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  • Morbo desbloqueado

    Morbo desbloqueado

    Hoy les traigo algo que pasó ya hace un tiempo.

    Cuando comencé mi relación con mi mujer. Unas de las primeras veces que la llevé como novia a la casa de mis padres.

    Luego de cenar decidimos pasar la noche ahí, les confieso que me encontraba algo cansado así que mi idea siempre fue dormir toda la noche. Pero ella se ve que no tenía esos planes.

    Para ubicarlos más o menos en la situación las habitaciones no quedan muy separadas en la casa o sea ruidos fuertes pueden llegar a escucharse además que justo no teníamos puerta, cualquiera que cruzara sin prender la luz nos veía claro.

    Ni bien se apagó la luz comenzó.

    -bebé dormís? -Me dijo ya con su mano en mi bulto

    -qué pasa amor? -dije un poco ya entredormido, si no ya me hubiese dado cuenta de sus intenciones con sus masajes sobre mis partes.

    Y así sin ningún rastro de vergüenza o timidez dijo:

    -Quiero pija -sonriendo.

    Aunque no lo crean a veces es impredecible su calentura, pero la verdad suele importarme poco el lugar, la hora, si es por disfrutar de su cuerpo y su caliente forma de hacerme suyo.

    Ya su mano tocaba bastante fuerte y rápido mi miembro ya muy erecto. Bajó mis ropas mientras me sentaba en la cama, ella se acostó entre mis piernas abiertas, con su delicioso culito redondo había arriba, solo tenía que trabajar su cuello y así pasó.

    No puedo precisar el tiempo exacto que sus besos, lamidas y chupadas me hicieron gozar y casi gritar.

    A veces le decía:

    -mira que no tenemos puerta, puede aparecer alguien -y eso la calentaba más y más. Se comía todo ni un centímetro desperdiciaba. Fue una hora quizás más o menos, pero les juro que goce de su boca, de su locura por el sabor de mí miembro.

    Era otro nivel de morbosidad desbloqueado, verla prendida de mi pija mientras su culito de asomaba con esa tanga tan metida y dándole esa forma deliciosa. Estuve en el paraíso por mucho tiempo, quizás nos descubrían ahí en plena habitación si no la cortaba con un pedido.

    -Amor

    -si bombón que pasa? -me respondió loca frotándose por la cara todo lo que salía de mi miembro.

    -Quiero terminar en tu cara

    -si? -dijo en un segundo cuando apenas soltaba mi pija mojada.

    -pero acá no, vamos al baño.

    Soy sincero no pensé que iba a aceptar, uno a veces dice cosas solo por calentón o para fantasear, pero no ahí estaba caminando tras esa cola yendo al baño.

    Arrodillada chupando mi pija como loca como si la necesitara para vivir, no tardé mucho y manché toda su carita. Delicioso verla así, dispuesta a dejarse hacer lo que le pida.

  • Follando en la cocina con su marido en cama

    Follando en la cocina con su marido en cama

    Luis Manuel había llegado contento a la casa a su hermano Fernando. Llamó a la puerta y le abrió su cuñada Lola, que estaba vestida con una bata de casa azul que le llegaba a los tobillos. Lola al ver a su cuñado, le dijo:

    -Vienes fino.

    Luis Manuel sonriendo cómo un tonto, le dijo:

    -¿A qué si, cuñada? ¿Cómo está mi hermano?

    -Todo lo bien que se puede estar con las dos piernas rotas, pero en el hospital ya no le podían hacer nada más.

    Lola y Luis Manuel fueron a la habitación donde estaba Fernando, que era la de matrimonio. Al verlo con la cabeza vendada y las dos piernas escayoladas, le dijo Luis Manuel:

    -¿Cuántas veces te dije que debías subir al andamio con paracaídas?

    -No estoy para tus bromas, gracioso, estoy muy jodido.

    Luis Manuel le dijo:

    -Ahora en serio. ¿Qué se siente al volar?

    Fernando se cabreó y le dijo a su esposa:

    -¡Hazle un café cargado!

    Lola le preguntó:

    -¿Te lo hago, cuñado?

    -Va a ser mejor que sí. ¡Vaya desilusión!

    -¿De qué hablas?

    -De que venía a darte el pésame y…

    Fernando, si se puede levantar, lo come.

    -¡Quítamelo de delante, Lola!

    Lola tenía veintiséis años, su cabello marrón y largo lo llevaba recogido en una trenza que le caía por un lado de su cuerpo. No llegaba al metro cincuenta ni a los cuarenta kilos. Era delgada, tenía bastante de todo, y era muy bella.

    Luis Manuel era un guaperas de veinticinco años, soltero, moreno, de estatura mediana y un putero de mucho cuidado. Le tenía ganas a su cuñada, pero nunca se lo había dicho. Aunque las mujeres esas cosas las saben. Viajara desde París donde trabajaba de camarero para ver a su hermano, y cómo le tenía miedo a los aviones, bebiera para sentirse valiente, luego le metió vino en la casa de sus padres y así andaba.

    En la cocina le preguntó Lola:

    -¿Te hago el café muy cargado?

    -¿Tú cómo lo tomas?

    -Solo -habló con su marido-. ¿Quieres un café, Fernando?

    Para Fernando, un treintañero moreno de ojos marrones, seco, de estatura mediana y un machista a la antigua usanza, su esposa era una más de sus posesiones y la trataba de aquella manera, por eso Lola ni se inmutó cuando le contestó:

    -¡Lava el coño con él!

    Luis Manuel le dijo a su cuñada:

    -El cabrón te sigue tratando cómo una mierda.

    Fernando se mosqueó.

    -¡Te estoy oyendo, cantamañanas!

    -Lo sé, Fernando, lo sé, por eso te llamé cabrón.

    -¡Échale veneno en el café!

    Luis Manuel le desató el cordón de la bata a su cuñada, la bata se abrió y vio sus tetas medianas con areolas oscuras y pequeños pezones y su coño peludo. Lola se apresuró a cerrar la bata y decirle en bajito:

    -Quieto, Luis Manuel.

    Luis Manuel le rodeó los brazos con sus brazos, le metió la lengua en la boca y la morreó. Lola estaba muy nerviosa, excitada y colorada cómo una adolescente en su primer beso. Tener al machista de su marido a unos metros de ella y que su cuñado la estuviese besando le daba un morbo brutal, por eso no le dijo nada cuando Luis Manuel le volvió a quitar la cinta de la bata y le comió las tetas, ni cuando se agachó y su lengua subió y bajó entre los labios de su coño, ni tampoco cuando lamió y chupó su gordo clítoris.

    -¿Nunca le echas leche, cuñada?

    Lola siguió adelante con la infidelidad.

    -A veces.

    Lola puso el agua a hervir para hacer el café. Luis Manuel le levantó la bata y le lamió el ojete, las piernas se le cerraron y con ella el culo. Las volvió a abrir y dejó que se lo comiera bien comido. Mientras se lo comía le preguntó:

    -¿Qué tal el viaje, Luis Manuel

    Luis Manuel le respondió:

    -Bien, Lola, bien.

    Desde la habitación le preguntó el hermano:

    -¿Ya le perdiste el miedo a volar?

    Cogió a su cuñada en volandas, la arrimó a la pared, le clavó la polla en el coño y mientras a Lola se le hacían chiribitas en los ojos, le respondió al hermano:

    -Quieres ver que sí.

    Lola abrazada a él le comió la boca. Luis Manuel la folló dándole suave para no hacer ruido, pero clavándola hasta el fondo. Lola tan solo tardó un par de minutos en correrse en la polla de su cuñado.

    Al acabar la puso en el piso y le lamió el coño. A Lola le gustó. Le echó las manos a la cabeza y se la apretó contra ella. A Fernando no le gustó que dejaran de hablar, y es que encima de machista era celoso.

    -Estáis muy callados.

    Estaban ocupados, las manos de Luis Manuel magreaban las tetas de su cuñada y su lengua se metía dentro del ano pasaba por el periné, después subía por el coño, lamía el clítoris y lo acababa chupando. Lola tapaba la boca con una mano con miedo a que se le escapase algún gemido. Luis Manuel le preguntó:

    -¿Qué quieres oír?

    -¿Háblame del vuelo?

    -No puedo. Hice cosas que no puede oír tu mujer.

    Le clavó la lengua en el coño, apretó sus pezones con cuatro dedos y después siguió lamiendo, desde el ojete al clítoris.

    -Mi mujer ya está crecida, cuenta.

    -Lo hice con una de las azafatas.

    -En tus sueños.

    -No, en el lavabo.

    -Y voy yo y me lo creo.

    -Me da lo mismo que lo creas o no.

    -Supongamos que lo hiciste. ¿Era guapa?

    Luis Manuel dejo de lamer unos segundos, miro a su cuñada, ella lo miró a él y antes de seguir lamiéndole el coño, le respondió:

    -Preciosa, es preciosa.

    -¿Francesa?

    -Gallega.

    Lamió más aprisa de abajo a arriba apretando la lengua contra el coño. A Lola le comenzaron a temblar las piernas y se corrió en la boca de su cuñado.

