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  • El silencio de las masas

    El silencio de las masas

    Acostado en la cama, desnudo y con una erección nostálgica recordándote.

    Necesitando de tu cuerpo cerca, tocándome, acariciándome y haciéndome sentir mujer, pasando tus manos por mi cuerpo, débil e inocente, con deseos de dilatarme y abrirme para tu llegada, para tu entrada triunfal en mi alma, con tu erección a puro fuego, violenta, caliente, mis sensaciones al límite, mi cuerpo te pide adentro, solo necesito sentirte profundamente, con sabor a piel, a vos.

    Mas escarbo en ese inconsciente para encontrarnos de nuevo desnudos en ese coche, vos jugando con mis partes, con tu dedo haciéndome sentir que estas presente, de a poco buscas un poco más adentro, me abrís al mundo, me haces gemir despacito, de a poco tu dedo entra en mí, ya los segundos se detuvieron y mi erección quiere explotar, necesito sentir tu calor, tu sabor en mi boca, te empujo al otro lado de la puerta, te miro con cara de entregado, me acerco y abro mis labios, mi gesto es de depredador con hambre, te miro y te amenazo, quieto ahí voy, pongo mi mano sobre tu parte más sabrosa, lo agarro y lo deseo, apoyo mi lengua y lo saboreo, de a poco lo voy consumiendo, sintiendo y disfrutando, despacio y fuerte, subo y bajo.

    Vos solo observas, deleitando mi expresión sensual y arriesgada, te estoy absorbiendo la energía, consumiendo la pasión que me llegan en estos momentos, un gesto tuyo, ojos cerrados y el calor en mi garganta, todo adentro, todo es mío, tu miel invade mi boca, me llena de sensibilidad y amor, estoy navegando en tu acabada, la siento caliente en mi lengua.

    Sigo teniéndolo en la boca, a la espera que vuelva a levantarse, mientras tanto me voy tocando yo mismo, abriéndome un poco más, tus manos acarician mi espalda, mis nalgas esperan tu llegada, abierto y desnudo sigo probándote, probando tu sabor, ya desaloje mi boca, ya trague todo tu ser, ahora me das vuelta y me empezás a besar la espalda, la cola, jugas con tu lengua en mi, haciéndome explotar de placer, acabo en el mismo lugar que estaba sentado antes, dejo todo ahí, me doy vuelta y lo trago a la atenta mirada de tu necesidad animal, me das vuelta con fuerza, y entras, estas adentro mío, me estás haciendo cabalgar hacia la nada, penetrándome tu emoción, reflejando tus emociones en tus gemidos y palabras sucias, soy tuya, hoy soy mujer, tu mujer.

    Salimos del auto y me paro para que sigas jugando con mi cuerpo, para que sigas entrando y saliendo, todo es furia y placer, me estas dejando sin sabor en la boca, sin saliva en la piel, necesito que termines, que me acabes en este instante, antes de hacerlo me doy vuelto y vuelvo a probar toda tu miel, me obligas a levantarme y me volvés a abrir, me seguís empujando y en ese instante todo explota, acabamos juntos, los dos sacamos todo de adentro, exhaustos de tanto placer, nos acostamos desnudos en el auto, mi cuerpo está cansado y caliente, me doy vuelta para que me apoyes y me beses el cuello.

    La siesta dura unos minutos en seguida bajo y vuelvo a tragarte entero.

  • Me culeé a mi mejor amiga

    Me culeé a mi mejor amiga

    Se puede tener sexo con tu mejor amigo(a) y seguir teniendo la misma amistad?… Si, si se puede si ambos están en sintonía y piensan de la misma forma. Esto me sucedió hace algunos años, en aquel tiempo tenía una buena amiga Adriana con la que compartíamos mucho tiempo.

    El mayor atractivo de mi mejor amiga eran sus enormes tetas, no exagero eran grandes, voluminosas y tan blancas como ella misma, con pezones rosados pequeños pero puntiagudos, que se marcaban en su camiseta atrayendo mis ojos y despertando mis más oscuros deseos por probarlos.

    Pero a pesar de que hablábamos de todo sin tapujos y hasta en doble sentido, Adriana siempre me repetía que yo para ella era

    -en sus palabras- asexual, pues me veía como su hermano, que me quería con ternura y no le despertaba el más mínimo deseo. Eso claro, llegaba a herir mi orgullo de hombre pues a todos nos gusta sentirnos deseados, admirados, aunque sepas que eso no pasará a mayores.

    Pues mis amigos, las afirmaciones de Adriana causaron que me obsesionara por hacerle comer sus palabras, aquello era una mezcla de mis deseos ocultos por su cuerpo y las ganas de verla tener un húmedo orgasmo provocado por mi, su «tierno hermano». Así inicié mi perverso plan… la haría desearme hasta que a gritos me pidiera que la penetrara.

    Pues bien, los dos nos utilizábamos comúnmente como acompañantes de rumba, así que en una de esas salidas decidí actuar. Eran las 2 am y ya de regreso ninguno de los dos teñía sueño, sugerí entonces «inocentemente» a Adriana que compráramos una botella de ron y nos la tomáramos en su casa. A ella le gustó la idea y paramos a comprarla.

    Esa noche mi mejor amiga llevaba puesta una camiseta de Mickey Mouse y les juro que las orejas del ratón parecían hechas en 3D, gracias a sus grandes y apetitosas tetas. Ya en la sala de su casa, los vasos de ron se desocupaban rápido mientras hablábamos, y yo le decía lo mucho que me gustaba como se le veía la camiseta.

    Adriana se reía socarronamente, pero le gustaba sentirse deseada por su mejor amigo, además sabía de sobra lo hipersexual que soy. Tal vez por los tragos o por el cansancio ella se acostó en el sofá y me pidió que le acercara el vaso, al acercárselo pasé rozando su teta derecha con el dorso de mi mano y no dijo nada, solo dejo salir sin intención un pequeño suspiro que la delató.

    La suerte estaba echada, nuestra conversación se fue al tema sexual y comencé a alabarle esas hermosas tetas. Ella me decía que se me notaba como quería comérmelas con los ojos y sin siquiera pensarlo le propuse que me dejara tocárselas sobre la camiseta. Sería el efecto de los tragos pero Adriana no dudo mucho antes de responderme que las acariciara suavemente.

    Al tacto me sorprendió como la calidez que desprendían sus tetas traspasaba la tela, por fin estaba sintiendo la redondez de sus senos, era todo un sueño hecho realidad. Mis manos viajaban deslizándose despacio sobre aquellas turgentes montañas que dibujaban una perfecta curva, apenas interrumpida por sus prominentes pezones que ya despiertos se alzaban tentadores, imponentes como deseando romper aquella tela.

    Los labios de Adriana se abrieron un poco y su respiración aumentó un poco, mis caricias causaban los efectos deseados en ella. Mi boca se acercó a la suya y sin arrebatos comencé a besarla lento, con sensualidad más que con pasión para no desentonar con mis caricias.

    Cada beso se hacía más algo que el anterior, nuestras lenguas se fundían en una sola boca de labios entrelazados. Mi mejor amiga besaba delicioso. Pero yo no perdía de vista mi objetivo, así que mientras disfrutaba de sus besos las yemas de mis dedos se apoderaron de sus pezones y haciendo círculos los pellizcaba suavemente, crecían entre mis dedos.

    De pronto, siento como la mano derecha de mi mejor amiga acaricia mi pierna casi sin quererlo, subiendo lento hacia el bulto que crecía bajo mi cremallera. No fue difícil para ella encontrarlo con sus ojos cerrados, pues bajo la tela de mi pantalón se marcaba el palpitante volumen de mi sexo, despierto ahora solo para ella.

    Las manos de Adriana liberaron con habilidad a mi pene de su prisión de tela. Su tacto era cálido y su mano abraza con descaro el tronco venoso y rosado de mi sexo, la humedad que fluía desde la punta roja de mi verga le mojaba los dedos y facilita el movimiento cadente de su caricia desde la base hasta la punta.

    Esta es la primera vez que pensé: «no que no te despertaba ningún deseo» y me sonreía al besarla. Decidí entonces subir su camiseta y acariciar sus tetas directamente, al descubrirlas tan suaves y cálidas no pude mas que seguir con mi boca lo que mis manos habían empezado, y pase a chupar sus pezones como el dulce mas esperado.

    Primero uno a la vez, luego los uní para meterlos al tiempo en mi boca. La punta de mi lengua acariciaba sus pezones, giraba dibujando su forma, sintiendo su textura rugosa, succionando hasta ponerlos rojos. Ahora, los ojos de Adriana permanecían cerrados y su boca abierta respirando jadeante sin parar de masturbarme.

    Yo seguía besando, lamiendo, chupando esas desbordantes tetas que tanto había deseado, era un niño en una dulcería, y tras no sé cuánto tiempo en esas mi mejor amiga musita las primeras palabras desde que habíamos empezado… «espera un momento».

    Quedé congelado, ella se levantó para subir al segundo piso dejándome en la sala con una tremenda erección que apuntaba al techo y la idea de que se había arrepentido de tener sexo con su mejor amigo. Pero no, ella se fue a cambiar y llego en un pantalón de sudadera y una camiseta suelta.

    Como me encontraba sentado en la mitad del sofá, al llegar no dudo en poner sus piernas una a cada lado y sentarse sobre mi. El sexo ardiendo de Adriana quedo sobre mi verga apenas separados por la tela de su pantalón, así que no demore en subir su camiseta y volver a sentir la piel blanca de sus tetas en mi rostro.

    Mientras ella subía y bajaba sintiendo la punta empujando la tela, que ya comenzaba a mojarse, dentro de tu interior. Baje mi mano por su espalda hasta meterse en su pantalón y descubrir que no llevaba ropa interior y que mis dedos podían jugar entre sus nalgas, hasta llegar a su hirviente vagina.

    En ese camino pasé despacio mis yemas por su rosado ano, dando Adriana un pequeño brinco, luego me dirigí hacia sus labios vaginales. Explore entonces el interior de la cuquita de mi mejor amiga con dos dedos, y al hacerlo ella me quería arrancar la lengua con su boca.

    La sala de la casa de Adriana no tenía cortinas y se encontraba en el primer piso de la casa, así que desde la calle a esa hora de la madrugada nos podían ver perfectamente. Pero por mi parte eso le ponía más sabor a lo que hacíamos, mientras que ella no creo que hubiera caído en cuenta.

