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  • Su amigo Fernando

    Su amigo Fernando

    Hola que tal, espero se encuentren bien.  Un viernes normal llegar después del trabajo, llegar a casa con la intención de descansar y disfrutar de la familia, mi Maricruz y yo, queríamos pasar un fin de semana rico, consintiéndonos y disfrutar de los hijos. Después de cenar y darnos un merecido baño para relajarnos y dormir frescos, en eso suena el celular y era su amigo (exnovio, cómplice de aventuras), suplicándole que le diera tiempo para poder platicar con ella y fue tan insistente que aceptó, pidiéndole solo que fuera a nuestra casa y que platicarían a gusto en mi despacho para que nadie los pudiera molestar.

    Llega Fer y mi esposa lo recibe, por como sonó su voz en el teléfono tan insistente y nervioso, Maricruz se viste con jeans y una playera holgada, ahora si que sin malicia, solo con el afán de ayudar a un amigo en problemas, total que llega y lo invita a pasar a mi despacho, como tengo una sala grande, estarían cómodos. Después de cerrar la puerta como en 10 minutos me acerco sin hacer ruido para ver si alcanzaba a oír algo, logre escuchar su plática y le decía como lo trataban en el trabajo, pero como por ser nuevo todos le cargaban la mano y que por quedar bien con su jefe le ponía más empeño a sus labores, pero que al momento de concluirlos alguien más se tomaba el crédito del trabajo de él, y que esa era su rabia, así que me retiré confiado y permitiendo que siguieran sin interrupciones.

    Subí a mi cuarto no se cuánto tiempo paso aproximadamente 30 minutos cuando llega Maricruz y se recuesta junto a mi, le pregunto si ya se ha ido Fer, y me contesta que está tomando un refresco en la sala y me pidió permiso para salir con él, que en agradecimiento a su paciencia y tiempo de escucharla quería invitarla a comer algo rápido en la calle, y como nosotros ya habíamos cenado, pues este solo pedía que le acompañara mientras el cenaba algo.

    Como sabrán siempre me ha gustado disfrutar a mi mujer y que es gusto de ella y mío compartirla con alguien más, así que le pedí que me acompañara a hablar con él, y después de los saludos y sabiendo nuestro pasado, le pregunté directamente que si que era lo que realmente quería, si solo era cenar o que si quería tener sexo con ella, en un principio se sacó de onda y me explico que era sincera su petición de que ella lo acompañara a cenar, que solo no quería estar solo y por eso le pedía que lo acompañara.

    Me quede serio un momento, y después les digo que en una ciudad cerca (1 hora) a la nuestra estaban inaugurando un restaurant bar, que por motivo de la cuarentena había estado cerrado, y les digo porque mejor van y cenan allá, tomé mi celular y llame para ver si todavía había cupo para dos personas más y por suerte así era, reserve a nombre de él y para dos personas.

    Les digo, todo listo ya les hice reservación, y le digo a él, ve y date un baño para que te refresques y mientras Maricruz se alista para que te acompañe, ella me voltea a ver con cara de sorpresa pero a la vez agradeciéndome porque el restaurant se convive muy rico y más por permitirle disfrutar de la noche. Fer se marcha y subimos a que mi esposa se cambiara de ropa, escogió un vestido sastre muy bonito negro, de tirantes anchos en sus hombros, un escote discreto y no era tan corto, dos dedos por encima de su rodilla, la verdad se veía muy bonita, sexy pero para nada vulgar, pasarían como una pareja normal y de bien. Eso si su lencería era de encaje negro tanto su bra como sus panties, y le pedí que se pusiera medias también negras con puntitos muy finitos para que realzara sus piernas, y de zapatos escogió unos tacones no tan altos por si tenían que caminar.

    Pasados 45 minutos y ya casi las 10 de la noche, llega Fer por mi Maricruz y al momento de ayudarle a subir al coche, les pido que por favor se diviertan y que confiaba en el para que mi esposa llegara de nuevo a casa. Y así partieron a su velada. Calculando los tiempos y para asegurarme que todo estuviera bien, aprovecho de la tecnología para localizarlos por medio del celular de ella, cosa que previamente yo he platicado con mi esposa y así estar más tranquilo que todo sale bien. Veo que ya están cerca del restaurante y los sigo hasta que el puntito de localización ya no se mueve, así que aprovecho para mandar un whatsapp y decir buenas noches que ya me voy a dormir y espero que su noche salga bien.

    Me quedo dormido no sin antes revisar a nuestros hijos que al momento que Maricruz se fue, ellos ya estaban dormidos así que se fue sin preocupaciones. Me despierto por el ruido de la puerta y me levanto a recibir a mi esposa iban a ser las 7 de la mañana, haciendo el menor ruido posible recibo a la pareja en nuestro vestíbulo y pregunto por cómo fue su noche, él me agradece y diciendo que ya me platicara ella como disfrutaron de su noche. Al despedirse ellos con un beso de pico, ella le sonríe maliciosamente y le dice que ojalá y se pueda repetir la noche.

    Tras cerrar la puerta la agarro por la cintura y la hago voltear para darle un beso en la boca y ella me responde agradecida y muy cachondamente. Nos fuimos a nuestra habitación agarrados de la mano y le ayudo a cargar sus tacones para no hacer ruido al subir las escaleras y cuando entramos a nuestro cuarto le ayudo a quitarse la ropa mientras le preguntaba por su noche, ella con una sonrisa me pregunta que crees que paso, y también con una sonrisa malvada le digo que cenaron y que se regresaron rápido (fui demasiado irónico, por la hora en que llegaban) ella suelta una carcajada y se acerca a mí solo sin su vestido, en lencería y tacones, muy sexy acomodándose su cabello y poniendo sus labios sobre los míos, y diciéndome que había sido una noche llena de sexo, que estaba muy cansada y que había recibido una dosis de sexo intenso.

    Me platico que durante el camino los dos iban muy contentos y riéndose y felicitándome por tenerle a ella tanta confianza, y planeando como iban a organizar su velada y pues que cenarían rápido para ir a algún hotel y terminar con la terapia de desestres. Una vez que llegaron al restaurant y que pidieron sus platillos platicaron de todo poniéndose al día de sus rutinas y demás, que ya cuando terminaron su cena empezaron a tomar tequila y ya al calor de la música bailaron un rato imitando a la demás gente ya sean también parejas o los grupos de amigos que disfrutaban del lugar. Cuando ya piden su factura Fer se acerca con la voz poco temblorosa y le agradece el que le haya acompañado pero que quería pedirle realizar una travesura, y ella le contesta que mientras sea para beneficio de los dos, con todo gusto lo hacía, pagaron y ya en el coche del maletero saco una mochila y le pide que si se puede poner lo que está dentro y que bajara después para verla vestida y mientras tanto el esperaría afuera.

    Maricruz en cuanto abrió la mochila vio de que se trataba, era un mono transparente, pantalón y blusa pegados, de tela negra pero completamente transparente, dudo unos instantes pero sus manos le ganaron y ya se estaba quitando su vestido y también lo hizo con sus medias, se colocó el mono y sus tacones, pero no se quitó el bra y sus panties, que si bien también se veían por el encaje sus pezones y la fina tira de vellos que se había dejado en su monte de venus, baja del carro (eran aproximadamente la 1 de la mañana) viendo para todos lados para evitar ser vista por alguien, cuando lo hace Fer le agradece y la hace girar para ver su completa figura, se encaminan para subirse de nuevo a el coche, en cuanto arrancaron Maricruz le pregunta por su fantasía, que si era todo o que si tenía que hacer algo más, el hecho de cambiarse y prácticamente desvestirse la puso más caliente y ella quería cumplir cualquier fantasía que pasara por la mente de Fer. Este de inmediato le da un morreo caliente mientras le metía mano por encima de la ropa y le dice gracias por aceptar pero te animarías a ser mi dama de compañía por esta noche y aceptar cualquier situación. Ella caliente le dice que por esa noche es de él y que si su intención es venderla, compartirla o lo que sea mientras ella reciba sexo por ella encantada, siempre y cuando las personas que se involucren sean respetuosas e higiénicas.

    El agarra su teléfono y hace una llamada a un antiguo rummy que tenía, cuando contesta le pregunta que si donde esta o que hace y le informa que está saliendo de otro bar y Fer le dice que si puede pasar por él, y le dice entre risas que trae una amiga para compartir, se pusieron de acuerdo en el lugar de reunión, en el camino Fer le pidió que se comportara como mujer de compañía y que como gratificación recibiría una gran dosis de sexo, en cuanto Fer termino de hablar Maricruz de agacha para sacarle el pene y hacerle sexo oral, el manejando y mi esposa mamando, cuando estaban por llegar le pide que deje su labor y se estaciona a 20 metros de donde estaba Fabián, Fer maliciosamente le dice a Maricruz ves a el muchacho vestido con camisa blanca, ve por él, aquí los espero, Maricruz sin pensarlo, se baja del coche sin importarle que estuvieran más muchachos cerca de Fabián, y cuando llega hasta donde estaban y pregunta por Fabián (ella haciéndose la que no sabía quién era) todos voltean a verla y le dicen que todos son Fabián, que lo que quiera con él con todos, esta risueña y saludando a todos con un pico de boca, y ellos agarrándole las tetas y nalgas, agarra a el verdadero Fabián y le dice, me mandaron por ti, quieres acompañarme y agarrándolo de la mano se lo lleva rumbo a el coche, para esto los demás tambíen querían acompañarlos pero ella se voltea y les dice que en otra ocasión será, que por hoy es regalo de él señalando a Fabián.

    Ambos se suben a el coche y dentro se saludan los amigos y mientras lo hacen. Maricruz les dice por favor apúrense a donde quieran ir, que ella necesita de ellos inmediatamente, así que sin más arranco el auto y en la parte trasera del auto se llenaban de besos y caricias los nuevos amigos. En cuanto llegaron a el departamento de Fabián suben y mientras tanto la van desnudando, al entrar ellos se desvisten y le piden que les baile tantito desnuda y ella pone música en el reproductor que vio de frente y les empezó a bailar y mientras lo hacía les daba sus pechos a mamar o bien sus nalgas para que olieran como estaba ella de caliente, en una de esas se pone frente a Fabián y le empieza a mamar los huevos y a jalar su pene mientras Fer los veía.

    Fabián le pregunta que si donde me conoció, que si me puede pedir mi número y en eso se la mete en la boca haciéndole una garganta profunda y este soltó un largo gemido, lo hizo otras dos veces y cuando ya la tenía bien ensalivada ella se pone de rodillas sobre él y se deja caer sobre su pene y empiezan coger, se subía y se dejaba caer con ansia, y le pedía que le agarrara las nalgas y le diera nalgadas fuertes, mientras estaban cogiendo Fer solo veía, así duraron un ratito ella saltando sobre él y el dando nalgadas y chupando sus pechos, ella se voltea y le pide a Fer que no la deje tan sola, que ella puede con los dos, y este con su pene en la mano se lo da a mamar, para esto ella se pone de pie y se inclina hacia Fer para que Fabián no deje de cogerla, y este entre nalgada y nalgada le metía su pene sin cansancio con mucha fuerza y Maricruz pidiendo maaasss, cambiaron de posición y fue Fer quien de un empujón y aprovechando su humedad le metió su pene y por ser un poco más gordo que el de su amigo, ella soltó un gemido que ahogo mientras se metía el pene a la boca.

    Así estuvieron cogiendo hasta pasadas las 5 de la mañana, ella recibió las corridas de sus amantes dentro de ella, cuando terminaron ella pidió permiso de meterse a bañar, y cuando salió su ropa ya estaba en la habitación, y cuando termina de vestirse sale al encuentro de Fer y Fabián al verla vestida con un vestido elegante y con cara de extrañeza, le dice sin miedo, de donde sacaste a esta señora, que aunque se mueve como una verdadera PUTA no lo es, Fer y Maricruz se rieron y ella le dice acercándose a él que si se porta bien y es discreto, le tocara disfrutar de ella a solas.

    Se despiden de él dejándolo en pantalones a la entrada de su departamento y caminando Fer y Maricruz agarrados de la mano se pierden en el pasillo. Ya de regreso Fer le agradece la noche y ella tambíen se la agradece con un beso caliente. Durante el camino ella con su mano izquierda le agarra el pene suavemente, para que se mantenga duro y con su mano derecha hace lo mismo con ella misma, poco antes de llegar a nuestra casa ella le hace sexo oral para terminar el suplicio de la erección de 1 hora y ella solo se recompone su ropa para entrar a nuestra casa.

    Mientras ella me platicaba todo lo anterior, yo estuve haciéndole sexo oral, su sabor era delicioso y cuando ella termino de relatar su noche yo la puse en cuatro puntos sobre la cama y en 10 minutos tambíen tenía mi corrida dentro de ella. Exhaustos los dos me da un beso tierno y me dice que me quiere mucho y que nunca va a hacer cosas que yo no lo permita. Eran ya las 8 de la mañana. Cada vez Maricruz y yo estamos disfrutando más de nuestra sexualidad y nuestras fantasías.

