Blog

  • 3, 2, 1… Feliz Año Nuevo

    3, 2, 1… Feliz Año Nuevo

    Llega la época navideña, época de fiestas, alegrías, regalos. Todo eso está presente si tienes pareja. Este año me tocó pasarlo soltero y sin mucha compañía. Mi querida Claudia lo quiso pasar con su aburrido novio nuevo y mi lista de números para llamadas de emergencia quedó fuera de mi vida la última vez que me enamoré. Realmente pensé que esta Navidad iba a ser una triste en ese aspecto.

    La llamada de la salvación llego de quien menos esperaba. Era mi padre que me decía que pasara los días de fiesta con ellos pues mucha familia estaría en la isla también. Esa idea me dio nuevas esperanzas de diversión pues recordé lo mucho que me gustaba fiestear con ellos.

    Tomé libres los últimos días del año y me fui en ruta a la montaña de mi querido pueblo al encuentro de mis viejos. Cuando llegué ya la fiesta estaba montada pues era 24 de diciembre. Me recibieron con tanta alegría como recibieron al hijo prodigo de la historia bíblica. Todos mis tíos, tías y primos me ofrecían de lo que la montaña le dejaba. Parecía una competencia de quien era el primero en emborracharme. Con toda la alegría de la fiesta sucumbí ante el alcohol más rápido de lo usual. Al próximo día me levanté con un marasmo que hacía mucho tiempo no sentía. De esas calamidades que pasas sonriendo. Los recuerdos y lagunas de la fiesta llegaban, sé que la había pasado bien.

    Estaba en mi antiguo cuarto de la casa de mis padres. El que tiene el balcón que da para la vista del área metropolitana que tanto usaba para fanfarronear con mis amigos y colegas. Baje y mi madre ya tenía el café y el desayuno y mi padre ya me esperaba para que lo ayudara a preparar la terraza para la fiesta de navidad. Disfruté mi desayuno y aproveché luego para poner los regalos de mi familia debajo del árbol de navidad como era la costumbre. Ya para el medio día comenzó a llegar la familia. Los mismos que estaban conmigo la noche antes y algunas amistades de ellos. Mi madre comenzó a presentarme gente y a que saludara a los que no había visto. Unas de esas personas eran la familia de Brenda, mi novia de escuela intermedia. Me recordaban con gran cariño pues decían que era el chico que querían para su hija. En realidad, era un chico muy sano para ese tiempo y por eso era por lo que tenían esa opinión. Les pregunte por ella y me dijeron que se había casado y que tenía dos hijos. Que era posible que pasara por allí más tarde a saludar.

    Pasaron par de horas y esta vez no había tomado tanto. Me dedique más a escuchar historias de cuando era pequeño y a reírme de cosas que ya ni recordaba. Al grupo llego una chica muy diferente a la niña que flaquita que recordaba. Era Brenda que ahora había sumado unas libras a su cuerpo. Su cuerpo era ancho de abdomen plano. Su cintura dibujaba una linda figura. Después de saludar a casi todos se dirigió a saludarme tímidamente. Yo la salude cordialmente mirando por encima de su hombro para aprovechar y presentarme ante su esposo, pero no había nadie. Le pregunte por él y me dijo que estaban peleados y que prefirió venir sola para no dañarse la noche.

    Brenda siguió su camino para seguir saludando, pero al rato regreso. De antemano comenzó con un complejito por las libras que había ganado desde la última vez que los vimos, pero le aclaré que se le veían muy bien y que no era la única que había aumentado algo en clara referencia a mí mismo. A mí me gustaba lo que veía y más con la ropa ceñida al cuerpo que traía. Fui bastante disimulado con ella pues no quería hacerla sentir incomoda.

    Las conversaciones entre ambos fueron esporádicas. Cada uno se dividía entre conversaciones con los diferentes grupos que se crearon en la fiesta, pero siempre coincidíamos. No paso mucho rato hasta que le confesara que me gustaba como se veía a ver su reacción. Ella se sonrojo y me dijo que también le agradaba como me veía pero que lamentablemente solo se limitaba a mirar pues respetaba a su esposo. Yo lo entendí y no hice otro comentario del tema. Al rato me dijo que se tenía que ir pues ya era tarde y sus papas no guiaban de noche. Le dije que era un gusto haberla visto y en son de broma le dije que, aunque sabía que para la despedida de año lo pasaría con su familia que era bienvenida en mi casa pues quería darle un beso de fin de año. Luego de eso intercambiamos números y se fue.

    Al otro día me envió un mensaje diciendo que eso último que le había dicho en broma se le había quedado en la mente. Yo con sonrisa maliciosa le conteste que no era del todo bromas y que si quería hacerlo. No obtuve más contestación de ella.

    Llego la noche de despedida de año y como siempre envié un mensaje a todos mis amistades y colegas. Todos contestaron menos Brenda. Realmente pensaba que se había molestado. Fui hasta el pueblo con mi papa a comprar cosas para más tarde. De camino hicimos par de paradas para comenzar la celebración. Yo no quería beber desde temprano, pero la insistencia de mi padre me hizo hacerlo. Ya para cuando llegamos a la casa estaba entonado.

    Me di un baño y me recosté un rato a pasar la nota un poco. Me despertó un mensaje de texto de Brenda que me decía que quería ese beso, pero por razones obvias no podía ser en público. Le dije que, si la encontraba en algún otro lado, pero me aclaro que en mi casa sería más seguro. Había ya mucha gente así que le dije que si podía llegar y subir a mi cuarto. Me dijo que sonaba descabellado pero que lo intentaría. Me vestí rápidamente pues ella ya venía de camino. Les dije a mis papas que no me sentía muy bien y que pasaría un rato en mi cuarto.

    Le di instrucciones a Brenda de cómo llegar sin ser notada. La casa de mis padres tiene dos entradas. Le dije que pasara por la que aún estaba vacía. Así mismo lo hizo y tomando la ruta alterna pudo llegar a mi cuarto. Estaba vestida de negro y traía una copa. Por su aliento pude notar que no era la primera de la noche y probablemente fue el alcohol la que la hizo llegar ahí. Faltaban algunos veinte minutos para la doce y le dije que si quería podíamos bajar con los demás por eso de si quería arrepentirse de ese beso. Me contesto con algo que cambio la noche. Me dijo que si nuevamente iba a estar con ella sola en un cuarto y no intentaría nada. Me sentí aludido pues eso mismo pasaba cuando era mi novia de jovencitos.

    Esta vez iba a ser distinto, no esperaría más. Agarrándola por la cara la pegué a mí y le di un largo beso. Ella se pasmó pues se sintió tensa y algo fría al principio, pero poco después sus labios comenzaron a calentarse. Cuando nos separamos me pregunto que si debíamos bajar con los demás y le dije que quería quedarme con ella. La volví a besar, esta vez agarrándola por la cintura. Ella por primera vez hizo un acercamiento cuando me agarro por el pelo apretando más nuestras caras. Así volviéndonos a conocer en ese aspecto pues los besos se alejaban de aquellos de nuestra juventud.

    Mi próximo movimiento fue besar su cuello. Ella ya había entrado en calor pues su mirada se había transformado de presa a cazadora. Entre suspiros me pidió que alternara mis besos con pequeñas mordidas lo cual hice. Ya para ese entonces mis manos estaban en sus redondas nalgas y las suyas inspeccionaban mí ya creciente erección. En ese entonces fue ella quien rompió el hielo y bajo mi pantalón. De un solo movimiento quede desnudo de la cintura hacia abajo dejándole ver la gran excitación que tenía. Ella no lo dudo y lo agarro con fuerza sacándome un pequeño gemido. Todo era intenso y rápido. Ella se sentó en mi cama quedando justamente acomodada para parpar con su lengua la cabeza de mi pene. Mirándome con cara de lujuria comenzó a pasar su lengua mientras con su mano lo estiraba a su máxima capacidad. Recorrió con su lengua todo el tronco hasta llegar a mis testículos los cuales beso y hasta los metió en su boca. Yo estaba muy excitado ya, el hecho de estar en mi cuarto de infancia con una mujer me tenía extasiado. Ella subió con su lengua hasta la punta y comenzó a chuparlo con un ritmo casi salvaje. La detuve y le dije que si seguía a ese ritmo iba a hacer que me viniera rápido cosa que no quería.

    Aproveche y le quite su traje negro quedando solo un panty rojo pues no llevaba sostén. Le levanté y la volví a besar esta vez cortamente pues me dirigí rápido a sus senos. Pase mi lengua por uno de sus pezones mientras pasaba la palma de mi mano suavemente por el otro. Esto la volvía loca y sus primeros gemidos me lo decían así de pies me baje para palpar su humedad. Estaba muy mojada y caliente. Con un pezón aun en mi boca comencé a presionar su clítoris haciendo movimientos circulares. Ella subió una pierna a la cama dejándome mejor posición para seguir tocándola. A medida que seguía gimiendo deje de chuparle en pezón y me dedique a darle placer con mi dedo y a mirar la reacción en su cara. Me goce esa cara de lujuria mezclada con su expresión de víctima de un ataque a su clítoris sin piedad. Poco después me grito que explotaría así que la abracé hasta que comenzó a temblar con su orgasmo.

    Sin esperar un momento a llevé a la puerta de cristal que da para el balcón de mi cuarto. La pegue a la puerta y el frio del contacto hizo que se le erizara la piel. Estando ella de frente a la puerta y de espalda a mí me arrodille y baje tu panty. Bese su espalda y baje mi lengua hacia sus nalgas mordiéndolas suavemente. Ella se dobló hacia al frente poniéndose en posición para que yo separara sus nalgas. Metí mi cabeza entre medio de ellas quedando mi boca en justa posición para que mi lengua tocara su clítoris. Jugué con mi lengua y su clítoris como quise. Alterné con mi mano y hasta un buen beso negro le di a pedidos suyos. A ella le gustaba y me lo decía entre gemidos. Mire la hora y faltaban siete minutos para las 12 pero no tenía prisa. La puerta de cristal ya estaba empañada con su respiración. Seguí dándole placer usando mi lengua y dedos con mucha intensidad hasta que escuché que me gritó que la penetrara.

    Me paré y en la misma posición que estaba ella le acomodé mi duro miembro. Se lo deje adentro por un rato pues quería que lo sintiera completo. Una vez se estaba relajando comencé a penetrarla lento, pero con fuerza. Los dos recostados de la puerta la envestíamos como si quisiéramos romperla. Los golpes de la puerta casi nos delataban. Ella me pedía que lo hiciera más duro y así lo hacía. Me separé un poco para agarrarla por las caderas y poder aumentar mi intensidad. Nuestros cuerpos ya sonaban como grandes aplausos. Una vez entramos en ritmo la agarré por el pelo como jinete montando a su corcel. Eso la volvía loca y entre palabras impublicables me lo decía. Comencé a ver a lo lejos como el paisaje del pueblo comenzó a llenarse de luz. Eran los cientos de fuegos artificiales que acompañan cada despedida de año. En eso escuche una voz a los lejos que decía que quedaban cuarenta y cinco segundos. Al escuchar eso ajoré mi paso y tanto Brenda como yo comenzamos a movernos con una intensidad nunca alcanzada esa noche. Ese ritmo siguió hasta que escuche el conteo a coro; 6… 5… 4… 3… 2… 1!!! Al sonar las doce cerré mis ojos y saqué mi pene dejándole caer la descarga caliente en la sudada espalda de Brenda quien entre gemidos anunciaba que también había llegado al orgasmo. Los ensordecedores fuegos artificiales festejaron aquella demostración de pasión carnal. Lo que prometía ser un beso culmino en una fiesta de placer.

    Casi exhausto me tire en la cama. Cerré mis ojos un momento. Al rato me despertó la voz de mi madre diciéndome “Mi amor despiértate, falta una hora para despedir el año”.

  • El negro de Cartagena de Indias

    El negro de Cartagena de Indias

    Mucha agua había pasado por el molino desde que mi esposa había empezado a coger con su ex novio. Unos tres años quizás. Habíamos pasado por varias etapas en el proceso. Nos encontrábamos ambos cómodos, ella teniendo sexo con otros y yo escuchando sus relatos. Aunque algunas veces le había pedido verla coger, ella no se había decidido ni yo insistido.

    Viajamos a Colombia por una semana. Estuvimos por Bogotá, Medellín, para terminar el paseo en Cartagena y desde allí volver a Perú. Llegamos a Cartagena un jueves a la tarde, en vuelo desde Medellín, para quedarnos hasta el domingo por la tarde, como fin de las vacaciones.

    El viernes hicimos un tour de full day. Es una relinda ciudad. Luego, al finalizar la tarde, caminamos por la ciudad amurallada y terminamos en uno de los tantos coquetos bares para turistas. Decidimos beber algo y acabar la noche relajados. Hacia las 10 pm, cuando ya estábamos algo subidos de tragos, se nos acercó a la mesa un negro caribeño. Simpático ni dudarlo. Para promocionar un tour a las islas el día siguiente, justo lo que haríamos. Así que no requeríamos su oferta.

    Conversando con él sentí que había una tensión fuerte en mi esposa. Se sentía que ella quería algo con él. El colombiano se dio cuenta también y se puso en modo lanzado. Palabras más palabras menos, no avanzamos más esa noche y nos retiramos a dormir.

    El sábado hicimos el tour hacia Baru y al volver a la ciudad, fuimos a cenar en la misma zona de la ciudad amurallada. Mientras comíamos, apareció el mismo tipo. Nos reconoció, lo reconocimos. Sin mucho preámbulo ya estaba cenando con nosotros. Muy rápido, demasiado rápido, la conversación se puso hot. Con experiencia y suficiencia nos propuso un trio. Miré a mi esposa, sus ojos brillaban, lo quería, pero no de decidía a aceptar. Tomé las riendas y dije que si. Ella no se negó.