    Con la arrechera de ambos en su máxima expresión, mis caricias en su cuquita no bajaban en intensidad, es más cada vez más eran profundas y ahí escuche esas palabras que tanto deseaba que Adriana dijera: «no aguanto más, métemela de una vez» y quién dijo miedo, le baje el pantalón de un solo jalón, con algo de su ayuda por aquello de su posición sobre mi.

    Mi mejor amiga se volvió a subir sobre mi lista a cabalgarme, así que agarre mi verga y le puse la punta entre los labios abiertos de su Cuquita. Ahora, Adriana se dejó caer, clavándosela sola y sintiendo como mi tronco venoso y brillante abría su vagina, introduciéndome lentamente dentro de ella, hasta que mi sexo quedó incrustado desde la base hasta la punta dentro del suyo.

    Mi mejor amiga inicio un salvaje mete y saca brincando sobre mi verga, tragándose la por completo y sacándola cada vez más mojada en su lubricación. Nos mirábamos con morbo a los ojos y yo claro con la satisfacción de haberla hecho caer en la tentación.

    Mis manos abrían las grandes nalgas de Adriana para facilitar que mi verga le llegara más profundo y para controlar la velocidad de sus clavadas. Fue fácil aprovechar el desorden para deslizar mi dedo anular hasta la entrada de su apretado ano, y así comenzar a penetrarla con la primera falange en un masaje circular al ritmo del movimiento.

    Cuando ya tenía la mitad del dedo dentro del culo de mi mejor amiga podía sentir mi verga entrando en ella y en mi rostro sus enormes tetas dándome golpes en las mejillas. Era el paraíso, era el mismo infierno, eran mi sueño más morboso hecho realidad.

    En medio de la culeada que nos estábamos dando, lo siguiente que le escuche a Adriana decir entre gemido y grito fue: «Me voy a venirrrr». Las contracciones de su vagina que me apretaban la verga, como queriendo chuparla hacia su interior, junto con su cara de arrechera hicieron que también me viniera a chorros contra las paredes de su vagina.

    Al recobrarnos de aquel devastador orgasmo simultáneo mi mejor amiga y yo nos miramos un largo rato sin decirnos nada. Ahí estábamos los dos desnudos en el sofá de su sala, ella empotrada sobre mi, con mi cara entre sus enormes tetas y mi dedo anular enterrado en su culo. Una imagen que nunca hubiera soñado.

    Con la complicidad más íntima que alguna vez haya tenido con cualquier otra mujer en mi vida, nos dimos un beso húmedo y cargado de lujuria que ninguno de los dos quería terminar.

    Y así, sin vestirnos subimos a su habitación y dormimos en cucharita hasta el otro día, cuando nos despertaron unos fuertes golpes en la puerta, era la mama de Adriana que preguntaba enojada por el reguero de ropa que había en la sala y la mancha que decoraba la mitad del sofá… que al día de hoy aún está ahí como decoración.

  • Taxista: El pase (Partes 1, 2 y 3)

    Taxista: El pase (Partes 1, 2 y 3)

    Soy taxista en Medellín. Trabajo en un acopio y estoy ahí esperando carrera todas las noches, me gusta trabajar de noche.

    Hace un tiempo llegó un venezolano nuevo. Cuando hay varios compañeros hablamos como siempre de mujeres y él siempre comenta que tiene una verga muy grande y como las mujeres se le “quitan” cuando van a tener sexo y por eso extraña a la mujer y no ha podido hacer nada.

    Nunca le puse atención, pensé que era un venezolano más hablando bobadas.

    Con el tiempo le reparaba el morro y se le veía muy gordo siempre entre la misma pantaloneta, decía que no tenía más ropa y así se iba a trabajar.

    Yo he tenido curiosidad, me ha dado morbo, he mirado las dos cosas como cualquier otra persona, y más que todo eso, saber que se siente. Adolescente tuve mucha inquietud, saber porque se me paraba viéndole el morro a un compañero en sudadera o saber como tenían la verga me generaba inquietud. Pero nunca le había prestado atención a eso. Ahora, este venezolano se regaba en cuentos frente a mí y en un momento escuchándolo yo me iba llenando de morbo.

    Yo le veía mucho el culo moreno, grande y parado, en esa pantaloneta.

    Me colocaba a pensar en lo que decía, esa verga, esa cara, las mañas y no sé en que momento me comenzó a dar más y más morbo.

    Tenía el carro en el taller y él me ayudó, me llevó a recogerlo. En el camino mientras manejaba le veía esa verga. Me hablaba de la mujer lejos. Me dijo, que se vino sin nada, que tenía lo que pudo meter en una maleta y le maneja el carro a una conocida.

    Me esperó mientras me entregaban el carro así que hablamos mucho. Uno le agarra compasión a la misma historia una y otra vez.

    Yo no paraba de mirarle el culo, ¿por qué los hombres le miramos el culo a otro hombre?, yo no sé.

    Era de noche un martes, y estaba muy suave el trabajo. Yo me estaba dando unos pases en el carro cuando lo vi por el retrovisor. Me asustó que me viera así, guardé la llave y me limpié como pude. Aspiré duro y me tragué todo el olor de ese venezolano, ese olor como a semen y loción. Se me mezcló todo el «pase» y él llegando a la ventanilla y se me comenzó a parar.

    -¡Ey!, entonces qué…, ¿cómo va la vaina?- Me dijo desde afuera.

    -Bien, está suave, estoy que me voy a dar una vuelta-.

    -¿Qué andabas haciendo o qué?-

    -nada, parcero, voy a ver si doy una vuelta a ver que agarro-

    -a ya, está suave, sí-

    -me vas a regalar un pasecito-.

    Yo no sabía que le gustaba pero apenas le dije si, se subió al carro.Yo sentía la verga ya dura mojándoseme en el pantalón, ya adentro yo sentía ese calor subiendo el olor a hombre y la presencia de ese “man”… hacían que se me subiera mucho el morbo a las dos cabezas.

    Quería verle esa verga. Agarró la llave y apenas aspiró se agarró la entrepierna y resopló.

    No lo volví a ver en algunos días, estuve de descanso y luego cuando iba no lo encontraba. Ya me preocupaba, yo iba allá y buscaba el carro, estoy es loca, pensé. Aún así, me iba todo el camino imaginándome ofrecerle el pase. Yo no sé qué inventarle para que me pele el culo, y la verga se me paraba y comenzaba a lubricar mucho.

    Lo encontré tomando tinto en la madrugada. Lo molesté por tener la misma pantaloneta.

    -Pues cómprame uno, coño- respondió.

    Soy alto flaco, rayado, hago ruta tres o cuatro veces a la semana y no tengo mujer. Me veo con una compañera de ruta y nos damos nuestros escapes y con otra a la que llamo la cajera. Las voy rotando entre semana.

    Estar con una mujer, es bueno. Nunca había pensado en estar con un hombre. Las mujeres se acuestan, giran, rotan, maman un ratico, gimen, gimen más duro, y se voltean el pelo para un lado, para el otro, y así. Luego uno se viene o se cansa, porque ya no se siente nada, y ya uno o las hace venir como pueda y si lo logra, si no está “ranchada” o uno se acuesta ellas se suben y uno ruega porque no se le caiga. Al final ellas dicen que se vinieron, y uno casi siempre está listo.

    Yo siempre vi eso como lo normal, desnudarlas acostarlas, mamarles el gallo. Misionero, en perrito, me vengo, véngase. Que rico todo, pico y chao.

    Pero me atormentó pensar, ¿cómo es que se lo chupe a uno otro hombre y cuando uno se lo chupe. Estaba lubricando mucho, agarré un poco y lo probé, me di un pase y seguí en lo mismo, hasta que me vino el amargo y el salado junto, decidí disfrutarlo y así anduve, eso debe ser lo mismo, el ano abierto de un man. Huy pero un gay bien loca, no gas. Un man bien serio, sin esas actitudes que a veces se ven fingidas, eso no, un man bien chimba sentándose en la verga. Debe ser rico. Así seguí, hasta que oí que pedían un servicio y me fui.

    Comenzaron las bromas por WhatsApp, hablábamos de vez en cuando con alguna excusa pendeja. Nos decíamos donde estaba movida la cosa. Y así. Me mandó un video de una mujer con un hombre vergón, y decía: “así es que yo las necesito”. -De esas abundan- le respondí.

    Bajando por la ochenta un jueves, y luego por la treinta y tres recogí tres muchachos, dejamos a dos más abajo por San Diego y seguimos hacia envigado.

    El que estaba al lado comenzó diciendo:

    – ¿Cómo va la cosa? – Eso debería ser una seña cuando quieren tener algo con un taxista. Y si responden:

    -Está bien, a esta hora siempre es movido- Ya deberían saber que quieren algo. Pero ese no era mi caso.

    – ¿Buena la rumba?, sus amigos estaban llevados- Era obvio que eran gais, siempre por ahí a esa hora los había recogido. No quería hablar, pero igual respondí.

    -Sí eso ahí es bien, la música es bien, y es bueno el “ambiente”- resaltó ambiente y yo me quedé callado, ya me habían informado y me habían contado la anécdota de esa palabra. -¿Vos cuanto medís?- me preguntó-.

    -1.81-

    -Sos muy alto parcero-

    No le hablé más, me habría gustado preguntar muchas cosas, pero mi pose de hetero no me dejó. No estaba interesado. No me gustan las locas, pensé.

    Estaba viendo Instagram relajado un miércoles a eso de las tres, cuando me escribió.

    -¡Eh! pana, ¿cómo va?-.

    -Bien parcero, ¿y vos?-.

    -Pana todo bien, me llamaron para una entrevista, pana, no sé dónde es y no tengo un pantalón limpio pa, no sé si me podes ayudar yo te pago la carrera-

    Arreglamos para llevarlo, lo recogí y lo encontré en pantaloneta se puso el pantalón en el carro y cuando se lo puso, entendí como tenía que quedar ese pantalón. El problema fue, que no cerró bien.

    -Quítese la pantaloneta-

    Yo iba manejando y sentía como me sudaban las manos, lo quería ver, se bajó la pantaloneta rápido al tiempo que se me paraba la verga. La tenía tan dura que un cosquilleo me recorría todas las piernas y sentía una presión en la entrepierna, que me daba calor. Le vi ese culo en boxer sentado en la silla, el borde de la raya entre los glúteos y algo de vello púbico saliendo. Le vi la verga abultada, grande y gorda bajo el ombligo. Y en el espejo esas tetillas, redondas paradas morenas, se me hacía agua la boca y mis esfínteres. Todo el carro se llenó de un olor a hombre recién bañado, a un desodorante común y a una sensación familiar.

