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  • Odio

    Odio

    Simplemente, una relación indebida.

    A veces me doy asco, vergüenza, me dan ganas de matarme y hacerme daño. Y es que tío, me has corrompido y de la peor manera posible.

    Cuando empezaste, con caricias sobre mis piernas, abrazos desprevenidos, yo quedaba helada. ¿Pero qué podía hacer? Un día mostré mi inquietud a mi abuela, en la que confiaba más en todo el mundo, y ella solo me dijo: ay amor, tú lo ves raro porque no has crecido con tu papá, pero así es el amor de padre e hija, tu tío te quiere como a su hija.

    Claro, yo estaba mal y encima loca malinterpretando tu forma de darme querer. Así que cada vez que lo hacías, yo te dejaba hacerlo.

    Comencé a sentir cositas, lo que me hacías me generaba algo… amor? satisfacción? placer? Lo que fuera, me hacía sentir bien y me descubrí buscándote a ti y tus caricias. Hasta que un día dejaste de hacerlo. Hice algo mal? Estabas bien?

    En un viaje familiar, decidimos quedarnos unos días fuera de la cuidad. Éramos muchos y un carro pequeño, me senté a tu costado, estábamos tapados con una frazada y, nuestras piernas estaban muy cerca, podía sentir tu calor, tus vellos sobre mi piernita. Maliciosa y algo caliente acaricié a escondidas tu pierna, como lo hacías tú conmigo, me miraste fijamente y extrañado como diciendo: ¿qué haces? Comencé a acercar lentamente mi mano a tu entrepierna, y tú a mover tu pierna, en cuanto me sacaste de una la mano.

    Me sentí mal. ¿Qué hacía? Era obvio que había confundido las cosas. Solo me veías cómo tu sobrina querida, avergonzada y con la moralidad puesta, quería que me tragara la tierra.

    Cuando llegamos al lugar, hacía un frío tremendo. Aún así, mis primos me insistían para ir a una fiesta, de uno de sus amigos allí. Accedí, quería olvidarme de ti por un momento.

    Me puse un lindo vestido crema corto, con unas tiritas minúsculas que cubrían mis hombros, un labial rosa. Y unos tacones que no necesitaba ya que era alta, debido a mi herencia familiar. Era hermosa y resaltaba. Si bien no tenía grandes pechos, ni un cuerpo voluminoso, mi rostro era muy bello y encantaba. Cuando bajé, me miraban orgullosos y atónitos: “qué linda mi prima!”

    -Mariam a qué hora llegará? -pregunté ya finalizando la reunión.

    -No vendrá ella, sino el tío Pablo, ya debe de estar llegando.

    -¿No iba a venir Mariam? -pregunté curiosa.

    -Sí, pero el tío quiso venir, mejor, quizás nos lleve a comer que tengo un hambre voraz.

    Al ir a comer y luego volver a la casa de campo alquilada, y ya muy tarde. Todos un poco ebrios menos mi tío, fuimos uno a uno a nuestra habitación, yo compartía habitación con mi hermana pequeña, estaba a punto de entrar cuando escuché un susurro a mis espadas.

    -Alexa… podemos conversar? -eras tú, tan guapo, perfecto e ideal (o eran los efectos del alcohol jaja).

    No lo dude, y acerté con la cabeza. Te seguí al tercer piso, en la zona de la azotea-jardín.

    -Bonita la casa, verdad? -me dijo.

    -Es bellísima.

    -Hoy te divertiste mucho?

    -La verdad no, me sentí un poco aburrida…

    -Por qué? Si había varios chicos de tu edad.

    -Pero no los conocía.

    -Y con alguno paso algo más?

    -Algo más? No, ni uno me interesaba. -le miré y me aventuré a decir- hay alguien, pero parece que no le importo.

    Me miraste fijamente y te acercaste a mí, mi valentía se evaporó, sentí como me sonrojaba y me presión se aceleraba.

    -Imposible –dijiste.

    Me diste un beso, uno que nunca podré olvidar, me volviste a besar y besar tiernamente, cerré los ojos, me abrazaste acercándome a ti, cogiste mi trasero pegándolo a ti ahora me besabas el cuello, me lo mordías levemente, me gustaba, no quería que pararás. “Tócame”, dijiste. Lo hice, tiernamente y con algo de torpeza, pasé mi mano por tu espalda, te abracé.

    -Quiero hacerte el amor Alexa.

    Me echaste sobre las flores del balcón, pobrecitas pensé. Ya echada me abriste las piernas, pensé (soy virgen pero no te lo dije), pasabas tu lengua sobre mi sexo (¿dios, qué es esto?), llegaste a un punto al parecer mi clítoris, donde sentí desfallecer, me sentía en el cielo, en las nubes me encantabas quería más y más, en cuanto un líquido salió de mi sexo, tenía dieciocho, pero nunca había tenía relaciones, había tenido enamorados, pero lo católico pesaba mucho más. Y qué curioso tío, tú que me dabas charlas sobre la castidad, ¿qué me estabas haciendo ahora?

    Seguiste dándome oral y los líquidos no dejaban de salir, estaba mojada y las lindas flores, ahora marchitas también. Cuando vi tu verga, me atemoricé un poco. Te percataste y me acariciaste el rostro: “tranquila, te voy a dar con mucho amor”.

    Pusiste tu puntita sobre mi sexo, sobándolo en círculos y dándole presión. Agarraste mis senos, mis tetillas erectas, jugando con ellas. Como me encantaba todo eso, sentía que podía llorar de la felicidad.

    Hasta que comenzaste a meterlo… lentamente, me dolía demasiado, luego empezaste a bombearme con más ritmo, una mezcla de dolor y ahora placer me invadía, DIOS una sensación de éxtasis me invadió, había tenido un orgasmo, gemía y gemía como una perrita encantada. No tenía donde agarrarme, me sostenía de las flores que se rompían sin más, la tierra sobre nuestro cuerpo, quería gritar, gemir. Pero me tapabas la boca con tus besos y tus manos.

    Estaba a punto de llegar a otra sensación rica, que en ese tiempo no sabía que era el famoso orgasmo, cuando sentimos unos pasitos atrás de la puerta.

    Nos reincorporamos lo más rápido posible, cuando entro la persona incógnita, era mi hermanita, de seguro había tenido una pesadilla y me estaba buscando.

    Nos ocultamos detrás de una cabina, esperando que se fuera. Ella miró alrededor por un momento y fue al balcón, observando el paisaje que nos rodeaba.

    Cuando sentí tus besos en mi desnuda espalda, querías terminar, pusiste tu mano nuevamente en mi sexo dándome placer.

    Te fuiste hermanita, y el malvado tío me cargó y tiernamente nos dirigimos a la hamaca recién visualizada, se tiró en tal, y amablemente me dijo: “siéntate sobre mí querida sobrina por favor -me metió nuevamente su pija- ahora muévete hermosa sobrina”, torpemente lo hice, el placer era increíble, en cuanto sentí una presión y una sensación más caliente dentro de mí, me gustó, voté unos cuantos gemidos más fuertes al igual que tú. Inexperta me di cuenta tarde que te habías venido dentro de mí.

    ___

    Desperté, eran la 1 de la tarde, mi hermanita me llamaba: “dice mamá que te levantes ya”.

    Recuperando la conciencia, y recordando el episodio anterior, rogué y deseé con toda mi alma, que aquellos recuerdos solo hubieran sido sueños. Intenté pararme y sentí dolor en mi sexo, en shock, me lavé y subí a la azotea, donde todos almorzaríamos.

    Vi el hermoso vivero destrozado, con tierra en todos lados.

    -Parece que unos animales se metieron -dijo mi madre al verme.

  • Cómo la conocí

    Cómo la conocí

    Bueno muchos quizás se pregunten cómo conocí a mi pareja, y si desde el principio notamos que sexualmente somos muy compatibles. 

    Y bueno déjenme decirles que fue muy fácil darme cuenta que ese cuerpo me iba a dar todo lo que yo quería.

    Conocí una chica por internet y chateando se dio para conocernos, no vivíamos lejos. Así que se dio encontrarnos y luego de mucho chat decidimos ser novios.

    Iba todo bien, chateábamos en la semana y la visitaba los fines. En una de esas visitas charlando me dijo que quería ya presentarme a sus amigas, más que nada a una de ellas, su mejor amiga.

    Estaba un poco desilusionado porque ya quería estar solo con ella, ustedes me entienden. Pero bueno mi paciencia tendría premio porque vaya mi sorpresa al ver a su amiga, una chica carilinda, maquillada, un pelo colorado fuerte y luego lo que más llamo mí atención un par de pechos asomándose de su remera escotada.

    Charlamos un buen rato, la verdad era buena onda. Y si al yo disimulaba bastante, pero no había forma esas tetas se veían tan ricas. Paso la tarde y mi novia decidió ir a bañarse para luego salir a cenar. Quedamos solos con su amiga charlando de todo un poco creo que se dio cuenta de mis miradas a su escote, pero siguió como si nada. En ese momento ya me caía muy bien además de linda simpática.

    Se levantó a buscar algo no sé qué y aproveché a mirar ese culo delicioso bien redondeado grande.

    Luego de mí novia salía ya bañada le pregunto a su amiga

    – ya te vas?

    – si ya me voy porque es tarde -le respondió

    – pero te vas caminando?

    -si por?

    Mi novia me miro y me preguntó:

    – no la podes llevar en el auto?

    -si obvio

    -no te quiero molestar – me dijo la culona

    -no lo molestas, él te lleva- mí novia se despidió y se fue a cambiar a su habitación.

    Me levanté buscando la llave, la cara de felicidad que creí verle a su amiga, pero no quería imaginarme cualquier cosa.

    Solo los hombres entenderán lo que es tener al lado una chica con un cuerpo hermoso y una cara angelical todo el camino hasta su casa. Trataba de no mirarla pero las pocas veces que lo hacía Cruzábamos miradas.

    Llegamos y se sacó el cinturón y se acercó a darme un beso en la mejilla.

    -gracias fue un gusto, me alegro que mi amiga este con un buen chico

    -bueno gracias, vos me caíste muy bien también

    -en serio que bueno

    -si bien buena onda…

    No sé pero al decirle eso empezó a morderse un labio de la boca y miraba hacia fuera

    – pasa algo?- le dije

    -no nada

    – a ok bueno está muy…

    -sos muy lindo tuvo suerte mi amiga- me interrumpió

    -bueno gracias, vos también lo sos?

    – si, más o menos que tu novia?

    Sonreí nervioso y ella no sé si a propósito o no, pero apretaba sus pechos con los brazos, por cierto muy grandes.

    – ja no es cómodo decir eso

    – no pasa nada estamos solos ja

    – ja- me reí mirándola

    – igual sé que soy más linda no?

    Solo seguí sonriendo un poco incómodo.

    – igual no le voy a decir a ella solo era una pregunta

    – está bien dale

    Se preparó para irse se acomodó para salir, pero se dio vuelta

    – te va un pete

    Creo que todo lo buen novio se fue todo a la basura pues no les voy a decir que no acepte solamente sino que unos minutos luego ya la tenía arriba mío saltando disfrutando de esa cola, si leíste bien fui por el premio mayor. Ver esa mujer tan deliciosa saltando en mí miembro en mi auto era solo gozo. Ella gritaba como loca.

    No hubo lugar en ese cuerpo que mi miembro no haya recorrido.

    Al fin solo diré que su boca probó el favor de estar con el novio de su amiga.

  • La otra cara de mi mejor amiga

    La otra cara de mi mejor amiga

    Después de haber tenido mi primera vez y, prácticamente, haberle sido infiel a mi novia, la situación empeoró. Ese fin de semana tuvimos una cita, pero no resultó favorable. Solo fue un paseo triste, sin ganas de hablarnos el uno al otro, como si el karma nos estuviera pagando nuestro merecido. Poco después de las 7 de la noche ella se despidió y me dejó solo, pensando seriamente en terminar con ella si lo nuestro no mejoraba en un futuro y, ¿por qué no? Darle una oportunidad a Atziry.

    Iba de regreso a casa cuando, de repente, me llamó un amigo para invitarme a comer pizzas con otros amigos, incluyendo mi mejor amiga Sahara (no es broma, así se llama). Yo acepté y llegué al punto de reunión con todos ellos, aunque un poco tarde y me había perdido de mucho. Por primera vez vi a mi mejor amiga comenzando a mostrarse ebria, ella no tomaba, pero por las influencias de los demás lo hizo.

    Dieron las 11 de la noche y el buen amigo que me invitó se ofreció a darnos un aventón a nuestras casas en su camioneta, el problema era que había que organizarnos para cargar a alguien en el camino, porque éramos 8, 6 hombres y dos mujeres. En ese momento, se crea el pensamiento de que a una mujer no se le lleva en las piernas porque es indecente y que es mejor que entre ellas se carguen, pero Sahara tomó la palabra primero y se dirigió hacia mí.

    —Me voy sentada en tus piernas, ¿va?

    Yo respondí que sí y no le veía nada de malo si era mi mejor amiga, pero sucedieron cosas imprevistas.

    Durante el camino, Sahara se movía inquietamente sobre mis muslos y, por más que quise evitarlo, se me paró el pene y me dio pena de saber que ella lo estaba sintiendo, sobre todo porque traía una falda corta de mezclilla. Sin embargo, ella se hizo hacia atrás y me susurró al oído.

    —La tienes bien dura.

    Se enderezó riéndose, pero sin dejar de moverse, aunque esta vez con toda la intención de provocarme cosas. Llegué a un punto en que me sentí muy acalorado y deseaba llegar a mi destino.

    Justamente, la primera parada fue la casa de mi mejor amiga y me bajé con ella para entregársela a su mamá y luego yo ir a mi casa, que quedaba relativamente cerca. Habiéndose ido mis amigos, ella se me plantó de frente y me puso un dedo en los labios a manera de callarme y con su otra mano agarró la tela de mi pantalón en mi entrepierna.

    —¿Cuánto te mide?

    —¿Para qué quieres saberlo? —pregunté apenado.

    —Solo dime cuántos centímetros.

    —19.

    —Con razón sentí que me sumió la tanga hasta adentro.

    —Es hora de que entres a casa y descanses.

    —Mejor llévame a un hotel. De aquí a dos cuadras hay uno que cobra muy barato.

    —¿Cómo sabes? ¿Ya tuviste tu primera vez y no me contaste? —la interrogué alteradamente.

    —Sí, con mi novio —respondió riéndose cínicamente, porque no sabía que tenía novio.

    —¿Y para qué quieres ir conmigo a un hotel si tienes novio?