    Espero les guste y en algún punto de la vida poder conocer a un cómplice más. Saludos.

  • La cama de papá

    La cama de papá

    Mi mamá a menudo estaba de viaje por su trabajo así que mi padre y yo estábamos solos cada dos semanas. A eso de las 19:30 todas las noches, mi padre se iba a cambiar la ropa de trabajo por una camiseta y unos boxers. Mi padre tenía 45 años, el todavía entrenaba en el gimnasio, y por lo que pude oír de su habitación al otro lado del pasillo, todavía tenía mucho para dar a mi madre. Creo que vi a mi padre como hombre por primera vez cuando una escena de sexo apareció en la televisión y mi él se puso duro quedándole una gran carpa en sus boxers. Fantaseé con él durante unas 2 semanas. Entonces, una mañana, cuando me fue a despertar yo estaba duro y como generalmente duermo desnudo pudo verme todo el cuerpo.

    Mientras él pensaba que todavía estaba dormido, lo oí decirse a sí mismo en voz baja: «Dios, que buen culo hijo». Por lo que sé, no sabe que lo oí. La siguiente vez que mi mamá se fue de viaje, mi papá y yo estábamos viendo el mismo programa en nuestras respectivas habitaciones alrededor de las 23:00 h cuando mi papá entró y me dijo: «¿Por qué desperdiciar electricidad? ¿Por qué no entras en mi habitación y lo miras conmigo? Dije, «Okey» y empecé a ponerme mis calzoncillos. «Oh, ahora que no está tu madre no necesitas ponerte la ropa para ver la televisión, es más cómodo así», dijo. Le dije, «Está bien» y entré a su habitación desnudo. Cuando los dos estábamos allí, empezó a desnudarse. Sólo miré su hermosa polla asombrado. «¿Qué, no sabías que duermo desnudo también?», Preguntó, y se puso al otro lado de la gran cama matrimonial.

    Vimos algún programa de entrevistas hasta las 12 y nos dimos las buenas noches. Empecé a ir a mi cama, cuando mi padre me dijo: «¿Por qué te vas? Puedes dormir aquí esta noche» Esto me sorprendió un poco. ¿Mi padre estaba insinuando algo? Decidí ignorarlo y volví a su cama. Luego de unos minutos cuando estaba a punto de dormirme, sentí que un brazo se movía alrededor de mis hombros. «¿Estoy soñando?» pensé. De repente, sentí su pecho contra mi espalda y una verga dura presionando contra mi trasero. ¿Esto realmente estaba sucediendo? Lo siguiente que supe fue que empezó a meter su verga a un ritmo lento, tratando de incrustar más y más de su hombría en mi con cada empuje y me puso una de sus grandes manos en la boca para mantenerme callado. Cuando ve que en cambio de chillar asustado, gimo y acaricio tímidamente su brazo, él deja de taparme la boca.

    Me encantaba la sensación de su polla estirando mis entrañas. Casi podía sentir mi vientre abultado cada vez que se empujaba profundamente dentro, empujando mi en mi ano su miembro a pesar de que todavía había una pulgada que no había logrado entrar en ella.

    Empezó a penetrar hasta el fondo con intensidad, y en ese instante se acercó aún más para mirarme a los ojos sonriéndome. Ahora yo estaba gimiendo de placer, mientras abrazaba mi almohada.

    «Que hijo más sucio tengo, te gusta esto»

    Empezó a bombear su polla dentro y fuera de mi más rápido y más fuerte con cada embestida. Después, se acostó boca arriba con la polla todavía en mi culo, así que terminé sentado encima de él. No perdí el tiempo y me incliné hacia adelante, con mis manos apoyadas sobre su pecho para sostenerme y comencé a moverme hacia arriba y hacia abajo por su polla. Él gemía mi nombre cuando comencé. Y yo gemía «papá» en respuesta. Pronto él estaba moviéndose al mismo ritmo que el mío, nuestros cuerpos chocaban juntos cada vez más rápido uno y otra vez mientras se podía oír el sonido de los golpes de mis nalgas contra su miembro. Mientras cogíamos, las manos de papá agarraron mis nalgas. Cuando jugaba con mis nalgas, me incliné para besarlo. Naturalmente, jadeé y gemí tan fuerte como pude. Debo haber dicho «Cógeme papá» más de cien veces hasta que me quedé sin aliento.

    Eventualmente, su ritmo alcanzó un pico, su cuerpo se tensó y se corrió dentro de mí. Sus manos apretaron mis nalgas y pude sentir cada gota de esperma que me disparó profundamente en el culo. La sensación de su semen dentro de mi me excitó tanto que me hizo correrme en el pecho de papá. Él siguió follando mi culo hasta que estuvo seguro de que cada gota de esperma estaba dentro y luego se salió de mi interior antes de colapsar junto a mi lado.

    «Dios», dijo, «el sexo contigo es tan increíble, mejor que el sexo con tu madre».

    Fue una noche increíble. Desde entonces, cada vez que mi mamá no está, me quedo con mi padre, pero ya no vemos T.V.

  • La hija bisexual alienta a la madre, yo disfruto

    La hija bisexual alienta a la madre, yo disfruto

    Baby tiene 42 años, delgada, buenas formas, en realidad, muy buenas formas. Cintura estrecha, glúteos firmes, y pechos, no muy grandes, pero también firmes. Yo, 45 años, alto, 15 cm más que ella, bastante bien mantenido, y bien dotado.

    Nos conocimos hace dos años en un congreso de medicina en Brasil. El flechazo fue instantáneo de ambas partes. Los dos éramos de la misma ciudad, habíamos escuchado el nombre del otro, pero no nos conocíamos personalmente.

    Una semana después de regresar estábamos conviviendo. Ella tiene una hija, Sole, que en ese entonces apenas tenía 19 años. Muy linda de cara, pero el cuerpo “normal”, no había sacado el cuerpo de la madre. Era muy simpática, agradable en el trato, y sensual. Por suerte de entrada tuvimos una buena relación, relajada.

    Nuestra vida sexual con Baby era intensa, tres o cuatro veces por semana, y debo reconocer que ruidosa. De ambas partes. Una mañana estaban desayunando mientras yo me cambiaba y escuche el siguiente dialogo:

    “Mamá, no será posible que sean un poco más silenciosos, no pido que sean mudos, pero que bajen el volumen, porque creo que en toda la cuadra se dan cuenta que están…”

    “En serio, que vergüenza, es que la pasamos tan bien, que no podemos frenarnos”

    “Seguro que más de un vecino termina loquito con tus gritos y gemidos. Hasta a mí me hace levantar la temperatura pensar como debes estar gozando”

    “Mucho te lo aseguro, mucho”

    “Que envidia, yo hace rato que no me paso uno bueno, que me coja como se debe, te envidio”

    Cuando me acerque pregunté

    “Buen día Sole, ¿de que hablaban?”

    “De como goza mi madre con vos, que hasta me hace calentar a mí con sus gemidos y gritos”

    “Si, pero es una mujer muy, muy caliente” dije.

    “Y vos no te debes quedar atrás, eso es seguro.”

    Dos o tres semanas después, estaba cambiándome en nuestro cuarto cuando Sole entra sin golpear buscando a la madre, y me ve totalmente desnudo.

    “Perdón, pensé que estabas abajo.”

    Y salió del dormitorio. Fuera de nuestro cuarto se encontró con la madre.

    “Pensé que estabas vos sola en tu cuarto y entre sin golpear. Entré y lo encontré al Paul totalmente desnudo. Con razón gozas así, eso no es un pene, es un palo de amasar.”

    “Sole, cuantas veces te dije… Si, es infernal. Todavía no me acostumbro. Y de la cochera, ni hablar, no lo dejo ni acercar.” Dijo riendo

    “También, da susto solo verlo”

    Salí del cuarto y las dos se rieron.

    “Perdón, ¿cuál es el chiste?”

    “Que no es ningún chiste lo que te cuelga entre las piernas. Sole me contó que te vio desnudo”

    “Si, pero te aseguro que no fue mi culpa” dije atajándome

    “No, claro que no, fui yo quien entro sin llamar”

    El viernes siguiente Sole salió con amigos, y nosotros a cenar afuera y a un bar a encontrarnos con otra pareja. Sin emborracharnos, tomamos bastante champagne. En el viaje de regreso a nuestra casa, Baby empezó a acariciarme la entrepierna, mientras manejaba. No conforme con eso, me daba besos sobre el pantalón. El alcohol le pegaba fuerte. Guardamos el auto y entramos a la casa. Se sentó en un sillón y me pidió abra un champagne. Mientras que fui a buscarlo a la heladera, abrirlo, y buscar las copas, ella se quedó dormida.

    Yo frustrado y con mi verga al palo. Me comencé a sacer la ropa para ver si la podía despertar cuando abre la puerta Sole que regresaba.

    “Veo que tengo suerte, ver eso dos veces en una semana” dijo.

    “No la misma que la mía, tu madre se durmió y yo quedé…”

    Sin mediar palabra, ella se acercó, se puso de rodillas y me comenzó a chupar. Trate de quitarla pero ella estaba decidida. Hizo que me siente al lado de la madre. Me chupaba, lamía mis pelotas y miraba a la madre.

    Sin pensarlo, mis manos fueron a los pechos de Baby, los comencé a apretar con fuerza. Ella, dormida, abrió las piernas.

    “Metele mano, aprovecha que está dormida.” Me dijo Sole.

    Levanté un poco su pollera, corrí su tanga y comencé a acariciar su concha. Baby empezó a gemir despacio, y cuando le metí dos dedos en la concha abrió los ojos.

    “Sole, ¿qué haces?”

    “Vos te dormiste, y el pobre, quedó solo. Te lo mantuve hasta que te despertaras”

    “Si, gran sacrificio hiciste.”

    “Peor hubiera sido que yo lo satisfaga, ahora cojan que yo me hago una pajita viéndolos”

    “No podes ser tan turra…” dijo Baby.

    Sole se salió de mi verga, se sacó la ropa, se sentó en un sillón frente a nosotros y se comenzó a masturbar. Yo, levanté las piernas de Baby y en un solo movimiento, metí mi verga hasta el fondo. Baby gritó y me insultó. Comencé el entra y sale de a poco. Ella gemía como loca, movía su cadera, insultaba, gemía, y pedía más. Yo la miraba a Sole como se metía dedos y me miraba a los ojos. Baby también la miraba.

    “Pendeja resultaste tan puta como yo”

    Puse a Baby en cuatro en el sillón y volví a meterla. Era delicioso y tentador ver su ano, la tomaba de la cintura y la hacía mover enterrándosela toda ella misma con los movimientos.

    “Ponete al lado de tu madre Sole” dije. Ella primero no se animaba.

    “Sole, al lado de tu madre” dije con tono imperativo.

    Sole se acercó y se puso en cuatro. Metió tres dedos en su concha y gemía. Agarre la mano de Baby y la llevé al pecho de Sole. Baby la sacó. Le di un cachetazo sonoro en su traste, las dos gimieron cono fuerza. Al segundo Baby buscó con su mano la teta de su hija y la empezó a acariciar.

    Yo bombeaba despacio, quería seguir por un rato, llegar a más con madre e hija. Acariciaba la concha de Sole, que gemía más fuerte cuando sentía mi mano. Con sus jugos, fui mojando sus cachetes, su ano, su espalda. Con los jugos de Sole, le mojaba el ano a Baby. Hice adelantar un poco a Sole, saqué la mano que estaba en las tetas y la llevé al trasero.

    Hacía que lo acaricia, que llegue hasta la concha y el ano. Baby se resistía. Sole estaba más excitada que la madre, ella misma tomó la mano de la madre y la guio a su culo.

    “Sole, abrite bien el culo, que tu mamá te va a meter dos dedos en el culo para que acabemos los tres juntos”

    “No, eso no” Dijo Baby

    “Entonces, Abrite tu culo porque te la voy a meter por el culo”

    “No, por favor, por el culo no”

    Saque mi verga y la apoye en su orto. Empecé a empujar, de a poco iba entrando.

    “Metela, que yo me meto dos dedos, pero quiero ver como le rompes el culo” dijo Sole.

    “Me duele, basta por favor, me duele mucho” Dijo Baby.

    Le di otro cachetazo y nuevamente las dos gimieron.

    “Mamá, yo quiero esa pija en mi culo, si vos no te dejas, me la voy a meter sola.”

    Dicho esto, agarró mi pija y me la comenzó a chupar, llenándola de saliva. Baby la miraba y no lo podía creer, de pronto metió dos dedos en su culo. Sole la vio y le dio un golpe en el culo. Ella mojó un dedo y lo unió a los de la madre.

