Blog

  • El hombre de la casa (Cap. 3)

    El hombre de la casa (Cap. 3)

    Se recomienda entrar a mi perfil para comenzar a leer desde el principio de la historia. 

    Me despierto a la mañana siguiente después de tener sexo que hacía más de un año que no sucedía, como dios me trajo al mundo pero más gordo, viejo y con la verga dura como una piedra. Miro a mi lado y mi hermana seguía aun dormida también completamente desnuda, me dio ganas de tirarme encima y repetir lo de la noche anterior pero me contuve y decidí irme a dar un baño ante de salir a trabajar en el campo.

    Me fue al baño chiquito que nadie usaba porque estaba medio abandonado y era el que más lejos le quedaba en los demás cuartos no así del mío. Mientras me bañaba me di cuenta que no me sentía culpable como el día anterior es más, estaba contento, porque había tenido una gran noche con mi hermana, pero ella fue la que me buscó además somos adultos los dos, no sé si me quería convencer a mí mismo o realmente pensaba eso.

    Mientras me lavaba el cabello lo poco que me queda, escucho que abren la puerta, en ese baño no ahí cortina para la ducha y me verga no estaba del todo dura gracias al agua fría, pero aún seguía con un tamaño importante, me preocupaba que haya entrado alguien o visto para dentro así que me enjuague rápido.

    Antes de poder mirar quien estaba o que había sucedido escucho una voz que dice:

    –Buenos días papi, perdón, pero el otro baño estaba ocupado.

    Cuando al fin puedo ver la veo a mi hija Sofía parada en la puerta, con sus ojos celestes mirando directo hacia mi verga, no me salieron palabras solo me la quedé mirando lo linda que se veía esa mañana, vestida con un conjunto deportivo que le hacía notar su hermosa figura ya que ella jugó al vóley mucho tiempo, con su pelo rubio echo dos trencitas, con sus 21 años era la primera vez que notaba lo sexy que es mi hija Sofía. Cuando recién pude reaccionar le dije:

    –No pasa nada amor a cualquiera le puede pasar –Pensé que se iba a dar media vuelta e irse.

    Sofía entró al baño sin sacar su mirada de mi verga y me dijo:

    –Voy hacer pis acá porque en el otro está ocupado.

    Ella bajó su short deportivo dandome la espalda sin avisarme nada pude ver que tenía una tanguita color naranja que cubría muy poco su gran culo, cuando fue a bajar su tanga instintivamente corrí la mirada hacia otro lado, escuché como hacia pis. En ese momento note que mi verga había vuelto a su plenitud.

    A los pocos minutos escucho que me dice:

    –Salgo a correr, papi unos días de estos tenemos que salir a correr juntos.

    Recién en ese momento te atreví a mirar de vuelta a Sofía, para mi asombro estaba apoyada al marco de la puerta sin sacar la mirada a mi verga que yo tampoco había tapado aunque no sé por qué y le dije:

    –No creo que te pueda seguir el ritmo amor.

    –Bueno pero algo juntos tenemos que hacer no tienes tiempo para mí, aunque sea bañarnos juntos como cuando era chiquita –en ese momento me hizo uno sonrisa de oreja a oreja y por ultimo me dijo– besitos papi me voy a correr un rato para no perder la figura –se dio un chirlo en su gran culo y salió corriendo.

    Esa situación no sabía que pensar de mi hija y menos de mi mismo por que nuevamente me volví a sentir culpable por excitarme tan solo por escuchar hacer pis a una de mis hijas, que me estaba pasando. Termine de bañarme, aunque me llevo un buen rato poder bajar mi erección pero lo logre, me vestí con la ropa del trabajo y me fui a la cocina para ver cuál de mi hermana se había levantado para ir a trabajar al campo con migo por que salía un día cada una y no me acorvada a quien le tocaba por que el día anterior salí solo.

    Cuando entro a la cocina para mi sorpresa no estaba ninguna de mis hermanas, pero si estaba Rocio la hija mayor de Valeria al verla le digo – bueno día Valeria que sorpresa verte tan temprano – la saludo con un beso en la mejilla.

    Ella después del beso me regala una hermosa sonrisa y me dice – si le dije a mamá que se quede durmiendo ya que hoy tiene que ir a la ciudad a hablar con mi papá por que la cosa no están bien entre ellos, van a ver si lo pueden solucionar o ya no hay retorno – haciendo me una mueca con la boca torciéndola para un costado.

    Yo sabía que las cosas entres mi hermana Valeria y mi cuñado no iban bien y la mudanza al campo no ayudo mucho pero no pensé que tan mal, pero para suavizar las cosas y que mi sobrina no se sienta tan mal le dije – son dos personas adultas seguro que lo van a solucionar, van a elegir lo mejor para los dos y ustedes.

    La verdad Carlos que hagan lo que ellos les parezca mejor lo que si estoy segura que yo me quedo a vivir con ustedes en estoy días no me he divertido tanto en toda mi vida con mis hermanas, primas, tías asta mamá se la ve feliz a pesar de lo que pasa con nuestro padre.

    Después de desayunar con mi sobrina Rocio le digo – ¿te vas a cambiar o vas a trabajar así? – Tenia puesto una pollera a cuadrille de color azul estilo colegiala, pero más cortita que dejaba ver casi todas sus piernas, una remerita de los Rolling Stones que se veía el ombligo y resaltaba sus tetas que claramente no tenía corpiño y unas zapatillas azul que combinaba con la pollera.

    –Si voy así, mamá me dijo que vaya a trabajar con ropa cómoda o ¿me veo mal?

    Aproveche para mirarla desde su carita de chica picarona con sus ojos marrones oscuros pero muy lindos, pasando por sus tetas que no eran muy grande comparada con otras integrantes de la casa pero no eran para nada chicas, bajando por su cinturita de avispa, luego con sus caderas que no podía apreciar de frente que culo le hacia esa pollera y por último en sus piernas con sus muslos grande, si tuviera que contarle como es roció en tres palabras le diría es la típica chica latina o es terrible morocha aunque esa son dos palabras.

    Cuando la deje de mirar como un pervertido aunque en mi defensa ella me lo pidió le dije – te ves muy bien pero en el campo hay muchos bichos por ahí te incomoda andar así a caballo.

    –No pasa nada tío Carlos, me he comido cada bichos en mi vida los bichitos del campo no me van hacer nada – comenzó a reír de una forma muy picarona.

    Cuando ya estábamos listos para salir a recorrer el campo me subí a mi caballo y la espere a ella que se subiera. Todos integrantes de la familia andábamos bien a caballo porque algún fin de semana la pasábamos en el campo, pero yo había olvidado por completo la pollera que llevaba roció y al subir al caballo pude ver su hermoso y enorme culo casi por completo si no fuera por su tanga color azul que combinaba a la perfección con su atuendo.

    La mañana trascurría con normalidad si no tenía en cuenta la sexy mujer que tenía a mi lado, pero todo se complicó cuando ya cerca de las once de la mañana hacia 30 grados y pasamos un arroyito muy lindo que cruza por dentro de nuestro campo y Roció me dice – Carlos vamos a meternos un ratito total ya terminamos casi de recorrer el campo y hace mucho calor.

    –Bueno metete vos yo te espero no traje como para meterme – me quede arriba del caballo mirando como ella de un salto se bajaba del suyo.

    Al lado mío se sacó la pollerita que llevaba la dejo arriba de su caballo y salió corriendo hacia el arroyito con su tanga azul mostrando sus grades y hermosos glúteos. A llegar metió todo su cuerpo al agua aunque el arroyito no era tan profundo pero la cosa empeoro cuando quedo parada con el agua a la cintura salió con su pelo negro mojado pero también con esa remera toda mojada que dejaban ver sus tetas y sus pezones pegados casi con toda claridad. Con los 25 años que tiene Rocio nunca la había visto tan provocativa o yo nunca lo había notado.

    Después de unos minutos metida en el agua me grita – dale Carlos ven al agua que esta re linda.

    Debo confesar que tenía muchas ganas de estar en el agua con mi hermosa sobrina pero ya eran cerca del mediodía y si llegaba tarde iban a sospechar así que con la cabeza lo más fría posible le dije – Lo dejamos para otro día Roció ya es tarde y hay que volver a la casa.

    Me hizo tropita con sus labios gruesos comenzando a caminar hacia fuera del arroyito dejándose ver como también su tanga mojada marcaba bien sus labios de la concha casi como su estuviera desnuda en ese momento mi verga se aplasto con todas sus fuerzas en mi pantalón, aun mas cuando se acercó a su caballo y se agacho para ponerse la pollera se abrieron sus labios como pidiendo una verga dentro pero me resistí en contra mi voluntad porque era mi sobrina y retomamos camino hacia la casa.

    Llegamos a la casa por suerte ya se le había secado la ropa y nadie iba a pensar mal le dije – deja Rocio yo me encargo de lavar los caballos y soltarlos al campo – en realidad eso era una excusa porque mi verga seguía aun dura y no quería que me vea así.

    El almuerzo y la siesta trascurrió con normalidad a la tarde a la hora del mate mientras todas estaban en la pileta menos mi hermana Valeria que se había ido a la ciudad a hablar con su marido aproveche para limpiar el galpón sabiendo que ahí no se acerca nadie excepto yo, ya había tenido un día complicado no quería que todo se complicara aún mas.

    Cuando ya terminaba de limpiar el galpón escucho que me dicen – hola papi ¿estas tomando mates?

    Al darme vuelta era Alicia mi hija de 20 años una de las más chicas, se acerca con su pelo rubio mojado, con unos anteojos de sol que tapaban sus ojos celestes, con una bikini bastante chica de color rojo que dejaba ver toda su piel blanca y su tatuaje de unas flores al costado de su pierna derecha y sobre todo lo que más resaltaba esa bikini eran sus enormes tetas de todas mis hijas era la más tetota sin duda. Mientras miraba su belleza me estaba dando cuenta que no podía dejar ni de mirar a mis propias hijas algo malvado había despertado mis noches con Anabel. Le digo para que se valla y no se quede – No hija ya termine llévate el equipo de mates.

    Ella se acerca al mate y dice – ahora voy a calentar el mate y te cebo así te hago compañía que estas solo acá – se fue mostrando chico, pero lindo culito blanco.

    Los minuto vuelve y me dice de lejos vamos a tomar mates debajo de esas dos plantas que corren más viento – esas plata que señalo eran plantas viejas que en el medio había una hamaca que jugaban cuando eran chicas.

    –Bueno amor le dijo – mientras me llevo una silla y ella se quedó sentada en un tronquito al lado de la hamaca.

    Ya llevábamos unos minutos hablando de todo un poco tratando de mirar sus ojos y no sus tetas que se querían escapar de su bikini, de golpe me pregunta – ¿Cómo hiciste para dormir anoche? Con los gritos de la tía Anabel.

    La verdad la pregunta me tomo por sorpresa pero si alguien me la iba a hacer era Alicia que es una de la más frontales de toda la familia, le respondí como restándole importancia – la verdad casi no la escuche porque me dormí profundamente anoche.

    Como no muy contenta con la respuesta me dice- tan profundo tienes el sueño escuchamos los gemidos en toda la casa.

    Si la verdad que anoche me dormí muy profundo estaba muy cansado – seguí firme en mi mentira no le iba a decir a mi propia hija que yo la hice gemir a mi propia hermana.

    Por eso se debe ir a dormir con vos porque tienes el sueño pesado – parecida más convencida y siguió diciendo – la verdad que envidio un poco a la tía Anabel yo nunca pude masturbarme nunca llego a acabar y sigo más excitada todavía.

    Por qué me habla mi hijita Alicia que no puede llegar al orgasmo masturbándose si nunca he hablado con sexo con mis hijas. Pero por ahí ahora ellas tenían la necesidad de hablar ya que su madre no está más con nosotros, así que hace todo el esfuerzo para seguir con la conversación y le dije – Pero por ahí te falta el contacto con otra persona o un poco más de imaginación – para eso momento de negro pase a blanco realmente esta conversación me estaba poniendo incómodo.