    El agua hervía cuando Lola acabó de correrse. Cogió un tazón y le echó el agua, el café y el azúcar. A Fernando le llegó el aroma del café.

    -Huele que alimenta.

    -¿Te llevo uno, Fernando?

    -¡Ya me lo ofreciste dos veces y sabes que no puedo tomarlo! ¡¿En qué coño estás pensando, puta?!

    -Perdona, se me había olvidado.

    Luis Manuel le puso una mano sobre la cabeza. Lola se puso en cuclillas y se la mamó hasta que sintió que se corría, entonces se la sacudió y su leche fue a para sobre las baldosas del piso de la cocina. Luego Lola cogió un trapo y limpio la leche y el charco de jugos que había salido de su coño al ponerse en cuclillas.

    Fernando al no oírlos, preguntó:

    -¿Qué hacéis ahora?

    Le respondió su mujer.

    -Yo limpio la leche que cayó al piso.

    -¿Y tú qué haces, calamidad?

    -Soplarle al café.

    -Sóplale, sóplale, que de lo otro hoy ya llevas soplado lo tuyo.

    Al acabar el café, Luis Manuel le preguntó a su cuñada:

    -¿Otro viaje, Lola?

    Lola viajaría tres o cuatro veces más, pero solo viajó una vez, una y boca abajo sobre la mesa de la cocina. Fue un viaje por el lado oscuro. ¿Lo pilláis?

    Quique.

  • La venganza de esclavos

    La venganza de esclavos

    En algún lugar de Carolina del Sur, 1865. Se festejaba una gran fiesta, el motivo era el cumpleaños número 18 de Lousile la hija de aquellos hacendados.

    Pero ninguno de ellos era consciente del peligro que corrían. De pronto se escuchó un zumbido en medio del lujoso salón y una oz se clavó en el pecho de uno de los caballeros que allí bailaban.

    Antes que pudieran reaccionar una horquilla hizo lo propio en la espalda de otro. Los esclavos se habían liberado y asaltaban la casa principal.

    Fue una lucha sangrienta, al final solo tres esclavos quedaron en pie y la joven rubia que festejaba su cumpleaños. Aquella imagen podría ser una pesadilla o un sueño de acuerdo con el papel de los participantes.

    La pesadilla siempre les había tocado a ellos y la causa era a menudo esa chica rubia de ojos azules, la hija mimada del déspota de esa plantación.

    Pero esta vez los roles habían cambiado, la joven estaba delante de ellos desnuda e indefensa. Ella tenía la piel muy blanca, un culo redondito y apetecible. La visión de su ano rosa era como una imagen de ensueño para aquellos desdichados.

    Ella comenzó a gritar por el dolor, la sorpresa y el miedo de sentir su culo penetrado por esa gran polla. Inmovilizada boca abajo sobre la mesa, su torso descansaba sobre esta, sujeta por la cuerda que pasaba por debajo de la mesa y sobre su espalda. Las piernas descansaban en el suelo, separadas y sujetadas a las patas de la mesa por los tobillos, los brazos caían a los lados atados al otro par de patas. Tan inmóvil, solo podía gemir, gritar, sollozar mientras esa polla se abría camino en su interior. Otro de los esclavos acerco su miembro a su boca y lo introdujo casi por completo, produciéndole náuseas y sofocación y empezó a moverse fallándole la boca con rudeza.

    De repente, se sintió aliviada al sentir que el otro retiraba su polla de su culo, pero antes de hacerlo por completo regresó al fondo, arrancándole un grito de agonía.

    El tercer esclavo se paró observando la escena y dejo deslizar entre sus dedos un látigo de cuero trenzado con el que tantas veces habían sido golpeados por capricho de aquella malcriada, de pronto se escuchó un silbido y el látigo cayó sobre la espalda de la joven rubia, los golpes se acompasaban con el ritmo de las folladas.

    El ritmo de las embestidas se volvió frenético y lo mismo paso con los golpes, la chica emitía gritos ahogados, sofocada por la gran polla que tenía en la boca, lloró, suplicó… hasta que los gritos se convirtieron en gemidos de placer.

    Cuando estaba llegando al orgasmo… sintió que su interior se inundaba con un líquido caliente que nunca dejaba de derramarse dentro de él, al tiempo que tragaba buches de esperma de aquella polla que estaba dentro de su boca hasta los huevos.

    Cuando el hombre negro retiró su polla, del culo abierto de la chica broto un río de esperma que cubrió sus nalgas y cruzó sus muslos, el otro hizo lo propio de su boca haciendo que ella en medio de espasmos y nauseas buscara aire desesperadamente, ahogándose entre medio de sollozos.

    – ¿Le gustó a la niña Louisile? Mañana seremos dos en su culito y el látigo lo sentirá en su hermoso vientre y delicadas tetas. Duerma bien querida niña. El hombre la dejó como estaba atada.

    Hilos de sangre corrían de las heridas en su espalda, donde su piel suave y tersa había sido castigada.- Vamos a cobrar todos los abusos de su padre, dijo el líder de los tres a sus compañeros de la misma raza.

  • La sobrina de mi mujer

    La sobrina de mi mujer

    Este relato es contado por un amigo, no sé si es real o inventado por él, pero quiero plasmarlo. Hablaré como si fuera él quien lo cuenta. 

    Mi matrimonio había caído en la rutina y llevábamos solo 4 años, pero ella no era una persona alegre, más bien dedicada a su carrera profesional a tiempo completo. Por qué me casé con ella ni yo lo sé, me pilló bajo de animó y creo que me aferré a lo que se me puso delante. Nos casamos en el juzgado boda íntima con 4 o 5 familiares míos y una hermana suya. Yo casi no tengo familia y la de ella vive en Bilbao y decía que no iban a hacer cientos de kilómetros para esta pantomima. Yo estaba separado ya desde hacía 8 años y ella solterona, yo 44 años y ella 46.

    Como les dije mi matrimonio era aburrido, ella trabajando como loca y casi sin vida sexual y cuando la había era simple y rápida, ella era un tempano de hielo, así que yo empecé a refugiarme en videos porno, chats eróticos y páginas de cámaras eróticas, incluso dando dinero a las chicas que al menos me alegraba la vista.

    Al cabo de un tiempo de comenzar en estas páginas mi mujer me dijo que iba a venir una sobrina de su prima aunque ella la llamaba sobrina a hacer un Master. Mi sorpresa fue ver entrar a esa chica de 22 años y reconocerla de la página que visitaba de Cam. Mi sorpresa fue mayúscula y claro la miraba y sabía cómo era su cuerpo desnudo tantas veces visto y adorado. Nos dimos dos besos y se instaló.

    Yo la buscaba en la página pero dejó de emitir unos días pero al fin lo hizo y aproveché para abrirle un privado y por suerte contestó. Simpática como era en la vida real, educada y hermosa. Yo le daba moneditas y ella agradecida. Ella decía q era de otra ciudad que era estudiante de algo que no era. Hablábamos de temas eróticos y yo me masturbaba y se lo decía y claro ella ayudaba con movimientos en la Cam y sus palabras. Verla en mi casa imaginaros lo que era morbo total. Una noche que mi queridísima mujer se quedó dormida temprano me conecté y hablamos de nuevo, era agradable hablar con ella pero me armé de valor y le dije que era experto informático y que sabía que no vivía donde decía, que su nombre no era ese y ella enmudeció aunque luego seguimos hablando. Le dije vives en tal sitio te llamas así estudias esto y hoy vestías así. Quedó callada yo pensé jamás sabré más de ella pero de repente se abrió su puerta y luego la de mi despacho de casa y era ella tal como estaba en la Cam, mostrando sus tetas.

    Que pensé? Se lo dirá a su tía, le dirá que ella lo hace para sacarse un dinero y yo un pervertido. Pero no. Comenzamos a hablar como hacíamos en el Chat privado. Ella me contó su vida y desde entonces hablábamos más por casa. Yo seguía conectándome y ella lo sabía era morboso incluso por casa hablábamos de eso, éramos cómplices y nos gustaba. Lo que yo no le decía ya es que me masturbaba mientras hablábamos y la miraba. Pero un día si se lo dije por privado y ella dejó de emitir. Eran las 7 de la tarde los dos solos en casa. Mi despacho se abrió y ella entró sin camiseta y en dijo hazlo mirándome aquí. Fue increíble estábamos los dos excitados de notaba. Lo hicimos así varios días hasta que un día hicimos el amor. Y otro día y otro hasta que nos dimos cuenta que éramos amantes y que luego sentíamos el uno por el otro. Cuando ella acabó su máster y se volvía a Bilbao hablé con ella y le propuse ser pareja dejar a su tía e irnos juntos. Yo me esperaba un estás loco o algo así pero su respuesta fue afirmativa. Se volvió a Bilbao y yo dejé a mi mujer nos divorciamos.

