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  • Ni hablamos

    Ni hablamos

    Frente a la encendida chimenea estamos; 
    nos vamos desnudando para amarnos, 
    nos vamos tocando para excitarnos. 
    Son los besos y caricias que damos 

    sobre nuestros cuerpos como reclamos 
    que atraen ese deseo de disfrutarnos, 
    que atraen ese gran gusto de follarnos. 
    Coño húmedo, polla dura, ni hablamos. 

    Cubriéndote busco tu centro y anido;
    de tu piel, de tus tetas me alimento;
    penetro, un suspiro; empujo, un gemido. 

    Tu hermoso rostro me guía, es mi sustento;
    te estremeces y gritas, te ha venido. 
    Cierro ojos y eyaculo en un momento. 

  • Masaje Maternal (Parte 2 y Final)

    Masaje Maternal (Parte 2 y Final)

    Sonriéndole satisfecha, la llamé: “ven! ¡Acércate!”

    Regina se acercó a nosotros rápidamente, todavía estaba ensartada en el ano por Migue quién volteó a ver a quién me refería mientras empujaba su pene aún erecto dentro de mi recto…

    -Pero que rápidos son! -Dijo Regina sentándose a un lado nuestro- ya me imaginaba que terminarían así, pero no tan rápido!… ¡Eres una caliente! -Me dijo y volteando a ver a Migue le dijo:- ¡ya te cogiste a mi novia!

    Nunca me había llamado así Regina, me sentí orgullosa de que me considerará su mujer, su novia, la verdad, creo que si no estuviera casada sí sería la novia formal de Regina, ya que en estos tiempos no habría ningún problema para presentarla así con los demás en sociedad… wow!

    Migue miró entre sorprendido y caliente el cuerpo desnudo de Regina y sentí como su pene se empezaba a poner más erecto aún de nuevo…

    Los senos deliciosos de Regina acapararon la atención de Migue, sonriéndole cachondamente Regina le preguntó:

    -¿Qué? ¿Te gustan? -Tomándose los pezones y apretándoles mientras se los acercaba a su boca…

    -Mámaselos! -Le dije a Migue mientras empezaba a mover mis caderas de nuevo respondiendo a su erección…

    Migue empezó a mamar esas enormes tetas morenas, Regina le acariciaba la cabeza mientras disfrutaba los labios en sus pezones y poco después al ver que Migue seguía cogiéndome por el ano se separó un momento y le dijo:

    «¡Sacasela ya! Quiero mi parte»

    Noté un tono de voz diferente en ella, al voltear a verla mientras sentía como me sacaba la verga Migue del ano nuestras miradas se encontraron, Regina me veía con un aire que no había visto antes en sus ojos…

    ¡Estaba celosa!

    Pero no de él, estaba celosa de mí, me sentí feliz de despertar ese sentimiento en ella, que delicia era saberse deseada y querida por esa hembra caliente!

    Estirando mis brazos hacia ella le dije:

    -Shhh! Bésame! ¡Ven amor!

    Sabiéndose correspondida, sonrió feliz y se acercó a besarme.

    -Mmmm… ¡Mi vida era tan perfecta!

    Regina venía a completar mi círculo, Tony, mi macho negro me tenía sometida a placer, ahora con mi mujer Regina me sentía completa, feliz de ser una mujer casada y liberal.

    Migue nos veía más que sorprendido, ¡esa si no la vio venir!

    -Qué!? Nunca habías visto un par de mujeres enamoradas? -Dije suavemente mientras sonreía con Regina junto a mi- ¡Ella es mi mujer! -Dije caliente, y nos deseamos como colegialas!

    Regina río sutilmente y completó:

    -Mariela es mi perrita! -Tomando mi mano y llevándola a su seno…

    -¡Sí, soy suya! -Exclamé excitada y feliz, y si te portas bien nos podrás tener a ambas mientras estés aquí…

    Regina le sonrió y le dijo:

    -¿Me quieres coger?

    Volteando a verme me preguntó: -qué hacemos con este? Me lo cojo así nada más o tienes algo en mente?

    -Mmm…Vamos a darle un masaje entre las dos, el necesita relajarse por lo de su examen -dije sonriéndole a Migue y lo dejamos se acomodara en medio de la cama mientras nosotras nos poníamos a cada lado de él

    Le pedimos se pusiera de nuevo boca abajo… Aunque con su tremenda erección costó mucho trabajo, excitadas, empezamos a acariciarle y masajearle la espalda…

    Calientes por tener a este joven desnudo con nosotras, nos afanamos en acariciarle toda la espalda y sus nalgas de adolescente inexperto…

    Las tetas de Regina se balanceaban deliciosamente al darle masaje a Migue y sin poder contenerme me acerqué y empecé a mamarle sus pezones erectos morenos… mmmm delicioso!!

    Migue seguía sorprendido por lo que nos acababa escuchar decirle, nunca se imaginó que su tía, -toda recatada y decente a los ojos de sus papás- y más aún: madre de un bebé ya y embarazada de otro, admitiera abiertamente su bisexualidad.

    Regina me tomó la cabeza con una mano y me apretó contra su teta, disfrutaba mucho sintiendo mis labios en sus tetas y sin separarnos le dijo a Migue:

    -voltéate, vamos a darte el servicio completo!

    Migue se volteó rápidamente dejando su verga erecta respingando ansiosa de sentir a alguna de las dos…

    Ansiosamente, tomé la vergota de Migue con una mano y se la ofrecí a Regina:

    «Métela despacio, como lo hice yo…»

    Cruzando miradas de complicidad me contestó: -me lo voy a coger riquísimo!

    Gateando, se acomodó sobre Migue y puso su pene en la entrada de su caliente vagina mientras me hacía señas para que yo me subiera en Migue y le pusiera mi velluda raja sobre su rostro…

    Lentamente, me acomodé sobre su cara y empecé a bajar mi vagina ofreciéndosela ansiosa de sentir su lengua en mi raja…

    Migue subió sus manos y las puso en mis nalgas jalándome hacia su boca…

    -Mmmm! -Exclamé al sentir mis labios vaginales ser lamidos por la lengua de ese joven inexperto y vi como Regina se ensartaba en su vergota hasta el fondo arrancándole un gemido de placer…

    Vaya recepción que le estábamos dando a mi sobrino! Solo de imaginar la cara de mis primos si vieran como lo estábamos atendiendo Regina y yo me hizo aumentar la velocidad de los movimientos de mis caderas mientras Migue me mamaba la raja con lujuria.

    Regina subida y bajaba extasiada sobre su verga y gemía sintiendo ese pitote dentro de su vagina…

    Ambas estábamos atentas a la otra, nuestras miradas llenas de complicidad y placer estaban pegadas a la ojos de la otra y estando ahí nos fuimos acercando para besarnos de nuevo…

    Regina se salió y se puso boca arriba acariciándose las tetas y le dijo a Migue:

    -Ven!

    -¡Métemela!

    Me paré también ansiosa de ver cómo Migue penetraba a Regina en esa posición tan íntima y Migue rápidamente giró y se puso sobre Regina, lentamente se acomodó sobre ella y le puso su enorme verga en la entrada de la vagina y empezó a penetrar a Regina gimiendo de placer

    En un impulso me fui a poner detrás de Migue y mientras él se cogía a Regina empecé a besarle la espalda restregando mis tetitas en su espalda bajando despacio hacia sus nalgas de macho joven…

    Al llegar a ellas, no me pude contener y se las abrí besando con desesperación y al llegar a su ano metí mi lengua con lujuria.

    Migue volteó a verme sorprendido y a la vez excitado mientras seguía moviéndose dentro de Regina y sonriéndole le guiñe un ojo y empecé a mamarle el culo con lujuria mientras seguía acariciando sus nalgas.

    Seguramente era la primera mujer que le metía la lengua en el ano y su respuesta fue un gemido intenso mientras empezaba a prepararse para venirse con Regina…

    Regina estaba caliente de verdad! Gemía y movía las caderas como loca mientras yo seguía metiéndole la lengua a Migue lo más profundo que podía en el ano y acariciaba sus nalgas con fervor.

    Aumentando sus embestidas en la vagina de Regina, Migue empezó a gemir anticipando su orgasmo y en un gemido delicioso se vacío dentro de la raja depilada de mi hembra.

    Acariciándole sus huevos y nalgas me acerqué a él por detrás frotándole mis pezones erectos en su espalda, le susurré:

    «Te gusta cómo te estamos tratando bebé?»

    Migue siguió moviéndose aún erecto dentro de Regina y contestó:

    -Sí tía Mariela, venía ilusionado de cogerte a ti, pero no me esperaba encontrar a tu amiga también tan rica…!

    Lentamente, se salió de la raja de Regina y cuando iba a acercarme a su vagina para mamarla sonó el timbre de la puerta…

    Regina y yo nos vimos sorprendidas y ella dijo rápidamente: -¡vas!, yo estoy ocupada todavía! Jalando a Migue para abrazarlo y seguirlo besando…

    Me puse de pie y me volví a poner la toalla que tenía al entrar a su habitación y salí a ver quién era…

    ¡Era Balam y su papá!

    -¡Hola! -Dijeron ambos, venimos a ver cómo está Miguelito!!

    -…h-hola! -Dije entre sorprendida y contenta de verlos…

    Los invité a pasar y al llegar a la sala se escuchó un gemido de Regina…

    Sin poder evitar una risa, les ofrecí algo de tomar…

    -Y Migue? -Preguntó Balam- dónde anda?

    -Está allá arriba, algo ocupado… -Dije sonriendo dándome cuenta que solo traía mi toalla cubriéndome el cuerpo y mis zapatillas altas…

    -ya me imagino lo «ocupado» que está -dijo el papá de Migue riendo- pero… Con quién?

    -Ahhh… No conocen a Regina verdad? -Dije sentándome frente a ellos en el sofá

    Noté como la mirada de ambos recorrían mis piernas y se detenían en mi raja velluda, expuesta descaradamente ante ellos, eran la única pareja Padre-Hijo que me habían cogido!

    (En diferentes momentos, pero ambos habían estado ya íntimamente conmigo!)

    En eso estaba pensando cuando Regina se asomó a las escaleras a ver quién había llegado…

    Traía la toalla como la mía envuelta en su cuerpo apenas cubriendo sus enormes tetas y se acercó a saludar curiosa…

    -Les presento a Regina, mi mejor amiga íntima! -Dije guiñando un ojo y me di cuenta como inmediatamente se estableció una conexión de buena vibra entre el papá de Balam y ella…

    -Y por qué están ambas solo con una toalla? -Preguntó Balam, recorriendo nuestros cuerpos con la mirada de joven caliente…

    Regina se fue a sentar junto al papá de Balam y mientras veía como se estaban admirando mutuamente le dije a Balam:

    -Ven, te voy a enseñar porque estamos solo con una toalla -llevándolo a la recámara mientras veía como Regina se ponía de pie frente a él y lo último que alcancé a ver antes de entrar a la recámara con Balam de la mano, fue como Regina se abría la toalla frente a su nuevo macho dejándolo verla desnuda…

    Al entrar a la recámara y cerrar la puerta Balam saludó a Migue que estaba acostado desnudo descansando después de tener relaciones con nosotras y dejando caer mi toalla al suelo quedando desnuda le dije:

    -desnúdate! Los quiero a ambos al mismo tiempo -mientras meneaba las caderas ofreciéndome una vez más a estos dos jóvenes que me tenían muy caliente…

    -Ya te la cogiste? -Le pregunto Balam a Migue abrazándome fuerte de la cadera- coge riquísimo verdad?

    Antes de que Migue pudiera contestarle, encaré a Balam y le dije:

    -Óyeme Balam, cómo está eso de que ya le habías platicado a Miguelito que ya me habías cogido? Soy la aventura que le platicas a tus primos o amigos? -Dije riendo y tomándolo de las mejillas para darle un beso intenso en su boca.

    Riendo los dos, Balam me abrazó acariciándome las nalgas y espalda…

    «Sabes bien que eres la mejor, tía Mariela»

    Arrodillándome rápidamente frente a él, le ayude a quitarse el pantalón y los boxers dejando su erecta vergota frente a mi…

    Realmente me gustaba mucho Balam, no solo su pene, también él como hombre, su cuerpo me gustaba mucho, hacíamos muy buena pareja íntimamente, su verga era más grande que la de Miguel, aunque la del Migue era más gruesa… En fin, todo esto era alucinante de verdad…

    Ahora me encontraba desnuda con estos dos sobrinos y mi vida había cambiado radicalmente, el sexo se había vuelto mi pasatiempo favorito y disfrutaba en darle placer a estos dos jóvenes calientes que adoraba!

