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  • Marianito

    Marianito

    Marianito es el sobrino de un amigo compañero de trabajo, un pibe menudito de unos 1,68 m y 50 kg, carilindo, un poco creído y con poca cultura.

    Con sus 18 años es un pibe rescatado desde hace unos años por su tío de una familia muy numerosa de campo, y llevado a vivir con él a la capital, para que la vida le brinde más oportunidades.

    Si es poco leído, o de poca cultura es por su propia decisión, su tío lo crio como su hijo y nunca hizo que le falte nada, tanto como vivienda, comida, abrigo y educación.

    El adoptó los códigos de los pibes de la calle y vive de esa manera, hasta que le agarra hambre o sueño, entonces vuelve al mundo real y hace caso a lo que le ordenen.

    Siempre venia al trabajo y se hizo amigo de todos, le gusta jugar de manos, mejor dicho, le encanta que lo caguen a trompadas porque al parecer tiene su lado medio sado, además es muy zafado para hablar, todo el perfil de un pibe de la calle, cosa que me atrae muchísimo.

    Obviamente que jugué muchas veces de manos con él, más todavía cuando él llega de la calle y entra a la oficina increpándote con frases como «Hola putito, cuando quieras te cago a trompadas?», quedándose en la puerta esperando la obvia reacción de mi parte y cagarlo a puñetes.

    Pero un día llegó muy tarde, vino a traerle las llaves de la casa a su tío porque él se iba a otra parte, así que cayó a última hora cuando ya no quedaba nadie, solo su tío y yo.

    Le dio las llaves y el tío se fue, el pasó a saludarme de la forma como siempre lo hace, pero ese día iba a ser distinto para él, yo había tenido un mal día y estaba con toda la bronca encima, para colmo lo veo llegar y para mis adentros dije «lo que faltaba, que viniera el boludo este».

    Me empezó a increpar desde la puerta como siempre, y dije por dentro mío, «por qué no sacarme la bronca un rato, si a este le encanta que lo caguen a palos», le dije vení, pasá, me hice el boludo y cuando lo tuve a tiro lo agarré del cuello de atrás y le empecé a dar trompadas en la espalda y riñones.

    Lo tiré al piso, le separaba los brazos del cuerpo y le daba en las costillas, sin asco y sin contemplación, me gustaba la cosa, me sacaba la bronca y a la vez me excitaba verlo como me decía «ay culeado me estás haciendo mierda». Se retorcía, paraba el culo, trataba de zafar sin tener chance, yo estaba encima de él y además tengo mucha más masa corporal que él.

    Comencé a decirle «quién es el putito ahora?», mientras no dejaba de golpearlo por todas partes, él me respondía «vos, si pegas como una nena». Las trompadas continuaron cada vez con más fuerza y retumbaban en la oficina, al final el pendejo ya no se podía mover de la cagada que se había comido, me dijo «ya está, ya está, me hiciste verga».

    Así boca abajo como lo tenía dije dentro mío, «esta es mi oportunidad, voy a ver cómo reacciona», y le mandé la mano entre las dos nalguitas, le abrí el orto, (por encima del vaquero) y le dije «quien es el putito ahora?»

    Yo esperaba un reflejo, una reacción como que cerrara el culo o tratara de soltarse, pero ni se inmutó, al contrario, paró el culito y me dijo como excusa «te abusas porque no me puedo ni mover».

    Le habré acariciado su raya de arriba abajo como 1 minuto, hasta que se empezó a levantar y me dijo que se iba, que se le hacía tarde, encima se iba a tener que volver a la casa a cambiarse porque lo había revolcado por todo el piso de la oficina.

    Cuando estaba llegando a la puerta le dije «la próxima vez aparte de cagarte a trompadas te hago el culito», se sonrió y me dijo agarrándose la pija «ésssta me podes hacer», salió y se fue.

    Pasaron varios días y Mariano no apareció más, era normal, a veces se desaparecía casi un mes, pero yo me había quedado con las ganas de cumplir mi promesa.

    En ese tiempo me enviaban a la calle a hacer una que otra diligencia entonces una mañana (casi mediodía) aproveche para ir a la casa de mi compañero con la excusa de orinar, ya que sabía que el pendejo estaba solo y dormía toda la mañana. Se levantaba cuando el tío llegaba y hacía de comer para los dos.

    Llegué y eran como las 11, sabía que tenía casi 2 horas y media antes que llegara mi amigo, toqué timbre un par de veces hasta que apareció, como esperaba recién levantado de la cama, me abre apenas la puerta y me dice «que haces acá?», le dije que me dejara entrar que me venía meando desde la mañana, me dejó pasar y pasé derecho al baño.

    Dejé la puerta abierta para que me viese meando, se acercó y mientras me miraba me dijo «por qué no fuiste derecho al laburo», tenía razón, el trabajo estaba a 5 cuadras, pero le dije que ya no daba más, no llegaba, y de paso le hacía conocer una pija como la gente.

    Miro para abajo y después me dijo «si para vos eso es algo como la gente» y se fue. Me dejo pensando, tengo buena pija, gruesa venosa, y este pendejo me la desmereció y ninguneó, tan pijudo era?

    Salí del baño y lo encontré en la cocina poniendo agua a calentar, le dije «a ver, mostrame que es una buena pija para vos», él estaba de jogging, y se notaba un bulto a medio pararse, se puso de frente y la sacó para afuera.

    Me la mostró, pijita normal, la mitad de gruesa que la mía, unos 13 cm, no sé con quién se habrá comparado en su momento pero estaba muy confiado de lo que tenía, o lo habrá dicho solo para agitarme, pero lo mismo al verlo me puso al palo al toque.

    Me le acerqué y él la guardó y empezó a correr alrededor de la mesa de la cocina como para querer a empezar a jugar el juego de siempre. Le dije me voy boludo hoy no tengo ganas de cagarte a sopapos, vení abrime la puerta.

    Cuando se acercó a abrir la puerta lo cacé en el living y perdió nuevamente.

    Le agarré los dos brazos y se los puse detrás, él en realidad no se resistía mucho que digamos, era parte del juego, lo pegué contra una pared y le dije «te voy a hacer sentir una pija de verdad, no como eso que me mostraste».

    Me dijo, estas seguro? , le respondí «totalmente».

    Con una mano le trababa los dos brazos a su espalda, con mi mano derecha le agarré la pija que ya se le había parado y los huevos y se la apreté fuerte para que parara el culito, ahí le apoyé toda la verga en el medio de la colita por encima del jogging, y con la pija me abrí paso un poco entre esas dos nalguitas, le dije «la sentís?» y me dijo, casi nada, «bueno, ahora la vas a sentir toda».

    Le bajé el jogging hasta las rodillas con calzoncillo y todo, me encontré con una colita hermosa, blanca, súper pequeña y lampiña, adelante había una pija de la mitad de grosor que la mía, de unos 13 cm, no muy venosa, con su glande mojado y babeante, pero no me interesaba, yo quería esa cola.

    Lo llevé a su pieza improvisada que era la cochera de la planta baja, lo senté en la cama y le pelé mi verga en su cara, le dije «esto es una verga, cométela», me dijo que no, que él no la chupaba, que eso era de putos.

    Me causo gracia, me paraba el culo pero no la chupaba porque eso era de putos, le dije entonces «si sos tan macho entonces dame el culo a ver si te la aguantas», se paró y en la cara me dijo «más vale que me la banco».

    Dicho eso, se dio vuelta y se puso en cuatro arriba de su cama.

    Me re calentó, y lo traté como el macho que él quería ser, le abrí el culo, se lo ensalivé con una escupida y le puse la verga en la puerta, le dije «respira hondo pendejo».

    Empecé a pechar, me agarraba el tronco de la verga y hacia fuerza para meterle la cabeza, él cerraba los ojos fuertemente y hacia gemidos de dolor con un tono grave, al mismo tiempo me decía «culeado me estas partiendo, metela de una vez».

    La escupí de nuevo, esparcí la saliva en su culo y en mi pija nuevamente y esta vez le entré sin miramientos, entró la cabeza, se sintió un pequeño quejido y empezó a respirar fuerte, me miro y me dijo «al fin puto, viste que culo bancador que tengo?», lo miré y asintiendo con la cabeza le dije «ahora te voy a culear como un macho», me miró y me dijo «arrancá despacio».

    Seguí empujando despacio la verga hasta el fondo, me lo quería coger bien, así que levante una de mis piernas para poder entrarle lo más a fondo posible, el hacía ruidos guturales graves, se notaba que le dolía mucho, pero se la aguantaba; Cuando mi pelvis se pegó a su culito lo empecé a bombear.

    Que culo hermoso, cerrado, súper apretado y en cada bombeada le daba con más fuerza, se sentían mis huevos chocar en los suyos, él fruncía el culito en cada bombeada, parecía querer estrujarme la pija, sacarle hasta el último jugo, y al mismo tiempo me puteaba y me decía ayyy culeado, me estas partiendo, culeame más, bien hasta el fondo.

    Quería partirlo a la mitad, le clavaba los dedos en la cadera y le abría las nalguitas con mis pulgares, podía ver como mi verga gruesa y venosa entraba y salía de esa cola tan pequeña y sexy, pechaba hasta donde ya no podía, le tocaba la verguita parada y sentía como le salía liquido pre seminal, era una escena tan violenta pero a la vez súper excitante, sumado a sus gemidos de dolor-placer no aguanté más, y acabé dentro de esa cola hermosa.

    Creo que fueron 5 o 6 chorros, pero me vació, me dejo la verga seca, me temblaban las piernas, descansé unos segundos, se la saqué y me acosté a su lado, boca arriba.

    El seguía en cuatro, como tratando de recuperarse del dolor y de semejante culeada, seguía muy exaltado y respiraba fuertemente por la boca como yo, a los segundos se subió arriba mío, y empezó a moverse y frotar su pija con la mía, las agarraba a las dos juntas y se pajeaba, hasta que en un momento se sentó arriba de mis piernas y comenzó a masturbarse frenéticamente. Con una mano se pajeaba con furia y con la otra me apretaba y tironeaba del tronco de mi verga con todas sus fuerzas.

    Se pajeaba que parecía que se iba a arrancar la verga, tiraba su piel hacia abajo con mucha fuerza, su glande estaba rojizo por la tensión, debería de dolerle, pero parecía disfrutar de ese dolor, en un momento tiró hacia atrás de su verga al punto de temblarle la mano de la fuerza que estaba haciendo y soltó u chorro de semen que casi llega a mi boca, me pegó en el cuello y le siguieron 3 o 4 más con la misma intensidad.

    Así acabó, mientras apretaba mi verga y torturaba la suya. Me llenó de semen casi todo el torso y dijo «ayyy culeadooo, al fin» y cerró los ojos relajando su cuerpo todavía agitado.

    Era un machito divino, nunca pensé que con ese culito tan pequeño se iba a bancar semejante culeada, le di con toda la bronca, a lo macho, y se bancó todo.

    Fue la única vez que hicimos algo, es como que el chabón se sacó la bronca de conocerme y yo la de comérmelo, una hermosa experiencia.

    Nos cruzamos otras veces en una que otra fiesta social, yo lo saludé como era debido, acariciando la raja de ese culito, y obtuve la misma reacción, absolutamente nada que me lo impidiera, pero las cosas no volvieron a darse para otro encuentro.

    Algún día, quién dice…

  • Una chica curiosa (relato corto)

    Una chica curiosa (relato corto)

    Nota para los lectores: estaré experimentando con estos relatos cortos, no tienen mucha descripción de las situaciones para mantenerlos más cortos a diferencia de mis otros trabajos, las conversaciones por redes sociales la mayoría de las veces no tendrán acotaciones, ya que en los mensajes en redes sociales no puedes ver la cara o expresión de tu interlocutor, quiero mantener esa vibra de incertidumbre para los lectores, creo que queda mejor para comprender a los protagonistas, ojalá lo disfruten.

    Liz y Franco tenían 18 años, estaban en la preparatoria y llevaban un año juntos. Exactamente un año hace 2 semanas. Ella era delgada, piel aperlada, tenía una linda sonrisa y un bonito rostro, era muy delgada así que básicamente no tenía tetas, pero tenía un culo muy lindo, algo pequeño, tal vez un culo pequeño, no dirías que es “la nalgona” del salón, pero sin duda mirarías sus lindas nalgas redondas y firmes más de una vez, en su pants escolar flojo o en su linda falda de tablones, si te fijabas bien, notarias que la redondez de sus nalgas se marca en su falda al caminar.

    Franco era un típico adolescente, flaco, sin ser guapo tampoco dirían que es feo, aunque no era para exagerar. Él estaba feliz de tener esa linda novia con ese lindo culito que a ratos impresionaba.

    Ellos pasaban muchas tardes en la casa de ella después de clases, se besaban por horas, ella permitía que el tocará todo su cuerpo y se había convertido en una experta en dar mamadas, en serio. Desde hace algunos meses ella disfrutaba sacando la verga de su novio y chupándola, él se retorcía y gemía sin vergüenza disfrutando la húmeda y cálida boca de su novia. Ella pasó de hacerlo por presión de él, tímidamente, torpemente, genuinamente mal, a disfrutarlo y hacerlo increíble, ella era capaz de darle mamadas profundas hasta su garganta, y hacerlo durante 20 minutos hasta hacerlo eyacular solo con la boca, aunque ella nunca tragaba.

    Cómo dije, habían cumplido un año juntos hace 2 semanas, él le pidió su virginidad como regalo de aniversario, él era virgen también, ella aceptó algo nerviosa, era muy común que el terminara por completo desnudo en su habitación y ella dándole una mamada intensa, pero ella nunca se había desnudado frente a él, ni frente a nadie, Franco había sido único novio formal. Algunas veces cuando estaban en casa de ella, él levantaba su falda escolar y veía sus lindas y redondas nalgas en esos típicos shorts de licra negros que ella solía usar como precaución debajo de la falda, ella lo dejaba ver unos segundos y luego se retiraba. Él intentó quitarlos todas las tardes, él ansiaba ver ese lindo, redondo, pequeño y firme culo al natural, ella nunca le permitió quitar esos lindos y apretados shorts negros, solo ver y tocar un poco.

    Así que cuando él le pidió su virginidad, ella dudó bastante. Al final, él la convenció, aunque con bastantes peros, ella no se desnudaría, sería un día que ella usará falda para que el pudiera penetrarla sin que ella le mostrara su cuerpo, él estaba algo descontento con esto, pero aceptó, y aun así estaba emocionado. Liz fue muy clara sobre el condón, él llevó uno.

    La sesión comenzó como de costumbre, besos, agarrones, ella le daba una mamada, luego el mencionaba su regalo, ella se retiró tímidamente y se recostaron en la cama, cuando llegaron ese día ella fue al baño y había retirado sus shorts de licra negros y sus cacheteros, no llevaba nada debajo para estar lista, por fortuna el no levantó su falda ese día.

    Ella le dijo que no llevaba nada debajo, él se acostó sobre ella, Liz sostuvo su falda para que el solo levantará lo estrictamente necesario, él estaba completamente desnudo sobre ella, el acomodaba su verga a ciegas debajo de la falda de su linda novia. Pasaron unos minutos mientras el buscaba torpemente “la entrada” con su verga erecta envuelta con el látex sosteniéndola con una mano, cuando por fin encontró la entrada se afianzó encima de ella y la penetró, no fue fácil, ella estaba muy apretada y sintió mucho dolor, pero no le dijo nada, el empujó su verga lentamente dentro de ella metiéndola apenas la mitad unas cuantas veces y eyaculó, literalmente durando apenas un minuto o dos.

