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  • La putita del vecindario (Parte 2)

    La putita del vecindario (Parte 2)

    Pasó menos de un minuto desde que Julián finalizó la llamada y ya tenía a su lado a su compadre,  un hombre de casi 60 años, era aún más gordo que Julián, igual de moreno, pero de baja estatura.  Tenía un bigote muy tupido que se veía mojado por la cerveza que estaba tomando. Empezaron a platicar en voz baja entre ellos, y lo único que pude entender de lo que decían fue que el nombre de su compadre era Felipe, y que tenían suerte de encontrar a una putita como yo. Felipe se acercó a mí y empezó a manosear mis piernas y mi trasero.

    – “Oye Julián, no seas cabrón, esta puta tiene semen escurriéndole de la cara ¿ya te la cogiste y no me invitaste?” Le dijo Felipe en tono burlón.

    – “Solo fue una mamada compadre, tenía que probar antes la mercancía ¿no cree? Además yo solo salí a mear y esta puta se me quedó viendo y solita se acercó para chupármela, ni tiempo tuve para sacudírmela”, contestó Julián riendo. “¿Entonces compadre? Nos la llevamos a su camión o al mío?”

    – “Vamos para el mío, ya lo descargaron y tengo unas cervezas, así que hay espacio y ahí nos podemos divertir más.” Y dirigiéndose a mí, Felipe me nalgueó, y apretando una de mis nalgas, viéndome fijamente a los ojos, me dijo: “Vas a hacer todo lo que te digamos y nos la vamos a pasar bien, ¿entendiste?”

    Yo solo mordí mi labio inferior y sumisamente le dije que sí con un breve movimiento de mi cabeza. Caminamos hacia uno de los camiones y Felipe abrió una de las puertas del compartimento de carga. Me hicieron pasar mientras subía a ese altísimo camión, estando segura de que disfrutaban la vista de mi culo completamente expuesto mientras iba subiendo. Entré y ese enorme espacio estaba completamente vacío, me siguió Julián y al poco tiempo entró Felipe con un cobertor que tiraron en el piso del camión y una caja llena de cerveza. Abrieron una para cada quien y me invitaron una, la acepté y empezamos a tomar. No llevaba ni la mitad de mi cerveza cuando Felipe se desabrochó el pantalón y se sacó la verga. Me sorprendió que siendo tan chaparro y gordito la tuviera de tan buen tamaño, y aún no estaba completamente erecto. Tomó mi mano y la llevó hasta su verga, empecé a jugar con ella mientras lo veía cuando de pronto se aceró a mí y me besó, metiendo completamente su lengua con sabor a cerveza y cigarrillos dentro de mi boca, mientras Julián manoseaba mis piernas y mis nalgas. Me ordenaron que me pusiera en cuatro y obedecí de inmediato. Mi boca fue directamente a la ya completamente erecta verga de Felipe, la cual pude tomar con una mano mientras lo masturbaba, y aún me quedaba suficiente para seguir chupándosela. Mientras estaba en eso, sentí como Julián levantó mi vestido, hizo mi tanga a un lado y empezó a comerme el culito, metiendo su lengua profundamente mientras hacía movimientos circulares, haciéndome estremecer con cada lamida y cada beso.

    Sentí de pronto una presión en mi hoyito, mientras Julián colocaba su verga y la empujaba lentamente hacia mí, abriéndose paso dentro de mi culito apretado y ensalivado, hasta que estaba completamente dentro de mí. Soltó un leve gemido, me saqué el pene de Felipe de a boca y miré hacia atrás, sobre mi hombro, para observarlo dando un trago grande a su cerveza hasta terminarla y empezar un movimiento rítmico y suave, entrando y saliendo de mí muy lentamente. Regresé mi atención hacia Felipe y, más caliente que antes, le chupé frenéticamente la verga, desde la base hasta a punta, sin dejar un solo centímetro sin atender con mis labios y mi lengua. Solo podía imaginarme la imagen del espectáculo que estaba protagonizando en ese momento: una putita rubia tirada en cuatro dentro de un camión, con el vestido levantado, la tanga hacia un lado, siendo penetrada por dos hombres que tenían más del doble de mi edad, gordos, viejos, con un penetrante olor a cerveza. Este pensamiento me puso a mil, ya no pude más y empecé a gritar de placer y a rogarles que me cogieran más fuerte.

    – “¡Ughhh! Me encanta como me cogen, denme más fuerte, quiero que me cojan con todas sus fuerzas, que me destrocen mis hoyitos, ¡soy su putita!”

    Al escucharme empezaron a reír y a decir entre ellos:

    – “¿Cómo ve a esta puta compadre? Coge muy rico pero no sabe lo que está pidiendo”, dijo Felipe.

    – “No se apure, si quiere verga vamos a dársela, hace mucho que no nos encontrábamos algo así y no la voy a dejar ir tan fácil”, respondió Julián para después dirigirse a mí mientras aceleraba el ritmo de sus embestidas: “¿Quieres verga putita? ¿Crees que puedes aguantarnos a los dos? Te vamos a cumplir tu deseo aunque te arrepientas”, y me dio una nalgada fuertísima que dejó ardiendo mi nalga derecha.

    Julián me tomó fuertemente de la cintura, empujándome hacia abajo, mientras sus embestidas aumentaban en intensidad. Sentía como entraba y salía casi por completo, calentando mi hoyito y haciendo temblar mis rodillas. Me nalgueaba de vez en cuando mientras me decía obscenidades, que yo era su puta, que era una zorra, una pendeja, que lo único para lo que servía era para que me metieran la verga, y a cada palabra me excitaba más y más.

    Intentaba gritar, pero mi boca estaba completamente ocupada con Felipe, quien tomaba mi cabeza por los lados para embestirme igual de fuerte, metiendo su verga hasta donde mi garganta lo permitía, dejándome clavada y sin respirar hasta que se le antojaba, siempre en silencio, sin emitir mayor sonido que el de sus ocasionales gemidos y su respiración fuerte, hasta que sacó su verga, la apuntó a mi boca y dijo “abre bien la boca, no desperdicies ni una gota” y eyaculó sobre mí cara, entrando la mayor cantidad en mi boca. Fue una descarga de semen muy abundante, espeso, con un sabor delicioso. Acercó su verga a mí y lamí hasta la última gota, dándole un pequeño beso en la punta al finalizar, para verlo directamente a los ojos guiñarle un ojo mientras le sonreía.

    Julián, que seguía con su ritmo frenético, al ver cómo devoraba el semen de su amigo, sacó su verga de mi hoyito diciendo “¿Así que te gusta la lechita? Aquí hay más para ti puta”, y clavo su verga en mi boca sin darme oportunidad de nada, obligándome a saborear mi propio culito, y corriéndose dentro de mi boca. Sentí el primer chorro contra mi paladar y detuve el resto con mi lengua, mientras estaba sentada en el piso, con mi culo adolorido, bebiendo mi tan merecido premio. Sacudió su verga en mi frente, dándome unos pequeños golpes, para después limpiarse, voltear con Felipe y decirle “Compadre, tengo que irme porque mañana temprano descargar mi camión. Aquí le dejo a esta zorrita, no se vayan a desvelar mucho”. Después se dirigió a mí, me levantó para manosearme de nuevo el trasero y viéndome fijamente me dijo “Me la pasé muy bien Adriana, coges riquísimo. Espero que nos volvamos a ver pronto”, salió y me dejó a solas con Felipe.

    Acomodé mi vestido y me senté a un lado de aquel hombre que había quedado conmigo, me invitó algo más de tomar, lo cual acepté, y empezamos a platicar. Me contó sobre su vida, tenía 59 años, era divorciado desde hace dos o tres, sin hijos, siempre había trabajado como transportista y, aunque ya no era joven, prefería seguir manejando pues la carretera siempre fue su vida. Me pareció impresionante que se abriera así conmigo, y me llenó de confianza. Le platiqué acerca de mí, de mis gustos, de mi aventura con Don Julio y cómo fue el primer paso de muchos que pensaba dar en ese camino. Nos caímos bien, más allá del sexo que habíamos tenido hace unos minutos, tuvimos una conexión.

    Y mirándonos fijamente nos fundimos en un beso apasionado, no hacía falta decir algo más, me senté sobre él mientras pasaba mis manos por detrás de su cabeza, y el acariciaba lentamente mis piernas y mis nalgas, delicadamente, subiendo poco a poco mi vestido hasta quitármelo por completo. Besó mi cuello y me hizo estremecer, pero cuando bajó un poco más y sentí su lengua juguetear lenta y suavemente sobre uno de mis pezones, un escalofrío de placer recorrió mi cuerpo. Me dio a lamer uno de sus dedos, el cual lo dejé bien ensalivado, para que después lo metiera poco a poco en mi hoyito. La sensación de sus labios y su lengua sobre mis pezones, una de sus manos tomándome firmemente por la espalda, mientras me masturbaba con un dedo, me hicieron rendirme completamente. Me separé para llevarme su pene a mi boca y él no lo permitió, se recostó y solo me dijo “Ven”, y entendí lo que quería. Me quité la tanga y unté un poco más de saliva en mi hoyito, para después poner mis piernas a sus lados y sentarme lentamente sobre él, dirigiendo su durísima verga a la entrada de mi culito y metiéndola un poco, para después dejar caer mi peso y sentirla por completo. Él no dejaba de verme, yo admiraba a ese hombre, con su abdomen abultado y pecho completamente cubiertos de vellos; estaba fascinada.

    Comencé a cabalgarlo a un ritmo lento, no teníamos prisa y se notaba que le encantaba. Sentía cada centímetro de su pene entrar y salir, palpitar dentro de mí, volviéndome loca. Él se limitaba a verme en silencio, a juguetear con mis pezones y pellizcarlos suavemente. No podía esconder mi enorme excitación y mi pequeño pene se endureció, lo cual no parecía importarle. Después de unos minutos así me pidió que me acostara, lo obedecí y se acercó a mí. Abrió mis piernas y las colocó sobre sus hombros, para después penetrarme profundamente, tanto como no lo había sentido antes, dejando escapar un pequeño gemido. Siguió penetrándome, acelerando poco a poco sus movimientos. Pequeñas y saladas gotas de sudor resbalaban de su frente y caían sobre mí, estaba sumamente excitado y me cogía durísimo, pero sin quitarme la vista de encima. Sin dejar de penetrarme, quitó mis piernas de sus hombros y las separó, se acercó a mí y nos fundimos en un apasionado beso, sintiendo su agitada respiración y su cuerpo velludo aplastándome contra el piso. Estaba tan excitada que no pude más y empecé a lanzar algunos chorros de semen sobre mi abdomen. Felipe se dio cuenta y los recogió con sus dedos, para después alimentarme con ello, haciéndome probar mi propio semen, a lo que yo respondí lamiendo y relamiendo sus dedos hasta quedar satisfecha.

    Estaba aún terminando de limpiar mi semen de sus dedos cuando sentí que me clavó su pene completamente, para después sentir cómo cobraba vida dentro de mí, expulsando un chorro tras otro de semen caliente, llenándome, marcándome, haciéndome suya. Felipe suspiró, se separó lentamente de mí, se limpió y tomó su ropa. Hice lo mismo y al terminar de vestirme ambos salimos sin decir una sola palabra, ya estando afuera me tomó de la mano y me dijo:

    – “Adriana, en verdad eres toda una mujercita, caliente y decidida, cómo me gustaría que me acompañaras en uno de mis viajes para no sentirme tan solo. Te dejo mi número, aquí vengo cada dos semanas y me gustaría volver a verte” Anoté su número y le prometí volver, me ayudó a conseguir un taxi y me dirigí a casa.

    Pasaban ya las 4 a.m. y me dirigía a casa, después de ser cogida por extraños, a los cuales no les importé en absoluto, hasta estar a solas con Felipe, quien resultó ser todo un caballero, caliente como nadie, pero caballero a final de cuentas. Iba inmersa en este pensamiento cuando el chofer del taxi me despertó de ese trance.

    – “Oiga señorita, se ve que tuvo muchos clientes hoy, a ver si puede quitarle todas esas manchas a su vestido” Al escuchar esas palabras miré mi vestido, con manchas de semen seco por varios lados, y recordé que era una putita iniciando su camino en la vida, y que no debía dejar pasar ninguna oportunidad. Reí discretamente y le respondí al taxista.

    – “Así es, fue una noche muy ocupada, ¿pero sabes? Creo que me quedan ganas de una verga más, ¿qué te parece si te la mamo y no me cobras lo del viaje?”

    – “Ok, pásate para el asiento de enfrente y sigo manejando” Se detuvo, salí del taxi entré por la puerta del copiloto. Él ya se la había sacado y empezaba a masturbarse, me incliné hacia él, me llevé su pene a la boca y mientras se la mamaba siguió conduciendo el taxi. Sentí que se detuvo a los 5 minutos y me dijo “Ya llegamos, apúrate”, por lo que aceleré el ritmo de mi lengua sobre su glande y mis labios alrededor de su verga. No tardó mucho en expulsar dentro de mi boca chorros de semen, abundante pero muy líquido, ordenándome no derramar ni una gota para no manchar el asiento.

    Me incorporé y salí del taxi, que se había detenido en la esquina de la calle donde vivía. Le agradecí mandándole un beso, y aún con semen escurriendo por la comisura de mis labios, me dirigí a casa, feliz de que mi primera noche como putita fuera todo un éxito.

  • Autobiografía sexual (Parte 11): Especialista en precocidad

    Autobiografía sexual (Parte 11): Especialista en precocidad

    Empezó una nueva semana de trabajo, luego de una semana intensa en la que me acosté con cuatro hombres. Tristemente, me bajó la regla y supuse que sufriría toda esa semana. Lo único que me hacía feliz era que cobraría la jugosa cantidad que valió mis servicios sexuales realizados al juez y a los socios del despacho.

    Entré a la sala de mi jefe, nos saludamos y procedió a pagarme en efectivo, dándome como desinteresadamente un extra por haberle hecho un oral a él. De pronto, se me salió lo puta.

    —Oiga, pero me está dando lo que valen varias mamadas.

    —¿Te parece?

    —Sí, sobre todo por lo que duró —dije sin pensarlo bien y solté la carcajada.

    —No te reirías si fueras hombre y pasaras por lo mismo que yo.

    —¡Y qué bueno que no soy hombre! Aunque cuando estoy en mis días quisiera serlo, como hoy.

    —Y yo quisiera ser mujer para que mi vida fuera más fácil. Me acostaría con un hombre rico o vendería mi cuerpo y tendría dinero fácil todos los días disfrutando de lo que hago.

    —Sí que está de malas. Parece que el que está en su periodo menstrual es usted.

    —Mira, ya te pagué. Ahora, ¡largo!

    Sin duda, no fue un buen momento para bromear con mi jefe. Por cierto, hasta este punto no lo había descrito físicamente y es que sería la envidia de muchas mujeres: Era rubio, ojos verdes, de estatura mediana, flaco y lampiño. No se podía negar que era guapo y además, los 45 años que decía tener no se le podían creer.

    Su situación sexual me puso a pensar y querer empatizarme con los eyaculadores precoces, tanto que ese mismo día investigué al respecto y me volví una experta en el tema, o eso creía yo.

    Al día siguiente, mi jefe tuvo una junta y al terminar le pedí que me permitiera hablar con él a solas. Luego de que me lo concedió, me acerqué a su escritorio caminando lentamente, como seduciéndolo y me incliné hacia el frente, dejándole ver mis pechos a través de mi escote y viéndolo con mirada coqueta.

    —¿Qué se te ofrece, Lorena? —preguntó algo sacado de onda.

    —Una probadita de su verga, mmmm —dije sensualmente.

    Subí una rodilla a su escritorio y después ya estaba a gatas arriba. Estaba segura de que mis pezones se alcanzaban a ver desde su perspectiva. Le noté el bulto bajo su pantalón, así que me senté sobre el escritorio frente a él y me alcé lentamente la falda, acompañando con movimientos de mi trasero de un lado a otro y de abajo a arriba.

    Al exhibirle mi culo entangado, lo restregué suavemente en su entrepierna y lo moví en círculos. También se lo azoté un poco, ya que no podía hacerlo bien por estar en mis días. Luego lo tomé de las manos y las llevé a mis senos, apachurrándolos junto con sus manos y comencé a gemir suavemente y decirle cosas provocativas al oído.

    —Se te siente bien grande, papi. ¿Acaso me quieres destrozar la panocha?

