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  • Thannia

    Thannia

    A veces las cosas se dan por mera casualidad, pero cuando se inicia con mentiras de ambos lados, como puede resultar?

    Thannia, espero llegues a leer esto, que es lo que hicimos, de igual manera sabrás que en contexto hay solo algo que modifique, tu sabes que es, pero todo lo demás es tal cual pasó

    Soy un tipo normal, ni soy el mega galán que trae babeando a todas, ni me ando tirando a cuanta chica pasa frente a mi, sin embargo lo que me sucedió y que a continuación relato me sucedió sin buscarlo, sin pensarlo, sin esperarlo siquiera, debo aclarar que si lo que esperan leer es el clásico relato de que la chica llego y sin conocernos a los 3 minutos ya estaba desnuda y pedía a gritos que la cogiera, les ahorro el tiempo ya que no trata de esto.

    Todo comenzó una mañana, en aquel entonces yo tenía un amigo que atendía en un café internet, esa mañana había yo ido al ciber para imprimir unos documentos, a esa hora realmente había muy poca gente, mientras imprimía platicaba con mi amigo, de pronto un chico que estaba en una pc le paga el tiempo consumido y se retira, pero por descuido ese chico dejo abierta su sesión de Facebook, mi amigo se levantó y fue a la pc para cerrar la sesión y veo que se queda mirando y regresa a mi y me dice en tono de broma.

    -oye, el que se fue eres tu jaja

    Yo no le entendí, por lo que puse cara de interrogación y me dice

    -Mira, se llama igual que tu

    Me pase a esa terminal y efectivamente, era el mismo nombre y apellido que el mío, de entrada me pareció graciosa la casualidad y (mal hecho) me puse a fisgonear ese perfil, y justo eso propicio esta historia, en el muro aparecía lo de “personas que quizá conozcas” esta ella, Thannia, porque lo hice?, no lo sé, no debí hacerlo, no era mi perfil, no era mi cuenta, pero entre al perfil de esta chica y tras mirar algunas cosas que me llamaron la atención de ella se me ocurrió decirle “hola”, unos instantes después, 2 minutos tal vez me respondió “Hola cariño” , a eso le siguió lo tradicional, que edad tienes? A que te dedicas? Etc., etc., mi amigo vio lo que estaba haciendo y solo sonrió y me dijo en tono de broma “no manches, ahora ya le conseguiste una amiga al guey del perfil”.

    Era cierto!, se me había olvidado por un momento que ese no era mi Facebook, pero no importaba, total, era tan solo una distracción que no pasaría a mas, en ese entonces tenía unos días que había terminado una relación que me había dejado algo lastimado, así que no le tome importancia y seguí platicando con Thannia, pero lo que según yo sería unos minutos, se convirtió en una hora, dos horas y cuando me di cuenta llevaba casi 3 horas hablando con ella, algo tenía esa mujer, no solo era bonita en sus fotos de perfil, tenía una conversación que me gustaba y además la manera en la que me hablaba, todo el tiempo me decía “amor, cariño”, aunque era de suponerse que era su manera de hablar ya que lo hizo desde que me saludo igual me resultaba agradable que lo hiciera, de pronto mire el reloj y tenía yo que irme.

    Se lo comente y me dijo “hablamos mañana?” Vaya!, eso le iba a pedir yo por lo que me gusto sobremanera que fuera ella la que me lo dijera, pero ahí se presentó el problema, como le iba a decir después de todo este rato de hablar que estaba contactándola desde un perfil que no era mío?, mi amigo que para ese momento llevaba como media hora sentado a un lado de mi mirando lo que hablaba con ella me dijo:

    -ya ves guey, ahora mañana saludara al otro, y si le dices lo que hiciste seguro que te dirá que te vayas bien lejos jaja

    Pero supongo que mi amigo vio mi cara de aflicción porque me dijo dándome una palmada en la espalda.

    -mira, yo puedo dejar la sesión abierta, claro está que mientras el otro no la cierre desde su ordenador.

    Eso me dio gusto, tenía la posibilidad de seguir hablando con ella en lo que se me ocurría como decirle lo que paso, así que quede de que hablábamos al día siguiente a las 8 de la mañana, me fui y al dia siguiente ahí estaba yo puntual esperando que mi amigo no me dijera que ya no podría entrar al perfil, cuando llegue me dice “jaja, puntualito, pero que crees?, que deje el perfil abierto pero este tipo ya lo debe haber cerrado” yo puse cara de decepción pero casi de inmediato me dijo “no es cierto jaja, anda, toma la terminal 3, ahí lo deje” igual reí, no sé si de nervios, de emoción, fui y en mensaje le dije “hola amor, como estas?” A los pocos segundos me contesto “hola cariño, extrañándote” y así comenzamos a platicar de nuevo.

    En este punto sé que quizá dirán que porque no la agregue en mi propio perfil de Facebook, y la respuesta es simple, aunque no lo crean, yo no tenía cuenta de Face!, hasta ese entonces no me había interesado ya que vivía inmerso en el trabajo y las relaciones que llegue a tener siempre fueron personales, no me llamaba la atención las redes sociales como Face, en fin, seguimos platicando y oh decepción, veo una publicación en su muro de un tal “E…” Que le decía que la amaba, le pregunte con cierta duda porque se fuera a molestar o fuera a pensar que la estaba interrogando, que quien era él y me dice “es mi novio”.

    No fue la respuesta que esperaba desde luego, y aunque en ese momento me dieron ganas de decirle que luego hablábamos o algo, no quise ser tan obvio y seguí conversando con ella, al igual que el día anterior, fueron casi 3 horas de estar hablando, algo había en Thannia que me gustaba, ya había dejado atrás el que tuviera novio, me dije, qué más da, igual podemos tener una bonita amistad, a fin de cuentas la estaba pasando muy bien con ella, terminamos ese día de hablar y quedamos de hacerlo de nuevo al día siguiente, así lo hicimos algunos días, un día que llegue en la mañana mi amigo me dice:

    -oye, deberías abrir tu cuenta de Face y agregar a tu amiga ahí, es muy raro que este chico no haya cerrado la cuenta y mucho más que nunca este en línea cuando tú hablas con ella, pero en algún momento se va a dar cuenta y va a ser más difícil que la sigas contactando

    Era cierto, debo aclarar que cada vez que hablábamos al despedirnos borraba la conversación completa por si acaso, en ese momento abrí una cuenta de Face y le dije que iba a cerrar esta otra por no sé qué cosa se me ocurrió, pero que ya tenía una para que habláramos los dos, ella no objeto nada, no se si no le dio importancia, la cuestión es que a partir de ese día, al ser ya mi cuenta hablábamos ya no solo por las mañanas, sino que lo hacíamos casi todo el día, nos mandábamos mensajes como si fuéramos pareja, con frases como “mi amor, mi vida” tanto de ella para mi como viceversa, después de casi un mes de hablar así quedamos en vernos, le propuse ir a comer y ella me dijo que si, pero que había un problema, que me había mentido en algo, yo no sabía que me diría y me dijo que ella no era la chica de las fotos, entonces me mando una foto real de ella y al verla pude ver dos cosas.

    Primero que era un poco mayor que la chica del perfil (la de las fotos que conocía estaría en los 20 o 21 y ella estaba en los 30 aproximadamente) pero igualmente era muy atractiva, además, yo no tenía mucha cara para reclamarle toda vez que tampoco había sido honesto con ella en la manera que la conocí con la cuenta de Face de alguien más, por suerte ese otro no tenía fotos de perfil por lo que ella no me cuestiono eso, además ya le había mandado en otro momento una foto mía para que me conociera, así que le dije que no se preocupara que entendía que quizá lo había hecho por hablar con gente “extraña” y para no arriesgarse, ella lo tomo bien y se relajó casi de inmediato, así que con gusto, quedamos para el día siguiente y bueno, aunque me sentía nervioso sabía que solo era mi amiga, que me decía frases cariñosas pero que, tenía novio y que obviamente no iba a poder pasar nada entre nosotros.

    Al día siguiente salí del trabajo y me dirigí al lugar donde quedamos, llegue y ella aún no estaba, pedí un refresco en lo que ella llegaba, sin embargo pasaron 10, 15, 20, 30 minutos y ella no estaba, yo para ese entonces ya le había mandado mensaje pero tampoco me respondía, le había llamado por teléfono, pero me mandaba a buzón, bueno pensé, me dejaron plantado, me disponía a levantarme para pagar el refresco que había consumido y retirarme cuando vi en la entrada que iba llegando ella, le preguntaba al camarero por la mesa reservada a mi nombre, al verla me sentí emocionado, levante la mano para que me viera y cuando me vio camino hacia mi.

    Al llegar nos abrazamos como si fuéramos amigos de mucho tiempo, fue un abrazo efusivo de no menos de un par de minutos, ella lucia muy atractiva, llevaba una blusa con un escote discreto y una minifalda obscura entallada que no solo resaltaba sus deliciosas piernas sino también su bien formado trasero, comenzamos a platicar entre risas nerviosas de ambos, varias veces nos tomamos las manos, acariciábamos nuestros dedos mientras seguíamos hablando, sin embargo y pese a que la estaba pasando muy bien con ella sabía que no debía hacerme ideas ya que ella tenía un novio que amaba mucho (así me lo había dicho en algunas de nuestras platicas) por lo que estaba descartado que ella tuviera otro tipo de interés en mi.

    Terminamos de comer y aunque me hubiera gustado pedirle que fuéramos a caminar, al cine o algo, no quise llegar a hacerla sentir incomoda y que, esa amistad que se estaba dando se echara a perder, por lo que opte por despedirnos no sin antes abrazarnos de nuevo, mientras estábamos abrazados despidiéndonos no sé porque lo hice, ya que al hacerlo de inmediato me congele pensando que lo había arruinado todo, le di un beso en su cuello casi a la altura de su oído, justo cuando lo hice esperaba una reacción negativa de su parte, algún gesto de desagrado, algo, pero no sucedió, no reacciono ni a favor ni en contra, se hizo la desentendida.

    Unos segundos después nos separamos y entre risas quedamos de repetir esa comida, yo me fui a una cita que tenía con un cliente, pero en mi mente daba vueltas y vueltas Thannia, pero, porque?, yo sabía que era una amiga y solo sería eso, en eso estaba cuando a la mitad de mi reunión me llega un mensaje de ella diciéndome que la paso muy bien y que le hubiera gustado que no estuviera ocupado e ir a un parque o algo para seguir platicando, rayos! Pensé, de haber sabido hubiera podido cancelar la reunión en la que estaba y pasar la tarde con Thannia, pero en fin, le respondí que igual a mi y que ella me dijera cuando quería que nos viéramos de nuevo, a los pocos segundos me responde

    -“pues si tu puedes amor, mañana”.

    -“perfecto amor, mañana nos vemos, en el mismo lugar o prefieres otro lado?”

    -“bueno, no sé si tu tengas tiempo mi vida, pero si puedes me gustaría que fuéramos mejor a ver una película, aunque si por tiempo no puedes entonces si puede ser en el mismo lugar y comemos”

    En ese entonces yo tenía un puesto que me daba flexibilidad con mis horarios, por lo que sin dudar le conteste que con gusto, que me encantaría ir con ella a mirar una película, así que le pregunte donde pasaba por ella y me dijo que no me preocupara que nos veíamos en la plaza “tal” que ahí estaban dando una peli que quería ver.

    Al día siguiente iba camino a verla y pensé en comprarle unas flores o algo, pero de inmediato reflexione que tal vez eso podría ser mal visto por ella y creyera que su gesto de amistad lo estaba yo mal interpretando y realmente no quería dejar de tener contacto con ella aunque solo fuera como amigos, así que evite comprar algo que pudiera parecer que tenía fines “románticos”, llegue a la plaza casi 20 minutos antes, por lo que obviamente no había llegado aún, me senté a esperarla y mientras lo hacía saque una libreta y escribí un acróstico con su nombre, pero, por estarlo escribiendo no me di cuenta que había llegado y estaba parada detrás de mi, cuando termine de escribirlo iba a cerrar la libreta pero antes de hacerlo siento que me abrazan por detrás al momento que casi en mi oído me dice

    -qué bonito!, me lo vas a dar verdad?

    Me dio mucha pena, lo que había escrito lo había hecho, si, pensando en ella, pero solo para mi, no pensaba dárselo, vaya, ni siquiera mostrárselo, no sabía bien que decir

    -Thannia, perdona, lo escribí. Bueno, no sé porque lo escribí. Bueno, me refiero. No te lo iba a mostrar.

    Ella noto lo nervioso y apenado que estaba y me dio un beso en la mejilla diciéndome:

    -pero por qué no? Si está muy bonito, a mi me gusto, y bueno, entiendo lo que pusiste, aunque, tu sabes que yo tengo novio y que lo quiero muchísimo y que tú y yo solo somos buenos amigos.

    Pum!, de golpe y sin miramientos había dado un golpe directo para desaparecer cualquier expectativa diferente a una amistad que pudiera yo hacerme, yo me sentí entre avergonzado e incómodo, pero intente disimularlo y solo le sonreí, desprendí la hoja de la libreta y se la entregue.

    -lo se Thannia, es solo algo que creí sonaría bonito pero yo sé de tu novio y no intentaría nada contigo.

    -Gracias mi amor por comprenderme (dicho esto me abrazo y me dio un beso fuerte, delicioso en la mejilla)

    Caminamos hacia el cine y ella se tomó de mi brazo como si fuera algo más que amiga, no sabía porque lo hacía, si para ella era un juego o realmente lo hacía de manera inocente sin ánimo de alentar algo más que la amistad que hacía unos segundos me había aclarado contundentemente, compramos los boletos y entramos, por ser un día entre semana la sala del cine estaba un poco vacía, había como 5 o 6 filas totalmente vacías mas o menos a la mitad de la sala, ahí nos sentamos.

    Ella acostumbraba casi siempre vestir minifalda y ese día no era la excepción, cruzó la pierna y la falda dejo al descubierto un poco mas de la mitad de sus muslos, a pesar de la obscuridad, la luz de la pantalla daba suficiente para que yo pudiera deleitarme mirando ese par de piernas que tanto se me antojaban, francamente era para mi difícil poner atención a la película con el espectáculo de ese par de piernas, iría mas o menos unos 15 minutos de la cinta cuando de pronto y sin decir nada de por medio ella de recargo en mi hombro a la vez que se tomó de mi brazo, aunque ese gesto me tomo por sorpresa, la realidad es que lo estaba disfrutando mucho ya que además por la posición que había tomado me era muy fácil mirar un poco mas que lo de costumbre sus voluminosos senos.

    Sobra decir que la vista de sus senos y sus piernas habían provocado una fuerte erección en mi entrepierna, la cual por la obscuridad me era fácil disimular (o eso pensaba yo) a los pocos minutos de que ella hizo eso me arme de valor y zafé mi brazo para abrazarla, como si de mi novia se tratara, cuando hice eso ella se pegó más a mi, yo instintivamente comencé a besar ligeramente su cabello, eran besos suaves, ligeros, espaciados, como tanteando un poco el terreno, después de estar así unos 10 minutos, ella se giró para comentarme algo de la película (la cual honestamente ni había yo prestado la más mínima atención) ella se percató que yo no supe ni de lo que me decía, sonrió y me dijo:

    -ay mi amor, te traje a ver una película que no te gusta creo (y puso carita como de niña chiquita)

    -no amor, es que pensaba en otra cosa, pero ya le pondré atención (y le guiñe un ojo, que no supe si por la obscuridad de la sala ella podía ver o no) se me quedo viendo y sonrió, yo sentía mis latidos algo acelerados, sin dejar de verla me acerque a ella y le di un beso en su nariz ella solo se rio dulcemente y me dijo “loquillo” yo igual sonreí y le di otro beso en su frente, después otro en uno de sus ojos que ella había cerrado y cuando cerro sus ojos, una fuerza incontrolable se apodero de mi y me fui a besar sus labios, justo cuando mi boca se posó en la suya fue como si todo se detuviera por un instante.

    Sabía que me había equivocado, que ella probablemente me cacheteara, que me dijera que no quería volverme a ver, no se, algo sabía que pasaría y no iba a ser algo bueno para mi, pero no fue así, fueron solo unos segundos, solo fue un beso de roce de labios, me separe de ella que seguía con sus ojos cerrados, sin abrirlos dejo escapar un susurro de sus labios pronunciando mi nombre, estiro su mano por detrás de mi cabeza y me jaló hacia ella para besarnos de nuevo, esta vez el beso fue intenso, de inmediato su boca se abrió y en un segundo sentía su lengua entrelazarse a la mía.

