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  • Mientras veía los Peaky Blinders

    Mientras veía los Peaky Blinders

    Yo me encontraba viendo los Peaky Blinders, para los que no lo han visto es una serie muy buena vale la pena totalmente en todo sentido actualmente es mi serie favorita. Bueno, retomando la historia mientras veía a los Peaky Blinders arreglar un trato con los rusos yo al mismo tiempo hablaba con un chico que conocí en una aplicación que es para hacer amigos de cualquier parte del mundo, este chico me pidió mi snap y yo se lo di porque me pareció muy amable y guapo.

    Él me agrego y al instante me envió una foto en la cual se veía su cama y decía:

    M: im horny; es decir que estaba cachondo.

    A: Lo siento pero no te voy a enviar nudes apenas te conozco.

    M: No es necesario, podemos seguir hablando normal.

    (Nosotros continuamos hablando dejando a un lado lo me había dicho pero tenía mucha curiosidad por saber si él seguía cachondo)

    A: ¿Sigues cachondo?

    M: SIII.

    A: Te la estás jalando?

    M: Si.

    A: y que piensas mientras te la jalas?

    M: En ti.

    (La verdad yo ya sabía todo eso pero sabía que a él le resultaría más placentero decírmelo y también yo quería leerlo).

    A: Me estas poniendo muy cachonda, bb.

    M: (Me envía una foto donde se observa un bulto debajo de la sabana).

    A: Te quiero en mi boca.

    M: (Me envía una foto donde se puede apreciar parte de su pene erecto).

    A: Quiero que me hagas el amor, bb.

    M: (Me envió un video de él jalándosela y de fondo se podían escuchar sus gemidos).

    (A este punto yo ya estaba tocando mis senos imaginando que eran las suyas las que me recorrían apretándolos y pellizcando, después hábilmente metí mi mano debajo de mi ropa interior dejándome el paso libre para poder jugar con mi clítoris y mi labios ya muy húmedos, comencé a meter dos dedos a mi vagina mientras mis caderas la movía en círculos se sentía riquísimo al mismo tiempo con mi pulgar tocaba mi clítoris dando unos pequeños círculos a la vez le enviaba a Mikkel un audio donde podría escuchar mis gemidos).

    A: quiero hacer el 69 contigo.

    M: Me encantan tus gemidos.

    A: Gracias, bb, tú los haces posibles.

    M: ¿Quieres mi semen?

    A: Si, bb, dámelo todo.

    M: Enséñame tus labios

    A: Le envié una foto de ellos donde se podrán ver sexys.

    M: (Me envía un video donde se puede observar y escuchar que se estaba viniendo, se podía ver todo el semen que salía de su es exquisito pene, en ese momento quería estar yo ahí para tomarlo todo y poder sentir toda su leche calientita pasando por mi garganta; ver todo eso a mi me hizo terminar de inmediato, logrando que mi espalda se arqueara y lograr tener un bello orgasmo).

    M: Ya te viniste?

    A: Ya, bb, me encanto, gracias por todo.

    M: A ti hermosa.

    Yo regresé a mirar el televisor que se me olvido pausar, así que lo tuve que regresar para poder ver lo que no había visto por tan exquisita interrupción.

    Han pasado ya dos días y sigo pensando en Mikkel la verdad me gustaría repetir no dejo de pensar en él y en su pene expulsando el semen, espero me vuelva a escribir y si no lo hace después de un tiempo lo haré yo… Olvídenlo acabo de recibir un snap de él, la verdad es que si no viviera tan lejos lo haría mi novio para tenerlo solo para mí.

    Pero tal vez pueda hacerlo.

    PD.: Este es mi segundo relato si me dicen en los comentarios que les pareció, se los agradeceré mucho, ya después les contaré lo que pasó con este chico, obviamente si quieren.

  • Mi esposa me pidió un pepino

    Mi esposa me pidió un pepino

    ¡Demonios!, no sé cómo comenzar, es mi primera vez escribiendo algo así, no sé si sea correcta mi ortografía, mi sintaxis y mi gramática, pero lo voy intentar. De hecho, el corazón se me acelera y mi respiración es profunda, mis manos tiemblan y partir de ahora no puedo dejar de escribir.

    Todo comenzó un viernes de hace como 4 años, un día cualquiera, común y corriente. Me levante temprano y como todos los seres humanos que trabajan, me levante con mucho sueño y con ganas de seguir durmiendo otros 5 minutos más, sin embargo, tenía que llegar temprano a la agencia donde trabajaba, así que me levante todo somnoliento y tomé mi bata, mi toalla y me dirigí al baño, me desnudé para meterme a bañar. Solía bañarme con agua fría, creo que te despierta en un instante. Bueno, proseguiré. Cuando estaba a punto de terminar de bañarme, mi esposa me tocó la puerta y con un gran bostezo me preguntó qué quería para desayunar, solo conteste – un cereal y si quieres yo me lo preparo, mejor regresa a la cama.

    Pues al parecer me tomó la palabra, porque cuando salí de ducharme, allí estaba, bien dormida, como que solo toco la cama y cedió al cansancio. Procedí a secarme, después me puse un bóxer negro de algodón; de esos que te ajusta el paquete, me puse un pantalón de mezclilla color azul; ajustado, una playera negra con estampado color crema; con una figura de una calavera old school, calcé mis calcetines y mis tenis negros con suela de goma, tipo skate. Me peiné, me puse mi desodorante y me fui a desayunar.

    Mi celular empezó a sonar con notificaciones, lo revisé y era del trabajo, me estaban enlistando todos los pendientes del día. Acabé de desayunar, me paré a lavarme los dientes, fui a la recamara para terminarme de preparar. Me rocié un poco de perfume con ese olor suave y fresco, noté a través del espejo que mi esposa estaba en su quinto sueño, pues allí estaba recostada semi bocabajo, con una pierna doblada, la colcha azul marino solo le cubría una pierna, el bóxer blanco con el que se duerme se le metía más de un lado que del otro, se podía ver bien lo carnoso y redondo de sus nalgas, hasta parecía que me las estaba ofreciendo y si le observabas bien, se le alcanzaba a ver como se le asomaba un poco uno de sus labios vaginales; la blusa gris de tirantes no le cubría bien por lo que se le asomaba una teta, la podías ver sin ningún problema, la podía ver como se le desplomaba, esa forma de gota, una teta grande, carnosa, suave, con su pezón café claro y perfectamente redondo. Su cabello negro, largo y alborotado por las almohadas le cubrían sensualmente su espalda, los rayos de sol que entraban por la ventana la hacían ver tan hermosa.

    Me acerqué, la besé, la cobijé y me despedí. Tomé mi mochila y salí a tomar el transporte público que me lleva al trabajo, la combi que va a metro indios verdes, subí y no dejaba de pensar en mi esposa, no dejaba de pensar en la manera tan descuidada y sensual en la que la vi, de repente note una mirada, voltee y enfrente de mi estaba una chica como de unos 24 años, apiñonada, cabello negro y largo, con rostro afilado, lentes de armazón negro, me veía y se reía, pero se mordía el labio, cuando de repente alzo las cejas y miro hacia mi pantalón. No lo podía creer, tenía una erección por pensar en mi esposa, y no me di cuenta. Tampoco era una erección que tú digas “ay no mames, que pinche erección, vas a romper el pantalón”, pero se notaba un poco y los pantalones ajustados delatan. De la sorpresa, rápido me cubrí con mi mochila y me puse súper rojo por la pena. Lo bueno fue que llegué rápido a mi destino y me bajé para tomar el metro y llegar a mi trabajo.

    En el transcurso del día no dejaba de pensar en mi esposa, y le mandé un mensaje por whats: “Hola hermosa, que tengas un bonito día, así como lo tengo yo, porque no dejo de pensar en ti y en cómo te veías en la mañana”.

    A lo que ella respondió: “¿Por qué? ¿Cómo me veía o qué show?, tenía tanto sueño, que no supe a qué hora te fuiste”.

    Solo le contesté: “Te veías tan sensual y súper hot, así toda dormidita con tus cositas de fuera, ha, ha, ha”

    Ella: “En serio? Qué pena, jajaja, para que veas que aun dormida soy bella, jajaja, no te creas”.

    Vi el mensaje y seguí trabajando en lo que estaba, como por eso de la 1:00 pm llegó mi jefa, venia de una reunión con unos clientes. Se le notaba toda asoleada, roja por y cansada por subir por las escaleras, y no era para más, eran 4 pisos. Entró y con bocanadas de aire dijo: – Buenas tardes, ya vine, ¡Ay diosito santo!, esas escaleras si cansan, ¿qué ha pasado, todo bien, no ha llamado nadie? ¿Cómo vas con las páginas web?- me decía mientras se echaba aire con la mano. Pues me paré para responderle cando veo que se empieza a quitar el saco negro que tenía y a desabrochar dos de sus botones de la blusa.

    Solo imagínensela, alta como de 1.75, 32 ó 33 años, morena clara, cabello ondulado que va del color negro al color castaño claro, de estas mujeres carnosas, gordibuenas, con unos kilos de más, con un par de tetas, es más que digo tetas, son unas tetotas que luego se tiene que poner seguritos entre botón y botón para que no se le abran las blusas, sin broncas si le echabas un 38 DD, traía unos pantalones de mezclilla ¾ de color azul; decolorados de las piernas, con unas zapatillas negras; con un tacón medianamente alto, que hacía que las nalgas se le pararan, no era muy nalgona, más bien era caderona, con unas piernotas, pero con los tacones se le levantaban las nalgas, se le veía figura. Cabe aclarar que ella y yo de plano no nos caemos bien, solo nos soportábamos por la chamba, había algo en ella que me chocaba y aparte soy súper elitista y mamón. Bueno, total sólo le respondí: – Todo bien, no ha llamado nadie. Con las páginas voy bien, ya terminé 2 sitios y estoy terminando de diseñar el tercero ya para empezarlo a desarrollar. Me fui a mi lugar, me senté y recordé que faltaba que me mandará un logotipo de un cliente, así que solo empuje la silla de llantitas y me asomé para decirle, cuando vi, ella estaba en su silla, agachándose para quitarse las zapatillas y se le notaban como se le colgaban ese par de tetotas, hasta estrías se le veían de lo grandes que las tenía, su bra de encaje negro con vivos rojos hacían que resaltaran más, pero me limite a comentarle y regrese a mi lugar de trabajo.

    Parecía que el universo quería que todo el día estuviera con la verga parada. Por suerte termino la jornada laboral, eran como las 6:30 pm, guarde mis proyectos, apagué mi compu, tome mis cosas y me fui a despedir de mi jefa, ella se puso de pie, medio me tomo el hombro, me acercó a ella, sentí su par de lolas, se sentían tan suaves y carnosas; me dio un beso en la mejilla, que más que beso solo es como si chocaras pómulo con pómulo y un beso al aire, me dijo: – Hasta el lunes, que descanses, bonito fin de semana- lo decía como con una voz aguda y más a fuerza que de ganas. Salí de la oficina y una vez más, andaba con una erección.

    Llegue a la estación del metro potrero y esperando el metro para abordarlo en dirección indios verdes, llegó, se abrieron las puertas y comenzó el empujadero de gente para ganar un espacio en el vagón, ya una vez adentro, frente a mí, una señora como de unos 45 años, parecía secretaria, bajita como de 1.60 m, llenita, con un pantalón de vestir azul marino, entubado, saco del mismo color y camisa blanca, pero por encima de ella alcanzaba ver su escote, no es que yo sea muy alto, mido 1.75 – 1.77 más o menos, pero si alcanzaba a ver como con el movimiento del metro le rebotaban las tetas a la señora, para mi mala suerte, paso de nuevo, comencé a tener una maldita erección, en el momento menos indicado, yo no me podía mover, no había espacio hacia donde hacerse.

    La señora sintió que se me estaba parando la verga y volteo y me miro como de arriba abajo, primero como diciendo: – no mames, neta? Pinche cochino- pero después me miro como diciendo: – está bien, te voy a dar chance, no estás tan mal- entonces, la señora como que empezó a mover la cadera al ritmo del movimiento del metro.

    Yo me quedé súper pendejo, sacado de onda, sentía como sus nalgas se tallaban en mi verga, sentía como se me ponía más dura; la señora se empeña en sentirla. Para mi mala suerte llegamos a indios verdes y yo aun con esa madre bien parada y por si fuera poco, la señora, antes de bajar me la agarra, sonríe y se pierde con la gente. Solo me puse la mochila enfrente y caminé hasta el lugar donde se encontraba la combi que va rumbo a mi casa.

    Subí a la combi, saqué mi celular de la mochila y le envié un mensaje a mi esposa: “ya voy en camino, estoy ya en la combi, puedes ir viendo lo de la comida, traigo mucha hambre”. Ella me contesto enseguida: “sí, en unos 20 minutos la empiezo a calentar, deja que termine de depilarme tu postre”. En ese momento, me sorprendí, alcé mis cejas, tape mi boca con la mano y me emocione; la gente se me quedo viendo por el movimiento brusco que hice.

    Llegué a mi casa como por eso de las 8:00 de la noche, vi a mi esposa en la cocina, calentando la comida, me le acerqué por detrás, la abracé y le di un beso en la mejilla. Fui a lavarme las manos, en eso mi esposa gritó: -ya está servido, ándale, apúrate o se te va a enfriar-. Me senté, hablamos lo de siempre de cómo me fue en el trabajo, que era lo que había hecho, etc. Le pregunté por nuestra hija, y dijo que habían ido mis suegros de visita y se la habían llevado, sólo asentí con la cabeza. Ella se levantó, se fue a la habitación y yo terminé de comer y me dirigí a la sala a ver un poco de televisión, a ver si había alguna película buena.

    Después de unos 25 minutos escuché que mi esposa se acercaba, pero se me hizo raro que escuchaba pasos de tacones, volteé y allí estaba ella tan sensual, tan sexy, tan curvy. Yo me quedé estupefacto, con la boca abierta, la mire de arriba abajo y ella con unos tacones negros, su 1.60 de estatura paso a ser de 1.70, con unas medias de red que llegan a media pierna, un liguero que hace que resalten lo poco soleado de sus piernas claras y carnosas, una tanga negra como de encaje que no dejaba mucho a la imaginación, un babydoll tipo corset de color negro, ajustado, se le veía una figura tan sexy; el baby hacía que las tetas se le juntaran y se le subieran, de por si mi esposa es tetona, es 34 C, pues parecía aún más tetona de lo normal, el contraste de color era tan impresionante, un baby negro con unas tetas carnosas y claras; su cabello negro, largo, alborotado y ondulado le llegaba a tapar por debajo de ese par de cosotas, sus labios pintados de un color rojo intenso y brilloso, ojos pintados de color oscuro, ahumados. Yo juraba que me habían cambiado a mi esposa por una pornostar. De inmediato me pare del sillón y me le aventé, ella me decía: – tranquilo, cálmate, hay que disfrutar y aprovechar el tiempo.

    Me tomó de la mano y nos fuimos al cuarto, yo le veía como se le movían ese par de nalgotas con cada paso, veía como le rebotaban al caminar, parecía que las veía en cámara lenta. Entramos a la recamara y empujo a la cama, se montó y me empezó a besar, yo ni tonto, ni perezoso la comencé a acariciar la espalda hasta bajar a las nalgas; se las estrujaba, se sentían frescas, carnosas, suaves, moldeables.

