Blog

  • Mi primera vez (Capítulo 2 – Final): Mi maestro de Física

    Mi primera vez (Capítulo 2 – Final): Mi maestro de Física

    Al llegar a casa, me sentía muy adolorida y demasiado cansada y decidí no cenar con mis padres, me fui a mi cuarto a quitarme la ropa y darme un baño para relajarme un poquito y poder dormir mejor.

    Fue una experiencia inolvidable la que tuve con mi maestro, sus manos en mi piel y su miembro penetrando en mi puchita era delicioso. Y más de un hombre mayor.

    Me bañe y me acosté en mi cama, me dormí profundamente. Al día siguiente desperté y vi que era algo tarde, lo bueno que entró más tarde a clases ya que un maestro no vendrá a darnos la clase de Español.

    Me levanté como de costumbre, me vestí y me fui a desayunar para irme a la escuela. Al llegar a la escuela, entre al salón de clases y estaba mi maestro.

    Ya no me puse nerviosa, pues después de lo que pasó ayer en su casa ya no tengo porque estar nerviosa con alguien muy experimentado. Me le acerque y me subí un poco la falda para que lucieran mis piernas bien sexys y torneadas, se puso como loco y se levantó de su escritorio y me cargo me inclino en el escritorio bajo mi falda, me quitó mis bragas y metió sus dedos en mi puchita y uff sentía muy rico sus dedos calientes penetrándome una vez más.

    Lo bueno que no había nadie en el salón y ni afuera parece que todo lo arreglo muy bien para que nadie nos interrumpiera. Después bajo su pantalón y metió su miembro en mi puchita y ah uh ah tuve mi primer orgasmo.

    Y el disfrutando de sus embestidas con la cara sudando y gritando mi nombre. Cuido nuevamente los detalles para que fuera la mejor experiencia de mi vida. Jamás pensé que se le ocurriría penetrarme en el salón de clases, expuestos a qué alguien pueda entrar y lo bueno que tenía puesto el seguro para que nadie entrará.

    Cuando terminamos de follar, me subió las bragas y mi falda y le ayude a ponerse el pantalón. Ya era casi la hora para que mis compañeros entrarán al salón, me senté en mi silla normal como todos los días y me arregle un poco para que nadie notará lo que pasó en el salón antes de que entraran mis compañeros.

    Extasiada, no pude poner atención suficiente a la clase de mi maestro de física, ver su cuerpo atlético y el bultito que se le notaba en su pantalón, era imposible concentrarme.

    Dirían que soy una loca enferma por enamorarme de mi maestro y más follarlo en su casa y darle mis embestidas.

    Haber follado con mi maestro de física, fue maravilloso y delicioso. Una experiencia inolvidable para mí que nunca voy a olvidar, al principio si les confieso que tuve miedo pero después todo fue diferente y entre en confianza y así fue mi primera vez con mi maestro de física.

    – Andy Pau

  • Conchi, la señora del ático (Parte III)

    Conchi, la señora del ático (Parte III)

    Después de aquella tarde llamé a Conchi a los dos días para saber si todo estaba bien y no había ningún problema, no sabía exactamente quién había llegado a su piso y que había pasado luego. Me dijo que todo estaba bien y que había quedado con un familiar en hacer unas cosas aquella tarde, pero que se había olvidado decírmelo, en fin no pasó nada malo.

    -Bueno Conchi le digo, me gustaría ir y poder terminar lo que habíamos empezado ¡a ti que te parece!

    -Pues mira que lo he pensado bien, me dice ella y creo es mejor te devuelva el dinero y dejar todo en una bonita anécdota.

    -No Conchi, le digo yo, podría pasar por tu piso hoy y conversamos mejor. Te parece

    -Pues si, mejor vienes y te devuelvo el dinero.

    Termine de trabajar y fui al piso de Conchi, llame al telefonillo y me dejo subir, ya en su rellano llame a su puerta con dos golpes para que no se oyera el sonido del timbre en todo el edificio.

    Me abre la puerta Conchi y me permite pasar, toma asiento me dice ella y me siento en uno de los dos sofás que tiene en el salón, me pregunta si deseo tomar algo, la verdad yo estaba muerto de frío pero ya en su salón y con la calefacción puesta se estaba bien, le pedí un vaso con agua, pues ahora te lo traigo me dijo, vi que paso hacia la cocina y paso por el lado mío, madre mía que culo que tiene.

    Llevaba una falda de a cuadros que le llegaba hasta las rodillas, unas botas negras que le llegaban casi hasta las rodillas también. Tenia puesta una camisa de mangas largas color carne que le quedaba ceñida a su cuerpo, le marcaba unos pechos medianos y llegue a notar que no eran brasieres con relleno ya que se notaba las puntita de los pezones por el frío me imagino yo.

    Tenía los labios pintados de un color casi marrón y los ojos marcados de color negro, es de mejillas rellenas y nariz normal, llevaba en el cabello un sujetador y lo tenía tirado todo hacia un costado, se veía muy rica, guapa, me calentó mucho.

    Me dijo que venía de trabajar ya que por las tardes está reemplazando a una compañera que se ha puesto mal de salud, hablamos un poco más sobre cosas en general y estábamos pasándola bien, sentía que le agradaba y a mi me gustaba mucho, en ciertos momentos cruzaba las piernas y dejaba ver tremendos muslos que tiene ya que la falda llevaba cortes a los lados, le pregunté si no vendría alguna persona hoy a visitarla y me dijo que no y empezamos a reír, me terminé el vaso con agua que había pedido y le dije si podría servirme más yo mismo ya que sabía donde quedaba la cocina.

    -Vamos yo te acompaño me dijo y nos dirigimos hacia allá, ya en la cocina le pregunté si había encontrado su braguita que dejé olvidada aquella tarde por salir rápido de su piso.

    -¡No! -me dijo ella- te la llevaste cierto?

    -La olvide en el salón, por salir rápido y para que no pasara nada la deje ahí.

    -No te creo? Pero yo no la e visto y nadie más ha venido hasta ahora.

    -Ah, pues deben estar acá y si las buscamos antes de que me vaya?

    -Mira Juan -me dice ella- será mejor que dejemos esto hasta aquí y hagamos como si nada de esto hubiera pasado, vale.

    -No Conchi por favor, dejemos que termine este juego, si ambos la estamos pasando bien, o no?

    -Bueno dejemos que termine esto y que quede ahí te parece -finaliza ella con una mirada.

    Fuimos al salón supuestamente a buscar las braguitas y ella salió delante de mí, que culo le marcaba aquella falda, ya en el salón buscamos y no encontramos nada obviamente porque yo las tenía en mi bolsillo.

    -Mira déjame buscar otra y no perdamos tiempo si -le dije yo.

    -pues vale -me dice ella.

    En el momento que caminábamos hacia su habitación la agarre de la cintura, la gire hacia mi cuerpo y la bese, fue un poco arriesgado lo sé, pero entiendan que estar en esa situación, la casa solo para nosotros, nadie que pudiera molestar, ya en la puerta de su habitación y lo bien que se veía con esa ropa, me excito mucho la verdad.

    La volví a besar y la abracé con algo de fuerza y deseo, le coloqué mis dos manos a la altura de su cintura y no dejaba de comerle los labios, eran carnosos, suaves y que dulce aliento que tenía en su boca, baje mis labios por su cuello sin dejar de soltarle la cintura, podía sentir su respiración entrecortada a cada beso que le daba en el cuello, por momentos intentaba hacerme la cobra pero yo no la soltaba de su cintura y la volvía acercar hacia mi y a propósito la hacía sentir mi erección, yo ya estaba muy empalmado y con ganas de querer follarme a Conchi.

    Como ya estábamos en su habitación la llevé hasta su cama suavemente haciendo que retroceda, paso a pasito, no dejaba de besarle los labios y nuestras lenguas se entrelazaban y eso la excitaba mucho ya que sus manos empezaron a recorrer mi espalda y a arañar por encina de mi ropa. Llegamos al borde de su cama y le suelto la cintura y empiezo a sacarles los botones de la camisa que llevaba puesta, cuando logré sacar los primeros botones iba quedando ante mi el escote de sus pechos.

    Llevaba un brasier color negro de encaje muy sexi, logré sacar todos los botones y sacarle la camisa, bese por encina del brasier los pechos de Conchi, vaya par de melones tiene esta mujer y que bien olían, besé sus pezones por encina de la prenda que los sujetaban.

    Ella en un momento intento sacar mis labios de sus pechos pero ya era tarde para eso, seguí besando sus labios y volví a sujetarla de la cintura, ahora mis manos recorrían de su cintura para abajo, acariciaba con mis manos sus caderas, su culo grande y duro.

    Podía sentir la marca que dejaba su braga, mi curiosidad era saber de que color era, por lo que pude sentir al acariciar por encina de su falda es que no era hilo, ya que le cubría parte de sus nalgas. Baje de sus labios hacia sus pechos y me detuve en su abdomen ligeramente yo de rodillas ante tremendo cuerpo, logro que se gire y busqué la cremallera para dejar caer la falda que llevaba puesta.

    Logre bajar la cremallera y deslice hacia el suelo aquella falda de a cuadros, cuando cayó la falda, quedó ante mis ojos -casi al punto de salpicarse de mi cara por la excitación- su culo ataviado en una braga de color rosado con muchas rayitas de color negro y rojo que le cubrían las nalgas a Conchi.

    Bese cada nalga y deje la falda en el suelo y tire a Conchi a su cama, ella me miro, con una mirada de placer y deseo, se acomodó bien en su cama y me llamó con uno de sus dedos, ven aquí chaval, me dijo y yo me sumergí en sus pechos que aún tenían el brasier puesto pero en un movimiento que ella hizo logró sacárselo y me abalancé cual fiera tras su presa. Vaya pezones que yo no dejaba de morder y lamer, vaya tamaño de tetas y que duras las tenía.

    Me fui hasta su ombligo, baje lentamente hasta su braga y besé aquella zona de pequeña tela que llevaba sobre su vientre. Que delicioso se sentía estar besando esa parte, besé sus piernas hasta llegar a sus pies y subir nuevamente hasta su ombligo, ella gemía y me pedía que no parase, que siguiera y yo mientras tanto comencé a sacarme la ropa hasta quedarme en pelotas.

    Le deslice la braguita hacia un lado y pude ver su coñito casi depilado, se notaba que esa zona la cuidaba bien. Empecé a besarle los pequeños pelillos que tenía a la entrada de su coñito, le comía esa parte con mucha pasión, paciencia y con mi lengua recorría los pliegues que se marcaban a los costados de su coñito.

    Ella gemía y se estremecía cada vez que le rozaba mi lengua por su rajita, le separe un poco las piernas y logre tener más visión de su sexo. Yo separaba lo más que podía su braguita color rosado, ella me agarraba de la cabeza y me tiraba hacia sus labios, me pedía que la bese, que le muerda los labios, que le chupe las tetas y moría por que la penetre ahí mismo. Yo completamente desnudo coloque mi miembro -ya totalmente erecto y deseoso de poder poseer a Conchi- en la entrada de su coñito y el solo sentirlo ahí la hizo gemir aún más.

    -Métela ya, métela ya -me decía ella y yo sujetando muy fuerte a mi amiguito lo hacía entrar y salir de su agujero ya para ese momento inundado de placer, chorreando deseo por sentirse penetrada y muy mojada por la excitación que tenía encima.

    Se la introduje de una sola vez y no fue nada difícil ya que solo se resbaló, solo se introdujo, me tiré sobre su pecho y le comía los labios, ella me arañaba la espalda y solo pedía “más, más, mas por favor, no te detengas cariño, dame placer, ufff que rico, ohhh joderrr como me pones, ah que riicooo”. Yo movía despacio las caderas para no salirme del ritmo que teníamos, ella se movía y con su pelvis me cogía hacia arriba y eso hacía que mi pene le rozará la parte de su clítoris y la ponía como una moto, que delicioso poder estar dentro de Conchi y sacarle todos sus deseos jugosos, como gozábamos.

    Estuvimos así varios minutos y ella me dice quiero terminar sii cariño, pero tú no termines aún que te mato. Se puso a 4 patas y me tiré sobre su culo blanco y marcado por las bragas que llevaba puesta, moví a un lado aquella prenda y busqué su coñito, la penetre y soltó un gemido largo y pausado seguía caliente y chorreante de placer, empezamos con el vaivén, yo bien prendido con mis dos manos de sus caderas y cada corto tiempo se la empujaba hasta el fondo sin previo aviso, creo no le gustaba lo salvaje y me dediqué a follarla despacio nada más, creo lo disfrutaba mucho y seguimos en ese ritmo hasta que sentí un apretón de su vagina en mi verga y vi como su espalda se quebraba por las vibraciones de algo que le estaba pasando, sus manos no dejaban de arañar la tela que cubría su cama y le escuché un ahogado grito contra la almohada que tenía cerca de su boca, yo seguí penetrándola despacio detrás de ella, quería que terminara bien, que lo disfrutará, no sabía si era así de intensa o el tiempo que llevaría sin echar un polvete.

    No saque mi verga de su coñito y empezamos nuevamente el ritmo vaivén ahí, vaivén ahí, yo estaba ya muy excitado, aguantando las ganas para no terminar y pensando ya en poder correrme cuando ya estando a punto, siento otra vez ese ajuste de su vagina en mi verga, oh que sensación más rica, me corrí dentro sin decirle nada y solo le escuché un ohhh y sus manos no dejaban de rasgar las sábanas, fuimos cayendo lentamente juntos hacia el colchón, no quería sacar mi verga de su coñito y ambos aún con los temblores que da haberse corrido nos quedamos tirados, yo encina de ella y ella sobre sus pechotes, quedamos unos largos minutos en su cama.

