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  • Inicio. Conociendo el lado exhibicionista de mi pareja

    Inicio. Conociendo el lado exhibicionista de mi pareja

    Hola a todos.

    Les comparto cómo fui conociendo el lado exhibicionista de mi novia…

    Ella 26 años, cabello negro, cara bonita, pechos medianos, piernas bien trabajadas y nalgas perfectas.

    Ella vivía en Xalapa, yo por trabajo visitaba esta ciudad, nos conocimos y empezamos una relación, ella tenía novio en aquel momento y yo iba saliendo de otra relación. Vivía sola en un departamento, así que cuando la visitaba me quedaba a dormir con ella, me llamo la atención que su cuarto tenía una ventana grande que daba hacia un pasaje donde gente caminaba, el baño también tenía una ventana, que aunque no era muy grande siempre estaba abierta y si se encontraba abierta daba una vista de quien estuviera en la regadera.

    El primer día que me quede con ella tuvimos mucho sexo y noté que no cerró las cortinas de su ventana, pensaba recordarle cerrarlas pero de alguna forma me gustaba darles una vista a quienes pasarán así que no comenté nada, incluso la acomodé mientras me montaba, abriéndole sus piernas, tomando sus nalgas para abrirlas dando una vista perfecta a quien llegará a voltear hacia adentro.

    Esa noche, mientras se bañaba noté que no cerraba su ventana así que le pregunté si no le apenaba que alguien pudiera verla, se sonrió y me dijo que no le molestaba, que seguramente no sería la primera vez que alguien viera a otra persona desnuda…, me gustó su respuesta pícara. Esa fue la primera vez que descubrí que no le molestaba que la vieran, poco a poco fui descubriendo que incluso le gustaba ser observada, actualmente tenemos 4 años de relación y hemos vivido de todo, mientras tenemos sexo juego con ella platicándole como otros hombres la veían, le pregunto si le gusta y siempre la respuesta es la misma: soy tu mujer, lo hago para que ellos vean lo que te estás comiendo…

    Ahora creo este usuario porque en nuestras pláticas hemos jugado con tener a alguien que nos grabe o tome fotos en algún lugar.

    Dejo mi correo en mi usuario para conocer amistades con gustos similares, saludos…

  • La iniciación de mi hijo mayor

    La iniciación de mi hijo mayor

    … me desperté contenta, hoy era el cumpleaños 18 de mi hijo mayor y planeábamos darle una cena para celebrarlo entre sus amistades más cercanas y la familia.

    La «ONU» como era conocida mi familia por tener miembros de diferentes razas, -producto de mis relaciones con diferentes hombres hacia años-, estaba reunida como siempre en la cocina desayunando,

    Mi marido y mis tres hijos gritaban y bromeaban como siempre mientras festejaban al mayor, Chava, que se levantó rápidamente al verme entrar en la cocina para darme su lugar mientras Tony -mi hijo de color-, y la pequeña güerita Ximena me veían felices de ser una familia diversa.

    Abrazando a mi esposo por la espalda le susurré al oído: ¡ya son dieciocho años que me dejaste embarazarme de otros y seguimos igual de calientes!

    … o por lo menos yo! -Dije girando a ver a mis hijos mientras mi esposo me daba una nalgada y decía:

    Así es y estamos muy felices de que ahí sea verdad? Jalándome de nuevo a sus brazos para darme un beso intenso que correspondí mientras mis hijos decían:

    -Yaaa! ¡No enfrente de nosotros! -Riendo, Israel me llevó de nuevo a la mesa y mientras me sentaba a desayunar me dio un beso muy cerca de mis labios diciendo:

    -¡Te adoro madre!

    Volteando a verlo le respondí: yo también! Sin dejar de abrazarlo por el cuello, me preguntó admirando mis muslos: que me vas a dar de regalo?

    -¡Es una sorpresa! -Le respondí divertida abriendo mis muslos un poco imperceptiblemente…

    Había acostumbrado a mis hijos a ver el sexo de manera natural y cuando tuvieron edad les explicamos mi esposo y yo que eran hijos de diferentes amigos íntimos de la familia y así lo habíamos aceptado su papá y yo.

    Hacía tiempo que la mirada de Chava, mi hijo mayor, recorría mi cuerpo cada vez que podía, con deseo y lujuria, y sabía bien que mi tatoo de las de picas que tenía en el tobillo derecho si como en el final de mi espalda justo al inicio de las nalgas era indicativo de mi disponibilidad a tener relaciones sexuales con hombres de color.

    No era para mis hijos un secreto que Tony, el papá de mi hijo de color, era mi macho favorito y que generalmente cuando salía con él me ofrecía también a sus amigos de color.

    Subí a bañarme al terminar de desayunar, teníamos un día ajetreado por delante preparando la fiesta de cumpleaños de mi querido hijo mayor y en eso estaba pensando cuando noté que entraban a la recámara.

    Era el festejado que se acercó rápidamente a mi lado y antes de que pudiera decir algo me quitó la toalla dejándome totalmente desnuda frente a él…

    Mi cuerpo había cambiado algo durante estos años, recién cumplida 49 años ya y mis muslos y pantorrillas habían embarnecido algo sin perder su forma y me mantenía en forma con una dieta balanceada y mucho ejercicio en casa y en el gym.

    Tal vez el cambio más radical era mi pelo, hoy día lo traía corto y el haberme decidido a ponerme los dos tatoos con el as de picas después del nacimiento de la menor Ximena eran los cambios más notables.

    Mi ropa era algo diferente ya, solita vestir vestidos a medio muslo generalmente entallados dejando ver mis nalgas y pantorrillas bien definidas…

    Pero seguía igual de caliente…

    -Qué haces? -Le pregunté divertida a mi hijo mayor empezando a bailarle cachondamente mientras veía como se sentaba en la orilla de la cama…

    Mi raja, antes velluda en demasía, hoy día estaba depilada dejando una franja gruesa subiendo por mis labios vaginales hacia arriba…

    Mi hijo me veía con lujuria, hacía un tiempo ya que habíamos tenido una plática en la que le pedí se mantuviera virgen hasta este momento…

    Acercándome a centímetros de su rostro, tome su cara entre mis manos mientras ponía mi vagina enfrente de él moviéndola cachondamente y justo cuando me tomó de las nalgas para empezar a mamármela tocaron a la puerta…

    Rápidamente tomé la toalla de nuevo y corrí divertida a abrir, era mi hijo de color que quería platicarle algunas cosas a Isra.

    Rápidamente salí y me fui a vestir, pasamos el resto del día de aquí para allá preparando las cosas y llegó la noche.

    Me vestí para la ocasión, era una noche especial, le iba a dar su estreno a mi hijo por primera vez y decidí ponerme un vestido muy corto como los que solía usar antes de que nacieran mis hijos:

    Verde oscuro con vuelo en la cintura y muy corto, me llegaba apenas al inicio de las nalgas y un par de zapatillas altas del mismo color, nada debajo, ni bra ni tanga…

    Los amigos de mis hijos no me habían visto vestida así y me decían que me veía muy guapa, la mirada de Israel junior me desnudaba con deseo contenido por mucho tiempo.

    Brindamos, bailamos y la pasamos muy bien durante la noche y mi deseo se iba acrecentando a cada momento que me daba cuenta que era el centro de las miradas de esos jóvenes y principalmente de mi hijo mayor.

    En medio de la fiesta lo tomé de la mano y les dije a los demás: «regresamos en un momento» mientras nos dirigíamos a la recámara principal…

    Al entrar, Chava me jalo y me plantó un beso francés mientras me acariciaba el cuerpo que correspondí excitada abrazándolo con lujuria por años contenida, estábamos súper calientes!

    Tomé mi teléfono celular y le pedí que sacara el suyo…

    Mira, es tiempo de que tengas esto:

    Le envié el pack donde tenía las fotos con Israel cuando me embarazó, la dos sesiones, al saberme embarazada y después en estado avanzado de embarazo.

    Chava abrió el pack y empezó a ver las fotos…

    -WOW mami! Saliste guapísima con ese vestido color mamey…! Al llegar a las fotos donde estaba desnuda mamándole a Israel -su padre biológico, alzó la vista un momento y mirándome con lujuria me preguntó:

    -¿Te gusta mamar?

    -Sí, siempre ha sido mi debilidad, tu padre fue mi primer hombre después de casada y me hizo su hembra, me pervirtió totalmente, gran parte de lo que sé sexualmente me lo enseñó él…

    Me tomaba su semen cada vez que estábamos juntos, era como lo inevitable estando con él, a la fecha, adoro su sexualidad y su pene, él fue el primero que me penetró analmente después de casada y me hizo adicta a eso…

    Chava llegó a la segunda sesión de fotos y me vio en el mes 8 de mi embarazo desnuda ofreciéndome a su padre noté su erección debajo de sus pantalones…

    -… ¡Mamá! Que atrevida! ¡Me encanta eso! -Dijo Chava visiblemente excitado ya

    Pues, quise tomar esas fotos como muestra de mi descarada infidelidad… Algunas de ellas se las envié a familiares y amigos del trabajo

    -Pero… No te metiste en problemas en tu trabajo? -Pregunto Chava

    -Al contrario, me hice más popular aún, varios compañeros de trabajo con los que había intimado ya, me buscaban más queriendo ser los siguientes en fecundarme!

    -Fue una época muy divertida y caliente!, me acosté con muchos hombres en esa época, aún después de estar embarazada, Israel me llevaba a reuniones y me ofrecía a sus amigos así estando embarazada, mi relación con él era de total sometimiento, lo que me pedía, yo lo hacía.

    -Pues que tremenda me resultaste mamá! Con razón eres tan popular todavía y tienes tantos amigos y amigas!

    -… No me digas que… Cuando sales con ellos hoy día, ¿es para acostarte con ellos?

    -La mayoría de las veces sí, cuando salgo con amigas, a veces es para ligar jovencitos en algún bar o varias de ellas me han encargado la iniciación sexual de sus hijos, soy la de más experiencia entre nosotras y me halagan mucho dejándome desvirgar a sus hijos… o hijas

    -Mariela! Pero que tremenda eres! No sabía que eras bisexual! -Dijo Chava con tremenda erección ya visible a través de sus pantalones…

    -Así es, desde esa época me volví bisexual también, te acuerdas de tu «tía» Regina?

    Pues fuimos amantes muy intensas varios años hasta que se casó y se fue a vivir a playa del Carmen

    -WOW… ¡Esa si no la vi venir! ¿En serio? Mi tía y tú?

    (Llamábamos tía a Regina porque llegó a ser de la familia, vivió con nosotros muchos años y se ganó ese título a ley, es una mujer exitosa hoy día, casada con dos hijas ya).

    Todo este tiempo mientras platicábamos, Chava no dejo de acariciarme los muslos, siempre supe que se sentía atraído por mí y hoy que cumplía la mayoría de edad iba a darle lo que sé que deseaba más:

    ¡Una intensa cogida con su mamá!

    Desde que nacieron mis hijos, me obsesioné con volverme su hembra: dispuesta siempre a satisfacerlos sexualmente mientras me encontrarán atractiva…

    -¿Estás nervioso? -Le pregunté a Chava en voz baja mientras me ponía de pie frente a él.

    -Estoy caliente! he estado caliente por mucho tiempo ya por ti Mariela, me he masturbado muchas veces imaginando este momento…

    -¡Yo también! He deseado este momento por mucho tiempo y por fin hoy te daré mi cuerpo para tu placer mi Chava querido…

    Sabía muy bien que lo que estábamos a punto de hacer estaba prohibido, una madre no debe acostarse con sus hijos pero mi obsesión desde que me fueron fecundando mis machos fue hacer lo mismo con los hijos…

    Lentamente me acerqué a Chava y con delicadeza tomé su rostro diciéndole:

    -¡Desnúdame! -Sus manos rápidamente tomaron mi vestido y lo levantaron con rapidez, sorprendido vio que no tenía nada debajo

    -¿Toda la noche has estado así? No te vieron mis amigos algo?

    Riendo conteste: seguramente un par de ellos me vieron la raja al estar sentada frente a ellos, lo digo porque no me dejaban de ver desde ese momento y se han portado muy amables…

    Me puse de rodillas mientras Chava se quitaba la camisa y desabroche su pantalón para dejar su verga erecta solo cubierta por su bóxer…

    -Mmmm… me vas a mamar Mariela?

    Sonriéndole y guiñándole un ojo le baje el bóxer y su erecta verga saltó hacia mí… Estaba igual o más grande que la de su papá, lo había visto ya en alguna ocasión por accidente pero sin estar erecto.

    Delicadamente me metí su pene a la boca y empecé a mamarlo con lujuria mientras el gemía acariciando mi cabeza…

    De repente se abrió la puerta y entró Ximena corriendo…

    -Perdón -dijo al ver a Chava desnudo con una mujer igualmente desnuda, por la posición en la que estaba no alcanzo a ver qué era yo y salió corriendo de nuevo diciendo: es que estoy buscando a mi mamá y no la encuentro!

    Riendo ambos al escuchar la puerta cerrarse de nuevo continúe mamando por un buen rato su vergota mientras él se sentaba en la orilla de la cama para disfrutar más mis mamadas en su pene…

    Rápidamente sin darme tiempo a reaccionar sus dedos se cerraron como pinzas en ambos pezones míos y los apretaron durísimo!

    -Ahmmm -gemí al sentir esas sensaciones de nuevo que años atrás su padre me había enseñado cuando me entregué a él la primera vez.

    Ahhh… -Gemí caliente y aumente mi ritmo al mamarlo mientras el acariciaba mis senos y seguía pellizcando mis pezones con extrema violencia.

    -Dime si te gusta así Mariela, dímelo!

    La mirada de Chava era igual a la de su papá caliente y resoplando por un momento le contesté casi gritando:

    -Sí, me excita como no tienes una idea que me pellizquen los pezones, tu padre lo sabe muy bien… ¡Me calienta mucho!

    Seguimos haciendo cada quien lo nuestro y me di cuenta que si verga empezaba a endurecerse aún más en señal del orgasmo próximo…

    Aumente como pude mi ritmo de mamar su pene temblando por las sensaciones que se amontonaban en mi mente y el placer a flor de piel que estaba experimentando como nunca antes!

    Gritando, Chava se empezó a venir… ¡Me vengo Mariela! Me vengo mamaaa!!!

    Casi desmayándome de placer sentí su semen explotar en mi boca llenándome de orgullo y felicidad de saber que mi hijo eras ya un hombre listo para su vida sexual.

    Me volvería su hembra, su puta, lo que él quisiera que fuera, lo dejaría cogerme cuando quisiera como quisiera… Estaba feliz de sentirlo venirse por primera vez en la boca de una mujer, una mujer que lo vi nacer y lo crio como su futuro macho!

    Continuará…

  • Va por ti, solo por ti

    Va por ti, solo por ti

    Va por ti, solo por ti.

    Y aunque en varias ocasiones se planteó convincentemente la idea de hacer un relato a modo dueto o imaginando un encuentro futuro, la falta de tiempo dejó relegada la tarea.

    Pero ahora tengo una nueva motivación y lo mejor de todo, una gran recompensa para hacerlo.

    Así que sí, va por ti, solo por ti.

    Y todo comienza así, con un inocente halago que te hace añorar el buen hábito de sentarte a relatar y compartir un momento íntimo y placentero para que ya no sea tan íntimo, pero sí igual de placentero para los dos.

    Hechas las presentaciones de rigor y disfrutado de los primeros halagos, como siempre pasa en este entorno, la situación derivó.

    Tampoco quería saber mucho de ti, algo básico para que no fuese tan impersonal, pero tampoco detallado de manera que se pudiese acotar a la persona.

    Con un nombre, edad y un propósito en la vida llega.

    Pero lo que tienen este tipo de contactos es que el tema de conversación es muy limitado y tras agotar halagos varios con sus respectivas gracias junto a la promesa de algún día volveré a escribir, el intercambio de caracteres escritos terminó.

