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  • Novia sádica, novio cornudo (Parte 1)

    Novia sádica, novio cornudo (Parte 1)

    Mariana estaba en cuatro patas siendo penetrada por su novio Luis. El odiaba admitirlo, porque se sentía mal pensarlo, pero su novia desnuda con el culo al aire era sin duda su mejor ángulo. Sus enormes y bien formadas nalgas, su cintura que era perfecta para tomar y penetrar, su hermoso y apretado ano rosado, su preciosa vagina, su piel tan blanca, sin ninguna marca y completamente suave…

    Mariana: ¡ay Armando me encantas! -decía ella entre gemidos, tenía los ojos cerrados y pensaba en su vergon exnovio, Luis se puso histérico y le clavó la verga de golpe, pero ella no se había confundido, sabía perfectamente que era su novio Luis quien la follaba, pero quería que su novio se la metiera más fuerte… Y funcionó.

    Luis comenzó a penetrarla como psicópata, jaló su cabello violentamente para alzarle la cara.

    Luis: ¡¿piensas en el mientras yo te la meto?! -preguntaba histérico sin dejar de mover la cadera para seguirla penetrando

    Mariana: ¡sí! ¡Cállate! ¡Me desconcentras! -decía ella cruelmente, Luis soltó su pelo y siguió follándola fuertemente mientras ella seguía con los ojos cerrados contra la cama, Luis estaba tan cachondo que terminó con una enorme carga dentro del condón casi de inmediato.

    Terminaron exhaustos respirando histéricamente en la cama uno al lado al otro mientras Luis se quitaba el condón.

    Luis: ¿en serio pensabas en él? -preguntaba él, con el ego herido pero la abrazaba dulcemente

    Mariana: tal vez un poquito… o tal vez solo quería molestarte jajaja -decía ella riendo, Luis se reía nerviosamente y no se atrevía a preguntar de nuevo.

    Ella si pensaba en Armando mientras Luis la follaba esa tarde, aunque solo superficialmente, solo un poco en momentos, antes de ese mes ella nunca se hubiera atrevido a traicionar a su novio ni siquiera con la mente, pero las cosas habían cambiado un poco.

    Los comentarios sucios sobre Armando eran muy comunes en el sexo e incluso a veces fuera de la cama.

    «Su verga sabía de la chingada, pero la tenía bien enorme, así que no me importó e igual se la mamé».

    «ese wey siempre me metía las manos entre las nalgas cada que podía jajaja»

    «ayer me masturbé pensando en el…»

    Todo lo que ella le decía era verdad, ella no quería inventarse nada, seguramente él se daría cuenta y sonaría poco real y la diversión se estropearía, no quería ser atrapada en una mentira que destruyera la fantasía. Por eso mismo, el material morboso se acababa, y aunque ella era capaz de vez en cuando de aún ponerlo cachondo con eso, sentía que la novedad después de un mes se agotaba. Ella solo había estado 2 meses con Armando, solo le había dado una mamada en su auto y ni siquiera se habían desnudado por completo uno con el otro. El material morboso se acababa.

    Ella y Luis nunca habían hablado del tema «cornudo» que obviamente estaba sobre la mesa, durante ese mes solo se dedicaban a explotar la fantasía de su otro único novio. El no parecía lo suficientemente valiente para pedir más, ni siquiera preguntaba mucho, la fantasía, el morbo, siempre venia de ella, animado por erecciones y penetraciones histéricas de él, pero nunca por peticiones de ir más allá. Ella sabía que se acercaba un punto de quiebre, la fantasía de Armando se agotaría y todo terminaría… O tendría que ir más allá.

    Pasaba el tiempo e incluso ya follaban a veces sin hablar de Armando, ella se había quedado sin anécdotas cachondas y él no se atrevía a ir más allá, ella se sentía frustrada, ella quería más, pasaba horas pensando que hacer al respecto, de pronto, un simple mensaje de él le dio una perversa idea, era tan obvio que ella se sintió estúpida de no haberlo pensado.

    «Oye amor, Laura me dijo que irían ella y los demás al Sky blue a tomar algo ¿te apuntas?»

    Todo era perfecto, el Sky blue era ese bar donde se emborrachó con Armando y le dio una mamada en su auto, habría alcohol y muchos hombres, parecía un lugar perfecto para obtener más material de fantasía cornuda. Ella solo le dijo que sonaba divertido y que contara con ella. No pensaba revelar sus perversas intenciones.

    Ella fue a comprarse un vestido, se decidió por uno casual, nada muy elegante, gris y bastante corto, con manga larga, terminaba abajo en falda, mini falda bastante corta y enfrente tenía un escote en forma de v, que dejaba ver bien su lindo par de tetas, bastante revelador. Ella sin duda llamaría la atención, pero tampoco la tacharían de puta, ella quería llamar la atención, pero tampoco revelar sus oscuras pretensiones.

    Él llegó por ella, no hizo mucho alboroto en su vestido, ella solía usar cosas sexis, no demasiado como eso, pero él no le dio mucha importancia, solo le mencionó lo asombroso que lucía su culo y vaya que sí, la redondez y enorme tamaño de sus nalgas se marcaban perfectamente bien en el vestido. Llegaron al bar y buscaban la mesa de los amigos de Luis. Algunas miradas por aquí y por allá en el lindo trasero de su novia, Luis ya no le tomaba más atención a eso, estaba acostumbrado a que el enorme y delicioso culo redondo de su novia siempre llamaba la atención, pero cuando pasó un tipo bastante guapo a lado de ella que la vio sin ninguna vergüenza y ella lo miró fijamente a los ojos, le recorrió un escalofrío, pero no dijo nada.

    Encontraron la mesa más pronto que tarde. Estaba su amiga Laura, Gabriela, Estela, Carlos, Juan y un hombre al que no conocía de nada. Llegaron, se saludaban mutuamente

    Laura: este es mi amigo Damián, él es Luis -decía apuntando al hombre desconocido de camisa negra, un hombre con la piel bronceada, ojos azules, barba al ras, bastante guapo

    Damián: mucho gusto -decía el hombre amablemente saludando a Luis de mano

    Laura: ella es Mariana, novia de Luis -le decía al hombre ahora indicando a la deliciosa novia de Luis

    Damián: mucho gusto Mariana – decía él estirando la mano de nuevo, ella tomaba su mano y lo jalaba hacia ella para saludarlo de beso en la mejilla, el respondía la convención

    Mariana: ¡no sabía que tenías amigos tan guapos we! jajaja -le decía a Laura que no sabía muy bien cómo responder, Luis se alarmó de inmediato, Laura era amiga de Luis, conocía a Mariana y había charlado un par de veces con ella, pero no tenían ese nivel de confianza, Laura solo rio nerviosamente mirando de reojo a Luis, que fingió no verla.

    La noche avanzaba, bebían mucho alcohol y fumaban muchos cigarros. Mariana se encargaba de mantener contacto visual con su nuevo amigo al otro lado de la mesa, aunque no estuvieran hablando, ella a veces le sonreía débilmente, el correspondía. Luis lo notaba y se ponía histérico de pensar que alguien más se diera cuenta. Cuando ella fue al baño, él la acompañó amablemente sin decir nada, pero cuando ella salía, el decidió confrontarla.

    Luis: oye amor… -decía tímidamente, todo había sido muy confuso, no sabía que pensar, no quería comenzar una pelea por nada.

    Mariana: ¿qué pasó? -decía ella con desinterés mientras intentaba caminar de regreso a la mesa, pero su novio la detuvo del brazo y la llevaba a una zona donde la estruendosa música los dejara hablar más en paz, ella lo veía con cara consternada.

    Luis: ¿estas coqueteando con ese wey? -decía preocupado, sumisamente, él siempre había sido así, pero ella era una buena mujer y nunca había abusado de eso, era comprensiva con sus sentimientos.

    Mariana: ¿con quién? -ella hizo una cara de confusión total, prosiguió de inmediato- ¡¿con Damián?! ¡Jaja claro que no! -decía riendo y parecía tan sincera haciendo una cara graciosa estilo «WTF?!» que Luis se relajaba de inmediato.

    Luis: jajaja ok ok perdón, es que no sé… -tomaba aire, ella lo dejaba proseguir- con todo lo que hemos hablado y dicho… -parecía que el por fin hablaría de tema, ella estaba expectante mirándolo fijamente, emocionada porque diría su novio.

    Mariana: ajam… -decía mostrándose guay pero rogaba por dentro que el abriera la maldita caja de Pandora de una vez.

    Luis: nah nada no te preocupes, creo que estoy pedo jajaja -terminaba el nerviosamente dirigiéndose de nuevo a la mesa con su novia de la mano, ella estaba algo decepcionada.

    La dinámica entre ellos siempre era muy clara, él era el curioso obsesivo, ella no rogaba ni exigía respuestas, parecía no importarle nada, eso los complementaba y los volvía locos uno al otro en igual medida. Por eso mismo ella no quiso insistir en que él dijera nada, sería raro, tal vez él sospecharía que ella quería abrir el tema y ella quería que él lo hiciera. Él era sumiso y nervioso, rara vez abría un tema delicado, ella decía las cosas de frente y atacaba con todo sin guardarse nada. Sin embargo, está vez ella no quería imponer nada, quería que él lo pidiera o lo hablara o algo. Cómo dije, ella caminaba decepcionada con él a la mesa, Mariana tenía que subir las apuestas.

    Ella regresaba a la mesa e intentaba charlar con aquel guapo hombre, pero fingía no escucharlo, haciendo gestos cómicos poniendo su mano en su oreja, le gritaba histéricamente «¡¿QUE?!» el hombre reía.

    Mariana: oye -le decía moviendo por el hombro a Juan, uno de los amigos de Luis, que estaba al otro lado de ella, del otro lado Luis obviamente, el chico volteaba a verla esperando respuesta- ¿le cambias el lugar a Damián? Me estaba contando algo y no le escucho ni madres

    Juan: si -decía el chico por completo desinteresado, no molesto ni nada, parecía que le daba igual donde sentarse, se puso de pie y le hacia una seña a Damián, también se ponía de pie y cambiaban lugares.

    Damián tomaba su lugar felizmente a lado de Mariana, miraba sus enormes y sexis piernas al sentarse, ella lo notaba. Comenzaron platicando los 3, Luis, Damián y Mariana, contaban cualquier tontería, sobre sus trabajos, la escuela, su familia. Pero poco a poco Damián se imponía y monopolizaba la charla.

    Luis estaba tranquilo al principio, ella había sido sincera, ¿verdad? Así que no quería hacer dramas, pero ella parecía estar más y más cercana a Damián, riendo de todo lo que él decía, dándole la razón y de vez en cuando tocando su brazo en un gesto «inocente» pero él lo notaba.

    De pronto la charla se tornaba sexual, Damián comenzaba a hablar sobre «chicas» que el follaba, hablaba sobre muchas, como si fuera común que el follara una diferente cada semana, Mariana le creía mientras tenía el coño algo húmedo, Luis estaba nervioso, todo el asunto sexual con Mariana estaba en un terreno delicado y desconocido.

    Damián: … y para rematar hice que me chupara la verga en el carro afuera de su casa jajaja -decía riendo, siguiendo una anécdota sucia, los 3 reían, Mariana y Damián sinceramente, Luis nervioso, no sabía a donde podía llevar todo eso.

    Mariana: afortunada la vieja -decía Mariana riendo un poco, la respiración de Luis se aceleraba.

    Damián: ¿tu crees? -decía el tranquilamente, Mariana se ponía un poco nerviosa, no esperaba una pregunta tan directa de regreso con su novio enfrente.

    Mariana: bueno si… -pensaba lo que diría, no quería ofrecerle sexo oral directamente, pero tampoco desairarlo- es que ammm o sea a mí me encanta eso de dar mamadas en el carro -decía salvando un poco el coqueteo tan descarado.

    Damián: pues entonces afortunado tu wey -decía chocando el puño con Luis, el respondía apenas sonriendo sin mostrar los dientes y chocando débilmente el puño con él.

    Mariana: es que se ve que la tienes grande wey -decía Mariana de nuevo atacando, Damián reía un poco incómodo de escuchar eso frente al novio de esa linda chica, Mariana estaba nerviosa pero logró parecer tranquila- y está rico chupar vergas grandes obviamente jaja -remataba el descarado coqueteo mientras bebía un poco de su cerveza.

    Luis se preocupaba porque alguien más escuchara, pero la música estaba fuerte, incluso él tenía que acercar el rostro para escuchar, estaban a salvo de oídos chismosos.

    Damián: bueno la verdad es que no estoy mal -decía siendo un poco modesto pero sin negar nada.