    Empezó a bajar su mano para ayudarme a quitar la playera, me recostó y me desabotonó el pantalón, yo me quité los tenis ayudándome de mis pies. Me bajo el cierre y quito el pantalón. Ella agachada me acaricio por encima del bóxer, me miro y dijo: -¡ay!, mira quien está despierto para jugar, ¡uyy!, a tiempo para que se nos una a la fiesta- me empezó a bajar el bóxer lentamente y a darme besitos y lengüetadas por debajo del ombligo. Yo me sentía desesperado, ya quería tener acción. Ella logro bajar por completo el bóxer y mi verga brinco como mástil, la cabeza era roja y brillosa, parecía un pinche hongo, me palpitaba muy cabrón, se me puso tiesa, tiesa.

    Sentía como se iba acercando, su respiración caliente en la punta de mi verga, sentí lo húmedo de la punta de su lengua, yo respiraba profundamente, sentí como su mano la tomo desde la base y la comenzó a jalar lentamente, mi verga que no es muy grande, me mide unos 14 cm; pues de lo excitado que estaba sentí como si se me hubiera estirado un par de centímetros más, la vi más larga de lo normal, la vi bien pinche gordota, con un par de venas bien remarcadas, solo sentía como me palpitaba, mi sangre hervía. Ella la tomó, la empezó a lamer lentamente como paleta, decía que la sentía muy caliente, me lamia por debajo de mi glande, solo sentía como mis nervios reaccionaban, cuando de pronto se la metió toda, se la metía a la boca una y otra vez, subía y bajaba el ritmo, la jalaba, la escupía y la volvía a chupar. Yo solo cerraba los puños, aguantando de no venirme y de seguir disfrutando.

    Ella subió hasta mi pecho, me dio un beso apasionado y me dijo: – ahora te toca a ti, es hora del postre, así que atáscate- se paró, dio un par de pasos y lentamente se quitó la tanga, ¡uy, no mames! Cuando se agachó las nalgas se le expandieron hermosamente, cuando se bajaba la tanga, alcance a ver un hilo súper viscoso de fluidos vaginales, se incorporó y se fue a la cama gateando y parando el culote que se le veía hermoso con su liguero y medias de red, dio media vuelta para quedar bocarriba, abrió sus piernas, bajo sus manos hasta su vagina totalmente depilada, abrió sus labios. Se podía ver lo mojada que estaba, le escurrían, la panocha le brillaba de lo húmeda que estaba.

    Le besé sus pies y fui subiendo poco a poco, le daba pequeños besos y pequeñas mordidas, besé la parte interna de sus piernas, humedecía mi boca para pudiera sentir placer, de repente tomo mi cabello y puso mi cara en su panocha, me decía: – ándale, que el postre se te va a quemar de lo caliente que esta, bésala, muérdela, escúpela, hazle lo que quieras, pero ya hazle algo-. Saqué mi lengua y la puse por debajo de su clítoris y empecé a lamerla, tratando de poner la lengua tiesa y darle unos toquecitos, escuchaba como se le escapaban pequeños gemidos, le soplaba suave y cuando menos se lo esperaba, le di unos lengüetazos en el clítoris, me sentía como perro sediento bebiendo agua, ella se retorcía, apretaba la colcha, movía sus piernas y su pelvis, veía como le palpitaba la vagina; sentí que su rica, húmeda y caliente panocha se hinchaba, le metía la lengua y ella me respondía con más jugos, con gemidos, gritos.

    Estuve así por unos 10 minutos hasta que se quitó bruscamente, se puso arriba de mí, tomo mi verga como desesperada, la chupaba, la escupía, la jalaba de arriba abajo con una brusquedad, se la metía toda como si se quisiera ahogar con verga, se pegaba en la lengua, literal se estaba dando unos vergasos, veía como me la estaba mamando y como con su otra mano se dedeaba como pinche desesperada, veía como se metía los dedos y mamaba al mismo tiempo. Era una excelente escena. Me dijo: -ahora sí, dame lo que todo el día he querido, méteme la verga por favor- ella montada sobre mí, tomó mi verga y la restregó en su panocha, jugosa, mojada y se la metió de un solo sentón y soltó un gemido agudo. Yo sentía que no iba aguantar, estaba demasiado excitado, sentía que en cualquier momento me iba a venir.

    La veía darse sus sentones, con una mano se sacó las tetas del babydoll y se las empezó a amasar, sus pezones se veían duros; y con la otra mano se estaba tocando el clítoris, yo sentía como sus jugos recorrían mis huevos hinchados por el momento, ella seguía matándose sola, de arriba abajo y luego de atrás para delante, yo apretaba mis puños y encogía los dedos de los pies. El rechinar de la cama sonaba como nunca, pegaba la cabecera en la pared, el sonido del colchón, el entrar y salir de mi verga sonaba, todo en el ambiente era excitante.

    Ella paro y dijo ahora cógeme tú, cógeme de a perrito, méteme la verga como quieras, trátame como quieras, dime lo quieras. No tarde en ponerme detrás de ella, le veía como tenia mojado todo alrededor de la vagina, los jugos le llegaban hasta cubrir las nalgas, como si se las hubiera aceitado. Tome mi verga, la ensalivé un poco y de una sola estocada se la metí, ella se retorcía como gata, mis huevos pegaban en su panocha con el vaivén, me gustaba la vista que tenia de sus pinches nalgotas rebotando en mi verga, parecía como sus nalgotas aplaudieran, estuve, así como por 3 minutos, hasta que pare porque no iba aguantar, se volteó bocarriba, y me dijo: – no pares, no ahora que estoy a punto de llegar-.

    Yo más motivado le puse una almohada por debajo de la cadera y le metí la verga, la metía como pinche desesperado, con uno de mis pulgares empecé a sobarle el clítoris, y ella con gemidos combinados como si quisiera llorar, decía: -no pares, no pares, ya me voy a venir, sigue, sigue. Yo le daba unas estocadas fuertes, cuando sentí en mi estómago algo caliente, vi sus piernas hacer pequeños espasmos, veía como salían fluidos de su panocha. Seguí cogiéndomela hasta que sentí que yo también me iba a venir, ella gemía y decía que venía otro orgasmo, así que acelere cuando no aguante más, le saque la verga y me empecé a masturbar como pinche desesperado en la entrada de su panocha, pero ya tenía mucho acumulado desde la mañana, el trabajo, el metro y avente gotas de semen hasta sus tetas, llene la entrada de su panocha de mi leche. Yo estaba exhausto, lo dos estábamos sudados, me recosté a un lado de ella.

    Ella me empezó a besar y me empezó a jalar la verga para exprimirme hasta la última gota de semen, me masturbaba y se limpiaba la mano con su lengua, se acercó a mi oído y me dijo: -oye, todavía tengo ganitas, y si te traes del refri un pepino y le seguimos-. ¡Pum!, me saque de onda, solo le dije: -¿neta, un pepino? Te lo traigo, pero no te me vayas a echar para atrás-. Me pare, corrí al refri, elegí el pepino más grande que había como de unos 24 cm y casi tan grueso como una lata de cocacola, lo enjuague rápido, elegí uno con la cascara texturizada y regrese a la habitación.

    Me puse de rodillas frente a ella y le dije: -a ver chiquita ahí te va- se lo puse en la entra de la panocha y ella se empezó a mover, le empezó a entrar poco a poco, veía como se le resbalaba, entraba más y más. Yo estaba sacado de onda, veía como le entraba y no se quejaba, lo metí más, ya llevaba poco más de la mitad, lo metía y sacaba, ella solo decía: -así, ¡ay!, que rico, así, así, mételo más rápido-.

    Empecé a meter velocidad, veía como se retorcía de placer, yo le decía que, si le gustaba, ella decía: -sí, me encanta, sigue, que rica vergota, que rica vergota, me encanta, méteme esa vergota-. Yo estaba empezando a excitarme. Cuando me di cuenta el pepino casi desaparecía, se lo había metido casi todo, solo lo tenía agarrado con la punta de los dedos y ella seguía gimiendo y retorciéndose, mi verga seguía creciendo, cuando sentí otra vez el chorro caliente, pero esta vez salpico mi brazo, ella cerro inmediatamente las piernas y veía como las venas de su cuello se marcaban.

    Yo ya bien entrado, el agarre de lado le empecé a meter mi verga, ello solo movió una pierna; como dando acceso, volteo y con una mano se abrió las nalgas para que pudiera entrar. Comencé a bombear rápido, le di un par de nalgadas: se las dejé rojas, sentí como mi verga nadaba en su panocha toda expandida por el pepino, ella estaba como noqueada, como si no sintiera nada, hasta que ya no aguanté y me vine una vez más. Me recosté aun lado de ella, sudado, sorprendido por lo que había pasado, por ver que a mi esposa le había entrado un pepino gigantesco. Estaba totalmente estupefacto. Ella se volteó y dijo con voz cansada: -¡ay, que rico! Ya hacía falta algo así- y después soltó un suspiro. Yo asentí con la cabeza, vi la hora y ya iban a dar las 11:00 pm, le pregunté que si sus papás no iban a traer a nuestra niña, solo dijo ya más dormida que despierta: -No, se la van a quedar el fin de semana-. Ambos quedamos exhaustos y nos quedamos dormidos.

    Y así señoras y señores, así terminó esa experiencia, digna de recordar. Espero que haya sido de su agrado, no sé si seguiré escribiendo, todo depende de la respuesta de ustedes. Cualquier cosa, estaré al pendiente de sus comentarios, me gustaría saber que tal les ha parecido, no tanto la experiencia, sino también si está bien redactado o no. Gracias y bonita luna para todos.

  • Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien? (Parte 3)

    Campamento con mi tímida novia ¿sale mal o bien? (Parte 3)

    A la mañana siguiente ella me despertó acariciándome la verga, ella reía un poco y me besaba dulcemente, “¿qué tienes aquí eh? jajaja» me decía riendo perversamente mientras me sacaba la verga erecta, típica erección matutina, me dio una mamada tan intensa que no pude resistir más que tal vez 4 o 5 patéticos minutos, yo eyaculaba y ella me veía a los ojos mientras mis bolas se vaciaban en su cálida boca, ella tragaba sin siquiera hacer caras y me devolvía una sonrisita en complicidad, estaba tan aturdido y me tomó con la guardia tan baja que no pude hacer ningún comentario sobre mis deseos sobre Randal. Ella se cambiaba su hermoso tanga bikini negra y se ponía un enorme bikini amarillo de 2 piezas, ella revisaba y parecía un poco decepcionada cuando lo veía en ella, “carajo, debí hacerte caso jajaja” decía sobre mis anteriores recomendaciones de llevar cosas más sexis, ¿quién era esa mujer? ¿Dónde estaba mi tímida y conservadora novia?

    Salimos tomados de la mano y nos encontrábamos al tarado de Fausto secreteándose con Laura, el me saludaba y yo le devolvía el saludo. Nos sentábamos en las rudimentarias bancas hechas de troncos cortados y nos servíamos algo de jugo. “Maldita sea ya no hay cerveza jajaja” decía mi hermosa novia mientras me daba el jugo y bebíamos “está bien hidratarnos, no hemos parado de beber” yo le decía, ella se encogía de hombros riendo.

    Llegaba Randal detrás de mi, lo supe porque pude ver la mirada fija de mi novia hacia detrás mío, volteé y en efecto, era el, venía de la mano de Gabriela y nos saludaba. Mi novia lo veía fijamente, contestaba el saludo y reía un poco, mientras me veía de reojo en complicidad con una sonrisita picara, ¿ella estaba dispuesta? ¿Lo que dijo la noche anterior sobre no querer, fue mentira?

    Randal y Gabriela se sentaban a lado nuestro, él le pedía que le trajera “algo para beber” Gabriela se levantaba y su lindo trasero se veía bien con su bikini tanga blanco, no era el espectacular culo enorme y redondo de Tiffany, pero nadie dejaría ir ese también lindo trasero, menos tan fácil como él lo obtuvo, envidié un poco a Randal, el enorme y delicioso culo de Tiffany, el lindo culo de Gabriela y me esforzaría porque tachara de su lista el precioso y pequeño culo redondo de mi novia también.

    Gabriela se ponía de pie, Randal la nalgueaba sin vergüenza, Gabriela reía y se alejaba para ir a la hielera. Buscaba y buscaba, “¿ya no hay cerveza?” Preguntaba algo frustrada mientras regresaba con jugos, “no ya no, nuestros hombres deberían ir por más” le respondía mi novia viéndome sonriendo. Randal sentaba en sus piernas a Gabriela y bebían los jugos, “podríamos ir al 24 horas que está a media hora de aquí en mi carro” decía Randal buscando mi aprobación con una mirada, yo asentí desinteresadamente, de pronto me di cuenta que si jugaba bien mis cartas estaría a solas con él y tal vez podríamos hablar, me emocionó la idea.

    Pasaron unas horas, les informamos a los demás de la situación, también aprovechamos para poner más cosas en la lista, desechables, más agua, algunas botanas, más jugos, carbón. Me aseguré de decirle a todos cuando les preguntábamos y pedíamos dinero que solo iríamos Randal y yo, “si vamos más personas solo perderemos el tiempo”

    Llegaba la tarde y Randal revisaba el auto para que no tuviéramos alguna sorpresa desagradable. Le ayudaba pasándole herramientas y esas mierdas mientras él estaba debajo del auto, el auto estaba fuera del campamento, bien alejado sobre el camino, mi novia llegaba “hey ahí estás, ¿ya se van?”

    Yo: si, solo hace una revisión

    Randal: todo parece en orden – salía sin camisa de debajo del auto con algo de aceite en su espectacular abdomen y pecho

    Alejandra: ok ok, no olviden el alcohol jajaja si no ni regresen – decía sarcásticamente mi novia riendo, ella tenía un tono de voz y comportamiento normal mientras estaba tomada de mi brazo, pero ella en serio veía intensamente a Randal de arriba a abajo sin ninguna vergüenza, parece que la vergüenza y nervios se habían ido, el notó la mirada

    Randal: deberías darme otra mamada – le decía a mi novia riendo un poco, yo reía nerviosamente, ella sonreía malvadamente, pero tranquila

    Alejandra: nah estás loco – decía fingiendo desinterés

    Randal: la chupas súper rico… ¿la boca aún te sabe a mi semen? Jajaja – le preguntaba directamente y riendo, los 3 reíamos fuertemente

    Alejandra: no ya no, me tomé un juguito – decía infantilmente mi novia, Randal se recargaba en su auto y encendía un cigarro

    Randal: la tengo dura ahora mismo, en serio deberías darme una mamadota como la de ayer – decía acariciando su verga en sus shorts, su enorme madero se marcaba, ella veía atentamente

    Alejandra: nah neta no – decía intentando mostrar desinterés y volteaba la mirada

    Randal: aquí nadie verá, él puede cuidar como ayer – él decía refiriéndose a mi, y sacaba su enorme verga erecta de sus shorts, despacio pero con total naturalidad, mi novia veía atentamente y reía un poco, nerviosamente, yo veía atentamente también

    Habíamos visto su verga dos veces, pero ambas veces en penumbras, su verga morena a plena luz del día se veía aún más impresionante y obscena, sus venas marcadas como si fueran a explotar, la tonalidad tan oscura, sus enormes bolas colgando, se veía aún más imponente, una verga horrible pero imponente

    Randal: ven – le decía a mi novia con una sonrisa pícara sin moverse de su lugar

    Alejandra: nop – decía mi linda novia en tono infantil y riendo un poco, desviando la mirada al infinito del bosque

    Randal se acercó a nosotros, tomaba la mano libre de mi novia y la ponía en su impresionante verga, ella la sostenía naturalmente y sin ninguna vergüenza mientras reía un poco, negando con la cabeza desaprobando juguetonamente viéndolo fijamente a los ojos, él la besó, ella continuó el beso, ellos estaban muy cerca ya que ella no soltó mi brazo, verlos tan cerca besándose, ella tomada de mi brazo besándose con él, era tan jodidamente surreal.