    Hasta que un día el subconsciente movió nombres hacia la única parte que está activa a primera hora de la mañana en mi cerebro y me acordé de ti.

    Busqué tu correo para mandar un cordial” Hola, como va todo?” a la espera de respuesta.

    Y sí, la respuesta llegó y con ella las buenas costumbres. Y por buena costumbre entendamos una imagen de mi querido interlocutor.

    Nada de mal gusto, lo justo para sobreentender de forma artística lo que me esperaba al otro lado del teclado.

    Entonces fue cuando los halagos cambiaron de dirección y partían de mi teclado hacia tu pantalla ansiosa por recibir respuesta y quién sabe si alguna sorpresa más.

    Sabéis que? Tengo un “fan” muy detallista y generoso que me regala los ojos en cada correo. Tiene la virtud de saber estar en mi vida cuando lo necesito y a la vez ausentarse lo justo para no causar conflictos. Algo imprescindible para mí.

    Por mi parte avisaros que llevo mal la obediencia y los plazos y mis “regalos” aparecían siempre que no eran pedidos.

    Los únicos plazos que cumplo son los que me pone la Administración Pública y porque por medio siempre se juega dinero (sí, suena muy a puta, pero que hostia; una no se esfuerza para no recibir algo productivo a cambio, no?)

    Por lo que en esa situación nos encontramos. Yo escatimando lo que dejo descubrir mientras que por el contrario se me abrían las puertas a algo muy tentativo.

    Fue una tarde, cuando la falta de un mísero e-mail de “que tal el día?” me llevó a una idea.

    Ese día fuera una pesadilla y cuando al fin llegué a casa fui directa a preparar las cosas para ir a la piscina.

    Estaba guardando mis braguiñas de Batman cuando se me ocurrió desvestirme, ponerlas y colocarme con el culo en pompa delante de la cámara.

    Y ahí te ve va.

    Un regalo.

    Como siempre fuera de plazo pero con el atractivo del factor sorpresa.

    No me des las gracias, espera.

    Mañana tengo la tarde libre y una gran idea para ti.

    Con esa gran idea al día siguiente me pasé por la tienda. Compré un bonito y sobrio conjunto de lencería negra con encaje, un ligero y un camisón de seda también negro.

    Al llegar a casa me duché, estrené mi ropa nueva y me subí a mis tacones favoritos.

    Ya en la habitación descubrí el escondrijo de las “perversiones” y cuidadosamente fui colocando todo encima de la cama.

    Abre la foto.

    En ella puedes ver las imprescindibles esposas, un antifaz, una pluma, algunos pañuelos de seda, una mordaza, una fusta, unas bolas chinas, un masturbador a control remoto, varios consoladores, un bote de aceite y una colección de disfraces.

    Soy tuya.

    Por donde quieres empezar?

    Que quieres que haga?

    “Nada”. Es la respuesta que recibo.

    Suena el timbre. Abro la puerta. Eres tú. Siempre has sido tú. Te conozco…

  • Eres mi putita

    Eres mi putita

    Era una tarde de primavera. El cielo estaba cubierto de nubes y comenzaba a llover. Aquella tarde había ido a casa de la señorita R a hacerle una pequeña visita. Juntos veíamos en aquellos momentos un capítulo de Friends. Ambos estábamos acurrucados bajo una pequeña suave de ella, y desde hacía rato notaba que mi miembro se estaba empalmando. Yo no podía remediarlo y sin que ella se diese cuenta le metía mano de vez en cuando. En un momento tuve ocasión de poder deslizar mi mano hacia su culo. Era un hermoso culito respingón, grande y hermoso, y tenía manía de imaginarme penetrando ese culo de ensueño. Tenía mi mano apoyada sobre su pierna, y cada vez más intentaba llevarla hacia su sexo. Me estaba poniendo a cien cuando ella hizo un movimiento brusco y se apoyó sobre mi hombro.

    Me dio más corte esto, porque mi miembro estaba erecto y temía que ella se diese cuenta y se enfadara, pero sucedió todo lo contrario. Note algo raro en mi pantalón, y cuando sentí el tacto suave y frío de una mano acariciándolo. Di unos gemidos, no sabía qué hacer, y ella me miró. Y sin decirme una sola palabra se lanzó sobre mi boca, buscándome brutalmente mi lengua, así que abrí mi boca y nuestras lenguas se encontraron. Su lengua era caliente y sabrosa y eso me ponía mucho más caliente aún. Además, mientras nuestras lenguas se lamían con pasión, la señorita R me estaba masturbando, de esas que no se olvidan en la vida. Yo estrujaba con fuerza sus pechos con pasión, ella soltaba de vez en cuando un gemido de dolor, ya que le pellizcaba con fuerza sus feroces pezones. De repente dejó de masturbarme y separamos nuestras lenguas. Ella se montó abierta de piernas sobre mi.

    Dejé caer mis pantalones vaqueros al suelo, y la señorita R me quitó con ansia mis bóxer. La punta de mi miembro rozaba sus pantalones, y esto consiguió que me diera aún más morbo, así que me lancé sobre ella quitándole su camiseta. Llevaba un sujetador negro bastante pequeño, ya que parecía que sus enormes pechos se iban a escapar de él. No pude remediarlo y se lo quité con fuerza. Tenía los pezones muy duros, ya que pasé mi lengua por ellos. Apretaba con mis manos sus tetas preciosas y sabrosas, y notaba que ella se ponía cachonda perdida, igual que yo, mamaba sus tetas como un recién nacido a su madre. Mordí cariñosamente sus pezones, y ella reía entre gemidos. Me desabrochó la camisa con poderío y empezó a besarme el cuello y tórax. Mientras lo hacía palpaba su culito, tocando sus nalgas con las dos manos, y al deslizar una de mis manos hacia más arriba pude tocar su tanga de hilo negro, que provocó que me pusiera aún más bruto de lo que estaba. Le empecé a desabrochar sus pantalones, y ella me ayudó a quitárselos. Al fin la tenía en tanga sobre mi. Yo ya estaba totalmente desnudo, solamente quedaba quitar ese precioso tanga con aquél perfecto culo, el mejor que había visto en mi vida.

    – Quítamelo con la boca. -me pidió.

    La tumbé sobre el sofá y como ella me pidió le saqué aquel tanga con la boca agarrándolo con los dientes. Tras hacerlo, ella se dejó abrir las piernas, y vi que su sexo estaba sonrojado, metí mi lengua hasta tocar su clítoris hinchado, y empecé a formar círculos con mi lengua. Ella apretaba con sus manos mi cabeza, no quería que me despegara de su lugar más preciado. Bebía los jugos que le salían, y ella gemía de un placer intenso. Dijo que parara, que ahora le tocaba a ella.

    Yo quedé sentado en el sofá, y ella se puso de rodillas, también en el sofá, con su culito en pompa y apuntando con su boca hacia mi mástil. Abrió la boca y dejó asomar la puntita de su lengua, con la que acarició la punta de mi mástil. Primero acarició con su lengua toda, y después brutalmente se la metió en la boca, hasta el fondo. Agitaba la cabeza con mucha velocidad arriba y abajo, mientras con una de sus manos me aguantaba la verga y me apretaba los testículos. Era un placer intenso que dejé escapar por los suspiros. Al final me descargué en su boca, el semen caliente entró en su boquita a mucha velocidad, Dejando un poco de mí semen calentito qué se esparcía por sus tetas. Tras limpiarme con su lengua los restos de leche y limpiarse sus pechos se sentó sobre mi.

    -Estaba delicioso, ha sido lo mejor que he probado en mucho tiempo. -Me dijo.

    Sus piernas estaban abiertas, ella sobre mí, no hizo nada más que un gesto hacia arriba y hacia abajo y la penetré entera. Dio unos gemidos de placer que nunca se los había oído a otra mujer. Hizo unos círculos con su cintura para que los dos nos acostumbráramos a aquella penetración. Estábamos ya situados en aquella posición, y ella empezó a cabalgar poco a poco sobre mí. Empezó despacito y continuó como una feroz bestia, como si cabalgara sobre un caballo. Mi miembro se volvía loca, y a la señorita R le empezaron a caer unos fluidos. Mi tridente entraba y a veces se escurría hacia fuera dándome aún más placer. Ella apretaba con fuerza sus piernas y estrujaba su culito, al que yo le agarraba con fuerza.

    Ella me agarraba a la espalda, clavándome sus uñas y provocándome unos rasguños. Empezaba a sudar bastante, y yo lamía su sudor con pasión, y volví a mamar aquellos deliciosos pechos. De pronto noté mi verga llena de energía, y un intenso cosquilleo de placer en toda ella. Ella agarro mis hombros con los brazos anunciando su llegada al clímax. Fue todo muy rápido, mi verga descargó todo el semen que quedaba en mis testículos y había entrado dentro de ella. Los dos nos quedamos gimiendo del cansancio y del placer. Estábamos en la misma posición de haber follado pero ella apoyada sobre mí, de aquél intenso cansancio. Pasaron unos minutos cuando se lo propuse.

    -¿Quieres que termines lo que hemos hecho?

    -Me encantaría.

    -Entonces, pon tu culito preparado… -le susurré al oído.

    Tal vez le dio miedo aquella propuesta, pero sin decir ni una palabra, se colocó a cuatro patas en el sofá, mostrándome aquél culito tan hermoso que entraba ganas de penetrar. Mi miembro estaba flácida, pero se volvió erecta al ver aquella posición. Hice que se abriera un poco más de piernas y tener su culito más abajo. Me preparé en aquella posición de perrito, y le susurraba cosas cariñosas cuando mi miembro venoso apuntaba a su ano. No estábamos ninguno de los dos lubricados, por eso, aquella penetración anal fue un tanto dolorosa. Le metí la cabeza de mi pene, y ella dio un gemido, e intentó levantarse. Le volví a susurrar otras palabras al oído y esta vez fue ella quien echó su culo hacia atrás, y ella misma provocó que yo la penetrara. Dio un grito ahogado de placer, pero no saqué mi verga de su culito. Noté que lo estaba pasando peor que yo, unas lágrimas se le escurrían por la cara, pero también sabía que se lo estaba pasando bastante bien. Así que empecé con el mete-saca. A ambos nos dolía pero lo estábamos pasando bien. No pude remediarlo y le dije:

    -Así putita mía, eres increíble golfilla, me encanta… soy tu diablillo, soy tuyo…

    -¡Soy tu puta, tu esclava, haz conmigo lo que quieras, átame!

    Aquél sadomasoquismo nos puso aún más cachondos, cosa que provocó que folláramos más rápido. Se la metía más fuerte que cuando se lo había hecho cuando reventé su sexo. Ella se abría más de piernas y levantaba más el culo, lo estrechaba contra mi pene. Mis testículos chocaban contra su trasero haciendo de tope, esto nos puso más cachondos. Así que descargué otra vez el semen que me quedaba. Aunque no era mucho, le empapé su trasero, y ella volvió a limpiármela. Yo le limpié su trasero con la lengua. Ambos estábamos hechos polvo, pero aun así me tumbe sobre ella para meterle mi lengua en su boca, igual que ella a mí. Me rodeó con sus piernas mi cintura, y la volví a penetrar. Un rápido mete-saca y me corría sin parar, pero nos divertimos, fue una tarde espectacular.

    Hicimos tres o cuatro polvos en unas 2 horas. Al volver a casa, y quitarme los pantalones para ponerme el pijama, noté un bulto en el bolsillo. Metí la mano y saqué lo que era. Descubrí que en mi bolsillo se encontraba aquél espectacular tanga negro, y en el otro bolsillo una nota que decía: “Vuelve mañana”.

    Por supuesto que volví.

    Espero que este relato os gustará y recordaros que valorar y dejar comentarios es gratis.

  • Aprendiendo a follar a su sobrina

    Aprendiendo a follar a su sobrina

    Basilio, un hombre de 55 años, moreno, con canas, alto y bien parecido, se sentó a una mesa de una terraza con la idea de tomar una cerveza. A su lado, en otra mesa, hablaba su sobrina Marisa y su nueva pareja, un joven que no llegaba a los veinte años. Escuchó cómo le decía la muchacha a su acompañante:

    -No puedo seguir así, Víctor. Me gustas mucho, pero una mujer necesita acabar y contigo no acabo.

    -Me dejas de piedra, Marisa.

    Basilio se metió en la conversación.

    -De piedra no sé si te dejó, pero dejar te deja.

    El joven miró para Basilio con cara de pocos amigos, y le dijo:

    -¡A ti quién te dio vela en este entierro!

    -Bien traído. Por no saber cómo echar un buen polvo estás en el entierro de vuestra relación.

    El joven era moreno, alto y fuerte y llevaba puesta una camiseta de tiras apretada al cuerpo, un pantalón vaquero donde se marcaba un buen paquete y cazaba unas playeras. Se puso alto.

    -¡O te callas o te quitó la cabeza de una hostia!

    Marisa se giró y le dijo a Basilio:

    -No te vi llegar, tío.

    Víctor le dijo a su pareja:

    -¡¿Es tu tío?!

    -Es, y es el más cabrón de mis tíos. Seguro que si le pides que te enseñe a echar un buen polvo te enseña.

    Víctor no sabía a qué atenerse.

    -¿Os tenéis odio o mucha confianza?

    Llegó el camarero e interrumpió la conversación.

    -¿Lo de siempre, Basilio?

    -Sí, una Estrella Galicia bien fría.

    Al irse el camarero, le respondió Marisa:

    -Ni una cosa ni la otra.

    El joven le dijo a Basilio:

    -Disculpa, me cogiste en un mal momento.

    -No hay nada que disculpar, chaval, la culpa también fue mía. No debí meter las narices donde no me llamaban, pero cómo fui joven y sé que los jóvenes andan siempre con prisas al follar… Yo era uno de ellos. No miraba por el placer de la mujer de turno, hasta que me di de cuenta de que ese no era el camino para dejar huella en ella. Para que nunca te olvide hay que echarle un buen polvo.

    Marisa le preguntó a su tío:

    -¿A qué llamas tú un buen polvo?

    Al novio no le sentó nada bien

    -¡Marisa!

    -¡¿Qué?! Tengo mis necesidades.

    -¡Marisa!

    -Me vas a acabar con el nombre. Que te lo explique. Te estoy dando la última oportunidad.

    Basilio se ofreció para instruirlo.

    -¿Quieres saber cómo se echa un buen polvo, chaval?

    El joven se agarró a aquel clavo ardiendo.

    -Desde luego que sí.

    -Al comenzar debéis besaros unos cinco minutos de pie o en cama y si ponéis música de fondo, mejor. Después os desnudáis uno en frente del otro. Luego la echas en la cama y le comes las tetas entre diez y quince minutos mientras la masturbas suavemente. Antes de dejar de mamarle las tetas, que supongo que se las sabes mamar.

    Víctor creía saber.

    -Claro que sé.

    Marisa no estaba de acuerdo.

    -No, no sabes.

    -A ver, no tiene mucha ciencia. Las coges con las dos manos por la parte de abajo, masajeas y aprietas sin fuerza lames los pezones, suave, apretando la lengua contra ellos. Lames las areolas, alrededor, alrededor, alrededor… Chupas las tetas, vuelves a las areolas, chupas, chupas y vuelves a chupar. A estas alturas ya tiene que estar muy perra. Haz que se corra con tus dedos, luego dale la vuelta y cómele el culo unos cinco minutos. ¿Sabes comer un culo?

    Marisa respondió antes de que lo hiciera su novio.

    -No, no sabe.

    -Tampoco tiene mucha ciencia. Lames su periné, y haces círculos con la punta de tu lengua en su ojete antes de meterle y sacarle la lengua dentro, metes y sacas, metes y sacas, lames varias veces, vuelve a meter y a sacar, y si a ella le gusta le das unos cachetes en el culo mientras se lo trabajas.

