tiene por qué enterarse, dije interrumpiéndola antes de que la invadiera la sensación de culpabilidad.

    La tomé suavemente de una de sus mejillas y de nuevo nos sumergimos en un largo beso. Claro que esos tiernos besos fueron convirtiéndose en un frote constante de nuestros cuerpos, fueron transformándose en la expresión mutua del deseo de juntar algo más que nuestros labios, nuestras almas.

    Volvimos a la mesa donde estaban Daniela y Hernán, aunque solamente de momento, más que todo para disimular. Mafe le comentó a su novio que me acompañaría a fumarme un cigarrillo y enseguida estaríamos de vuelta. Claramente era un embuste, ya que yo no fumo.

    Hernán, evidentemente afectado por el licor, asintió con la cabeza y siguió en su conversación con Daniela.

    Hicimos el amague de salir del recinto, aunque rápidamente volvimos a entrar y nos encerramos en uno de los baños. Estos eran amplios y aseados, no eran los típicos cubículos, sino que eran un cuarto como tal, y lo mejor de todo es que había muchos, por lo que no íbamos a sentir el apuro de alguien que en verdad necesitara el sanitario.

    El vestido de Mafe nos facilitó mucho las cosas, fue cuestión de subirlo un poco para ponerme manos a la obra. Sabía que no contaba con mucho tiempo, pero para mí era inconcebible no besar la vagina de Mafe. Lo había hecho en gran cantidad de ocasiones, sabía de lo mucho que ella disfrutaba de esto, y no estaba a renunciar a la posibilidad de ponerme cara a cara con su coño una vez más, que además podría ser la última.

    La adrenalina se apoderó de Mafe, y su vagina humedeció rápidamente. Fue cuestión de segundos para que mi lengua sintiera el correr de sus fluidos. Habían pasado casi que un par de años desde la última vez en que había sentido emanar ese ardor de su coño, y era tan espectacular, tal y como lo recordaba.

    La subí sobre el mesón del lavamanos para que estuviese cómoda al momento de recibir la estimulación de mi lengua sobre su clítoris. Mis manos se movían casi que con desespero por sobre sus piernas, manejando tal grado de ansiedad que no sabía dónde posarlas, donde situarlas para sentir en todo su esplendor las bondades de sus piernas.

    Una vez que me puse en pie, cara a cara con Mafe, le di un corto beso antes de tomarla entre mis manos para darle vuelta y apoyarla contra el mesón. Una vez en esa posición, empecé a pasear una de mis manos por sobre su vulva, a la vez que la besaba por el cuello.

    El espejo me permitía ver sus reacciones, sus gestos, a la vez que sus pequeños senos una vez que baje con cierto grado de agresividad la parte de arriba de su vestido.

    Bajé ligeramente mis pantalones para permitir la salida de mi miembro, e inmediatamente penetrarla en esa posición. Fue un instante que, creo, los dos esperamos por un largo tiempo. Era sencillamente majestuoso el hecho de volver a sentir su apretado coño, húmedo, caliente y hambriento de placer.

    Ella gemía con cierto grado de confianza, pues la música seguramente haría imperceptibles sus gemidos para las personas al exterior del baño. Yo la interrumpía ocasionalmente con besos, besos largos, llenos de mordidas de labios, de sonrisas ante el juego complaciente de su lengua o de la mía.

    Pero lo mejor estaba por venir. Fue cuestión de darle vuelta, situarla cara a cara y volverla a penetrar. Fue en ese entonces cuando pude volver a verla al rostro en un momento de máximo disfrute, fue ahí cuando pude verle sus gestos de pervertida, su cara de lujuria, de placer y de deseo; era esa seguramente la cara de la tentación, de satán; tan rechazado y temido por alguien como Mafe, pero a la vez tan viviente en sus carnes y en su ser.

    Claro que lo que terminó sacándome de quicio fue ver el ver sus carnes blandas rebotando al ritmo de mis empellones, tan frágiles, tan endebles, tan femeninas; que inevitablemente no pude contener la descarga al interior de su coño, tal y como ella lo añoraba. Ciertamente fue algo osado, quizá atrevido, pues ya no éramos pareja, no sabía si ella planificaba, y si ese gesto pudo resultarle incómodo. Pero su silencio cómplice me hizo creer que no había problema en ello.

    -¿Estás saliendo con Daniela?, preguntó Mafe mientras se acomodaba el vestido

    -¿Con Daniela? Obvio no. No estaría contigo si fuese así, estaría con ella. Bien sabes que es mi amiga

    -Ah, pues pensé. Como viniste con ella

    -Pero eso no quiere decir nada. Vine con ella para no sentirme inseguro, pues no sabía que te traías entre manos

    -Bueno, ya viste lo que me traía entre manos

    -¿Cómo así? ¿Tú planeaste esto?

    -No exactamente así, pero sí

    -Mirá, y yo planeando durante la cena como concretar este momento, y tú ya lo tenías más que estudiado.

    -No tanto. Sabía que era cuestión de insinuarme un poco, de provocarte, y luego tú harías el resto.

    -Hasta eso extraño de ti…

    -¿Y entonces por qué no volvemos?

    -Mafe, porque eres mucha mujer para un pérfido como yo

    -Bueno, no voy a insistirte para que me expliques por qué te sientes tan mal contigo mismo. Pero ya sabes, de mi parte sabes que el deseo por arreglar lo nuestro existe. Aunque puede que no sea algo eterno.

    Dudé mucho en ese momento. Me quedé viéndola mientras se acomodaba su pelo frente al espejo, a la vez que pensaba lo mucho que me había costado superarla, lo difícil que me había sido desprenderme de su recuerdo, y lo canalla que alguna vez fui con ella.

    -Tenemos que salir a comprar un cigarrillo. Si no huelo a tabaco, tu novio no se va a creer la historia que le contaste. Además que nos puede ayudar a tapar el olor a sexo que nos quedó impregnado.

    -Dudo que se dé cuenta. Está muy ebrio como para pensar en ello

    -Bueno, tú eres la que lo conoce…

    Regresamos a la mesa y allí estaba Daniela, con su mentón recostado sobre una de sus manos, escuchando los delirios y la predica de un creyente radical y desaforado, No hubo el más indicio de sospecha por su parte respecto a Mafe, era evidente que confiaba ciegamente en ella.

    La velada concluyó con una despedida que pareció un hasta siempre, aunque el destino nos tendría por lo menos un par de encuentros más. Claro que ahora en circunstancias hasta ahora inimaginables, por lo menos para mí.

    El primero de esos encuentros se dio aproximadamente cinco meses después de la boda de Tatiana, y sinceramente fue algo que me dejó estupefacto. Días antes del mencionado encuentro, Mafe me llamó para invitarme a su ‘baby shower’. Yo no podía creer lo que estaba escuchando, Mafe estaba embarazada.

    Días después, al concurrir a su invitación, lo constaté con mis propios ojos. Mafe estaba en cinta. Su creciente barriga era prueba evidente de ello.

    Enterarme de su embarazo fue algo que me dejó helado, pues aunque asumía como superada nuestra relación, entendía que ser madre junto a Hernán la iba a alejar de mí para siempre. De todas formas lo asumí con hidalguía, entendiendo que Mafe estaba en todo su derecho de rehacer su vida, como quisiera y con quien se le antojara.

    Luego, cuando nació el bebé, me invitó a conocerlo. A partir de ese momento empecé a atar cabos, y a comprender la realidad de las cosas. Los tiempos coincidían con el polvo de la boda de ‘Piti’ y con el desarrollo de su embarazo. Además que el niño poco y nada se parecía a Hernán. Claro que a esa edad encontrarles parecido es ciertamente complejo. Mafe tampoco me comentó nada, dándome a entender así que el niño era producto de su unión con Hernán, aunque en mí siempre vivió la sospecha de que esto no era así. Claro que tampoco tuve nunca la intención de averiguarlo, si Mafe asumía que lo había tenido junto a Hernán, no habría alegato de mi parte

    Tampoco fue grato ver la transformación que sufrió Mafe, pues aunque suene cruel, el embarazo le deformó esa bonita silueta que tiempo atrás me produjo tanto pensamiento lujurioso. Su papada creció, sus senos también, aunque rápidamente fueron cuesta abajo, su cintura se desvaneció, y sus caderas, que siempre fueron generosas en carnes, empezaron a adquirir rasgos de obesidad.

    Era evidente que la atracción física había desaparecido, y a esta altura el cariño también, pues tanto tiempo distanciados hizo imposible la supervivencia de un amor que alguna vez pareció inagotable, pero que ahora solo podía interpretarse como el afecto que se tiene a alguien que alguna vez fue cercano. Algo así como una amiga lejana.

    Hoy, habiendo pasado tantos años, lo único que realmente me atormenta de lo que pudo ser, pero nunca fue, es lo relacionado a la entrega de su culo. Hernán era un tipo bastante inocente y fervoroso como para pedirle ese capricho, pero Mafe es tan caliente, tan golfa y tan buscona, que dudo que se muera sin experimentar el placer de haber sido penetrada por el culo.

  • Clase muy particular (Parte 2)

    Clase muy particular (Parte 2)

    Luego de que mi estudiante quedara tendida en el piso, decidí ir por un jugo o algo frío a la refrigeradora. Encontré un jugo de naranja el cual le lleve. Le ayudé a sentarse en el sillón, aún desnuda y le di el jugo para que estuviera más tranquila.