    La película ya no nos importó a ninguno y aunque en ese momento quería acariciar y manosear todo su cuerpo, sabía que debía ser paciente, no precipitar las cosas, nos estuvimos besando así por lo menos 15 minutos, sin decirnos nada, sin separarnos un momento, ella seguía con sus ojos cerrados y sentía como respiraba un poco agitada, después de esos minutos de besos deliciosos, nos separamos un poco, Thannia abrío lentamente sus ojos y suavemente volvió a susurrar mi nombre, nos miramos dos o tres segundos y de nuevo mis labios la buscaron, pero esta vez no fui a su boca, sino que bese su cuello, cuando mi boca recorría su cuello ella me abrazo fuerte, y después de unos momentos me dijo muy suave al oído:

    -no podemos, yo tengo novio mmm

    Yo no hice caso, seguí con mis besos y volvió a decirme muy suavemente

    -para por favor amor, tengo novio, no debo…

    Yo sabía en el fondo que aunque ambos lo habíamos querido, ella tenía esa lucha interna y no quería, no podía presionarla, así que respete lo que me dijo y me separe de ella, solo apreté su mano y ella volvió a recostar su cabeza en mi hombro y “terminamos” de ver la película, cuando termino salimos del cine, creo que los dos no sabíamos bien que decir, ella entre apenada y no me dijo que le había gustado mucho estar en el cine conmigo, pero que ya tenía que irse.

    Yo la entendí y le dije que de igual manera la había pasado muy bien, nos despedimos como usualmente lo hacíamos con un abrazo fuerte y prolongado, al darnos el beso para despedirnos intente buscar sus labios pero ella giro su cabeza y se lo plante en la mejilla, solo sonrió, nos despedimos y yo no sabía si la iba a volver a ver no después de aquello, la moneda había sido lanzada y ahora no quedaba más que esperar que sucedería.

    Espero nos haberles aburrido, sé que en esta entrega no hubo el sexo desenfrenado como usualmente lo describen en la mayoría de los relatos, pero he tratado de relatarla lo más apegado a lo que a Thannia y a mí nos sucedió, si desean que escriba lo que pasó después de esta cita con mucho gusto lo haré y Thannia, si llegas a leerlo, ojalá puedas recordar todo ello y como te escribí al inicio, tu sabes que parte y bajo que contexto la cambié, pero el resto es como lo vivimos.

  • Un policía me desvirgó

    Un policía me desvirgó

    Me llamo Gabriel, tengo 28 años, soy un moreno fornido, me mantengo en forma, tengo un culo no prominente, pero si caderón y mi pene es de 20 cm. Soy bi curioso aunque me encantan las mujeres y soy muy varonil, pero cuando estoy caliente fantaseo sobre ser toda una hembra con un hombre sobre todo con los mayores que yo y más si son gordos. Teniendo en cuenta que yo no había tenido sexo con un hombre hasta el año pasado en noviembre que sucedió por fin pero si disfrutaba estimular mi ano con cualquier cosa.

    Vivo en Colombia, en una ciudad que tiene playa a tan solo unos minutos, debido a la cuarentena no había podido ir, pero lo deseaba como nunca tan pronto se dio la oportunidad pude ir por seguridad mía no invite a nadie y me fui solo todo el trayecto en el vehículo mi corazón latía de la felicidad llegue relativamente temprano eran las 8 am aproximadamente y no había casi nadie solo 5 parejas y bien separadas una de la otra yo por mi parte me quite la franela y me fui al agua a darme un baño.

    Al cabo de un rato mi pene comenzó a despertar ya que no me había dado mi paja mañanera y mis pezones acompañaban igual con mucho cuidado me quite mi short y me trate de masturbar en el agua, pero entre las olas y el agua en la cara era muy difícil decidí salir con mucho cuidado desnudo procurando que no me vieran los visitantes en la playa y me aleje de ellos al tener una distancia segura con morbo y todo me senté desnudo en la arena y me di por liberado para disfrutar de una buena paja me acariciaba y pellizcaba mis pezones y cuando tenía precum saliendo me acosté en la arena y frenéticamente me pajeaba y con mi mano izquierda me agarraba un pecho pellizcando mi pezón o tratando de levantar mi pelvis para llegar a mi anito cerré los ojos y me deje llevar dando rienda suelta al placer.

    Casi estaba por acabar y sentí una sombra que me tapaba el sol cuando abrí los ojos me encontré una persona mirándome fijamente pero no la distinguía por el susto y parte del sol cuando me senté de nuevo vi que era un policía que estaba patrullando la playa, él me hablaba pero el susto no me dejaba escuchar yo me tapaba el pene con mi mano y mi short estaba cerca pero no me podía mover del susto cuando por fin escuche lo que decía fue:

    P: maricon aquí esas vainas no se hacen esta es una playa publica familiar vas a ir preso, párate y vístete.

    A lo que me trate de parar y agarrar el short mientras le decía que por favor no que me perdonara logre verlo bien y era viejo (como me gustan) y barrigón la panza le caía por encima del cinturón el no dejaba de observarme y mi pene no se bajaba.

    Yo le suplicaba que me disculpara que me iría del lugar ahorita mismo pero que preso no me llevara a lo que el negaba con la cabeza yo le dijo como último recurso que haría lo que fuera yo pensando que con una mamada me dejara libre.

    Él se quedó callado un momento y me miro de arriba abajo yo ya tenía el short puesto pero el pene semi erecto todavía se veía, él me dijo quítate el short y me lo mamas rápidamente accedí cuando me quite el short me agarro el culo (un cachete) tan fuerte que solté un gemido, me agache y me la metí en la boca la tenía llena de pelos y tendría como unos 12 o 14 cm yo trataba de ver si venia alguien más pero estábamos solos el cerraba los ojos y me agarraba la cabeza metiéndomela mas adentro, le chupe las bolas y me decía la sabes chupar perrita yo le tocaba la panza y el me decía no me toques perra pero eso me ponía a mil, cuando ya sentí que estaba por acabar me jalo del pelo y me dijo en tu culo maricon yo no quería y más sin condón quede en silencio mientras él se acostó en la arena y se aflojo el pantalón yo me senté entre sus piernas y me lo metí con miedo pero sin más remedio era eso o preso, comencé el sube y baja por mi parte ya que él no se movía mucho solo jadeaba yo como perra gemía a todo placer y en unos minutos (gracias a dios) sentí un trallazo caliente en mi culo.

    Él se reincorporo me pidió que le limpiara el pene del semen restante cuando me pare frente a él mientras se vestía me mamo y mordió mis pezones y me dio una nalgada me dijo que cada vez que me viera por aquí ya sabía lo que pasaría.

    Me limpie lo que pude en el mar y me devolví a mi casa con mi primera vez realizada además de semen todavía saliendo de mi ano.

  • Estrenando cuernos

    Estrenando cuernos

    No recuerdo bien cómo comenzó esta fantasía, tal vez algún video en Internet o al leer algún relato.

    Lo cierto es que la idea de ver a mi mujer gozando con alguien que no fuera yo empezó a rondar cada vez más en mi cabeza.

    ¿Es raro no? La idea de ver a tu pareja gozando -porque va a gozar tenlo por seguro- con alguien más no parece lo más sensato.

    Claro que tampoco es para todos, solo una relación fuerte y segura puede aventurarse en algo así, solo una persona segura de sí misma aceptaría eso.

    Alguien seguro del placer que puede dar y provocar, alguien que sabe que solo será sexo y nada más.

    Pero si ver sexo ya sea a través de una pantalla o en vivo es excitante ¿por qué no habrías de excitante viendo a tu pareja gozar?

    La sola idea de escucharla y verla desde otra perspectiva era suficiente para endurecer mi falo en cualquier lugar y momento. Por algunos meses no dije nada por temor a un rotundo no, pero cuando estaba con ella lo imaginaba y esa idea provocaba que me corriera de forma muy placentera.

    La primera vez que se lo propuse me quedé sin coger ese día.

    Ella se ofendió y simplemente se le fueron las ganas, pensé en dejar las cosas así aunque no fue el caso, seguí intentando, investigando cómo podía meter la idea en su cabeza.

    En alguna ocasión jugábamos a que era su doctor y al hacer la revisión la comencé a hacer preguntas e incitando la a preguntar, luego comencé tocar mas íntimamente, jugando con ella, haciendo que se moje, pidiendo que me explique como tocarla, preguntándole que si su marido le hacía eso, investigando que le gustaría hacer, llevándola poco a poco al extasis y pida que la folle ahí mismo.

    Le recordé que solo era su doctor y que era solo accesoria para que supiera como disfrutar con su marido, al final ese día ella lo hizo con un doctor imaginario, pero lo importante es que en su cabeza no era a su marido a quien se entregaba.

    Mientras la follaba como su médico le decía:

    La próxima vez debes traer a tu marido de seguro le gustaría ver y escuchar como otro hombre la follaba y le daba placer.

    Creo que ella ya comenzaba a fantasear con eso y era más receptiva a la idea. Así que seguí insistiendo de forma sutil.

    Cierto día me pregunto.

    —¿En verdad me quieres ver con otro?

    —Sí, esa idea me prende como no te imaginas.

    —Ok voy a pensarlo, ¿Con quién sea?

    —Sí, tú debes elegir.

    —¿Dónde puedo buscar? ¿Aquí entre nuestros conocidos? Me gustaría mejor alguien que tal vez no volvamos a ver.

    —Podemos buscar en algún lugar para eso.

    —¿Una aplicación?

    ¡Estás loco!

    —Mira entra a tu red social.

    Ella entró a su perfil de twitter.

    —¿Listo ahora que?

    —Préstame el teléfono.

    Edith me dio el teléfono y me puse en el buscador tecleé la palabra clave cuckold y le di buscar.

    Luego aparecieron varios perfiles de ese tema, en sumatoria eran de hombres que disfrutan ver a sus mujeres con otro, ella vio por algunos minutos. Luego le pedí de nuevo el teléfono.

    Ahora puse en el buscador el termino corneador.

    Ahora aparecieron perfiles de hombres que se dedican a complacer esposas con permiso del marido.

    Vio muchos perfiles ese día y luego de no encontrar uno de su interés salió.

    —Creo que por ahora es suficiente.

    —Está bien, solo prométeme que lo pensaras.

    —Ya veremos.

    Por varios días estuvo investigando sobre el tema, cada vez más convencida. Sólo faltaba el candidato ideal, casi todos lo primero que pedían era foto de ella así, casi sin ningún tipo de interacción, la mayoría no tenían la intención de respetarme como esposo.

    Así quedó el tema yo esperando que Edith se terminará de convencer en el asunto y con la idea cada vez más fuerte en mi cabeza.

    Pasaron cerca de dos meses, yo ya no tenía muchas esperanzas de que ella lo tomará en serio. Pero una tarde que llegué de trabajar me dijo:

    Creo que lo he encontrado.

    Luego me mostró su teléfono ya estaba en el perfil de su principal candidato. Era un hombre que parecía tener cerca de cincuenta años, un caballero.

    En su perfil había muchas publicaciones con distintas mujeres de todo tipo, aunque la mayoría muy hermosas y bien acuerpadas también las había no tan agraciadas físicamente pero igual de mente abierta.

    En cada publicación describía un poco la escena y era en verdad muy erótico en sus pequeños relatos y ver sus videos era un pequeño placer.

    De inmediato supe por qué lo eligió como primera opción, aparte de parecer un caballero, se veía muy limpio y educado, pero la forma de tratar a cada una de las mujeres que salían con él es única.

    Por los videos te podías dar cuenta que siempre buscaba primero complacerlas a ellas y luego de darles una verdadera dosis de placer el terminaba, cada toma era cuidada solo se miraban los cuerpos, los rostros de todos los involucrados eran editados para que no se vieran, nunca caía en lo vulgar, sino que todo era sumamente excitante.

    Era pervertido y divertido, caballeroso, podía fácilmente controlar la situación o depende la mujer podía dejarse controlar sin ningún problema.

    Lo mejor es que vivía en una ciudad a tan solo una hora de distancia, estaba relativamente cerca y podría ser.

    —¿Qué sigue?

    —Hay que contactarlo.

    —¡Si que fácil verdad¡ ¿Solo le escribo y le digo que quiero estar con él?

    —Bueno, antes que nada vamos a cambiar esa foto de perfil que tienes -tenía una foto de un paisaje-, ven vamos a escoger otra foto.

    Comenzamos a buscar en la galería unas fotos sensuales que alguna vez hicimos para jugar.

    Elegimos una donde la luz era roja y escasa, ella estaba en el marco de la puerta y se podía apreciar su cuerpo de perfil.

    Sus manos estaban estiradas hacia arriba atrás de su cabeza y sus caderas echadas un poco hacia atrás, así que su silueta era perfecta, se notaba el contorno de sus senos y las prominentes caderas que tiene resaltando su culo.

    —Bien, ahora puedes darle me gusta a sus publicaciones y comentar alguna que otra. Ya veremos si le interesan.

    Nos dedicamos a ver vídeos y comentar alguno que otro. La respuesta estaba al otro día, Edith muy emocionada me llamó por teléfono al trabajo.

    —Escucha Oliver, ya me contestó, me da las gracias por ver sus publicaciones y me pregunto si busco algo. ¿Qué hago?

    —¿Estas segura que es el indicado?

    —Sí

    —Habla con él por privado ya veremos a dónde nos lleva todo esto, todavía hay que verlo en persona y luego decidir.

    Poco a poco las conversaciones fueron subiendo de tono entre ellos, se pasaron números de teléfono y se escribían a menudo por whatsapp. Sus pláticas ya eran más íntimas y él siempre le preguntaba por sus gustos, que esperaba del encuentro, que le interesaba probar, le contó que nunca había estado con alguien más, que era la primera vez que hablaba de estas cosas con alguien desconocido, que yo poco a poco le había metido esa idea.

    El saber que él iba ser el primero en disfrutar con ella le interesó mucho y más al saber que yo era quién había provocado su deseo, preguntó también cuál era el motivo y que era lo que yo esperaba, si prefería estar viendo, si quería participar, si Edith iba sola, si me dejarían fuera del cuarto.

    También le contamos de nuestra afición al bdsm y al femdom que en ocasiones practicamos, aquí él se interesó mucho.

    Una infinidad de posibilidades.

    Se mandaban audio y fotos íntimas. Él le describía a detalle lo que quería hacer con ella.

    Note que los días que hablaba con él estaba más dispuesta y fogosa a la hora del encuentro, no, no era por las fotos que él pudiera enviar prácticamente lo conocíamos entero de tanto ver sus videos, era más bien por las cosas que él le decía o escribía, poco a poco estaba en su mente y creo que en más de una ocasión pensaba en él mientras cabalgaba arriba de mí.

    Una mañana Edith mandó a mi teléfono un par de imágenes, era ella en ropa interior quería saber cual foto le gustaría más a Fabián.

    Saber que le mandaría alguna de esas fotos provocó mi deseo de que pronto se llevara el encuentro.

    En otra ocasión fue él quien mandó una foto de mi mujer al abrir la foto pude reconocer los senos de Edith sin nada más que sus manos con todo y anillo de matrimonio levantando de ellos.

    Lo siguiente fue acordar el encuentro y el lugar, elegimos ir a su ciudad de residencia y vernos en una plaza comercial.

    Cuatro días antes del encuentro Fabián tomó el control, le daba instrucciones de lo que quería que hiciéramos Edith y yo para el encuentro.

    Lo primero fue dejarnos sin sexo desde ese día, pero si teníamos que jugar un poco sin llegar a terminar.

    Edith quería que le comprara lencería nueva para la ocasión, así que fuimos a la tienda a buscar algunas.

    Elegí un juego color gris oscuro, una tela suave al tacto y un diseño de flores en el bordado las bragas eran de tipo cachetero y el brasier era de media copa sin tirante.

    Edith insistió también en llevar unas bragas extras por si acaso, busco unas clásicas color negro semitransparente de corte mas pequeño que las que yo elegí, también se llevó unas medias de seda que llegan hasta medio muslo.

    La noche antes del encuentro la recosté sobre la banca de nuestra habitación puse una toalla bajo sus caderas; lleve un poco de agua, mi navaja de afeitar y un poco de jabón. Comencé a depilar con cuidado sus piernas y su sexo. Solo deje un poco de vello en forma de triángulo en su monte de venus.

    Cuidamos cada detalle, Edith quería estar espectacular para él. Quería sentirse la mujer más guapa del mundo -para mí lo es- y quería verse bien ante la cámara ya habíamos aceptado grabar el encuentro, ya habíamos aceptado que lo subiría a su perfil. Extrañamente eso nos causaba un gran morbo.