    Después de eso, ya cuando mi pene perdía tamaño y grosor y por el efecto se desprendió del coñito de Conchi. Nos besamos en los labios y ella decidió que hasta aquí nomas habíamos llegado y eso era todo, ya que tenía, según entendí pareja o algo así y que no podría estar tranquila en una situación incómoda. Le pedí que esta no sea la última vez Conchi.

  • ¡Qué rico coge!

    ¡Qué rico coge!

    Mientras nos encontrábamos desnudos en mi cama, yo besaba sus pies, pero al mismo tiempo me preguntaba ¿Por qué estamos aquí?, ¿Por qué no puedo dejarla?, y es que no era como que no tuviera más opciones sexuales, pero ya me había vuelto adicto a sus jugosos encantos.

    Estela tal vez pasaba por lo mismo ya que de ser todo prohibido y pasional, parecía ya algo formal y como no iba a serlo, prácticamente todos los fines de semana estábamos encamados, yo no veía a nadie y ella ya no se acordaba de su pareja, ¡éramos amantes!

    Honestamente eso no me importaría, el problema aquí es que ella estaba por casarse, ya vivía con su pareja, pero lo formalizaría a finales de ese año.

    Mi lengua recorría sus piernas, al llegar a sus ingles un pequeño gemido salía de ella, ¡uhm! pero que delicia era besar sus ingles, poco a poco llegaba a su vagina, húmeda y lista para ser devorada por mí, la abría con suavidad y lamia sus labios, mi lengua en forma de taco entraba suavemente hasta juguetear con su clítoris, mis manos acariciaban su abdomen y subían hasta apretar sus pezones duritos

    E: ¡Que rico, uhm!!!

    T: ¡Me encanta tu cuerpo!

    La puse pecho tierra y comencé a besarle su espalda mientras mis dedos jugaban su clítoris, mordía su cuello con suavidad, mi lengua saboreaba su espalda mientras mi mano húmeda por su excitación, entraba y salía de ella.

    Recorrí con mi lengua ese rico par de nalgas, que no eran mías, que prácticamente ya tenían dueño, pero aun así me daba la oportunidad de gozar.

    E: ¡Ah, penétrame ya!!

    T: ¿Corazón la deseas ya?

    E: ¡Sí! ¡Dámela!

    La acomodé en posición fetal o cucharita, comencé a penetrarla suavemente, ella mordía mi mano mientras yo apretando sus nalgas, comenzaba a moverme rápido, ella también se movía, movía la cintura mientras mis manos apretaban sus pechos, ¡dios! estaba loco por su cuerpo, su hermoso y apetecible cuerpo!, le levante la pierna y se la dejaba ir más a fondo.

    Acariciaba sus muslos, le apretaba los pezones, continuaba moviéndome rápido y suave al mismo tiempo, sus gemidos y precipitaciones me excitaban más, tenía que aprovechar antes de que no pudiera tocarla nuevamente.

    E: ¡Uhm! Tyson así, uhm!!

    T: ¡Coges riquísimo!!

    E: Tú también coges delicioso bebe, ¡me vuelves loca!

    Sin sacársela ella se puso a cabalgar invertidamente, yo acariciaba sus piernas y su espalda mientras veía como sus nalgas se movían en mi pelvis, ella cabalgaba de forma exquisita, me tomaba de la mano para agarrar más fuerza y moverse más y más, yo gozaba acariciándole el clítoris mientras ella gemía como perra en brama.

    E: Amor que duro estas!

    T: ¡Muévete! ¡así que rico!

    E: ¿te gusta?

    T: Me encanta, mueve tus nalguitas, muévete.

    La excitación estaba a tope sus movimientos cargaron mis bolas y comenzamos juntos a chorrearnos, mi leche llenaba su concha que escurría de placer.

    E: Ah!! que rico papi!

    T: ¡Nena!! ¡Uf!!

    Ella me acostó en la cama y me empezó a hacer un oral, me limpiaba desde mis testículos hasta la punta de mi verga, yo acariciaba su cabeza y tomaba fotos del momento, ¡ella un poco negada por las fotos mordía con suavidad mi verga lo cual la hacía ponerse dura nuevamente!

    E: ¡No! ¡fotos no!

    T: Pero porque, ¡son solo para mí!

    E: Es que si las pierdes, ¡no quiero que él las vea!

    T: Jajá se las enseñaría yo, ¡para que vea como se te debe de tratar jajá!

    E: ¿Así? y si tu mujer se entera!

    T: Jajá, ¡yo soy soltero mi amor!

    Mi verga se endureció conforme la charla avanzo y con fuerza la puse en cuatro mientras seguía fotografiando el momento, se lo empecé a introducir nuevamente, ella gemía y me pedía que no le tomara fotos, pero el placer de tenerme dentro de ella, poco a poco la hizo ceder, pase de las fotos a tomar video, mi tranca la penetraba casi entera ella gemía y babeaba del placer, yo me movía más y más duro sin dejar de grabar el momento.

    E: ¡Uf así! amor me matas!

    T: ¡Si nena gózala! y mira la cámara!

    E: ¡Agh!! ¡No, no me grabes, ah!!

    T: ¿Qué? ¿No quieres verte como gime, como gozas eh? no quieres que vea como te hago mi perra como él no puede!

    E: ¡Agh! ¡No digas eso! solo cógeme!

    E: ¡Como digas mi perra!

    Se la saque y la empine lo más que pude y con una gran violencia le penetre su anito, uf, era estrecho incluso me lastimo mi verga, pero eso no impediría que ella fuera empalada por mí y quedara registrado en video.

    No era la primera vez que le hacía anal, pero la adrenalina de ese día me tenía en el cielo, oírla gritar y grabarla me ponía más en brama.

    E: ¡Ah me duele!

    T: Eso mi amor, ¡grita aúlla como loba! eres mi loba!

    E: ¡Ah! ¡si! ah! ¡duro!

    T: ¿La quieres dura mi perra? así! eh tómala, ¡tómala toda mi perra!

    E: ¡Dios! me duele, ¡pero me gusta!

    T: ¡Si que rico! ¡mira la cámara! y repite lo que dijiste

    E: Me duele, ¡pero no me la saques papi! empálame toda!

    Eso me excito demasiado, comencé a embestirla salvajemente de hecho deje la cámara a un costado y con mis dos manos apretaba sus caderas, le daba de nalgadas le jalaba el cabello, ella movía sus caderas y gemía, sentía como estaba escurriendo, sabía que ella ya estaba en otro orgasmo, ¡dios!

    Me estaba volviendo adicto a su sexo, eso no era bueno, pero no me importaba al sentir como se orgasmeaba de placer y aunque tarde o temprano todo terminaría, en ese momento solo disfrutaba de su rico culo.

    E: ¡Ah! ¡Amor! me vine! ¡Qué rico!

    T: ¡Si nena! ¡Tómala! toma mi verga!

    E: ¡Agh!! Si lléname mi ano por favor!

    T: ¡Si perra te doy tu leche!

    E: ¡Dame leche! ¡Dámela!

    T: ¡Toma! uf! ¡mi amor! uf!

    Comencé a chorrear como manguera, ella gritaba y gemía mientras su ano estaba lleno de mí, yo me quedé pegado a ella como perro, descargando mi semen en su estrecho y delicioso ano.

    T: ¡Ah! ¡nena! que rico culo!

    E: ¡Ah! ¡Que cliente! papi dame leche!

    T: ¡Ah! tómala! ¡es tuya nena!

    Ambos nos quedamos inmóviles y pegados como perros, el orgasmo fue maravilloso, no importaba en ese momento que ella estuviera comprometida o que yo buscaba a alguien más solo disfrutábamos el momento.

    Nos recostamos un rato, unos minutos después ella comenzó a vestirse, su hombre ya la estaba llamando, nos despedimos con un pasional beso, y mi cabeza solo visualizaba el final de esto.

    Tyson.

  • Despertar ante el deseo

    Despertar ante el deseo

    En estas horas de insomnio donde tu recuerdo acude irremediablemente, en donde te imagino en una videollamada cargada de erotismo, plena de deseos cumplidos al instante, plagada de palabras que dejan ver esa carga de placer que te provoca mirar unos senos deliciosos, movimientos incitantes, escuchar palabras provocativas, jadeos de placer al solo imaginarte cerca, con esa erección que se antoja lamer, recorrerla extasiada en la promesa de una rica penetración en un espacio lubricado que te enseñen y desees probar con tu lengua antes de poner la punta y dejarla deslizar para escuchar ese grito de gozo…

    Me provoca imaginarte y despierto mojada y con ganas de que sea yo la que te goce, que sea yo la que te provoca al máximo, que sea a mí a la que le pides abra sus piernas y se acaricie para ti y pensando en ti…

    Eres parte de mis sueños eróticos, parte de esos deseos que van más allá de solo desvestirte, que reflejan las ganas que tengo de tenerte dentro de mí, dejando que sean tus manos las que me recorran, tu lengua la que me provoque hasta no poder más y suplicar que me penetres. Que sean tus labios en mis pezones, chupándolos mientras me penetras para moverme a mi gusto…

    Escucharte gemir ante esos movimientos cadenciosos que me hacen gritar y me inclinan a besarte, atrapar tu lengua en mi boca para después sentirla en mi cuello y escuchar cómo me dices que te fascina cogerme, que te goce. Pero estás en las líneas de otra…

    Me pierdo entre mis manos…

    Mi mente no te puede apartar estando en la boca de otra.

    Te imagino y no quiero, sin embargo más te deseo, más te siento aquí y ahora.

    Mi cuerpo responde a mis caricias y la imaginación lo prende, siento esa descarga incontenible de energía explosiva que provoca gemidos de satisfacción imparables, te gozo pleno también y corre esa sensación sobre todo mi ser sin dejar rincón sin sentido, sin explosión primitiva de placer exquisito, es un instante maravilloso donde estás presente para sentir esas ganas contenidas, ese flujo lubricante que hace más deliciosa la experiencia…

    Al final, solo queda en el aire la imagen de tu recuerdo y tu gemir en la memoria.

  • Mis aventuras con Srita Annonima (5): Rápido

    Mis aventuras con Srita Annonima (5): Rápido

    Apenas vi tus correos, lo siento tengo que activar las notificaciones del correo, pero tu foto me encantó.

    Entro a tu oficina mientras tienes la cámara apagada, alzo tu falda, rompo tus panties, me estorban y te penetro con fuerza mientras con tus manos tapas tu boca para no gemir y que se escuche por el micrófono.

    Aceleró las embestidas, tomo tus senos sobre tu blusa y los estrujo, mientras empiezas a menear con fuerza la cadera, una de mis manos va hacia tu cabello y comienzo a jalarlo hacia atrás, tu orgasmo llega rápido, el mío lo acompaña…

    Rápidamente recompones tu cabello, me quito del campo de visión de la cámara, apenas te ves despeinada, me miras con ojos de lujuria y algo de furia por hacer algo tan riesgoso.

    Mientras acomodo mi pantalón te mando un beso y salgo de la habitación sin que nadie me vea.

  • Esclavo de ti mismo (Cap. 17) Sexta cacería: Disco hipnótico

    Esclavo de ti mismo (Cap. 17) Sexta cacería: Disco hipnótico

    James Slater estacionó su volvo en el aparcamiento de la revista 515. Rio para sus adentros, pues él era después de todo, un muy altamente entrenado guardaespaldas y agente de seguridad, no un modelo. Pese a ello, no habían sido pocas las ofertas que en ese rubro había tenido a lo largo de los últimos años.

    James cerró de un portazo y caminó hacia el ascensor, aún sin estar muy convencido de todo aquello, pero volvió a sonreír divertido. Salir en la portada de la más prestigiosa revista de la ciudad, en realidad lo pondría en un elevado estándar y la publicidad no le vendría mal a la empresa. Era parte de la campaña de márquetin de Marcus y todos habían estado de acuerdo con que él fuera la imagen de la compañía y la sesión fotográfica haría maravillas para la contratación de nuevos clientes.

    -James, hola. ¡Excelente!, ¡Todo un sex simbol!-

    Dijo la voz de Alfonso a sus espaldas.

    -Ah, hola. Bueno, sí voy a convertirme en la imagen de Exlibris Seguriti, debo conquistar a las nenas ¿no lo crees? Después de todo hoy en día las mujeres emprendedoras son las que pagan mejor la seguridad.-

    Replicó James mientras se giraba y estrechaba la mano de su jefe.

    -Ya lo creo. Esta campaña de publicidad ha sido muy exitosa. Sabes, tenemos varios contratos en puerta y luego de la cena de beneficencia que Marcus dará el domingo y de la entrevista de hoy, nos pondremos a la cabeza de la rama. Ven vamos, el editor y el equipo de fotografía ya nos esperan.-

    Aseveró Alfonso a la vez que las puertas del ascensor se abrieron.

    James entró después de él y observó que el castaño programaba el piso catorce. -¿Estás bien?, veo que traes los ojos un poco rojos.-

    Inquirió James al percatarse del carmesí en las pupilas de Alfonso.

    -¿A esto?, no es nada. Bueno, la verdad es que ayer salí con Shantal y ya sabes. Fuimos a un club, bebimos bastante y tuvimos una noche más que productiva.-

    Explicó Alfonso entre risas.

    -¡Vaya, pensé que habías roto con ella!, ¿desde cuándo volvieron?-

    Cuestionó James con curiosidad.

    -No volvimos. Ayer la encontré cerca de la oficina y la invité a tomar una copa. Creo que aún hay algo de pasión entre nosotros. La verdad es que es lo único que hay ¿me entiendes?-

    Explicó Alfonso entre risas.

    -Si, ya lo creo. Últimamente he tenido muchos incendios que apagar.-

    Respondió James al doble sentido.

    Las puertas del ascensor se abrieron y ambos hombres entraron a un atestado y elegante vestíbulo, en el que varios reporteros, secretarias y visitantes se atravesaban en el paso unos contra otros.

    -Alfonso, James, ¿cómo están?, Crichton ya los está esperando.-

    Saludó Marcus con entusiasmo, mientras se aproximaba a los dos.