    Puede ser pero me llego a mojar completamente y tengo ganas pero no llego al orgasmo imagínate como estoy estos días sola en el campo sabiendo que todas las chicas se tocan y yo sin podes llegar acabar.

    Quería que la tierra me tragara no solo por lo explicita que estaba siendo mi hija sino que mi cabeza se estaba imaginando a Alicia tocándose y me verga le estaba haciendo fuerza a mi pantalón. No podía continuar con la conversación así que le dije – me tengo que ir al baño otro día seguimos con el tema – me levante salí caminando rápido con mi verga marcada en mi pantalón sin mirar para tras.

    Después del día complicado e incómodo que estaba teniendo decidí no ir a cenar les dije que no tenía hambre y me quede solo en mi cuarto con la verga dura pero esperando a Anabel solo con mi bóxer que se venga a pasar la noche con migo realmente después del día que había tenido necesitaba el cuerpo de mi hermana menor.

    Cuando la veo entrar a mi cuarto con una bata negra y me dice – ásete el dormido – poniendo un dedo en su boca.

    Siguió insistiendo sin que yo le contestara – dale que si haces esto por mi realmente de debo una – junto sus manos como pidiendo por favor.

    Ok dale me hago el dormido pero no hagas nada que me moleste – pensé que iba hacer alguna broma a alguna de mis hermanas.

    Ella me dice con vos baja – No todo lo contrario te va a gustar mucho confía en mi vuelvo en un rato pero estate con los ojos cerrados.

    Esos minutos de espera se me hiso interminable no que no sabía con qué iba a salir la loca de mi hermana, pero aún menos idea cuando la escucho decir – pasa que está dormido y tiene un sueño muy profundo no se va a despertar.

    Siento como dos personas suben en la cama y una voz fina dice – estas segura mamá ¿que no se va a despertar? – En ese momento supe que era Aldana la única hija de Anabel.

    No se despierta quédate tranquila – en ese momento siento como me bajan el bóxer despacio, realmente no sabía que le estaba pasando por la cabeza a Anabel pero le prometí quedarme quieto.

    Anabel le dice – empiezas o te enseño.

    Empieza vos y yo te sigo – le responde Aldana con vos fina y temblorosa.

    Empiezo a sentir como pasa su lengua de abajo arriba recorriendo toda mi verga – no podía creer que Anabel allá llegado tan lejos y estás haciendo eso delante de su hija.

    A los pocos segundos siento como dos lenguas recorrían toda mi verga de abajo arriba una y otra vez asta escucho decir – no mentías mami la verga del tío Carlos es enorme.

    Si realmente grande y gruesa – en ese momento siento unos chupones en mi grande aunque no podía vez sabía que era Anabel ya era la tercera noche que me lo chupaba.

    Quiero tragármela mami a ver hasta dónde puedo – esas palabras con su voz finita me daban ganas de hacerle comer mi verga entera pero no podía porque tenía que seguir quieto.

    Empiezo a sentir una lengua en mis huevos y otra dando círculos en mi grande hasta que lo empezó a chupar y sentí como se lo trago lo más que pudo no fue mucho pero lo hizo con una ternura que aunque no podía ver pero sabía que era Aldana dando su mayor esfuerzo y continuo una y otra vez aunque no se lo podía tragar ni la mitad lo hacía con mucho entusiasmo.

    Estuvieron minutos cada una dando lo mejor de sí hasta que escucho a Aldana que dice – cambiemos mami que quiero saber cómo saben los testículos – Anabel obedeció y comenzó a tragarse la verga con todas las ganas y Aldana empezó a pasarme la lengua por los testículos hasta que los empezó a chuchar uno a la vez, se ve que la nena de mami aprendía rápido.

    Hasta que en un momento sentí como las dos bocas se turnaban para tragarse mi ver una vez cada una con total coordinación estuvieron un tiempo haciendo el mismo movimiento mientras Aldana me acariciaba los huevos me daba cuenta que era ella porque lo hacía con suavidad y mucho cuidado.

    Anabel dice – ya debe estar por acabar te vas a tomar la leche o la vas a dejar que se desperdicie.

    No se mami, no sé si me va a gustar.

    Probarla si te gusta la tragas y sino la escupís.

    Bueno voy a probarla – al escuchar esta conversación entre madre e hija y al volver a sentir la boca de Aldana tragándose mi verga no aguante más y empecé a largar chorros de leche en la boca de mi joven sobrina.

    Abrí un poquito los ojos porque no me quería perder esta imagen, lo que veo es a Anabel con una sonrisa enorme como orgullosa de su hija, la joven Aldana con su rostro angelical, los ojos serrado tragándose mi grande y tratando de no perder una sola gota de mi semen, cuando note que ya se había tragado todo volví a cerrar del todo los ojos.

    Una vez que ya se había tragado todo la escucho decir – tenías razón mami me encanto chupar verga y que sea así de grande mucho mejor no sé por qué no lo había intentado antes.

    Te dije que estabas perdiendo tu juventud, seguís siendo virgen pero ahora sabes lo que se siente tener una verga grande en la boca – Anabel le hablaba a su hija como a una amiga puta aconseja a una virgen.

    Lástima que estamos en el campo donde voy a conseguir una buena verga – mientras hablaba Aldana jamás me dejaba de tocar la verga.

    La tienes en frente hija es más te acabas de tomar su lechita – se escuchó una risa picarona.

    Pero está dormido el tío Carlos como le digo que quiero dejar de ser virgen con una verga grande como la de el.

    Bueno eso lo tienes que averiguar vos, yo te enseñe que en la casa ahí una buena verga, ya queda en vos como vas a seducir a tu tío – me dio ganas de decirle que ya me había conquistado que sería un placer ser su primer hombre pero no quería romper la confianza entra Anabel y Aldana.

    Bueno veo como hago no tengo experiencia seduciendo hombres, pero si te prometo que esta verga la voy a volver a tener en mi boca porque me encanto pero ahora vamos nos por si se despierta.

    Escucho como las dos salen de mi cuarto abro los ojos y me encuentro con la pija aun dura por los masajes que me estaba dando Aldana. Era la primera vez que me chupaba la pija dos mujeres juntas, una era mi hermana y mi sobrina su única hija, no tuve mucho tiempo de pensar porque me dormí enseguida.

    CONTINUARÁ…

  • Nuestras aventuras con la prima Elvira (Parte II)

    Nuestras aventuras con la prima Elvira (Parte II)

    Resulta que después de aquel día, que en mi oficina estuve a punto de cogerme a la prima Elvira, lo que no sucedió debido a la llegada de un compañero, lo que hizo que muy a desganas nos vistiéramos y ella una vez repuesta de la calentura que traía saliera de mi privado como si nada hubiera sucedido, diciéndome al oído al momento de despedirse, que ella esperaba que otro día pudiéramos consumar aquello, lo que me dejo más caliente.

    Desde ese momento solo pensaba en la forma de llevarla a un lugar más tranquilo y con tiempo de sobra poderla disfrutar a mi antojo, lo que de repente nos impedía, debido a que nuestros horarios no coincidían, así pasaron unos quince días, y le mande un mensaje “Prima, cuando nos vemos?”, contestándome “Hola, primo, sabes que ando bien ocupada y ya vez aquel día nos interrumpieron, sabes que tengo que entrar al trabajo a las 7:40 de la mañana”, a lo cual le dije “Si mañana te levantas más temprano que de costumbre y llegas a las 7:00 de la mañana a la oficina, al cabo te queda de paso al colegio”, diciéndome “Ok”, así que termine la conversación comentándole “Dejo la puerta de la entrada a la oficina emparejada, cuando entres la cierras, te espero”.

    Al día siguiente me levante más temprano que de costumbre y lo primero que hice antes de bañarme fue masturbarme para evitar tener una eyaculación rápida y llegue a la oficina a las 6:50 de la mañana, cuando a los 5 minutos recibo un mensaje de Elvira “Buen día ya estoy enfrente”, a lo cual le contestó “Ya estoy aquí y cuando entres cierra la puerta”, así que en menos de un minuto oí el cerrar la puerta de la entrada y el pisoteo de las escaleras, así que llegó a la puerta de la oficina y yo estaba esperándola, “Hola primo como estas”, “Muy bien y tú” le contesté, “mira a las carreras, todavía traigo el pelo un poco húmedo hasta mi mama me preguntó porque tan temprano, y le dije que tenía que hacer unos escritos antes de la entrada de los niños al kínder y me vine muy rápido” me dijo.

    Así que yo ni tardo ni perezoso me le acerqué y la tome de la cintura atrayéndola hacia mí, y la empecé a besar en la boca, la notaba algo tímida sin embargo dejo que mi lengua entrara en su boca, de inmediato con mis manos las pose sobre sus nalgas y las empecé a estrujar, hasta que sentí como su respiración se hacía más profunda y su lengua ella también la metía en mi lengua, asi que la senté sobre el escritorio de la secretaría abriéndole las piernas para yo acomodarme y repegar su cuerpo al mío, hasta que sentí mi falo que empezaba a ponerse duro estrujándolo con su pucha, así que de inmediato le desabroche la blusa y empecé a besarle el cuello para quitarle el brassiere blanco y bajarle su pantalón quedando solamente en un calzón cachetero de color oscuro, el cual se lo baje y la recosté boca arriba sobre el escritorio y de inmediato le empecé a dedearle su rica pucha, ella para ese entonces estaba que reventaba de caliente.

    Ella me decía “Que rico, ando bien mojada”, en ese momento yo quise poner mi boca en su almeja y la reacción de ella fue pararse y decirme “No Paco, yo quiero mamarte esa verga que traes, el otro día tú lo hiciste y ahora me toca”, así que yo deje que me quitara el pantalón y mi bóxer estaba lleno de líquido pre seminal, así que ella se puso a rodillas y termino por quitarme el bóxer y sus ojos se hicieron grandes al ver mi falo, estaba todo duro y bien grueso, quizás unos 19 por 5 de ancho, así que le dije que empezara a lamerlo por todo lo largo, lo que ella obedecía y después trataba de meterlo, yo estaba bien caliente y tomaba su cabeza y la penetraba más y más, hasta que sentía que le llegaba hasta la garganta, lo que hacía que ella sintiera como que se le iba la respiración y soltaba mucha saliva, quizás así la tuve unos 5 minutos, hasta que ella me decía que no se la metiera toda, que sentía que se ahogaba, así que saqué mi falo de su boca, y la lleve a la sala de la oficina, donde la puse de rodillas mostrándome su rico culo, así que le dije “Elvira, te voy a dar verga como nunca”, a lo que ella me contesto “Papacito, tengo muchas ganas que me hagas tuya, aprovéchame estos minutos”.

    Yo de inmediato, acomodé mi falo en la entrada de su almeja y empecé a meterle mi verga, ella de inmediato reaccionó a tremenda pija –debo decir que aunque ya había sido madre, en los fajes que antes le dí, supe que sus partos habían sido por cesárea-, diciendo “La tienes bien grandota y bien gruesa, me vas a lastimar, uff, ggr…”, esas frases y expresiones me pusieron más caliente, así que en cada arremetida, sentía como sus paredes vaginales cedían a mi verga y se oía cloc, cloc, de tan mojada que ya estaba, hasta que llegó el momento que sentí que le entró toda ya que mis huevos chocaban con sus nalgas y ano, y ella ya suspiraba “agg, que grande la tienes, y esta durísima”, mientras yo subía mi pie derecho a la sala para tener más punto de apoyo con el fin de penetrarla con más fuerza, estaríamos así unos 10 minutos, yo empezaba a sentir el sudor de mi cuerpo, mientras veía como mi verga entraba y salía de esa rica panocha, y ella a momentos solamente hacía expresiones como “ugg, mmm, ahh” y gritaba “que rico me coges recabrón”.