    —Detente, Lore. Por favor.

    Haciendo caso omiso, me deslicé hacia el suelo y me puse en cuclillas para poder desabrochar su cinturón con una mano y con la otra frotaba el bultote que tenía. Sin embargo, antes de deshacerme de su cinturón, sentí la humedad en su pantalón producida por su semen.

    Me levanté, caminé sensualmente hacia la silla de enfrente y me senté viendo a mi jefe llevarse la mano a la frente y jadear como si se hubiera cansado de hacer mucho ejercicio.

    —¿Se puede saber por qué lo hiciste? —cuestionó mis acciones un poco alterado.

    —Solo quise ver tu nivel de eyaculación precoz.

    —¡Pero ya sabías que me corro en pinches dos minutos!

    —¿Sabes que tu problema tiene muchas causas? Como tu actitud, por ejemplo.

    —¿Eso qué tiene que ver?

    —Es porque canalizas tu estrés de forma negativa —expliqué como si fuera una experta en el tema, aunque solo parafraseaba información que busqué en internet el día anterior—. Tu problema es psicológico. No quiero decir que estás loco, pero tantito te falta por la ansiedad que te cargas.

    —En eso tienes razón. ¿Te gusta la psicología?

    —Así es, la mente humana es muy asombrosa. ¿Quieres dejar de eyacular precozmente?

    —La verdad sí. ¿Me ayudarás?

    —Cuenta conmigo, trae mudas de pantalón diario por si acaso —dije guiñando el ojo de manera sexy y me retiré.

    El resto de esa semana repetí la seducción diariamente, pero mi jefe no progresaba a pesar de los consejos que le daba porque no eran adecuados, como controlar la respiración, intentar negar mentalmente la eyaculación o pensar en otras cosas a la hora de que lo seducía. Incluso, el viernes de esa semana le aconsejé desnudarse previamente para que su ropa no tocara su pene y no sintiera contacto alguno, pero luego de desabrocharse el cinturón y bajarse el pantalón se corrió dentro de su calzoncillo sin siquiera haber comenzado yo a provocarlo, lo cual me sorprendió mucho.

    Al salir de trabajar ese viernes, caminé hacia el bar de la esquina y me extrañó ver al jefe en una mesa, fumando y con una botella de alcohol. Creí que la frustración lo llevó a eso, pero me acerqué a hablar con él y me comentó que desde tiempo atrás ya era fumador y tomador y que en su casa lo hacía constantemente, pues vivía solo ya que era divorciado. Esos datos me dieron muchas ideas que procesé durante el fin de semana, no sin antes aprovechar que se terminó mi periodo y fui a la casa de mi profesor de biología de la secundaria, Lorenzo Guadarrama.

    El muy amable y lindo profesor me permitió darle una sesión de seducción y bailes eróticos que estuve practicando para saber su opinión. Fueron casi dos horas las que ocupé para hacer mis demostraciones, durante las cuales Lorenzo se estaba masturbando viéndome.

    Al final, le di su recompensa y comencé masturbándolo y mamándole su deliciosa verga. Posteriormente, me llevó a la cama para devorar mi cuca con sus labios y su lengua, pero no tardó tanto en ello para dar paso a la cogida. Puse mis pies en sus hombros y sentí cómo me penetraba profunda y exquisitamente.

    —¡Uffff, papacito! ¡Cógeme así, duro!

    Acompañé la penetración con frotamientos de mi clítoris con mis dedos y alcancé un orgasmo muy pronto, pero eso no fue todo, sino que vinieron varios orgasmos en cadena.

    —¡Ay! ¡Mmmm! ¡Ahí viene otra…! ¡Ah! ¡Ahhhh!

    De nuevo mostré un comportamiento multiorgásmico, cosa que parecía ya ser normal en mí. Jadeaba de lo muy encendida que estaba hasta que él se quitó y me dejó respirar un poco. Después, me puse en cuatro y lo llamé de vuelta a cogerme y se dio prisa en penetrarme y comenzar a darme duro, con nalgadas intensas y tirones de cabello ricos.

    —¡Qué sabroso me coges, papi! ¡Pégame más!

    Instantes después, avisó que iba a venirse y me quité para mamarle el pito hasta provocar que se corriera completamente en mi boca. No dejé ni un rastro de su leche en su pene.

    No pude evitar felicitarlo por su desempeño, pues había progresado y parecía que su miembro había aumentado algunos centímetros, por lo que no oculté mi curiosidad y le pregunté si hizo algo al respecto.

    —Solo modifiqué mi dieta a una alta en proteínas.

    —¡Wow! Tengo una duda. En caso de eyaculación precoz, ¿qué recomendaría?

    —Algo más balanceado en cuanto a carnes y vegetales, nada de frutos secos, cero alcohol, cero tabaco y ejercicio.

    Sus palabras significaron una tarea para mí: averiguar si eso funciona y tenía a mi conejillo de indias: mi jefe.

    Iniciando la siguiente semana, no le apliqué ningún tipo de seducción a mi jefe, pero le llevé ensaladas y comidas saludables preparadas por mí para que las consumiera en las horas de comida y le aconsejé que en casa no comiera mucha grasa, ni fumara, ni bebiera alcohol y que hiciera ejercicio. Además, descargué música relajante en mi celular y se la pasé al suyo para que la escuchara cuando se sintiera estresado.

    Me sentí como una médico dándole su tratamiento a mi paciente para su enfermedad, pero llegó la siguiente semana y había que comprobar si había una mejoría o no. Llegué al trabajo vistiendo pantalón a diferencia de todos los días que vestía falda, pero fue con la intención de llevar debajo un sexy liguero rojo.

    Cuando mi jefe estuvo libre en su oficina, entré, cerré la puerta y comencé a seducirlo paso a paso. Llegando al punto en que me senté en sus piernas frente a él, aún no se sentía húmedo su pantalón, así que tomé sus manos y las llevé a mis nalgas, comencé a arrimarme a su entrepierna y le besé el cuello por escasos tres minutos más o menos, sin que se corriera todavía.

    Proseguí hincándome para desabrochar su cinturón, bajar su pantalón y sus calzoncillos para jugar con su güera y grandecita verga, la masturbé, la lamí y la mamé durante escasos minutos y aún no presentaba eyaculación.

    Se acercaba la parte importante. Me levanté, me coloqué para sentarme en sus piernas de frente a él e hice a un ladito mi tanga para introducirme su rica pija.

    Comencé a moverme despacio, sin prisas y emitía gemidos suaves, pero conforme me empecé a sentir más caliente le di sentones duros, aunque no rápidos.

    —Mmmm, lo estás logrando, papi.

    —Me estoy aguantando, ¡ah!

    —Sigue así, porque quiero más. ¡Ah! ¡Uy, qué rico!

    Pasaron más o menos cinco minutos, hasta que me dio señales de que se vendría.

    —Ya no puedo. Ponte en cuatro.

    Prontamente me arrodillé en el suelo, él se apresuró a penetrarme y lo hizo rápido y duro por unos cuantos segundos.

    —¡Ah! ¡Ah! Ya me voy a venir.

    —Échamelos dentro, papi. Mmmm.

    Sentí que me rellenaba la concha abundantemente. Apenas terminaba de relajarme cuando de repente, escuché un golpe y volteé a ver. Mi jefe se había desmayado y se golpeó la cabeza con la pared. No supe qué hacer durante casi media hora, hasta que se me ocurrió mojarle la cara con el agua de un florero que tenía en un librero y logré despertarlo. Le expliqué lo que sucedió y después de vestirnos, salí de su oficina para seguir con mi trabajo, pero él fue al médico.

    Pasaron unos días para que mi jefe me hiciera saber que le detectaron hipertiroidismo de tiempo atrás, pero nunca se había atendido, razón por la que era muy delgado, además de que, a consecuencia del cambio en la dieta que le introduje, no absorbió nutrientes y al tener una descarga de semen enorme aquel día, se le bajó la presión extremadamente y se desmayó. Eso explicaba la eyaculación precoz, pues es un síntoma del hipertiroidismo.

    Este capítulo parece más un estudio de caso clínico que un relato erótico, pero tiene como moraleja para los hombres (y claro que también para las mujeres) atenderse los problemas sexuales que presenten sin tener pena y dándole prioridad sobre otros asuntos como el trabajo, nunca se sabe si detrás de ese problema sexual hay una enfermedad más severa, pero que puede tratarse oportunamente.

    Llegado el fin de semana, fui a la casa de mi profesor de biología para contarle mi aventura y darle a conocer una decisión muy importante que tomé. No obstante, toqué a la puerta, me abrió él, pero me miró como espantado. Asomé la mirada al interior de su casa y vi a una mujer sentada en el sofá, viendo la televisión y volteó a verme.

    —¡Espérame tantito, amor! —le dijo a la mujer, dejó emparejada la puerta y se dirigió a mí—. ¿Por qué no llamas antes de venir?

    —Lo siento. ¿Quién es?

    —Es mi ex esposa, estamos saliendo de nuevo.

    —¿Y eso a qué se debe? —pregunté asombrada.

    —A que nos acostamos y le gustó. Seguramente será pasajero. ¿Te importa si te llamo otro día para salir?

    —No se preocupe, ya sabe que conmigo no hay problema si sale con otra mujer y conmigo al mismo tiempo. Solo quería decirle algo importante: Le tomaré la palabra y me inscribiré a la universidad para estudiar psicología.

    —¡Amor! —se escuchó la voz de su ex esposa llamándolo.

    —Me parece perfecto —continuó él—. Estamos en contacto para cualquier cosa que se suscite en tu proceso de inscripción.

    —Si pregunta su ex esposa quién soy, dígale tal cual, que soy ex alumna suya de la secundaria y que solo vine a reconocerlo por inspirarme a continuar estudiando.

    Para mala fortuna mía, el profesor Lorenzo y yo no volvimos a coger nunca más, pues no tardó en volver a casarse con su ex esposa.

    Esa tarde iba de regreso a casa, pero en el camino tuve un incidente.

  • Amiga de mi mujer, necesitada de verga

    Amiga de mi mujer, necesitada de verga

    Antes del toque de queda, la amiga de mi mujer, fue tan ardiente pasó por el departamento buscando a mi mujer, le dije por el intercomunicador que no se encontraba que se había ido a casa de sus padres y que volvería mañana.

    Caro de unos 39 años, de ojos negros muy penetrantes, aunque no es tan alta, si tiene buenas tetas, es casada con un tipo cincuentón muy serio y por lo que me contó mi mujer su amiga fue muy terrible y aventurera en pocas palabras le gustaba follar en épocas de universidad, tienen un par de hijos aún niños y aunque es buena madre por lo que me cuenta mi mujer, es algo estresada por la misma rutina por el trabajo on line y las clases virtuales de sus hijos, por eso cuando se junta con mi mujer suelen tomar una copa de vino y hablar y hablar por mucho rato hasta que se tiene que regresar rápido a ver a sus hijos.

    Yendo al tema central, dijo que regresaría al día siguiente y se despidió muy coquetamente.

    Al día siguiente mi mujer iba a hacer unas diligencias con sus padres y que llegaría casi por la noche, habiendo olvidado que regresaría su amiga, ya que vive a unas 6 cuadras aproximadamente. Suelen estar cerca una de la otra. Iba regresando de hacer una compras de la tienda y la encuentro tocando el intercomunicador, aún hace sol y algo de calor, traía unas sandalias un shorcito y un top que podían reflejar la voluminosidad de sus pechos, además de traer lentes oscuros y mascarilla y una bolsa de cartón en mano.

    C: Hola ya llego… estoy que le escribo al whatsapp pero no me responde.

    D: Es que iba a hacer unas diligencias con sus papás seguro y no puede responderte, tu sabes con esto del virus hay que seguir teniendo cuidado.

    C: Uy entonces demorará? -toda intrigada

    En eso no sé porque mi mente voló y empecé a hacerme la idea de llevarla al departamento y mentirle que pronto llegaría, para solo estar con ella a solas y tratarla un poco más.

    D- No creo, si quieres pasa a esperarla y si quieres la llamó para que decirle que has venido.

    C: A ya genial, entremos a esperarla.

    Subimos y antes de hacerle entrar a la sala, le eche alcohol y aunque no se quitaba la mascarilla la invite a sentarse en la sala, haciendo el ademán que ya le estaba escribiendo a mi mujer… charlamos algo y sobre todo nuestro lenguaje era más de miradas, aunque ya me había retirado mi mascarilla ella aun la tenía puesta.

    D: estoy que le escribo pero no contesta, esperemos

    C: Si, siempre le escribo pero demora en contestar

    D: Si a mi también me pasa, demora en contestar, por eso mejor la llamo, esperemos 5 minutos y le timbro… Y como te va en el trabajo, tus hijos, tu esposo todo bien.

    C: Si bueno todo bien dentro de lo que cabe, es más estresante trabajar de casa, las clases de mis hijos… Y pues ufff ahí se avanza

    D: Si me imagino esta situación no ha sido fácil para todos, aunque no tenemos hijos, créeme qué también nos llegamos a estresar algunos días y pues…

    C: Pero al menos tienen días de «diversión» -notando que dentro de su mascarilla sonreía coquetamente.

    D: Bueno… Si también pero igual no siempre hay días buenos… No me contesta… Te sirvo algo mientras esperas

    C: Agua, por favor

    D: vino no? -como dándole a decir que suelen tomar entre ellas

    C: Que?! no o sea… pero eso lo hago con ella.. O sea es muy temprano aún -la note sonrojar y reírse con algo de nervios

    D: Si que va ya se van acabando dos vinos que tenía guardado… Pero bueno en otra oportuni…

    C: No!! si invítame una copa… no rechazare algo tan rico -con tono de voz algo seductora.

    Procedí a invitarle de una botella ya abierta, serví dos copas y pudo al fin bajarse la mascarilla y verla completamente de rostro, sobre todo de lo penetrante de su mirada… Hubo un pequeño silencio hasta que me timbro mi celular.

    D: hola amor, si te timbraba por ha venido tu amiga a dejarte un encargo.

    M: Que aún está mi amiga ahí? -algo celosa.

    D: No, no ya se fue solo vino a dejarme un paquete que era para ti, que ya te llamaba después, que se iba rápido a ver a sus hijos.

    Caro me miro sorprendida y tomó un sorbo de vino mientras terminaba de hablar con ella.

    D: Ya amor, entonces ya nos vemos más tarde.

    Colgué y me preguntó toda intrigada.

    C: Porque no le dijiste que estaba aquí, que la estoy esperando.

    D: Si mira… Lo que pasa es que es celosa hasta contigo… Con cualquier mujer siempre me está mirando si miro a alguien (mujer)… así siempre era

    C: Ehhh, no… pero debiste decirle que estaba aquí, entonces que no va a venir.

    D: No, acaba decirme que se regresan a su casa y ya viene en un par de horas.

    C: Bueno ok, entonces solo le entregas las bolsas

    D: Ok entonces… ya te vas

    C: Claro, por qué?

    D: No nada, solo decía como sueles venir y relajarte un rato con ella… Pensé que también podrías hacerlo conmigo… no veo a mis amistades hace buen tiempo y también uno extraña relajarse.

    C: Si te entiendo… Pero si viene y nos encuentra qué pensaría… seguro y se enfada conmigo.

    D: Si… Bueno pero no tienes que decirle que te quedaste solo 15 minutos… pero en fin te acompaño hasta la calle.

    Mientras surgía esa charla, la notaba nerviosa con el calor del ambiente y así que termino de tomarse la copa y me pidió prestado el baño y ya al esperarla a salir en la puerta… me hizo una pregunta que me dejo frio y sin reacción.

    C: Ya que entre nosotros ha surgido este pequeño secreto te puedo yo contar uno… Es cierto como dice mi amiga que la primera vez que tuvieron relaciones también le invitaste una copa de vino y que la invitaste a pasar a tu departamento y ya dentro le quitaste la ropa y tuvieron sexo como loco?! Mientras se alistaba a ponerse nuevamente su mascarilla.

    D: Que?! Todo eso… como lo sabes… Te contó todo como paso y con detalles… Uyy Uds. si que se cuentan todo… que miedo que mas te habrá contado de mi -estaba entre nervioso y excitado.

    Ella solo reía tomo su móvil y sus llaves en mano y antes de abrirle la puerta le confesé.

    D: Quieres saber en verdad como fueron las cosas? -con voz intrigante

    C: No, porque ya me contó todo

    D: todo?

