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  • Visita de mi suegra

    Visita de mi suegra

    Me casé y pasaron los años que ya nunca mi suegra y yo tuvimos sexo otra vez, yo la veía y solo recodaba aquellas dos cogidas riquísimas, varias veces me la imaginaba en su bikini rico mamando mi pene rico hasta hace poco sucedió esto.

    Un día pues mi suegra decidió venir a nuestra casa a cenar y a dormir ya que vivimos fuera de la ciudad mi esposa trabaja fuera del pueblo y acá, me llamo me dijo que su mamá venia en camino que llegaría a mi trabajo por si no podía salir que les diera las llaves de la casa ok amor le dije, cuarto para las 5 de la tarde llegó mi suegra.

    Marta: Buenas tardes como está la nena me dijo que viniera aquí con usted.

    Yo: si como esta, ya ahorita salgo

    Marta: seguro si no deme las llaves me da pena que cierre temprano

    Yo: no tenga pena

    Luego de cerrar mi negocio nos vamos a la casa yo la veía sinceramente con ojos de lujuria conversando de todo esto del COVID, y de otras cosas, no podía quitar los ojos de sus grandes senos que se notaban a través de una blusa y bra blancos llegamos a la casa.

    Yo: prenda la tele ya sabe está en su casa

    Marta: gracia usted tan lindo

    Yo: me lo voy a creer jaja me voy a dar un baño ya regreso

    En la ducha escucho el sonido de mi celular, tocan a la puerta del baño y me dice es la nena le puedo contestar si claro le dije:

    -Salgo del baño

    Marta: Dice la nena que se demora más de última hora les pidieron unos documentos y la esperamos o cenamos vendrá tipo 9.

    Yo: al gran así es ese trabajo me voy a cambiar, mientras mi cambiaba mi mente empezó a maquinar como sería tener a mi suegra en mi cama -me dije calma y salí.- Bueno suegra creo que seremos dos en la cena o esperamos a Mari.

    Suegra: esperemos venga ya vio esta película era una de acción

    Nos sentamos en el sofá.

    Marta: me gusta las películas de ese actor son buenas

    Bingo una escena algo subida de tono.

    Yo: ay no, mis ojos no pueden ver eso jajaja

    Marta: jaja como el santo el niño

    Yo: es que si lo veo dan ganas y me prendo

    Marta: ah carajo tan rápido se prende usted

    Yo: usted me tiene así desde que vino suegra

    Marta: no diga eso las cosas ya cambiaron ya es el esposo de mi hija y esta y estaría mal.

    Yo: que estaría mal jajaja acaso si se lo imagino

    Marta: -toda roja- no nada que ver.

    Yo: pues yo si no olvido lo rico que lo pasamos o lo niega

    Marta: no pero no quiero hablar de eso

    Yo: vamos suegra somos adultos si paso usted estaba casada y ahora estamos empatesss jaja

    Marta: pero si ya estoy más grande porque yo lo pondría así

    Yo: no sé, pero me tiene con ganas de repetir -le pongo la mano en la pierna un pantalón de seda negro y la acaricio.

    Marta: esto no está bien

    Yo: solo deje llevar me acerco a su boca y la empiezo a besar, lentamente nuestras lenguas empiezan a jugar puede escuchar como su respiración se agita, acaricio su espalda sus piernas.

    Marta: no paremos no está bien

    Yo: pero le gusta yo lo siento

    Marta: si pero no decido tocar su ingle sentía aquello caliente rico encima de pantalón

    Yo: déjese llevar desabotono el pantalón -y empiezo a meter mi mano en la su vagina por encima del blumer sentía como se calentaba rico.

    Marta: aaa por qué me hace hacer cosas malas pero ricas.

    Sin mediar palabra la tomé de la mano y la conduje a la habitación de huéspedes, la tire a la cama, se quitó la blusa y ese bra de encaje estaba de lujo, mira la hora tenemos 2 horas si le digo yo le bajo el pantalón hoy si traía un su estilo calzón azul, pero igual se veía rica, me baja el short y mi bóxer y mi herramienta brinca mmm me dice si me hacía falta y la empieza a chupar a pasar su lengua.

    Yo: así siga cómasela rico mientras desabrocho el bra y sales esa ricos senos algo caídos por la edad pero ricosss siga chupe siga después unos minutos de un sexo oral buenísimo la acuesto y la bajo el calzoncito y me encuentro con una vagina a medio rasurar y mi lengua empieza hacer su tarea.

    Marta: Aaa que cosa más rica así dele dele uuuu aaaa así mijo así -luego de varios minutos me dice- ya cójame la quiero adentro.

    A sus órdenes la acuesto en la orilla de la cama y me paro y subí sus piernas y empiezo a acariciar con mi pene su panochita rica Antes de meterla poco a poco rico la metía más y más.

    Marta: así así rico dele más.

    Entre más se la metía más sentía esa cosa caliente y más la metía al fondo.

    Marta: aaa si así no tan duro

    Yo: déjese póngase en 4

    Obedeció ya teniendo esas grandes nalgas mi dedos empiezan a jugar y ella gritaba de placer la volví a penetrar ricoo ya estaba bien mojada mis huevos chocaban en sus nalgas.

    Marta: si así suave aaaa ya no aaa ricooo

    Sentí como ella soltó un chorro no se de líquido u orina, pero caliente y acabe dentro de ella ricooo.

    Nos acostamos un momento, me dijo que no estaba bien, pero que le hacía falta, vimos la hora casi eran la 9, me fui a bañar por aquello de olor a sexo y ella me sorprendió me da campo en la ducha “ya me llamo la nena, ya viene” nos bañamos, ella se puso hacer la cena y yo a ver mi fut.

  • Mi hermana Noe y yo, en un resort sexual

    Mi hermana Noe y yo, en un resort sexual

    Mi hermana y yo siempre tuvimos gustos diferentes. En ropa, en bebidas y en géneros. A mí me gustan los hombres y a ella las mujeres. En lo único que nos parecemos es en los cuerpos, ambas somos altas, flacas y con las curvas bien localizadas y justas. Bueno, tengo que reconocer que ella tiene los pechos más lindos que los míos. Y como casi no tenemos diferencia de edad, ella 20 y yo 21, muchos piensan que somos mellizas.

    Este invierno, con todo el tema de la pandemia estábamos cansadas de estar encerradas. Vivíamos juntas pero siempre nuestras vidas corrían por separado. Como cada una tiene su habitación varias fueron las veces que las dos estábamos acompañadas al mismo tiempo. Ah, mi nombre es Berta y ella es Noe.

    Una tarde mientras navegaba en la compu, se me prendió una lamparita. La llamé y se sentó a mi lado.

    Yo: Noe, tenemos unos dólares guardados, más lo que cada una tiene. Qué te parece si nos vamos una semana a Dominicana, dicen que se puede, y por lo que escuche hay mucha diversión.

    Noe: pues no sería mala idea. Dominicana no es donde….

    Yo: si, dicen que hay unos recreacionales que puedes ir con tu pareja o ellos tienen para “entretenerte”

    Noe: mmm interesante, y para lesbianas también?

    Yo: sí, claro.

    Encontramos uno, averiguamos como era, el costo y a los cuatro días estábamos llegando.

    Como habíamos contratado una villa, pero aclarando que eran dos servicios separados, cuando nos fueron a buscar al aeropuerto fueron en dos autos. A mí me esperaban dos muchachos muy bien puestos, altos, uno morocho y el otro blanco. Subimos al auto y partimos. A Noe, la esperaban dos chicas muy pulposas, ambas de color. Todo el camino fueron detrás de nuestro auto.

    Cuando llegamos, fuimos a la villa y acomodamos nuestras cosas. No pasó una hora que nos invitaron a pasar a un salón, donde nos sirvieron champagne, y de acuerdo a lo acordado podíamos elegir un chico y una chica, de acuerdo a nuestros gustos. Si queríamos cambiar de pareja cada día no había problemas.

    Cada una salió con su pareja, directo a la villa. Mi hermana caminaba delante, y llevaba a su pareja con una mano en la cola. Como mi pareja era mucho más alta que yo, me pasó el brazo por el hombro y dejó caer su mano sobre mi teta, y aprovechó para acariciarme.

    De más está decir que ambas estábamos calientes. Cada una en su habitación dio rienda suelta a su placer. Tengo que decir que el morocho que estaba conmigo sin ser genial, me hizo acabar varias veces.

    Después, fuimos a la pileta, los juegos de manos siguieron toda la tarde, cenamos y otra vez a jugar a la noche.

    Nos levantamos al mediodía y ambas decidimos cambiar de pareja. Ella ahora estaba con una morocha tremenda, que hasta a mí me gustaba por el cuerpo espectacular que tenía. Yo con un chico de mi altura, pero muy musculoso, se notaba que trabajaba el gimnasio con todo.

    Fuimos a la pileta antes de almorzar, y la morocha se sacó el corpiño de entrada, se besaban con mi hermana, y esta le besaba y acariciaba esos pechos imponentes.

    Mi chico, en cambio, estaba tranquilo, me abrazaba, nos besábamos y no pasaba de ahí. Eso, hasta que me agarró por la espalda, me apretó las tetas y apoyo su pene en mi culo. Estando flácido aún era de un tamaño importante. Debo decir que me preocupó al pensar en cuando estuviera firme.

    Almorzamos y cruzábamos miradas. Noe fue a su dormitorio y yo me quedé con él en el living. Me empezó a besar, a acariciar, y en pocos minutos me tenía desnuda, en cuatro, con mi culo al aire. Comenzó a jugar con sus dedos y lengua en mi vagina, mi clítoris y mi ano. Yo estaba muy caliente y mis jugos lubricaban perfectamente mi vagina. Metía y sacaba sus dedos con una velocidad tremenda de mi vagina, mientras su lengua perforaba mi ano. “Por dios, si su lengua tiene ese tamaño y fuerza lo que será su aparato”. No tardé mucho en descubrir que medía unos 23 cm y era bien grueso. Desesperada me puse a chuparlo mientras él se recostaba y me miraba.

    “Quiero que te toques”, me dijo, firme y con tranquilidad. No pude menos que hacerle caso, me gustó que me indique que quería. Yo me frotaba, y chupaba al mismo tiempo. Para que viera todo, me puse paralela a su lado, y el veía como me frotaba y lo chupaba. “No te vas a meter dedos?” Ahí fue el primer orgasmo. Me sorprendió, era la primera vez que un hombre me decía que hacer, yo obedecía, me volvía loca y tenía orgasmos.

    “Chupa tranquila y despacio, tenemos mucho tiempo”. Claro, él lo decía pero yo estaba a mil. Ya con tres dedos en mi vagina casi imploraba mentalmente que me la meta. En vez de eso, acariciaba mis pechos, y pellizcaba mis pezones. Mientras me pellizcaba un pezón y me hacía doler un poco me dijo “Y nada más que adelante los dedos, yo pensé que te gustaba compartir”. Fue escucharlo y meter uno en mi culo, dejando dos en mi vagina. Cada vez más lujuria y placer. Me dominaba mentalmente, el poseía mi voluntad, y lo peor, es que me gustaba, me volvía loca.

    Me tuvo así un rato, y a esta altura había perdido la cuenta de los orgasmos que llevaba entregados a ese hombre. De pronto, se paró al lado de la cama y me dijo “Ahora, ponete de rodillas y una mano se ocupa de tu culo y otra de tu conchita”. Lo hice, pero creyendo que era pícara, solo metía un dedo en mi culo. Él me puso la pija en mi boca y me bombeaba lentamente. Cuando notó mi trampa, se corrió para atrás y me dijo

    “Dos, o veras como me masturbo hasta el final, sin que puedas siquiera tocarme.”

    “No, por favor, eso no” Dije. Y no solo metí dos dedos sino que en dos minutos tenía tres.

    “Ahora tengo tres, me metí tres para vos”. Estaba desenfrenada. Volvió a acercar la pija a mi boca y comenzó a hablarme: “Veo que te gusta gozar, y que estás muy caliente” “Me gustan las mujeres calientes” “Cuando están así es cuando verdaderamente gozo”

    Yo explotaba cada dos segundos en un orgasmo. Me hizo dar vuelta, poner el culo hacia él y me metió solamente la cabeza en mi vagina. La metía y la sacaba, pero solamente la cabeza. “Te gusta mujercita?” De pronto, empezó a hacer lo mismo en mi ano. Me dolía un poco, pero era puro placer sentirlo. Pero volvía a la concha y otra vez en el culo.

    “Ahora, te voy a acabar, donde la querés: conchita o culo”

    “En la conchita pero toda por favor, métemela toda”

    El muy desgraciado metía y sacaba dos dedos de mi concha y dos de mi culo con toda velocidad mientras se masturbaba. De pronto sentí que esa pija fenomenal me entraba hasta el fondo y vertía en mi toda su leche. Mi orgasmo fue monstruoso, no sé cuánto grité. Caí destrozada. Me dolía la vagina del tamaño de esa pija, y todos los músculos del cuerpo de tantos orgasmos.

    Nos quedamos abrazados en el sillón sin hablar, verdaderamente no podía. De repente veo salir de su habitación a Noe, desnuda y tambaleando

    Noe: tranquilos, estoy bien, solo un poco cansada, voy a buscar algo para tomar.

    Fue hasta la heladera y volvió al cuarto con dos cervezas.

    Al rato (largo) nos recuperamos y fuimos a la pileta. Casi enseguida nos siguieron Noe y su pareja. En un momento nos separamos y le dije a Noe

    Yo: Ese tipo me hizo mierda, de los mejores orgasmos de mi vida y casi sin tocarme. Es un hijo de puta en la cama.

    Noe: en cambio a mí, no dejó de hacerme cosas. Estoy destruida.

    Cenamos, los cuatro fuimos al parque a disfrutar la noche y relajarnos. Desde las 22 y por tres horas estuvimos en el parque, en la pileta, descansando.

    De repente, la morocha se levantó, tomó a Noe de los pelos de la nuca y la hizo levantar. Me sobresaltó y sobre todo me sorprendió la rudeza. “ahora les vas mostrar como una putita se come bien comida una concha” y sin más empujó la cabeza de Noe a su sexo. Sin hacer ningún tipo de rezongue, Noe chupaba y chupaba. La morocha movió la reposera y se recostó levantando las piernas, Podíamos ver como Noe chupaba claramente. “Ahora mi orto, chúpame bien”

    Yo estaba levantando temperatura, era la primera vez que veía a mi hermana teniendo sexo. Y nunca me había imaginado como sería. Pero verla me calentaba.

    “Ahora vas a hacer lo que te dije hoy”, dijo la negra.

    Noe vino de rodillas hasta mí, apoyo su mano en mi concha y dijo “Por favor, puedo chuparte un poquito?”, y sin decir nada empezó a tratar de bajar mi malla. Yo estaba petrificada, no sabía que hacer. Eso lo aprovechó para terminar de sacarla, hacer que levante las piernas y comenzar a besarme.

    “Así?” Preguntó Noe

    “Si, así, bien despacio que se excite bien” dijo la negra mientras se acercaba a mi pareja, le sacaba también a él la malla y lo comenzaba a masturbar.

    “Vamos adentro” casi ordenó la negra. Yo me tiré en la cama sin pensar y Noe siguió chupándome. El negro puso su pija en mi boca y comencé a chupar. Mi calentura era tremenda, por mi cabeza pasaban pensamientos sobre mi hermana chupándome, el macho en mi boca y me volvía loca. Sin darme cuenta tire de la cabeza de Noe hasta aplastarla en mi concha. De reojo pude ver como la negra nos miraba a los tres y se masturbaba con pasión.

    El sacó a mi hermana y se tiró encima de mí metiéndomela de un solo golpe en la concha. No lo podía creer, ese aparato tremendo entraba y salía suavemente, Pude ver que mi hermana ahora era penetrada por un consolador mucho más chico de lo que yo tenía adentro. “Mira como goza tu hermanita, casi tanto como vos” me decía la negra.

    De golpe, el consolador pasó a su ano, y de un solo empujón lo metió todo. Mi hermana gritó, le saltaron las lágrimas y enseguida empezó a gemir. Me miraba extasiada, y miraba el miembro que entraba y salía de mí. En un momento noté que se relamía. Sin pensarlo, hice que mi macho se ponga delante de ella y yo misma llevé su pija a la boca de Noe. Primero no quiso, pero la tomé del cabello y abrió la boca. Chupaba con todo, era la primera vez que lo hacía y evidentemente le gustaba. Nos miramos con la negra, y la hicimos sentar metiendo la pija en su concha, no quería pero un chirlo de la negra la “convenció”. Le apretábamos las tetas, le metíamos dedos en el culo.

    Ella cabalgaba por primera vez una pija, y que pija. Lloraba del dolor y gemía de placer al mismo tiempo. La cara de sorpresa cuando alcanzó el orgasmo fue tremenda. Se dejó caer sobre el pecho del muchacho.

    Sin darme tiempo, sentí como dos consoladores se metían en mis agujeros. Era la negra que me daba con todo. Como pudo, me acostó boca arriba, levantó mis piernas, se sentó en mi boca y metiendo los dos consoladores me dijo “Chupa vos ahora”. Le hizo una seña a mi hermana, que tomó los consoladores y me los enterraba con fuerza. Yo chupaba esa concha con delicadeza, era mi primera vez. “Dale nena, chupa con ganas” Cambie mi ritmo hasta que sentí que se venía en mi boca. Cuando quedé liberada, me puse en cuatro patas, y le pedí a mi macho que me la meta por el culo.

    La negra puso a mi hermana junto a mí, se puso un arnés que no sé de dónde sacó y enterró el consolador más grande en el culo de Noe. Estábamos hombro con hombro. Sentí que los 23 cm. de pija entraban en mi culo y me desgarraban, mis lágrimas caían. Mi hermana comenzó a besar mi rostro, secando mis lágrimas, y sin querer nos comenzamos a besar, CON MI HERMANA. Era tanta la lujuria que no nos importaba nada.

    Yo: Noe, te gusta putita, no?

    Noe: si, me gusta y vos también estás bien putita.

    En un momento dado, cambiaron de lugar y yo era la que recibía el consolador, y Noe la pija.