    Empecé a mamar la verga de Balam con lujuria mientras nuestras miradas se encontraban de nuevo, ¡de verdad me gustaba este joven! Balam me jalo sorpresivamente y me cargó llevándome a la cama para acostarme mientras Miguelito se movía haciéndome espacio

    Los vi a ambos y en ese momento decidí que los quería en una doble penetración vaginal!

    Moviendo las caderas descaradamente, me ofrecí a estos dos jóvenes calientes diciéndoles:

    -Vengan y cójanse a su tía querida que los quiere adentro al mismo tiempo!

    Migue se acomodó junto a mi y empezó a besarme dándome su lengua mientras Balam se acostaba del otro lado acariciándome las vagina velluda y besándome el cuello preguntó:

    -¿Quieres que te metamos la verga al mismo tiempo?

    -¡Sí! ¡Los quiero juntos dentro de mi raja!

    Besándonos a ambos alternadamente nos fuimos acomodando…

    Miguel me jaló sobre él y me penetró desde atrás la raja estando yo encima de él para esperar a Balam penetrarme también la velluda raja…

    Sentí la vagina llena desde ya con la verga de Migue pero gimiendo caliente le supliqué a Balam se subiera para penetrarme también…

    Balam se me subió también y antes de penetrarme se acercó a mi cara para decirme: -ya sé que estás embarazada de tu macho negro…

    -Mmmm… -Gimiendo caliente la contesté:- sí, estoy embarazada de él, ¿qué tiene que ver eso con este momento? -Gemí desesperada por sentirlo dentro…

    Gemí gritando al sentir su verga empezar a penetrarme la vagina también, nuestras miradas se encontraron de nuevo y con eso sellamos el pacto:

    Le daría un hijo también a mí precioso Balam si así lo quería!, el placer de tenerlos dentro recuperó mi atención y abriendo las piernas lo más posible empecé a empujar mi cadera hacia la suya recibiendo ambos penes profundo en la raja.

    Migue me tenía bien agarrada de las caderas tratando de llevar el ritmo de Balam al embestirme intensamente mientras se acercaba a besarme y feliz lo recibí dándole la lengua intensamente y abrazándolo se me salió decirle entre besos: -¡cada día disfruto más coger!

    «¡Estás buenísimo cabrón! ¡Cójanme! Ahhh! -Gemía al sentirlos a ambos llenarme la raja con sus penes deliciosos…

    -¡Me vengo! Me vengooo! -Empecé a gritar como loca mientras sentía mi vagina contraerse en espasmos provocados por el placer intenso de tenerlos dentro de mi.

    Migue empezó a gemir también y lo sentí empezar a venirse salvajemente también, Balam seguía moviéndose y con un poco más de experiencia estaba aguantando su venida un poco más…

    Migue terminó de venirse y su semen empezó a derramarse de mi raja velluda mientras Balam me seguía cogiendo intensamente, empecé a sentir de nuevo otro orgasmo llegarme por las embestidas de Balam y empecé a gemir de nuevo:

    -¡Me vengo! Me vengooo!!! -Balam se acercó a darme un beso francés mientras empezó a venirse también y terminó de llenarme la vagina con semen caliente

    En unos meses nacería mi hijo producto de mi relación con mi macho negro Tony y sin duda pensaba aprovechar el tiempo antes de eso con estos dos sobrinos míos… Ya vendría en tiempo de comportarme con una señora casada madre de dos niños ya!!

  • Tabú 01. Una tarde de limpieza

    Tabú 01. Una tarde de limpieza

    —Pues a ver si nos vemos el sábado en el Tabú —dice DonJavi a través del Whatsapp.

    Héctor le responde que se pasará. Siente curiosidad por ver el rumbo que pueden tomar sus encuentros con el joven dominante y su pareja, vMariposa, a los que ha visto dos o tres veces últimamente.

    —Esta vez, mariposa tiene que probar la vara en serio —continua DonJavi—, pero ya sabes que yo no valgo para cosas extremas…

    Se conocieron en Fetlife, participando en algún debate. DonJavi, amo de unos treinta años, apoyaba las opiniones de Héctor, MisterKhan, dominante ya maduro, y se deshizo en alabanzas hacia él. En un mensaje privado le dijo que estaba muy interesado en que cambiaran impresiones, en pedirle incluso consejo, dada su experiencia.

    —Lo del otro día, el tratamiento que le diste en los pezones, me encantó —sigue DonJavi, añadiendo una carita sonriente—; vamos que me puso cachondísimo…

    Llaman a la puerta del pequeño apartamento. Héctor se disculpa con su interlocutor: “Debe ser la de la limpieza”, explica. En efecto es Guadalupe, la nueva señora de la limpieza, que una vecina del edificio le ha recomendado.

    —Buenos días, señor —se presenta, muy educadamente. Es alta, de pelo castaño, ondulado; ojos oscuros, grandes. Tendrá unos cincuenta años. En realidad no es la primera vez que se ven: un día, al marcharse de casa de Héctor una amiga sumisa, él la despidió en el rellano con un tirón de pezones y ella respondió: “Hasta pronto, Señor”, antes de cerrar el ascensor. Guadalupe bajaba en ese momento por la escalera y sorprendió la escena. Héctor notó que le lanzaba una mirada intensa, curiosa; así que ahora espía con interés las reacciones de la mujer, pero ella se limita a esperar ante él dócilmente y con la mirada baja.

    —Puede dejar el bolso aquí.

    —Gracias, señor.

    Lleva un vestido estampado, sin mangas, con los anchos y fuertes brazos morenos al descubierto. Tiene el cuerpo voluminoso, sobre todo la parte baja, pero sin resultar obesa. Héctor le ofrece una cantidad económica por su trabajo, le marca el horario; ella dice a todo que sí. La observa de arriba abajo, mirándola con libertad, en silencio, atento a cualquier signo de incomodidad por parte de la mujer.

    —No puede limpiar usted vestida así —le dice finalmente.

    —No he traído bata…

    —No se preocupe, ya le doy yo una.

    —¿Dónde me puedo cambiar? —pregunta mirando a su alrededor.

    El apartamento es minúsculo, diáfano, con cocina americana y un pequeño balcón. Aun así, lo lógico sería que se cambiara en el cuarto de baño.

    —Cámbiese aquí mismo —le dice por el contrario, señalando con un ademán la zona entre el sillón en el que se ha sentado, el sofá y la televisión, ahora apagada.

    Nuevamente, observa la reacción de ella, buscando signos de disgusto o de rechazo. Quiere saber cuánta imposición, por humillante que sea, está dispuesta a recibir la buena señora, que lo mira los labios entreabiertos y ojos mansos pero observadores, como queriendo medir el nivel de autoridad que él posee.

    Hay un pulso de miradas que dura unos segundos; luego Guadalupe se ha quitado el vestido y lo ha dejado pulcramente doblado sobre el brazo del sofá. Está ahora de pie, en bragas y sujetador delante de Héctor, que enciende un cigarrillo y sonríe algo sorprendido pero encantado con la actitud de la mujer. Ella ha puesto las manos agarradas con fuerza delante del pubis, como si quisiera cubrirse… Tiene la mirada baja y las mejillas encendidas.

    Héctor encuentra la situación excitante, y la prolonga durante largos segundos de contemplación. Observa los pechos de la mujer, que no son descomunales, pero sí grandes y pesados, bien formados. Un sujetador de color carne, sin adornos —un poco de andar por casa, piensa Héctor—, dibuja entre las tetas, que suben y bajan con fuerza por la respiración azorada, un canalillo largo y profundo. Exhalando el humo hacia el techo, el hombre aprecia la piel llena y muy blanca de las mamas, en contraste con la parte alta del pecho, que el sol ha bronceado y teñido de minúsculas manchas. Luego desliza la mirada por las caderas y muslos de la limpiadora, ampulosos, abundantes de carnes, casi excesivos; y con las pequeñas deformidades de la celulitis que cabría esperar. Bajo el ombligo tiene Guadalupe una corta cicatriz vertical, acaso de una operación. Y su tripa solo un poco abultada, temblorosa por la tensión de mantenerla metida, desborda ligeramente el elástico de unas bragas también color carne, poco atractivas, que marcan sin embargo el abultamiento, ancho y mullido de su pubis.

    A pesar de la exuberancia grande de sus carnes, las formas de la mujer, piensa Héctor, están bien dibujadas, y resultan atrayentes, con su cintura estrecha en proporción, su cuello alto y hombros torneados.

    Se levanta Héctor y al fin le tiende la bata, que ella recoge con las dos manos.

    —Gracias, señor —dice con voz algo ronca pero sin vacilar. Sigue sonrojada pero Héctor nota con gusto que no rehuye su mirada, sino que la sostiene de forma natural, pese a su desnudez, antes de bajarla luego y quedarse a la espera. La personalidad de la mujer lo ha excitado y piensa en las posibilidades de un juego espontáneo y no pautado…

    Guadalupe se ha puesto la bata. Es azul celeste, con cuello en pico, sin mangas ni solapas; y mucho más corta de lo que necesitaría una mujer de su planta, de manera que apenas le llega a medio muslo. Héctor espera a que se la abotone, con sus dedos morenos, largos y fuertes; y luego le explica las partes de la casa que tiene que limpiar. Señala cada zona, cada rincón, con una larga regla escolar de madera que lleva en la mano como por casualidad.

    —Sí, señor —responde ella a las indicaciones, con la mirada fija en la gruesa regla, sin poder apartar, para regocijo de Héctor, sus ojos de ella.

    ***

    Ha dejado a Guadalupe haciendo su trabajo, vuelve al sillón y retoma el intercambio de mensajes con DonJavi…

    Ya desde sus primeras charlas en Fet, el joven dominante había planteado a Héctor, más conocido en el mundillo como MisterKhan, los temas que le preocupaban: cómo mejorar la disciplina de su sumisa, cómo evitar sus quejas, su rechazo a actividades dolorosas o incómodas… Héctor le hablaba de la entrega, del avance paulatino, de los refuerzos… Luego empezaron a verse en el Club Tabú, primero en la tertulia; más tarde en las fiestas de los sábados.

    La verdad es que DonJavi es lo que se dice un guaperas, alto, con hombros anchos, figura fibrosa, siempre de traje y corbata, sabe que atrae la mirada en las fiestas. Tiene pelo corto y rubio; sonrisa de conseguir todo de mamá y un gesto pícaro… Con vMariposa hace una pareja ideal; ella, 27 años y un metro setenta más los tacones de aguja, es una rubia angelical y fría, especialmente sus ojos azules, glaciales y, al parecer irresistibles. Siempre con falditas de colegiala, ropa interior o tops muy reveladores de su figura perfecta. Los primeros días miraba a MisterKhan con la suficiencia de su belleza arrolladora y con un aparente respeto a la edad, casi doble, del dominante. Pero éste, ya inmunizado contra la atracción fatal de las nenas esculturales, se propuso ningunearla desde el principio.

    El día en que se conocieron, recuerda Héctor, hubo sobre todo charlas teóricas. DonJavi le hacía todo tipo de preguntas y bebía sus palabras con un interés máximo. Tenía hacia el dominante maduro una actitud de respeto y admiración que complacían a MisterKhan, sin bien a veces la reverencia le parecía un poco exagerada o infantil. Pero en conjunto la situación era agradable para el ego de Héctor…

    —No aguanta nada, no hay forma de meterla en vereda, Mister —decía DonJavi—, a ver si le das alguna lección de disciplina…

    Mientras hablaban de ella, vMariposa mantenía una actitud altiva, atrayendo sobre sí la atención de todo el club y prodigándose en mohines y escorzos. A veces echaba a Héctor miradas de seducción retadora, que éste fingía no ver. En cuanto a las posibles “lecciones”, MisterKhan se hacía de rogar, mostrando un interés reducido en el cuerpo o en la educación de la chica. A ratos se paseaba por el local, saludando a conocidos y charlando con Thor, el clubmaster. Incluso cuando ese día, o el siguiente, DonJavi se dispuso a darle un spanking sobre las rodillas, él se mantuvo en segundo plano. La escena fue de alto voltaje erótico, por la exhibición de vMariposa, que pudo lucir en su plenitud el culo en pompa, sus nalgas perfectas, descubiertas por un tanga negro, y unos muslos de revista con medias negras de costura… Pero como correctivo, las escena fue menos que light: unas palmadas flojas, mal asentadas, que a duras penas colorearon de rosa la piel, a pesar de las exageradas contorsiones y gemidos de dolor de la sumisa. DonJavi cedió enseguida a las quejas y dio por terminada la escena.

