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  • Lilian por fin se suelta totalmente

    Lilian por fin se suelta totalmente

    Luego de haber dos sesiones de sexo completo y una de mamada bastante intensas, a las 9 de la noche me fui a dormir. Pero, olvidó que mi hermana no había llevado llave.

    Eran como las dos de la mañana cuando me llamó para decirme que estaban llegando, que por favor le abra.

    Me puse un short, ya que duermo desnudo, y bajé a abrirle.

    Y: Cómo te fue Lilian, la pasaste bien?

    L: si, muy bien, es un hombre encantador. Más joven que yo, pero encantador.

    Y: Y?

    L: Nada, eso paseamos, cenamos y fuimos a un bar que me dijo que vos vas, nos juntamos a un grupo de gente, hombres y mujeres. Ah, estaba tu amiga del otro día. Le pedí hablar y le pedí perdón por el mal momento que le hice pasar. Me agradeció y que no había problemas. Me sorprendió que cuando volvíamos y yo iba adelante, casi sin querer me toco la cola. No dije nada,

    Y: Si es bisexual

    L: estuvimos un rato, y luego me trajo a casa.

    Y: Y?

    L: Y qué?

    Y: un beso, una mano bien colocada, una chupadita de teta, ALGO?

    L: No, y sos un animal. Juan es un caballero.

    Y: si monta todas las yeguas, como los caballeros medievales.

    L: sos tremendo

    Y: quedaron en algo?

    L: si no te molesta, mañana volvemos a salir. Vos vas a salir?

    Y: sí, creo que voy a salir. Y no me molesta. Juan es un vago, mujeriego y putañero, pero es buen tipo.

    L: que cartas de presentación de tu amigo.

    Y: La verdad no ofende.

    L: estoy medio mareada, anda a dormir que te desperté, yo tomo algo y subo, querés que suba algo?

    Y: si me acompañas un whisky, y charlamos más, te veo mejor

    L: Dale, te subo

    Cuando vino a la habitación tenía puesto un camisón mínimo, apenas la cubría y una bata a media pierna. Me dio mi whisky, y se sentó en la cama

    L: pase por el cuarto de Mariel y duerme re profundo. Quedó candada del sol.

    Y: si, seguro. En serio la pasaste bien con Juan?

    L: Si, muy bien, es un hombre atractivo y se nota que inteligente. Es más o menos de tu edad, no?

    Y: si, creo que 48. Ojo que te va a querer voltear, es un rapaz. Y no sé si está solo porque quiere o porque ninguna mina le cabe.

    L: y yo no me voy a meter con el primero que se me cruza. En el bar había con el incluido, dos o tres apetecibles.

    Y: ah bueno, te estas despabilando.

    L: es que me di cuenta que tenés razón. Gracias por abrirme los ojos. No te voy a negar que en algún momento fantasee con Juan, y me calenté un poco.

    Y: y esté bien.

    L: y cuando me toco el culo tu amiga, no sentí rechazo, sentí intriga por cómo sería. Me estas pervirtiendo, jajaja.

    Y: y vos calentando

    L: no jodas que tengo más alcohol el recomendado. Te diría que con la fantasía con Juan, la tocadita de culo, y este whisky, tengo las defensas bajas.

    Y: mejor para mi

    L: pregunta: Por qué a tu amiga le gusta tanto que se la metas por detrás?

    Y: vos querés decir estilo perrito y por el orto?

    L: por el orto

    Y: según me contó una amiga, muy feminista ella, siente que el hombre la domina, la somete. Lo mismo cuando chupan la pija. El hombre las domina.

    L: Pero les duele

    Y: Es parte del placer, y además, gozan viendo como goza el hombre.

    L: entiendo

    Y: nunca probaste?

    L: No, y te digo que me da miedito.

    Y: hoy me volviste loco cuando la chupaste, te gustó tener el control?

    L: más que el control, ver cómo te hacía gozar. Y me volvió loca cuando me cogiste la boca.

    Y: te aseguro que no fingí para nada.

    L: me di cuenta, es innegable, como que yo niegue que me estoy mojando.

    Y: mmmm ya probé esa humedad y me encantó

    Me acerqué y la empecé a besar, mientras le tocaba un pecho, sentía los pezones duros e hinchados. Sin dejar de besarnos y cocarnos, fuimos desnudándonos.

    Yo: querés que juegue con el punto G

    L: si por favor, me volviste totalmente loca

    Mientras la besaba, mis dedos fueron buscándolo, alternaba mi boca con la suya y los pechos. Después fui a su clítoris y los succionaba y lamía. Mis dedos ya estaban jugando con G y ella empezó con una seguidilla de orgasmos. Arqueaba la espalda, y apretaba las sabanas. Yo disfrutaba verla gozar, sabía que cuanto más se excita una mujer, hace gozar mucho más al hombre.

    Lentamente fui sacando mis dedos. La puse boca abajo y puse dos almohadas baso su pelvis, haciendo que se elevara el culo. Separé las nalgas y empecé a jugar con mi lengua en su ano. Lentamente, la iba introduciendo, preparando el camino. Recordé que una amiga había dejado una crema para manos y yo la había puesto en la mesa de luz, la tomé y volví a jugar con mi lengua. No tocaba otra parte de su cuerpo, quería que todas las sensaciones salieran da su ano. Le tomé las manos e hice que ella misma se separe las nalgas. Yo mientras tanto sin mirar abrí la crema y puse crema en un dedo índice. Lo acerqué al ano y al mismo tiempo que le daba un chirlo, lo hundí hasta la mitad. Dio un respingo, más que por el dedo por el chirlo.

    Cuando sintió que entraba y salía comenzó a gemir más fuerte. Tanto separaba sus nalgas que parecía querer arrancarlas. Saqué el dedo y volví a poner crema, pero esta vez en el ano, introduje el mismo dedo, para que arrastre la crema. Lo saqué y metí dos, con la otra mano iba untando los dedos que entraban y salían como un pistón, así fui haciendo hasta llegar al cuarto. Sus gemidos eran terribles, tenía la cara de costado y se veía la crispación del rostro.

    Y: te animas? Fue mi pregunta, no hacía falta explicar más

    L: sé que me va a doler, trata de ser gentil con mi culo.

    Me puse sobre su culo, apoye la punta y la fui introduciendo de a poco hasta que la cabeza entro totalmente. Di tiempo que sus músculos se acostumbren e introduje un poco más, comencé a entrar y salir, sin dejar que la cabeza de mi pija quede afuera. Bombeaba cada vez más profundo, seguía con la crema esta vez en mi pija, y cuando entró hasta tres cuartos, ya bombeaba a fondo.

    Ella trataba de respirar profundo, gemía de dolor y de placer, de pronto empezó a mover el culo para que entre toda.

    L: quiero montarte

    Yo: ok

    Cuando se levantó, salió corriendo de la habitación. Sinceramente pensé que no volvía, pero casi de inmediato regreso con un cepillo del pelo casi tan grueso como mi pija.

    Me acosté, ella me montó dando la espalda y metiéndose mi miembro en su concha, dio un gemido de placer, se inclinó hacia adelante y apuntó el mango del cepillo a su ano mientras con la otra mano separaba sus glúteo. El ano se quería empezar a cerrar pero la crema todavía en su orto, facilitó su entrada. Comenzó a subir y bajar de a poco, igual que entraba el cepillo.

    L: mira que puta me volviste, me estoy haciendo mierda a mí misma. Soy una puta calentona, pero muy calentona.

    Yo tomaba sus caderas y la ayudaba. Me enloquecía ver a esa mujer gozar tanto. Cuando pudo meter todo el mango de cepillo, ya eran violentas sus embestidas. Luego de un rato, se quedó quieta, como pudo se levantó con el cepillo en el culo y se empezó a sentar mirándome. Con una mano fue sacando el falso consolador y con la otra guio mi pija a su culo, cuando sintió que había entrado la cabeza, se mordió el mango del cepillo y se dejó caer brutalmente, parecía que su cara iba a explotar, y el cepillo iba a quebrarse de la presión de su boca. De a poco empezó a subir y bajar. Al principio muy lentamente, luego fue acelerando. En un momento se sacó el cepillo de la boca.

    L: Mira que puta me volviste!!! Si gozar así es ser puta, pues soy la puta más puta, la más feliz!!!

    Y: Feliz soy yo de tenerte ensartada, estoy re caliente.

    L: Cogeme toda, por donde quieras, enseñame todo. De por vida voy a ser tu puta!!!

    Y: Ud. lo pide, Ud. lo tiene. Va a ser un gusto.

    Todo este dialogo mientras me montaba.

    Y: Voy a acabar, le avisé

    L: Acaba donde quieras, todo mi cuerpo es tuyo, pero si puedo pedir, cógeme la boca, o dame por atrás en el culo

    Y: ponete en cuatro patas y abrite el culo.

    De un salto lo hizo, se abrió el culo y lo embestí. Le tiré de pelo la cabeza hacia atrás, y le daba golpes en el culo. Enseguida llene su intestino con mi semen. Agotado, caí sobre ella.

    L: Más que con mi ex no estuve con otro hombre, pero me parece que va a ser difícil que te igualen.

    Y: y a vos también

    En seguida se fue a su habitación y yo me dormí profundamente. Me desperté cerca del mediodía, cuando bajé, ellas estaban terminando de limpiar la parte de abajo

    Y: buen día, veo que dormí bastante

    L: estarías muy cansado, seguramente, y me miró picara

    M: Hola Tío, abras hecho mucho desgaste, también picara.

    Y: veo que las dos están chistosas, pero tienen sus buenas ojeras

    L: te sirvo un café?

    Al rato almorzamos, tomamos sol en el parque y jugamos en la pileta. Cuando tenía oportunidad, tocaba por debajo del agua a cualquiera de las dos, haciendo que peguen un salto.

    Así pasamos la tarde. Al anochecer, vino Juan a buscar a Lilian, me preguntó si iba a salir, y le dije que sí, que iba a ir al bar. Quedamos en encontrarnos allá.

    Cenamos liviano con Mariel y pudimos charlar más

    M: me dormí todo anoche. Me dejaste hecha mierda. Supongo que vos también.

    Y: no, tuve visitas.

    M: Otra vez mamá. Con razón tenía esas ojeras. Y que le hiciste?

    Y: vos querés que le cuente a tu madre lo que te hice?

    M: no, por favor. Me mata

    Y: entonces no preguntes.

    M: como me diste, no sabía que un hombre puede aguantar tanto. Me sacaste las ganas por unos días.

    Y: bueno, si vos lo decís.

    M: no, digo, si querés, vamos, pero por el culo no, me quedó dolorido hasta ahora.

    Y: No, por ahora, no.

  • Abierta a la aventura

    Abierta a la aventura

    Ya hace una semana que mi profesor me invitó a su casa de playa y aunque al principio lo dudé no fue hasta la última hora que acepté y terminé junto a Brandon, claro que antes tuve que mentirles a mis padres diciendo que iba con unas amigas de la universidad.

    Así todo transcurrió con normalidad caminamos por la playa, nos bañamos en el mar y como siempre yo que soy algo gruesa me encontraba luciendo mi trasero el cual era llamativo, sintiendo las miradas de los bañistas mi profesor me paseaba con orgullo y yo simplemente me divertía.

    Todo iba bien entre nosotros, parecíamos un matrimonio joven y perfecto hasta esa tarde que tomaba el sol, jamás imaginé que iba a escuchar eso mientras me ponía Brandon el bronceador.

    –Bueno Pierina sabes porqué estás aquí necesito probar esa jugosa vagina… -dejándome anonadada yo sabía que esto iba a suceder, aunque claro yo esperaba que fuera por la noche.

    –Si me das masajes tal vez lo considere… -abierta a tener una aventura con Brandon este simplemente tomó el bronceador y al untarlo en mis pantorrillas fue subiendo hasta mis muslos, incluso desató la parte inferior de mi bikini, posando sus manos en mis nalgas al encontrarme bocabajo disfrutaba de su masaje.

    Resultando ser muy hábil con sus manos empezaba a excitarme y sin darme cuenta su lengua terminó saboreando mi vagina, no podía evitarlo ambos lo sabíamos y el hecho de saber que me había traído por mi vida sexual activa termine disfrutando.

    –Espera, ¿a dónde vas?… ¡Arriba! -Dejándome al borde de un orgasmo al ver cómo su miembro de marcaba en su short como mujer no podía dejar de añorar ese miembro en mi interior.

    A todo esto la mezcla de emociones era intensa y creo que ni siquiera sabía bien dónde estaba parada, pero cuando uno es joven haces muchas estupideces, a pesar de que siempre sentía los ojos de mi profesor clavados en mi cuerpo su mirada lasciva siempre me excito y ahora iba a cometer una locura.

    Atando mi bikini seguí sus pasos y entre a la casa, yendo a buscarlo a la habitación ahí estaba él de pie.

    –Ahora Pierina ven aquí y dame una mamada… -acariciando su miembro por encima de la tela, mientras sus ojos una vez más se clavaron en mí y aunque no me gustaba que me dieran órdenes negué aquella petición con la cabeza.

    –Vamos ven aquí… -él insistió un par de veces más, mirándonos le sonreí a pesar de no querer dar mi brazo a torcer.

    Realmente era demasiado y aunque me hacía falta al ver cómo lo negaba con la cabeza Brandon se cansó, caminando hasta mi me tomo por el brazo y atrayéndome hacia él me besó.

    Al fin había hecho su movimiento y yo gustosa le correspondí, besándonos nos dirigimos hasta la cama y al estar a unos centímetros de esta simplemente le dije lo que quería escuchar.

    –Bueno, parece que usted gana… -empezando a agacharme sabía lo que estaba a punto de hacer.

    Nos miramos con complicidad y demostré saber lo que hacía, conduciendo en todo momento este acto nos estábamos aislando de todo lo que pasaba a nuestro alrededor, al desabrochar su short baje su cremallera y aprisione su miembro.

    Realmente estaba desesperada por mamar su miembro y Tayler al disfrutar de mi caricia se sentó en el borde de la cama y yo me arrodillé en el piso.

    Entre sus piernas lleve su miembro a mi boca jugando incluso se la lamí una y otra vez, disfrutando de este momento no me importaba nada más que escuchar sus cumplidos los cuales demostraban su aprecio.

    –¡Así! si que sabes cómo complacer a un hombre, te ves como toda una puta…

    Hacía tiempo que no me sentía así y más por el sabor y olor que su miembro destilaba, jugando me atragantaba y comencé a cansarme y por supuesto que Tayler se dio cuenta de esto.

    Yo solo buscaba que su miembro llenara de semen mi boca, pero contrario a esto Tayler se apartó al percibir la situación y con cariño me levanto para tirarme en la cama.

    –¡Lista! es hora voy a poner a gozar ese cuerpo

    –Si por favor hazme tuya

    –Entonces ponte a cuatro patas y ese fue el momento para que todo cambiará al tiempo que me pedía ponerme en posición.

    Tomando mi posición estaba conociendo un lado de Tayler que no esperaba ver y me fui enamorando de lo salvaje que puede ser, había poder en sus palabras y llegó el momento en que era demasiado placer al sentir como desataba la parte inferior de mi bikini una vez más y empezaba a jugar.

    –¿Te gusta? -Resultó ser una pregunta simple a todo lo que me provocaba.

    –¡Me encanta!…

    Fueron las únicas palabras que me escuchó decirle pues el darme placer era también uno de sus objetivos, guardando este momento en la memoria maestro y alumna estaban sobre una cama.

    –Que sabor tan exquisito tiene tu vagina

    Yo no podía pronunciar ninguna palabra más que disfrutar del placer al sentir sus manos en mi trasero Tayler apretaba con fuerzas mis nalgas dejando sus marcas en mí.

    Escapando fluidos de mi sexo no me da vergüenza aceptar que me encantaba como su lengua jugaba conmigo, sabía que era mi oportunidad de ese orgasmo que me había negado y gustoso lo bebió.

    –¡Ahhh!… -Sentí que eran litros de fluidos escapando de mi al ser muy complaciente.

    Mis nervios me traicionaron y la parte superior de mi cuerpo reposó sobre la cama, mientras mis caderas aún permanecían levantadas y sabiendo lo que iba a suceder deje que me diera una nalgada.

    Lo dejé jugar con mi trasero desnudo el cual podía sentir su lengua una vez más después del orgasmo que me había sacado, pasando su lengua por mi sexo y esfínter.

    Llegando el momento me volví su prisionera pues al subir por mi espaldas sentí sus besos sobre en mi nuca e incluso mordió mi lóbulo.

    –Bueno aquí va

    –Solo se gentil, por favor, voltee para un tanto mi cabeza y Tayler simplemente me besó al juntar sus labios con los míos.

    Su miembro acariciaba mi vagina y sin darme cuenta rozando mis labios vaginales, hasta mordió mis hombros y entró en mí, sacándome un gemido empezó a moverse.

    –¡Aaahh! Empecé a gemir al tener su miembro duro en lo más profundo de mi interior.

    Jugando conmigo Tayler me estaba llenando por completo y sin darme tregua sus arremetidas eran inagotables, me estaba haciendo suya sin importarle nada más.

    –¿Espera qué haces?

    –Jugar con todos tus orificios -sin saber lo que venía decidió cambiarme de posición, colocando mi cuerpo de costado mis piernas cerradas parecían la doceava letra del abecedario.

    –¡Espera! ¡Espera! Por ahí no…

    –Ya es muy tarde -la punta de su miembro se apoyó en mi esfínter, ejerciendo la presión suficiente se abrió paso en mí, negando en todo momento su avance con cada palpitar de mi esfínter su miembro avanzaba.

    Nunca antes había hecho esto era la primera vez que un hombre hacía algo tan salvaje con mi cuerpo, las punzadas que provocaba y más cuando salió.

    –¿Te gustó? -Preguntó el muy descarado con una sonrisa.

    –No mucho así que por favor retíralo

    –Lo siento, pero no y mira esto como tú pase para completar con una excelente en mi curso durante el siguiente semestre.

    Ya no pronuncié ninguna palabra más y solo me quedo soportar sus embestidas, empezando a disfrutar de su miembro había momentos en que yo empujaba mi trasero hacia atrás.

    Gimiendo y gritando durante gran parte de la tarde cada vez que se enterraba en lo más profundo de mi ser al moverse en mi interior.

    Entrando y saliendo cambiaba de orifico cada vez que quería mi esfínter palpitaba y mi vagina chorreaba cual fuente de plaza.

    –¡Más! ¡Más!

    –… Está bien tus deseos son mi órdenes, disfrutando al máximo con sus embestidas habían veces en que me ahogaba.

    Mi esfínter todo dilatado descansaba mientras mi vagina era la que disfrutaba, acariciándome yo misma al tener mis piernas sobre sus hombros acariciaba con ritmo mi clítoris.

    Jamás en mi vida me había sentido así, destruida y a la vez tan completa sin duda este era el mejor sexo de mi vida.

    Su miembro me sacaba interminables orgasmos al entrar en lo más profundo y no pude evitar gritar, aunque claro tampoco es que quisiera ocultarlos y sin darnos cuenta al igual que comenzamos todo llegó a su terminó.

    Estando ambos transpirados sentía el aire rozar mi trasero y vagina, mientras que el miembro de Tayler aún estaba erecto.

    –Y bien Pierina vas a venir a jugar con mi miembro o voy yo sobre ti.

    –… -No podía negarme a su orden es por eso que muy lentamente me subí sobre Tayler y me arrastre sobre él.

    Yo tomando la iniciativa empecé a lamer su miembro, pero eso no le gusto y así fue como Tayler me ayudó pues deseaba votar su semen.

    Él me tomó de los cabellos y jugó rítmicamente en mi boca, sentía su miembro entrar y salir, mientras yo llevaba mis dedos dentro de mi esfínter y vagina, me encantaba la forma como me ahogaba y mientras tanto sentía un orgasmo mojar la cama de repente su semen inundó mi garganta.

    Ahogándome esto provocó que lo escupidera, pero al tener su miembro en mi boca el semen escapó por las comisuras de mi boca y al ver que me ahogaba Tayler no tuvo mejor idea que sacar su miembro de mi boca y tiró sus últimos chorros sobre mi cara.