    Ellos tomaban un descanso del beso, ella bajaba la mirada “¿ya la tienes húmeda?” Decía ella un poco sorprendida, recorriendo el enorme pellejo del glande de Randal revelando su enorme cabeza, él estaba húmedo en la punta, “siempre estoy listo” decía el riendo, ella se reía y volvían a besarse.

    Ver la pequeña y delicada mano blanca de mi novia, que apenas podía rodear esa obscena verga morena me ponía súper cachondo. Ellos se besaban y podía escuchar los húmedos sonidos de sus lenguas y saliva, me aleje apenas un paso instintivamente, ella dejaba ir mi brazo, Randal la tomaba de los hombros y “la obligaba” a bajar, ella bajaba un poco a regañadientes, pero riendo.

    Ella iba directamente a lamerme las bolas de nuevo como la noche anterior, él se retorcía y le restregaba su saco escrotal en la cara, dejando su obscena verga enorme sobre toda su linda cara, ella lamía obsesivamente sus enormes huevos, podía escuchar su lengua y su saliva “tronando” en las enormes bolas de Randal.

    Ella se tranquilizaba de pronto, tomaba la verga frente a su cara, recorría el pellejo y veía la humedad en la cabeza, la ponía en su boca y saboreaba sus jugos pre seminales, él se retorcía, me encantaba de alguna pervertida y torcida manera que ellos me ignoraran. Ella lamió su enorme tranco con la lengua de fuera de arriba a abajo, soltaba su verga, lo veía, le sonreía… y se ponía de pie de inmediato, Randal la veía con cara de incredulidad y con un gesto sarcástico

    Randal: ¡¿en serio?! Jajaja – decía mientras ella estiraba su mano y me tomaba la mano

    Alejandra: se van en 20 minutos ¿va? – decía sonriendo malvadamente mientras me jalaba de la mano hacia el campamento

    Randal: ¡¿qué?! Jajaja eres una calienta huevos, literal – decía riendo sin poderlo creer mientras nos alejábamos

    Alejandra: necesito que mi novio me folle ya, bye wey – decía riendo y volteando la cara, nos adentrábamos en el bosque, Randal gritaba riendo

    Randal: ¡dame tus lindas nalgas a mi no mames! Jajaja

    Nos adentrábamos en el bosque y reíamos ambos, “literal lo dejaste con la verga parada” le decía riendo, ella se encogía de hombros riendo. Llegamos al campamento, corrimos prácticamente a nuestra casa de campaña, se repetía lo que se nos había hecho costumbre, la desnudaba, le lamía el coño, viscoso y delicioso, ella me daba un condón desesperada y me la follaba como psicópata. Intenté hacerle comentarios sobre Randal, pero ella solo reía y no agregaba nada ni respondía mis provocaciones sobre él, no parecía interesada, no quise forzar las cosas y disfrute el sexo. Me derrumbe sobre ella, ella reía y me besaba. Yo me quitaba el condón, se lo ofrecí riendo, ella tragó de nuevo mi esperma directamente del condón y luego me besaba con una sonrisa lujuriosa.

    Alejandra: ya vete, necesitamos alcohol – me decía y salíamos de la casa de campaña

    Yo: ¿segura que no prefieres acompañarnos, o ir tu sola con él? – dije riendo intentando desesperadamente abrir el tema de nuevo

    Alejandra: no le voy a dar el culo – me decía con una sonrisa pícara, pero parecía sincera

    Ella estaba en alguna clase de estado cachondo pero controlado, parecía más atrevida y desinhibida pero parecía en control de su situación, ya no parecía que fuera a tomar decisiones estúpidas y atrabancadas por su cachondez, “tal vez solo necesita un poco de alcohol para atreverse” pensé optimista.

    Alcance a Randal que estaba dentro del auto, tenía la música muy fuerte, me notó, apagó el estéreo y me abría la puerta, tenía una enorme sonrisa picaresca mientras yo entraba al lujoso auto.

    Randal: yo la pongo cachonda y tú se la metes, cero y van 2 – decía riendo mientras comenzaba a manejar

    Yo: bueno wey es mi novia ¿que querías? Jajaja

    Platicábamos como buenos amigos mientras le detallaba la última follada rápida y algo de las noches anteriores, reíamos también por los gemidos desvergonzados de Gabriela, en ese preciso instante llegábamos al mini súper y bajábamos, hacíamos la compra rápidamente y regresábamos al auto, apenas entramos de nuevo retomábamos el tema.

    Randal: no está mal, tiene buenas nalgas – decía Randal sobre Gabriela, pero yo necesitaba saber sobre Tiffany

    Yo: wey ¿neta te follaste a Tiffany? pinche culote que tiene la maldita – dije con tono de envidia amistosa

    Randal: si, súper culo que tiene, pero Carlos nos descubrió básicamente iniciando el segundo round – decía algo frustrado

    Yo: peeero te la follaste bien… aunque fuera una vez – dije intentando sacar más al respecto

    Randal: se la metí tan fuerte que hasta le temblaban las rodillas jajaja – ambos reíamos, el retomaba – le dejé toda mi corrida dentro, no le avisé, como que se quedó pensando pero no me dijo nada jajaja – la historia era tan increíble, lo envidiaba tanto, el proseguía – la lamí toda entre las nalgotas a la wey, así con todo su hermoso culote en mi cara – el hacía mímica, imitando lamer el aire – me la follé parada, estábamos en el jardín de atrás donde está la casa del árbol, esa súper cutre y vieja – el disfrutaba contando, yo escuchando, todo coincidía, el en serio se la folló – regresando la buscaré en Facebook y le mandó mensaje a escondidas a ver qué – decía desinteresadamente, dando fin a la historia

    Yo: por mientras te diviertes con Gabriela – dije encendiendo un cigarro y abriendo una cerveza, le daba una a el

    Randal: supongo… – tomaba un sorbo – pero el culito que quiero es el de tu noviecita – ambos reíamos, me sentía a gusto con él, me atreví

    Yo: wey, ella quiere y no, como que le da miedo, no se – dije frustrado

    Randal: a ver a ver – decía tomando un tono serio – tú quieres que me la coja no te hagas wey ¿ustedes tienen esa clase de relación? – preguntaba curiosamente

    Yo: no, no exactamente… – trate de elegir mis palabras, lo quería como aliado – fantaseamos con tríos y así pero nunca habíamos hecho algo así, la neta está súper chingón, pero como que le da miedo, no sé – dije por completo sincero

    Randal: ya decía yo, si se veían muy nerviosos, mira de que puedo follarmela, puedo follarmela, pero necesito que me la dejes a solas – decía seguro de si mismo, yo asentí indicándole que desarrollará su idea, estaba jodidamente emocionado – ella obvio quiere, pero lo más seguro es que le dé vergüenza contigo, que no se quiera sentir muy puta y que la veas de ese modo o algo así – decía por completo seguro de si mismo

    Yo: entonces… ¿si los dejo a solas neta crees poder? – dije emocionado

    Randal: sin pedos – decía él y seguía – pero, wey – decía remarcando las palabras, demandando atención, yo se la daba – me la follo, y ustedes se van y yo no sé qué pedos puedan tener ustedes, no es mi pedo, como veas, te doy la última oportunidad de que te arrepientas jajaja ya una vez que pase no se puede deshacer y quien sabe ¿ok? – me decía a modo de amenaza amistosa sonriendo, parecía tan seguro, ¿él había estado en una situación así antes? Me consternaba su tranquilidad

    Yo: la neta la neta… Si quiero atreverme – Randal solo me dijo “ok”, luego comenzamos a fraguar nuestro plan, incluso nos quedamos en el auto afinando los detalles cuando llegamos al campamento, antes de bajar y regresar.

    Regresamos cargados, todos nos ayudaban y éramos recibidos sarcásticamente como héroes, las chicas nos aplaudían y Fausto recitaba una profecía improvisada mientras nos ayudaba a cargar “se dice que llegarán del oeste con delicioso licor y todos se regocijaron y hubo abundancia” todos reíamos, acomodamos las cosas y comenzábamos una pequeña fiesta.

    Se hacía tarde, bailábamos, bebíamos, encendíamos una hoguera, estaba nervioso como el carajo, Randal me intercambiaba miradas diciéndome con la mirada que hiciera mi movimiento, pero Carlos no aparecía por ningún lado.

    Mi novia bebía y se divertía, parecía un poco ebria y cachonda, incluso bailaba un poco con Randal, ellos reían y ella seguía pareciendo atraída por él, pero luego me veía de reojo y volvía a mi, tal vez Randal tenía razón y ella no quería hacer nada frente a mi otra vez, cuando ella volvía yo evitaba hacer comentarios sobre el para no levantar sospechas, tenía que parecer que había dejado el tema. Ella estaba cachonda, comenzaba a acariciarme la verga despistadamente y a restregarme el culo cuando podía haciéndolo parecer que solo se sentaba en mi, “deberías llevarme a la casita” me decía mi novia algo ebria y sonriendo, “si ¿verdad putilla?” Le respondía, evitando ir a ningún lado, Randal fue muy claro, “necesitamos que no le quites lo caliente, la necesito desesperada por verga”, así que hice una labor épica por no salir corriendo con ella a follar, aunque me restregaba constantemente su lindo y redondo trasero y tenía la verga dura como piedra, la besaba y le acariciaba el coño y las tetas despistadamente cuando nadie veía, haciendo parecer que la aliviaba un poco, parece que ella no sospechaba nada.

    Pasaron algunos minutos, estaba desesperándome, pero gracias a dios en ese momento el apareció, solté a mi novia y le dije que lo saludaría, sin darle opción a qué me acompañará, prácticamente corrí a el y lo saludé, parecía solo buscar cosas para volver a entrar a la cabaña.

    Yo: wey – dije llamando su atención, el se detenía y me veía

    Carlos: ¿que pedo? – me decía tranquilamente

    Yo: necesito hablar contigo y Tiffany ¿puedo? – dije desesperadamente

    Carlos: ok – decía Carlos, parecía casi preocupado

    Yo: en la cabaña mejor ¿ok? – dije rápidamente

    Carlos: ok – el me respondía y yo me iba de el, el buscaba cerveza y cosas

    Regresé corriendo a con mi novia, le dije que Carlos quería hablar algo conmigo y parecía serio y tal vez vergonzoso, le dije que iría con el adentro, no le dije literalmente que tardaría mucho, pero le dejé claro que parecía algo serio y lo dije en tono de “tal vez tome un tiempo” ella comprendió, me besó y me fui. Carlos me esperaba en la entrada, Randal me veía de lejos con su pokerface.

    Entre desesperadamente con Carlos a la habitación sin decir nada, el no preguntó, Tiffany me veía un poco sorprendida y me saludaba. Me senté en un ángulo donde pudiera ver la ventana, Tiffany afortunadamente estaba colocada a un lado dando la espalda a la ventana, si nada llamaba poderosamente su atención fuera, ella no veía nada, Carlos casi se sienta a lado mío

    Yo: siéntate allá mariquita, ya me sé tus mañas jajaja – dije riendo algo nervioso apuntándole otra silla donde el me veía de frente y la ventana le quedaba también de espaldas, gracias a dios la cortina estaba abierta lo justo para que yo pudiera ver, pero no por completo

    Carlos: jodete Jajaja – me decía riendo y se sentaba dónde yo le indicaba, ¡si!

    Tiffany hacia charla sobre cómo estaba yo y cualquier estupidez, lo alargué lo más que pude, durante unos minutos, sentí un escalofrío cuando vi a Randal sentándose dónde me dijo, “me sentaré en las bancas rojas para que puedas ver desde esa ventana, haz lo posible para que nadie más vea»

    Carlos cortaba de golpe la charla inconsecuente.

    Carlos: ¿y que querías decirme we? – decía interesado, tomé aire, había pensado bien la mentira para ganar tiempo

    Yo: bueno… Creo que le pediré matrimonio a Alejandra – dije nervioso, estaba bastante nervioso así que no fue necesario fingir eso

    Tiffany saltó de su silla y fue corriendo a abrazarme, “¡felicidades!” Carlos me abrazaba también, todos retomábamos nuestros asientos. Ellos me hacían mil preguntas, ¿cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? Yo tenía algunas mentiras pensadas, así que las ideas salían naturalmente, casi me sentí mal de ver tan animada a Tiffany con mi retorcida mentira, con un motivo tan oscuro. Intentaba mantener la atención sin hacer evidente que espiaba la ventana, tenía toda la atención y era difícil mirar “despistadamente”.

    Casi se me sale el corazón cuando vi a Randal llamar a alguien con la mano y aparecía mi linda novia entre las penumbras sentándose a lado de el en las bancas rojas, estaba oscuro pero ella usaba ese muy llamativo bikini amarillo, se me secaba la boca y me temblaban las manos, con Tiffany y Carlos intenté mantener un tono que pareciera emocionado y no jodidamente nervioso.

    Randal y mi novia platicaban y ella reía un poco, yo quería salir corriendo y cancelar todo, pero así como ella parecía haber controlado su puta desesperada y atrevida interior, yo había logrado controlar mis impulsos de furia celosa y estaba haciendo las paces con mi cornudo interior, tal vez Randal tenía razón y ella hacia las paces con su puta discreta interior.

    Alargaba el tema, no fue difícil, Tiffany preguntaba cosas tan específicas como donde tenía pensado que sería la misa y de que color serían los manteles, dando por hecho que ella me diría que si. Randal y mi novia charlaban y charlaban, y creo que el tocaba su pierna. Pasaba el tiempo y me sentía como una tercera rueda incómoda, tal vez Carlos quería que me largará y que su increíble novia se sentara en su cara, el solo fumaba y reía, ella seguía preguntando, saltando de emoción y riendo histéricamente.

    Lo recuerdo perfectamente. Mi novia negaba con la cabeza riendo, se ponía de pie, se quedaba de pie unos segundos, Randal se ponía de pie también y se iba de ahí desinteresadamente con su celular en mano, “¡puta madre! ¿¡No funcionó!? ¡Me cago en todo!” Pensé y casi maldigo en voz alta, Randal salía de mi vista, mi novia Alejandra caminaba lejos de las bancas… Hacia el espeso bosque que estaba detrás… No podía creerlo, ella iba a ese ya legendario jardín donde Randal tomó el increíble culo de Tiffany.