    Lo último fue ayudarla a vestirse, puse crema sobre su cuerpo, brazos, piernas, espalda, sus nalgas, luego la ropa interior. Optó por usar la que yo elegí; se puso un pantalón claro pegado a sus piernas sin bolsa atrás, una blusa strapless negra dejando ver sus hombros, un pequeño collar y unos aretes largos.

    Para mí sacó un uniforme de chófer; un blazer azul marino, corbata, y gorro, me sorprendió cuando lo sacó del vestidor, eso era nuevo para mí, al parecer no estoy enterado de todo lo que le pidió Fabián.

    Antes de ponerme el uniforme me aventó las bragas y medias que ella había elegido, Fabián quería que fuera en un uniforme de chófer con medias y bragas de mujer.

    Edith sonreía divertida ante mi asombro.

    —Tú querías esto ¡Ahora te aguantas!

    Jajaja era verdad pero no esperaba que fuera hacer así. No es que fuera la primera vez que usaba bragas de mi esposa, de hecho cuando jugamos a que ella me domina hay ocasiones en que me obliga a usarlas, cuando Fabián lo supo no quiso desaprovechar.

    Nos encontramos en el café acordado dentro de la Plaza comercial. En persona era un poco más alto que yo, más moreno y delgado, iba acompañado de su pareja, una linda mujer de unos cuarenta y cinco años, cabello alborotado y una gran sonrisa, ella era la que se encargaba de las cámaras y las tomas.

    Platicamos un rato los cuatro mientras tomábamos un café, luego ya con todos los detalles listos nos fuimos.

    Elegimos ir en su camioneta, yo como chófer abrí la puerta trasera para que subieran, solo entraron mi esposa y su corneador.

    Paulina iría adelante conmigo, la camioneta tenía un vidrio que nos impediría ver lo que ocurría en la parte trasera.

    —Ahora a dónde me dirijo.

    —Arranca la camioneta ya tiene programadas las instrucciones solo síguelas.

    En cuanto encendí el motor comenzó a sonar Rhiana en las bocinas mientras que en una pantalla de la consola central empezó a darme indicaciones la voz del GPS.

    Luego de avanzar un poco sin hablar nada, Paulina me preguntó con una sonrisa.

    —¿Apuesto que quisieras ver lo que ocurre atrás?

    —Sí, la verdad que me está ganando la curiosidad.

    —Yo puedo decirte.

    Para estas alturas ya no deben ir charlando, están tan calientes que ya deben estar explorando sus cuerpos.

    Tragué un poco de saliva ante la idea, debajo del pantalón las pequeñas bragas empezaron a apretar aún más. Saber que detrás iba mi mujer disfrutando de otro…

    —En estos momentos él debe estar besando y manoseando a tu esposa, tal vez ella ya está besando y acariciando su polla. ¿Quieres ver un poco?

    No dije nada, solo moví la cabeza de forma afirmativa.

    —Todos quieren ver un poco.

    Ya lo verás y te aseguro que no lo vas a olvidar. ¡Jajaja!

    Luego oprimió un botón y el vidrio bajó. Pude ver por el espejo retrovisor a Edith sentada con la cabeza echada para atrás, sus ojos estaban cerrados aunque su blusa seguía en su cuerpo la tela estaba enroscada debajo de sus senos Fabián besaba y acariciaba cada centímetro de piel.

    Luego Paulina tomó una cámara y comenzó a grabar un poco.

    —Conduce, no queremos matarnos.

    Ya no volvió a decir nada, se dedicó a grabar lo que ocurría en el asiento trasero.

    Algunos minutos más llegamos a donde el GPS indicaba el final del viaje. Entramos en el motel y estacione en la habitación que me indicó la recepcionista.

    Bajé de la camioneta y como buen chófer abrí la portezuela de atrás para que bajaran.

    Cuando Fabián pasó por mi lado puso un billete en la solapa de mi blazer.

    —Espera aquí hasta que vengan a cobrar lo de la habitación. Después puedes subir.

    Luego los tres subieron la escalera. Edith volteo a verme sonriendo y diciendo adiós con su mano.

    Espere por cerca de diez minutos que me parecieron mucho más.

    Cuando por fin subí la puerta estaba abierta, las cámaras estaban listas; había tres una en la cabecera de la cama, otra en un caballete justo enfrente del colchón y otra que tenía Paulina colgada de su cuello.

    Edith ya no tenía la misma ropa se había quedado solo en bragas, tacones y una camisa blanca mía que le tapaba solo un poco más allá de la cintura.

    Todo lo dirigía Fabián.

    —Entra, siéntate en esa silla y pon tus manos detrás del respaldo.

    Camine mirando a mi esposa estaba frente a la silla de pie, sostenía un libro es sus manos en el lomo pude leer «Travesuras en pareja» mire que tenía un juguete morado debajo de sus bragas luego me senté y puse las manos donde me indico.

    Luego Fabián camino hasta mí y puso una cuerda alrededor de mis manos dejándolas inmóviles y sin que me pudiera levantar.

    —Comienza a leer pequeña que tu marido debe estar acuoso por ver tu rostro cuando te corres.

    Luego volteo a verme y me dijo:

    En la camioneta pude verla, es realmente fantástico escucharla y observar.

    Cuando Edith comenzó a leer, Fabián sacó su celular y pasó su dedo por la pantalla, el leve zumbido me indicó que el juguete había comenzado a funcionar y controlaba el juguete que mi esposa tenía entre sus piernas.

    Subía y bajaba el dedo de la pantalla provocando que mi mujer detuviera la lectura y se le fuera la voz por momentos, luego la hizo terminar mientras ella oprimía sus piernas y se doblaba de placer.

    Cuando terminó la lectura mi esposa caminó hasta mí subió una pierna en la silla y luego la otra. Arrimo su sexo a mi rostro para que pudiera olerlo, su aroma me impregnó, olía a sexo, olía a ganas, olía a deseo…

    Después caminó hasta la cama y se subió a ella bajando hasta pegar su torso en el colchón, sus caderas las dejó en alto como ofreciéndole a Fabián.

    Luego dijo:

    Fabián quiere que veas me así, que observes bien lo que se va a comer enfrente de tu cara, quiere que sepas que estás a punto de observar y escuchar a tu mujer mientras está con otro…

    Paulina no dejo de grabar cuando se detuvo a mi lado, Fabián se quitaba la ropa mientras mi mujer estaba a la espera de que por fin ese extraño la tomará e hiciera suya frente a nosotros.

    Ya todo estaba listo, no había necesidad de más juego previo. Fabián se puso detrás de Edith que con sus manos busco la daga dura para guiarla hasta su gruta sagrada; él se clavó de golpe, provocó un gemido que tantas veces yo he escuchado al hacer ese movimiento luego enredo su pelo en una mano y jalo un poco de ella mientras sus movimientos aumentaban.

    La ropa me estorbo, sentía mi dureza contenida por la ropa interior y mis pantalones, no podía tocarme y deseaba hacerlo, Paulina dejó de grabar con la cámara que tenía en el cuello y ajusto la de la cabecera para tener una toma frontal de los rostros, en especial el de mi mujer justo en el momento en que se corriera.

    Después abrió mis pantalones y comenzó a subir y bajar su mano por mi falo erecto, le agradecí con la mirada pero sonrío al dejar de masturbarme.

    Justo después de que mi esposa grito fuertemente en señal de que había terminado, Paulina libero mis ataduras. Fabián salió de mi esposa metió un par de dedos luego los olio y los metió en su boca.

    —¡Delicioso!

    Enseguida se sentó en el borde de la cama y mi mujer se sentó sobre él, dándole la espalda.

    —!Ven aquí cornudo! Quiero que lamas a tu esposa mientras la penetro, quiero que bebas sus fluidos mientras se corre de nuevo.

    Me hinque frente a ellos, Edith subía y bajaba dejando a la vista parte de la gran daga de Fabián, mi boca comenzó a chupar los húmedos labios de mi mujer y cuando estaba sentada hasta el fondo alcance a chupar las bolas y la base del falo de Fabián.

    —Así cornudo ¿A qué te sabe?

    ¿Verdad que te gusta?

    Sentí como sus muslos se tensaron, un chorro de agua salió disparado entre sus piernas, Fabián la tomó por la cintura y comenzó a mover más sus caderas llevando su falo a lo más profundo en cada movimiento salía otro chorro de mi esposa.

    Cuando alce mi vista vi que Paulina también tocaba y besaba a mi mujer tenía tres personas acariciando, besando y dando placer al mismo tiempo…

    —Creo que ella te ha dado suficiente placer ahora merece algo ¿no crees?

    Mi esposa jalo de Paulina le quito la ropa y la recostó sobre la cama, luego se sentó en su rostro dejó que ella lamiera un poco y después se inclinó hasta alcanzar el sexo de ella ambas se dieron placer hasta correrse mientras nosotros dos las observamos.

    Fabián jalo de mi mujer la puso de nuevo en la orilla de la cama, dejó su rostro cerca del sexo de Paulina de modo que pudiera seguir dando sexo oral mientras ella era penetrada.

    Todos disfrutaban mientras yo miraba.

    —¡Paulina! chúpale la polla a nuestro cornudo.

    Paulina volteo a verme y me hizo un gesto de que me acercara.

    Metí mi dureza en su boca y empezó a follarla mientras enfrente miraba como Fabián disfrutaba de mi esposa, pero ahora buscaba su propio placer.

    Me corrí en la boca de Paulina mientras Fabián hacía lo mismo en el sexo de Edith.

  • Karen. Una puta madura (I)

    Karen. Una puta madura (I)

    Hola, me llamo Karen y tengo 45 años. Nunca me ha pasado esto, pero lo que si es cierto que de unos meses a esta parte llevo experimentando unas calenturas sexuales que me pierden. Mi novio tiene 30 años e intenta satisfacerlas pero nada es suficiente. Espero sean cosas de la edad. A día de hoy me siento mucho más cachonda que cuando tenía 25. La verdad, es que he recibido una educación ordinaria y recatada, muy católica y vivo de forma tan común como otra mujer de mi edad siendo funcionaria. Lo único se sale de lo normal es la edad de mi novio. Más joven que yo y un don gilipollas. Al menos… me satisface a veces como único remedio.

    Soy una mujer ya madura y de grandes hechuras. De piel blanca con un largo pelo negro rizado. Mis tetas son bien generosas y mis caderas anchas y entradas en carnes surcadas por pequeñas venas azules que las rodean. Me gusta la música, el arte, la lectura, la filosofía y las humanidades en general a la vez que los hombres de mi edad limpios, cultos y con proyecciones y no los niñatos de mierda tal que el horrible mardano de mi novio.

    Poseo un buen coño que cuando lo abro en frente del espejo de mi habitación jugueteando con el unas tímidas canitas rodean mi rosada y carnosa almeja la cual se humedece lentamente. Me enorgullezco de ello como mujer y creo estoy en esa fase de la cuarentena en la que muchas mujeres se excitan con cualquier cosa.

    No, no me depilo el coño como si fuese una guarra de esas de las actrices porno, pero no me duele reconocer que cada día estoy más cachonda. Y esto me pasó a mi…

    Aquel día me disponía a cubrir los 40 kilómetros separan mi pueblo del de mi novio para que me contentara pero no llegué nunca.

    Me vestí lo más seductora posible con una camiseta roja justa que marcaba mis buenas tetas de madura. Una minifalda elástica de leopardo y unos ligueros blancos sin bragas con medias de rejilla negras. También me pinté como una puerta. En un principio me iba a poner bragas pero decidí no hacerlo por seducir a mi novio. En realidad, me había vestido como una puta para excitar a ese gilipollas.

    De esa guisa, cualquier maromo al uso me hubiese pedido cuanto cobraba en el malecón. Una mujer culta y decente como yo no se viste así si no es por una razón de peso. Menos mal lo único tenía que hacer era salir de mi garaje y entrar al de él.

    A mitad de camino no podía más. He de decir había tenido esa noche algún sueño erótico encubierto que estimulaba mi subconsciente como si pasase un profundo recuerdo subliminal de vez en cuando. Así las cosas, desvié mi todoterreno casi inconscientemente y me adentré en un camino seco y polvoriento para masturbarme.

    Paré el motor, eché y recliné el asiento para atrás, cerré el coche desde dentro y comencé a sacar mis maduras y colgantes tetas por debajo de mi camiseta y tocarme un coño que a esas alturas estaba terriblemente empapado. Puse el espejo interior del coche de manera enfocara mi raja. El sol que entraba por el parabrisas lo iluminaba. Ver mis uñas pintadas metiéndose en mis agujeros me excitaba sobremanera. No, no era la primera vez me pasaba. El masturbarme al aire libre pensando algún desconocido me podía observar me ponía a 100.

    -Otra vez, esta tía… dijo el cazador oteando con sus prismáticos.

    -Si. Se está dando pero bien.

    -Bajamos?

    -Para qué?

    -Tampoco tenemos otra cosa que hacer. Para la poca caza que hay…

    -Tú lo que quieres es cazar otra cosa…

    -Bajamos.

    Cuando abrí los ojos vi cómo se aproximaban 5 cazadores vestidos de camuflaje justo delante del capó del coche con sus armas metidas en sus fundas. Parecía se retiraban a esas horas de la mañana con las manos vacías.

    -Pasa algo señorita. Le podemos ayudar?

    -Ohhh… no, no… ya me iba -dije subiéndome mi justa camiseta mientras mis grandes tetas hacían lo posible por entrar bamboleándose como flanes.

    -Está segura?

    -Bueno… si 5 fuertes cazadores pueden apagar mi fuego quizá…

    No sé cómo se me pudo ocurrir decir esa barbaridad pero me salió solo.

    -Tenenos un refugio aquí al lado por si quiere descansar. Nos permite llevarla?

    -Ohhh, si… lo necesito!!!

    -Síganos…

    Se metieron en su pick-up y los seguí. Uno de ellos se montó en mi coche para no ir sola y observé de reojo como una gran erección marcaba su entrepierna. Vaya polla debía tener ese tío…

    Llegamos y entramos en ese romo refugio que olía a la madera quemada de la chimenea y eucalipto.

    A lo que me di cuenta los 5 estaban mirándome con sus 5 pollas en la mano a mitad de erección como 5 salvajes.

    A esas alturas estaba completamente avergonzada. No sé ni cómo podía haber accedido a esa sugerencia.

    Si bien los había puesto cachondos perdidos me preguntaron si podían yacer conmigo.

    Estaba deseosa a esas alturas.

    Me puse de rodillas y me rodearon con sus pollas ya en erección menos una la cual tragué entera lográndolo.

    No me podía creer tener tanta polla junta para mi.

    Al hombre se había montado en mi coche y que poseía una polla de unos 20 centímetros se la chupé con fuerza mientras el resto, con sus menos generosas vergas me las refrotaban por la cara haciendo correr así mi rímel.

    Mientras tragaba esas vergas miraba sus caras llenas de deseo y volví a subir mi camiseta brotando mis dos grandes tetas con sus pezones y aureolas erectos los cuales sobaron con sus manos.

    -Vaya tetas tiene esta tía. Ni caídas del cielo. Además está salida perdida. Mírala…

    Exclamó uno de ellos. Mientras otro me sobaba el coño.

    -Si no lleva ni bragas… y como chupa. Parece un aspirador.

    Un cazador no pudo más y eyaculó un esperma blanco y espeso a lo cual se retiró a un sofá con su palpitante verga soltando todavía gotas de leche a descansar. Parecía un zombie.

    El hombre de verga más grande me cogió de la mano y me quitó la falda advirtiendo no llevaba bragas. Era evidente quería follarme encima de una mesa. Un hombre que me resultaba familiar. Alto, de unos 48 años, fuerte con el pelo rasurado al uno, de intensos ojos marrones y grandes manos parecía el típico empotrador.

    Su polla estaba a pleno vapor. Tiesa y dura del todo y apuntando al cielo a 45 grados. Era como bien he dicho un trozo de carne en barra poderoso que acababa en punta y a su largo conforme bajaba a los huevos era más ancha. Ni me imaginaba como me iba a sentir con eso.