    -¡Marcus!, no sabía que estarías en esta sesión.-

    Dijo James con sorpresa.

    -¡Claro!, yo soy el nuevo director de publicidad de Exlibris Seguriti, es lógico que acuda.-

    Afirmó Marcus divertido.

    -Vaya, me perdí de muchas cosas, ¿verdad?-

    Exclamó James extrañado.

    -Bueno estuviste en ese contrato con Kronowere y luego en el diplomado de balística. Hemos tenido algunas mejoras. Mañana haremos una junta y te informaré.-

    Replicó Alfonso al tiempo que seguía a Marcus hasta una puerta de cristal al fondo del vestíbulo.

    Los tres hombres ingresaron a un gran estudio, en el que un grupo de personas instalaban cámaras de video y hacían ensayos fotográficos, mientras probaban con varios fondos en una pantalla verde.

    -Alfonso, Marcus. ¿Y tú debes ser James?-

    Preguntó un hombre de unos cuarenta años, que estaba próximo a la puerta.

    -Así es Crichton, él es mi mejor elemento. Perfecto para el artículo y nuestra campaña de márquetin.-

    Respondió Alfonso mientras le daba la mano al editor.

    -Si, ya lo creo que sí. Un gusto James, he oído mucho de ti-

    Afirmó el hombre a la vez que apretaba la mano del guardaespaldas.

    -Cosas buenas, ¿espero?-

    Inquirió James.

    -De hecho te vi pelear en el torneo de artes marciales del sureste el año pasado. ¡Soy tu admirador!, sobre todo desde que me hiciste ganar mil dólares.-

    Dijo Crichton entre risas.

    Alfonso y James soltaron una carcajada satisfechos. -Sí, fue un torneo difícil. Hércules, Nataku y yo las vimos duras, tanto que la final quedó entre nosotros.-

    Afirmó James entre orgulloso y divertido.

    -Bueno, todo está listo para la sesión fotográfica. Si les parece primero vamos con eso y luego con la entrevista.

    Declaró Crichton.

    -Me parece bien, ¿y a ti James?-

    Preguntó Alfonso.

    -Estoy de acuerdo, listo para modelar ¿a dónde me quieren?-

    Aseguró James con sorna.

    Una mujer fotógrafa tomó a James y a Alfonso del hombro y los condujo hasta el otro extremo del estudio para iniciar con la sesión.

    -Vaya Marcus, ¡los dos son muy ardientes!-

    Dijo Crichton en un murmullo para evitar ser oído por la gente del estudio, aunque con una mirada cargada de lujuria.

    -Así es-

    Respondió Marcus con sequedad

    -¿En verdad Alfonso está?-

    Preguntó Crichton en un susurro.

    -Sssh. Ya te dije que sí. El domingo los presentaré a todos incluidos James y Nataku. Después del show escucharé ofertas y si estas son generosas, pactaremos un buen negocio.-

    Afirmó Marcus discreto.

    -Te anticipo que yo ofertaré por James, me encanta. Y en ese traje. ¡Oh vaya!-

    Indicó Crichton.

    -Espera a verlos bien a todos, quizás cambies de opinión.-

    Aseveró Marcus lascivo.

    -Quizás sí. Alfonso también es un macho digno para ofertar.-

    Sonrió Crichton cómplice y sin despegar la vista de los dos fuertes guardaespaldas.

    La sesión fotográfica y la entrevista duraron aproximadamente dos horas, en las que Marcus se deleitó al contemplar a su séptima y más jugosa presa. James era una de sus víctimas más codiciadas y pensó en la noche que había planeado para ambos. Con él guardaba la fantasía de celebrar una escena más privada y romántica, en otro ambiente, donde pudiera conquistarlo, tal como lo hizo con Alfonso. Deseaba cazarlo sin apoyo de su harem y ya contaba con una estrategia.

    -Listo, terminamos.-

    Dijo James algo cansado por la larga entrevista y sesión fotográfica.

    -¡Estuvieron excelentes!, enserio. Este número de 515, con dos hombres como ustedes ¡será un boom entre nuestro público femenino!-

    Comentó Crichton sin dejar de desvestir a James y Alfonso con la mirada.

    -¿Cuándo saldrá la edición?-

    Inquirió Marcus entre un fuerte carraspeo.

    -O sí, sí. Mañana estará lista, se los aseguro.-

    Confirmó el editor.

    -Vale, fue un placer salir en tu revista, ¿tú también estarás en la cena de Marcus el domingo?-

    Cuestionó James con cortesía.

    -Si, claro, no me la perdería por nada del mundo.-

    Respondió Crichton tras dirigirle una mirada cómplice a Marcus.

    -Vale, será un placer encontrarnos por allá. No deseo ser grosero, pero quedé en ver al jefe de recursos humanos de Kronowere para que me entregue el cheque a las 2.00. ¿Vas a querer que vaya a la oficina por la tarde Alfonso?-

    Cuestionó James al castaño.

    -No, no. Mañana nos veremos a las diez para ultimar detalles y allí te informaré de todo. Tómate la tarde libre.-

    Indicó Alfonso, luego de estrechar la mano de James.

    -Un gusto Crichton, te veré el domingo. Y gracias por todas las atenciones, fue un placer darle a tu equipo esta entrevista.-

    Aseguró James, al despedirse del editor.

    -El placer es mío James, nos veremos en la cena de beneficencia y tendremos más oportunidad de conversar.-

    Contestó el editor, aunque no sin antes dedicarle una mirada insinuante al guardaespaldas.

    -James, ¿irás hacia el centro?-

    Preguntó Marcus, a la vez que recogía su maletín.

    -Si, ¿quieres un aventón?-

    Devolvió James con tono amistoso.

    -Si, voy a ver a un cliente a la calle Halliwell, si puedes dejarme en la rotonda estaría perfecto.-

    Respondió Marcus.

    -Claro, está bien. ¿Vienes Alfonso?-

    Cuestionó James al castaño.

    -No, bajaré a al séptimo piso, tengo una cita con la gente de Bogue para los pagos restantes de Hércules y Sergio después de la semana de la moda.-

    Afirmó Alfonso, aunque antes compartió una breve mirada con Marcus que a James le pareció sospechosa, mas decidió ignorarla.

    -Vale, nos vemos entonces.-

    Dijo James al despedirse finalmente de Crichton y Alfonso.

    Marcus y él se encaminaron hacia el vestíbulo y los ascensores. -¿Veo que Alfonso y tú han hecho una buena amistad?-

    Preguntó James cuando estuvieron asolas dentro del cubo del elevador.

    -Si, hemos compaginado bien. Me gusta trabajar con ustedes, llevaremos a Exlibris Seguriti a un nuevo futuro.-

    Respondió Marcus con una voz misteriosa y una mirada torva.

    Tras un minuto el ascensor corrió sus puertas y ambos se encaminaron de vuelta al volvo de James. El guardaespaldas usó el mando a distancia para alzar los seguros y Marcus subió al asiento del copiloto, sin embargo antes de que James pudiera acomodarse en su sitio, el publicista extrajo un objeto de su maletín, el cual levantó en sus manos.

    -¡Voltea James!, ¡mira esto!-

    Dijo Marcus al guardaespaldas, que en ese momento cerraba la portezuela del conductor.

    -¿ Pero qué es eso?… Ah, es, uno de esos, discos que hipnotizan…

    Respondió James a su propia pregunta con una voz pausada y cadenciosa, mientras su mirada quedaba fija en el objeto, su rostro se volvió completamente ausente, los brazos le cayeron pesados a los lados de su cuerpo y sus músculos se pusieron totalmente rígidos.

    Marcus sostenía delante de la cara del guardaespaldas una especie de disco giratorio, hecho con cristales que destellaban luces de colores muy atrayentes, el cual creaba remolinos fluorescentes que se reflejaron instantáneamente en las pupilas de James.

    -Te escucho… Tus deseos son órdenes…-

    Dijo James en un tono carente de emociones e incapaz de apartar la vista de los remolinos destellantes del disco giratorio.

    -Bien, pon atención. Quiero que cada vez que escuches la frase “Duro como tablón”, pero cuando la escuches de mi voz y sólo de mi voz, entres en un profundo trance, aún más profundo del que te encuentras ahora, completamente ajeno a todo lo que ocurra a tu alrededor, profundamente dormido y te hallarás totalmente bajo mis órdenes. ¿entiendes?-

    Inquirió Marcus con su característica voz aterciopelada.

    -Ssi… Cuando escuche la frase “Duro como tablón”, pero cuando la escuche de tu voz y sólo de tu voz… Entraré en un trance profundo, aún más profundo del que me encuentro ahora… Completamente ajeno a todo lo que ocurra a mi alrededor… Dormido profundamente… Y me hallaré totalmente bajo tus órdenes…-

    Aceptó James con su voz perdida y los remolinos reflejados en el azul de sus pupilas.

    -Bien. Igualmente, cada vez que de mi voz y sólo de mi voz escuches la frase “Sin camisa”, te sacarás la camisa y caerás completamente hipnotizado, profundamente dormido, aún más de lo que te encuentras ahora y estarás bajo mis órdenes. ¿Comprendes?-

    Volvió a cuestionar Marcus.

    -Si. Cada vez que de tu voz y sólo de tu voz escuche la frase “Sin camisa”, me sacaré la camisa y caeré hipnotizado… Profundamente dormido… Aún más de lo que me encuentro ahora… Y estaré bajo tus órdenes…-

    Admitió James cautivado por el trance generado por el disco giratorio.

    -Bien, eso es. Escúchame, pon atención. Quiero que respondas a mis preguntas ahora y hagas lo que voy a pedirte. ¿De acuerdo?-

    Inquirió Marcus sin dejar de sostener el disco delante del rostro de su presa.

    -Si… Te escucho… Responderé a tus preguntas, ahora… Y haré lo que me pidas…-

    Contestó James complaciente e indefenso ante aquel trance.

    -Bien. ¿tienes pensado salir con alguna mujer esta noche?-

    Cuestionó Marcus con voz curiosa.

    -Si… quedé de ver a Damarina en su casa a las 8.00… Vamos a ir a bailar y tendré sexo con ella… Pienso invitarla a mi apartamento…-

    Respondió James sin oponerse a la voluntad de Marcus.

    -Bien, en cuanto acabe tu reunión con la gente de Kronowere, quiero que la llames y canceles. Dile que Alfonso te encomendó preparar logística para el evento del domingo. Quiero que le canceles y seas cortante. No quiero que concretes nada con ella. De hecho le dirás que no quieres volver a verla.-

    Solicitó Marcus.

    -Si… La llamaré y cancelaré… Le diré que trabajaré en la logística del evento del domingo… Seré cortante y no concretaré nada con ella… Le diré que no quiero volver a verla…-

    Atinó James a obedecer la sugestión.

    -Eso es, perfecto. En cuanto acabe tu reunión con Kronowere, quiero que vayas y compres ropa nueva. Cómprate un traje Armani, el más elegante que puedas encontrar. Quiero que compres también zapatos nuevos, los que más te gusten pero que sean de buena marca. También cómprate un bañador de color azul. ¿de acuerdo?-

    Cuestionó Marcus.

    -Si… Después de la reunión con Kronowere, debo ir a comprar ropa nueva… Un traje Armani… El más elegante… Zapatos nuevos, los que más me gusten… Pero que sean de buena marca… Y un bañador azul … Si…-

    Confirmó el guardaespaldas la instrucción.

    -¿Sabes cocinar James?-

    -Si…-

    Respondió con voz monocorde, cada vez más sumergido en la hipnosis a causa del disco que no paraba de girar.

    -Bien, eso me encanta. También quiero que compres todo lo necesario para preparar los platillos más elaborados, deliciosos y afrodisiacos que se te puedan ocurrir. Quiero que prepares en tu apartamento una escena romántica, con champaña fría y burbujeante, velas aromáticas, un ramo de rosas rojas y una cena espectacular. Compra todo para ello. ¿Entiendes?-

    Preguntó Marcus con voz sensual.

    -Si… Compraré todo lo necesario para preparar los platillos más elaborados, deliciosos y afrodisiacos que conozco… Prepararé en mi apartamento una escena romántica con champaña fría y burbujeante… Un ramo de rosas… Velas y una cena espectacular… Si…-

    Volvió a acatar la sugestión de Marcus sin oponerse.

    -Bien. Quiero que cuando tengas la cena lista, te bañes. Después deberás vestirte con la ropa nueva que comprarás. En lugar de ropa interior te pondrás el bañador. Y deseo que te perfumes y arregles de la manera más fabulosa que se te pueda ocurrir. ¿Entiendes?-

    Pidió Marcus ya excitado al imaginarse la noche que estaba por venir.

    -Si… Cuando termine la cena, me bañaré… Después me vestiré con la ropa nueva que compraré… Debo ponerme el bañador en lugar de la ropa interior… Después me perfumaré y arreglaré de la manera más fabulosa que se me pueda ocurrir… Si…-

    Aceptó James esa nueva indicación.

    -Perfecto. Cuando ya estés vestido y arreglado, te sentarás en el sofá de la sala. Te encontrarás ajeno a todo, únicamente atento al sonido del interfono de la calle. Abrirás a quien toque sin preguntar y volverás a tu sopor hasta que escuches que yo subo al pent-house. ¿entiendes?-

    Inquirió Marcus.

    -Si… Cuando ya esté vestido y arreglado, me sentaré en el sofá de la sala… Estaré ajeno a todo… únicamente atento al sonido del interfono de la calle. Abriré a quien toque sin preguntar… Y volveré a mi sopor hasta que te escuche subir al pent-house…-

    Confirmó James sin dejar de girar su cabeza en exacta imitación del disco.

    -Bien. Cuando me escuches entrar, te levantarás, tomarás el ramo de rosas, me lo entregarás y me besarás en la boca. ¿Entiendes?-

    Volvió a cuestionar Marcus.