    Gemía y le decía que la amaba, ella no estaba segura de que sucedía, lo besaba y le decía que lo amaba también, él se retiró, y ella alcanzó a ver una tímida corrida pequeña y blanca en el condón, él se lo quitó y fue a tirarlo al escusado.

    El episodio había sido un pequeño desastre, aunque ella no lo vio así, él estaba feliz y ya no había pedido más sexo, lo cual era uno de sus principales miedos, pero el parecía feliz con volver a las mamadas intensas y con ver, y tocar su lindo culo en sus shorts licra negras algunas veces, aunque él seguía rogando porque ella le mostrara sus lindas nalguitas al natural, pero no sucedió.

    Un día normal de clases, él la llamaba a la ventana entre clases

    Franco: oye amor –decía mientras llamaba con la mano a alguien a la distancia

    Se acercaba un compañero de él que ella había visto algunas veces por ahí, Damián, era un chico de su mismo grado, jodidamente guapo, blanco como la leche, delgado, con una mirada profunda, el chico llegaba a ellos

    Damián: hola, me llamo Damián –decía con seguridad en sí mismo, era tan guapo que ella se intimidaba un poco

    Liz: hola si, Liz –decía algo torpemente saludándolo de beso

    Damián: Franco me dijo que reparas celulares –decía con seguridad el adolescente, mientras sacaba un Smartphone de su bolsa y se lo entregaba

    Liz: ajam, ¿qué le sucede? –preguntaba con curiosidad viendo el aparato, ella sabía hacer reparaciones sencillas debido al negocio de sus padres

    Damián: la pantalla no prende, se me cayó ayer –decía rápidamente

    Liz: debe ser el display –decía con seguridad– sí, puedo cambiárselo –decía

    Damián: pues sí, llévatelo, de una vez, me dices cuánto es –le decía con seguridad

    Liz: ok si ammm ¿te aviso en Face?  le preguntaba, Franco revisaba su celular desinteresado

    Damián: si, estoy como Damián Portales

    Liz buscaba rápidamente en su propio celular, el confirmaba cuando ella le mostraba su perfil

    Liz: si pues deja checar las refacciones y te digo de rato

    Damián: bien, gracias –decía el chico retirándose

    A la salida de clases Liz veía al chico con su novia, ella no lo comprendía, lo había visto antes con ella, pero no se había fijado bien, una chica demasiado delgada, no parecía que la chica guardara nada interesante debajo de su uniforme escolar, era sin duda fea, con los dientes demasiado grandes y con el pelo mal teñido de rojo.

    Ella no tuvo sesión mamatoria con Franco ese día, fue directamente al local de sus padres a buscar la refacción, ella reparaba celulares de sus compañeros de vez en cuando. Le mandó un tímido “hola” a Damián por Messenger que el tardó 2 horas en contestar.

    Damián contestaba el mensaje con otro simple “hola” le saltaba la notificación y ella de inmediato la abrió

    Liz: oye si tengo la refacción, te saldría en $800

    Damián: claro, ok, pensé que sería más caro, que bueno que no jajaja gracias

    Liz: ok, lo tendría incluso para mañana mismo, ahorita se la pongo y mañana te lo entrego

    Damián: claro, mañana te pago no hay problema

    Liz: okidoki (emoji de carita sonriendo)

    Damián: oye

    Liz: sipi

    Damián: ¡jajaja no vayas a revisar la galería porfa!

    Liz: no no no te preocupes, nunca lo hago, lo reparo, veo que prende y así te lo doy

    Damián: como quiera está bloqueado, pero no sé tus habilidades hacker jajaja (emoji de monito con lentes ñoños)

    Liz: jajaja tendría que reiniciarlo y te darías cuenta, no, no te preocupes

    Damián: va que va jajaja bueno, mañana entonces, gracias

    Liz: sipi bye

    Con la refacción lista Liz reparó el celular rápidamente, solo eran algunos tornillos. Ella encendió el celular y está vez el celular se encendía, como fondo de pantalla una foto del chico con su novia fea, ella pasó el dedo y tenía patrón de bloqueo.

    Ella le envío otro mensaje.

    Liz: ya está listo –y le adjuntaba una foto del celular encendido sobre su mesa

    Damián: ¡wow! ¡Eso fue rápido! ¡Muchas gracias! Extraño mi celular (emoji de monito triste)

    Liz: jajaja ya está listo, mañana te lo entrego

    Damián: va que va, gracias niña

    Liz: y mira está bloqueado, ¿ok? Jajaja –le mandaba otra foto con el mensaje en la pantalla, “patrón incorrecto, intenta de nuevo’

    Damián: jajaja menos mal, ahí hay mucho material delicado jajaja

    Liz: jajaja no podré ver tu pack –ella se arrepintió de inmediato, ¡¿por qué carajos le dijo eso?!

    Damián: (muchos emojis riendo) ya sé que oso

    Liz: jajaja bueno, mañana te lo doy, bye –decía huyendo de la conversación, el solo se despedía con un simple “bye”

    Ella estaba por la noche viendo el celular. Estaba en su cuarto, veía e intentaba con culpa, intentó la típica zeta, nada, el típico cuadrado, nada, zeta invertida y nada, intentó un par de veces más hasta que el celular mostró un mensaje “dispositivo bloqueado por seguridad 15 minutos”. Se rendía y se ponía a ver su propio celular y vagar por Facebook. Algunos minutos y una notificación, “Damián te ha enviado una imagen” le dio un vuelvo al corazón, dio clic de inmediato y él le había enviado una captura de pantalla de un correo, un correo de seguridad de Google, sobre que alguien había fallado varias veces en intentar desbloquear su dispositivo, la sangre se le fue a los pies, ella veía el correo tratando de pensar que diría, “Damián está escribiendo” ella se puso histérica.

    Damián: ya te caché queriendo ver mi pack (muchos emojis riendo) –ella se sintió aliviada por él riendo

    Liz: es una maldita exageración te juro que lo intenté como cinco veces nomás jajaja

    Damián: (muchos emojis riendo) dale en teclado y pon 2356 –a ella se le fue la sangre a los pies.

    Liz: ¡no no no! ¿Cómo crees? ¡No!

    Damián: tengo muchas fotos de mi verga y videos jalándomela

    A ella se le puso el coño húmedo de inmediato, él se masturbaba del otro lado. Ella no contestó, salió de la conversación, estaba asustada, nerviosa, curiosa, tomó el celular, “dispositivo bloqueado por seguridad 1 minuto 3 segundos” veía atentamente como disminuía el tiempo, comenzó a tocarse, llegaban notificaciones de él en su pantalla

    “lo verás? Jajaja”

    “Dime la verdad jajaja”

    “(Muchos emojis riendo)”

    “Sigues ahí? (2 emojis riendo)”

    Ella veía el otro celular, “dispositivo bloqueado por seguridad 2 segundos” se quitaba el mensaje, ella de inmediato presionaba la opción del teclado, “2356” y el celular se desbloqueaba, se acariciaba más fuertemente, presionó lo más rápido que pudo para encontrar la galería, una carpeta nombrada “xxx” al principio, ella fue rápidamente y la abrió.

    31 fotos, fotos de él sin camisa, él tenía el pecho algo marcado y en el abdomen un perfecto six pack, seguía bajando, nunca olvidará la primer foto que vio de él completamente desnudo, de pie frente al espejo, sosteniendo su larga y gruesa verga, completamente depilada, ella hacia zoom inmediatamente, jodidamente grande, no podía creerlo, larga, muy larga, y obscenamente gruesa, unas bolas grandes y colgadas, ella no era aficionado al porno, y solo había visto la muy normal verga de su novio, casi pequeña incluso para su gusto, no podía creer que tuviera la verga tan grande, sintió dolor solo de pensar que eso la penetrara, pero no podía dejar de ver.

    Siguió viendo otras fotos, primeros planos de él sosteniendo su verga, incluso en su mano grande lucia gigantesco ese falo, planos desde abajo, su verga ni siquiera salía completa y las enormes bolas quedaban en la pantalla. Ella se masturbó con fuerza y se retorció llegando al orgasmo viendo una foto de esa enorme verga en toma de primera persona desde arriba.

    Ella recuperaba la respiración mientras sus piernas aún temblaban, tomó rápidamente su celular y regresó a la conversación, revisó el último mensaje que ella había enviado, tan solo hace 7 minutos, él había eliminado el mensaje con su contraseña

    Liz: fui al baño perdón, nah ¿cómo crees? (Emojis riendo)

    Damián: (emojis riendo) ok ok si, mejor no jajaja –decía invadido por la “claridad post orgasmo” mientras limpiaba su semen de la punta de su verga

    Liz: mañana te lo doy

    Damián: yep

    Liz: bye

    Damián: bye

    Ella se sentía nerviosa, ¿de verdad se salió tan fácil con la suya? Él también estaba nervioso ¿ella lo acusaría de ser un pervertido?

    Ambos durmieron con algunas dudas atormentándolos.

    Otra nota: tal vez luego haga versiones extendidas de estos trabajos, díganme por correo o comentario si eso les agradaría.

    Última nota: todos los personajes aquí tienen 18 años.

  • Mis vacaciones en Venezuela (Parte 2)

    Mis vacaciones en Venezuela (Parte 2)

    Ante todo una disculpa porque en mi anterior relato unos párrafos no se publicaron los cuales eran para que se conociera mejor mi experiencia en Venezuela, (esto paso hace ya 4 años y hasta ahora me animé a compartirlo ya que debido a muchas cosas pero sobre todo nuevas experiencias me anime a compartir las primeras).

    Mis vacaciones aquí en Venezuela han sido de las más candentes, les diré un pequeño resumen de lo que he vivido desde que llegue, por fin después de varios meses hablando por Telegram había podido ir a Venezuela a conocer a mi amigo Néstor y a sus hijas, al verlas en persona fue de lo más maravilloso que me ha pasado, las 3 son muy hermosas, radiantes, sensuales y con cuerpos de amazonas todas unas bellezas.

    El primer día fue normal, paseo por la ciudad salir a cenar y a bailar pero lo mejor vendría esa misma noche al levantarme después de escuchar unos ruidos y descubrir que era nada más y nada menos que mi compadre Néstor cogiéndose a sus hijas, aunque ya lo sabía el poder verlo fue una experiencia muy candente y llena de placer para mí.

    Al día siguiente lo que sucedió fue una sorpresa levantarme y encontrar a Ariana la mayor de las hijas de Néstor en la cocina semidesnuda cubierta solo por una bata de dormir que le cubría solo hasta medio muslo dejándome ver esas piernas bien torneadas y muy sensuales, ver como sus pezones se marcaban a través de la bata y sin más que decir me lance al ataque y cogimos bien rico hasta que los dos reventamos de placer, Ariana era toda una diosa del sexo y sus hermanas no se quedaban atrás después de habérmela cogido, Ariana me llevo directo hacia su cuarto para empezar el 2 round acompañados esta vez de su padre y sus hermanas y esa misma mañana los 5 la pasamos de lo más placenteramente.

    Después de nuestra maravillosa mañana nos fuimos a dar un baño para salir a dar un paseo ahí me vine enterando que Néstor y sus hijas habían planeado esa fiesta de bienvenida para mi jajaja solo querían esperar el momento a que me animara pero no contaron con que los descubriría gracias a los intensos gemidos que le arranque a Bethania esa mañana en fin le agradecí a Néstor por su detalle.

    Salimos a dar un paseo el día fue tranquilo y de repente Néstor le dijo a Ariana que quería para su cumpleaños.

    Néstor: Ariana mi amor ya se acerca tu cumpleaños ¿Qué quieres que te regale?

    Ariana: hay no se papi, que tal si vamos a la playa todos y así nos compramos bikinis nuevos para modelarlos para ti y para Leo

    Néstor: me parece bien, si quieren vamos de una vez a comprarlos, que te parece Leo.

    Leo: adelante vamos

    Ariana y yo nos fuimos tomados de la mano mientras sus hermanas iban del brazo de su Papá, nos dirigimos a un centro comercial para comprar los bikinis de las chicas, entramos a la tienda de ropa y Néstor y yo nos sentamos en las sillas mientras las nenas se probaban los bikinis, cinco minutos después salió primero Ariana con un mini bikini de color azul rey la parte de abajo era muy diminuta solo le cubría su rico tesoro, el top solo cubría la parte de los pezones dejando el resto de esos exquisitos pechos expuestos, no sé qué me pasaba en ese momento que el ambiente se empezaba a poner muy caliente

    Ariana: ¿les gusta este?

    Néstor: se te ve bien rico mi amor

    Leandro: muy exquisito preciosa todos se te verán de maravilla, síguete probando déjanos admirarte mas

    Ariana sonreía coquetamente le encantaba escuchar las palabras de elogio hacia ella que salían de mi boca y de la de su padre después se metió al probador a ponerse otros modelos, después salieron Beatriz y Bethania ambas con unos bellos conjuntos, Beatriz lucía un sexy bikini rojo que le hacían resaltar sus piernas, su rico culo pero sobre todo esa sonrisa coquetona que al igual que sus hermanas hipnotizaban al que las viera, Bethania lucía un modelo de color azul cielo que se le veía de lo más candente resaltaba al igual que su hermana sus bellas piernas, su culo bien rico y sus pechos que se notaban que se querían salir del top.

    Néstor: pero que hermosuras mis amores se ven espectaculares, ¿Qué te parece Leo no lucen radiantes y hermosas.

    Yo estaba embobado tan solo de verlas era increíble sin importar donde nos encontrábamos la belleza y sensualidad de estas tres hermanas era hipnotizarte estaba tan concentrado en ellas que no escuchaba a Néstor cuando me hablaba para que pusiera atención tuvo que golpearme en la cabeza para que reaccionara.

    Néstor: despierta hermano jajaja, reacciona

    Leo: aaa ¿qué paso compadre?

    Néstor: te estaba hablando preguntándote que te parecen como se ven, pero no es necesario que me contestes, al ver tu rostro como las mirabas respondiste mi pregunta jajaja

    Leo: disculpa hermano pero es que son unas bellezas, unas diosas además me hipnotizan con su mirada coqueta.

    Las 3 entraron a ponerse otros bikinis mientras Néstor y Yo las esperábamos pero en ese momento quise salir a comprar algo de tomar pero al levantarme no me había dado cuenta que traía el pene bien erecto y rápidamente me senté

    Néstor: que te pasa compadre

    Leo: compa iba a salir a comprar algo de tomar y no me di cuenta que tengo una tremenda erección

    Néstor: de veras, entonces no te preocupes no eres el único

    Y efectivamente mi amigo tenía el pene bien erecto pero que podíamos hacer teniendo a 3 hermosas mujeres encendiendo el ambiente, en ese momento salieron de los probadores pero vaya sorpresa que nos dieron ya que esta vez no traían puesto bikinis sino diminutas lencerías que de inmediato nos excitaron más a Néstor y a mí, al parecer las chicas nos habían escuchado o nos querían también mostrar una sorpresa no sabíamos nada lo que si supimos es que ellas pudieron el tamaño de nuestros penes que se erectaron mas al verlas con esas prendas tan chicas, en ese momento volvieron a entrar y le dije a Néstor

    Leo: échame aguas hermano

    Néstor: ¿Que vas a hacer?

    Leo: ¿tú qué crees?

