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  • Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien?

    Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien?

    Mi novia Alejandra y yo llevábamos más 5 años juntos, ahora ambos teníamos 21 años. Ella tenía un rostro hermoso, era delgada y pequeña (ella media 160 cm aproximadamente), tetas pequeñas y lindas (32B), un culo un poco más grande de lo que te imaginarias que una chica así de petite podría tener.

    Aunque un poco pequeño para ser considerada una «chica nalgona» seguía siendo un culo muy lindo, redondo y firme, simplemente hermoso, algo delicioso de ver en cuatro patas. Comenzamos a ser pareja cuando ambos teníamos 16 años, cuando ella era aún simplemente una chica pequeña y muy delgada, pero su culo había crecido muy bien en los últimos 2 años, aunque ella se avergonzaba de eso y solía taparse. Aunque de vez en vez, incluso con esos horribles pants deportivos flojos que ella usaba, si te fijabas bien cuando ella caminaba, podías notar la redondez de sus lindas nalgas levantando el pants.

    Cómo dije ella se avergonzaba un poco de su cuerpo, creo que ella seguía sintiéndose aquella adolescente sin nada que mostrar, aún con mis sucios comentarios sobre su lindo y redondo trasero ella seguía sin creerlo mucho realmente.

    Nuestra relación había progresado bien, pasamos de ser esa típica pareja adolescente que no tiene acción a ser una pareja muy activa sexualmente, a ser más tranquilos en lo sexual, apasionados, pero ya no teníamos esos fines de semana de solo follar sin parar, creo que la novedad del sexo había pasado para ella y ahora éramos una pareja «madura» y más tranquila, todo lo maduros que se pudiera ser a los 21 años.

    Resulta que surgió la oportunidad de ir de campamento, con nuestros amigos en común de la universidad, una zona boscosa a 2 horas de la ciudad, con un pequeño lago y 2 cabañas, el precio era muy accesible ya que se trataba de las épocas poco visitadas. Así que sin dudarlo acepté cuando Mat me dijo, y pagué por anticipado, todo sonaba increíble, varios días en esa zona, sin «supervisión adulta», alcohol, noches en una fogata, y sexo salvaje con mi novia en una casa de campaña o una cabaña. Cuando se lo dije a ella le pareció buena idea y comenzamos a preparar todo para nuestro viaje.

    Entre los preparativos ella me preguntó nerviosamente 2 días antes de irnos sobre que estaría bien que llevara para el lago, la zona era algo calurosa, y ya que había un lago, parecía obvio que necesitaría un traje de baño. Curiosamente me di cuenta de que nunca habíamos ido a un lugar donde requiriéramos traje de baño. La acompañé a comprar algunos trajes de baño, ya que ella apenas y tenía uno. Ella compró 3, 2 sumamente conservadores y uno más revelador a petición mía, ella se avergonzaba, cuando se lo puso me lo mostró avergonzada sin quererse dar la vuelta y mostrarme como su lindo culo devoraba el hilo de esa tanga (aunque pude verlo en el espejo a su espalda), decía que no lo compraría pero la presioné un poco y le dije que podía usarlo en privado conmigo, ella accedió riendo.

    Preparamos todo y viajamos en auto al lugar. Al llegar ya estaban ahí, Carlos y su novia Tiffany, Fausto, Juan, Ramón, Laura y su novio Esteban, y Gabriela, incluyéndonos a mi y a mi novia, el grupo quedaba bastante bien nutrido, sin embargo había 3 personas más que no conocía de nada en mi vida, una chica llamada Laura, una chica asiática, con lentes negros, y 2 guys, Luis, un guy delgado y alto y Randal, un guy alto y musculoso, con una voz intimidante. Estás 3 personas parecían algunos años más grandes en promedio que nosotros, tal vez unos 28 o 29 años en promedio. Resulta, de hecho, ellos habían invitado a Carlos, el viaje lo habían organizado ellos, no Carlos.

    Nos hospedamos, resulta que las 2 cabañas era en realidad una sola cabaña que estaba interconectada, en su mayoría una sala enorme con solo 2 habitaciones, una habitación matrimonial que ya habían tomado Carlos y Tiffany, y la otra habitación tenía 3 camas, decidí mejor instalar mi casa de campaña para tener privacidad con mi novia.

    Entre hospedarnos, hacer una barbacoa, repartir algunas cervezas y los bailes improvisados, se hizo de noche, al final estábamos todos alrededor de una fogata platicando algo ebrios, los 3 invitados desconocidos se habían acoplado bien al grupo, hacían bromas y platicaban como si fueran parte del grupo hace años. Terminamos la noche y todos iban a dormir, mi novia estaba cansada y se negó cortésmente a tener sexo conmigo, no hay problema, ya había aprendido a no enfadarme ni hacer berrinche cuando ella simplemente no estaba en el mood. Hicimos cuchara y dormimos.

    Al otro día por la mañana, desayunábamos y luego todos comenzaban a saltar al lago para jugar «volleyball en piscina» colocaron la red y nos posicionábamos por equipos, mi novia llevaba puesto arriba un brassier rosa que cubría todo perfectamente, y abajo un short de licra, rosa también, la forma redonda y firme de sus lindas nalgas estaba a la vista, en teoría, pero el short no dejaba «ver nada» revelador realmente.

    Los equipos quedaron conformados de tal manera que Randal y Luis estaban en el otro equipo con Tiffany (la novia de mi amigo Carlos) y mi novia, Randal parecía charlar bastante con Tiffany, casi le digo algo a Carlos, no sé, yo me considero algo celoso y que mi novia estuviera hablando con un chico musculoso sin camisa me pondría celoso, ahora que Randal estaba sin camisa, era aún más impresionante, sus músculos estaban bien definidos, todos, los de los brazos, espalda, abdomen, todos (además, para ser honestos, él era bastante guapo) sin mencionar que Tiffany tenía un culo asombroso, enorme y redondo, era muy agradable verla en su pequeño bikini, a mi me molestaría que ese chico guapo estuviera hablando tanto con mi novia, parecían casi coquetear, pero recordé que de hecho, él era su migo, así que dejé de meterme en asuntos que no eran míos.

    El juego fue divertido, luego cada quien pasaba tiempo con quién quería, paseando por ahí, platicando en las bancas de madera, bebiendo un poco o nadando. Perdimos de vista a la mayoría en algún momento mientras estábamos en nuestras cosas. Yo me ponía súper cachondo viendo el lindo, pequeño y redondo culo de mi novia estirando su short de licra rosa, pero no quise forzar nada, esperaría a la noche para tener mejor suerte.

    Se hizo un poco tarde y nos reagrupamos, todos terminamos en una zona poco profunda del lago donde todos podíamos estar sentados con el agua hasta el pecho. Estábamos charlando todos algo ebrios. En algún punto, no recuerdo porque, pero Randal comenzó a contar sus experiencias sexuales, él era bastante explícito y todos reíamos, sus anécdotas parecían exageradas, cosas como follarse a una chica desconocida en el baño de un bar, follarse a una chica en un taxi con el taxista conduciendo, como dije, parecían exageradas, pero él las contaba de una manera tan seguro de si mismo, con tanto detalles y él era un jodido semental musculoso y guapo, así que le creíamos. Él contaba todo poniendo especial énfasis en que eran buenos culos, remarcando su obsesión con los culos y dejando claro más de una vez que él tenía la verga enorme. Todos reíamos y escuchábamos atentamente, incluidas todas las chicas, incluida mi novia.

    Se hizo de noche otra vez, y de nuevo no tuve mucha suerte en la casa de campaña, algunos besos y tocamientos, ella me masturbó y nos dormimos.

    Al tercer día todo el grupo parecía más separado, no hicimos nada en grupo en la mañana ni en la tarde, vi por ahí a Randal platicando con Tiffany a solas y me pareció ver qué ellos casi coqueteaban, le comenté a mi novia que opinaba y ella le restó importancia, «solo platican, no es la gran cosa, tu siempre ves todo con malas intenciones» yo incluso me sentí mal por pensarlo y le di la razón. Luego tuvimos un intercambio interesante de ideas:

    Alejandra: además, no creo que ella tenga tanta suerte, sabes? – dijo con seguridad en si misma, pero pareció arrepentirse de inmediato de lo que insinuó

    Yo: a qué te refieres exactamente? – me pareció que ella se arrepintió apenas lo dijo, parecía quererse arrepentir, hablaba torpemente y parecía «atrapada»

    Alejandra: ummm bueno o sea… Ammm e- ella no es la gran cosa no? Y amm el o sea n-no lo sé – ella parecía nerviosa y avergonzada

    Yo solo dije algo como «de hecho, tienes razón», y la saqué de esa incómoda charla donde ella nos había metido, Tiffany tenía un culo increíble, pero obviamente no quise decirlo, además, entonces ella considerada a Randal «la gran cosa»? Ella nunca admitía que algún otro hombre le pareciera sexi o hot, ella era bastante conservadora siempre con sus comentarios respecto a otros hombres. Me quedé pensando durante toda la tarde en eso.

    Llegaba la noche y parecía que el grupo se reorganizaba, todos saltábamos de nuevo a la parte poco profunda del lago, cuando estábamos mi novia y yo poniéndonos el traje de baño en la casa de campaña, la animé a usar ese que ella no quería mostrar, el diminuto bikini negro de 2 piezas, ella me decía que estaba loco y yo le decía que se le vería increíble, de algún modo yo quería alardear, ella se lo puso, pero se amarró un delgado velo negro (que yo no sabía que ella llevaba) a la cadera, era algo transparente pero tapaba bien su lindo culo, me lamente un poco, pero también me alivie que los demás no podrían ver sus preciosas nalgas por completo.

    Llegamos y nos unimos, no estaba Carlos ni su novia Tiffany, todos los demás estaban ahí, él se estaría divirtiendo con esas enormes y lindas nalgas de Tiffany, pensé en tener ese enorme y redondo culo en mi cara, «maldito suertudo» pensé.

    Comenzábamos a charlar todos mientras bebíamos como cosacos, nos pusimos bastante ebrios, luego Randal propuso que deberíamos jugar un clásico «verdad o reto» para divertirnos, a todos nos pareció buena idea, por ebrios o por idiotas, no sé. Todo comenzó con lo clásico, las preguntas cachondas, todos contaban sus fetiches y gustos, y yo me sentí orgulloso cuando mi novia contaba cómo me daba mamadas, ella me hacía eyacular a mamadas y se tragaba mi espesa corrida (incluso exageró, ella ni siquiera era tan oral, no era su cosa favorita, y tragar era muy raro en ella) todos reíamos. Ella parecía valiente por el alcohol, eso me agradaba, esa noche tendría suerte.

    Luego Gabriela, una de mis amigas, le dijo a Randal que no creía una palabra sobre lo que el tanto presumía sobre su «enorme» tamaño, ella preparaba el terreno, remató diciéndole que debería comprobarlo, enseñando la verga obviamente. Todos reíamos, Randal no perdía la calma y seguía fumando con su sonrisa socarrona mientras Gabriela lo retaba, el reía cuando ella finalizó su sentencia, el solo dijo «yo no tengo nada de que avergonzarme». Se puso de pie mientras todos gritábamos y reíamos, me puse nervioso, el simplemente se levantó y parecía que iba a hacerlo sin ninguna vergüenza, veía de reojo a mi novia y estaba roja como tomate tapándose la boca con una mano riendo nerviosamente, que se suponía que debía hacer?

    Randal se puso de pie, mostraba sus bíceps cómicamente y se daba la vuelta tontamente bailando ridículamente, como si fuera un show de stripers. Él estaba sin camisa, con ese cuerpo impresionante que el tenia, de hecho, si que era un poco un show de stripers. Él se bajó los shorts mostrando su bien formado y firme trasero, se quitaba los shorts y se los arrojaba a mi amiga Gabriela y ella reía histéricamente. Yo veía de reojo a mi novia y ella ni siquiera parpadeaba y reía histérica también. Randal se dio la vuelta y su enorme y obscena verga fue visible para todos. Era en serio enorme, en todo caso, él se infravaloraba en las historias que contaba, era demasiado larga, parecía irreal, tal vez 25 cm?, jodidamente gruesa, unas bolas enormes, completamente rasurado, lo cual hacia que se viera más grande aún, una cabeza enorme, las venas tan marcadas que parecía casi obscena o asquerosa, era una verga jodidamente enorme y fea, con mucha presencia de algún modo, estaba algo chueca hacia un lado, parecía completamente dura y firme aunque la tenía chueca, como si hubiera estado cachondo con anticipación o como si pudiera ponerse erecto de inmediato sin problemas.

    Gabriela gritaba y reía histérica «oh dios miooo! jajaja!» y veía la enorme vara de Randal sin pestañear. Volteé a ver a mi novia, está vez sin verla de reojo, por completo. Ella veía atentamente, sin perder detalle y gritaba también, ni siquiera notó que la estaba viendo, o no le importó. Sentí mucha confusión y celos, pero no quise ser un idiota, si yo me la pasaba viendo el enorme y jugoso culo de Tiffany en bikini tanga, ella podía ver ese enorme madero, no?

    Randal jugueteaba con su verga sin vergüenza, se la jalaba un poco y la respingada, mientras hacía poses tontas de fisicoculturismo. Todos reíamos, y antes de que todo se volviera incómodo, él se sentó, sin ponerse los shorts de nuevo. Cuando esto pasó era algo tarde, muchos se retiraron, solo nos quedamos mis amigos Fausto, y Gabriela, mi novia y yo, Randal y la chica nueva, Laura. 6 personas, 3 hombres y 3 mujeres.

    Charlábamos y nos hacíamos preguntas y retos al azar, sin reglas ni turnos, simplemente estábamos jugueteando, en ocasiones dejábamos el juego y simplemente platicábamos, Gabriela y Randal se besaban, creo que ella jugaba con su verga por debajo del agua, la oscuridad de la noche no me deja saberlo con seguridad.

    Luego, mi amigo Fausto retó a Laura (la chica que no conocíamos) a qué se quitará el brasier y nos mostrará, ella reía y se negaba débilmente, pero ella reía y parecía cachonda, así que terminó haciéndolo, pezones lindos y pequeños, cafés, lindas tetas, firmes y redondas. Ella se estrujaba las tetas riendo y todos la animábamos.

    Luego Randal sin ninguna vergüenza se dirigió a mi novia, casi se me sale el pecho del corazón cuando le dijo viéndola fijamente «tu turno» mi novia reía como loca y negaba con la cabeza histéricamente, mientras se ponía roja como tomate, me veía buscando aprobación, luego se volvía a negar, todos reían y la animaban, pero ella solo reía y me veía, yo estaba en una situación imposible, tendría que ser el imbécil aguafiestas o el tarado que dejaba que su novia se mostrara. Mi novia dijo que sería imposible y me sentí aliviado de algún modo, pero Randal contraatacó

    Randal: ok ok topless no, pero quítate ese aburrido velo que tapa tu culo y muéstranos jajaja vamos! Ni siquiera mi abuela usa esas mierdas – dijo riendo mientras abrazaba a Gabriela

    No podía creer su descaro y seguridad en si mismo, el apenas había intercambiado algunas palabras con mi novia y ahí estaba, pidiéndole literalmente que le mostrara su lindo culo, me sentí tan idiota de haber insistido en qué usará esa linda y diminuta tanga negra ese día precisamente, me lamentaba de que yo mismo la hubiera animado a comprarla. Mi novia reía un poco, pero se puso sería rápidamente, Randal la veía esperando una respuesta, todos la veían, ella me volteo a ver tímidamente buscando aprobación y todos estallaron en carcajadas por su obvio gesto tímido e inocente. De nuevo, situación imposible, solo me encogí de hombros intentando lucir cool y tranquilo.

    Ella se levantó tímidamente sosteniéndose de mi hombro, todos aullaban y la animaban. Ella se quedó pensando un segundo sin saber exactamente que hacer, nada parecido al show premeditado de Randal, y precisamente él le dijo, «date la vuelta!» Y todos reíamos, yo estaba nervioso como el carajo, pero intentaba lucir cool. Ella se dio la vuelta torpemente, como estaba a lado de ella pude ver su cara nerviosa mientras deshacía el nudo del velo en su cadera. Lo deshacía y lo retiraba de golpe levantándolo en su mano derecha en señal de triunfo. Todos reían y pude ver la mirada de Randal clavada fijamente en el hermoso y redondo culo de mi novia, sus hermosas nalgas firmes y redondas se tragaban el delgado hilo de la tanga, todos aullaban y gritaban escandalosamente, como lo dije ella era muy tímida.

    Randal no dejaba de mirar. Mi novia reía nerviosa, sin darse la vuelta de regreso, solo volteando la cara un poco y riendo, y Randal dijo sin ninguna vergüenza «Wow ese es un culo preciosa! No parece que tengas un culo así!» mi novia se rio histérica ante esto y literalmente se dobló un poco por la risa, quedó empinada unos segundos mientras reía, lo cual hizo la vista más satisfactoria sin duda alguna.

