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  • Mi concuño me hace suya

    Mi concuño me hace suya

    Hola, quiero agradecer a todos los que me han escrito a mi correo y quienes ya me han conocido y también a quienes me han ayudado. Esta ocasión quiero compartirles como me hizo suya mi concuño.

    Como les comenté en la cena de Navidad lo que viví con mi concuño y cuando se despidió de mi cuando me abrazó y me dijo al oído “antes de que termine este año te voy a coger”, apretando mis nalgas.

    Me quedé más excitada de lo que estaba por su atrevimiento como les comenté. Esa noche fue la primera vez que tuve su leche en los labios vaginales de mi panochita y mi culo.

    Sentía cada vez que caminaba como mi tanga se metía más en mi panochita, en mi culo el suave frío de la leche de mi concuño en mi tanga me excitada más, sentir el contacto de su leche con mis labios vaginales de mi panochita y mi culo.

    Tener que hacerme la desentendida con mi esposo de lo que sentía en esos momentos su leche de mi concuño provocaba que me mojara más y sintiera como mis jugos se mezclaban con su leche.

    Nos despedimos de mis familiares para ir a mi casa, mis hijos ya estaban cansados y con ganas de dormir. Mis suegros nos dijeron que nos esperaban para la cena de fin de año que no faltáramos.

    No podía evitar el excitarme, cerrar mis piernas mientras mi esposo conducía a casa tenía que llegar a casa para limpiar mis jugos.

    Cuando llegamos a casa y acostamos a nuestros hijos besé a mi esposo, deseaba que me acariciara, me besara con deseo, pasión, deseaba me cogiera, me hiciera suya, pero estaba un poco mareado y cansado y quería dormir.

    Nos fuimos a nuestra recámara. Me iba a desvestir toda, pero no quise, solo me quité mi vestido, me dejé mis medias, mis ligueros, mi tanga con la leche de mi concuño.

    En mi cama puse mis manos en mi tanga y empecé a frotarme suavemente mordiendo mis labios para que no me escuchara mi esposo y meter mi tanga en mi panochita, en mi culo, que los restos de leche de mi concuño entrara en mi teniendo dos orgasmos que me dejaron más caliente aun.

    Cuando desperté estaba toda mojada tuve que ducharme para que me quitara lo inflamado de mis labios vaginales, pero no fue posible estaba muy excitada.

    Cuando daba de desayunar, mi esposo me preguntó que si me había divertido en la cena, le dije que sí, que me había gustado mucho cuando estaban quebrando la piñata, recordando a mi concuño.

    Claro que no le dije lo que había pasado.

    Esos días estuve muy excitada, más que de costumbre pensando en mi concuño y que si llegara a ser suya, pero sabía que no podrían darse las cosas.

    Pensé que me buscaría, me llamaría a la casa, pero no fue así.

    Los días pasaron y el día 31 para la cena de fin de año llegó. Esa tarde me puse un vestido que un amigo de la red de nombre Mario, en días pasados me había pedido mi número de cuenta para hacerme un depósito para que me comprara un vestido, un par de medias, mi tanga, mis ligueros y sinceramente no creí que me hiciera el depósito.

    Cuál fue mi sorpresa que me llegó el aviso que se me había hecho el depósito a mi cuenta y compré el vestido para modelárselo, eso es una de las gratas sorpresas que me ha hecho vivir Mario, muchas gracias por esos detalles y momentos.

    Terminando de ducharme me puse ese vestido, elegí unas medias negras de red, ligueros de encajes y tanga de abertura en medio, mis zapatillas de aguja. Cuando mi esposo me vio, le gustó como me veía, le gustó ese vestido que Mario me había comprado.

    No sé porque, pero estaba inquieta, excitada, tenía la esperanza que mi concuño fuera a la cena de fin de año.

    Cuando llegamos a la casa de mi suegros lo busqué disimuladamente con mi mirada, pero no estaba ni él ni mi cuñada, claro que tenía mucho deseos de saber si es que irían, pero no quería ocasionar un problema. Ayudé con los preparativos de la cena.

    Estaba sola en la cocina sacando el guisado del horno cuando estuve a punto de dar un grito cuando sentí una mano levantar mi vestido y acariciar mis nalgas y decirme “que rica te ves con ese vestido y esas medias, esta noche te voy a coger”. Era mi concuño, solo me dejé acariciar que pasara su mano en medio de mis nalgas a su antojo, sus deseos.

    No lo dije nada solo dejé que me manoseara, sintió como estaba de mojada, me embarró mis jugos en mis nalgas, mi culo y salió de la cocina.

    Tuve que recargarme en la mesa, mis piernas me temblaban, en esos momentos entró mi suegra y me dijo si me sentía bien, le dije que me sentía un poco mareada, me dijo que me fuera a recostar en el cuarto de visitas que ella y mis cuñadas terminarían con los preparativos de la cena.

    Cuando salí de la cocina mi concuño platicaba con mi esposo y le dije que me iba a recostar un poco en el cuarto de visitas que me sentía un poco mareada, me dijo mi esposo si necesitaba algo un medicamento, le dije que no, que no se preocupara, que regresaba en un momento y miré disimuladamente a mi concuño. Cuando me iba moví más mis caderas para que me viera mi concuño.

    Estaba muy excitada de las caricias que me habían hecho mi concuño y su seguridad de que hoy sería suya.

    No le puse pasar a la chapa del cuarto por si necesitaban algo y me recosté boca abajo en la cama. Habrán pasado como cinco minutos cuando escuché que abrían la puerta, no hice caso pensé que era mi suegra que había entrado por algo.