    C: todo! -con los nervios que reflejaba su voz y cuerpo

    D: No creo que te haya dicho todo

    No abrí la puerta y estando juntos relate una escena en la cual la tuve interpretando una actuación.

    D: estando en mi departamento la tome la cintura a tu amiga, la pegue junto a mi cuerpo y empecé a besarla -mientras me acercaba a Caro y hacía con ella todo lo que narraba.

    C: Ya se esa… esa… parte… No que haces… No puede venir ella en cualquier momento.

    D: No va a venir

    C: Pero no… No es correcto… tengo a mi esposo.

    Mientras la sujetaba por detrás y empezaba a puntearla y presionaba sus tetas hasta que poco a poco las fue liberado de su sostén exponiéndolas al aire y presionaba sus pezones… Empecé a excitarme tan rápido que empecé a temblar y ella también

    C: No… no… No podemos hacer eso… Tú eres la pareja de mi amiga… Y estoy feliz por ello… y además yo soy casada… No suelo hacer esto -mientras contorneaba su cuerpo y se excitaba cada vez más.

    Fue el momento que me atreví a despojarla de sus prendas bajarla el shorcito y aventarla sobre el sobra boca abajo apreciando su colita y su descuida y peluda vagina… Se notaba que hace tiempo no follaba; fue así que al hacer el ademán de resistirse se dejó colocar sobre el sofá para empezar a besarle el culo mientras le retiraba por completo su shorcito o calzón, para oír su gemidos de excitación. Me puse tras ella y con la verga ya erecta y ella mirándome de reojo toda excitada empecé a follarla, veía sus ojos de excitación tras su mascarilla… empecé a culear tan descuidada colita y velluda concha… mientras ella gemía cada vez mas de placer.

    D: Le hice esto a tu amiga y después la apreté así -narraba la escena

    C: Ahhh, uhmm… sigue y que más… que más le hiciste

    D: la monte sobre mi -la gire y pude apreciarla desnuda y empecé a chupar y morder sus tetas…

    C: Uhhh… ahhh… Más que mas -me pedía excitada seguir follándola.

    Me senté en el sillón y la jale hacia mi montándose y mientras sujetaba su cola empecé a subirla y bajarla lentamente… Mientras chupaba sus tetas expuestas a mi cara… Fue tanta su excitación que al empezar a moverme más rápido empezó a moverse incesantemente con tal lujuria que su mascarilla caía de su rostro y respirar y ver su rostro de lujuria como se notaba que lo disfrutaba… A los pocos minutos soltó un gemido y empezó a venirse… acto cual me abrazo fuertemente presionado sus tetas en mi rostro… Hasta que iba quedando rendida sobre mi…

    D: pero aún no he acabo de contarte que más hicimos

    C: que más? Toda excitada y ya entregada a la lujuria

    D: Antes que yo me viniera, le ordene que bajase a mamarme la verga, a besar y lamer mis bolas a morderlas.

    Ella cual niña obediente bajo y ya sin mascarilla empezó a hacer todo lo que le repita, mamaba mis huevos, empezó a masturbarme que también le ordene a que pusiera mi verga entre sus tetas y hacerme una rusa… Que deliciosa rusa… ella solo excitada me miraba y cumplía mis caprichos.

    D: Después la recosté bajo el sofá y empecé a follármela de boca -la lleve bajo el sofá recostada y empecé a penetrarla, mientras ella recibía verga.

    Así pasaron unos minutos… Se ponía con los ojos lagrimosos estaba follándola de boca, cosa que no hice con mi mujer la primera vez, la sujetaba de los cabellos y ella rendida sostenía mis piernas por delante mientras empezaba a sentir venirme a chorros ufff la muy putita de su amiga de mi mujer resultó ser más cachera de lo que pensaba…

    La acaricia de los cabellos y ella excitada dejaba caer los chorros de mi leche entre sus tetas… Deslizándose por su cuerpo y yo las frotaba en sus tetas y abdomen… Todo sucedió tan rápido… Estábamos predispuestos… Ambos y más ella necesitaba follar y liberarse.

    La lleve a la ducha y nos bañamos rápido mientras pactábamos y acordábamos guardar ese momento en secreto y más citas por qué no?

    C: No vayas a pensar que soy así… me has agarrado en mis 5 minutos… espero sepas guardar en secreto lo que pasó te imaginas me quedo sin marido y amiga.

    D: Pero te puedes quedar conmigo -mientras reíamos

    C: Ya me voy ahora sí… Tengo que ver a mis hijos

    D: Si tranquila… No dire nada.. Claro está si más adelante en otro momento podemos hablar y quedar vernos un rato… Ya dirás

    Mientras terminaba de cambiarse y secarse el cabello con la secadora de mi mujer… Para luego antes de irse darnos unos apasionados besos y manoseadas…

    D: Escríbeme si? Mira que tengo enseñarte más cosas que no he hecho con tu amiga.

    C: Ok, ya sabes discreción total ok-

    D: Ok

    Le abrí la puerta y la puerta de la calle del intercomunicador y la vi alejarse desde mi ventana, se iba toda apresurada y pensar que ya ese colita que se alejaba había sido mía, rápidamente también limpie la sala, el sofá, abrí ventanas… Y esperando ya en la noche llego mi mujer y vi lo que le dejo su amiga en la bolsa, al día siguiente mientras trabajaba me llego una invitación de Facebook de Caro.

    Me puse feliz y me dije volveré a culeármela otra vez… y así fue… tremenda sexual resulto hacer solo tome ventaja de lo que me contaron de ella y aunque ya han pasado 2 meses y hemos vuelto a tener más contagios decidimos poner pausa hasta nuevo aviso.

    Solo confesare que antes que empezará semana santa, se escapó un mediodía que estaba mi mujer, solo para venir a darme una riquísima y excitante mamada… Se tragó hasta la última gota de mi leche y por cosas por ahora ella evita a mi mujer… Hasta nuevo aviso y nuevas aventuras si suelen darse, pero sino… Que rica experiencia tuve, buena amiga de mi mujer y buena mamadora de su hombre.

  • Me cogió el conserje de la oficina donde empecé a trabajar

    Me cogió el conserje de la oficina donde empecé a trabajar

    Trabajé un par de años en una pequeña empresa de consultoría y asesoría financiera. Soy ingeniero, pero el destino me llevó a trabajar mucho tiempo en temas vinculados a las finanzas. La empresa no tenía más de 15 trabajadores e ingresé como analista de proyectos. Mi jefe, que era el propietario de la empresa, me presentó a los demás compañeros el día de mi llegada. Cuando me presentó al conserje, un moreno mayor, en aquellos tiempos de unos 65 años, entre risas me dijo “ten cuidado con él, es cacanero, ve carne blanca y se la come”. Cuando escuché eso, sentí un frío en la espalda que creí pude disimular bien.

    Comencé a trabajar y siempre tenía en mente el comentario. Observaba al moreno cuando podía y más de una vez pude apreciar la enormidad de su bulto. Me resultaba difícil concentrarme en los números y los proyectos por pensar cuanto mediría semejante verga. Pero, siendo nuevo en la oficina y uno de los funcionarios importantes, era mejor ser discreto y prudente.

    A la semana de empezar a trabajar, coincidí con el conserje en el ascensor que nos llevaba a la oficina. Intercambiamos saludos protocolares y él se refería a mi como “ingeniero”, con mucho respeto. Escuchar ese “ingeniero” en sus labios carnosos era demasiado excitante para mí y él se dio cuenta. Los activos tienen el olfato muy desarrollado y siempre saben que culo está disponible para ellos, eso lo he podido confirmar muchas veces. En la presentación protocolar lo detectó, pero no avanzó más, pero ese día en el ascensor ya supo cuál era el siguiente culo que comería.

    Salimos del ascensor y fui hacia mi oficina. Aún no llegaba nadie. A los pocos minutos el conserje entró con la excusa de sacar unos papeles. Me pude dar cuenta que su bulto resaltaba más que de costumbre, mucho más y eso me puso muy nervioso. Él ya era el dueño de la situación. Yo estaba sentado junto al escritorio, se puso a mi lado, como sacando unos documentos del anaquel que estaba tras mío y su enorme verga me quedo a centímetros.

    -Ingeniero, ¿necesita algo más?

    -No, tranquilo, tengo todo lo que necesito.

    -¿Está seguro?

    Titubee y ante mi duda, acercó más su entrepierna a mi rostro

    -Reitero, Ingeniero, ¿no necesita algo más?

    Le dije que él ya sabía lo que quería. Me dijo suelto y seguro ¿salimos juntos a las 6? Le dije que sí. Hasta las 6 pm perdí el registro de que hice ese día, supongo uno de los días más improductivos de mi vida.

    Llegaron las 6 pm, todos comenzaron a retirarse y unos minutos después quedamos sólo el conserje y yo. Hasta ese momento, pensaba iríamos a un hotel. Pero no fue así. Cuando se aseguró que ya no quedaba nadie en las oficinas, fue como un cazador a la mía. Yo estaba sentado en la silla detrás de mi escritorio.

    Sin mediar palabras se puso a mi lado. Se desajustó el pantalón y sacó su enorme verga para mí. No había más que decir, me puse a mamar. Se erectó muy rápido, sí que era enorme, la más grande que había probado hasta ese momento, muy negra y muy gruesa.

    -Que rico mi ingeniero

    -¿Te gusta?

    -Si ingeniero, me gustan sus labios mamones

    -¿Si, en serio?

    -Si ingeniero y quiero comerme su culo blanco

    -¿lo quieres?

    -Desde que llegó a la oficina lo quiero ingeniero

    Yo estaba a mil, que me trate en cada frase de ingeniero era demasiado excitante, mi culo ya palpitaba esperando recibir su trozo de carne. Mi boca estaba llena de verga y del sabor de ella. Me levanté y me puse de espaldas a él. Me desabroché el pantalón me aflojé la corbata, y él sin más me bajo el pantalón y el calzoncillo a la vez, dejando mis nalgas blancas al aire.

    Le escuche decir, así “blanquito mi ingeniero, así blanquito”. Comenzó a acariciar mis nalgas con sus manos fuertes y ásperas, pero él no era de los tiernos y sofisticados, era un conserje medio bruto y a los pocos segundos ya tenía sus dedos presionando mi ano, que palpitaba con infinito deseo. Sentí que con su saliva me humedecía el ano, me inclino sobre el escritorio y sin más palabras me la empujo lentamente, sin violencia, pero sin pausa, lentamente sentí como mi culo se abría ante esa verga negra y deliciosa.

    Cuando la había introducido toda dijo “ya es mío mi ingeniero” y comenzó a mover su pelvis de entrada y de salida, parecía que la sacaba toda y la volvía a meter toda, al principio me dolía un poco por la magnitud, pero pronto, todo ya era placer. En eso sonó el teléfono sobre mi escritorio. Pensé era mi jefe, lo empujé un poco, él también se preocupó y se distancio en silencio.

    Era mi esposa que se había preocupado porque me había retrasado. Había estado llamando al celular y no me había dado cuenta. Cuando contesté le dije “amor, estoy un poco retrasado en la oficina, quizás 30 minutos con unos pendientes”. Cuando el conserje escuchó que hablaba con mi esposa, se acomodó detrás de mí y me embistió con fiereza, ya estaba dilatado, pero me tuve que morder los labios para no gemir de dolor y placer.

    No había forma de cortarle a mi esposa, que es de las mujeres que hablan y hablan y yo seguía con esa vergota enorme llenándome el culo. Cuando al fin pude colgar sentí que el conserje aceleraba sus gemidos y pocos segundos después sentí un flujo de semen llenando mi culo. Sentí sus besos en mi cuello. Escuché sus palabras “que rico mi ingeniero”. Me besó la mejilla y se fue. Dejándome allí con el culo roto y el pantalón en las piernas.

    Me quedé unos minutos. Hasta se me calmó el corazón. Me lavé los dientes en el baño y fui a casa.

  • Aventuras universitarias: Francesita me instruye (1)

    Aventuras universitarias: Francesita me instruye (1)

    Argentina desde los 70 vivió años donde represión era característica de vida y muerte. En sexo, se vivía con miedo… a pesar del “Amor y Paz” del mundo hippie a nivel mundial.

    ¡Éramos tímidos sexuales!

    Sumemos educación estricta… colegios religiosos y poca difusión de temas tabúes como el sexo donde una revista “porno” se vendía en una bolsa negra sellada.

    Me faltaba poco más de un año para ir a la Universidad, “volar” muchos kilómetros del nido materno, y algo prepararía esos cambios en mi vida.

    Ese verano nos reuníamos con mis amigos en la expectativa del ansiado egreso… y en esa circunstancia conocí alguien que marcaría mi vida… al menos en aspectos de sensualidad y sexualidad.

    Lorelei era estudiante de intercambio de idiomas, llego de Ruan a orillas del Rio Sena para perfeccionar su español… y quizá traía también aprender de otros temas, aunque los termino enseñando.

    Residía con una compañera que ya había viajado un año y por eso estaba haciendo el último año con nosotros a pesar de ya haber cumplido sus 18 años.

    Extrovertida, divertida, descuidada y tan sincera que enamoraba al primer encuentro con su cabellera rubia, sus pecas en la piel tan blanca y un cuerpo muy proporcionado con sus nalgas bien formadas y pechos firmes y apetecibles, que sabía muy bien como vestir para llamar la atención de pobres imberbes, que no disimulábamos babosearnos ante sus comentarios en afrancesado español.

    Por esas cosas que más vale caer en gracia que ser gracioso, desde el primer encuentro una chispa nos unió creando un lazo entre afectivo y picaresco… que las chanzas subían de tono y los doble sentidos de las palabras eran algo común. Y no saben como se debe explicar a una francesa una “mala palabra” o cuales puede usar en público y cuales no… más de una profe se puso de colores ante frases de Lore con palabras “inapropiadas”.

    Un día estábamos tirados en un fiaca (especie de sillón de los 70) que tenía en mi habitación charlando de mil cosas, en difícil francés/español, pero sabiendo comunicarnos.

    En la conversación surgieron temas más íntimos y jugados, como decimos en Argentina, preguntándome por mi experiencia sexual sorprendiéndose al decirle que no tenía, y que aquí es más difícil convencer a una chica de llegar a esas instancias, a lo cual me respondió, “hasta que descubran lo que se pierden…”

    Mi pregunta se hacía imparable “¿y que se pierden?”, y al tiempo que decía “un beso francés por ejemplo” me respondió con una acción inesperada para mi… pues sin dudarlo se acercó sus sensuales labios a mi boca y suavemente tomo mis labios entre los de ella.

    Fue tan suave que sentí un escalofrío que movilizó todo mi cuerpo incluido mi pene que se puso en señal de alarma, su lengua masajeaba suave mis labios, proyectándose en mi boca busco mi lengua que tímida permanecía inmóvil, animándola a un mutuo abrazo lingual. Con sus dientes intercalaba suaves mordiscos a mis labios al tiempo que incitaba a que yo haga lo mismo. Susurraba suavemente palabras que no entendía muy bien, pero sonaban muy dulces en su francés natal.

    Al tiempo que daba ese interminable beso con sus manos masajeaba mis orejas y mis mejillas llegando a mi nuca que acariciaba acompañando su eterno beso francés, mientras yo trataba de acomodarme de modo que no se note mi erección que estaba en su máxima expresión. Cuando calmo de ese beso que me sonó eterno siguió besando mi cuello y me dijo algo como “Je le voula des que je te vu” que después me tradujo en que deseaba darme ese beso desde que me vio… y lo imagino todos estos días que me conoció… y confeso que muchos mas fueron sus sueños y muy húmedos.

    Noto mi incomodidad por el pantalón apretado y con mucha dulzura deslizo su mano hasta mi entrepierna, al tiempo que decía “j’aime réveiller ton pénis” (amo despertar tu pene) y en español me dijo ”no vergüenza, mira que tú también haces en mi” y con sus ojos señalo vergonzosamente bajo su camisa desabrochada un brazier juvenil que mostraba sensuales pezones muy inflamados y duros… y suavemente se acercó a mi boca y comenzó a besarme nuevamente pero ahora sus manos acariciaban mi pene sobre el pantalón, primero lentamente luego más frenético y en algún momento deslizando mi cierre para estar más cerca de un miembro que estaba siendo desvirgado por una francesa atolondrada y deseosa.