    Cuando me pareció que era suficiente tapé cómicamente el lindo culo de mi novia con ambas manos, Randal se lamentaba riendo «oh vamos amigo! Jajaja» mi novia se sentaba ocultando su lindo trasero, abrazándome juguetonamente y besando mi mejilla, buscando perdón o algo así.

    Las risas paraban y Randal le decía a mi novia «no deberías esconder un culo tan lindo!» Yo no sabía si sentirme halagado o humillado. Mi novia solo reía y le agradeció tímidamente, quien era esa mujer? Cualquier otro día ella lo hubiera mandado a tomar por culo, pero el alcohol, el ambiente, todo la había cambiado un poco, y no sabía si ella me gustaba o no.

    Ella comenzó a tocar mi verga por debajo del agua y a lanzarme miradas. Nos besábamos manteniendo la civilidad sin dar espectáculo. Luego Gabriela retó a Fausto a besarse con Laura, estos se besaron alegremente. Mi novia tenía su mano dentro de mis shorts y me masturbaba con fuerza, estoy casi seguro que todos lo notaban pero el ambiente ya era demasiado sexual, y todos estábamos algo ebrios, a nadie le importaba. Me sentía cachondo como el carajo, hasta la fecha no sé porque, pero me atreví…

    Alcé un poco la voz para que me escucharán y llamar la atención de ellos, estaba nervioso como el carajo, tomé aire, casi me arrepiento, pero logré decir con voz casi firme «well ummm… Randal… Ahora tu besa a mi novia»

    Laura abrió los ojos por completo, Gabriela me vio confundida, Fausto se echó a reír histéricamente «estas bien pinche loco cabrón! Jajajaja!», mi novia apretó mi verga erecta tan fuerte que casi me lastima y me volteo a ver «sorprendida» pero pude notar que no le desagradó en lo más mínimo la idea, no había enojo ni reproche en su mirada, solo sorpresa, una sorpresa casi agradable, ella casi sonreía. Randal solo me vio con una sonrisa malvada y casi burlona, se puso de pie de inmediato, su enorme verga salía a la vista de nuevo, seguía erecto después de casi 1 hora después de que nos había mostrado, se estiró y tomó la mano de mi novia, la levantó firmemente y ella sacó rápidamente su mano de mi short y no se resistió a él, se puso de pie mientras él la jalaba de la mano.

    El restregó a mi novia por completo contra él, su enorme verga quedaba contra el abdomen de mi linda y pequeña novia, el comenzó a besarla apasionadamente y ella lo correspondió, sin preámbulos incómodos ni nada así. Se besaban apasionadamente, ella lo abrazó por el cuello, cuando él tomó el lindo culo de mi novia con ambas manos sin ningún vergüenza, me recorrió un escalofrío de la espina dorsal hasta la verga, todos veíamos en silencio, nada de risas o gritos está vez, yo veía petrificado la imagen, ellos se besaban y podíamos escuchar los húmedos sonidos de sus bocas y lenguas, el acariciaba, apretaba y toqueteaba las lindas nalgas de mi novia sin vergüenza, cuando ella levantó una pierna intentando rodearlo y él la tomo firmemente del culo sosteniéndola casi tengo un orgasmo sin siquiera tocarme, él se restregaba un poco contra ella, para restregar su verga contra ella, seguramente.

    Verlo a él tan enorme (el medía tal vez casi 2 m y ella solo 160 cm) el tan musculoso, tan erecto y enorme (podía ver en ocasiones su enorme verga contra el abdomen de mi novia por un costado) y ella tan delgada y delicada, parecía el preludio de una mala película porno estilo «hombre musculoso y vergón con chica pequeña y delgada»

    Ellos pararon y ella reía tímidamente, el azotó delicadamente el culo de mi novia con una mano y con la otra apretó su otra nalga, y la liberó. Gabriela parecía casi enfadada. Mi novia se sentó conmigo, y de inmediato metía su mano en mis shorts, y negaba con la cabeza viéndome en tono de «estás loco!» riendo tímidamente, 2 minutos más y Stuart y Laura se fueron juntos, luego 2 minutos después mi novia y yo nos despedimos y nos largamos a mi casa de campaña.

    Apenas entramos ella me sacó la verga desesperadamente y casi me dio vergüenza mostrarle mi verga «normal», casi pequeña, pero ella se puso a darme una mamada tan apasionada que no me importó, ella se tragaba toda mi verga con alegría y facilidad, «estás loco! Pinche Pervertido!» Me decía y seguía mamando mi verga, nos desnudamos por completo, incluso aunque habíamos estado en el agua, su coño estaba evidentemente viscoso, la puse en cuatro patas con su lindo culo hacia mi, la lamí con fuerza con su lindo culo contra mi cara, ella gemía y casi me dio miedo que alguien mas la escuchara, las casas de campaña dan una falsa sensación de privacidad, incluso recorrí mi lengua para lamer entre sus hermosas nalgas con miedo a que me detuviera, a ella no le encantaba que yo le comiera el culo, pero ella no dijo nada y yo lamía con tanta fuerza que casi podía meter mi lengua en su apretado, pequeño, rosado y hermoso ano.

    Ella, sin moverse de esa posición, estiró un brazo a su maleta y me dio un condón desesperadamente, yo me lo puse rápidamente y entre por completo ella sin ningún esfuerzo, su coño estaba en serio listo, húmedo, caliente y listo, Randal la dejó lista, ella gimió con la garganta de manera casi primitiva, resistiéndose un poco a no ser tan ruidosa. Comencé a follármela tan fuerte como pude sin que fuera un espectáculo auditivo para todos.

    Entonces escuchamos claramente un gemido femenino, algo fuerte, pero tampoco exagerado, parecía sincero, pero despreocupado, pensé en un segundo que por la ubicación del ruido sexual era Gabriela con Randal, Fausto estaba exactamente al otro lado, nuestra casa de campaña en medio, los demás en la cabaña algo lejos. Seguido del gemido, escuchamos penetraciones, el típico sonido de un buen culo en cuatro patas chocando contra un pubis, húmedas, fuertes y claras, rápidas, como en toda buena película porno, yo casi hago un comentario pero mi novia se me adelantó, hablando lo mejor que podía entre gemidos…

    Alejandra: tu amiga Gabriela tiene mucha suerte – me lo dijo con tono acelerado y cachondo, casi gimiendo, por completo sincera, no sé si por el beso, el alcohol o porque tenía mi verga dentro de ella o simplemente no le importó

    Yo: tu crees? – dije y subí la velocidad, ella gemía y hundía la cara en el piso, tomaba una cobija y la mordía fuertemente para no hacer tanto escándalo, se perdía el placer, ignorándome, pero insistí – crees que ella tiene suerte? – dije cachondo con mi respiración cortada, su coño estaba tan húmedo y caliente…

    Alejandra: Si! La envidio! – dijo histérica entre gemidos, la verga casi me explota, todo era tan confuso y cachondo

    Yo: ah si?… – tomé aire, quería decirlo, pero no quería, pero me atreví – te gustaría ser ella? – dije firmemente y le clavé la verga violentamente, ella gimió y respondió desesperada

    Alejandra: SI! – yo subía la velocidad, ella gemía sin vergüenza, seguro que ahora todos podían escuchar al menos los ruidos sexuales, pero tal vez no distinguir las palabras exactas

    Yo: te gustaría tener su enorme verga en tu coño? Te gustaría ser su puta? – dije histérico y ella comenzó a tener un orgasmo tan intenso que sus piernas comenzaron a temblar sin control y su coño me estrujaba la verga, me clave por completo en ella disfrutando como su coño apretaba mi verga y restregándome contra ella sin sacarle la verga, ella solo gemía y no parecía estar aquí, insistí – te gustaría que él te folle? Quieres ser su puta?! – le dije histérico, demandando respuesta

    Alejandra: SI SI QUIERO! – me dijo histérica, comencé a tener un orgasmo tan intenso mientras su coño me apretujaba, que la verga se me retorcia como loca dentro de ella, y ella me tomaba de una pierna para que no saliera de ella mientras aún se retorcía

    Gemíamos, el orgasmo de ambos terminó y nos desplomamos en las cobijas respirando histéricamente. Ella recobraba el aire y me dijo burlonamente «estás enfermo» y ambos reíamos, «tú eres la que se pone cachonda pensando en la enorme verga de Randal destruyéndote el coño» contraataqué y ambos reíamos. Follamos 3 veces más sin mencionar a Randal esa noche, más tranquilos, sin dar espectáculo auditivo a nadie. Sin embargo los ruidos sexuales de Gabriela y Randal eran ruidosos y era obvio que ponían cachonda a mi novia, cuando me la follé de misionero ella cerraba los ojos, seguramente imaginándose a Randal, mientras escuchaba gemir a Gabriela, seguro mi novia lo imaginaba encima de ella follandosela, pero decidí no hacer ningún otro comentario, no me atreví, aunque quise.

    En algún punto escuchamos a Stuart y Laura gimiendo también esa noche, Gabriela y Randal no tuvieron vergüenza de hacer ruido toda la noche. Nos dormimos abrazados y desnudos, pensé demasiadas cosas y me arrepentí de todo, me maldije por haber sido un idiota cachondo. Cómo enfrentaría la mañana siguiente?

  • El hermano gemelo de mi padre (V)

    El hermano gemelo de mi padre (V)

    Anteriormente:

    Mi padre, me busca de la fiesta, la que no estuve casi porque estuve esa noche en la casa de mi tío.

    Está muy baboso, mira a mis amigas que tienen mi misma edad. Se le forma un bulto mientras conduce.

    En casa, llegamos y luego de ponerme ropa cómoda para dormir, descubro a mi papá en el baño masturbándose. Lo miro a través de la mirilla.

    Esa noche me masturbo por primera vez con todas las imágenes de mi tío y mi padre.

    Una nueva fiesta antes de que prohíban hacerlas. Mi tío no responde mis mensajes, no tengo ganas de ir a una fiesta en la que me parece aburrida pero mi papa insiste.

    Para él era una fiesta ver el desfile de adolescentes con ropa muy sugerente.

    Ya en la fiesta, me llega un mensaje de mi tío diciéndome que le mande la ubicación para buscarme.

    Una hora después me avisa que llegó.

    Subo al auto y me recibe con un beso en la comisura de mis labios sosteniéndome con su mano la cara.

    «te quedaste con ganas sobrinita puta?» me dice mi tío mientras pone primera y me lleva a su casa.

    Aún estoy vestida con la ropa que mis padres me dejaron usar. Un jean negro al cuerpo, una remerita con tiritas pero nada del otro mundo. Puede ser sexy para los pendejos de la fiesta pero no para mi tío.

    Lo miro conducir su Mercedes, tiene la misma pose de mi padre, miro su abdomen y su parte baja, se nota el bulto.

    Llegamos finalmente a su casa, y pasamos casi sin hablar hasta su habitación.

    Allí me dice que elija algo bien sexy, que él buscaría champagne.

    Esta vez elijo un vestido corto pero con vuelo desde la cadera. Es de un color vino. Lamentablemente ya no hay más ropa interior para que use.

    Así que decido no ponerme nada.

    Llega mi tío con el champagne en una mano, las copas en la otra.

    La destapa, sirve, me alcanza la que me corresponde.

    Brindamos no sé por qué cosa, por encontrarnos supongo.

    Me dice que hay que tomarlo todo, y hago caso.

    Me pide que desfile. Obedezco.

    Simulo una pasarela solo para él. Cuando giro, el vestido con vuelo hace su trabajo elevándose y dejando a su vista mis nalgas totalmente desnudas por un instante.

    Se escucha el «ufff» de mi tío, evidentemente vio todo.

    De repente se pone de pie, y se acerca hasta mi. Me pongo nerviosa, mi pecho se infla y desinfla por la respiración agitada.

    Estoy frente a él, mirándolo hacia arriba por la diferencia de altura.

    Su mano toca mi cara y sostiene mi nuca.

    Baja por mi cuello y acaricia mi hombro, bajando un bretel del vestido mientras sigue por mi brazo.

    De repente, hace un movimiento extraño. Me carga en sus brazos con ternura.

    Un brazo sostiene mis piernas, el otro mi espalda. Intento asegurarme abrazándolo del cuello.

    Me lleva hasta la cama y ahí me deja como una princesa.

    Él se desabrocha su camisa y me deja ver su torso perfecto.

    Me saca los tacos y comienza a acariciar mis pies, pasa a besarlos luego.

    Me hace ver las estrellas cuando mete mis dedos en su boca, su lengua como ventosa trata de aprisionar cada falange. Me vuelve loca y comienzo a arquear mi espalda.

    Me había depositado en la cama de tal manera que mi vestido cubría mis muslos y mi desnudez. Lo quería como premio, descubrirlo después.

    Se entretuvo varios minutos con mis pies delicados. Luego siguió besando mis piernas con lentitud. Usando sus manos para masajearme de paso.

    Me hace cosquillas en las rodillas así que sigue hacia arriba sin más preámbulos.

    En mis muslos logra erizar mi piel, su lengua madura caliente me enciende completamente.

    Su cara llega hasta donde comienza el vestido. Se ayuda con las manos para ir subiéndolo a medida que besa y lame.

    Sube hasta que descubre lo que ya sabía, no tenía ropa interior.

    Tiene ante sus ojos una conchita adolescente rosada, sin vellos, completamente libre para ser degustada.

    Sus manos se posan en mi cadera. Su boca se aproxima a mis labios vaginales y finalmente hace su entrada triunfal.

    Pego un grito sonoro que retumba en todo el cuarto. Sus labios en los míos y su lengua abriéndose camino destruyen toda mi resistencia.

    Nunca en la vida había sentido algo así, nunca me habían hecho algo así.

    Su boca era insaciable, y yo no quería que termine, chupaba y chupaba, su lengua jugaba por todo mi interior. Sus manos grandes agarraban mi cadera y mi culo.

    Con las manos me agarra fuerte de las caderas y me hace dar vuelta boca abajo, pone una almohada debajo de mi abdomen. Mi cola queda levantada.

    Sus manos abren mis nalgas. Me asusta la situación, pero todo se calma cuando vuelvo a sentir su lengua dentro de mi vulva. Sigo jadeando

    Saca su lengua de mi vagina y sube por donde las nalgas estaban separadas, sube de arriba hacia abajo provocándome electricidad en todo el cuerpo.

    Se detiene en la entrada de mi ano y su lengua juega ahí.

    Es una sensación única, pero placentera. Siento que es algo prohibido pero me gusta.

    Aspira fuerte como queriendo sentir todos los aromas de mi cola, y me da una sonora cachetada en mi tierna nalga derecha, luego en la izquierda.

    Me duele y me arde, pero me gusta que a él le de placer.

    Se pone detrás de mí y me vuelve a girar.

    Esta vez se para en la cama y se saca los pantalones y la ropa interior. Lo tengo parado con una pierna a cada lado mío en la cama.

    Es imponente verlo así, es muy grande, sus piernas, su torso, sus brazos, y sobre todo su miembro y sus huevos.

    Se arrodilla y me baja el otro bretel del vestido, tiene mis pequeñas tetas blancas para su antojo.

    Las toca, mide cuánto le sobra en sus grandes manos, juega con mis pezones. Y finalmente se lanza hacia ellas chupándolas como un ternero.

    Me duele como aspira hacia su boca como una ventosa, pero es agradable.

    Así lo hace con cada una, una y otra vez. Las deja irritadas de tanto besarlas.

    Luego se reincorpora en sus rodillas y avanza hacia mi rostro.

    Su pene pasa por mis tetas húmedas por su saliva y sigue su camino hacia su destino final. Mi boca.

    Con su mano en mi cachete me dice que abra la boca, obedezco. Allí me mete su enorme miembro de más de 20 cm. Es ancho, apenas puedo cubrirla con mi boca.

    Su otra mano toma mis manos y las pone arriba de mi cabeza como apresándolas, para que quede inmovilizada.

    Desde atrás se puede ver como mis piernas se mueven hacia un lado y otro tratando de buscar aire con el movimiento. Su pija madura me está ahogando.

    Lo saca con rudeza y escupo saliva, mientras toso y me salen lágrimas por el esfuerzo.

    Antes de que pueda tomar una buena bocanada de aire, vuelve a metérmela.

    Esa misma rutina la repite varias veces, mi cara es un desastre, hay lágrimas de la tos que corren mi rímel y delineador. Hay labial al costado de mi cara.

    Una vez que se cansa de eso se para al lado de la cama y me invita a pararme junto a él.

    Quiero sacarme el vestido que está en mi panza enrollado, pero él no me lo permite.

    Parado frente a mi tío, me levanta haciendo que ponga una pierna a cada lado de él.

    Lo abrazo del cuello y me dejo sostener por sus brazos que están en mi culo.