    Nuestra relación siguió un tiempo cada uno en una ciudad y yo seguía mirándola en la página de Cam eso me excitaba muchísimo y saber que otros la deseaban y era mía o iba a serlo. Cuando firmamos todo el divorcio dimos el paso. Ella se vino a vivir conmigo diciéndole a su familia que había encontrado trabajo aquí y luego novio. Yo le pedí que siguiera en la Cam algo que ella también deseaba. Incluso emitíamos juntos yo con un antifaz. Nuestra vida era perfecta incluso cuando se enteró mi ex y se lo contó a toda su familia y la de ella pero nos dio igual. Ahora tenemos una hija de 2 años y seguimos felices. Yo trabajando y ella trabajando desde casa en la Cam haciendo felices a miles de hombres que la desean pero solo yo me la follo.

  • Me volví el cachero de mi prima (Segunda parte)

    Me volví el cachero de mi prima (Segunda parte)

    Como mencioné anteriormente,  así llegó el día que iría a verla pues estaría sola en casa, ese día ya en su cuarto, no solo descubrimos lo que nos podíamos hacer en cuatro paredes, me enseñó a no tener límites, me enseñó a follar de verdad, a ser hombre.

    Llegué antes de las 10 am a su casa, me abrió la puerta y ahí estaba ella, toda sexy, arreglada con un mini short y un top de tiritas, muy ligera de ropa para la acción. Me acerqué dándole un abrazo y dándole un beso tierno en la mejilla, a lo cual también ella respondió, haciéndome pasar rápidamente para llevarme a su habitación y claro esta someterme a sus placeres, supuse yo.

    Z: A ver primito, enséñame tu examen, quiero que me sorprendas, para ver si te mereces un buen premio y te vuelves mi alumno estrella – mientras reía y estamos acostados en su cama

    Cogí mi mochila y saqué mi examen dándoselo alegremente.

    Z: ¡Que!!… 18 de nota! – expresándose algo molesta

    D: ¿Si, porque acaso no te parece una buena nota?

    Z: más o menos, espere que tengas un 20 o 19 al menos, no ha estado nada difícil tu examen por lo que estoy viendo.

    Por un momento me hizo sentir triste, solo atine a sentarme al filo de su casa, lo cual creo que hice que reaccionará como queriendo remediar su crítica.

    Z: Ok, no debí expresarme así, discúlpame… quizás me exijo mucho y pienso que todos deberían ser así… lo hiciste muy bien.

    D: Gracias – Atiné a decirle con voz triste ya que me hizo sentir mal por el esfuerzo que hice.

    Se levantó sobre su cama y me abrazo por detrás, dándome aliento y siendo muy cariñosa

    Z: Lo hiciste bien, ¿discúlpame sí?, ahora te voy a dar tu premio si o si, te lo mereces por tu esfuerzo.

    Atine a decirle si con la cabeza mientras sonreía y se me iba pasando la tristeza, me jalo para su cama y nos recostamos, dándome tiernos besos, los cuales poco a poco fueron subiendo de intensidad, la besaba del cuello, acariciaba su piel, nos entrelazábamos de piernas, hasta que paramos y me dijo

    Z: ¿Espérame un ratito sí?, voy a traerte tu premio.

    D: Ok, espero que un premio doble

    Z: A lo mejor… ponte ligero primito que vas a transpirar mucho, más que con los taburetes – riéndose pícaramente.

    Salió de su cuarto dirigiéndose a su baño, mientras esperaba recostado, me fui quintando la ropa quedándome en calzoncillos, me encontraba ya tan excitado que mi verga estaba parada y se notaba a tope bajo mi ropa interior. Espere pacientemente en su cama, y me percate que parecía un cuarto de adolescente, muchos colores, muchos adornos, al parecer en su interior tenía esa niña que reflejaba en la decoración de su dormitorio.

    Z: Ahí voy, con tu premio – con voz provocadora

    D: Aquí estoy, ansioso de recibir mi premio – dándole cuerda a la distancia

    En ese momento abrió la puerta y ¡wao!, llevaba puesta una lencería roja muy atrevida, se había pintado los labios de rojo intenso, haciendo juego con la babydoll, me quedo maravillado con tal escena, cerró la puerta al ingresar poniendo seguro apago las luces, solo quedándonos con la luz del día tras las cortinas

    Z: Te gusta tu premio

    D: Estas preciosa, me puedo llevar el premio conmigo, aunque no sé si quepas en mi mochila

    Z: No creo que quepa, pero si puedes tenerlo aquí a tu antojo – con voz sexy, mientras se me subía en la cama y se acercaba a mi gateando como una gata.

    D: Valió la pena el esfuerzo, aunque si me hubiera sacado 20 seguro si me llevaba el premio a mi casa – mientras miraba toda su figura y veía lo sensual que estaba.

    Z: Bueno aquí puedes compensar esos 2 puntos que faltan… a lo mejor – mientras me daba tiernos besos

    Me volví loco en ese instante, acariciaba su suave piel, sus cabellos, mientras ella me refregaba su vagina sobre mi pene erecto a mas no poder, quería follarmela ya, paro un instante para abrirse el sujetador dejando escapar sus tetas de pezones claros, empecé a chupárselas, succionarlas, a jugar con ellas.

    Z: Despacio, tienes que tratarlas con cariño – mientras me sujetaba de mi cabeza

    D: Tus dos tetas… son mis dos puntos que me merecía en el examen, gracias, gracias por dármelas – mientras lengüeteaba sus pezones

    Z: ¿Que hablas primito, estas delirando no?, ahora vas a delirar más… vas a darme esa verga que tanto me gusta.

    D: Tómala, es tu verga… solo tuya.

    Z: ¿¡Mía!? vaya que halago me haces primito .

    Mientras me bajaba el calzoncillo se llevó una gran sorpresa.

    Z: ¡Wao!, esta depilada… ¿es por mí?… que detalle

    D: Si, lo hice pensando en ti, así como tú tienes tu vagina depilada – mientras metía mi mano en su concha y efectivamente estaba depilada

    Z: Entonces podemos hacer un riquísimo 69, ¿sabes cómo se hace o te enseño?

    D: Si, enséñame, hagamos de todo, dame mi gran premio.

    Se retiró toda la lencería y ya recostada, empecé a besar sus pies recorriendo sus piernas con besos, llegando a su vulva toda lubricada, lengüeteé por unos minutos su vagina, hasta que me ordeno recostarme colocándome toda su vulva en mi cara, a la vez que empezaba mamar mi verga ya envuelta en mis fluidos pre seminales, estábamos excitadísimos y ahí estábamos, haciéndonos un riquísimo 69, como las que veía en las películas porno; jugaba con mis bolas, las mordía chupaba y yo solo gozaba de su rica vulva mientras acariciaba sus glúteos, estábamos en frenesí sexual.

    Paramos, para que se me monte y ¡wao!… llegue a la gloria, ver como saltaban sus tetas al compás de cada sentón, aunque no eran tan grandes, pero si perfectamente firmes.

    D: Ahhh, que rico te mueves mi amor – todo excitado

    Z: ¿Amor?, si, si soy tu amor… y tú eres el mío – mientras se contorneaba y presionaba una de sus tetas y con la otra mano la sujetaba de las caderas dominando a la hembra de mi prima

    D: Eres lo máximo… encima del promedio, encima del promedio – con voz excitado

    Z: You like it, you like it? oh my god… keep fucking me!!, don´t stop

    Empezó a hablarme en ingles misma actriz porno, no podía vas sentía que ya me iba venir, la jale hacia mí para chupar sus tetas, pero ella no soltaba el ritmo

    Z: Come one, come one! – Parecía no tener frenos.

    D: Ahhh!! me vengo, me vengo!

    Z: Ohhh my god!! – gemía con intensidad

    Fue mágico eyaculamos a la misma vez, sentí que mi verga estaba mojada a chorros, cayendo rendida sobre mi pecho, mientras la abrazaba de su cintura, besándonos exhaustos y rendidos. La cama era todo un desorden, estábamos sudorosos, quería que ese momento sea eterno, cayó sobre su cama, y seguí besando su cuerpo, su espalda bajaba por su cintura, caderas, nalgas, muslos, pantorrillas pies y dedos, estaba fascinado.

    Z: Ya ni que fuera para tanto, pareces un loquito besándome toda

    D: Así me tienes, loquito por ti primita, sabes esto del sexo es maravilloso, y más disfrutarlo con alguien que si sabe hacerlo.

    Z: ¿Así?, ósea crees que soy toda una experta

    D: Para mi si lo eres amor– mientras ahora subía por su cuerpo besándola hasta llegar a sus tetas

    Z: Que lindo eres amor – mientras me sostenía de las mejillas y nos besábamos nuevamente, entramos al juego de decirnos amor por un momento.

    Así nos quedamos tendidos sobre su cama un rato hasta recuperar energías, al rato insistí en que, si podía disfrutar otra vez de una mamada suya, lo cual accedió sacando de su cómoda, lubricante de sabor a plátano que tenía. Echo sobre mi verga frotándola inclusive hasta en mis testículos, procediendo a darme esa mamada que tanto anhelaba, mientras acomodaba sus cabellos, haciéndole una cola para ver como de devoraba cada centímetro de mi joven y venosa verga adolescente. Sus labios, ya sin el lápiz labial rojo, se sentían suaves y veían rosaditos al natural devoraban con que dedicación se devoraba mi verga, haciendo succión en mi glande como queriéndomela arrancar, estaba excitado a mas no poder, vaya que tuve suerte en tener esa experiencia.

