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  • Amor de trincheras (2): De Nueva York a Londres

    Amor de trincheras (2): De Nueva York a Londres

    Hola chicos esta es la segunda entrega espero que les guste y perdón por el retraso, si veo que gusta mucho comenzaré a escribir más seguido.

    Después de recorrer la base aérea de punta a punta y haciendo una que otra parada para besarse como dos adolescentes enamorados además de uno que otro manoseo, Finalmente llegaron al comedor donde todos sus compañeros estaban cenando y su Coronel los estaba esperando.

    -Llegan tarde muchachos, donde estaban?- El Coronel tenía una cara de bastante enfado -Los estaba buscando desde hace rato y no aparecían- Los chicos se pusieron bastante nerviosos y tenían que inventarse una excusa para su ausencia.

    -Pues mi coronel tardamos ya que mi compañero se creyó mujer y decidió darse una larga ducha- Billy Río falsamente tratando de disimular los nervios que estaba conteniendo mientras que William solo asintió con su cabeza.

    -Bueno, al final de la cena vengan a mi despacho a buscarme porque debemos hablar sobre su vuelo a Londres- El coronel se retira hacia su despacho con cierta duda por la excusa tan mala que le dieron.

    Los chicos suspiran al ver cómo había ”Funcionado” su plan y fueron a la barra donde agarraron una bandeja cada uno y se fueron sirviendo la cena (puré de papa, filete de pescado, un pedazo de pan y agua). Luego de esto se fueron a sentar en la mesa más alejada de todas y comenzaron a comer en silencio mientras se veían a los ojos, William puso su mano sobre la de Billy al terminar de cenar y luego se levantaron los dos al mismo tiempo para dejar la bandeja en la mesa, finalmente fueron al despacho del Coronel donde este les esperaba con un mapa detrás.

    Al llegar saludaron militarmente y se sentaron viendo hacia el mapa y notaron que habían unas notas que contenían cosas importantes como frecuencia de emergencia, qué hacer en caso de ataque y demás.

    -Bueno soldados seré breve y conciso, la zona amarilla es la que tenemos controlada por aviones y radares, la zona azul es la que no está controlada y se han avistado Hidroaviones enemigos Dornier 24 armados con torretas de gran calibre, la zona verde es la que está durante constante bombardeo por la Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana) y finalmente las dos zonas que no están dentro de los círculos son las zonas de las que no se tiene registro alguno- con una vara de mando militar comenzó a explicar aún más cosas importantes como meteorología y otras cosas más.

    -Salen a las 03:00 para llegar a las 5:50 de la tarde a Londres, Buen viaje chicos- El Coronel Mitchell se despide a lo militar, William y Billy corresponde a la despedida.

    Los jóvenes soldados salen del despacho y se dirigen a su barraca donde pasarían su primera noche como “Novios”, obvio ellos no tenían esa definición sobre lo de ellos ya que habían hablado poco sobre lo que sentían pero en las próximas horas o días iban a definir su estado amoroso.

    -Oye Billy, creo que debemos hablar de lo que ha sucedido- Traga saliva y se pone bastante nervioso.

    Billy al escuchar eso se sonroja y se para frente a él para mirarlo a los ojos y tomar sus manos.

    -Y…Yo creo que te amo- Billy hablaba como con un nudo a la garganta debido que para la época era totalmente raro y mal visto las relaciones amorosas entre dos personas del mismo sexo así que por eso se debían sus nervios.

    Finalmente llegaron a su barraca la cual se encontraba totalmente solitaria, al entrar en la barraca Billy al notarse solo con William lo arrincona contra el camarote y empieza a besarlo muy apasionadamente, sus labios danzaban y sus lenguas luchaban en la boca del contrario mientras que las manos de Billy recorrían y apretaban las nalgas de William, después de pasarle los nervios a William se separaron del beso y este se arrodillo frente a Billy con una sonrisa bastante morbosa para luego bajarle los pantalones lentamente sin dejar de mirarse a los ojos

    -Que juguete tan delicioso tenemos por aquí- Se muerde el labio inferior sensualmente para luego acercarse al pene de Billy y olerlo por un largo rato.

    El olor a macho sudado hacía que William se prendiese para luego agarrarle el pene con firmeza y meterlo a su boca poco a poco saboreando su sabor salado mientras Billy lo miraba y recorría con sus manos el rostro de William.

    -Que bien chupas Billy…Ahhhmm… que rico!- este paso su lengua por todos sus labios mientras no paraba de ver a su amado con su gran verga que comenzaba a crecer en su boca poco a poco.

    William jugaba con su lengua por todo el pene de Billy, lo lamía desde la base hasta la punta donde hacía círculos con su lengua degustando ese sabroso precum con el que jugaba y esparcía por todo el glande del contrario.

    -Mmmm… quien diría que chupar un pene era tan delicioso- Decía William mientras sacaba el pene de Billy para responder.

    Al ver que su pene estaba totalmente húmedo Billy sonrió y fue a sentarse a su camarote donde se abrió de piernas -Quieres hacer el amor- Dijo con una gran sonrisa maliciosa que mostraba la calentura del chico.

    William solo asintió con la cabeza, pero con una cara de pervertido que no podía con ella, se levantó del suelo y se acercó lentamente a las piernas de Billy para sentarse en ellas y quedar frente a frente.

    -Por favor se cariñoso que me dolerá- William era el más experto de los dos ya que alguna que otra vez había logrado meter su dedo en su ano con bastante fuerza y lastimándose por eso le advirtió a Billy que tuviera cuidado.

    -Está bien, tendré mucho cuidado- William beso a su pequeño pasivo que era muy inferior en altura y poco a poco fue quitando su camisa y luego su pantalón, siguieron besándose y Billy fue acomodando a William para que la entrada de este quedará en la punta de su pene.

    -¿Listo?- Preguntó Billy separándose de William lentamente pero antes de decirlo un impulso hizo que mordiera los labios del contrario.

    -Estoy Listo- Sonrió mientras lo miraba con sus enormes y brillantes ojos de enamorado.

    William fue sentándose poco a poco mientras que Billy levantaba sus caderas haciendo fuerza para que su pene entrara, pero no quería entrar debido a que no estaba lubricado aunque en esa época no existía el lubricante y tampoco los chicos sabían que podía lubricar su ano debido a su inexperiencia.

    -Aahhhg!- Salió un fuerte grito que rápidamente fue callado por la mano de Billy porque su pene había entrado y el ardor que le provocaba hacía que este se retorciera de dolor.

    Así pasaron varios minutos con el pene de Billy solo metido hasta después del glande y ya William se había acostumbrado así que William dejó de tener sus caderas haciendo que cayera hasta sus huevos produciendo un fuerte sonido entre sus nalgas y los huevos de Billy.

    -Aaahhh!- Se escuchó un gemido doble por toda la barraca debido al placer que habían sentido al caer Billy sobre el pene de William.

    Billy se quedó quieto un momento pero casi al pasar unos cuantos segundos William comenzó a dar pequeños saltitos produciendo gemidos que a Billy le calentaban así que lo agarro de sus caderas para levantarlo y ponerlo contra una de las paredes donde empezó a bombearlo lentamente y poco a poco subía la velocidad haciendo que William gimiera y debido al placer no se podía mantener en pie así que mientras lo bombeaba Billy lo agarraba de sus caderas para mantenerlo en pie.

    -D… Dios que rico… hmmm… más rápido!- En las barracas solo se oía el sonido de los gemidos y el de los huevos chocando fuertemente contra sus nalgas.

    -Ohhh que rico! como aprietas- William apretaba su ano provocando mucho placer a Billy cada vez que arremetía contra el ano de William.

    Así continuaron por unos minutos porque al parecer Billy era de los que duraba en la cama.

    -Mhhhaaa… ¡Me vengo!- William se vino contra la pared debido al placer que le producía el pene de Billy al entrar y salir de su ano.

    -Y… Yo tam… ahhhh!- El pene de Billy comenzó a contraerse y dio las últimas embestidas antes de venirse a chorros inundado todo el interior del contrario, Billy para no caer los dos en el suelo caminó lentamente hasta la cama en donde cayeron rendidos.

    -E… Eso estuvo de pe… pelos… – Fue lo primero que salió de la boca del cansado William que había disfrutado como nunca, mucho más que cuando se metía sus dedos y gemía como puta cuando no había nadie en las duchas de la base o en su casa.

    -T… Te amo pequeña zorrita- Fueron las palabras del exhausto Billy que yacía encima del cuerpo de William, este al terminar su frase le doy una fuerte nalgada a William que le arrancó un pequeño grito que calentó al macho y comenzó a besarlo apasionadamente mientras le daba fuertes nalgadas.

    Eran aproximadamente las 1:00 de la madrugada y los chicos aún seguían en su faena sexual, en 1 hora deben estar levantados, bañados y con sus maletas empacadas ya que debían hacer los ajustes de vuelo entre otras cosas de procedimiento para su primer viaje a Europa, los chicos decidieron que se quedarían levantados esa hora empacando así que poco a poco saco su pene que por raro que pareciera aún seguía muy duro y comenzaron a vestirse poco a poco con su ropa de civil para luego comenzar a empacar sus pesadas maletas.

    Finalmente después de empacar llegó la hora de irse a bañar, los chicos conversaron como amigos de camino a las duchas donde se bañaron sin mucho morbo ya que había más gente y se pusieron sus respectivos uniformes de pilotos, volvieron a la barraca donde se despedirán de su nidito de amor y agarraron sus maletas para dirigirse al imponente avión que los esperaba en pista para su vuelo al viejo continente.

    -Que Emoción! -Dijo William apretando fuertemente los hombros de su compañero con el que pasaría 15 horas totalmente solos y sin nadie que se interpusiera en su camino.

    -Au! yo también estoy feliz pero no me aprietes tan duro que estoy adolorido después de… ya sabes- Mordió sensualmente tu labio inferior y al subir al avión le dio una leve nalgada y este se quejó ya que le ardía un poco.

    Los chicos entraron en la cabina donde cada uno se sentó en su respectivo asiento y comenzaron a hacer los chequeos de rutina, eran las 2:50 de la madrugada y solo quedaban 10 minutos para despegar así que se apresuraron para terminar y finalmente William fue a cerrar la puerta trasera del avión y se sentó en el asiento del copiloto.

    -Torre de Control, Torre de Control aquí vuelo 0230 con destino a Londres solicitó permiso para maniobra de despegue- Los chicos ya tenían el avión en pista mientras hacían los preparativos así que cuando la torre de control les dio el permiso, los chicos pisaron el freno y subieron toda la potencia del avión haciendo que este quedara estático pero con sus motores totalmente acelerados.

    -Listo?- Dijo Billy viendo a su compañero directamente a los ojos con una gran sonrisa.

    -Todo listo compañero- Respondió con una gran sonrisa para acercarse a darle un tierno y rápido beso.

    Billy soltó el freno del avión para que este comenzara a desplazarse rápidamente por toda la pista para entrar en velocidad de rotación y elevar vuelo, después de los chicos llegar a una altura más o menos prudente la torre les informo que la escolta ya había despegado y estaban a nuestro lado, dos P-51 Mustang nos acompañan hasta las costas groenlandesas para escoltarnos en caso de un avión enemigo.

    El avión después de unos cuantos segundos alcanzó su altura máxima y comenzó a dirigirse hacia Londres por la ruta planeada. Después de un par de horas y encontrándose cerca de las costas groenlandesas los aviones le dan una señal a nuestro piloto y se retiran.

    -Vuelo 0230, aquí escolta 453 les desea un buen viaje a su destino- Dijo el capitán de la escolta para luego retirarse a costas groenlandesas.

    Los chicos hablaban de muchas cosas en medio del vuelo y de vez en cuando se tocaba uno que otro chiste caliente entre los dos, en un momento del vuelo Billy comenzó a mirar a William con los típicos ojos de un enamorado empedernido.

    -William, Quieres ser mi novio?- Las palabras del chico hizo que William se sonrojara un poco y comenzara a sudar, William con su cabeza asintió.

    -Claro que si!- El chico de repente se le lanzó encima para abrazarlo y besarlo como un niño pequeño haciendo que el avión disminuye su altitud un poco hasta que se separaron y pudieron a tomar la misma altura.

    Los minutos pasaron y los dos estaban con una sonrisa un tanto infantil y no paraban de decirse apodos lindos, hasta que uno de esos fue algo picante e hizo que William comenzará a excitarse.

    -Alguna vez has escuchado de la historia de dos pilotos de guerra que hicieron el amor en su avión- El chico sonrió maliciosamente y Billy estabilizo el avión preparado para lo que se venía

    -Pues yo te la voy a contar- Al terminar esto William prácticamente se abalanzó sobre Billy quedando sentado sobre este y comenzando a hacer movimientos sobre su pene haciendo que este se excitara y su gran verga comenzara a crecer rápidamente.

    Los chicos comenzaron a desnudarse como podían debido a que el traje de piloto era bastante pesado y la calentura no ayudaba mucho porque querían arrancarse la ropa, después de 5 minutos al fin lo lograron.

    -Eureka!- William al fin había podido bajarle el cierre a su nuevo novio y sacar su pene.

    Billy levantó a William un poco para acomodar su pene en la entrada y dejo que William se dejará caer poco a poco produciéndoles un gran escalofrío a los dos debido al placer, William había logrado ya clavarse toda la verga de su novio hasta el pubis, así que mientras Billy pilotaba William comenzaba a darse sentones.

    -Ah Ah Ah… mhhhh- William cada vez era más rápido en sus sentones y ahora apretaba su ano produciendo más placer a Billy debido a la fricción de su cabeza con las paredes anales de William.

    -Ya… Ya no aguanto, me vengo… ahhhhgg!- Billy tenía su pene irritado por la cogida anterior, así que fue muy fácil que se viniera debido a que su pene estaba bastante sensible, el interior de William estaba lleno de la leche de Billy que no paraba de respirar agitadamente.

    William se levantó del pene de Billy y se subió su pantalón sin limpiarse su ano pero se arrodillo ante el pene de Billy que estaba lleno de semen, se metió el pene a la boca y comenzó a limpiarlo con su lengua hasta casi dejarlo reluciente.

    Los dos chicos se acomodaron para seguir con su vuelo, William tenía cierta incomodidad a la hora de sentarse debido a su irritado ano y el hecho de que estuviera mojado. El vuelo siguió sin ningún contratiempo hasta Londres en donde aterrizaron sin problemas, los dos chicos bajaron del avión no sin antes darse un beso y los recibió un militar bastante lindo.

    -Hola bienvenidos a Londres, soy Luka Ivanov y seré su guía y compañero- Sonríe y Billy le regresa la sonrisa aunque no paraba de mirar al chico nuevo de arriba a abajo, sin pudor alguno este muerde su labio sensualmente con pensamientos impuros y esto lo nota William que ahora está celoso.