    ***

    —No encuentro la fregona, señor.

    Se ha acercado Guadalupe en silencio y se ha colocado en el lugar que parece haber tomado ya como propio, en la zona ‘sala de estar’ del apartamento, de pie ante el sillón de Héctor, como esperando audiencia, con las manos cogidas delante del vientre.

    —Anda, pues es que… resulta que no tengo fregona —responde Héctor—. A ver si compro una, de momento tendrá usted que fregar el suelo de rodillas, como se hacía antes…

    Ella lo mira otra vez fijamente, tanteando en su mirada la fuerza, la intención. No le gustan a Guadalupe los aprovechados, los fanfarrones. Sondea en los ojos de Héctor durante unos segundos, hasta que siente de verdad natural e ineludible aceptar sus palabras. Entonces baja la vista con una oleada de calor en el rostro.

    —Sí, señor.

    Pronto la ve Héctor avanzar a cuatro patas por entre los muebles del apartamento, con un pequeño balde de agua, y algún tipo de esponja o estropajo. En esa postura, la exigua bata se le recoge prácticamente en los riñones, dejando al aire su poderosa grupa. Héctor la contempla con la mayor desenvoltura, se ha levantado incluso y sorbe una copa de vino situado tras ella. Aprecia sus nalgas, enormes, carnosas y bien torneadas, solo parcialmente cubiertas por la braga —un lado más que el otro—. Entre ellas pueden apreciarse las formas de una vulva muy marcada. Las caderas y la zona superior de los muslos se ven ensanchadas por la grasa, que les hace perder una curvatura perfecta, pero no su morboso atractivo. La parte baja de los muslos, ya hacia las corvas, es más delgada y la surcan finas arrugas paralelas. Para deleite de Héctor, la propia acción de fregar imprime a los cuartos traseros de la mujer un balanceo cadencioso, un movimiento como autónomo, rítmico, de las nalgas que se entreabren mostrando sus pliegues internos.

    Sin duda es consciente Guadalupe de cómo son observadas sus intimidades, pues alguna vez ha girado la cabeza hacia su patrón, mirándolo brevemente con aire avergonzado, pero sin hacer nada por cubrirse ni mostrar rechazo a la situación. Héctor observa sus rodillas, con la piel de la zona interna algo floja, pero aún anchas y fuertes; y cómo las levanta y apoya con precaución y con algún ademán de dolor por la dureza de las baldosas.

    —Guadalupe, ¿le duelen las rodillas?

    Ella vuelve la cabeza sin cambiar de postura, con las manos apoyadas en el suelo, doblando sólo un poco la cintura y dejando su trasero bien expuesto en primer plano. Mira a Héctor de abajo a arriba, con los labios entreabiertos.

    —Un poco, señor.

    —Bueno, aguante un rato más, ya le queda poco por fregar —le responde él con una sonrisa comprensiva.

    Está disfrutando realmente de la actitud sencilla y dócil de la limpiadora, una actitud que le excita incluso físicamente. Aprecia la expresión sensata y sabia, de sus ojos; el esfuerzo humilde de su cuerpo trabajando a sus pies.

    —Sí, señor.

    Y vuelve a frotar el suelo con energía, dando un meneo rítmico a todo su cuerpo, semidesnudo, plantado a cuatro patas sobre las baldosas.

    ***

    —El tratamiento que le diste a mariposa en los pezones el otro día, me puso de lo más cachondo…

    Relee Héctor los recientes mensajes de DonJavi, alusivos a la última noche en que estuvieron juntos en el Tabú. Entonces, el joven dominante no dejaba de pedirle, ya consejos, ya ayuda concreta para castigar, someter, domar… a la escultural y desganada vMariposa. Eso decía, aunque MisterKhan no sabía bien que pensar.

    Estaban sentados en unas butacas y habían puesto a la muchacha de rodillas ante ellos, sobre un cojín, mientras hablaban. A pesar de la posición, supuestamente protocolaria, ella no dejaba de revisar el móvil ni de dar sorbitos a su copa mirando al tendido…

    —Mariposa se distrae con una mosca, yo creo que deberíamos atarle las manos, ¿no te parece? —propuso MisterKhan—, y como ya lleva puestas las muñequeras…

    —Claro —dijo el otro—, aunque no le gustará…

    Inmediatamente, Héctor se levantó y le juntó las manos a la espalda. Luego las fijó enganchando un pequeño cierre. Antes le había quitado el móvil obviando su gesto de protesta. Ella se quedó muy seria y mohina, inmovilizada y sin poder pavonearse…

    —¿Qué, no está cómoda la señora? —se burló MisterKhan pues ella rebullía e intentaba cambiar de posición.

    —Esta ya no va a ninguna parte —añadió DonJavi, queriendo resultar también malvado.

    —¿No tenías ahí unas pinzas?

    Eran de las que se aprietan con un tornillito, pero que siempre parece que se están cayendo…; MisterKhan las cogió con un gesto de desconfianza.

    vMariposa llevaba, además de una faldita negra de cuero, un minicorsé, más bien decorativo que apretado, con el ombligo al descubierto. El dominante más maduro cogió con las dos manos el borde de la prenda, con ademán de tirar de ella hacia abajo.

    —¿Tetas fuera? —dijo mirando interrogativamente a DonJavi. El asintió con gesto de help yourself. Al bajar el endeble corsé, saltaron fuera dos pechos de dibujo perfecto, si bien de tamaño algo pequeño, elásticos y de pezón claro. La chica miraba a su dominante para saber a qué atenerse.

    —A ver, no te acomodes tanto. —Como ella intentaba echarse para atrás y sentarse en los talones, la obligó a erguirse de un fuerte tirón en los pezones. Ella gritó, buscando a DonJavi con la mirada, pero luego, una vez alzada, con la cara y el torso a poca distancia de él, MisterKhan la tranquilizó con suavidad.

    —Ya está, ya está; eso no es nada… Así: bien tiesa y estirada, que te veamos todos mejor, esa cara tan bonita y esos ojos maravillosos también, quiero que me mires, mariposa, eso es… que los vea yo bien… —le decía Héctor casi en un murmullo, mientras acariciaba, ahora delicadamente, el contorno sedoso de los pechos y los pequeños pezones, ya bastante duros y en punta—. ¿Te gusta así?

    —Si… —suspiró ella.

    —Si, ¿qué?

    —Sí, señor. —Y se mordía los labios delineados por el carmín.

    En su zona del local, algunos asistentes contemplaban la escena; atraídos sobre todo por la belleza de la sumisa. DonJavi, por su parte, se mantenía en silencio, atento y por lo que parecía, incluso turbado.

    Mientras, seguía MisterKhan sus juegos, alternado la caricia de sus dedos en la aureola, en la afilada punta de los pezones, con pequeños pellizcos que la hacían gemir suavemente. Ella no se apartaba ya de los ojos del maduro dominante, que le sonreía comprensivo mientras estiraba su carne con firmeza, atrayéndola hacia sí, y hacía girar luego el pellizco entre sus dedos pulgar e índice.

    —¿Te duelen así un poquito?

    —Si me duelen.

    —Bueno, un poquito está muy bien, me encanta que sientas el dolor, quiero verlo en tus ojos; ¿verdad, Donjavi que nos gusta? —Y entonces le retorcía los suaves botones con más fuerza, arrancándole grititos que terminaban en suspiro.

    —Necesito que me digas lo mucho que te duele, mariposa, pero no con palabras, con tus ojos, es muy importante que me lo expreses; dímelo con tu boca: si te duele mucho, ábrela mucho, ¿lo entiendes?, es como un juego.

    Entonces tiró de sus pechos hasta casi subirla en vilo, y ella abrió al máximo los labios en un grito mudo, con los ojos también de par en par, emborronados ya por las lágrimas, hipnotizados y fijos en los de Héctor. Luego aflojó la presión.

    —Así un poquito menos, ¿no?

    Ella dejaba la boca solo entreabierta, temblorosa y húmeda.

    —Muy bien, lo haces muy bien. —Y volvía a subir el nivel, haciéndola dar un respingo. Otras veces cesaba los tirones, sustituía los pellizcos por roces en la piel enrojecida y sensible. Cerraba ella la boca entonces, sin apartar la mirada de los ojos de MisterKhan, que eran por momentos severos o comprensivos.

    —¡Qué maravilla! Lo haces genial —le decía Héctor con orgullo, a medida que ella reaccionaba de forma más automática a las acciones de él sobre su cuerpo, expresando y aceptando el dolor con todo el rostro abierto y entregado, lloroso; olvidada cualquier preocupación por la estética o por la apariencia, y siempre clavados en él sus ojos azul celeste en cuyo fondo se percibían, ahora con pureza, el dolor y el abandono.

    Héctor siguió un rato con el juego, comprobando la precisión con que su boca reflejaba en silencio el nivel de dolor. Por fin, satisfecho, soltó los pezones hinchados y enrojecidos de vMariposa. Entonces, manteniéndola en la misma posición con una mano en los riñones, le subió la minifalda y de un manotazo le bajó el tanga hasta medio muslo. Entre el tejido de la prenda, que estaba encharcada, y su coño, rasurado y dibujado con la delicadeza de un cómic japonés, quedaron varios estirados hilillos de su flujo vaginal.

    —Mira como está la nena —exclamó el dominante.

    —¡Pero qué guarrilla! —replicó DonJavi con voz ronca.

    MisterKhan recorrió la tenue rajita, exploró y abrió sus pliegues empapados. Luego la penetró con fuerza, varias veces, alternado con caricias en los labios y el clítoris. Primero con un dedo, luego con dos, siguió con penetraciones profundas, hasta que la palma de la mano golpeaba ruidosamente el pubis y el coño. Pronto la chica empezó a gemir rítmicamente, en puertas del orgasmo.

    —¿Quieres correrte, mariposa?

    —¡Sí, por favor!

    Pero él la soltó de pronto y la dejó jadeando y al borde del clímax.

    —Estoy seco —dijo volviéndose hacia DonJavi—, ¿tomamos otra copa?

    En cuanto el otro asintió, algo sorprendido, MisterKhan soltó las manos a vMariposa y le tendió un par de billetes.

    —Ve a traernos dos gin-tonics, mariposa —le dijo. Ella protestó, mirando a su dominante, con la frustración del orgasmo arruinado en la cara descompuesta.

    —¡Haz caso al míster! —le ordenó DonJavi, con el rostro también extrañamente alterado.

    Ella se levantó, con las piernas temblando tras el largo rato arrodillada, y como intentara subirse el top, Héctor le desabrochó bruscamente los cierres de la espalda y la dejó desnuda de cintura para arriba. Luego, viendo que llevaba aún el húmedo tanga enganchado en los muslos, se lo arrancó de un tirón y lo dejo caer al suelo.

    —Así vas bien; venga date prisa —dijo, y la envió hacia la barra, excitada y furiosa, tambaleándose sobre los altos tacones, con el coño y muslos empapados y mostrando a todo el club los pechos con los doloridos pezones enhiestos, rojos de sangre recogida.

    Después tomaron la copa, charlando. DonJavi, normalmente parlanchín, estaba más callado que nunca, casi tímido. Preguntó a MisterKhan por sus experiencias con diversas técnicas y dejó que éste se explayara, escuchándolo como hipnotizado. Al igual que vMariposa: la chica, enfurruñada y despeinada pero quizá esperando nuevas atenciones y desahogo para sus deseos, no quitaba ojo a Héctor, sintiendo aun las manos del hombre presentes en su cuerpo, pegajoso y dolorido… Pero la velada terminó y tuvo que conformarse con un tironcito en la barbilla y un “Buena chica” como despedida.

    ***

    Le dice Guadalupe que ya ha terminado de limpiar. Ella se queda de pie, con las manos agarradas sobre el pubis, siempre retorciéndolas un poco… Héctor la hace esperar, inmóvil ante él, mientras acaba de leer los mensajes de DonJavi. El joven dominante le dice por WhatsApp que no ha logrado reproducir con vMariposa aquel mismo juego con los pezones que tuvo lugar en el Tabú. Insiste en lo mucho que le excitó y comenta las sensaciones de ella en detalle, como si necesitara entenderlas, sentirlas desde dentro… Héctor, abrevia la conversación y quedan por fin en verse el sábado próximo en el Club.

