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  • Lara Croft. El libro, el anciano y la Diosa

    Lara Croft. El libro, el anciano y la Diosa

    “Lady Lara Croft el libro que usted busca no se encuentra en nuestro inventario, sin embargo de forma particular le puedo confidenciar que una versión original se encuentra en existencia. A cambio de una comisión le puedo entregar los datos acerca del paradero del mismo bajo estricta reserva”. Lara lee el correo varias veces y si bien la cantidad requerida por “comisión” es algo excesiva, accede de todas maneras y tras ejecutar la transferencia de fondos recibe un segundo correo con los datos de la ubicación del libro en cuestión, la ciudad de Mumbai, India. “A Asia los pasajes” piensa Lara.

    Tras registrarse en el hotel examina un mapa detallado de la ciudad. En un principio pensó que esta copia se encontraría en manos de algún coleccionista privado, algún millonario o incluso un museo, sin embargo la dirección la conduce a un bullicioso y atestado mercado callejero donde consigue dar con el lugar que resulta ser una antigua construcción que tiene un pequeño letrero en la puerta, “Antigüedades” se lee. Al entrar una campanilla anuncia su presencia y en el interior se siente un suave aroma a incienso. El sitio le resulta fascinante al notar una extensa colección de artículos de origen hindú y también de otras partes de Asia, incluso hay algunas cabezas humanas reducidas de trofeo entre muchas otras curiosidades.

    “Señorita, ¿hay algo que le interese?” le pregunta un hombre ya mayor a Lara, debe tener unos 70 años o más, viste una típica túnica hindú y luce una vistosa barba. “Gracias, pero en realidad busco otro artículo que me dijeron que tiene en su posesión”. El hombre se muestra extrañado al escucharla, “¿y qué articulo seria ese?”, “un libro o mejor dicho diario de un explorador europeo que me dijeron está en su poder”. El hombre se ríe amablemente, “me temo que ese artículo no está a la venta”, Lara no se desanima, “estoy segura que podemos llegar a un acuerdo, el dinero no es problema”. Con interés mira a Lara, “ah usted debe ser una millonaria que solo busca agregar otro artículo a su colección”, “en realidad busco el diario ya que pretendo investigar si lo que este explorador dice haber encontrado es real o no”, “¿y usted es una exploradora?”, “y también soy arqueóloga”, el anciano se mantiene en silencio como si estuviera pensando en algo. “En ese caso señorita, tal vez si podamos llegar a un acuerdo” y le hace un gesto a Lara invitándola a tomar asiento mientras él pone un cartel que dice “cerrado” en la puerta.

    Sentada a la mesa Lara lo observa. Pronto acerca una tetera y le sirve una taza de té, “vaya, té hindú, mi favorito”, “entonces usted debe ser de Inglaterra, solo un inglés sabe valorar un buen té”. Tras disfrutar de una taza Lara le pregunta cerca de este acuerdo que él le propone. Mahin, su nombre, le responde desplegando sobre la mesa un mapa muy antiguo de la India donde se aprecia un área encerrada en un círculo rojo. “Antes de contarle acerca de este mapa, quisiera saber cómo sabe del diario del explorador”. “Mi padre, hace ya muchos años, accedió a una copia del mismo, claro que está incompleta y no en buenas condiciones, faltan varias páginas pero menciona una serie de ruinas que no corresponden a ninguna cultura conocida, por lo mismo deseo visitar la zona”, “oh ya veo”.

    Lara examina el mapa en detalle y nota que es una representación de la India antes de la llegada de los europeos a la zona y del establecimiento del dominio británico, cuando el país estaba dividido en diversos reinos y similares. “Excelente, veo que usted está muy bien informada”. “¿No creo que me esté mostrando esto solo para probar mis conocimientos?”, “en realidad no, lo que quiero es que usted encuentre algo para mí”. Lara se muestra sorprendida y entonces Mahin saca otro mapa de una zona en particular del país. “Durante años he investigado y he rastreado cada pieza de información y recientemente pude acotar el área de búsqueda hasta esta zona”, “¿búsqueda de qué?”, “de un templo consagrado a la diosa Rati, quiero que encuentre ese templo por mí y me traiga unos artefactos que la diosa le entrego a su reencarnación en la Tierra, hágalo y le entregare el diario del explorador”. “Si usted ya sabe dónde buscar, porque no va usted mismo”, “ya estoy viejo y no duraría ni un día en la jungla, usted en cambio es joven, aventurera y llena de energía, además según la leyenda solo una mujer puede acceder a ellos”.

    No era exactamente lo que tenía en mente, pero no le queda otra opción. Mahin rechaza cualquier posibilidad de acuerdo económico por el diario, así que Lara acepta el trato y él le entrega toda la información disponible. “En cuanto me traiga los artefactos, el diario será todo suyo” le dice, pero Lara tiene una última pregunta. “¿Cómo llego a su posesión esa copia?”, “uno de mis ancestros formo parte de esa expedición, en realidad fue el único sobreviviente junto al explorador y ambos escribieron el libro, así que se convirtió en una reliquia familiar, varios han tratado de comprarlo, pero nunca me querido desprender de él, hasta ahora”.

    De vuelta en su hotel Lara chequea toda la información que recibió. También hace uso de la extensa red de contactos que heredó de su padre y adquiere todo el equipamiento que necesita para el viaje a través de la jungla ya que no estaba en sus planes una expedición así. Más importante aún es que compara los datos con información propia y de este modo consigue reducir el área de búsqueda aunque de todos modos serán varios días en la jungla.

    Desde una pequeña aldea rodeada de plantaciones de arroz Lara se adentra en una zona remota. Un viaje difícil por las condiciones climáticas y también por la presencia de animales salvajes que rondan en toda el área. Por fortuna la información que recabo resulto ser bastante precisa. Usa una serie de puntos geográficos como referencia mientras avanza en la espesa vegetación atenta siempre a su entorno. Es casi semana de viaje hasta una zona prácticamente inaccesible donde se supone que el templo se encuentra.

    Desde la mañana que esta peinando el área cuando casi al oscurecer y con las nubes amenazando con una tormenta, llega al borde de una laguna cubierta con espesa vegetación. Se toma un tiempo para recuperar el aliento y nota una pequeña isla con una construcción cubierta por árboles y plantas. Desde el aire un lugar así sería indetectable. Usando las ramas de los arboles cruza hasta llegar a dicha isla y da un rápido vistazo a la construcción. “Este es el templo” dice con alivio cuando las primeras gotas de lluvia comienzan a caer.

    Entre la vegetación consigue dar con lo que parece ser la entrada y se resguarda en una antecámara en el momento en que la lluvia se desata con fuerza. Arma un pequeño campamento y enciende una fogata mientras observa una serie de esculturas y símbolos en el lugar. Lara sonríe pícaramente, las esculturas representan a hombres y mujeres realizando explícitos actos sexuales, lo cual no es nada sorprendente si se considera que este es un templo consagrado a Rati, diosa hindú del sexo, la lujuria y el placer sexual. Lara observa detalladamente las esculturas y piensa cuales poses ya ha probado y cuales le gustaría intentar, al final sacude su cabeza de semejantes ideas, “mejor me enfoco en mi trabajo”.

    Durante varios minutos observa la pared buscando una entrada al interior del templo, pero pese a sus esfuerzos no se aprecia nada. La pared parece estar completamente sellada y por lo mismo comienza a buscar alguna entrada alternativa hasta que una pausa en la lluvia le da una mano. Cuando las nubes se despejan momentáneamente la luz de la luna ilumina la pared y varios símbolos comienzan a hacerse visibles. “Pero claro, es piedra lunar”. De inmediato los va traduciendo y toma diversas fotografías de los mismos. Tras traducir los símbolos Lara tiene una expresión de incredulidad en su rostro y se rasca la cabeza, “tiene que ser una broma” dice en voz alta mientras revisa uno de los extremos de la pared y encuentra una estatua escondida entre la vegetación. Es la de un hombre con su verga de piedra totalmente erecta. Lara toma el miembro y lo jala hacia abajo y se escucha el ruido de un mecanismo activándose. Al otro extremo encuentra otra estatua, esta vez femenina, con sus piernas abiertas. Introduce sus dedos en su vagina y presiona un botón activándose la segunda parte del mecanismo y la pared se abre ligeramente.

    Con un gran esfuerzo Lara abre la entrada lo suficiente para poder pasar. Se ilumina con su linterna y nota que el interior se encuentra relativamente intacto pese a los años y la acción de la naturaleza a su alrededor. Hay estatuas en diversas poses y también murales los cuales aún se aprecian en buenas condiciones. Todo con un fuerte contenido sexual, “se nota que se tomaron el culto a Rati muy en serio” comenta. Además de estatuas y murales el interior del templo está lleno de piezas de oro y piedras preciosas. Lara en todo caso duda que esto sea lo que le encargaron y sigue explorando el interior hasta que da con un enorme sarcófago ricamente decorado.

    El hallazgo la desconcierta ya entre toda la información que le entregaron no había ningún indicio de encontrar algo como esto. Lo examina en detalle y tras leer las inscripciones se da cuenta que se trata de la tumba de Anjali, una princesa que vivió en la India siglos atrás. Sigue avanzando hacia el interior y una estatua en particular se resalta sobre las otras. Es de escala natural y muestra a una mujer desnuda sentada en una especie de trono con sus manos apoyadas a los lados y sus piernas ligeramente separadas. El nivel de detalle es simplemente increíble y da la impresión de estar viva. El color de su piel, la forma de sus ojos y el color de los mismos, las proporciones de su cuerpo todo parece real. “Anjali” lee Lara en una inscripción. Pero lo que más la desconcierta es que entre sus piernas se asoma un gran miembro masculino y al acercarse a mirar se percata que también posee genitales femeninos. Con más dudas que respuestas sale del templo, está oscuro y quiere descansar un poco tras una larga caminata.

    Regresa a su campamento en la antecámara. Usa la espesa vegetación para cubrir la entrada mientras el viento y la lluvia arrecian cono todo, pero de igual modo hay un calor sofocante en el ambiente. Aviva las llamas y se quita toda su ropa poniéndola a secar ya que quedo completamente empapada y desnuda se recuesta sobre la improvisada cama que se hizo donde junto a su laptop busca acerca de la princesa Anjali.

    Según la información que maneja, Anjali fue una princesa de un antiguo reino en la India, antes de la colonización europea varios siglos atrás. Su existencia esta históricamente comprobada, no es un mito o una leyenda. La historia relata que murió joven y nunca se casó pese a la enorme cantidad de pretendientes que tuvo debido a su excepcional belleza. Hombres de toda la India la visitaban y le ofrecían toda clase de regalos a fin de tenerla como esposa, pero jamás se comprometió con nadie. Se decía que era devota seguidora de la diosa Rati y además era considerada la mujer más hermosa de la India lo cual es cierto a juzgar por la estatua, pero no sale ninguna mención a que fuese hermafrodita o algo similar. También las historias hablan acerca del supuesto insaciable apetito sexual de la princesa con hombres y mujeres por igual. Tras su muerte fue sepultada en un grandioso mausoleo, el cual fue destruido y saqueado años más tarde durante unas revueltas.

    “Otro misterio por resolver” piensa Lara apagando su laptop. Cierra sus ojos y solo se escucha el sonido del viento, la lluvia y las llamas en la fogata que usa para secar su ropa. Trata de dormir un poco, pero el sofocante calor que se siente en el ambiente no se lo permite. Si bien esta relajada su cuerpo suda bastante. Mira al techo y lo único que ve son las estatuas donde hombres y mujeres son representados teniendo sexo de la forma más apasionada y salvaje, ella no puede evitar el dejarse llevar por el momento.

    Suspira profundamente al tiempo que desliza sus manos sobre su cuerpo impregnado en sudor. Siente sus pechos muy sensibles y al rozar sus pezones un gemido se le escapa. Desciende con sus manos sobre su espléndida y atlética figura. Separa sus piernas sus piernas y presiona ambas manos sobre su sexo que siente ardiente y mojado. Sus gemidos se van haciendo más fuertes a medida que se acaricia su coño. Usa sus dedos en su vagina separando sus labios y presionando con fuerza un dedo dentro. Delicadamente se estimula su clítoris también y eso le genera verdaderos espasmos de placer. La voz de Lara masturbándose se mezcla con el ruido ambiente.

    Lara masajea y estimula sus grandes pechos, se pellizca sus senos y usa su lengua en los mismos. Con fuerza se hunde los dedos en su coño y luego se los pasa por su boca saboreando sus propios jugos. Ahora sus gemidos se escuchan en toda la habitación. Lara se masturba con ganas y se frota su clítoris con fuerza, busca satisfacerse ya que hacía tiempo que no tenía un momento de relajo. Pronto se estimula en su trasero metiendo un dedo entre sus nalgas, pero busca algo más y usa su linterna para masturbarse. Su sexo lo tiene tan mojado que esta le entra si problema alguno mientras continúa con un dedo bien metido entre sus nalgas.

    Se pone en cuatro sobre su cama exponiendo su trasero mientras se masturba. Sus gemidos son más ardientes que las llamas de la fogata. Lara se lo hace por ambos agujeros a la vez. Usa su linterna metiéndola en su sexo mientras usa sus dedos en su culo retorciéndose de placer y su mente se llena de toda de imágenes donde ella misma aparece recreando las escenas que están grabadas en piedra. Lara redobla sus esfuerzos al masturbarse estimulándose en medio de todo un concierto de gemidos y jadeos mientras su cuerpo suda vigorosamente hasta que una serie de espasmos la recorren denotando la intensidad del orgasmo que alcanza, “¡eso fue genial!” dice en voz alta.

    En la mañana el cielo está totalmente despejado. Lara se sorprende al darse cuenta lo tarde que es. Rápidamente se da un baño en el agua cristalina de la laguna. Aprovecha de comer algo y luego se pone manos a la obra entrando una vez más al interior del templo donde aún no tiene una pista acerca de los famosos artefactos que debe encontrar.

    Dentro Lara nota una serie de espejos que al alinear de forma correcta iluminan toda la habitación revelando con mayor detalle lo que hay en su interior. Las enormes riquezas que hay la dejan más que sorprendida así como los murales y esculturas, sin embargo no hay nada que parezca ser un artefacto sagrado, por lo mismo se pasa varias horas investigando el interior, leyendo los murales y descifrando una serie de símbolos. Gracias a ello Lara consigue averiguar algunas cosas acerca de la princesa Anjali. Ella no solo era devota de la diosa Rati, sino que también era considerada la reencarnación de la diosa en la Tierra y esa era la razón de porque tantos hombres la visitaban, no para tomarla como esposa, sino para que los bendijera con vigor sexual y de esta manera poder satisfacer a cualquier mujer y tener grandes familias, las riquezas que traían consigo eran simples ofrendas para la diosa. También se menciona que su cuerpo fue trasladado aquí de manera secreta.

    Buscando dentro del templo Lara encuentra una serie de manuscritos donde se detallan las historias de la princesa, historias que dan bastante crédito al rumor de su insaciable apetito sexual detallando las orgias que organizaba como una forma de adoración a la diosa e incluso en ocasiones, por simple capricho, lo hacía con cualquier desconocido relatando como tuvo sexo con un joven que era un simple mendigo.

    Tras varias horas buscando e investigando Lara finalmente encuentra una pista en un grabado cubierto por la vegetación. “Si quieres los regalos de la diosa, debes beber de su elixir y demostrar tu valía”. La frase le da vueltas a Lara que trata de hacer algún sentido de la misma. Recorre el templo de un lado a otro buscando una fuente, un cáliz o algo, pero sin éxito. “Piensa, Lara, piensa, que detalle estas pasando por alto” se dice a si misma hasta que de improviso mira a la estatua de Anjali y recuerda que según los textos, ella era la reencarnación de la diosa en la Tierra. Cuidadosamente Lara observa la estatua cuyo nivel de realismo la pone bastante nerviosa. Detalladamente observa el trono y la estatua sin notar nada en especial hasta que fija su vista en el gran miembro viril que se asoma entre sus piernas. Pasa un dedo en la punta del mismo y nota un líquido brillante. Lara lo pasa por su boca y tiene un sabor bastante familiar y entonces lo comprende. “¡Oh vamos no puede ser!”, exclama Lara al percatarse de lo que debe hacer, pero al final se resigna.

    Se pone de rodillas frente a la estatua, “no puedo creer que voy a hacer esto”, se dice a si misma varias veces. “Muy bien princesa, espero que lo disfrutes”. Con ambas manos atrapa el miembro de piedra y comienza a frotarlo de arriba abajo como si le estuviera haciendo una paja. Lara no puede evitar el sentirse algo tonta, pero sigue adelante de todas maneras. Finalmente se anima y comienza a pasar su lengua sobre la verga, lo hace con sus ojos cerrados y se imagina que es un miembro de verdad. Pronto la envuelve con sus labios y la chupa con más ganas. Lara se siente más excitada y además el sabor del miembro y su sensación es como si fuese autentico.

    Se traga casi toda la verga en su boca, la cubre con sus labios y pasa su lengua sobre su gran cabeza y usa sus manos para frotarla. La lame entera de arriba abajo sintiendo un gran placer. La roca la siente viva y palpitante entre sus labios. La chupa con más ganas a cada momento y la saborea. Lara puede sentir la excitación en su cuerpo y pronto se levanta su peto dejando sus grandes y firmes pechos al descubierto. Mira fijamente al rostro de la estatua el cual permanece totalmente impávido ante unas caricias capaces de derretir a un hombre.

    “¡Princesa, tu verga se siente tan bien en mis pechos!” dice Lara mientras la exprime con los ellos. Se mueve vigorosamente frotándola en toda su extensión y pasa la punta de su lengua sobre su cabeza jugueteando con ella. La vuelve a poner toda entre sus labios y en ese momento Lara siente como su boca se inunda de un cálido y espeso líquido, que sabe a semen. De manera instintiva lo traga todo y comienza a sentir como su cabeza le da vueltas, se siente mareada y confundida. Su visión se vuelve borrosa y tiene problemas para enfocar y ver con claridad.

    “Vamos Lara, veamos que tienes para mi” le dice Anjali que aparece a su lado y comienza a besarla apasionadamente tomándola por sorpresa. Pronto Lara se ve rodeada también por hombres y mujeres que la desvisten por completo, la besan y manosean sin parar. Al principio se ve confundida y sorprendida, pero pronto va tomando el ritmo de la situación mientras Anjali la observa desde su trono masturbándose.

    Una avalancha de manos y lenguas descienden sobre su curvilíneo y atlético cuerpo. Le separan sus piernas y un fuerte gemido se escapa de sus labios cuando le devoran su coño entre varios así como sus pechos. Lara intercambia besos y lamidas con todos y pronto una verga se desliza entre sus labios mientras unos dedos atrevidos se hunden en su sexo. Con ambas manos estruja dos vergas mientras otra más se mete en su boca, sus gemidos se ven ahogados mientras se dedica a mamar esos miembros. Las mujeres la besan y no dejan de masturbarla y lamer su cuerpo poniendo atención a sus pechos cuyos pezones están completamente erectos. Incluso su culo recibe atención sintiendo como le abren sus nalgas y le meten los dedos ahí también.

    Anjali observa fijamente a Lara en acción, se acaricia sus senos y se frota su gran miembro mientras se deleita observándola follar. Recostada de espaldas en el suelo la penetran furiosamente mientras una mujer le pone su coño en la cara y Lara se lo devora ansiosamente, todas le hacen lo mismo mientras los hombres se turnan para follarla y pronto le abren el culo metiéndole una verga ahí también. Las mujeres la besan y manosea, le chupan sus grandes pechos y le restriegan sus coños en la cara. Se ve abrumada ante tantas caricias que recibe simultáneamente y trata de atenderlos a todos a la vez. Sus agujeros reciben una verga tras otra mientras se lo monta con todos. Varios la penetran al mismo tiempo y en su boca coge dos vergas simultáneamente. Intercambia besos y lamidas con hombres y mujeres en medio de sus gemidos. Lara recibe varias descargas de semen sobre su cuerpo en medio de su orgasmo. Las mujeres pasan sus lenguas sobre el cuerpo de Lara hasta sacarle la última gota, pero ciertamente esto no ha acabado en absoluto.