    -Si… Cuando entres me levantaré… tomaré el ramo de rosas, te lo entregaré… Y…-

    Admitió parcialmente los deseos extraños de Marcus, aunque su naturaleza heterosexual se resistió a sucumbir a la orden del beso.

    -No, cuando yo entre, te levantarás, tomarás el ramo de rosas, me lo entregarás y me besarás en la boca. Repítelo completo.-

    Dijo Marcus excitado por aquel inesperado destello de rebeldía.

    -Si… Cuando entres me levantaré… Tomaré el ramo de rosas… Te lo entregaré Y yo… Hmmm… yo…-

    Se interrumpió James, confundido e inconforme por tener que asumir aquella primera orden homosexual.

    Marcus apretó un botón en la base del disco y este incrementó su destello y la velocidad de sus giros . -Te levantarás, tomarás el ramo de rosas, me lo entregarás y me besarás en la boca. Dilo.-

    Recalcó Marcus una vez más la sugestión.

    James comenzó a mover la cabeza en un esfuerzo por seguir e imitar los giros del disco, mientras los remolinos abarcaban esta vez toda la superficie de sus ojos. -Si… Cuando entres me levantaré… Tomaré el ramo de rosas… Te lo entregaré… Y te besaré en la boca… Si… Te besaré en la boca…-

    Confirmó la sugestión al fin el hipnotizado guardaespaldas.

    -Vale, vale, excelente. Ahora quiero que todo esto se grave en tu subconsciente. Voy a despertarte. No recordarás que te tuve hipnotizado, pero todas estas órdenes quedarán implantadas en tu mente y las cumplirás al pie de la letra, ¿entiendes?-

    Indicó Marcus aquella sugestión final, mientras apagaba y guardaba el disco giratorio de vuelta en su maletín.

    -Si… Vas a despertarme… No recordaré que me tuviste hipnotizado… Pero todas las órdenes las llevaré en la mente y las cumpliré al pie de la letra… Si…-

    Afirmó James aún con la mirada perdida.

    -Bien, contaré hasta tres y despertarás. 1, 2, 3 ¡Despierta ya!-

    Terminó Marcus el trance con un sonoro chasquido de sus dedos.

    James parpadeó desconcertado por unos segundos sin saber que había ocurrido. -¿Qué quieres que mire?-

    Preguntó confundido y algo mareado por los efectos del disco hipnótico.

    -Ah, sólo que ya es tarde. Salimos de la revista más tarde de lo que creíamos. Debes acelerar, o de lo contrario, ni tú, ni yo llegaremos a nuestros compromisos.-

    Dijo Marcus con sorna.

    -James observó el teléfono y comprobó que Marcus llevaba razón. -¡Joder!, estás en lo cierto. Abróchate bien el cinturón, ¡voy a darle, tenemos quince minutos!-

    Exclamó James, al tiempo que encendía el auto y activaba la marcha.

  • Cogiendo con la mejor amiga de mi ex novia

    Cogiendo con la mejor amiga de mi ex novia

    Este relato me pasó en el 2018, llevaba unos meses de haber terminado con mi ex novia, yo tenía un negocio de artículos publicitarios, un día en Facebook me contactó la amiga de mi ex, pidiendo que le hiciera una taza personalizada, no me negué, me dijo que la entrega sería en su casa.

    Al llegar a su casa me invita a pasar, le entrego su taza y le digo que son $60, a lo que me dice “claro, apenas voy a comer quieres una pizza” y acepté, en eso me dice “te molesta si me pongo cómoda?”. Se empieza a acercar a mí para decirme “cógeme, soy una puta y mi amiga al contar cómo te la cogías me prendía”.

    Acepté, nos empezamos a besar, yo le quité su blusa me fui por esas tetas pequeñas, pero ricas, las mordía, ella jadeaba, mis manos fueron a su vagina y empecé a dedearla. Se puso loca, me aventó a la cama, me desabrochó y sacó mi verga para lamerla como loca, se comía mis huevos.

    De repente se subió en mí empezó a decirme “así cabrón, cógeme” me prendió, la puse en 4 y con nalgadas y penetradas tuvo varios orgasmos hasta que nos venimos juntos.

    Esta es la primera vez que tuvimos sexo.

  • Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien? (Parte 2)

    Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien? (Parte 2)

    Al otro día me desperté con un dolor de cabeza espantoso, había sido de las peores resacas que había tenido en mi vida, moral y física, ahora todo parecía tan real, ella viendo esa enorme verga, nosotros gimiendo a todo volumen, ella admitiendo que quería la verga de Randal, ellos besándose y el tocando el lindo culo de mi novia.

    Me sentí terrible, por ella, por mi, por lo que dirían los demás, por lo que podría suceder. Yo era del tipo “normal” o incluso celoso según a quien le preguntaras, ¿por qué carajos la empujé a eso? Obtuve sexo de increíble calidad, pero, ¿valió realmente la pena? ¿Qué pensaría ella ahora? Jamás habíamos tenido charlas así. Lo hice por el alcohol o ¿algún sentimiento subconsciente estaba escondido en mí?

    Decidí no pensar y fui por agua mineral para ambos, caminé hacia donde solíamos poner todo, Randal estaba sentado abrazando a Gabriela platicando con Fausto y reían, “¡hey! Que tal la resaca, ¿eh? jajaja” dijo Randal riendo a modo de saludo, saludé a todos riendo, tomé el agua y me fui, por fortuna parecía que no había ningún tono raro ni incómodo, ni nada. Randal ni siquiera preguntó por mi novia.

    Regresé y desperté a mi linda novia, ella seguía desnuda, ella se vestía de inmediato y se ponía su pequeño bikini negro de nuevo. Tomábamos el agua y ella me agradecía, platicábamos cualquier cosa, parecía que teníamos miedo de enfrentar el tema, pero ella habló sobre el elefante en la habitación…

    Alejandra: ayer nos pusimos súper ebrios jajaja –decía evidentemente nerviosa, sin mirarme a los ojos e intentando restarle importancia

    Yo: ¡ya sé no mames! La cabeza me duele un chingo –dije riendo también

    Alejandra: ¡a mí también! ¡Jajaja! –ella me decia nerviosa, luego un pequeño silencio incomodo, ella prosiguió sin verme a los ojos aún – ¡eres un pinche pervertido! ¡JAJAJA! – su risa era notablemente falsa y nerviosa, era un obvio intento de hablar del tema

    Yo: ¡tú eres la pervertida! ¡Ustedes se besaron súper cabron! –dije nervioso y riendo, ella reía como loca y me besaba suavemente, la cosa se ponía sería y nos tranquilizábamos, parecía que ninguno de los 2 estaba enfadado

    Alejandra: ayer dijimos cosas muy locas… -decía viendo su vaso sin verme

    Yo: bueno… estábamos cachondos y ebrios, es todo –dije intentando tranquilizarla

    Alejandra: exacto, ¿verdad? Solo locuras del momento –decía riendo con un tono de desinterés, obviamente forzado

    Yo: obviamente, yo sé que tú no eres así… -ella asentía, tomé aire y me aseguré de que se entendiera lo próximo que diría– ni yo quisiera algo así –dije buscando desesperadamente dejarle claro que yo no quería algo así, pero no quería ponerme súper serio o celoso “en serio”, pero si quería desesperadamente que ella me diera la razón, me sentía presa del pánico y celoso de solo imaginarla con Randal, me sentía tan idiota por haber hecho lo que hice

    Alejandra: ¡claro que no! Yo jamás haría algo así, yo te amo, y a ese tarado ni lo conozco –dijo ella, y parecía tan sincera que me tranquilicé por completo

    Nos besamos, nos dijimos que nos amábamos, me disculpé por hacer que se besara con él, ella se disculpó por haberlo hecho y juró que fue por el alcohol, yo le dije que le creía y que no había nada que disculpar, me disculpé por lo que dije la noche anterior mientras follábamos, ella se disculpó también, nos disculpamos por todo, una charla sincera de reconciliación donde irónicamente ambos nos disculpábamos con el otro sin estar realmente enfadados ninguno de los dos, parecía que ambos estábamos nerviosos por la posible reacción del otro, y ambos estábamos tranquilos por ver qué todo estaba bien, una extraña situación en la que ambos nos sentíamos culpables con el otro.

    Charlamos un buen rato con un tono serio, pero intentando restarle importancia, incluso riéndonos

    “no fue la gran cosa, solo estábamos ebrios jajaja no deberíamos beber tanto”

    “Obviamente, nosotros no somos así, nosotros nos amamos de verdad”

    Después de una hora salimos de la casa de campaña tomados de la mano como la mejor pareja del mundo, fue de esas charlas que refuerzan las relaciones, reparadoras, conciliadoras, sinceras. Caminamos directo a la mesa donde estaban Fausto con Laura y Gabriela con Randal, mi novia corrió por unas cervezas a una hielera y yo me senté entre Fausto y Randal, Randal veía sin vergüenza el lindo culo de mi novia andando por ahí, en ese momento me di cuenta de que ella no llevaba el velo negro a la cintura, solo llevaba puesto su diminuta tanga-bikini negra y no parecía tener vergüenza. “Tienes mucha suerte” me dijo Randal sin vergüenza mientras veía el culo de mi novia, y ella regresaba, yo solo asentí orgullosamente, no me importaba que el mirara, ese lindo culo era mío.

    Mi linda novia regresaba y se sentaba en mis piernas, me daba una cerveza y ella abría la otra para ella, Randal le dijo “¿y la mía? ¡Tráeme una!” Lo dijo con tono jocoso y riendo, ella rio un poco y ella parecía casi avergonzada por “su descortesía”, fue rápidamente por otra cerveza, eso no me agradó. Ella regresó, se sentó en mis piernas y le daba la cerveza a Randal.

    Comenzamos a charlar, y debido a que estábamos ahí los últimos 6 del juego, la charla giró en torno eso. Fausto se burlaba de Laura por haber enseñado las tetas, mientras la besaba y acariciaba, Randal alardeaba sobre habernos comprobado que el era enorme, mi novia incluso dijo riendo: “¡tienes la verga súper enorme! No lo podía creer neta jajajaja” él le decía que tenía un culo hermoso y todos reíamos, aunque creo que el más incómodo era yo, aunque estaba seguro de mi mismo en ese momento.

    “Wey, ¿por qué hiciste que tú novia se besara con él? ¿Estabas súper pedo o qué? jajaja” -decía el idiota de Fausto reviviendo el tema.

    “Pues no lo sé, me pareció divertido, no se wey, estaba pedo déjame en paz jajaja” -dije intentando lucir cool y reírme.

    “Y además de que tiene el culo hermoso a la vista, está bastante firme, ahora lo sé de primera mano jajaja” le decía Randal riendo a mi novia, remarcando lo de “primera mano”, burlándose por haber apretujado su hermoso culo bastante durante el beso, mi novia reía, yo no sabía que hacer o decir.

    “Estuvo divertido la neta” -Dijo mi novia al final tímidamente

    “Lo que te gustó fue mi enorme y dura verga en tu panza, no te hagas wey” dijo Randal riendo y todos explotaron en carcajadas, mi novia se ponía roja como tomate, por fortuna ella no respondió nada, solo pasamos a otro tema. Mi verga estaba confusamente dura contra el lindo culo de mi novia que seguía sentada en mis piernas.

    La tarde avanzaba y por fortuna cuando los demás se nos unían no se comentó nada del juego, todos éramos discretos. En algún punto de la tarde mi linda novia y yo estábamos charlando con Carlos, mi novia se distrajo pateando una pelota hacia Fausto y se unía al juego, Carlos se aseguraba que ella no regresara y hacia una pausa viendo hacia el juego, yo esperaba curioso que iba a decir el…

    Carlos: oye… Quería decirte algo muy vergonzoso, así que, mejor lo hago rápido… -me dijo en tono serio, casi bajando la voz, me preocupó un poco

    Yo: claro –dije con tono tranquilo, relajando el ambiente

    Carlos: mira… Ten cuidado con Randal y tú novia, ¿ok? –me dijo sin verme a los ojos, ¿él sabía algo? Él no estaba en el juego, ¡¿cómo sabía?!

    Yo: ummm jaja ¿y eso? jajaja que sucede? –se me estaba haciendo costumbre sentirme incómodo e intentar aparentar

    Carlos: mira, no es sencillo… -el me apuntaba con la mirada hacia un lugar, mi novia estaba charlando con Randal y reían, Gabriela no estaba cerca, el corazón se me hizo un puño

    Yo: solo son amigos, o sea, no me preocupa, ella apenas lo conoce –dije con seguridad en mi mismo pero quería correr a dónde estaban ellos e interrumpirlos

    Carlos: yo pensaba lo mismo con Tiffany… –él se puso serio, escuché atentamente – no quiero darte detalles, es vergonzoso amigo, pero… bueno… Digamos que los encontré en una situación comprometedora ayer por la tarde… por allá atrás, cerca de la casa del árbol… Fue duro, en serio ten cuidado, él es un pendejo, somos amigos, se supone… solo ten cuidado ¿ok?… – el me decía preocupado, torpe, casi tartamudeando, nervioso, parecía triste

    Yo: ok ok gracias we… – dije consternado

    El no dijo exactamente que sucedió y no quise avergonzarlo con los detalles, “una situación comprometedora” podría significar cualquier cosa.

    Ahora todo tenía sentido, por eso ya no había visto el enorme y delicioso culo de Tiffany cerca de los músculos de Randal, por eso ellos ya no se integraban a los juegos grupales, el viaje se había arruinado para ellos, solo se mantenían alejados, charlando de vez en cuando con alguno de nosotros.

    Carlos se fue y lo veía entrar a la cabaña con Tiffany, mientras yo veía a mi novia charlar con Randal, todo me parecía tan extremo ahora, una cosa era que se follara a Gabriela, era soltera y ella sin duda lo quería, pero otra cosa es que se anduviera (tal vez) follandose a Tiffany, el sin duda se follaria a mi novia si pudiera, ahora todo era real.