    Mariana: a ver jajaja -decía ella riendo nerviosamente volteando a ver la entrepierna de Damián sin ninguna vergüenza, Luis le daba un largo trago a su cerveza, Damián reía abriendo las piernas cómica y exageradamente, los 3 reían, luego el cerraba las piernas.

    Damián: pero si me sacó la verga aquí, nos corren -decía intentando no lucir cobarde.

    Mariana: ¿y fotos? Jajaja -decía Mariana, estaba más emocionada que nunca en su vida, estiraba la mano debajo de la mesa y buscaba la verga de Luis, puso la mano encima, estaba erecto, pero él retiraba su mano rápidamente, como si no quisiera que ella lo supiera, pero ella lo supo y tomó su erección como una aprobación.

    Damián: ¿neta? –preguntó riendo nerviosamente ante la petición de fotos, veía de reojo a Luis intentando que él no lo viera, Luis fingió no notarlo y reía fingidamente.

    Mariana: si a ver enséñanos jajaja -decía riendo bebiendo más de su cerveza, volteando e invitando a Luis a también ver, el reía nerviosamente pero intentaba lanzarle una mirada, tal vez para detenerla o tal vez solo una mirada emocionada.

    Damián: a ver… -decía riendo nerviosamente y sacando su celular, sonreía nerviosamente mientras sus dedos y ojos recorrían la pantalla, Mariana tomó la mano de Luis y la llevó a su coño húmedo debajo de su vestido, solo por encima de su delgada tanga, el sentía el calor y la humedad, ellos estaban a salvo cubiertos por la mesa, él la acariciaba.

    Damián buscaba rápidamente y le daba el celular a Mariana, una foto de él de cuerpo completo, frente al espejo, completamente desnudo, su piel estaba bronceada por todos lados, sus pectorales bien marcados y el abdomen plano, sosteniendo una buena verga morena, bastante larga aunque algo delgada, bolas y verga completamente rasurados.

    Mariana tomaba el celular con una mano, abría los ojos exagerando un poco al ver la foto, quería halagarlo, aunque honestamente le gustaba lo que veía

    Mariana: wooow jajaja -decía sin dejar de ver la pantalla, Luis solo veía un poco y reía fingiendo, Mariana hacia zoom sin vergüenza a la larga verga de Damián- ¡tienes la verga súper larga no mames jajaja! -decía viendo atentamente la verga que ahora estaba en primer plano en la pantalla, Damián veía con el cuello torcido la pantalla, pero intentaba ver su escote y ese lindo par de tetas, se ponía erecto imaginando cosas y no le retiraba el celular de las manos.

    Mariana le regresaba el celular riendo, él lo guardaba.

    Mariana: pues si… como dije, Afortunada la vieja JAJAJA -decía riendo histéricamente de manera forzada, se había dado cuenta un poco tarde de su evidente descaro, Luis bebía de su cerveza riendo fingidamente, Damián reía un poco incómodo pero cachondo.

    No se hacían más comentarios del largo falo de Damián, la charla regresaba a terreno seguro sobre cosas más mundanas, las erecciones bajaban, Mariana se secaba. El retorcido trio unía a charlar con el grupo, cuando parecía que todo estaba terminado esa noche y Luis bajaba la guardia, entonces ponían la música aún más fuerte, un DJ anunciaba su llegada, con un remix ruidoso de reggaetón, entonces dejaba una canción seguir.

    Mariana: ¡¡me mama esa canción!! ¡¡Uuuuuh!! -gritaba y aullaba emocionada bailando, algo ebria con las mejillas rosadas, bailaba tontamente en su silla moviéndose y haciendo rebotar sus lindas tetas rubias.

    Juan se ponía de pie casi de inmediato y se llevaba a Gabriela a bailar, los demás se mantenían en sus asientos.

    Mariana: ¡vamos a bailar! -le decía casi gritando a Damián, el dudó una milésima de segundo viendo reojo al pobre Luis cornudo sentado que no supo cómo reaccionar, el momento se hubiera vuelto incómodo, pero Mariana no notó eso y prosiguió- ¡vamos a bailar we! -repetía tomando la mano de Damián y poniéndose de pie, el no dijo nada y vio abiertamente a Luis buscando aprobación, Mariana está vez si lo notó- él no baila, no le gusta -decía en voz alta y sinceramente, como un gesto completamente inocente ¿lo era? Pero algo era verdad, Luis no era del tipo bailador, Luis se encogía de hombros riendo, Damián se ponía de pie y seguía a Mariana, antes de irse ella se agachaba y besaba a Luis dulcemente en los labios.

    Ellos se retiraban a la pista de baile, irónicamente esto Luis no lo veía con malos ojos, Mariana bailaba sentada tontamente incluso cuando alguien ponía reggaetón en su celular en la universidad y había bailado prácticamente con todos sus amigos en común, era una dinámica común entre ellos. Pero su amiga Laura vigilaba a la pareja de cerca mientras se alejaban y cuando la feliz pareja estaba a algunos metros…

    Laura: wey -decía llegando a sentarse a lado de el- ¿no te molesta? -preguntaba con la cara confundida apuntando con la mirada a su novia y a Damián mientras tomaban lugar en la pista, entre penumbras no podían verlos muy bien, a Luis se le aceleró el corazón ¡¿ella había notado que ellos coqueteaban?!

    Luis: ammm ¿qué? ¿Por qué? ¿Ellos? Nah -decía intentando restarle importancia, Laura no decía nada e intentaba ver a la pareja a lo lejos, ambos miraban unos segundos en silencio.

    Laura: wey como que se están coqueteando súper cabrón, ¿no? -insistía, Luis la odiaba en ese momento por insistir, estaba en pánico, ¿que se suponía que hiciera?

    Luis: naaah nada que ver, solo le cayó bien el wey, yo estoy aquí no mames – decía un poco a la defensiva, pero Laura no retrocedía, tenía una amistad de años con él y ella era sincera y mordaz.

    Laura: ¡wey! -decía llamando su atención, haciendo cara de molestia- ¡hasta le dijo a Juan que le cambiará el lugar no mames! Ve y quítasela al wey, ese wey es bien cabrón yo nomás te digo… -decía finalizando a modo de amenaza y regresando a su lugar.

    La amenaza lo puso nervioso y su erección regresaba, ¿Laura consideraba que Damián podía follarse a su novia? Sentía que con esa insinuación ella lo consideraba inferior a Damián y encontró eso hiriente y cachondo al mismo tiempo. ¿Qué tanto sabía de él para hacer esa amenaza? ¿Él era así? ¿Era tan asombroso que podía follarse a la novia de otro y salir impune? ¿Había sucedido antes ya? ¿Laura lo sabía?

    Las preguntas acosaban a Luis mientras veía a Laura bailar dándole la espalda a Damián, restregando un poco sus deliciosas nalgas contra la entrepierna de él, típico perreo, pero ahora todo era tan cruel, ella sonriendo un poco empinada y moviendo su hermoso y enorme trasero sobre el regazo de Damián, mientras su nuevo amigo veía atentamente las nalgas de Mariana sin vergüenza. Laura le lanzaba miradas. El decidió solo beber y bromear con Carlos y Estela, eso sí, manteniendo vigilada a su novia, soportaría con una confusa erección que ella rozará sus firmes nalgas contra Damián y el viera su culo sin pena, pero no pensaba perderlos de vista. Laura se fue a bailar con Estela y se quedaban Carlos y él platicando como buenos camaradas.

    En la pista, Mariana estaba emocionada, intentaba no restregar su culo por completo contra Damián, ella quería restregarle el culo por completo, pero había conocido un lado suyo sádico y morboso que disfrutaba con torturar sexualmente a su novio, y al parecer a los hombres en general. Se aseguraba de rozar sus nalgas lo suficiente contra Damián para que el pudiera disfrutar sintiendo sus firmes nalgas y ella pudiera sentir su erecta verga un poco, pero no tanto como que para su verga acariciara su caliente y húmeda concha. Ella estaba emocionada y cachonda, no podía creerlo, quería más, se estaba enganchando a esto rápidamente, pero no quería correr y romper el delicado hielo sobre el que caminaba. Si jugaba bien sus cartas, pronto estaría caminando sobre firme concreto con la bendición de Luis.

    De pronto Luis tuvo un micro infarto, no veía a su novia ni a Damián. Recorrió histéricamente con la mirada la pista sin que Carlos lo notara o intentando eso al menos. No los encontraba por ningún lado ¿qué podía hacer? Pasaban los minutos ¿tal vez 5? ¿10? Estaba desesperado esperando que de pronto ellos reaparecieran, pero nada. Quiso levantarse, pero intentó pensar una mentira primero, Carlos no dejaba de hablar ¿ir al baño? No, estaba exactamente al otro lado de donde debía ir ¿ir a la barra? Tal vez, estaba por levantarse cuando veía a Laura, acercarse de lejos, obviamente buscándolo con la mirada, ella lo vio y el entendió que ella iba decirle algo, ahora ella se dirigía a él directamente soltando del brazo a Estela, Luis esperó nervioso, Laura tenía una mirada preocupada.

    Laura: wey -decía comenzando, Luis acercaba el rostro- ve allá we -le indicaba un lugar con obvia preocupación.

    Luis: ¿por qué? -preguntaba Luis nervioso intentando ocultar su expresión.

    Laura: ¡wey ve allá! -le decía a modo de regaño.

    Luis: ¿por qué? ¿Qué pasa? ¡Dime! -decía desesperado.

    Laura: ¿ves a tu novia? ¡Ve allá we! Abajo del DJ, dónde está más oscuro -decía como si estuviera molesta con él, Carlos no escuchaba nada, les daba privacidad con desinterés mientras fumaba.

    Luis se puso de pie sin decir nada. Caminaba con el corazón hecho un puño ¿estaba emocionado? Su verga diría que sí, su corazón que no. Seguía avanzando torpemente entre el mar de gente acercándose a la zona mencionada por Laura, sin duda estaba más oscuro, tenía dificultades para ver, solo los leds del suelo le impedían no tropezar con las pequeñas escaleras que hacían un desnivel.

    Seguía bajando sin saber que encontrar, mil pensamientos cachondos y furiosos lo acosaban, lo peor es que su amiga Laura los había visto, eso no le dejaba de rondar la mente. Siguió bajando, buscaba desesperadamente ¡estaba tan jodidamente oscuro! ¡Carajo! De pronto… Parece que reconocía el vestido de ella, se acercaba y en efecto, era ella…

    Se estaba besando apasionadamente con Damián, estaban recargados sobre la pared, el sostenía su precioso y enorme trasero firmemente con una mano, ella lo abrazaba apasionadamente por el cuello con una mano, ellos se besaban profunda y lentamente, apasionadamente, como dos amantes disfrutando esos primeros, misteriosos y deliciosos besos, ambos tenían los ojos cerrados, podía ver en momentos como se separaban un poco y la lengua de ella buscaba entrar en la boca de él. Se le revolvió el estómago, se quedó ahí parado viéndolos, la música estaba muy fuerte, la gente pasaba frente a él estorbando la vista por momentos. Sentía que si siquiera tocaba su verga explotaría en sus pantalones, se recuperaba, le volvía la mente al cuerpo y caminaba débilmente hacia ellos, le temblaban las piernas. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de ellos 2 como para poder ver cómo el mordía sensualmente el labio de ella, caso gritó.

    Luis: ¡Mariana! -ella se separó histéricamente de Damián y volteó a verlo aterrada.

    Luis pudo notar la mano de él salir debajo del vestido de ella y la mano de ella salir de debajo de Damián, ella se acomodaba el vestido desesperadamente viendo a su novio con esa misma mirada de terror, Damián se cerraba el cierre del pantalón evitando verlo a él.

    Mariana: Luis… -decía mientras Luis se acercaba.

    Luis: ¡¿por qué?! -preguntaba histérico el, Damián fingía revisar su celular.

    Mariana: ¡¿me estabas espiando?! -decía histérica intentando cambiar el marcador a su favor, Luis la vio con una cara que ella nunca había visto, de decepción.

    Luis se dio la vuelta y comenzó a alejarse, «¡espérate! ¡Luis!» Le gritaba Mariana, ella volteaba a ver a Damián indicando que iría tras él, el solo asentía. Mariana alcanzó a Luis y tomaba su brazo, lo jalaba buscando su cara.

    Mariana: ¡no te enojes espérate! -le decía desesperada, sinceramente aterrada.

    Luis: déjame en paz -decía él y seguía caminando hacia la salida del club.

    Caminaban en silencio, esas incómodas situaciones en qué no quieres hacer el ridículo cuando tienes «una situación personal”, Mariana solo caminaba rápidamente a lado de él, el seguía avanzando. Salían del club sin despedirse de nadie y el caminaba al auto, ella se detenía ansiosamente viendo como el buscaba sus llaves.