    Mientras Lara recupera el aliento Anjali se pone de pie y se le acerca. Lara levanta la vista y ese enorme miembro lo tiene frente a sus ojos y la princesa lo mete en su boca y comienza a follarla tomándola desprevenida. Lara forcejea un instante, pero pronto comienza a disfrutar de aquel miembro y se entrega por completo a la princesa que no oculta el placer que le da el sentir los labios de Lara envolviendo su verga y presionando hasta el fondo de su boca y en su garganta.

    “Delicioso” dice Lara que se dedica mamar y chupar su miembro. Anjali se lo restriega en la cara y Lara lo atrapa con su lengua lamiéndoselo y luego desciende hasta probar su coño, dada la condición de hermafrodita de la princesa. Anjali deja escapar un fuerte gemido mientras Lara le da una mamada y le hunde los dedos en su sexo a la vez. Ambas se miran fijamente mientras Lara envuelve con sus pechos el miembro de la princesa y se lo frota y estruja, “tienes una verga magnifica” dice Lara y Anjali sonríe, “tus pechos son hermosos” le contesta mientras mueve su verga entre los mismos.

    Sobre un altar Lara se recuesta y separa ampliamente sus piernas. Se frota su coño y se mete un dedo el. Anjali acepta la invitación y se acomoda entre las piernas de la aventurera y le devora el coño lamiéndolo y pasando su lengua entre los labios de su vagina. Le chupa el clítoris y presiona su lengua metiéndola en su sexo y moviéndola dentro. Sujeta a Lara se retuerce en medio de todo un concierto de gemidos y luego la penetra hasta el fondo de una vez haciéndole sentir su verga al máximo. La sujeta de sus caderas y le empieza a dar una serie de salvajes acometidas haciendo que sus pechos se muevan vigorosamente. Lara pide más a cada instante mientras Anjali se la hunde hasta el fondo de una vez para luego recostarse sobre ella dándose unos ardientes besos y cruzando sus lenguas apasionadamente.

    Con rudeza Anjali voltea a Lara y le pasa el miembro entre las piernas y Lara las cierra para frotarlo con sus muslos. Las dos se besan y Anjali le masajea los pechos estrujándolos mientras desliza su miembro entre sus piernas. Con fuerza Anjali la inclina sobre el altar dejándola con el culo al aire y le pasa el miembro entre sus nalgas dejándole en claro lo que quiere.

    Sin preámbulo o juego previo Anjali pone su verga entre las nalgas de Lara y le abre el trasero con su roja y gran cabeza. Un grito se escapa de los labios de Lara mientras Anjali se la hunde toda, centímetro a centímetro, hasta el fondo. Tomándola de sus caderas comienza a bombearla en medio de los gemidos de Lara que siente el miembro recorrer su trasero, “eres espectacular” le dice mientras la folla, “¡oh, Anjali, vamos, más, más!” pide la aventurera inglesa mientras la reencarnación de la diosa Rati sigue follándola sin darle aliento. Los gritos de Lara se escuchan en todo el lugar. Nunca había recibido una verga así en su trasero no solo por tamaño, pero hay algo más también, algo que no sabe cómo describir y una sensación de excitación única que jamás experimentado antes. Solo los profundos besos de Anjali silencian los gemidos de Lara que ahora está firmemente montada sobre la princesa. Le cabalga con todo disfrutando del grueso miembro bien metido entre sus nalgas y después en su coño. Le pone en los pechos en la cara y la princesa se deleita chupándolos y besándose con Lara que tiene la verga bien metida en su sexo.

    Lara experimenta un orgasmo único, uno que la recorre en todo su cuerpo y la deja casi sin aliento retorciéndose de placer en el suelo. Anjali se para sobre ella y le lanza una serie de espesos chorros de semen que la cubren por completo. Lara lo saborea y degusta mientras su cuerpo sigue abrumado por el orgasmo, mueve sus manos esparciendo el semen sobre su atlética figura ante la lujuriosa mirada de la princesa que sigue estrujando su gran verga. “Has demostrado que te mereces los regalos de la diosa, son tuyos” le dice mientras Lara apenas le puede prestar atención debido a la intensidad del orgasmo.

    Le toma un largo rato a Lara recuperarse de semejante experiencia. Sus sentidos poco a poco van volviendo y se da cuenta que se encuentra a los pies de la estatua. Tiene sus ropas puestas y luce totalmente normal salvo por sentirse un poco cansada y sudada. “¿Una ilusión?” se pregunta. La estatua de Anjali luce exactamente igual, pero no observa nada viniendo del miembro. A su alrededor nota las estatuas de hombres y mujeres, todo luce normal. “Se sintió tan real” dice en voz alta sintiendo aun en su cuerpo el sabor y los olores de la orgia que acaba de protagonizar.

    Todavía un poco desorientada se pone de pie y sobre el altar cercano nota una caja ricamente decorada que no estaba ahí antes. Al abrirla encuentra tres objetos en ella envueltos en una seda con grabados en hilo de oro. El primero es un enorme consolador perfectamente labrado en lo que parece ser un diamante o cristal, se ve completo con dos extremos iguales con grandes cabezas bien detalladas. “Ya veo porque la estatua la hicieron como hermafrodita”, el segundo objeto es una cadena de oro, pero no es para usarla al cuello, sino a las caderas. El último objeto es un brazalete ricamente decorado y con varios pequeños diamantes y rubíes incrustados. Lara se lo pone al brazo, pero es demasiado grande. Al final decide empacar todo en su bolso, “es hora de ponerme en marcha”.

    Por un momento se siente tentada, pero al final decide dejar todo lo demás. Hay enormes riquezas en ese lugar, pero Lara solo toma los Regalos de la Diosa y nada más. Da un último vistazo observando la estatua de Anjali y mueve los espejos para, literalmente, apagar las luces dentro. Al salir sella la entrada del templo y empaca sus cosas, aun es temprano y decide ponerse en marcha para entregar esto lo antes posible. Que hará Mahin con todo esto es algo que Lara se pregunta varias veces, pero ella solo quiere tener ese diario en sus manos.

    Para regresar a la civilización Lara decide tomar otra ruta más directa y se dirige hacia una zona donde hay varios caminos rurales debido a las plantaciones de arroz que se extienden en toda el área, pero aun así serán varios días de caminata hasta llegar a esos caminos. En los momentos de pausa aprovecha de examinar los artefactos en cuestión aun intrigada por la utilidad de los mismos. El consolador no hay dudas de para qué sirve, por momentos siente la tentación de probarlo, pero decide no hacerlo. El brazalete y la cadena la desconciertan bastante. En su laptop busca alguna evidencia en la información que tiene sobre la diosa Rati y lo único que encuentra son algunas imágenes de murales y estatuas donde se le ve con una cadena en las caderas, pero no hay mención a algún tipo de uso práctico más allá de la estética o que tenga algún poder sobrenatural, en todo caso se la prueba y le sienta a la perfección aunque no se siente diferente ni nada en especial. El brazalete es lo que más la intriga ya que no aparece en ninguna imagen o estatua. Lo revisa ocasionalmente y por momentos le da la impresión que fuese un anillo, pero nadie tiene los dedos tan grandes. Un anillo para el pene es otra posibilidad, pero una verga de semejantes dimensiones, le parece cuando menos absurdo.

    Tras caminar por varios días Lara consigue salir de la jungla junto a la orilla de un camino rural. Rápidamente se ubica y toma ese camino buscando llegar a un pueblo cercano y de ahí a tomar un tren hacia Mumbai. En ese instante un camión transita por la ruta, lleva trabajadores que vienen de regreso de los campos de arroz y Lara hace dedo. El chofer se detiene y ella sube en la parte posterior con el resto de los trabajadores y el camión se pone en marcha.

    Lara se sienta en el piso rodeada de hombres que no le sacan la vista de encima. Nada nuevo para ella que siempre ha sido consciente de que su gran belleza y excelente condición física atraen muchas miradas. Hace un calor infernal a esa hora y se da cuenta que su cantimplora está seca, así que un trabajador cercano le ofrece una botella con agua para saciar su sed. Bebe lentamente, sorbo a sorbo mientras los hombres no dejan de mirarla notando su figura luciendo con un peto ajustado que marca a la perfección el generoso tamaño de sus senos y sus largas y esplendidas piernas mostrándose en esos shorts. Lara nota las lujuriosas miradas que recibe y comienza a jugar con la botella mientras bebe. La pasa por sus labios y usa su lengua en la misma. Intencionalmente derrama un poco de agua en sus pechos y jala su peto aumentando el escote y mostrando más de sus senos mientras los hombres ahí presentes no le pierden detalle a lo que hace.

    En los ojos de Lara hay una mirada llena de lujuria y provocación, el sentirse observada y deseada por los hombres a su alrededor solo la calienta aun más y continua con su juego que se vuelve más erótico a cada momento. Mientras juega con la botella de agua se desabrocha sus shorts y vierte un poco de agua entre sus piernas, cierra los ojos y deja escapar un fuerte gemido al hacer esto desliza una mano entre sus gruesos y atléticos muslos. “Ummm, me siento tan caliente” dice en voz alta al frotar su coño. Los hombres a su alrededor se frotan sus bultos al ver semejante escena, sus vergas parece que van a explotar en cualquier momento mientras observan a esa joven y ardiente mujer tocarse de una manera tan desinhibida frente a ellos.

    Lara continua jugando con la botella, la pasa entre sus labios y la chupa como si fuese un miembro de verdad. La pasa por sus pechos y luego desliza la botella bajo sus shorts frotando su sexo y derramando el resto del agua entre sus piernas. En ese momento observa a varios hombres con sus vergas al descubierto haciéndose una paja frente a ella. “Vaya, se acabo el agua, voy a necesitar algo más para beber” dice poniéndose de rodillas y levantando su peto mostrando sus senos en gloria y majestad.

    Los hombres rodean a Lara mostrando sus vergas mientras se hacen una gran paja en su honor. Ella se saborea y pasa su lengua sobre sus labios mientras observa esos miembros. Pronto toma una verga y la pone en su boca dándole una intensa mamada. Los otros se le acercan y Lara atrapa otras vergas con sus manos y ansiosamente las frota. El camión sigue su rumbo mientras en la parte posterior Lara les hace sexo oral a todos los hombres ahí presentes. Verga tras verga se pasa en su boca y entre sus pechos. Los hace gozar, pero no los hace acabar aun. No discrimina a nadie y todos tienen su chance con Lara. Pronto el chofer del camión se detiene a la orilla del camino y junto a sus acompañantes se unen al resto en la parte posterior de su vehículo. Lara los atiende también y se quita su peto liberando completamente sus pechos, también se quita sus shorts mostrando su sexo y su hermoso trasero ante esos hombres que tiene totalmente hipnotizados con su exuberante belleza y sexualidad.

    Pronto se atrapa entre dos, Lara le da una jugosa mamada a uno mientras otro se la folla por detrás. Todos se van turnando con Lara que gustosa recibe cada verga que le ofrecen. La ponen sobre el suelo de la carrocería y varios tipos se encargan de ella. Uno la penetra duramente mientras toma una verga con cada mano y en su boca recibe dos vergas a la vez. Sus apetecibles pechos pronto reciben la atención que se merecen y un tipo se monta sobre ella y pasa su verga entre esos magníficos senos. Lara folla con todos, se entrega por completo y cada verga tiene su espacio con la ardiente aventurera que da rienda suelta a una lujuria completamente desbordada y salvaje.

    “¡Eso es, dénmelo todo y yo les daré todo lo que quieren!” dice en voz alta mientras cabalga una verga y le abren el culo al mismo tiempo. Su boca se inunda de semen que ella gustosa se traga y luego recibe otro miembro más y luego otro. “¡Lo hacen tan bien, les daré el máximo placer y ustedes podrán satisfacer a cualquier mujer!” agrega después en medio de sus incontrolables gemidos.

    En medio de toda la multitud de hombres que la follan Lara nota a alguien medio escondido. Un chico, hijo de uno los trabajadores observa la escena con una erección que apenas puede contener, “oh no seas tímido muchacho” y le hace un gesto para que se acerque. Su padre lo toma y lo lleva ante Lara que de inmediato le abre los pantalones, “hare que tu primera vez sea totalmente inolvidable” y de inmediato pone su delgada verga en su boca. El tamaño no le importa en absoluto, la edad tampoco. Solo quiere dar placer y recibir placer a todo quien se le cruce por delante y ahora este chico recibe toda la atención de Lara.

    Se pone en cuatro sobre el piso y Lara lo invita a que la penetre ante la mirada de todos los demás, el chico se siente algo intimidado pero con una mirada Lara lo pone en acción y él le hunde su verga. Es la primera vez que siente un coño alrededor de su miembro y comienza a penetrarla con todo. De manera algo torpe al principio, pero pronto toma el ritmo mientras su padre se folla a Lara en la boca. Padre e hijo se la cogen al mismo tiempo, ella ofrece su trasero al muchacho que le abre sus nalgas lleno de confianza. La abraza le estruja sus pechos mientras ambas vergas la recorren. “Tienes un talento único, recibe mi bendición” dice Lara y lo hace acabar en su trasero. A ambos les da un orgasmo increíblemente intenso que ella también experimenta, pero aun no ha terminado aquí.

    Salvajemente folla con todos, la penetran entre varios a la vez y su culo recibe más de una verga. Lara esta en completo control de la situación. Aun cuando los hace acabar basta el toque de sus manos y esos miembros vuelven a la vida dejándolos duros y erectos como el acero listos para que se hundan entre sus nalgas, en su boca o en su sexo. Una descarga tras otra la cubre, su boca se llena de semen al que se refiere como “elixir de la vida”. Su cuerpo se lo cubren por completo y aun así sigue pidiendo más y más.

    Solo cuando el sol comienza a ponerse finalmente se detiene. Todos los hombres ahí están completamente rendidos y satisfechos, botados a sus pies mientras Lara se yergue hermosa y radiante. “¡Ustedes son hombres de verdad, que mi bendición les permita satisfacer a todas las mujeres que deseen y tener muchos hijos!” dice en voz alta con un extraño destello en sus ojos. En ese momento Lara recupera su control por un instante y sacude su cabeza. Mira a su alrededor y luce completamente desconcertada por lo que sucedió, por lo que hizo. “La cadena” piensa y de inmediato se la quita. Cuando se la probó extrañamente se olvido de la misma.

    Rápidamente se viste, recoge sus cosas guardando la cadena en su bolso y se aleja del lugar antes que alguno de ellos vuelva en sí mismo. “Qué horror, que demonios fue todo eso”. Jamás había perdido el control de esa manera mientras recuerda todo lo que hizo y con cuantos lo hizo. Aun se pregunta qué sucedió y como pudo llegar a tener una orgia con tantos hombres a la vez, “claramente hay algo más con esa cadena” piensa.

    Ya es casi de noche cuando toma el tren rumbo a Mumbai. En el viaje duerme un par de horas, no es mucho, pero no se siente con ánimos de dormir más en el tren. Es de madrugada cuando llega a la ciudad y se va directamente a su hotel donde lo primero que hace es darse una buena y larga ducha. Tras pasar tanto tiempo en la jungla la necesita con desesperación. Pero aun le da vueltas en la cabeza lo que ocurrió con la cadena. Se sintió como poseída, como si no fuese ella misma, pero aun así recuerda todo lo que hizo y también el intenso placer que sintió.

    Pasado el medio día y tras dormir unas horas decide ir con Mahin. “Bueno, ya es tiempo de entregar todo esto” y mientras arregla la caja con los artefactos obtenidos en su bolso encuentra un enorme rubí junto a otras piedras preciosas que ella está segura de jamás haber tomado del templo, “que raro” se pregunta, dentro también encuentra un trozo de papel, similar al de los manuscritos del templo, “un obsequio, Anjali” y Lara queda atónita.

    Por la tarde se dirige al local ubicado en el mercado de Mumbai. Mahin esperaba a Lara con ansias. “¿Encontró los artefactos?”, y Lara pone la caja sobre la mesa, “¡excelente, excelente!” exclama emocionado y rápidamente cierra su local para no ser molestado. “¡Magnifico, simplemente magnifico!” exclama al ver los contenidos, pero se muestra muy interesado solo en el brazalete y nada más. “¿Por qué tanto interés en el brazalete?”, “tiene propiedades muy interesantes” le responde manera algo criptica. “¿Propiedades?” pregunta Lara, “así es”, pero ella sigue sin entender.

    “Vera señorita Croft, hace muchos años tuve una terrible enfermedad, cáncer, que si bien me fue tratado de manera exitosa me dejo una serie de secuelas que como hombre me afectaron seriamente. Trate toda clase remedios y tratamientos para paliar esas secuelas, pero sin éxito. Fue entonces cuando leyendo una serie de manuscritos me entere de la existencia de este, anillo”, “¿anillo?”, “así es, anillo, es un anillo para el pene, un anillo creado por Rati para su esposo Kama”, y Lara queda sorprendida, “está bien admito que he visto más de un miembro, pero uno tan grande y además eso que tiene que ver con su enfermedad”. Mahin sonríe brevemente, “dicha enfermedad me dejo impotente, nunca tuve hijos por lo mismo y me he pasado los últimos cuarenta años de mi vida buscando por esta reliquia”. “¿O sea me envió a la jungla a buscar una cura para su impotencia?”, “así es” responde él de manera bastante honesta.

    Lara se siente algo exasperada por la respuesta que recibe, pero también lo entiende o trata de entenderlo. Además está claro que aun sabiendo de los artefactos solo Lara podría haberlos recuperado. “¿Espero que su labor no haya sido muy difícil?”, “no mucho” responde Lara que no da mayores detalles y Mahin tampoco se los pide. “¿Qué pasara con el resto de los artefactos?”, “pues para mí no tienen mayor uso” le contesta mientras sigue admirando el anillo, “pero si usted los quiere, podemos llegar a un acuerdo”, “¿qué acuerdo?” y Mahin tiene una particular sonrisa en su rostro, “bueno, ayúdeme a probar el anillo y le daré los otros dos artefactos”. Lara luce incrédula ante semejante propuesta, “¿o sea quiere tener sexo conmigo para probar el anillo?”, “en efecto, entienda que no he podido disfrutar de una mujer en muchos años y usted es una mujer joven y muy atractiva”. Lara no sabe si sentirse ofendida por el atrevimiento o halagada por el cumplido, pero al menos esta curiosa.

    “¿Y realmente funciona ese anillo?” pregunta Lara, “solo hay una manera de probarlo” y Mahin se abre los pantalones mostrando su verga la cual se ve totalmente flácida e inerte. Lara observa, no es la primera verga que ve en su vida y ciertamente siente bastante curiosidad, mientras Mahin desliza el anillo sobre el miembro y de manera sorpresiva este se reduce en tamaño ajustándose al grosor de la verga. Lara esta impresionada y observa atentamente lo que sucede, pero el miembro sigue igual. “Ahora necesito de ayuda” le dice Mahin, “¿y qué debo hacer?”, “pues necesito algo de estimulación para que el anillo surta efecto, así que, ¿porque no me enseña sus bellos senos?”. La solicitud le parece atrevida, sin embargo Lara accede de todos modos y se abre su blusa mostrando sus pechos cubiertos solo por el sostén. La reacción es inmediata y la verga literalmente salta de una vez mostrándose dura y erecta. En los ojos de Mahin se aprecian lagrimas de felicidad, “¡finalmente, después de tantos años ha vuelto a la vida!” dice emocionado.