    Ella: profe, que rico. Gracias.

    Yo: te gusta este jugo de naranja?

    Ella: me refería a todo lo que me hizo. Que rico todo. Cuánto aumentó mi nota?

    Yo: te dije que serías mi esclava toda la noche, madrugada y hasta mañana, así que hasta mañana te doy la nueva nota.

    Ella: está bien mi profe. Con tal de una buena nota, haré lo que me pida.

    Yo: excelente. Así me gusta, obediente. Ya que me debes todas las tareas y trabajos que deje.

    Mientras se lo decía, miraba sus pechos, gigantes, ricos, pezones rosados, se movían cada vez que Sofía respiraba, los movía a propósito.

    Ella: profe, yo le gusto?

    Yo: claro Sofi, estoy extasiado.

    Ella: lo puedo notar en su pene, aún erecto, grueso, grande, se ve delicioso y espero que haya mucha lechita para mi.

    Yo: claro, tenemos todo lo que falta de la tarde, noche y madrugada.

    Ella: uy profe, pero son las 3 de la tarde. Si me va a coger así como lo hizo ahorita, igual en la noche, madrugada y en el mañanero, creo que necesitaré ayuda para aguantar.

    Yo: ayuda??? A que te refieres?

    Ella: profe, Lau también quiere una buena nota.

    Yo: su amiga Lau? La que siempre anda contigo?

    Lau era su amiga inseparable, al menos en la clase se sentaban juntas, Lau era un poco más alta, morena, pelo negro, una mirada mortal, sexy, labios carnosos, sus pechos no eran tan grandes como los de Sofi pero si eran del tamaño justo para perturbar la cabeza de cualquier, su trasero era delicioso junto a unas piernas de infarto.

    Sofi: voy a llamarla para que venga y nos ayudamos con nuestras notas.

    Luego de una conversación de introducción, entre broma y broma.

    Sofi: bueno, yo te llamé para decirte algo, pero con confianza, entre nosotras. Me encuentro en el sillón de la casa del profe de Cómputo, estoy tratando de aumentar la nota del curso. Quieres venir a ganarte el curso.

    Lau: suave suave, no te entendí. Explícame bien. Que estás haciendo???

    Sofi: o sea, estoy ganándome la nota del curso del curso, solo soy obediente a todo lo que el profe me dice. Te interesa ganar el curso?

    Luego de un pequeño silencio.

    Lau: mándeme la ubicación y ya le llego.

    Sofi procedió a enviarle la ubicación, Lau indicó que llegaría en un rato, así que puse a Sofi a comerse mi pene para tenerlo erecto.

    Yo: Cométela toda, mámame hasta que venga Lau.

    Sofi: si mi profesor, lo que Ud. guste.

    Me mamaba despacio, suave, pasaba la lengua y me comía dulcemente. Poco a poco me comía todo el pene mientras me relajaba cada vez más, mientras yo me sentía el rey.

    La detuve un momento, fui por una cerveza, agua y volví al sillón. La acosté a mi lado para mamarle los pechos, morderle sus rosados pezones, chuparlos mientras le metía 2 dedos. Ella gemía suave, pero largo. Cuando le mordía sus pezones sus gemidos eran más fuertes y excitantes, le pegue un par de veces en los pechos y su grito fue estremecedor, pero su mirada y sonrisa decía todo.

    Luego de un rato de jugar, Lau llamó por teléfono.

    Lau: ya llegué.

    Le indicamos cual era la casa, le abrí la puerta. Ingresó y de pronto cerré la puerta.

    Cuando entró vio a Sofi desnuda, sentada en el sillón, las piernas abiertas.

    Sofi: al fin llegaste Lau. Cómo estás?

    Lau: pero no has perdido el tiempo.

    Yo: para nada.

    Lau giró si cabeza y al verme también desnudo, excitado, su impresión fue inigualable, más cuando mordió sus labios al verme muy erecto.

    Lau: ahh con razón. Te has dado gusto Sofi.

    Sofi: claro y ahora creo que te toca si es que quieres una buena nota, amiga.

    Lau: cuales son las reglas profe.

    Yo: sea obediente 100% Así que venga, cómase mi pene como la perrita que sos.

    Inició con ganas, mamo rápido, con fuerza, la tragaba toda, me chupaba los huevos, rico, apretaba duro mi pene, me volvía a ver y se sonreía.

    Yo: Lau que rico lo haces, Sofi que esperas para unirte? Ven a mamar también.

    Rápidamente empezaron a comerme el pene, ambas con un deseo total y yo excitado.

    Yo: quiero verlas a Uds. comerse la una a la otra.

    Su respuesta fue inmediata, ambas empezaron a besarse y a disfrutar de sus senos, mientras me sostenía el pene.

    Lau: profe quiero ese pene adentro.

    Se fue metiendo despacio mi pene, dándome la espalda, su gemido sonó en todo el condominio, Sofi le mamaba sus pechos mientras ella se sentaba en mi pene.

    Yo: quiero que Lau se mueva despacio para que Sofi se le coma el clítoris.

    Cada mandato mío era obedecido al instante. Mientras Sofi chupaba desde mis bolas hasta el clítoris de Lau, Lau gritaba fuerte, extasiada, yo le apretaba duro los pezones y le azotaba las nalgas.

    Luego la puse de 4 en el piso, como la perrita que era, la penetre profundo. Cada vez sus gemidos eras ensordecedores.

    Yo: Quiero que te comas la vagina de Sofi.

    Sofi no tardó en acomodarse, mientras Lau no dudo ni un segundo en comerse toda esa vagina empapada.

    Sofi se masturbaba, estaba a punto de dejar salir otro chorro mortal. Lau se comía su clítoris y se agarraba fuerte de las inmensas tetas de Sofi.

    Cada vez daba más fuerte, más duro, con nalgadas impresionantes, jalando el pelo y de vez en cuando le daba una fuerte palmada a sus pechos.

    En un momento Lau gemía como nunca, levantó su cabeza, gritó y de su vagina salió un chorro, un orgasmo que mojo toda mi sala y alfombra, cuando Sofi vio esa explosión, ella no se quedó atrás, por lo que decidió también estallar.

    Yo: suave que yo no me he venido, Uds. si. Eso no es justo.

    Tome mi pene y lo metía con más ganas a Lau, ella estaba temblando, yo sólo la penetraba a mi placer, saque mi pene, lo metí en su boca.

    Yo: tómate mi lechita perrita.

    Al regarme ella se dejó todo mi semen.

    Lau: profe, que es esto tan rico. No sabía que ganar este curso fuera tan delicioso.

    Yo: estás apenas empezando. Falta la noche madrugada y los mañaneros.

    Ya que Lau estaba en estado de éxtasis, Sofi decidió mamarle los pechos para relajarla.

    Yo: van muy bien las dos.

    Lau: profe. Eso que no ha visto los juguetes y trajes que tengo en mi bolso para que nos divirtamos más.

    Fui a su bolso y logré ver rápidamente trajes de colegiala, otro traje de sirvienta, vibradores y un par de cositas más que les contaré en la siguiente parte.

    Nos vemos.

  • Mi nueva mujer se entrega a un joven

    Mi nueva mujer se entrega a un joven

    Al haber roto definitivamente con Mario, traté de dedicar mi esfuerzo a recomponer mi matrimonio con Laura, tuve algunos encuentros con parejas, pero yo solo, por el momento no quería mezclarla a ella en estos juegos porque no estaba dispuesto a confesar mi gusto por los hombres, ella no conocía mi pasado y no quería cometer el mismo error que cometí con mi anterior mujer Alicia.

    Mi matrimonio actual estaba pasando por un mal momento, como conté en un anterior relato, ella parecía haber perdido el interés por el sexo, pero esto comenzó a suceder paralelamente a mis problemas de falta de erección, que no era completa, pero no la podía mantener un tiempo razonable, ni tomando viagra podía mantener el interés de mi «amiguito».

    Fue todo una cosa consecuencia de la otra, yo no podía mantener mucho la erección y ella se fue apagando y no hacía nada por ayudarme, finalmente ni con sildenafil podía hacerlo bien, empecé a pensar que todo era culpa mía, mi oculto gusto por los hombres, también minaba mi interés por hacer el amor con mi mujer.

    Siempre me gustaron las mujeres, su cuerpo me parece estéticamente más bello que el de un hombre, pero siempre me atrajo más sentir un buen pene, y creo que eso también contribuyó a mi bajo rendimiento con Lauri.

    Y si todo era mi culpa, a lo mejor podía intentar otra cosa, quizás ella no había perdido el interés en el sexo en general, quizás no tenía interés ya en hacerlo conmigo o solo no me deseaba, tenía que intentar reavivar el fuego de cualquier manera, antes que me engañe o directamente me abandone.

    Y antes que me mienta y me engañe, era preferible, que lo haga con mi permiso y delante mío, o sea que me haga cornudo pero no me mienta, ya había experimentado esta forma de convivir con mi ex mujer, todo había terminado mal, porque yo mezclé mi lado homosexual, pero esta vez no me expondría, mientras no fuera necesario y estaba seguro que era mejor ocultar ese lado de mi sexualidad.

    Entonces fui tanteando las reacciones de mi mujer ante algunos comentarios míos sobre las parejas liberales que hacían tríos o parejas swinger, ésta última variante no era para mi, porque yo no creía poder satisfacer a ninguna mujer, así que no podría aportar nada a un juego de cuatro, entonces apunte a que si yo no podía cumplir fehacientemente con mi deber, no veía mal que alguien ocupe mi lugar, siempre que fuera en mi presencia.