    Luis: sube -decía el presionando un botón en las llaves, los focos encendían y el auto lanzaba un pequeño pitido, ella subía rápidamente, él estaba por acelerar el auto a toda velocidad.

    Mariana: espera -decía ella poniendo su mano sobre el brazo de él.

    Luis: ¿para qué? -decía el sin verla a los ojos.

    Mariana: apaga el carro -le ordenaba, molesta, sería, Luis obedecía haciendo un sonido de molestia, algo parecido a un pujido.

    Luis: ¿qué? -decía el sin verla aún, manteniendo la vista al frente, ella lo veía fijamente a la cara, él podía sentir su mirada, ella estiraba su mano y alcanzaba su verga erecta por encima de sus pantalones- no -decía el sin hacer nada realmente.

    Mariana: no estás enfadado… -decía acariciando su erección.

    Luis: si, si lo estoy -decía bajando el tono de furia.

    Mariana: las erecciones de un hombre no mienten -decía y abría delicadamente su cierre y comenzaba a besar su cuello.

    Luis cerraba los ojos, Mariana sacaba su erecta verga, tenía la cabeza húmeda, el disfrutaba la deliciosa boca de ella en su cuello y como le jalaba la verga delicadamente.

    Luis: le estabas agarrando la verga -dijo después de unos segundos.

    Mariana: ujum -exclamaba lamiendo su cuello y dándole un jalón fuerte en la verga, él se retorcía y gemía un poco.

    Luis: él tenía la mano debajo… -decía débilmente.

    Mariana: si… -hacia una pausa, le tronaba un beso en el cuello- me estaba metiendo los dedos – decía con voz cachonda y le lamía la oreja, él se retorcía y disfrutaba, ella sabía que podía continuar -le saqué poquito la verga para vérsela a escondidas de la gente, la tiene súper larga -lo besaba en el cuello y subía la velocidad en su mano – él quería que se la chupara en el baño… Si te hubieras tardado más…

    Él la tomó de la cabeza con autoridad y quiso bajarla a qué le diera una mamada, ella se resistió, se levantó de su asiento, se acomodó encima de él, metía su mano debajo de su vestido haciendo su pequeña tanga a un lado y se sentaba penetrándose con la verga de él. Luis la tomaba de la cintura y gemía, ella lo veía intensamente a los ojos, subiendo y bajando sobre su verga lentamente, ella estaba hirviendo, él estaba en la gloria entrando en su apretado, húmedo y caliente coño.

    Mariana: no te vengas -le ordenaba ella viéndolo intensamente directo a los ojos mientras subía y bajaba lentamente.

    Luis: pásame un condón -le decía desesperado indicando la guantera.

    Mariana: no, no es por eso, te necesito cachondo, no te vengas – ella se sentaba por completo en el, él se retorcía, la veía angustiado, todo era tan jodidamente extraño.

    Luis: ¡¿por qué?! – preguntaba histérico el mientras sacaba del escote y acariciaba fuertemente sus preciosas tetas, él comía desesperadamente sus rosados pezones, ella disfrutaba y subía la velocidad dos segundos, pero se enfocaba de nuevo, tenía un plan y no lo echaría a la borda, tomaba la cara de él y lo alejaba de sus tetas.

    Mariana: mírame -le decía, él la veía entre sus caras retorcidas de placer mientras ella metía toda su verga en ella- yo sé que tú quieres esto… -decía nerviosa.

    Luis: ¿de qué hablas? -él no era idiota, solo cobarde, quería evitar el tema.

    Mariana: no te hagas el idiota -ella se restregaba su coño contra él mientras él estaba por completo dentro de ella.

    Luis: si… Si quiero -decía el débilmente, se besaban dulcemente.

    Mariana: ¿quieres que vaya más allá? -le preguntaba ella viéndolo a los ojos fijamente, no quería perder un detalle de su rostro, él la veía y la sostenía del culo con ambas manos -responde… – decía firmemente, pero en voz baja.

    Luis: … Si… -de inmediato ella se daba de sentones histéricamente a toda velocidad sobre él, los jugos escurrían, el gemía, ella lo besaba, terminaba dándose un firme sentón sobre su verga, le sonreía pícaramente, se levantaba y se sentaba en el otro asiento acomodando su vestido, Luis se guardaba la verga confundido.

    Mariana: entonces… – decía ella buscando su celular y revisándolo – dame tu celular – él le daba su celular sin saber que pasaba, pero ansioso por ver.

    Ella tecleaba en ambos teléfonos, presionaba un botón sobre el tablero del auto, revisaba ambos celulares.

    Mariana: listo – decía ella viendo ambas pantallas y se escuchaba el eco en las bocinas del auto.

    Ella había hecho una llamada del celular de ella al celular de él y había conectado la llamada al manos libres del auto, Luis no entendía nada, ella le regresaba su celular.

    Luis: ¿que pasa? – decía el sin entender nada, el eco regresaba por las bocinas, ella reía un poco y tomaba el celular de la mano de Luis de vuelta.

    Mariana: mutea el micro de este celular – le decía, pero lo hacía ella misma y le regresaba el celular.

    Luis: no comprendo nada jaja – decía honestamente, ella lo veía con mirada lujuriosa y con sonrisa malvada, él se puso serio de nuevo.

    Mariana: quieres que vaya más allá, ¿no? – decía ella perversamente, el asentía débilmente con la respiración agitada – entonces… – ella se estiraba hasta la puerta de él y la abría – sal… – le decía ella.

    Luis: ¡¿a dónde?! – respondía nervioso.

    Mariana: a dónde quieras, pero no puede verte el, busca un lugar donde puedas ver lo mejor posible sin que él te vea – ella lo decía con seguridad en si misma.

    La sangre se le bajó a los pies a Luis, ella lo besó perversamente lamiendo sus labios al final, le lanzó una mirada lujuriosa y lo empujó un poco para que saliera, él salió.

    Ella se sentaba en el asiento del pasajero, lo miraba lujuriosamente mientras él se alejaba sin saber exactamente que sucedía o a dónde ir. Luis volteaba a todos lados. El club estaba sobre una avenida muy concurrida, estaba en una pequeña plaza comercial con estacionamiento, a estas horas tal vez todos los autos eran de gente que estaba en el club, aunque eran tal vez las 3 am los autos no dejaban de pasar. Caminaba entre los autos, recibió un mensaje de WhatsApp, de Mariana, abría la conversación y era una captura de pantalla, en lo alto el nombre del remitente, Damián, ella le acaba de enviar un mensaje a ese guapo hombre.

    «¡Hey tu! mi novio se fue emputadisimo jajaja»

    Le recorrió un escalofrío, buscaba desesperadamente «un lugar» seguía caminando entre los autos, otro mensaje de ella, otra captura de pantalla, él había contestado.

    «Jaja (un emoji de carita avergonzada) lo siento, fue todo muy extremo ¿ya vas para tu casa?»

    El corazón se le aceleraba, estaba a 2 filas de frente a su auto, encontró una camioneta, una muy grande, otro mensaje, el tono le hizo saltar el corazón, otra captura de pantalla, ella contestaba.

    «Jaja no te preocupes… no aún no me voy, estoy en mi carro… Vienes? (Emoji de berenjena y monito babeando)» ella le había enviado también su ubicación en tiempo real.

    Luis comenzó a hiperventilar, se acomodó detrás de la camioneta familiar, estaba polarizada detrás, podía ver «perfectamente» el auto desde ahí atrás, aunque el alumbrado no era demasiado, veía penumbras, pero volteaba a los lados, era el mejor lugar que conseguiría, otro mensaje, otra captura de pantalla, el simplemente respondía «si»

    Luis volteaba a todos lados y pensaba rápidamente, ya no pensaba moverse de ahí, pero razonaba, si de dónde el venía… Y pasaba por… El estaría a salvo. Según su lógica por las ubicaciones Damián no lo vería ahí detrás de la enorme camioneta. Estaba nervioso como el carajo, Mariana le enviaba una foto de ella en ese mismo momento metiéndose 2 dedos en su hermoso y diminuto coño, el acariciaba su verga por encima de su pantalón, el miraba a la dirección de dónde debería venir Damián, pareció una eternidad pero yo puedo decirte que solo fueron 2 minutos, el aparecía de entre las sombras, revisando su celular y levantando la mirada, buscando, ella también lo vio, el auto pitó, Damián volteó de inmediato y Mariana lo saludaba desde el asiento del conductor sonriendo.

    Damián guardaba su celular y se acercaba rápidamente trotando y sonriendo, llegaba al auto, ella se estiraba para abrirle la puerta, Luis se puso desesperadamente sus audífonos y subía el volumen al máximo y revisaba que su micrófono estuviera muteado, seguía así. Dentro del auto una charla comenzaba.

    Damián: hola sexi – le decía el alegremente mientras se sentaba

    Mariana: hola sexi – regresaba el saludo riendo un poco, Damián se sentaba bien y cerraba la puerta

    Damián: ¿este es tu auto? – decía con desinterés

    Mariana: sip –contestaba con el mismo desinterés, ella estaba tan cachonda…

    Damián: perdón por lo de tu wey… ¿Cómo resistirme a tu tremendo culo? – le decía sonriendo y se estiraba para besarla, solo un pequeño beso

    Mariana: jaja no te preocupes, no fue tan la gran cosa, al rato se le pasa, estoy segura que él no estará enojado después – decía a modo de señal perversa para Luis, él sonreía mientras escuchaba atentamente y veía las sombras charlando en su propio auto.

    Damián: ¿y a dónde me vas a llevar? – decía el bromeando

    Mariana: a tu casa a dormir, ya es tarde, te van a secuestrar – ambos reían, luego un silencio incómodo, Damián veía sin vergüenza las tetas de Mariana, ella estaba tan caliente que simplemente jalo su vestido y dejo salir sus redondos pechos.

    Damián no dijo nada, simplemente tomó una teta con una mano y la acariciaba, mientras acercaba la cara a la otra teta para chupar su pezón, Mariana se retorcía sinceramente y alargaba una mano buscando desesperadamente su larga verga. Luis veía las sombras y podía escuchar los tímidos gemidos de su novia y los húmedos sonidos de la lengua de Damián en las tetas de ella. Mariana lograba sacar la verga de Damian, el retrocedía y se acomodaba en su asiento, bajando sus propios pantalones hasta los tobillos.

    Damián: ¿es cierto lo que dijiste? – preguntaba cachondamente el mientras ella jugueteaba con su verga.

    Mariana: ¿qué cosa?

    Damián: sobre que te gustaba dar mamadas en carros…

    Ella le devolvía una sonrisita, él la tomaba de la nuca y la hundía en su entrepierna, ella lo hacía sin réplica. Ella iba directo a lamer sus bolas, las tenía completamente depiladas, ella sorbía, chupaba y lamía, él se retorcía con placer, Luis se asomaba por un lado de la camioneta con miedo a ser descubierto, tenía que ver lo mejor posible, el polarizado no le dejaba ver más que sombras. Ahora podía ver perfectamente a su novia hundida debajo de Damián, el hombre bronceado la veía atentamente con cara de placer y se retorcía, en sus audífonos los escandalosos sonidos húmedos de la saliva, lengua y labios de su novia trabajando las bolas del otro hombre lo volvían loco.

    Mariana tronaba fuerte a propósito cuando sorbía las bolas de Damián para que su novio tuviera el mejor show posible, Damián lo agradecía retorciéndose y apretando su cabeza firmemente con una mano, mientras levantaba la cadera para restregarle las bolas en la cara.

    Luis estaba básicamente masturbándose por encima del pantalón mientras veía a su novia debajo de Damián, fueron tal vez 3 o 4 largos minutos de ella lamiendo sus bolas, levantó un poco la cara

    Mariana: me encantan tus bolas –Luis escuchó eso perfectamente y casi le explota la verga.

    Damián no dijo nada, Luis pudo ver cómo la mano de Damián se ponía firmemente sobre el precioso y redondo culo de su noviecita, ella estaba con el culo levantado esperando a ser tocada. Mariana abandonó sus bolas y comenzó a darle una mamada como tal. Puso sus manos sobre los fuertes muslos de Damián y comía su larga verga desde la punta hasta la mitad de su tronco, Damián se retorcía.

    Damián: que puta eres – dijo débil entre sus gemidos con la voz quebrada pero firmemente.

    Mariana agradeció el cumplido yendo más abajo está vez, se le escapó una arcada que Luis escuchó perfectamente, Damián le empujaba la cabeza con fuerza.

    Damián: chúpala toda puta, toda – decía como podía entre sus gemidos disfrutando como sentía que ella iba casi hasta el fondo.