    Llego el momento en que me cansé en estar en esa posición y al decirle que se parara porque quería sentarme en el sillón para que ella me diera la espalda y en cada sentón pudiera penetrarla, me dijo “Paco, ya acaba, son las 7:15 y me tengo que ir al trabajo” a lo cual le dije que todavía teníamos por lo menos 20 minutos para seguirla cogiendo, así que le dije “quiero que subas y bajes tu cuerpo y ensartes tu puchita en mi verga”, “Si papito” me respondió, así que yo la tomaba de las caderas y la ayudaba a subir y bajar para estarla envistiendo a cada bajada, sintiendo que para ese momento toda mi verga volvía a entrar completamente en ella, quien ya para ese momento me gritaba “Métemela toda, que rico le haces, no dejes nada fuera, uff, mmm”, sintiendo como su vagina estaba completamente humedecida y mi verga entraba y salía con facilidad.

    Ya por último la puse nuevamente de rodillas y me empezó a mamar mi verga, la cual estaba durísima y bastante gruesa y larga, yo le tomaba su cabello y le repegaba su cabeza con mi falo, hasta que sentí que ya me iba a venir, y le dije “Elvira me voy a ir, quiero que te comas mi leche”, ella sin decir palabra alguna, con las dos manos la tomaba y se la metía toda, hasta que empecé a vaciarme “aggg, aug, me voy”, y ella sin chistear empezó a tragársela toda, una vez que acabé de irme, ella se levantó fue al baño a limpiarse los rastros que quedaron alrededor de su boca, se peinó, y me dijo “Paco ya me voy, voy retrasada y vez lo mamones que son los dueños del kínder”, yo estaba que mis piernas me temblaban y le dije “está bien, quiero llevarte esta semana por la tarde a un motel”, y ella me dijo “Primito, mañana pasa por mí a las 6 de la tarde, si me desocupo antes te mando un mensaje”, sin embargo esto que pasó al día siguiente será motivo de otro relato.

  • Mi primer relato y experiencia fetichista

    Mi primer relato y experiencia fetichista

    Primero me presento con ustedes. Mi nombre es Carla, tengo 27 años, piel blanca como la leche, 1.55 de estatura, cabello negro un poco abajo de los hombros, ojos verdes, pecho y nalgas algo pequeños, pero suficientes para verme bien debido a mi estatura, calzo del 2 1/2 y soy bisexual.

    Me encanta el sexo en todas sus formas, hay muy pocas cosas que no me gustan, pero soy de mente muy abierta, generalmente soy dominante, me encantan las relaciones en grupo y soy fetichista de pies femeninos, por lo mismo procuro cuidarlos muy bien ya que me gusta que los adoren.

    Para empezar les voy a contar cómo fue que comencé a adentrarme en el fetichismo y mi primera experiencia con un hombre.

    Yo ya había perdido mi virginidad y ya había pasado por muchas experiencias, sexo anal, dominación, oral, etc. Pero realmente nunca me había acercado al fetichismo hasta que tuve un novio llamado Raúl. En ese entonces yo tenía 21 y el 25, y a pesar de la diferencia de edad yo ya tenía prácticamente la misma experiencia sexual que él (cabe mencionar que yo todavía no había estado con una mujer).

    Ya había tenido un ligero acercamiento con el fetichismo mediante videos, me sorprendió como a muchos hombres les gusta esa parte del cuerpo de la mujer y como ellas podían sentir placer al usar sus pies para el sexo, no es por presumir pero tengo unos pies hermosos, pequeños, piel blanca, suaves, arco perfecto y muy estéticos.

    Raúl y yo ya habíamos tenido sexo en muchas ocasiones, pero llegó un punto en el que comenzó a pedirme cosas en específico y a hacer otras que llamaron mi atención.

    Primero comenzó a comprarme zapatillas abiertas que la verdad me gustaban mucho, ayudaban a resaltar mi figura y hacían ver más sexys mis pies, después durante el sexo a veces me dejaba puestos los tacones y un algunas veces cuando me recostaba para penetrarme levantaba mis piernas dejando mis pies a la altura de su cara y lentamente me quitaba los zapatos para dejar mis plantas libres para que él las apreciara, incluso me percaté un par de veces que después de quitarme los zapatos el inhalaba profundamente como para captar el aroma de mis pies. Cosa que no me disgustaba, pero esperaba que él me confesara que quería hacer más.

    En otra ocasión después de que logró que me viniera un par de veces me pidió que lo hiciera terminar a él (generalmente le gusta terminar en mi boca y como buena putita que soy me encanta tomarme su lechita) yo ya estaba preparándome para hincarme y dejarlo seco pero me pidió algo particular. Se sentó en la cama recargando se en la cabecera y abrió las piernas, me dijo que quería que me recostara boca abajo para mamársela en esa posición. No le vi ningún inconveniente y después de hacerme una cola de caballo me coloque en posición y comencé con mi trabajo.

    Comencé a comerme su verga con desesperación ya que me excitó ver qué él se calentó demasiado al verme así y se notaba ya que su verga comenzaba a lagrimear en mi boca, después de unos minutos me pidió que doblara las piernas, cosa que me resultó extraña pero estaba tan excitada que lo obedecí inmediatamente (investigando un poco mientras veía pornografía encontré varios vídeos que se refieren a eso como «pose de pies» o «the pose»)

    En el momento que doble mis piernas y las crucé, mis pies quedaron expuestos a su mirada, yo notaba como recorrían mi cuerpo desnudo con la mirada pero la mayor parte del tiempo en mis pies, decidí intentar algo y comencé a mover mis dedos y a estirar lo más que podía mis plantas mientras seguía dándole una mamada y noté que comenzó a gemir más y su verga comenzaba a ponerse más dura en mi boca.

    Llegó un punto en el que me dijo – escúpele y jálamela mientras te comes mis huevos.

    Honestamente nunca me había hablado así, pero me gustaba y me excitaba. No tardó más de dos minutos en esa posición para terminar y varios chorros de semen comenzaron a brotar de manera brusca llenando mi mano, mi cara y salpicado la cama había los lados, nunca había visto que terminara de esa manera. Parecía que no hubiera tenido sexo en mucho tiempo.

    Comencé a lamer y limpiar todo lo que pude con mi boca hasta dejarle la verga completamente limpia.

    Nunca lo había visto así de excitado y ya sospechaba que él tenía ese tipo de fetiche, como les digo yo no sabía que a mí me gustaba, solo me causaba curiosidad.

    Cuando ya estábamos recostados me atreví a preguntarle directamente si tenía ese fetiche.

    El algo avergonzado me dijo que sí pero que no me había dicho nada directamente por miedo a que terminara rechazándolo como otras parejas que tuvo anteriormente. Yo le comenté que al contrario de lo que él pudiera pensar a mí también me llamaba la atención y que podíamos intentar más cosas.

    Bueno aquí dejaré este primer relato.

    Agradezco que se tomen el tiempo de leerme y que me comenten lo en lo que puedo mejorar

  • Entrego a mi esposa en bandeja de plata

    Entrego a mi esposa en bandeja de plata

    Somos una pareja de esposos, mi esposa se llama Karina y yo Carlos Daniel, ella tiene 32 años y no tengo 36, llevamos doce años juntos ya con familia. Mi esposa es de un metro setenta centímetros, pesa ochenta kilos, es morena clara, ojos cafés, cabello lacio, mide noventa y cinco de pecho y noventa y ocho de nalgas o glúteos. En la universidad donde trabajo el personal docente acostumbra cada año realizar una excursión para cerrar el ciclo estudiantil y podemos llevar a nuestra pareja o ir solo. El viaje inicia viernes por la mañana y se regresa domingo por la noche. En esa ocasión me acompaño mi esposa y decidimos visitar un lugar donde hay un lago y las fiestas son de lo mejor en los fines de semana.

    En total viajamos como cuarenta y cinco personas, todas adultas, durante la ida el viaje fue muy placentero y uno de los amigos más allegados a mi persona me dijo que el conocía un lugar donde se la pasaba de lo mejor y que si yo lo deseaba que él y su esposa nos invitarían, que en ese lugar se iban escalando niveles. La verdad no le entendí pero le dijimos con mí esposa que estaba bien, total íbamos a divertirnos.

    Llegamos al lugar y el viernes por la noche teníamos planificado hacer una carne asada y tomarnos unos tragos, así lo hicimos y luego nos fuimos cada quien para su bungaló, cada uno de estos bungalós tenía seis habitaciones, cocina, una sala y dos baños, además había una piscina. El clima estaba delicioso y era la oportunidad de estar en ella. Esa noche fue divertida, hicimos juegos, tomamos, comimos y luego cada quien a su habitación y los que teníamos paraje a echarnos un tirito o una cogida como decimos en mi país.

    Al día siguiente empezó la aventura de nuevo fuimos al desayuno y luego al lago. Por la tarde mi amigo, su esposa y otras tres parejas me dijeron que los acompañáramos que irían a una casa disco, que era muy divertido a lo cual accedimos con mi esposa. Al llegar ellos cancelaron las entradas, el lugar era muy lujoso y estaba una mesa para ocho personas sin usar y decía reservada, seguramente uno de mis compañeros la había pedido y nos pasaron una botella de vodka con jugo de naranja, una azafatada que contenía camarones, carne de res, cerdo y venado, todo se veía delicioso. La botella se terminó dando tres rondas, no era mucho pero los que no estamos acostumbrados a beber ya estábamos un poquito en honda como dice la juventud actual.

    Mi esposa al beber bebidas alcohólicas luego tiende a entrar en ambiente. Llego un joven a decir que estábamos invitados a ingresar en el siguiente ambiente y estaba otra mesa reservada, en el centro estaba una botella de tequila y ocho vasitos como de dos onzas, mucho limón y sal. El mesero sirvió un poquito más de la mitad de los vasitos y estaba un pichel con jugo de verduras y sirvió en otro vaso la misma cantidad, me dijo uno de los amigos que se tomaba de un solo jalón, luego se chupaba el limón con sal y luego el jugo de vegetales o sangría.

    Con esos tequilas sentí un calor que bajo de mi cabeza al resto de mi cuerpo, había una pista de baile, bailamos y note que habían muchas tocadas y muchas parejas tenían muy poca ropa. Uno de mis amigos me dijo que si pasábamos al último nivel pero que ese era más fuerte que todos, le dije que estaba bien que no había problema sin saber que era. Había un pasillo como de quince metros de largo y unos cuatro de ancho, había unas luces bajas moradas, rojas y verdes; en cada lado habían cinco entradas con cortinas y el mesero nos dijo cuándo ingresamos que podíamos pasar a cualquiera de los salones que estaban en esa sección, no quitaron los zapatos porque todo era alfombrado.

    Cuando ingresamos al primer salón quede sorprendido, habían varias chicas besándose, sin ropa, otras con consoladores, se tocaban y besaban sus cuerpos, fue sorprendente y mi esposa dijo baya sorpresa que me has dado amor y me beso. Sentí un cosquilleo cuando escuché eso pero seguimos y en el siguiente estaban tres chicas con un chico moreno, le hacían sexo oral y así fuimos pasando a los diferentes salones y en todos había chicas y chicos cogiendo, masturbándose, besándose, tocándose. Cuando terminamos de pasar en todos los salones dijo un amigo y dime Carlos cual les gusto más… yo le dije, me has sorprendido y mi esposa dijo a mi si me gustaron todos, más donde estaban las chicas con el chico moreno y todos fueron diciendo cual les había gustado más.

    La esposa de mi amigo me agarro de la mano y agarro a mi esposa de su mano y nos llevó a la habitación donde estaban las tres chicas y el chico moreno, el chico y las chicas nos recibieron muy bien, como que si ya nos conocían, muy amables. El chico nos dijo bienvenidos, las chicas me abrazaron y mi amiga se fue, el chico agarro de la mano a mi esposa y la sentó en un sofá y le empezó a bailar, una de las chicas se le acerco y empezó a quitarle su ropa y lo mismo hacían con mi persona, me dejaron sin nada y mi bella esposa también la dejaron sin ropa.

    A diferencia de las chicas mi esposa tenia poquito vello púbico y ellas no tenían nada, ella no hacía por escapar o salir del salón, el moreno la acostó en un sillón que le decían Kama Sutra, le tocaba su rostro, sus labios, pechos vientre y le dedeaba su parte intima, mi esposa cerraba los ojos y se retorcía, me veía y medio sonreía. Las chicas me empezaron a acariciar y una de ellas a chupar mi verga, yo no sentía placer, tenía rabia de ver a mi esposa con el moreno pero ya ni modo no podía hacer nada, más que ver como la jodían y como disfrutaba ella de ese momento. Una de las chicas se fue a acompañar al moreno y a mi esposa, entre los dos la estaban haciendo explotar de placer.