    Pensaba en mil cosas, Tiffany desnuda sentada sobre la engreída cara de Randal, luego imaginaba a mi linda novia en cuatro patas siendo follada salvajemente por ese pendejo. Los veía charlar de lejos mientras imaginaba todo esto y tenía la verga dura como el mármol. ¡¿Por qué?! Estaba tan confundido.

    De pronto me parecía que ellos 2 hablaban más seriamente, el parecía decirle algo serio y ella escuchaba atentamente y abría los ojos por completo, luego ella reía un poco mientras el seguía hablando. De pronto me invadieron de nuevo los celos, prácticamente corrí hacia ellos, ella me veía llegar y me sonreía, Randal se callaba. Tomé la mano de mi novia y la jalaba conmigo, Randal decía algo quejándose al respecto y riendo, yo solo jalaba de la mano a mi novia, ella reía nerviosa cuando veía que nos acercábamos a nuestra casa de campaña y me acariciaba la entrepierna por encima de mis shorts.

    Entramos a mi casa de campaña y yo le quitaba su diminuta tanga y la ponía en cuatro patas, su coño estaba húmedo, aunque ella estaba completamente seca, ella estaba cachonda, lamí obsesivamente su lindo y rosado coño, mientras ella me restregaba su hermoso culo en mi cara, ella gemía, deslice mi lengua hasta su hermoso y apretado ano y lamía profundamente, ella gemía mas. “Cógeme de una vez” me dijo, y parecía casi desesperada.

    Le di la vuelta, la acosté sobre su espalda, ella buscaba un condón desesperadamente y me lo daba, me lo puse de inmediato, me acostaba sobre ella delicadamente, pero la penetraba por completo, ella me tomaba con ambas manos del trasero y me empujaba dentro de ella, follabamos con un ritmo lento, le metía la verga despacio, pero por completo…

    Alejandra: te pone cachondo verme con Randal ¿eh? – me dijo viéndome a los ojos con una mirada cachonda, intentando averiguar qué pensaba yo

    Yo: si… – ni siquiera sé porque lo dije, era cierto de algún modo, pero no lo pensé, solo lo dije, como un pensamiento inconsciente, yo la follaba con mas fuerza, intentando no hacer demasiado ruido, todos andaban por ahí

    Ella gemía viéndome a los ojos sin parpadear, la noche anterior ella estaba en cuatro patas, todo era más sexual e impersonal, ahora nos veíamos fijamente mientras fantaseábamos sobre el, todo era más apasionado aunque fuera más lento y menos sucio, sentíamos la respiración del otro y podíamos vernos a la cara por completo está vez, a la luz del sol que se filtraba en la casa de campaña.

    Alejandra: se folló a Tiffany – me lo dijo directamente, viéndome a los ojos, intentando averiguar de nuevo que pensaba yo

    Yo: ¿eh? – me tomó un poco por sorpresa que ella lo dijera, no el hecho

    Alejandra: ¿te da envidia? He visto como le miras el culo – me dijo cachonda, no parecía molesta

    Yo: ¿cómo lo sabes? – manteníamos un ritmo delicado, yo entraba despacio, pero por completo, ella me acariciaba la espalda, gemía un poco y respondía

    Alejandra: el me lo dijo, se la llevó al jardín de allá atrás – yo la penetraba más fuerte, lo envidiaba tanto, la historia coincidía con la de Carlos, los encontró en el jardín cerca de la vieja casa del árbol, gemíamos más fuerte de lo que nos hubiera gustado, de nuevo fui más allá

    Yo: ¿y a ti te dio envidia? – dije viéndola a los ojos, está vez yo buscando respuesta, ella me vio fijamente y me respondió débilmente, con voz baja

    Alejandra: si… – me decía sosteniéndome del culo y abrazándome con sus piernas, nos acercábamos al éxtasis y nuestras palabras se volvieron más descuidadas y atrevidas

    Yo: deberías darle tu lindo culo – dije histérico viéndola a los ojos, quería ver su reacción, ella me veía fijamente, disfrutaba mis penetraciones, parecía pensar lo que iba a decir

    Alejandra: me dijo que me llevaría ahí también am rato… – me decía entre gemidos, yo la penetraba con tanta fuerza que los húmedos sonidos seguro nos delataban si alguien andaba cerca

    Yo: ¡¿Que le dijiste?! – le clavaba la verga por completo y ella se retorcía

    Comencé a eyacular y ella me besaba apasionadamente. Terminé derrumbado encima de ella, la actividad había sido mucho menos física que la noche anterior, pero de algún modo la pasión fue mayor y me sentía sexualmente exhausto.

    Nos quedamos unos segundos respirando histéricamente, ella me apretaba una nalga y yo me quitaba de encima de ella. No decíamos nada, solo estábamos abrazados y besándonos, ella parecía querer más, no era la dócil y cariñosa chica satisfecha sexualmente que es normalmente después de un buen polvo, parecía seguir cachonda y buscar más.

    Seguíamos acariciándonos y ella en serio parecía querer más, no dejaba de acariciar mis bolas, pero en ese momento el tarado de Fausto me llamó desde afuera, “¡Franco! ¡He wey ven!” Pensé en un segundo si pudo haber escuchado algo, pero el sonaba lejos, me tranquilicé, mi novia reía por la situación, un segundo grito me espabiló, “¿Franco? ¿Dónde estás pendejo? ¡Jajaja ven wey!” El insistía, le contesté que me diera un segundo, tomé mis shorts y salí.

    Estaban intentando prender el carbón para poner algo de carne asada, Carlos solía hacer eso, pero ya que él estaba básicamente ausente yo era el siguiente a cargo en eso. Les ayude a prender el carbón y algunos minutos después todos estábamos alrededor asando carne, bebiendo y platicando. Incluso Carlos y Tiffany estaban por ahí, pero visiblemente lejos de Randal.

    Mi linda novia estaba tomada de mi brazo y me tranquilizaba ver a Randal besándose como adolescente con Gabriela. Todo parecía bien, pero me incomodaba saber que está vez Alejandra y yo no habíamos hablado del tema, no le habíamos dado cierre, ¿eso dejaría la puerta abierta? El pensamiento no me dejó en toda la tarde, mientras platicábamos con los demás yo estaba confusamente cachondo todo el tiempo.

    Se hacía noche, estábamos todos (excepto Carlos y Tiffany, ellos en serio se ausentaron mucho después del “incidente”) todos charlando y bromeando alrededor de una fogata, al parecer el lago había perdido su encanto, en algún punto fui por cervezas, vi a lo lejos que Randal le decía algo a mi novia, ellos estaban cada uno al otro lado de la fogata, Randal parecía casi gritar y mi novia hacia una expresión de confusión y luego reía, pude volver de inmediato, estaba solo a unos 20 metros, pero decidí quedarme viendo, Randal llamaba con una mano a mi novia y me daba un escalofrío, ¿¡él la llevaría a algún lado!?

    Me sentí extrañamente confuso, aliviado y decepcionado cuando ella solo se sentó a lado de él, ellos reían y parecían solo charlar, Fausto me llamaba con una mano para apresurarme y espabilé, tomé las cervezas, las destapé y avancé de regreso, casi me explota la verga cuando vi que Randal murmuraba algo en el oído de mi novia y ella reía un poco, no ruidosamente como ella siempre ríe, más parecido a una leve sonrisa, mientras tenía su mano sobre la musculosa pierna de Randal.

    Llegué y repartí las cervezas, incluida a mi novia y me sentaba a lado de ella, dejándola charlar con su musculoso pretendiente. Charlábamos, hacíamos chistes, Fausto tomaba una guitarra y comenzaba a tocar canciones que todos conociéramos para poder cantar, el fuego de la fogata alumbraba a medias, de mi lado podía ver perfectamente a mi novia, Randal y Gabriela, pero del otro lado era complicado alcanzar a ver bien a Fausto o Laura, creo que eso le dio valor a mi novia y Randal, ya que él tenía su mano sobre la delicada pierna de mi novia mientras charlaban en voz baja entre canciones.

    A veces el me incluía en la charla también, bromeábamos y los 3 reíamos, éramos un curioso y retorcido trio, era una dinámica muy retorcida en la que el obviamente estaba coqueteando con mi novia y yo no hacía nada por detenerlos, creo que mi novia tenía claro que me excitaba y por eso se sentía libre, pero no sé qué pensaba Randal, podía pensar que yo era un idiota sin las bolas para enfrentarlo, o que era tan ingenuo e idiota que no me daba cuenta, o tal vez, solo tal vez, también él sabía de algún modo que eso me ponía cachondo.

    Gabriela fue a algún lado, no pude evitar pensar que ella estaba celosa por mi novia y Randal, ya que no escuché que dijera nada, solo se fue, pero no me importó demasiado, me sentía orgulloso de alguna retorcida manera, “Randal prefiere el lindo culo de mi novia que el de Gabriela” pensé confusamente para mí mismo. Minutos después Randal dijo que necesitaba orinar y se fue, esperé a que desapareciera entre las penumbras de los árboles.

    Yo: te voy a meter la verga tan fuerte que vas a gritar como perra  le dije completamente cachondo al oído a mi novia, ella reía un poco y me veía con su mirada cachonda

    Alejandra: pues métemela… -me decía ella besándome delicadamente y acariciando mi entrepierna por encima de mi short– o me la va meter Randal jajaja –me decía riendo y besándome de nuevo, yo también reía

    La tomé de la mano y comenzamos a caminar hacia mi casa de campaña de nuevo, ella reía nerviosamente y no se resistía, había olvidado cuando había sido la última vez que corríamos desesperados a follar varias veces al día, nuestra vida sexual era buena, pero ya habíamos pasado esa etapa adolescente de salir corriendo a follar, éramos capaces de disfrutar una buena cena, una película en el cine y coronar la noche follando, resistiendo, sin salir corriendo con la verga erecta y el coño húmedo como adolescentes.

    A lo lejos veía a Gabriela peleando con su celular y levantándolo al aire (la recepción era una mierda en esa zona) ella estaba demasiado cerca de mi casa de campaña, y no parecía que fuera a irse pronto, solo estaba ahí parada haciendo berrinche. Nos detuvimos y la veíamos, “¿crees que nos escucharía? Dile que se largue es tu amiga jajaja” decía mi novia riendo, pero también parecía desesperada, Gabriela ni siquiera nos notaba. Yo reí, volteé a todos lados e improvisé.

    Jalé de mano a mi novia detrás de la cabaña, ella reía y me decía que estaba loco, “¡¿¿es en serio??! ¡Estás loco! ¡Nos van a cachar en la movida! Jajaja”

    La cabaña estaba solo a unos metros de la fogata, pero exactamente al otro lado, la cabaña era grande, nos tapaba por completo de las vistas curiosas que pudieran venir de la reunión en la fogata, pero Carlos y Tiffany estaban apenas del otro lado de la pared de madera, pensé que mientras no gritáramos Carlos y Tiffany no escucharían nada, además, estaba bastante oscuro detrás, tanto que teníamos que cuidar nuestras pisadas, no había alumbrado ahí detrás, solo el inmenso y oscuro bosque.

    Llegamos detrás y ella reía mientras torpemente nos escondíamos en la oscuridad detrás de la cabaña, ella reía y me decía que era una locura, sin embargo buscaba ansiosa mi verga en mis shorts, ella la sacó, yo estaba completamente erecto, ella de inmediato se ponía de rodillas y comenzaba a darme una mamada, una mamada profunda y desesperada, ella misma se provocaba arcadas metiendo mi verga hasta su garganta y la saliva escurría por todos lados, yo la tomaba de la cabeza y le follaba la cara fuertemente, ella me lo permitía sin quejarse, cosa muy rara en ella.