    Sentí que alguien se recostaba en la cama creí que era mi esposo que me había ido a ver

    Y una mano subía mi vestido dejando descubierto mis piernas donde terminan mis medias y empiezan los broques de los ligueros.

    Levanté mi cadera para que subiera más mi vestido a mi cintura, puso su mano en medio de mis nalgas y abrí más mis piernas, dije en susurros creyendo que era mi esposo “no mi amor alguien puede venir”, giré mi cabeza para ver si era mi esposo y era mi concuño.

    Se puso encima de mí y me dijo “ahora si vas hacer mía”, le abrí mis labios para que me besara como muestra de mis deseos de ser suya, de lo caliente que me tenía.

    Le dije “cógeme, no puedo más, te necesito, hazme tuya por favor” y separé más mis piernas, sabíamos que no contábamos con mucho tiempo y que podría alguien vernos.

    Me puse en cuatro, se bajó su pantalón y levanté mis nalgas, hice a un lado mi tanga ofreciéndole mi panochita toda mojada húmeda y mi culo para él.

    Sacó su verga y por fin la sentía en medio de mis nalgas como los líquidos de la boca de la cabeza de su verga me las embarraba en medio de mis nalgas en la entrada de mi culo apretadito y como la ponía en la entrada de mi panochita, me desesperaba porque no me la metía.

    Me miré por mi hombro y le dije “cógeme ya por favor no puedo más te necesito”. Hacia mi cadera para atrás tratando de meterme su verga, pero no me la metía me tenía desesperada y más caliente trataba de agarrar su verga y metérmela.

    Por fin sentí como ponía su verga en mi culito me dijo “te voy a culear me gusta como mueves el culo al caminar como te vestiste hoy te ves muy…” y se calló, le dije “dime como me veo” y le dije que me había vestido para él.

    Paré más mis nalgas, le abrí mi culo con mis manos para dárselo, sentí como la cabeza de su verga abría mi culo a pesar de los líquidos mordí la sabana para no gritar. Me dijo “que rico y apretado tienes tu culo”. Que su esposa no se deja que la coja por el culo le dije que a mí me encanta.

    Entraba poco a poco su verga hasta que me la metió toda, suspiré y le dije “ya soy tuya por fin tuya tuya” y me empecé a mover quería hacerlo gozar apretarlo fuerte que se viniera dentro de mi me diera su leche.

    Me dijo “que rico te mueves no cabe duda que así como mueves tu culo en la calle en la cama es más rico”.

    Gemía yo quería gritar pero no podía me agarraba de mis caderas puse una de mis manos en sus huevos para acariciárselos con mis uñas y sentir como estaban llenos de leche.

    Le dije “no te salgas, vente dentro de mi por favor quiero tu leche”. Se empezó a mover más rápido y se puso rígido muy rico los disparos de leche como se venía dentro de mi.

    “Que rico aprietas y como te mueves mejor que una puta”. Eso me hizo sentirme más que insultada sentirme orgullosa que le gustara como me movía como lo apreté.

    Mientras se venía le abrí mis labios para que me besara y como se vaciaba toda dentro de mi.

    Se salió de mi estaba toda mojada sudada no sé cuánto tiempo pasó me quitó mi tanga y me dijo que la quería de recuerdo de la primera culeada que me dio “vas hacer mía muchas veces” lo miré y le dije “ya soy tuya”. Lo deseaba tanto. Y lo volví a besar, se salió del cuarto y me quedé recostada un rato para descansar.

    Me levanté, de mi culo escurría su leche, la embarré en mis nalgas, mis medias, mis ligueros.

    Llegué a la sala para empezar a servir, mi suegra y mi esposo me preguntaron si me sentía mejor, estaba mi concuño a un lado y les dije que sí que me sentía mejor “muy contenta se te ve” me dijo mi suegra “hasta sonrojada estás”.

    Así me quedé toda la noche sin tanga con la leche de mi concuño en mi culo, cada vez que me levantaba para servir algo, movía más mi culo para mi concuño que solo él y yo sabía que ya era suya.

    Cuando se despidió de mi me dijo al oído “la próxima vez me voy a venir en tu panochita”.

    Como lo he dicho una nunca sabe lo que pueda pasar cuando y donde y con quien.

    Gracias a los quienes ya me han escrito a mi correo:

    [email protected] y quienes ya me conocen.

  • Masturbándome en lencería

    Masturbándome en lencería

    Siento afinidad por la lencería con encaje, las medias, bragas, ligueros, me seducen, me hacen sentir una mujer deseada. Los días grises son en especial días para estar en cama, entre la lluvia, el frío, el olor a soledad, el sonido del saxo y el humo de los porros, la cama es un lugar exquisito.

    Quería verme sexy, así que me paré frente al espejo y después de observarme desnuda y sin filtros, elegí un conjunto de lencería blanco que combina perfecto con la naturalidad de mi cuerpo. Tengo muchos tatuajes en lugares repartidos, y me fascina el erotismo que tienen, cada uno cuenta una historia de amor y deseo, son el arte de mi cuerpo, las marcas de mi historia dibujada en tinta negra, son los espectadores de mis desnudos, ellos guardan los secretos de mi cuerpo cuando suda y grita de placer. Se saben tu nombre de memoria y reconocen tu piel a metros de distancia.

    Un bralette con encaje, de tirantes delgados y triangulares, cubría una parte de mis senos, le daba una forma sutil de sensualidad y frescura propia de una sesión fotográfica estilo boudoir. Las bragas eran pequeñas, de seda blanco y pequeños detalles de encaje en la parte de atrás. Unas medias más arriba de las rodillas, con tirantes para sostenerlas de un liguero, y el cabello suelto.