    Su reacción, contrariamente a lo que en principio habría esperado, no fue totalmente negativa, lo que me dio una pequeña luz de esperanza, Lau mostró algo de interés en el tema, igual supuse que no iba a dar su conformidad de inmediato, si en algún momento lo hubiera pensado sola, tampoco iba a regalarse ante mi, pensé que iba a disimular un poco y tratar de guardar las formas por un tiempo.

    Seguí hablando del tema y mostrándole chicos jóvenes por la calle a ver si la entusiasmaba y en alguna oportunidad hizo algún gesto de que un chico le gustaba, recordemos que yo ando por los 63 años y ella tiene 50, y está bastante buena todavía, tiene unas lindas tetas, buen culo, es muy atractiva de cara, es delgada y muy buenas curvas, digamos que está muy buena, y a muchos chicos de entre 20 y 30 les provoca mucho morbo cogerse a una mujer de su edad.

    De a poco empezó a gustarle la idea, aunque estaba algo temerosa, un día me dijo que podíamos probar, pero que no me aseguraba nada, me dio permiso para intentar un encuentro y ver si se animaba, yo le dije que si quedábamos con alguien deberíamos cumplir nuestra palabra, y accedió a tomar un café con algún tipo y ahí podría decidir si seguíamos adelante.

    Entre 20 y 35 fue el rango de edad que pensamos que sería el más conveniente, después de hablar mucho del tema, ella pensó que lo mejor sería un hombre joven por dos razones, una era que quería alguien vital y bien viril, no quería padecer mi falta de vitalidad con otro hombre mayor, y por otra parte al ser un joven, yo no vería amenazado mi matrimonio corriendo el riesgo de abrir la puerta a un candidato a reemplazarme definitivamente, motivado esto por mi mismo.

    Con el paso del consentimiento dado, pasamos a la segunda etapa, de donde sacar un ejemplar que le agrade, se me ocurrió que podíamos armar un perfil en una página de contactos donde se ofrecían matrimonios que buscaban otras parejas, pero ya dije que eso era imposible, o matrimonios como nosotros que buscaban hombres que satisfagan a la mujer y también por supuesto, había hombres que buscaban parejas para darle placer a la mujer del otro y algunos bisexuales para darle a los dos componentes de la pareja, esto último no hubiera estado mal para mí, pero yo había decidido no poner en riesgo mi matrimonio nuevamente dejándome ver de esa forma por lo pronto.

    El siguiente paso fue convencerla de sacarle algunas fotos en ropa interior y otras desnuda, y conseguí que me deje hacer una foto donde se viera que un hombre le estaba haciendo sexo oral, que por otra parte le fascina, el hombre en la foto, claro era yo.

    Cumplido ese requisito, armamos juntos el perfil de cornudoqurioso y la premisa «Cornudo busca novio para su mujer».

    Con ese encabezado y las fotos de Laura mostrando sus lindas tetas, culo y su conchita completamente depilada fueron suficientes para recibir un aluvión de mensajes, realmente no daba abasto para contestar a todos, además no se podían responder más de 5 por hora al no pagar una membresía.

    Debía ser muy cuidadoso en la elección, no podía fallar con el primer candidato, porque sería difícil convencerla para un segundo intento.

    Al poco tiempo tuvimos que pagar la membresía, porque era imposible contestar a todos y no quería que se pierda alguien realmente potable, ya que muchos eran descartables por diversas razones o porque solo eran charlatanes que hacían perder el tiempo.

    El primero que Lau eligió fue un chico de 24 años, Joaquín que dijo tener experiencia, pero me parece que lo que tenía era un gran morbo por cogerse una veterana.

    Pero de lo que no teníamos duda, era que tenía una buena pija, generosa en medidas, y era lo que mi mujer necesitaba hacía tiempo y la verdad yo deseaba que pueda disfrutar de una buena verga, que esté con un tipo que se la haga sentir bien.

    Así que arreglamos para un sábado a la noche, lo citamos en un bar cerca de casa para no llevarnos una sorpresa desagradable y que la foto no sea de él, o que en persona le caiga mal, podíamos haber hecho una video llamada por whatsapp, pero no quise exponerla, más adelante con otros, no con todos, pudimos hacer eso y agilizar el trámite, en definitiva es solo sexo, no tiene que ser Brad Pitt.

    Bueno Joaquín acudió a esa cita en el bar, tan nervioso como Laura, cuando llegamos ya estaba sentadito esperando, lo reconocimos por las fotos que nos había enviado y nos sentamos a tomar un café, la puntualidad es un buen indicio, y a ella le gustó eso.

    Era un chico de buen aspecto, muy prolijo y para empezar eso estaba muy bien.

    Charlamos un rato aclarando cosas que algunos consideran sobre entendidas, pero no está de más mencionarlas, siempre puede haber un desubicado, nada de violencia, ni drogas, ni alcohol de más y sobretodo uso de preservativos, el resto, Lau es una mujer amplia y no rechaza nada en el sexo, le fascina besar en la boca, hay mujeres que en estos casos no quieren delante del marido, creen que eso es peor que entregar la concha, y por supuesto le gusta chuparla, pero que no quería tener sexo anal.

    Yo ya había visto como le hacían el culo a mi ex mujer y creo que es maravilloso poder ver como un desconocido somete a tu mujer de esa manera, y si había algo que me entusiasmaba mucho, era verle la cara a ella cuando un tipo la culeaba, pero ya me había advertido que no quería entregarle el culo a cualquiera, que era mejor dejarlo como un tema tabú y ella podía cambiar eso sobre la marcha si le apetecía, como siempre las mujeres mandan en esa materia.

    En el bar Joaquín preguntó si queríamos quedarnos a solas un momento para que decidamos si seguíamos adelante con la cita, nos ofreció ir al baño y dejarnos hablar, pero Lau me miró y dijo bastante decidida, que por ella estaba todo bien, me encanto que sea directa.

    Joaquín pagó los café y salimos raudamente a nuestra casa, que como dije, estaba muy cerca, cuando entramos Laura como buena anfitriona le ofreció algo de tomar al chico y lo invitó a sentarse con ella en un sillón de tres cuerpos que tenemos en el living, él declinó aceptar la bebida y se sentaron bien juntitos, yo a propósito pasé al baño en ese momento y cuando volví unos minutos después, Joaquín le estaba comiendo la boca.

    Era la primera vez que veía a Laura en esa actitud, me provocó una sensación ambigua, por un lado me apenó un poco, y sentí algo de celos, yo la amaba a pesar de todos nuestros problemas, pero por otro lado, deseaba verla feliz y que pueda disfrutar de algo que yo no puedo darle, y fundamentalmente, yo fui el que la empujó y la llevó a esto, no podía ser tan cretino de reprochárselo.

    Estaban tan metidos en lo suyo que ni notaron que yo había vuelto del baño, mejor porque me gusta fisgonear, me encantó verla disfrutar creyendo que no la veo, Lau tenía puesta una solera sueltita, fácil de quitar, solo bastaría bajarle los breteles para dejarla desnuda, y digo desnuda porque no llevaba ropa interior, el pende mientras la besaba comenzó a acariciarle las piernas y como ella no se lo impidió él siguió su caminito con la mano y la metió debajo de la falda entre las piernas, obviamente llegó al tesorito que toda mujer guarda y se encontró con que no había nada que le impida manosearla libremente.

    Menuda sorpresa se llevó al meter la mano en la conchita toda mojada de la señora, de inmediato la masajeo bien allí y la hizo estremecer, ella no se quedó atrás y apoyó una mano en el bulto de Joaquín que ya estaba que volaba, enseguida la escuché decir…

    -sácame el vestido bebé dale, quiero que me veas desnuda, a ver si te gusto, desde que me casé con mi marido, nadie más que él me ha visto así.

    Ya le habíamos contado al chico que era la primera vez que teníamos este tipo de experiencias, bueno… la de la primera vez era ella, pero no lo sabía.

    Se bajó los breteles ella misma y él le bajó el vestido dejando ante sus ojos esas hermosas tetas, las tomó con sus manos, se la besó y le chupo los pezones, en ese instante ella levantó la vista, me vio y me regaló una sonrisa, y yo hice lo mismo, entonces fue como que entendió que tenía libertad para seguir adelante, desprendió el pantalón del pibe y sacó su verga, se inclinó y se la llevó a la boca, yo miraba sin decir una palabra.

    Fue muy emocionante verla hacer eso, vi cómo le chupaba la pija embelesada por su medida y dureza, estaba excitadísima, lo hizo un buen rato hasta que se detuvo y dijo…

    -Vamos bebé, vamos a la cama, quiero que me hagas el amor.

    Se pusieron de pie y al hacerlo, el chico se dio cuenta que yo estaba observando la escena, Lau me volvió a sonreír y al pasar a mi lado me dio un beso en la boca y me dijo…

    -Vení con nosotros amor, quiero que veas todo.

    Fuimos al dormitorio y el chico terminó de sacarse la ropa, realmente era un chico hermoso, en otro momento me hubiera dejado coger por él con mucho gusto.