    La chica besaba sus pezones, chupo su parte íntima y luego le chupo la gran verga al moreno, yo no podía disfrutar esos manjares por estar al pendiente de mi mujer y ella ni siquiera me veía, es más creo que en ese momento se olvidó de mi persona, luego vi como la chica besaba sus labios y ella le correspondía. Seguidamente el moreno se metió entre sus piernas y le empezó a chupar su chocho, vi cómo se retorcía y le jalaba la cabeza como diciendo dale más fuerte y la chica besando sus pechos y labios, acariciándola y ella disfrutando. Luego se paró el chico moreno y la chica le empezó a chupar su verga, ella lo acerco a mi esposa y la chica jalo su cabeza para donde estaba la verga del chico, mi mujer se la chupo. En ese momento explote de coraje pero no hice ni dije nada y una de las chicas me dijo al oído disfruta el momento, ella lo está disfrutando.

    Luego que se la chupo por un momento al chico la chica la siguió besando en sus labios y cuello, el chico la acomodo y jalo sus caderas más a la orilla del sillón y la chica le coloco un condón y la empezó a coger, vi cómo se retorcía y gemía, mientras la chica besaba y tocaba sus pechos, vientre y palmeaba sobre su vello púbico. Una de las chicas que estaba con migo me acostó en la alfombra y con su boca me puso un condón y se sentó sobre mi, trate de disfrutar y dejar que mi bella esposa disfrutara el momento. Luego puso los pies de mi esposa en su pecho y la bombeaba despacio besando sus pies y sobando sus piernas, nalgas y estómago.

    Luego la puso de rodillas en el sillón y le junto sus piernas, dejando libre la entrada de su parte intima, vi que la chica tenía un frasco en sus manos y que le aplicaba a mi esposa, luego me percate que era lubricante, el chico moreno no tuvo piedad y le penetro su culito y mi mujer no dijo ni hizo nada, ella le permitió hacer todo y eso me enfureció porque nunca había dejado que yo le penetrara su culo, hice lo mismo con la chica. Escuchaba los gemidos y gritos de placer de mi bella esposa. El moreno le lleno de leche sus nalgas y luego ella se dio vuelta y le limpio con su lengua los residuos y seguidamente yo termine.

    Luego nos reunimos los seis y las chicas besándome y tocándome y el moreno haciendo lo mismo con mi esposa, cuando ella me vio me cerró el ojo como diciéndome gracias por este momento. No me arrepiento y desde ese día nuestra vida sexual cambio mucho y fue para bien. En ocasiones fantaseamos con ese momento e imaginamos que esas personas están con nosotros.

    Desde que salimos de ese bello lugar estuvimos más unidos y a la fecha seguimos de esa forma, nos gustaría hacer otro viaje y ver que nuevas experiencias nos da la vida y disfrutarlas al máximo.

  • Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (15)

    Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (15)

    Las bromas dentro de la piscina parecían durar eternamente, solo volvieron a las hamacas al sentirse realmente arrugadas debido al agua. Hacia tanto que no se reían de esa manera… tenerse cerca las hacía tan felices… lo más curioso, es que cada vez que notaban esa felicidad por estar juntas, peor se sentían por tener que separarse.

    —Te deberías preparar, que ya son más de las cinco y has quedado con Pili a las siete.

    —Tienes razón, aunque no sabes que pereza me está entrando en el cuerpo, estoy tan bien al sol.

    —Me lo imagino. Pero mañana puedes volver a disfrutarlo, ahora es mejor que vayas con ella. Incluso si vas antes, puedes mirar algo en su tienda, la verdad que siempre trae ropa muy bonita. Suelo pasarme por allí al menos dos veces al mes.

    —Oye, ¿y Sergio? —le preguntó Mari. Se había olvidado por completo de su hijo.

    —Ni idea, ¿le digo que se acerque?

    —No, no tranquila, que disfrute. Seguro que se lo pasa mejor con sus amigos. —a Carmen le asaltó un recuerdo muy vivido de cierta noche y se dijo “pienso que no del todo”.

    —Bueno le mando igualmente, así sabemos si sigue vivo.

    Lo primero que vio al coger el móvil y abrir el WhatsApp, fue la foto que su sobrino le había enviado hacia unas horas. Volvió a sentir una corriente eléctrica que le alteró todo su cuerpo, la lujuria y el pecado la comenzaban a consumir y con dedos ágiles le escribió.

    —Ven a casa. Tu madre ha quedado a las siete con una amiga.

    —Voy —contestó en menos de 30 segundos.

    Dejando el móvil de nuevo debajo de la hamaca donde los rayos del sol no pudieran alcanzarlo, Carmen se giró hacia su hermana.

    —Dice que ya estaba justo para venir, que no tardará en llegar.

    —Perfecto. Voy a cambiarme poco a poco, ¿me acompañas? —su hermana asintió y las dos entraron en casa.

    Subieron y Mari aprovechó para ducharse en el baño de la habitación de Carmen. Donde esa misma mañana, su hijo metía mano a su hermana mientras ella, sin saber nada, hablaba tranquilamente al otro lado de la puerta.

    Mientras tanto, Sergio se excusó con su amigo, quería volver a casa lo antes posible, sabía que tendría lo que tanto deseaba. Tuvo que mentir diciendo que se encontraba mal. Un dolor de tripa por haber comido algo en mal estado, fue lo primero que le vino a la cabeza y lo más convincente. Su amigo Héctor, sin ninguna pega, le llevó dirección a casa de su tía. Mientras iba en el asiento del copiloto, la euforia por lo que tanto anhelaba le comenzaba a pasar factura bajo sus pantalones. No podía parar de pensar en lo que iba a suceder, la imagen de su tía… le volvía loco.

    En casa, se encontró con que ninguna de las dos mujeres estaba en la sala. Tampoco en el jardín, preguntó si había alguien y la voz de su tía se escuchó desde el piso de arriba, llamándole para que subiera.

    Sergio entró a la habitación cerca de las seis de la tarde y vio a su tía sentada en la misma cama donde la noche anterior ambos habían gozado. Todavía tenía las imágenes muy recientes y las tendría por mucho tiempo, aquello no se le podía olvidar ni aunque lo intentase con todas sus fuerzas.

    La impaciencia surgió cuando vio que su madre se admiraba en los grandes espejos de la habitación. Esperaba que ya se hubiera marchado. Sin embargo recapacitó rápido, solo sería una corta espera para estar a solas, podía soportarlo.

    —¿Qué te parece, cariño? —le preguntó está dando una vuelta entera mostrando su nueva vestimenta.

    Llevaba una falda larga blanca y una camisa azul marino, con un bolso a juego. Carmen se había tomado la molestia de peinarla y su cabellera morena, caía hasta sus hombros con tirabuzones en las puntas.

    —Estás guapísima, mamá —le dijo con un tono normal, casi sonando a formalismo, aunque estaba preciosa.

    —Gracias, cielo. La falda me la compró ayer tu tía y la camisa es suya, o sea que llevo su “estilo”.

    —Es muy bonita —se acercó donde su tía y le dio dos besos improvisados para saludarla. Carmen se sorprendió y contuvo un gesto de gusto por notar sus labios antes de tiempo. Se acercó a su madre y desde un lateral le dio un único beso, pero más largo— ¿Has quedado o estáis jugando a las modelos?

    —He quedado, pero con una amiga de la infancia. Nada, un rato y vuelvo.

    —Estate cuanto quieras, mujer —le dijo Carmen levantándose y acercándose a ellos— nosotros veremos algo en la tele y quizá obligue a tu hijo a hacerme la cena, nada interesante.

    Carmen al lado de su sobrino, casi podía sentir su cuerpo, su calor, su… sexo entrando con pasión en ella haciendo que rozara el paraíso. Agitó la cabeza, todavía era demasiado pronto, el tiempo jugaba a su favor, en unos instantes Mari se marcharía y Sergio, sería suyo.

    —¿Por qué no te acerca Sergio? Así no pides taxi ni nada —no podía evitar comerse con la mirada a su sobrino.

    —¡Ah! Pues me parece una buena idea, ¿te importa? —dijo mirándole con cara de gatito herido y sabiendo que aceptaría añadió— Luego me vuelvo en taxi o que me traiga Pili. No tengo problema.

    —Vale, mamá, como quieras.

    —Me pinto y vamos, ¿bien? —Sergio asintió y ella se introdujo en el baño para maquillarse.

    El joven no perdió el tiempo, girándose velozmente donde su tía casi sin tomar precauciones de que su madre le viera. La mujer le sonrió de forma pícara, casi malvada.

    —Si iba en taxi… más tiempo… —susurró Sergio.

    —Antes que nada, está tu madre… hay tiempo.

    Carmen se percató que su hermana no les podía ver. Por lo que se acercó al cuello de su sobrino, se alzó de puntillas para conseguir elevarse lo máximo posible y posando los labios en el oído de este le susurró.

    —Quiero ver la foto… en vivo.

    La mano de esta subió por la pierna del joven, comenzando a hacer contacto de manera delicada en la punta de su entrepierna que saltaba alegre. Mari, metida en el baño, era imposible que les viera… sin embargo estaba tan cerca…

    —Estoy demasiado “contento”…

    Agarró el pene del joven con fuerza, la justa para que no rebasase el límite del dolor y mientras su hermana seguía maquillándose pacientemente a escasos metros volvió a decirle.

    —Y yo… —su voz ardía a milímetros. Sergio suspiró y vio cómo su tía se alejaba soltando su sexo— voy a pedir unas pizzas que se me han antojado —dijo a un volumen normal— Mari, ¿la tuya?

    —Carbonara, por favor, me encanta.

    —Hecho. ¿Sergio alguna en particular? —él con los labios se le ocurrió decirla “a ti”— Una clásica, puede que sea de tu gusto. —se pasó las manos desde su cintura hasta sus pechos de la forma más sensual que conocía para terminar de añadir— ¿Con carne?

    —Perfecto.

    Carmen le guiñó el ojo y Sergio se quedó en la habitación mientras con una mano se adecuaba su miembro. Con cierta destreza aquel miembro juguetón había sacado su cabeza por el calzoncillo para respirar, de no ser por el pantalón incluso podría saludar.

    —Hijo. —le sobresaltó la voz de su madre que le hizo dar un pequeño brinco— Uy perdón… ¿Nos vamos?

    —Sí, sí, claro.

    Ambos se metieron en el coche y a Sergio, en casi todo el trayecto no se le bajó la hinchazón de sus partes más secretas, era imposible quitarse de la cabeza a su tía. El guiño y el movimiento sensual tocándose su cuerpo, hicieron que pensara “soy una tetera hirviendo”.

    Condujeron un rato en silencio. El joven no paraba de pensar en su tía y en la maravillosa vuelta a casa, mientras su madre jugueteaba con sus pinturas dándose los últimos retoques y abriendo el móvil de vez en cuando.

    —¿Qué tal te lo estás pasando? —le dijo su madre sacándole de sus pensamientos.

    —Muy bien, mejor de lo que me imaginaba —esperaba que en unos 10 minutos la cosa mejorase aún más.

    —¿Tú qué tal te sientes? —Mari no entendió la pregunta— Digo si estás mejor que en casa, menos estrés, menos broncas…

    —Queda mal que lo diga, pero necesitaba salir de casa. —Sergio ya había llegado cerca de la tienda de Pili y comenzó a aparcar— Puede que sea un poco egoísta, necesitaba desconectar.

    —No lo eres, tienes más carga que nadie, no somos fáciles y mi hermana está en una edad… —su madre sonrió ante el comentario y miró a los ojos a su hijo. Su mirada cada vez brillaba más— no tiene que ser fácil lo que haces, siempre te he admirado por ello.

    —Muchas gracias, cariño, es verdad lo que dice tu tía —Sergio arqueó la ceja— sabes… animar a la gente.

