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  • Horas extra en la oficina

    Horas extra en la oficina

    Mi nombre es Alice, soy una chica de 22 años, me gradué de la universidad hace poco menos de un año. La historia que voy a contarles ocurrió cuando estaba haciendo mis pasantías. Había logrado entrar en una empresa grande e importante, además de mis compañeros de curso era la primera en conseguir una pasantía, todos buscaban una empresa en el último año, pero yo había decidido hacerlo un poco antes, un poco porque moría por empezar a trabajar y otro poco porque necesitaba ganar algo de dinero, por eso cuando me dijeron que esta empresa estaba buscando pasantes y que pagarían el mínimo, supe que era mi oportunidad. Para entonces tenía 19 años. Siempre he sido una chica risueña, coqueta, sexy y que puedo decir, soy delgada, con buena figura, senos redondos y grandes, nalgas jugosas y bien paradas. Cuando aún era menor practicaba modelaje y otras cosas más si me entiendes, y en cuanto cumplí los 18 trabajé varias veces como promotora, con ropa ajustada y muy reveladora, en varios eventos los hombres aprovechaban para tocar mis nalgas y esto más allá de molestarme me prendía.

    En fin, allí estaba yo, con 19 años en mi primer día de aquella pasantía, la entrevista la había dado frente a una señora bastante seria, de lentes y muy encopetada, totalmente distinta a mi, una mujer que no permitiría ser vista como un objeto sexual en ningún momento, a mi me gustaba imaginarme a la gente teniendo sexo, pero ella era imposible, seguramente tenía sexo sin quitarse la ropa, en la posición del misionero y sin hacer ni el más mínimo gemido, trabajar con ella sería pesado. Pero necesitaba el dinero como ya saben.

    El primer día llegó y estaba ansiosa por comenzar, me puse una hermosa blusa blanca de una tela semi transparente que dejaba ver mi brasier negro, una falda negra entubada que me llegaba a la mitad del muslo, dejando mis largas y torneadas piernas al descubierto y unos hermosos tacones negros de aguja para completar mi outfit, «pareces una puta profesional» me dijo mi hermana antes de salir de casa, «gracias» le contesté. Ella es mi mejor amiga y conoce mis secretos, sabe que adoro el sexo, pero también sabe que ese día sumaban 5 meses de nada de sexo en mi vida, estaba pasando por una mala racha después de mi última ruptura y lo más parecido al sexo que había tenido en los últimos 5 meses eran unas llamadas hot que había hecho con un ex novio, él estaba en otra ciudad y habíamos terminado por la distancia, sin embargo me llamaba seguido y nos masturbábamos al conversar, fotos calientes, videos y alguna que otra video llamada, era mi vida sexual de los últimos meses.

    Ahora trabajaría con una señora bastante mayor y nada caliente, pero el dinero me hacía falta. Al llegar al edificio fui dirigida a un cubículo privado junto a una oficina bastante lujosa, de grandes puertas negras.

    «No pases si no eres llamada, serás la secretaria del señor Robert, pero a él nadie le gusta» – me dijo la chica que atendía en la recepción.

    «Pero en la entrevista me dijeron que estaría en el departamento de contabilidad» – repliqué.

    «Que te digo, el señor vió tu resumen y pidió que vinieras aquí» – contestó sin interés mientras me dejaba sola en el pequeño cubículo.

    Las primeras dos horas fueron realmente largas y aburridas. Hasta que el intercomunicador con la oficina encendió una pequeña luz roja y el señor me indicaba que pasara con una libreta. Tomé rápidamente una libreta y un lapicero del cajón de mi escritorio y me paré frente a la gran puerta negra lujosa, respiré y revisé mi falda, decidí desabrochar el botón de mi blusa y ahora no solo se transparentaba mi bra sino que se veían mis increíbles senos en el escote, abrí la puerta y entré. Parecía una escena de película, la oficina era hermosa, grande y cómoda. Tenía un gran ventanal que dado que estábamos en el piso 35 mostraba una hermosa panorámica de esta zona de la ciudad, un gran escritorio frente al ventanal y la silla girada hacia la vista, allí sentado estaba el señor y no podía verlo aun. Cerré la puerta detrás de mí y pude ver que había un pequeño bar y un cómodo sofá en un extremo de la oficina, al otro lado una gran biblioteca y una pantalla que mostraba las cámaras de la oficina.

    «Aquí estoy señor, es un placer poder ayudarlo» – me presenté.

    «El placer de tenerte aquí es mío» – dijo mientras se giraba en su silla.

    Pensé que vería a un hombre mayor, pero no fue así, el señor Robert era un hombre fornido, alto, joven, de cara cuadrada con barba suave y ojos grises, sus brazos musculosos me hicieron mojar un poco mis bragas, que hombre, estaba como para saltarle encima y hacer el amor con él, había dicho que el placer sería suyo pero para mi el placer podría llegar a ser sexual, seguro esa noche me tocaría pensando en él, así es, las mujeres también dedicamos nuestras pajas.

    Hablamos y trabajamos durante largo tiempo, al llegar la hora del almuerzo me pidió que me quedara y levantó el teléfono para pedir algo de comer, ¿comida china está bien?, me preguntó, y asentí con la cabeza. Comimos y me dijo que había mucho trabajo pendiente pues su secretaria anterior era un desastre y quería que nos quedáramos un par de horas extras esa noche, y que no me preocupara pues luego me llevaría a mi casa, acepte, pasar el rato con ese hombre era excitante, su voz me hacía sentir caliente, todo de él me mojaba. Así que esa noche sería mi primera noche haciendo horas extras en aquella hermosa oficina.

    Llegó la hora de salir y todos se fueron, él chequeó las cámaras y pasó llave a la puerta de la oficina, seguimos trabajando un poco y me dijo que descansáramos un poco, me sirvió un trago y nos sentamos en el sofá, comenzó a preguntarme cosas y después de tres tragos me dijo «Debo confesar que tu blusa entre abierta me está volviendo loco, no te imaginas como deseo besar tus senos», me sonrojé de inmediato y antes de que pudiera decir algo más el señor Robert estaba inclinado sobre mi besándome y tocando mis senos, yo sin pensarlo me recosté y casi de inmediato abrí mis piernas, así que él pudo acomodar su cuerpo rápidamente sobre el mío, me besaba y movía su cadera contra mi pelvis, poco a poco fui notando su erección, así que me atreví a llevar mis manos a su correa y desabrochar su pantalón, saque su pene y noté que era más grande y más grueso que cualquier otro pene que hubiera conocido, me apresuré a tumbarlo en el sofá cambiando de posición, mi blusa ya estaba abierta y me la quité completamente para acomodarme de rodillas ante él mientras comencé a chupar con delicadeza el enorme pene que me ofrecía, un pene jugoso y enorme solo para mi, él comenzó a gemir mientras sujetaba mi cabeza para hacer mas profunda la penetración, mi lengua jugaba con su pene y cada mamada me hacía calentar mas.

    «Si que lo deseabas nena» – me dijo

    «Todo el día» – alcancé a contestar.

    «Desde que entraste te imaginé así, chupando mi pene y disfrutando del sexo en varias posiciones, eres la hembrita mas rica que ha trabajado conmigo» – me dijo

    Y yo que siempre me hacía la dura, la difícil, pues una cosa es gozar del sexo y otra ser fácil y puta, yo estaba allí rogando ser penetrada por aquel hombre que tanto me excitaba, me quitó toda la ropa y se quitó la suya, me acostó en el gran escritorio y comenzó a hacerme sexo oral, mi vagina cada vez más jugosa alcanzaba un orgasmo en su boca, mientras él seguía chupando y jugando con sus labios y su lengua en mi cueva, al rato subió para chupar mis senos y empujándome hacia él me penetró con firmeza pero con suavidad, se quedó allí inmóvil un instante, era el pene mas grande que tenía dentro en mi vida así que solté un leve gemido al sentir su estocada, comenzó a moverse con suavidad, mientras sus dedos estimulaban mi clítoris, otro orgasmo llegó pronto «multiorgasmica, me gusta eso nena, porque quiero seguir dándotelo» me dijo mientras me levantaba y seguía penetrándome con fuerza de pie, mi cuerpo estaba en el aire y él con fuerza me penetraba. Me llevó al sofá y se sentó para que yo lo cabalgara, sentí su pene dentro de mi y comencé a moverme mientras él me sujetaba de las nalgas y chupaba mis senos, otro orgasmo.

    Finalmente sacó su pene para meterlo en mi boca y correrse en ella, mientras yo bebía hasta la última gota de su semen. Nos vestimos y recogimos las cosas de la oficina. Me llevó a casa, y estacionó su auto una esquina antes de mi casa, allí me besó y sus manos traviesas buscaron nuevamente mi sexo que ya estaba listo, sacó su pene y me invitó a sentarme en él, lo hice, estaba tan duro y aunque era algo incómodo me excitaba cada vez mas, me subí y esta vez fue un poco mas rápido, alcanzamos juntos el orgasmo y esta vez me dejó su leche dentro de mi vagina, me dio un suave beso antes de sacarlo diciendo «eres la mejor secretaria que he tenido en mucho tiempo», sentí curiosidad y quería preguntarle si había tenido sexo con otras secretarias, el parecía leer mi mente «si te lo preguntas, con todas, en la oficina lo he hecho con todas, siéntete libre de hablarlo, te veo mañana nena». Me bajé y llegué a casa contándole todo a mi hermana, no podía creer que me había tirado a mi jefe dos veces aquella noche.

    Fui su secretaria y amante por poco más de un año, hasta terminar mi pasantía.

  • Sexo con la sirvienta

    Sexo con la sirvienta

    Esto sucedió en mi juventud, cuando tenía 18 años, fue una experiencia que jamás olvidaré y al día de hoy me sigue excitando recordar.

    Vivía en una casa grande tradicional mexicana con mis padres y 2 hermanos, mis papás trabajaban mucho por lo que no tenían mucho tiempo de atender la casa por lo que siempre tuvimos empleados que ayudaban a las tareas domésticas, por lo general los empleados venían de pueblos de todo el país y se quedaban en el cuarto de servicio, trabajando de lunes a sábado y descansando los domingos.

    Ya llevaba algunos años siendo el típico adolescente caliente, había tenido un par de novias, pero jamás había podido tener sexo, por más que lo intentara, todo salía mal por una u otra razón, creo que eso me hacía desearlo mucho más.

    Un día llega una señora a trabajar a la casa, recuerdo que era de algún pueblo de Chiapas, era una mujer de unos 45 años de complexión normal, de cara era un poco fea, tenía senos pequeños y siempre vestía con suéter y falda larga, totalmente mata pasiones, jamás hubiera imaginado que con esa señora sería la primera vez que tendría sexo.

    Pasaron unos 6 meses y todo era normal, yo tenía algunos vhs porno y a veces los cambiaba con amigos, una vez me dieron un video de porno asiático en el que salía una actriz muy parecida a María la sirvienta, obvio más atractiva, pero siento que ese video me hizo mirarla, encontrarle algo… pero sinceramente la señora cómo que no me excitaba ni un poco, un día regresando de jugar fútbol entre a casa cómo habitualmente lo hacía y abrí el baño y me encuentro a María sentada con los calzones abajo, alcancé a verla un poco con las piernas abiertas, súper peluda, grito me salí con mucha pena pidiendo disculpas… y en ese momento fue cuando me empezó a excitar pensar cómo se vería desnuda y todas esas cosas que uno piensa cuando está caliente.

    Pasaron unos días en los que pensaba cómo podía hacerle para verla desvestirse en su cuarto o verla bañándose, en aquella época no existían los celulares y solo pocos tenían una cámara de video, recuerdo que pedí prestada una cámara con la intención de esconderla en su cuarto… pero ilusamente no pensé en el tamaño que tenían esas cámaras viejas ni como la activaría para que grabara, así que fue un fracaso total, pero estando en su cuarto no quería salir sin al menos un premio de consolación… me puse a hurgar entre sus cosas, al menos quería llevarme un calzón para masturbarme, pero eran unos calzones de abuelita, gigantes… y pues la calentura era tal, que no me Importó y me los lleve.

    Pasaron unos 3 meses de haber robado los calzones de María y un buen día los encuentra en mi cuarto… yo ya ni me acordaba y llegando a mi casa me encuentro con mi mamá y María en la sala y me pregunto sobre los calzones de María súper enojada, no sabía ni que inventar, dije que los había usado para hacer una broma, pero mi mamá ya no escuchaba nada solo comenzó a gritarme y a darme zapes y a pegarme, todo mal… obviamente acabe castigado en mi cuarto.

    Unos días después, entra María a limpiar mi habitación, para entonces ya la odiaba por haberme acusado y mi trato con ella era serio, pero me pidió disculpas, me dijo que no era su intención que me pegaran, y pues platicamos un rato e hicimos las paces y le di un abrazo, sin querer, de nuevo me salió lo depravado, olía medio feo, pero era un olor que me excitó muchísimo, al abrazarla sentí su bra y baje mis manos hasta su cintura y se sentía bien, no pude evitar tener una erección masiva al estar abrazando a maría y ella sintió mi pene durísimo y mis caricias malintencionadas en su espalda y cadera… me empujo y me dijo nuevamente enojada, para eso querías mis calzones verdad? Y pues no me quedaba de otra más que hacer como que no entendía de lo que me estaba hablando y hasta ofenderme de lo que estaba diciendo! Entre mi súper actuación y la inocencia de María, logré hacerla dudar y hacerla sentir mal al respecto, la amenace con decirle a mi papá y a mi mamá como ella lo había hecho, con miedo me pedía no hacerlo, y fue cuando en mi estupidez de adolescente pensé en sacar provecho de la situación.

    Le dije que no iba a decirles nada, pero que a cambio quería que viera una película conmigo, aproveche un día que mis hermanos y mis papás no estaban y le puse una porno a María, tenía una expresión como de que quería dejar de verlo pero no podía, se quejaba en su muy peculiar voz de que estaba mal ver eso pero a la vez yo sabía que se estaba excitando y tuve la estúpido idea de tocarle una pierna y salió disparada de ahí. Fui tras ella para pedirle perdón y cuando llegue con ella hasta se puso a llorar, me sentí mal por eso, pero la abracé y le pedí disculpas, andaba tan caliente que volví a acariciarle la espalda y esta vez fui más abajo, le toque la parte de arriba de las nalgas y debo decir que jamás me imagine que tuviera buen trasero pero así se sentía y de nuevo tuve una súper erección y yo la jale hacia mi para que lo sintiera, esta vez ella no se enojó se empezó a reír con pena y le dije perdóname maría no puedo evitarlo, ella contestó que no importaba pero que ya la soltara porque si llegaba alguien nos iban a cachar, eso me prendió al máximo, la solté y regrese a mi cuarto.

    Los siguientes días estuve masturbándome mucho pensando en cómo sería coger con María… cada vez que podía pasaba frente a ella con la verga parada, le hacía bromas, platicaba con ella, intentado atraer su atención pero no sabía cómo acercarme, entonces tuve la brillante idea de dejar puestas películas en mi cuarto cada vez que ella entrara a limpiar… en mi mente sucia de adolescente supongo que estaba esperando que ella se excitará y llegará a cogerme jajaja cosa que no pasaba, no me decía nada… Así fue durante algún tiempo.

    Un día mi papá mando a remodelar el cuarto de servicio que estaba en la azotea y donde María dormía, para poder poner una antena parabólica, tuvieron que reubicar el baño y le pusieron ventana, para mi fue la oportunidad de oro para espiar a María, un día que no había nadie en casa, María había ido al mercado… subí y le puse pegamento a la manija de la ventana para que no pudiera cerrarse, me asegure que no hubiera manera en que pudiera cerrar la ventana, ella se bañaba por las noches así que solo era cuestión de esperar, tenía entre mis cosas uno de esos juguetes que vendían en las calles, una especie de cubo de cartón que tenía espejos y funcionaba como el periscopio de un submarino, era la herramienta perfecta, subí a escondidas a la azotea cuando María fue a bañarse, era perfecto, podía verlo todo.

    Cuando entro al baño empezó a quitarse la ropa, por fin estaba viéndola desnuda, no tenía un gran cuerpo, senos pequeños pero con pezones súper largos y parados, muy oscuros… delgada pero con una pancita que iba creciendo llegando a la cadera, y eso si, unas nalgotas! Nunca pensé que tuviera un trasero así, no estaba torneado pero era grande y se le movía muy bien, estaba entradisimo viendo cada detalle, la visión era bastante mala pero era algo, y de pronto María voltea y me descubre!

    Que pésima suerte, ahora si le va a decir a mis papas y me van a matar… todo ese tipo de pensamientos pasaron por mi mente, se asomó por la ventana y me pregunto qué hacía ahí, que si estaba loco, que me iban a regañar mis papas y yo le pedía disculpas una y otra vez, pero en eso me dice pásame está abierto… el corazón de me acelero al 100000% y hasta me costaba trabajo respirar de los nervios… entre al cuarto y estaba María con una toalla en la cabeza y otra envolviendo su cuerpo y me pregunto por qué había hecho eso… y pues le dije que me disculpara que me gustaba mucho, que no podía evitarlo, que me excitaba, no sé qué tanto le dije… yo pensaba lo peor, pero de pronto me dijo, tú ya me viste, déjame ver tu verga, me puse helado, seguro hasta me bajo la presión, pero sin pensarlo dos veces me lo saqué y estaba totalmente efecto, ella, mientras lo veía me pregunto: qué no tienes novia? Alguna vez has cogido?… y yo súper nervioso le dije que no, se acercó y me empezó a tocar los huevos y el pene, me dijo lo tienes bien duro… y en eso se chupa los dedos de la mano y me empieza a masturbar pasaron unos 3 minutos y me agarra la mano y me la pone en su pecho, comencé a apretarlo sobre la toalla, ella dejó caer la toalla y empecé a jalarle el pezón, no dejábamos de vernos, creo que los dos estábamos muy excitados… y de pronto me empieza a llamar mi mamá! Maldita suerte la mía, sin decir nada ella agarro rapidísimo su toalla y yo me guarde el pene y salí corriendo… otro intento frustrado!

    Al otro día mis papas se fueron a trabajar, mis hermanos como de costumbre no estaban… y yo me quede acostado hasta tarde, hasta que María entro a mi cuarto, sin decirme nada, me bajo el calzón y mientras me tocaba empezó a mamármelo, estaba extasiado, me decía que la había dejado muy caliente y me seguía chupando, el pene, me abrió las piernas y me chupaba los testículos, empezó a ir más abajo y me chupó el año mientras me masturbaba, de pronto me di cuenta que ella también se estaba masturbando y ahí empecé a agarrarle las nalgas, le baje el calzón y comencé a dedearla, hacia ruidos que me excitaban mucho, se quitó el calzón completamente y sin decir nadase me subió a la cara para que yo le hiciera sexo oral, estaba peludo sima y tenía un olor muy particular, le metía la lengua, le chupaba todo, no sabía lo que estaba haciendo pero se notaba que lo disfrutaba, se dio la vuelta y empezó a mamarme otra vez mientras yo la mañana a ella… el famoso 69!

    Y de pronto no aguantaba más, y le dije que me iba a venir intentando quitarla, ella no se dejó y empecé a venirme en su boca y hacía gemidos de placer, se dio la vuelta, tenía semen en la boca y le escurría a las tetas, y me dijo quiero que me cojas, aún extasiado y medio aturdido por lo rápido que estaba pasando todo empecé a buscar torpemente un condón que tenía guardado en mi cajón pero no lo encontraba, ella seguía manándomelo, y me dice que buscas, y le dije un condón… y empezó a mamarlo con más fuerza, le escupía, se limpiaba la boca y volvía a escupirle, y vuelve a decirme quiero que me cojas ya, se me subió y de un sentón se la metió toda, gemía mucho, le empecé a apretar las nalgas y a separarlas para sentir su ano, ella se movía como loca, yo estaba en la gloria, estaba cogiendo, por fin!

    No me importo el condón, ahora sé que fue una tontería, pero en ese momento estaba dispuesto a todo, me salió el diablo, la rodé para ahora yo cogérmela, le tuve que mover un poco los pelos de la vagina y se la metí, se lo empecé a hacer suave y fui subiendo la intensidad y de pronto ya me estaba dando durísimo, ella casi gritaba, sonaban nuestros cuerpos chocando, fue cuando ella empezó a venirse, hacia caras rarísimas, apretaba las piernas y me decía espera espera… pero yo seguí haciéndolo muy duro y de pronto se vino otra vez! Yo no sabía que se podía venir dos veces seguidas, mi educación sexual en el porno nunca había visto eso…

    Y de pronto me dice vamos a cambiar la posición, se acostó de lado, yo también, empecé a metérsela mientras le apretaba las tetas y con la otra mano le masajeaba el clítoris y la besaba y la lamia en el cuello y cara y le dije me voy a venir y en ese momento se quitó! Y me dijo no, aguanta… se dio la vuelta y se puso de perrito mientras me veía, se la empecé a meter y no duré ni 2 minutos más… la saqué y empecé a eyacular de nuevo, salió disparado hasta su pelo ella volteó y le cayó más en la cara y luego en la espalda y las nalgas, y me dijo es mucho! Se me empezó a bajar la calentura y vi cómo le escurría semen por el ano y hacía la vagina, me empecé a excitar de nuevo, ella me jalo hacía ella y nos acostamos de cucharita, se me empezó a parar de nuevo y ella se movía tocándome con sus nalgas, estuvimos un rato así, fajando y jugueteando, sus nalgas eran suaves y flácidas y estaban grandes, se sentían muy bien, y de pronto sentí que le estaba tocando el ano con el pene, en la calentura lo arrimaba y lo movía intentando metérsela por atrás y ella no decía nada, gemía…

    Entonces decidí metérsela por atrás, lo intenté pero no podía, me lo empezó a mamar y me escupía, me metió los dedos a la boca y se los metió al ano, y me dijo hazlo suave, me tarde como 10 minutos en podérsela meter en el ano, se sentía como rasposo, era muy diferente pero me excitaba mucho, al parecer ella lo estaba disfrutando mucho, me daba indicaciones, las suave, más fuerte, mételo más… no paso mucho cuando me iba a venir le volví a decir para salirme y me dijo ahí si te puedes venir adentro, no lo pensé dos veces y se lo empecé a hacer más intensamente hasta que me vine dentro de ella… al sacarlo había un olor nauseabundo, habían salido heces fecales y en la excitación ni cuenta nos dimos, se ensució mi cobija y María dijo que mejor debería lavarla, se puso su ropa y se llevó la cobija…

    Esa fue mi primera vez, ha sido de las mejores cogidas de mi vida y a eso le siguieron muchas cogidas más con María, tiempo después llegó a trabajar su hija, Juve, que tenía unos 4 años más que yo, medio gordita, morena, con bigotito, pero con unas tetas enormes y un trasero igual de enorme que el de su mamá… ella era el nuevo objetivo, pero esa es otra historia.

  • Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (17)

    Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (17)

    Sergio se puso la misma ropa que llevaba a la tarde y apareció con rapidez donde estaba esperándolo su madre. Apenas tardó en llegar, (que corta se sentía ahora la carretera) donde observó paciente como su madre se despedía de su amiga Pili para después entrar en el coche.

    —Hola, cielo —le dijo apoyándose en su pierna para acercarse y darle por sorpresa un beso—. No he tardado apenas, ¿verdad?

    —Podrías haber estado el tiempo que quisieras, disfruta. —Sergio sonrió con el calor del beso aún en su mejilla.

    —Me lo he pasado de maravilla —hizo una pausa pensando en algo que acto seguido soltó por la boca—. Me lo estoy pasando genial, voy a tener que agradecer a tu tía que se le estropeara el coche.

    —Me alegro, mamá. Ahora que pienso, ¿Cuándo te apetece volver?

    Los dos se miraron, era un tema que no habían tocado, pero que en algún momento deberían meditarlo, por el joven se quedaría eternamente junto a su tía.

    —Tú me imagino que vas a quedar con tus amigos ¿no? —sin esperar una contestación prosiguió— Cuando estén todos aquí y quedes con ellos, igual marcho a casa. Además seguro que Pedro volverá pronto.

    —La verdad, que yo… —no sabía si sonaría tan mal en alto como en su mente— igual no quedo con ellos, puedo venir en cualquier momento. Me gustaría pasar más tiempo con… vosotras— no podía decir que sobre todo haciéndolo con su tía, pero así valía.

    —¡Vaya…! —su madre lanzó una mirada de sorpresa con los ojos abiertos. Ni pestañeó mientras el coche se metía en la carretera— ¿Quieres pasar tiempo con tu madre?

    —No suena tan mal… ¿O sí?

    —No, para nada. Me sorprende nada más…, pero… —la voz le tembló un momento dándole vergüenza admitir lo siguiente— me gusta. Te parece… si mañana… no sé si te parecerá bien… ¿Hacemos algo tú y yo?

    —¿Y la tía? —la primera imagen que le pasó por su mente al decir eso, fue recordar a Carmen recibiendo unos chorros espesos y calientes sobre sus voluminosos pechos.

    —La dejamos tranquila un rato, que también querrá soledad. Pensaré en qué podemos hacer. Aunque sea una tontería… —rio tontamente y añadió— me gusta la idea, ¿hace cuánto que no pasamos tiempo juntos?

    —Ni idea. —se vio con ganas de comentarle algo obvio, tan obvio que hasta Mari lo sabría. Quizá decirlo en alto podría afectar en algo a su forma de ser— Mamá, te veo de maravilla, tanto por dentro como por fuera… estás como… no sé… brillando.

    —Hijo, ya vale… —con el rostro enrojeciéndose, se atusó el pelo y sin mirar le siguió diciendo— no has parado de halagarme, incluso más que tu padre…

    —Bueno, mamá, pues ninguno más ya —sonrió Sergio mientras veía como ella le cogía del brazo y le decía rápidamente.

    —No, no, no… me gusta escucharlos.

    Mari en un acto que sobrepasaba sus límites de timidez hacia sus hijos, alzó la mano llevándola hasta la palanca de cambios donde reposaba la de su hijo. Miró con sus preciosos ojos, al hijo que tanto amaba, pero tan poco se lo demostraba y mientras Sergio prestaba atención a la carretera ella entrelazó los dedos con los del joven. Sin decir ni una palabra más, llegaron hasta la casa de Carmen donde a la madre le dolió tener que romper la unión de sus falanges. Querría tenerle así por siempre, “cuanto tiempo perdido…” pensó, dentro de aquel coche su comportamiento seco hacia sus hijos le parecía ilógico.