    Los chicos siguieron a Luka hasta el despacho del líder británico de esa base.

    Espero que les haya gustado y perdón por el retraso.

  • Soy Anahi y así comencé a masturbar a mi propia hija

    Soy Anahi y así comencé a masturbar a mi propia hija

    Antes que nada, mi nombre es Anahí, tengo 45 años y lo que voy a relatar no me enorgullece, pero quizá a otra persona le haga bien leerlo. A mis 40 años, mi hija Raquel, tenía sólo 18 años, rubia, muy blanca, 1,65 de altura, delgada, unos ojos verdes herencia de su difunto padre y a su corta edad ya tenía unos senos que realmente llaman la atención. Yo por mi parte, misma estatura que ella en aquel entonces, para mis 4 décadas aun tenía unas tetas bastante firmes, un gran trasero, cabello castaño y ojos cafés muy claros.

    Todo este lío inició un lunes por la tarde cuando Raquel llegaba a casa.

    -Hola, voy a mi cuarto.

    Decía llegando con un gesto extraño, sabía que algo estaba mal pero no quería presionarla. Espere por un gran momento y luego tome la iniciativa, fui hasta su cuarto para charlar y pues extraña sorpresa, la puerta estaba entre abierta y ella estaba tumbada boca abajo con las piernas cruzadas moviéndose un tanto extraño, de inmediato creí que algo andaba mal, algún dolor de estómago o cosas de chicas ya que era toda una señorita.

    -Pasa algo cariño?

    Dije entrando bruscamente a lo que espantada se incorporó y estaba sonrojada. Me acerqué y traté de conversar con ella y preguntar si le dolía algo, pero fue totalmente lo opuesto.

    -Mamá siento extraño en mi

    Al inicio no la entendí pero insistió con su deseo de contarme lo que pasaba.

    -Aquí mamá, siento extraño aquí…

    Me dijo al fin señalando su parte intima a lo que me asusté al principio pero luego de consultarle cosas llegue a la conclusión de que no era algo malo. Tomé por decisión tratar de verificar qué estaba mal en ella y le pedí que se subiera la falda. Con toda la confianza que nos tenemos ella bajó sus bragas rosas y levantó su falda de colegio religioso mientras se sentaba.

    -Abre un poco las piernas cariño, veremos qué pasa.

    Al abrir sus jóvenes piernas logro notar lo húmedo de su vagina, era extraño a lo que proseguí a examinar con cuidado. Prestaba tanta atención a su parte y si había algo raro que no puse atención en su rostro, toqué sus labios vaginales, examiné su entrada, labios inferiores, revise nuevamente pero no pasaba nada. Ella insistía que siga revisando porque algo le molestaba ahí, sorpresa para mi, estaba aún más húmeda y quedé en blanco. Estaba excitada por el examen rápido que le estaba haciendo a su parte.

    Como toda madre procedí a detenerme y le pregunté.

    -Raquel, te masturbas?

    Ella pálida y avergonzada me dice que no sabe qué es eso y que ella no hace cosas raras. Fue muy extraño, la masturbación siempre lo descubrimos por instinto pero ella al parecer era demasiado inocente para entender que podía darse pequeños mimos para calmar a su vagina. Le expliqué qué era eso y qué debía hacer para quitarse esa sensación. Insistí mucho pero no había forma de que comprendiera a buenas cómo debía hacer aquello pero me imploraba que la ayude. Sin más remedio yo creyendo ayudar pues tomé la iniciativa, me senté en su cama y le pedí se sentarse entre mis piernas levantando nuevamente su falda y así lo hizo de obediente. Abrí sus lindas piernas de colegiala pero esta sensación era distinta, no era el de una madre preocupada, todo lo contrario, mi corazón palpitaba fuerte y la idea de masturbar a mi hija se me hizo morbo, incluso me empezaba a mojar.

    Fingía explicarle el proceso, humedecía mis dedos medio y anular en mi boca deleitando ese jugo juvenil y la tocaba suavemente para que no terminara la diversión muy pronto. Le dije que normalmente debía quitarse toda la ropa para eso y le ordené que se quitara el uniforme entero. Retomó la posición y esta vez mi mano izquierda la sorprendió pasándose en su seno izquierdo, era un deleite. En mi juventud jamás me atrajeron las mujeres a pesar de que había dado un beso de broma a una amiga en aquellos años. Seguí masturbando a mi hija en lo que disfrutaba de sus pechos. Sentí al fin sus fuertes respiraciones indicando que estaba cerca de su primer orgasmo. Quería tanto oírla gemir que apresuré el paso y apretaba más fuerte ese hermoso cuerpo.

    -Mamá… me siento… ahhh

    Gemía delicioso y finalmente en una especie de convulsión mostraba deleite y su cuerpo empezaba a relajarse.

    -Gracias mamá…

    Decía enteramente feliz de tremenda sesión que le había dado. Le ordené que no dijera nada de eso a nadie porque era algo que está mal y luego le dije que fuera a ducharse. Feliz y risueña fue a lo suyo sin poner peros, la semana entera transcurrió muy calmada y no se habló del tema porque ya le había enseñado a darse un poco de amor.

    La semana siguiente su rostro estaba ocultando algo y era así, tuve que encararla para saber qué pasaba. Tras pregunta y pregunta logré al fin una respuesta real.

    -No me sale, lo hice como me enseñaste, pero no funciona.

    Decía en lo que su rostro se ponía muy triste, le dije que no se preocupe y la lleve a su cuarto nuevamente. Estaba tan feliz al saber que podía sobar a mi hija nuevamente y quería más que eso. Le ordené que hiciera lo mismo pero esta vez le dije que la ayudaría de forma diferente, le pedí que se recostara y que hiciera lo que le enseñé para ver qué fallaba. Ella estaba desnuda y jugaba con su vagina de manera muy inexperimentada, ya sabía porqué no podía sola, era muy torpe. Traté de guiarle con mi mano pero no parecía cooperar.

    -Deja pruebo de otra manera.

    Le indiqué y procedí a aprovechar la ocasión, posando mis manos en sus muslos acerque mi boca a lo que ella miraba sorprendida. Comencé a darle las primeras lamidas y ella enloquecía, sentía como se estremecía, le encantaba lo que estaba recibiendo. Se movía, disfrutaba, estaba encantada con mi lengua. Usé mis dedos y lengua para darle lo que mi bebé necesitaba, mi hija, mi perra, era una niña que casi cumplía 19, pero era lo más exquisito que había probado. No entiendo como una mujer que estuvo en mi vientre hoy, 18 años después, podía prender fuego en mi. Y no pensaba quedarme con las ganas. Paré por un momento y ya me dejé llevar. Me quité la ropa y ella estaba impactada, sin mediar palabras tomé su rostro joven y la llevé a mis pechos haciéndola chupar como lo hacía de bebé, fue breve y lo hacía lo mejor que podía, le di una bofetada bastante dura y la muy puta en lugar de sufrir estaba sonriéndome, la tomé de sus rubios cabellos y la hice probar la vagina de mamá.

    -De aquí saliste bebé, ahora dame placer.

    Le decía a lo que ella sólo obediente hacía su mejor intento, feliz, caliente y muy orgullosa de regresar a mami el buen trato que recibió. Siguió lamiendo y chupando por un largo rato pero no bastaba, la empujé y la puse de rodillas y le dije que así se hace. Comencé a masturbarme vorazmente frente a ella y por su parte ella solo miraba feliz. Proseguí a masturbarla a ella en la primera posición de la otra vez hasta hacerla gritar y pedir más. Terminado el acto hicimos un acuerdo en el cual ninguna debía contar absolutamente nada, y así fue, seguí teniendo sexo con ella cada vez que una estaba necesitada de placer por 5 años más, hoy, seguimos viviendo así, está mal… lo sé, pero que se supone que deba hacer?

  • El amigo camionero de mi padre (4)

    El amigo camionero de mi padre (4)

    Después de la follada que me había pegado aquel camionero amigo de Rubén por trescientos euros no me sentía ni más sucio, ni más avergonzado, simplemente inundado de morbo y satisfacción sexual. Follar con alguien con el que no conoces y ni tan si quiera es tu tipo, hace que tú sentido más cerdo del sexo salga a relucir y tan siquiera te fijes en la persona, solo en perseguir la mayor satisfacción posible con un buen rabo.

    Me dirigía hacia la pensión donde Rubén, había alquilado una habitación para los dos, para los que leáis esta saga por primera vez, Rubén es el amigo y empleado de mi padre y conductor de uno de sus camiones y yo su acompañante, dicho esto, solo pensaba en pegarme una buena ducha y encontrar una buena cama mullida para poder descansar un poco después del tremendo polvo. Cuando llegue a la habitación vi una luz tenue y de ella salía el sonido de un televisor, no era muy tarde serían las once de la noche, llame a la puerta y se abrió sola simplemente estaba junta, intente que mis ojos se acostumbran a la iluminación de la habitación y cuando pude distinguir algo vi a Rubén tumbado en la cama como dios lo trajo al mundo, sus brazos fuertes abiertos sobre la almohada su pecho peludo y marcado, su abdomen duro y grueso y sus grandes piernas largas y fuertes que dibujaban entre ellas dos grandes huevazos y una polla en ese momento flácida pero gorda y oscura…

    Rubén: que tal te fue? Como lo pasaste con mi colega?

    Yo: muy bien tío, un gran polvazo. Y encima pagado, jajaja.

    Rubén: vaya cabroncete y yo aquí tieso como un gilipollas sin nada que comerme… jejeje.

    Yo: que te pasa? Celoso?

    Rubén: celoso nooo… caliente, muy caliente… Ven aquí anda, amorrate a mi polla y chuparmela como tú sabes.

    Yo: ummmm, no seee… cuánto pagas?

    Rubén: dos ostias bien fuertes como no me la chupes ya.

    No dije nada más… Con forme me acerque a la cama me fui desnudando, el abrió las piernas posicionando su polla a disposición mía, la agarre con una mano y se la masajee durante unos minutos, su rabo fue creciendo entre mis dedos que se transformó de nuevo es su gran pollón, acerque mi boca y escupo sobre su prepucio y le pase el pulgar acariciándolo, Rubén se estremeció y me dijo, cabrón cómemela yaaa, entonces lamí su capullo, lo puse entre mis labios y lo succione tragándome todo su precum que salía ya de su rabo, su sabor era entre salado y amargo pero me gustaba, empecé entonces a tragarme toda su tranca hasta el fondo, dejando mis babas en su polla, el gemía cada vez más, me agarró de los pelos y me presionaba la cabeza contra su pubis, para que su polla entrara más dentro de mi garganta y cuando ya no podía más me aguantaba allí hasta que mis arcadas hacían que me soltara, traga cabron, ummm que bien la mamás, si tu padre te viera como me la comes o tu mujercita, me decía, a mí me ponía más burro esas cosas, así estuve un buen rato la boca ya me dolía y Rubén me alzó de los pelos hacia su boca, me escupió sobre la mía y paso a morrearme, lamiéndome la cara y comiéndome literalmente la lengua, nuestras bocas derramaban babas y nuestras lenguas las intercambiaban, mi culo se posicionó sobre la polla de Rubén y empecé a frotarla sobre mi agujerito mientras nos besábamos, su capullo se anclaba sobre mi ano, pero todavía dolía, metí mis dedos en la boca de Rubén le dije que los chupara y después me los pase por el culo varias veces, mi ano fue lubricándose después de humedecerlo varias veces, hasta que el capullo de Rubén se abrió paso de golpe, me dolió un poco, pero enseguida toda su polla estaba dentro de mi pegándome una gran follada, ahhh, como me gustaba la polla de este tío, era genial, disfrutaba como nunca era todo un placer sentir la tranca de Rubén abriendo una y otra vez mi esfínter, ummmm, follame duro, cabron, folllameee, Rubén me embestía fuertemente y yo lo galopaba a su ritmo, para que su polla entrara hasta lo más adentro posible, de pronto sonó su teléfono que estaba en la mesilla, seguimos follando, pero el agarró el teléfono con una mano y contestó, ya puedes venir llegue a escuchar… seguíamos con aquel mete y saca que me estaba deleitando, pero decidí preguntar entre gemidos.

    Yo: quién era? Quién puede venir?

    Rubén: ummm, que culo tienes cabron, como follas hijo puta.

    Yo: no me has contestado?

    Rubén: tu confías en mí?

    Yo: claro que confío en ti.

    Rubén: pues déjate llevar.

    Ya no pregunté más, seguía sentado sobre su polla dura, galopando y gimiendo los dos, me atrajo sobre su pecho y nos morreábamos sin dejar de follar, cuando oí como llamaban a la puerta, intente incorporarme, pero Rubén me abrazo más fuerte y dijo gritando, pasa y ponte a la faena, me quedé sorprendido, pero Rubén me susurró al oído un tranquilo, yo me relaje, no veía quien había entrado, pero de repente note como alguien lamía mi culo por detrás mientras Rubén seguía follandome, ummmm, ahhh, que morbooo, que gusto la situación mi polla estaba a estallar, la lengua de aquel individuo estaba haciendo que mi culito todavía se dilata más, note como me metía un dedo y después dos, la polla de Rubén dejo de bombear, y note como escupían varias veces sobre mi ano para al instante notar la presión de otra polla sobre mi culo, me asusté un poco, no cabrían, me haría daño, me iban a reventar, intente zafarme, pero Rubén me agarró más fuerte y volvió a decirme, relajateee, yo le hice caso y la polla de aquel tío empezó a abrirse paso en mi trasero ya lleno de polla, dolía bastante, pero fue muy despacio, pegue algunos gritos, pero Rubén los atenuaba tapándome la boca, hasta que mi culo cumplió con su cometido y estaba siendo follado por dos tíos, los dos empezaron a moverse, y poco a poco aquella penetración estaba llevándome al mismísimo cielo, éramos tres gimiendo y gozando, ahhh, que rico culo tiene el cabron este, que puton tan cerdo has pillado Rubén decís el desconocido, ohhh que rico, no dejéis de follar , follarme cerdos, aquello hizo que Rubén me diera una ostia en la cara, me dolió algo, me pego otra, me dolió también, después me morreaba y mientras seguían follandome…

    Rubén: cambiemos de posición…

    Yo: bien…

    Entonces sacaron las pollas, Rubén me dio la vuelta, puso mi espalda sobre su pecho y me la volvió a meter, fue entonces cuando tuve la visión del otro tío que me estaba follando, Diosss, era un negrazo corpulento grueso, grande su rabo de escándalo, agarró su pollón me miro, sonrió y se dirigió a metérmela, mi culo ya estaba dilatado, entro fácilmente, su barriga me presionaba fuertemente, los movimientos de cadera volvieron de nuevo, mi culo lo pedía yo gemía de gusto y ellos también, el negro arrimo su cara sudorosa a la mía y no dudó en morrearme, yo seguí el juego de lenguas lo abracé y le como la boca locamente entre grandes gemidos de placer, mi polla estaba a reventar y no pude más, mi leche empezó a brotar escupiendo grandes trallazos de lefa contra el vientre de aquel negro, mientras ellos seguían follandome, mi corrida fue monumental, ellos seguían gimiendo hasta que Raúl empezó a gemir y avenir diciendo, me corro, y su leche inundó mi culo por completo, sentía el calor de aquel líquido dentro de mi recto entre las dos pollas.