    El me deja caer lentamente hasta que mi vagina húmeda y pequeña se encuentra con la cabeza monstruosa del pene de mi tío.

    Tiemblo de miedo, es la primera vez que lo voy a hacer.

    Entra la cabeza con facilidad por los líquidos, pero con trabajo por la estrechez y por mi tela de virginidad.

    Ambos sentimos la resistencia de la primera vez. Su cara se transforma. Está metida sólo el glande metido y haciendo presión.

    Yo quiero que siga, pero él se asusta. Me quiere bajar, pero mis piernas lo aprisionan y mis brazos hacen lo suyo alrededor de su cuello mientras lo beso con locura.

    Sus manos ya no parecen tan pervertidas, su lengua ya no parece ser tan escurridiza.

    Cuando siento que la tela se está por romper usa su fuerza para separarme de él y arrojarme en la cama.

    La punta de su falo tiene una gotita roja.

    Me toco mis labios separándolos y noto otra gota de sangre.

    Tal vez abrió un poco, pero no totalmente.

    Lo llenó de temor que sea virgen con 18 años recién cumplidos.

    Me dice que no está bien esto, que me vista, que me llevaría de nuevo a la fiesta.

    Sale del cuarto con la ropa en la mano. Yo termino vistiéndome con la ropa que traje de casa.

    Me lavo la cara, trato de componer un poco con maquillaje el desastre que había dejado el esfuerzo de chupársela a mi tío.

    En el viaje casi no habla, cuando estamos por llegar dice

    «¿Por qué no me dijiste que eras virgen?»

    Un tanto hipócrita, no le importó que sea tan joven y que sea la sobrina.

    Trate de calmarlo diciendo que estaba todo bien, que yo quería hacerlo, que no tendría problemas.

    Nada parecía disuadirlo.

    Llegamos al lugar de la fiesta donde me buscó. Ni siquiera me despide, solo deja que me baje.

    Me sentí tonta. No pasó mucho tiempo más que ya era la hora de que me busque mi padre.

    Solo me tocaba esperar, tomando algún trago, rechazando adolescentes alzados y haciéndole el aguante a mis amigas con sus conquistas.

    Continuará…

    Sigan comentando, digan que les va pareciendo la trama.

  • Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (7)

    Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (7)

    Durmió tan a gusto, que hasta las 11 de la mañana no se levantó. Bajó a la sala mientras unos ruidos en el sótano llamaron su atención. Se imaginaba de sobra quien emitía esos sonidos, por lo que descendió las escaleras velozmente, con ganas de ver a su tía y allí la encontró.

    La primera imagen ya le sorprendió, seguramente algo tendría que ver todo los sentimientos que su cuerpo albergaba. La mujer vestía con ropa de deporte, un sujetador deportivo que apretaba sus senos y una camiseta corta que dejaba ver un vientre plano. Tenía el pelo recogido en una coleta, algo poco usual de ver, y las mallas le apretaban tanto piernas como el trasero.

    El muchacho tuvo que contener sus pensamientos y a su amigo más fiel, que también quería ejercitarse. Estaba observando a su tía, lejos de sus ropas de marca, más al “natural”. Apretada en unas mallas que la moldeaban como una escultura y un sudor que por extraño que pareciera a Sergio le encantó.

    —O sea que este es el gimnasio, está muy chulo —dijo el joven mirando alrededor para evitar los ojos de su tía.

    —Para estar sola es muy grande, ¿me acompañas? —le respondió Carmen secándose el sudor.

    —Bueno… ¿Por qué no? —cada uno se montó en una bici estática y casi a la vez comenzaron a pedalear.

    —Tengo que contarte algo cariño, he hablado con tu madre —tenía la respiración acelerada— y… casi me grita por meterle el “paquete”, palabra de ella, de traerme el coche, pero va a venir. Me han dicho los del taller, que han arreglado el coche antes de lo previsto y que mañana estará. Por lo que mañana a la tarde la tendremos aquí —hizo un alto para respirar— He cogido cita para la peluquería y para el salón de belleza. Eso de primero, luego de segundo nos iremos de compras y quizá de postre a tomar algo, tengo el plan montado, ¿tú tienes algo pensado? Espero que entiendas que me la lleve sola.

    —No molestar, eso haré. Cuando acabéis estoy con vosotras no te preocupes.

    —Como quieras, cariño, eres tan bueno… pienso que le vendrá bien estar un rato a solas conmigo.

    —Entonces, tía —añadió Sergio poniendo cara de tristeza irónica— ¿ya no estarás conmigo?, ¿me abandonas?

    —Es por una causa mayor. Además que hoy estamos los dos juntos, ¿te apetece hacer algo?

    —Aun ni he desayunado, no tengo el cerebro para pensar.

    —Bueno, los hombres eso de pensar… —jadeó debido al esfuerzo— ni a la mañana, ni a la tarde, ni…

    —Creo que lo he entendido —cortó a Carmen.

    —¿Seguro? Te lo puedo explicar. Sé que tardáis en pillar las…

    —Tía, ¡Por dios!

    Carmen se bajó de la bici resoplando y se secó el sudor tranquilamente con la toalla. Con paso pausado se acercó a Sergio que había dejado de pedalear aunque sin bajarse de la bicicleta. Desde su beneficiosa altura, el canalla pudo otear algo del escote que la camisa holgada le dejaba ver mientras escuchaba a la hermana de su madre.

    —Quiero pedirte algo, sé que lo vas a hacer, pero no sé si merece la pena perder la tarde en eso, quiero que me contestes tú.

    La parte más oscura de la mente de Sergio, rezaba por que le pidiera que pasasen la tarde de la forma más íntima que conocía “sin parar de…” retumbó en su mente. Sin embargo una cosa era la imaginación casi paranoica de un adolescente con las hormonas disparadas y otra, la realidad.

    —Es lo que me comentaste ayer, me gustaría hablar contigo, ya sabes… de cómo estoy, no quiero hablarlo de momento con tu madre, quiero que disfrute. Mis problemas ya los debatiremos más tarde, ¿Qué te parece?

    —Me parece perfecto —se bajó de la bici, más que nada para no tentarse a mirar de nuevo esa parte de su tía y propuso— ¿en la piscina, con una copa, sol y hamaca?

    —Me has leído la mente.

    —No tengo ese poder, pero sí que te voy conociendo más a fondo —“¡¿pero qué digo?!” pensó nada más terminar la frase, rezaba porque su tía no pensara de forma indebida.

    —Me alegro, cariño —Carmen le miró a los ojos, “si esa frase tuviera doble sentido…”— bueno, voy a subir que creo que ya bajé el sándwich de ayer. Tan pequeño… y como cuesta de quemar, —se dio la vuelta dirigiéndose a las escaleras a la par que aún le daba vueltas a la frase del chico, “más a fondo…”. Se rio por dentro, pensando lo niñata de instituto que parecía, con ilusiones tan irreales, pero cuando su cabeza se lo gritó de nuevo, un cosquilleo nació en su entrepierna y este, era muy real.

    —Tía, no mientas —escuchó la voz de Sergio que le sacaba de sus pensamientos eróticos— ese pequeño sándwich no te hace mala figura… eres una privilegia, seguro que muchas de mi edad no te harían sombra.

    —Uy gracias, cielo —“¡cambia de tema o lárgate!” se exigió Carmen.

    Ambos se sonrieron, Carmen sin poder evitarlo se sonrojó, saliendo del sótano y resoplando cuando supo que Sergio no estaba cerca. Pasar tiempo al lado de su sobrino había pasado el límite de la comodidad, su cercanía le provocaba una satisfacción incalculable. Además… esas conversaciones… ¿Por qué exageraba la normalidad? Si no había nada de doble sentido en ellas. No obstante, su mente las hacía de lo más inapropiadas, desde la noche anterior su cuerpo había cambiado y seguramente más la estaban por suceder.

    ****

    Comieron tranquilos en la mesa de la cocina, en silencio y disfrutando de cada bocado. Seguramente tanta calma se debió a que Sol, la mujer que rondaba la cuarentena y que según Sergio era muy poco agraciada, les acompañó por insistencia de Carmen. El muchacho la observó por un momento, sus kilos de más la hacían que no entrase en su clasificación y su maligna mente se rio de sí mismo diciéndole, “superficial”.

    Mientras estuvo Sol en la casa apenas tuvieron contacto, como si la presencia de la mujer fuera suficiente para alejarlos. Aunque no le daban forma a la idea, los dos se sentían dos amantes que trataban de eludirse para no despertar sospechas en terceras personas. Sin embargo, no lo eran… ¿Por qué sentían aquello?

    Sol marchó sobre las cuatro de la tarde, momento que aprovechó Carmen para subir a su habitación y volver vestida para la piscina. Sergio que ya se había puesto el bañador después de darse la ducha mañanera y lo usaba para estar en casa, la acompañó.

    Se encontraron los dos en el jardín, liberados por esa sensación que les producía estar en contacto con un tercero. Cada uno salió con una copa en la mano, dispuestos a disfrutar de una tarde tranquila, o así pensaban que seria.

    —Se me hace raro beber sin salir de fiesta —dijo Sergio sentándose en la hamaca junto a su tía.

    —Cuando llegas a una edad no tienes que tener escusas para beber, aunque no soy una borracha ¡eh! —matizó.

    —¿Quieres remolonear un poco sobre el tema o vamos directos al grano?

    —Joder, cariño, como seas así de directo para todo… —dio un sorbo de su copa, “otra vez, para ya, Carmen, por favor”— bueno creo que es mejor así, rápido y sin dolor, ¿no?

    —Quizá haya dolor tía, eso todavía no lo sabemos. Antes de nada, debería decirte que puede ser que te equivoques, igual no hay nada y solo son suposiciones.

    —Puede ser, cariño, pero ¿y si no? ¿Y si en verdad está pasando? —miró a lejanía buscando unas respuestas que no existían— Me gustaría que hiciéramos una cosa.

    —Tú me dirás.

    —¿Podríamos hablar como amigos? No como si fuera tu tía y sobre todo, no como si Pedro fuera tu tío. Me gustaría que fuera una conversación que tendrías con tu mejor amiga, quiero que seas lo más objetivo posible.

    —Como quieras, mi nueva mejor amiga —repasó por un momento a sus amigas y la confianza que tenía con su tía. Era irónico porque la confianza que tenía con ella sí que era de una gran amiga y no dudo en decírselo— en verdad, esto te va a sorprender, pero puede que seas mi mejor amiga.

    —Eres un poco bobo, pero me encanta —no sabía si creerse sus palabras. Bebió otro sorbo de su copa, se acomodó las gafas de sol y dijo— ¿cómo empezar? Quizá por el principio. No sé cuánto llevaremos así, no recuerdo el día exacto ni pienso esforzarme en hacerlo, aunque supongo que esto no es de un día, sino que va surgiendo hasta que se hace evidente. Un síntoma seguro de que algo no va bien creo que es observa el tema sexual… bueno igual estoy liándome.

    —No pienses, Carmen, solo habla. —la mujer tragó saliva dispuesta a hablar sin creerse que su mejor confidente iba a ser su sobrino.

    —Últimamente le he estado dando muchas vueltas al tema, sí que estoy a las puertas de los 50. Te he dicho que no me lo llamas, sin embargo… ¡Qué vieja soy por favor! —se rio ella sola sin mirar a su sobrino que la escuchaba con atención— ¿Sabes? Es una edad curiosa para las mujeres. Creo que de aquí en adelante vamos en caída libre, pero bueno, con el ejercicio y todavía manteniéndome sin arrugas, tengo que admitirlo estoy de buen ver. Por lo que el tema físico no creo que sea, pienso que Pedro me verá atractiva, al menos “apetecible”.

    Una cálida brisa surcó el jardín haciendo que la piel del joven se erizara. Se pasó la mano instintivamente por el brazo sin perder de vista a su tía que seguía hablando y mientras la escuchaba aprovechó a dar un sorbo a su copa deslizando el alcohol por la garganta.

    —Y si no es eso, está claro lo que es. Simplemente… mi marido se ha cansado de mí, no veo otra posibilidad. Te voy a ser sincera, Sergio, cuando era joven no creía en eso del amor eterno. He descubierto que puedes amar alguien toda la vida, eso es verdad, aunque no es el amor de los primeros años, es de otro tipo. Hay diferentes amores, el que surge de la pasión y el que nace con el apego, no dudo del segundo, pero el primero… está muerto. —Otro sorbo apenas mojándose los labios cortó la conversación— Con esto quería hilar el tema de la cama. Pensaba que siempre estaría bien en ese aspecto, pero me engañaba a mí misma, ahora simplemente me he quitado el velo que me autoimpuse.

    El joven la observaba con unos ojos fijos. El cuerpo de Carmen lucia al sol, casi brillaba como un diamante y Sergio no podía obviar que su tía era preciosa… hermosa. Su sola voz le evocaba erotismo, una calidez que le hacía imposible no escucharla, sobre todo si hablaba de algo relacionado con el sexo. El muchacho tuvo que hacer de tripas corazón para no dejar su mente volar y seguir el hilo de lo que le contaba.

    —En pocos años cumplirá 60, y si lo veo desde fuera, desde un punto racional por completo, casi animal… igual en unos años eso ni le funciona, ya estamos usando de vez en cuando pastillas. La cosa es, ¿Qué más da que goce estos años con quien sea?, luego tendremos ¿Qué? ¿Veinte años más de matrimonio? Eso es así. Aunque por otro lado, también pienso en qué lugar quedo yo, en la cornuda que le quiere por su dinero. ¡Dios! Estoy divagando, guíame un poco, Sergio, que mientras más hablo más me lío.

    —No si vas bien, tía, no sabes ni qué hacer, ni que pensar, ni nada, estás hecha un lío, es normal que estés así, apenas acabamos de empezar a hablar ¿tú le quieres?

    —Por supuesto, hemos recorrido una vida de la mano y tenemos dos hijas. —Otro sorbo de su copa, esta vez una cantidad moderada atravesó su garganta— Aunque, es cierto que no le quiero como antes. A ver, las cartas sobre la mesa, es el padre de mis hijas, pero después de esto mi amor por él ha descendido de forma abismal. Sé que la Carmen joven me diría “¿Qué haces?, abandónale y disfruta de los últimos años buenos que te quedan”, pero tengo que ser sensata. No soy una muchacha, tengo una edad y no tengo nada aparte de mi marido, hace mucho que no trabajo…

    —A ver, dejarle no creo que sea una opción, pero aparte, ¿estás segura de que tus suposiciones son al 100% ciertas?

    —Mis suposiciones son claras. La primera vez, fue después de una fiesta que celebró en el trabajo. Llegó tardísimo y apestando a alcohol. A la mañana fui a lavar su ropa, tenía una mancha de carmín, ¿esto te la he contado? —Sergio negó. Carmen únicamente lo había rememorado en su cabeza— Pues cuando cogí la ropa tenía esa mancha y vamos, era en una zona que estaba claro que eso no se lo había hecho sin querer. Nadie te da un beso en el cuello de la chaqueta así de casualidad, está claro que esos besos recorrían un camino.

    —Vaya… —no sabía qué decir.

    —Vaya, eso es, vaya… lo tomé como algo extraño, un error, un desliz. Fui la buena mujer ama de casa, calladita y sin mancillar el buen nombre de mi esposo. Sin embargo, ¿tú crees, Sergio, que lo pude olvidar? —el joven no respondió— No. Imposible. Eso queda grabado a fuego. —Tomó aire y otro sorbo de su copa que estaba consumida a la mitad— Después de un viaje hace unos 5 años creo… no estoy segura, vi unos cargos extraños en la tarjeta y eran bares en Brasil. Sé que no es una prueba terrible que quieres que te diga, pero no me fio. Sobre todo, que las horas… pues no cuadraban, 100 euros a las 5 de la mañana me hacen sospechar, puede que sea una discoteca, pero joder… —una lágrima comenzó a aflorar tras las gafas de sol.

    —Tía, si quieres podemos seguir en un rato.

    —No, tranquilo, esto es lo que necesito. Lo necesitaba años atrás…

    Sergio sintió que aquello la había destrozado por dentro. Por alegrarla o calmarla o simplemente por interactuar en esa situación, alargó su mano y aferró la de su tía con fuerza, algo que hizo que Carmen sollozara.

    —Cuando se va de viaje, dejo de mirar la tarjeta, lo he visto otras veces, bares a altas horas —su rabia se estaba concentrando— me mata mirar. Sé que está allí, follándose a una puta con más ganas que acierto. ¿Y qué hago yo aquí?, mientras él se salta nuestro matrimonio por los mismísimos…

    —No te puedo aconsejar nada, no soy quien. Solo te puedo dar apoyo, ¿has pensado en hablarlo?