    Salieron del coche en dirección a la puerta de la casa y Mari desde la espalda del joven, movió su nariz al notar cierto olor, extraño. Era una fragancia fuerte, ¿sudor? Podía ser… pero también a algo más… algo que no le desagradaba del todo.

    —Oye, hijo, pégate una ducha, cielo, que hueles un poco fuerte… con este calor se suda mucho y se pegan muchos olores.

    —Pero… —Sergio que en un gesto obsceno se olió los sobacos, negó con la cabeza— si no huelo mal ¿no?

    —No es sudor, es otro… no lo sé, cariño, pero hazme caso, dúchate.

    Al abrir la puerta Sergio se dio cuenta con rapidez que seguramente el aroma que desprendía era una mezcla de tantos fluidos que la propia Mari se hubiera asustado al saberlo.

    La mujer rubia cuando sus dos familiares llegaron, tenía las pizzas recalentadas y recién salidas del horno. Los tres las comieron con ganas, en especial Sergio y Carmen que habían perdido muchas energías y escuchando el día de Mari todos terminaron de cenar.

    Ninguno estuvo de “sobremesa” viendo la tele o charlando, aunque Mari todavía tenía energía para seguir en pie los otros dos estaban muertos, por lo que lo más sensato era subir a sus habitaciones a descansar. Mari observó a su hermana como iba camino a la cocina con los platos vacíos y cuando volvió para marcharse a su cuarto le preguntó en voz baja.

    —Carmen, ¿estás bien? Andas un poco raro.

    —Sí, sí —contestó con toda la normalidad que pudo— creo que me he rozado los muslos, ya sabes.

    —Mira que apenas se te juntan, tienes unas piernas preciosas. Échate pomada, es lo mejor.

    —Gracias, cariño, te quiero.

    —Y yo.

    Carmen entró en su habitación pensando antes de dormir que quizá era mejor comentarle “el capullo de tu hijo, que me ha matado”.

    ****

    Sergio despertó con las pilas totalmente cargadas. El anterior había sido un día duro, tanto que todavía notaba las piernas algo entumecidas por el sexo, pero aun así, estaba repleto de energía, rebosaba. Encendió la pantalla del móvil y ya eran las once de la mañana, había dormido más de ¡doce horas!, “Como para no tener energías”.

    Puso un pie en el suelo pensando en su tía, “¿será posible hoy otro encuentro?” Esperaba que sí, aunque recordó que su madre había preparado un plan para estar juntos. Por un lado no le sentó bien no tener opción de hacerlo con Carmen, aunque pasar el día con Mari era algo que en verdad necesitaba.

    Bajó a la sala después de estirar cada uno de sus músculos y allí vio a las dos mujeres hablando, se acercó saludándolas y cogió en la cocina una fruta para desayunar.

    —O sea que hoy me dejáis tirada ¡eh!, Sergio. —supo que era una broma aunque en sus ojos había una pequeña cantidad de reproche o decepción que el joven no supo descifrar.

    —Solo es un día, así te olvidas de nosotros un poco.

    —¿Te vistes y vamos, cariño? Ya tengo todo listo.

    Sergio asintió y después de dar dos besos a cada una de las mujeres, fue a la ducha. “Esos besos cada vez me resultan más raros…” pensó mientras subía las escaleras, ya que con su madre no tenía la costumbre y darle a su tía un simple beso en la mejilla… le sabía a poco.

    Terminó en la ducha saliendo fuera para secarse. Había tenido la intención de darse un poco de placer bajo el agua, pero prefirió que no. No tenía ganas de gastar sus fuerzas a lo tonto, podía reservarlas para algún momento con su tía, no perdía la esperanza de tener un rato a “solas”.

    En la puerta sonaron dos golpes y vio como la manilla se giraba, se tapó rápido por inercia con la toalla y observó que Carmen entraba en el baño.

    —Parece ser que hoy me dejas sola… Demonio… —la mujer entró con media sonrisa y un rostro malicioso.

    —¿Tía? ¿Qué haces…? —dijo Sergio alarmado porque su madre seguía en la misma casa y… despierta.

    —Tranquilo, cariño. Está fuera metiendo unas cosas en el coche, en teoría… también voy a la ducha. —Carmen se acercó a su sobrino y añadió— Me da pena que no estés aquí hoy, pero mejor, así descanso, ayer… fue demasiado… estoy algo irritada ahí abajo.

    —Lo siento…

    —No, no, ni se te ocurra sentirlo, valió la pena cada segundo —le dijo cortándole—. Es por la falta de hábito, nada más. Pásalo bien con tu madre, anímala y dale cariño como tu bien sabes.

    —Lo intentaré, la verdad tengo ganas de estar a solas con ella.

    —Vaya… —dijo mirando lo que escondía tras la toalla. Pasando sus manos por esta, el joven soltó la atadura y dejó que la mujer le dejara sin nada que taparse, descubriendo que tenía una parte erecta— ¿Y esto?

    —Tú culpa… te veo y…

    —Sí ¡eh! —se arrodilló delante del muchacho.

    Desde que se había puesto un pie en el suelo las ganas por estar con el joven opacaban las demás. A Carmen le dio pena pensar que lo mejor era no meter nada dentro de su molesto sexo, sin embargo… algo podía hacer. Sin ningún ápice de duda, agarró con fuerza el pene húmedo de su querido sobrino y abriendo la boca todo lo que pudo, sin pedir permiso, se lo introdujo en varias ocasiones.

    Trató de que todos los centímetros posibles le cupieran en la boca, topando con su garganta que le recomendó no seguir. El calor era demasiado, cada momento a solas de esos dos era puro fuego. Carmen sentía en su lengua cada grado centígrado de calor que se elevaba hasta alcanzar la temperatura del mismo infierno.

    No obstante lo recomendado era parar. De forma sensata saco de su interior el tremendo ariete de su sobrino y lo miró con detenimiento. Le había dejado un reguero de saliva, como si de su firma se tratase, “propiedad de Carmen, no tocar”.

    Se levantó con cierta lentitud, sus piernas no eran las mismas y tampoco lo serían durante todo el día, tuvo que apoyarse en el lavabo para incorporarse delante de su sobrino.

    —Eso, para que te acuerdes de mí, voy a pensar en algo para intentar estar solos, tú… me entiendes.

    Limpiándose una pequeña gota de líquido que le brotaba de la comisura del labio, podría ser su propia salía o líquido preseminal salido del pene que tanto deseaba, daba lo mismo. Se giró para ir a la puerta, pero antes dio la vuelta a la cabeza y dedicó un guiño más que cómplice para acabar por decir.

    —Ahora, vístete rápido que tu madre te espera… ¡Ah! Y sécate bien… —señalando el miembro erecto— que no queremos que coja frío.

    Carmen desapareció por la puerta tan rápido como había entrado y Sergio solo pudo pensar en una cosa mientras su miembro daba pequeños saltos de alegría. “¿Cómo me puede excitar tanto?”.

    CONTINUARÁ

    ———

    Por fin en mi perfil tenéis mi Twitter donde iré subiendo más información.

    Subiré más capítulos en cuento me sea posible. Ojalá podáis acompañarme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.

  • Me exhibo delante de mi vecina

    Me exhibo delante de mi vecina

    Hoy no es un relato más, hoy quiero que me conozcan un poco, cómo algunas veces he tenido mis momentos de exhibicionismo.

    Todo empezó cuando aún vivía con mis padres, a mí me gustaba tocarme, siempre he sido de imaginación despierta para los temas de sexo y muchas veces lo hacía pensando en mis vecinas.

    Siempre quise tener sexo con mi amiga, la vecina de la casa frente a la nuestra, ella es morena, pelo liso negro, rellena y con un más que apetecible pecho y un culito que llamaba la atención.

    Yo no perdía oportunidad para espiarla desde la ventana de mi cuarto, aunque a veces se daba cuenta y lo que hacía era cerrar las cortinas.

    Un día me dije a mi mismo que tenía que calentarla si deseaba algo, entonces después de darme una ducha, me fui mi cuarto, al mirar hacia el frente, ella estaba en su habitación, como de costumbre con las cortinas abiertas, vestía una camiseta y un short los cuales eran un poco ajustados y por tanto marcaban las curvas de su pecho y sus deseadas nalgas, entonces me animé.

    Yo estaba únicamente cubierto con mi toalla, la hice alguna señal y le dije que, si deseaba verme desnudo, a lo que respondió con una sonrisa y un movimiento de negación, yo volví a insistir y ella volvió a negarlo. Solo de pensar que me iba a ver yo ya estaba excitado, mi miembro ya estaba duro y grande; mi objetivo era enseñárselo así, en todo su esplendor, erecto y con el prepucio retirado de la cabeza, mis testículos colgando de ese miembro deseoso de placer. Por lo que decidí cumplir con ese objetivo y me retiré la toalla de mi cuerpo quedando completamente desnudo frente a ella.

    Ella vio a través de ambas ventanas y dirigió su mirada a mi miembro, me llamo la atención su actitud, pues simplemente me llamo loco y bajo su mirada para seguir con sus labores, no se retiró del cuarto ni mucho menos cerro las ventanas o las cortinas, como lo había previsto yo. Entonces llame su atención nuevamente y al momento que ella levanto su mirada agarre mi miembro para empezar a masturbarme frente a ella. Ella volvió a bajar la mirada, pero después la levanto, como para averiguar que estaba haciendo después de lo que vio.

    Yo seguía jugando, sin masturbarme, empecé suave y lentamente, retirando la piel de la cabeza a tal punto que no podía más, causándome bastante placer. Estaba excitado sabiendo que ella estaba viendo lo que yo hacía con mi miembro. Y esa excitación provoco que me masturbara más rápidamente, ella bajaba la mirada de cuando en cuando, pero no perdía detalle de lo que yo hacía.

    Yo seguía dándome placer; agarrando mis testículos, apretándolos y arañándolos suavemente, mientras que con mi otra mano seguía estimulándome, seguía provocándome más y más placer. Empecé a arquear mi cuerpo hacia atrás como simulando una penetración profunda y luego volvía a mi posición natural, mi mano derecha tenía agarrado ese palo duro y venoso y jugaba con él, lo masturbaba al mismo tiempo que mi mano izquierda recorría desde mi pierna, pasando por los testículos, subiendo por el estómago hacia mi pecho, y luego invertía el recorrido.

    Todo esto provoco que después de cierto tiempo el placer se hiciera irresistible, la sensación era indescriptible y yo ya gemía de placer, de vez en cuando miraba la ventana de mi vecina, la cual estaba observando cada uno de mis movimientos, y en su camiseta se notaban los duros pezones que de seguro deseaban ser acariciados.

    Esto siguió un rato más, hasta que yo no pude resistir más y mi pene reventó en una eyaculación como nunca la cual fue acompañada de un orgasmo relajante e interminable.

    Ella por su parte, aparento no haberse inmutado con lo sucedido en el cuarto de en frente y me llamo loco una vez más al tiempo que movía su cabeza de lado a lado. Yo simplemente sonreí y mordí mi labio, expresando todo el placer que acababa de vivir. Ella se fue del cuarto y yo proseguí con mi día. Fue algo inolvidable.

    Espero que le gustara ese momento de autosatisfacción que tenía con mi vecina de enfrente. Con el tiempo me decidí a decirla algo y tuvimos más de un encuentro sexual.

    Muchas gracias por leerme y deciros que una valoración o un comentario siempre ayudan y son gratis.

  • La noche, la luna, un velero y una bella mujer

    La noche, la luna, un velero y una bella mujer

    «Mira como acaricio mis pechos, y pido que sean tus manos, acaricio mi vagina sobre la malla y pido que sea tu mano. Imagino que me pides que me saque la bombacha y lo hago, mis dedos entran en mi vagina y deseo que sean tuyos.». Todavía resuenan en mi mente sus palabras.

    La primera vez que la vi a Leti fue en la confitería del club de vela donde tengo mi velero. Yo estaba con unos amigos que me preguntaban por mi reciente separación. Verdaderamente no tenía ganas de hablar de eso. Pero, por arriba les conté que había sido de acuerdo, que luego de 4 años la relación no iba más. Que como no estábamos casados y el departamento era mío, ella se había ido con unas amigas y desde que se fue, hace 1 mes que no la veía

    Ella, Leti, estaba en la mesa de al lado, charlando con unas amigas, sentada casi a la par. Estaba en malla, con un pareo a la cintura, una malla de una pieza negra. Era una mujer muy flaca, piernas largas, poco busto y una cola hermosa. Cuando entraron inmediatamente me llamó la atención.

    Con mis amigos estuvimos un rato más, y me fui a revisar el barco, ya que al día siguiente salía en solitario para Puerto Mar, una navegación de casi dos días y medio. Como no me quería volver loco cocinando, al salir del Club iba a comprar para hacer sándwiches, gaseosas, dos o tres vinos blancos, y un whisky para la noche. Como era verano, se esperaban buenas temperaturas, tanto para el día como para la noche.

    Estaba en el velero revisando cuando vi que ella se acercaba, por la amarra. Caminaba lento, mirando el barco, era una mujer elegante hasta para caminar. Una mujer que realmente no estaba entre las que yo consideraba a mi alcance. Si bien soy joven, tengo 37 años, ni tengo un físico espectacular, quizás un par de kilos de más, una naciente calvicie. Claramente fuera de mi alcance estaba.

    “Hola, cómo estás?” me preguntó

    Yo: Hola, te puedo ayudar en algo?

    Leti: Solo paseaba mirando los veleros. Ah, soy Leti, un gusto.

    Yo: Mariano, igualmente. Te gusta navegar?

    Leti: salí un par de veces con amigos, solamente, por acá cerca. Vos salís mucho?

    Yo: ahora más que antes, estuve un tiempo sin navegar.

    Leti: Entiendo. No te molesto más, veo que estás trabajando.

    Yo: en realidad preparando el velero, salgo mañana hasta un puerto cercano, casi tres días de navegación.

    Leti: que linda salida, es lindo ese lugar, vas con amigos?

    Yo: es un lugar agradable, con suficiente espacios de amarra y hay una buena fonda donde cenar. Ah, no, no voy con amigos, voy solo

    Leti: solo? Tres días solo? Quiere decir que te llevas muy bien con vos mismo, para bancarte todo el tiempo solo, pensando, navegando.

    Yo: bueno, en realidad, más o menos, pero soy soportable. Jajajaja

    Leti: y el tema de la comida, navegar, de día, de noche, no es complicado?

    Yo: no, estaba acostumbrado. Como salgo a las 9:00 Hs, para la noche voy a estar en mar abierto y ahí pongo el piloto automático y puedo dormir dos o tres horas. Lo mismo de día.

    Leti: Bueno, ahora sí, no te molesto más, que tengas una buena travesía.

    Yo: Gracias, nos vemos otro día.

    Me quedé mirándola, su silueta se alejaba lentamente, como vino. Su andar era claramente de modelo, de mujer acostumbrada a desfilar tanto que se había convertido en su paso usual.

    Pasé por el súper, compré todo, fui al departamento preparé el bolso de ropa y me fui a dormir. Eran las 7 cuando me desperté, terminé de cargar todo en el auto y fui al club. Cargué en un carro todo y fui para el barco.

    A lo lejos vi que alguien estaba sentado en la amarra. Cuando me acercaba descubrí que era Leti.

    Leti: Hola Mariano, buen día

    Yo: hola, como estás, vas a salir a navegar?

    Leti: bueno, si me invitas…

    Yo: cómo?

    Leti: que si me invitas voy con vos

    Yo: pero, no entiendo, recién nos conocemos, que confianza que tenés para meterte al mar con alguien que no conoces.

    Leti: si, pero eso no importa, importa si querés que te acompañe

    Yo: es que yo pensaba salir solo, para limpiar mi cabeza. Y además la comida y bebida que traje es para uno solo.

    Leti: por eso no te preocupes, soy de comer muy poco y además traje tres barritas energéticas, y seis cervezas en una heladerita, ves?

    Yo: veo. No sé, realmente no sé, no te conozco, y no quiero problemas.

    Leti: bueno, entiendo. Lástima. Pedro, tu amigo, me lo había dicho que no ibas a querer

    Yo: lo conoces a Pedro?

    Leti: si, es mi cuñado. Le conté mi idea y él me dijo que vos no ibas a querer.

    Yo: hacemos una cosa, vamos, pero si no nos llevamos bien, en Puerto Mar, te bajas y volvés por las tuyas.

    Leti: ah, pensé que me ibas a tirar al agua.

    Yo: eso si te pones muy pesada, jajajaja, dale subí.

    Con un poco de ayuda de su parte, terminamos de armar y zarpamos. Pronto dejamos de ver la ciudad. Como mi velero tiene un camarote solo, nuestros bolsos los pusimos ahí.

    Leti: te molesta si me pongo la malla, y de paso traigo protector solar?

    Yo: dale tranquila, que después me cambio yo.

    Cuando volvió tenía una bikini de las más diminutas.

    Leti: estoy bien así, capitán?

    La miré de arriba a abajo, sin ningún tipo de disimulo. Ella se reía.

    Yo: si, estás bien.

    Leti: ya se, me falta un poco de lolas, pero no me quiero operar.

    Yo: nunca dije nada de eso.

    Leti: me dejas timonear un rato así te muestro y si querés a la noche hacemos guardias?

    Yo: si estás segura, dale. Igual yo me cambio y vengo.

    Cuando salí, me paré frente a ella, como ella lo había hecho

    Yo: estoy bien así?

    Leti: si, muy bien

    Yo: bueno, con algunos kilos de más, unos pelos de menos…

    Leti: nunca dije nada de eso. Está tranquilo, me pones protector en la espalda?

    Yo: si, como no

    Luego ella me puso a mí.

    Charlamos cosas banales, superfluas, nada sobre nuestras vidas. Al mediodía compartimos un sándwich y cuando terminamos ella trajo dos latas de cerveza, se sentó en frente mío y brindamos.

    Leti: tener ganas de charlar un poco?

    Yo: pues lo hemos hecho hasta ahora

    Leti: digo, de nosotros

    Yo: de nosotros.

    Leti: si de nosotros no hablamos nada, esquivamos el tema muy bien.

    Yo: jajajaja, si tenés razón.

    Leti: empiezo y podes preguntar lo que quieras. Tengo 22 años, soy modelo, es ascenso, abriéndome camino. Estoy sola, no tengo pareja, soy heterosexual y de mi personalidad me gusta que soy frontal, leal, tierna cuando quiero y no me gusta que soy demasiado frontal, muy crédula, casi boluda te diría.

    Yo: pensé que eras más grande, y me sorprende que estés sola, sos verdaderamente hermosa.

    Leti: gracias. Estoy sola porque me cansé de amigovios. De que me quieran solo para la cama. Así de claro. Puse punto final cuando el último trató de compartirme con un amigo y su novia.

    Yo: que feo.

    Leti: y vos Mariano?

    Yo: tengo 37, soltero, recién terminé una relación hace un mes, vivo solo, soy hetero y lo que me gusta de mi personalidad, que soy tranquilo, medido y me gustan las buenas cosas, y no me gusta que soy extremadamente rígido en mi forma de pensar, frontal y detallista.

    Leti: dejaste, te dejaron o de mutuo acuerdo.

    Yo: de mutuo acuerdo.

    Los dos miramos el mar, escuchábamos el agua golpear contra el casco, yo me iba relajando, empezando a disfrutar.

    Yo: Leti, te propongo algo: estamos los dos solos en el velero, no nos conocemos, podemos hablar sin medias tintas? Preguntar y contestar de frente?

    Leti: sería lo mejor. Por qué me dejaste subir al barco?

    Yo: Primero porque lo conoces a Pedro. Segundo y es muy misógino, porque sos muy linda. Nunca estuve con una mujer tan linda como vos, y no hablo de la cama, hablo de estar. Y vos, por qué querías subir.

    Leti: Ayer cuando me dijiste que ibas a salir solo me cautivo la idea, es desafiante, hay que tener mucha cabeza para estar tantas horas solo. Eso me atrajo de vos. Tratar de conocerte, me cautivaste sin hacer nada. Y luego, Pedro me habló muy bien de vos.

    Yo: que me decís, yo cautivando a una mujer hermosa como vos.

    Leti: me parece que tu autoestima está un poco baja. Por mi trabajo es mejor que no te juzgues muy duro. Cree más en vos.

    A esta hora el soy no es tan fuerte, no lastima tanto. Te parece si bajamos las velas un rato y nos damos un baño?

    Yo: es medio jodido que nos metamos los dos juntos. Si querés metete vos.

    Leti: dale, es solo un chapuzón

    Se metió al mar, y era soñada la imagen, el agua azul, ella rubia, bronceada con una malla mínima. En seguida subió, y me preguntó si no quería que por lo menos me tire un poco de agua. Yo accedí.

    Leti: dale, cerrá los ojos y pone los brazos a los costados.

    En vez de recibir toda el agua en mi cabeza, con mucha velocidad, estiró la cintura de mi malla y ahí tiró toda el agua.

    Yo: eso no se hace, es abusivo de tu parte, porque aparte seguramente aprovechaste para espiar.

    Leti: no te voy a decir que no. Si fue abusivo, y lo siguiente que hizo fue sacarse la parte de arriba de la malla, ahora estamos a mano.

    Yo: bueno, no tanto, porque vos ya venías viendo mis pechos y yo no, y vos espiaste otra cosa. Pero bueno, déjalo pasar…

    Leti: me haces sentir muy cómoda, relajada, y el estar en un velero, solos lo hace mucho más íntimo.

    Yo: si, casi es como que estamos desnudos integralmente frente a otro. Creo no equivocarme si digo que nos mostramos como somos, con pequeñas virtudes y grandes defectos.

    Leti: sí. Saldrías con una chica de mi edad?

    Yo: No por dos razones. Primera porque una chica de tu edad no saldría conmigo y segunda porque no frecuento chicas por la diferencia de edad.

    Leti: Y conmigo? Saldrías?

    Yo: no creo que a vos te pueda interesar salir conmigo.

    Leti: y me llevarías a la cama?

    Yo: no.

    Leti: por qué? Dijiste que te atraía

    Yo: si claro que me atraes y mucho, te lo aseguro. Pero… tanto como me atraes, me intimidas. Y supongo, sin ofender, que has estado con buenos, jóvenes y fogosos amantes. Y te aseguro que no soy del tipo. Ni bueno, ni joven ni fogoso.

    Leti: O sea, para vos, soy casi una devora hombres.

    Yo: no lo quise poner en esos términos. Pero te aseguro que intimidas.

    Leti: sin embargo…

    Se quedó callada, navegamos varias horas sin hablar. Solo pensando, cada uno en su mundo. Yo comí un sándwich y ella una barra de cereal, a la luz de la luna.

    Leti: por favor, que hermosura estar acá, el mar calmo, en silencio, a la luz de la luna. Te diría que es casi sensual el ambiente.

    Yo: si, me da mucha paz. Me voy a servir un whisky, queres?

    Leti: nunca tomé, servime solo un poquito, para probar.

    Mmm, que rico, fuerte, pero rico. Esto me a pensar que me querés emborrachar y abusar de mí, pobre joven cándida y pura, jajajaja.

    Yo: pues no se me había ocurrido.

    Leti: te gusta jugar fuerte, arriesgando, sin saber dónde va a llevar el juego?

    Yo: la verdad no sé. Depende que juego, y con quien

    Leti: en realidad no es un juego, solo decir, hablar de un tema fuerte.

    Yo: ah, si es hablar, si claro.

    Leti: pues hablemos de sexo

    Yo: esa no la vi venir

    Leti: jugamos?

    Yo: juguemos.

    Leti: vuelvo a preguntar, me llevarías a la cama?

    Yo: mmm, creo que sí. Sí, me gustaría

    Leti: y qué harías?

    Yo: no entiendo a dónde vas?

    Leti: claro, imagínate ahora, que me harías, aquí y ahora.

    Yo: pues pondría el piloto automático, buscaría una crema, porque mis manos son ásperas y recorrería lentamente, muy lentamente tu cuerpo, acariciándolo y poniendo haciendo que la piel te brille a la luz de la luna por la crema. Supongo que te miraría embelesado. Disfrutaría solo de mirar lo hermoso que es tu cuerpo. Luego te besaría, recorrería tu cuerpo con mis labios, llegando a cada punto y buscando tus zonas erógenas, interior de los codos, las entre piernas, la palma de la mano.

    Leti: guau, déjame respirar un poco. Eso sí que fue fuerte. Algo más?

    Yo: mucho, no llegué a tus pechos, tu vagina, tu clítoris, tu punto G. Buscaría llevarte a un punto de donde se mezcla la excitación con el éxtasis. Pero es el punto donde más goza la mujer.

    Leti: y vos, no buscarías gozar?

    Yo: es que cuando la mujer llega a ese punto, tan frágil, es cuando más se libera, libera su fuego interno, pasiones, deja de lado miedos y pudores y es cuando más hace gozar al hombre.

    Leti: creo que perdí el juego

    Yo: por qué? No entiendo

    Leti: porque estoy totalmente excitada, mojada, y en mi mente pasan imágenes de lo que imagino serías haciéndome esas cosas. Yo sola me metí, y lo más cómico es que pensé que yo te iba a ganar.

    Yo: y vos, qué harías?

    Leti: pues después que me hagas explotar de placer, de poco voy a servir.

    Yo: no lo creo…

    Leti: mmm.

    Yo: vos ya intentaste hacer tu maldad, puedo yo?

    Leti; ahora tiemblo, pero no me puedo negar.

    Bajé y en el equipo de audio del velero puse un pen con un compilado de tres horas de blues lentos. Serví otra ronda de whisky y subí a cubierta.

    Leti: que música es esa?

    Yo: Blues.

    Puse el piloto automático, me senté y Leti apoyo su espalda en mi pecho, su cabeza en mi hombro y nos quedamos en silencio. Dejé que mi mano recorra su brazo, su hombro, y la abrace sin tocar los pechos.

    Leti: por favor, esta música va perfecto para la noche, el velero, nosotros. Puedo sentir como me acaricia.

