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  • Travesti de la peluquería

    Travesti de la peluquería

    Comienzo estos relatos por el morbo contar mis perversidades y muchas experiencias muy placenteras, morbosas, no soy experto escribiendo, pero solo quiero contar mis historias si más, no busco ser el máximo escritor solo que le excite hasta que acaben y si les gustan continuare contando más de mi rica vida sexual.

    Comenzaré con lo más reciente. Haces unas semanas tuve la oportunidad de cumplir una fantasía.

    Un día como cualquier otro, tenía que córtame el pelo y saliendo de trabajo pase por una peluquería pequeña, no tenía gente y al entra me recibe alguien que pensaba que era mujer pero al hablarme por su voz me di cuenta enseguida de que era un hombre travestido, media 1.70, algo rellenito, tenía pechos operados y un culo grande, pelo rubio, piel blanca, con maquillaje y unas echas, bastamente arreglada con un vestido negro pegado al cuerpo hasta la mitad de la pierna y tacones, muy amablemente me dijo que me atendería y me pidió que me sentara en una de las sillas que tenía, la más alejada de la entrada, me pegunto que corte quería solo le dije »córtame un poco con tijera» y solo escuche »claro papi» .

    Yo en ese momento ya estaba excitado con el morbo a full solo me imaginaba a él encima de mí, mientras el penetraba, en eso me hablo sacándome de mi perverso sueño para preguntarme, »papi tú no eres de aquí verdad» y comenzó a sacarme conversación y así pude enterrarme de que se hace llamar Michel y es el dueño de la peluquería y tienes 5 años siendo travestir operada, yo tuve que mantener la calma para no parece un loco mientras ella me cortaba el pelo ya que pegaba su cuerpo al mío y sus pecho, y mientras me hablaba yo estaba tocándome bajo la manta que me puso para no llenarme de pelo la ropa, y él me hizo una preguntas a la cual respondió mi ganas de él y la conversación fue algo así.

    »Aparte del corte no deseas algo más papi» a lo cual respondí »que más me puedes ofreces nena» y el con una sonrisa pícara me dice, »puedo darte el servicio completo papito» y ya con lujurio en mi palabras respondí »quiero un servicio placentero» y el con esa sonrisa pícara se me acerca y me besa, yo le respondo el beso metiéndole la lengua y haciendo que el ambiente se llene de morbo, sin que él se diera cuenta me desabroche el pantalón por debajo de la manta y comencé a manosearle, el mueve la manta y ve que ya tenía mi pene afuera del pantalón choreando pre-cum, el sorprendida por lo parado y mojado que estaba, y era por él, desde que comenzó a córtame me puso a mil y no dejaba de tocarme, el solo me agarra el pene y comienza a mastúrbalo y me dice que sabía que me estaba tocando bajo la manta pero no estaba segura y que le dio mucho morbo sentir que mientras estaba contado me masturbaba por ella hay mismo.

    En eso entra una persona al local y los dos reaccionamos rápido yo cubriéndome y el atendiéndola, solo era un persona que vino hacer una cita mientras él la atendía en el mostrador me miraba y yo bajo la manta me masturbaba para que él se diera cuenta y solo se mordía los labios, cuando termino la persona se fue y Michel cerró la puerta y bajo la reja automática, no termina de baja cuando se voltea a verme y ve que ya me quite la manta, me baje lo jean y tenía las piernas abiertas con mi pene apuntado para arriba, se escucha por parte de ella ‘’que cliente más pervertido’’, el vienes y comienza una sublime mamada, ella subía a bajaba la cabeza lentamente, enrollaba su lengua en mi pene, pasaba esta por la cabeza como si de una chupeta fuera, yo mientras me retorcía del pacer en esa silla, se notaba su maestría y experiencia, yo solo podía gemir y tomarle de la cabeza para moverla.

    El deja de mamármelo para pregunta si me gusta como lo hace y cuando bajo la mirada veo que Michel se había subido el vestido y bajado la tanga y comenzado a masturbase, tenía un pene algo pequeño blanco y afeitado.

    Yo hago que se pare enfrente de mí y bajado la silla quedo frete de su pene y comienzo a mamárselo, el con palabras de sorpresa y placer me dice » papi no pensé que fuera de esos».

    Mientras comenzaba una mamada rápida lujuriosa metiéndome todo su pene en la boca, apretando lo labios a este con un movimiento rápido de cabeza y Michel solo gemía llego a tal punto que le temblaba las piernas mientras me agarraba del pelo y arqueaba su cuerpo a mí, y yo solo seguía jugando con su pene pasado mi lengua alrededor de su glande, mientas mis manos manoseaban su culo abriéndole las nalgas y usado mis dedos para estimular su ano, y se le notaba que le gustaba porque de tener un voz casi femenina y una más masculina mientras gemía, ella me detuvo diciendo que no quería venirse tan rápido, se separó de mí y se quitó el vestido por completo, se colocó en la silla del frente en 4 mostradme su ano mientras movía el culo con lujuria yo sin pensarlo comencé a lamerle el ano, metiéndole la lengua lo más adentro que podía haciendo círculos en ese ano limpio y rasurado.

    Mientras Michel con las manos abría su culo para mí, después de unos minutos me dijo que se la metiera, yo puse mi pene en la entrada de su ano y comerse a moverme sin meter este, haciéndole rogar más por mi pene , viendo solo se ponía más zorra cuando apretaba mi miembro en su ano, y solo se escuchaba »mételo papi, penétrame, hazlo, no aguanto más quiero tenerlo dentro» en con un arranque de sadiques le agarre fuerte de la cintura y lo metí todo de golpe, y solo se escuchó grito/gemido y comencé a bombea rápidamente mi mente ya estaba en estado de sadismo puro, mientras en el local retumbaba nuestros gemidos, después de unos minutos sentía mi pene palpitar y como su culo solo apretaba este para que no saliera y le dije que me corría y solo se escuchó de su parte »hazlo, lléname, échalo todo dentro» en eso yo me vengo como el desea y perforado lo más profundo echo todo mi semen dentro, relajado nuestros cuerpos.

    Mientras me repongo escucho que algo gotea y era que la bella de Michel también se había venido y su semen blanco callo en la silla de cuero negro, el me mira y besa, yo aun con la mente excitada me siento y hago que ella se siete dándome la espalda y sorprendida pregunta que si quiero más a lo que le respondo alzándole la piernas en esa posición y apuntado a un espejo grande donde se refleja todo de ella y digo »mírate al espejo y me negara que este cuerpo de zorrita no quieres más, este culo de puta lleno de semen pide más» el apenado no se mira en el espejo pero yo sigo morboseando con él y excitándolo con mis palabras hasta llegar a tal grado que comienzo a penetrarla lentamente mientras con una mano la masturbo y la otra le agarro los pechos, y el ya en un estado mental de depravación se escucha decir »soy una puta que desea semen» mientras se mira al espejo y se manosea.

    En eso él se voltea a mí y se penetra para así comienza un vaivén de caderas rápido y fuerte, sintiendo como mi pene salía y entraba con facilidad después de unos minutos siento como su pene palpita, porque tenía su cuerpo pegado al mío, mientas seguía con mi pene dentro moviéndose y me dice que está por venirse, se separa un poco de mi sin sacar mi pene de él, veo como expulsa un chorro de semen si tocarse su miembro, que cae en mi pecho a lo cual yo agarro un poco con mis dedos y se lo doy a probar y el me lo lame con lujuria, viendo eso no me resistí y agarro un poco más y con lujuria frente de él me los tomo, comenzado a jugando con la lengua hasta tragármelo, siento que estoy a punto de venirme, él se da cuenta de ello colocándose de rodilla.

    Yo la tomo del mentó para que con una ligera mamada expulsar mi semen que cayó en su cara y boca, viendo como el solo abría la boca y sacaba la lengua para disfrutar de mi leche comenzado a jugar con su boca para después tragárselo, sin antes besarnos y saborea juntos mi semen.

    Hay nos repusimos y hablábamos mientras nos vestíamos, yo le agradecer por el servicio completo y ella me dio su número, no me cobro el corte y me dijo que podía ir siempre que desee un corte y ahora que lo pienso tengo el pelo algo largo y debería ir a córtamelo.

    Este es una de tantas historias que tengo soy sexualmente activo y soy bisexual nunca me ha detenido nada y he hecho casi de todo como dije escribo este por morbo de contar mis historias, no soy escritor y me creo uno, esto es para su disfrutes no para ganarme un Pulitzer.

    Buena día y buena paja.

  • Mamá sólo sonrió, bajó su tanga y subió su falda

    Mamá sólo sonrió, bajó su tanga y subió su falda

    Para muchos su madre es sagrada, es motivo de admiración y más que nada respeto, difícilmente imaginan cuestiones sexuales sobre ellas. Pero este no era mi caso, les contaré cómo penetre a mi madre el día después del velorio de papá. Soy Daniel, actualmente tengo 27 años, esto ocurrió hace 3 años exactamente, recordando el aniversario de fallecimiento de papá mi pene se endurece cuando lo recuerdo. Mido 1,83 de altura, delgado, cabello negro y piel blanca, nada mal diría yo.

    Mi padre era oficial de policía de la ciudad central, siempre lo vi más como un enemigo que como padre por lo violento que era y mi odio por él ponía en desnivel al afecto hacia mamá. Mi madre es rubia, 1,67 de altura, pechos enormes y ni hablar de ese trasero, le gusta hacer ejercicio y hasta tiene una cintura hermosa para sus 47 años, cabello liso y unos ojos verdes preciosos.

    Mi pasión por ella arrancó hacía muchos años cuando olvidó la toalla que le tuve que pasar en el baño, pude ver por lo translúcido del vidrio de la puerta ese par de tetas. Inicie en la masturbación justo por esa razón, pensaba en mi mamá dejándome chupar esos pechos y subiéndose sobre mi. La fantasía era interminable pero jamás había pasado nada hasta aquel 17 de enero.

    El día anterior habíamos enterrado a papá, fue abatido por un grupo de asaltantes, ciertamente no derrame siquiera una lagrima. En la mañana del lunes 17 de enero me levanté algo temprano de lo habitual y fui a saludar a mamá, entre al cuarto y sorpresa para mi, se estaba duchando, me iba largar pero escuche llanto proveniente de la ducha y me acerque muy silenciosamente, era ella. Mi madre, duchándose y sumida en lágrimas.

    – Mamá estás bien?

    Dije y golpee el cristal de la puerta a lo que el llanto se acentuaba. Tomé la toalla de la mesa y abrí la puerta, estaba profundamente deprimida, a pesar de ver su tristeza lo que más me llamaba la atención era lo rica que se veía, esos pechos enormes, ese cuerpo mojado. Mi pene se puso duro de inmediato.

    – Ven, sal de ahí.

    Le decía mientras la envolvía torpemente a propósito para rozar un poco de su cuerpo, la lleve hasta su cama y al sentarse paró un poco el llanto, parecía estar desconsolada y ni le importaba estar desnuda frente a mi. Se echó para atrás y solo miraba el techo, su cuerpo estaba mojado, sus tetas enormes al aire y su cuerpo enteramente desnudo y depilado.

    – Él no era tan malo al final de todo.

    Dijo despacio mientras seguía mirando arriba, yo en cambio la tenía más dura cada vez, estaba inmóvil observando su vagina, su abdomen y como no mirar ese par de tetas, era el mejor día para mi.

    – Mamá por favor, tranquila. Ya está descansando.

    Le dije en lo que me paraba frente a ella, error terrible, pues se incorporó y me intento dar un abrazo, más que abrazarme a mi terminó abrazando mi pedazo duro como piedra, tenía su rostro pegado a mi verga que palpitaba, yo sujetaba su cabeza, ella no decía nada, era obvio que se dio más que cuenta de que su hijo tenía la verga en su cara. Empecé a acariciar su cabello, y bajaba mi mano por su espalda, ella seguía enteramente quieta. Estaba desnuda y abrazando a su hijo de sangre con el pene duro.

    No sé con qué valor hice esto que diré pero dejé de acariciar su cabello y esta vez lo agarré con fuerza estirando su cabeza para atrás. Ella estaba desconcertada, no esperaba algo así, entonces simplemente saque mi pene y lo puse a la altura de su rostro, sus ojos verdes me miraban y empecé a mover su cabeza jalando su cabello. Solo me miraba con sorpresa mientras mi pene se restregaba en su rostro. No me conforme, mi pene pedía más, entonces mirando su rostro con mi otra mano abrí su boca, no opuso resistencia, bastó con meter mis dedos entre sus labios y fui abriéndole la boca. No esperaba nada, dirigí mi pene a su boca y empecé a coger su boca, penetraba su boca como si fuera una vagina, ella seguía mirándome fijamente, pero no era una mirada de madre a pesar de que yo, su propio hijo le estaba metiendo la verga en esa boca.

    Seguí, y seguí, cada vez estaba más excitado. Tocaba con una mano una de sus tetas y con la otra mantenía su cabeza firme para seguir el mete y saca. Finalmente estaba ahí, a punto de estallar y solo puse su cabeza mirando para arriba y dejé que mi semen llenara su boca, no se quejó ni una sola vez, mi mano daba la orden jalando su cabello y veía como mamá tragaba todo sin dejar una sola gota. Termine y subí mi short, le di un beso en la frente y salí de su cuarto y fui a encerrarme al mío. Cuando casi eran las 13 horas escucho que golpea la puerta de mi cuarto, me tenía lo peor.

    – Ya está la comida, baja antes que se enfríe.

    Solo me dijo eso y así lo hice, bajé y la mesa estaba lista, me senté y sirvió la comida, eran unas milanesas, mis favoritas.

    – Las hice con puré de papas.

    Me decía como si nada había pasado, seguimos comiendo tranquilos sin tener platica alguna. Una vez que terminamos recogimos la mesa y ella se acomodó para lavar los platos, yo por mi lado no iba a dejar pasar la oportunidad. Ella llevaba una falda normal, más o menos hasta las rodillas y unos tacones para mi suerte.

    Me acerqué por atrás y ni siquiera dije una sola palabra, mi miembro ya duro fue a parar por ese hermoso trasero.

    – Hola cariño te gustó la comida?

    Me decía sin importarle que le estaba restregando la verga.

    – Quiero postre mamá.

    Le decía mientras dirigía mis manos a sus tetas, mamá solo sonrió, bajó su tanga negra y subió su falda.

    – Provecho hijo

    Me dijo y sin mediar palabras saqué mi fierro y comencé a penetrar ahí mismo a mi madre, estaba tan feliz, por el mismo lugar que 24 años atrás mamá me había dado la vida, ahora estaba dándome felicidad.

    – Que rico mamá, me encanta.

    Le decía al oído mientras se la metía y sacaba con fuerza, ella solo gemía con gusto y me ayudaba un poco haciéndose para atrás y adelante a mi mismo ritmo. Seguimos así hasta que por fin llegó a su clímax y pegando un grito apagado sentía como su vagina daba las gracias echando jugos de felicidad. La volteé y empecé a besar a mamá jugando con aquellas tetas que son mi felicidad.