    —Sí, tenía pensado hasta que decirle, incluso le pregunte qué hacia cuando iba de viaje, si iba a bares o discotecas, todo muy casual. Simplemente me contestó “si”, sin dejar de mirar el periódico, como que le daba igual. Me quedé mirándole a ver si mis ojos hacían que su conciencia se quebrara, pero no movió ni una pestaña, no ganaba nada con decírselo, no tenía pruebas contundentes. Podría decirme que eran bares, que estoy loca por pensar así… que ya es mayor para esas cosas… que no estuviera paranoica…

    —Entiendo… pero tampoco puedes estar así, te está comiendo por dentro, ¿tienes miedo de perder esto?

    —¡No!, ¡Para nada! —con el vaso aún en la mano, agitó los brazos— ¡Que le den a esta casa, que le den a la piscina! A todo. ¡Joder! ¡Que les den a mis hijas si no me apoyasen en esto! —aunque el volumen no era alto se la notaba excesivamente cabreada— si el plan es ese, me divorcio y vivo de las rentas. Pero no es eso, ¿Qué tengo que hacer, devolverle la moneda?, sacar a tu madre de fiesta cuando esté aquí y… como decís ahora… ¡Ah! Zorrear eso, ¿zorrear con todos?

    Se quitó las gafas y su rostro estaba totalmente compungido, tenía los ojos llorosos de los que comenzaban a caer pequeñas lágrimas que parecían imparables.

    —Tía…

    —Tranquilo, Sergio, esto es lo que necesito, me sienta mejor desahogarme. Sé que no merece la pena separarme a mi edad, son más problemas que soluciones —observó a su sobrino mientras sostenía en una mano la copa y en otra las gafas de sol— mira, cariño. ¿Me has visto? Hago deporte para sentirme bien conmigo misma, aunque también es para que me vea atractiva y aun así, nada. A veces siento que he sacrificado mi vida, he criado dos hijas maravillosas, la mejor enseñanza, las mejores universidades, eso es verdad y a mi marido le fue fenomenal, pero ¿y yo?

    —No digas eso por dios, es un escarceo nada más, simplemente un hombre maduro que aún se quiere sentir joven. Tu misma lo has dicho, quiere usar su cosa… —decir pene al miembro de su tío no entraba en sus planes— antes de que muera. Que no le exculpo ¡eh!, obviamente está mal lo que hace, no te digo que le perdones. Pero si te va a hacer más mal hablarlo y separarte, entonces quizá lo mejor sea reconsiderar tu posición en la casa y pasar.

    —Puede ser cariño, puede ser… pero es muy desesperante. Te voy a decir una cosa muy cierta —Carmen no se veía con su sobrino, sino más bien con su psicólogo o realmente como habían dicho… un amigo…— y tan real como la vida misma. Mientras él paga por sexo, ¿sabes hace cuanto no tengo un orgasmo? —Sergio negó. La conversación tomaba tintes extraños, quizá por el alcohol que Carmen no paraba de tragar y le hacía soltar su lengua más de lo que le gustaría. Aunque, ¿Sergio quería saber cuántas veces su tía se había corrido? Su subconsciente le dijo que… sí— ni yo lo recuerdo. Tampoco el sexo nunca fue satisfactorio del todo, no es un dios en la cama, ni detallista, vamos ni nada, ¡Qué mierda, una puta joya! —pasó su mano limpiándose las lágrimas. Aspiró bien hondo el aire caliente que corría por el jardín y añadió— lo siento cariño, eso no viene al caso. Pero es frustrante y ¡Vaya! Esta copa se ha acabado y creo que me ha agitado el cerebro. ¡Dios! Qué bien y que mal me siento.

    Carmen se levantó y se quedó mirando al infinito. Se colocó las gafas en la cabeza sujetando su pelo rubio, dejando su rostro libre, sin ocultar como las lágrimas fluían por él. El sobrino se levantó sin dudar, su tía no se merecía estar así, nadie lo merecía. Se sintió algo identificado, su relación parecía que había sido igual de mierda, una pérdida de tiempo según las palabras que la mujer había usado. Lentamente, por su espalda, se acercó a ella y pasando sus brazos alrededor de esta la abrazó con fuerza. Carmen dejó caer la cabeza hacia atrás, donde el hombro del joven la esperaba y lloró con ganas mirando al cielo.

    —No te preocupes, todo acabará solucionándose y seguramente cuando te note distante se dará cuenta y cambiará.

    —Por un lado no quiero que vuelva, y por otro, quiero que todo sea como antes, aunque el amor se haya terminado —aún abrazados sostuvo una de las manos que su sobrino anudo en su vientre.

    —Ha sido tu compañero de viaje tantos años…

    —Sí, pero estos últimos… no sé, 10 años, ha sido una rutina continua. La distancia entre nosotros es terrible. Cariño, hasta contigo en 2 días me lo he pasado mejor.

    Sergio sin intenciones dobles, ni pensamientos sacados de la realidad, se adentró entre el cabello de su tía. Buscó la mejilla húmeda de esta y mientras ella seguía observando el cielo tan limpio que reinaba esa tarde de agosto, le dio el beso más dulce que pudo.

    —Estos días —dijo el joven— estoy contigo, y dentro de poco mi madre. Solo olvídalo y piensa en ti misma, te queda aún mucha guerra por dar. —Carmen intentó limpiar todas las lágrimas que le caían. Girándose después y viendo el rostro de su sobrino que muy cerca le sonreía… tan cerca…

    —Te quiero, Sergio, ojalá hubiera tenido un hijo como tú.

    —No te creas, creo que soy mejor sobrino que hijo. Mi madre seguro que opina igual que yo.

    —Cambiaremos eso, lo verás. Solo tienes que ser así, natural.

    —¿Quieres que hagamos algo o seguimos hablando? —le comentó Sergio una vez separados de camino a sentarse de nuevo en las hamacas.

    —Hablemos Sergio, hablemos, quiero olvidarme de mi vida, cuéntame la tuya.

    —¿Qué quieres que te cuente, tía? Pregúntame lo que quieras, hoy tengo la información en oferta —le comentó riéndose.

    —Pues prepárate, menudo interrogatorio te espera —Carmen sonriendo, de nuevo con las gafas de sol y sin rastro de lágrimas en sus ojos— a ver empecemos, ¿qué tal estos meses sin novia?

    —Tengo dos respuestas, y las dos dicen lo mismo, ¿quieres la respuesta a una amiga o a mi tía?

    —Olvídate de tu tía, somos amigos, ya te lo he dicho antes. Ahora, llámame Carmen anda.

    —De pena, Carmen, de puta pena.

    —Cuéntame por qué —se recostó en la tumbona con las gafas en los ojos al tiempo que sorbía con delicadeza una nueva copa. Cada vez la relajación era mayor, con aquel arrebato de tristeza se notaba mucho más ligera, mucho más que la botella que tenía al lado y pensaba vaciar.

    —Aparte de esa sensación malísima que llevo dentro, al final es perder a alguien de manera abrupta, es como si hubiera muerto. Una cosa es cierta —por un momento dudo, pero no había vergüenza entre ellos— teníamos una gran actividad… ya sabes. Incluso decía que después de mí, lo demás le sabría poco… palabras vacías, Carmen, todo postureo como decimos ahora. En fin, terminarlo de pronto es muy duro de asimilar.

    —Eso de morir, es muy exagerado. O sea que te tenía malacostumbrado, al igual que a mí, ¿verdad? —saltó con ironía a la par que negaba con la cabeza sumándole una risa sarcástica. A Sergio le dio la sensación que su tía comenzaba a estar borracha.

    —Algo mejor sí que estaba, sí. Pero por el efecto rebote, ahora estoy peor que tú.

    —Como decíamos de jóvenes, ¿Estás sediento de carne?

    —Sí, claro. Al final, por mucho que quieras, estar con uno mismo… no es lo mismo —dijo Sergio olvidándose ya por completo que estaba hablado con su familiar.

    —Sergio… —le dijo ella dándole en la pierna— ¿así es como hablas a una amiga?

    —Carmen, yo apenas tengo amigas y eso es mi culpa, he perdido la práctica de hablar con ellas. Al final, siempre intento algo más, me es inevitable. Si fueras mi amiga acabaría queriendo hacer otra cosa, siempre me pasa igual. —dio un sorbo de su copa y le supo mucho mejor que al principio— Pienso que es por eso que me hago su amigo, porque al final quiero algo con ellas, incluso antes de saberlo.

    —¿Cómo qué? —Carmen estaba más que interesada en oírlo, aunque se hizo la inocente.

    —¿Tú qué crees?

    La mujer dio un trago largo a su copa, la pena había abandonado su cuerpo para dejar entrar ese calor que ya le comenzaba a resultar muy familiar. No venía de sol, sino que emanaba desde lo más profundo de su cuerpo.

    —Estás salido, hijo mío —dejó su segunda copa en el suelo casi terminaba mientras se secaba sus labios carnosos con la lengua— Bueno, como todos. Jamás hablé de sexo abiertamente, solamente con tu madre, mis hijas nunca me contaban nada y no era por falta de ganas, me encantan estos temas.

    —¡Qué sorpresa! Con mamá no hablé nunca de esto…

    —Pues deberías —le cortó—, estos temas a tu madre le encantan.

    —Suelo tirar de mis amigos, pero siempre acabamos bromeando y sin tomarlo en serio. Como te imaginarás… ahora mismo… amigas no tengo y bueno, mi hermana, ni me habla casi o sea que…

    —O sea que… —siguió ella— soy una privilegiada entonces ¿Me vas a contar más cosas?

    —Bueno… —el tono de la conversación se estaba yendo a una tensión que volvía a ser palpable. Solo la presencia de Sol les había calmado y ahora, hacía tiempo que se había marchado— puede que sí, o puede que te mienta y me lo invente…

    —Sé que no me puedes mentir, además ¿Qué ganas con mentirme, cariño? —Sergio rio y bebió un trago, le costó tragar, la garganta se le había secado. Su tía le preguntó antes de que pudiera contestar— vamos a ver, ¿con cuántas chicas has estado?

    —Me imagino a que te refieres… pues con 2, otras solo besos, o roces, algo más, solo dos. —la respuesta de su sobrino le causó un picor interno que se intensificó al escuchar lo siguiente— ¿Puedo preguntártelo a ti?

    —No, soy una dama —“¡Descarado!” gritó su mente junto con una risa interminable que explotaba en su interior. Por el momento, no se lo iba a decir, por lo menos no el número exacto. Se recolocó las gafas de sol— Pero, más que tú.

    —¿Todos antes del tío?

    —Sí, aunque visto lo visto… podría haber metido alguno por medio —aquella broma ayudó a deshacer la tensión entre ellos aunque eso sí, Sergio no sabía si Carmen pensaba así de verdad.

    —Me encantas, tía, te lo digo en serio —“¿en qué sentido?” se preguntó y un gritó de su conciencia le contestó “¡En todos!”— eres la mejor. Tan espontánea… tan real… siempre me ha gustado tenerte cerca.

    —Tú te has apropiado de algunos genes míos, y eso también me gusta… por nosotros —alzaron ambos vasos brindando. Unas pocas gotas salieron disparadas al golpear el frágil cristal.

    —Tía, dime, ¿Qué te queda por hacer o probar en la vida?

    —No lo sé —resopló al aire— dicen que hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo jamás planté un árbol, mira —señalando una esquina— ¿allí quedaría bien? Algún día quizá ponga uno. Aunque bueno, he plantado flores, ¿eso cuenta? Seguro que sí —se contestaba a sí misma— he tenido dos hijas, o sea que me falta escribir un libro. Quizá lo haga, tengo tiempo de sobra, ¿Qué te parece tu tía la escritora?

    —Nada mal ¿Sobre qué escribirías?

    —Ni idea, ¿de mi mierda de vida? No está mal. De cómo un marido cabrón y sin picha se tira a niñas por Brasil y ahora, ¿en Suecia? ¿Mientras su mujer llora en los hombros de su sobrino? No veo una mala historia. Creo que el alcohol me ha subido a la cabeza y me hace decir bobadas. —era cierto.

    —Como trama no está mal, ahora necesitamos el giro de guion. ¿Qué se te ocurre?

    —No sé, ¿lo matamos y lo escondemos en el jardín cuando vuelva? Y de paso plantamos un árbol encima, dos en uno. Nooo es broma… ¿O no?

    Los dos se rieron ante aquella broma, una risa tan pura, tan real y tan estridente que solo podía venir de una broma de mal gusto. Estaban en perfecta sintonía.

    Acalladas las risas después de un largo minuto, pensó en verdad en una trama de ese libro ficticio que ideaba con Sergio y le dijo con seriedad.

    —O mejor, me voy a viajar con mi sobrino por el mundo que es el único que me comprende.

    —Te acompañaría sin dudar, que lo sepas. ¿Pagas tú?

    —Lo sé y sí, pago yo o mejor… tu tío… —le guiñó un ojo por encima de las gafas— pero nos acabaríamos aburriendo. Hijo, hasta el viajar se haría monótono cuando se convierte en rutina.

    —Pienso que no —Sergio dio un buen trago a la copa mientras meditaba “¿lo has dicho en alto? Sí…” observó, como los ojos azules de Carmen le miraban por encima de las gafas. Más que una mirada cómplice parecía más… ¿Más erótica? “Imposible”. Lo intentó arreglar añadiendo— contigo nadie se puede aburrir.

    —Vamos al agua —no fue una pregunta, era una orden— me he calentado demasiado al sol… —Carmen escuchó su comentario como si fuera sacada de una película porno y… le gustó.

    —Luego seguimos hablando de ese libro tuyo, podríamos sacar un best seller —le contestó su sobrino intentando escapar de lo que su mente le obligaba a pensar.

    Se introdujeron en el agua y la tensión se fue disipando, era una maravilla la piscina con aquel tiempo, lo bueno que el contraste de temperatura les hizo a los dos sosegarse un poco. Tanto el calor de sus cuerpos, como el alcohol que estaba abotargando sus cerebros decreció hasta un punto normal donde se encontraban más cómodos. Ambos pensaron que aquello era lo mejor que les podía pasar, tranquilizarse.

    Se salpicaron y jugaron un rato, Carmen no pudo evitar el roce en ocasiones y notar los músculos juveniles de Sergio, eran duros y fibrosos, no grandes, pero si perfectos para su gusto. Sergio en cambio, en el intercambio de salpicaduras, logró contactar y sujetar en par de ocasiones el cuerpo de su tía, aun siendo algo grande era duro, “como decían en la universidad, tiene cuerpo reloj de arena”. Todo era un juego, roces inocentes en una tarde de verano entre una tía y su sobrino, unos toqueteos sin ninguna consecuencia para cualquier mirada ajena a ellos, todo era normal, menos para ellos.

    CONTINUARÁ

    *****************

    Subiré más capítulos en cuento me sea posible. Ojalá podáis acompañarme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.

  • Quise ser actriz

    Quise ser actriz

    Estaba dando mis primeros pasos para ser actriz, estudiaba y me iba presentando a casting que veía anunciados.

    Me ofrecieron una entrevista con un productor para hacer una prueba, y no lo pensé dos veces y acepté…

    El día señalado para la entrevista fui con un vestido blanco dos cuartas por encima de la rodilla, sandalias blancas y poco pintada. Espere en el hall mas de treinta minutos hasta que me hicieron pasar, cuándo entre había un hombre de cincuenta y tantos años, gordo, con una camisa azul y corbata desabrochado el primer botón marino, al otro lado otro hombre mas joven pero con marcas en la cara de haber pasado la viruela de niño.

    Me estuvieron haciendo muchas preguntas sobre mi durante mucho tiempo, y después de casi una hora, dijeron que tenían que entrevistar a mas chicas y que ya me dirían algo.

    Salí contenta, había causado una buena impresión y tenía esperanzas de que me llamaran. A los nueve días llamo el propio director de la empresa para una segunda prueba, pero esta vez como tenía reuniones y trabajo tenía un hueco a la hora de la comida y así hablamos sobre pruebas que hacen antes de dar el papel.

    Y a los dos días volvió a llamar y me cito en su oficina a las 7 pm, algo tarde pero acepte ir. Era en su oficina y al llegar solo estaba la secretaria, que me hizo pasar inmediatamente al despacho, una vez estaba dentro ella dijo que se iba porque era tarde, el director se despidió con un hasta mañana, y se puso a hablarme sobre la prueba para un papel en una película importante, de un director muy conocido y era un comienzo, así que se levantó y enchufo una cámara con trípode grande para grabar mi prueba, y me dio un papel donde yo hacía de co-protagonista y leía el texto del guion.

    Me pareció algo raro alguna parte del guion, pero era un papel enorme y acepté porque no veía nada malo, me puse a practicar y dar todo de mi, y según leía veía al director con una mirada sonriente y me relajo más el ver que lo estaba haciendo todo bien, y al pasar otra hoja del guion, ponía que yo me sentaba en una silla y descuidadamente cruzaba las piernas tan abiertas que se podía ver mi tanga y así hice.