    Cuando el chico fue a acabar, nos acostó a las dos boca arriba, con las cabezas junta y se masturbó. Cuando acabó, su semen se esparció por nuestras caras. Las dos nos fuimos limpiando con nuestras bocas.

    El y la negra se fueron, quedamos las dos en la cama, abrazadas. Nos dormimos pero al rato sentí una lengua en mi concha, era Noe.

    Noe: ahora quiero que goces con todo por mí, te quiero agradecer la idea de haber venido.

    Me chupó y chupó. Acariciaba y metía dedos. Nos pusimos de rodillas y nuestras manos fueron a la vagina de la otra. Refregábamos nuestros pechos y nos besábamos. Hasta que llegamos a un hermoso orgasmo las dos. Caímos rendidas.

    Obviamente al día siguiente seguimos con las mismas parejas, pero decidimos agregar un chico y una chica más. Pero esa será otra historia.

  • Mi primer cliente como escort

    Mi primer cliente como escort

    En mis anteriores relatos les conté como había entrado al mundo del sexo-servicio, así que hoy les contaré mi primer servicio.

    Después de que Néstor publicó mis fotos esa misma noche concretó dos servicios y yo los acepté, pero al día siguiente una persona canceló así que solo me tocaría ver a una persona, la verdad es que me alegró mucho ya que me sentiría un poco nerviosa coger con dos desconocidos el mismo día, que por la paga trataría de ser la más relajada.

    Fue el día miércoles Néstor me dijo que estuviera relajada, que me pusiera lencería bonita, que me maquillara para aparentar más edad ya que mi complexión, voz y mi carita no me ayudaba, parecía menor de edad, así que seguí todas sus recomendaciones, le pregunte ¿Sabes cómo es el cliente físicamente? ¿Sabes su edad? La verdad estaba muy nerviosa, quería ser la mejor ese día para que el me recomendara y volviera a tomar un servicio conmigo, también me daba curiosidad la edad de la persona y como tenía que comportarme.

    Néstor me dijo que no tenía foto de él que tenía que esperarme hasta conocerlo, pero me dijo su edad tenía 56 años, pensé (maduritos como me gustan), y aunque jamás había estado con alguien de esa edad sabía que el encuentro estaría riquísimo. Quedamos de vernos en Toreo a las 4:00 pm, ese día me duche, me depile, como era primavera me puse un vestido de tirantes color rojo con florecitas blancas, lencería negra, tacones de 10 cm color camel que combinaban bien con mi vestido, una diadema roja y me ondule el cabello, quería verme bonita para mi primer cliente.

    Néstor llego por mi y nos dirigimos al hotel, en el estacionamiento me dio algunos consejos, me dijo que tratara bien al cliente ya que tenía buena reputación, que fuera muy limpia porque aquel caballero se distinguía por eso, nerviosa le dije que sí y me dispuse a subir a la habitación (406) dónde mi cliente ya estaba esperándome, en el pasillo me temblaban mucho las piernas, llevaba la boca seca y las manos me sudaban, pero ahí estaba yo apunto de brindar mi primer servicio como scort.

    Toque a la puerta me abrió (Benja) me dijo que lo llamara así, un hombre madurito aparentaba menos edad, alto, sonrisa bonita, cabello canoso vestía un traje color gris. Olía delicioso, me invito a pasar, nos saludamos de beso le dije:

    (Mucho gusto Yeimi Diaz)

    Benja: (¿encantado de conocerte Yeimi, gustas algo de beber?)

    Yei: (Agua está bien)

    Me dio una botella de agua embotellada, me dijo que era lo que esperaba que llegara una chica bonita tal como la describían las fotos, que parecía más joven que esperaba no tener problemas.

    Me dijo que lo esperara un poco que tenía calor y como venía de su oficina, en el tráfico había sudado y no quería estar así conmigo

    Yei: Claro no hay problema yo te espero

    Benja: Ponte cómoda, enciende la tele, no me demoró

    Se tardó 20 minutos aproximadamente, eso ayudo a calmar mis nervios y estar relaja, salido del baño con la toalla, me ofreció una disculpa por la demora pero que ya comenzábamos.

    Benja: (estiro su mano) Ven mi amor.

    Yo tomé su mano, él apretó mi cintura y comenzamos a besarnos, como si fuéramos dos jovencitos dándose pasión, sus besos eran realmente buenos metía y sacaba su lengua de una manera tan fina, no era grotesco, enseguida sus besos comenzaron a erizar mi piel y mi cosita no tardó en hacer efecto comencé a lubricar, sus manos bajaban cada vez más por mi cintura hasta que toco mi trasero lo apretaba de una manera tan rica, que sus besos eran cada vez más intensos, (sinceramente me estaba gustando mucho, estaba disfrutando el momento).

    Benja: Hermosa me puedes hacer un oral

    Me puse de rodillas, le quité la toalla y comencé a masturbar su pene, (creía que por la edad que tenía no me iba a satisfacer o quizá no se le iba a parar), pero sorpresa tenía un pene delicioso, aproximadamente 19 cm, gruesa, color claro, su juguito le salía por su cabecita, así que comencé a chupársela, me llegaba hasta la garganta, yo babeaba y arqueaba porque me entraba casi todo su miembro, le lamía sus testículos, se los besaba y se los mordía.

    Benja: Si mi vida así, métetela completita (mientras tomaba mi carita y la empujaba contra su pene, hacía que me la comiera toda, mis lágrimas caían mientras el gemía)

    Enseguida me ayudo a levantarme y me recostó sobre la cama, mientras seguíamos besándonos, me bajo los tirantes de mi vestido y comenzó a besar mis pechitos, con su lengua jugaba con mis pezones, estaban tan duritos que él no paraba de morderlos, mientras que con una de sus manos tocaba mi cosita.

    Benja: Mi vida que mojadita estas y que bonita puchita tienes tan suavecita, ¿Puedo bajar a conocerla?

    Yei: Claro mi vida es toda tuya, hazme lo que quieras (mientras yo lo besaba y le sonreía,)

    Comenzó a lamer mis labios vaginales estaban tan húmedos que el gemía de placer por estar ahí, continúo lamiendo mi clítoris lo hacía tan delicado que cerré mis ojos y me dejé llevar, comencé a gemir con un tono (chillón) y a decirle que así me gustaba el lamía con más fuerza, me besaba y tocaba mi coñito, se lo comía todo, trataba de aguantar para no venirme y no verme tan novata.

    Benja: Mi amor quiero que hagamos el 69, siéntate en mi carita

    Enseguida me subí y ambos comenzamos a comernos uno al otro, él estaba tan erecto que me hacía mojarme cada vez más, en esa posición su lengua entraba más profundo a mi cosita no paso mucho tiempo para que me corriera en su cara, se comió todo mi juguito, mientras yo gemía tan duro y mis piernas perdían cada vez más fuerza. Enseguida se puso el condón para pasar a la penetración.

    Benja: Preciosa ponte en cuatro

    Yei: si deja me quito mi vestido

    Benja: No mi vida déjatelo y también tus tacones, solo voy hacer del lado tu calzoncito.

    Enseguida me puse de perrito, levanto mi vestido y comenzó a rozar su miembro con mi clítoris ( ya quería que me lo metiera, pero él seguía rozando para que se le parara bien) hasta que por fin lo metió sentía tan rico, ya que estar de perrito es mi posición favorita, se imaginan en cuatro y con un pene de 19 cm bien erecto, gordo y venoso dentro de mí, no dude y comencé a gemir (chillonamente) porque sabía que le excitaba, de reojo lo volteaba a ver y le sonreía para que él viera que estaba disfrutando de su manera de hacerme suya.

    Benja: ¿Te está gustando princesa? -Seguido de unas nalgadotas y jalones de cabello que me metía- Quiero que te vengas otra vez mi vida quiero que llenes de tu lechita toda mi verga.

    Esas palabras me excitaban tanto que claro que yo estaba dispuesta a venirme de nuevo y correrme con su miembro adentro. Estaba en cuatro Benja bajo mi carita hasta que topara con la cama, y mi coñito quedará al descubierto que sin pensarlo Benja escupió en mi coñito, tomo mis brazos como si yo fuera una carretilla y comenzó a darme sin parar, acompañada de palabras como

    Benja; (vente mi amor, vente mi niña bonita, soy tu papi y quiero que me obedezcas)

    Él no paraba me metía todo su pene completito, sus testículos rebotaban en mi trasero que el sonido que emitíamos era tan placentero que me corrí en su miembro, mientras me venía, yo gritaba y el no paraba de cogerme. Después de que o terminara por segunda vez así de perrito el comenzó a lamer mi cosita hasta que quedara sin un residuo de mi juguito.

    Benja: Ahora me tienes que hacer venir tú, súbete encima de mi y haz lo que sabes hacer mi niña

    Me subí en su miembro, y comencé a cabalgar saben lo sensible que estaba mi cosita y en esa posición más, era tan placentero que mi tercer orgasmo estaba por llegar, mientras yo seguía cabalgando a Benja, el besaba mis pezones y comenzó ahorcarme era tan rico la manera en lo que lo hacía que yo le dije que ya se podía venir que yo estaba a punto de venirme.

    Sin titubear Benja recostó mi cara sobre su hombro y me dijo que le gimiera en su odio que así se correría, comenzó a darme duro el sonido de sus testículos que rebotaban con mi trasero era delicioso el mete y saca era tan fuerte que llego el momento que mi cosita resistió el dolor, Benja me dijo que estaba por venirse que me bajara y se la chupara, sin más me baje y me devoré su miembro de Benja se corrió como no tienen una idea me lleno parte de mi boca y el resto caí en mis pequeños pechos.

    Nos levantamos y terminamos con un delicioso beso, nos metimos a bañar cada uno por su cuenta, nos vestimos y procedimos a marcharnos.

    Yei: Ya me tengo que ir ya está mi transporte abajo, fue un placer conocerte.

    Benja: El placer fue mío hermosa, agendaré nuevamente una cita contigo estos días para volver a disfrutar de tus encantos, de tu dulce sabor, de tu rico aroma y tu piel tan suave (tomo su cartera y saco mi paga, acompañada dos billetes de $500 extras)

    Ten mi amor este es un regalo para ti, fuiste más de lo que esperaba, me gustaría tener más contacto contigo y si me lo permites tener otro tipo de acuerdo, cuídate mucho.

    Yei: Claro que si sería un placer volver a estar contigo, cualquier cosa me lo haces saber con Néstor.

    Nos despedimos de un beso tierno, dulce y rico, salí de la habitación, muy contenta ya que mi primer servicio había sido mucho mejor de lo que esperaba, y sin duda alguna volvería a estar con Benja es más hasta gratis ya que me había hecho tener tres orgasmos deliciosos. Baje con Néstor me regreso a casa y durante el camino le conté un poco de lo que había pasado, me dijo que me prepara para los próximos y que descansara.

    El señor Benja fue un cliente frecuente lo veía dos veces por semana el sexo mejoraba cada vez más, nunca fue aburrido, experimentábamos, se convirtió en alguien muy cercano a mi me motivaba a continuar con mis estudios, hasta la fecha nos mantenemos en contacto no solemos vernos seguido debido a la pandemia pero se volvió en un gran amigo.

    Gracias por leerme les deseo, salud, paz y trabajo. Besos.

  • Mi primera vez (algo no planeado)

    Mi primera vez (algo no planeado)

    Recuerdo muy bien la fecha: Lunes 12 de Septiembre de 2016, yo tenía 19 años. Ese día salí de mi universidad a las 10 de la mañana rumbo a casa, pero en el camino recibí un saludo en Messenger de parte de mi amiga Atziry, una chica de 18 años morenita, gordita, tetona y culona, justo como me fascinan.

    Nuestra conversación comenzó con los típicos saludos, «Hola, ¿cómo estás?», pero ella me respondió que no se encontraba bien. Meses atrás tuvo complicaciones cuando llevaba ocho meses de embarazo. Lamentablemente perdió al bebé que tanto esperaba y, a partir de ahí, comenzó a padecer de hipertensión debido a la eclampsia que presentó durante ese triste suceso. El aparente motivo por el que me habló fue para atenderla médicamente, aunque yo no era médico ni estudiaba para ello, pero sé cosas de medicina.

    Acepté ir con ella y cambié mi ruta hacia su casa. En menos de una hora, llegué a la estación de metrobús que le quedaba cerca y me recibió cruzando la avenida. Ella vestía una blusa de manga larga y cuello de tortuga a rayas blancas y negras horizontales, un pantalón de mezclilla azul apretadito y unas botas de tacón block negras que la hacían casi llegar a mi estatura.

    Ella me tomó del brazo y caminamos juntos hasta que me planté frente a la que recordé que era su casa, pero ella me hizo cruzar la calle y caminar un poco más para llegar a un edificio.

    —¿Ya no vives con tu mamá?

    —No. Por lo de mi embarazo nos peleamos y me vine a rentar aquí. ¿Me ayudas a abrir la puerta? Me siento muy mareada.

    Sostuve la llave y abrí la puerta. Luego, ella me indicó que vivía en el tercer piso y la llevé de la mano hasta su humilde pequeño departamento. Al entrar, miré hacia la izquierda y vi a dos chicas acostadas durmiendo en una cama.

    —Son mis roomies. Trabajan de noche, por eso siguen dormidas. Tú solo ignóralas.

    Ella fue por su baumanómetro y me invitó a sentarme junto con ella en un sleeping que tenía al nivel del suelo. Le tomé la presión y estaba demasiado alta. Después de eso, ella recargó su cabeza en mi hombro, me abrazó, de repente me acariciaba las mejillas y comenzamos a platicar, recordando cosas del pasado.

    —Tú me gustabas mucho, en serio —me confesaba—. No sé qué le viste a esa tipa.

    —Esa tipa es mi novia… Bueno, no sé si seguimos siendo novios o no porque hemos tenido muchos problemas y a raíz de la última discusión que tuvimos lo nuestro no ha vuelto a ser lo mismo.

    —¿Qué sucedió?

    —Un amigo mío habló con ella y le coqueteó. Lo peor es que ella se dejó llevar, habló con él cosas explícitas y hasta intercambiaron fotos indecentes.

    —¿Eso cuándo pasó?

    —Hace poco más de un mes. Ella se indignó por haberme enojado, pero días después me rogó que la perdonara y lo hice. Luego de eso, por más que he querido y hecho que la relación sea como antes no se puede.

    —Es mejor que terminen.

    —He pensado lo mismo.

    —Yo que tú me vengaba de lo que te hizo.

    —Yo no soy así, lo sabes.

    —Bueno, pero por lo menos acaben con su relación que ya no tiene sentido. Y ahora sí me darás una oportunidad, ¿verdad, guapo?

    Yo solo reí apenado, pero en el mismo tono de vacilación le daba la razón. Cabe aclarar que todo lo que dije era verdad, pero por el simple hecho de estar a su lado y recibiendo esas caricias que me daba ya sentía serle infiel a la que en ese momento era mi novia. Mientras tanto, Atziry continuaba siendo cariñosa conmigo cuando, de pronto, puso su palma en mi entrepierna.

    —¿Me dejas tocar?

    —Pues ya estás tocando.

    —Pero por dentro.

    —No lo tengo parado.

    —De eso se trata lo que quiero hacer.

    Ella desabrochó mi cinturón y metió su mano bajo mi pantalón para tocar y frotar mi pene, acompañando la acción con besos en mi cuello y así logró que tuviera una erección.

    —Tú puedes tocar lo que gustes —me hizo la invitación, pero yo no estaba seguro de hacerlo.

    Ella continuó manoseándome la verga y mi abdomen hasta que, de sorpresa, me besó la boca. Instintivamente, alejé mi cara de la suya.

    —Que no te dé miedo.

    —No es eso.

    —¿Entonces?

    —Me falta confianza —me excusé.

    —Pero si ya nos tenemos confianza desde hace años.

    —Pero para esto no.

    Ella siguió hasta que se aburrió que yo no le hacía nada, se acostó en el sleeping y se tapó con la cobija. Viendo que yo no tomaba ninguna iniciativa, me invitó a acostarme a su lado y la obedecí, tapándome la cobija junto con ella y haciéndole cucharita. Entonces, ella comenzó a mover ese enorme y rico trasero para restregarlo en mis muslos. Yo le acariciaba las nalgas y me movía como si la estuviera penetrando. Es como sí la venda que tenía en los ojos llamada tabú se me quitara y el deseo sexual despertó totalmente.

    —Tssss. Te mueves bien —me dijo y se levantó.—¿Sí quieres hacerlo, baby?

    —Sí, ¿por qué no?

    —¿Estás completamente seguro de que yo sea tu primera vez?

    —Por supuesto.

    Atziry me indicó que me acostara boca arriba y así lo hice. Ella se bajó el pantalón al nivel de sus rodillas y se hincó para bajarme el pantalón hasta mis muslos y sujetar mi polla. Ella se acomodó y poco a poco se la fue metiendo en su vagina.

    —Ohhhh. ¡Mmmm qué rico! —expresó ella.

    Sin esperar más tiempo, aumentó la velocidad con que se daba sentones.

    —¿Te gusta, papi?

    —¡Ah! ¡Sí!

    Ella continuó hasta que se cansó y decidió encender un cigarro que tenía al alcance, sin zafar mi pene de su interior. Alguna vez había escuchado que cuando una mujer se aburre de estar con un hombre o para quitarse la mala experiencia, se pone a fumar y pensé que eso estaba ocurriendo, pero consideraba que no era mi culpa, ya que era inexperto, además de que me daba pena despertar a sus amigas. Sin embargo, ella mostró cansancio y se acostó en el sleeping, entonces aproveché para colocarme sobre ella y penetrarla de imprevisto.

    —¡Ay, papi! —gritó pero enseguida le tapé la boca con mi mano y aceleré el ritmo con que me la cogía.

    Para mi mala fortuna, escuché atrás de mí que las muchachas se despertaron y me escondí bajo la cobija.

    —Hola —saludó una de ellas y Atziry les explicó lo que estaba aconteciendo.