    Néstor: como dicen en tu país mendigo calentón jajaja

    Leo: tu ni digas nada que también estas igual que yo, que te parece si primero entro yo, luego tu y después los dos juntos o como se te ocurra

    Néstor: mejor tu con Ariana y yo me encargo de Beatriz y Bethania que te parece y después cambiamos.

    Leo: ya dijiste, me voy con la grandota

    Néstor sonrió y nos levantamos tómanos unas ropas de caballero y nos dirigimos hacia los probadores haciendo que nos la íbamos a probar cuando en realidad íbamos a otras cosa como no había mucha gente encontramos a las chicas fácilmente yo me metí con Ariana mientras que mi amigo con Beatriz y Bethania ya que la había llamado para que se metiera con ellos a su probador.

    Entre y Ariana quería hablar pero le tape la boca con mi mano y después le dije que no hiciera ruido ya que teníamos poco tiempo para disfrutar

    Ariana: ¿Qué haces? No te puedes aguantar hasta llegar a casa

    Leo: Qué quieres que haga si la culpa la tienes tú con derramar esa sensualidad que me hipnotiza y la verdad ya no aguanto preciosa vamos a gozar bien rico además me encanta el riesgo

    Ariana: hay goloso jejeje

    Lo bueno para mí es que aun traía puesta la diminuta lencería y no fue difícil ponerla cachonda en ese momento, la volteo, le quito su brassier y comienzo a besarla desde la parte baja de su espalda hasta llegar a su cuello, ella se sostenía contra la pared del probador mientras mis labios recorrían su cuerpo con suavidad y placer, llego a su cuello se lo beso hasta que ella voltea su cabeza y me planta un beso en la boca después bajo mi mano derecha y la meto en el interior de su tanga para masturbarla poco a poco, mi mano masajeaba ese rico tesoro depilado lentamente para después aumentar el ritmo y así lo hacía constantemente, para Ariana era lo más placentero ya que le encantaba pero sobre todo hacia hasta lo imposible por no gemir ya que cuando aumentaba el ritmo los gritos de placer querían salir de sus labios pero se resistía ya que no quería que nos descubrieran

    Ariana: mmmmm

    Eran los sonidos a baja intensidad que salían de los labios de Ariana, estaba sólo con ella después como lo había hecho en la mañana le quite la tanga con mi boca volví a subir besado sus piernas, hasta llegar a su rico culito el cual lubrique hasta dejarlo bien listo, después deje que se acomodara bien en 4, le apunte mi verga al interior de su ano y poco a poco se la metí

    Ariana: mmmm así despacio yo te ayudo si

    Ariana con su mano agarro mi pene y lentamente la fue introduciendo en el interior de su ano hasta que finalmente entro y comencé a bombearla, ahí tenia a esa belleza dentro del probador de la tienda quien estando en posición de cuatro recibía mi verga por su culito, yo la sostenía del cabello y de su cadera, mi tórax estaba estático y sólo movía mi cadera de adelante hacia atrás, lo hacía de una forma muy candente, lo hacía rápido, solo mi cadera y el golpeteo de mi pubis con sus nalgas retumbaba en todo el probador.

    Ariana solo bufaba, tenía puesta su tanga en su boca, así para evitar gritar de placer, después se la quitaba y me decía que era mía que yo podía hacer con ella lo que quisiera, lo cual no solo me hacía aumentar el ritmo de mis bombeadas sino que también sentía que me llenaba mas de vigor al escuchar esas palabras que me animaron mas y mas, hasta que sentí como Ariana empezó a retorcerse era señal de que tenía un orgasmo

    Ariana: Mmmggg

    Gemía con su tanga metida en la boca, me encantaba verla disfrutar, por lo que la masturbe mucho hasta sacarle otro orgasmo, mi verga vibraba mirando como ella con sus ojos abiertos como plato disfrutaba a cada momento de mis bombeadas.

    Mi cadera se seguía moviendo y mi verga estaba muy lubricada, sentía como aprisionaba su esfínter para exprimir mi semen, la sujete por ambas manos y las lleve a su espalda, ella estaba empinada con su cara y rodillas pegados a la pared, lejos de asustarse sentí como se movía más rápido demostrando lo mucho que le excitaba el cómo la trataba, yo la sometía como la hembra caliente que era y la disfrutaba de las formas más pervertidas que mi mente daba.

    ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf!

    Era el sonido de nuestros cuerpos chocando una sonora nalgada retumbó en el probador y los gemidos no paraban de salir.

    Ariana: Mmmm

    Gimió de forma ahogada con su prenda en la boca, mi cadera se movió de forma más obscena, mis manos apretaron sus nalgas al mismo tiempo, ella volvió a gemir

    Apreté mis dientes al mismo tiempo que aumente mis bombeadas, mi caderas se movía de forma rápida y precisa para taladrarle su rico culo, mi pene entraba hasta el fondo y Ariana estaba desquiciada también, porque no dejaba de gemir y de moverse bien candente hasta que mi cuerpo comenzó a retorcerse

    Leo: Aaahhh Ariana mi nena, te lleno el culo de leche

    Ariana: mmmm

    Mi verga estallo y le llene de semen su rico culo, ella gemía al sentir como mi semen entraba en su ano.

    La bese en la boca unos minutos y después me salí para que ella se vistiera, Salí con cuidado y escogí llevarme una chamarra que me había gustado además eso me ayudaría a no levantar sospechas, fui pague mi chamarra, después me senté a esperar a Néstor cuando en ese momento el salió del probador.

    Néstor: que tal hermano, como te fue con mi nena

    Leo: de maravilla la revente de placer mi hermano y a ti como te fue

    Néstor: bien rico carnal como las amo a mis hijas

    En eso mi compadre me empieza a relatar que fue lo que les hiso al entrar con ellas al probador.

    Néstor: Mis niñas estaba sonriendo cuando entre, se veía tan hermosas con sus minifaldas a medio muslo, con su blusas ajustada que cuando levantaban los brazos se elevaba dejando ver sus ombligos y parte del elástico superior de su sus tangas, me vieron y me sonrieron emocionadas, metí mis manos en sus entrepiernas por encima de sus tangas y las masturbe, Moví mis manos con más entusiasmo, abrieron sus bocas, sentí como su humedad se incrementó y sus piernas se abrieron más para dejar mis manos con más libertad

    Saqué mis manos de sus entrepiernas y con mis dos manos tomé los bordes superiores de sus tangas y las baje, las cuales cayeron hasta sus tobillos, mis manos regresaron a sus entrepiernas, ellas las abrieron, se dejaban manosear por mi mientras llegó un momento en que mis manos se movían muy rápido sobre su vaginas, las movía como un par muñecas y entre tanto movimiento se recargo en mi pecho y me abrazaron.

    Beatriz: Papi papi que rico mmmm

    Bethania: que rico dame mas Papá aaaa

    Fue lo único que alcanzaban a decir antes de empezar a gemir quedito; no sé cuánto tiempo pasó, pero reaccioné cuando ellas ya gemían con más entusiasmo y se movían de forma descarada sobre mi mano, hasta que siento como sus jugos íntimos empezaron a aparecer les había arrancado a las dos un orgasmo sincronizado las dos al mismo tiempo y eso, me calentó así que las desnude y las prepare para darle sus dosis de verga a las dos.

    Volteo a Bethania la pongo en 4 y le dejo ir toda mi verga en el interior de su culo la bombeaba con todo para que disfrutara el momento mientras enculaba a mi hija puse mis ojos en blanco estaba tan caliente que no me importaba que me descubrieran pero después reaccione y tuve mas cuidado para evitar que alguien nos viera.

    Comencé a besarlas y acariciarlas la desnude por completo y la tenía abrazadas cuando vi que a una persona (hombre) se asomaba por la apertura que hay entre las puertas de los probadores logre voltearlas para que no se dieran cuenta mientras les besaba el cuello y la boca ambas gemían con las manos les empecé a abrir las piernas para ver mejor ellas se empezaron a mojar las acomode en la banquita que tiene el probador haciendo que sus sexos quedaran cerca de mi verga les levante las piernas dejando a la vista sus culitos y vaginas les empecé a meter un dedo a cada una para luego hacerlo en sus culitos ambas gemían intensamente

    Beatriz: mmmm rico papii síguele

    Bethania: no pares papi síguele daleee

    se veía que lo estaban disfrutando entonces las volteo dejando su culitos pegado a la pared de probador y cuando menos se lo esperaban que se las empiezo a meter ellas se quisieron hacer para enfrente pero no las deje y las agarre por los hombros dándole mi verga a cada una hasta que se las saco les pido que se inclinen y con sus bocas ellas empezaron a chupar y a moverse muy rico mientras estábamos dentro del probador estuvimos así un buen de minutos me dijeron que ya se habían cansado un poco de esa posición por lo que las acosté en la banquita así que les abrí las piernas yo le puse mi verga en su vagina a Bethania mientras que con mis manos la masturbaba así estuvimos unos 40 minutos mas donde las intercambiaba a cada una dándole sus dosis de verga a hasta que siento que mi cuerpo empezaba a retorcerse ya era hora y me salgo de Beatriz que era a la que tenía penetrando se pusieron en frente de mi y estalle en sus caras inundándoles el rostro, después me Salí para que ellas terminaran de vestirse.

    Leo: híjole hermano vaya que tú también disfrutaste

    Después las 3 salieron de los probadores fuimos a la caja y pagaron la ropa que habían seleccionado y regresamos a la casa de Néstor, y rápidamente se fueron a su cuarto a ponerse sus bikinis nuevos estaban tan emocionadas parecían niñas pequeñas listas para disfrutar de sus nuevos juguetes, Néstor y yo fuimos a la cocina a tomar algo para reponer energías porque ya nos imaginábamos que nos esperaría en un momento, Néstor me sirvió jugo y nos pusimos a platicar un rato me pregunto cómo me la pasaba en México y como me sentía en Venezuela, le respondí que en México me encontraba tranquilo me sentía un poco triste después de mi ex novia se había ido a vivir a otra ciudad por su trabajo pero sobre eso tenía que permanecer tranquilo y además en el poco tiempo que he estado conviviendo con él y sus hijas no solo estaba pasando las vacaciones más placenteras de mi vida sino también las más tranquilas y relajadas.

    En eso nos llamaron y fuimos a verlas nos pidieron que nos sentáramos mientras salían a que las viéramos con sus bikinis nuevos, lo primero que hicieron fue poner música combinada entre caliente y romántica después salieron las 3 con sus diminutos bikinis.

    Las 3 tenían puestos los mismos bikinis que nos habían enseñado al parecer fueron los que les gustaron después de ver nuestra reacción al vérselos puestos, en ese momentos empezaron a bailar muy sexy moviendo sus caderas al ritmo de la música luego comenzaron a hacer un lento y excitante striptease. Se nos acercaba poco a poco querían que las tocáramos pero se alejaban después y con sus manos decían aun no sonreían coquetamente eso en vez de molestarnos nos calentaba y llenaba nuestros cuerpos de vigor, Néstor y Yo nos sentíamos en las nubes.

    Las 3 bailaron lentamente después despojaron de sus bikinis que caían como plumas al viento ahí estaban esas 3 diosas las bellas amazonas completamente desnudas enfrente de nosotros, se acercaron lentamente hasta estar encima de nosotros empezamos a besarlas, lamerlas, acariciar sus cuerpos, tocarlas lentamente hasta que nuestras manos atacaran sus bellos tesoros y comenzar a sacarle ricos gemidos.

    Ariana: mmmmm asiii

    Beatriz: mmmm

    Bethania: hay que ricooo aaaa

    Ariana le dio un caliente beso a su padre, lengua con lengua, iniciaron una caliente lucha. Néstor y yo nos despojamos de la ropa, Para poner más sabor al caldo pusieron una peli porno y viéndola desnudos tocándonos encendimos más el horno.

    Sin darse cuenta su mano fue acariciando a su hija. Bethania al principio la retiró su mano para luego dejarle total libertad. Mis manos fueron subiendo por los muslos de Ariana, por sus caderas hasta llegar al pecho donde lo amase los grandes pechos de Ariana para luego bajar e introducir mis dedos dentro de su rico tesoro. Néstor comenzó a acariciar a Beatriz y comprobó que su hija estaba totalmente mojada. Ella a su vez estaba excitada aunque con su Padre. Beatriz echaba la mano atrás intentando acariciar a su hermana Bethania a la que se escapó un fuerte gemido que hizo que nosotros nos calentáramos más.

    Bethania: aaaa

    Las derribamos a las 3 Ariana, Beatriz y Bethania hasta tenerlas tumbada bajo nosotros y enlazarnos en un caliente 69 en el suelo. Bethania se quedó en medio para poder disfrutar de las manos de os dos hombres de que en ese momento les daban un rico momento a ella y sus hermanas.

    El pene de Néstor estaba muy erecto parecía una estaca bien engrosada el mío no se quedaba atrás igual de engrosado y listo para atacar con el rico 69 que nos dábamos estábamos listos para pasar a la siguiente ronda. Se notó porque no tardó en llenar la boca de Beatriz de su néctar vaya que sabía sacarlo y muy bien y lo mismo hizo Ariana conmigo mientras que entre los dos le arrancamos un fuerte orgasmo a Bethania.

    Después las acomodamos a las 3 acostadas le dijimos a Ariana que se pusiera en medio mientras Néstor estaba encima de Beatriz y yo encima de Bethania apuntamos nuestras vergas en las entradas de sus vaginas y las penetramos de un empujón y desde ese momento inicio un bombeo sin parar hasta sacarle los gemidos a las dos mientras Ariana disfrutaba en todo momento ya que Néstor y yo le teníamos una sorpresa para el final.

    Bethania: asi asi ricooo dameee

    Beatriz: aaaa

    Continuamos con el bombeo a nuestras diosas del sexo parecíamos poseídos y no nos faltaba energía me sentía un poco deshidratado pero eso no me detuvo me levanto y coloco a Bethania en 4 le punto mi verga directo a su culo y de un empujón se la metí.

    Bethania: aaaaa

    Eran sus gemidos la sujete de las caderas hasta tenerla bien prensada

    ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf!

    Era el sonido de nuestros cuerpo Néstor por su parte no perdió el tiempo con Beatriz la volteo también la puso en 4 y la penetro en su culo

    Beatriz: aaaaa

    ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf!

    Sonaban nuestros cuerpos hasta sentimos que era la hora de descargar aceleramos el ritmo hasta que descargamos en el interior del culo de las nenas, pero aún no había terminado levantamos a Ariana que seguía acostada ella se hinco y con sus manos tomo posesión de ambas vergas las cuales se llevó a la boca y comenzó mamarlas y después masturbarlas hasta dejarlas listas nuevamente.

    La sorpresa que le teníamos a Ariana fue que tanto Néstor y yo le íbamos a hacer una doble penetración así que cargue a Ariana, ella se prenso de mi y Néstor se puso detrás de ella y le apunto su verga en su culo mientras yo lo hacía en su vagina y entre los dos la penetramos al sentir las dos vergas en su interior Ariana pego un fuerte grito de placer.