    —Bueno, pues vamos a ver cómo ha quedado todo… —dice levantándose, y Guadalupe le muestra las distintas zonas ya limpias y arregladas. Ella siempre muy correcta y con las manos cruzadas por delante. Él, con palabras de aprobación ante los trabajos hechos y sosteniendo con aire casual la regla escolar en la mano.

    —Es mejor la costumbre de poner las manos atrás —le dice de pronto, y le aplica con la regla de madera un golpe no muy fuerte, pero sí seco, rotundo, en los finos nudillos de su mano. Ella da un respingo y lo mira alarmada. En ese momento piensa Héctor que el pequeño juego que ha surgido entre los dos, un poco por casualidad, de manera tácita…, se va a venir abajo con las protestas de ella. Por primera vez ha actuado físicamente sobre la mujer, la ha golpeado, y con esa agresión explícita ha rebasado sin duda todo lo aceptable socialmente, la frontera legal incluso. ¿Asumirá Guadalupe ese nuevo nivel de dominio, el ser corregida mediante el dolor corporal? Ella busca en la mirada del hombre signos de abuso, de agresión gratuita, lo cual haría saltar sus alarmas; o bien la percepción de un poder ineludible, natural, que le permita justificar ante sí misma la aceptación de ese golpe, el reconocimiento de un nuevo nivel de subordinación hacia Héctor.

    Se miran unos segundos, él muestra una sonrisa tranquilizadora y una mirada sensata, firme y sin culpa. Por fin reacciona la mujer, junta rápidamente las manos tras la espalda y responde con una oleada de fuego subiendo a sus mejillas:

    —Por supuesto, señor.

    El resto de la revisión transcurre con normalidad. Hay un par de rincones, en zonas poco visibles, que ella ha olvidado limpiar. Héctor se lo hace notar claramente, señalando la zona sucia con la regla escolar.

    —Se me ha pasado, lo siento señor —dice ella.

    —No pasa nada, Guadalupe, ponga más atención la próxima vez o algo habrá que hacer…

    —Sí, por supuesto.

    Rápidamente se arrodilla sobre los azulejos para corregir el fallo, frotando con energía, ante la observadora mirada de Héctor. Está tentado de usar la regla sobre sus nalgas temblorosas o sobre sus muslos, otra vez al descubierto por la postura, pero prefiere no tensar demasiado la cuerda este primer, sorprendente día. “Habrá ocasión para ello”, piensa.

    Por fin vuelven a la zona de estar. Ella se quita la bata y permanece en su lugar, ahora con las manos a la espalda, presentando muy erguido su cuerpo en ropa interior. Héctor ha puesto el vestido de Guadalupe en una silla fuera del alcance de la vista. Así ella ha de quedarse esperando hasta que le entregue la prenda. Pero antes busca en su cartera el dinero acordado y se lo tiende. Como están muy cerca puede notar que está algo agitada, sus pechos abundantes se alzan con fuerza, y mantiene la ligera tripita metida, en tensión. Tiene las mejillas encendidas y Héctor puede aspirar el ligero perfume del trabajo realizado, del champú que utiliza…. También aprecia ahora mejor la pequeña cicatriz bajo su ombligo y el ancho y mullido pubis cubierto por la braga de mercadillo.

    Héctor le sonríe y alaba el trabajo realizado. Le entrega por fin su vestido:

    —Ya puede vestirse, Guadalupe —le dice.

  • Gang bang con los ojos vendados o la puta ciega

    Gang bang con los ojos vendados o la puta ciega

    Mi mujer recibió una llamada de Alejandra que continuamente tiraba ideas para organizar orgías. 

    Le dijo que quería invitar a unos amigos para hacerle un gang bang a una amiga media putita, ella preguntó quién era esa amiga y Ale le contestó.

    -vos boluda.

    -estás loca.

    -dale no seas tonta, nos vamos a divertir y vos la vas a pasar bomba.

    -¿Yo sola, y vos no?

    -Yo también me voy a divertir, pero la joda es para vos solita.

    -¿todos los tipos para mí sola?

    -si mamita, imagínate todos cogiéndote a vos sola.

    -estas reloca.

    -No seas boba, estoy segura que ya te estas mojando toda de solo pensarlo.

    -¿y a cuántos tipos querés invitar?

    -no sé, esa sería una de las sorpresas.

    -¿cómo una, y cuál sería la otra sorpresa?

    -Me encanta porque ya estas interesada, me gustaría vendarte los ojos antes que lleguen y que nunca sepas quienes ni cuantos te cogieron, pero yo voy a estar todo el tiempo cuidándote y chupándote la conchita un poquito, antes que te agarren mis amigos.

    -Mmm no sé, me da miedo, vos sos capaz de traer 20 tipos.

    -No boluda, tantos no, pero pensá un poco, sino los ves ¿qué importa cuántos son? Podrían ser 3 o 9 y para vos sería lo mismo.

    -que hija de puta sos, me querés entregar a una jauría.

    -lo hacemos el sábado dale, ya me pongo a llamar a los tipos, vos prepárate para venir temprano.

    -ojo, no te pases de viva, ¿cuantos van a ser?

    -voy a ver cuantos están disponibles, cuando les muestre una foto tuya desnuda, creo que van a querer venir varios.

    -no seas turra, no vas a llamar más de cuatro.

    -No sé, vamos a ver, serán cinco a lo sumo, quédate tranquila.

    Cortó el teléfono, me lo contó y me dijo que obviamente quería que yo esté viendo todo y además así se iba a sentir más segura.

    El sábado siguiente despues de haber confirmado que la reunión se hacía, nos preparamos temprano y fuimos apenas pasado el mediodía, los invitados, que todavía no sabíamos cuantos eran, iban a llegar a las tres de la tarde, un rato antes Lau se sacó toda la ropa y dejó que Alejandra le ponga una venda en los ojos.

    Se acostaron y vivieron unos minutos de pasión juntas a solas, se besaron y acariciaron, a Lau la excitaba muchísimo tener sexo con su amiga, tenían una conexión especial, a Ale le fascinaba lamer la cola y la conchita de mi mujer, y ésta sentía la misma fascinación cuando su amiga le pasaba la lengua por su vagina, hacia que se excite muchísimo.

    A las tres en punto empezaron a llegar los hombres que se iban a coger a mi mujer, la verdad que fue impactante tener que recibirlos, todos al llegar fueron enterandose, gracias a Óscar, el marido de Alejandra, que se encargó de decirles que yo, era el marido de la puta que se iban a garchar entre todos.

    Lau por supuesto estaba desnuda esperando con los ojos vendados que los tipos empiecen a entrar al dormitorio, ella me contó cuando todo terminó que, a pesar de lo guarra y puta que es, de toda la experiencia que tiene, y de saber que Óscar, yo y su gran amiga la estábamos cuidando, en ese momento se sintió desamparada y sola, empezó a aterrarse pensando que en unos minutos varios pares de manos iban a manosearla toda, ella no sabia que eran 6 pares de manos y 6 pares de ojos , como mínimo, que la iban a ver totalmente desnuda y a su disposición.

    Alejandra se acostó entre las piernas abiertas de Lau y le puso un vibrador en el clitoris, para tenerla bien excitada, cuando empezaron a entrar los 6 tipos en pelotas, yo me paré en la puerta de la habitación para mirar todo.

    En el momento que empezaron a entrar los hombres, Ale la hizo sentar a Lau en el borde de la cama con los pies apoyados en el piso, se le acercaron cuatro tipos, dos le empezaron a acariciar los pezones suavemente enseguida se le pusieron duritos, y empezó a decir que no fingiendo que no quería, eso los hizo calentar más a todos, mientras uno la besó en la boca y el otro la besaba en el cuello, un tercero se acercó a ella por la espalda, le hizo levantar la cola y le empezó a jugar con un dedo en el agujerito del culo, todos le siguieron el juego y hacían como que la obligaban, un cuarto hombre se paró de pie frente a Lau y le puso la pija a un par de centímetros de la boca, entonces Alejandra le dijo…

    -tenes una pija hermosa frente a tus labios, búscala y chupala mi amor.

    Lau estaba re agitada y un poco asustada, todavía no se había calmado, yo pensaba que al empezar, se iba a relajar y tranquilizarse, pero seguía nerviosa, el juego la estaba poniendo loca, al no poder ver nada se movió hacia adelante y los lados buscando esa verga, no tardó en encontrarla, la tenia casi pegada a la boca, y empezó a lamerla y chuparla.

    Al sentir esa verga en la boca, pareció calmarse, el tipo que la había besado en la boca, le chupó un pecho y le metió una mano en la concha.

    Chupó esa pija un ratito, pero el tipo se la sacó de la boca, la levantó dejando los huevos pegados a ella y dijo…

    -Chupame los huevos putita.

    Parecía que al verla desprotegida y sumisa, los hombres la empezaron a tratar con algo de crueldad, y le daban ordenes de manera humillante, eso ella lo disfruta, es una de sus características, la he visto ser sumisa y algo masoquista, bueno pensé yo, mientras nadie le levante la mano, todo estará bien, además Ale no iba a permitir que la maltraten de verdad, se suponía que eran sus amigos y los conocía.

    Pronto aparecieron dos tipos más y se pararon bien cerca, ya eran seis rodeandola, todos la tocaban acariciandole distintas partes del cuerpo, no estaba atada, (era lo unico que faltaba) pero, al no ver nada, no tenia control de cuantos la manoseaban y donde.

    Solo se escuchaba su respiración entrecortada muy agitada, y sus gemidos constantes, y de tanto en tanto, decía que la dejen, la verdad que era una maravilla verla así rodeada de machos, manos que la manoseaban toda, lenguas que la lamían y dedos que le metían en sus dos tesoritos.

    Estos dos que entraron últimos, se pararon al lado del que le estaba haciendo lamer los testículos, y Ale le dijo…

    -nena, tenes un par de pijas más frente a tu boca, buscalas y chupalas un poquito a cada una, tenes que dejar contentos a todos los chicos.

    -por favor no ¿cuantos son?

    preguntó Lau como preocupada, por supuesto que estaba dispuesta a ser la puta de todos esos tipos, pero de alguna manera le asustaba cuantos eran porque pensaba que le iban a hacer la cola y tenia miedo de estar mucho tiempo siendo penetrada analmente, nunca había estado con más de dos, su amiga Ale le respondió

    -ya perdiste la cuenta, jaja no importa, faltan algunos muchachos entrar todavía, jaja.

    -sos una hija de puta, maldita.

    -cállate putita, sos un regalito para todos mis amigos, sabías lo que te iban a hacer, ya vas a agradecerme por este día.

    Obviamente era como una actuación, estaban jugando y realmente la estaban todos pasando muy bien, principalmente mi mujer.

    Lau solo sonrió, entrando de lleno en el juego, unos de los tipos tocaba sus pezones duritos, acariciandolos muy suavemente, apenas se los rozaba, y eso la mantenía desesperada, la excitaba y hacía desear más, entonces le subieron las piernas juntitas a la cama y la hicieron recostar sobre uno de sus codos, siempre en el borde y con su cabeza mirando hacia afuera uno le puso la pija en la boca, el que había estado jugando con un dedo en su hoyito, se colocó de la misma manera detrás de ella, se pegó a su cuerpo, la apoyó y le abrió las nalgas, se la calzó entre las cachas en la puerta de su culito y le dijo…

    -abrí bien el culito nena, bien abierto puta, vamos relájate, así te entra bien.

    Empezó a meterle muy de a poco su verga bien dura y en pocos segundos la tenia toda adentro del orto.

    -Ay ohh diablos que pija por Dios mi amor, mmm como me coge, mierda como duele, ohh despacio papá por favor.

    Mi mujercita se retorcía de placer, estaba súper excitada, su agitación iba en aumento, parecía no poder controlar la respiración que se mezclaba con gemidos, pequeños quejidos y ruegos, la verdad yo no daba más de calentura, amo esa mujer y me vuelve loco verla así, tan linda y tan puta

    Alejandra era una maestra en el arte de dirigir una cosa así, y estaba llevando todo muy bien, los seis metían mano por todos lados, uno ya la estaba culeando, otro le frotaba la concha, el que le tocaba los pezones seguia haciéndolo y también se los chupaba y mordisqueaba delicadamente, la verdad que fuera de llamarla puta varias veces la trataban muy bien, tres la hacían chupar verga y se la daban una tras otra, le metían una en la boca por segundos y detrás venia otro y le hacia lo mismo, uno de ellos le empujó la cabeza hacia él y prácticamente la obligó a tragarsela hasta los huevos e hizo que se ahogue, pero la soltó enseguida, todos la besaban por todos lados y metían la mano donde podían, ya era un descontrol, Lau no dejaba de retorcerse, gemir y lagrimear por las arcadas.