    —A mi novio le mide 11 —dijo poniendo una cara triste.

    Por un momento pensé seriamente en aceptar su propuesta y darle una cogida que nunca olvide, pero seguía considerando que estaba ebria, por lo que, al terminarse el efecto y enterarse de lo que pasó me dejaría de hablar. No obstante, tomé el riesgo y me la llevé al hotel.

    Al entrar en la habitación, de inmediato ella se quitó la blusa y el brasier para sentirse cómoda. Yo solo me quedé parado viéndola en su momento de borrachera hasta que se me acercó y me desvistió.

    Por mi mente solo pasaban reflexiones sobre las violaciones sexuales, cuando una chica amanece en un lugar desconocido y se da cuenta de que tuvo relaciones sexuales la noche anterior, inevitables en ese momento, pero no deseadas al siguiente día. No quería que eso sucediera, mucho menos con mi mejor amiga.

    Ella estaba bastante alegre y dejé que me desnudara. Cuando descubrió mi pene se acostó en la cama.

    —Acércame ese chorizo que me lo voy a comer todo.

    Yo le hice caso y le acerqué mi verga a su boca. Ella empezó a pasarle la lengua y a meterla en su boca, de modo que mi glande chocara con sus cachetes por dentro.

    —Sí que está muy grande —se la pasó halagando mi herramienta.

    Posteriormente, me ordenó sentarme en el filo de la cama y ella se levantó para bailarme, causándome mucha excitación ver su trasero moverse y rozar mi verga, aunque ella seguía con su falda puesta y se la levantaba para que la piel de sus glúteos tocara directamente mi pene.

    Después ella tomó asiento en mis muslos sin introducirse mi pene y comenzó a brincar encima.

    —¡Ay! Me voy a partir en dos —dijo riéndose—, tienes unos muslos muy musculosos.

    Sus movimientos, su voz de excitación, su piel tocando la mía y sus expresiones guarras me estaban prendiendo mucho. Aún más, sin esperarlo, ella se volteó hacia mí y me besó los labios. Yo sentía demasiada excitación y estaba a punto de dar el paso para cogérmela. Así que, con un toque de voluntad, la lancé hacia la cama y me coloqué sobre ella. No obstante, vi sus párpados cerrándose poco a poco. Traté de despertarla, pero fue en vano, solo respondía a medias y terminó durmiéndose antes de que le hiciera algo.

    Ahora lo que pensaba era «¿y si me lo cojo así dormida? No se dará cuenta». En lo que me decidía si lo hacía o no me estaba masturbando viéndola desnuda y lo único que me atreví a hacer fue ponerla en cuatro y golpear su trasero con mis muslos como si me la cogiera, pero solo era una simulación, ya que me masturbé así hasta correrme en las sábanas.

    Minutos después abandoné el hotel y me fui a mi casa. Al amanecer, le marqué a su teléfono celular y fue así como la desperté de su profundo sueño en el hotel.

    —¡Ay, no¡ ¡Creo que me acosté con alguien!

    —¿Cómo? —pregunté como si no supiera nada—. ¿Recuerdas con quién fue?

    —No tengo ni la más mínima idea.

    —Anoche me bajé contigo de la camioneta de nuestro amigo para entregarte en casa con tu mamá. ¿Qué pasó después?

    —¡De verdad que no me acuerdo de nada!

    Eso me tenía tranquilo, aunque preocupado a la vez por lo que estaba sintiendo ella. De todas maneras, mi consciencia estaba en paz porque no le hice nada indebido.

    Hasta hoy ella no sabe lo que sucedió y cree que fue con quien en ese momento era su novio y actual padre de su hijo, pero también actualmente separados. Hay noches en que me imagino distintos desenlaces de esa historia y me lamento de no habérmela cogido de saber que no se acordaría de nada.

  • Escapada a la montaña con mi madre (III)

    Escapada a la montaña con mi madre (III)

    Era la mañana siguiente y yo no podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior. No me lo podía creer, en un par de días había pasado de fantasear con las bragas de mi madre y de espiarla en la ducha, a masturbarnos al mismo tiempo a viva voz separados simplemente por una pared. Era de locos, yo seguía todavía en la cama y ya estaba más caliente imposible. Sin embargo esa misma mañana teníamos que partir hacia nuestras vacaciones. En ese momento me puse a pensar todo lo que podría ocurrir en esa casa, a solas con mi madre casi 5 días. Tenía que ir con mucha cautela para no acelerar las cosas y que ella se echara para atrás, pero también tenía claro debíamos acabar follando, sí o sí. Era todavía bastante pronto pero decidí salir a desayunar. Llegué a la cocina y ahí estaba mi madre, tomando un café y mirando al infinito con una leve cara de preocupación.

    -Buenos días mamá -dije yo mientras le daba un beso.

    -Ay hola cariño, no te había visto -contestó con una voz algo apagada-. Oye quería hablar contigo un segundo, antes de ponernos a preparar todo.

    -Mmm vale dime, ¿todo bien?

    -Bueno sí, es solo que…

    -¿Es por lo de ayer verdad? -todo apuntaba a que se había jodido mi plan de llevar esto a más.

    -Sí hijo sí, ayer nos pasamos de la raya. Entiendo que a tu edad es difícil controlarse, y que muchas veces todo se desmadra, pero por dios yo soy ya una mujer hecha y derecha…

    -Pero mamá no hicimos nada malo, yo estaba caliente y tú también y nos ayudamos a descargar. Ni si quiera nos vimos mientras lo hacíamos.

    -Ahí está el tema cielo, es algo en lo que no deberíamos ayudarnos. ¡Por dios soy tu madre! Una cosa es que cada uno satisfaga sus necesidades y otra muy distinta lo que pasó ayer.

    -Que yo sepa ayer cada uno satisfizo sus necesidades, cada uno en una misma habitación y sin contacto alguno. Además en una casa pequeña como la nuestra es normal que se pasen ruidos de habitación a habitación.

    -Lo sé hijo pero, no se… Bueno simplemente quería aclarar eso, a partir de ahora cuando uno quiera hacer sus cosas las hará en el baño y en silencio, ayer cruzamos una línea que nunca se debe pasar entre una madre y un hijo. Ale venga y no le demos más vueltas, en dos horas te quiero en la puerta con tu maleta preparada -su tono de pronto cambió a uno más desenfadado y alegre.

    Mientras organizaba mis cosas no paraba de darle vueltas al mismo tema. ¿Así acababa esto? No podía ser, no me iba a dar por vencido. En ese momento se me ocurrieron varias técnicas que usaría a lo largo del viaje. Una de ellas fue el no llevarme ni un solo calzoncillo y usar sólo shorts de chándal. Sabía perfectamente que ella se iba a llevar esos pijamas que a mí me ponían tanto, por lo que yo pensaba llevar mi polla bien marcada todo el día, seguro que en un par de días la tendría caliente como una perra. Una vez todo organizado me planté en la puerta a la hora acordada. Ahí estaba ya mi madre con sus dos maletas preparadas. Llevaba un vestidito bastante veraniego, con un estampado de flores y un escote que marcaba bien su preciosa delantera.

    -¿No te olvidas de nada verdad?

    -No mamá, créeme que me he asegurado de meter todo lo necesario.

    -Pues no se hable más y en marcha, que cuanto antes salgamos antes llegamos.

    Una vez ya en el coche nos quedaban unas 4 horas de viaje por delante, por lo que yo aproveché para dormir un buen rato. Recuerdo que durante el tiempo que estuve durmiendo, tuve varios sueños eróticos relacionados con mi madre. Llegué a soñar de todo, cómo que ella me comía la polla, yo estrujando y lamiendo su tetazas, follando como animales en todas las posturas posibles. Pero sin duda lo que más me excitaba era comerle el coño, dios, esa jugosa, gorda y depilada vagina soltando toda clase de fluidos mientras yo me los comía todos y ella se retorcía del gusto… Era una de mis mayores fantasías, casi más incluso que follármela. Tras dos increíbles horas de sueño, me desperté ya a mitad de viaje. La cosa es que todos esos sueños tienen una consecuencia, y es que me levanté empalmadísimo. Como ya he dicho no llevaba calzoncillos, así que la erección era más que evidente. Yo rápidamente me acomodé intentando disimular.

    -No no, no hace falta que lo escondas, lleva ya un buen rato… así… jajaja -decía mi madre mientras señalaba mi duro rabo-. A saber lo que estarías soñando eh guarrote jajaja -por suerte no parecía enfadada.

    -Joder perdón mamá, no sé qué me ha pasado… -yo estaba cortadísimo.

    -Hombre cariño tampoco hay que ser muy listo para saber qué ha pasado. Pues que estarías teniendo uno de »esos sueños» y el cuerpo pues reacciona jaja. Dime, ¿era con alguna chica de tu clase verdad? -me sorprendió ver a mi madre tan suelta y bromeando.

    -Emm sí bueno, es algo mayor que yo, no la conoces… -obviamente quería usar dobles sentidos para referirme a ella-.

    -¿Así que mayor eh? ¿Y cómo es?

    -¿Que cómo es?

    -Ay sí hijo no sé, que si es guapa, cómo es de cuerpo, si es maja. No sé cuéntame algo, que nunca hablamos de estos temas. -parecía que mi madre tenía de pronto interés por mi vida sexual.

    -Jo pues no sé, a ver es rubia, más o menos como tú, y la verdad es que tiene un cuerpazo de infarto. De hecho tiene unas tetas increíbles, casi tan buenas como las tuyas, aunque claro, eso es imposible jajaja -si ella se soltaba yo también podía forzar un poco.

    -Ay ¿otra vez con eso hijo? Ya sabes que me encantan estos halagos, pero después de lo que hablamos… jajaja -no parecía precisamente disgustada por el comentario.

    -Tienes razón en lo que hablamos mamá, pero que sepas que no voy a dejar de recordarte el cuerpazo tan sexy que tienes, que parece que se te olvida cada día.

    -Jajaja hay que ver cómo eres hijo -decía a la vez que bajaba la ventanilla para refrescarse un poco-. Y bueno dime… habéis… ya sabes…

    -¿Follado?

    -Ay no sé cómo lo puedes decir con tanta naturalidad. A mí es una palabra que me impone mucho jajaja.

    -Bueno pues la verdad es que no lo hemos hecho no, pero tengo unas ganas tremendas, no te voy mentir -yo ya me estaba calentando.

    -Bueno hijo pues adelante, ¡que la vida son dos días! Si tienes ganas y los dos estáis de acuerdo no hay nada mejor que un buen polvete jeje -decía ella con la boca pequeña y entre risas.

    -¿Y a ti mamá? ¿No te apetece de vez en cuando echar un polvete cómo tú dices?

    -Uy hijo pues claro, pero a estas edades una ya tiene que apañarse con lo que tiene. Por eso te digo que disfrutes mientras puedas, que no siempre se tiene esa -decía señalando mi todavía dura polla- energía jajaja.

    -Jajaja pues eso haré mamá, ¡follaré cómo si no hubiera un mañana con esa chica!

    -Hay que ver qué cosas tienes hijo jajaja -reía ella mientras bajaba más la ventanilla y se abanicaba con la mano intentando bajar el evidente calentón que llevaba.

    Pasada ya la tarde llegamos a la casa donde nos quedaríamos por el resto de semana. Era una casa bastante grande, con dos pisos, tres habitaciones, dos baños. Pero lo mejor sin duda era que tenía piscina en el propio jardín. Dios ya me estaba imaginando todo el día metido en el agua y tomando el sol sin mover un dedo, y por supuesto viendo a mi madre bañarse también. Esas tetorras y ese culo bien metidos en un bikini tenían que ser un espectáculo. En la puerta nos estaba esperando una señora de unos 60 años, la cual era la propietaria y la que nos iba a enseñar todo. Era una mujer bastante normalita, ni fea ni guapa, con el pelo castaño bastante corto, delgadita y sin mucho pecho. Eso sí, no pude no fijarme en su brutal culo. Dios era increíble para una señora de esa edad. Se notaba que era de las típicas mujeres con dinero que se pasan todo el día en el gimnasio, y ahí estaban los resultados, ¡menudos resultados! Después de todo el reconocimiento de la planta baja nos llevó a los dormitorios.

    -Bueno y aquí está la habitación matrimonial. La verdad es que estaréis la mar de cómodos aquí, tenéis la cama más grande de la casa, perfecta para parejitas como vosotros -dijo la mujer mientras nos guiñaba un ojo y reía.

    La situación era de lo más incómoda, dios nos había tomado por un matrimonio. Rápidamente pude fijarme en que mi madre se empezaba a reír y y ofrecerle una aclaración a la mujer, por lo que estuve rápido y me adelanté a ella, había que jugar un poco.

    -Ay pues perfecto, porque en la cama de nuestra casa la verdad es que no nos podemos relajar como nos gustaría jajaja -la mujer rio también mientras mi madre me miraba con cara de sorpresa.

    -Me lo dicen mucho la verdad jajaja. Creedme que no sois la primera pareja que viene aquí a relajarse y tomar un descanso, ya me entendéis jajaja -mi madre no soltaba ni una sola palabra.

    Después de enseñarnos el resto de la casa, finalmente llegamos a la piscina.

    -Bueno y esta es la parte de piscina y terraza, obviamente sentidos libres de usar la barbacoa y todo lo que veáis, estáis en vuestra casa. Eso sí, tenemos una pequeña tradición en todas nuestras casas, y es que, a su llegada, todos los matrimonios que se hospedan deben darse un beso bajo esto. Lo llamamos arco de la pasión -decía la mujer mientras señalaba un arco lleno de enredaderas y rosas, con muérdago en la parte superior.

    Yo no me creía lo que estaba pasando. Era mi oportunidad, debía convencer a mi madre para darnos ese beso. Sabía que ella de primeras iba a negarse, pero esperaba que la presión de la mujer, la cual era muy agradable, la hiciera ceder.

    -Bueno pues si esa es la tradición habrá que cumplir, ¿verdad cariño? -decía yo mientras la agarraba de la cintura.

    -Ay no sé yo cielo… ya sabes que me dan un poco de vergüenza estas cosas… -a ella se la notaba bastante cortada.

    -Venga cariño un piquito, no es nada que no hayamos hecho antes jajaja -mientras, me acercaba levemente hacia su boca y, con mis manos, agarraba sus buenas caderas.

    -Bueno, si va a ser sólo un piquito… -decía ella mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer.