    Lo dejé donde me pidió, me fui al apartamento, y me llevé la pantaloneta. La subí conmigo y la olí. Olía, delicioso, cogía la rejilla de la pantaloneta y me extasiaba. La confusión me hacía agarrarme la verga y soltarla, y volvía y la olía. Buscaba dónde estaba la verga y olía. Luego me cuestionaba si esto me tenía que gustar o no, pero igual pasaba a olerle la parte del culo. Fue como un premio, el pago, estaba lubricando mucho, y lamía lo que lubricaba, estaba muy caliente y sentía que me iba a venir. Paraba, me ponía a pensar en ese culo, y me dejaba al borde de eyacular. Y cuando me di cuenta no podía parar, quería ver mi pene al ponerle el glande entre las nalgas, sentirle el ano y hundírsela, al imaginarlo me boté, justo encima de esa pantaloneta entre la rejilla, la llené. No se me bajaba la calentura y como loco me lamí ese semen y eso me supo a gloria. Diez o 15 minutos después, estaba repitiendo.

    Parte 2

    Estaba con la Cajera en un motel del centro. Llevábamos mucho rato ya, y yo no sentía nada. La voltee y le miraba el culo. Se lo traté de meter, al principio se resistió y luego simplemente accedió. Intenté e intenté. Pero no fue capaz. Eso pareció gustarle, o ya no quería más, pero dijo que se iba a venir.

    Yo quería, pero no estaba ni cerca. Entonces en mi mente cruzó el olor de ese chamo. Le imaginé ese culo todo grande velludo en frente mío y mi verga entrando y saliendo. Y pidiendo que se la metiera. ¿Cómo tendrá ese culo?, me lo imaginé peludo. Y me dio vergüenza pensar eso, luego pensé en chupárselo y me arreché, mientras la penetraba. Ese chamo con esa voz, pidiendo que se la hundiera, y yo chocando contra ese culo. Esa imagen me destruyó. Le di duro y hondo. Me subí a la cama y se la hundía más y más adentro. Me imaginaba esa espalda de hombre sudando.-Dame suave que me duele- dijo la cajera.

    Pero en mi mente el chamo decía, deme bien duro que me vengo, y yo se la hundía.

    -Ay pasito- chilló.

    Y en mi mente el chamo se llevaba las manos al culo y se abría ante mí.

    -Ay ya, no más que me duele, ¡ay, yaaa!- gritó

    Yo me imaginaba llenarle ese culo como una bomba. Y embestía duro hasta ver como mi verga se perdía adentro.

    Me estaba viniendo cuando siento brincar esa mujer. Me palmoteó el pecho y la cara, me dijo que ya. Se vistió furiosa y callada.

    Quedó en mi mente un sin sabor.

    A mi me gustan las mujeres, siempre he comido mujer. Ando es arrecho.

    Estaba en la ruta en bicicleta mirando viejas en trusa. Les miraba el culito. Y apenas terminamos le dije a la compañera.

    -Que delicia ese culo, se lo quiero chupar bien rico, ¿cuándo nos volamos?

    -Óigalo, no ve que mi esposo está por la tarde-.

    Malas y buenas noticias, si me da el culo, pero me toca esperar que rote de turno el marido.

    Al chamo no le fue bien en la entrevista, no lo quería matar, pero indocumentado, chamo. Bueno eso se cuenta sólo también.

    Le lavé la pantaloneta y se la fui a entregar.

    Estuve dando vueltas y entre carrera y carrera terminamos viéndonos como a las once se la entregué y salí tranquilo.

    Las cosas se calmaron, me di cuenta que era cuestión de estar arrecho. Y cuando menos pensé, estaba esperando a la ciclista en el apartamento.

    Vivo sólo así que ahí andaba.

    Llegó nos desnudamos, me la comenzó a mamar. Lo de siempre.

    Le estaba chupando los pezones cuando le pedí que se girara. Volteó y comencé a chuparle el culo, un poco acre el sabor. No me agradó así que no seguí.

    -¿Intentamos?- le dije.

    -No le prometo nada-

    Comencé a tratar de meterle la verga, pero no entraba. Se quejaba, chillaba, luego que sí, que no, y yo quería y se quitaba.

    Se la traté de hundir de nuevo, pero no le pasaba.

    -Así no, écheme cremita-

    Busqué por todo lado, la verga se me estaba cayendo, y cuando encontré algo eso le ardió.

    La verga se me cayó, la hice venir sufriendo, le di dedo, lengua y oré por esa “chocha”. De todo y nada, al final como siempre no sé si sí o si no, ella dijo que sí… yo pienso que no.

    Me dijo que le comprara lubricante o algo, y que yo tenía que entender que mi verga no se la tragaba cualquiera. Que eso dolía mucho. Y un montón de cosas más.

    En fin, suerte.

    Hablábamos por WhatsApp el chamo y yo, ya quedó así bautizado.

    De alguna manera siempre terminábamos hablando de viejas. Me dijo un martes en la tarde que estaba de descanso que fuéramos a tomar algo. Si, los taxistas descansamos así, un martes, para hacer vueltas e ir al taller.

    Nos encontramos en un parque en Bello, estábamos tomando cervezas cuando sacó un cigarro de aquellos. Fumó y me dio curiosidad, fumé un poco, y otro, y el tercero. Y así, estaba tomando cervezas.

    -No me hizo nada- le dije.

    Seguimos hablando y entonces como siempre terminé contándole como me había ido mal con el culo. Nos reímos y fumé más, pero no seguí porque no sentía nada.

    Entonces me comenzó a contar.

    Allá en Venezuela, tengo una amiguita que la caraja es Dios.

    Y cómo no sé más como imitarlo. Mejor lo cuento como lo diría yo.

    Era una vecina, con un culo grande, muy degenerada, muy necia. Estaban en unas escalas que daban a una terraza y ella muy descarada, le decía que tenía la vagina muy dilatada ahora porque estaba en sus días. Según ella. Muy hinchada. Pero que eso la colocaba muy arrecha.

    Así como yo me iba colocando y cómo a él en ese momento, apenas escuchó eso. Yo me relamía mientras le ponía atención.

    La Caraja le dijo que no le gustaba porque se le marcaba mucho y no podía usar leggings, acto seguido se levantó una faldita y le mostró. El chamo le señaló que él también. Y ella le dijo que se subieran a la terraza. Allá la morboseó, y el chamo detalló todo lo que pasó. Los pezones de la mujer, como se quejaba y como la agarraba. Mientras que yo no podía ni respirar; bajo el pantalón yo tenía la verga dura chorreando lubricante, sentía como todo se me ponía húmedo e incómodo.

    Hubo un momento que al respirar me recorría un vacío en el estómago, quería que me dijera él como tenía la verga, a que olía, que me dijera si olía como le olía la pantaloneta. Quería ver si se le marcaba el bulto en el pantalón, si la tenía tan dura como yo, quería chuparle las tetillas, y él decía, le chupé los senos, y esa palabra me retumbó, quería verlo de espaldas así todo ancho parándome él culo. Y él dijo, esa caraja se me puso de espaldas y me paraba ese culo.

    La puso de frente y le chupó el “coñito”, la muchacha se retorcía y yo me enderezaba la espalda hacia atrás tratando de aligerar la tensión. Él se relamía los labios, hablaba sin parar, por cierto, hablan mucho… para mi fortuna y la de mi fantasía.

    Yo me le imaginé esa verga dura, ese culo apretado grande seguido de las piernas gruesas bordeando la forma de la pantaloneta llenándola perfectamente y esa verga gorda adelante. Le quería apretar la espalda con los dedos y apoyarle la verga contra el culo mientras le agarro el pecho con fuerza.

    Sentía un dolor agudo en el pene y una tensión fuerte en los testículos.

    El chamo dijo que le lamió entre los labios de la vagina, muerto de susto que alguien los viera. Oía el ruido al alrededor y se espantaba.

    Se la trató de meter, pero dijo que no, que no se la metiera por ahí porque no podía, que la clavara por atrás. A punta de saliva, y enfatizó; con un poco de saliva y con eso tuvo.

    Esa caraja se estremecía contra la pared, yo contra el borde de ese suelo en ese parque en Bello y este chamo contra ella en aquella terraza.

    Yo le miraba esos labios y le imaginaba la boca atragantada con mi glande, relamiéndose y escupiendo para humedecerme la verga. Y entonces me estalló la yerba y lo vi con esos labios húmedos, mojados entre mi lubricación y su saliva, lo vi de frente… parado…, mirándome y le quería meter la lengua en la boca, él me miró se quedó callado, y yo igual. Oí esa noche en el estómago, como si me apretaran el vientre, caí por una pendiente hasta el culo de ese man y se lo agarraba mientras le relamía esa boca. Le empujaba el culo y le sentía esa verga contra la mía mientras las dos vergas saltaban una sobre la otra. Le vi la cara y no quise seguir. Y me di cuenta, que, a lo bien, ese no era yo era esa yerba.

    -Vos si hablás mucha mierda- le dije en paisa.

    -No es mierda, mira es ella- me dijo en chamo, mientras sacaba el celular.

    -Vámonos más bien-

    Yo estoy mal, esperé un rato que se me calmara el pene, pero en la casa me lo retorcí. Me arrepentí y pensé cuando se me había calmado la cabeza, se me tiene que acabar esta pendejada.

    Parte 3

    Hay un abismo muy grande entre el pensar y el hacer. A mí no me gusta, el gay femenino. Me llama la atención el modelo masculino de hombre. Siempre busco mujeres, es fácil, no tiene pierde. Y por eso nunca pensé como decirle algo a otro hombre; algo de morbo. Me tendrían que decir ellos a mí, que me lo quieren mamar, por ejemplo. Pero claro, la otra persona está pensando lo mismo que yo. Por eso nunca iba a pasar nada y yo lo sabía.

    Mientras estoy en una carrera siempre me pregunto cuando eso va a pasar, pero como he contado en otros relatos, pues cuando me lo dicen no me gusta el que me lo dice, entonces los ignoro.