    Yo: es tal como lo decís.

    Fue una hora de relajación.

    Leti: puede ser que el whisky no me haga mal? No me emborrache?

    Yo: es whisky bueno, eso incide, y otra cosa lo estamos tomando muy lento. Otro?

    Leti: dale.

    Al rato se paró, me miró seria

    Leti: Por favor, no le cuentes esto a nadie, pero me sale del alma.

    Me alcanzó el vaso de whisky, y se puso a bailar. Lenta y sensualmente.

    Leti: en mi cabeza están tus manos cuando me ponías la pantalla solar, tu suavidad, tus palabras de hace un rato y las imágenes que yo imagino. Te juro que puedo sentir tus dedos buscando el punto G, tu boca en mi clítoris. No puedo parar de bailar, estoy súper excitada, nunca me pasó de estar así, de llegar a este punto. Aunque algún baboso me lo pidió, nunca bailé para un hombre como ahora lo hago para vos.

    Yo: Gracias entonces.

    Leti: y lo peor es que me calienta más hacerlo, mira como acaricio mis pechos, y pido que sean tus manos, acaricio mi vagina sobre la malla y pido que sea tu mano. Imagino que me pides que me saque la bombacha y lo hago, mis dedos entran en mi vagina y deseo que sean tuyos.

    Yo la veía moverse, tocarse, darse placer y no podía creer lo que pasaba. Nunca había visto a una mujer en ese estado de placer.

    Leti: en este momento besaría tu pecho masculino, sin depilar, buscaría tu pene y lo acariciaría, lo llevaría a mi boca para darle placer, para darte placer. Me gustaría darte todo el placer que vos me darías y más también. Sabes, uno de mis dedos, muy travieso, está jugando con mi ano, está loco, nunca, nunca lo hice por ahí. No doy más, quiero gozar, quiero mi orgasmo.

    Yo: pues entonces, que estalle

    Leti: Ahh, por favor, que hermoso, violento, duro, tierno, sensual, todo junto.

    Dejó caer sus manos al costado del cuerpo, me miró y miró como por sus piernas caían ríos de sus jugos. Simplemente se rio

    Leti: la próxima vez, me juro que no propongo ningún juego. Pero sabe que sin tocarme, sin siquiera poner un dedo en mí, me hiciste tener el mejor orgasmo de mi vida. Fue algo mágico. Y por favor, saca esa música porque empiezo otra vez.

    Yo: totalmente mágico.

    Tomamos el whisky, y charlábamos de otro tema, buscando relajarnos, pero de pronto Leti me preguntó.

    Leti: decime la verdad. Lo que me dijiste que me harías, la música, los tragos, alguna vez lo hiciste en la vida real.

    Y: yo, sí, claro.

    Leti: no entiendo entonces porque estas solo. Te aseguro que chicas de mi edad caerían rendidas como yo ante vos.

    Yo: porque una cosa es el placer, y otra el amor. Muchas, la mayoría de las veces no van de la mano.

    Leti: y por qué cuando bailaba, me tocaba y estaba loca de excitación, no moviste un solo dedo, no intentaste tocarme siquiera.

    Yo: era tu momento de placer, lo que tu mente necesitaba, quizás necesitaba saber que existen otros niveles de placer al que conocía, que no se necesita de un hombre haciendo o forzando para excitarse. Ahora sabe tu cuerpo y tu mente a que niveles de placer podes llegar y podes reclamar que te hagan llegar. Ahora sos una mujer peligrosa.

    Leti: peligrosa? Por qué?

    Yo: Porque podes llegar a levantarte de una cama e irte porque tu pareja no sabe darte placer, el mínimo que necesitas para excitarte. Podes destruir muchos egos.

    Leti: y vos? Es claro que no gozaste.

    Yo: te equivocas, gocé viendo tu placer, como gozabas.

    Leti: quiero que esto se repita, bah, quiero que me lleves a la cama, ahora, mañana, siempre. Te deseo Mariano. Deseo tu boca, tu cuerpo, deseo que me guíes al placer total.

    Yo: yo también Leti, yo también.

    Se puso algo de ropa, y se durmió recostada en mi… en un rato amanecería otra vez, y quizás el encanto se rompa…

  • Una boca satisfecha

    Una boca satisfecha

    Pues bueno, mi tía le gusta experimentar su sexualidad, sensualidad, sus habilidades cuando ella se coge a los hombres… Ella se los coge porque si algo hay claro es que algunos hombres piensan con el pene y ella al estar bien buena (Vulgarmente hablando) aprovecha esa virtud para tener sexo con los hombres que ella quiere.

    En 2016 pues ella se aburrió de los hombres maduros, quería a muchachos porque a la edad de 18, 19 o 20, las hormonas se alocan y si un hombre de esa edad tiene sexo se aloca, por decirlo así y una de las fantasías sexuales de ella era que entre varios hombres se la cogieran. El ser «violada» por varios le excitaba mucho, la prendía.

    Cuando estaba sola en casa de su abuela ella se consolaba con dildos.

    Por su casa hay un parque grande y en frente hay una preparatoria, en mallón y blusa pegada y recalcando sus pechos pequeños y redondos, salió a correr.

    De pronto un chavo de ahí la vio y le tomó foto a ella; mi tía se dio cuenta y eso la excitó porque quería eso, a un chavo de pene grande y erecto. Ella le habló y fue directa con él

    —Me pareces guapo, potente y quiero algo contigo…. el chavo se sorprendió lo directa que fue ella y aceptó rápido. Durante unas semanas fueron novios a escondidas y tenían sexo, le daba sexo oral y anal.

    Ella le dio una copia de la llave de su casa para que descansara, se bañara etc. Tanta fue la confianza que él se metió a su casa con sus amigos después de clases.

    Registraron pero no para robar.

    ¿Qué podría tener guardado una madura que le gusta el sexo?

    Le olieron sus tangas y le encontraron sus dildos, condones, vibradores.

    Ellos se sorprendieron al descubrir que mi tía es una puta de closet y no sólo eso. Ella dejó su celular y su novio registró y en whatsapp encontró un chat con una amiga de ella y ahí le decía que el Gangbang o cogida grupal es una experiencia única, una tiene que satisfacer a varios penes de muchas formas, y que si algún día se le presentaba tener eso, la tomaría.

    Ellos al leer eso se prendieron y la esperaron en su casa para cogérsela.

    Ella llegó y vio a los amigos de su novio, ellos la veían morbosamente y su vagina la sentía mojada. Empezaron a platicar y le decían que estaba guapa, que se veía buenísima con esos pantalones.

    Su novio la empezaba a manosear y como ellos veían, inmediatamente se fue a cambiar. Se puso tanga, y en los pechos sus piercings y todos empezaron a manosearla a besarla y pellizcar sus pezones… la hora de la fantasía llegó.

    Ella de rodillas chupaba sus penes erectos y no podía creer que ella hacia que sus penes estuvieran erectos para su edad, 13 penes para ella sola.

    Tomaban sus cabezas y penetraban su boca. Ellos se impresionaban de ver una mujer sexosa con garganta profunda y satisfaciéndose.

    La llevaron a su cuarto para penetrarla, se turnaron, mientras uno la penetraba en su ano, otro en su vagina.

    La cargaban para cogerla pues ella es chaparrita mide 1.54 y ellos como 1.70 para arriba, les daban de cachetadas la ahorcaban y eso la excitaba más, tanto que la bañaron de whisky mientras daba sexo oral y la masturbaban con sus dedos, dildos mi tía expulsaba líquidos de golpe, cada quien hizo que ella se viniera.

    Amarraron sus manos de espalda y con su culo arriba se turnaban para penetrarla. Así estuvieron un rato y ya para acabar, todos eyacularon en su cara; en total 13 muchachos la bañaron de semen y whisky.

    Ella se sintió en las nubes al ser una puta.

  • Infracciones de tránsito (Parte 2)

    Infracciones de tránsito (Parte 2)

    Gracias a quienes se dieron el tiempo de leer mi primer relato, y gracias a quien se den el tiempo de leer este también.

    Si es de tu gusto motívame a seguir compartiendo mis experiencias, calificándome, espero y me den… su retroalimentación, sus preguntas, comentarios y críticas son siempre bienvenidas.

    Después del nacimiento de mi última bendición, había ganado 10 k a mi peso original, lucía un tremendo cuerpo de uva, mi vanidad de mujer me ataco, quería bajar rápidamente los kilos ganados por la gravidez, y en lugar de solo ir dos o tres horas por semana al gym, empecé un régimen de riguroso de asistir diario al menos 2 horas, la sensación de ir perdiendo peso y ganar forma, fuerza y elasticidad día a día, sin contar la liberación de endorfina en mi sistema, me estaban convirtiendo en una vigorexica empedernida.

    Además, que mi fan número en casa, mi amadísimo, aunque en las más de las veces odiosito esposo, me motivaba a seguir, no había semana que no me sorprendiera con un nuevo outfit deportivo, uno más llamativo que el anterior, por lo cual, siempre cargaba con una camisola larga para usar como sobre todo para después de la rutina, los únicos que tenían placer de apreciar mis conjuntos deportivos eran mi odiosito favorito después del gym y mis compañeras de pabellón durante las rutinas.

    Mi rito diario en esa época era básicamente; casa, escuela/guardería de las bendiciones, trabajo, gimnasio, casa de los suegros que nos hacían favor de cuidar a las bendiciones después de la escuela/guardería, y finalmente a casa, obviamente las sesiones de alcoba habían disminuido entre el embarazo y postparto, pero mi marido aún seguía al pendiente de tratar de satisfacerme con un buen cunnilingus, sobre todo cuando llegaba sudando del gym, decía el que le encantaba comerme cuando estaba al vapor en mis jugos, jajaja.

    Ese día en particular, en la mañana mientras nos preparábamos para salir a nuestras respectivas responsabilidades.

    Mi marido: Bebecita, que crees que me llego por paquetería -con sonrisa de niño en la mañana de navidad-

    Yo: Mmmm, déjame pensar Mor, otro outfit deportivo –inquisitiva.

    Mi marido: Bruja, maga y hechicera -riendo- ¿Cómo supiste?

    Yo: Mor, Últimamente andas muy obsesionado con eso, mejor deberías guardar ese dinero para otra cosa, -medio molesta.

    Mi marido: Me gusta gastar en ti, y que luzcas ese cuerpazo, que tu trabajo y esfuerzo te ha costado.

    Yo: Bueno Mor, tienes razón, discúlpame, muchas gracias por siempre pensar en mí-resignada-.

    Mi marido: ¿Lo estrenas hoy mismo? -entusiasmado-

    Yo: Mor, ya tengo preparada mi mochila, y casi no hay tiempo.

    Mi marido: Bebecita, tu sube a las bendiciones a tu automóvil, yo me encargo de preparar la mochila.

    Yo: -sabiendo que pierdo más tiempo en discutir que en aceptar- Ok Mor, no tardes.

    Mientras acomodaba útiles escolares, bendiciones, maletín, llego mi marido con la mochila deportiva y la coloco dentro del coche.

    Mi marido: Que disfrutes tu día- dándome un tierno beso en la boca-

    Yo: -Respondiendo a su beso – Nos vemos más tarde Mor.

    El día paso sin pena ni gloria como cualquier otro, hasta que llegué al gym, encontrándome con dos sorpresas; una que no funcionaba el sistema de aire acondicionado y dos al abrir mi mochila y ver el outfit que estaba compuesto por un top verde militar cortísimo sin espalda, que cubría ajustadamente mis senos, y un bottom a juego con estampado de camuflaje corte a la cadera, que lucía más como un bóxer, indiscutiblemente tenía que usarse sin interiores, lo que una acepta por amor.

    Con asombro también note qué el Odiosito, no solo había sacado mi otro outfit también mi camisola, realmente como le encantaba fastidiarme.

    No quise darle mucha importancia ni amargarme la tarde, total ya sabía yo como era él, me dispuse a realizar mis rutinas cossfit, sin dejar de recibir comentarios de mis compañeras de rutina por mi valentía al vestir con este estilo tan sugestivo.

    Instructora: Wow Eleni, que luces espectacular hoy.

    Compañera 1: Ay que, maestra la chaparrita tiene el cuerpo para lucir ese tipo de ropa que envidia de la buena.

    Instructora: Eso sí, a ver qué día nos dices donde consigues los conjuntos, no seas egoísta.

    Yo: Pues, el que los consigue, es mi marido –sonrojada de tanta buena vibra-.

    Compañera 2: ¿Tu marido? -sorprendida- que afortunada eres, a mí el mío se me engorila por usar leggings -riéndose.

    Instructora: Bueno, chicas comencemos…

    Lo que si tengo que reconocer es que el conjunto era de buena calidad me daba muy buen soporte en los lugares indicados y se pegaba a mi como una segunda piel, haciendo bastante cómoda la actividad física, sin andar cuidando que algo se saliera o mostrar de más.

    Al terminar, la práctica, sudando y disfrutando de ese cansancio rico y relajante después de la práctica deportiva, disfrutaba de otra ventaja del outfit, podía sentir cada pequeña brisa refrescando mi piel, la ausencia del aire acondicionado, había hecho lo suyo en nuestro agotamiento físico, mientras me relajaba para no entrar a las duchas demasiado sobrecalentada me puse a revisar la aplicación de mensajes de mi celular.

    Mi marido: Bebecita, me fallo mi auto y lo lleve al mantenimiento, ¿podrás pasar por mi después del gym?

    Yo: Mor, No puedes, tomar un taxi.

    Mi marido: Prefiero tu compañía en el camino que la de un taxista, ándale, ¿sí?

    Yo: Mor, que necio eres, ya voy.

    No me hacía mucha gracia, en ese tiempo, el edificio donde trabajaba mi marido, estaba al otro extremo de donde vivían mis suegros, lo cual me tomaría mucho tiempo, lo que implicaría traer en trayecto a mis bendiciones por la noche cosa que no me agradaba nada.

    Pensé; bueno si me doy prisa igual no lleguemos tan tarde a casa, por lo cual, tenía que tomar decisiones; no entrar a la ducha y retirarme de inmediato, pero tampoco quería empapar mi ropa de diario de sudor, saque las llaves del coche de la mochila, me puse mi toalla sobre mis hombros, para no sentirme tan exhibicionista, salí del local con mi mochila en una mano, y con llaves y celular en otra.

    La toalla definitivamente no alcanzaba a cubrirme del todo, de mi cintura para abajo todo era visible tanto delante como atrás, mientras caminaba para el estacionamiento cruce con dos tipos, podía sentir como giraban sus cabezas y sus miradas en mí.

    Tipo 1: Que rica estás mamacita.

    Tipo 2: Que nalgas tan sabrosas

    Con mirada baja, furiosa e ignorándolos acelere el paso hacia mi coche.

    Tipo 1: Mira compadre como se menea esa colita

    Tipo 2: Mucha carne para un solo par de huevos, ocupa más.

    Ya molesta y casi corriendo, con el control abrí la cajuela y arrojé la mochila dentro, subí a mi coche y salí de ahí, pensando: Odiosito, las situaciones que tengo que aguantar por tus ocurrencias, como fastidias en serio.

    Conduje lo más rápido que pude, acortando muchos minutos a mi trayecto, por la hora y al dirigirme a una zona comercial-industrial, las calles estaban desiertas, el edificio estaba en el lado contrario del sentido por el cual circulaba, para llegar tenía que tomar un retorno en particular, que se situaba a 6 km del punto destino.

    Cuando iba llegar al siguiente cruce, estaba a punto de cambiar a rojo, pero también vi la oportunidad de acortar mi tiempo unos minutos mas y no me lo pensé, total eso estaba más solo que un negocio de helados en el polo norte, sin disminuir la velocidad realicé la vuelta a la izquierda, justo en rojo quedando exactamente dentro de un callejón lateral al lugar donde trabajaba mi marido.

    Apenas iba a tomar el celular para avisarle que había llegado a mi marido, cuando oí el característico claxon de las patrullas, vi por el espejo retrovisor, y un auto patrulla se estacionaba justo detrás de mi coche.

    Por el lateral, pude ver que descendió un oficial delgado, acomodo su cachucha y su fornitura y con linterna en mano camino hacia la ventanilla de mi coche.

    Alumbrando hacia el interior del auto, cegándome con su luz, sabía bien que tenía una buena vista de mí, instintivamente solo atiné a cubrir mi cara para atenuar la molestia de la linterna en mis ojos, pero pude percibir que paso la linterna por todo el interior de mi coche, deje de sentir la luz y oí en golpe en la ventanilla, aun deslumbrada baje la ventana.

    Oficial: Buenas noches, “señorita”-sentí cinismo cuando dijo señorita- ¿si sabe Usted que venía exceso de velocidad al pasarse la luz roja en vuelta prohibida? -con mordacidad.

    Yo: ¿A poco si, Oficial? -haciéndome la desentendida, apenas recuperando mi vista, y pensando ay odiosito todo por tus cosas, ahorita podría estar tranquila en mi casa con mis bendiciones, pero no, estoy aquí batallando-

    Oficial: Así es, me permite su licencia y tarjeta de circulación -ya con libreta en mano-

    Yo: Si claro-inclinándome hacia la guantera, podía sentir la mirada del oficial recorriendo mi cuerpo mientras estaba empinada- aquí tiene- entregando la tarjeta de circulación, pensando ya verás odiosito que líos por tu culpa-.

    Oficial Y licencia para conducir “señorita” –nuevamente con cinismo al decirme señorita-

    Yo: Oficial me permite, es que está en la cajuela -nerviosa, cayendo en cuenta que mis documentos, estaban en mi bolso dentro de la mochila, dentro de la cajuela de mi coche.

    Oficial: Ok -dando un paso atrás.

    Al descender y ya con mi vista más restablecida pude ver que era un hombre ya mayor, de mirada amarga, lo que diría mi padre: perro cansado, pero aún se veía en buena forma física.

    Camina hacia la cajuela mientras el Oficial “alumbraba mi camino”, ¡cual que!!, alumbraba mi trasero el muy cínico, cuando abrí la cajuela vi que mi mochila estaba hasta el fondo, no me quedo más remedio que empinarme aún más para alcanzarla y consentir más vista a este viejo.

    Viejo Oficial: Hágase un lado y permítame-autoritariamente-por seguridad debo de revisar esa mochila antes.

    Haciéndome a un lado con los brazos cruzados y la piel gallina, tratando de entrar en calor resintiendo el frío de la noche.

    Vi como registraba mi bolso y como se tomaba su tiempo revisando la textura de cada prenda, en especial el encaje de mi ropa interior, mientras giraba su mirada hacia mí y sonreía maliciosamente, dejando mi bolso hasta el final.

    Viejo Oficial: Adelante “señorita”

    Rebusque en mi bolso sacando mi licencia y se la entregue.

    Viejo Oficial: Muy bien, espere aquí.

    Yo: ¿No, podría esperar en mi coche? –Sufriendo de escalofríos.

    Viejo Oficial: Dije espere aquí –autoritariamente y se subió a su patrulla.

    No me quedo más remedio, que aguantarme, lo que quizás fueron unos minutos, pero se me hizo eterno, cuando sonó la alerta del celular de recibir un mensaje.

    Mi marido: Bebecita, ¿tardas mucho?, ya me aburrí de estar jugando en la computadora.

    Para variar, el señor comodísimo y yo sufriendo las inclemencias de la intemperie.

    Apenas iba a desquitar mi coraje y comentarle la situación, en la cual, estaba metida por sus ocurrencias, cuando el viejo oficial se acercó a mí.

    Viejo Oficial: Listo Elena, todo está en orden –entregándome los documentos- ya solo será levantarte la multa y podrás ir a atender a tu cliente- con malicia-.

    Yo: -Recibiendo los documentos- ¿Cómo, cual cliente? –confundida.

    Viejo Oficial: Por favor, Elena no nos hagamos, una mujer como tú, vestida así, a esta hora, en esta zona, anda dando servicio, pero pues como ese tipo de faltas no son de mi jurisdicción, por mi puedes hacer lo que quieras-empezando a escribir la multa.

    Este viejo me había tomado por una puta, y todo por andar complaciendo al odiosito de mi esposo.

    Yo: ¿Y va ser mucho de la infracción? -acercándome con coquetería.

    Viejo Oficial: Nada que no puedas pagar con servicio- mirando con malicia mis senos.

    Yo: Pues es que ya me esperan- con mi voz de niña mimada.

    Viejo Oficial: -Mirando de lado a lado la desoladas calles-Pues yo a mis años no ocupo mucho-sonriendo- con un servicio de tu boquita puedo conformarme.

    Yo: -Poniendo mi mano en la barbilla haciendo un gesto de pensar-Me parece bien –mordiéndome los labios- ven-lo tomé de la mano y lo conduje al fondo del callejo hasta cofre de mi coche.

    No perdió tiempo el viejo, se abalanzo sobre mi besándome apasionadamente, yo le respondía con mis manos en su cuello, sus manos se movieron sobre mi pecho y aprovechando la elasticidad del material del top, saco mis senos de su prisión de tela mis pezones rápidamente se desdoblaron, no sé si por efecto de la gélida noche, de la lactancia o ¿de la excitación?, este viejo tenía un aroma agradable, de loción de abuelo, pero al mismo tiempo encantador, mientras apretujaba mis senos, salió un chorro de leche materna, que cayó en la cara del viejo Oficial.

    Viejo Oficial: ¿Estas lactando?, vaya que eres puta el crio sufriendo de hambre y tu taloneando.

    Su boca apresó mis pezones, causándome gran placer, haciendo que tomara con ambas manos mis pechos y los pusiera a disposición de sus fauces, mientras gimoteaba de gozo, sus manos me recorrieron desde mi espalda hasta mis nalgas, y nuevamente aprovechando la elasticidad del material pero ahora del bottom, para meter sus manos y sentir la piel de mis nalgas, sobándolas y apretándolas, hasta que sentí como sus dedos querían entrar en mi ano, lo cual me hizo reaccionar, tomando sus manos sobre mi bottom.

    Yo: No seas malito, en eso no quedamos-voz de niña tierna-

    Viejo Oficial: Pues es que nalgas de puta cara, no se tienen todos los días-sonriendo, subiendo ambas manos a su nuca- bueno, haz tu trabajo a ver si eres tan buena como parece.

    Poniéndome de cuclillas frente a él, abrí el cierre de su pantalón y empecé a hurgar con mis manitas entre su ropa podía sentir un trozon de carne envuelto, pero una vez liberado, brinco literalmente golpeándome la cara.

    Yo: Wow –asombrada, por el tamaño y forma de su verga-

    Viejo Oficial: ¿Te gusta puta? –meneando sus caderas, moviendo de un lado otro esa cosa que parecía una palanca de velocidades antigua; larga, delgada, pero con glande muy ancho y gordo.

    Yo: Se ve rica-con coquetería.

    Empecé a besar y succionar esa gran cabeza frente a mí, con mis senos al aire, sintiendo la dureza del frio nocturno en mis pezones y la dureza de su verga en boca, en esa soledad solo se oían los pujidos que le provocaba mi succión al viejo.

    Una de sus manos se puso sobre mi cabellera, y la otra sobre la base de su verga, para guiar mi boca, engullendo poco a poco y hasta el fondo de mi garganta ese pedazo de carne palpitante, estimulando el disfrute del Viejo Oficial.

    Empecé a llevar el ritmo que me marco moviendo mi cabeza de adelante y atrás, en círculos, arriba y abajo, cuando sentí que se abrió todo el pantalón, bajándolo junto con sus interiores hasta sus tobillos.

    Momento que me hizo separarme de él, asombrándome de como mi boca buscaba esa verga como novillo recién nacido la ubre de su madre, aproveche para tomar algo de aire que ya me empezaba a faltar, en ese momento sentía la brisa nocturna recorriendo mi piel, pero ya no advertía el frio, sentía calor, placer, excitación, gozo y humedad.

    Humedad saliendo de mis pechos producto de la lactancia y humedad invadiendo mi entrepierna, producto del deseo por la verga de este viejo, ya me tenía a mil.

    Sin dejar de manosear esa verga, busque la mirada la del viejo Oficial, para saber sus deseos.

    Viejo Oficial: Chúpame los huevos puta y después quiero una rusa con tus tetas rebosantes de leche. –autoritariamente.

    Yo sumisamente obedecí, metí mi cara entre sus piernas la luz de la luna me hizo apreciar un par de testículos velludos, que mi boca y lengua complacieron diligentemente, el Viejo Oficial con sus manos sobre mis orejas me guio para que continuara mi labor sobre su verga, recorrí con la lengua desde sus huevos hasta la punta de su verga, para con ambas manos devorar con mi boquita su gran y gorda cabeza.

    Con ambas manos coloque mis senos envolviendo, la delgada pero larga verga del viejo, el apretarlos, provocaba la ordeña de mis mamas y eso me inducia a un estado pre orgásmico, por lo que los sonidos de placer que salían de mi boca se mezclaban con los emitía el Viejo Oficial.

    Mientras el viejo movía sus caderas deslizando su verga entre mis senos.

    Viejo Oficial: Que rica puta me fui a encontrar, que suerte la mía-complacido.

    Su cabezota estaba al alcance de mi boca y decidí succionarla con esmero, lo que incito que él llevara ambas manos a mis senos apretándolos contra su verga, causando un dolor delicioso, haciendo que mi mano fuera en busca de mi vulva para darme placer, al mismo tiempo.

    Sentí como convulsionaba su verga entre mis senos, y como sus embestidas eran más seguidas, y luego la explosión de semen en mi boca, en mi cara y en mis pechos.

    El Viejo Oficial me soltó, para recargarse en el coche, con respiración entrecortada, haciéndome caer de sentón, apoyándome con ambas manos para no desplomarme de espalda, sintiendo como su semilla escurría de mi boca por mi cuello a mis los senos, que estaban expuestos fuera de mi top, mezclándose con la mi leche materna, con las piernas abiertas, veía, como se recuperaba el Viejo Oficial de sus espasmos, mientras yo disfrutaba de los producidos por mi vagina recorriendo todo mi cuerpo.

    Viejo Oficial: Estuvo rico puta, que disfrutes tu noche-retirándose a su patrulla mientras se vestía dejándome sola en suelo de ese callejón.