    Nos preguntó en que hotel nos hospedábamos, se lo dijimos y nos comentó que no había problema. Que había entrado algunas veces sin problemas. Terminamos la cena y fuimos los tres al hotel. En recepción no preguntaron nada, les parecía algo normal.

    Al entrar a la habitación el negro tomó el control de todo. Sin dilaciones le dijo a mi esposa que se arrodille. Ella obedeció y él se desabrochó el pantalón y mostró su negro miembro, enorme, aún fláccido pero claramente monumental. Mi esposa no se resistió y empezó una mamada que lo puso duro, erguido, brutal en pocos segundos. Era imposible que erecto entrara en su boca.

    Me dijo anda desnudándola mientras me la chupa. Él se acostó y mi esposa comenzó a chupársela sobre la cama. Mientras ella lo hacía, yo la desnudaba. Sentí su vagina húmeda y no resistí la tentación de meterle mi lengua, ella comenzó a gemir. En ese momento me ordenó desnudarme y obedecí. Se levantó de la cama. Se puso a mi lado y comparó su pene inmenso y erguido con mi pene pequeño y tímido. Le dijo a mi esposa «ahora vas a saber lo que es coger».

    Me ordenó acuéstate. Obedecí. Le dijo a mi mujer ponte en 69 y obedeció. Le pregunté en ese momento si quería un condón. Me dijo que no, que se correría dentro de mi mujer. No insistí. Se colocó detrás de mi mujer, sus testículos chocando con mi rostro. Sólo eso. No hacía más yo, solo empezar a ver en primer plano y entrecortado por los testículos del negro, como mi mujer empezaba a ser cogida y gemía como nunca conmigo. Mientras el negro la cogía, mi mujer me la mamaba, más por compromiso que por otra cosa, erecta la mía ni a la mitad de la del negro llegaba.

    Paró y le dijo a mi esposa «peruana ponte como perra». Se puso como perra. Me dijo, «lámele el culo a mi perra, déjamela lista». Lo obedecí. Luego me dijo sal puto cornudo y comenzó a cabalgarla. Mi esposa estaba tan caliente que la verga del negro entró en su culo sin problemas, pero cuando empezó a profundizar era evidente que no estaba acostumbrada y fue algo difícil, por varios segundos, quizás un par de minutos, hasta que pudo tenerla toda en el culo de mi mujer y desde ese momento, yo quedé de lado.

    Ya todo fue entre ellos, yo sólo miraba hipnotizado. En perro, piernas al hombro, parados contra la pared, ella cabalgándolo. Full culo, minutos interminables. Mi esposa llegó varias veces, cuatro o cinco. Él le preguntaba «te gusta tu negro» ella respondía que «si». Él le preguntaba «¿tu marido es un puto cornudo?», ella respondía «si, es un puto cornudo». Hasta que el negro se venía. La saco del culo de mi mujer. Nos dijo «acuéstense juntos peruanos» y luego se vació en nuestros rostros. Un flujo de semen que nos pareció infinito.

    Nos acostamos los tres y al rato empezó el segundo round, pero esa es otra historia.

  • Amigos con derechos: ¡Quiero que seas tú quien me desvirgue!

    Amigos con derechos: ¡Quiero que seas tú quien me desvirgue!

    En un relato anterior les conté mi experiencia con la señora Vélez y en esta ocasión les contaré cómo se inició esa relación con su hija Lorena, una chica que, al contraste de su madre, parecía ser muy recatada, de alguna manera tímida y al contraste de su madre, Lorena era de apariencia delgada y a pesar de que no era de glúteos exagerados como los de su madre, tenía lo suyo, un trasero redondo, más pequeño, pero también mucho más sólido. De Lorena me gustaba mucho su rostro, su voz sensual que me recordaba a esa chica que cantaba una canción llamada Corazón de Poeta. Y a pesar de ser algo tímida, se dio lo que se dio conmigo, pues creo que encontró esa confianza que nunca encontró en un chico de su edad.

    Con Lorena nos conocemos desde esa edad de la pubertad y aunque en esos años fue solo de breves saludos, ya con el tiempo evolucionó a una amistad muy cercana. Vivía al final de la colonia y muchas veces llegó a mi casa y yo iba a la de ella, pues en mi caso tenía de excusa que era quien limpiaba la piscina por lo menos una vez a la semana hasta que un día su padre me dio una advertencia: -Si algún día le sacas una panza a mi hija, te aseguro que te saco los sesos. Le conté a mi madre y ella puso una queja con la policía pues el padre de Lorena era sargento de esa institución.

    Lorena iba a una escuela católica y yo iba a una escuela pública y desde que hubo esa situación con su padre nos distanciamos, pero años después ella aparecía buscándome por mi casa y reactivamos aquella amistad que vino a ser tan cercana que la convertimos sin conocer todavía ese término de “amigos con derechos”. Ella fue la que comenzó a indagar acerca de mi sexualidad y le conté cómo había sido mi primera vez, mis experiencias con algunas chicas y ella me confesaba que todavía era virgen y que nunca había tenido un novio. Acordamos que todo lo que nos contáramos quedaría solo entre nosotros y que yo sería como su guía sentimental por mi experiencia con algunas chicas. Por esos días sus padres estaban en una batalla legal de su divorcio y en algunas ocasiones se salió de su casa y se vino a dormir junto conmigo en varias noches. Nunca me traspasé, aunque nos calentábamos con la misma cobija y muchas veces sentí su cuerpo junto al mío. Quizá mi apatía por su situación era más grande que mi deseo de follármela, aunque más de una vez me había provocado una erección.

    Un sábado llegó ya bien entrada la noche pues no quería seguir escuchando las peleas verbales de sus padres y esa noche yo me había tomado un par de tragos y la invité a que se tomara uno. Al final nos terminamos una botella empezada que tenía un poco más de la mitad y ya con los efectos del alcohol me pidió que la besara. Nos estuvimos besando por varios minutos y cuando quise bajar a sus pechos me detuvo y me dijo: – Si quiero que me hagas el amor, quiero ser tu mujer, pero quiero que sea algo especial y no con esta tensión que nos pueda encontrar tu madre. – Dormimos abrazados y desde entonces éramos amigos con ese derecho de tocarnos el uno al otro.

    Cuando terminamos el año escolar, ella comenzó a trabajar en la recepción de un motel que se acababa de abrir en la zona. De la colonia donde vivíamos nos quedaba a solo 7 minutos caminando. Una tarde que llegó me decía lo siguiente: – Tony, quiero que me hagas tu mujer y si voy a perder mi virginidad quiero hacerlo con mi mejor amigo… ¿quieres? – Me habló de que tenía acceso a las habitaciones del motel y las que menos se rentaban eran las llamadas suites, pues tenían un precio mucho más elevado y que después de un mes trabajando en el motel que era nuevo, solo 5 se habían rentado de las diez disponibles. Quedamos que ella me haría saber el día y la hora y que yo me hiciera cargo de conseguir protección. De esa manera ocurrió. Me llamó un martes por la tarde y me dijo que estaría en cierta habitación en el nivel 3, y yo le confirmé que estaría allí en 20 minutos. Cerca del motel hay una de esas tiendas de conveniencia y allí pasé a comprar un paquete de 3 condones y subí a buscar la habitación indicada.

    Después de dos toques a la puerta Lorena la había abierto. Estaba un tanto nervioso, pero no tanto como Lorena que temblaba y sus manos estaban frías. Sentía su miedo y le dije que, si no estaba segura, que no teníamos que apresurarnos. Ella me contestó lo siguiente: Yo quiero que me hagas tu mujer, pero si tú no quieres está bien… siempre seremos amigos. -Le dije que, si quería, que simplemente pensé que ella era la que no estaba segura. Nos comenzamos a besar por largos minutos parados cerca de una puerta corrediza que tenía vista al lado del estacionamiento y poco a poco se fue relajando y nos acomodamos así con ropa por sobre la cama. Lorena vestía una minifalda blanca con una camiseta de color negro. Llevaba sus zapatos tenis y unas calcetas blancas que solo le cubrían el ojo del pie. Le removí su camiseta y ella me asistió sentándose en la cama y luego le quité su sostén también de color negro y por primera vez veo sus pechos pequeños y alargados con una areola café oscura con sus pezones pequeños y puntiagudos. Los besé y me dediqué a mamarlos suavemente mientras escuchaba ese gemido de placer y sensual de Lorena.

    Le besaba el cuello y los pezones delicadamente mientras mis manos recorrían sus piernas aun con su minifalda y bragas puestas. Podía observar cómo se le erizaba la piel y cómo se le escapaban sus gemidos entre unos labios con brillo rojizo mientras cerraba sus ojos. No decía mucho, solo se dedicaba a disfrutar de mis caricias y con los minutos comencé a bajar el cierre de su minifalda que estaba a un lado y ella había encorvado su espalda para que yo pudiese quitársela. Llevaba unos diminutos bikinis de color negro, le quité sus zapatos tenis y luego dejé por último su prenda íntima. Estaba mojada de la excitación que cuando le quité sus bragas, estas extendieron aquellos jugos vaginales cómo si fuese tela de las que tejen las arañas. Yo me removí mi camisa, zapatos y pantalón y solo me quedé con mis calzoncillos estilo bikini. Me fui por sobre Lorena y seguí mamando sus pequeñas tetas hasta bajar a su ombligo. Creo que Lorena no se lo espera, no sé si ella tenía idea del sexo oral. Cuando bajé al sur de su ombligo ella exclamó: ¡Que haces! – Le dije que ese día le iba a besar cada pulgada de su cuerpo; de cabeza a sus pies y viceversa. Intentó detenerme, pero con sus piernas abiertas y mi pecho presionando su sexo, era imposible que detuviera lo que se venía, pues además creo que la idea de que le besaran su sexo, ese morbo que le provocaba mi lengua cada vez que se acercaba a su sexo, es algo que muy pocos seres humanos a esa edad realmente queramos detener. Recuerdo el día que la gata Sonia, la primera chica que me hizo sexo oral, nunca me esperaba que una chica quisiera tener mi pene en su boca, pero cuando sentí y vi su intensión, nunca me pasó por la mente detenerla.

    Lorena se dejó llevar por ese instinto igual cómo yo lo hice en mi primera experiencia y solo gimió y solo me sobaba el cabello mientras mi lengua le invadía ese salado y exquisito orificio. Se la chupé de una manera delicada y luego de una manera más agresiva le succionaba su clítoris. Hicimos una breve pausa para poner sus nalgas a la orilla de la cama, puse una almohada en mis rodillas y de esa manera también tener acceso a besar su perineo y sorprenderla con alcanzar a invadirle el ano. Para estas instancias Lorena ya estaba entregada al placer y solo elevaba sus piernas y me tomaba del cabello y de tanto pasar mi lengua por sus dos agujeros, explotó con su primer orgasmo, el cual creo fue más que un solo orgasmo, parecía que a cada veinte segundos gemía profusamente y recuperó la compostura hasta tres o cuatro minutos después. Quedaba con una respiración aligerada y podía ver en su juvenil rostro ese relajamiento del placer. Según me contaba después, ese había sido su primer o primeros orgasmos… nunca había experimentado un placer igual.

    Solamente limpié mi rostro con una toalla y ella hizo lo mismo con su pequeña vulva. Vio cómo me saqué la verga de mi calzoncillo y me puse el primer condón. Se puso en esa típica posición del misionero y de esa manera me fui por sobre Lorena y ella abrió sus piernas. Le asomé mi glande a su bien lubricado orificio y la cabeza de mi verga se hundió y Lorena hizo un gesto y gemido de dolor y poco a poco, lentamente mi falo estaba completamente adentro de esa linda chica. Lo que me gusta de las mujeres flacas y petit es esa sensación de apretadas y en esta ocasión pude sentir literalmente cuando le rompí el himen y le pregunté a Lorena si le dolía y ella solo me dijo que no era un fuerte dolor, sino una sensación de ardor. De esa manera perdía su virginidad y con los minutos comenzamos con una balada lenta por sobre la cama. Me miraba a los ojos mientras delicadamente mi verga salía y se hundía en esa preciosa panochita que Lorena me había contado que se la había comenzado a afeitar desde hace algún par de años. Aquel sexo fue uno erótico y romántico y nunca hubo una aceleración abrupta y solo se subieron las revoluciones en algo, cuando Lorena con unos movimientos pélvicos me insinuaba que encontraba ese ritmo para volver a encontrar la gloria de otro orgasmo. No decía nada, más solo correspondía al embate que le enviaba y de esa manera de un choque de sexo algo pausado, le llegó otro orgasmo y vi como sus ojos se le aguaron, se le perdieron en el placer y en esta ocasión dijo: ¡Uh… que rico! – Y explotó jadeando de placer. Yo tampoco me pude contener y al ver como se corría Lorena, segundos después llené a rebalsar ese condón. Cuando me fui al baño a removerme el profiláctico, este tenía la evidencia de unos hilos de sangre por la ruptura de su himen.

    Ese día usamos los tres condones y Lorena se había corrido en posición de perrito y montándome, pero a esa edad de la juventud uno es insaciable y obviamente uno se recupera en minutos. Lorena me había pedido que quería también hacerme sexo oral y en eso estaba, dándome una felación de amateur, pero rica de todas maneras cuando se lo propuse:

    – ¿Quieres probar hacer el sexo anal?

    – ¡No creo que pueda… me da miedo!

    – Pero… ¿lo has considerado hacer?

    – Mis amigas me han hablado de que lo han hecho… unas dicen que lo han disfrutado, pero otras también dicen que les ha dolido mucho.

    – ¿Quieres intentarlo? De esa manera tú tienes tu propia experiencia y no solo lo que te cuentan tus amigas.