    No todo el mundo tiene ese gusto, eso no es algo adquirido, y simplemente eso se deja de lado, implica varias cosas y de la mayoría uno no está atento. Se necesita como ese bocado previo.

    Siendo muy joven, tuve un toqueteo con un primo casi seis o siete años mayor que yo. En ese entonces no tenía un solo vello en el pene, y él con la entrepierna ya poblada, me sentaba en la entrepierna y me restregaba el pene contra la sudadera. Casi indiferente, curioso, me dejaba llevar por ese cosquilleo, por el olor de la ropa, por el miedo a que nos vieran, y mal o bien, yo lo esperaba, me aseguraba de tener una ropa suave y ahí me sentaba mientras me restregaba la verga dura hasta verlo chorreando semen sin saber siquiera que era lo que le salía. Pero sintiendo ese placer y el hormigueo entre el culo.

    Lo primero que entendí con eso, es que otro hombre no se sentía mal, lo segundo es que lo podía disfrutar y lo tercero es que en algún punto de mi vida iba a querer más.

    Estaba bebiendo en el centro, en la barra, con unos conocidos con los que voy allá. Estaba tomando mucho, mirando a una que otra y oyendo a una ofrecida y a la siguiente y a la otra.

    Ya tarde, se fueron yendo de a uno y me quedé con uno de los compañeros, se llama Faber. Me dijo, en su acento costeño:

    -Vamos y nos comemos a estas dos hembritas entre los dos-

    Me gustó la idea.

    Ya en la habitación, después de haber pasado lo maluco que es entrar.

    Faber les dijo que se desnudaran. Seguíamos bebiendo. Y ya yo muy tomado, saqué mi reserva y esnifé.

    Apenas la abrí y ya tenía a una encima pidiéndome y que tremenda aspiradora. Luego la otra se unió y parecía la hora de llegada.

    Faber es un costeño futbolero, un guache cansado del sol y el turista. Con su barriga grande el pecho ancho, una cara cuadrada y la típica figura del cartagenero trigueño de cabello oscuro. Mide 1.75 o algo así, tiene esposa, hijos, y estaba ahí tirado en la cama con una mujer hablándole bobadas mientras se le trepaba encima.

    Yo nunca había hecho algo ni parecido, estaba muy incómodo, no sabía que hacer y me quedé en una silla en la esquina hablando con esa diabla.

    -Papi a mi me gusta lo que quiera lo importante es que pase rico, es una horita, para que la disfrute mi amor- era una mujer común, con la cara maquillada y un ligero olor a cigarrillo, unos senos grandes se le desparramaban por el pecho donde comenzaba una cintura grande y las caderas rellenas, bordeándole la vagina abultada.

    Faber se fue al baño con la otra muchacha, se encerraron adentro entre risas y la que se quedó conmigo se arrodilló y me comenzó a bajar el pantalón.

    La tenía muerta, ojalá a esa diabla, pero no, igual le dije: -hágale-.

    Yo oía la ducha en el baño. Después de mucho rato medio se me paró.

    Yo estaba ya algo anestesiado. Pero igual me estaba excitado pensaba en lo que estaba haciendo Faber adentro.

    Cuando salga lo voy a ver como se come esa vieja. Será que sale y se la come acá en frente mío, esperaba. Le quería ver la verga. Cómo la tendría. Me recordaba haberle visto el borde de la marca de la ropa interior.

    Ese “man” también tenía un culo ancho de medio gordo. Se le veían las piernas gruesas y no tenía casi vellos. Sólo un poco de barba.

    -Quítese eso- me dijo la diabla, señalando el pantalón y los zapatos en el piso.

    Me paré y me los estaba quitando cuando siguió: -Que culo tan rico, jummm, yo quiero un culo así-

    Me pareció raro. No le presté atención. Me comenzó a acariciar los glúteos y yo la miraba mientras le pasaba la mano por los senos bajando hasta sentirle los labios de la vagina y meterle el dedo rápido.

    -ay que rico, papi, acaríciemela así, que rico-

    Ella me tocaba las nalgas, y fue metiendo su dedo entre mis glúteos, no la paré, pero cuando me di cuenta sentía las uñas entre mi raja y su dedo en mi ano. No me molestó. Y así seguimos un rato.

    Yo escuchaba que en el baño estaban hablando oía que estaban penetrando a la otra y eso me excitaba, Faber hablaba duro, ronco, y daba órdenes. Hasta que luego sólo escuché la ducha.

    -venga yo le chupo el culo- me dijo, que demonia, pensé.

    Nunca me lo habían hecho, pero quería probar y para eso estaba pagando por esa cualquiera. Me voltee y ella como pudo se acomodó atrás e inició. Se sintió normal, ella lo hacía con calma pasando la lengua un rato cuando en ese momento se abrió la puerta.

    Paramos al instante, y en un alegato con el acento muy marcado Faber hablaba duro, casi gritando muerto de rabia; echaba a la mujer. Le había tratado de sacar plata de la billetera y la había visto. El infierno, el caos. Págueme, perra, y entonces, oigan a este, oigan a esta; se decían. Faber en toalla alegaba cuadraron que se fueran. Yo busqué mi bóxer como pude entre el pantalón y me los coloqué.

    -Papi mejor me voy, igual pues ya pasó la horita, – ¿cómo quedamos? – Le di la plata y se fueron.

    Faber estaba en toalla, tenía 37 años. Medio maduro y bronceado, le vi el borde de donde la pantaloneta lo había separado del sol bajo la marca que el pantalón le hacía en la barriga, la verga marcándose por encima, dura, gruesa, muy templada y él furioso. Me dijo que había pasado; la vio por la cabina. Lo demás, ellas vistiéndose rápido, alegando y yéndose.

    Estaba todavía mojado y entonces se quitó la toalla, en frente mío y comenzó a secarse mientras hablaba rápido golpeando cada palabra. Tenía una verga gruesa, muy gruesa, como de 18 centímetros, morena, y unos testículos muy grandes colgando bastante abajo, largos. Algunas venas se le veían grandes y la verga se le tensaba al hablar y se le movía.

    -Mire como me dejó esa… -alegó y se señaló.- Me tomé una pastilla y ahora qué hago con este…, llamamos otras, o ¿qué?

    -No yo tengo mucho sueño, y estoy muy borracho- no se me iba a parar.

    -¿ah entonces?, le pido un taxi o que-

    -si, espere que estoy muy borracho-

    Me acosté en la cama boca abajo en bóxer. Llevaba como diez minutos ya y estaba a punto de dormirme o de levantarme para irme, cuando sentí una mano en la espalda. No me quería levantar y sabía que me quería parar para irnos. Así que hice como si no sintiera.

    Me volvió a empujar con más fuerza otras dos veces y luego paró. Dijo mi nombre, pero más pereza me dio así que me quedé ahí.

    Un momento después sentí una mano en mi culo, me apretaba suave, y se movía torpe. Me sorprendí, respiré y esperé. Siguieron acariciándome y apretándome y no sabía qué hacer. Me pasó los dedos entre el perineo, la niés, y yo quería que siguiera. Me acarició los testículos y el pene, agradecí que lo tenía moribundo, pero igual se sentía muy bien, y muy rico, no quería que parara…, pero paró.

    Entonces discretamente me bajó la ropa interior y colocó los dedos entre mi culo, y lo mejor sería cuando lo sentí respirando duro y cerca de mis glúteos. Le sentí la barba raspando entre mis muslos lamiéndome, el vello del bigote creciendo bordeándole los labios y luego sentí como se le abría la boca y sacaba la lengua y me relamía. Al principio me pasaba la lengua me besaba y chupaba, por eso le llaman beso negro y así se hace, pensé.

    Agarró las manos y con fuerza me separó los glúteos, me abrió grande y entonces con ganas, resoplando, me metía la lengua, se saboreaba y suspiraba rápido.

    Movía la cabeza de un lado a otro y salivaba mucho tratando de hacer que la saliva se me deslizara dentro del culo.

    Yo estaba estático, ido y presente. Me agitaba esa lengua grande y gruesa, pero más la sensación de la barba raspando el borde de mi ano. Eso no tenía comparación con lo que me había hecho esa otra. Me enterraba la lengua y salivaba y entonces frenó.

    Me dio tiempo de sentir mi corazón a mil, ese ligero acalambramiento que le baja a uno cuando le tocan la pelvis. La sensación de lujuria que años atrás sentía entre el solar en mi niñez y la ropa de mi juventud, ese ojor entre a hojas y yerbas, ahora me dilataba el culo y hacía que me goteara el glande.

    Había una sensación más, la clave de que escriba esto y el punto principal de haber llegado a este día, y es lo mucho que yo quería hacer lo mismo. Lo mucho que yo quería abrirle el culo a ese Chamo, lo mucho que yo lo reparaba y todo lo que me imaginaba. Verlo en bóxer con la raya del culo dibujada por la tela, me imaginaba ese olor que había quedado en la pantaloneta, esa sensación del sudor de un hombre con esa verga dura y gruesa y abrirle ese culo para meterle la lengua. Yo quería, sentírselo… quería verle la espalda mientras le mamaba el ano, y quería hundírmele entre el medio de los glúteos y que se me sentara en la cara y se me tragara la verga ahogado al ritmo que yo me lo iba comiendo. Yo ya añoraba hundírsela.

    Que Faber parara, fue un total descanso para mí, la razón, a pesar de todo pronóstico se me estaba parando porque estaba fantaseando con muchas otras cosas. Estaba lubricando sentía como si estuviera a punto de orinar, pero no. Iba a esperar a ver que hacía, si se iba o que pasaba, pero entonces sentí las rodillas apoyándose en la cama y entendí que me la iba a meter.

    No sabía qué hacer, si me despertaba le iba a mostrar que me había dado cuenta así que esperé. Si algo me hacía el que me despertó.

    Se acomodó, se apoyó como pudo y respiraba hondo y rápido, extremadamente agitado y me colocó la cabeza del pene entre las nalgas. Se acomodaba con una mano y me buscaba el culo con la otra. Se trataba de acomodar de nuevo y empujaba. Estaba muy agitado y arrecho. Yo sentía el agujero húmedo y la saliva chorreando pero me quedé quieto. No había logrado nada, pero me gustaba. Me daba mucho morbo. Y era un placer distinto.