    Introdujo su gran verga con cuidado y poco a poco fue penetrándome. Se le veía con experiencia. A cada centímetro que entraba de su miembro entraba otro más como si fuese algo interminable. Algo que nunca acababa de entrar. Una vez la tuvo calada hasta sus huevos se quedó quieto bramando de placer empujando hasta el fondo y moviéndose de lado a lado para ensanchar mi cueva. Solo un hombre con una buena polla y sabedor de ello lo hacía así. Fue cuando besó y chupó mis pechos con loca pasión. Ese hombre no quería disfrutar solo sino que quería yo también lo hiciese por lo que a las 30 o 40 embestidas me corrí como nunca. Mientras los otros 3 desconocidos eyaculaban en el suelo por turnos viendo la escena y sacudiéndose sus gotas a un metro de mi. Una de ellas creo alcanzó mi pelo.

    El hombre de la gran verga estuvo como 15 minutos bombeando hasta que definitivamente se la sacó y tres terribles descargas de esperma regaron mi camiseta alcanzando mi cuello el cual me acaricié e inundando los escasos canos cabellos de mi maduro pubis. En ese trance me había corrido dos veces más.

    A cada embestida mis cartucheras de mujer se habían deformado por la acción de sus embestidas una detrás de otra.

    Se retiró de mi sacando su terrible polla que se movía entre estertores sin control aparente quedándose de pie ahí parado contemplando a una mujer. Como si quisiera fotografiarme para sus recuerdos en algo para toda la vida. Le miré yo también adivinando un hombre de complexión fuerte todavía en erección. Nunca le he preguntado el porqué de esos instantes pero creo que ambos sentimos lo mismo.

    Yo no podía más.

    Cuando dio cuenta me temblaban las piernas, me dio la mano y me besó todo el cuerpo estremeciéndolo en algo me pareció un mundo. Estaba acostumbrada a que mis amantes se acabaran y me dejaran abandonada a excepción de uno que tuve llamado Ramón.

    Me sentí completamente avergonzada.

    -Hola, me llamo Enrique.

    -Y yo, Karen. Siento haya pasado esto. Me da mucha vergüenza…

    -Mírame, Karen. Al caso crees que estos hombres no han sido felices contigo?

    -Bueno… si… ya lo veo. Pero… me siento una cualquiera. Una zorra.

    Enrique me quitó mi camiseta dejándome con las tetas al aire y se acercó a una fuente para limpiarla de su esperma. Se quitó la suya y me la puso. Era evidente que con el calor que hacía enseguida se secaría.

    Uno de ellos, llamado Carlos se subió los pantalones y sacó unas cervezas de su coche y estuvimos departiendo.

    -Hala… que no hemos venido aquí para nada. Y para lo que hemos cazado… nos tomamos unas cervezas. Al menos…

    Me eché a reír diciendo…

    -Bueno… os habéis cobrado una buena gacela…

    -Llamé a mi novio y le dije había pinchado por el camino y que unos cazadores me habían ayudado a arreglar el coche. A lo que me respondió…

    -Seguro que se te han follado. Últimamente estás muy guarra…

    Le colgué y me eché a llorar.

    -Chicos… nos vamos. Esta señorita no pinta ya nada aquí…

    Descolgó mi camiseta y yo le devolví la suya. Cuando me la saqué mis grandes y turgentes pechos cayeron erectos. Aquellos 5 hombres los miraron con complacencia y ternura.

    Enrique me puso la mía que quedó marcada por mis grandes pezones tan erectos que podrían haber rayado incluso el cristal.

    Enrique salió fuera a fumar un cigarrillo y Carlos le dijo…

    -Estás seguro?

    -Mírala… está completamente avergonzada. Esta chica necesita ayuda.

    -Si… necesita ayuda pero tiene las cosas claras. Lo que quiere eres tú.

    Volvimos de la misma forma llegamos. Enrique se montó en mi coche y cuando lo iba a dejar en casa le dije…

    -No me dejes sola…!!

    -Te dejo sola, Karen. Piensa y mañana quedamos.

    Esa noche no pude dormir. Quería estar con Enrique. Saqué mi vibrador y me masturbé varias veces pensando en él.

    A la mañana siguiente recibí un mensaje de él.

    -«Voy en media hora, vístete y ponte guapa. Te invito a comer…».

    Me duché y me vestí muy coqueta esa vez ya con bragas. Las mejores que tenía y Enrique bajó de su coche. Lo estaba esperando en la ventana.

    Estaba imponente. Vestido con una camiseta blanca XXL de los Ramones que marcaba una figura que caminaba vacilante pero segura. Llevaba un ramo de flores.

    -Hola!!!

    -Ohhh!!! Qué flores más chulas!!! Voy a ponerlas en agua. Me sentí un poco guarra pensando eso era el trofeo a la sesión del día anterior con sus amigos pero le dije ya había pensado y que quería conocerlo.

    Cogí mi móvil y mandé un mensaje a mi novio que rezaba…

    -«Vete a la mierda, niñato».

    -Qué haces?

    -Nada. Acabo de mandar a la mierda a mi novio. Bueno… mi ex-novio ya…

    -Pues si que lo tienes claro conmigo, Karen…

    Esa frase me puso muy cachonda.

    -Siempre lo tuve desde el primer día me paraste por exceso de velocidad vestido de Guardia Civil… Ven aquí que me voy a cobrar la multa… Necesito autoridad…

    Hicimos el amor. Su verga se hizo paso dentro de mi coño acostumbrado ya a su tamaño. Joder, si me quiso aquel día. Tuve cierta prisa pero él no tuvo ninguna en absoluto. No se sirvió de mi hasta que no había pasado media hora. Mientras, me corrí dos veces con sus continuos cunnilingus en mi coño. Un coño que había dejado terso, tonificado y encharcado de mi. Mientras no me comió me tocó por todas partes. Es cierto soy pequeñita, estoy un poco llenita y enseguida estoy apañada pero sus grandes manos y brazos de una forma u otra no dejaron de tocarme nada de mi cuerpo.

    Cuando me montó observé como aquel hombre fuerte y de grandes proporciones tapaba toda mi figura en el espejo de mi habitación de soltera llena de peluches. Me sentí segura a merced de aquel agente de las fuerzas especiales de la Guardia Civil que bramaba mi nombre a cada embestida. Yo me corría de hito en hito tocando sus fuertes brazos y duro pecho en la posición del misionero.

    Metí mis manos entre él y yo y comencé a asir su polla mientras me penetraba. Pude contemplar como esa mágica acción lo excitaba sin cuento y no duró absolutamente ni 10 envites más. Se corrió como un perro dentro de mi.

    Cuando se retiró para ponerse su camiseta vi un miembro enorme y tieso, bien proporcionado y color púrpura que en unos segundos le colgaría hasta mitad de los muslos. No me podía creer esa verga hubiese estado dentro de una mujer de 1,62 tan pequeña como yo.

    Ya no me sentía… no sé… bueno… una ninfómana.

    Nos fuimos a comer y me dijo…

    -Bueno… y que te pasa? No es normal una mujer como tu acabe follada por 5 desconocidos.

    En realidad no me gustó nada una pregunta tan directa pero tenía razón. Tarde o temprano tendría que solucionar ese problema.

    -No sé, Enrique. Siempre estoy cachonda. Bueno… no así pero si insatisfecha. Bueno… si. Cachonda.

    En realidad, siento como a mi edad el tiempo se me escapa sin que nadie me haya satisfecho sexualmente a excepción de un ex que fue el único me trató bien.

    -Y hoy? Que tal te encuentras?

    -Pues bien. Muy contenta. No volvería a hacer lo de ayer.

    -Me parece que a ti lo que te hace falta es un hombre de verdad…

    Le conté como mis anteriores parejas me habían obviado e ignorado. De como siempre me habían utilizado como un objeto, también de como me había vuelto una mujer rara y reconcentrada y que además tenía relación con un hombre a distancia casado y con hijos que fue el único me quiso y que abandoné sin razón alguna. Era una relación epistolar y se llamaba Ramón.

    -Así que… con una psicología aversiva al compromiso…

    La frase me dejó destrozada. Solo pude decir toda turbada…

    -Correcto…

    -Pues habrá que solucionarlo. Mira, Karen. Me gustas mucho. Si quieres podemos solucionarlo. Si no quieres yo no puedo hacer nada. Está en tus manos. No obstante, podemos ir a un psicólogo y que te cuente. Pero creo no hace falta. Lo que yo llamo te consideras un «patito feo» y nada más lejos de eso. Eres muy capaz.

    Me sonrojé y volví a desear a Enrique una vez más. Estaba enamorada de ese hombre que en unos minutos había dado con un análisis completamente certero de mi personalidad.

    Luego, me dejó en casa un poco pensativa por lo que me había dicho pero no le di más vueltas.

    Me desnudé y me puse el pijama y dispuse a masturbarme con mi vibrador.

    Pensé en como me había follado por la mañana ese hombre, acariciando mis tetas y estimulando mi ano, mientras mi coño encharcado desde que había vuelto a ver a aquel hombre se tragaba los 20 centímetros de mi dildo.

    Me encantaba retener ese aparato con los músculos de mi vagina vibrando como un loco. Lo metía hasta adentro y retiraba mis manos hasta que a punto de salirse por mi humedad vaginal volvía a metérmelo hasta el fondo de todo mi ser. Era casi del tamaño de la polla de Enrique pero más estrecho por lo que podía moverlo de lado a lado con gran facilidad una vez dentro. A veces, bajaba el tono de sus vibraciones y acariciaba mi clítoris con el lentamente, mientras mis dedos entraban dentro de mi vagina y ano explorando esos mis agujeros de placer. Lubricar mi ano no era problema porque acababa siempre lleno del flujo proveniente de mi coño por la acción de la gravedad.

    Saqué mi vibrador por un momento y comprobé estaba terriblemente mojado.

    Al sacarlo un hilillo de flujo mojó los labios de mi coño y vi que en la superficie de ese juguete de plástico la humedad dibujaba unas raras ondas de humedad imposibles.

    Raro era el día en que no me masturbaba. A veces, lo hacía pensando en que varios desconocidos sin rostro se me turnaban como a una furcia barata en un callejón urbano.

    Otras, en que todos mis ex me jodían corriéndose a la vez sobre mi cuerpo sin darme explicaciones y sin saber era yo.

    El color negro de mi vibrador contrastaba notablemente con lo rosado de mi concha a punto de estallar.

    Pero esta vez, una especie de torbellino subió desde mi vagina a mi cerebro bajando por mis erectas tetas hasta electrizar mi coño y exclamé….

    Enriqueee… me corrooo, amor…..!.

    Así, me quedé completamente inmovilizada. Solo alcancé a ponerme un cobertor encima de mis piernas y encender la televisión con su mando a distancia. Ni siquiera recogí mis bragas del suelo dejándolas ahí tiradas. Quién sabía si iba otra vez a repetir esa jugada… no lo descartaba.

    Por lo demás, los días Enrique tenía permiso recorría esos 40 kilómetros separaban su pueblo del mío. Venía realmente limpio y bien vestido a su manera y yo lo esperaba pendiente muchas veces sin bragas ni sujetador. Veíamos la tele en el salón juntos y cuando se acercaba a mi acabábamos haciendo el amor en el sofá.

    Muchas veces me gustaba imaginar era un desconocido que iba por allí de paso y que tenía que pagar peaje para pasar por mi casa como si fuese una puta. Pero no. Era mi amigo y mi novio. Si me sentía una zorra era porque eso me gustaba serlo solo con él. Hubiese sido incapaz de acostarme con otro hombre no fuese Enrique.

    Cuantas más cosas cariñosas y obscenas me decía más a gusto me corría. Y es que por fin a mis 45 años había descubierto a un hombre de verdad quien me servía de cualquier forma y lo respetaba.

    En otras ocasiones iba yo a su casa y me quedaba allí a dormir. No quería viajara de noche. Poco a poco mis calenturas iban desapareciendo porque estaba satisfecha.

    Una vez estando en mi casa me dijo tenía que irse a Barcelona a hacer un cursillo y que estaría ausente como cerca de un mes. Me quedé triste, pensativa.

    -Ohhh… y justo te tienes que ir para mi cumpleaños…

    -No te preocupes. Estaremos en contacto.

    -No te irás con otra, verdad?

    -Cómo me voy a ir con otra, tonta…

    Llegó el día de mi cumpleaños con él ausente y un tipo con una furgoneta aparcó en frente de mi casa. Bajó y sacó de la caja un inmenso ramo de flores.

    Salí a la puerta a recibirlo y le di propina al porteador.

    El ramo llevaba una tarjeta en la que ponía…

    -«Felicidades por tus 46 años. Cuando lo recibas mándame un mensaje. Te quiero…».

    Así lo hice más al cabo de 5 minutos recibí uno suyo. Era un video de unos 10 minutos.

    Lo abrí y lo primero que vi fue un primer plano de unos calzoncillos bóxer que embutían un tremendo rabo de 19 centímetros. Tras la tela se apreciaba un glande bien marcado y el canal de la base de una polla erecta a punto de reventar. Unas manos bajaban esos bóxer y de él brotó una gran pija en erección que exhibía su dueño moviendo las caderas de lado a lado. Esa polla estaba recorrida por unas grandes venas azules y sus huevos estaban perfectamente duros y rasurados como a punto de eyacular.

    Me puse terriblemente cachonda ante esa verga que me miraba desde mi móvil y que se movía sin parar desafiando a la gravedad.

    Ese tipo se sentaba en una silla giratoria dejando sus bóxer en la pierna derecha y mirándome fijamente con deseo. Era Enrique.

    Él puso sus manos en sus muslos y su polla se movía de lado a lado mientras sus abdominales también. Si hubiese querido mamársela la tendría que haber atrapado con mis manos antes sin duda.

    Asió su enorme verga con su mano derecha y la golpeó contra la palma de su mano izquierda haciendo ruido para comprobar su erección diciéndome…

    -Mira como me pones, cariño…

    Me quedé sorprendida. Eso si era un regalo de cumpleaños!!!

    Comenzó a subirla y bajarla agarrándola con sus dos manos y luego con una sola.

    De vez en cuando paraba y exhibía esa gran verga girando su cuerpo en esa silla para que la pudiera apreciar desde todos los ángulos.

    -Te gusta, ehhh?

    Se me estaban saltando los ojos de las órbitas y comencé a tocar mi coño encharcado ya desde la primera visión. Aquellas venas cada vez estaban más y más hinchadas como si en su conjunto estuvieran llenas de esperma que no era tal sino sangre a presión.

    Siguió bombeándose mirando mi cara y poniendo ojos y muecas de deseo hasta que eyaculó tres descargas de semen que mancharon su camiseta.

    Emitió un aullido diciendo mi nombre y por el tronco de su polla tres canales de esperma se hicieron paso hasta mojar sus huevos impregnándolos de su seminal esencia.

    Su polla, a la vez palpitaba de lado a lado y sus largas manos se posaron en su entrepierna acotando su miembro aún en erección y desalojando todavía gotas de blanco esperma mientras que a cada estertor poco a poco esa verga iba descongestionándose. Giraba la silla con sus piernas exhibiendo todos sus ángulos.

    En el siguiente mensaje ponía…

    «FELICIDADES, AMOR…».

    Me quedé atónita. Nunca había visto a un hombre masturbándose. Menos pensando en mi. Menos con tamaña verga. Era una mujer inexperta en eso.

    Pensé en amueblar mi cabeza por unos segundos y solo se me ocurrió pasar ese video a un disco duro externo y hacerme un buen dedo viéndolo en el ordenador a pantalla completa.

    Así lo hice. Puse el video y abrí las piernas apoyándolas en la mesa bien abiertas con el ordenador en el centro y comencé a sacudirme el coño con mi dildo lentamente tocando mi ano. Quería que saliese bien. Lenta pero segura.

    Mi silla comenzó a encharcarse en su base pero no tenía tiempo de poner un trapo debajo porque mi calentura iba a más. Para mi eso era algo nuevo porque nunca lo había hecho con imágenes y me sentía un poco zorra y salida.

    Al rato me di cuenta de que el espejo de cuerpo entero de mi habitación reflejaba mi ángulo y pude contemplar cómo me estaba masturbado como una loca y el registro de mis movimientos de cadera al son de mi vibrador. Lo metí hasta adentro y lo fijé con la base de la silla incorporándome un poco. Así podía tocar mi clítoris y abrir mi concha repleta de mis canos pelos de madura a la vez que sobarme las tetas y mi cuello sin que ese aparato infernal se saliese de mi húmeda cueva. Iba a estallar de un momento a otro sin duda pero tomé aire y me repuse de mi inminente orgasmo. Mi culo estaba a esas alturas lleno del flujo de mi coño y lo acariciaba y metía mis dedos dentro mientras el dildo hacía su trabajo. Eso hizo estremecer mis piernas que temblaron aún apoyadas en la mesa con firmeza.