    —Me alegro de que sonrías como lo haces con Carmen, apenas te veo así en casa… por cierto, tampoco te veo así por allí —refiriéndose a su ropa— estás… muy guapa. —realmente lo estaba, jamás se hubiera imaginado ver de esa guisa a su madre.

    —Sergio… —un poco avergonzada por el comentario del joven— ¡Calla anda!

    —Es esa tienda, ¿verdad? —ella asintió todavía algo colorada y colocándose el pelo sin necesitarlo— pues que te lo pases muy bien, mamá, te espera una pizza para cenar.

    —No tardaré mucho, luego nos vemos, la verdad que tengo muchas ganas de estar con Pili.

    —Pues disfruta, que igual no la ves en otro año.

    —Tienes razón… —con mucha voluntad y contra su yo del pasado, Mari se acercó a su hijo y estirando el cuello, le dio un beso dejándole marcados sus labios cerca del límite fraternal. Añadió— Te quiero mucho, ¿lo sabes?

    —Claro que lo sé, y yo a ti, mamá. Te prometo una cosa. —cogió la mano de su progenitora, sin recordar la última vez que lo había hecho y le dijo— Voy a intentar que siempre estés así, ya sea en casa, aquí o en la India, ¿te parece bien?

    Mari asintió, algo le conmovió por dentro, tuvo que apretar los labios para guardar sus sentimientos. Le dijo que le avisaría cuando volviera y sin meditar su vergüenza, abrazó a su hijo tan fuerte como pudo, para después salir rápidamente del coche mientras se despedían. Por un pelo no se le escapa una lágrima, “qué sentimental estoy” se dijo.

    Pensando en todo lo que había crecido su hijo y además, en lo bien que lo había hecho miró por última vez al coche. Su hijo se despedía con una sonrisa y un ligero movimiento de manos, Mari le copió. Con unos cuantos pasos más, entró en la tienda para disfrutar de una agradable tarde con su amiga de la infancia.

    CONTINUARÁ

    ——————–

    Por fin en mi perfil tenéis mi Twitter donde iré subiendo más información.

    Subiré más capítulos en cuento me sea posible. Ojalá podáis acompañarme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.

  • El gran huracán (Parte 1)

    El gran huracán (Parte 1)

    La rutina es un mal que afecta a todos y dado a eso uno grupo de amigos nos hemos dado a la tarea de hacer una agenda de viajes. La mayoría de los viajes son de turismo interno pues mi isla del encanto es bella y rica en lugares para pasarla bien. Para ese viaje las opiniones estaban divididas entre aventuras en la montaña o un fin de semana acampando en un islote al sur de la isla. Finalmente decidimos la aventura acuática pues un amigo del grupo quería estrenar su recién reparado bote y como estamos en septiembre sabíamos que tendríamos la isla para nosotros.

    Salimos viernes en la mañana con una marea que no hacía fácil la travesía. El grupo lo componíamos originalmente cinco personas. Un matrimonio, Rosabel la chica “wild” del grupo, Jaime el dueño del bote y yo. Dado a que yo iba con intenciones de ver cuán salvaje podía ser Rosabel, Jaime nos pidió que invitáramos a alguien para que le hiciese compañía en caso de quedarse solo en aquella playa. Después de pensar en candidatas se me ocurrió invitar a una amiga mía. Juliana es una chica que recién terminaba una relación con alguien muy cercano a mí. La cercanía dada a su relación hizo que se convirtiera en mi gran amiga, la que conoce todos mis secretos. Amistad que siempre paso por debajo del radar de su exnovio y de todas mis relaciones.

    Ya en la isla montamos un campamento y comenzamos a disfrutar en grupo de aquella paradisiaca playa. En la isla solo había unas personas y ya estaban recogiendo sus cosas para regresas a la isla grande dejándonos aquel paraíso solo para nosotros. Ese primer día hicimos actividades en grupo y la pasamos muy bien. Juliana hizo muy buena química con Rosabel. La realidad es que nunca hizo química con Jaime pues ella compartió con Rosabel y conmigo la mayor parte del tiempo.

    Paso el día y la gente se fue retirando a dormir. Cuando fui a mi caseta vi que las chicas estaban en ella y no me habían dejado mucho lugar para yo dormir. Cuando le pregunto a Rosabel que porque no me dejaban espacio me dijo en son de broma que quería estar sola con Juliana y que Juliana sería solo para ella esa noche. Ese comentario fue acompañado de su cara de traviesa. Realmente entendí que esa noche no sería mi oportunidad de tener algo con ella. Como pude me acomodé en una esquina y todos quedamos rendidos.

    Al levantarnos al otro día vimos que la pareja de casados estaba hablando con Jaime sobre ir a su casa durante el día pues habían escuchado de una tormenta que se había formado y que podría tener algún efecto en el área local. Preferían irse y para prepararse para la tormenta, aunque no era seguro su paso por la isla. Nos dieron la opción de todos irnos, pero Rosabel, Juliana y yo entendimos que no era nada para preocuparse y nos quedamos para seguir disfrutando el día.

    Durante el paso del día disfrutamos los tres juntos, pero me poco a poco fui sintiendo fuera del grupo ya que, aunque se acababan de conocer ya tenían varias bromas que solo ellas entendían. El alcohol hizo que me incluyeran en los chistes internos. Quizás el alcohol fue mucho pues cuando me di cuenta las dos chicas se habían quedado dormidas bajo una palma. Decidí dejarlas descansar y busqué mi cámara para entretenerme.

    Me fui por la isla a sacar fotos de los hermosos paisajes que allí se esconden. Llegue al faro que está en la parte alta de la isla y tome cientos de fotos de todos sus ángulos. Como pude me subí a la parte más alta y comencé a tomar fotos panorámicas.

    Estaba fascinado con aquella vista paradisiaca. Enfocando la cámara pude notar dos siluetas en una parte de la isla alejada del campamento. Haciendo un acercamiento con la cámara pude notar que mis amigas se habían ido a la orilla de la playa a tomar un baño de sol. También pude notar que en ese momento se estaban quitando la parte de arriba de sus trajes de baño. Esa escena capto totalmente mi atención. Podía notar lo que estaba pasando, pero no podía apreciar bien los detalles de sus cuerpos.

    Baje del faro y camine en dirección de donde ellas estaban. Sin hacer ruido llegue lo suficientemente cerca de ellas como para poder ver. Me escondí detrás de unos arbustos y pude notar mejor la curvatura de sus cuerpos. Pude notar los pechos de Rosabel, que denotaban la firmeza que el bisturí y la silicona logran formar. Eran impresionantemente esbeltos y muy bien hechos y daban muestra de que habían cogido sol recientemente. Del otro lado estaba Juliana con sus naturalmente grandes pechos. A juzgar por su blancura podría decir que era la primera vez que veían la luz del sol de esa manera.

    Poco tiempo después de yo llegar allí se voltearon para tomar sol en sus desnudas espaldas. Juliana trataba de pasarse loción bloqueadora, pero no alcanzaba a llegar a toda su espalda. Rosabel, con sonrisa maliciosa se ofreció a ayudarla. Primero fueron los hombros, luego la espalda alta y media. Cuando llego la parte de la cintura pude ver como Rosabel se sonrió y se bajó a decirle algo al oído a Juliana. Juliana dio una señal de aceptación, pero con cierta duda en su cara. Luego de esto Rosabel comenzó a pasarle la loción por la espalda baja y llego a las nalgas. Podía ver que inicialmente Juliana lucia tensa, pero a medida que sentía las manos pasando la loción su cara se relajó. Una vez termino de pasarle toda la loción Rosabel se detuvo y nuevamente le dijo algo hay oído. Por lo que pude entender, Juliana le contesto que en esas partes no necesitaría ayuda. A lo que Rosabel pícaramente insistió. Al parecer la picardía de Rosabel hizo que Juliana bajara la guardia.

    Juliana se volteó nuevamente boca arriba y Rosabel comenzó a pasarle la loción desde las piernas hacia arriba. Conocía las historias de Rosabel y no era secreto que era bisexual lo que me daba ideas de sus intenciones ocultas. Eso y el contacto de los dos cuerpos había comenzado a causar efectos en mí. Rosabel continuó su trabajo casi como estuviera dando un relajante masaje. Podía ver que la cara de Juliana había cambiado a una relajada. Se sentía cómoda con las manos que frotaban todo su cuerpo. Una vez Rosabel llego a sus pechos se detuvo. Se acomodó más cerca de lo que estaba antes y comenzó a frotar ambos senos a la vez. No recuerdo haber visto loción en sus manos en ese momento lo que me hizo pensar que esa acción era solo con propósitos de palpar el cuerpo de su nueva amiga. Frotó sus senos ya dejando ver sus intenciones directamente. Juliana que para ese entonces tenía sus ojos cerrados los abrió y la miro confundida. No entendía bien lo que allí estaba pasando. Cuando iba a hablar, Rosabel le puso un dedo en la boca para que hiciera silencio. Le dijo que confiara en ella y siguió su masaje centrado en sus pechos. Juliana giro la vista hasta cerca de donde yo estaba y allí tuve que esconderme. Ella evidentemente no quería hacer contacto visual con su masajista. Era como si se avergonzara de sentir el placer que aquel acto causaba.

    Cuando pude volver a mirar, noté que Rosabel le hablaba al oído a Juliana. La miraba fijamente mientras seguía tocando sus pechos, esta vez con los dedos frotando sus pezones. Cuando cambio la vista fue solo para inclinarse hacia los pechos de Juliana y comenzar a besar sus pezones. Esto hizo que Juliana arqueara su espalda repentinamente. Su reacción fue la aprobación que Rosabel necesito para dejar salir sus instintos salvajes y dejar correr su erotismo sin límites. Rosabel tenía los pechos entre sus manos y alternaba su boca entre ambos pezones. Pude ver como el movimiento corporal de Juliana indicaba que disfrutaba lo que le hacían. Ya su respiración era agitada y sus manos se clavaban en la arena. Para ese entonces ya yo tenía una erección completa. Sabía que Rosabel era atrevida pero nunca pensé que lograría lo que estaba haciendo.

    Me concentré en la cara que ponía Juliana y estaba pendiente a ver si se le escapaba un gemido. La voz fina de Juliana siempre me había dado mucha curiosidad pues siempre había pensado que con ese timbre de voz se deberían escuchar increíbles sus gemidos. Más que disfrutar el trabajo que hacia Rosabel lo que captaba mi atención y la causa de mi excitación era la respuesta corporal de mi amiga.

    Luego de cierto instante pude ver que el tan esperado gemido llego acompañado de muchos más. Cuando mire el panorama completo note que Rosabel tenía una mano dentro del tanga de Juliana. Sus gemidos iban directamente conectados con los movimientos de la mano dentro de su tanga. Ya cuando esto ocurría mi mano ya frotaba mi bulto. Sus gemidos me excitaron como hacía tiempo no lo hacía. Ya no podía contenerme.

    Busqué una mejor posición que me permitiera ver aquella escena de más cerca. Cuando vi nuevamente Rosabel estaba entre sus piernas. Había movido el tanga hacia el lado y la penetraba con sus dedos directamente. En el momento que su lengua hizo contacto con el cuerpo de Juliana, esta gimió de tal manera que se escuchó por toda la isla. Su excitación estaba en su punto máximo, ella misma se tocaba los pechos y yo la disfrutaba. Ya no aguantaba, ya a ese entonces habíamos sincronizado movimientos. Me frotaba al mismo ritmo que ella era penetrada por los dedos de Rosabel. El ritmo que llevaban sus dedos y los movimientos de su boca dando placer eran casi perfecto y los gemidos lo confirmaban. Llego un momento en que el placer que recibía Juliana era tanto que se empezó a contorsionar por aquella playa mientras Rosabel nunca la soltó. Ambos seguimos frotando al mismo ritmo hasta que yo no pude más. Descargué toda mi excitación allí mismo y varios segundos más tarde lo hizo Juliana.