    —Ustedes sigan en lo suyo, sin pena. Somos muy abiertas —dijeron ambas a su manera y procedieron a meterse a bañar juntas.

    Yo continuaba apenado, pero Atziry trataba de tranquilizarme para seguir follando. En eso, ambas chicas salieron de bañarse y se vistieron rápido para salir. El departamento estaba solo para nosotros dos, pero le pedí a Atziry que siguiéramos cogiendo ahora en el baño mientras nos duchábamos y ella aceptó, pero primero encendió una bocina para dejar que se escuchara música a alto volumen.

    Al entrar al baño le pedí que se hincara y comencé a penetrarla así en cuatro, pero ella no pudo seguir porque el suelo era un poco rasposo para sus rodillas, a pesar de que era su posición favorita. Prefirió levantarse y que lo hiciéramos de pie y ella empinada. Yo accedí sin negarme y proseguí cogiéndomela.

    —¡Ay, papi! Me encanta cómo me coges.

    —¿Sí te gusta, mami?

    —¡Sí! ¡Ay, dame más duro! ¡Más, más!

    La tenía tomada de la cintura y la embestía muy duro, pero me dieron ganas de recoger su largo cabello y tirarlo al mismo tiempo que la penetraba. Fue una sensación bastante placentera verla empinadita y gozando que me la cogía. De pronto, cayó una canción y ella me pidió que me detuviera y empezó a mover su culo al ritmo de la música mientras la tenía enterrada. ¡Qué delicioso fue eso! El género de la canción me pareció como urbano pero sentir sus nalgas golpeando mi pelvis al mismo tiempo que el bombo en la canción fue bastante rico, pero cayó la siguiente canción y me pidió que me moviera al ritmo de ella.

    Para ser sincero, hice lo que pude, tratando de imitar una cogida suave cuando la canción sonaba despacio y más fuerte cuando la música sonaba intensa. Al parecer ella lo disfrutó y en algunos momentos ponía sus manos en mis muslos para ayudarme.

    Posteriormente, le pedí que me dejara hacerle un oral, pero, extrañamente, ella no quiso. Entonces, le pedí que me lo hiciera a mí y tampoco quería, pero se animó finalmente, aunque solo lo hizo por escasos minutos. Luego quisimos coger sobre la taza del baño, ella sentada en mí y dándome la espalda, pero fue incómodo para ambos y, para ese momento, mi pene se puso flácido.

    —¿No te has venido, verdad?

    —Aún no —contesté—. ¿Por qué?

    —¿Estás seguro?

    —Sí. ¿Y si abrimos el agua?

    Atziry abrió la llave del agua caliente y se empinó para que continuáramos cogiendo. Por iniciativa propia, agarré el jabón y le enjaboné la espalda y el cabello mientras seguía penetrándola, luego la enderecé para enjabonarle las tetas y el abdomen.

    —¡Mmmm sí! Manoséame toda.

    Después de eso, enjaboné mis manos y le introduje un dedo en la vagina y lo froté.

    —¡Ahhhh! ¡Ay, así fuerte, papi!

    Mientras tanto, con mis otros dedos le acariciaba alrededor de sus labios vaginales, incluyendo su clítoris. Luego metí un dedo más en su vagina y la recargué en la pared frente a mí para mamarle sus tetas mientras seguía estimulando su concha.

    —¡Me estoy corriendo, papi! ¡Ahhh! ¡Mmmmm! ¡Qué rico!

    Así continué hasta lograr que se viniera otra vez. Dos veces logré su orgasmo, para ser una mujer que no los experimentaba seguido, aunque me hubiera encantado lograrlo con la sola penetración.

    El momento de excitación se arruinó cuando el agua se enfrió, pero ella me persuadió a seguir cogiendo para calentarnos y me dijo que la follara hasta venirme.

    —Pero no me quiero venir dentro de ti.

    —¿Por qué?

    —Porque no quiero que te embaraces de mí.

    —No pasa nada. Tú hazlo, papi.

    Continué cogiéndomela en la misma posición, ella empinadita y dándole por detrás. Pasaron varios minutos y en ocasiones sentía venirme, sacaba mi verga y la masturbaba pero no podía y así sucedió en dos o tres ocasiones. Al final, Atziry me la agarró y la frotó, descansando entre pausas, pero después de varios minutos logró hacerme venir.

    —¡Ufff, mami! ¡Qué rico! ¡Ahhhh!

    Yo esperaba que ella se hincara para recibir mi leche en su boca cuando le avisara que me iba a venir, pero no fue así, solo sonrió de haber conseguido que me corriera.

    Para terminar, ambos nos duchamos y nos vestimos. Ella me encaminó al metrobús para regresar a mi casa y en el camino me hizo una confesión.

    —Quería que te vinieras en mí porque me gusta, no porque quisiera quedar embarazada. De hecho, ya estoy embarazada.

    —Pero, ¿no tenías que cuidarte de embarazarte por tu situación?

    —Ya lo sé, pero es que quiero tener hijos.

    No entendía porqué su insistencia por tener hijos, pero me espantó y creí que me haría responsable por haber tenido sexo con ella. Sin embargo, hasta la fecha no ocurrió así.

    —Si tienes problemas para pagar la renta de tu habitación, ¿por qué quieres tener una boca más que alimentar?

    —Es el instinto de madre, por alguna extraña razón ya lo tengo desarrollado. Y saldré adelante con la renta porque estoy trabajando.

    —¿En qué trabajas?

    —En… bueno… te daré una pista. Utilizo mi departamento para recibir a chicos que quieran una agradable compañía.

    —¿A qué te refieres?

    —Es suficiente para que lo deduzcas. Gracias por venir, aunque no esperaba que terminara así. Siempre deseé un beso tuyo y llegar a estos extremos contigo y espero que se repita en otra ocasión.

    Esa fue la despedida. Más tarde, me puse a pensar en lo que dijo y entendí que mi amiga Atziry estaba trabajando como prostituta al igual que sus amigas y que, por eso, trabajaban de noche. Eso me hizo sentir de alguna forma en deuda. Pero, bueno, esa fue mi extraña pero fascinante primera vez.

  • El amigo camionero de mi padre

    El amigo camionero de mi padre

    No podía creer lo que estaba sucediendo, pero tampoco quería dejar de disfrutar aquella experiencia que nunca había podido imaginar que me ocurriera a mí y menos tal y como sucedieron las cosas en aquella aventura morbosa e inesperada, que os paso a relatar.

    Yo me llamo Pedro y tengo 31 años recién cumplidos, soy un tío guapete, no porque lo diga yo, sino porque me lo dicen constantemente, alto, fibrado, marcado y con el vello justo corporalmente, cabello moreno y ojos agrisados, estoy recién casado con mi mujer y tengo una familia bastante clasista y católica. Ese soy yo.

    Mi padre tiene una empresa de transportes, tiene varios camiones y gente contratada para llevarlos, yo no quise trabajar con él nunca, de hecho, ahora trabajo en un taller de mecánica y nunca le pedí ni quise trabajar con él, con mi trabajo y el de mi mujer subsistimos perfectamente, aunque es verdad que siempre viene bien un extra en todas las casas. La empresa de mi padre pasaba por un mal momento, mucha faena y varios empleados de baja laboral, era época de gripe, yo los conocía a todos desde bien pequeño, sobre todo a Rubén íntimo amigo de mi padre, siempre habíamos coincidido en comidas, cenas y varias vacaciones ambas familias juntas. Rubén tenía 52 años era un tío fuerte, atractivo, musculado, le gustaba el deporte y las pesas, tenía una hija de 18 años y un chico de 27 años y era bastante ligón, conmigo siempre había sido muy cercano y me trataba como a otro hijo, yo lo apreciaba bastante.

    Pues, con todo esto, resultó que Rubén tenía que hacer un viaje largo con su camión, necesitaba un acompañante, y como no habían trabajadores mi padre pensó en mi, podría acompañarlo y de paso ganar un dinerito extra, la verdad es que me venía bastante bien en ese momento y como con Rubén me llevaba bien pues decidí ir con él y así disponer de ese extra.

    Salimos pronto ese día a las seis de la mañana, hacia muchísimo frío, íbamos dirección Francia, Rubén se había dejado barbita, que le hacía mucho más interesante, iba con unos vaqueros ajustados y un jersey de cuello alto gordo y un chaleco acolchado, me pego un buen abrazo para saludarnos y enseguida nos pusimos en marcha para no demorar tiempo, paramos alguna vez a tomar café y otra para comer, pero conforme nos acercábamos a la frontera la nieve hizo acto de presencia, la cosa se ponía cada vez peor, la carretera se ponía intransitable, nos desviaron a un aparcamiento donde había un restaurante, se hacía de noche y no podíamos continuar, así que decidimos cenar algo y pasar la noche en la cabina del camión la cual estaba bastante bien acondicionada, aunque solo había un catre, era bastante amplio y aunque algo incómodos podríamos descansar.

    Rubén subió al camión y yo tras él, puso la calefacción y empezó a desnudarse hasta quedarse en camiseta y boxers de los ceñidos, se apreciaba que conservaba un buen cuerpo y su paquete marcaba un buen cipote, yo no es que quisiera fijarme pero en las estrecheces del camión se puso a mí vista. Yo seguí sus pasos y me quedé también en camiseta interior y unos slips un tanto pequeños que la verdad no había imaginado tener que enseñar a Rubén, pero las circunstancias mandaban.

    Yo- bueno Rubén, tendremos que amoldarnos a las circunstancias no?

    Ruben- que le vamos a hacer tendremos que descansar tío y mejor será que pronto, así mañana recuperar el tiempo perdido.

    Yo- crees que hará frío para ponerse el pijama?

    Ruben- no creo, con la calefacción y los dos aquí metidos, me parece que estaremos bien, aunque haz lo que quieras, yo no me lo pongo, ahora tú, con esa mierda calzoncillos de stripper sexi quizás lo tengas, jajaja…

    Yo- mamón… es lo que lo que les mola a las tías, tu es que eres un carca yaaa.

    Ruben- a las tías lo que le importa es esto… (Se agarró la polla con una mano marcando su gran paquete)

    Yo- jajaja, eso también, también, pero la tuya estará sobrada NO? Jajaja.

    Ruben- no creas, ya sabes lo que pasa cuando llevas casado ya muchos años, más pajas que folleteooo, ya lo comprobarás, tiempo al tiempo.

    Yo- jajaja, lo que pasa es que vosotros los de antes no innováis sexualmente, siempre hacéis lo mismo y al final os aburrís.

    Ruben- claro es que vuestra generación sois muy liberales, igual compartís cama con otros, como que os follais a otro tío, os hacéis bisex y como si nada.

    Yo- jajaja, hombre no tanto, aunque es una opción sexual que está ahí, y tampoco es criticable al que la práctica.

    Ruben- pues mira, tú puedes bajarte del camión así como vas ahora mismo, te das una vueltecita entre los camiones y vienes con el culo con el agujero como la bandera de Japón seguro.

    Yo- jajaja, eso dicen de los camioneros, que en las noches frías siempre tenéis gays revoloteando, buscando una buena tranca.

    Rubén – si es cierto, a mí me han entrado muchas veces chavales, pero la verdad que nunca he aceptado y no porque no me apeteciera una buena mamada.

    Yo- ya, ya, eso es lo que me dices a mí, para que no me asusté que tengo que dormir contigo, jajaja.

    (Rubén saco una botella de wiski y dos vasos)

    Ruben- echemos unos tragos antes de acostarnos y así iremos al catre más calientes.

    Yo – a ver si vas a estar tan caliente que te va a gustar mi culito.

    Ruben- pues tú no provoques, que con el frío y las ganas de un buen polvo que tengo, en medio de la noche todo es bueno, jejeje.

    Yo- me pondré mejor el pantalón del pijama, no sea que tú serpiente despierte y me mierda, jajaja.

    Entre las copas y la conversación que habíamos entablado, fue pasando el rato, cada vez nos reíamos más y nuestras chorradas cada vez eran más subiditas de tono, tanto, que pude ver cómo la polla de Rubén dibujaba un tanto morcillona, bajo su calzoncillo, eso hizo que a mí me entrara un escalofrío y un tanto de morbo por saber lo que aquel calzoncillo ocultaba, pero decidí borrar esas perversiones de mi mente y decirle a Rubén que debíamos acostarnos ya. Yo me puse en la parte interior cara a la pared de la cabina y Rubén se acostó a mí lado boca arriba, compartíamos una almohada, Rubén hecho un plumas por encima de ambos y enseguida apagó una pequeña luz que había y dijo buenas noches Pedro.

    Dentro del camión, se podía oír los motores de los demás camiones, por las calefacciones, los cristales se habían teñido de bajo y no se veía nada del exterior, enseguida empecé a notar como la temperatura corporal aumentaba por el hecho de estar los dos juntos bajo aquel plumas, me costaba dormirme, Rubén respiraba bastante fuerte, menos mal que no roncaba, en un momento dado se dio la vuelta y quedó casi haciendo la cucharilla conmigo, el calor iba en aumento , decidí retirarme un poco el plumas, pero no fue suficiente, entonces me quite el pantalón del pijama. Rubén se retorció un poco y se pegó todavía más a mí, entonces pude notar su paquete pegado a mi culito, yo me quedé inmóvil por un momento, avergonzado, pero a la vez el morbo cautivaba mi ser, empecé a hacer pequeños movimientos con mi culo, haciendo fricción sobre la polla de Rubén, cada vez los hacía más fuerte ya que él no hacía ningún gesto por despertarse, hasta que de pronto note que su polla estaba creciendo, y de qué forma, se había convertido en una tremenda estaca dura y gruesa que presionaba contra mi culo… Entonces Rubén dijo…

    Ruben- tío, que pasa, no puedes dormirte?

    Yo ummm… no joder, tengo mucha calor.

    Ruben- bajaré la calefacción un poco, pero si sigues provocándome con tu culo moviéndolo sobre mi polla, es lógico que tú calentura siga en aumento, cómo has hecho con mi polla que la tienes a explotar.

    Yo- jee… ummmm… no ha sido un acto provocativo ha sido sin querer la verdad.

    Rubén- Pedro, no seamos tontos, estás tan cachondo o más que yo, y no dormiremos si no apagamos este calentón sea como sea verdad?

    Yo- no se? Puede ser.

    Rubén tomo la iniciativa desde ese momento, se quitó su camiseta y después me la quito a mí, pego su cuerpo sobre el mío, y con sus manos empezó a masajear mi polla que se puso a tope en un momento, metió su mano entre mi calzoncillo para agarrarme la polla, mojo su mano con saliva y lubrico mi capullo para después empezar a hacerme una estupenda paja, mientras el presionaba y movía su polla por mis nalgas, yo empecé a ponerme súper cachondo y empecé a gemir, ahhh, ahhh, que gusto.

    Rubén pego un tirón de mis calzoncillos y rompiéndolos en varios pedazos me dejó en pelotas a su placer, después se desnudó el mientras seguía haciéndome la paja, su boca empezó a lamer y besar mi cuello, su barba me hacía cosquillas y su polla completamente dura se introducía entre mis nalgas, yo solo soñaba ya con que esa polla me hiciera suyo, Rubén sabía cómo calentarme, pellizcaba mis tetillas y mis pezones, mi culo empezó a notar el capullo de Rubén pidiendo paso y yo presionaba mi culo para que encontrara el camino, mi polla estaba a reventar , se lo dije a Rubén que dejó de pajearme, me dio la vuelta y empezó a pegarme unos buenos morreos, que inundaban nuestras bocas de saliva del uno para el otro, nuestras lenguas se lamian, y Rubén se alzó para poner su polla en mi boca, fue cuando pude ver realmente la herramienta que tenía entre las piernas, era tremenda, gorda y grande, no me cabía casi en la boca, me daban tremendas arcadas cada vez que me la tragaba, hasta que más o menos me acostumbré a sus embestidas sobre mi, le lubricaba su polla con mi saliva y su capullo lo relamía cada vez que lo sacaba de mi boca.

    Rubén empezó a preparar mi culito, sabía que después de la mamada me follaria, mojaba los dedos con lubricante que sacó de un compartimento de la cabina, supe que me mintió anteriormente, se habría follado a más de un chaval en aquella cabina, empezó a meter sus dedos en mi culito poco a poco y empezó a follarme lo con ellos, me dolía un poco , pero me gustaba, mientras tanto Rubén jadeaba y me decía sandeces, ahh, ahhh, hijoputa, cabron, que bien la mamás ahhh, mi culo cada vez estaba más gozoso y quería polla.

    Rubén se dio cuenta me puso de rodillas contra la cabina él se puso detrás mía, cogió su polla con su mano y la coloco en la entrada de mi culito, presionó y grite, volvió a presionar y pegue un grito más fuerte hasta que Rubén la introdujo toda, se apretó a mí y me susurró al oído que ya estaba, que a partir de ahora solo gozaría.

    Rubén empezó a mover su cadera poco a poco, y aunque me dolía un poco empecé a notar placer, ahhh, qué rico, Rubén aumentaba su ritmo cada vez más, mordisqueando mi cuello y mis orejas, qué rico culo decía, umm quiero más polla, dame más fuerte decía yo, así que Rubén empezó a follarme ya de valiente, su pubis chocaba contra mis nalgas y su polla entraba y salía de mi culo deslizándose sabrosa mente, gemíamos como perros, nos besábamos, nos acariciábamos, su polla me estaba reventando, pero era un placer enorme sentirlo dentro de mi.

    Así estuvo, durante media hora hasta que no pudo más, yo empecé a pajearme cuando note que él me follaba más rápido y sabía que se corría, mi polla estaba a estallar y empecé a notar como Rubén estallaba dentro de mi culo, su semen caliente me inundaba, ahhh, que culo dios, que bueno, yo empecé a correrme de sentirme preñado y mi leche salió a trallazos sobre la cabina, nos quedamos inmóviles, cansados, agotados, y abrazados, caímos uno sobre el otro, besándonos y acariciándonos, y así supongo que nos dormimos porque cuando desperté estaba acurrucado con el plumas y vi como Rubén estaba limpiando mi corrida y su polla con toallitas, me miro me quito el plumas, agarró mi polla y me la limpio suavemente, me dio la vuelta y limpio mi culito también, había un poco de sangre, pero todo lógico, entonces me beso en los labios y me dijo, anda vístete y desayunemos.