    -Me gusta, sin mucha fuerza, me gusta.

    -Ya sabes que hacer, Hay mujeres que se corren así, pero lo más probable es que se ponga cachonda otra vez y no se corra. Al darle la vuelta y comerle el coño no tardará en correrse. Al acabar de correrse lame despacito. Cuando vuelva a gemir, sigue comiendo despacito, apurar se apura al final. Supongo que sabrás comer un coño.

    -Saltó Marisa.

    -No, no sabe comerlo.

    Basilio siguió con la lección.

    -Esto ya tiene más ciencia. Aun estando muy mojada no se debe atacar de cualquier manera. Ella para recibir tu lengua flexionará las rodillas y abrirá las piernas. Contempla esa maravilla que te está regalando. Lame y besa sus muslos, después abre su coño con dos dedos. Verás que está lleno de deliciosos jugos. Lámelos, saboréalas y trágalos, luego, suavemente, lame un labio, lame el otro, lame los dos y acto seguido entierra la lengua en el coño, sácala despacito y vuelve a atacar varias veces. Vuelve a los labios… A estas alturas sus gemidos serás escandalosamente sensuales y te entrarán unas ganas locas de follarla. ¡Ni se te ocurra! Con los dedos que le abriste el coño, desplaza el capuchón del clítoris hacia atrás. Verás el glande, erecto, latiendo, está esperando por tu lengua. No lo hagas esperar, lame de abajo a arriba. Probablemente se corra sin nada más, si no lo hace, posa tu lengua sobre él y apretando hazle un remolino encima. Se correrá cómo una loba. Solo una cosa más, en ningún momento apartes la lengua de su clítoris mientras se corra.

    Marisa le dijo a su novio:

    -¿Tomaste nota? Así se hacen las cosas.

    -Yo hacía lo que podía.

    -O sea, nada.

    Basilio se metió en medio.

    -La culpa no es toda suya, Marisa, también es tuya, si le hubieras dicho dónde, cómo, cuándo y de qué manera querías que te lamiera y chupara las tetas y te comiera el coño te hubieras corrido tantas veces que lo mandarías parar para descansar. Necesitas aprender a follar.

    Marisa no era de la opinión de su tío.

    -Yo no nunca me cansaría de correrme y ya sé follar.

    -No, no sabes, si supieras te correrías.

    -No me hagas reír.

    -No trato de ser gracioso.

    Marisa se burló de su tío.

    -Ya que tanto sabes, ilumíname, oh maestro.

    -Cuando subas encima de él y tengas la polla dentro cierra las piernas y fóllalo haciendo palanca con tu culo, así tu clítoris se frotará constantemente contra su pelvis y la cabeza de la polla contra tu punto G. Te correrás las veces que quieras. Hay muchas más maneras, pero primero prueba con esa. Los besos y las caricias ya irán surgiendo. Luego está el sexo anal, es un buen broche para terminar, pero no a todas las mujeres les gusta.

    Marisa no se escondió.

    -Sería cuestión de probar.

    Víctor se sorprendió.

    -¡No jodas, Marisa!

    -Jodo, bien o mal, pero yo jodo. A ver, tío, suena todo muy bien, pero, ¿y si se corre y se le baja?

    -Aunque se corra dentro y se le ponga blanda tú la seguirá sintiendo y en nada se le pondrá dura de nuevo. Luego, si le da la polla, follar a cuatro, de lado… Eso ya es cómo os guste, pero hablarlo, coño, decir lo que os apetece en cada momento.

    -Lo haremos.

    Víctor le dijo:

    -Hay algo que no me acaba de cuadrar.

    -¿Qué es?

    -Lo que no me acaba de cuadrar es que incites a tu sobrina a follar, no es normal.

    Le respondió Marisa.

    -Eso es porque se lleva a matar con mi padre, y todo lo que sea hacerle daño le pone. Es la oveja negra de la familia.

    Basilio también tenía algo que decir al respecto.

    -Tu padre ese el cabrón. Tu madre era mi novia, me la quitó y después puso el grito en el cielo cuando la follé al estar casada.

    -Por eso no fuiste a la cárcel.

    Víctor le preguntó:

    -¿Fue un delincuente?

    -Eso dijo el alcalde cuando me pillo en su cama con su mujer.

    Marisa estaba descubriendo un nuevo tío, un tío putero, pero no tan mala persona cómo le había dicho su padre.

    -¡¿No robaste en su casa?!

    Ahora fue Víctor el que le respondió a Marisa.

    -Bueno, robar, robar, le robó la mujer

    -De eso nada, chaval, se la cogí prestada. Bueno, parejita, en vuestras manos está el ser o no ser. Yo me voy a dar un paseo.

    Basilio dejó sobre la mesa el importe de la cerveza con propina incluida y se fue.

    Tres días después, en sábado, estaba Basilio haciendo churrasco en una parrilla en el jardín trasero de su casa cuando sonó el timbre de la puerta. A pecho peludo al descubierto fue a abrir y se encontró con su sobrina, que le preguntó:

    -¿Puedo pasar?

    Marisa traía puesta una camiseta blanca en la que se marcaban sus gordos pezones, lo que le dijo que no llevaba sujetador, y un short que dejaba ver sus largas y morenas piernas y calzaba sandalias. Se apartó de la puerta y le hizo hueco para que pasara.

    -Pasa.

    -Huele bien.

    -Estoy haciendo churrasco.

    -¿Invitas?

    -Invitada estás.

    Marisa echó a andar por el pasillo. Basilio miraba cómo sus pequeñas nalgas iban de un lado al otro. Llegaron a la parte trasera, que estaba amurallada y no se podía ver nada desde fuera. Marisa fue a la parrilla, comenzó a darle la vuelta a churrasco, y le dijo:

    -¿No me preguntaste a qué venía, tío?

    Basilio la besó en el cuello y le metió una mano derecha dentro del short. No llevaba bragas. La mano pasó entre sus nalgas y le tocó el coño, y le dijo:

    -A que te aprenda a follar.

    -Y a que me folles bien follada.

    Un dedo se metió dentro de su coño al tiempo que le decía:

    -¿Quieres correrte aquí y ahora?

    -Quiero.

    Le bajó el short, le abrió las pequeñas, duras y redondas nalgas y se le lamió y le folló el culo a conciencia. Tan bien le trabajó el ojete y las nalgas que le llegaban a los tobillos los jugos que salían de su coño. Marisa había perdido la cuenta de las veces que le diera la vuelta a las costillas de vaca cuando su tío le dio la vuelta y fue a por su coño, coño que al estar rasurado desapareció totalmente dentro de su boca. Basilio metió su lengua dentro de la vagina, le metió el dedo medio de la mano derecha dentro del culo, después lamió su clítoris… Y follando su culo y haciendo círculos con la lengua sobre su clítoris, sintió como le decía:

    -¡Tú sí que sabes, tío, tú sí que sabes. ¡¡Me corro!!

    Se corrió copiosamente en la boca de su tío, Nunca había tomado Basilio un vermú tan rico antes de comer.

    Al acabar de correrse le subió el short, y le dijo:

    -Voy a lavar las manos y a coger dos platos y el vino. Vete sacando el churrasco para la fuente.

    Marisa le miró para la entrepierna y vio un tremendo bulto, y le dijo:

    -¿Con ese empalme que llevas eres capaz de esperar?

    -Las cosas ricas, cuanto más tarde se tengan, mejor saben.

    En el jardín trasero había una mesa con cuatro sillas y allí iban a comer. Poco después comiendo el churrasco con las manos, le preguntó Marisa:

    -¿Esperabas que viniera?

    -Sí, lo que no sabía era cuando.

    -Conoces bien a las mujeres.

    -Nunca se conocen del todo.

    -¿Me vas a dar más sexo oral?

    -Todo el que quieras.

    -Mucho, quiero mucho, quiero correrme hasta que no puedas más.

    Las tetas de Marisa tenían los pezones gordos y pequeñas las areolas rosadas. Basilio, en su cama, lamía los pezones y la besaba, chupaba las tetas y la besaba, lamía las areolas y la besaba, chupaba las tetas y la besaba… Hacía esto mientras dos de sus dedos acariciaba suavemente su clítoris, se mojaban en sus jugos y lo volvían a acariciar… Marisa gemía sin parar, se retorcía, levantaba la pelvis. Después de más de quince minutos de juegos, Basilio le preguntó:

    -¿Quieres correrte?

    -Aún no, sigue.

    Siguió un rato… Cuando ya los gemidos de Marisa eran escandalosos, dejó de acariciarle el clítoris y le puso dos dedos en la entrada de la vagina. Marisa le cogió la mano y le metió los dos dedos dentro. Movió la pelvis alrededor y retorciéndose, se corrió copiosamente de nuevo.

    Al acabar, le dijo:

    -¡Dios mío, que gusto sentí! ¿Y tú? Veo que sigues empalmado.

    -¿Tomas precauciones?

    -Sí, puedes correrte dentro.

    -Entonces acabaré llenándote el coño de leche, no te preocupes por mí.

    -¿Y si me lo llenas ahora?

    -Cada cosa tiene su momento.

    Basilio acarició, besó y lamió el interior de sus muslos. Lamió los pliegues donde sus piernas se unían a su coño. Metió la lengua entre sus labios para abrir el coño y la movió hacia arriba y hacia abajo muy lentamente. Tiempo después echó hacia atrás el capuchón del clítoris. Un glande del tamaño de un guisante quedó al descubierto. Rozó la punta de la lengua contra él varias veces antes de presionar un poco con la lengua plana y hacer lentos movimientos circulares sobre él. Marisa abrió más las piernas, piernas que ya tenían las rodillas flexionadas, echó la cabeza hacia el lado izquierdo y metió en la boca el dedo medio de su mano derecha. La lengua dejó de hacer movimientos circulares sobre el clítoris y lo enterró en su coño, luego salió lentamente hasta cubrir de nuevo el clítoris erecto, lo lamió y volvió a bajar para volver a enterrarse en aquella cuevita llena de jugos, después le levantó el culo con las dos manos y le lamió el ojete. Subió apretando su lengua contra el coño empapado, y se lo lamió de bajo a arriba… Lamió cada vez más aprisa hasta que Marisa retorciéndose, dijo:

    -¡Qué barbaridad de corrida!

    Lo fue, descargó copiosamente en la boca de su tío mientras se convulsionaba, gemía y temblaba. Basilio no quitó en ningún momento la lengua de su clítoris. Al bajarle el placer puso su lengua en la parte inferior del clítoris cubriendo con sus labios la parte superior. Movió la lengua dentro y fuera de la vagina. Marisa movió su pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo y al ratito se volvió a correr.

    -¡Estoy en la gloria! ¡¡Me corro, tío, me corro!!

    Al acabar le dio la vuelta, la cogió por la cintura, Marisa levantó el culo y la lengua de Basilio se dio un festín con su culo. Ella de cuando en vez buscaba con su coño la lengua, Basilio se lo lamía y después volvió a trabajarle el culo, lamiendo su periné, su ojete y metiendo y sacando su lengua de él. Cuando la tuvo a punto de correrse le volvió a dar la vuelta. Puso sus piernas sobre sus hombros y lamió coño y clítoris de abajo arriba hasta que Marisa, se corrió como una loba.

    -¡Qué buenooo!

    Cuando dejó de convulsionarse, de gemir y de temblar, Basilio, que nuca había tragado tantos jugos en su vida, la dejó boca arriba sobre la cama y Marisa le dijo:

    -Eres increíble. No sé cómo puedes seguir aguantando sin meter. Otro ya me habría clavado.

    -Yo no soy otro.

    -Eso es obvio.

    Cómo su respiración aún no volviera a la normalidad, le preguntó:

    ¿Quieres que te traiga algo para reponerte? Pareces agotada.

    -¿Cómo qué?

    -No sé, un vaso de leche…

    -Que sea de vino.

    Basilio volvió con un queso de tetilla, pan, dos vasos, una jarra de vino, un cuchillo y un paño.

    -¡¿Qué traes ahí? Si hace nada que comimos.

    -Tienes que comer más que estás muy flaca.

    Marisa, sentándose en el borde de la cama, le dijo:

    -Habrá que comer. ¿Quieres saber algo increíble?

    -Quiero.

    -Hacía más de cinco años que no comía carne. Me había hecho vegetariana.

    -Me alegro de que dejaras esa tontería

    -Por un día tío, por un día.

    -Eso de ser vegetariana no lo entiendo. ¿No comes una buena polla si estás cachonda?

    -Claro que sí.

    -¿Y la polla no es carne?

    -Sí, pero se come de aquella manera

    -¿Comiste algún coño?

    -Aún no, pero no lo descarto si se me presenta la ocasión, y no, no sería comer carne.

    -¿Y huevos, nunca comiste unos huevos?

    A Marisa le entro la risa.

    -Déjalo ya. Cambiemos de tema.

    -Vale.

    -Dime, tío. ¿Estás conmigo por vengarte de mi padre?

    -Estoy contigo porque estás muy rica. ¿Sigues con Víctor?

    -No, no da la talla.

    -La gente engaña mucho, a primera vista parece un semental.

    -Parece, pero le falta un hervor.

    -Y a ti. Tienes mucho que aprender.

    A Basilio se le había bajado la polla. Marisa le dijo:

    -¿Quieres saber lo que ya sé hacer?

    -Quiero.

    -Échate boca arriba.

    Basilio se echó boca arriba. Marisa se metió entre sus piernas, cogió la flácida polla con la mano derecha, la levantó, le lamió los huevos y después metió la polla en la boca la apretó y comenzó a menearla con su suave mano mientras volvía a lamer sus huevos. Basilio le preguntó:

    -¿Eso es todo lo qué sabes hacer?

    -¿Te parece poco?

    -Para hacer una buena mamada de huevos tienes que lamer, chupar un huevo y después el otro.

    Marisa lamió los huevos, chupó uno, lamió, chupó el otro, lamió… Y vio que la polla se le empezaba a poner dura.

    -Lame, uno, chupa, lame el otro, chupa, lame y después chupa los dos juntos.

    Marisa era una buena alumna… Con los dos huevos dentro de la boca, le dijo su tío:

    -Con la yema del dedo pulgar acaricia mi ojete haciendo círculos sobre él, pero no me lo metas dentro.

    -¿No te gusta?

    -Sin comentarios.

    Marisa sentía la polla dura en su mano mientras hacía todo lo que le dijo. No le metió el dedo dentro del culo, pero era cuestión de tiempo. Acabaría follándole el culo con él para saciar su curiosidad.

    Basilio siguió con su clase.

    -Ahora con la yema del dedo pulgar de la otra mano acaricia mi frenillo.

    Marisa acariciando su frenillo con la yema de su dedo lamió sus huevos, chupo, uno, chupó el otro, lamió, chupó los dos. Se hartó de comer huevos… Luego lo miró y le preguntó:

    -¿Lo estoy haciendo bien?

    -Lo estás haciendo genial. Deja los huevos y lame y chupa el glande de mi polla mientras la meneas.

    Le lamió y mamó la cabeza mientras jugaba con el dedo en el ojete.

    -Ahora mete toda en la boca y después comienza desde un principio, o haz cómo veas.

    Marisa le mamó la polla entera, la cabeza, le lamió el frenillo, le chupó los huevos, y después, meneándosela sin prisa, pero sin pausa, le dijo:

    -Quiero que me des tu leche.

    -¿La vas a tragar?

    -Sí.

    Marisa metió el dedo gordo en la boca, lo chupó, Lo miró a los ojos. Meneó a toda pastilla, metió el glande en la boca y mamó al tiempo que le metía el dedo en el culo y Basilio exclamó:.

    -¡Puta!

    Se corrió cómo un cerdo y Marisa se tragó la corrida.

    Marisa estaba muy, pero que muy cachonda, quería aquella polla dentro de su coño, y la iba a tener, ya que Basilio al ir a buscar el queso y el vino se había mandado una levitra y la polla no se le iba a bajar.