    Llego el momento de eyacular, y para sorpresa mía, no dejo escapar nada de mi leche, veía como lo disfrutaba cerrando sus ojos, la descargada de leche en toda su boca, creo y ahora sé que ese fue el momento que pensé y me dije.

    “Me gusta eso, me gusta descargar mi leche en la boca”, más que eyacular en la vagina o en el culo, disfruto acabar en alguna mamada, y hasta ahora con los años, tengo que acabar en algún momento si o si en la boca, de todas mis mujeres y aventuras, siempre fue así.

    Ya cerca del mediodía, y nuevamente estar follando otra vez, sobre de mi prima bombeaba tan rica conchita, la cual ella disfrutaba dándome arañazos por mi espalda y glúteos, así nuevamente acabe dentro de ella, lo cual me hizo preguntarle preocupado.

    D: Zu!, no saldrás embarazada verdad – estaba asustado por un momento.

    Z: No primito, ya estoy en mis días no fértiles, mira te explico

    Saco una cartilla de su cómoda, donde me contaba que era de periodo regular y que ya habían pasado sus días de peligro y estaba a 3 días aproximados para que le viniera la regla, quede maravillado con tal explicación así que ya tranquilos, me dijo

    Z: Vamos a bañarnos rápido para ir a la actividad de mis papás le dije ibas a pasar x aquí a la hora de almuerzo.

    D: Y no dijeron nada mis tíos, no sospechan que porque venga a buscarte antes.

    Z: No, que va. Le dije que ibas a pasar por aquí, porque ibas a verte con tu enamorada y de paso me ibas a enseñar tu examen, en fin, mentiritas no, Así que ya sabes si te pregunta por tu enamorada, le dices que no pudo que se fue, ya le inventas algo

    D: Ok, ok

    Así nos bañamos rápido, mi prima se puso muy guapa, salimos algo de la 1 pm, mi tío le timbro a mi prima por su celular para saber si ya estábamos yendo. A lo cual respondido que ya estábamos en camino, que llegue yo tarde pero que ya salimos.

    Z: Ya sabes, ni una palabra a nadie, y la pasaremos bien en cuanto podamos.

    D: Eso espero – acercándome a darle un beso, el cual ella correspondió

    Ya en la reunión de mis tíos, excusé a mi “enamorada” diciendo que no pudo venir por asuntos familiares y bueno almorzamos de el buffet que contrataron, repetí como dos veces, estaba recuperando todas las energías que había gastado.

    Cruzaba miradas con mi prima, por ratos nos sentábamos juntos, mis tíos algo mareados ni cuenta se daban, que por debajo de la mesa acariciaba las piernas de mi prima, o metiendo la mano por detrás de las sillas tocaba su culo, eran como las 5 pm ya la mayoría de sus trabajadores se habían retirado, así que me prima me hizo seguirla, fuimos directo al tercer piso donde mis tíos tenían sus oficinas, le dijo a mis tíos,” vamos a las oficinas ver tv y descansar ya nos avisan para bajar”, Sabía que podíamos aprovechar ese momento para hacer “rapidín”, subimos por las escaleras raudamente, “espera” – me dijo.

    Z: Espera, espera ya sé que tienes ganas, yo también, pero las oficinas de mi papá tienen cámara.

    Entramos y he hizo arrinconarme en un lugar donde la cámara no apuntaba y si prender las luces, se agacho y nuevamente empezó a darme otra buena mamada, paro para sigilosamente levantarse su vestido y empezar a follármela nuevamente, calzón abajo y dándome todo su culo, gozamos nuevamente ese instante de lujuria hasta que me vine y nos arreglamos en el acto, prendimos la luz para esperar sentados, ella entro al baño, y yo me puse a ver tv.

    Así estuvimos un rato y con el volumen alto de la tv, hablamos con un tono de voz baja para que no se grabara en el audio de la cámara de vigilancia.

    D: Primita, creo que me estoy enamorando.

    Z: Que dices primito, no lo tomes a mal sabes que somos familia, no podemos tener una relación así de así, creo que debes pensar bien lo que sientes… ¿o me estas bromeando?

    D: No que va, si, si es broma… o sea mí me gusta lo que estamos viviendo – mientras tenía ganas de besarla apasionadamente, pero me controlaba

    Z: Bueno, pero también me has dejado impresionado como tú… ya sabes

    D: ¿No, no se? – haciéndome el confundido

    Z: ¡No te hagas!… como tiras primito, me encanta como tiras – diciéndomelo al oído cautelosamente.

    Mi tía nos llamó, “ya bajen chicos, ya nos vamos”, bajábamos al rato y vimos que mi tío estaba ya borrachoso, su chofer junto a mi ayudamos a cargar a mi tío y subirlo al carro, mi tío iba en el asiento de atrás ya iba durmiendo junto a nosotros, mientras mi tía delante iba a con su chofer, en el camino me dijo mi tía que en el examen había salido muy bien, le dije que sí, que gracias a las clases que me dio mi prima mejore mi promedio, así hasta llegar nuevamente a casa de mis tíos, ayudándolo a subir con el chofer, lo metimos a dormir a su cuarto y que si quería me quedará a dormir, lo cual accedí sin dudar, lo malo que sería en el sillón.

    En la casa de mis tíos todo es follar

    Se retiró mi tía dormir, muy cansada previo baño, eran como las 11 pm, y estábamos viendo una película en la sala, y en medio de la noche, escuchábamos el rechinar de una cama.

    D: ¿Que es ese ruido? – Pregunte intrigado

    Z: Están tirando mis viejos – avergonzada y riéndose

    D: ¡Que!, lo dices en serio – sorprendido

    Z: Si, a mi viejo se le da por tirar después de estar borracho, y mi mamá tiene que acceder nomas, sino le hace chongo que, porque no quiere, que es su mujer, etc., etc.

    D: Ahh, oh, ok, que loco – todo sorprendido y riendo.

    Así, paso un rato, y sentimos el gemido de excitación de mi tío, seguro ya se había venido, riéndonos y mirándonos por lo que estábamos siendo testigo.

    Mi prima se paró discretamente y se acercó a la habitación de mis tíos al final del pasadizo, yo seguía viendo la peli, aunque ya sin importar la historia, vino raudamente de quitándose la ropa.

    D: ¡Zu, que haces! – con voz baja y más sorprendido

    Z: Mis viejos ya no van a salir, tengo ganas de tirar yo también – mientras me iba quitando la ropa

    Así nuevamente quedamos desnudos, pero esta vez ella encima de mí me montaba a discreción, la follada no fue tan espectacular, porque estábamos mudos sin hacer mucha bulla, pero igual fue riquísima. Para luego desnuda meterse a al baño a lavarse y ponerse su pijama, y yo me vestía nuevamente para después ir al baño, para despedirnos con un tierno beso.

    Para ser sinceros, no tenía sueño y la curiosidad me mato, así que me dirigí a la habitación de mis tíos, al acércame suavemente, supe porque mi prima me dijo con seguridad que estaban tirando y no iban a salir, su puerta tenia ciertos agujeros pequeños que traslucían con la luz de sus lámparas en el interior del cuarto, vaya sorpresa que tuve.

    Mis tíos se encontraban desnudos, mi tío algo subido de peso solo se dejaba mamar la verga rendido por la borrachera por parte de mi tía, ella era la insaciable, pude ganarme en ver el tremendo culo y tetas que tenía mi tía, para sus 55 años que tenía era una voluptuosa hembra, con razón mi tío daba todo por su mujer, empecé a transpirar de excitación, ahora sabía que era hereditario las tremendas mamadas que daban mi tía y ahora su hija, después se montó sobre mi tío, clavándose la verga y empezando a dar unos sentones mientras se apretaba las tetas, que épico momento estaba visualizando, mi tía era una cacherasa, se movía toda como toda una puta y mi tío moribundo solo gemía de placer, al terminar ellos, mi tía se desmonto y se sobaba la concha, seguro para auto complacerse, desde ese momento no pude ver a mis tíos con los mismos ojos; me fui a tratar de dormir pensando, “en esta casa todo es sexo”, vaya que suerte tienen algunos, como yo ahora que me follo a mi prima, seguro cuantas veces habrá visto a sus viejos tirar, a cualquier se le antoja y aprende.

    Ya a la mañana, mi tía salía con su bata de camisón, y me imaginaba tremendas tetas y culo que había debajo de sus prendas, mi prima salió a ayudar a hacer le desayuno, mientras mi tío dormía, solo las imaginaba desnudas a ambas, paso la mañana y me despedí de mi tía, mi prima me acompaño al paradero, y en camino charlamos por lo que habíamos tenido, por lo que fuimos testigos también de sus viejos.

    Después, con los días tuvimos un tercer encuentro, esta vez fuimos a un hotel caleta, en al cual ella dejo su DNI, y pues disfrutamos del sillón tántrico que había, disfrutando de muchas poses, más mamadas y clavadas, obvio esta que también experimentamos el sexo anal, un par de veces, pero lo que más gozábamos era de los 69 y del sexo oral, podíamos pasar ratos y ratos solo dándonos sexo oral, claro está terminando en su boca para placer mío. Así poco a poco los encuentros fueron menos, ella fue más esquiva con tal de que no se den cuenta de que nos descubrieran, me hizo pisar la realidad.