    Nuestros labios se juntaros de una manera seca y suave. Después de unos segundos, yo me atreví a abrir la boca, a lo que mi madre correspondió abriendo un poco también la suya. En ese momento supe que tenía que jugármela. Comencé a meterle toda mi lengua hasta el fondo, y ella, en una mezcla de corte y confusión, respondió abriendo completamente su boca. Dios menudo momento. Justo después su lengua entró completamente en mi boca y empezamos a jugar en lo que acabó siendo un morreo en toda regla, bien húmedo y apasionado. Todo esto mientras ella se pegaba cada vez más a mi polla, la cual estaba a punto de reventar, y mientras yo le amasaba a con ganas su jugoso culazo. Sentía que iba a correrme sólo con el tremendo juego de lenguas que estábamos haciendo. Joder, a día de hoy no recuerdo cuanto estuvimos ahí enganchados, serían segundos pero para mí fueron horas. Se notaba que yo no era el único con las ganas reprimidas. Tras separarnos mi madre no podía ni mirarme a los ojos, estaba más roja que un tomate. La propietaria rompió el silencio con unos aplausos para finalmente dejarnos las llaves y despedirse.

    Pasaron las horas y finalmente llegó la noche. La verdad es que fueron unos momentos bastante incómodos en los que nadie dijo nada, ni si quiera hablamos mientras cenábamos. A eso de las 11 de la noche yo me encontraba en la terraza tomándome una cerveza, cuando mi madre apareció por la puerta dispuesta a acompañarme.

    -Bueno… vaya noche más buena se ha quedado eh, maridito… -decía ella en un todo bastante cortado pero divertido.

    La verdad es que me sorprendió que fuera ella la que sacara el tema, y no solo eso, sino que incluso bromeara sobre ello.

    -Pues sí que hace buena noche sí, cariño jajaja

    -Jajaja. Hijo yo quería decirte que me gustó mucho lo que pasó antes, ya sabes que yo soy muy besucona y… bueno… que un hombre joven te bese con esa pasión, ufff… -se notaba que en su cabeza había una mezcla de remordimiento y calentura, a partes iguales.

    -Mamá la verdad es que yo lo disfruté mucho también, eres una mujer muy guapa y sexy, y he de reconocer yo soy también bastante besucón jajaja -y era cierto, no hay nada mejor que un buen beso bien ensalivado y con mucha lengua.

    -Pero bueno también quería dejar claro que esto no puede volver a suceder, es muy peligroso seguir por este camino hijo…

    -¿Peligroso por qué mamá? Somos madre e hijo, es lo más normal que nos demos besos como muestra de cariño, ¿no?

    -Bueno pero ese tipo de besos precisamente no son besos de madre e hijo… -se notaba que evitaba hacer contacto visual de lo avergonzada que estaba.

    -Entiendo lo que dices mamá, pero también entiende que mientras no vaya a más, un beso es lo más inocente y bonito del mundo.

    -Pero qué pensará la gente si se entera cariño, dios… tu padre… no quiero ni imaginarlo.

    -Mamá -le dije yo mientras le cogía la cara por la barbilla para poder mirarla a los ojos-, aquí estamos en nuestro pequeño escondite, aquí nadie se enterará de nada. Soy tu hijo y voy a demostrarte lo mucho que te quiero…

    Mientras le decía esto iba a cercándome poco a poco a su boca, creando el deseo el cual sabía que llevaba dentro, acariciándole la cara y el muslo, poniéndola cada vez más y más entregada. En ese momento nos fundimos en un cálido y húmedo beso. Nuestras lenguas se entrelazaban lentamente, saboreando bien la saliva el uno del otro. Mientras, pude notar como ella aceleraba su respiración y soltaba leves gemidos, gemidos los cuales estuvieron a punto de hacer que mi polla, la cual estaba ya empapada, estallara en una brutal corrida sin si quiera tocarla. Tras unos minutos de un intenso y cerdo morreo, separamos nuestras bocas, dejando a la vista un hilo de fluidos entre ellas. Hijo el cual yo recogí con mi mano y me tragué entero, todo ello sin apartar el contacto visual con los ojos de mi madre.

    -Mmmm, dios… -decía mientras intentaba recobrar el aliento- Hacía tiempo que no me daban un morreo tan rico… -obviamente se le notaba lo cachonda que estaba.

    -Mamá no sabes lo que me ha gustado, mira cómo me has puesto -dije yo mientras le mostraba el gran bulto que dejaba ver mi pantalón.

    -¡Ay hijo! Pero eso te lo he hecho yo, en serio… -su voz sonaba sorprendida, pero a la vez extremadamente halagada y caliente-. Bueno pues ale ya sabes ahí tienes el baño, vete a poner solución a eso, que te debe doler y todo jajaja -se la notaba ya más relajada.

    -Bueno mamá, la verdad es que había pensado en ponerle solución juntos, que seguro que tú también… -mientras decía esto intenté acercar la mano que tenía apoyada en su muslo hacia su chorreante coño, pero rápidamente ella se levantó.

    -No cariño, esto es demasiado. Tenemos que ser muy conscientes de que hay líneas que no podemos cruzar. Una cosa es darse un par de besos inocentes -aunque ella sabía perfectamente que esos besos eran de todo menos inocentes-, y otra muy distinta es pasar a mayores. Recuerda que soy tu madre por dios. Ahora venga cielo, vete al baño si lo necesitas y vamos a dormir, que hoy ha sido un día muy largo… jaja

    Después de decir esto me dio un piquito de buenas noches y se fue a su cuarto. Yo no esperé ni un segundo y me metí corriendo al baño. Joder, cómo me había dejado la polla la muy cabrona, sentía que en cualquier momento me iba a explotar una de las tantas venas que se podían apreciar. No podía más, empecé a darle al tema a una velocidad de locos, no quería esperar ni un minuto, necesitaba correrme. Por suerte todo el líquido preseminal que cubría mi cipote facilitaba la paja. No pasaron ni dos minutos cuando el volcán exploto, soltando hasta siete chorrazos de espesa lefa, cada uno más fuerte que el anterior. Por suerte había apuntado hacía el váter, así que no tenía que preocuparme en limpiar nada. Nada más tire de la cisterna salí hacia mi habitación, pero me percate de unos rápidos pasos que sonaron hacia la habitación de mi madre seguidos de un portazo. Estaba convencido de que mi madre había puesto la oreja, mientras yo le dedicaba toda una lefada en el baño. No tengo la certeza, pero estoy prácticamente seguro de que esa noche mi madre también se pajeó su jugoso y gordo coño más de una, y más de dos veces. Esa noche, su cama debió parecer un charco gigante repleto de corridas y hormonas.

    Continuará…

  • Una mujer embarazada y su instructor de yoga (Parte II)

    Una mujer embarazada y su instructor de yoga (Parte II)

    Liset y Marco almorzaron juntos después de las siguientes clases de yoga. Cuando Liset pasaba el rato con Marco, se olvidaba de las facturas atrasadas, la casa pequeña y desordenada, el llanto o lloriqueo constante de sus hijos, la falta de sueño de calidad y la falta de una vida sexual de calidad con Raúl.

    Cada almuerzo terminaba con un abrazo que parecía un poco más largo que el anterior. Apoyó la mano en la parte baja de la espalda de ella y continuó charlando un momento al final de su última cita para almorzar.

    Liset se preguntó si era una «cita» para almorzar o simplemente dos amigos almorzando juntos. Pagó todos los almuerzos; mucho en contra de que Liset suplicara pagar al menos un almuerzo.

    Liset varias noches estuvo sola en su dormitorio cuando Raúl aún no llegaba del trabajo. Todas esas noches ella se masturbó con la imagen Marco cogiéndosela, pero sus orgasmos no eran tan buenos como en la primera noche.

    Varias veces se escondía en el baño y se frotaría su clítoris en el inodoro o tal vez en la ducha. Las sensaciones eran agradables, pero no tan buenas como estar sola en su cama, frotándose hasta el orgasmo. Por lo general, Liset se iba a la cama con culpa y se decía a sí misma que sería la última vez que lo haría… pero nunca fue así…

    Se acercaba el día de San Valentín y Liset pensó en otra razón para llamar a Marco, ella solo le desearía un feliz día de San Valentín. No sabía qué saldría de eso, pero no le importaba, ella razonó que era una cosa amistosa.

    Liset tomó su teléfono celular después de que su hijo mayor estaba viendo una película y su hija pequeña estaba tomando una siesta.

    No vería a Marco durante otros 2 días hasta la clase de yoga y no sabía si él respondería. Ella pensó por un segundo que él podría estar en una cita real con una afortunada esa noche. Ella sonrió, pensando que no le importaría ir a cenar con él el día de San Valentín, luego marcó su número.

    ———————-

    El vapor caliente de la ducha se elevó y envolvió a Marco y Daniela, se estaban besando, sus lenguas giraban alrededor de la del otro, tanteando y agarrando la carne del otro.

    «Siento que estés teniendo un poco de sequía» Dijo Daniela a Marco cuando se inclinó para llevarse uno de sus pechos a la boca.

    «Está bien, me estás cuidando» Dijo Marco soltando un pezón.

    Agarró las nalgas de Daniela mientras ella acariciaba lentamente su polla, dobló ligeramente las rodillas y Daniela lo guio hacia adentro. Marco besó su cuello, mientras conducía su polla profundamente dentro de ella. Cerró los ojos y gimió mientras el vapor se elevaba.

    ————————-

    Liset no dejó un mensaje de voz, no tenía tiempo para hacerlo si quería. Su hijo mayor estaba tirando su balón de fútbol y tenía que ir a la sala de estar antes de que se rompiera una ventana. Ella suspiró, temiendo la idea de tener que sentarse a ver una de sus películas para niños una vez más.

    ————————–

    «Parece que Liset me llamó» Dijo Marco inspeccionando su teléfono más tarde ese día.

    Él estaba de pie desnudo junto a su cama, Daniela se acercó detrás de él, pasando sus dedos por sus abdominales.

    «Llámala de vuelta» Dijo Daniela.

    «Sí, lo haré» Dijo marcando su número y sentándose en el borde de su cama.

    Daniela se puso de rodillas, agarrando su polla por la base, lamiendo y besando a lo largo de su longitud.

    «¡Hola Liset! Siento haber perdido tu llamada. ¿Qué pasa?» Dijo Marco.

    «¡Oye! Está bien, espera un segundo» Dijo Liset levantándose y dirigiéndose al baño donde estaba un poco más tranquilo. «Ay… de todos modos solo quería desearte un feliz día de San Valentín».

    «Aww, eso es dulce de tu parte. Feliz día de San Valentín para ti también» Dijo Marco.

    «Invítala a cenar» Sugirió Daniela, sacando momentáneamente la polla de Marco de su boca.

    «Ella está casada» Dijo Marco susurrando y lanzándole una mirada.

    Marco lo pensó brevemente, pues él pensaba que ella de seguro tenía planes con su marido y él no tenía el derecho de arruinarles sus planes… pero aún así le preguntó.

    «¿Tienes para hoy algún plan en especial?» Preguntó Marco.

    «Oh no… realmente no ¿Y tú?» Preguntó Liset torpemente a cambio.

    Daniela se encogió de hombros y susurró: «¿Y?» Ella besó la punta de su polla y siguió chupando y sorbiendo esa polla negra de 24 cm.

    Hubo una breve pausa.

    «Bueno, eh… estaba pensando que podríamos comer algo. No tiene que ser el día de San Valentín, tal vez este fin de semana. ¿Sábado por la noche?» Sugirió Marco.

    «¡Sí! Quiero decir, claro, sí, eso sería genial.» Espetó Liset reprendiéndose a sí misma por su entusiasmo.

    «Está bien, ¿quieres que te recoja o podemos encontrarnos allí?» Preguntó Marco.

    Liset pensó por un momento, las mentiras formulándose en su cabeza.

    «Puedo verte en el estacionamiento del gimnasio, ¿está bien?» Dijo Liset.

    «Claro, no es un problema» Dijo Marco haciendo una mueca por el placer de chupar pollas que estaba recibiendo. «¿Están bien las 6:00 p.m.?».

    «Sí, eso es genial, te veré allí» Dijo Liset emocionada.

    «Bueno entonces ahí nos veremos. Adiós» Dijo Marco.

    «Está bien… Adiós…» Dijo Liset.

    Terminaron su llamada telefónica, Marco se puso de pie, seguido de Daniela; ella se dio la vuelta, ofreciéndose a él. La empujó a cuatro patas sobre la cama y la montó.

    ————————-

    Liset colgó y frunció el ceño cuando escuchó a un niño gritarle a otro. Poniendo los ojos en blanco, luchó contra la ira y resistió el impulso de gritar como una loca.

    Esa noche, mientras su esposo roncaba suavemente en el dormitorio, Liset se sentó en la bañera frotando lentamente su clítoris mientras pellizcaba un pezón; pensando en Marco.

    Al día siguiente

    Liset se había bañado y ahora se estaba vistiendo, preparándose para su «cita». Ella se vistió con una blusa blanca, unos jeans azules algo sueltos debido a su embarazo eran perfectos para su vientre hinchado, también una botas cafés y para terminar se puso un abrigo verde oscuro para el frio. Tras eso bajo las escaleras, en el sofá estaba su marido sentado mirando justo en su dirección con una sonrisa.

    «Voy a ir a cenar con un amigo de la clase de yoga» Dijo Liset, con la verdad a medias a su esposo.

    Él suspiró, sacudiendo la cabeza, sabiendo que tendría que lidiar con los niños por un tiempo solo.

    «Está bien, pero no llegues tan tarde. No quiero que te enfermes» Dijo Raúl algo preocupado.

    Liset no sabía si lo que le preocupaba era que llegará tarde y se resfriara o si era la preocupación al tener que cuidar a sus dos diablillos él solo.

    «Tranquilo, no llegare tan tarde» Dijo Liset sonriendo.

    «Está bien, cuidate y no hagas estupideces» Dijo Raúl.

    Esto agarró por sorpresa a Liset, ¿A caso estaba insinuando algo? ¿Lo dijo con algo de celos? Liset quería saberlo así que le preguntó.

    «¿A qué te refieres con estupideces?» Preguntó algo nerviosa Liset.

    «Ya sabes a lo que me refiero amorcito» Dijo de manera seria Raúl.

    Esto puso muy nerviosa a Liset, ¿El sospechaba que esta salida con su amigo sería algo más? ¿Ella debía decirle que saldría con un modelo fitness? ¿Debía decirle que este hombre la excitaba a tal punto de masturbarse pensando en él?