    Mahin se voltea mirando a Lara y apuntándole con su miembro, “¿asumo que aun está interesada en el resto de los artefactos?”, “pues si” responde Lara intuyendo lo que quiere, “entonces….”. Sin decir una palabra más Lara se quita su sostén liberando completamente sus pechos, mostrándolos en gloria y majestad haciendo que el miembro de Mahin se vuelva aun más duro y tieso. Se le acerca y con sus manos atrapa la verga la cual le palpita cuando la acaricia, “vaya, muy impresionante” comenta mientras Mahin le toma sus pechos y se los masajea suavemente, “tiene unos senos simplemente magníficos”. Con ambas manos Lara la recorre, la estruja, la masajea y le envuelve su roja cabeza. Se siente distinta a otras vergas, ciertamente el anillo la hace diferente. Al tocarla, al masajearla la siente diferente, no sabe bien cómo explicarlo o entenderlo, pero la siente diferente.

    “Vamos a probarla” dice Lara y Mahin se sienta en un amplio sofá y Lara se hinca ante él mostrando sus senos. Mahin está expectante, desea con ansias ver esos impresionantes pechos y esos bellos labios envolviendo su verga que ha vuelto a la vida tras tantos años y ahora la pondrá a trabajar una vez más. Lara juega con él un poco. Le acaricia la verga con ambas manos y lo mantiene expectante. Ella sabe bien lo que Mahin desea y se hace esperar un poco hasta que finalmente le pasa su lengua a todo lo largo y luego la envuelve con sus labios. La reacción de Mahin lo dice todo, suspira profundamente y cierra los ojos. Por un momento Lara pensó que se iba a correr en su boca, pero aguanta mientras ella saca a relucir sus habilidades orales tragando toda la verga de una vez y apretándola con sus labios y le masajea sus testículos. “Ufff, eso es increíble” dice Mahin disfrutando de la tremenda mamada que Lara le da. “Por lo visto el anillo funciona a la perfección”, “y eso que solo estamos empezando” responde Mahin y Lara vuelve a poner la verga entre sus labios chupándola con ganas.

    Con sus grandes y firmes pechos Lara atrapa el miembro y la estruja con fuerza, pese al tamaño de la misma esta se pierde entre sus senos y su roja cabeza se asoma entre los mismos mientras ella mueve sus pechos lentamente cubriéndola por completo. Al igual que le sucedió en el templo, con la ilusión de Anjali, Lara siente la verga diferente. Con más ganas la estruja y Mahin solo se recuesta y disfruta del momento, “nunca antes había recibido una caricia así” le dice mirándola a los ojos mientras Lara mueve sus pechos de arriba abajo, “¡ah creo que me voy a correr!” exclama y ella es tomada por sorpresa cuando recibe una tremenda descarga en su rostro y entre sus senos, “¡vaya pero que abundante!” comenta Lara al notar la cantidad de semen, “¡se nota que no la habías descargado en años!”. Lara saborea el semen, tiene un sabor especial que ella lo asocia con un vino bien añejado. Mahin luce satisfecho, sin embargo su miembro aun se muestra totalmente duro y erecto, “parece que aun no es suficiente” comenta él, “veo que no, pero yo no he terminado de probarla” responde Lara limpiándose con una toalla.

    Lara se pone de pie y se quita sus botas. Luego se desabrocha sus jeans y se los comienza a bajar lentamente mientras Mahin observa sus caderas y sus esplendidas piernas. Ella se da media vuelta y se inclina al bajarse los jeans por completo mostrándole su trasero. Su calzón se pierde entre sus nalgas y ella se las separa mostrándole todo. Después se quita el calzón y usa sus dedos mostrando su vagina que se muestra jugosa y ardiente. Mahin reacciona de inmediato y se muestra ansioso por hundir su verga en ese coño. “Veamos cómo se desempeña” dice Lara mientras se le monta encima.

    Mahin toma su verga y la guía hasta el coño de Lara que se va dejando caer lentamente. Él deja escapar un profundo suspiro al sentir el sexo de ella envolviendo su miembro, una sensación que ya creía olvidada. “¡Ufff que bien se siente, me llena entera!” exclama Lara al empalarse por completo. Lentamente comienza a mover sus caderas sintiendo como el miembro la frota por dentro. Lara lo siente palpitar, lo siente algo único tal como sintió el miembro de Anjali en el templo. Ella se mueve y le empieza a cabalgar encima. Mahin le hunde el rostro entre sus grades pechos chupándole los pezones y abrazándola con fuerza. Lara va tomando el ritmo y se mueve cada vez con más ganas disfrutando del miembro bien metido en su sexo, “¡que rico, me recorre todo mi coño!”. Mahin está de lo más extasiado. Nunca pensó que recuperaría su hombría y menos aun que se follaria a una joven mujer como Lara que demuestra que sabe cómo montarse una verga.

    Los pechos de Lara se agitan salvajemente mientras gime y jadea montada sobre el miembro. Mahin la abraza con fuerza y la carga sobre su miembro para hundírselo bien adentro, algo que a ella le encanta. Le encanta sentir como la recorre en su coño y mueve sus caderas para sentirla mejor. Él hunde su rostro entre sus pechos, le se los devora y se los chupa ansiosamente. Nunca había tenido unos pechos así de grandes para disfrutar y se esmera en ellos al tiempo que le soba el culo a Lara que le gusta cuando juegan con sus nalgas mientras la cogen.

    “Ponte aquí por favor” le pide Mahin a Lara y se recuesta de espaldas sobre una mesa separando ampliamente sus piernas. Él se acerca y mira fijamente su coño y le separa los labios de su vagina y de inmediato sus jugos comienzan a chorrear. Lara deja escapar un ardiente gemido cuando siente como le hunden una lengua en su sexo, se retuerce sobre la mesa y le presiona el rostro contra su coño. Ella siente además su espesa barba rozando su vagina mientras Mahin le pasa la lengua sobre su clítoris dejándola en completo éxtasis. “Tenía ganas de hacer esto desde que entraste a mi tienda” le dice sonriendo.

    Lara apoya sus piernas en los hombros de Mahin y con una fuerte acometida este la penetra hasta el fondo. Le restriega su verga dentro y pronto comienza a follarla con toda su fuerza. Ciertamente el anillo le da un vigor único que le permite follar a Lara de esa manera tan dura y salvaje. Ella se sujeta de los bordes de la mesa y recibe cada acometida hasta el fondo. Mahin la toma con firmeza de los muslos y le hunde su miembro tan duro como puede mientras observa los magníficos pechos de Lara moverse al ritmo de cada embestida que le da.

    Con rudeza la voltea y la deja con su culo expuesto. La toma del cabello y le sigue dando duro en medio de los furiosos gemidos de Lara, “¡así, así, vamos anciano bien adentro!” exclama ella. De sus caderas la sujeta y la bombea tan duro como puede bajo la influencia del anillo. De pronto abraza a Lara por detrás y la sujeta firmemente y le hunde el miembro tan profundo como puede para finalmente correrse dentro. Lara siente un torrente de semen llenándola. La empuja sobre la mesa y al sacar su verga el semen brota de una manera increíble. “¡Eso fue increíble, bendita sea Rati!” exclama Mahin cuya verga aun se mantiene firme aunque no con la misma dureza y se la restriega por el culo a Lara que saborea el semen que le brota de su coño y le escurre por sus piernas. “¡Eso fue más que impresionante, fue magnífico!” comenta ella, “¡y todo gracias a usted!” agrega él pasándole la verga por el culo.

    Mahin retrocede unos pasos mientras Lara juega con sus coño y lo mira fijamente. “¿Qué dice, un bono extra de mi parte?” dice ella mostrando sus nalgas, “falta ponerla a prueba aquí” agrega ella metiendo un dedo en su trasero, “pues si usted me lo permite”. Lara se hinca frente a él y le hace una mamada sintiendo el sabor a semen mezclado con los jugos de su sexo. La verga vuelve a ponerse dura otra vez.

    Sobre el sofá Lara se pone en cuatro mostrando su gran trasero con nalgas perfectas. Se las separa ampliamente mostrando su ano y se mete un dedo en el, “bien, veamos que puede hacer con mi culo”. Ansioso Mahin se acerca a Lara y pone la cabeza de su miembro contra su ano y se lo empieza a frotar. “Aquí vamos” le dice y presiona con fuerza abriéndole el culo y enterrando su verga en el. Lara deja escapar un profundo quejido al sentir como la abren de esa manera, “¡qué entrada, vamos más adentro!”, y Mahin presiona nuevamente y su verga comienza a desaparecer hasta que se la mete hasta el fondo. Lara aprieta sus puños debido a la mezcla de dolor y placer que siente. “Nunca pensé que un culo se sintiera tan bien” comenta Mahin, “¡es que el mío es muy especial!” responde Lara.

    Lentamente al principio comienza a bombearla. Lara tiene su trasero bien apretado y él lo siente como si le estrujara la verga. Con fuerza la presiona, literalmente se pone encima de Lara para penetrarla mejor y ya comienza a darle con más fuerza y rapidez mientras ella lo disfruta, le gusta que le den por detrás, “¡tu verga se siente tan bien en mi trasero, dámela toda!” le pide y él así lo hace y la penetra con toda la fuerza y vigor que el anillo le da.

    “Ven acá, te quiero encima” y Mahin toma a Lara y la hace sentarse sobre él en la alfombra. Ella se acomoda y separa sus piernas para cabalgarle encima dándole la espalda mientras sube y baja por la verga, “¡oh si, oh si!” exclama Lara mientras está montada. Mueve sus caderas restregando el miembro dentro. Mahin la guía en su movimiento, a Lara le encanta coger así, le encanta sentir cuando el miembro se mueve dentro y poco a poco le va cabalgando con más ímpetu. Lo quiere hacer acabar dentro y quiere que le llene el culo hasta el tope. Mahin así lo hace y ambos finalmente quedan satisfechos.

    “¡Oh vaya eso fue realmente único, la mejor experiencia de mi vida!” dice Mahin con una sonrisa que va de oreja a oreja, “pues me alegro que lo haya disfrutado, en realidad fue algo muy, muy excitante” responde Lara limpiándose con una toalla. Luego de vestirse ambos, Mahin toma el anillo y lo guarda en un estuche especial que esconde entre sus ropas, “quiero tenerlo a mano” comenta él y le entrega a Lara los otros dos artefactos que ella guarda en su bolso junto al libro. “Fue un absoluto placer hacer negocios con usted” le dice haciéndole una reverencia y Lara se despide que regresa a su hotel a descansar.

    Lara tiene boleto de regreso a Londres en los próximos dos días así que aprovecha el tiempo para visitar algunos museos y templos en la ciudad a fin de recabar más información acerca de los artefactos. Fue durante una visita a un museo donde vio una detallada estatua de Rati luciendo una cadena a su cintura y llevando un anillo en una mano. Lo reconoce de inmediato por la decoración que tiene, pero no encuentra nada respecto al último artefacto.

    Es su último día en la India. Lara tiene boletos para esta noche así que aprovecha de darse una ducha y prepara sus cosas para el viaje. Mientras ordena sus pertenencias guarda los artefactos que recupero en el templo incluidas las piedras preciosas, pero en esta ocasión toma el consolador en sus manos y lo examina detalladamente. Quien sea que lo haya tallado hizo un trabajo excelente, el tallado es perfecto, pero el material del mismo aun la intriga ya que parece que fuese un diamante. Desde que lo encontró ha tenido la intención de probarlo, pero hasta ahora nunca lo ha intentado. “Porque no” se dice a sí misma. Faltan unas horas para tomar el vuelo. Ya ha probado la cadena, la cual mantiene guardada no desea ponérsela de nuevo o terminara follando con todo el hotel. El anillo ya sabe muy bien cómo funciona y esta curiosa por probar este artefacto.

    Desnuda se recuesta en su cama mientras tiene el consolador entre sus manos. Lo frota, lo desliza entre sus senos y se acaricia sus pezones provocándole profundos suspiros. Se lo pasa entre sus labios y ella usa su lengua recorriéndolo de punta a punta. Lara se va excitando cada vez más mientras lo mete en su boca y lo comienza a chupar como si fuera una verga real y de hecho su sabor así se lo hace creer. Mientras lo tiene en su boca Lara juega con su clítoris. Se lo frota y usa sus dedos para estimularlo. Juega con su vagina y se mete un dedo en su coño mientras sigue mamando el consolador. Lara lo usa para frotar su sexo, pasa la cabeza del artefacto sobre su vagina separando los labios y frotando su clítoris provocándose verdaderos espasmos hasta que comienza a metérselo lentamente, algo que le provoca un placer increíble.

    Lara mueve el consolador bien metido en su sexo, se lo entierra bien profundo, lo saca y lo agita con fuerza en medio de sus gemidos. Con ambas manos lo sujeta y se lo mete moviéndolo para sentirlo mejor en su sexo. Pronto Lara se ve inundada por un torrente de sensaciones muy intensas. Siente su coño arder mientras se retuerce en la cama, ella misma no para de jadear y gemir. Se frota el consolador como si se estuviera haciendo una paja, se acaricia su gran cabeza mientras lo tiene en su sexo y se estimula sin parar hasta que un orgasmo de gran intensidad que la deja sin aliento. Lara se mueve en la cama, respira profundamente, jadea y gime sin control mientras frota el consolador. Finalmente se calma un momento y abre sus ojos notando que sus manos las tiene impregnadas con sus jugos. “vaya que manera de correrme” dice satisfecha, pero de inmediato se percata de algo, “¿semen?”, en ese momento mira entre sus piernas y un grito se escapa de sus labios.

    De un salto se levanta de la cama y se mira al espejo del baño con una expresión de horror en su rostro. El consolador, el último artefacto que recupero del templo de Rati se ha convertido en una verga que ahora cuelga de entre sus piernas con todo y testículos, “¡qué demonios es esto!” exclama totalmente sorprendida, casi en shock. Detalladamente examina la “verga” que ahora cuelga entre sus piernas. Lara también se percata que aún conserva sus genitales femeninos, “igual que Anjali” comenta y ahora comprende porque la estatua la representaba como hermafrodita.

    Un golpe en la puerta la hace saltar, “¿Quién es?”, “servicio del hotel” le responden y Lara corre a buscar una bata para cubrirse, la amarra bien al notar como su verga presiona y se marca bajo la misma. “Como rayos los hombres pueden andar con esto colgando” se queja. Trata de mantener la compostura lo mejor que puede y abre ligeramente la puerta viendo a una joven mucama. “Hola, venia pasando cuando escuche un grito, esta todo en orden”, “oh si, solo que vi una araña y estas me aterran” responde Lara, “ya veo, es que hemos tenido algunas quejas por lo mismo, déjeme revisar los repelentes y cambiarlos si es necesario”. Con algunas dudas Lara la deja pasar y cierra la puerta mientras trata de disimular su “condición” lo mejor posible.

    “Están vencidos los repelentes, déjeme cambiarlos por unos nuevos” dice la muchacha que se inclina mientras instala los repelentes nuevos. Al hacerlo su uniforme se aprecian unas bellas caderas y un trasero bastante atractivo. Lara la observa detenidamente y pronto siente algo entre sus piernas, para su sorpresa está teniendo una erección la cual es notable, al punto que se excusa dirigiéndose al baño donde literalmente se esconde mientras la mucama sigue trabajando. Por la rendija de la puerta la observa mientras va de un lado para otro en la habitación. “Vamos, vete luego” dice en voz baja sintiendo que su verga va a explotar. Sin duda es una muchacha guapa, muy guapa. El color de su piel, la forma de sus ojos una belleza exótica que comienza a excitar a Lara que de manera involuntaria comienza a hacerse una paja a escondidas. Amaira, dice su credencial, “vaya que estas buena” murmura Lara mientras la espía y se frota su verga que esta dura y erecta.

    Amaira recibe una llamada en su radio, “¿Dónde estás?” le pregunta alguien, “en la habitación 69, problema con las arañas otra vez” y al poco rato se oye un golpe en la puerta y otra mucama aparece. Una mujer mayor, aunque también poseedora de esa belleza exótica de las mujeres hindúes. “¿Está desocupado este cuarto?” le pregunta Priya, según se lee en su credencial, “no, la huésped esta en el baño, se topo con una araña y el grito se escucho en el pasillo, por eso vine a mirar y a cambiar los repelentes”. Ambas conversan un instante mientras Lara esta que hierve en el baño, ahora ya no disimula, se hace una furiosa paja mientras las observa a ambas que conversan de todo un poco.

    “Ya no doy más” dice Lara que está totalmente invadida y poseída por una lujuria que ya no puede controlar. Aprovechando que ambas están distraídas mirando por el balcón Lara sale del baño envuelta en su bata y pone el cartel “no molestar” en la puerta y la cierra con seguro. En ese momento Amaira y Priya ven a Lara y deciden retirarse. “Bueno ya cambie los repelentes así que ya no tendrá más problemas, ¿necesita algo más?” pregunta la muchacha. Lara les está dando la espalda a ambas, “en realidad sí, hay algo en que me pueden ayudar” y entonces se voltea con su bata abierta y una lujuriosa mirada en sus ojos. Ambas mucamas quedan en shock al ver a Lara quitarse su bata. No solo porque queda desnuda y luce su impresionante cuerpo, también porque su gran verga erecta salta a la vista y les apunta directamente. “¿Qué les parece si me ayudan con esto también?” les dice Lara frotando su verga, ambas mucamas se quedan sin palabras, “será divertido y además las recompensare generosamente” añade mientras camina lentamente avanzando hacia las dos. “No, no creo que sea lo correcto” dice Amaira, “tenemos prohibido, intimar con los huéspedes” añade Priya también muy nerviosa, pero Lara se ríe, “será muy excitante” le dice Lara Amaira, “y además, nadie tiene que saberlo” le dice a Priya, “sea como sea, las voy a follar a ambas de igual manera”.

    Lara avanza y toma por sorpresa Amaira, la más joven. Le da un tremendo beso en la boca al tiempo que la manosea a diestra y siniestra tomándole sus pechos y luego sobándole el culo mientras su lengua se la mete a la fuerza en la boca. Amaira trata de resistir, pero no tiene caso, Lara la domina por completo. “Tú ven acá” le dice a Priya a quien sujeta y jala hacia ella besándola también y poniéndole las manos encima notando que tiene unas curvas bien llamativas bajo su uniforme.

    A la fuerza Lara besa a una y a otra. Las manosea y las tiene a su merced. Las empuja a ambas sobre la cama y se monta sobre a Amaira metiéndole el miembro en la boca a la fuerza. “Tus labios se sienten tan bien en mi verga” le dice mientras la folla sin apenas dejarla respirar. Con ambas manos la toma de la cabeza y le bombea bien fuerte en la boca sin que Amaira pueda oponerse sintiendo el miembro deslizarse entre sus labios y en su garganta. “¡Lo haces tan bien, me vas a hacer acabar!” exclama Lara que se corre llenándole boca de semen a la muchacha que se atragantada por semejante corrida que Lara le da y al sacar su verga recibe otra descarga en su cara. Priya observa todo completamente atónita, “ahora es tu turno” le dice Lara dándole el mismo tratamiento con su verga. “Oh si, tu sabes mamarla” dice mientras la mucama forcejea tratando de liberarse, pero sin éxito. Lara no la suelte y mueve con fuerza su miembro metiéndolo en su boca para luego restregárselo en la cara. “Vamos sigue mamandola” y Priya se ve obligada a recibir el miembro en su boca donde Lara nuevamente se corre forzándola a tragarse semejante descarga.