    Por un momento las cerré atrapando mi vibrador que cambió de sonido sin moverse gracias al retén de la silla y esperé un rato en aquella posición sin tocarme y solo mirando.

    Qué gusto me estaba dando ese video!!!

    Un detalle se me había escapado y era el sonido emitía su gran polla subiendo y bajando en sus manos mientras decía…

    -«Necesitas rabo, ehh…?».

    Eso me puso a 100 y se me quedó grabado en el cerebro.

    Si. Necesitaba un rabo bien tieso!!!

    -Ding-Dong…!!!! Sonó a la puerta.

    -Vaya. Qué oportuno. Será el repartidor de Amazon como siempre.

    Me saqué el dildo del coño, lo dejé encima de la mesa, me puse una bata sin nada debajo y fui a abrir.

    Ahí estaba él. Era Enrique vestido con su uniforme de Guardia Civil.

    -Ohhh!!! Enrique. Pensaba no volvías hasta la semana que viene…!!!

    -No quería perderme tu cumpleaños, Karen. Recibiste las flores?

    -Si, muy bonitas… Mira. Las he puesto en mi habitación junto con los peluches.

    Entre el desconcierto de su visita fuimos a la estancia y él se fijó en que me había dejado el vibrador encima de la mesa con el «pause» puesto del video.

    -Y… el video???

    -Hummm!!! Estaba viéndolo…

    Dije toda turbada guardando el vibrador en un cajón y cerrando el portátil con la bisagra.

    -Ya lo veo… Si ese espejo hablara… Sabes que estás muy guapa hoy? Quieres que termine lo que te hacías??

    Un escalofrío de placer llenó todo mi cuerpo que se mezcló con su complicidad de lo que había estado haciendo. Me desabroché la bata y me tumbé en mi cama con el coño abierto a lo que él se arrodilló para propinarme una buena mamada.

    -Qué mojadita estás ya Karen… qué estabas haciendo, mi amor??? Hoy creo te vas a correr enseguida.

    Sus palabras me pusieron tan cachonda que en un minuto estallé en un orgasmo brutal. La ficción se me había hecho realidad. Me quedé completamente temblando. Él me abrazó. Aún no se había quitado el uniforme.

    Cuando me vio repuesta se puso de pie y se sacó una polla terriblemente erecta de sus bóxer botando como un muelle. Era la misma había visto en el video. Comencé a chuparla.

    -Sí, Enrique tenía ganas de polla!!!

    Exclamé, como si fuese su puta.

    -Qué tiesa la llevas amor. Te correrás en mi boca??

    -Claro que si…!! Dijo jadeando como un perro.

    Hice lo que pude por tragarme todo ese trozo de carne y él advirtió no podía más a lo cual comenzó a penetrar mi boca con cuidado mientras yo me servía de mis pequeñas manos intentando alargar mi entrada hasta su base, subiendo y bajando con mi cabeza a lo largo y ancho de esa polla. Él se rascaba unos huevos cada vez más duros y esa actitud tan basta por su parte me puso muy zorra. Su pene y cojones acabaron siendo uno solo.

    No sabía cómo iba a acabar eso pero lo intuía. Su polla estaba dura como una tabla y repleta de unas venas fuertes y tensas. Por un momento desvié mis pensamientos hacia el video me había mandado, pero luego seguí chupando tan loca que mi saliva caía por mi barbilla mojando mis grandes tetas en erección.

    Sin saber lo que decía saqué su polla de mi boca y exclamé instintivamente.

    -Eres mi cliente favorito… Córrete, amor. Quiero ser tu puta particular.

    Justo, en ese momento volví a engullir su verga notando como sus huevos se congestionaban más todavía y acabó corriéndose en mi boca como un cerdo y gruñendo como un gorrino al que se le echa pienso.

    Cuando Enrique salió de mi, su polla se movía estertóreamente y sin control chorreando su semen mezclado con mi saliva.

    Una vez aliviado Enrique volvió a meter su verga en los calzoncillos no sin dificultad. Su verga ya no estaba tan dura pero si era de un tamaño considerable.

    Si en esos momentos me hubiese tirado 50 euros en la cama me habría vuelto loca. No necesitaba el dinero pero verme tratada así y como su ramera me excitaba sobremanera. Pero no hubo tal precio sino que fueron 50 euros los que nos gastamos en una cena esa noche para celebrar estábamos otra vez juntos.

    (FIN PRIMERA PARTE).

  • Mi coño, mi propiedad

    Mi coño, mi propiedad

    Estaba en la cocina con mis dos primos y mi tío gritando, los gritos se podían oír desde cualquier punto de la casa, habían sido unos cerdos y estaba totalmente desatada con los tres.

    Esa mañana me había levantado tan confundida que antes en el desayuno les miraba y no sabía qué decir, arrancando con una voz muy suave y en un tono más bien bajo mirando a mi primo Luis le daba las gracias con una sonrisa de complicidad por haberme dejado salir con él y con sus amigos la noche anterior, mi primo me sonreía y me leía entre líneas, sabía que me refería a lo que pasó nada más llegar en mi habitación cuando follamos, pero lo que no me esperaba que después de darle las gracias por lo de anoche, Tony también me contestara con un “de nada” y más me sorprendí cuando observaba a mi tío con una sonrisa de oreja a oreja mirándome fijamente, recorriendo mi cuerpo con sus ojos como desnudándome.

    La cabeza me daba vueltas y estaba muy confundida, la verdad que no me acordaba de casi nada, bueno si, me acordaba de haber follado con Luis, pero vagamente tenía en mi recuerdo a… ¿Tony?, y también… ay madre ¿también a mi tío?, cada vez que repasaba lo ocurrido la noche anterior llegaba a la misma conclusión… no podía acordarme de nada, tenía vagos recuerdos en la cama con Luis, de haber disfrutado y mucho con él en la cama, la cama… creo recordar que, si, si me acuerdo de otra imagen, pero era él o quizás… si tiene que ser el porqué recuerdo que se corrió, pero, no se está todo muy difuso como si hubiera estado borracha y el caso es que no recuerdo haber bebido tanto, a lo sumo dos cervezas o tres, pero nada del otro mundo para mí y aun así ¿tan borracha estaba?

    Cuando se corrió… cuando se corrió me acuerdo de chuparle la polla, pero me pareció raro, su polla estaba todavía muy dura y no tenía ese sabor que suelen tener a sexo después de meterla y correrse en una vagina… ¡Oh! la cabeza me va a estallar, me acuerdo de haber follado otra vez con Luis y que se volvió a correr, pero la verdad que la sentía diferente, quizás más pequeña, estaba forzando la mente y lo único que veía eran sombras, figuras poco definidas y luego… luego más tarde ¿volvió Luis?, porque volvía al cabo de un rato o quizás no se fue, el caso que recuerdo otro polvo y este como para no acordarme porque goce como una loca, lo tenía encima, de frente y no me acuerdo muy bien de su cara, pero por otro lado si me acuerdo de olores, olores y perfumes diferentes, como si fuesen… pero no, no puede ser, seguro que Tony no, es muy joven, pero entonces solo queda, no, eso seguro que no.

    Me iba a estallar la cabeza y porque tenía tanta sed aquella mañana, me estaba mareando y salí a la terraza sentándome en uno de los sillones mirando al jardín, cerré los ojos y empecé a respirar hondo para relajarme, entre en una especie de trance de relajación absoluta, podía oír hasta el suave batir de las alas del pájaro que se acababa de posar en la hierba junto a la piscina, sentía la respiración de mis primos ahí en la cocina junto a mi tío, les oía reír mientras que hablaban en voz baja, entonces las imágenes, los olores y sensaciones de la noche anterior empezaron a llegar a mi mente tan nítidamente como si estuviera allí otra vez.

    Me estaba viendo a mi misma como follaba con Luis después de que este me diera en la cocina una cerveza, el olor, me acuerdo del olor de la cerveza y de mi primo diciéndome que se le habría ido el gas, ya en la cama me acuerdo de su tacto, de su perfume, de su polla metiéndose en mi vagina y más tarde otro olor, diferentes jadeos, movimientos más rápidos e inexpertos y a la media hora, a la media hora me acuerdo de…

    En ese momento me desperté del trance y les miré a los tres con rabia, indignada, queriendo matarles, mi cabeza ya estaba entrando y soltando por mi boca todo tipo de insultos hacia los tres, lo sabía todo, me acordaba de todo, pero realmente mi cabeza todavía recordaba o mejor dicho empezaba a recordar lo de anoche…

    -Que primita nos tomamos la última cerveza, venga anda, por nosotros.

    -Venga si, una más primito.

    -Puag, que mal sabe tío.

    -Va será que está caliente y se le ha ido el gas, venga un brindis por nosotros y todo para dentro.

    -¿Con esto?

    -Que si tía, la mía sabe igual de mal, mira yo primero.

    Mi primo Luis se bebió todo el botellín de un trago y yo no podía ser menos, unos minutos más tarde en el salón y no sé muy bien a cuenta de que nos estábamos besando, Luis apretaba mis pechos con sus manos por debajo de mi camiseta, estaba muy pero que muy excitada, tenía calor por todo el cuerpo, me sentía muy desinhibida, mi sexo me ardía y tenía la necesidad de que alguien lo apagara, estaba dejando que mi primo me besara y acariciara por todo el cuerpo, sus manos bajaron hasta mis bragas y empezó apretar mi sexo, sintiendo toda la humedad entre sus dedos, me parecía increíble que una de mis fantasías sexuales se estuviera haciendo realidad, porque en silencio siempre estuve enamorada de mi primo, le había deseado de mil formas posibles en sueños, Luis tenía 25 años unos meses más que yo y ahora esos sueños se podían hacer realidad.

    -Dime prima y si te quito las bragas.

    -Si me las quitas dices.

    -Sí.

    -Pues supongo que habrá un premio, pero aquí no Luis.

    -Donde si no.

    -Ven, acompáñame.

    Me levanté del sofá y todo se movía a mi alrededor, estaba tan excitada e ilusionada con follar con Luis que aunque mi cabeza daba vueltas, apenas mantenía mis ojos abiertos pero no podía desaprovechar esa oportunidad, tenía que llegar a mi habitación, abría los ojos queriendo despertar, no sé ni cómo había llegado a mi habitación, ya que iba dando tumbos por las paredes y el caso que ya estaba desnuda encima de la cama y mi primo Luis quitándome las bragas, sentía mi cuerpo con un calor inusual, nunca me había pasado cuando estaba con un hombre, mi primo me estaba excitando tanto que todo mi cuerpo me ardía, tenía su cabeza metida entre mis piernas con su lengua recorriendo mis labios vaginales, metiéndoselos en la boca y separándolos con su lengua, ya estaba gimiendo de placer y apenas me acordaba de haber llegado.

    Sus dedos buscaron y encontraron mi clítoris subiendo de nivel mis gemidos, me encantaba lo que estaba haciendo, a pesar de mi estado las sensaciones eran muy placenteras, sentía en mi vagina entrar su lengua y la notaba tan gorda como si fuera una polla, haciéndome gritar y tapándome la boca porque me parecía ver como sombras en el pasillo, Luis se puso de rodillas en la cama y montándose a horcajadas sobre una de mis pierdas, me subía la otra flexionando mi rodilla y sujetándola con su brazo apoyándola en su pecho, le veía coger su polla y pasarlo por mis labios de arriba abajo, sintiendo la dureza de su polla y la sensibilidad de su glande al pasar entre medias de ellos y frotarse con mi clítoris.

    Mordiéndome el labio inferior de mi boca y jugueteando con mis dedos en mis pezones, Luis había colocado su glande en la entrada de mi vagina y ayudado por un pequeño empujón de su pelvis iba entrando en mi rosada vagina tremendamente lubricada, sintiendo cada roce, cada centímetro entrar, nunca me había pasado, nunca ningún hombre metiéndome su polla me hacía sentir tanto, era como multiplicar por diez el placer que recibía cuando su polla entraba y salía de mi vagina, envuelta en una sustancia viscosa y transparente, ya ni las manos podían acallar los gritos y me daba miedo despertar a mi otro primo y a mi tío.

    Luis movía sus caderas hacia delante y hacia atrás metiéndome su polla hasta hacerme gritar, la metía tan dentro de mí que parecía que me iba a salir por mi boca, su polla entraba y salía cada vez más rápido, sus dedos en mi clítoris causándome espasmos en mis piernas y explote en oleadas de placer que me envolvieron, con mi cabeza girando a izquierda y a derecha, arañando con mis uñas sin piedad sus muslos le gritaba sin importarme ya despertar a nadie que siguiera, que no para.

    Luis con más ímpetu, con más vigor metía su polla en mi interior para terminar con un fuerte empujón que movió mi cuerpo, metiéndomela tan profunda y con una explosión tan violenta que sentía regar con su semen mi vagina y un tremendo grito salió de mi garganta acompañando a los suyos, estaba todavía con los últimos coletazos de mi orgasmo cuando mi primo me la saco y me la metió en la boca, en ese momento de pasión de excitación sin control me pareció verle salir por la puerta pero no era posible porque tenía su polla dentro de mi boca, subiendo y bajando, lamiendo su glande, parecía increíble que la tuviera todavía tan grande y dura pero no iba a desaprovechar la ocasión así que la chupe y chupe hasta que se corrió nuevamente en mi boca tragándome todo su semen.

    Tenía su semen entrando por mi boca y a la vez saliendo por mi vagina, veía borroso pero no me importaba porque mi primo me estaba follando como nunca me habían follado y no quería desaprovechar la ocasión así que levantándome y poniéndome a cuatro patas le cogí la polla que ahora si se había desinflado y la empecé a pasar por mi rajita nuevamente, empezaba nuevamente a ser la polla que me había hecho volar y poco a poco se iba haciendo más grande dentro de mi rajita, sentía algo diferente en la forma de acariciarme incluso de la forma de follarme, la sentía más pequeña pero igual de dura, la sentía moverse alocadamente pero igual de efectiva haciéndome gritar nuevamente, sin importarme ya si despertar o no a al resto de la familia.

    Mi primo primero con sus manos sobre mis pechos follándome con fuerza y haciéndome caer hacia delante, apoyando mi cara en la almohada que apretaba y mordía sin piedad cada vez que la sentía entrar y ahora sus manos en mis caderas moviéndomelas hacia delante y hacia atrás sin dejarme casi respirar, estaba disfrutando tanto de la polla de mi primo que los pequeños remordimientos por ser el quien era se iban disipando entre gemido y gemido, entre grito y grito en el momento que casi me desplome encima de la cama al sentir otro maravilloso orgasmo, sintiendo mi primo una ola en mi vagina, sintiendo como su polla se deslizaba ahora tan suave tan adentro me la metió con fuerza y dejándola allí dentro se empezó a correr.

    Quería besarle, quería abrazarle, pero mi primo me la saco rápidamente y se marchó sin decirme nada, me quede medio tonta todavía con mi culo en pompa y mi cabeza sobre la almohada hasta que mi propio cuerpo cayo hacia un lado quedándome como medio dormida, sentía mi sexo muy húmedo, sentía salir el semen de mi primo por mi vagina y no sé si era un sueño o no pero sentí sus dedos otra vez sobre mi cuerpo desnudo.

    Estaba encantada con mi primo Luis, ahora me acariciaba con cariño mis pechos, besándome despacio mi cuello, aunque no podía verlo porque sentía los ojos muy cansados, casi ni los podía abrir y solo veía sombras, pero esas sombras me estaban volviendo loca cuando sentía su legua recorrer mis pezones, dibujar las curvas de mis caderas, subir por mi monte de Venus y bajar hasta mi clítoris, estaba recorriendo cada milímetro de mi anatomía con su lengua y mis jadeos, mis gemidos nuevamente inundaron la habitación.

    Era como una muñeca en sus manos, me tumbo boca arriba con la almohada debajo de mi cabeza, plegó mis piernas sobre su pecho con los pies apoyados en sus hombros, Luis medio tumbado medio de rodillas sujetando su cuerpo con los brazos empezó a penetrarme, su polla tremendamente grande y dura, nuevamente mis sensaciones eran diferentes, la tenía más grande, moviéndose con soltura y precisión, despacio y profundamente, pero esas sensaciones se fueron una vez más disipando cuando me oía gritar.