  • El ayudante (Cap. 7): Yeri curiosa

    El ayudante (Cap. 7): Yeri curiosa

    «Más abajo, Yeri. Eso, eso, muy bien.»

    La joven de rubio cabello hizo caso, inclinándose hasta que sus manos se afirmaron en el suelo, su firme y bien dotado cuerpo dibujando la forma de una pirámide. «¡Cosquillas!» Pero no pudo evitar empezar a reír sintiendo las enormes manos del hombre firmes en su cintura, los dedos hundiéndose en la carne de su plano abdomen.

    «No te muevas, Yeri, así no sirve.» El Ayudante sonrió sin soltarla, aunque aflojó el agarre un poco, ahora sólo paseando sus manos por ese delicioso abdomen, dedicándole continuas caricias a su tersa y suave piel.

    «Mm» Los carnosos labios de la chica se torcieron en una sonrisa. Su ropa ciertamente no ayudaba a no volver un tanto obsceno ese manoseo que estaba recibiendo, vistiendo un top rosado algo holgado de manga corta que dejaba a la vista y al tacto su cintura y abdomen, y un simple pantalón de tela blanco abotonado y un tanto ajustado. Debido a su posición, sus pechos de considerable tamaño quedaban suspendidos en el aire, apenas contenidos por el sostén. Y sus pies descalzos y su cabellera rubia atada en un rodete complementaban el look simple pero efectivo de esa mañana.

    «Y nos quedamos así, un par de minutos. Muy bien chicas.» La voz grave del hombre guiaba al par de mujeres que allí lo acompañaban, en plena sala de la residencia de Red Velvet. Sus manos, que se encontraban masajeando el vientre de la más joven integrante del grupo, comenzaron a ascender con más caricias hasta que sus dedos se colaron por debajo del top rosado de la chica, peligrosamente cerca de sus voluminosos senos.

    Kim Ye-rim, o mejor conocida como Yeri, sin embargo, parecía ignorante ante este invasivo toqueteo. La maknae, o más joven del grupo, con 21 años apenas, sólo parecía responder ante el tacto con una que otra risa leve por las cosquillas. «Hehe~ Ayudante, le digo que tengo cosquillas.» Una risita risueña, sus ojos entrecerrados mientras intentaba mantener la postura.

    Irene, la única otra persona presente, no parecía estar tan contenta con lo que estaba pasando. La belleza de negro cabello atado en una estilizada coleta mantenía la misma postura que la rubia, pero su hermoso rostro estaba arrugado en una mueca de visible disgusto. Ella, por su parte, vestía una holgada camiseta blanca, con un ajustado pantalón de licra negro que dejaba a la vista sus atrayentes curvas femeninas.

    El Ayudante sintió la mirada que le juzgaba por parte de la morocha, y simplemente sonrió, finalmente soltando y alejándose de la más joven. Recorrió el par de pasos que lo separaban de la otra Idol, la líder de Red Velvet, y se paró frente a ella. El hombre vestía ropa de gimnasio, con pantalón corto y una camiseta negra que se ajustaba a su enorme y marcado físico. A pesar de esto, lo que más se podía notar de él era ese bulto que se acomodaba en su entrepierna, grande, amenazante. «Irene ¿Tú como vas?»

    «Bien.»

    «¿Segura? ¿No necesitas ayuda?» Se había detenido justo frente a ella, y debido a su postura igualmente en cuatro, ella no podía verlo, a no ser que quisiera alzar incómodamente su cabeza.

    «No. Estoy bien.»

    El Ayudante negó un par de veces con la cabeza, antes de rodearla y ubicarse detrás de ella. «Vamos, hermosa, esa no es una buena actitud para el ejercicio matutino.»

    «No sé de qué hab-» PLAF. Una sonora nalgada la interrumpió e hizo soltar un gritito de sorpresa. Su delgado cuerpito tambaleó un poco pero no llegó a caerse o perder la posición en cuatro.

    «Atenta, Irene, nada debe perturbarte.» Y dio otra firme nalgada a esa rica cola que poseía la ya madura Idol de 28 años. Su ajustado pantalón de yoga permitiendo disfrutar de como esas nalgas se sacudían ligeramente en un delicioso movimiento cual gelatina con cada agresión. «Realmente tienes una manzanita de posterior, Irene, pero si vas a mantener esto,» Y dió otra sonora palmada a una de las nalgas de la morocha, que sólo mordió su labio inferior para no volver a gritar o soltar otro sonido más comprometedor ante tal abuso. «Necesitas disciplina y compromiso, ¿entendido?» Levantó su mano, esperando a escucharla antes de decidir si seguir con el acto o no.

    «S-Sí, ¡sí!» La belleza surcoreana respiró agitadamente, su pecho levantándose visiblemente a pesar de la holgada camiseta, todo por las bocanadas de aire que inhalaba y exhalaba con apresuro. Su rostro un tanto sonrojado y reluciente por el leve sudor que empezaba a empapar su piel. ¿Acaso ese hombre no conocía límites? ¡Estaban frente a la miembro más joven de su grupo! Se supone que, como líder y la más grande, debía llevar el ejemplo. Pero allí estaba, siendo regañada y castigada frente a la rubia, aunque la más joven pareciera no enterarse de nada, todavía en la posición. Dios, si no hubiera hecho lo de anoche, nada de esto estaría pasando.

    «Recuerda, hoy viene tu novio, Irene.» El hombre se inclinó un poco hacia el delgado y esbelto cuerpo de la Idol, sus manos recorriendo la espalda curvada por la postura de la morocha, levantando un poco su camiseta para dejar a la vista parte de su cintura con esa piel blanca como la leche. Continuó con la caricia hasta llegar al fino cuello de la fémina, sus manos sujetándola por el mismo, firme pero sin llegar a hacerle daño.

    «Sí…» Un delicioso escalofrío recorrió su espalda al sentir su cuello a merced de esas enormes manos. Tuvo que tragar saliva, respirando un tanto agitada. ¿Cómo podría olvidarlo? Se había sometido a comer verga como una puta anoche para poder ver a su querido novio. Y ni siquiera podía echarle la culpa al alcohol. El soju ni siquiera le dejaba una resaca al día siguiente. «Hmmf,» Una de las masculinas manos subió en una caricia de su cuello a su mentón, hasta llegar a su boca, colando su grueso dedo medio por entre sus labios. «Ahmm.» Su lengua degustó sin quererlo el salado sabor de la piel de su Ayudante, y eso le trajo más recuerdos borrosos de lo que había hecho anoche. Y su boca comenzó a salivar más de la cuenta mientras sus ojos se cerraban involuntariamente.

    El hombre suspiró levemente sintiendo la cálida y húmeda boca de la Idol, esa caliente lengua contra la yema de su dedo, moviéndose suave contra su piel como si estuviera probando su sabor. «Así que no hagas que me arrepienta de,» Arrugó el entrecejo por la calentura del momento, disfrutando de tenerla así, a su merced. Retiró el dedo de su boca y continuó deslizando su mano por la cara de la mujer, acariciando sus labios y subiendo hasta su nariz. «de traerlo hasta aquí. Es una tarea difícil hacerlo sin que nadie se entere.»

    «Nnh, no, no lo haré.» Ahora los dedos la jalaron suave por sus fosas nasales, haciendo que gruña despacio mientras la hacían echar su cabeza hacia atrás lentamente, sus manos separándose del suelo, comenzando a perder la postura que se supone debía mantener, levantándose poco a poco. Esto no era justo, no podía sostener la posición del ejercicio así. «Nngh, Ayudanteee.» La otra mano se afirmó a su cuello, y ella llevó sus manos a sostenerse del firme brazo de su abusivo Ayudante. Esto era bullying, sin dudas, ¿Pero por qué la calentaba tanto ser tratada de esta forma tan humillante?

    Y como si leyera su mente, fue el propio Ayudante quien le contestó. «Necesitas alguien que te domine, putita.» Apenas en un susurro contra su oído, inclinando y pegando su imponente cuerpo contra el de ella. «Eso es lo que te gusta.» Su voz ronca, bajando con sus manos para acariciar sobre la camiseta de la Idol, abarcando el pecho de la morocha con una mano en cada seno, en un lento manoseo sobre ese busto escotado. «Mostrémosle de nuevo a Yeri cómo te gusta, ¿Sabías que estuvo espiándonos anoche?» Abrió su boca y chupó lascivamente el lóbulo de la oreja ajena mientras continuaba con aquel caliente manoseo a sus pechos, disfrutando de los ricos gemidos que se le escapaban a la madura Idol.

    «Y-ya le dije que, ¡Mmhaa! Te-tengo novio, no, no puedoo…» En ese mismo instante maldecía el haberse puesto un pantalón de licra. Estaba empapado ya, lo podía sentir y seguramente Yeri podría verlo, ¿Estaría chorreando? Que fuera de lugar, que lascivo. Arrugó el ceño mientras la caliente boca de su Ayudante comenzaba a comerse la piel de su cuello. «¡Mmhh!» Una mano bajó por su vientre y se coló por debajo de su pantalón y por debajo de sus húmedas bragas. «Nngnoo.» Se aquejó aunque más que queja fuera un gemido, antes de abrir sus ojos como platos, recuperando algo de su cordura fugazmente. «¡No!» Se separó agitadamente de su captor, empujándolo y alejándose con pasos temblorosos. Su piel sudorosa, saliva cayendo por la comisura de sus labios, su ferviente entrepierna completamente húmeda y pegajosa por sus juguitos vaginales. Estaba hecha un desastre. Miró a Yeri entre avergonzada y nerviosa, pero sorprendentemente la rubia aún se mantenía firme en su postura en cuatro de pirámide, su rostro encarando al suelo. Eso fue más que suficiente para que recuperara algo de su dignidad y saliera de la sala apresuradamente en dirección a su cuarto, encerrándose en el mismo de un portazo.

    «Hmm,» La pequeña rubia de 1,60, que hasta ese momento se había mantenido callada, se removió un poco en su posición, sus brazos temblando ligeramente. «¿Ya puedo cambiar de postura? Creo que ya pasaron más de un par de minutos.» Sorprendentemente, ni siquiera una mención a todo lo que había escuchado.

    El Ayudante acomodó el incómodo bulto de su entrepierna antes de devolver su atención a la más joven. Asintiendo, caminó de vuelta hasta la rubia de cabello atado en un rodete, parándose frente a ella. «Muy bien.» Se agachó hasta tomarla del mentón con una mano para hacerla levantar su cabeza.

    Yeri hizo caso, dejando guiar su rostro, suspirando leve cuando por fin sus brazos descansaron de tener que estar apoyados en el suelo. Sus grandes ojos color castaño, abiertos de par en par mientras iba alzando lentamente su cabeza, miraron curiosos el cuerpo del hombre que la sostenía. Primero delineando las fuertes piernas, pasando por esa abultada entrepierna que emitía un olor tan particular, y siguiendo por la camiseta ajustada a su tallado cuerpo que no hacía nada por esconder sus cualidades físicas. Finalmente, sus ojos dieron con los ajenos y le ofreció una simple sonrisa con sus carnosos labios.

    El Ayudante disfrutó de su angelical rostro iluminado por esa sonrisa; de sus prominentes pómulos que invitaban a besarlos, con ese lunar en su mejilla izquierda, sus atractivos labios y ese otro pequeño lunar en el puente de su fina nariz. «Ahora arrodíllate.»

    La rubia dejó ver su dentadura al soltar una suave risa, pero hizo caso a la aparente orden, flexionando sus piernas hasta que sus rodillas quedaron apoyadas en el alfombrado suelo, sus manos descansando sobre sus anchos muslos, sin dejar de alzar la cabeza para ver al rostro de su Ayudante. «¿Así? ¿Qué haremos ahora que se fue Irene?» Y sus ojos se robaron una fugaz mirada hacia la zona de la imponente y abultada entrepierna que ahora estaba frente a ella. «Ayudante, creo que mi líder lo dej-…»

    «Silencio.» Y, tomando por el elástico a su pantalón corto, lo bajó hasta dejarlo caer por sus piernas, quedando sólo el ajustado bóxer negro aprisionando su miembro. «Anoche querías verlo más de cerca. Ahora te voy a dar la oportunidad.» Se acercó un paso y le repasó la inocente cara a la Idol con la tela de su bóxer, por mejillas y nariz, haciendo que la Idol vuelva a reír suavemente.

    «S-sí, haha,» Cerró sus ojos mientras sentía la tela y lo que ocultaba la misma frotarse contra su carita, sin hacer intento por separarse o detener el extraño juego. «Dije que quería verlo, mfh,» La entrepierna se le pegó a la boca mientras hablaba, y su sonrisa enseñando los dientes se amplió un poco más. «¡No que quería tocarlo!» Alzó una de sus finas manos para apoyarlo sobre la tela y separar un poco esa caliente entrepierna de su rostro. El contacto la sorprendió un poco, pues la palma y dedos de su mano podían delinear lo que suponía era el ancho de ese falo de carne que se escondía bajo la prenda de vestir. Miró con ojos bien abiertos, su sonrisa transformándose en una leve mueca de sorpresa con sus labios entreabiertos. Llevo su otra mano a buscar la base de esa formidable herramienta de sexo, pero fue a dar con lo que, suponía, eran los testículos de ese hombre. Grandes y pesados, les buscó la forma toqueteando por sobre la tela del bóxer, sus cejas alzadas ante la impresión pues apenas cabía uno en su fina mano. Podía escuchar ciertos suspiros por parte de su Ayudante, pero no le importaba, ella estaba ocupada buscándole forma a ese pedazo de carne que tenía por debajo de su bóxer.

    «Hmm, quítame el bóxer.»

    Bueno, no tenía que repetirlo. Asintiendo apenas con la cabeza, la rubia llevó ambas manos a tirar del borde de la prenda, bajándolo lentamente. La expresión de sorpresa de su rostro sólo se agravó en una cara casi alarmada cuando finalmente dejó libre a esa enorme verga semidormida y curvada hacia abajo. «Es, hm» Su respiración se entrecortó y casi se atraganta con su saliva en un descuido, teniendo que toser un par de veces para recuperarse. «E-es enorme.» Respiró algo agitada y un fuerte olor invadió sus fosas nasales, lo que suponía que era olor a sexo y semen. Sus ojos intentaron contar los centímetros y centímetros con los que se extendía ese monstruoso falo, pero terminó por rendirse. Sólo podía determinar que era demasiado grande. Luego siguió con la mirada los caminos de venas levemente azuladas que resaltaban por entre la piel de ese abundante miembro. Pero lo que más le llamaba la atención, aparte de ese espeso e intoxicante hedor a hombre que exudaba, era la notoria calidez que irradiaba incluso sin llegar a tocarlo. Tragó saliva y relamió sus labios para humedecerlos, mientras movía su cabeza de un lado a otro alrededor de tan imponente ejemplo de aparato reproductor humano, buscando con ojos curiosos cuanto detalle pudiera sacar y apreciando enormemente que no tuviera ni un vello que pudiera molestar con su estudio.