    “Así madre, Abrite bien para esta hermosa pija”

    Sole la dejó de chupar, escupió el orto de su madre, y dirigió mi pija.

    Ahora entraba más fácil. Poco a poco se fue devorando toda mi verga. Sole se puso al lado y se masturbaba el culo con tres dedos. Yo enloquecía y tomándola de la cintura entraba y salía con todo. No tardé mucho en acabar dentro de ella. Baby no paraba de gemir, gritar e insultar.

    Cuando la saque, Sole me chupó todo.

    Nos sentamos rendidos. Sole sonreía satisfecha. Baby gemía suavemente. Yo estaba bien cansado.

    “Ahora entiendo el porqué de tus gritos. Es un animal este hombre. Y me quedé con las ganas”

    “Sole, dame un whisky, que me recompongo y si tu mamá quiere, seguimos jugando”

    “Me coges como animal, ahora con ayuda de mi hija me rompiste el culo, mi hija quiere coger con vos, ¿cuánto más nos vas a emputecer?” dijo Baby.

    “Mamá, me olvidé contarte que soy bisexual, así que podemos jugar bastante los tres.”

  • La excusa perfecta

    La excusa perfecta

    Bueno, no sé si mi mamá se hacía la tonta o me creía demasiado correcta, pero nuevamente no se dio por enterada de nada y para mi mejor, pues así me evitaba preguntas incisivas y miradas inquisitivas.

    Entre risas y conversaciones sale de tema que en el campo había un problema de distribución de agua y bla bla y justo Alonso era experto en esa área y se ofreció para solucionar esto de una manera efectiva, sin embargo, tendría que ser en una semana más pues tenía cosas que terminar.

    Yo feliz, ese trabajo le significaría estar al menos una semana completa en mi casa y eso era sinónimo de sexo todos los días, así es que fue fantástico, es más, mi mamá se acordó que había otros 3 o 4 campos que tenían el mismo problema, por lo que me puse alerta y empecé a buscar alternativas para ir a hablar con los dueños y ofrecerles el servicio.

    Y así se fue Alonso a zanjar sus asuntos y volvería el fin de semana siguiente.

    En el campo tenía que relacionarme con los trabajadores de manera cotidiana, algunos llevaban trabajando años ahí, de hecho, había casi toda una familia haciendo las labores, 3 hermanos que me vieron crecer, los estimaba mucho, eran muy cariñosos, respetuosos y atentos, así mismo, algunas de sus esposas y sus hijos también desarrollaban algunas labores. Uno de ellos era Carlos “Largo”, así le decían, crecimos juntos y de vez en cuando hablábamos, jamás sentí que me mirara de alguna manera lasciva o algo parecido, porque él y tooodos los jóvenes del sector babeaban por mi prima que iba algunas veces en el año.

    Esa semana para mí fue exquisita, me sentía distinta, de alguna manera notaba que algunos trabajadores me miraban diferente, de hecho Sandra me miraba y se reía, me levantaba las cejas y me hacía gestos, asumiendo que algo sospechaba, a esas alturas ya no me importaba, incluso un día me atreví a preguntarle si tenía pololo y me contó que “andaba” con alguien y sin que yo indagara más, continuó contándome que se acostaba con él y que lo pasaba muy bien, yo la miré sin decir nada, excepto sonrojarme y me dijo – Pero usted que va a saber de esas cosas, o no? – y soltó una carcajada. Me moría por contarle a alguien lo que había experimentado, pero no podía y no tenía con quien hablar.

    Me empecé a masturbar con más frecuencia cada día, al menos 3 veces, y en la noche unas cuantas más, sentía que la vulva me latía y me llegaba a doler por la necesidad de sexo, de sentir orgasmos y trataba de buscar la calma. Miraba cosas que se asemejaran a un pene para masturbarme con ellas y sentía que llegaba al clímax, pero no con la intensidad que deseaba.

    Hubo un día que amanecí demasiado caliente, tanto que mis pezones estaban erectos y se notaban con la polera ajustada que andaba trayendo y quise probar si alguien se daría cuenta. Fui como cada día a los establos y ahí estaban algunos de los trabajadores, entre ellos algunos con los que crecí y eran como de mi edad, nada de mal parecidos. Quería probarme a mi misma si era capaz de robarle una mirada a otro hombre.

    Así fui con un sostén blanco y una polera apretada que se traslucía un poco, siempre tuve una linda cintura, así es que me veía bien. Cuando llegué al lugar lo hice con bastante seguridad e inmediatamente sentí como los ojos de esos 2 jóvenes se clavaban en mi cuerpo y me recorrieron entera mirándome y uno de ellos, Carlos “Largo”, era su apodo, me dijo – Que está linda hoy, le hace bien la visita parece – Inmediatamente me paralicé e imaginé que Sandra ya había hecho algunos comentarios y dejé mi jueguito hasta ahí y me fui.

    Más tarde recordaba el momento y sentí un morbo enorme por darme cuenta de que podían mirarme con deseo, pero que solo se quedarían con las ganas. Así en los días siguientes hice o me vestí de tal manera que sabía que algo provocaría en ellos. Sin embargo, pensaba en que no era la ropa, pues era que siempre vestía, sino que la actitud, el atreverme a ser coqueta de una manera sutil y sensual, descubrí que no tenía que mostrar nada, ni un gran escote, ni mucha pierna, sino que debía moverme y hablar convencida de que ya era una mujer y que la pava puritana y pacata había quedado atrás.

    No obstante, desde que me dispuse a explorar mi sensualidad cambiaron algunas cosas.

    Esas semanas que estuvo Alonso se nos complicó más de lo esperado el tener sexo, mi mamá no se movió del campo, llegaron mi abuela y mi tío, así es que a hurtadillas buscábamos la ocasión para un “rapidín”, los cuales disfrutaba mucho, pero no era lo que yo deseaba, buscaba hacerlo con el desenfreno y libertad que había conocido.

    Nuestro lugar favorito fueron los establos y un galpón, ahí en los rincones teníamos sexo, descubrí poses nuevas que adaptábamos a las circunstancias.

    Un día me coloqué un vestido sencillo, pero que cumplía con lo que había tramado. Nos fuimos después de almuerzo a caminar y llegamos a los establos, nos empezamos a besar y a calentar, Alonso me puso contra la pared y bajó para hacerme un oral, se metió entre mi vestido y empezó el ritmo cadencioso de su lengua, dedos y mis caderas. En un momento vi algo moverse y quise advertir que alguien venía, pero antes de hacerlo me di cuenta de unos ojos que miraban por una rendija y lejos de paralizarme, fijé en ese voyerista mi mirada, dedicándole cada gemido, cada gesto y el orgasmo que estaba llegando con extrema intensidad. Lo reconocí, era Carlos “Largo” quien se quedó disfrutando del espectáculo hasta el final. En mi cabeza había un debate infructuoso de que eso no era correcto, que traería consecuencias, pero fue tan exquisito y pervertido el saber que me miraban mientras tenía sexo que terminé sucumbiendo a ese sucio placer.

    Debo reconocer que recordar esa escena me calentaba de sobremanera, las siguientes veces que tuvimos sexo con Alonso mojaba mucho más imaginando esos ojos que me violaban a su antojo. Igual traté de provocar situaciones donde alguien nos viera, pero no resultó.

    Se fue Alonso y en mi cabeza solo rondaba la idea de que me estaba convirtiendo en una depravada… y me encantaba.

  • Cómo descubrí a mi hija con su papá (3)

    Cómo descubrí a mi hija con su papá (3)

    Gracias por leer mis anteriores relatos, aquí la última parte de como mi hija cogió con su papá, durante algún tiempo.

    Después de la confesión de mi esposo, decidí hablar con Fernanda.

    Días después de lo que pasó entre mi esposo y mi hija y del «permiso» que le di para seguirla cogiendo, le pedí que no lo hiciera en unos días, ya que había que protegerla con un anticonceptivo, ya que lo hacían sin condón, aunque no le había echado los mocos dentro de la panocha, todos sabemos que aun así puede haber consecuencias, como un embarazo; le pregunté que si tenía ganas de echárselos en la panocha y él me contestó que era lo que más deseaba, le pedí paciencia y le dije que pronto lo podría hacer.

    A los pocos días, en la primera oportunidad que tuve hablé con Fernanda; siempre hemos tenido una muy buena comunicación, de hecho, ella me comentó de su primera vez había sido con un novio de la preparatoria, siempre le inculqué el uso del condón, le enseñé a utilizarlo correctamente, en fin.

    Le pregunté que si no había nada que quisiera compartirme, ella me dijo que nada, decidí soltarle todo de una buena vez; sé que has estado cogiendo con tu papá y necesito saber porque lo haces, le dije, ella se quedó callada, obviamente no se esperaba que yo supiera de su relación con su papá, no decía nada, le dije que no estaba enojada ni nada por el estilo, que me tuviera confianza y buscaríamos una solución a este asunto.

    Por fin se decidió a hablar, me dijo que nos había escuchado cuando cogíamos, que siempre había tenido la curiosidad de ver y saber porque yo me quejaba tanto, porque se oía la cama moverse tanto y las frases que decíamos, hasta que un día, nos espió, y nos vio por primera vez, recordó que al principio no comprendía que pasaba, porque yo le «besaba» su pene a su papá y él a su vez, porque me «besaba» mi panocha, porque después él se subía en mi o yo en él, fueron varias noches de confusión, hasta que platicas con sus amigas e internet le dieron algunas respuestas, sus papás estaban cogiendo; fueron muchas noches en las que nos vio y nosotros ni en cuenta, hasta que un día, se descubrió a si misma tocándose mientras nos espiaba, siempre había tenido esa curiosidad de saber que se sentiría tener una verga entre las piernas, hasta que tuvo su primera relación, aunque no es muy activa sexualmente hablando, si ha tenido varias parejas con las cuales ha cogido.

    Le pregunté que si se protegía como le había enseñado y me dijo que siempre lo hacía.

    Le pregunté qué porque su papá, me contestó que era una fantasía que tenía, que lo había visto en una película de internet, no me había comentado nada, porque no sabía cómo lo iba a tomar, pero que decidió hacerlo, porque se dio cuenta de que yo engañaba a su papá, me quedé sorprendida por su respuesta.

    Me dijo que no tenía caso que lo negará, ya que ella había escuchado varias ocasiones, en las que hablaba con hombres y quedaba con ellos de que íbamos a coger y que más de una ocasión me había visto llegar a la casa sin tanga o llegaba a cambiármela, me quedé un poco sin habla, nunca pensamos entre mi esposo y yo, que es lo que haríamos si nuestros hijos descubrían nuestras aventuras sexuales.

    Le dije que era hora de que supiera algunas cosas; le platique de que yo era muy caliente y de que su papá a veces no me llenaba completamente y de cómo habíamos llegado al acuerdo de que yo tenía «permiso» de coger con quién yo quisiera, también le dije que su papá tenía el mismo «permiso», después de un rato de intercambiar varias impresiones del tema, le pregunté qué pensaba y me contestó, que nunca hubiera imaginado esa situación entre su papá y yo.

    Le pregunté qué pensaba hacer, me contestó que respecto al acuerdo que teníamos su papá y yo, nada, pero que ella quería seguir cogiendo con él, ya que le gustaba mucho, le pedí que se tomará unos días para que lo pensará bien, ella respondió, que no tenía nada que pensar, ella estaba decidida a seguir haciéndolo.

    Le dije que si ya lo había decidido hacerlo, yo estaba de acuerdo, era mejor que yo lo supiera, pero que también quería pedirle una cosa, que no se enamorara de él, que separa bien sus sentimientos, le dije que yo por ejemplo, aunque tenía un amante desde hace mucho tiempo, nada más era para coger, nunca había habido una situación sentimental con él, ella estuvo de acuerdo, le dije que había que ir al médico a que le recetaran algún anticonceptivo para evitar cualquier sorpresa, ella me dijo que sí, me dio un abrazo y las gracias por comprenderla, me dijo que de haber sabido que lo iba a tomar de esa forma, hubiera hablado conmigo desde hace tiempo.

    Esa tarde fuimos al médico y le recetó unas inyecciones mensuales, pero que durante el primer mes debía de evitar cualquier relación de riesgo, esto es, que no tenía que dejar que la penetraran por la panocha, mucho menos dejar que le echarán los mocos dentro de ella, me dijo algo frustrada, que ya quería sentir los mocos de su papá dentro de ella. Le dije que debía aguantarse un poco, que después vendría la recompensa.

    Esa noche platicamos los tres de lo sucedido, estábamos sentados en los sillones de la sala, mi esposo y mi hija juntos y yo frente a ellos, estaban abrazados, ella me dijo que si le molestaría que le agarrara la verga a su papá, al principio no supe que decir, le pedí que de momento en lo que me acostumbrada a la nueva situación, no lo hiciera, le dije, mira al rato yo tengo que salir y llegaré tarde, por lo que pueden aprovechar ese tiempo, ella me preguntó que si iba a ver a mi amante, le dije que si, que ya había quedado con él, me dijo que estaba bien y que no me preocupara por su esposo, que ella lo iba a atender muy bien.