    Rubén dejo de bombear, mientras el negro seguía follandome. Rubén decidió echarse a un lado e irse a duchar, mientras su amigo me agarró de un puñado, me puso contra el cabezal y volvió a meter su pollón dentro de mi, me agarró de la cabeza por los pelos y me pegaba grandes embestidas brutales mientras tiraba de mi cabeza contra él, me miraba y escupía sobre mi boca para morrearla, su polla me entraba y salía a grandes golpes, la sacaba , apuntaba y volvía a meter, mientras con la otra mano sacudía fuertes palmadas sobre mis nalgas, yo no podía más, menos más que aquel negrazo empezó a respirar ansiosamente, a insultarme, zorrón, como te gustan las pollas, cabrón, te voy a reventar hijo puta, y entre gemidos saco su polla de mi culo, me tumbo en la cama, apunto su polla a mi boca haciéndome la abrir, abre la boca zorra y trágate la leche del negro, obedecí, y empezó a pajearse hasta que sus piernas temblaron, me dio varias ostias, arrimo su polla a mi boca empezó a gemir fuertemente y aquel negrazo empezó a expulsar leche como si fuera un toro, no daba abasto a tragar, estaba rica, me encantaba, termino su corrida, se arrimó a mí para morrearme en un gran beso blanco, metió su polla en mi boca y me dijo, anda déjala bien limpia, yo le obedecí y relamí los restos de su corrida, la volvió a sacar me pego una bofetada y me dijo bien hecho chaval, vales lo que he pagado por ti y más, sin más se vistió y se largó de la habitación antes de que Rubén hubiera salido de ducharse.

    Yo estaba rendido, sucio, sudado, cansado, me tumbe bien en la cama y no recuerdo nada más de aquella noche, quedé completamente derrotado y dormido…

    Bueno y el próximo año seguiremos con más y mejor, espero os haya gustado y disfrutado, os hayáis puesto cachondos, e incluso os hayáis pajeado leyéndome, contestó a todos y más cosas si se puede jejeje, os deseo un feliz 2021 a todos y borrar la pesadilla de este 2020, ser felices amigos…

    Besosss… se os quiere.

  • Me comí a la mujer ajena (Segunda parte)

    Me comí a la mujer ajena (Segunda parte)

    Esa noche quedé algo incómodo quien llamo era la hija de Estela que venía a quedarse y me lo hizo saber que ni me apareciera por su cuarto le hice caso y me levanté le mostré ahí abajo le digo que si me iba a dejar así, ella envía un beso y se marcha. Quedó molesto porque había solucionado su tristeza pero ella me dejó full arrecho.

    Bueno era fin de semana y me puse a lavar mi ropa, cuando veo que su pijama está tendida, me refresca la memoria ella se aparece y suelta una sonrisa yo la agarro y la beso y le digo que tengo ganas de ella me responde y me dice que ten calma que será después que su hija se vaya.

    Tocan la puerta y es André la hija de Estela, le digo hola prima y me saluda entre ella y yo había mucha confianza fuimos novios pero su papá lo interrumpió pero Estela no lo sabía, esa tarde me invitaron a ver una película y hasta me quedé dormido cuando despierto se está acabando la película y se marchan a dormir.

    Que dolor de huevos de esa noche le escribo a Estela y me responde y llega a mi cuarto con una nueva pijama le echa seguro y me empieza a besar me dijo que la perdonara, pero que debía estar pendiente de las cosas de la casa, le dije está noche no sales de mi cuarto hasta que me corra y ella besa, le dije que la quería marcar y lo hice la mordí en sus pechos y nalgas y le dije por si quieres mostrar que identifiquen que tiene macho ella se molestó, pero la calme con un sexo oral le dije que hoy en adelante yo entraría ahí sin condón que la quería hacer mi mujer y no se opuso fue fenomenal esa noche me corrí hasta donde más pude y quedé dormido a lado de ella, me di cuenta que estaba sintiendo cosas por ella y la quería hacer mi pareja se lo conté y me dijo que ni loca iba a dejar a su marido y discutimos esa noche.

  • Cuatro pollas y un funeral

    Cuatro pollas y un funeral

    No me digáis que no tiene morbo, ir a un funeral y salir de allí follada por los cuatro hermanos a los que vas a dar el pésame, pues de eso va mi relato, un relato que bien le podría haber pasado a cualquiera, parecido si no igual y si os preguntáis si me paso a mí os diré que…

    Soy una chica fácil lo reconozco, pero aquella tarde me salí y he de reconocer que no fui con intención de nada, simplemente fui a darle el pésame a un amigo, alguien con quien tuve hacia años una relación y tras escuchar una conversación, no sé, fue como encender una espita, encenderme de tal manera que quise hacer realidad sus sueños, pero también los míos, que podía pasar más que salir de allí totalmente satisfecha por los cuatro hermanos y eso si, por haber contribuido a quitarles un poco la pena aunque solo fuera por un breve momento.

    Me acuerdo que aquel día hacía calor, me acuerdo que no sabía que ponerme, no sabía si ir con un vestido, con falda y una blusa, con pantalón, al final el pantalón lo descarté por el calor, además debía de ser largo no me podía presentar con los mini pantalones que suelo llevar en verano, la falda y la blusa me parecían mejor, pero al final me decidí por un vestido azul oscuro muy fresco, un vestido más sobrio, corto eso sí, pero elegante.

    Después de quedar con unas amigas, nos presentamos en aquel inmenso chalet donde realizaban el funeral, una casa preciosa donde había un montón de personas de todo tipo y allí detrás de una cortina después de haberle dado ya el pésame a Luis, le escuche hablar con sus hermanos.

    -Esa no era Lara -Le interrogaban sus hermanos. –Sí, ha venido junto con otras amigas.

    -Joder pues está bien buena ya no me acordaba de ella. –Comentaba su hermano mayor Pedro. –Tú te la tiraste alguna que otra vez no Luis. –Volvía a preguntarle.

    -Alguna si, bueno más de una, es una tía estupenda, simpática, graciosa y que folla de miedo. –Contesto Luis a su hermano y la verdad que no me importo, no era nada ofensivo y todo lo contrario Luis me recordaba con cariño como yo a él, era un tema de tíos sin más.

    -Joder pues no me importaría metérsela a mí ahora, la verdad que viéndola me ha puesto caliente. –Se metía en la conversación su hermano José. –La chupa bien Luis.-Le preguntaba ahora Javier.

    -Joder tíos estáis los tres enfermos, no te voy a contestar Javi, eso me lo guardo para mí. –Les contestaba Luis medio riéndose de ellos.

    -Vale, vale hermanito, solo preguntábamos, oye sabes si está con alguien, lo pregunto porque como la vea otra vez me la llevo arriba y me la follo, tengo el lápiz que necesita de un sacapuntas. –Le preguntaba José a su hermano Luis. –Espera, espera que yo me fije primero y soy el hermano mayor, así que mi lápiz va primero.

    -Enfermos, estáis los tres enfermos. –Les decía riéndose Luis. –Si, si, enfermos, pero a que no me niegas que tú te la follabas aquí y ahora.

    Según contestaba Luis que si, me deje caer por detrás de la cortina saludándoles a todos y dándoles el pésame los cuatro juntos, se quedaron un poco cohibidos, casi sin saber que decir hasta que les pregunte si me podían indicar un servicio, Pedro el hermano mayor se apresuró a decirme no solo donde estaba sino que él me acompañaba y según salíamos del enorme salón veía como les guiñaba el ojo a sus hermanos.

    La verdad que no tenía nada preparado, pero aquella conversación me había excitado mucho, sentirme deseada por los cuatro hermanos quien lo iba a decir, dentro del baño todavía con Pedro en la puerta sin cerrar me subía un poco el vestido bajándome un poco las bragas y sin llegar a sentarme empezaba hacer mis necesidades. Pedro extrañado cerró la puerta, pero se quedó dentro y sin decir ni una palabra cuando me levante después de limpiarme se abalanzó sobre mí sin dejar que me subiera las bragas.

    Nos empezamos a besar como si no hubiera un mañana, sobándome los pechos por encima del vestido, estaba demasiado caliente, iba demasiado rápido, sus manos pasaban velozmente por mi cuerpo casi sin que yo las pudiera sentir, Pedro me levanto en vilo y me sentó encima del lavabo, quitándome la braga y subiéndome el vestido y a pesar de aquella velocidad, de no llegar a sentir sus manos sobre mi piel me había puesto demasiado caliente, esa fogosidad, esa pasión había hecho que mojara mi vagina y antes de decirle nada ya me la estaba metiendo, su pene se metía y salía a gran velocidad de mi vagina, lo que se dice un polvo rápido fue lo que me echo Pedro, que cuando se fue a correr quiso que le chupara la polla hasta que terminara dentro de mi boca tragándome todo su semen.

    Pedro se subió los pantalones y tal como entro sin decirme nada salió, yo tarde un poco más, me lave un poco y me subí las bragas bajando y planchando un poco mi vestido con las manos, una vez terminado salí del baño y por el pasillo de camino al salón parecía que Pedro ya había dado buena cuenta de nuestro encuentro en el baño, porque José me abordo en él sin dejarme llegar al gran salón, José fue un poco más sutil, dándome más conversación me llevo a una de las habitaciones pasada la cocina para enseñarme lo que sabía que a mí me encantaba una pequeña biblioteca que su padre hizo construir.

    Allí mientras que miraba los títulos que tenían me iba enamorando de algunos libros viejos que veía, José aprovecho para abrazarme por la espalda, besándome el cuello con suavidad haciendo que dejara el libro encima de la mesa con cuidado, me quite la melena del cuello y lo incline para que me pudiese besar mejor, sus manos apretaban con fuerza, pero a la vez suavidad mis senos, metiendo sus dedos por debajo de mi vestido y del sujetador para acariciar mis pezones, que diferencia entre uno y otro, de la brusquedad pase a la suavidad, de la fogosidad extrema a las caricias entre mis muslos cuando subía con sus manos hasta mi vulva.

    Desde que las caricias y los besos empezaron solo el murmullo lejano de la gente se oía en la habitación, una habitación impregnada de historias con olor a papel a tinta, Luis me había bajado la parte de arriba de mi vestido dejándolo en mi cintura, me había quitado el sujetador y saboreado mis pechos, su lengua habían redibujado mis areolas, subido a las cumbres de mis pezones que como un volcán estaban a punto de estallar, sus manos no paraban de acariciar el interior de mis muslos y atravesar la barrera de mis bragas húmedas con sus dedos, acariciando mis labios y mi clítoris, José sacaba de mí los primeros gemidos mientras nos besábamos con pasión, abriendo y cerrando nuestras bocas para dejar que su lengua penetrara en mí, para que la mía fuera a su encuentro y a la vez notaba como sus dedos penetraban en mi vagina y con mis manos se habían desprendido de su cinturón y acariciaban su pene tras bajarle los pantalones.

    José me había girado nuevamente y me besaba por detrás, me inclinaba sobre la mesa con mis pechos sobre la mesa aplastando su redondez y con mis pezones tremendamente erguidos queriendo atravesar la madera de la mesa, mi respiración se había acelerado, mi corazón bombeaba oxígeno a toda prisa, José me estaba bajando lentamente las bragas a la vez que su lengua atravesaba la barrera de mis labios y presionaba lamiendo mi clítoris con la punta de su lengua, mis gemidos empezaron a volar por aquella habitación, a llenar de pasión aquellas páginas en blanco, no quería que se apartara de mi clítoris, no quería que sus dedos dejaran de penetrar en mi vagina, de entrar y de salir, de lamer y humedecer mis labios con su lengua, de darle de beber de mi néctar que salía y él recogía.

    Pero como todo lo bueno acaba, mis gemidos le daban una pista de cómo me sentía y de en qué momento estaba, todo lo bueno acaba, pero no siempre termina sin más, no siempre para mal, a veces es una estación intermedia donde coger otro tren que te lleve más lejos y eso es lo que hizo José cuando dejo de lamer mi clítoris, eso fue lo que sentí cuando su pene acariciaba mis labios, metiéndose entre ellos, cuando su polla se instalaba y se hacía fuerte en la puerta de vagina, más que dispuesta a ser tomada, a ser abierta y penetrara con ella y envolvérsela con mi flujo, la quería dentro, la deseaba dentro, pero José no paraba de jugar conmigo, de meterla un poquito y sacarla, de pasearla por el bulevar de mis labios hasta la torre de mi placer, rodeándola, golpeándola como el viento golpea a los faros en los acantilados, mojándola con mi flujo y erosionándola, erosionándome a mí, haciendo que mi placer se alargara, que deseara más y más sentirla dentro de mí.

    Su glande entraba en mi vagina, solo unos centímetros y luego salía, mis gemidos se unían a los suyos, las ganas de ser amada por él se habían disparado, mi cuerpo le pedía y le rogaba que entrara que no me hiciera sufrir tanto aunque aquel sufrimiento me encantara, un pequeño grito sin sonido, abrió mi boca y cerro mis ojos al sentirla por fin entrar dentro, muy dentro de mí, su glande a la cabeza y su cuerpo duro, suave y robusto penetraba hasta el final de mi vagina, entrando despacio y saliendo con suavidad, su pene iba erosionando mi vagina, nuestras carnes se unían en mi interior fundiéndose la una con la otra y en el exterior gemidos y gritos de placer.

    José empujaba con suavidad y con fuerza a la vez, los golpes de su pelvis contra mis glúteos se empezaban a oír más alto junto a ese sonido acuoso de su pene penetrando en mi vagina, mis pechos aplastados se movían hacia delante y hacia atrás, mis dedos se metieran en mi boca mordiéndoles de placer, José cogiéndome de mis caderas hacia que nuestros cuerpos se encontraran en un punto medio metiéndome una y otra vez su pene y haciéndome gritar, le cogí las muñecas con mis manos y siguiendo sus movimientos empecé a disfrutar de aquel hermoso polvo y a gritar de placer.

    Con José llegué al orgasmo, con José mi vientre empezó arder y me paralizo hasta los gritos que salían de mi boca con un simple hilo exhalado el aire, pero que al final estalle llenando la habitación de sonido de placer como nunca habían oído aquellas paredes, José seguía metiéndomela después de aquella explosión de mis cuerdas vocales, él seguía penetrándome y yo seguía recitándole aquella ópera, cuando me la saco y con un grito empezó a eyacular en mi culo y por fuera de mi vagina entre mis labios.