    Me quede quieto para no ser descubierto por las ya recompuestas bellezas. Rosabel se reía mientras Juliana no podía esconder su cara de pasmada. Pude escuchar cuando Juliana le dijo que no quería que eso se supiera y Rosabel le dijo que eso sería un secreto solo entre ellas. Juliana le pidió volver al campamento lo que hizo que yo saliera corriendo. Tenía que borrar los rastros en mi pantalón antes de llegar a su encuentro. Me metí a la playa cerca del campamento justo antes de que ellas llegaran. También a lo lejos se veía el bote de Jaime de regreso. Ellas no daban ningún indicio de lo que allí había pasado.

    Cuando nos reunimos todos no podía despegarme de Juliana. Ya no la podía ver igual, ver su desnudez y la manera en que su cuerpo reacciono al placer había despertado un gran deseo por ella. La sencillez de Juliana junto a lo maravilloso de su respuesta sexual me tenía fascinado. Rosabel y su sensualidad había pasado a un segundo plano. Lo curioso de todo es que sabiendo quien era no sentía culpa por aquello que había nacido.

    Jaime venía con noticias de que teníamos que irnos urgentemente de la isla. La tormenta que estaba cerca de las Antillas se había convertido en un gran huracán llamado Irma y se acercaba peligrosamente a la isla. Recogimos rápido y no perdimos tiempo para salir. Cuando pude estar solo con ella en una esquina del bote le pregunté como la había pasado. Ella me comentó que había vivido una experiencia que nunca había pensado que iba vivir. Dándome el desentendido le pregunte que si era buena o mala la experiencia. Ella me contestó que había sido extrañamente muy buena. Sin pedir detalles le pregunte qué había sido lo mejor de lo que había vivido a lo que ella me contesto que la experiencia fue buena pero lo mejor y más excitante era saber que yo la estaba viendo recibir placer y que por mí fue que no paró el encuentro una vez este comenzó.

  • El secreto de Mirna

    El secreto de Mirna

    Pasaron 2 semanas para tener a Mirna en mi estudio otra vez a pesar de verla un par de veces en su trabajo. Mi interés hacia ella creció en los últimos días cuando ambos nos saludamos de lejos sonriendo, como guardando un secreto. Uno de esos días mientras estaba en reunión vi a una nueva vendedora del concesionario, una gringa de cuerpo ancho, duros senos, sexy y muy simpática. La observaba mientras ella caminaba por el local, sin importar que Mirna me viera. Total, Mirna no era nada mío. Mirna no solía vestirse tan arreglada por estar siempre tras la recepción, pero después de estar mirando a la gringa, ella comenzó a vestirse con ropa apretada y con tacos, haciéndola un poco más alta. Cuando Mirna pasa por mi lado, sin tacos, parece una niña de metro y medio y me hace sentir mal de desearla. Tiene 21 años, yo 37… pero igual quiero fotografiarla desnuda.

    Elegimos un viernes 6 pm para la sesión de fotos con Mirna, se pudiera decir, fuera de horas de oficina para evitar interrupciones. Para alivio mío, vino con tacos haciéndola un poco más alta pero apretadísima, casi como mi ex cuando podía ver claramente su vagina sobre sus jeans de tela. Mirna se acerca, me sonríe y dice que está lista para esta sesión. Un poco nerviosa, Mirna con su jean azul, su blusa marrón y sonrisa bella comenzó a posar para mi lente. Se comenzó a soltar mientras la sesión avanzaba, se movía mejor que la vez anterior y posaba como se lo pedía. Mirna tiene una sonrisa muy fotogénica, no me gusta mucho su arete que lleva en la nariz solo por el hecho que la luz rebotaba en las fotos, haciéndolo brillar en algunas tomas.

    En esos momentos de soledad, siempre me he masturbado pensando en Silvia, ella me chupaba la verga riquísimo, pero sobre todo lo hacía muy sensualmente, casi riéndose del placer que me daba, como chiquilla malcriada. Últimamente, he estado pensando en Mirna, en sus ojos achinados y su boca alrededor de mi verga, no he llegado a meterme una paja a su nombre, pero si me lamo los labios en poder besarla y tocarla.

    A media sesión fotográfica, necesitaba que Mirna levantara la mirada hacia su izquierda mientras estaba parada de costado, al ser más baja que yo, su cabeza quedo mirándome desde abajo, y yo tocándole el mentón, se la levante más. Ella no me quito la mirada, mientras movía su cabeza desde su mentón, y comencé a dirigir su cabeza cada vez más hacia arriba, en dirección a la mía. Mirna no me dejaba de mirarme mis ojos y mis labios… Era ahora o nunca. Puse la cámara a un lado y la bese apasionadamente en los labios, sin lengua, pero mordiendo dulcemente y con mis manos en mi cintura acercándola hacia mí para que sienta como me excitaba, con mi pene aumentando su tamaño.

    Los besos de Mirna comenzaron hacer más intensos, me atreví a meterle mano a su culo, acariciando sus nalgas e introduciendo mi mano entre sus piernas por atrás para tocar su vagina. Mirna no solo se dejó, pero comenzó a palpar mi erección con su mano izquierda, moviéndola de arriba a abajo, desde mis bolas hasta la punta de mi verga. Su pasión me recordaba a la cuarentona de Silvia, y el lívido que tenía cuando estábamos juntos. Le susurre a Mirna:

    -Quiero morderte las tetas -le dije mientras le subía la blusa.

    -Comételas -me dijo mordiéndome el labio inferior mientras se quedaba en sostén.

    Le saque una teta por encima del sostén, la mordí, la chupe y succione hasta que sentir entre mis deseos su vagina llena de fluidos y caliente del placer. La saque del estudio y la senté en el escritorio de mi computadora, descubrí que besarle el cuello, la ponía más cachonda, no pare de hacerlo. Cuando fui por el botón y cierre de su jean, ella puso su mano sobre la mía, parando todo acto seguido. Me dijo que era virgen y quería seguir siéndolo, no era el único hombre que había estado, pero si con que el que nunca había tenido tanta pasión por. Según ella… Ella quería seguir virgen, pero…

    -Se cómo chupártela de maravilla -se bajó del escritorio queriendo desabrochar mis pantalones.

    Le agarre las manos a la fuerza, abriendo sus brazos hacia afuera y pegando su cuerpo al mío. Ella ya estaba sin tacos y su cara llegaba en mi pecho, así que estuvo que levantar la mirada, sentándose sumisa a mis pretensiones. Yo nunca he estado con una virgen y el morbo de ver a una chiquilla/mujer intacta me excito más. Mirna leyó mi mente y comenzó a bajarse el pantalón.

    Al poner sus dedos para bajarse el calzón, me miro inocentemente.

    -No te preocupes- Le susurre en su oído, para luego después besarla en el cuello, mientras ponía mis manos sobre las suyas.

    -No te la voy a meter entera- le dije mientras empujaba su trusa para abajo.

    Ella levanto su mirada entregándome toda su confianza, yo solo tenía la intención de chupársela toda.

    Mirna levanto una pierna y después la otra para ver su vagina bien depilada. Sus manos fueron directamente a cubrirse su parte intima, pero se las saque lentamente mientras la besaba, ahora si jugando con su lengua. Pegué a Mirna hacia mi cuerpo y con mis dos manos en ambas nalgas, la subí al escritorio. Nos besábamos apasionadamente, yo llevándole el juego y abriéndole las piernas, queriendo que se deje llevar por la pasión. Mirna tenía su sexo peladito, pequeño, con labios grandes y totalmente mojados. Lleve mi boca hacia su sexo, dándole besitos suaves, tratándola como una joven.

    Ella respiraba hondo, aguantando su respiración y soltando gemidos agudos y cortos cada vez que le metía la lengua y jugaba con su himen. Le chupaba toda su intimidad, bebiendo sus jugos y a la vez sobando su clítoris con mi dedo gordo.

    Tan solo ver a esta chiquilla, con ahora sus dos tetas descubiertas y gimiendo de placer para excitarse y querer romperle su coñito de una vez por todas. Mirna estaba cerca del orgasmo, dejo de agarrarse en la mesa, para agarrar mi cabeza con sus dos manos y poder venirse en mi cara.

    -Baby, baby, baby -grito Mirna discretamente, haciéndome recordar a Silvia.

    Mirna soltó mí cabeza, alcanzando el orgasmo descontrolado recostando su espalda en el monitor de mi PC. Cerró sus piernas con mi lengua todavía penetrando su himen causando que me excitara a mil, mojándome yo mismo, pero no llegando a eyacular. Una vez que volvió en si, la chiquilla me miro y le di un beso lento, todo mojado con sus jugos. Ella dudo probar sus propios jugos, pero estaba muy apasionada que no paraba de besarme.

    -Ningún novio te la chupo antes? -Le pregunte mientras ella notaba mi erección.

    -Sí, pero no lo hacen tan rico como tú- Mirna se mordía el labio llevando su mano a mi bulto de mi pantalón.

    Levante mis cejas, retando si sus pensamientos morbosos los convierte en acciones. Mirna trato bajarse del escritorio, pero no la deje agarrándola de la cintura, forzándola a usar sus pequeñas manos desabrochar mi cinturón y luego mi pantalón. Me dejo en mis boxers observando y jugando con mi erección con las palmas de sus manos.

    -Te lo bajas por mi? – Con voz de colegiala me pregunto.

    Ver a esta chiquilla de 21 años y de casi metro y medio me hizo sentir como si estuviera en el colegio. Me sentí algo sucio por verla tan chiquita, pero me excitaba a mil tener este pensamiento morboso. Me baje el bóxer y ella jugando se lamio los labios. Quiso bajar su boca, pero no la deje, quería tenerla controlada, lucho por quitar mis manos de sus muñecas, pero no la deje y ella cedió. Lleve la punta de mi pene hacia su vagina sobando mi glande en todo su sexo, apretando sus labios mayores para que envuelvan mi glande. Ella siendo tan chiquita, no tenía suficiente piel para cubrirme. Subía y bajaba dándome una paja con su sexo calentito, chocando la punta de mi pene con su clítoris haciéndola saltar, como si sintiera algo helado en su chucha caliente. Iba y venía lentamente, de vez en cuando, poniendo mi glande a puertas de su vagina, jodiéndola que le iba a romper su flor. Mirna estaba dispuesta a todo, pero no quería hacerla mujer solo por pasión del momento, sino que ella me pidiera “Romperla”. Quería escuchar de su propia voz, mi morbosa mente quería hacer que Mirna, se entregara a mí, que me deje ser su dueño y controlarla totalmente, como no pude hacerlo con Silvia.

    La bajé del escritorio ya la puse de rodillas, con mi pene en mano, le dije que me masturbe, pero siempre mirando hacia arriba para que este atenta a mis indicaciones. Hoy no quería su boca, quería verla como le daba placer seguir mis indicaciones. Mirna comenzó lento con su mano izquierda, sobándome las bolas con su otra mano. Me apretaba los testículos rico, como quien revisa un tomate. Quiso meterse el pene a mi boca y le agarre la cara dulcemente, pero con rigidez. Ella asintió que no debía hacer lo que no se le mandaba.

    -Dale más rápido, chiquilla- Le dije, cogiendo su rostro con ambas manos.

    -Si baby -me respondió dulcemente.

    -Dime papi- recordé como otra chica que me interesaba hablaba con su novio por teléfono. Así ella lo llamaba.

    -Sí, papi. Te gusta- Dijo Mirna con ansias de no usar su mano, pero su boca.

    Ordené Mirna aumentar el ritmo de la paja, y que estuviera lista para recibirlo en sus tetitas, bien paradas y duras. Ya cuando estaba a punto del clímax, la agarré del brazo para que se ponga en cuclillas y no en rodillas, ya que, por su baja estatura, tenía que alzar el cuerpo para dejar toda mi leche en su pecho… Me vine en sus tetas, ella sosteniéndose con ambos brazos en el escritorio para poder mantener la posición correcta. Ya después de mi última gota sobre su pecho, agarre un dedo y mojándolo de semen se lo lleve a su boca el cual no quiso recibirlo. La puse de pie, y con el dedo todavía lleno de mi semen, lo puse en sus labios que estaba cerrados.

    -Me gustas mucho…- Le dije por primera vez – Prueba chiquilla.