    Mis manos se fueron a sus pechos que no encontraron resistencia a mis caricias notando su firmeza… hermosas tetas como no había soñado en mis mejores imaginaciones con sus pezones pequeños pero muy duros y firmes.

    Mis labios se deslizaron a su cuello en algún momento impulsados por Lore misma que deseaba mis labios en sus pechos, los bese frenético, tome cada uno de sus pezones y los besaba humedeciéndolos. Fue ella misma que con su mano los tomaba para que mis labios los soben… y entrecortadamente me pedía que mi “lengua” recorra sus pequeños corchitos como un mimo entre mordiscos que también pedía… se estremecía ante mis mimos y vi que en algún momento soplaba sus pezones… la imite provocando placer en Loreley que gemía mientras mi pene muy duro y erguido era juguete de su mano… y ella me decía “pene lindo… jetaime”, hasta que no aguante más… ya explotaba… y como pude lo dije… me acabo… sale… y me respondió “Si, lait para mi… para mi” y entendía que aceptaba… que estaba acabando en interminables chorros que terminado en sus manos que ahora acerco a mi pija que aun terminando permanecía dura afín a mis jóvenes años, y se quedó jugando con ella en la calma que sobrevino a la tormenta que pase.

    Fue a lavarse y arreglarse saliendo de mi dormitorio. Al regresar comenta que mi madre estaba en la cocina, lo cual era sabido por mí, pero en esos momentos no estaba para razonar mucho… es sabido lo que mal intencionadamente dicen que el hombre no tiene sangre suficiente y cuando se llena el pene deja de razonar.

    Me abrazo muy dulcemente y me dijo “¿Gustó? ¿Mucho? ¿Quiere más? Soy mimosa y me quede con muchas ganas… me debe… ”, y mientras me besaba sensualmente, mordiendo mis labios y acariciándome con su lengua llevo mi mano a sus entrepiernas donde note su pequeña raja que se notaba húmeda y caliente bajo su pantaloncito de tela liviana, haciéndome sospechar que no tenía bombacha puesta…

    Caímos sobre el fiaca nuevamente y nos besamos y mis manos ahora recorrían su pantalón primero por fuera y luego animándome a meter mis manos pudiendo acariciar su cola… que muy firme era un terciopelo en mis manos inexpertas, ella gemía de placer, y aceptaba mis mimos animándome a más… recorrí sus piernas y cuando llegue a su pequeña raja… una concha que había imaginado y deseaba, sintiendo su calor y humedad… alcance a sentir todo lo que podía hacer… Pero en ese momento un grito nos interrumpió:

    “¡¡¡Chicos!!! Bajen que vinieron sus amigos a buscarlos” mi madre y la mas inoportuna de las interrupciones… pero prometo contarles en la próximo como siguieron mis clases y mi pago en mimos a Loreley.

    Y muy bueno sería que comenten que les parece esta experiencia vivida hace muchos años y hoy en pandemia me animo a describir en capítulos, y los comentarios harán que siga describiendo estos interesantes capítulos de vida… que mientras más sexual, más divertida.

  • Sin que ella lo supiera (Capítulo 3)

    Sin que ella lo supiera (Capítulo 3)

    Hola a todos. Espero me recuerden. Al final de este relato están los links de las primeras dos partes de este relato.

    Soy Marco, el que se ha vuelto un aficionado a darle pastillas para dormir a mi esposa Sonia.

    Bien. Esta vez no escribiré sobre mi amada esposa; sino, más bien de mi querida sobrina Ximena.

    Por lo morboso que soy; me cuesta trabajo no fijarme en las mujeres y Ximena, no fue la excepción.

    Con apenas 18 años, su cuerpo ya se encontraba en un desarrollo muy bueno.

    Pechos medianos y redondos, piernas torneadas por el basquetbol. Mide aproximadamente 1.70.

    Como dije casi al principio. Me estaba volviendo aficionado a dar somníferos para deleite mío.

    Ximena y yo nos llevamos bien, pero no quería echar a perder la relación familiar por hacerle preguntas acerca de tener sexo con algún familiar.

    Pero ese día la bomba de lujuria en mi explotó.

    Todo comenzó en una salida familiar con mi hermano, mi cuñada y obviamente sus hijas.

    No hicimos gran cosa. Solo visitamos algunos lugares de cuando éramos jóvenes, recordando aquella época

    Las mujeres se veían lindas. Mi cuñada vestía un vestido delgado, que hacía que sus pechos se marcaran un poco, mi mujer iba de short de tela, una guayabera blanca y aun así se me antojaba.

    Como nos pensábamos quedar en casa de mi hermano, me previne llevando mis pastillas mágicas por cualquier circunstancia.

    Todo iba bien, hasta que vi a mi sobrina.

    Portaba un short de esos llamados cacheteros de mezclilla, que le hacía remarcar su trasero de un modo muy rico, una blusa sin mangas azul tipo licra y sus sandalias.

    He de aclarar que hasta ese día no había practicado el incesto.

    Les contare porque decidí dormir a Ximena…

    Resulta que me toco ir sentado en medio de mi esposa Sonia y de mi sobrina.

    Como es mi costumbre iba metiéndole mano a mi mujer muy disimuladamente, en eso paso la sobrina en cuestión.

    Como los asientos de la camioneta estaban casi al ras de las rodillas y al pasar Ximena para tomar su lugar, no pude evitar rozar parte de entre su trasero y sus piernas; cosa que hizo que me calentara.

    Aunque en el viaje me desaparecí un rato con Sonia y echarnos un rapidin, no dejaba de pensar en mi rica sobrina.

    Las pastillas!! Pensé en un momento súbito.

    De esa forma no habría daño psicológico por insinuaciones, ni tampoco se fracturaría la relación con la familiar.

    Todo el día estuve planeando e imaginando aquel encuentro; tanto que el breve desfogue con mi mujer, sólo me alboroto más.

    Llegada la noche, cenamos en casa de mi hermano.

    Buscaba la oportunidad de darle las preciadas pastillas a mi sobrina, hasta que comenzaron las rondas de bebidas.

    Mi oportunidad perfecta para llevar mi plan acabo.

    Mi hermano le permite a su hija beber un poco, solo para que no esté con la tentación.

    Como el viaje fue un poco largo, lo que la mayoría quería era descansar; menos yo.

    La suerte estuvo de mi lado, porque resulto que Sonia y yo nos quedaríamos con Ximena en su cuarto.

    Así que también le di una dosis a mi esposa para evitar interrupciones.

    Todo listo.

    Constatando que, tanto mi esposa como mi sobrina estaban bajo el efecto del somnífero.

    Aun con la pijama puesta, Ximena me seguía calentando.

    Ahí estaba yo. Temblando de nervios y de excitación, comencé el juego más hot para mi.

    Como no sabía bien por dónde empezar, opté por besarle los labios, metiéndole la lengua para sentir la suya, llenándome de excitación.

    Le acaricie los pechos por encima de su sudadera color crema.

    Note que no traía puesto su sostén, cosa que hizo que le quitara la misma para que me prendiera un los pezones rosados.

    Era casi indescriptible la sensación que sentía.

    Mi mano se escabulló dentro de su pantalón acariciando su casi velluda vagina.

    Bajando con mi boca por su cuerpo, quitándole su pantalón con todo y bragas.

    Al igual que con sus pechos, mi boca disfrutaba de ese sabor juvenil, mis dedos hurgaban dentro de ella y a la vez jugueteaban en su clítoris.

    Sus fluidos no tardaron en brotar, cosa que recogía gustoso con la lengua.

    Le levante un poco sus piernas para así poder disfrutar del sabor de su ojete, lubricándolo y porque no? También dilatándolo con dos dedos.

    Subí sus piernas hasta mis hombros, acomodando mi verga en su cuevita. Poco a poco fui clavándola y oh sorpresa. Mi sobrina era virgen!!

    Saliéndome un poco de ella, rápido puse un trapo para que la sangre que salía no manchara sus sabanas.

    Listo otra vez, fui clavándola hasta el fondo, sintiendo como sus paredes abrían paso al intruso dentro de ella.

    Mis dedos atendían su esfínter, mi boca le dio por lamerle los pies u besar sus chamorros.

    Ahora mis manos apretujaban sus pechos como si estos me sostuvieran.

    Luego de esto, me daría cuenta que tuvo un orgasmo; por lo que la puse boca abajo para taladrar su ano.

    Nunca me paso por la mente el estrenar a mi sobrina, y menos de esta forma.

    Realmente no sabía que más hacer, hagan de cuenta que como si fuese la primera vez que tenía este gusto.

    Besaba su boca, cuello vagina, por donde pudiese besar.

    Seguí penetrándole el culo, hasta que caí en cuenta su boca no le había dado beso a muy glande.

    Limpiándome bien; primero lo metí en su vulva, aumentando el ritmo.

    Realmente fue una gran idea; pues no me había animado a disfrutar del placer de tener una jovencita para mi.

    En un momento más sentiría la necesidad de vaciarme y para no cometer una estupidez, hice que Ximena tragara mi leche.

    Limpiándola, vistiéndola y acomodándola.

    La deje en su cama y aprovechando la poca fuerza, atendí a mi mujer en pura posición de misionero.

    No dure mucho; así que termine en su vagina…

    El amanecer me trajo consecuencias, porque por andar de caliente no podía, despertar. Por el cansancio. Eso sí muy satisfecho y mi sobrina se quejaba de dolor en su cadera…

    Pues como no. Creo que me aloqué; aunque supusimos que era causado por aquel largo viaje…

    Vladimir escritor.

    ***********

    Sin que ella lo supiera

    Sin que ella lo supiera. Capítulo 2

  • El mejor viaje a España (P. 5): La casa del amor

    El mejor viaje a España (P. 5): La casa del amor

    Ashe colocó los dos platos de cereal en la mesa con una sonrisa. Llevaba puesta mi playera de la noche anterior haciéndola ver tan sexy. Yo tan sólo llevaba puesto mi calzoncillo, podía notar la mirada de Ashe mientras comía, pero no dijo o hizo nada, lo cual me decepcionó un poco, aunque no estaba seguro que tenía fuerzas después de la noche anterior. Quizá necesitaba un poco más de tiempo.

    Comíamos en silencio, mirándonos uno al otro, sin que la sonrisa se borrara de nuestros rostros.

    Finalmente hable.

    —Ayer fue…

    —Sí —dijo ella con una sonrisa.

    —Estuviste tan…

    —Gracias.

    —Crees que…

    —Claro.

    —¿Podrías dejarme terminar una frase? —le dije con una sonrisa.

    Ella también me sonrió, dejó el plato en la mesa y caminó hacia mí para besarme.

    —Sí, ayer estuvo increíble —me dijo con sus brazos en mi cuello—. Tú también estuviste muy bien y claro que quiero repetirlo —continuó besándome—, pero tenemos tiempo, aun vas a quedarte otra semana más.

    —Tienes razón —le contesté besándola y haciendo que se sentara sobre mí—. Pero te deseo tanto.

    Ella correspondió mis besos con cariño, moviéndose ligeramente sobre mí, apretando mi miembro. Estaba en una posición algo incómoda debido a que la silla en la que estábamos era muy pequeña, pero no quería parar. Ashe alejó un poco su rostro y me miró con sus hermosos ojos.

    —¿Por qué no vamos a esa casa que rentaste? Vamos por tus cosas y te vienes a quedar conmigo. Además me gustaría conocer a las personas que cuidaron a mi chico mientras yo no estaba.

    —Ah, ¿ahora soy tu chico?

    Ella alzó las cejas con una sonrisa y me besó.

    —¿Lo eres?

    Quise contestarle, pero mi mente divago un momento, pensando en si sería bueno llevar a Ashe a la casa. Tenía un poco de miedo que Luna le dijera lo que había pasado, no la creía tan capaz, pero era una posibilidad que no me agradaba.

    —Vamos, después de ir podemos dar un paseo en la playa —me dijo Ashe bajando de mí y dirigiéndose a su cuarto. Al hacerlo se quitó mi playera y la tiró al suelo. Volteó el rostro mientras se iba, deleitándome con la visión de su espalda completamente desnuda.

    Sin mucho remedio, me tuve que poner la misma ropa con la que había llegado, por otro lado Ashe se puso una camisa color vino y unos pantalones que se ajustaban bastante bien a su figura. En la abertura del cuello podía ver el listón color rojo de su traje de baño y un poco de este saliendo de su escote.

    Tomamos un taxi y regresamos al Airbnb que rente. Cuando llegamos nos encontramos a Luna, James, Rachel y Lisa en la sala platicando y riendo. Todos parecían estar preparados para ir a nadar. James y Luna tan sólo llevaban su traje de baño, él llevaba un bóxer negro dejando ver su cuerpo trabajado y un enorme tatuaje que bajaba desde su hombro derecho hasta casi la mitad de éste, ella un diminuto bikini negro liso. Rachel y su pareja en cambio estaban sin playera, portando la parte superior de su bikini y unos pequeños shorts, Rachel color caqui y Lisa de mezclilla.

    —¡Eh! Ro —me saludó Luna—. Creí que te habías perdido o algo. ¿Quién es tu amiga?

    —Soy Ashe —se presentó ella tomando la mano que le ofrecía ella—. Ro y yo nos conocemos desde hace tiempo.

    —¡Ah! Así que esta es LA chica ¿eh? —dijo Luna mirándola de arriba abajo. Yo desvíe la mirada algo apenado—. ¿Y a que te debemos la visita?

    —Venimos por las cosas de Ro —respondió Ashe—. Va a quedarse el resto de la semana conmigo, espero que no les importe que me lo robe.

    —Para nada, pero empezábamos a llevarnos bien entre todos —dijo Luna mirando al resto de los presentes—. Pensábamos ir a la playa todos juntos hoy, sólo estábamos esperando a ver si aparecía.

    —Oh —exclamó Ashe—. También queríamos ir a la playa hoy.

    —¿Por qué no nos acompañan? —sugirió James.

    —Sí, que vengan —dijo Rachel.

    Mire a Ashe no del todo convencido, ella se alzó de hombros.

    —No suena tan mal. Regresando podemos venir por tus cosas.

    Mire a todos un momento y luego asentí. Aún no del todo seguro que fuera una buena idea.

    —De acuerdo, voy a cambiarme.

    Ashe se quedó hablando con ellos mientras iba a ponerme mi traje de baño. En el proceso también comencé a armar mi maleta para estar listo para irme en cuanto regresáramos. Decidí igual sólo quedarme con mi traje de baño y nada más, cuando regresé había visto que habían convencido a Ashe de también quitarse la ropa. Ahora podía ver su hermoso cuerpo en un bikini a rayas de color rojo en la parte superior y blanco en la inferior. Una vez listos todos, salimos por la puerta trasera que llevaba a la playa. Note que James llevaba una mochila bastante grande, aunque ignoraba el contenido de esta.

    —¿Qué traes en esa bolsa? —preguntó Rachel a James.

    —Me alegra que preguntes —respondió él abriéndola y sacando unas cuantas pistolas de agua del interior y pasando una a una a nosotros—. Creí que sería divertido usarlas.

    Las chicas parecían entusiasmadas por la idea y la verdad es que a mi también.

    —Oye, pero ¿qué no la sal y la arena del mar luego atora estas cosas? —comenté un momento.

    Se detuvo y me miró.

    —Mmmm, creo que tienes razón. ¿Qué les parece si regresamos las llenamos en la piscina, nos refrescamos un poco y luego nos vamos a la playa?

    Todos accedimos y salimos por la puerta trasera para ir a la alberca. Comenzamos a llenar nuestras pistolas. James le hizo la maldad a su novia y la empujó mientras lo hacía. Luna cayó en el agua y rápidamente salió para mojar a James.

    Empezamos una guerra campal. No había equipos, tan sólo nos mojamos entre todos. Nos reíamos mientras nos lanzábamos agua. Rachel intentó ayudar a Luna a tirar a James al agua, pero él era muy fuerte para las dos, así que entre ambas comenzaron a mojarlo con las pistolas. La adrenalina se acrecentaba cuando teníamos que acercarnos a la alberca para recargar munición, con el temor de que alguien nos tirara al agua.

    En un momento, James se quedó sin agua y Luna aprovechó para tirarle la pistola en la alberca en cuanto intentó recargar. Luna atacó a su novio sin piedad, obligándolo a correr y meterse a la casa. Rachel y Lisa se mojaba mutuamente entre risas y Ashe intentó sorprenderme, pero tomé su pistola y comencé a rociarla con ambas armas.