    Ella se perdía en la maleza, unos segundos después Randal entraba también al oscuro e inmenso bosque detrás de ella, ellos solo estaban despistando a los posibles mirones, por fortuna la cabaña estaba a una distancia en que sería muy difícil para ella verme desde las bancas hasta adentro de la habitación. Todo me daba vueltas, de verdad nunca había estado tan nervioso en mi vida, tenía dificultades para respirar, Tiffany estaba hablando por fortuna, si no, tal vez yo hubiera estado tartamudeando como idiota.

    Las instrucciones fueron claras, “dame unos minutos, por si ella se arrepiente y regresa a medio camino, empezaré con la señal, no te preocupes” esperé unos minutos, dejaba que Tiffany hablara y yo me sentía desmayar. Vi mi celular en cuanto ellos habían desaparecido entre la maleza casi juntos (9:58 pm) Randal me dijo que 5 minutos serían suficientes, el jardín estaba a unos 250 metros a través del bosque según Randal, apenas avanzo el reloj de mi celular, “10:04 pm” 5 o 6 minutos, levanté la mirada, callé de golpe a Tiffany que seguía hablando sin parar.

    Yo: espera espera – dije alzando la mano, ella se quedó callada y me veía – Ale me mandó un mensaje, necesita algo – intenté fingir una preocupación calma, como si necesitará irme, pero no como si ella hubiera muerto

    Tiffany: ¿si te llegan los mensajes aquí? El mío sirve cuando le da la gana – decía viendo su propio celular

    Yo: deja ver qué onda – dije levantándome, juro por dios que las piernas me temblaban un poco, intentaba mantenerme en pie dignamente

    Ellos me despidieron amablemente, Carlos me acompaño a la salida de la cabaña, “disfruta el culazo de tu vieja” le dije, casi me arrepiento apenas decirlo, estaba cachondo, yo no tenía esa clase confianza con él, por fortuna el solo se rio y me dio la razón, “siempre lo hago” dijo orgullosamente.

    Salí caminando a toda velocidad, pero no quise correr para no llamar la atención, el tarado de Fausto casi me detiene, pero logré decirle que me esperara y seguí caminando, revise mi bolsillo, traía la pañoleta roja, entre en el espeso bosque cuidando que nadie me viera y me abrumaba la absoluta oscuridad, pero no quise prender la lámpara de mi celular por obvias razones, intentaba ser tan silencioso como pudiera, cuidando cada paso, tuve un poco de miedo, en serio estaba oscuro, quien sabe que clase de animales o bichos habría por ahí.

    Recordaba las instrucciones de Randal, “detrás de las bancas rojas, te sigues todo derecho, cuando se acabe el bosque y veas el jardín, a la derecha está luego la casa del árbol, no tiene pierde, está algo vieja, pero yo digo que si te aguanta jaja súbete sin miedo”

    Caminé y caminé, a lo lejos veía la luz de la luna colarse entre los arboles por fin el bosque terminaba, volteé a la derecha y ahí estaba la ya tan mencionada casa del árbol, en un árbol notablemente más alto, robusto y viejo que la mayoría, exactamente en la orilla del bosque, asiento de primera fila hacia el jardín. Me acerqué con las piernas temblando, no podía creer lo que sucedía. Por fortuna, las escaleras clavadas sobre el tronco, estaban del otro lado del tronco que no daba hacia el jardín, pude subir lentamente pero completamente oculto de que alguien pudiera verme desde el jardín, subí despacio, las escaleras rechinaban un poco, me detenía intentando ser tan sigiloso como un ninja y maldiciendo internamente, las escaleras se aflojaban y casi parecían soltarse del árbol, pero resistían y retomaban su lugar apenas subía el pie al siguiente escalón.

    Logré subir a la casa, me mantuve a gatas, la casa era lo suficientemente alta para tal vez apenas mantenerme en pie, pero evidentemente quería mantenerme lo más oculto posible. Me acerqué a la ventana… sentí uno de los más absolutos y sinceros escalofríos en mi vida al ver a mi novia abrazada de frente y besándose con Randal, parecían casi “demasiado cerca” de mi, pero la verdad estaban a una distancia muy prudente, básicamente estaban a “1 casa y media” de distancia de la base del árbol donde yo estaba escondido, la luz de la luna era perfecta, podía distinguirlos perfectamente, tal vez no podía distinguir cosas como si ella sonreía o ver bien sus pezones, pero podía verlos perfectamente en el panorama general, digamos que podía ver sus cabezas moviéndose por sus apasionados besos y las manos de Randal moviéndose entre la delicada espalda de mi novia y su lindo culo, incluso si me fijaba bien, podía notar como el apretaba sus hermosas y redondas nalgas, entre el tremendo silencio podía escucharlos susurrando y riendo un poco entre beso y beso.

    El jardín era amplio, era evidentemente artificial, el pasto estaba en buen estado y era una explanada bastante bien lograda, ¿tal vez una antigua (o futura) explanada para acampar? No estaba tan lejos del campamento, pero si estaba en el lugar perfecto para ser “otro campamento” y ahora mismo era perfecto para que ellos pasaran desapercibidos.

    Dentro de la casa, yo estando a gatas, la ventana me quedaba exactamente a la altura de los ojos, estaba tan oscuro dentro que si hubiera habido algún clavo o algo tirado por el piso, me hubiera pinchado una rodilla sin duda, así que no había modo humano en qué ella lograra verme, solo a menos (tal vez) que ella estuviera buscando a conciencia algo ahí dentro de la casa del árbol con la mirada. Me senté y solo la cabeza me sobresalía, como dije, asientos de primera fila y aunque ella volteara hacia mi lado, la altura de la casa me hacía sentir a salvo.

    Busqué rápidamente la pañoleta roja, hallé el modo de atorarla de modo que quedara colgando de la ventana. “La dejas puesta, estaré viendo despistadamente a la ventana, en cuanto la vea, empiezo de verdad el espectáculo para ti mi cornudo amigo”. Logré colgarla y se quedaba atorada, colgando por fuera, la pañoleta era muy roja, él podría verla sin duda.

    Me senté en flor de loto y me saqué la verga sin vergüenza, la tenía completamente erecta, Randal fue muy despistado, no me di cuenta en qué momento haya visto la pañoleta roja, pero de pronto él le quitó el brasier del bikini a mi novia y lo tiraba al piso, ellos se besaban, el hundía la cara en sus lindas, redondas, firmes y pequeñas tetas, ella alzaba la cara disfrutando que sus pezones eran lamidos y succionados, seguramente.

    Mientras Randal complacía con la boca a mi novia en sus lindas tetas, también bajaba sus propios shorts el mismo, podía ver la mano de mi novia desaparecer entre sus piernas. El hábilmente la volteó de modo en que el show me quedara de perfil, él la empujaba de los hombros y la ponía de rodillas, ella no se resistía en lo más mínimo. Ella hundía la cabeza entre las piernas de Randal, pero yendo tan abajo que supuse que seguramente ella iba directamente a lamer sus bolas primero como ya se le había hecho costumbre, pensé que eso era un acto sumiso sexual muy evidente y súper cachondo, ir directamente a lamer sus depósitos de esperma.

    Randal se retorcía y tenía ambas manos colocadas firmemente sobre la cabeza de mi novia, haciendo la cadera hacia delante, restregando sus enormes bolas contra la cara de mi novia y sosteniendo con firmeza la cabeza de mi novia. Él la retiraba, ponía sus delicadas manos sobre su firme trasero, ponía las suyas propias sobre la cabeza de ella y comenzaba a follarle la cara tan fuerte que podía escuchar las escandalosas arcadas de mi novia, pero ella jamás se retiró, el embestía la cara de mi novia y ella hacia ruidos “orales” de una manera tan escandalosa y cruel, que me pregunté si él lo hacía para hacerme más delicioso el espectáculo o simplemente no le importaba castigar en la garganta a mi novia con su dura y enorme vara.

    Tal vez solo 5 minutos, él ponía de pie rápidamente a mi novia, él se quitaba hábilmente sus propios shorts por completo solo con las piernas y los dejaba en el piso, el completamente desnudo era mas imponente aún, sus gruesas piernas lucían increíble… Randal le quitaba el bikini amarillo a mi novia y lo tiraba en el pasto, ella no se resistía en lo más mínimo y ahora ambos estaban completamente desnudos uno frente al otro, Randal besaba el cuello de mi novia y yo vi una de sus mano sobre una de las lindas nalgas de mi novia y otra desaparecer entre sus delicadas piernas.

    Ella alzaba la cabeza disfrutando, ella estaba perdida en el placer y lo tocaba por completo, ella le apretaba firmemente el trasero con ambas manos, una en cada nalga, apretaba con firmeza de una manera casi graciosa, como lo haría un hombre pervertido y desesperado con una chica nalgona, no como lo haría una chica femenina y tímida (ella jamás me había mallugado el trasero así) pero ella no paraba ahí, espalda, pecho, hombros, brazos, abdomen, sus manos se movían rápidamente por todo el increíble cuerpo de él, entre apasionados besos y Randal besando el cuello de mi novia, ¿él tenía razón? ¿Ella se limitaba frente a mí? Ella no parecía tan sexual con el cuándo yo estaba presente. No escuchaba mas risas nerviosas ni mas murmullos, ellos estaban perdidos disfrutándose, solo escuchaba ruidos húmedos, tal vez por Randal besando su cuello o tal vez porque la masturbaba fuertemente.

    Ella dejó sus manos sobre el firme trasero de Randal, una mano en cada nalga mientras con la cabeza alzada disfrutaba la boca de su amante en su cuello, él tenía una mano magreando su hermoso culo y otra entre sus piernas, ella gemía tímidamente pero podía escucharla perfectamente. Entonces el la besó apasionadamente, pero solo un beso, paraban, él decía algo, y se sentaba en el piso invitando tomando de la mano a mi novia, me estaba jalando la verga tan fuerte que casi me la arranco.

    Mi novia descendía delicadamente con Randal, ellos se sentaban un poco, Randal la besaba, creo que él dijo algo, ella se ponía en cuatro patas, me apreté la verga con tanta fuerza…

    Randal se colocaba de rodillas detrás de ella, pero disfrutaba la vista, le apretujaba su hermoso y redondo culo con ambas manos y le abría las nalgas, bajaba la cara y la hundía en su lindo trasero. Mi novia gemía tímidamente, pero yo conozco sus ruidos, eran por completo sinceros, porque créanme amigos, podía escucharla perfectamente. Randal se tomaba su tiempo, lamía profundamente y ella se retorcía y volteaba a verlo de vez en cuando entre gemidos, al final ella solo disfrutaba y hundía la cara en el pasto levantando las caderas y restregando su hermoso culo contra la cara de su amante, Randal abría las nalgas de mi novia y pude ver cómo alcazaba la cara un poco, para lamer entre sus hermosas nalgas, estoy (casi) seguro.

    Randal levantaba la cara del delicioso elixir del rosado y hermoso ano de mi novia, y se acomodaba detrás de ella, tuve que parar de masturbarme varias veces para no correrme, él se acomodaba de rodillas detrás de ella, en esa típica imagen del hombre colocando su verga con una mano y separando las nalgas con la otra, mi respiración era demasiado agitada y podía sentir mi corazón palpitando escandalosamente en mi pecho, como si hubiera corrido 5 km sin parar.

    Randal se acomodaba detrás de ella. Una mano en su imponente vara y otra sobre una nalga de mi linda novia, pude ver cómo el veía el lindo culo de mi novia buscando su apretado coño seguramente, mientras con su otra mano sosteniendo su verga la acomodaba delicadamente en ella, soltaba su verga, tomaba con una mano la cadera de mi novia y la otra la afianzaba firmemente sobre su delicada espalda, afianzando la posición de mi novia de “cara al piso, culo al aire”.

    Pude ver cómo el empujaba de una manera delicada pero firmemente su cadera contra el lindo culo de mi novia, la espalda de mi novia se arqueaba violentamente, de manera instintiva, un reflejo inconsciente por el enorme y grueso falo de Randal entrando en ella y estirando su pequeño coño, un gemido gutural y casi primitivo salía de ella, no un delicado ni femenino gemido como los de siempre, un ruido sexual histérico hecho con la garganta, casi parecía rasgarle la garganta, él la empujaba con fuerza con la mano que tenía sobre su espalda para que ella siguiera bien empinada, de manera ruda y autoritaria, mientras no soltaba su cadera con la otra mano y restregaba su pubis contra las hermosas nalgas de mi novia y estoy casi seguro que podía ver su cara de placer.

    El dejaba su enorme verga entera dentro de ella, disfrutando su apretado, caliente y húmedo coño, ella se retorcía y podía escuchar su respiración histérica “sufriendo” en placer soportando la enorme verga de Randal dentro de ella por completo, Randal no sacaba su madero de ella, ella se retorcía pero permanecía sometida por la firme y autoritaria mano de Randal sobre su espalda, ella no intentaba levantarse, no conscientemente al menos, estaba sometida a él, peleaba fuertemente contra el instinto de su cuerpo de levantarse, lo lograba, se quedaba con el culo al aire, como le indicaba Randal con su mano sobre su espalda, él la tenía sometida con un gesto tan simple como tomarle la espalda.

    Randal iba hacia atrás y hacia delante despacio, delicadamente, pero por completo, como dije, ellos estaban de perfil, podía ver como el alejaba su cadera de ella, para de inmediato acercar lentamente su pubis lentamente y restregarse por completo contra el lindo y redondo culo de mi novia, ella gemía mientras el entraba despacio, y cuando el terminaba con su pubis contra su lindo culo ella hacía ese ruido gutural sexual histérico con la garganta que jamás había escuchado, como un gimoteo, un quejido sordo y gutural.

    Él tomaba ritmo yendo hacia afuera y hacia dentro, ella dijo claramente “¡ay cabron no mames!” Y la verga casi me explota. Randal soltaba su espalda, la tomaba firmemente con ambas manos de las caderas. El comenzaba a follarsela con más velocidad, ella se retorcía y gemía fuertemente, sin ninguna vergüenza, a todo volumen, podía escucharla perfecto y fuertemente, ella sabía que estaban lejos, podía hacer todo el ruido que quisiera (o necesitara) y lo hacía.

    Él tomó confianza, ya había adecuado su coño para su enorme vara, así que comenzó a follarsela “en serio”… Muy en serio.

    El sostenía con ambas manos y no soltaba la cadera de mi novia, la embestía con tanta fuerza que podía escuchar las húmedas penetraciones, esos aplausos húmedos que suenan en todo buen video porno. Escuchaba las escandalosas penetraciones mientras veía como Randal sostenía firmemente a mi novia y movía hacia delante y atrás violentamente sus propias caderas, al mismo tiempo que maniobraba hábilmente el culo de mi novia hacia delante y hacia atrás también, él iba hacia delante y el la llevaba hacia él, él iba hacia atrás, y la alejaba de él, para luego ir hacia delante de nuevo y jalar el lindo culo de mi novia hacía el de nuevo, ritmo perfecto de atrás hacia adelante, el llevaba el ritmo, ella era un pequeño juguete sexual en sus manos y ella lo permitía.

    Ella gemía escandalosamente, histéricamente, desesperadamente, gritaba tan fuerte que ya no estaba seguro de que la distancia con el campamento fuera suficiente. Entre los histéricos gritos sexuales de mi novia y las escandalosas penetraciones, de vez en cuando podía escuchar los profundos, viriles y ásperos gemidos de Randal, mientras el veía atentamente el culo de mi novia, yo jamás había estado más cachondo en mi vida, descubrí un nuevo mundo, no estoy seguro de quién de los 3 disfrutaba más, pero apostaría que mi novia.