    Ariana: aaaaa

    Mientras penetrábamos a Ariana con todo nuestro vigor Beatriz y Bethania estaban sentadas disfrutando y dándose placer mutuamente mientras observaban como su hermana era empalada por dos vergas en su interior, seguíamos bombeándola ella gemía y soltaba gritos de placer mientras su padre y yo le dábamos su buena dosis de verga yo besaba sus ricos pechos y su cuello y su padre igual la besaba su cuello y su espalda la intensidad se aceleró mi boca quedo prensada al cuello de Ariana al igual que la de Néstor estábamos tan concentrados en nuestras bombeadas que no separamos nuestras bocas del cuello de Ariana hasta que sentimos que nuestros cuerpos se retorcían era señal del orgasmo

    Ariana: Si… si… si… mis amores… aaahhh

    Estaba desquiciada, toda sudada moviendo su cadera con locura y sosteniendo nuestras cabezas con ambas manos para que ambas bocas la de su padre y la mía no se separara de su cuello, tuvimos el orgasmo más intenso que yo recordara y lo hacíamos juntos

    Los 3 gemimos intensamente nos sentamos en el sofá junto con Beatriz y Bethania, a Ariana le chorreaba leche en ambas partes de su vagina y su culo ella solo sonreía de placer al igual que sus hermanas definitivamente este fue el mejor regalo de cumpleaños para ella.

  • El amanecer

    El amanecer

    Fiesta de cumpleaños, mucha bebida, mucho alcohol, termina tarde y decidimos volver, vivís lejos como irte a tu casa, mejor que te quedes en la mía.

    La vuelta en el auto es acompañada con risas y recuerdos, me toco manejar porque no dabas mas, necesitabas no tener la responsabilidad de manejar.

    Llegamos, estaciono como puedo, porque no conozco mucho tu auto y tampoco estoy muy cuerdo que digamos, entramos a casa y directo al sillón, justo había música puesta así que nos quedamos ahí un rato.

    Ya es muy tarde, el cansancio llega fuerte, pero hay algo raro en el ambiente, gira algo distinto, estamos solos, como tantas veces nos pasó, ruta, lugares, mi casa, solos era costumbre, pero ahora hay algo raro, estamos los dos en el sillón, el cansancio nos fue llegando al silencio, un silencio incomodo, estamos a un cuerpo de distancia, nos miramos pero sin hablar, de repente me decís algo entre dormido, no te entiendo bien y te pregunto de nuevo, no me contestas a lo que respondo con un golpe en la panza, me miras y te reis, no me puedo quedar quieto, te vuelvo a golpear pero mis manos te rozan entre las piernas, lo sentí, está ahí, esperando salir afuera.

    Me volves a mirar y te reis, otra vez te golpeo pero dejo caer despacio las manos, con la palma lo busco de nuevo, lo vuelvo a encontrar, está un poco mas despierto, mi mano se queda un segundo más que antes y tu risa se prolonga cortando el silencio, me volves a mirar pero con otra intención, mi mano vuelve a estar sobre vos, aprovecho que te reis para bajarte el cierre y meter la mano, dejas de reír y me miras, aprovecho tu distracción y te desabrocho el botón, tu pantalón está abierto, mi otra mano acompaña para poder bajarlo un poco, queda tu bóxer, donde algo está sobresaliendo, algo necesita que lo toquen, no lo dudo mas y empiezo a bajar tu bóxer, te miro tímidamente envuelto entre el silencio y la excitación.

    Saco afuera tu parte más íntima, está tomando forma, se siente caliente, es carne de la más rica, de pronto me decís “Que vas a hacer”, sin pregunta, afirmación y ganas.

    Me acerco sin mirarte mas, abro la boca y saboreo tu miembro, lo meto hasta la garganta, es bastante grande y de un tono oscuro, me cuesta pero de a poco le voy tomando la forma, tu mano me agarra la nuca, se siente que te gusta, sigo chupándolo hasta que me doy cuenta que es un error, salgo y te digo perdón, mejor me voy a dormir.

    Me levanto y te digo buenas noches o días entre risas, me dirijo a mi cuarto, hace mucho calor y decido sacarme la ropa, dormir más cómodo como lo hago habitualmente.

    Al acostarme no puedo parar de pensar en lo que hice, me arrepentí y no, que locura, que pensara él, le gusto, me odia, se va a ir, me fui por vergüenza realmente, no podía sostener lo que estaba pasando.

    No pienso más y me doy vuelto, quería intentar dormir un poco para que bajara el alcohol y la locura.

    Fueron pocos minutos hasta que sentí una mano por mi cola, de pronto una lengua pasaba por mi espalda, ahora me está abriendo, jugando entre mis nalgas, mi puerta se abre sin poder hacer nada, a la orquesta se suma un dedo y otro más, están los dos adentro mío, me abro cada vez más, te me acercas al oído y me decís susurrando “Te quiero coger hace mucho”, me doy vuelta y nos besamos, al compás de tus dedos en mi cuerpo, me éxito mucho, me explota mi parte mas erótica, necesito que me penetres, no puedo resistirlo y te digo sin dudarlo “Cógeme por favor”, antes se la saboreo un poco más, la disfruto, el sabor, el aroma, la piel, la entro en mi boca y la saco un rato, hasta que te preparas con el preservativo, me acuesto mirándote, me abro para sentir tu piel.

    Te acercas y me besas en el cuello, me besas la boca con instinto animal y erótico, me volves a decir algo “Quiero romperte el culo”, me explota la cabeza, hacelo, despacio y hacelo, te acercas, de pronto mi cola se abre al sentir tu pene, me estás haciendo el amor, me estas penetrando como nunca lo hicieron, era virgen hasta hoy, solo los dedos jugaron, nunca un pene había entrado, me estas cogiendo, me miras con salvajismo, me calentas con tu aliento, me escupís la boca y me tiento, quiero más.

    Soy tu exclava, me estas cogiendo fuerte y sin prisa, me siento totalmente abierto y caliente, me miras y me coges, tu pene era más grande de lo que pensaba y lo disfruto sin dudarlo, lo siento adentro, como me dilatas todo, como me abrís al mundo.

    “Estoy por acabar” si acábame por favor, saca toda la leche hermoso.

    Llegamos juntos, fue un instante de pasión nunca vivido, pero mi ansiedad quería mas, te saco el preservativo y empiezo a lamerte, a lamer todo lo acabado, me trago los restos y veo como vas cerrando los ojos, mi cuerpo está abierto y feliz, quería que me hicieras el amor, quería sentir el gusto de tu piel.

  • Mi esposa busca trabajo

    Mi esposa busca trabajo

    Mi esposa es enfermera de profesión,  pero no ejerce más bien se está dedicando a la Venta, sin embargo ahora último el negocio ha bajado ya no vende como antes y un día conversando me dice: “Amor quiero trabajar que importa ganar poco, pero ya es un sueldo seguro”.

    A lo que yo le respondí “si está bien amor”.

    Pasados unos días de casualidad reviso su celular de ella y veo que en su whatsapp le había escrito su prima y le decía, «si le diré a Pamela que le diga a ver si te puede acomodar por allí, pero tú ya sabes cómo es él va a querer salir y cobrarse jajaja le decía.» Me quedé algo pensativo, así pasaron los días y un día ella me dice que le había escrito su prima y le había comentado que el chato lucho estaba colocando gente en diferentes sitios, que ya le había colocado a una amiga suya y es seguro. Pero lo malo que a él le gusta salir a comer o a bailar.

    Me hice como si no importara pero realmente sentía una sensación como de celos pero no se lo dije.

    Le dije pero está bien aprovecha la oportunidad, si pues, más bien imprime mi curriculum para tenerlo listo.

    Al día siguiente llegue del trabajo y escuche que ella hablaba con su prima. Pude oír que su prima le decía ya le di tu número seguro te va a llamar, pero te va a pedir 3000 soles, pero te asegura el trabajo por 4 años, tu dile algo menos, mejor cuando se vean allí le hablas bonito, espera que te llame nomas.

    Ella al darse cuenta que yo llegaba se despidió de su prima y me dijo: Ya mi prima le dio mi número al chato lucho ojala me llame pronto porque ya quiero trabajar.

    Pasaron 2 días y de pronto le llamo el chato lucho, muy amable conversaba que si su cv estaba actualizado, que desde cuando no trabaja en la carrera y así cosas relacionadas al tema, hasta que al final el chato quedo en llamarla para ver qué día le podía entregar su cv, pero no le prometía nada fijo aun.

    Mi esposa me conto eso y bueno le dije que era cuestión de esperar nomas, que ojala le salga un trabajito.

    Así pasaron 2 días más y suena el celular de mi esposa, era el chato lucho, diciéndole que en la noche le esperaba en la plaza para que le entregue su cv, mi esposa le dijo que ya, que a las 9 pm estaría bien.

    Llego la noche eran a las 7 pm, y mi esposa se estaba dando una ducha, algo normal en ella, termino de bañarse salió de la ducha con la toalla en la cabeza y a mí me dieron ganar de orinar, entre al baño y orine y al jalar la palanca veo alrededor de la tasa pelitos pequeños, veo el cesto de basura y veo un presto barba, por lo que llegue a la conclusión que mi esposa se había rasurado la concha. Me quede algo perplejo pero no le dije nada, salí de la ducha y ella ya se estaba cambiando, estaba yendo con una falda corta color negra, una blusa crema con algo de transparencia que dejaba ver sus sostén blanco, unas pantis color piel y sus zapatos con tacos, realmente esta hermosa, se hecho su perfume, se maquillo y me dijo deséame suerte amor, te estaré escribiendo para ver cómo me va.

    Salió de la casa, tomo un taxi y se fue. Ya eran 8.55 pm, pasaron 20 minutos y me escribe diciéndome que estaba en el parque que el chato lucho aun no llegaba. Ten paciencia amor le dije.

    A las 9 y 30 me escribe diciéndome que ya estaba con Lucho, que había ido en su camioneta y que ya estaban conversando dentro de su camioneta a un lado del parque, ya amor le dije me escribes cualquier cosa.

    Me quede algo pensativo al saber que mi mujer estaba con otro hombre en su camioneta. Por lo que decidí ir a ver qué pasaba, llegue al parque y pude ver la camioneta 4 x 4 color negra del chato, era un camioneton, pero no podía ver nada porque estaba polarizado. Bueno esperare nomas que me escriba mi esposa dije entre mí. Pasaron 30 minutos y no veía movimiento alguno en la camioneta y mi esposa tampoco me escribía, ya eran las 10 y 15 de la noche. Me empecé a preocupar.

    A las 10.30 pm decidí llamar a mi esposa para ver qué pasaba, la llame y pude ver como la luna delantera del copiloto de la camioneta se bajaba y pude ver como ella me contestaba, se le notaba tranquila serena, me respondió Hola amor, estoy aquí con Don Lucho y pamela, vamos a ir a cenar algo y luego voy para la casa, ya amor está bien le dije ya me voy acostar te amo. Me quede más tranquilo al saber que había otra persona en la camioneta. En seguida la camioneta se encendió y partieron con destino al sur.

    No sé qué se me dio pero opte por seguirlos, iban muy despacio por lo que tuve mucho cuidado que no se den cuenta que los estaba siguiendo, seguían por la ruta hacia el sur por aproximadamente 5 min, y pararon en una casa coctelera de esos donde te preparan los tragos, bajo el primero y se acercó a la puerta del copiloto y le abrió la puerta a mi esposa, ella le sonrió y bajo muy despacio, al momento de darle la espalda a Lucho, pude notar como este le quedaba mirando su enorme trasero. El la invito a pasar al bar y grande fue mi sorpresa al darme cuenta que no había otra persona en la camioneta. Ya que no bajo nadie más. Me quede pensando nuevamente.

    Se sentaron en una mesa intermedia, que desde afuera podía verlos perfectamente, mi esposa le gusta sus traguitos pero no es de emborracharse, él se pidió un chilcano y mi esposa al parecer una laguna azul. Estuvieron tomando y de rato en rato reían a carcajadas, cada vez eran más notoria la euforia.

    Fueron pasando los minutos, ya eran las 11.30 pm y creo que ella se percató de la hora, agarro su celular y me envió un mensaje «Amor hemos venido a la casa de pamela, ya en un rato voy», eso comprobó mis sospechas ella siempre estuvo a solas con ese señor, después de enviarme el mensaje pude ver como sonreía y el al ver que ella sonreía con el celular, se paró y se le acercó al oído, lógicamente no pude escuchar que le dijo pero sonrieron ambos pícaramente. Ya el ambiente en el bar empezó a tomar forma, ya había varias parejas que se pusieron a bailar, ellos seguían tomando, ya iban por el tercer trago.

    Pasaron unos minutos y Lucho se pone de pie y la invita a bailar, ella lo mira pícaramente y toma la mano de su galán y se ponen al centro de la pista de baile, estaba sonando una cumbia muy bailable, ella se movía muy bien en el baile y el más se dedicaba a mirarla y de rato en rato aprovechaba para invitarla a dar una vueltecita bailando, aprovechando sutilmente para rosar su cuerpo con el trasero de mi esposa, cuando en una de las vueltas el aprovecha y coloca su mano alrededor de la cintura de ella que estaba de espalda, al ver que mi esposa no decía nada, se apegó más a ella apegando su paquete a las nalgas de mi mujer, en eso creo que mi mujer se dio cuenta de la escena que estaba haciendo y se soltó rápidamente de él. Lo vio como diciendo no hagas eso y se fue a sentar a su mesa, el quedo un poco atontado, palteado por lo que había hecho y se fue a comprar más trago y lo fue llevando a la mesa. Al parecer le estaba pidiendo disculpa por lo que había hecho en el baile.

    Mi esposa volvió agarrar su celular y creo que se sorprendió por la hora, ya eran las 12 y 20 pm, le mostro su celular a Lucho como diciéndole que ya se tenía que ir que ya era muy tarde, pero el al parecer no quería retirarse aún, pensé que mi esposa se pararía y se retiraría de ese lugar pero no fue así…

    Continúa!!!

  • El secreto de tía Laura (Capítulo 2)

    El secreto de tía Laura (Capítulo 2)

    Domingo 25 de febrero del 2018

    Querido diario, el plan era muy bueno, sino, que alguien me lo desmienta. El dieciséis fue el cumple de Cufa —Facundo abreviado y al revés—. Lo iba a festejar el finde en la quinta de sus viejos, y haría una fiesta de disfraces. Pero se me ocurrió que, aparte de eso, podríamos hacer algo entre nosotros, los amigos más cercanos, que somos cuatro.

    Cufa, Nery, Fernando y yo, nos conocemos de la escuela primaria. Son como mis hermanos, y pasamos mil historias juntos. Cufa, al igual que yo, todavía era virgen.

    — ¿Por qué no nos vamos de putas ese día? —les propuse sin vueltas.

    — No sé, Acordate que estoy saliendo con Tami —dijo el maricón de Fernando.

    — ¿Y cuál hay? Si no se va a enterar… —largué yo.

    — Está buena la idea —me apoyó Cufa.

    — ¿Y conocés algún lugar copado para ir Luigi? —Preguntó Nery.

    — No me llames así, salame —le puse los puntos. Me gusta que me digan Luis, o como mucho Lucho. Pero Nery tiene la costumbre de ponerme apodos raros—. Y sí, conozco un lugar, en el microcentro.

    — Pará, ¿Vos querés que nos vayamos a coger y después volvamos de allá a la casa de Cufa? —dijo Fernando, que siempre encontraba una excusa para poner piedras en el camino.

    — Pero no es mala idea chicos —dijo Cufa, que probablemente tenía más ganas de desvirgarse que yo mismo—. Acuérdense que tenemos que ir hasta Once para retirar los disfraces. Microcentro nos queda ahí nomás.