    Ella también corrió, bajó un poco por el camino que daba a la playa y la seguí.

    Se detuvo a la mitad y vacíe el agua sobre ella. Ashe intentaba alzar las manos para intentar detener los chorros, pero sin mucho éxito.

    —¡Ya, ya! Me rindo —me dijo entre risas.

    Me detuve, dado que se me había acabado el agua. Ella intentó secarse un poco. Su cabello estaba mojado y el bikini también. Al mirarla así no pude evitar acercarla a mí y besarla.

    —Gane —le dije.

    Ella me dio una ligera bofetada a modo de juego y sonrió.

    —Tramposo, me quitaste mi arma.

    —En la guerra todo se vale.

    —Y en el amor también —me dijo besándome de piquito—. Vamos, hay que regresar.

    Asentí y dejé que ella fuera primero. No quería admitirlo, pero quería ver como su bikini se había hundido en su trasero debido a lo empapado que estaba. En cuantos nos acercamos a la casa nos dirigimos a la alberca y nos quedamos quietos.

    Lisa estaba sobre Rachel en una tumbona al otro lado de la alberca, disparando agua directamente sobre su short. Rachel había perdido el bikini y se apretaba los pechos desnudos. Cuando el agua se acabó, Lisa subió al rostro de Rachel y comenzó a besarla con pasión y deseo.

    —Creo que deberíamos dejarlas solas —me dijo Ashe tomándome de la mano y comenzando a jalarme, pero noté que su mirada estaba clavada en ambas.

    Entramos a la casa, un poco sorprendidos con lo que acabamos de ver.

    —No esperaba eso —comenté.

    —Yo tampoco, pero…se veía bien.

    —¿Qué quieres volver afuera y verlas? —dije bromeando, pero Ashe volteó a ver la puerta como dudando—. ¿En serio?

    —No lo sé —dijo y desvió la mirada como avergonzada—. Se veía muy ardiente lo que estaba haciendo.

    Me quedé sorprendido.

    —¿Quieres que vayamos y nos… ammm, unamos o algo así?

    —¡No! —dijo ella sorprendida—. Sólo me estaba gustando mirar, no quiero nada como eso.

    —Ah, entiendo.

    —Olvídalo —me dijo— Vamos a buscar a James y Luna, quizá podamos ir a la playa con ellos mientras ellas siguen con lo suyo.

    Asentí y continuamos caminando por el pasillo, pero comenzamos a oír un ligero gemido y Ashe se detuvo al final del pasillo, luego retrocedió como intentando ocultarse. Me adelanté un poco para ver lo que ella veía y me quedé de piedra. James estaba sentado en el sillón de la sala, Luna estaba en cuatro a su lado, comiéndole la verga. Su cabello y bikini estaban completamente mojados, mojando también la tela del sillón. Las pistolas de ambos reposaban en el suelo mientras ellos hacían lo suyo. James agarraba a Luna por el cabello mientras marcaba el ritmo en que su verga entraba y salía de su boca. Estaba tan concentrado en lo suyo que pareció no notarnos.

    —No puede ser, ¿ellos también? —susurré mientras continuaba viendo la escena.

    —Supongo que por eso se metieron —susurró Ashe, pero había algo en su voz.

    Volteé a verla, podía ver como sus manos recorrían su cuerpo lentamente, sus piernas estaban cruzadas y sus ojos no se desprendían de la felación que Luna le estaba dando a su novio. Podía ver como Ashe se debatía en quedarse o irse, notaba la excitación en su mirada, en sus caricias. No quería irse quería seguir viendo.

    Y la verdad es que yo también estaba empalmado a más no poder, la situación en general, espiar a Rache y Lisa para después hacerlo con Luna y James. Mi erección me había estado molestando en mi traje de baño desde hace tiempo, pero no quería decir nada, pero al ver a Ashe en ese trance, ya no pude evitarlo.

    Tome a Ashe por la cintura y la apreté contra mi pecho. Ella soltó una ligera exhalación mientras mi mano izquierda comenzaba a recorrer sus piernas hacia arriba y con mi mano derecha apretaba ligeramente su cuello. Ella movió su cuerpo al ritmo que el mío.

    —¿Te gusta verlos? —le susurré al oído.

    Ella asintió con lentitud.

    —Me gusta ver como Luna le come la polla a su novio.

    —¿Quieres que nos vayamos?

    Ella negó energéticamente.

    Sin decirle nada, ni siquiera un aviso. La lancé contra la pared y besé su cuello. Ella se mordió el labio, señal que le gustaba lo que estaba haciendo. Fui bajando a su hombro, dirigiéndome a su espalda, llegando hasta su trasero. Podía ver como Ashe seguía observando a Luna y a James. Los mire de reojo. Luna había dejado de chuparle la verga a su novio y ahora era él quien atacaba los pezones de ella como un hambriento. Los gemidos de Luna comenzaron

    Tomé la cintura de Ashe para hacerla hacia atrás ligeramente y abrir sus piernas. Su lindo coño me saludó y comencé a lamerlo y meterle mi lengua. Ashe también comenzó a gemir. Giró ligeramente y jugó con mi pelo sin quitarle la mirada a la escena que se desarrollaba en la sala.

    Ashe intentaba no gemir tan fuerte para evitar que Luna y James nos descubrieran, pero podía notar por las reacciones y la forma en como me agarraba el cabello que estaba disfrutando. Su coño estaba empapado, mi lengua lo atacaba con voracidad. Escuché el sonido de dos cuerpos chocar, me detuve un momento y miré a la sala. Luna monta con salvajismo a James. Sus gemidos se volvían gritos de placer mientras ella subía y bajaba sobre el falo de él.

    Me levanté y le di la vuelta a Ashe, ella pegó la espalda a la pared y me miró. Desanude la parte superior de su bikini para sacar sus pechos al aire.

    —Se ve que la están pasando muy bien —me dijo metiendo su mano en mi bañador y agarrándome el pene para comenzar a masturbarme.

    —Vaya que sí —le susurré de vuelta.

    Junte nuestras frentes para ver su expresión mientras metía mi mano debajo de sus bragas y estimularla directamente. Los gemidos de Luna seguían y el choque de sus cuerpos aumentó el ritmo. Ashe tan sólo me miraba y gemía por lo bajo mientras su mano aumentaba el ritmo. Se detuvo un momento para bajarme el bañador y continuar con lo suyo.

    —Oui, oui. Baise-moi comme ça —decía Luna entre gemidos.

    Ashe gemía con sus ojos puestos en mí y apretando los labios. Su cuerpo se movía de un lado a otro.

    —Vaya, vaya.

    Ambos miramos al otro lado y vimos a Rachel y Lisa tomadas de la mano, desnudas, mirándonos. Ashe soltó un ligero grito de sorpresa y yo intente cubrirme la erección que tenía. Luna se detuvo y ella y James nos miraron.

    —Así que andan de espías —dijo Rachel con una sonrisa.

    —Lo sentimos —dijo Ashe, mirando primero a la pareja de lesbianas y luego a los franceses—. No queríamos…

    —Todo está bien —dijo Rachel dirigiéndose a la sala, guiando a Lisa que también sonreía—. Todos somos amigos aquí, ¿no?

    Luna se mordió el labio al ver como Rachel y Lisa entraban a la sala. Se bajó de James y se colocó en cuatro sobre el suelo mientras Lisa y Rachel se quedaban de pie para besarse y acariciarse.

    James se arrodilló frente a su novia y nos miró mientras se la metía con lentitud.

    —Vamos, están en confianza.

    Luna nos miró con una expresión de éxtasis cuando la verga de su novio se perdió por completo en su interior. Intentó gesticular, pero James comenzó a darle con dureza y lo único que salió de ella fueron gemidos de placer.

    Mire a Ashe, sin saber qué hacer, ella parecía igual de perdida que yo mientras las dos parejas cogían frente a nosotros.

    Rachel se agachó para comenzar a comerle el coño a Lisa, sus gemidos no se hicieron esperar. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, volví a mirar a Ashe, sin saber que hacer o cómo reaccionar. Me sentía completamente excitado por lo que estaba pasando, al oír el placer de ambas parejas me tenían hecho una roca; y Ashe parecía estar igual de excitada.

    Sin decirme nada, jaló el cordel de sus bragas del bikini para dejarlo caer al suelo y se acercó a besarme. Mientras me besaba, me jalaba a la sala para que nos uniéramos a esta locura.

    Ashe me llevó hasta el sillón y me lanzó a él para luego darme la espalda, sabiendo lo que quería, tomé mi pene y se lo ofrecí, ella con cuidado se subió a mí, apoyando sus manos sobre mi pecho mientras se clavaba mi verga tan dura y caliente en ella. Lo había hecho así porque no quería perderse del espectáculo.

    Comenzó a montarme con fogosidad y deseo. Sus gemidos se unieron a los del resto de las chicas, haciendo una sinfonía de deseo y éxtasis.

    Mire a James quien se cogía a Luna en el suelo boca arriba, ella nos volteaba a ver a Ashe y a mí y nos sonreía. Su cara se rompió en una expresión de placer mientras su novio se la clavaba hasta el fondo.

    Al otro lado de la sala, Lisa y Rachel estaban en un 69 que las hacía gemir entre ellas. Podía ver a Rachel debajo de Lisa mover su cuerpo al compás del de su amante. Verlas así me excitó más. Tome a Ashe por la cintura y la peque a mi pecho y comencé a metérsela con rapidez.

    —¡AH! ¡AH! Así, Ro, no pares, me encanta, me encanta —me decía mientras no apartaba la mirada de las otras parejas.

    Luna fue la primera que llegó a un orgasmo, James no dejó de metérsela hasta que su cuerpo se hubiera calmado.

    —¿Puedo probar un poco de tu novio? —le preguntó Rachel a Luna mientras Lisa continuaba penetrándola con la lengua.

    —Sólo si yo puedo probar a la tuya.

    Rachel asintió y estiró la mano hacia James, él tan sólo la tomó y la alzó como si fuera una muñeca. James se paró frente a Rachel y ella comenzó a comerse su verga mientras Luna regulaba hacía Lisa y comenzaba a besarla.

    Yo continuaba dándole a Ashe, jale su cuerpo para que ambos quedáramos acostados de lado en el sillón y pudiéramos continuar viendo el espectáculo. Rachel se comía la verga de James como una hambrienta, el francés la tomó del cabello e hizo que entrara al ritmo que ella quisiera.

    Luna, por otro lado, amasaba y lamía los pechos de Lisa mientras ella tenía su mano en la entrepierna metiéndole los dedos, explorando su cuevita.

    Ashe llegó al orgasmo en ese momento, abrazó mi cuello mientras su cuerpo se desplomaba y se agitaba. Mire un momento a James, quien me sonrió con un pulgar arriba y luego tomó a Rachel por la cintura para cargarla y empalarla en su verga. Rachel gritó de placer mientras subía y bajaba sobre él.

    Lisa y Luna cruzaron sus piernas, intentando una posición de tijera, desde donde estaba podía ver como sus vulvas se rozaban. Ellas se miraban a los ojos, sonriendo entre ellas, disfrutando del contacto de sus clítoris.

    —Ven aqui. —me dijo Ashe finalmente recuperándose del orgasmo y tomando mi mano.

    Me llevo a la parte trasera del sillón y se recargó en el respaldo. Levantó la pierna derecha para darme entrada libre y me quedé un poco sorprendido ante su elasticidad, esto abría tantas puertas.

    Se la metí despacio, para disfrutar el calor y humedad de su coño. Las cuatro mujeres gemían, como haciendo una competencia de ver quien estaba disfrutando más. James y yo nos esforzamos. Él había bajado a Rachel y la tenía en una posición parecida a la que yo tenía a Ashe. Yo me deleitaba con las expresiones de cada una. Ashe me volteaba a ver de vez en cuando y luego regresaba la mirada a las otras parejas.

    —¡Dame! ¡Dame! ¡Dame! —le decía Rachel a James.

    James comenzó a gemir, señal que estaba a punto de correrse. Rachel lo notó, pues ella se arrodilló y comenzó a comerse su verga rápidamente. Luna estaba en el suelo, Lisa le comía el coño y podía ver la primera también se estaba corriendo.

    Rachel se sacó la verga de James y éste se corrió en su cara. Lisa dejó de chupar la vagina de Luna, reculó hasta su rostro y la dejó caer en su boca para besarla.

    Llevado por estas imágenes, saque mi pene de Ashe y me corrí en su trasero. Ella me miró mientras descargaba, podía ver sus dedos jugar con su vagina, arrancándose otro pequeño orgasmo. Ashe se volteó y me besó.

    —Eso estuvo divertido —me dije.

    Yo sólo asentí y miré al resto. Luna gateó hasta Rachel y comenzó a besarla y lamer los restos de semen de su rostro. Lisa se unió a ellas y se besaron entre las tres. Podía ver que la erección de James no había bajado y con esa imagen tampoco la mía. Él me volteó a ver.

    —Ahora me toca con tu chica.

    Me quede sorprendido ante la propuesta y miré a Ashe.

    —No creo que sea buena idea —dije

    —Lo siento, no quiero —le respondió ella simplemente.

    —Vamos, no seas celosa —dijo James mientras Rachel se acercaba a comerle la verga de nuevo.

    Lisa se quedó atrás mientras se masturbaba mirándolos. Luna reculó hacia nosotros.

    —Podemos repetir lo de la otra noche —dijo ella.

    Ashe me miró con sorpresa y yo me quedé sin palabras.

    —No digas que no te gustó —dijo Luna acostándose en el suelo y comenzando a masturbarse.

    —Yo…no —dije sin dejar de mirar a Ashe.

    Ella me miró por un momento, me tomó de la mano y me llevó al pasillo para tomar nuestra ropa.

    —Fue un gusto conocerlos, disfruten.

    Luna se alzó de hombros y se fue con su novio.

    Ashe me llevó a mi cuarto y sacó un poco de ropa para ponerme.

    —Ashe, yo…

    —No digas nada —me dijo lanzándome la ropa y vistiéndose ella también.

    La obedecí. Escuchamos los gemidos de las tres mujeres viniendo de la sala. Cuando nos vestimos pasamos por la sala y vimos a James debajo de las tres chicas. Luna subía bajaba sobre su miembro mientras que Rachel estaba sentada sobre su rostro y Lisa la besaba.

    Salimos sin despedirnos, mi erección aún estaba presente. Sin decir nada, Ashe pidió un taxi y le dio su dirección.

    Viajamos en silencio la primera parte del viaje, no sabía qué decirle. Estaba completamente apenado. Ashe no me miraba, su mirada estaba clavada en la ventana, mirando a la gente pasar.

    Finalmente me armé de valor y hablé. Le conté lo que había pasado, como Luna había entrado en el baño y como me había seducido. También le dije lo que había pasado con Jules y Lain, como me habían chantajeado. Ashe me miraba atenta, podía ver la mirada del taxista puesta en nosotros, completamente atento a mi historia, pero no dijo nada. Cuando termine de contar, mire a Ashe, ella tan sólo se alzó de hombros y me miró.

    —Honestamente no puedo culparte, eres un hombre y estabas en una casa llena de mujeres. Debí imaginar lo que había sucedido —me dijo un tanto triste.

    Me acerque a ella y le tome de la mano.

    —Ashe, vine aquí para estar contigo, no vine a este país para coger con cualquier chica que me encuentre, tú eres la razón de que viniera.

    —Pero sí te follaste a esas chicas…no debo recriminarte nada, viniste a quedarte dos semanas y estoy muy feliz de que vinieras, pero estarás poco tiempo aquí, no me puedo enojar por querer pasarte un buen tiempo en otro país.

    Desvió la mirada un segundo. Tomé su barbilla y la bese, dulce, lentamente.

    —Ya no estoy en esa casa, ahora seré tuyo por el resto de mi viaje. Después veremos que hacemos, quiero disfrutar estar contigo.

    Ella me sonrió y miró un momento al taxista para ver si aún nos prestaba atención.

    —Aún estoy un poco caliente después de lo que sucedió —me susurró mientras pasaba su mano por mi entrepierna.

    La mire con una sonrisa, baje el cierre de mi pantalón y saque mi pene que no había recuperado la tremenda erección que había tenido en la casa.

    Ashe y yo nos besamos el resto del camino mientras ella me masturbaba. No supimos si el taxista supo lo que estábamos haciendo, pero no nos importaba.