    Había tomado un baño de agua caliente, espuma y un poco de aceite con olor a mandarina. Escuchaba un poco de rock, suave, ligero y entre las palabras de Cerati y las ganas que ardían en mí, me empecé a vestir, una a una las prendas que había seleccionado, lo sentía a él, abrazándome, rozando su piel con la mía, sus dedos deslizándose, quemando cada poro que tocaba, el, con su sola presencia me hace temblar, no lo sabe, pero desde el primer día que lo vi mis orgasmos son reales.

    Tenía la lencería puesta en mí, y sentí como un corrientazo de nostalgia y adrenalina subió por todo mi cuerpo, me tire en la cama, abrí mis piernas y suspire, quería tenerlo encima mío, ahogándome, besándome… cuando reaccione tenia mis dedos dentro de mí, pensando en él, anhelando que fuera su hombría y su olor lo que estuviera dentro de mí, haciéndome suya, gimiendo y pidiendo más.

    Una y otra vez, introducía mis dedos, los pasaba por mis senos, mi boca, mis piernas, cerraba los ojos, apretaba mi entrepierna, sudaba… volvía y repetía, metía mis dedos, me retorcía de placer, gemía, gritaba.

    Estaba húmeda, mojada de placer, caliente de tanto moverme, y cansada de no tenerlo cerca.

    Era un día gris, de lencería blanca, de placer y rock, de orgasmos sin él, de deseo por él. Los dedos olían a mí, pero sabía a él.

  • Fantasías en pareja

    Fantasías en pareja

    Les vengo a hacer un diario de mis locuras con mi pareja.

    Soy un hombre muy fantasioso que le gusta la imaginación y mi mujer ama eso.

    Una noche comencé a decirle cosas para calentarla y como siempre lo logré, y en mi don de imaginar historias y demás. Ella comenzó a tocarme y le digo

    -quiero que seas una puta hoy y te acabo de levantar en mi auto.

    -Cómo es eso? -Dijo y comencé.

    -Hola linda que bonita sos

    -Sí, te gusto?

    -Mucho bebé

    En eso comenzó a besarme y chupar como loca su lengua y sus labios jugaban con mí miembro, delicioso placer me hacía sentir.

    -Hace mucho te vendes?

    Moviendo su cabeza me lo negó, en ningún momento sacó de su boca mi pene erecto.

    Tan rico lo hacía que gemía de placer.

    -No podes hacerlo tan rico -le decía y ella reía.- Me parece que voy a tener que comprarte seguido

    -Si? Seguro -dijo

    -Si bebe si la chupas como ninguna y esa cola me encanta.

    Ella arrodillada apasionada cumpliendo su tarea y yo acariciando ese culito carnoso mientras su lengua rozaba todo mí miembro.

    -Y te gusta tu nuevo trabajo?

    -Sí, bastante

    -Que rico, muchos ya probaron tus talentos?

    -No, no muchos -decía tocándome- creo que tres

    Mí calentura no daba más y le dije:

    -te quiero solo para mí ahora.

    -Y bueno paga y tenme.

    Me comprenderán que luego de eso ni puse resistencia a acabar y venirme, ella apuntó con mí miembro había mi panza y vi toda mí calentura mojar mi cuerpo, mi locura llegó a su máximo al ver cómo recorría todo el camino de leche con su lengua.

    Espero les guste y seguiré subiendo. Gracias.

  • ¡Pinche pandemia!

    ¡Pinche pandemia!

    Mi marido me atiende bien, pero antes de la pandemia lo sentía más caliente cuando me chupaba la vagina. Saúl me recibía después de regresar de hacer el amor con alguno de mis queridos, con ganas de comerme toda. Recuerdo cómo:

    Llego satisfecha de una sesión de amor, con la boca y la vagina llena se semen de mi amante en turno, me recibe con un beso y de inmediato siento en mi pubis tras las ropas cómo se le endurece el pene. Le desabrocho el cinturón y la bragueta, le bajo de un tirón los pantalones y la trusa, mientras él me baja los calzones, los cuales termino de deshacerme de ellos con los pies.

    Sin dejar de saborear el sabor de mis besos, me carga de las nalgas cuando me cuelgo de su cuello y me penetra resbalando en mi interior; lo abrazo con las piernas y a los pocos meneos el atole, que preparé unos minutos antes, se desborda bañándole los huevos y se desliza por mis verijas cubriendo gran parte de mis piernas en la zona superior. Cuando siento que el líquido que yo traía ha cubierto su tronco y escroto pues mi piel lo detecta en cada movimiento, bajo mis piernas y lo acuesto en la alfombra para que hagamos el 69.

    Limpio todo su aparato con mi lengua, disfrutando el sabor de mi amante en cada lamida y lo aderezo con el presemen de mi cornudo, me detengo en su escroto para meterme uno a uno sus huevos; mis ojos, aunque cerrados, ven estrellas al sentir el viaje de la lengua en mi entrepierna que él lame frenéticamente, luego lame mis labios y mis vellos, mete la lengua extrayendo los jugos que destilo a borbotones, se prende de mi clítoris y lo sorbe haciéndome venir en un continuo tren de orgasmos que me dejan imposibilitada para seguir mamándole el pene abro mis brazos en cruz y él se acomoda para penetrarme.

    Siento el peso de su cuerpo y el viaje de su verga en mis entrañas… yo sólo disfruto su calentura y sus besos, luego se vierte en mí y queda yerto e inerme sobre mi cuerpo…

    ¡Quiero volver a sentirlo así de caliente!