    Estaba recaliente excitadisima, con la conchita que le chorreaba de tan mojada que estaba, y ya empezaba a pedir…

    -Ahhh ay por favor me vuelven loca, estoy por acabar, como me coje este hombre, me esta rompiendo el culo por Dios.

    Refiriendose al que se la estaba garchando por el culo. Entonces Ale dijo…

    -que linda putita les traje, es preciosa, vamos empiecen a cogerla todos, que es lo que vino a buscar.

    De inmediato el tipo le sacó la verga del culo y la acostaron boca arriba, sus pezones eran como dos botones duritos, estaban paraditos hermosos, daban ganas de morderselos, le agarraron las manos como si fueran a violarla, ella se dejaba hacer todo, le separaron bien las piernas y primero uno tras otro le chupo la concha, gritó de placer como una perra, bah como lo que es, jaja.

    Otros dos mordisqueaban sus tetas y pezones y dos más acariciaban y chupaban los deditos de sus pies, gemía y gritaba enloquecida, todos se turnaban para chuparle la vagina y succionar su clítoris, comenzó a gritar desesperada …

    -por favor cójanme ya de una vez, no puedo más hijos de puta, dénmela de una vez por Dios, quiero pija por lo que más quieran, Ale deciles que me la den por Dios necesito pija háganme acabar.

    Uno dijo…

    -que puta es, que divina ¿quién le da primero?

    Y Alejandra al fin les dio via libre.

    -vamos, ¿no la escucharon ? Vean como pide pija, está loca por sentir varias pijas, empiecen a cogerla, pero solo tres o cuatro minutos cada uno y van pasando, quiero verla enloquecer y escucharla gritar, no la hagan acabar todavía.

    Entonces uno se le montó y la penetró de una vez en la clásica posición del misionero, estaba tan mojada con sus jugos, que no necesito ningún tipo de preámbulo, al acercarle la pija a su chichi, entró como si nada, se deslizo adentro de ella, y Lau soltó una exclamación como de alivio, la bombeo con fuerza y enseguida ella empezó a gritar que se venía, pero el turro, la dejó a mitad de camino, se la sacó de golpe, provocándole una sensación de vacío y angustia, y casi llorando gritó…

    -Nooo, por favor ¿por que me la sacas, porque hiciste eso? Hijo de puta, te odio, por Dios dámela, veni, metemela, cogeme papito porfi

    Parecia que estaban dispuestos a hacerla desear y sufrir, que suplique ser cogida, que pida, que muestre bien lo puta que es.

    Uno se puso a su lado e hicieron que se suba a él, ella se lo montó casi como una autómata y este tipo que tenía una verga bastante más considerable que el anterior, se la puso hasta los huevos, la agarró y le apretó bien los pechos, el culo de mi mujer quedó bien abierto y a merced de todos, Alejandra se sacó las ganas por un minuto y le chupo el ano, pero inmediatamente le cedió el lugar a uno de los tipos, al mismo tiempo otros dos tomaron sus nalgas y las separaron bien, dejaron su anillito bien abierto y dilatado, otros dos le volvieron a estirar los botoncitos de las tetas, el de atrás, también le pasó la lengua y le escupió el hoyito.

    -Que culo tiene, como te vamos a coger nena, ¿estás preparada puta? ahí va bebé tomá, sentila, cometela toda mi amor.

    y seguidamente se la apoyó en el borde del ojete y se la clavó de golpe.

    Su grito fue desgarrador pero pronto sucumbió al dolor y se acostumbró a él, le dio casi con crueldad, se la puso toda entera, lo mismo que el que estaba abajo de ella que la tenía clavada por adelante, enseguida era como que hacían fila para culearla pero antes le daban un par de minutos por la boca, algunos se la hacían chupar con suavidad para no acabar, pero otros que se sabían más aguantadores, se la hacían tragar hasta la coronilla, y disfrutan hacerla ahogar, y algunos la hacían pajearlos, o sea tenia una en el orto, otra en la concha, una o dos alternativamente en la boca, mientras le estiraban las tetas, y dos pijas en las manos, entonces sabiendo que yo tenia que estar ahí mirando, me dijo…

    -Papi que me hacen por Dios, que es esto, nunca me cogieron así, es una locura, nunca tuve tantas pijas juntas, ya acabe cuatro veces, me van a hacer mierda por Dios, cuantos son mi vida, decime la verdad, me van a destrozar.

    Me acerqué a ella un instante, le acaricié el cabello y le dije

    -son seis mi vida, y creo que vienen dos más, estas hermosa, estoy muy orgulloso de vos, me encanta ver como te bancas tantas vergas, sos una Diosa, me fascina verte gozar así.

    -Por favor amor, no mi vida, no voy a poder con todos, son demasiados, ya me duele mucho la cola mi amor, la siento reabierta, parece que fueran más.

    Alejandra la escuchó y le preguntó si quería abandonar e irse, pero ella le dijo que seguia pero que sean más suaves y rápidos por favor.

    Mientras el de abajo seguía dándole bien duro haciéndola cabalgar sobre su verga, se fueron turnando casi todos para cogerla por atrás, uno solo rechazó la oferta de culearla, hay tipos que no se sienten seguros para hacerle el culo a una mujer, ese prefería esperar un poco y cogerla viéndola a la cara, dijo directamente que Lau era muy linda y quería sacarle la venda y verla a los ojos cuando estuviera adentro de ella.

    Así que si la memoria no me falla, porque la verdad perdí la cuenta, y considerando que llegaron dos más cuando la orgía ya había empezado, fueron siete los que le hicieron el orto, hubo tres que fueron pasando para cogerla por la vagina desde abajo mientras los otros la culeaban, y el que no había querido darle por el culo, fue el último que se la montó y se la garcho con las patitas al hombro por la conchita, éste fue muy dulce y delicado al hacerlo, me pareció que el tipo se calentó con ella de una manera distinta, una muestra de eso fue que le quitó la venda, era muy jovencito y creo que le dio ternura ver esa mujer hermosa y madura para él, entregada de esa forma, para colmo ella que algo notó en ese chico, empezó a alabarlo y hacerlo sentir un machazo.

    -Ay bebé como me coges divino, que pija tenes mi vida, que lindo sos, bésame amor, dame tu lechita querido.

    –me gustaría cogerte a solas, me encantas.

    -Si claro, cuando quieras.

    Al chico le estaba dando una especie de enamoramiento, los demás tipos empezaron a irse y pronto no quedó nadie más que los dueños de casa y nosotros.

    El joven acabó adentro de mi mujer, por supuesto todos habían usado condones,

    Lau tuvo como seis o siete orgasmos, ella también perdió la cuenta, obviamente no era momento de pensar en las matemáticas, quedó extenuada, así y todo, al quedarnos solos le chupo la concha a Alejandra que estaba que se la llevaba el diablo de la calentura que tenia, después de haber visto a su amiga penetrada por tantos tipos y gozar como una cerda.

    Se la chupó hasta que la hizo acabar y la dejó tranquila, seguro que Óscar la terminaría de calmar después.

    El último chico que la cogió, ya arreglaría luego para venir un día a casa

    Luego nos fuimos a descansar y planear nuestra próxima aventura.

    Espero que les haya gustado y pueden dejar un comentario aquí o escribirme a mi correo [email protected].

    Besos a todos mis lectores.

  • Walter y Mica: Control del cuarto mes

    Walter y Mica: Control del cuarto mes

    Pasaron los días y Walter y Mica siguieron con su vida en forma normal y no hubo otros controles hasta hoy (4º mes). 

    Se repitió la misma rutina, Mica tenía turno a las 17:30 h con el mismo médico, ya tenía una pancita muy sexy y las lolas estaban más grandes y turgentes, aunque a Walter no se las dejaba tocar mucho porque le decía que le dolían.

    Walter organizo su día para poder estar en el consultorio apenas ingrese su mujer con el médico, para ver si se repetía o pasaba algo más.

    Era el mismo consultorio y aparentemente el turno de las 17:30 h era el último del médico, ya que solo quedaba la recepcionista en el lugar.

    Mica llego puntual y pasó a la consulta, estaba vestida con un vestidito negro que le llegaba hasta las rodillas y dejaba entrever su incipiente pancita.

    La puerta esta vez quedo entreabierta y Mica paso a la camilla para el control de rutina, el médico le pidió que se desvistiera y ahí quedo Mica acostada con una tanga negra diminuta de encaje negro que dejaba ver que estaba toda depilada y sin corpiño. El médico rápidamente comenzó a palparle el abdomen, luego siguió por las lolas y después a su entrepierna, para tocarla una y otra vez hasta que Mica comenzó a gemir suavemente y trataba de buscarle el bulto al médico desesperadamente.

    El medico se bajó los pantalones, se lo acercó y Mica lo desapareció en su boca mientras él tenía una mano entrando y saliendo de entre sus piernas y otra en sus lolas, que apretujaba y amasaba hasta que se le pusieron duros los pezones.

    Los gemidos de ambos fueron en aumento, hasta que Mica arqueo su espalda y ambos llegaron al orgasmo, nuevamente le había acabado en la boca y ella se tragó todo sin dudarlo.

    Walter volvió a irse, pero esta vez directo a su casa para poder esperar a Mica sin que ella sospechara.

    Continuará…

  • Me tiré a mi novia en el sofá de su casa

    Me tiré a mi novia en el sofá de su casa

    Después que Marina se alejó de mi vida, conocí a una hermosa joven, ella llegó nueva a mi clase, radiaba ante todas las chicas, su belleza la hacía resaltar como un lucero en la oscuridad, al poco tiempo era la más popular,  yo me destacaba mucho en los deportes, sobre todo en el futbol, era un delantero nato, claro a nivel de la institución y categoría, y mis notas catedráticas eran resaltables, también me hacían popular, pero tengo una peculiaridad, soy muy tímido, me acercaba a ella solo por ser compañeros de clases sin pasar más allá del compañerismo, a pesar de eso mi personalidad no es totalmente estar cerrado, soy muy educado y cordial, mi humor siempre es de los mejores, tengo un carisma para ser reír a los demás, me gusta la diversión y el relajo, soy franco y comunicativo ligado a lo atractivo que soy, es un coctel que atrae a las mujeres, ¡sí! aunque ustedes no lo crean.

    En nuestro mundo real, hay muchos tipos de hombres, innumerables, que para conseguir una pareja se les hace fácil o lo contrario muy difícil, en el extremo difícil se podría decir, por nombrar algunas, ser feo, pedante, combinación de ambos, no saber ligar, ser groseros, morbosos, que creen que su mamá es mejor que todas y paro de contar, o simplemente no tener un atractivo para la mujer, entonces este tipo de persona buscan placer pagando servicios, y agarrando aunque sea fallo, en el extremo fácil, no es necesario buscar, porque llegan solas y hacen cola una tras de otra. Hablamos de extremos, ahora en términos medios siempre está el laborismo.

    No me catalogo que estoy en el extremo fácil, si valoramos del 1 al 10 yo tendría 8, porque mi forma de ser y la rareza atractiva que soy no tengo necesidad de buscar para enamorar a una mujer, solo llegan y a partir de ahí tengo más de la mitad del trabajo hecho, todo depende de mí, y como está la juventud hoy en día, a la primera se te declaran.

    Continuando con mi relato, esta chica nueva y popular les dice a sus amigas de antemano que nosotros seremos novios, buscaba siempre estar conmigo, y yo ni corto ni perezoso hacia lo mismo, comencé hacerle visitas a su casa, conocí a sus padres y hermanos, en mi primer relato describí como es ella, pero lo volveré hacer, hija de padre español y madre descendientes de españoles, ella es de piel blanca, cabello castaño claro y ondulado, ojos claros casi verdes, labios finos bien definidos, esbelta con cuerpo de modelo y mide 1,75 de altura, y por si acaso, muy hermosa, y su nombre es Ximena.