    Y así fue como el amigo camionero de mi padre me follo por primera vez en ese viaje, pero no la última. Seguiré contándoos algún otro capítulo de este viaje, espero lo hayáis disfrutado, y se os haya puesto dura.

    Por mi parte lo de siempre, me gustaría tener estás fantasías con alguno de vosotros si sois de Valencia, España, podéis contactar en mi Instagram vlcpedro22. Besos amigos…

  • Una pareja diferente

    Una pareja diferente

    Soy Hans, como ya comenté en mi anterior relato, soy un tipo maduro (47 años) que llegó a la Isla de Tenerife hace más de dos décadas.  Soy bebedor, mujeriego y ludópata. En estos más de 20 años las he visto de todos los colores. He ganado mucho dinero y perdido otro tanto, he visto pagar deudas de juego con sexo y he cobrado del mismo modo. He follado mucho, y en ese aspecto pocas cosas me sorprenden a estas alturas. Divorciadas ávidas de hombres han caído rendidas a mis encantos. Jovencitas calientes en busca de un maduro que las empotre. Y hasta maridos consentidores que querían ser humillados por sus mujeres con otro tipo. Como digo, he visto de todo y pocas cosas me sorprenden.

    Como cada noche de sábado, me arreglo para salir a cenar a un restaurante de confianza antes de acudir a jugarme unos cientos de euros en el Gran Casino Tenerife. Y dependiendo de cómo se dé la noche (y las ganas que tenga) acudiré a algún garito en busca de carne fresca. Pero esta noche iba a ser diferente. Al llegar al casino di un par de vueltas para ver la fauna que se movía por allí. Me llamó la atención una pareja atractiva. A diferencia de la vez anterior, esta no era una pareja joven y cándida fácil de engañar.

    Era una pareja madura, más o menos mi edad. Él un tipo atractivo, tranquilo, transmitía seguridad y pausa. A su lado una mujer bellísima de atractivo magnético. Transpiraba sensualidad en cada movimiento, en cada gesto. De sonrisa fácil, comentaba junto a su pareja cada jugada. Decidí sentarme en aquella mesa. El tipo me miró, yo le miré haciendo un leve gesto con la cabeza a modo de saludo. Me lo devolvió. Pese a que intenté disimular dejando pasar un par de manos, el tipo me había calado desde el principio. La mujer protestó cuando el tipo decidió que no seguirían jugando:

    -Pero Javi, ¿por qué no seguimos jugando con la buena racha que tenemos?

    -Es preferible dejarlo ahora que estamos ganando, Lore. –Me sonrió antes de levantarse.

    Asentí con la cabeza y media sonrisa aceptando que me había descubierto. En la mesa quedaron un par de incautos a los que, transcurrida hora y media, conseguí desplumar. Ya les dije la vez anterior que soy jugador profesional de póker, pocos se dan cuenta antes de haber perdido una gran cantidad de dinero. El tipo se dio cuenta nada más verme llegar.

    Cuando les había levantado más de 1.500 pavos a aquellos dos incautos jugadores de póker (muy malos por cierto) me aburrí y me levanté disculpándome por mi buena racha de aquella noche. El crupier, que me conocía, negaba con la cabeza mientras me sonreía.

    Pero aquella pareja me había dejado intrigado. Algo me decía que no era una pareja al uso, era diferente a lo que se movía por la Isla de turismo. Hice un cálculo de probabilidades rápido y decidí que no eran fauna discotequera. Alrededor del casino había un par de garitos alternativos que encajaban más en su perfil. Acerté en el primer intento. En el Bubba, un antro de música noventera, me encontré a Javier en un extremo de la barra con un botellín en la mano mientras Lorena acaparaba las miradas de todos bailando a su aire, en ese momento el Smells Like Teen Spirit de Nirvana.

    Estaba en lo cierto, aquella era una pareja diferente. Y me gustaban. Me acerqué a la barra. Me pedí una copa y la levanté en dirección al tipo a modo de brindis. Él me lo devolvió levantando su botellín y me hizo señas para que fuera hacia él. Llegué y nos presentamos:

    -Buena mano has tenido en la mesa de póker… –Le dije para romper el hielo.

    -No menos que tú… –Me contestó en referencia a mi experiencia.

    -Bueno, siempre hay incautos que no saben dónde se meten, jajaja. Te diste cuenta rápido, ¿eh?

    Javier dio un trago largo a su tercio de cerveza asintiendo con la cabeza. Eché un vistazo a Lorena que bailaba junto a un tipo que se le pegaba de manera casi lasciva:

    -Vaya mujer la tuya.

    -Lorena, es impresionante.

    -Vosotros no sois una pareja de turistas normales.

    -Pues no. No somos, lo que se dice, una pareja normal,

    Lorena se acercó a la barra a dar un trago a la cerveza de Javier. Juancho, el lugareño, que bailaba junto a ella, mantuvo la distancia. La mujer tomó el tercio de cerveza de su hombre y bebió. Con toda la sensualidad que transmitía se llevó la botella a la boca y echó la cabeza hacia atrás. Su melena rubia y rizada, cayó por su espalda descubierta por el mini vestido que cubría su menudo cuerpo. Su impresionante busto quedó expuesto a la mirada de todos. El escote de aquella prenda no podía contener la voluptuosidad de su anatomía. Su culo quedaba perfectamente definido bajo el vestido que apenas cubría pocos centímetros por debajo de sus glúteos. Después del trago se me presentó:

    -¡Ah, hola! ¿Tú eres el del casino, no? –Me preguntó de manera efusiva. –Yo soy Lorena. –Y me ofreció dos besos.

    Tuve que agacharme, dada la diferencia de altura entre ambos. La mujer apenas llegaba al metro sesenta, treinta centímetros menos que yo. Lorena era extrovertida y simpática, lo que potenciaba su sensualidad:

    -Bueno, voy a seguir bailando con Juancho. –Dicho esto besó a Javier en la boca y se marchó.

    -Lo dicho, es una mujer impresionante. –Alabé ante el tipo. –Eres un hombre afortunado.

    -Lo soy.

    -Además de paciente, porque una mujer así es capaz de atraer a cualquiera y volverlo loco.

    -Jajaja –Javier rio –digamos que nuestra relación no permite mentalidades cerradas.

    Poco a poco, y sin que hubiese un comentario explicitito, fui entendiendo que aquella pareja había llegado a la Isla, como posiblemente haría en otros lugares, en busca de una relación diferente. Javier y yo, conectamos de manera que la conversación fue fluyendo de manera fácil y natural hasta que con después de tres rondas, me planteaba la posibilidad de que fuera yo esa persona a la que buscaban para montarse un trío. Sin darme cuenta estaba viendo, en el móvil de aquel tipo, a su mujer completamente desnuda, sonriendo a cámara y con una cadena en torno a su cuello. Sin duda, la imagen era excitante.

    En la pista, Lorena seguía bailando, ahora al ritmo que marcaba Axl Roses entonando Sweet Chile O´Mine. Era imposible no mirarla moviendo su melena rubia, botellín en la mano, y haciendo girar aquel minivestido negro bajo el que no se adivinaba ropa interior. Sus senos pugnaban por salir del escote que les oprimía de manera, casi injusta, a la vista de todos. Sus pezones se marcaban perfectamente poniendo cardíaco a toda la parroquia. Miré a Javier con media sonrisa y levantando una ceja antes de volver a brindar con él. El tipo me sonrió guiñándome un ojo. Acabamos de firmar simbólicamente un acuerdo en el que aceptaba acompañarles esa noche en su habitación. Lorena, se sentía como pez en el agua provocando a todo el mundo con su insolente sensualidad. Volvió junto a nosotros después de que se quitase al lugareño de encima. Le sonreí cuando llegó:

    -Imagino que Javier te ha mostrado las fotos de su móvil, ¿qué te parece?

    -Pues que estoy deseando de verte en vivo.

    -Pues no se hable más. Vámonos.

    Liquidé lo que se debía impidiendo que lo hicieran ellos. El dueño de aquel garito era colega y se negó a cobrarles. Salimos a la calle en busca de mi coche. Caminábamos los tres juntos, la mujer entre nosotros con sus manos en nuestras cinturas. Javier le echó la mano por el hombro, mientras yo no dudé en cogerle el culo. Anduvimos por la acera, riéndonos de cómo el bailarín se había quedado con un palmo de narices cuando nos vio irnos a los tres después de haber estado picando piedras durante más de una hora. Las botas de vaquera sonaban con cada paso firme de la mujer. Nos montamos en mi Giulia. El trayecto hasta su apartahotel duró un par de canciones de Joaquín Sabina:

    Si lo que quieres es vivir cien años

    No pruebes los licores del placer

    Si eres alérgico a los desengaños

    Olvídate de esa mujer

    Compra una máscara antigás,

    Manténte dentro de la ley

    Si lo que quieres es vivir cien años

    Haz músculos de cinco a seis

    Y ponte gomina que no te despeine

    El vientecillo de la libertad

    Funda un hogar en el que nunca reine

    Más rey que la seguridad

    Evita el humo de los puros,

    Reduce la velocidad

    Si lo que quieres es vivir cien años

    Vacúnate contra el azar

    Deja pasar la tentación

    Dile a esa chica que no llame más

    Y si protesta el corazón

    En la farmacia puedes preguntar:

    ¿Tiene pastillas para no soñar?

    Si quieres ser matusalén

    Vigila tu colesterol

    Si tu película es vivir cien años,

    No lo hagas nunca sin condón

    Es peligroso que tu piel desnuda

    Roce otra piel sin esterilizar,

    Que no se infiltre el virus de la duda

    En tu cama matrimonial

    Y si en tus noches falta sal,

    Para eso está el televisor

    Si lo que quieres es cumplir cien años

    No vivas como vivo yo.

    Después de abrir la puerta, Javier nos cedió el paso a Lorena y a mí. Yo seguí a la mujer hasta una especie de salón con acceso a una terraza con vistas al Atlántico. El hombre sacó una botella de Jack Daniel´s y sirvió tres whiskys que terminaron de rematar a Lorena. La mujer se vino hacia mí rodeando mi cuello con sus brazos antes de fundirnos en un apasionado beso. Su lengua buscaba la mía enroscándose de manera lasciva. Mis manos recorrieron su menudo cuerpo de gimnasta. De repente Javier se colocó tras ella, retirando su melena rizada besó su cuello y su espalda.

    Como si fuera una orden, Lorena dejó de besarme y se separó lo suficiente para que su hombre pudiera maniobrar. Javier colocó un collar de cuero alrededor del cuello de la mujer para luego enganchar una cadena metálica. Lorena me miró a los ojos con media sonrisa y ojos de gata:

    -Hans, ahora vas a conocer a la auténtica Lorena. Una de esas mujeres tan difícil de encontrar. Una de esas que deciden quien merece recibir el placer que está dispuesta a dar de manera sumisa. El tipo del bar no dejaba de ser un pobre diablo incapaz de entender que es ella la que decide cuándo, cómo y con quién.

    Javier tiró de la cadena haciendo que Lorena se exhibiese ante mí. Fui invitado a desprenderla de aquel minúsculo vestido para disfrutarla en todo su esplendor. Lorena era una mujer espectacular. En su preciosa cara destacaban unos ojos color miel, unos pómulos marcados y unos labios que prometían placeres prohibidos. Por su cuello se descendía hasta un busto de generoso tamaño, con dos aureolas perfectamente redondas y coronadas por un pezón gordo y oscuro. Era una mujer de piel morena.

    El cuerpo se estrechaba a medida que se descendía hasta una cintura de medida extraordinariamente pequeña. No puede resistirme a ceñirla con mis manos arrancando el primero de los muchos suspiros que nos quedaban aquella noche. Su sexo rasurado dejaba ver unos labios vaginales de poco grosor. El culo firme, redondo, propio de una jugadora de vóley brasileña, del mismo color del resto del cuerpo delataba que no impedía que el sol la bañase desnuda ninguna parte de su cuerpo.

    La mujer se acercó a mí y me besó el cuello antes de morderme. Poco a poco fue desabrochando mi camisa y besando cada centímetro de cuerpo que iba quedando al aire hasta colocarse de rodillas. La erección de mi polla se marcaba en la bragueta de mi pantalón. Lorena no dudó en morder la silueta de mi miembro por encima de mi vaquero antes de proceder a liberarlo. Todo esto sucedía mientras de algún lugar salía la voz de Sade entonando No Ordinary Love dándole a la secuencia un tono más sensual si cabía.

    Mi polla saltó como un resorte cuando Lorena la liberó. En ese momento, Javier me cedió el extremo de la cadena. Sonreí y tiré de ella haciéndole saber a la mujer que quería que levantara la cabeza. Un suspiro precedió a su mirada al tiempo que sacaba la lengua para lamer desde mis huevos hasta el glande, a punto de estallar por la excitación.

    Lorena se mostró como una auténtica maestra de la felación. Se la introducía poco a poco hasta alojarla en lo más profundo de su garganta para comenzar el camino inverso y apretar sus labios entorno al capullo. Durante 10 minutos estuvo ofreciéndome todo su catálogo de habilidades hasta que la situación pedía ir un paso más allá.

    Sin soltar la cadena agarré su cabeza y comencé una tremenda follada. El ruido líquido de mi polla percutiendo contra su boca lubricada con abundante saliva era excitante. Las babas de la mujer se salían y caían sobre sus maravillosas tetas. Ella se aferró a mis muslos para recibir la follada. No se retiró cuando mis piernas tensas anunciaban que el final se acercaba. Un grito anunció que me estaba corriendo dentro de la boca de aquel animal sexual que era Lorena. Se tragó la mayor parte de mi semen caliente. Algunos restos se salieron por la comisura de sus labios.

    Caí derrotado sobre un asiento cuando Javier tomó las riendas metálicas que marcaban el ritmo a la mujer. La colocó a 4 patas sobre un sofá. Lorena movía su culo de manera sensual, cómo desafiando a su hombre. Éste no dudó en azotar cada nalga varias veces, muchas vece. Los suspiros y gemidos de placer de la mujer contrastaban con las marcas que los dedos iba dejando Javier en las maravillosas posaderas de ella. Con mi móvil (según me había indicado el hombre) tomé varias fotografías del castigo al que estaba sometiendo a su mujer. Incluso me pidió que grabase cuando se colocó tras ella y la penetró sin compasión:

    -¿Era esto lo que querías verdad, perra? –Le preguntaba al tiempo que tiraba de la cadena obligándola a tirar la cabeza hacia atrás.

    -Sí, joder, sí. Esto es lo que quería. Ser tu perra.

    El hombre aumentó el ritmo de la follada hasta alcanzar el orgasmo con un grito casi animal. La imagen de aquella pareja follando hizo que mi recuperación se acelerase. Otra vez me encontraba con la polla erecta y dispuesta a empotrar a aquella pequeña perra. Me levanté y Javier me volvió a ceder el poder de la cadena. Tomé a Lorena por la cintura y la levanté en vilo. Conseguí que se enganchara a mí. Me rodeó el cuerpo con sus piernas mientras con los brazos me rodeaba el cuello. Contra la pared la penetré. Incluso con el condón que me había colocado notaba lo lubricado que tenía el coño. La mezcla de sus flujos vaginales y el semen de Javier sirvieron para que mi polla, protegida por el profiláctico, avanzase sin problemas por aquel volcán en erupción que era el sexo de Lorena. Le comía el cuello y la oía gemir mientras se la clavaba en lo más profundo de su ser. Javier no perdía detalle con su móvil.

    -Joder, que mujer tienes Javier.

    -Es una perra muy complaciente.

    Lorena me mordió el hombro cuando alcanzó un orgasmo al ver que su marido grababa como estaba siendo follada por aquel desconocido. Grité de verdadero dolor al sentir sus dientes clavarse en el trapecio de mi hombro. Aceleré contra aquel coñito de perra haciendo que su menudo cuerpo chocase contra la pared sin cuidado:

    -Sigue, cabrón, sigue joder. Más fuerte… –La mujer me animaba a que no parase en la follada.

    El teléfono móvil de Javier grabó un nuevo orgasmo. Esta vez captó la imagen de mi cuerpo desnudo, de pie, empotrando a Lorena contra la pared mientras la cadena se balanceaba entre los dos, pendiendo del collar que abrazaba su cuello. Aquella mujer había conseguido que me corriese en poco tiempo dos veces. Ella también se mostraba agotada después de haber sido utilizada por dos hombres sin apenas descanso. Sentados cada uno en un sofá degustamos otro whisky que nos sirvió Javier.

    No supe calcular el tiempo que transcurrió hasta que Lorena, con su media sonrisa de “femme fatal», se dirigió hacia su marido gateando, arrastrando la cadena metálica. Javier la esperaba tumbado. La mujer comenzó besando sus piernas, desde las rodillas hasta la cara interior de los muslos para encontrarse ante el miembro erecto de su hombre. Sabía lo que tenía que hacer. Se esmeró en lamerle polla, desde la base y los huevos hasta el capullo. Pero el hombre no le permitió acabar la faena y la hizo que se colocase sobre él. La mujer se sentó sobre la cara de su marido y disfrutó de una comida de coño. Desde mi posición, podía ver el perfecto cuerpo de Lorena sentado sobre la cabeza de Javier.

    La mujer gritaba extasiada por el movimiento de la lengua de su marido sobre su clítoris. Ella tiraba del pelo y movía su pubis contra la cara de Javier. Antes de llegar al orgasmo, Lorena, se colocó sobre el regazo de su marido y agarrándole la polla descendió sobre él. Sintiendo como el capullo topaba en lo más hondo de su coño.