  • Sueños húmedos

    Sueños húmedos

    «De tanto soñarte en la  

    noche, mi rosa se le 

    escurre el néctar.

    Muero porque estés en este 

    momento a mi lado, besando 

    todos los pétalos de mi rosa.

    Deseo mucho que abras

    todos los pétalos de mi rosa

    y metas tu lengua en cada pétalo 

    y penetres con tu miembro.

    Deseo tanto que me hagas

    arte con tus benditas manos 

    y me hagas venir bien rico.

    Deseo que bebas todo

    el néctar de mi rosa y disfrutes

    de su sabor exquisito.

    Bebe, muerde y cómetela 

    hasta que quedes satisfecho de mi.

    Mete tus dedos suavemente 

    y frótala hasta lograr

    sacarme un gemido y un jadeo.

    Hazme venir bien rico, mi amor.

    Date gusto y hazme

    tuya las veces que quieras, 

    hasta que tú libido se eleve

    y tú respiración se entrecorte.

    Dale besos alrededor 

    de mis pétalos, hasta verte 

    venir bien rico.

    Hasta dejarte húmedo 

    y caliente, es mi mayor 

    deseo dejarte así.

    Y oírte gemir, las piernas 

    se me ablandan y mi rosa

    vuelve a escurrir néctar.

    No paro de soñarte 

    y desearte, mi amor.

    Deseo estar contigo 

    en este momento»

    – Andy Pau

  • Follando a Mariela

    Follando a Mariela

    Hace unos dos años tuve el placer de follarme a Mariela en un parque público, una hermosa chica que trabaja conmigo. Desde hace 6 años atrás empezamos una relación llena de adrenalina, pudor y mucho sexo.

    Era una noche de fin de semana, Mariela había quedado de salir de fiesta con unas amistades a Casco Viejo, le gustaba mucho divertirse. Yo me encontraba en mi casa tranquilo, descansando sin planes de salir.

    Tipo 11 pm, me avisa, escribe y me pasa una foto, la estaba pasando muy bien, me dice que quería verme. Yo como siempre cachondo cada vez que se trata de ella, me gustó la idea, pero le dije me avisara cuando saliera de la fiesta, que nos podíamos encontrar un rato.

    Pasaron las horas y ella seguía en fiesta, ya entrada la noche decidí dormir un rato. A eso de las 1:30 am, Mariela me llamó, ligeramente escuché y le escribí. Me reincorporé rápido y me cambié de ropa, quedamos en vernos en un parque frente al mar. Yo salí muy rápido hacia allá, era una noche oscura y llena de luces de la ciudad.

    Llegando decidí llamarla y al contestar noté que estaba borracha o algo pasada en tragos. Traté de guiarla al lugar, pero tomó otra área que no era donde me encontraba, tuve que irla a buscar en mi auto y guiarla hacia a dónde habíamos quedado.

    Al bajarnos de los autos puse ver su vestido negro y algo corto, dejaba ver sus piernas delicadas y hermosas. Estaba tomada, pero en sus 5 sentidos, hasta ese momento no sabía que íbamos a hacer el amor bien rico allí mismo.

    Luego de besos y abrazos, ella me dijo que quería que se lo metiera, así es, ella siempre me dice así «quiero que me lo metas». En ese momento pensé que estábamos muy expuestos, a pesar que estábamos en su auto en la parte de atrás, había otros autos, personas e incluso rondas de la policía del sitio, pero eso no importó, el deseo de coger era más grande.

    La tomé por la cintura y le dije que se sentara en mis piernas frente a mi, empecé a besarle el cuello apasionante mientras con una mano tocaba su rico culo y lo apretaba, con la otra acariciaba parte de muslo, uno donde tiene un tatuaje que me excita mucho.

    Ella gozaba con sus ojos cerrados, nos besamos mucho con mucha lengua, ella trataba de abrazarme con sus manos, pero a la vez me tomaba por el cuello y me llevaba hacia ella, la sentía muy excitada.

    Entonces procedí a subir su vestido hasta la cintura dejándola al descubierto y noté su tanga roja… que delicia, se le notaba su coño grande y carnoso asomándose para que lo viera y con ganas de que lo devoren. Allí ella tomó el control, se hizo a un lado y empezó a buscar mi polla. Ella le llama «mi verga», así decía «dónde está mi verga» mientras me quitaba el pantalón. Al sacarla no dudó ningún segundo cuando la tomó con su mano y la introdujo entera en su boca. Sabe mamar como una diosa, no saben lo rico que es sentir su lengua, su saliva, sus chupadas, una mamadora, y es mía solo mía, y allí estaba comiéndome la verga, su verga. La tenía bien dura, cómo el acero.

    Luego de mamar buen rato, se incorporó y se sentó frente a mí de nuevo, introduje mi polla hasta el fondo de su vagina, su expresión y gemido era tan alto de puro placer, estaba gozando su verga. La cogí muy rico, duro y suave, mientras la besaba y acariciaba sus pechos, movía su cintura fuerte, circular y hacia adentro, no quería dejar ni un centímetro afuera, toda adentro rozando hasta lo más profundo de ella.

    Se sentía mojada, rica, podría palpar sus latidos con mi propia verga adentro de ella… era excitación plena. Cogimos, la puse en 4, la puse de lado, hicimos varias poses (algo incómodo en el auto). Ese auto se tenía que mover con locura, pero no veía a nadie cercano desde la ventana.

    Ella se vino varias veces, gritando «hay papi» «que rico papi», cuando mi leche venía hacia fuera ella metió mi verga en su boca y se tragó toda la leche, me dio otra mamada para no dejar gota libre.