    Al igual que con Pedro, José se marchó no sin acariciar mi rostro antes sonriéndome y dándome un beso en los labios se marchó dejándome que me limpiara con un trapo que me dio y me arreglara, pero no tarde en tener otra visita, Javi entraba en la biblioteca cuando me empezaba a subir las tirantas del vestido después de haberme puesto el sujetador, la falda del vestido todavía la tenía en mis caderas y no había sido capaz de encontrar mis bragas cuando le veía entrar tocándose el pene por encima del pantalón.

    Realmente se lo habían tomado en serio y yo muy fácil porque no me dejaban ni arreglarme, lo tenía ya encima con su polla recorriendo mi vulva y apoyándome en la pared, Javi al igual que Pedro era toda rudeza, toda prisa, sin calentamiento alguno, él solo quería meter y salir e igual que con Pedro termine bebiendo de su polla el elixir que les hacía vibrar cuando salía y que a mí me gustaba tanto, pero como sus otros dos hermanos este sin ningún beso como José salió de la biblioteca sin mirar hacia atrás.

    -Pero donde estarán las puñeteras bragas. –Me preguntaba mientras miraba por el suelo.

    -Hola, Lara. –Una voz familiar y tranquila me saludaba por la espalda cuando estaba yo a cuatro patas con mi vestido por las caderas y enseñándole todo mi sexo por detrás, con una vagina bien abierta.

    -A no, tú aquí no. –Me dirigía a Luis que acababa de entrar por la puerta y me saludaba muy cortado, a la vez que me enfadaba por haber perdido las bragas.

    -Si, si quieres me voy. –Me decía mirando al suelo. –No hace falta tonto, ven y ayúdame a buscar mis bragas.

    -Perdona. –Luis me miraba extrañado sin saber qué hacer ni que decir y yo aunque también estaba nerviosa con él, pensé que ya daba igual guardar las formas, Luis sabía de sobra que sus hermanos mayores me habían follado, la verdad que nunca me importo lo que pensaran de mí, pero no sé por qué con él, era diferente, la verdad que cuando lo dejamos fue por mutuo acuerdo, sin malos rollos ni cuernos de por medio, simplemente no encajábamos y ya está, es con el único de mis ex que guardo un buen recuerdo y tengo una más que buena relación hasta hoy claro, que no sé lo que iba a pasar.

    Terminamos los dos sentados en el suelo de parquet, hablando de nosotros, sin mencionar en ningún momento a sus hermanos, fue el único que me hablo de su padre con los ojos vidriosos, le cogía de las manos acariciándoles mientes que le decía que lo sentía mucho, oíamos como la gente se empezaba a despedir y dando por perdidas mis bragas nos levantamos del suelo para irnos, hasta que por fin de casualidad las encontré encima de la mesa debajo de un libro, la verdad que no sabía muy bien como habían llegado hasta ahí, pero daba igual ya no tendría que irme a casa sin bragas.

    Al darme la vuelta Luis está tan pegado a mí que nuestros cuerpos se chocaron, mis labios casi le besan sin querer y al vernos en esa situación, tan juntos con su cuerpo pegado al mío, sintiendo en mi sexo la erección de su pene que guardaba muy celosamente debajo de sus pantalones, mirándonos fijamente nuestros labios se fueron uniendo muy despacio, tanto que cuando los quise tener sobre los míos mi cuerpo experimentaba una excitación increíble, estaba cansada, harta de estar allí y la verdad con Luis ya había estado y se parecía más a sus hermanos Pedro y Javi, solo meter por meter sin juegos ni caricias ni besos, pero aquella tarde me equivoque porque Luis me empezó a besar los hombros, mi cuello, empezó a acariciar mis pechos por encima de mi vestido que una vez más me quite, que había pasado con mi Luis, lo habían cambiado y la verdad que no me importaba, es más me alegraba porque sus besos y sus caricias iban dirigidas precisamente a los puntos que más me excitaban.

    Quitándole los pantalones enseguida le cogí su pene para empezar a masajearlo, a resbalar mi mano de arriba abajo, Luis lamía mis pezones mordiéndomelos despacio, no se parecía en nada con aquel con el que estuve tiempo atrás, sus carias y sus besos excitaban mi cuerpo a límites imaginables, me mordía la comisura del labio, echaba la cabeza hacia atrás cuando le sentía merodear mi vagina con sus manos, húmeda y rosada, húmeda y oscura, no habían pasado más de tres horas en esa casa e iba a follar por cuarta vez, cuatro pollas en un funeral, era excitante, una locura pero vendida locura.

    Luis me fue penetrando poco a poco, desde abajo, flexionando sus piernas y lanzando ataques contra mi vagina desde abajo, le sentía incómodo y la sentía entrar muy poco, quería más de él, deseaba y necesitaba más de él, ayudándome de mis manos me subí en la mesa sentándome en el borde, Luis seguía metiéndome su pene que ahora entraba mucho mejor en mi vagina, subí una de mis piernas a sus hombros y luego la otra sujetando y entrelazando mis manos por detrás de su cuello, ahora mejor, ahora su pene entraba con total libertad en mi vagina, ahora ya podía gemir de placer, sus movimientos lentos y suaves como los de José, su pene arrancando en cada centímetro un gemido de mi cuerpo, le miraba fijamente salvo cuando me penetraba que hacía que cerrara los ojos, mi rostro descompuesto por lo que me estaba dando, nunca pensé en Luis como un gran amante, pero estaba equivocada.

    Luis me cogía de las caderas y con su cuerpo se movía hacia delante y hacia atrás, metiéndome su pene muy profundamente, no paraba de mirarme, de inclinar su cabeza para lamer mis pezones, el placer fue máximo cuando quito una mano de mis caderas y empezó acariciar mi clítoris mientras me la seguía metiendo, sus empujones fuertes y profundos sus dedos circulando por mi clítoris, esta vez mis gritos bien altos y no me extrañaría que se nos estuviera escuchando como así era, porque mientras Luis me follaba Pedro entro en la biblioteca para decir que bajáramos la voz.

    Los dos nos empezamos a reír y a besar con su polla metida bien dentro de mi vagina, Pedro se había marchado y nosotros nos mirábamos esta vez con amor, besándonos con pasión, su boca ya no se separó de la mía, nuestros labios se habían fundido al igual que nuestros sexos que una vez más habían empezado a moverse, los dos todo lo abrazados que podíamos, sintiendo sus manos por mi espalda acariciándomela al igual que la suya al haber metido mis manos por debajo de su camisa, arañando su carne con mis uñas cuando sentía su pene atravesarme de punta a punta, entrar en mi vagina e ir navegando y disfrutando de ella húmeda y mojada hasta el final, nos besábamos hasta que empecé a sentir un delicioso orgasmo, Luis empezaba a follarme con más fuerza, acelerando en sus embestidas, ese sonido nuevamente, ese sonido acuoso entre mis piernas cuando entraba y salía, la de su pelvis golpear con la mía, los gritos que no me podía aguantar mordiéndole el labio hasta hacerle sangre, él seguía bombeando su pene en mi interior sacándomela cuando salía por mi vagina el rico néctar de mi flujo como una cascada, mi cuerpo paralizado pocos segundos y volvía a metérmela a penetrarme otra vez más al fondo y volver a paralizarme el cuerpo por el orgasmo mientras gritaba sin sonido alguno con mi boca sobre la suya, Luis no se apartó como sus hermanos, Luis me lleno con su esperma toda la vagina cuando exploto como un volcán, vaciando su cargador de semen por completo dentro de mí.

    ¿Qué cómo acabo?, pues como acaban todos mis encuentros, poniéndome las bragas, arreglándome el vestido y saliendo por la puerta con una sonrisa… de oreja a oreja.

  • La primera vez: Manu se corre (Parte 2)

    La primera vez: Manu se corre (Parte 2)

    Era se acababa de correr como nunca. Jamás se le había pasado por la cabeza que ese chico con pinta de Nerd estaba tan experimentado y le haría sentir tanto.

    Pero Manu aún no se había corrido y ahora le tocaba el turno a él.

    Era se dio la vuelta y al fin pudo ver el miembro de Manu, era tirando a grande, no le mediría 18 centímetros, pero por los 15 sí que estaría y eso no estaba nada mal, era grueso y recto, tenía el glande más grande haciendo forma de seta.

    Era se acercó y olió el miembro de Manu, olía a sexo, a follada de la buena que acababan de tener, comenzó a besarlo. Le dio un beso en la punta, luego en el frenillo, siguió bajando por el tronco… cuando llegó a la base sacó al completo su lengua y se la pasó varias veces de arriba abajo; Manu había empezado a babear otra vez, su líquido sabía salado.

    Era cogió la polla con la mano derecha y empezó a pajearla mientras miraba a Manu, éste respiraba fuerte y tenía los ojos entrecerrados. Era se la empezó a meter en la boca a la vez que lo pajeaba, hacía rozar el glande con su paladar y esto parecía gustar mucho a Manu.

    El comenzó a deslizar sus dedos por entre el pelo de Era y comenzó a moverle la cabeza para follarse su boca.

    -Te gusta mi polla Erany? -Preguntó Manu.

    Era trató de apartarse para contestar, pero Manu la retuvo y añadió.

    -No; quiero oírte balbucear y decirme lo mucho que te gusta mi polla con ella en la boca; así que repito: Te gusta mi polla?

    Era comenzó a decirle que sí, que le encantaba su polla balbuceando, todo esto la estaba excitando muchísimo.

    Manu le soltó el sujetador y dejó al descubierto dos pechos grandes y redondos que comenzó a manosear mientras Erany seguía chupándosela.

    Sentía que ya no podía aguantar más.

    -Quieres leche mi zorrita? -le preguntó Manu.

    -Si. Dijo Era que comenzó a chupársela más intensamente, metiéndosela hasta el fondo y masajeándole los testículos…

    Entonces Manu se corrió gimiendo fuerte y derramando todo su semen por el interior de la boca de Era.

    Espero que os vayan gustando las historias de esta pareja Era y Manu. Dos polos opuestos que se atraen muchísimo. No sé si esta pareja tendrá más momentos íntimos o aquí terminaré ya con ellos y escribiré otras historias.

    Un Saludo:

    La Autora.

  • Preparando a mi esposa

    Preparando a mi esposa

    Bueno empiezo contándoles que soy felizmente casado y amo mucho a mi esposa, pero con el tiempo el sexo se fue haciendo aburrido y rutinario, motivo por el cual descubrí en las páginas de relatos eróticos algunas fantasías que rondaban por mi cabeza por algún tiempo, así que empecé por dejar al propósito las páginas de relatos eróticos abiertas en mi laptop, sabiendo cómo es de curiosa mi esposa sabría que en un momento que saliera del cuarto ella lo leería y es así como un día que teníamos sexo se lo propuse y me contesto que no, que eso era imposible que ella solo me quería a mi etc., etc., etc. Luego les contaré como logré que aceptara.

    Esto sucedió un día en que me había tomado unas copas y estaba medio picado de retorno a casa, la llame por teléfono y le dije si quería salir a bailar y tomar unas copas y ella de inmediato sin dudarlo me dijo que si, entonces le dije que mientras llegaba a la casa se vaya alistando porque hoy será muy diferente a otras salidas, le pedí que se depilara su conchita y se ponga el calzoncito más chiquito que tenga y ella me preguntó por qué estaba tan caliente entonces le dije que de repente hoy se cumplía mi fantasía de verla coger con otro, claro que ella en diferentes oportunidades donde le preguntaba al oído cuando manteníamos sexo con quien le gustaría hacerlo y en medio de su jadeos me decía que quería hacerlo con mis primos (José y Fernando).

    Cuando llegué a casa busqué en la maletera del carro un regalo que hace mucho lo había comprado, era un vestido negro ceñido y un portaligas, ella no se imaginaba cuanto deseaba verla así, cuando le entregué el regalo me dijo “siempre pensé que solo era una fantasía tuya, pero parece que realmente estas decidido, ahora yo quiero hacerte una pregunta ¿estás seguro de lo que vamos hacer? ¿No te vas a molestar luego? por qué yo soy feliz, no quisiera que por una locura terminemos discutiendo o separándonos”.

    Entonces le respondí “no te preocupes si algo no fluye dejamos todo y nos vamos y si se realiza mi fantasía te amaré cada vez más”.

    Ya cuando salió del cuarto me quede impactado nunca la había visto tan puta, el vestido le quedaba más arriba de las rodillas y se podía ver el inicio de su portaligas, entonces sabiendo que tomaríamos mas preferí llamar un taxi y a los 10 minutos paso a recogernos. Antes de subirnos al taxi le dije que se sentara en medio del asiento trasero y que de rato en rato abriera sus piernas haciéndose la disimulada, fue entonces que al subir al taxi ella no tuvo reparo al subir y dejo ver en toda su plenitud su conchita, inmediatamente vi como el taxista disimuladamente bajó el espejo retrovisor de una manera exagerada para poder observarla en el asiento posterior.

    Ya en el trayecto ella se recostó en mi hombro y de rato en rato habría las piernas y ella me preguntaba “así está bien como lo estoy haciendo” y le dije que sí y mientras tanto ella me frotaba por encima del pantalón entonces ella estiró una de sus piernas para que esté mas cómoda y me seguía preguntando al oído que te parece y le dije que no esperaba eso de ella, pero que está muy bien, luego me sorprendió diciéndome “papi me está agarrando la pantorrilla, ¿qué hago?”, “no te preocupes ya vamos a bajar al contrario regálale una sonrisa”.

    Cuando ingresamos a la discoteca varios se quedaron mirándola exageradamente eso a mí me puso a cien, la saqué a bailar y le pedía que se mueva muy sensual y si alguien la quisiera sacar a bailar que cediera y que si notaba algo que no le gustaba lo dejara plantado y se venga a la mesa.

    Así fue que vinieron en diferentes oportunidades 4 muchachos a sacarla a bailar y ella me preguntó si podía y yo le dije que sí, ella se divirtió como nunca y no paraba de bailar y también ya se le notaba que la cerveza había hecho efecto en ella, por lo cual le propuse ir al hotel y le dije “no quieres ir con alguno de esos muchachos” y me dijo “nooo estás loco, quizás mas adelante”, entonces le dije “date un último baile para despedirnos y se muy sensual”. Así es como ella escogió a uno de ellos le sonrió y vino a sacarla, era una salsa la que tocaron, de pronto vi como ella se movía y de rato en rato le daba la espalda y se pegaba a él, estiró su brazo para atrás y rodeó su cuello y se dejó besar.

    El muchacho no podía creerlo abrazaba tímidamente a mi esposa y bajó sus manos apretando fuerte sus nalgas, terminó la salsa y ella vino a la mesa acompañada del muchacho, yo estaba a punto de pararme para irnos y el joven me dijo si podía aceptar un par de cervezas para conocernos más y si podía permitir alguna vez frecuentar a mi prima, lo cual me dejó sorprendido y es ahí cuando ella me guiña el ojo para aceptar, bueno terminamos la cervezas y nos retiramos ella se despidió con un beso apasionado.