    -¿Subes, Marisa?

    Sorprendida, le preguntó:

    -¡¿Vas a poder?!

    -¿Podrás tú?

    -¿Qué si podré? ¡Te voy a matar a polvos!

    Marisa subió encima de su tío, acercó la polla erecta la entrada de su coño y apretadita la metió hasta el fondo.

    -¡Ooooh! -suspiró- La necesitaba -le acercó una teta a la boca con la polla enterrada hasta el fondo-. Mama, tío, mama cómo tú sabes.

    Le mamó una teta, le mamó la otra. Marisa seguía sin moverse. Basilio le dijo:

    -Cierra las piernas y fóllame frotando tu clítoris contra mi cuerpo y haciendo palanca con tu culo para frotar mi glande contra tu punto G.

    Marisa, besando a su tío, hizo lo que le dijo. Su culo al hacer palanca juntaba las nalgas que se le ponían duras. Basilio cuando las volví a abrir le acariciaba el ojete y esto arrancaba gemidos de su sobrina. Al rato le decía:

    -Me voy a correr, tío.

    Basilio le dio la vuelta y la folló haciendo palanca con su culo y rápido cómo un conejo. Marisa dijo:

    -¡Me corro!

    Marisa casi se muere de gusto, ya que cada vez que acababa de correrse le volvía a machacar el punto G, Después de correrse tres veces en menos de un minuto. Basilio la besó largamente y le preguntó:

    -¿Sigo?

    -Necesito hacer pipí.

    -¿Has dado alguna lluvia dorada?

    -No me tientes, no me tientes.

    La tentó y cómo lo dejó, sí, así cómo estás pensando, y para no aburrir ya voy acabando.

    Quique.

  • Las confesiones y aventuras de mi esposa (Parte 2)

    Las confesiones y aventuras de mi esposa (Parte 2)

    Cómo les relaté anteriormente. Mi esposa me confesó cómo fue que después de su primer matrimonio se entregó a su amigo y anduvo con él un tiempo. Cogiendo como conejos, pues a ella le encantaba sentir esa verga dentro, cabe aclarar que siempre cogía sin condón pues al gustarle la verga de su novio, empezó a cuidarse tomando anticonceptivos para que pudiera terminar dentro de ella y poder sentir la leche calientita de su hombre, además de disfrutar plenamente del sexo.

    Después de él, tuvo otros dos novios, con los que igualmente cogía mucho.

    Me contó como lo hacían y cómo la ponían, cómo se lo metían y los lugares donde lo hacían.

    Ahora les contaré una de esas confesiones:

    Conoció al segundo novio por una amiga. Salieron a tomar unos tragos y empezó una amistad por teléfono. Unas semanas después de conocerse la invitó a salir solo ellos dos. A tomar algo, a lo que ella aceptó, según ella solo como amigos, ya que tenía novio. Que era el primero que les platiqué el relato anterior.

    Fueron a un barcito de la zona, tomaron, bailaron, y pues se subió el alcohol a la sangre y la cabeza. Fue en una de esas bailando muy pegados dónde ella sintió en sus nalgas como a él se le ponía dura la verga al sentir su culo con música muy cachonda.

    Ella llevaba un pantalón ajustado, tanga, bra talla 38c, ya que tiene unas tetas riquísimas. Y una blusa ajustada y algo escotada.

    Ella tenía como 4 días sin ver a su novio, y al estar acostumbrada a coger seguido empezó a calentarse al sentir ese roce y comenzó a moverse más rico. Entonces el la beso en el cuello jalándola más hacia él, fue cuestión de minutos, entre baile y cachondeo para que la besara en los labios, y le dijera que la deseaba mucho. A lo que ella solo accedió. Se dieron tremendo faje en el lugar, y después de eso le dijo que quería fueran a otro lado, que no aguantaba más ganas ni un minuto más. Ella sin pensarlo mucho le dijo que si, que necesitaba algo así. Así que sin más se dirigieron hacia el estacionamiento, en el camino no paraba de fajar como desesperados.

    Se lo contaré como ella me lo dijo en primera persona:

    En el camino, hice algo que sabes que encanta. Le comencé a sobar su verga por encima del pantalón mientras manejaba, y él me tocaba las tetas, le desabroché el pantalón, y le saque su miembro, la verdad tengo muy buena suerte, me han tocado vergas ricas, la de él era larga como de 20 cm. Algo gruesa, no mucho, pero si se defendía, se me hizo agua todo. Empecé a masturbarlo, y él pensó que solo era eso lo que haría, en un semáforo, le dije: Relájate, está verga está muy rica, de haber sabido que la tenías así desde el día que te conocí hubiera dejado que me cogieras. Acto seguido me incline a su verga y comencé a hacerle un oral que la verdad, a los dos nos encantó. Le dije que si podía seguir manejando mientras la chupaba y el muy obediente así lo hizo.

    Llegamos al hotel, y al entrar nos desnudamos mutuamente. Al tenerme desnuda, me dijo que estaba súper deliciosa. Me manoseo toda, me metió los dedos en mi gruta empapada, y le encantó que la llevara depilada. Me recostó sobre la cama y comenzó a darle una chupada de coño tanas rica, que termine enseguida en un orgasmo delicioso.

    Después, fue subiendo besándole toda, y yo abrí más las piernas para que fuera acomodándose. Me frotaba su pene en mi entrada y yo solo gemía, ya quería sentirlo, me dijo: deja me pongo un condón. Y yo solo reí un poco, y le dije, estoy sana, no tengo enfermedades. Quisiera sentir tu carne completa dentro de mí, pero si tienes temor, ponte el condón. Eso hizo que se prendiera más, lo vi en sus ojos. Así que me dijo, justo es como quiero hacértelo, también quiero sentir toda tu humedad y tú calor en mi verga. Así que sin más la dirigió a la entrada de mi coño, y la fue metiendo. Ahhh que placer sentir como me iba penetrando, cómo se iba enterrando dentro de mi esa verga rica. 20 cm dentro de mí. Yo solo gemía, aahh, aahh, aahh, que rico. Dame más corazón.

    Me empezó a bombear más fuerte, más profundo, el también gemía, y me decía: Que rica estas, me encantas, desde el primer día que te Vi quería tenerte así, estás riquísima. Estás muy mojada y tu vagina está que arde siento como me lo calientas riquísimo. Se aferraba a mi, chupaba mis pechos, mis pezones bien paraditos los alternaba en su boca, me los apretaba mientras me lo metía y yo sentía que estaba en la Gloria.

    Así, cógeme así. Dame más me encantas, que rica verga me acabo de conseguir. Quiero que sea mía. Se podrá? Aahhh!!!

    Claro, será tuya cada que quieras. Me encantaría cogerte diario. Delicia ahhh!!!

    Después de un rato de misionero, me pidió lo montará, uff, mi favorita, así que se acostó, y yo solo abrir las piernas, me le monte, y me empecé a clavar sola esa verga rica. Mientras estaba arriba de él, no desaprovecho nada de mi. Me agarraba las nalgas, me apretaba las tetas, y las bebía a su antojo. Solo eran gemidos de mi parte. Rebote mucho en esa verga, hasta que me vino un orgasmo fenomenal. Ahhh, ahhh! Me vengooo!

    Me recupere del orgasmo, y después me puso en 4, quería terminar así, viendo mi culo, y su verga dentro de mí. Así que yo muy obediente me puse a su disposición.

    Me acomode, y como toda una perrita, le levanté mi culo, quería entregarme todita. Tomo si verga, la acomodo en la entrada, y de un empujón tomándome de las caderas me la metió toda, de una sola estocada, firme y profunda. Ambos dimos un gemido de placer, y yo grite más…

    Me estaba culeando delicioso, yo solo recibía mi ración de verga gimiendo como una puta, ahhh, que rico sigue, dame más. Cógeme, no la saqué se siente riquísima, que rica verga tienes, me encanta. Ahhh, ahhh, sii!!!

    No paraba de darme verga, me agarraba las nalgas, se inclinaba y me apretaba los pechos, jalaba mis pezones, y al final solo me embistió mas duro, hasta que dijo me vengo, te lleno toda, que rica estas!!! Ahhh! Ahhh! Terminando de vaciar sus huevos dentro de mi. Solito una corrida fenomenal, sentí su leche caliente hasta dentro, 20 cm dentro de mi. Y junto con sentir eso. Me bien también, desplomándonos en la cama.

    Agitados, sudorosos, y bien pegados, tardó en bajarle la erección, así que solo sentía como estaba dentro de mi, moviéndola por ratos.

    Después, de eso nos besamos de nuevo, platicamos de lo mucho que lo disfrutamos, y ambos decidimos que seguiríamos haciéndolo. Aún que el sabía que salía con alguien más. Me dijo que le encantaba, y por el momento quería cogerme el también, aunque sabía que otro me abría las piernas y me la metía también oficialmente como mi novio. Yo, obvio, acepte, ya que su verga también me encantó. Así que tenía dos vergas para mí, cada que quisiera. Y lo mejor era que los dos me cogían sin condón. Llenándome de mucha leche y a su antojo.

    Después de quedar en ese acuerdo volvimos a coger otras dos veces, hasta el otro día, me cogió de perrito, patitas al hombro, lo monte de frente u volteada para que viera mi culo, y también en el sillón del amor que todo hotel tiene. Y claro termino dentro de mi esas veces más.

    Así me lo relato mi esposa. Me prendió su relato que la cogí con fuerza esa noche.

    Tiempo después termino con el primero, siguió unos meses con el segundo, y al terminar con él, conoció a otro novio. Con el que pasó exactamente lo mismo. Cogiendo seguido, sin condón. Terminando dentro de ella, él también tenía buena verga, de unos 20 cm igual, pero más gruesa. Fue la que más le gustó ya que sentía como la abría, terminaba bien abierta, llena de leche, y cogían casi a diario. O cada tercer día.

    Eso paso en un lapso de 3 años, yo la conocí después. Y aunque no sabía mucho de ella, podía deducir que le gustaba la Verga, y que seguramente ya la habían cogido otros, ya que el primer día que la conoció y salimos, nos fuimos al hotel, de igual manera, me dijo que se cuidaba, la cogí a pelo, y realmente lo disfrute. No me importo y me case con ella.

    En la siguiente ocasión les contaré, algunos otros polvos que tuvo con otros conocidos, mientras estaba de novia con los 3 novios oficiales, polvos que según ella fueron solo 2. Y también como es que esa calentura no la pudo contener estando casada conmigo y me puso el cuerno otras ocasiones.

    Gracias por leer las aventuras de mi esposa. Puta, cogelona, riquísima, y ahora una milf, ya que anda en los 40.

  • Aquella noche en la laguna cuando follamos

    Aquella noche en la laguna cuando follamos

    Una vez más sentía su pene metiéndose en mi vagina llenándome de ella y de felicidad por fin, le abrazaba como si alguien me lo fuera a arrebatar, me había costado mucho, pero por fin era mío y yo suya después de habernos casado y en aquel bungalow en medio de una laguna junto un océano inmenso y en calma, se estaba desatando una tormenta de placer, haciéndome gritar al mundo lo feliz que era cuando una vez más me sentía penetrada por él.

    Después de una tarde de pasión, con la cama revuelta e impregnada de nuestro amor, después de hacerme el amor mi recién estrenado marido y yo, nos sentamos sobre la arena blanca inundaba por el agua de aquel mar tan cristalino y en calma que nos dejaba una imagen realmente hermosa con un cielo estrellado y una luna llena enorme iluminando toda la laguna.

    Esta escena se repetía noche sí y día también a la semana de haberme casado, después de aquella cena hace ya más de tres semanas, cuando Raúl mi prometido y yo invitábamos a su hermano y su novia a cenar, si, esa misma en la que tuve un desliz con Juanmi su hermano cuando me follo en aquel cuarto de baño del restaurante, habían pasado tantas cosas desde entonces, algunas buenas y otras malas, ataques de celos, cuernos, frustración, liberación, pasión y al final felicidad.

    Después de aquella noche Raúl parecía más atento, más cariñoso conmigo, tanto que no parábamos de hacer el amor y me hizo olvidar por completo a Juanmi que se me había metido en la cabeza, según se acercaba el día de la boda los dos estábamos más nerviosos, especialmente Raúl que se olvidaba prácticamente de todo, incluso de que a falta de dos días para casarnos habíamos quedado para ver un tema relacionado con las flores, con el catering y con algunas cosas más, pero Raúl ni llamo, ni apareció, pero si su hermano Juanmi al que no veía desde aquella cena.

    -No me digas que te ha enviado tu hermano.

    -Ya lo conoces Lara, es muy despistado y tiene mucho trabajo.

    -Si, mucho trabajo y una memoria de pez jajaja.

    Una vez más estaba desilusionada, mira que olvidarse de una cosa tan importante, pero por lo menos estaba Juanmi que estaba siempre al rescate de su hermano dispuesto para todo lo que yo necesitase, así que le toco al pobre aguantarme toda la tarde, una tarde rara porque se veía que no estábamos los dos cómodos después de lo que había ocurrido entre nosotros aquella noche y para remate le dije de ir un momento a la casa que Raúl y yo habíamos comprado para cuando nos casáramos.

    -No, que va no conozco la casa Lara.

    -Quieres verla.

    -No sé si debemos.

    -Anda no seas tonto y así me das tu opinión de donde colocar las cosas que hemos comprado.

    Cuando llegamos un presentimiento me empezó asaltar como si me estuviera avisando de que algo malo iba a pasar, tenía claro que Juanmi y yo nos atraíamos, era mi mejor amigo y siempre me atrajo, pero confiaba en que fuéramos lo suficientemente responsables para saber que aquello pasó por lo que paso, un mal momento, una debilidad por mi parte que no se volvería a repetir, en este momento yo estaba muy centrada a dos días de mi boda, sabía que no iba a pasar nada entre los dos y a pesar de todo me costó meter la llave en la puerta, porque seguía intuyendo que algo malo iba a pasar en el momento en que entráramos.

    De momento me sentí aliviada cuando pasamos de la puerta y ninguno de los dos nos abalanzamos sobre el otro para besarnos, pero mi alivio duro poco… Juanmi rodeaba con su brazo mi cintura y con su mano me agarraba fuerte el brazo cuando empezamos a ver por el suelo del salón un reguero de ropa, más adelante ropa interior de mujer, el corazón me empezó a latir de una forma exagerada cuando empecé a oír unos ruidos que salían de lo que iba a ser mi habitación, gemidos, pequeños gritos de mujer, y cuando llegue mire en su interior por la abertura de una puerta a medio cerrar y mis ojos se empezaron a inundar de lágrimas a la vez que Juanmi tiraba de mí para que nos fuéramos, Raúl follaba con otra mujer en lo que iba a ser mi cama, donde tantas y tantas veces Raúl me dijo que fabricaríamos a nuestros hijos.

    Ella estaba cabalgando sobre él, su polla desaparecía en su interior cada vez que bajaba, su rubia melena cayendo sobre la espalda y apoyada con sus manos sobre la cama gritando y gimiendo como una puta, diciéndole que la follara, que se la metiera hasta el fondo y que la llenara con su leche. Juanmi tiraba de mí hacia atrás, no me quería verme sufrir y tiro de mí con fuerza para que nos fuéramos y no me permitió que consiguiera verle la cara aquella mujer, o quizás sí, quizás sí que la pude ver a través de un espejo, pero ya eso no importaba porque salía de la casa llorando casi sin aliento, como en un ataque de pánico, pensando que mi mundo se había derrumbado, aquella tarde azul se había convertido en una tarde de tormentas negras en mi cabeza, Juanmi me abrazaba y besaba a la vez que llamaba por teléfono.

    En quince minutos estaban mis dos mejores amigas dándome lo que más necesitaba en ese momento, mientras que Juanmi nos traía un café, pero a pesar de los consejos de que no continuase con la boda yo ya había tomado una decisión y así justo el día de mi boda, Juanmi se presentó en mi casa justo antes de salir intentando por última vez convencerme de la locura que era casarme con su hermano.