    Así me fui fijando en otras chicas de mi edad, y me ilusioné de una chica, relato que contare en una próxima historia, el cual hizo olvidarme de mi prima.

    La vi nuevamente a mediados de año, estaba igual de linda, y había empezado a trabajar en un banco, y pues ya tenía más libertad que antes, al ver a mis tíos solo recordaba verlos desnudos follando, sobre todo a mi tía dando tremendas mamadas, me conto que mi prima ahora andaba de novio con un chico del banco, lo tome alegremente, ya que, espere que algún día tenga un amor bonito, y al despedirme de mi tía me besaba la mejilla, y pensaba… con esa boca se la chupa a mi tío, que loco.

    Luego nos cruzamos en otra reunión familiar, ella ya estaba con su novio, y hablamos rápidamente.

    D: Prima felicitaciones por tu galán, que bueno es verte ya con novio y feliz

    Z: Gracias primito, como te va a ti, ¿vas bien en el inglés?

    D: Maso, a lo mejor necesito reforzar nuevamente contigo.

    Z: Quien sabe, primito, quien sabe.

    Pero al estar ya en plena fiesta la sacaba bailar y le decía discretamente.

    D: Extraño tus mamadas primita, extraño tu cuerpito – con voz de excitación

    Z: Aquí no… ¡Ay que gracioso eres! – mientras disimulaba, riéndose

    D: No importa, si tú eres feliz yo soy feliz, y mis tíos siguen tirando a full.

    Z: ¡Que! – Riéndose seguro recordando de lo que fuimos testigos

    Así pasamos un rato en familia, y ya al despedirnos se me acerco y me dio un tierno abrazo, me susurro disimuladamente en el odio.

    Z: También extraño esos momentos primito, pero también tú debes buscar tu chica, vivir tus tiempos, cuídate primito – dándome un beso tierno en la mejilla.

    D: Cuídate prima – mientras recibía ese beso quería transportarme en esos momentos de placer que viví con ella en el pasado.

    Se iba despidiendo de la familia, fui a despedir a mis tíos a la puerta y entre broma y broma le solté esa frase del pasado, que al parecer recordó y me sonrió tiernamente.

    “Por encima del promedio, primita, por encima del promedio” – sonriendo al igual que ella.

    Pasaron los años, muchos años y supe que está viviendo ahora en Canadá, con otra pareja, tiene sus hijos y pues le va bien. Ahora a sus casi 50 años, igual de bella, algo llenita, pero sin perder su figura la vi por las redes sociales, y recordé todos esos momentos durante la cuarentena, pensaba lo dichoso que fui al experimentar de un gran sexo, de no tener límites, lo que me sirvió para cada relación en al cual me involucré.

    No quiero finalizar este relato, sin recordar que tan hombre me hizo sentir, sin pensar que gané mucha experiencia para mi futuro sexual, muy pocas parejas en mis relatos han sido tímidas, casi todas han sido abiertas sexualmente, de todas aprendí algo lo sé, pero de ella, en mi vida marco la transformación de ser un “joven” a un “hombre”.

    Gracias Zulema

    Atte.

    Tu Primito

  • Aristrocrazy (Parte 2)

    Aristrocrazy (Parte 2)

    Nos adentramos dentro del hall, entregamos las invitaciones, mientras siento la mirada de la seguridad, serios y con caras de pocos amigos. Nos abren las puertas y entramos en un gran salón, la luz es muy tenue, me llama la atención la amplitud del recinto y la cantidad de gente.

    Todos ocultos bajo sus misteriosas máscaras. Noto la mano de María que me va guiando entre la gente; la música es suave, observo como la mayor parte de los asistentes tienen copas en sus manos; nuestros pasos se dirigen hacia una barra donde nos sirven dos copas de champán.

    Las miradas se entrecruzan y el murmullo asciende, hasta que aparece en un estrado una figura, embozada bajo una capa negra y con su inseparable máscara. La música se detiene, palabras de recibimiento seguidas de varios formalismos. Mientras habla van apareciendo otras figuras, disfrazadas como en la mitología griega.

    Una estatua de Baco surge tras ellos, de ella surge vino, siendo e realidad un surtidor. El anfitrión comienza a recitar frases en latín a lo que el resto va repitiendo al unísono. Hasta llegar a un canto en el que todos participan, seguidos de un brindis generalizado.

    La música vuelve a surgir, es monótona y repetitiva. Las figuras que escoltaban al personaje principal comienzan a danzar sobre un escenario, sus movimientos al inicio lentos, van ganando rapidez y sensualidad; con roces y contorsiones cada vez mayores, mientras comienzan a desnudarse frente al resto.

    La gente comienza a formar grupos, se oyen murmullos, risas… siento como la gente se va animando, como una marea que va recorriendo el salón, envolviéndonos lentamente…

    Besos

  • Rubén ¿mi hermano?

    Rubén ¿mi hermano?

    El verano ya asomaba su cara y había que empezar a limpiar la piscina, ya que habían anunciado un verano muy caluroso, a pesar de estar solo a mediados de mayo, el sol ya picaba sobre la piel, yo estaba en el último curso de facultad y tenía los nervios a flor de piel por los exámenes que se acercaban y nada más terminar estos, mi cumpleaños y como decía mi padrastro cumpliría los dos patitos, 22 años.

    Mi madre se había divorciado de mi padre siendo yo un bebe, nunca llegue a conocer a mi padre biológico y nunca tuve la necesidad de conocerlo debido a que mi padrastro entro en mi vida siendo yo una niña y siempre lo vi como a mi verdadero padre, era un hombre muy atento y cariñoso, aunque muy ocupado debido a que era el director de una gran empresa, mi madre por el contrario era más desprendida, menos atenta y por supuesto menos cariñosa, se pasaba el día de compras con sus amigas, jugando al golf o simplemente hablando de sus cosas en el club de campo, muy pocas veces estaba en casa y era curioso que yo viera más a mi padre que a ella.

    Hace no más de un año, mi madre contrato una empresa para hacer un nuevo jardín y su mantenimiento que no era poco, entre los jardineros estaba él, un chico de mi edad, guapo y simpático, parecía ser el jefe de todos los que venían porque siempre se quedaba el último para recoger y que todo estuviera en perfecto estado, la verdad que desde un principio me atrajo bastante, me encantaba verlo trabajar, era muy metódico y cuidadoso, pero cuando se tenía que ensuciar se ensuciaba como el que más y en esos momentos era cuando más disfrutaba viéndole, en camiseta o sin ella, mostrando sus músculos con el cuerpo sudado, era todo un espectáculo de ver.

    Hablábamos a menudo y conectábamos bastante bien desde un principio, hasta que mi madre nos vio un día juntos y estuvo a punto de despedirlo simplemente porque estábamos hablando conmigo, mi padre medio para que se quedara y mi madre como no, me dio una clase de elitismo, con este no, porque no es nadie me llegaba a decir como si a mí me importara.

    Solo bastaba que mi madre me dijera todas aquellas tonterías para que me interesara más por él, parecía que mi madre ya había escogido por mí, seguro que el hijo de alguna de sus amigas del club de campo, decía que yo debía aspirar a algo más que un simple jardinero y aquel fin de semana cuando me soltó aquello mi paciencia se agotó, estaba estudiando en mi cuarto cuando le vi a solas en el jardín, ya era tarde y estaría terminando de recoger cuando saltaron todos los aspersores empapándole entero, le veía reír y correr de un lado a otro con su perro jugando los dos mientras se mojaban, era una escena muy divertida que me hizo dejar los libros por un momento, sobre todo cuando se quitó la camiseta y dejo su torso denudo, en ese momento algo me paso, un escalofrío recorrió mi cuerpo, allí estaba él con sus pantalones vaqueros mojados, la fina lluvia de los aspersores cayendo sobre su cuerpo, un cuerpo envidiable seguro que por muchos chicos y soñado por nosotras.

    Al día siguiente ya estaba hablando con él otra vez, incluso coqueteando un poco y dejando que él tirara el sedal para que yo picara, era como si nos conociéramos de toda la vida, los gustos, las ambiciones, la forma de ser o incluso de reír, poco a poco nos íbamos conociendo más y me iba sintiendo a gusto en su compañía, incluso para declinar salir con mis amigas algunos días, en ese momento no lo sabía, pero me estaba enamorando de él.

    Toda una semana hablando desde que terminaba los trabajos hasta que se hacía noche cerrada, a la cuadrilla solo les faltaba ya llenar la piscina y terminarían los trabajos, pero sabía que él se quedaría revisando y regando todas las semanas, el sábado no les llevo mucho y a las cinco de la tarde ya habían terminado, mis padres como de costumbre no estaban y no les esperaba hasta la noche, saque unas cervezas y Rubén que así se llamaba y yo nos pusimos hablar sentados al borde de la piscina, hablábamos y reíamos sin parar, me metía con él comentándole y señalándole que se había dejado manchitas al fondo de la piscina y que a ver si las quitaba antes de llenarla.