    Luis estaba confundido y cachondo, pero más cachondo que confundido, le encantaba escuchar esas degradantes palabras dirigidas a su novia y le ponía loco escuchar las arcadas de asco que ella daba. Damián alzó el vestido de Mariana firmemente, su culo quedaba al descubierto, el introducía directamente 2 dedos en su húmedo coño y ella gemía atragantándose con su larga verga, Damián la empujaba con violencia y alzaba la cadera fuertemente deseando desesperadamente entrar por completo hasta su garganta.

    Mariana se esforzaba, estaba tan caliente… La caliente y amarga verga de Damián en su boca se sentía increíble, los dedos de él la penetraban fuertemente, ella dejaba caer su cabeza sobre el para dejarle entrar por completo y por fin lo lograba. El empujaba su cabeza con violencia, alzaba la cadera fuertemente, gemía profundamente y la masturbaba casi con furia.

    Damián: ¡ni siquiera te conozco que zorra eres! –Decía moviendo su cadera y levantando la cara al techo disfrutando la increíble mamada – ¡SI! ¡Que pinche rico no mames!

    Mariana tenía arcadas horribles, pero por nada dejaría ir esa verga, Damián tomó ritmo, comenzó a follarle la cara, las arcadas de Mariana, los gemidos de Damián y los húmedos sonidos eran un espectáculo asombroso para Luis.

    Damián soltó el culo y coño de Mariana, ahora solo quería su egoísta placer, tomó la cabeza de ella con ambas manos y comenzó a follarle la garganta de una manera ruidosa y escandalosa. Tomaba descansos para dejar respirar a Mariana, ella reía un poco, nerviosa, él la besaba apasionadamente.

    Damián: eres una puta – le decía casi con tono molesto.

    Mariana: si, si soy – respondía ella con su voz cachonda.

    Damián: ¡¿te gusta mi verga?! – le preguntaba demandando respuesta mientras la tenía tomada del pelo con una mano.

    Mariana: me encanta – se besaban – está más rica que la de mi wey – lo dijo fuerte y claro, quería que precisamente él escuchará, al otro lado de la llamada Luis escuchaba fuerte y claro, sonriendo un poco

    Damián regresaba violentamente a su labor oral a Mariana, ella soportaba que el empujara su cabeza hasta la base de su larga verga con todo su tronco metido hasta su garganta, las escandalosas arcadas hacían que la saliva escurriera de la boca de ella hasta sus bolas, su perineo y el asiento. Pareció una eternidad, fueron buenos 15 o 20 minutos de esa faena, Damián alzó la cadera, apretó con fuerza la cabeza de Mariana y gimió fuertemente.

    Luis sabía lo que significaba y casi eyacula de solo escuchar eso. Mariana sentía como la verga de Damián se retorcía, bombeaba y palpitaba dentro su boca y garganta, escuchaba sus gemidos finales y ella lo sabía, cerró bien los labios y pudo sentir como con el primer bombeo de la verga de Damián caía su asquerosa, amarga y espesa corrida en su boca y algo salía disparado directamente a su garganta. El asco de sentir esa espesa corrida cayéndole en la boca fue abrumador, pero ella no se movió ni un centímetro. Soportaba el siguiente bombeo de su verga, otro profundo gemido y más de su amarga corrida, ella tragaba ruidosamente y Luis no podía creer como escuchaba literalmente que la garganta hacia “glú glú” violentamente. Damián disfrutaba sentir como se movía la garganta de ella dejando entrar su esperma, masturbándolo un poco con el movimiento.

    Tal vez 6 o 7 firmes palpitaciones de la verga de Damián en la boca de ella, con cada pulsación un disparo de su espesa corrida, Mariana apretaba los ojos y lanzaba una arcada del asco, pero tragó todo hasta la última gota. Él se tranquilizaba, pero no la dejaba ir, quería disfrutar esos últimos segundos en su húmeda y caliente boca, la restregaba un poco mientras aún gemía, ella no se quitaba, aunque la verga de Damián le tocaba la campanilla y le provocaba arcadas.

    El por fin aligeraba su agarre y bajaba la cadera, Mariana se retiraba lentamente sorbiendo la verga de Damián como si fuera un popote, sonriendo la saliva y mecos que pudieran escurrir de su verga, apretando con firmeza su verga a lo largo, dándole un último placer, él se retorcía y le acariciaba la cabeza como si fuera un perro bien portado. Ella se reincorporaba con el pelo hecho un desastre.

    Mariana: gracias… – le agradecía honestamente, le encantó a ella misma ese propio gesto de sumisión, se sintió muy puta y eso le encantó.

    Damián: que puta eres – le decía viéndola fijamente recuperando la respiración y acariciándole con desinterés una teta que aún seguía teniendo al aire.

    Mariana: lo sé… – decía sin alzar la vista, estaba tan cachonda…

    Damián se guardaba la verga sin decir nada, Mariana disfrutaba el amargo sabor de su asquerosa corrida aún en la boca.

    Damián: ¿ya te vas? – le decía con desinterés

    Mariana: si, tengo que trabajar a las 10 de la mañana – improvisaba una mentira rápida, él lo creía o no le interesaba realmente.

    Damián: la chupa increíble puta, tienes mi número – le decía sonriendo y se estiraba a besarla, ella se reía un poco.

    Damián salía del auto y no volteaba atrás. Luis lo vigilaba con la mirada mientras se alejaba.

    Mariana: ¿dónde estás amor? – decía en voz alta, Luis desmuteaba el micrófono rápidamente.

    Luis: cerca ¿ya se fue? ¿Ya voy?

    Mariana: yo digo que si – decía intentando buscar a lo lejos a Damián, no parecía que el fuera a aparecer de nuevo.

    Luis trotó rápidamente hacia el auto, Mariana le dejaba el asiento del conductor, el entraba desesperado y la besaba apasionadamente, ella sabía amargo y su saliva estaba espesa. El la tocaba desesperado e intentaba ponerla encima de él.

    Mariana: no, conduce – decía ella con autoridad, el dudaba un segundo – sácate la verga, te la voy a chupar hasta mi casa y me vas a coger toda la noche… lo necesito – le dijo con autoridad y mirada lujuriosa.

    Luis arrancó el auto de inmediato, su novia sacaba su verga erecta y viscosa, se hundió rápidamente a darle una mamada profunda, su líquido pre seminal sabía amargo, pero a ella le encantaba. Luis condujo como psicópata hasta el apartamento de ella mientras ella le daba una mamada tan increíble que casi lo hizo eyacular solo con la boca varias veces. Llegaron. Ella abría desesperada, se quitaba el vestido en la sala y subía las escaleras, el subía detrás de ella con su asombroso culo rebotándole prácticamente en la cara.

    Comenzaron a follar directamente apenas entraron al cuarto, sin besos, sin sexo oral, penetración directa, ella estaba acostada boca arriba con sus piernas en los hombros de él, él la penetraba como a una puta barata.

    Luis: ¿te gustó lamer su verga?

    Mariana: me encantó

    Luis: ¿te gustó que te dijera puta?

    Mariana: mucho – Luis la penetró con fuerza, la cara de ella se deformaba por el placer, ella tomaba su rostro para que se vieran a los ojos – tú quieres esto y yo también.

    Luis: si, si quiero.

    Mariana: entonces seguiré, tengo muchas ideas.

    Luis: si por favor.

    Dejaron de hablar, follaron como animales, una, dos, tres veces e incluso ella le provocó un cuarto orgasmo a mamadas para dejarlo listo para dormir satisfecho. El sexo volvía a ser increíble y sólo les costó una mamada a un completo desconocido en un estacionamiento…

    Se acostaron a las 6 de la mañana, desnudos, sudados y exhaustos. El golpeó su trasero y dejaba la mano manoseándole firmemente el culo.

    Luis: ¿en serio quieres esto? – preguntaba débilmente, Mariana tenía miedo de que el volviera a arrepentirse.

    Mariana: … ¿y tu? Dime la verdad, en serio – decía ella ansiosa, Luis lo pensaba, besaba su cuello.

    Luis: … si… – decía débilmente – quiero que seas una puta… En serio lo quiero – él le decía débilmente al oído, como si no quisiera decirlo, pero con completa sinceridad, ¡ella se emocionaba tanto! ¡Por fin él lo decía!

    Mariana: ok… lo seré.

    Nota a los lectores: gracias por leer, dejen sus comentarios, los leo todos, gracias

  • Poema para Isabel

    Poema para Isabel

    Isabel, deseo cabalgar tu cuerpo

    y fundirme en tu tersa piel blanca.

    Recorrer a paso lento tus pechos

    devorando tus rozados pezones erectos.

    Aspirar el dulce aroma de tu flor entreabierta

    por una ardiente caricia de mi mano bendecida.

    Navegar hasta tu vientre por los fluidos carnales,

    que como néctar de frutas esperan con ansias locas

    a que sean bebidos con lujuria.

    Arrancándote un quejido, un aliento desesperado

    te penetro hermosa princesa, hasta lo más profundo de tu ser.

    hasta el clímax de lo prohibido, hasta derramarme por completo en tus entrañas ardientes, hasta fundirnos en un abrazo infinito y cómplice…

  • La esposa de mi tío

    La esposa de mi tío

    Inicio.

    Un día llegó un tío muy borracho a mi casa y estuvimos platicando. Llegó un momento en el empezó a insultar a mi familia y yo en ocasiones le contestaba para que no se sobrepasara de lo que él decía (pues sabía que estaba en estado de ebriedad), y en verdad yo me estaba enojando.

    Él empezó a insultar a su esposa como a una puta, pues anteriormente había tenido un problema de parejas, y yo solamente lo escuchaba cuidadosamente. Llegó un punto en el que él le marcó a su esposa y sólo para insultarla y hacerla sentir mal.

    Cuando él se fue me quedé muy enojado y sabía que yo debía hacer algo para callarle la boca.

    Yo sabía que mi tía estaba herida emocionalmente, así que decidí atacar por ese lado para que ese cabrón anduviera un cuchillo enterrado sin saberlo.

    Clímax.

    Era el mes de diciembre. Un día me mandaron a traer a una tía avanzada de edad a rezo que se llevó a cabo en casa de una señora de nuestra colonia. Así que yo fui por ella, pero el rezo aún no había acabado. Sorpresa mía, a una cuadra de llegar a esa casa venía mi tía (la esposa de mi tío) en dirección a la casa del rezo porque también iba por su mamá (señora de avanzada edad) así que yo la alcancé, la saludé y empezamos a platicar.

    En la conversación yo toqué el tema de mi tío y me dijo que él era un culero, cabrón mal agradecido; yo me hacía que no sabía nada del tema. Y le dije que era una señora joven y que me diera su teléfono para que pudiéramos platicar mejor, ya que son muy chismosos en mi colonia. Ella accedió y en las conversaciones del WhatsApp, nos fuimos conociendo mejor y llegó el punto de mandarnos fotos. Audazmente la convencí de ir a un motel a tener relaciones sexuales porque le hacía creer que mi tío no la merecía y así los dos le daríamos una cucharada de su propia medicina.

    Cuando yo llegué primero al motel, le indiqué que habitación era y ella entró al cuarto.

    Ella se sentía muy pero muy nerviosa y cara de arrepentimiento, yo la hice sentir segura y calmada de la situación. Para dos minutos después nos empezamos a besar y a tocar nuestros cuerpos con ropa.

    Yo me desnudé primero y ella se desnudó después «ella tiene un cuerpo tipo gordita, de carita gordita con lonjitas y lo que yo deseaba desde hacía tiempo, ahorita tengo 22 años, era su enorme trasero, un trasero grande de piernas grandes, cuando camina se le mueve todo el trasero de lo grande que es».

    Así que le ordené que se pusiera en el sofá de Kama Sutra con las manos en la parte más pequeña de la curva y su jugoso trasero en la parte más grande. Cuando vi el enorme trasero que tenía le empecé a untar lubricante, cada vez que huelo ese lubricante me acuerdo del enorme culo que tuve en mi pelvis.

    Cuando la empecé a penetrar le dolía un poquito porque hacía 3 meses que no había tenido relaciones, después de eso la empecé a penetrar despacio y después le metía todo mi pene y la nalgueaba porque ese culazo merecía ser nalgueado, le agarraba las tetas (no muy grandes) y le di de a perro como 10 minutos, después la lleve a la cama y la puse de cuchara y ella gritaba que yo era su papi y que le encantaba lo que yo le hacía a ella. Gemía como la puta que mi tío me había dicho, y lo que él decía era verdad. Era mi puta en ese cuarto.

    Final.

    Cuando terminamos de tener relaciones sexuales y nos bañamos juntos, yo me sentía el padre de mi tía pues la tenía desnuda y dispuesta a gemir conmigo si yo lo quería.

    Después de eso, ya no tuvimos relaciones sexuales, vaya hasta que tengamos algún momento y lugar adecuado.