    – No sé Tony, me da miedo. Quiero, pero me da miedo.

    – Inténtemelo y si te incomoda mucho, pues desistimos. ¿Te parece?

    – ¡Esta bien! Intentemos. -me dijo.

    Se puso en posición de perrito y en vez de asomarle mi glande, le volví a poner mi lengua en esa posición. Le lamí el ojete delicadamente y sé por la manera que comenzó a mojarse que le gustaba que le comiera el culo. Después de unos 10 minutos de darle besos negros le asomé el glande no sin antes dilatarle el ojete dándole masaje con mi dedo de en medio hasta hundirle mi primera falange. Le puse la cabeza de mi verga en la entrada y se la comencé a hundir lentamente. Se ponía tensa y me expulsaba el glande con mucha presión. Nunca me dijo que parara y eventualmente de una manera delicada y con mucha paciencia, mis 22 centímetros se hundieron hasta que mis testículos chocaron con sus nalgas. Ella solo gimió, pero me aseguró de que, sí en verdad le dolía, pero que a la vez le gustaba mi invasión. En esa posición y sin mucho movimiento le tocaba la vulva y le masajeaba su clítoris, hasta que ella misma hacía un vaivén que no podía corresponder con el ímpetu que imaginaba pues era incomodo dejarle ir algunos embates mientras le masturbaba el clítoris. Mas, sin embargo, en diez minutos alcanzó el orgasmo y esta vez sí me dijo que se venía y ella comenzó con esos movimientos pélvicos que también me llevaron a la gloria y me he ido en su apretado culo el cual sangró esa vez que se lo desvirgué también. Creo que el placer tuvo que ser divino, pues este acto de hacerle sexo anal mientras le masturbaba el clítoris se le convirtió en una adicción a Lorena que por esos días cuando teníamos oportunidad, lo repetíamos. Fueron esos días que ya su padre se había ido de su casa y yo llegaba por las noches a su cuarto a escondidas y eran tremendas culeadas que le daba a Lorena.

    Meses después pasó esa experiencia que les narré con su madre y quien en cierta ocasión me habló de que su hija le había contado de esas experiencias conmigo. Un día confronté a Lorena y le pregunté que sí alguien más sabía lo que había pasado entre nosotros y ella lo negó todo el tiempo. Creo que Lorena nunca supo lo que pasó entre su madre y yo, pero eventualmente décadas después me confesó que ella se lo había contado a su madre. También me confesó que se había enamorado de mí, pero que sabía que tenía a muchas chicas en ese tiempo y que no miraba la posibilidad de una relación seria conmigo. Lorena fue una rica y grata experiencia, de esos buenos recuerdos inolvidables de mi juventud… ¡Qué ricas culeadas le di a esta chica!

  • ¡Métemela en el culo, padrino!

    ¡Métemela en el culo, padrino!

    Rosaura había quedado huérfana debido a un maldito accidente de tráfico. Al no tener familiares cercanos se tuvo que ir a vivir a una aldea con su padrino y su madrina. El cambio fue brutal, de un colegio de monjas en la ciudad y de vivir en un piso a una casa de labranza de una aldea.

    La casa tenía en el piso de abajo una cocina de hierro, una mesa y cuatro sillas, a la izquierda según se entraba las cuadras de los cerdos y la del buey, al fondo dos arcas donde guardaban el pan y el cerdo salado, a la derecha de la pared colgaban dos jamones y de un cordel al lado de la cocina decenas de chorizos. Unas escaleras de madera llevaban al piso de arriba donde había un pasillo con dos habitaciones a cada lado, unas habitaciones muy amplias con camas de tres plazas, mesitas de noche y sus armarios con espejos.

    Rosaura era una muchacha de un metro sesenta de estatura, tenía el cabello pelirrojo y largo, su cara era redonda y pecosa, sus ojos azules, su nariz chiquita, su boca con labios gruesos, tenía un pequeño hoyuelo en el mentón, el cuello largo, sus tetas eran medianas, su cintura fina, sus caderas normales y sus piernas bien moldeadas.

    Genaro y Josefa, su padrino y su madrina, tenían 33 y 30 años y eran los típicos aldeanos, vestían mal, eran de estatura mediana, y en el aseo personal dejaban mucho que desear.

    Rosaura, cómo es obvio, no sabía trabajar en el campo, por eso se encargaba solo de limpiar la casa, ya que la comida la hacía Josefa por la noche.

    Genaro y Josefa tenían muchas huertas y varias de ellas eran viñas. Hacían vino para beber todo el año y para vender, y si hablo del vino y no de los otros productos de la huerta, es porque a la hora de comer y de cenar, tanto Genaro cómo Josefa bebían sin medida, después aún tomaban el café y el aguardiente de hierbas o el licor café y se le soltaba la lengua, cómo se le soltó esa noche a Josefa.

    -… Diez días llevas sin tocarme, Genaro, si esta noche no haces algo me doy yo sola.

    Rosaura, que estaba sentada a la mesa con ellos se puso colorada cómo una grana. Germán le respondió a la mujer cómo si la ahijada no estuviera allí.

    -Que voy a hacer si vas para cama borracha todas las noches.

    -No metes porque no se te levanta, pero hay otras maneras -habló con Rosaura-. ¿A ti te pasó eso con algún novio, nena?

    Rosaura no sabía dónde meterse. Se levantó y le dijo:

    -Yo me voy para cama.

    Genaro reprendió a la mujer.

    -No metas a Rosaura en nuestras cosas.

    -A ver si va a ser por ella. Desde que llegó no me tocas.

    -¡No digas tonterías!

    -¿A qué a ella le tocarías?

    Rosaura ya escuchó la respuesta de su padrino sentada en la cama de su habitación en el piso de arriba.

    -Si no estuvieras borracha no dirías lo que estás diciendo.

    Bajaron la voz. Cómo no los oía bien pegó el oído al piso de madera y oyó:

    -¿No te gustaría comer su almeja fresquita?

    -Calla, Josefa.

    -No me sale del coño. ¿Me la vas a comer esta noche?

    -¿Te vas a correr?

    -Sí, sabes que siempre me corro al comerme el coño. Puedes pensar que se lo comes a ella.

    -Estás más borracha de lo que yo pensaba.

    Rosaura se desvistió y cómo era verano, después de pasarle la llave a la puerta, se echó desnuda sobre la cama. Llevaba tiempo sin masturbarse y esa noche era un buen momento. Mojó dos dedos en la lengua, uno de los dedos tocó un pezón y el otro dedo tocó el otro, cerró los ojos y recordó el martes de carnaval en que su amiga Martina y ella se disfrazaran de Morticia y Wednesday Addams. Llegaran a su habitación donde descansaba sobre la cama el oso gigante con el que se masturbaba. Martina estaba disfrazada de Morticia y ella disfrazada de Wednesday y se sentaran en el borde de la cama. Le preguntara Martina.

    -¿Tus padres tardarán en regresar?

    -Vuelven por la mañana, por eso te dije lo de dormir conmigo.

    Martina se echó hacia atrás sobre la cama, puso sus manos en la nuca y le dijo:

    -Con ese disfraz pusiste a los chicos a cien

    -Tú con disfraz y sin disfraz los pones a mil. ¿Qué les das a los chicos que los vuelves locos?

    -No sé, pero no me gustan los chicos. Me gustan las chicas, y tú me gustas más que ninguna otra.

    Rosaura en su habitación de la aldea mojó dos dedos en la lengua y comenzó a acariciar su clítoris mientras seguía recordando cómo se puso seria y le dijo:

    -Va a ser mejor que te vayas para tu casa, a mí no me gustan las mujeres.

    Martina, que era morena, de ojos negros y que tenía todo grande, se incorporó y le preguntó:

    -¿Cómo sabes eso si nunca probaste?

    Hizo amago de besarla, Rosaura le dijo:

    -No, Martina, y no sigas o te vas a dormir a tu casa.

    Martina le besó el cuello.

    -Para, Martina, para que te la estás jugando.

    Quiso meterle la lengua dentro de la boca, pero los dientes de Rosaura se lo impidieron. Le tocó una teta, y le cayó una hostia con la palma abierta.

    -¡Trasss!

    -¿Vas a parar ahora, guarra?

    Martina le puso la otra mejilla.

    -Dame otra.

    -Estás enferma, Martina

    Le pasó la yema del dedo pulgar por el labio inferior.

    -Lo que estoy es enamorada de ti. Finge que tú también me quieres.

    -No insistas que no voy a hacer nada contigo.

    Martina le volvió a tocar una teta y le volvió a dar otro pico.

    Rosaura con cara de mala leche le apretó el cuello, le escupió en la boca, se lo soltó y le dijo:

    -¡Déjame, guarra!

    -Te quiero.

    Le volvió a escupir.

    -¡Me das asco!

    -Más, escúpeme más, amor mío.

    Le volvió a escupir, y le dijo:

    -¡Estás loca!

    -Por ti, bésame.

    Rosaura se pusiera muy caliente con los escupitajos y los apretones de cuello. Le volvió a escupir, y le dijo:

    -Cerda.

    Vio a Martina mirándola con carita de enamorada y los labios entreabiertos, y le dijo:

    -Estás muy mal, Martina.

    -Dame un beso, solo un beso, dame un beso y me voy.

    -Júralo, no, mejor no jures nada.

    Rosaura le dio un pico. Martina le metió la lengua en la boca y la besó. Rosaura se dejó besar y el beso se prolongó. Cuando dejo de besarla ya Rosaura tenía las bragas empapadas, y le dijo:

    -Cabrona, me has puesto cachonda.

    -Pues yo, ni te puedes imaginar cómo estoy. Deja que te haga el amor.

    Rosaura ya no iba a dar marcha atrás.

    -Mejor échame un polvo.

    Rosaura en su habitación de la aldea recordando la cara de felicidad que había puesto su amiga metió dos dedos dentro del coño y después recordó lo que le dijo.

    -¡Te voy a echar un polvo que no lo vas a olvidar mientras vivas!

    Le abrió el cuello de la blusa blanca que sobresalía del jersey y volvió a lamer y a chupar su cuello. Rosaura gemía en bajito. Martina metió una mano entre las piernas, se las separó y acarició sus muslos. Buscó su coño y se encontró con las bragas mojadas. Al acariciar el clítoris con tres dedos los gemidos de Rosaura subieron de tono y tuvo que acallarlos con besos. Le quitó el jersey negro y la blusa blanca y vio sus tetas redondas, con areolas picudas y oscuras y tiesos pezones. Besando su boca y su cuello y magreando su teta derecha la echó hacia atrás. Ya tumbada volvió a acariciar su clítoris por encima de las bragas. Rosaura se abrió de piernas totalmente. Martina la besó, besó sus pezones, los lamió, los chupó y los mordió con suavidad, luego lamió y chupo las areolas mientras magreaba las tetas. A continuación se metió entre sus piernas, le quitó la falda y le bajó las bragas y después le dio media docena de besos en el clítoris, luego lamió suavemente su coño de abajo a arriba poco más de una docena de veces. Rosaura tapó la boca con una mano y sin más se corrió en la boca de su amiga.

    Se corrió en la boca de su amiga y se corrió en su amplia cama de la aldea.

    Sintió a su padrino y a su madrina subir las escaleras y meterse en su habitación. Siguió con lo suyo, ya que cuando se masturbaba no le llegaba correrse solo una vez. Recordó cómo le decía Martina:

    -Ahora nos vamos a correr juntas.

    Martina se quitó el vestido negro que le llegaba a los pies y quedó en pelota picada. Sus tetas eran grandes, aperadas, con areolas rosadas y pequeños pezones y el coño lo tenía peludo. Se echó encima de Rosaura y le puso las tetas en los labios. Rosaura lamió y chupó, después Martina se abrió de piernas y le puso el coño en la boca. Del coño cayeron unas gotas de jugo sobre su cara. Rosaura le dijo:

    -Estás muy mojada.

    -Es de hacerte correr a ti. Saca la lengua.

    Sacó la lengua y Martina frotó el coño contra ella al tiempo que con dos dedos masturbaba a Rosaura. A Martina le llevaba tiempo correrse. Tiempo después estaban de rodillas una frente a la otra, se frotaban las tetas por los pezones mientras se besaban con lengua. Rosaura acariciaba el coño de Martina y Martina el de Rosaura. Poco después Rosaura le comía las tetas. No paraban de gemir. Martina cruzó las piernas con las de Rosaura y haciendo una tijera comenzaron a frotarse los coños. Al rato le decía Martina:

    -Dame, dame. Quiero sentir tu coño correrse en mi coño.

    Se cogían las piernas y apretaban los coños cada vez más fuerte y más aprisa. Esto las llevó al clímax. Llegaron juntas. Rosaura le dijo:

    -Me corro en tu coño, Martina.

    -Y yo en el tuyo, Rosaura.

    Rosaura se volvió a correr en su cama de la aldea. Tembló tanto que los muelles de la cama hicieron fiesta. Tuvo que dejarlo para no dar el cante, si no fuera por eso se correría una o dos veces más.

    Tres meses después ya Rosaura hacía de comer y echaba una mano en las huertas. Sus manos ya no eran finas y sus modales dejaba mucho que desear cuando se pasaba un poco con el vino. Hizo bueno el refrán: «Todo se contagia menos la belleza.» Aquella tarde habían traído una vaca al buey para que la montara. Rosaura y Josefa la metieron en la cuadra. El buey, que era un bicharraco de miedo, le puso las patas en el lomo a la vaca, pero la tranca no encontraba el coño del animal. Josefa le dijo a su ahijada.

    -Coge la verga del buey y ponla en la entrada del coño de la vaca.

    Rosaura se reveló.

    -Cógela tú.