    Me metí a bañar para después arreglarme, dadas las nuevas circunstancias, le dije que si me ayudaba a hacerlo.

    De hecho, ella escogió lo que me iba a poner ese día, una tanga blanca de hilo dental, el cual se perdía entre mis nalgas, por el frente era totalmente transparente, un brasier de media copa, que hacía que mis tetas se vieran más grandes de lo que realmente son, una falda blanca muy pegada que transparentaba mi tanga y una blusa con un ligero escote, me veía y me sentía muy puta, me dijo que iba a ver cómo mi amante me iba a dar una cogida muy rica, le dije que ojalá que si.

    Salí de casa y los dos me despidieron desde la puerta, ya había llegado el Uber que me llevaría a gozar.

    Cómo se imaginarán, en cuanto llegue a la casa de mi amante, al verme, se le paró la verga inmediatamente, me dijo que me veía increíblemente rica y pasamos a su casa; me dio una de las mejores cogidas de mi vida.

    Cuando llegue a casa alrededor de la medianoche, entre a casa sin hacer mucho ruido, quería ver si podía espiar a mi hija coger con su papá, pero no fue posible, me desilusioné un poco, dentro de mi, sentía el deseo de ver qué hacían, pero los encontré dormidos, tapados con la cobija, los destape para decirle a mi hija que se fuera a su recámara, lo que encontré me excito mucho e hizo volar mi imaginación.

    Estaban desnudos, mi esposo abrazando a mi hija atrás de ella, él tenía la verga entre las nalgas de mi hija, los separe un poco y pude ver cómo su verga permanecía dentro del culo de mi hija, los desperté y pude ver cómo la verga se le salía del culo y dejaba escapar una buena cantidad de mocos.

    Les dije, no desaprovecharon el tiempo verdad? Ellos me dijeron que no; les dije que, solo espero que no hayan olvidado que tenían que evitar meterle la verga en la panocha, me contestó mi esposo que no preocupara, que solo se la había cogido por el culo y que había descargado casi todos los mocos, aunque ya sabes que siempre que sales, te guardo tu ración.

    Le dije a mi hija que se fuera a bañar para que se fuera a acostar a su cama.

    Siempre que llegó de verme con alguien, mi esposo y yo tenemos la costumbre de que le platique todo lo que me hicieron mientras cogemos, esta vez, cómo era de esperarse, le dije que ahora él tendría que platicarme que pasó, él estuvo de acuerdo.

    El me relato lo siguiente: cuando regresamos de dejarte en la puerta, no sentamos en el sillón a platicar un rato, le dije a Fernanda y le dejé en claro, que está relación no podía pasar de lo sexual y que debía separar esto, de nuestro trató diario, que no, porque me la estuviera cogiendo, se iba a aprovechar para abusar de la situación de una familia «normal», ella estuvo de acuerdo y dijo que sabría separar las cosas.

    Me dijo que se iba a bañar, que si no quería bañarme con ella, le dije que si, nos metimos al baño y cuando nos estábamos desnudando, cuando la vi, como se quitaba la ropa, se me paro la verga, fue la primera vez que vi como mujer a mi hija, con morbo y deseo; en cuanto estuvimos desnudos, nos metimos a la regadera y ella repego sus nalgas a mi verga, me dijo, que rica se siente tu verga papá, yo le dije que me gustaba sentir sus nalgas con ella, nos empezamos a enjabonar y ella me comenzó a tallar, dándole un tratamiento especial a mi verga, la recorría una y otra vez junto con mis huevos, ella solo suspiraba, a mi me gustaba lo que sentía, luego, ella me pidió que la tallara, le enjabone las tetas mientras se las masajeaba, después baje la mano hacia su panocha, me gusta mucho como se le ve y como se siente, tenía una pequeña mata de vellos, los cuales, con el jabón, cedieron fácilmente al empuje de mi dedo medio, le toque el clítoris, con mucha delicadeza, cuando sintió mi dedo, ella dio un largo suspiró, supe que iba por buen camino, poco a poco, fui abriéndome paso hasta llegar a la entrada de su panocha, jugué un rato con sus labios, hasta que de repente sin que ella se lo esperará, le metí el dedo, lo más profundo que pude, ella se quejó, pero fue de placer y abrió un poco más sus piernas, esto me permitió, meterlo todavía más, iniciando un mete y saca rápido, logrando con esto que se viniera abundantemente, ella gritó disfrutando el momento.

    Después la volteé, le talle delicadamente la espalda, la cintura, hasta llegar a sus nalgas, si bien, no son tan grandes y redondas como las tuyas, están pequeñas y firmes, muy ricas; las masajee durante un rato, después se las abrí con mi mano izquierda, mientras que con la derecha buscaba su culo, le toque el culo despacio, hasta que poco a poco, fui metiéndole el dedo, fueron minutos que me parecieron horas, ella nada más gemía, mi dedo llegó al tope y se lo deje un rato dentro, hasta que ella, empezó a mover sus nalgas para que mi dedo entrara y saliera, después al ver qué ya soportaba perfectamente mi dedo, le metí otro más, ella dijo que se sentía muy rico, pero que quería sentir algo más que mis dedos; no lo pidió dos veces, me coloque detrás de ella, coloque la punta de mi verga en la entrada de su culo, como estábamos llenos de jabón y como le había dilatado su rico culo, no me costó nada de trabajo metérsela, se la metí poco a poco, hasta que sentí que ya estaba toda adentro, ahí la dejé un rato y le pregunté que sentía, me dijo que se sentía totalmente llena y que le gustaba mucho, después se la saque toda y nuevamente se la metí lentamente, así durante varios minutos, de a poco fui aumentando el ritmo, hasta que ya lo estaba haciendo de manera frenética, ella me pedía que no parara de hacerlo, que estaba sintiendo muy rico, de repente, ella dio un gran grito y empezó a manifestar la llegada de un orgasmo; me pregunto que le pasaba, le contesté que estaba teniendo un orgasmo anal, su primer orgasmo anal, me dijo que se sentía una dicha y un placer, que nunca pensó que existiera, así seguimos un buen rato, en total por sus movimientos, conté que se vino analmente tres veces, recordando nuestro trató de guardarte un poco de mocos, no me vine. Terminamos de bañarnos y la expresión de nuestra hija era de goce, de gozar que estaba haciendo una travesura más.

    Nos secamos y me preguntó que si la dejaba estar desnuda, mi hijo había avisado que no llegaría hasta el día siguiente, le dije que no le veía el inconveniente, así le hizo, se pasó todo el resto del día totalmente desnuda, se veía que disfrutaba de la situación, se notaba muy excitada con estar así.

    Yo estaba muy excitado, la prueba era de que en todo momento estuve con la verga parada; me preguntó si le había gustado lo que habíamos hecho, le contesté que si.

    Yo para esos momentos al tener la verga de mi esposo dentro de mi culo, me había excitado tanto, que me había venido varias veces, sin que él se moviera como a mi me gusta, que es rápido, muy rápido, lamentablemente así él, no aguanta mucho y se viene a los pocos minutos, también es por eso que me busco quien aguante mucho moviéndose rápidamente, le pregunté que porque los encontré desnudos en la cama, él me dijo que alrededor de las diez de la noche, mi hija le había dicho que ya se fueran a acostar, el aceptó y se fueron a nuestra recámara, se acostaron y mi hija le comenzó a agarrar la verga nuevamente, él le correspondió las caricias, con suaves toques en la panocha, después le mamo las tetas y poco a poco fue bajando, besando cada parte de su cuerpo, llegó a su panocha, la lamió despacio, después le metió la lengua, ella al sentir la lengua se estremeció; le mamo la panocha, logrando que ella se viniera varias veces; tengo que reconocer que mi marido, mama la panocha deliciosamente, tal vez sea el mejor que me la ha mamado en toda la vida.

    Cuando terminó, mi hija le dijo que ya no aguantaba más, que quería sentir la verga de mi marido dentro de su panocha, que no importaba si quedaba embarazada o no, el sin dejarse llevar por sus impulsos, le dijo que no, que debían de esperar el momento indicado, pero que harían algo también muy rico, mi esposo se recostó boca arriba, lenta y cariñosamente agarro la cabeza de mi hija y la dirigió hacia su verga, mi hija le dijo que nunca había probado una verga, él le dijo que no se preocupara, que si quería hacerlo, si no más adelante lo intentarían nuevamente, por toda respuesta, mi hija se metió la verga a la boca y torpemente intento mamarle la verga a su papá, el resultado no fue el esperado, ya que después de varias mordidas sin querer, mi esposo la apartó de él y le dijo que más adelante le enseñaría como hacerlo adecuadamente y hacer que al hombre que se la mamara gozará mucho con sus mamadas, es más, le dijo, dile a tu mamá que te enseñe como se debe mamar una verga, ella me dijo que si pensaba que yo lo haría, le contesto que después de todo esto, no creía que se negará a enseñarla, por supuesto que lo haría.

    Después se recostaron, el detrás de mi hija, como lo hacemos normalmente él y yo, le coloco la verga en la entrada de su culo, mientras que con la mano derecha, le acariciaba las tetas, con las izquierda, la masturbaba lentamente.

    La hizo venirse un par de ocasiones, ella le pidió que ya le metiera la verga, él se la volvió a acomodar en el culo y se la empezó a meter, se tomó su tiempo hasta que llegó al fondo, mi hija gemía fuertemente al sentir que la verga de sus papá estaba totalmente adentro de su culo, él la bombeo, primero lento y después rápidamente, aguanto lo más que pudo, hasta que, le empezó a aventar los mocos lo más profundo que podía, no hasta vaciarse, pero la mayoría fueron a dar a los intestinos de mi hija, así se quedaron dormidos, así fue como los encontré.

    Me vine varias veces al terminar el relato, todavía mi esposo tuvo fuerzas para aventarme el resto de sus mocos en el culo, así nos quedamos dormidos también.

    Pasaron algunas semanas, en las cuales le enseñe a mamar una verga a mi hija con un juguete que yo tenía, para cuándo hacía falta, siento que aprendió muy bien, ya que mi esposo así me lo hacía saber.

    Llegó el momento indicado por el doctor, todos lo sabíamos, yo estaba nerviosa, no sabía si iba a funcionar el anticonceptivo, mi hija estaba muy emocionada, mi esposo anticipando el momento, estuvo casi todo el día con la verga parada.

    Él me dijo, que mi hija le había dicho que hoy es el gran día, en que por fin iba a sentir sus mocos en la panocha, el solo le dijo, ya vez todo llega a su tiempo. Para esto y que mi esposo, le pudiera echar una gran cantidad de mocos a mi hija, habíamos convenido, que no cogieran, durante toda la semana.

    Mi esposo le dijo que si no quería ver la «primera vez» de su hija, al principio no supe que decir, pero la excitación estaba haciendo presa de mi, le dije que si, pero que como le podríamos hacer, ya que no creía que mi hija aceptará que yo estuviera presente; me dijo que como en algunas ocasiones él se había escondido en el clóset, para ver cómo me cogían algunos amantes, que tuvieron la fortuna de cogerme en nuestra cama, yo me tendría que esconder dentro del clóset, le dije, pero como le haremos para que ella no se diera cuenta de que yo los estaba espiando, él me dijo, que le haríamos creer que yo me iría con uno de mis amantes, para que ellos pudieran estar más a gusto a solas, mi hijo como a menudo lo hacía no llegaba a casa, se quedaba en casa de su novia y no creo que se quedará a rezar verdad?, En fin, yo le dije que si.

    Cómo en ya varias ocasiones, mi hija me ayudó a vestirme para irme con mi amante en turno, no sospecho nada, llegado el momento en que me tenía que ir, su papá la mando a la tienda a comprar un refresco, ella se fue y yo aproveche para ponerme algo más cómodo y me metí al clóset, le dije que no se tardarán mucho y el riendo me dijo, que ahora vas a sentir lo que yo siento, esperando a que te metas a la recámara con tu amante, yo solo reí y me metí al clóset, dejando una pequeña abertura para ver bien la acción.