    Me impresionaba la velocidad, la fuerza tan endemoniada y la resistencia de Randal, el no paraba, no descansaba, solo penetraba violentamente a toda velocidad a mi novia, los exagerados ruidos de penetración me abrumaban, y no podía creer que mi novia gritara tan ruidosamente, en momentos pensaba frustrado, que yo JAMÁS, ni una sola vez, nunca, me la había follado así, ni podría hacerlo.

    Randal acomodaba una pierna sobre el pasto, dejando solo una rodilla sobre el pasto, la penetraba aún más rápido y con penetraciones menos largas, pero más intensas, lo hacía más cercano y rápido, ella tenía los puños cerrados fuertemente,

    “¡ay no maaames! ¡Mas! ¡MAS!” exclamaba mi linda y “delicada» novia histéricamente, ella comenzó a retorcerse violentamente, el cuerpo le temblaba, sobre todo las piernas sin control, ella tenía esa clase de orgasmos intensos de vez en cuando conmigo; tal vez 10 en todos nuestros 5 años juntos, y yo solo lo lograba en sesiones maratónicas después 4 horas de sexo intenso, recuerdo que la primera vez que lo logré llevábamos más de 2 años follando y ella estaba tan impresionada que me dijo por primera vez que me amaba…

    Pero Randal acaba de lograrlo la primera vez en 20 minutos, las piernas de mi linda novia se retorcían descontroladamente y ella gemía sin vergüenza a todo pulmón, yo sabía que cuando pasaba eso, su coño apretujaba y palpitaba sin control, él tendría mucho placer…

    El gemía más intensamente y clavó toda su verga en ella para disfrutar su palpitante coño, restregando su pubis por completo contra su hermoso culo, moviéndose en círculos por completo dentro de ella, disfrutando como loco, retorciéndose también, alzaba la cara gimiendo con alivio, el también terminaba debido a los apretones del coño de mi novia.

    Ella recuperaba la respiración, el sacaba su verga lentamente de ella viendo atentamente su culo, se tiraba en el pasto a lado de ella y le azotaba el culo, la ignoraba de inmediato, mientras ella se quedaba “empinada” recuperando la respiración, por último se desplomaba en el pasto a lado de el, acomodándose en su pecho, él la abrazaba desinteresadamente.

    Ambos respiraban histéricamente, podía ver los pechos de ambos levantándose, entonces ella abrió un poco las piernas y parecía revisar su coño con su mano, me jale tan fuerte la verga cuando de pronto la realidad me golpeó. No me había dado cuenta, ¡no lo había pensado! ¡él no se puso condón! ¡Disfrutó su delicioso y apretado coño al desnudo!… ¡se corrió dentro de mi linda novia!… un beneficio que yo había experimentado solo un par de veces en fechas especiales, ella jamás había querido usar anticonceptivos. Eyaculé en 20 segundos con este pensamiento y mi espesa corrida golpeaba la pared de madera de la casa del árbol.

    La “claridad post orgasmo” me golpeaba, de pronto no sabía que hacer mientras los veía recomponerse, se abrazaban, y parecían platicar acostados en el pasto completamente desnudos. Pero decidí no pensar demasiado, el me lo advirtió, “si eyaculas, te vas a sentir como el carajo, pero solo unos minutos, espera y recupera la cachondez, ¿ok?” Jalaba mi flácida verga intentando ponerme a tono de nuevo. Ella acariciaba sus bolas, y parecía de nuevo esa chica satisfecha y tranquila sexualmente, él la había complacido por completo como yo no había podido esos días, parecía relajada y feliz.

    Ella se ponía de pie y el la seguía, ella se vestía de nuevo. Él tomaba su celular, yo tomaba el mío y recordaba lo que me dijo

    “si no puedo convencerla de quedarse más tiempo, te mando mensaje, intentaré distraerla un poco, te largas hecho la chingada de regreso, intentaré llevarla por otro camino de regreso”.

    Me llegaba un mensaje de él de inmediato, “vete”. Una lástima, estaba empezando a ponerme erecto de nuevo y quería un segundo show, pero supongo que irónicamente Randal se folló “demasiado bien”, tan bien que ella no necesitaba más en ese momento. Me retiraba rápidamente mientras veía que el la abrazaba intentando evitar que ella se pusiera el bikini jocosamente y ella reía un poco. Bajé lo más rápido que pude y los escuchaba reír en voz alta, así que lo hice con confianza sin preocuparme demasiado por el ruido de las chirriantes escaleras. Casi corrí por el espeso bosque está vez usando la linterna de mi celular.

    Regresé y cuando estaba a 5 metros de salir del bosque hacia el campamento, apagué la linterna y me fijé bien que no hubiera nadie en las bancas rojas, nadie. Salí cuidando que nadie me vería y básicamente corrí a mi casa de campaña. Me acosté e intenté fingir estar dormido, necesitaba tranquilizar mi respiración, respiraba como psicópata.

    Cerré los ojos e intentaba moderar mi respiración, no podía creer lo que había sucedido, y ahora esos pensamientos que me dijo Randal que llegarían, llegaron, culpa, celos, enojo, decepción, erecciones confusas.

    ¿Ella acababa de darle su coño desnudo a básicamente un desconocido? ¿En serio?

    ¡Ella siempre me hacía usar condón! ¡Que perra! ¡¿Mi verga no es lo suficientemente buena para obtener su coño desnudo?!

    ¿Qué pasaría cuando regresáramos? El buscaría a Tiffany, ¿qué le impedía buscar a mi novia también a mis espaldas? Ahora tendrían toda la ciudad para follar escondidos y a salvo ¿ella lo vería a mis espaldas?

    Yo le había sido útil a Randal ¿pero ahora? ¿El me dejaría de lado y disfrutaría de lleno el lindo culo de mi novia sin mi?

    Ella nunca había follado con nadie más ¿Ella dejaría de amarme cuando viera que no puedo follarmela como él? ¿Ella ya no sentiría mi verga ahora? ¿Ella fingía sus orgasmos conmigo? ¿Había vivido insatisfecha sexualmente sin saberlo? y ahora que ella lo sabía… ¿qué pasaría?

    Jamás la había escuchado gemir y gritar así ¿ella pensaría ahora que yo soy patético en la cama?

    ¡¿Cómo se había atrevido a decirme que no lo haría y hacerlo a mis espaldas?!

    El solo quería el culo de mi linda novia, de mi linda novia de 5 años, yo la amaba locamente, para el solo era un lindo culo, una puta más a su lista, él ni siquiera sabía su segundo nombre, ni siquiera había sido el único coño que había tenido en este campamento ¡¡y yo le ayudé!!

    ¿Convertí a mi novia en una puta para él? ¿O era culpa de ella? ¡¿Que carajos hice?!

    Mi mente divagaba cruelmente, y aun así estaba completamente erecto, escuché pasos cerca de la casa de campaña, se me hizo el corazón un puño, escuché el cierre de la puerta abriéndose y básicamente aguanté la respiración. Se abría la puerta y escuchaba a mi linda y zorra novia decir, “si, aquí está, yo creo ya me voy a dormir ¡hasta mañana!” Y escuchaba a Fausto decir algo a lo lejos, supongo que ella llegó buscándome preguntándole a él.

    Fingí despertarme cuando la escuché. Y ella me saludó nerviosamente, entraba y evitaba mi mirada, se acostaba conmigo y se colocaba para hacer cuchara y ella estar dentro, no quería darme la cara

    Yo: salí de con Carlos y no te vi, ¿dónde andabas? – no sabía si acusarla, si solo molestarla y ver qué hacía, todo era jodidamente confuso, ella estaba evidentemente nerviosa cuando intentaba contestarme

    Alejandra: ammm si si o sea… si con Laura – decía y tomaba confianza – cosas de mujeres, ya sabes – seguro ella quería decirme cállate y duérmete, no iba ser así

    Yo: oh ya ya vale vale – dije tranquilamente mientras acariciaba su lindo coño, ella no se negaba

    Busqué su cara, ella volteó y nos besábamos, ella buscaba mi verga completamente erecta en mis shorts, ¿ella follaria conmigo por culpa? ¿O acaso ella si quería más y pudo resistirse a Randal? ¿Solo quería probar una vez con él y no quedarse con las ganas? ¿También estaba confundida?

    Nos desvestimos tranquilamente tocándonos y entre besos, ella parecía más mi novia y no esa súcubo hambrienta de sexo de los días anteriores, por momentos olvidaba lo sucedido y los crueles pensamientos me abandonaban, todo estaría bien, ella aún me amaba, aún era mi linda y tierna chica, la locura del jardín se quedaría ahí, ¿verdad?

    La acosté boca arriba, me puse debajo para darle placer oral, abrí sus piernas por completo y ella parecía dudar nerviosa en su mirada hacia mis ojos cuando abrí sus piernas, juro por dios que su coño estaba “boquiabierto” en serio, lo juro.

    Me invadió la locura de nuevo, hundí la cara entre sus piernas, lamí y sorbí obsesivamente ella me veía fijamente con nervios evidentes, su coño sabía salado y amargo, tal vez a semen de Randal, creo que ella tenía miedo, me veía fijamente mientras yo lamía, “Franco…” Me decía débilmente intentando levantar mi cara, y yo me negaba ¿Qué me diría para negarme lamer su coño? Ella amaba mi sexo oral, no había razón lógica para impedírmelo, ella se rendía y me dejaba continuar, veía nervios y tal vez culpa en sus ojos. Definitivamente comí semen de Randal del coño de mi novia, podía sentirlo en mi boca, sabor amargo, saliva espesa.

    Me levanté de su salado y amargo coño, ella parecía casi aliviada, me sonreía nerviosa, yo me colocaba sobre ella, ella me detenía un poco

    “ammm el condón amor…”

    Ella me decía débilmente viéndome nerviosa, ella siempre simplemente me lo daba, así funcionábamos, yo me ocupaba de ella, ella buscaba el condón y me lo daba, como siempre, con autoridad, sin ser grosera, pero siendo firme, está vez parecía casi preguntarlo, sentí muchas cosas, esos días jamás sabía que sentir, la vi un segundo, ella me veía fijamente, quise reclamarle, pero no pude. Simplemente acepté la superioridad de Randal, y acepté que ella lo dejaba claro de ese modo, él tenía el derecho de tener su coño desnudo, aunque no lo conocía, aunque él no la amaba y ella obviamente lo sabía, aunque se la había follado en un simple jardín como a una puta sin nada de amor ni cuidados, el tenia mejor verga, mejor cuerpo, y follaba mucho mejor, el tenía ese derecho, yo no.

    Busqué un condón, me lo puse y ella parecía aliviada, y sonreía de nuevo abriendo sus piernas para mí, tal vez ella no se hubiera negado a dejarme follarmela a pelo, pero no quise abusar de su culpa.

    Entre en ella increíblemente fácil, ella se mordía el labio y me abrazaba, sin hacer un solo ruido sexual, me dijo que me amaba y dije lo mismo, nos abrazamos y follabamos lento, juro por todos los dioses que su coño se sentía enorme, simplemente no podía sentir que ella me apretara como siempre, era algo que yo tenía muy presente, ella tenía el coño muy pequeño, era algo que incluso presumía con mis amigos y bromeaba con ella, “suerte que solo te creció el culo y no el coño» y ambos reíamos.

    Esta vez ella era enorme, era como meter el dedo en un cartón del papel higiénico, como un niño con la verga pequeña follandose a una MILF con 3 hijos, me sentía patético, pero también me hacía sentir cachondo, ella había sido usada tan fuertemente por Randal que su coño estaba enorme, y ella lo notaba, no hacía ningún ruido y volteaba constantemente a su vagina, tal vez ella también estaba sorprendida de no sentirme. Ella me veía y me sonreía dulcemente mientras yo la penetraba delicadamente, yo quería que fuera diferente y no como con Randal, ella me decía mucho que me amaba y nos besábamos dulcemente.

    Terminé y llené el condón, gimiendo y desplomándome sobre ella, ella me decía cada 5 segundos que me amaba viéndome a los ojos, buscando mi perdón sin pedirlo explícitamente, ningún afrodisiaco más potente que la culpa ¿eh?

    Nos acostamos, hicimos cuchara y dormimos en silencio, como si ambos sintiéramos culpa. Le dije que ella era lo mejor que me había pasado en la vida y ella me dijo que me amaba más que a nada o nadie.

    La mañana siguiente sería interesante.

  • Nalgotas

    Nalgotas

    Raúl vive en un pueblito costeño llamado San José pero su familia es de las montañas. Es blanco, un poco gordito, ojos café y cabello abundante. Mide como 1.73 y lo conocí mientras buscaba unos materiales cerca de donde yo laboro. Estaba cargando bloques y sacos de cemento y me le quedé viendo porque el pantalón se le bajaba un poco y le notaba las nalgotas, blancas, al igual que su piel, tenía cara de niño, aun cuando luego me enteré que ya tenía dos hijos. A sus 26 años no era lo que se podía decir un adolescente. A pesar de trabajar bajo el sol, seguía teniendo ese colorcito característico de la gente de las montañas del Oriente de Panamá.

    Apenas lo vi supe que había material para un buen polvo. Cada vez que interactuaba con él le preguntaba sobre su vida, su familia, sus intereses y así fuimos tomando confianza y al final lo invité a mi casa. No me sorprendió que estuviera nervioso porque a pesar que no habíamos hablado de lo que íbamos a hacer, era tácito y sobreentendido que dos hombres solos no iban a conversar en una tarde de un sábado. Le dijo a la mujer que iría a hacer un trabajito extra y cuando llegó a mi casa arrancó tomándose de golpe 3 cervezas. Le serví un trago fuerte de ron y me le acerqué lentamente por detrás.

    Tenía el cuerpo duro, firme, macizo, con cierto aire rústico que me arrecha mucho. Comencé acariciándole la espalda y arañándolo un poco para ver como se le marcaban mis uñas en su lomo blanco. Le fui quitando la ropa rápidamente y mientras tanto el me apretaba con ganas, como si necesitara que lo trataran rudamente, que fue justo lo que hice. Le agarré el culón, grande, lampiño. Me sorprendió que tuviese una verga totalmente rasurada, lampiña. Nos metimos a la ducha y enjabonamos bajo el agua caliente. De verdad que ninguno de los dos sabía por dónde agarrar. El me sobaba la pinga porque la tengo bien peluda y mis huevos cuelgan como dos bolas de navidad. Cuando llegué a hurgarle el culo con un dedo se me resbalaba porque de verdad este chico no tiene vellos por ninguna parte.

    Le di vuelta y me regodeé con sus nalgotas blancas. Ahí me pongo a mordisquearlas y chupetearlas, era como si me estuviera comiendo un filete de carnes en el mejor restaurante. Yo levantaba las nalgas, metía mi cara, mordía, arañaba y volvía a comenzar. Metí la cara justo entre sus nalgotas mientras las sobaba con más y más ganas. La verdad el trataba de agarrarme la verga para mamármela pero yo estaba tan entusiasmado con ese culo que no lo dejé. Llegó un momento en que me pegué a morderlas y chuparlas que vi como empezaban a quedar marcas de mis chupetes. Morados, rosados de todos los colores.