    – A ver donde, pero baja aquí y señálamelas.

    – Pues justo donde señalas tu jajaja.

    – Pero baja que no te como

    – Mira, aquí…

    No pude decir más por qué Rubén me había tirado un cubo con agua mientras se reía, me había empapado toda la camiseta pegándose la tela a mis pechos, parecía que estábamos en un concurso de camisetas mojadas, mis senos casi transparentes y mis pezones se clavándose en ella, me quite los mini pantalones que llevaba quedándome con la braga del bikini, riéndome sin parar, mirándole con ansias de venganza así que cogí la manguera, la abrí y empecé a mojarle, reíamos y corríamos dentro del vaso de la piscina.

    Rubén me había arrebatado la manguera mojándome ahora él sin piedad, mi risa y mis gritos de auxilio rebotaban en las paredes de la piscina que hacia eco, chillaba y gritaba riéndome, corriendo salía de la piscina por las escaleras y él detrás de mí, ya en el césped corriendo como una pata mojada me cogió tirándome al suelo, los dos forcejeábamos y nos reíamos sin parar, estaba sentado encima de mí a horcajadas sobre mi vientre, cogiéndome de las muñecas sin que pudiera moverlas, fue entonces cuando lo sentí y notaba que a él le pasaba lo mismo que a mí, la atracción era mutua y poco a poco las risas se calmaron y agachándose despacio me beso en los labios.

    Un impulso, un beso, los dos en silencio tirados en el césped mirándonos fijamente sin decir nada, esperando, deseando que volviera a ocurrir, pero en vez de eso me pidió perdón y se levantó, me quede tumbada pensando en lo que había pasado en porque se había levantado y sin darle tiempo a reaccionar corrí deprisa antes de que se marchara llamándole y abrazándole le empecé a besar, a recorrer mis labios por los suyos hasta que reacciono fundiéndonos en un apasionado beso y a la vez que sentía entrar su legua en mi boca, su mano recorrió rápido mi cuerpo metiéndose por debajo de mi bikini apretando mi vulva al mismo tiempo que mi mano buscaba por debajo de su bañador su pene.

    Rubén empezó abrazarme, a lamer mi cuello mientras que sus manos presionaban mis glúteos y me acercaban hacia él notando su pene ya como una barra dura entre mis manos que presionaba mi vientre, mi mano subía y bajaba por el tronco de su pene, pasando con suavidad la palma de mi mano sobre su glande, los dos estábamos deseosos el uno del otro, los dos habíamos escrito ya hace tiempo ese final y su comienzo cuando una de sus manos por debajo de mi bikini me apretaba un glúteo y la otra acariciar mi clítoris suavemente con las yemas de sus dedos bajando lentamente por el interior de mis labios para penetrar en mi vagina con ellos.

    Andando a trompicones llegamos a la zona del cenador, los dos nos íbamos masturbando y suavemente le empujé hacia una tumbona que estaba detrás de él haciendo que se tumbara en ella y empecé a gatear sensualmente sobre él sin perder su mirada, como una gata en celo le empecé a bajar el bañador, liberar aquella hermosa polla que me estaba escondiendo de mí, lamiendo su glande con cariño, mi lengua la recorría de un lado a otro, bajando y subiendo por ella como si fuera un helado, un helado ardiendo, saboreándolo todo, metiéndolo en mi boca, arriba y abajo, pequeños mordiscos y succiones de su glande empezaron arrancarle pequeños jadeos, mis manos iban acompañando el pequeño baile de mi boca y se deslizaban suavemente por todo su contorno, veía como disfrutaba, como le excitaba y mientras yo me preparaba notando la humedad entre mis piernas.

    Ahora ya solo mi boca comiendo de su pene, bajando y subiendo, mis manos no paraban de acariciar su torso subiendo por él con las palmas de las manos extendidas, subiéndole la camiseta mojada y dejando desnudos sus abdominales y pectorales, le miraba de reojo mientras tenía su polla todavía en mi boca, jadeaba con los ojos cerrados y con sus manos enredados en mi pelo acompañando a mi cabeza subir y bajar por su polla, una vez más succionaba su glande y lamía su contorno mordisqueándolo con los labios para descansar y poder respirar un poco.

    Empecé a quitarme la braga del bikini y gateando un poco más me senté a horcajadas encima de él, con su pene frotándose contra mi sexo, estaba tan mojada y no solo por fuera, sino por dentro que mis labios humedecidos de mi flujo hacían que su polla se deslizara por ellos como en una pista de hielo ardiente, haciéndole una paja con ellos, moviendo mis caderas hacia delante y hacia atrás, sintiendo sus manos apretar mis pechos por encima de mi camiseta mojada, mis movimientos cada vez más rápidos y acompasados por él, viendo como su polla asomaba por delante de mí, solo parte de su glande se libraba de la succión de mis labios y no siempre.

    Estaba realmente excitada, realmente caliente como Rubén, y levantándome un poco sobre la tumbona coloque con mi mano su glande en la entrada de mi vagina y empecé a bajar despacio, muy despacio para que su glande empezara a penetrar en mi interior, para que su polla se fuera enterrando más y más dentro de mi vagina, hasta sentirla totalmente dentro de mí, haciéndome que me estirara hacia atrás con mi boca abierta sin que de mí saliera ningún sonido, solo mi respiración que exhalaba el aire despacio.

    Me apoyé sobre su pecho con mis manos cuando empecé a subir y bajar con mi cuerpo, sacando y metiendo su polla de mi vagina, Rubén me quitaba la camiseta mojada con suavidad, ahora si podía tocar y disfrutar de mis pechos y de mis pezones tremendamente hinchados, en silencio mirándonos con pasión subía y bajaba, 1,2 3 veces que su polla me penetraba, 4,5, 6 hasta diez veces baje y subí metiéndola tan dentro de mí que empecé a gemir de placer, no pudiendo aguantarme y rellenando aquel cenador al aire libre de nuestros pequeños gritos, Rubén me la estaba metiendo como él tantas veces había soñado semanas atrás.

    Me tumbé encima de él para besarle, nuestros labios estaban fundidos en uno solo al igual que nuestras lenguas que disfrutaba de un baile interminable, Rubén me cogió de la cintura y levantando su pelvis empezó a follarme, subiendo y bajándola haciendo que su polla me entrara una y otra vez con fuerza y con rapidez, empezaba a sentir el fin de la carrera que hasta ahora era de fondo, con un spring por su parte que me hizo soltar sus labios y empezar a gritar, Rubén seguía metiéndomela y con su boca succionaba mis pezones y lamía mis pechos.

    Ninguno de los dos aguantaba más, ninguno de los dos quería terminar aquel maravilloso baile que ya hacía tiempo que nuestros sexos practicaban, con unos gritos bastante altos envolviéndonos a los dos me eche hacia atrás, apoyándome con mis manos sus piernas y haciéndome de apoyo cuando empecé a mover mis caderas hacia delante y hacia atrás, su polla se deslizaba dentro de mí, dentro de mi vagina que a la vez que gritaba empezaba a llenarse de flujo, apretaba mis muslos y mi vagina contra su polla, haciéndole que empezara a gritar, el roce de nuestros sexos era increíble así como las sensaciones que los dos estábamos teniendo.

    No paraba de moverme cuando un ardor en mi vientre empezó a recorrer todo mi cuerpo, a paralizar mis piernas e impedir que me moviera, en ese momento Rubén me había llenado mi vagina con toda su polla y empezó también a expulsar como un volcán su leche, llenándome entera, sintiéndola golpearme con fuerza, caliente, los dos uníamos nuestros gemidos y gritos al aire, sudorosa me desplomaba contra él jadeando, feliz por haber follado con él.

    Los dos estábamos exhaustos, estaba tumbada sobre su cuerpo besándonos y su pene poco a poco iba resbalando y saliendo de mi vagina, sentía como gotas de su semen caían fuera de mi vagina, dándole un beso solo con los labios me levante para lavarme, pero antes cogía la cerveza que habíamos dejado a medias al borde de la piscina para saciar un poco mi sed, mientras andaba desnuda por el césped Rubén me miraba fijamente, le pase su cerveza y me cogió de la mano para darme un beso, ya era tarde y me debería ir a duchar y él se tendría que ir también, mis padres no tardarían en llegar, pero estábamos los dos todavía demasiado excitados.

    Rubén se levantó y cogiéndome de la cintura con una mano me empezó a besar nuevamente en mi cuello, nuevamente nos besábamos apasionadamente, uníamos nuestros cuerpos desnudos y despacio paso a paso nos desplazábamos por el cenador, sentía como su pene estaba nuevamente como la primera vez que se lo toque, tremendamente duro, pero no podíamos, no teníamos tiempo, mis padres podrían venir en cualquier momento, pero ya no había razón que valiera ya los dos estábamos en otra cosa, en otro momento, en otro tiempo, en otro mundo en los que solo existíamos él y yo.