    Ambas mujeres se ven abrumadas por la situación, pero Lara está lejos de verse satisfecha y frota su verga frente a ambas mujeres. “Se ve que lo disfrutaron y aun tengo más para ustedes” les dice y luego se abalanza sobre Amaira besándola y metiéndole mano mientras degusta su propio semen. Le empieza a quitar el uniforme a la muchacha que se resiste un poco y le hunde una mano entre sus piernas frotándole con fuerza el coño, “estas excitada, mira como estas de mojada” y le quita su sostén revelando sus pequeños y bellos pechos. “Mira que tenemos aquí” y Lara le acaricia su sexo al bajarle los calzones, Amaira luce avergonzada, “por favor, no más” le suplica, “¡eres una mentirosa, tu sexo dice otra cosa!” y entonces le pasa la lengua por el coño haciendo gemir a la joven mucama. “Ah sabroso, ahora te voy a dar lo que tanto quieres” y le separa las piernas pasando su verga sobre el sexo de Amaira que tiene una expresión entre asustada y muy excitada.

    “¡Aquí vamos!” exclama Lara que le hunde la verga de una vez a Amaira que gime profundamente, “¡pero qué bien se siente, ahora veo porque los hombres lo disfrutan tanto, es increíble, tu coño envuelve toda mi verga!” agrega mientras se coge a la joven que se muestra muy excitada. Priya observa todo y Lara la comienza a besar mientras se folla a Amaira. “Quítate la ropa” le dice y Priya así lo hace desnudándose por completo y mostrando su hermoso cuerpo. “¡Ven acá!” y hace que Priya se monte sobre Amaira y le mete los dedos en el coño mientras se folla a la joven mucama.

    Amaira no para de gemir, siente el miembro tan adentro que le frota su sexo. Se acaricia sus pechos y pronto se empieza a besar con Priya que tiene los dedos de Lara bien metidos en su coño, “así es, bésense dense con todo ustedes dos”. Lara le da fuertes acometidas Amaira y luego saca su verga y se la mete a Priya, “¡es tu turno ahora!” sujetándola de sus anchas caderas y bombeándola bien duro en medio de sus gemidos, “¡si, si, toma, te gusta verdad!” exclama Lara totalmente extasiada cogiéndose a la mucama. Amaira y Priya intercambian besos y lamidas entre mientras Lara las coge a ambas. Se turna penetrando a una y otra, dándoles con su verga hasta que nuevamente comienza a correrse. “Oh tanto semen, es increíble” comenta Priya y con Amaira se lamen entre ellas.

    Lara se recuesta en la cama y ambas mucamas comienzan a darle una mamada. Pasan sus lenguas por el miembro, se turnan para chuparlo y se besan con Lara chupándole también sus grandes pechos mientras le hacen una paja, “así, sigan así, ustedes si saben” les dice. “Amaira, ven aquí” y ella se monta sobre Lara que empieza a comer el coño y Priya se empala en la verga de Lara dándole una dura cabalgata. Ambas mucamas intercambian besos y lamidas. Amaira siente la lengua de Lara metiéndose en su sexo y Priya disfruta montándose en la verga. Las dos mucamas se turnan sobre Lara montándose sobre ella, “¡que verga, que verga!” dice Amaira montada dándole la espalda. Priya toma su turno después y Lara siente que se va a correr de nuevo, pero ellas están listas y gustosas reciben cada chorro.

    “Hay algo que quiero hacer antes de terminar” dice Lara mientras las exhaustas mucamas la miran sorprendidas. En ese momento ella toma Amaira y la deja con su culo al aire y le separa las nalgas, lamiéndole su agujero. “¡Hey, ahí no!” dice la muchacha, pero Lara no la escucha y pronto Priya también se acerca y le separa las nalgas. “A mí me han dado por el culo varias veces, quiero saber que se siente estar en el otro extremo” comenta Lara. Entre Priya y Lara abren a Amaira que se resiste un poco, le meten los dedos abriéndole su trasero en medio de los quejidos de la joven. “¡Lista o no aquí vamos!” y Lara se pone sobre ella sujetando su verga y Priya le abre las nalgas. Con fuerza comienza a presionar mientras se oyen los quejidos de Amaira. La cabeza de su verga comienza abrir ese culito y se va perdiendo mientras Lara sigue presionando, “¡es muy grande, me duele, me duele!” dice la joven, pero Lara y Priya no la sueltan. “¡Eso es aquí vamos, poco a poco!” y Lara sigue metiéndole el miembro hasta que se lo hunde todo haciendo que sus testículos toquen el culo de Amaira que sigue quejándose, “solo relájate y pronto lo vas a disfrutar” le Priya.

    “¡Ya veo porque a los hombres les gusta darle por el culo a mujer, se siente exquisito!” comenta Lara que se mueve sobre Amaira bombeándola por detrás en medio de los quejidos de la joven. Las embestidas se van haciendo más fuertes y Priya se masturba mientras observa la escena. Lara la penetra y restriega su verga en ese apretado trasero. En el rostro de Amaira se ven unas lágrimas, pero pronto comienza a gemir al experimentar el sexo anal por primera vez, “¡te dije que te iba a gustar!” le dice Priya. Lara se folla Amaira sin tregua, le da bien duro a la muchacha que siente como le destrozan su culo sin piedad para deleite de Lara que la bombea hasta hacerla acabar y le llena el trasero de semen. “¡Ahora es mi turno!” dice Priya que se pone en cuatro y le ofrece su trasero, claramente ella tiene más experiencia y por lo mismo Lara no tiene problema alguno en penetrarla.

    Si Amaira se resistía Priya se entrega por completo. Lara la abraza y se la coge con toda su fuerza. La sujeta del pelo y se lo jala mientras le da en su gran culo sintiendo esas magnificas nalgas. Las embestidas se oyen claramente mientras Amaira luce extasiada y casi inconsciente. “¡Te voy a llenar tu gran culo ahora mismo!” le dice Lara que se corre por última vez. Saca su verga con el semen chorreando y Priya queda en la cama junto Amaira. Las tres ya no dan más y Lara nota como el consolador vuelve a su forma original y lo retira de su sexo que vuelve a la normalidad. “¡demonios, eso fue simplemente fantástico!” exclama, “¡nunca había experimentado algo así en mi vida!” agrega mientras trata de recuperar el aliento.

    Viendo la hora que es vuelve a darse una ducha tras tanto sexo y quedar con su cuerpo impregnado en sudor y en los jugos de las dos mucamas que quedan totalmente rendidas en la cama sin poder levantarse aun. Lara se viste y empaca todo y en un velador les deja a ambas una fuerte suma de dinero “por los servicios extras” les dice y se retira del hotel dirigiéndose al aeropuerto.

    Durante el vuelo saca el diario del explorador y lo lee detenidamente mostrándose sorprendida por todo lo que menciona y los elaborados dibujos que realizo. “Sin duda voy a tener mucho trabajo al volver a casa” piensa guardando el libro en su bolso. En ese momento una joven azafata pasa junto a Lara y le sonríe de manera especial. “Porque no” dice en voz alta y sale tras ella, sacando algo de entre sus pertenencias y escondiéndolo bajo su ropa.

  • Con Marcela, la hora de la pijamada

    Con Marcela, la hora de la pijamada

    Vale decir que primero nos pegamos una ducha juntas, Marcela y yo, luego nos pusimos cada una sudadera femenina, así todas cómodas hicimos la comida, una deliciosa pasta con camarones acompañada de una botella de vino, ya llenas de energía organizamos nuestra ropita y la cocina y ya siendo las 8 pasadas comenzamos con nuestra pijamada, no sobra aclarar que tanto ella como yo habíamos llevado cuatro pijamas diferentes y varias pantis para ese momento, así que pudimos cambiarnos como quisimos, también nos maquillamos todas la una a la otra y nos tomamos fotos.

    Después de medianoche, ya en nuestra cuarta botella de vino y muy acaloradas después de ponernos el pijama más sexy y más apretado que cada una había llevado, por cierto ella estuvo con tangas y sostenes de encaje, medias de liguero y en una bata negra mientras yo vestía una batola rosada hasta las rodillas muy pegada, con pantis blancos, pantimedias blancas, un sostén rosado y de encaje, nos quedamos solo en ropa interior y ella me recordó que habíamos acordado que yo definiría como vestirnos y acostarnos a dormir.

    Feliz de que ella recordara nuestro acuerdo fui por una de las bolsas que no habíamos abierto y saque de ella un paquete de pañales para adultos de nuestra talla, había encontrado esos pañales en internet y sin que ella lo notara los había mezclado con las compras justo en la misma bolsa que el aceite y la cremita de bebes que habíamos comprado, también había seleccionado en nuestro desfile de pantis y pijamas un par de batas rosadas, sostenes y las pantis adecuadas para vestirnos como dos sissys ABDL, o como yo lo entiendo dos travestis que juegan a ser niñas de pañales muy calientes, sumisas y puticas

    Lo primero que le indique era que debíamos desnudarnos y pasarnos la una a la otra una crema humectante por todo el cuerpo, la crema olía muy femenino, a flores, también saque dos tangas rosadas con algo de encaje para ponernos de primero, después nos pusimos los sostenes, unas pantimedias blancas y nuestras pijamitas, estando así vestidas le dije que era hora de que probara como se sentía usar un pañal y le pedí que se acostara boca arriba, entonces levante su batica y baje solo las pantimedias, ella levanto sus nalgas y yo puse mi boquita justo en su pene, el cual todavía estaba cubierto por las tangas y comencé a mover mi lengua. Como pude tome el pañal que ya estaba listo y abierto y lo puse debajo de ella.

    Cuando pude separar mi boquita de sus tangas ya las tenía muy mojaditas y manchadas por mi labial, entonces levante sus piernas para poner su culito a mi alcance, ella vio como pasaba mi lengua por los labios y entendió lo que quería, entonces tomo sus piernas con sus brazos y las llevo hacia atrás dejando su culito a mi alcance, yo primero pase mi lengua por la tira de sus tangas y después comencé a chupar su ano con todo y tanga, con mi lengua la movía solo un poquito para intentar penetrarla con ella. Después de un momento así tome un tarro de vaselina con olor a manzanilla y con mis manos llene todas sus nalgas, sus bolitas, su rica colita y la acaricie toda un momento para después terminar de colocar su pañal, ella se puso de pie y yo le acomode las pantimedias, después tome una panti blanca con una florecita al frente y de tipo muy clásico y se la puse, como la panti era grande cubrió casi todo el pañal, dejándola toda nalgona y muy mojada.

    Apenas termine vi que ella estaba muy excitada, entonces me dijo que era mi turno, yo me acosté y ella preparo el pañal, entonces comenzó a subir mi pijama metiendo sus manos entre mis piernas, bajo mis pantimedias y cuando paso su mano por mis tangas me dijo que las tenía ya muy mojadas, lo cual había pasado por que me había excitado mucho antes, entonces me quito las pantimedias, bajo mis tangas y tomo otras, eran negras y como ya las había usado sabía que eran muy apretadas, cuando me las coloco volvió a ponerme mis pantimedias hasta los muslos y después metió su cabeza entre mis piernas y estuvo lamiéndome toda un momento, mientras sus dedos buscaban mi culito, entonces me indico que debía levantar mis piernas como ella y mientras lo hacía busco un plug y lo puso al lado de la vaselina. Miro mi culito todo expuesto para ella y comenzó a acariciarme con sus manos, luego fue su lengua y sus labios, entonces tomo el plug y lo lleno de vaselina, abrió mi culito y lo inserto suavemente sujetándolo con la tanga para que no saliera y termino de ponerme en pañal y por supuesto un par de pantis muy infantiles y coquetas.

    Como ambas estábamos al máximo de nuestra excitación una vez estuvimos vestidas nos comenzamos a besar y caímos juntas a la cama, como no queríamos quitarnos la ropa de nenas que nos habíamos colocado comenzamos a frotarnos la una a otra mientras mis manos buscaban la forma de entrar entre los pañales para volver a tocar su culito, cuando lo logre ella gimió y me beso más fuerte dejándome jugar un ratico, así excitadas nos colocamos de lado y acomodamos las piernas para hacer tijeritas, cuando lo logramos comenzamos a movernos como dos puticas calientes hasta que yo sentí como me mojaba toda en los pañales, eso me hizo disminuir la velocidad y ella se dio cuenta por lo que comenzó a moverse mucho más rápido hasta mojarse toda también.

    Así vestidas descansamos un momento, ella metió su mano en mi pañal y saco el plug, y lo puso a un lado, entonces le dije que podíamos dormir así todas sucias, ella me miro y me dijo, “claro muñeca, solo que mañana cuando despiertes voy a ser tu niñera”, entonces nos besamos y abrazamos un rato, mientras conversábamos como dos niñas y así nos fuimos quedando dormidas.

  • Mi tío, Mariana y yo

    Mi tío, Mariana y yo

    Nunca entendí porque mi tío, un hombre guapo, esbelto y carismático; no tenía nunca novia. Mis abuelos, deseosos por tener más nietos, no lo dejaban en paz y una que otra vez le presentaban una mujer linda, pero él simplemente no estaba interesado. Un día, volviendo de estar con mis amigas; lo vi en su auto… pero… no estaba solo, estaba con una chica! Quién era? Ella lucía mucho menor que él…

    -Tiooo -saludé, me haces el aventón?

    -Alexa!, qué haces aqui?

    -Estaba con mis amigas fuimos al cine, ya te lo había dicho. Hola -dije dirigiéndome a la chica incógnita que trataba de ocultarse.

    -Hola, qué tal? Bueno A… gracias por los libros -dijo nerviosa y roja- tengo que irme.

    -Si… cuidaté Mariana, ve con cuidado.

    La vi bien, tenía una carita hermosa, su tez era blanca como la nieve, poseía una cabellera lacia y castaña y unas curvas delicadas, aún así… no parecía pasar de los 18. Y quién es tío?

    -Es una pasante de psicología, su padre es amigo mío y me pidió dejarle unos libros.

    Mariana no dejó de rondar en mi mente ¿por qué me sentía así? No olvidaba sus labios dándome un beso de despedida, su risa nerviosa y su carita delicada. ¿Acaso me gustaban las chicas? Miles de preguntas avispaban a mi mente, un día sin poder más, me aventuré a preguntarle a mi tío sobre ella.

    -Tío, la chica a la que le dejaste los libros, crees que podría ayudarme con una tarea de psicología?

    -Umm… yo podría ayudarte Alexa, qué te están pidiendo?

    -Es una largaa tarea, tú no tienes tiempo, siempre paras ocupado.

    -Alexa, deja te ayudo yo. No hagas problema.

    Luego de mi fracaso, me intrigó el que mi tío no haya querido pasarme el contacto de Mariana, realmente había algo entre ellos?

    Un día, convencí a mi tío que me prestaba su celular, supuestamente para jugar algo, y para mi buena suerte… mi abuelo le llamaba pidiéndole ayuda. Al instante, ingresé a su whatsapp, Mariana… Mariana… allí estaba, realmente era hermosa, quise ver sus conversaciones, pero solo atiné a memorizarme su número ya que mi tío regresaba.

  • El nacimiento de un cornudo

    El nacimiento de un cornudo

    Era el mes de mayo. El calor, abrazador, quemaba las pestañas. Aun así, yo corría pa’ casa de mi novia. Quería saludarla, abrazarla… estar con ella.

    Agitado, con un poco de sudor en la frente tras correr 3 cuadras, llegué a su casa y toqué el timbre. Esperé respuesta mientras pegaba mi cuerpo a la pared para poder aprovechar la poca sombra que esta generaba. Se escucha que abren la puerta. Mi corazón late a mil por hora. Deslumbrado por el intenso sol, solo puedo visualizar una silueta que dice: «¡Marco! Bertha no está. Hoy es sábado, se va a su curso».

    Tenía un sentimiento de culpa tan fuerte, que lo había olvidado.

    Por las tardes, yo trabajaba en una corporación de gobierno. Ahí conocí a Lourdes, una madre soltera guapísima. Me ganaba por 9 años. ¿Estar con ella en la cama? Solo en mis fantasías.

    Ese mismo sábado por la mañana había ido a casa de Lourdes. El día anterior me había pedido que la visitara temprano para auxiliarle con un problema en su computadora. Y así, sin pensarlo, sin planearlo, después de unos minutos de estar en su computadora, terminamos en la cama por cerca de dos horas.

    Pedaleando mi bici de regreso a casa, vivía una serie de sentimientos encontrados. Haber cogido con Lourdes había sido como un sueño, pero por otro lado, me sentía terrible por haberle puesto el cuerno a Bertha.

    Ya por la noche, en casa de mi novia, aún con el corazón arrugado, quería confesarle lo que había hecho. Quería liberar mi culpa. Se me ocurrió inventar un juego. «Confesiones» le llamé. Cada uno haría una pregunta, y sin importar qué tan dolorosa fuera la respuesta, deberíamos aceptarla. Ella accedió y comenzamos con las preguntas.

    Luego de unos minutos de preguntas sin mayor importancia, me sentía listo para preguntarle si ella me había puesto el cuerno. Sigilosamente pensé que, de esta manera, ella me repetiría la pregunta, haciendo de esa mi oportunidad para confesar mi infidelidad.

    Es mi turno. “¿Me has puesto el cuerno?”, le pregunté. Sin dudarlo, ella respondió que sí. Sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, al tiempo que un vacío comenzaba a sentirse en mi estómago.

    La regla del juego era una pregunta a la vez. No podía preguntarle más nada. Ella replica la pregunta… respondo que sí, con un poco de drama en mi gesticulación en señal de arrepentimiento. Claramente pude ver en su rostro cómo se le rompía el corazón.

    En ese momento se terminó el juego. Comenzamos a confesar abiertamente el cuándo, el cómo y el con quién. Aarón, su exnovio, fue el susodicho. Llevábamos 3 meses de novios cuando lo hizo. Me aseguró que fue solo esa vez.

    Yo tenía 20 años, guapo, atlético, simpático… En la universidad podía sentir las miradas de las chicas. Me sentía poderoso y muy seguro de mí mismo. Sin embargo, esa noche, y en un segundo, derrumbó todo mi orgullo.

    La noticia fue como un golpe al hígado. Estuve con nauseas sobrellevando la plática. Habíamos acordado aceptar cualquier tipo de confesión, así que todo quedó en reclamos por parte de ella. Principalmente porque lo mío era reciente; lo de Bertha, 5 meses atrás.

    Bertha centró más sus preguntas en los porqués; yo en el cuándo y cómo.

    El hecho de que ambos fuimos infieles, permitió que la relación continuara. De no haberle puesto el cuerno también, no habría podido perdonarla.

    La infidelidad de Bertha fue un domingo de diciembre. Ese día tenía planeado ir al cine con un grupo de amigos. Después de la función, decidieron ir a casa de Aarón a pasar otro rato juntos. Los amigos se fueron marchando uno a uno, hasta quedar Bertha y Aarón solos.

    Entre nosotros no hablamos más del tema. Pero a partir de esa noche, intentaba recordar ese día en especial. Quería saber, con precisión, qué estaba haciendo en ese domingo de diciembre… Ponía en mi mente todos los escenarios posibles. Quizá estaba jugando futbol. Quizá estaba navegando en Internet… Repasé hasta el hartazgo cada posibilidad. Quería encontrar el instante justo en el que me habían hecho pendejo. Porque pendejo me sentía en ese momento.

    Las primeras dos semanas me sentí fatal. Pensar en el tema me hacía sentir así. Casualmente, por esos días, vi la película “Sexo Pudor y Lágrimas”, lo cual intensificó mis emociones. Nunca había experimentado ese tipo de dolor nauseabundo. Todos esos días había perdido el deseo sexual. Ni siquiera había tenido una erección.

    Las malas sensaciones fueron bajando a raíz de un viaje a “Six Flags” en la Ciudad de México. Los juegos mecánicos de emociones fuertes liberaron toda esa energía que tenía atorada por dentro. En el camino de regreso, con la vibración del automóvil, de la nada, tuve una erección. ¡Estaba de regreso! Me alegré por mí.

    A partir de ahí, volví al porno por las noches. Quería coger a Bertha cada día en su casa. El dolor intenso había pasado.