    Luego nos acomodamos, nos vestimos, nos dimos un beso y un abrazo. Y cada quien a su casa.

    Al día siguiente descansamos y lunes que nos vimos en la oficina, adivinen qué? Volvimos a follar… siguiente historia.

    Esa es Mariela, mi mami, mi mujer, mía… solo mía…

  • Rodeado de pollas (Semana de lujuria)

    Rodeado de pollas (Semana de lujuria)

    Cuerpos, manos, dedos, bocas, pollas.

    Estaba rodeado de pollas. Las sentía rozar cada parte de mi cuerpo, golpear contra mis nalgas y presionarse contra mis labios, exigiendo la apertura de mi boca y trasero para recibirlas. En mi propia erección sentía una cavidad caliente y humedad rodearla, haciéndome soltar un fuerte gemido. Mis ojos vendados no me permitían observar lo que sucedía, agregando aún más ansiedad, expectativa y deseo.

    Los gemidos se elevaban a mí alrededor y los propios estaban siendo ahogados por una enorme polla que se clavaba hasta a mi garganta, ni si quiera tenía tiempo de pensar en las arcadas, aquel miembro entraba y salía con rapidez de mi boca, dejando a su paso un sabor salado, debido al líquido espeso que bajaba por su garganta. Trague, siendo premiado al segundo por un beso, cargado de pasión y lujuria.

    Por su parte, el tipo entre mis piernas se abría paso por mi entrada, clavándose con fuerza, pensando solo en su placer, mi cuerpo lo recibía con mucho gusto, haciéndome gemir y gritar, pedía por mucho más y al parecer mis peticiones eran ordenes, en segundos una nueva polla se rozaba contra mis labios, pero mi atención estaba perdida en las atenciones que mi propia erección recibía.

    Una cavidad resbalosa y húmeda, había usado bastante lubricante y se deslizaba sobre mi polla con suma facilidad, sus gemidos llegaban a mis oídos, deseaba poder verlo en ese instante, observar como su miembro saltaba con cada nueva embestida y su rostro se enrojecía por el esfuerzo, mis manos se movieron para aferrarse a esa cadera que se movía sobre mí, pero fueron detenidas por alguien más, que se llevó dos de mis dedos a su boca.

    Aquella acción arranco de mi pecho un gemido, aprovechado por el chico que deseaba una mamada y no perdió tiempo para meterme la polla hasta la garganta. Estaba lleno por todos lados y aquello me estaba llevando al más grande éxtasis, mi mano fue guiada sin esfuerzo alguno y todo mi placer exploto al instante que sentí lo que las yemas de mis dedos tocaban; una entrada, rugosa y apretada, solo humedecida por la saliva esparcida por mis dedos.

    Presione, abriéndome paso por su interior, sonriendo internamente al escuchar aquel gemido suave que se ligó con el resto, mis dedos se clavaron profundo, moviéndolos con fuerza, entrando y saliendo de aquel agujero con intensidad. Aunque intentara adivinar de quien se trataba, no podía, mi atención estaba muy desordenada y mi cabeza solo pensaba en el placer que me recorría.

    Aquello era un juego familiar, sí, familiar.

    Gritos, gemidos y buenas corridas llegaron casi en colectivo, dejando mi cuerpo, entrada, boca, dedos y el trasero de alguien, llenos de semen. La venda fue retirada, quedando tendido en aquella superficie, jadeando y parpadeando un poco para acostumbrarme a la luz, cuando por fin pude levantarme, me encontré con aquellos hombres parados frente a mí.

    Mis dos hermanos mayores, mi hermano gemelo, mi padre y mi tío me miraban con una leve sonrisa en sus labios. Ese día había sido mi turno, mañana seguramente sería el de Leo, mi hermano gemelo, era tradición comenzar la primera semana del mes de aquella manera y a todos nos encantaba.

  • Mi novia dejó que su hermana entrara en nuestra relación

    Mi novia dejó que su hermana entrara en nuestra relación

    Alejandra tiene una hermana menor llamada Mariangel con 18 años recién cumplidos, hermosa como su hermana, delgada, blanca con pecas en su rostro, ojos claros, labios rosados, pelo claro un poco rubio, con buenas caderas y nalgas rellenitas, con unos pechos pequeños bien redonditos no tan grandes, pero con un pequeño defecto, que cuerpo tan pequeñito para decir tremendas vulgaridades, como quien dice, no tiene pelos en la lengua, sálvame quien pueda, pero eso no le quita méritos para lo buena que esta, en la relación entre estas dos hermanas se define por la envidia, rivalidad y admiración. Todos esos sentimientos están ligados a ciertas fantasías. Si vuelves realidad esas fantasías o no depende de qué tan bueno seas para evaluar la realidad.

    Dicho esto, Mariangel interactúa mucho conmigo, a veces nos jugamos sin medir consecuencias, casualmente terminando en posiciones incomodas, pero ante todo esto siempre con frecuencia, delante de Alejandra, ella lo toma como un juego, pero una mujer con un poquito de celos debería por lo menos meter un freno, y poner límites, pero ella le da cuerda al asunto y lo aprueba, a menudo uniéndose a los juegos, permite que la abrase y la tome de la mano, una vez jugando, la agarre por la cintura y la pegue a mi cuerpo, Mariangel se queda tranquila quise ir un poco mas allá para ver qué pasa, todo delante de Alejandra, la afirme mas a mi cuerpo y le di un abrazo acogedor sin quitar la mirada sobre Alejandra, con mis manos acaricie el vientre de Mariangel bajo su blusa, y respiraba en su oído.