    Al final me topé con la mesa del cenador que me sirvió de tope y de asiento a la vez, ahora los dos frotábamos nuestros sexos, nuestros cuerpos, mis pechos se hundían en su torso con mis pezones tremendamente sensibles, una y otra vez nuestras leguas se juntaban fuera de nosotros en un baile frenético, Rubén me cogió de los glúteos y me elevo un poco en la mesa para sentarme, colocándose entre mis piernas, flexionándolas y separándolas iba buscando mi rajita para poder volver a meter su pene dentro de mí, pasaba su glande una vez más entre mis labios vaginales, golpeando mi clítoris.

    Cogiéndome de la cintura, mis brazos se apoyaron en sus hombros, pasando mis manos por detrás de su cuello entrelazando mis dedos, sin decirme nada eleve suavemente mi pierna derecha y la coloque sobre su hombro izquierdo y a continuación hice lo mismo con mi pierna izquierda apoyándola en su hombro derecho, sentí en ese momento que su glande estaba en la entrada de mi vagina y sin hacer ningún movimiento se introdujo dentro de mí y yo echaba la cabeza hacia atrás con la melena cayéndome sobre la espalda, la sentía meterse más y más hasta tenerla dentro, mis ojos se cerraban y mi boca se me abría dispuesta a gemir pero sin poder emitir de momento sonido algunos.

    Mi cuerpo formaba una V perfecta, su polla dentro de mi vagina empezaba a entrar y salir de mi cuerpo, Rubén cogiéndome de los glúteos empezó a mover sus caderas hacia delante y hacia atrás, esta vez no tarde ni 10 segundos en empezar a gemir, parecía que el sonido se hubiera fundido, solo se oían mis gemidos, los pequeños empujones sobre mi cuerpo, los vaivenes de la mesa, nuestra respiración ahora desacompasada y fuerte, sus jadeos y por fin un poco de brisa que hacía que las hojas de los árboles se movieran y nos acompañaran con su sonido.

    La V se rompía por momentos cuando él se acercaba a mí para besarme, pero la V se rompió por completo cuando sentí un nuevo orgasmo en mi cuerpo, no podía mantenerme sentada y mis dedos se separaron, cayendo suavemente mi cuerpo con mi espalda sobre la mesa, con mis piernas todavía elevadas sobre sus hombros, Rubén seguía metiéndome su pene cuando yo gritaba del placer que una vez más un orgasmo inundaba mi cuerpo, entonces me sujeto con sus manos mis piernas y quitándoselas de los hombros me las subió formando un ángulo de noventa grados con mi cuerpo, me las junto y seguía empujando su pene contra mí metiendo y sacando su polla ahora con más ímpetu y más rápido hasta que estallo en un tremendo grito de placer, llenándome una vez más con su semen mi vagina.

    Fue ese y no otro el momento elegido por mis padres para hacer su aparición en el jardín atraídos por mis gritos, pillándonos en esa postura en la que yo me dejaba follar por el jardinero.

    ¿Jardinero? Rubén no era un jardinero cualquiera, mi madre nos gritaba a los dos por igual, mi padre me miraba con tristeza y a él con odio, pero mi madre nos gritaba por igual sin hacer una distinción entre los dos, decía cosas incoherentes como que si dos hermanos, que vergüenza y otras cosas que realmente los tres nos quedamos extrañados mirándola.

    Mi madre en sus desvaríos decía que Rubén era mi hermano mellizo, mis padres cuando se separaron tenían a dos bebes, una niña y un niño que al divorciarse con apenas un año una y casi tres el otro nos separaron yo me fui con mi madre y él con mi padre, hacia no menos de un año que mi padre biológico había muerto y Rubén se había quedado al frente de la empresa y mi madre para ayudarle, pero sin querer saber nada de él le había contratado para aquella obra y posterior mantenimiento, era todo un embrollo que nadie entendía, pero a lo que nos atañe a Rubén y a mí sé que nos queremos, hermanos o no nunca lo quisimos saber y tras echarme mi propia madre de su casa empezamos una vida en común.

    Nunca volvía a saber nada de ella, sin embargo mi padrastro siempre nos ha echado una mano, sin saberlo al principio la empresa de Rubén empezó a tener varios contratos más y más tarde al casarnos mi padrastro tras acompañarme al altar nos regaló un piso e invirtiendo en la empresa de Rubén, él no sé si termino de creerse la historia de la loca de mi madre, para él siempre seré su niñita y Rubén el hombre que me hacía feliz, para mi Rubén hermano o no el amor de mi vida que un día de mayo con 22 años nos enamoramos.

  • De mis vacaciones con la tía Bertha (Parte I)

    De mis vacaciones con la tía Bertha (Parte I)

    Para comprender este nuevo relato, les sugiero leer antes mi narración anterior.

    Cambiar de sexo nunca es fácil. A pesar de que se quiera hacer, de que en el corazón una sepa que es lo correcto, siempre quedan una gran cantidad de dudas. Que si la sociedad no lo va a entender, que si mamá no te va a aceptar, que si no vas a hallar un trabajo decente…

    Cada quien sabe dónde fue su punto de inflexión. Para mí, fueron unas vacaciones en casa de la tía Bertha.

    Ella era una mujer de brazos fuertes y no muy expresiva. Seguramente guapa de joven -como muchas mujeres de mi familia materna- llegó un momento sin embargo en que la edad la hubo de alcanzar. Pero si su piel empezó a agrietarse con el paso natural del tiempo, no fue así con su ánimo, ya que siguió conservando la inusual jovialidad que las personas buenas tienen toda la vida. Ya era robusta en sus cincuenta debido a la repostería que era su pasión, y en algún momento de su vida había decidido irse a vivir a la orilla del mar. Yo me hallaba en vacaciones de la universidad, así que hube concertado con ella el pasar unos días a su lado, para que el sol me quitará un poco el pálido tono de mi piel citadina. Mi tía aceptó gustosa, y tras hacer maletas, tome un camión y llegué con ella durante una de las noches más calurosas que recuerdo. Cenamos, tomamos la cerveza que se acostumbra en tierra caliente -bastante para ser claros- y nos pusimos al día de lo que pasaba en nuestras vidas. Hacia la madrugada me fuí a acostar en la habitación que ella me había acondicionado, cerré la puerta pero no le puse el seguro y me acosté con tan solo una playera delgada y mis calzones… bueno, en realidad eran unos hermosos cacheteros color rosa, que me hacían ver enorme mi espectacular trasero. Y me dormí, contenta de estar en un lugar donde lo iba a pasar bien.

    Al día siguiente desperté tarde: el sol estaba alto e iluminaba inclemente todo el cuarto. Aunque no solo eso me espabilo, pues había sentido una mirada por encima de mí, que ciertamente me resultaba molesta. Volteé y la vi. Mi tía me observaba con extrañeza y, cuando la miré, solo me dijo:

    -Así que eres gay Danielito.

    -Yo… tía… déjame explicarte- balbucee en lo que instintivamente me cubría con la sábana.

    Ella no dijo nada más, y solo salió de la habitación. Yo empecé a recriminarme por ser tan tonta, por no haber cerrado con llave la puerta, por mi afición a usar prendas femeninas que habrían ocasionado está repentina decepción en la hermana de mi mamá. Ahora estaría arruinada, ella se lo comunicaría a toda la familia y yo quedaría como el pariente rarito que usa ropa interior de mujer… En eso ella regresó. Traía consigo una gran cantidad de prendas femeninas, que depositó encima de la cama, a la vez que me decía:

    -Hija, si vas a hacer esto, hay que hacerlo bien.

    Yo me quedé pasmada, pues realmente no estaba lista para esa conversación. Y solo atiné a contestar, mientras bajaba la mirada:

    -Aun no lo sé tía.

    -Aun no lo sabes y ya estás usando calzoncitos de señorita. Que además se te ven increíbles.

    -Sí, bueno, yo…-quise decirle algo, pero no atinaba que.

    -Mira Dany.- me interrumpió- No voy a obligarte a nada. Pero creo que podrías aprovechar estos días para ver qué pasa con esto – señaló la ropa que acababa de llevarme- y saber qué quieres hacer al respecto. Sería sencillo ¿Sabes? Aquí nadie te ha visto y, sinceramente, pasas más como una chica que como un varón.

    -¿Y si me gusta?

    -De ser así, sobrina, quiero que me prometas esto: que no vas a dejar que nadie, ni siquiera tu madre, impida que seas lo que deseas.

    Me levanté de brinco de la cama. La abracé con cariño, entre lágrimas. Porque mi tía Bertha me había dado la oportunidad de probarlo, de ver si podía funcionar. Porque era la mejor pariente que alguien puede tener y porque a partir de ahí contaría con un confidente y una buena amiga.

    -Gracias tía, gracias. No te defraudaré.

    -Desde luego que no Daniela. -dijo sonriendo- ahora báñate, que hay varias cosas que hacer contigo en este día.

    Esta historia continuará…

  • Karina la amiga de mi madre

    Karina la amiga de mi madre

    Buenos días voy a contar lo qué pasó con la amiga de mi madre. Ella se llama Karina es una mujer casada de 53 años, ella es de piel blanca, mide de entre 1.50 a 1.60, pelo güero y largo, tetas grandes son operadas, piernas marcadas y un culo levantado ese es natural del ejercicio que hace, lo repito es del grupo de milf de mi madre que todos quisieran coger.