    Apenas se retiró la patrulla me levante y acomode mi top, e iba buscar con que limpiarme todos los fluidos que estaban sobre mi piel, cuando sonó mi celular.

    Mi marido: Bebecita, ¿ya llegaste por mí?

    Yo: -Aun con la respiración entrecortada-voy llegando al callejón que esta aun lado.

    Mi marido: Así ya te vi bebecita.

    Choqueada vi a mi esposo doblando la esquina del callejón, se acercó tomando mi cara con ambas manos me dio un largo y apasionado beso recorriendo toda mi boca y bajando por mi cuello, yo solo me dejé hacer, limpiando mi rostro de los residuos de la felación.

    Mi marido: Bebecita, como me encanta tu sabor, después de que tienes actividad física vigorosa. -sonriente-pero, bebecita has de tener frio-quitándose su saco y cubriéndome con él, abrazándome guiándome al coche-

    Yo: Mor si tengo, pero tú quieres traerme así, toda descubierta-con voz de niña consentida.

    Mi marido: Para que te digo que no, sí si-riéndose.

    Subimos al coche, yo por el lado del copiloto y el por el lado del chofer, apenas subió prendió la luz interior.

    Yo: Mor, ¿para qué enciendes la luz? -nerviosa y tratando de cubrirme con el saco.

    Mi marido: Bebecita, sabes que me encanta contemplarte-sonriente-pero, de que se te mancho el top-señalando las humedades producto de la felación.

    Yo: Ay Mor, sabes que estoy lactando, eso ha de ser-sonriendo nerviosa.

    Mi marido: Eso ha de ser-convencido- descansa bebecita, sé que has de estar cansada de tanta actividad, al rato te despierto – afectuosamente.

    Si estaba agotada y le tome la palabra, me despertó llegando a casa con todo y bendiciones, me dijo que no me preocupara que fuera a descansar que él se encargaba de dormir a las bendiciones y hacer las labores propias del cierre de día.

    Fui a nuestra alcoba, tomé un baño revitalizante, me puse un camisón azul, cuando salí del cuarto de baño ya estaba él sobre la cama.

    Mi marido: Bebecita, para que te bañabas sabes que me gusta comerte, así todita sudada. -con ternura.

    Yo: Mor, hoy no, ya quería bañarme para descansar-recostándome a su lado-

    Mi marido: Está bien bebecita-acariciando con ternura mi frente y mis cabellos-y te ¿gusto tu nuevo outfit?

    Yo: Si, fue todo éxito –sonriendo maliciosamente-les gustó mucho a las muchachas del pabellón.

    Mi marido: ¿Y nada más a las muchachas? –inquisitivamente.

    Yo: A mí también mor.

    Mi marido: mmm ¿Y el Oficial que te dijo? -sin dejar de acariciar con ternura mi cabello.

    Yo: ¿Cómo? – nerviosa y sorprendida.

    Mi marido: Ay bebecita, no te platique que por seguridad pusimos circuito cerrado alrededor de mi edificio, y te estaba monitoreando a ver a qué horas llegabas. -sonriendo- hiciste bien no nos podemos dar el lujo de despilfarrar el dinero en infracciones de tránsito.

    Entonces me dio un dulce y largo beso de amor en la boca…

  • De cómo me dejé enfiestar

    De cómo me dejé enfiestar

    Estos son hechos reales que me han sucedido hace pocos meses.

    Me llamo Verónica (tengo 23 años) y estuve de novia por 3 añitos, pero hace un año nos enojamos y no volvimos a vernos.

    La historia es así. Después de 6 meses sin salir, por estudio y depresión, acepte ir de una pareja de amigos que viven cerca de casa a cenar un viernes. Ella (Eva), la conozco desde la primaria y somos intimas amigas, y su marido (Ariel, se casaron hace 2 años) es muy simpático y siempre nos hace reír con sus comentarios y andanzas.

    Comimos pizza con cerveza en su departamento y reímos largo y tendido mientras mirábamos el video del último año de la secundaria de Eva y mío, y el viaje de egresados.

    Su departamento es de 2 ambientes, con un living comedor amplio, con un solo sofá cremita de 2 plazas y media (enorme), y una mesita ratona cuadrada de madera preciosa, todo alfombrado de lila clarito, haciendo juego con los manteles de la mesa redonda de roble puesta a un lado, y con las carpetitas sobre el aparador. Un televisor de 29 pulgadas sobre una mesa con una cámara digital encima de esas que sirven para ver y charlar con personas por la red y una lámpara de pie con luz regulable de colores naranjas, y sobre la pared pintada de un tono pastel una acuarela marina muy llamativa rodeada de pequeños cuadros que eran imitaciones de algún pintor impresionista. Solo una copia de un Picasso se podía ver en la cocina.

    La cena ya había quedado atrás, y seguíamos riéndonos de las anécdotas que recordábamos, mientras nuestros vasos iban vaciándose de a poco ( ninguna de las dos tiene una cultura alcohólica trascendente, somos muy infantiles en ese sentido, más que algunas curdas sencillas no hay nada en nuestro historial, y él (Ariel) algo bastante más que nosotras seguro podía tolerar, al menos eso podíamos observar ).

    Antes de seguir les cuento como somos mis amigos y yo, a si pueden ir imaginando la escena lo más cercano a la realidad posible y disfrutarlo y comprenderlo mejor.

    Soy morocha y como ya les conté me llamo Verónica, llevo el pelo un poco por debajo de los hombros, de estatura media tirando a bajita, de piel blanca y ojos marrones, y poseedora de una enorme sonrisa. Mis medidas son normales 88-58-92, y soy bonita pero sin exagerar (y con complejos físicos como todas las mujeres aunque me digan lo contrario). Estoy estudiando para traductora, y dirección de cine.

    Esa noche hacía calor y yo llevaba puestos unas sandalias de verano celestes, que me hacían juego con el pantalón largo de verano que mezclaba el celeste y el azul todo a cuadritos, y el cual se ata con unos cordones a la cintura formando un moño, y un top rosita de mangas cortas abierto por debajo dejando mi ombligo al aire (esos que limitan tus movimientos ya que si levantas los brazos se ve el borde del corpiño por debajo, pero son muy frescos con altas temperaturas dejando circular el aire por su interior).

    Ariel tiene 28 años, es más grande que nosotras, es de pelo oscuro y corto, y con ojos verdosos, más alto que nosotras por media cabeza, y su cuerpo es interesante, debido a que corre y juega al tenis seguido y de chico practico artes marciales, pero no recuerdo específicamente cual en este momento. Él es fotógrafo profesional y vive viajando, por el país y Sudamérica y es fanático de las novelas de suspenso.

    Tenía puestos unos pantalones largos azules con botones y una remera de Greenpeace por las ballenas, y calzaba unas alpargatas negras. Y sé que tiene un tatuaje en cara interna de la parte alta de la pierna que obviamente nunca había visto, pero Eva si me había informado, que consistía en un símbolo sexual de una cultura asiática.

    Y Eva es también morocha como yo, un poquito más alta, de ojos oscuros y rasgos bien marcados, pelo largo lacio bajo los hombros, con una delantera un tanto más grande que la mía y con una mirada muy bonita, que según ella era lo primero en que Ariel se había fijado, además de unas piernas estilizadas y una cola parada (según Ariel que lo repetía todo el tiempo). Y llevaba puesto un enterito de jeans celestes de pantalón corto con breteles, y un top negro. Ella es maestra jardinera, y trabaja de ello, y le gusta pintar y hacer cerámicas y esculturas.

    La conversación seguía a puras rizas y carcajadas, y las botellas vacías de cerveza de marca Quilmes ya sumaban 5 sobre la mesada de mármol oscuro de la cocina; el televisor encendido estaba dando un especial de música de los 80, con lo cual nos deleitábamos y la luz solo era de la lámpara de tonos naranja pero graduada al máximo para permitirnos ver las fotos.

    Ariel estaba sentado en el sillón, en el centro, y era el que más atención prestaba a la pantalla y de a ratos paseaba por los 80 canales del cable, mientras Eva y yo, ambas sentadas en el suelo como los indios, con nuestras espaldas apuntaladas por el sillón ojeábamos álbunes de fotos comentando cada una de ellas y haciendo memoria.

    Y tanto hablar de fotos, llevo a Eva a preguntarme si alguna vez me había sacado una foto subida de tono con un chico, obviamente sin nombrarlo se refería a mi ex novio y le mentí diciendo que no, pero ella siguió con el tema hasta que no me quedo otra que preguntar si ellos si. Y la respuesta obviamente fue positiva, además de confirmarme que las habían publicado en internet.

    Y ambos me contaron sutilmente como eran las fotos, a lo cual me sorprendí muchísimo, nunca hubiera creído a Eva capaz de algo así y aunque me contó que en las fotos llevaba puesta una venda para que no se le reconociera el rostro, el resto de los cuerpos si se podían apreciar al desnudo.

    Y esta confesión y descripción de las fotos me obligo a confesarme a mí también y admitir que yo también tenía fotos de esas, ya que mi ex novio tras años de insistir logro quebrantar mi voluntad en una noche de vacaciones, con mis viejos de viaje. Y con una polaroid en mano las había tomado con la condición de que sería yo quien las guardara.

    Y con eso quise terminar mi exposición pero no lo logre, ya que debí contar mas detalles tal cual Eva lo había hecho. Y las fotos eran dos, la primera me tenía a mi de rodillas en el suelo del baño y a Fabián parado a mi lado mientras le practicaba sexo oral, y la segunda con la cámara instantánea en la cómoda y nosotros en plena posición del perrito de costado a la cámara (mi rostro no se vio completo en ninguna, salió tapado por mis cabellos, pero si se salieron nuestros cuerpos pegados y un poquito mas.

    Y esta confesión si logro que se me pusieran un poquito coloradas las mejillas.

    Ariel al terminar mi relato acoto. – Ya vieron todas las fotos solo falta que le muestres esas.- Dirigiéndose a Eva.

    Verónica.- No creo que sea oportuno. Gracias. Tal vez en otro momento. (le conteste).

    Y todos reímos.

    Ariel- Eva también tiene fotos con otro hombre.

    Al escucharlo me quede dura, tiesa, no entendía nada, y pensé que venía de reproche hacía Eva la cuestión (Eva nunca me había contado algo así), y que comenzarían a discutir, pero no fue así. Eva lo miro (ambas seguíamos sentadas en la alfombra), y sonrío diciéndole que yo no debería saber esas cosas de ella, y que ella había aceptado si se mantenía como un secreto de pareja.

    Mi cara lo decía todo, no entendía nada aunque imaginaba algo.

    Ariel- Vero es tu mejor amiga, no creo que este mal que le cuentes un poco de tus andanzas.

    Eva- Puede ser, pero no creo que sea el momento adecuado para ello.

    A- Preguntémosle que opina, y si le interesa saber. Anda Vero si o no?.

    Vero- Somos amigas, me interesa saber sus cosas, lo que haya hecho no puede ser tan malo si ella aceptó hacerlo, pero si ella cree que no es el momento tal vez así sea.

    Eva- Es sobre sexo, tu dime si quieres escuchar.

    En una situación normal hubiera dicho que no, pero la cerveza controlaba parte de mí, y no sabía que parte aún, y la curiosidad me invadió.

    Vero- Y si, dale… (en tono suavecito).

    Ariel- Por internet y la camarita digital hemos tenido relaciones mientras nos observaban otras parejas. Lo hemos hecho con una pareja de españoles.

    Vero- no lo puedo creer. Habla en serio?

    A- Es verdad!!!

    Y Eva lo asentía con los movimientos de su cabeza.

    Eva- Si así empezó todo, primero observábamos y nos observaban y era excitante. Mientras nosotros teníamos relaciones sobre la cama, alguien desde España nos observaba y hacía comentarios por el micrófono.

    Ariel- Incluso varias veces dejábamos que ellos nos ordenaran que hacer.

    Vero- no lo puedo creer.

    A- Y después de esto contactamos gente cercana por la red e intercambiamos parejas. Eva estuvo en este mismo sillón con un mexicano, mientras su mujer y yo los observábamos desde la mesa.

    Vero- y que sentiste?

    E- Mucha excitación, de ver como el gozaba viéndome me excitaba aún más. Y aprendí a excitarme yo viéndolo a él gozar con otra.

    Mi boca estaba abierta de la sorpresa al igual que mis ojos marrones de par en par.

    Eva- Esto fue paso a paso, no de la noche a la mañana. Meses tardamos en ello…

    Ariel- Nunca te encontraste con alguien que conociste en un chat.

    V- No, no soy de chatear mucho.

    A- y que haces cuando te conectas.

    V- busco información de temas que me interesan y esas cosas.

    Ariel- Fotos?

    V- si fotos.

    Ariel- Fotos de que tipo.

    Lo mire fingiendo no entender la pregunta, pero Eva acoto al ver que no contestaba.

    Eva- quiere saber la clase de fotos? categoría sexual digamos.

    Vero- Ok, ya entendí!!! Me gustan las que vienen tipo historieta con toda la escena en desarrollo.

    Eva- Desde que aparecen y se van desvistiendo…

    V- si esas.

    Ariel- Y si fueran simples, que categoría buscas.

    V- grupal, oral.

    Ariel- Yo sabía.

    V- interracial, chicas con chicos de color.

    Y ahí reaccione ante el – Yo sabía. (que el pronuncio).

    V- que sabias??? Increpándolo a Ariel.

    A- Tenés cara de sexo oral.

    Y mi respuesta fue inmediata y espontánea – Contame de alguna chica que no la tenga.

    Y los tres nos pusimos a reír. (eso fue lo más zarpado que le había dicho en mi vida al novio de mi amiga).

    Eva- y a todas nos gusta las interraciales, no?

    A- Propongo un brindis por internet.

    Y todos dimos sendos sorbos a nuestros vasos.

    Eva y yo seguimos hablando mientras Ariel fue al baño, y en esos cinco minutos a solas me contó algunos detalles más, y termine de digerir la noticia. Ya no me sentía tan incómoda como al principio (admito que no soy una experta en estos temas y que experiencias como Eva me estaba contando nunca había tenido). Me contó que al principio estaba preocupada por el futuro del matrimonio ante estas situaciones pero que se disiparon con el tiempo al ver que cada vez se unían más y que las fantasías se realizaban en conjunto y con el consentimiento de ambos al cien por ciento.

    La cerveza se acabó y me levante yo para ir a buscar una. Fui a la cocina y tome una Heineken ya que Quilmes no quedaban, la destape con un destapador que trajeron de uno de sus viajes y volví al living-comedor justo cuando Ariel salía del baño. Le di la botella en la mano y me encerré dentro. Tanta cerveza me había dado ganas; ganas que estaba aguantando para no cortar la trama de la conversación.

    Obviamente al baño entre con mi cartera como todas las mujeres, y tras unos minutos salí y me senté nuevamente en mi lugar en el suelo. La cabeza me daba alguna que otra vuelta pero nada que no pudiese controlar.

    Mi sorpresa fue cuando mire a mi alrededor, y note que estábamos todos en el mismo lugar, pero sobre la mesa ratona donde antes estaba el álbum de fotos ahora había una computadora portátil negra, conectándose a internet con su típico chillido.

    Vero- Chicos que hacen?

    Eva- Viste que la ibas a asustar. Solo, quiere navegar un rato.

    Ariel- Paveamos un poco nada más.

    E- Si querés vamos a la cocina y lo dejamos solo?

    A- No sean cobardes.

    V- Si no te zarpas con cosas desubicadas todo bien. Mira que yo soy chiquita. (Siempre me hago la nena, es una manía que tengo).

    A- Esta bien.

    E- No le muestres nuestras fotos quiero tu promesa.

    A- De acuerdo mi amor, la tienes.

    Y mientras en la televisión mostraban videos de música de tono hot, en un programa de un canal mexicano, Eva y yo conversábamos mientras Ariel navegaba. Primero miro sus e-mails, y luego páginas de autos.

    Y nosotras lo controlábamos de reojo mientras hablábamos de nuestros novios en la secundaria. Y nuestras experiencias sexuales desastrosas con ellos.

    A los 10 minutos de navegar sonó un bip. Y Ariel nos avisó que estaba el gallego conectado también.

    Ariel- lo voy a saludar.

    Eva debe haber notado mi nerviosismo ya que apreté inmediatamente las piernas y ella acoto.

    Eva- No te preocupes que no todas las veces que charlamos es para lo mismo, hemos logrado llegar a tener una amistad interesante.

    Y en unos instantes ya la pantalla tenia a un gallego sentado frente a la pc mirándonos a los tres. (al gallego del cual no me acuerdo el nombre le pondré la letra G y no voy a imitar su forma de hablar porque recuerdo lo que decía pero no sus palabras exactas. Si diré de él que en realidad no era gallego sino un uruguayo que vivía en Galicia desde hacía 10 años y andaba cerca de los 30).

    Y después de los saludos habituales obviamente la pregunta.

    G- Quien es esta tía que los acompaña.

    Eva- Verónica mi amiga de la infancia. Yo te conté de ella y nuestras locuras en el secundario.

    Ariel- Y tu mujer?.

    Gallego- De viaje, está trabajando en Algeciras.

    Ariel- Y estás solito.

    G- Sin remedio. Y tu Verónica que cuentas. Estas de novia.

    V- No por el momento.

    G-Eres bonita algo debes tener por ahí. No es así Eva, que nos cuente. Algún tío debes tener intentando conquistarte.

    V- Un compañero de facultad pero nada serio.

    G-Y te lo has tirado ya?

    Eva- Hey.

    Vero- Si.

    G- Ves que quiere contar, para que te metes Eva.

    V- No nada más, una noche y eso es todo.

    G- Y se lo has comido?

    V- Eso no es de tu incumbencia.

    Eva- No la hagas rabiar.

    G- de acuerdo, perdón.

    La conversación cambio de rumbo y se tornó mas tranquila, charlamos de las diferencias entre vivir acá y en España, de vinos, política, terrorismo y cervezas y a propósito de ellas vaciamos dos más en la hora que ya llevaba la conversación. Y ahí fue cuando el gallego aparentemente se aburrió y comenzó a preguntar.

    G-Eva que color de ropa interior te has puesto hoy?

    Yo justo estaba tomando un trago, y la sorpresa de la pregunta volvió a descolocarme y casi me atraganto con el líquido. Pero a Eva parece que no, porque no tarde ni tres segundos en sacar de mi boca el vaso y volver a respirar que ella ya había contestado que era de color blanco.

    G- Como has dicho.

    Eva- Que mi ropa interior es blanca.

    G- La conozco?

    Eva- No, es nuevo mi conjunto.

    Gallego- Allí hace calor, verdad.

    Todos contestamos que si.

    G- Pues aquí está nevando y la calefacción esta altísima. Siento que me estoy asando. Con su permiso voy a sacarme ropa.

    Se paró y comenzó sacándose la remera negra la cual arrojo por detrás del monitor, y comenzó a desabrocharse los jeans que llevaba puestos.

    Eva- Que haces galleguito, te has vuelto loco, esta mi amiga aquí presente.

    G- No me vas a decir que no deseas verlo? Porque Eva yo si deseo mostrártelo. El desnudo esta noche será por lo que veo solo mío.

    Se bajó los jeans y se sentó nuevamente en la silla giratoria. Introdujo su mano derecha bajo el slip y se acarició unos instantes. Ariel se recostó contra el respaldo del sofá, Eva y yo seguíamos acostadas en la alfombra lila y el silencio era total, los tres pares de ojos enfocaban sobre la pantalla. Y yo sentía que ellos, mis dos amigos estaban muy pendientes de mi reacción, como cuidándome, y viendo hasta donde me animaba a llegar para cortar ellos la situación si fuese necesario.

    El gallego ya había llevado el slip hasta las rodillas y se estaba masturbando, su pene era de los grandes y su mano lo agarraba desde la mitad bajando y subiendo, cubriendo y descubriendo la cabeza de su miembro el cual se notaba ya bastante lubricado.

    La masturbación y el silencio ya llevaban largos minutos y solo el gallego se animó a reanudar la conversación.

    G- Eva de qué color me has dicho que era tu ropa interior?

    Eva- Blanca.

    G- Ariel?

    Ariel- Bóxer gris.

    G- Verónica? vos.

    No conteste, y mis amigos no hablaron. Y tras segundos repregunto.

    G- Verónica, de qué color llevas puesta la ropa interior?

    Fueron unos segundos de gran dilema para mi. Sabía que si contestaba abría una puerta que no sabía a donde conducía, ni si quería traspasarla, pero tampoco quería quedar como la tonta, después de todo tengo 23 años, y no tendré la gran experiencia sexual pero creo saber lo que quiero mientras se me va presentando. Igualmente confieso que si no fuese por el alcohol otra hubiese sido mi respuesta.

    Vero- Roja y blanca.

    G- Que bonito, y cual es cuál? Que color arriba y cual abajo?

    V- Ambos de algodón rojo y algo de encaje blanco.

    G- Y a ese compañero tuyo se lo has comido?

    V. Y si.

    Parecía que algo había cambiado porque ahora si estaba dispuesta a contestar algunas de sus preguntas.

    La situación era muy rara, pero ese tipo estaba digamos que pajeándose a miles de kilómetros, y esa distancia me dejaba relativamente tranquila.

    G- y dónde fue?

    V- en su auto.

    Ariel río, y comento que se imaginaba la situación, y dijo que me lo tenía bien escondido, y todo eran risas, pero ese al otro lado de la pantalla no paraba de tocarse.

    A- También lo hicieron en el auto?

    V- Si, y era muy incómodo.

    G- Tenias puesta pollera?

    V- Una tableada. Pero el nunca terminaba y por eso tuve que agacharme.

    G- Fuiste hasta el final?

    V- No. Acabo sobre una franela para limpiar el tapizado. Todo era muy romántico como veraz.

    G- Ariel, Eva conoce el sabor de la leche, verdad?

    A- Si.

    Eva sonreía y se levantaba para dejar su vaso vacío sobre la mesa grande.

    G- Vero?

    V- Si, he bajado a tomar la leche hasta el final, ok, contento.

    Eva bajo la intensidad de la lámpara supongo que al mínimo, bajo el volumen del televisor aún más y se sentó nuevamente en el suelo pero más cerca de las piernas de Ariel (que estaba entre ambas) apoyando sus brazos sobre ellas.

    G- No te enojes. Dime que estas sintiendo al verme. Que sensaciones te causa lo que ves?

    V- No sé es raro. Otro día hubiese salido corriendo.

    G- Te excita un poco?

    V- no sé si esa es la palabra.

    G- Tal vez no te excite por la distancia? Si pudieras verlo más de cerca tal vez sería otra cosa?

    V-Tal vez.

    Y mientras le contestaba al gallego, gire mi cabeza al ver a Eva moverse. Se estaba poniendo de rodillas y apoyando su cuerpo contra el cojín del sofá y al ver mejor observe que ya tenía el extremo de los dedos de su mano dentro del pantalón de Ariel.

    Terrible sorpresa me invadió, y comencé a pensar en mi reacción, pero nunca supe que hacer así que solo me moví un poquito para el otro lado y gire mi cuerpo para ver mejor.

    Eva estaba arrodillada y de costado y ahora apoyaba su cabeza sobre el cuerpo recostado de Ariel, y me miraba a los ojos. Yo seguía sin saber cómo reaccionar, Ariel tenía la cabeza contra el respaldo y miraba el techo seguro evitando mirarme, temiendo a mi reacción, o tal vez para no asustarme. Eva si me miro esperando mi reacción, la cual no llego, creo que esperaba mi consentimiento, y al no obtener nada de mi cerro los ojos y termino de hundir su mano dentro del pantalón.

    En unos segundos podía ver como su mano se movía bajo la tela, y el silencio era absoluto. Ariel dejo la mano que estaba de mi lado quieta junto a su pierna, y con la otra comenzó a acariciar el pelo lacio de Eva, acomodándolo suavemente mientras ella permanecía con los ojos cerrados. Ambos se estaban acariciando, y yo tan solo a menos de un metro mirando.

    Eva por fin abrió los ojos, pero su mirada ya era distinta, sus ojos se cruzaron con los míos, y note que ya no era una mirada de consentimiento, sino que ya estaba decidida a seguir adelante.

    Mi boca seguía abierta y mis ojos no se apartaban de ella que ya no me miraba a mí sino al pantalón de su novio.

    Su cabeza estaba sobre los abdominales de él, y su mano seguía moviéndose. Su mirada era hacía abajo, hacía dentro del pantalón que estaba a centímetros de su rostro. Ella seguro ya había levantado el boxer y podía verlo. Seguía agitando su mano, y en unos instantes comencé a ver algo asomarse.

    De su pene ya podía observarse la punta y Eva con su mirada clavada en ello, separo tan solo un poco los labios y acerco su boca haciendo que lo perdiera de vista. Ella lentamente comenzó a mover su cabeza de arriba hacia abajo, y cada vez más velozmente, al tiempo que deslizaba el pantalón hacía abajo.

    Yo estaba atónita y ahora excitada. Pero no podía emitir sonido alguno y solo miraba desde la alfombra. Y el gallego comenzó a llamarme… Y tras escuchar varias veces mi nombre mire la pantalla.

    G- se quieren mucho, y se desean mucho.

    De mí no salía ni una palabra.

    G- Estas excitada Vero?

    Susurro estas palabras tres veces por lo menos.

    G- Se han endurecido tus pezones?

    Lo mire y asentí con la cabeza.

    G- Están duritos.

    V- Si.

    Mi primer monosílabo en largos minutos.

    G- Te gusta mirar?

    V- Aha.

    Eva ya tenía todo el pene lubricado y no paraba de besarlo, cuando no estaba dentro de su boca le pasaba la lengua por todo el contorno y mordía la pielcita con sus labios. Una de sus manos dirigía toda la operación, lo llevaba hasta la boca, lo sacaba de ella, lo ponía de lado, y le subía y bajaba la piel, dejando al aire la cabeza.

    Pero también note moverse a su otra mano, la cual estaba dentro de su jardinerito, justo entre sus piernas, ella se estaba masturbando, y con el correr de los minutos comenzó a notarse su excitación y a sentirse unos gemidos tenues de ambos.

    G- Vero?

    Lo mire sin hablar.