    La mujer comenzó una lenta cabalgada sobre su marido. Su maravilloso culo rebotaba contra el pubis de él mientas las manos del hombre acariciaban su figura hasta sus glúteos. No perdí detalle de las imágenes con mi móvil. La melena rubia de Lorena se movía en su espalda con cada movimiento de ella sobre la polla. Javier tiró de la cadena obligándola a inclinarse sobre su torso y comerle las tetas. Ella se agarró las nalgas y las separó ofreciéndome una espectacular visión de su entrada trasera en lo que era toda una declaración. No me hice esperar y tras lubricar mi polla con un gel me acerqué a ellos y la sodomicé lentamente. Sintiendo como los dos miembros erectos horadaban sus agujeros entre gritos de la mujer. Durante 10 minutos, Lorena, aguantó la doble penetración a la que la sometimos su marido y yo.

    Aquel menudo cuerpo de mujer era un juguete entre nosotros. Poco a poco fuimos acelerando el ritmo de la follada. La mujer gritaba, gemía, suspiraba, con su cadena pendiendo del collar del cuello. Anunció que llegaba al orgasmo con una espectacular corrida que acabó mojando los huevos de su marido. Por mi parte, antes de correrme, me salí de su ano, y quitándome el condón, me coloqué frente a ella para masturbarme. Tiré de la cadena para que se incorporara y me masturbé hasta correrme en su cara y sus tetas. Mi leche caliente manchaba su perfecto cuerpo de gimnasta. A Javier le pudo el morbo de ver la cara y las tetas de su mujer manchadas con el semen de un desconocido y terminó por derrarmarse dentro de su coño.

    Caímos rendidos los tres, el matrimonio junto, ella sobre él. Yo en un asiento a la derecha. Sin darnos cuenta nos dormimos. Varias horas después desperté, solo en el salón. Entendí que ellos se habían ido al dormitorio. Sin despedirme (por discreción) me largué de aquel apartamento a mi casa. Por la noche, recibí un whatsapp:

    -Gracias por la noche que nos ofreciste. Javi y Lore.

    Junto al texto entraron más de 15 fotografías y un par de vídeos con la sesión de sexo que nos habíamos dado. Pese a que sigo manteniendo su número de teléfono no nos hemos vuelto a poner en contacto.

  • Elmer y la jurisprudencia de la logia (Primera parte)

    Elmer y la jurisprudencia de la logia (Primera parte)

    Realmente había quedado intrigado con Irina.  Debo confesar que una parte por lo que me dijo y otra importante por lo poquito que atisbé a ver en la puerta entreabierta.

    Se la veía algo más joven como para ser parte de la Logia que me estaba dando tantas satisfacciones, pero al mismo tiempo me intrigaba mucho.

    Esa noche decidí llamarla:

    -Hola Irina, soy Elmer no sé si…

    -Hola Elmer, bien, bien, cuando podemos hablar? Necesito contarte varias cosas pero en casa no puedo te imaginas por la proximidad con ya sabrás quien. Conoces San Telmo? La placita de Humberto Primo y Defensa, por Humberto Primo antes de llegar a Chacabuco hay una cervecería artesanal te espero ahí a las 21.00. No me falles.

    Realmente me daba curiosidad pero al mismo tiempo calentura conocer a Irina.

    Me bañe y me puse un pantalón livianito, una camisa y unas zapatillas y salí en el auto rumbo a mi destino.

    Encontré rápidamente la cervecería, excitado entre buscándola, a primera vista no la encontré. Camine un poco alrededor de la barra hasta que un chistido me atrajo hacia un box bastante oculto.

    -Elmer, por acá.

    Por el costado del box pude apreciar a Irina: pelo largo negro, un rostro muy bello, serio, hermosas tetas que pugnaban en su escote, una minifalda de jean negro con unos borceguíes negros también que coronaban unas extensas y torneadas piernas. Unos 30 o 35 años, labios carnosos, ojos negros.

    -Como estas me dijo -dándome un beso en la comisura de mis labios

    -Hola Irina, intrigado por tu mensaje, y encantado de conocerte y poder apreciarte y disfrutarte de cuerpo entero.

    -Gracias, escuchame esto es muy serio, no podemos quedarnos acá, alguien puede vernos. Podemos ir a un hotel? Hay uno acá en Piedras y Humberto Primo.

    -Eh… si claro…

    -No te confundas, necesito que hablemos en un lugar privado, no va a pasar nada.

    -Bueno dale, estoy con auto yo

    -Dale mejor, yo vine en taxi para que no me sigan, salí primero te sigo donde está.

    -En la cochera de acá enfrente.

    -Salí, y tocame bocina, así no nos ve nadie, y nos vamos para poder charlar.

    Excitado a pesar del anuncio que no iba a pasar nada salí y pague rápido.

    Cuando salía con el auto y toque la bocina pude apreciar a Irina en todo su esplendor, arriba del 1,70 unos muslos hermosos y unas piernas interminables coronadas por unas hermosas tetas naturales y muy firmes.

    Al subir rápido su pollera se fue hacia arriba exhibiéndolos más aun. Su preocupación y paranoia hicieron que no se percatara para mi suerte.

    -Que?

    -Nada, nada, disculpa te estaba admirando.

    -Elmer, esto es grave concéntrese por favor.

    Entramos al hotel. Al bajar del auto como al descuido la pollera de Irina se subió indiscretamente mostrando una hermosa cola con una tanga tipo hilo dental o nada.

    Al cerrar la puerta Irina pareció relajarse un poco.

    -Bueno Elmer te cuento los dos motivos por los que te cite. El primero es una advertencia. Hay algo raro en mi vecina y una serie de amigas de ella, Beatriz, Mariana, Rosa…

    -Las conozco a todas!!!

    -Uh, bueno a eso iba, me podes contar un poco que vinculo las une. Porque algunas veces se reúnen en el departamento de Irma y se escuchan ruidos, humos con olores penetrantes, unas especies de invocaciones.

    -Decime Irina, vos sentiste bien el olor del humo?

    -Ehhh, más o menos

    -Sí o no?

    -Te confieso, tengo un agujerito en la pared, chiquito, y a veces espío por ahí. No me mires así che, me gusta, soy voyeur y que?

    -No te dije nada.

    -Bueno la última vez había más humo que siempre y empezó a salir por el agujerito, para mi casa.

    -Y? La verdad! -dije comenzando a tomar el toro por las astas ante tanto envalentonamiento.

    -Y… fue raro. Empecé a sentir una calentura, extrema, muy raro porque estaba en otra, y de pronto un calor intenso empezó a quemarme por dentro. Me arranque prácticamente la bombacha y tuve que ir corriendo a un armario para sacar un consolador que hacía mucho no usaba, lo enjuague y me empecé a masturbar, primero despacio después frenéticamente.

    Intentaba escuchar que pasaba pero el deseo en el otro departamento pero la sensación era irrefrenable. Sentía como mis jugos brotaban y empapaban la pija de goma. Me sentí transportada como si estuviese siendo garchada por dos o tres tipos. Caí sobre un sillón y no pude parar hasta un rato después que sentí que se fueron, como a la media hora. Sentía ese miembro dentro mío, entrando y saliendo, lo sacaba y lo chupaba y lo volvía a enterrar, como poseída. Con la otra mano retorcía mis pezones primero, después chupaba mis dedos y jugaba con mi clítoris, en ese momento totalmente duro.

    -Ay, Irina me estas matando… -balbucee, pero no me escuchaba.

    -Era algo indescriptible como si fuera una especie de droga, jamás sentía algo así. Alcanzaba a escuchar unos raros cánticos, como lamentos o invocaciones, pero el humo seguía brotando y no podía concentrarme, necesitaba ser penetrada cada vez más.

    Mi sexo chorreaba jugos en forma inaudita, como nunca antes, dedos, consolador, nada saciaba mi apetito, acabe una vez y extrañamente ya empezaba a buscar el segundo. Confieso que no soy multi-orgasmica pero no podía parar, nada era suficiente. Mojaba mis dedos con mi boca, chupaba el consolador y seguía sin parar, alcanzaba a jugar con la punta en el clítoris pero una necesidad insaciable hacia que tuviera que metérmelo otra vez.

    Llegué a arrancarme un pequeño mechón de pelos en el segundo y casi inmediato orgasmo. Mi mano entraba en mi boca casi entera y chorreando iba directo a mi concha. Lo hundí y así, adentro, jugaba con el mientras pajeaba mi clítoris. Sin sacarlo tuve el tercero y casi el cuarto. Corrí y saque un segundo consolador, más chico y después de lubricarlo con un aceite que tenía sobre la cómoda lo empecé a meter en mi culo con un preservativo. Así doblemente penetrada llegue al cuarto orgasmo. Por suerte mi sillón era de tela y los almohadones absorbían la gran cantidad de jugos que expelía. Mis pezones duros, mis piernas chorreadas, empapadas, transpirada y exhausta llegue al quinto. Casi diría por suerte escuche que los cánticos cesaban, me pareció escuchar que abrían las ventanas y el humo dejo de salir. Llegue a la puerta de mi departamento apenas para escuchar que se iban y ahí fue cuando escuche lo que dijeron y que creo te incumbe.

    -Gulp, decime por favor.

    -Una de ellos dijo: «Chicas, tenemos un nuevo alfa, creo que ya lo conocen, se llama Elmer así que la próxima luna llena creo que podríamos iniciar el Gran Ritual.

    -No sé bien de que hablas Irina… -dije haciéndome el desentendido mientras relajaba de la calentura que me despertó su relato.

    -Dale, no te hagas el tonto, que tenés vos que te hace tan especial para ellas?

    -No las conozco nena, bah si en realidad son clientas, las vi una sola vez a cada una por temas impositivos y a Irma por un tema de una…

    -Te olvidas que tengo un agujerito en la pared, los vi, vi cómo te la cogías mal a esa puta de Irma, escuche todo!!!

    -Me parece que te confundís, yo solo estuve viendo un tema que…

    -Cortala querés me vas a contar por las buenas o sino.

    -Sino que? Le dije desafiante mientras me le ponía frente a frente sentados en la cama a unos centímetros de su cara.

    -Me vas a obligar a que use otros métodos persuasivos flaco!!!

    -Ah, sí? Por ejemplo? -le dije ya absolutamente rebelado y caliente al mismo tiempo.

    (CONTINUARÁ…)

  • De visita en la cárcel

    De visita en la cárcel

    Hola, y gracias por seguir leyendo mis relatos, les recuerdo mi nombre: soy Paulina, una mujer Tv a tiempo completo o full time, esto básicamente quiere decir que hoy en día realizo todas mis actividades y paso mi día completo en mi rol femenino, incluso las actividades que en algún momento llegue a realizar como hombre por distintas necesidades, hoy en día las realizo todas en mi rol de mujer definida. Actualmente y desde hace ya casi 5 años llevo un tratamiento de reemplazo hormonal, que gracias a la ciencia y al ejercicio, me han ayudado a definir y a acentuar mis ya de por sí femeninos rasgos y formas corporales, en la calle, en mi casa y en la cama me defino y tomo el papel de la mujer, actuó, pienso y respondo como tal. El relato que hoy les contaré es 100% real, tiene lugar en la CDMX y sucedió a principios del año pasado. Comienza así:

    Jamás en todo mi tiempo de escribir relatos eróticos, había recibido un mensaje como el que esa mañana llegó a mi bandeja de correo electrónico, reconozco que hacía tiempo no sentía esa adrenalina cuando una tiene oportunidad de hacer algo diferente, algo que nos hace sentir un hormigueo en el estómago. Hace algunos días que discutí con mi actual pareja Cuco, desde entonces no nos hemos visto, no es que me falten números telefónicos en mi agenda para salir con alguien y no caer en el aburrimiento de mi casa, o simplemente porque este yo muy cachonda, puedo marcarle a alguno de mis amigovios y con gusto vendrán a mi casa a hacerme el favor. Pero este correo electrónico tenía un toque de aventura, de ese tipo de acción que me anda haciendo falta hoy en día, decía así:

    RM- Hola mujercita linda, me llamo Roberto M.. He leído todos tus relatos! Soy un hombre maduro, entrando los 60’s, estoy pagando una condena en un centro de readaptación social aquí en la CDMX. Llevo varios meses siguiendo tus relatos, y con cada uno de ellos trato de imaginarte cómo eres en realidad. De mi puedo contarte de soy alto, espalda ancha, tengo un buen físico pues hago mucho ejercicio aquí, soy moreno, y estoy bastante muy bien dotado, sinceramente creo que podría llenar tus expectativas. Además, si así lo deseas, estoy dispuesto a darte una buena gratificación… ¡si aceptas venir a visitarme aquí en el reclusorio norte… Lo que te estoy pidiendo es que vengas una noche conmigo y me regales una visita conyugal… ¡si aceptas, por favor házmelo saber, responde a este e-mail y regálame por favor un número telefónico a dónde pueda marcarte yo desde mi teléfono celular. Con mucho cariño e interés, tu admirador Roberto M.

    Leí varias veces el mensaje, sentí la necesidad y unas ganas enormes de hacerlo, jamás había estado en una cárcel, me daba curiosidad saber cómo era la vida ahí dentro, saber cómo podían tener sexo en sus visitas conyugales. Como tenía este hombre la oportunidad de tener un teléfono celular, si se supone están prohibidos allí? Sin embargo no conteste esa misma tarde, pues aunque no conocía los riesgos, sabía de antemano que existían, así que mi parte consiente, la que aún no se dejaba llevar por lo morboso y cachondo de la situación, se puso a analizarlo. Era como si mi Diablita y mi Angelita tuvieran una importante discusión en mi cabeza.

    Angelita- No… no lo puedo aceptar… nunca he pasado una noche en una prisión!

    Diablita- Pero yo… ¡quiero hacerlo! Vamos, siempre hacemos cosas locas, solo tenemos que tener mucho cuidado como siempre!

    Esa noche no podía dormir, en mi mente pasaban imágenes, claro, todo de forma imaginaria, me veía rodeada de hombres… quienes llevaban mucho tiempo sin coger, mirando mi cuerpo desnudo, esperando su turno para cogerme. No pude evitar que los pensamientos y mis fantasías me pusieran sumamente cachonda, tuve que abandonar la cama casi una hora antes de que sonara mi alarma para darme un baño con agua fría. Más tarde cuando ya me encontraba en mi negocio y desde la computadora de mi improvisada oficina seguí leyendo una y otra vez el correo que toda la noche me mantuvo inquieta, dude un momento y motivada por mi cachonda cabeza, decidí hacer contacto con ese hombre quien hacía llamarse mi admirador, recuerdo que escribí algo así:

    -¡Hola, soy Paulina… la chica de los relatos! Me enviaste un mensaje. ¿Recuerdas?, Te escribo este mensaje con muchas emociones encontradas, curiosidad, cachondez, un poco de temor (no lo niego) pero en definitiva me gana el morbo y la calentura. Me encantaría entablar contacto contigo, así que aunque no es algo que yo haga con regularidad te daré mi número de celular para que hablemos por teléfono.

    55…

    Paulina C.

    Envíe el correo y en ese momento comprendí que ya no tenía vuelta atrás, paso casi 1 hora y mi celular sonó, la pantalla detectaba un número con una LADA que no era de aquí, como si fuera un número de provincia, casi temblando conteste y me quedé callada, al otro lado rompieron el silencio, y dijeron:

    RM- Hola? Paulina?

    P- Hola? Si soy yo…. Con quién hablo?

    RM- Mi nombre es Roberto Mendiola, y me tomé la libertad de escribirte a tu correo sin grandes esperanzas de obtener una respuesta, sin embargo aquí estoy, por fin escuchando tu linda voz.

    P- Hola Roberto, por favor discúlpame, estoy un poco nerviosa.

    RM- Descuida linda damita, no traigo ninguna mala intención contigo, pero me gustaría saber… Aceptarás mi propuesta de venir a visitarme?

    P- La verdad? Si tengo muchas ganas, pero tengo miedo de entrar a un lugar como ese…

    RM- Descuida, como mi visita estarás más que segura, sobre mi cadáver alguien te lástima!!

    La forma de hablar de este hombre me intrigaba aún más, el tono grueso de su voz, así que casi me escuche algo tonta cuando le pregunté:

    P- Lo prometes?

    RM- Te lo juro!… Entonces, quieres venir?

    P- Si!!! Me gustaría mucho conocerte!

    RM- Qué edad tienes Paulina?

    P- 32 años

    RM- Eres demasiado joven, hace mucho tiempo que no tengo el privilegio de cogerme a alguien de tu edad, incluso… eres más joven que cualquiera de mis hijas! Puedo preguntarte algo?

    P- Claro, lo que quieras!

    RM- Qué ropa llevas puesta? Me refiero a todo. Ropa interior y todo lo que llevas sobre tu cuerpo, ¡dame todos los detalles!

    P- Hoy me vestí con un pantalón de mezclilla negro a la cadera, una blusa roja, tenis blancos, mi ropa interior es un conjunto de tanga y Bra color uva.

    RM- Delicioso! Dime algo… Serías capaz de enviarme una foto por wats app? En todos tus relatos te describes muy hermosa, y mi cabeza te ha recreado una y otra vez, sin embargo muero de ganas de saber cómo es la niña que en este momento es dueña de todas mis obsesiones, tu aceptarías hacer eso por mi?

    En ese momento supe que si aceptaba, y le enviaba una imagen mía, él tendría una gran ventaja sobre mi, de verdad no sabía si estaba preso por matar transexuales u homosexuales. Por un momento pensé en colgar la llamada y olvidar esa locura, pero una parte de mí… me pedía seguir adelante, así que le dije:

    P- Si, lo haré.

    RM- Niña buena!

    Sin colgar la llamada, de inmediato abrí la aplicación de WhatsApp, lo agregué y nos saludamos mutuamente, entonces busque en mi galería un par de fotos de cara y otro par de fotos de cuerpo completo, la verdad no envié nada sugestivo ni con demasiada carga sensual, y sin embargo los comentarios por parte de Roberto fueron halagos, pues una vez que las vio me dijo:

    RM- En verdad eres mucho más bonita de lo que me imaginé, eres en verdad toda una linda mujercita. Dime algo, tienes novio?

    P- Salgo con alguien.

    RM- Es ese tal Cuco de tus relatos?

    P- Jajaja!! Si es ese tal Cuco…

    RM- Bueno, pues si como lo describes es tu hombre ideal, entonces creo te gustare! Quieres que te envié yo una foto?

    P- Si, me encantaría saber con quién estoy hablando!