    Ella me lamía las bolas, su cálida y húmeda lengua en mis bolas se sentía increíble, ella no era así, las mamadas eran algo que yo siempre tenía que pedir, nunca por su propia iniciativa, y definitivamente nunca me lamía las bolas ella sola, comencé con nuestro peligroso juego de nuevo… Pero estaba dispuesto a ir más lejos está vez, pensé seriamente que diría, tomé aire y me atreví…

    Yo: te pone muy cachonda pensar en Randal ¿eh? –dije viéndola fijamente mientras ella lamía mis bolas

    Alejandra: si, la neta si –me decía y lamía mi perineo, me hacía retorcerme

    Yo: pues chúpasela a el… -dije viéndola fijamente, ella sonrió con mirada picara viéndome a los ojos

    Alejandra: por mi perfecto –decía y comenzaba a chuparme la verga de nuevo, mientras reía, pero no parecía tomarle mucha importancia realmente, solo me seguía el juego sucio

    Yo: es neta… -dije viéndola a los ojos, ella se puso como ninfómana a tragarse mi verga entera, la deliciosa sensación en todo lo largo de mi verga me hacía gemir y retorcerme, no pensé claramente, solo deje salir mis malas y cachondas ideas– le diré que venga –le dije histérico mientras ella me veía a los ojos con mi verga en su boca y se ponía un más intensa con la mamada– es en serio… le diré que venga –dije demandando respuesta, jale su cabeza por el cabello retirándola de mi verga, un hilo de saliva iba de mi verga a su boca

    Alejandra: dile –dijo en seco y esforzándose por regresar a mi verga, la dejé regresar, tomaba su cabeza y follaba su cara con fuerza, solo unos segundos, volví a retirarla de mi verga tomándola del pelo

    Yo: quiero ver cómo le lames la verga –dije desesperado y viéndola a los ojos

    Alejandra: ok –ella dijo fácilmente, viéndome cachonda como el carajo, sin pensarlo, respondió por reflejo, y regresaba a seguir con su labor oral

    Yo: ¡¡RANDAL!! –grité con fuerza, ella se retiró histérica y riendo nerviosamente, me golpeó el muslo con fuerza

    Alejandra: ¿estás loco o pendejo o qué? ¡Jajajaja! –decía riendo nerviosamente y volteando a todos lados, era evidente que ella no me había creído

    Yo: ¡¡RANDAAAAL!! VEN! –volví a gritar aún con más fuerza, ella se carcajeaba

    Alejandra: ¡Franco! ¡cállate no mames! ¡Jajaja! –decía riendo nerviosa volteando a todos lados

    Randal: ¡¿que pasoooo?! –gritaba Randal desde algún lado, no se escuchaba demasiado lejos, ella se puso de pie rápidamente, me guardaba la verga en los boxers, mientras volteaba a todos lados asustada, me veía con los ojos completamente abiertos e intentaba taparme la boca, retiré su mano de mi boca

    Yo: es neta… ¿Quieres chupársela? Neta neta –dije nervioso como el carajo, tenía la verga más dura que nunca, el corazón acelerado, la boca seca, me sentía asustado, nervioso y cachondo, ella se quedó callada viéndome a los ojos– no me enojaré en serio… ¿quieres mamársela? –ella me veía y luego veía a lo lejos, vigilando que nadie viniera, tomaba aire parecía que iba decir algo, pero sus palabras no salían

    Randal: ¿Franco? –decía Randal y era evidente que estaba aún más cerca, ella abría los ojos por completo y apretaba mi mano muy fuertemente

    Yo: ¿entonces…? No me enojaré en serio, neta –yo insistía desesperadamente

    Alejandra: pe pero, este, ammm, que le decimos?! Estás loco!… –yo la veía fijamente sin decir nada, esperando respuesta, ella volteo a todos lados, rio nerviosa, me vio por última vez a los ojos, tomó aire y respondió por fin– Ok… Vale –me decía y parecía preocupada, pero era evidente que quería

    Yo: ¡ven wey estamos acá! –grité con un tono suficiente para la distancia que sentí que había entre nosotros 2

    Randal: ok ok –respondía prácticamente dando la vuelta a la cabaña y revelándose ante nosotros, a unos 15 metros de nosotros 2

    Ella me apretaba el brazo con fuerza, Randal parecía intentar aclarar la vista moviendo la cabeza a lo lejos para vernos bien

    Randal: hey que hacen acá tan escondiditos ¿eh? Jajaja -decía riendo mientras caminaba hacia nosotros sin detenerse, casi podía sentir la mano de mi novia temblando mientras me sujetaba el brazo.

    Yo: hey ¿qué onda que pedo? –dije nervioso intentando pensar por dónde llevar la charla

    Randal: ¿que andan haciendo acá pinches pervertidos? Jajaja –decía riendo sin dejar el tema, seguía caminando hasta nosotros, nos alcanzaba y se recargaba en la pared de la cabaña a solo un metro de nosotros, yo sabía que simplemente tenía que atreverme y que el modo más fácil, era el más corto, así que tomé aire y me atreví.

    Yo: jaja de hecho queríamos proponerte algo bastante pervertido – dije intentando no lucir nervioso ni patético, mi novia volteaba al piso deliberadamente evitando la mirada de Randal, el volteaba a verla, pero al ver qué ella escondía la cara, volvió la cara hacía mi.

    Randal: ¿qué cosa? –dijo con una pokerface increíble, parecía completamente tranquilo

    Yo: jajaja a mi novia le encantó tu vergota –dije riendo y los 3 reímos, se aligeraba el ambiente, me tranquilicé un poco

    Randal: ¿ah si? –decía Randal con su sonrisa socarrona y buscando la cara de mi novia, ella reía nerviosa

    Alejandra: nomás poquito –decía sarcásticamente y reíamos todos de nuevo, simplemente decidí dar el paso al frente

    Yo: la neta la neta… ella quiere chupártela wey –dije nervioso como el carajo, mi novia escondía la cara de nuevo

    Randal: jajaja ¿si?¿Alejandra? –decía buscando su cara de nuevo, ella alzaba la vista y se reía nerviosa, incluso en esa casi oscuridad total podía notar que ella se ponía roja como tomate

    Alejandra: ¡ja! –exclamó nerviosamente mi novia, me volteaba a ver y yo solo me encogía de hombros ella volvía la mirada a Randal- … la neta si –decía asintiendo y acomodando su cabello intentando no ver a los ojos a Randal.

    Randal solo sonrió y tomó delicadamente de la mano a mi novia, ella me soltaba e iba hacia él, él la besaba apasionadamente, él se recargaba sobre la cabaña y tomaba con ambas manos el precioso culo de mi novia, bajaba la cara y besaba y lamía el cuello de mi novia, ella alzaba la cara disfrutando su lengua, vi hacia abajo y ella ya tenía la mano dentro de los shorts de Randal, habían pasado apenas algunos segundos y ella ya buscaba su premio.

    Randal se bajó los shorts casi desesperado y su enorme verga salía a la vista, estaba semi erecto, parece que ahora sí lo tomamos por sorpresa, tomaba de los hombros a mi novia y la bajaba de rodillas de una manera casi grosera, autoritaria. Ella obedecía y se ponía de rodillas de inmediato.

    Verla tan pequeña y delicada, tan delgada e indefensa ante ese semental musculoso de casi 2 metros con su horrible verga en la cara de mi linda novia me daba escalofríos, estaba semi erecto, y aun así era más grande que yo. Ella no hizo eso de ver la verga, tocarla, jalarla y luego empezar, ella hundió la cara directamente en sus enormes bolas y las lamía obsesivamente, Randal se retorcía y restregaba su enorme saco escrotal contra la linda y pequeña boca de mi novia, dejando su verga sobre toda su linda cara, tomando su cabeza con ambas manos y empujándola hacia él.

    Alejandra y yo éramos novios desde los 16, ahora teníamos casi 22, y yo sabía perfectamente que ella jamás había hecho nada sexual con nadie más que no fuera yo, pensar todo esto me tenía la verga dura como piedra.

    Randal se retorcía y gemía sin vergüenza, creo que eso ponía más cachonda a mi novia que solo lamía con más fuerza las bolas de Randal, podía escuchar los obscenos ruidos húmedos de la saliva y lengua de mi novia en las enormes bolas de Randal, el me vio fijamente y sonrió malvadamente, yo no supe que hacer, así que baje la mirada y seguí viendo a mi novia mientras lo complacía.

    Randal la jalaba del pelo de manera casi violenta y conducía su verga a la boca de mi novia, que la aceptó sin dudar. Él la tomaba con ambas manos y le follaba la cara con fuerza, despacio, pero con fuerza y por completo profundamente sin dejarla escapar. Ella daba arcadas escandalosas y cuando él la dejaba escapar unos segundos ella respiraba histéricamente y reía nerviosamente, Randal la tomaba por la cabeza de nuevo y la regresaba a su tortura oral.

    Él se dio la vuelta, la puso contra la pared de la cabaña, atrapada entre “la espada” de Randal y la pared, el tomaba las pequeñas manos de mi novia y las ponía sobre su bien formado culo, le recogía el cabello con una mano, ella reía nerviosa viéndolo a los ojos sin soltar sus musculosas nalgas, “ahora sí vas a ver lo que es bueno…” Decía el sonriendo, ella reía, el la tomaba de la cabeza con ambas manos y comenzó a follarle la cara tan fuerte, rápido y profundamente que ella daba arcadas escandalosas, tuve miedo de que ella se molestará, como dije, ella no es tan oral, pero ella soportaba como una campeona las embestidas en su garganta que Randal le daba con su verga, ya completamente erecta.

    Randal follaba la cara de mi novia como si la odiara, y ella soportaba como si fuera un castigo que sabía que merecía, ella daba arcadas escandalosas y muy ruidosas, y Randal gemia tan despreocupadamente que tuve miedo de que si Carlos y Tiffany estaban, despiertos seguro podrían escuchar.

    La saliva escurría exageradamente de la verga erecta de Randal y mi novia respiraba histéricamente cada que Randal tenía piedad y lo permitía, pero ella jamás soltó su bien formado trasero, una mano en cada nalga, ella cumplía sus órdenes al pie de la letra, la vista era sumamente erótica.

    Randal: ¿te gusta mi vergota perra? –preguntaba Randal entre gemidos

    Alejandra: ¡SI! –decía mi novia histéricamente y la verga casi me explota de escuchar su voz cachonda, Randal la regresaba a su verga y ella disfrutaba

    Randal: ¿ella se los traga? –de pronto el volteó y me preguntó directamente mientras restregaba su verga profunda y fuertemente en la garganta de mi novia y gimiendo mientras me veía sin importarle, me tomó por sorpresa, absorto por el espectáculo, tanto que solo pude responder a medias, tartamudeando y con un tono algo patético

    Yo: ummm no, o sea no sé, no siempre, no le gusta –recuperé confianza con cada palabra, el volvió a lo suyo– mejor no lo hagas –dije recuperando un poco la cordura dentro de toda esa locura, me parecía una frontera que no quería que el cruzara.

    El seguía follando la cara de mi novia, todo parecía una eternidad, Randal follaba con tanta fuerza la cara de mi novia que sus arcadas eran absolutamente escandalosas y ruidosas, el gemía con fuerza y la llamaba puta, ella no soltaba sus bien formadas nalgas, el clavaba toda su verga con fuerza en la garganta de mi novia, ella daba arcadas, el gemía, el dejaba su enorme verga dentro de la garganta de mi novia varios segundos disfrutando y gimiendo, el proceso se repetía. No podía creer que ella lo estuviera permitiendo, ella no era así, a mi siempre me detenía, a el se lo permitía y parecía disfrutarlo.

    Yo de vez en cuando me asomaba para ver qué no viniera nadie, pero sin dejar mi lugar en primera fila.

    De pronto el metió todo lo que pudo de su enorme falo erecto en mi novia, recargaba su cabeza contra la pared sin dejar de ver a mi novia, gemía con relajación y de manera más gutural que antes, yo sabía lo que significaba y de pronto una “claridad post orgasmo” me golpeaba, aunque no había tenido mi propio orgasmo… intenté detenerlo desesperadamente, como si su orgasmo significara la vuelta a la cruel realidad de nuestra retorcida fantasía

    Yo: no creo que… -dije y no termine mi frase, sobresalía un buen pedazo de su verga por fuera de la boca de mi novia y pude ver claramente como su verga se retorcía violentamente en la boca de mi novia, mientras Randal gemía con fuerza, una típica verga palpitante teniendo un orgasmo

    Mi novia hacia caras de asco y volteaba a ver a Randal, él sonreía y gemía, intenté avanzar un poco hacia ellos, pero Randal alzó una mano hacia mí y me detuve, pude ver cómo su verga se retorcía con fuerza de nuevo en la boca de mi novia y ella daba arcadas y hacia caras de asco, y escuché claramente un obsceno “glú glú” de como mi novia tragaba y juro por dios que podía ver cómo la garganta de mi novia se movía, tragando con dificultad, yo me sentía furioso y celoso, casi grito, pero noté las manos de mi novia, bien firmes en el culo de Randal, ¡ella lo empujaba hacia ella! ¡Ella quería esa corrida!

    Vi con impotencia como la palpitante verga de Randal se retorcía en la boca de mi novia tantas veces que me pareció que el exageraba, el gemía y ella hacia caras de asco que pensarías que iba a vomitar. Su verga se retorcía violentamente, Randal gemía sin vergüenza, mi novia hacia caras de asco, veía su garganta moverse y escuchaba el “glú glú” mientras tragaba con dificultad de nuevo… 5 o 6 largas y escandalosas cargas en la garganta de mi novia…

    Por fin, el gimió con relajación y alzó la cara, su verga parecía relajada, ella no se movía. Me sentía traicionado, ella no tragaba mi corrida casi nunca, me pedía que le avisará y apenas le decía ella se retiraba inmediatamente, ella solo lo hacía cuando estaba especialmente cachonda, ebria o en fechas especiales como alguna clase de regalo, y siempre me decía lo desagradable que era, no de mala manera ni atacándome directamente, pero lo decía.

    “Iuck neta no entiendo a las que les gusta tragar mecos, neta no es lo mío” decía mientras raspaba su lengua con alguna sábana o sus dedos, pero con Randal, parecía casi agradecida por como lo miraba sonriendo pervertidamente, mientras mantenía su verga en su cálida boca.

    Randal se retiró lentamente de la boca de mi novia y su verga brillaba por toda la saliva de mi novia, el acariciaba la cabeza de mi novia mientras reía, ella tosía histéricamente pero reía también mientras acariciaba sus musculosos muslos.

    Mi novia lamia sus bolas sin que él se lo pidiera y el reía un poco, “buena chica” mientras acariciaba su cabeza, “tu verga sabe deliciosa” ella le decía viéndolo a los ojos y sonriendo, y yo me sentía agobiado. Ella hacía eso típico gesto de limpiarse las comisuras de los labios y se ponía de pie. Él la ponía contra la pared, se besaban y él le metía la mano en su diminuto bikini de inmediato, mientras le besaba el cuello y ella gemía delicadamente, cabe destacar que ella no me vio en ningún momento, no sé si porque estaba completamente perdida por cachonda, porque yo no le importaba en lo más mínimo en ese momento o por vergüenza.

    Ellos estaban besándose y yo no sabía qué hacer, mi verga seguía erecta como el carajo pero quería parar, me sentía patético, ellos se besaban, el la masturbaba y ella gemía un poco, ella le acariciaba las bolas intentando ponerlo erecto de nuevo, ella gemía demasiado y podía escuchar los húmedos sonidos de los dedos de Randal en el coño de mi novia, mientras ellos me ignoraban por completo.

    Simplemente la tomé de la mano y la liberé de el, el me vio con una sonrisa burlona, ella fue directo a besarme sin resistirse, me arrepentí, su boca sabía salada y amarga, pude sentir su espesa saliva llena de semen de Randal aún, pero hubiera sido más patético parar, así que seguí besándola, le dije al oído que necesitaba follarmela ahora mismo, ella me sonreía cachonda.