    Llegamos a las 2:00 am al hostal nos registramos le di la llave y le pedí que subiera al cuarto, le pedí al que atendía que me venda un vino y también le dije que a las 3:00 me lleve una gaseosa, luego de acordar con el hotelero subí al cuarto y empecé a preguntarle qué le pareció la salida y me dijo “¿no estás molesto?”.

    Le dije “no, al contrario te vi muy bien y feliz así que no tienes por qué preocuparte”. Le serví una copa de vino y luego empezamos a tocarnos y noté que su calzoncito estaba escurriendo sus jugos se lo saqué y le hice un oral, mientras se lo hacía le iba preguntando si quería regresar a la discoteca y me dijo que no que quería quedarse aquí en el cuarto y así fue pasando el tiempo yo miraba mi reloj y ya iba a hacer las 2.35 de la mañana y le pregunto qué iba a pasar con nuestra fantasía y ella me dijo y con quien íbamos a hacerlo, entonces le dije que con el primo José, fue entonces que me dijo “como crees que él va a venir a esta hora” y yo le dije que él está en otra discoteca muy cerca a la nuestra y que si lo llamo vendrá fue así que le hice creer que lo llamaba y en voz alta le decía «primo por favor puedes venir a donde estoy, te mando mi ubicación, mi esposa ya sabe que hemos conversado lo del trio y ella ya está decidida, te espero, ven rápido yo te pago el taxi».

    Es así que supuestamente termino de conversar y mi esposa se acerca a mí y me empieza a darme una chupada de pinga como jamás antes lo había hecho, ya casi eran las 3:00 am y suena mi celular yo lo había programado así, entonces hice como si estuviera hablando con él y le dije «¿ya llegaste primo?, el hotel se llama Sagitario estoy en el cuarto 204 el hotelero ya sabe que vas a venir él te dará las facilidades». Mi esposa se recostó en la cama y puso su colita en pompa haciéndose la dormida, le metí la mano en su conchita y era una piscina de lo empapada que estaba, para eso ya eran las 3 am en punto es ahí cuando el hotelero toca la puerta y mi esposa separo aún más las nalgas para cuando supuestamente entrara mi primo José y pudiera verla así.

    Yo la tocaba y ella se hacia la dormida y no volteaba la cara para nada, en eso abro la puerta le hago una seña con el ojo y le digo gracias que se vaya, supuestamente hago pasar a mi primo y le digo «primo hubieras venido hace 15 minutos aún estaba despierta, pero no te preocupes estoy seguro que una vez que sienta que la estas cogiendo se despertara, ahí esta empieza por donde quieras”. Es así como yo me acerco y le empiezo a pasar lengua por su chinito y ella gime, le empiezo a chupetear su colita luego de 10 minutos de calentamiento le abro bien las nalga y le meto en su conchita en un mete y saca y ella al no poder más con su curiosidad voltea y mira hacia atrás y solo me ve a mí y me dice “que rico lo haces, pero pensé realmente que era tu primo”, “si pues y yo me di cuenta que realmente te gusta la idea, no te preocupes te prometo que lo haremos” y ese día lo hicimos de todas las formas y toda la madrugada.

  • Mi mejor amiga (Parte 2)

    Mi mejor amiga (Parte 2)

    Este es el relato a continuación del primero. ‘Mi mejor amiga me entrega su virginidad’. Si no lo han leído se los recomiendo. Pero si aún no los convence, nos voy a describir otra vez, yo soy bajita 1.50 cm, mi amiga 1.78 cm, mi busto es grande y mi culito, no es la gran cosa, pero está bien. Mi amiga, de busto pequeño, pero un culazo de estos que te matan.

    Ésta vez, llegué antes de lo previsto a su casa, su mamá abrió la puerta y me dijo que ella dormía en su cuarto y que la despertara porque ella debía irse a trabajar.

    Cuando su madre se fue, busqué en su heladera natilla para hacerle una broma a mi amiga, al entrar a su pieza la veo tapada con uno de sus pechos afuera. La destapé por completo, estaba sin bragas como si hubiese sabido que yo iría. Le puse natilla en sus pezones oscuros, en su abdomen haciendo corazones y en su pelvis. Luego un poco más en sus labios. Empecé a retirar la natilla desde arriba hacia abajo.

    Al llegar a sus pezones se pusieron duros y muy erectos, seguí bajando pero masajeándola, ella aún seguía dormida. Llegué a su hermosa conchita depilada por completo y muy rosita por dentro, y empecé a lamer. Primero sus labios exteriores, luego los separé y metí la lengua estimulando el clítoris, lo hacía lento, quería que ella deseara más. Empezó a tener un orgasmo y despertó, no me dijo nada solo sujetó mi cabeza y la hundió en su mojada conchita, sus jugos estaban buenísimos, ella siempre tenía rico olor y sabor. Entre gemidos me dijo «Nati, haceme lo que quieras, soy tuya de pies a cabeza, quiero que me destruyas, que me cojas y me llenes de tus jugos».

    Eso me calentó muchísimo así que empecé a meterle dedos y a seguir chupando su conchita, de mi bolso saqué mi arnés con la polla de goma, su largo era normal, pero su grosor siempre sorprendía, me saqué mi ropa y agarre el cinturón, la puse en cuatro (4) y amarré sus manos a la cama.

    Tenía su culo gigante frente a mis ojos, era afortunada, le pegué unos nalgasos y sin avisar metí la polla adentro de su conchita, ella se estremeció y me dijo que fuera lento, así que así lo hice, solo al comienzo. Mientras le penetraban y ella gritaba como loca, separé sus nalgas, escupí en su culito y empecé a estimularla, le metí un dedo, luego dos y esperé, luego de unos minutos sin avisarle le metí el pollón por el culo, ella empezó a llorar pero empezó a mover su culo como si estuviese perreando, yo estaba fascinada.

    Sin desatarla, la di vuelta otra vez y la estimulé en todos sus puntos por unos momentos, mientras metía mis dedos en su coño me dijo que se meaba le dije que lo hiciera, que estaba por eyacular, y un enorme chorro salió, quedé mojada entera, como recompensa le chupé su concha mientras la penetraba con los dedos velozmente y vino otro chorro.

    Me senté sobre su cara y le dije que ahora le tocaba trabajar a ella y que si no lo hacía bien iba a ser castigada…

    CONTINUARÁ

  • Coche averiado

    Coche averiado

    Eran las 11 de una lluviosa noche y regresabas a tu casa después de ir a ver a tus padres que había resultado agotador.  La constante lluvia y el oscilar del limpia-parabrisas te están rematando, hasta que decides parar a tomar un café en un área de servicio que conocías de otros días y que era bastante acogedora.

    Te vas a la mesa del fondo y pides un café bien cargado mientras hojeas una revista. La lluvia sigue cayendo cada vez con más intensidad. Da la impresión de que no va a parar nunca.

    Te sientes incomoda. Te sientes observada, sientes como si alguien te estuviera mirando y levantas la vista. Has notado como unos ojos se desviaban rápidamente pero no estas segura de quien estaba detrás de ellos. Como no estas para bromas decides ir al servicio a ver si en lo que vuelves se han olvidado de ti.

    Estas lavándote la cara para refrescarte cuando entra otra mujer. «Hola» te dice y se dirige junto a otro lavabo. De nuevo tienes esa sensación de que te están desnudando con la mirada. Cuando al salir pasa por detrás de ti rozando levemente tu espalda ya no sabes que pensar. «Me estoy volviendo paranoica» piensas mientras sales detrás ella y la ves andar meciendo sus caderas. «Desde luego es una chica mona», piensas.

    Pagas el café en la barra y en vista de que no cesa la lluvia decides continuar el viaje. Entras en el coche y enciendes la radio reanudando de nuevo la marcha. Al rato notas que algo va mal, el coche empieza a dar tirones hasta que por fin se para en medio de la carretera oscura y le diriges al arcén.

    La madre que… Buscas el móvil en el bolso, pero cuando lo coges descubres que no tiene cobertura. «¿Mierda, y que hago ahora?

    La estación de servicio estaba ya demasiado lejos para volver andando y más lejos aún el siguiente pueblo, y cualquiera se arriesga a parar a un coche en medio de la noche, si es que pasa alguno claro.

    Media hora después ves unas luces a lo lejos y decides arriesgarte a pedir ayuda porque no vas a quedarte toda la noche en el coche. El coche se detiene detrás del tuyo. Es aquella mujer del área de servicio.

    Sientes un gran alivio de que sea una mujer y la explicas la situación.

    Ella te dice que odia los móviles y que vive en un chalet 10 km más adelante y que si quieres puedes acompañarla a su casa y desde allí avisar a una grúa del seguro porque es peligroso que una mujer se quede sola aquí. «Tienes razón» dices y subes a su coche. Se llama Laura te dice. «Yo soy Raquel, muchas gracias por parar, la verdad es que se pasa muy mal en estas situaciones». Continuáis una agradable charla mientras llegáis a su casa.

    Una vez dentro llamas al taller más cercano, pero te dicen que ha habido un accidente por causa de la lluvia y que tardara al menos una hora en llegar. «Que le vamos a hacer dice Laura. Estas empapada, deberías darte una ducha para entrar en calor y mientras secamos la ropa». Por supuesto tú no quieres al principio, estas entre cortada y no querer molestar, pero al final reconoces que es lo que realmente te hace falta. Te acompaña al cuarto de baño y te deja una bata para que te pongas después de ducharte. «Después me duchare yo que también me hace falta». Sales rápido de la ducha para no hacerla esperar y te quedas en la habitación donde te ha preparado algo de ropa cómoda mientras entra en el baño y comienza a desnudarse con la puerta abierta. La conversación del coche os ha hecho conectar de alguna manera y a ti se te escapa de vez en cuando la vista hacia donde se encuentra ella.

    Cuando sale de la ducha se pone junto al espejo, donde tú puedes verla perfectamente y quitándose la toalla comienza a secarse lentamente, como si estuviera exhibiéndose delante de ti. Tú no sabes que te pasa, pero no puedes apartar los ojos de ella. «Realmente tiene un cuerpo de escándalo» piensas mientras sigues el recorrido de la toalla por todo su cuerpo. Sus pezones están tersos por el contraste de temperaturas y notas cierta excitación en tu interior. Te sientes rara porque eso no te había ocurrido nunca. Finalmente se pone la bata y sal al salón donde os sentáis en un sillón a tomar un chocolate bien caliente.

    Mientras estáis charlando, ella hace un movimiento y la bata se desliza hacia un lado dejando al descubierto una de sus piernas y dejando entrever unas finas y transparentes braguitas blancas. La vista se te escapa sin querer hacia ellas y te ruborizas pensando que ella puede darse cuenta, pero por más que intentas evitarlo, no puedes.

    Con las prisas tú no te has secado bien y la camiseta se ha pegado a tus pechos. Estabas tan pendiente de que ella no notase tus miradas que no te has dado cuenta de que ella también tiene la vista fija en tus pechos y no parece querer disimularlo lo más mínimo. Cuando ella levanta su mirada para decirte algo, tú desvías rápidamente la tuya de sus piernas.

    Sabes que se ha dado cuenta y la sonrisa que se ha dibujado en su cara lo confirma.

    «Eres una chica muy guapa, Raquel» dice, mientras se gira aún más hacia ti y al hacerlo abre ms las piernas dejando completamente al descubierto sus braguitas transparentes. «¿Era esto lo que queras ver?» dice mientras te coge la mano y se la lleva a boca. Tu estas tan avergonzada que intentas retirar la mano, pero ella la sujeta con fuerza porque sabe que no puedes apartar la vista de esas braguitas que dejan adivinar su sexo, con una pequeña mata de vello negro bien arreglado.

    Va bajando tu mano temblorosa lentamente por su cara, acariciando su cuello, y por debajo de la bata hasta sus pechos, momento en el cual tu ejerces una leve presión sobre ellos. Era la señal que estaba esperando, ahora sabe que estas a su merced.

    Se inclina hacia ti acariciando tu pelo, mientras acerca sus labios a los tuyos sin dejar de mirarte los ojos. Sigue bajando tu mano por su vientre hasta llegar sobre sus braguitas transparentes. Justo en ese momento vuestros labios entran en contacto y a ella se le escapa un leve gemido.

    Se mueve despacio, de la forma muy sensual y excitante que hayas visto nunca y eso está haciendo que tú te excites también. Mientras te besa, su lengua trata de abrirse camino entre tus labios y encontrar la tuya. Su mano ha bajado hasta tu camiseta y presiona suavemente tu pecho mientras pellizca levemente uno de tus pezones. Ahora el gemido se te ha escapado a ti.

    Estas perdiendo el miedo a medida que aumenta tu libido y sin darte cuenta pasas la mano por debajo de sus braguitas e introduces un poco el dedo anular en su sexo. «Está completamente mojada» piensas. Tus ojos se abren como platos y el termómetro de tu cuerpo sube enteros al notar como ella empuja tu mano hacia su pelvis y tu dedo se introduce con toda facilidad dentro de su sexo debido a su excitación. Gime y mueve despacio la cintura adelante y atrás mientras sujeta firmemente tu mano y sostiene tu mirada con los ojos entrecerrados de puro placer.

    Todo en ella irradia sensualidad.

    Suelta tu mano y notas un leve cosquilleo en tu pierna que va subiendo hasta la rodilla. Sus dedos están recorriendo tu pierna con tal suavidad que parecen un pañuelo de seda y sientes como ese cosquilleo va subiendo por tus muslos y acercándose a tu ingle por encima de esos shorts que te haba prestado tan intencionadamente.

    Sus manos entran por debajo de la camiseta y aprietan con fuerza tus pechos. Te incorporas un poco mientras levanta la camiseta tapando tu cara y no puedes ver nada, pero sientes un leve mordisco en la cadera seguido un beso de unos labios carnosos. El bello de tu cuerpo se eriza al sentir el contacto mientras sientes como su lengua de va deslizando poco a poco hasta tu ombligo que enseguida se llena de caliente saliva hasta que su experta lengua la recoge. Te quita la camiseta y al verla de nuevo compruebas que ya no lleva puesta la bata y esta arrodillada frente a tus piernas abiertas con sus pechos a escasos centímetros de tu boca.

    Moviendo un poco la cabeza hacia delante, tu lengua empieza a describir círculos alrededor de sus pezones, mientras ella desabrocha tus shorts y baja la cremallera, acariciándote la pelvis por encima de las braguitas.

    Ahora eres tú la que te mueves sin parar, a un ritmo cada vez más rápido entre jadeos y gemidos. Sus manos apartan las bragas y un dedo are tu sexo tan rasurado como siempre. «Estas empapada», te susurra al oído y tu cuerpo se mueve a un ritmo frentico. «Espera, tranquila» te dice mientras se separa un poco de ti para poder quitarte los shorts y las braguitas y después hace lo mismo con las suyas.