    «¿Qué te parece?»

    «¿Sabe?» Intentó hablar un poco más para disimular las fuertes inhalaciones que estaba haciendo con la nariz, buscando intoxicarse más con ese olor tan peculiar. «Cuando usa esos trajes caros que siempre lleva, con el pantalón de vestir es muy notorio que tiene esta cosa. Pero,» Y una nueva inhalación con fuerza, repasando a lo largo de su curvado miembro con la nariz, permitiéndose ya olfatear sin tabú alguno. «P-pero jamás creí que sería así de grande.» Y tuvo que tragar saliva, ¿Esto es lo que su líder se había llevado a la boca anoche?

    «Y se pone más grande.»

    Yeri lo miró a la cara de reojo antes de contestar. «¿En serio?»

    «Dale una lamida.»

    «¿Eh?» Ella sonrió entre nerviosa y divertida con la situación. Y esa carita inocente que llevaba calentaron más a su Ayudante sin que ella se diera cuenta.

    «Hm, dale una lamida y mira como crece.»

    La rubia volvió a mirarlo todavía sin dejar de sonreír, como incrédula de que le estuviera pidiendo algo así. Sin embargo, lejos de rechazarlo, devolvió sus ojos curiosos a la verga frente a ella y, abriendo un poco su boca, sacó su rosada y húmeda lengua para repasar la calentita piel de su miembro en una pequeña e inocente lamida. Y no pudo evitar alzar las cejas con sorpresa al ver como reaccionaba ante el pequeño estímulo, irguiéndose más firme e imponente. Pero todavía estaba curvada hacia abajo, así que decidida, volvió a darle una nueva lamida por la base y a todo lo largo, su naricita rozando el sexo del contrario de ratos mientras dejaba un camino de saliva por la piel de su miembro. Para su nueva sorpresa, el enorme pedazo de carne desafió la gravedad comenzando a alzarse y crecer un poco más, las venas remarcándose de forma intimidante. «Wow, da miedo.» Y mostró sus dientes en una sonrisa de niñita inocente. La enorme y gorda verga se alzó por sobre su rostro y sus ojos bien abiertos se deleitaron con ese trozo de carne más largo que su carita en todo su erguido esplendor. «¡Sí era verdad! ¡Creció más!» Casi aplaude de la emoción, pero lo dejó de lado a cambio de poder tomar con ambas manos a ese imponente miembro que tenía suspendido sobre su cara. Estaba muy calientito y era pesado, con un líquido transparente que había comenzado a brotar de la punta. «Ah, ¿Qué es esto?» Arrugó un poco el entrecejo antes de frotar su nariz contra el húmedo glande, ensuciando su naricita con ese incoloro y viscoso fluido, el amargo olor invadiendo las fosas nasales de la chica mientras un hilillo de líquido transparente quedaba colgando de la punta de su nariz.

    «Que atrevida me saliste, Yeri.» El Ayudante gruñó ante la lujuria que se apoderaba de él por los inocentes juegos que estaba haciendo la rubia con su verga. Sin poder aguantarse más, se inclinó para tomarla por debajo de las axilas y levantar su cuerpo como si no pesara nada. Era hora del plato principal.

    *****************

    Notas finales:

    Continuando con la saga del Ayudante, esta vez se va a comer a la miembro más joven de Red Velvet, Yeri, como en una especie de preámbulo antes de finalmente poseer por completo a Irene, la líder del grupo.

    Puedes buscar imágenes de Yeri en internet, simplemente buscando su nombre, o puedes visitar los links en mi perfil para encontrar imágenes de ella con el estilo que lleva en este capítulo.

    Maknae: término que se emplea para referirse al miembro más joven de un grupo.

    Gracias por la lectura y que tengan buen día.

  • Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 4

    Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 4

    ¿Qué te gustaría que te hiciera?

    La habitación estaba completamente a oscuras, Me desudé y me metí en la cama. Le quité las bragas, puse las manos en el interior de los muslos. Las abrió de par en par. Tenía el coño seco, pero al rato ya era cómo una pista de patinaje por la que se deslizaba mi lengua. Lamiendo su coño le acaricié las piernas y me encontré con pelo. No las había afeitado y eso aún me gustaba más. Le trabajé el coño bien trabajado. Poco después, con mi lengua lamiendo su clítoris comenzó a temblar y se corrió cómo una burra.

    Me puse a su lado y le eché una mano a las tetas. Aquellas no eran las tetas de mi tía, estaban muy blandas y eran más grandes. ¿Con quién estaba follado? A ver, mi primo me había dicho que volvían a casa de sus abuelos paternos, que su madre me esperaba esa noche en su habitación con la luz apagada y que antes de nada le comiera el coño. El caso es que ya me oliera mal la cosa cuando me lo dijo y ahora apestaba, pero seguí adelante. Jugué con sus tetas, lamiendo y chupando, mamando y magreando. Sus gordos pezones acabaron duros, después se puso de lado y me mamó la polla. La mamada fue sublime. Lamió por todos los lados. Me chupó la cabeza de la polla cómo si estuviera chupando la cabeza de un langostino… La metió entera en la boca… Me chupó los huevos y me mordió la polla sin fuerza… A salir la leche chupó solo la punta de la polla y se la fue tragando. Tanto le gustó mi leche que hasta la sentí sorber.

    Luego me montó y me cabalgó… Metía y sacaba la polla moviendo el culo de atrás hacia delante a toda hostia, paraba, la sacaba hasta dejar solo la punta de la cabeza dentro. Su coño se abría y se cerraba. Era como si su coño fuese una diminuta boca que chupaba mi polla. Así estuvo unos cinco o seis minutos hasta que me corrí. Descargué mientras su coño se abría y se cerraba en la punta de mi polla. Con el coño lleno de leche me volvió a follar a toda hostia y no paró hasta que se corrió. Corriéndose se derrumbó sobre mí. Tenía la boca pegada a mi oído y pude sentir sus gemidos y también sentí su cuerpo temblar sobre el mío.

    Al acabar de gozar se quitó de encima, se dio la vuelta, me dio la espalda y encendió la luz. Era mi tía abuela Camila, que sonriente me dijo:

    -Vales las mil pesetas que dijo Jacinto, por valer vales mucho más.

    Me interesaba saber cómo me la jugara el hijo puta.

    -¿Y qué más te dijo Jacinto?

    -Que a él no le cobras porque te busca clientas, que te gusta mucho el vino tinto, y muchas cosas más.

    El cabrón me había hecho pasar por puto. En mis adentros me cagué en la puta madre que lo parió. Esta vez le caía una camada de hostias que le ponía la cara del revés. Camila se inclinó hacía un lado de la cama, cogió del piso una botella de vino tinto, le quitó el tapón y me la dio:

    -Toma, que no se diga que no tuve un detalle.

    Cogí la botella, le di un tragó largo, la puse en el piso, me eché el alma a la espalda y le pregunté:

    -¿Qué te gustaría que te hiciera?

    -De todo.

    Mi tía abuela Camila era una mujer de sesenta años que llevaba tres años viuda. Tenía el pelo blanco, en la cabeza, ya que en el coño tenía una tremenda mata de pelo negro, por tener tenía pelo en el coño, en las axilas, en las piernas y en los brazos, por tener hasta tenía un pequeño bigote, poco más que de pelusilla, pero lo tenía. Las únicas arrugas que tenía en su cara morena eran las patas de gallo de sus ojos negros. Sus tetas eran meloneras y decaídas. Delgada no estaba, por eso tenía un tremendo culo y grandes caderas. A ver, para su edad no estaba mal, o sea que aún estaba potable… Me iba a ganar las mil pesetas. Lo primero que hice fue comerle la boca al mismo tiempo que acariciaba su ojete con la yema de mi dedo medio después de haberla mojado en su coño. Camila se derretía con los besos y las caricias en su ojete, de acariciarlo con la yema del dedo pasé a metérselo despacito, despacito pero hasta el fondo. Sin dejar de comerle la boca le follé el culo con él. Se puso tan cachonda que me dijo:

    -Quiero que me metas tu polla en el culo el culo.

    No me lo tuvo que pedir dos veces.

    -Date la vuelta.

    Camila se dio la vuelta y se puso a cuatro patas. Le abrí las nalgas con las dos manos y le lamí el periné y parte del ojete. Camila no era cómo su hija, gemía y gemía aún con más ganas cuando mi lengua penetró en su ojete y mis manos le aplaudieron las gordas nalgas. Comenzó un rosario de lamidas, folladas, cachetes y gemidos que acabaron cuando, cachonda cómo en su juventud, me dijo:

    -¡Métemela en el culo de una puta vez!

    Se la metí, pero se la metí en el coño, la follé y le llené el coño de leche, luego la saqué y ates de que la polla perdiera algo de cuerpo, le clavé el glande en el culo, exclamó:

    -¡Diooos! ¡¡Toda, métemela toda!

    Se la clavé en el culo hasta el fondo y después echándole una mano al coño encharcado, le di a mazo, le di a romper mientras mi mano se rozaba con su clítoris. Poco después con su culo apretando mi polla, dijo:

    -¡Me corro!

    Sentí sus jugos mojando la palma de mi mano y me volví a correr, esta vez le llené el culo de leche. Mi tía abuela, al igual que su hija, sufrió una especie de ataque de epilepsia, con la diferencia de que la espuma la echaba por el coño.

    Al acabar me eché otro trago de vino, e iba a seguir follándola, pero Camila cogió la cartera que tenía encima de la mesita de noche, la abrió, me dio un billete de mil pesetas, y me dijo:

    -Vuelve a casa no vaya a ser que despierten y vean que no estás.

    Cogí el billete y le dije:

    -Cuando necesites polla, avisa.

    -Tengo mucha leña que partir, ya te avisaré.

    Y aquí acabo la historia. Conté lo gordo, ya que si lo contara todo sería demasiado largo, daría para una mala novela. Espero que os gustara a los que leísteis las cuatro partes.

    Quique.

  • Violada haciendo ejercicios

    Violada haciendo ejercicios

    Estaba haciendo en mi cuarto haciendo sentadillas en la colchoneta y un amigo me estaba ayudando a hacer los ejercicios, estaba ahí dándome porras, yo estaba con mi calzoneta y él con un short. Yo subía y bajaba haciendo normal las sentadillas y me decía que baje un poco más para que las sentadillas hagan más efecto.

    Entonces lo que hice es bajar un poco más y perdí el equilibrio y caí sentada sobre él y sentí algo duro, eso me dio cosas; con eso le dije que ya no quería hacer y me dijo que lo estás haciendo bien. Yo continué haciendo los ejercicios, pero como ya no tenía resistencia para subir y bajar, él me puso las manos en las caderas para bajar un poco más, en una de esas que bajé sentí algo duro y en punta que daba justo en mi concha.

    Cuando miré, me di cuenta que su pinga estaba fuera del short y bien parada, me quise parar, pero él me jaló hacia abajo, me dijo que quería cacharme y que no me resista que se notaba que también quería. Yo le dije que no y que me suelte, pero la verdad que si tenía muchas ganas y empezó a decirme que porque no hacía a un lado mi calzoneta para que roce piel con piel. Como tenía muchas ganas hice a un lado mi calzoneta para que roce por encima, con lo que me empecé a mojar y él me dijo que estaba mojada, pero todo estaba sin penetración solo roce.

    Y él trataba de metérmelo y lo dije que no, eso no, pero al mover mi calzoneta rozaba por encima de mi calzón, estaba con un calzón rosado un poco ancho, entonces él ya no quería solo por encima de mi calzón, así que lo hizo a un lado y me jaló para abajo, cuando me di cuenta yo caí sobre su pinga y fue tan brusco que entró de una hasta el fondo de mi concha

    No me podía zafar porque él me tenía sujeta de las caderas y me movía, entró su pinga a mi concha y sin protección, en eso él empezó a acelerar y yo no quería que continúe, así que le dije que se detenga y no me hizo caso, pero en una de esas me arrodillé, tome impulso y me paré.

    Él también al toque se paró, me tomó por la cintura y me puso de espaldas a é y contra la pared, ahí empezó a jalonear mi calzoneta, pero como no podía quitármela, me dijo que yo me la baje, yo no le hice caso, y como no le hacía caso me jaló del cabello, por el dolor y el miedo bajé mi calzoneta, quedándome solo con calzón.

    Después de eso, el hizo a un lado mi calzón y me la metió de una sola por la concha y empezó a penetrarme una y otra vez, yo trataba de callarme para no excitarlo, pero no podía; su pinga entraba y salía de mi interior y me hacía gemir a pesar de tener la boca tapada con mi mano. Yo le dije que no continúe por favor, que no quería que terminara ahí; entonces él me dijo donde, le dije que lo haga fuera y me dijo que no. Y me dijo, pero se me ocurre que puedo terminar en tu culo. Ahí si me asusté era mucho tiempo que nadie me cachaba por el culo, me iba a doler bastante.

    Yo le dije que no, pero no me hizo caso, saco su pinga de mi concha, traté de escapar pero me retuvo del cabello, con su otra mano rompió mi calzón para que no le estorbe cuando meta su pinga, me abrió las nalgas y de una sola me la metió por el culo hasta el fondo, sentí que me rasgo todo el culo y entró tan adentro que sentí sus huevos contra mis nalgas.

    Ahí me hizo gritar como loca del dolor, pataleaba y trataba de escapar, le pedía que me lo saque, que me dolía, que me estaba destrozando el culo, a él no le importó nada, tanto gritaba del dolor que me tapó la boca y continuó cachándome, metiendo y sacando su pinga de mi culo, una y otra vez, una y otra vez.

    Hubo un momento que sacó toda su pinga de mi culo, pensé que ya había terminado, pero no fue así. Solo arranchó del todo mi calzón, abrió mis nalgas y me dijo que mi culo estaba bien abierto, cuando quise reaccionar, metió nuevamente su pinga con más fuerza a mi culo, ahora si se movía como loco, nada lo detenía, me jaló del cabello para atrás, para que me arquee y saque culo.

    Por el dolor me hice para atrás y paré más mi culo, el aprovecho para moverse más y más, yo gemía, gritaba, lloraba, pero tenía la boca tapada, hasta que al final me llenó el culo con su leche.

    Él se alejó y yo caí al piso, sentía que salía su leche de mi culo y me ardía horrores, mi amigo, me dijo que cuando quiera me ayudaba nuevamente y se fue dejándome ahí adolorida y con el culo lleno con su leche.

  • Familia hipnotizada (Capítulo 1)

    Familia hipnotizada (Capítulo 1)

    Iniciando con mis padres. 

    Ahora que había comprobado que el conocimiento del libro podía ser real todo lo que me importaba en ese momento era saber cómo aprovecharlo al máximo, mis padres serían mis conejillos de india para poder experimentar a gusto y dar rienda suelta a mis fantasías sexuales.