    Al final, Acomodó la verga y yo sentí esa forma gruesa invadirme y expandirme el culo. Empujó y me hizo sentir como si me trataran de abrir pero apenas me había bordeado. Yo sentí todo el grosor de ese tarro como si me hubiese sentado en una lata de cerveza. Cuando empujó de nuevo me dolió demasiado y al mismo tiempo quería que eso se me hundiera en el cuerpo y que mi ano se abriera entorno de ese tronco. Aun así me dolió, medio me moví y se levantó de inmediato.

    Esperé un rato antes de volver a sentirle la mano en la espalda, me empujó y acto seguido estaba trepado de nuevo. Yo estaba totalmente boca abajo con los bóxer caídos, apenas respirando cuando lo sentí de nuevo punteándome. Apoyaba su estómago contra mí. Afanado se restregaba contra mi cuerpo, yo le sentía perfectamente el grueso separándome, casi dividiéndome, me hundió el glande y se le salía por el diámetro que tenía. Y otra vez la punta y no entraba. Estaba muy agitado, el prepucio se le movía grande y también muy grueso, me la hundió un poco, se restregaba, subía y bajaba, se masturbaba y volvía a hundírmela. En medio de eso sentí como se botaba sobre mí, entre mi culo. Sentí como le palpitaba la verga y a este parcero agitado encima de mí oía como forzaba unos sonidos de placer. Se vino sin más, me chorreó todo el culo con ese líquido espeso y caliente.

    Esperé un rato, otro más, y luego la lengua de ese man entre mis nalgas limpiándome. Se lamía, era como un perro, era lo que es, sepulcrado en la idea de que nadie sabría nunca. Así que tragaba, una y otra vez. Me dejó impecable, me pasó una toalla se vistió y salió a toda.

    Me quedé ahí con tres sensaciones; la de mi culo ensanchado, la de mi bóxer empapado y la de mi boca seca.

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  • La hija de mi amiga

    La hija de mi amiga

    Hola, soy un hombre de 42 años de edad, la verdad nunca pensé estar en una situación como esta, dicen que a esta edad los hombres experimentan el síndrome de la mediana edad, no sé si a mí me llegó, pero empecé a desear a la hija de mi amiga quien tenía 19 años de edad.

    Confieso que por una red social trate de decirle a la hija de mi amiga que era muy bonita y en una ocasión con unas copas de más, traté de seducirla, pero la joven universitaria jugueteó conmigo sin ser grosera, pero me puso en mi lugar.

    Esto produjo en mi persona una gran vergüenza, porque al final yo soy una persona adulta y con cierta reputación ante muchas personas, pocos días después la encontré en el gimnasio, realmente verla con ropa deportiva me provocó una tremenda erección, ver su culito redondo parado, su piernas muy bien tonificada, su cintura de avispa, mostrando el ombligo hizo que tuviera una erección.

    Nuevamente la volví a ver en una actividad de su universidad, esta vez con un vestido color blanco, con zapatos tipo chapulines, ver ese cuerpo tan bien formado y sus nalgas moverse al compás de su caminar, me hizo decidirme me la tenía que coger.

    Y como cuando toca toca, un día me llamó para llevarla a la universidad, se subió a mi carro, llevaba un vestido negro muy pegado, nos estacionamos, y le pedí un beso, ella se acercó y la besé, rápidamente los besos subieron de tono, pude escuchar como su respiración se tornaba más rápida, yo rápidamente baje la mano y le metí mis dedos en su vagina, su jadeo era tan excitante, en ese momento me pregunto, en que piensa, yo conteste es que te quiero hacer el amor, ella sin pensarlo empezó a desvestirse y me dijo pero no vaya a venirse adentro.

    Mi pantalón estaba que explotaba, tenía una gran erección, la tenía tan dura como una piedra, cuando me pase a su a siento, ella se abrió, tenía la vagina muy bien rasurada, y me decidí a penetrarla, apenas podía creer lo que estaba pasando, aquella niña de cuerpo escultural estaba a punto de ser mía, cuando puse mi pene en su vagina, el jadeo se volvió aún más intenso, pero cuando la penetre, empezó a gemir de la forma más excitante, su vagina estaba húmeda, apretada y muy caliente, con cada penetración sus gemidos eran más excitantes, le bese los pechos, le agarre las nalgas con todas mis fuerzas, ella solo decía si si me gusta así me gusta, sin poder resistir más me vine, ella se cambió como si nada hubiese pasado.

    Aun nos seguimos viendo, pero nuestros encuentros se han vuelto más apasionados.

  • Apuesta en tiempos de pandemia (2)

    Apuesta en tiempos de pandemia (2)

    Y bueno, llegó el viernes e hice caso a algunos de sus comentarios que me sugerían no tener un segundo encuentro. Igual ya lo había decidido, no lo haría por todo lo que puede arrastrar.

    Nacho me estuvo enviando mensajes a cada rato y toda esta semana. Tenemos conversaciones bastante candentes, la verdad es que me lo agarraría sin pensarlo mucho…

    Hoy viernes 16, teníamos una reunión laboral al medio día con Nacho, mi hijo y esposo en casa (yo soy accionista en la empresa, por eso participo), sin embargo, el azar no permitió que Alonso y mi hijo llegaran debido a un accidente en la ruta que mantuvo suspendido el tránsito por varias horas.

    Esto llevó a que Nacho igual llegara mientras yo estaba sola. Apenas entró comenzó a buscar que yo cediera ante mi decisión, se me acercaba, me rodeaba con sus brazos por detrás rozándome con su bulto durísimo, me hablaba al oído diciéndome lo mucho que le había gustado nuestro encuentro y todo lo que disfruta ver la grabación que hizo ese día (también la vi y sale el baile y parte de cuando tuvimos sexo en la silla, igual está muy buena, jajajaja).

    Aunque me moría de deseos de comérmelo entero, sostuve mi decisión, no obstante, hubo bastante manoseo, roces y besos, mordía mis pechos por encima de la ropa mientras yo lo masturbaba por sobre el pantalón.

    Estábamos a punto de caer y reaccioné, le pedí que paramos y que mejor habláramos y así nos sentamos en un sofá a conversar sobre lo que estaba pasando.

    Me enteré de algunas cosas que me hicieron calzar dudas y sospechas que tenía. Una de ellas era que hacía más de 1 año que no tenía sexo y que si bien es cierto había tenido oportunidades, tampoco es de los que se va con cualquiera a la cama, es decir estaba “con el agua cortada” como decimos coloquialmente acá en Chile.

    Supe con sorpresa que en una salida de fin de semana que él fue con nosotros a unas termas, me estaba espiando cuando salí a eso de las 3 de la mañana, cuando ya no había nadie despierto, según yo, y fui a meterme desnuda a la tina caliente, vio como me masturbaba, acariciaba y llegaba a un orgasmo, jamás me di cuenta de eso y lejos de molestarme que me contara, me gustó.

    También me contó que en ocasiones hablan con mi esposo y Alonso siempre hace insinuaciones bastante explícitas de mí, cosa que es costumbre entre nosotros, peeero, generalmente lo hacemos con algún objetivo como buscar un tercero para un trío o porque tenemos un juego de que yo “caliente la sopa” y luego le cuente cual fue la reacción de mi presa, eso nos excita mucho.

    Me confirmó que un día nos había escuchado teniendo sexo y que había sido por algunas referencias que Alonso le había hecho. La noche antes le dijo – Me encantan los sábados por la mañana!!! – Y que él le preguntó por qué y que le respondió – Es que la Any me hace un show con final feliz de miedo – Mientras lo miraba y movía las cejas con una sonrisa de caliente. Y bueno con ese antecedente estuvo atento y escuchó todo.

    A Alonso y a mí nos encanta que yo excite a otros hombres, le gusta que coquetee, nos fascina que otros nos vean cuando estamos calientes, habla de cómo lo hago sentir en la cama, lo exigente e insaciable que soy, fantaseamos con conocidos y desconocidos y si hay algo que me encanta es que cuando quiere que otros se den cuenta que tuvimos sexo, coloca semen detrás de mis orejas, en el escote y en mis muñecas, lo que hace que se mezclen con las feromonas que expelimos naturalmente y forma una mezcla de aromas muy exquisito y provocador que hace mucho efecto en los demás, el olor a sexo da resultados, se los aseguro.

    Paradojalmente con Alonso nunca hemos podido concretar algún trío o swinger, yo si lo he hecho, pero él nunca ha estado y es algo pendiente que tenemos y con todo lo que Nacho me contó empecé a suponer que mi esposo está tratando de que las cosas se faciliten o quiere que lo provoque y después le cuente y puedo decir que me encanta hacerlo

    La conversación nos calentó mucho y dejé que se acercara y que tocara la conchita que chorreaba en esos momentos, se abrió paso entre mi tanga y metió esos exquisitos dedos, me entregué a que hiciera lo que quisiera conmigo. Se puso encima ya con el puro bóxer y su paquete a punto de estallar, escarbaba entre mi ropa para buscar mi piel, se enfocó en mis pechos. Mi choro estaba absolutamente abierto, listo para que entrara con su pico, estaba dispuesta a romper mi propia regla, la verdad que lo deseaba, más ahora que sabía que Alonso de alguna manera era cómplice.

    Ahí estábamos entre gemidos, lamidas, roces, ya me había sacado la tanga y bajado su bóxer, restregaba su verga dura, grande, caliente y jugosa entre mis labios que estaban abiertos como una boca espera un manjar y algo intempestivo nos interrumpió con violencia. Estaban tratando de robar la camioneta de Ignacio y un muy buen vecino se dio cuenta y comenzó a gritar, en cosa de segundos nos acomodamos y salimos, se logró frustrar el robo, nos miramos y concluimos que era una señal, quedamos en parar hasta hablar seriamente.

    Igual como está la delincuencia hoy, pasamos el susto del día.

    ANY

  • Consuelo caliente

    Consuelo caliente

    Tengo una amiga con la que compartí muchas vivencias; menos una.

    Como es lo normal, cada quien hizo su vida de pareja; hasta que por azares del destino me separé.

    Carla. Mi amiga de años me daba consejos, ánimos; incluso llego hasta ofrecerme hospedaje en una habitación. Cosa que rechacé; ya que ella también tenía problemas con su marido.

    Conversábamos de todo, incluso algunas aventurillas de jóvenes de situaciones algo candentes.

    Los días pasaron. Yo me instalé en un nuevo trabajo. Eso sí, sin faltar a alguna visita a mi querida amiga.