    Mi hija regreso de la tienda y pregunto por mí, mi esposo le dijo que ya me había ido, él le dijo a mi hija que se iba a dar una ducha, ella le dijo que si no sería mejor que se bañaran juntos, él le contestó que no comiera ansias, que ya pronto estarían cogiendo como ella quería; el ducho rápido y ella se metió también a ducharse, yo creo que eran tantas sus ganas de tener la verga de su papá, que lo hizo rápidamente, salió solo con una toalla envolviéndole el cuerpo, su papá estaba desnudo, en cuanto la vio la tomó entre sus brazos y por primera vez, se besaron, fue un beso cachondo y cargado de deseo, el lentamente la condujo a la cama y le quitó la toalla, dejando totalmente desnuda a mi hija, él la beso por todo el cuerpo poniendo especial atención en las tetas y la panocha, la cual mamo hasta hacerla venir varías veces, mi hija le pedía que ya se la cogiera, que ya quería sentir su verga en su panocha, el por respuesta la volteó boca abajo, le aplicó el mismo tratamiento, pero cuando llegó a sus nalgas, las beso y se las abrió para mamarle el culo, ella al sentir su lengua soltó un pequeño grito, así estuvieron un buen rato; después mi esposo se acostó boca arriba y le dijo a mi hija que le enseñará lo que había aprendido para mamar la verga, ella se reclinó, para mamarle la verga y se la chupo de una manera excitante, yo estaba totalmente excitada, estaba escurriendo literalmente, metí la mano a mi panocha y me sorprendí al sentirla tan mojada, con un dedo me comencé a masturbar viendo la cachonda escena.

    Mi esposo coloco a mi hija boca arriba y le abrió delicadamente las piernas, nunca le había vista la verga tan dura y parada, se colocó en medio de ella, tomó su verga con la mano, empezó a restregarla en toda su panocha, mi hija le suplicaba que ya se la metiera, él tomaba su tiempo, minutos después, el coloco la punta en la entrada de la panocha y le dio un empujón fuerte y contundente, logrando que entrara la mitad de su tamaño, desde donde yo estaba, tenía una visión especial de toda la acción, mi esposo, había dejado una lámpara de buró, hábilmente colocada para que no me perdiera nada de la acción. Poco a poco me metiendo su verga dentro de mi hija, cuando la tuvo hasta dentro, ella tuvo una serie de espasmos, se estaba viniendo con solo tener la verga de su papá dentro de ella, así la dejo un rato, cuando empezó un ligero mete y saca, mi hija empezó a gemir cada vez más fuerte, esto enardeció a mi esposo, comenzó a bombearla rápidamente, mi hija era un océano, por todos los jugos que estaba segregando, así estuvieron un rato, a veces mi esposo se detenía para recuperar un poco el control, no quería echarle los mocos tan pronto, mi hija aprovechaba para mover sus caderas con la verga adentro.

    Después él le dijo que se iba a acostar que ella se subiera, mi hija se colocó encima de él y con la mano guío la verga a su panocha, como estaba tan mojada, no costó nada de trabajo, entrar hasta el fondo.

    Sus cuerpos estaban perlados del sudor y del esfuerzo, cambiaron varias veces de posición, mi hija gozó de cada una de ellas, después de un buen rato de estarlo haciendo, mi esposo le dijo que era hora de que sintiera sus mocos, él la recostó y levanto sus piernas en sus hombros, la penetró de un solo golpe, sacándole una nueva venida, ella le pedía que ya le echara sus mocos, que los quería sentir lo más profundo que se pudiera, mi esposo se subió en ella haciéndole la posición del caracol, las embestidas eran muy profundas, cuando mi hija llegó a su enésima venida, mi esposo le clavo la verga lo más profundo que pudo y empezó a venirse de una forma de deliciosa, fueron varios segundos en los que soltó y vacío, todo el contenido de sus huevos, cayendo rendido encima de mi hija.

    Cuando le saco la verga, estaba muy roja y brillante, lo mismo que la panocha de mi hija, yo para esos momentos ya me había venido varias veces, se besaron nuevamente y me esposo le dijo a mi hija que se fuera a bañar y que se fuera a su recámara a dormir. Ella salió del cuarto, pero se fue directamente a su recámara, mientras mi esposo abría la puerta del clóset y me vio con el pants abajo y varios de mis dedos dentro de mi panocha, me jalo y me aventó a la cama, me quitó el pants y la tanga que traía y me mamo la panocha, con el primer lengüetazo me saco la venida número cinco de la noche, me lo hizo hasta que le regale un par de venidas más, agarro mis piernas y las puso igual que lo había hecho antes a mi hija, me la dejó ir hasta el fondo y se empezó a mover rápidamente como a mi me gusta, tardó muy poco, cuando se subió encima de mi para hacerme el caracol, sentí su venida profunda y sus mocos hasta el fondo, así nos quedamos dormidos.

    A la mañana siguiente fui a ver a mi hija, seguía profundamente dormida, estaba desnuda boca abajo, de su panocha seguía escurriendo los mocos que su papá le había echado la noche anterior, había una gran mancha de sus jugos y los de su papá debajo de ella.

    Lo goce como nunca, sabía que esa iba a hacer la primera vez de muchas; casi dos años, ellos estuvieron cogiendo, hasta que mi hija encontró a su pareja con la que hoy vive y se olvidó del asunto… al parecer.

    Espero que les haya gustado y lo disfruten como los anteriores.

    En el próximo, les relataré como, ya destapada la «caja de Pandora», dejé que mi hijo se aprovechara de mi.

  • Que buen sexo el que me da mi novio

    Que buen sexo el que me da mi novio

    Desde hace 4 meses conocí a este hermoso chico, quien pasó conmigo el 24 de diciembre, vaya regalo de Navidad… que buen sexo desde el primer día, además de la química sexual tan exquisita que se dio entre los dos.

    Pensamos seria solo una noche… ya llevamos 4 meses de buen sexo… de excelente sexo… lo mejor es que no culeamos hacemos el amor.

    Pero el mejor fue el de este sábado 17 de abril… música suave erótica con una imagen de chimenea… Lo bese, me beso recorrimos nuestros cuerpos con nuestros labios. Creo que duramos más de 15 minutos con nuestros labios unidos besándonos apasionadamente, luego él se tumbó boca abajo… y me guio hasta el para que me acostara sobre él.

    Lo hice me acosté sobre él, le bese el cuello, pase mi lengua por su nuca, baje por toda su espalda hasta llegar a sus deliciosas nalgas, baje mi lengua llegue a su ano y con mi lengua lo explore, hasta que lo escuche gemir de placer y me pedía más y más y con mi lengua y boca bese, lamí, chupe, succioné su delicioso ano.

    Subí de nuevo ya que sentía mi verga extremadamente dura, mi lengua recorría su espalda, mientras mi verga llego a su ano, sentía en la punta de mi verga como latía su ano. Aplique un poco de lubricante en la punta de mi verga lo apoye sobre su ano y empecé a introducirlo, el gemía de una forma tan excitante que no puedo describir.

    El apretaba sin embargo mi verga entro en su rico y muy apretado ano, y empecé muy, muy y muy suave a que mi verga entrara y saliera, no lo hice rápido como acostumbro esta vez solo quise que el disfrutara al máximo mi dura y caliente verga. Así duramos más de 40 minutos yo sobre su espalda con mi verga dentro de su ano subiendo y bajando suavemente, cuando sentí que mi leche quería salir acelere el ritmo y empecé a follarlo dándole por ese culo como tanto le gusta a él, lo más rico era como él se volteaba me miraba y me pedía más y más verga.

    Una explosión de seme lleno su culo acompañado de un gemido de placer de los dos… me pidió me quedara encima de el con mi verga dentro de su culo, creo dure 15 minutos más sintiendo en mi sensible verga como latía su culo… Estoy enamorado de ese chico no solo por el excelente y delicioso sexo que me da, lo amo por lo especial que es conmigo, por lo detallista que es conmigo…

    Me encanta mi novio…

  • Te pasaste con mi regalo de aniversario

    Te pasaste con mi regalo de aniversario

    Hola, esto que les voy a contar me sucedió hace un par de meses atrás, el cual nunca imaginé que me atrevería hacer y que iba a cambiar mi vida para siempre.

    Mi nombre es Cecilia y tengo 24 años de edad, soy de 1.60 de estatura, delgada y de piel blanca, piernas bien formadas y grandes senos, con mi cabello castaño claro, lacio a la altura de mis hombros y mis ojos color miel, soy una mujer además de ser bonita felizmente casada con un hombre maravilloso, su nombre es Fernando con 35 años de edad y ya se lo que van a decirme, que ese hombre es 11 años mayor que yo, pero saben qué?, no me importa porque a final de cuentas soy muy feliz con él.

    Como les decía, hace dos meses atrás cumplimos nuestro primer aniversario y obviamente mi esposo quería algo muy especial para los dos, sucede que él ya tenía una sorpresa para mí, pero yo curiosa y desesperada le insistí a que me la dijera.

    -anda dime cual es la sorpresa, sabes que no te voy a dejar de molestar hasta que me digas.

    -está bien si tu así lo quieres te la voy a decir ok, recuerdas que de novios me contaste tu fantasía sexual, me puedes decir cuál era?

    -si claro que me acuerdo, tenía la fantasía de estar con dos hombres al mismo tiempo en la cama mientras que tu solo nos grabas y miras.

    -pues ahí está la respuesta amor, te voy a dar de regalo de aniversario la oportunidad de que cumplas tu fantasía sexual frente a mis ojos.

    -estás hablando en serio?

    -claro o tienes algún problema con eso?

    -es que yo no soy la del problema si no tú, tan solo pregúntate esto, que tantas ganas tienes de ver cómo me cogen dos hombres frente a ti y tu solo vas a poder ver y grabar nada más.

    -pues yo no tengo ningún problema con eso, al contrario de solo imaginarte con dos hombres me pone a mil.

    -ok si tu no tienes ningún problema con eso menos yo, lo hare solo con una condición, que tu escojas los dos hombres que quieres que me cojan.

    -no te preocupes yo me encargo de eso.

    Y enseguida se fue a buscar a los dos hombres para cumplir mi fantasía sexual, unas horas más tarde regreso con una sonrisa enorme en el rostro y supuse que traía buenas noticias para mi, yo en ese momento estaba sentada en la sala leyendo.

    -que paso como te fue?

    -pues bien, ya tengo listo tus dos regalos para este viernes a las 9 de la noche.

    -mira que ágil eres hasta ya tienes el día y la hora, y bueno si lo voy hacer al menos dime de quienes se trata no?

    -en vez de contarte por que no mejor los ves en persona.

    En cuanto los paso a la sala me dieron un montón de nervios y mi corazón se me comenzó acelerar por lo repentino que estaba pasando en ese momento, después me quede sin aliento al ver dos rostros muy conocidos que se acercaban a la sala y tomaban asiento quedando frente a mi.

    Como puede atreverse hacer esto mi esposo, se trataba de Adrián y Víctor mis dos queridos hermanos mayores de 30 y de 35 años de edad aun solteros, en ese preciso momento quería salir corriendo de ahí, moría de vergüenza y de nervios.

    -hermanita ya Fernando nos contó lo que planean hacer este viernes, y queremos decirte los dos que no tienes por qué sentirte avergonzada ni apenada por algo que deseas hacer, cada quien tiene sus fantasías y se respetan y nosotros nos ofrecemos a cumplir tu fantasía solo porque eres nuestra hermanita menor y por qué te queremos, digo si es que no tienes miedo de estar con tus dos hermanitos en la cama.

    Enserio que eran unos tontos los dos y por eso los amaba tanto, agradecida me puse de pie para abrazarlos y agradecerles por comprenderme y no juzgarme, entonces mi esposo les comento que ya todo estaba arreglado la cita era el viernes a las 9 pm y camino hacia la puerta para despedirlos, yo me gire para ir hacia la puerta también dándoles la espalda y de pronto sentí una buena nalgada que mis nalgas temblaron bastante, el único que sabía que las nalgadas me prendían era mi esposo y al hacerlo alguno de mis hermanos era obvio que mi esposo les había contado ese pequeño secretito mío a ellos, sin saber quién de mis hermanos fue en cuanto sentí la nalgada, una enorme excitación recorrió por todo mi cuerpo despertando la putita que dormía dentro de mí, con cara de perrita caliente voltee a ver quién de los dos había sido pero no supe quién y toda excitada despedimos a mis hermanos y así me fui a la cama a dormir con unas enormes ganas de ser penetrada y castigada.

    Era jueves en la mañana, mi esposo se despidió de mi despertándome y se fue a trabajar, yo me quede acostada en mi cama, sintiéndome sola empecé a imaginarme yo en mi cama en medio de mis dos hermanos besándome y tocándome sin parar, mientras que mi esposo ahí sentado miraba como me empinaban quedando frente a la cabera de la cama lista para recibir mi merecido, mientras que mis hermanos se peleaban por querer penetrarme primero, mis dedos comenzaron a castigar mi clítoris de pronto sonó el teléfono insistentemente varias veces y no me quedo de otra más que contestar.

    -bueno?

    -Cecilia, que bueno que contestas, mira ocurrió algo inesperado, ayer estábamos platicando Adrián y yo de lo que íbamos hacer contigo mañana en la noche en tu casa, y no nos dimos cuenta que papa estaba ahí parado en la puerta y escucho todo.

    -en serio, no inventes, que vamos hacer?.