    Alejandra me mira y no reacciona, subo mis manos dentro de la blusa y toco los senos suavemente, Alejandra se acerca a nosotros y se une, quedando los tres en un solo abrazo, ella busca mi boca y me besa desesperadamente, mi chica sumisa permite que pase para evitar reclamarme, pero en el calor del momento nos vemos interrumpidos, en ese momento llega la mamá un poco antes de lo normal, menos mal que no nos pillo y disimulamos como si nada, Celina se llama su madre, razón de tener unas hijas tan bonitas, ellas heredaron todo de su mamá, no es una vieja, es muy joven, parece hermana mas bien, y esta mas buena que las hijas, el jueguito quedo en pausa para otro momento, y la situación de los tres ante su mamá quedo un poco incomoda, pero en ese instante suena mi teléfono, y con una excusa me pude retirar.

    Celina me pidió que invitara a Mariangel porque no tenían que comer hasta que cobrara la quincena, no hay problema me las lleve a las dos, ya en la pizzería sentados en la mesa a la espera de la comida, como, si los tres teníamos planificado comenzamos con los jueguitos, a mi lado esta Alejandra y al frente Mariangel, pero esta vez fue un ataque de las dos, Alejandra metía mano entre mis piernas, y Mariangel su pie, entre tanta caricia Paco se puso erecto, pero en ese lugar público no se podía hacer de mucho, y les dije:

    -Salgamos de aquí, me las quiero tirar a las dos, claro tire ese anzuelo para ver si pican. Ellas en coro dijeron:

    -Saltemos de aquí, pida todo para llevar. Y vamos a la finca

    Uuy corone, me sale un trio con estas flacas que están muy ricas, nos montamos en la moto y rumbo a la finca.

    Al llegar vimos a Pegatina, paseando un cachorrito que tiene de mascota, pasamos a la casa, colocamos las pizzas en la mesa del comedor junto a las bebidas, Alejandra pide ir a la habitación, Mariangel sube tras nosotros, al entrar se comienza a desnudar y se lanza a la cama en ropa interior, Mariangel se queda parada en la puerta, le entro un ataque de timidez, será su primera vez, la busco y la tomo por la cintura y la pego a mi cuerpo, y le digo

    -Ven, juguemos un ratito, quito el cabello que cae sobre su rostro, con mi dedo índice dibujo sus labios, suavemente levanto su barbilla y mi boca busca su boca, Alejandra sumisa observa y no dice nada, Mariangel cuelga sus brazos sobre mi cuello y nos besamos apasionadamente, lentamente metiendo mi lengua en su boca y chupando sus labios, hasta que siento su respiración agitada, meto mis manos y agarro sus limones hasta sentir sus pezones bien paraditos, quito su blusa y el brasier, dejándolas al descubierto, que lindura de pezones rosaditos y bien paraditos, mi boca se hacía agua al verlos, tan tiernos y duros, comencé a chupárselos hasta que se le salió un gemido.

    Alejandra se levanta de la cama y se incorpora junto a nosotros, sus manos desabrochan mi pantalón baja la cremallera y saca a Paco totalmente erecto, tan rígido como se puede, se agacha y lo lleva a su boca comenzando con una gran mamada e invita a Mariangel para que la acompañe, entre las dos me hacen estremecer, Alejandra se para y deja a su hermana en lo suyo, me quita la camisa y besa mis tetillas busca mi boca y nos besamos, me llevo a Mariangel a la cama, la acuesto le quito los pantalones y su blúmer, abro sus piernas, y me sumerjo para darle sexo oral, Alejandra me quita los pantalones y el interior, mi lengua pasea todos los labios inferiores y busca el clítoris.

    Alejandra se cuela agarra a Paco y sigue mamando, mientras yo mamo a su hermana, abro sus labios y con mis dedos exploro su entradita hasta tocar el himen y sentirla totalmente mojada, le pedí a Alejandra que dejara a Paco bien empapado, abro las piernas de Mariangel y levanto sus muslos, agarro a Paco con mi mano derecha y lo rozo entre sus labios inferiores recorriendo toda su rajita sin un vello púbico, tiene una totona pequeña y bien apretada, Paco se ve enorme junto a ella, son 17 centímetros de largo que entraran hasta el fondo, lo coloco a la entrada y el bálano comienza abriendo poco a poco esa vagina cerradita, empujo suavemente dejando caer mi cuerpo consiguiendo un poco de resistencia por parte de Mariangel, veo su rostro como resistiendo el dolor, la beso tiernamente y la distraigo, y en ese momento empujo rompiendo ese virgo que tanto me excita marcando la primera penetración.

    Mariangel pega un pequeño grito de dolor, pidiendo que lo saque, no aguanta el dolor, al sacarlo está totalmente manchado de sangre, más de lo normal, no quiere que la vuelva a penetrar, sintió como si la partiera en dos, Alejandra está totalmente mojada y no espera por la llorona de su hermana, se coloca frente a mí en la posición del perrito, limpio la sangre que tiene Paco, y de un envión se lo clavo hasta el fondo del vanito de Alejandra, un vanito bien apretadito y caliente que me vuelve loco, es la tercera vez que me tiro a Alejandra, pero parece que es la primera, como me gusta, y la gozo como nunca, ella comienza con los sollozos, y acelero el ritmo, ella gime de placer su respiración está muy agitada y en un soplo llega al orgasmo aflojando su cuerpo cayendo rendida, a mi lado la llorona de Mariangel observando la cogida que le eche a su hermana, está más excitada que antes, Alejandra aguanto la pela la primera vez y ya paso, aguántala tu y veras que la vas a gozar igual que tu hermana.