    No me di cuenta de la cara que ponía este hombre, me había entregado al papel, y había un texto que decía que me tocaba el coño por encima del tanga, y que era con tal intensidad que terminaba masturbándome… no entraba en mi asombro el texto y le dije al director que no podía hacerlo, que no entendía que tenía que ver hacer eso para la prueba, y el contesto que era una prueba del papel, y por eso estaba grabando, pero que no pasaba nada, que quizás otra vez me llamaría…

    Se levantó y trato de acompañarme a la puerta, y mientras me levantaba, pensaba… si me contrataban tendría que terminar en alguna escena por estar desnuda, tendría que hacer cosas que no podía estar de acuerdo, pero era un papel en una película…, cuantas actrices habían que hacían esas cosas…

    Así que me di la vuelta y le dije que por favor, me diera otra oportunidad, que iba a hacerlo mejor todo.

    El me miró a los ojos y dijo como con pesar…

    — que? bueno vale.

    Volvió a su escritorio y la cámara empezó a grabar, y empecé con mi guion, y cuando llego la parte que me tocaba, empecé a hacerlo con intensidad, con rabia y llego un momento que hasta notaba como mi tanga se humedecía, pero para concentrarme no miraba al director, y fingí tener un orgasmo pero creo que logre tener un orgasmo verdadero…

    El director se levantó y aplaudió mi actuación.

    Me sentí alegre y motivada, valía para ser actriz…

    Empezó a hablar de lo que podía hacer, me entrego un contrato de trabajo donde el sería mi manager y las condiciones, y en ese momento perdí la realidad, todo era entusiasmo, alegría contenida y fuerza para sentirme importante.

    Al llenarme la cabeza y después de casi dos horas diciéndome lo buena que era, como quedaba en la cámara, y muchas cosas más, y también un whisky que me invito en su despacho, me volví irreal.

    Al terminar de hablar y ya para marcharme, me levanté y dijo que porque me iba a ir, que aún no había acabado él, al ver que me marchaba, me recordó que todo se hace por algo, que él se merecía un regalo, porque si quería hacer ese papel debía dar algo a cambio, que no hacía nada gratis.

    Me dejo petrificada y no reaccionaba… se levantó y se desabrocho los pantalones, saco una polla ridícula, que iba creciendo a medida que se tocaba y yo sin saber que hacer… sin salir de mi asombro… de sus palabras… y de empezar a entrar terror a perder la prueba y ese contrato y mi lanzamiento para ser actriz… estaba confusa y no podía irme, dentro de mí había algo que me decía… vete, y otra parte me decía… no pierdas esta oportunidad.

    Así que me sentó en el sofá, y acercándose a mi me acerco su polla a mi boca, que sin saber porque la abrí y chupe, empecé a tratar de engañarme, con que era una escena de la película que estaba protagonizando… solo era dinero…, solo era un contrato, y así me mentalice, y al rato de estar chupando la polla, la saco de mi boca y me puso encima de su escritorio, me tumbó y movió mi tanga a un lado y metió su polla en mi vagina, moviéndose como un loco.

    Yo solo deseaba que terminara pronto, pensaba que si me movía, él pensaría que me gustaba y me ataría para otras veces, así que me quedé quieta, esperando que terminara, y termino con una fuerte corrida.

    Se vistió y dijo lo bien que había estado, lo bien que lo había pasado y que ya veríamos otra vez, me entrego el contrato y me dijo que me llamaría, me arregle y salí de su despacho pensando en lo estúpida que había sido, me había convertido en una prostituta de la calle que se vendía por un papel.

    Nunca me llamo y nunca pude hablar con él, porque me hizo chantaje con toda la grabación… en ningún momento decía que no quería hacerlo, o donde se viera que había sido forzada, me había prestado voluntariamente.

  • Mostrando la vagina de mi mujer en la playa

    Mostrando la vagina de mi mujer en la playa

    Ya les he contado como fueron las aventuras con mi ex mujer, pero después de una vida de sexo placentero y experiencias cuckold, mi siguiente relación fue con una chica que no es del mundo swinger ni cuckold, pero eso no impide que me morbosee con ciertas cosas, les cuento a continuación.

    Mi mujer es bajita, contextura normal, pero tiene un buen trasero y senos pronunciados, como dije no es de aventuras sexuales como mi relación anterior pero también tiene lo suyo en la intimidad, sabe mamarlo bien delicioso, mover su trasero insertado en mi pene exquisitamente, y gime delicioso.

    Cierto día fuimos a la playa cerro azul, una playa linda, pero como no se cambió de traje de baño en nuestra casa, se cambió cerca a la playa, buscamos un estacionamientos de carros pues no había baño cerca, encontramos un lugar cerrado, y se apresuró en ponerse la parte de abajo dela ropa de baño, pidiéndome que la tape, lastimosamente no había nadie alrededor como para que pueda ganarse algo así que simplemente se cambió rápido tanto abajo como arriba pues llevaba un enterizo como ropa de baño, a lo mucho la convencí que no se ponga nada dentro de la ropa porque no quería ponerse un bikini o algo parecido, pues es muy conservadora.

    Después de disfrutar toda la tarde en la playa, ya a la hora de retirarnos, note que un par de señores ya de unos 40 años, veían discretamente a cada rato a mi mujer, lo cual prendió mi lujuria un poco.

    Para cambiarnos la convencí de hacerlo hay en la playa, apoyados en una pared que teníamos cerca, pero también estaban cerca aquellos amigos voyeristas que se habían fijado en mi mujer.

    Me cambie primero yo con la toalla puesta, y después mi mujer me pidió que agarre la toalla para que pueda cambiarse, me percate que aquellos hombres estaban mirando a mi mujer que estaba a punto de cambiarse frente a ellos, así que decidí jugar un poco.

    Mi mujer me pidió que la tape por arriba primero para que pueda bajarse la ropa de baño, la tape con la toalla dejando una parte de la toalla media abierta, dejando mostrar uno de sus tetas deliciosas a través del espacio sin tapar, mientras que mi mujer se terminaba de secar la espalda, entonces volteo sonriendo a aquellos señores y me miran y sonríen, ya mirando con más confianza la teta descubierta de mi mujer.

    Al terminar de cambiarse la parte de arriba con polo, sin brasier, pues se le hacía un poco difícil y dijo que después buscaría baño para cambiarse bien, procedió a bajarse la parte de debajo de la ropa de baño, al bajarse hice como tapándola, pero igualmente deje abierto un poco la toalla, dando a exhibir tu vagina con bellos pues ella no se afeita, volví a ver a los señores y uno de ellos ya se le notaba su pene parado a través de la ropa de baño y el otro discretamente puso una toalla encima de sus piernas y una de sus manos estaba metida en su short, imagino masturbándose con la vista de la vagina peluda de mi mujer.

    Mi mujer se volteó un poco para buscar en su maleta su short, lo cual aproveché, volví hacer que la tapaba y abrí más casi toda la toalla dejando ver a los señores si imponente y rico trasero, que al agacharse se le vio un poco su vagina con labios riquísimos que tiene.

    Rápidamente se paró bien y termino de cambiarse, pero ya había sido exhibida a nuestros amigos que imagino pro la erección que tenían y se notaba entre sus shorts.

    Nos paramos agarramos nuestras cosas y nos fuimos, y antes de salir los mire a los señores y uno de ellos me sonrió y me alzo la mano como despidiéndose y supongo agradeciendo la vista brindada.

    Como les dije mi mujer es conservadora, aunque espero algún día se anime a disfrutar con plenitud el mundo cuckold.

    Mi correo es [email protected]. Gracias por la atención, cuídense.

  • Descubrimiento recreativo

    Descubrimiento recreativo

    Así como en las hojas, mi piel retiene las gotas. Se deslizan hasta la punta y ahí se sostienen, hasta que la fuerza de otra gota las empuje al abismo. Crean un recorrido y yo las imagino un poco más densas, como un almíbar que roza mi continente.

    Cuando no aguantan más se dejan caer y golpean contra el suelo, se deshacen y se vuelven a reunir; una tras otra, una por una.

    Angelical, la brisa seca mi superficie. El calor del sol aumenta la temperatura. Y entonces las gotas se agitan con un furor diabólico.

    Yo sigo todo el recorrido con mis ojos. Mis párpados acompañan mis miradas y mis movimientos. Son la precuela del resto de los sucesos. Las pestañas le aportan un aleteo imprevisto al conjunto, sutil pero no por eso menos drástico, menos tajante, menos importante.

    Desearía un paisaje fenomenal, algo alocado, que me reciba como la arena recibe las oleadas del mar. Como esa adrenalina mientras la ola se forma justo antes de romper contra la masa de agua. Como lo siniestro de lo profundo de ese mismo mar. Como lo intenso de un azul que se ennegrece cada vez más y cuando un rayo de sol lo atraviesa, se transforma en un zafiro sensacional.

    Muerdo una uva coloreada en variedad de tintas, y su jugo explota en mi boca. El sabor se impregna; simultáneamente mi garganta recibe y deja correr todo lo que reste (otro año recordando mi fascinación por el aporte del dulzor ácido que mis sentidos guardan en mi memoria…)

    La percepción es tan fuerte que no queda otra opción más que enmudecer ante cada nuevo encuentro. Descubro una fascinación por el silencio, ese silencio que también es continente de algo más, pues alberga en él todos los sonidos imperceptibles a mi oído, y eso me hace fraguar una nueva escena.

    Y si así lo quisiera, sé que iría por mucho más; más allá pero no del todo, pues aún en mi fantástica quimera puedo discriminar el aspecto taimado de los excesos, y a ellos… no los pretendo, ni tampoco me apetecen. Quitarían de mi la incógnita de la apertura y del autodescubrimiento.

    Es entonces que sin saber cómo ni cuándo, desde la punta de mis dedos obtengo un dejo de rendición, esa que es tan literal, la que proviene del mismísimo significado de rendirse: “someterse al dominio o voluntad de algo”. No quisiera juzgar mi curiosidad, pues es la que me hace continuar en la búsqueda, pero sí deberé admitir mi deseo histriónico de satisfacer. Y tan sólo en una profunda respiración me encuentro tendida, abrumada y al mismo tiempo completamente apaciguada. Aquietada por una fuerza que me superó y me encontró vulnerable pero ávida de conocimiento; una fuerza que me apasiona por ser, sobre todo, cándida y comprensible.

    Y así, casi sin ser consciente de ello permito, a mi ritmo, que ese dejo me recorra enérgica y firmemente, con esa sensación de que algo se me escapa de las manos, pero que sin temor lentamente dejo ir.

    En mi mente es tan efímero como un rayo, una corriente de electricidad, un destello brillante en el medio de la noche, un florecimiento mostrándose en todo su esplendor.

    Y después… simplemente, la calma.

    Gracias por leerlo y haber compartido conmigo esta experiencia.

  • Virginia (Parte VI)

    Virginia (Parte VI)

    Las semanas siguientes comenzaron los chismes de oficina, por la salida que habíamos tenido; en primer lugar los cinco relacionados no decíamos nada que los demás se atrevieran a contar… Pedro había tenido su tiempo con Raquel, pero no supe si Rebeca los habrá acompañado, siendo también que ella nos había visto salir a Virginia y a mí; y que yo la vi siendo muy cariñosa con una pareja en la discoteca… así que todos llegamos a decir lo mismo: que después de la cena, habíamos ido, que el ambiente era muy terrible y que nos habíamos marchado cada quien para su casa. Rebeca que era la más entrometida, paso preguntándome que había pasado después esa noche, también acorralaba a Virginia, pero la muy sigilosa evitaba hacerlo delante de los demás…

    Rebeca: esa noche, me encontré con una amiga y el novio… Me quede con ellos y me llevaron a mi casa

    Yo: ahhh qué bien! La verdad disculpa, estaba seguro que te irías con Pedro y Raquel

    Rebeca: No, ellos se fueron antes… al igual que ustedes… y por cierto hacia donde se fueron? O mejor dicho… que fueron a hacer?

    Yo: nada, nada… solo fue la euforia del lugar, salimos y la lleve a su casa… nada más, pregúntale a ella.

    Así me escape de sus preguntas por un tiempo, pero podía ver su curiosidad y cierto morbo siempre que cruzábamos miradas. Una tarde, en la que por suerte no estaba Virginia y había muy poca gente en la oficina, ella apareció por mi cubículo.

    Rebeca: ven…

    Yo: que paso?

    Me volvió a decir que viniera, fui detrás de ella y entramos a un archivo de papelería

    Rebeca: mira…

    Unas dos semanas después, que me había escapado de las constantes visitas de Virginia, en parte por lo que le preocupaba que alguien en la oficina se diera cuenta de sus aventuras conmigo, ella quedo de venir a mi apartamento.

    Llamó a la puerto y ella entro al apartamento, tenía puesto un vestido de una pieza, sin mangas, de botones enfrente, con una cinta arriba de la cintura, además usaba un suéter ancho, y flojo, que le cubría hasta debajo de la falda del vestido, también usaba unos botines que llegaban a media pantorrilla… ella entraba con total naturalidad, ya muy atrás quedaron sus remilgos de aparentar conmigo un falso pudor. Nos sentamos en el sofá y comenzamos a besarnos, ella disfrutaba que yo le metía la lengua en la boca y me iba deslizando poco a poco por su cuello a sus pechos, que mis manos acariciaban sus pantorrillas y subían poco a poco a sus piernas y luego a sus caderas… ella comenzaba a buscar en mi camisa espacio para meter mano y agarrarme el vello del pecho. Se inclinó sobre mi mientras yo me recostaba en el sofá, con lo que mis manos ya estaban bajo su falda acariciando sus nalgas, sus pechos se apretaban sobre mí, mientras seguía besando su cuello, que ella me lo ofrecía totalmente. Fui levantando su vestido cada vez más sobre sus nalgas, de modo que ya deja al descubierto su entrepierna, ella deslizaba la mano por mi vientre, buscando siempre hacia el sur…

    Se sentó sobre mi cintura, ya con el suéter bajándole por los hombros, pero aun el vestido sin tocar, así que se irguió sentada sobre mí, con una pierna doblada y la otra colgando apenas tocando el piso… me hizo su sonrisa de lujuria y me desabotonó la camisa, después se fue soltando los botones de su blusa poco a poco, dejando ver su sostén y como sus pechos se agitaban y ponían parados esperando a que los acariciara, cuando estaba ya en los botones de la cintura metí las manos para agarrarla de los costados, justo debajo de los pechos, sus ojos centellaban y sus labios rosados brillaban más voluptuosos, le gustaba que le frotara la cintura y bordeara sus pechos, ella se contoneaba sobre mi vientre, mientras se me paraba el miembro y sus nalgas se frotaban contra él, separados por la ropa únicamente…

    Pase la mano por detrás de su espalda, buscando el broche de su sostén, se lo solté y la prenda se deslizaba de sus pechos, fui metiendo mano por debajo, levantando los pechos y alzando la prenda, era sin tirantes, así que fue saliendo con facilidad, cayó sobre mi cara, con la copa hacia mi boca, aspire el olor cálido de sus pechos, ella la apartó y se inclinó sobre mi balanceándolos, sus pechos son firmes y se sentían pesados, por ser de hombros anchos sus pechos no parecían tan grandes, era una cualidad que me gustaba, que tenía una voluptuosidad que explotaba al desnudarse. Acune un pecho en mi boca, con la lengua podía sentir la diferencia de la piel del pecho con la rugosidad de la del pezón, y como cambiaba de la superficie redonda del mismo hacia la forma protuberante del pezón bien erecto…

    Ella se levantó, me gustaba ver como el vestido abierto y el suéter encubrían sus pezones, dejando ver la curva de sus pechos bajando, luego pasar a su vientre, una ligera curva por su ombligo y luego cayendo la línea a ocultarse dentro de su prenda íntima, una de color azul oscuro, con detalles de bordado en trasparente, tenía unas piernas bien torneadas, que se juntaban en una rodillas de apariencia tímida… las botas completaban ese detalle exótico de mujer… su cabello revuelto, cubriendo su espalda y hombros. La tome de la mano y ella me siguió muy mandada… entramos al cuarto, encendí la luces y las puse en una intensidad tenue, la tome de la cintura y le di un beso largo, ella me desabrochaba el pantalón, hasta que logro que se cayera y me lo quitara, masajeaba sus pechos, mientras ella echaba hacia atrás su cabeza, dándome su cuello entero a mi deleite. Caminó hacia la cama y se subió a gatas en ella, me ofrecía su trasero, moviéndolo de lado a lado, me acerque y levante el vestido suelto, dejando vistas sus nalgas, le di un par de nalgadas y unas mordidas, ella soltó un suave rugido de placer, arqueo el cuerpo de modo que resaltaron sus nalgas redondas, las seguí apretando y palmeando, mientras deslizaba un dedo entre la líneas de la prenda, buscando siempre hacia donde emanaba más calor y le fui pasando el dedo, me lanzo un gemido de gusto cuando acerque la cara y le pase la lengua.