    Curiosamente, poco a poco, cada vez que veía un video, en cada escena de penetración, pensaba, ¿cómo habrá sido la infidelidad de Bertha? ¿Lo disfrutó como la chica del video? Aún me parecía increíble que, con esa carita hermosa, inocente y angelical, hubiera cogido con su ex al mismo tiempo que ya era mi novia.

    Esos pensamientos se hicieron recurrentes. Cada vez me daba más morbo imaginarla disfrutar con alguien más. Poco a poco la fui incluyendo en mis fantasías. Cada vez que me masturbaba, era Bertha siendo cogida por otro.

    Estaba muy confundido por esta situación, sin embargo, la disfrutaba. Estaba convencido que algo había cambiado dentro de mí, que había nacido alguien nuevo. Aún no conocía el mundo de los swinger y cornudos. Yo le llamaba “masoquismo sentimental” porque, a la vez que me daba placer y morbo, aún podía sentir esa sensación de nervios y náuseas.

  • La empleada doméstica de mi hermana

    La empleada doméstica de mi hermana

    Por algunos años, en mis primeros tiempos de trabajo en Lima, viví en un cuarto en el departamento de mi hermana. Ella tenía un departamento bastante grande con 3 dormitorios, para ella, su esposo y sus hijos y, adicionalmente una habitación de servicio con baño privado. Allí me instalé. Tenía una cierta independencia del resto del departamento y me sentía muy cómodo allí. Como viajaba mucho por trabajo, usualmente estaba entre 5 y 10 días al mes en Lima y no tenía sentido alquilarme algo propio.

    El segundo o tercer año que estuve allí contrató una nueva empleada doméstica para que atienda el departamento y a mis sobrinos, mientras ella y su esposo trabajaban. Las dos anteriores habían estado algunos meses y ni me había percatado en ellas. Pero esta era distinta. No voy a mentir diciendo que era una belleza deslumbrante y sorprendente en su pobreza, pues no era guapa, ni por atisbo, pero si tenía un culo delicioso, formado y firme por sus permanentes labores.

    Tampoco usaba ropas excitantes ni mucho menos, jeanes o minifaldas que resaltaran su figura. Pero la ropa de trabajo que usaba, usualmente vieja y sin estilo, no eran impedimento para que me deleitara mirándole el culo. Me excitaba que siempre tuviera una cruz grande sobre su pecho, era evangélica y eso se apreciaba en su forma de vestir y proceder.

    Varias veces quedamos a solas, pero yo en mi cuarto y ella haciendo las labores por todo el departamento. Cuando yo no estaba limpiaba mi pequeña habitación, pero nunca ingresaba cuando yo estaba allí. Una mañana que estaba muy caliente, decidí salir, prepararme un café en la cocina, mirarla un rato y volver al cuarto a corrérmela. Mientras la miraba me di cuenta que ella se dio cuenta que la observaba.

    Supongo siendo fea y sin gracia se sintió halagada (mucho tiempo después me lo confirmó). Comenzó a moverse en lo que ella creía eran movimientos sugerentes y que debieron causarme risa en cualquier otro momento, pero tan caliente estaba que fueron excitantes para mí.

    Sin pensar me acerqué hacia donde ella estaba, justo al lado de donde se guardaba el azúcar y mientras abría el estante, sacaba el azúcar, la echaba en mi café, le rocé el culo con mis manos. Lo sentí firme y ella, en lugar de alejarse, se me pegó más. Me detonó.

    Dejé el azúcar y le cogí el culo con ambas manos. Ella se dejaba sin decir nada. Esa mañana tenía una falda larga, gruesa y desgastada, pues era invierno. Sin hablarle, metí mis manos debajo de ella y la levanté, dejando su culo a mi vista y mis manos. Ella sólo se dejaba sin decir nada y era obvio que iría donde yo la llevara.

    Tenía un calzón de esos grandes y baratos, sin ningún encanto, como todo su atuendo viejo y desgastado. Me excité más al verlo. Algo totalmente distinto a cualquier calzón que hubiese visto antes en cualquier mujer que la que había estado, putas o rufianillas de discoteca. Comencé a acariciar sus nalgas y entre ellas sobre su calzón, hasta que decidido por su inacción, se lo bajé. Me encontré un culo moreno y firme, redondo, amplio. Sabroso a todas luces.

    Me arrodillé en el piso y empecé a besárselo. Fue recién cuando ella empezó a hablar. Me dijo “joven no haga eso”, pero el tono de su voz decía claramente “siga, cójame”. Sentía el sudor en sus nalgas, sudor de toda una mañana trabajando en casa. Sentí el deseo de entrar con mi lengua entre sus nalgas y lentamente las separé mientras mi lengua recorría entre ellas. Cuando llegué a su culito, lo encontré cerradito, sin ninguna experiencia, virgen sin dudarlo. Pero ligeramente sucio, oloroso y sabroso, me sentí a mil, disfrutando ese culo sucio en mi lengua y mi boca.

    Ella comenzó a gemir y lo estaba disfrutando. Sin pensarlo mucho, la guie hasta mi cuarto. La acosté. Le terminé de sacar el calzón y las zapatillas. No le saqué la falda, solo la puse sobre su vientre. Empecé a explorar su vagina húmeda y con olor a orines con mis labios y mi lengua. Sentirla así, primaria, sucia, pobre y a mi merced, me volvió loco

    Mientras disfrutaba su vagina con mis labios empecé a sentir como se iba humedeciendo, casi hasta correrse en mi boca, me fui desnudando. Cuando estuve listo me subí sobre ella y la penetré violentamente, sentí una vagina muy poco usada, sin demasiada experiencia. Ella solo se dejaba hacer y eso me excitaba más aún, ser yo el hombre experto y ella la damisela inocente era algo muy fuera de mis costumbres habituales.

    Llegó muy rápido y seguí y se volvió a calentar mucho, la puse en perrito, con la falda y toda su demás ropa aún puesta. Que placer mirar ese culo moreno y sabroso. Me introduje en su vagina y acariciaba su culito mientras la disfrutaba, ella volvió a llegar y gemía con timidez, como si fuese un pecado hacerlo, con gemidos ahogados y eso me hizo llegar. Como pocas veces, con una marea de semen que la inundó. En ese momento ella vibró con su tercer orgasmo.

    Entró en razón. Recogió sus zapatillas, su calzón y se fue. Yo quede tirado exhausto sobre la cama. Con el olor de la doméstica, de su barrio humilde, del transporte público en el que llegaba a casa, de sus sudores sin bañar sobre mi cuerpo.

  • La mudanza de mi tía Carolina

    La mudanza de mi tía Carolina

    Aquella tarde recibí a mi móvil la llamada de una de mis tías. Ella vive a unos 40 minutos de distancia de nuestro piso, recién se había mudado a Madrid y estaba con todo el tema de la mudanza y ya que tiene dos niños pequeños aún pues me parece que de poca ayudan le podían servir para estos menesteres.

    -Hola Rodri como estas? Sabes necesito tu ayuda, me estoy instalando en el centro y no entiendo nada se cables, quiero dejar colocados los aparatos electrónicos y así cuando venga mi esposo e hijos poder tener todo ordenado. Tú crees que puedas venir por la tarde después de hacer tus labores diarias y echarme una mano con eso, no te preocupes que sabré recompensarte muy bien.

    -Bueno tía si te viene bien hoy no hago nada y no tengo universidad pues llegaré sobre las 4 pm, te parece bien la hora?

    -Genial querido, así me das tiempo a dejar todo casi ordenado y preparar algo de comer para los dos, ya que hasta mañana no viene mi gente, cortamos y me apresure a salir rumbo a su piso.

    Mi tía Carolina es una mujer alta de 1.75 m. aproximadamente, de piel blanca ya que por parte de mis abuelos tenemos descendencia italiana, la he visto hace unos años darle de lactar a su nene el pequeño y tiene unas tetas enormes, de rostro es muy simpática y siempre está de joda, muy alegre, es la hermana menor de mi madre, calculo yo que tendrá unos 44 años. De culo muy marcado y lo que más me impresionaba de ella era la marca que le hacían los vaqueros a su conchita. Como le marcaban esos labios carnosos, era una locura mirarle de reojo la conchita y más aún cuando usaba leggins, que locura.

    Al llegar a su piso pensé en como la encontraría, que ropa llevaría puesta, que tan formado tendrá el cuerpo y si esas enormes tetas seguirán de espectaculares. Me abrió la puerta y la encontré en una camiseta blanca y una pantaloneta de color azul. No llevaba sujetador por lo que pude ver, nos saludamos con dos besos y después de conversar un poco le pregunté en que la podría ayudar.

    Me pidió que le enchufara los televisores y el equipo de sonido, que el chico que había ido a instalar el internet no tenía tiempo de probarlo en los aparatos que llevan esa conexión, además de colocarle la clave wifi a la portátil y las tabletas de los peques. Bueno venga tía me pongo en eso, ver a tremenda mujer moverse por el piso mostrándose tan sensual, tan excitante y provocativa (esto me lo imaginaba yo, ella solo se desplaza de un lado a otro nada más) me ponía la verga a cien.

    Al cabo de un rato yo había terminado de probar el wifi en todos los equipos y funcionaba bien. Sin más que hacer me fui a la habitación de mi tía para avisarle que ya había terminado lo que yo tenía que hacer y me pasaba a retirar. Cuando al asomarme a la puerta escucho gemidos que venían de dentro de su habitación, joder me extrañe un poco ya que salían del televisor de su cuarto, me acerqué sin hacer mucho ruido y si, eran de una peli porno, la actriz a la que le estaban dando verga gemía y gritaba como loca. Pero pensé, mi tía está viendo esto, se habrá olvidado que estoy acá y se ha puesto algo caliente con el wifi, no escuchará el volumen que está algo alto para ella sola y más aún que tiene la puerta abierta.

    No sabía qué hacer, me excite mucho al escuchar esos gemidos, pensar que mi tía estaba ahí, tocándose o gritando ella de puro placer. Me sentía un poco confundido, que hago, me asomo un poco y veo que sucede o me hago el tonto y me voy a la sala a esperar que salga de su habitación. Pues decidí asomar un poco la cabeza y ver qué pasaba. Cuán grande fue mi sorpresa al ver a mi tía tirada en su cama, piernas abiertas, con sus dos manos frotarse la vagina por encina de la pantaloneta que llevaba puesta, miré un momento y veía como se estremecía de tanto frotarse, el gusto que ella misma se estaba regalando, como se le volteaban los ojos de tanta excitación y como se ahogaba en sus propios gemidos para no gritar de tanto placer.

    Recuerdo que entre y ella tenía una mano en su rajita frotando con delicadeza y la otra mano sobre sus pechos, todo por encima de su ropa, creo yo que si sabía que no estaba sola, pero que seguro le habrá entrado un calentón en ese momento.

    -Tía, ya revisé todo y está bien.

    Tía: oh cariño, disculpa, oh que vergüenza. No te preocupes, disculpa te haya interrumpido. Hace que tiempo llevas ahí parado

    -No, no recién he venido, yo estaba afuera, quieres que te ayude en algo.

    Tía: disculpa el espectáculo es que, no sé, no sé que me ha pasado, que vergüenza contigo Rodri. Que podrás pensar de mi ahora?

    Me acerco despacio hasta su cama y le acaricio las manos y tomo su mano derecha que es la que tenía en su vagina, le doy un beso y me la llevo a mi nariz para olfatear ese delicioso olor que seguro estaría impregnado en sus dedos.

    Tía: cariño que estás haciendo? No hagas eso por favor, no le digas a nadie lo que has visto, me moriría de la vergüenza.

    Yo seguía besando sus manos, me metí uno de sus dedos a mi boca y sentí como ella se asombraba de lo que estaba sucediendo en ese momento.

    Tía: oh Rodri, no sigas, te lo pido por favor y vamos afuera a tomar algo de aire que nos vendría bien.

    Tome su otra mano y la coloque sobre sus tetas, las movía de lado a lado y ella no daba crédito a lo que estaba sucediendo en ese momento, yo la mire fijamente a los ojos y seguí metiendo sus dedos en mi boca, aparte por un momento su mano de mi boca y la coloque sobre su pantaloneta, pero por debajo de ella en clara señal que quería que siguiera frotándose pero esta vez por debajo de su ropa.

    Tía: que haces Rodri? ¡¡No!! No lo hagas, ah, no lo hagas cariño, ah, ah ohhh Rodri, oh cariño!

    Logre meter su mano por debajo de su braga, hice que llegara hasta su vagina y se metió dos dedos dentro de ella, mi mano sujetando la suya y sus dedos dentro de su vagina, al cabo de un momento los saque y me los lleve a la nariz y terminaron dentro de mi boca.

    Tía: ohhh cariño, estás loco lo sabes, que haces, para ya por favor, que esto terminará mal.

    Deje de besar sus dedos y me apoyé delante de su vagina, le levanté las caderas y de un solo tirón le retire la pantaloneta, quedo delante de mí esa vagina casi depilada pero igual de jugosa, llevaba puesta una braguita color gris con bordes celestes y dibujos de flores, que tierna, me asomé a sus labios vaginales y le introduje un dedo mío, luego otro y podía sentir la humedad de aquella mujer

    Tía: oh cariño!! Que haces!! Ohhh que rico que estés ahí cariño, sigue, sigue por favor, no vayas a parar por nada por favor te lo pido.

    Yo no dejaba de jugar con esa cosita rica y tan jugosa, le metía mi lengua y los dedos, oh madre mía como gemía de tanto placer, como se estaba poniendo mi tía. Me bajé los pantalones y le coloqué mi verga en su vagina deseosa de carne.

    Tía: nooo, espera, no cariño, ven aquí, déjame saborear esa verga, oh cuanto a crecido desde que te cambiaba los pañales. Estas todo un machote.

    Me coloque encima de ella y la agarro con sus dos manos y se la llevó a la boca, se la metió hasta el fondo de su garganta y que bien que me la chupaba, besitos, la mordía, la succionaba, se la metía hasta el fondo y le salían arcadas. Le saque la camiseta que llevaba puesta y poder disfrutar de sus tetas, meter mi verga en medio de tremendos pechos fue lo máximo, que bien lo frotaba.

    Tía: tranquilo cariño, no termines aún que tienes que meterme esa verga en mi coñito si, oh que rico se siente tu verga en mis tetas, que caliente tienes la verga cariño, que bien sabe y que dura la tienes. Me darás placer verdad, a tu tía querida si, oh sigue así frotando tu verga en mis tetas.

    Intentaba tragarme esas tetas pero era imposible, que pezones tan rosados y que pequeños que eran, parecían casi un lunar en tremendas tetas.

    Tía: ven aquí cariño, haz feliz a tu tía, dale placer por favor y no la dejes a medias si, vamos cariño métela ya, no hagas esperar a tu tía si, la quiero dentro y la quiero toda, ohhh, ohhh hijo de tu puta madre, que rico, que rico se siente, si, si muévete más.

    Ya estaba dentro de mi tía y como gemía, oh, como se movía, como me arañaba la espalda y como me ahogaba con sus enormes tetas, que placer todo esto, no creo haberlo soñado.

    Tía: oh cariño, sigue, sigue vamos, no te pares aún que yaaa, aaayyyy siii ohhh espera ohhh siii ahhh siii, dame más, mas.

    Me apretaba contra sus tetas y me mordía los labios y no dejaba de gritar mi nombre, no dejaba de gemir y con sus piernas a echarme más hacia dentro de ella. Yo también sentía que estaba por terminar y en eso…

    Tía: oh Rodri siii, ayyy que biennn, que biennn o joder que rico, que bien

    Termine también, no podía aguantar más tanta excitación y tanta deseo hacia ella, después de eso nos quedamos juntos un rato. Nos besamos y acariciando nuestros rostros seguimos tirados sobre la cama un largo rato, lo volvimos hacer el resto de la tarde, recuerdo llegue a mi casa muy tarde, cansado y con las piernas temblorosas, que día para más intenso con mi tía Carolina.

  • De mis vacaciones con la tía Bertha (Parte II)

    De mis vacaciones con la tía Bertha (Parte II)

    Una vez que me metí a duchar, mi tía decidió acompañarme.  Según me dijo, quería saber que tanto debería hacer por mí para convertirme en una muñequita. Y cuando me vio desnuda, su cara no pudo ocultar su gran sorpresa.

    -Pero sobrina, si tienes un cuerpo espectacular.- dijo, mientras me hacía dar una vuelta- Eres delgada, pero con nalgas. Y tienes algo de caderas. Si no fuera porque no tienes pechos, podrías concursar para certámenes de belleza.

    -Gracias tía- le contesté, a la vez que sentía como se me ruborizaban las mejillas.

    -Aunque si hay algunas cosas que hacer contigo- dijo mirando mi entrepierna. Salió por unos instantes, y regresó con un rastrillo color rosita y una crema de afeitar- siéntate aquí- agregó al tiempo que me señalaba la orilla de la tina. Entonces procedió a quitar el incipiente vello que crecía en mi ingle, y luego me pidió que me volteara, para que hiciera lo mismo con mi ano. Apenas me quitó algo de vellosidades de ese sitio y comentó:

    -Te voy a decir algo con respeto, aunque en tu caso creo que será un halago: tienes un pene pequeñito nena. No te será difícil ocultarlo.

    -¿Tu crees tía?

    -Si nena. Aunque de eso también me encargo. Ahora báñate. Cuando termines, ponte está crema humectante, te va a dejar muy sedosa la piel. Te veo afuera.

    -Está bien.

    Cuando salí de la regadera y entre al cuarto, pude notar dos cosas: que mi tía había elegido la ropa que me pondría ese día, y que las prendas que yo llevaba en la maleta -excepto dos calzoncillos de tipo culotte que había escondido ahí- habían desaparecido de esta. Eso me entusiasmo, pues entendí que ella iba en serio.

    Sobre la cama había una tanga de color esmeralda que no me sentí lista para usar, así que tome mis cacheteros rosas de mi valija. Luego me puse una falda corta entablillada, unos huarachitos de poco tacón y un sujetador que hallé que tenía un color similar al de mis bragas. Lo rellené con un par de pantimedias y me coloque una blusa floreada encima. Bertha regresó cuando me cepillaba el cabello, con un par de cajas de madera que colocó encima del taburete. Una de ellas contenía cosméticos -con los que pasó buena parte de la mañana para maquillarme y explicar cómo se hacía- y la otra un pedazo de hielo y una aguja.

    -¿Para que es eso tía?- le pregunté con sincera candidez, mientras ella me ordenaba ponerme un pedazo de hielo en cada oreja y me pedía cerrar los ojos. Luego me quitó el gélido material y me pinchó ambos lóbulos auriculares. Casi no me dolió para ser honesta, pero si me hizo saltar con el piquete.

    -Para esto mi niña hermosa- me dijo al mostrarme los dos hoyuelos para aretes que me acababa de hacer.

    -Que bien tía. Yo no hubiera tenido valor para hacerlo – respondí con alegría, al ver puestos en mis orejas un par de lindos aretitos de estrellas.

    Una vez que terminamos de arreglarme, fue ella quien me llevó hasta el espejo de cuerpo entero que había en la sala y me dijo: mírate ahora en el espejo Daniela.

    Y yo me vi, y puedo asegurar que no podía dar crédito a lo que esa imagen reflejaba: era toda una señorita.

    -Apenas puedo creer que sea yo- proferí, mientras se me salían unas cuantas lágrimas.

    -No llores, que vas a correr el maquillaje Daniela. Y si, ésta eres tú. Al menos lo que duren tus vacaciones, o tal vez más tiempo. Depende de ti.

    Entonces de tan contenta, sentí que tenía una erección. Ella lo notó y dijo: hay que hacer algo con eso también.

    -Gracias por tanto tía- insistí mientras intentaba abrazarla.

    -No me lo agradezcas ahora Dany.-pidió al tiempo que se agravaba su tez- Porque esto apenas inicia. ¿Confías en mí?

    -Si tía. Claro que confío en ti.