    Lugar: Veracruz. México.

  • Un sueño hecho realidad, tu pene dentro de mí

    Un sueño hecho realidad, tu pene dentro de mí

    Nunca pensé que me fuera a pasar a mí, es algo que no puedo explicar, no es que sea una experta en estas cocas, pero supongo que son mis casi 25 años los que me llevan a tomar estas decisiones que quizás con más edad, con más experiencia no tomaría, el caso que son las siete de la mañana y llevo toda la noche pensando en él, con mi vagina húmeda esperando que me penetre por fin en una realidad y no en un sueño.

    Todo ha pasado muy rápido, un correo, unas líneas un poco subidas de tono, unas fotos de las que espero no arrepentirme en un futuro, claro que ahora sigo tremendamente caliente y quizás dentro de unos días… no sé, siento que estoy perdiendo la cabeza y el norte, pero es que me excita tanto… que llevo varios orgasmos tocándome y pensando en él.

    De todo esto mi novio no sabe nada evidentemente y menos de lo que ocurrió por fin este fin de semana cuando por sorpresa recibí un correo de Daniel, estaba en España y me quería ver, solo puedo decir que no sabía cómo reaccionar, estaba alegre, ilusionada, me empecé a excitar, tan solo pensarlo empecé a mojar las bragas en tiempo récord, pero a la vez estaba nerviosa, con miedo realmente. Mi novio esta semana está de viaje con lo que tenía la casa para mi sola y sin embargo no quería que viniese a ella aunque lo deseaba, mi cabeza iba a explotar, sabía que en el momento en que le viera íbamos a follar sin remisión alguna, así que le conteste que si, que nos veríamos, pero en un hotelito que conocía fuera de la ciudad, en un pueblecito pequeño y muy romántico, un hotel en un acantilado con habitaciones con vista al mar, yo le estaría esperando, él solo tendría que pedir la llave en recepción.

    Llegue pronto, estuve esperando más de dos horas pensando en como recibirle, de pie junto a la ventana mirando al mar, vestida o desnuda, no lo sabía, quizás sentada en la cama y si era así con ropa o simplemente con mi ropa interior, tuve tiempo para pensar y al final decidí recibirle solo con la ropa interior, con la misma ropa casualmente con la que un día me describí, braguita culotte tipo brasileña verde claro de encaje y con una florecita en medio y una camiseta de tirantes lencera del mismo color, me sentaba en la cama mirando el reloj, me tumbaba, subía los brazos hacia arriba, me colocaba la melena de un lado a otro, no sabía muy bien como recibirle cuando la puerta se abrió.

    Era Daniel, por fin la puerta se había abierto y él la traspasaba mirándome y sonriéndome, eran las 12 del mediodía y ahora sí que estaba nerviosa, solamente unas horas, unos que tal estas y Daniel antes de decir nada más estaba poniendo su rodilla sobre la cama ya solamente con el bóxer cubriendo ese hermoso pene con el que tanto había soñado, los dos nerviosos nos mirábamos y reíamos cuando se acercaba a mí, yo me sujetaba con mis antebrazos y mis codos apoyados en la cama elevando mi cuerpo un poco cuando le sentí por primera vez, cuando sus labios tocaron los míos, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo de lado a lado, sentí felicidad cuando note su cuerpo sobre el mío, aunque Daniel solo gateara por encima de mí.

    No hubo ninguna palabra más, solo los besos, las olas batir en el acantilado y la pasión que poco a poco se iba a empezar a oír en aquella habitación eran los sonidos que conseguía oír e imaginaba, Daniel me apretaba el pecho con suavidad a la vez que nos besábamos, siempre mirándonos, siempre riéndonos como dos colegiales, su mano aparto el tirante de mi hombro y me empezó a besarme el cuello, su mano se llenaba con mi pecho, con mis pechos que uno a uno iban siendo acariciándolos, dándome pequeños tirones de mis pezones, nuestros labios no se separaban hasta que Daniel se tumbó a mi lado y bajándome la camiseta por debajo de mis pechos me empezó a besar mis pezones, a elevármelos, duros y sensibles a sus labios cada vez que los lamía, cada vez que los metía en su boca yo echaba la cabeza hacia atrás abriendo la boca con un pequeño jadeo, luego le miraba, mojándome los labios continuamente y mordiéndomelos con los dientes, nuestras miradas se cruzaban y sonreíamos, lamía, sentía, jadeaba y sonreía.

    Su mano derecha estaba apretando mi sexo por encima de mis bragas, Daniel podía sentir mi excitación, mis bragas ya estaban mojadas y ya solo tenía un pensamiento cuando sus dedos empezaron a rodear la delgada línea de mi carne con mis braguitas, a tirar de ellas un poco hacia arriba hasta que por fin sus dedos se metieron y acariciaron mi monte de Venus totalmente depilado, sentía sus dedos por primera vez allí y un poco más abajo en mi clítoris, donde de forma circular empezaron acariciármelo a que mi boca jadeante ya no se cerrara.

    Sus dedos bajando por mis labios humedecidos, metiéndose en mi vagina buscando mi punto G, sus labios lamiendo y deleitándome, deleitándose con mis pechos, era algo mágico, ayer en México y hoy dejándome tocar por fin por ti, dándome tanto placer como tantas veces imagine, a esas horas el nombre de mi novio había desaparecido, su rostro se había disipado entre mis pequeños gemidos y de un plumazo todo había cambiado, el mundo se había paralizado y solamente estábamos tú y yo, solos sin necesitar nada más que una cama y una habitación de hotel.

    Sus besos empezaron a bajar por mi cuerpo, Daniel se había incorporado poniéndose justo entre mis piernas y sus labios bajaban hasta mi tripa besándomela a la vez que sus manos empezaban a bajarme las bragas, los dos seguíamos mirándonos y sonriéndonos cuando Daniel hundió su cabeza entre mis piernas y empecé a sentir su legua recorrer mis labios, apoderarse de mi clítoris, succionándolo y hacer que diera unos pequeños gritos de placer, gemidos que no cesaban ya y mi vagina se lubricaba preparándose para él, preparándose para cuando me la quisiera meter y conociéndole sabía que me iba a hacer sufrir, que me iba a excitar tanto hasta que le tuviera que rogar que me follase.

    Su lengua pasaba entera por mi vulva erosionando a su paso mis labios, los minutos iban pasando y mis gemidos en aumento, sus dedos penetrando mi templo antes solo reservado para uno y que yo había decidido, había querido que él también lo disfrutase, Daniel se incorporó y quitándome las bragas por completo me abrió las piernas para poder meter su cuerpo entre ella, con su polla tremendamente venosa y dura al frente, era el momento, pero antes quería saborearla, quería sentir como me follaba la boca, su sabor, su tacto, me había incorporado y a cuatro patas con David de rodillas en la cama erguido hacia el techo gimiendo cuando la sintió dentro de mi boca, cuando mis manos empezaban un viaje de ida y vuelta con su pene dentro de mí, humedeciéndoselo y sacándole todo el jugo sin que se llegara a correr, eso lo tenía que reservar para mí, para otra parte de mi anatomía.

    David me aparto y me dijo que me diera la vuelta, quería follarme por primera vez a cuatro patas, quería que me pusiera tal y como estaba en una de las fotos que le envié y tanto le gusto, así siendo una buena niña me puse en posición, sintiendo su pene como me tocaba, como su glande se metía entre mis labios, como me golpeaba el clítoris con él y como poco a poco se iba acercando a la entrada de mi vagina, sabía que me iba a hacer sufrir, sabía que le iba a tener que rogar que me follara, pero no me importaba porque ya llegaría mi venganza, Daniel pasaba su pene entre mis labios despacio hasta mi clítoris y bajando hundía su glande un poquito en mi vagina, sacándolo tremendamente mojado de mi flujo y aun así me tuvo varios minutos de esa manera haciéndome sufrir, hasta que por fin entre jadeos y gemidos le rogaba que me follara, que me la metiera entera hasta el fondo, quería sentirla dentro de mí, quería sentir como entraba y como se retiraba, quería ser su mujer, su compañera, su amante, su coñito, lo deseaba tanto que…

    Sin que me lo esperara su glande se fue metiendo en mi vagina, empezó a hundir su pene hasta el fondo de ella lentamente, muy despacio sin pararse hasta que me lleno, me la había metido todo lo que mi vagina en ese momento había dilatado, quedándose allí unos segundos, haciendo de esos segundos una delicia que no olvidaré jamás, mi cabeza se había echado hacia atrás con mis ojos cerrados fuertemente y con la boca abierta un grito sordo que no llegaba nunca y solo cuando se empezó a retirar a sacármela igual de despacio como la había metido, pude exhalar el aire provocando un gemido delicioso ¡aauuhhh mmm!.

    Desde ese momento tus manos en mis caderas moviéndomelas hacia delante y hacia atrás, tu pene penetrándome continuamente, mis gemidos de placer, mi sonrisa de felicidad y con mi culo que también iba en busca de tu pene, era un sueño hecho realidad y lo estaba disfrutando como nunca antes había disfrutado con el sexo, además no me engaño, Daniel follaba de lujo, llevábamos los dos follando ya más de diez minutos con su mete y saca cuando me dijo de darme la vuelta.

    Me tumbé boca arriba y él se puso encima de mí, esta vez sin juegos, esta vez sin que su mano o la mía guiara su pene a mi vagina, estaba tan mojada, mi vagina tan abierta y dilatada que entro nada más tumbarse encima de mí y como antes entro hasta el fondo quedándose unos segundos, casi minutos hasta que dejamos de besarnos, mis brazos le rodeaban la espalda, arañándole su piel con mis uñas cuando se empezó a retirar, no sé si de placer o de enfado por sacármela, la sentía allí dentro, caliente, palpitante que no quería que se marchara, sus movimientos ahora más lentos que antes, metiéndola con cariño mientras nos besábamos, gimiéndonos los dos mientras nuestras lenguas se entrelazaban.

    Sentía como mi cuerpo se elevaba cada vez que la metía y la espalda se me arqueaba, Daniel me la metía ahora más fuerte y rápido, dándome pequeños, pero fuertes empujones metiéndomela hasta el fondo, el sonido de nuestra carne al juntarse, de su polla metiéndose en mi coñito húmedo, mojado y estrecho, era música lo que oíamos salir de nuestros sexos, de nuestros gemidos, mis piernas empezaron a temblar y mi tripa me ardía, sentía como un orgasmo realmente delicioso se apoderaba de mi cuerpo y como tú acelerabas, como me la ibas metiendo tan rápido que los dos empezamos a gritar, no me lo podía creer nos corríamos a la vez, mientras que una ola de calor atravesaba mi cuerpo, mientras mi vagina se hacía mar, tú navegabas por ella en su interior hasta que explotaste como un volcán lanzándome una enorme cantidad de tu semen dentro de mí, en mi vagina, llenándome por completo.

    Los dos nos mirábamos con la cara desencajada, sonreíamos y reíamos dándonos un beso profundo, sudoroso y todavía con tu pene dentro de mí te desplomaste sobre mis pechos y he aquí mi venganza por haberme hecho sufrir, porque no te iba a dejar descansar, te tenía que recuperar para que me volvieras a follar para que explotaras otra vez, no iba a dejar que te fueras tan rápido, sé que te irías y necesitaba recordar todas esas horas dentro de mí, fallándome, acariciándome, besándome todo el cuerpo, quería que te fueras sabiendo de memoria todas mis cuervas, todos los puntos donde me hacías vibrar.

    Un sueño hecho realidad, eso es como lo llame.

  • Dejo de ser tu novia, para ser tu puta

    Dejo de ser tu novia, para ser tu puta

    Estoy en la cama, con las piernas abiertas, sintiendo la lengua y la boca de mi hombre llenar de saliva y de deseo mi concha. Está loco por mí.

    Le entrego todo mi cuerpo como una sola concha. Está subiendo, me lame las tetas, me las chupa y me las marca. Grito de dolor y de placer. No se puede controlar, me está violando. Soy su perrita violada.

    Me coge con violencia. Me duele y no le importa. Grito y lo hace más fuerte. Me da vuelta y me culea, fuerte, agresivo. Grito fuerte y aumenta su violencia. Me está violando! No lo puedo creer… No para, está fuera de sí, lo desconozco y me gusta, me excita.

    Le entrego mi culo para que lo siga haciendo bosta. Soy suya, siempre, para lo que quiera. Termina adentro, en una explosión de leche y de insultos. Se derrumba a mi lado.