    Todas estas preguntas rondaban la cabeza de Liset entre nervios y miedo, pues ella amaba a su marido ante todo, sabía que no habían tenido sexo debido al miedo que él tiene por si llegaba a lastimar a los hijos que estaban en su vientre. La culpa volvió a recaer sobre ella, si él sabía de qué se había masturbado pensando en otro hombre y peor aún, que le dijera que tenía fantasías de que era cogida por ese hombre.

    Liset seguía pensando en su cabeza hasta que Raúl la saco de su trance.

    «Me refiero a que no bebas bebidas alcohólicas, esas cosas podrían dañar a nuestros hijos, así que no hagas ese tipo de estupideces» Dijo Raúl serio y preocupado.

    Esto fue una especie de alivio para Liset, por un momento pensó en revelarle todo, era su marido, padre de sus hijos y su compañero de dormitorio. ¿Podía ella ocultarle estas «citas» que tenía con Marco? ¿Si él se enteraba de estas salidas la seguiría queriendo?

    Hasta que recapacito y se decidió a ir a su «cita», fue y le dio un beso en los labios a su marido.

    «Te amo demasiado» Dijo Liset mientras lo besaba.

    «Yo no he dejado de amarte desde que nos conocimos» Dijo Raúl.

    Esto a ella le encanto y a la vez le dolió por el hecho de estar pensando en otro hombre.

    «Sabes que para cuando nazcan nuestros bebes, retomaremos la parte donde nos quedamos la última vez, ¿De acuerdo?» Dijo Raúl mirándola de una manera pícara.

    Esto fue como una bala atravesándola, pues ella ya estaba caliente por pensar en otro hombre, pero todo esto se debía a que su marido Raúl no quería tener sexo debido a su estado de embarazo. Porque Raúl en la cama la volvía loca, le sacaba muchos orgasmos y le llenaba su útero con su semen, eso explicaba sus dos hijos y los otros dos que venían en camino.

    «¿Y por qué no me coges ahora?» Dijo Liset mordiéndose el labio inferior.

    «Porque ya sabes lo que pienso de tener sexo durante el embarazo, es riesgoso y dañino para el bebé que está dentro. Además tu estas esperando gemelos así que sería el doble de riesgoso. Solo recuerda lo que le paso a nuestro ex vecino David» Dijo Raúl poniéndose serio.

    David era un vecino que antes vivía al lado de la casa de Liset y Raúl después de que ellos se casaran. David y su mujer Cristina Vivian felices esperando a su primer hijo que simultáneamente Raúl y Liset esperaban también a su primer hijo. Cristina hablaba muy seguido con Liset, ambas estaban embarazadas por lo que compartían su poca experiencia.

    Liset solo llevaba 2 meses de embarazo, mientras que Cristina ya tenía 8 meses de embarazo.

    Cristina le decía a Liset que ella y su marido tenían sexo todos los días, pese a estar embarazada. Poco sabia Liset que el embarazo era de alto riesgo para Cristina, y que ella no podía tener relaciones sexuales tan seguido, pues Cristina era una loca por el sexo.

    Faltando 1 mes para el nacimiento del hijo de David y Cristina, ella mientras tenían sexo comenzó a sangrar de la vagina, entraron en pánico, y fueron rápidamente al hospital. Una vez allá se enteraron que su bebe había muerto por asfixia, debido a que al no notar que los jugos de la vagina de Cristina no eran de placer, si no que eran de la placenta que se le había roto y el bebe se había ahogado con los fluidos de la placenta.

    Esto destruyo a la pareja, la pérdida de su bebe fue algo de lo cual no se pudieron reponer, vendieron la casa y se mudaron sin decirle nada a nadie.

    Cristina no podía vivir junto a una mujer embarazada, pues le traería recuerdos de lo que le sucedió debido a su calentura. Estos hechos hicieron que Raúl se negara a tener sexo con Liset, pese a que sus embarazos fueron normales y sin problemas. Aun así Raúl sintió rechazo al sexo mientras Liset estaba embarazada.

    Liset pensó todo esto y le respondió.

    «Lo había olvidado… lo siento» Dijo Liset sabiendo que Raúl no accedería a cogerla por su estado de embarazo.

    «Preferible prevenir que lamentar» Dijo Raúl al momento en que su hija pequeña lo ensucio con jugo que se estaba bebiendo y que por juego se lo arrojó a su padre.

    «Bueno… adiós, cuida de nuestros hijos y nos vemos más tarde» Dijo Liset mientras salía por la puerta, sin sentir ninguna simpatía por su marido, ya que ella siempre le tocaba vivir esas cosas con sus hijos, ahora le tocaba a él.

    ————————-

    Marco ya estaba en el estacionamiento del gimnasio esperándola, al llegar Liset se saludaron con un abrazo y luego se subieron a su auto.

    El restaurante no era nada lujoso, no era un lugar romántico para una cita, con velas encendidas y un cuarteto de cuerdas tocando en la esquina. Era un restaurante de cadena, pero eso no importaba, Liset y Marco se rieron y charlaron durante la cena, olvidándose de sus problemas.

    Marco le contó sus historias divertidas de sus locuras deportivas en la escuela secundaria, esto hacia reír mucho a Liset. Eso llevó a preguntas que no había hecho antes.

    «¿Cuánto tiempo hace que conoces a Daniela? Parece agradable. ¿Tú y ella, eh, están saliendo?» Preguntó Liset.

    «Oh… no, no estamos saliendo. La conozco desde hace casi 20 años. Ella es mi madrastra» Explicó Marco.

    Liset parecía un poco confundida; Daniela era blanca y tal vez 10 años mayor que Marco. Él se rio un poco y continuó:

    «Se casó con mi papá cuando yo tenía 12 años. Él fue por una mujer más joven, así que…» Se calló.

    «Ah, ya veo, lo siento. No se me ocurrió». Explicó Liset.

    «No, no, está bien. Y para ser honesta, técnicamente ya no es mi madrastra. Mi papá y ella se separaron hace unos años. Fue un desastre, pero ella y yo siempre hemos sido muy cercanos; así que todavía la llamo así. Me pidió que la ayudara con la clase de yoga. Nunca he podido decirle que no desde que ella me ayudó de muchas maneras: con la escuela secundaria, la universidad, ayudándome con mi carrera como modelo, etc.».

    Por un momento, Liset pensó en Daniela posiblemente tratando de poner a su hijastro con alguien, de ahí sus sugerencias iniciales para el número de teléfono y el almuerzo. Sintió una sensación de alivio porque Marco no estaba viendo a nadie. Se reprendió a sí misma en el camino de regreso al estacionamiento del auto por sentirse así. Después de todo, ella era una mujer felizmente casada, ¿No?

    Poco después de que Marco aparcara su coche, Liset jadeó:

    «Ahí está de nuevo. Han estado pateando toda la noche» Dijo Liset poniendo su mano en el lado de su vientre hinchado donde sintió la patada del bebe.

    Marco sonrió y se volvió para mirarle el vientre. Liset lo sorprendió cuando tomó su mano y la colocó en el área donde el bebé pateaba. «Aquí. Siente aquí».

    «¡Oh, vaya, lo hizo de nuevo! Es genial; nunca antes había sentido eso» Dijo Marco.

    Liset no se dio cuenta de que su mano descansaba sobre la de Marco mientras lo veía mirar su vientre con una expresión de asombro en su rostro. Ella miró sus labios carnosos, imaginándolos besándolos mientras se sentaba a horcajadas sobre él. Trató de desacelerar su corazón acelerado allí en el estacionamiento vacío, pero no pudo.

    Marco sonrió ampliamente, sintiendo al bebé patear contra su mano. Hasta que sus ojos se encontraron con los de Liset, ella intentó una sonrisa a cambio, y luego lentamente se apartó el abrigo y se subió la camisa, justo por encima del vientre y debajo de los senos. Agarró la mano de Marco y la colocó suavemente sobre su estómago desnudo. Continuaron mirándose a los ojos mientras Marco sentía suaves patadas del bebé contra su palma.

    De repente, Liset, incapaz de resistirse o controlarse por más tiempo, se abalanzó sobre Marco, agarró su rostro y le plantó un beso en la boca. La agarró por el hombro, empujándola suavemente hacia atrás.

    «¡Liset! ¿Qué estás haciendo?» Dijo Marco sorprendido

    Ella estaba luchando, tratando de besarlo, pero Marco la retuvo lo mejor que pudo.

    «Liset, estás casada» Dijo Marco mirándola a los ojos.

    «¡Por favor!» Suplicó Liset.

    Las frustraciones, las molestias de ser una ama de casa aparentemente embarazada constantemente sin educación formal, con un esposo que apenas le prestaba atención desde que supo que quedó embarazada.

    Ella estaba caliente, quizás a causa de su embarazo o por que no había tenido actividad sexual desde que se embarazo o quizás ambas al mismo tiempo. Ella quería polla, quería la polla de Marco, y ahora quería esa magnífica polla negra dentro de ella.

    Se las arregló para darle otro beso descuidado, pero Marco la empujó hacia atrás. Él era muy fuerte.

    «Liset, ¿qué estás haciendo?» Dijo Marco bajando la mirada.

    Liset comenzó a llorar, sintiendo que la vergüenza se apoderaba de ella, no pudo contener las lágrimas. Marco se sentó en el asiento del conductor mirándola.

    «Liset, por favor no llores. Todo estará bien» Dijo susurrando Marco.

    Eso hizo poco para calmarla, pues las lágrimas seguían fluyendo, estaba tan avergonzada. Rápidamente salió de su auto, Marco la persiguió, agarrándola de nuevo, abrazándola contra su cuerpo, pasando las manos por su largo cabello oscuro.

    «¿Dónde podemos ir?» Preguntó besando su cabeza.

    Ella lo miró, secándose los ojos, sus labios temblando.

    «No lo sé» Dijo nerviosa.

    Marco le acarició la mejilla con el dorso de la mano.

    «Liset…» Dijo Marco

    Sintió las lágrimas brotar de nuevo, mirando hacia abajo, apoyando su frente en su pecho. Le levantó la barbilla para mirarlo a los ojos.

    «Eres hermosa» Dijo Marco.

    «Tú también lo eres» Respondió Liset con voz temblorosa.

    «¿Puedes volver a mi apartamento por un rato?» Preguntó Marco.

    Liset resopló, asintiendo con la cabeza «sí».

    «Está bien, entonces vuelve a mi coche. Puedes viajar conmigo».

    Liset lo siguió hasta su auto, posterior a eso se dirigieron hasta el departamento de Marco. Tras llegar Marco guio a Liset hasta su puerta, abriéndola y dejándola entrar. Su departamento era algo grande como para una persona, pero era muy acogedor.

    Marco se posiciono detrás de Liset y le quitó su abrigo, debido a que el departamento de Marco era con temperatura cálida. Luego él tomó la mano de Liset y la guio hasta su dormitorio, una vez ahí hizo que Liset se sentará en el borde de su cama, mientras que él se paró en frente de ella.

    Marco levantó la blusa blanca de Liset para dejar al descubierto su vientre embarazado y pasó las manos por todo él, admirando su redondez total. El primer beso que le dio causó escalofríos en la espalda de Liset, Marco lo besó de nuevo, a lo que ella cerró los ojos, él lo besó una vez más y un suave gemido escapó de sus labios.

    Marco lo besaba con cautela, con ambas manos a los lados del vientre de la embarazada. Le lamió el ombligo que casi le sobresalía, mientras besaba y lamía su vientre, comenzó a desabrocharle sus pantalones, tras eso le comenzó a ayudar a bajarle los pantalones deslizándolos por sus piernas hasta quitárselos. Marco siguió con sus bragas de color negro, las cuales tomo de sus elásticos y las deslizo por sus piernas hasta quitárselas arrojándolas al suelo.

    Liset por si sola comenzó a quitarse la blusa, arrojándola al suelo, luego prosiguió con su sostén de color negro, desabrochándolo y arrojándolo al suelo junto a la blusa. Ella pasaba sus manos sobre sus pechos de tamaño mediano, Liset se sonrojó de nuevo.

    Ella en su adolescencia siempre había sido de pechos pequeños, pero ahora sus pechos se hincharon hasta convertirse en enormes jarras llenas de leche como lo hacían otras mujeres embarazadas. Marco se quitó la camisa provocando otro rubor, Liset hizo una pausa por un momento, admirando su cuerpo, y luego pasó sus manos por su musculatura de chocolate negro.

    Sin apartar los ojos de los de Liset, Marco se desabrochó los pantalones y se los bajó junto con sus bóxers. La boca de Liset salivó cuando miró por encima de su cuerpo, su boca se abrió levemente cuando sus ojos se encontraron con el bulto de su pene en sus boxer, se veía grande.

    La reacción de Liset fue casi una reacción instintiva, Marco lentamente comenzó a bajarse sus bóxer liberando así su pene que aún estaba algo flácido. Él agarró su polla, acariciándola ociosamente, y luego la dejó caer contra el vientre de embarazo de Liset. Mirando su enorme vara negra descansando contra su estómago, comenzó a sonrojarse y respirar con dificultad.

    Marco se rio entre dientes suavemente cuando los gemelos dentro de ella comenzaron a patear de nuevo, pequeñas patadas revolotearon contra su polla. Volvió a mirar a Liset a los ojos y la vio levemente caer de rodillas, apoyando una mano sobre su vientre, agarró la base de la polla de Marco con la otra.

    La última vez que le chupó la polla a Raúl fue unas noches antes de hacerse el test de embarazo hace un par de meses atrás. El de Raúl no era tan impresionante como este monstruo que se movía frente a ella, el pene de Marco ahora si se estaba poniendo erecto.

    A Liset se le hizo agua la boca, por lo que rápidamente se llevó la punta del pene de Marco a sus labios, lo lamió, su lengua lamiendo el líquido salado, haciendo que Marco gimiera. Liset se abrió de par en par e intentó engullir su miembro, solo le cabía casi la mitad en su boca, Marco lo tenía muy largo y grueso. En cambio, optó por besarlo y lamerlo todo, cubriéndolo con su saliva.

    Marco le levantó la barbilla con el dedo índice para poder mirarla a los ojos, esos ojos color verde esmeralda que tenía Liset.

    «Ponte de pie…» Dijo Marco.

    Liset asintió levemente y se puso de pie, Marco la guio para que se sentara en el borde de su cama y luego la ayudó cuando ella retrocedió un par de pies.

    «Acuéstate» Dijo Marco poniéndose de rodillas frente a ella.