    -¿Hasta entender que, cualquier cosa que haga de aquí en más, es para ayudarte en tu transformación?

    -Si tía. Tú eres la persona en quien más puedo confiar. ¿Por qué lo preguntas?

    -Porque ser una chica también lleva muchos esfuerzos y algo de dolor. Pero si lo hacemos bien, y juntas, podremos con eso. Solo quiero que recuerdes lo que te acabo de decir: debes estar segura de que cada paso que dé, aunque tal vez no te guste, va en camino de ayudarte. ¿De acuerdo?

    Yo solo asentí con la cabeza. Aún no lo entendía, pero hacerlo me llevó a una vorágine de sensaciones de las que les platicaré en la próxima entrega.

  • El amigo de mi padre (2)

    El amigo de mi padre (2)

    Hola a todos de nuevo. Me han mandado mensajes preguntándome si ya no ha pasado nada entre Enrique, amigo de mi padre, y yo. Claro que si ha habido otros momentos más con él, y aquí les contaré otra experiencia con él, más ardiente y apasionada que la primera.

    Después del primer momento que pasamos juntos, hubo pocas oportunidades de volver a estar solos, pues en su casa siempre había alguien y en la mía también; sin contar que tuvo que salir de viaje a una ciudad del centro del país por cuestión de su trabajo, así que era difícil verlo como quería. Además, por mi padre supe que él tenía problemas con su esposa desde hace meses, mucho antes de la primera vez que nos coqueteamos y estuvimos juntos.

    Casi todos los días le hablaba desde mi celular, por las noches desde mi cuarto. Así platicábamos de cosas picantes, fantaseábamos, me preguntaba cosas como «¿Qué traes puesto?», «cuéntame alguna fantasía que tengas», etc. Yo también le preguntaba y así continuábamos nuestras llamadas algo calientes. A veces durante la plática me acariciaba mi cuerpo, imaginando que mis manos eran las suyas, y hacia lo que él me pedía. Hacíamos el amor por teléfono, y aunque no era lo mismo que hacerlo en vivo, no puedo negar que él lo hacía muy interesante.

    Así pasamos la semana que duro fuera de la ciudad, hasta que por medio de mi padre, todos supimos que ya había llegado de su viaje. El día que llegó fuimos mis padres y yo a su casa, menos mis hermanos ya que ellos no les gusta mucho esas reuniones y prefieren salir con sus novias o con los amigos. Al llegar nuestros padres saludaron a Enrique y a su esposa con abrazos. Yo me acerque y le di un beso en la mejilla mientras le susurraba al oído «cuanto te extrañe amor». Él solo me sonrió y me dijo «gracias por venir». Por cierto ese día me arregle lo más coqueta que pude, claro, sin caer en lo vulgar: unos jeans muy ajustados y una blusa azul cielo de tirantitos pero ahora sin con sostén – pues iban mis padres y a ellos no les gusta que salga así sin nada abajo-, y mi cabello suelto, sin coletas.

    Durante la plática en la sala y la comida en su patio le sonreía y le cerraba el ojo sin que nadie se diera cuenta. Enrique solo me veía y sonreía levemente para que su esposa ni mis padres se dieran cuenta. Sus hijas se encontraban en casa de unas primas así que solo éramos 5 los que estábamos ahí. En una de las pláticas Enrique se paró diciendo que iba a la cocina por una cerveza, volteándome a ver; mi padre le dijo que lo acompañaba pero Enrique le contesto que no era necesario, que iba rápido y que mejor siguiera platicando con mi madre y su esposa, a lo cual accedió sin ningún problema.

    Enrique: ¿Quieres algo más de tomar Larissa? -me pregunto sonriéndome.

    Yo: Un vaso de refresco, pero espérame, te acompaño a servirme -le conteste contenta, pues aunque fuera unos segundos estaríamos solos.

    Lo acompañe y entramos a la cocina. La ventana de ahí tenía persianas y se podía ver entre ellas hacia una parte del patio; no se podía ver donde estaban los demás, pero si se podía ver si alguien se acercaba. Al entra a la cocina rápidamente me avente sobre él, besándolo con gran deseo en los labios, los cuales deseaba sentir de nuevo en los míos y en mi cuerpo desde hacía tiempo. Enrique me correspondía de igual forma, abrazándome y acariciándome con sus manos la espalda hasta bajar a mis nalgas, las cuales agarro y me las acariciaba fuertemente sobre los jeans, lo que me gustaba como lo hacía.

    Yo: Ay Enrique no sabes cuánto te extrañe, te he necesitado como no tienes idea -.Le decía entre besos.

    Enrique: Yo también muñequita, necesitaba sentir este cuerpo tan deseable entre mis brazos, vienes muy atractiva Larissa, pero no como yo hubiera querido.

    Me separe de él y lo vi un poco triste sin soltarse de mi trasero.

    Yo: ¿No?

    Enrique: Larissa, vienes hermosa pero me hubiera gustado verte con una minifalda para verte tus fabulosas piernas, deseaba tanto vértelas.

    Yo: Ay Enrique, no puedo venir tan coqueta, sino ¿Qué pensarían mis padres? Te prometo que un día de estos cuando estemos solos me vestiré como quieras.

    Enrique sonrió y de nuevo nos fundimos en un beso apasionado, entregándose nuestras lenguas en un gran deseo de volverse a sentir, de saciarse una de la otra. Luego Enrique baja su boca por mi cuello, lamiéndolo y besándomelo varias veces. Dejo caer mi cabeza hacia tras, disfrutando como me demostraba tanta pasión. Me arranco unos leves gemidos con sus besos. Una mano suya me tomo un pecho, el cual acaricio mientras me lamía el cuello.

    Enrique: Mmm, traes sostén… ¿también por tus padres?

    Yo: Aja -conteste sintiendo su lengua en mi cuello.

    Enrique: Mmm me gusta más sentírtelos sin sostén, se sienten tan suaves y tan rico.

    Separándome de él, tomo con las manos mi blusita y me la levanto, enseñándole mi sostén. Era color vino de tela delgada y transparente.

    Yo: ¿No te gusta mis sostén? -le pregunte con una sonrisa.

    Enrique: Wow Larissa, que lindo sostén, se te ven preciosos tus senos así, pero más me gustan sin sostén.

    Yo: Ahh… ¿así? -le pregunto mientras tomo ahora mi sostén y me lo levanto, dejando mis senos al aire.

    Enrique: ¡Que bárbara Larissa!, que preciosos, ya extrañaba verlos.

    Yo: ¿No les quieres dar un besito de bienvenida?-

    Enrique: ¡Por supuesto que si!

    Enrique dirige sus labios a mis pechos y comienza a besarlos y lamerlos, sobretodo el pezón, Primero uno y luego el otro, sin soltarse aun de mis nalgas, las cuales seguía acariciando. Aprieto mi cuerpo contra su rostro y dejo caer de nuevo mi cabeza hacia atrás, suspirando y gimiendo al sentir su lengua deleitarse con mis pezones y sintiendo leves mordiditas en ellos.

    Yo: Ay que rico… ahh ahh, extrañaba como me… los chupas… me encanta… –le decía gimiendo.

    Enrique no se saciaba, parecía un bebe tomando pecho, con hambre, disfrutando de probar mis pezones los cuales sabía como chupar y hacerme estremecer.

    Luego de unos ricos segundos así, me separo y me hinco frente a él, aun con mi blusita y sostén levantados.

    Yo: Ahora es mi turno de demostrarte cuanto deseaba estar contigo de nuevo, tú solo vigila que no venga nadie -.Le dije guiñándole.

    Enrique: Ah princesita como te extrañe.

    Bajándole el cierre de su pantalón, meto mi mano ahí y saco su pene de entre su bóxer, el cual ya estaba muy duro y parado, y me lo llevo a mi boca. Se lo chupo con deseo, con movimientos rápidos con la mitad dentro de mi boca, para también lamérselo y acariciarle el tronco con mi mano. Se lo masturbo con fuerza mientras sigo chapándoselo, haciendo que él se recargue con sus manos en el mueble que está detrás. Comienza a gemir pero no tan fuerte para que no lo escuchen, y tras varios segundos siento como se empieza a querer venirse. Mientras mi mano derecha lo masturba mi otra mano se entretiene acariciándole los testículos, haciéndolo gemir aún más. Varios segundos pasaron para que Enrique comenzara a gemir ya fuerte y que su cuerpo comenzara a estremecerse.

    Enrique: Larissa… ahh… me vengo…

    Al escuchar esto me meto todo el pene dentro de mi boca y siento como un chorro sale hasta mi garganta, tragándomelo, mientras el lanza un largo y suave gemido. Chupo y succiono su pene hasta asegurarme que no haya quedado una gota mientras se estremece su cuerpo por tener su pene muy sensible. Enrique solo me mira, mientras me da las gracias; yo solo le digo que no fue nada y sigo limpiándole su pene con mi lengua. En eso mira hacia la ventana y me dice que ahí viene mi padre. Rápidamente me paro y me bajo mi blusa y mi sostén, pero mis pezones están tan duros y parados, que no los logra a cubrir mi ropa, tomo una servilleta de la mesa y me limpio de la boca el semen que me quedo, y me cruzo de brazos, para cubrir mis pezones que se marcaban muy bien debajo de mi ropa. En eso entra mi padre.

    Padre: ¿Qué pasa, por qué tardan? -pregunta inquieto.

    Yo: Perdón papi, lo que pasa es que nos quedamos platicando y se nos fue el tiempo.

    Padre: ¿Pues de que platicarían para que no se dieran cuenta de que han estado aquí varios minutos?

    Yo: Ay papá, es que se me salió decirle a Enrique que ya sé que tiene problemas con su esposa, y que ojala y todo salga bien.

    Enrique un poco sorprendido me voltea a ver.

    Padre: Pero Larissa, no tienes por que decir lo que comentamos tu madre y yo -me lo dijo en tono de regaño.

    Enrique: No te preocupes -dijo reaccionando- no tiene nada de malo que tu hija lo sepa, es algo que tarde o temprano iba a saber.

    Yo: Perdón papi, no lo vuelo hacer -dije poniendo cara triste.

    Padre: Esta bien Larissa, pero ya no comentes esto a nadie, ¿lo prometes?

    Yo: Si papi.

    Salimos de la cocina los 3, mi padre primero, detrás yo y Enrique al último. Mientras salíamos Enrique puso una mano en mi trasero y me lo aprieta, lo que me gustó y no la quito de ahí, hasta que él la quita cuando llegamos al patio, donde estuvimos comiendo y platicando una hora más. Si veía que entre Enrique y su esposa había poca plática y a veces ni se volteaban a ver, pero igual era su problema y solo ellos lo sabían. Ya luego nos despedimos para regresar a casa. Al despedirme de Enrique ahora él fue quien me susurró al odio «gracias por alegrarme el día en la cocina». Yo solo le conteste «de nada» y ya salí con mis padres.

    Llegamos a casa y ya en la noche cuando me iba a mi cuarto mi padre me llamo, quien estaba en la sala, para decirme que no estaba molesto conmigo pero que ya no vuelva a meterme en cosas de adultos, que lo de Enrique y su esposa es cosa de ellos, de nadie más. Me tranquiliza saber que mi padre no estaba molesto conmigo, así que lo abrazo y le dije «gracias, te prometo no volverlo hacer». Mi padre también me da un abrazo fuerte, diciéndome que me quiere y que ya me vaya a dormir. Me voy a mi cuarto, me cambio de ropa para ya dormirme, pensando lo bien que la había pasado con Enrique en la cocina y saber que yo era un motivo de alegría para él en esos momentos difíciles que pasaba. Justo cuando iba a apagar el celular suena, y sorprendida, conteste, era el número de la casa de Enrique.

    Yo: ¿Bueno?

    Enrique: Larissa, que bueno que aun te encontré despierta.

    Yo: Si, ya me iba a acostar y a apagar mi celular.

    Enrique: Ah ok entonces seré breve para que ya te duermas.

    Yo: No. No hay problema.

    Enrique: Ok. Oye, me sorprendió que supieras lo de mi esposa, supongo que escuchaste a tus padres hablar de eso.

    Yo: Si los escuche… oye, por cierto, una pregunta y quiero que seas sincero… ¿yo tuve algo que ver con eso?

    Enrique: No princesita, para nada, ya teníamos problemas desde antes y no, tú no tienes nada que ver, te lo juro.

    Yo: Ah ok, es un alivio para mi saberlo (la verdad si lo era, saber que yo no fui la causa)

    Enrique: Si princesita, tú no tienes nada que ver, tu solo me das alegría. Por eso te llamaba, para ver si mañana paso por ti después de clases, quiero llevarte a un lindo lugar.

    Yo: ¿Ah sí? ¿A dónde? -pregunte de lo más contenta.

    Enrique: Es una sorpresa corazón, pero te quería pedir otro favor-

    Yo: El que quieras.

    Enrique: Hoy en la tarde, en la cocina, me dijiste que a la próxima te vestirías como yo quisiera, ¿recuerdas?

    Yo: Aja

    Enrique: Ok, pues mira, quiero que mañana que pase por ti te vistas mas sexy, más de cómo te vi hoy… ¿entiendes?

    Yo: Mmm si, ya sea como te gusta que me vista. No te diré como me vestiré, pero te prometo que te va a encantar como estaré vestida mañana. ¿ok?

    Enrique: Ok Larissa, pues te dejo para que te duermas. Mañana paso por ti.

    Yo: Pasa por mí a las 4 (pm), solo tengo un examen y salgo a esa hora. Mañana le invento algo a mi madre para poder llegar más tarde.

    Enrique: Perfecto muñequita, mañana pasó por ti a esa hora.

    Yo: Ok, está bien.

    Enrique: Hasta mañana princesita.

    Yo: Hasta mañana Enrique.

    Rápidamente me paro de la cama y me dirijo a mi guardarropa. Ahí tenía varia ropa nueva que había comprado unos días antes y buscaba algo que le pudiera gustar a Enrique, y lo encontré. Era una minifalda negra poco ajustada, más arriba de medio muslo y leves aberturas a los lados, y una blusa blanca, ajustada, sin tirantes y con escote coqueto, y zapatos de tacón negros.

    Al día siguiente me puse una blusa de botones al frente y debajo la blusita que había escogido para Enrique –claro que sin sostén-, pues no quería que mi madre me viera así vestida, tan provocativa, y me puse un perfume que se les encanta a varios hombres. Antes de salir a la uni le dije a mi madre que de ahí iría a casa de una amiga a estudiar para un examen que nos pondrían en 3 días más. Me dijo que estaba bien y nos despedimos. Subí al carro y ya ahí me quité esa blusa grande, quedando con la blusita blanca. En el camino a la uni ya no me podía concentrar en el examen, pues la emoción de saber que estaría toda la tarde con Enrique era muy grande. Llegue a la uni y escuche muchos chiflidos hacia a mi y varias piropos, algunos bonitos, otros algo vulgares, pero no les di importancia. Ya después de terminar el examen y de aguantar las miradas de mis compañeros hacia mí, incluso las de mi profesor, salí al baño para maquillarme levemente, y después me dirigí la entrada a esperar a Enrique, dentro de mi carro.

    Pasaron unos minutos cuando exactamente a las 4 llego, al verlo salí del auto y espere a que llegara. Una vez hecho eso, me abrió la puerta de su carro y entre. En cuanto me senté su mirada de asombro y alegría se clavaron de en mi ropa y en mi cuerpo.

    Enrique: Wow Larissa, sabes realmente como me gusta que te vestiste.

    Yo: Si lo sé -le conteste mientras me dirigí hacia él para besarlo en los labios.

    Enrique: Me sorprendes, que bella te ves, que hermosa.

    Yo: Gracias -le conteste para de nuevo besarlo en los labios- pero ya mejor vámonos antes de que me vea alguien ¿sí?

    Enrique: Ok ¿y tu auto?

    Yo: Aquí lo dejo, le dije a mi madre que iría a casa de una amiga, así que si alguien de mi casa lo ve aquí va a pensar que me fui con mi amiga y que deje el carro aquí para que este más seguro.

    Enrique: Ok.

    Enrique arranco el carro y nos fuimos al lugar que me había dicho. Durante el camino me veía y me sonreía; a veces miraba mis piernas, que se veían casi en su totalidad pues la minifalda se me había subido demasiado, cubriendo muy poco de mis muslos, sin contar que las aberturas dejaban ver bastante. Tomé su mano derecha y la puse en mis muslos y la movía ahí, para que me los acariciara.

    Yo: No solo me las vea Enrique, acaríciamelas, me gusta que me acaricies las piernas, me gusta como lo haces.

    Enrique: Lo se Larissa, su belleza me inspira a hacerlo.

    Ya Enrique me acariciaba los muslos, mientras yo me agarraba con las manos de la parte alta del respaldo donde iba y cerraba los ojos, disfrutando de sus caricias tan suaves y delicadas en mis piernas. A veces las abría un poco para que acariciara la parte interna del muslo, lugar que me fascina que me acaricien, y el lo hacía. En ocasiones en los altos del semáforo se acercaba a mi y me besaba, yo lo correspondía con besos de lengua, ya que sé que le gustan mucho a él.

    Así estuvimos todo el camino, unos 15 minutos más o menos, hasta que llegamos a un edificio alto, de unos 10 pisos, y que hace poco acababan de terminar su construcción, por lo que realmente yo no sabía que había ese en ese edificio. Llegamos al estacionamiento y bajamos del carro

    Yo: ¿Qué es aquí, un hotel?- pregunté.

    Enrique: Jaja no princesita no es hotel, pero espera. Ya verás que hay aquí -me dijo tomándome de la mano.

    Nos dirigimos hacia los elevadores y solo esperamos unos 15 segundos cuando bajo uno, de donde salieron una pareja y unos niños de unos 7 años. Al entrar y al cerrarse la puerta Enrique me tomo de la cintura y nos dimos un beso apasionado, recargándome contra la pared, quedando yo entre ella y él. Su mano se metía debajo de mi blusita y se dedicaba a masajearme mis pechos, pellizcándome mis pezones suavemente. Mis gemiditos se ahogaban en nuestros besos que se escuchaban claramente, junto con nuestra fuerte respiración. No nos dimos cuenta que habíamos llegado al piso que había marcado Enrique hasta que unas risas se escuchaban que se acercaba al elevador, por lo que rápidamente nos acomodamos y salimos. Vimos unos jóvenes acercarse corriendo al elevador para alcanzarlo, y por fortuna no nos habían visto.

    Caminamos por el pasillo y llegamos a una habitación, muy grande para ser un cuarto de hotel, amueblado con un toque muy moderno y elegante.

    Yo: ¿Qué es aquí?- volví a preguntar.

    Enrique: Mira Larissa, este es un departamento que compre, me lo acaban de dar hoy en la mañana y quise que tú fueras la primera en conocerlo. ¿Qué te parece, te gusta?

    Yo: Claro que si, es muy bonito tu departamento.

    No quise preguntar por qué lo había comprado, supuse que por si el problema con su esposa ya no tuviera solución, el viviría aquí, pero ya no quise meterme mas en eso. Me dirigí hacia el ventanal y había una preciosa vista de la ciudad. Él se acerco a mí y me abrazo de la cintura, besándome la oreja.

    Enrique: ¿Qué tal la vista, te gusta? -me pregunta.

    Yo: Si mucho, que lindo

    Enrique: Ven, te tengo una sorpresa.

    Tomándome de la mano me lleva al comedor. Ahí había velas encendidas, varias charolas y comida. No entrare en detalles que platillos eran pero si eran deliciosos. Me jalo una silla como todo un caballero y al sentarme, puso música romántica y luego se sentó junto a mí, para comer y platicar en un agradable ambiente, aunque mientras comíamos su mano no dejaba de acariciarme las piernas, lo que me ponía candente.