    Ella se dio vuelta en la cama quedando tendida boca arriba, con sus pechos al aire y su entrepierna muy húmeda; me vio ir hacia la cómoda del dormitorio y sacar unos paños de colores y me quedo viendo extrañada.

    Vv: para que sacas eso?

    Yo: Viste atracción fatal?

    Vv: Si… que estás pensando hacer?

    Yo: Ahhh… es lo que haremos… te pondré este pañuelo y mira… te amarro las manos.

    Vv: Que pretendes hacer???

    Yo: te va a gustar…

    Le sujete las manos con una pañoleta y comencé a jugar con su cuello y a rozar su entrepierna, eso la estremeció y me dio una mordida en el pecho, fui levantado sus brazos por sobre su cabeza y tome otra pañoleta y la sujete al respaldar de la cama, sus ojos parecían salirse de lo dilatados y brillantes que estaban, su ropa se deslizaba apenas cubriéndola, me gusto que no terminaba de resbalar por sus pechos, porque se detenía apenas en sus pezones duros y bien parados… detrás de su siempre falsa reticencia estaba su ansias sexuales de probar. Le di una mordida en el vientre y fui lamiendo hacia sus caderas, eso la hizo soltar una risa y contorsionarse, pero no pudo desatarse.

    Seguí jugando con ella, lamiendo sus caderas y masajeando sus piernas, ella levantaba la cara y lanzaba suspiros, sus pechos parecían levantarse conforme se ponían más duros, estaba muy excitada, su prenda interior estaba mostrando cuan húmeda se ponía con la situación, así que aproveche el frenesí y le vende los ojos…

    Entro Rebeca y mientras yo le comía su coño ella se subió a la cama y comenzó a frotarle los pechos, al principio Virginia no se dio cuenta, pero cuando una boca comenzó a chuparle los pezones, se llevó un gran susto.

    Vv: que es esto! Quien está ahí!??

    Vv: pero… nooo, que me vas a hacer? A quien trajiste!!!???

    Rebeca se rio, sin decir palabras, pero siguió besándole y mordiéndole los pezones al tiempo que yo le comía el coño… sus jugos salían calientes y no dejaban de manar, ella apretaba las piernas y se retorcía tratando de soltarse, pero a medida que rebeca la tocaba, los pechos, el vientre, luego comenzó a acariciarle la cara, le dio un gran beso… luego se subió hasta ponerle un pezón en la boca, hizo que comenzara a chupárselos, le dio una mordida y Rebeca respingo…

    Vv: Quién es?? Dime qué haces aquí!!!???

    Vv: quien más está aquí??? Nooo!!! Que ultraje!!!

    Rebeca le dio un beso en la boca y le apretó las tetas, al tiempo que le metí la lengua entre sus labios vaginales, ella se retorcía, le agarre las piernas para abrírselas más… estaba muy mojada y no dejaba de moverse, escuchaba como Rebeca la besaba y le mordía los pezones, también ella estaba muy excitada y se frotaba la entrepierna, se había quitado su sostén y estaba solo con su pantaleta, sus pequeñas nalgas me parecían bonitas y su espalda muy seductora, el haber disfrutado de chupar sus pechos me hizo desear continuar con ella también, le agarre una nalga y ella se sorprendió y me miró, solo me guiño el ojo y me dejo seguir tocándola, le fui bajando la pantaleta y frotándole las piernas, sus muslos, metí unos dedos más arriba y sentí que se humedecían con sus secreciones… ella estaba también mojándose mucho teniendo a Virginia a disposición nuestra…

    Me senté sobre mis rodillas y levante las caderas de Virginia para poner unas almohadas bajo sus nalgas, ella soltó un gritillo que Rebeca acalló con sus pechos en la boca de ella, a la vez que le frotaba el vientre en dirección hacia su entrepierna, con sus dedos finos y juguetones. Me estaba masturbando para tener la verga dura y lista, cuando Rebeca al verme se acercó y me miro con expresión guarra, me agarro la verga y comenzó a chuparla… me la dejo empapada y dura, me acaricio las bolas y volvió hacia la boca de Virginia, le dio un gran lamida de cara…

    Virginia: nooo!!! Por favor! Quien eres??? Que haces!!??? Ohhh…

    Se quedó en silencio cuando sin darle mucho aviso se la metí… entro apretada, pero se deslizó tan bien gracias a lo mojada que estaba y a la lubricada que Rebeca me había dado con su boca deliciosa, soltó un gemido ahogado en los lengüetazos de Rebeca en su boca y que le jaló los pezones hasta levantar los pechos, para soltarlos luego y hacer que botaran y se agitaran un rato…

    Agarre una pierna de Virginia acomodándola alrededor de mi cintura, la abrí tanto como pude y comencé a bombearla, empezó el chaqueteo de cuerpo con cuerpo, cuando mi cuerpo chocaba contra sus nalgas y muslos que se sacudían en cada embestida, ella gemía, mientras Rebeca siempre dándome la espalda puso su coño pequeño, pero prominente y mojado rozándose contra el vientre de Virginia y dándome espacio para meterle uno que otro dedo también… siguió chupándole los pechos y besándola, esto la enloquecía…

    Virginia: ya suéltenme! Me duele estar con los brazos arriba! Díganme quien es!!!

    Yo: no te puedo decir quien es… deberás averiguarlo después… pero si te suelto no vas a quitarte la venda…

    Le di una fuerte embestida y en eso soltó un gemido

    Virginia: ahhh, si, si… hare lo que quieras… ya me están haciendo lo que les da la gana…

    Yo: ok, te voy a cambiar de posición, pero vas a comportarte

    Virginia: Si, si… está bien…

    Mientras le sacaba la verga, Rebeca se quitó de encima y se envolvió en una sábana tapándose la cara por si nos quería engañar… pase a soltarla del amarre a la cama, sin desatarle las muñecas, apenas lo hice ella trato de quitarse la venda en los ojos, aunque lo hizo por un rato, no pudo ver nada por estar a oscuras y apenas la volví a tomar la gire dejándola nalgas arriba.

    Yo: ahhh… no hiciste caso… te portaste mal, ahora vienen las consecuencias.

    Virginia: pero que vas a hacer ahora??? Es que tengo que saber con quién estas aquí!! Porque metiste a alguien más en lo nuestro???

    Yo: calla! Si bien que lo has disfrutado… como lo de la vez pasada… te gusto tener dos vergas…

    Me puse frente a ella, la hice que se apoyara sobre la manos y le acerque la verga, en principio hizo para atrás la cara, pero puse mis manos en su cabeza y la acerque a su boca, se la restregué por los labios, hasta que Rebeca se acercó y comenzó a besarla y a darme chupetones y lengüetazos a mi palo.., aquella se puso más dócil y le devolvía los besos y chupetes, fue cuando se la volví a poner frente a la boca y esta vez si la chupo; Rebeca le pellizcaba los pezones y fue lamiéndole la espalda y luego agarrándole las caderas, cuando menos espere comenzó a nalgotearla y metiendo los dedos entre las nalgas. Las caricias de Rebeca hicieron que Virginia volviera a gemir con ganas, en cada espacio que dejaba de chupármela, levantaba aún más las nalgas y contorsionaba la espalda… Rebeca comenzó a chuparle entre las piernas, tenía bien metida su cara fina entre esas nalgas, le estaba metiendo la lengua hasta donde alcanzaba y la estaba enloqueciendo; me chupo enérgicamente cuando al fin me corrí… le di un gran chorro en la boca y otro poco en la cara, le escurría parte en la banda sobre los ojos y otro poco en las mejillas, la nariz, la boca… pero ella seguí gimiendo con las atenciones que Rebeca le daba.

    Virginia: para, para por favor… quién eres? Me estas matando… ohh! Ya no… ya no…

    Yo: quieres que ella se detenga? Me acerque a decírselo al oído y le di en las mejillas con la verga untada de su saliva y mi leche.

    Virginia: mmm… quiero saber quién es… me esta… me está haciendo bien rico… Ohhh!

    En eso Virginia se corrió fuerte, llego a un largo orgasmo, en lo que pego la cara a la cama y ponía sus nalgas al aire; cuando sus gemidos se calmaron, cayo de lado en la cama, Rebeca se recompuso y me miró y luego a mi verga, se acercó con cara de gusto, vino a darme un largo beso, me paso parte del sabor salado del coño de Virginia, que ya he disfrutado, pero combinado con su boca fue más delicioso, luego se agacho a chupar mi verga, chupando lo que había quedado de la corrida en la cara de Virginia, lo hizo lo suficiente para ponérmela dura, luego se dirigió otra vez sobre Virginia, me hizo seña de que me acercara y que le abriera las piernas a Virginia otra vez… mientras lo hacía comenzó de nuevo a chuparle los pechos y a besarla y comerle la boca. Me contoneaba sus nalgas redonditas y estrechas, desee también metérsela en lo profundo, sentir que la podría partir en dos, eso me excito más y pude rápidamente agarrar ritmo dentro de Virginia. Rebeca en un rápido giro puso su coño en la cara de Virginia y comenzó a contonearse sobre ella, esta no pudo decir más, le estaba dejando empapada la cara de sus jugos… en eso ella comenzó a dirigirle el rostro para que la chupara, ella abrió la boca y comenzó a chuparle, tenía una muy hábil lengua, yo lo sabía, así que de la boca de Rebeca salió un pujido al sentir que le comenzaban a comer el coño a gusto…

    Rebe: niña… que rico lames… ya entiendo porque a este le gusta tanto cogerte…

    Virginia: REBECA!!!?? Que perra!!! Porque estás aquí!!!???

    Cuando Virginia estaba por decir algo más, aquella giró nuevamente y le apretó la boca, a la vez que le quito la venda de la cara.

    Rebeca: te gusta lo que ves? Te gustó que te comiera tu coño?

    Virginia: Si! Si! Perra, si me gustó!

    Yo seguía bombeando a Virginia, sentía que estaba por reventar otra vez y Rebeca ahora le ponía sus pechos en la boca, ahí me corrí otra vez… seguí bombeando dentro de Virginia, mientras Rebeca la besaba y le apretaba los pezones con fuerza, luego me hizo señas de que me acercara a sus caras y entre las dos me lamieron la verga y chuparon del semen y jugos que aun tenia. Al terminar me aparte para sentarme al lado, ya que estaba seco y quería ver bien a las dos mujeres. Porque Rebeca no le dio tregua a Virginia, siguió lamiéndola y chupándole el coño otra vez, se la comió tan bien que Virginia tuvo otros dos orgasmos, luego aquella se puso nuevamente sobre la cara de Virginia y le exigió que hiciera lo mismo, pero no logro llegar a un clímax tal como el que ella le había provocado.

    Rebeca: Necesitaras practica chiquita… mucho coño que probar para alcanzarme en destreza!

    Después de un rato se cansó y Virginia ya estaba agotadísima, poco se dio cuenta cuando le solté las muñecas y salimos con Rebeca a la cocina, buscamos algo que probar, unas galletas, un jugo, ahí ella me dio una última chupada, dijo que para el camino… luego se vistió y se despidió, hablaríamos después sobre la despedida de soltera de Virginia. Y me tocaba esperar a que aquella despertara, que seguro preguntaría muchas cosas…

  • Mi mujer cogida por un amigo en común

    Mi mujer cogida por un amigo en común

    Mi nombre es Aníbal, estoy casado hace 10 años, mi mujer se llama María y tiene 35 años, a mí me encanta el sexo, ella es más tranquila muy tradicional, hace como 6 años que le confesé que quería hacer un trío hmh, que era una fantasía que quería cumplir con ella, ella siempre se negó y de a poco fue cambiando su no, cada vez que intimábamos le decía como me encantaría cogerla con otro, ella de vez en cuando me seguía el juego. Tuve varias oportunidades, pero no se dieron, hasta llegue a decirle que coja con otro, que me encantaría que llegue a casa llena de leche! Pero nada, hasta ahora! Los que voy a contar pasó en diciembre 2020.

    Era sábado y estábamos en casa con una pareja amiga, estábamos tomando unas cervezas cuando le llega un mensaje a mi mujer de un amigo en común el cual se llama Jorge, que quería pasar a saludar por navidad! Una vez en casa lo presentamos con nuestros amigos! Mientras hablábamos de política, trabajo etc., salió el tema de pareja ya que él se había peleado con la suya, entre palabras y palabras mi mujer le dice a Jorge.

    María: Jorge vos tenés que hacer como mi marido, él me entrega a cualquiera! -Mientras se reía.

    A mi me sorprendió, nunca pensé que iba a salir eso de su boca! Quedé mudo!

    Jorge: no te creo el negro seguro que se pone loco, no te creo.

    María: en serio!!! O no pa! -Y me mira, yo estaba que no podía decir una palabra.

    Bueno el tiempo fue pasando se hicieron las 22 h y todos se fueron. Ese día le hice el amor a mi mujer como nunca mientras ella estaba arriba mío no dejaba de pensar en sus palabras de hoy, imaginar a mi mujer ser cogida por otro me encendía, imaginarla como una perra era lo más y tenía unas ganas de decírselo! Pero sabía que a ella le corta el hablar de eso mientras cogemos! Me hacía toda la película y me moría de ganas de decírselo!

    Paso la semana y todo normal hasta el siguiente sábado que llamo también para saludar por fin de año, pero esta vez estábamos solo nosotros y los peques! El llego y trajo a su hijo también! Todo parecía ser un día normal! Me acuerdo que le dije a mi mujer que usara unos shortcitos que le quedan súper porque de vez en cuando se le asoma los cachetes y eso me genera un morbo! Ella se quería ir a cambiar pero yo le suplique que no! Y a regañadientes se quedó así.

    Ya en casa tomamos unas cervezas en lata, mientras hablábamos de todo, en un momento Jorge dice.

    Jorge: María cono era eso que Aníbal te regala jaja, me quedé con la duda.

    María: Si este no tiene problema que este con otro, me regala!, así no más sin problema.

    Jorge: No te creo? Aníbal es celoso o no?

    Yo solo escuchaba.

    María: Che pa o no que vos me regalas je je o que me dejas que haga lo que quiera!

    Yo: Bueno ponele que sea así! Es muy largo de explicar pero ella tiene que ser libre, mientras que no me mienta je je.

    Jorge: no te lo puedo creer.

    Yo: es así son morboso que tengo. Je je

    Jorge: no te creo! Hagamos una prueba, que dicen?

    Yo mire a mi mujer sin saber que decir ella hace lo mismo, y dice a ver? Que vas a decir o pedir?

    Yo ya estaba al palo no entendía nada pero estaba súper excitado.

    Jorge: quiero ver si es verdad que Aníbal no se pone celoso, hoy te veo y con ese shortcito estas para matar.

    María: cállate si me queda mal, me lo dejé por este me rompió las bolas.

    Jorge ja ja, perdón Aníbal pero tu mujer está muy buena.

    Ella estaba toda colorada y yo súper excitado que si me paraba se iba a dar cuenta! Cualquiera de los dos.

    Donde vivimos tenemos la casa de mis viejos adelante ellos no están! ya que se quedaron en la casa de unos familiares.

    Jorge: bueno María que decís si vamos para adelante y veo si lo que dice tu marido es verdad?

    A mi me estaba por dar un ataque al corazón! Solo faltaba escuchar a mi mujer responder, no estaba seguro, ya que ella es tímida y una cosa es hablar del tema y otra es hacerlo. Me mira y responde dale! Ese dale fue como un orgasmo para mi!

    Se levantan y María dice que le va a mostrar algo a Jorge en la terraza guiñándome un ojo! Se paran y Jorge deja pasar a María primero obvió era para mirarle esos cachetes que se dejaban ver perfectamente, yo tenía que cuidar la entrada por las dudas, sentía celos y calentura, no creía que mi mujer se iba a atrever! Me moría por saber que pasaba! Solo podía ver el reflejo de la venta que daba al Irving de la casa de mis padres.

    Jorge la tenía de espalda, le besaba el cuello por detrás una mano la tibia en su culo y la otra en su pecho! Ella no hacía nada solo se dejaba tocar, pero veía como inclinaba su cabeza para atrás, eso era señal que le estaba gustando, después Jorge le baja el shortcito y para sorpresa de él mi mujer llevaba una micro tanga en v de Gaza!

    Yo le compre muchas de esas micro, es tan así que las usa todo el tiempo y eso me encanta!

    El hace lo suyo se baja el pantalón y deja al descubierto su pene que era más grande que mío, lo tenía bien parado se lo puso entre las piernas a mi mujer mientras seguía comiéndole el cuello y la oreja, yo veía a mi mujer que le gustaba ya que solo cerraba los ojos y se dejaba hacer de todo!