    -No, cógela tú que tienes que aprender por si un día estás sola en casa cuando traigan otra vaca.

    Rosaura, resignada, cogió con las dos manos aquel casi metro y medio de tranca con unos doce centímetros de diámetro y la puso en la entrada del coño de la vaca- El buey se la clavó de un golpe.

    Se quedaron mirando cómo entraba y salía y se calentaron. Al rato le dijo a Josefa:

    -¿Nos hacemos una paja?

    -¿Aún te duran los efectos del vino?

    -No, ya se me pasó la calentura, esta es otra. Llevo mucho tiempo sin correrme.

    -Si quieres hacerla, hazla, yo me voy.

    -No, no te vayas.

    -No me voy a masturbar.

    -Me conformo con que mires cómo me toco.

    -Vale, pero no esperes nada más.

    Josefa se arrimó a la pared, bajó las bragas hasta las rodillas, y con el vestido levantado se dio dedo mientras miraba a su ahijada, a la boca, a los ojos, a las tetas y al coño. Se mordía el labio inferior una y otra vez. Rosaura cuando apartaba la vista de su madrina veía al buey meter y sacar. Era demasiado. Abrió el botón, bajó la cremallera de sus vaqueros y metió la mano dentro. Josefa se puso a mil al ver a su ahijada con la mano dentro del pantalón. A mil se movió su mano en su coño y gimiendo se corrió. Sus piernas comenzaron a temblar y acabó sentada sobre los helechos y las acículas de la cuadra.

    Josefa después de correrse, y ya en pie, metió dos dedos dentro del coño, los sacó llenos de jugos, y antes de chuparlos, le dijo a Rosaura:

    -A mí me gusta paladear mi corrida. ¿Y a ti?

    Rosaura al ver cómo chupaba los dedos, aceleró el frotamiento y se corrió con una fuerza bestial. No acabo sentada cómo su madrina, pero quedó encogida y jadeando cómo una perra.

    Al acabar, subiendo la cremallera del pantalón le dijo a su madrina:

    -De esto ni una palabra al padrino. No vaya a ser…

    -No soy tonta. Sé cómo te mira. Si se lo dijera acabaría encima de ti.

    Un par de meses más tarde Josefa se fugó con el hijo del panadero y Genaro se tiró al monte. Para olvidarla estuvo borracho tres días con sus noches y Rosaura se deslomó trabajando. Al llegar a casa aún tenía que meterlo en cama.

    Una noche llevó a su padrino a cama borracho perdido. Al echarlo boca arriba ya se puso a roncar. Le quito el pantalón, le bajaron los calzoncillos con él y le vio la polla. Era la primera que veía. Cómo olía a meo cogió un trapo en la cocina, lo mojó y volvió para lavarle la polla, una polla delgada y de unos ocho centímetros. La cogió con dos dedos la levantó y frotó. Se bajó la piel y la cabeza quedó al aire. Vio que la polla había engordado y crecido un poquito. Le lavó los huevos y la polla siguió creciendo y engordando. Rosaura sintió cómo su coño mojaba las bragas. Recordó las palabras de una amiga: «Marcial me dijo que le chupara la polla y acabé tragando su leche.» Metió la cabeza de la polla en la boca y la sacó al momento. Le supo mal, pero la polla ya estaba dura. Rosaura no sabía que a un hombre muy borracho no se le pone la polla dura. Enseguida iba a saber que su padrino la estaba engañando, ya que se incorporó, la cogió por la cintura, y le dijo:

    -¿Qué hacías, traviesa?

    -¡Déjame!

    -Llevo tres días y tres noches fingiendo que estaba borracho y comiendo a escondidas…

    A Rosaura se le olvidó lo que estaba haciendo y le acordó otra cosa.

    -¡Y yo deslomándome!

    -Te hacía falta aprender a trabajar el campo. Ahora te voy a poner mirando para la Coruña.

    Se echó encima de ella. Rosaura se revolvió cómo una gata.

    -¡Nooo!

    Le reventó los botones de la blusa y sus tetas quedaron al aire. Se las comió mientras Rosaura le pegaba en la espalda con los puños cerrados.

    -¡Suéltame!

    Le dio la vuelta y le arrancó la falda y las bragas. Rosaura quiso darse la vuelta, pero tenía una mano en la espalda y no pudo. La cogió por el vientre con una mano y le lamió el ojete. Rosaura al mover el culo para zafarse hacía que la lengua de su padrino lamiera su coño, su ojete, sus nalgas y su periné. Se puso de un cachondo subido. Dos regueros de jugos bajaron por el interior de sus muslos. Genaro le dijo:

    -Estate quieta o te caliento el culo.

    -¡¿Encima?!

    -Empezaste tú mamando mi polla.

    -¡Me tendiste una trampa, cabrón!

    Le quitó una zapatilla del pie y le dio en las dos nalgas.

    -¡Plas, plas!

    Le tuvo que doler, ya que aquella zapatilla marrón con rayas negras tenía el piso de goma, pero no se quejó.

    -¿Te vas a estar quieta?

    Se volvió revolver.

    -¡Antes muerta!

    -¡Plas, plas, plas!

    Después de darle le lamió el ojete y luego le metió la lengua dentro. Esperó que se cagara en sus muelas, pero oyó:

    -¡Oooh!

    Rosaura se dejó estar a cuatro patas y se abrió de piernas. Genaro le echó manos a las tetas y magreándolas, lamió desde el coño hasta el culo. Cada vez que le metía la lengua dentro del ojete Rosaura echaba el culo hacia atrás y gemía dulcemente, hasta que dijo:

    -¡Métemela, coño, métemela!

    -¿Dónde?

    Rosaura estaba desesperada.

    -¡En el coño, en el culo, donde quieras, pero métemela!

    Se la metió en el coño. Le entró tan apretada que chilló cómo una coneja:

    -¡¡¡Hiii!!!

    Después le sacó la cuarta parte y se quedó quieto magreando sus tetas. Rosaura empujó con el culo y la metió hasta el fondo, luego la quitó hasta la mitad y Rosaura otra vez con el culo: ¡Zas! La metió hasta el fondo de nuevo de un empujón, acto seguido la quitó toda hasta dejar solo la punta dentro e hizo lo mismo sin contar que su padrino iba a empujar también y casi le rompe el coño.

    -¡Bruto!

    Con la polla metida de nuevo hasta el fondo, le acaricio el clítoris con tres dedos, le dio caña y al ratito sentía como su coño estrechito apretaba y soltaba su polla al tiempo que la bañaba de jugos.

    Al acabar de correrse le siguió dando cada vez más aprisa hasta que las piernas le comenzaron a temblar y se corrió de nuevo, diciendo:

    -¡Me corro, me corro, me corro, me corro!

    No hacía falta que lo repitiera, se estaba corriendo cómo una zorrita que era.

    Genaro al acabar de correrse su ahijada, la sacó, se la puso en los labios y cómo no abrió la boca se corrió en su carita pecosa.

    Al acabar de correrse limpió la leche de la cara con una sábana y después subió encima de su padrino que se había echado boca arriba. Cogió la polla flácida y la frotó en el coño hasta que se puso casi dura, luego la metió en el coño y lo folló hasta que la polla se puso dura del todo. Con la polla tiesa Genaro la cogió por la cintura, le llevó el coño a su boca y se lo lamió. Tiró un poquito más hacia él y le lamió y folló en culo con la lengua. A Rosaura le pidió el cuerpo que le desvirgara el culo, y se lo dijo:

    -Quiero que me la metas en el culo, padrino.

    -Métela tú.

    Rosaura se sentó sobre el pecho de su tío y deslizó el coño mojado por todo su cuerpo hasta que chocó con la polla empalmada. La cogió, la frotó en el ojete, la puso en la entrada, mojada con saliva y aguadilla, empujó y metió la cabeza.

    -¡Joder que obús!

    No le había dolido. La siguió metiendo en el culo hasta que llegó al fondo. Beso a su padrino. Los besos eran diferentes a los que había dado y le habían dado, ya que los labios de su padrino eran cómo más secos, pero después de unos cuantos besos con lengua le gustaban tanto o más. La polla comenzó a entrar y a salir de su culo. Al principio no le gustaba, pero después le fue cogiendo el gusto a la cosa. Puso sus manos sobre el pecho de su padrino y mientras él metía y sacaba ella frotó el clítoris contra su cuerpo y acabó corriéndose y encharcándole los huevos.

    -¡Mi madre que corrida!

    Genaro, magreando sus tetas, le llenó el culo de leche. Rosaura, echada a lo largo de él y chupando su cuello se corrió cómo una cerda.

    Esa noche comenzó una historia larga, muy larga.

    Quique.

  • Se sintió culpable

    Se sintió culpable

    Comenzó en una clase de la universidad, algunos encajamos muy bien la amistad y seguíamos reuniéndonos de vez en cuando. Una chica en particular me llamó la atención bastante, es bien bonita, ojos grandes y color café claro, muy conversadora y una melena y cuerpo bastantes agradables a la vista.

    Conversaba mucho con ella e incluso nos juntamos en horas libres para ir a comer y compartíamos bastante aunque nunca tuvimos una clase juntos, pese a estudiar la misma carrera.

    En fin, entre todos los temas de conversación siempre llegan los temas sexuales, que qué te gusta? Que qué has hecho? Etc… ella era más conservadora que yo, pero si me contaba una que otras cosas, entre ellas que su novio y ella no frecuentaban el tener mucho sexo, porque vivían muy lejos y su novio era deportista y estaba casi siempre en el complejo deportivo al que pertenecía.

    Un día saliendo de clases le di un aventón para un lugar donde se iba a juntar con su novio, no la llevé hasta el sitio en si, si no que la dejaría donde estuviera cerca, de la nada mientras estábamos en una luz roja, ella me miró fijamente y me besó, yo quedé un poco sorprendido, aunque me le había insinuado antes en tono de relajo, ella siempre mencionaba a su novio y cambiábamos el tema, pero correspondí al beso, ella estaba bien intensa en dicho beso y yo más bien un poco tímido, cuando tuve que avanzar ella se acomodó en el asiento y me preguntó que si no me gustó? Porque no reaccioné como ella esperaba, le dije que si me había gustado pero que me había sorprendido, y que me detendría para que nos besarnos como se debe, me detuve y prácticamente nos devoramos la boca.

    Luego del beso seguimos avanzando y ella actuó como que nada había pasado, pero yo estaba lleno de curiosidad, si se suponía que la llevaría a un lugar donde ella se encontraría con su novio, por qué me había besado? Pero trate de no hacer preguntas, disimuladamente coloque mi mano derecha sobre su muslo para medir su reacción pero ella me la apartó y me dijo que ese día no, yo guardé silencio y no hice más preguntas. La dejé donde ella me pidió y se despidió de mi como siempre acostumbraba a hacerlo, sonriente y amable.

    Después de ese día quedé pensando en el por qué de esa situación, estaría molesta con su novio? O qué? Pero decidí no hablarle más del tema hasta que ella me diera alguna otra señal. Pasaron los días nos volvimos a ver en la uni y ya nada fue normal, ella me saludaba con besos en la boca, me abrazaba, hacía que la tocará y cosas así, pero cuando yo intentaba ir más lejos me decía que no, que ella tiene novio y que no le pensaba fallar de esa forma. Todo era bien confuso, o sea, me dejaba tocarla y me besaba, pero no quería ser infiel? Yo no me quejaba mucho y tampoco le pregunté sus intenciones, simplemente seguía la corriente.

    Cierto día los que más hablamos del grupo acordamos ir a la casa de la compañera que tenía piscina para hacer una parrillada, todos acordamos el día que podíamos y pues yo acordé con ella que el día de la parrillada yo la pasaría a buscar en un lugar céntrico para así llegar a la casa donde iríamos. Llegado el día nos encontramos en el lugar que indicamos y ella estaba súper sexy, vestía unos leggins negros y una blusa que dejaba entrever sus tetas y su gran melena suelta, se subió al vehículo e inmediatamente me besó muy apasionada, me coloco la mano derecha en su sexo sobre el leggins y me agarró el pene, estaba súper intensa, yo inmediatamente tuve una erección y ella al sentirla me miró a los ojos y se saboreó la boca, entonces no me contuve y le pregunté, (llamándola por su nombre) ¿qué es lo que quieres y hasta dónde quieres llegar? Ella me dijo que buscaba divertirme un poco, yo le dije que estaba de acuerdo y seguimos besándonos, pero está vez si me dejó avanzar más, metí mis manos bajo su leggins y al ver qué me lo permitió, la metí también bajo sus pantis, toque su sexo que ya estaba bastante húmedo y le introduje un dedo, ella se retorcía de placer y gemía bastante sexy, yo le bajé la blusa para poder chupar sus tetas, ella se dejó hacer mientras me sobaba el miembro, estuvimos ahí un buen rato hasta que sentimos que éramos centro de atención, lo cual me encantaba pero no a ella, nos dispusimos abrirnos y ella me volvió a besar y me colocó mi mano de nuevo en su sexo, entonces mientras íbamos de camino, yo iba conduciendo mientras la dedeaba.

    Yo estaba excitado y quería retribución de alguna forma, entonces le pedí que me fuera haciendo una mamada mientras conducía, ella me dijo que si con la cabeza, se acomodó en el asiento y mientras me desabrochaba el pantalón me miró, puso cara triste y me dijo que se sentía culpable de serle infiel a su novio, yo solo guardé silencio y ella comenzó a hacerme la mamada, al principio lo hacía muy bien, yo iba tocándola y alternaba entre sus tetas, y su culo, pero al cabo de algunos 3 minutos comenzó a bajar la intensidad, prácticamente hizo que dejara de tocarla y aunque seguía mamando, lo hacía como sin voluntad, le pregunté que si pasaba algo y levantando la cabeza me dijo que si, que estaba pensando en su novio, y que esté la quería mucho y se sentía culpable de engañarlo conmigo.