    Jadeando, todavía excitado, me dice, desconcertado y decidido: «Te acabo de violar», le late el corazón con rapidez, «Ya no podés ser mi novia. Sos una perra, te encantó lo que te hice. No te respeto y eso te gusta». Me agarra del cuello y acerca su cara. «Te voy a usar cómo a la puta que sos. Mañana te llevo a un hotel y te culeamos entre cuatro», «No, no, qué decís?I», me chupa las tetas, me entrego otra vez a lo que él quiera. «Vas a ser mi perrita putita y la de mis amigos. Te vamos a hacer de todo. Te quiero ver muy violada».

    Quiero lo que él quiere. Lo imagino y me humedezco. Le saco el anillo del dedo, me quito el mío y los pongo en la mesa de luz. «Soy tu prostituta, usame cómo quieras».

    Sonrió de manera maliciosa. Me empieza a sacar fotos, así, desnuda, cogida, culeada, violada, entregada. Las manda a sus grupos de amigos. «Ya no es mi novia, es la concha de todos. Una perra así es para culeársela entre amigos». Deja el celular a un lado, y mientras me marca y me vuelve a violar, no paran de llegar los mensajes…

  • Un rico arrimón en el metro

    Un rico arrimón en el metro

    Hola mi nombre es Alex y les voy a contar una experiencia real y la más placentera que he tenido en el metro, a veces he leído relatos que se etiquetan de reales pero al leer que le bajan los calzones a las mujeres y les meten la verga sé que es fake, los que tenemos experiencias en estas situaciones sabemos que es prácticamente imposible de tener sexo anal en un vagón de metro lleno.

    En mi caso para sentir mejor el culo de una mujer utilizo un pants de tela muy delgada que yo mismo he desgastado de esta manera cuando se para mi verga se ve claramente el tronco y cabeza de mi verga.

    Pasando a la historia que les quiero contar esto sucedió ya hace 2 años, un sábado como a las 4 de la tarde, en la línea 1, de la estación Pino Suarez al metro San Lázaro.

    Ese día estaba buscando un culo para satisfacer mi calentura, subí al segundo vagón en la estación Pino Suarez y pues vi que iba algo vacío el metro, me pare un poco atrás hacia la puerta que no abre y me agarre del pasamanos, eche un vistazo y pues había pocas mujeres, me llamo la atención una, ella era delgadita, morenita, como de 21 años, tenía bonita cara, no tenía un culote como me gustan a mí, sino más bien tenía unas nalgas bien paraditas y respingadas en otras palabras un culito bien rico enfundado en unos jeans negros bien apretaditos, se le veía su raja de la cola bien rica, ella iba en el pasillo de los asientos como a un metro de distancia de mí y pues así como venía el metro pues era difícil hacer algo.

    El metro tardo en la estación como unos 5 minutos, tiempo suficiente para que se fuera llenando y no subió una mujer que me gustara, de repente me di cuenta que el culito de la flaquita estaba como a 20 cm de mí, entonces yo también empecé a acercar mi verga a ver si le podía dar un tallón, haciendo contorsiones acerque lo más que pude mi verga a su nalga derecha y se la deje ahí, de repente ella me quito la nalga y pensé que no le había gustado y pues ya lo iba a dejar así pero después de unos segundos regreso su culo a la misma posición y como todo hombre necio volví a poner mi verga en su nalga y después de unos segundos me volvió a quitar el culo, haciéndome un poco más de espacio y contorsiones.

    La siguiente vez le clave la cabeza de mi verga entre sus nalgas, creo que la sintió completa y me quito el culo pero esta vez ella le hablo con un wey que iba cerca de la puerta de entrada, no sé bien que le dijo a él, pero parecía que era su novio o algo así por cierto era bien parecido el bato, con esto pensé que ya no se dejaría mas y pues yo no quería problemas con el hombre con el que ella iba, después de esto pasaron unos segundos y ella volvió a poner su culo cerca de mí, mire a su chavo y lo vi muy despreocupado, vi el culo de su chica y pues ahí de necio otra vez le clave la verga en su culo y para no aburrirlos hizo lo mismo varias veces y yo igual hasta que llegamos a la estación Calendaria.

    Parece que ella venia jugando conmigo y disfrutaba al ver mi desesperación por querer meter mi verga en su cola, con tal que luego de salir de la estación candelaria una señora le pregunto a ella si iba a bajar a la otra estación, a lo que ella dijo que si, al oír esto, empuje un poco hacia atrás para hacerle espacio para que ella se enfilara a la puerta de salida, los segundos de espera parecieron años, si lo hacía era por dos situaciones o era muy inocente o realmente sabía lo que pasaría, pues ella sabía bien que yo quería su culo para meterle mi verga y pues si ella se pasó al espacio que yo le había hecho a propósito, dejándome su culo en bandeja de plata.

    Contemplé ese par de nalgas bien paraditas y su rica raja que tenía ella y no tarde ni un segundo, con mi verga bien parada se la deje ir con todo y huevos entre sus nalgas, ella ni volteo sabía que era yo quien la había ensartado y esta vez no había lugar para donde hacerse, así que se la tuvo que comer completa, lo hacía con tal fuerza que me encantaba ver sus nalguitas aplastadas en mi pubis mientras mi cabeza estaba enterrada en su culo, se la sacaba y se la novia a dejar ir una y otra vez con fuerza, de repente me acorde de su wey que la acompañaba lo vi y el como si nada en otro mundo en otras palabras estaba comiendo camote mientras el culo de su vieja tragaba camote de verdad, sacando y metiendo mi verga en el culito de ella, me frotaba en forma de círculos para sentir mejor sus nalgas, me restregué con fuerzas para disfrutar al máximo su culo sin tener el menor pudor como si un instinto animal me hubiera dominado por completo.

    El tiempo que estuve haciendo esto fue como 5 minutos de la estación candelaria a San Lázaro (el metro se iba parando), antes de llegar a San Lázaro empecé a convulsionarme en su culo, sentí que mi verga se movía como si tuviera vida propia cada vez que lanzaba un chorro de esperma, fue una locura de placer de mi parte hasta que se vaciaron por completo mis huevos, sentí una gran satisfacción y alegría, ni siquiera cuando me cojo a mi vieja he tenido una eyaculación tan rica y abundante.

    Llegamos a San Lázaro y ella bajo detrás de su novio, casi al bajar medio volteo y lanzo una media sonrisa como diciéndome «Contento, era lo que querías no wey» y se fue con su buey a las escaleras, definitivamente fue uno de los mejores culos en los que me he venido en el metro, me acuerdo que antes de empezar esto cuando la vi por primera vez cuando subí al vagón, ella me lanzo una pequeña mirada, tal vez sabía que yo era un clásico degenerado que le gusta estar cogiendo a las mujeres en el metro y no se equivocó, ya ven que las mujeres tienen un sexto sentido para estas cosas.

    Finalmente les comento que adoro este tipo de chicas que aflojan el culo a un desconocido, saben muy bien que los hombres queremos culo y ellas lo comparten sin pedir nada a cambio y en este caso incluso si van con su novio.

  • Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela

    Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela

    Primer episodio

    Dime cómo va la cosa.

    Éramos tres primos y una prima, Javier, Jacinto, Alicia y yo. Desde muy niños era Alicia la que cortaba el bacalao. A mí me llamaba Randa, a mi primo Javier le llamaba Gato y a su hermano le llamaba Rata y por supuesto ella era Alicia Babá. Le faltaban 37 ladrones, pero cómo ella decía: «Por algo se empieza».

    Nuestra cueva, Sésama, estaba era el monte y tenía cuatro colchones, mantas y sábanas, un mueble viejo con cajones una mesa, cuatro sillas, cuatro platos, cuatro cucharas, cuatro cuchillos, trapos, velas y un quinqué que habíamos mangado en una casa abandonada.

    El monte tenía un estanque donde nos bañábamos desnudos mis primos y yo cuando Alicia no estaba.

    Un día a mi prima le empezaron a salir las tetas y desde ese momento dejaría de enredarnos en sus aventuras, aventuras que serían muy largas de contar, pero que básicamente se trataban de peleas o de pequeños hurtos de fruta, de enseres en las casas abandonadas, cositas en la taberna mientras alguno distraía a la tabernera…, pero a lo que iba, ese día nos dijo con aires de superioridad:

    -Dejo de ser vuestra jefa. Sois muy críos para mí.

    Alicia era delgada cómo un fideo y tenía la misma edad que yo, pero la verdad era que me gustaba, por eso no tomé bien lo de su marcha. Le dije:

    -Sin tiempo no era. Ya estaba cansado de obedecer a un adefesio.

    Se puso alta.

    -¿Qué coño es un adefesio?

    Me puse más alta que ella.

    -Míralo en el diccionario, inculta.

    Levantó la mano. La miré con cara de mal hostia, se rajó y se fue. Debió preguntar lo que significaba adefesio, ya que dejó de hablarme.

    Unos años más tarde, Jacinto, Javier y yo éramos tres muchachos delgados, de estatura mediana y bastante apuestos. Estaba bien entrada la primavera cuando fuimos a bañarnos en el embalse, un embalse que tendría unos quince metros de largo por unos seis de ancho y que estaba cubierto por nenúfares por los lados. Sobre ellos y entre ellos croaban las ranas de aquel embalse que regaba las huertas de los vecinos de mi aldea. Nos bañamos en pelotas. Después cogimos nuestras ropas y bocadillos y fuimos para un pequeño campo de hierba rodeado por matorrales. Allí en pelotas sobre la hierba nos pusimos a conversar mientras oíamos titear a las perdices, cantar a los grillos, trinar pájaros de distintas clases… Jacinto, el hermano de Alicia, nos dijo:

    -Sé de un juego que os va a dejar…

    Lo corté.

    -Con el culo roto.

    -Puede, nunca se sabe.

    -¿Y qué juego es ese?

    -El de la gallina ciega.

    Javier le dijo:

    -Ese juego es de niñas

    -Sí, y jugué a él con mi hermana y con Conchita. Se pasa de puta madre.

    Me picó el gusanillo de la curiosidad.

    -¿Les tocaste las tetas?

    Jacinto se hizo el interesante.

    -¡Ah! Si queréis saber lo que les hice tendréis que jugar.

    -Me late que es un juego diferente al de la gallina ciega -le dijo Javier-. ¿Me equivoco?

    -No, mi hermana y la Rubia, acabaron cómo estamos nosotros.

    -¡¿Has visto desnudas a tu hermana y a Conchita?!

    -Si, después de vendarme los ojos se desnudaron, y cuando me quité la venda las vi. ¿Jugáis o no jugáis?

    Aquello me olía a mariconada.

    -Dime cómo va la cosa.

    -La cosa va así. Yo me vendo los ojos y vosotros os cambiáis de sitio, yo no sabré donde estáis. Al encontraros os chuparé las tetas, os besaré y si aún no descubrí quien es quien os chuparé las pollas hasta que lo descubra.

    -A ver, a ver -le dije yo-. ¿Me estás diciendo que le comiste la boca, las tetas y la almeja a tu hermana?

    -A ella y a Conchita.

    -Joder, joder, joder ¡Lo que daría por haber estado en tu sitio! ¿Se corrieron?

    -¿Tú que crees?

    -Que no, tú no tienes idea de cómo se come un coño.

    Por primera vez en su vida me habló con aires de superioridad.

    -Lo sé comer mejor que tú.

    -A ver, atontado, un culo no es un coño. ¿Lo pillas?

    -A lo mejor algún día pillas tú la idea de que cuando se le come el coño a una mujer también se le come el culo.

    -A tu hermana no me importaría comerle el culo si ella quisiera.

    -A lo mejor está deseando que le comas ambas cosas.

    -Más quisiera yo, pero tu hermana me odia desde que le dije que era un adefesio.

    -Las mujeres son muy complicadas, Quique. A ver. ¿Jugáis?

    Javier se anotó.

    -Yo juego un ratito.

    No me lo podía creer.

    -¡¿Vas a dejar que te dé besos y te la chupe?!

    -Todo es cuestión de cerrar los ojos y pensar que es su hermana.

    -¡Par de maricones!

    Jacinto no estaba conforme.

    -Solo contigo no sería jugar a la gallina ciega, Javier, además, a ti ya te la chupé.

    Miré para Javier y me dijo:

    -¡¿Qué?! Es mejor que tirar una paja.

    -Fijo que también le diste por el culo.

    -¿Y si le di, qué?

    -Me late que también te dio él a ti.

    -En el sexo no hay que ser egoísta.

    -¡La hostia! Y yo bañándome desnudo con vosotros. Se me quitaron las ganas de comer el bocadillo.

    Jacinto me dijo:

    -Vaya tontería.

    Javier nos dejaba.

    -Visto el cariz que toman las cosas me voy comiendo el bocadillo camino a casa. Tengo muchas cosas que hacer.

    Javier al día siguiente se iba para Ferrol a hacer la mili. Se vistió y se fue comiendo el bocadillo. Al irse Javier, Jacinto me dijo:

    -Me muero por hacerte una paja.