    -pues no se hermana, por eso te hable para contarte esto y para avisarte que mi papa salió desde hace rato y va para tu casa a platicar.

    -no puedes ser, de todos modos gracias hermano yo veré que puedo hacer.

    Y en cuanto colgué el timbre de la puerta sonó repetidas veces, era obvio que se trataba de papa, pues no conocía a nadie más que el que tenía tantas ganas de verme, apresurada baje y al abrir la puerta ahí estaba papa, mirada perdida, serio y un poco ebrio, enseguida lo pase y él se fue al mini bar de mi esposo y tomando una botella se sentó en la sala, tomando fuerzas y matando los nervios cerré la puerta de golpe y un aire se coló por entre mis piernas y me di cuenta en ese momento que por la llamada repentina de mi hermano y la visita inesperada de papa se me había olvidado ponerme ropa, pues baje de prisa abrirle la puerta a mi papa con solo mi bata.

    Haciendo un nudo logre cerrar mi bata y pensé que no había ningún problema con eso, pues aquel hombre en la sala se trataba de mi papa, que cosa mala podía pasar.

    -dime papa a que se debe tu visita y por qué vienes borracho?

    -perdón hija por esta visita sorpresa pero quiero saber algo.

    -dime papa, que quieres saber.

    -hija, porque solo invitaste a tus hermanos mañana a tu reunión y a mí no? Es porque soy viejo, es porque sientes que no puedo satisfacerte como lo van hacer tus hermanos?

    -basta papa, no permitiré que me digas estas cosas humillantes.

    Entonces papa comenzó a llorar como niño chiquito repitiendo que nadie lo quería y realmente me rompió el corazón, no soportaba verlo así entonces me puse de pie y abrazándolo fuertemente le dije.

    -no digas eso papa, yo te amo mucho y sabes que haría cualquier cosa por ti, solo no me pidas hacer cosas que no son correctas por favor.

    Y papa aprovechando mi ingenua persona me sujeto de la cintura y con fuerza me giro quedando yo a espaldas de él, inmediatamente sentí su bulto del pantalón entre mis nalgas mientras que comenzó a besar mi espalda haciéndome retorcer de excitación.

    -dicen algunas mujeres que hacerlo con dos hombres es rico pero hacerlo con tres te pueden hacer tocar el cielo.

    -no papa por favor detente, por qué me dices esas cosas. -no me digas que no tienes ganas de que te dé una buena cogida en este momento mi amor.

    Papa con hábiles manos ya me había desatado mi bata y con sus fuertes y toscas manos sujeto mis pechos apretándolos mientras me volvía loca con sus besos en mi cuello.

    -papa por favor no me hagas esto, no sigas te lo suplico.

    -enserio quieres que me detenga, si se ve que te está gustando putita.

    Para serles sincera las nalgadas me prendían muchísimo, pero en el primer momento en que papa me llamo así, putita, me excite al máximo despertando papa sin querer la puta que guardaba dentro de mí, en ese momento ya no tenía control de mí, estaba dispuesta a ser la puta de papa al menos esa mañana, solita en casa estaba a punto de darle a papa algo valioso que muy pocas hijas le regalaban a su papa, estaba excitadísima y lo único que quería era que me cogiera papa.

    Papa obviamente con su experiencia y conocimiento sabía lo que su hija le pedía a gritos con la pura mirada, así que con fuerzas me aventó al sofá quedando bien empinada y lista para él, con sus manos sujeto mi bata y me la subió hasta la cintura contemplando con sus ojos mi vagina y mi ano desnudos, con sus manos abrió mis nalgas y hundió su rostro comenzándome a comer mi ano de una manera maravillosa, alcance a lanzar un rico gemido mientras que la punta de su lengua intentaba alojarse en mi moviéndola mucho, después de unos minutos de comerse mi ano se fue directamente a mi vagina y con su lengua comenzó a comerse mi clítoris castigándolo cruelmente, de pronto no espero más y se puso de pie comenzándose a desabrochar su cinturón, con mis ojos le reclamaba el por qué tardaba tanto, mientras que papa contemplaba a su hija ahí empinadita y lista esperando su castigo, obviamente lo vi en su mirar, no podía creer lo que estaba a punto de comerse él solito, por fin logro desabrocharse todo y bajando sus bóxer un pene gordo peludo largo y en forma de arco quedo apuntando hacia mí, con su cabeza ancha y el tallo lleno de venas avisaba que me iba a doler primero pero me iba a gustar después.

    Como era posible que papa a sus 60 años de edad tuviera un pene de ese tamaño y tan firme como un fierro, al fin se animó, papa se subió en mi como montando a su perrita y coloco su enorme pene en la entrada de mi vagina, estaba esperando con miedo y con ansias a que me lo metiera de un solo golpe pero no lo hacía, lo voltee a ver con mis ojos llenos de reclamo, papa que ocurre, porque tardas tanto en metérmelo, no vez que ya no aguanto, solo se lo decía con mi mirada, no me atrevía a pedirle con mi voz que me cogiera y ya, de pronto se escuchó un carro afuera de la casa.

    -papa pronto bájate de mí y vístete por favor, es Fernando y no nos puede encontrar así.

    Papa apenas se subió sus bóxer y pantalón y justo cuando me terminaba de cerrar la bata entro mi marido saludando, no se los voy a negar pero en ese preciso momento odie con todas mis fuerzas a él, porque gracias a su inoportuna llegada me privo de probar el delicioso pene de papa que estaba a punto de tener a dentro, me despedí de papa frustrada y excitadísima mientras que el aprovechando el descuido de mi esposo me dio un beso en los labios y paso sus dedos por mi vagina para llevárselos a la boca frente a mí y a mi esposo y él lo noto.

    -que sucede suegro?

    -nada hijo, Cecilia me invito un postre y la verdad estaba tan delicioso que mírame, me estoy chupando los dedos de su rico sabor.

    Mire a papa sonriéndole como diciendo, que travieso era, de igual manera ese día en la noche me fui a la cama igual, tremendamente excitada y fantaseada por el pene de papa, no podía olvidarlo y lentamente mi calentura y excitación se iban acumulando hasta casi convertirse en una bomba que tenía que explotar en cualquier momento.

    Por fin era viernes el día tan inesperado para mí, durante el día compramos botellas de vino y botana y después nos dedicamos a limpiar la casa, eran las ocho de la noche cuando me decidí a meter a bañar, me quedaba una hora así que intente relajarme, minutos después salí ya bañada y sobre la cama había una minifalda color negro muy cortita, unas medias negras de encaje con baby doll, unos tacones negros, una blusa color rojo con una abertura en medio mostrando un enorme escote que con el menor movimiento se me podían salir mis senos de mi blusa, una cadenita y un par de aretes finos, dato curioso no había ropa interior, por ningún lado encontraba ni un sostén ni mucho menos un calzoncito, enseguida supe que todo esto era obra de mi marido, pues quería darle un regalo muy especial a mis dos hermanos y obviamente a ellos les iba fascinar tenerme así, sin ropita intima.

    Ya vestida me contemple en el espejo y vi reflejada a una prostituta fina y hermosa, de esas prostitutas que no cualquier hombre puede pagar y tener, y comprendí lo afortunados que eran mis hermanos en ese momento, el reloj marco las 9 pm, tomando aire y armándome de valor salí de la recamara caminando hacia la sala donde mi esposo ya me esperaba con música ligera y una copa de vino.

    Enseguida le recibí la copa y me la bebí de un solo trago para después pedirle otra.

    -estas nerviosa?

    -un poco amor.

    -no te preocupes, pase lo que pase, tu disfrútalo mucho, déjate llevar y entrégate.

    Mientras me tomaba de un solo golpe la segunda copa de vino intentaba relajarme y agarrar valor, le pedí una tercera copa de vino y cuando me la estaba sirviendo el timbre de la puerta sonó, mi corazón comenzó acelerarse y comencé a tener un montón de emociones extrañas, mi esposo paso a mis dos hermanos que por la importancia del momento venían de traje, llegaron a la sala donde yo me estaba terminando la tercera copa de vino, apenas los abrace para saludarlos y ya me estaba excitando poco a poco, enseguida me miraron de pies a cabeza y no podían disimular su mirada en el escote pues apenas podía mantener mis enormes senos dentro de mi blusa abierta, gracias a las tres copas de vino me sentí más liberal y quise jugar un poco con mis hermanos que tenía sentados frente mí, así que maliciosamente cruce una de mis piernas y la minifalda se me recorrió mucho dejándoles ver mis dos hermosas piernas a los dos.

    Enseguida mi esposo les ofreció una copa de vino y poniendo música los invito a que bailaran conmigo, turnándose obviamente, primero bailaba con Adrián y después con Víctor, después de un rato miraba la mesa de centro llena de botellas de vino vacías, ya estábamos algo entonados y nos sentíamos más abiertamente en confianza, fue entonces que estaba bailando con Víctor, estaba muy pegada a él y podía sentir su bulto del pantalón chocando en mi vientre, de pronto Adrián me abrazo por atrás y su bulto se hundió entre mis nalgas provocando un rico cosquilleo en mi interior, ahí estaba en medio de mis dos hermanos bailando muy pegaditos mi como haciendo un sándwich, entonces sentí que se detuvo el tiempo, mire a mi esposo que ya ponía una cámara de video con un tripie enfocando hacia nosotros, entonces supe que había llegado el momento.

    Mi esposo pulso el rec y la cámara empezó a grabar el momento en que Víctor comenzaba a besar mi cuello al mismo tiempo que Adrián, ambos me volvían loca de placer, tenía en mi cabeza las palabras de mi esposo que decían, disfrútalo y déjate llevar, todo va a estar bien, lo sentía mucho por mi esposo por si en algún momento se arrepentía pues en ese momento ya no había nada que me hiciera detenerme, entonces sin pensarlo me entregue, comencé a besar a Víctor con mucha pasión para después besar Adrián tambíen, tenía muy definido lo que yo quería, que esa noche me dieran la cogida de mi vida hasta matarme no me importaba.

    Víctor y Adrián comenzaron a bajar lentamente hasta quedar hincados ante mí, después Víctor subió una de mis piernas en un taburete y la minifalda se me recorrió completamente hasta mi cintura quedando expuestos mis dos orificios, como perros hambrientos comenzó a comerme mi vagina y Adrián mi ano haciendo que gritare de verdadero placer, la forma en que me comían los dos me hacían pensar en las tremendas ganas que me traían y de años atrás, lo mismo decía de papa, no pude aguantar más sus lenguas y se me vino un delicioso orgasmo mojando los labios de mi hermano Víctor, pronto se pusieron de pie y comenzando a desabrocharse el pantalón entendí la invitación, así que era mi turno, enseguida quede de rodillas ante ellos y pude ver ese par de penes no más grandes que el de papa pero tenían buen tamaño

    Como toda una zorrita sujete los dos con mis manos y comencé a chupar uno y después el otro turnándome e intentando satisfacer a mis dos hermanitos, podía sentir como sujetaban mi cabello a modo que siguiera chupando sin descansar y en ocasiones parecía que me estaban ahogando, apenas podía voltear a ver a mi esposo que se masturbaba mirando tan excitante escena, de pronto sonó el timbre de la puerta y mi esposo fue abrir, enseguida paso a dos hombres que a mi distancia no lograba reconocerlos, se comenzaron a desnudar y yo sin saber que sucedía o que tramaba mi esposo seguía chupando los penes de mis hermanos, mi esposo se acercó a mí y me dijo que no me preocupara, que siguiera disfrutando el momento porque el si lo está disfrutando muchísimo, enseguida esos dos hombres se unieron a mis hermanos y entonces pude reconocerlos.

    Era nada menos que Héctor y Pedro dos señores como de 50 años de edad muy amigos de mi esposo, en muchas ocasiones fuimos a cenar juntos y tenía que soportar sus miradas perversas casi desnudándome completa, vaya que era incomodo, y en este momento hasta iban a tener la oportunidad de cogerme, todo gracias a mi querido esposo, pronto de tener dos penes pase a tener cuatro para chupar, por dentro moría de pena pero viendo las formas de esos penes me decidí a chuparlos tambíen, de nuevo ese timbre sonó y mi esposo paso a otros dos, cielos ahora quienes serán, ya desnudos se acercaron a mí y sentí un escalofrío en todo mi cuerpo, era Alex y Julio los dos hermanos mayores de mi esposo, de 45 y de 48 años de edad, no puede ser, que hacen mis dos cuñados aquí, enseguida se unieron al grupo y me llene de asombro, pues ya tenía 6 penes para mi solita de diferentes colores tamaños y formas.