    Para ser honesto debo confesar que me molesté, pero le dije que no había problemas, que dejáramos el juego, y que nos concentramos en la actividad a la que nos dirigíamos, ella asentó con la cabeza y ambos guardamos silencio. El lugar a dónde íbamos era bastante lejos, así que hubo un silencio incómodo en el camino, pero con música y temas aleatorios logramos conversar un poco más.

    Ya en el lugar fuimos los últimos en llegar y ya habían empezado a beber alcohol y a cocinar la parrillada, todo transcurrió normal y yo como me encanta nadar me la pasé en la piscina, en un momento note que ella conversaba con otra de las chicas y que me miraban y sonreían, les grite que si estaba todo bien y ellas sonrieron y se retiraron a la casa, yo salí y las seguí, las encontré en la sala y la otra chica entró al baño mientras mi amiga la esperaba fuera de la puerta, yo me acerqué, le pregunté si todo estaba bien, y ella sonriendo me dijo que si, que solo se estaban riendo de cosas de las que hablaban pero que nada tenía que ver conmigo, yo sonreí y le dije que no había ningún problema, ahí salió la otra chica y nos miró a ambos mientras se reía tratando de disimularlo, yo no hice caso y les dije, con permiso déjenme entrar al baño, y la que había salido le dijo a ella (llamándola por su nombre) “aprovecha y entra con él, yo me quedo aquí afuera” yo las miré de nuevo, pero lo tome a chiste, entre y como no estaba del todo seguro no le puse seguro a la puerta, y cuando la cerré, me quedé un momento mirando a la puerta y recuerdo que me sentí estúpido, pensando que ella iba a entrar tras de mí después de lo que había pasado en el vehículo, pero justo cuando me dispuse a bajarme el pantalón para orinar, ella abrió la puerta y entró, me dijo que quería terminar la mamada que había empezado, para no dejarme con las ganas de venirme, le pregunté que si estaba segura, pero ya ella estaba hincada frente a mi, llamó a la otra chica para confirmar que estaba en la puerta y ella respondió diciéndole que todo tranquilo, que estaba ahí, yo sonreí, lo habían estado planeando, pero no pude evitar pensar que me molestaría que en medio de la situación ella volviera a decir que se sentía culpable y bla bla bla, le volví a preguntar, “¿estás segura?”, y ella mirándome a los ojos, sin decir nada comenzó la mamada, yo me dejé hacer, y está vez si que la estaba mamando genial, yo introducía entero en su boca, me masturbaban mientras me miraba a los ojos y lo lamía desde el tronco hasta la punta, me estaba gustando muchísimo, la sostenía del cabello, ella estaba muy concentrada en darme placer, pero entonces la otra chica entró al baño, ni pensé que no habíamos puesto el seguro, ella entró y dijo, “uy, todavía no terminan?, Es que alguien quería entrar y entré para disimular” mi chica se levantó y trato de taparme el pene, la otra sonrió con complicidad mirándola a la cara, estuvimos así por alrededor de unos 20 o 30 segundos y la otra chica volvió a salir, ella se volvió a hincar y me preguntó que si me faltaba mucho, yo sosteniéndola por el cabello la levanté y le dije que había otra forma de sacármela más rápido, la coloque apoyada con sus manos sobre el lavado y baje sus leggins hasta las rodillas, moví sus pantys a un lado y fue súper fácil penetrarla por lo mojada que estaba, comencé a penetrarla rápido, pensé que si se arrepentía por lo menos me correría antes de, y lo aproveche al máximo, escuchamos a la otra chica tocar la puerta pero no nos importó, seguí penetrándola duro y rápido, hasta que sentí que me iba a venir, así que se lo dije, me pidió que no le acabará dentro, le dije que se hincara y me dejó correrme en sus senos, la amiga volvió a entrar, ella se levantó rápido y se acomodó el leggins, la otra chica puso cara de sorpresa como de que no se esperaba que fuera más de una mamada y le dijo “ah pero tú…” y sonrió sin decir más, yo con mi pene a la vista de ambas, me lave las manos y luego me acomodé el pantalón, la que cuidaba dijo que si tardábamos más entonces se darían cuenta de la situación, así que salieron ellas primero, pero de todos modos al salir entró otro compañero que al verme dentro del baño después de verlas a ellas salir, solo sonrió y me saludo con el puño, y ambos reímos, yo salí y él se quedó dentro.

    Después de esto, la parrillada continuó normal, cominos, seguimos conversando y ellas seguían con sus secreteos y risas entre ellas, al momento de irnos más personas se fueron con nosotros así que no pudimos ni hablar ni hacer más nada, pero luego de esta experiencia, ella y yo vivimos algunas cosas más donde ya no se sintió culpable por su novio.

  • Del engaño de Sebastián a mi venganza

    Del engaño de Sebastián a mi venganza

    Hasta ese tiempo yo era muy feliz con Sebastián, en cualquier aspecto, el me hacía sentir mujer dentro y fuera de la cama, y aunque era su puta, también era su amante, su novia y su mujer él hacía conmigo lo que quería.

    Después de 2 años de noviazgo Sebastián rompió con nuestra confianza y compromiso de hacer todo lo inimaginable posible de una relación, pero si que era su puta en la cama y obedecía en todo, no iba a tolerar un engaño, puesto que yo durante ese tiempo me había portado bien, al grado de no volver a ver a Alonso.

    Sebastián estuvo saliendo a escondidas con una mujer diez años mayor que él, al igual que con una joven de apenas 18 años, él pensó que nunca me iba a dar cuenta, hasta que se le cayó el teatrito y de ahí mi segunda ruptura amorosa y mi segunda decepción, lloré durante varias semanas hasta que lo perdoné pero ese perdón fue para vengarme de lo que me había hecho, y después de ahí jamás volví a tener sexo con él, le dije que todos los derechos que yo le había brindado se habían terminado, y que tenía que volver a ganarme, algo que jamás sucedió.

    Fue en verano cuando una de mis tías cumplía años, para esto se realizó una gran fiesta en mi casa, tenemos un salón y un jardín grande y para ese evento pues tenía que ponerme algo coqueto, un vestido entallado hasta la cintura con escote en la espalda y amplio de la cintura a media pierna en color negro y con unas zapatillas amarillas, de ropa interior opte por colocarme una tanga y en los senos en vez de brasier unos cubre pezones. Mi primo quien vivía en otra ciudad invitó a dos de sus amigos a la fiesta de su mamá, para lo cual se hospedaron en mi casa, a uno de ellos ya lo conocía, (Fabián), lo conocí cuando yo tenía de novio a Óscar, en esos momentos yo estaba enamorada, no volteaba a ver a nadie, entre diversos invitados llegó Sebastián quien en ese momento aún era mi novio y estaba en proceso de reconquista, la fiesta fluyó y en nuestra mesa estaban mis primos, Sebastián a lado mío y Fabián al otro, mis primos platicaban mucho con Sebastián, ya que lo apreciaban mucho, pero ellos no se habían enterado de la mala jugada hacia mi.

    Entre comida baile y bebida empecé a platicar con Fabián, él era moreno, bien parecido, muy delgado, no era gran cosa, pero me agradaba, entre la plática Sebastián me sacaba a bailar y me repegaba su paquete, pero tenía que ser fuerte ante él, porque ese día iniciaba mi venganza, después de bailar Sebastián se levantó con mis primos y yo me quedé platicando con Fabián, entre historias y risas, toqué su pierna, por lo que no hubo nada de malo, pero entre tanta platica toque su entrepierna, y pude sentir otra cosa, era algo que se sentía exquisito, se sentía grande, (dicen que los flacos la tienen grande) a lo que no hice por retirar mi mano ahí la dejé por un momento, hasta que llegó Sebastián a sentarse de nuevo.

    Fabián le pidió permiso a Sebastián para sacarme a bailar y accedió, pero en la mente de Sebastián no pasaba ni la más mínima idea de lo que se estaba cocinando en ese momento, dieron las 2 de la mañana y entre

    La plática volvía a tocar su entrepierna pero en ese momento, le apreté y me cercioré que mirara, mordí mis labios, a lo que su reacción fue meter su mano bajo mi vestido e introducir sus 2 dedos en mi vagina, inmediatamente me prendí y comencé a chorrear yo solamente me retorcía mientras a mi otro lado Sebastián platicaba con una de mis primas, así que fingí estar celosa, levantarme a irnos a dormir, puesto que Sebastián tenía el permiso de mis papás de quedarse en mi recamara.

    Al subir a la habitación estaba tan prendida que Sebastián y yo empezamos a besarnos, pero recordé su engaño y al final no quise, así que molesto se echó a la cama y se quedó dormido, me cambie para dormir y me puse un pequeño shorts y un top, Sebastián de su lado y yo del mío.

    A eso de las 5 de la mañana todos ya se había ido y estaban las luces apagadas, baje a la cocina a tomar agua porque ya me estaba dando cruda del alcohol que bebimos, me quedé mientras estaba recargada en el desayunador bajo Fabián de la recamara dónde se quedaba con mi primo, y solo me miró, me pidió que le sirviera un vaso de agua, no dijimos nada, solo nos miramos, él se sentó en el desayunador y yo camine hacia él, me dijo;

    El: desde aquel momento que te vi hace algunos años me encantaste

    Yo: tenía novio y estaba enamorada.

    El: ahora también tienes novio y lo dejan quedarse en tu recamara.

    Yo: si, pero ahora ya no estoy enamorada.

    Al acercarme a él me quite mi top y mi mini short hasta quedarme totalmente desnuda frente a él, el, se bajó el pants y por fin pude apreciar su hermosa verga curva mientras se masturbaba, yo lo miraba a los ojos mordiéndome los labios y apreciando sus dotes, la verdad si estaba bien dotado ese Fabián, me acerqué, me recogí el cabello y me lo metí a la boca, mientras con mi mano izquierda lo tomaba de su espalda baja con la derecha tomaba su pene sambutiéndolo en mi boca, jugando con mi lengua, chupando su glande y bajando por su tronco hasta meterme sus bolas, el dejaba que jugará con su hermosa verga y que yo llevará el control, mientras la pasaba por mi cara él la tomaba y me pegaba en mis mejillas yo sacaba mi lengua y la sacudía en mi boca, eso fue una escena muy exquisita que la verdad me tenía muy prendida.

    Momento después, me arrodille en el piso y camine a gatas hacia el cuarto de lavado, mirándolo y provocándolo con mi gran trasero, enseñándole toda mi cola, pidiéndole su verga dentro de mi, él bajó del desallonador caminando detrás de mi masturbándose y mirando mi posición, al entrar al cuarto de lavado cerró la puerta me arrodille frente a él y volví a comerme su verga, a saborearme su miembro durante algunos minutos, después volví a enseñarle todo mi culo, postre mi cara en el piso y levanté mis nalgas, pidiéndole a gritos que me la metiera y así fue, después de acariciar y darme unas nalgadas me penetro de una forma muy rica, poco a poco y suave, todo era muy rico, yo le movía mi culo ya que mi objetivo era que terminara primero que yo, estaba en una posición tan exquisita para el que yo gemía para excitarlo. Cambie de posición, me volteé, y sentada abrí mis piernas, las levanté y pedía de nuevo su verga dentro de mi, el bajó, y lamió mi vagina, era tan rico que quería que ahí se quedará, pero fue muy poco tiempo, inmediatamente después coloco mis piernas en sus hombros y me penetro, era tan rico, y yo claro que le decía palabras cachondas (rica verga, me gusta tenerla dentro, cógeme, no pares) para lograr el objetivo de que terminara primero que yo.

    Después de 10 minutos el muy imbécil se vino dentro de mi, pero no dije nada rápidamente lo recosté en el suelo y salte a limpiarle todo su trozo, con mi lengua de arriba para abajo y cerrando mis ojos. Pero yo aún no terminaba y quería venirme también así que lo volví a estimular y me trepe sobre el dándome unos sentones muy ricos y sabrosos, hasta que por fin logré terminar bañándolo en chorros, ambos volvimos a nuestras respectivas habitaciones y yo volví a recostarme junto a Sebastián, estaba tan dormido que nunca se dio cuenta de que me había ausentado más de una hora de la cama.

    Al día siguiente hubo recalentado de la fiesta, pero por la noche mi primo y sus amigos viajarían de regreso a su ciudad, y antes de que se fueran lleve a Fabián a mi recamara, le dije que le daría un recuerdo antes de que se fuera, y así fue lo metí a mi recamara, cerré la puerta lo senté en la cama me arrodille frente a él, le saque su ricura me quite mi blusa y mi bra y se la mame hasta que se viniera en mi boca viendo su cara de excitación y felicidad, me trague todo su semen, mientras yo limpiaba su verga le decía con voz excitada, que pronto lo iría a visitar a su ciudad para que pudiéramos estar solos todo un fin, sin que nadie nos molestará y disfrutáramos, día y noche para que hiciera conmigo lo que se le viniera a la mente. Vi su cara de felicidad y lujuria y me dijo que estaría esperándome ansioso!

  • Relación amorosa y sexual con mi tía

    Relación amorosa y sexual con mi tía

    Desde que tengo memoria, mi tía vive con nosotros, tiene 40 años, mide 1.68, es rubia, es muy bonita, no está muy voluminosa, pero si tiene unas tetas medianas y muy redonditas al igual que un culo redondo y rico.