    RM- Hecho, no cuelgues bonita.

    Volvimos a conectarnos por Whatsapp y ahora fue el quien me envió 3 fotos, una especie de selfie que al parecer se tomó en el mismo momento, definitivamente no era el hombre más guapo ni fotogénico, pero se miraba rudo, fuerte, ancho y eso me mata en un hombre. La segunda foto era del vestido de color beige con su familia (más tarde supe que eran sus hijos e hijas y la mayoría de sus nietos en un día de visita), la tercera foto era de su verga, y que verga!! Grande, gorda, venuda, (no más grande que la de cuco) pero no le envidiaba absolutamente nada) además pensé que un hombre como este, encerrado en una cárcel debería de tener demasiada carga sexual en los testículos, así que motivada por esto seguí platicando con el, mi siguiente comentario solo fue:

    P- Wooow!! Todo eso en la última foto es tuyo?

    RM- Si, y puede ser tuyo, si quieres! Aceptas venir a verme?

    P- Si, acepto… Me da mucho morbo y excitación la idea de tener sexo en ese lugar, debo preguntar ahora yo, y disculpa mi inocencia, como haré para entrar allí?

    RM- Pues yo estoy en el reclusorio norte, dado que no estamos casados, no puedes llegar como el resto de las esposas, así que tendrías que venir a verme como visita normal y esperarte a que se vayan todos, después entraremos al edificio de las conyugales, para esto yo me encargo de que me asignen una habitación, le daré dinero a algunos funcionarios por aquí para que nos den el pase.

    P- Como visita normal cómo es?

    RM- Si, tendrías que venir en la visita normal, puedes llegar entre las 7 am a las 2 pm a más tardar, pasar el día a mi lado y esperar a que entren las esposas de los presos, la entrada es a las 7 de la noche y te dan salida a las 7 de la mañana del otro día.

    P- Ok, y cuándo seria?

    RM- Si estás de acuerdo bonita, que sea este próximo sábado. Solo necesito que me avises cuando antes para que yo haga los arreglos por aquí.

    P- Oki, lo haré!! Quiero conocerte!!

    RM- Puedo pedirte algo? Algo personal?

    P- Claro, dime?

    RM- Puedes traer uno de esos conjuntos de lencería que describes en tus relatos? Ya sabes, los de encaje y medias al muslo.

    P- Jajaja… claro que sí! Algo más que desee señor?

    RM- Que ya sea sábado nada más!!

    P- Si! Yo también ya quiero que sea sábado!

    Durante los días siguientes, Roberto y yo platicamos a diario, pues como tal no nos conocíamos de frente. Gracias a estas pláticas es que supe más de el, porque estaba allí, cuanto llevaba allí, cuanto le faltaba para salir, que debido a esta situación su esposa lo había dejado, sus hijos e hijas lo visitaban con frecuencia, era abuelo de 12 pequeños, además claro, continuamos con nuestro intercambio mutuo de fotos sexuales, admito que desde que mire por primera vez una foto de su verga, se me hizo agua el culo, pues Roberto me mostraba en las fotos una verga en verdad muy grande y dura, también supe por nuestras charlas que llevaba casi 2 años desde la última vez que una amiga lo visito en plan sexual y desde entonces se mantenía el solo a veces de cariño propio, (pobrecito!!!, Pensé para mí misma), y obviamente lo escanee en un tema importante para mí: su gusto por las niñas como yo. Roberto me platicó que desde siempre tuvo esa atracción, pero nunca se atrevió a dar ese paso debido a su condición de hombre casado. También me indico a detalle la forma en que debía ir vestida y los colores que podía utilizar para el ingreso y visita al reclusorio, todos los días hablamos por teléfono y fue en verdad atento conmigo en todo, me pidió un número de tarjeta y me deposito una fuerte cantidad de dinero en lo que me dijo “La gratificación de la que te hablé en mi correo electrónico y un extra para que te compres algo bonito, pues cambie de parecer, no quiero que uses nada que hayas usado con anterioridad, quiero tenerte para mí en algo nuevecito, que yo sea el primero que te lo quite, sorpréndeme”.

    Estaba totalmente excitada por la situación, faltando solo 2 días para la fecha acordada, así que el viernes por la tarde al salir de mi negocio, me dirigí a parque Lindavista y visite muchas tiendas de ropa interior y lencería femenina, uno me llamó la atención e imagine la reacción de Roberto al verme, se trataba de un babydoll de satín con tela mesh, totalmente transparente, el corte frontal era por debajo del vientre, y en la parte trasera traía un prolongado escote para la espalda, una hermosa cinta de holanes lo adornaba en todos sus pliegos, también compré varios pares de medias a juego con sus ligueros y algunos pantyligueros de diferentes texturas, y una bata para dormir que me encantó, está era en color negro, de tela de satín en la parte delantera y en la parte de atrás también tenía muchas transparencias, por lo que mi espalda de cualquier manera estaría visible, en sus bordes y en las mangas está adornada por una bonita tira de encaje y se sujeta por el frente gracias a una cinta. Por desgracia las tangas que venden en estas tiendas no me sirven, pues no incluyen el puente que debe traer una tanga especial para ocultar el pene de una niña travesti, así que usaría una de mi repertorio y le explicaría esto a Roberto, con la generosa cantidad que me dio este hombre, también me alcanzó para comprarme unos tacones de aguja Steve Madden que en definitiva estrenaría esa noche.

    De esta manera llegó el sábado, Me vestí de acuerdo a lo que Roberto me recomendó, una sudadera simple color rosa con un lindo Winny Poo al frente, un mallón color azul y tenis deportivos, mi cabello lo sujete con una coleta y tome un bolso en dónde guarde todo lo que necesitaría para mí esperada noche: maquillaje, condones, lubricante, dinero, llaves y claro, la ropa que compre especialmente para Roberto y los tacones. Roberto me recomendó que si traería mi vehículo sería apropiado que dejara allí mi teléfono celular, y la maleta con la ropa que era para nuestra noche, pues no lo dejarían pasar en los retenes de revisión y que llevara solo un pequeño y discreto bolso o canguro con lo básico y dónde pudiera guardar dinero en cambio, mucho cambio.

    Deje instrucciones en mi negocio a mi trabajadora de confianza y me dirigí a eso de las 11 de la mañana con rumbo al reclusorio norte, al llegar, miré la larga fila que ya se había formado con familiares que visitaban a sus presos. Así que me formé con cierta incertidumbre, la fila fue avanzando poco a poco, hasta que por fin me toco mi turno, justo allí empezaba la aventura sexual de ese encuentro. Un custodio me pidió mis datos, mi identificación y el nombre de a quien visitaba. El guardia penitenciario miro mi identificación aún con mis datos de niño y después recorrió mi cuerpo con la mirada, de una forma lasciva, parecía adivinar lo que venía yo a hacer esa noche a ese lugar, sin pudor se relamió los labios y por fin me dejo pasar, me dijo:

    Custodio- Sigue caminado de frente, pegada a la maya metálica, hasta la siguiente caseta, ahí te darán otras indicaciones y también ahí cambiaras esta ficha… ¡no la pierdas!

    Pensé que la siguiente caseta sería igual, pero estaba muy lejos de imaginar lo que estaba por suceder. Justo cuando llegue a la entrada, una mujer de mediana edad salía y pude ver cómo terminaba de acomodar su vestimenta. Una mujer custodia robusta y con cara de enojada se asomó y me dijo lo siguiente.

    Custodia- Entrégame tu ficha y pasa.

    Obedecí sin dudarlo, entregue la ficha y pase a la caseta, solo había una silla de madera y una libreta sobre una especie de repisa metálica, la mujer miro mi identificación y después recorrió mi cuerpo con morbosa curiosidad, pensé por un momento que la silla era para que yo me sentará, sin embargo fue ella quien la ocupo y me dio la siguiente orden.

    Custodia- Desnúdate!

    Sentí que mi rostro enrojecía de vergüenza, la mujer me miraba con actitud retadora y sin pestañear, tímidamente le pregunte:

    P- Es esto necesario?

    Custodia- Claro que es necesario, tenemos que cerciorarnos que no traes drogas escondidas. Si las traes… entonces aquí te quedaras.

    Hasta ese momento volví a sentir un extraño miedo de estar alli, sin embargo ya no podía dar marcha atrás, mis manos estaban temblorosas cuando comencé a despojarme de mis prendas, en menos de un minuto mi ropa estaba en el piso a un lado de mi y yo estaba en ropa interior (boxer de encaje y bra a juego). La custodia no dejaba de mirar mi cuerpo con morbo, fingiendo estar molesta dio la siguiente orden.

    Custodia- Vamos!… ¿Qué esperas? ¡Quítate lo demás!!

    El miedo me invadió, jamás me había sentido tan pequeñita, cruce mis brazos por detrás y desabroché el brassier, dejándolo caer al suelo, con mi pie lo aproxime al reto de mi ropa, entonces tomé los costados de mi bóxer y me despoje de ellos. La mujer se puso de pie y dio unos pasos hasta quedar a mis espaldas.

    Custodia- Apóyate en la silla y separa las piernas, iniciaremos por revisar el ano.

    No pude evitar que esa mujer hiciera lo que deseaba, apoye las manos en el respaldo de la silla y separe las piernas, ella se puso un guante de látex, se unto un poco de lubricante y sin más introdujo su dedo índice en mi ano, moviéndolo con lasciva.

    Custodia- Bien, aquí no hay nada…

    La custodia no quitaba la cara de mis gordas nalgotas, aún movió sus dedos a los costados un poco más y cuando los saco sin miramientos la mujer hizo algo sucio… llevó sus dedos enfundados en el guante de látex y los olió profundamente. Por fin me dijo que todo estaba en orden, me dio una ficha diferente, recomendándome de la misma manera no perderla, y camine por un pasillo más, pase otra caseta en donde los custodios de ese retén insistían en que yo no podía pasar porque no era en definitiva la persona que aparecía en la identificación, obvio sabía por lo que me dijo Roberto que ellos lo que querían era dinero, así que tuve que dejarles $200 pesos para que no me entretuvieran más, ellos volvieron a cambiarme la ficha y por fin salí por una especie de rampa a un patio enorme, habían hombres jóvenes esperando a quienes llegaban de visita, eso me lo había anticipado Roberto, también me había dicho que dejaría a un par de sus muchachos esperándome al inicio de la rampa, ellos sabían cómo iba vestida y de inmediato reconocerían la sudadera rosa del osito Pooh.

    En efecto se acercaron a mi dos chavitos y me preguntaron si era yo Paulina, les afirme con la cabeza y uno de ellos se fue corriendo mientras el otro se quedó en todo momento conmigo. 5 minutos después reconocí a Roberto mientras caminaba hacia mi acompañando al joven mensajero, Roberto se veía más atractivo en persona que en foto, y en definitiva se veía imponente, dominante, de edad madura pero aún muy conservado, me dio la mano y me planto un beso en la boca como si nos conociéramos de tiempo, o más bien… ¡cómo se fuera su esposa de verdad!

    RM- Estás muy linda Pau!

    P- Gracias papi!

    RM- Que esperan ustedes 2? Carguen la bolsa de mi mujer!!

    En definitiva Roberto era alguien temido allí, pues no sé los pidió 2 veces y uno de ellos se encargó de cargar mis cosas, en un determinado momento los despidió para quedarnos él y yo solos y fue Roberto quien cargo mi bolso el resto de la tarde. Pasamos lo que faltaba de la visita charlando, conociéndonos, intercambiando experiencias, el me trataba como si no fuera la primera vez que yo lo visitaba en ese sitio, por ratos el buscaba mis labios, y por ratos era yo quien demandaba sus besos, en dónde lográbamos encontrar un poco de privacidad nos estacionábamos y aprovechábamos para cachondearnos como novios, las horas pasaron rápidamente, sobra decir que yo estaba muy excitada, mi cuerpo estaba caliente, ya deseaba estar a solas con él y mirarlo desnudo. Sentir sus caricias en todo mi cuerpo. Y estoy segura que él deseaba lo mismo, pues de vez en vez se acercaba a mí y me plantaba deliciosos besos en la boca. Eran las 6 de la tarde cuando una melodía se escuchó en los altavoces, era el momento de abandonar el lugar. Roberto me indico hacia donde tenía que dirigirme y me dio un papel e indicaciones de a quién debía entregarlo, entonces me dijo:

    RM- Nos vemos en dos horas Paulina. Recuerdas todo lo que te dije y por quién debes preguntar?

    P- Si Papi, no te preocupes.

    RM- Bien, entonces, tengo que apresurarme, no quiero que me castiguen por no pasar lista.

    Camine por la rampa de salida, fui pasando por las casetas donde intercambie las fichas metálicas. De esta manera de nueva cuenta estaba afuera del reclusorio, aproveche para ir a mi vehículo por la maleta de la lencería y para revisar llamadas, mensajes y sobre todo marcarle a mis papás. Cerca de las 7:50 pm me acerque de vuelta a la entrada y me quede sentada en una bardita, esperando que dieran las 8 de la noche para poder entrar, fueron llegando más mujeres quienes sin duda estaban ahí para visitar a sus hombres. La hora llegó, un custodio nos pidió seguirlo con nuestras identificaciones en la mano, después de recorrer un largo pasillo, nos dijo que siguiéramos a una mujer, quien nos dijo ser una trabajadora social. Llegamos a una especie de hotel interno, puertas metálicas, sin ventanas, con una cama de concreto y una colchoneta individual de espuma. Había unas cubetas con agua y un televisor con DVD, una mesa de cemento y unos bancos también de cemento fijos al suelo, un pequeño baño completaba el sencillo mobiliario de las habitaciones. Fuimos entrando cada una a la habitación que nos decían.

    Trabajadora social- Paulino C. (Me llamo por mi nombre de niño, pues en su mano traía mi INE) aquí te toca… ¡en un rato vendrá tu pareja!

    P- Si… Gracias señorita.

    Era verdad, si parecía una habitación de hotel, solo que demasiado fea y dentro de una prisión, cuando Roberto llegó, un custodio cerró la puerta con seguro por fuera. El me preguntó:

    RM- Estás bien?

    P- Si, algo nerviosa aún, pero feliz por estar contigo.

    RM- Quieres bañarte ahora o por la mañana? Solo tengo derecho a dos botes con agua, así que tendrás que decidir con sabiduría.

    P- Entonces prefiero hacerlo ahora.

    RM- Bien, me parece buena idea, báñate tu primero, después lo hare yo.

    Roberto conecto una especie de cable de luz y metió la punta al bote, minutos después el agua estaba hirviendo, llevo el bote al baño y yo… entre para asearme, básicamente lo que quería era hacerme una limpieza interna, pues no se me iba a hacer para nada erótico que algún mal olor saliera de allí mientras Roberto y yo estuviéramos en lo nuestro. Me desnude dentro del baño y ahí mismo volví a vestirme con mi mallón y mi sudadera, pues deseaba cambiarme y sorprenderlo con la lencería que había escogido para él, mientras él se estuviera aseando, afortunadamente Roberto se tardó algunos valiosos minutos, que por supuesto a mi me sirvieron para colocarme el babydoll, la tanga oculta penes, el liguero, las medias, la bata y por supuesto mis hermosas zapatillas, y aún me alcanzó el tiempo para retocar de manera express mi maquillaje y rociarme un poco de perfume Paris Hilton en las zonas en las que seguro Roberto podría besarme.

    Cuando Roberto salió del baño lo hizo con su toalla envuelta en la cintura, fue entonces que pude apreciar su excelente condición física. Roberto es un hombre con 60 años de vida, sin embargo, ha pasado los últimos 18 de ella en este lugar, por lo que mucho de su tiempo es invertido en ejercicio físico el cual le ayuda a mantener una muy buena e incluso envidiable condición física. Roberto tampoco pudo evitar demostrar su satisfacción al mirar la sorpresa que había escogido para él, yo estaba esperándolo sentada en la colchoneta con mis piernas cruzadas, él se acercó a mí y yo le pedí con mis manos que se descubriera lo que tanto tiempo llevaba anhelando contacto femenino. Su verga estaba semi erecta, y ya así tenía un buen tamaño, además era ligeramente gorda pero lo que más me encantó de ese instrumento de placer masculino fueron sus dos enormes huevos, se miraban hinchados por tanto semen caliente y espeso contenido en ellos, Roberto no perdió más el tiempo y se aproximó más a mi para iniciar el juego de la seducción, el me mostro de inmediato ser un experto amante, pues sus manos acariciaron mi cuerpo por encima de las eróticas prendas que se pegaban a mi como una segunda piel mientras me besaba apasionadamente.

    Mi cuerpo temblaba ante el contacto de las varoniles manos de este hombre, algo inusual en mí, tomándose todo el tiempo del mundo me despojo hábilmente de la bata para quedarme únicamente en el babydoll, mientras seguía besándome y acariciando mi cuerpo cada vez más lascivamente. Con agilidad se arrodillo ante mi y tomando los costados de mi tanga, la fue bajando muy despacio, disfrutando de cada segundo, por fin quede completamente desnuda de mi parte baja, se incorporó otra vez para besar mi boca y aprovecho el momento para otra vez recorrer mi cuerpo con sus manos, para ese momento nuestros cuerpos estaban ya demasiado calientes, entonces se apartó de mi, dejándome medio sonsa por la última serie de besos que me dio, se acostó en la cama y de inmediato me dijo:

    RM- Ven bonita!! Llevo toda la tarde deseando comerte el culo!! Ponme esas nalgotas aquí en mi cara!!

    Su lengua exploraba y penetraba hábilmente en mi ansioso agujerito anal, yo cerré los ojos y me deje llevar por el placer que estaba experimentando. No pude evitar que mis gemidos invadieran la habitación, trate de jalar una almohada y apretarla con la boca para no ser escuchada, pero Roberto me lo impidió, a tono de regaño me dijo:

    RM- No tengas pena mi amor! Deja que tus emociones afloren, puedes gemir, nadie te dirá nada… anda enséñame lo zorrita que eres, gime para mí!!

    Al escucharlo, ya no me contuve, deje salir los gemidos sin temer nada.