    Se arrodilla junto a ti separándote con una leve presión las piernas. Tú ya no ofreces ninguna resistencia, estas muy excitada y lo único que quieres es gozar. Sus dedos abren al máximo tu sexo mientras su lengua humedece tu clítoris. Un soplo largo y constante acaricia tu círculo de placer haciendo vibrar todo tu cuerpo y arrancándote un ahogado gemido.

    De nuevo su lengua vuelve a masajear tu clítoris ahora con más fuerza, con pequeños mordisquitos. Notas como sube y baja por toda tu vagina y al final se deja caer hasta tu ano, provocándote una situación desconocida hasta ahora, pero que con lo excitada que estabas te provoca un gran orgasmo casi al instante. Aprietas su cabeza contra tu sexo, y tu cuerpo se convulsiona ante ella mientras tú gimes como una gata en celo.

    Cuando abres los ojos de nuevo, te asustas al ver una sombra en la ventana y rápidamente coges la bata intentando cubrir a las dos.

    «Hay alguien fuera». Ella mira hacia la ventana, pero no parece importarle lo más mínimo. «Tranquila, será Carlos, no pasa nada es un buen amigo». Y olvidándose de la bata se dirige hacia la puerta completamente desnuda, ante tu mirada atónita. «Pasa, estaba jugando con una amiga. Se llama Raquel.» le dice mientras te mira con una sonrisa cómplice.

    Él se acerca hacia ti y te saluda sin dudarlo dándote dos besos, mientras tú te intentas tapar lo mejor posible tu cuerpo desnudo con la bata. «Está lleno de barro, ¿qué tal si le lavamos un poco?» te dice Sandra guiñándote un ojo. Tú estás un poco avergonzada pero cuando los dos te dirigen hacia baño les sigues sin hablar.

    Cuando llegan al baño, Laura empieza a quitarle la ropa como si no fuera la primera vez «Vamos a ver cómo sigue ese cuerpo». Debería medir algo más de 1,75 m, moreno, de piel blanca, perilla larga y tenía un algo, que sería por la excitación de hace unos minutos, pero que te gustaba.

    Los dos entran en la bañera de pies uno enfrente del otro y Laura coge la ducha y comienza a mojar su cuerpo. Él se vuelve y tendiendo su mano hacia ti pregunta “¿Quieres frotarme la espalda?». Sin saber cómo estás en la bañera detrás de el frotándole los hombros con tus manos.

    En la bañera, aunque de pie, las distancias son cortas y aunque de momento procuras evitarlo es imposible que tus pechos no toquen su espalda en varias ocasiones y tus pezones se humedecen al contacto de su cuerpo mojado endureciéndose cada vez más. El agua resbala por su cuerpo y tus manos van recorriendo toda su espalda hasta llegar a sus nalgas, que recorres varias veces en todos los sentidos antes de seguir hacia abajo.

    En ese momento Laura suelta la ducha «¿pero Carlos, que te pasa?”, te estas excitando mi amiga, ¿eh? pues voy a ayudarla un poco yo también». Con una mano comienza a acariciar sus testículos mientras con la otra descubre su glande y lo lame antes de metérselo en la boca. Tus manos bajan ahora hacia sus piernas, lo que obliga a flexionar las piernas mientras tus pechos, pegados a su espalda, se deslizan restregándose por su cuerpo hasta quedar por debajo de sus glúteos y aprovechas para contemplar la escena.

    Su miembro se va haciendo cada vez más grande mientras entra y sale de la boca de Laura, lo observas, y piensas que tiene un miembro muy bonito. El calor va invadiendo tu cuerpo y tu sexo comienza a segregar sus jugos. Estas completamente agachada con las piernas abiertas detrás de él, cuando una mano se posa sobre tu vientre y se mueve por tu cuerpo hasta detenerse al borde de tu húmedo sexo. Laura te mira fijamente a los ojos mientras sigue chupando ese grueso miembro, que a duras penas cabe ahora dentro de su boca.

    Su dedo acaricia tu sexo jugando al principio por fuera, pero poco a poco comienza a abrirse camino para llegar hasta tu clítoris. En el momento que consigue alcanzarlo, muerdes con fuerza el culo de Carlos soltando un gran gemido y apretando las uñas contra sus muslos.

    Laura se incorpora y se sienta en el reborde de la bañera apoyada contra la pared. Te hace una señal «ven, siéntate de espaldas a mí». Tú ya estás tan excitada que lo haces automáticamente, recostando tu espalda contra sus pechos, mientras Carlos se arrodilla delante de ti separando tus piernas y lamiéndolas a la altura de las rodillas.

    Sientes como una de sus manos pasa por debajo de tu cuerpo, que ha quedado ligeramente por encima del de Laura, que resopla junto a tu oreja al sentir el contacto en su vagina. Carlos se desliza por tus muslos besándolos y mordiéndolos en ocasiones hasta quedarse justo delante de tu sexo, mientras tu temperatura sigue en aumento al sentir los jadeos de Laura y el movimiento de su cuerpo debajo del tuyo.

    Ella separa tus labios dejando tu clítoris a merced de Carlos. Su boca está tan cerca que puedes sentir como su respiración fuerte y rápida acaricia lo más íntimo de cuerpo. Todavía no te ha tocado, pero solo el sentir su presencia hace que tiemble todo tu cuerpo.

    Cuando su lengua toca por un solo instante ese punto de placer tu cuerpo sufre un espasmo y sale un leve su susurro de tu garganta. Al cabo de unos segundos que te parecen horas vuelve a hacerlo, solo te roza durante un segundo con su lengua mientras las manos de Laura se esfuerzan en mantener tu sexo abierto para él. Va repitiendo lo mismo una y otra vez, cada vez más rápido, le gusta ver como tu vagina va mojándose a medida que aumenta tu deseo. Al fin su lengua te penetra jugueteando por todas las cavidades de tu vagina, mientras que tu cuerpo se retuerce sobre el de ella.

    Laura está a punto de explotar, sientes sus jadeos y sus gemidos cada vez más fuertes y largos junto a ti, esa lengua te está haciendo maravillas. El ritmo de vuestros cuerpos se acompasa y se hace cada vez más intenso, al tiempo que una ola de calor invade vuestro vientre y se va extendiendo por todo vuestro cuerpo buscando una salida. Ella se aferra a tu cuerpo y con una serie de bruscos movimientos de cintura, y entre gemidos de placer, alcanza ese maravilloso momento, agarrando fuertemente tus pechos, justo en el mismo instante que tu comienzas a rogar a Carlos que te penetre «vamos, quiero sentirte en lo más profundo de mis entrañas».

    Carlos se levanta, él también está llegando al límite, «creía que no me lo ibas a pedir nunca». Se sitúa entre tus piernas abiertas y hunde su pene dentro de ti, poco a poco. Nada más sentir como entra un poco te das cuenta de que realmente es muy grueso. Laura humedece sus dedos en tu boca y comienza a masajear tu clítoris en círculos con fuerza, mientras él te sigue penetrando hasta que logra estar completamente dentro de ti. Tu cuerpo se descontrola y tus gemidos se oyen por todas las partes de la casa » No te pares, Carlos”, le dices. Rodeas su culo con las manos y tu cintura se mueve como poseída sin separarse de su pelvis ni un solo instante.

    “Lo siento, no puedo más», grita él y en ese momento notas como tu cuerpo se llena de un líquido caliente que te hace explotar a ti también. Tu espalda se arquea y tu cintura sube para intentar sentirlo aún más adentro, un escalofrió recorre todo tu cuerpo y un largo gemido sale de tu garganta.

    Laura con sus dedos hace que prácticamente la leche de Carlos salga de ti para bañar sus dedos y lamerlos, dándotelos a probar. Carlos no puede más y se mente en medio para probar los tres esos dedos y compartirlos con ellas.

    Suena tu teléfono, era el seguro que ya había llegado donde dejaste tu coche y te habían traído uno de sustitución, Laura cogió las llaves y te acerco. Os despedisteis, lo agradeciste y ya de nuevo en el coche no puedes dejar de pensar en lo que ha pasado en esa casa y te sientes incluso un poco avergonzada, pero no arrepentida «¿Quién sabe las sensaciones que aún te quedan por descubrir?»

    Espero que os gustara el relato, algo más largo de lo normal. Espero que lo valoréis y dejéis algún comentario… es gratis.

  • En mi secuestro me convertí en esclava sexual

    En mi secuestro me convertí en esclava sexual

    Romina, como la llamaré para este episodio, me contactó para que hiciera pública su historia. Yo con mucho gusto la escribo, no sin antes darle un poco de orden gramatical, de manera que usted amigo lector, saque sus propias conclusiones y reflexione al respecto.

    Romina con sus palabras me cuenta que…

    … No sé cómo pasó, y tiempo después al tratar de escribirlo para traerlo al presente, me doy cuenta que aún no logro responder esta pregunta: ¿Cómo ocurrió mi secuestro y por qué a mí?

    Algunas veces por las noches mi sueño se ve interrumpido por un sobresalto, y un pánico me invade. Mi médico me comentó que se trata de un estrés postraumático; algo que se desarrolla luego de experimentar un episodio tan singular como el que yo viví, y que poco a poco debo superarlo y aprender a vivir con esa experiencia; por lo demás, realizar actividades que me mantengan ocupada.

    Pues esta es una de las cosas que quiero hacer para sacar esto que llevo por dentro y me hace sentir culpable.

    Estaba por subir a mi auto en el sótano del centro comercial en donde momentos antes estuve de compras; para dirigirme a mi departamento, coloqué la llave en la cerradura de la puerta y abrí, cuando por detrás se me acercó alguien y me sujetó, colocó en mi cara un pañuelo con algo muy fuerte que no me permitía respirar, yo forcejeé queriendo zafarme y correr, tratar de gritar pero fue inútil, era una persona muy fuerte y no tuve la fuerza suficiente para escapar; seguidamente no supe más de mi.

    Desperté y lo primero que hice fue tratar de incorporarme, levantarme y orientarme; saber qué me había ocurrido y en dónde estaba yo. Pero no pude, estaba atada de manos atrás, con una venda que tapaba mi boca fuertemente y con mis ojos vendados acostada en una especie de cama o colchón que al moverme hacía un ruido, rechinaba al más leve movimiento de mi cuerpo. De repente escuché una puerta que se abría y unos pasos fueron a dar al borde de la cama donde yo estaba.

    -Te preguntarás dónde estás y qué te pasó. Seré breve, estás secuestrada y por un tiempo estarás aquí, y si todo sale bien podrás volver a tu vida cotidiana. –Dijo una voz masculina.

    -Espero que te comportes y hagas caso a todo lo que te diga. Mientras colabores no habrá ningún problema. Me entendiste? -Preguntó él.

    Yo por supuesto, tenía una venda en mi boca y lo que hice fue tratar de decir un sí como pude y asentí con mi cabeza.

    Luego escuché sus pasos alejarse y cerrar tras de sí la puerta. Quedé allí acostada de lo más incómoda y asustada, en pánico, con mil preguntas en mi mente, y más que preguntas, eran dudas y miedos recorriendo mi pensamiento, los cuales me asaltaban casi que a cada rato.

    Quién es esa persona? Por qué me ha secuestrado? Qué quiere de mí? Me dejará ir? Qué será de la vida de mis padres?

    En fin, las preguntas me arremetían a cada instante y sin poder darles respuesta oportuna.

    De repente me asaltó un sentimiento de tristeza y comencé a llorar; por mis mejillas iban mis lágrimas como perlas negras desde mis ojos, con mi rímel recorriendo mis mejillas y la mayor parte de ellas se quedaban depositadas en la venda que llevaba puesta.

    Logré quedarme dormida; no sé por cuanto tiempo estuve así. Un sonido me despertó al instante:

    La puerta de la habitación se abrió y entró mi raptor, me tomó por la cintura, me haló hacia él y me incorporó al borde de la cama para luego quitarme la venda que tenían mis ojos.

    -Recuerdas lo que te dije? –Preguntó con voz firme.

    -Si colaboras todo irá muy bien! –Me recordó.

    Seguidamente quitó la venda de mi boca y pude preguntarle:

    ¿Qué hago aquí señor? ¡Por favor, no me haga daño, se lo suplico, tengo mucho miedo! –Le dije con voz temerosa.

    -Calma corazón, no te precipites. Todo a su tiempo y verás que todo irá muy bien. Por lo pronto aquí tienes la cena y un poco de agua para que tomes. Voy a desatar tus manos pero estarás amarrada de tus pies al borde de la cama.

    -Ok gracias! –Le dije con tono de voz amable tratando de sonar obediente.

    Salió y me dejó sola en el cuarto y pude hidratarme y comer algún bocado porque no había desayunado y mi estómago estaba vacío y rechinando.

    Me quedé dormida en cuanto comí ya que estaba muy cansada muy agotada por lo sucedido.

    -Desperté, sintiendo unas manos que me halaban y me ponían en pie, yo preguntaba ¿qué pasa, que me hacen?

    Tenía puesta la venda en mis ojos, estaba atada de manos las cuales tenía hacia adelante, pero al fin y al cabo no me podía resistir. Me llevó a una especie de baño en donde me ató a una barra que estaba arriba, mis brazos me los levantó y me amarró fuerte las manos allí.

    Seguidamente sentí como el agua de una regadera comenzó a salir y mi cuerpo comenzó a empaparse y mi ropa se humedecía rápidamente.

    -Por favor no! De esa manera no por favor, me voy a resfriar con mi ropa mojada! –Le decía yo.

    No hubo respuesta. Por el contrario lo único que sucedió fue que comenzó a desnudarme, inició con mi blusa y luego mi brassier para dejar mis pechos al aire. Luego desabrochó mi pantalón y bajó mi cremallera para luego de un jalón bajarlo hasta mis pies. Luego con sutileza bajo mi panty, alcé mis pies para que me la sacara. Yo no sabía qué hacer, lo cierto es que lo único que debía hacer era, mantenerme en calma “y todo saldría bien” como aquella voz me había informado.

    De repente unas manos comenzaron a enjabonar mi cuerpo, sentía que eran unas manos de hombre. No hubo lugar por donde no me enjabonara.

    Dejó la barra de jabón y comenzó a pasar sus manos por todo mi cuerpo lavándolo muy bien. Mis pechos, toda mi espalda, mi vagina, mi culo, mis nalgas todo fue enjabonado haciendo énfasis en mis partes íntimas, las cuales enjuagó para luego colocarles una especie de jabón líquido y con el cual pasó sus manos muy sutil y suavemente por mis orificios. Primero mi vagina la cual penetró levemente al igual que mi ano. Esto con la idea de lavarles bien.