    Nunca la había visto más allá de ser mi tía, pues ella incluso se ha portado como si fue una segunda madre para mi, sin embargo, desde hace aproximadamente un año, empecé a pensar en ella de formas diferentes. Comencé a esculcar en su ropa y me encontré con algo que se nunca pensé que tendría, ya que siempre demostró ser muy cerrada y el sexo era un tema tabú para ella, pero encontramos una hermosa tanguita que solo eran 3 hilos y la parte que cubre la vagina, inmediatamente la vi me comencé a masturbar imaginándome en cómo se vería usándola.

    Así pasó un año, masturbándome con su ropa interior y siempre tratando de espiarla hasta que un día pasó algo muy extraño, pero caliente a la vez.

    Como de costumbre yo estaba en mi cuarto masturbándome con su tanga, hasta qué de pronto escuché la puerta abrirse y su voz saludando a la familia, así que corrí a su cuarto a dejar la tanga en su lugar, por suerte logré dejarla, pero mi tía ya estaba llegando así que solo me tire al suelo y cuando ella llegó fingí estar buscando algo, ella entró y muy amablemente me pregunto qué hacía en su cuarto, yo le dije que estaba buscando algo y solo salí de ahí, ella me dijo que regresara a saludarla y cuando regrese me dio un beso en la comisura de los labios.

    Yo me quedé petrificado, ella solo me sonrió y cerró la puerta de su cuarto dejándome afuera, yo me quedé anonadado, no sabía si solo fue accidente o lo hizo a propósito, tenía que comprobarlo, así que espere a que saliera de su cuarto y tan pronto como abrió la puerta yo ya estaba parado frente a ella, la tome del brazo y la lleve de vuelta a su cuarto, cerré la puerta y le dije que se sentara en su cama, ella estaba muy tranquila, pero me pregunto qué a qué se debía esa visita a su cuarto, yo le respondí que necesitaba saber si el beso fue un accidente o a propósito, mi tía comenzó a reír y me dijo: “no lo sé, tal vez sea un accidente… o tal vez no…”

    Yo estaba demasiado excitado tenía mi pene durísimo, pero si quería tener sexo con ella tenía que ser astuto y muy inteligente. Me senté a un lado de ella y hablando muy bajito, casi como susurro me acerqué a ella y le dije: “para mi no fue un accidente” y de pronto ella comenzó a besarme, nuestras lenguas empezaron a tocarse y poco a poco íbamos subiendo la intensidad de los besos.

    Sin pensarlo empecé a tocarle las tetas, ella se sorprendió un poco pero no dijo nada, al contrario, ella puso su mano sobre mi pene erecto y encima del pantalón me empezó a masturbar, yo ya estaba muy caliente así que nos acostamos y empecé a desnudarla, le quite la blusa y no traía brasier, así que empecé a besarle las tetas mientras una de mis manos poco a poco iba bajando hasta que llegó a su vagina, metí la mano a su pantalón y comencé a tocarla por encima de su calzón, incluso desde ahí podía sentir lo mojada y excitada que estaba, cómo en la casa estaba mi familia no podía gemir.

    Así que dejé de besarle las tetas y empecé otra vez a besarla en los labios, ella me desnudó completamente y me empezó a hacer el mejor oral que jamás me habían hecho, yo no podía creer que mi hermosa tía me estuviera haciendo el mejor oral que me habían hecho, después de un rato yo ya no resistía más, necesitaba metérsela urgentemente, pero al parecer ella tampoco lo resistía, se hizo hacia atrás y quedó frente a mi, abrió las piernas y dijo: “hazme tuya tigre”, sin pensarlo dos veces me lancé sobre ella y poco a poco se la fui metiendo más y más profundo, ella trataba de suprimir sus gemidos pero simplemente no podía, yo le tapé la boca con una mano mientras la embestía una y otra vez.

    Ella se veía simplemente hermosa, ver esas tetas subiendo y bajando y escuchar cómo hacía lo posible por no gemir era una belleza, continuamos hasta que ambos nos venimos al mismo tiempo y nos quedamos acostados desnudos en su cama, recuperando el aliento después de semejantes embestidas.

    Una vez que recuperamos el aliento me pregunto desde cuando no soy virgen, porque esa tremenda cogida que le di, fue la mejor cogida que le habían dado en su vida, yo le dije que tenía una “amiga” con la que de vez en cuando tenía sexo sin compromiso. Inmediatamente después de contestar yo le pregunté si ella tenía pareja, ella contestó que no y que realmente estaba muy necesitada, ya que ella es muy cachonda y sus dedos ya no era suficientes, ahí fue cuando le confesé que yo me masturbaba casi diario con su tanga y prácticamente toda su ropa interior, a lo que ella me contestó que ya lo sabía, que incluso me había visto varias veces y que por alguna razón a ella le excitaba muchísimo.

    Yo estaba muy feliz por lo que había pasado, solo de pensar en la situación era excitante, pues estaba con mi tía, acostados y desnudos hablando acerca de que ella se excitaba al verme masturbándome, mi pene se empezó a poner duro de nuevo, así que le pregunté acerca de tener un segundo round, ella solo río y me dijo que no porque al día siguiente debía despertarse muy temprano, sin embargo me dio la oportunidad de quedarme y masturbarme viéndola desnuda, también me dijo que si quería tomarle fotos lo hiciera sin problema, así que ella solo puso su alarma en su teléfono, me dio un beso en los labios y se durmió, yo empecé a tomarle fotos de todo su cuerpo y me empecé a masturbar hasta que me volví a venir y lo hice en sus tetas, una vez que termine la limpie y me fui a mi cuarto.

    Al día siguiente estaba viendo una película cuando de pronto me llego un mensaje de mi tía, lo abrí y era una foto de ella con las tetas afuera en el baño de su oficina, yo me empecé a excitar así que le mande una foto de mi pene durísimo, ella me contestó con un mensaje que decía: “me muero de ganas por ese segundo round”.

    Pasó el día y llegó mi tía, yo ya la esperaba en su cuarto, entro, me vio, cerró la puerta, dejó sus cosas y empezó a besarme intensamente, la empecé a desnudar, y empecé a lamerle la vagina, yo tengo una experiencia muy grande así que si que hacer para causarle un placer enorme a las mujeres, comencé a lamer su clítoris, y solo sentía como mi tía se retorcía de placer y ella misma se tapaba su boca para evitar que los demás escucharan como gemía, lo hice tan bien que sentí como tía se empezó a venir a chorros en mi boca, sentía muy rico como sus líquidos salían contra mi boca, retuve unos líquidos y comencé a besarla para que ella probara lo que salía de su hermosa vagina.

    Después de besarla se la empecé a meter y comencé con las embestidas, primero lento y luego más y más y más fuerte y rápido, probamos diferentes poses hasta que me vine, volvimos a terminar agotados y tendidos en la cama, otra vez desnudos y otra vez recuperando el aliento, una vez recuperados mi tía comenzó a ponerse su pijama, mientras yo la veía acostado en su cama y desnudó, así que le pregunté si querría tener una relación conmigo, ella sin dudarlo dijo que si, se acercó a mi y me comenzó a besar, después me vestí y fui a mi cuarto para dormir.

    Este es el primer relato que escribo y pienso hacer toda una serie de relatos acerca de mi tía y de mi familia incestuosa, acepto todo tipo de críticas siempre y cuando sean constructivas, espero que les guste y lo disfruten.

  • Playa erótica (Parte 1)

    Playa erótica (Parte 1)

    Mis playas venezolanas como las echo de menos ahora que me encuentro en Chile… Que buenos recuerdos aquellos, cierro los ojos y me sumerjo en buenos recuerdos unos cálidos y otros más calientes.

    Tucacas zona turística de falcón en la región de coro al norte de Venezuela alberga hermosas playas especialmente las del parque nacional morrocoy son una series de cayos o pequeñas islas que se llegan en lancha. Son pequeños paraísos alejados de la contaminada ciudad donde te olvidas de todo.

    Muchas veces fui de excursión y acampaba tres y cuatro noches… Durmiendo en carpas, cocinando al aire libre entre otras cosas en especial el sexo con la sal del mar en el cuerpo.

    Hace unos cuantos años (20 años) cuando la edad te permite embarcarte en alocadas y desinhibidas aventuras…

    En uno de mis paseos llenos de sol, mar, bronceador y cervezas. Después de llegar al cayo, armar la carpa y dejar todo en orden es momento de disfrutar el primero de los días que estaremos ahí. Lo bueno es que caminando la isla puedes encontrar lugares poco concurridos. Tendemos la toalla y me cuesto, me destapa una cerveza y le entrego el bronceador la picardía se nota en nuestras caras y con una sonrisa perversa me dice que me coloque de espalda apoyada en mis codos. Siento como me afloja el nudo de la espalda del traje de baño rápido protejo mis senos con mis manos. Deja caer bronceador y con sus dos mano masajea mi espalda siento como la puntas de sus dedos casi llegan a mis senos bajan hasta la cintura y se devuelven por el centro de mi espalda… Masajea mis hombros y junta sus manos en el cuello ejerce un poco de presión como si quisiera ahorcarme. Vuelve a poner más bronceador en sus manos y desde mis hombros baja obligándome a estirar los brazos y quedo totalmente boca abajo con más bronceador coloca sus manos en mis nalgas masajeándolas siento como las puntas de sus pulgares entran debajo del traje de baño y lo recorre hasta llegar a mi entre piernas. Mi mente pedía a gritos que esos pulgares entraran en mi cuquita aunque fuese un segundo…

    A pesar de mi traje de baño se mojaba con mi flujo él desvío su recorrido y bajó por mis muslos externos subiendo por la parte interna de mis piernas… Muslos y de nuevo por mis nalgas con sus dos pulgares bien extendidos por dentro del borde del traje de baño disimuladamente va directo y toca mi vagina para darse cuenta lo mojada que estaba. Durante ese tiempo perdí la noción del tiempo y lugar… De repente sus manos se apartan de mí y escucho el pshhh cuando destapó la otra ronda de cerveza. La de él la puso entre mis pierna como para que me bajara la calentura mi reacción fue mirarlo y luego descaradamente mis ojos se clavaron en su short en ese bulto que se notaba a simple vista y sin ninguna discreción me dice «mira como me tienes» tocándose «que harás al respecto» tomo mi cerveza y me empino un largo trago pensando en que responderle.

    Le dije: «y tú! Me tienes loca con tus manos, con tus dedos! «Dime tu que harás al respecto» sonrió, se tomó un trago y me dijo voltéate boca arriba… Tome un sorbo de cerveza y sujetando el traje de baño contra mi pecho me volteé estire mis brazos y mi traje de baño solo quedo puesto encima… Cerré mis ojos ahora si estaba un poco nerviosa pero a la espera de todas esas sensaciones que provocan sus manos con el aceite. Deja gotear bronceador sobre mi y rápidamente pone sus manos en mis hombros y se desliza por mis brazos se devuelve hasta el cuello pasa por mi pecho y contorna los lados de mi torso y masajea el abdomen hasta el bajo vientre.

    Mi respiración comienza agitarse y siento que mi vagina se contrae y mi clítoris se vuelve sensible al roce del traje de baño… Le digo: «quiero tomar un trago de cerveza» me responde » ya te lo doy» cuando lo siento sobre de mi pasando el trago de cerveza de su boca a la mía en ese segundo que lo sentí mis caderas se movían restregándose en su pene enseguida se levanta y me pregunta si quiero más ¡obvio! Le respondí pero esta vez acercó apoyado en sus piernas y brazos y dejó caer el sorbo de cerveza de su boca a la mía. Le pregunté «porque me castiga así… Ya no aguanto más necesito que me cojas rico papi» «necesito que me cojas con tu lengua, con tus dedos con tu pene… Necesito sentirte» se ríe y me comparte más cerveza en forma de cascada… Sabes que mis ganas de cojerte son Infinitas esperemos que caiga la noche y verás!

  • El harem (I): La llegada

    El harem (I): La llegada

    A la hora fijada me llegue a las inmediaciones de su casa, al lugar donde me había dicho que le esperara. Como me había él indicado, solo llevaba en una mochila una peluca, una faldita corta, un top, varios tangas, medias y ligueros y dos pares de zapatos y unas sandalias con mucho tacón. Mi clítoris y cumpliendo su indicación, lo había encerrado en una hermética jaula metálica color plata. Me recogió con su coche en aquella glorieta donde habíamos quedado y puso dirección por la autovía de La Coruña.

    Desde el primer momento me di cuenta que llevaba el pollón fuera de su bragueta y nada más saludarle con un beso en la boca, me dijo “empieza puta”, yo le pregunte que “qué es lo que deseaba” y me respondió “empieza a pajillearme, pajillera barata”. Yo obedecí y comencé a agarrar su pollón, meneándosela de arriba hacia abajo poniéndosele el rabo duro y erecto a mas no poder, hasta que con el dedo me señalo que deseaba que bajara mi cabeza y comenzara a comérsela. Como buena puta, me eche sobre su regazo y como loba hambrienta metí aquella erecta polla en mi boca y comencé a succionarla como si de un caramelo se tratara.

    Enseguida y tras algunos kilómetros, se apartó en un área de servicio y antes de llegar a ella, me ordenó que cesara en mi trabajo de pajillearle y que metiera su polla en el pantalón, cosa que hice obedeciéndole al instante. “Vamos a los baños putón” me dijo y “llévate tu mochila”. Una vez en los baños, me empujó hacia uno en concreto y cerró la puerta. Con un gesto me indicó que comenzara de nuevo a lamerle su rabo. Sentada en el wáter comencé a hacer la tarea ordenada, baje sus pantalones, deje en libertad sus 20 centímetros de polla y empecé a lamerla como una perra en celo.