    –¡Ahhh! Jamás en mi vida me había venido así, eres muy buena

    –¡Gracias! -Fue lo único que pude decirle, mientras me reía y limpiaba su semen de mi rostro como podía y me acomodaba a su costado.

    Yo había disfrutado lo suficiente y el resto del fin de semana la pasamos dentro de la casa mirando la playa, mientras lo hacíamos.

    Así mi vida dio un vuelco y no sé cuánto dure esto, pero mientras tanto voy a disfrutar de este placer que mi profesor me pude dar en los dos siguientes años que me quedaron en la universidad.

  • Tuve frío esa mañana hasta que él regresó

    Tuve frío esa mañana hasta que él regresó

    Esa mañana amanecí con frío ya que me tocó por una semana dormir sola; a pesar de tener mis sábanas gruesas y más aún, en aquella cama de mi cuarto la cual es por demás grande.

    Mi novio el cual estaba de viaje, ya tenía una semana fuera de la ciudad y no le veía desde el día anterior a su viaje en donde sin mentira alguna, nos dimos una despedida teniendo buen sexo en mi cama.

    Esa noche luego de esa interminable cogida le dije:

    -¡quiero que impregnes con tu aroma mi cama para sentirte toda la semana conmigo e imaginar que estás a mi lado por las noches cariño mío!

    Él, por supuesto le dolía dejarme por tanto tiempo, aunque fuesen cinco días. Pero era que nosotros no podíamos vivir el uno sin el otro porque todas las noches nos permitíamos tener sexo y de verdad no nos aburríamos de hacerlo.

    Pues, aquellos días fueron una eternidad para mí hasta que al fin, llegó el famoso viernes en el cual él regresaba a casa. Yo por supuesto, me preparé para la ocasión. Me depilé mi sexo el cual quedó lindísimo. Me lavé y alisé el cabello y por todo mi cuerpo dejé pasar crema para la piel. Por mis hermosos pechos contorneados, por mi cintura, por mis nalgas, en fin por todos lados.

    Ya a punto de llegar me coloqué una diminuta panty, la cual sólo tapaba mi sexo y por detrás se metía entre mis nalgas para dejarlas a la vista. No está demás decir que me perfumé con el aroma que a él le encantaba.

    Disminuí la intensidad de la luz blanca de la habitación y preparé unos tragos y una comida especial para el recibimiento.

    Yo estaba en la cocina tratando de dar los últimos toques del caso cuando de repente sentí que alguien llegó detrás de mí y me abrazó, me tomó por mi cintura y allí con sus manos comenzó a recorrer y palpar mis curvas. Subió hasta mis senos y los acarició muy suavemente entre sus manos y con los labios comenzó a besar mi cuello hasta que sentí que mi piel se erizó y me susurró al oído:

    -Te amo.

    Era él mi querido amor el cual tenía llave de la puerta y había entrado sigiloso y no me di cuenta de su presencia.

    -Hola amor! -nos dijimos tiernamente al momento que continuaba con sus manos tocándome toda.

    Desvestirme le resultó fácil y no le tomó tiempo, ya que me quitó el vestido muy rápido y descubrió mi cuerpo y tan sólo quedé con la panty que me hacía ver tan sexy.

    Me llevó a la sala y sobre el sofá continuó acariciando y besando toda mi piel hasta que sentí que mis jugos humedecían mi sexo por tan sutiles y añoradas caricias.

    Luego me tomó entre tus brazos y me llevó a la cama y una vez allí comenzó su odisea al recorrer todo mi cuerpo palmo a palmo. Con sus manos dibujaba mis curvas y me hizo sentir lo sensible que puede ser tocarme toda.

    Que divino fue cuando bajó hasta mi sexo, simultáneamente con sus manos bajaba mi ropita interior y posaba sus labios en ella; que divino fue cuando comenzó a recorrer todos mis pliegues vaginales. Yo por supuesto abrí mis piernas toda gentil para permitir a mi visitante entrar con confianza. Creo sobre manera que logró con esas caricias mi momento preferido.

    -Aaaahh! -Gemía yo calentándome cada vez más.

    Deseaba que me penetrara, al menos con sus dedos, quería que me cogiera, con su lengua, con sus dedos o si no, definitivamente con su miembro; en verdad les confieso era lo que más deseaba sentir.

    Me excité grandemente ver su cara estar entre mis piernas, Me hacía gemir y elevar mi cintura hacia el cielo como pidiendo que se la tragara, que se comiera mi sexo por tanto placer al chupar mi vagina de esa forma.

    Adoro que jugara con mi clítoris cuando con sus labios lo atrapó de repente y lo presionó un poco; eso me enloqueció.

    Quise que se perpetuara el tiempo y que él degustara mis sabores y la miel que le ofrecía mi sexo y que me hiciera gozar todo un mundo con sus labios allí posados. Me hizo tocar el cielo tantas veces sólo con tus labios; mi cuerpo se agitaba toda desesperada.

    -Penétrame toda cariño! Méteme tu pene! -Le susurré en voz baja al momento que casi explotaba de tanta pasión.

    Pero él, castigándome y torturándome un poco dilataba el momento y se hacía esperar. Así que nuevamente le susurré con voz ahogada:

    -¡Penétrame hasta el alma amor mío con tu miembro todo erecto. ¡Quiero sentirlo abrirse paso dentro de mí. Hazme sólo tuya cariño! -Le dije al momento que un susurro y quejido brotó de mi boca:- Aaaahh!

    Levanté la cara y miré hacia abajo y pude ver su glande, aquella hermosa lanza casi roja por la erección la cual tomó con su mano y comenzó a realizarme caricias con su punta. Aquella cabeza de su viril miembro me la hacía rozar suavemente allí, justo donde me encanta; sobre mi clítoris. Aceleró ese movimiento repetidamente sobre él y de repente lo introdujo rápidamente en mi sexo todo húmedo por demás.

    -Ooohhh! -Alcancé a gritar casi como loca al tiempo que movía mi cintura como loca.

    Añoraba sentir ese vaivén de sus caderas, de su cintura, aquella parte de su cuerpo especialista en movimiento de pelvis, movimientos acompasados que pude apreciar; afuera y adentro, adelante y hacia atrás, al principio lento, suave y muy despacio. Seguidamente, aceleró sus movimientos; más fuerte y rápido hasta que ya no pudo más.

    -Sigue cogiéndome asiii! Amor, penétrame, mételo así! ¡Me gusta esa firmeza con la que me coges! -Le pedía con voz excitada sabiendo que ya estaba por acabar.

    Yo con mis manos lo tomé de sus nalgas, luego de su cintura y lo apretaba hacia mí queriendo más y más.

    Finalmente, ya cansados por tanto vaivén, sentía que me ahogaba, el aliento me faltaba y casi al final cuando me venía. Le dije casi sin aliento:

    -dame toda tu miel! deposítala dentro de mi panal! dámela toda!

    Era claro que ese momento lo había anhelado desde hace una semana atrás cuando él se despidió.

    Sentí como un torrente de calor inundaba mi cavidad vaginal y a la vez un líquido caliente recorriendo mi entre pierna el cual huía hacia mi orificio anal. Esa sensación me gustaba. Porque sabía que mi hombre había acabado dentro de mí una vez más como en otras ocasiones.

    El gimió lanzando un quejido varonil anunciando que había acabado, que había depositado su rica y espesa miel dentro de mi coño húmedo y lubricado por tanta saliva previa.

    -Te amo! -Alcancé a susurrarle al oído.

    -Te adoro! -Me contestó con voz ahogada de cansancio.

    Ya cansados y agotados quedamos abrazados allí, en aquella nuestra cama, nuestro nido de amor juntos piel con piel, extasiados de tanto amor y frenesí.

    Ya no sentía frío alguno, la espera y agonía de mi soledad había concluido.

    Era feliz nuevamente.

  • Mi suegro (Parte 1)

    Mi suegro (Parte 1)

    Allí estaba yo, a 4 patas como una perra en celo, en mi cama matrimonial, siendo follada como nunca recordaba, solo se oían mis gemidos y los suyos y el ruido de chapoteo que hacia su polla al entrar y salir de mi coño lleno de mis jugos, estaba excitadísima, solo que el que me estaba follando no era mi marido, era su padre, que ¿cómo empezó?

    Juan y yo nos habíamos conocido 4 años antes a través de unos amigos comunes, entonces teníamos 21 años, era alto, moreno, de ojos marrones, atractivo más que guapo. Yo mido 1,65, soy morena de ojos oscuros y lo que más resalta de mí son mis tetas, son grandes, de más joven tenía complejo por su tamaño, pero conforme fui creciendo y veía las miradas de los hombres sobre ellas y también de las mujeres con envidia, se me fue pasando la tontería.

    Juan vivía con su padre, Miguel, su madre había fallecido cuando tenía 17 años, me lo presento un día que fuimos a cenar a un restaurante y nos encontramos allí con él y un amigo, era alto, moreno con ojos verdes y era guapo, además tenia buen físico, me entere después que siempre le había gustado correr y por ello se mantenía en forma, me saludo con dos besos y paseo sus ojos de arriba a abajo por mi anatomía hasta detenerse más de lo necesario en mi delantera. Desde entonces cada vez que lo veía me sentía incomoda, siempre me hacía un escaneo visual, un día se lo comenté a Juan y él le quito importancia diciendo que su padre era un hombre, soltero y que aún se sentía joven y que yo era preciosa que no le extrañaba que me contemplara así. Yo le pregunte si no salía con nadie y me contesto que si pero que nada serio, que sabía que quedaba con mujeres pero no se ataba a ninguna, eran solo amigas…

    A los 2 años más o menos Juan y yo nos fuimos a vivir juntos, alquilamos un piso y pasamos a convivir, a los pocos meses le ascendieron de puesto a uno de comercial y ello supuso que le cambiaran de ciudad, no estaba muy lejos pero eran 100 km casi ida y 100 vuelta, sopesamos los pros y los contra y no podía dejar pasar la oportunidad, por lo que busco un piso pequeño para alquilar y pasar allí la semana. Se iba domingo por la tarde y volvía viernes por la tarde, con lo que pasamos a estar juntos solo los fines de semana. Primero las cosas iban bien, pero después entre el trabajo, cansancio y la rutina que empezó a acomodarse en nuestra relación…a veces parecía que lo hacíamos todo premeditado, follábamos los sábados, apenas salíamos porque Juan por su trabajo estaba siempre de aquí para allá y cuando nos veíamos no quería salir, y yo era al revés, me sentía sola y se me caía la casa encima.

    Empecé a salir a caminar por las mañanas y un día me encontré con Miguel, mi suegro que iba corriendo, se paró me escaneo como siempre y comenzamos a hablar, nos tomamos un café y me pregunto qué tal estaba, le dije que bien, pero me dijo que no tenía buena cara, le dije que no había dormido bien y me comento que ese sábado era su cumpleaños y quería invitarnos a comer a Juan y a mi, le dije que seguro que a su hijo no le apetecía, y me dijo que no me preocupara que él lo convencería.

    Ese viernes cuando Juan llego me comento que el sábado iríamos a un restaurante que había reservado su padre mesa para los 3, para celebrar su cumpleaños, que no le hacía mucha ilusión, pero como le insistió tanto le supo mal decirle que no. Al día siguiente me puse una falda por encima de la rodilla, un jersey de cuello alto donde mis tetas se ceñían perfectamente y mis botas, todo ello rematado con un abrigo blanco que resaltaba mi oscura melena, y nos fuimos para el restaurante.

    Nada más llegar Juan felicitó a su padre, me acerqué y Miguel me escaneo como siempre, deteniéndose en mis tetas, me miró a los ojos sonriendo y me dio dos besos esta vez cerca de los labios, mientras yo le felicitaba. La comida pasó normal, con miradas de mi suegro a mi y conversación trivial con su hijo. Al despedirnos Miguel me preguntó si el lunes le podía acompañar al taller a dejar su coche y luego llevarle al centro comercial que tenía que recoger algo, y le dije que si.

    Ese lunes seguí a Miguel hasta el taller dejó su coche y con el mío nos fuimos al centro comercial, llevaba una falda que se subía más de lo normal sentada, y un jersey que aunque no era ceñido me quedaba muy bien, Miguel como siempre me contempló pero esta vez me dijo que estaba muy guapa, le sonreí pero no dije nada.

    Llegamos al centro comercial y nos metimos en el ascensor con un montón de gente más, el ascensor se iba parando en varios pisos y no paraba de entrar gente. Nos fuimos apretujando y Miguel estaba detrás de mí, se pegó a mi cuerpo, me tomó de la cintura y noté su dura erección en mi culo, y aunque debería haberme controlado no quise hacerlo, me pegué más a él y me moví sobre su polla, pegó su boca en mi oído y gimió apretándome aún más.

    El ascensor hizo varias paradas y nos quedamos solos, en cuanto se cerraron las puertas me giró y me besó, metiéndome su lengua, y sus manos fueron a mi culo apretándome contra él, metí mi mano entre los dos y le toqué su polla por encima del pantalón, era grande y estaba súper dura, deseé tenerla dentro, él subió mi jersey y me tocó las tetas.

    -Joder que tetas tienes, no sabes cómo me ponen y lo mucho que he deseado tocarlas, besarlas…

    En cuanto dijo esto empezó a chuparme los pezones… y le dije:

    -Va monos a casa, quiero que me folles, pero no aquí en un ascensor.

    Fui conduciendo hasta casa metiéndonos mano en el coche que no sé cómo llegamos. Nada mas cerrar la puerta me subió la falda, me bajó las bragas y me comió el coño, estaba muy húmeda, como nunca y noté el clítoris hinchado, “eres deliciosa, mira como estas de húmeda” me dijo mientras me metía un dedo a la par que me lamía de arriba a abajo, le dije que estaba ya a punto de correrme y me dijo que lo hiciera en su boca. Estallé en un orgasmo como nunca y el me miró lleno de mis jugos.

    Me besó y me dijo:

    -Mira que bien sabes ¿no te hace esto mi hijo? Seguro que sí, eres una mujer caliente, seguro que ahora que os veis menos estáis follando todo el día.

    -No, la relación con tu hijo no es más que rutina, no me apetece follar por follar -y se sorprendió-. Lo que acaba de pasar es lo mejor en meses en cuestión de sexo, y si va a ser así quiero que me folles, quiero ser tu putita.

    -Claro que lo vas a ser, putita, ven aquí, chúpame la polla, llénala bien de saliva, que te la meta en ese coño tuyo tan húmedo, quiero que cabalgues en mi polla y me la llenes de tus jugos y llenarte de leche todo tu coño.

    Le bajé el pantalón y el bóxer y saqué su gran polla, dura, la empecé a mamar de arriba a abajo, pasando la lengua por todo el glande y con una mano le amasaba los huevos mientras el gemía, y decía:

    -si putita, así cómetela bien, que bien lo haces.

    Después de estar mamándosela un rato me hizo parar, nos fuimos a la cama y me subí encima de él, me metí su polla y comencé a cabalgar, mientras el me tocaba los pezones y me los lamia, poniéndome a mil.

    -Así, cabálgame así, que bien putita, me das mucho placer, mira que tetas, me encanta chuparte los pezones, mira que duros ummm -Estaba a punto de correrme y me dijo:- No, aun no, ponte a 4 patas, quiero metértela por detrás.

    Me puse a 4 patas y me la metió de un empujón, y empezó a bombear frenético, mientras gemía como un loco, yo hacía lo mismo sentía su polla en lo más hondo de mí, mientras sus dedos me pellizcaban los pezones, bajo una mano hasta mi coño y me dijo:

    -Mira como estas, uf. -Y cogiendo un poco de mis jugos los puso en mi culo- Te voy a meter un dedo, putita, seguro que te gusta -Lo fue metiendo poco a poco hasta que estaba todo dentro, empezó a meterlo y sacarlo a la vez que me follaba con su polla, y no aguante mucho mas:

    -me corrooo!!! -Le dije gimiendo como una perra y él se corrió a la vez dentro de mí, dándome toda su leche, en el mejor orgasmo de mi vida.

    Después de toda esta acción nos quedamos dormidos en mi cama los dos. Hubo más sexo, pero eso es otra historia que contaré otro día.

  • Mi tío me hizo conocer los ricos orgasmos (8)

    Mi tío me hizo conocer los ricos orgasmos (8)

    Planeando mi primera fantasía.

    Me desperté con un poco de dolor en mi cuerpo después de lo que había experimentado la noche anterior en la playa con mi querido tío, fue divertido y peligroso que nos descubriese teniendo sexo, incluso perdí mi tanguita azul jajajá.

    Ese sábado estábamos desayunando en la cafetería del hotel cuando vi a una chica y dos chicos desayunado cerca de mi mesa.

    —Sabes Steve, ya hemos pasado dos semanas inolvidables en Rímini y aún nos falta otras dos semanas en Pesaro, me pregunto qué ira a suceder allá.

    —Pues tratándose de ti, pues no sé qué iras a hacer cuando estas tomada o que locuras queras hacer.

    —jajajá ayer sí que me pase de loca, y ahora me duele el cuerpo especialmente al sentarme.

    —Porque será jajajá —Steve se rio de mi locura pero bien que le había gustado.

    —yo me pregunto que pensara la persona que encuentre mi tanguita.

    —ya me lo imagino jajajá

    Risas y más risas recordando mi locura pasada, por momentos miraba a esas tres personas cerca de nosotros, ¡esa chica y esos dos chicos! Me preguntaba como seria si ella tuviera sexo con esos dos chicos a la vez, me preguntaba cómo sería una experiencia así de ¡intensa!

    —Érica ¿qué prefieres descansar o pasar el día en la playa?

    En mi mente pensé que si estaba en la playa podría encontrarme con Max y no quería sentirme nuevamente incomoda así que decidí descansar y al día siguiente alistar las cosas para el viaje a Pesaro.

    El día lunes salimos temprano del hotel y nos dirigimos a Pesaro para nuestras últimas 2 semanas de vacaciones, durante el trayecto pensaba mucho en las palabras de Max de cómo me había propuesto de hacer un trio ¡Un TRIO! Me preguntaba como tuvo el atrevimiento de proponerme tal cosa, de seguro pensó por lo que me vio hacer ese día en la disco que yo podría aceptar su propuesta, seguramente estaba acostumbrado a proponer eso y otras cosas más a las chicas.

    —Érica te noto un poco rara, parece que algo te perturba te veo muy pensativa

    —¿eso crees?, pues ni yo me di cuenta jajajá

    Trataba de disimular pero Steve se percataba de mi extraño comportamiento, después de varias horas llegamos a la cuidad de Pesaro, y unos minutos más tarde llegamos cerca al hotel, la vista era hermosa y lo que más me llamo la atención fue que en el parque al lado del hotel y había una esfera gigante del mundo en el medio, más tarde supe cómo se llamaba esa estructura “la esfera de pomo doró”

    La playa era hermosa y muy calmadita parecía incluso una piscina, no había casi olas grandes porque una barrera de rocas como a unos 100 metros de la orilla los impedía, qué bello es Pesaro, me sentí muy alegre pasar mis dos últimas semanas en ese hermoso lugar, incluso al contemplar esa barrera en mi mente ya estaba planeando mi nueva locura jajajá.

    Después de conocer nuestra nueva habitación con vista al mar desempaque mis cosas y me quede contemplando el horizonte, desde ahí podía contemplar mejor esa barrera de rocas y visualice una parte maravillosa donde cometer mi nueva locura ¡Mnnn! Pero lo haría al día siguiente.

    Ese día decidimos pasear por las calles de Pesaro al igual que Rímini es un lugar muy turístico, cuando veía a una chica y dos chicos juntos inmediatamente se me venía a la mente la propuesta de Max, no podía sacármelo de la mente a pesar que ya no estaba en Rímini, ¡no me dejaba en paz! Para tratar de disminuir esos pensamientos pensé en hacer mi locura con mi querido tío cuando estemos cerca nadando a la barrera.

    Había comprado otro traje de baño para la ocasión la tanguita se amarraba a los costados de mi cadera así era más fácil quitármelo dentro del mar, al día siguiente después del desayuno nos fuimos a la playa, como estábamos hospedados en el hotel teníamos derecho a utilizar las sillas camas que pertenecían al hotel en la playa y la pasamos ahí disfrutando el aroma del mar, Steve me pregunto si quería algo para tomar y cuando vino un camarero pedí un refresco de pina a los minutos después me lo trajo.