    -Dame una razón, solo una Juanmi, -Le gritaba muy enfadada, después de haber echado a mis padres casa y decirles que sería Juanmi el que me llevaría en la limusina y que allí me encontraría con ellos y a pesar de los recelos de estos y de muy mala gana se marcharon muy a su pesar.

    -Tengo que darte más razones de la que tú ya sabes, porque si es así no sé qué más decir para abrirte los ojos. –Juanmi no se amilanaba y me contestaba igualmente enfadado.

    -No se Juanmi, solo quiero que me des una razón más. –Contestaba más sosegada, casi llorando.

    -Ahora no te puedo dar ninguna, tan solo que…

    -Si… -Le cortaba y esperaba que terminara lo que había empezado, pero sabía que nunca lo diría.

    -Nada déjalo.

    -Entonces ya está dicho todo ¿no? –Me levantaba de la silla con el traje de novia inmaculado, mi rostro triste y lloroso por lo que no había oído, por lo único que me podía hacer cambiar de idea y con paso firme me dirigía la puerta cundo Juanmi me sujeto de la muñeca y me hizo girar.

    Por fin, por fin Juanmi me daba lo que quería, una muestra de que él me quería, los dos nos abrazábamos y besábamos por todo el cuarto hasta tropezar y caer encima de la cama, me daba igual el vestido, me daba igual la boda, mi familia, su familia, lo único que deseaba lo tenía ahora encima de mí moviéndose y frotando su cuerpo contra el mío, acariciando mis mejillas mientras me besaba, acariciando mi cuerpo con su mano que iba bajando rápidamente hasta levantar mi vestido y descubrir mis muslos con unas medias de liga blancas y un tanga minúsculo blanco de raso, estaba dispuesta a todo, estaba dispuesta a entregarme a él, el día de mi boda.

    Todo fue muy rápido, casi sin darme cuenta tenía los pantalones bajados y me había quitado el tanga, los espejos de los armarios reflejaban a una novia encima de la cama follando con un hombre en frac con los pantalones bajados, a una novia que disfrutaba cuando recibía un premio que no esperaba ese día, el espejo reflejaba como aquel hombre subía y bajaba su pelvis, las manos sobre la cabeza de la novia besándola en el cuello, las piernas de ella rodeándole el cuerpo y cruzando sus pies a la altura de sus glúteos con sus zapatos de tacón blancos espoleándole cada vez que él empujaba.

    La cara de felicidad, de placer con la boca abierta sentía como con cada empujón su pene se metía más al fondo en mi vagina, como me llenaba entera, su piel caliente dentro de la mía entrando y saliendo, como una hoya nuestros sexos se iban calentando a punto de soltar todo el vapor de su interior, sus penetraciones más placenteras me iba inundando de flujo cada vez más, su polla ya no se deslizaba dentro de mí, sino que navegaba en un mar de deseos, deseos por él, deseos reprimidos por ambos desde hace tanto tiempo que afloraron cuando cenamos todos no hace tanto, deseos el día de mi boda por el que iba a ser mi cuñado y deseaba que explotara dentro de mí llenándome con su semen.

    Solo el reflejo en un espejo era capaz de enseñar la felicidad en nuestros rostros, pero lo que no era capaz de mostrar eran los gritos de placer de ambos cuando nos fundimos en un orgasmo realmente delicioso cuando los dos explotamos, llenándome con su semen y ahora le hacía el amor a mi flujo, le tenía dentro de mí y así quería que siguiera, pero todo cambio cuando se levantó y me pidió perdón, ¿perdón porque?, no entendía nada, pero estaba claro que él nunca daría el paso para acabar con la boda, sabía que me quería y sin embargo se conformaba con follarme de vez en cuando, llorando esta vez de impotencia, me puse el tanga y salí dispuesta a no faltar a mi propia boda.

    En el trayecto no hablamos, tan siquiera nos miramos y justo antes de llegar.

    -Esto es un adiós Juanmi, no me llames, no me busques, hoy te convertirás en mi cuñado pero en nada más y antes de decirte adiós para siempre quiero que me recuerdes y que veas lo que has perdido. –Diciéndole al chofer que no parara y que diera una vuelta más le había bajado la bragueta del pantalón y me estaba comiendo su polla ante la mirada incrédula del chofer.

    -Joder Lara, no mmm –Juanmi intentaba hablar, pero mis labios no le dejaban en un principio, mi boca subía y bajaba por su pene haciéndole gemir y haciendo sudar al chofer que no paraba de mirar por el espejo retrovisor después de haberlo ajustado.

    Juanmi ya no intentaba decir nada, solo cerraba los ojos y movía sus manos acompañando a mi cabeza, sentía como le palpitaba la polla, como poco a poco tragaba el líquido pre seminal y con un pequeño grito empezó a lanzar en mi boca un torrente de semen caliente que iba tragando cada vez que lo expulsaba, lamiendo después su glande para limpiárselo bien y quitándome el blanquecino líquido que tenía por la comisura de mis labios con mi lengua y allí les deje a los dos, a uno triste porque me había perdido y al otro empalmado con un buen calentón.

    La música sonaba cuando pasaba por el centro del pasillo atrayendo todas las miradas y cuando Raúl me quitaba el velo de la cara, en ese momento mi vida futura paso por delante de mí como un rayo, miraba a Raúl sonriendo y luego a Juanmi cabizbajo sentado junto a su novia Nieves que como siempre estaba monísima.

    –Vete a la mierda Raúl, a partir de hoy ya te puedes follar a todas las que quieras, menos a mí. –Un murmullo cada vez más alto se extendió por los asistentes, algunos gritos de ánimo y algo más por parte de mis amigas, nadie entendía nada hasta que me di la vuelta.

    -No hay boda lo siento, he comprendido aunque tarde lo cabrón que es Raúl. –Bajando las escaleras me dirigí hacia Juanmi al cual le notaba sorprendido, pero contento a la vez nervioso, seguro que esperaba que le dijera algo, pero pase de largo con la mirada y me centre en mi siguiente víctima. –Toma guapa el ramo, ya te la puede meter en mi cama todo lo que quieras y más puta zorra. –Me había dirigido a Nieves su novia que empezaba a mirar al suelo avergonzada mientras que la gente nos miraba y alguna risa que otra se oían en el salón, algunos vítores y algún grito por parte de mis amigas insultando a ambos con algún que otro aplauso.

    Nieves era la mujer con la que estuvo follando Raúl en mi casa cuando Juanmi y yo llegamos, él no lo sabía y yo no quise decírselo por no hacerle daño, pero todo había cambiado aquella tarde, Juanmi me había cambiado y esperaba que yo a él con lo que acababa de hacer, deseaba tanto que saliera detrás de mí que no me di cuenta de los vítores y aplausos de mi familia, salía del salón casi corriendo con mis amigas detrás de mí.

    Todo paso muy rápido, demasiado rápido desde que di aquel espectáculo difícil de olvidar, casarme me case al día siguiente y ahora Juanmi mi recién estrenado marido y yo disfrutábamos de esa imagen con la luna iluminándolo toda la laguna, habíamos cenado un poco y disfrutábamos de la paz que se vivía en aquel complejo hotelero con los bungalows edificados sobre la misma laguna rodeados de agua, de 10 a 15 centímetros de profundidad, donde podíamos pasear por el día y sentarnos por la noche viendo la estrellas, pero aquella noche era especial, la luna en su máximo esplendor, la brisa marina suave y templada nos recorría la piel y Juanmi y yo empezábamos a comernos a besos cubiertos por un manto estrellado.

    El silencio se había instaurado sobre la laguna, tan solo alguna luz en la lejanía de los otros bungalow que poco a poco se iban apagando, Juanmi me besaba y poco a poco me iba tumbando sobre la arena, sobre el agua, me iba quitando el sostén del bikini que tuvimos que lanzarlo entre risas hacia las escaleras para que no se lo llevara la poca marea que había, estábamos en la parte menos profunda y aun así mi cuerpo casi sumergido en el agua, tan solo mi vientre, mis pechos, mi cabeza que se apoyaba en la parte más alta de la arena y notaba como las pequeñas olas mojaban mis piernas, mi sexo y encima de mi Juanmi me humedecía con su lengua las partes no sumergidas, besándome en los labios, en mis pechos, saboreando mis pezones salados y elevados como si la luna tirara de ellos.

    Muy despacio se fue poniendo encima de mí, notando su pene golpear mi sexo, le abrazaba y acariciaba una y otra vez su espalda, sus brazos que se habían anclado a la arena, dirigí mis manos hacia la braga del bikini y me la fui quitando sin importarme que se la llevara la marea, igual hice con su bañador y sin darme cuenta su pene ya había buscado su sitio y empezaba a penetrarme con nuestros sexos sumergidos en el agua salada de la laguna, mis piernas abiertas con mis rodillas flexionadas y haciendo presión con mis talones en la arena para no moverme y él entrando y saliendo de mi cuerpo cuando empujaba una y otra vez sus caderas contra las mías metiéndome su pene, llenándome con él y disfrutando de aquella noche tan romántica debajo de un cielo estrellado que veía como Juanmi empezaba hacerme el amor.

    El silencio de la noche se rompió, nuestros gemidos y los te quiero empezaron asomar, cada empujón un gemido convertido en grito, cada te quiero interrumpido por un gemido cuando le sentía entrar, el chapoteo del agua cundo se acercaba a mí con mi vulva sumergida y su pene buceando para entrar en mi cuerpo suavemente y una vez dentro navegando por un mar salvaje de flujo que quería escapar de mi interior cuando una vez más Juanmi hacia que tocara las estrellas al sentirme tan feliz, notaba como podía alcanzarlas al sentir aquel orgasmo que tanto sentí, mi cuerpo se elevaba y se inundaba por dentro, él no tardo mucho más en llegar al final y desplomarse encima de mí besándome primero los labios y después el cuello.

    Estábamos los dos muy relajados después de haber hecho el amor en el agua, los dos nos tumbamos en silencio mirando al cielo, cada uno con la cabeza al extremo contrario del otro, las piernas extendidas con mis muslos rodeándote tu cuerpo por encima de los de los tuyos y tus muslos rodeándome por debajo de los míos y con nuestros sexos unidos, pero tu pene todavía en reposo hasta que te levantaste y así tan pequeña, tan frágil me la metiste dentro de mi vagina para que descansara dentro de mí y te volviste a tumbar, te sentía dentro de mí, tu pequeño glande en esos momentos, pequeño en comparación de lo que yo sabía que era capaz de crecer, los dos en silencio sin decirnos nada mirábamos las estrellas mientras que las suaves olas de aquellas aguas cálidas nos cubrían la mitad de nuestro cuerpo.

    Sentía como poco a poco tu pene despertaba de su letargo obligado, como mi vagina se excitaba de verle crecer mojándose para ti, mis manos empezaban acaricias mis senos rodeando con mis dedos mis pezones, tu pene ya casi como un coloso me empezaba a llenar y tú lo sabías porque empezaste a moverte, mis gemidos fueron el despertar de los dos, tumbados nos levantábamos a unísono y con nuestros brazos apoyados en la arena nos elevábamos lo suficiente para mirarnos en silencio, no podía tocarte ni tú a mí, estábamos fuera del alcance de nuestras manos y de nuestros labios, no así de nuestros sexos que ya jugaban y como un baile se movían en una maravillosa coreografía en la que tu pene se metía y salía de mi vagina, los dos movíamos nuestras caderas, los dos gemíamos de placer al sentirme yo penetrada y tu penetrarme con tanta dulzura.

    Era un momento de los más bonitos que había vivido, prácticamente sin tocarnos nos hacíamos el amor, nuestros rostros lo decían todo, pero también decían que estábamos demasiado lejos el uno del otro y alzándonos un poco más nos cogimos de las manos y tiramos el uno del otro hasta que me tuviste sentada encima de ti con tu pene tremendamente hundido en mi vagina, ahora tus manos no paraban de acariciar mis senos, tus labios de besar y lamer mis pezones, mis manos te acariciaban el pelo y la espalda suavemente y mi cuerpo subía y bajaba lentamente sobre tu pene.

    Nos empezamos a besar, a bailar con nuestras lenguas cuando empezamos a sumergidos en un clímax que nos aisló del resto del mundo, gemíamos y gritábamos de placer sintiendo como explotabas dentro de mí lanzándome tu semen que me llenaba entera, mi vagina se había inundado y salía por mi vagina un torrente de flujo se unía al agua salada de la laguna chorreando entre nuestros muslos con tu pene tan metido en mi vagina que tu esperma atravesaba aquel mar embravecido de flujos a gran velocidad, penetrando muy dentro de mi cuerpo y quizás esa noche no, ni al día siguiente, pero si algún día me regalaras lo que tanto deseaba de ti, lo que tanto deseábamos los dos.

    De vuelta a Valencia después de nuestro viaje de novios, un viaje que en principio iba a ser con su hermano, todo seguía igual, a Raúl su hermano parecía que no le hubiese importado que le pusiera colorado en su boda, él seguía de flor en flor, mis amigas más amigas que de costumbre y nuestra nueva casa ya iba tomando en forma, aunque no todo seguía igual, todo no, una semilla había germinado en mi interior y estaba segura de que fue aquella noche en la laguna.

  • Con tan solo 19 años decidí ser escort (Parte 2)

    Con tan solo 19 años decidí ser escort (Parte 2)

    Se puso el condón y me lo metió estaba tan mojadita que no me dolió nada estábamos de misionero lamía toda mi carita y me apretaba mis pezones me decía que desde el primer momento que baile con él me quería comer completita así que estaba aprovechando, me puso en cuatro su cuerpo sudoroso, su panza y sus bolas rebotaban con mi pequeño cuerpecito mientras jalaba mi largo cabello y me nalgueaba con esas manos grandes que tenía, yo estaba tan excitada que le decía (qué era su putita) (que cogería con él cuando quisiera) (que me diera más duro).

    Estaba tan excitada como jamás lo había estado en mi vida conectábamos tan bien juntos disfrutaba, de sus caricias, besos, mordidas, lambidas, de sus nalgadas, de su verga que me atreví a decirle que me la metiera por atrás (yo jamás lo había hecho por ahí). Néstor estaba tan sorprendido que sin pensarlo se bajo a comerse mi coñito, lo trataba de una manera que yo me sentía en un viaje de lo rico que me lamía mi coñito jamás me habían hecho algo similar así que le entregue todo a Néstor.

    Néstor introdujo sus dedos para que mi coñito comenzara a expandirse y cuando me metiera su verga gorda no sintiera tanto dolor pero estaba tan caliente que le dije que me la metiera ya no aguantaba ya quería tenerlo dentro de mi al parecer eso le excito tanto que me lo dejo ir bien duro, pegue un grito y le dije que así que así me iba a correr, Néstor con sus grandes manos tomo mi pequeña cintura y la pego a su grande cuerpo, me daba duro se las ingeniaba para nalguearme, ahorcarme, jalar mi cabello y decirme cosas sucias, estaba desvirgándome tan rico que yo gritaba como una loca le decía (que jamás nadie me había cogido tan rico) (que me llenara de su lechita) (que era su putita) (que era mi papi) Néstor lo excitaban tanto mis palabras y mis gemidos chillones que me dijo que nos viniéramos juntos le dije que si quería eso que tenía que darme tan duro que pareciera que me reventaría mi culito.

    Néstor fue tan salvaje que me dejo sorprendida jamás creí que me iba a dar la cogida de mi vida, sus bolas rebotaban en mi culito que no paso mucho tiempo para que nos viniéramos, fue un orgasmo riquísimo me temblaban mis piernitas y sentía como Néstor se deslechaba en mi coñito acompañado de unos gritos que daba, mientras se venía apretaba mis pequeños pechos. Pasaron unos minutos y seguíamos en la misma posición parecíamos (perros) que se habían quedado pegados, pero estábamos tomando fuerza, saco con cuidado su verga de mi coñito y aprovecho para tomarle una foto a mi coñito era una foto de recuerdo.