    Durante casi diez minutos estuve realizando mi labor de mamona consentida, hasta que note como se venía, sacando su sable de mi boca y ayudándole con mis manos, explotó sobre mi cara, llenándome de aquel néctar caliente y jugoso. Seguidamente me ordenó que le limpiara su pija con mi lengua y me metiera en mi boca toda la leche que cayó sobre mi cara, así lo hice, recogiéndome los restos de su leche que habían caído sobre mi rostro y me trague toda su rica lefa, que cada vez más me gustaba, pues tenía un olor y un sabor especial a muy macho.

    Dándome un trozo de papel higiénico, me dijo “sigues siendo la mejor puta que he tenido, límpiate ramera y vamos para fuera”, “al salir te metes en el baño de señoras, te maquillas y transformas como una linda putita, quiero que causes sensación en el lugar donde te voy a llevar, estos días vas a disfrutar, perra”. Aquello me puso nerviosita y obedeciendo, al pasar por el baño de señoras, me introduje en él y comencé a vestirme de nena bien putita. Allí me puse la faldita corta color salmón que llevaba en la mochila, un top rojo que dejaba al aire mis hombros y espalda, unas medias de red rojas y las sandalias con plataforma de 12 centímetros. Tras colocarme correctamente la peluca caoba que había echado en la mochila, salí del wáter parándome delante de un gran espejo que allí había y comencé a maquillarme, me perfile bien la línea de los ojos, me di sombra sobre mis parpados, di más volumen a mis pestañas con rímel, di color en la cara remarcando pómulos y me pase la barra labial quedando mi boquita muy llamativa por el rojo putón que utilizo para las ocasiones. A eso entraron dos señoras y a través del espejo pude observar, que se quedaron sorprendidas al verme y comenzaron a cuchichear como con envidia.

    Cuando estuve lista, salí a la búsqueda de Mustafá, que me esperaba en el bar del establecimiento, que al verme aparecer, se sonrió y comenzó a mover la cabeza, saliendo del bar con dirección al coche. Yo me di cuenta que había causado sensación en aquel bar, todos los tíos que allí había, se quedaron mirándome con ojos lujuriosos de deseo, por ver una hembra tan rica y guapa. Mustafá, le gusto que los demás se quedarán mirando su hembra y en el trayecto me dijo “has arrasado putita, todos te miraban con ganas y deseo de follarte, te podría dejar en uno de los puticlubs de ahí más adelante y hoy serias la reina del local, hoy triunfarías, harías todos los servicios, perra”. Aquellas palabras dichas por mi macho, me hacían ponerme de subidón y me demostraba que cuando me convertía en Tatiana, era irresistible.

    Ya en el coche me dijo “en este viaje seguro que vas a disfrutar furcia, este es tu viaje”. Tras varios kilómetros por una carretera secundaria, llegamos a una imponente casa de campo de rica construcción. Mustafá dijo su nombre en el portero automático y se abrió la puerta, continuado hacía la casa. “Desde ahora serás junto con otras hembras como tu, una puta esclava y harás todo lo que se te ordene, te lo ordene yo o cualquier otro amo” me indicó mí chulazo con gesto muy duro y mandón. A lo que asentí con mi cabeza, dando mi consentimiento, recorriendo por todo mi cuerpo un escalofrío inusitado, propio de la incertidumbre y morbo que me creaba tal orden.

    Al bajarme del coche me ordenó Mustafá, que fuera siempre tras de él y así lo hice. Salió a nuestro encuentro, un señor mayor bien parecido, bien vestido y con el pelo canoso, también árabe, que se dirigió a Mustafá saludándole muy efusivamente, mientras que dirigiéndose a mí con tono enérgico me dijo “las putas por la puerta de servicio”, señalándome una puerta lateral. Obedecí, sin rechistar, como me había ordenado Mustafá.

    Llegue a la puerta y pedí permiso. Una puti-chacha ya mayor, vestida con un vestido mini de sirvienta, me recibió y me pregunto que como me llamaba y propiedad de qué amo era, yo contesté Tatiana y que iba con Mustafá. Ella me dijo que se llamaba Hadifa, que era la casera y me invitó a entrar hacía la cocina donde se encontraban las otras chicas. Al llegar a la cocina, observé como allí había otras cuatro chicas, guapísimas todas ellas, con cuerpos espectaculares, las que se fueron presentando dándonos un beso, se trataban de Ruth, Melisa, Sara y Esther.

    Comenzamos a hablar de nosotras, de nuestros gustos, de dónde éramos cada una y ninguna sabíamos a ciencia cierta para qué habíamos sido llevadas allí. Eso sí, todas habíamos recibido casi las mismas consignas por parte de nuestros amos, o sea, que encerráramos nuestras pollitas en jaula y que nos pusiéramos guapas que íbamos a vivir una gran experiencia.

    Hadifa nos explicó que estábamos en casa de un acaudalado comerciante árabe llamado Hamtum, que ella llevaba siendo su esclava sexual desde hacía muchos años que se la trajo desde Marruecos muy joven, junto con nueve perritas más como ella, con los que formó su harem Hamtum, en la casa donde nos encontrábamos. Que una vez aquí las diez fueron feminizadas, enseñándoles a vestir, a maquillarse, a andar y a comportarse como lindas señoritas. Harem que visitaba su amo asiduamente cuando tenía deseo de usar a alguna de sus diez yeguas.

    Que allí con las diez esclavas aquellas, se habían celebrado grandes fiestas, con asistencia de personas muy distinguidas e influyentes, que no hacían asco a acostarse con chicos travestidos de mujer. Con el tiempo los negocios decayeron, por lo que su amo Hamtum, se vio obligado a vender algunas de sus yeguas a otros amos e incluso regaló dos de ellas, como agradecimiento de favores obtenidos. Solo quedó Hadifa, según ella la favorita, aunque la verdad sea dicha, tuvo que ser un bellezón de putón en sus años mozos, por la lozanía y belleza que aún conservaba. De hecho dice que todavía es utilizada por su amo, cuando este necesita de sus servicios sexuales y no me extraña, sigue siendo una madurita, que está de muy buen ver.

    Tras esperar un rato, llegaron otras dos chicas más, Azahara y Noelia, también guapísimas. La primera una hembra con ojos azules y melena rubia propia y la otra una morenaza de ojos negros y buen culito, con su pelo por los hombros, las dos con piernas muy largas y elegantes. Ambas dijeron pertenecer al amo Hatim, y tanto Melisa como Sara, hicieron comentarios valorando mucho al señor Hatim, ya que habían escuchado decir, que era un exportador muy rico, que contaba con más de quince yeguas como nosotras en su harem. Lo que corroboraron Azahara y Noelia.

    Hadifa nos indicó que pronto llegaría el amo y que cuando llegara, teníamos que ponernos de pie, bajar la mirada y escuchar en silencio con atención lo que dijera.

    Efectivamente a los pocos segundos de decirnos aquello, Hadifa cogió una fusta y dando un fuerte golpe sobre la mesa de la cocina, dijo “esclavas el amo”, todas como un resorte nos levantamos y agachamos las miradas. Este era el famoso Hamtum, el mismo que recibió a Mustafá con un abrazo, y nos dijo: “sois esclavas, unas porque queréis y otras porque os han comprado, a partir de ahora, vais a vivir momentos que os van a gustar, tenéis que obedecer en todo y por todo, la que no obedezca lo pasará mal. Vais a ser los coñitos de mis invitados y espero que no me dejéis en mal lugar. Haced caso a todo lo que diga Hadifa, como si os lo dijera yo, que sepáis que aunque ella es esclava mía, vosotras sois esclavas de ella” y dirigiéndose a Hadifa, le dijo “que se bañen todas bien y que se aseen principalmente sus coños, cuida de que los enemas hagan bien su función, quiero putas totalmente limpias por dentro, ahhh y márcalas con las iniciales de sus dueños, para que sepamos a la cuadra que pertenece cada una”, y añadió: “que se vistan como te dije y en menos de una hora tienen que estar listas para atender a sus amos”, Hadifa contesto “si mi amo”. Dio dos palmadas y dijo “esclavas seguidme”. Todas nos fuimos tras de ella muy ligeras, salvo Azahara, que fue abordada por el amo Hamtum, cogiéndola fuertemente por una de sus muñecas y se quedó con ella.

    “Desnudarse y meterse en la piscina” dijo Hadifa. Y se comenzaron a mostrar lindos y estilizados cuerpos de bellas chicas, modelados en cuerpos de hombres, lo que se apreciaba sobre todo, porque todas llevábamos nuestras colitas enjauladas. Resultaba bellísimo ver aquellos culazos imponentes, cuerpos esculturales de siete machos españoles, convertidos en putas al servicio del morbo y el deseo sexual de aquellos ricos hombres árabes, que eran nuestros dueños.

    Tras unos cinco minutos se unió a nosotras Azahara y se metió en la piscina, al preguntarle Noelia por su tardanza, dijo que Hamtum la había abrazado y metido un dedo en su coño y tras besarla y decirle “algún día serás mía”, la dejo venir.

    Hadifa nos fue llamando una a una y nos fue poniendo un enema, pese a que todas lo habíamos hecho antes de salir de casa, insistiendo ella que aun así, había que ponérselo porque lo había ordenado el amo y que ésta operación, se haría varias veces para tener limpios nuestros coños, añadiendo “abstenerse de comer mientras no se os diga, tenéis que mantenerse por dentro como una patena”.

    Después nos llevó a un vestidor, donde había muchísima ropa de mujer, allí nos ordenó maquillarnos y que nos pusiéramos uno de los conjuntos de diferente color, que habían dispuestos para cada una de nosotras. Consistía en un tanguita, un sujetador, unas medias de malla, todo del mismo color y cada una con un color diferente, zapatos de tacón, y un velo transparente que cogido con unos pasadores de pelo a cada lado de la cabeza, nos caía desde por encima de la nariz hasta el ombligo, dejando sin velo, de los ojos hacia arriba, una especie de niqab transparente. También nos pusimos todas un collar de cuero de color oro, con argolla y un letrero que decía “esclava”.

    Hadifa, no soltaba para nada su fusta y comprobé como en dos ocasiones le dio con ella a Esther, porque se retrasaba. Una vez todas habíamos terminado, Hadifa nos dijo el orden que deberíamos mantener una detrás de otra cuando fuéramos andando, o una al lado de la otra cuando estuviéramos paradas. A mí me tocó la segunda, entre Ruth y Melisa.

    En ese momento Hadifa nos dijo que íbamos a ser objeto de una subasta para adjudicar cada esclava a aquel amo que más pagara por ella. Acto seguido, con tinta indeleble, nos fue marcando a cada una entre la cadera y el muslo. A mí me puso una MU, tras preguntarme si yo era propiedad de Mustafá. A todas nos gustó la idea de ser subastadas, Ruth en voz muy baja y delicada me dijo “aiii que morbazo, ser vendidas como esclavas de verdad”. Yo pregunté a Hadifa, si la venta sería para siempre, a lo que me contestó que solo para el fin de semana. Descanse. Creí que mi amo se había hartado ya y se quería deshacer de mí.

    Continuará…

  • Me volví el cachero de mi prima

    Me volví el cachero de mi prima

    Allá por el año 1997, me encontraba en la secundaria, y pues tenía una materia de debía mejorar en mi promedio para no jalar en curso, para esto tenía una medía prima que sabía de inglés y pues mi madre le pidió si pudiera reforzar la materia; Mi prima “Zulema“, era muy tranquila y correcta, nunca se le conoció novio, pues mis tíos le exigían que sea la numero uno en su carrera, era muy estudiosa, responsable, tanto que a la par de sus últimos años de carrera estudio inglés americano y lo aprendió muy rápido.

    Volviendo al tema central, en ese entonces a meses de cumplir los 18 años, ya me encontraba interesado en la sexo, veía mucho porno y ya había tenido una experiencia previa no tan intensa, mi prima tenía 27 años, y se encontraba teniendo un año sabático buscando un rumbo en su vida, ya que siempre se dedicó a estudiar por complacer a mis tíos; saliendo del colegio iba a su casa por las tardes, la primera sesión que hice en su casa fue muy tranquila, en realidad sirvió para poder tener mayores conocimientos recapitulando temas anteriores, así a la siguiente segunda sesión entramos a la oficina de mi tío donde tenía una tv grande, además de una pizarra de acrílico y un sofá seccional de cuero, el cual fue testigo a futuro de nuestros encuentros express, la tercera sesión también estuve muy atento a sus enseñanzas incluso repasando con mis tareas y resolviéndolo al momento.

    Zulema tenía familia de la norteña (cajamrca) por parte de la esposa de mi tío, era muy blanca de cabellos castaños y lentes, algo cachetoncita, y aunque no era muy proporcionada, si tenía lindos y rosaditos labios, me atraían pues a mi juventud sentía que despertaba mi sexualidad, inclusive en una cuarta sesión al inclinarse frente de mi para leer mi libro pude notar sus tetas al descubierto, pues no llevaba brasier, eso hizo que me excitará y desconcentrará, pues con el pasar de las sesiones la veía más fresca y ligeras de ropas, empezaba a sentir atracción hacia ella.

    Casi a las finales de cada sesión, prendía la tv y veíamos algo de televisión, y se recostaba en el sillón y yo sentado en el piso en algunas ocasiones mientras comíamos pop corn y bebíamos gaseosas, hasta que me iba a mi casa antes que sea muy tarde.

    Me encontraba a una semana de entrar a exámenes finales, así que iba a hacer repasos, mis tíos habitualmente no paraban en casa por las tardes, debido a sus negocios; Un día que fui hacía calor, debido a que ya se aproximaba el verano; Al tocar la puerta mi prima me recibió con un vestido cortito, algo ceñido a su cuerpo de color rosado y descalza, se notaba que no tenía brasier y yo había llegado con ropa deportiva del colegio, también me encontraba sofocado, sin antes proponerme que me bañara antes de almorzar, si es que sentía mucho calor.