    Luego de unos minutos de comer y disfrutar de una amena y estupenda platica, como un par de locos enamorados, me toma de la mano y me besa tiernamente, para llevarme al cuarto principal de su departamento. Al entrar mi sorpresa fue mayor. En un pequeño mueble que estaba al lado de la cama había una cubeta con hielos y un vino que se veía fino, pero mas que nada, me sorprendió que en el piso hubiera pétalos de rosas rojas, mis favoritas, que formaban la palabra «LARISSA». Solo pude decirle gracias con mucha sorpresa y en ese momento me decidí a pasarme una tarde llena de puro placer. Me avente sobre él y nos besamos; esta vez con mas pasión y deseo, ahí parados en medio del cuarto. Ya la pasión estaba encendida para mí con sus detalles y con mi ropa para él, así que dimos rienda suelta a nuestros impulsos y sentimientos. Sus manos recorrían mi espalda, mis nalgas, levantando mi minifalda, haciendo que se viera muy apenas el hilo dental que se perdía entre mi trasero, mientras mi manos desabotonaban su camisa y luego tras quitársela le acaricio y beso su torso desnudo.

    Después de acariciarnos nuestros cuerpos, Enrique me quita mi blusita y luego hincándose frente a mi me quita mi minifalda y mi tanga, solo me deja con mis zapatos de tacón negros para después pararse y quedar frente a mí, y verme de pies a cabeza con los ojos bien abiertos, completamente desnuda, poniendo yo mis manos detrás para que me viera mejor.

    Enrique: ¡Por dios Larissa!, eres una diosa, que belleza de cuerpo.

    Yo. ¿Te gusta?- pregunte coquetamente mientras me giraba para que me viera totalmente.

    Enrique: Si, no sabes cómo tu cuerpo me hace delirar, ¡me vuelve loco!

    Yo: Pues toma mi cuerpo, es tuyo, haz lo que quieras con él… es lo que deseo.

    Sin más palabras Enrique se fue sobre mi y me abraza, besándome con mucha pasión y haciéndome recostar sobre la cama boca arriba, y el sobre mi, continuando con nuestros besos. Sus manos acariciaban los costados de mi cuerpo, fundiéndonos en uno solo con nuestras muestras de deseo. Luego baja su lengua a mi barbilla, a mi cuello, el cual lama algunas veces mientras con sus manos toma las mías y las sube, poniéndolas sobre la cama. Lame, chupa y muerde todo mi cuello, para después bajar mas, llegando a mi pecho; igual lo besa y lame hasta llegar a mis senos. Me los lame suavemente, con movimientos circulares, primero el izquierdo, llegando a lamerme el costado externo de seno, lo que me causa placer esa zona. Me lo lame para luego regresar y concentrarse en mi pezón, el cual lame , chupa y muerde, varias veces, jalándomelo a los lados, haciéndome retorcer y gemir, sin soltarme con sus manos las mías.

    Yo: Uff ahh sii… ay no pares… ahh ayy… mmm -le decía entre gemiditos.

    Enrique ahora lleva su lengua a mi otro pezón y le hace lo mismo, el cual ya lo siento tan duro como una piedra y es abatido por sus lamidas y mordidas. Lo succionaba fuerte y me soltaba, para lamerlo suavemente y después lo mordía suave con sus dientes, jalándomelo, para volverlo a lamer. Gemía y mi cuerpo se retorcía debajo de él. A veces me dolía un poco sus mordidas en mis pezones y en la aureolas, pero no niego que al tenerme sometida así me daba morbo y el placer era más grande que el dolor.

    Después de saciarse con mis pezones, Enrique continúo su marcha hacia abajo, con su lengua lamiendo mi cuerpo, lentamente, llegando a mi ombligo, al que también lamió varias veces. Con mis brazos aun arriba sobre la cama me estiro y retuerzo un poco al sentir sus lamidas ahí, dándome placer y rosquillitas.

    Sigue bajando con su lengua sobre mi cuerpo, donde lo espero con mis piernas abiertas, deseosa de volver a sentir como devora mi sexo con su boca. Enrique no tarda en atacar, en cuanto ve mi sexo húmedo y tan cerca de su boca se dirige a lamer mi vulva, mi clítoris y mis labios vaginales, abrazándose de mis muslos. Siento como me lo lame y besa ansiosamente, como si él también lo deseara desde hace tiempo. Su lengua sube por mis labios vaginales hasta llegar a mi clítoris, al que chupa y lame rápidamente. Mi cuerpo empieza a moverse, poniendo mis brazos a los costados de mi cabeza, gimiendo fuerte y apasionadamente, al sentir de nuevo su lengua lamer mi sexo, tan bien como él sabe hacerlo. Sus movimientos de lengua en mi vulva y clítoris se hacen suaves, combinándolas con chupetones y succiones, lo que me mata, haciendo arquear mi cuerpo, y gemir más intenso.

    Yo: Ayy si así Enrique… como extrañaba… esto… ahhhh siiii… ahhhh

    Enrique se aferra de mis muslos con sus brazos y aprieta sus labios sobre mi vulva, para chupar y lamerme mi clítoris aún más rápido y fuerte, haciendo convulsionar mi cuerpo y gemir más fuerte. Unos minutos después Enrique, abrazado de mis piernas, se da gira hacia su lado derecho quedando boca arriba, haciéndome girar a mí también hasta quedar hincada sobre su rostro. Ahora me dejo caer con mis brazos estirados hacia atrás, recargándome sobre la cama por los costados de su cuerpo. Ahora poniendo sus manos en mi vientre continua lamiendo y chupando ahora mis labios vaginales, abriéndolas y metiendo su lengua, haciéndome gemir aún más y que mi respiración sea más fuerte, agitándose mi cuerpo y moviendo mis caderas rápidamente hacia atrás y adelante, dejando caer mi cabeza hacia atrás, disfrutando y sintiendo así su lengua recorrer toda la parte interna de mi vagina, mientras un dedo pulgar logra alcanzar mi clítoris, flotándolo rápidamente…

    Yo: Ahh así así… rico… ahhh así… ahhh si… ahh… que… rico… ajhhh -lograba decirle.

    Enrique lleva su lengua a mi clítoris, le da varias lamidas, haciéndome estremecer, para después enderezarse un poco, tomándome de mi cintura me levanta un poco, haciendo que saque mis pantorrillas debajo de sus brazos y haciéndome recargar con mi espalda sobre sus muslos, pues tenía sus piernas flexionadas. Ahora con mis piernas estiradas, quedo sentada sobre su pecho, y luego, con sus manos, me toma de mis corvas y levanta mis piernas lo más que puede, juntándomelas, quedando mi trasero sobre su torso y mi vagina y mi ano exactamente sobre su rostro. Enrique ahora levanta muy poco su cabeza y lleva esta vez su lengua a mi ano, que está a su entera disposición, a escasos 5 centímetros de su boca. Su lengua me lo lame suavemente, en círculos, sin soltarme las corvas. Comienzo a sentir que un fuerte placer va invadiendo mi cuerpo y llevándome mis manos hacia atrás, me agarro de sus pantorrillas, apretándolos. Dejo caer de nuevo mi cabeza hacia atrás y disfruto su lengua en mi ano, siento como cada vez lo hace más fuerte, sobre todo en el mero centro, penetrándomelo poco a poco con su lengua. Mi cuerpo comienza a sacudirse y mis gemidos se cortan con mi respiración fuerte y agitada.

    Yo: Ah aahhh si así…

    Ahora con su antebrazo izquierdo sostiene mis piernas de mis corvas, manteniéndomelas levantadas, y lleva su mano derecha a mi sexo, penetrándome con 2 dedos mi vagina, sin dejar de lamer tan bien mi ano. Ahora siento como sus dedos me comienzan a penetrar, llegando a rozar mi pinto g, el cual al sentirlo Enrique, comienza a estimulármelo más y aumenta la intensidad de sus lamidas y ahora chupadas, en mi ano.

    Yo: Ahhh ahh Enrique… ahí me gusta… mucho… ahh… que rico… que rico… ahhhhh… Oohh…

    Enrique comienza a penetrarme más fuerte mi vagina y su lengua logra meterse un poco en mi ano, moviéndola ahí rápidamente. Sus dedos comienzan a estimularme muy bien y mas rápido mi punto g, haciéndome gemir mas intenso y mi cuerpo convulsionándose, arqueándose y con mi cabeza hacia atrás, comienzo a sentir como me está llegando un fuerte orgasmo. Pasaron unos cuantos minutos para sentir como salió una fuerte cantidad de jugos de mi vagina, sintiendo y escuchando como Enrique los absorbía y bebía, haciendo sonidos en su boca que los disfrutaba y tragaba. Sentí desfallecerme y mi cuerpo se aflojo, mientras el con su antebrazo aun me seguía levantando mis piernas por mis corvas.

    Logre recuperarme mientras el limpiaba mis vagina con su lengua, para después enderezarme y acomodarme sobre su cuerpo, para besarlo apasionadamente, mientras me abrazaba con fuerza. A veces sacaba mi lengua de por su boca y lamía mis jugos que tenía en sus mejillas y barbilla.

    Yo: ¿Cómo le haces para lograr que me venga así?, eres un amor, ¿lo sabias Enrique? – le dije entre besos tronados.

    Enrique: Tú me inspiras muñequita, tú y tu cuerpo son mi fascinación.

    Yo: Mm Enrique, déjame devolverte el favor.

    Enrique: ¿Ah sí?, ¿Cómo? -me pregunta muy sonriente.

    Sin decir más comienzo a bajar por su cuerpo, pasando mi lengua por su torso, por sus tetillas, las lamo y muerdo levemente; el solo suspira sin dejar de verme. Sigo bajando, hasta llegar a su pantalón. Ahí él me pide que espere; se endereza y tomando su pantalón y calzón se los quita, no sin antes sacar un condón de su pantalón, poniéndolo en un mueble que está al lado de la cama. Enrique pone sus manos en su cabeza y ve sonriendo como tomo su pene y me inclino hacia su él, y tomándolo con mi mano derecha, me lo meto a mi boca y comienzo a chupárselo de nuevo, con más deseo que el día anterior en su cocina, mientras con mi otra mano lo acaricio por su vientre. Se lo chupo suavemente, con movimientos rápidos, con mi mano acariciando todo su pene, y a veces al sacar su pene de mi boca lamo su cabecita, lo que hace que gima y se estremezca, para después volver a meterme todo su pene, hasta mi garganta. Ahí se lo succiono varias veces, sintiendo su cuerpo estremecerse.

    Enrique: Ah Larissa… por dios… que experta… que bien… ahhh ahhh… lo haces…

    Ahora con mi cabeza hago movimientos circulares con su pene dentro de mi boca, lamiéndoselo poco dentro, mientras que con mi otra mano, ahora le masajeo sus testículos, los cuales tiene muy duros, mientras con la otra lo sigo masturbando. Él con sus manos se aprieta de las sabanas por los costados de su cuerpo, jalándolas, gimiendo cada vez más, mientras sigo succionando y lamiéndole su pene, que ya me moría por hacerlo gozar con mi sexo oral. Toso al sentir la punta de su pene entrar en mi garganta, pero no me impide en seguir mamando y succionando su pene que cada vez lo voy sintiendo más duro en mi boca.

    Enrique: Larissa, ven muñequita… también dame… de beber… tus jugos, quiero probarlos otra vez.

    Luego de decirme eso, me enderezo y me hinco de nuevo sobre su rostro, pero de espaldas, dejándome caer hacia delante. Ahora nos estamos dando placer en un rico 69; lo tomo más fuerte de su pene con mi mano y ahora solo se lo chupo rápidamente, sacando y metiendo su pene de mi bocas varias veces, mientras él, tomándome de mis nalgas de nuevo, me las aprieta y comienza a chuparme y lamer mi clítoris. Unos segundos después siento como lleva un dedo índice a mi ano y poco a poco lo mete ahí, haciéndome sobresaltar y lanzando un leve gemidito. Ahora aparte de comerse mi clítoris, me penetraba mi anito con un dedo. Me da mucho placer y me desahogo en su pene, el cual ahora chupo con más intensidad y fuerza, metiéndomelo de nuevo hasta mi garganta. Solo escuchamos por varios segundos nuestros gemidos en toda la habitación, dejándonos llevar por nuestro enorme deseo y total pasión.

    Después Enrique me pide que lo monte, así que me enderezo y tomo el condón que había dejado en el mueble. Sonriendo él, ve como se lo pongo sin ningún problema. Ya después hincándome frene a él sobre su erecto pene, con ayuda de mis manos, me lo meto lentamente a mi vagina. Ya una vez metida, comienzo a mover mi cuerpo, sintiendo su miembro penetrarme. Sus manos las pone en mis pechos y los acaricia, mientras con las mías acaricio sus brazos. Ahora comienzo a mover mas mis caderas, hacia todos lados, atrás adelante, arriba abajo, mientras que el también levanta varia veces y rápido sus caderas, haciendo una profunda penetración con nuestros movimientos. Mis gemidos van en aumento junto con nuestra penetración, dejo caer mi cabeza hacia atrás y el aprovecha para apretar mis pechos, haciendo que mis pezones sobresalte. Mi cuerpo se estremece y mis gemidos se ahogan con mis respiraciones entrecortadas. –ahh ahhh. Mmm ahhh ahhh. -gemíamos los dos. Sus manos sueltan mis pechos luego de que me los manoseo varios segundos y bajan por los costados de mi cuerpo, llegando a mis muslos, los cuales acaricia mientras ahora me apoyo con mis manos en sus hombros, moviendo mas mis caderas y sintiendo su pene penetrarme hasta lo mas hondo de mi vagina, provocándome escalofríos y sobresaltos, haciéndome gemir intensamente.

    Luego de varios minutos más así, nos levantamos y cambiamos de posición. Yo me pongo en posición de perrito, y el detrás de mí, acariciándome los muslos y mis nalgas, suspirando él mientras me acariciaba.

    Enrique: Mm ahh Larissa, que rico culito se te ve, mm

    Yo: ¿Se te antoja? –le pregunto agitada.

    Enrique: Mucho muñequita.

    Yo: Mmm, ¿por qué no me das por ahí?, quiero sentir dentro de mi ahí.

    Enrique. Si bebé, yo también.

    Enrique se inclina hacia delante y lleva su lengua a mi ano, al cual le da varias lamidas mientras con sus manos me abría las nalgas. Siento de nuevo todo mi ano cubierto por su tibia lengua, bañándomelo, y parte de su lengua penetrándome ahí. Lanzo algunos gemidos fuertes y cortos, estremeciéndose mi cuerpo al sentir sus ricas lamidas en mi agujerito trasero. Luego de haberlo lubricado con su lengua por unos segundos, lleva su pene a mi ano, abro mis piernas para bajar un poco más mis caderas para que sea más fácil la penetración, y lo acaricia con su punta suavemente. Esto me enciende, deseando que ya me penetre por ahí, deseando sentirme suya ahí, así que le pido que ya quiero sentirlo dentro de mí. Enrique ríe levemente y comienza a penetrarme lentamente mi ano, metiendo la mitad de su pene ahí. Una vez metido la mitad, de nuevo vuelve a empujar, tratando de meter por completo su pene dentro de mi agujero anal.

    Yo: Ahh ahhh ahhh siii ahh mmm -gimo mientras siento como va entrando todo en mi.

    Una vez que logra meter todo su pene en mi ano, comienza a penetrarme suavemente, apoyando sus manos en mis nalgas, apretándomelas. Mis gemidos son más intensos y agudos, me estaba penetrando completamente e iba aumentando más la fuerza de sus penetraciones, se hacían más rápidos y fuertes. Aprieto con fuerza las sabanas donde me apoyo con las manos y arqueo mi espalda, sintiendo un gran placer invadir y calentar todo mis cuerpo, levantando lo mas que pueda mi cabeza, gimiendo con gran placer. Los gemidos de Enrique también aumentan, sintiendo ambos como su pene penetra con facilidad mi estrecho conducto anal, lo que a mi me hacía estremecer.

    Yo: Aahh ahh si Enrique… dale… dale… ahh me matas… que placer…

    Mi cuerpo sigue arqueándose, pero ya también tiembla y se estremece a medida que van aumentando la fuerza de su penetración en mi ano. Siento todo su pene salir y entrar de un solo golpe ahí, lo que me saca varios gemidos fuertes y cortos. Sus testículos chocan fuertemente contra mis labios vaginales a la vez que su pene abría todo mi conducto anal, dándome un placer muy intenso.

    Luego me toma de la cintura y hace que nos acostemos sobre nuestro lado derecho, sin sacar su pene de mi ano. Ahí acostados de lado continuamos con la penetración. Mientras me penetra, me abraza, y con mano izquierda me acaricia los pechos y me los aprieta suavemente, y con su lengua, lame mi oreja izquierda, dándole leves mordidas.

    Enrique: Mmm Larissa… mm cuanto deseaba… hacerte mía… otra… vez… -me decía al oído entre jadeos.

    Yo: Yo también… Enrique… sigue… no pares…

    La penetración aumenta de fuerza, sintiendo mi ano ya completamente abierto y penetrado en su totalidad por su pene, lo que me da un gran fuerte placer. Mis gemidos ya están a lo que dan, mi cuerpo se sacude y estremece cada vez que Enrique penetra con todo su pene mi ano, mientras sigue con su mano izquierda jugando con mis pechos. Así seguimos un par de minutos más, hasta que Enrique saca su pene de mi ano, y me voltea boca arriba; quitándose el condón comienza a masturbarse por pocos segundos hasta que eyacula buena cantidad de semen, que cae sobre mi pecho y mis senos, sintiéndolo bien caliente, haciéndome gemir levemente.

    Enrique gime hasta que sale la última gota de su pene. Ya una vez que salió todo se deja caer a mi lado, mientras con mi mano tomo el semen que cayó en mi cuerpo y me lo llevo a mi boca para comerlo. Enrique me ve y solo sonríe. Una vez que me quite y trague todo el semen, Enrique se acerca y me da un beso tierno, para después voltearme boca abajo, sintiendo que pone el lado derecho de su cabeza en la parte baja de mi espalda, y con su mano izquierda, acaricia suavemente la parte trasera de mis muslos, pero sobre todo mis nalgas, las cuales masajea y les da leves nalgaditas, haciéndome reír y gemir. Así nos quedamos platicando varios minutos, en esa posición; yo con mis manos bajo mis pecho volteando mi cabeza hacia la izquierda, platico y cierro los ojos al sentir tan rico las caricias de Enrique en mis nalgas y las puntas de sus dedos acariciando la zona que divide mis nalgas, tocando mi ano dilatado, para regresar a mis nalgas y apretarlas suavemente.

    Enrique: Me gustan mucho tus nalgas Larissa

    Yo: ¿Ah sí?

    Enrique: Si, bastante, tan suaves, redondas y paradas. Tienes el trasero perfecto

    Yo: Gracias Enrique, que bueno que te gusten, así querrás tocarlas mucho.

    Enrique: Si, pero me gusta más como se mueven -dijo para luego darme una nalgada en cada glúteo.

    Yo. Auch, con cariño corazón, son muy sensibles mis nalgas.

    Enrique: Si, lo se muñequita, por eso también me gustan- dice Enrique para enderezarse y darle a mis nalgas algunas lamidas y besos, haciendo estremecer y gemir.

    Yo: Mmm, malvado. Sabes que me encanta que me hagas eso.

    Ya después de besármelas y lamerlas por varios segundos, de nuevo me voltea boca arriba y nos besamos con pasión, abrazándonos para entregarnos a ese mágico momento que habíamos pasado, e inolvidable para mi.

    Ya luego nos bañamos; ahí mientras nos enjabonábamos nos besábamos y acariciábamos con deseo varios minutos. Ya después salimos de bañarnos, nos vestimos y salimos. Él fue a dejarme a la preparatoria, por mi carro; ahí nos despedimos y cada quien para su casa, esperando ambos volver a repetir una tarde mágica como esta

    Sus comentarios ya saben a [email protected]. Buena semana, besitos.