    Mi mujer se tiró en la cama desnuda con las piernas abiertas ansiosa por recibir a ese joven, él sumergió prácticamente su cabeza.

    entre sus piernas y comenzó a lamer su concha depilada, ella comenzó a retorcerse de placer y extendiendo sus brazos parecía querer que me acerque, estaba muy agitada y gemía como una nena, me acerqué y me tomó de la cabeza y me la llevó hasta sus pechos, no dudé en chuparle un pezón cuando la escuché decir.

    -ay mi amor, que me hace, que bien me la chupa, me vuelve loca este chico, que rica lengua tiene.

    -gózala mami, gózala bien, te gusta linda, ahora te va a coger mi amor, me quedo bien cerca tuyo para ver como disfrutas.

    Entonces el chico dejó de comerle esa conchita hermosa toda depilada y se dispuso a penetrarla, se calzó un preservativo mientras yo la contenía con caricias y besos en la boca y enseguida pude ver a centímetros mío como esa pija divina se perdía dentro de la vagina de mi mujer, ella sintió entrar todo ese pedazo al que no estaba habituada, ya que yo la tengo bastante más chica y además en el último año, no había podido ser capaz de mantenerla erecta durante una relación sexual completa, entonces me miró y dijo…

    -Ohh mmm mi amor, que linda pija tiene, como me coge este chico, que divino, mmm bebé que bien me coges.

    Vi que en el momento de penetrarla, ella se mordió el labio inferior, gesto que hacía al comienzo de nuestra relación, cuando yo todavía lograba complacerla, y era la manera de mostrarme que estaba gozando, pero ahora se lo estaba haciendo a otro.

    -ay papi que divino, que rico me coge, me encanta, gracias mi amor, te amo, te adoro, mmm que lindo, mmm que placer.

    Casi no puedo describir el cúmulo de sensaciones que tuve al asistir a ese acto hermoso, y más aún al escucharla decir que me ama, aun en el instante que otro la coge, por un lado sentí la pena de no poder ser yo el que le proporcione el placer, y tener que ver como un desconocido disfrutaba de esta mujer divina que es la mía, por otro lado verla gozar tan intensamente era hermoso de por sí, siempre estuve convencido que en el acto sexual, es mucho más importante el placer del otro que el de uno mismo, y en este caso nunca estuvo mejor reflejada esa teoría, y sus palabras expresando su amor hacia mí aún en el momento que otro hombre la está satisfaciendo sexualmente, me desarmaron por completo.

    Vi como caían lágrimas por sus mejillas, supuse que eran de emoción, de alegría por el placer que estaba recibiendo o también podían ser por pena por mi y por nuestra pareja, a pesar de eso yo sentí que estábamos salvando nuestro matrimonio y que de aquí en más se abrían un montón de oportunidades más para afianzar nuestro amor.

    Joaquín se la metía y sacaba casi por completo haciendo que grite, gima y jadee de placer, hacía tiempo que no la veía y sentía disfrutar tanto, ya el solo hecho de verla desnuda era un placer inmenso porque ya ni eso era frecuente entre nosotros, mientras el chico se la cogia con las ganas que se la podía coger un joven de 24 años, yo no dejaba de acariciar y besar sus tetas y chupar esos pezones duritos que me volvían loco, debo confesar que ni así tuve una gran erección, sin embargo experimenté una fuerte sensación de deseo.

    Por supuesto los encuentros con otros hombres fueron una constante de ahí en más, ya ninguno de los dos podía concebir nuestra vida sexual de otra manera.

    Yo sé que a muchos les puede parecer una locura, a mi mismo me parecía increíble cuando era joven, ¿cómo me va a dar placer ver a mi mujer coger con otro?

    Y si, hoy es lo más lindo que puedo vivir con ella, y me da mucho placer, ver como otro la disfruta, es un acto de entrega absoluto entre dos personas que se aman.

    Espero que les haya gustado y pueden dejar un comentario aquí o escribirme a mi correo [email protected].

    Besos a todos mis lectores.

  • Un trío casual

    Un trío casual

    Desde que cerró el bar donde trabajaba por culpa del bicho este, me puse a vender comida en mi casa, más o menos la voy pasando, ese viernes como cualquier otro estaba ya por terminar mi venta y mientras lavaba algunos trastos llegó una parejita y me saludó.

    -¿Aún tienes comida?

    -Sí, arroz y guisado de pollo en tomate verde, frijoles charros y nada más.

    -Danos dos órdenes.

    Mientras les servía noté que me miraban mucho, ese día me puse una linda minifalda con mallones negros, tenis como zapatillas y una blusa amarilla sin mangas y de cuello alto en V, limpia y maquillada para atender a mi clientela que generalmente son algunos vecinos de por aquí.

    La chica me preguntó mi nombre y haciendo una pausa extraña me preguntó:

    -¿Eres mujer?

    -Más o menos. -respondí

    -¿Cómo dices?

    -Si mira chica soy un transgénero.

    -¡Ah un chico atrapado en…!

    -Eso, sí algo así.

    -Mira Mara, mi pareja y yo quisiéramos hacer algo nuevo ¿Sabes? No sé si te avientas a estar con nosotros.

    ¿Cuándo?

    -¡Hoy! ¿Qué te parece?

    -Son muy guapos no sé si de al ancho.

    Ellos vestían ropa informal pero fina, ella de unos 35 años, él como de 38 ella esbelta, blanca de cabello rizado largo y con un corte moderno, él alto, guapo de gafas y pantalón vaquero azul, ella con un pantalón ancho estampado a la cintura breve, una blusa indígena con adornos florales y aretes de oro pequeños de delfines, él con botas vaqueras y camisa de cuadros tipo leñador, con una barba como de tres días, ojos grises y ella marrones muy linda, cuidada y maquillada perfectamente.

    -Pues si se animan vivo sola y pueden venir por la noche y un trago y platicamos ¿Qué les parece?

    Él por fin dijo algo:

    -Bien aquí estaremos ¿Cuánto?

    -¿Cuánto qué?

    -Sí, o ¿Qué traemos?

    -Nada, bueno condones o lo que quieran.

    -Bueno, traemos un vino.

    Ya en la noche los esperaba bien arreglada con mi vestido ajustado de mangas al codo y 10 centímetros arriba de la rodilla, maquillada en tonos nocturnos y zapatos negros de tacón alto tipo aguja. A las 9 en punto llegaron.

    Nos saludamos con un hola y un beso en la mejilla como si fuéramos amigos, pasamos al comedor y nos dijimos sus nombres, ella Belén y él Valentín.

    -¿Cómo quieren hacerlo?

    -Bueno de todo si se puede y a mi me encantaría ver a mi novio cogerte mientras yo le ayudo mamándole el pito una que otra vez, luego él quiere ver que me des por el culo y el me penetra por la vagina ¿Te apetece?

    Bueno después de dos vasos de vino pasamos a mi recámara, ellos estaban más nerviosos que yo, la chica se desnudó y pude ver lo hermosa que es, pechos pequeños pero lindos, cuello fino y largo, culito redondo y terso, así desnuda comenzó a besar en la boca a Valentín, le sobaba el pene encima del pantalón de drill, me acerqué y poniéndome de rodillas me lo comí hasta que se paró por completo, él la dedeó en la panocha y estalló en grititos de angustia y placer mojándole los dedos a su pareja.

    Entonces me bajé las pantaletas y guie su mano hacia mis nalgas mostrándole mi culo separando mis nalgas. Él lo acarició untándome la humedad de su mujer, ella me ayudó a acomodarme en cuatro con las rodillas en mi cama y zaz el lubricante hizo que el milagro de ser mujer se diera, ella nos veía como apenada y humillada, él la tomo y comenzó a besarla en la boca, así bien culeada me dediqué a disfrutar de esa verga de macho leñador mientras ella de pie a nuestro lado izquierdo y con los dedos de su pareja en la vagina decía no, no, no pero se vino la puta mirándonos.

    Luego nos tomamos otro vaso de vino y él le pidió que me mamara la flácida verguita mía mientras él la empotraba en cuatro por la panocha, yo me recosté de espaldas y me dejé hacer, pu pun una y otra vez sin condón se vino en ella al mismo tiempo que ella se retorcía por el orgasmo alcanzado y… me vine ella se tragó todo y él dijo “No, No”. Pero ni modo estaba hecho.

    En fin no han aparecido más por aquí y no sé nada de ellos, a lo mejor esos ni sus nombres reales son.

  • Por fin conseguí follar con mi tía

    Por fin conseguí follar con mi tía

    Quien no ha tenido deseos con una mujer de su misma familia. Una prima, una cuñada, una hermana incluso una madre.

    En mi caso fue a mi tía a la que empecé a ver con otros ojos.

    Mis ojos se iban a su culo redondo de mujer madura de más de 50 años y a esas enormes tetas que aún a esa edad no estaban caídas.

    Vivía con mi madre a apenas 300 metros de distancia y ella venía a menudo a casa, igual que mi madre o yo a la suya.

    Empecé cada vez que la saludaba a rozar mi pecho contra esas tetas y día a día al no ver ninguna negativa por su parte mi mano se deslizaba tocando parte de su culo.

    Me ponía cachondo, iba a mi habitación o al baño y me pajeaba a su salud.

    Yo empecé a ir a su casa con cualquier excusa para mirarla pues en su casa solo solía ir vestida con una bata. Yo por supuesto miraba su culo y sobre todo sus tetas siempre con sujetadores sexys y por supuesto gigantes.

    Como buena mujer ya había notado mis miradas y mis roces, que tomaba a risa pensando que era normal a mi edad.

    Fue pasando el tiempo y yo seguía loquito por follar con ella y cada vez me cortaba menos.