    Cuando llegamos a su casa entramos casi corriendo. Lance mi maleta a un lado y le arranque la ropa a Ashe como si fuera un animal.

    Volvimos a coger, llevados por la excitación y el deseo de ambos.

    Definitivamente iba a disfrutar mi tiempo con ella.

  • Rose Mary (Capítulo 5)

    Rose Mary (Capítulo 5)

    Al día siguiente Rose Mary tenía día libre, así que me había mentalizado en poder hacerlo con ella durante gran parte del día.

    Pero llegó mi decepción cuando llegué a su departamento a las 10 de la mañana y al abrir la puerta me dijo en un tono insolente y sin saludarme:

    -No puedo hacer nada, estoy con la regla. Y voy a tardar tres días en curarme…

    No dije nada, no insistí. Solo me limité a decirle que volvería en tres días y que esté preparada para recuperar el tiempo.

    Aunque no lo demostré, me molestó mucho. Yo tenía ganas de cogérmela y ella me había cortado la ilusión sin siquiera ofrecerme algún servicio como chupármela o masturbarme. Todavía le quedaba mucho por aprender, pero no me desesperé, me dediqué a planear como humillarla más y más para saldar la cuenta.

    Después de tres días sin eyaculación por mi parte fui al departamento de ella a la mañana. Me abrió y antes de que dijera nada le pregunté:

    -Ya te curaste?

    -Si… –dijo tímidamente y en voz baja.

    -Vos sabés Rose Mary que no me gustó nada tu poca predisposición para darme placer, así que voy a tener que buscar la forma de castigarte.

    -No muestres los videos, por favooor –dijo en tono desesperado.

    -Ya veremos, vamos a ver como te portás ahora. Sé que en una hora entrás al trabajo, así que empecemos por ir a tu habitación y sacate la ropa.

    Inmediatamente fuimos para su habitación y mientras ella se sacaba la ropa yo la filmaba con la cámara que había llevado conmigo. Una vez que se terminó de desnudar la filmé un rato desnuda mientras le pedía que se dé vuelta para filmar de adelante y atrás.

    -Veo que no te afeitaste, así me gusta – le dije haciendo un primer plano de su conchita con una cantidad interesante de vello púbico negro.

    Puse pausa en la grabación.

    -Lo que quiero que hagas es: cuando ponga a grabar me vas a pedir permiso para chuparme la pija y me vas a bajar los pantalones, una vez que ya la hayas chupado un par de minutos me vas a mirar y me vas a pedir que por favor te coja. Está claro?

    -Bueno… -dijo con lágrimas en los ojos y resignada.

    Esperé a que se le sequen las lágrimas y puse a grabar nuevamente con ella desnuda parada frente a mí mirándome.

    -Te puedo chupar la pija Peralta? – dijo con una inocencia típica de ella.

    -Bueno Rose Mary, te voy a dar el gusto.

    Se puso de rodillas y me desabrochó el vaquero que tenía puesto para bajármelo a la altura de las rodillas. Hizo lo mismo con mi calzoncillo blanco para que quede mi pija ya dura frente a su cara. Sin perder el tiempo se la metió en la boca y la empezó a chupar con movimientos hechos con la cabeza y ayudada con la mano derecha. Notaba su lengua pasar por el glande cada vez que entraba y salía de su boca.

    -Que bien que la estás chupando Rose Mary, sos una puta profesional. Como me gustaría que te viera tu mamá… aagghhh

    Al cabo de unos minutos de chupármela, tal como le había ordenado se la sacó de la boca me miró y dijo:

    -Por favor Peralta quiero que me cojas.

    -Bueno Rose Mary, ya que estás desesperada te voy a dar el gusto. Acostate en la cama con las piernas abiertas mientras me saco toda la ropa.

    Me desnudé completamente, acomodé la cámara para no perder la acción y la acerqué al borde de la cama para que quede su concha a la altura de mi pija estando yo de pie.

    -Ponete tus almohadas debajo de la cabeza, quiero que veas como te entra mi pija. Que te quede claro quién te está cogiendo.

    Se puso las almohadas y quedó lo suficientemente levantada como para tener una visión preferencial de cómo iba a penetrarla.

    Le metí un dedo en la conchita para comprobar que ya estaba excitada (aunque ella se negara siempre las situaciones la excitaban), y con sus flujo me mojé la punta de la pija para lubricarla.

    Apunté a su concha y ella hizo un intento de cerrar los ojos para dejarse llevar por el placer.

    -Los ojos abiertos Rose Mary, quiero que mires fijamente hasta que yo te diga lo contrario. No te pierdas ningún detalle.

    Con toda su atención en nuestros genitales, empecé a empujar suavemente hasta que la tuviera entera adentro.

    -Uhhh Rose Mary, viste que lindo como la tenés toda adentro… No dejés de mirar cómo te cojo.

    Empecé a moverme lentamente y aumentar el ritmo de forma gradual, ella miraba fijamente la penetración y de repentes entre cerraba los ojos por el placer que le estaba proporcionando, se notaba que hacía un esfuerzo para mantener los ojos abiertos. Después de un momento le saqué las almohadas de debajo de su cabeza y ella pudo apoyar la cabeza en el colchón.

    Yo la agarraba de los dos pies que los tenía a la altura de mi cara, eran hermosos y no dudaba en besarlos y chupárselos mientras me la seguía cogiendo.

    Por como se movía se notaba que estaba por llegar al orgasmo; pero eso no iba a suceder, mis planes eran otros. Yo ya estaba al borde también y antes que ella pueda explotar de placer se la saqué para terminar mi trabajo con la mano masturbándome.

    -Aaaagghhh… que bueno… uuugghhh… aaahhh

    Mientras yo explotaba, mi semen acumulado de tres días sin sexo lo fui derramando en su vello púbico. Pude apuntar bien, y hasta la última gota cayó entre sus pelos mientras ella permanecía totalmente excitada con las piernas abiertas y los ojos cerrados.

    -Ahora espárcetelo bien por todos tus pelitos Rose Mary – le dije cuando cayó la última gota.

    Ella acercó la mano y con dos dedos empezó a jugar con el semen entre sus pelos púbicos embadurnándolos bien.

    Esperaba que la acción siguiera para tener ella también su orgasmo, pero estaba equivocada. Ese era su castigo, no iba a explotar de placer esta vez.

    -Bueno Rose Mary ese es tu castigo por lo de la regla, ahora vestite que tenés que ir a trabajar.

    No dijo nada, pero se le notaba la frustración en su cara. Se levantó y se fue al baño y agarró una toalla.

    -Que estás haciendo?

    -Busco una toalla para limpiarme – me contestó en tono molesta.

    -Yo dije que te vistas, no que te limpies. Te vas a poner tu bombacha así como está y te vas a vestir sin limpiarte. La próxima vez vas a pensar mejor antes de dejarme con las ganas.

    -Nooo, eso es asqueroso!

    -Preferís que le muestre los videos a tus familiares?

    No contestó, solo se limitó a ponerse su bombacha sobre el semen embadurnado en sus pelos y se vistió con su uniforme. Yo también me vestí mientras ella se peinaba para salir.

    -Tranquila, vas a llegar ahora porque te voy a llevar con mi auto. Vamos.

    Me siguió hasta el garaje, y se subió conmigo resignada.

    En el camino le hablaba de lo bien que cogía, lo buena que estaba, los orgasmos que ella sentía y la cantidad de leche que había descargado en ella. El humillarla me gustaba casi tanto como cogérmela.

    Al llegar a su lugar de trabajo se bajó del auto y se fue caminando al local que ella gerenciaba. Se le notaba que estaba incómoda, y lo mejor es que cuando entró estaba esperándola su jefe con cara de pocos amigos y se tuvo que reunir con él y comerse sus puteadas mientras tenía la bombacha con todo el semen seco entre sus pelos. La debe haber pasado muy mal, pero le demostré que yo era el que mandaba y me debía obedecer.

    Teniendo esto en cuenta y habiéndola quebrado del todo me puse a maquinar nuestro siguiente encuentro.

  • Una historia de amor real

    Una historia de amor real

    Hay historias y relatos que nos suenan totalmente irreales, producto de una mente muy prolífica. Y para como quien como yo las recoge, verdaderamente nos suenan de la misma forma. Esta es una.

    Es la historia de Porter, un hombre que en este momento tiene 60 años de edad, me fue relatada por él mismo, y por tan distante que me parecía, busqué comprobarla de varias fuentes y realmente era cierta. Un amigo decía: “Hay una vida mejor, pero es mucho más cara”.

    Porter a los 20 años, entró a trabajar en una firma financiera de primer nivel. Sus jefes le vieron condiciones y lo alentaron a estudiar algo relacionado. Primero fue Economía, y luego, Psicología, porque decía que muchos procesos económicos no se pueden explicar desde la economía y si desde la Psicología. Mientras escalaba posiciones, y a los 35 años tenía una fortuna personal de varios millones, por los bonos que le daban por productividad. Se fue de la firma y se dedicó a hacer inversiones y asesoramiento directo, gracias a que todos conocían en el ambiente su valor.

    A los 50 llegó a su número ideal: quinientos millones de dólares, en propiedades, títulos, un avión jet. En sus términos, había alcanzado la felicidad completa. Tenía una hermosa mujer de 40 años, su propia firma donde tenía un plantel de gente excelente en los que podía delegar, no tenían hijos por decisión de vida, amigo, consideración de colegas, salud. Todo.

    De pronto, “todo” se empezó a desmoronar. Primero fue la muerte de su mujer en un accidente vial. Eso lo quebró emocionalmente, no quería ir a la oficina, trabajaba desde la casa, no salía, no recibía amigos en su casa, ni él iba a las invitaciones que le hacían. De a poco llegó a hablar solamente con dos empleados de la firma, y tres amigos, que nunca dejaron de llamarlo.

    Un piso frente al Central Park reemplazó a la casa de Los Hamptons. Solo una mujer atendía su departamento y cocinaba para él.

    Sos años después, una mañana lo encontró tirado en el piso del living. Lo internaron en el Monte Sinaí, cerca de su domicilio. Diagnóstico: Tumor Cerebral. Alguien avisó a la firma y desde allí a un amigo, y este a los otros. Lo operaron, pudieron sacar toda la masa. Cuando volvió a su piso, los amigos se turnaban para cuidarlo.

    Con el acompañamiento y el apoyo de ellos, pudo empezar a salir adelante. Meses después, los reunió a todos para festejar su cumpleaños

    “Muchachos, mil gracias por la amistad, por los cuidados. Les quiero contar que tomé una decisión de vida: Me retiro. Voy a vender mi firma, todas las propiedades menos esta, solo me quedaré con la Suburban nueva, la moto, y el avión. La venta de todo, más lo que tengo en títulos, y los voy a poner a administrar.”

    “Pero, ¿qué vas a hacer de tu vida, del día a día, otra vez encerrado? Le dijo un amigo.

    “No. Por eso me quedo con el avión, porque voy a viajar, donde quiera y cuando quiera. Creo que voy a comprar una casa en el caribe y pasaré mucho tiempo allí”

    “¿Y por casualidad no pensaste en una mujer, todavía sos joven? Le dijo otro

    “Estoy grande para andar de conquistador, y mi cuerpo no ayuda, estoy pasado en kilos, pelado, deja.”

    “Escuchame, hay sitios en internet que te solucionan todo. “Buscando Arreglos” es uno, y te aseguro que funciona” dijo uno. Los otros se rieron, cómplices.

    “Bueno, voy a aceptar tu consejo” dijo Porter riendo, y guiñando un ojo a los amigos.

    Al día siguiente, por curiosidad, abrió una cuenta Premium, para poder enviar mensajes, y casi buscando no ser elegido puso que estaba pasado en kilos, que medía un metro setenta, que era semi calvo, que era viudo, pero no puso su patrimonio real, sino 10 millones y ganancias anuales de 1.

    Luego se puso a buscar una casa en el caribe. Buscaba algo especial, con lugar para una lancha, con playa privada, y obviamente frente al mar. Vio varias en Bahamas, las Caimán, Rep. Dominicana. Una en Turks and Caicos lo maravilló por el lugar, Guardó la página en la barra de herramientas, y cuando lo autorizasen a volar, iría.

    Pasaron los días, y le acordó de revisar el sitio de “búsquedas”. La sorpresa fue total: casi 40 mujeres lo habían marcado como favorito. De todas partes, edades, físicos, eran las mujeres. Fue borrando y solo quedaron 10 de Nueva York y cercanías. Una nueva revisión viendo sus perfiles dejo 4, pero una destacaba sobre el resto. Tenía 30 años, un metro setenta como él, morocha, y la foto mostraba una chica que no parecía mayor de 25. Un Photoshop, pensó. Cuando iba a eliminarla, vio que en una foto en la que estaba en la calle, se veía un auto cero kilómetro. Abogada, divorciada, con un hijo, y tres fotos privadas. La marcó como favorita y pidió ver las fotos.

    Como la chica estaba en línea, ella le pidió ver las privadas de él. Contestó secamente “No tengo”, le quitó la marca de favorita, y cerró la pestaña.

    “Listo, una menos” pensó.

    Pero dos minutos después, un mensaje de ella le decía que le había dado acceso nuevamente. Las fotos mostraban a la misma chica, hermosa, de un metro setenta, como él, ojos verdes, no lentes de contacto, pelo negro brillante largo, y una figura tremenda. “Esta debe ser una modelito, y se hace pasar por abogada”. Pero le gustaba.

    Le mandó un mensaje invitándola para el sábado a la noche en un restaurant un poco alejado, pero frente al mar y donde se come muy bien. Ella, aceptó, pero le pidió si podía ser al mediodía. El accedió. Se encontrarían allí.

    Él fue en su Harley, y cuando estaba estacionando vio que ella bajaba de un taxi. Se acercó, se quitó el casco y se presentó.

    Entraron, eligieron una mesa separada, y comenzaron a charlar.

    “Empecemos por el principio. Mi nombre es Porter.”

    “Encantada Porte, el mío es Emily pero me llaman Em.” Dijo ella. Se hizo un silencio que Porter rompió.

    “Em, mirá, es la primera vez que entro al sitio, y la primera mujer con la que me encuentro. Los datos que puse son ciertos, como veras soy semi calvo, pasado en algunos kilos, y hace dos años me operaron de un tumor cerebral. Yo no estoy buscando una chica para ir a la cama, bueno, no solamente. Quizás te parezca tonto, pero todavía respeto a las mujeres. Busco una mujer que pueda charlar, que tenga ganas de salir a cenar de vez en cuando, que sea madura, que no pida regalitos todo el tiempo. No soy un ATM. Entiendo lo del arreglo, pero sinceramente no me gusta. Ah, y que esté dispuesta a viajar.”

    “Porter, te recuerdo que vos me invitaste a almorzar, y hasta ahora no hemos pedido nada porque te pusiste a hablar. Y por la forma que estás hablando y lo que decís, creo que en realidad querés que me levante y me vaya. Sos demasiado frontal, hasta podría decir grosero. Si querés que me vaya, solo decímelo, no tengo ganas de pasar un mal rato con alguien que me invita a almorzar.”

    Él se quedó duro. Nunca esperaba que esa mujer le pusiera los puntos de esa forma. Re pensó que y como había hablado y se dio cuenta que tenía razón.

    “Em, te pido disculpas. Realmente fui grosero, pero sin intención. No estoy acostumbrado a este tipo de citas, hace mucho que no charlo con una mujer. Soy un tonto. Y tenés todo el derecho de levantarte e irte.”

    “Se aceptan las disculpas, pero por que estas tan… no sé cómo explicarlo, tenso, casi con culpa, es raro como te veo.”

    “Em, no es momento de aburrirte y contarte mis últimos años, pero no han sido buenos. Estoy tratando de empezar una nueva vida. Dejar la anterior atrás.”

    “Te respeto, y si en algún momento tenés ganas de hablar, hablas” le dijo.

    “Gracias. En serio tenés 30 años, en las fotos y personalmente pareces de mucho menos, no más de 25. Y encima tu perfil dice que sos abogada”

    “Si, tengo 30 años, gracias por el piropo, y acá tenés la credencial que me acredita como miembro de la barra de Nueva York.”

    “Impresionante, te felicito realmente. Bellísima y muy inteligente, peligrosa combinación”

    Siguieron charlando, Porter se fue relajando y abriendo.