    Un día la invité al cine y comer helados, fue nuestra primera cita por decir, lo pasamos de maravilla, al llagar a la puerta de su casa, nos detuvimos antes de entrar nos miramos a los ojos, no nos decimos nada solo nos mirábamos,

    Ella me dijo, dilo por favor.

    Mi timidez no dejaba salir ninguna palabra, ella es hermosa, desde ese momento aprendí de ella que cuando me mira a los ojos es porque quiere una repuesta de mí o quiere decirme algo importante, como pude me di valor y solo le dije:

    -Me gustas mucho

    Ximena me dice “solo tienes que decirlo”.

    Ay dios como me cuesta decirlo, pero bueno me la puso fácil, por cierto mi nombre es Sergio.

    -Sergio no haga que yo lo diga

    -Ximena me gustas mucho y quiero pedirte que seamos novios

    Ella salto a mis brazos, nuestros rostros quedaron muy juntos, y lentamente nos acercamos y nos dimos nuestro primer beso, me gusta esta hembra, y con el tiempo me enamoré perdidamente de ella. Bueno amor adolecente.

    Nuestros encuentros son muy apasionados, mi novia es muy caliente, solo falta tocarla que se estremece, hasta que llego el día, era una mañana muy hermosa con un sol radiante, debía pasar esa mañana por Ximena a su casa, al llegar toco la puerta, ella sale y me dice que pase y la espere un instante, ella está sola, no hay nadie en casa, no pensé en ese momento, pero era una oportunidad de estar a solas con mi novia, ella regresa a donde estoy, se acerca y me abraza, y comenzamos a besarnos, con cada beso que nos damos se volvían más apasionados nos calentamos tanto que mis manos comenzaron acariciar su cuerpo tocando sus caderas, nalgas hasta llegar a sus naranjas, ella quita la blusa y muestra su brasier, cielos ya veo esos pezones bien paraditos, con la punta de mis dedos toco esos piquitos, ella desabrocha su sujetador dejando ver esas preciosas naranjas con sus cumbrecitas rosaditas suaves y tiernas, mi boca chupa con ternura, ella se estremece y comienza a sollozar, caminamos a la sala y buscamos ese gran sofá, me quito mi camisa y la abrazo hasta sentir sus tetas en mi pecho y seguir besándonos, estamos tan caliente.

    Paco está totalmente erecto, comienzo a bajar los jeans de Ximena sin conseguir resistencia, solo queda su blúmer, ella desabotona mi pantalón y lo baja también, en un momento de curiosidad agarra a Paco y lo acaricia, mi mano toca por primera vez su totonita, solo escuchamos nuestras conmociones, ella se sienta en el sofá, yo quedo parado frente a ella, pongo a Paco frente a su boca, ella lo agarra con su mano y poco a poco lo acerca a su boca dándole un primer chupón, con su lengua lame mi glande, y me hace vibrar, lo mama por un momento y lo saca de su boca, me toma de la mano y me pide que me siente a su lado, ella se acuesta en el sofá y abre sus piernas, yo termino de quitar su blúmer, y veo esa totona bien jugosita, bajo mi cabeza y me sumerjo entre sus piernas, chupo sus labios inferiores y mamo su clítoris, ella se retuerce de placer gimiendo y jadeando, cuando me dijo:

    -Métalo por favor, estoy que me cojo

    -Si mi amor te voy a penetrar, Paco está a reventar.

    Para ese entonces Paco tenía tiempo sin entrar a un vanito.

    Abro su vagina, y coloco a Paco a la entrada de su vanito, doy un pequeño envite y siento su himen, me voy a comer mi primer virgo.

    Ximena seguía diciendo en susurro métalo por favor quiero sentirlo dentro de mi.

    Baje un poco mi cuerpo y con mi peso Paco se deslizo suavemente rompiendo esa telilla que representa la virginidad de una mujer, Ximena siente la penetración y la ruptura de su himen que da un pequeño grito de dolor.

    -Ayy, me dolió mételo suavecito uff, trátame con dulzura.

    -Si, te lo estoy metiendo suavemente, y seguía aguijoneando, hasta sentir a Paco totalmente adentro, con movimientos lentos sin lastimar comienzo con el mete y saque.

    -Sergio, me está pasando el dolor y ahora siento rico, sigue así

    Comencé acelerar el ritmo, la besaba y chupaba sus pezones, ella se sumergía en placer y está gozando la cogida.

    -Sergio me gusta, creo que voy a llegar, dame más, rápido así

    Me empeñe en darle más rápido, Paco está a reventar cuando siento que Ximena se tira su primer orgasmo, su cuerpo se desploma y sus piernas se aflojan, me aferro a sus nalgas y con penetración profunda con movimientos asíos me corro en su vagina, nuestros cuerpos quedaron rendidos reposando este primer amor.

    A partir de este momento, cada momento juntos, entre nosotros a solas lo aprovechamos para tener sexo, lamentablemente en ningún momento nos cuidamos y por inocentes Ximena quedó embarazada. Nuestro mundo cambió, y por el amor que nos tenemos decidimos ser una familia, se rompieron algunos sueños, pero viviremos a plenitud.

    Llevaré una secuencia de mis aventuras amorosas, mis relatos van en secuencia como fueron sucediendo los acontecimientos una tras otra.

    Escrito: cayorouz

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  • Como desvirgué a mi sobrina

    Como desvirgué a mi sobrina

    Todo arrancó cuando mi hermana mayor se mudó a casa de mis padres porque quedó viuda tras el esposo sufrir un accidente en moto. Él era el sostén del hogar y todo su mundo se vino abajo. Debido a esto mis padres le brindaron la posibilidad de vivir en la casa a ella y su hija Melisa, mi sobrina cuando eso tenía 19 años y yo tan sólo 20 años. Las cosas en el hogar transcurrían normalmente mis padres trabajando casi todo el día y mi hermana temporalmente ocupada de los quehaceres domésticos. A mi sobrina la inscribieron en la misma universidad a la que yo iba y esa era la rutina diaria por un par de años.

    Al paso del tiempo mi hermana consiguió trabajo de medio tiempo saliendo en las tardes y regresando por las noches, mis padres por lo general llegaban pasada las 8 de la noche, así que por ser el más grande quedaba a cargo de Melisa casi 3 horas todos los días desde que mi hermana se iba a trabajar.

    Ya entradita en sus 20 años con un cuerpo desarrolladito que se le notaban los senos grandecitos y yo en plena edad con las hormonas alborotadas empecé a verla como una mujercita y en la universidad con mis amigos no hacía nada más que hablar de sexo y hacernos la paja y creo que de mi grupo de amigos era el único que no había logrado estar con una mujer y dejar de ser virgen. En mis tardes sólo con mi sobrina me ponía a ver películas porno en la computadora encerrado en mi cuarto y ahí me daba unos buenos pajazos y sabía que ella me observaba porque lograba a través de la pantalla de la computadora mirarla con la puerta del cuarto entre abierta.

    Una tarde en la que me encontraba bastante excitado y con ganas de saber que era estar con una mujer comencé a molestar a Melisa y decirle cosas lindas, como que ya era toda una mujer y que estaba bien rica, cosas para excitarla también y la convencí de ver porno con ella en mi cuarto y accedió. Ahí esa tarde me hice la paja en su presencia y yo notaba que no apartaba su mirada de mi pene que a esa edad podía tener algunos 17 cm y algo gruesito.

    Así casi todas las tardes viendo porno empecé a tocarla por encima de la ropa y empezaron nuestros primeros besos y caricias inocentes porque ambos no teníamos experiencia sexual, pero yo estaba explorando otras sensaciones al igual que ella porque cuando la tocaba en la cuca y la besaba podía sentir como respiraba fuerte y su corazón se aceleraba mucho y lo mismo me pasaba a mí.

    Sabía que si metía mi pene en su cuca podía hacerle daño y yo meterme en problemas. Así que todas las tardes le recalcaba que esto que pasaba era nuestro secreto y una vez más me atreví a decirle que para hacer cosas como en los vídeos tales como yo lamer su cuca y ella chupar mi pene, pero al principio creo que para los dos fue muy asqueroso hasta que por fin se volvió costumbre y era la sensación más rica que experimentaba incluso mejor que hacerme la paja, me encantaba eso y sabía que a ella también porque suspiraba y gritaba y con el paso de los días casi todas las tardes hacíamos lo que para en ese entonces supe que era el sexo oral.

    Casi a los 6 meses de estar en esas comencé solamente a sobar la cabeza de mi pene en su cuca y el placer que sentíamos era mejor sobando mi cabezona duraba más de 15 minutos hasta que botaba mi semen sobre su abdomen y sin mentir así hicimos eso alrededor de 3 años hasta por las noches cuando dormían mis padres y su madre aún no llegaba hacíamos sexo oral y luego sobaba mi pene en su vagina.

    Ya a mis 23 años si logré en verdad tener sexo con una chica de mi misma edad con la que estudiaba y en su casa una tarde logré hacer cosas con ella y fue sensacional se convirtió en mi novia y fui dejando a mi sobrina a un lado ya ella tenía 22 años y me daba miedo dejarla embarazada pero con mi novia si tenía sexo a cada rato hasta en mi casa, cosa que molestaba a Melisa y entonces ella también llevaba amigos en las tardes y se encerraba con ellos en su cuarto como para darme celos y no se ni que hacían mientras yo si follaba de lo rico a mi novia con condón y sin condón y me sentía en el paraíso.

    Al cumplir mis 24 años ya podía salir a bares y llegar algo tarde a casa y tomar licor, no es que fuera mi costumbre pero cuando lo hacía la pasaba genial. Recuerdo perfectamente una noche en la que tenía planes de salir para coger con alguna chica y mis padres me dicen que ellos iban a ir a una fiesta y debía quedarme en casa, me arruinaron la noche por completo, llamé a mis amigos y les dije que el plan había fracasado así que me puse a ver películas en la sala, cuando baja mi sobrina súper linda con una mini toda sexi me dejó con la boca abierta y sólo me dio un beso en la mejilla y me dijo chao, me pregunté para donde iba y me dijo que su mamá le había dado permiso de salir hasta las 10 de la noche.

    Ella se fue y comencé a llamar a amigas a ver cuál se animaba a llegar las dos horas que iba a estar solo y ninguna chica estaba disponible. Era mi fin de semana más aburrido hasta que regreso Melisa y oliendo a alcohol por lo que dije que se lo iba a decir a su madre y se me abalanzó encima de mí y sólo me dijo hazme tuya como cuando me chupabas bien rico, eso me erizó la piel y de una es como si mi cerebro recibiera una orden se me paró el pene.

    Ella solo me abrazó y me besaba, me ha dicho subamos a tu cuarto que los abuelos no llegan hasta la madrugada y ni madre también. Quiero ser tuya hoy y siempre. La he cargado y me la llevé a mi cuarto donde comenzó la locura, tenía un buen tiempo que no la tocaba, casi dos años, estaba demasiado excitado y comenzamos a desvestirnos y sin mediar palabra ella empezó a chuparme el pene, pero yo quería saborear su néctar así que le dije que fuéramos a la cama e hicimos el 69, fueron como 10 minutos y me hizo correr ambos tuvimos nuestro primer orgasmo de esa noche. Se había vuelto una experta chupando, ella misma tomó la iniciativa de irnos a bañar juntos, me sorprendía lo que hacía pero pensé que había adquirido experiencia cuando entraba amigos a la casa.

    En el baño nos enjabonamos y bañamos, entre abrazos y besos y otros lenguazos que le daba en esa cuca rica. Me la lleve al cuarto y la tiré en la cama, empecé a chupar sus senos y pasar mi lengua por todo su cuerpo y empape la cuca de saliva para meter mi pene que estaba bien erecto y ya tenía 19 cm de grande y comienzo a tener mi pene en su vagina y había algo que me lo impedía y le he preguntado que si tenía algún tampón puesto y me dijo que no, que era que ella aún era virgen, que sólo tenía sexo oral con los amigos y eso me ha excitado más, así que comencé a meter suave mi cabeza y ella gritaba y se aferraba con sus uñas a mi espalda.

    Era la primera mujer virgen que tenía en la cama, y ya tenía rato de estar intentando meterle mi pene hasta que de un empujón logré meter la mitad y ahí me quedé un rato quieto para que no le doliera, era increíble estaba descargando a mi sobrina y comencé el bombeo y lo hacía por ratos suaves y por rato duro y la puse en varias posiciones hasta que sentí que me venía y le saqué mi pene y se lo puse en la boca para que me hiciera llegar como en los viejos tiempos, se tragó todo mezclado con algo de sangre de su vagina recién desvirgada.