    Él coloco sus manos sobre su vientre, lo besó de nuevo, hasta el leve arbusto que tenía Liset en su vagina. La olió, absorbiendo su olor, besó la parte interna de sus muslos y luego se detuvo un momento, mirando su esplendor preñado antes de sumergirse. Metió la lengua lo más profundo que pudo entre sus paredes vaginales.

    La vagina de Liset se contrajo y se apretó alrededor de su lengua grande, viscosa e invasora. Marco hizo girar su lengua por todas partes, lamiendo sus jugos, mientras le apretaba suavemente el vientre. A Liset le encantaba que devoraran su vagina así, Raúl siempre hacia eso antes de cogérsela, pero Marco estaba a otro nivel.

    Marco no llevaba ni 5 minutos lamiendo la vagina de Liset, hasta que ella gimió como loca teniendo un gran orgasmo, como hacía meses no tenía. Marco sintió a sus bebés moverse dentro de ella mientras un orgasmo recorría su cuerpo y sus muslos temblaban. Tenía los ojos cerrados y no podía respirar ni hablar.

    Pero Marco no detuvo su ataque con la lengua durante otros 5 minutos, Liset pensó que iba a perder el control de su vejiga, pero nunca lo hizo. Perdió la cuenta de cuántas veces se corrió, en el último orgasmo, antes de que Marco le quitara las manos de la barriga y se parara frente a ella, dejó escapar un gemido fuerte y conmovedor.

    Liset contuvo el aliento y miró al hombre negro que estaba frente a ella, solo había tenido sexo con Raúl, pues él fue el hombre que le quito la virginidad, pero ahora ella estaba boca arriba en la cama de Marco, sabiendo que este negro la iba a penetrar.

    «¿Estás segura de que quieres hacer esto, Liset? Podemos parar ahora si quieres. No tenemos que hacer esto» Dijo Marco.

    Ella había llegado tan lejos con Marco, se había olvidado de su marido, de sus hijos y sobre todo de sus problemas. Ella estaba demasiado caliente ahora como para detenerse, no había tenido sexo hace ya 6 meses atrás, por lo que quería más que nada que Marco la penetrará.

    Quería escapar de sus responsabilidades y de su vida, aunque sea por unos minutos o unas horas.

    Liset a veces se sentía algo infeliz con su vida de ama de casa. Su hermana, la que sugirió las clases de yoga, ha estado en el ejército por todo el mundo, haciendo algo honorable con su vida: ayudar a establecer instalaciones médicas en áreas del mundo devastadas por las guerras.

    Sin embargo, aquí estaba ella: embarazada, sin educación universitaria, un matrimonio un tanto desperfecto, con 2 hijos que pronto serian 4, apenas sobreviviendo con las facturas, acostada de espaldas, con las piernas extendidas lentamente para permitir que este hombre negro la hiciera suya. En esos pocos segundos de mirar fijamente a los ojos de Marco, la ira se instaló.

    «¿Estas segura de que quieres esto…?» Preguntó Marco, por miedo a que ella se arrepintiera de esto más tarde.

    «Por favor… hazlo… ahora sólo quiero que me folles… y me quites la calentura que tengo…» Dijo Liset con su voz entre cortada

    Marco hizo que separará un poco más las piernas, para que él pudiera ubicarse entre las piernas de Liset y así tener un fácil acceso la vagina que estaba por penetrar.

    Marco tomó su pene y lo puso contra los labios vaginales de Liset, la cual estaba algo nerviosa, pues Marco tenía un pene de 24 cm de largo y 5 cm de ancho. Todo esto asustaba un poco a Liset, sumado a que ella era de la vagina estrecha, pues eso era algo que a Raúl le encantaba de Liset, que su vagina pese a tener a sus hijos siempre se permaneció apretada al momento de tener sexo.

    Con mucha suavidad Marco le fue introduciendo su pene a Liset, ella casi se corrió de nuevo cuando él la comenzó a penetrar. Liset sentía lo largo y grueso de Marco, y ella sola se preguntaba, ¿Podre aguantarla toda? Pues el pene de Raúl media 18 cm y a veces incluso cuando tenían sexo a Liset le dolía cuando su marido se la metía hasta el fondo, y no quería ni imaginarse como le haría frente a este monstruo negro que de apoco se iba metiendo dentro de su vagina.

    «Por favor, dime si te llega a doler. Nunca antes había tenido relaciones sexuales con una mujer embarazada. Estoy un poco nervioso» Admitió Marco.

    «Estás bien… por favor, continúa…» Dijo Liset casi gimiendo y con la respiración entrecortada.

    Ella ya sentía que su vagina estaba siendo estirada lentamente, le dolia un poco al no estar acostumbrada al tamaño de Marco, pero lo quería y lo necesitaba.

    Marco lentamente y con ternura comenzó a deslizar su pene adentro de la vagina de Liset hasta meterle 20 de los 24 centímetros dentro. Liset gimió con una mezcla de dolor y placer tras esto, haciendo que Marco se asustará.

    «¿Estás bien?» Dijo Marco preocupado por el gemido de Liset.

    «Siii… solo… continúa…» Dijo Liset con la voz y la respiración entre cortada.

    Entonces Marco comenzó a deslizar su pene de adentro hacia afuera de la vagina de Liset, con un bombeo muy lento.

    «¡Dios Liset! Tu vagina es muy estrecha, siento que me está ahorcando mi pene… Te sientes genial por dentro» Dijo Marco gimiendo e incorporándose con las manos a los lados de los brazos de Liset, para no aplastar su vientre embarazado.

    Comenzó a bombear con lentos movimientos, Liset se tocaba las tetas con las manos para aumentar más aún el placer, mientras notaba cómo el pene de Marco entraba y salía una y otra vez de su vagina.

    Liset se sentía llena, el único pene que había entrado en su vagina había sido la de su marido, el pene de Marco era algo nuevo para ella por ser más grande y grueso. Liset con los primeros movimientos sentía algo de dolor, debido a las telarañas que tenía en su vagina al no ser penetrada en meses, pero de a poco se fue acostumbrando al tamaño de Marco.

    De hecho, ahora a Liset le daba gusto sentir el roce del pene de Marco con sus labios vaginales y con su clítoris. Conforme el ritmo aumentaba de velocidad e intensidad, Liset no podía reprimir sus deseos.

    «¡Vamos, fóllame! Quiero que me folles hasta que te corras… hasta que me llenes con tu leche» Dijo Liset casi gritando y con su respiración agitada.

    Como resultado de sus palabras, Marco aceleró el bombeo, entrando y saliendo cada vez más rápido con cada minuto que pasaba. Liset estaba gimiendo suavemente, hasta que soltó un gemido fuerte cuando este hombre negro golpeó la cabeza de su pene contra su cuello uterino.

    Esto hizo que Liset estuviera a pocos minutos de correrse nuevamente, y Marco lo sabía. Así que acercó una mano sobre su vientre, sin dejar de deslizarse hacia adentro y hacia afuera sobre ella, aunque sin aplastar su vientre embarazado.

    A Liset ya le comenzaron a temblar las piernas, ella se estremeció ante él cuando el orgasmo se apoderó de ella.

    «¡¡¡Sí!!!» Gritó Liset llegando a su orgasmo.

    Marco intentó sonreír, sintiendo la vagina de Liset masajear su pene y sintiendo una patada de uno de sus bebes contra su mano. Él miró su rostro contorsionado e inducido por el placer, lo que hizo que Marco también llegará al orgasmo llenándole su útero de semen. Menos mal que Liset ya estaba, de lo contrario con todo el semen que soltó Marco dentro de su útero, sin duda la habría embarazado.

    Marco saco su pene que aún chorreaba semen y lo puso sobre su vientre hinchado, el semen rápidamente comenzó a desbordarse y a gotear de la vagina de Liset hacia las sabanas de la cama.

    Cuando Marco recuperó la compostura, miró la vagina de Liset, estaba abierta y botando su semen poco a poco. Él se inclinó y besó su vientre hinchado unas cuantas veces más y luego la ayudó a ponerse de pie.

    Liset lentamente comenzó a ponerse su ropa hizo todo esto en silencio, mientras Marco hizo lo mismo. Luego listos para irse, Marco le sostuvo la puerta de su apartamento abierta para ella, tras salir Liset la cerró detrás de él y ambos se dirigieron a su coche, abriendo la puerta del lado del pasajero para ella.

    El camino de regreso al estacionamiento del gimnasio fue silencioso, Liset asintió tranquilamente y sonrió brevemente cuando aparcó.

    «Te veré más tarde» Fue todo lo que dijo Liset.

    Marco le devolvió la sonrisa y asintió también.

    Liset una vez en el auto de Marco se detuvo reviso su celular, tenía 3 llamadas perdidas, todas eran de Raúl, mientras estaba con Marco. Ella decidió llamar a su marido, de seguro estaba preocupado, pues ya eran las 10 p.m.

    Pero no hubo respuesta, ella se preguntó si estaría ocupado con los niños o si él estaría dormido.

    Una vez llegaron al estacionamiento, Liset se despidió con un beso en la mejilla de Marco y rápidamente se bajó de su auto para ir al suyo.

    Una vez en su auto, Liset rápidamente se puso en marcha hacia su hogar, durante todo el trayecto, su mente no dejaba de repasar lo que había acabado de ocurrir con Marco, ella aún no lo podía creer.

    Una vez llego a su casa, afortunadamente su hijo mayor fue el único que estaba despierto. Liset se sentó y vio un programa de dibujos animados con su hijo que se había escapado de la cama. Después de que el sueño atacará a su hijo, ella lo guio hasta su cama y lo acostó en ella.

    Tras esto Liset se encamino a su dormitorio que compartía con su marido, el cual yacía plácidamente dormido, pero sobre la cama aún con su ropa que vestía cuando ella había salido de la casa y con su celular en una de su mano. Luset por conclusiones sacó que él se había dormido esperándola a que llegará, además de haberla llamado debido a su preocupación. Pero el cansancio de cuidar de sus hijos revoltosos lo había agotado a tal punto que se durmió por el cansancio.

    Liset se sentó en el borde de su cama, pasando sus manos por su cabello mientras veía a su marido dormido. Ella al llegar a su casa estaba entumecida, sin emociones y completamente despierta.

    Liset de la nada comenzó a llorar, pues al estar al lado de su marido la culpa de lo que acabo de hacer se le vino encima. Había engañado a su marido y había roto sus votos matrimoniales, esto le dolió pues recién ahora se dio cuenta de lo que hizo… le había sido infiel a su marido.

    Ella salió un poco de su tristeza para dirigirse al baño, se disponía a bañarse, ella ahora sentía que olía a sexo, sintió asco por sí misma. Entonces se comenzó a desnudar para bañarse, al bajarse sus bragas negras pudo notar la gran cantidad de semen que había en la parte donde estaba su vagina, esto le dio morbo, pues todo el trayecto hacia su casa lo hizo con su vagina llena de semen de otro hombre, que no era su marido.

    Liset se metió en la bañera y comenzó a enjabonarse su cuerpo y sobre todo su vagina, tenía que eliminar la evidencia de lo había hecho, al pasar sus dedos por su vagina sintió un poco de dolor, si vagina había quedado adolorida luego de la follada que le había dado Marco. En eso sintió las patadas de sus bebés, llevo su mano a la zona de su vientre donde sintió las patadas.

    «Lo siento niños… lo siento…» Dijo Liset llorando.

    Sentía culpa de engañar a su marido, además de sentirse culpable por haber incomodado a sus bebes, pues mientras tenia sexo con Marco, Liset sentía como sus hijos pateaban su vientre, quizás por molestia, quizás por mucho movimiento o quizás porque ellos no querían que le hiciera eso a su padre. Esta sola idea hizo que Liset sintiera aún más culpa.

    Ella salió de la bañera y se secó todo su cuerpo, luego fue por su pijama el cual era un short deportivo y una camiseta holgada para que no le apretara mucho sus pechos llenos de leche.

    Ella se acostó junto a su marido, después de todo ella hizo todo esto por la falta de atención de su marido por su período de embarazo. Pero sacudiendo su cabeza ante sus acciones, se dio cuenta de que eso no justificaba lo que había hecho, Raúl jamás le fue infiel y nunca la hizo dudar a ella del amor que sentía.

    Liset miró a su marido con lastima, luego apartó la mirada.

    «Nunca más…» Se dijo Liset a sí misma, haciendo la promesa de que nunca volvería a tener sexo con Marco.

    Tras eso Liset por la culpa que sentía hizo que su marido entre dormido se metiera en la cama, tapándolo con las mantas, ella se acurruco contra él abrazándolo. Ella sabía que si Raúl se enteraba de lo que hizo, no solo destruiría su matrimonio como tal, sino que también destruiría su familia, sus hijos adoraban a su padre y él amaba a sus hijos con su vida, Liset jamás desearía destruir eso que tenían.

    Liset con lágrimas en los ojos debido a la culpa y el miedo, abrazó a su marido hasta quedarse dormida, prometiéndose que no volvería a tener sexo con Marco… ¿Sería eso posible?

    Continuará…

  • Un cliente se negó a tener sexo conmigo (escort)

    Un cliente se negó a tener sexo conmigo (escort)

    En relatos anteriores les conté cómo es que tan joven entre al mundo del sexo-servicio, en esta ocasión quiero contarles como un cliente se negó a tener sexo conmigo en nuestra cita. ¿Cómo se concretaba una cita? Fácil subía a grupos privados de Facebook mis fotos con descripción del servicio y precio, se concretaba en mensaje fecha y hora, el grupo era seguro ya que ahí se recomendaban a clientes seguros y también escorts.

    Era agosto del 2019 me cite con (Esteban) un cliente con buen historial entre las escorts un jueves a las 5 pm en metro chabacano dir. Taxqueña, llegue puntual estaba (Estaba ahí Esteban, un hombre visualmente atractivo, 1.75, tez blanca, cabello castaño, jeans mezclilla camisa azul/blanco marca Polo y un bastón debido a que jugando Tenis se había lastimado la semana pasada) nos saludamos de mano, un abrazo y nos dirigimos a un hotel cercano en el que se estaba hospedando ya que estaba en la ciudad por negocios. Al llegar al hotel me ofreció agua y comenzamos a platicar en la pequeña sala que estaba en su habitación demoramos platicando aproximadamente 20 minutos (estaba algo preocupada ya que desde que yo entraba a la habitación su tiempo de servicio empezaba a transcurrir).

    Esteban: Ven hay que sentarnos en la cama

    Yeimi: Si claro vamos (creí que el momento de la pasión había llegado)

    Pero estaba equivocada jaja ya que nos recostamos en la cama y seguimos platicando me atreví a decirle que mi servicio ya había comenzado desde que entré a la habitación que no quería apresurarlo, pero tenía otros pendientes personales que hacer así que con pena se lo dije, no quería quedar mal con él ya que era un buen cliente, pero el tiempo vale oro así que con la pena.