    Yo quería ver más pero no podía tenía unas ganas de tocarme pero tampoco podía ya que estaba cuidando la puerta por los peques! Sentía como me mojaba y no podía hacer nada.

    Vuelvo a mirar el reflejo de la ventana y mi mujer ya estaba más hincada con su cola empujando hacia Jorge.

    Justo se aleja le corre la micro y le coloca su pene y veo como de apoco se lo iba introduciendo hasta el fondo, no sé si ella se dio cuenta del semejante pedazo que se estaba comiendo, veo como Jorge se movía despacio y de repente empezó a cogerla como loco, en ese momento veía a mi mujer que le súper encanto veía su cara y eso me estaba diciendo que lo estaba gozando, vuelvo a ver que hacían los peques para estar más tranquilo,

    Volví para seguir espiando ya que mi corazón está a mil, la tenía de frente comiéndole la boca, y la empuja para abajo, quería que se la chupara, ella sin problema se arrodilla mira bien ese pedazo de verga y se lo introduce en la boca, la miraba se notaba que lo estaba disfrutando ya que lo hacía lento y rápido, Jorge tiraba su cabeza hacía atrás se ve que lo disfrutaba, en un momento la para, la toma de las piernas y la sienta en el escritorio le habrá las piernas mira la micro que llevaba y sin dudarlo se la empezó a chupar, mi mujer lo mira y se ve que el encantaba ya que lo tenía agarrado de la cabeza y lo empujaba hacia dentro de ella, él se para y coloca su pija en la entrada de su vagina, le agarra la cabeza mi mujer y se la inclina hacia abajo quería que María viera como le entraba toda.

    Se notaba que Jorge jugaba con su verga, la frotaba contra la vagina de mi mujer en ese momento la soltó de la cabeza, pero mi mujer no la había corrido y veía como Jorge jugaba y se lo introducía despacito, cuando ya la tenía toda adentro, empezó a bombear despacio y luego rápido, estaba endemoniado, mientras se movía la toma de la cabeza y se empezaron a besar, mi mujer estaba como loca, nunca pensé que podría estar disfrutando tanto, yo estaba todo mojado quería entrar y ver más de cerca pero no podía, quería hasta participar, pero mi mujer lo estaba disfrutando como nunca!

    En un momento vi que las investidas eran más fuerte eso quería decir que estaba a punto de acabar y así fue mi mujer lo abrazó y Jorge lleno la concha de leche, justo como en mis sueños, se habrán quedado así unos segundos y se separaron, yo me fui a sentar a la mesa del patio y los esperé primero salió el, y me miraba como triunfante, cuando salió mi mujer estaba como avergonzada, pero rompí el hielo y les dije tanto tardaron! la cerveza se calienta!

    Ellos rieron y nos pusimos hablar de pavadas, el tiempo pasó y Jorge con su hijo se tenían que ir sin antes decir que hoy la paso bomba, cuando me saluda se acerca y me dice que buena esta tu mujer como la disfruté, a mi se me había vuelto a para la pija, y le hace un guiño a mi mujer

    Después ya los dos no sabía que decir estábamos los dos callados, de repente me dice, dame tu mano pa, y me la lleva a su vagina eso confirmó que realmente le había acabado toda adentro, lo único que hice fue besarla y decirle que quería cogerla así como estaba, que quería coger a la puta de mi mujer.

    Esto fue mi fantasía hecha realidad, espero que siga todo así, y que se anime a más! No lo puedo creer que me caliente tanto mientras escribo lo sucedido.

    Gracias por leerlo, espero seguir escribiendo, más experiencias.

  • Con Daniela elevando el nivel de placer (Parte 4 ¿Final?)

    Con Daniela elevando el nivel de placer (Parte 4 ¿Final?)

    Durante la noche Daniela durmió entre Erika y yo, abrazados, estar pegado al cuerpo de Daniela, poner mis labios en su nuca, mis manos una en su abdomen y otra en sus tetas y mi verga pegada a sus nalgas, de cuando en cuando sentía las manos de Erika recorrer mi torso, mis nalgas, escuchaba como besaba a Daniela o Daniela a Erika, lo cual había demostrado que el objetivo se había realizado con éxito.

    Nos despertamos casi a medio día, pero habíamos pedido la habitación para más tiempo así no tendrían que estarnos llamando para desocuparla.

    Daniela fue la primera que se paró de la cama para dirigirse al baño así que me dio tiempo de estirarme en la cama, Erika ya estaba despertando y sin advertencia se fue directo a mi verga, lamiéndola desde mis huevos hasta la cabeza la cual puso dura en un instante, yo recorría su cabello con mis manos para ver las maravillas que sabe hacer con su boca, Daniela regreso despacio a la cama con una expresión de sorpresa pero curiosa y sin decir nada se sentó en mi cara, lamiendo su conchita con rastros de orina y ella abriéndose las nalgas, Erika se subió y de un brinco se sentó en mi verga besando a Daniela y jugando entre ellas con sus tetas, Daniel con su mano le pidió a Erika que se quitara y bajado metió mi verga en su culo algo que me vuelve loco, pero esta vez tomo la cabeza de Erika y la pego a su conchita.

    De cuando en cuando se salía mi verga del culo de Daniela y le decía a Erika… chúpala… le daba un par de mamadas y la volvía a meter al culo de Daniela.

    Erika mamaba mi culo, mis huevos y la concha de Daniela, dejándole ir un chorro fuerte que la baño toda la cual soltó una estridente carcajada aun así con el rostro mojado se puso de pie y fue a buscar el juguete de Daniela, se puse de pie frente a nosotros y se lo metió masturbándose lo metía y sacaba muy rápido se recargo en la pared con su mano y subiendo un pie al hombro de Daniela nos chorreo a los dos, podía ver como Daniela abría la boca y Erika se seguía masturbando con los dedos.

    Se dejó caer sobre la cama, pero Daniela y yo seguíamos cogiendo, la puse en cuatro y le di por el culo y la concha, me pidió ir al baño y ahí me sentó sobre el retrete, metiendo su culo en mi verga, lógico que sabía que iba a pasar y cumpliendo una de mis fantasías y deseo volvió a cagar sobre mí ya sin esa pena, cohibición o nervios de la primera vez, al contrario, lo disfrutaba al máximo y yo ¡¡mucho más!!

    Erika nos veía desde la cama y su expresión no daba crédito a lo que veía y escuchaba, ya que en ese punto no había límites entre los dos, de lo que nos decíamos y hacíamos. Nos probábamos todo lo que nos daban nuestros cuerpos y Erika se masturbaba viéndonos, uso el juguete de Daniela en U y se sentó sobre él y su strap-on en su boca lo cual también era un espectáculo maravilloso.

    Daniela me pidió que eyaculara en su boca lo cual hice con creces y lo mejor me dejo orinar en su boca, llenándosela de mi orina y masajeando sus tetas con mi liquido tibio.

    Erika termino de masturbarse con su respiración agitada y las piernas temblorosas. Daniela y yo tratamos de limpiar lo más que pudimos el baño de todo el caos que habíamos dejado ahí, Daniela fue a la regadera y la abrió a lo cual Erika la siguió, al salir el agua caliente las dos se besaron bajo el agua, se acariciaban Erika me tendió la mano y me invito a la regadera, me bañaron entre las dos algo que me sorprendió, se bañaron entre ellas y salimos a vestirnos. Recogimos todas las cosas que habíamos llevado ya que eran casi las 5 de la tarde y las esperaba más temprano, así que salimos sin poder ir a comer algo y las lleve a casa de Erika donde más tarde pasarían por Daniela, durante el trayecto a casa de Erika agradeció que le hubiéramos dado la oportunidad de estar con nosotros que le había gustado el trato que le habíamos dado y que le había gustado a Daniela desde que se conocieron desde el trabajo, Daniela estaba sonrojada pero le dijo que la relación era entre ella y yo y que sería complicado que ella o yo estuviéramos solos con Erika, a lo cual ella accedió sin ningún problema.

    Las deje en su casa y en la comunicación después con Daniela le dije que me había sorprendido lo de que me habían bañado a lo que me dijo que eso la habían hablado ellas un par de días antes de nuestro encuentro y mucho más lo de que cagara sobre mí, que la orinara, me dijo que me quería complacer sin límites entre nosotros y más enfrente de alguien más. Tuvimos un par de salidas de café con Erika sin llegar al hotel y como si fura esa vez la última llego la pandemia, tanto Daniela como Erika al ser mayores sus hijos decidieron sacarlas de la cuidad llevándolas a otros lados de México, claro que seguimos en contacto entre los tres, claro que han regresado por un fin de semana, pero con sus respectivos hijos cuidándolas siempre, así que no queda más que ser paciente, pero mientras se cierra una puerta, se abre una ventana…

  • Esclavo de ti mismo (Cap. 16): Orgía en el agua

    Esclavo de ti mismo (Cap. 16): Orgía en el agua

    El sol se alzó sobre el horizonte y brilló sobre el espectacular cuerpo de Mauro Mendosa, que vestido solamente con el bañador esperaba a Marcus sentado en la palapa a un lado de la piscina.

    -Excelente Mauro. Ponte de pie, vamos, ven conmigo.-

    Pidió Marcus al tiempo que lo tomaba del hombro.

    -Sssi, Amo…-

    Respondió Mendosa con voz sumisa al incorporarse.

    -Ven, sígueme a la piscina. He oído que eres un magnífico nadador y clavadista, incluso sé que ganaste una medalla de oro. ¿Es cierto?-

    -Si, Amo… Gané una medalla de oro en la competencia nacional… Hace un año…-

    Contestó Mendosa, mientras dejaba que Marcus lo abrazara y lo llevase hasta el trampolín.

    -Bien, muy bien. Quiero que te des un clavado como el que realizaste en tu última competencia. Después nada y exhíbeme tu cuerpo. Ansío verte nadar. ¿me complacerás?-

    Inquirió Marcus, mientras besaba y chupaba los pezones de Mendosa.

    -Ssi, Amo… Claro que te complaceré… Tus deseos son órdenes… Si, soy tu esclavo encuerado y obedeceré… Obedeceré…-

    Dijo el argentino para enseguida subir y lanzarse desde el trampolín de forma muy similar a como lo hubiese hecho un clavadista olímpico.

    -¡Soberbio, MI ESCLAVO ENCUERADO! ¡NADA, NADA, QUIERO QUE NADES, ¡QUIERO QUE ME PRESUMAS ESE CUERPO ESPECTACULAR DE MEDALLISTA DE ORO QUE TIENES!-

    Gritó Marcus mientras aplaudía y miraba a Mendosa desde la orilla de la piscina.

    El argentino comenzó con brazadas suaves y lentas, al tiempo que atravesaba lo ancho de la alberca. Esta era de unos veinticinco metros y Marcus quedó encantado cuando las gotas de agua sobre la espalda desnuda de Mendosa, destellaron ante los rayos del sol. No era capaz de apartar la mirada de aquel liso y fuerte torso, de aquellas piernas perfectamente torneadas, de aquellos bíceps firmes y remarcados que se estiraban y contraían ante cada brazada.

    -¡HIPNOTIZADO Y ENCUERADO!, ¡NADA MÁS RÁPIDO, MÁS RÁPIDO!, ¡QUIERO VER DE TODO LO QUE ERES CAPAZ!-

    Ordenó Marcus a gritos.

    El argentino obedeció e incrementó el ritmo. Marcus quedó prendado por aquel güero en bañador, sobre el que los rayos del sol creaban un magnífico espectáculo.

    -Mi dueño, aquí están las cosas que pediste…-

    Se escuchó la voz de Sam a sus espaldas.

    Marcus se giró y observó al ojiazul vestido con un diminuto short negro, que en sus manos sostenía un jabón, una botella de acondicionador y un estropajo.

    -Perfecto mi zombi. Sabes, antes del desayuno, dile a Alfonso Nicolás y Hércules que se coloquen sus trajes de baño, tú también póntelo. Todos vamos a nadar y bañarnos aquí con Mendosa. Diles que vengan, pero siéntense en las palapas hasta que yo les ordene entrar.-

    Indicó Marcus, mientras tomaba los objetos de las manos de Sam y lo besaba en el cuello.

    -Sssi… Mi dueño, lo que quieras… Sólo existo para obedecer…-

    Contestó Sam entre murmullos de placer.

    -Bien, muy bien. Vete y haz lo que te digo- Dijo Marcus, mientras se acercaba al borde de la piscina. -¡ALTO MI ESCLAVO ENCUERADO! Ven, acércate y ayúdame a entrar.-

    Pidió al hipnotizado argentino, al tiempo que colocaba los enceres en el suelo junto al borde.

    Mauro acató de inmediato y se aproximó al sitio donde estaba Marcus. Se colocó de pie, el agua le llegaba hasta la mitad del pecho y sumiso estiró sus brazos para sujetar el torso desnudo de su Amo. Aquellas manos fuertes como tenazas, tiraron de Marcus y con gran precisión le apoyaron a entrar al agua.

    Marcus sintió el golpe algo frío del líquido, pero lo ignoró y de inmediato se aferró al lampiño cuerpo del hipnotizado argentino. Acarició su espalda y se restregó contra él, al tiempo que rosaba su enorme y poderoso paquete.

    -Eres un sensual y encuerado medallista de oro. ¿te gusta estar bajo mi poder?-

    Preguntó Marcus en un ronroneo, mientras besaba a Mauro en el cuello.

    -Si, Amo… Disfruto estar hipnotizado… Me gusta estar encuerado… Me complace estar bajo tu poder…-

    Contestó el argentino con la mirada perdida y en medio de varios gemidos guturales de satisfacción.

    -Sabes, me encantas. Eres tan guapo como Alfonso, pero me excitas más. Alfonso no se resistió, pero tú sí luchaste, me encanta tenerte dominado. Tenerte aquí, en el agua, casi desnudo, a mi merced. Eres muy guapo y sexi. ¿te encanta nadar conmigo verdad?-

    Inquirió Marcus, mientras acariciaba y pellizcaba los pezones de Mendosa.

    Mauro suspiró sometido y doblegado por el lívido antes de contestar. -Ssi, Amo… Me encanta nadar contigo… Me gusta estar encuerado… disfruto estar hipnotizado… Soy tu esclavo encuerado… Ahora soy completamente homosexual… Me complace tener sexo contigo y con quien tu mandes… Soy tu esclavo sexual… Tus deseos son órdenes… mi Amo, sólo tú tienes poder sobre mí, sólo tú me puedes ordenar… Disfruto estar bajo tu poder… yo obedeceré… Obedeceré… Obedeceré…-

    Repitió todas las sugestiones de golpe, cosa que a Marcus complació sobre manera, pues significaba que Mendosa se encontraba en el nivel más profundo del trance.

    -Bien, toma esto. Comienza a bañarte, quiero ver como te enjabonas. Disfrutas bañarte para mí, eso te complace.-

    Dijo Marcus tras entregarle el jabón y el estropajo.

    Mauro hizo espuma con las manos y comenzó a frotar su cuerpo de forma concienzuda desde arriba hacia abajo, mientras chapoteaba en el agua. Las burbujas flotaban a su alrededor y Marcus se regocijó particularmente cuando quiso enjabonarse los muslos y la entrepierna, mas obviamente el bañador le estorbaba y el argentino al hallarse en aquel estado tan profundo de hipnosis, desconcertado no fue capaz de decidir qué hacer.

    -Quítatelo ya. Te estorba. Te estorba mucho. Deseas lucir tu cuerpo. Te gusta estar encuerado, te complace nadar desnudo y bañarte para mí. Quieres bañarte conmigo.-

    Instruyó Marcus con su sensual y atrayente voz.

    -Sssi… Me estorba… Me estorba mucho… Quiero lucir mi cuerpo… Me gusta estar encuerado… Me complace nadar desnudo y bañarme para ti… Quiero bañarme contigo…-

    Respondió Mendosa al tiempo que se liberaba del bañador y dejaba que este flotara lejos.

    -Bien, ahora quítame el mío. Te complace estar encuerado conmigo en el agua. Quieres sentir mi cuerpo desnudo y bañarte conmigo. Te complace que los dos estemos desnudos, completamente encuerados.-

    Indicó Marcus, tras tomar las fuertes manos de Mendosa y colocarlas alrededor del elástico de su bañador.

    -Ssi… Me complace estar encuerado contigo en el agua… Quiero sentir tu cuerpo desnudo… Quiero bañarme contigo… Me complace que los dos estemos completamente encuerados… Ssi, eres mi Amo y obedeceré… Obedeceré… Obedeceré…-

    Respondió Mendosa con una voz gutural y totalmente presa del lívido de acertarse desnudo con Marcus.

    -Eres un muchacho muy guapo. Un muchacho guapo que huele a cloro y jabón. Tu cuerpo y mente me pertenece, no podrás despertar nunca de este trance. Es más, no deseas hacerlo ¿verdad?-

    Inquirió Marcus, con una mano en la cadera y la otra en torno al miembro de Mendosa.