    G- Desata el moño de tu pantalón… Anímate, no dejes de hacer algo que deseas. Despacito…

    Y mirando a los chicos sobre mi hombro tire de un lado de los cordones y desate mi pantalón.

    G- Estas mojada? Vero.

    No solo estaba mojada sino que estaba súper tensa.

    G- Quiero ver tu corpiño, sube un poco tu top. Vamos cachorra no tengas vergüenza.

    Ahora solo lo miraba a él, y accedí. Levante el top sin sacármelo sobre mis pechos, dejando que vea mi corpiño casi totalmente rojo.

    G- Noto tu excitación en tus pezones. Me gustan tus pechos, son de un tamaño justo para mis manos. Estas mojada?

    Vero- Aha.

    G- Quiero que frotes tus pezones y acaricies tus senos.

    No lo obedecí de entrada, mis nervios también estaban presentes.

    G-Vamos bonita, hazme caso, disfrutemos…

    Y mis manos tomaron mis pechos muy lentamente, cada una froto mis senos y empecé a pellizcar mis pezones sobre la ropa interior al tiempo que apretaba mis piernas.

    El gallego seguía masturbándose y me alentaba con palabras dulces, y me incitaba a tocarme por debajo.

    Ariel cambio de canal con el control remoto, y al instante comenzaron a sentirse los gemidos de una pareja en un canal prohibido.

    G- Pon tu mano bajo el pantalón. Entre tus piernas, bajo tu bombacha… Estás mojada, te sientes mojada.

    Vero- Si.

    Ya solo podía susurrar y Eva ya tragaba entera la polla de su novio.

    Al verlos mejor note que Eva ya tenía desprendidos los tirantes del enterito y la pechera ya estaba baja, dejando ver su top negro.

    G- Vamos Vero. Acaríciate solita entre las piernas… Tan solo una mano.

    La escena me había puesto realmente acalorada, y los sonidos del televisor la complementaban perfectamente dándome ganas de transgredir, de probar algo nuevo y lentamente deslicé una mano desde mi pecho, por mi pancita, hasta mi pantalón. Metí mi mano dentro separando la falsa cremallera, levantando el elástico rojo de mi ropa interior, y llevando mi mano cada vez más abajo. Separe mis piernas un poco, y mi mano se abrió camino hasta mi vagina y empecé a frotarme.

    G- Estas toda depiladita?

    V- No.

    G- Sos peludita?

    Ya estaba excitadísima. Con una de mis manos apretaba mi pezón y con la otra me masturbaba, frotando en círculos mi clítoris, y entrando la punta de un dedo dentro de mí. A los suaves gemidos y ronroneos de Ariel y Eva, ahora comenzaron a sumarse los míos. Realmente estaba masturbándome pensando y viéndolos a ellos hacerlo, y sin olvidar al gallego alentándome con semejante pieza en la mano.

    Mi mano se movía velozmente, lo más rápido que podía, siempre en círculos imperfectos en sentido de las agujas del reloj y al revés de ellas. Y lo estaba disfrutando terriblemente, sabía que no faltaba mucho para llegar al primer orgasmo de la noche justo cuando sentí la mano de Ariel ponerse a jugar con mis cabellos oscuros.

    Mi primera reacción detuvo el movimiento de mis manos, pero inmediatamente lo reanudaron. Aunque había intentado no pensar en ello sabía que tarde o temprano lo iba a intentar, y aunque no sabía cual iba a ser mi reacción ahora comprendía que iba a ser la de someterme y complacerlos.

    Su mano ya jugaba con mi oreja. Y mis gemidos ya eran del tenor de los de ellos.

    Mis dedos recorrían mi vagina suavemente. Yo sabía perfectamente donde tocarme, había conseguido gran practica en ello desde que me enoje con mi exnovio. Me ponía como loca el sentir mi dedo entrar y salir, y lo realizaba a una velocidad envidiable. Pero lo mejor era sobre mi clítoris, sentir la yema de un dedo haciendo presión, y acariciando a mil por hora. Comencé a sentirme realmente mojada, estaba lubricadísima, mis dedos así me lo demostraban.

    Mi inexperiencia en estas situaciones rozando la orgía hacía que me resultara una situación extremadamente excitante, y con el placer que me daban mis ojos, de verla a Eva pasando sus labios y su lengua por el pene de Ariel en vivo y en directo, sumado al de mis manos termine en mi primer orgasmo de la noche, del tipo desesperante; Creo que todas mis terminales nerviosas se conectaron juntas y llegaron al mismo tiempo.

    Mi gemido fue contundente, no fue elevado en la voz y estuvo muy lejos de ser un grito, más bien un profundo y largo suspiro de placer, pero si fue terriblemente convincente, mi cuerpo tembló de placer y a pesar de tener los ojos cerrados fuertemente no pude evitar soltar unas lagrimitas. Sentí un placer intenso, un calor que me subía desde la vagina hasta el pecho, y rápidamente gire mi cuerpo hacia ellos, y la mano que me acariciaba la oreja quedo frente a mis labios intentando secar mi rostro de mis propias lágrimas, pero mi sangre cada vez estaba más caliente, y en un arranque mis labios besaban sus dedos, con besos secos al principio, los cuales con el correr de los segundos cada vez se ponían más húmedos, poco a poco fui separando mis labios dejando entrar de a uno los dedos de su mano y al cabo de unos minutos estos ya entraban y salían de mi boca tan mojados como su pene en la boca de mi amiga.

    Él se encargaba de mojarme el rostro deslizando los dedos sobre mí.

    Estaba verdaderamente excitada, pasaban por mi sensaciones completamente nuevas, mis pezones estaban rígidos y no bajaban tras el orgasmo sino que parecían endurecerse cada vez más, mis pernas estaban extendidas y tensas, y sentía como si dentro de mi vagina me hubiesen acabado, la sentía lubricadísima, y en verdad era que la que había llegado era yo.

    Ya no podía más, comencé a desear ser yo quien besara la polla de Ariel, y sin embargo solo la veía a Eva totalmente empeñada en la tarea de chuparlo.

    La situación se extendió varios minutos más, Eva practicaba sexo oral con el pene de su novio y yo me comía sus dedos como si fueran uno, al punto de que su mano ya estaba toda llena de mi saliva. Y por fin Eva levanto la vista y me miro con sus ojos penetrantes, sonriendo mientras la punta rígida del miembro salía de su boca y se formaba un hilo entre esta y sus labios, y al ver esa mirada entendí mi papel, solo haría lo que ellos me dejaran hacer y cuando ellos lo deseasen. Y así seguí observando, con las piernas apretadas un rato más, hasta que Ariel por fin hablo.

    Ariel- Vero, veni sentate a mi lado. (Mientras sacaba los dedos de mi boca).

    Y rápidamente obedecí, sentándome sobre el sofá a su lado, con las piernas en el suelo, el pantalón desabrochado, el top sobre el corpiño y el cuerpo girado hacia ellos. Él puso el brazo sobre el respaldo.

    Ariel- Bonito corpiño. Porque no me dejas verte un poco mejor. Sácate el top.

    Instantáneamente obedecí. Y pasándolo sobre mi cabeza me desprendí de él dejándolo en el apoyabrazos del sofá sin preocuparme de si se arrugaba o no.

    Ariel- Sujetate el pelo.

    Y con una gomita que tenía en la mano me ate el cabello por detrás tipo una cola de caballo, dejando mi rostro bien descubierto.

    A- Tenés unos ojos muy bonitos, y una boca muy sensual.

    G- Pregúntale si le gusta chupar?

    A- Lo has oído, te gusta?

    V- mmsi.

    A- Te gustaría metértelo en la boca? Me la chuparías.

    Moví mi cabeza de arriba abajo con movimientos cortitos dos veces.

    A- Si o no? Bonita.

    V- Si, te la chuparía. (En voz bien bajita me pronuncie, como temiendo algún enojo de Eva).

    A- Quiero que me tomes el pene con una mano y me masturbes metiéndolo en la boca de Evi.

    Mis ojos marrones al mirarlo le hicieron entender que haría tal cual lo que me estaba pidiendo. Extendí mi mano hasta llegar a él, y espere que Eva lo soltara para tomarlo. Lo agarre bastante arriba y cerrando mi puño sin apretar deslicé la piel hacía abajo, dejando la cabeza roja totalmente al descubierto, y ahora hacía arriba, deslizándose perfectamente gracias a la lubricación que tenía. Mis movimientos comenzaron a hacerse uniformes, y poco a poco Eva comenzó a acercar su boca nuevamente.

    Dirigí mi mano hacia ella, y con sus labios bien separados hundió dentro de su boca la polla de Ariel. Ella intentaba no tocarme la mano ya que cada vez que me rozaba yo intentaba apartarla un poco, quería evita el roce, pero con el correr de los minutos nos acostumbramos a ese pequeño contacto ya que prácticamente era inevitable y totalmente necesario ya que mi mano controlaba la situación, y tras unos minutos más ya nos habíamos coordinado perfectamente. Mi mano y su boca eran demasiado para Ariel que se retorcía con la cabeza en el respaldo, habíamos conseguido una sincronización admirable para tan poco tiempo de práctica. Mi mano sujetaba la acalorada y enorme polla, estirando para abajo la piel, y a ese movimiento le seguía la boca de Eva, rozando con sus labios la piel interna y sensible del miembro, mientras la lengua dentro de la boca seguramente se apoyaba sobre la punta intentando sensibilizarla cada vez más. Y cuando mi mano cerrada ascendía, su boca se retraía, se apartaba del pene dejando de único contacto entre ellos un hilo de saliva espesa de la punta a sus labios.

    La mano de Eva ya no lo tocaba, estaba apoyada sobre el sofá, y la otra seguía en su delicada tarea de masturbarla. Ella se tocaba delicadamente pero se concentraba más en mamarle con pasión el miembro a su novio que en satisfacerse a si misma. Pero igual ella no paraba de acariciarse y se notaba en el bamboleo que su cuerpo tenía desde las rodillas hasta los hombros, ya que la cabeza estaba concentrada en otra cosa y con movimientos independientes.

    G- Vero, tenés una mano libre no? Me gustaría verla dentro de tu pantalón.

    A- Hacele caso, dale, por debajo de la bombacha.

    Y así fue como comencé a tocarme de nuevo, introduciendo mi mano lentamente dentro del pantalón y levantando la bombacha. Ahora mis dos manos se movían diferente, ambas estaban ocupadas. Al principio la que lo masturbaba tenía toda la prioridad, intentando la perfección de los movimientos, pero con el correr de los minutos la otra mano comenzó a sensibilizarme nuevamente, y tomo la prioridad, me estaba masturbando otra vez, y alcanzando un clímax ideal, mis ojos ya no miraban todo el tiempo el pene, sino que parte del tiempo permanecían cerrados, o en el techo de la habitación cuando mi cabeza se recostaba en el respaldo del sofá.

    Y a todo esto, ellos, los hombres seguían piropeándome e incitándome a seguir.

    Eva de repente se detuvo, enderezo su cuerpo un poco y con ambas manos se sacó el top arrojándolo sobre la mesa de madera grande. Ella seguía arrodillada en el suelo y ahora se veía su corpiño blanco, un muy lindo corpiño con encaje que cubría sus pechos. Los senos de Eva sobresalen bastante de lo que puede tomar una mano normal y se notaban que sus pezones estaban tan endurecidos como los míos. Su enterito o jardinero como quieran llamarlo, ya tenía los breteles sueltos en la alfombra y poco a poco se fue bajando solo hasta que al cabo de unos minutos en los cuales Eva también sujeto su pelo, termino cayendo lo suficiente como para que se pudiera ver la bombacha de ella. La cual hacía juego con el corpiño blanco de algodón, y con cierto toque de inocencia con un moño rojo chiquitito en el centro de adorno.

    Ella termino de sacarle el pantalón a Ariel, y regreso a la tarea de besarle el pene desde el suelo.

    G- Vero acercate, sacame la remera.

    Solté la polla que no había largado ni un instante y sacando mi otra mano de entre mis piernas tome la remera y tire hacía arriba. Listo, el ya estaba desnudo y yo sentada de lado, bien frente a el. Me tomo con su mano del cuello y sin hacer fuerza me fue llevando hacía el, y en unos instantes nuestras bocas estaban enfrentadas, y tras mirarme a los ojos pervertidamente comenzó a comérmela a besos. Al principio por miedo no le correspondí, pero me duro muy poco y al rato ya estábamos trenzados en unos besos de película porno. El seguía perfectamente sentado en el sofá, con las piernas en el suelo separadas y con Eva arrodillada entre ellas, y yo estaba sentada con una pierna en el suelo, y la otra doblada contra el respaldo, y ahora lo comenzaba a tomar con una de mis manos de la cintura y con la otra sujetaba su brazo que me tomaba directamente del cuello. Su otra mano estaba sobre la cabeza de Eva acompañando los ritmos del sexo oral.

    Sentía su lengua recorrer toda mi boca, chocar con mi lengua, de a poco todo mi rostro se fue humedeciendo y poniéndose colorado del roce, además me excitaba como me mordía los labios suavemente, de a poco su boca se fue trasladando a mi cuello, uno de mis puntos débiles por excelencia, y ahí comenzó un trabajo delicado mezclando besos y mordiscos. Su mano bajo a mis caderas y luego a mi pierna posándose sobre ella, acariciándome para luego deslizarse sobre mi pantalón, a esa altura ya tenía toda la trompa colorada de los besos, y él seguía besándome el cuello.

    V- No me dejes marcas en el cuello por favor.

    A- Shhhh. Relajate, tenés que disfrutar, no pienses. Me estimula mucho tu perfume, es muy sensual. Me agrada mucho el sabor de tu piel.

    La boca ya se deslizaba de mi cuello hasta el bretel rojo del sostén y la lengua intentaba colarse por debajo. La palma de su mano hacia arriba se ubicó justo en el centro de mis piernas, y por fuera del pantalón se apoyó con fuerza presionando para arriba, comenzando a rozar despacito, me estaba frotando muy lentamente mientras me besaba. La mano realizaba movimientos cortitos y siempre presionando contra mi vagina, y no fue mucho el tiempo que tarde en comenzar a sentir la fricción en mi clítoris de nuevo.

    La presión que ejercía contra mi ropa me frotaba plácidamente, mi bombacha a esta altura muy mojada se amoldo perfectamente a sus dedos y la delgada tela del pantalón no era obstáculo. Pronto comencé a sentir mi ropa interior separar mis labios, la tela de algodón estaba entrando en mi, sus dedos presionaban cada vez más, y de un momento a otro, al alcanzar cierto punto de excitación mi vagina como muy pocas veces me paso se abrió dejando penetrar aún más el algodón y su dedo. Y ahí si que el roce con mi clítoris comenzó a perderme nuevamente, llegue a un punto que no podía corresponder sus besos, solo recostaba mi cabeza junto a la de él y me dejaba tocar totalmente satisfecha del placer que me estaba dando, y se lo demostraba con gemidos al oído y ronroneos constantes.

    A- Me sientes dentro Vero? Contestame, necesito que me hables.

    V- Si, seguí, te siento.

    A- Que mojado que se siente por aquí abajo.

    V- Estoy toda mojada.

    A- Sabes que, te voy a dejar un recuerdo en el cuello, para que recuerdes mañana que esto es real.

    V- No, no por favor…

    A- Shhh, un suvenir.

    Y así continuo chupándome el cuello, en lo que se convirtió en un tremendo chupón.

    Yo seguía masturbándolo, pero ya no había esa sincronización prefecta, con los temblores que sentía lo hacía como podía, mi mano subía y bajaba y ya estaba tan llena de saliva como la misma polla que estaba agitando.

    Él y yo nos seguimos besando, y mis pulsaciones estaban al tope. Empecé a besarle el cuello y poco a poco me atreví a morderlo, a jugar con mi mano en sus cortos cabellos.

    G- Que envidia que te tengo. Mira las tías que te estas tirando.

    Mi boca correspondía sus besos, ya tenía el morro todo rojo, pero mi mano ya no sentía el movimiento de Eva. Ella había cesado de chupar para con sus piernas terminar de sacarse el enterito, ahora estaba tan solo con su blanca ropa interior y observándonos al igual que el gallego que seguía mirándonos y acotando muy poco, la televisión ahora tenía de protagonista los pedidos de una chica que mezclaba gritos de auxilio en inglés y gemidos en una camioneta dentro de una playa de estacionamiento. Mi mano seguía frotando su pene.

    Ariel, levanto su mano un poco y apoyo la palma sobre mi barriga deslizándola por la solapa abierta del pantalón, y al alcanzar el elástico rojo metió la mano por debajo. Se deslizó lentamente, acariciando mi piel muy despacito, sus dedos pronto alcanzaron mi vagina y la palma se apoyaba contra el bello de mi pubis.

    A- Es verdad que esta toda mojada. Que placer.

    Roja de la vergüenza seguí mordiendo su cuello, y así se reanudo el proceso, su mano nuevamente me masturbaba y me hacía gemir levemente, pero ya sin la tela de por medio, y mi mano ya casi no podía pajearlo, solo lo masturbaba de a ratos.

    Eva acerco su boca otra vez a la polla y comenzó a lamerla, sus labios me tocaban la mano, y pronto comencé a sentir la lengua rozarme, pero realmente estaba concentrada en otra cosa como para prestarle atención. Ariel me estaba comiendo la boca y mordiéndome por todo el cuello, su mano haciendo presión sobre mi nuca, y uno de sus dedos recorriendo mi interior.

    G- Es peludita verdad?

    A-Si que lo es, son rulitos muy suaves.

    A esa altura ya balanceaba mi cuerpo de adelante hacia atrás intentando que su dedo me penetrara cada vez más.

    Eva se sentó del otro lado de Ariel, y comenzaron a besarse. Ella me miro a los ojos y yo no pude mantenerle la mirada y baje la vista. Mientras ellos se besaban yo continuaba el bamboleo con mi cabeza recostada en el hombro de él.

    Mi mano seguía subiendo y bajando la piel de su pene y Eva tras unos enérgicos besos llevo su mano hasta el, y obviamente las dos se lo sujetábamos ahora. Tuve un pequeño amague como para soltarlo pero ella no me dejo, su mano estaba por encima de la mía. Ambas empezamos a pajearlo.

    Ariel besaba sus labios con una pasión envidiable, su boca recorría todo su rostro, y no contento con esto comenzó a buscarme a mí. Empezó tocándome la oreja y rápidamente levante la cara y lo bese, nuestros bocas se fundían y yo sentía la respiración de Eva muy cerca, nuestros labios se mordían mutuamente y mi cara comenzó a humedecerse nuevamente. La mayor parte del tiempo mantenía los ojos bien cerrados, nuestras lenguas jugaban, y Eva ahora besaba su oreja. Podía observar como la lengua de ella se perdía dentro, al igual que la mía en su boca. Ella comenzó a acercarse a sus labios muy despacio, su lengua y labios se deslizaban por su mejilla, cada vez estaba más cerca de su boca, boca de la cual yo estaba disfrutando, y por fin llego, a lo cual yo me aparte, deje que se besaran, hasta que el la dejo por mi, y tras unos instantes me dejo a mi por ella, y repitió esto tantas veces como fue necesario para que yo comenzara a besar su mejilla cuando él no me besaba a mi. Y de esta forma fue como mis labios cada vez se alejaban menos de la boca en los intervalos, los labios de Eva y míos cada vez estaban más próximos, y fue Ariel el que tomándome de la nuca impidió mi retirada, y por fin nos besamos los tres.

    Admito que desde que ella comenzó a besarlo, lo imagine e inmediatamente lo anhele, Y aunque al principio me dio un poco de pudor, la excitación no tardó en elevarse aún más, mis pezones rígidos me causaban un dolor que me daba placer. Nuestras lenguas se perdían de una boca a la otra y como tenía los ojos cerrados no sabía la lengua de cuál de ellos me estaba mojando, claro que la mayoría del tiempo tenía ambas en mi boca.

    Su dedo me estaba desgarrando de placer, y esto me impedía pajearlo correctamente, pero como ella también se la tomaba con la mano, el movimiento era el que ella llevaba.

    E- Te gusta el pene de mi novio?

    V- Si.

    E- Me encantaría ver cómo te la comes? Quiero que te inclines y la metas dentro de tu boca.

    A- Mi amor, quiero que tu amiga le dé una buena mamada a mi pija.

    Entregadísima como estaba, me fui encorvando mientras Eva sacaba su mano del miembro. Bese su pecho y sus abdominales hasta llegar hasta él. Mi mano aún lo sujetaba y la traje hacía mi boca, separe mis labios y antes de hacerla entrar le di una mirada bien de cerca a ese terrible pedazo que se comía mi amiga.

    El primer contacto fue con mi labio superior y rápidamente amolde mi boca a su contorno y la deje entrar hasta que la sentí tocar mis encías, y comencé el juego de entrarla y sacarla de mi boca, y lubricada como estaba se patinaba perfectamente. No me entraba toda dentro por más esfuerzo que hiciese, y comencé a sentir su sabor, y ese gusto a semen me hizo pensar, me estaba comportando como terrible atorranta, pero tenía una calentura impresionante y no podía ni quería parar con esta experiencia.

    Mis labios bajaban su pielcita lo más posible y mi mano acariciaba sus genitales, Eva ya jugaba con mi pelo sujetado, y su mano ya no estaba dentro de mi pantalón, pero si masajeaba mi nuca y me presionaba hacía abajo.

    Lo besaba de todas las formas que mi mente recordaba, mis labios acompañaban de arriba abajo, y de a ratos lo sacaba fuera de mi boca y pasaba mi lengua desde la punta hasta los genitales, los cuales hasta me animaba a pellizcar con cuidado.

    Eva tomo mi mano mientras sentía los ronroneos de Ariel, y la llevo hasta su pierna, apoyándola del lado interno. Y por supuesto mi mano ahí quedo dura. Para eso me faltaba mucho. Y ella lo comprendió y sin pensarlo se deslizo hasta el pene y comenzó a besarlo junto a mí. Ambas compartíamos en nuestras bocas la polla, un rato dentro de su boca y otro dentro de la mía. Y mientras estaba en la mía ella pasaba su lengua sobre mi rostro, y al cabo de unos minutos nos besamos ambas con el pene en el medio de nuestros labios, la saliva se mezclaba, y el sujetaba nuestras cabezas y nos decía que éramos sus putitas preferidas.

    Eva comenzó a besarme en la oreja y pronto comencé a sentir sus palabras en voz baja.

    E- Me fascina verte chupar. Te gusta le leche de mi marido.

    Para estar más cómoda me arrodille nuevamente en la alfombra, y Eva hizo lo mismo, y por largo rato seguimos besando ese pene, sus genitales y hasta el contorno de sus piernas.

    Eva, no paraba de susurrarme al oído.

    E- Mojalo bien, mantenlo lubricado.

    Y me besaba en la mejilla.

    De mi boca entraba y salía a una velocidad asombrosa. Sentía como golpeaba contra mis encías, y se deslizaba por mi lengua. La cabeza estaba de tono rojo intenso y parecía que iba a estallar.

    Nos turnábamos en tandas de algunos minutos para tenerlo dentro de la boca. Pero las más largas eran las mías, ya que cuando no lo hacía me sentía un poco incomoda. Me animaba a corresponder los besos de Eva pero no a iniciarlos.

    Al rato ella comenzó a desplazarse por detrás de mí, e intente girar mi cabeza para ver que hacía pero Ariel no me dejo sacar su pene de mi boca, y comprendí que no debía interrumpir mi trabajo. Seguí mamándosela por un buen rato (tiempo en el cual me acorde de mi ex novio y lo que pensaría de mi si me viera).

    Y Sentí a Eva tomarme de las caderas, ella estaba arrodillada por detrás; me sobresalte pero ya estaba entregada, sus labios volvieron a posarse en mi, pero esta vez en mi cuello, y sentí su pierna acercarse a la mía. Ambas permanecíamos arrodilladas.

    El pene permanecía sumamente rígido entre mis manos, y las manos de Eva comenzaron a rodearme desde atrás y a abrazarme, sus pechos los sentí apoyarse en mis espalda, y su boca recorría mi nuca. Dura me quede, hasta que fui relajándome lentamente.

    Pronto sus manos comenzaron a deslizarse hacia arriba, hasta mis senos, y sobre mi sostén rojo frotaba mis pezones.

    Empecé a respirar cada vez más excitadamente, mi presión estaba ya por las nubes, sus manos eran las de una experta, se notaba su experiencia masturbándose en los movimientos de sus manos. Pocas veces salvo yo misma había obtenido tanto placer de tocarme los pechos (en realidad nunca antes una mujer me había tocado un seno). Ariel continuaba acariciándome el cabello y del gallego no tenía noticias, la pantalla había quedado a mis espaldas.

    Eva llevo una de sus manos debajo de mis senos y levantando el corpiño tomo uno de mis pechos, apretando mi pezón sin ropa de por medio. Esta era la primera vez que una mujer me tocaba, y nadaba de placer, Su mano me frotaba suavemente y pronto la otra descendió hasta ubicarse dentro de mi pantalón, y sobre mi bombacha se deslizo aún más abajo para comenzar a masturbarme.

    Yo seguía chupándole el pene, pero pronto comencé a ser presa del placer, esas manos me frotaban sin parar, su mano ya estaba sobre mi vagina, y ejercía presión, mi cuerpo estaba sujetado por ella, sus pechos se clavaban en mi espalda, y su mano tomaba mi pecho tirándome hacía atrás, y lo mismo me sucedía por debajo, su mano sobre de mi vagina, me empujaba hacia atrás y por ello mi cola se recostaba contra su pelvis.

    Ella me sujetaba por arriba y por abajo, mi cuerpo estaba pegado íntegramente al de ella, mi cola estaba apoyada contra su pelvis y sus piernas arrodilladas. Ella se movía acompañando el movimiento de su mano sobre mi bombacha roja, y ese movimiento lo hacía con su cuerpo, su bombacha blanca apoyaba mi pantalón y golpeaba empujándome hacia delante, y cada vez lo realizaba mas velozmente. Parecía que me estaba cogiendo, mi cuerpo se movía al compás del suyo, y así y todo cada vez que el ritmo me lo permitía hundía el pene entre mis labios.

    Su rostro quedaba justo detrás del mío, y sus mordiscos se hacían cada vez más frecuentes.