    Yo sólo me dedique a sentir todo; mis lágrimas no se hicieron esperar, debido a que sentía esto como una humillación lo que aquel desconocido hacía conmigo.

    Procedió a secarme con una toalla muy suave y de agradable olor. Me llevó al cuarto y me colocó una bata de baño y me dijo:

    -Gracias por ser paciente y colaborar conmigo!

    Yo no evoqué palabra alguna, sólo guardé silencio. A los diez minutos me llevó la comida la cual olía muy bien, se notaba que la habían preparado con dedicación y esmero –Pensé yo.

    Comí porque estaba hambrienta y la comida por el olor que había percibido me abrió el apetito. Así que disfruté la comida porque en verdad estaba buena, además tomé de la bebida que me había traído.

    Apenas terminé de tomar la bebida caí en un sueño que me hizo regresar sobre la cama y al poco rato perdí el conocimiento, me había dormido, algo habían puesto en mi bebida para que durmiera profundamente.

    Desperté sintiendo una sensación sobre mi vagina, succionándomela, chupándomela, tragándomela toda.

    Al volver completamente en mí, pude darme cuenta que me hacían el sexo oral, unos labios! Su boca estaba posicionada allí sobre mi vulva, pude sentir su lengua que me la metía dentro de mi orificio, me penetraba la vagina, explorándome toda, al momento que podía escuchar los sonidos propios de una mamada; al igual que cuando te lo hacen de esa manera.

    -Por favor no me trate así se lo ruego! No por favor, déjeme ir se lo suplico, no me haga daño!

    Pero lamentablemente aquella persona estaba muda, no gesticulaba palabra alguna. Muy por el contrario, seguía dándome jalones con su boca como que si estuviese hambriento de sexo oral.

    Mi preocupación iba más allá de una mamada de vagina, me preocupaba la violación inminente que se me avecinaba, estaba esperando finalmente ser penetrada y la manera cómo lo haría. Tal vez haciéndome daño y quién sabe qué cosas más me haría.

    Lloré en silencio y dejé correr mis lágrimas pero no de placer sino de vergüenza, miedo, y humillación.

    Muy por el contrario, esa persona siguió chupándomela y momento después comenzó con mi culo, había extendido sus caricias linguales hasta mi orificio anal, yo ciertamente no lo disfruté si es lo que imaginan. Es cierto que el sexo oral es divino pero cuando es consentido ciertamente; y no de esa forma como me lo estaban haciendo, en contra de mi voluntad.

    Pude sentir sus gemidos y movimientos extraños y el chirrido de mi cama mientras él seguía con sus caricias orales a mis partes íntimas. Entonces entendí que tal vez se masturbaba mientras me lo hacía, y así fue. Mi “amante” estaba dándome duro con su boca en mi coño mientras se daba una masturbada fuerte, no pudo evitar sus suspiros y jadeos los cuales ahogaba con mi coño ya que tenía su boca incrustada allí debajo de mí mientras se daba de paja.

    -Oooh, aaahhh, Ooohhh! -Escuché sus susurros finales.

    Hubiese querido que ese sexo oral me lo hubiesen hecho en otra ocasión ya que “mi amante” demostró tener, a pesar de mis temores, cualidades orales con su boca, labios y lengua.

    Al momento pude oler ese típico olor a semen recién eyaculado en la habitación, fuerte olor por cierto.

    Les confieso que no lo disfruté, sólo me alcanzó el tiempo para llorar, suplicar me dejara ir, y rogar porque no me fuera a violar de una manera horrible. Al menos esa noche, no hubo penetración ni otra forma de violación, solamente sexo oral lo cual terminó con la masturbada que se dio mi captor allí.

    Al finalizar su sesión, me limpió mi sexo y mi ano con una toalla húmeda con un olor a fragancia, entendí que eran de esas que venden en las farmacias para la higiene, me colocó la panty y me acomodó en mi cama y se marchó, me dejó dormir.

    El siguiente día transcurrió en total y absoluto silencio, ya que no me había visitado mi captor, mi comida no había llegado hasta ese momento en que por fin escuché la puerta abrirse y una voz me preguntó:

    -Cómo dormiste?

    -Necesitas que te traiga algo además de la comida?

    -Por favor no grites, sólo dímelo y te atiendo!

    Esta persona no era mi captor, no era el que esa noche me había hecho el sexo oral, era otra persona la cual me estaba atendiendo. Me arriesgué a preguntarle con voz suave y amable:

    -En dónde estoy?

    -Me puedes ayudar a salir de aquí?

    -Necesito saber qué quieren de mí?

    Si me dejan ir, yo no diré nada. Sólo me voy y ya por favor!

    De nada valió mi súplica, todo era inútil, no tenía información de nada, y esta vez era otro hombre el que me llevaba la comida. Qué había sucedido con la otra persona?

    La habitación y alrededor del lugar era totalmente silencio, a mi parecer era un lugar apartado de la ciudad, tal vez un campo, una hacienda, algo así.

    Esa tarde ya casi por caer las primeras horas de la noche, mi nuevo captor me levantó de la cama y me llevó al baño y de igual forma me ató las manos arriba y procedió a bañarme, esta vez totalmente desnuda ya que la bata de baño que tenía me la quitó y había quedado totalmente en cueros. La vergüenza me invadió nuevamente, otro hombre desconocido se disponía a pasar sus manos por todo mi cuerpo aseándome y yo sin poder hacer nada.

    Me aseó toda e hizo hincapié en mis partes íntimas, tal y como el hombre anterior; éste, también me la lavó muy bien y mi culo de igual forma.

    Me llevó a la cama y me puso otra bata limpia que olía muy bien.

    Estaba dormida cuando nuevamente me despierta una sensación de invasión a mis partes íntimas, di un sobresalto allí acostada en la cama como para tratar de incorporarme pero estaba atada, amarrada, inmóvil y sin lugar alguno a donde ir.

    Alguien saboreaba mi vagina con sus labios; con su boca. Utilizaba sus dientes para apretar mi clítoris. Esta vez, el hombre sin mucha contemplación me tomaba por mis nalgas y trataba de levantar mi vulva para ponerla a la altura de su boca; él, estaba siendo agresivo, por la manera en cómo me trataba, además me penetraba con su lengua.

    Definitivamente, si esto iba a suceder todas las noches -Mejor lo disfruto y me dejo llevar por esas caricias que a cualquier mujer le pondrían los pelos de punta –Pensé.

    Así que cedí, y voluntariamente abrí mis piernas, levanté mi pelvis para quedar sobre la boca de mi nuevo “amante” el cual me la comía con ganas. Comencé a jugar el juego que me proponían estas personas, iba a jugar por mi vida, necesitaba una reacción y reaccioné siendo parte activa del juego sexual que me venían implementado mis captores.

    -Aaahhh!

    -Me gusta corazón!

    -Me la comes divino, no pares por favor!

    De tal manera que mi “amante 2” -porque así le llamé- se animó y aceleró sus succiones y caricias a mi concha.

    De repente él, paró las caricias labiales y escuché una cremallera bajar, imaginé que sacaría su pene y se masturbaría como lo hizo mi “amante 1”. Pero lejos de hacerlo, comenzó a frotar la cabeza o glande de su miembro allí en mi vulva toda húmeda y ensalivada.

    Le daba movimientos rápidos verticales frotándolo allí, estimulándome con esas caricias, rozando su glande allí sobre mi clítoris. Yo por supuesto comencé a gemir y a buscar mi orgasmo con esas caricias por demás sensitivas que me ponían frenética.

    —Aaah, no pares!

    —Dale así!

    —Quiero acabar!

    —Me gusta!

    —Que rico me das!

    Lo estimulé con mis sensuales gesticulaciones verbales para que acabara; para que no intentara penetrarme si eso era lo que tenía en mente. De repente sentí sus jadeos y murmullos.

    -Ohhh coño que rico! Te la voy a mojar toda!

    Momento en que sentí sus chorros de semen caer allí afuera de mi vulva, dejándomela toda húmeda y empapada de su leche caliente.

    Acto seguido, procedió a limpiármela con las mismas toallas húmedas que la noche anterior usó mi “amante 1” ya que el mismo olor se hizo presente al hacerme el aseo correspondiente.

    Antes de irse, me dio un beso en una de mis nalgas, me la acarició con su mano y me dijo:

    -Buenas noches corazón, gracias por acompañarme y no dejarme acabar solo!

    Yo no gesticulé palabra alguna, sólo atiné a murmurar algo, sin abrir mi boca.

    -Anjaaá! -algo que fue más bien un sonido que salió por mi nariz.

    Me trajo una especie de sándwich y un vaso de leche y comí con ganas, tenía hambre y necesitaba comer. Había usado de mi energía en ese acto sexual “extraño” por demás.

    Nuevamente caí como un lirón después de comer y beber mi leche.

    No pienso detallar el día a día de lo que me hicieron mis “amantes 1 y 2”; sin embargo, esto sucedió día a día, noche a noche porque llegó el momento que perdí la noción de tiempo. Una vez mi “amante 1” y otra vez mí “amante 2”, de esa forma se turnaban.

    Un día de esos no sé cuántos en realidad pasaron y; luego de comerme muchas veces mi vulva con sus bocas y lenguas, Porque eso era lo que me hacían, no había penetración vaginal o anal ni siquiera sexo oral de mi parte. Pues, decidieron cambiarme de lugar, me llevaron a una nueva habitación. Allí me quitaron el vendaje de mis ojos, tiempo después, mucho diría yo; lo cierto era que podía ver y detallar al menos, la habitación en donde estaba ahora.

    Ellos estaban allí frente a mí. Yo guardé silencio y sólo esperé que ellos me dieran instrucción.

    -Debido a tu comportamiento queremos que ahora estés en esta habitación, tiene su baño y una cama confortante en donde podrás dormir cómoda.

    Ellos tenían puesta una máscara cada uno y sólo podía verles el físico atlético y su altura y por supuesto la vestimenta con la cual andaban vestidos.

    -¿Tienes alguna pregunta? Ahora es el momento!

    -Cuándo podré irme?

    —He sido complaciente porque no me he portado mal y he aceptado todo lo que me hacen por las noches y no les he gritado, no he hecho ningún berrinche o algo parecido tratando de colaborar con ustedes y conmigo. –Les dije.

    —Entiendan mi situación, mi familia debe estar preocupada por mi, qué piensan hacer conmigo?

    —Falta poco corazón, continúa así como vas y ya verás que serás libre nuevamente. –Me dijo uno de ellos.

    —Por lo pronto disfruta de tu nueva habitación. Y como te hemos dicho: colabora y todo irá muy bien como hasta hoy!

    Salieron de la habitación y quedé sola allí. Pude ver el baño y detallar que allí había de todo para el aseo y baño corporal. Estaba tan acostumbrada al baño que me daban que sentí la necesidad de asearme y lavar mis partes íntimas sabiendo que ellos me tomarían, o al menos uno de ellos.

    Esa noche esperé a mi amante con deseos, ya que mi vagina comenzó a desear ser chupada, comida, tragada, succionada por los labios de mis amantes. No había llegado, y ya mis jugos vaginales mojaban mi coño, me había acostumbrado a sentir el sexo oral que me hacían. Yo lo disfrutaba porque me la comían divino, y ya sabía que no había penetración, solamente me la comían y ya.

    Esa noche me quedé con las ganas ya que no llegó mi visitante tan deseado, y para volver a dormir tuve que recurrir a darme una paja o masturbada, así que tomé con mis dedos mi vulva y comencé acariciar mi clítoris y a penetrarme con mis dedos y apretar mis pechos. Humedecí mis dedos con mi saliva y parte de mis jugos que empapaban mi coño deseoso de ser degustado por esas lenguas con esas capacidades y destrezas orales. No me llevó mucho tiempo llegar al clímax y tener un orgasmo del carajo, divino. Luego dormí extasiada.

    La mañana siguiente desperté oyendo una música muy suave que venía al perecer de arriba del techo de la habitación, una especie de parlante colocado allí y me proporcionaba la música que estaba oyendo.

    Mi mundo exterior se había paralizado, no sabía qué ocurría, desconocía si me buscaban, si pronto me encontrarían, pero lo que si estaba seguro, era que cada noche mientras dormía, estos hombres me daban una buena mamada, la cual empezó hacerme falta por las noches, sea cual fuere; uno o el otro, mi cuerpo necesitaba de esas caricias nocturnas sobre mi vagina hasta hacerme terminar.

    Esa noche en particular no la olvidaré ya que sin yo saberlo iba a ser una especie de graduación, ya que luego de ese evento, me esperaba lo que tanto deseaba; mi libertad! Aunque no lo supe hasta esa misma noche.

    Había comido muy bien, riquísimo diría yo, porque hasta postre me sirvieron en mi plato. Un tanto más tarde me di un baño como de costumbre y muy bien dado. Lavé como nunca mi vagina y mi culo, mis partes íntimas, sus partes preferidas las de mis “amantes captores”. Mis pechos, mi cuello, mis cabellos, esa noche sin saberlo, me di ese baño como nunca lo había hecho.

    Ya no tenían que darme un jugo con somníferos, ya me había ganado el “privilegio” de dormir espontáneamente, y esa noche en particular dormí cómoda sin descartar por supuesto, “la visita” acostumbrada.

    Pues; como lo presentí, allí estaba “mi amante 1” con su máscara y vestido muy holgado como para el momento. Sentí la puerta abrirse y al momento encenderse la pequeña lámpara de una mesita que daba una luz muy tenue pero lo suficiente como para detallar algunas cosas.

    Me coloqué boca arriba y abrí mis piernas para ofrecerle gustosa mi vulva para que me la comiera, para que me le diera la jugosa mamada, esa estimulada labial y bucal que me tenía ya la vulva toda húmeda.

    Pude ver cuando se bajó el pantalón y dejó ver sus dimensiones, sus dotes varoniles, un pene como de 23 cm se asomaba todo erecto, pero yo sabía que no iba a ser para mí ya que mi amante se masturbaba. Yo no me animé mucho, ya estaba preparada para conformarme con la chupada que se me venía dentro de poco.

    Cuál es mi sorpresa que, casi después de mi “amante 1” quitarse su pantalón, entró mi “amante 2” e hizo lo mismo; quedó allí desnudo con su miembro erecto, aquel pene si que tenía dimensiones y tamaño. Aún más largo y grueso que el de mi “amante 1”. Todo eso era nuevo para mí, ya que podía verlos, no iba a ser uno sino dos amantes y me mostraban sus dotes masculinas; aun así albergaba la esperanza de ser penetrada por aquellos miembros de jugosas dimensiones.

    Subió a la cama uno de ellos y de inmediato se adueñó de mi coño tal y como lo predije, yo empecé a gemir de una buena vez, ya que estaba esperando y muy excitada aquella mamada de coño. Mientras mi otro amante, se daba una paja, se sentó al borde de la cama y con su miembro en su mano derecha comenzó a frotársela, me encantó como lo hacía, ya que cuando bajaba, dejaba ver el enorme glande o cabeza de su miembro, allí mismo lo imaginé en mi boca que de una buena vez le pedí mamárselo.