    Debería empezar primero con las presentaciones y descripciones, me llamo José y tengo 23 años actualmente, diría que tengo un cuerpo normal, ni delgado ni gordo, y algo de vellos por aquí y allá y mi pene mide más o menos 13 cm. Mi padre se llama Roberto y tiene 51 años, alto, gordo pero corpulento y muy velludo, es la clara definición de un macho alfa en todo su esplendor, tiene una actitud dominante y casi siempre tiene la última palabra. Mi madre por otra parte es delgada, no era supermodelo, pero aún mantenía una buena figura a pesar de sus 49 años, tiene un par de pechos algo caídos pero hermosos y un culo firme y redondo, Marisol se llama y es un encanto de mujer, siempre comprensiva y afectiva.

    Volviendo a la historia, ¿Cuál era la mejor manera de aprovechar mis nuevos conocimientos? La sola idea de al fin poder disfrutar de mis padres me mantenía siempre excitado, así que decidí grabar más mensajes para ir soltando sus mentes.

    “Hablaran del sexo como si fuera lo más normal del mundo, responderán a cualquier pregunta sin ninguna vergüenza y no dudaran en mostrase afecto, solo enfrente de sus hijos”

    Dejé el reproductor debajo de su cama y a la semana ya empezaba a surtir efecto, estábamos en la sala viendo una película cuando de repente mi padre le dijo a mi madre.

    Papá: – Hey amor ¿Qué te parece si después de la peli me la chupas y me haces una paja con ese par de tetas que tienes? – mientras le acariciaba sus tetas.

    Mamá: – Claro mi cielo, sabes que me encanta tu verga.

    Estaba asombrado, estaban hablando de sus planes junto a mí. No pude evitarlo y les hice unas preguntas para nada decentes.

    Yo: – ¿Van a volver a coger esta noche?

    Papá: – Por supuesto hijo, nunca tengo suficiente del cuerpo de tu madre, es toda una puta en la cama.

    Mamá: – Y no solo en la cama – añadió ella – también en la cocina, en la sala, en el baño, siempre tengo las piernas abiertas para la verga de tu padre.

    Para este punto ya tenía una tremenda erección que se marcaba a través de mis shorts (no suelo usar ropa interior en mi casa) y ellos lo notaban y se reían un poco.

    Mamá: – Aww ¿se te puso duro el pene de pensar en tu madre, hijo? Es normal tu edad, no tienes de que avergonzarse.

    Papá: – Tu madre tiene razón, yo a tu edad me la pasaba pajeándome y cogiendo con muchas chicas. Normal que tu libido esté por las nubes.

    Mi madre se levantó del sofá y se quitó sus panties enfrente de los dos y me las dio.

    Mamá: – Ten hijo, para que disfrutes más tu paja. Cuando termines de usarlas ponlas en la lavadora, y no temas dejar tu leche en ellas.

    Yo: – ¿No podría unirme a ustedes esta vez?

    Papá: – Sabes que una cosa es hablar de sexo y otra cosa es que quieras coger con tus padres, y eso no es correcto. Está bien que tengas curiosidad, pero no puedes, debes esperar a conseguir una pareja para eso. Además, esta preciosa mujer y su cuerpo son solo míos, no comparto con nadie. –

    Yo: – Esta bien papá, perdón por preguntar.

    Papá: – Descuida hijo, como dije, es normal a tu edad sentir atracción por eso… – se queda pensando un rato y comparte miradas con mi madre. – ¿Sabes? Podrías ver como cogemos si quieres, ya va siendo hora de que aprendas algo antes de tener tu primera experiencia.

    Mamá: – ¡Sí! Que maravillosa idea amor, y así aprovechas para hacerte una paja jeje.

    Eso me dejo algo sorprendido, jamás pensé que dirían eso ¿Será efecto colateral de las grabaciones? A lo mejor la combinación de ambas cintas creo una nueva sugerencia mental en ellos. Debería leer más detenidamente el libro por si acaso, pero no pensaba desaprovechar la oportunidad.

    Yo: – ¡Seguro! Estaría encantado.

    Papá: – Pues dejemos la peli para otra ocasión y vayamos directo al cuarto, que hoy pienso romperle el ano a tu madre.

    Dicho y hecho nos dirigimos los tres a su cuarto, yo me senté en un pequeño sillón que estaba junto a su cama ya con mi verga en mi mano, sobándomela suavemente y oliendo los mojados panties de mi madre. Uff, olían a hembra en celo, que exquisito olor. De repente mi padre se acostó en la cama completamente desnudo, y mi madre, con un hermoso mini conjunto de lencería, se acercó a su verga y empezó a chuparlo todo, le daba lamidas, jugaba con su punta y masajeaba sus huevos, y se notaba que a mi padre le fascinaba eso, no tardó en marcarle el ritmo de sus mamadas con las manos en su cabeza.

    Me había quitado los shorts para estar más cómodo, nunca antes había sentido tanta excitación en mi vida, el ver coger a mis padres tan cerca era simplemente algo alucinante, todo un espectáculo erótico y lleno de perversión, me estaba haciendo tan tremenda paja que me costaba aguantar, no quería acabar tan rápido. Mientras observaba mi mente trabajaba a mil por hora, ¿Qué más podía hacer que hicieran? No paraba de pensar en todas las perversiones que podíamos hacer juntos todos los días, las posibilidades eran infinitas… pero no quería esperar semanas enteras para que las órdenes hicieran efecto, tenía que mejorar mis habilidades para que hagan lo que quiera al momento, sin cuestionar nada.

    Después de que mi madre hubiera montado semejante verga como toda una puta, me corrí en su tanga y la dejé en su cesto de ropa sucia, les di las gracias por dejarme ver el espectáculo y me retiré a mi cuarto para leer el libro para saber que hacer a continuación. Los capítulos 2 y 3 hablaban de un control más activo mediante una orden pregrabada del mismo modo que las sugerencias subconscientes, tenía que ser una orden clara, precisa e inconfundible, así que me puse manos a la obra y comencé a grabar el mensaje. No puedo esperar para ver los resultados.

  • El hombre de la casa (Cap. 5)

    El hombre de la casa (Cap. 5)

    Comenzaba un día nuevo también yo me sentía un hombre nuevo, había tenido una gran noche en realidad había tenido un gran día y estaba decidido a no pensar tanto y disfrutar más de mi hermosa familia, me fui a bañar luego me vestí para trabajar, llegando a la cocina para desayunar me acorde de la apuesta que había hecho con Anabel. Entro a la cocina intrigado cuál de todas mis hijas estaba para mi sorpresa no había nadie así que empecé a desayunar solo.

    Cuando ya estaba terminando de desayunar entra mi hija Alicia – Buenos días papi, me dormí un poco – riéndose y dándome un beso en la mejilla.

    Buenos días amor, a cualquiera le puede pasar si quieres te espero a que desayunes y salimos a trabajar.

    No gracias papi, me llevo café en un termo y lo tomo cuando tengamos un tiempo libre – puso todo el café que había en el termo agarro dos vasos y salimos juntos a buscar los caballos.

    Ni bien salimos a trabajar me empecé a poner nervioso inconscientemente como iba a hacer para desnudarme en frente de mi hija sin quedar como un pervertido, además ella se la veía tan inocente, con sus 20 añitos, dos colitas en el pelo, un pantalón rosa y una camisa que parecían que en cualquier momento los botones se arrancarían por la presión que hacían su grandes tetas.

    A las nueve y media de la mañana ya hacía mucho calor e idee un plan que si funcionaria podía quedar desnudo frente a mi hija así que le dije – Alicia vamos a un arroyito que ahí, acá cerca que es muy lindo y de paso desayunas.

    Ella con toda inocencia y gran sonrisa me respondió – me vendría muy bien papi, porque tengo mucha hambre.

    Nos dirigimos al lugar que no hay una gota de sombra y da todo el sol, más el café caliente que estaba tomando se veía como traspiraba mi pobre niña y aproveche a decir como un comentario más – hoy está haciendo mucho más calor que ayer.

    Ella me miro y me dijo – Yo siente que no he pasado tanto calor en todo el verano como ahora.

    Claro que no, si almorzar y te metes a la pileta hasta que se hace de noche. Pero acá tienes el arroyito para meterte, hoy ahí poco trabajo – según su respuesta mi plan puede llegar a funcionar.

    Pero no tengo bikini papi, aunque me muero de ganas de refrescarme.

    Pero tienes ropa interior supongo – mi voz era tranquila como si estaría hablando de cualquier otra cosa.

    Si tengo ropa interior pero yo me meto al agua si vos lo haces también, sola es muy aburrida.

    El plan estaba saliendo a la perfección solo faltaba un paso así que conteste – Te vas a tener que meter solo por la verdad toda mi ropa interior estaba para lavar y me vine sin nada.

    Ah papi vas a tienes que comprar más ropa interior, pero metete igual prometo no mirar – regalándome una muy linda tierna sonrisa.

    El plan estaba saliendo bien, termine diciendo – metete vos primero y una vez que estés en el agua me das la espalda y entro yo.

    Bueno papi pero no me dejes sola que me voy a aburrir – se paró y ahí delante mío de saco el pantalón quedando con una tanguita color blanca y sacándose la camisa quedando en corpiño blanco también que aunque no era muy provocativo si parecía de un talle menos porque sus tetas se querían salir ya les había contado que Alicia es la más tetona de mis hijas.

    Una vez ya en ropa interior salió caminando con toda tranquilidad dejando ver su lindo culito una vez dentro del agua me dice – sácate la ropa que ya estoy de espaldas.

    Cuando me asegure que no estaba viendo me saque el pantalón y el bóxer al mismo tiempo guardando el bóxer en el bolsillo de atrás del pantalón de esa forma nunca iba a notar que la estaba engañando, me saque el resto de las prendas.

    Ella me grita y papi ya me puedo dar vuelta.

    Todavía no, no me he metido al agua espera un ratito más – Nunca había hecho algo para engañar alguna de mis hijas y mucho menos para quedar desnudo frente a ellas. Comencé a caminar hacia el arroyito.

    Apúrate papi o me doy vuelta ahora – se la notaba impaciente para que yo entrara al agua.

    Una vez ya metido con el agua me di cuenta que el arroyito me llegaba a la altura de los testículos había visto a Roció en el arroyito que le tapaba hasta la cintura, pero ella es más petisa que yo al igual Alicia que a ella también la tapaba hasta la cintura así que decidí arroyar mis piernas hasta llegar a tapar mi verga pero no sabía cuánto tiempo podía aguantar en esa posición – ahora si ya te podes dar vuelta amor.

    Al fin me estaba aburriendo – ni bien se da vuelta me empezó a tirar agua para jugar.

    También le empecé a tirar agua a medida que le tiraba agua se le empezó a mojar su corpiño comenzando a notar los pezones de sus enormes tetas, así que la mayor agua de mi marte iban a sus tetas.

    Después de jugar un rato largo con el agua me dice – se me notan todas mis tetas es como que estoy desnuda yo también, mejor me lo saco y lo dejo a secar en el sol – sin decir nada más se acercó a la costa, se sacó su corpiño, lo dejo en el piso, se dio vuelta, mostrándome sus increíbles y grandes tetas, volvió al agua como si nada.

    Ver la hermosa niña caminando hacia mí con sus dos grandes tetas apuntando directo adonde yo estaba, me provoco una erección inmediata, a lo cual me tuve que enrollar más mis piernas para que no se notara. Algunas de mis hijas no tienen ningún problema en desnudarse como si nada así que le pregunte – también eres de la que estas a favor del desnudo en la casa.

    Si claro, aunque estamos divididas en dos grupos, las que queremos andar desnudas o como estoy yo ahora en toples y las que quieren usar ropa interior, yo prefiero así como ahora por que los corpiños me molestan muchos por estas – agarrándose las tetas y moviéndolas para el costado.

    Yo le dije a Micaela y a Débora que si querían usar ropa interior tenía que estar de acuerdo toda la casa – Realmente me costaba mucho no mirarle las tetas a mi hija.

    Si nos dijeron las chicas ayer en la pileta pero de las mujeres solo nos falta convencer a Belén y a Valeria tus hermanas mayores, son unas amargadas – note que en cada palabra que me decía se me acercaba un poco más.

    Ustedes hablan de todo mientras que están en la pileta, ¿verdad? – me estaban empezando a doler las piernas de estar con las piernas arrolladas.

    Si es el lugar ideal porque estamos todas juntas en el agua o tomando sol. Ayer casi toda la tarde estuvieron dándome consejo de como masturbarme, ya que te pregunte a vos y saliste corriendo – haciéndome trampita.

    Era verdad ella se me acerco a mí a pedir consejos y yo hui como un mal padre – Te tengo que pedir perdón amor de verdad actué muy mal, ¿dieron resultados los consejos de las chicas?

    No la verdad, anoche intente llegar al orgasmo de todas formas posible y no lo conseguí, ya no sé qué más hacer – realmente se la veía deprimida por no poder masturbarse de una forma que tenga final feliz.

    Me gustaría ayudarte pero el cuerpo de cada mujer es diferente, pero por ahí vos necesitas que haya un hombre, ¿has intentado viendo porno?

    Si fue una de las primeras opciones pero como el porno esta sobreactuado no me excita, vos papi ¿has masturbado alguna mujer?

    No la verdad que no, pero a tu madre le gustaba que la vea mientras se masturbaba – era una de las cosas que más le gustaba a la madre de mis hijas ser observada mientras se tocaba.

    Me alegre que a mamá haya disfrutado de la masturbación ¿Contarme más? – realmente se la veía feliz sabiendo que su madre se masturbaba frente de mío.

    Avece me paraba atrás de ella acariciándole el cuerpo pero solo la tocaba y ella se masturbaba, otras veces no la tocaba solo la miraba de frente, otras veces también nos masturbábamos mutuamente.

    Note que llevo una de su mano entres sus piernas hiso un pequeño gemido espontaneo y me pregunto – vos arias eso por mi papi, realmente necesito llegar al orgasmo y esa técnica no la probé nunca.

    Mi hija me estaba pidiendo que la vea tocarse, si le decía que no iba a perder la apuesta con Anabel, por no dejarme llevar como me dijo ella y si le decía que si también la podía perder por que no se asta donde era capaz mi hija para llegar al orgasmo, después de meditar todo esto unos segundo le dije – si vos lo necesitas yo como padre te tengo que ayudar ¿Cómo te gustaría que te viera?

    Ella salto de alegría igual que sus tetas y me dijo – gracias papi ojala logre no que no he podido conseguir en meces, vamos más a la orilla y párate frente mío.

    Yo sabía que más cerca de la orilla iba ser imposible tapar mi verga con el agua pero de todas forma le dije – Vos decime dónde.

    Ella fue caminando hasta donde le llegaba el agua pasando un poco las rodillas y me dijo – ven cerca de mí.

    Yo me fue acercando de apoco dejando al descubierto mi verga con su gran erección quedando a un metro de ella y le pregunto – está bien acá.

    Un poquito más cerca papi – ella desde que quedo a la vista mi verga nunca dejo de mirarla.