    —sabes Érica estoy pensando en alquilar un yate para irnos mar adentro ¿qué te parece la idea?

    ―pues creo que te costara un ojo de la cara deben de estar carísimos además solo lo haces para follarme sin que nadie nos interrumpa.

    ―jajajá y no crees que el que maneja el yate estará presente ―tenía razón, pero quería seguir dándole la contra a mi querido tío.

    ―Pues conociéndote de seguro ¡TU! Querrás manejar el yate y ya mar adentro lo detendrías solo para follarme a tu antojo ―el me miro perplejamente y me reí de él.

    ―jajajá sí que eres un ¡completo idiota! Querido tío

    Steve se levantó, me quito mi refresco y me jalo hacia el mar

    ―¡Ahora verás! sobrinita ―de pronto Steve me agarro de las piernas y me cargo, soportando mi peso se adentró al mar, metros y metros al llegarle el agua a su cintura me arrojo bruscamente al agua

    ―Yo toda rabiosa me lance hacia el para tratar de ahogarlo pero él tenía más fuerza que mi pero mi empuje fue lo suficiente fuerte para hacerle perder el equilibrio y cayó al agua, se levantó y comenzamos a jugar, por momentos mis tetas colisionaban con su pectorales y nos adentrábamos más al mar, nos llegamos a detener cuando el agua casi llegaba a nuestros cuellos

    ―sabes sobrinita quisiera que todas mis vacaciones fueran así de divertidas contigo

    Lo mire con felicidad, me acerque más a él y nos besamos dulcemente, aproveche el momento diciéndole:

    ―Tío ¡quiero que me folles en esa peña!

    ―Mnnn… ¿es tu nueva fantasía? sobrinita

    ―jajajá si no me quieres engreír pues entonces me voy a Zúrich ―jajajá no me digas ok está bien

    La peña estaba como a unos veinte metros ambos nadamos hacia ella, buscamos una parte liza con una parte elevada para que no nos vieran, al minuto encontramos una parte perfecta, Steve miro hacia la playa y solo había personas en la orilla.

    ―No hay nadie cerca sobrinita ―ven y bésame le exclame y el hico caso de inmediato lanzándose a mis labios, nos besamos apasionadamente, era un momento dulce poder besarlo sin preocupación por las veces que habíamos follado en situaciones muy comprometedoras.

    ―¡Que rico! Es poder besarte sin preocupación alguna sobrinita

    Le regale una linda sonrisa.

    ―opino lo mismo querido tío, ahora fóllame acá que quiero sentirte dentro de mi

    Como mi tanguita se amarraba a los costados me fue más fácil sacármelo y Steve se sacó el pantalón corto me lo dio, yo sujetaba mi tanguita y también su pantalón corto mientras que el me abrazo de la cintura y me la metió en mi conchita que lo pedía a gritos.

    ―Uhhh… Ahhh… Si así tío fóllame, ¡fóllame sin parar!

    ―Ohhh… Ahhh… si sobrinita que rico es estar dentro de ti ahhh…

    A pesar de las pequeñas olas no impedía que mi tío me siguiera taladrando mi coñito

    ―¡Que rico! Son las vacaciones contigo sobrinita ―yo le enterré mi lengua al sentirme muy excitada, nuevamente follar al aire libre lo hacía más excitante, al incrementarse mi excitación empecé a recordar a Max y su propuesta, cerré mis ojitos, me aluciné que Max se nos acercaba y se ponía detrás de mi enterrando su polla dentro de mi sabroso culo mientras me chupeteaba salvajemente el cuello, alucinaba tener dos pollas dentro de mí, nunca antes hubiera imaginado follar con dos chicos a la vez y eso fue muy lujurioso de parte mía, recordé a las chicas que había visto con dos chicos y alucine que ellas follarían hasta el cansancio con los chicos, es en ese momento en medio del placer dándonos mutuamente mi tío y yo que por fin se lo confesé.

    ―Ah… Steve ¿harías cualquier cosa por mí para complacerme? Ahhh…

    ―Ahh… ohh… claro mi amor cualquier cosa

    ―¡Quiero tener sexo con dos hombres! ―de golpe Steve se detuvo, me miraba perplejamente por lo que había dicho, no pensaba que yo le pidiera tal cosa

    ―¿no me digas que es tu nueva fantasía?, ¿no te basta con mi polla? ¿Quieres llegar a los límites del placer? ¿Tan putita quieres ser sobrinita ¡Um!?

    ―¡No es eso tonto! Es que en estos días he visto a muchas chicas con dos chicos y me imagine que ellas follaban con dos chicos a la vez y desde entonces nació una fantasía en mí, quiero experimentar nuevas cosas sobre el sexo desenfrenado, además fuiste tú quien despertó la putita que llevaba dentro.

    Claro que no iba a mencionar a Max pero en cierta parte le estaba diciendo la verdad

    ―¡Nunca imagine que llegaras a pedirme tal cosa! Pero tienes razón yo desperté la ¡Desenfrenada golosa putita! Que llevabas dentro y por tal cumpliré tu deseo sobrinita.

    ―¡Siii! Gracias mi amor ―le metí de golpe mi lengua en la boca por el gusto que me dio, sin darme cuenta ¡Embriagada en mi felicidad! Solté mi tanguita y su pantalón corto, y enrede mis piernas en su cintura comencé a follarlo sin parar no quería detenerme hasta hacerlo correr dentro de mí por la felicidad que me había dado

    ―¡Así! Sobrinita fóllame Ahhh… Ohhh… no te de… tengas ―lo dijo entrecortado y de pronto lo agarre con fuerza ¡clave mis uñas en su espalda! Y un rico orgasmo me golpeo salvajemente y grite de lo más rico

    ―¡Ahhh…! ―Un gemido de full éxtasis, un mix de deliciosas sensaciones que recorren ricamente, placenteramente, deliciosamente mi cuerpo como si se tratase de una letal descarga eléctrica de un rayo.

    Steve no me dio tregua alguna y follo con suma violencia hasta que ya no pudo más y se corrió dentro de mí.

    ―Que… ¡Rico sobrinita! Ohhh… ¡Ahhh…! ―¡un aullido intenso que logra escarapelarte el cuerpo!

    Nos besamos más apasionadamente y después nos contemplamos y le agradecí por hacerme gozar y aceptar todos mis caprichos.

    Después de la rica follada que nos dimos Steve tuvo que nadar más adentro para alcanzar su pantalón corto por suerte mi tanguita no estaba lejos y yo nade hacia ella y después salimos del mar a descansar en las sillas, en los días siguientes él me dijo que conocía a un amigo que podría unirse a nosotros pero solo lo sabría cuando hablase con él pues total ya había conseguido que mi pervertido tío aceptase mi fantasía de tener sexo con dos hombres a la vez así que lo deje todo en sus manos, y así pasamos las últimas dos semanas de vacaciones en Pesaro.

    Después de terminar nuestra estadía en el hotel desayunamos y nos fuimos de ahí y mire por última vez a lo lejos la peña donde había follado no solo una vez si no 3 veces con mi pervertido tío y cuando Steve estaba metiendo nuestras maletas en el auto me quede petrificada al mirar a 3 chicos acercándose y uno de ellos era nada menos que Max mis latidos se aceleraron a medida que se aproximaba, de inmediatamente me agache Steve me vio.

    ―¿qué estás haciendo sobrinita? ―yo solo atiné a decirle que me había salido hongos en los pies y que me estaban picando, el me creyó y me dijo que ahora regresaba que iba a la tienda a comprar cigarros y se alejó, espere unos minutos y pensé que Max ya no estaba, me levante a ver y para sorpresa mía ¡Ahí estaba! Me estaba viendo, se alejó de sus amigos y se dirigió hacia mí, no podía creerlo estaba más cerca de mí, ¡Mis latidos se aceleraron bruscamente! Hasta que lo tuve enfrente mío.

    ―Hola Érica ¡Que gusto volver a verte!, jamás imagine que te encontraría en Pesaro ahora entiendo porque ya no te veía para nada en Rímini.

    Yo estaba petrificada ahí sin poder decir palabra alguna, estaba congelada como si estuviera en frente de las fauces abiertas de un hambriento león, mientras que el me regalaba una linda sonrisa, al notar mi impotencia recorrió desde mi cabeza hasta los pies con sus pervertidos ojos que expresaban lujuria ¡Me devoraba con los ojos! Estaba sumamente indefensa ante él, ¡Me clavaba sus ojos sin piedad alguna! Segundos sin decir nada me estaban torturando hasta que recordé a Steve, mi tío podría verme así que recorrí a mi fuerza interior y por fin rompí mi angustiado silencio

    ―Max ¡Por favor! Vete que mi ti… mi novio te vea y se moleste

    Max siguió sonriendo al notar mi angustia y mi desesperación

    ―¡WUAO! Érica nunca pensé que tendría este impacto en ti, pero tú si me has impactado de una manera que no puedo olvidarte déjame decirte que me he masturbado salvajemente pensando en ti, en que yo estaba en lugar de tu novio en la discoteca, ¡Chupándote lujuriosamente! El cuello mientras mi polla te frota ese delicioso culo tuyo sin importarnos la gente a nuestro alrededor, espero volver a verte algún día, terminaría al instante con cualquier mujer que estaría y tan solo por estar contigo porque eres la más excitante y deliciosa mujer que haya conocido en mi vida mía chau ¡amor mío! ¡muack!

    No podía creer lo que me había dicho y todavía se despidió de mi con un gran beso volado me quede helada mirando cómo se alejaba y llegaba con los otros dos chicos a quienes un día sabría que uno era su primo y el otro su mejor amigo y pasarían cosas demasiada desenfrenadas que hasta ese momento eran completamente desconocidas para mí.

    A los minutos recupere la cordura y tranquilidad, al llegar Steve de inmediato me subí al auto y nos dirigimos hacia Suiza, durante todo el trayecto de Italia me quedaba sumamente pensativa en las palabras de Max, en verdad me habían hecho sentir súper indefensa y a la vez sumamente excitante, no sería la última vez que viera a Max, unos años después me lo encontraría de nuevo y haría realidad su más anhelado sueño.

    Varias horas después llegamos por fin a la frontera y de ahí otras varias horas hasta llegar a Zúrich, ese día dormí en su departamento y al día siguiente tome un taxi para ir a mi casa aunque esa noche no podía dormir por pensar tanto en Max, a causa suya me obsesione con tener sexo con dos hombres a la vez él era la razón y el culpable del nacimiento de mi primera fantasía lujuriosa.

    Después que llegamos a Suiza, Steve no tenía que presentarse en mi casa para nada, es más nadie que conocía a mi familia tenía que verlo porque el supuestamente estaba en España todo el mes de agosto y por tal no podía ni siquiera encontrarme con él a escondidas porque era muy riesgoso, ―¡como si no lo fuera las veces que me encontraba con él a escondidas! Jajajá…

    Pero igualmente lo llamaba y siempre que lo hacía le preguntaba si ya había hablado con su amigo y él decía que no se podía porque su amigo estaba de vacaciones, no me quedaba otra que esperar a que se acabase el mes pero al trascurrir los días, pensaba en quien podría ser ese amigo de Steve, mi tío no me daba muchas pistas así que solo teorizaba en quien podría ser, Steve tenía muchos amigos pero solo conocía a unos cuantos además si íbamos a hacer un trio tendría que ser alguien que no supiese que yo era la sobrina o que no conociese a mi familia, seguramente un amigo de otro Cantón.

    Aunque no tenía sexo con Steve no era obstáculo para usar mis deditos, todas las noches me estimulaba el clítoris usaba mi almohada para callar mis gemidos pero era difícil no hacerlos, porque pensaba en Steve y Max haciéndome el amor, jajá… mis ganas de cumplir mi fantasía iban incrementándose día a día.

    ―Uhh… Mnn… Ahh… ―¡mis deditos estaban moviéndose a una velocidad pasmosa!

    Envuelta por Steve y Max, mi tío comiéndome la boca gozando de lo rico con mi jugosa conchita, detrás de mi Max ¡chupeteándome con frenesí el cuello mientras me enterraba salvajemente la polla en mi hambriento culo! Un mix de increíbles alucinaciones hasta que no pude contener más y gemí de lo rico, más de lo debido a pesar que mordía la almohada

    ―Mnn… Uhh… ahhh… ―¡Un MIX de lujuriosas sensaciones placenteras!

    Por suerte nadie se percató, la cosa que así pase los días de agosto sola y con ganas de gozar.

    El primer sábado de setiembre Steve se apareció en mi casa y por fin pude hablar del tema y me contó que había hablado por teléfono con su amigo y que él le comunico que llegaría el 15 de setiembre de sus vacaciones, otra vez tenía que esperar, ese día estaba con unas ganas en lanzarme a mi tío para gozar pero no podía, tuve que calmar mis desenfrenados instintos.

    A la tercera semana se organizó un almuerzo en mi casa en el jardín con varios invitados, Steve se apareció y en un momento libre se asomó hacia mí y me dijo al oído:

    ―sobrinita ya converse con mi amigo de tu fantasía ―me quede ¡Petrificada! Por unos segundos cuando escuche eso de mi tío, mis latidos se aceleraron de golpe, una corriente recorrió mi cuerpo a la velocidad del sonido, se puede decir que sentí un mini orgasmo de milisegundos jajá no sé si existirá tal cosa.

    Steve se alejó y se sentó lejos de mi mientras que yo aún del shock estaba parada ahí mirándolo, ni siquiera me percate que me estaban llamando solo cuando regrese en mi voltee a ver quién era, durante varios minutos no podía concentrarme en nada lo que me decían que hagan, no podía dejar de pensar, tenía que saber más tenía que hablar a solas con el pero no se podía, pero para suerte mía me dijeron que llamara a Steve a venir a la cocina y resulto que faltaban varias bebidas y unos postres, pidieron a Steve que los comprase al supermercado que estaba cerca, yo de inmediato fingí en que necesitaba unas cositas y acompañe a mi tío.

    Salimos de la casa y subimos a su carro y tan pronto nos alejamos una cuadra, le dije desesperadamente

    ―Ahora sí cuéntamelo todo ―jajajá… sí que estas angustiada en saberlo ¿No?… que sobrinita más golosa que descubrí ―jajajá… ya pues no me dejes con la angustia ―respondí como una desesperada minina

    ―ayer sábado converse con mi amigo de tu fantasía, y se sorprendió que tu tuvieses una fantasía así tan pronto ―¿qué mas dijo? ―pregunte con angustia

    ―Él está muy feliz y ansioso en ser parte de tu fantasía porque sabe lo hermosa y deliciosa que eres.

    Yo me sorprendí pero además me ¡Fascinó! Que su amigo dijera todo eso de mí, él estaba ansioso por mí pero de inmediato pregunté:

    ―entonces si me conoce ¿dime quién es? ―exclame con angustia y mi tío sonrió por mi expresión facial

    ―Pues ¿adivina? ―Como me hacía sufrir mi tío jajajá… Comencé a mencionarle varios nombres de sus amigos, pero ninguno era, le dije me doy por vencida

    ―Pues sobrina si quieres hacer realidad tu fantasía, la tercera persona tendría que ser alguien que no supiera que tú eres mi sobrina o que no le importaba para nada no ¿crees?

    ―tienes mucha razón ya pues dime ¿quién es tu amigo? ―suplicaba como una niña

    ―Tú solo lo conoces de vista ―¿de vista? ―pregunte extrañada

    ―te acuerdas ese día que me estabas esperando afuera de mi trabajo, tu hablaste con ¡el!

    Me quede en shock por unos segundos cuando lo recordé, me agarre mis mejillas de la sorpresa y exclame

    ―Ese maduro que me dijo de las vacaciones pues es tu ¡JEFE! ―Lo dije casi gritando

    ―Claro y además él sabe lo de nosotros y me hico un gran favor al cambiar mis vacaciones porque le dije que quería pasar unas vacaciones con mi sobrina para gozarnos de lo rico, y con mucho gusto intercedió por mi porque somos buenos amigos pero sobretodo hemos hecho varios tríos con su mujer en su casa.

    Estaba pasmada de lo que escuchaba, no dejaba de sorprenderme mi tío, no tan solo le había contado lo de mí y el a ese maduro sino que además había hecho varios tríos con la mujer de su jefe.

    ―no puedo creerlo has follado incluso con su ¡mujer! ―Lo dije entrecortado

    ―Ufff… Bueno cuando Stefan por fin te conoció ese día me llamo y me dijo que estabas preciosa y deliciosa tal como te había descrito, me dijo con una sobrina así él también hubiera locamente perdido la cabeza me exclamo ―¡Provecho!

    Me sonrojé por lo que dijo de mi lo cual me excito y emociono a tal grado de exclamarle.

    ―dime ¿cuándo haremos realidad mi fantasía? ―jajajá… ya quieres hacerlo no, ya quieres hacer sexo con dos hombres sí que eres una sobrina ¡Putita y golosa! ―jajajá… si pues así soy yo ahora.

    ―Pues todo depende de ti, tú ¡Decides cuando!

    Ya dentro del supermercado me puse a pensar cuando tendría tiempo libre, de regreso al auto seguí preguntándole más detalles, ya cuando regresamos a mi casa seguía pensando, no podía concentrarme porque tenía que ser un día en la cual no despertarse sospechas, ese día me puse a pensar cuando podría ser, en todo setiembre no podría, de regreso al trabajo me informaron que regresaría a Interlaken la quincena de octubre, me emocione por la notica, regresaría a Interlaken por un mes de estudio lo cual poco me importaba si no que ahora sí tendría la excusa perfecta para no regresar a Zúrich y diría que pasaría con unas compañeras los primeros dos días libres sábado y domingo en Interlaken y así Steve vendría a recogerme y estaría libre para realizar mi primera fantasía, pero tendría que esperar casi un mes hasta entonces , fue difícil esperar tanto porque mis ganas se incrementaban día a día, en las noches seguí estimulándome el clítoris pero ahora con más énfasis ya sabiendo que el otro con quien tendría sexo era Stefan el jefe de mi tío, jajá… además no me importaba que era un maduro, Stefan era un maduro de 42 años muy apuesto por lo que recordaba de él, como estaba poseída por mi lado ¡Putita golosa! Solo quería experimentar teniendo dos pollas gozándome así de rico.

    Unos días antes de ir a Interlaken compre un vestido celeste corto con escote en V especialmente para esa noche, quería impresionarlo, quería que Stefan me desease con tan solo verme, justo llego el domingo y me llevaron hasta Interlaken y para mi suerte una amiga mía fue mi compañera de cuarto.

    Durante los días siguientes en Interlaken todo era como de costumbre, pero no había día alguno que no pensase en mi fantasía, en la noche chateaba con mi tío acerca de mi fantasía, en el chat me contaba que Stefan y su mujer contaban los días para hacer realidad mi fantasía, yo también contaba los días, a medida que los días se terminaban me estaba obsesionado más con mi fantasía, ya no era la Érica dulce e inocente de antes pues ahora era la Érica ¡Lujuriosa y golosa! Por el placer, ni más decir que en las noches mis deditos se adormecían de tanto estimularme el clítoris.

    El jueves le dije a Steve que viniera a recogerme el sábado en la mañana pues en la noche nos encontraríamos con Stefan y su mujer, el sábado llego y como a las 9 de la mañana me llamo y dijo que estaba esperándome a 3 cuadras de distancia. Salí del internado con una pequeña maleta tanto solo estaría por poco tiempo en Zúrich.

    Cuando vi su carro y le hice una seña el salió y le di mi maleta la cual puso en la maletera y de inmediato nos dirigimos con destino a Zúrich.

    Durante el trascurso del viaje Steve me contó cómo había comenzado la amistad con Stefan y su mujer Rebecca, resulta que un día encontró a su jefe Stefan follando con Rebecca en la oficina del gerente, ese día el gerente no asistió porque estaba enfermo y Stefan siendo el propietario lo reemplazo y ese día Rebecca vino a buscar a su marido y ella muy atrevida estaba teniendo sexo con Stefan y justo Steve entro en la oficina sin haber tocado la puerta y se sorprendió por lo que vio y de inmediato cerró la puerta, ese día Steve pensó que sería despedido pero fue lo contrario Stefan hablo con él serenamente y Steve juro nunca contar lo que vio y Stefan confió en mi tío porqué fácilmente lo hubiera despedido pero después sabría que Rebecca había intercedido a favor de mi tío porque le gusto ser sorprendida y quiso hacer un trio con mi tío y como ellos eran muy liberales Stefan estuvo de acuerdo, desde ese momento Steve se ganó la confianza de Stefan.