    Lo abrí y vi su huequito, tal como lo imaginé. Rosadito, lampiño, chiquitito. Le metí la lengua y chupé, succioné y mordí. Era como una pequeña vulvita, apretadita y a la vez ansiosa. Con los dedos separé su conchita y traté de meter la lengua hasta adentro. Me sentía desesperado por ese culo, era hermoso. El hecho que estuvieran gorditas y paradas me ponía mucho mas caliente.

    Mi pinga no es muy grande, si acaso 7 pulgadas pero es gruesa. Le puse jabón y comencé a zurrarla de arriba abajo y a pegarle con ella. Cada vez que lo hacía, ese nalgón rebotaba y me excitaba aún más. El agua caliente de la ducha lo había puesto como un camarón, rojo. Le agarré del pelo y comencé a tratar de meterle el pico entre sus nalgas. Ahí si chilló la perra y me dijo que le dolía, que aguantara, que fuera suave. Tuve que salir de la ducha a buscar la crema lubricante y con dos dedos traté de metérselos dentro del ano. La segunda vez le sostuve las dos tapas del culo con mis manos porque las nalgas portentosas no me dejaban entrar y volvió a chillar cuando lo trabé, la cabeza de mi huevo parecía que se había trabado en la misma entrada de su culo de lo apretado que estaba.

    Por fin logré entrar completo a su culo pero la verdad era bastante incómodo de pie así que nos fuimos a la cama. Comenzamos todo de nuevo y yo lamí ahora si suavecito ese huequito delicioso. Le metí la lengua para babearlo y lo puse a él a abrirse las nalgas. Su pinga estaba dura como una piedra pero definitivamente lo que le gustaba era que le hurgaran el culo. Ni siquiera se pajeaba. Yo me concentré en culeármelo y cuando el soltó el nalgamen sentí que esas dos masas de carne apretaban mi pinga mucho más rico que dentro de su culo.

    Lo que hice fue seguir zurrándome y restregándome entre esos montes blancos mientras los apretaba con mis manos y seguí con ese metesasca hasta que la leche se me salió solita. Me quedé encima de él, chupeteándole la espalda y mordiéndole los hombros. Me pregunto que cuento le pudo haber echado a su mujer para explicarle de donde habían salido esos chupones.

  • Primera vez de un adulto

    Primera vez de un adulto

    Durante toda mi vida tuve un torbellino de emociones, deseos y sentimientos. Por un lado siempre observaba a mis amigos en las duchas o en la playa, por el otro lado era un macho latino a toda regla.

    Novias, sexo con mujeres y eventualmente pagaba algún travesti para poder tener sexo, pero en mi interior siempre tenía el deseo de ser yo el travesti, el penetrado, el femenino. Probé con algunos vegetales y otras cosas, dolor y no mucho más. Terminaba masturbándome hasta acabar. Pero el miedo a buscar a hombre de verdad por la vergüenza y la excesiva opresión religiosa de mi familia me llevaban a negar mi realidad.

    Recuerdo una ocasión que lleve un travesti hermoso, alto, rubio muy femenino, con unas piernas fabulosas y le hice de todo lo que se me ocurrió, al terminar me dijo que había quedado muy caliente y que quería terminar, y me pidió hacérmelo a mí, después de pensarlo varias veces y hablar con él un poco, pensé que si la ocasión venía a mí, pues tenía que aprovecharla, y acepte, resulto que tenía un pene súper pequeño y hasta el condón le quedo flojo, no sentí nada, realmente no estoy seguro de que haya entrado. Ahora mismo no sé si eso conto como mi primera vez.

    En otra ocasión borracho fui a una discoteca gay, no pasó nada y me fui, ya en la calle un tipo en un carro se detuvo y me ofreció llevarme, me emocione, subí y se detuvo en una calle oscura, le baje el ziper y me dijo que no que él me haría oral a mí. Otra decepción.

    Pensé que ya había terminado de probar y que ya no buscaría otra ocasión, así que con el tiempo deje eso a un lado, seguí mi vida como un heterosexual normal, incluso me case y tuve un hijo. Pero siempre disfrutando las páginas de videos gay, incluso compre un dildo de un pene, y me penetre a mí mismo, y siempre sonando que con ser el pasivo.

    Una noche decidí crear una página de twitter donde disfrutaba las fotos de grandes miembros y videos, debo decir que no me gusta el porno, prefiero los videos caseros, me dan la sensación de que esa realidad podría ser la mía.

    Navegando decidí postear unas fotos de mis nalgas y otras de mi dildo, al que llamo Lucas, y se las agregue como comentario a un usuario que tenía unos videos masturbándose, disfrutaba sus videos y le comente que introducía el dildo en mi pensando en él.

    El me contesto y me agrego, y comenzamos una amistad caliente, en la que nos decíamos cuanto nos deseábamos, nos mandábamos fotos de nuestros miembros y de mi ano. Le envié algunos videos míos introduciendo el dildo, poco a poco fuimos entrando en confianza, hasta entonces no nos habíamos dejado ver el rostro. Un día decidimos que era tiempo de dar el paso y vernos la cara así que comenzamos a un video chat, nos vimos y eso subió el tono de todo. Fue allí que pensé que debo intentarlo de nuevo? Y pensé voy a esperar que él lo diga, porque no quería arruinar lo que ya tenía, un noche el me pidió conocernos, y fue un momento de mucho nervio y miedo, no solo a lo que iba a pasar, sino a que no quería salir decepcionado de nuevo, pero acepte.

    Nos vimos en un mall de Queens, él es mexicano, no es un súper guapo pero es muy agradable, cuerpo normal (odio esos cuentos en que todos son cuerpazos, guapísimos y con penes de 35 cm), charlamos, fuimos a comer, nos tomamos un café, caminamos, cuando yo pensaba que no pasaría a mas, me pidió ir a su apartamento, me dijo que vivía en un basement cerca del mall, y fuimos, acordamos que no pasaría nada más de lo que estuviera yo listo para sucediera, llegamos y me dio una cerveza, tomamos 2 o 3 cervezas y el comenzó a tocarme las piernas, la cara, hablando y poco se acercaba más, le deje hacer, cuando el vio que no me rehusaba, comenzó a abrazarme, debo decir que nunca di un beso verdadero a otro hombre, así que ese primer beso fue como si alguien hubiera encendido una llama de dentro de mí, ahora mismo siento nervios, fuego por dentro y mucho deseo de que vuelva a suceder.

    Me beso por largo rato, me tocaba y sentía como deseaba que su pene me rozara, con maestría me fue girando hasta que le di la espalda, me beso el cuello, mientras metía sus manos dentro de mi camisa, comenzaba a acariciar mi pecho, llegando a mis pezones, que estaban en llamas, cuando los toco fue como si explotara, la excitación era brutal, el deseo que me corría desde mi pene a los pezones y de allí a mi ano, una electricidad me recorría, sentía como mi trasero me decía quiero hacerlo y será hoy.

    Me quito la camisa y beso mi espalda y me daba pequeñas mordidas que me hacían explotar, me sentí femenino, por fin era femenino, por fin era la hembra, su hembra y estaba rendida a sus deseos a lo que él quisiera.

    Me giro de nuevo me soltó la correa, y soltó el pantalón, me dejo en ropa interior, yo mientras tanto sobaba su cara y le besaba como si fuera la última vez que iba a besar, le quite la camisa, mientras me besaba el cuello y las orejas, le solté la correa y le baje el pantalón, pero también baje su bóxer, otra explosión dentro de mí, había un hombre frente a mí, excitado por mí, con el pene duro por mí, su pene palpitaba por mí y me deseaba a mí. Sentí que iba a morir de la excitación, sentí que era mi momento, ya no pensaba, ya no sentía más, solo sabía que era para mí y yo para el

    Con algo de timidez y seguridad al mismo tiempo empecé a tocar su pene, la sensación fue exquisita, otra vez la electricidad llego de mis manos a mi ano. Sabía lo que quería y lo quería ya. Me desnudo completo y sus manos recorrían mi cuerpo de punta a punta

    Sentí una leve presión que hizo o el sobre mí, no sé como pero sabía lo que quería, me estaba pidiendo que bajara, que le besara pero que siguiera el camino correcto hacia abajo, le bese el cuello, el pecho, el abdomen, y entonces lo tuve frente a mí, su pene, moreno como el, con algo de bello, como de unos 16 cm, no muy grueso y con algo de venas, debo decir que me pareció muy bonito, me da risa pensar que en mi mente dije mucho gusto, por alguna razón no atrevía a mirarle la cara, solo veía el pene, lo bese, y le pase la lengua, el sensación fue de placer, de alivio, de cerrar un capitulo que tardo la mitad de mi vida en cerrar.

    Con mi inexperiencia le hice un oral, un par de veces me dio saltitos, quizás los dientes o quizás algo hice mal, no lo sé, pero no me detenía, mientras el acariciaba mi cabeza y daba gemiditos. Como estábamos en el sofá él se acostó con un pierna arriba y una abajo, pero se fue acomodando hasta quedar medio sentado, yo entendía porque hasta que sus manos empezaron a acariciar mi espalda, y fueron acomodándome hasta que pudo alcanzar mi ano, acariciaba mi ano y mis nalgas, ame esa sensación, wow, sentir que te desean, que su corazón bombea a mil por hora mí, me mataba, me hacía sentir especial y excitado.

    En un momento me pidió que me detuviera y me pregunto si estaba listo, por un segundo me perdí y pensé listo para que, y la idea vino a mi mente como un rayo, me va a penetrar, por fin. Una sensación de miedo, angustia y deseo me invadió. Ya había practicado con el dildo, pero sería lo mismo? Me dolería? Estaba listo? Estaré limpio? Le dije que sí.

    Se levantó me tomo de la mano y me llevo a su cuarto, tenía miedo, pero sabía que lo deseaba y lo quería así. Camine con él, se puso detrás de mí y fue allí que sentí por primera vez su pene desnudo tocando la puerta de mi ano. Me excito más, llevo, me acostó boca arriba, mientras me seguía besando y tocando mi cuerpo por completo, instintivamente fui abriendo las piernas y él lo disfruto, me toco y me beso mucho, en momento se separó de mí, yo no quería pensé que se había arrepentido o yo había hecho algo mal, pero el solo saco de su mesa de noche un lubricante y me dijo que no quería hacerme daño, lo agradecí en silencio, no podía pronunciar palabra, regreso a besarme y de nuevo la misma maestría me dio vuelta, me manipulaba como a un títere y yo me dejaba, él era el experto, me coloco en cuatro y puso dos almohadas debajo de mí, mi ano quedo expuesto, era suyo, ya no era yo, ya no mandaba yo sobre mi cuerpo, mi cuerpo y mi ano le pertenecían, mientras me tocaba y me besaba me empezó a poner el lubricante, al principio algo frio, supongo que así como tenía yo la temperatura de alta, todo me parecería muy frio.

    Con el lubricante introdujo un dedo y luego dos, yo sabía que mi ano no pondría mucha resistencia por la practica con mi Lucas, bendito Lucas, introdujo dos dedos, pienso que por un momento dudo si de verdad yo era virgen, nunca le pregunte, yo no miraba, solo tenía la cara sumida en la cama, con nervios y mucho deseo solo pensaba que ya casi, y lo deseaba, sentía como salían pequeños gemidos de mi mientras me penetraban sus dedos, sentía riquísimo, no era mi mano, no era un vegetal, no un dildo, era un hombre de verdad que me metía sus deseos, mientras su pene esperaba turno.

    De repente dejo de tocarme, y sentí su pene, sabía que era su pene, sentía que mi alma había salido del cuerpo y que podía ver lo que estaba pasando allá atrás, empezó a empujar, debo decir que un dildo es de gran ayudar para dilatar el ano y hacer que se acostumbre, pero jamás será los mismo, al entrar sentí algo de dolor e incomodidad, pero casi de inmediato él se movió, se acomodó y me pregunto si estaba bien, no sé si fue porque gemí un poco fuerte o por como mi cuerpo se retorció, sentí la electricidad de nuevo, pero todo estaba concentrado en mi ano.

    No tenía energía en el resto del cuerpo, yo era mi ano y nada más. Empezó a moverse adentro afuera, adentro afuera, adentro y afuera, placer, el cielo, maravilla, mas por favor, quería más. Que rico. Disfrutaba cada centímetro de esa carne que entraba y salía, adiós Lucas, no hay mejor sensación que la carne caliente, palpitante y con sangre corriendo por la venas de un pene. Delicioso, mas, mas. Me quito las almohadas y me hizo acostar completo en la cama, y pensé para mí, si, esa posición era mi sueño, así lo deseaba, estaba el en mi cabeza, no recuerdo si se lo había dicho, quizás sí, me sentía su cuerpo completo sobre mí, sus labios en mi cuello, mi espalda, su manos, creo que tenía 5 manos porque no sabía dónde estaban, las sentía en todos lados. Maravilloso, entraba y salía, mi ano quería más, yo quería más.

    El cuerpo humano es una maravilla, porque sentía como propio pene estaba al borde de explotar sin tocarlo. Como era eso posible? Que rico.

    Sus gemidos y los míos estaban casi coordinados con las veces que el entraba y salía, me encanto la sensación de que salía casi por completo para volver a entrar, maravilloso sentir toda la extensión del pene entrando y recorriendo cada centímetro de tus entrañas hasta llegar al tope, y sentir la estimulación de la próstata, wow, que sensación, de lo que me había perdido toda mi vida.

    El seguía manipulando mi cuerpo a placer, me paraba las nalgas, entraba, salía, me besaba, mordía, en un momento me giro para dejarme de frente, puso un poco de lubricante adicional y con las piernas al aire me volvió a penetrar de frente, podía ver su cara de placer, el movimiento de su pelvis para entrar y salir, otra vez el pensamiento, un hombre gozaba de mí, lo veía, sentía placer, en el espejo de su ropero podía ver casi por completo como entraba y salía, era yo ese que estaba en la cama, ese que le daba placer a un hombre, a mi hombre, mi macho, mi activo.

    Esa sensación es maravillosa, no sé si una mujer sentirá lo mismo, pero saberse deseado es más excitante que el mismo acto de tener sexo a mi modo de ver, lo goce tanto, que casi no me di cuenta del tiempo, seguía penetrándome y de un momento a otro, empezó a acelerar, sabía yo lo que venía, empecé a gemir más y más. Me daba más duro, más rápido, con más ganas, podía ver su cara, sentía su pene inflamado de ganas de llenarme de su semen, la sensación era total, yo quería probar otras formas pero él estaba por terminar, así que le deje hacer, quería sentir su esencia dentro de mí, no podía para de disfrutarlo, era un sueño que el terminara por mí, dentro de mí.

    Empezó a moverse más rápido, más fuerte, sentía como quería entrar más, ya no se podía sentía sus testículos chocar contra mí, si hubiera podido habría entrado más hasta su cuerpo pero no podía, y entonces, su semen, uno, dos, tres, cuatro disparos dentro, no lo deje salir, él se dio cuenta que yo lo quería adentro, se detuvo un poco y luego siguió moviéndose suave, yo sabía que estaba todo hecho, el me toco el pene solo un poco y también me corrí, fuerte, creo que como nunca lo había hecho. Wow maravilloso.