    -No… Mi Amo… No deseo hacerlo… Disfruto estar hipnotizado… Me gusta estar encuerado… Yo te complaceré… Tus deseos son órdenes… Yo soy tu esclavo encuerado y obedeceré… Obedeceré… Obedeceré…-

    Contestó Mendosa enteramente perdido en aquel trance.

    -Bien, acércate. Compláceme. Pídeme un beso, ¡lo deseas. ¿Verdad?, ¿deseas besarme mi guapo muchacho con olor a jabón y cloro?-

    Inquirió Marcus, a la vez que acariciaba el rígido y duro pene de Mendosa.

    -Oh sí… Si… Lo deseo… ¿Amo, puedo besarte?… Lo deseo en verdad… Por favor Permítele a tu muchacho guapo con olor a jabón y cloro… A tu esclavo encuerado besarte…-

    Suplicó Mendosa con una voz ansiosa, cada vez más hipnotizado, pero también cada vez más víctima de aquel inducido placer homosexual.

    -Si, claro. Hazlo varias veces y mientras lo haces, quiero que repitas que tu cuerpo y tu mente me pertenecen.-

    Mauro se aproximó a Marcus, lo tomó de los hombros y lo atrajo hacia sí. -Mi cuerpo y mente te pertenecen- Murmuró tras el primer beso. -Mi cuerpo y mente te pertenecen- Repitió luego de un beso más largo y profundo. -Mi cuerpo y mente te pertenecen… Mi Amo…-

    Dijo al romper un tercer y profundo beso, en el que Marcus exploró con su lengua toda la cavidad del argentino.

    -Exacto. Excelente. Escúchame bien, quiero que vuelvas a besarme. Pero cuando termine el beso, quiero que cierres los ojos y duermas más profundamente, quiero que entres en un trance aún más profundo con tus ojos cerrados y te quedes inerte, de pie en el agua, completamente dormido hasta que yo te vuelva a besar. ¿entiendes?-

    Instruyó Marcus abrazado al torso desnudo de su esclavo.

    -Ssi… Inerte… Con los ojos cerrados… Debo dormir y entrar en un trance aún más profundo… Dormir profundamente… Hasta que vuelvas a besarme…-

    Aceptó Mendosa aquella extraña orden.

    -Bien, bésame, con pasión.-

    Pidió Marcus.

    Mauro tomó a su Amo del rostro y le plantó un fogoso beso, en el que puso todos sus deseos, su necesidad por demostrar que obedecía y complacía en totalidad a su Amo. Marcus rompió el beso y Mendosa dejó caer pesadamente los párpados y se quedó inmóvil, totalmente rígido en medio del agua.

    Marcus quedó fascinado por el nivel de profundidad que podía conseguir en cada una de sus presas. Volvió el rostro y observó a Hércules, Nicolás, Alfonso y Sam, todos con sus cabezas clavadas en el pecho, los cuatro sentados en las sillas de playa y tan sólo vestidos con bañadores y sandalias como sus únicas prendas.

    -¡MI SONÁMBULO, “KALIGARI”, VEN AQUÍ, ¡ENTRA EN EL AGUA Y NADA HASTA DONDE ESTOY!, ¡HÉRCULES, “MÚSCULOS DE HIERRO”, SUBE AL TRAMPOLÍN, ¡HAZ UN CLAVADO Y NADA HASTA DONDE ESTOY YO!, ¡SAM, “SICODÉLICO”, IGUAL SUBE AL TRAMPOLÍN Y SALTA TRAS HÉRCULES, ¡NADA HASTA MÍ!, ¡”CUERPO DE CRISTAL”, NICOLÁS, VEN, ¡NADA HASTA MÍ!-

    Los cuatro obedecieron y ejecutaron al pie de la letra las instrucciones de Marcus. Saltaron y nadaron hasta donde él se encontraba y se quedaron flotando a su alrededor.

    -Excelente, colóquense de pie y hagan una fila aquí, junto a mí.-

    Los cuatro obedecieron y se pusieron en hilera a la izquierda de Marcus y Mendosa, que, pese al ruido y movimiento del agua, seguía completamente rígido, sin moverse y con los ojos cerrados.

    -Vale, vale. Quiero que cada uno bese a Mendosa, quiero que lo besen con mucha pasión. Chupen y muerdan suavemente sus labios. Comienza tú Nicolás, después hazlo tú, Hércules, luego Sam, y al final tú mi predilecto. Cuando lo besen, quiero que vuelvan a formar la fila. Vamos, ahora.-

    Los cuatro siguieron sin oponerse a los deseos de Marcus. Nicolás besó con sensualidad al argentino, en una acción romántica y calma, aunque con su lengua no dejó de acariciar sus labios. Hércules fue más brutal, mordisqueó y atacó la boca de Mauro con su lengua, hasta la garganta. Sam utilizó la lengua igual que Nicolás, pero succionó con fuerza y tardó en romper el beso. Alfonso fue sexi y dominante, pues acarició y chupó con suavidad los labios de Mendosa, pero luego introdujo la lengua hasta el fondo en un claro acto de sometimiento.

    Marcus se fascinaba a cada minuto. Presenciar cómo aquellos hombres eran incapaces de resistirse a su poder. Cómo los obligaba a realizar aquellos actos gays, a disfrutarlos, a excitarse con los cuerpos de sus compañeros. Pero también resultaban fabulosos los estados de trance en los que había conseguido inducirlos. El sonambulismo de Alfonso era cada vez más profundo, pues mientras más tiempo permanecía dormido, más sonámbulo se volvía. En los últimos días había bastado con la primera fase del Kaligari para que cumpliera todas sus órdenes y las pocas veces en las que lo colocó en la segunda fase, prácticamente la diferencia fue nula.

    Marcus idolatraba a su esclavo sonámbulo, porque la Caja Kaligari se trataba de una fuente inagotable y no era necesario nuevamente drogar a Alfonso o hipnotizarlo, además que el castaño disfrutaba el sueño como ningún otro. Alfonso jamás despertaría, al menos que el propio Marcus lo liberase o la Caja Kaligari fuera destruida. Marcus recordó por un momento los dos días de entrenamiento que compartió con él antes de la llegada de Sam y sonrió gustoso.

    Después estaba Sam, el homofóbico. A diferencia de Alfonso, él se había resistido, aunque la hipnosis que había utilizado era muy poderosa. A través de varios biosensores hechos con un mineral especial e instalados en la pantalla tridimensional de la sala Sicodélica, Marcus introdujo una secuencia de ondas teta y gama acompañadas por un flujo de instrucciones subliminales, que en combinación con un láser de diamante, creaban un trance hipnótico muy profundo, en el que la zona consiente del cerebro era reprimida hasta casi la nulidad y dejaba en su lugar a un cerebro sumergido en un constante sopor, que lo hacía maravillosamente dócil y manejable.

    Sin embargo, contaba con una pequeña falla. Para que el trance permaneciese, cada noventa y seis horas, el norteamericano debía tener una sesión de reinducción delante de la pantalla, que duraba al menos dos horas. Por eso Marcus había fijado en Sam un comando posthipnótico. En el caso de que el ojiazul consiguiera despertar, el comando lo regresaría a un estado de hipnosis lo suficientemente profundo, como para conducirlo a su sesión de persuasión gay. Además, también servía para emplear de modo fragmentado su personalidad real. Pues conseguía que Sam regresara parcialmente a su estado consiente, como la vez que ayudó a cazar a Sergio y Hércules, pero sin abandonar el trance hipnótico.

    Hércules y Sergio eran un caso muy especial. La mezcla de drogas que les había suministrado anulaba sus mentes y los volvían prácticamente unos autómatas, en los que Marcus había implantado gradualmente nuevas personalidades, comportamientos, gustos y características homosexuales.

    Aunque, igual que en Sam, estableció gracias a comandos posthipnóticos estados intermedios en los que volvían a ser ellos mismos, pero sin estar verdaderamente despiertos. No obstante, como ocurría con el norteamericano, la narcosis producida por las drogas debía ser mantenida y reforzada a través de un colágeno que Marcus les daba a comer cada cinco días.

    Nicolás, oh, Nicolás. El mexicano había sido hasta entonces el segundo de los machos que más le había excitado y complacido. Debido a su pequeño acercamiento al placer gay en la universidad, junto con Alfonso era el más receptivo y dispuesto a complacerlo en todo. La sortija egipcia que Marcus le había colocado, en realidad era falsa. Marcus la había forjado junto con el medallón que él llevaba al cuello. La sortija y el medallón poseían un par de chips hechos a partir del mismo mineral con el cual fueron construidos los sensores de la pantalla tridimensional, mismos que generaban poderosas ondas teta, que volvían al poseedor de la sortija una especie de receptor viviente y lo inducían a un trance supercargado e inagotable mediante constantes implantaciones de órdenes subconscientes de sumisión, mientras la sortija se mantuviera en el dedo de la víctima.

    Por último, estaba su nueva y más reciente presa. Mauro Mendosa. Nicolás y Sergio habían conseguido cazarlo mediante un aparato de su creación. El hipnocopio. Marcus utilizó el mismo mineral para diseñar y construir varios espejos, circuitos y nodos luminosos, con los cuales podía inducir un trance muy similar al de Nicolás y mucho más poderoso que el de Sam, pero con un fallo igual de fastidioso. Mendosa debería ser expuesto a las luces estroboscópicas del techo de la sala Sicodélica al menos cada tres días, de lo contrario podría despertar.

    No obstante, Marcus volvió a fijar su vista en todos y sonrió complacido. Con ellos bajo su dominio, experimentaría, conseguiría replicar los beneficios de la Caja Kaligari en sus demás métodos de control hipnótico. “Sí lo haría”. Todo era perfectible. Esos hombres jamás volverían a ser libres.

    Observó a su esclavo argentino y quedó encantado al verificar que Mendosa seguía sin inmutarse, pese a la repetida violación de su boca. Marcus le había ordenado que no fuera consiente de nada hasta que el le besara y Mauro había obedecido. La hipnosis era muy profunda, insondable.

    -Mi esclavo encuerado, abre los ojos, pero continúa hipnotizado.-

    Dijo Marcus, luego de besarlo largamente.

    El argentino abrió sus ojos, pero mantuvo la vista perdida y su rostro ausente, en espera de más instrucciones de su Amo.

    -Bien, quítales los bañadores a los demás. Quieres estar encuerado con todos nosotros, quieres nadar y bañarte desnudo con nosotros, eso te complace.-

    Indicó Marcus, mientras acariciaba el rostro de Mendosa.

    -Sssi, Amo… Quiero estar encuerado con ustedes… Quiero nadar y bañarme desnudo con todos… Eso me complace… Ssi, Amo… Obedeceré…-

    Repitió Mendosa, a la vez que comenzaba a sacarles los bañadores uno por uno.

    -Bien, mi esclavo encuerado, vas a bañarnos a cada uno y cuando acabes, todos vamos a cogerte. Recuerda que eres homosexual ahora y te complace tener sexo conmigo y con quien yo te mande.-

    Instruyó Marcus.

    -Ssi, Amo, voy a bañarlos a todos… Y cuando termine, voy a dejar que todos me cojan… Soy gay ahora y me complace tener sexo contigo y con quien mandes… Tus deseos son órdenes… Eres mi Amo y obedeceré… Obedeceré…-

    Dijo Mendosa totalmente excitado, mientras comenzaba a bañar a Alfonso, pues era el que estaba más cerca de él.

    Marcus se deleitó con aquel espectáculo tan homoerótico, pues los cinco lo gozaban en grande. En los cinco había fijado la misma instrucción y el poder de la inducción era irrefrenable. Los cinco gemían de satisfacción cuando Mendosa los tocaba, tanto que Marcus no se refrenó y empezó a penetrar a Nicolás, que sería el último en ser bañado por Mendosa.

    -¡Aaaah, MI AMO!… SSSI… MI AMO ¡SÓLO TU TIENES PODER SOBRE MÍ!… ¡YO VIVO PARA SERVIR Y COMPLACERTE!… ¡TE PERTENEZCO… SOY TU AMANTE!… ¡SOY EL ESCLAVO DE LA SORTIJA DE CRISTAL!… ¡DISFRUTO COGER CONTIGO!… ¡AHORA SOY HOMOSEXUAL, DISFRUTO QUE BESES MI CUERPO DESNUDO!… ¡OH SÍ MI AMO!… ¡POSÉEME… TE PERTENEZCO!-

    Gritó Nicolás imbuido por el placer.

    -Mi esclavo encuerado, cambio tu orden… Déjate coger por cada uno cuando termines de bañarlo… Y después cógete al que bañaste … Comienza por Alfonso…- Indicó Marcus entre gemidos de placer. -Mi sonámbulo, cógete a Mendosa. ¡Enséñale porque eres mi esclavo capataz! ¡enséñale el placer homosexual!-

    Ordenó Marcus autoritario.

    -Sssi… Mi Amo… Haré lo que digas… Sólo vivo para complacerte y nada más…-

    Afirmó Alfonso, a la vez que giraba a Mendosa para penetrarlo.

    -Sssi, Amo… Soy tu esclavo encuerado y yo obedeceré… Obedeceré… ¡OBEDECERÉ!-

    Terminó Mendosa con un grito al sentir el duro miembro de Alfonso atravesarlo sin piedad.

    En menos de dos minutos la piscina se llenó de gemidos y gritos de hombres en el más delicioso coito. Mendosa gritaba como un puto en selo. Chapoteaba con fuerza en el agua, mientras braceaba víctima del éxtasis. El semen de todos destellaba en el agua y Marcus gozó en particular cuando Sam penetró con vehemencia a Mendosa y aún más cuando el norteamericano gruñó como un perro al sentir la dura y férrea erección del argentino atravesar su esfínter.

    -¿Quién tiene poder sobre ustedes esclavos?-

    Inquirió Marcus, mientras clavaba sus uñas en los hombros y desgarraba el ano de Hércules.

    -¡SÓLO MARCUS TIENE PODER SOBRE NOSOTROS!, ¡SÓLO MARCUS NOS PUEDE ORDENAR!-

    Gritaron los cinco bajo un paroxismo absoluto de lujuria y perdidos enteramente en aquellos estados de trance.

    -¡Mi sonámbulo penétrame ahora!, Mi esclavo encuerado, ¡quiero penetrarte ya!, Mi gran esclavo, y mi esclavo de cristal, ¡masturben a Mendosa!, ¡Mi zombi tu trae aquí tu miembro para que yo te masturbe!, ¡todos ahora esclavos!-

    -Sssi, Mi Amo, haré lo que digas… Soy tu esclavo sonámbulo y Sólo vivo para tu placer y nada más…-

    Afirmó Alfonso e introdujo su pene en el ano de Marcus.

    -Sssi, mi dueño… Lo que quieras… Soy su zombi sin voluntad… De inmediato lo cumpliré… Sólo vivo para obedecer…-

    Continuó el norteamericano al tomar las manos de Marcus y colocarlas en torno a sus genitales.

    -Ssi, mi Amo… soy tu esclavo bruto, puto y sexual… Una montaña de músculos sin voluntad… No tengo mente propia… Puedes hacer conmigo lo que quieras…-

    Aceptó entonces Hércules al agarrar con firmeza el miembro a punto de explotar de Mendosa.

    -Si, mi Amo… Soy el esclavo de la sortija de cristal… Soy tu esclavo amante… Sólo existo para servir y complacerte… Tus deseos son órdenes…-

    Aseguró Nicolás al pelear con Hércules para masturbar a Mendosa.

    -Soy tu esclavo encuerado, Amo… Disfruto estar hipnotizado… Me gusta estar encuerado… Ahora soy homosexual… Me complace tener sexo contigo y con quien tu mandes… Yo obedeceré… Obedeceré… Obedeceré……-

    Dijo finalmente Mendosa, al permitir que Marcus lo penetrara de un golpe.

    Esa había sido una de sus fantasías, celebrar una orgía en la piscina. Muchos decían que no era posible tener sexo en el agua, pero con aquel nivel de excitación y gracias al poder de la hipnosis todo resultaba factible.

    Marcus dejó entonces que su cuerpo y sensaciones se extraviaran entre los brazos de Alfonso, Nicolás, y Sam, y la lampiña espalda desnuda de Mendosa. Por lo que estuvo convencido de que esa mañana gozó de la más apoteósica sesión de sexo que jamás hubiese tenido al aire libre.

    Nota del autor: Mendosa fue incapaz de resistirse. Marcus lo ha subyugado e igual que Alfonso, Samuel, Sergio, Hércules y Nicolás, se ha sumado al harem del perverso hipnotista.

    Parte de los secretos de Marcus comienzan a revelarse, ¿acaso Jason y Nataku podrán tener una oportunidad?

    ¿Qué tarea le habrá encomendado a Sergio?

    ¿Cómo consiguió inculcar en cada uno esas conductas tan agenas?