    No sé cómo lograba hacerlo pero chupar 6 penes y hacerlos disfrutar al mismo tiempo era complicado, pero no imposible, así que me metía de dos en la boca para hacerlo más excitante, voltee a ver a mi esposo y con la mirada le intentaba preguntar si le estaba gustando lo que veía, entonces me lleve una tremenda sorpresa, justo al lado de mi esposo estaba sentado mi suegro y mi papa completamente desnudos y masturbando sus enormes penes, como una chica golosa gatee hasta donde estaban ellos dejando a los 6 hombres atrás, pues el pene de papa y de mi suegro eran sin duda los más grandotes.

    Con mis manitas sujete el pene de papa y llevándomelo a la boca murmure diciendo, ahora si papa, nadie va impedir que pruebe tu delicioso pene esta noche, y comencé a chuparlo con unas enormes ganas que parecía que me lo quería comer todo, podía escuchar como papa gemía de placer y se retorcía cuando lo tenía dentro de mi boca succionándole su jugo, lo deje descansar porque sentía que ya se venía y aun la noche era larga, sujete el de mi suegro y de la misma manera le di la mejor mamada de pene volviéndolo loco de placer, después comencé a turnarme chupando el de papa y el de mi suegro mientras que los otros 6 se acercaron a mí y comenzaron a besar todo mi cuerpo, unos besaban mi espalda, mi cuello, mis senos, mis piernas, mi vagina y mi ano, sentía tantas lenguas y manos que me sentí la mujer más afortunada del mundo pero tambíen sabía que esa noche los 8 me iban a dar la cogida de mi vida y me iban a destrozar completamente pues eran demasiados hombres para mi solita.

    Pronto comenzó la acción, los primeros fueron mis hermanos, Víctor se acostó sobre el sofá grande con su pene en todo lo alto y me invito a subirme, como una niña obediente me subí en el y enseguida mi vagina se devoro todo su pene haciéndome lanzar un delicioso gemido, conforme comenzó a bombear me fui adaptando a su pene que entraba y salía ya con más facilidad y yo subía y bajaba disfrutando el momento con mi hermanito, sentí un escalofrió pues mi otro hermano Adrián se acercó a nosotros y montándome guio su pene en mi ano y comenzó a empujar chocando con el que cerradito no cedía, otro intento más con fuerza y dejándose caer en mi logro abrirlo con su poderosa cabeza, solo recuerdo que lancé un grito de dolor y comencé a llorar aumentando mis suplicas conforme iba entrando centímetro por centímetro, sentía mi ano y mi vagina completamente llenos de carne.

    No quería ni moverme pues me dolía demasiado tener dos penes dentro de mí, de pronto mis dos hermanos comenzaron a bombearme al mismo tiempo a un ritmo semi lento, cielos que dolor tan delicioso comencé a sentir, mis manos se aferraron fuertemente al respaldo del sofá y comencé a gritar y a llorar conforme aumentaban sus bombeos duros y en sincronía, basto unos minutos para acostumbrarme a los dos intrusos que se alojaban en mis orificios haciéndome gozar como una loca mi primera doble penetración de mi vida, escuche un par de quejidos, eran mis hermanos que comenzaban a venirse uno en mi vagina y el otro en mi ano llenándolos completamente con su lechita, apenas los sacaron de mi dejando dos orificios rojos y abiertos saliéndose hilillos de semen resbalando por mis piernas.

    Le tocaba al turno a Héctor y Pedro, los dos amigos de mi esposo, Héctor fue el que se acostó boca arriba y sin que me dijera lo monte comiéndome su pene completamente, enseguida me hice hacia delante mostrándole mi ano a Pedro, pues supuse que tambíen querían darme una doble penetración, lancé otro delicioso gemido cuando entro Pedro en mí y enseguida con más facilidad ya me estaban cogiendo los dos a un ritmo más fuerte, junto conmigo se comenzaron a venir bañándome todo mi interior con su semilla de hombre, sin dejarme descansar ni recuperar el aliento mis cuñados tomaron su turno y con sus manos toscas cargándome me acomodaron a modo que quede arriba de Alex y Julio arriba de mí, y sin piedad me comenzaron a dar mi tercera doble penetración esa noche, no supe cuánto llore ni cuantos gemidos lancé, lo único que sabía era que me estaban haciendo pedazos los 6 y faltaba papa y mi suegro, temblando comenzaron a venirse mis cuñados depositando su semillita fértil en mis orificios y yo tenía otro orgasmo perdiendo la cuenta de cuantos me hicieron tener.

    Bajándome de Alex mire a papa que se acomodaba boca arriba quedando su poderoso pene listo para mí, con enorme deseo me subí sujetándome de su pecho peludo y lentamente me fui sentando en su pene comiéndomelo poco a poco con dificultad pues era más gordo y largo, enseguida mi vagina y yo notamos la gran diferencia del tamaño y cerrando los ojos comencé a gozar sin dejar de lloriquear mientras papa bombeaba con gran poder abriendo mis paredes vaginales llenándome de carne, cielos papa que grande la tienes, le decía gimiendo sin dejarlo de mirar mientras que el bombeaba con más y más fuerzas.

    Aun no me acostumbraba del todo al tamaño de papa cuando de pronto me jalo hacia delante y recordé a mi suegro, que atrás de mi esperaba ansioso con su pene tremendamente grande casi igual al de papa, como me fui olvidar de él, estaba tan concentrada disfrutando el delicioso pene de papa que olvide a mi suegro que obviamente quería hacerme una doble penetración junto con papa, les suplique que fueran cuidadosos conmigo pues sus penes me daban miedo y más aún si entraban juntos.

    Mi suegro me monto subiéndose completamente en mí que mis rodillas se hundieron en los cojines del sofá por su enorme peso, con sus manos fuertes me empujo aún más hacia delante quedando mis pechos colgando muy cerca de la boca de papa, sentí su cabeza en la entrada de mi ano y de un solo empujón logro abrir aún más mi ano dejando pasar todo su ancho y largo pedazo de carne hasta el fondo mi ser, volví a llorar como una putita mientras que sentía como palpitaban dentro de mi esas monstruosidades, suplicaba que mejor los sacaran pero no había respuesta a mi sufrimiento y dolor, entonces sentí morir al momento que empezaron a bombearme lentamente destrozando todo mi ano y vagina, parecía que me iban a partir en dos pues no soportaba a los dos al mismo tiempo adentrándose en mí, entonces mis pechos comenzaron mecerse más a vez pues los dos ya habían agarrado un ritmo exacto y rápido, no dejaba de sufrir y de llorar pues aun no me acostumbraba al tamaño de esos dos penes que se abrían camino abriéndome mas y más mis agujeritos, pusieron un espejo frente a mí de modo que veía el reflejo de mis partes íntimas.

    Era impresionante como mi ano devoraba todo el pene de mi suegro quedando solo sus testículos fuera y mi vagina se tragaba todo el pene de papa de igual manera, nunca logre acostumbrarme a sus tamaños y mientras me hacían la doble penetración yo seguía llorando y suplicando, pues era demasiada carne para mis pequeños orificios, pronto comenzaron a temblar y empezaron a explotar dentro de mí, papa planto su semillita de hombre en mi vagina y mi suegro me inundo de semen mi ano que estaba completamente rojo y roto, después de depositar todo su semen dentro de mí, sacaron sus dos penes dejando mis orificios bien abiertos y vacíos pero bien alimentados sin tener más fuerzas caí casi desmayada sobre el sofá y me quede profundamente dormida en posición fetal.

    Al siguiente día mis ojos sea abrieron y lo primero que sentí fue un tremendo dolor en mi ano y vagina, me dolía tambíen todo mi cuerpecito, tumbada sobre mi cama y aun desnuda recordé lo de anoche y podía sentir mi sonrisota de satisfacción marcada en mi rostro, cielos que cogida me habían dado los 8 anoche, pero todo tiene un precio, pues obviamente como nadie se cuidó de usar condón, salí embarazada dos meses después, de quien puede ser no lo sé, ahora estoy con mi pancita crecida, todos tienen la fantasía de cogerme así como estoy, bien preñada, obvio les digo que sí pero que deben de ser más cuidadosos conmigo.

    Fin.

  • La mujer del pastor (Parte 5 y Final)

    La mujer del pastor (Parte 5 y Final)

    Era mucha la arrechera, Angélica y yo nos corrimos, y caímos sobre Piadosa, la cual ya más tranquila nos contó de su relación con el pastor, el cual se la estaba papeado desde que cumplió 18 años, que le había gustado comerse a su hermana y a la vez le contamos de la relación entre Angélica y yo. Dejamos por fuera a Alicia. (Por ahora).

    Decidimos planear para lograr que el pastor se uniera y así mejorar su sexo con Alicia Solo buenas intenciones haha). Continuara.

    Todo estaba planeado, Angélica y Piadosa se encargarían de su papa, mientras yo de Alicia para ver qué pasaba más adelante.

    Ambas estaban esperando que ese presentara la oportunidad, dos días después, Mientras Angélica estaba en la calle, Piadosa le aviso que su padre iba a estar con ella en casa, solos, ya que Alicia tenía una reunión de señoras del templo.

    Nos cuenta Piadosa:

    Esperaba a papa, como me dijo el en la cama de mi madre, desnuda y boca arriba. Me quede dormida mientras esperaba. Desperté con la verga de mi padre en mis labios, y proseguí a comerme su delicioso nabo. Pablo que es como se llama mi padre, el pastor, me dedeaba y hacia que mis fluidos humedecieran mi joven cuca. Me tocaba los senos, y pellizcaba los pezones. Teniéndola ya dura y venosa, Pablo se subió en una posición misionaria y empezó a hacerme rico, la metía y sacaba, su cabezota, abría mi canal vaginal y presionaba contra mi útero, que ricura de verga. Todavía no podía creer que este padre no se había metido con Angélica primero.

    Me daba rico, me encantaba que papa me cogiera, a espaldas de Pablo, Angélica se tocaba su coño en la puerta. Me desprendí y poniéndome en cuatro le pedí me diera por el culo como él sabía hacerlo, que fuera pecaminoso, que me sodomizara, tal y como la biblia decía no debía hacerse. Su cabezota entro y me abrió el canal anal hasta el fondo, sentía que me salía por la boca. Mi padre, el pastor me culeaba de lo lindo, sus huevos pegaban en mi coño mientras ese pistón entraba y salía de mi culo. Por el rabillo del ojo veía a Angélica dándose dedo.

    En el preciso momento que mi padre se corría, llenándome el culo de su lechecita, Angélica aprovecho y en su debilidad, le amarro ambas piernas a las cuerdas que había dejado listas en las patas de la cama y yo le marre las manos a las otras patas quedando boca abajo en el colchón.

    El pastor estaba sorprendido, Angélica le preguntaba por qué no se la había cogido a ella primero y si a su hermana.

    Aquí voy

    Alicia le reclamo sobre su relación sexual con Piadosa, Angélica por que no ella y si a su hermana y Alicia por su abandono de ella. El pastor desnudo sobre la mesa con su trasero y. Verga al Aire, se movía bravo e histérico.

    Piadosa cogió mi verga, su segunda verga en 18 años, la lamio, chupo, mientras Angélica con sus dedos tocaba el coño de su hermana, ese trasero, duro y pequeño de piadosa me llamaba a una buena cogida. Humedecí mis dedos y mientras ella boqueaba en mi verga, mis dedos dilataban ese culito.

    Unos minutos después, poniéndola al borde de la cama, Angélica le ofreció su cuca, la cual devoro, su primer coño, y empezó con su hermana. Yo me coloque detrás de su culo, y con ese ano ya lubricado, le empecé a meter la cabeza de mi verga, empuje y fue entrando en ese apretado canal de placer. Le di una nalgada y sentí como se contraía aún más sobre el cilindro que tenía adentro.

    Las tres mujeres de esta familia, la familia del pastor, eran mi mejor fuente de placer sexual. En algún momento, tengo que lograr tener a las tres al mismo tiempo.

    Seguí disfrutando ese culito, y le pedí a Angélica se subiera encima de Piadosa, y así tener ambos traseros, en línea, la saque del culo de Piadosa y se la metí a Angélica en el suyo. Así fue como nos encontró Alicia, la cual en su ahora perversa mente, solo veía sexo con el que pudiese darse placer. Se desnudó y le dio su coño a Piadosa, la saque y las organice en una cadenita, Piadosa se comía a su madre, su madre a Angélica y Angélica a Piadosa. Que visión tan magnifica. Hice un video y se lo envié al pastor.

    Alicia le reclamo sobre su relación sexual con Piadosa, Angélica por que no ella y si a su hermana y Alicia por su abandono de ella. El pastor desnudo sobre la mesa con su trasero y. Verga al Aire, se movía bravo e histérico.

    20 minutos después, lo esperábamos. Llego y entro a la casa, donde lo esperábamos, las chicas lo atraparon y lo amarramos boca abajo sobre la mesa del comedor.

    Alicia le reclamo sobre su relación sexual con Piadosa, Angélica por que no ella y si a su hermana y Alicia por su abandono de ella. El pastor desnudo sobre la mesa con su trasero y. Verga al Aire, se movía bravo e histérico. Alicia se puso el arnés, las niñas empezaron a mamarse el falo del padre y Alicia enculo a su marido. Mientras yo la enculaba a ella.