    Me susurraba al oído la forma de besar el pene, y como le gustaba más a él entre otras cosas.

    A- Me encanta ver como Eva te coge.

    E- Te gusta Vero?. La vamos a pasar muy bien.

    A- Me encanta la carita de inocente que tenés, toda roja y mojada.

    El bamboleo de Eva siguió largos minutos, y su mano bajo mi pantalón continuo frotándome. Su lengua mojaba mi oreja, y sus dientes recorrían despacio la piel de mi cuello. Su otra mano me sujetaba por debajo de mis pechos pegándome bien fuerte a su cuerpo para mejorar el movimiento.

    Llego un momento que comencé a sentir un pequeño dolor en los músculos de las piernas, de tanto subir y bajar, aunque el mayor desgaste lo hacia ella, pero el movimiento seguía y no parecía haber intenciones de terminarlo.

    Mi mano seguía aferrada al pene pajeándolo como pudiera, y pasando mi lengua sobre el en la medida que el vaivén me lo permitiera.

    Eva me soltó solo unos instantes, sus manos tomaron mi pantalón desabrochado y lo deslizaron hacia abajo en el momento que el vaivén estaba arriba (como estaba arrodillada solo se bajaron sobre mis rodillas). Y pronto volvió a aferrarme. Mi cola se apoyó en sus piernas, y sentí el calor de ellas en mis muslos. Su bombacha blanca rozaba contra la mía roja.

    Ahora su mano libre tenía más libertad de movimiento y sobre la tela de algodón comenzó a frotarme más intensamente. La mano de Ariel recorría mis cabellos atados. El movimiento de Eva con su cuerpo seguía siendo estimulante. Comencé a llegar, me sentía a mil, como por explotar, apoye mi cabeza en las piernas de él, y me dedique a gozar. Estaba transpirando de los nervios y el placer. Y así estuve más de 10 minutos.

    Luego Eva, me tomo de las caderas y me empujo delicadamente hacia el centro de las piernas de Ariel. Y ahí quede, arrodillada entre sus piernas, y comencé el sexo oral otra vez. Pero no era eso lo que ellos querían, yo no había captado su intención.

    A- Veni Vero, sentate a mi lado.

    Eva apoyando su mano en el centro de mi espalda me ayudo a incorporarme mientras yo hacía fuerza apoyando las palmas de mis manos en las rodillas de él.

    Ariel con su mano me señalo su derecha y hacía ahí fui teniendo cuidado, no se veía mucho (la luz era tenue) y Eva estaba arrodillada en el piso, también de ese lado. Y con cuidado de no golpearla extendí las piernas y me senté sobre el sofá apoyándome sobre el respaldo con mi cabeza sobre el brazo de Ariel y dejando caer mis manos entre mis piernas.

    Ariel, se inclinó hacía mi lado, mientras acercaba su boca a mi rostro y comenzaba a besarme. Y con su otra mano comenzó a practicarse una paja (el pene seguía paradísimo como si nada). Gire mi cabeza y nuevamente nos fundimos en un beso, estábamos un poco de costado, y a propósito comenzó a besarme a corta distancia de mi boca, estirando la lengua e incentivándome a que sacara la mía fuera. Y entonces nuestras lenguas se tocaban en el aire por fuera de nuestras bocas, pero seguían estando igual de húmedas, esto lo excitaba mucho, y nuestros besos eran extremadamente mojados, su lengua recorría todo mi rostro.

    Eva no intervino por largos minutos como observándonos. Hasta que sentí como sus manos tomaban mis rodillas, a lo cual apreté las piernas instantáneamente. Pero ella comenzó a besar mis piernas por delante, por encima de las rodillas con besos secos, arrastrando los labios sin abrir la boca, sus dedos empezaron a acariciar mis tobillos, y subir hasta mis rodillas. Sus besos se hicieron mas mojados, sus labios se separaron y la lengua humedecida comenzó a lamer mis piernas.

    Decidí no moverme, y pronto su boca llego a mis manos, las cuales estaban entre mis piernas, y de la misma manera fueron lamidas. Sus manos me desabrocharon las sandalias y terminaron de sacar el pantalón para continuar acariciándome.

    Me daba un placer enorme sentir la boca de mi amiga recorrer lentamente mis piernas, ella besaba desde mis manos hasta mis rodillas, y poco a poco comencé a aflojarme y relajarme ya que mis manos estaban rígidas. Y fui yo quien separo los dedos despacio y comenzó a introducirlos dentro de su boca uno por uno. Eva los besó, pasando la lengua hasta por la palma de mi mano. Y todo lo hacía suavemente, y así empezó a presionar su boca contra mis manos, cada vez un poquito más fuerte, pero con mucho cuidado, sin movimientos bruscos, sin apurarme, hasta que yo solita sentí que lo deseaba, y separando un poquito más mis piernas quite las manos poniéndolas a un lado. Y ella avanzo lentamente con su boca hasta posar sus labios sobre el rojo algodón.

    Ariel dejo de tocarse para posar su mano sobre mi corpiño.

    A- Que bonitos pezones tiene esta muñeca.

    Eva ya introducía su lengua en mi ombligo.

    Con la mano del respaldo me incorporo unos segundos, los suficientes para desabrochar la hebilla de mi sostén. Mis senos ya estaban libres y su mano me tomaba uno apretándolo contra mí. Mi cabeza estaba ahora recostada contra el respaldo, y la boca de Ariel besaba mi cuello pasionalmente. Eva me tomaba de la cintura y apretaba su rostro contra mi pelvis. Mis piernas estaban separadas, pero ella las separa aún más y comencé a sentir su lengua deslizarse por el centro de mis piernas. Sentía como pasaba de la bombacha a mi piel, y subía por el elástico mientras jugaba, la legua se movía como en círculos y de a ratos intentaba meterse por debajo. Yo ya estaba muy sensible y sentía cada roce placenteramente. Mi clítoris esa noche ya había alcanzado el orgasmo y estaba a muchas revoluciones, mi vagina estaba bien lubricada, y mi cuerpo sufría como espasmos de placer, cada tanto sentía como la necesidad de apretar algo fuertemente y me desquitaba con los almohadones. El placer que sentía por momentos me ponía dura, tensa y por otros quedaba suelta y dócil.

    A- Sentís los besos de Evi?

    V-Si.

    A- Y su lengüita?

    V-Siii.

    Ella estaba pasando constantemente la lengua sobre mi vagina, la tela toda mojada se hundía dentro de mi. Y ella insistía, no cesaba, solo sacaba la lengua para presionar con la nariz. Y cada vez la sentía más adentro, era mi vagina que estaba increíblemente sensible. La sentía empujar y murmurar, y pronto comenzó a presionar con su mentón, y repetir un movimiento como envistiéndome, y sentía la presión sobre mi, y levante aún más mí pierna que ya se retraía en el aire, y mis manos tomaron sus cabellos, y la empujaba hacia mi aún más fuerte.

    A- Me vas a dejar acabarte en la boca?

    No quise contestar pero si moví el brazo y tome otra vez su polla con mi mano.

    A- Pasa el dedo por la punta… Eso es. Así suavecito.

    A- Ahora llévate el dedo a la boca. Saca la lengua afuera.

    Ya era una locura, me sentía excitadísima, me estaba comportando como nunca me hubiese imaginado en la vida, estaba bien desprejuiciada y gozando. Me lleve el dedo a la boca y lo lamí como me pidió, y no sentí nada pero le di el gusto y se notó que le gusto que lo obedeciera ya que se notaba que lo disfrutaba.

    A- Te gusta mi leche?

    Asentí con la cabeza, ya que estaba concentrada en Eva. Su naricita estaba separando los labios de mi vagina.

    V- Me gusta, si.

    A-Me encantó sentirla dentro de tu boquita. Que la recorrieras con esos labios. Lo estas disfrutando?

    V- Aha.

    A- Que pensaría Fabián si te viera?

    Abrí los ojos bien grandes, no entendía a donde quería ir. Pero seguía disfrutando de Eva. Ella me corrió la bombacha con la mano sin sacármela, y su lengua estaba raspando directamente contra mi piel. Primero dio un rodeo mojando mis pelitos (no me depilo toda ), y después fue directo a mi vagina, sentí como la lengua entraba dentro mío sin oposición alguna, separando mis labios vaginales los cuales no opusieron ni la mas mínima resistencia, y cuando ella salía se contraían. Me estuvo degustando unos segundos y luego se posó en mi clítoris, y ayudándose con un dedo comenzó a lamerme intensamente.

    Enseguida comencé a sentir las vibraciones, mis piernas estaban tensionadas, mis manos recorrían su pelo. Mis pezones estallaban, y los breteles del sostén se fueron cayendo producto de mis movimientos y ya estaban en mis codos, todo el cuerpo del sostén estaba ya a la altura de mi ombligo.

    A- Te imaginas lo que pensaría Fabián si supiera?

    Mi cabeza comenzó a caminar, al principio no entendía que buscaba trayendo el tema. Fabián pensaría que soy una puta, y me puso un poco mal, pero en unos segundos mis pensamientos comenzaron a cambiar, mi relación con Fabián había sido muy fuerte, y yo sentía aún cosas por él, llegue a pensar que lo estaba traicionando aunque hacía como un año que estaba sin él. Y esa sensación de infidelidad me posesiono, me estimulo más, me sentí como engañándolo, sentí que esto era aún más prohibido de lo que parecía. Lo estaba haciendo con quienes habían sido también sus amigos.

    V- Que lo traicione.

    A- Y vos sentís eso?

    V- Si… mmmh.

    La lengua estaba realizando un trabajo admirable sobre mi clítoris, el cual estaba por hacerme explotar. Mi vagina nadaba entre mi lubricación y la saliva.

    La mano de él termino de sacarme el corpiño y lo tiro a un lado del sofá, mis pechos ahora estaban sueltos y su mano los recorrían apretándolos y pellizcándolos. Ubicaba mi pezón en el medio de sus dedos y lo apretujaba fuertemente.

    A-Te gusta? Lo hace bien Evi no. Te gusta que te chupen?

    V-Mucho.

    A-Donde te está chupando ahora?

    El comenzó a tocarse el pene otra vez.

    Eva ya había alzado y apoyado mis piernas sobre sus hombros y yo tan solo veía como se perdía su cabeza entre ellas. Giraba mi cabeza de lado a lado, el placer que recibía era extremo, quería gritar, sentía cosquilleos intensos por todo mi cuerpo.

    A-Vero te gusta que te coman la conchita?

    V-Si.

    A-Queres que siga o le pido que pare?

    V-que sigua, si (siempre susurrando).

    A-Hablale a ella, no seas tímida.

    V-Si seguí, no pares.

    Eva me tomaba bien fuerte de la cintura y él se inclinó aún más y comenzó a besarme los pechos, introducía mis pezones en su boca y presionaba brutalmente con los labios, y se apartaba de mi estirándomelos. Y cuando los tenía fuerte entre sus labios o dientes según la ocasión con su lengua enrollada los empujaba y movía de lado a lado.

    Entre los dos me estaban dando la cogida de mi vida.

    Él iba de mis pechos a mi boca, iba y venía, colocaba su lengua en el centro de mis pechos y me los refregaba bien o hundía mi seno lo más que podía en su boca y con su lengua apretaba intentando hundirme el pezón. Me beso los pechos de mil formas pero seguía siendo ella quien más placer me causaba.

    A-Es buena no?

    V-Así si, más.

    Sentía como estaba por llegar nuevamente, sentía pequeños temblores. Me aceleraba cada vez más. Y sentía su lengua moverse cada vez más rápido.

    V-Si si más, seguí.

    Y así comencé a sentir un fuego interno que me quemaba, faltaban tan solo breves segundos para acabar y el cosquilleo ya me resultaba inaguantable, mis piernas se movían en el aire y mi pelvis se frotaba contra ella vertiginosamente. Y cuando acabe sentí un placer inmenso, una sensación indescriptible, mi clítoris estallo y yo instantáneamente me incorpore sentándome derecha en el sofá y tomándola a ella de la cabeza. Eva al mismo tiempo retiraba su boca de mi vagina, y mientras me caían unas lágrimas de placer ella se concentró en comerme los pezones, mientras Ariel acariciaba mi espalda.

    A-Acabaste Verito?

    V-toda.

    Eva subió sus labios hasta mi boca y nos trenzamos otra vez. Yo deseaba parar un poco, pero esa no era su intención y todavía faltaba mucho.

    Ariel tomo mi mano y lo llevo a su polla, la cual ardía de lo firme que estaba.

    E- Hace mucho que deseaba probar tus labios.

    Ella apoyo sus manos en los almohadones y comenzó a levantarse despacio, sin separarse de mi cuerpo. Mis ojos vieron pasar su rostro, luego su cuello y se detuvieron con ella, justo con el sostén blanco delante. Ariel con su mano en la espalda me empujo levemente, y fue ella rodeándome con sus brazos quien acerco mis labios a ellos.

    Tímidamente, pero con un deseo innegable apoye mis labios sobre el corpiño sintiendo su pezón marcar la tela, y comencé a besarlo, a pasar mi lengua sobre él y el resto de su seno. Me sentía muy torpe al principio pero fui tomando confianza, y al cabo de un rato ya había puesto mis manos sobre sus caderas y la empujaba contra mí.

    Ella estaba en una posición incómoda, como semi-parada, y por ello comenzó a empujar mi rostro sin apartarlo de sus senos, me recostó contra el respaldo y subió sus piernas al sofá una de cada lado, dejando las mías debajo de ella, y sentí como sus nalgas se sentaron sobre mis piernas. Sus manos jugaban con mi cabello, y yo no podía parar de frotar sus pezones contra mis labios. El corpiño de tan mojado estaba casi transparente.

    A-Bájate los breteles. Déjala que bese bien tus pechos.

    Y con sus manos suavemente bajo los breteles. Los saco de a uno por sus brazos y luego sin desabrochar la hebilla lo bajo dejándolo justo debajo de sus senos. Dos pechos un poco más grandes que los míos, dos pechos que no era la primera vez que veía, pero a los cuales nunca había visto con estos ojos. Y ella se acercó nuevamente a mí, y sin pensarlo abrí la boca y comencé a chuparle otra vez e instantáneamente comenzó a gemir bajito, sentía como respiraba agitadamente y esto me estimulaba más.

    Mis manos bajaron de sus caderas a sus piernas y se las acariciaba, mientras dentro de mi boca mi lengua presionaba contra el duro pezón.

    A medida que el tiempo pasaba me iba animando a más, y así de a poco comencé a tocar con mis manos sus pechos y apretárselos mientras se los comía a besos. Esa sensación nueva me tenía perpleja.

    Sus gemidos y sus comentarios me aceleraban cada vez más, mi lengua recorría todo el contorno de sus senos, mis manos tomaban un pecho cada una y los frotaban mientras colocaba mi boca en el medio de ellos y la lamía fuertemente.

    Sus pezones duros y rozados se perdían por largos minutos dentro de mi boca, y ella acariciaba mis cabellos y me tomaba de la nuca como abrazándome y apretándome fuerte contra su pecho.

    E-SI… si… así, despacio… más. Con los labios, más fuerte. Bésamelos, sí.

    A cada palabra suya mi excitación crecía. El sostén le había quedado sin desabrochar y estaba justo por debajo de sus senos, el mío ya no sé dónde estaba, y ya tan solo tenía puesta la bombacha roja.

    Ariel que nos estuvo observando todo ese tiempo comenzó a moverse lentamente, se arrodillo en el suelo alfombrado y se colocó justo por detrás de Eva, que estaba sobre mí.

    Al cabo de unos instantes sentí como Eva se balanceaba más hacía adelante, contra mi, y vi aparecer las manos de Ariel por detrás de ella tomándola de la cintura. Él había comenzado a besarle la espalda, pronto desabrocho el sostén que cayó sobre mí.

    Él le besaba la espalda y yo los senos, de los cuales no me podía apartar, mi lengua jugaba y se deslizaba sobre ellos y con mis manos los apretaba tan fuerte como podía.

    Con una de mis manos retire el corpiño blanco de Eva mientras sentía como Ariel me acariciaba las piernas.

    E- Mas fuerte, si. (Y ronroneaba).

    La caricias sobre mis piernas las sentía cada vez más fuertes, y así de a poco su boca fue a posarse junto a sus manos, y comenzó a besármelas muy sutilmente, y con leves movimientos fue incentivándome a abrir mis piernas, y con la ayuda de sus brazos y mientras me llenaba de besos fui separándolas cada vez más hasta donde las piernas de Eva que estaba sobre mi me lo permitieron. Y esto fue bastante ya que pronto sentí como su cabeza lamía la parte superior de mis piernas incluida la ropa interior.

    Sus besos fueron suaves al principio y luego se fueron tornando a salvajes, sus labios intentaban levantarme la bombacha, y la lengua se movía en círculos constantemente. Enseguida perdió la paciencia y su mano separo mi ropa dando paso directo a su lengua sobre mi vagina.

    Me estremecí toda al sentirla penetrar en mí, y comenzó a besármela, el intentaba meter su lengua tan adentro como pudiera, y de a ratos me tanteaba con sus dedos. Me lamió de muchas formas hasta que sentí cual era la indicada.

    V-Si así así, no pares… mmmm.

    Un placer inmenso me invadió, su lengua estaba trabajando arduamente, y al notar mi excitación en los movimientos de mi pelvis comenzó a empujar mi vagina con su mentón, y este movimiento se hizo constante y su cabeza también la empujaba a Eva, a quien estoy segura que también estaba lamiendo ya que yo no recibía su lengua todo el tiempo.

    El en turnos nos besaba a las dos, a Eva en la cola, y a mi en la vagina, y gracias a mis besos en sus senos pronto éramos las dos las que comenzamos a gemir y ronronear.

    El coloco mis piernas sobre sus hombros, y me deslice un poco sobre el sofá lo que no impidió que continuara pasando mi lengua por sus pechos, y sus pezones rozados mientras ella me susurraba cosas al oído.

    E- Besas muy bien!!! Y mi pareja que tal lo hace… Te gusta que te la coma a besos?

    V- Lo hace muy bien.

    E-Donde te está besando? no puedo verlo. En la conchita?

    V- Si.

    E-Donde?

    V-En la conchita.

    E-Sentís su lengua?

    V- Bien adentro.

    A-Vero necesito de tu ayuda. Quiero que me ayudes con tu mano.

    Y sin dudarlo lleve mi mano a mi vagina, y la abrí lo más que pude, mientras su lengua rozaba mis dedos y se perdía dentro de mí. Y así fueron llegando sus dedos, me introdujo dentro uno y comenzó a entrarlo y sacarlo velozmente, golpeándome la pelvis con los nudillos de los otros dedos.

    Comencé a gozar una vez más. Tan solo podía ver los pechos de Eva delante de mi boca, y entre sus piernas y las mías estaba el comiéndomela a besos. Sus dedos trabajaban, pero su lengua seguía por allí lamiendo todo lo que encontraba.

    A- Quiero probar con dos dedos.

    Y lo hizo. Metió dos dedos juntos en mi vagina poniéndome a saltar de placer, me retorcía de gusto contra el respaldo, y me descargaba mordiéndole a ella los pezones.

    Mis gemidos crecían en intensidad al igual que las contorciones de mi pelvis, a las embestidas de su mano le correspondían las contra embestidas que realizaba espontáneamente mi cuerpo.

    Su boca ya no estaba en mi, él estaba lamiéndola a ella, le estaba besando la cola, y tras un rato, saco la mano de mi interior y desde atrás corrió la bombacha blanca de Eva, y ante mi mirada lujuriosa introdujo un dedo entre los labios vaginales de mi amiga y me dedique mientras retomaba fuerzas a observar sus dedos subiendo y bajando, entrando y saliendo de la vagina de ella. Y ella comenzó a subir y bajar su cuerpo, estaba siendo cogida por los dedos. Cada vez bajaba con más fuerza y yo imaginando esos dedos llegando más a dentro cada vez, mientras ella gemía con la boca abierta, y su pelo atado al igual que sus senos subía y bajaba como todo su cuerpo.

    A- Vero dame una mano, quiero que acaricies su argolla. Despacito quiero que acerques tu mano.

    Eva al escucharlo, acerco su cuerpo hacía el mío y sin pensarlo otra vez le estaba chupando los pechos, y ella como loca sin dejar de subir y bajar, me tomo de la cabeza y me apretaba contra ella bien fuerte.

    A- Vamos Vero, no la hagas desear.

    Y después de sus palabras deslice mi mano de sus caderas a mis piernas y roce su mano como diciéndole aquí estoy mostrame el camino.

    El tomo mi mano y la llevo sin vueltas a la vagina de Eva, haciéndome chocar contra ella. Y fue la primera vez que toque una que no fuera la mía, y suavemente comencé a explorarla. Sabía que ella no se depilaba totalmente y busque tocar su bello primero teniendo la palma hacía arriba, el cual era muy suave, y deslicé hacía abajo la mano hasta llegar a la vagina, la cual se abría ante el pasar de mis dedos, los cuales pronto sentí mojados. Fue un momento intenso de excitación, al sentir su vagina en mis dedos instantáneamente quise penetrarla y así fue como introduje mi dedo en ella, el cual se fue abriendo camino, como desgarrándola y llego lo más profundo que pudo, tanto que mi palma hizo presión contra su vagina.

    Y ella al sentirme en su interior me correspondió con el beso más húmedo de la noche, nuestras bocas se fundían, y las lenguas pasaban de una a la otra lamiéndonos desenfrenadamente. Ante esta pasión comencé a penetrarla cada vez más fuerte, quería llegar más adentro, y ella bajaba con intensidad buscando lo mismo.

    Al mismo tiempo cada vez que ella descendía mi palma boca arriba frotaba bien su vagina y Ariel separaba su bombacha para que no me molestara en mi tarea.

    Los gemidos de Eva se hacían más fuertes, el pelo comenzaba a desatársele, y se notaba que lo estaba disfrutando a lo grande.

    Ariel separo la bombacha aún más, y con su mano acariciaba su cola, y tras unos minutos sentí a Eva dar un gemido distinto a los que estaba dando, uno más intenso, tras el cual llego a desplomarse sobre mí un instante tras el cual continuo su bamboleo pero más lentamente. Mi mano no era la única dentro de ella, Ariel había penetrado su cola, y tenía el dedo bien extendido esperando que ella sola lleve a cabo la penetración.

    Ambos hacíamos lo mismo, teníamos nuestras manos quietitas esperando que Eva baje y se penetre sola, y esto duro largo rato. Sentir gemir a mi mejor amiga me resultaba muy agradable, ella suspiraba fuertemente y con cada una de sus arremetidas daba un gemido bajito y excitante.

    Pero Ariel no aguanto la quietud mucho tiempo y el comenzó a empujar su dedo y a marcar el camino, pronto vi como Eva ya no manejaba las embestidas sino que Ariel desde atrás la empujaba marcando el paso. Ella ya no iba de arriba abajo, ahora bajaba en diagonal con lo cual apoyaba mi cabeza en el respaldo y podíamos besarnos casi ininterrumpidamente.

    Y en el medio de los besos sentía como gemía cuando Ariel hundía en su cola su dedo. Y aunque yo tenía mi dedo también en su interior no era el mío el que más placer le causaba aunque se advertía como la doble penetración la tenía extasiada. Y así seguimos por largo rato, estaba cogiéndome a mi amiga con un dedo, la veía moverse y contorsionarse toda, y cada vez lo hacía más rápido, y más rápido, y se levantaba y apretaba ella misma sus pechos y se los refregaba bien colocando sus pezones entre sus dedos, pezones bien grandes que sobresalían de los mismos.

    Y Eva gozo largo rato hasta que cayó desplomada contra mí dando un gemido descontrolado, me tomaba del rostro con sus manos dándome pequeños besos mientras intentaba controlar su agitadísima respiración. Tenía la boca abierta para respirar mejor, y toda la cara colorada y mojada y una mirada de satisfacción que contagiaba.

    Fueron largos segundos los que necesito para reponerse y terminar de disfrutar el tremendo orgasmo que había tenido, y mientras se reponía Ariel por detrás le frotaba los pechos y le decía cosas sucias al oído. Cosas que no alcanzaba a oír en su totalidad, cosas que tan solo comprendía por partes, partes que se referían siempre a mí y a cosas que me iban a hacer.

    Los minutos pasaban, Eva besaba suavemente mi cuello mientras se relajaba, apoyaba sus pechos contra los míos y nuestros pezones se rozaban. Mi presión seguía por las nubes, mi excitación no disminuía en lo más mínimo, no quería perder el clímax y sola mantenía mis manos entre mis piernas, acariciándome para mantenerme estimulada, bien prendida, esperando lo que mis amigos me tenían preparado y por fin llego…

    Eva salió de encima mío, y se sentó en el sofá pero de lado, y de a poco fue acostándose boca arriba, apoyando su cabeza contra él apoya brazos lateral sin quitarme la vista de encima.

    Levanto una de sus piernas y la recostó contra la pared sobre el apoya cabezas, y metiendo su mano bajo su blanca ropa interior comenzó a masturbarse y siguió mirándome directo a los ojos. Su otra mano frotaba sus senos y Ariel parado nos miraba a ambas y se tomaba el miembro con la mano pajeándose lentamente. Ella ya estaba completamente acostada en el sofá.

    Yo sabía lo que ellos esperaban que hiciese. Eva ya tenía bien separadas las piernas, y con su mano bajo sus ropas me estaba como indicando el camino a seguir. Ella siguió jugando sola, mientras me esperaba, pero ya no me miraba más, y eso me sacó gran presión de encima y solita fui levantando mis piernas, arrodillándome sobre el enorme sofá, agachando mi torso y posando mi boca entre sus piernas, y sin darme cuenta en unos instantes mis labios ya sentían moverse su mano bajo la ropa interior, y se deslizaban sobre la blanca tela. Y ella misma aparto la ropa y mis labios por primera vez besaron una vagina, mi lengua como loca la recorrió integra, y pronto comenzó a entrar en ella, comencé a sentir el sabor en mi boca, ella estaba bien mojada, y mi saliva la empapaba aún más. No les miento la bese toda con gran pasión, frotándola lo más fuerte posible, y hasta empujando con mi mentón.

    La tome de las piernas y la traía contra mi, mi lengua se abría paso en su interior, su vagina se separaba cada vez que mi lengua rozaba su clítoris.