    Yeimi: Oye con toda la pena del mundo, pero el servicio empezó desde que entramos a la habitación, no quiero ser mala persona, pero tengo otras cosas que hacer por si decides ya comenzar, en cuanto al tiempo no te preocupes comenzamos tu hora desde este momento (obvio tenía que quedar bien para que hiciera una buena reseña de mi)

    Esteban: Si no te preocupes sé que ya empezó tu servicio, pero para ser sincero prefiero solamente platicar, no pretendo tener sexo contigo.

    Yeimi: ¿Disculpa? Hice algo que te incomodara ¿No te guste en persona?

    Sinceramente estaba muy sorprendida era mi quinto servicio y nadie se había negado a tener sexo conmigo, (pensé que era de esos clientes que solo buscaban platicar) pero recordé que dos compañeras me habían contado que el sexo con él era exquisito. Así que seguí sin creerlo obviamente me puse algo triste ya que me puse a pensar que quizá le había parecido fea, no le había gustado mi cuerpo o algo así.

    Esteban: No, no hiciste nada solo que me da miedo tener sexo contigo te vez bien chiquita como de 16 años y la verdad no quiero meterme en problemas, mejor seguimos platicando (cabe mencionar que él tenía 34 años y yo 19)

    Yeimi: No, no te preocupes en verdad tengo 19 años y no traje mi IFE si no te la mostraría, para que vieras que soy mayor de edad. (La verdad yo quería estar con él, físicamente estaba súper guapo y quería vivir la experiencia que las compañeras me habían dicho)

    Esteban: No te preocupes será para la próxima, pero de verdad te miras más pequeña y sentiría raro estar contigo.

    Sinceramente me sentía muy triste y un poco enojada conmigo por verme más pequeña ya que Esteban me había gustado mucho físicamente y su manera de hablar, pero a fuerza ni los zapatos entran así que tampoco iba a rogar por sexo si era yo la que lo vendía jaja. Pero mi yo interior (la niña mala juguetona, pervertida,) estaba cobrando vida y se me estaba volviendo un reto, el que Esteban se negara a cogerme me prendía porque mi instinto sabía que en su interior si quería por la manera en la se me miraba.

    No insistí y seguí platicando como si nada, pero eso si no dejaba de coquetearle, de jugar con mi cabello, de subirme la faldita que llevaba y mostrarle mi escote (que, aunque soy de poca bubi es imposible que no se le antojaran) me volvía más risueña y poco a poco me iba acercando a él eso si él no me detenía así que yo sin problema me le ofrecía más.

    Comenzamos a platicar de nuestras mejores y peores experiencias sexuales, nuestras posiciones favoritas y como éramos en la cama, Esteban comenzó a decirme que le gustaba hacerle a las mujeres, como las ponía y el tamaño de su miembro (yo me estaba calentando más con cada relato que me contaba estaba muy cachonda quería que me hiciera todo lo de sus relatos, pero él seguía sin acceder a darnos placer) continué yo, le platique lo poco o mucho que sabía hacer y que hasta ahora nadie había tenido queja sobre mí, le dije mis posiciones favoritas y como me gustaba que me cogieran, todo se lo susurraba al oído con mi dulce voz sin mencionar que en cada relato que yo contaba me tocaba mis senos y mordía mis labios.

    Mientras seguía con mis relatos a su oído comencé a besar y morder sus orejas hasta bajar a sus labios y comenzamos a besarnos tan rico que entre cada metida de lengua a mi boca que me daba, mi cosita resentía todo y sin pensarlo empecé a empaparme como si estuviera a punto de venirme, y es que sus relatos y sus besos me volvían tan débil que quería que ya me estuviera penetrando y tratándome como salvajemente como las afortunadas de sus relatos, pero sorpresa.

    Esteban: Para ahí, para ahí, estás divina y me pones muy caliente pero mi respuesta fue no y quiero respetarte este día

    Yeimi: Piérdeme el respeto sé que quieres tanto como yo, no te sientas mal, mira como estamos ya hay que bajarnos esta calentura.

    Esteban: No, es mi última respuesta, pero no quiero que tú te quedes con las ganas, te voy hacer venir, quiero te vayas contenta.

    Esas palaras me alegraron y prendieron mucho, sin pensarlo me lance a sus labios y comenzamos nuevamente a besarnos pero esta vez Esteban tocaba mis senos, me bajo mi escote y quedaron descubiertas mis tetitas mis pezones estaban tan paraditos que sin pensarlo se los comenzó a comer sin parar los mordía de una manera que sin mentir comenzaron a sangrar se imaginan lo caliente que estaba y aun así se mantenía fuerte sin quererme coger, yo no me quejaba porque aunque sentía un poco de dolor mi calentura podía más.

    Seguía tomando mis senos y poco a poco fue metiendo su mano a mi cosita se dio cuenta enseguida que estaba tan mojadita que hice mi calzoncito del lado y comenzó a meter un dedo sin pensarlo le dije que metiera dos, mientras jaló mi cabello para atrás sus dedos tomaron rapidez, los metía y sacaba de una manera descomunal, el sonido de su mano topando con mi cosita y mis gemidos hacían una dulce melodía acompañada de su hermosa voz diciéndome que si me dolía o lo hacía mal el pararía.

    Yeimi: No me duele en lo absoluto, me está encantando, sigue así (Ahhh! Que rico vas hacer que me venga)

    Esteban: De eso se trata mamacita de que te vengas, quiero verte llegar a tu máximo

    (A Esteban se le notaba cada vez más su verga bien paradita a punto de reventar esos jeans azul claro, yo seguía gimiendo como loca mientras pedía más. Pero él se mantenía totalmente fuerte sin querer cogerme ni si quiera la puntita) El mantenía el mete y saca de sus dedos mientras que con su otra mano empezó a méteme uno de sus dedos a mi boca ahora eran tres dedos suyos dentro de mi estaba a punto de llegar a mi máximo sentí una vibra que invadió mi cuerpo y poco a poco bajaba para poder salir por mi cosita.

    Yeimi: Sigue así amor, estoy por venirme, no pares que me vas a sacar todo mi juguito. (Esas palabras prendieron tanto a Esteban que les metió turbo a sus dedos mientras me besaba y mordía mis labios de una manera tan grotesca)

    Esteban: Si mamacita vente, quiero que saques toda tu lechita mi amor

    Yeimi: ¡Que rico me dedeas mi amor! no pares que estoy por sacar toda mi lechita

    Ahhh! Ahhh! Que rico me vengo Esteban, me estoy viniendo

    (Mientras me venía y mi lechita salía, Esteban no paraba de besarme)

    Esteban: Que rico te viniste mamacita, me encanta como gimes y esas caritas tan juguetonas que haces, estaba a punto de sacarme el miembro y metértelo todo, pero no me sacas de la cabeza que aún te vez pequeña.

    Yeimi: Tú me hiciste venirme tan rico, que, aunque solo me diste un poco de lo que haces quede satisfecha y me sacaste toda mi lechita, me encanto mucho la manera en la que me cogiste sin meterme tu verga, que rico.

    Esteban: Es hora de irnos si no se te va hacer tarde (ya había pasado hora y media, acto seguido saco efectivo $1300 para pagarme la hora de servicio por la que me había contratado). Ten hermosa aquí está tu paga me encanto conocerte, me encanto platicar contigo, me llevo tus gemidos y tus bragas de recuerdo.

    Yeimi: No como crees no puedo cobrarte, no tuvimos sexo, la plática y tu forma de tocarme fue genial es más yo estoy en deuda contigo.

    Esteban: Tómalos te tomaste el tiempo de venir, yo te contrate y si no tome el servicio completo fue cuestión mía, tu cumpliste con venir así que toma tu paga, si no te reportare como pésimo servicio en el grupo (comenzó a reírse).

    Yeimi: Ok, los tomare solo porque me estas amenazando, pero estoy en deuda contigo jajaja

    Esteban llamo a recepción para pedirme un taxi y que me llevara al metro ya que comenzaba a dolerle su pie debido a la mala postura que tuvo mientras me metía sus deditos, nos tocó despedirnos de un bonito beso, ambos nos deseamos buen viaje y salía de la habitación. En el camino a mi casa me sentí muy contenta jamás creí que alguien pudiera ser tan fuerte y negarse a tener sexo con alguien aun cuando por dentro quería terminarme de comer toda.

    Se preguntaran si lo vi en otra ocasión cuando me viera mayor o llevara IFE, pero la respuesta es NO, suelo ser un poco anticuada y esa tarde se quedó grabada en mi mente por lo respetuoso que se comportó conmigo, por eso hoy les comparto esta experiencia, quería que esa tarde fuera única y aunque no miento tenía tantas ganas de que me cogiera y me metiera todo su ser pero preferí recordar esa linda tarde de un jueves del mes de agosto, cuándo Esteban quiso verme siempre mentí al decir que estaba ocupada, pero definitivamente Esteban dejo un recuerdo bonito en mi mente y en mi corazón, que no quiero que jamás se borre.

    ([email protected]) PD: ya no soy escort.

  • El gran huracán (Parte 2)

    El gran huracán (Parte 2)

    Llegamos al área metropolitana para encontrarnos filas en las gasolineras y los supermercados abarrotados. El huracán que se acercaba había atraído la atención de todos dado a su tamaño y trayectoria. Hice las diligencias que entendí necesarias y fui a mi apartamento a hacer los preparativos para el inminente embate de del huracán. Como pude protegí mi propiedad y procuré que mis familiares que viven distante a mi estuvieran seguros. Una vez supe que ellos estarían seguros me fui a mi apartamento a ver que más podía hacer. Durante el camino recibí tres llamadas de mi madre recordándome que mi apartamento estaba muy cerca del mar y dado a que estaba en un piso alto ella entendía que no sería seguro pasar el temporal allí.

    Tanto fue la insistencia de mi madre que comencé a buscar lugar donde refugiarme los días siguientes. Muchas de las personas a las que llame ya se habían ido con familiares. Realmente mis opciones se estaban acabando. Como último recurso contacte a Jaime mi amigo del bote. El me comentó que pasaría la tormenta en la casa de Rosabel. No recordaba que ella tenía una casa grande lejos de la costa y que al momento me pareció segura.

    Llamé a Rosabel y le pedí albergue. Ella me dijo que tenía mucha gente ya en su casa, pero que yo siempre era bienvenido. Me dijo que podía dormir en el “family room” de la casa y para mi pareció perfecto. Busqué el bulto que había hecho y me fui a su casa antes de que entrara la noche. Cuando llegue vi que ya en la casa había varias personas. Jaime, Rosabel y algunos familiares de ella. Conocí a todos mientras me acomodaba en mi área. El ajetreo del preludio de aquella emergencia había acabado. Me senté en sofá que sería mi cama y bajé revoluciones. Una vez tranquilo volvió a mi mente Juliana. El recuerdo fue tan real que hasta me pareció percibir su presencia.

    Encendí el televisor para ver los informes del tiempo. Entre las advertencias del reportero y el bullicio de la gente que por allí estaba pude notar aquella voz. La voz que me había enloquecido horas antes. Ya mi atención no le pertenecía al reportero, ya mi estadía había cambiado.

    Disimuladamente me fui a donde estaba el grupo y allí la vi. Fui a su encuentro y le di un abrazo como si no la viera en años. Jamás el que me veía allí pensaría que hacía menos de un día que había dejado de verla. Ella correspondió mi abrazo y me dijo que me agradecía el consejo que le había dado. Antes de despedirnos del viaje en bote le dije que no pasara la tormenta sola. Ella quien recién había terminado su relación se había mudado a un nuevo lugar y no era conveniente que se quedara allí pues ni conocía bien ese lugar. Rosabel le había comentado lo mismo y fue a la primera persona a quien le extendió la invitación.

    Ya era cerca de las siete de la noche y se empezaban a sentir las primeras ráfagas de viento. La madre de Rosabel sirvió chocolate caliente y todos compartimos en la sala los últimos minutos de energía eléctrica. Una ráfaga fuerte causó el apagón que dejo aquella casa en penumbras. El reflejo hizo que me acercara a Juliana más de lo que ya estaba. Ella cuando sintió mi cuerpo se recostó un poco de mí. Probando mi terreno puse mi mano en su cintura. Ella no se movió lo cual me indico que se sentía a gusto conmigo.

    Pocos segundos después la penumbra desapareció. Rosabel había encendido una lámpara de baterías. Pudo notar la cercanía que Juliana y yo teníamos. Me miro con ojos de aprobación, creo que ella sabía que algo había nacido entre nosotros. En forma de broma me dijo que lamentablemente me tocaría dormir solo pues Juliana compartiría el cuarto con ella. Decidí no hacer mucho caso pues dada la multitud de la casa no pensé que entre Juliana y yo pudiera pasar algo más.

    La intensidad de los vientos aumento y decidí ir a donde estaba mi bulto a buscar mi celular y poder ver el informe del tiempo. Usando una aplicación de un canal de televisión local pude ver el noticiario. Juliana se sentó a mi lado a ver lo que allí decían. Otros se acercaron también y allí vimos las incidencias de lo que ocurría hasta que la batería de mi celular se agotó. Una vez pasó esto todos se retiraron a sus cuartos. Quedamos Juliana y yo en aquel sofá solos, a oscuras por primera vez en nuestras vidas.

    Pasaron alrededor de dos minutos sin decir palabras. Podía verla solamente cuando la luz de los relámpagos se colaba por una ventana del cuarto. Allí en aquel silencio y sin excusa alguna nos acercamos tanto que podía escuchar su respiración cuando las ráfagas de viento descansaban. Pensaba besarla, pero tenía miedo de cruzar definitivamente esa línea. Cuando por fin me decidí a hacerlo la voz de Rosabel trono desde lejos. Le decía a Juliana que ya podía bañarse pues todos los demás lo habían hecho. Me despedí de ella como siempre lo he hecho. Ella me dio un hasta luego, pero en un cambio de opinión se me echo encima y me dio un cálido beso. Me tomo totalmente por sorpresa y activó nuevamente mi deseo por ella.