    Nos quedamos recostados en la cama abrazados como si fuéramos pareja me agradeció por dejarme hacer tantas cosas y yo le agradecí por haberme hecho sentir mujer, pasamos a vestirnos, él me felicito me dijo que si yo me portaba así con los clientes en un año me iba hacer de mi carro y podría pagar mi universidad, que por el sexo anal pagarían más y que mis ricos gemidos harían venir a cualquier persona rápido que me podrían coger hasta en 20 minutos y que el resto sería platica, que sería buena en lo que haría y que él siempre estaría para cuidarme. Néstor me regalo lencería, perfumes con feromonas, preservativos y lubricante para estar preparada a la hora de estar con un cliente. Nos vestimos, salimos del hotel, fuimos a comer y me llevo a descansar a mi hogar.

    Esa misma noche Néstor publico algunas fotos mías con descripción de mis servicios y costos, también una breve reseña de cómo era en la cama, no paso más de dos horas y me dijo que ya tenía para el día de mañana dos servicios que si podía o los dejaba pasar, claro que acepte que me prepararía para mañana y que por el momento iría a descansar, pero antes de dormir me masturbe pensando en Néstor en lo rico que me había cogido me vine tan solo pensando en su voz, sus besos, sus orales, su verga, sus palabras y recordando el sonido que emitimos cuando me cogía.

    Así fue durante tres años que me dediqué a ser scort. Solo un año trabaje con Néstor ya que se fue del país por cuestiones laborales y yo me tuve que cuidar solita y cuidar a las niñas que Néstor tenía reclutadas nos cuidábamos unas de las otras, sabíamos manejar así que para nuestros servicios todas andábamos juntas en una camioneta que compramos, algunas trabajábamos medio tiempo porque estudiábamos por las mañanas.

    Termine mi carrera universitaria y me titule por promedio, era una excelente alumna, tenía tantas ganas de ser una profesionista, cabe mencionar que varios de mis clientes me ayudaron económicamente así que me daba la vida que yo quería, tenía coche propio, departamento bonito, vestía con buenas marcas y pude hacerme de mi propio negocio, como ya no tenía tiempo para ser scort, así que opte por dejarlo, me dedique a mi negocio y ejercer mi carrera aunque por la pandemia por ahora me dedico a mi negocio. Jamás me voy arrepentir de ser scort y mucho menos me da vergüenza de aceptar que lo fui, ya que con eso pude darme una vida que jamás creí costear.

    Les agradezco por leerme me gustaría contarles en una tercera parte mi experiencia con mi primer cliente.

    Les dejo mi correo [email protected].

  • Dos hermanas violadas por su padre y el buen samaritano

    Dos hermanas violadas por su padre y el buen samaritano

    A Bianca la encontré una noche en la calle. Estaba tirada en el suelo inconsciente, tenía manchas de sangre en la cara y las ropas. A pesar del mal estado, noté que era una chica hermosa. Por temor a que tenga heridas internas no la quise levantar, y llamé a la Policía y ambulancia.

    Cuando llegó la Policía me preguntaban qué había pasado y yo les respondí que solamente la había encontrado. Por la dudas, revisaron mi auto, que no estuviera chocado ni que hubiera sangre en el interior.

    Los de la ambulancia llegaron y al empezar a atenderla la joven empezó a recobrar el conocimiento. La policía no creía mi relato por lo que me esposaron para llevarme detenido. Al momento de subirla a la ambulancia Bianca vio como me llevaban detenido y alcanzó a decir: “Él no, él no”.

    Los policías me soltaron, pero tomaron mis datos. Yo pregunté donde la trasladaban y seguí mi camino.

    Al día siguiente, cuando contaba a mis amigos lo ocurrido, algunos me decían que no debía haber parado, que casi me meto en un lio bárbaro. Otros que había hecho lo correcto. Es lo mismo que yo sentía. Esa tarde, decidí pasar por el hospital para ver cómo estaba. Me atendió un médico y como no era familiar no me querían dar información.

    Yo: Entiendo perfectamente, Dr., sucede que soy la persona que la encontró tirada y simplemente quería ver si se recuperaba bien.

    Dr.: Ah, entonces le cuento que Ud. le salvó la vida. La chica tiene 20 años, y por las evidencias trataron de violarla y la molieron a golpes. Se resistió hasta que se desmayó. Evidentemente los que la atacaron se asustaron y la dejaron donde Ud. la encontró. Ahora está dormida.

    Yo: Gracias Dr., me alegro haber podido ayudarla. Casi me meto en un lio, pero por suerte valió la pena.

    Dr.: Ojalá mucha gente actuara como Ud. Para colmo parece que no tiene familia más que aquella joven. Venga que se la presento así ella sabe quien salvó a la hermana porque nos preguntaba eso.

    Yo: Si, claro.

    El Dr. nos presentó y la joven se puso de pie, me abrazaba, lloraba y me daba las gracias. Con el Dr. tratamos de calmarla, le dieron un sedante y me quedé un rato acompañándola. Se notaba que tenía una buena educación y modales.

    Me contó que ella se llamaba Soledad, tenía 18 años, que vivían en las calles con su hermana. Su mamá hacía seis meses que había muerto y el padre las echó de la casa porque les “estorbaban”. No tenían trabajo, y comían de caridad. Que esa noche ella se había quedado en un auto abandonado donde dormían y Bianca había ido a ver si encontraba algo para comer.

    A mis 40 años, con bastante experiencia en la vida, me resultaba chocante lo que contaba. No entiendo porque la vida se ensaña con algunas personas.

    Lo molesté al Dr. nuevamente.

    Yo: Dr. la chica me contó esa historia, a Uds. que les dijo.

    Dr.: Exactamente lo mismo. Es tremendo.

    Yo: Bueno. Sé que me meto en problemas, pero… Le voy a ofrecer llevarla a mi casa, para que se bañe, comprarle un poco de ropa y darle de comer. Ud. cree que Bianca va a despertar hoy o hasta mañana.

    Dr.: la idea es mantenerla sedada hasta mañana. Le doy mi teléfono por cualquier cosa que quiera preguntar Ud. o la hermana. No lo hago habitualmente pero Ud. merece mi respeto y ayuda.

    Yo: Gracias Doc.

    Me costó convencer a Sole de irnos, pero el Dr. me ayudó y salimos del hospital. Subió a mi auto, y se sorprendió ya que era nuevo. Fuimos a una tienda, hablé con la encargada y gustosa la ayudó a comprar la ropa. Aboné y salió con tres bolsas de ropa.

    Sole: Sr., no sé cómo puedo pagarle, yo no tengo plata.

    Yo: tranquila, no tenés que pagar nada. Solamente las quiero ayudar. Soy solo, no tengo ni esposa ni hijos. Y a veces la vida te da oportunidad de hacer algo por otros. Bueno, esos otro hoy soy Uds.

    Sole: Dios lo bendiga seño.

    Yo: Ah, y no me llames señor mi nombre es Jorge.

    Llegamos a casa, estuvo en la ducha por más de media hora, y cuando salió era otra chica. Aunque la ropa que ella misma había elegido no era gran cosa, se notaba que iba a ser una mujer muy linda. Era morocha, al igual que la hermana, con ojos muy tristes color miel, media más o menos 1,60 como la hermana y era delgada.

    Hice la cena, y se devoró todo. Cuando fui a levantar la mesa ella de un salto se levantó, me ayudó y me dijo que ella lavaba.

    Antes de llevarla para que se acueste, hice que hablara con el Dr.. Este le contó que Bianca evolucionaba bien, que seguía dormida, pero que se quede tranquila. El Dr. Le preguntó cómo estaba ella, y Sole le contó que le había comprado ropa, que se había podido bañar, todo. Él le dijo que tiene que dar gracias de haberse encontrado con una persona como yo.

    Le mostré el cuarto donde iba a dormir, y a Sole se le caían las lágrimas por las mejillas. Cuando me retiraba, me tomó la mano y me dio un beso en la mano.

    Me di una duche y me acosté. De inmediato me dormí profundamente. Estaba en eso, durmiendo de costado como siempre, cuando sentí que me abrazaban y un llanto. Sin moverme, giré la cabeza y era Sole que se había venido a mi cama.

    Sole: Perdone que me vine con Ud. Sr. Jorge, pero tengo miedo por Bianca y por mí, y al mismo tiempo me emociona lo que Ud. hace por nosotras. Es lindo sentir que alguien hace algo por nosotras.

    Yo: trata de dormir, mañana va a ser un día largo.

    Sole: si Sr. Jorge., pero… Me puedo quedar con Ud.?

    Yo: si, dale.

    Me costó dormirme nuevamente. Sole en cambio, en pocos minutos se durmió abrazada a mí y con su cuerpo pegado. Cuando sonó el despertador, me levanté, me vestí y ella seguía dormida. En mi teléfono había un mensaje del médico contándome que Bianca había pasado buena noche, que dejaba la guardia, pero le había comentado al que quedaba sobre Sole y sobre mí. Me agradeció lo que había hecho y que quedaba a mi disposición. Por suerte era sábado y no tenía nada que hacer.

    Cuando la desperté, se sobresaltó. Pero enseguida se dio cuenta que era yo.

    Con mucha naturalidad se levantó y pude ver que había dormido con el corpiño y bombacha solamente.

    Yo: Sole, por favor, estás en ropa interior.

    Sole: Lo sé, es que me siento tan cómoda con Ud. que no me di cuenta. Perdón.

    Yo: no hay problema.

    De paso para el hospital, volvimos a pasar por la tienda. Le pedí la encargada ayuda nuevamente, esta vez para comprar para Bianca, y le dije que eligiera ropa de un poco mejor calidad.

    Enc: Sr., la joven me pidió la más barata. Me dijo que no quería provocarle gastos. Es más, quiso llevar solo una muda de ropa.

    Yo: entiendo, gracias

    Cuando llegamos al hospital, el Dr. que estaba de guardia, nos recibió con una sonrisa, le mintió a Sole diciendo que se la veía más linda que el día anterior, que él no la había visto, y que Bianca ya es estaba despertando.

    Entramos a la habitación y al rato Bianca empezó a abrir los ojos. Sole de un salto fue sobre ella, le besaba la cara y se contenía para no abrazarla.

    Cuando pasó un poco la emoción se sentó a su lado, tomándola de la mano le fue contando quien era yo, y lo que había hecho.

    Bianca: Me acuerdo muy borroso. Ud. estaba al lado mío, se quedó conmigo. Gracias.

    Sole: dicen los médicos que él te salvó la vida. A las dos, porque si a vos te pasaba algo peor…

    Bianca: tranquila Sole. Ver que existen los Ángeles de la Guarda.

    Nos quedamos un rato más hasta que los médicos nos pidieron que la dejemos descansar, que la iban a sedar de nuevo hasta el día siguiente, domingo.

    Bianca: Sole, pórtate bien, no molestes al Sr. y no hagas renegar.

    Sole: por supuesto que no.

    Para que se relaje, fuimos a un parque cercano, comimos unas hamburguesas y charlamos.

    Me contó que en una época habían tenido un muy buen pasar, pero que su padre cayo en la bebida, y empeoró con la enfermedad de su madre. Hasta que las echo. Me preguntó porque no me había casado, y si no me sentía mal viviendo solo.

    Volvimos a la casa, cenamos y antes de dormir llamó al otro médico. Bianca dormía y evolucionaba.

    Nos fuimos a descansar y ya estaba en mi cama cuando Sole golpeó la puerta. Pasó y estaba con un camisón puesto.

    Sole: era para mostrarle que hoy me puse el camisón. Como me queda?

    Yo: muy bien por supuesto.

    Sole: Jorge, me puedo acostar con Ud.?

    Yo: otra vez?

    Sole: por favor, me siento mejor así.

    Sin que yo responda, se acostó a mi lado. Luego de unos minutos sentí que acariciaba mi espalda. Con suavidad, mucha suavidad. Se apretó contra mi espalda y pude sentir sus pechos contra mí. Se quedó quieta unos segundos y sentí que su mano buscaba mi entrepierna. Ya me sentía incómodo, aunque levemente excitado. Hacía un tiempo que una mujer no me hacía mimos así.

    Yo: Sole, basta. No está bien lo que estás haciendo. Por favor, anda tu cama.

    Sole: es que… perdón, no lo quise molestar. Solo… no le gustan las mujeres?

    Yo: sí, claro que sí. Pero esto no está bien.

    Ella se sentó en la cama con las piernas cruzadas, por lo que yo también me senté.

    Sole: Por qué entonces me rechaza?

    Yo: porque estás en una situación muy fea, has pasado cosas horribles que ni siquiera puedo imaginar. Para mí es una situación de abuso si buscara tener algo con vos en este momento. Sos una muchacha hermosa, y no dudo que en otra situación yo hubiera buscado estar en una cama con vos. Pero en esta, no.

    Sole: Entonces le gusto?

    Yo: si claro.

    Sole: Aunque mi presente sea muy malo, y como dice, soy una muchacha, sé muy bien cuando son abusivos conmigo. Ud. todo lo contrario. Es educado, atento. En ningún momento siquiera insinuó algo. Ni se le fue la vista cuando ayer estaba en ropa interior.

    Yo: eso se llama ser caballero y por sobre todas las cosas te respeto como mujer.

    Sole me miró a los ojos y mantuvo su mirada por unos minutos. Se puso de rodillas en la cama y tomó mi cara con ambas manos. Apoyo sus labios en los míos y me dio un tierno beso. Sin sacar sus manos de mi cara me miró fijamente, se levantó y se fue a su cuarto.

    Me quedé pensando, no podía obviar que me había excitado, pero por suerte ella no llegó a ver mi miembro. Así me dormí, pensando en ese cuerpo hermoso. En el medio de la noche, escuche que gritaba, fui corriendo y estaba teniendo una pesadilla. La desperté zamarreándola y cuando lo hizo se tiró contra mí y se largó a llorar.

    Yo: tranquila, está todo bien, fue una pesadilla.

    Sole: no, una pesadilla no, una realidad, recuerdos que vinieron estando dormida. Por favor, déjame dormir con vos.

    De pronto, me tuteaba. Los gritos y la pesadilla no eran fingidos. La tomé de la mano, y fimos a mi cuarto.

    Ella se acostó a mi lado. Yo me quedé boca arriba y ella pasó su mano por mi pecho.

    Sole: no fue una pesadilla, o mejor dicho fue una pesadilla que un día fue real.

    Yo: bueno, queda en el pasado. Tenés que mirar para adelante.

    Sole: pero el pasado duele. Por un momento sentí que me rechazabas por ese pasado. Y me dormí pensando eso.

    Yo: como te voy a rechazar por algo que no sé. Solo se dé Uds. lo que me contaste. Ahora trata de dormir.

    Durmió toda la noche con la mano en mi pecho, y por momentos ponía su pierna sobre la mía, casi rozando mi entrepierna.

    Al día siguiente fuimos al hospital, Bianca estaba bien despierta y charlamos un poco. Obviamente nada de lo que sucedió a la noche. Nuevamente estaba de guardia el médico de la primera noche. Me hizo una seña y salí de la habitación.

    Dr.: Bueno, evoluciona muy bien, en 2 días le vamos a dar de alta.

    Yo: Que bien Dr., cuanto me alegro. Gran trabajo hicieron.

    Dr.: si, pero hay un problema. Por las cirugías debe guardar reposo, la tenemos que seguir viendo unas semanas más.

    Yo: entiendo, y el problema

    Dr.: el problema es que no tienen donde vivir, ni como comprar los medicamentos. Hablamos con los otros doctores y de acá se va a ir con muchos que juntamos entre todos. Pero seguro van a faltar otros. Me parece que todos los esfuerzos, principalmente los suyos, se van a perder, porque esta chica en la calle no dura tres días.