    Sin levantar la voz, le dije:

    -Pues muérete.

    -Te gustaría si te la chupo.

    -No me va a gustar porque tú no vas a chupar nada.

    -Si cierras los ojos y piensas que es mi hermana quien te la chupa…

    Para que me dejara en paz le quise dar donde más duele.

    -Me gusta más tu madre, la debe chupar de maravilla.

    Estaba equivocado, le había dado donde más le gustaba.

    -Sí, fue ella la que me aprendió a chupar pollas.

    Aquella confesión no me la esperaba.

    -¡¿No me mientes?!

    -No, no te miento, mi madre está muy necesitada. Al estar mi padre en Alemania pasa muchas ganas.

    -¿Te dijo ella que estaba muy necesitada?

    -Sí, eso y muchas cosas más.

    -¿Cómo qué?

    -Cómo que le gusta que le coman el coño hasta que se corre, mamarla, que se la metan en el culo…, cosas así.

    -¿Te la follas?

    -Sí, por el culo.

    -Por donde a ti te gusta.

    -Me gusta por los dos lados, pero en el coño no me deja meterla porque tiene miedo a quedar preñada

    -¿Y a tu hermana?

    -A mi hermana no la follé ni por un lado ni por el otro.

    -¡Si llega a saber que follas con tu madre…!

    -Lo sabe.

    -No te creo. ¿Cómo lo supo?

    -Lo supo una noche que dormimos mi hermana, ella y yo en su cama, hacía mucho calor y dormíamos destapados. Yo estaba a su lado y mi hermana al mío. Debían ser más de las dos de la madrugada cuando sentí una mano dentro de mi calzoncillo. Abrí los ojos y vi que era la de mi madre. Tenía una mano dentro de sus bragas y la otra donde te dije. Pasado un tiempo, miró para mi hermana, vio que estaba dormida, acercó su boca a mi oído y susurró:

    -«Cómeme el coño».

    -Me había aprendido ella a comer un coño. Me metí entre sus piernas. Al lamer vi que tenía el coño encharcado. En ese momento no supe que era porque ya se había corrido, y eso hizo que me llevase un mundo de tiempo hacer que se corriera de nuevo… Ya llevaba un buen rato comiéndole el coño cuando miré para el lado y vi que mi hermana nos estaba mirando. Tenía una mano dentro de las bragas y esa mano se movía de abajo a arriba y de arriba a abajo, o sea, que se estaba haciendo una paja. Ya no dejé de mirar para mi hermana ni ella dejó de mirar para mí. Al rato se bajó las bragas hasta las rodillas y se giró para mi lado. Yo agarré la polla y me la empecé a menear… Poco después mi hermana tapaba la boca con una mano y se encogía. Se estaba corriendo y yo me corrí al verla gozar. Mi madre me sintió gemir en bajito, me cogió la cabeza con una mano, frotó el coño contra mi nariz y mi cara y se corrió como una cerda.

    -Me acabas de poner a mil.

    Me miró para la polla.

    -Se nota, se nota, se te puso gorda. ¡Qué rica debe estar!

    -No la vas a catar por más que me calientes por la oreja, mariconazo. ¿Después de eso pasó algo?

    -Sí, una media hora después cuando Alicia sintió a nuestra madre roncar.

    -¿Qué pasó?

    -Que mi hermana me cogió una mano y me la llevó a su coño. Lo tenía empapado, me desplacé hacia su lado, metí mi cabeza entre sus piernas y le comí el coño. ¡Estaba delicioso!

    -¿Estaba más rico que el de tu madre?

    -Estaba mucho más rico que el de mi madre. Volví a coger la polla y comencé a menearla. Al rato mi hermano empezó a echar tal cantidad de agua por el coño que creí que se estaba meando con el gusto, pero no, no era meó, ya que no olían ni sabía a meo, eran los jugos de su corrida, me los papé y papándolos me corrí en mi mano.

    -Debe ser una maravilla follar con ella.

    -Follar, lo que es follar no sé, pero comerle el coño, lo es.

    -Y yo pensaba que no tenías idea de comer un coño.

    -La vida nos da sorpresas.

    Ya que se había soltado tenía que aprovechar el momento. Le pregunté:

    -¿Cómo fue la primera vez con tu madre?

    -Pues ella estaba meando y…

    -Me refería a lo que hicisteis la primera vez.

    -La primera vez me hizo muchas cosas.

    -¿Te hizo una mamada?

    -Sí.

    -¿Cómo la hace?

    -Recuerdo que me cogió los huevos, me miró a los ojos y después lamió y chupó la cabeza de mi polla. Con la yema de un dedo me acarició el ojete, la otra mano bajó y subió por mi polla y ya me corrí en su boca. Se tragó la leche y siguió chupando para que no se me bajara.

    -¿Para qué quería que no se te bajara?

    -Para follar conmigo. Se puso a cuatro patas y me dijo:

    -«Agarra mis tetas, magréalas, lame mi ojete y mete y saca tu lengua de él•»

    -¿Eso te dijo?

    -Sí, y mientras hacía lo que me había dicho se metió dos dedos en el coño.

    -¡Qué puta!

    -Putísima.

    -¿Y después le diste por el culo?

    Jacinto abrió su bocadillo de mantequilla, paso un dedo por él, se puso a cuatro patas y se lo metió en el culo mientras me decía:

    -Y le entró así de fácil. ¿Por qué no untas tu polla de mantequilla?

    -No voy a dejar que me la chupes.

    -Lo que quiero es que me la metas en el culo.

    A ver, yo estaba empalmado y cachondo a más no poder, su culo era un reclamo tentador, la situación era la de ser o no ser, si era, pues era, y si no era, pues era peor, así que pringué la mano con la mantequilla de su bocadillo, unté la polla, me arrodillé detrás de él, la puse en la entrada del ojete, lo agarré por la cintura, cerré los ojos, pensé que se la iba a meter a su madre en el culo y empujé. La cabeza entró tan apretada que casi jodo el frenillo. La seguí metiendo mientras mi primo se la pelaba entre gemidos de placer… A rato giró la cabeza, los ojos se le pusieron en blanco, se corrió sobre la hierba y yo me corrí dentro de su culo.

    Mi primera experiencia con un hombre fue por culpa de su madre, a esa madre la iba a follar bien follada.

    Mañana más.

    Quique.

  • Marcelita la puta (Parte 1)

    Marcelita la puta (Parte 1)

    Hola a todos mis lectores! Yo soy Marce, una cerdita pervertida y caliente y aquí escribiré como mi amo me transformó en la puta que soy hoy y de quién estoy muy agradecida.

    Primero debería describirme a mi misma. Bueno yo soy una chica chilena, mido 1.63, mi piel es morena clara, uso mi pelo no tan largo y me encanta usar colores llamativos, actualmente tengo pelo azul y morado, mi cuerpo no es tan voluptuoso pero tengo unas lindas tetas naturales decoradas con un tatuaje entre ellas, tengo un culo bonito y respingón, manos y pies pequeños y labios gruesos que pintó de colores muy sexys, como negro o verde, ideal para dejar marcado el cuerpo de mi amo. Mi amo por otra parte mide 1.80, no es musculoso pero tiene un cuerpo fibroso y firme que me calienta mucho mucho, es blanquito y usa el pelo largo y lo más importante es que tiene una verga de 17 cm (la he medido) y terriblemente gruesa y venosa con una cabeza grande y brillosa (ya me calenté recordando su jugosa verga jejeje)

    Todo empezó cuando entré en la universidad y conocí a mi amo. Yo vengo de una familia privilegiada, mi papi gana mucho dinero y me consiente en todo, a mi y a mi hermana que es 1 año menor que yo. Al pasar el tiempo dentro de la universidad me hice amiga del que sería mi amo hasta el día de mi muerte (porque yo soy su propiedad), en un principio era una relación normal, mi amo mi mostraba interés en mi u otra gente lo cual no es muy común en la u donde todos quieren culear como conejos, yo incluida jejeje.

    En mi estancia en la universidad fui conociendo gente y desinhibiéndome, culeaba como loca, con hombres, mujeres, transexuales, me gustaban todos. Yo claramente era abierta con estos temas con mis amigos y se los contaba, historias que parecieron despertar el interés de mi amo en mi, que suertuda fui jejeje, no pasaron muchos días para que mi amo me ofreciera un trato que no pude rechazar.

    Como muchos otros días invite a mi amo a mi casa, a hacer proyectos o matar el tiempo. Desde que entró en la casa note que tenía algo entre manos pero no le di importancia y fuimos a mi habitación a perder el tiempo. Después de conversar varios temas no sé cómo llegamos a hablar de sexo y las cosas que nos gustaban, yo no tarde en preguntarle porque nunca lo había visto irse a follar con alguien y quedé sorprendida al escuchar que le gustaba ser dominante y tener a sus puertas como esclavas y que acatarán cada orden, no comprendí en ese momento porque mis bragas se mojaron al escuchar sus palabras.

    Creo que mi cara se veía caliente porque enseguida me preguntó si me gustaría ser usada por él. Esas palabras tan violentas hacían mis jugos correr por mis piernas. Termine asintiendo como una estúpida sin decir ni una palabra mientras lo miraba. El agarró mi mentón y me dio un rico beso chupando y mordiendo mis labios y jugando con su lengua contra la mía, cuando se separó de mi aún nos juntaba un hilo de saliva. No sé qué clase de cara de perra estúpida tenía pero mi cabeza daba vueltas, mi conchita chorreaba y saqué la lengua buscando la saliva de mi amo a lo que el respondió escupiéndome en mi boquita, yo lo tragué sin dudar y empecé a frotar su verga sobre sus shorts, me sorprendió el tamaño de su vergota y lo mire con cara suplicante -dame tu vergota porfavor- dije sin ningún tapujo, mi amo me arrodilló ante él y se bajó sus pantalones y ropa interior liberando una vergota enorme y dura, expelía mucho calor y olía fuerte, pero como la puta que soy se me hizo agua la boca, pero mi amo no iba a darme mi vergota tan fácil, me agarró del pelo con fuerza causándole dolor y puso su enorme, jugosa e hinchada verga frente a mi nariz, yo sacaba mi lengua tratando de probar su deliciosa vara de carne pero no me dejaba!

    En cambio frotaba su verga contra mi nariz haciendo que jadeara como una perra hasta que soltó mi pelo y ataque su verga llevándola hasta el fondo de mi garganta de una vez, y otra vez y otra vez, podía sentir como mi baba y su líquido preseminal caían por mi barbilla, habían burbujas alrededor de su vergota y mi boquita, y podía sentir como sus grandes y peludas bolas golpeaban mi mentón cada vez que embestía mi cara haciendo salpicar todo, sonaba muy sucio y degenerado como su verga entraba en mi garganta -glakglak- sonaba y podía oírse de lejos.

    Naturalmente mi mami escucho como follaban mi garganta con fuerza y abrió la puerta de mi habitación, yo me asusté mucho pero mi amo se encargó de todo y cruzando su pierna tras de mí nuca metió su verga hasta más no poder y la dejó ahí, podía sentirla en mi garganta convulsionando, tenía arcadas y sentía como mis ojos estaba desorbitados hasta que lo sentí, sentí la lechita de mi amo bajando por mi garganta, naturalmente no pude tomarla toda y terminó saliendo por mi nariz, fue una sensación tan sucia y morbosa, estaba en éxtasis. -señora, su hija es la mejor puta que he tenido – le dijo mi amo a mi mami mientras se corría en mí y sacaba su verga de mi garganta -vamos, dile lo feliz que eres me dijo- y yo sonriendo, con semen en mi cara, saliendo de la comisura de mis labios y mi nariz le respondí -mira mamá, se culeo mi boca, soy muy feliz de ser la puta de mi amo jejejej- mi mami quedó en shock así que hice lo único que se me ocurrió, fue a darle un beso y decirle que estaba todo bien, pero no se tomó muy bien que la ensuciara con el semen de mi amo, pero no sé porqué si es lo mejor que hay.

    Esa es la historia de hoy, la próxima vez puedo contar cuando mi amo nos follo a mi y a mi hermana o cuando empezó a follar mis pies.

    Por favor comenten y denme ideas para hacer con mi amo, no tenemos muchos límites y me encantaría saber que quieren escucharme hacer.

    Se despide la putita. Muak jejeje.

  • Dos turistas españoles se cogen a mi esposa en Cuzco

    Dos turistas españoles se cogen a mi esposa en Cuzco

    Aprovechando un fin de semana largo decidimos visitar a los papás de mi esposa en Cuzco.  Como queríamos privacidad nos hospedamos en un hotel en el centro. Pequeño, pero muy cómodo. Éramos los únicos peruanos, pues todos los hospedados eran extranjeros.