    Z: Primito antes de almorzar no quieres bañarte, ¿no tienes calor?, hoy has hecho Ed. Física?

    D: Si, hoy estuvimos haciendo taburetes, como pruebas finales.

    Z: Ah ya, ok, pues anda báñate ya conoces el baño.

    D: Prima, pero no tengo otra ropa, ¿no importa si uso la misma ropa ni modo?

    Z: Espérame, voy a buscar en el closet de mi papá.

    Entro a la habitación de mis tíos, al rato salió con un polo y un short

    D: ¿No se molestará mi tío?

    Z: No descuida, era lo que le sobro de prendas que regalo a sus trabajadores, descuida, ya ve bañarte. Antes de servir el almuerzo.

    D: Ok, vuelvo pronto.

    Así me bañe presuroso, me imagine en una escena ¿será así vivir con una mujer?, fantaseaba que en algún momento viviría más historias, salí muy rápido y al igual que ella estaba descalzo; mi prima se encontraba poniendo la comida en la mesa, y mientras almorzábamos iba pregúntame de mis cosas.

    Z: ¿Y que van hacer por fin de año con tus amigos del colegio, van a hacer su fiesta de pre promoción?

    D: En eso estamos, preferimos algunos viajar antes de fiesta.

    Z: Si, me imagino… que épocas yo aún extraño el colegio.

    D: ¿Pero no se ven con tus amigas y amigos de promoción?

    Z: La verdad no, solo un par de veces… es que no era de reunirme mucho, mis papás no me dejaban, ya sabes como son, todo era estudio y estudio.

    D: Oh, prima, de verdad es una gran experiencia tener amigos y verlos siempre, es algo que nos prometemos entre todos, que no vamos a dejar de vernos.

    Z: Si, que lindo háganlo es lindo… yo me perdí de eso en el colegio y de muchas más cosas.

    D: ¿Qué cosas prima? – me intrigaba mientras ella se quedaba pensando

    Z: ¿Y tú enamorada? ¿Es de tu salón, de donde es?

    D: No, no tengo enamorada… tenía, pero me corto y ahora anda con uno de un año mayor.

    Z: ¿En serio?, que mala… como te va dejar pues primito seguro no te quería, ya vendrán mejores chicas.

    D: ¿Y tú prima, no tienes enamorado?, nadie nunca te ha visto con pareja en las reuniones de familia

    Z: Si, bueno si he tenido, pero nada serio… nunca lo traje a la casa, solo a uno del colegio alguna vez, pero mi papá se enfadó, me dijo que no estoy para estar perdiendo tiempo en enamoraditos, que debo estudiar y pensar en mi futuro… y bla bla bla.

    D: Seguro mi tío es celoso pues, si tú eres linda prima no deberías estar sola – se lo dije con algo de timidez

    Z: ¿Linda?, te parezco linda?… eso crees? – algo sonrojada y riéndose

    D: ¡Bueno estas encima del promedio prima, encima del promedio! – riéndome

    Z: ¡Claro!, que cosas dices – mientras también reía y llevaba los platos a la cocina

    Terminando de almorzar, reposamos un poco en la oficina de mi tío, mientras veíamos tv. Ella se recostó y pude notar como su piel blanca relucían con el rosado de su vestido, sus muslos los notaba de reojo mientras sacaba mi libro y buscaba le tema a repasar.

    D: La otra semana ya es mi final de inglés, nos han dicho que repasemos present progressive

    Z: Ok, hagamos esto

    Apago la tv y se dirigió hacia la pizarra y empezó a borrar unas notas que había hecho y al movimiento de su brazo dejaba ver sus piernas, divisaba sentado sus muslos blancos sentí que me excitaba, si hubiera sido un aventado quizás hace rato le hubiera metido las manos al culo, pero era más respetuoso y tímido, es mas no sabía cómo hacer el amor, solo había tenido experiencia previa con una empleada de mi casa, hace un año atrás, y solo me masturbaba con revistas, en fin eso me detuvo hasta que mi prima me empezó a dar alas y no la desaproveche.

    Estando solos, despertamos nuestros íntimos deseos

    Después de estar un rato repasando, me hizo resolver algunos ejercicios, ahora ella sentada me hacía borrar y reescribir las oraciones mientras me dictaba, no lo hacía tan mal, pero si me equivocaba como castigo me hacía borrar todo y escribir de vuelta; Así pasaron las horas y ella poco a poco se fue recostando en el sofá relajándose mientras resolvía mis ejercidos en el libro, así note que se fue quedando dormida.

    En silencio la miraba y deseaba ver cómo eran las formas de sus tetas, su vagina, su culito, en un momento se giró subiéndose aún más el vestido por casualidad, y pude notar más sus muslos al descubierto, quede frio, estaba a metros de poder tocar esos muslos, pero me reprimía, lástima que ese tiempo no había celulares con cámara porque si no ya hubiera tomado fotos de su colita. Me pare y acerque suavemente a ella diciéndole.

    D: Prima, ya acabé mis ejercicios… creo que ya me voy… ¿prima? – lo decía con voz baja

    Z: Uhmmm, si un ratito – siguió durmiendo

    Me acerque suavemente más aun, asome mi cara sobre sus piernas tratando de divisar su calzón, sentía que quería morder esas piernas, besar esos muslos, me relamía los labios y no me di cuenta que mi prima se despertó divisándome bajo ella

    Z: ¡Primito que haces!!! – toda intrigada y sorprendida

    D: Nada, solo quería ver si estabas dormida – dando un salto de los nervios

    Z: Pero mi cara está arriba y no abajo – mientras me miraba sorprendida

    D: Eh… si tienes, razón discúlpame, ya me voy… ya es tarde – salí por mis zapatillas que dejé en el baño

    Z: Primito…Ven un rato, quiero decirte algo

    Sentí, vergüenza estaba apenado y volví a la oficina con nervios seguro estaría molesta

    D: Si prima.

    Mientras ella ya sentada con piernas recogidas sobre el sofá me miraba

    Z: Primito, supongo que… que en parte tengo la culpa, estas en una edad donde creo que tienen cierto despertar sexual, creo yo…

    D: Bueno, algo así prima… lo que pasa es que me ganó el admirarte, ya te dije estas arriba del promedio

    Sonrió y algo avergonzada me dijo.

    Z: Tú también eres lindo primito, no sientas vergüenza… ¿dime ya lo has hecho?, ya sabes

    D: ¿El amor?, no nunca – mentí en parte, ya que había tenido una experiencia con una empleada de mi casa.

    Z: Ok, entiendo… y supongo que para calmar tus impulsos te masturbas – diciéndome en voz intrigante.

    D: A veces, a veces prima – sentí vergüenza, pero también excitación a la vez

    Hubo un silencio… ya la tarde caía, la habitación se ponía naranja por el atardecer del sol

    Z: Ven, acércate a mí – mientras me extendía una mano

    Me acerque y me hizo ponerme frente a ella, me encontraba nervioso, de solo pensar de lo que iba a suceder

    Z: ¿Sabes lo que extraño del colegio?, es que mis amigas me contaban que habían hecho el amor en su casa… a escondidas de sus papas, siempre tuve cierta envidia y curiosidad de que es sentir eso – Mientras me tomaba de las manos

    Z: Dame un beso, pero uno bonito sí.

    Obedecí con miedo, besándola tiernamente

    Z: Créeme que estoy nerviosa, vamos a hacer un pacto ok

    D: Ok, acepto el pacto – mientras sentía que temblaba de nervios

    Z: Tranquilo primito, para mi también es algo nuevo

    Me jalo hacia abajo, ordenándome auscultar su vagina, sin remediar se abrió de piernas y le ayude a quitarse su calzón, para luego me jalase hacia su rosada vagina, perfectamente depilada para que le haga sexo oral, pude sentir el aroma a sexo en el ambiente, su vagina ya algo humedecida fue devorada por mi boca, ufff me volví loco, empecé a lamer y chupar torpemente, mientras ella me dirigía con voz suave.

    Z: Despacio, más arriba, ahí, si, sigue ahí uhmmm uhmm —se iba excitando y me presionaba con sus piernas ya recostadas sobre mis hombros, sentía sus carnosos muslos sobre mi

    Jugueteaba con mis dedos, sobando su vagina, buscando su clítoris, tratando de poner en práctica todas las morbosidades que hablábamos entre compañeros que ya habían tenido relaciones, estaba muy ansioso.

    Z: ¡Auuu!, despacio, despacio… si así muy bien, uhmmm que rico,

    Sentí que toda mi boca estaba húmeda, quizás no fue el peor sexo oral que hice a una mujer, pero total era mis primeras veces.

    Z: Para, ven párate.

    Me tomo de mis caderas y lentamente me fue bajando el short dejando al descubierto mi pene ya erecto, sentí algo de vergüenza, pero también excitación para que seguidamente tomara con sus manos mi verga, testículos admirándolos, masturbándome a su placer y saciando su morbo, En ese momento vi, sentí y disfrute de cómo me lo mamaba algo torpe seguro por la nerviosa y excitada que estaba.

    D: zule! waoo, sigue, me gusta… sigue –poco a poco fue mamándomelo cada vez más intenso

    Paro un momento para que se quitase el vestido completamente y pude admirar toda su piel blanquita y desnuda, estábamos ambos disfrutando de nuestros cuerpos. Seguimos así hasta que me dijo que me subiera en ella, abriéndose de piernas colocándome sobre ella, La penetre torpemente, preguntándole si estaba bien, como lo hacía. Dándome ánimos a seguir.

    D: ¿Así, así está bien? – me hacia el inocente

    Z: Si primito sigue, uhmmm muy bien, sigue asi uuhhhh – toda excitada

    La habitación se tornaba más oscura, ardían nuestros cuerpos, así y todo, seguimos follando, me gusto porque me abrazaba, me tomaba de la cabeza, me consentía y me hacía caricias mientras le hacia el amor, hizo sentarme en el sillón para subirme sobre mí y empezó a cabalgarme dándome intensos sentones, mientras se animaba a darme ya besos más intensos, podía besar y tocar sus tetas con sus pezones claritos, acariciaba su cuerpo, sentía que estaba en el cielo, fuimos agarrando más confianza nos pusimos de pie, girándola delicadamente mientras nos besábamos, la puse inclinada sobre el escritorio, proseguí a follarla, no sabía por dónde tomarla de lo excitado que estaba de las caderas o de los hombros hasta que la jale de los cabellos como domándola , cosa que hizo excitarla.

    Z: Si muy bien primito, así me gusta, sigue ufff, ufff

    D: ¡Dime en inglés, yes, yes!! – tratando de cumplir mi morbo

    Z: ¡Yes!! yes!, oh yesss, oh my god… keep fucking me! Come one, come one!

    Mientras mis penetradas eran más intensas en la colita de mi prima

    D: You like it, you like it?

    Z: How rich fuck me baby, fucking my ass …Come baby, don´t stop, baby, don´t stop!!!

    Seguí así mientras palmoteaba sus nalgas, y notaba como su piel blanca se notaba rojiza por la fricción de nuestro acto sexual, estábamos liberados sexualmente.

    D: Wait Wait!! creo que voy a eyacular.

    Se giró hacia mi agachándose, prosiguiendo a mamármelo

    Z: Come to me… glup, glup… give me you milk!!!

    Estaba sorprendido, dejando que me masturbará a su placer, estaba maravillado ya había culeado a mi prima, la veía como mujer y gozaba de ello; tome mi verga apuntando hacia su boca abierta, mientras ella sacaba la lengua y empezaba a eyacular a chorros en su rostro recibiendo sin reparos toda mi leche, por un instante estábamos desnudos, sudosos y envueltos de placer.

    Ya a oscuras mi prima se levantó en el acto y salió a prender la luz del pasadizo para luego ir a lavarse, fui tras ella, nos limpiamos rápidamente para vestirnos, pues sabíamos que en cualquier momento podría llegar mis tíos; mi prima abrió las ventanas de la oficina para que se aírese la habitación, echando aerosol mientras limpiábamos y dejábamos todo en orden, lo hicimos tan rápido que no tuvimos tiempo de hablar de lo que había pasado

    Nos despedimos rápido, me dijo: “Estudia, y ya me dices que tal saliste, si sales bien en tu examen te voy a dar un buen premio”, quiso motivarme

    Ya camino a mi casa no podía parar de pensar en lo que había sucedido, en el baño mientras me bañaba de nuevo me pajeaba pensando en ella, mirando mi verga imaginándome teniéndola de rodillas mientras me lo mamaba, esa noche no pude descansar tan bien.

    Pasaron los días, entre a semana de exámenes finales, en algunos cursos los di de manera regular, pero en el inglés todo y motivado di un buen examen, que sirvió para salvar el curso, obtuve 18 de nota final en el examen, estaba feliz y pesaba en el premio que iba a recibir de mi prima.

    Al acabar, ya las clases, y estando de vacaciones, cerca de la navidad, quedé en ir a visitarla, por teléfono le dije.

    D: te voy a enseñar mi examen y veras que tengo tan buena nota, que vas a tener que darme varios buenos regalos – con tono de voz picara

    Z: Ya veremos primito, ok, ya veremos – mientras reía.

    Así fue nuestro primer encuentro, algo rápido e intenso, pero fue el inicio de muchos más momentos de excitación, me ilusione pensando que iba a ser cada vez más serio, pues uno como joven cree que se puede todo, y más aún no pensaba que era parte de la familia y que en cualquier momento se podrían dar cuenta.

    Así llego el día que iría a verla, pues estaría sola en casa, ya que mis tíos estaban haciendo una actividad de fin de año para sus trabajadores; ese día ya en su cuarto, no solo descubrimos lo que nos podíamos hacer en cuatro paredes, me enseñó a no tener límites, me enseñó a follar de verdad, a ser hombre.

    Continuará…