    Fue exquisito y nos quedamos un rato en la cama desnudos besándonos y para ambos fue lo mejor que nos había pasado y que nos está pasando, porque con ella seguimos todas las tardes teniendo el mejor sexo de la vida, le compraba sus anticonceptivos y le llenaba su cuca de mi leche. Un pude acceder a su culo porque me dijo que le dolía mucho, que esperara par tener esa experiencia.

    Estoy aquí para cualquier consejo: [email protected].

  • Regalo de Navidad de mi madre

    Regalo de Navidad de mi madre

    Ring ring, sonaba mi celular a las 10 de la mañana el día 24 de diciembre.

    Y: buenos días, quien habla

    M: buenos días, luchador.

    Cuando dijeron luchador mi corazón se puso a latir como loco, era mi madre.

    Y: hola señora, como ha estado.

    M: primero que nada háblame de tú y no me digas señora, pues bien solo que me he sentido sola y te hablaba para ver si estás ocupado para la tarde

    Y: lo siento por decirle señora, pues no haré nada en la tarde, hasta la noche.

    M: me parece muy bien qué tal si nos vemos en un rato más

    Y: me parece bien

    M: muy bien te paso la dirección donde te veo

    Me llegó un mensaje con la dirección de un hotel y me puso que me veía a la 1 que más tarde me mandaba el número de habitación.

    Me levanté de la cama y me fui a duchar, y justamente cuando el agua caía sobre mi me estaba imaginando como me comía a mi madre, con una mano comencé a tocarme el cuerpo mientras que con la otra empecé acariciar mi miembro que en unos instantes se puso duro por lo que me enjaboné el tronco del pene y comencé a masturbarme pensando en mi madre, después de varios minutos descargué mi leche y quedé vaciado y satisfecho listo para la tarde, me lave bien todo mi cuerpo y salí a cambiarme y esperar la hora acordada para irme al hotel.

    Cercas de las 12 del día me llegó un mensaje.

    M: habitación 741, no faltes

    Y: muy bien ya me dirijo al hotel entonces

    Subí a mi auto y después de varias cuadras, noté que había olvidado mi máscara por lo que tuve que regresarme a tomar mi máscara, después de varios minutos llegó al hotel un hotel cercas de la playa, dejo mi coche en el estacionamiento y me dirijo a la habitación. Toco la puerta.

    M: pasa, está abierto, cuando entres cierra con seguro.

    Entro a la habitación y no logro ver a mi madre, por lo que del baño sale su voz y dice:

    M: espérame 5 minutos.

    Me siento en un sofá que había en la habitación y dirijo mi mirada hacia el baño, después de unos minutos abre la puerta, era mi madre saliendo con un babydoll de encaje negro, el sostén le cubría casi nada las tetas y su tanta negra de hilo solo cubría mínimamente su vagina, también traía puesta una máscara de luchador.

    Mis ojos se abrieron e hice una cara de sorprendido, quería devorármela, pero ella notó eso.

    M: shhh, shhh no tan deprisa, te gusta lo que vez, me quieres comer?

    Y con una mano se estaba pegando unas nalgadas.

    M: vamos desvístete

    Yo no dudé ningún segundo y me desvestí quedando en pura máscara.

    Ya sentado sé acerco y me dijo “te haré un pequeño baile”.

    Se puso frente a mi y comenzó a bailar sexymente en realidad mi madre parecía una profesional con sus movimientos, yo quería tocar y ella me pegaba en la mano y decía sin tocar hasta que yo diga, mi pene estaba erecto y mi corazón se quería salir, después del baile se fue a la cama y se puso en cuatro y comenzó a caminar como gata por toda la cama, podía ver el sabroso culo que tenía y sus tetas.

    Después se acostó y dijo ven disfrútame quiero que me beses todo el cuerpo y termines haciéndome un gran sexo oral, hice caso a sus órdenes y la besé completamente y cada parte de su cuerpo me puso sus pies en mi boca y me dijo vamos chúpamelos y bésamelos, mi madre tiene unos pies muy bien cuidados y sus uñas muy bien arregladas, después de unos minutos me fui a su vagina y con los dientes le quite la diminuta tanga para comenzar hacerle sexo oral, no paraba de introducir mi lengua y dedos en su vagina, sus labios se pusieron gruesos y su clítoris empezó a crecer, ella solo gemía y apretabas las sábanas de placer, logre ver cómo apretaba sus labios de placer y después de unos largos minutos de su boca salieron varios gritos de placer y su vagina descargo gran fluido en mi boca, ella comenzó a tocarse sus tetas.

    Y: te gusto

    M: claro que me gusto, tuve un delicioso orgasmo, acuéstate que te quiero montar.

    Me acosté mi madre subió en mi y comenzó como una loca a cabalgar, brincaba como una loca, me enterraba sus uñas en mi pecho, yo agarraba sus caderas y a veces sus tetas, ya no aguantaba más y le dije que iba explotar, me dijo que ella también que estaba a punto de llegar al clímax, trate de apretarme y aguantar más hasta que los dos nos corrimos al mismo tiempo de su vagina salía gran cantidad de leche y fluidos vaginales, mi madre se acostó en la cama y pude ver como sus muslos temblaban.

    M: estoy acabada, he quedado satisfecha

    Y: no creo que ya no quiera el segundo round

    M: déjame agarrar un poco de aire y de fuerza, mis piernas no me responden

    Nos acostamos y después de una hora, comencé a darle un leve masaje en su espalda, para después acariciar ese enorme culo que tiene, luego de unos minutos volvimos a calentarnos, mi madre quedo acostada boca arriba y yo tome sus piernas las bese y las puse en mis hombros, mientras yo le tiraba piquetes podía escuchar como su fluido vaginal salía y se escuchaba cuando mi pene se introducía todo chocaba con su cuerpo, ella volvió a correrse después cuando yo iba terminar ella me dijo que lo sacara y echara mi leche en sus tetas por lo que le hice caso, me senté en su panza, apunte a sus tetas y descargué mi leche quedando totalmente vaciado, ella tomaba la leche con su mano y la llevaba a su boca así termino de limpiarse la leche.

    M: que gran tarde he pasado

    Y: si, ha sido la mejor

    M: que buen pre-regalo de navidad

    Y: yo diría el mejor regalo de navidad

    M: falta que me des mi regalo

    Y: y eso que hicimos no lo tomo como regalo, o va querer algo más.

    M: si quiero que mi regalo sea que te quites la máscara

    Mi corazón se puso a latir a mil por hora y quede en shock por unos minutos.

    Y: pero como me voy a quitar la máscara es mi identidad secreta

    M: ándale de verdad quiero conocerte sin máscara y seguir con eso, pero ya sin máscara

    Ella se quitó su máscara y me dijo “ven acércate”

    Me acerqué me puse frente a ella.

    Y ella tomó mi máscara y la desabrochó…

    Lo qué pasó lo contaré en otro relato. Comenten si quieren qué les cuente lo demás y comenten si les agrada, excita, les parece caliente mis relatos.

  • La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 2)

    La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 2)

    Así que decidí jugar su juego y utilizar su propio lenguaje.

    -Tía, yo la puedo montar si Ud. quiere.

    -Ja ja wao, salió el macho. ¿Me quieres montar?, bueno a ver, móntame para ver. Soy golosa y exigente.

    No dije más nada. Simplemente me desnudé a oscuras debajo de la sábana y coloqué bajo mi almohada el short que ella me había prestado. Después me quité la sábana a esperar su iniciativa. Ella hizo lo propio. Escuché el desliz de su tanga por sus piernas y se descubrió completamente. Estábamos desnudos por fin, pero en medio de la penumbra. Mi respiración se hizo pesada y emocionada.

    No sabía exactamente cómo proceder, pero no tuve necesidad de pensar en una iniciativa. Su mano ansiosa sin más preámbulos se extendió a tentar mi verga.

    -¡Ah, ya la tienes parada!

    La acomodó hasta comenzar una suave masturbación.

    -Hmm, ¡que palo te gastas!

    -Todo suyo, tía.

    -¿Todo, todito?

    -Si. Con todo y huevas.

    -Hmm, wao, macho.

    Para mi favor encendió la lamparita de noche de luz amarillosa. Eso no solamente me permitía mirar su desnudez que tanto morbo generaba, sino que además daba calidez al ambiente de aquel cuartito. Miró mi verga con morbo. Ella estaba aún medio tapada por sus sábanas, cubierta desde su abdomen hacía abajo y pude yo mirarles las tetas caídas. ¡Qué instante morboso! Su mano de deslizaba suavemente de arriba hacia abajo por mi pene con ganas. Detuvo su movimiento y me pidió que me pusiera de pie. Lo hice.

    Ella se sentó al borde de la cama con sus pies descalzos sobre un tapete y con su rostro sonriente me miró a los ojos. La engulló sin vacilar. La mamada fue lenta y estimulante. Yo acariciaba sus cabellos, sus hombros desnudos y atinaba a sobarle los pezones erectos. Me encantaba su carnosidad. Ella concentró sus ganas en mamarme la verga y mirarme de vez en cuando a mis ojos para asegurarse de que yo gozaba.

    Lamía mi glande con provocación sin parar de masturbarme. Luego descendió por el desfiladero de mi miembro hasta poner su lengua cálida y húmeda en mis testículos. La sensación fue mágica. Mientras su lengua se resbalaba hambrienta por mis huevos, su mano agitaba con soltura mi pene. Un cosquilleo agradable se apoderaba de mi cuerpo y me hacía emitir gemidos placenteros. Su chupada se sentía tan cálida, tan suave, tan húmeda. Se notaba su experiencia. Mujer en la cuarta década al fin y al cabo.

    -Hmm, eso cariño, disfruta, que rico te hace tu tía.

    Volvió a engullir la verga, pero esta vez con mucho más agilidad como queriéndome provocar el orgasmo. Sacudió su cabeza. Yo a ratos la ayudaba tomándola por sus cabellos engajados. Chupaba rico muy rico. Agotada, soltó mi pene, sonrió y con su respiración agitada se reclinó hacía atrás apoyando sus dos manos en el colchón. Respiró profundo. Exhaló. No le pedí permiso. Aproveche su pausa y me subí a la cama colocando mis rodillas a lado y lado de sus caderas. Mi verga mojada de su boca se estrelló con su mentón. Abrí un tanto mis piernas para bajar más mi torso resbalando mi pene cuesta abajo. Lo posé justo entre sus dos senos.

    -Ah, ya sé lo que quieres. Hombres, hombres. Quieres que te haga una buena paja rusa.

    Lo hizo con naturalidad y morbo. Sonreía mientras sostenía cada teta grande con sus manos. Arropó de carnes mi sexo que se perdía entre sus ubres de manera armónica. La sensación física no era tan cálida, pero visualmente el morbo estaba a tope. Afuera la lluvia que se escuchaba en el tejado sumaba a la atmósfera cierto aire de complicidad. Gloria se divertía haciendo eso. Mi verga arrastrándose entre sus tetas una y otra vez le daba morbo y hacía gestos provocativos con su boca.

    -¿Te gusta, verdad?, morboso –me preguntaba mas a modo de azuzar excitación que por preguntar.

    Entonces agotada y sonriente como siempre, se dejó tumbar boca arriba en el colchón con sus piernas aun en el suelo y todavía mal cubierta por su sábana. Era una manera de decirme: soy toda tuya. No la decepcioné claro está. La despojé de la sábana para tenerla finalmente completamente desnuda. Ella se acomodó transversalmente en la cama con sus piernas recogidas y cerradas apoyadas ya en el colchón. Yo las abrí. Sus piernas eran carnosas y un olor intenso a sexo femenino, a vagina, a orín, a culo, todo revuelto, fascinantemente mezclado en mi nariz despertó todavía más mis ansias de sexo. Que peluda era esa vulva. Me resultó tremendamente erótica esa imagen densamente oscura.

    -Si hubiera sabido que iba a terminar culeando con un hombre, me hubiera afeitado.

    -Tía, tía, a mi me gusta así. Se ve rica con pelos.

    -Ah, menos mal.

    Me agaché en el suelo al borde de la cama.

    -¿Qué haces?

    -Quiero chuparla

    -¡Ay qué vergüenza!, está sucia. Desde la tarde que me fui a la fiesta, y con todo lo que bailé y sudé.