    Es en ese entonces que recordé haber escuchado el nombre Stefan, fue cuando Steve se hacia el indiferente conmigo, esa noche estaba hablando con Rebecca por teléfono y menciono a Stefan, después de la cena en mi casa mi tío fue a la casa de Stefan y follaron deliciosamente a Rebecca y ahora era yo la que follarían deliciosamente.

    Después de varias horas llegamos a Zúrich y después a su departamento ya una vez adentro le dije que fuera al supermercado Migros para que me compre un champú que me había olvidado en Interlaken y de pasada compre comida para el almuerzo, como esa noche nos encontraríamos con Stefan y Rebecca a las 11 en una discoteca a las afueras de Zúrich pues tendría que comer un almuerzo ligero y pues mi tío me preparo ensalada con atún, maíz dulce, mozzarella, pimentón y otras verduras y claro nunca faltaba él te al limón aunque a mí me gustaba más él te al durazno, después del almuerzo me fui a curiosear en la computadora de mi tío, varias horas después como a las 6 de la tarde comencé a prepararme para la noche, en el baño me hice 3 enemas lavativas, el muy pervertido de mi tío me contemplaba cuando estaba de perrito con la cabeza apoyada sobre el suelo.

    ―sabes sobrinita nunca pensé que quisieras tener sexo con dos hombres pensé que solo lo harías conmigo pero al despertar la putita desenfrenada y golosa que tenías dentro de ti me doy cuenta que nos harás gozar riquísimo esta noche

    Me gusto sus sinceras palabras que esa noche iban a gozar riquísimo conmigo.

    ―pues no veo la hora de disfrutar los ¡Deliciosos orgasmos! Que experimentare esta noche.

    Después de hacerme los enemas lavativas tome ducha y después Salí del baño ya en la habitación de mi tío comencé a secarme el cabello y también comencé a plancharme el cabello pues quería hacerme un peinado sencillo y hermoso a la vez, mi peinado era recogido con el cabello lacio con raya al costado y unas trencitas dobladas en la parte derecha de mi cabeza , me gustaba el peinado que me había hecho, hermoso y simple a la vez, use poco maquillaje en mi rostro en mis labios utilice un labial trasparente brillante, después saque de mi maleta una diminuta tanguita azul que poco cubría mi conchita y un hilo dental en mi culito después utilice una cremita la cual unte en todo mi cuerpo para dejar mi piel suavecita, cogí mi vestido celeste y me lo puse viéndome en el espejo lo excitante y radiante que me veía, al rato entro Steve después de haberse duchado y se quedó atónito al verme.

    ―¡WUAO! Sobrinita estas preciosísima y deliciosa, Stefan se emocionara de tan solo verte

    ―jajajá… ya pues no seas tan exagerado ―en mi mente decía ―“eso es lo que quiero, quiero que ese maduro se excite y me desee de tan solo verme”

    Esa noche me decidí por utilizar mi taco crema ya estaba lista faltaban poco para las diez de la noche, después que Steve terminara de vestirse antes de salir del departamento me tomo de la cintura y me beso tiernamente.

    ―sobrinita esta noche espero que disfrutes intensamente los orgasmos que experimentaras, esta noche será ¡Inolvidable!

    Yo le sonreí y le dije ―eso es exactamente lo que quiero, quiero gozar y hacer gozar riquísimo a Uds. Quiero conocer nuevos placeres quiero experimentar nuevas sensaciones, quiero follar con dos hombres a la vez.

    Después de besarnos tiernamente salimos del departamento con dirección a esa discoteca a las afueras de Zúrich.

    Durante el trayecto Rebecca llamo a Steve y mi tío le dijo que llegarían más o menos en media hora y así fue, al llegar Steve parqueo el auto después cogí mi cartera y nos dirigimos hacia la entrada, recuerdo que había uno de seguridad que media por lo menos dos metros el cual reviso a Steve después pasamos por un pequeño pasadizo y ahí estaba el enorme bar, hacia la derecha había varias mesitas al costado estaba la pista de baile, habían muchas personas de distinta edades varias parejas de maduros, de pronto Steve me dijo ahí están, Stefan y rebeca estaban sentados en una mesita casi al fondo y nos dirigimos hacia ellos.

    ―¡Por fin llegaron! Steve, ella ¿es tu famosa sobrina? ―exclamo Rebecca al mirarme detenidamente

    Yo no espere que Steve me presentara

    ―así es me llamo Érica mucho gusto Rebecca ―ella me regalo una sonrisa pícara y nos dimos los tres besitos y al tan solo apartarnos Stefan no perdió tiempo alguno y se dirigió hacia mi

    ―¡WUAO! Hoy estas más ¡Preciosa! Que aquella vez que nos vimos Érica

    ―¡Gracias! ―solo atine a decir eso y le regale una sonrisa tierna a Stefan por sus sinceras palabras y nos dimos los 3 besitos después nos sentamos los 4 y Stefan nos preguntó que queríamos tomar y yo pues pedí un mojito y mi tío pidió un cuba libre, Stefan se levantó y fue al bar mientras que Steve se fue al baño quedándome sola con Rebecca que estaba vestida con un vestido negro corto con tirantes pero con la faldita apretada.

    ―Así que Érica ¿gozaste mucho con Steve en Italia? ―me quede perpleja cuando me pregunto eso de arranque, me sonroje un poco pero inmediatamente le respondí

    ―¡UFFF…! Gozamos de lo más rico en Italia ―intente alardear y creo que lo conseguí

    ―Mnn… ya me lo imagino tu tío sabe cómo hacer gozar a una mujer ―ella lo conocía muy bien lo cual me hico sentir un poco celosita pero me dio igual

    ―Si pues me hizo gozar rico y yo también lo hice gozar intensamente

    ―Mnn… no sigas Érica que me follo a tu tío delante de todos

    ―jajajá… entonces vendrá el King Kong que está en la puerta y te sacara de la discoteca

    ―Pues también me lo follo jajá…

    Nos reímos sin parar, me gustaba su forma de ser de Rebecca vanidosa, coqueta y dispuesta a los placeres tal como yo, rápidamente agarramos confianza una de la otra y de pronto llego Stefan con las bebidas y a los minutos llego mi tío, hicimos un brindis por el encuentro, después de terminar nuestras bebidas me percate que Rebecca hizo una señal a Steve y mi tío invito a Rebecca a bailar dejándome intencionalmente a solas con Stefan.

    ―Steve me conto que la pasaron muy bien en Italia, sabes Érica el día que vino para pedirme ayuda a cambiar sus vacaciones para estar a solas contigo sentí un poco de ¡Envidia!

    ―Pero ¿Por qué? En ese entonces aun no me conocías ―pregunte con cierta picardía

    ―Claro pero por lo que Steve te había descrito, sus palabras eran muy sinceras no había mentira alguna en ellas, y la verdad ahora que puedo contemplarte sus palabras quedaron cortas para describirte a plenitud.

    Le regale una linda sonrisa y el hico lo mismo.

    ―¡Gracias! Eres muy galante.

    ―y el día que me dijo que tenías una fantasía y que yo sería parte de ella se me erizó la piel de tan solo pensarlo porque eres una preciosura y cuando te vi entrar y acercarte hacia nosotros me quede pasmado de lo ¡Hermosa y deliciosa! Que estas esta noche Érica.

    Había logrado mi objetivo de que se impactara de tan solo verme y me desease al instante y eso me gustó muchísimo

    ―Muchas gracias Stefan, me da mucho gusto que seas parte de mi fantasía

    Stefan sonrió, se levantó de la mesa y se sentó a mi costado y me miro detenidamente.

    ―me siento el hombre más afortunado del mundo ―me hico sonreír y al verlo detenidamente me gustaba porque era un maduro muy apuesto y como tal debía tener mucha experiencia haciendo gozar a las mujeres hasta límites insospechados.

    Y de pronto se me cortó la respiración cuando sentí su mano sobre mi muslo, Stefan sonrió. Su sonrisa parecía hambrienta, depredadora, como la sonrisa de un tigre ante su próxima comida.

    Mire alrededor por si alguien había visto y nadie se percató además como estábamos al fondo nos cubría bien de toda vista minuciosa, mi faldita no era ajustada como la de Rebecca, la levanto al frotar mi muslo.

    Le devolví la sonrisa, estas sensaciones eran ¡Maravillosas! Su mano serpenteó alrededor de mi muslo, yo aspire aire con fuerza mientras el deslizaba sus dedos sobre mis muslos, sus dedos se hundían en la hendidura entre mis piernas, en ese instante creo que tuve un mini orgasmo al sentir su mano sobre mi muslo ya mi piel estaba acostumbrada a la piel de mi tío pero al de Stefan no, lo cual se me puso la piel de gallina de tan solo sentirlo sobre mí.

    ―Uhhh… Mnnn…. ―mis ojitos lo miraban con full éxtasis de pronto me dedicó una bonita sonrisa y me besó la mejilla. Respiraba profunda y lentamente.

    ―¡Que Deliciosos! Muslos que tienes Érica es como acariciar la misma seda, yo también hubiera perdido la cabeza por una sobrina así como tú.

    Me estaba poniendo cachonda, me estaba mojando la tanguita por la excitación de pronto saco su mano de mis muslos y sentí su mano izquierda alrededor de mi cintura, y su mano derecha frotaba delicadamente mi muslo, a los minutos dejo mi cintura y hundió su mano izquierda en la hendidura de mis piernas llegando a mi tanguita que ya estaba húmeda por tantos fluidos de excitación y comenzó a frotármelo lo cual me calentaba más, a los segundos sus dedos busco como entrar por debajo de mi tanguita y yo le ayude abriendo ligeramente las piernas y aquellos dedos tocaron por primera vez mi conchita húmeda y caliente a la vez.

    ―Mnn… Uhh… ahhh… ―gemí con fuerza pero como había bulla por la música mi gemido paso prácticamente desapercibido.

    ―¡WUAO! Érica estas mojadita y calientita ―Stefan saco sus dedos y Me miró directamente a los ojos mientras se frotaba y se chupaba sus deditos impregnados con mis deliciosos fluidos.

    ―¿te gusta mis sabores vaginales uh? ―lo dije con énfasis y Stefan se metió los dedos resbaladizos en la boca, los mojó con saliva y volvió a mi conchita.

    ―¡Es lo más rico que he probado hasta ahora! ¡Incluso más rico! Que el de mi mujer

    Me mordí los labios por la lujuria que me tenía atrapada, era súper excitante porque había muchas personas y el solo hecho de tener esos dedos fabulosos estimulando mi clítoris era una sensación única, Estaba caliente como un horno, mi respiración aumentó en velocidad e intensidad, de pronto apreté su mano con los músculos de mis muslos.

    ―Stefan, ¡Estoy muy cerca! La desesperación sonaba claramente en mi voz, mis labios estaban hinchados por la excitación ―Si ¡Bebe! ¡CÓRRETE! Como nunca lo has hecho que todos en la discoteca vean como lo gozas Me moje más y apreté más a medida que se acercaba un rico orgasmo. De ponto sufrí violentos espasmos ―Oh, mierda Mnn… Uhh… ahhh… ―Fue sumamente ¡Riquísimo experimentar un inconmensurable placer de tal magnitud! Entre tanta gente ¡ahhh…!

    Me corrí con fuerza y rapidez. Los músculos de mi vientre se apretaron y aflojaron, y apreté más mis muslos, atrapando su mano torturada. El placer sacudió mi cuerpo durante casi un minuto completo, apoye la cabeza sobre la mesita y luego comencé a relajarme gradualmente, finalmente me relaje y volví a abrir las piernas, liberando su mano atrapada.

    ―Ufff ¡Que rica corrida! Me has regalado Érica, ¡Eres simplemente una golosa fenomenal!

    Lo mire con ¡lujuria total! Como nunca lo había hecho antes mientras me mordía fuerte los labios y exclamé:

    ―¡Quiero que esta noche me hagas gozar hasta el éxtasis absoluto!

    ―te prometo que esta noche ¡gozarás! Como nunca hermosa bebe

    Al rato llegaron Steve y Rebecca y yo toda impaciente pedí que nos fuéramos de la discoteca y Stefan dijo:

    ―¡Vámonos!, no hay que hacer esperar más a Érica

    Los demás hicieron caso y salimos de la discoteca con dirección a la casa de Stefan donde gozaría como toda una ¡Lujuriosa putita golosa desenfrenada!

  • El juez vengativo y su cuñada embarazada

    El juez vengativo y su cuñada embarazada

    Eugenia tenía 32 años y estaba embarazada de tres meses. Era alta, tenía buenas tetas y mejor culo, sus piernas eran largas y moldeadas, sus grandes ojos eran de color avellana, su cabello largo y negro y era bastante guapa. Llevaba las uñas y los labios pintados de rojo, sus ojos pintados de un rosa clarito y casi siempre vestía con trajes de alta costura.

    Eugenia estaba casada con un empresario de 69 años que le daba todo lo que quería, pero de su último antojo no le podía hablar, ya que se trataba de Victorine, una veinteañera, de color, muy guapa y que era secretaria de su hermano y por tanto cuñado de ella.

    El cuñado de Eugenia era juez, un juez que no llegaba a señor aunque lo tratasen de señoría. Le iba la carne y el pescado, pero a sus setenta años ya comía bien poco, más el viejo no quería dejar este mundo sin follarle la mujer a su hermano y ella lo sabía, lo sabía porque se lo había dicho. Le había ofrecido el oro y el moro por meterle los cuernos a su hermano, hermano con el que no se hablaba había más de cincuenta años por haberle follado la novia. Eugenia tenía de todo y el viejo juez había pinchado en hueso, pero cómo a Eugenia se le mojaba el coño solo de ver a la secretaria de su cuñado…

    Ese día fue al despacho del juez y vio a su antojo sentado a una mesa hablando por un interfono. Llamó a la puerta del despacho del juez y oyó su voz.

    -Entre.

    El juez, de quien no voy a decir el nombre, era muy alto, seco cómo un higo navideño y mal encarado. La recibió sentado detrás de la mesa de su lujoso despacho. Estaba solo y más serio que de costumbre, le preguntó:

    -¿Qué te trae por aquí, Eugenia?

    El tratamiento se lo pasó por el coño.

    -Quiero hacer un trato contigo.

    -Siéntate y habla.

    Eugenia, que llevaba puesta un traje gris con una falda corta, zapatos grises de tacón de aguja, blusa blanca, medias blancas, corbata roja y que llevaba colgando de su hombro un bolso gris, se sentó en un sofá negro de sky, cruzó las piernas y mostrando más de lo que debía, le dijo:

    -Te cambio una hora contigo en tu cama por una hora en la mía con tu secretaria mauritana.

    La secretaria tenía el interfono abierto y estaba escuchando lo que hablaban. Oyó al juez decir:

    -No sabía que te gustaran las mujeres.

    -Es un antojo. Estoy embarazada de tres meses.

    El juez se levantó y de camino al mueble bar, le dijo:

    -Vaya, vaya, vaya, así que el canalla va a ser padre ahora de viejo.

    -Nunca es tarde…

    No la dejo acabar.

    -Cuando la mujer está buena.

    A Eugenia se le escapó una sonrisa.

    -Sí, eso también ayuda.

    -Acepto el trato, pero primero la hora debe ser conmigo.

    -De eso nada, te conozco, eres un trilero.

    -¿Y cómo sé yo que tú vas a cumplir tu parte del trato?

    El juez fue a su lado con dos copas en las manos y le dio una., Eugenia la cogió con su mano derecha y con la izquierda le echó mano a la verga.

    -Calzas bien.

    -No me respondiste.

    -Tendrás que fiarte de mi palabra.

    El juez fue hasta la puerta de despacho y la cerró con llave, volvió a su silla, bebió un sorbito de brandy, y le dijo:

    -Tu palabra no vale nada. Desnúdate y empezaré a creer que cumplirás.

    -No, no voy a desnudarme aquí.

    -Ya puedes irte. No hay trato.

    Eugenia había venido a hacer un trato, pero al cerrar la puerta su cuñado pensó que lo mejor era regalarle el coño ese mismo día, claro que tenía que darle cuerda al juez para que se ahorcara él solo.

    -¿Te vale si te enseño las tetas?

    El juez se creció.

    -Ya no me vale con desnudarte. Quiero que me hagas un striptis.

    Eugenia siguió enredando.

    -Hombre, si con eso ya te pago…

    El juez cogió su celular.

    -¿A quién vas a llamar?

    En bajito empezó a sonar la canción «The final Countdown».

    -Baila y a lo mejor no tienes que hacer nada más para conseguir a Victorine.

    Eugenia posó la copa de brandy en el piso, Se abrió de piernas y con su mano derecha se quitó la corbata mientras bailaba contoneando las caderas, a la corbata siguió la chaqueta, luego la blusa, botón a botón, después se dio la vuelta, y sin dejar de mover el culo se quitó la falda. Quedó vestida solo con una lencería blanca. Sin dejar de bailar se quitó el sujetador, después las bragas, luego se dio la vuelta, con un brazo y una mano tapaba las tetas y con la otra mano el coño, bailando quitó las manos y el juez vio sus grandes tetas con areolas rosadas y pequeños pezones y el coño rodeado por una mata de vello negro. Apagó el celular y le dijo:

    -Tienes un cuerpo impresionante, y esa barriguita te hace más deseable.

    Eugenia se agacho, cogió la copa y se volvió a sentar en el sofá, echó un traguito de brandy, y después le preguntó:

    -¿Te gustó ver cómo bailaba?

    -Mucho, tanto que mojé el calzoncillo. ¿Tú no te calentaste al bailar?

    -La verdad es que me calenté un poquito viendo cómo se movía tu brazo.

    El juez lanzó otro ataque.

    -Siempre tuve curiosidad por saber la cara que pones al correrte. Siéntate en mi mesa y mastúrbate.

    Eugenia siguió soltando cuerda.

    -¡Ni después de beberme diez copas de brandy!

    El juez siguió profundizando.

    -Vístete y vete.

    -¡Acabo de bailar para ti y estoy desnuda! ¿Buscas humillarme?

    -¿Te masturbas o no?

    -Tú no puedes conseguirme a Victorine. ¿A qué no?

    -Tan cierto como que en verano sale el sol que si haces lo que te mande hacer follarás con ella.

    Eugenia ya lo tenía bien encaminado.

    -A ver si es verdad.

    Fue junto al juez y se sentó sobre la mesa. Olía a Chanel Nº 5. Abrió las piernas y rozó su clítoris con un dedo. El juez tenía la verga en la mano y el coño a escasos treinta centímetros de su boca.

    -Eres un sueño de mujer.

    Eugenia metió un dedo dentro del coño, lo chupó y después acariciando de nuevo su clítoris, le dijo:

    -¡Lo qué hay que hacer por un antojo!

    -Qué está cómo un queso.

    -Yo la veo cómo un pastelito de crema.

    Victorine, sin querer queriendo, metió una mano dentro de las bragas y pasó un dedo entre los labios vaginales.

    El juez volvió a menear la verga. Eugenia mirándole para ella, le dijo:

    -Tiene un morbazo lo que estamos haciendo.

    Eugenia cerró los ojos y el juez le preguntó:

    -¿En quién vas a pensar?

    -En tu secretaria.

    Victorine se echó hacia atrás en el respaldo de su silla giratoria, abrió las piernas, metió dos dedos dentro del coño y mirando para la puerta por si venía alguien comenzó a masturbarse.

    Al rato el silencio en el despacho del juez dio pasó a los gemidos y al chapoteo de los dedos dentro del coño de Eugenia. A Victorine le llegaron por el interfono y casi se corre, tuvo que quitar los dedos del coño y acariciar el clítoris muy suavemente, ya que quería correrse al mismo tiempo que Eugenia. Poco después la oyó decir:

    -¡Me voy a correr! Cómeme el coño. Quiero correrme en tu boca e imaginar que es la de Victorine.

    El juez tenía ganas de ver otra cosa.

    -Pero es que yo quería ver tu cara al correrte.

    -¿No quieres que la mujer preñada de tu hermano se corra en tu boca?