    “Em, no quiero ser grosero, por favor entendeme. Pero ¿cómo funciona lo del arreglo, cuánto dinero es y como se pacta?”

    “Grosero no, pero frontal, seguro. Es la primera vez que estoy en el sitio, sos el cuarto con quien me encuentro. Me han ofrecido desde 1000 dólares por encuentro, a 5.000 por mes, por “todo servicio. Nunca acepté.”

    “Yo tengo mucho dinero, compro cosas, muebles, ropa, comida. Pero personas y menos mujeres nunca. Por la gente lucho, lucho por su respeto, su reconocimiento hasta he luchado por amor. Por eso es parte la incomodidad que sentía el principio.”

    “Qué bueno. Es claro que si los dos entramos al sitio es que sentimos que nos falta algo. Te propongo que el tema dinero lo dejemos de lado y veamos”

    “Me parece genial”

    Almorzaron, y cuando estaban terminando él le ofreció llevarla.

    “Porter, si no te diste cuenta, estoy con pollera, y vos estas en una moto.”

    “Tenés razón, en realidad no pensaba salir acompañado”. Dijo Porter

    “¿Sos un hombre discreto, y que cumple su palabra?”

    “Si, por supuesto”

    “Si vos me prometes no mirar, y tenés un casco, te invito a caminar por el Central Park y un helado”

    “Prometido”

    Salieron, el subió primero, ella subió atrás, arremangando la pollera. Cuando se iban a poner los cascos ella le dijo

    “Igual, no te ilusiones, tengo bombacha, ah, y es negra.” Se rieron y fueron al parque. Caminaron ella invitó a tomar el helado.

    “¿Vivís lejos Em? Preguntó Porter.

    “Y, más o menos. A 30 millas. ¿Y vos?”

    “Y más o menos a 30 metros. Si querés cuento los pasos”

    “¿En serio me decís? ¿O sea que sola me metí en las fauces del león?” dijo Em y se rieron.

    Al rato ella le pregunta

    “¿No me vas a invitar a tu departamento?”

    “No Em, no”

    “Gracias Porter, me iba a sentir muy incómoda diciendo que no.”

    Intercambiaron números de teléfono, pero sin quedar en nada. Ella se fue en un Uber. Los siguientes días, Porter sintió que estaba conforme con el encuentro. Por medio de un amigo, pudo averiguar dónde quedaba el bufete donde trabajaba y el jueves siguiente le mandó un ramo de flores y una caja de bombones”

    Ella lo llamó

    “Hola Porter, gracias por la flores, son hermosas. En cuanto a los bombones son mi perdición. Sí que sabes alagar a una mujer.”

    “Estoy desempolvando viejas técnicas. Gracias por tu llamado” y colgó.

    Segundos después nuevamente Em.

    “Esto me está molestando un poco. Me cortaste Porter”

    “Si, perdón, me puse nervioso.”

    “Bueno, entonces búscate un médico y que te recete algo, porque el sábado te espero a almorzar en mi casa y sabes que, vamos a estar solos”

    “No te burles de mi”

    “Ahora te mando un mensaje con la dirección. Y ahora corto yo”

    Y le cortó. Uno de sus amigos llamó y le contó las novedades. El amigo lo felicitó y lo alentó a seguir saliendo adelante.

    El sábado llegó puntual a la casa de Em, que era muy bonita, típica de los suburbios de NY. Fue en la camioneta, y con dos botellas de vino, blanco y tinto.

    Ella lo recibió con una sonrisa hermosa.

    “Gracias por venir Porter. Y gracias por los vinos. Vení que te presento a alguien”

    “Porter te presento a Anna, ella es mi hija, tiene 6 años. Anna, Porter es un amigo que viene a almorzar con nosotras”

    “Hola Porter, ¿vos sos el novio de mamá?”

    “Anna, por favor, no empecemos con tus preguntas locas.”

    “Bueno, pero ella es muy bonita, y se puso ese vestido porque venías vos me dijo”

    “Anna, por favor, basta”

    “Si, Claro que es muy bonita, hermosa, pero no se lo digas porque se va a poner colorada. Y vos, tenés novio?

    “No, soy chica”

    Anna fue a jugar con sus juguetes.

    “Perdoname, pero recién me acaba de llamar la chica que iba a atenderla que no podía venir. Lo lamento”

    “Em, me encanta, yo no tengo hijos, y me arrepiento de la decisión que tomamos. Y tu hija es hermosa como vos pero más simpática. Ah, te queda muy lindo el vestido”

    “Como gozas este momento…” dijo Em.

    “Gracias a Dios, y a vos sí.”

    Almorzaron los tres, Anna sentada al lado de Porter, copando su atención. Cuando terminaron de almorzar Em quiso que la pequeña vaya a su cuarto pero no quería.

    “Anna, viniendo para acá voy que hay un shopping grande, seguro que venden helados. Te parece si dentro de un rato vamos los tres.”

    “Anna, si, genial. Mamá, me voy a mi cuarto a descansar un poco, porque Porter nos va a llevar a tomar helado”

    “Bueno Anna” dijo Em

    Porter se rio.

    “Vos reí nomas. Vas a tener que cumplir, porque te va a volver loco.” Dijo Em.

    “No sabes lo bien que me siento. Hace años que no me siento así. Y tu hija me compró.”

    “En tu cara se ve que estas distinto”

    “Em, hace tres años en un accidente murió la mujer que amaba, muchos años juntos, yo llegué donde llegué por su apoyo incondicional. Me quebré por completo, entre en depresión. Un día mi empleada me encontró en el piso. Tumor cerebral. Operación recuperación. Tres amigos no dejaron que me deprima más. Incondicionales día y noche. Me sacaron adelante. Uno de ellos me dijo del sitio. Y hoy, poder compartir este lindo almuerzo, von vos, con tu hija…”

    “Gracias por contarme Porter, te entiendo tu sufrimiento. Y me alegra que tengas la voluntad de salir adelante.”

    “Te hago una pregunta Em: ¿por qué dejarías tu carrera profesional?”

    “Sin hablar de un caso como el tuyo, por nada”

    Estaban sentados en sillones enfrentados, se miraban y charlaban, pero daban lugar a silencios que hablaban más que palabras.

    “Podrías ser mi hija”

    “Si, pero prefiero pensar que vos podrías ser mi amante” le contestó filosa Em.

    “¿Siempre sos tan filosa?”

    Ella no contesto, solo le guiño el ojo

    “Perdoname, que vaya a un tema jodido, del tumor, no tuviste secuelas”

    “No por suerte, esta semana casi seguro que me dan el alta. Espero. Tengo ganas de hacer tantas cosas, viajar, sobre todo”

    “Seguro que va a salir todo bien” dijo EM

    “¿Te gusta viajar? ¿Viajas mucho?” preguntó Porter.

    “Mucho no, hace 6 meses fuimos con Anna a Londres, por una semana”

    “Que suerte que el padre te firma para que la puedas llevar” dije.

    “Anna no tiene papá. Soy madre soltera.” Dijo con orgullo.

    “Me gusta con el orgullo que lo decís”

    “Claro que sí, me costó mucho todo. Estudiar, trabajar, criarla”

    “Porter, ya descansé, vamos?

    Fueron al shopping en la camioneta, Anna llevaba a los dos de la mano, en su rostro había felicidad. Tomaron un helado y al pasar por una juguetería Anna quedó fascinada con un peluche gigante.

    Él se despidió. El domingo Em lo llamó temprano.

    “Porter, perdona hora, pero si no te llamo, hoy la mato. Te paso con Anna.”

    “Si, dale”

    “Hola Porter, te quería decir que la pasé muy bien ayer con vos, y que si querés podes ser el novio de mamá.” Se escuchó el grito de Em de fondo. “Anna, te mato”

    “Hola Anna, yo también la pasé muy bien con vos y con tu mamá. Sobre lo del novio, hay que ver todavía.”

    “Bueno, pero ya sabes. ¿Hoy no vas a venir?”

    “No Anna”

    “¿Por qué?”

    “Porque seguramente tu mamá tendrá cosas que hacer y no pudo invitarme.”

    “¿Mamá por qué no lo invitaste a Porter?”

    “Hola Porter esto es un bochorno total, estoy roja de vergüenza por el comportamiento de Anna”

    “Hey, tranquila. ¿Cuál es el problema?”

    Em se quedó callada.

    “Porter, te llamo en la semana, ahora, perdoname. Un besito en la mejilla”

    “Y sin esperar respuesta colgó”

    Pensó en Em toda la semana, o hasta el jueves. Em no se había comunicado. Fue al médico por la mañana y le dio el alta, llamó emocionado a los amigos, les contó de Em. La llamó.

    “Hola Em. Soy Porter”

    “¿Hola Porter, cómo estás?

    “Bien, ¿podes hablar o interrumpo algo?”

    “Si claro, puedo hablar”

    “Siento que hay algo que te molesta conmigo y me gustaría que almorcemos juntos y charlemos. Eso si vos también pensas que nos debemos una charla”

    “Es que… Si tenes razón hay que hablarlo personalmente.”

    “Bueno, yo el sábado tengo una reunión por la tarde. Pero es lejos. Si te parece, te paso a buscar a las 7:00 y tenemos todo el viaje para charlar.”

    “¿Siete de la mañana? Bueno. Un besito”

    Hizo varios arreglos y el sábado 7 en punto de la mañana estaba en la casa de Em.

    “Hola, buen día Em. Me olvidé decirte que traigas el pasaporte”

    “¿Pasaporte?”

    “Si.”

    Mientras lo buscaba apareció Anna.

    “Hola Porter, te extrañé.”

    “Y yo a vos preciosa”

    “Vas a salir con mamá, ¿no?” dijo con cara mezcla de tristona y alegre.

    “Anna, esto me va a traer problemas con tu mamá y seguramente se enoje conmigo, pero ¿Querés venir con nosotros?”

    “Si” dijo bajito para que la madre no escuche

    “Em, estaba hablando con Anna, y sé que estuve mal, pero la invité a venir con nosotros, eso si vos querés”

    “Pero íbamos a hablar.”

    “Si, lo sé”

    Anna la miraba con una cara de circunstancia tremenda.

    “Vamos a cambiarte rápido por favor”

    “Y acordate del pasaporte de ella”

    Enseguida salieron y Anna era la cara misma de la felicidad.

    “Donde vamos Porter” le preguntó la niña

    “Al aeropuerto, nos espera un avión”

    “En avión es el viaje” dijo Em.

    Llegaron, hicieron inmigración y subieron al avión.

    Anna estaba súper excitada. Despegaron y al poco tiempo Anna se durmió.

    “Em, ahora le hacen una cama en mi cabina, y llevala a dormir ahí”

    “Tu cabina”

    La llevaron y les sirvieron un café

    “Porter, me podes explicar dónde vamos”

    “A Turks y Caicos. Nos esperan en el aeropuerto, vamos a una reunión, almorzamos y volvemos”

    “Entiendo. Y este avión, es tuyo”

    “Si. Que pasa Em. Ni me preguntaste como me había ido con el médico”

    “Por Dios, tenes razón. Perdoname, Contame”

    “Pues genial, ya tengo el alta, por eso estamos volando. Gracias a Dios, ninguna secuela.”

    “Me alegro tanto, te lo juro”

    “Em, bueno, estamos solos, un poco alto, volando a 950 km/h. ¿Me podes decir que te pasa?

    “Es que se me fueron las cosas de las manos. Y me preocupa y molesta. Y vos lo único que haces, sin darte cuenta por supuesto, es empeorar la situación. No me siento bien por haber mezclado a Anna. Por ella sobre todo y por vos. Flor de Sugar Baby terminé siendo.”

    “Entiendo y lamento haber causado un problema.”

    “Es que vos no lo causaste Porter, fui yo, y mis inseguridades, mis miedos, mis fantasmas. Si hasta tengo miedo de ir a la cama con vos y aburrirte”

    “Em, te pido algo. Seguramente ha sido una muy mala idea haberle dicho de venir a Anna, pero su carita pudo conmigo. Pero, tratemos por ella, de pasarla bien. Después nos sentaremos y hablaremos como adultos.”

    “Tenés razón, y no me enoja que la hayas invitado. Al contrario muestra que te interesa”

    Estaban por aterrizar y despertaron a Anna.

    Una persona que los esperaba agilizó los trámites en Migraciones y subieron a una camioneta. Llegaron a una casa hermosa,

    “Por favor, que lugar” dijo Em. “Frente al mar, con playa propia, y muelle del otro lado de la calle.”

    De otro auto bajaron dos personas que saludaron y los invitaron a pasar. Luego los dejaron que recorran. Em estaba fascinada, Anna caminaba de la mano de Porter y miraba todo. Cuando vio la pileta frente al mar quedó fascinada. En un momento que Em no los vio Porter le dijo algo a Anna al oído y le dio algo. Se juntaron los tres nuevamente junto a la pileta.

    “Em, sabes que pasa, es muy simple, vos nunca vas a poder ser una SB, sos demasiado picante, filosa”

    “Porter, que pasa, la nena”

    Porter le hizo una seña a la nena que le dio una cajita.

    “Pero estoy seguro que vas a ser una genial novia” y abrió la cajita donde había un anillo de oro y brillantes.

    “Porter, estás loco, de la nada me pedís que sea tu novia. Y vos enana cómplice” por su rostro caían lágrimas de emoción.

    “Anna, me parece que no quiere ser mi novia, no escuche nada, y vos”

    “Tampoco” dijo la niña

    “Claro que quiero, no podía hablar.”

    Y le dio un beso tierno y suave.

    “Bueno, primer paso listo, ahora, Anna, si pudieras elegir, cual sería tu cuarto”

    Anna salió corriendo y Porter tras ella. Em, todavía sin reaccionar, miraba como ellos corrían.

    Volvieron y Porter dijo:

    “Listo, solucionado, vamos”

    Las dos lo siguieron. Se juntaron con los dos hombres.

    “Nos gusta mucho. Única y final oferta veinte millones. Ah, y con la lancha incluida, y la casa tal cual está ahora. Sin sacar nada.” Dijo Porter.

    “Pero esta publicada en 22 millones.”

    “Si, pero desde hace 2 años. Es menos del 10% menos. Ah, la oferta dura 5 minutos”

    Los hombres hablaron por teléfono, y cerraron el trato. Quedaron de acuerdo en como concretar la operación y se retiraron, no sin antes decirle que el auto quedaba a su disposición hasta partir.

    Volvieron a la parte de la pileta.

    “Bueno, listo. Anna me terminó saliendo más cara que vos, Em”

    “¿Vos acabas de comprar esta casa?”

    “Si, claro.”

    El personal de la casa les alcanzó champagne para brindar y jugo a Anna.

    Porte se alejó un poco y habló por teléfono. Luego tomó de la mano a la niña y fueron corriendo a la playa. Jugaron un poco y volvían cuando se pararon a hablar y siguieron caminando.

    “Los vi hablando, ahora, ¿qué?”

    “Le decía a Anna que estaría muy bueno quedarnos a dormir esta noche”

    “No empecemos mal. Uds. dos juntos me van a volver loca y no quiero. No, imposible que nos quedemos, no trajimos ropa, ni para dormir ni para cambiarnos, no, es una locura” dijo Em

    “Pero mami, Porter me dijo que hay un shopping y que el trajo la tarjeta”

    “Porter, te mato. No, y no voy a cambiar de opinión.”

    Porter y la niña se quedaron mirándola mientras ella miraba el mar. Fueron solo 30 segundos.

    “Por esta vez, pero no se piensen que siempre se van a salir con la suya.”

    Dieron un grito de alegría, Porter habló con el personal de la casa, les avisó que se quedaban, lo mismo a los pilotos, que volverían el domingo a la tarde, y fueron al shopping.

    Las compras fueron motivos de nuevas peleas porque Porter la consentía a Anna en casi todo. Pero en un momento él se puso serio, y le dijo que no a algo. La niña lo miró, sonrió y dijo “Bueno Porter.”

    Em se acercó a Porte y le dijo: “La mato, te hace caso” Compraron ropa, ropa interior, bolsos para poner las cosas, zapatillas, mallas, y más.

    “Porter, ¿vos tenés idea cuanto gastaste?”

    “Si, claro. Lo suficiente para que vos y tu hija estén contentas, y disfrutando. Y yo mucho más que Uds. de verlas así”

    Llegaron nuevamente a la casa. Anna le mostro a Em cuál sería su cuarto, el que había elegido con Porter. Porter entró al master bedroom y cuando Em iba a entra a otro para cambiarse, escucho la voz de Anna.