    Se fue al cuarto y regreso con sus cosas al baño común que estaba cerca de donde yo me quedaría. La espere en el pasillo cerca de la puerta de baño. No quería desperdiciar la oportunidad de devolverle el beso que me había dado. Una vez frente a mí, la agarre sutilmente por el cuello y la bese. Fue un beso largo, rico, lleno de deseo. Cuando nos separamos me dijo que aún había gente despierta, cosa que pude constatar por la poca luz que se colaba por debajo de las puertas de los cuartos. Le dije que entendía, que no se supone nos vieran así. Ella entro a darse un baño y yo quede afuera inquieto, con necesidad de una ducha fría. Fui a tomar agua para ver si me calmaba y noté que ya todas las luces excepto la de mi linterna y la que se veía en el baño estaban apagadas. Ver las luces apagadas hizo que mi morbo subiera a su tope.

    Fui al pasillo en espera de Juliana. Le tomó un rato más en salir, pero al fin lo hizo. Me miro e intuyó que la estaba esperando. Me abalancé sobre ella y la besé. Esta vez con más ganas que antes. La pegué a la pared y la seguí besando. Ella suspiraba profundo aún más cuándo bese su cuello. Mis manos que aún estaban en su cuello se movieron rápidamente para levantarla y ponerla a mi altura. Ella me enrollo entre sus piernas para estar más segura. Le agarré por las nalgas y pude palpar que eran más suculentas de lo que pensaba. Por lo que palpé note que su ropa interior era diminuta pues dejaba al aire casi toda la nalga y esto me activó más.

    Ella me susurro que no se sentía segura en el pasillo así que la baje. Rápido me agarró de la mano y me llevo al cuarto donde me tocaba dormir. Ya allí, la sorprendí agarrándola por la cintura y besándola en el cuello. La llevé a la pared y la pegué a está quedando ella de espaldas a mí. Le besaba el cuello mientras mis manos recorrían toda la parte superior del cuerpo. Metí mi mano por la parte superior de su pijama y agarré sus firmes senos. Al palpar sus pezones noté que estos indicaban excitación. Seguí besando su cuello ya estaba vez moviendo su pelo para morder su nuca. Una vez comencé a besar su nuca, metí mi mano por la parte del frente del panty. Llegué a su ya empapada entrepierna y con la punta de mis dedos comencé a frotar su clítoris de forma circular y firme. Alterne ese movimiento introduciendo mi dedo en su caliente cavidad.

    Eso hizo que escapara un gemido a lo cual yo le tape la boca. Le susurre que por ese momento no hiciera sonidos. Asintiendo con su cabeza ella confirmó mi pedido. Volví a introducir mi dedo en ella mientras mordía su hombro y jugaba con sus pechos con la otra mano. Ella entre suspiros bajo mi pantalón y agarro mí ya completamente erecto pene. Comenzó a tocarme mientras yo hacía lo mismo con ella. Poco después me apretó un poco más el pene y derramó sus jugos sobre mi mano en un corto orgasmo. Una vez se compuso de su orgasmo se viró hacia mí y se arrodillo. De un solo movimiento metió mi pene en su boca y comenzó a chuparlo. Ahora era yo el que tenía que aguantar las ganas de hacer sonidos.

    Los vientos eran el fondo musical de aquella gran demostración de lujuria. Luego de unos minutos, un sonido del lado de los cuartos nos interrumpió. Alguien había decidido salir a usar el baño que estaba cercano a nosotros. Ambos nos quedamos inmóviles esperando que la persona terminara. Poco después escuchamos que la persona había regresado a su cuarto. Aproveché para cogerla en mis brazos y llevarla al sofá. Allí la senté y me arrodillé frente a ella. Le quité el pantalón del pijama y el panty. Bese sus muslos suavemente mientras palpaba sus piernas a la misma vez. Abrí sus piernas y toqué su vulva. Palpé su geografía y vi cuál era su reacción a mis dedos. Abrí sus labios y palpé su clítoris esta vez con mi lengua. Su cuerpo se retorció al sentir el contacto de mi boca. La mire y volví a repetirlo, pero esta vez deje que mi lengua tomara control de su clítoris. Con un ritmo perfecto recorrí toda su encharcada vulva. Sus caderas comenzaron a remenease como si bailaran a los compas de mi lengua. Metí mi dedo para palpar su cavidad en busca de su punto G. Mientras buscaba note que su contoneo aumentaba y su deseo por gritar amenazaba cada vez más. Seguí mi búsqueda hasta que la cavidad se hinchó. Había llegado al punto y lo usaría al máximo. Con mi boca en su clítoris y mis dedos penetrándola seguí hasta que ella explotó por segunda vez.

    Luego de esto me senté a su lado y ella rápidamente agarro mi miembro. Lo metió en su boca y comenzó a lamerlo buscando lubricarlo. Ella misma bajó mi pantalón hasta mis rodillas y quedo sentada sobre mi mirándome fijamente. Luego agarró mi erecto miembro y puso la cabeza de este en la entrada de su cavidad. Ella brincó al sentirla y se movía para que esta entrara con facilidad. Una vez entró por completa la agarré por sus caderas y comencé a penetrarla profundamente. Nuestros cuerpos se movían al unísono sin despegarse. Ella sentía toda mi humanidad y me lo hacía saber con susurros roncos al oído. Sus ojos ahora achinados me miraban en la oscuridad. Podía ver como se perdían de placer. Agarraba sus nalgas para apretarla con más fuerzas hacia mí. Nuestros alientos ya se juntaban entre besos y movimientos. Sus manos en mi pecho cada vez apretaban más en señal de su gozo. En un apretón final dejo escapar un gemido que se perdió por el estruendo de los ruidos externos. Había tenido otro orgasmo y las marcas de sus unas en mi pecho eran la evidencia.

    Sin tomar descanso ella se levantó y cambio de posición, esta vez se puso de rodillas en el sofá mirando hacia la pared. Para poder admirar aquel espectáculo encendí la linterna. La tenue luz me dejo admirar la hermosura de sus nalgas a plenitud. Lo ancho de sus caderas junto a la posición de perrito que había adoptado parecía aumentar considerable tamaño de sus nalgas. No pude evitar el arrodillarme frente a ellas para abrirlas y enterrar mi boca entre ellas. Mi boca se encargó de recorrer cada centímetro de aquella maravilla de paisaje. Su contoneo continuó y entre murmullos casi me rogó que la volviera a penetrar.

    Me puse de pie y terminé de quitarme el pantalón. Tome mi erecto miembro y la penetre con facilidad. Agarré sus caderas y comencé a atacarla con más fiereza que la de los vientos del huracán atacaban la isla. Su cuerpo me decía que le encantaba como lo hacía y eso causaba que mis más salvajes deseos se apoderaran de mí. Solté mi mano derecha de sus caderas y la agarre por el pelo entrelazando mis dedos en él. Con agarre firme continúe mi penetración hasta que el sonido de nuestros cuerpos aplaudiendo igualaba el sonido del viento que golpeaba las ventanas. En este momento no me importaba que me sorprendieran en el acto. Los golpes cada vez eran más sonoros y Juliana no pudo contener más sus ganas de gemir. Gimió fuerte y eso hacía que yo me esmerara más por darle placer. Era como si en ese momento quisiera que todos se enteraran que había cruzado finalmente esa línea. Mis movimientos siguieron fuertes hasta que solté su pelo para agarrar nuevamente sus caderas y dar la última estocada. Cuando sentí que iba acabar saque mi pene y este derramó todo su deseo en toda la parte trasera de Juliana. Caí exhausto en el mueble junto a Juliana que aún estaba clavada al espaldar de este.

    Aquella noche lo volvimos a hacer dos veces más. Ella fue al cuarto de madrugada y allí durmió en la cama que le habían dejado. Yo me di un frio baño y también pude dormir no sin antes pensar mucho en lo que había pasado. Tenía una mezcla de sentimientos. Juliana era la ex novia de un amigo y la había hecho mía esa noche. Los sentidos de persecución empezaron a apoderarse de mí, pero aun así me dormí. Al despertar ya casi todos estaban levantados y mirando por la ventana. El huracán hizo algunos daños, pero como tuvo un movimiento al norte no fueron como su intensidad ameritaba. Rosabel ya había hecho café para todos. Mientras me unía al grupo de los despiertos los miraba para ver si alguno había notado lo que había pasado horas antes. Todos parecían ignorar los hechos y eso me dio tranquilidad. Al rato se nos unió Juliana. Como pudo me pregunto si alguien había notado algo, al parecer ella también sufrió de sentimientos de persecución como yo. Cuando le dije que entendía que nadie había notado nada se calmó.

    Ya el huracán había pasado y la gente comenzó a retirarse a sus casas. Cuando Juliana y yo nos fuimos a despedir de Rosabel esta nos sorprendió diciéndonos que nos fuéramos y gozáramos de nosotros sin tener que contenernos. Ante la mirada pasmada de ambos ella nos contestó con su natural mirada picara que yo no era el único que me sabia esconder para disfrutar un buen espectáculo.

  • La madre de mi amiga

    La madre de mi amiga

    Soy un chico de 25 años, piel blanca, 1,80 de altura, una buena verga y siempre dispuesto a probar cosas nuevas.

    Un día de verano, hacia demasiado calor esa tarde noche, mi amiga me habla al whatsapp invitándome a su casa para que bebiéramos algo. No le pregunte con quien estaba ni que bebía, estaba tan aburrido en mi casa que le dije que si inmediatamente. Cuando llego a su casa me presenta a su pareja, y a su madre. (Conozco a mi amiga de los 13 años y nunca había hablado con su madre, mucho menos beber junto con ella). Por el momento no me había llamado la atención ni nada por el estilo, no la mire con otros ojos siendo que es bien guapa, Pelo negro corto hasta los hombros, 1,73 de estatura aproximadamente, un culo que aún se mantiene firme y redondito, mirada coqueta, piel blanca, tetas pequeñas pero acorde a su cuerpo delgado.

    Esa noche bebimos lo suficiente como para prenderse y bailar en el living de su casa, por un lado mi amiga con su pareja, y por otro lado yo y su madre, pusieron música reggaetón, no se bailar muy bien pero trate de coordinarme y seguir el ritmo. En ese momento fue cuando apagaron las luces y empezamos a bailar más apegados, la agarre de su cinturita y me la pegué bien al cuerpo, al punto de que rosara mi verga con ella. Se dejó llevar y seguía bailando, se daba vuelta y me movía el culo muy sensualmente en mi verga, sentía como la cosa estaba calentando, sentía mi verga pasar por su culo de lado a lado y entremedio de sus cachetes.

    Uff me estaba excitando esta milf, vi a la otra pareja y estaban en la suya, así que aproveche de calentar un poquito más la situación, la di vuelta, para restregarle mi verga en su culo, ya se me estaba poniendo gorda, así que se lo meneaba para que lo sienta, y con mis manos empecé a tocar su cintura e ir subiendo mis manos poco a poco hasta sus pechos, creo que le encantó eso, me tiraba su culo más atrás y yo más le movía mi verga.

    Estábamos calientes, muy calientes, se sentía en el aire.

    En ese momento, mi amiga con su pareja salieron al patio a fumar un cigarro… ese fue el momento perfecto.

    Cuando cerraron la puerta, automáticamente bailando nos pusimos frente a frente y nos empezamos a besar, mi mano bajo agarrándole ese lindo culo y apretándoselo, le subí el vestido y empecé a manosearla, ella por otro lado bajo su mano y me agarro la verga por encima del pantalón, uffff que momento más excitante, le dije, y si vamos a tu habitación? no lme respondió nada, me agarro de la mano y me llevó.

    Entramos, cerró la puerta y empezamos a besarnos, me tiré en la cama y ella sobre mi, en mi mente aun no entendía como estaba a punto de tener sexo con la madre de mi amiga, pero seguía y lo disfrutaba cada vez más. Nos quitamos la ropa, apagamos la luz, y la pieza quedo solo con la luz que venía de afuera, alcanzábamos a ver nuestros cuerpos.

    Nos besamos y comenzó a bajar por mi cuerpo hasta llegar a mi verga, ya estaba demasiado dura, ella le encantó eso y cuando se la metió a la boca dijo mmmh que rica esta tu verga me la quiero comer toda… vaya que me excitó eso.

    Me lo chupó un buen rato mientras le tocaba su vagina y sentía como se iba humedeciendo, le dije, estas bien mojadita déjame lamer eso. Se puso en posición, abrió sus piernas y me tiré como un loco a lamer, mmmh que rico estaba, tenía un hermoso clítoris, ya no aguantaba más, quería follármela, tenía la verga bien gorda, ella se quedó en la misma posición.

    Le abrí mas las piernas y se lo metí, parecía mantequilla derritiéndose en mi verga, se quejaba muy rico, la agarre de su cinturita y se lo metía, cada vez más fuerte, cambiamos de posición, después yo abajo y ella arriba me monto, saltaba encima de mi verga mientras la agarraba del cuello y de las tetas, después cambiamos y se puso de perrito, vaya nalgas que se le veían desde arriba, era una putita muy cachonda, le encantaba como se lo metía, poco a poco empecé a introducirle el dedo gordo en el ano, me decía, no pares, mmmh, no pares…

    Eso me prendía así que le di lo más duro que pude, sonaba muy fuerte como chocaba mi verga contra ella, no me quería detener, no nos importaba si afuera escuchaban, lo estábamos disfrutando mucho, ella se botó completamente a la cama boca abajo, con su culito en alto, y yo como en posición de flexiones de brazo se lo empecé a meter, suave, suave, suave, y fui subiendo la intensidad, mas y más hasta que por fin me corrí, me corrí dentro de ella, fue una sensación muy rica después de tremendo sexo que nos habíamos dado, uff que buena follada…

    Y después de eso nos hemos juntado a follar 2 veces más, acampando y otra vez me invitó a su casa cuando estaba sola, quedará para otro relato.

    Si les gustó el relato pueden dejar sus comentarios.

  • Primer trío con mi esposa y mi amigo

    Primer trío con mi esposa y mi amigo

    Todo comienza con una relación de 20 años de casados. Y un poco cansados de la rutina.

    Siempre que le hacia el amor a mi esposa tenía la fantasía de hacer un trio con otro hombre ver como se la comía otro hombre.

    Siempre se lo decía y hasta tenía sueños viendo como otro hombre la penetraba y aún que ella no decía nada. Notaba que sus orgasmos eran más fuertes.

    Una noche salimos a bailar y estando en la discoteca nos encontramos con un viejo amigo mutuo. Fue muy agradable verlo y así mismo empezamos a tomar más de la cuenta.

    Ya a eso de las 3 am teníamos que irnos pero pues yo había tomado mucho a lo que decidimos a petición de nuestro amigo era que nos fuéramos para la casa de él pues vivía más cerca de donde estábamos.