    Nunca la había sentido tan dentro, nunca antes había follado en esa postura y su polla se metía tan dentro de mi vagina una y otra vez, increíblemente lubricada, increíblemente tan dentro de mí que las sensaciones que tenía de placer eran muy intensas, él me penetraba y hacia abrir mi boca con gemidos y gritos sordos, abriéndome los ojos tanto que le veía allí follándome disfrutando en cada penetración, gimiendo y gritando también él cuando su polla explotó tan dentro de mí que sentía como su semen me arrasaba la vagina, golpeándome tan fuerte que traspasaba mi cuello uterino, esa sensación tan placentera termino por hacer que un tercer orgasmo me invadiera, un orgasmo tan intenso que mis gritos no solo inundaban la habitación sino toda la casa.

    No sé el tiempo que transcurrió desde que empezamos a follar hasta que caí rendida en la cama, solo sé que por la mañana me levante totalmente desnuda con una sábana tapando mi cuerpo, tenía un tremendo dolor de cabeza, muchísima sed y serias lagunas mentales de lo que había pasado por la noche, es curioso tenía claro que Luis y yo nos habíamos acostado y recordaba cada milímetro de su polla follándome, incluso recordaba los tres orgasmos tan maravilloso que tuve con él y sin embargo no lograba ponerle cara en ningún momento, solo sombras, solo sombras hasta que me senté en el jardín y haciendo ejercicios de meditación lo recordé todo.

    Recordaba a Luis drogándome con la cerveza, recordaba como me follaba y luego dejaba que Tony que me metía su polla en la boca y luego me follaba como a una perrita, hasta recordaba muy bien la cara de mi tío follándome, metiéndomela tan dentro y haciéndome sentir tanto que mis ojos se abrieron como platos viéndole perfectamente, estaba tremendamente enojada, enfadada, disgustada, sentía vergüenza, mis dos primos y mi tío me habían drogado para follarme para violarme y teniendo todo eso en mi memoria salte como una leona dentro de la cocina gritándoles e insultándoles.

    -Sois unos hijos de puta, que os debería denunciar, sobre todo a ti tío.

    -Que pasa Luis, que no tuviste cojones para decirme que querías follar.

    -Y tu Tony, a tus 18 años te dejas engatusar por el cabrón de tu hermano.

    -Y tu tío, lo tuyo sí que no tiene nombre.

    -De verdad no tenéis ninguno de los tres cojones para decirme lo que queríais.

    -Pues si vosotros no los tenéis… A mí me sobran ovarios.

    Tirando al suelo con rabia todo lo que había encima de la mesa de la cocina, me quitaba la camiseta y las bragas sin darles tiempo a decir ni una palabra y me tumbaba encima desnuda abriéndome de piernas frente de mi tío a la vez que le decía que me follara una vez más.

    -Esto que ves tío entre mis piernas es mi coño, mi propiedad y de nadie más, y a partir de ahora en adelante me vas a follar cuando yo quiera y como yo quiera.

    -Que primitos, que pasa ahora tío, como os he dicho a mí me sobran ovarios, pero a vosotros parece que os faltan cojones si no estoy drogada, pues bien quien es el primero en follarme ahora.

    Como os contaba al principio de mi relato, estaba en la cocina con mis dos primos y mi tío gritando, los gritos se podían oír desde cualquier punto de la casa, estaba totalmente desatada con los tres porque dos minutos después jadeaba como una zorra con la polla de mi tío entrando y saliendo de mi coño, a la vez que mi mano subía y bajaba la polla de mi primo Tony y con la cabeza colgando, fuera de la mesa se la chupaba a mi primo Luis metiéndome toda su polla en la boca.

  • Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (1): El comienzo

    Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (1): El comienzo

    La razón por la que escribo mi historia fue para que al menos sacarle provecho a mi desafortunado destino y que al menos me paguen por ello. Soy una mujer de 43 años, me dedico a la atención y tratamiento psicológico y nutricional, tengo un consultorio privado y soy directora en una clínica de rehabilitación contra las adicciones, esto comenzó cuando me canalizaron a joven de nombre Ángel y de ángel no tenía nada porque era un chico problema que me llevaron para consulta de terapia psicológica.

    Cuando llegó al consultorio lo reconocí de inmediato, era un chico de la misma edad que mi único hijo, un joven de 18 años que mi hijo ya se había quejado de el por hacerle bullying, Ángel suele ir a la misma escuela que mi hijo en el bachillerato, este chico tiene un mal historial académico desde que lo conozco cuando estudiaba con mi hijo en la primaria.

    Al entrar al consultorio me quede sola con él y lo comencé a entrevistar, al parecer lo habían canalizado a terapia por mala conducta y bajas notas en el instituto, era alguien que le gustaba agredir, hacer bullying y faltarle el respeto a las chicas de la escuela. Yo sé lo que se siente ser agredido de esa manera por alguien como él, ya que cuando era joven y cursaba el bachillerato también sufrí de bullying por ser rellenita y por no decir gorda, pero conforme me puse a dieta y fui al gimnasio me puse en forma, ahora solo soy una mujer a las cual se les conoce como gordibuena, a mi edad no soy modelo, pero me conservo bien, lo que Ángel debió notar de inmediato porque no me quitaba la mirada de encima y con descaro en la mirada no dejaba de mirarme, me enfoque en guiar la terapia por el camino correcto y modificar su conducta pero no funciono, Ángel tomo las riendas y me dijo algo que jamás espere…

    Ángel:

    -¡Tú no vas a cambiarme golfa! Ahora levántate y desnúdate

    No podía creer lo que me acaba de decir, “¿Cómo dices?” le pregunte.

    Ángel:

    -Me escuchaste. Levántate de ese sillón y encuérate para mí. ¡No me escuchaste! ¡Quiero que te encueres!

    Solo pensaba en decirle que se fuera o amenazarlo de algún modo, pero no me salió nada, me quede helada, era joven pero corpulento y musculoso, quería gritarle, pero no me salía nada. Ángel se puso de pie y sacó una navaja de su bolsillo, eso me asusto.

    Ángel:

    -No lo repetiré otra vez golfa.

    No podía pedir ayuda, si salía del consultorio corriendo o si salía gritando pidiendo ayuda, tenía miedo de que Ángel me atacara por ello. “Te estas poniendo en una situación de peligro, puedo llamar a la policía e irías a la cárcel”… Le dije yo pero eso no funciono de nada.

    Ángel:

    -Mira golfa vamos a dejar las cosas claras, conozco bien a tu hijo, sé que es un nerd y un caballero blanco para ti y yo tengo los recursos para hacer su vida un infierno, cuento con la ayuda de mi gente afuera, también se donde trabaja tu esposo y sobre todo se quién eres tú Nancy, mis amigos y yo te admiramos desde hace mucho tiempo, desde que éramos pequeños fantaseábamos contigo y solíamos jalárnosla pensando en ti y puedo volver las vidas de los que amas en una verdadera pesadilla, eso sin importar donde este yo… así que elije zorra.

    Ese discurso acabo conmigo, no era un ángel si no un verdadero demonio lo que estaba frente a mí, estaba en verdad asustada, por la forma en la que hablo me temía que lo que dijo fuera verdad, podía ver la maldad en sus rasgos faciales, no podía arriesgar a mi familia, mis ojos querían lagrimear y llorar, pero temí que eso lo empeorara, estaba atrapada y lo que él quería que pasara comenzó a pasar…

    Comencé a desvestirme y aceptar lo inevitable, me quite mi bata blanca de psicóloga y desabotone mi blusa, baje el cierre de mi falda y deje caer todo al suelo, doble mi ropa y la puse en el sillón quedándome únicamente en brasier y pantaletas con Ángel aun apuntándome con la navaja y con sus ojos brillantes con la boca casi babeando, se notaba su mirada de emoción… me quede parada frente a él semi desnuda.

    Ángel:

    -Creo que te dije que te encueraras toda.

    Realmente no me quedaba opción, realmente iba a dejar que un mocoso me viera toda desnuda por el miedo que sentía, desabroche mi brasier y me baje mis pantaletas hasta que ambas cosas cayeron al suelo, quedando únicamente con mis tacones puestos… Ángel quedo boquiabierto lleno de alegría por lo que estaba contemplando.

    Ángel:

    -Que melones tienes golfita. Tienes unas tetas gigantescas. Las más grandes que he visto en mi vida, debes usar la talla más grande que existe de sostén. Para la edad que tienes las tienes enormes y nada caídas, las tienes firmes y bien paraditas.

    Solo escucharlo decir lo que decía de mis pechos, me hacía que fuera imposible mirarlo directamente y mantuve mi cabeza agachada mirando al suelo, un mocoso de la edad de mi hijo me miraba desnuda y alababa mis tetas, después de 18 años de mi matrimonio solo mi esposo era el único que me había visto las tetas y ahora un mocoso que me tenía amenazada las estaba alabando con la boca abierta y babeándose.

    Ángel:

    -Da unos pasos al frente. Quiero que hagas algo por mí.

    Esto lo dijo tocándose su paquete por encima del pantalón con su mano… Di unos pasos al frente, triste y temiéndome lo peor, se acercó a mí con mucha perversión y dijo…

    Ángel:

    -Arrodíllate. Ponte de rodillas y desabrocha mi pantalón.

    Estaba a punto de pasar algo que me temía no poder evitar, en serio ese mocoso quería violarme, temerosa y temblando lo hice sin tener otras opciones… me arrodille y desabroche su pantalón.

    Ángel:

    -Quiero que busques mi verga.

    Lo sabía, no iba poder evitarlo, baje su pantalón y su bóxer hasta sus rodillas y su verga brinco como un resorte ante mi cara…

    Ángel:

    -Tómala. Chúpala y hazme unas mamadas espectaculares.

    En mi vida solo había chupado la verga de mi esposo, incluso con novios anteriores a él llegue hacerlo, pero la situación me tenía atrapada y vencida sin poder escapar, la verga de Ángel era enorme y gruesa, ese mocoso debía estar orgulloso de vergota que fácilmente podía llegar entre los 15 y los 18 cm, la tome con la mano y sin vuelta atrás lleve mi boca hacia ella, la introduje y comencé a chupársela, jalándosela con la mano y succionándola con mi boca al mismo tiempo… La mirada de Ángel se elevó al cielo.

    Ángel:

    -Cielos golfa. Que bien lo haces. Estás bien entrenada, sabes cómo hacer feliz a un hombre.

    Las manos de Ángel fueron directo a mi cabeza, haciendo que fuera imposible separarme de su verga, por lo que seguí succionando y chupando su polla sin sacarla de mi boca, haciendo que solo respirara con mi nariz, su verga era enorme y no tenía vellos púbicos en su zona que a diferencia de mí, yo si tenía…

    Ángel:

    -Muy bien golfa. Vamos a pasar a otro nivel que las sesiones de terapia son cortas. Deja de chupar y ponte de pie.

    Obedecí, dejé de chupar y me puse de pie, llevo su mano y su vista a mi entrepierna y comenzó a tocarme.

    Ángel:

    -Veo que tienes bellos en tu panochita. Tienes un triángulo de pelo muy sexy. Muy bien vamos a pasar a ese otro sillón. Ponte de perrita a cuatro patas sobre él.

    Ese otro sillón era un diván donde mis pacientes se acostaban para tener la terapia y ahora iba pasar otra cosa inevitable e iba a violar mi zona intima, tragando saliva y de nuevo temerosa me dirigí hacia él y con Ángel detrás de mi me dio una fuerte nalgada en mi trasero haciendo que caminara más aprisa hacia el diván…

    Ángel:

    -Tienes un culo de campeona.

    Esos comentarios me hacían sentirme tanto humillada como halagada, humillada por tener que enseñarle las nalgas a un mocoso que no era mi esposo, me situé a cuatro patas en el diván mostrándole a Ángel mi culo en todo su esplendor.

    Ángel.

    -Vaya nalgas que tienes golfa. Tienes un culo gordo y enorme. Tienes unas nalgas espectaculares y sabrosas. Tetas y culo gigantesco, eres toda una campeona.

    Después de admirar y alabar mi trasero se situó detrás de mí, nalgueándome tanto con sus manos como con su verga.

    Ángel:

    -Estas muy guapa y atractiva, bonito cuerpo con grandes atributos zorrita. Eres como una Alura Jenson mexicana. Eres una mujer jamona y gordibuena, pero dios que trasero. Que culo te cargas golfa

    Me dio de fuertes nalgadas y azotes con su verga hasta que me dijo algo mas que me dejo helada y sin opciones, me tomo de las caderas con sus dos manos y comenzó a restregar su verga tanto por mi vagina como en mi culo de arriba hacia abajo.

    Ángel:

    -Sabes bien que no voy a irme de esta terapia sin atravesar tu panocha con mi verga. Y quiero que entiendas bien algo golfa, a partir del instante en el que mi verga entre por tu panocha, estarás siempre disponible para sexo siempre que yo lo quiera. A partir de hoy eres mi golfa, mi zorra y mi puta particular. Cojeras conmigo cuando yo quiera y con quien yo quiera o sufres las consecuencias. Responde si, si lo has entendido bien.

    -Si… Lo entiendo -dije yo con un tono triste y sin escapatoria.

    Ángel:

    -Dime lo que eres

    Ya sabía por dónde iba esto, así que le respondí totalmente rendida…

    -Soy tu golfa, zorra y puta.

    Ángel:

    -Muy bien, veo que lo entendiste bien. Ahora a travesare tu panocha con mi verga, pero antes.

    Ángel se inclinó detrás de mi separando mis nalgas dejando mi culo expuesto y a su vista y con su lengua comenzó a recorrer barias veces mi vagina y mi ano, chupo y dio varios lengüetazos hasta que se detuvo en mi ano y comenzó darle muchas lamidas como si se tratara de un helado o como si fuera un perro lengüeteando y chupando mi ano… dio una última lamida a mi vagina y volvió tomarme por las caderas con sus manos y sin más contratiempos me la metió de golpe en mi panocha sacando me un grito ¡AAaaah!…

    La saco de nuevo y la volvió a meter de golpe sacándome otro grito, me tomo fuerte las caderas y comenzó a embestirme con fuerza haciendo me gemir…

    Ángel:

    -Tienes la panocha muy caliente golfa. Vaya tendré que pedirle disculpas a tu hijo por como lo traté tantos años y volverme su amigo. Después de sentir tu panocha, tendré que volverme su guardaespaldas.

    Ángel embestía con fuerza, en la posición de perrita en cuatro como me tenía sus penetraciones eran muy profundas… -No tan duro, me lastimas-le dije a Ángel.

    Ángel:

    -Tendrás que acostumbrarte puta. Así serán las cosas a partir de ahora.

    Mis gemidos se comenzaban hacer más fuertes y notorios.

    Ángel:

    -Gime como la puta que serás desde hoy. Escucha el sonido de mis cojones chocar con tu trasero y tus posaderas.

    -Plum -plum – plum – plum

    -Te la estoy metiendo toda hasta las bolas. Tienes una panocha de glotona campeona.

    -Por favor ya no sigas, soy una mujer casada, te trajeron de la escuela y tu madre llegara pronto por favor ya para… Dije entre gemidos –Aaah  Aaaah Aah.

    Ángel:

    -Esto no se acaba hasta que se acaba zorra.

    Ya no podía más, mi panocha no estaba acostumbrada a una verga tan grande, su verga era el doble de grande que la de mi esposo, me causaba dolor, pero igual me hacía gemir, nunca en mi vida había sido infiel ahora estaba teniendo sexo con un mocoso y en mi propio consultorio… nunca pensé que sería violada por uno de mis pacientes.

    Ángel:

    -Aquí voy puta. Ya no puedo más.

    -No te vengas dentro de mi por favor… -le suplique para que no me llenara las entrañas con su semen y lo que sorprendente es que me hizo caso.

    Ángel:

    -Muy bien zorra. Te seguiré la corriente por ser tener una excelente panocha.

    Ángel saco su verga de mi vagina, me di la vuelta y por el cansancio de sus embestidas por la posición en cuatro de perrita en la que me encontraba, caí desplomada y acostada bocarriba en el diván, Ángel se pero aun lado de mí y comenzó a jalársela muy cerca de mí.

    Ángel:

    -Aquí voy puta. Recibe mi leche.

    Su verga comenzó a disparar chorros de semen que impactaron en mis tetas, en mi cara y en mi cabello, dios eso fue una corrida muy grande, para ser tan joven expulso mucho semen, me sentí humillada un par de lágrimas salieron de mis ojos ante esa violación, acostada en el diván me quedé reposando, recuperándome después de ese sexo forzado aun sudada, totalmente desnuda aun solo con los tacones puestos y con el semen de Ángel aun sobre mis tetas y mi cara.

    Ángel:

    -Bueno los guardias de la prepa que me trajeron ya se fueron. Mi madre me acaba de enviar un mensaje diciéndome que está afuera esperándome. Así que vístete para que salgas junto conmigo y le digas que me fue bien en esta sesión.