    -Sí, claro que sí.

    -Pues cómeme el coño. Mi cara al correrme ya la verás cuando vaya a tu casa.

    Eugenia se puso en pie, el juez echó la silla para atrás, se agachó, la cogió por la cintura y le lamió el coño cómo si fuera un perro bebiendo agua, y la bebió, la bebió, ya que Eugenia con los ojos cerrados y con un tremendo temblor de piernas se corrió en la boca de su cuñado, diciendo:

    -¡Me corro! ¡¡Traga, preciosa!!

    Victorine al oír los gemidos de Eugenia se dio dedos y se corrió con tanta fuerza que cayó de la silla. Acabó sobre la alfombra en posición fetal encharcando sus bragas con una corrida brutal.

    El juez, que se había sentado en su sofá, le dijo a Eugenia:

    -Siéntate en mi polla y acabemos como es debido.

    Ya lo tenía donde quería.

    -Por qué no. Ya metidos en harina…

    Eugenia dándole la espalda puso su coño sobre la verga del juez, verga que agarraba con su mano derecha para que no se le doblara. La verga fue entrando a medida que Eugenia fue bajando el culo. Con la verga metida hasta el fondo movió el culo alrededor, después subió y bajó el culo sacando y metiendo la polla hasta la mitad. El juez le magreaba las tetas y la besaba en el cuello. Así estuvieron hasta que la polla se le puso dura al viejo. Se le puso dura para correrse, pero Eugenia ya estaba tan cachonda que al sentir la leche de su cuñado llenar su coño, se corrió ella también, temblando y diciendo:

    -¡Me corro en tu polla!

    Al acabar, con la verga dentro giro la cabeza, lo miró, y le dijo:

    -Supongo que la mauritana ya es mía. ¿O quieres más?

    -Victorine no es mauritana, es senegalesa, y no, no quiero más.

    Se levantó y se fue a buscar su copa de brandy. La leche de la corrida mezclada con sus jugos le bajaba por las piernas mientras caminaba… Se mandó el resto de la copa de brandy, y después le dijo:

    -Me informaron mal, pero da lo mismo de donde sea. ¿Seguro qué la tendré? Oí que tiene novio. ¿O también me informaron mal?

    Cogió las bragas y se limpió con ellas las piernas y el coño mientras el juez le decía:

    -Te informaron bien, tiene novio, pero está en la cárcel. ¿Cuándo vas a ir a mi casa?

    Eugenia lo miró con las bragas en la mano y con cara de pocos amigos. Quiso acabar la historia ese dá y por lo que se veía solo fuera la primera parte.

    -¡¿Qué?! Yo ya cumplí con mi parte.

    -No, no he visto tu cara al correrte y has dicho que la vería cuando fueras a mi casa.

    -¡Trilero!

    -Entiéndelo, estás tan buena…

    -¡Cabrón!

    -Lo soy, soy un cabronazo. ¿Cuándo te mando a mi secretaria?

    -¿Y sí después no fuera a tu casa?

    -Siempre podía mandarle un recado a mi hermano diciéndole lo bien que bailas.

    -Trilero, cabrón y encima chantajista.

    -Asumo que soy todo eso. ¿Cuándo te la mando?

    Después de haberle dado el coño no se iba a aquedar sin su antojo.

    -Mañana. Tu hermano se va a Bruselas.

    -¿A qué hora quieres que vaya?

    Eugenia viendo cómo su cuñado guardaba la verga y guardando ella las bragas en el bolso, le respondió:

    -A las cinco de la tarde sería una buena hora.

    -Allí estará, tienes mi palabra.

    Eugenia al salir del despacho y yendo hacía la puerta de salida miró para Victorine, le sonrió y la muchacha le devolvió la sonrisa.

    La palabra del juez iba a misa. A las cinco de la tarde sonó el timbre del chalet de Eugenia, fue a abrir ella, ya que le diera la tarde libre al servicio, y al verla le dijo:

    -Pasa, Victorine.

    La senegalesa, que vestía una falda de tabla de color azul que le daba por debajo de las rodillas y una blusa del mismo color y que era un cuadro de Naomi Sims cuando era más joven, agachó la cabeza y entró en la vivienda.

    Eugenia cerró la puerta. Victorine se había quedado parada en el pasillo. Se puso delante de ella, le levantó la barbilla con dos dedos. Al ver su linda cara ya se le mojó el coño. Le preguntó:

    -¿Qué te ofreció mi cuñado para que aceptaras follar conmigo?

    -Un aumento.

    -¿Solo un aumento?

    -Un aumento muy generoso, tan generoso que me dobló el sueldo.

    -Eso ya me cuadra más.

    Eugenia le dio un pico, después le pasó la lengua entre los labios, unos labios pintados de rosa, cómo sus uñas. Sintió como se estremecía y supo que le gustara. La cogió de la mano y yendo a su habitación, le dijo:

    -Lo vamos a pasar de vicio.

    Victorine, haciéndose la víctima, le dijo:

    -Sí usted lo dice, señora.

    -No me llames señora, me haces sentir vieja, y tutéame.

    -Su cuñado me mandó ser obediente y educada.

    Al lado de la cama de la habitación de matrimonio volvió a besarla.

    -No te quiero obediente y educada, te quiero tal y como eres.

    -No creo que te gustase ver cómo soy.

    -Con una carita tan linda y unos labios tan dulces no puedes ser tan mala.

    Victorine le cogió las nalgas, la apretó contra ella y le dio un beso con lengua tan largo que dejó a Eugenia sin aliento, y después le dijo:

    -Las apariencias engañan.

    -¡Vaya si engañan!

    Eugenia la desnudó. Al verla en sujetador y bragas de color negro, le dijo:

    -Eres aún más hermosa de lo que yo te imaginaba en mis pajas.

    Abrió un cajón, sacó una lencería blanca de encajes y la puso sobre la cama. Le quitó el sujetador negro y vio sus tetas redondas, duras, con grandes areolas negras y gordos pezones, le dio un beso en cada pezón y le preguntó:

    -¿Cómo te gustaría que te comiera las tetas?

    -Cómemelas cómo te las comerías a ti mismo si pudieras.

    Eugenia lamió sus pezones despacito al tiempo que le apretaba las tetas con cuidado, las apretaba cómo si estuviera apretando huevos, después las mamó con la misma delicadeza… Tiempo después le puso el sujetador blanco y la volvió a besar, Victorine le devolvió los besos, luego besando y lamiendo su ombligo le quitó las bragas. Vio su inmenso bosque de vello rizado que hacía juego con el vello de sus axilas, le besó el clítoris, y le dijo:

    -Tienes un coño precioso. Siéntate en el borde de la cama.

    Victorine se sentó donde le había dicho… Eugenia le quitó los zapatos negros y le puso unas medias blancas, luego la muchacha se levantó y le puso el liguero blanco con encajes y con el que sujetó las medias, después le puso unos zapatos blancos con tacón de aguja e hizo que se mirara en un espejo donde se vio de cuerpo entero.

    -¿A que eres la mujer más bella que jamás hayas visto?

    Victorine se miró al espejo, se dio la vuelta para ver su culo, y dijo:

    -La verdad es que no estoy nada mal.

    -¡Estás para comerte!

    Eugenia, que estaba vestida con una falda marrón y una blusa a juego, se quitó los zapatos y las medias blancas, se echó sobre la cama y le dijo:

    -Átame las manos a los barrotes de la cama con las medias.

    -¿Seguro?

    -¿Por qué lo preguntas?

    -Porque me conozco y de caliente puedo ser muy falsa

    -No me importaría ver que falsedades haces. Átame.

    -Tendré en cuenta tus palabras.

    Después de atarla le dijo:

    -Ponme el coño en la boca.

    Victorine subió encima de Eugenia, se abrió de piernas y le puso el coño en la boca.

    -Muévete, preciosa.

    Victorine movió su pelvis.

    -¿Te gusta?

    -Sí, me gusta.

    -Se nota, tienes el coño cómo una charca -se lo lamió-. Muévete más aprisa.

    Victorine movió el culo de atrás hacia delante y de delante hacia atrás a toda pastilla y entre gemidos dijo antes de correrse:

    -¡Qué rico, que rico, qué rico!

    Victorine le cogió la cabeza a Eugenia con las dos manos y frotando a toda hostia el coño contra su lengua desbordó en su boca cómo una salvaje.

    -¡Me corro!

    Cuando Victorine acabó de correrse le dijo:

    -Ahora vas a saber quien soy yo…

    Le abrió la blusa, le quitó el sujetador y vio sus grandes tetas con areolas rosadas y pequeños pezones. Se las agarró, se las amasó, se las comió con lujuria, le mordió los pezones y acabó pegándole en ellas con las palmas de las manos mientras le preguntaba:

    -¿Te gusta, zorra?

    .¡¿Qué me has llamado?!

    -¡Zorra!

    -¿Eres bipolar?

    -Soy la que cuando folla hace y dice lo que le sale del coño. ¿Algo que objetar?

    -No, no, fue solo que me molestó tu lenguaje y…

    Y no la dejo terminar.

    -¡Pues te jodes! No haber entrado en mi mundo.

    Le quitó la falda y las bragas encharcadas y vio su coño peludo.

    -¿Cómo te gusta que te coman el coño?

    -Sorpréndeme.

    Victorine metió su cabeza entre las piernas y su lengua le dio una profunda lamida en el coño. Después de lamerlo, le dijo:

    -Me gusta el sabor de tu coño, puta.

    Ya no le importaba que la insultara.

    -¿A qué dirías que sabe?

    -A coño de putita rica y caprichosa.

    Eugenia puso las manos en la nuca y le dijo:

    -Besa sus labios y después cómele las tetas a una puta rica y caprichosa.

    Victorine se echó encima de Eugenia y le mordió un labio, sin hacer sangre.

    -¡Qué daño! No vuelvas a hacer eso.

    -¡Te voy hacer lo que me salga del coño, cabrona!

    -Estás loca de atar.

    Quitando el sujetador, le dijo:

    -La loca eres tú y ya estás atada.

    Le puso las tetas en la boca para que se callase. Victorine era ahora la que tenía por el mango la sartén de la tortilla.

    -¡Come si no quieres que te arranque una oreja de un mordisco!

    Eugenia le mamó las tetas, primero una y después la otra y repetidas veces, ya que Victorine las cogía con las dos manos y se las iba poniendo en la boca.

    Al rato Victorine le lamió una oreja, le besó el cuello, la besó en la boca y después le frotó el coño mojado en las areolas de las tetas y en los pezones, besó su ombligo, metió la cabeza entre sus piernas y le lamió y mordió con suavidad el capuchón del clítoris, después lamió su coño encharcado, lo lamió de abajó arriba muy suavemente arrastrando los jugos y depositándolos sobre el clítoris para acto seguido chuparlo. Eugenia estaba en la gloria. Le dijo:

    -¡Qué buena eres, jodida!

    Victorine paró de trabajarle el coño.

    -Ahora sí, ahora te voy a comer las tetas.

    -¡No, no, sigue!

    -No me sale del coño, puta lesbiana.

    Eugenia le imploró.

    -Sigue, cariño, por favor, sigue.

    Para hacerla sufrir le levantó las nalgas y lamió una sola vez desde el ojete al clítoris.

    -¿Quieres que siga así?

    -¡Sííí!

    -No, ahora te voy a comer las tetas

    -Por favor, por favor, sigue, vida mía.

    Le enterró la lengua en el coño. Eugenia movió la pelvis alrededor y sin más se corrió en la boca de Victorine gimiendo y sacudiéndose una cosa mala.

    Victorine cuando Eugenia acabo de correrse se echó a su lado y comenzó comerle las tetas, al tiempo que le metía dos dedos dentro del coño empapado, le buscó el punto G y haciéndole «el ven aquí», la masturbó.

    -Dime con cuantos hombres follaste, Eugenia.

    -Perdí la cuenta.

    -¿Y con cuantas mujeres?

    -No me acuerdo.

    Le mordió un pezón.

    -¡Ayyyy!

    -¿Con cuántas?

    No tuvo más remedio que confesar.

    -Tú eres la número siete.

    -¿Y soy la más interesante?

    -La más hermosa, la más interesante, la única que me volvió tan loca cómo para pedirle por favor que me hiciera correr.

    Victorine sacó pecho.

    -Esa soy yo, hago que se derritan las mujeres.

    Ya no le preguntó nada más, la masturbó y le devoró las tetas y la boca hasta que Eugenia le dijo:

    -¡Me voy a correr!

    Victorine dejó de masturbarla, se metió entre sus piernas, le clavó la lengua en el coño, y al quitarla llena de babas, le preguntó:

    -¿Quieres correrte en mi boca?

    -Sí, cariño, sí.

    Le volvió a clavar la lengua en el coño, Eugenia movió la pelvis de abajo a arriba y alrededor con la lengua dentro y se corrió cómo una burra, diciendo:

    -¡Bebe, cielo, bebe!

    Eugenia le llenó la boca de jugos, jugos que Victorine se tragó con delicia.

    Al acabar de correrse, Victorine le dio un pico y le preguntó:

    -¿Te gusto ver cómo soy cuando me caliento?

    -Sí, mucho.

    -¿Jugamos otra vez?

    -No, es qué…

    Desanudando las medias le dijo:

    -Es que yo solo era un antojo. ¿A qué sí?

    -Mujer, dicho así…

    -Se esperar. Todas volvieron a mí y tú no vas a ser menos.

    Tres días después entraba Eugenia en la habitación de su cuñado. Una habitación decorada lujosamente. El juez estaba sentado en una silla. Eugenia le dijo:

    -Aquí me tienes.

    -Arrodíllate.

    Eugenia no esperaba aquel recibimiento.

    -¡¿Qué?!

    Oyó una voz a sus espaldas que le dijo:

    -¡Qué te arrodilles, coño!

    Pensó que era el mayordomo, ya que la había llevado hasta allí. Miró para atrás y no era el mayordomo, era un treintañero de casi un metro noventa de estatura, con la cabeza rapada, desnudo y con una fusta en la mano. El bicharraco era todo músculo, y estaba tatuado en pecho, espalda, brazos y piernas, hasta tenía un corazón tatuado en su gran verga. Tenía una pinta de delincuente que tiraba para atrás. Eugenia se asustó, se arrodilló y le preguntó a su cuñado:

    -¿Qué es esto?

    -Tu pena por ser una puta.

    El bicharraco dio con la fusta en la palma de la mano izquierda y Eugenia se quedó muda. El juez le dijo:

    -Desnúdate, adúltera.

    Eugenia se levantó y se quedó en cueros.

    -Ven junto a mí caminando de rodillas.

    Sintiendo los suaves golpes la fusta en sus dos nalgas fue a gatas junto a su cuñado.

    -Aquí estoy para lo que mandes cuñado.

    El bicharraco le dio con fuerza y la fusta sonó ahora con fuerza en sus dos nalgas.

    -¡Tras tras!

    -¡Ayyy!

    La voz del bicharraco le iba a sonar autoritaria.

    -¡Señoría!

    Eugenia vio que el bicharraco de la fusta no se andaba con bromas.

    -Aquí estoy para lo que mande, señoría.

    El viejo juez estaba gozando con el dolor ajeno.

    -Levántate, inclínate y mama mi polla.

    Eugenia se inclinó, le abrió la cremallera del pantalón y se encontró con la verga flácida. La cogió y le lamió el capullo al tiempo que sentía cómo el bicharraco le comía el culo, le comía el coño y le daba con la fusta… Cuando metió la polla en la boca miedo tenía de que le cayeran golpes fuertes con la fusta, pero lo que le cayó fue una clavada de verga que le hizo exclamar:

    -¡Qué pepinazo!

    El bicharraco la folló con suavidad para que Eugenia siguiera mamando sin que la verga del juez le saliese de la boca, verga que por más que la meneaba y mamaba no pasaba de ponerse morcillona. Eugenia le dijo:

    -No se pone dura, cuñado.

    -Necesita tempo.

    Lo que necesitaba era un bombín de hinchar las ruedas de las bicicletas. En fin, el caso fue que las enormes manos del bicharraco magreando sus tetas y la verga entrando y saliendo de su coño la fueron llevando a un punto sin retorno. El viejo juez lo notó en las mamadas que le hacía, ya que sus babas mojaban sus pelotas y sus manos y su boca apretaba más su verga. Le dijo:

    -Deja de mamar y mírame a los ojos, quiero saber lo que ve mi hermano cuando te corres.

    Eugenia hizo lo que le dijo. El bicharraco le apretó más las tetas y le dio más aprisa. El juez vio cómo a Eugenia se le cerraban los ojos de golpe y se corría gimiendo y sacudiéndose cómo una vara verde azotada por un temporal, le dijo:

    -Abre los ojos y mírame, Eugenia.

    Eugenia abrió los ojos y quiso mirar al viejo, pero no pudo, ya que tenía los ojos en blanco.

    El juez, medio empalmado, se levantó de la silla, se sentó en el borde de la cama y le dijo al bicharraco:

    -Tráela, socio.

    El bicharraco la cogió por la cintura, la levantó y se la echó encima de la cama. El juez metió la cabeza entre sus piernas y comenzó a lamerle el coño para limpiarlo de semen. Al mariconazo le gustaba el semen más que el brandy con leche caliente que tomaba todas las noches antes de meterse en cama. A Eugenia le produjo un morbo brutal sentir cómo se tragaba sus jugos y la leche del bicharraco. Le agarró la cabeza con las dos manos y movió la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo. Al juez le gustaba que lo hiciera, ya que cuanto más se movía más leche y jugos salían de su coño. Poco después Eugenia estaba punto de desbordar, pero el juez también quería correrse, así que se echó boca arriba. Con la polla casi dura, le dijo:

    -Móntame.

    Eugenia le bajó los pantalones, subió encima del juez, cogió la verga, metió la cabeza y la sujetó mientras el viejo se la metía hasta las trancas. El bicharraco, empalmado cómo un burro, le volvió a dar con la fusta con poca fuerza.

    -Tras, tras, tras…

    La polla entraba y salía engrasada del coño, muy engrasada. Eugenia estaba tan cachonda que le comía la boca a su cuñado. En aquel momento le comería la boca a un cerdo. Al juez se le puso la verga dura. Eugenia estaba que echaba por fuera. El bicharraco dejó de darle con la fusta, la cogió por la cintura, le lamió el ojete y jugó con la punta de la lengua en la entrada… Cuando se lo folló con la punta de su lengua, Eugenia ya no aguantó más y exclamó:

    -¡Me corro!

    Se corrió cómo una loba encharcando de jugos la polla de su cuñado y gimiendo y sacudiéndose cómo era costumbre en ella.

    Tiraba del aliento cuando sintió cómo el capullo de la polla del bicharraco se frotaba contra su ojete.

    -Mete poco a poco que con ese cipote me podrías romper el culo.

    Mentía, su marido gastaba un buen nabo y ya le tenía el agujero abierto. Levantó el culo buscando que la cabeza entrara en él, y entró.

    -¡Jodeeer! ¡¡Vaya puyazo!

    La polla del juez salió del coño casi en su totalidad mientras la del bicharraco entraba en su culo más apretada de lo que entra un fideo en el culo de una aguja. El juez le dijo a su cuñada:

    -Te vamos a hacer correr cómo una perra.

    -Lo dudo mucho, cuñado, lo dudo mucho.

    El juez y el bicharraco ya habían hecho dobles penetraciones con unas cuantas mujeres. Cuando el bicharraco metía verga el juez la sacaba y cuando el bicharraco la sacaba el juez la metía. Eugenia jadeaba cómo una perra. Le gustaba una barbaridad ser la chicha de aquel emparedado… Tanto gozó que al correrse el juez dentro de su coño y el bicharraco en sus nalgas también se corrió ella, y se corrió a lo grande, desbordando cómo un embalse al que le abren las compuertas y diciendo:

    -¡¡Qué gustooo!!

    Después de correrse Eugenia, el juez le dijo al bicharraco:

    -Vístete y regresa al penal.

    Eugenia le preguntó a su cuñado:

    -¿Se acabó el castigo?

    -Sí

    -Te quedarías a gusto. Ya te vengaste de tu hermano.

    -¡Sin tiempo no era! -miró para el bicharraco-. ¿A qué esperas para volver a la cárcel?