    Su marido jamás puso alguna objeción en cuanto a mis visitas; cosa que hacía que Carla estuviera un poco más relajada.

    Antes de ir a ver a mi amiga, recibo un mensaje que decía.

    «Ven por favor, necesito hablar con alguien, mi marido se fue de casa»

    Pronto llegué a su encuentro; era obvio que la encontré llorando.

    Como pude la calmé, diciéndole cosas que tal vez no vengan al caso en esta historia.

    Nos servimos unos tragos de tequila, para relajarnos. Optamos por cambiar de tema, comentando cosas triviales y otros tantos.

    Entramos en el tema de las confesiones, por lo que yo no quería decirle que desde hace tiempo me encantaba.

    Y claro. Ese día tenía un pantalón pegado que dejaba ver sus curvas.

    Carla es delgada, blanca, pechos pequeños, cadera mediana, estatura media.

    Pronto por el alcohol comenzó a llorar, por los recuerdos de la buena época y como buen amigo me acerqué para darle un abrazo.

    En eso nos quedamos viendo y prontamente nuestros labios se unieron en un beso muy rico.

    Al término, ella me pidió que la acariciara de forma erótica.

    Pues bien. Mis manos se posaron en sus piernas para ir subiendo tímidamente hasta rosar sus caderas.

    Nuestras bocas se unieron de nueva cuenta.

    Ahora sus manos tocaban mi miembro, me acariciaba de una forma muy suave.

    Me hizo entre acostarme en el sofá, bajándome el zipper, sacando mi falo. Dios! Que rica mamada. No podía dejar de acariciar su cabello, de disfrutar de esas lamidas.

    La convencí de hacer el 69.

    Pero antes de eso, al bajarle el pantalón, metí un dedo en su vulva. Su velluda vulva, sintiéndola mojada.

    Ya en aquella pose, su vagina mojaba mi cara, cosa que era para mí un manjar, su sabor me sabía a que tenía tiempo sin tener sexo.

    Le avisé que sentía una descarga de líquido; cosa que ella, sin decir nada metió prisa en sus chupadas, hasta que se tragó toda mi leche.

    Aun así seguimos en esa misma posición. Yo pensé que perdería la erección, pero Carlita, sabia como mantener mi asunto firme.

    Nos acomodamos en ese mismo sofá. Ella en cuatro y yo atrás.

    No podía creer que me estuviera follando a esa amiga de años.

    Repentinamente me llego la idea de que el marido de Carla llegara a la casa.

    Al decírselo, Carla y yo nos excitamos bastante; tanto que de vez en tanto echaba un vistazo a la puerta y otro tanto a darle sus metidas de verga a mi triste amiga.

    La adrenalina y el nervio, nos ponían cada vez más cachondos.

    Yo por mi parte le metía un dedo en el culito de Carlita, ella masajeaba mis huevos; a pesar de estar en cuatro.

    Lubricado y listo su culo, fui clavándole el miembro. Poco a poco, pero con mucha calentura.

    No daba crédito a lo que estábamos haciendo en su sala.

    Pronto volví a avisar de otro orgasmo, de hecho le dije que acabaría dentro. Aceptando, le llene su agujero de leche.

    Al terminar llenamos las copas, charlamos de lo ocurrido, hasta que nos dimos cuenta que ya era muy de noche.

    Carla me confeso que hacía tiempo que su marido no la tocaba y que aun seguía excitada por aquel encuentro.

    Levantándose de su lugar, comenzó a quitarse la ropa completamente en un baile erótico.

    Saque mi verga de nueva cuenta, masturbándome frente a ella, en lo que hacia aquel baile.

    «No te vayas a venir». Decía.

    Acercándose, volvió a darme de chupadas, en lo que yo dedeaba su rica vagina, que aun seguía mojada.

    Me pidió que no hiciera nada; así que se sentó sobre mí, cabalgando de un modo rico.

    Me gustaba ver como mi falo entraba y salía de su vulva, mi dedo en su culo.

    Al ternaba entre cabalgata y mamada, dándome mucho placer.

    Quise volver a penetrarle el ano, pero ella quiso que atendiera su vagina.

    Poniendo sus piernas en mis hombros, comenzó el va y ven de mis caderas, contra la de ella.

    Mis manos apretaban sus pechos, esa sensación me gustaba o, tal vez porque yo también tenía tiempo sin hacer nada.

    Sentimos un gran orgasmo, como una corriente de electricidad, que hacía que nos convulsionáramos al mismo tiempo, dando gemidos llenos de placer.

    Obviamente termine dentro de su vulva; pero eso no le importó.

    Ahora hicimos un último brindis y nos dispusimos a dormir; pero estando los dos en una misma cama.

    Al día siguiente falté al trabajo, con tal de seguir consolando a mi amiga…

    Vladimir escritor.

  • En la pieza 14 (Parte II)

    En la pieza 14 (Parte II)

    Tus besos, esos labios que tan bien conocen los míos, me calentaron de inmediato, tu mano izquierda tomaba mis pechos, los acariciaba y te acercabas a chupar mis pezones. Yo humedecida entera, extendía mi columna y disfrutaba de cada uno de tus besos y caricias…

    Me concentraba en tu piel, en tu olor y me hacías gemir. Entonces decidiste bajar hasta mi zona más húmeda y rozaste mi clítoris con tus dedos, suave y sutilmente, bajaste más y me los metiste en la vagina, mientras tu palma seguía estimulando mi clítoris. Tu boca engullía mis pechos.

    Dios! Como sabes masturbarme, tu cuerpo cerca mío, como cubriéndome entera y tu mano jugando de la manera correcta en mi vagina, podía sentir como el placer recorría mi cuerpo. Tu lengua seguía lamiendo mis pezones, te gusta mordisquear la punta y me provocas una avalancha en todo el cuerpo.

    Me tenías en tus manos, completamente tuya entregada al placer, besabas mi boca y me mirabas con admiración, te gusta mirarme, mis gestos, mis movimientos, observas como abro mi boca mientras gimo… Te encanta sentirme tuya y en cada encuentro descubres las diferentes sensaciones que me provocas…

    Así con tu mirada perdida en mi rostro, sigues masturbándome, acercándome al orgasmo, me frotas exquisitamente la vulva, la aprietas, me lames los pezones, hasta que lo logras, me provocas un maravilloso orgasmo con un squirt que empapa tu mano… Lo disfrutas tanto como yo.

    Te tomó la cabeza y te beso de manera agresiva… Me calentaste más aún… Solo quiero sentirte adentro… Te obligo a acostarte de espaldas y te monto… Ya la tienes enorme y dura. Me pongo a saltar sobre ti, me gusta sentir como tu verga entra y sale de mi vagina… Me afirmo de la pared y la dejo adentro, mientras muevo mi pelvis para que tu cuerpo roce mi clítoris, con tu pene adentro entero siempre, me harás acabar otra vez, te repito sin parar cuanto te amo, cuanto te deseo, cuando me encanta tenerte adentro…

    Te repito que viviría con ella metida toda la vida. Termino de nuevo, gritando y gimiendo, inmediatamente me pongo en cuatro, me tomas de las caderas y me lo metes fuerte… Apoyo todo mi cuerpo en la cama, así como te gusta, solo con la cola levantada, para que mi vagina esté expuesta a que entres de frente, te miro hacia atrás y veo cómo te observas entrar y salir… Me penetras tan rico… Tan profundo tan fuerte, cada vez más fuerte…

    Con tu pulgar derecho empiezas a jugar con mi ano… Lo abres hacia al lado y lo metes un poco… Me vuelves loca cuando lo haces… Con tu mano izquierda tomas mi pelo y me empujas más fuerte… Estas por acabar… Lo siento, tan fuerte me embistes mientras me tiras con fuerza y me obligas a extender mi cuello… Tu dedo en mi ano tiembla… Tu cuerpo enorme cae entonces sobre mi después de tu última embestida… Me giro y nuevamente nos abrazamos…

    -No sé cómo podremos vivir sin esto.

    -Solo disfrutemos este momento, ya no hablemos más ni recordemos que será la última vez.

    Mis piernas te acariciaban entero, mientras te abrazaba, me apegaba a ti como queriendo traspasar tu piel…

    Después de unos minutos…

  • Amiga de mi mujer, chat caliente luego de follar (Parte 2)

    Amiga de mi mujer, chat caliente luego de follar (Parte 2)

    Después de haber sido infieles aquella tarde, pensaba en ella y en su hipnotizante mirada mientras me devoraba la verga y más aún recordar esas ricas tetas que me volvieron loco, así pasaron un par de días y me llego una invitación para Facebook, dude en agregarla… sin antes escribirle por el Messenger.

    D: ¡Hola Caro!, que grato volver a saber de ti

    C: Hola… ¡bien y tú que tal?

    D: Bien, bien… pensando en lo que paso entre nosotros antes de ayer… me dejaste queriendo más jaja

    C- Jajaja, ¿ah sí?, pues quien sabe y en otra oportunidad se pueda repetir

    D: Si, en serio espero que si… me dejaste impactado, ¡sabía que eras traviesa, pero no tanto!

    C: ¡Qué?, ¿porque dices eso? ¿Qué sabes de mí, que yo no sepa… seguro “ella” te ha contado cosas mías, no creas todo lo que te diga de mí ah, ¿qué te ha contado de mí?

    D: No, nada fuera de lo común… solo que solían salir en la universidad mucho y pues la pasaban bien, sobre todo tu, pero relax ya es parte del pasado.

    C: ¿Así?… ¿solo eso?, bueno no siempre yo la pasaba bien, sino ella también hacíamos buen par jaja

    D: Uhmmm, bueno son cosas del pasado, y pues a pesar de todo siguen siendo buenas amigas, además quien no esté libre de pecado que tire la primera piedra, además quiero saber… ¿Cómo así tu sabes todo?, como nos conocimos con tu amiga y nuestras “cosas”… tanto así suelen ser de íntimas.

    C: Bueno, tampoco me conto con detalles fue más bien yo que le pregunte, como, cuando y donde paso, me conto que un día fue a tu departamento y la invitaste a entrar, y le invitaste vino… ¿esa es tu táctica cierto? Ja

    D: No, tampoco así… bueno me gusta el vino y pues qué bueno que a Uds. también les guste, además sí que es delicioso, ¿no crees?

    C: Si, también me gusta el vino, aunque también me gusta el gin tonic, una margarita… tú sabes cocteles exquisitos.