    Yo: Ya veo. Bueno. Por ahora no diga nada. No diga del alta ni cuándo va a ser. Yo tengo que pensar.

    Dr.: Pero Ud. no puede cargarse esta responsabilidad. Bastante ha hecho hasta ahora. No es justo.

    Yo: es lo que tengo que pensar.

    Volví al cuarto en el momento que Sole hablaba al oído de Bianca, y esta se reía.

    Yo: Veo que están de buen humor. Me alegra escucharlas reír.

    Bianca: me contaba que durmió con Ud. y la primera noche sin camisón. Tiene que disculparla, pero hace tanto que dormimos con la ropa puesta, que perdió la educación mi hermana.

    Me puse colorado. No esperaba que Sole le contara a su hermana.

    Bianca: y me contó de anoche. Y de su pesadilla. Son cosas que algún día dejaran de doler. Hombres como Ud. muestran que hay otros hombres.

    Yo: es lo que le dije, aunque no sé qué pasó. Hay que dar tiempo al tiempo.

    Charlamos un rato más y cuando le fui a dar la mano a Bianca, me hizo acercar a su cara y me dijo

    Bianca: Gracias por cuidarnos, sos un ángel. Gracias por respetar a mi hermana. Pero ella ya es una mujer.

    Y me dio un beso en la mejilla. La miré asentí con la cabeza y partimos.

    Fuimos directo a casa. Yo hablé con algunos empleados míos y les anticipé que me tomaría una semana, que cualquier cosa me consulten al TE.

    Al llegar, almorzamos y cuando terminábamos Sole me dijo:

    Sole: podemos hablar un poco? Necesito contarte algo

    Yo: si claro.

    Sole: es por lo de anoche. Hace seis meses, estábamos en casa todavía y Bianca había ido a ver un trabajo. Yo estaba en mi cuarto y mi papá llamó a dos amigos, los tres fueron a mi habitación y me violaron. Por todos lados. Mi papá no paraba de reírse. Sobre todo porque yo era virgen y verme sangrar lo divertía. Me lastimaron bastante. Cuando llegó Bianca, encontró así en la cama, mi papá se había ido con los amigos. Bianca juntó unas pocas cosas y nos fuimos de casa. No nos hecho mi papá, pero Bianca no quería que nos quedemos.

    Yo: Pues que mal nacido.

    Sole: anoche cuando no quisiste estar conmigo, se me vinieron a la cabeza esas imágenes y sobre todo sentí el olor nauseabundo de eso tipos en mi piel y pensé que vos lo habías sentido y por eso me rechazabas.

    Yo: No Sole, para nada. No sentí ningún olor.

    Sole: menos mal. Bianca me lo dijo, pero el trauma me queda. Por momentos me siento sucia.

    Me levanté, fui hacia ella y la abracé. Se puso en puntas de pie y me dio un beso. Sus manos subían y bajaban en mi espalda. De pronto un susurro.

    Sole: no me rechaces, por favor. Te necesito. Necesito sentirme mujer y no una cosa que se usa y se deja tirada. Entendeme, nunca estuve con un hombre, no sé nada de sexo. Mi única experiencia fue esa.

    La rodee con mi brazo por los hombros, nos quedamos sentados en silencio. Fueron varias horas, increíblemente. Silencia absoluto.

    Habló con Bianca, cenamos en silencio y fuimos a acostarnos. Ella en su cuarto y yo en el mío.

    Toda la tarde sus palabras repiqueteaban en mi mente. Qué hacer? Estaba bien si lo hacía?

    Me levanté, lo único que llevaba puesto era un bóxer. Fui a su cuarto y la encontré boca arriba con los ojos rojos y lágrimas cayendo sobre su rostro. Le extendí la mano, ella la tomó y se levantó. Fuimos a mi cuarto, y antes de acostarnos le saque el camisón, quedó en ropa interior. Nos acostamos y la abrase. La comencé a besar, recorrer con mis manos su cuerpo, no buscaba excitarla, sino mimarla, acariciarla.

    Yo: si en algún momento te sentís mal, o no querés seguir, me lo decís. No va a haber ningún problema. Y no te preocupes por hacer nada.

    Sole: bueno.

    Fui recorriendo su cuerpo con mis labios, besándolo tiernamente. Esa muchacha me provocaba no solo excitación sino una gran ternura. Su respiración se hizo pesada. Mis labios besaban sus pechos y succionaban sus pezones. Los gemidos comenzaban lentamente. Bajé por su estómago, y le quite la bombacha.

    Cuando acerqué mi cabeza a su sexo, gritó: No, está sucia, no.

    Yo: no, no está sucia. Está hermosamente limpia y virginal.

    Comencé a besar su sexo, mientras seguían mis caricias en el cuerpo. Separé sus labios y busqué su clítoris. Su cuerpo temblaba como una hoja, los gemidos aumentaban en cantidad y volumen. De pronto se estremeció, y tuvo un gemido ahogado.

    Sole: Que fue eso?

    Yo: tu primer orgasmo.

    Sole: fue hermoso, nunca imaginé algo así.

    Seguí acariciándola y me acosté a su lado. Su mano busco mi sexo y comenzó a acariciarlo, iba sintiendo como aumentaba su tamaño y puso su pierna sobre la mía, me empezó a besar con fuerza, mi mano recorría su espalda, llegaba a su cola y subía.

    Sole: por favor, que hago, la quiero…

    Yo: que querés que haga.

    Sole: la quiero besar

    Bajo hacia mi pene, lo comenzó a besar mientras lo acariciaba, no me masturbaba, pero no era momento para corregirle nada ni enseñarle, solo dejarla hacer. Lo besaba y suspiraba, con más dudas que certezas puso la cabeza en sus labios y comenzó a chupar. Fueron dos o tres minutos nada más. Yo estaba a mil.

    De repente, se sentó sobre mí, y comenzó a frotarse con mi pene. Sus movimientos eran instintivos, nada calculados. Era sexo en estado puro y limpio. De repente se quedó quieta, era tanto el movimiento pélvico, que mi pene había quedado justo en la entrada de su vagina. Me miró con mezcla de susto y placer.

    Lentamente fue tirando su pelvis para atrás, haciendo que mi pene entre en ella. Con las manos le indique que mueva la pelvis y fue entrando y saliendo cada vez más profundo. No gemía, solo respiraba con fuerza. Cuando hubo entrado la mitad, se apoyó en mi pecho, y me abrazo girando para quedar ella abajo.

    Sole: seguí vos, haceme tuya totalmente. Quiero sentirte todo dentro de mí.

    Comencé a bombear, mientras besaba su cuello. Mis manos acariciaban su cara, el ritmo se fue incrementando y ella comenzó a gemir con fuerza. Sus uñas se clavaban en mi espalda, lo que provocaba más excitación en mí. Cuando sentí que acababa la besé con todas mis fuerzas y los dos llegamos al mismo tiempo al orgasmo. Nuestros cuerpos temblaban.

    Después de varios minutos que nos mantuvimos así Sole no sacaba sus brazos de mi espalda.

    Sole: Dios, fue hermoso.

    Yo: fue la vez que mejor lo pasé con una mujer. No te miento.

    Sole: eso no te lo creo. Soy totalmente inexperta. Seguro otras mujeres te han hecho muchas más y mejores cosas que yo.

    Yo: estás equivocada.

    Me levanté, y cuando iba a buscar algo Sole gritó

    Sole: Que te pasó, tenés la espalda con varias líneas de sangre?

    Y: fue tu demostración de placer. Me clavaste bastante fuerte las uñas.

    Sole: Perdóname, no quise hacerlo, es más ni me di cuenta.

    Y: no te preocupe, son las mejores marcas que puedo tener.

    Al día siguiente fuimos al hospital y encontramos a Bianca levantada. Por fin se pudo abrazar con Sole y las dos lloraron. Como le habían dado orden de caminar, la acompañamos por las dudas. Cuando regresamos a la habitación Bianca y Sole se sentaron en un sillón.

    Sole: Sabes Bianca, Jorge es un caballero en todo. Pero en todo!!!

    Bianca: Si, ya me habías dicho.

    Sole: No entendes, mírame los ojos, la sonrisa que tengo en el rostro.

    Bianca: ah bueno, ahora entiendo. Viste hermanita. Me alegro.

    No pude seguir escuchando por vergüenza y fui a hablar con el médico. Charlamos un poco, me contó como evolucionaba y fuimos juntos a la habitación.

    Dr.: Bueno Bianca, la evolución es mucho, pero mucho mejor de lo que esperábamos. Así que es hora de darte el alta

    La cara de las hermanas se transformó. De risas y alegría a casi terror.

    Bianca: como el alta, tan pronto, no me tengo que recuperar más?

    Dr.: no, es mejor que te vayas de alta, no queremos que te contagies nada aquí. Ahora te voy a traer todas las indicaciones y unos remedios que tenes que seguir tomando. Vas a tener que hacer un par de días de reposo, y volver en una semana, pero poder ir.

    Bianca: pero Dr. es que no tenemos a donde ir, nosotras vivimos en la calle en un auto que no sé siquiera si estará

    Dr.: no, no va a ser así, no es cierto Jorge

    Yo: exacto. Hasta que te recuperes totalmente, te vas a quedar en casa junto con tu hermana. Las dos son mis invitadas por el tiempo que sea necesario y hasta que acomoden un poco sus vidas.

    Bianca: no puedo aceptarlo. Lo agradezco infinitamente, ya ha hecho mucho y se ha molestado mucho por mi hermana y por mí. Nosotras vamos a ser un estorbo y gastos.

    Yo: perdona que sea rudo, pero no está en discusión. En este momento no estás en condiciones de tomar ninguna decisión y con el acuerdo del Dr. se va a hacer como te digo.

    Las hermanas se abrazaron llorando, no las podíamos contener. Luego de un rato, se calmaron y partimos los tres a casa.

    Como en la habitación que estaba usando Sole hay dos camas chicas, iban a dormir juntas por las dudas Bianca necesitara algo.

    Los días siguientes fueron alentadores, Bianca cada vez se sentía mejor y se le notaba en la cara. Como desde el principio que llegó Sole había tomado para sí las tareas de la casa, Bianca la ayudaba y la molestaba. A la semana yo tuve que volver al trabajo, y nos manteníamos en contacto por teléfono a cada rato. El día que le dieron el alta definitiva a Bianca, me llamaron por teléfono para contarme lo contentas que estaban y que iban a preparar una cena especial para agradecerme.

    Cuando llegué, estaban las dos radiantes, se habían arreglado y maquillado. Prepararon una cena deliciosa y en el brindis me agradecieron todo lo que hacía por ellas, lo que le había cambiado la vida en una desgracia.

    Nos fuimos a acostar, ellas a su cuarto y yo en el mío. Desde esa primera vez nunca más habíamos estado juntos con Sole. Pasó un rato y ya a oscuras, sentí que se abría la puerta de mi habitación. Me sobresalte y prendí la luz. Eran las dos hermanas, tomadas de la mano, Soledad con ropa interior y Bianca totalmente desnuda.

    Yo: pero que están haciendo?

    Bianca: es que quiero agradecerte de la única forma que tengo en este momento.

    Yo: Bianca por favor, no es necesario nada de esto. Ni siquiera que agradezcan. Yo debo agradecer el haber podido ayudarlas en el momento que pasaban.

    Bianca: pues mi corazón y mi mente me dictan que necesito agradecerte, no me desprecies, te lo pido, es lo único que puedo hacer por vos.

    Y dicho esto, se subieron a la cama. Sole se quedó sentada mientras Bianca se acostaba a mi lado y me comenzaba a besar y acariciar. Era evidente que Bianca no era inexperta, fue trabajándome hasta excitarme totalmente. Sole la miraba y su mano fue bajando hasta su entrepierna.

    Bianca se puso mi pija en su boca y comenzó a chupar, se la metía toda y pasaba la lengua hasta mis pelotas. Yo estaba a mil y Sole, miraba asombrada a su hermana y como me trabajaba. Su mano ya se acariciaba por encima de la bombacha, mientras metía dos dedos en su boca imitando lo que hacía su hermana.

    Cuando Bianca pensó que estaba listo me montó y empezó a subir y bajar. Gemía de placer y miraba a su hermana. Sole estaba asombrada de como su hermana estaba tan práctica. Se fue metiendo dos dedos en su vagina y sus gemidos tapaban a los de Bianca.

    Fueron unos 10 minutos con Bianca subiendo y bajando con mi pija en su concha. Llegó a un fuerte orgasmo, y se bajó. Sole aprovechó para chuparme la pija de la misma forma que lo había hecho Bianca, pero con sus dos dedos en la chonchita todavía. No duró más de dos minutos que estallo en un orgasmo bien fuerte.

    Bianca se volvió a subir, y se volvió a poner mi pija en la concha, pero esta vez dándome la espalda. Sole estaba de rodillas, mirando en la misma dirección que Bianca, pero a mi lado y mirando como su hermana se movía.

    Bianca: Dicen que el mejor regalo que uno puede dar es aquello que más nos cuesta desprendernos.

    Dicho esto, se mojó un dedo en la boca y lo comenzó a meter en su ano mientras me cabalgaba.

    Bianca: No estoy cómoda, no puedo meternos bien. Sole, mójate dos dedos y métemelos en el culo.

    Sole: que querés que haga qué?

    Bianca: lo que escuchaste, méteme dos dedos en el culo.

    Así estuvo un rato. Yo enloquecía al ver el cuadro. De la excitación comencé a acariciar la entrepierna de Sole, que por la posición me permitía ir vi venir desde al clítoris hasta la cintura. Cuando ella me sintió, se empezó a apretar las tetas.

    Bianca: Ya es suficiente.

    Sole sacó sus dedos, y Bianca tomó mi pija y la fue introduciendo en su ano. Gemía mezcla de placer y dolor. Tomaba aire y se la enterraba un poco más. Sole se sacó la bombacha y apretaba mi mano contra su entrepierna. Bianca mojaba con saliva la mi tronco para facilitar la entrada mientras subía y bajaba.

    Cuando la tuvo casi toda adentro, empezó a acelerar sus movimientos. Sus gemidos se transformaron en gritos de placer, mientras Sole la miraba totalmente extasiada.

    Bianca: que bien se siente, por favor, como me hace gozar!!!

    Al escuchar esto, Sole agarró uno de mis dedos ya humedecido por su vagina y lo metió en su culo. Se empezó a mover aumentando la velocidad rápidamente. Ahora eran las dos las que gemían y gritaban a dúo. Cuando se dio cuenta, Bianca la miró su hermana y sonrió.

    Yo: voy a acabar.

    Bianca: espera, me pongo en cuatro y termíname vos.

    Sole: y yo que hago?

    Bianca: ponete delante de mí, cuantos dedos queres?

    Sole: uno, o dos?

    Me puse detrás de Bianca, y de un golpe la enterré toda, de tal forma que ella dio un salto. La tomé de la cintura y bombeaba como desesperado, más loco aún al ver como le metía dos dedos a su hermana en el culo que se retorcía de placer. Así acabé llenando su intestino con mi esperma.

    Los tres caímos rendidos, abrazados y silenciosos, de esa forma nos dormimos juntos.

    La mañana siguiente no estaban en mi cama. Fui a su cuarto y vi que estaban preparando unas bolsas con su ropa.

    Yo: Buen día, que están haciendo?

    Bianca: pues nos marchamos. Ya bastante hemos abusado de tu generosidad y no corresponde que nos quedemos.

    Yo: creo que es algo que tengo que decidir yo. Yo las traje, yo decido cuando se termina.

    Bianca: No, no. No sabes lo agradecida que estoy por todo. Sé que te debemos la vida literalmente, pero más no podemos abusarnos.

    Yo: pues están equivocadas. Las espero abajo para desayunar y hablar claramente.