    — Sí, es verdad —Apoyó Nery.

    — ¿Y qué lugar es ese? —preguntó Fer.

    — Un departamento privado, donde trabaja esta tal Jade —dije.

    — ¿Jade? Lindo nombre para una puta —dijo Nery, y los otros aprobaron su intelectual comentario.

    — ¿Y vos ya estuviste con esta mina? —preguntó Cufa.

    — Qué va a estar —se metió Nery—, no ves que todavía tiene cara de virgen.

    — Cortala salame —me defendió Fer, no tanto por solidaridad, sino porque sentía aversión hacia cualquier clase de discusión.

    — No. Nunca estuve con ella, pero miren lo que es esta mina —dije yo, y les mostré las fotos que tenía en el celular.

    Jade aparecía en todas ellas media desnuda. En algunas mostrando las enormes tetas, que supuse eran operadas, pero que estaban muy bien hechas. En otras tantas, poniendo en primer plano su escultural orto, ejercitado a diario. A veces aparecía con un babydoll, en otras, la única prenda que la cubría era una diminuta tanga, que me hacía preguntarme por qué no se desnudaba del todo y listo.

    — Está buenísima —dijo Cufa, a quien se le hacía agua la boca.

    — Pero esperen ¿Ella trabaja sola? —Dijo Fernando—. Sería mejor que cada uno esté con una chica diferente ¿No?

    Me contuve para no mandarlo a la mierda.

    — ¿Te pensás que vas a encontrar muchas putas como ella? —dije—. Además, si nos enfiestamos los cuatro, nos sale más barato.

    — ¿Y cuánto es eso? —quiso saber Nery.

    — Setecientos dólares por una hora y media, donde le podemos hacer de todo —dije.

    Los cuatro me miraron boquiabiertos, y después se miraron entre ellos.

    — ¿Vos tomaste alguna sustancia alucinógena Lucho? —preguntó Nery.

    — La mina es un avión, pero es demasiada guita Luis —dijo Fernando, visiblemente aliviado por estar a punto de librarse de cometer una infidelidad.

    — No sean ratas, yo pongo trescientos —dije, esperando convencerlos, al poner una porción tan grande— No me digan que entre los tres no llegan a cuatrocientos.

    — Yo puse todo lo que tenía para la fiesta —dijo Cufa decepcionado.

    — Yo no podría juntar ciento treinta dólares para el día del cumple —dijo Fernando, que además de rompebolas era bueno en matemáticas.

    — Quizás otro día… La mina vale la pena, y sería divertido verlo debutar al Cufa —comentó Nery, que era tan degenerado como yo, sino más.

    ¡Qué dolor cuando te fallan tus hermanos, diario! En ese momento me dieron ganas de darle dos trompadas a cada uno.

    La idea era simple: contrataría los servicios de Jade para el día del cumpleaños por la tarde. Ese día debíamos ir a buscar los disfraces, porque Fernando se había puesto en exquisito eligiendo un disfraz de emperador romano que en ese momento no tenían en el local, por lo que decidimos retirarlos todos juntos cuando llegase el dichoso disfraz de Fer. En fin, una vez que termináramos con esos trámites, podríamos estar en el departamento de Jade en menos de media hora. Convencería a los chicos de que usáramos los disfraces para cogernos a la escort. Sería un detalle divertido para una experiencia ya de por sí excitante. Quizás Fer y Cufa no se prenderían en principio, pero sería cuestión de convencerlos. Mi traje era de La casa de papel. Un overol rojo y una máscara. Si todo salía bien, y nadie me molestaba con quitarme la máscara, podría tener aquel encuentro con jade, y, en caso de que se confirmen mis sospechas, tía Laura no me echaría de su lupanar privado.

    Era un plan casi perfecto, pero con la desventaja de que eran muchas las cosas que tenían que cuadrar para que funcione. Cufa y Fer no deberían poner demasiados palos en la rueda a la idea de usar los disfraces. Jade debería aceptar encamarse con cuatro pendejos, de los cuales, al menos uno no querría mostrar la cara. Un plan arriesgado, pero si funcionaba…

    Pero fue todo al pedo. Me tuve que meter mis ideas ya saben dónde. El plan no pasó ni siquiera la primera etapa, que era la de convencer a los chicos de irnos de putas. Si únicamente me presentaba yo, disfrazado, eso sí podría parecerle raro a Jade. Por otra parte, presentarme de todas formas, a cara descubierta, era una idea muy tentadora. Suponiendo que realmente Jade fuera tía Laura ¿Cómo reaccionaría al verme? Se me ocurrió nuevamente, encararla, y decirle que mi silencio se pagaba de una sola manera.

    Pero para qué voy a mentir. Si de solo pensarlo, me empezaban a temblar las piernas. No estaba preparado para ir de frente. Aún no.

    Tranquilo diario, que no te desempolvé después de varias semanas sólo para confirmarte mi rotundo fracaso. Esto es apenas una introducción que antecede a lo más jugoso.

    Ayer fui a lo de tía Laura, sí señor. Habíamos chateado un par de veces, y en la última ocasión me exigió que vaya a visitarla. “No te preocupes, tu mamá no va a venir”, me dijo. Era obvio que lo decía porque se daba cuenta de que me resultaba muy aburrido salir con mamá, pero aun así, esa frase despertó todos mis ratones.

    No dudé en ir. Le pedí prestado el auto a papá. No pensaba visitar a mi querida tía, yendo en colectivo, sólo para llegar todo transpirado y lleno de olores. Por suerte el viejo no se puso en ortiva, como hace a veces.

    Quedamos en que iba a ir a la hora del almuerzo. Estaba nervioso, como si estuviese acudiendo a una cita. Mi verga estuvo al palo la mayor parte del tiempo, mientras me imaginaba cogiéndola salvajemente durante toda la tarde.

    En la garita de seguridad de la entrada de ese barrio privado, me pidieron el documento, llamaron a la casa para confirmar que estaba autorizado a ingresar, me abrieron la barrera y entré. La casa de tía Laura era tremenda. Incluso una puta cara no podría pagarla, salvo que haya trabajado desde muy chica. Era una construcción moderna: varios rectángulos de hormigón con ventanales enormes que daban mucha luz natural al hogar. Tía Laura estaba parada en la puerta de la casa, para recibirme.

    — Hermosa casa —dije

    — Qué bueno que viniste —comentó, para luego darme un efusivo abrazo.

    Yo la estreché con intensidad. Sentí sus hermosas tetas en mi torso. Me hubiese quedado así durante horas, pero mi verga ya se quería levantar, así que lo mejor era separarme de ella.

    El interior de la casa era tan impresionante como el exterior: el living decorado de manera minimalista, con lindos sofás y una televisión de cincuenta y cinco pulgadas con pantalla curva.

    — Es hermosa tu casa —repetí, aunque lo que en realidad quería decirle era que la casa era casi tan hermosa como ella.

    — Gracias —dijo, alargando exageradamente la letra a—. ¿Vamos al comedor?

    La seguí por detrás, aprovechando para mirarle el culo. Perdón diario, si carezco del lenguaje lo suficientemente amplio como para hacer justicia al reverendo ojete de mi tía. Esta vez llevaba un pantalón de jean ajustadísimo, que le calzaba como guante.

    Lo que tenía de malo el hecho de que vistiera pantalón, era que no podía ver el tatuaje de su pierna. Pero ya me las arreglaría para, por fin, develar ese misterio.

    El comedor era otra locura. Una elegante araña de cristal colgaba encima de la mesa de vidrio. Las sillas acolchadas tenían un respaldar alto. Sobre la mesa había una bandeja con una gran variedad de sushi, una jarra de agua y una botella de gaseosa. Supuse que el agua era para ella, pues cuidaba su cuerpo en demasía. Y el refresco era porque había pensado que yo solía beber eso.

    — Espero que te guste el sushi. Ahora pienso que te tendría que haber preguntado antes.

    — No te preocupes, me encanta —dije yo, sin mentir, aunque nunca iba a preferir el sushi antes que una buena hamburguesa con papas fritas—. Vivís como una reina —comenté después.

    — Bueno, gracias —dijo ella sonriendo tímidamente, quizás porque se dio cuenta de que puse mucho énfasis en la palabra reina.

    — Y cómo van tus cosas —dijo, para romper el hielo.

    — Digamos que bien, aunque no sé cuánto tiempo papá y mamá van a soportar que esté en casa sin trabajar ni estudiar.

    — Y a vos ¿Qué te gustaría hacer? —preguntó ella.

    — Por el momento nada —respondí. Laura rio, como si hubiese contado un excelente chiste. Cuando lo hizo, en sus mejillas se hicieron dos pocitos, que me parecieron muy tiernos—. Seguramente vas a encontrar pronto algo que te guste, sino, hacé alguna carrera corta, para contentar a tus viejos.

    — Buena idea —dije. Me gustaba su actitud compinche.

    — Y novia, me imagino que tenés —dijo ella.

    Traté de dilucidar si la voz que estaba escuchando desde que llegué era la misma que la de Jade, quien me había explicado que cobraba trescientos dólares por el servicio completo: masajes, caricias, sexo oral sin globitos, sexo anal, en resumen, podía disponer de ella durante una hora por ese precio. Era demasiado loco pensar que aquella chica que intentaba congraciarse conmigo fuera también la puta que se expresaba sin tapujos sobre sus servicios.

    — Ay qué lindo, te pusiste colorado —dijo Laura.

    Me di cuenta de que tenía razón. Mi cara ardía, pero no por la pregunta que me acababa de hacer, sino por no poder dejar de pensar en ella de manera lujuriosa.

    — No pasa nada —dije con una sonrisa estúpida—. Y no, no tengo novia ¿Y vos?

    — No, tampoco tengo novia —dijo, imitando la seriedad con la que yo acababa de hablar. Ambos nos reímos de su chiste—. Y novio tampoco —dijo después.

    — Qué raro —dejé caer yo, esperando que Laura haga la obvia pregunta ¿Por qué raro? Y así poder decirle algún piropo. Pero la tía no era ninguna tonta.

    — A veces es mejor estar sola —contestó, misteriosa.

    — ¿Te molesta que te haga una pregunta? Esta casa ¿cómo la conseguiste?

    — Bueno, ya lo preguntaste, así que no importa si me molesta o no —dijo ella, emulando un tono de reproche—. Gané la lotería hace un par de años —dijo, sin mirarme a los ojos—. Pero no preguntes cuánto gané por favor.

    — No, está bien, pero qué suerte que siendo tan joven ya tengas todo esto.

    — Soy una chica con suerte… al menos en lo económico —dijo Laura, con un puchero.

    — ¿En el amor no pasa lo mismo? Me resulta difícil creerlo.

    De repente, tía Laura se cruzó de brazos, cubriendo sus pechos. Parecía incómoda. Me di cuenta de que mientras le hacía la última pregunta, no pude evitar posar la mirada en sus tetas, que, con el ceñido suéter que llevaba, parecían querer explotar. Llené el vaso con gaseosa, y dejé de mirarla por un rato, fingiendo que no había pasado nada. Por suerte, pareció recomponerse enseguida. Había actos que, en los hombres, eran casi un reflejo. Ella debería entenderlo.

    — En el amor no me va tan bien como aparentemente creés —dijo ella, usando el mismo tono cordial de siempre, por suerte—. Pero prefiero no hablar de eso, al menos por hoy.

    — No te preocupes, cuando seamos más amigos a lo mejor podemos hablar de eso.

    — Claro.

    En lo que siguió del almuerzo, hice todo lo posible para disimular la calentura que tenía. No quería que se sienta incómoda. Tenía un plan para hacer que se quite el pantalón, y no iba a funcionar si se daba cuenta de la tensión sexual que había de mi parte, como lo había hacho hacía un rato.

    — ¿Te contó algo tu mamá de mí? Digo, sobre por qué no nos conocíamos de antes —dijo, cambiando a un tema serio, para mi desgracia.

    — Sé que se enteró de que tenía una hermana hace apenas un par de años.

    — Sí. Ella me pudo contactar hace unos meses. Es divina tu mami —dijo Laura. Se llevó un bocado a la boca, y los movimientos que hicieron sus mandíbulas al masticarlo, me parecieron muy sexys —. Tardamos en conocernos personalmente porque… —Laura dudó antes de hablar. Se me hizo que estaba a punto de mentir— porque bueno, yo crecí como hija única, y tu mamá también. Era muy fuerte que aparezca una hermana siendo las dos tan grandes. Había mucho para procesar.

    — Sí, me imagino.

    Hablamos un rato más sobre eso, cosa que me aburrió bastante. Lo que yo quería saber era si mi tía era una escort o no lo era. Me las ingenié para llevar la charla hacia la música.

    — Y qué tipo de música te gusta.

    — De todo —contestó. Pero esa respuesta no me servía —. ¿Y vos?

    — Rock nacional más que nada —dije—. La Renga, Bersuit, Los redondos…

    Al último grupo, Los redonditos de ricota, lo nombré con mucho énfasis, ya que la frase del tatuaje que había leído de la pierna de Jade, “Si no hay amor que no haya nada entonces…” era de una canción de esa banda. Esperé a que me dijera que ese era su grupo favorito. Luego debería decir, de lo más natural, que le gustaba tanto que hasta se había hecho un tatuaje de un verso de la canción El tesoro de los inocentes. Y con eso, listo, estaría confirmado: ¡mi tía era una puta!

    — Sí, son buenísimas esas bandas. Sabés que estoy viendo una serie buenísima…

    ¡Pero la reputísima madre que la parió!, maldije para mis adentros. Laura era otra millenial obsesionada con las series. Traté de volver al tema de la música, pero no me salió. Además, ya me estaba poniendo nervioso, y si ella se daba cuenta de que estaba insistiendo mucho con el asunto, se me iba a ir todo a la mierda. Igual, tenía un último plan. Le seguí la corriente un rato.

    — ¿Querés ir al living, o salimos afuera? —preguntó, después de que terminamos el sushi, que por cierto, estaban exquisitos.

    — El día está muy lindo, vamos afuera —dije. — La verdad que todo esto es impresionante —comenté después, cuando estábamos en unas sillas de madera, frente a la pileta.

    — No me puedo quejar —dijo ella—. Sos bastante callado vos —comentó después—. Pareciera que sólo hablas cuando te conviene.

    — ¡Qué! —respondí, alarmado—. Nada que ver, es que soy muy tímido —dije después, agachando la cabeza.

    — Era una broma, Sonso —de repente sentí su mano en mi cara. Empezó a acariciarme con ternura—. Me encanta cuando te ponés colorado. ¿Estás contento de tener una nueva tía?

    — Obvio ¿A quién no le iba a gustar tener una tía con una casa como esta?

    — ¡Sos un maldito! —dijo ella, riendo a carcajadas.

    — Claro que estoy contento de conocerte —dije yo.

    — Yo también. ¿Querés meterte a la pileta? —preguntó, para mi grata sorpresa—. Veo que no podés sacar la vista del agua.

    — Me descubriste —reconocí yo.

    — Te voy a buscar una maya, ya vengo.

    Había llegado el momento de la verdad. No tenía idea de qué iba a hacer si confirmaba que Lura era Jade. Pero preferí no pensar en eso, porque cada vez que lo hacía, me imaginaba forzándola a que pague mi silencio con sexo, y la verdad que me daba un poco de pena, porque parecía muy buena mina. ¡Pero la carne es débil!

    — No preguntes de quién era —me dijo Laura, entregándome la maya—. Te podés cambiar en el baño del living. Yo ya vengo.