    Yo la halé por las piernas y entre refunfuños ella se acostó y apoyó cada pié en uno de mis hombros. El plato de almeja estaba servido. En el fondo estaba loca porque yo se la comiera. Acerqué mi nariz a su vulva peluda. Su abundancia me daba mucho morbo y el olor de su sexo se hacía más intenso. Le di unos tenues besitos iniciales para estudiar esa geografía. Después comencé de un solo tajo a dar lamidos intensos resbalando mi lengua como trapero sobre piso mojado una y otra vez. Parecía un chicho goloso comiendo una deliciosa paleta helada en el más caluroso día del año. Poco a poco fui adivinando donde y que tan intensamente lamer. El sabor salado de sus jugos comenzó a activarse en mis papilas gustativas y mi nariz estaba completamente embriagada de olor femenino. Olía a cuca, a cuca sucia, pero era el mejor olor del mundo.

    -Que rico me chupas la chucha, así, así sigue, no pares.

    Yo metía la lengua por todos lados, subía, bajaba, entraba en su raja mojada, lamía por fuera en sus labios mayores, después jugaba más adentro en sus cálidos repliegues de los labios menores hinchados de placer. Encontré su botón. El clítoris de mi tía era de esos medio escondidos, pero era perfectamente identificado por mi lengua. Lo estimulé haciéndola temblar. Ella con sus manos acariciaba mis cabellos como intentando meterme más aun dentro de su sexo. Estaba loca, vibrante, gemía entrecortadamente. Llegó al punto de la desesperación.

    -Ay, ya, ya por favor. Métemela. Quiero verga, No aguanto más.

    Me encimé y parecía una succionadora su vagina. Una vez puse mi glande encima de su vulva, mi verga se resbaló en esa caverna de forma fácil. No tuve que hacer tanto esfuerzo con mis caderas. Se sentía muy caliente, más de lo que me esperaba. Había carne, mucha carne. Embestí con fuerza hasta penetrarla completamente. Los pelos de mi pubis se enredaron con los abundantes pelos de Gloria. Ver eso me daba tanto, pero tanto morbo. Mi boca se juntó accidentalmente con la de ella y un beso no buscado se sumó al acto sexual. Su aliento a cerveza aún persistía, pero se sentía agradable en ese beso desaforado que ahogaba gemidos. El plap plap plap de mis pelvis golpeando la suya, la lluvia copiosa cayendo en el tejado y dando toquecitos en los cristales de la ventana, el gemido breve y repetitivo de mi tía, mis exhalaciones entrecortadas en cada embestida, el crujido de esos tornillos vencidos de la cama, todo eso era una gran música sexual, El sonido de un morbo frenético. Su gruta era increíblemente caliente. Ambos sudábamos. Sus manos acariciaban mi pecho. Mis manos se agarraban de sus tetas jugosas. Su boca hacía gestos lujuriosos al gemir.

    Sin afanes ella fue lentamente girando su cuerpo hasta quedar de medio lado. Yo sosteniendo su pierna con mi mano para facilitar mi continua penetración. La metía, la sacaba, la metía, la sacaba, la metía con fuerza para oír el golpeteo de pieles y su gemido mas intensificado, y la sacaba hasta solo dejar la punta del falo, le zampaba la verga con ahínco, morbo, ganas para ver como sus tetas se sacudían con la embestida. Nos divertía ese juego.

    Cansada de tener su pierna alzada, se giró completamente boca abajo. Su cuerpo quedó entonces de espaldas a mi merced. Que culo más abultado y abundante tenía mi tía. Eran sus nalgas tan jugosas como sus tetas. Se acomodó con cierta torpeza en cuatro patas.

    -Anda, dame verga.

    A pesar de lo ya un poco agotado que me sentía de estar yo embistiendo en la misma pose, la visión de su culo me dio muchas más ganas de continuar. Abrió sus piernas, acomodé mi verga paseándola por la raja de su culo.

    -No, por ahí no. No por el culo. No me gusta casi.

    Respeté su consigna. Deslicé mi verga más hacia abajo hasta que encontré el hoyo vaginal. La penetré y un golpeteo con un sonido más nítido, más vulgar, más pornográfico se instaló en el ambiente. Mi tía parecía experimentar un morbo mayor en esa pose. Sus gemidos se hicieron aún más agudos, urgentes y repetitivos.

    -Si, así, si, sigue, así, rico, duro, dame esa verga, así, hm, si hm, ay, jueputa que rico, que rica verga, hm sí, que rico se siente en mi chucha, ah, hm, hm.

    No paró de gemir y hablar obscenidades. Eso la calentaba mucho. Éramos un par de morbosos haciendo crujir la cama al máximo, pero ella fue notando mi agotamiento.

    -Ven, acuéstate tú. Yo quiero arriba.

    Lo hice. Me acomodé boca arriba. ¡Uf, qué descanso! Ella completamente desnuda se subió con sigilo. Desde mi perspectiva se veía abundante, quizás más grande de lo que era en realidad. Su piel blanca sudada y carnosa le daba un aspecto tierno y salvaje a la vez. El calor de su vagina me quemó mi abdomen. Sentí su sobrepeso aplastarse deliciosamente en mi sexo. El calor de su cuca quemó mi falo que fue tragado por la vorágine de pelos negros tupidos. Mi tía comenzó un meneo sorprendentemente ágil, propio de una mujer acostumbrada a bailar y la fiesta. Culeaba con ganas. Me encantaba ver como sus tetas desparramadas se balanceaban groseramente y con libertad con cada meneo de sus caderas. Mi verga debía estar tocando zonas muy sensibles allá bien adentro de su sexo. Su temblor en el cuerpo era intenso y sus gemidos aumentaron de volumen, quizás audibles por cualquier persona que caminara por la calle y pasara no lejos de la ventana. Pero a esa hora y con lluvia, la privacidad en ese pueblo de quinta estaba garantizada.

    Por momentos ella se inclinaba y yo podía ahogarme comiendo sus tetas, saboreando el sudor de sus aureolas y jugueteando a mordisquear sus rosados pezones. Mi verga quemante estaba completamente tomada en su raja húmeda. Los sudores se intensificaban. Hacía calor en esa pieza pequeña a pesar de que afuera la lluvia refrescaba la madrugada. El olor a sexo, a sudor, a culo sucio, a cerveza había viciado el aire poco renovado.

    Su cuerpo se contrajo, su gemido subió de tonalidad. Yo no paraba de comerle las tetas y de sobar con mis manos su espalda y el culo grande.

    -Ay jueputa, rico, me vine, me vine, me vine uf, hm, rico papi.

    Yo casi al instante tampoco pude soportarlo más. Mis músculos se contrajeron al máximo y ni pregunté si estaba para ella llenarle su vagina de semen. No podía ser racional en esas circunstancias. El orgasmo era implacable e incontenible. Mis palpitaciones intensas crearon una corriente de goce que se paseaba por mi cuerpo. Mi leche inundaba a chorros hondo, bien hondo en su cuca mojada. Ella pudo darse cuenta. Todo era evidente, yo temblaba, ella al parecer sentía las contracciones de mi verga y el semen invasivo dentro de su cuerpo. Nos fuimos relajando poco a poco.

    Ella desnuda, sentada encima de mí con sus piernas gruesas explayadas a lado y lado de mis caderas en su cama crujiente por un suave meneo finalizador. Ella cantando, sonriendo, gimiendo y a la vez meneando sus caderas hacia delante y hacia atrás restregando mi pene vencido y sucio por fuera de su rajita caliente.

    Apenas si nos dio fuerza de ponernos la ropa. Yo volví a ponerme esa ridícula prenda femenina. Nos dimos un beso cual esposos acostumbrados. Pude cavilar por unos minutos aun sin digerir bien todo esto que me acaba de suceder con mi tía Gloria y no supe en qué momento me quedé por fin, profundamente dormido.

  • Trabajo para la universidad

    Trabajo para la universidad

    Era un día normal, me dirigía a la casa de mi amiga para hacer un trabajo, pero pasó algo inesperado. 

    Bueno, les cuento cómo por ir a cumplir con mis responsabilidades terminé cumpliendo una de mis mayores fantasías: todo iba normal, estaba sentado en el computador y estábamos dispuestos a empezar con un extenso trabajo de la universidad, en eso entró la mamá de mi amiga (la cual para mí era una mujer preciosa, tenía unas curvas que me hacían suspirar, cada vez que la veía se me pasaban mil ideas por la cabeza). Nos dijo que si se nos ofrecía algo, mi amiga dijo que quería un vaso de jugo, yo me quedé paralítico viendo su escote, viendo lo increíble que se veían sus tetas. Ella se dio cuenta de que la estaba mirando y se rio, me dio un poco de pena y dije que un vaso de agua estaría bien.

    Íbamos por mitad de trabajo, no teníamos afán ya que el trabajo era para la siguiente semana, pero nos propusimos acabarlo ese día; pero en eso empezó lo que para mí ha sido la mejor experiencia de mi vida.

    Mi amiga recibo una llamada inesperada de la pareja que tenía, diciéndole que había tenido un pequeño accidente en carro, mi amiga obviamente salió de afán y yo le dije que me quedaría un poco más a terminar el trabajo, me agradeció y se fue.

    Ya solo me faltaba darle los toques finales al trabajo, pero de pronto pasó la mamá de mi amiga y me preguntó si ya iba a acabar, yo le dije que sí, que en 5 minutos acabaría y podría marcharme; me dijo que necesitaba ayuda para correr algo pesado, obviamente no me negaría a ayudarle.

    Después de acabar el trabajo me dirigí a su cuarto y le pregunté si todavía necesitaba de mi ayuda, ella respondió que sí y me llevo a su sótano, tenía que le ayudarle a correr un mueble (aunque se me hacía inevitable quitarle la mirada, se había puesto un jean ajustado y se le veía un culo irresistible para mis ojos) hubo un momento en el que se cayó algo al suelo y cundo ella se agachó a recogerlo empezó a moverse de un modo raro, parecía que lo hacía a propósito para provocarme, yo tenía una leve erección por las ideas que pasaban por mi mente, dicha mujer se daba cuenta de eso, pero nunca me dijo nada al respecto.

    Después de correr el mueble me ofreció un jugo de piña, dijo que si sabía que la piña hacia que el semen supiera más rico, yo me sonroje y le dije que si lo sabía, ella se rio, no sabía si de mi o de la situación tan incómoda, pero no dejaba de reírse. Después hizo la pregunta que hizo explotar un placer si frenos; dijo “¿Te parezco atractiva?”.

    Por mi mente solo pasaba que si, que era tan atractiva que las ganas de probar un poco de ella cada vez eran más grandes, pero por respeto le dije que no estaba mal para haber tenido una hija ya, sonrió y se acercó a mí, estaba tan cerca que mi corazón palpitaba a mil, me dijo al oído que yo también le parecía atractivo, que le gustaba lo tímido que era y también el cuerpo flaco que tenía, bajo una de sus manos hacia mí pene y se mordió los labios, en eso dijo que también notaba las leves erecciones que tenía y que le encantaba lo grande que se veía mi pene.

    Suavemente bajó hacía mi pantalón, lo desabrochó, le dio un mordisco a mi pedazo de carne sobre el bóxer rojo que tenía puesto, lo saco de su sitio y me dio el mejor sexo oral que nunca antes me habían dado, lo chupaba, lamía y mordía de un modo que me hacía enloquecer, cada vez que lanzaba un leve gemido ella también lo hacía.

    Después de un buen y delicioso rato se levantó y empezó a desnudar (yo estaba perplejo, no podía creer lo que estaba pasando) me llevó al cuarto y me tiró sobre la cama, se subió arriba de mí y hacia todo como una profesional, movía sus caderas de un modo tan delicioso que me daban ganas de correrme ya. Me puso las tetas en la cara y dijo que las chupara, lamiera e hiciera lo que quisiera con ellas, lo empecé a hacer pero las ganas de correrme eran inevitables, aunque quería seguir disfrutando de dicho placer.

    Unos dos minutos después le dije que no aguantaba más, ella se quitó de encima y me levantó, empezó a chupármelo de nuevo y dijo que me viniera por toda su cara, que quería de mi leche. Después de dejarla toda chorreando de semen empezó a saborearse y a decir que el jugo de piña había surgido efecto, que quería más.

    Yo obviamente quería seguir, pero en eso llegó mi amiga y no nos quedó otra opción que dejar todo hasta ahí…