    Yo: nos vamos –dije con tono triunfal intentando levantar mi dignidad del suelo

    Randal: mejor que venga conmigo, necesito ese lindo culo en mi verga – dijo sin vergüenza buscando su cara, ella abrió la boca, volteó a verme, no sé si buscando aprobación o simplemente no supo que decir porque la tomó con la guardia baja

    Yo: ¡no! – dije casi histérico y evidentemente molesto, ambos lo notaron, ella me abrazó, él sonrió – ya hiciste suficiente, gracias jajaja – dije intentando recomponer el tono a uno más amable

    Randal: jajaja ok ok no te preocupes amigo – dijo intentando tranquilizarme como si yo fuera un niño

    Tomé la mano de mi novia y caminé solo diciéndole adiós con la mano, ella volteó la cara para decirle adiós, seguíamos caminando y ella reía nerviosa y seguía buscándolo con la mirada

    Yo: ya basta ¿ok? – le dije molesto sin dejar de caminar

    Alejandra: ¿estás enfadado? –me dijo con una cara de enorme preocupación– lo siento ¿ok? Me dejé llevar perdón –me decía desesperada, incluso me sentí mal

    Yo: ok –dije en seco, llegábamos a nuestra casa de campaña, la abría rápidamente, ella parecía casi enojarse con mi tono

    Alejandra: ¡también fue tu idea no te pongas así! – me dijo buscando mi cara, yo evitaba su mirada

    Entre a la casa y la jalé dentro, ella me veía con confusión intentando averiguar que sucedía, yo la acosté en el suelo, le quité el bikini y comencé a darle sexo oral, tenía el coño tan húmedo, viscoso y delicioso…

    Ella gemía y me tomaba la cabeza con autoridad con ambas manos, me restregaba el coño en la cara y me veía fijamente con una cara de lujuria que jamás olvidaré, ella no era así, ¿Dónde estaba mi tímida y tranquila novia? lamí unos segundos y ella me daba un condón, casi como si fuera una orden, yo me lo ponía desesperadamente y me trepaba sobre ella a follarla a toda velocidad, sin importarme el ruido, sin importarme nada, entré tan fácil que me sentí humillado por saber que ella estaba así por el

    Yo: ¿te gustó probar su enorme verga? –le decía histérico mientras me la follaba

    Alejandra: si mucho –me decía viéndome fijamente a los ojos y sosteniéndome del trasero

    Yo: ¿te gustó tragarte su corrida? –le dije sin dejar de follarla

    Alejandra: me encantó, sabía asquerosa, pero me encantó –me decía besándome y ese sabor aún estaba ahí, ella remataba– eyaculó un chingo me encantó eso

    Yo: mañana le darás tu lindo culo –le dije de manera autoritaria

    Alejandra: si –me dijo y nos fundimos en besos y en el sexo, hasta que eyacule ruidosamente y ambos teníamos a todo volumen.

    Me quité el condón, ella me lo pidió y lo veía, “el eyacula más que tú jajaja” decía analizando el condón, “trágatelo” le dije, en juego y en serio, ella sonrió, lo volteó hacia su boca alzando la cara, lo aplastó hasta tragar todo. Ella tragó y me besó, ella jamás hubiera hecho eso, nunca. Ella no solía tragar en el calor de la cachondez de una mamada, menos de un asqueroso condón usado, el en serio la llevó a otro nivel.

    Follabamos 3 veces más hablando sobre Randal todo el tiempo hasta que terminamos abrazados, exhaustos y sudados. Comentamos que era mejor dormir.

    Después de unos segundos ella se acomodó en mi pecho, la idea no me abandonaba, estaba loco, era una locura empujar aún más, pero ahora yo quería todo, ahora todo era más claro, era obvio que ahora ambos estábamos tranquilos, pero decidí no retirarme en la última batalla, sabía que me arrepentiría, pero tomé aire y valor…

    Yo: mañana le darás tu lindo culo a Randal… -dije nervioso con la voz quebrada y acariciando su suave espalda desnuda

    Alejandra: … Mejor no -dijo con tono preocupado

    Yo: ¿por qué? –dije casi decepcionado

    Alejandra: Franco -me volteó a ver desde abajo sin levantar la cara de mi pecho- esto es una locura, fue divertido, pero te enojaste o pusiste raro no sé, no forcemos nuestra suerte, retirémonos mientras vamos ganando -me decía ella viéndome dulcemente- yo te amo no quiero arruinar las cosas -me besaba finiquitando el tema y regresando su cara a dormir. Su aliento aún olía al amargo semen de Randal.

    Todo tenía sentido, sus palabras tenían sentido, y yo sabía que era mala idea, pero yo no quería retroceder, ahora la imagen de ella siendo follado por él era una obsesión, tenía que suceder…

  • Ella duerme y yo disfrutando de sus pies

    Ella duerme y yo disfrutando de sus pies

    Eran las fiestas del pueblo donde nací, y toda la familia nos reuníamos en las casas de los familiares que vivían en el pueblo, literalmente toda la familia se reunía, familia que ni siquiera tenía idea de que tenía.

    Las fiestas duraban un par de semanas pero nos reuníamos en la última ya que era la más importante, cuando me avisaron que iríamos este año preparé todo, en el camino pensaba en la esperanza de poder tener algunos pies de alguna prima o alguien más pero no sabría si tenía chances hasta llegar.

    Cuando llegamos todavía faltaban unas horas para oscurecer, yo me reuní con unos primos que estaban por ahí también, cuando llegó la hora de acomodarse para dormir yo solo quería ver con quien me tocaba dormir ya que había muchas mujeres, me mandaron al último piso que solo era un cuarto, ni siquiera cerca de alguien.

    Estaría una semana solo por las noches en ese último piso, pasaban los días y cada día llegaba más y más familias a la casa, hasta que un día dijeron que tendría que compartir cuarto ya que no cabían más abajo, al preguntar quién sería me presentaron a una chica llamada Alexa.

    Era alta muy bella y llevaba puesto unos shorts y unos huaraches rojos puestos, no le preste atención a sus pies para que no me viera, se presentó al igual yo, llevaba una maleta, le ayudé a subirla.

    Como solo había una cama, mi abuela me tendió unas cobijas en el suelo, ella al ver esto dijo que ella se quedaba en el suelo, pero obviamente no pude aceptar, estuvimos abajo platicando con la familia hasta llegar la hora de que todos se durmieran.

    Al subir y acomodarnos los dos para dormir ella me saco platica para que no fuera tan incómodo el momento, y al hacer eso teníamos la luz del baño encendida y alumbraba el resto del cuarto, me enteré de que venía desde Culiacán y también de que ella no quería venir, para sacar más platica le dije que igual yo no quería venir.

    Cuando acabamos de platicar y ahora si nos dormíamos ella tomó unas pastillas, le pregunté que para que eran y dijo que eran pastillas para dormir, yo al escuchar esto estaba convencido de que tendría sus pies una de esas noches, ella dijo que no acostumbraba tomar pastillas, pero que lo haría por el ruido.

    Y es cierto algunos familiares abajo aún tenían música, dejamos la luz del baño encendida, pasaban los minutos que eran eternos, pero no había ningún sonido que me dijera que estaba dormida así que no hacía nada, así paso hasta muy tarde en la madrugada hasta que me decidí fingir ir al baño y ver cómo estaba.

    Cuando regrese lento volteé a su cama y estaba dormida, pero sin hacer ningún ruido, iba seguro de tener sus pies, pero algo me decía que no era buena idea, sentía como si estuviera despierta, así que me decidí que no sería buena idea intentarlo.

    Pasaba la semana y todas las noches eran iguales, tomaba pastillas, pero al dormir no hacía ningún ruido, hasta que se llegó los últimos dos días que estaríamos en esa habitación solos, sabía que tenía que hacerlo y esa noche iba decidido hacerlo.

    Todo paso igual que en otras noches, ella tomó las pastillas y se llegó la madrugada, como todas las noches la luz del baño encendida alumbrando la habitación, me levanté y fui hacia sus pies, era tan bella que estaba tan nervioso que no podía dejar de temblar.

    Me bajé mis boxers dejando al descubierto mi pene, ella tenía la mirada de lado, tanto así que si llegaba a abrir los ojos estaría yo desnudo sin tiempo a reaccionar, para asegurarme de que estuviera dormida toque sus pies con mis manos varias veces, en sus dedos todo el tiempo.

    Al no ver movimiento, como aún tenía los pies debajo de la sabana, pase mi pene por encima de la sábana, recuerdo que aun así estaba caliente su planta y sentía que explotaría, al estar así por unos minutos, pensé que si ya estaba tomando el riesgo lo hiciera bien, saque su pie derecho de la sábana.

    Sus uñas no tenían ningún color, lentamente puse mi pene en sus dedos sintiendo su calor, cada segundo apretaba más y más mi pene con sus pies, no hacía ninguna reacción y esto me animó a meter mi punta del pene entre sus dedos, nunca lo había hecho con alguien más.

    Fue muy fácil por el líquido de mi pene, se sintió tan bien que lo repetía varias veces hacia delante y hacia atrás como si estuviera follando, esto hacía que mi excitación subiera y subiera, pero no quería aventar mi semen a sus pies ya que era mucho riesgo ya que aún no hacía ningún ruido.

    Pensé en aventarlo a la sabana pero quería aprovechar sus pies, así que agarré un tacón que llevaba puesto en el día y lo puse adelante de su pie, volví a meter mi pene entre sus dedos y seguí follando.

    No aguanté mucho la excitación al máximo y aventé toda mi carga hacía sus tacones y solo dejando poca en sus dedos, limpié su pie y puse la sábana en orden, agarré su zapato con la carga e igual lo limpié y fui a dormir.

    Después me enteré de que no era familiar mío, solo que su familia era muy cercana a la mía.

  • El hermano gemelo de mi padre (VII)

    El hermano gemelo de mi padre (VII)

    Anteriormente: Descubrimos con horror que mi papá no hacía horas extras, sino que estaba acostándose con una amiga mía de 18 años.

    Mi mamá está destrozada, echa a mi papá de la casa.

    Mi papá termina yendo a vivir momentáneamente con su hermano gemelo. Mi tío.

    No pasan muchos días hasta que se filtra un video que había grabado la puta de Lorena, mi amiga de 18 años, con mi papá en el hotel alojamiento.

    (Describo todo lo del video en la parte V)

    Luego de ver como mi padre cogía con deseo animal a mi amiga, me pongo a llorar desconsoladamente en mi cama.

    Me duelen los ojos y la cabeza de tanto llorar. Pero una vez calmada me pongo a mirar detenidamente el video.

    Un cosquilleo comienza a aflorar, me vienen recuerdos de las cosas que pudimos hacer con mi tío, que es igual a mi papá pero en mejor forma.

    Me imagino que soy Lorena, sabiendo que yo no estoy tan buena, no tengo tantas tetas, ni tanto culo, ni el color dorado de la piel, ni las piernas largas de ella.

    Igualmente son buenas aproximaciones a mí y a mi tío, quien estando con el glande dentro de mi vagina, se negó a cogerme al percatarse que era virgen.

    Imagine que era yo, que mi papá era mi tío, y comencé a tocarme, me toque las pequeñas tetas blancas, apreté mis pezones rosados. Me mordía los labios.

    Mis dedos comenzaron a jugar en mis labios vaginales, pellizcando suavemente sus pliegues, tocando mi clítoris masajeándolo. No pasó mucho más hasta que se metieron dos dedos dentro de mí haciéndome ver las estrellas.

    Veía el video y me imaginaba que era mi tío quien se sacaba la capa de la hipocresía y me cogía con deseo, como lo hacía mi padre con la puta de mi amiga Lorena.

    Administré mi masturbación para acabar al mismo momento que mi padre acababa dentro de Lorena.

    Me temblaron las piernas y tuve que morder la almohada para no gritar.

    Mis dedos todos mojados, las sabanas también húmedas, y un olor que solo las mujeres emanamos cuando estamos excitadas.

    Transcurren los días y yo sigo mi vida normal, mi mama trata de hacerse la superada pero llora en su cuarto.

    Cada tanto mi papá llama al teléfono fijo pero ella no lo atiende. Lo bloqueó de su WhatsApp.

    Amigas de mi madre vienen a casa, la mitad está separada o con ganas, así que le recomiendan que se divorcie, le hablan de separación de bienes, le pasan teléfonos de abogados. Mi mamá no sabe qué hacer.

    Ya todos los hijos somos mayores de edad, yo soy la única que vive en la casa. No tiene porqué quedarse casada por «los hijos». Y no parece tener ganas de perdonar semejante infidelidad, para ella no es solo la infidelidad, sino una humillación, un golpe a su orgullo de mujer, sentir que ya es grande y que no es atractiva, que una adolescente logra lo que ella por su edad ya no puede.

    Lorena era una cuasi vedette con su cuerpo, toda sensual, toda sexy, con todo en su lugar. Mi madre después de tantos años, habiendo parido a sus hijos y criado ya era una señora, no tenía ansias de ser una chica sexy, ni siquiera una mujer madura sensual como se ve en las revistas.

    Una noche mi padre cae con un ramo de rosas todo arreglado, con ropa que no era de él, evidentemente mi tío se la compro o le presto.

    Mi madre le revolea las flores en la cara, discuten a los gritos en la entrada de la casa, todos los vecinos se enteraron del escándalo. Mi papá termina yéndose por donde vino.

    Así pasa casi un mes desde que mi papá vino con las rosas.

    Solo cada tanto me manda mensajes diciéndome que está bien, preguntándome como estoy, preguntando como esta mi mama, pero cada vez con mayor distancia de días.