    Cuando bajaron ya estaba listo el desayuno. Se sentaron y me miraban esperando que comience a hablar.

    Yo: No puedo permitir que regresen a la vida que llevaban. Mucha gente hizo mucho esfuerzo y puso mucho de sí para salvarte la vida Bianca. Creo que no tomaste conciencia de lo cerca que estuviste de la muerte. Tu hermana te lo puede decir. Yo mismo puse mucha dedicación y esfuerzo para ayudar.

    Es por eso que he venido pensando algunas cosas. Como primera medida, se van a quedar aquí hasta que tengan un hogar digno donde vivir.

    Bianca: pero como hacemos, no tenemos nada, ni trabajo ni dinero.

    Yo: lo del trabajo tuyo Bianca, ya está solucionado. Uds. no saben, pero tengo un estudio contable. Vas a trabajar ahí hasta que consigas algo que te guste o sirva más. En cuanto a Sole, va a volver al cole para terminar el último año que le falta.

    Bianca: pero no sé nada de eso

    Yo: pues vas a hacer los cursos que sean necesarios y la gente de la oficina te va a ayudar. Ya lo hable con ellos y es nuestro plan conjunto ayudarlas.

    Sole: Volver al cole no me da ganas

    Yo: pues vas a volver, como mínimo tenés que tener el cole terminado. Hasta que se estabilicen tienen dos opciones. O se quedan acá, o les alquilo un departamento para Uds. solas. Pero a la calle no vuelven más.

    Sole: te agradezco todo lo que querés hacer, pero vos no sos mi papá

    Cuando escucho esto, Bianca se largó a llorar con desesperación, no la podíamos calmar, lloraba con una angustia terrible.

    Bianca: fue papá, fue papá, fue papá

    Repetía como una letanía. Yo entendí al instante. Fui a buscar el teléfono y llamé al hospital avisando que estaba en una crisis de nervios y la llevábamos. En el auto lo único que repetía era eso. Sole no entendía o no quería entender.

    Cuando llegamos el Dr. que la había tratado le dio un calmante y vino a hablar conmigo.

    Dr.: que pasó?

    Yo: Estábamos hablando del futuro de ambas, de como las quería ayudar y Soledad se negó diciendo que yo no soy el papá para decirles que hacer. En ese momento se quebró Bianca y empezó a repetir lo que escucho.

    Dr.: entonces, Ud. piensa lo mismo que yo? Que fue el padre el del intento de violación y la golpiza?

    Yo: creo que sí.

    Y le conté el antecedente con Soledad.

    Dr.: bueno, parece que Soledad no entiende o no quiere entender. Le voy a dar un sedante para que podamos decirle.

    Como era de esperar Soledad se quebró de la misma forma que su hermana. Al día siguiente, ya sedadas, pero consientes de todo nos retirábamos del hospital.

    Yo: gracias por todo Dr. otra vez ayudándolas.

    Dr.: Gracias a Ud. las puedo ayudar. Ah, creo que no le conté que mi hermano es el segundo jefe de la policía del distrito y a veces hacemos catarsis contándonos las cosas de los trabajos mutuamente. Y anoche, casualmente, comenté lo de las chicas. Porque no creo que quieran hacer la denuncia…

    Yo: que casualidad, y sería bueno que esa lacra no esté más suelto.

    Nos fuimos a casa. Ahora las dos estaban calmadas y pudimos retomar el dialogo.

    Aceptaron todo lo que les propuse. Decidieron que por un tiempo querían estar en casa.

    Yo: bueno, ahora quiero hablar sobre lo que pasó la otra noche, cuando estuvimos los tres en la cama. No puedo negar que soy hombre, y pasé un muy bueno, que me excité mucho y disfruté más aún. Pero después me sentí mal. Por lo que quiero que sepan que por mi parte no voy a hacer nada para volver a repetirlo, ni voy a buscar tener nada sexual con Uds. dos.

    Sole: pero, por qué? Acaso no te gustamos, no te gusto?

    Yo: es que yo también tengo sentimientos y no quiero mancillarlos.

    Las dos se miraron y Sole bajó la cabeza.

    Sole: ah, bueno, no sabía, perdona. Es que…

    Bianca: Sabes que pasa Jorge, Sole se había ilusionado con vos. Es más esa noche ella no quería que fuera con vos porque me reconoció que le daba celos.

    Sole: sos una bocona, que tenés que hablar de mí y lo que siento. Habíamos dicho algo.

    Bianca: Si hay algo que Jorge merece, es nuestra total honestidad. Y lo que dije es la verdad.

    Yo: bueno, me alegro mucho que sean honestas. Pues yo te tengo que decir Sole, que los sentimientos los tengo por vos. Pero, también tengo que reconocer que hay una pequeña diferencias de años. Te doblo en edad. Y no es justo que quiera retenerte cuando tenés toda una vida por vivir, conocer y disfrutar.

    Hoy lo que quiero es que puedan construir una nueva vida, sean felices y puedan dejar atrás el pasado.

    Sole: Jorge, por favor déjame decidir mi vida a mí, estos meses me hicieron mal pero también hoy hacen que vea la vida de otra forma.

    Pasaron tres meses, Bianca se mudó a un departamento que pudo alquilar por sus propios medios, llena de orgullo. Al tiempo empezó a salir con un compañero de la oficina y aunque todavía no conviven, forman una linda pareja.

    Sole se quedó en casa y compartimos el dormitorio. Está estudiando y con planes para comenzar la universidad. El tiempo dirá como termina verdaderamente esta historia.

  • Escapada a la montaña con mi madre

    Escapada a la montaña con mi madre

    Sé que es algo que se suele decir en estas páginas para aumentar el morbo, pero vengo aquí a contar una historia totalmente cierta la cual me pasó el verano pasado. Por ello mismo pido perdón ya que no soy ningún profesional escribiendo, pero espero que no se me olvide nada.

    Pues bien, mi nombre es Iván, soy un chico de 21 años y actualmente soy estudiante. Como ya he dicho esta historia tiene lugar hace un año, concretamente el verano pasado. Todo comienza justo a principios de verano, y la verdad es que lo que se me venía por delante era un verano bastante normalito, sin ninguna locura. Lo más llamativo era que mis padres habían planeado pasar en familia una semana en una casa rural. La verdad es que a mí no me entusiasmaba la idea, de hecho esa semana había un par de fiestas a las que me hubiera gustado ir, pero había que cumplir.

    Estábamos a miércoles por lo que ya quedaba menos para el viernes, día que cogeríamos el coche para poner rumbo a nuestras pequeñas vacaciones cuando, oh sí, sorpresa, mi padre se empieza a retrasar en volver del trabajo. Era algo común, de hecho muchas veces no cenaba con nosotros por las horas a las que llegaba, pero de pronto sonó el móvil de mi madre. Eso sí que solo podía significar una cosa. Tras colgar mi madre me confirmó que efectivamente le habían mandado volar hasta Madrid para cerrar un acuerdo con unos clientes, y eso aun habiendo avisado de que se tomaba esa semana de vacaciones. Y no solo eso, sino que debía quedarse hasta el martes, que es cuando supuestamente se haría la firma. Mi padre es un hombre normal y corriente de 55 años. Trabaja en una empresa farmacéutica, y si bien su trabajo no le quita una locura de tiempo, hay ocasiones en las que debe viajar por el país. En cuanto a aspecto es bastante parecido a mí, mide poco más de 1,75, tiene el pelo de un rubio muy oscuro y se conserva bastante bien para su edad, a pesar de tener un poco de barriga cervecera.

    -Joder tu padre siempre nos tiene que hacer lo mismo -decía ella con una mezcla de decepción y enfado-, más de dos meses planeando todo y no puede olvidarse un poco del trabajo ni una mísera semana…

    -Bueno ya sabes cómo es, quiere siempre que todo salga a la perfección y se involucra demasiado -yo le quería quitar hierro al asunto porque conociendo a mi madre iba a estar enfadada ya por el resto de semana-.

    -Pues mira, ¿sabes qué? Que le den, no me pienso amargar en casa teniendo ya pagada toda la semana. Si quiere que venga él directamente el martes o no, me da igual, así pasaremos un fin de semana madre e hijo.

    -Ah ¿pero entonces no se cancela? -dije ya con la idea de librarme y hacer otros planes obviamente-.

    -¿Cómo cancelar? Hombre ya sé que piensas que tu madre está vieja y fea, pero tampoco creo yo que sea para tanto pasar un fin de semana con ella.

    Mi madre siempre está con esos rollos de que ya es vieja y que por eso no paso tanto tiempo con ella como lo hacía antes, lo cual es una tontería. Es ama de casa y tiene 59 años pero se conserva increíble. Tiene el pelo de un rubio un poco más claro que mi padre y que yo y mide 1,60 aproximadamente. Lo que más destaca de ella sin duda son sus tetas, tetas las cuales a pesar de estar algo caídas por su propio peso, siguen la mar de firmes. De hecho por aquel entonces me había llegado a plantear alguna vez el sí serían o no operadas (intentaré dejar una foto en los comentarios cortando su cara).

    En cuanto al resto del cuerpo era de esas mujeres que se mantienen bien para su edad, bastante guapa y con buenas curvas, y la verdad que personalmente son el tipo de mujeres que más me gustan, una buena madura jamona, con unas potentes caderas y un culo que pese a no ser tan firme como el de una veinteañera, se mantenía de lo más jugoso. Por mis palabras ya os habréis dado cuenta que llevaba un tiempo viendo a mi madre no solo como mi madre. De hecho durante mis primeros años de pajas fueron varias las que le dediqué, primero usando la imaginación y luego pasando a la acción buscando bragas y sujetadores usados, incluso sacando alguna foto a escondidas mientras se duchaba, todo esto sin que ella nunca se llegara a enterar claro.

    -Mamá ¿ya estás otra vez con eso? Te he dicho mil veces que no eres vieja, muchas mujeres matarían por tener ese cuerpo. Estaré encantado de pasar un fin de semana con una tía buena como tú, y perdón por sonar tan brusco, pero parece que si no me crees -nada más decirlo pensé que me había pasado, ya que por simple que fuera nunca solíamos hablar de nada sexual.

    -¡Pero bueno! Hay que ver las cosas que le dices a tu madre hijo jajaja. Pues nada no se hable más, esta tía buena se irá a disfrutar de unas buenas vacaciones con este yogurín -decía ella mientras reía divertida y me guiñaba un ojo-.

    En ese momento noté como mi polla daba un pequeño salto y se empezaba a poner algo dura. Aclarar que mi madre suele ir por casa en verano con un camisón rosa bastante fresco el cual le llega a la mitad del muslo. No tiene escote pero nunca lleva sujetador, lo cual hace que casi siempre pueda ver sus duros y gordos pezones bien marcados y esas tetas de un lado a otro. Esto sumado al comentario de mi madre hizo que mi polla a los pocos segundos estuviera más dura que nunca. No sé por qué pero viendo la buena reacción que había tenido mi madre me apeteció seguir con el juego.

    -Pues por mí perfecto mamá, eso sí, tendrás que llevar algo más que ese camisón, porque viendo ese cuerpazo que te hace no sé yo si podré quitar la vista en todo el finde -sabía que me la estaba jugando pero tenía que ver cómo reaccionaba-.

    -Anda calla calla zalamero jajaja, con lo que habrás visto tú cómo vas a pensar que el cuerpo de esta vieja está de buen ver, que tampoco soy tonta hijo jajaja -decía ella divertida y bastante relajada.

    -Bueno mamá claro que he visto cosas, pero créeme cuando te digo que tienes un cuerpo de infarto. De hecho, tienes las mejores tetas que he visto nunca, ale ya está, ya lo he dicho -yo iba con todo-.

    -Mira el niño en lo que se fija, parece que tengo un pequeño pervertido en casa jajaja. La verdad es que no te voy a negar que de joven tu madre lucía unos buenos melones, pero a día de hoy ya parecen más unas tetas de vieja casi…

    -¡Pero qué dices! Tus tetas son increíbles mamá créeme, de hecho alguno de mis amigos cree firmemente que son operadas -en realidad ninguno de mis amigos había comentado nada así, pero era mi baza para confirmar o desmentir mis sospechas-.

    -¿Operadas yo? Jajaja, ay hijo ojalá tuviera el dinero pero que va que va, si pudiera operarme iban a estar así las pobres -decía divertida mientras hacía unos leves movimientos levantándolas-.

    -Bueno mamá la verdad es que yo me he llegado a creer que estén operadas eh, tú dirás lo que quieras pero para tu edad están increíbles -cosa que era totalmente cierto-.

    -Jajaja bueno gracias hijo gracias, a una mujer siempre le gusta recibir halagos de un hombre joven, pero aunque no me creas son naturales como la vida misma, pero no puedo demostrarlo claro…

    -Hombre poder sí que puedes… -yo iba con todo, tenía la polla que me iba a reventar y era el momento de jugármela a tocar una de esas tetazas-.

    -Bueno pues como no quieras buscar mi nombre en el registro de todas las clínicas de estética de la ciudad ya me dirás cómo jajaja.

    -A ver, hay una forma que nunca falla, que es tocando. Pero entiendo que siendo tu hijo te dé corte y no quieras -yo jugaba un poco con ella-.

    -¿Corte a mi? Cómo se nota que no sabes lo moderna que es tu madre. Además eres mi hijo, cómo me va a dar vergüenza, anda que no me las habrás tocado veces de pequeño. ¿No será que es a ti al que le da corte? -decía ella en un tono provocativo y divertido-.

    -¿A mí? Vamos yo encantado de tocar ese par de obras de arte.

    -Bueno bueno pues en ese caso adelante hijo, ¡todas tuyas! -decía ella mientras se incorporaba en el sofá sacando pecho hacia delante-.

    Yo no me lo podía creer, sentía como mi polla estaba empajada debajo del calzoncillo, sentía cada pulsación llenando de sangre todo mi rabo a punto de explotar. Ahí fui sin pensármelo dos veces y empecé a tocar las tetorras de mi madre por encima del camisón. Hubo unos momentos de silencio por parte de los dos, silencio el cual mi madre rompió con unas leves respiraciones profundas mientras yo sentía sus pezones duros como piedras. Me pude fijar que el sofá se veía algo húmedo donde ella estaba sentada, por lo que la »inspección» no le estaba disgustando precisamente.

    -Dios mamá sí que son naturales eh, de hecho se notan mucho mejor de lo que me había imaginado.

    ¿Cómo imaginado? ¿No me digas que ya habías pensado en tocarle las tetas a tu propia madre?

    Yo rápidamente aparté las manos y me eché hacia atrás.

    -¿Qué? Eh no… O sea… Yo no… -dios no sabía dónde meterme en ese momento-.

    -Jajaja mira que rojo se ha puesto el niño jajaja -estalló ella en una carcajada- es broma tonto, no te pongas así hombre jajaja.

    -Mira que eres mala eh jajaja -dije yo casi temblando por el susto.

    En ese momento me relajé pero no sabía qué hacer porque estaba entre nervioso, eufórico, con miedo, pero sobretodo más cachondo que un cerdo. Tras esto rápidamente le di un beso de buenas noches y conseguí meterme en mi cuarto haciendo un gran esfuerzo por ocultar tanto mi erección como mis nervios. Una vez dentro no podía más, me tiré en la cama y debajo del colchón saqué unas bragas que había conseguido esa misma tarde mientras mi madre se duchaba. Todavía estaban húmedas y por el olor se notaba que esa mañana mi madre había estado más que cachonda por ahí abajo. Empecé a olerlas, lamerlas, y pasármelas por la polla mientras se mezclaban con todo el líquido preseminal que estaba soltando mientras gemía casi sin cortarme un pelo. Hasta que no pude más y, después de pocos minutos, exploté llenando todas las bragas de la puta de mi madre con lo que fue mi mayor corrida hasta la fecha. Nada más terminar tiré esas bragas debajo de la cama y de dormí exhausto.

    Continuará…