    P- Ahhh!! siii!! ¡que rico lo hacesss!!! Aaaa!!! Cómeme el culo Roberto!! Eres magnífico!!! Madre mía qué lengua!!

    Los minutos pasaban lentamente, mientras su lengua seguía urgando en mi interior con una suavidad y maestría enloquecedora, después de un muy considerable rato me pidió levantarme, se puso de frente a mi, a su lado me sentía chiquita, pues Roberto es en verdad corpulento y muy espaldón, entonces me planto uno de los besos más deliciosos que puedo recordar, este delicioso hombre madurito sabe en verdad ponerme cachonda solo con su lengua. Roberto aplicó un poco de presión sobre mis hombros, me separé levemente y lo mire fijo a los ojos, no era necesario que Roberto hablara, era más que evidente que este macho pedía que le regresará el favor con mis labios, así que poco a poco fui besando su amplio cuerpo mientras descendía hasta quedar de rodillas ante su excitada virilidad, no perdí el tiempo, abrí la boca y deje entrar su verga cubriéndola con los pliegues de mis labios, su cuerpo completo olía a loción de caballero, lo que me indicaba que desde temprano este hombre se había preparado para mí, dado esto, sentí una enorme obligación de satisfacerlo, así que me esforzaría en darle una mamada que no olvidaría tan pronto, lograba sentir sus venas palpitar al roce con mi lengua, parecía que estaban por explotar. Mientras yo mamaba esa hermosa y muy grande verga, él empezó a decirme cosas bonitas, me decía:

    RM- Eres una mujercita muy especial Paulina! Sin duda… la mujer que cualquier hombre soñaría tener como esposa. Si fueras mi esposa de verdad te tendría muy bien satisfecha y nada te faltaría allá afuera.

    Para esos momentos estaba demasiado excitada, no quise soltar su rica verga, de mi boca solo salían chasquidos por la mezcla de mi saliva con su líquido pre seminal, yo continué mamándosela, entonces me percaté de que Roberto estaba a punto de eyacular, con mucha suavidad me aparto de su lado, prácticamente obligándome a soltar su vergota, y me dijo:

    RM- Detente un momento hermosa zorrita, la mamas de una manera sublime, pero no tengo prisa por terminar sin antes probar las delicias de ese hermoso culo de mujer que te cargas!!

    Me detuve de inmediato, pues sinceramente tampoco era mi intención que está experiencia terminará solo así, además de que no conocía a este hombre y no sabía si podría recuperarse tan rápido en caso de hacerlo eyacular, y definitivamente yo también deseaba inmensamente sentir dentro de mi la grande virilidad que este hombre poseía. Roberto me ayudó a incorporarme y nos fundimos en un delicioso beso que se prolongó durante algunos riquísimos minutos, en este lapso y sin despegarse de mis labios, Roberto me despojo de mi babydoll, situación que este macho aprovecho para explorar mis femeninas formas, pues no hubo un solo rincón que estuviera a su alcance sin que Roberto acariciara con sus varoniles y ásperas manos, de esta manera Roberto me tenía prisionera entre sus fuertes brazotes y aún a pesar de que me mantenía con mis zapatillas puestas me veía chiquita a su lado, nos separamos únicamente para recuperar el aliento y pude percatarme por la presión que sentía en mi estómago que este hombre mantenía su deliciosa erección y está exigía ser atendida, entonces Roberto me dijo:

    RM- Definitivamente lo que escribes en tus relatos es cierto… Haces maravillas con esa boquita!! Pero ahora quiero saber si haces lo mismo con ese par de nalgas, puedo?

    P- Papi… Ya te habías tardado en pedirlo!! Te enseñaré que yo y mi hoyito estamos a la altura de cualquier situación, igual mañana me voy de aquí gateando pero yo dejo esta verga más que satisfecha!

    Fueron mis palabras mientras me giraba dándole la espalda para separar ante el mis gordas carnosidades y darle una vista de mi ansioso agujerito que con anticipación Roberto ya había saboreado con su hábil lengua, y que también exigía ser atendido por el calor de la verga de este macho. Roberto me jalo hacia el así de espaldas como me encontraba, me empujó suavemente hacia la estructura que hacía de cama en nuestra habitación y me inclino haciendo un poco de presión en mi espalda, entonces entendí que él deseaba cogerme en posición de perrito, por lo que me dispuse a facilitarle la tarea, afloje mis músculos y dejé que Roberto me acomodara a su total antojo, el resultado fue delicioso pues termine con el culo al aire, las piernas un tanto separadas y mi cara pegada en su totalidad a la colchoneta, lo que hacía que en automático levantará aún más mis femeninas y gordas nalgotas Roberto se colocó un condón y me lubrico con un escupitajo que atino justo en mi ano y luego lo embargo el mismo con ayuda de su dura vergotota que se encontraba lista y ansiosa por conocer mi interior, entonces se colocó detrás de mí y con una mano apunto su gorda y excitada barra de carne masculina mientras que con la otra se aferró a mis caderas para obligarme a retroceder en dirección a su verga, y penetrarme de una vez por todas. Me encontraba tan cachonda que fue fácil sentir sus muslos chocar contra mis gordas nalgotas, y sin embargo le suplique me permitiera un par de minutos para que mis músculos anales se acostumbraran a su gordo invasor, Roberto caballerosamente se mantuvo quieto, situación que agradecí personalmente al comenzar yo misma a moverme de atrás para adelante una vez que mi cuerpo se acostumbró a la inmensa y dura barra dura de carne masculina, entonces fue cuando Roberto me tomo fuerte desde las caderas y me hundió más en el colchón con una fuerte embestida que me hizo alucinar de tan adentro que sentí su vergota. Entonces empezó a hablarme de una manera obscena que lejos de molestarme me puso más cachonda, pues me decía:

    RM- Que rica estás niña hermosa! Te está gustando como te coge este hombre?

    P- Haayy!! Me encanta!! Me estás cogiendo riquísimo Roberto!!!

    RM- Seguirás visitándome aquí? Quieres ser mi puta?

    P -Siiii. ¡Si quiero ser tu puta! Aayy!! Quiero coger contigo siempre!! Asiii… Dame mass papi!!

    De pronto me percate que debido a la fuerza de las embestidas que Roberto estaba propinándome, prácticamente estábamos recostados en el colchón, el propio peso del cuerpo de este hombre me mantenía inmóvil y por lo mismo la penetración era profunda y deliciosa, entonces Roberto explotó en un impulso de machismo y me tomo por los cabellos, ufff!! Eso me enloquece en un hombre, que sean caballeros en la calle, hombres en la casa y unos verdaderos sementales en la cama, al mismo tiempo me dijo:

    RM- Que delicia es cogerte al fin Paulinita!! Tienes unas nalgas exquisitas!! Aprietas delicioso!! La mamas como una diosa!! Volverás cuando yo te lo ordene? ¿De verdad serás mi puta aquí?

    P-Aaayyy!! siii!!! te lo juro, voy a venir siempreee que me lo pidas!! Aaaayy!!!

    En un movimiento rápido me tomo de mi estrecha cintura y me giro sobre mí mismo cuerpo a modo que quede boca arriba en la cama, descanso sobre sus fuertes hombros mis piernas enfundadas en mis hermosas medias al muslo y aprovechando lo lubricado que estaba mi agujerito anal, hundió su verga hasta el fondo de un solo empujón, fue delicioso como recibir un pedazo de hierro caliente atravesándome por completo. En esta posición Roberto sostenía todo su peso en uno de sus brazotes, por lo que su mano libre tenía total acceso a mi cuerpo, y este hombre no perdía el tiempo ante esa oportunidad, por momentos acariciaba mis piernas, era evidente que el nylon de las femeninas prendas que vestían mis bonitas piernas lo enloquecía, pues me lo demostraba con la sublime cogida que estaba propinándome, también se entretenía castigando mis pezones, los cuales debido a su tamaño natural siempre han sido atracción principal de los hombres que han disfrutado de mi cuerpo, pues a pesar de que poseo unas bubis naturales pero pequeñas (que no he querido operar básicamente por el temor al quirófano, pero que espero próximamente poder hacerlo) mis pezones son prácticamente del tamaño de mi puño cerrado, por lo que Roberto se entretenía de lo lindo estrujándolos pero sin llegar a lastimarme, y por último descansaba su manota en mi cuello y por momentos ocasionaba que me faltará el aire, pero en el momento oportuno la retiraba, está práctica de asfixia erótica fue totalmente nueva para mi, nunca había tenido un amante que la practicará, Roberto estaba demostrándome que además de poseer una riquísima vergota y un físico extraordinario, también era una caja de sorpresas. Entonces me cuestiono:

    RB- Te está gustando verdad putita?

    P- Haaayyy!!! Siii… Se siente delicioso, porque??

    RB- Cuando le falta el aire a tu cerebro las sensaciones en tu cuerpo se hacen más notorias, eres más sensible, quieres que me detenga?

    P- Nooo!!! Por favor Nooo!!

    RB- Entonces gime como la puta que eres y demuéstrame cuanto te gusta tener mi vergota adentro!!!

    P- Aaayyy, sii… Papi… cógeme más!! Eres fantástico Roberto!!!

    Entre la posición de perrito y ahora la de piernas al hombro, Roberto llevaba cogiéndome por casi una hora, algo fantástico para un hombre maduro llegando al sexto piso, solo puedo atribuir semejante desempeño sexual al aislamiento en el que tienen a este macho semental aquí en este reclusorio y al intenso ejercicio diario que practica para estar en forma. Las fuertes embestidas que recibía me llevaron hasta el punto de tocar el cielo, no pude evitar mi evidente primer orgasmo sin la sola necesidad de tocarme mi pequeño órgano sexual, Roberto se percató porque mis piernas comenzaron a temblarme y porque lleve mis manos a mi boca con la intención de mitigar mis gemidos, entonces volteó a mirar mi diminuta verguita y me regaño:

    RM- No te tapes la boca puta!! Porque te da pena!! Gime!!! Que todos sepan que me estoy cogiendo de lo lindo a mi hembra!!!

    Roberto retiro mis manos de mi boca y mis gemidos fueron más que evidentes, no estaba segura y de verdad que en ese momento no me interesaba pero me pareció ser la más ruidosa de todos los cuartos que en ese momento estaban en uso, debido a que Roberto me permitió reponerme después del delicioso orgasmo que me regaló, la dureza de su verga disminuyó de manera considerable, a tal grado que se salió por completo de mi interior, mis propios fluidos escurrían por mis nalgas, cuando Roberto soltó mis piernas, las dejé caer sobre la cama, estaba en verdad agotada, sin fuerzas, necesite un par de minutos para recobrar las fuerzas, cuando lo hice me di la vuelta y miré su verga palpitando pero ya en estado flácido, estaba cubierta por mis líquidos blanquizcos, sin perder el tiempo me arrodille, le quite el condón y metí su verga hasta el fondo de mi boca, la cual reacciono rápidamente ante mis ya conocidas caricias orales, y recobro vida poniéndose tan dura como estaba hace unos minutos. Con el ego hasta el cielo sabiéndose poseedor de semejante instrumento de placer femenino, y bufando como bestia recuperada, me aparto de mi tarea a lo cual hice un puchero que el respondió con un delicioso beso y enseguida me recostó sobre la cama, abrió mis piernas y volvió a hundir su verga hasta el fondo de mi dilatado hoyito. Me cogió en esta posición durante algunos preciados minutos, para después tomarme por las caderas y con suma facilidad ponerse de pie llevándome ensartada. Gracias a esta sorprendente muestra de vitalidad, logre sentir su vergota palpitar hasta lo más profundo de mi tracto anal, Roberto la movía con verdadera maestría y está parecía una serpiente con vida propia, tocando cada centímetro y nervio de mi también palpitante ano, que intentaba por todos los medios portarse a la altura y hacia parecer querer arrancar ese trozo de dura carne, de nueva cuenta Roberto estaba llevándome al clímax, y volvia a arrancarme gemidos de placer.

    Esta vez… fui yo quien rogo ser convertida en esa puta que él deseaba, olvidándome por completo que ya estaba en una relación con Cuco, de esta manera llegue a mi segundo orgasmo sin necesidad de tocarme de la noche, Roberto me dejó terminar de disfrutar las sensaciones enloquecedoras que mi cuerpo estaba sintiendo producto de los espasmos del pronunciado orgasmo, una vez que recupere mis fuerzas, con una tranquilidad enloquecedora, Roberto se retiró el condón y me aproximo su exquisito caramelote a la boca, la cual abrí gustosa y se la limpie con verdadero placer saboreando el líquido agridulce que ya salía de su verga. El me halagaba diciendo:

    RM- Así putita, límpiala bien, demuéstrame que sabes ser una buena puta, ¡que rico mamas la verga!

    Las venas de su gigante instrumento de placer estaban a punto de reventar, enrojecidas, mientras mi ano palpitaba por la excitación alcanzada, me dolían los pezones, en un sorprendente movimiento Roberto me levanto en sus brazos de frente a él, pasando sus manos por mis nalgas y levantándome con asombrosa facilidad, como si fuera yo una silla, me elevo hasta dejar su vergota justo en la entrada de mi ano, la puso en la entrada y volvió a ensartarme. Tarde un momento en analizar la situación y percatarme que Roberto planeaba hacerlo esta vez sin condon, mi calentura pudo más y no me importo, Roberto me hacía rebotar con fuerza, en su vergota, mis pequeñas tetas chocaban con su pecho velludo, e increíblemente estaba alcanzando mi tercer orgasmo de la noche y lo hice evidente pues no pude más, en definitiva mis gemidos y sus gruñidos bestiales debieron escucharse fuera de la habitación, Roberto explotó con furia dentro de mi y su semen me inundó por completo como si fuera lava hirviendo, fue increíble pues ambos eyaculamos al mismo tiempo, aunque yo al ser la tercera vez de la noche apenas fue visible y con mi verguita flácida.

    La fuerza abandono nuestros cuerpos, Roberto apenas y logro descansarme sobre la cama, ambos caímos rendidos sin fuerzas, abrazados, sintiendo el temblor que ambos estábamos experimentando por nuestro más reciente orgasmo. Al final, el cansancio nos venció, haciéndonos quedar dormidos casi de inmediato. No supe ni cuánto tiempo dormí, pero las horas pasaron rápidamente, justo a las 5 de la mañana, Roberto me despertó, me dijo:

    RM- Ya es hora hermosa! Apenas tienes tiempo de limpiarte y vestirte para ir a casa. Sobra decirte que ha sido una placentera experiencia, estoy satisfecho del todo. Ojala algún día decidas volver a verme.

    P- Claro que volveré!

    RM- Apurémonos…

    P- Oye papi…

    RM- Dime bonita?

    P- Cógeme una vez más! Quiero llevarme tu semen dentro de mí, ya me bañaré más tarde.

    RM- Eres insaciable Paulina!!!

    Esto último se lo pedí a Roberto con mi mejor cara de puta viciosa, y esto ayudo a la vez a qué su verga reaccionara porque cuando él se acercó a mi, su inmensa masa de carne masculina ya venía casi lista para la acción, se lubrico un poco con su propia saliva e hizo lo mismo en mi orificio anal y se apresuró a meterme por última vez en esa deliciosa visita conyugal su vergota, sabiéndonos que esto era un mañanero rapidez, y cansados por toda la actividad sexual de la noche anterior, Roberto empezó a bombearme con verdadera fuerza y velocidad que cualquier muchachito en la calle le envidiaría, minutos después volví a sentir su leche inundándome los intestinos, apenas nos dio tiempo de vestirnos antes que un custodio abriera la puerta y nos dijera:

    Custodio- Se terminó el tiempo tortolitos!!

    Roberto y yo reímos con complicidad, cuando se alejó el custodio, Roberto me entrego otro fajo más de billetes con discreción y un beso en la boca, al tiempo que susurro a mi oído:

    RM- Esto es un extra para ti, considéralo un regalo nada más, y tal como te lo dije, si decides seguir visitándome aquí nada te faltará. Piénsalo y te marco luego.

    P- No necesitas pagarme nada, con gusto regresaré!

    RM- Igual tómalo bonita, a mi no me sirve de mucho aquí, prefiero invertirlo en lo que me gusta mucho, o sea tú… cómprate mucha ropa bonita como con lo que me sorprendiste anoche… Mucha para cuando vengas conmigo…

    P- Está bien papi!!!

    Salimos de la habitación, a Roberto se lo llevaron de vuelta a la población y a mi me llevaron de regreso a la sección de admisión al reclusorio, recogí mi identificación y salí justo por dónde entre. Cuando estaba en mi vehículo conté el dinero que Roberto me entrego y eran 10 mil pesos!!!

    Dos días después me reconcilié con mi pareja Cuco, pero si Uds. se lo están preguntando, claro que volví a visitar a Roberto, pues ahora es como un amigovio más!!! De hecho en una de esas últimas visitas fue en dónde le pregunté si a él le gustaría que escribiera sobre nosotros, básicamente para que me diera su visto bueno. Ahora estoy ansiosa de que Roberto lea este relato, y espero que recordar esta noche sea tan deliciosa y placentera para el como lo fue para mí el escribirla. Besitos.

    FINAL

    Por favor enviarme sus comentarios a mi correo electrónico: [email protected].

  • Hospedado en casa de mi tío

    Hospedado en casa de mi tío

    Mi nombre es Damián y tengo 19 años, se me presentó una oportunidad de trabajo con un conocido de un tío mío y él fue quien me informó, pero debía de viajar aproximadamente 8 horas del lugar de donde yo vivo al lugar donde mi tío estaba. Sin dudarlo tomé la decisión de viajar, debido a la situación que estábamos pasando por la pandemia, mis padres se les hacía dificultoso el ingreso económico, quienes tienen una empresa la cual se dedica a la venta de artículos y uniformes deportivos y por las restricciones presidenciales pues las actividades deportivas y escolares no estaban funcionando como para poder vender de forma normal y yo era quien los ayudaba a ellos a atender la empresa.