    Me fui a cambiar, y después volví a la pileta. Laura llegó al rato, con un bikini azul. Se había atado el pelo. Su cuerpo bronceado era una escultura bajo el sol de febrero. Me costó mucho no recorrer su cuerpo de punta a punta con la mirada. En pocas circunstancias podría verla así, con tan poca ropa, era lo más parecido a verla desnuda, así que tenía que comportarme para que la cosa se repitiera. A pesar de que disimulé todo lo que pude, no pude esquivar esas tetas, que parecían prisioneras debajo del biquini. Tampoco pude evitar mirar el sensual movimiento de sus caderas, y sus piernas musculosas avanzando hacia mí. Su silueta sinuosa se recortó mágicamente cuando el sol me dio en los ojos y ella se convirtió en una voluptuosa sombra.

    — ¿Qué estás esperando? —dijo, pasando a mi lado —dale ¡Vamos!

    Cuando me dejó atrás, vi el tatuaje. Eran dos líneas en letra cursiva, igual que el de Jade. Pero no pude leerlo, porque empezó a correr, para llegar a la pileta.

    Fui con ella. Me tiré dando un saltito, cosa que hizo que le salpicara agua a la cara. Ella me devolvió la gentileza, salpicándome, pero se me metió en el ojo un poco de agua con cloro.

    — Ay, perdoname —dijo Laura. Se me acercó y me acarició debajo del ojo—. Soy una bruta.

    — No fue nada —dije.

    Ella seguía cerca de mí. Sus piernas tocaron las mías.

    — Hacés mucho ejercicio —dije, sintiendo la dureza de sus gambas.

    — Sí, me encanta.

    — Y te da resultado. No hay muchas mujeres como vos.

    Laura me agradeció. Se dio la vuelta y se zambulló. Yo la imité. Cuando llegó a la otra punta, me acerqué a ella de tal manera, que por un instante pude apoyarme en sus nalgas.

    Disfrutamos del agua un buen rato, hablando poco, haciendo chistes tontos. En un momento se escuchó el sonido de un teléfono.

    — Ay, tengo que atender —dijo tía Laura.

    Fue hasta el extremo en donde estaba la pequeña escalera, y subió. Yo me acerqué a ella. La bikini se había metido en la raya del culo más de la cuenta. Laura agarró la tela y la sacó para afuera. Me miró avergonzada, y siguió subiendo.

    — Lindo tatuaje —comenté— ¿Qué dice?

    — “Si no hay amor, que no haya nada” —recitó ella— Conocés la canción ¿No?

    — Claro, es del Indio Solari.

    — Ya vengo —dijo. Se metió con su perfecto cuerpo mojado en la casa.

    Querido diario. Está confirmado, ¡mi tía es una puta!

    Continuará.

  • Plomero perverso

    Plomero perverso

    Era un fin de semana, Martha estaba en su habitación aun sin levantarse, entraba el sol por su ventana, ella se revolvía en la cama, aun no deseaba levantarse, llevaba unas bragas negras, con un tenue diseño en gris, que se incrustaban de manera deliciosa entre sus nalgas, dejaban al descubierto parte de ese hermoso trasero blanco, sus nalgas redonditas y paradas se cotoneaban por toda la cama, como tratando de invitar a quien fuera el afortunado de poder poseerlas, unas medias negras con encaje en la parte superior que resaltaban los hermosos muslos y las torneadas pantorrillas que resaltaban el largo de sus piernas.

    En la parte superior un pequeño camisón, de tirantes, dejaba al descubierto sus hombros, resaltaba sus senos, como un par de suculentos jarros de miel, apenas y le llegaba encima de la cintura; su rubia cabellera suelta contrastaba espectacularmente con el negro de su vestimenta.

    De repente el sonido de la puerta la saco de su ritual, se levantó sorprendida y se preguntó: ¿quién podrá ser a estas horas?, generalmente nunca recibía visitas tan temprano en un fin de semana, se acercó a la puerta y pregunto quién llamaba. Del exterior se escuchó una voz de hombre: soy Fernando señora, soy el plomero que solicito esta semana; rayos pensó Martha, no recordaba que había solicitado este servicio, y yo sin estar vestida, pero ni hablar es necesario que pasen a arreglar el desperfecto en la cocina, abrió la puerta, era un hombre más alto que ella, moreno, vestido en un overol gris manchado de grasa, zapatos de trabajo, de apariencia tosca, de inmediato él se la devoró con los ojos de arriba abajo, mientras saludaba: buenos días señora, ¿puedo pasar a arreglar su cañería? Preguntó con un gesto que era evidente el doble sentido en la pregunta.

    Martha lo dejo pasar por alto, se dio la vuelta y le indico al plomero: pase por aquí señor Fernando, este caminaba detrás de Martha sin dejar de mirarle el trasero, mientras que decía en voz alta: ¡que hermosa vista tiene su departamento señora Martha! Hasta hace que se me pare… la respiración; Martha de inmediato comprendió ese juego de palabras, como reflejo inmediato sintió necesidad de girarse y abofetearlo, pero lo pensó un segundo, estaba sintiéndose halagada por lo que ese burdo hombre le decía, así que decidió ir mas allá: empezó a menear su trasero al caminar, al llegar a la cocina le indico, mire señor Fernando esta es la tubería que tengo tapada, ¿usted me la podrá destapar?, a lo que él respondió: claro que si señora Martha, a eso me dedico, a destaparle la tubería a mujeres hermosas como usted.

    Muy bien respondió Martha, pero hágame un favor, no me diga señora, que me siento mayor; claro que si Martha, dijo Fernando una mujer tan llena de vida y de atributos debe sentirse con mucha cuerda todavía.

    Bien Fernando, aquí es, dijo Martha señalando el fregador, aquí es donde se tapó la tubería, ¿cree que pueda destaparla?, claro que si Martha, a linduras como usted yo les destapo lo que sea, contesto mientras se acomodaba en el mueble para empezar a trabajar en él, al acostarse en el piso pudo ver desde otra perspectiva las piernas de Martha, mientras las veía de arriba abajo Martha pudo notar que bajo el overol una carpa se empezaba a formar, el miembro de Fernando crecía y crecía al ver las piernas y las bragas de Martha, mientras decía en voz baja: como me gustaría metértela toda mamacita… Martha escucho perfectamente pero pregunto: ¿cómo dice Fernando?, que voy a empezar a meter mano en esta tubería Martha; ahhh muy bien, respondió Martha.

    Bueno Fernando lo dejo trabajar, estoy en mi recamara por si necesita algo; claro que si Martha ahorita que termine aquí voy a terminar allá contigo; Martha de nuevo hizo como que no escucho, se fue a su habitación, con su rajita ya mojada, sentía como escurrían los jugos por la entrepierna, aquel sucio y maleducado hombre habían despertado en ella un deseo, que sabía ella no podía reprimir.

    Como era acostumbrado, cuando se sentía excitada Martha comenzó a sacarse selfies con poses provocadoras, se tocaba los senos, se acariciaba la panochita, pero todo esto solo hacía que solamente se excitara más y más.

    De repente escucho que tocaban a su puerta, la sacaron de sus pensamientos: ¿qué paso Fernando?, desde fuera se escuchó: ya termine Martha, -vaya que rápido contesto ella, ¿cuánto va a ser? Pregunto, -depende de la forma de pago, contesto Fernando, ella no entendió, y no quiso preguntar más, pase por favor le indico.

    El entro al cuarto de Martha, mientras ella preguntaba ¿cómo es eso que depende de la forma de pago?, mientras que Fernando clavando los ojos en ella le respondió: si Martha depende de lo que tengas para pagarme, decía mientras bajaba el cierre de su sucio overol; Martha solo alcanzo a exclamar ¡pero que te crees!, ya no pudo decir nada más, del overol de Fernando salió un tronco de carne negro, erecto, con la cabeza brillosa, con unas gotas cristalinas sobre de la cabeza, se acercó a Martha y le dijo: abre la boca, mientras la sujetaba del cuello; Martha apenas y empezaba a entre abrir sus labios cuando ya tenía la cabeza de ese miembro en los labios, tratando de penetrar su boca.

    Ábrela bien, ordeno Fernando; mientras tanto Martha aceptaba la orden mientras trataba de ver la dimensión de ese miembro, Fernando empujaba su verga hasta la garganta de Martha, la jalaba de la nuca, y cuando ella sentía que empezaba a asfixiarse, él la sacaba y le ordenaba: ¡toma aire! Y le volvía a meter el pene dentro de su boca, Martha abría su boca lo más grande que podía, sus ojos empezaban a soltar unas lágrimas al sentir la falta de respiración, pero Fernando no la soltaba, metía el tronco de carne cada vez más fuerte dentro de la boca de ella mientras le decía, ¡comételo todo putita!

    Esto encendió aún más a Martha que comenzó a mover su cabeza ella sola, hacia adelante y hacia atrás, mientras succionaba ese tubo negro, como si le quisiera sacar algo que tenía atorado.

    Martha mamaba ya ese camote por sí sola, mientras Fernando solo observaba y le decía: ¡te gusta la verga Martha! Desde que te vi, lo imagen, tienes cara de ser una comevergas profesional.

    Mientras Martha seguía devorándose el tubo de Fernando, este tomo una de las sabanas de la cama de Martha, mientras le decía: me parece que te gusta que te traten mal, estas de suerte, te voy a tratar como te gusta perrita.

    Le saco el miembro de la boca, la hizo que se girara, la tomo de los dos brazos y se los coloco por la espalda, mientras con la sabana ataba sus muñecas, una vez que la ato le dijo: voy a hacer contigo lo que me plazca y tú vas a gemir pidiendo más y más verga putita.

    La inclino hacia el frente, su cara cayó sobre el colchón, de rodillas con su culo levantado y las manos atadas, estaba a merced de Fernando, este de inmediato bajo las bragas de Martha, unas bragas mojadas ya de la excitación, dejaba el culito blanco a merced de Fernando, quien de inmediato comenzó a lamerle su ano, metía la lengua dentro de ella, para después pasar a su vagina, recorría sus pliegues, besaba sus labios, mordía su clítoris, Martha sentía que se desvanecía, una serie de sensaciones la invadían desde si entrepierna y le recorrían todo el cuerpo.

    Entonces Fernando se arrodillo detrás de ella, ya sin el overol, pero aun con las botas de trabajo puestas, mientras le decía a Martha: vas a empezar a pagar la cuenta con metidas de verga mamacita, yo te digo cuando hayas completado, y le coloco la glande de su pene en la entrada de la vagina, solo se la presento, se la untaba a lo largo de la vagina, como paseando para reconocer el terreno.

    La cabeza de su pene subía y bajaba sobre la rajita de la panochita de Martha, la cual al sentir de nuevo la cabeza en la entrada suplico: ¡métemela por favor, métemela!, a lo que Fernando respondió empezando a empujar ese tronco dentro de ella, sentía como la vagina de Martha se abría conforme el miembro de él iba penetrándola, Martha sentía como su vagina se iba llenando de ese miembro duro, venoso, sucio; hasta que los huevos de Fernando descansaron en las blancas nalgas de Martha.

    Ya lo sentiste verdad putita, entonces ya sabes lo que vas a recibir: y comenzó a bombear su poderoso miembro, con movimientos de cadera Fernando sacaba y metía su pene dentro de Martha cada vez más fuerte, en cada embate los huevos de Fernando chocaban en las nalgas de Martha, comenzado a enrojecerle la piel.

    En cada embate Martha emitía un sonido, mezcla de gemido, con respiración agitada, con suplica, no sabía que decir Martha, no atinaba, solo quería sentir ese miembro una y otra y otra vez dentro de ella.

    ¿Te gusta la verga putita? Preguntaba Fernando, ella solo decía: si, me gusta la verga, dame más papito; ella apenas y se reconocía, jamás se había imaginado poder decir algo así, estaba extasiada por completo: ¡cóbrate papi, cóbrate! Le gritaba.

    Chorros empezaron a brotar de la vagina de Martha, mientras ella se convulsionaba al sentir una serie de orgasmos que se unían todos en un solo gran orgasmo que la sacudía, mojo el miembro de Fernando, se mojó las piernas, mojo su cama, mientras sentía que un escalofrió recorría su espalda y llegaba hasta su cabeza, solo atinaba a decir: ¡dame tu leche papi, dámela!

    El comenzó a bajar el ritmo de bombeo, ahora era suave, despacio, sacaba su pene y lo paseaba por toda la rajita de su panocha, y lo paseaba por el ojo del culo par después volverlo a meter por la vagina, lo sacaba de nuevo y lo volvía a pasear, Martha pensó: me lo va a meter por el culo, pero el la saco de dudas rápido: ¿quieres que te coja ese culito, verdad?, -si papi, respondió Martha, -pues está demasiado rico, que se me antoja para otra sesión, así que si quieres que te coja por el culito vas a tener que solicitarme otro servicio.

    Saco su pene, la incorporo y le arranco la blusa de tirantes, dejando al descubierto sus senos, coloco el pene entre sus tetas y comenzó a bombear de nuevo, él las tomaba de los pezones y los jalaba, trataba de cobijarse el miembro con las tetas de Martha, ella apenas trataba de reponerse de sus orgasmos cuando sintió que Fernando se puso rígido, apretó aún más los pezones de Martha y comenzó a escupir semen por su pene.

    Martha recibió chorros por todas partes, en sus tetas, en su pecho, en el cuello, en la cara, hasta en el pelo, soltó un grito ahogado: ¡ahhh que rica estás!

    La desato de las manos, se puso de nuevo el sucio overol, se encamino a la salida y volteo para decirle: si quieres que te de verga en tu culito pide un nuevo servicio, tomo su caja de herramientas y se fue.

  • El consentidor

    El consentidor

    Roberto fumaba nervioso en el salón de su casa. Eran las 4 de la mañana del lunes y no podía dormir. Su mujer, Ariel, se había marchado el viernes por la tarde a pasar el fin de semana. Ahora, a pocas horas de su vuelta, los nervios impedían al hombre conciliar el sueño. Si bien desde el primer momento su mente había imaginado multitud de situaciones, a medida que pasaban las horas su imaginación generaba imágenes más truculentas.

    Llevaban 20 años casados y ahora, metidos en la cuarentena, habían decidido darle algo de morbo a su relación. Desde hacía tiempo a él le excitaba imaginar a su mujer con otro hombre. Ella, que al principio le pareció una broma, empezó a fantasear con esa idea. Cuando lo hacían se excitaban imaginando hacerlo con otros hombres y con otras situaciones. Comenzaron a frecuentar páginas de contactos, ver porno de intercambios y a acudir a playas nudistas.

    Y fue ahí donde empezó todo. En aquella playa tinerfeña. En un paraíso natural apareció el hombre que lo cambiaría todo. Sentados en la arena fina de aquella playa, vieron venir en su dirección a un hombre muy alto, grande, guapo y con una buena polla. Era Hans.

    El tipo les vio y se sentó a pocos metros de ellos. Durante una media hora hubo contacto visual entre Ariel y Hans. Ella era alentada por Roberto a que se dejase ver. A que fuera atrevida. La mujer le comentaba a su marido que le gustaba. Era de su edad y estaba muy bien:

    -¿Te gustaría que se acercara? Este podría ser el tipo que estamos buscando.