    Mucho mas no podía acercarme, hice un pequeño paso quedando a medio metro de ella preguntándole – está bien acá amor.

    Si perfecto papi – bajo su tanga unos centímetros lo suficiente para poder ver su conchita totalmente depilada, comenzando a meterse un dedito con suavidad.

    Realmente era como ver a un ángel caído del cielo masturbándose con mucha ternura y suavidad, yo solo me dedique a hacer mi papel de mirar a mi tierna hija tocándose.

    Ya llevaba unos minutos metiéndose dos dedos cada vez con más velocidad, aunque se notaba que no podía llegar al orgasmo, tenía muchas ganas de ayudarla, realmente yo está disfrutando en verla pero a la vez me preocupaba que no pueda a llegar a su final tan esperado.

    Pasaron uno minuto más y como veía que no llegaba utilizo un recurso que no me esperaba, ella me mira a los ojos por primera vez desde que se empezó a masturbar y me dijo– Quiero que vos también te masturbes papi, no te molesta ¿verdad?

    En realidad no me importaba en lo más mínimo tener que tocarme frente de mi hija. El día anterior avía pasado algo parecido con Micaela y realmente estuve incomodo pero en un día mi forma de pensar estaba cambiando. Le dije con voz firme para que viera que no estaba nervioso – no amor, no me molesta si es para tu bien – realmente ya estaba entregado a la situación, y comenzó a masturbarme viendo el cuerpo desnudo de mi hija tocándose.

    En un momentos nuestras miradas se cruzaron se podía ver la mirada de excitación en sus ojos, segundos después de eso comenzó a gemir con una gran intensidad pero no fuerte pero si continuo, se veía como su cuerpo templaba y sus enormes tetas saltaban, hasta que sus piernas se le aflojaron casi se cae pero llego a agarrarse de uno de hombros pero nunca dejo de masturbarse con fuerza una vez que llego al orgasmo estuvo más de un minuto colgada de mi hombro gimiendo y teniendo su gran final feliz, un minuto después de estas casi caída se pudo incorporar y me dijo – Gracias papi realmente lo necesitaba ahora te toca acabar a vos, que realmente se lo feo que es no poder acabar.

    A mí me faltaba muy poco para acabar después de ver semejante espectáculo, pero antes le dije – Yo siempre voy a estar para lo que necesites amor ´- agarre mi verga con fuerza y comencé a masturbarme con todo.

    Ella como vio que ya estaba por acabar se puso de rodillas y me dijo – acábame en las tetas papi si quieres.

    No lo dude ni un segundo, apunte mi verga hacia sus tetas, el primer chorro de leche cruzo por el medio de su cara, no era la intensión pero realmente salto más de lo esperado, el segundo llego a su mentón, el resto en sus hermosas y grandes tetas, dejando una vista increíble de lo sexy que se veía con todo mi leche por casi todo el cuerpo. Una vez que descargue todo en el cuerpo de mi hija, le pregunte – ahora te sentís mejor.

    Ella paso unos de los dedos por su tetas juntando algo de mi leche y lo chupo, luego me dijo – si papi mucho mejor hacia meces que no tenía un orgasmo – comenzó a lavarse con el agua su cuerpo sacando toda mi leche y su traspiración.

    Una vez que ya los dos nos aviamos bañado en el arroyito sacando nuestra traspiración y quedando limpio fuimos los dos desnudos hacia donde estaba nuestra ropa y le pregunto – Por hacía meces que no tenía un orgasmo. Si en la ciudad siempre tenía un noviecito.

    Lo que pasa que los hombres de mi edad la mayoría soy unos pajeros y precoces, por eso prefería salir con chicos más grandes pero de todas forma la mayoría de veces me quedaba con ganas.

    Que mala suerte amor ya vas a encontrar alguien que te haga llegar siempre al orgasmo – pensaba en mi interior que ojala falten muchos años para ese momento.

    Hoy fuiste vos ese hombre papi – me lo dijo con una sonrisa y mirándome a los ojos, continuo diciendo – Me voy a vestir sin la tanga así vamos de regreso a casa iguales.

    Comencé a vestirme y empujando mi bóxer bien dentro del bolsillo para que no lo viera, me subí al caballo y observe como mi hermosa hija se ponía su camisa pero sin pender los botones de arriba dejando a la vista todo su escote y gran parte del corpiño.

    El camino a la casa fue realmente agradable fuimos conversando con total naturalidad sabiendo bien lo que había pasado pero sin ningún tipo de culpa de mi parte y a ella se la veía muy feliz por llegar a su orgasmo. Una vez ya en la casa nos fuimos los dos junto a lavar los caballos y a darle de comer. Cuando ya íbamos caminando para la casa me dice – Realmente te agradezco lo que hiciste por mí no cualquier padre lo hace, eres el mejor de todos. Aunque si debo confesar algo con esa verga te deben envidiar hasta los caballos – comenzó a reír a carcajadas.

    No me tienes que agradecer más amor lo hice por tu bien, yo estoy siempre que me necesites – Yo sabía que iba estar contando los días para que Alicia me vuelva a necesitar.

    Te tomo la palabra papi – entramos los dos a la casa y nos estaban esperando para almorzar, nos saludaron todos como de costumbre, pero la que más se me quedo mirando con una mirada picarona había sido Anabel. Terminamos de almorzar y me fui a dormir la siesta como era costumbre.

    Mientras que dormía mi sagrada sienta escucho que me zamarrean y me dicen dale Carlos despertaste.

    Al abrir los ojos era Anabel que seguro que no se aguantó las ganas de saber si avía pasado algo, unos segundos después me siento en la cama y le digo – que pasa.

    Dale si vos sabes que pasa, quiero saber si gane la apuesta o no.

    En realidad no lo sé quién gano, porque no pusiste bien las condiciones tenía que haber penetración.

    Es verdad, pero yo me imaginaba una chupadita mínimo.

    En ese momento supe que yo había ganado, así que le conté con lujos y detalles todo lo que había pasado con mi hermosa hija. A ella no me preocupaba contarle por que en los últimos días nos aviamos vueltos compinche en todo lo relacionado al sexo de la familia.

    De verdad la pendeja esa tubo tu pija dejante y no te la chupo ni te la toco, la verdad no sé cómo hizo, pero si paso algo entonces no perdí del todo.

    Ella quería ganar de todas formas pero yo no se la iba a poner fácil – algo si pero no lo que vos decía ósea gane yo.

    Ella se quedó unos segundos pensando y redoblo la apuesta y me dijo – puede ser que tengas razón pero podemos apostar doble o nada.

    Ya tenía otras de sus grandes ideas en la cabeza – bueno a ver contaje que se te ocurrió.

    Esta noche o ahora a la tarde pero tiene que ser antes de mañana tienes que desvirgar a mi hija y si ganas a partir de mañana solo hago lo que vos me pidas y cuando me lo digas casi una esclava propia pero si pierdes vos seria mi esclavo tu verga y tu cuerpo son míos cada vez que yo quiera.

    La apuesta era arriesgada porque sabía que a Aldana le gustaba mi pija pero no era lo mismo que se dejara desvirgar así nomás y ser esclavo de Anabel no estaba mal pero yo prefería seguir haciendo libre. La verdad no está seguro de apostar o no, pero tuve confianza en mí y le dije – Bueno acepto pero no tienes que intervenir no le tienes que decir nada de nada a Aldana.

    Ella salto de alegría y me dijo – trato hecho, pero eso si no te la cojas por el culo porque a mí me ardió toda la noche.

    Que exagerada que eres, solo te metí un poco más de la mitad, ahora déjame que me voy a cambiar que me diste pocas hora para pensar algo.

    Se bueno con mi hija hermano pero hacerla gemir – me dio un piquito y salió de mi cuarto.

    Me bañe rápido me puse un bóxer y un pantalón de futbol, me fui sin que nadie me viera y agarre mi celular yo sabía que las chicas siempre estaban publicando fotos en sus redes sociales. Una vez ya en el galpón empecé a mirar las fotos de la sexy de Aldana tenía todas fotos pero de días anteriores nada actual por ultimo mire su whatsapp y tenía un estado en bikini rayado de multicolores tomando sol como primer plano su gran culo moreno. Le comente el estado diciendo – Cada día te ves más bonita sobrinita.

    No paso ni treinta segundo que me respondió – gracias tío Carlos, ven a la pileta con nosotras y te sacas fotos con nosotras.

    Le respondí de inmediato –vos sabes que no me gustan las multitudes pero si quieres venir al galpón vos sola me parecería muy bien.

    Respondió más rápido que el mensaje anterior diciendo – ahí voy tío mas una carita sonriente.

    Yo agarre me verga y la empecé a sobar para que valla tomando tamaño sabiendo que a ella le avía gusto el tamaño.

    A los cinco minuto escucho que me dice – llegue tío Carlos donde estas.

    Yo estaba en un cuartito chiquito al fondo del galpón, no hay casi nada solo una silla, una mesita, y una cocina chica que solo se usa para calentar agua para el mate y el café. Ese lugar era ideal para intentar algo con Aldana porque si entraba alguien al galpón no vería nada de nada – Estoy en el fondo pasa.

    Ella me hizo caso y entro estaba con la misma bikini de la foto – Estas escondido Carlos acá – se quedó parada frente a mí porque solo tenía una silla en ese lugar.

    La comencé a mirar de arriba abajo comenzando con su cara angelical y sus ojos verdes que al ser morocha resaltaban aún más, mire sus pequeñas tenas que la verdad solo se veía el bikini, pasando por su pancita plana, de ver sus piernas flaquitas, en ese momento me pare de la silla y le dije – Perdón Aldana solo tengo una silla acá sentarte vos yo me quedo parado.

    No, como que vas a quedar parado vos, yo soy la que te vino a visitar me quedo parada – dejando su hermoso cuerpo frente a mi.

    Me volví a sentar, mi idea era que se sentara y yo le iba a dejar cerca de la cara mi pija para ver que hacia pero el plan se fue a la mierda. Pero se me ocurrió otra cosa y le dije – si quieres siéntate en mis piernas así no estas paradas y tomamos unos mates juntos.

    Ella dudo unos segundo pero al final me dijo – bueno porque hace rato que no estoy en tus falda desde que era niña – me dio la espalda un segundo, mostrándome su culo grande y redondo, no entendía como un cuerpo tan flaquito podía llevar semejante culo.

    Mientras se iba sentando la agarro de la cintura guiando adonde se tenía que sentar y deje su maravilloso culo en sobre mi verga que ya estaba casi dura le pregunto – estas cómoda.

    Ella me mira a los ojos verdes hermoso y con su bello rostro diciéndome con ternura – si mucho tío, pero estando así sentado no podes tomar mates.

    Le pongo la mano en la cintura y le digo – no importa lo que importante es la compañía, hace tiempo que no tengo una conversación con mi sobrina más chica – para ese momento mi verga ya estaba dura, que sin ninguna duda notaria pegada a su culo.

    Lo que pasa que somos muchos en la casa y para conversar con alguien tranquilo ahí que alejarse.

    Si es verdad pero siempre hay que hacer tiempo para hablar a solas ¿no? – en ese momento apoye una de mis manos en unas de sus piernas cerca de la rodilla.

    Ella siempre me miraba a los ojos y me responde – a mi gusta que haya muchas personas pero en vez en cuando me gusta estar tranquila como ahora – regalándome una linda sonrisa.

    Viendo que ella no estaba incomoda baje mi mano que estaba en la cintura hasta llegar a tocar la parte superior de la bikini mientras le digo – entonces te gusta más el campo que la ciudad – y mi otra mano a la mitad de su muslo.

    Ella anticipándose a mi movimiento puso su mano delante de la mía apoyándola en su propia pierna, aunque respondió con total naturalidad – me gusta más el campo, en la ciudad me la pasaba en la escuela, pero cuando estaba en casa solo estudiaba a cambio acá estoy todo el día con mi primas y tías todo el día muertas de risa, hasta con mamá me llevo mucho mejor.

    Para demostrarle que quería algo más que conversar lleve mi mano que estaba es su pierna sobre la mano de ella y le empecé a tocar con suavidad sobre su mano para preguntar algo y no quede solo en un toqueteo le digo – Pero no extrañas algún noviecito.

    No a nadie, no tenía tiempo para eso, la escuela que mamá me mando era muy exigente era de doble turno y para los fin de semanas daban un montón de tareas.

    En ese momento viendo que ella tomaba la situación con normalidad, baje mi mano la que estaba en su bikini asta uno de sus duros glúteos y la deje ahí sin moverla pero ella sabía bien donde estaba mi mano aprovecho para decirle – pero una chica linda como vos habrá roto un par de corazones en la ciudad.

    No solo me escribían por redes sociales pero como no tenía tiempo para salir me dejaban de escribir.

    Pobre niña tan linda y sin novio –me parecía el tío pervertido de todas las familias y yo me estaba dando cuenta pero de alguna forma tenía que ganar mi apuesta, continúe diciendo – o a vos te gustan las chicas.

    No nunca bese a una chica, ahí chicas lindas pero me atraen más los hombres.

    Después de su respuesta y viendo que no había campo en su actitud, la mano que tenía sobre su culo la empecé a mover suave en círculos por uno de su glúteo por que el otro estaba sobre mi verga dura. Para que la conversación valla por donde yo quería le digo – me gusta tu piel es muy suave ¿te la cuidas con algo?

    Ya no se la veía tan relajada pero sin moverse me dice – no uso nada de nada.

    Que suerte que tienes de tener una piel así la mía es áspera – en ese momento aproveche le agarre la mano la que teníamos juntas y la apoye sobre mi panza gorda y peluda haciendo círculos de la misma forma que yo le hacía en su glúteo continúe diciendo – te das cuenta que la diferencia.

    Ella claramente ya no estaba tan cómoda, me dice solo – no me doy cuenta.

    Como no te vas a dar cuenta son totalmente distintas – suelto su mano la agarro le la cintura y la pongo de pie, me paro de frente a su lado, le vuelvo agarrar una mano y le hago tocar su culo en círculos después de unos segundos la llevo sobre mi parte baja de la panza haciendo círculos también pero la diferencia que cada vez que pasaba por la parte baja de la panza tocaba la punta de mi verga, claramente ella lo notaba, cuando deje de hacer los circulo deje apoyada su mano arriba de mi verga preguntándole – ahora si notas la diferencia.

    Ella llevaba unos minutos que no me miraba a los ojos tenía la mirada baja para el piso, de todas formas respondió no sé si por lo nervios o porque quería seguir buscando la diferencia – no, para mí son iguales.

    Para mi si son totalmente distintos, por ahí si cerras los ojos de das cuenta – me jugaba mi última carta.

    Ella sin decir uno palabra cerro los ojos, en ese momento me quede bien cerca de ella mi mano derecha se fue directo a su culo, esta vez tocándolo por completo y mi mano que tenía agarrada su mano la solté por unos segundo y me baje el pantalón de un tirón, dejando mi verga al descubierto y casi tocando su panza, agarre de vuelta su mano y la lleve directo a la mitad de mi verga, ella quiso sacar la mano pero yo no la deje, hasta que comencé a mover su mando lento de arriba abajo desde mi grande asta mis testículos.