    Rozaba mi polla empalmada contra su culazo, cosa que parecía gustarle y un día me mandó a su casa a buscar su teléfono móvil que se le había olvidado.

    Fui derecho a los cajones de su habitación buscando su ropa interior. En el cajón de arriba del sifonier encontré sus bragas. Cogí una y abrí el siguiente cajón y… ufff!! Allí estaban sus sujetadores, cogí uno y lo desdoblé asombrándome con su tamaño pues, por lo que había visto, sus tetas se notaban apretadas dentro de sus sujetadores.

    Entonces imaginé lo enormes que en realidad eran. Me puse cachondisimo y empecé a pajearme mirando su lencería íntima.

    Me corrí brutalmente salpicando mi lechaza en su sujetador, volviendo a guardarlo otra vez en su cajón empapado de mi corrida.

    Así fueron pasando los años y lo que ella creía una cosa de adolescente y me siguió el rollo porque a ella también le ponía caliente se fue convirtiendo en un juego muy peligroso porque yo ya era mayor de edad y aun teniendo novia seguía deseando a mi tía con la que sólo ella y yo sabíamos nuestro rollito de calenturas mutuas.

    Su marido además era un machista que bebía y también llegó a los oídos de mi tía que un putero, cosa que le cabreo mucho y vino a hablar con mi madre diciéndole lo que le habían dicho y quejándose en alto de lo desatendida que la tenía hace años.

    Esa tarde noche pasé por su casa y también me contó algo por encima y yo le recalqué varias veces que contase conmigo para lo que quisiera, queriendo decirle que si necesitaba sexo ahí estaba yo.

    Ella me lo agradeció y me dijo que no me preocupara que si necesitaba algo sería el primero en saberlo. Me guiñó el ojo y sonrió.

    Decidí esperar a que ella diera el paso pero seguí con el juego y notaba que cada vez le ponía más cachonda y yo cada vez deseaba más follármela.

    Ese mismo año se divorció y me llamaba cada poco para que le hiciera compañía y charlara con ella. Entonces fue ella la que empezó a jugar de verdad. Se ponía sexy para mi y yo babeaba por ese cuerpo cada vez más, se cambiaba con la puerta de la habitación abierta sabiendo que yo la miraba por el espejo del pasillo llegando incluso a masturbarme mientras la miraba casi desnuda provocándome.

    Yo le decía de vez en cuando que el día que me dejara la iba a follar como nadie.

    Ella se reía y me decía que no lo hacía porque era la hermana mayor de mi madre y porque era muy vieja para mí aparte de mi tía. Me da mucha vergüenza también.

    Llegaron las navidades y ella vino a casa sexy como siempre y se sentó enfrente mío en la mesa como de costumbre.

    Le servían vino y se lo bebió rapidito, entonces le saqué otro y siguió bebiendo cosa que normalmente no solía hacer ella.

    Al poco se le notaba contentilla y empezó nuestro juego.

    Salió del comedor y al poco volvió sin la bata de casa, y con los botones de su blusa blanca abiertos y eeeh!

    Sin sujetador debajo marcando esos negros pezones y esas enormes tetas. Las movía delante de mí sabiendo lo que me estaba provocando. Seguí llenando su copa y de repente sentí su pie descalzo en mi abultada entrepierna.

    Buiff!! Que zorra! Hoy voy a follar con mi tía, pensé alegrándome por ello.

    Entonces se levantó para ir a la cocina y salí detrás de ella. En el pasillo la agarré por detrás de sus tetas y apoyando mi polla en su culo le susurré al oído.

    -Hoy no te escapas tía!! Tu sobrinito de 20 años te va dar lo que necesitas…

    Giró un poco su cabeza y asintió con la cabeza diciendo.

    -Hoy si, esta noche tu tía será toda tuya. Ummm!

    Volví a la mesa a sentarme intentando disimular mi erección esperando relajarme un poco y que se me bajara pero mi tía tenía otra idea.

    Volvió de la cocina y en vez de sentarse enfrente, se sentó a mi lado y con disimulo bajó la cremallera de mis pantalones y sacó mi polla grande y gorda que salió de golpe por la presión que le ejercían los vaqueros.

    Miré a la derecha los demás seguían charlando, miré a mi tía que tenía cara de asombro por lo grande, gorda y dura de mi polla en su mano.

    Empezó a acariciar de arriba abajo con su mano derecha mientras su codo izquierdo lo apoyaba en la mesa girada mirando hacia los demás y sobretodo viendo mi cara de circunstancia ante lo que mi tía estaba haciendo y la cara mía intentando que no se notara el gusto que mi tía me estaba dando. Enseguida reventó mi polla salpicando hacía la caída del mantel y el resto quedó en la mano de mi tía.

    Sacó su mano de debajo de mesa y la lamió mirándome con cara de complicidad.

    -Uuuff!! Ya verás luego tía, ya verás cómo vas a gozar con tu sobrino veinteañero.

    -Ummm!! Lo llevo deseando años yo también. Tu sígueme la corriente -me dijo en voz baja guiñando un ojo.

    Se levantó y fingió que se caía medio mareada por el vino…

    -Uyyy!! Jiji!! Casi me caigo -balbuceó como si verdaderamente estuviera borracha.

    Rieron los demás y le dijeron:

    -Te has pasado con el vinito jajaja!!

    -Sii. Me voy a casa… Uyyy! Que mareo… Jiji! Sobrino!! Acompáñame a casa a ver si me va a salir un hombre joven y guapo por el camino y me va a violar… Jiji!!

    -Acompáñale si -me dijo enseguida mi madre.

    Le puse su chaqueta, cogí una mía también y salimos de allí mientras ella fingía la borrachera los demás reían y yo solo pensaba en la follada que le iba a pegar en cuanto llegáramos a su casa.

    Abrazada a mí hicimos los 300 metros andando entre risas y una calentura bestial…

    Entramos por la puerta derecho a su habitación, ella iba desabrochando su blusa y dejando caer su falda a la vez. Se tiró boca arriba a la cama con la blusa abierta dejando a la vista esas tetazas inmensas que nunca había visto desnudas y con unas bragas de encaje y medias.

    Quité esas bragas y las medias con fuerza. Tiré mi camiseta, me quité el pantalón y los bóxers mientras ella admiraba mi cuerpo y mi polla otra vez dura.

    -Es muy grande, ten cuidado cuando la vayas a meter que a tu tía hace mucho que no le meten nada y nunca algo tan grande y gordo… Joder!!

    Sin pensarlo un instante me lancé a lamer ese coño muy peludo con ansia mientras mis manos traían si cuerpo contra mi boca que le daba lametones desde el culo hasta el clítoris. Enseguida aparecieron sus labios rosas entre la mata de pelo mientras mi lengua ya jugaba con su clítoris.

    Ella empezó a gemir y disfrutar como una loca mientras decía que nunca nadie le había hecho esoo… Uumm!!

    -Nunca te han comido el coño tía?? Yo te lo voy a lamer hasta que te corras en mi cara.

    Sus gemidos pasaron a ser alaridos mientras que mi boca notaba los flujos de su primer orgasmo, seguido sus manos apretaron mi cabeza contra su coño que yo intentaba lamer y le bajó otro orgasmo brutal que empapó mi boca…

    -Ufff! Uff! Ooh!! Que gusto nene…¡!

    Esos dos orgasmos habían dejado su coño humedísimo para recibir a mi polla, me puse de rodillas, la cogí por debajo de los muslos y la atraje hacia mí poniendo mi punta en la entrada de ese chocho peludo.

    -Métela despacio por favor!!

    -Tranquila tía -le dije mientras mi punta empezaba a entrar y sentir el calor húmedo de su coño.

    Entró más de la mitad hasta su primer gesto de medio dolor, ahí paré empezando un mete y saca suave de la mitad de mi polla.. Poco a poco el coño de mi tía fue engulléndola entera y cuando estaba toda dentro me quedé quieto hasta que ella me gritó:

    -Fóllame cabrón! Fóllate a tu tía!!

    Agarrándola por debajo del culo empecé a embestirla a lo animal, rápido duro y profundo, mientras ella gritaba de placer con mis embestidas…

    Sus enormes tetas saltaban como dos balones casi pegándole en la barbilla. Las agarré y estrujé con fuerza mientras la embestía hasta que nos corrimos los dos.

    Nos fundidos en un abrazo y caricias, fuimos al aseo y volvimos juntos a la cama con una botella de agua. Nos tumbamos y cómplices riendo y hablando hasta que mi tía decidió volver a la acción diciéndome:

    -Ahora me toca a mí, relájate y disfruta…

    Besándome en la boca empezó a descender besándome en el cuello, el pecho mientras sus grandes y suaves tetazas rozaban suavemente mi piel hasta que su boca llegó a mi polla.

    La cogió y la engulló entera y en pocos segundos creció dentro de boca que fue sacándosela poco a poco empezando una mamada espectacular.

    -Cómo la comes tía..!! Ufff!!

    Siguió aplicada y asombrada de mi erección otra vez brutal… Solo conseguía meterse la mitad en la boca mientras su mano se encargaba del resto…

    Entonces sonó mi móvil, era mi madre para preguntar por mi tía y le dije.

    -Aquí está en el baño vomitando -le contesté mientras agarraba la cabeza de mi tía y apreté con fuerza contra mí haciendo que se la tragase entera a la fuerza.