    Ángel me arrojo una caja de pañuelos que tenía en mi escritorio sobre mi abdomen.

    Ángel:

    -Anda golfa sé que quieres seguir reposando después de la cogida que te acabo de dar. Pero tienes que limpiarte mi corrida de tu cuerpo y ponerte la ropa otra vez.

    Me limpie el semen de mi cabello, de mi cara y de mis tetas y recuperando las fuerzas me levante del diván y Ángel se limpió su verga con mi brasier que levanto del suelo y me lo arrogo a la cara.

    Ángel:

    -Ten, ponte el sostén de nuevo puta.

    Me coloque el brasier de nuevo, Ángel se subió los pantalones de nuevo y levanto mis pantaletas del piso y después de verlas y guardárselas en su bolsillo me dijo que ya no las necesitaría.

    Ángel:

    -Ya no necesitaras esto golfa. Hay que hacerle un cambio al guardarropa de tu ropa interior. Ya no uses esta lencería de ruca, ya trabajaremos en eso también. Te conseguiremos cosas más sexys.

    Tome mi blusa y mi falda y me vestí de nuevo, me coloque la bata blanca de psicóloga de nuevo y se escuchó el claxon del auto de la mama Ángel.

    Ángel:

    -Muy bien salgamos supongo que va a querer hacerte preguntas.

    Me dirigí a afuera del consultorio con Ángel a saludar a su madre, incomoda porque acababa de ser violada por su hijo y porque ya no traía pantaletas debajo de mi falda… lo bueno que no contaba con recepcionista y tampoco con gente en la sala de espera o se abrían dado cuenta de que sufrí una violación que me llevo a ser infiel y tener sexo con un mocoso en mi propio consultorio con el fin de proteger a mi familia…

    Salimos, Ángel corrió a saludar a su madre y le dijo que se sintió muy bien con la terapia y que quería seguir asistiendo y claro el carbón tuvo sexo conmigo y se llevó mis pantaletas, me sentía descubierta sin mis pantaletas aunque con mi falda larga no se notaba que no llevaba pantaletas, la madre Ángel me pregunto cómo le fue en terapia y cuál era la situación, le dije que la situación era un bajo rendimiento escolar, pero que conforme fuéramos trabajando en sesión terapéutica todo iba a mejorar, todos nos despedimos y Ángel se acercó a mi de nuevo y me dio un beso en la mejilla de despedida y subió al auto de su madre.

    Ángel:

    -Adiós y gracias por todo, licenciada Nancy.

    Con un adiós de ahitamiento de manos todos nos despedimos, ocultando yo un secreto que me atormentaría mucho más y que esto solo acababa de comenzar.

    Yo regresé a mi consultorio aun sin pantaletas y me acosté en el diván pensando solo en lo que pasó y que otras cosas pasarían a partir de ahora… continuará.

  • Deudas saldadas

    Deudas saldadas

    Estoy algo asustada que digo algo, muy asustada, y esto me pasa justo cuando me faltan tres meses para terminar la universidad, 21 años y estoy aquí, ¿qué es esto?, ¿en dónde estoy?, miro a mi alrededor y apenas hay una ventana en la parte superior de la pared ¿saldré viva de esta situación?

    Estoy sumida en muchas interrogantes que no hacen más que desesperarme; entonces siento algo, como cuando tu sexto sentido te dice que alguien te vigila y volteo para asegurarme de que no es así, pero en efecto alguien me está viendo y es él, Razvan, pero ¡¿qué está haciendo aquí?!, ¡¿es que acaso va a torturarme como a mis amigos?!, me levanto lo más rápido posible y lo veo muy fijo en mí, no debo dejar que crea que me da miedo seria como dejar que gane y no debe ser así.

    -¡Deja de mirarme de esa forma! Pareces un maniático.

    -Jajaja, eres tan… -se muerde el labio y lleva su mano a su mentón exquisita. He estado pensando y…

    -Wow no sabía que pensabas -se lo digo en tono despectivo.

    -Ja, pensé tanto en esto que, he tomado la decisión de hacerlo y sé que, aunque te niegues de todas formas lo vas a hacer, así que iré al punto, quiero tener sexo contigo.

    -¡¿Qué?! ¡Tú superas el nivel de descaro Razvan!

    Dicho eso, comienza a caminar en mi dirección, ese aire arrogante le da cierto grado de sensualidad y eso es un punto a su favor; carajo me digo a mi misma, también me gustó, pero no quiero darle ese placer.

    -Vamos, Mirela, en serio extraño tu cuerpo, desde que te hice mía esa noche en el club supe que quería cogerte más seguido -me percato de que está cada vez más cerca y doy pasos hacia atrás como me es posible, sin embargo la pared me traiciona y ya no tengo a donde más ir. Sus brazos me obstruyen y él acerca sus labios a los míos para darme un beso tan morboso que siento como su lengua está en toda mi boca; quiero alejarlo, pero también quiero que me coja y no sé si pase algo más si disfruto de este encuentro; no hago nada porque a él le gusta tener el control así que decido dejarme llevar por lo que me pida, será un idiota, pero es un guerrero en el sexo, sabe cómo manejar su espada y sabe cómo controlar esta batalla de dominio.

    Estoy caliente, sus manos están en mi cuerpo paseando de arriba hacia abajo, acaricia al tiempo que aprieta mis senos; su cuerpo se arrima al mío y siento su erección chocando en mi pelvis; me quita la camiseta y deja a la vista mi sujetador, el cual rompe con prisa, empezando a chupar mis pezones, acariciando, presionando, y luego como quien dice comencemos a jugar, me arranca la falda y mi braga, quedando completamente desnuda ante él.

    -Arrodíllate Mirela.

    Acepto y me pongo cara a miembro, se quita los pantalones y deja la vista su martillo de 22 cm con un grosor de 6 cm que me deja perpleja, lo tomo en mis manos y empiezo a darle lamidas para que se torne duro y venoso, chupo la cabeza como si lo besara y lo introduzco poco a poco en mi boca, hasta que me toma del pelo y lo inserta por completo en mi boca hasta mi garganta, un gemido se me escapa, llevo una de mis manos a mi vagina, quiero tocar mi clítoris.

    -¡No! ¡Solo yo puedo tocarte, solo yo puedo hacer que vibres, tiembles y grites de placer, tú solo debes preocuparte por obedecer! ¡Entendido!

    Afirmo asintiendo con mi cabeza, acto seguido me saca su pene de la boca y me toma por los hombros para pasarme a la cama, va hacia su pantalón y toma el cinturón, coge mis manos atándolas a la cabecera, para luego lamer y chupar cada centímetro de mi cuerpo, haciendo su camino hasta llegar a mi vagina que está empapada de mis flujos, posa su manos en mi piernas y hunde su lengua en mi agujero, saliendo una y otra vez paseando por mi clítoris, por mis labios, dando pequeños tirones con sus labios, tal parece soy un helado al que lame y saborea con gusto; gimo de placer, me muevo en busca de más, y ahí, en el momento en el que más quiero se detiene, solo para erguirse y poner su pene en mi entrada dando pequeñas roces, no sé qué espera pero mi mira.

    -¿Quieres que te coja?, ¿Quieres que te haga gritar?

    -S… sí, si quiero

    Dicho esto, no tarda en empalarme su pene y hacerme gritar de dolor y de placer; siento alivio y siento pasión, esto es como estar en otra realidad; me toma de la cintura y empieza a bombear dentro y fuera, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces haciendo que mis músculos se contraigan y mis nervios sientan sus choques electrizantes; tengo la vagina chorreando de fluidos, lleva sus manos a mis senos, los estruja y se da por darme más duro, como si de eso dependiera si vida, retira una de sus manos solo para ponerla en mi clítoris, lo masajea y presiona, da golpes pequeños que me incentivan a ir más rápido llevando mis caderas a un ritmo desesperado, estoy gimiendo tan alto que temo que nos escuchen, pero no importa, ahora solo quiero explotar en un orgasmo; y entonces sin decir nada suma a su pene uno de sus dedos, que guía hasta mi punto g y lo estimula al tiempo que bombea, lo saca y lo pone en mi boca para chuparle y lo vuelve a meter.

    -ay Razvan, duele.

    -shhh princesa, esto es así. Solo gime para mí.

    Me coge de forma tan brutal que duele pero también me da placer, con su dedo todavía en mi, no duda en meter otro, pero se acerca solo para darme más besos fogosos y calientes, su grande y pesado cuerpo presiona el mío, tomando como rehenes a mis senos en su pecho, presionando tanto que me hace explotar en un orgasmo abundante, tanto que siento como escurre en mis labios vaginales, llegando a mi ano y muslos.

    Estoy cansada, Razvan descansa en mi cuello y al oído con suave y gruesa voz me dice:

    -¿Te gusta, verdad?, ¿te gusta que te coja como a una esclava?, esto es lo que serás desde ahora en adelante. Eres mía ahora.

    Este es un extracto de una historia que estoy creando, las partes eróticas estarán aquí.

    Saludos.

    Mariposa

  • ¡Profe, usted no me puede tocar!

    ¡Profe, usted no me puede tocar!

    Terminó la clase y el profesor me pidió que me quedara, así que cuando se fue mi última compañera, sacó de una carpeta mi evaluación con nota 7.0, copió un ejercicio en la pizarra y me pidió que lo resolviera, como si fuese capaz de resolver esa ecuación jaja aun cuando ya iba en mi tercer año de universidad. Me pasó el plumón:

    -Resuelva ese ejercicio. Es el mismo de la prueba.

    Dejé mi bolso en su escritorio, tomé el plumón y puse cara de entender lo que hacía. Miré una y otra vez el ejercicio.

    -Copiaste en la prueba, ¿verdad?

    Realmente había copiado a mi compañero de puesto a cambio de algunos favores más adelante pero no pensé que el profesor se daría cuenta.

    -¡No, profe!

    -Entonces resuélvalo.

    -Es que no recuerdo bien como se hace –dije mientras ponía carita de niña buena jaja

    -Alisson, es el mismo de la evaluación de hace dos días.

    -¡Ay profe! Si sé, pero es que no me acuerdo como se empieza, ¿me podría ayudar?

    Lo miraba fijamente mientras jugaba con el plumón cerca de mi boca.

    -Ok, comienza despejando la X –decía mientras tachaba unos números y escribía otros.

    Me puse a su lado sin dejar de mirarlo fijamente.

    -Es tu turno. Necesito cerciorarme de que sabes. Debes entender que es fundamental esta asignatura en la carrera porque…

    -¡Hace calor aquí! ¿No cree? –dije mientras desabotonaba dos botones de mi blusa negra que había combinado con una mini falda azul de tablas y unos tacos negros.

    -Si, eh, Alisson, presta atención acá. Mira, si ya resolvemos esta parte y nos da un número negativo, ¿qué hacemos ahora?

    Volvió a pasarme el plumón. Lo tomé con una sonrisa pues ya notaba el nerviosismo de mi querido profesor. Llevé mis manos atrás y deje caer el plumón a mis espaldas. Me giré y sensualmente, me agaché a recogerlo dejando que viera un poco de mis atributos. Al pararme, vi como su cara había comenzado a enrojecerse. Me puse en el pizarrón, bien apegada, destapé el plumón y le dije:

    -¿puede ayudarme? –con mi voz más sensual.

    Se puso tras mío, tomó el plumón y mientras me explicaba y trabajaba en la ecuación, me restregué contra su pantalón. Ya podía sentir el bulto que hacía su pene. Dio un suspiro y sonreí.

    -Alisson…

    -¿Profesor?

    -Qué estás haciendo…

    -Poniendo atención, ¿por qué? ¿Qué más quiere que haga?

    Ya lo sentía apegado a mí. Paraba un poco más mi trasero para que sintiera mis nalgas.

    -No, esto no está bien.

    -Lo siento profe. Le prometo que pondré más atención.

    -No, Alisson. No te sigas moviendo, por favor. –decía mientras suspiraba en mi oreja y me tomaba de las caderas.

    -Ya profe, lo siento. Sólo que se siente rico. ¿Está excitado?

    Sus manos ya abrazaban mi cintura y yo gozaba de esa posición.

    -Alisson… No entiendo que estás haciendo –Cada vez me tenía más presionada contra el pizarrón.

    -Profe, no estoy haciendo nada pero parece que es verdad lo que algunas compañeras contaban.

    Mi querido profesor tenía mala fama. O sea, no mala, para mí era muy buena jaja pero se había involucrado sexualmente con varias compañeras de carrera y hace unos meses habían puesto un ultimátum. No podía volver a ver a ninguna y mucho menos meterse con otra. A pesar de que todas eran mayores de edad, él tenía cierta jerarquía y debía respetarla.

    -Profe, no se preocupe. Sé que no podemos involucrarnos.

    -Entonces deja de restregarte en mi pene.

    -Ajá. Eso haré… mmm –Mencioné pero en realidad respiraba más agitada y cargaba mi culo contra él y mi cabeza en su hombro– Solo que ya estoy un poco mojada y me cuenta controlarme.

    -¿A caso crees que no me he dado cuenta?

    -¿De qué habla profe?

    -De que querías esto hace tiempo. Siempre estás seduciéndome. Mostrándome tus tetas. Jugando con el lápiz en la boca o en tu escote mientras me miras –Decía en mí oído mientras apretaba mi cintura– te encanta ponerme mal. Mostrarme tus calzones. Me tienes loco. Te sientas en mi escritorio antes que llegue y lo dejas mojado. Siempre debo interrumpir mis clases para ir a masturbarme al baño de profes pensando en ti. Ohhh… Tienes un culo muy rico.

    -Sí, pero saque sus manos de él. No me puede tocar, ¿lo recuerda?

    -Mmm… sí.

    Comenzó a besar mi cuello y yo me calenté de sobre manera sobre todo después de esa rica confesión, por lo que comencé a tocar mi clítoris.

    -¡¿Te estás tocando?!

    -Si profe. Usted no me puede tocar, pero yo sí. Estoy muy mojadita. –saqué mi mano y la acerqué a su cara. Abrió la boca pero la alejé y metí mis dedos en la mía saboreando mis propios fluidos.– mmm que rico profe. Ojalá usted pudiera probarme. –decía entre pequeños gemidos.

    -Sigue tocándote –me masajeaba el culo por encima de mi falda con una mano y con la otra, me sujetaba por debajo de mis grandes pechos levantándolos. Tenía una vista hermosa a mi escote.

    Seguí tocándome y gimiendo. Él miraba mis tetas y me punteaba cada vez con más fuerza como si me estuviera penetrando.

    -Escúpete las tetas. –lo hice– Ohhh, que rica eres.

    -Profe, estoy choreando –literalmente, mis fluidos se escapaban de mi calzón y escurrían por mis muslos.- ¿Quiere comprobarlo? Mire, toque por sobre mi calzón.

    Dicho esto, sentí su mano restregarse sobre mi ropa interior. Esto me sacó un gran gemido. Él se agachó y pasó su lengua por mi mojada tanga. Chupó parte de mis mulsos absorbiendo mis fluidos rebeldes.

    -¡Ay profe! Recuerde no tocarme. No lo quiero meter en problemas.

    -Me tienes loco.

    Saqué mi calzón y se lo pasé. Estaba empapado. Se lo llevó directo a la cara y olfateó con lujuria.

    -Quiero esto –dije mientras con las yemas de mis dedos, tocaba sus testículos. Avancé suavemente por su pene hasta llegar a su bolsillo y sacar el plumón que había guardado en él.– Disculpe. Es que necesito tener algo dentro de mí.

    Saqué lentamente el plumón y me senté en su escritorio. Le pedí que se sentara en su silla. Puse un pie en cada apoyabrazos y comencé a meter suavemente su plumón en mi vagina. Realmente no me daba ningún placer pues era muy pequeño pero ver a mi profe a centímetros de mi mojada vagina viendo con cara de idiota como me penetraba su herramienta de trabajo, me excitaba de sobremanera. Pasaba el plumón por mi clítoris hasta mi ano. Lo metía suavemente a mi vagina y gemía llevando mi cabeza hacía atrás. Llevaba el plumón a mi boca y lo chupaba como si fuera su pene.

    -¿Te puedo grabar?

    -Jaja no, cómo cree. A ver, espere. –Saqué mi celular de mi bolso, que estaba en el otro lado del escritorio y se lo pasé– Ahora sí. Así puedo llegar a casa a masturbarme con esto.