    Pasaron minutos de estos movimientos y al ver que ella seguía respondiendo aunque sin abrir los ojos muchos menos decir una palabra por donde mis manos la guiaban ella iba así que esta vez le di una orden con palabras diciendo – ponte de rodillas.

    Con mucha timidez lo hizo, solté sus manos y mi verga apoyo a sus labios sin que le digiera nada saca su lengua pasándola por mi grande una y otra vez ahí fue cuando le pregunte – no quieres jugar con los ojos abiertos.

    Ella abrió los ojos y se sorprendió de tener la verga tan pegada a la cara estirando la cabeza para tras – me asuste – lo dijo con una ternura típica de su edad.

    Me sete en la silla, la traje para mi lado diciéndole – no te asustes que no muerde, es buena – haciéndole una sonrisa cómplice.

    Ella también me sonríe y una vez frente a mi verga la empieza a chupar como si fuera un rico heladito.

    Le quería a enseñar a chupar bien una verga así que le digo – métetela en la boca.

    Ella de inmediato se tragó mi grande comenzando a bajar unos cinco centímetros y volviendo a subir una y otra vez. Me estaba chupando la verga con mucha timidez pero a la vez le hacía dejando lo mejor de sí misma. No la quería hacer ahogar con mi verga porque mi objetivo era llegar mucho más lejos y no quería perder su confianza.

    Después de unos minutos mamándome la verga le digo acóstate sobre la mesita boca abajo, ella como una chica buena obedeció apoyando sus dos codos sobre la mesita. La apoye con mi verga en su culo y comencé a besar su cuello muy suave, mientras la besaba desprendí la parte de arriba de su bikini. Sin dejar de besar su cuello y sus orejas obviamente sin dejar de apoyarla manteniendo mi verga firme sobre su culo le desprendí el bikini de un costado cayendo al piso.

    En ese momento miro hacia tras directamente a mis ojos con una mirada de miedo y me dijo – no tío soy virgen.

    Yo para tranquilizarla le dije – soy tu tío Carlos jamás aria algo que te haga daño o que no quieras – En ese momento me agache comenzando a lamer su concha hasta su culo de arriba abajo y con una mano tocaba su clítoris en círculos y con suavidad.

    A los pocos minutos Aldana comienza ah gemir con suavidad y mover su culo para los costado. Mi objetivo no era que acabara sino dejarla bien excitada y con ganas de mas, así que cuando su conchita virgen estaba bien mojada, con mucho disimulo escupí mi verga más de una vez mientras seguía pasando la lengua antes que ella llegara a su orgasmo dejo de pasar mi lengua y le pregunto – la estás pasando bien con el tíos Carlos.

    Ella con la voz agitada me responde – si mucho, no sabía que podía sentir esto.

    En ese momento me paro y empiezo a jugar con mi verga por en sus labios exteriores preguntando – te gustaría sentir algo mejor.

    No se las chicas dicen que duele y vos la temes muy grande.

    Pero si vos quieres te meto la puntita y me vas diciendo del uno al diez cuanto te duele ¿te parece?

    Ella realmente estaba excitada pero también asustada al final gano su excitación y me dijo – bueno solo la puntita.

    En eso momento me recorrió un escalofrió por todo el cuerpo nunca había tenido la oportunidad de desvirgar a una niña. Me tranquilice y le dije – no estés tensa relaja el cuerpo – como que mis palabras habían tenidos efectos contrarios ella quedo dura como una tabla. Para que realmente aflojara el cuerpo le di dos chirlos bastante fuerte en su hermoso culo volviéndole a decir – relaja el cuerpo porque si no la cola te va a quedar roja.

    No tío no me pegues ya estoy relajada de verdad.

    En ese momento comencé a hacer presión en su conchita con fuerza pero no a lo bruto, todavía no entraba el grande por completo cuando me encontré con la oposición del himen. En ese momento decidí empujar con fuerza lo suficiente como para romper el himen pero no hacerle daño. La agarre fuerte de las caderas y de un empujo le metí el grande rompiendo así su himen.

    Ella respondió un gemido de dolor más que placer continuando diciendo – por favor despacio tío Carlos, no me hagas mucho daño.

    Me quede quieto con mi grande dentro de la conchita ya no virgen de mi sobrinita y le deje – Ya lo peor paso cariño ahora solo que queda disfrutar – le di otro chirlo, y comencé a hundir mi verga de a poco para que se lubricara, la saque unos centímetros escupí mi verga sin sacar el grande y la volví a meter un poco más así estuve cinco minutos.

    Mi hermosa sobrinita solo gemía y gritaba aunque nunca me dijo que se la sacara en vez en cuando miraba para tras, hacia mis ojos pero no me decía nada.

    Una vez que logre meter la mitad de mi verga empezó a serrucharla no con mucha velocidad pero tampoco lento, lleve mi mano derecha hacia su clítoris volviendo a estimular, con mi mano izquierda de daba pequeños chirlos y otros un pocos más fuertes.

    Ella después de los primeros minutos se relajó un poco más aunque no mucho, pero ya sus gemidos no eran solo de dolor sino también de placer.

    Llevaba quince minutos a un ritmo parejo taladrando a mi sobrinita, cuando noto que sus gemidos aumentaron y sus piernas se le aflojan cayendo del todo sobre la mesita. Me quede un segundo admirando mi sobrina teniendo su primer orgasmo con una verga dentro. Pero antes que se recuperara note que mi verga estaba llena de sangre, agarre mi celular que estaba cerca aprovechando que estaba con los ojos serrados y sin moverse saque dos fotos una bien de cerca de mi verga y la conchita rota de mi sobrina, la segunda foto se llegaba a ver el cuerpo de mi sobrina sobre la mesa completo y unos centímetros de mi verga dentro. Deje mi celular y seguí con mi tarea, realmente quería que se valla satisfecha del galponcito.

    Cinco minutos del primer orgasmo vuelve a gemir con intensidad me doy cuenta que había acabado por segunda vez sin cambiar de posición, en ese momento cae con todo su cuerpo de vuelta en la mesa hasta sus codos se le aflojaron quedando con su cara para un costado sobre la mesita.

    Aprovechando que la vi tan entregada al placer y al cansancio puse una mano en su espalda un poco debajo de su cuello y con la mano izquierda la pase por debajo de su pierna levantándola hasta que la subí hasta la mesa, de esa forma me quedaba a una perna abajo y la otra arriba en esa posición quedaba totalmente abierta para poder seguir penetrando más profundo, pero antes de empezar le pregunte – la estás pasando bien con el tío Carlos.

    Ella totalmente expuesta y sin posibilidad de moverse me dice – si mucho pero cada vez me arde más.

    Lo que te voy hacer ahora te va a doler mas pero también vas a disfrutar más – antes que me responda comencé a taladrar su con chica estrecha con fuerza una y otras vez.

    Diez minutos de un ritmo intenso cuando ella recién pudo tomar algo de aire me dice – Ciento como me partís al medio en cada empujón, por favor más despacio.

    Mientras escuchaba sus palabras y le veía su rostro de sufrimiento, sumando cuando me cogí el culo a Anabel que también sufrió, me di cuenta en ese momento que me gustaba ver su cara de placer pero también de dolor, así que hice oído sordos seguí buscando su tercer orgasmo metiendo casi mi verga entera solo faltaba unos pocos centímetros.

    Cinco minutos después de su última suplica logre que llegara a su tercer orgasmo con gemidos muy intensos y sentí la fuerte presión que hacia su concha sobre mi verga eso me provoco que acabara de golpe me dio tiempo suficiente para sacarla, llenarle de leche sus nalgas y su espalda.

    Agarre la silla sin moverme del lugar sentándome en el mismo lugar que me la estaba cogiendo, ella quedo en la misma posición en la que yo la puse sin moverse, respirando con fuerza y tratando de recuperar el aire. Tenía la mejor vista del mundo el gran culo de mi sobrina y su concha toda abierta por mí a unos treinta centímetros de mí cara y el día todavía no ha terminado.

    Continuará…

  • Esperándote hace tiempo

    Esperándote hace tiempo

    Estoy en casa una tarde y decido enviarte un mensaje por WhatsApp.

    Me animo y te envío una foto de lencería, el modelo que tanto nos gustó a los dos.

    Me preguntas a que viene, pero no contesto y al rato te envío otra con una vela encendida en el portavelas rojo. Te quedas mudo y un momento más tarde te envío otra foto de mi pierna siendo acariciada por una pluma. Tu cuerpo reacciona antes que tu cabeza y sentís una humedad repentina en tu sexo.

    Un minuto más tarde te escribo tres veces la palabra «Venis?».

    Decidis que es el momento y pero no me decís nada… antes te das una ducha. 20 minutos más tarde golpeas mí puerta y abris sin preguntar. Subis y ves la puerta entreabierta. Empujas despacio, huele a incienso y escuchas música suave.

    Entras tranquilo y miras a mí cuarto pero no me ves. Entonces te digo desde el baño que pases y te siente cómodo en el sofá. Sabes porque estás aquí y ahora desde la primera foto. Aceptaste el juego.

    Un minuto más tarde me acerco, despacio y en la penumbra me ves venir hacia donde estas. Llevo puesta la lencería con liguero que nos gustó, un maquillaje suave y me miras fijamente…

    -«Hola. Te tardaste un poco. Tuve que empezar sola», y miro de nuevo la Pluma.

    Te da la impresión de que estuve acariciándome con ella, mi mirada es firme pero a la vez dejo ver qué en mí cabeza han pasado cosas antes de que llegaras.

    Te quedas parada a la altura de la mesa de la cocina y te apoyas sobre ella haciendo que tú cadera se curve ligeramente. Comienzas a acariciarte las piernas con la pluma y noto como te estremeces mientras entrecierras tus ojos.

    Estás disfrutando del placer que te das pero sobre todo de ver como estoy experimentando el momento.

    Mi corazón va a mil pero prefiero no levantarme porque quiero que tengas el control. Me gusta verte así y que lo hagas para mi. Giras despacio para que pueda verte bien, por fin puedo ver tu tatuaje y admirar de nuevo tu cuerpo tras 17 años sin olerlo, tocarlo, penetrarlo y sentirlo teniendo un orgasmo tras otro con parte del mío dentro de él.

    – «¿Te gusta como me queda?», me preguntas.

    – «Si»

    – «¿Te gusta como estoy?».

    Y no puedo contestar, solo tragar saliva.

    – «Te voy a preparar algo, ¿Un trago?»

    No esperas a que te conteste, comienzas a prepararlo echándome miradas ocasionales. Te sientes muy sexy y poderosa, notas mi respuesta animal y a la vez como le gusta a mí razón la elegancia de todo lo que haces. Como el toque floral de tu ginebra preferida, áspera pero cercana, distante pero clavada en el fondo del cerebro primitivo.

    Pones el alcohol (poco), limón y agarras un hielo pero antes de echarlo a la Copa te lo acercas al pezón, el cual reacciona con una erección que atraviesa tu ropa. Me miras y lo llevas a tu boca dejándome ver tu lengua, esa lengua que tanto placer me dio.

    – «¿Lo quieres?».

    – «Si, por favor.»

    – «El hielo, digo.»

    Y los dos nos reímos nerviosos y a la vez excitados.

    Terminas de preparar las bebidas y te acercas con ellas poniéndote de pie muy cerca de mi.

    Yo estoy con las piernas cruzadas sobre el sofá, me puse cómodo. Miro como te paras delante de mí y me acercas la copa mientras das un trago lento y largo. Te observo, tu perfume me golpea la cabeza llevándome al pasado

    Miro tus ojos para sacarme del pozo del recuerdo. Nunca he estado con nadie que volviera a mirarme así. Quiero mirarte entera y quiero verte muy bien, te pido que te gires lentamente y lo haces con media sonrisa. La curva trasera que cae hacia los pliegues de tus piernas es preciosa; me parece adivinar cierta humedad.

    Has estado jugando antes de que llegara. Mentalmente deseo que fuera conmigo.

    – «Te gusta.» Y mueves un poco tus piernas para que lo vea bien.

    – «Si, inclínate un poco.»

    Lo haces y a la vez llevas la pluma hacia tu entrepierna provocándote un leve suspiro. Vuelves a girarte hacia mi y me preguntas:

    – «¿Qué querés?».

    – «Todo», contesto. Y vuelves a sonreír.

    – «Poco a poco, tenemos tiempo. Pero, por favor, no me toques hasta que yo te lo pida»

    Asiento aceptando aunque el corazón me va a mil. Dejas la copa después de dar otro buen trago largo. Y te arrodillas frente a mi. Me acaricias las piernas sin dejar de mirarme a los ojos y me vas dando un masaje. Sin tocar mi sexo abres despacio el cinturón y el botón. Te ríes, ves que no llevo ropa interior y que mi miembro asoma dura, brillante, mojada y temblorosa…

    – «Vaya, me echaste de menos.»

    – «Si, llevo mucho tiempo echándote de menos».

    – «Bien, valdrá la pena. Quítate la camisa».

    Obedeces y quedas sentado a mi merced, sin quitarte el pantalón. Poco a poco comienzo a pasarte la pluma por el cuello. Tenés unas pequeñas cosquillas y me rio y te digo que aprendas a sentirlo…

    Veo que te relajas y noto como se abre paso cierto placer que, viendo mí mirada de control y deseo, te encanta. La muevo por los hombros, por tu pecho, y me detengo un momento tu pezón. Te gusta pero decido que el otro está muy solo y acercas mi mano para pellizcarlo suavemente. Y eso te gusta aún más. Te recuestas cerrando los ojos para disfrutarlo y yo te hablo suave dándote consejos para disfrutar, notas como me pongo de pie despacio. Y perdes el sentido del tiempo.

    – «sos malo, te pedí que vinieras rápido y tardaste demasiado. Cuando llegaste estaba a punto de tener un orgasmo y me interrumpirse así que no te muevas, solo mírame.»…

    Abro los ojos y veo que te estas sacando parte de tu ropa interior. Despacio subes una rodilla sobre el sofá junto a mi pierna y la otra la pones entre mis piernas. Adivino lo que vas a hacer. Colocas tus manos sobre mi nuca y ajustas tu sexo sobre mi muslo. Acercas tu boca a mi oreja y me susurras

    – «Y ahora quieto. Me lo debes.».

    Aprietas una vez para encajarlo y comienzas a mover tu cadera rítmicamente. Primero en silencio, más tarde los gemidos aparecen subiendo en ritmo e intensidad, son como tú ahora mismo, poderosos e intensos. Intento girar mi cabeza para hundir mi lengua en tu boca pero no me dejas, mis manos se desesperan pero no quiero tocarte hasta que me lo pidas.