    El bicharraco, antes de ir a la otra habitación a vestirse, le dijo al juez:

    -Gracias por el polvo. Sigue cuidando de nuestro dinero y de Victorine, socio.

    Tiene cojones la cosa, un juez falso, maricón y putero cuidando el dinero de un atracador y de su novia, pero bueno, es España hoy en día, política, justicia y religión, la mayoría de las veces, una mierda son.

    Quique

  • Jugando con mis amigas (P. 9): El último juego (por ahora)

    Jugando con mis amigas (P. 9): El último juego (por ahora)

    Lo que les voy a contar ocurrió poco antes de la pandemia. Después de los encuentros con Aurora, los dos juegos y nuestra sesión de masturbación (nota: detalles en la parte previa) tenemos un nuevo juego, en esta ocasión además de nosotras dos también estaban Evelyn y Alicia.

    El juego comienza y como siempre suele ser bastante parejo y vamos perdiendo el calzado, medias y remeras alternativamente. Luego Aurora es la primera en perder dos partidas seguidas teniendo que quitarse el pantalón y su corpiño. Ella llevaba ambas partes de color blanco, al parecer los juegos previos y nuestra sesión privada la habían acostumbrado y no la veía para nada incomoda de ser la primera con las tetas al aire. Al verla me preguntaba si en caso de perder se animara a masturbarse frente a todas como habíamos acordado…

    La partida siguió y perdieron Alicia y Evelyn en ese orden, ambas se sacaron sus pantalones quedando en ropa interior, Alicia llevaba un conjunto negro y Evelyn uno blanco… Luego pierde nuevamente Aurora, sacándose la bombacha y siendo la primera en quedar completamente desnuda y todo daba a pensar que no solo iba a tener que pagar prenda sino que por si fuera poco para su desgracia sin tener a ninguna de nosotras mostrando al menos las tetas… Pero en las siguientes dos rondas pierde Evelyn en forma consecutiva y por lo tanto la acompaña en su desnudez…

    La siguiente podría ser la definitiva -pienso- y podría haberlo sido, hay un empate entre ella y yo, pero con una leve ventaja a su favor por lo que decido dar por perdida esa ronda y sacarme también el pantalón dado que era la más vestida y eso haría el juego más parejo, por lo tanto revelando al grupo que las dos partes de mi ropa interior eran también blancas como las de la mayoría

    En la mano siguiente es Alicia la que pierde y luego a Aurora finalmente se le acaba la poca suerte que venía teniendo en estas últimas rondas y pierde y por lo tanto era la que debía pagar prenda, solo quedaba saber si iba a hacer lo que habíamos acordado en privado o no… Mientras yo me preguntaba eso, no sabiendo si pedírselo o no, es ella misma la que se adelanta y aclarara al grupo lo que habíamos quedado y que pensaba por supuesto cumplir…

    Por supuesto todo el grupo estaba más que satisfecho con la prenda que iba a tener que pagar, para nosotras no era algo tan raro dado que ya a todas nos había tocado alguna vez hacer eso como prenda, pero ninguna de las otras chicas se lo esperaba y yo misma a pesar de haberlo acordado así con ella no pensé que realmente iba a animarse a hacerlo frente a todas y mucho menos que fuera ella la que lo planteara sin que yo le tuviera que decir nada.

    Entonces ella se acomoda de forma que su vagina quedara fácilmente visible para todas y rápidamente empieza a meterse dedos, estos entran bastante profundo en su vagina y con facilidad desde un primer momento…

    Ella parece estar disfrutándolo mucho… Ella gime bastante más ruidosamente que cuando estuvimos a solas por lo que se siente que está haciendo un esfuerzo por disfrutarlo y a la vez nos brinda un mejor espectáculo, se toma su tiempo y finalmente tiene un fuerte orgasmo, mete sus dedos lo más profundo que puede dentro de suyo y los saca mostrándolos y luego los usa para separar los labios de su vagina lo más que puede y nos pide que nos acerquemos y chequeemos que estaba bien mojada, algo que por supuesto era completamente innecesario dado que esto era perfectamente notorio, pero por supuesto todas de a una cumplimos y nos acercamos para verla en primerísimo plano.

    Luego de esto le pregunto cómo se había sentido y me dice que bien y que lo había disfrutado bastante confirmando lo que yo sospechaba, además agrega que no tendría problema de volverlo a hacer si le tocaba y por lo tanto acordamos que volveríamos a hacer prendas más fuertes en futuras ocasiones…

    Lamentablemente por la pandemia no nos hemos vuelto a reunir, pensé en algún momento en tratar de armar algo virtual, pero lo fui posponiendo y lo que acordamos como prenda para todas, mientras tanto, es que todas (incluyendo a las que no estaban en ese momento que se enteraron luego y estuvieron de acuerdo) teníamos que entrar a chats y contar nuestras experiencias sexuales, pocas o muchas las que sean y además de ser posible lograr que también nos cuenten cosas.

    Es difícil combinar, pero sé que todas lo han hecho en alguna oportunidad y la mayoría varias veces…

    Próximamente más, si Dios quiere sin pandemia. Besos, los saluda Lorena.

  • Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (2): La Boutique

    Soy Nancy, la puta del amigo de mi hijo (2): La Boutique

    Introducción: Este relato es 100% real, me sucedió hace 3 años atrás, cambien los nombres para que no se asimile a mi vida.

    Había pasado casi una semana desde lo que paso con Ángel en mi consultorio… En esa semana después de violarme mi hijo Michael me conto que Ángel se empezó acercar más a él incluso le pidió disculpas por como lo ha tratado desde que eran pequeños y que quería reparar su error ya que yo había hecho mucho por él y que la primera terapia conmigo le ayudó mucho e incluso Ángel le ofreció a mi hijo un puesto en su equipo de futbol.

    Al parecer Ángel solo quería relacionarse con mi hijo para tenerme donde quería… Era un tranquilo domingo e iba saliendo de la clínica de rehabilitación después de la terapia familiar cuando de pronto recibí un mensaje de WhatsApp de Ángel y me mando una ubicación para que fuera por él y realmente no quería hacerlo por lo que le dije que tenía más trabajo pendiente y tenía que estar con mi familia, pero al parecer Ángel ya estaba muy bien informado de mis horarios porque me respondió de inmediato.

    Ángel:

    -No seas mentirosa puta.

    -Ya estoy bien informado de tus horarios y actividades gracias a tu hijo.

    -Sé que los domingos solo trabajas hasta el mediodía en la clínica.

    -Además, no duraremos mucho y podrás estar el resto de la tarde con tu familia.

    -Recuerda bien el trato golfa, no me hagas que lastime a tu familia especialmente a tu hijo.

    Pase por Ángel en mi camioneta tratando de que nadie me viera por temor o vergüenza de que era yo la que pasaba por él, al subir a mi camioneta Ángel me dio otra dirección la cual nos llevó hasta una de tienda de ropa, especialmente de mujer, lencería y ropa erótica, trague saliva al bajar de mi camioneta temiéndome lo peor y lo peor que paso en ese momento fue entrar a esa tienda con Ángel tomándome de la mano como si fuera su novia.

    Ángel:

    -Bien ya llegamos puta.

    -Entremos que nos espera algo.

    Al entrar de inmediato Ángel saludo al encargado de la tienda, era una tienda un tanto pequeña por lo que solo estaban un chico y una chica como empleados de la tienda y casi no había gente, Ángel se refirió al chico encargado como Tulio.

    Tulio:

    -Waw quien es la belleza que te acompaña.

    Ángel:

    -Es Nancy mi amiga sexual.

    Tulio:

    -Cielos bro una milf tu amiga para sexo.

    -Jolines ¿de qué hablas bro?

    Ángel:

    -Así como oyes bro.

    -Hicimos un trato.

    -Su panocha a cambio de no arrebatarle a su hijo y la felicidad de su familia.

    Tulio:

    -Que hostias brother.

    Ángel:

    -Así es, afírmaselo Nancy.

    Las humillaciones de Ángel iban a comenzar, quería que yo misma se lo afirmara a Tulio… Así es hicimos un trato asentí mirando para otro lado… por suerte cuando dije eso los pocos clientes que había en la tienda ya se habían ido, así que nadie me escucho y tampoco escucharon la conversación entre Ángel y Tulio, nos quedamos solos en la tienda.

    Ángel:

    -Hasta ahora solo me la he cogido en su consultorio.

    -Nancy es psicóloga.

    Tulio:

    -¡Que Hostias bro!

    -Y con lo guapa y buena que esta, ya me imagino como te la pasaste.

    Ángel:

    -Jeje así es bro.

    -Bueno tengo una lista de las cosas que quiero.

    -Estaré con mi puta en los vestidores y tu me vas pasando las cosas a los probadores.

    Tulio:

    -Ok bro en un momento les voy llevando todo.

    -Pasen adelante.

    Ángel

    -Bueno Nancy, andando antes de que se haga tarde.

    Nuevamente Ángel me tomo de la mano y me llevo a los probadores con él, mire hacia atrás y tanto Tulio como la otra chica me miraban con una sonrisa pícara y burlona, al llegar a los probadores Ángel cerró la puerta, los probadores eran grandes, eran como un cuarto amplio divido en 3 espacios y cerrados con solo unas cortinas… Ángel se metió conmigo al primer espacio y cerro la cortina, era amplio el espacio así que cabíamos los dos.

    Ángel:

    -Bueno Nancy comienza a quitarte la ropa.

    -Quítate todo.

    -Desnúdate toda.

    Era humillante para mi encuerarme de nuevo enfrente de Ángel en ese lugar, le suplique, pero fue en vano… “Ángel por favor estoy felizmente casada, no puedes abusar de mi cada vez que quieres”… le afirme.

    Ángel:

    -Ya deja de poner excusas.

    -Aceptaste ser mi putita.

    -Si quieres puedes irte, pero mañana las cosas no serían iguales para ti y tu familia.

    -Si quieres ver un infierno en tu hijo depende de ti.

    -Tu hijo será feliz y estará protegido por mí, si haces lo que te diga.

    -Pero si no, mañana mismo renuncio a la amistad de tu hijo y su vida se volverá un infierno, no hay donde puedas esconderlo ahora mismo podría a ser una llamada y todo se va al infierno para tu familia.

    -Podrías irte ahora mismo y no encontrar a tu familia al llegar a casa y no alcanzarías ni siquiera avisarles porque los tengo cuidándolos desde lejos, así que nuevamente te doy la opción de elegir golfa decide.

    Nuevamente me tenía atrapada, veía su cara de maldad y se empezaba a notar que Ángel era un chico peligroso, muchas veces observe a sus padres en las juntas de la escuela, cuando Ángel y mi hijo eran mas pequeños, su padre era de esos señores altaneros, bruscos y posiblemente golpeador, su hermano estuvo en la correccional, su madre parecía buena persona, pero el resto de su familia podría ser peligrosa, sin mencionar a los contactos que podía tener, no sabía ni como pedir ayuda a las autoridades eso también podría tener malas consecuencias para mi familia y no sabía cómo explicárselo a mi esposo sin que todo se derrumbara, creo que mudarnos lejos no serviría o que tampoco era una opción… Así que lo inevitable comenzó a pasar, deje mi bolso en la butaca del probador donde se sentó Ángel y comencé a quitarme la ropa, me quite los tenis, las calcetas, la blusa y me baje el pantalón quedándome solo en ropa interior.

    Ángel:

    -Así me gusta golfa.

    -Que entiendas y seas obediente.

    Tome mi ropa y la doble en pequeño asiento acojinado que también estaba en el probador, mire en el espejo del probador y solo me quedaba la ropa interior puesta y Ángel se miraba feliz y casi babeándose nuevamente al verme.

    Ángel:

    -Ven aquí nena.

    Me hizo una señal de acércate con el dedo y me acerque justo enfrente de él, tomo mis pantaletas de ambos lados con sus pervertidas manos y me las bajo por completo, sacándomelas por debajo de mis pies y dejando mi vagina expuesta, las olio y las arrojo a donde había dejado el resto de mi ropa, me dio la vuelta, girándome y tomándome de la cintura, dirigió sus manos al cierre de mi brasier y deslizo los tirantes por mis hombros y me lo arranco por completo, pude ver por el espejo del vestidor que lo froto en su cara y lo olio con pasión para arrojarlo con fuerza también a donde estaba el resto de mi ropa como si de encestar se tratara para proceder a darme una nalgada con fuerza en mi trasero con su sucia mano y haciendo un fuerte sonido… ¡Zazz! pegue un pequeño brinco con pequeño escalofrió sobre el cuerpo ante tal atrevimiento…

    Ángel:

    -Valla nalgas que tienes zorrita.

    -Te tiembla el culo como gelatina cada vez que te nalgueo, ¡que rico!

    -Tienes unas nalgas gordas, nada caídas y bien paradotas.

    -Pero sobre todo extremadamente enormes y gigantes, tenemos que llevarlas al siguiente nivel de inmediato Nancy.

    -¿Carajo porque Tulio tarda tanto con lo que le pedí?

    -Ponte los tenis otra vez putita no quiero que pises el piso, no te vayas a enfermar.

    Mis tetas también quedaron descubiertas, pero ni siquiera me moleste en tapármelas de nuevo con mis brazos pues sabía que eso podría enfurecer a Ángel y seria mucho peor el resultado por lo que me las deje libres y me quede con la vergüenza en mi al sentir las miradas penetrantes de Ángel en mis partes íntimas… tomé mis tenis y me los puse de inmediato, me vi de nuevo en el espejo y los tenis era lo único que llevaba puesto ahora, era vergonzoso para mi estar toda encuerada con un mocoso pervertido en un probador de ropa mirándome toda.

    Ángel:

    -Tulio ya se tardó.

    -Bueno vamos hacer algo.

    -Pon tu pie en la butaca y el otro déjalo en el suelo, abre bien tus piernas para tener mejor vista de tu panocha.

    Ángel se sentó en la butaca e hice lo que me pidió quedando justo en frente de mí, en esa posición en la que me puso y el sentado quedo muy cerca de mi y su vista muy cerca de mi vagina, acerco su nariz a mi entrepierna, olio mi vello púbico y comenzó a lengüetear en mi vagina.

    Ángel:

    -Te voy a comer la panocha mientras nos traen nuestro pedido.

    Ángel enrosco su brazo en la pierna que tenía levantada y con la otra jugaba con mi trasero, sobándome ambas nalgas, apretándolas y sobándomelas todas mientras no dejaba de chupar y comerse mi vagina… los sonidos de mi boca se empezaron hacer notorios, tuve que morderme los labios para evitar los sonidos que se escapaban de mi boca… -Mmm-

    Los lengüetazos y la chupada que Ángel también se escuchaban y de pronto comenzó a vibrar mi celular en mi bolso, me estaban llegando mensajes.

    Ángel:

    -¿Quién es?… maldita sea quien interrumpe.

    -Mira quien es Nancy o apágalo.

    Tomé mi celular y eran mensajes de mi esposo le dije Ángel.

    Ángel:

    -Jeje continuemos con la comida de tu panocha mientras le contestas.

    -Dile que estas con mi madre de compras.

    Ángel me puso en la misma posición comiéndose mi vagina y haciendo de todo con mis nalgas, mientras respondía los mensajes de mi esposo y le mentía, eso fue humillante para mi mala suerte mi esposo continuo preguntándome y platicándome cosas mientras Ángel seguía comiéndome y lengüeteándome mi vagina, fueron casi un minuto y medio en esa situación hasta que le dije a mi esposo que ya iba camino a la registradora con la mama de Ángel y que tenía que despedirme, mi esposo se despidió y dijo que nos veíamos en la casa, en ese mismo momento Tulio se escuchó fuera del vestidor.

    Tulio:

    -Ya está aquí lo que me pediste colega.

    -Disculpa la tardanza tío, tarde en escoger y llegaron clientes y surtidores y me interrumpieron.

    Dijo Tulio desde el otro lado de la cortina, al mismo tiempo que Ángel me soltó y yo me incorpore de nuevo ahogando y cerrando los sonidos que se escapaban de mi boca… -Mmm-… mientras Ángel se divertía con mi vagina y mis nalgas, deje mi celular nuevamente en mi bolso y ambos nos incorporamos y nos pusimos completamente de pie del otro lado de la cortina.

    Ángel:

    -Está bien bro.

    -Estábamos pasando un buen rato aquí de todos modos.

    -Nancy está completamente desnuda.

    -Así solo pásame las cosas a través de la cortina.

    Tulio:

    -Jeje está bien tío.

    -Son 3 bolsas enseguida te traigo lo demás.

    Las humillaciones no terminaban, Tulio le dio a Ángel tres bolsas grandes a través de la cortina y dijo que volvería enseguida con lo demás.

    Ángel:

    -Muy bien veamos que hay aquí.

    Ángel se sentó nuevamente en la butaca y yo me quede de pie observándolo de frente como revisaba el contenido de la primera bolsa, me quede admirada y temblorosa al mirar el primer contenido… eran tangas, cacheteros que resaltan el trasero y ropa interior muy provocadora y sexy de encaje y de hilo, mis ojos se abrieron sorprendidos, eran colores muy provocadores como negro, rosa y morado, además de algunas prendas floreadas muy elegantes y eróticas.

    Ángel:

    -Muy bien Nancy, con esto le daremos un total cambio al guarda ropa de tu ropa interior.

    -Te pasare cada prenda y te la pruebas una por una.

    -Tienes que dar una vuelta completa y empinarte levantando tu trasero para poder observarte y darte mis aprobaciones.

    Solo pude tragar saliva antes de proceder con las instrucciones de Ángel, comencé probándome las tangas, hice lo que Ángel me dijo… la vuelta y empinar mi trasero para que Ángel viera bien mis nalgas con la nueva prenda puesta.

    Ángel:

    -Que nalgotas preciosa.

    -Tu esposo y tu hijo deben estar agradecidos por la nena que tienen en casa.

    -Estas tangas se te ven increíbles, con esto no tendrás que usar la ropa interior anticuada de ruca que tienes en casa.

    Me probé todas las tangas hasta que Ángel sugirió probar los cacheteros, así que me los probé con la misma rutina de vuelta completa y empinar mi trasero para que Ángel viera bien mi culo…

    Ángel:

    -Ver tu culote así en todo su esplendor está haciendo que se me pare la verga Nancy.

    Cuando dijo eso pude ver por el espejo que se tocaba su paquete por encima del pantalón con su mano… como consiguiente procedí a probarme las prendas de hilo era como de tipo playa o para nadar y otras tenían un extra en los bordes como tipo faldita… me las probé y me las tuve que amarrar porque esas no se abrochan… Ángel se puso de pie y se dirigió a mi para darme otras nalgadas en ambas nalgas con sus pervertidas manos, cuando lo hizo estaba empinada y meneándole el trasero como ordeno así que el sonido que se escucho fue más fuerte… ¡Zazz! tuve que morder mis labios para que no saliera ningún sonido de mi boca… Ángel me incorporo y desde atrás paso a dirigir sus manos a mis tetas para manosearlas bien, apretándolas y sobándomelas todas mientras me daba besos en mi espalda, cuello y en mi hombro… dentro de mi suplicaba para que nadie más entrara a los otros probadores y escuchara el sonido de las nalgas, manoseadas y de todo lo que Ángel hacia conmigo.

    Ángel:

    -Muy bien mi putita.

    -Vamos a probarte el resto de la ropa.

    Ángel se volvió a sentar y apartándose de mi procedió a la siguiente bolsa… comenzó a sacar brasieres de los mismos colores rosa, negro y morado, creo que eran los colores preferidos de Ángel y el mismo los había escogido y puesto en la lista, eran igualmente eróticos, floreados y algunos muy cortos, escotados muy provocadores, incluyendo algunos también de hilo que solo se amarran y son muy delgados… No me había probado ninguno a un, cuando de pronto se escuchó nuevamente la voz de Tulio desde el otro lado de la cortina del probador.

    Tulio:

    -Aquí está todo lo demás que me pediste tío.

    -Son varias cosas.

    Una sonrisa se pintó nuevamente en el rostro de Ángel.

    Ángel:

    -Okey veamos que trajiste bro.