  • Con tan solo 19 años decidí ser escort (Parte 1)

    Con tan solo 19 años decidí ser escort (Parte 1)

    Cuando yo tenía 19 años, yo estudiaba el último año de la preparatoria era una alumna con buenas notas mi promedio siempre se mantenía en 9.2, por eso mis padres siempre me daban permiso de salir con mis amigas, al cine, fiestas, viajes, etc.

    Todo comenzó en febrero de 2017 yo salía a festejar mi cumpleaños con mi mejor amiga que conocí en un concierto de (Justin Bieber) ella y yo conectábamos también que salíamos a todos lados juntas. Ese día para festejar fuimos a un bar llamado (Rodeo Jefe de Jefes) nos gustaba mucho porque la música, el ambiente, atención y servicio eran bastante buenos, así que decidimos pasar la noche ahí, bailábamos y nos divertíamos juntas y si alguien nos invitaba a bailar tenía que llevar un amigo para que ninguna se quedara sola en la mesa.

    Pasaban las horas y un chico me saco a bailar salsa yo amo bailar ese género de música lamentablemente mi amiga no sabe bailar salsa así que se quedó sentada, yo muy contenta comencé a bailar con Néstor así se llamaba el susodicho, a pesar de tener una complexión robusta cabe mencionar que bailaba bastante bien y me dio mucha batalla en la pista bailamos juntos 6 piezas, hasta que llegó el momento de marcharnos, Néstor me dijo que él no tenía inconveniente de llevarnos a casa, yo tenía un poco de miedo ya que no lo conocíamos, pero accedió a tomarle foto a su IFE y se la mande a una amiga.

    Néstor nos llevó en su carro hasta mi casa que quedaba a una hora y media de camino, en el transcurso mi amiga se quedó dormida y él y yo platicamos todo el tiempo él era tan amable, tan alegre que entramos en confianza e hicimos una plática tan linda que el tiempo paso rápido al llegar a mi casa yo le daba dinero de la gasolina, pero él jamás acepto me dijo que no era nada que no permitiría que dos niñas tan lindas se regresarán solas y de noche a su casa intercambiamos números y nos despedimos.

    Al día siguiente le agradecí a Néstor por traerme a casa y le mencione que me encanto bailar con él, me dijo que el amo bailar conmigo y que quería invitarme a salir yo sin dudarlo acepte y quedamos de vernos el día sábado. Llegó el día y salimos a Insurgentes Sur a comer, beber y a bailar, toda la tarde platicamos un poco de nuestra vida, nuestros intereses a futuro y más, salió a la plática que mi amiga y yo queríamos vivir juntas pero que nos resultaba imposible poder pagar un departamento y una carrera universitaria, él riendo me dijo claro que podrías pagar eso y más. Él me dijo que tenía una propuesta de trabajo que me haría ganar $15000 pesos a la semana si yo quería.

    Enseguida creí que era vender (drogas) ya que Néstor vestía con marcas lujosas, tenía celular y carro del año, así que le dije que si era eso no aceptaba ya que me daba miedo entrar a esos negocios, él me dijo que no era eso, pero si era de algo mal visto para la sociedad. No me quede con la duda y le dije que me explicara de que se trataba.

    Él me dijo que era de (scort) sexo, citas, besos, por dinero que yo podría cobrar $1300 pesos por una hora de servicio y que ningún hombre se negaría a pagar esa cantidad, ya que era una visualmente llamativa en todos los aspectos que no quería ofenderme y que si quería cambiábamos de conversación. Yo le dije que no me ofendía y que si me interesaba que cuál era el primer paso a seguir.

    (No me daba miedo iniciar en este mundo ya que a mi me encanta el sexo, y me prende mucho el estar con una persona que no conozco, que me coja rico y sobre todo que me pague y en dado caso que el cliente no llamara mi atención yo solo pensaría en el dinero).

    Néstor me dijo que tenía que hacerme unas fotos y tener sexo con él (las fotos eran para que los clientes vieran en que gastarían su dinero y el sexo era para ver qué tan buena o mala era en la cama) le dije que, sin problema quedamos de vernos el día martes que fuera depilada, con tres cambios de ropa y tranquila para que todo saliera bien. También me comento que $1000 pesos eran para mi y $300 para él ya que él pasaría a mi casa, me llevaría y esperaría en el hotel y me regresaría a mi casa en pocas palabras (Néstor sería mi padrote)

    Llegó el día martes comenzamos con las fotos en mini vestido y tacones, las fotos eran sensuales y sexosas para atraer a los clientes, seguimos con las fotos en lencería varias posiciones y ángulos para que los clientes se dieran idea de cómo ponerme, finalizamos con las fotos al desnudo podía sentir la mirada penetrante de Néstor me estaba comiendo con la mirada y eso me prendía y me soltaba más en las fotos, hizo tomas de mi cosita y de mi coñito para que los futuros clientes vieran más a fondo lo que se comerían.

    Seguimos con el sexo (aunque Néstor no era de mi agrado tampoco le negaba un palo aparte me excitaba la idea de estar con un “gordito”) comencé hacerle sexo oral, su pene era algo pequeño pero la tenía gorda y eso era ganancia, se la empecé a chupar, le lamía sus bolas hasta llegar a su ano (no es por echarme porras pero soy buena haciendo sexo oral) Néstor se vino en 5 minutos estaba tan excitada que me comí toda su lechita, él me dijo que sume muchos puntos que los clientes pagarían más si me comía sus lechita.

    Néstor se bajó a mi cosita me dijo que estaba bien mojadita, besaba y lamía mis muslos y continuaba con mi clítoris lo mordía de una manera tan deliciosa que comencé a gemir como (putita) le decía que no parara que así me gustaba, Néstor lo hacía más rápido que sentía como se devoraba mi sexo al parecer no había tenido sexo o bien le estaba gustando comerse mi cosita y mi coñito, los lambia y no paraba de decir que mi sabor era tan dulce que se lo llevaría grabado en su mente, continuo metiendo sus dedos largos y gordos que llegaban a mi punto G los metía y los sacaba hasta que me corrí en toda su mano mientras él y yo nos besábamos.

  • La putita del vecindario (Parte 1)

    La putita del vecindario (Parte 1)

    Después de mi encuentro con Don Julio me di cuenta de lo putita que podía llegar a ser. O por lo menos, lo que podía llegar a ser hasta ese momento.

    Terminando ese fin de semana en que Don Julio me hizo su putita quedé sumamente caliente, lejos de calmar mis ganas de ser usada por un hombre ese encuentro solo avivó esas ganas y despertó aún más el deseo. Tenía más confianza pues me di cuenta que podía satisfacer a un macho de verdad en la forma que él lo quisiera, y además recordar a todas las personas que me veían cuando regresaba a casa y sus miradas de lujuria me hicieron darme cuenta que realmente me veía bien y le gustaba a los hombres. Pase toda la siguiente semana pensando en esto, recordando la sensación. La idea de volver a salir no se apartaba de mi mente, apenas y me dejaba concentrarme en mi trabajo.

    Llegó la tarde del viernes y yo estaba más que decidida en lo que iba a hacer. Llegando a casa me di un baño y me depilé por completo. Me unté una crema corporal con brillos dorados que olía divino y me perfumé. Mientras tomaba un par de vasos de whisky me pinté las uñas de mis pies y manos de color rosa pastel, me maquillé en tonos rosa neón y rosa pastel, usando un labial neón súper llamativo. Ese día no quería pasar desapercibida. Saqué de mi cajón de lencería una tanga y un bra de encaje rosa pastel, con algo de transparencia, y me decidí por un vestido blanco, de satín, extremadamente corto y ajustado, con unos tirantes delgados que subían por los hombros y se cruzaban por la espalda. Finalicé con unos tacones de charol color rosa, y mi peluca rubia ondulada. Eran aproximadamente las 10:30 p.m. y sabía que era la hora en que encontraría más personas en la calle y que probablemente mis vecinos estarían fuera de sus casas. Tomé mi bolso con algunos condones, cigarrillos y un poco de dinero, y salí de casa.

    Mi plan era caminar un poco, mostrarme ante los hombres que pasaran por la calle, solo eso. Salí y efectivamente un par de vecinos estaban fuera de sus casas, revisando sus coches, escuchando música y tomando cerveza. Cerré la puerta y caminé justo en dirección a ellos, quería pasar justo frente a donde se encontraban. Al acercarme me vieron de arriba abajo, voltearon a verse y escuché un poco de lo que decían entre ellos:

    -“Mira Carlos, es la putita que vimos la semana pasada, está bien buena”

    -“¿Cómo piensas eso Juan? ¿Qué no ves que es un travesti?” le contestó Carlos.

    -“Pues sea lo que sea, se ve mucho mejor que tu esposa o la mía”, insistió Juan, quien después levantó la mirada, me miró fijamente y sonriendo dijo: “Buenas noches vecina, que guapa se ve hoy”

    -“Gracias vecino” le contesté, “solo iré a pasear un poco y me encontraré con algunos amigos”

    -“Qué afortunados son de tenerla vecina, solo tenga cuidado, así como va vestida no la vayan a confundir y pensar que anda trabajando”

    Su comentario me confirmó que había elegido correctamente mi outfit y que me veía justo como quería. Aunque estaba tentada a quedarme platicando con ellos yo tenía otros planes para la noche, así que les sonreí, me despedí y seguí mi camino, mientras sentía sus miradas clavadas en mi trasero al alejarme. Me dirigí hacia el parque por mi ruta de costumbre y, para mi mala suerte, no encontré muchas opciones. Pasaron solo un par de coches que sonaron su claxon y un taxista que se detuvo un poco para silbarme, pero nada más. Llegué al parque y era muy temprano, así que seguí caminando, alejándome un poco más, hacia una de las avenidas principales donde pensaba podría mostrarme un poco más. Aunque no sabía qué hacer ni cómo reaccionar si alguien se acercaba a mí, la idea me excitaba bastante.

    Mientras más me acercaba a la avenida, más se escuchaba el ruido de los coches y camiones que pasaban por ahí. Veía a lo lejos que pasaban muchos tráileres, supongo que debido a que había menos tráfico a esa hora lo tomaban como una de sus rutas. Sentía que mi corazón palpitaba de nerviosismo y, a menos de media calle de llegar a la avenida, un coche se detuvo junto a mí, el conductor me llamó con un gesto de la mano y bajó la ventanilla del lado del copiloto. Me acerqué y pude observarlo mejor, era un hombre maduro, de unos 60 años, de barba y bigote, bien vestido con camisa y saco de color negro, calvo y gordito.

    -“Hola guapa, ¿necesitas que te lleve? ¿O apenas estás empezando la noche?” Me dijo sonriendo mientras se acariciaba el pene sobre su pantalón.

    -“Apenas voy empezando” le dije mientras mi mirada se clavaba en su prominente bulto, “veo que necesitas algo de ayuda”

    -“Así es nena, dime, ¿cuánto me cuesta un poco de tu ayuda?”

    -“Solo estoy buscando diversión, la verdad no trabajo en esto”

    -“¡Vaya! Me parece increíble. Sube y vamos a un lugar un poco más privado”.

    Subí al coche y dio una vuelta, se dirigió a un par de calles a una zona donde había unas bodegas y donde las calles estaban prácticamente solas, mientras acariciaba su bulto sobre el pantalón. Se estacionó en una calle oscura y sola, apagó el coche y me pidió que pasara al asiento trasero. El hizo lo mismo y al entrar ya llevaba el pantalón a medio muslo con su pene de fuera, completamente erecto. Se sentó y me indicó que se la chupara, así que me puse en cuatro en el asiento trasero y me llevé su verga a mi boca, dando unas lamidas leves. Olía tan divino, el olor de su loción corporal combinado con ese olor característico de un verdadero hombre que impregnaba por completo mi nariz mientras sentía el sabor salado de su líquido preseminal en mi lengua. Me levantó el vestido para manosear mis nalgas, soltando una nalgada fuerte y sonora de vez en cuando.

    -“Estas deliciosa mi amor, y pensar que iba a gastar contratando a una chica, qué suerte que te encontré a ti”, y empujó mi cabeza hacia abajo, haciendo que su pene llegara hasta mi garganta.

    No tenía un pene muy grande pero sí bastante grueso, por lo que de inmediato hice el intento de sacarlo un poco, lo que fue en vano porque seguía haciendo presión sobre mi cabeza. Al parecer mis intentos por quitarme hacían que se excitara aún más pues sentí como se ponía mucho más duro y se movía de arriba abajo como cogiéndome. Se detuvo y me dejó levantarme y tomar algo de aire. Estaba agitada, el maquillaje un poco corrido por las lágrimas que me ocasionó el esfuerzo, y mi labial marcado por completo en la base de su verga.

    -“Voltéate, quiero saborear ese culito apretado”, me ordenó. Me bajé la tanga y di la vuelta, dejando mis nalgas a la altura de su rostro.

    Mientras buscaba un condón en mi bolso sentí cómo su lengua jugaba hábilmente en mi apretado hoyito, subía, bajaba, formaba círculos y entraba de vez en cuando; combinado con la sensación de su barba rozándome mientras jugueteaba con su lengua, era una absoluta delicia. Yo no paraba de gemir de tanto placer.

    Una vez que se sintió satisfecho con lo humectada que estaba me pidió el condón, se lo puso, escupió en mi hoyito y empujó para meterla de golpe. Como la tenía muy gruesa sentí dolor, como si me estuviera rompiendo el culo, y traté de empujarlo hacia atrás pero me tenía bien sujetada de la cintura y con todo su peso sobre mí. La dejó clavada completamente dentro por un momento en lo que me acostumbraba a su tamaño, la sacó y volvió a meterla toda, ahora con mayor facilidad, y empezó a cogerme con un ritmo frenético. Sentía como sus piernas golpeaban con mis nalgas, sus huevos chocaban contra mí y a cada embestida apretaba más mi cintura para no dejarme ir. Yo no podía evitar gritar de placer, me estaba cogiendo un completo desconocido en su coche, en una calle vacía, después de haber salido vestida como puta. Estaba tan excitada y a punto de correrme cuando ´sentí que me la enterró toda, y sentía como se vaciaba dentro de mí y su verga palpitaba, chorro tras chorro. Me la sacó y tiró el condón por la ventanilla del coche.

    -“Eso fue maravilloso nena, tienes un culo muy rico y apretadito. Deberías pensar en trabajar de esto, tendrías muchos clientes, aunque por ahora agradezco que no cobres.” Se limpió y se subió el pantalón, salió del coche, tiró el condón usado en la calle y me preguntó “¿Quieres que te lleve a algún lado? ¿Al lugar dónde te recogí?” Yo estaba muy caliente y me había quedado a poco de terminar, y decidí explorar la zona para ver si tenía suerte de nuevo.

    -“No gracias, aquí me quedo, solo dame un momento para retocar mi maquillaje” Me acomodé mi tanga, el vestido y la peluca, retoqué un poco mis labios y limpie el maquillaje corrido de mis ojos. Bajé del coche y me despedí de él con una sonrisa, y lanzándole un beso vi como su coche se alejaba y yo quedaba ahí, de pie al lado del condón usado que había tirado, pensando que quizás no había sido buena idea quedarme en una zona así de sola y oscura.

    La zona de los almacenes se encontraba a un par de calles de la avenida principal, por lo que resultaba extraño que estuviera tan oscura, pero ciertamente de lo más normal que no se encontrara por ahí ni una sola persona. Era un edificio enorme tras otro, con entradas muy amplias, cámaras de seguridad en cada una de ellas, algunos tráileres y camionetas estacionadas por fuera. Caminé un poco, resignada a estar en esa solitaria zona, pensando que seguramente en esos lugares habría algún guardia de seguridad y deseando que alguno saliera para saciar mi calentura. Pensaba en esto cuando al pasar por una de las entradas vi a un hombre orinando detrás de un camión. Era un hombre de aproximadamente 50 años, gordo, de brazos fuertes, alto, con cabello canoso, muy moreno; me detuve en seco pensando si evitarlo y esperar a que se fuera para seguir mi camino o acercarme a él, pero quedé tan inmersa en ese pensamiento y observándolo a lo lejos, tratando de ver su pene, que no me di cuenta que ya me veía fijamente. Me chistó, dio un par de pasos hacia la acera, y con su verga en la mano se dirigió a mí:

    -“Hola guapa, ¿qué haces tan solita por aquí amor? ¿Estás buscando algo como esto? ¿Te gusta lo que ves?”

    No supe qué responder, me sonrojé por haber sido sorprendida y sonriendo bajé la mirada por un segundo, para después devolverle la sonrisa y, sin decir una sola palabra, caminar hacia ese desconocido que me ofrecía su verga mientras jugueteaba con ella. Llegué frente a él y sin decir una palabra tomé su verga con mi mano, me agaché y me la llevé a la boca. El sabor era completamente opuesto a la que había probado al inicio de la noche, era un sabor penetrante a macho, a sudor, con un olor bastante fuerte como si se hubiera masturbado ya algunas veces en el día, pero me encantaba.

    Ese olor, combinado con el sabor de las últimas gotas de orina que quedaban aún en él, la sensación de su verga creciendo poco a poco dentro de mi boca y endureciéndose, con la excitación de estar en plena calle haciéndole un oral a un perfecto extraño a quien ni siquiera le había dirigido la palabra, me ponía súper caliente. Aceleré el ritmo y metía y sacaba ese pedazo de carne de mi boca; mi saliva escurría sobre mi barbilla mientras el sonido de mi mamada resonaba por toda la calle. Escuchaba que mi macho gemía de placer mientras sujetaba mi cabeza y embestía por ratos, en ese momento no podía apreciar el tamaño completo de su pene pero por más que lo intenté no podía meterlo por completo a mi boca.

    -“Uff, que rico la chupas mi amor, se notaba que eras toda una zorra pero no pensé que te gustara tanto la verga. Respira profundo porque lo que sigue te va a gustar más amor” Diciendo esto puso una mano detrás de mi cabeza, otra en mi frente, y empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás, cogiéndome durísimo hasta la garganta. Se escuchaba mi esfuerzo por resistir sus embestidas, mis arcadas de vez en cuando por sentir cómo invadía mi garganta fuerte y velozmente, sus gemidos, y su voz diciéndome lo puta que era. La sacó de pronto e ingenuamente pensé que era para dejarme respirar, cuando sentí una descarga de semen caliente y espeso sobre mi rostro. Un chorro tras otro salieron disparados hacía mí, cubriéndome casi por completo el rostro, mientras algunas gotas caían dentro de mi boca y otras resbalaban a mi vestido. Sacudió su verga en mi vara dando algunos pequeños golpes y me la ofreció para limpiarla, lo cual hice con mucho gusto. Me levanté mientras limpiaba el semen de mi rostro con mis dedos para después llevármelo a la boca, era demasiado espeso y su sabor muy salado y un poco agrio, pero me encantaba porque era de mi macho. Le dije “gracias amor, me encantó” y di un paso hacia la acera para alejarme de ahí cuando sentí su mano tomarme fuertemente del brazo y tirar hacia él.

    -“¿A dónde crees que vas amor? ¿Crees que me va a bastar solo con una mamada?” Y sacando su celular hizo una llamada mientras sonreía:

    -“¿Hola? ¡Compadre! Le tengo una sorpresa, no va a crees lo que me encontré. Despierte y venga a mi camión pero rápido, le va a gustar lo que tengo aquí” y finalizando la llamada volteó a verme de arriba abajo. “Estás hermosa, y la chupas muy rico amor. Dime ¿cómo te llamas?”

    -“Me llamo Adriana”, respondí nerviosa pues no esperaba que las cosas estuvieran resultando así.

    -“Qué bonito nombre Adriana, yo soy Julián. Mi compadre y yo nos vamos a divertir mucho contigo. Saliste a la calle vestida como una putita deseosa de verga y nos encargaremos de que quedes satisfecha. Esta noche apenas está por comenzar.”