    Sigues y sigues aumentando la velocidad, buscando el máximo contacto, apretando para que mi muslo frote todo tu clítoris con la presión adecuada. Necesitas un Orgasmo rápido e intenso y tras un minuto gimiéndome al oído te inclinas hacia atrás gritando de placer y estremeciéndote sin parar. No sabía cuánto necesitaba oírte gemir así. Tu respiración está desbocada, tus ojos muy apretados, tu boca seca y pasas un poco tu lengua por los labios para humedecerlos.

    Vuelves a juntarte con mi pecho y me susurras

    – «Yo también llevo años esperándote».

    Pasa Un Minuto

    Seguimos abrazados y tu respiración se va normalizando. Recuerdo como me encantaba darte un segundo de pausa entre un orgasmo y otro. Como te amansabas y volvías a la realidad desde ese lugar al que vas tu sola a estar gozar con seguridad y plenitud.

    Mi cabeza sigue en el hueco de tu cuello respirando tu olor, inspiro profundamente sintiendo la mezcla de tu perfume emana de tu cuerpo. Noto tus pezones duros en mi pecho a través del sujetador, el roce hace que asomen entre el bordado. El calor de nuestros cuerpos es agradable y acogedor, como volver a estar en casa tras un largo viaje.

    Me preguntas cómo estoy y no contesto, solo te miro. No puedo moverme por lo que te incorporas y me coges de la mano para que haga lo mismo. Nos abrazamos de pie, encajamos a la perfección y mi boca te busca pero aún no la quieres. Entrecierras los ojos y mueves tu cuerpo, recuperando la movilidad en tu cuello y espalda de la tensión del orgasmo y despacio te pones de rodillas frente a mi. Tus manos bajan a mi pantalón y lo abren más, comienzas a quitármelos y mi sexo se despliega a unos centímetros de tus ojos.

    -«Hola», le susurras.

    Lo echaste de menos, lo noto, recuerdo lo que me decías de él cuando me cabalgabas. Anoto mentalmente para recordártelo cuando vuelvas a hacerlo.

    Terminas de quitarme la ropa, yo desnudo y tu aún con la lencería y comienzas a besarme despacio el abdomen mientras tus manos me acarician la espalda y bajan hacia mis glúteos suavemente. Cada beso baja más y más y dejas paso a tu lengua cuando llegas a mi ingle para recorrerme, de principio a final, primero una y luego otra. Abro un poco las piernas para facilitarle el acceso y pasas tu mano por mi. No has olvidado lo que me gusta que acaricies, te detienes un momento y Cada latido de mi corazón resuena en mi sexo, palpita a ritmo provocándome una sensación exquisita. Pido mentalmente que lo que vas a hacer sea como lo hacías al conocernos.

    Y tú, que parece que tienes telepatía, me miras a los ojos y me dices:

    – «Abrila, como te gustaba.»

    Si. Mis dedos se acercan a mi prepucio y tiro hacia atrás de él dejando mi glande al descubierto. Está enorme, empapado, tenso y expectante, vibrando con mis latidos. El olor a sexo te inunda.

    – «Siii», susurras…

    La punta de tu lengua aparece para probar las gotitas que fluyen con cada pulsión. Es una locura el placer de sentirla de nuevo, no puedo mirar; cierro los ojos y mi cabeza se va hacia atrás sintiendo como recorres el orificio de mi glande para degustar el sabor de mis flujos. Tus manos acarician y presionan mis glúteos a la vez. Me vuelven loco que me chupes todo sin manos, con solo tu boca controlando el movimiento y mi tensión sexual, no conocí a nadie que lo haga igual. Parece que fue ayer.

    – «Por favor… me tiemblan las piernas», suspiro.

    – «Solo un poco más, es delicioso.», dices mientras llevas el jugo a tu boca.

    – «No me hagas esto, dame tu boca ya.», consigo articular

    Y nada más decirte esto abres tus labios y mi glande desaparece en tu boca por completo.

    Me quedo sin respiración, el juego de tu lengua, la ligera succión que siento en cada movimiento. Lo haces muy suave y despacio, mucho, cadencia perfecta. Mis piernas se balancean, desde hace unos minutos no las controlo, empujan más y más.

    No quería que fuera ahora, no soy multiorgásmico como vos y esperaba darte mi primera corrida, como llevas tantos años deseando, pero soy raro: las mamadas me dan un placer inmenso y sin embargo no soy capaz de acabar con ellas…

    Hasta este momento.

    La sensualidad, la espera de años y el erotismo de tu cuerpo estrenando lencería para mi, la bebida, la pluma… la plena consciencia de cada descarga nerviosa de placer y el ritmo de tu boca jugosa unido a sentir tu deseo y anhelo tras años hace que mi cuerpo sienta la inevitabilidad de una corrida brutal, plena y animal…

    Y lo sientes llegar y aprietas tus manos en mí pidiéndomela, sin apartarme de ti y sin parar de mover tu lengua para recibirla bien. Intento contener la primera pulsión para conseguir aumentar mi placer como tantas veces lo hice imaginando justo este momento.

    Y llega, sale fuerte en oleadas que me hacen gritar como nunca y sintiendo cada una como un estallido de placer increíble.

    Pierdo la cuenta de los segundos que pasan, y parece una eternidad mientras voy a la realidad y sigo aun dentro de ti. Te gusta y lo degustas despacio.

    – «Disculpame no quería aún», susurro temblando.

    No me haces caso, despacio mueves tus manos y agarras mi miembro y lo limpias bien, con mimo y cuidado. Me miras cuando terminas, sonríes.

    – «Lo sabía, pero aún nos queda mucho y lo necesitabas tanto como yo.»

    – «Quiero probarlo de tu boca.», contesto.

    – «Jajaja, mi boca aún no.»

    Me agarras de la mano y me llevas a la cama. Para empezar no está nada mal…

  • Mi madre me coge en las vacaciones (2)

    Mi madre me coge en las vacaciones (2)

    La mañana siguiente de haber sido cogido por mi madre me desperté temprano, me duché y me fui la galería de la cabaña. Al rato vino Lía, que sonriendo dijo:

    “OH, veo que hoy no va a necesitar la toalla”

    “No, la toalla no, quizás otro servicio de tu parte… pasa.”

    “Lía, no te quiero ofender pero tengo un pedido para hacerte, pero entenderé totalmente, que no des esos tipos de servicios”

    “Señor, sus pedidos, créame son totalmente posibles de cumplir para mí y un gran placer también”

    “Viste que en la cabaña de al lado, esta una mujer, bueno en realidad no es mi madre, sino que soy el amante.” Le dije.

    Le conté mi idea, y le brillaron los ojos.

    “Señor, créame que va a ser un verdadero placer complacerlo”

    Fuimos a la cabaña de mi madre, y como estaban corridas las cortinas, vimos que dormía profundamente.

    Entramos, y con cuidado de no despertarla, la destapamos. Dormía totalmente desnuda, eso facilitaba nuestros planes. Lía se quitó la ropa, y mirándola, me chupaba la verga metiéndose dedos en la concha. Me pidió ayuda para separar sus piernas un poco, y comenzó a chupar su clítoris. Yo me fui al baño, para ver su reacción. Aún dormida empezó a gemir, luego a acariciarse los pechos. Se llevó dos dedos a la boca y los chupaba.

    Se fue despertando y sorprendida miraba a Lía que le chupaba la concha.

    “¿Qué pasa, que es esto? Dijo mi madre

    “Buen día señora, el Sr. Tim me dijo de su disconformidad porque no hay hombres para servicios especiales y yo me ofrecí a tratar de compensar esa desatención” le dijo y volvió a chuparla y ahora le metió dos dedos en la concha

    Totalmente entregada a ese caliente despertar, se recostó dejándose hacer. Yo proveche, para salir del baño y apoyar mi pija en su boca. Abrió los ojos y se puso a chupar como loca.

    “Desgraciado, mira lo que me está haciendo”

    “Veo Su, te pega una buena chupada de concha, y te gusta. Y no sé si te gusta más la chupada o que sea una mujer la que te lo da. De todos modos, disfrutá”

    Se dejó hacer, sin problemas, los orgasmos llegaban uno detrás del otro. Soltó mi verga y atrajo a Lía. Se pusieron de rodillas y se prodigaban besos y caricias, pero siempre una de ellas, me masturbaba lentamente. Estuvieron así un rato. Su le dijo algo al oído a Lía y hablaron unos segundos así, susurrándose al oído.

    Su se puso con la cabeza colgado de la cama boca arriba y Lía formó el 69. Lía me dijo: “Cogeme”. Se la metí mientras mi madre le chupaba la concha y Lía le devolvía el favor, pero en el ano. Yo disfrutaba verlas, Su por momentos chupaba mis bolas, pero seguía ocupada en Lía. Le dio un chirlo en el culo, y Lía gimió. Como la tenía a mi madre con las piernas levantadas pude ver como le metía dos dedos en el culo. Y los movía en círculos. Su hizo que saque mi pija de su concha y me la chupó, no le importó que esté cubierta de los jugos de Lía. La puso en el ano de Lía y me dio un chirlo en el culo.

    Metí toda la cabeza, Lía gimió. “Su deseo es que acabes en su culo, lo quiere lleno de tu leche”

    Me puso loco, empecé a entrar y salir de ella como loco. No tardé mucho en acabar. Fue un orgasmo fuerte. Cuando la saqué, Su que no se había movido, comenzó a chuparla. Haciéndolo, y con la ayuda de lía en su culo y concha, llegó a un orgasmo.

    Segundos después, Lía se paró, y dijo: “Sr., Sra, espero que haya sido de su satisfacción. Fue un total placer servirlos. Y si requieren nuevamente de mí, por favor, no duden en decirme.” Antes que se vaya y sin que se dé cuenta, puse 500 dólares en su bolsillo.

    “Sos un hijo de puta, o sea mío. Esa jugada nunca la esperé. Otro debut más en la isla, con una mujer” dijo mi madre.

    “Pero, te gustó”

    “Y como…”

    Nos bañamos desnudos en el mar, nos pusimos las mallas y unas remeras y salimos a caminar. Almorzamos en un barcito comida típica de la isla y seguimos caminando. Contratamos una lancha y fuimos a recorrer otras islas. Cuando volvimos tomamos sol, nos bañamos, y nos sentamos mirando el mar.

    “Que loco, como de una idea pura, salió todo esto. Realmente hoy me seguí descubriendo. Vos, ya lo habías hecho?”

    “Si, claro”

    “Ah, lástima que Rita es tu novia, porque pensándolo bien, es muy deseable.”

    “Si, pero te aseguro que le decís, como me pasó y sale corriendo.

    Ahora, entre nosotros, cuál es tu máxima locura sexual”

    “¿Aparte de cogerme a mi hijo, entregarle el culo, y hacerlo con una mujer, todo en menos de 24 h?”

    “Si” le dije.

    “Una vez, hace algunos años, estaba muy caliente, y una amiga, me invitó a una reunión en su casa. La cosa es que tomé de más, y terminé en un baño, con dos pijas en mi boca, y otra en mi concha. Para ellos, era una cosa, para mi ellos solo servían para llegar a un orgasmo, pero placer, cero”

    “¿Y con mi viejo?”

    “Solo te tuvimos a vos. Supongo que te dice algo”

    “Si claro”

    Cuando anocheció fui hasta el restaurant del resort y encargue para una hora después, un mezclado de mariscos y una botella de vino blanco.

    Cenábamos en la galería de su cabaña. Y charlábamos.

    “Su, ¿alguna fantasía, algo que siempre hayas querido o que ahora quieras hacer?

    “Huy, dos, una un trio, no me importa como dos hombre o un hombre y dos mujeres, pero que yo sea el centro de atención y me hagan gozar como loca. Y el otro, filmarme, y mandarle el video a un hombre para calentarlo. Ponerlo bien loco, y que cuando me vea, descargue su calentura en mí. Quiero verlo hervir por mí, y si tengo un orgasmo, bien, genial, pero si no, no importa, quiero sentir furia.”

    “Guau, te estas desatando”

    Terminamos de cenar y como era temprano, y el pueblo tenía lo negocios abiertos hasta tarde, fuimos a caminar. Ella llevaba un bolso al hombro para no cargar las cosas si comprábamos algo. Efectivamente, compramos unas cosas que nos faltaban para regalar, y yo me detuve en uno que vendía cosas de fotografía.

    “Ya vengo, esperame acá” me dijo mi madre

    A los pocos minutos regresó, caminamos un poco más y volvimos pero al bar del resort. Ella pidió otro trago distinto al del día anterior. Yo un Gin nos sentamos en una terraza, frente al mar, estábamos solos. Nos lo trajeron. Charlamos de cosas de familia, y de pronto me preguntó

    “¿Rita, en la cama, te satisface, o es medio pelotuda”

    “Y… “

    “Bastante pelotuda” dijo mi madre. “No se da cuenta que para que funcione una pareja la cama es fundamental. Una mujer puede no cocinar bien, pero si tiene una buena cama con su hombre, zafa todo. ¿Y vos sos feliz?“

    “¿Su, me dejas la cabeza en paz? Estamos de vacaciones” le dije.

    “Perdoname, tenés razón. Pero si ella te satisficiera, seguro no tendrías problemas en hablar”

    “Mamá”

    Hizo una seña y fue Lía a la mesa. Sugestivamente, se paró muy cerca de mi madre

    “¿Hola, cómo están?” dijo

    “Hola Lía, bien, disfrutando de la isla” dije

    De pronto veo que la mano de Su estaba bajo la minifalda, y la acariciaba. Lía suspiró

    “¿Van a desear algo más de tomar? Y dio un leve gemido.

    “Si, quiero repetir” Dijo Su, al tiempo que Lía hizo un movimiento como si la hubiera pellizcado, o peor, penetrado

    “Vos Tim, ¿querés repetir el gin?” me preguntó Su.

    “Bueno, así será” dijo Lía al tiempo que miró a Su, y se retiró.

    “Su, eso fue mucho.” Le dije.

    “Bueno, fue solo un juego” me dijo y me guiñó un ojo.

    Al rato cuando fuimos a pagar, pasé por la barra y pedí que lleven la cuenta a la mesa, y fui al baño.

    Cuando salí era Lía la que estaba cobrándole a Su.

    “Hasta mañana, que tengan una buena noche y mejor despertar” dijo picante Lía.

    Estábamos llegando a mi cabaña cuando mi madre, o Su, dado que estaba un poco picada por el alcohol.

    “Perdoname, pero estoy cansada, ¿No te enoja si me voy a dormir?”

    “Para nada, empezó temprano y estoy cansado”

    Nos dimos un besito, y me metí en la cama, como había dejado la cortina abierta podía ver la luz de la luna reflejándose en el mar. De pronto, golpean a mi puerta. Era uno de los chicos del bar.

    “Sr., su vecina le envía este trago y pide que los disculpe por estar cansada”

    “Gracias”

    Quedé sorprendido sin saber que pensar. Me senté en la cama y lo probé. Sí que tenía ron eso. Pero la mezcla de jugos frutales y de hielo, invitaban a tomarlo. De pronto veo que pasa Lía con una bandeja y un trago para la cabina de mi madre. Otra no podía ser porque era la última. Segundos después hace el camino inverso.