    Una de mis manos se deslizó hasta sus pechos y se entretuvo con sus pezones mientras mi boca no paraba de lamerla entre las piernas y mi nariz rozaba sus pelitos bien sedosos, los cuales sabía que lavaba con crema de enjuague.

    Ariel camino unos pasos, su mano fue acariciando mi espalda y se detuvo junto al rostro de Eva. Ella le tomo el pene con la mano y lo froto una vez más. La piel subía y bajaba dejando al descubierto una inmensa cabeza colorada y ante cada movimiento se escuchaba un sonido ya que el mismo estaba muy lubricado. Y no fueron muchas las idas y venidas de su mano, que del pene comenzó a caer un líquido y no era que había acabado, era tan solo su lubricación, un hilo muy delgado y casi transparente, el cual no se cortó al caer.

    Y Eva que lo observaba desde abajo, teniendo su cabeza sobre el apoya brazos a tan solo centímetros del pene, giro un poco el rostro permitiendo que el hilo cayera sobre sus labios cerrados. Ella no paro, al contrario su mano fregaba cada vez más rápido, y el hilo seguía sin romperse, al contrario parecía volverse cada vez más grueso, y sus labios sin separarse sonreían.

    Yo continuaba lamiendo su vagina pero no podía parar de mirar, después de todo el pene estaba también muy cerca de mí. Pasaba la lengua sobre la parte superior de la vagina, la cual estaba bien abierta y me concentraba en lamer cada uno de sus labios por separado, de respirarle dentro, de humedecerla lo suficiente para mantenerla bien lubricada, de chupar su clítoris.

    Al fin ella separo los labios de su boca, y sobre su lengua caía ahora el hilo fino de saliva y semen. Y este caía de la punta de su pene hasta el interior de su boca, y ella que tomaba el miembro con la mano lo acerco aún más a su boca, y subiendo un poco el cuerpo sin perder la postura comenzó a chuparlo como la primera vez. Y el pene le quedaba sobre la boca, y de paso besaba también sus genitales y sus piernas.

    No podía parar de ver como se lo comía a besos.

    E- Te gusta la polla de Ariel?

    Asentí con la cabeza y solté un pequeño gemido demostrando que la situación me tenía totalmente capturada y sometida.

    E- Quiero que seas la primera de las dos en ser penetrada. (Me miraba a mi).

    E- Quiero ver cómo te coges a mi amiga. Quiero que la pongas a temblar de placer, mira que es bien delicada, es muy sensible.

    A- Vero, querés sentirla ahora? Ya es hora de empezar a jugar enserio.

    E- Me parece que ya es tiempo.

    Yo los miraba atentamente esperando sus instrucciones.

    A- Lo hacemos? me muero por cogerte.

    V-Si.

    Intente pararme pero me interrumpieron, solo pude reincorporarme y seguir arrodillada sobre el sofá, pero Eva si se levantó y dejo su lugar a Ariel que ágilmente se sentó.

    A- Vero mojámelo un poco, dale como lo hiciste antes.

    V- Querés que te la chupe?

    A- Toda.

    Y nuevamente incline mi cuerpo sin dejar de estar arrodillada, abrí mi boca y lo lleve lo más adentro que pude.

    Sabía que ellos no utilizaban preservativos y no me animaba a pedir que lo hicieran, pero recordé también que hacía menos de un mes habíamos recibido los resultados de un estudio que nos realizamos juntos (y ahora entendí porque me insistieron tanto esa vez, querían que estuviese segura de ellos para esta ocasión, la cual evidentemente ya tenían planeada).

    A-Te gusta chupármela?

    V-SI, me fascina chupártela. (y lo miraba haciendo una caída de ojos para excitarlo aún más).

    Mi boca sentía el calor que me transmitía el pene dentro, el cual rozaba contra mi encía. Intentaba cerrar mi boca cuando lo tenía dentro creando un vacío y succionando con intensidad sobre la punta. Hacía chocar el pene contra mis cachetes y dejando que él me viese hacerlo.

    Notaba que sus caricias sobre mis cabellos se hacían más intensas cuando con su pene en la boca lo miraba a los ojos e intentaba sonreír.

    La verdad es que me sentía bien putita, como nunca lo había sido y como sabía que nunca lo volvería a ser, y esa sensación me encantaba, me dio las fuerzas para comportarme todo lo mal que me pidieran creyendo que no sentiría culpa después.

    A- Tomame la pija con la mano.

    Y así lo hice, y comencé a lamerla por los costados como a un helado, deslizando mi lengua desde el tronco hasta la punta. Mi mano arrastraba la piel constantemente de arriba a abajo, y esta de tanta saliva corría a la perfección. Dejaba mi mano abajo y la piel quedaba totalmente estirada, dejando la cabeza al aire, y ahí comenzaba a hundir solo la punta dentro de mi boca y a apoyar la lengua sobre el medio de la cabeza del pene, sobre su rayita, sintiendo bien el sabor del escaso semen que suele salir para lubricar (sé que no es semen pero no sé cómo se llama).

    Luego sacaba mi mano y la metía en mi boca lo más profundo que podía y aunque mi boca es grande, no podía con ella, siempre quedaba bastante fuera. Así y todo la hundía hasta que casi sentía que rozaba mi garganta, y él me tomaba desde el cuello empujándome hacía abajo, excitándome más.

    Y con ese empujón y mi boca bien abierta, lograba casi hacerla desaparecer dentro, y solo en una ocasión logre meterla creo que toda, hasta tocar con mi nariz su pierna, creí que me había llegado a la garganta y me había rozado por dentro de cómo la sentí, pero la verdad es que tuve que parar unos segundos de la sensación que me causo. Él se dio cuenta y ya no me empujo tan fuerte hacía abajo y así reanude mi tarea y comencé nuevamente a mamarla.

    También lamí sus genitales un poco, punteándolos con la lengua firme y mordiendo la pielcita un poco, y sentía como que le causaba cosquillas y cada tanto debía sacarme algún pelito de la boca. Mi boca los lamía, mi rostro estaba acostado sobre sus piernas y delante de mi nariz se erguía su enorme pene, el cual no podía parar de observar.

    Eva parada a un lado fue acariciándome la espalda desde el cuello hacía abajo, hasta llegar a mi cola. Su otra mano jugaba con mis cabellos.

    E- Muy bien, chupalo bien, dejalo bien colorado y grande, así lo sentís más adentro tuyo.

    Ariel puso su otra mano bajo mi cuerpo y acarició mis pechos.

    A- Que bellas tetas tienen ambas. Que duros pezones Vero.

    Eva con su mano me tocaba la cola y apretaba mis muslos, y pronto Ariel llevo la mano hacía el mismo lugar. Cada uno se concentraba de un lado, me apretaban fuertemente y me daban nalgadas, y cuando se cansaron de pegarme cariñosamente, y mientras yo aún jugaba con su polla en mi boca, cada uno de un lado aferro con su mano mi roja bombacha de algodón y tiro hacía abajo sacándomela, dejándola caer hasta mis rodillas, más no se podía ya que yo seguía arrodillada.

    Ahora si ya estaba completamente desnuda por primera vez ante dos personas al mismo tiempo. El comenzó a recorrerme la cola y tantearme bien, mientras ella acariciaba mi espalda y mis muslos muy cariñosamente, como dándome confianza y debo decir que durante toda la noche me cuidaron minuciosamente de forma de estar preparada para cada cosa, evitando al máximo la posibilidad de que me arrepintiera y esto lo digo porque tal vez en mi relato no se note, pero realmente paso, siempre me sentí muy cuidada, fueron excitándome constantemente.

    Sus caricias eran realmente efectivas, lograban calentarme progresivamente, mi vagina se convirtió otra vez en el centro de atención de la noche. Sus manos otra vez me estaban masturbando y no sabía quién de los dos era, ya que eran los dos, y de a ratos se turnaban para frotarme, los movimientos de cada uno sobre mi conchita eran distintos, se diferenciaban bastante bien, pero ambos me encantaban.

    Y sus movimientos no eran solo de frotación, también me penetraban con los dedos de a uno por vez, y esas penetraciones comenzaron a moverme sobre el sofá.

    Estaba arrodillada, y con el pene en la boca, y cada vez que el dedo volvía a hundirse en mi me balanceaba hacía adelante, y cuando salía de mi interior iba hacia atrás, como intentando prolongar la penetración, y mis pechos se bamboleaban, iban y venían y chocaban con su pierna. Sentía como el resto de sus dedos chocaba contra mi pelvis impidiendo que el dedo afortunado ingresara aún más en mí y pronto comencé a gemir bajito, y mi bamboleo cada vez era más fuerte. Poco a poco mi respiración se fue acelerando, y el deseo que sentía lo trasladaba a su polla, llegando incluso a morderla suavemente, lo sentía retorcerse y apretar las piernas bajo mi boca.

    A- Seguí así, que buen pete me estás haciendo.

    E-Me gusta verte disfrutar una buena mamada. Pero me parece que Vero necesita un buen pene dentro… Hace rato que a Vero no se la cogen bien. No es así?

    A-Hace mucho que no tenés una buena cogida?

    V-Y si?

    A-Y él de la Facu?

    V-Noo.

    A-Querés que te coja ahora?

    V-Si.

    E-Pediselo, así te complace.

    A-Si, quiero escucharlo de tu boca.

    V-Si, por favor necesito que me cojas. No aguanto más.

    A-Me deseas?

    V-Te deseo, cogeme.

    E-No hagas rogar a mi amiga, quiero ver como te la coges.

    Contestaba sus preguntas con la lentitud que me llevaba sacarme el pene de la boca, y para el final de mi última respuesta ya estaba casi incorporada sobre mis rodillas.

    E- Apoya tus manos sobre el apoya cabezas. Separa bien las piernitas.

    Ariel se levantó, mientras Eva me acomodaba y fue ella quien termino de sacarme la bombacha la cual quedo enganchada en uno de mis tobillos.

    Apoye mis brazos sobre el apoya cabezas, y seguí con las piernas sobre el sofá, pero ahora bien separadas, y con la espalda hacía la mesita ratona.

    Ariel se subió al sofá, arrodillándose entre mis piernas, mientras yo permanecía bien erguida casi con los pechos contra la pared. Él se acomodó bien y me tomo de la cintura presionándome para abajo. Comencé a descender despacito, (como arrodillándome) y pronto sentí su pene rozar contra mi cola; mis pechos se apoyaban contra el respaldo, y una mano, supongo la de Eva, agarró el pene y lo ubico sobre la entrada de mi vagina. La punta de la cabeza me separaba los labios y quería bajar de pronto pero la fuerza de sus manos me lo impedía.

    A-Sentís la punta?

    V-Sii.

    A-La querés dentro?

    V- Si, ya. Metela, no esperes más.

    Y sus manos sobre mi cintura hacía abajo me deslizaron, y así me fue penetrando, fui sintiendo como separaba las paredes de mi vagina, como la abría mientras avanzaba, y el calor me invadía, me estaba desgarrando de placer, mis manos apretaban con fuerza el contorno del sofá.

    Mi cuerpo seguía descendiendo y su polla metiéndose dentro mío y producto de la gran excitación que tenía, la sentía enorme y caliente, y siguió hundiéndose en mi hasta que mis nalgas se apoyaron sobre sus piernas, sentí en mi cola el calor de su pelvis que parecía prendida fuego y solté un profundo gemido de placer. Y así comenzó a cogerme, aunque al principio el mayor esfuerzo lo hacía yo, que ejercitando mis piernas subía y bajaba mi cuerpo metiendo y sacando su polla de mi vagina cada vez a mayor velocidad.

    Mis pelos ya estaban descontrolados y había perdido la bandita con que lo sostenía, mi placer era intenso, jugaba con mi lengua en la boca relamiéndome de lo bien que lo estaba pasando.

    V-Si así, cogeme.

    A- Que hermosa putita. Me encanta tu conchita mojada.

    El también comenzó a excitarse cada vez más, y sus manos me apretaban más fuerte, ya no me movía sola, el me acompañaba, y la penetración era más sabrosa cada vez, la sentía más adentro cuando el acompañaba y bajaba conmigo. Y pronto me abrazo por la cintura y me tenía penetrada como si fuera una perrita, me fue corriendo de lado, y mis manos se apoyaron contra el asiento del sofá, pero siempre arrodillada y con la polla dentro. Y el se movía como un perrito, nunca la sacaba toda, y con cada empujón me la enterraba aún más. Mis gemidos ya se escuchaban en toda la habitación, temible cogida me estaba pegando, y mi movimiento de adelante hacía atrás se completaba con mis tetas sueltas colgando, las cuales iban y venían solas. Eva las vio y no dudo en tocármelas, al tiempo que me amarraba el cabello y tiraba de el adrede y fuerte, forzando mi cabeza hacía atrás.

    La posición del conejo o perrito me encantaba, y sentía como que el pene de Ariel me abría la vagina más de lo normal, la sentía desgarrarme, como que me quemaba por dentro y para contener mejor las embestidas puse la pierna que estaba del lado de la mesa sobre el piso.

    Mi cuerpo proseguía con el ir y venir, y ella busco mi cola y sus dedos entraron en juego con chiquititas penetraciones. Los dedos de Eva en mi cola aportaron algo de excitación, pero lo mejor era cuando su polla tocaba fondo en mi interior, causándome un placer incontrolable, penetrándome por completo, sintiendo su pelvis chocar con mi cuerpo, sintiendo la fuerza de sus manos sobre mis caderas atrayéndome hacía el cada vez que estaba dentro, intentando penetrarme más. Yo arqueaba a espalda, y él me tomaba de los senos, apretándomelos muy fuerte y pellizcándome los rozados pezones y con su otra mano bajaba por mi pelvis y acariciaba mi vagina y parte de su pene.

    Esta posición continuó largo rato para mi satisfacción, y siempre buscando variaciones prácticas, como cuando él se arrodillo de costado sobre el sofá, y cruzando sus brazos por mis senos y mis caderas me apretó bien fuerte, y me empujaba hacía abajo sin sacármela de adentro. Con esta posición yo estaba un poco más erguida, y Eva se sentó de costado delante mío (los tres estábamos de costado en el sofá) y empezamos a besarnos, y aunque resultaba dificultoso ya que yo me movía constantemente de atrás hacia adelante, pudimos sincronizar bastante bien y su lengua jugaba sobre mis labios, y sus manos cuando no se masturbaba apretaban mis pechos.

    Lo mío no se terminaba en gemidos nada más, ya que me incitaban y preguntaban constantemente.

    V-Más, si, si, despacio, así.

    E-Te gusta?

    V-Si, mucho.

    E-Esta bien adentro?

    V-bien adentro.

    Eva puso su boca sobre mi cuello y me dio un beso fuerte y prolongado, que me dejo una marca por varios días, y más tarde se concentró en mis pechos, mordiéndomelos con furia y pasión, chupándolos y succionándolos muy fuerte, y ese vacío que su boca provocaba entre sus labios y mis pezones me estremecía de placer y me hacía gemir como una perra según me decían.

    A-Que hermosa cogida te estoy pegando nena. Espero que la estés pasando de diez?

    Y mágicamente volví a oír la voz del gallego que por largo rato había guardado silencio.

    G-Seguro que es así!!! con semejante polla metida por dentro.

    A-Te gusta Verónica, como te sentís?

    V-bien. Si, muy bien.

    A-No sabes lo bien que se desliza.

    Y Eva cada vez que me adulaban me mordía más fuerte con sus dientes.

    Mi vagina se abría y cerraba haciéndome gozar terriblemente, cada vez que su trozo se hundía en mi, soltaba un gemido bajito pero contundente, el cual era constante, ya que las arremetidas del novio de mi amiga eran una tras otra y coordinadas, mi cuerpo se movía con cada choque que sus caderas daban contra mi cola, y mis pechos bailaban solos cuando no estaban dentro de la boca, mis pelos desatados se pegaban sobre todo mi rostro mojado, mojado por los labios y la lengua de Eva.

    V-Ah, ah ,ah, si, mmh (o algo así sonaban mis gemidos).

    A-Cambiemos, veni Vero subite encima mío.

    El me soltó las caderas y saco de mi interior su tremendo miembro, se sentó como corresponde en el sofá, con las piernas juntas y en el piso, y yo me senté sobre él. Arrodillada y con una pierna a cada lado de las suyas. El volvió a tomarme de la cintura y besando mis pechos me hizo descender. Y bajando suavemente, sin acomodarla, solita fue entrando nuevamente en mí. La posición ahora era otra y la sentía desgarrarme aún más, en verdad así sentada sobre él me entraba más profundo.

    Y al llegar bien abajo, y tenerla toda dentro, mi cola se posó en sus piernas, y su boca comenzó a comer la mía a besos. Tranzamos largo rato sin mover nuestras piernas, su pene estaba erguido en mi interior y se movía muy poco, el único movimiento era el de sus manos recorriéndome toda, por mis piernas, mis caderas y mis pechos.

    A- Que redonditas tetas tenés.

    G- Son sabrosas?

    A-Muy sabrosas, y bien firmes las tiene la nena. Y unos pezones duritos y grandotes.

    Ambos nos mirábamos provocativamente a los ojos, y el continuaba hablando. Y sus palabras me excitaban, cada una de ellas me subía la pasión y aumentaba mis ganas de coger.

    Pero esto duro realmente largo rato. Ellos sabían muy bien lo que hacían. Ese lapso de tiempo sin moverme fue de preparación, me fui relajando y excitando a la vez, mi cuerpo se deleitaba con cada caricia, y con cada palabra de él, y no olvidemos que aunque quieto, el pene aún estaba bien rígido entre mis piernas, bien adentro.

    Nos dimos besos de pasión y besos suaves, sus labios recorrían todo mi rostro y lo dejaban bien mojado, del contacto, nuestras lenguas estaban llenas de saliva, y mi cuello también sufría del placer intenso de sus labios, sus pequeños mordiscos sobre mi piel, el rozar de la punta de su lengua. Sus manos me tomaban la cola, cada una de un lado, aferrándome bien fuerte, y abriéndola, separando mis nalgas, tanteándome con sus largos dedos.

    Su boca se deslizaba ahora por mis senos, de arriba hacía abajo, deslizando mis pechos por sus dientes, ubicando mi pezón en el centro de su boca y chupándolos hasta crear un vacío que los hiciese doler de placer, sentía que mis pezones iban a estallar de lo duro que estaban, y el los mordía y lamía incesantemente, y presionaba con su lengua queriendo hundirlos para adentro de mis senos.

    A pesar de no movernos, mi respiración aún estaba muy agitada y continuaba gimiendo aunque más esporádicamente, poco a poco me iba tranquilizando, preparándome para seguir con este trío que estaba compartiendo por primera vez en mi vida.

    A-Despacio, suavecito, quiero que beses mi cuello. Con besos tiernos. Húmedos.

    E-Bien húmedos.

    Y Eva que estaba alejada se nos unió, parándose detrás de mi, apoyándose sobre mis espaldas y pasando sus brazos por los lados de mi cuello, comenzando a frotar mis senos, apretándolos y girándolos de lado a lado, tomando mis pezones entre dos de sus dedos y presionando hacía ella pegándome bien los senos contra mi cuerpo, y frotándolos frenéticamente. Y así fui incrementando mi excitación, subiendo mi temperatura y sin pensarlo mi cuerpo comenzó a moverse lentamente, mi pelvis inconscientemente empezó a frotarse contra la de él, y también empecé sentir su polla en mi interior moverse sola y acompañar mis pequeños desplazamientos. Sentía que otra vez se estaba moviendo, y poco a poco otra vez me estaba cogiendo, mis cortos desplazamientos laterales se volvieron subidas y bajadas, cortas al principio, pero con el correr del tiempo mi cuerpo subía cada vez más y se dejaba caer abruptamente sintiendo como me abría por dentro hasta chocar con sus piernas, hasta tenerla toda sumergida en mi. Sus manos en mis caderas ayudaban a mis piernas a llevarme bien arriba, y haciendo fuerza hacía abajo me empujaban haciéndome caer cada vez más fuerte, sintiéndola cada vez más adentro y mis gemidos constantes volvieron a llenar el living, mis pechos también subía y bajaban y solo se detenían cuando el los ponía dentro de su boca para chupármelos.

    Eva agachándose me besaba el cuello, me mordía, acomodaba mi pelo y lo pasaba hacía adelante sobre mi hombro derecho, y los pocos pelitos de mi pubis rozaban contra sus abdominales y Eva también me los acariciaba. Ella pronto comenzó a besarme los hombros, parte de mis brazos, y la perdí de mi vista cuando se puso a besar mi espalda, ya no la veía solo la sentía. Sentía sus labios y la punta de su lengua, mojarme toda la espalda, las caderas, los lados de mi cintura, y mientras arqueaba mi cuerpo de placer hacía atrás, Ariel hundía mis pezones dentro de su boca, y ella al sentir el aumento de nivel de mis gemidos rápidamente llevo su boca aún más abajo, a mi cola, corriendo las manos de Ariel.

    Mi cuerpo continuaba subiendo y bajando, deleitándose de placer en cada embestida, y en esa pasión, mientras con mis brazos me aferraba al cuello de Ariel, comencé a sentir la lengua de ella lamiéndome la cola, y sus manos me separaban, me abrían para dar paso a su boca, y su lengua buscaba el centro de mi cola y una vez en el me lamió intensamente, lubricándome lo suficiente para luego poder colocarme de a uno sus dedos. Y así los sentí, perforándome la cola, moviéndose hacía todos lados en mi interior, girando su mano con su dedo dentro mio y doblando en mi interior su nudillo.

    Su boca no solo lamía mi cola, se había desplazado más abajo y girando su cabeza me besaba la vagina por detrás y obviamente también debería estar besando la polla que mi vagina tenía casi todo el tiempo adentro.

    Sus dedos eran como los míos, chiquitos, y el placer era producto de cómo se movían dentro de mi cola más que por su tamaño, pero entraba y salían perfectamente gracias a su saliva.

    E- Te gustan mis dedos?

    V-Si.

    E-Los sentís moverse?

    V-Aha.

    E-Te penetraron a la vez por ambos lados?

    V-No… mmmh.

    A-Te gustaría.

    E-Probamos?

    V-No sé.

    E-Animate, te va a encantar.

    Ariel sin salirse de mi interior, fue moviéndose sobre el sofá hasta quedar acostado perfectamente en él, y yo arrodillado sobre él, con la tremenda polla en mi interior. El me tomo de la cintura y me agacho completamente, y comenzamos a besarnos en la boca, y a movernos otra vez. Y en breves instantes nuevamente me estaba cogiendo terriblemente bien. A Eva la perdí de vista un rato, hasta que la sentí volver del cuarto, y sentándose bien sobre el otro lado del sofá otra vez hundió su lengua en mí, y así su saliva me lubrico de nuevo.

    Ariel poco a poco fue disminuyendo sus embestidas, aflojando el ritmo, y abrazándome fuertemente, se dedicó a besarme en la boca.

    G-Que linda nena se están cogiendo. Los envidio.

    Puse mi cabeza de lado y pude ver la pantalla, ya el gallego tenía el slip otra vez en su lugar, seguramente ya habría acabado, y mientras lo pensaba sentí un frío sobre mi cola, Eva estaba untando una crema sobre mi ano, esparciéndola bien aún sobre mi interior. Mi cabeza empezó a girar a mil, que me iba a hacer, y tras unos segundo creí sentir que hasta ahí había llegado.

    V-Eva no. Qué es?

    A-Tranquila amor, es placer.

    V-No, no sé, mejor no.

    A-Tranquila Vero, Eva te va a hacer la cola muy suavecito.

    V-No sé, no.

    Y antes de decir un no convincente, ella ya estaba arrodillada a mis espaldas, mi cuerpo estaba bien agachado y sujetado por Ariel, y con mis piernas bien abiertas por el pene de él, ella apoyando un consolador en mi ano dio una pequeña embestida metiéndome bien adentro tan solo la punta del mismo, desgarrándome de dolor, sentí un calor recorrerme todo la cola, y pegue un grito, uno solo de sorpresa y después intente aguantar. El consolador que después vi era de color negro y estaba sujetado a una maya que ella llevaba puesta poco a poco comenzó a penetrarme más, y pese a estar muy lubricado, el dolor era fuerte y lágrimas me caían de los ojos. Ariel al darse cuenta me tomo del rostro y me beso en la boca, y poco a poco empezó a moverse mientras Eva se quedaba bien quietita. Yo sentía ambas adentro, pero sabía que de Eva tan solo tenía la punta en mi cola, pero Ariel pronto recupero el ritmo, y yo iba y venía y Eva muy despacio fue metiéndome el pedazo de plástico más adentro, y así fue que poco a poco me fui acostumbrando y ese calor inicial que causaba gran dolor se transformó en un dolor placentero, y tras un largo rato ya tenía el pene falso bien al fondo de mi cola y créanme que el placer era intenso e inenarrable. Eva ya estaba apoyada sobre mi espalda clavándome sus senos, esperando el momento adecuado para empezar a moverse ella también ya que el único que estaba entrando y saliendo era él. Pero con cada movimiento de ella mi dolor era terrible, sentía gran placer por delante pero no tanto por detrás, y aun así comencé a acostumbrarme a esa sensación, pero ambos notábamos que lo podíamos mejorar y después de varias apoyadas, Ariel decidió que era el momento propicio para cambiar de posición, tal vez haya sido por el dolor que él podía ver reflejado en mi rostro cuando Eva empujaba.

    A-Cambiemos, se me ocurre algo mejor.

    Cuidadosamente espero que Eva saliera de mi interior, y cuando la vio incorporarse salió el, y yo pude levantarme. Él se sentó otra vez en el sofá, con los pies bien puestos sobre el piso y comenzó a hablarme.

    A- Vero, acomódate encima de mí.

    A- Si pero dándome la espalda.

    Y así me fui acomodando, apoyando mi espalda contra su pecho mientras me tomaba con sus brazos por detrás y me exprimía los pechos. Comencé a descender y Eva se arrodillo entre las piernas de él, en el suelo y tomo el pene con su mano corriéndolo de debajo de mí y así baje hasta sentarme sobre sus piernas, y el pene permanecía erguido entre mis dos piernas, sobresaliendo y apoyándose contra mi pelvis.