    -Lo quiero en mi boca, quiero tragártelo! Se ve tan divino tu pene! –Le comenté toda excitada-

    De inmediato, él se me acercó y me lo puso allí en la boca y yo sin esperar, toda golosa me lo tragué antes de que fuera a cambiar de opinión, así que comencé a succionar y a llenarlo de mi saliva jugosa, ya que mi boca no paraba de babear, tanto así que mojaba la cama.

    Mientras mi otro amante se daba banquete con mi vulva tragándosela como una succionadora automática, entiendo que mi vagina le era un encanto por la forma de comérsela, tan solo con esas caricias labiales me podía hacer acabar. Su lengua comenzó a penetrar mis entrañas, buscó mi orificio anal y desde allí lo sumó al botín que se comía con la punta de la lengua. Cada vez que bajaba y me la metía en el culo, era para mí, motivo de gritar y gemir como loca.

    Luego comenzó a taladrar mi orificio anal con uno de sus dedos, mientras su lengua me penetraba el orificio vaginal, en fin una doble penetración me hacía desde la posición en donde él estaba.

    Yo extrañada enormemente de toda esa actividad sexual de la cual yo era protagonista, ya que hasta hace poco, uno por vez me visitaba en la noche y me hacía el sexo oral, se masturbaba y luego se iba. Pero esta noche era diferente; mis dos “amantes” me estaban haciendo el amor a la misma vez, uno taladraba mi boca con su pija y el otro me comía la vulva como loco, a la vez que me torpedeaba con sus dedos mi orificio anal.

    Yo ya me había acostumbrado a todo el sexo que me presentaban ellos; me había entregado a servirles de esclava sexual porque no tenía remedio y ni siquiera a dónde ir. Por lo tanto, me la jugaba con ellos, además me hacían acabar divino ya que comencé a disfrutarlo enormemente.

    Ya cansados de esa posición, me pusieron de rodillas y ellos dos me mostraron sus enormes penes frente a mí y comencé a succionarlos, uno por vez, un glande más grande que el otro pero divinos ambos. Hubo un momento que me los metieron casi que a la fuerza dentro de mi boca, sus penes quedaron atragantados dentro de mí. Sus glandes o cabezas rozaban dentro de mi boca pero a ellos no parecía importarles eso; más bien parecía que les excitaba tal cosa.

    La saliva salía de mi boca a montón, sus penes estaban embarrados de toda mi jugosa saliva, yo saqué uno de ellos y me quedé con el otro dentro mientras le daba una masturbada al otro. Así estuve un rato, cambiaba de miembro, sacaba uno y metía el otro. Divina acción la sentía así, ya que sus miembros duros se deslizaban dentro de mi boca como queriendo ir hasta mi garganta, acción que me hacía sacármelo de repente y toser y botar mucha saliva. Tragaba, tomaba aliento y continuaba metiéndomelo y seguía mi ejercicio oral.

    Me tomó de mi mano uno de ellos y me alzó y me aferró contra él, pecho con pecho y buscó mi vagina y de un solo empujón me la metió sin contemplación, entró rápido y sin mucha dificultad ya que mis jugos invadían toda mi estructura vaginal por tan singular excitación; por cómo me lo estaban haciendo.

    Mi otro amante se arrodilló allí detrás mío y puso su cara frente a mi culo, de donde él podía ver cómo me entraba el falo más grueso; momento que aprovechó y me lo comenzó a chupar, a tragar, queriendo penetrarme con su lengua. No tengo palabras para describir la sensación de ser cogida de esa manera, no le importaba que pudiera rozar en algún momento el pene de su amigo, sólo quería darme esa mamada de culo y hacerme gozar.

    -Aaaahh!

    -Me gusta!

    -Chúpamelo así papi!

    -Méteme la lengua corazón!

    Eran esos mis gemidos y comentarios motivados por la intensa excitación que yo sentía en ese momento.

    De repente; mi amante, el que me tenía en sus brazos alzada, se dirigió al borde de la cama y se sentó conmigo pegada a su pene aún. Yo quedé sentada sobre su verga y allí él me la empujaba aún más, motivo que me permitía sentir su glande rozar la boca de mi útero, porque de verdad la tenía inmensa. Eso hizo que mi garganta hiciera un grito de pasión:

    Oh rico coño! Dame así cielo, dame así!

    Al verme tan excitada, se acomodó hacia atrás y se acostó conmigo arriba y yo eché mi cuerpo hacia adelante; quedando mi culo, mis nalgas abiertas mostrando mi orificio anal. Eso lo aprovechó mi otro amante y tomó su pene y me lo puso allí donde estaba mi ojo anal y presionó; mientras, me tomaba de la cintura como para asegurar que su glande entrara, yo me hice hacia adelante un poco como huyendo del dolor que me causaba aquella presión que me hacía con su miembro.

    Finalmente sentí como aquel miembro me entraba suave pero seguro y firme de su camino por recorrer: el interior de mi culo, todo mi recto, hasta acomodarse dentro de mí totalmente.

    Quedé atravesada por delante y por atrás, un sándwich hicieron conmigo, al principio me dolió la penetración anal, pero poco a poco mi aro anal se acomodó a la circunferencia de mi visitante y cedió finalmente.

    Allí comenzó ese vaivén de cintura muy acorde a la excitación y al ritmo que presentaba ese trío de amantes posados allí sobre esa cama silente, cómplice y muda por la experiencia que yo vivía con aquellos mis dos captores; mis dos “amantes”, expertos en el sexo y que me hacían vivir cosas que jamás pensé tener sobre una cama y menos con dos hombres a la vez.

    Mi cabello se pegaba a mi rostro, ya que volaba hacia adelante, cada vez que mi amante de atrás me lo empujaba con ganas; mi otro amante me los quitaba con su mano derecha con una suave caricia y yo aprovechaba y besaba su mano en señal de que lo estaba disfrutando como nunca.

    Ya yo había tenido tal vez, al menos dos orgasmos y me preparaba para el próximo cuando comencé a escuchar los gemidos de mi amante anal, lo que me indicó que me la tiraría tal vez dentro o en mi espalda. No fue así, empecé a sentir su semen caliente depositarse dentro de mi culo, mientras que me jalaba con fuerza por mi cintura por la excitación de estar acabando.

    Inmediatamente, me lo sacó y sentí como que si se descorchara una botella de champan en mi culo, un sonido parecido al abandonar mi orificio y como consecuencia de toda la leche que me dejaba dentro. Se tiró a un lado y mi amante de abajo, salió de su posición y acomodándome en posición de perrito, me la enterró también en mi culo, gracias a que mi amante anterior me dejó el culo lubricado, pude aguantar la entrada de mi otro amante ya que este pene era demasiado grande, pero al fin entró.

    Me tomó por la cintura y me daba jalones ricos, jadeaba yo como loca, con una mezcla de dolor anal, excitación total, orgasmos que venían, y demás sensaciones indescriptibles. Predecí el momento cuando mi amante taladrándome por detrás se correría, ya que comenzó a jadear y a tirar de mi cintura rápidamente, momento que aproveché para darme una paja con mis dedos, tomé mi clítoris y lo masajeaba rico. Mi otro amante el que ya parecía estar fuera de combate, viendo aquello, presentó otra erección y quiso ponérmelo allí en mi boca y yo gustosa se lo comencé a tragar otra vez.

    Claro está, el comenzó a darse una paja rápidamente, ya que nosotros dos estábamos casi acabando, en mi culo lo haría mi otro amante, y yo me correría con esa masturbada que me daba sobre mi vagina, en mi clítoris.

    Así fue, finalmente yo comencé a dar quejidos y a moverme espasmódicamente por los eléctricos movimientos que me producía acabar, mi amante de atrás lo sentí chillar y gemir sacándome el pene y correrse sobre mi espalda, y mi otro amante, dándose duro y muy rápido, un minuto después tal vez, acabó en mi cara, bañándomela toda de su semen, yo abrí mi boca toda golosa queriendo probar sus fluidos, lo que hizo que me la echara en parte allí dentro.

    Qué cogida tan rica la que nos dimos allí, es una locura lo que hicimos, yo no imaginé tener una experiencia sexual de esa magnitud, pero la tuve. Mi culo quedó todo dilatado y un poco adolorido, mi vagina toda cogida y lubricada, mi cara bañada en semen y con mi garganta llena de leche de la que logré tragar.

    No pedí nada más, me abandoné sobre aquella cama al lado de mis dos amantes misteriosos; complacida porque me hayan secuestrado y que me hicieran disfrutar un mundo cogiéndome como lo hicieron. Ahora podría morir y ser feliz!

    Tal vez; Media hora después, me invitaron a darme un baño, me consintieron ambos hombres allí, lavaron mis orificios, metieron sus dedos suavemente en mi culo para lavármelo, mi vagina no fue la excepción; por demás, mi cuerpo recibió las caricias de las sutiles manos de mis aseadores. Ellos por supuesto, también lavaron sus miembros allí delante de mí dejando ver sus glandes, las dimensiones de sus penes, sus testículos. Pensé que nos daríamos otra cogida allí, pero no fue así, yo fui osada y me arrodillé delante de ellos y por un momento tomé sus penes y les di una mamada a cada uno, ellos me levantaron y me miraron a los ojos en silencio viendo mi deseo como queriendo ver a través de mis ojos y luego dejaron que continuara con la mamada que les daba.

    Sus penes quedaron como lanza nuevamente, pero esta vez se dieron una paja, yo arrodillada sólo quería complacerles con mi caricia bucal, con la mamada que se merecían y tal vez lograría que me cogieran otra vez.

    Así fue, me sacaron del baño y me tiraron en la cama y en la posición de perrito comenzó la cogida otra vez, se fue uno hasta mi boca y me la puso allí, toda para mí. Mientras, el otro me la zampaba dentro de mi culo.

    Al rato cambiaron de roles y tuve el miembro que me singaba antes, en mi boca. Al tiempo que sentía lo saladito de mi culo allí en mis labios ya que su pene me trajo sabores de mi trasero. Yo aproveché para masturbarme y gemir como loca, engolosinada con aquella vara, tronco, falo tan grueso dentro de mi boca, lo que me permitía botar saliva a grandes cantidades.

    Sabía que no duraríamos tanto allí y comencé a sentir que me moría, ya a punto de acabar nuevamente, eso le dio señales a ambos para que también se dieran por finalizado sus roles.

    Aquel, el que me la atravesaba por atrás comenzó a darme durísimo, hasta sentir como gritaba de pasión al acabar. Le dije:

    -Toda adentro papi, toda adentro!

    Sabía que necesitaba lubricación para cuando mi otro amante me la metiera. Así fue, sentí salir lo caliente de su pene dentro de mí, me lo sacó y le pedí a mi otro hombre:

    -Dame por atrás también cariño! Métemela!

    De un solo golpe, me la metió sin contemplación, pero como les dije, el semen anterior me ayudó a lubricar mi culo.

    -Pártemelo amor, síngame duro, dale con todo cariño! – le pedía yo de esa manera tan loca-

    También me la tiró adentro, momento en que suspiré al sentir su lava seminal dentro, dándome paja con la mano en mi clítoris, terminé! me tiré hacia adelante y morí, desfallecí allí, sucumbí a aquellas caricias amatorias, algo nunca pensado por mi, pero así fue!

    Cansados en verdad nos quedamos allí, ya no hubo baño luego, estábamos cansados, pero complacidos, nos quedamos dormidos todos los amantes sobre esa misma cama.

    Cuando desperté, comencé a mirar hacía el techo de la habitación, extrañada estaba, miré alrededor y detallé que estaba en una especie de habitación de hospital, en mi brazo derecho tenía una sonda pasando suero, con una bata, estaba yo allí desconcertada, pregunté a una enfermera que se acercó:

    -Señorita, ¿en dónde estoy? Por favor!

    La encontramos a las afueras del hospital, alguien la trajo y la dejó acostadita allí y se fue. Le estamos dando auxilio y esperando que volviera en sí.

    -Pero…! -Traté de volver a preguntar pero guardé silencio.

    Al poco rato llegó el doctor y tuvo una plática conmigo. Me informó que ya sabían que yo estaba desaparecida y que ya habían dado parte a las autoridades, pero que no me preocupara, estaba a salvo dentro del hospital.

    El comisario de la policía de investigaciones contra el secuestro y extorción habló conmigo y tomó mi declaración. Relaté parte de lo vivido, sobre todo al principio de mi secuestro. No quise detallar las cosas que viví con mis secuestradores y menos las de índole sexual, era claro que de nada valía la pena detallar y explicar con lujos de detalles todo aquello, así que me lo reservé.

    Mi familia me visitó y me consintieron mucho y me llevaron a casa con ellos.

    De mi parte, traté de distraer mi mente en cosas que me mantuvieran ocupada, pero a cada instante me venían a la mente aquellos momentos vividos.

    Tomé una cita con un psicólogo porque creí necesario buscar ayuda profesional. El médico me dijo que era obvio que luego de haber tenido esa experiencia, tendría esa reacción que yo le detallé, como sueños recurrentes, a veces como pesadilla, intranquilidad, ansiedad y todo eso.

    Me habló del estrés postraumático y del Síndrome de Estocolmo ya que le confesé que terminé deseando estar con ellos, de mis experiencias sexuales, las cuales ya no las veía como sadismo de parte de ellos sino una como experiencia sexual de un trio de personas que se amaron locamente.

    Les confieso que ha pasado tiempo de esa situación, no he vuelto a saber de ellos y me he acercado al centro comercial nuevamente en distintas oportunidades para tratar de que me secuestren otra vez, ya que ansío tenerlos en la cama otra vez, necesito de esas caricias labiales y bucales sobre mi sexo, de que me cojan como ellos lo hicieron.

    Por las noches despierto ansiosa y excitada y tengo que masturbarme para contener mis deseos de amar como ellos me amaron. Alguna que otra vez, en mi cuarto y sobre la cama me masturbo imaginando aquellos dos hombres allí conmigo, cogiéndome, atravesando mi culo con sus grandes miembros, penetrando mi vagina y yo tragándome sus penes como una golosa desesperada.

    He vuelto al centro comercial y me he cambiado el look y hasta con peluca sobre mi cabeza para lograr mi secuestro otra vez, pero hasta ahora ha sido en vano.

    Tal vez ya no me vuelva a pasar; pero ahora estoy pensando en la idea de buscar al menos dos hombres y tratar de revivir mi experiencia sexual con alguien más. De lograr tener a la mano un par de amantes que me hagan gozar como ya se los he relatado, estoy dispuesta a enseñarles y llevarles a ese nivel de sexo que me enseñaron aquellos mis dos amantes anónimos.

    Fin.