    Acerqué el teléfono a la cabeza de mi tía que levantó la cabeza entre arcadas…

    -Cómo está. Quédate a cuidarla está noche.

    -Vale, eso pensaba hacer.

    Volví a bajar de golpe la cabeza de mi tía con fuerza para volver a oír sus arcadas…

    Cuando colgué mi tía me gritó:

    -Casi me ahogas cabronazo!! Jiji!!

    Dicho esto siguió lamiendo mi polla, una diosa mi tía…

    -Jodeeer tía. Uuff!!

    -Disfruta mi niño que el cabrón de tu tío no me follaba, pero he pasado años lamiendo una polla flácida y desagradecida que ni se ponía dura. Te voy a devorar esta maravilla que tienes sobrino…

    Después de más de 20 minutos chupándomela con maestría me dijo:

    -Así si da gusto…

    Se subió encima de mí y apuntando directo a su raja se sentó encima de mí metiéndosela entera dentro de golpe, estaba mojadísima.

    -Ufff!! Que gustazoo!! -Exclamó mientras empezaba a cabalgarla.

    Esas tetazas empezaron a botar delante de mí y enseguida las agarré para empezar a manosear las mientras ella saltaba y gemía a la vez yo disfrutaba de ese cuerpazo maduro de mi tía con el que tanto había soñado y ahora era mío…

    Noté como se corría una y otra vez hasta que gritó:

    -Ahora… Siii!! Dame tu leche! Córrete dentro de tu tía!! Sii!! Ummm!! Ufff!! Ufff!!

    En cuanto oí esas palabras mi corrida salió y mis gritos de placer a la vez que los suyos…

    Se quedó tumbada encima de mí sin sacarse mi polla, estaba sudorosa y con una cara de satisfacción como la mía…

    Al poco tiempo de seguir pegados giramos y me quedé yo encima de ella aún sin sacarla, la tenía dentro, pero morcillona, entonces la empecé a besar y a mover mi cintura con cuidado de no sacarla de su coño.

    Después de unas caricias y besos mi polla veinteañera volvió a cobrar vida y empezó a hacerse otra vez grande y mi tía dijo:

    -Joeerr! Otra vez?? No me lo puedo creer Sergio!! Vas a romper a tu tía!!

    -Si no quieres noo. Esta polla estará siempre así para ti, cuando tú quieras tía…

    .Sigue, sigue. Ufff!!

    Seguí follándomela sin despegar mi cuerpo del suyo, despacito durante unos minutos. Sabiendo que esta vez mi corrida podría tardar mucho le comenté para parar y empezar más tarde y que ella descansara un poco.

    -Descansar?? Llevo años descansando!! Fóllame!! Fóllate a tu tía!! Joder!! Fóllame cabrón!!

    -Eeeh?? Joder tía! Llevo años deseándote y he imaginado mil maneras de follarte. Te voy a follar como a una zorra, buah!! Ahora vas a saber lo que tu sobrino ha querido hacerte siempre…

    Saqué mi polla de su coño y se la metí de golpe, volví a sacarla y se la metí empujando más fuerte, ella gritó un poco entre dolor y placer y la tercera la saqué más afuera y la embuste con rabia empujándola contra el cabecero de la cama hasta que sus hombros y omóplatos se apoyaron en él.

    Gritó de dolor pero exclamó:

    -Siii!! Dame duro cabrón!! Dame!!

    -Sii tía sii!! Ahora veras so puta! Quien va ser la puta de su sobrino!!

    Seguí sacando mi polla entera y metiéndosela de golpe duramente, ella gritaba y me insultaba mientras mis embestidas eran cada vez más rápidas y duras. Oía su cuerpo pegar contra la madera cada vez que la empotraba salvajemente.

    Ya enloquecido ni la oía gritar seguía a lo mío… Agarraba sus enormes tetas con fuerza y las estrujaba con mis manos.

    Ella ya había dejado de gritar y sólo recibía pollas duros como nunca le habían dado.

    De repente empezó a gemir de placer, sus gemidos eran gritos de placer extremo. Yo seguía dándole hasta que entre gritos me agarró contra su cuerpo con fuerza haciéndome entender que se la dejara dentro. Así lo hice y su cara me hizo presentar que venía su corrida, ella solo movía su cintura sin soltarme hasta que noté un orgasmo que me empapaba mi polla y mis huevos, mi tía dio un suspiro…

    -uuuff!! Mmmm!! Ooh!! Fuuu! Uuumm!! Que buenoo…

  • Mi primera vez siendo infiel (Parte 2)

    Mi primera vez siendo infiel (Parte 2)

    Al día siguiente me levanté, me quedé mirando al techo pensando en lo que había pasado el día anterior, y en lo que fuera a pasar ese mismo día, revisé mi celular y tenía unos mensajes de mi novio Andrés el cual me pedía disculpas por su actitud el día anterior, a lo que yo le respondí que no pasaba nada, también vi que tenía una llamada perdida del señor Henry, le devolví la llamada eran al alrededor de las 10 de la mañana cuando lo llamé, él me contesto y me dijo.

    H: Hola cosita rica como estas, como amaneces, disculpa que te llame a esta hora.

    S: Hola don Henry ¿como esta? Buenos días, no se preocupe usted a mí me puede llamar a la hora que quiera ¿dígame sucedió algo?

    H: No mami nada de lo que debas preocuparte, pero solo una cosita ¿hay manera de que puedas venir en la tarde alrededor de las 2 o 3 de la tarde?

    S: Si señor no hay problema una última cosa ¿usted hoy si me va a dar verga?

    H: Jajaja solo ven.

    En eso me colgó sin decir nada más, yo me emocioné porque sabía que la iba a pasar bien, él tenía una vergota que dejaba a la de mi novio en ridículo. Entonces en eso se me salió la puta que llevo adentro y llamé a mi novio para decirle que saliéramos a comprar cosas, él me dijo que si y yo me alisté.

    Me puse una ropa casual y salí al centro comercial con él, con el dinero que me dio el señor Henry por chuparle la verga le compré ropa y tres pares de zapatillas que estaban a la moda en ese tiempo. Mi novio no preguntó por el dinero ni nada él solo estaba emocionado porque le estaba comprando todo lo que él quería.

    Luego le dije que me acompañara a comprar una lencería en hilo dental que llevarlo puesto era igual a no tener nada, y le dije que si quería que si tenía tiempo para mi me la podía estrenar con él esa noche, pero mentira el primero que me iba a ver con la lencería puesta era el señor Henry.

    Había llegado la hora de ir a donde el señor Henry, estaba emocionada sentía como mi clítoris palpitaba de lo excitada que estaba, nada más por pensar en recibir severa vergota dentro de mí y si era del caso iba a dejar que me diera hasta por el culo, algo que mi novio no pudo hacer por qué no lo deje.

    Salí de mi casa con una minifalda que me quedaba apretada, una camisa estilo top blanca y unas zapatillas blancas y mi lencería nueva color rojo, cuando llegué a la casa del señor Henry estaba consciente de que me iba a partir el culo.

    Apenas entré a la casa él me dijo que me fuera para su pieza y mientras iba adelanté, él me iba levantando la falda para que el viera lo que se iba comer estaba, completamente excitada apenas entro a la pieza, lo bese y sin que él me dijera algo me arrodille le baje la pantaloneta, y empecé a chupar esa verga haciéndole un buen lambido de huevos, hasta la cabeza con mi lengua y empecé a hacer una garganta profunda que hacía que me ahogara y se me salían las lágrimas, pero yo seguía chupando y la aguantaba duro que me doliera la garganta con semejante verga en mi boca.

    Yo nada más escuchaba como el señor Henry hacia ruidos de placer entonces, él se paró y me tiro de espalda a la cama yo me alcé la falda y él me corrió la tanga para un lado, y me la metió toda de un solo tirón. Apenas me la metió blanqueé los ojos y me mordí los labios, en mi mente solo pensaba que jamás quisiera que me la sacara. Me la empezó a meter rápido y luego despacio, yo le empecé a mover mi cadera como haciendo un remolino y él me nalgueaba, y yo lo único que hacía era recostarme más en la cama y pararle el culo la sentía riquísima esa grandota y ancha verga dentro de mí que delicia se escuchaba como sonaba, el choque de sus huevos en mi culo, yo estaba mordiendo la sabana de la cama para no hacer ruido, y él me jalaba por el pelo y me la metí.

  • El calor en la oficina

    El calor en la oficina

    El hecho ocurrió un día muy caluroso de noviembre mientras trabajaba en la oficina junto a mi secretaria Melisa. Inmersos en un silencio sepulcral estuvimos la jornada de ese día solos. El calor sofocante genero un disgusto tal en mí que me contuve de producir cualquier tipo de charla con ella. Sinceramente la postura manifiesta que suelo adoptar en este tipo de momentos es la del silencio total. Sin ir más lejos, no me pareció mala idea saber que el único sonido de la sala fuera el que provenía del ventilador.

    No obstante, aquel día me sentí en un estado de desasosiego poco común, el cual no tenía su origen en el sofocante calor. Aquella mañana ella estaba muy activa, mientras que yo permanecí ocupado con unos papeles en estado de pesadumbre. Intente evitar de cualquier forma que mi mirada no persiguiera el andar de ella por la oficina. Su andar tan candente que acentuaba con movimientos de cintura, con ligeros movimientos de sus brazos, con la leve agitación de su minifalda negra con vuelo, me lo impidió. Evitarlo fue complicado, ese día Melisa se convirtió en una distracción total. Fue absolutamente difícil despegar mi mirada de su cuerpo tan sensual, el cual adquiría un porte tan elegante y a la vez osado con esa vestimenta. Su remera blanca con escote en corazón, de mangas cortas, pronunciaba a un más sus pechos que tanto me encanta mirar de reojo en momentos en los cuales se debe acercar para recibir papeles en mi escritorio.