    Para mi mala suerte Ángel hizo algo que jamás espere, al maldito mocoso se le ocurrió abrir totalmente la cortina del probador, dejándome expuesta ante la mirada de Tulio, sabiendo que yo no tenía ropa puesta y me encontraba encuerada solamente con los tenis y con la tanga de hilo que fue la última que me probé y que aún no me había quitado… cuando vi que Ángel abrió totalmente la cortina por instinto cruce los brazos inmediatamente para cubrir mis pechos y que mis tetas no quedaran expuestas ante la mirada de Tulio.

    Tulio:

    -Hostias parece que te la estás pasando a lo grande tío.

    -Anteriormente como me dijiste te traje la talla más grande que existen en sostenes.

    -Pensé que solo exagerabas, pero viendo bien a tu milf, creo que le quedaran perfectos los sostenes que te traje.

    -Y Waw tío con los años que tiene no estabas nada mal tío realmente está muy buena, sabrosa y atractiva tu amiga madura.

    -Culo y tetas excelentes y grandes.

    Solo permanecía yo aun con los brazos cruzados tapando mis pechos y volteándome un poco de lado al sentir la mirada de los ojos abiertos y los comentarios de Tulio que me hicieron sentir incomoda y sonrojada.

    Ángel:

    -Gracias bro.

    -Todo lo que me has traído servirá para el estupendo culo enorme y gordo y las tetas gordas de Nancy.

    Ángel metió todo al probador y se despidió de Tulio chocando el puño.

    Tulio:

    -Muy bien si necesitas algo mas me lo haces saber tío.

    Tulio se retiró y con las cosas ya dentro del probador, Ángel volvió a cerrar la cortina por suerte nadie mas entro a los probadores en ese momento, por suerte no hubo otros clientes que se preguntaran porque estaba allí una mujer desnuda y con dos chicos jóvenes en su presencia y viéndola toda… Ángel se sentó de nuevo y yo baje los brazos dejando mis pechos libres otra vez.

    Ángel:

    -Bien veamos que trajo Tulio.

    Al ver a Ángel revisar las cosas pude mirar lo que trajo Tulio, eran 4 Baby doll, de los mismos colores anteriores negro, rosa, morado y uno color dorado muy bonito debo reconocer, todos transparentes que podían dejar ver bien mis partes íntimas o mi ropa interior por debajo de ellos, entre lo demás estaba un vestido hermoso de noche color negro, unos tacones negros de punta de aguja grande dignos de la mas puta de la esquina, que si me los ponía resaltarían mis piernas y mi trasero, haciendo que mis nalgas se vieran aún mas levantadas, lo último eran unas minifaldas muy cortas que si me las ponía y me agachaba se podría ver mi ropa interior con facilidad, este mocoso pretendía vestirme como una verdadera puta de cualquier esquina.

    Ángel:

    -Vamos a seguir probándote los sostenes.

    Ángel por favor que es todo esto, yo no puedo pagar por todo esto ahora… le dije con un tono serio.

    Ángel:

    -Jeje no te preocupes Nancy, esto no te costara ningún centavo.

    -Esta tienda es de mi mama, mi madre no se quejará si esto se le extravió, adema Tulio me debe favores y esta ropa se le pagara a la tienda de poco en poco así que no habrá perdidas de dinero, el único costo será tu panocha y todo lo que yo quiera de ti y a cambio protegeré a tu hijo y será feliz.

    -Y no solo tu hijo, tú también estarás bajo mi protección, te cuidare como si fueras una princesa y yo tu protector.

    -Ahora pruébate los brasieres te lo pones volteando hacia a mí y te mueves las tetas de izquierda a derecha para mirarte bien como se mueven tus melones con el brasier puesto.

    Proseguí con lo que me pidió, Ángel era dominante y no podía vencerlo en ese momento, no lo hice esperar más así que comencé a probarme los brasieres uno por uno y haciendo el movimiento de tetas que me pidió, no dejaba de mirarme con ojos bien abiertos, babeando y tocándose su paquete por encima del pantalón… cuando me los probé todos, decidió que me probara los baby doll.

    Ángel:

    -Pruébate los baby doll putita.

    -Con el mismo movimiento de las tangas, das la vuelta y empinas el trasero.

    En ese momento no lograba entender los de los baby doll, pero cuando me los probé exactamente pude notar que efectivamente todo se transparentaba por debajo de los baby doll, tanto la ropa interior como mis partes íntimas podían verse bien por debajo de ellos… por último me probé el vestido de noche y los tacones dejando a Ángel contento con lo que me pedía en ese momento.

    Ángel:

    -Que melones preciosa.

    -Sacudiste muy bien las tetas como te pedí de izquierda a derecha, me fascinan como se te mueven.

    -Tanto los brasieres como los baby doll se te vieron hermosos, sobre todo el baby doll de color dorado.

    -Así es mi zorrita tiene que ser la más sexy del mundo.

    -Y con ese vestido y con esos tacones te vez preciosa Nancy.

    -Muy bien quítate todo nuevamente y guardemos todo nuevamente en las bolsas y en las cajas.

    Me quite todo nuevamente y pensé que Ángel me dejaría que me pusiera ya de nuevo mi ropa normal pero desafortunadamente para mi la cosa no termino allí, nuevamente me pidió lo que menos quería hacer.

    Ángel:

    -Espera Nancy no te pongas la ropa todavía.

    -Así quédate desnuda otro rato.

    -Verte probarte tanta ropa me dejo muy caliente, quiero descargar lo que siento.

    -Quiero que me chupes la verga, quiero descargarme.

    -Pero no quiero que te arrodilles, no quiero que arruines tus hermosas rodillas.

    -Pon tu ropa en la butaca, jalare el silloncito para que te sientes y chupes mi verga.

    Ángel movió el silloncito del probador hacia el centro del probador, me hizo sentarme en él y Ángel se paró en enfrente de mi quedando yo con mi cabeza y cara enfrente de su paquete.

    Ángel:

    -Ya sabes que es lo que quiero Nancy.

    Al voltear la mirada hacia arriba y ver sus ojos, pude darme cuenta de que es lo que quería, así que procedí a desabrochar su pantalón y bajar su cierre, bajando su pantalón y su ropa interior hasta sus rodillas y al liberar su verga de su bóxer, su verga salto y brinco como la vez anterior casi golpeando mi cara con su verga… al ver su mirada de satisfacción en su mirada me di cuenta de que efectivamente eso era lo que quería.

    Ángel:

    -Así me gusta Nancy, que tu solita entiendas lo que tienes que hacer.

    -Eres una buena putita casada.

    Ya no quedaba más en ese momento que soportar sus humillaciones y por instinto realizar lo que él quería, así que por instinto tome su verga con mi mano y la lleve hacia a mi boca, lo comencé a chupar y a jalársela al mismo tiempo, lo chupe y succione con mi boca y sus ojos se cerraron de placer lo que le llevo a poner sus manos en mi cabeza y sujetar mi cabello mientras lo chupaba y succionaba, además de masturbarlo con mi mano, así estuvo durante un par de minutos, hasta que también comenzó a manosearme los pechos mientras lo chupaba.

    Ángel:

    -Que bien lo haces Nancy.

    -Tu esposo debe ser feliz contigo.

    -La chupas muy bien como una golfa experta.

    -Lame todo mi tronco y cómeme mis bolas.

    Me decía todo tipo de cosas con su cara de satisfacción y gloria, levante su verga y lamí todo su trunco de arriba abajo y como consiguiente me dirigí a chupar sus huevos, chupándolos y succionándolos… jamás en mi vida pensé que haría estas cosas por alguien de la misma edad que mi hijo, ni siquiera con mi esposo era así de cerda, pero ahora las circunstancias me obligaban hacerlo.

    Ángel:

    -Que bien me comes las bolas zorrita.

    -Ahora quiero intentar algo diferente antes de que me hagas venirme en tu cara o tu boca.

    -Quiero que me hagas una rusa.

    -Tienes las tetotas perfectas para eso.

    -Si no sabes que es eso, quiero que me la jales, pero utilizando tus 2 melones.

    Maldito bastardo pensé en ese momento, realmente era un mocoso muy pervertido y quería obligarme hacer de todo en ese espacio público, ni siquiera a mi esposo lo hecho gozar con algo así… Sin mas demora Ángel me coloco su pene en medio de mis pechos.

    Ángel:

    -Ahora muévelas puta.

    Apreté mis senos y lo comencé a masturbar con ellos sin dejar que se me escapara su verga de ellas, la punta de su pene lo graba salir de entre mis pechos.

    Ángel:

    -Lame la punta de mi verga puta.

    Tuve que bajar la cabeza un poco para lograrlo y lo logre, logre lamer la punta de su verga sin dejar de masturbarlo con mis pechos.

    Ángel:

    -Que bien lo haces puta, eres una puta gloriosa.

    Así estuvimos en esa posición por varios minutos, masturbándolo de arriba abajo con mis senos y lamiendo la punta de su verga al mismo tiempo… pero la humillación no iba a terminar allí.

    Ángel:

    -Eres excelente con la rusa putita.

    -Pero detente antes de que me hagas venirme con tus tetotas.

    -Aún tenemos tiempo para más.

    Ángel libero su pene de mis pechos y se sentó de nuevo en la butaca meneándose la verga frente a mí.

    Ángel:

    -Sigue siendo una buena putita y ven aquí.

    -Siéntate en mi verga.

    -Quiero coger tu panocha aquí mismo.

    Por dios santo, solo trague saliva y me atemorice aún más… Ángel por favor no crees que ya fue suficiente, no podemos hacer eso, estamos en un lugar público, soy felizmente casada, no puedes abusar de mi cada vez que quieres y donde quieres… le afirme.

    Ángel:

    -Ya basta de cuestionarme Nancy.

    -Creí que ya lo habías entendido, pero creo que te hare entenderlo otra vez.

    -Ahora ven aquí y siéntate en mi verga.

    Sabía que nuevamente no iba a escapar con escusas… Hay condones en mi bolso, al menos colócate uno en tu pene, no puedes seguir abusando de mi de esa manera no quiero correr riesgos… le dije en tono de súplica.

    Ángel:

    -Jeje no me hagas reír puta.

    -Eso jamás pasara, quiero sentirte como se debe.

    -Tendrás que usar otros métodos, toma píldoras anticonceptivas o inyecciones, pero vas a sentirme como se debe puta.

    -Ahora bienes hasta a mi y te sientas en mi verga o te saco así desnuda de aquí y te llevo encuerada hasta tu camioneta y tendrás que llevarme a casa, así como te encuentras ahora totalmente sin ropa.

    Maldito mocoso cerdo, no podía enfrentarlo en ese momento así que enfrente lo inevitable para que no me humillara de otro modo más vergonzoso… me puse de pie y me dirigí hasta el y me tomo de mis caderas y me dio la vuelta.

    Ángel:

    -Muy bien Nancy, abre bien tus piernas y siéntate en mi verga.

    -Deja caer tus nalgotas.

    No hubo más remedio, tomo su verga y la dirigió justo a donde la quería introducir, deje caer mi trasero e hizo que su verga entrara de golpe en mi vagina, me fue imposible evitar un grito -¡Aaahh!-me tomo con fuerza de las caderas y de los brazos y me comenzó a taladrar con fuerza, sus embestidas me hacían rebotar sobre el haciendo que su cogida se escuchara dentro y fuera del probador, sus partes hacían ruido al chocar contra mi trasero y contra mi vagina -¡plap, plap, plap! -trataba de controlar mis gemidos pero se me lograban escapar -¡Mmm, Aahh, Mmm! -muerta de vergüenza me preocupaba que nadie fuera del probador me escuchara tener sexo con este mocoso pervertido.

    Ángel:

    -Tus tetotas se sacuden muy rico cuando te la ensarto Nancy.

    -Eres mejor que cualquier zorra de película porno.

    Pude ver efectivamente por el espejo del probador que mis tetas brincaban de arriba abajo con cada embestida que Ángel me daba, yo sentada sobre sus piernas y su verga era difícil no notar por ese espejo frente a mí que yo también rebotaba de arriba hacia abajo sobre Ángel con sus fuertes penetraciones y embestidas… Si creí que las cosas no podían empeorar, estaba equivocada, alguien entro a los probadores y se empezaron a escuchar voces.

    Ángel:

    -Parece que hay pájaros en el alambre.

    -Pero no importa, sigamos gozando.

    Ángel me puso de pie y el detrás de mi me sujeto nuevamente con fuerza de las caderas y de ambos brazos, me la introdujo con fuerza nuevamente de una sola embestida y reactivando nuevamente sus fuertes embestidas, las piernas me comenzaban a temblar, me empine un poco, agachándome un poco mi parte de arriba y viendo nuevamente por el espejo frente a mi como se sacudían mis tetas de arriba y hacia abajo… eso además del sonido de mis gemidos que ya era imposible ocultarlos y el sonido de las embestidas de Ángel, sus cojones era imposible que no se escucharan chocar contra mi trasero -Plap, plap, Aahh, Aahh.

    Voces misteriosas:

    V1: ¿Escuchas eso?

    V2: Si parecen que alguien se está probando más que ropa en el probador.

    V1 y V2: Jejejeje

    Eso era mas humillante aun, de verdad nos están escuchando tener sexo… Parece que eran voces de chicas.

    Ángel:

    -Parece que tenemos espectadores Nancy.

    -Jejeje

    -Pero no importa, ahora solo puedo pensar en tu culo y en cómo se ven tus nalgotas cuando te la meto, te tiemblan las nalgas como gelatina.

    Voces:

    V1: Parece que se están cogiendo a alguien.

    V2: No inventes hay gente cogiendo del otro lado.

    V1 y V2: Jejeje

    V1: Yo creo el dueño no tiene ni idea jeje de lo que pasa en sus probadores en este momento.

    En eso último se equivocaban, termina ya por favor… le suplique a Ángel con voz temblorosa al igual que mis piernas.

    Ángel:

    -Efectivamente Nancy voy a terminar ya.

    Ángel detuvo sus embestidas y saco su pene de adentro de mi vagina, -¡Mmm Aahh! -no pude evitar los gemidos y el grito cuando la saco de mi interior, no me corrí y tampoco tuve un orgasmo, pero mi cuerpo no podía evitar la sensación de casi llegar al clímax con alguien que no era mi esposo y con alguien de la misma edad que mi hijo… Lo único que pude sentir después fueron los chorros de semen de Ángel impactar en todo mi trasero, llenando me todas y ambas nalgas con su semen que se sentía caliente al impactar y derramarse por mi trasero, medio un par de azotes con su verga en ambas nalgas limpiando y salpicando las ultimas gotas de su corrida en mi trasero… caí de rodillas sobre el silloncito, agotada y nuevamente derrotada.

    Ángel:

    -Estuvo increíble Nancy, eres una puta increíble.

    -Me gusto ver como aplauden tus tetas cuando te cojo con sexo rudo.

    Voces:

    V1: Creo que ya le dieron el gran final.

    Ángel:

    -Espero que nuestros espectadores hayan disfrutado el espectáculo.

    Ángel se subió los pantalones nuevamente y pues ya se encontraba vestido, yo por otro lado me encontraba totalmente desnuda y con la corrida de semen escurriéndose aún por mi trasero, mis muslos y cayendo restos de su corrida en el piso, me quede reposando en el silloncito aun de rodillas recuperándome cuando de pronto Ángel hizo de nuevo lo imprevisto… abrió toda la cortina del probador dejando mi desnudez expuesta y al voltear hacia el exterior del probador fue mucho mi asombro de ver a 2 chicos parados de pie y que de inmediato enfocaron la mirada en mí, parece que eran 2 chicos que estaban esperando las 2 chicas que estaban en el probador y que nunca me percaté de que estaban fuera de nuestro probador escuchando todo lo que Ángel me hacia… sus miradas fueron de asombro y sus ojos estaban bien abiertos y enfocados en mí, con su boca abierta casi babeando al verme desnuda… Ángel se salió del probador y yo me incorpore lo más rápido que pude y de prisa me puse de pie, con un brazo me tape los senos, corrí temblorosa de prisa y con mi otro brazo cerré rápidamente la cortina del probador de nuevo para que esos chicos dejaran de verme desnuda… Las carcajadas de los chicos se escucharon del otro lado de la cortina ya cerrada.

    Los chicos:

    Ch1 y Ch2: Jejeje

    Ch2: Está muy buena

    Y yo aún desnuda solo pensé en que no pude cubrirme la entrepierna y que seguro vieron mi triangulo de vello púbico, por suerte en ese ángulo no tuvieron visión del espejo si no seguramente hubieran visto también mi trasero.

    Ángel:

    -Vístete otra vez Nancy y ponte otra vez tu ropa interior normal y no limpies mi corrida de tu trasero, quiero que llegues así a tu casa con mi corrida embarrada en tus nalgotas y en tus pantaletas.

    Las risas de los chicos y de las chicas se escucharon atreves de la cortina al escuchar a Ángel… yo hice lo que me pidió por suerte su corrida se escurrió por mis muslos y termino la mayoría en el piso, me coloque toda mi ropa normal de nuevo, sentía mis nalgas húmedas por la corrida de Ángel con mis pantaletas y el pantalón puesto de nuevo, me puse el brasier, la blusa y mis calcetas otra vez y limpie el piso con clínex de mi bolso, no quería dejar rastro de que tuve sexo con Ángel en ese lugar público… tome mi bolso y las bolsas de ropa interior nueva y abrí la cortina del probador de nuevo y ya con mi ropa puesta y sin dejar evidencia de lo ocurrido… los chicos y las chicas esperaban afuera del probador para verme e intercambiar miradas, pequeñas carcajadas y risas entre ellos, yo agache la cabeza, sonrojada y muerta de vergüenza por lo ocurrido.

    Ángel:

    -Como tardas Nancy.

    Ángel entro al probador de nuevo procedió ayudarme con el vestido, los baby doll, los tacones y las faldas, mientras yo cargaba con las bolsas de la ropa interior nueva.

    Ángel:

    -Muy bien, salgamos de aquí Nancy.

    -Jejeje

    Al menos esta vez Ángel no me tomo de la mano como si fuera su novia ya que cargábamos mercancía, pero al mirar una última vez atrás, vi que los chicos y chicas seguían intercambiando miradas y sonrisas picaras entre ellos, salimos directo a la tienda y no había más clientes, solo Tulio y la chica cajera que también intercambiaban miradas y sonrisas picaras con Tulio como si ya supieran todo lo que había sucedido en el probador.

    Ángel:

    -Nos retiramos colega.

    -Gracias por todo.

    Tulio:

    -De nada tío.

    Por suerte Ángel y Tulio se despidieron rápido y salimos rápido de la tienda de ropa, fuimos a mi camioneta, guardamos la mercancía y Ángel y yo salimos de allí, lejos y rápidamente conduje, solo quería salir de allí y olvidar lo que paso… Ángel me hizo conducir hasta su casa y lo deje, despidiéndose dándome un fuerte beso en mi mejilla, por suerte no me beso en los labios como si fuera su novia, bajo de mi camioneta con su mochila, sin antes recordarme algo importante.

    Ángel:

    -Esta semana me toca la terapia de nuevo contigo en tu consultorio Nancy.

    -Jejeje nos vemos luego.

    Bajo y entro al interior de su casa rápidamente y por suerte nadie me vio dejarlo en su casa… yo por otra parte conduje rápido a casa, solo quería llegar bañarme y descansar, además de tratar de olvidar que nuevamente fui violada a espaldas de mi esposo y de mi hijo por un mocoso pervertido Llegue a casa tome mi bolso y las tres bolsas, al verme mi hijo llegar a casa se apresuró para ayudarme a cargar el resto de las cosas, por suerte todo venía bien envuelto y no se veía el contenido de lo que era, mi hijo me pregunto adonde había ido y le dije que fui de compras con la mama de su nuevo amigo Ángel y que era una gran mujer inventándole la escusa más barata que se me ocurrió, metimos toda la ropa a mi habitación y desde luego ni mi esposo ni mi hijo sabían su contenido ni lo que había pasado hoy en ese probador, me duche llegando a casa y lave la ropa que traía puesta de inmediato, mi esposo y mi hijo hicieron de comer pero yo no comí nada el resto del día, solo guarde la nueva ropa y caí derrumbada en mi cama, solo procesando lo que había pasado y que más iba pasar después, no dormí, solo los pensamientos se dedicaban a dar vueltas en mi cabeza y así termino el día…

    Continuará.