    Mariangel abre las piernas y me dice termina lo que empezamos.

    La beso y chupo sus limones, coloco a Paco de nuevo en su entrada, y lo deslizo de nuevo en su vagina, está más relajada y la penetración se hizo más suave, al sentir la mitad adentro comienzo con la meta y saque y con cada empuje lo meto cada vez más, ella siente dolor aun, pero aguanta la pela hasta sentirlo todo adentro, 17 centímetros de pura carne hurgando en su vanito, hasta que el dolor desaparece y su totona se adapta al tamaño de Paco es cuando comienza a gozar, sollozando y gimiendo, tiene esa cuca más apretada que la de Alejandra, que hace que Paco se estremezca, ella no aguanta más y se corre en su primer orgasmo.

    Paco está a reventar le doy los últimos enviones a penetración profunda llegando al orgasmo manando gran cantidad de semen dentro de la vagina de Mariangel. Me desplomo y caigo en medio de las dos hermanas, ellas me abrazan y sus manos se unen arriba de mi pecho retozando este primer trio entre hermanas. Par de hembras están bien buenas, y yo soy su primer hombre, ahora que hare, seguir gozándolas hasta que algo pase, con el tiempo veremos.

    Con el hambre que nos dio, las pizzas pasaron como pasa palos, ahora queda llevarlas a su casa antes de que su madre comience a llamar.

    Quiero recordar que mis relatos van en secuencia, por razón si aparecen personajes o secuencias de otro relato. Los invito a leerlos y acepto comentarios.

    1. Quiero que me hagas el amor, (amor filial)

    2. Sin tabú, mi primera vez, (primera vez)

    3. Me tire a mi novia en el sofá de su casa (amor y erotismo)

    4. Las chicas de ébano (trio, interracial)

    5. Una chica sumisa (primera vez)

    Autor: cayorouz

    [email protected]

  • Me rompieron el culo por primera vez

    Me rompieron el culo por primera vez

    Soy Gluis, un chico delgado (buen cuerpo) con un gusto sobre las chicas trans, en ese entonces tenía 25 años y era la primera vez que estaba con esta chica.

    Bueno un día ya tenía muchas ganas de estar con una chica trans, para saber que se sentía, así que buscando en estas páginas de escorts encontré a Mariana, hermosa, buenos pechos y una cola hermosa se podía apreciar en las fotos, bueno llamo y concreto el encuentro, cuando llegue a su departamento ahí me atendió ella, con un conjunto rojo que le quedaba hermoso, me dio un beso y me hizo pasar, fui al baño, y de ahí a su cama y apareció ella con una bata, se la saco dejando los pechos al aire, vino hacia mi y me empezó a realizar un pete, hermoso. Pero yo había ido para que ella me cogiera, así que le pedí chupar su pija,

    -por supuesto, si has venido a disfrutar, y ya que estamos, disfrutemos los dos.

    Empiezo hacer mi trabajo como todo un virgen en ese tema, y me decía cómo hacerlo, hasta logré meterme esa pija hasta la garganta (era bastante grandecito y muy gordita, hermosa) estuvimos ahí en un desenfrenado 69 hasta que me dijo, te quiero coger.

    -pero mira que soy virgen, nunca me han hecho el orto.

    -Tranquilo, no sos el primero que me dice eso.

    Empezó en un beso negro (que placer) estuvo así por un rato, después me puso vaselina, ella se puso el forro y se puso más vaselina y empezó a meter la punta. Yo sentí un dolor que no aguanté, grite cómo perra, pero ella no me dejaba moverme, hasta que siento que ya estaba toda adentro, sentía ese vaivén que entraba y salía, todo muy despacio al principio, hasta que agarro ritmo, yo con un poco de dolor pero mucho placer. Sentía como me cogían por primera vez el orto. Hasta que ella estaba por acabar. Me avisó, y le dije:

    -la quiero en la boca

    -que mañoso, me encanta

    Siguió embistiéndome hasta que se salió, se sacó el forro rápido y me la metió en la boca, yo haciendo el pete de mi vida, en cuando ella se estaba por venir, me agarró con las dos manos, y me metió su pija hasta la garganta, me enlechó toda la tráquea, y yo todo ahí arrecho y súper mañoso, cuando la sacó, le salían un poco de gotitas. Yo se la limpié con la lengua y me tragué todo.

    Después me vestí y me retiré, me sentía hecho, pero mi cabeza quería más, así que después escribo otro.

    PD: perdón, es mi primer relato.

  • Follando a Mariela (Parte II)

    Follando a Mariela (Parte II)

    Tengo que admitir que me encantó mi asistente desde que la contraté, linda, curiosa, buen culo, labios gruesos y sobre todo muy atrevida cuando se trata de captar la atención. En una tarde de oficina, semanas después que ella había terminado con su novio, empezamos conversaciones sobre tema algo calientes, nada profundo pero temas que no suelen hablarse entre jefe y asistente, sin embargo, la amplitud de Mariela era tanta que sentí la confianza.

    Luego de pasar muchos días así, note que la calentaba, que sentía mucha curiosidad sobre qué pasaría y que vendría a raíz de estas conversaciones, al notario, decidí provocarla un día que estábamos solos en la oficina, me le acerque en el momento que ella salía del baño, al cruzarnos muy cerca, me miró fijamente y me detuve frente a ella, no pasaron 3 segundos cunado me besó, allí empezó todo.