    Días antes nos había visitado mi tío y se dio cuenta de la situación y yo le recomendé que si sabía de algún trabajo que me informará y así lo hizo, a los pocos días me llamo y me dijo que había una oportunidad en la finca de un su amigo, que necesitaban un asistente del administrador pero que tenían que realizar ciertas pruebas y presentar el curriculum para evaluarlo y elegir a la persona que ellos consideraran conveniente para ocupar el cargo. El me aviso un día martes estábamos en el mes de septiembre del año pasado y la entrega de curriculum era el siguiente sábado.

    Inicie mi viaje el viernes por la mañana, como a eso de las 5:30 am y llegue como a las 4 pm a casa de mi tío, únicamente estaban mis dos primos uno de ellos tiene 12 años y el otro 16 y me indicaron que sus padres llegaban como en una hora, en lo que platicamos y descanse un momento ellos se hicieron presente. Mi tío me ubico en la habitación que ocuparía y nos fuimos a la sala a platicar mientras la señora de los oficios domésticos ya me había dado comida y empezó a servir café con pan, todo muy placentero y con mucha amabilidad.

    Mi tío es de carácter muy fuerte, su esposa una señora muy guapa, atractiva y sobre todo muy educada, además de eso que se cuida muy bien. El ambiente era muy agradable, muchos árboles, cantar de aves y las pláticas, sonrisas y música de radios de los empleados que tiene mi tío en su haciendo quien se dedica a la crianza, compra y venta de reses. Fuimos al pueblo más cercano con la familia de mi tío y visitamos un restaurante y regresamos como a la media noche, fue todo de una forma excelente y muy placentera.

    Me sorprendí mucho que la esposa de mi tío me veía mucho, pero no dije nada, para este relato no mencionaré el nombre original de la esposa de mi tío pero la llamaré Yeni. Para el día siguiente yo tenía que estar en la finca la cual esta como a veinte minutos de la casa de mi tío a las nueve de la mañana y ese día me levante como a las seis treinta, me bañe y salí a dar una vuelta y pude ver muchos árboles frutales, ganado, aves, hay una piscina grande, cerca de la piscina tienen un mini gimnasio, en fin el lugar es muy bello y se puede disfrutar la naturaleza sin contaminación.

    Yeni se ofreció llevarme y le comento a mi tío, quien dijo que no había problema y que me llevará, ella es muy platicadora y amable. Luego de entregar mi documentación me indicaron que el día martes tenía que estar a las once de la mañana para una entrevista con el administrador y dueño de la finca a lo cual les indique que llegaría con gusto. No me quedaba de otra que esperar y rogar a Dios para que me dieran el trabajo. Al regresar a la casa mi tío estaba haciendo ejercicio y Yeni se cambió de ropa y se puso una deportiva para hacer ejercicio. Tenían muchas máquinas de gimnasio, pesas, etc., yo no sé mucho de los nombres de lo que usan en los gimnasios pero si eran demasiadas.

    Esa noche de sábado había un calor insoportable, yo fui a la cocina por agua como a eso de las once de la noche y escuche una discusión, me fui acercando y eran Yeni con mi tío, mi tío le decía que ella no le servía de nada a él, que estaba harto de todos sus reclamos y que lo dejara en paz, que él era feliz con sus amantes y que ella era una mujer seca y que no lo complacía en sus deseos, a lo cual ella también le respondía que era un cobarde poco hombre para ella que no podía poseerla sin tomar sus famosas pastillas y que aun así no podía el satisfacerla. Cuan vi que los ánimos se subían mucho mejor me fui para mi habitación pensando en que iría a pasar con ellos.

    No es por presumir pero Yeni tiene un cuerpo muy bello, ella tiene 42 años pero como indique anteriormente está bien cuidada y es una mujer muy bella y atractiva, creo que mi tío la está desaprovechando y por lo que pude observar la trata muy mal. El domingo por la mañana la pude observar de la venta del cuarto donde estaba hospedado como hacia ejercicios de calentamiento en un área verde cerca de la piscina y sí que tiene un cuerpo envidiable, es muy atractivo. Luego de hacer ejercicio vi que estaba nadando, tenía un bikini rojo, su piel es blanca y tiene muy bien ubicada todas sus curvas. Ella es alta como de uno setenta más o menos, sus piernas y glúteos los tiene bien torneados, se le nota bien la curva de sus caderas, tiene busto grande, su cabello es lacio, ojos color miel, en fin es un mujerón.

    Además de verme ella, yo también aprovechaba cuando podía para observarla y en ocasiones ella me controlaba pero únicamente sonreía. El martes para ir a mi cita ella también se ofreció a llevarme, nos fuimos platicando y espero a que yo saliera. Cuando llegué al carro no estaba espere un momento y luego llego, me dijo que había ido por agua pura y me preguntó cómo me había ido y le indiqué que consideraba que bien, me felicitó y me dio un abrazo, pude sentir sus pechos en mi pecho y tenía un olor muy agradable. Al regreso le dije que sin querer había escuchado la discusión que tenían con mi tío la noche del sábado y se quedó un momento callada y luego le dije que disculpara por haberle dicho eso y me dijo que no tuviera perna, que eso ya era de costumbre y que mi tío tenía otras mujeres y que por eso peleaba mucho con ella y que en una noche le había dados dos golpes en su rostro.

    También se me salió decirle que la había visto hacer sus ejercicios de calentamiento y cuando nadaba en la piscina y que se veía muy hermosa. A lo que ella me respondió que muchas gracias. También le dije que no sabía porque mi tío buscaba más mujeres si tenía una gran belleza en su casa y se sonrió y se pusieron sus mejillas rojitas y se me quedo viendo. Me indico que si quería acompañarla a comprar agua de coco que no estaba muy lejos y le dije que sí, fuimos y nos sirvieron agua con pedacitos de coco tierno, muy buen sabor. Al regreso a casa me dijo que le gustaba dialogar con migo, que era muy atento y amable y yo le dije que no le fuera a decir a mi tío porque él es muy enojón.

    Esa tarde de martes mi tío y varios trabajadores salieron con 6 camiones llenos de ganado y me dijo ella que empezaba su tranquilidad y que el regresaría sábado en la noche o domingo por la mañana. Mi tío me dijo que estaría en comunicación con migo para ver qué pasaba con el trabajo. Ese día por la noche había mucho calor y me fui a dar un chapuzón a la piscina, mi sorpresa fue que ella llego cubriéndose las piernas y glúteos con una toalla y llevaba puesto un tipo brasier rosado con ojitas negras, me dijo ola te puedo acompañar y le dije usted no debe de preguntar eso, fui yo quien tuvo que haber pedido permiso. Al quitarse la toalla su bikini era del mismo color y que mujerón se miraba, hermosa aunque no había suficiente iluminación para poder ver sus curvas de tan cerca.

    Estuvimos en la piscina como una hora, platicando, jugando con el agua, nadando e incluso hasta competencias hicimos de quien cruzaba la piscina o quien aguantaba más sin sacar la cabeza del agua, era una noche hermosa y algo que no podía creer. Al nadar por debajo del agua podía ver sus piernas torneadas y sus nalgas blancas. Salimos de la piscina y me pidió favor que le alcanzara su toalla, se la puse sobre su espalda, yo no llevaba toalla y me abrazo y cubrió con su toalla, sentía la ternura de su piel en mi cuerpo, sus manos eran finas y tiernas. Entramos a la casa y me dijo encamíname a mi cuarto y te llevas mi toalla, eso hice y me fui para el cuarto donde estaba hospedado. No había terminado de quitarme la toalla cuando tocaron la puerta, abrí y ella era, llevaba otra toalla, se la quite y le seque sus brazos, luego parte de su pecho y vientre, le dije que era una mujer encantadora.

    Yo no pude controlarme y se notaba que mi verga estaba erecta, yo seguí secándola cuando sentí su mano por encima de mi short, dijo no tengas pena no hay nadie en casa, quítate tu short, quede sin ropa delante de ella, empezó a quitarse su juego de ropa que llevaba puesto. Ambos en la habitación estábamos sin nada de ropa, me le coloque por la parte de atrás a seguir secándole su espalda, brazos y caderas. No podía creer lo que estaba pasando.

    Yo no tengo experiencia en la vida sexual o como poder tratar a una mujer mayor que yo, pero ella me fue guiando, me beso de una forma exquisita, empecé a tocar a profundidad su cuerpo, a tocar sus pechos, me dijo bésalos y chúpalos son tuyos, se recostó en la cama yo súper ilusionado besando esos pechos deliciosos, luego besaba su cuello, me jalaba y seguía besando, me pidió que pasara mi lengua por su vientre, ella está que reventaba de placer, pidió que rosara mi rostro y lengua en sus muslos, me subió para besar y me dijo al oído chupa mi cuca es tuya, yo nunca había hecho algo así, pero no lo pensé dos veces, de su mandíbula baje besando, chupando y rosando mi lengua hasta llegar a su cuca como ella la llamo, estaba súper mojada, además el vello púbico que tenía era muy poco, disfrute chuparle es chochito rico, yo solo veía que se retorcía sobre la cama y yo con mis manos tocando sus pezones y pechos, ella con sus manos abría su rajita para que mi lengua hiciera bien contacto con su cuca y podía saborear esos flujos vaginales encantadores.

    Seguidamente se sentó en la orilla de la cama y empezó a acariciar mi verga, sentía cosquilleos de mi estómago a mis huevos, trate de pensar en algo más para poder seguir disfrutando ese maravilloso momento, me decía tienes mejor verga que tu tío, luego se puso de rodillas en el piso y pasaba su lengua en mis muslos, chupo mis huevos y luego mi verga, sentí estar volando era una sensación maravillosa sentir sus labios, su lengua y lo caliente de su boquita.

    Luego de chuparme por un momento se paró y me dijo que me acostara en la cama boca arriba, se subió sobre mí y puso su cuca en mi boca, ella con sus manos abrió y jalaba su cuca y me decía rosa tu lengua despacito, introduce tu lengua, succiona, chupa mi cosita más fuerte o más rápido, en fin ella era la que conducía el momento y yo venía sus movimientos y escuchaba sus gemidos. Seguidamente bajo su cuca cerca de mi verga la coloco en la entrada de su cuca y fue entrando despacito, podía sentir lo mojada y calientita que estaba, ella imponía su ritmo, yo estaba como su títere el cual manejaba a su sabor y antojo pero era para deleite de ambos, sentí como sus flujos corrían sobre mis huevos y ver los sube y baja de sus pechos era aún más excitante.

    Luego se quitó y se sentó en la orilla de la cama, me jalo y se recostó, puso sus pies sobre mis hombros, me ubique frente a ella y empuje sus piernas para sus pechos, prácticamente sus nalgas quedaban en el aire, le metí mi verga muy despacito y la volvía a sacar, gemía y se retorcía, luego sostuve sus piernas en mis brazos, una en cada brazo ella abierta. No aguante otra pose, mientras yo la bombeaba despacio ella me indicaba mas rápido, luego escuche si si si así, ahí donde le estas dando sigue, mas rápido, no aguante más y termine dentro de ella, fue algo único y excitante, sentía como si mi verga me brincaba solo fue la terminación más rica que he tenido. A mi novia la había cogido pero podría decirse que fue simple nada que ver con esta cogida a Yeni.

    En ese momento me sentía el chico más afortunado, ambos estábamos mojados de sudor, con nuestros cuerpos pegajosos y encantados de placer. Luego me indico que sería secreto de los dos que nadie tenía que saber sobre lo sucedido. Yo lo lamento por mi tío pero también estoy consciente que no es la forma de tratar a una dama, máxime siendo su esposa.

    El trabajo me lo dieron pero yo decidí buscar una habitación en el pueblito más cercano y me transportaba en bus, de donde me dejaba tenía que caminar diez minutos y considero que ha sido mejor así. A la fecha nos seguimos viendo y nadie se ha dado cuenta, incluso ahora ya puedo usar los vehículos de la finca para irme a mi habitación y regresar de forma más rápido, me han dado confianza y no pienso defraudarlos. Con el tiempo he ido aprendiendo muchas cosas de cómo tratar a las damas, y Yeni me ha enseñado mucho, prácticamente ha sido mi maestra que incluso hasta mi novia ha salido favorecida sin saber ella como he aprendido lo que pongo en práctica con ella. A la fecha mi tío me pregunta porque no me quede en su casa a vivir y le he dicho que no quise ponerlos en molestias, que estoy muy agradecido con él y su familia.

    Agradezco el tiempo que se han tomado para leer este relato basado a una experiencia real, bendiciones a cada uno de ustedes, pásensela bien.

  • Con mi primo mayor

    Con mi primo mayor

    Hola, esto que a continuación les relato sucedió cuando tenía 20 años, en ese tiempo estaba cursando la universidad, acudía en el turno matutino.

    Como ya saben pues solo vivo con mi padre, pero por cuestiones de su trabajo suele viajar mucho y a menudo me quedó solo en casa.

    Esto sucedió un martes, acababa de entrar la primavera, había un clima caluroso/ bochornoso; aquel día llegué a casa como a las 14:30 horas, ya estaba fastidiado por el tiempo de traslado, tenía hambre y además sentía mucho calor, al llegar dejé la mochila y fui a cambiarme de ropa, me puse una playera sin mangas y un short deportivo (sin ropa interior) que usaba mi tío para jugar futbol, pero en una ocasión que vino a quedarse unos días lo dejó, posteriormente fui a prepararme la comida, en eso me llamó mi primo que es mayor que yo por 17 años y me dijo que acudiría por un taladro y una escalera que era de él, yo le dije que estaba bien, que me avisará para estar al pendiente, pero después de comer me dio mucho sueño y me quedé dormido.

    De pronto sentí mi celular vibrar y era un mensaje de él, ya estaba afuera, abrí la puerta todo adormilado, él entró, lo vi y traía un short de tela delgada que permitía ver su pene moviéndose mientras caminaba, él es alto, hace pesas, tiene brazo grande marcado, abdomen plano sin cuadritos, estilo chacalon; yo ya no podía dejar de ver su paquete, mientras bromeaba y sacaba plática buscábamos las cosas, el lugar donde estaba esa herramienta es un cuarto muy pequeño que si pasan dos personas tienen que rozar su cuerpo, pues así pasó, íbamos de un lado a otro buscando en unas cajas, mientras él seguía bromeando, decía que yo era afortunado por tener casa sola y tener oportunidad de coger el tiempo y las veces que quisiera.

    Primero me dio mucha vergüenza y me sonrojó pero después me comenzó a cachondear, porque hacía suposiciones de lo que él haría si tuviera casa sola, decía que metería a mujeres y lo haría en la cocina, en la sala, en las recámaras, el baño, regadera, etcétera, cabe destacar que él ya está casado y tiene 2 hijos, eso me prendió más y noté que su fantasía lo estaba calentando porque su paquete se veía más abultado, en una oportunidad que tuve pasé de adrede para rozarlo y sentí su pene medio duro y él solo reía y decía aguas que te atravieso, eso me puso muy caliente y le dije pues no tengo problema y sonreí, agarré una caja y me fui para la sala, en eso él se va atrás de mi con otra caja y se sentó en una silla, los dos estábamos sudados por el calor que hacía y tal vez por la conversación y su fantasía.

    Comenzó a preguntarme qué cuándo llegaba mi papá de viaje, que si tenía plan para esa tarde y a esto le respondí que no, que tenía tarea y agregué que a dónde me invitaría o por qué la pregunta, me respondió que solo preguntaba y río, en eso se levantó pero notó que su erección era muy evidente y se volvió a sentar, noté que se agarraba el paquete como queriendo bajarlo y se me hizo agua la boca, verle ese pene erecto de unos 19 cm. por encima de su short blanco que permitía ver la forma arqueada y que esta circuncidado, yo le pregunté si todo estaba bien, respondió que sí, sólo que iría por una maletita que estaba atrás, le dije que yo iba y me levanté, ya se notaba mi erección también, pero lo hice adrede.

    En eso que iba pasando por su lado miré su bulto y se dio cuenta, me preguntó ¿nunca has visto una de este tamaño o qué?, yo bien caliente le dije que no, además de larga se notaba gruesa y venuda, me dijo tócala y no lo pensé dos veces, me fui sobre su pene y por un lado de la pierna la saqué, descubrí que traía un bóxer flojito, me facilitó sacarla, comencé por darle besos en ese glande brilloso y palpitante, pasé la lengua una, dos, otra más y después él tomó mi cabeza y me empujó para que la metiera toda, así lo hice pero por su tamaño y grosor me atraganté y me la saqué, el reía y me decía «que comelon eres, no te conocía así primito».

    Pasaron unos minutos chupándosela y él ya lubricaba mucho, me levanté y fui hacia mi mochila y saqué un condón, él me dijo ajas quieres que te la meta por el culito, solo reí y le dije que si, abrí el condón me arrodillé frente a él y se lo puse con la boca, me levanté y él sólito me abrió el short por una pierna y tocó mi culo que ya estaba dilatado y palpitaba porque ya quería sentir esa verga adentro de mí, se ensalivó 2 dedos y me los metió, sentí tan rico como resbalaban, entraban y salían, después puso su verga en la entrada de mi ano y me tomó por la cintura, poco a poco me empujaba hacía abajo para penetrarme, hasta que me entró toda, le estaba dando unos ricos sentones, yo de espaldas a él, me mordisqueaba la espalda, con sus manos apretaba mis pezones y me abrazaba para empujarme hacía él, yo sentía tanto placer que gemía y lo escuchaba con su respiración agitada, además, aceleraba la velocidad, sus embestidas eran más fuertes y luego bajaba la intensidad, hasta que aceleró, me apretó con fuerza, me mordió la espalda y me dijo «ya me voy a veniirrr» , gimió y me apretó hacía él, sentí varios disparos dentro de mí, era su semen, yo aún no terminaba y seguía moviéndome porque sentía tan rico su enorme pene adentro, hasta que me levanté, le quite el condón y me tomé esa lechita blanca y caliente, me masturbé y tire le cayeron algunas gotas en su pierna y otras en el suelo.

    Después decía que había estaba muy rico, hicimos un pacto de no decir nada al respecto, encontramos las herramientas y se fue, al despedirse me dijo que mi culito apretadito lo había deslechado y que me llamaría cuando se le antojara nuevamente, ahora sería su putita… Se fue.