    Eva no tardo en llevarlo a su boca y mientras lo lamía me miraba a los ojos y acariciaba mis piernas rozándolas. Lleve mis manos a sus cabellos, y la acariciaba, me excitaba verla chupar ese pene, ensalivarlo bien, bajarle la piel lo más posible dejando la cabeza al descubierto, estaba enorme y una vena toda roja que parecía por explotar.

    Eva me tomo ambos tobillos y me hizo subir las piernas al sillón sin cambiar la posición. Mis pies se posaron sobre los cojines del sofá y ella comenzó a chuparme también a mí. Y fue primero mi vagina un largo rato, raspándome con la lengua mis labios vaginales y separándolos, abriéndolos lo suficiente para dejar llegar su lengua lo más profundo posible. Y Ariel, jugaba con mis senos, los apretaba y con su otra mano colocaba sus dedos en mi boca, me hacía lamerlos hasta dejarlos todos mojados y después pasaba mi saliva sobre mis pezones, enfriándolos.

    Pronto Eva me volvió a untar la cola con su crema, y comprendí que el juego comenzaba de nuevo, su dedo entraba en mí y sentía un frío intenso cuando me esparcía por dentro el gel. Y Ariel con sus manos en mis nalgas me ayudo a levantarme unos centímetros, y Eva con su mano ubico el pene de su novio sobre mi ano, en el centro, y moviéndolo poquito de lado a lado fue entrando en mi sin sobresaltarme, mi cola estaba bien lubricada y con mis piernas me mantenía arriba, dejando que el pene entrara despacio, sin irritarme, ni lastimarme, y poco a poco fui descendiendo, aflojando mis piernas. Ellos nunca me forzaron, era yo quien controlaba la profundidad de la penetración, y lo hacía bien despacio, dejando que cada centímetro de mi cola se fuera estirando despacio, acomodándose a las dimensiones de su pija. Mi rostro ya no era de dolor, mi satisfacción era total, de mi boca salía un ronroneo constante, disfrutaba cada centímetro que iba descendiendo y aunque el descenso fue muy lento también fue muy placentero.

    Eva que estaba tenía su rostro recostado sobre la pierna de Ariel, se acercó más a mí y hundió su boca otra vez en mi vagina. Y tras chuparme un buen rato, comencé a sentir el principio de un nuevo orgasmo, su lengua no era la única dentro de mí, también metía sus dedos en el interior de mi concha.

    Y con todo este placer pronto mis nalgas se sentaron sobre sus piernas con todo el pene dentro de mi ano, quemándome por dentro. La sensación es indescriptible, el placer era inmenso y casi no podía moverme, el se sentó bien cerca del borde del sofá, y se recostó hacía atrás. Sus manos me tomaban de las piernas y con mucha fuerza me impulsaron a moverme, y comencé a subir y dejarme caer, dejando que el pene me penetrara bien, por primera vez estaba teniendo un orgasmo en la cola. Cada descenso brusco me partía de placer, y con sus manos me separaba las nalgas. El pene se metía entero dentro de mi cola, mis nalgas chocaban contra sus genitales, ese inmenso pene me estaba cogiendo como nunca me lo habían hecho.

    A- Que placer me da hacerte la cola. La siento llegar hasta el fondo.

    G- Bonito culito tiene no, entra toda. Te entra toda Vero?

    V-Toda.

    G-Te gusta? Que se siente?

    V-Placer. Si, mucho placer.

    Mis manos acariciaban el pelo de Eva mientras arrodillada entre nuestras piernas nos chupaba bien a ambos, pero luego de un rato de ser penetrada, ella se levantó, y ante mi pude observar, un enorme pedazo de plástico negro enganchado a su malla, justo entre sus piernas. Ella lo tomaba con su mano y mirándome apretaba el pomo de crema sobre él, y tras esparcirlo bien se agacho para lamerme los senos. Y tras breves instantes se subió al sofá entre mis piernas abiertas y separándolas aún más, aún con el trozo negro entre sus manos fue guiándolo hasta mi concha, y apoyándolo sobre ella llevo su lengua a mi boca, y esperando la embestida de Ariel, sincronizo la suya enviando su pene plástico hasta el fondo de mi vagina de un solo empujón, lo cual me hizo pegar el gemido más fuerte de la noche, y en instantes el dolor se transformó en puro placer. Ambos penes se sincronizaban y llegaban bien profundo dentro de mi al mismo tiempo, sentía que por dentro estaban juntos, se tocaban. Mis piernas colgaban en el aire e intentaba aferrarlas a la espalda de Eva. Nuestros cuerpos estaban pegados. Los mordiscos de Ariel se esparcían por todo mi cuello, sus manos me abrían las nalgas y me llevaban bien arriba y me dejaban caer, mis pechos se apoyaban contra los de Eva y nuestros pezones se rozaban continuamente mientras nosotras dos nos comíamos la boca a besos.

    Ambos penes estuvieron mucho tiempo en mi interior, de a ratos paraban y me dejaban el miembro adentro y se dedicaban a besarme y acariciarme, y al rato retomaban fuerzas y continuaban cogiéndome. Mi vagina y mi cola chapoteaban de placer perfectamente lubricadas, mi clítoris extasiaba de placer, mis pezones explotaban, y pronto con tan terrible cogida comencé a perder el control de mi cuerpo, mis piernas y brazos se aflojaron y un calor increíble me invadió por completo, no solo mis genitales, lo sentía en todo mi cuerpo. Mis gemidos eran constantes, y no podía contenerlos, de la excitación no me alcanzaba respirar por la nariz y siempre tenía abierta la boca, dando terribles suspiros. Poco a poco comencé a sentir la llegada del orgasmo, el goce se incrementaba minuto a minuto, mi respiración continuaba acelerándose cada vez que mis nalgas llegaban bien abajo y enterraban la polla en mi.

    Dentro mío cada una se movía independientemente, sentía el pene de Eva llegar al fondo y empujar hacía ella, pero el de Ariel al tocar fondo me desgarraba el centro mismo del cuerpo me sensibilizaba toda por completo, y así con cada embestida de ellos fui alcanzando el punto más alto de la noche, y tras dejarme caer bien alto, hundiéndolas bien dentro de mi una vez más logre llegar, primero pegando un precioso gemido de excitación, tras el cual mis ojos se llenaron de algunas lágrimas intensas, y mi cuerpo comenzó a sentir convulsiones de placer, había acabado en un inmenso orgasmo con el cual me moje toda por dentro. Ellos realizaban sus movimientos mas levemente y Eva saco el pedazo de mi vagina y se paró ante mi, mostrándome el consolador todo lubricado y sobre el plástico negro había acabado.

    Ariel, siguió cogiéndome despacio por poco tiempo, él también estaba cerca, y tras dejarme disfrutar mi orgasmo unos segundos comenzó a aumentar el ritmo, y tras unos pocos instantes, me levanto con sus manos dejándome sentada en el sillón, se levantó bruscamente y tomándose el pene con la mano lo llevo directo a mi boca y comenzó a masturbarse dejando la cabeza roja del mismo entre mis labios. Él se paró entre mis piernas abiertas y se sacudía su pene intensamente, arrastrando su piel de adelante para atrás y viceversa, y la misma se deslizaba perfectamente gracias a mi saliva. Su mano se movía lo más rápido que él podía, y yo tomándolo de las piernas con mis manos me dedicaba a relajarme y a pasar mi lengua sobre toda la cabeza de la polla.

    Terrible paja se estaba pegando que no me dejaba tomarle el miembro con la mano y solo podía acariciarle los genitales por abajo. Su mano iba y venía y terminaba golpeando mis labios, su otra mano me tomaba de la nuca, y Eva sentada a mi lado me acariciaba las piernas y miraba.

    El comenzó a retorcerse de placer, y mientras su mano se deslizaba a mil por hora, con la lengua y mis labios evitaba que la polla saliera de mi boca, y después de algunos manotazos más sentí un calor inmenso dentro de la boca, sobre mis encías y en instantes mi boca se llenó de leche, y el la aparto unos centímetros de mis labios, y esta comenzó a lanzar su semen sobre mi rostro. El primero que vi nuevamente dio de lleno dentro de mi boca abierta, sobre mi ya blanca lengua, pero más seguía saliendo y sobre mis ojos pegaron sus siguientes chorros de semen, el cual comenzó a caerme por las mejillas, y antes de que terminara de acabar, la tome con mi mano y deje que terminara de acabar sobre mis labios con mi boca cerrada. Y así comencé a chuparlo, metiéndolo entre mis labios y mi lengua y pronto la leche en mi boca caía por la comisura de mis labios, era demasiado semen, y un hilo se formaba de mi boca a la punta de su miembro cada vez que lo sacaba afuera.

    El líquido blanco llego a caer también sobre mis pechos, y Eva se acercó mientras aún lo tenía dentro de la boca y nos besamos, y el semen también le mancho la cara, y fuimos ambas que chupándoselo por un rato le retiramos todo la leche que había brotado del mismo.

    Y así comenzamos a relajarnos, y sin mediar palabras, apagamos todas las luces por un buen rato. Y tras unos 15 minutos en silencio comenzamos a vestirnos de a poco, pero sin dejar de acariciarnos.

    Inmediatamente después de vestirnos pedí un auto desde mi celular y dándoles un beso a cada uno en la boca los mire sonriendo y me fui hacía la puerta diciéndoles que no bajaran y me fui.

    Mi vida sexual después de esta experiencia fue mucho más agradable sin convertirse en descontrolada. Había vivido la mejor fiesta de mis 23 añitos.

  • Colegiala en clase de sexo oral

    Colegiala en clase de sexo oral

    Tal vez en otro momento me tome el tiempo para escribir la historia de cómo conocí a mi Profesor y como termine siendo una de sus alumnas, creo que sabiendo que soy una nena sissy muy mimada e infantil en mi intimidad y todo un hombre casado en mi vida cotidiana pueda darles una idea de por qué estaba vestida con uniforme de colegio de chicas, con pantis blancos y un sostén blanco, lo único inusual aparte de mi maquillaje un poco exagerado eran mis medias de liguero blancas, mis tacones altos y que estaba en una sala de un apartamento sentada en una silla con imágenes de princesas y con una mesa pequeña a juego delante de mí.

    Como buena colegiala tenía mi pelo peinado en dos colas a los lados y tomaba nota de con mis lapiceros de colores a todo lo que decía mi profe en mi cuaderno de princesas, él estaba serio, vestido con un pantalón y camisa, me explicaba, usando un video en el televisor, que las nenas siempre que hacían sexo oral movían su lengua, miraban a su macho y mantenían la boquita lo sufrientemente abierta para complacerlo, mientras mirábamos un video sobre sexo oral que mi profe pausaba a cada momento para explicarme llegamos a un momento en donde él me dijo que íbamos a hacer la parte práctica de la clase, pues luego tendría que hacer un examen oral aplicando lo aprendido.

    Dejo el video corriendo y de una maleta que tenía en el sofá saco primero un collar de perrita que me coloco mientras me decía que mirara bien el video, me pidió que pusiera mis manos atrás y me coloco unas esposas, luego saco de la maleta un dildo en forma de pene real, algo grande y venoso, entonces se puso a mi lado y me dijo que comenzaría practicando los besitos, para esto puso la punta en mi boquita y yo comencé a besarlo suavemente, mientras lo hacia él lo metió casi completo en mi boquita, entonces me dijo que debía aprender a cerrar la boquita bien al besarlo para que no terminara abusada de inmediato, lo volvimos a intentar y tras algo de practica ya era capaz de resistirlo, después me enseño a lamberlo todo, a chuparlo estando con la cabeza hacia arriba y hacia abajo, mientras lo pasaba por mis labios y mi cara me decía como debía posar y mirar para estar más femenina.

    La parte práctica duro casi media hora y cuando termino mi Profe me dijo que debía terminar la película mientras el preparaba todo para mi examen oral, pues veía que ya estaba lista. Mientras veía la película así vestida como una colegiala vi que él se llevó la maleta a un cuarto, donde estuvo moviendo algunas cosas. Antes de que terminara la película mi Profe regreso con una correa para mi collar en la mano, me indico que debía ponerme de pie y cuando lo hice me coloco la correa en el collar que tenía puesto y me llevo al cuarto que había preparado, allí había algunas cámaras, una silla, igual a la que estaba usando y una cama grande, la habitación estaba bien iluminada y vi que la maleta estaba encima de la cama. Mi profe me sentó en la sillita y me indico que íbamos a comenzar el examen, entonces se puso frente a mí y mi carita quedo a la altura de su ombligo, él se bajó el pantalón y me indico que primero iba a evaluar las lambidas, entonces yo baje mi cabecita y comencé a lamber sus bóxer, lambia su verga, también intente lamber sus bolas y pasar mi lengua por todas partes, me encantaba ese sabor de hombre.

    Sentía esa verga caliente con mi boquita, entonces el me indico que ahora íbamos a probar con los besos, yo me prepare bien y comencé besando la cabeza de su verga varias veces, solo dos de las cuales terminaron en una penetración profunda de mi boquita, pero fue por puro gusto, después siguió chuparla bien. En este punto note que me posición sentada no me permitía mirar la cara de mi profe y me imagine perdiendo mi examen, entonces me moví poniéndome de rodillas entre sus piernas y así lo pude chupar, lamer y besar todo el tiempo mientras miraba como se ponía cada vez más caliente, podía ver sus gestos y como su mirada se ponía cada vez más lasciva, entonces tomo mi cabeza con una de sus manos y metiendo bien su verga en mí boquita comenzó a comerme por ella, me comía como a una mujer, me sentía excitada y sometida por su verga, solo habría mi boquita y movía mi lengua para sentir su verga caliente, dura, entrando y saliendo, sentía su mano en la parte de atrás de mi cabeza haciendo que la tragara toda y dejándola adentro de mi garganta por algunos segundos.

    Mi profe tomo la correa y me hizo caminar de rodillas hasta el borde de la cama, donde seguimos con el examen oral, esta vez debía estar arrodillada entre sus piernas, las cuales llego a montar a mis hombros para que lamiera su rico ano. Para terminar se acostó bien en la cama y me indico que debía arrodillarme con sus piernas entre mis piernas abiertas, tomo su maleta y saco un plug de metal que metió en mi boquita para lubricarlo y después lo puso en mi culito levantando mi faldita y bajando mis pantis solo un momento para meterlo y darme algunas nalgadas, entonces me indico que debía seguir chupando y mamando su verga para terminar el examen. Realmente no sé cuánto tiempo paso entre que mi profe metió el plug en mi culito y yo volví a tener su verga en mi boquita, tampoco cuanto tiempo dure chupando, lamiendo y besando esa rica verga hasta que sentí con mi boquita como se ponía muy dura, la sentí muy caliente, entonces mi Profe tomo mi cabeza con sus dos manos y aprovechando que todavía tenía las manos esposadas en la espalda me comenzó a comer por la boquita como a una puta, me lo metió a su ritmo un rato de forma deliciosa y después separo mi boquita solo lo suficiente para venirse en mi lengua primero y luego en chorros que llenaron toda mi boca, como pude trague la primera parte y la segunda, la tercera quedo en mí boquita mientras sentía como su verga perdía algo de su tamaño, dureza y calor, entonces mientras la sacaba de mi boquita puse mis labios en forma de besito, así no salió nada de la lechita. Me incorpore todavía con su leche en la boca y la trague mientras él me miraba.

    Luego de volver a bajar mi boquita para limpiar bien la rica verga de mi Profe era hora de mi calificación, me indico que debía poner me pie, yo lo hice y él se quedó acostado, conmigo entre sus piernas de frente, primero levanto mi faldita para tocarme en las pantis, como ya las tenía muy mojadas por la excitación de estarlo mamando y chupando, me dijo que perdía un punto en el examen, pues así no podía ser una putica ya que no duraría ni dos clientes, mientras me explicaba que debía ser más femenina y no estar con las pantis tan mojadas me seguía tocando entre las piernas haciéndome gemir como una nena. Notando mi calentura mi Profe me dijo que quería ver cómo me mojaba toda, solo por curiosidad quería mirar cómo me masturbaba como una niña, así que me dio la vuelta y comenzó a jugar con mi culito, saco la llave de las esposas y me soltó mis manos, luego sentí que saco el plug y comenzó a meterme algo más en el culito, cuando lo tuve adentro me dio vuelta y me indico que debía tocarme como una niña, solo sobándome encima de las pantis hasta mojarme toda, yo note que tenía algo en su mano y sentí un cable pegado a mi cuerpo, no tarde mucho en notar que era un vibrador, que estaba en mi culito y que mi Profe tenía el control en su mano.

    Él lo prendió y sentí mi culito vibrar, entonces comencé a tocarme, primero sin levantar mi faldita, suavemente, luego levante mi falda y me acaricie un poco más fuerte, mi Profe me miraba fijamente mientras subía y bajaba la velocidad del vibrador y me decía que me veía muy linda, muy femenina, luego empezó a decirme que era una hembrita caliente, una mariquita muy puta y puso el vibrador a máxima velocidad, yo comencé a tocarme toda y gemía como una perrita con mi falda levantada, entonces sentí como me mojaba toda, sentí mis pantis húmedos y tibios.

    El Profesor se dio cuenta que me había mojado toda y fue bajando lentamente la velocidad del vibrador, luego tiro del cable y sentí como salía de mi culito y resbalaba por mis pantis hasta salir por debajo de mi falda, yo seguía frente a mi Profe con las pantis mojadas y vi como él sonreía. Me dijo que le había gustado mucho y había obtenido un 8 de 10 en mi examen oral, me indico que ya podía salir a recreo y me recordó que estaba prohibido que las nenas nos cambiáramos las pantis durante las clases y que siempre debíamos mostrar que las teníamos limpias al terminar la jornada escolar pues de lo contrario debíamos recibir un castigo, el cual variaba dependiendo de cómo habíamos ensuciado las pantis durante las clases.

    Cuando regresé a la sala cerré mi cuaderno, fui a la cocina por un jugo y luego salí al patio sintiéndome muy mojada, mientras trataba de recordar cual sería el castigo que debía recibir, sé que mi Profe los había descrito en uno de sus correos, pero no era capaz de recordar.

  • Su esposo casi nos descubre

    Su esposo casi nos descubre

    Sucedió durante una época de mi vida en la que yo quería llevarme a todas a la cama,  ya había estado con mujeres mayores que yo, había tenido sexo con amigas mías, de mi madre y hasta amigas de mi hermana, este caso particular fue con una amiga de una amiga de mi madre.

    Resulta que la señora tenía ya 38 años cumplidos, era ama de casa, su esposo es comerciante, por lo que pasaba mucho tiempo del día en su negocio, pero no tenía una hora fija de volver a su casa. Ya la señora y yo habíamos tenido sexo en otras ocasiones, pero habíamos ido a hoteles, pero ella me decía que quería experimentar la experiencia de que me la cogiera en su casa. Yo la verdad no preguntaba mucho, pensé que alguna espinita de rencor debía tenerle a su marido y quería desquitarse o algo así.

    El día en cuestión yo me dirigí a su casa para almorzar con ella, su esposo y su hijo, yo me sentía algo culpable de que ella me sentará con él en la misma mesa, ella inventó la excusa de que su amiga me había recomendado para que le impartiera clases personales de inglés a su hijo de 11 años (yo la verdad no tengo paciencia para ser profesor aunque me dicen que se explicar con muchos detalles las cosas) y que quería ponerme a prueba. Dijo que yo había sido recomendado por la amiga de mi madre a través de la cual la conocí y sin más luego del almuerzo y una charla sobre cuánto cobraría por “dar clases particulares de inglés” a su hijo, yo solo le seguía el juego y hasta acordamos un precio por las mismas que a su esposo le pareció muy bien.

    Ese día me hizo sentar con su hijo como si en verdad le fuera a dar clases, yo me incomodé un poco, porque no entendía del todo su juego y en cuanto tuve oportunidad se lo hice saber, le pregunté que si en verdad pretendía lo de las clases o que solo era parte de su juego? Ella me agarró por el pene y me dijo “con este es que quiero jugar”, yo sonreí y le dije que entonces me iría y que después nos podíamos ver en el hotel acostumbrado, pero ella me dijo que no, que me estuviera tranquilo que me iba a sorprender, al cabo de unos minutos llegaron por su hijo, la familia de un amigo irían de paseo a algún lugar que en verdad no recuerdo, pero se lo llevarían hasta el día siguiente, al despedirlo ella me miró con una sonrisa pícara y yo solo pensé que ya ella tenía planeado como cogerme en su casa, pero aún su esposo estaba allá.

    El señor se me acercó mientras ella estaba despidiendo al niño afuera de la casa y me comenzó a hacer preguntas sobre las supuestas clases, que donde había estudiado, que desde cuándo enseñaba, puesto que me veía muy joven, pero que si fulana me había recomendado debía ser muy bueno, yo la verdad tuve que inventarme algunas cosas para que no se encontrara nada sospechoso y ya cuando volvió su mujer estábamos riéndonos un poco. Ella ofreció nos ofreció un poco de vino el cual yo rechacé, pero no su esposo… el señor comenzó a beber y beber y la conversación pasó a como había conocido a la “amiga que me había recomendado” yo la verdad ya no estaba del todo cómodo y para ser honesto me quería ir, miraba mucho mi reloj a lo que ella me reclamó diciendo que si le parecíamos tan aburridos o que si tenía algún compromiso más tarde, porque no paraba de checar la hora, les pedí excusas por los malos modales y le dije que en verdad no tenía más planes para ese día, el señor me invitó a la sala a ver un partido de fútbol (un deporte que nunca me ha gustado) y que pasáramos a la sala.

    Desde ese momento ella empezó a calentarme, lo primero que hizo fue que al su esposo darnos la espalda volvió a sobarme el pantalón por arriba de mi pene, mientras iba a la cocina por otra botella de vino, el señor se había venido la primera botella prácticamente solo, ella se había tomado una copa mientras yo aún tenía la misma copa que me había servido aún sin acabar, nos sentamos en la sala y yo tenía vista hacia la puerta de la cocina, ella me miró con cara perversa y comenzó a hacerme señas de cosas sexuales que ya habíamos hecho, su marido mientras bebía y bebía mientras me hablaba de su equipo y jugadores favoritos, al tiempo que para seguir la conversación yo le decía que era más fanático del baseball.

    Ella volvió a la sala y se sentó con nosotros, por un momento pensé que nuestras miradas eran algo muy obvio y que su esposo podía sospechar, pero no fue así al parecer, cuando acabé la única copa de vino que me bebí me dirigí a la cocina a llevarla hacia el fregadero y ella me siguió, me preguntó con voz alta que si quería otra más y le dije que no, cuando estuvimos fuera de la vista de su esposo nos besamos, y a decir verdad era muy intensa la situación, nos besamos por unos 5 segundos de manera bien intensa, le dije que una cosa era querer coger en su casa, pero que otra esa hacer algo con su marido estando en la casa, ella sonrió y salió primero que yo no sin antes colocarme una mano sobre una de sus tetas.

    Pasó el rato y por ende la primera mitad del juego de fútbol, yo no sabía qué hacer, pero no quería correr el riesgo de levantar sospechas así que me despedí diciendo que ya me iría a casa y el señor que ya se notaba que había tomado me dijo que me acompañaría a la puerta, ella me dijo que aún era temprano, que me podía quedar un rato más y que además había preparado un postre que le hacían falta unos minutos para estar listo, yo sonreí porque sabía que lo había hecho con la intención de que su esposo se emborrachara, pero él no estaba en una condición de que no se daría cuenta si algo pasaba. Entonces dije que esperaría por el postre mientras ella y yo nos miramos con morbosidad.

    El señor se disculpó y dijo que volvía en un instante, que debía pasar al baño y ella dijo que lo esperaríamos en la cocina, desde que pasamos el umbral de la cocina y estuvimos fuera de vista me dijo al oído “sácatelo, lo quiero ver” yo le dije que me diera unas chupaditas así rapidito, ella sonrió y yo me saqué el pene, al ver qué no tenía intenciones de hincarse la empujen hacia abajo por su hombro derecho, ella miró hacia la puerta de la cocina y se lo entró en la boca, me dio unas 3 chupadas y se levantó dejándome bien excitado, al poco escuchamos ruido en el segundo nivel y supimos que su esposo estaba en las habitaciones, así que le dije que me lo mamara más, ella se hincó rápidamente y comenzó a chupar, he de decir que de las maduras con las que me ha tocado tener sexo ha sido la que mejor sexo oral me ha dado y siempre que teníamos sexo quería que le acabará en la boca, siempre me la pedía.

    Nos colocamos en un lugar donde nos diéramos cuenta si su esposo se acercaba, y entonces comenzó a mamar como si no hubiera mañana, lo lamía, lo metía hasta su garganta, yo quería halarle el cabello, pero sabía que se vería sospechoso si el entraba y la veía despeinada, ella me miraba a los ojos mientras me lo seguía mamando con pasión, de repente lo sacó y me dijo que estaba desesperada porque la penetrara y entonces su esposo gritó goool y entonces nos dimos cuenta que él ya había bajado a la sala y no nos habíamos dado cuenta, ella se levantó asustada y yo cerré mi pantalón, ella se alejó un poco de mí y su esposo entró a la cocina gritando que su equipo había marcado, ambos nos reímos, pero yo estaba confundido, se habría dado cuenta pensé, pero no, porque entonces habríamos peleado, o por lo menos discutido, el postre ya estaba listo, le pedí si me lo podría poner para llevármelo, e hicimos la actuación de que no mejor quédate a comértelo y blabla, le dije que ya era un poco tarde y que me lo llevaría para compartirlo con madre en casa, me sirvió una buena tajada, me despedí de ella diciendo en qué fecha “comenzarían las clases” de su hijo y su esposo me acompañó hasta la puerta, nos despedimos y me retiré. Ya en casa ella y yo seguimos la conversación por chat, le dije que vaya susto me pegué, y ella me dijo que estaba igual, nunca entendí como pasó su esposo del segundo al primer nivel, nos habría visto y se hizo de la vista gorda? No sé, pero por lo que ella me decía él no es de los que compartirían a su mujer.

    Después de esta experiencia solo vivimos una experiencia más en su casa, todo lo demás siempre fue en hoteles, pero eso queda para otros relatos…