    -Ufff, el tío está muy bueno. Me gusta que sea tan alto. Y tiene un buen rabo…

    El matrimonio tenía decidido llevar a cabo su fantasía sexual. Que Roberto observase como Ariel le era infiel con otro hombre. Solo de pensarlo Roberto se empalmaba y Ariel sentía como su coño se humedecía.

    Durante esa media hora el cruce de miradas y exposición fue constante. Hans, el desconocido, se puso en pie y se acercó al matrimonio. A medida que se aproximaba su miembro, en estado de semi reposo, se balanceaba de manera morbosa. Ariel, con media sonrisa en su cara, comenzó a fantasear con tenerla en su boca. Roberto también comenzó a excitarse con ver a su mujer con aquella polla dentro:

    -Hola, soy Hans -se presentó el hombre a escasos metros de Ariel -¿tendríais una botella de agua? Se me ha olvidado traer y estoy seco.

    La mujer, sentada sobre una toalla y apoyada sobre sus brazos, le sonreía mirándolo desde abajo. Su coño segregó más flujo caliente y sus pezones se endurecieron:

    -¿Te gustaría sentarte y tomarte una cerveza con nosotros? -le preguntó Roberto ofreciéndole una botella de agua.

    -Si no molesto, de acuerdo. -Contestó Hans mirando hacia abajo, a la cara de la mujer.

    El invitado se sentó al lado derecho de Ariel dejándola entre ambos hombres. Comenzaron una agradable conversación al tiempo que bebían unas latas de cerveza. El ambiente se fue relajando y de manera casi natural el tono de la charla fue subiendo. Entre risas, Ariel puso su mano en el muslo de Hans, muy cerca de su ingle. La polla del desconocido comenzaba a reaccionar. Roberto no perdía detalle y también empezaba a empalmarse.

    Hans miró a Ariel a modo de demanda. Ella le respondió guiñándole un ojo y siguió con su mano sobre el duro muslo de él. Ahora acariciaba en dirección hacia su ingle. El invitado desconocido dirigió la mirada a Roberto, que acariciaba su polla erecta lentamente. Este asintió con la cabeza dándole a entender a Hans que aprobaba aquella actitud de su mujer. Así el hombre se dispuso a disfrutar de las atenciones de ella. Se tumbó hacia atrás apoyado sobre sus codos, exhibiendo su buen cuerpo tan largo era y dejando que su polla reaccionara a las caricias que recibía.

    Ariel agarró el tronco del miembro de Hans calibrando su grosor. Con la otra mano hizo lo mismo con la de su marido para comprobar que aquel desconocido estaba mejor dotado que Roberto. Comenzó a pajear a ambos hombres lentamente. Nunca había tenido dos pollas en la mano. Es más, nunca había tenido otra polla diferente de la de su marido en la mano. Y ahora, en aquella playa nudista, al sol de la tarde disfrutaba del morbo que le producía pajear a un completo desconocido delante de su marido:

    -¿Por qué no se la comes Ariel? -le propuso Roberto.

    La mujer no lo dudó. Se colocó de rodillas, entre las piernas de Hans, de manera que su marido tuviera una buena visión de lo que iba a hacer. Se recogió el pelo en una cola y, poco a poco, fue dirigiendo su boca hacia la polla del invitado. La agarró fuerte con la mano y tiró de la piel hacia abajo para liberar un capullo gordo de color intenso. La notaba dura, tensionada, con las venas marcadas en el tronco grueso. Pasó su lengua por el glande. Generó saliva y jugueteó alrededor de él, circundándolo. Sabía a sexo, a hombre, a macho, a morbo. Su coño latía como un volcán en erupción y se inundaba con su flujo caliente. No pudo evitar la tentación de acariciárselo. La estrecha franja de vello púbico, rizado, estaba mojada por el líquido que manaba de su interior.

    Por fin se introdujo el falo enhiesto y duro como el acero. Tuvo que abrir la boca esforzando su mandíbula para dar cabida al miembro de Hans. Cerró sus labios en torno al tronco y comenzó un movimiento de cabeza de arriba a abajo. El desconocido suspiraba sintiendo como su polla se derretía en la boca de aquella preciosa mujer. El marido resoplaba y seguía pajeándose, viendo como su mujer no había dudado en comerle la polla a un completo desconocido delante de él.

    Ariel sintió arcadas cuando el capullo de Hans topó con su campanilla. Se la sacó de la boca para evitarlas y sus babas quedaron prendidas de sus labios hasta la polla. Ahora lo volvió a intentar. Acomodó la garganta de modo que el miembro del desconocido pudiera ir más allá. Así consiguió encajarla y darle todo el placer de una garganta profunda:

    -Aaggg -gritó Hans -qué guarra es tu mujer, joder.

    -¿Te gusta cómo te la chupa?

    -Ufff. Es una auténtica puta comepollas.

    -Es un putón. Córrete dentro. Que se lo trague todo. -Roberto daba instrucciones mientras aceleraba su paja sin perder detalle de lo que hacía su mujer.

    Ariel oía excitada como es definida con insultos por parte de su marido y un desconocido. Su clítoris palpitaba excitado y ella se aliviaba haciéndose un dedo mientras chupaba y pajeaba la enorme polla de Hans:

    -Sigue perra que te lo vas a tragar todo.

    Hans la agarró del pelo para marcarle el ritmo. La mujer se sentía utilizada y humillada mientras su marido permanecía impasible. Pero toda la situación la excitaba como nunca antes. Un grito de su marido les anunciaba que llegaba al orgasmo. Roberto se corrió sobre su propio cuerpo. Un par de chorros de semen alcanzaron su pecho. Otros dos menos abundantes llenaron su ombligo y mancharon su abdomen.

    El desconocido seguía agarrando a la mujer del pelo y le follaba la boca haciendo llegar su polla al interior de la garganta de Ariel:

    -Traga perra, traga. -Se la dejó dentro un par de segundos.

    La mujer de Roberto tragó dos buenos chorros de lefa caliente que llenaron su esófago. Los dos siguientes, Hans los dirigió a su preciosa cara marcando su mentón y su pómulo. Ella alcanzó el orgasmo después de sentir como era bautizada por un completo desconocido ante la pasividad del cornudo de su marido…

    Esa fue la irrupción de Hans en sus vidas. Solamente había pasado una semana pero, de alguna extraña manera, la personalidad del desconocido había generado en ellos una confianza inexplicable.

    Roberto miraba el reloj para comprobar que solamente eran las 5:30 de la madrugada. Llevaba toda la noche sin dormir. Su hijo mayor pronto se despertaría para ir a trabajar. Su hija lo haría un poco más tarde para acudir a la Facultad de periodismo. Ninguno sabía el motivo de la salida de su madre sola aquel fin de semana. Pero tampoco hicieron preguntas. Simplemente vieron a su madre despedirse de su padre y a este desearle que disfrutara de la experiencia.

    Ahora Roberto se encendía otro cigarro y se cuestionaba si había sido buena idea aceptar aquella propuesta. Volvió a marcar el número de teléfono de Ariel y volvió a oír el insoportable mensaje:

    «EL TELÉFONO QUE MARCA ESTÁ APAGADO O FUERA DE COBERTURA EN ESTE MOMENTO».

    Durante la semana posterior a la mamada en la playa, Hans y Ariel intercambiaron numerosos correos electrónicos. A través de ellos supieron que Hans era un jugador, bebedor y mujeriego que llevaba 20 años afincado en Tenerife. Vivía de las rentas. Ella le contó que llevaba 25 años casada con su marido, que era madre de dos hijos, que los había tenido muy joven y que desde hacía un tiempo buscaban nuevas emociones para su matrimonio.

    Así se fue enredando todo hasta que Hans le hizo la proposición que aceptaron y ahora le producía a Roberto un terrible dolor de cabeza. El desconocido les propuso convertir a Roberto en un auténtico consentidor. Para ello, Ariel pasaría un fin de semana sexual en su compañía y a solas. Su marido no podría estar presente. Luego sería informado de todo o solo de parte de lo que sucediera ese fin de semana. Todo quedaría a voluntad de su mujer. Sería ella quien decidiría que podía saber y qué no.

    La cabeza del hombre dio mil vueltas y decidió que sería muy excitante dejar a su mujer ponerle los cuernos sin que él estuviera delante. Cuando la vio salir y cerrar la puerta de su casa, con una mochila como equipaje, se asomó por la ventana para ver cómo se subía al Alfa Giulia de Hans. Unos segundos después el coche se perdía al final de la calle. La primera consecuencia fue una impresionante erección. Roberto se había excitado solo de ver como su mujer se iba con otro. Tuvo que aliviarse en el baño mirando una fotografía de la cara de su mujer manchada con la lefa de Hans que tomó en la playa.

    Pero a lo largo que transcurría el fin de semana su cabeza y su imaginación morbosa leniba proyectando imágenes de su mujer siendo follada por aquel desconocido. Pasó todo el sábado fuera de casa intentando no pensar pero le resultaba imposible. Durante la noche estuvo buscando vídeos porno de cornudos consentidores. No pudo evitar excitarse al pensar en su mujer junto a Hans. Se la imaginaba de todas las posturas posibles, gritando y disfrutando de la polla de un tío al que acababa de conocer. Aquella noche se hizo varias pajas y en todas acaba insultando a su mujer mientras en su imaginación aparecía la cara de ella.

    El domingo se despertó tarde con una extraña sensación de angustia. ¿Cuánto tiempo se la podría estar follando el tipo ese? ¿Cuánto podría aguantar Ariel en un maratón sexual? Incapaz de probar bocado salió a correr pero su capacidad de concentración era nula. Su mente le impedía, a estas alturas, pensar en otra cosa que no fueran sus cuernos, Ariel o Hans. Pese a que habían acordado no llamar por teléfono, Roberto no podía aguantar más. La ansiedad de no saber nada lo estaba volviendo loco. Fue ahí donde comenzó a llamar. Primero cada hora, luego cada media, después cada diez minutos, hasta hacerlo de manera compulsiva. En todas la misma respuesta:

    «EL NÚMERO QUE MARCA SE ENCUENTRA APAGADO O FUERA DE COBERTURA EN ESTE MOMENTO».

    A las 8:30 del lunes, cuando se habían marchado sus hijos y él empezaba a plantearse poner una denuncia por desaparición, oyó que paraba un coche frente a su casa. Se asomó a la ventana y vio salir a Ariel del Giulia azul que se la había llevado dos días antes.

    Roberto se detuvo frente a la entrada. La puerta se abrió y apareció su mujer. Su aspecto era impactante. No se había duchado en todo el fin de semana. Su olor era una extraña mezcla de sudor, sexo y semen. Bajo sus preciosos ojos claros había ojeras por el cansancio acumulado. Su pelo se veía alborotado y mal peinado. En su camiseta había manchas, sin dudas, de semen.

    Su marido la miró con desconcierto. Deseando que le contara como había sido la experiencia. Lo único que pudo decir ella fue:

    -Estoy extenuada. Necesito una ducha y dormir.

    -¿Pero…? ¿Es que no me vas a contar nada…?

    -Estoy demasiado agotada para hablar…

    Ariel se dirigió hacia el baño andando con mucho trabajo. Estaba dolorida y sí, Roberto comprendió que la había sodomizado. Algo que ni siquiera él había conseguido. El hombre siguió a su mujer hasta el baño. Ella no puso reparos a que estuviera allí y comenzó a desnudarse. Tenía marcas de arañazos y chupetones en las tetas. Al quitarse el pantalón y las bragas, el hombre pudo comprobar que venían manchadas de semen. Se la había follado antes de dejarla en casa y no se había limpiado:

    -Esto es un regalo de Hans para ti… -Y le lanzó las bragas manchadas de leche.

    Por sus piernas caían restos que salían de su coño. Sus nalgas estaban enrojecidas y marcadas con los dedos. También había marcas de una mordida sobre el glúteo derecho. Roberto estaba totalmente excitado. El cabrón de Hans se había aprovechado bien de su mujer. El hombre ansiaba oír la historia de boca de su mujer:

    -Ahora no te voy a contar nada Roberto. Lo único que quiero es ducharme y dormir…

  • Marcelita la puta, mi hermana

    Marcelita la puta, mi hermana

    Hola mis lectores, soy la Marce, muchas gracias a los que me han comentado y hablado a mi email. Como me pidieron hoy contaré cómo mi hermana empezó a satisfacer a mi amo y fue convertida en una putita muy adorable.

    Todo comenzó un día en que estábamos con mi amo en el sillón, yo encima de él besándolo y lamiéndolo, su cuello, su pecho y sus pezones muy ricos. En eso la Pauli entra a la casa y nos encuentra ahí, nos vio se disculpó y trato de irse, pero mi amo la detuvo. -¿pauli, quieres vernos?- le preguntó, mi hermanita lo dudo unos segundos pero terminó asintiendo y se sentó frente nuestro, me calentó mucho eso y le quité la polera a mi amo y lamía y besaba su pecho, con una mano frotaba su tetilla y la otra el bulto de su pantalón sin dejar de mirar a mi hermana.

    Ella estaba con la boca abierta y jadeaba mirando como jugábamos. Saqué la vergota de su pantalón y empecé a masturbarlo, lento pero firme mirando a mi hermana -puedes tocarte si quieres- dijo mi amo -o venir a ayudarme- le dije antes de chupar el pezón de mi amo, me aseguraba de hacer mucho ruido y que sonara bien obsceno. Mi hermanita ya estaba tocándose por encima de sus bragas mojadas. Pasé directamente a la verga y empecé a chuparla sonoramente y gemir mientras lo hacía.

    La Pauli se acercó a nosotros y se puso frente a mi cara viendo cómo devoraba ese pedazo de carne de primera mano, cuando chupeteaba o saltaba esa mezcla de líquidos ella emitía un gemido, estaba tan cerca que se le iba ensuciando la cara a la muy puta jejeje. -si quieres chuparla tienes que convertirte en mi puta- dijo mi amo, mi hermanita lo miro jadeando -como puedo?- preguntó, mi amo se agarró sus grandes bolas y le dijo- tienen que chocar en tu mentón- mi hermana se relamió y agarró la verga de mi amo, yo me reí jejeje.

    Y empezó la a tratar de metérsela, al principio no podía meter la cabeza sin tener una arcada pero de a poco logro acostumbrarse y llegó hasta por la mitad. Tenía el labial negro corrido y la verga de mi amo llena de manchas. -no puedo más- dijo y mi amo la quito de encima -entonces no sirves- le respondió mi amo, yo me reí y le hacía una paja mirando a mi hermana. –por favor amo, hago lo que sea- dijo mi hermana con los ojos llorosos y la cara hecha un desastre. -quítate los zapatos y calcetas, vas a hacerme venir con un footjob- dijo mi amo, nunca había visto a alguien follar con los pies así que estaba ansiosa por verlo.

    Mi hermana muy obediente se quitó sus zapatillas y calcetas liberando unos pies muy lindos, pequeños, morenos y sentándose frente a mi amo apoyo una de sus plantas en la gruesa verga de mi amo, soltó un gemido y empezó a pasar sus deditos por la mojada verga, de arriba a abajo, bajando y subiendo los pliegues de la vergota, luego el otro pie, agarró a mi amo entre sus plantas y empezó a masturbarlo muy fuerte y rápido jadeando y gimiendo.