    Al pasar las semanas teníamos besos y caricias en horas de trabajo, también salíamos por las noches y fines de semana. Así fue dándose todo hasta que un día me dejó follarla, una delicia de cuerpo, una mujer rica y apasionada. Poco a poco fuimos dando más y teniendo varias ocasiones para follar rico, nos encantaba la adrenalina por eso lo hacíamos en lugares «prohibidos». Son muchas las historias eróticas y de placer que tengo con ella. Hoy hablaré de una de ellas.

    Una tarde de oficina, luego de vernos y ella venir vestida de rojo con diseño de flores, tenía un vestido semicorto que rebaja ver sus piernas y muslos, esos tatuajes excitantes que tiene, pero los subiría con una ligera media panty negra hasta su cintura. Le dije que quería follarla, que quería llenarla de leche y que fuéramos a una oficina cercana que estaba desocupada, había mucha adrenalina por si alguien entraba o podía encontrarnos, así que ella como le encanta el juego y las emociones me dijo que si quería.

    Al rato yo bajé y me dirigí a la oficina, abrí la puerta y entre, no sabía bien dónde follarla ya que era grande el espacio, le escribí que viniera y ella despacio y sigilosa llegó al lugar, yo la guíe hacia una esquina donde había un área cerrada y un escritorio amplio, con las cortinas abiertas hacia el exterior decidí entregarme a la adrenalina y dejar las cortinas así, empezamos a besarnos y a transpirar, ya que no había aire acondicionado, este calorcito rico nos gustaba porque gozábamos más del cuerpo.

    Ella besa delicioso y sabe cómo usar su lengua, poco a poco la fui acariciando y subiendo su vestido hasta agarrar su culo firme, la aparte un poco y me baje para sacarle despacio las medias negras, se las quite toda y quedaron esas piernas hermosas al descubierto, podía ver su tanga negra con su vagina enorme y carnosa esperándome para tragar mi verga.

    Le bese los muslos y subí está su vagina, allí la toque y la roce un rato, luego ella me subió y me dijo espera que yo también quiero, se arrodilló, me desabrochó el pantalón y saco mi verga al aire, me volvió a ver y mirándome fijamente le paso la lengua a mi cabeza, dirá y roja, tenía la verga como acero, a ella le fascina sentir la verga erecta y dura.

    Empezó a recorrer mi verga con su lengua por todas partes, y la empezó a mamar despacio, introduciéndola poco a poco en su boca, de pronto se la trago toda, se la metió hasta el fondo y sentía como su lengua giraba dentro chupando toda mi polla. Siempre me había mamado rico pero eso día se destacaba, como si fuese una profesional, como si fuese una verdadera puta porno que mama como diosa. Le pregunté cómo lo hacía tan rico y me dijo «viendo porno papi», lo que me excito aún más.

    Siguió un rato mamando duro, sentía que iba a sacar la leche, decidí pedirle que subiera para penetrarla. La coloque de espaldas a mi, bese su tatuaje rico bajo el cuello, agarré su tanga y la baje hasta dejarla en el suelo. Allí ella sabía lo que venía, una polla dura cómo acero directo a su coño, se la metí entera hasta el fondo, estaba bien lubricada y mojada, su coñito estaba esperando su verga, ella solo gimió dónde sintió ese pollón meterse en su cuerpo.

    Una parte carnosa de mi estaba rodando su interior bien rico, debió sentirse fascinada con mi verga adentro porque empezó a moverse y a presionar para que la verga entrara y saliera a presión, llegando a lo más profundo de su coño jugoso, porque vaya que si es jugoso.

    Luego la senté en el escritorio frente a mi, le metí la verga nuevamente besando su cuello y su boca, de frente ella me miraba y entre cerraba los ojos deleitada de placer. Me decía «no pares papi» «así sigue papi, no pares». Le estaba dando duro como le gusta a ella, sentía que mi cabeza quería explotar en leche, cambiamos varias veces de posición, luego me tire al suelo y ella sobre mi, empezó si a cabalgar como una dama pero puta a la vez, esa algo increíble, movía esa sintiera y culo tan rápido que la leche ya quería salir y llenarla. Carne con carne, delicia.

    Luego había un banquito, me senté y ella sobre mi, la penetración era más profunda y eso le encantaba, sé que ajá fuerte, tuve que poner mi mano en su boca para evitar alguien escuchará, que pensaría la gente al oír esos gemidos de placer, así es Mariela, cogelona, delicada, señorita, pero fuerte, atrevida y muy puta (en buen sentido) a la vez, cualquier hombre la llenaría de leche en el primer minuto.

    Luego de follar rico llegó el momento de explotar, no antes que ella lo hiciera varias veces, porque había sentido su elipsis salir varias veces con gemidos y gritos profundos, le saque la polla y ella se arrodilló de inmediato, cómo buena niña busco su leche de una vez, me la mamo suave hasta que salió la leche espesa dentro de su boca, toda se la trago, y hasta me limpio con su lengua para que no se perdiera ninguna gota.

    Luego nos vestimos rápido, algo apresurados, sudados, pero complacidos, con ese secreto íntimo se coger dónde sea donde sea y cuando sea.

    Luego de varios minutos ya estábamos en nuestras oficinas como si nada, relajados y siguiendo labores. Mariela es una ricura, su cuerpo envenena, su aroma seduce, sus labios matan de placer, su cintura hace explotar, su lengua hace correr los deseos más eróticos y su coño traga vergas enteras y se alimenta con leche mía, solo leche mía. Esa mujer encantadora es mi mujer, mi dama y mi puta.

    Esperamos que algún día se decida por un trío.