    Se acostó sobre mí, lo besaba, no quería que saliera, lo estaba disfrutando tanto. Nos besamos lo que pudimos, fue saliendo hasta que estaba afuera. Sus jugos corrías dentro de mí, mi ano estaba estaba lleno de su semen, de nuevo la sensación, un hombre se excito tanto por mí que me penetro, disfruto tanto que termino dentro de mí. Lo había hecho, todos mis miedos se fueron, gracias por matar mis miedos con placer.

    Él fue al baño y yo fui después de él. Regrese a la cama nos acostamos desnudos, charlamos un rato, lo que siguió después lo contare en otro relato si le ha gustado este.

    Quiero aclarar que fue un error y una mala decisión no exigir preservativo, pero no me arrepiento porque quería sentir su semen dentro de mí. No lo volveré a hacer sin preservativo con ninguna pareja, me he hecho muchos exámenes de sida y de todo desde esa vez.

    [email protected].

  • Araceli, del dicho al hecho: El espejo

    Araceli, del dicho al hecho: El espejo

    Hoy nuevamente veré a Rafael estoy muy nerviosa y ansiosa de estar con él, amo como toca mi cuerpo, como me hace el amor, como me hace sentir deseada, mas mujer. Hemos estado platicando algunas situaciones o fantasías que nos gustaría cumplir.

    Rafael desea probar todo de mí me ha pedido orinar en su boca, cosa que para muchos es asqueroso a Rafael le parece excitante ya hemos cogido cuando estoy menstruando me ha dado sexo oral delicioso a él no le da asco al contrario lo enciende a full.

    Nos vimos temprano en el lugar de siempre está vez él llegó antes el tráfico me retraso un poco la ansiedad provocó que quisiera orinar. Nos saludamos con un beso corto pero apasionado tomé su mano y le comenté que mi vejiga estaba llena caminamos apurados al hotel.

    Llegamos a la recepción nos dieron el cuarto en el tercer piso pensaran que llegué corriendo al baño y no, Rafael no me permitió entrar al baño comenzó a quitarme la ropa con mucha prisa no se detuvo a ver lo que traía puesto para él, mi bra y cachetero blanco iniciamos con sexo oral él le fascina que le chupe los huevos le mame la verga desde que le di aquel beso negro pide que le chupe el culo también.

    Estábamos en un 69 perfecto yo sobre él con la verga hasta la garganta él con su lengua en mi conchita estaba tan caliente que decidí cumplir su antojo: oriné en su boca. Fue un pequeño chorro esperando su reacción lanzo un gemido complacido como pudo pidió más dejé salir otro poco seguía pidiendo más me daba temor dejar salir toda mi orina acostado se podía ahogar y todo lo contrario Rafael quería dejará salir el chorro para tragarlo completito.

    Esa acción lo calentó tanto que me dio un oral maravilloso poniéndome igual o más caliente que decidí montarlo al instante cabalgar como yegua desbocada hasta venirme como hace mucho tiempo no lo experimentaba.

    Eso no fue mucho de su agrado a pesar que Rafael trabaja para satisfacer mis deseos solo dijo: «¿por qué tan rápido?» Con la puta mamada que me dio ¿no quería que terminará así?

    Me puso en 4 en castigo por adelantar mi precoz orgasmo me dio una cogida monumental sentí sus huevos entrar también su leche caliente salir y sus chorros calientes en las paredes de mi vagina que me hicieron volver a llegar al clímax.

    Tampoco fue la excepción de tomar vídeo y fotografías, le encanta tener recuerdo de nuestros encuentros y subirlos a páginas exclusivas para esto.

    Como yo trabajo los fines de semana tenemos poco tiempo tratamos de aprovechar lo más posible él piensa que lo perdemos cuando duerme entre mis piernas o sobre mis nalgas su almohada favorita a mí me gusta verlo dormir.

    Nos vamos a la regadera me gusta ayudarlo a enjabonarse tallar su cuerpo desde el pene, los testículos hasta el ano cosa que también lo enciende comenzamos a besarnos bajo el agua el me acomoda para penetrarme por última vez dejar su semen en mí.

    Salimos a vestirnos y alistar todo para irnos como siempre el acomoda mi ropa se viste y espera a que yo lo haga. Me puse mi Bra estaba acomodando mi cachetero para subirlo se acercó a mí me pidió que mamara de nuevo su verga con una sonrisa pícara me puso la punta en la boca la cual abrí al instante comencé a chupar cuál niña come su dulce favorito sintiendo su erección paso a paso me la sacó de la boca me tomo de los hombros y me lanzó a la cama penetrándome de nuevo el vestido yo solo con el bra puesto y el cabello mojado dando un orgasmo mutuo de despedida vaciando su leche en mi vagina para llevar.

    Ese día toda la tarde en mi trabajo sentía escurrir su semen en momentos me hacían ir constantemente al baño a limpiar y disfrutar el olor de nuestros sexos en mí.

    Como dato curioso, olvide mis aretes en la habitación ¿Será vergonzoso preguntar si los guardaron en nuestra siguiente visita?

  • El mesero y mi esposa

    El mesero y mi esposa

    Es mi primer relato. Por cuestiones de seguridad voy a cambiar mi nombre, me llamo Luis y mi esposa Carolina, ella es de un cuerpo medio robusto, caderona, senos de tamaño mediano, 1.70 de alto.

    Nos invitaron a una fiesta, estuvimos tomando algunas copas, platicando, echando chistes, todo transcurría normal, hasta que vi que el calor de las copas estaba afectando a mi mujer, más alegre, más risas, iba a brindar con sus amigas, etc.

    Para ese día ella se puso un vestido blanco con negro, medio abombado, tipo moderno, y al nosotros estar bailando cuando se daba la vuelta el vestido se le levantaba, y me imagino que en muchas ocasiones se le llegaron a ver sus piernas.

    En nuestro lado había un mesero, él atendía nuestra mesa y noté que le prestaba cierta atención a mi esposa, sonreían, le servía y cosas así, a mí me daba mis copas cada vez más cargadas, como que me quería emborrachar, el baño estaba en la parte de abajo, nosotros estábamos en la parte de arriba, así que en una ocasión mi esposa me dijo que iría al baño, me levanté para acompañarla, pero me dijo que no, que ella iba, que yo siguiera platicando con un compañero de mesa y sirve que ella saludaba a unas amigas.

    Se levantó y fue al baño, note que paso algo de tiempo y ella no regresaba, así que fui al lugar donde estaba la cabina del DJ según yo a pedir una canción, pero más bien fui a tratar de ver donde estaba mi esposa, ya que desde la cabina del DJ se veía al lado de los baños, note que estaba ahí, platicando con el mesero, riéndose con el como si fueran grandes amigos, después vi que ella se retiraba del lugar y el mesero la tomo de su brazo para comentarle algo, le comento algo al oído y vi que le dio un papel en su mano, no sé qué seria, ella siguió caminando y yo regrese a mi lugar, le pedí cualquier canción al DJ y le di 100 pesos.

    Cuando ella regresó a la mesa le pregunté porque había tardado tanto, y me dijo que se estaba poniendo al corriente con una de sus amigas que no había visto hace rato, le pregunte que quien era y me dijo que una amiga, que yo no la conocía, le dije que me dijera quien era y se molestó, me dijo que porque le hacia esas preguntas, que no se había ido a otro lado, y que si quería que fuera con ella, le dije que estaba bien, que me disculpara y que siguiéramos disfrutando el momento.

    Al pasar unos minutos noté que el mesero se acercó y nos ofreció nuevamente unas bebidas, le pedimos una ronda para todos y él las trajo, de reojo seguí observando como él no quitaba la mirada de ella, no le di importancia y seguimos tomando.

    Noté que mi esposa ya estaba con varias copas encima y le pedí que nos retiráramos, que ya se le notaba que estaba muy tomada, a lo que ella respondió que no, que aún no, que nos quedáramos un poco más, le dije que ya era muy tarde, que nos fuéramos a casa, porque nuestros hijos estaban esperándonos, ella se molestó y me dijo que no, que era su tiempo libre y lo iba a disfrutar, porque yo si me iba a disfrutar con mis amigos y ella estaba encerrada, así que seguiría disfrutando el momento.

    Me calme, pasaron otros 30 minutos y le volví a pedir que nos fuéramos, a lo cual su respuesta fue más agresiva, me levanto la voz y me dijo que me fuera, que si ya no quería estar ahí que me fuera, con los ojos llorosos, le dije que ya estaba tomada y me grito llorando que no era cierto, que ella iba a estar otro rato y que me fuera si quería, al notar esto le dije que estaba bien, que me iría y que ella llegara cuando quisiera.

    Molesto salí del lugar, tome un taxi y le pedí que me llevara a casa, aproximadamente 20 minutos y ya casi al llegar a casa me arrepentí, así que le pedí al taxista me regresara al mismo lugar, pasaron casi 40 minutos, y al regresar la busque y no la vi, le pregunte a una de sus amigas que donde estaba, a lo cual me dijo que no sabía, que ella pensaba que estaba conmigo, me quede incierto, así que fui a la cabina del DJ y lo salude, le dije que si me podía poner otra canción, me dijo que si, y me dijo, «se ve que tu amiga es mala copa verdad» y le dije si a veces, porque?, le pregunte, y me dijo, vi que te la hizo de pedo, si a veces se pone así, por cierto no la has visto, me dijo que si, que se puso mal y que la llevaron a la parte de abajo para que se tranquilizara, que la llevo el chavo que nos atendía, o sea el mesero, le pregunte que si no sabía cómo se llamaba, me dijo que se llamaba Juan.

    Bajé a buscarlo, pregunte en la barra, disculpa, no has visto a Juan, me pregunto que para que lo buscaba, le dije que le iba a dejar una propina porque nos había atendido bien, me comento el de la barra que ahí se la dejara en un bote, que él ya se había llevado una propina, cuando me dijo eso sentí un balde helado de agua fría, sentí excitación y coraje, del saber que se había ido probablemente con mi esposa.

    Salí y busque nuestra camioneta, no estaba, ya se había salido mi esposa, le dije al chavo del estacionamiento que si no sabía de la camioneta, me dijo que si, que la llevaba una muchacha bien borracha, pero que un chavo la iba acompañando. Nuevamente sentí una cubeta helada sobre mí, le agradecí y le di 50 pesos.

    Pensé que ya se había ido para mi casa, por lo que nuevamente tome un taxi para llegar a mi casa, mi sorpresa fue que al llegar a casa no estaba ni la camioneta ni mi esposa, pensamientos calientes se vinieron a mí, donde estaría, la estarían cogiendo? no pude hacer más y me metí a mi casa, para esto ya le había estado marcando muchísimas veces al celular, pero me mandaba directo a buzón.

    Estaba yo enojado, excitado, me imaginaba a ella en 4 cogiéndola el mesero, no sé, pasaron 2 horas y escuche que llego mi esposa, me acosté, me hice el dormido, note que entro, paso al vestidor, se quitó la ropa y se metió de inmediato a bañar, pensaba yo, hija de la se está limpiando la leche de aquel cabron.

    Se terminó de bañar y despacito se metió a la cama, espere un rato, escuche que estaba roncando y me pare, busque su ropa en el cesto y no la encontré encima, la había metido hasta abajo, con mi lámpara la saque, la extendí y la revise, olía a perfume, todo normal, pero no encontré su ropa interior, saque todo el cesto de ropa y no la encontré, busque en el vestidor y la encontré donde ponemos los calcetines sucios, ahí enrollado, manchado de blanco en el área donde va su vagina, se me paro la verga, quería madrearla, gritarle, correrla, todo, se ve que la cogieron y no se pusieron condón, aparte se vino dentro de ella y venia aun con leche de aquel cabron.

    Volví a guardar todo en su lugar, no dije nada ni me queje, esa noche no pude dormir, estaba caliente, imaginándola bien atravesada, sin condón, con sus líquidos de los dos, me masturbe 2 veces esa noche pensando en eso.

    Al día siguiente, vi que se levantó despacio, fue al vestidor, y yo me levante también, despacio, vi que estaba ahí, le pregunte que hacía, me dijo que se sentía mal, que andaba buscando unas pastillas que llevaba en su chamarra, por eso estaba buscando, le dije que le ayudaría, me dijo que no, que las buscaría en otro lugar, que ahí tenia también, que no me preocupara y que nos fuéramos a desayunar.

    No le reclame ni dije nada, me quede así, ella todo el día estuvo pensante, distraída, probablemente intentando recordar que habría pasado, culpándose o sintiéndose feliz, no lo sé.

    Esto me pasó y después de esto tengo otros relatos que en otra ocasión les contaré.

  • Venganza online

    Venganza online

    Miércoles en la mañana y ya tenía el calendario de trabajo lleno de reuniones virtuales. Mi outfit del día, camisa de botones roja que no combinaba con mis bóxer azules, que naturalmente era lo único que traía puesto de la cintura hacia abajo. Vestirme bien de la cintura hacia arriba lo encontraba genial, manera cómoda de cumplir con la política de mi compañía que requiere uso continuo de las cámaras para todas las reuniones.

    Luego de una mañana de tensas reuniones, por fin llegó un aburrido training. Lo único que tengo que hacer es aparentar prestar atención. Para esto abrí unas pantallas en mi browser y para usar mi WhatsApp y leer las noticias en Twitter. Entre noticias, bochinches y memes se colaron varios clips porno de lo más interesantes. Ya que estaba hablando con mi novia decidí enviárselos. Los primeros eran de formato gif, lo cual no tiene audio. El ultimo que envié era un video de una escena outdoor el cual contenía audio, y que audio. Con todo propósito se lo envié para ver que ocurría. Baje el volumen de mi training y justo ahí el audio del video retumbó por toda la casa.

    No pasaron 10 segundos cuando recibo un mensaje de ella que decía “yo te voy a achocar”. Aparentemente ella no tenía silenciado su micrófono y el audio se coló por las bocinas de todos los que estaban reunidos con ella. Demás está decir que pasó el bochorno de su vida y que todos vieron su reacción en cámara. Ese mensaje se lo contesté con un “Oops y la carita riéndose”. Mi respuesta solo provocó un mensaje de amenaza de su parte.

    Pasó mi adiestramiento y llegó la reunión más importante de la semana. En esta reunión tenía la responsabilidad de presentar el nuevo proyecto de la firma. Me puse erguido y empecé mi monologo. A los pocos minutos de presentar sentí que mi novia entro al cuarto, pero como toda mi atención estaba puesta en el monitor de mi computadora nunca vi para donde ella se dirigió. Seguí mi presentación cuando de repente siento sus manos tocando mis muslos. Estaba debajo de la mesa y pude ver sus malas intenciones. Seguí presentando, pero ella cada vez subía sus manos por los muslos. Comenzó a pasar sus uñas por la parte interior de mis muslos hasta llegar a mis testículos. Ahí cambio a pasar la mano abierta por toda el área del pene. El estrés que esto comenzó a crear hacía que yo no tuviera respuesta alguna. Ella noto esto y siguió pasando la mano sin éxito. Como vio que no reaccionaba comenzó a besar el área pasando toda su cara por mi calzoncillo. Ya mi cara reflejaba tensión, pero tenía que disimular mi incomodidad.