    Era tan rico ver eso que no aguanté y empecé a masturbarme intensamente y lamer el pecho de mi amo. -le gusta follarse mis pies amo?- exclamó la Pauli -vengase por favor, abuse de mis pies- apenas dijo eso la verga de mi amo empezó a disparar chorros de semen encima de ella manchando cara y pies por igual, se podía ver cómo caía de sus dedos. -mi amo me agarró del pelo y me llevo a su verga- tu limpia- me ordenó y empecé a chupar su verga lavándola -y a ti te felicito Pauli, puedes ser mi perrita- mi hermana empezó a frotar sus pies esparciendo el semen -gracias amo- dijo con una sonrisa estúpida, -puede hacer lo que quiera conmigo.

    Mi correo: [email protected].

  • ¿Me vas a dar tu leche en la boca, papá?

    ¿Me vas a dar tu leche en la boca, papá?

    Eva, una muchacha, de estatura mediana, delgada, pelirroja, de ojos claros…, una joven muy bonita y sensual, sentada en el tresillo de la sala de estar, con las piernas cruzadas, vestida con un pijama de terciopelo negro de chaqueta y pantalón, le dijo a su padrastro, al que trataba de padre:

    -¿Puedo hacerte una pregunta de tema sexual, papá?

    Adán, un profesor universitario, en la cuarentena, sentado en otro sofá en bata de casa roja, dejó de ojear el as, miró a Eva, a la que trataba de hija, y le respondió:

    -Los temas sexuales debes tratarlos con tu madre.

    La madre estaba cuidando a la abuela de Eva que estaba enferma y esa noche dormía fuera. Eva jugando con su coleta, le dijo:

    -A ver, papá. ¿Cómo le podría hacer a mamá una pregunta de tema sexual si es una mea pilas?

    Rosalía, la madre de Eva se merecía que su hija le llamara eso, ya que no salía de la iglesia, pero Adán tenía que reprender a su hija.

    -¡No le pongas ese calificativo a tu madre!

    -¿Tú que calificativo le pondrías?

    -Religiosa.

    -Si quieres verlo así… No me respondiste. ¿Puedo hacerte esa pregunta?

    -Hazla.

    -¿La masturbación es pecado?

    Estaban a solas. En el plato de la cadena de música giraba un vinilo de Rod stewart. Se oía la canción •»Maggy». Adán supo en aquel momento que la noche iba a ser movida, le respondió:

    -Depende de las creencias de las personas.

    -Estoy hablando de los católicos.

    -Para los religiosos, sí.

    Eva le dijo con sorna:

    -Me acabas de quitar de un apuro.

    -A ver, Eva, la masturbación es algo inevitable. Un estudio dice que durante un día nos cruzamos con unas diez personas por las que podemos sentir una atracción sexual. Un simple intercambio de miradas en un pasillo, un roce o una conversación sin importancia pueden enviar al hipotálamo la orden de hacer estallar una tormenta de hormonas del deseo. Caminamos por el mundo cargados de dopamina, serotonina y oxitocina. De ahí surge la tensión sexual y para resolverla se acude a la masturbación.

    -Tú das clases a chicas hermosas, hay miradas, hay roces, hay conversaciones. ¿Acudes a la masturbación para resolver las tensiones sexuales que te causan?

    -Más de media humanidad se masturba a diario.

    -Eso es un sí, de ello deduzco que para ti no es pecado.

    -Si fuera pecado la mitad de la humanidad sería pecadora.

    -Ahora viene la pregunta del millón. ¿Me enseñas cómo masturbar a un hombre?

    Adán fingió querer escaquearse.

    -¿Tú crees que es ético que un padre enseñe eso a su hija?

    -Sí, mejor un padre que uno de la calle.

    -Tú no sabes lo que dices, pero. ¿Por qué quieres aprender a masturbar a un hombre?

    Adán se fue al mueble bar a echar whisky.

    -Porque mi novio me la come y quería corresponder.

    -¿Qué te come?

    Eva iba a lo que iba.

    -El coño.

    Echando un whisky doble, le dijo:

    -No hacía falta que fueras tan vulgar.

    -No estamos en una reunión para tener que guardar las formas.

    -O sea, que lo de la masturbación era para que después te enseñase a chupar un pene.

    -Esa era la idea, y di polla suena mejor.

    Adán regresando al sofá le habló pausadamente.

    -¿Te das cuenta de lo que me pides? Quieres que te enseñe a hacer una felación para después hacérsela a tu novio.

    -Eso quiero, sí.

    Se sentó en el sofá, echó un trago, y le dijo:

    -¡¿Pero tú quién te piensas que soy?!

    -Mi padre, a otro hombre no le pediría algo tan íntimo. Por fa, enséñame.

    Adán comenzó a dejarse ir.

    -Supongo que te enseñe o no vas a hacerle esa felación

    -Supones bien. Quiero conocer el sabor de una polla

    -Acabo de tener una idea. Vete a la cocina y trae un plátano.

    -No sería lo mismo.

    Eva se arrodilló delante de su padre.

    -¿Qué haces?

    Le abrió la bata de casa y se encontró con la polla empalmada, polla que saliera del calzoncillo y le llegaba al ombligo.

    -¡Te puse cachondo!

    -Que la vamos a joder, Eva, que la vamos a joder.

    -¿Por qué?

    -Porque me late que tú ya sabes chupar una polla y buscas un polvo.

    La educación y buenas maneras del profesor de universidad habían desaparecido y el padre también desapareció cuando le tiró de los bóxers y dejó polla y huevos al aire.

    -Me has pillado. Te voy a hacer lo último que vi en You Porn.

    -¿También miras porno?

    -Lo miro yo, lo miras tú y lo mira…

    Adán se puso en plan excelente.

    -¡Yo no miro porno!

    -No me hagas hablar. Se mirar los historiales de los ordenadores.

    Adán se quedó mudo. Supo porque su hija estaba en la posición en que estaba. El historial de su ordenador estaba plagado de busca de sexo de incestos. La temática era toda entre padre e hija y el video de una pelirroja muy parecida a ella haciéndolo con su padre se repetía varias veces.

    Eva cogió la polla, la descapulló, lamió el glande, lo chupó, masturbó la polla, le lamió, le chupó los huevos…

    A rato Eva tenía la cara colorada y el coño mojado. Entre lamida y chupada de glande, le preguntó:

    -¿Qué tal lo hago?

    -Eres buena, muy buena.

    -¿Me vas a dar tu leche en la boca, papá?

    -¿Te la vas a tragar?

    -Todita. ¿Quieres que te haga algo especial?

    -Sí, aprieta la polla, mueve la mano de abajo a arriba y de arriba a abajo, chupa solo el glande y abofetéame.

    A Adán le cayeron seis hostias con la mano abierta que le pusieron la cara arder.

    -¡Zas, zas, zas!

    Con la sexta le llenó la boca de leche. Eva, tal y como le había dicho, la tragó todita y después le dijo:

    -¿Te gusta que te peguen?

    -Y azotar el culo de las mujeres.

    Eva estaba cachonda, muy cachonda, pero le pudo la curiosidad.

    -¿Pagas a putas para azotarlas, papá?

    -No.

    -¿Follas y azotas a tu alumnas?

    -No, me follo y azoto a las amigas de tu madre.

    -¿Y te dejan?

    -Les gusta.

    -¿Cómo puede gustarle a una mujer que le peguen?

    -Azotar no es pegar.

    -¡No, qué va! ¿Te sientes más hombre pegando a una mujer?

    -Yo me siento hombre al hacer a una mujer sentirse mujer.

    -No te entiendo.

    -No me extraña, la feminista que llevas dentro te induce a pensar que los azotes son malos tratos.

    -A ver, olvidemos los azotes. ¿Cómo haces sentir mujer a una mujer?

    -Al hacer que se corra.

    -Ahora lo pillé… Así te sientes hombre… Quiero que te sientas hombre conmigo.

    Eva se quitó la chaqueta del pijama. No llevaba sujetador. Adán vio sus tetas medianas y redondas con areolas rosadas y con pequeños y erectos pezones. Luego se quitó el pantalón y al no llevar bragas vio su coño con una pequeña mata de vello pelirrojo. Adán le dijo:

    -¡Qué tremendo polvo tienes!

    Eva se acercó a su padre, le cogió la cabeza y le llevó la boca a su coño empapado.

    -Come.

    La lengua de Adán lamió de abajo a arriba y le limpió el coño de jugos, los tragó y le dijo:

    -¡Qué rica estás, hija!

    -¿Cuánto tiempo llevas sin comer un coño, papá?

    -Un par de meses.

    -Apostaría mi Jaguar a que no era el coño de mamá.

    Le enterró la lengua en el coño, le lamió los labios vaginales, y después le dijo:

    -Podrías apostarlo que no lo perderías. Tu madre se echaría a llorar si se lo comiese, a llorar o a rezar.

    Estuvo un ratito lamiendo el coño y enterrando su lengua en él, luego le metió el dedo pulgar en el coño, y acto seguido con el dedo pringado de jugos acarició su ojete al tiempo que lamía el clítoris. Eva comenzó a gemir… Unos diez minutos después ya era ella la que movía la pelvis para frotar el clítoris y parte del coño contra la lengua. Estaba tan cachonda que sus jugos le mojaban los muslos… Adán viendo que Eva ya estaba a punto, le metió el dedo dentro del culo, y le preguntó:

    -¿Te vas a correr para mí?

    Eva cogiendo su cabeza y llevando la boca a su coño, le respondió con otra pregunta:

    -¿Te la vas a tragar?

    Adán separó la cabeza del coño para responder:

    -Todita, me la voy a tragar todita.

    Volvió a llevar su cabeza al coño y moviendo la pelvis a toda pastilla descargó en a boca de su padre mientras sus piernas temblaban una cosa mala. Adán tal y como le había dicho la tragó todita.

    Adán tenía un empalme brutal. Eva al verlo le dio las tetas a mamar, unas tetas duras cómo piedras, Adán les dio un repaso de película, luego Eva se dio la vuelta, cogió la polla, la puso en la entrada del coño, empujó con el culo, la metió hasta el fondo y después comenzó a follar a su padre. Adán magreando las tetas de su hija se dejó follar. Tanto se dejó follar que Eva llegó al momento de no retorno.

    -¡Me voy a correr, papá!

    -Córrete, cariño, córrete!

    -¡¡Me corro!!

    Eva le baño la polla a su padre con una tremenda corrida.

    Al acabar la separó de él y le lamió el culo.

    -Joder que degenerado eres.

    -¡¿A quién llamas degenerado?!

    La puso en sus rodillas. Eva oliendo lo que venía se reveló.

    -Ni se te ocurra pegarme!

    Le dio suave en las nalgas con la palma de la mano derecha.

    -Eres un enfermo.

    -Y tú una viciosa y yo a las viciosas las azoto.

    -Me vas a azotar porque eres un enfermo.

    -¡Plas, plas, pla!

    Le pasó un dedo por el coño, lo chupó, la puso en pie, le lamió y le folló el ojete con la punta de su lengua, la volvió a poner en sus rodillas y le volvió a dar con la palma de la mano ahuecada.

    -¡Plas! -Abusón.- ¡Plas! -Enfermo.- ¡Plas! -Me está empezando a gustar.

    -Te gustó desde un principio, palomita.

    La volvió a poner en pie y esta vez le comió el coño mojado. Eva gemía mientras se lo comía. Luego lo empujó hacia atrás, se echó encima de sus rodillas, y le dijo:

    -Disfruta, machista.

    Le llamara machista para que le diera y le dio, está vez con más fuerza.

    -¡¡Plas, plas!

    -¿A quién llamas tú machista?

    -A ti.

    Eva se puso en pie, se sentó sobre la polla de su padre, le echó los brazos alrededor del cuello, lo besó y comenzó a follarlo a toda hostia. Su culo voló de atrás hacia delante y de delante hacia atrás. En nada vio cómo a su padre gemía en bajito y cómo se le iban cerrando los ojos. Le dijo:

    -Lléname, papá, lléname.

    Adán se corrió cómo un lobo, y cómo un lobo le comió la boca a su hija. Eva sintió la leche caliente de su padre dentro del coño, lo miró a los ojos mientras se corría y esa visión hizo que se corriera de nuevo.

    -¡Me corro otra vez!

    Al acabar de correrse posó la cabeza su hombro izquierdo, le lamió la oreja, y le preguntó:

    -¿Te gusto cómo mujer?

    Adán buscó su boca, la besó, y le respondió:

    -Me encantas, eres un cielo de mujer,

    Eva ya estaba para otro polvo, le dio un pico y poniendo cara de picarona le preguntó:

    -¿Por el culo es pecado, papá?

    Le devolvió el pico y le respondió:

    -Depende de la cultura.

    -Supongamos que la chica es muy culta, cómo yo.

    -No es pecado, pero una chica como tú puede acabar con el culo roto.

    -Eso es metafísicamente imposible.

    -¿Por?

    -Porque ya me lo rompió mi novio, aunque tengo que reconocer que tu polla es más gorda y más larga.

    Eva sacó la polla del coño. Salieron de él jugos y leche que fueron parar al sofá. La polla estaba morcillona después de correrse. La cogió y la frotó en el ojete. Le volvió a dar las tetas a mamar y lo besó con lengua. Poco a poco la polla se fue poniendo dura. Al tenerla dura bajó un poquito el culo, pero la polla no entraba. Adán le dijo:

    -Date la vuelta.

    Eva se puso en pie y se dio la vuelta. Adán dejó que acercara el culo a su boca, le echó las manos a la cintura y lamió entre la raja. Eva abrió las nalgas con las dos manos y le mostró el ojete a su padre. Lo lamió y lo folló. Minutos después, con el coño encharcado de jugos, volvió a coger la polla y la frotó en el coño. Luego de llenar el glande de jugos lo frotó en el ojete, se sentó sobre la polla de su padre y metió el glande dentro del culo.

    -¡Coñooo! Es demasiado gorda -la quitó- No me gusta.

    Eva la volvió a meter en el coño. Adán quedara con la miel en los labios, por eso la picó.

    -El sexo anal es para mujeres de verdad.

    Follándolo, le dijo:

    -¡¿A quién le dices tú que no es una mujer de verdad?! ¡Te voy a romper la polla!

    La quitó del coño, la acercó al ojete, empujó con el culo, y poco a poco, la fue metiendo. Respiró aliviada cuando llegó al fondo. Adán, que le estaba magreando las tetas y besando el cuello, le dijo:

    -¿No me ibas a romper la polla?

    Con la voz tomada, le dijo:

    -¡Calla, calla que ahora no sé cómo sacarla!

    -Prueba a subir el culo poco a poco.

    Eva levantó un poco el culo. La polla salió unos centímetros y Adán se la volvió a meter.

    -No metas, papá, no metas que quiero quitarla.

    Estuvieron un tiempo sacando ella y metiendo él. Al principio le molestaba, luego le fue cogiendo el gusto a la cosa, y cuando ya se lo cogió del todo, le dijo:

    -¡Te dije que te iba a romper la polla y te la voy a romper!

    Le dio al culo con ansia hasta que le rompió la polla, se la rompió de aquella manera, haciendo que echara lo que tenía dentro, o sea, hizo que le llenara el culo de leche.

    Al acabar de correrse y antes de que se le pusiera morcillona, Adán la sacó, se la metió en el coño, Y apretando y tirando de los pezones la folló al estilo conejo hasta que Eva le dijo:

    -¡Me corro en tu polla, papá!

    Después de esto Eva quiso seguir, pero su padre ya no daba más de sí. Quien daba más de sí era Rod Stewart, que por segunda vez cantaba: «I Don´t Want To Talk About It».

    Quique.