    Como si se tratase de un designio, supe ese día, en aquel momento estando con ella en la oficina, que algo distinto iba a ocurrir. Tuve la certeza de que iba a formar parte de una privilegiada situación. Durante la mañana, cerca del mediodía, ella se detuvo junto a un estante ubicado a distancia de unos pocos metros de la puerta. Se quedó un instante balanceando su cuerpo de lado a lado mientras miraba pensativamente hacia la parte superior del estante. Contemplarla de esa manera confirió en mi ser un enorme deseo de manifestar conductas plenas de morbosidad sobre ella. Su falda, que era tan corta, se agitaba de lado a lado mientras la observaba tan a gusto ubicado detrás del escritorio en mi asiento. Al contemplarla tan detenidamente de esta manera, me di cuenta que su falda era más corta de lo habitual. No pude dejar de mirar lo bien que le cubría la parte trasera de su cuerpo. Me quede absorto mirando con tanta lascivia de arriba abajo su bello cuerpo. Intente en ese momento de observación detener el impulso de acercar mi mano hacia el miembro erecto que se abultaba debajo de mi jean.

    Le pedí que se acercara a buscar unos papeles a mi escritorio. La miraba de arriba abajo mientras se acercaba. Estaba completamente hipnotizado. Al inclinarse a recoger los papeles definitivamente me fue imposible no llevar la vista hacia sus turgentes pechos

    Le dije en un tono autoritario “quiero que los ordenes y coloques en el estante de abajo” señalando con mi mano en dirección al costado derecho de donde estaba. Ella contesto “está bien, lo haré” con una sonrisa muy tierna.

    Mientras se iba en dirección a los estantes no deje de mirarle sus piernas, mi mirada se clavó directamente sobre su falda mientras caminaba. Dispuesta a realizar la tarea se inclinó hacia abajo colocándose de rodillas delante del estante. Cada tanto observaba de reojo lo que hacía, movía mi cabeza al costado derecho y me topaba con su sensual cuerpo.

    Con una disposición total se entregaba a la realización de la tarea. Por mi lado, intentaba centrarme en lo que estaba realizando a pesar de la dificultad que atravesaba. Hasta que, en un instante, como si se tratase de un augurio, una avalancha de papeles del estante se dispersó por el suelo generando una irrupción notable al silencio de la oficina. Me levanté de mi asiento con la intención de ayudarla a recoger los papeles caídos en el suelo. Cuando me acerque, ella murmuro que podía hacerlo sola. Inicio la recolección de los papeles que se amontonaron en el suelo y no me quedo otra alternativa que aceptarlo.

    Sin embargo, mis piernas quedaron inmóviles, me quede paralizado observándola desde atrás como lo hacía. Más bien, observando como su cuerpo se inclinaba hacia abajo dejando a merced de mi visión su espalda arqueada, la parte trasera de sus piernas cubiertas tan solo por un leve tramo de falda. De forma fugaz, surgió en mi la intención manifiesta de acceder con vigor al interior de su cuerpo. El deseo de poseerla fue total, la erección originada por observarla así de esta manera fue instantánea. Cedi finalmente al impulso de perpetrar con ansias lo que ya no podía impedir.

    Con cuidado me puse detrás de ella. Le ordene que se volteara y me mirara de frente. Mi verga completamente se abultaba debajo del jean. Ella sin mencionar nada se dio vuelta y quedo arrodillada frente a mí. En su rostro se dibujó un gesto de sorpresa, pero su mirada se detuvo en el bulto que asomaba al frente de ella. Sin pudor y con total depravación comencé a desabrochar el cierre del jean. Saque hacia afuera mi miembro erecto que se humedecía en la punta con líquido preseminal.

    La miré directo a su preciosa boca y en un tono casi amenazante le dije “Vas a ponerlo en tu boquita Melisa, a partir de hoy vas a tener nuevas tareas”. Ella dudo un instante, no pudo decir palabra, así que sujeté su cabello por la nuca y con fuerza agresiva le introduje mi verga totalmente dura y caliente en la boca. Una y otra vez la penetre con enorme entusiasmo, jamás me había sentido tan caliente en mi vida. El palpitar constante de mi verga me provocaba el deseo de largar toda la leche. Muy fuerte estrujaba su cabellera con los dedos a medida que balanceaba su cabeza. Con enorme potencia acompañado de un fuerte alarido pude derramar todo el semen en su boquita, expulsaba en grandes chorros toda la leche dentro de su boquita y ella con la lengua se disponía a tragarla.

    Sin dudas, sentí un enorme placer y satisfacción. Ella me miro como nunca antes lo había hecho, pude notar en lo profundo de su ser que lo disfruto completamente. Me convenció de esta manera que ella era la indicada para exponer toda mi depravación cada vez que lo necesitara.

  • Una semana de vacaciones con mi madre (Parte 1)

    Una semana de vacaciones con mi madre (Parte 1)

    Mañana me quedaba solo en casa, mis padres se iban a pasar unos días fuera para reforzar la relación pues papá era adicto al trabajo, hacia esto para compensar sus largas ausencias de casa donde mamá no hacía otra cosa que está sola conmigo, para mi padre el trabajo lo era todo. Papá llegó a pegarme ese aspecto suyo, pero a menor escala por suerte.

    Gracias a eso tenía la casa para mí solo por unos cuantos días, podía organizar unas fiestas e invitar amigos y unas cuantas chicas para pasar el rato, pero mi padre me lo prohibió y viniendo de él yo debía obedecer, pero siendo sinceros nunca fui un galán en esto de conseguirse una chica, de hecho me destacaba por acobardarme frente a las mujeres. No me quedaba más que hacerme la paja viendo porno.

    Me levanté a eso de las once de la mañana, ni rastro de mis padres, ni siquiera se despidieron de su hijo, pero mamá dejó mi desayuno preparado junto a una nota en la mesa despidiéndose de parte de ambos, mamá siempre tan atenta con todo, comportándose como si fuera mi verdadera madre.

    Ella no era mi madre verdadera, simplemente era la novia de mi padre si puede llamarse novia a una mujer que no ves casi nunca o apenas pasas tiempo con ella, es una mujer muy agradable y hace tiempo comencé a llamarla Má con algo de cariño, pero ella no es nada mío, esto me encargo de recordárselo siempre, ella simplemente es la novia de mi padre y nada más, puede sonar algo frio y esto lo heredé de mi padre. Quisiera que mi padre pasara más tiempo con Má.

    Un tanto aburrido comencé a usar el celular, a ver videos en YouTube, chatear, básicamente entretenerme un rato. Y como siempre terminé dándome una vuelta por las páginas porno que frecuento a diario.

    Como estaba solo saqué mi verga y comencé a estimularla lentamente mientras buscaba un video que me gustara.

    Busqué en las categorías y me decante por milf.

    Tenía muchas ganas de ver una madura con un culo gigante y una tetas preciosas, vi una que me encantó reproduje el video.

    Ella en el video comenzaba bailado sensualmente moviendo el culo, mostrando todo lo que tiene, sonriendo siempre a la cámara. Ese culo rebotaba y mi pene se endurecía por completo. Deseaba verla en acción y en ese momento el actor entra en escena ya sin ropa, ella ni siquiera lo ve al rostro porque tiene los ojos puestos en la verga del actor e inmediatamente gatea sensualmente hacia la verga y besa la cabeza tiernamente para luego besar el tronco y terminar lamiendo los escrotos. Luego ella abre la boca y comienza a chupar, chupa muy bien la verga y el actor se lo hace saber con un gemido de placer y diciéndoselo de maneras asquerosas: “Que bien chupa esta putita”, ”Que puta más linda”, “¿Te encanta mi verga?” ella arremete y se lo mete entero. Luego ella alga al pene del actor, le dice que lo tiene enorme y que le encanta chupar vergas, le dice que es una puta, le dice todo lo que quiere escuchar.

    Ya masturbándome en el living estimulo primero la cabeza de mi verga como me gusta a mí comenzar. Como deseaba tener una madura en este momento para que lo hiciera por mí.

    Ella sigue chupando ya soltando bastante saliva sobre la verga del actor de tanto chupar, pero no se detiene y sigue chupando y tragando hasta el fondo.

    Agarra el tronco de mi pedazo de verga imaginado que soy yo el afortunado actor que recibe la mamada.

    En ese momento alguien atraviesa la puerta y se sorprende al igual que yo. Era Má que regresó a casa vaya a saber uno porque, me miraba con la boca abierta por la sorpresa de encontrarse con algo inesperado. Me atrapó con las manos ocupadas, me vio la verga.

    Desvió la mirada hacia otro lado con vergüenza y me pedía disculpas una vez tras otras, decía que ella no tenía que estas acá y continuaba disculpándose. Al igual que ella, yo instintivamente me cubrí mis partes, quité el video y me disculpé también, sentía una vergüenza enorme.

    Má me acaba de encontrar en plena masturbación, pero mi verga seguía dura como roca, más dura que antes incluso.