    D: Más exquisito era tu boquita cuando me lo chupabas.

    Pauso por un momento el chat.

    C: ¿Así que te gusto?… acaso mi amiga no te lo chupa bien, te aseguro que no se queda atrás.

    D: Si, claro que sí, no se queda atrás lo hace muy bien me devora todo, es más se desespera cuando lo tiene en su boca que hasta me lo maltrata mucho, es una castiga penes… por eso y más me tiene loco… pero lo tuyo fue diferente, lo haces con paciencia lo disfrutas y más tu mirada que hipnotiza ufff me volvió loco… tienes una mirada muy penetrante, tú me comes con la mirada, tu amiga no hace eso.

    C: Jajaja, ok, ok… no sabía que era una matadora con mi mirada, pero bueno es mi don

    D: Y que buen don, espero que nos podamos ver de vuelta, cuando vuelves aparecer por aquí, sin que sepa tu amiga ya sabes tú no dices nada y yo tampoco… top secret.

    C: Hablando de eso, no quiero que piensas mal de mí, después de todo… no suelo ser así, no sé qué me paso, debes ser que paro estresada con el trabajo desde casa, más las clases virtuales de mis hijos, tengo el tiempo a full, y mi marido sale a trabajar y no suele apoyarme durante la semana, además por temor al contagio suelo dormir ahora sola por las noches, y él duerme en otra habitación, cada 10 días se saca pruebas y cuando sé que está bien, bueno ahí al menos intimamos, tu sabes… en fin… espero me entiendas amo a mi familia, doy todo por ellos.

    Si claro, estaba justificando su arrechura echándole la culpa a la necesidad, pero ya sabía que era terrible y pues cuando sabes que una mujer es así, y tú también lo has sido a uno se le provoca.

    D: Si, tranquila descuida, te entiendo no haría nada por dañarte, no suelo ser así, soy muy reservado y no ando contando a nadie de mis amoríos, además ni veo a mis amigos ya buen tiempo y también extrañaba relajarme, como te digo con tu amiga tenemos días buenos y malos… la verdad siempre me atrajiste, me pareces una mujer muy guapa, de lindos labios e impactante mirada como te dije.

    C- Gracias, que lindo eres en alagarme, pero me he descuidado, estoy algo subida de peso, pero al menos me mantengo.

    D: Además de ricas tetas.

    C: jajaja, ¡mañoso!

    D: jajaja, tu amiga me enseño fotos de uds. de época universitaria, ambas eran más delgadas, pero ahora ambas han sacado buenos pechos, y sobre todo tu, me sorprende tu cambio, tienes lindos y grandes senos.

    C: bueno, gracias, pero los míos se dieron a causa de la maternidad, aunque no son tan grandes como los de mi amiga… seguro te gusto eso de ella… ¡si! recuerdo que le dijiste a ella eso, cuando estuvieron la primera vez, que te volvías locos por sus senos, estabas enviciado, como un bebe de teta jajaja, ¿tanto así?

    D: Jajaja… si, pero ahora tengo un nuevo vicio, Tus pechos y tu boquita, junto a tu devoradora mirada… quisiera que estuvieras aquí conmigo, dándome una buena mamada como sabes hacerlo, ya me excite.

    C: Basta, ya no sigas, que yo también me excito… me gusto todo lo que hicimos ese día, estaba apenada incluso, no me había depilado… ¡qué vergüenza!

    D: Descuida, así y todo, no decepcionas, me tienes ahora pensando en ti… ven a verme otro día, algo así casual y sin compromisos… seré muy reservado, el sábado no estará tu amiga, saldrá a visitar otra vez a sus papás y me suelo quedar solo en casa habitualmente.

    C: Uhmm… déjame confirmarte ok muñeco, yo te confirmo dejándote un mensaje por aquí… ese día iré muy hambrienta, a comerme todo.

    D: Uyy, entonces ese día lo tendré bien depilado y erecto para ti.

    C: Que mañoso eres, y atrevido…

    D: ¿También te conto eso tu amiga? Jaja

    C: Obvio, eres bien mañoso jajaja

    D: Pero hasta que llegue ese día, envíame una fotito tuya de tus lindas tetas.

    C: ¡No!, como crees, y si te lo encuentra mi amiga…no que miedo.

    D: No descuida… yo lo ocultare bien, y así poder masturbándome pensando en ti… anda si, envíame una foto, al menos una.

    C: Envíame tu una foto primero de tu pene, no dices que estas excitado

    Lo dude, pero me tome una foto de mi verga erecta y se la envié.

    C: ¡Uhmm que rica tu verga!, uyyy ahora yo me excité, ahora a mí me gustaría estar ahí y metérmelo hasta la garganta, que suerte tiene mi amiga.

    D: Pero yo tengo más suerte porque ahora las dos me comparten, cada una en su momento, verás que la pasaremos riquísimo, es más solo imaginarme estar con ambas juntos sería una fantasía hecha realidad

    C: Sabias que una vez, un saliente mío, quiso hacer un trio con ella… incluso una vez se lo propuse a ella, pero no quiso, se lo dije como cosa mía, no le dije quién era sino ni más le hubiera hablado

    D: Así, ¿y ya se conocían?

    C: Era, un profesor de la universidad con el cual salía a escondidas, lo hacía más que todo por las notas, además ya se había levantado a media universidad, ¿obvio con acepte no?… pero no pasó nada, pero también me quede con las ganas de hacer algún trio en algún momento, ¿y tú has tenido un trio alguna vez?

    D: Si, alguna vez, pero ya hace mucho tiempo atrás.

    C: ¡Si!, ahhh wao… tenía la sospecha que tu si eras capaz, se te ve en la cara jajaja, ¿y qué tal es esa sensación?

    D: ¡Deliciosa!, lo recuerdo gratamente.

    C: Te envidio por ello.

    D: Quien sabe y se pueda dar un trio con tu amiga, sería mágico tenerlas juntas, aunque con lo celosa que es creo que lo rechazaría, quizás en alguna futura reunión y tomen ambas en el departamento un poco más de vino de lo habitual, quien sabe… he fantaseado con ello también… pero mientras tanto envíame la foto de tus tetas, ya no puedo más me estoy masturbando quiero hacerlo con una foto de tus tetas.

    Pasaron unos minutos y… wao me envió dos fotos de tus tetas, sin mostrar su rostro, me excite más aún

    D: ¡Deliciosas tetas!, espero volver a morderlas y chuparlas otra vez.

    C: ¡Así será muñeco!… y me contarás más de ti y tus historias, no pensé que fueras tan atrevido eso me gusta de ti.

    D: ¿Y tu marido… acaso no te complace bien?, disculpa la indiscreción.

    C: Si algo, bueno hace lo suyo… pero ya es mayor de cincuenta y soy yo la que suele hacer todo y el solo goza, pero yo también tengo derecho a gozar no crees, eso me tiene reprimida.

    D: Entiendo, entiendo, espero para la próxima moverme tan bien para complacerte muñeca, conmigo no tienes que reprimirte nada, conmigo gozaras… iré a bañarme y me masturbare con viendo las fotos de tus pechos.

    C: Mañoso, jajaja, disfrútalo entonces, cuidado y los vea mi amiga… te dejo tengo que acostar a mis hijos, cuídate muñeco.

    D: Cuídate muñeca, besos.

    Después de dejar de chatear, fui a bañarme, previa masturbada viendo las fotos de sus tetas recordando lo que paso… sobre todo imaginándome de que volviera a pasar, y es más imaginarme en hacer un trio con ambas, quizás sea imposible pero solo imaginarlo hiso venirme a chorros.

    Así, pasaron los días pasando el fin de semana sin vernos y sin charlar era de imaginarse ya que estábamos con nuestras respectivas parejas, y para aplacar mi excitación follaba con mi mujer y me la imaginaba a ella y a ambas como una fantasía a cumplir, tener entre mi verga 4 tetas riquísimas, haciéndome una rusa cada una o con las tetas ambas refregando mi verga, chupándolas y mordiéndoselas las de ambas… ufff empezaba a fantasear.

    Llegaba la semana santa, y para esto mi mujer había salido todo el miércoles con sus hermanos a hacer compras y demás diligencias, y me atreví a escribirle en clave al Messenger:

    D: ¿Hola que haces, no está tu amiga, pero igual dice que puedes enviarle su encargo, ya vendrá hasta la noche, pero igual le haces la trasferencia?

    Y me respondió a los minutos:

    C: hola, ok, gracias ya te confirmo: pasaba el rato y no insistí.

    Para sorpresa mía me escribió al rato nuevamente, diciendo

    C- Estoy cerca… para que pueda dejarte el encargo, me confirmas para saber si aún voy.

    D: Si, vente nomas dice tu amiga, igual te hace la transferencia, gracias.

    Llego a los minutos, le abrí la puerta por el intercomunicador y subió sigilosamente al departamento ingresando con cuidado para que nadie nos vea; momento en el cual empezamos a besarnos como niños calenturientos, rápidamente me bajé todo, dejando toda mi verga expuesta a que se lo devore, fuimos como niños hambrientos de sexo y más ella hambrienta de mi verga, me empezó a dar una rica mamada con masajeada de huevos y muchas lamidas, estaba llevándome al éxtasis total… le dije que se quitará la ropa para follar, y aunque no pudimos follar ya que estaba con su periodo, al menos se quitó su top admirando sus tetas al aire y al disfrute de mi manos tocando sus tetas ,que buena mamada me daba, disfrutando de su hambrienta boca e hipnotizaste mirada, mientras pellizcaba sus pezones.

    D: ¡Que rico!, wao, sigue… ¡que rico me lo mamas!

    C: ¡¿Te gusta?! Qué bueno muñeco, me encanta tu verga, glup, glup que envidia…, si tuviera una verga así disponible para mis todos los días te dejaría seco muñeco.

    Reí al oír eso, pero también me excité tanto al sentir como en cada samaqueada, cuando se devoraba mi verga, sus tetas caían golpeantes entre mis entrepiernas, ufff a los minutos empecé a venirme a chorros, esta vez dentro de su boca como me gusta, mientras sujetaba con ambas manos mi verga y me miraba poniendo cara de excitación, recibía toda mi leche soltando un gemido ¡ahhh! tragándosela toda, estaba realmente sedienta de semen.