    Esto pasó el jueves de la semana pasada, mi madre había salido hacer unas vueltas por la mañana, en eso ella me marca a mi celular y me dice que si puedo ir a casa de Karina que vive cerca de nuestra casa, quería que recogiera una caja con unas cosas que le iba dar. A lo que le dije a mi madre que sí que nomás me cambiaba e iba a casa de Karina.

    Me puse un short y una camisa sin mangas ya que no más iba a recoger la caja. Llegó y tocó a lo que abre la puerta Karina y me dice “pasa ahorita te doy la caja”, salió a abrirme con uno vestido amarillo muy corto le quedaba muy arriba de la rodilla con algo de escote que le dejaba ver sus tetas.

    Pasé a la sala y me senté ella se agachó a recoger unas cosas y se le alcanza a notar las nalgas. Yo trataba de no voltearla a ver por qué me estaba excitando y mi pene se empezaba a poner duro. Ella me dijo “voy a subir a dejarle esto a mi marido ya que se va empezar a bañar”.

    Después de que subió y le dejó algo a su marido, bajo y me dijo que si le podía pasar una caja que estaba arriba de un anaquel, yo no me quería parar porque mi erección ya se hacía notar, pero no podía decir que no, me paré y al momento que me estiré por la caja Karina notó mi erección y dijo:

    K: creo que tu amigo está un poco excitado

    Y: si, qué pena la verdad no quería que se notara

    K: es normal que un muchacho como tú tenga erecciones así

    En ese momento se me acercó y me puso un dedo en mi boca.

    K: a poco no quieres descargar esa erección en mi.

    Y: pues sí, pero aquí está su marido

    K: ese se está bañando y dura mucho en el baño.

    Me tomó del cuello y me acercó a su boca para perdernos en un beso donde nuestras lenguas se enlazaron y jugaron, comenzó a besarme el cuello y me levantó mi camisa y besó mi pecho y fue bajando hasta bajarme el short y cuando me quitó el bóxer mi pene comenzó a rebotar al salir de mi bóxer

    K: guauuu casi me pega en la cara, estas muy excitado.

    Y: si desde que la vi cuando llegué se me empezó a parar.

    Ella agarró mi pene y me empezó a masturbar y de pronto se lo llevó a la boca y empezó a mamar lentamente, lo sacaba de su boca y lamía todo el largo de mi pene y llevaba mis bolas a su boca, siguió masturbándome y salió mi líquido pre-seminal y dijo “ya no tarda en salir tú lechita” y se metió ni pene a la boca y siguió mamando, yo agarré su cabeza y empecé a moverla de adentro hacia fuera y le dije que ya iba acabar por lo que ella siguió mamando y masturbándome hasta que salió toda mi leche, ella no pudo tragar toda por lo que se le empezó a salir de la boca.

    K: pero qué chorro tan potente, casi me ahogo, ven vamos a la sala cómeme mi vagina, tengo mucho que no me lo hacen oral.

    Por lo que se levantó el vestido, se quitó una tanga de hilo dental amarilla, y comencé a lamer sus labios, le tocaba su clítoris y le metía un dedo en su vagina ella blanqueaba los ojos y me agarraba la cabeza y me la pegaba a su vagina, comenzó a gemir y para no hacer ruido tomo un común y lo empezó a morder, me dijo que no parara que ya iba a tener un orgasmo ella aflojó el cuerpo y salió líquido de su vagina algo salado por cierto.

    A mi ya se me estaba poniendo dura por lo que la levanté y me la lleve a la mesa del comedor, la acosté, tomé sus piernas la levante y comencé a penetrarla su vagina se sentía húmeda y muy caliente, ella alcanzó un plátano que había en la mesa y comenzó a mamarlo como si tuviera un pene en la boca, cuando se le salían gemidos ella se mordía su boca, para no hacer ruido, yo estaba demasiado excitado le dije que ya iba acabar, ella dijo que también terminamos casi al mismo tiempo, mi pene deje dentro de su vagina y pude ver como la leche iba saliendo de su vagina, cuando escuchamos que la puerta del baño se abría, era su marido rápido me despegue de su vagina y mi leche empezó a escurrir en la mesa y sobre sus piernas a como pudo se bajó de la mesa yo me subí el short y ella se acomodó su vestido pero había leche en la mesa y en sus piernas, yo agarre la caja de mi madre y salí rápido por la puerta principal. No supe si el esposo había bajado o se quedó en su cuarto.

    Karina me mandó un mensaje.

    K: menuda cogida que me pegaste alcancé a limpiar la mesa por qué estaba llena de leche, cuando bajo mi esposo casi me ve la leche que traía en las piernas pero alcancé a sentarme en el sillón para que no notara nada.

    Y: qué bueno cuando salí de su casa pensé que había visto las cosas su marido.

    K: no alcanzo a sospechar nada, en la semana te hablo para vernos en algún hotel que me quede muy caliente.

    Espero que la semana me hable porque la verdad me quede con ganas de comerme sus tetas y su culo.

    Si quieren más relatos háganmelo saber para contárselos. Por favor comente y díganme.

    Saludos de su gran amigo GOLOZO69…

  • Un paseo por el campo

    Un paseo por el campo

    Mi nombre Niquino, cuento con cincuenta años, alto, moreno canoso y de buen ver. Era el verano pasado cuando me pasó algo inesperado, el caso que me dio por ir a pasear por el campo, entre árboles y unas briznas de hierbas verdes, parecía una alfombra. Yo vestía un pantalón corto de baloncesto a conjunto con una camiseta de los Newyork, pues el caso es que me dio por tumbarme sobre aquella fresca hierba a relajarme pero elegí un sitio entre matorrales para estar más tranquilo.

    Me tumbo y no se cuánto tiempo llevaba allí ya que estuve con los ojos cerrados cuando de pronto los abro porque sentí algo raro y no sé como pero ante mis ojos encuentro un culo redondo, regordete y peludo, oigo una voz que murmura por lo bajo:

    -Te vas a comer mis gūevos cabrón, ya verás y luego voy a follarte este culito.

    Miro más adelante de su ojete y veo unos cojones bien gordos camino de mi boca, la cierro pero se aplastan contra mis labios. Joder por el volumen de lo que veo de su cuerpo es un hombre grueso y peludo, no alcanzo a ver su cabeza, ya que la tiene echada hacía adelante y me agarra sin hacerme daño por los tobillos.

    Lo que si siento es la polla apoyada en mi pecho, tiene un largo de 21 cm por lo menos y la noto gorda. A todo esto yo inmóvil, entonces el gordito agarra la goma de mi pantalón corto entallando la de mis bóxer también y a trompicones me los empezó a bajar hasta los tobillos y agarrando estos con sus manos fuertes levantó mis piernas haciéndome flexionar las rodillas, luego deprisa hundió la cabeza entre mis muslos, pude sentir que era calvo, con barba; alcanzó como pudo mi ojete y entonces ya no pude resistir, abrí bien la boca atrapando uno de aquellos gordos gūevos succionándolo, el gordo al sentir mi boca en su cojón cambió de postura poniéndose a cuatro patas para ofrecerme lo que sentí en el pecho, una enorme y gorda verga venosa, la tragué con ansia metiendo más de la mitad en mi boca mamándola y utilizando mi lengua para acariciarla, que rica estaba, no sabía a jabón si no a pura polla de hombre, a sudor, todo el, su ojete, sus güevos y su gran rabo venoso olían a sudor como a mi me gustan los hombretones. Entonces le dije sacando su vergajo de mi boca:

    -Quiero verte bien.

    Entonces nos incorporamos, era feo, gordo y peludo. Me empecé a desnudar por completo y le dije que hiciera lo mismo, ya desnudos me arrodillé ante su barriga y agarré su tiesa vergaza, tragándomela, mamándola bien, ensalivándola.

    -Como la tragas, casi toda mamón, nunca me la han comido así tío, eres una puta y guarra.

    Ya me gustaba más pues me encanta que me traten como a una puta zorra.

    -Fóllame puto gordo, méteme ese pedazo de verga por el culo, ábreme el ojete gordo feo.

    Me había desatado, me arrodille al estilo perro abriéndome la raja del culo ofreciéndole paso a mi ojete. El gordo se arrodilló detrás de mí y metió su gordo capullo en mi ojete a modo de tapón para ir metiendo el vergajo poco a poco, así y todo apreté los dientes pues dolía bastante de lo gorda que era, saltaron mis lágrimas pero aguanté hasta que su rabo duro estuvo todo dentro de mi ojete.

    -Ahora sí, ya está, follame fuerte, trátame como a una puta, dame bien por culo gordo feo.

    Yo estaba cachondo como puta, el gordo empezó a follarme duro, mi polla estaba dura y me la empecé a menear, joder tenía el culo lleno de polla dura, que gusto me daba el gordo.

    Después él se tumbó para sentarme sobre el vergajo, me lo metí hasta el fondo y lo cabalgué. Me folló de varias posturas y me dio su leche dos veces en bastante cantidad, una en la boca viéndomelas para tragar y no dejar caer ni una gota y mi culo si fuera el coño de una puta lo dejó con el ojete bien preñadito como a mi me gusta.