    Me puse mis pantalones, mi corazón estaba latiendo muy rápido, sentía como la sangre iba directo a mi miembro viril.

    Má me miraba con cara de asombro y yo no podía descifrar muy bien el porqué de su mirada, por un momento llegué a tener el pensamiento de que en su mirada se escondía un deseo hacia mí, o eso quería creer. Má era una mujer muy bella.

    Ella seguía evadiendo el contacto visual así que tomé la iniciativa y le pregunté qué hacía en casa, ella debía estar de viaje.

    Me dijo que mi padre tenía otros planes para este viaje que no le contó. Resulta que no la estaba llevando a unas vacaciones, era por trabajo, iba a ser utilizada como mujer trofeo frente a los tipos de negocios con los que mi padre se vería la semana entera en una convención de empresarios.

    Ella se veía triste e instintivamente la cubrí con mis brazos, ella hizo lo mismo y pude sentir sus manos aparentando mi espalda con fuerza.

    Yo la conocía más que mi padre, yo pasé más momentos de calidad con ella, yo llegué a conocerla mucho mejor. Ella necesitaba de alguien que la cuide de verdad y ese hombre era yo.

    Continuará.

  • La visita de los tíos

    La visita de los tíos

    Una mañana de sábado, como a eso de las 9 de la mañana suena el teléfono, y era mi madre la que llamaba para decirme que se encontraba en casa de mi abuela y que mis tíos, Juan y José venían a la capital a realizar unos trámites de mi abuela, les había dicho que se fueran alojar en mi casa.  Como ella estaba allá con mi padre, el único que podía albergarlos por esos días tenía que ser yo.

    Finalmente termine de hablar con mi madre y me puse a pensar en como estarían mis tíos, Juan de 55, estaba casado y tenía 2 hijos, por su parte José 52, se había quedado soltero. Recordaba a la vez una de las visitas que nos había hecho mi tío José hace años. Sé hacia acompañar de un amigo y esa noche que se quedaron note que se quejaban, por lo que analizaba que habían tenido sexo. Cuando termine de hacer ese recuerdo pensé, si mi tío aún estaba soltero, tal vez tendría alguna chance de verle en calzoncillos, ya que siempre me gustaron sus piernas con vellos rubios y su cara tan linda, para que decir su cuerpo de campeonato.

    Me levante y justamente cuando tomaba mi desayuno sonó el timbre y salí. Efectivamente se trataba de mis tíos, que a pesar de no verles por espacio de unos 18 años, aun se mantenían bien a pesar de la edad. Le salude a la vez que les miraba de pies a cabeza; mi tío Juan estaba un poco gordo, con un poco de barriga, pero hermoso como siempre, por su parte José estaba mejor que nunca, sus cabellos rubios, estaban dando paso a leves canas, que le hacían mas atractivo, para que decir de su cuerpo que a pesar del tiempo aún conservaba algo de esa juventud que cuando niño me cautivo.

    Posteriormente se recostaran para descansar de su viaje mientras yo preparaba algo para comer.

    Por la tarde después de comer fuimos en su auto a pasear por la ciudad. Yo disimuladamente les miraba las reacciones que tenían cuando un muchacho guapo pasaba cerca de nosotros. Mi tío Juan, no parecía atraerle por lo que descarte que tuviera alguna inclinación, al contrario de José que descaradamente les miraba el trasero y el paquete.

    Llegamos muy tarde por la noche, ya que les invite a cenar en un céntrico restaurante. Y tuve que ser yo quien manejara el auto hasta la casa, ya que ellos bebieron mucho. Finalmente estacione el vehículo dentro de la casa y entramos en la casa y mi tío José que era el más mareado tomo una botella de whisky que tenía y comenzó a servir tragos para todos. Mi tío Juan le amonesto diciendo que no era correcto, pero le dije que no había problema. La botella no duro mucho, pero para ese entonces ya todos estábamos casi en las mismas condiciones.

    Les dije que ya era hora de irnos a dormir y mi tío Juan se fue al baño para posteriormente irse a la cama. Por su parte José se acerca a mí y me dice:

    -¡¡¡sobrino, está más rico que nunca!!!

    Y me agarra el culo, intente quitarle la mano como fingiendo que me había desagradado, pero, él se acerca más a mí y me besa en la boca, a la vez que me agarraba el paquete, tocando mi falo duro como una piedra. Tome más confianza y le agarre el suyo, notando que su erección era total. Me retire de él y le dije que no podíamos hacer nada porque su hermano nos podría descubrir.

    Finalmente esperamos que Juan saliera del baño y se fuera a la habitación de huéspedes y esperamos que se durmiera. Luego fuimos ambos a verificar que lo estuviera y escuchamos sus ronquidos que casi elevaban el techo y salimos sin hacer ruido y nos fuimos a mi habitación.

    Nos comenzamos a besar mientras nos quitábamos la ropa, como estábamos tan mareados terminamos de desnudarnos en la cama. José se subió encima de mí y comenzó a besarme, podía sentir su verga frotándose contra mi cuerpo. Luego fue bajando hasta llegar a mi ombligo. Le paso la lengua suavemente, para posteriormente llegar hasta mi falo que no daba más de excitación. El trago mis jugos que ya hacían su aparición, para luego tragársela toda, mientras se masturbaba.

    Después de un rato me dijo que hiciéramos el 69, no podía creer que tenía en mis manos la verga que siempre soñé. Era muy gorda y debía medir unos 17 centímetros (como recordaran la mía mide 21, e igual de gruesa que la de él), pensé es de familia (lo grande). Se la mame desde la base hasta la punta dándole pequeños mordiscos, los que le hacían quejarse de gusto.

    Estábamos saboreando nuestros penes cuando de pronto se abre la puerta y aparece mi tío Juan en calzoncillo. De brazos en la cintura nos dijo _

    -¡¡¡qué están haciendo, no les da vergüenza!!!

    Enseguida me tape con mi camisa y mi tío José se queda tirado en la cama, tranquilamente. Entonces me acerque a Juan y le quise dar una explicación. Pero este me tomo mi mano y la puso en su entrepierna, pude notar que estaba erecta y sonriendo dijo:

    -¡¡¡Esta era la oportunidad que estaba esperando!!!

    Por su parte José comenzó a masturbarse, mientras Juan me decía, este refiriéndose, a su hermano, nunca ha querido prestarme el culo, para saber que se siente, pero ahora mi sobrino me va a dar el gusto, verdad. Y agarrándome de la cabeza me beso, metiendo por completo su lengua, que casi me ahoga. Luego me tiro a la cama y puso su paquete a la altura de mi boca.

    Con mis dientes le quite sus calzoncillos y apareció su tremenda tranca que era igual de gorda, que la mía pero debía medir unos 25 centímetros. José me miro y dijo

    -¡¡¡es demasiado grande para mí, pero tú sabrás acogerla en ese culito rico que tienes!!!

    Finalmente Juan me dijo que deseaba ver cómo le comía el culo a su hermano. Acto seguido José se coloca en cuatro patas y le comencé a mamar el culo, por un par de minutos cuando siento de pronto que Juan abre mis piernas y comienza a comerme el mío. Haciendo que gimiera, y que metiera más adentro mi lengua, haciendo jadear a mi tío querido. Este me rogaba que se lo metiera hasta que Juan me dijo que lo hiciera.

    Hice que se volteara de espaldas y le alce las piernas hasta mis hombros y comencé a meterle mi verga, mientras él se masturbaba suavemente al igual que Juan. Se la introduje hasta que chocaron mis testículos con sus nalgas peludas. Comencé a cabalgarle haciendo que gimiera de gusto, pidiendo que se lo metiera más profundo.

    Como estaba tan inspirado culeando a mi tío adorado no me percate que Juan intentaba meterme su tremendo monstruo en mi hoyito. Finalmente hizo que me inclinara más hacia delante y me quede quieto esperando el sablazo que me iba a dar mi tío. Le costó un poco, ya que mi esfínter se negaba a albergar tremendo falo hasta que finalmente me lo introdujo todo haciéndome dar un tremendo grito de dolor. Se quedó un instante quieto para que mi culo se adaptara a tan tremendo pedazo de carne dura. Luego comenzó a meter y sacar su verga de mi culo y el placer se hizo presente y aproveché sus embestidas para dárselas a mi otro tío que disfrutaba aún más, sintiendo a su hermano que nos poseía a ambos.

    Estuvimos un rato así hasta que Juan saca su verga de mi culo, en el cual sentí un tremendo vacío y me dijo, quiero experimentar que se siente, tener una verga dentro y retirando mi falo del culo de José me tire en la cama boca arriba y vino mi tío Juan y se sentó en mi verga. Al parecer su culo estaba un poco dilatado porque casi enseguida se la trago dando un gemido de dolor y placer a la vez. Luego lentamente comenzó a cabalgar mientras le chupaba le vera su hermano.

    Este se reía diciendo, “no te imaginabas comiendo verga por ambos lados querido hermanito”. No le hizo caso y siguió con la tarea de darnos placer hasta que cabe derramando todo mi semen en el interior de su ano. Pude sentir que apretaba su esfínter contra mi falo a la vez que sentía su leche caliente en mi abdomen.

    Luego José se masturbo hasta que eyaculo en la cara de su hermano y parte de su leche cayo en mi cuerpo. Luego nos besamos entre los tres y prometimos no decir nada a nadie de lo sucedido.

    Por supuesto que los restantes días que estuvieron en mi casa tuvimos sexo hasta quedar agotados.