    Mirna, me miro con ojos temerosos, pero abrió su boquita y se chupo todo mi dedo, pasando con dificultad la poca leche que le ofrecí. Parece que, si había chupado pollas, pero nunca había probado semen. Al verla que cumplió con la orden, la bese y le susurre en el odio.

    -Me gustas mucho, perrita- Besándola dulcemente.

    Al apartarnos, ello me sonrió sabiendo que tendríamos mas aventuras…

  • El colectivo y ella

    El colectivo y ella

    Mi nombre es Leila, tengo 27 años y trabajo en una oficina en el microcentro de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.  Me autopercibo lesbiana desde mi adolescencia, cuando acepté lo que sentía, y desde ese momento vivo una sexualidad plena. Suelo salir con mujeres más grandes que yo, porque las de mi edad suelen no tener mucha idea sobre el sexo.

    A la oficina tengo que asistir con vestimenta formal, ya que soy la primera cara que el cliente ve al ingresar. Por eso tengo que tener el maquillaje correcto, mi pelo marrón oscuro recogido en un rodete, y un vestido nuevo cada día. El jueves pasado, llevaba un vestido rosa muy ajustado que tiene un moño debajo de los pechos para acentuarlos. No tengo mucho busto, pero sí tengo que admitir que años de ejercicio me regalaron una cola exuberante.

    Ese día, subo al colectivo como todas las tardes, para volver a mi casa. Dos paradas después, sube ella. Una chica de 21 años, un poco más baja que yo. Pelo colorado y una piel muy blanca. Una camisa muy estructurada de universidad privado, que ella altera dejando abiertos los dos botones superiores y dejando ver sus hermosos pechos blancos y, a la vista, suaves. Por alguna razón, muchas veces se para junto a mi durante el viaje, y yo no puedo evitar pasármelo viendo sus tetas. Esta chica, a pesar de ser mucho más joven que yo, me seduce sin siquiera saberlo.

    Iba junto a ella otra chica, no tan bonito, riendo y haciendo chistes sobre sus docentes, mientras abría una botella de agua. En eso, mientras yo me encontraba embelesada con sus pechos, el colectivo frena de golpe, haciendo que todos perdamos un poco la estabilidad dentro del transporte, y la botella de agua cae entera sobre la camisa. Las tetas que ya me atraían, ahora se encontraban empapadas, demostrando que debajo de la camisa no había ropa interior. Sus pezones comenzaron a mojarse con el líquido y a endurecerse contra la camisa ahora totalmente ajustada contra ellos. Cuando me doy cuenta, la chica me miraba perpleja mientras yo prácticamente me babeaba ante tanta hermosura. Por la vergüenza, decidí bajarme antes y caminar hasta mi casa. Llegué, y no pude evitar desnudarme, meterme en la bañera y masturbarme pensando en esos hermosos pezones duros.

    Al otro día, tuve que volver a tomarme el colectivo para volver a mi casa, no había forma de que volviera caminando de nuevo. A las dos paradas, ella sube al colectivo, pero sola. Hoy no tenía la camisa, sino una remera de tiritas roja, súper escotada, que enmarcaba sus hermosos pechos, y una minifalda rosa muy corta, que dejaba ver una piernas trabajadas y largas. Yo había conseguido un asiento, y ella vino a pararse al mismo lugar donde yo estaba, depositando sus enormes tetas en mi cara, como si fuera pura casualidad. Viajamos un par de cuadras mientras yo fingía que eso no estaba sucediendo, al mismo tiempo que sentía como se me humedecía la tanga que llevaba debajo de mi vestido negro. Tenía tan cerca sus pezones que podía verlos debajo de la tela.

    Decidí que esto era una provocación y que tenía que actuar, así que cuando vi que subía una señora con muchas bolsas, le ofrecí mi asiento y me paré exactamente detrás de la chica. Poco a poco, comencé a apoyarme contra ella, apretando mi cuerpo contra el suyo. Ella me frotaba su cola en mi entrepierna, y fingía que no sucedía nada, mirando por la ventana. La apreté más contra el caño al que estaba agarrada, haciendo que sus pechos se juntaran entre sí y me dieran una vista hermosa, mientras su entre pierna se rozaba ligeramente con el caño. Y ahí cerró los ojos. Empecé a sentir su respiración agitada, aunque disimulaba muy bien, solamente nosotras dos sabíamos lo que estaba pasando. Bajé mi mano disimuladamente y la metí debajo de su pollera, sintiendo una bombachita muy pequeña y mojada a más no poder. Rocé delicadamente su clítoris, y recorrí todos sus labios, mojando mis dedos al pasar. Sentí como vibraba su cuerpo, como se calentaba aún más su vagina. Al ver que llegaba mi parada, la agarré de una mano sin preguntar y la hice bajar, para que entráramos a mi casa.

    Continuará…

  • Historias lésbicas de mi esposa

    Historias lésbicas de mi esposa

    Habiendo llegado a entablar una conversación picante con mi esposa, tocábamos temas sobre sexo y experiencias sexuales que ella había gozado participando.

    La historia fue contada por mensajes de texto, lo cual provocó que mi verga se pusiera dura mientras leía el relato. Ella habiendo tenido una vida de éxtasis y muchos gustos en todo sentido, inició diciéndome que en una ocasión que ella se encontraba en su casa tomando whisky su compañera al verse excitada por los comentarios que se habían dado en su conversación le pidió que llamara a un hombre para que pudieran divertirse. Mi esposa llamó a uno de sus amiguetes, un bien parecido también de vida y locura. Al llegar ellas ya habían tomado algunas copas demás y el ordeno a la acompañante de mi esposa que se desnudara y recostara en el piso, ella accedió sin si quiera pronunciar una palabra ni calentarla con un solo beso.

    Ahí acostada enseñaba unas buenas tetas medianas de pezones rosados, piel blanca y coño rasurado perfectamente dejaba ver unos labios carnosos limpios y perfectos, él se agachó y levantando las piernas de ella suspendió sus caderas y comenzó a comerle el culo y el coño de abajo hacia arriba mientras ella gemía muy fuerte desde el principio.

    Mi esposa seguía sentada en el sofá mirando todo, la primera vez fue invitada a participar por parte de su amigo, sin acceder, ya que según ella prefería disfrutar de las sensaciones tan desinhibidoras del whisky. Paso un rato y él seguía lamiendo su coño y ella mantenía las piernas elevadas en el aire, ella miró hacia donde estaba mi amiga y la invitó de nuevo, pero esta vez no se negó.

    Dejando su copa a un lado, y sin desvestirse, la tomó por los brazos y estirándolos sobre su propia cabeza se sentó en ellos, bloqueando sus movimientos y así comenzó a amasarle las tetas. Tomando las palabras de mi amiga, me dijo que primero tomó una buena porción de cada teta y aplastándolas con seguridad sus pezones salieron a flote y mI esposa comenzó a lamerlos y mordisquearlos lo cual provocaba tanto libido en aquella mujer que gritaba y gemía del placer.

    Él seguía lamiendo su humedad bruscamente y metía sus dedos profundamente mientras que los pezones eran estimulados de tal manera que pronto se sonrojaron, las miradas de los amigos se cruzaron y el le pidió que le frote el clítoris que ya en ese momento estaba bastante erecto y mi esposa comenzó a frotarlo suavemente tratando de hacerlo al mismo ritmo que la lengua y sus dedos, la mujer se retorcía y contorsionaba por tanta excitación y llenándole la boca de sus líquidos junto a sus dedos y toda su mano.

    Él se incorporó y dijo que va a penetrarla sacando su verga y dejando que la vean las mujeres del trio, saco un condón de su bolsillo lo abrió con sus dientes y se lo coloco en la verga, que según mi esposa tenía buen tamaño y grosor. Sin que mi esposa se baje de los brazos de su “juguete” disfrutaba de la escena casi como una espectadora en el cine, esa dura verga se meneaba mientras abría las piernas de la mujer y las dejaba en una posición como de “v», para mi esposa esa parte de toda la escena fue la que mejor se grabó en sus recuerdos y se excita al recordarla. Cuando al fin la penetró mi esposa retiró sus dedos del clítoris de la mujer y él sin haber bombeado más de unas cuántas veces terminó, lo cual produjo risas en las mujeres, él se avergonzó metió su verga en los pantalones y se fue.

    Mi esposa regresó al sofá y la mujer se puso en pie acercándose a mi esposa le dijo que no quería quedarse iniciada, a lo cual mi esposa respondió tocándole el clítoris y agarrándole una teta, luego le ordeno que se arrodille sobre el suelo y haciendo que doble sus caderas pegó su cabeza al piso, abriendo una vista hermosa e increíble de su ano perfectamente limpio y coño mojado con labios rosados, enseguida mi esposa metió dos dedos sin humedecerlos en su culo, esto causó reclamos de parte de la mujer por ser “grosera» pero mi esposa no los retiró y siguió estimulándola mientras que ella ya más a gusto comenzó a frotar su propio clítoris pasando brevemente a meterse 4 dedos en su mojado coño, metiendo los y sacándolos de una forma más bien salvaje. Ella gemía y se retorcía de placer, con la mano libre mi esposa enredó los cabellos de la mujer y la levantó levemente, solo para que sintiera la tensión, sus gemidos se convirtieron en gritos y terminó por su coño gotas de líquidos que formaron un pequeño charco en el suelo. Mi esposa se puso de pie y fue a lavarse las manos, ordenando a la mujer que se vistiera y que se fuera.

    Deberán entender el grado de excitación que yo tenía cuando mi esposa me contó esta historia por mensajes de texto, mi verga estaba tan erecta y dura que al llegar a la parte de – los dos dedos en el ano, chorros de semen salpicaron mis brazos y pecho.

  • Escapada a la montaña con mi madre (Parte II)

    Escapada a la montaña con mi madre (Parte II)

    Eran cerca de las 14 h  del jueves y como siempre a mí se me habían pegado las sábanas, y más con lo agotado que estaba después de la montaña rusa de emociones que había vivido la noche anterior. Nada más despertarme la primera imagen que vino a mi cabeza fueron las tetas de mi madre, tetas las cuales hacía pocas horas había estado palpando a voluntad.

    Dios, estaba que no me lo creía, de hecho llegué a dudar si lo había soñado o de verdad mi madre se había dejado amasar esas tetorras. ¡Y por su propio hijo ni más ni menos! Cómo no, antes de darme cuenta ya estaba con la tienda de campaña montada, lo cual me recordó que tenía que lavar las bragas que había escondido debajo de la cama para que mi madre no sospechara nada. Mi sorpresa vino cuando fui a recogerlas y no estaban. Joder puse la habitación patas arriba, busqué en todos los rincones, debajo de la cama, cajones, armario, pero nada de nada. No había duda, mi madre había entrado de buena mañana buscando ropa para lavar y se las había llevado. No había estado tan asustado en mi vida, de hecho, me quedé casi una hora sin salir del cuarto pensando cómo se lo iba a explicar.

    En un momento recuerdo que me armé de valor y salí directo a la cocina para afrontar la brutal bronca que se me venía encima. Sin embargo no me encontré con mi madre, pero sí pude ver el tendal con toda la ropa recién tendida. Efectivamente, ahí estaban sus bragas perfectamente lavadas y sin una sola mancha de toda la lefada que les había caído la noche anterior. No me dio tiempo a reaccionar cuando por la espalda apareció mi madre, la cual llegaba de hacer unos recados.

    -¡Hola cariño! ¿Has dormido bien? -dijo ella con una voz dulce mientras me daba un beso en la mejilla-.

    -Si… -respondí rápidamente yo un poco descolocado-. Se me han pegado un poco las sábanas pero me iba a poner ahora a hacer la maleta para el finde.

    Yo no entendía nada. En ese momento solo se me ocurrió hacerme el loco con esa tontería de la maleta para confirmar que todo iba bien, y que ella no quería cancelar el viaje.

    -Anda, qué raro para ti no dejarlo para el último día eh jajaja. Bueno pues mientras si no te importa yo me voy a pegar una ducha, que con el calor que hace vengo empapada. Luego preparo algo de comer ¿vale?