  • Una mujer ignorada, otro hombre la disfruta

    Una mujer ignorada, otro hombre la disfruta

    Lorena es una mujer de 1.60, rubia, muy buenas lolas, y una cola prominente, cursando sus treinta y pico, no estaba en su mejor momento físico y sumados a sus problemas maritales no pasaba su mejor época.

    Su marido la ignoraba totalmente y estaba cansada de tener que pedirlo, como castigo lo tenía en abstinencia hace algunas semanas pero la situación se ponía cada vez más tensa. Además tenían un nene chiquito que demandaba mucha atención y siempre era Lore la que estaba pendiente de él mientras su marido estaba abstraído en su celular.

    En el sexo siempre habían estado bien, lo hacían en varias posiciones, a Lore le encantaba en cuatro con las manos en sus lolas para sentirla bien adentro pero tenía una idea dando vueltas en su cabeza hace tiempo; quería sentir un pene grande en su interior, el de su marido era normal y siempre se preguntó que se sentiría, ya que alguna de sus amigas habían tenido la experiencia y habían quedado gratamente sorprendidas.

    Ante la falta de respuestas en su casa y la cada vez mayor despreocupación de su marido, Lore se volvió a inscribir en el gimnasio de su zona y a fuerza de voluntad y trabajo, logró hermosos resultados en su silueta, recuperó su cintura, marcó la cola y tonificó sus brazos y piernas, estaba realmente preciosa pero su marido parecía no importarle mucho y seguía en la suya, en ella seguía dando vueltas por su cabeza si la estaba engañando o no pero no tenía pruebas para demostrarlo.

    Pero en el gimnasio era otra su vida, el instructor si veía los cambios y cada vez estaba más cerca, la acompañaba y alentaba y la hacía sacar lo mejor de ella, Lore se sentía orgullosa de sus resultados y le gustaba recibir atención personalizada, aunque sabía que lo dejaba acercar más de lo cuenta o tocar un poco más allá de lo permitido socialmente.

    En una de esas tardes, el instructor le dijo si quería ir a una clase especial de una nueva disciplina que mezclaba yoga con crossfit, ella dijo que si porque le parecía interesante la fusión de ejercicios y se anotó en la clase piloto, era un sábado a las 9 h.

    Los días transcurrieron normalmente, ya hace 3 meses que no tenía sexo y realmente estaba necesitada y entre una cosa y otra no había tenido tiempo de autocomplacerse mas que algún toqueteo ocasional en la ducha, pero no había llegado al orgasmo.

    Lore siempre estaba depilada, cuando se veía desnuda al espejo, le gustaba lo que veía, había mejorado muchísimo su figura.

    Llegó el día de la clase, había unas 5 mujeres, 1 hombre y el instructor, transcurrió normalmente, Lore se fue al vestuario como siempre junto a 2 compañeras, se desnudó para bañarse, se puso los auriculares y mientras estaba en eso, el instructor gritó si había alguien en el vestuario porque en el de hombres no salía agua caliente y al no recibir respuesta entró y se desnudó para ir a bañarse, cuando entró al sector de duchas se sorprendió al ver a Lore de espalda, él se acercó despacio para no asustarla, se apoyó en su espalda y le quitó el auricular y le susurro «¿me puedo bañar con vos?». Lore no reaccionó solo sintió un enorme pene rozando su cola y asintió con la cabeza.

    La excitación era enorme y no quería darse vuelta, el instructor le enjabonaba la espalda llegando hasta su cola, para luego subir por el frente rozando su pubis depilado y sus grandes lolas, Lore por su parte solo emitía pequeños gemidos y le enjabonaba el pene, recorriéndolo con sus manos, era al menos una mano más larga que la de su marido y mucho más gruesa, su cuerpo estaba listo para ser penetrado, estaba muy excitada.

    El instructor sin rodeos acercó el pene a la entrada y lo fue introduciendo suavemente, centímetro a centímetro, eran más de 20 cm…

    Cuando entró completamente Lore explotó en una seguidilla de orgasmos que venía conteniendo hace semanas, se sentía por primera vez en su vida totalmente llena y él empezó el bombeo suave, pero profundo, mientras Lore se agarraba las lolas con una mano y la cola del instructor con la otra, no quería que se la saque, estaba en el cielo.

    No le importó que no usaba preservativo, que no lo conocía, que había dejado las pastillas, nada, era una mujer en celo, salvaje y quería solo sentir y olvidarse de todo.

    El instructor no la defraudó, la embistió por más de media hora, los gemidos llenaban el lugar, le pedía que siga y no pare, hasta que la dio vuelta y le llenó la cara, la boca y las lolas de leche, Lore se la chupo para sacarle hasta la última gota y quedaron los dos rendidos, había tenido más de 10 orgasmos y le temblaban las piernas.

    Como pudo se volvió a bañar para limpiarse los rastros de semen, se vistió, y se fue a su casa con una sonrisa pintada en la cara y una sensación entre sus piernas que quería volver a repetir…

  • Karen. Una puta madura (V): Karen y sus dos hombres

    Karen. Una puta madura (V): Karen y sus dos hombres

    Si el lector leyó la cuarta parte de este nuestro relato dará cuenta que tras la espectacular mamada le había hecho a mi novio Enrique, quien con diestro gusto me dejó la cara llena de su esperma Ramón mientras había pronunciado vía móvil la misma frase que él después de haberse corrido con mi video.

    También le enseñé las fotos de Ramón enseñándome su gran verga negra.

    No soy mujer huidiza y tengo mi carácter así las cosas le enseñé a Enrique aquellos mensajes quien me dijo…

    -Ramón habla de un video. Qué video es ese?

    Lo cogí le la mano y llevé a mi habitación.

    Le puse ese video en mi ordenador y allí aparecía yo sollozando por Ramón mientras me estaba filmando haciéndome un dedo para él.

    -Joder, Karen… esto le has mandado a Ramón?

    -Me estoy poniendo muy cachondo a pesar de que se lo hayas enviado a otro hombre.

    -Enrique… dime la verdad. Crees que esta situación es normal?

    -Te parece normal el acostarnos juntos cuando estoy completamente enamorada de Ramón?

    -No sé, Karen… eso irá en función de lo que yo te guste.

    -Pues te amo con locura, Enrique.

    -Karen, estoy tan loco por ti que no me importa tu relación con Ramón. Es más, me excita mi novia flirtee con ese tipo.

    -Bésame, Enrique.

    Me besó con locura y pasión. Ese hombre sabía muy bien como excitarme y a lo que me di cuenta me vi sin bragas y con su cabeza entre mis piernas comiéndome el coño.

    -Qué coño tienes, Karen… no me extraña a Ramón también le encante.

    Me lo hizo de forma lenta y suave y me corrí al final como una loca mordiendo mi dedo índice y agarrándome al colchón como única tabla de salvación en un inminente final.

    Pasaron los días y Ramón envió un mensaje al grupo de WhatsApp en donde estábamos los tres diciendo…

    -«Voy el sábado que viene. Tengo trabajo allí… y mucha prisa en cerrar un negocio cuanto antes».

    Aquel día y cuando recibimos el mensaje Enrique y yo estábamos juntos. Lo leímos a la vez.

    -Ya está aquí tu negrito zumbón…

    Me lo quedé mirando con cara de cierto desconcierto.

    -Bueno… montaremos un sarao. No te parece, Karen?. Dijo con cierta resignación.

    -Si no quieres no, Enrique.

    -No te preocupes. Yo te quiero igual. Lo que no entiendo el porqué de tanta prisa, Karen.

    -Ni yo…

    Lo que no imaginábamos era que aquel sarao iba a durar cerca de tres meses…

    En realidad, Enrique me amaba solo para él pero no podía resistirse a ver como me tragaba la verga de Ramón. Sentía unos celos controlados que recibían a cambio una contraprestación en una situación que le excitaba sobremanera. Por lo que a mi respecta, Enrique y yo acudimos a un sexólogo quien nos explicó mi caso era uno de «poliamor». Y que él era capaz de tolerarlo. Nos aconsejó que si bien no era lo ortodoxo siguiésemos así y en el momento cualquiera de los tres se sintiera incómodo abandonásemos cuanto antes esa situación que no acarrearía sino enemistad.

    Yo era más celosa que Enrique. El día en que vi como cuando me hacía el amor Ramón la mujeracha esa negra de él se la estaba chupando a Enrique no me hizo ninguna gracia.

    Zorra. Eso era la mujer de Ramón. Lo que si era cierto que al ser poliamorosa tenía celos por partida doble y eso me mataba. A Erica, la mujer de Ramón no la podía ni ver. Menos mal que esta vez no iba venir esa guarra asquerosa.

    En resumidas cuentas. Que no me gusta compartir hombres pero si me compartan a mi, al menos a los que quiero de verdad.

    Ramón apareció al día siguiente. Tenía prisa por volver a Galicia con su mujer e hijos. No era para menos. Siendo Enrique Guardia Civil estaba al tanto de la cierta realidad de que debido a una pandemia iban a cerrar todo el país. Yo no le había hecho ni caso porque siempre consideré el espíritu guripa de Enrique siempre tendía a exagerar las cosas.

    Ding-Dong!!! Ahí estaba Ramón. Abrí la puerta y ese negro armario se presentó vestido con una camiseta de los ACDC, justos vaqueros y unas Converse All Star. A sus 50 años eso le daba un espíritu muy juvenil. Siempre pensé que un hombre se puede poner cualquier cosa a cualquier edad si está en forma y Ramón y Enrique lo estaban. Casualmente, Enrique llevaba otra del mismo grupo de rock. Señalar que con lo grande de esas T-shirt XXL si las hubiese cosido juntas tendría una nueva sábana para mi ajuar de soltera y entera.

    -Hola, Ramón. Pasa.

    Ramón se agachó para besar mi diminuto cuerpo en las mejillas con sus negros labios y un aroma a «One» de Calvin Klein inundó mi olfato. Estaba claro que a pesar de haber estado trabajando venía en perfecto estado de revista. De Enrique nunca tuve duda alguna por su puesto en la Guardia Civil que le obligaba a portar una imagen paramilitar.

    -Hola, Enrique. Vas a ir?

    -Hola, Ramón. A dónde?

    -Al concierto. Dijo señalando su camiseta.

    Ambos se rieron y se dieron la mano. Esos dos hombres se llevaban realmente bien y yo los admiraba.

    -Haré la comida para mis chicos. Dije.

    Enrique sacó tres cervezas. Una para cada uno. Ya empezaban por las cervecitas… luego sería una caja para cada uno.

    No me molestaba para nada bebieran. Me fascinan los hombres beben y controlan a la vez. Es muy seductor. Eso les hace tener un dominio sobre si mismos y Ramón y Enrique eran así.

    Desde la cocina los miraba de soslayo. Me estaba poniendo cachonda el solo imaginar como iba a dejar a esos dos hombres. Dos armarios de 1’90 dominados por una mujer de 1’60 como dos peleles. Pero primero era saciar su estómago.

    Serví la comida y Ramón sacó una botella de Pesquera que había traído. Estuvimos departiendo mientras sobre todo de la pandemia. Los dos insistieron y me dijeron en las copas

    -Eres una incrédula. Nos vamos a cagar…

    -Me veo currando como un negro… dijo Enrique.

    -Ya estamos con los negros… dijo Ramón.

    Los tres nos reímos sin parar.

    -Bueno… ya veremos. Voy a ducharme…

    Les guiñé un ojo.

    Ahí los dejé hablando de sus cosas. De seguro hablarían de mi…

    Me metí en la ducha y me limpié bien todo el cuerpo y sobre todo mi coño. Me di cuenta estaba cachonda perdida de solo pensar me los iba a follar en unos instantes. No creo se negaran. Bueno… lo comprobaría en un momento. A lo peor ya no les gustaba…

    Me vestí como le gustaba a Enrique. Como una puta. Me puse aquellas medias de rejilla negras con ligueros blancos sin bragas, la falda de leopardo y aquella camiseta roja bien justa con la que me habían abordado Enrique y sus 4 amigos cazadores en el primer episodio de esta serie. Me pinté como una puerta y me eché perfume barato. Parecía una fulana de esa traza. Antes de salir de mi habitación me subí aquella camiseta y comprobé como mis pezones estaban tiesos y duros como el diamante a la vez de como sería imposible no los adivinaran marcando mi justa camiseta. Si. Parecía una zorra.

    Cuando entré en el salón iban ya por el tercer gintonic. Ellos como si se bebían una botella. El alcohol no les afectaba en nada para la erección. Se las iba a poner bien tiesas. Creo estaban hablando de fútbol, me agaché y puse un CD de los Doors y comenzó a sonar «Riders on the Storm».

    Pude percibir el deseo de sus miradas que se habían fijado como no en mis grandes tetas de madura. Cuando me volví a sentar en la mesa los noté ansiosos de mi. Se estaban poniendo nerviosos. Me senté al lado de Ramón y me incorporé a la conversación poniendo una mano bajo la mesa en la pierna del negro.

    -Estáis bien chicos? Parece haya entrado un espíritu…

    -Si, Karen. Muy bien dijeron los dos mirándome como a una estatua de sal. Parecían lobos.

    Subí mi mano hasta la bragueta de los pantalones de Ramón y le toqué el estómago por debajo de su camiseta para luego bajar hasta su paquete ya casi erecto. Se estaba poniendo como un borrico.

    Enrique, sabedor de lo que estaba haciendo me miró con suspicacia y deseo. Él también quería por lo que alargué mi pie sin zapato para alcanzar el suyo.

    Poco a poco desabroché los botones de los pantalones de Ramón y metí mi mano dentro de su bóxer. Su polla estaba dura como un candelabro y yo me estaba poniendo bien húmeda.

    -Pero qué os pasa?? Parece tenga monos en la cara. Les dije.

    Un silencio absoluto fue la respuesta. Pero Enrique se acercó y comenzó a tocarme las tetas.

    -Uhhh!!! Menos mal ya se ha decidido uno de una vez.

    Ramón se levantó y exhibió su negro miembro duro y fuerte poniéndomelo en la cara. Me di por aludida y comencé a chupar esa cosa como una loca.

    -Qué polla más rica! Dame la tuya, Enrique.

    Me vi chupando esas dos vergas duras como piedras. Primero una, después otra. Gemían como dos cerdos.

    Saqué mis grandes tetas por encima del escote.

    -Venga, chicos refrotad esas pollas por mis tetas… lo estáis deseando. No os cortéis…

    Eso hicieron.

    Ramón comenzó a sobar mi coño. Estaba tremendamente mojado. Para entonces iban solo vestidos con sus camisetas de ACDC.

    -Llevadme al sofá…!

    Me cogieron entre los dos en brazos mientras sus vergas iban de lado a lado entre sus fuertes muslos.

    Ramón se echó largo en el sofá y Enrique me puso encima de él. Ramón me ensartó su polla en mi coño y comenzó a moverse. Por un momento Enrique no supo que hacer pero se situó detrás de mi con unas intenciones las cuales desconocía. Pronto sabía lo que quería.

    Cogió su polla y me la metió también en el coño haciendo un sándwich. Ellos eran el pan y yo lo más rico… el jamón. Estaba llena de dos pollas de 19 centímetros cada una y de dos colores. Solo pude decir…

    -«Oh!, dadme más. Quiero más! Mis dos tíos…!». Los amaba de todas formas posibles pero así más todavía.

    En un plano picado o como si una cámara estuviese en el techo mi pequeño cuerpo ni se vería tomado por dos gorilas cuyos brazos representaban tres cuartas partes de mis muslos. Me dio la sensación de que era imposible a esos hombres tan grandes y varoniles una mujer tan insignificante pudiese controlarlos tan a placer. Estaba completamente convencida de que si en esos momentos los hubiese mandado fuera de mi y sentado a jugar una partida de parchís me hubiesen dejado en paz. Y es que me querían con locura y solo darían el paso si yo los ponía bien calientes y bien salvajes. Me sentía la dueña y señora de sus voluntades y eso les encantaba mientras Ramón, el de abajo abría en vano toda su boca de negro para comerme las tetas por entero y ahí detrás sin yo verlo Enrique me jodía a su gusto junto con Ramón.

    Una mujer con dos pollas erectas en su coño… No se podía ser más feliz y querida.

    Además me sentía una mujer respetable porque solo me valían esos dos machos. El resto eran unos pringados.

    Así las cosas, el paseante de estas mis narraciones no sé si habrá caído en la cuenta de mi perfil de mujer en anteriores episodios. Me gustan los hombres. Lo reconozco y tengo mis fantasías. A veces, veo a 4 o 5 en un bar y me tomo un café. Si son de mi agrado luego me masturbo pensando me hacen y dicen cosas obscenas porque soy en el fondo muy primitiva. Imagino, el resto de las mujeres serán parecidas a mi o no. Pero yo soy así. Otra cosa es que lo pudiese llegar a hacer. Solo lo hice en una ocasión con Enrique y sus 4 cazadores. Ahora ya no daría ese paso porque me considero una mujer respetable y necesito mi nicho de cariño. Aquel que me dan Ramón y Enrique.

    Lejos de este pequeño inciso y como iba diciendo, ambos estaban por mi. Yo me veía un poco turbada porque me penetraran tan fuerte pero estaba cachonda.

    -Vamos chicos… dadle más polla a vuestra chica… les dije.

    Aún se pusieron más burros y competidores. La elementalidad de esos mis chicos era lo que más me seducía. Eran inteligentes y bien hechos pero yo les perdía. Los tenía continuamente en mi mano. Pero no imaginaba aún hasta qué punto como narraré al lector en subsiguientes episodios.

    Con tal despliegue de amor me daban me corrí como una heroína dos veces antes de que ellos lo hicieran. Ni se enteraron de ello. Cuando me corro por penetración prefiero expresarlo con mi cuerpo. Llega un momento en que me vuelvo más loca de lo normal y procuro empalmar un orgasmo con otro sin que mi pareja deje de bombear. Hay mujeres que se corren de otra manera. Yo soy así. Ellos, como estaban a lo suyo ni se dieron cuenta. Pero les dije…

    -Y ahora qué?

    Se separaron de mi con sus vergas bien tiesas y me dijeron…

    -Qué de qué…?

    -Pero no os habéis dado cuenta de que vuestra chica se ha corrido dos veces??

    Pusieron cara de no entender.

    -Venid aquí…

    Los llevé a mi habitación y nos tumbamos los tres en la cama. Estaban realmente voraces. Eso quería. Ponerlos como aves de presa.

    -Quiero besitos.

    Me besaron sin parar los dos por todo mi cuerpo y cuando estuve decidida dejé me penetraran otra vez. Uno por la boca y otro por mi coño.

    Estaba a cuatro patas. Ramón me cogía por detrás y Enrique por delante.

    Ramón no pudo más y se corrió dentro de mi coño gimiendo mi nombre. Cuando lo hizo noté como mi coño se lubricaba más todavía señal inequívoca de que su semen me había llegado hasta el útero.

    Enrique aún tardó un poco más. Abandonó su sitio en mi boca y me cogió por el coño en la posición del misionero.

    Ramón contemplaba esa escena con su negra polla ya descansada y a media erección. Pero llegó un momento que Enrique se iba a ir.

    -Te quiero, Enrique… venga… que tu puedes… Dame fuerte que soy tu chica. Ánimo… córrete como Ramón…!!

    Comenzó a moverse más rápido poniéndose muy bruto. Solo acertaba a besarme en la boca hasta que al final su esperma se mezcló con el de Ramón.

    Eso si… me susurró al oído antes de derramarse todo lo que me quería.

    -Ese es mi chico!!! Exclamé. Un campeón. El mejor!!!

    Ya.

    Se habían corrido los dos y yo había hecho un buen trabajo con ellos.

    Ambos se quedaron largos en la cama y me fui a limpiar de sus semillas.

    Posiblemente el glande de Enrique en su canal había desalojado el esperma de Ramón. De seguro estaba más llena de Enrique que de Ramón.

    Me asomé a mi habitación llena de peluches y recuerdos de mi familia y sobrinos y largué al salón vestida con un chándal había dejado en el baño. No quise molestarlos porque estaban soporizados con sus vergas al aire.

    Me puse la tele y así pasé la tarde de aquel domingo no sin antes quitarme ese disfraz de zorra me había puesto y que me daba mucho asco.

    No imaginaba lo que iba a ver en la televisión…

    Continuará…