    Tomé otro plumón e inserté ambos en mi vagina. Hice lo mismo con un tercer plumón. Él estaba desesperado y se tocaba por encima del pantalón.

    -¡Profe! No sabe lo rico que siente esto. –destapé otro plumón y abrí mi blusa– Escríbame algo –dejé mis tetas expuestas para él.

    Dejó el teléfono de lado y escribió “te haré mía” en mi estómago. Era muy sexy sentir la punta del plumón húmedo en mi piel. Me di vuelta y levante mi falda.

    -Escríbame algo en mis nalgas.

    Sentía el plumón en mi piel y esta se erizaba. Rozó mi ano con la punta del plumón. Sentía su respiración agitada. Me dio una fuerte e inesperada nalgada por lo que solté un gritito.

    -¡Profe! No me toqué.

    -Es que mira cómo te pones –me respondió de forma lasciva.

    -Sí, pero sabe que no me puede tocar. –le advertí– Abra mi cartera. Saqué la bolsita morado y me lo pasa, por favor.

    Dije esto mientras me acostaba en su escritorio. Ahí me tenía el profesor: Tacos, faldita a la altura de mi estómago, sin calzones y con mi blusa abierta y mis tetas expuestas. El sostén lo tenía debajo de ellas. Me pasó el consolador que siempre cargaba para emergencias como esta ya que él no me podía tocar.

    Acostada de espalda, con mis rodillas en el pecho, comencé a masturbarme con el dildo. Mi profe estaba todo sudado, rojo y podía notar su pantalón mojado, con líquido preseminal. Me miraba incrédulo sin perderse ningún detalle, mientras yo gemía suavemente. Quiso tocarme las tetas pero no lo dejé.

    -Profe, pórtese bien ¡Ay! Si quiere puede pasar su lengüita por la carne de mis tetas, pero sin tocar mis pezones.

    Y ahí estaba, chupando y lamiendo por todos lados pero siguiendo mi indicación. Gemía y lamía hasta mi cuello, por entremedio de mis tetas hasta mi ombligo. Rozaba su cara con mi duros pezones y más me mojaba.

    -Puede lamer mis mulsos… ¡Oh que riiiico!

    Pasaba su lengua muy cerca de mi vagina como un loco desesperado. Me chupaba y mordía por todos lados. Respiraba cerca mi culo y hasta sentí que paso su lengua por mi agujero pero sabía que eso estaba prohibido.

    -¡Ay profe! ¿Lo está disfrutando? ¡Yo sí! ¿Ve que se puede portar bien y disfrutar? Tomé. Métamelo usted, por favor.

    Le pasé mi gran y grueso dildo de 25 centímetros, todo mojado ya por mis fluidos y comenzó a penetrarme fuerte con él mientras besaba mi cuello. Yo tocaba frenéticamente mi clítoris con una mano y con la otra mis pezones y gemía ya sin importarme que estuviera en la sala de la universidad. En todo caso, era tarde. Mis clases eran vespertinas y no entrarían a asear hasta que profe saliera de ella. Estaba a punto de terminar.

    -¡Diooos! Profe, que rico. ¡¡¡Siga así, no pare!!!

    -Eres la mujer más rica que he tenido.

    -Profe, voy a acabar, ¡¡¡no pare!!! –metía el dildo hasta la mitad una y otra vez muy fuerte, como si quiera partirme.

    Estallé en un delicioso orgasmo. En ese momento sentí como entraban de golpe y sin salir, los 25 centímetros en mi vagina. Yo no lo había logrado antes pues ese dildo en particular era muy grueso. Me estaba desgarrando pero la sensación era exquisita. Seguía tocando mi clítoris con todo ese rozo de silicona dentro de mí pues mi profe no lo sacaba.

    -¡Oh, por dios! –decía agitada y sudada.– fue magnifico. ¡Ay! Sáquelo con cuidado.

    Se lo quité de las manos y comencé a chupar el dildo delante de él. Se tocaba su pene y me miraba con mucha lujuria. Lo dejé limpio y lo regresé a su bolsa. Me acomodé mi ropa y me paré frente de él.

    -Venga profe.

    Lo tomé de la mano y salimos de la sala de clases con dirección al baño de profe. Entramos y me arrodillé para él.

    -Ya profe, cumple su fantasía, –decía mientras desabrochaba su cinturón, bajaba su cierre y sacaba su pene que estaba a punto de explotar– Aquí me tiene –mostraba mi lengua para él.

    -Mierda. Te voy a llenar de leche. –tomó mi cara y acercó su pene a mi boca.

    -¡Si, profe, que rico!

    Comenzó a masturbarse frente a mí. Desabroché mi blusa y jugaba con mis tetas mientras lo miraba con una sonrisa. Las escupía y le preguntaba si le gustaban mientras esparcía mi saliva en ellas.

    -Necesito metértelo, por favor –Estaba realmente mal.

    Me voltee y me puse en cuatro. Él se agachó y metió sus dedos en mi vagina.

    -Uffff… que mojada y abierta estas.

    -¡Oh! Si profe. Toda para usted.

    Comenzó a penetrarme con su pene mientras tiraba mi pelo.

    -¿Tomas pastillas?

    -¡Oh! ¡Oh! No profe, ¿Me lo quiere sacar? ¡Oh que rico!

    -Me voy a ir y no lo puedo sacar ¡Mierda que rica eres!

    -¡¡Métamelo en el culo!!

    Sin poner objeción alguna, me penetró salvajemente en culo abriéndomelo de golpe, mientras me abrazaba de la cintura demostrando lo caliente que estaba. No necesitó penetrarme más de cinco veces y ya sentía su semen recorrer mi culo mientras yo tocaba mi clítoris. Ambos gemíamos como locos y caímos al suelo. Sacó su pene y me fui directo a él para saborearlo y quitar las últimas gotitas de semen. Él no lo podía creer.

    Volvimos a la sala por nuestras cosas. Mi calzón estaba en su escritorio así que mientras recogía las carpetas que boté cuando me subí, abrí su bolso y lo dejé ahí como un regalo para que pudiera masturbarse en casa. Nos despedimos y salí de ahí.

    Las próximas clases fueron muy excitantes. Seguía seduciéndolo y él seguía interrumpiendo la clase. Ya sabía por qué lo hacía y me calentaba mucho. En más de alguna ocasión lo seguí al baño o lo esperaba ahí.

    Ese día me fui sin calzones a mi casa y como mi falda era corta, más de un hombre se deleitó con lo que veía. Incluso, uno me tocó en el metro mientras iba lleno gente. Fue muy excitante sentir como un desconocido me masturbaba pero eso lo contaré en otra historia.

    Espero que hayas disfrutando tanto leyendo como yo viviéndolo.

    Sabes que puedes escribirme a [email protected] si quieres saber más de esta u otra historia. Con gusto responderé para ti.

    Un rico beso.

    Ali Luna.

  • Las ganas no paran

    Las ganas no paran

    Les vengo a traer el tercer relato, espero que los dos anteriores les hayan gustado.

    Como siempre la iniciativa la tomé yo porque es común en mí el deseo continuo de sexo.

    Venía de unos días muy enfermo y claro, cada día que pasaba se acumulaban esas ganas, confieso que no pensaba en eso porque en realidad me sentía muy mal.

    Una noche acostados normal empecé a mirarle la cola, esa manzana tan rica, y no tardé mucho en sentir algo de excitación.

    -me das un beso así me duermo bebé -le dije.

    Ella aceptó y comenzamos con besos y besos, cada vez mis labios los hacía frotarse más en los suyos, sé qué le encantan esos besos más calentones.

    Su mano que ya a esta altura sabrán, le encanta tocarme y que me moje. Y así sucedió los besos lo siguieron sus caricias en mí miembro y yo en su cola recorría toda su tanguita hasta dónde se le perdía en esas nalgas carnosas.

    Lo único que lamento es no haber tenido preservativos esa noche, pero eso no nos paró.

    Ella parada al lado de la cama se inclinó y comenzó a chupar como loca y fuerte con sus labios mi glande, sobre todo la cabeza y su mano tocando todo a lo largo.

    Mi mano seguía tocando su cola y la deseaba tanto que mis dedos se abrieron lugar hasta su vagina y uno de ellos no paró e ingresó una y otra vez, ella al principio dijo un leve “no lo hagas”, pero no puso mucha fuerza en su reclamo.

    Segundos después movía su cola más atrás para que mi mano entre más y más. Es obvio que le gusta sentir por varios lados ser penetrada.

    Los hombres que lo hayan experimentado me entenderán que ver una mujer chupándote la pija y su colita parada gozando con mis caricias da un placer terrible.

    Solo terminaré este relato corto con la frase que me dijo en esos momentos:

    -Uy amor porque no tenés dos pijas.

  • Dominando a la sumisa Mariel

    Dominando a la sumisa Mariel

    Realmente estaba sorprendido con Mariel, entonces quise charlar un poco, conocerla, saber que pasaba por su mente. Mientras tomaba mi vaso de whisky y me sentaba, le dije que se sentara nuevamente.

    -No tienes novio?

    -No, no tengo

    -Pero, virgen no eras, ya has estado con hombres

    -Sí, pero solo dos y con ninguno llegué al orgasmo como hoy

    -Tienes actitudes de sumisa, sabes qué es?

    -Sí, claro. Hace dos años encontré la compu de mi hermano prendida y estaba viendo películas porno, de sumisas y sado. Me impactaron las imágenes. Desde ese día empecé velas en mi notebook, a excitarme y masturbarme, pensando en hacerlo yo, pero nunca hasta Ud. tuve un hombre que me excitara desde el momento que lo vi.

    -Así tanto

    -Sí, yo hace 3 meses trabajo en su compañía, pero la semana pasada fue la primera vez que lo tuve delante, que pude ver su mirada, el respeto reverencial que le tienen, incluso algunos miedo. Pero fue su mirada la que me hizo mojar de inmediato. Ahí supe que tenía que ser su sumisa.

    -Pero a que estás dispuesta, mira que ser sumisa no es algo sencillo.

    -Ya lo sé, estoy dispuesta a todo. Lo que Ud. pida lo hare, sea lo que sea.

    -Muy bien, no voy a negar que me atrae la idea, y sobre todo me gustas mucho. Obviamente en la oficina no tienen que enterarse porque la vas a pasar mal, te van a molestar. Esto es entre tú y yo. Firmaremos un contrato donde dejaremos establecido todo.

    -Como Ud. diga

    -Ahora ve a tu casa y sobre todo, tienes prohibido ver porno, tocarte, masturbarte.

    Dicho esto, nos levantamos y le entregué un celular viejo que tenía guardado y le dije que era solo para recibir mensajes míos.

    A la mañana siguiente, entre en la página de un sex-shop cercano a la empresa, elegí varias cosas, las aboné y pedí retirarlas en el local. Todo por supuesto con un nombre falso. Llamé por teléfono para confirmar la compra y le indique el nombre de la persona que iba a retirarlo, y que por favor le muestre cada una de las cosas que había en el pedido para controlar.

    Le mande un mensaje a Mariel, más que escueto.

    -En tu hora de almuerzo retira un pedido para mí en… y tráelo a casa, junto con papeles que te van a dar para firmar.

    -Si amo, fue su respuesta

    A las 5 en punto estaba bajando de un coche. Carla le abrió la puerta y la hizo pasar a la sala. Le dije a Carla que se podía retirar a descansar, que si quería algo yo mismo me iba a servir.

    Así fue que quedamos solos, la tomé fuerte de un pecho, puse su mano en la entrepierna y la besé. Ella me rodeo el cuello con sus brazos y se entregó.

    -Que te pareció lo que compre? Le dije son una sonrisa burlona.

    -Lindo aunque algunas cosas no las llegué a ver bien.

    -Ya verás… Empezamos!!!

    -Quítate la ropa, toda

    -Si amo le dije mientras iba servirme algo

    -Estoy lista amo

    -Primera regla: No me hables si no te pregunto algo, está claro

    -Si amo

    -Como te portaste, te masturbaste, viste porno, estuviste con algún hombre

    -NO!!! Eso nunca. Aunque para decir la verdad, me acaricié los pechos y la vagina y pensando en lo que paso ayer, tuve un orgasmo.

    -O sea, que me desobedeciste?

    -Si amo

    -Mal, muy mal. Saca todas las cosas de las cajas, ahora!!

    Mientras lo hacía fui hasta la alacena a buscar un par de cosas. Cuando vuelvo a la sala, me dice

    -Listo amo, saque todo

    -Te dije que no me hablaras sin que te pregunte, sigues sin hacer caso

    Tras lo cual bajó la cabeza, tomé una paleta y un látigo de varias puntas de cuero y comencé a azotarla en la espalda, sus glúteos y sus pechos. Por momentos gemía de placer y dolor al mismo tiempo.

    -Espero que aprendas o será más doloroso. Entendido?

    -Si amo.

    -Entre las cosas hay un pene con una sopapa, pégalo en el suelo.

    Lo tomó, lo pegó en el suelo donde le indique y quedó parada, mirando al piso, en espera

    -Ponte de rodillas y chupa

    Así lo hizo, mientras yo tomaba mi bebida y observaba esa belleza de cuerpo.

    Así estuvo por 10 minutos hasta que le ordené pararse.

    Fui hasta las cosas, tome un par de esposas y se las coloque por la espalda. Separé sus piernas y pase mi mano por su vagina que estaba totalmente húmeda.

    -Otra vez a chuparla, le dije

    Fueron 5 minutos esta vez. Le dije que se quede de rodillas, le vende los ojos, y me puse frente a ella, que no podía ver.

    -Estás caliente puta?

    -Si amo?

    -Ahora quédate así, que tengo que hacer.

    Dicho esto, me fui del salón haciendo notar que caminaba en dirección opuesta a ella.

    En unos momentos volví, pero sin calzado, sigilosamente. Ella estaba en la misma posición que la dejé.

    Preparé una de esas máquinas que tienen un consolador que va y viene, y lo coloqué a sus espaldas y un vibrador a control remoto, de los que van en la vagina.

    Tomándola de los pelos, la hice volver a chupar el consolador del piso, al quedar en esa posición introduje el vibrador en su ano, y el consolador de la máquina, apenas apoyado en su ano.

    Empezó a chupar y yo a hacer mover el vibrador, lo que provocó que de un respingo, pero sin soltar el falso falo. No sé cómo hacía pero gemía.

    Luego de un rato, puse en funcionamiento la maquina lentamente, cosa que no la penetrara, solo que hiciera presión. Más fuerte aún gemía.

    Mientras la veía me fui desvistiendo.

    Me senté frente a ella, la tomé por los cabellos y le puse a chuparme. Lo hacía con ganas y placer, enterrándola hasta el fondo de su garganta. Cada tanto activaba el vibrador y su cuerpo se estremecía, mientras la maquina seguía forzando para entrar a su ano.

    Disfruté un rato y la puse de pie, saqué el vibrador, apague la máquina y sin sacarle las vendas, la llevé al dormitorio.

    Me acosté, dejándola parada a los pies de la cama, sin hablar, sin escuchar ruidos, sin saber que seguí ni donde estaba.

    Le saque la venda, solté sus manos y la llevé a la cama.

    -Has tenido orgasmos?

    -Si

    -Uno?

    -No varios

    -Todavía estas excitada?

    -Más que antes

    -Entonces ahora, hazme gozar a mi

    Dicho esto, se tiró literalmente a chupar mi pija, mientras sus manos pasaban por mi pecho y mis piernas, tímidamente comenzó a buscar mis ojos.

    Cuando notó que no daba más se acostó sobre mi pecho, acerco su boca a mi oído y me dijo:

    -Amo, me la puedo meter?

    -Si, fue toda mi respuesta

    De un golpe se la introdujo en la vagina, y empezó a cabalgar como loca, apretándose los pechos, metiéndose dos dedos en la boca, y luego llevando uno a su ano.

    Después de unos momentos, la saco, le dio dos o tres lamidas y se la metió de un tirón en su ano. Dio un aullido mezcla de dolor, placer y desahogo.

    Cabalgo hasta que la tome de la cintura e hice que quede quieta hasta que terminé de descargar.

    Literalmente gritó de placer, se siguió moviendo lentamente hasta levantarse y meterla en su boca para limpiarle totalmente de semen y algunos restos de su intestino, aunque le daba algo de asco, lo hizo sin que se lo indique.

    Nos quedamos recostados un buen rato, sin hablar, hasta que veo que me hace una seña con la mano.

    -Querés decir algo?

    -Si

    -Adelante.

    -Gracias señor, nunca me imaginé poder gozar tanto.

    Al anochecer tomo sus cosas, se despidió y se marchó.