    Como vio que no respondía me quitó el bóxer de un jalón que casi hace que me cayera del sofá. Ya ahí mi jefe me preguntó que si estaba todo bien. Le dije una excusa que honestamente no recuerdo. Yo sabía que no podría resistir mucho más. Ella ya con mi parte de abajo desnuda comenzó a manosear mi pene con sus dos manos. Esto causo una erección potente casi al instante de sentir su piel en contacto directo con la mía. Cuando pudo tener la erección completa en sus manos comenzó a masturbarme lentamente. No podía mirarla, pero sabía que ella solo miraba la expresión en mi cara y como yo trataba de disimular aquella rica sensación.

    Como estaba comenzando con su tarea podía mantenerme en mi disertación y hasta una sensación de relajación tuve momentáneamente. Cuando vio que no me estaba estresando tanto como ella quería comenzó a mover sus manos rápidamente. Acto seguido añadió la boca a sus manos, en una mezcla de sexo oral con manual. Definitivamente ella quería vengarse de aquel video que le había enviado. La manera como estaba haciéndome el oral tenía solo propósito de hacerme venir rápidamente. Yo como pude baje mis manos tratando de sacarla de lo que hacía, pero ella no me lo permitió.

    Ya mi cara se había desfigurado, estaba sudando y mis palabras casi no podían mantener una lógica. En más de una ocasión mis compañeros de trabajo me preguntaron si me sentía bien. Sabía que si ella seguía iba a terminar gimiendo frente a la cámara. Estoy seguro de que era lo que ella quería lograr. Ya las reacciones de mi cuerpo le decían que pronto iba hacerme terminar. Yo tuve que hacer silencio para tratar de evitarlo. Se repente ella paró lo que hacía y se salió de debajo de la mesa. Yo más aturdido que nunca casi lloro en cámara pues necesitaba terminar con aquello. Ella ya de pie y desnuda me escribió en un papel pegadizo “La venganza es dulce y tú te vas a venir cuando yo quiera”.

    Allí yo sin palabras, desnudo de la cintura hacia abajo y con una erección intacta trate de reincorporarme a la presentación, pero ya era imposible. Mi jefe muy serio me pregunto qué pasaba y yo ya en control de casi todas mis funciones corporales pude inventar la excusa de que había recibido varias notificaciones de los vecinos de que habían visto a alguien robando en mi carro. Esto causó empatía en mi jefe y el atribuyo todas mis extrañas caras y reacciones a tan seria noticia. Me dijo que pausaríamos la presentación en ese momento para que atendiera mi problema y que cuando pudiera llamara a otra reunión para terminar. Desconecte la llamada saque la mesa y le hice señas a mi novia de que viniera hacia mí. Ella mirándome seria, con cara de molesta se me acerco lentamente. La agarre por la cintura y ella me saco las manos y me empujó hacia atrás quedando yo acostado en el sofá. Me dijo que ella tendría el control y que no quería que yo hiciera nada.

    Se sentó sobre mí, me desabotono la camisa y me la quitó. Sinceramente estaba algo pasmado y esto causo que mi pene perdiera algo de dureza. Ella lo noto y comenzó a frotarlo nuevamente hasta que volvió a su dureza original. Mirándome fijamente lo agarro y se lo coloco en su vulva dejando se caer. Noté que todo aquel ritual de venganza la tenía muy excitada pues estaba muy húmeda y lubricada. La agarre por las nalgas para comenzar a penetrarla con fuerza, pero ella me saco las manos recordándome que ella tenía el control. Me dijo que si no quería que me amarra las manos que las pusiera detrás de mi espalda lo cual hice.

    Ella puso sus manos sobre mi pecho y comenzó a subir y bajar suavemente. Poco a poco la intensidad fue subiendo. Ella se abalanzo sobre mi poniéndome los pechos sobre mi cara y dándome la instrucción de que los chupara. Yo como novio obediente y consentidor lo hice. Además de que amo hacérselo siempre que puedo. Ella siguió cabalgándome sin piedad sacándome los tan ansiados gemidos los cuales quedaron opacados por los que ya ella generaba. Ella llego al punto de excitación y placer que olvido que tenía el control. Gritándome me pidió que la agarrara por las nalgas y que “le diera duro”. Yo muy obediente la agarre y comencé a envestirla con todas mis fuerzas. Aquel cuarto se llenó de gemidos, pero el sonido tipo aplausos que generaron nuestros cuerpos lo sobrepaso. Ella en un grito me indico que había llegado a un orgasmo que sin planear fue la señal para yo terminar también.

    Ambos quedamos abrazados en aquel sofá que quedo impregnado con el olor a sexo. Ella me miró fijamente y me dijo “La venganza es dulce y cuando yo me vengo, me vengo rico como hoy”. Esto saco una carcajada en mí. Ahora el problema que tengo es como le hago para solucionar la excusa que le di a mi jefe.

  • Hasta que la descubrí

    Hasta que la descubrí

    Corría el año 1994, estábamos casados con mi esposa hacía 3 años, no teníamos hijos, yo trabajaba de administrativo y ella era operaria en un taller textil. Teníamos una unión sexual normal. Mi esposa diría que era pulposa más o menos 96 de busto, 70 de cintura y 110 de cola, era más culona y caderona, con 1,60 de atura, yo debuté con ella, que ya tenía experiencia.

    A mediados de junio de ese año, frio casi invernal, la acompañé en el viaje al taller, para después dirigirme a mi trabajo, tomamos el colectivo, y ese viaje fue incómodo, perturbador para mí. Al subir, me dijo «ya viene medio lleno, quedémonos donde podamos» nos terminamos quedando uno al lado del otro, con las manos entrelazadas, agarrados cada uno de un asiento de 1 persona por mitad del colectivo. En dos paradas el colectivo se llenó hasta el tope. No nos podíamos mover, ambos teníamos personas atrás nuestro. Ella estaba con un pantalón jogging y un pullover, no llevaba campera.

    En un momento dado noto que el tipo que esta detrás de ella está pegado a su cola, y ella movía la cola ligeramente hacia atrás y hacia adelante, con un notorio gesto de placer en su rostro. Cabe destacar que por ser invierno temprano estaba oscuro todavía y el colectivo tenía poca iluminación o sea pasaba casi desapercibido lo que veía menos para mí.

    Después de un rato, el tipo disimuladamente con el dedo de una mano le subió el pullover, y muy despacio le fue abriendo el borde del jogging, metiendo más dedos, pero no toda la mano. Al instante vi cara de placer en mi esposa, a la vez que el tipo ya tenía movimientos sexuales más intensos sobre la cola de mi esposa y también con cara de placer. Estuvieron así un rato hasta que a medida que se fue vaciando el colectivo dejaron de hacerlo. Ella me dijo «estas bien mi amor?», “si, si todo bien” le dije.

    Yo quedé caliente, me había excitado esa imagen no sé porque. La acompañé hasta cerca del trabajo y en una calle cercana que había pocas casas y muchos árboles, paramos y empezamos a besarnos. Nos abrazamos y en un momento dado, llevó mi mano por dentro del jogging y le sentí la bombacha en su cola, totalmente suave al tacto, era una vedetina normal, no usaba tangas, de color tipo marfil, le dije «mmm que linda se siente la bombacha, no es la de algodón áspera que usas siempre» ella me dice «Es de lycra satinada la estoy estrenando, viste que suave te gusta? me siento sexy con este tipo de bombachas» y también me dice «amor estoy indispuesta me quiero ir a cambiar la toalla femenina me siento empapada”, “anda que ya tengo que entrar, a trabajar». Sí, yo le había sentido la presencia de la toalla se notaba atrás en la parte de abajo de la cola.

    Me iba al trabajo pensando y ahí me di cuenta y relacioné esa imagen que había visto del tipo apoyándola y metiendo los dedos bajo el jogging, cuando sintió la bombacha suave empezó a moverse para acabar en su cola, no pude ver en el tipo si se bajó mojado, ella tenía la zona de contacto seca, la bombacha no estaba pegajosa, con semen digamos.

    Cuando terminé de trabajar, pensé en ir a darle una sorpresa a la salida de su trabajo, viajo, cuando estoy a unas dos cuadras de donde salía, la veo que sale con dos compañeras y se van juntas las tres, yo no quise apurar el paso porque preferí que charlaran, dejarlas solas digamos, mientras yo iba a dos cuadras de distancia, no me habían visto.

    En un momento dado, las dos chicas la dejan sola a mi esposa y se separan, ella sigue como camino a la parada del colectivo, pero inesperadamente para mi vista cambia de dirección, hacia otro lado, eran como las 18 h empezaba a oscurecer, la sigo y después de caminar dos cuadras para otra dirección se encontró con un tipo que la estaba esperando.

    Me quedé helado, petrificado. Empezaron a besarse intensamente y vi que el tipo le metía la mano bajo el jogging a la vez que le hablaba al oído. Se fueron agarrados como novios, y luego de caminar una cuadra se metieron en un hotel alojamiento medio oculto al final de una calle. Después de 2 horas salieron y se despidieron en la esquina con un beso y cada uno por su lado.

    Por alguna razón no reaccioné a todo eso con un ataque de celos, es más me apuré a llegar a casa, y me masturbé pensando en lo que había visto. Cuando llegó mi esposa, yo estaba muy caliente de querer coger, mi pija decía «y a mí cuando me toca?»

    Inmediatamente empezamos a besarnos y mi esposa dice, «mira que estoy indispuesta yo me siento caliente y sexy, pero a vos te gusta así?», “sii” le dije, «bueno espera me cambio la toallita y vengo».

    Fue al baño y cuando vino la vi con esa bombacha de lycra nueva (ya estrenada con otro) y la toallita adosada por dentro, parecía un pañal que llevaba. Se tiró en la cama boca abajo y me dijo “besame desde abajo hacia arriba por las piernas y la cola”, yo la besaba y veía como le quedaba esa bombacha en esa cola pulposa, me imaginaba el tipo como la disfrutó y acumulaba más leche, después me dijo «ponete atrás mío, como si me apoyaras y vas a ver» me puse atrás de ella con mi cara sobre su nuca, y ella empezó a abrir y cerrar la cola y me dijo «te gusta? acabame toda la leche en la bombacha me calienta sentirla mojada de semen». Y no aguanté más y la llene de leche toda la bombacha nueva.

    Dejé que se siga viendo con su amante, me excitaba ser cornudo, conmigo se ponía bombachas de algodón y cuando se veía con su amante se ponía de lycra o satén blancas, marfil, o beige.

  • Mi amigo y las prendas de mi esposa (3)

    Mi amigo y las prendas de mi esposa (3)

    Ya tiempo sin darle continuidad a esta historia, que se desarrolló con mi amigo Martin y mi esposa.

    Después de varias pláticas con mi esposa al calor de las copas, un día decidí preguntar si a ella le parecía atractivo mi amigo, ella por la confianza que nos tenemos, comentó “no es feo y uno de los pocos amigos que me agrada que me observe sin sentirme incómoda”.

    Ella cuestionó a qué me refería con la pregunta de mi amigo. A lo que yo le conté lo sucedido, en un momento pensé que se molestaría, pero no fue así, solo preguntó “y por qué lo hizo?”. Le expliqué que muchas veces uno siente un extraño deseo por las cosas prohibidas, en este caso el hacía ella al ser mi esposa. La incertidumbre le invadía y la calentura también, solo dijo «los hombres están muy locos».

    Transcurrido la semana y un partido de fútbol sábado fue la excusa perfecta para invitar a mis amigo, por estar en pandemia él asistió solo. Ese día mi esposa lo recibió como siempre, solo que sin su respectivo beso en la mejilla. Transcurrido el partido y la tarde, fuimos tomando más de lo común. Vi que si celular no paraba de recibir mensajes, era su esposa molesta porque no llegaba y al llamarlo escucho su voz en estado algo inconveniente.

    Ella pregunto «es mi comadre que ya quiere que te vayas»… Él contestó «si, pero ya me dijo que me quede en la calle» ambos rieron por la repuesta. Cerca de las 11:00 ya no teniendo cerveza a lo que optamos por tomara Tequila y jugara dominó, quien perdiera tomaba un shot. Pasaban las horas y seguimos jugando, noté como se unieron para poder sacar ventaja en el juego, y Martín aprovechaba para tocar su hombro y su pierna. Pasaron las horas y mi esposa decidió irse a dormir, el tequila le había pegado. Mi amigo dice “bueno, me retiro”, a lo que le digo «por qué no te quedas, está el sillón”, él respondió «no quiero incomodar, que diría mi comadre», lo convencí para quedarse haciendo referencia a lo pasado.

    Después de acomodar el sillón donde mi amigo se quedaría, me dirigí a la habitación para dormir, a lo que mi esposa se levantó y comentó que se sentía un poco mal, al parecer el tequila le cayó algo pesado, ella salió del cuarto e imaginé que estaría en el balcón o en el baño. Mi esposa acostumbra a dormí en ropa interior a lo que salió del cuarto sin saber que teníamos un invitado, me quedé recostado esperando que regresara, pero tardó un poco a lo que decidí salir de la habitación, me asomé al cuarto de baño y no estaba, revisé el balcón y tampoco, mi sorpresa fue cuando bajé…

    La escena era muy erótica, mi esposa tomada por la cintura y mi amigo aferrado a su trasero, parecían dos adolescentes en celo, ella le pegaba sus nalgas y mi amigo besaba su cuello, él la tomó de la cintura y la colocó frente a ella, él metió mano por debajo de su calzón y ella hizo lo mismo, al sobar por encima de su bóxer.

    Quedé callado y en silencio en la escaleras, hasta que ella fue bajando poco hasta quedar hincada, y se dispuso a bajar su bóxer para pegarle un tremendo oral, veía como mi amigo colocaba sus manos en su nuca para empujar más su pene, así estuvo por unos minutos hasta que eyaculó en su boca, por la obscuridad no se vio como salía el semen por su boca, pero si veía como mi amigo tenía contracciones.

    Ella se puso de pie y mi amigo la abrazó, se estuvieron besando, hasta que mi amigo la fue llevando al sillón, una vez allí ella se recostó mientras mi amigo probaba de sus mieles, que veía que lo que hacía mi amigo lo estaba disfrutando, ya que se retorcía de placer.

    El momento más excitante fue cuando él la volteó y le pasó su lengua por el ano, ella gemía y no paraba de decir “por favor mi amor ya métemela» él no tardó en acomodarla y parar bien sus nalgas, y de un solo golpe empezó ese vaivén como si fuera una película porno, yo no perdía ni un instante, escondido en la escaleras y con una erección que comencé a masturbarme, veía como mi amigo y mi esposa se entregaban el uno al otro si remordimiento, hasta el momento que él se vació en ella y ella con un largo gemido terminó con un orgasmo, se quedaron pegados como dos perros, él algo le decía al oído y ella solo reía.

    Subí al cuarto en silencio, cuando ella recogió su ropa tirada en el piso y me hice el dormido, ella me dio un beso y me desperté y pregunté si todo bien, ella contestó «bajé por un vaso de agua, porque no me mencionaste que Martín se había quedado» a lo que respondí «pues se me olvidó».

    Al día siguiente parecían dos cómplices, sus miradas los delataron, he hice que me contaran lo sucedido y que yo había visto con mis propios ojos.

    Hoy en día mi amigo es el amante de planta de mi esposa y además mi compadre.