    Mientras el conducía mi esposa y yo nos sentamos en la silla trasera del carro. Y ella acostó su cabeza en mis piernas.

    Mientras nuestro amigo manejaba. Yo empecé a besarla y a tocar sus senos grandes. Al principio ella me quitaba la mano. Pero poco a poco se empezó a dejar y yo aproveché para soltarle la blusa. De reojo veo que nuestro amigo empieza a notar lo que pasaba atrás y pasó su mano derecha para la parte de atrás y la puso entre las piernas de mi esposa. Ella lo empezó a rechazar quitándole la mano pero yo hice lo mismo puse mi mano con la de mi amigo entre sus piernas y empezamos a tocarle su vagina por encima de su pantalón.

    La sentía como respiraba de duro mientras la besaba y tocábamos su vagina. Nuestro amigo empezó a meter su mano por el pantalón mientras yo le soltaba el botón.

    Él le metió la mano y empezó a frotarla mientras yo le tocaba los senos y se los besaba.

    No demoramos en llegar a la casa de mi amigo

    Nos bajamos del carro y en el mismo garaje mi amigo le bajó el pantalón y le empezó a hacer sexo oral. Era la primera vez que mi esposa estaba experimentando algo así pues hasta ese momento yo había sido su único hombre.

    Mi amigo comenzó a chuparle su vagina entre su hilo dental y ella gemía de una manera increíble a tal punto que logra tener un orgasmo en ese momento de sexo oral.

    Poco a poco nos bajamos del carro y entre besos y caricias entramos a la casa ya ella sin pantalón ni zapatos solo la blusa su brazier e hilo dental.

    Nos acostamos en la cama y le solté su brazier de la manera que mi amigo empezó a chupar sus cebos grandes 38B.

    Ella se dispuso a lo que pudiera venir. Mientras mi amigo le chupaba los senos yo le hice sexo oral a ella y le baje su hilo para que así ya quedara totalmente desnuda.

    Mi amigo saco su pene y ella se la coció con la mano y poco a poco se acercó Hasán empezar a mamársela.

    Wow Nunca me imaginé ver a mi esposa haciendo eso y más que a mi me excitara mucho.

    Después de chupársela. Mi amigo la acostó en la cama y comenzó a penetrarla muy suave y ella a gemir muy rico.

    Yo solo miraba y le masturbaba. Por fin había cumplido mi fantasía. Luego de un buen rato de penetrarla él se acuesta en la cama y ella se sube encima de él.

    Allí yo aprovecho y me acerco por detrás haciéndole una doble penetración hasta que los dos terminamos en ella

    Después de descansar unos minutos. Yo me quedo dormido y sorpresa mía es que cuando me despierto veo a mi esposa de nuevo encima de él dándose otra montada.

    Al final mi amigo se lo hizo 3 veces y yo 2 en toda la noche.

    Fue la mejor experiencia que hemos tenido hasta el momento. Aún que ella me dice que no la quiere repetir.

    Veremos si lo puedo hacer de nuevo.

  • La iniciación de mi hijo mayor (2)

    La iniciación de mi hijo mayor (2)

    Terminé de sacarle hasta la última gota de su semen caliente con la lengua y labios feliz de sentirlo gozar tanto conmigo.

    Empecé a besarle y acariciarle todo el cuerpo mientras me ponía de pie y curiosa le pregunté:

    -¿Te gustó?

    -¡Eres buenísima mamá! ¡De verdad se nota que lo disfrutas mucho!

    -Sí, como te dije, mi debilidad ha sido todos estos años el semen; soy adicta a su sabor, olor, consistencia y todo lo que tenga que ver con él…

    Si he de serte franca, cuando conozco a un hombre, mi primer pensamiento es cuánto semen le saldrá al venirse y como olerá, es como la marca personal de cada quién, el olor y sabor es único en cada hombre

    … Con solo oler semen, siento que se me doblan las rodillas y mi vagina empieza a mojarse al sentirme excitada.

    Sí, ya mis hermanos y yo hemos platicado de eso, muchas veces te hemos podido oler a la distancia cuando estás excitada, es increíble lo penetrante que puede ser el olor de tu vagina caliente!

    Es de familia! Cuando las mujeres de esta familia se excitan, el olor que emite la vagina es muy característico, en mi caso, es mucho más intenso, así se daban cuenta en el trabajo o alguna reunión que estaba más que dispuesta a tener relaciones…

    Cómo ahorita! Dijo Chava dándose cuenta de cuanto olía mi raja, estaba caliente como hace mucho no lo estaba, y mi raja estaba empapada ya de fluido pre-coital… deseaba tanto ser penetrada por mi hijo y recibir su semen dentro de mi vagina!

    Lentamente, nos fuimos acostando en la cama… Besándonos, acariciándonos, dejándonos ir en ese torbellino de placer que solo una pareja a punto de aparearse experimenta…

    Y eso era lo que quería! Quería aparearme con mi hijo como dos animales en celo dejándose llevar por sus instintos!

    Chava empezó a besarme el cuello mientras recorría mi cuerpo con sus manos, fue bajando despacio hasta mis senos pequeños y empezó a mamarme los pezones alternativamente mientras yo acariciaba su espalda y abría mis piernas en señal de sometimiento, sus manos me tomaron de las nalgas y las apretó con lujuria…

    ¡Esperé tanto este momento! ¡Me iba a dejar ser penetrada por mi hijo! Acariciando su pene mientras él me mamaba las tetas lo fui acomodando sobre mi, puse su glande gordo en los labios de mi raja mientras nos dábamos la lengua en un beso desesperado y le dije:

    ¡Adelante, penétrame! ¡Hazme tu hembra! ¡Cógeme duro! Quiero ser tu madre y tu putita! Quiero sentir tu venida bien dentro de mi raja! Lléname de tu semen Chava

    Isra empezó a penetrarme muy lentamente, disfrutando al sentir mis paredes vaginales abrazar su verga por primera vez…

    WOW… ¡Está muy caliente tu raja Mariela! Casi podría decir que quema!! Dijo en verdad sorprendido al sentirme caliente como estaba mi vagina

    Métela yaaa!! Gemí levantando mis caderas desesperada por sentirlo dentro

    Chava me tomó de ambas muñecas y las colocó a lado de mi rostro y dando un gemido intenso me penetro hasta adentro en una embestida salvaje!

    Ahhh!!! ¡Sí! Dámela toda Chava! Méteme tu vergaaa!!

    Empecé a moverme como loca al sentirlo bien adentro de mi raja y lo abrace por la cintura con mis piernas

    Quería abrazarlo pero me tenía bien dominada con sus fuertes manos…

    Tratando de soltarme seguía gimiendo sintiéndolo cogerme con rudeza casi

    Quieta Mariela! ¿Te gusta que te dominen verdad?

    Asintiendo con cara de niña traviesa, sabedora de que esa mirada siempre lograba que hiciera lo que yo quería respondí:

    Sí, me excita mucho que me dominen (empezaba a sospechar que su padre Israel le había dado tips para este momento) me pone muy caliente ser sometida!!

    El ruido de la cabecera de la cama al chocar contra la pared siguiendo el ritmo de nuestros cuerpos al estar cogiendo era muy fuerte, shhh! Alcancé a reaccionar al darme cuenta de ello, nos van a oír!

    Divertido y casi sonriendo en ese momento, Chava contestó:

    Mis hermanos y yo ya estamos acostumbrados a escuchar esos ruidos, siempre que tienes relaciones con papá o algún macho que traes a la casa, se escucha perfectamente eso, es más, se escuchan tus gemidos y expresiones cuando te vienes!

    Saber que me podían escuchar mis hijos cogiendo me éxito aún más y sentí la urgencia de besarlo de nuevo, haciendo un esfuerzo, levanté la cara tratando de encontrar la suya y saqué mi lengua ofreciéndosela a Chava pero él se ponía justo a milímetros de mi cara y evitaba recibirla…

    Ahhh. Me estaba calentando más con esa actitud de Chava y de repente sentí como me soltaba las muñecas solo para poner ambas manos en mi cuello…

    Rápidamente lo abrace y le di un beso intenso diciéndole: te deseo tanto hijo, vente adentro de mi por favor!!

    Seguíamos moviéndonos fuertemente cuando sentí que empezaba a apretarme el cuello con ambas manos…

    Eso logró que mi orgasmo llegara de manera intensa

    ¡Me vengo! ¡Me vengo Chava! Gemí sintiendo derramarme en espasmos calientes mientras él seguía bombeando su falo intensamente en mi raja.

    Empecé a sentirlo endurecerse y un nuevo orgasmo empezó a llegarme cuando sentí como su semen explotaba dentro de mi vagina mientras me apretaba con fuerza el cuello haciéndome sentir un orgasmo intenso seguido de la pérdida total de conocimiento por la falta de aire…

    Cuando empecé a recobrar el sentido, escuché un gran alboroto alrededor mío y vi a Chava vestido ya con su pantalón gritar:

    Ya despertó! Fue entonces que me dí cuenta que los demás asistentes a la fiesta estaban todos reunidos a mi alrededor con cara de preocupados con hielos algunos en las manos que después me dijeron me habían puesto en la frente y algunos con las manos enlazadas en signo de oración

    Ximena y Tony he estaban ahí a lado mío junto a mi esposo y los amigos de ellos y fue en ese momento que me di cuenta de algo con tremenda sorpresa:

    Estaba completamente desnuda con las piernas bien abiertas en la cama! -mi raja estaba a la vista de todos!

    Chava rápidamente se acercó a mí y acariciándome la cara me preguntó:

    ¿Estás bien?

    S-si, creo que sí, ¿qué pasó?

    Ximena se acercó rápidamente y me dijo:

    Te desmayaste y Chava salió corriendo a buscar ayuda, nosotros corrimos a ver de qué manera podíamos hacerte volver en sí…

    Ahhh… iba a decir algo cuando mi cuerpo me traicionó y se me salió un aire vaginal que todos escucharon al tiempo que el semen que Chava me había dejado adentro empezó a derramarse de mi raja abierta expuesta a la vista de todos…

    Dándose cuenta que todo había sido provocado por alguna práctica sexual, los demás amigos de la familia empezaron a salir de la habitación no sin antes dedicarme una mirada llena de lujuria al saberme recién cogida…

    ¡Ay mamá! Dijo Ximena, ¡nos preocupaste de verdad! Ni con unas buenas cachetadas que te puse reaccionaste!

    Vaya orgasmo que debes haber tenido! Digo Tony tomando de la mano a Ximena para salir de la habitación dejándome sola de nuevo con Israel

    … Ya me vieron todos tus amigos desnuda, dije en voz baja, y se dieron cuenta que acabamos de coger

    …Y eso te éxito mucho verdad mamá?

    Sí… ¡Ahora todos saben que soy tu hembra! Abriendo mis brazos lo recibí de nuevo entre ellos dándole un beso francés intenso y lleno de pasión en señal de aceptación de lo que acababa de pasar entre nosotros, rápidamente, Chava se volvió a colocar frente a mí y me dijo: quieres de nuevo?

    Me puse en cuatro y moviendo mis caderas le dije:

    Ven! Dame por atrás!!

    Chava rápidamente se quitó los pantalones de nuevo y mostrando una erección tremenda se acercó de nuevo detrás mío y frotó su verga en mi raja…

    Colocó su pene en la entrada de mi ano, me tomó de las caderas y empujó salvajemente penetrándome profundo el ano.

    Ambos gemimos de placer y empecé a mover mis nalgas encontrando el ritmo para sentirlo penetrarme con lujuria…

    Súbitamente, la puerta se abrió de nuevo, eran los dos amigos del Chava que me habían tratado con mucha amabilidad después de verme la raja desnuda bajo mi vestido en la fiesta…

    Se quedaron helados al verme ensartada por el ano por Chava…

    Sin dejar de mover mis nalgas contra la verga de Chava les pregunté con cara de lujuria:

    ¿Se van a quedar ahí parados o van a pasar?

    Este… Mejor los dejamos terminar y regresamos al rato sra Mariela…

    Ok, los veo al rato entonces…

    Salieron tropezando con el otro y volteando a ver a mi hijo lo invite a seguir dándome su verga en el ano

    Los vas a dejar que te la metan también ellos? Me preguntó Chava mientras me daba nalgadas fuertes…

    Me dejas?, desde la tarde me veían con lujuria…

    Ya sé, me han dicho varias veces que les resultas muy cachonda, ¡te desean mucho mis amigos también! Me han dicho que les gustan mucho tus piernotas!

    Ah pues entonces al rato veo en que les puedo ayudar… jajaja

    Chava me embistió salvajemente mientras me pellizcaba las nalgas diciéndome:

    Eres una caliente mamá! ¡Me encanta que seas tan cachonda! Empujándola hasta adentro empezó a venirse mientras me apretaba las caderas durísimo

    Ahhh… ¡Yo también! ¡Casi grito al sentirlo llenarme el ano de su semen caliente!

    Terminamos satisfechos y nos vestimos de regreso, bajamos a la sala de nuevo y nos mezclamos entre los demás como si nada hubiera pasado, la mirada de mi esposo era de satisfacción y la de mis otros dos hijos era de incredulidad todavía porque ser habían dado perfectamente que me había acostado con su hermano

    Me senté en el sofá de la sala y los amigos de Chava llegaron inmediatamente a sentarse a cada lado mío…

    Cruzando las piernas para dejar que mi vestido subiera más arriba de mis muslos les sonreí preguntándoles:

    ¿Y bien? ¿Para qué soy buena?

    Pues, verá, (dijo uno de ellos, balanceando) la verdad…

    El otro no aguantó y empezó a acariciarme los muslos con una mano mientras me decía muy serio:

    Estamos muy calientes por Ud. y queremos ver si es posible que nos dé oral a ambos…

    Dijo sin dejar de acariciarme toda la pierna mientras el otro pasaba su brazo por mi espalda…

    Aquí? Quieren que les mame aquí enfrente de todos?

    Dije divertida esperando su reacción…

    Nooo…!! Dijeron sonrojándose, arriba, en la recámara

    Ok, si quieren me dejó ensartar también pero con una condición.

    Cuál dijeron ambos ansiosos…

    Que no sea la única vez, y que me den su semen en la boca la primera vez, después si quieren lo hacemos como quieran…

    Les dije desvelando las piernas poniendo una mano de cada uno en mis muslos mientras los dejaba acaríciame descaradamente a la vista de todos, le dediqué una mirada divertida a Chava y les dije:

    Ok, vamos, tomándolos a ambos de la mano poniéndome de pie para subir de nuevo a la recámara con ellos…