    D: ¡Deja algo para tu amiga, no seas golosa! ja

    C: Que se joda, ella tiene toda tu leche disponible todo el tiempo y yo solo tengo poco

    D: Disfrútalo entonces

    Con su lengua me limpiaba toda la verga y lamia mis bolas mientras las sujetaba y lo que más me volvía loco, es que solía succionarme desde el glande, era toda una devora vergas, Así después me pidió el baño, para arreglársela antes de irse, mientras se limpiaba me acercaba a sus tetas, chupándolas y besándolas por todos lados al menos como consuelo, ya estando lista a que regresar rápido a su casa, la abrace y besaba su cuello mientras manoseaba su cuerpo.

    D: ¿Lo disfrutaste?

    C: Si muñeco, aunque queda pendiente nuestra charla y más acción, ya me voy ok.

    Nos dimos un beso romanticón de despedida, se colocó su mascarilla y salió sigilosamente, abriéndole la puerta de calle con el intercomunicador.

    Quede con más ganas de poder gozar, pero así son los riesgos de los encuentros casuales, siempre te quedas con ganas de más.

    Al pasar los días fue ya más difícil vernos y comunicarnos, no volvimos a escribirnos hasta ahora, pero cuando veo que postea alguna foto en su perfil se me viene a la mente tan deliciosa boquita y sus pechos dan vuelta por mi mente… al menos en cualquier momento que estoy excitado le muestro mi verga a mi mujer y ella automáticamente empieza a mamármelo, así este limpiando, trabajando o cocinando me da un tiempo para complacerme… me pone a mil como también lo hace, haciéndome también alguna rusa para amenizar el acto erótico, para luego recibir mi leche en su boca dejándome satisfecho.

    En fin, así es como mi mujer tiene dominado a la bestia, sexo oral casual y en cualquier momento para aplacar mis deseos carnales para no fijarme en otra. Pero bueno hasta al mejor cazador se le escapa la paloma.

    Han sido días de mucha excitación, si se repetirá no tengo idea, pero sí estoy seguro, que si alguna amiga o mujer cercana es una adicta al sexo está dispuesta a follar estaré atento nuevamente y quien sabe suelo tener estas excitantes experiencias, por eso con todo esto de la cuarentena hay muchas mujeres que han estado necesitadas unas más a flor de piel que otras, y me cruce con la indicada… Top secret.

    … Quién sabe si continuará.

    Les invito a leer mi primera historia de mi perfil, donde relato ese primer encuentro con mi actual mujer, «Encuentro con la contadora de mi trabajo y compañera sexual» y entenderán la ilación de ambas amigas.

  • La indigente

    La indigente

    Yo vivía en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, tenía un trabajo se 12 horas en una empresa acerera, siempre veía a una mujer indigente muy hermosa en la entrada de la colonia, ella se ponía a descansar a un lado de la caseta de vigilancia.

    Una noche estaba lloviendo fuertemente y ella se encontraba empapada, así que decidí ayudarla llevándola a casa unas cuantas horas en lo que pasaba la tormenta, de primero no aceptaba pero ni le quedo más remedió y acepto mi oferta, le ofrecí un baño caliente, el cual no rechazó por nada, le estaba preparando una comida, en ese momento sale desnuda quedando su hermoso cuerpo ante mi, era perfecto.

    Yo: no puedes andar así desnuda en la casa, debería ponerte algo.

    Ella: es que no tengo ropa, aparte acabo de mudarme contigo, ya voy a ser tu esposa…

    Quede impresionado ante está respuesta, así que le dé pregunté de dónde es, su edad y su nombre.

    Soy de Venezuela, tengo 24 años y me llamo Vanessa, iba a cruzar ilegalmente para los estados unidos pero me interceptó los sicarios y me quitaron mi dinero- me respondió ella.

    Yo: bueno es hora de dormir, ponte está ropa mañana te compró para ti, dormirás en el sofá, no hagas mucho ruido mañana trabajo.

    Así quedó la dejé recostada y vestida, me fui a dormir, en plena madrugada no sé cómo me volteo en la cama y estaba Vanessa acostada mirándome fijamente.

    Vanesa: te desperté, es que tuve miedo y me vine a tu cama, me podrías abrazar.

    Ella se acercó lo más que pudo quedando de espaldas con su culo a pocos centímetros de mi verga, solamente la abrace por su cintura y ella puso su cabeza en mi brazo derecho, así estuvimos dormidos hasta que ella, me despertó chupándome la verga, estaba medio dormido, solo veía como succionaba mi miembro con maestría, sin querer volteo a ver la hora las 8:10 am.

    Porque no me desperté a tiempo Vanesa, ya se me hizo tarde -le dije con voz autoritaria.

    Ella: solo quería agradecerte lo que has hecho por mi, entonces paró de chuparte el pene?, no dejaba de succionar, así que eyacule en su boca, lo cual ella se comió todo mi semen.

    Continuará…

  • Gangbang en un parque y con voyeristas

    Gangbang en un parque y con voyeristas

    Hola a todos, me la he pasado muy caliente esta semana y no había podido subir nada interesante, a los que ya saben mi padrastro me coge de vez en cuando, pero no lo hace muy bien, solo lo hago para bajar lo hot y dormir bien; así que andando por telegram descubrí una opción que se llama «personas cerca» y en ella te topas con gente cerca de tu ubicación; así que decidí probar a ver si encontraba a alguien, y efectivamente lo hice, su nombre es Miguel y vive algo cerca de mi colonia, algo retirado, pasando el periférico. Cerca de ahí hay un estadio, uno pequeño no crean que es como el estadio Azteca o algo así, y muy cerca del estadio hay un parque grande con muchos árboles, varios asientos de hechos de piedra en círculos, con la altura perfecta para que desde fuera no se vea hacia adentro; pues bien lo contacté, le dije lo que hago, que me gusta ser pasivo, que me penetren y todo eso, me dijo que andaba cerca de donde les comenté, y le dije que sabía por dónde era, que si nos podíamos encontrar, él aceptó, y me preparé con lo necesario como siempre, exceptuando el plug esta vez, solo me lleve condones y lubricante.

    Ya en el lugar me quedé esperando unos minutos cuando veo que alguien me sorprende por detrás y me dice que era lo que hacía aquí, le dije que estaba esperando a un amigo para despistar, me dijo que si no me llamaba Jesús, y sí en efecto era él, Miguel; un chavo algo alto, sin barba, tiene 24 años, con novia, y que de vez en cuando viene a los parques a coger a morros como yo por medio de aplicaciones, ya nos quedamos platicando un rato, me dijo que le excitaba que los morros se desahogaran con una buena verga, se empezó a manosear el paquete, acto seguido hice lo mismo pero por debajo de su pantalón, la tenía dura, se empezó a bajar mas el pantalón y el bóxer, yo me agaché sin quitarme de mi lugar, ahí mismo se la comencé a chupar, cuando de repente veo que hay un chavo en frente de los asientos con la verga de fuera, masturbándose, no le di mucha importancia, yo estaba en lo mío, y eso me calentó más; que nos vieran, entonces veo a mas vatos cerca de los asientos, el primero ya se había sentado y seguía jalándosela, tendría como unos 30 años más o menos.

    Seguía mamando esa verga cuando se levanta Miguel y me dice que me hinque y que si quería incluyera al otro sujeto que se la estaba jalando, le dije que sí, estaba mejor. El chavo se levantó, y se acercó a nosotros, ya estaba yo hincado mamando la verga de Miguel cuando siento el pene del otro vato en mi cabeza, la tome con la mano y se la empecé a jalar, también la tenía bien dura, me intercambie y se la empecé a mamar al otro chavo; cuando en eso Miguel me pide que me ponga de a perrito para cogerme, acepté y me puse en posición, le dije que sacara un condón de mi mochila y el gustoso aceptó, me dijo que era mejor tomar precauciones, se lo puso mientras yo seguía chupando la verga del otro sujeto, en eso siento que Miguel ya estaba detrás de mi en la entrada de mi ano, me dijo que si estaba listo, le dije que sí, penétrame; lo empezó a meter poco a poco y se sacó de onda, dijo que entraba muy fácil, que si siempre me cogían, le dije que más o menos; siguió penetrándome cada vez más rápido, mientras chupaba el pito del otro vato, hacíamos un vaivén, me penetraba y luego me metía la verga hasta el fondo de la garganta, era algo larga, luego sacaba y volvía a meterme la verga Miguel.

    Muchos chavos se apersonaron en el lugar y nos observaban algunos ya estaban sentados con las vergas de fuera, luego cambiamos de posición, esta vez Miguel se recostó y yo lo cabalgaba mientras se la seguía mamando al otro chavo (me acuerdo que me dijo José o Josué no lo escuche muy bien) ahí estaba yo de piernas abiertas recibiendo el falo de Miguel y mamando miembro de José cuando de repente noto que José eyacula en mi boca sin avisar, aunque lo trague todo; después vino otro vato y con la verga de fuera me la ofreció, así que la empecé a chupar, solo podía ver el semen del otro macho que había recibido antes, eso me encantó, estaba en pleno éxtasis, pues es algo que me encanta, y esta vez estaba cogiendo y mamando; continuamos así un rato cuando cambiamos de posición de nueva cuenta, hicimos una que me encantó pero si me dolió un poco, doble penetración, José se sentó con las piernas abiertas, tomo un condón y se lo colocó, luego me senté encima de su pito, dándole la espalda, también yo con las piernas abiertas, para que Miguel también le entrara, pero este estaba de rodillas pues los asientos son algo chicos, así que apenas alcanzó; obvio si me dolió, la última vez que probé la doble penetración fue con mi padrastro pero también fue con un dildo que no era muy grueso que digamos pero los de estos vatos si estaban gruesas y duras.

    Pero al final me pudieron penetrar los dos, ya estaba que me desmayaba del placer de ser penetrado por dos machos, cuando en eso veo a mi derecha a otro chavo como de unos 20, que se acerca a mi lado parado a un lado de José, me dice que si se podía unir, le dije que sí, ya traía la anaconda de fuera, y en eso se la empiezo a mamar; no lo podía creer, estaba cogiendo con dos vatos y mamando la de un tercero, era como un sueño hecho realidad, pues siempre me había gustado la idea de hacer un gangbang y lo estaba cumpliendo; ¡y en público con gente mirando!

    ¿Cómo creen que termina mi relato? manden mensaje a [email protected] o por telegram @Km4zh0 si quieren que continúe relatando como termino el asunto. Saludos.