    Tomando el trago me sentí tonto estando dentro de la cabaña, me fui a sentar junto al mar. Estuve pensando en todo lo pasado en la isla y cuando lo terminé volví adentro. Mi teléfono marcaba con una luz un mensaje. Pensé que era Rita, pero no. Era un video de Su.

    Estaba tomado desde arriba, seguramente desde los estantes que estaban en una pared

    “Hola, sabes, estos tragos sí que son picantes, y me pusieron picante.” Decía su apareciendo delante de la cámara

    “y por suerte como vos sos un flojo, tengo una amiguita que tiene ganas que juguemos un poco” dicho esto apareció Lía completamente desnuda y comenzaron a besarse y meterse mano. Se masturbaban, se besaban y todo delante de la cámara. Hicieron un 69 y contaban los orgasmos mirando a la cámara. Algo le dijo Su a Lía, que ella tomo un teléfono y parecía que llamaba a alguien. Siguieron dándose orgasmos y contándolos. Se escuchó que golpeaban la puerta y segundos después una chica más estaba con ellas dos. Ahora eran tres chupándose y besándose. Lía hizo que Su se ponga en cuatro y del bolso de Su, sacó dos consoladores. Uno juraría que era una copia de mi verga. El culo de Su apuntaba a la cámara. Lía puso algo en sus dedos, posiblemente una crema o aceite, y dándole un terrible golpe en el culo se los enterró. Miraba a la cámara y me relataba como entraban y salían fácil. La otra chica se puso delante de Su, y le metió el consolador en la boca, se puso de rodillas al costado y mientras lo metía y sacaba de su boca le pellizcaba con furia sus pezones o le daba cachetadas en la cara. Lia tomó el consolador y se lo enterró a Su, que se empezó a mover como loca.

    Lía tomó el teléfono y lo acercó al culo y a la concha de Su, que goteaba jugos intensamente.

    Mi pija estaba explotando en el short. Después mostraba como al mismo tiempo casi le metía la mano en la concha, sin sacarle el consolador del culo. Su gemía de placer, ahogada por el otro consolador. Ahora llevaba el teléfono a la cara de Su. Le sacaron el consolador de la boca y mirando el teléfono dijo:

    “Mirá lo que armé porque a vos no te dan las pelotas para romperme bien el culo, dormí tranquilo, Tonto”

    Allí terminó

    Tiré el teléfono y fui a la cabaña, sin que me vean, pude ver por la ventana que las tres seguían jugando. Me quite la malla, y entré.

    Lo primero que hice fue levantarla a Su, tomarla de los pelos y decirle: “a vos te dejo para el final” y le tiré en la cama y le metí el consolador más grande en la concha “Entretenete y mirá como me gozo a tus amiguitas”

    Tomé a Lía y la otra chica de los cabellos, Lía para que me chupe y a la otra a besarla y tocarla por todo el cuerpo. Era menudita, casi sin tetas, con una concha bien húmeda. Cuando quise tocar su ano no se dejaba. Me calentó más aún. Las cambié de lugar, mientras la miraba a Su, que estaba absorta en lo que nos veía hacer.

    La chica no tenía muchas ganas de chupar, y yo le metía mano a Lía que se abría todos los agujeros para que pueda meter mis dedos.

    Protesté porque la pendeja no chupaba bien y Lía la hizo parar, la tomó del cuello y haciéndole faltar al aire, le pellizcaba los pezones, le daba sopapos, en la cara, hasta que casi se desmaya. La tiró boca abajo en la cama y ella se sentó en su espalda, no sin antes darle dos sopapos en la cara y un golpe en la panza que la hizo doblar de dolor.

    Las piernas de la chica colgaban de la cama. Con sus dedos aún con crema le metió uno en el culo.

    “Mi hermana es muy puta, pero le gusta el dolor, que la castiguen, ¿ahora ve como se calmó? Me dijo. “Dejeme chuparlo mientras se la preparo a esta puta.” Le puse la pija en la boca y era demasiado caliente la escena, Su ahora se masturbaba el culo al ritmo de los dedos de Lía que entraban y salían del culo de la hermana, que gemía de placer.

    Lía vio Su que se metía el consolador en el culo-

    “Sr Tim, sostenga a esta puta, y no dude en darle un buen golpe si se quiere mover.” Dijo Lía al tiempo que se corría apenas, para darle tremenda bofetada a Su. “Nada del culo, eso es para el Sr. Tim, Sra. Puta, ahora, como castigo va a tener que sacarme un orgasmo con la boca” le dijo y se sentó en su cara.

    “Ve Sr. Tim, como hay que tratar a estas putas” y pasó su lengua por los labios en muestra de placer.

    La hermana atinó a moverse y le di una buena bofetada en la cara y girándola un poco pellizque un pezón hasta hacerla gritar de dolor. Ahí empezó a gemir con mis dedos en su culo.

    Ver eso y el trabajo de Su en su concha la hicieron acabar a Lía, que volvió a sentarse sobre la hermana.

    “Perdón Sr. Tim, ya estoy de vuelta con Ud.” y me volvió a chupar la pija y sin sacar mis dedos, metió otros dos en el culo de la hermana.

    “Sr. Tim, cuando guste, su verga está bien dura, rómpale es culo a esta pendeja” hizo que saque mis dedos, y con los dos de ella me mostraba que estaba casi abierto para mi.

    La penetré de una, haciendo golpear mis pelotas contra su concha. Lía se sentó de forma de que le chupe la concha, y poder darle sopapos o pellizcarle los pezones. La pendeja se retorcía de placer con ms penetraciones y los golpes.

    “Pendeja puta, si no haces gozar al Sr. Tim, en casa te voy a atar a la cama, te voy a meter el palo en el culo como la otra vez y vas a dormir con el palo en el culo. Acordate, dos días te cagaste encima, pendeja”

    Mientras Su jugaba con su concha y la baba de calentura caía de su boca. Ella misma se pellizcaba los pezones de tal manera que se hacía doler. Lía la miraba y sonreía sádica.

    La pendeja se movía como loca, gritaba de placer, hasta que llegó a un tremendo orgasmo.

    Lía a Su, en la misma posición que había puesto a su hermana, se acostó sobre ella y le dijo:

    “Sra. Puta, Ud. quiso este jueguito de calentar al Sr. Tim que es tan bueno. Ahora mejor que se esmere para que acabe porque le voy a hacer lo que le hice a mi hermana, y por dos días no va a poder salir del baño por miedo a cagarse.” Le dio una bofetada y le pellizcó con todo una teta y le dijo “¿Está entendido?”

    Su solo asintió con la cabeza.

    Se sentó sobre su espalda y le dijo a su hermana que se ponga en cuatro al lado de ella, con su culo hacia mí, le metió un consolador en el culo y le dijo que se masturbe el culo. Ella chupó mi pija y al tiempo golpeaba los cachetes de Su. Se detuvo y me miró.

    “Sr. Tim, esta Sra. Puta quiso hacerlo calentar, hacerlo poner loco. Mire ese culo. Está cerrándose, rómpaselo y hágale sentir el error que cometió al burlarse de Ud.”

    La hija de puta, sabía cómo hacerme calentar. Mojó apenas la punta de un dedo índice, lo apoyo en el ano, le miró a Su, que estaba con cara de terror, y dijo: “Sra. Puta, para que vea que soy buena, ya lo lubrique”. Su pedía por favor que no lo haga. Ver a la pendeja llorando y masturbándose para mí, la mirada de lujuria de Lía, hicieron que sin medir consecuencias para acá, se la entierre hasta el fondo. Su gritó de dolor y comenzó a llorar. Lía sostenía sus cachetes para que pueda meterla hasta el fondo.

    Yo entraba y salía como enloquecido. Vi que un hilo de sangre salía del borde de su ano. Poco a poco Su empezó a gemir, cada vez más fuerte.

    “Sr. Tim, mire la Sra. Puta como está disfrutando que le rompa el culo, se lo deje sangrando bien abierto. Siga, gócela con todo”

    Lía se puso en cuatro arriba de Su, y me puso el otro consolador en la mano. Escupió la suya y la pasó por su ano.

    “Sr. Tim, por favor, métame ese consolador, quiero yo también sentir su calentura.

    Se lo metí hasta el fondo y seguía el ritmo de ms envestidas al culo de Su. Lía apoyo su cabeza contra la de Su y le dijo:

    “Sra. Puta, no se juega con los hombres. Pueden ser muy feroces gozando a una mujer. Mira, estamos las tres enculadas por él. Y mientras él no acabe, no nos va a dejar en paz.”

    Escuchar eso hizo que Su comience a subir y bajar su cadera, abriéndose ella misma el culo. No tardé mucho en acabar adentro de ella. Cuando lo hice, metí los dos consoladores hasta el fondo, y dejándolos adentro. Estuve un momento más, le di una cachetada en el culo a Su, que hizo que tuviera un orgasmo con todo, lo mismo cuando sintió que se la sacaba.

    Lía se dio vuelta, y mientras limpiaba mi pija, juntaba la sangre, mi semen y jugos que salían del culo de Su, y los repartía en las bocas de su hermana y Su. Solo cuando dejo de salir y ella había limpiado mi pija se sacó el consolador, y luego el de la hermana. Las miré y me fui.

    Cuando miré la hora antes de acostarme eran las 2 de la mañana. A las 8 de la mañana me despertó la voz de Lía: “Sr. Tim, vengo a limpiar el cuarto, necesita Ud. algo en especial?”

    “No, Lía, gracias he tenido una noche agitada, hace lo tuyo tranquila que me voy a bañar”.

    Cuando salí de la ducha me esperaba con la toalla

    “Gracias Lía, es todo, gracias”

    “Como Ud. diga Sr. Tim”

    Me yendo al mar a darme un chapuzón y veo salir corriendo a Su de su cabina, mirando hacia todos lados, y cuando me vio, vino hacia mí.

    Lía corriendo atrás con un consolador en la mano.

    “Sra. Tim, solo estaba limpiando la habitación, ella se despertó y le pregunté donde lo metía, y salió corriendo” dijo Lía

    Caí de rodillas en la arena de la risa.

    Mi madre se tapaba como podía al ver lejos otros turistas.

    Al rato vino a acompañarme al agua.

    “¿Te acordás de la fantasía mía de estar con dos hombres? Me dijo

    “Si, claro.”

    “Pues olvídate de ser uno” y se largó a reir.

    Las noches que quedaban hicimos el amor en la playa, en una lancha que alquilamos, en un banco de arena en el medio del mar. Fueron un goce total.

    Cuando nos retirábamos, saludamos a todos, y Lía nos dijo que esperaba que hayamos disfrutado de las cabañas, del mar y de los servicios.

    “Excelente todo, sobre todo los servicios, de primer nivel” dije

    “Impecable, realmente sobresaliente. Por favor transmitan a los dueños nuestra satisfacción” dijo mi madre.

    En el avión cuando volvíamos apoyo su mano en mi brazo y me dijo

    “Bueno, Tim, ahora vos volves a tu vida, yo a la mía. Madre e hijo. Esto que pasó no puede cambiar las cosas de tal forma. Y yo quiero encontrar mi camino”

    “Por supuesto, estoy de acuerdo” le dije.

    Y fue así, por dos meses. Estábamos tomando el café en gimnasio.

    “Mamá conocí una chica, te juro que un volcán, me mató en la cama”

    “¿Y Rita, porque hasta hace dos días estabas con ella?”

    “Pasó a engrosar tu lista de cadáveres” le dije sonriendo

    “Me alegro. Yo justo te iba a contar que hace quince días estoy saliendo con un muchacho, le llevo 5 años, pero es genial”

    “Que bueno, te lo merecías”

    “Tim, ¿vos pensas que para el invierno, cuatro meses, sería correcto irnos de vacaciones los cuatro?

    “Al resort?, no Su, no sería correcto. Le respondí

    “Si, por supuesto.” Me dijo con cierta congoja.

    “Si queres, y solo porque te veo muy estresada”, te puedo acompañar

    Ella metió la mano en el bolso, el mismo donde había guardado los consoladores cuando los compró.

    “Mamá!!!” le dije

    “Tranquilo” me dijo sacando la notebook, eso está guardado para futuras ocasiones con Rob, mi chico.

    “Seguimos charlando y unos minutos después al mirar la notebook su cara fue de sorpresa total, se quedó con la boca abierta y la giró para que lea.

    “Estimada Sra. Susana:

    Es una alegría que vuelva a pensar en nosotros para pasar unos días en Bahamas. Queda hecha la reservación de dos cabañas para fecha a coordinar del mes de Enero.

    Y por su consecuencia y sus conceptos al retirarse del resort, le informamos que tienen un descuento del 50% en estadías, consumos y servicios.

    Queremos hacerle saber que hemos agregado servicios, siempre para satisfacer aún más a nuestros huéspedes.

    Los saluda

    Lía, Propietaria del Resort Stanyel Cay”

    Nos quedamos helados. Lía era la dueña y proveedora de “Servicios”

    “Su, si vos querés obviamente, no tenés la noche ocupada, te espero a cenar. Ah., aprendí a hacer esos tragos que tanto te gustaban. Si querés…”

    “Será un gusto degustarlos, ah y te quiero mostrar un par de cosas que me compré…”

  • ¡He vuelto!

    ¡He vuelto!

    Volví!

    Y nuevamente por aquí, después de 4 años donde pude hacer catarsis en esta página y con ustedes sobre lo que una vez fue algo loco para mí y lo que desencadenó un cambio total en mi vida.

    Mi relato sobre mi tío y yo fue, creo yo, algo tan increíble que a 4 años de que esa historia ocurrió y hoy cuando pude recuperar mi cuenta me doy una reflexión de lo mucho que ha pasado y como algo tan loco como ese evento pudo cambiar mi vida y ahora poder contarlo.

    La historia ya la conocen, pero han surgido muchas dudas e interrogantes. Desde qué pasó para que dejara de escribir hasta qué sucedió luego de aquella noche que mi tío y yo salimos de aquel hotel.

    Para empezar retomaré todo desde que salimos del hotel y los eventos que fueron surgiendo desde que tomamos esa decisión.

    … Al haber terminado de coger esa tarde como unos salvajes y haber exteriorizado todas las ganas que ambos nos teníamos pues decidimos salir cada quien por su lado y como si no nos conociéramos, es que estaba clarísimo y era algo que simplemente no debió pasar y la ciudad en la que mi tío vivía era pequeña que podía verlo alguien que lo conociera.

    Al salir del hotel pues no era más que una chica de otra ciudad que fue hasta allá por una disculpa y terminé llena del semen de la pareja de mi tía. No dejaba de pensar en cómo le pedí que eyacule dentro mío mientras caminaba esa noche por las calles de la ciudad en donde me encontraba.

    A la mañana siguiente temprano partí de retorno para mí ciudad y ese loco suceso pues nunca ocurrió y cada quien tenía sus asuntos por su lado o al menos eso creía por lo menos esa semana.