    “Mami, ese no es tu cuarto.”

    “Si hija, voy a dormir acá, cerca de ti”

    “Mami, ya soy grande, y sé. Ahora que son novios tenés que dormir con Porter, son pareja”

    Em creyó que se desmayaba. Lo que tanto pensaba como iba a explicar en su momento, otro momento, la nena ya lo había resuelto.

    Fue al cuarto con Porter, como le indicara su hija. Entro y se sentó en el borde de la cama sin prestar atención a que su novio se estaba cambiando. “¿Qué pasa?” pregunto él.

    “Pasa que el monstruo me dijo que yo debía dormir con vos porque sos mi novio, mi pareja. Faltó poco para que me diga que tengo que hacer en la cama.” Dijo Em.

    Porter se rio y ya cambiado se sentó en la cama. Em se paró y miraba todo el cuarto, fue para el baño con la malla.

    “Em creo que si le preguntamos a Anna te va a decir que te tenés que cambiar aquí, no en el baño”

    “Porter, ni se te ocurra. Todavía no nos dimos un beso como la gente y vos pretendes que me desnude delante de ti. Pues estas loco.”

    Porter se levantó, fue hasta ella y abrazándola la besó con pasión, ella lo abrazó. El comenzó a sacarle la ropa, dejándola en ropa interior. Cuando Anna, golpeaba la puerta.

    “Vamos a la pile o a la playa”

    “Anna, a tu cuarto hasta que te digamos” dijo Porter.

    “Voy, pero tienen toda la noche” y se cayó.

    Porter y Em, se miraron con resignación. Ella se cambió y fueron disfrutar.

    Cenaron una comida exquisita, los dos llevaron a Anna a dormir, y se fueron a tomar un trago a la luz de la luna en una galería que bordea la casa. Estaban sentados un una reposera doble, ella apoyada en su hombro.

    “¿Cuándo te empezaste a enganchar? Le preguntó Em

    “Cuando me frenaste en la primera cita, y cuando no te importó subirte a la moto con pollera. ¿Vos?

    “Antes de frenarte justamente, ahí supe que eras distinto, que verdaderamente buscabas otra cosa. ¿Y que yo sentía algo por vos?”

    “Cuando Anna dijo que te habías puesto ese vestido para mí. ¿Y vos?”

    “Hoy, cuando vi la casa y tu felicidad empecé a sospechar, pero estaba tan sorprendida e impresionada por la casa, las vistas, la playa que deje de pensar en eso. Y bueno, después cuando me pediste que sea tu novia”

    “¿Cómo te sentía ahora?” le preguntó Porter

    “La mujer más feliz” dijo Em.

    Se quedaron en silencio, el paisaje era maravilloso. Fueron minutos eternos.

    “Por vos” dijo Em sentándose encima de Porter.

    “Por vos soy feliz, y por vos dejaría mi carrera.” Dijo ella para continuar:” ¿acá o en la playa?”

    “En la playa, porque temo que nos quiera decir como hacerlo”

    Tomaron unas toallas y bajaron corriendo sin darse cuenta que Anna los miraba sonriendo desde su ventana.

  • En la fiesta de mi esposa

    En la fiesta de mi esposa

    Primero que nada les agradezco a todas las personas que han estado leyendo mis historias me han hecho varias observaciones para mejorar, seguiré publicando y esto va por ustedes.

    Hace unos meses fue cumpleaños de mi esposa y como ella quería que fuera su hermana me dijo que fuera a la casa de mis suegros por ella ya que no salía mucho y no sabía dónde quedaba el antro que íbamos a ir, como ella vivía en una colonia popular yo muy a regañadientes fui porque nunca me ha gustado ir allá por los comentarios desagradables que hacen mis suegros que porque ellos piensan que por haber hecho una licenciatura soy millonario y tengo que mantenerlos, yo siempre hago caso omiso a esas cosas pero en fin, me abrió mi suegra la puerta diciéndome que en un momento bajaba su hija.

    Mi cuñada es la típica adolecente acomplejada que nadie la merece, se hace la víctima y a consecuencia de su desarrollo muy precoz siempre usa ropa muy holgada para evitar que los hombres la volteen a ver, ella es delgada, de piernas firmes y largas, piel morena clara, cara de ángel, cabello largo lacio negro, lo que más llama de ella es sus senos, ya que al ser de talla 36c es imposible no voltearla a ver. Descanse un rato en el sillón de la sala mientras bajaba, cuando después de casi 2 horas volteo porque hacía mucho ruido con los ratones y bajando de las escaleras ahí estaba ella, vistiendo una blusa negra transparente con detalles de encaje que dejaba ver un sexy brasier de media copa negro, una minifalda que le llegaba a medio muslo de color gris y unas botas altas de gamuza negras, al verla así hasta se me quitó el sueño, salimos antes de que mi suegro pudiera verla y nos dirigimos al antro. Yo no podía dejar de verla pero para que no se hiciera obvia mi postura empecé a platicar de cómo le estaba yendo en la escuela con esto de la pandemia, sus amigos, etc., ella me platicaba muy indiferente así que yo preferí permanecer callado hasta que llegamos.

    Le marque a mi esposa ya una vez adentro para saber dónde estaban y me dijo que ya casi estaban por llegar junto con los de su trabajo, que nos fuéramos a la mesa que reservaron. Nos sentamos y pedí una cerveza para empezar, mi cuñada solo me veía con cara de insistencia pero no se atrevía a decirme nada, así estuvo un rato hasta que le dije que si no iba a pedir nada para tomar y mi apenada me dice que jamás había tomado, yo me quede impactado ya que por la manera de ser de ella pensaba que se la vivía de fiesta en fiesta, le comente que si nunca había probado nada y me dijo que no, que si tenía muchas ganas porque sus amigas solo hablaban de eso, de lo borrachas que se ponían en las fiestas y de cómo las sacaban a bailar chavos, esto último le dio más pena sonrojándose, es como si estuviera hablando con otra mujer diferente, así que me compadecí y le dije que probara mi bebida y me dije si le gustaba o le pedía otra, ella muy indecisa la probó y no le gusto, me dijo que era muy amarga, entonces fue cuando le pedí una piña colada, mientras la traían le pregunte que si era la primera vez que entraba a un antro y me dijo que si tímidamente, le dije que disfrutara, que le iba a decir a su hermana que si un chico guapo se acercaba a sacarla a bailar la dejara , ella solo se rio y yo igual.

    A lo lejos veo que mi esposa muy despampanante, con un vestido rojo largo, tacones negros y con su pelo ondulado, detrás de ella la siguen unas 8 personas, 5 mujeres y 3 hombres a la mesa presentándose todos. Empezaron a pasar varias rondas de bebidas, entre tequila, brandy, vodka, wisky etc., yo seguía con mi cerveza, mi cuñada solo pedía una y otra y otra piña colada, quizás le gustó mucho.

    Por indicación de un amigo de mi esposa todos nos fuimos a bailar y yo solo veía que mi esposa bailaba muy pegada con sus amigos, me incomodó un poco pero no quise hacer algún espectáculo, no estaban más que bailando, mientras yo estaba con mi cuñada, justo le iba a decir algo cuando veo que un muchacho de 21 se acerca a ella y le die algo al oído a lo que responde ella riéndose, se vuelve acercar y le dice otra cosa, ella solo asiente con la cabeza, se acerca a mí y me dice que en un rato más vuelve, alejándose entre la multitud, al irse ella yo me uní al grupo de los compañeros de mi esposa que tenían mucho ambiente, quizás por todo lo que habían tomado pero se veían muy felices, así paso el tiempo y note que aún no regresaba mi cuñada, le dije a mi esposa que iba a ir al baño ella me ignoró por completo por lo que fui al baño y de justo cerca de los baños la veo tomándose fotos con el muchacho, no le vi nada de malo hasta que viendo más a detalle veo que él tiene una mano debajo de su falda y besándola en el cuello, yo llegue directamente con ella y le dije «ya nos vamos», la jalé notando como el muchacho se molestó , para no hacer una experiencia desagradable le dije en el oído «que tal estuvo? si te lo cogías» y me dice » con lo mojada que ando así como lo traiga», me sorprendió que me dijera eso y quizás fue el alcohol pero solo nos miramos y reímos. Cuando regresamos todos estaban en la mesa diciéndonos que ya se iban, yo me quede desconcertado, vi el celular que decía que eran las 3 am, mi esposa se despidió de sus amigos y nos fuimos a casa, aun cantando y disfrutando de la música.

    Cuando llegamos mi esposa pone música en el celular y me dice que saque la botella de tequila que quiere seguir la fiesta, yo la saco y les doy a cada quien un tequilero lleno y les digo «la que no se lo termine tendrá 7 años sin orgasmos», gritan y ríen tomándose lo todo, siguen bailando, ya entrados en el tequila yo las veo y las noto diferente, pero pienso que quizás estoy alucinando.

    Estaba sentado en el sillón viéndolas bailar y veo que mi cuñada quizás intencional o no le va levantando el vestido poco a poco con su cuerpo hasta dejarme una imagen de la las nalgas de mi esposa y yo solo sentado me acerque sin levantarme y le bese las nalgas, ella solo me ve y me manda un beso, se gira con mi cuñada y ahora mi esposa levanta la falda de mi cuñada y veo que usa una tanga de color blanca muy pequeña y le beso la nalga, mi cuñada solo mueve su trasero y aprovecho para lamerla toda, mi esposa solo ríe y mi cuñada igual. mi esposa dice «hace mucho calor» y así sin decir nada más se quita el vestido quedando completamente desnuda y sigue bailando, a mí se me hace fácil también y digo «si, no aguanto» y me quito mi camisa y los pantalones junto con los boxers quedando completamente desnudo, al ver mi cuñada que los dos estábamos desnudos solo se ríe y mi esposa le dice «y tú? no tienes calor» y dice ella «si, mucho, pero me da pena» y dice mi esposa «aquí no hay pena, somos familia o no?» y antes de que dijera algo mi cuñada le baja la falda y yo le quita la blusa dejándola en lencería yo solo atino en decirle a mi esposa «no es justo ella trae ropa interior y nosotros no» , me acerco a mi cuñada y de la espalda le desabrocho el brasier liberando ese par de senos tan enormes y mi cuñada ni se mueve, mientras mi esposa le baja la tanga dejándola completamente desnuda , ella solo la agarra y le dice «ya andabas caliente verdad zorra? mira, está bien mojada» y me la avienta, al tocar la tanga es como si estuviera escurriendo, la huelo y me la enredo en mi pene ya estaba desde antes como una roca, mi cuñada me voltea a ver y me dice «no, dámela» y se agacha pero en vez de tomar la tanga agarra mi pene, mi esposase ríe y le dice «parece que es la primera vez que agarras un, agárralo bien» y le sujeta sus manos sobre las suyas, le dice mi esposa » a los hombres les gusta siempre que se los agarren fuerte pero nunca nos quieren hacer un oral nosotras» esto lo dice con voz medio infantil , mi cuñada se ríe y se sienta en el sillón, yo la veo y se ven tan hermosos esos senos tan firmes coronados con pezones que tiene paraditos, tomo uno de mi esposa y me lo meto a la boca lamiéndolo.

    Esposa: ya porque luego me prendes y voy a querer

    Yo: y que tiene, estamos en familia, además se nota que también quieres

    Mientras digo esto veo de reojo a mi cuñada y ella solo se muerde el labio

    Esposa: ve al cuarto a traerme los juguetes

    Yo me levanto apresurado por ellos, cuando regreso veo a mi esposa sentada al lado de mi cuñada y me dice:

    Esposa: parece que ya estabas mojada (pasando su mano por su vagina y empezando a masturbarla)

    Cuñada: si, algo

    Esposa: te fuiste de puta?

    Cuñada: si

    Esposa: te cogieron?

    Cuñada: no porque tu maridito llego antes

    Esposa: muy mal, ahora él tiene que compensártelo, «maridito» que vas a hacer para compensarla

    Yo sin pensar solo me hinque, frente a ella, le abrí las piernas y empecé a lamer su vagina, estaba súper mojada, lleno de jugo delicioso, sabia tan rico que disfrutaba estar ahí, cada vez que pasaba mi lengua por su clítoris ella temblaba, mientras mi esposa con una mano pellizcaba su pezón derecho y del otro lado se comía el izquierdo, solo escuchábamos los gemidos de ella cada vez más y más fuertes, estuve ahí comiéndomela por varios minutos hasta que me siento.

    Cuñada: sigue, quiero más

    Yo: ahora sigo yo

    Y le jalo su cuello para que se coma mi verga

    Esposa: primero lame toda su verga desde la punta hasta los huevos y después metete sus huevos a la boca

    Mientras mi cuñada hacia eso mi esposa me dice

    Esposa: pásame el vibrador

    Y mi cuñada solo se le queda viendo como extrañada

    Esposa: no te preocupes, no lo voy a poner fuerte

    Mi cuñada esta en cuatro y veo como mi esposa le separa con una mano sus labios vaginales para acomodarle el vibrador en la primera velocidad, en eso mi cuñada emite un gemido

    Esposa: no está mal verdad

    Mi cuñada voltea a verla diciendo que no y mi esposa se acerca al pecho de mi cuñada y le empieza a comer un pezón, mi cuñada empieza a gemir de nuevo más y más fuerte y en cuestión de minutos solo grita muy fuerte

    Esposa: ya te viniste verdad, recárgate en el sillón

    Ella hace lo que dice y mi esposa le empieza a lamer su ano

    Cuñada: por ahí no, me va a doler

    Esposa: eso decía yo, tú tranquila

    mientras yo masturbaba a mi esposa que estaba muy caliente, ella me hace señas que le pase un dildo de tamaño normal, se lo doy y se lo empieza a pasar por alrededor del ano, mi esposa se lo mete a la oca para lubricarlo bien con su saliva y poco a se lo mete por el ano, muy despacio, lentamente, ya cuando está dentro, espera un poco y ya cuando cree estar lista lo saca y lo mete, empieza un mete y saca tan delicioso que ella al principio se ve que hace caras de dolor para después convertirse en cara de placer.

    Esposa: te gusta zorra?

    Cuñada: me encanta

    Esposa: te gusta la verga?

    Cuñada: me encanta la verga

    Esposa: y la de mi «maridito»?

    Cuñada: también

    Esposa: también que zorra?

    Cuñada: me encanta la verga de tu maridito

    Esposa: quieres que te la meta:

    Cuñada: siii siii

    Esposa: que te salga por la boca?

    Cuñada: sii siii

    Esposa: ya oíste, que la quiere en la boca

    Yo me pongo frente a ella y la empiezo a coger en la boca con mi verga, ella solo se dejaba, por detrás mi esposa la estaba taladrando en el ano y yo por delante en la boca.

    Esposa: eres más zorra de lo que pensé, de seguro también quieres que te lo meta en el culo.

    Cuñada: gluugh gluugh

    Esposa: mátala con tu verga pero solo en el culo, su vagina está prohibida

    Esas palabras eran música para mis oídos, mi esposa retiro el dildo de su culo y yo la empecé a penetrar, ella gritaba de placer, no me contenía, le daba con fuerza, más y más fuerte, ella solo gemía y gritaba pidiéndome más y más, mientras mi esposa se ponía el vibrador en su vagina, otra mano amasando su pecho y se empezaba a masturbar viéndonos, así estuvimos un tiempo.

    Yo: me vengo

    Cuñada: yo también

    Esposa: yo también

    Yo: ahhh

    Cuñada: ahhh

    Esposa: ahhh

    Fue cuando todos explotamos en un orgasmo tan fuerte que nos quedamos dormidos.

    A la mañana siguiente veo a mi cuñada aun desnuda con el culo ligeramente rojo y mi esposa a su lado también desnuda, me levanto, me voy a bañar recordando lo que paso en la noche pero de repente se me viene un pensamiento «porque mi esposa al quitarse el vestido no traía ropa interior?», al terminar de bañarme voy a ver a su bolsa y ahí estaba, la reviso y la zona donde toca la vagina está muy tiesa y pienso «quizás ella le dieron su regalo antes de tiempo», «no me puedo enojar porque yo estuve con su hermana además, algo me dice que se va a repetir», al rato las dos se levantaron y se cambiaron, actuaron normal y felices, hasta ahorita no ha pasado algo mas pero quizás en un futuro pasen más cosas, o no?