    Yo en todo el mes no volví a salir a fiestas, nuestro grupo de amigas se había partido por esta situación. Ahora comprendía porque las que no me bancaban hablaban de sí mi papá había venido a buscar a Lorena y porqué se reían de mí.

    Tampoco mi tío volvió a escribirme, supongo que después de que mi padre estuviera ahí con él lo había hecho recapacitar de lo que hicimos juntos, aunque nunca hayamos cogido.

    Un sábado que no me puedo dormir miro las historias de las que no eran mis amigas con una cuenta falsa que tenía.

    En eso veo un fondo conocido, sigo las historias y reconozco la pileta. Era la pileta de mi tío.

    Había hecho una pool party nocturna y las chicas que odiaba estaban ahí, analizó con cuidado cada historia y descubrió en una en el fondo a quien no quería ver: a Lorena.

    Mi padre que vino con rosas pidiendo perdón a mi madre, resulta que ahora aprovecho a Lorena para buscar otras adolescentes y llevarlas a la casa de mi tío.

    No veo en las historias a mi padre, pero no creo que esté mirando fútbol cuando tiene a todas esas putas en la casa, y sobre todo a Lorena.

    Ya era muy de madrugada, mi mama no sabe manejar y el auto se lo llevó mi papa.

    Un Uber o taxi hasta la casa de mi tío sería muy costoso y yo no trabajo, solo tengo ahorros y no iba a pedirle a mi madre, y menos saliendo de la nada a la madrugada diciéndole que tenía una fiesta.

    Pero ganas no me faltaron de ir a escracharlos a todos y decirles las cosas en mi cara a mi padre y a mi tío.

    La semana siguiente estoy atenta a las historias de esas perras desde temprano, le aviso a mi mamá que tal vez saldría a una fiesta con una amiga.

    Ella me dice que salga, que me divierta, que lo de mi padre no me arruine la juventud.

    A las 9 de la noche una muestra que está eligiendo la ropa y maquillaje para la fiesta en la quinta de donde era mi tío.

    Evidentemente volvían a juntarse.

    Me adelanto y rompo el chanchito de mis ahorros. Me pido el Uber y me dirijo con antelación a la casa de mi tío.

    Esta vez no voy vestida como monja, me pongo la pollera más corta que tengo, y además me la subo hasta que caminando se me suba y se me vea la parte inferior de los glúteos.

    Una remerita que deja la panza plana de adolescente descubierta. Dudo en ponerme corpiño, no tengo ropa interior sexy, el corpiño es estándar. Pero me pongo uno blanco para que contraste con la remerita turquesa de breteles. A los hombres les excita ver los bordes de los corpiños así sean tan inocentes como el mío.

    Me subo al Uber, es tan corta la pollera que no hay manera de que no se me vea la tanga blanca de algodón.

    El del Uber no deja de mirar por el espejo retrovisor, se ve que todos los hombres son igual de pajeros con las adolescentes.

    Me asusta un poco que un hombre mayor me lleve y no se le vaya a ocurrir llevarme a un descampado y violarme, casos así ocurren todos los días.

    Llego a la entrada, solo me resta esperar que lleguen las putas que me odian.

    Llegan todas juntas al mismo tiempo en 3 Uber, seguro pagos por mi tío. Como lo hacía conmigo.

    Se bajan una más perra que la otra, todas vestidas para el infarto y con el bolsito para la pileta.

    No a todas las conozco solo a 4, las otras 8 no sé quiénes son, pero deben ser reclutadas por estas.

    Cuando me ven, no entienden que hago ahí, miran con desconfianza y me mezclo con las que no me conocen que también me miran con extrañeza.

    Se abre el portón y entramos todas juntas, allí nos recibe un hombre que no conozco.

    También mayor, ya en maya, con buen cuerpo. Saluda una por una. Las chicas son todas unas putas, la saludan besándolo cerca de la boca, apoyándole las tetas y riéndose a carcajadas para llamar su atención.

    Yo lo saludo rápido para no levantar sospechas, cuando me voy me agarra la mano y me dice:

    «y vos? Porque tan tímida? Es la primera vez que venís?»

    Mientras me quiere hacer dar la vueltita. Así me mira de arriba a abajo, y se queda mirando cuán corta es mi minifalda.

    Cuando Entramos hay otro hombre más en el sofá, aun no veo a mi tio, ni a mi padre. Tampoco a Lorena.

    El otro hombre también es adulto, maduro, más que mi tío y mi padre, este tendría como 60 años, pero está bien cuidado. Se nota que es de clase, tiene un reloj caro en el brazo, toma whisky y no cualquiera.

    Lo saludo también con timidez y hace lo mismo que el otro, cuando me estoy yendo, me tomó de la muñeca y me dice:

    «por qué tan tímida nena?»

    Eso me asusta, pero todo lo hago por tratar de escrachar a mi padre y a mi tío.

    Me invita a sentarme en el mismo sofá, las otras chicas me miran con odio. No pueden creer que la menos puta es la que más atraiga, la que menos muestra, la que tiene ropa interior de adolescente pura es la que llama la atención.

    Tengo tetas chicas, una cola linda, paradita pero no es gran cosa. Mi piel es blanca, no tomo mucho sol ni voy a camas solares. No tengo las uñas de gata, ni estoy maquillada como una puerta como las otras putas.

    Sentada con mi mini tan corta se ve mi tanga de algodón blanca inocente.

    Este hombre mayor se levanta a buscar algo para que tome y me relaje, me da opciones, pero termina eligiendo el ante mi titubeo, mientras me trae champagne puede ver mi tanga blanca de algodón, que trato de esconder con disimulo poniendo mi mano sobre la mini pero sin resultado positivo.

    Me pregunta cosas de mi vida, cuando me pregunta mi edad y le digo que hace poco cumplí los 18 dice:

    «ufff, sos una nenita» mientras mira al techo como no pudiéndolo creer. Eso me hace ponerme colorada.

    Le pregunto por mi tío. Y me dice:

    «ah ya lo conociste? Siempre se lleva lo mejor el hijo de puta.» más colorada me pongo y sigue

    «tu tío está ocupado ahora, viste como es, nos deja acá solos, que clase de anfitrión es?» mientras se ríe buscando complicidad.

    En un momento salen todas las chicas con bikini del baño y van directo a la pileta con el primer hombre que nos recibió.

    Este hombre mayor me dice:

    «bueno vamos a la pileta? Hay que aprovechar la noche que esta linda»

    No había tenido en cuenta traer bikini, solo me preocupé en venir vestida lo más infartante que podía.

    Le digo que no tengo bikini y el hombre mayor me dice:

    «bueno, mejor, no hay nada más sexy que la ropa interior en la pileta»

    Me pongo de pie y me dirijo al baño a sacarme la ropa, el hombre mayor me detiene y me dice que para que si solo debo sacarme la remera y la minifalda.

    Por alguna razón lo obedezco, allí frente a él, me saco la remera y me bajo la minifalda.

    Quedo con mi bombacha blanca de algodón, con la florcita en el frente, y mi corpiño blanco que tapa todo mi pecho.

    Busca la botella de champagne y me rellena la copa, me dice que tome antes de meterme a la pileta para no sentir el frío del agua.

    Obedezco, él sólo mira cómo tomo. Luego de terminada la copa, me la recibe y la pone en la mesa.

    Yo no había comido nada desde el mediodía, esas dos copas de champagne juntas hicieron algo de efecto en mi equilibrio.

    El hombre mayor me tomó de la mano y me lleva a la pileta, allí ya está el otro hombre jugando con las otras chicas que están algunas en la pileta y otras sacándose fotos y subiendo historias para mostrar «la clase».

    Se tira el hombre y desde el agua me dice que me meta. Obedezco.

    En el agua nado y él juega, sigue contándome cosas de su vida, que es un empresario importador, que es vecino del anfitrión (mi tío).

    En el agua, me dice que soy muy linda, y me pregunta si conozco ciertos países del mundo a lo cual le respondo que no. Él alardea de todos los lugares que conoce, y me dice que siempre le sobran millas por sus negocios que si quiero puedo acompañarlo.

    Me pone nerviosa, le digo que debo ir al baño.

    Voy a las escaleras de la pileta, subo lento cada peldaño porque aún estoy mareada.

    Atrás mío está el hombre mayor mirando como subo las escaleras, mi tanga de algodón que no era nada sexy se transforma en una tela transparente que se pega y copia la figura de mis nalgas.

    La mirada del hombre mayor está en mi culo, giro hacia el costado y veo que la del otro hombre también está en mi culo, aun con las chicas al lado tocándole el pecho y los hombros.

    Termino de salir de la pileta y la música del lugar es lo único que suena, todas se callaron, están mirándome con odio, no solo tenía la atención del hombre mayor sino también del otro maduro más joven.

    Mientras camino hacia adentro de la casa, se escucha que el hombre maduro joven le dice al mayor:

    «que viejo choto que sos eh, siempre agarras lo mejor para vos»

    Se estaban refiriendo a mi como un pedazo de carne.

    En el baño tuve arcadas, pero no por el alcohol, sino por la situación.

    Luego de un tiempo, salgo del baño y en la puerta está el hombre maduro más joven, con un vaso de agua y una pastilla en la mano.

    Me dice que eso me va a hacer sentir bien. Lo tomo.

    Me trata con cuidado y me dice si quiero algo más, que descanse un rato y después vuelva a la pileta.

    No pasa mucho tiempo más y antes de que me acorrale el hombre mayor decido estar bajo la protección de la pileta junto a los demás.

    Me meto suavemente a la pileta, el hombre mayor ya tenía a otra chica hablándole al oído.

    El otro hombre entonces se saca de encima a las chicas que lo rodeaban y viene hacia mí preguntándome si me siento mejor.

    Le digo que sí, pero la realidad es que no.

    El hombre me dice que también es vecino, y que cualquier cosa él me podría llevar en auto a mi casa.

    Al igual que el otro me cuenta de su dinero y posesiones, de sus campos, del agro dólar, de cómo se compró una casa y otra y otra, me habla de viajes también.

    Me dice que le sobran millas por sus viajes, si quiero acompañarlo.

    En todo eso, siento otra vez algo de mareo, algo de visión borrosa, me cuesta hacer foco, pero veo bien.

    Este hombre se da cuenta y me invita a salir de la pileta.

    Cuando subo las escaleras se escucha el aplauso del hombre mayor y le grita al otro:

    «no seas ladrón, yo la vi primero» mientras se ríe con fuerza.

    Estoy saliendo de la pileta, el hombre me sostiene de la cintura y su dedo meñique toca algo de mis nalgas adolescentes.

    En eso diviso que bajan 3 personas de las escaleras en el interior de la vivienda de mi tío.

    Vienen hacia la pileta.

    Al frente está mi tío, que ante su salida al patio se obnubila por todas las chicas presentes que gritan y lo vitorean, algunas vienen corriendo a saludarlo, por lo que no se percata de mi presencia.

    Detrás de él viene mi padre, sin remera, con una zunga. Me hace dudar cual es cual, al verlo así. Está más delgado, está bronceado y con un corte de pelo moderno, similar a mi tío. Su hermano gemelo.

    La diferencia es que mi tío está más armado, pero no son fácilmente distinguibles, se está haciendo el pendejo ahora que está con el pervertido de mi tío.

    Tampoco me ve, porque otro grupo de chicas sale a recibirlo dándole besos y abrazos.

    Hasta ahí mi bronca era mucha, pero todo explota en mí cuando veo por detrás de mi padre a Lorena.

    Con una micro bikini que casi no tenía sentido, era prácticamente lo mismo estar desnuda.

    Estaban los tres bañados, como si se hubieran bañado juntos.

    Mis dudas se disipan, cuando el hombre que me acompaña dice:

    «estos hijos de puta, como se enfiestaron a la puta esa»

    En medio de la revolución por la llegada de los anfitriones y las chicas dando vueltas paso hacia el living junto al otro hombre.

    Me dice que me llevaría a descansar a su casa, o a mi casa si me sentía mal, que va a cambiarse y viene.

    Mientras se va a cambiarse, viene el hombre mayor y me pregunta

    «ya te quiere llevar a su casa?» mientras se ríe

    «yo te puedo dar más regalos que él, si querés venir a la mía» me dice

    Comienzo a temblar, me sentía atrapada entre 2 hombres que estaban subastándome.

    El hombre mayor me acorrala contra la pared y pone sus manos en mi cintura y en mi cola, mientras me besa el cuello y me besa la oreja diciéndome que soy hermosa y que me daría muchas cosas bonitas si voy con él.

    Estoy inmovil, paralizada de miedo, no parece importarle. El hombre mayor me mete la lengua en la boca, me besa con rudeza. Y con sus brazos fuertes me aprieta hacia él.

    Su mano juega con mi tanga blanca de algodón mojada y me agarra fuerte las nalgas mientras mete uno de sus dedos entre ellas.

    Trato de separarlo pero eso lo excita mas, mis pequeñas manos de adolescente hacen poca fuerza en su pecho maduro y en su abdomen grande y duro.

    Siento su miembro caliente apoyado en mi panza.

    Mi mano hace fuerza pero no le hace ni cosquillas al gran hombre maduro, mi mano pequeña termina en el borde de su maya, apoyada mi palma sobre la maya, sobre la cabeza de una pija enorme, ancha y madura a juzgar por mi palma.

    Comienzo a bajar rendida mi mano poco a poco recorriendo el tronco de ese maduro a través de la maya mojada.

    En eso llega el otro hombre y lo interrumpe.

    Fue providencial, porque ya tenía su dedo grueso caliente jugando con la entrada de mi ano.

    Hablan entre ellos sin sacar la mano de mi cola.

    Mientras negocian entre sí, aprovecho a decirle que debo cambiarme.

    Ellos me preguntan con quién me iría, le contesto mientras subo las escaleras sin mirarlos.

    «con el mejor postor»

    Continuará…

    Cuenten que les va pareciendo la historia, que le gustaría agregar o sacar? Todo es bienvenido.