    -¡Vale mamá, por mi perfecto! -yo estaba que no me lo creía-.

    La única explicación que se me vino a la mente era que seguramente habría cogido varias prendas a oscuras y las habría metido a la lavadora sin apenas mirar. Dios de la que me había librado. Eso sí, nada más meterse mi madre en el baño y una vez pasado el susto, enseguida me empezaron a volver los pensamientos calientes. La polla se me estaba empezando a empalmar cuando oí el grifo de la ducha y, sin dudarlo dos veces, allá que fui. Me asomé sigilosamente a una rendija de la puerta que dejaba ver todo el baño, rendija la cual yo había descubierto hacía ya años y que te permitía ver sin ser visto. Directamente miré a la ducha con la polla ya en la mano para deleitarme con el jugoso cuerpo de mi madre bien enjabonado.

    Mi sorpresa vino cuando pese a estar el agua corriendo, mi madre no estaba en la ducha, sino que estaba sentada en el váter. Dios, nunca olvidaré lo que vieron mis ojos. ¡Mi madre se estaba masturbando como una jodida perra en celo! ¡Mi madre! Me impactó de sobremanera porque esta no era la primera ni la segunda vez que me asomaba mientras ella se duchada, pero sí la primera que la veía hacer algo así. Y no creáis que lo hacía tímidamente no, la muy puta se estaba haciendo de todo; frotándose todo su gordo y depilado coño de arriba a abajo, metiéndose los dedos a una velocidad de locos, y todo esto mientras con la otra mano se pellizcaba los pezones y se los llevaba a la boca. Estaba desatada del todo. En ese momento recordé que lo que dijo cuando llego de que estaba empapada, pero por lo visto no era sudor de lo que estaba empapada la muy cerda.

    Pegué bien la oreja a la puerta y, entre el ruido de la ducha, pude distinguir unos gemidos que mi madre no se esforzaba para nada en ocultar. Cuando me quise dar cuenta mi polla estaba exactamente igual que la noche anterior, más dura que nunca y lubricadísima, por lo que no pude más y empecé a machacármela sin control alguno. Si la de la noche anterior había sido una de las mejores pajas que me había hecho en toda mi vida, está la superaba por mil. ¡Me estaba masturbando a la vez que mi madre! Yo no aguantaba más, pero estaba intentando esperar para correrme junto a ella y, entonces, sucedió. Su encharcado coño comenzó a retorcerse en espasmos expulsando toda clase de fluidos, mientras ella misma se tapaba la boca para contener los brutales gemidos que estaba soltando a la vez que se derretía del gusto ya tirada en el suelo. Yo por mi parte exploté en una corrida diez veces mayor de la que hubiera soltado nunca, formando todo un charco de semen a la puerta del baño. Dios, estaba rendido, y pese a que mi polla seguía más dura que un mástil, y de que me estaba deleitando viendo a mi madre lamerse las manos con su propia corrida, tenía que apresurarme en limpiar el estropicio que había armado antes de que me pillara con las manos en la masa, nunca mejor dicho.

    Una vez después de haber comido yo me encontraba en al salón viendo una peli la cual ni recuerdo ya. En esto llega mi madre con un modelito de andar por casa espectacular el cual nunca había visto. Constaba de un camisón blanco normal y corriente pero algo corto y muy fino, lo cual hacía que se le transparentaran bastante esas gordas tetas con sus oscuros pezones. Por otro lado llevaba un short de encaje negro el cual marcaba perfectamente su jugoso culo y sus buenas caderas. En ese momento yo rápidamente me acomodé ocultando la erección que se venía.

    -¿Qué te parece nene?

    -¿Y eso mamá? Nunca te lo había visto -yo intentaba sonar con un tono calmado-.

    -Lo vi esta mañana en la tienda de aquí abajo y no pude resistirme. Además ayer le di vueltas a lo que me dijiste de llevar el camisón rosa a la casa rural y tienes razón, es hora de renovarse un poco ¿no crees? -decía ella mientras se daba una vuelta mostrando inocentemente el conjunto-.

    -Hombre mamá yo soy el primero a favor de renovar armario, pero precisamente este no es un conjunto mucho más sutil que ese camisón eh. Recuerda lo que »hablamos» ayer jajaja.

    -Ay hijo ya lo sé, pero es que no me pude resistir al verlo en el escaparate. Si tienes razón, yo ya no tengo cuerpo para estos pijamitas de niña -decía ella algo tímida mientras se sentaba a mi lado-.

    -Y dale otra vez con eso. Yo ya no sé qué tengo que hacer para que te creas el cuerpazo que tienes mamá. Precisamente me refiero a que este te queda mucho más sexy que cualquier conjunto que te haya visto.

    -No ¡si al final de tanto decírmelo me lo voy a creer y todo! Jajaja -decía ella divertida sin darle mucha importancia-.

    -Pues créetelo porque es cierto, aunque no lo creas las mujeres de tu edad y conservadas tan bien cómo tú son las que más nos calientan a los hombres -yo ya estaba cachondo perdido y no medía lo que decía-.

    -Ya ya no hace falta que me lo jures, ayer por la noche parecía que estaba »caliente» la cosa por tu habitación… Jajaja.

    En ese momento casi se me para el corazón. ¿Mi madre me había oído cascármela? Y eso no era lo peor. Si me había oído y no me había dicho nada hasta ahora, igual incluso sí se había fijado sus bragas usadas y lefadas. Joder, todos los nervios que se me habían quitado de la mañana volvieron de golpe como un tornado.

    -Dios mamá que vergüenza. Perdón en serio yo no quería…

    -Hey hey tranquilo nene no te preocupes, no estoy enfadada -me interrumpió ella-. Entiendo que a tu edad se tiene mucha energía contenida y a veces no se puede controlar -decía con una voz dulce y comprensiva- También es culpa mía. Creo que ayer no supe cortar nuestra »charleta» a tiempo, pero la verdad es que provocar eso en un hombre joven siempre es un halago, aunque sea en tu propio hijo claro jajaja.

    -¿Entonces no estás enfadada? -yo estaba descolocado del todo-.

    -¡Por dios no! Recuerdo a tu edad lo salidos que estábamos tu padre y yo… ¡Ay dios, debes de pensar que tu madre es una fresca!

    -¡Para nada mamá! No hay nada que me alegre más que saber que mi madre tiene una vida sexual plena.

    -Bueno tenía querrás decir -decía ella entre risas-. La verdad es que a día de hoy a tu padre y a mí se nos ha apagado un poco la llama, ya sabes, siempre está muy cansado por el trabajo y una la verdad es que sigue teniendo necesidades. Ay por favor cómo puedo estar hablando de estas cosas con mi propio hijo, qué vas a pensar de mí.

    -Pues voy a pensar que mi madre es una mujer sana, y que es una pena que no reciba todo lo que necesita, eso pienso. Igualmente mamá, ya que estamos hablando sin cortarnos, ¿puedo hacerte una pregunta un poco personal? -era mi momento de atacar-

    -Uy hijo miedo me das jajaja. Pregunta pregunta, al final es sano hablar de estas cosas y es algo que nunca hacemos porque, bueno, ya sabes que soy un poco cortada en estos temas.

    En ese momento pensé ¿cortada? Dios pues no parecía para nada cortada cuando se estaba machacando el coño tirada en medio del baño como una cerda. Ahí quise jugar un poco con ella y ver cómo de sincera era.

    -Bueno pues te lo pregunto directamente. Tú ¿te masturbas?

    Es ese momento se quedó paralizada, más roja que un tomate y parecía haberse quedado sin palabras.

    -Ma… ¿masturbarme yo? Bueno… la verdad es algo que hice alguna vez de joven, pero que nunca he vuelto a hacer, no… -se le notaba la mentira en la voz-

    -¿No? Pues créeme que es algo que deberías tomar casi como rutina, por ejemplo en momentos como antes de irte a dormir. O incluso, en la ducha -dije yo con una sonrisa picarona-.

    -Ay dios… no me digas que… -su cara era todo un poema.

    -Sí mamá. Parece que no solo yo ando caliente en esta casa jajaja -dije yo dándole un codazo en tono de broma para quitarle hierro al asunto-.

    -¡¡Qué verguenzaa!! ¿Pero cómo? ¿Tanto se me oía en serio? Ay por dios hijo, debes de pensar que tu madre es una descocada haciendo esas cosas…

    -¡Para nada mamá! Como ya te he dicho no hay nada más sano. De verdad que no te preocupes, es algo natural que debes hacer siempre que te apetezca.

    -Dios hijo te juro que no sé qué me pasó. Hacía años que no hacía algo así y hoy no sé por qué en cuanto llegué a casa no pude contenerme. ¿De verdad que no te importa que tu madre haga esas guarrerías?

    -Mamá ya te he dicho que no es ninguna guarrería. Además cómo me va a importar que la mujer que más quiero en el mundo esté feliz y satisfecha.

    -¡Si es que tengo el mejor hijo del mundo! -decía ella a la vez que se incorporaba para abrazarme y darme un sonoro beso, el cual prácticamente aterrizó en la comisura de mis labios-. Bueno, pues yo voy a cenar algo rapidito y terminar de hacer la maleta, que todavía tengo que meter más ropilla que he comprado.

    -Pues como todos los modelitos sean como ese no te voy a poner quitar los ojos de encima en todo el finde, ¡maciza!

    -Hay que ver que hijo más zalamero tengo jajaja -reía ella complacida-.

    Yo por mi parte hice lo mismo, cené y terminé la maleta, la cual apenas había empezado. Tras esto me fui a la cama a eso de las doce de la noche y me puse a mirar algo en YouTube como de costumbre. Tras esto, como también era normal, me puse a ver porno para hacerme la clásica paja de antes de dormir. Aclarar que siempre que veo porno lo hago con auriculares, ya que me gusta escuchar las voces bien alto. Todo iba sobre ruedas, estaba deleitándome con un clásico vídeo de stepmom y stepson de una de mis actrices favoritas, Ava Addams.

    Lo raro vino cuando empecé a escuchar unos leves gemidos, y eso que el vídeo apenas acababa de empezar. Rápidamente me quité los cascos para darme cuenta de que los gemidos venían de la habitación de al lado. ¡Mi madre se estaba tocando, y sin cortarse un pelo! Automáticamente me puse veinte veces más cachondo de lo que ya estaba, no me lo podía creer. Como dato he de decir que la cama de mis padres está pegada a la misma pared que la mía, por lo que podía sentir todos los movimientos de su cabecero. No lo dudé y empecé a pajearme junto a ella, cuando en plena euforia se me empezaron a escapar gemidos a mí también. Fue en ese mismo instante cuando pensé que me había pasado, ya que mi madre cesó sus movimientos y sonidos, seguramente al escucharme machacándomela con ella. La sorpresa vino cuando segundos después, no solo siguió, sino que con unos gemidos mucho más sonoros y un movimiento de cama más brusco. Yo en ese momento me vine arriba, seguí y seguí, incluso me salieron algunas frases cachondas para mí mismo en un tono no muy alto, juego en el que sorprendentemente ella entró de lleno.

    -¡Ah dioss! ¡Joder tengo la polla durísima!

    -Agghhh mi coño está encharcadísimo…

    -Joder me voy a correr en cualquier momento. ¡Aahhh! ¡No puedo más!

    -¡Qué puta soy pero cómo disfruto, joder! Ufff.

    -Así así, sigue así perra ¡Córrete para mí!

    -Aaagghhh no puedo más, ¡no puedo más!

    -Me corro. ¡Me estoy corriendo! ¡¡Aagghhh toma mi leche cerdaaa!!

    -¡Ay dios que ricooo! ¡¡Me voy, ¡¡me voy me voooyyy!! ¡¡¡Aaaggghhh!!!

    Los dos nos fundimos en un brutal orgasmo lleno de fluidos separados por sólo unos cuantos centímetros de pared. La verdad es que después de toda la corrida soltada esa misma tarde a la puerta del baño no sé cómo, pero todavía tenía reservas de lefa, tantas como para poner perdidas las sábanas. Siempre recordaré ese instante como el momento en el que me propuse follarme a la puta de mi madre, costara lo que costara.

    Continuará…