    La noche de sábado decidimos salir a tomar unas cervezas al Paddy’s, uno de los bares orientados a los turistas que visitan la ciudad. Estando allí nos encontramos con dos españoles que también eran huéspedes del hotel donde nos hospedábamos. Nos habíamos cruzado durante los desayunos, pero sin intercambiar palabras. En el bar nos saludamos al cruzar miradas y nos sentamos con mi esposa en una mesa aparte.

    Al rato uno de ellos se nos acercó y nos preguntó si podíamos juntar las mesas. Nos pareció divertido y aceptamos. Ambos eran de Madrid y el tema de futbol empezó a andar. Ambos del Atleti, equipo con el que simpatizo. Las cervezas fueron dándonos un ambiente alegre y finalmente nos propusieron volver al hotel, comprar en el camino unas cervezas y seguir la conversación ya instalados en una de las habitaciones. Nos pareció genial pues de paso nos permitía ahorrar algo de dinero.

    Salimos, compramos dos six packs de cerveza y fuimos al hotel. Por comodidad fuimos a la habitación de ellos, que nos dijeron era amplia y con una pequeña mesa. De hecho, era mucho más cómoda que la nuestra. Además, tenía una mesa con dos sillas y pedimos dos más a recepción.

    Seguimos conversando y en un momento uno de ellos se paró para ir al baño. No cerró la puerta y tanto mi esposa como yo pudimos ver su verga mientras orinaba. Me di cuenta que ella se quedó prendada de la verga del español por la forma que mordisqueó sus labios. A los 5 minutos o poco más, el otro español hizo lo mismo y también pudimos ver su verga, que incluso era algo más grande que la del primero.

    Mi esposa me cogió la pierna y supe que estaba ya muy caliente. Nuestros anfitriones lo notaron rápidamente y, de hecho, todo iba según sus planes. El que era el más locuaz comenzó a hablar sobre la lencería que usan las peruanas y que en Cuzco habían conocido dos chicas con lencería muy muy conservadora, pero que eran fuego en la cama. Que en España las mujeres usan lencería muy sensual, pero que muchas son muy frías.

    Le preguntó a mi esposa que usaba y ella respondió que tanga. El otro medio riendo le preguntó si podían ver su lencería, claro “si tu esposo no se molesta”. Yo dije que no me molestaba, mi esposa se rio un poco, pero dijo que no. Ellos insistieron y yo la animé a sólo ponerse de espaldas a nosotros, bajarse el jean y enseñarnos su culo en tanga. Aceptó.

    Se paró y se alejó un par de pasos. Se puso de espaldas a nosotros. Se desabrochó el jean y lentamente se lo bajó, dejándonos ver su rico culo. No es enorme, pero es bien formado y de piel morena, muy peruana. Ambos comenzaron a elogiarla y decirle “pero mami que rico culo tienes”.

    Mi esposa se sintió halagada y estando ya excitada, se movió un poco, como bailando y sin dudarlo uno de los españoles se paró y comenzó a cogérselo con las manos, diciendo “pero coño, que firme está”. Yo ya tenía la verga erecta, pero seguí sentado y buen rato en la mesa.

    Se paró el otro y entre ambos comenzaron a acariciarle el culo a mi esposa. Ella comenzó a jadear y ambos en forma sincronizada y experta la comenzaron a desnudar y desnudarse a la vez. En ese momento yo era simplemente un observador hipnotizado.

    Cuando los tres estuvieron desnudos pude apreciar sus pollas erectas, grandes, viriles, fuertes, mi esposa se había dado ya la vuelta mirando hacia mí. Se arrodilló y con uno a cada lado comenzó a chuparlas alternadamente. Casi al unísono ambos comenzaron a tratarla de puta peruana, de perra latina, de zorra fácil y eso la excito mucho más aún.

    El español con la verga más larga y gruesa se acostó y le dijo a mi esposa, sube puta peruana, sube. Ella me miró y sin más se subió sobre él, que empezó a cogerla rápidamente por su vagina, mientras ella lo cabalgaba. El otro español se puso detrás de ella, la empujo con fiereza sobre su amigo y se colocó detrás, con sus dedos ensalivó el culo de mi mujer y antes que ella pudiera decir algo, la enculó.

    Mi esposa tuvo un orgasmo casi instantáneo con las dos vergas dentro. Y siguió gimiendo por varios minutos más, con los dos españoles cogiéndola por vagina y culo y yo simplemente mirando. Volvió a llegar y el español más vergón, que iba debajo de ella dijo

    -Eres una zorra peruana

    -Sí, lo soy

    -Y tu marido es un puto cornudo

    -Sí, lo es

    -Dile que lo amas pero que eres puta

    -Alonso, te amo, pero soy una puta

    -¿Qué coño eres peruana?

    -Soy una puta

    Diciendo que era una puta tuvo su tercer orgasmo. Estaba deshecha ya y ambos españoles seguían dándole. Tenía el culo y el coño llenos de verga, de vergas hispanas. El vergón empezó de nuevo

    -Te la vamos a dar juntos en la boca

    -Sí, sí quiero su leche en mi boca

    -Y vas a besar a tu marido

    -Sí, voy a besar a mi esposo, es un cornudo, mi perro

    La soltaron. La hicieron arrodillarse sobre la cama y ambos comenzaron a correrse hasta llenar su boca de semen. Cuando lo hicieron, el más vergon le dijo “besa a tu marido”, y eso hizo, y entre ambos nos tomamos todo el semen de ambos turistas.

  • La mujer del pastor (Parte 2)

    La mujer del pastor (Parte 2)

    Hoy estoy algo triste se me borraron dos historias largas de mi celular. Tratare de volverlas a escribir.

    Alicia, estaba en mis pensamientos, hacia 8 días de nuestro silencioso encuentro.

    El pastor seguía predicando y Alicia y yo solo nos mirábamos durante el servicio, al cual yo no fallaba en asistir.

    El servicio de este domingo empezó como todos los servicios, solo que hoy Alicia estaba de voluntaria recogiendo el diezmo. Pasaba por cada fila recogiendo, cuando llego a mí, me pasó un papelito y siguió. Me quede mirando su trasero, hasta que llegó al final de la fila y se perdió de vista.

    Desenvolví la nota y la leí cuidando que mis vecinos de fila no pudieran leerla. La nota decía que su marido después del servicio debía ir a hacer una visita a la prisión y a ella no podía llevarla así que me esperaba en su oficina cuando el pastorcito se fuera y no quedara nadie.

    Terminó el servicio y en la puerta el pastor y su mujer se despedían de los feligreses yo salí también le di la mano a la señora le di la mano al pastor y salí como si me fuera para mi casa cruce la calle me senté en la parada del bus y esperé a que todo el mundo se fuera.

    Por momentos Alicia cruzaba la mirada hacia mí nos mirábamos, esperábamos, hoy estaba vestida extrañamente, con un pantalón negro ajustado a sus caderas una blusa de media manga con el pelo suelto y esos ojos verdes divinos y vivarachos que me volvían loco.

    Estos días que pasaron, me hacían preguntarme, como esta mujer tan sensual podía reprimirse y no expresar su sensualidad, sería yo el primer cacho del pastor?, tenía sus aventuras con otros? No sabía que pensar. El pastor salió en su auto y unos minutos después me dirigí a la puerta trasera del templo.

    Entre y abrí la puerta de la oficina lo primero que vi fue a Alicia sentada en el escritorio y me sorprendí de ver que en el sofá a mi derecha estaba sentada la esposa del tesorero del templo, Rocío, otra mujer un poco alejada del resto de los feligreses, que estaba pasando? Por qué estaba Rocío ahí? bueno ya lo sabría.

    Cerré con llave la puerta detrás mío, y me acerqué a Alicia, me indicó con un gesto que me quedara callado, pensé otra vez vamos con el silencio, la tomé de las manos y bajándola del escritorio agarre su bello rostro y lo besé. Pase mis manos por su trasero, su cintura, su entrepierna, esta mujer estaba caliente.

    Me indicó me quitara mi ropa, la vez pasada solo me había quitado los pantalones, quedé desnudo frente a ambas mujeres. Me sentó en el escritorio y le indico a Rocío que se acercara, la cogió entre sus brazos y la beso dulcemente en los labios, la puso frente a mí, la agacho entre en mis piernas y cogiendo mi semierecto miembro se lo puso en los labios, Rocío comenzó a comerme, a succionar y lamer, solo con su boca sus manos las tenía Alicia agarradas Alicia en la espalda de Rocío.

    Parece Rocío era una chica sumisa en su aparente relación con la mujer del pastor. Alicia detrás de Rocío le empezó a quitar la ropa mientras esta me seguía felando, ya desnuda, Alicia la tomo del cabello y la apretujo contra mi miembro, casi hasta que la ahogaba, su saliva salía por las comisuras delos labios y su rostro se ponía rojo, pero no cesaba de mamar.

    Alicia se arrodilló detrás de Rocío y le tomo los senos, los cuales apretaba, y le pellizcaba los pezones. Rocío gemía y seguía mamando, ya yo estaba como un roble viendo como una dominaba a la otra, creo ni el pastor ni el tesorero sabían de los gustos de sus mujeres. O sí?

    Sin dejar de chupar mi verga, digo verga porque miembro era cuando estaba flácido y caído, levanto las caderas de Rocío quedando esta como en cuatro alto, las largas piernas estiradas e interminables y doblada sobre mi verga. Alicia le soltó una palmada en la nalga a Rocío, fuerte, le dejo marcado los cinco dedos y luego le dio otra en la otra nalga, y así le dio como 5 o 6 palmadas. Se arrodillo detrás de su amiga y empezó a darle besitos en el rojo de sus marcadas nalgas, le acariciaba los senos y paso a lamer el culito de Rocío el cual yo todavía no podía ver. Rocío se movía como una culebrita, no soltaba mi rabo, y apretaba su culo contra la cara de Alicia quine se la comía, y ya le estaba metiendo un par de dedos en su culo y vagina.

    De repente Alicia se paró, todavía vestida, tomo a Rocío y la jalo para ponerla sobre el escritorio, me cogió de la mano y cogiéndome por la verga me indico enculara a su amiga, me puse detrás de ella, y poniendo mi verga a la entra del culo que estaba ya conociendo me empujo duramente lo cual permitió a mi falo entrar de una en ese culito apretado, Rocío pego un grito tenaz, luego supe era su primera enculada, Alicia me mantuvo apretado contra el culo de la esposa del tesorero, y me ordeno suavemente en mi oído , casi un susurro que le diera duro a su amiga. Así que empecé a darle, la sacaba casi toda y Alicia me empujaba de una, le di así un buen rato, Alicia se fue al otro lado del escritorio y empezó a besar a Rocío, se abrazaban mientras yo le daba.

    Que rica estaba Rocío, su espalda blanca como la leche, sin una sola peca, la Señora del tesorero ya estaba lista para recibir mi depósito en especie, me vine fuertemente y le llene el culo, el semen se desbordo y corría por las piernas de Rocío. Caí sobre su espalda y al momento se la saque. Alicia volteo a Rocío y empezó a lamerle el coño y el culo, comiéndose mi venida y los fluidos de Rocío. La lamio hasta que Rocío se pudo venir mientras yo desde el sofá observaba.

    Me levanté del sofá me puse detrás de Alicia y le fui quitando esos pantalones esta vez Alicia tenía un liguero negro con media velada negra, y un panti de encaje negro con orificios para coño y culo. Le quite su blusa y tenía un brassier también negro de pezón abierto. Estaba muy sexy. Nadie hubiese pensado o visto lo que tenía esta pecadora debajo de su ropa.

    Roció se levantó del escritorio y estando ambas paradas se besaron se acariciaron, yo alrededor tocaba de todo, yo quería ese culito de Alicia desde la vez anterior. Me agache a lamer a Alicia, bese sus labios vaginales y subía a su ojete, cuando ya la tenía bien lubricada, me senté en el sofá y la senté a ella encima de mi verga, y deje que ella solita se la fuera metiendo en el culo, ya estando empalada Roció se acercó y le lamia el coño y le metía los dedos mientras yo bombeaba ese maravilloso y sagrado culo de la señora del pastor.

    Por un rato seguí culeando a Alicia, trataba de no correrme, la saque y puse a las dos sobre el escritorio, y empecé a alternar entre las dos, tenías dos culos hermosos a mi disposición. Termine corriéndome en ambos, un poco para cada una.

    Todavía no habíamos hablado, sonó el celular de Alicia y era el marido cornudo avisándole que ya estaba en camino a recogerla, nos vestimos, nos besamos y quedamos en vernos otro día. Salí por la puerta de atrás mientras su marido parqueaba al frente.