    Al final de la tarde ya en cama franca, no se sabía quién se cogía a quien. Esto de pertenecer a un grupo religioso se volvió algo delicioso.

    Amen.

  • Disfrutando en el baño

    Disfrutando en el baño

    En el café nos mirábamos y evitábamos contacto, sabíamos lo que eso significaba. Tomé la iniciativa y le dije:

    —Voy al baño.

    —Si.

    Fui y me puse labial, debo admitir que ese saco azul me emociona quitárselo, abrieron la puerta y dijeron:

    —Señoritas el baño va a cerrarse para limpiarlo.

    Nadie contestó y yo revisé los baños individuales, no había nadie por lo que le arranqué la ropa y comencé a besarlo. Tocaba todo mi cuerpo me sacó el vestido súper fácil y yo no traía bragas, nos seguimos besando, me empujó a los lavabos, me abrió de piernas y me metió su polla dura me sorprendió que no me doliera porque la tiene tan grande que a veces me duele, adentro afuera ahh ahh se escuchaba bajito.

    —Dame más, dame más, fuerte duro. Le susurraba al oído, no me hizo esperar y siguió lo que le pedí me jalo del cabello para besarme, luego pasó su lengua por mis pezones, los succionó y bajó hasta mi sexo, me labio todo lo mojada que estaba y luego centró su lengua en mi clítoris.

    —Ah ahh. Se escuchó más fuerte y me tapó la boca, me volvió a meter su polla gigante, y me siguió dando duro hasta que sentí caliente dentro, ya había terminado, me dio la vuelta y me inclinó sobre el lavabo me metió tres dedos y me sentí en la Luna los movió adentro afuera, arriba abajo, me tocó toda por dentro y todo el piso quedó mojado.

    Limpiamos y salimos como si nada. Cuando pagamos y nos fuimos del café recordamos que habíamos olvidado quitar el cartel de la puerta que decía fuera de servicio.

  • El celular de Alexia (Cap. 2): La niña ya no es una niña

    El celular de Alexia (Cap. 2): La niña ya no es una niña

    Fui a la tarde a tomar mates a lo del Negro Rivera. Es uno de mis mejores amigos dentro del barrio. La mayoría de mis amigos, son pibes que conozco de la facultad, que fue en donde conocí también a Alexia. También podría considerar amigos a algunos de los chicos del trabajo. Pero ninguno de ellos me pareció una buena opción en ese momento.

    El Negro Rivera me lleva más de diez años. Es un tipo centrado e inteligente, aunque por su forma vulgar de hablar, puede no parecerlo. El hecho de que ya ronda los cuarenta años lo hace una fuente de sabiduría a la que muchas veces acudo. Sin embargo, es un soltero empedernido, por lo que sus conocimientos sobre la vida conyugal son inexistentes.

    De todas formas, elegí contar con él a la hora de confesar algunas de las dudas que me asaltaban últimamente. Es un buen confidente, muy discreto, y jamás utilizaba lo que le había dicho en confianza, en mi contra. Además, como muchos de mis amigos eran también muy cercanos a Alexia, no me parecía buena idea hablar con ellos. Y con respecto a los amigos que tenía en otros círculos, no confiaba lo suficiente en ninguno de ellos.

    — Así que a Ali se le ocurrió ese jueguito del ladrón… —comentó el Negro, sorbiendo de la bombilla el caliente líquido del mate.

    A pesar de que mantenía un gesto neutral, supuse que estaba imaginando el cuerpo desnudo de mi mujer. Es un tipo que siempre anda pensando en mujeres desnudas.

    — Sí… la verdad que estuvo bueno. Hace rato que no me calentaba tanto —comenté—. Pero me siento medio raro. Nosotros somos muy jóvenes, me parece muy loco que tengamos que acudir a esos juegos para calentarnos.

    El Negro Rivera sopesó seriamente mis palabras. Agarró el termo, llenó el mate con agua caliente, y me lo entregó.

    — Muy linda chica Alexia —dijo. Yo supuse que se estaba tragando las palabras vulgares que usaría en circunstancias normales, cuando hablaba de una chica linda, por respeto a mi mujer y a mí—. Pero ninguna mujer, y ningún hombre pueden calentar todos los días, durante toda la vida, a su pareja —siguió diciendo. Se rascó la majilla cubierta de una frondosa barba negra. Es un hombre de baja estatura, pero corpulento. Su piel está curtida por los fuertes vientos de las islas del Tigre, donde había vivido muchos años, y conserva el color tostado típico de los isleños—. Ustedes son jóvenes, pero hace mucho que están juntos. Es normal que hagan estas cosas para mantener vivo el fuego. No veo por qué estás tan preocupado. Si supieras las cosas que hacen algunas parejas…

    — No estoy preocupado. Sólo tengo algunas dudas… ¿Qué cosas hacen otras parejas?

    — Te lo voy a contar a vos porque sé que sos un pibe discreto ¿Conocés a los Aguirre?

    — Sí, claro.

    Los Aguirre eran una pareja de veteranos que vivían en una esquina, a dos manzanas de mi casa. La mujer, a sus más de cincuenta años, supo conservar una figura admirable. Decían que solía ser personal trainer. El hombre, don Osvaldo, era un tipo delgado y alto, con una abundante cabellera plateada. Alexia me había dicho, más de una vez, que admiraba lo bien que se veía el tipo a su edad. También solía bromear conmigo diciendo que, si no me cuidaba con la comida, ni en sueños llegaría a la vejez tan bien como nuestro vecino. Sabía también que tenía dos hijos ya grandes, que no vivían más con ellos.

    — Son zwingers —dijo el Negro.

    — ¡Qué!

    Conocía la filosofía zwinger desde que era chico. Incluso leí varios artículos periodísticos y vi un par de documentales al respecto. La idea de permitir que tu pareja se acueste con otro, y además consensuarlo con otra pareja, me parecía sumamente extraña, aunque nunca me pareció una costumbre repudiable, como sí lo era para muchos puritanos que conocía. Había prácticas aún más extrañas: últimamente aprendí de algo llamado cuckold, que era similar al zwinger, sólo que, en ese caso, era sólo la mujer la que se acostaba con otros, siempre con el consentimiento de la pareja. Sabía que esas cosas, y otras aún más peculiares, existían. Sin embargo, eran de esas cosas que siempre parecían lejanas. Cosas que suceden más en la ficción, y que en la realidad sólo ocurren de forma sumamente aisladas. Por eso, cuando el Negro Rivera me dijo lo de los Aguirre, no pude evitar sorprenderme.

    — ¿En serio?

    — ¿Para qué te voy a mentir? —contestó—. Lo que te quiero decir es que cada pareja es un mundo. Si a ustedes les gusta esos jueguitos, está todo bien. No te hagas tanto drama. Ya los veo dentro de poco, con látigos y esposas.

    El Negro no estaba tan lejos de la verdad. El sadomasoquismo soft era algo que no me disgustaba en absoluto, y el encuentro de aquella noche podría haber sido el puntapié inicial para zambullirnos en esa costumbre. La idea de tener a Alexia atada mientras la castigaba con latigazos, me excitaba. ¿O debería ser yo el que estuviera atado? Alexia había hecho una infructuosa carrera de teatro, que sin embargo le resultaba muy útil en momentos como esos, como bien había demostrado cuando tuvo el encuentro con el intruso.

    — Sí, es verdad, creo que le estoy dando demasiadas vueltas al asunto.

    El negro sorbió el mate. Sus ojillos marrones se achicaron mientras me escrutaba con curiosidad.

    — Vos me habías contado que antes de salir, eran amigos con Alexia ¿No?

    — Sí, la conocí en la facultad. Nos sentábamos uno al lado del otro. En seguida no hicimos mejores amigos.

    El Negro hizo un gesto de escepticismo.

    — Pero a vos te gustaba de entrada me imagino.

    — No, la verdad que no. Bah, me parecía una mina linda —dije rememorando aquellos primeros tiempos de conocerla. Su risa fácil, su actitud varonil que aparecía de repente, la facilidad con que se podía hablar con ella, su incondicionalidad una vez que ya éramos cercanos… todos esos detalles me hicieron quererla como hacía mucho no quería a nadie—. Pero al principio sólo la veía como una amiga —seguí diciendo—. Es más, me parecía una estupidez mezclar las cosas. En ese momento tenía varias noviecitas, y ella tenía sus propias historias, y nos contábamos todo sin sentir el menor celo del otro.

    — O sea que, ante todo, fueron amigos —acotó el Negro—, y por lo que me contás eran amigos de verdad. No como en esas relaciones que empiezan fingiendo ser amigos, cuando desde el principio se tienen hambre.

    — Exacto —contesté—. Pero ¿por qué estamos hablando de eso ahora?

    — Por nada chabón, sólo me dio curiosidad. ¿Cómo arrancaron con el noviazgo?

    Agarré un par de bizcochitos de grasa. Me encanta el sabor de la masa triturada por los dientes mezclada con el mate caliente.

    — A los dos años de conocerla más o menos —dije, con la boca llena—. Había llevado a Ale a su casa, después de una salida con los chicos de la facu. En ese entonces Alexia salía con uno de nuestros amigos, Gustavo. Por lo que ella me decía, era una relación casual, sin compromisos. Pero yo me había dado cuenta de que ella se estaba enamorando. Para ese entonces ya bromeábamos con eso de que con sólo mirarnos, sabíamos lo que el otro estaba pensando, por lo que a mí no podía engañarme.

    Recordé a Gustavo. Alto, rubio, de un hermoso rostro hebreo, que incluso siendo hombre no podía evitar admirar. Era el mejor alumno de la comisión. Me superaba en todos los aspectos. Fuimos compañeros hasta ese mismo año en el cortó la relación con Alexia. Luego cambió de carrera. Mantuvimos el contacto un tiempo, porque teníamos un montón de amigos en común, pero de apoco se fue desvaneciendo de mi vida. Supe que Alexia lo tenía como amigo en Facebook, pero por lo que sabía no habían hablado mucho, y hoy por hoy, mi esposa apenas utiliza esa red social.

    — Y qué pasó —preguntó ansioso El Negro.

    — Entré a su casa un rato. No habíamos tomado mucho en la salida, así que abrimos un whisky que tenía por ahí el papá de Ale, que en ese momento estaba en la Costa con su mujer, y tomamos unos tragos. Entonces Alexia se largó a llorar.

    — ¿Porque Gustavo la dejó?

    — Porque se enteró de que Gustavo se había cogido a otra compañera. Para más bronca, a una chica que siempre trataba de manera despectiva a Alexia, creo que se llamaba Sofía.

    — Qué raro, Ale parece de esas chicas que no puede caerle mal a nadie —dijo el Negro, ensimismado—. Y en todo caso, si cae mal a alguien sería mejor no exteriorizarlo, porque seguramente tiene montón de personas que la defenderían.

    El Negro estaba en lo cierto. Aún no conozco a nadie a quien le caiga mal Alexia, al menos nadie que lo haya demostrado de alguna forma. Pero Sofía era una chica impulsiva y extremadamente sincera, y no perdía oportunidad de reírse de Alexia cuando decía algo incoherente en clase, o cuando se vestía de manera tal que a Sofía le parecía ridícula.

    — ¿Y por qué le caía mal Ale?

    — No sé. Celos de mujeres, imagino —contesté—. Seguramente ya estaba caliente con Gustavo desde hacía rato y de ahí la bronca. Creo que una vez la escuché decir que Alexia era una persona falsa, lo cual me pareció una estupidez, porque no conozco a nadie más transparente que Ale.

    — Mujeres… —comentó el Negro Rivera.

    — Bueno, no sé por qué me fui de tema —dije riendo—. Ale se había puesto a llorar. Yo la abracé, le dije que Gustavo era un estúpido por elegir a la ñoña de Sofía antes que a ella. Estábamos medio tomados. El abrazo se transformó en caricias. Ella me imitó. De repente nos estábamos tocando por todas partes. Nos desnudamos e hicimos el amor.

    — ¿Estuvo bueno?

    — Buenísimo. Después estuvimos un par de días comportándonos raros, sin saber cómo volver a hablarnos. Nuestros amigos notaban que había algo fuera de lo normal y ya empezaban a preguntar al respecto. No sentábamos juntos, pero no dirigíamos las palabras justas y necesarias. Así que para que la cosa no sea más rara, en un receso, nos pusimos a conversar…

    *Para entonces ya me había dado cuenta de que me pasaban muchas cosas con Alexia, pero no quería perder su amistad. Alexia me preguntó si íbamos a poder seguir siendo amigos, y yo le contesté que estaba todo bien, que esa noche habíamos estado borrachos, y ella, además, se encontraba muy sensible.

    — ¿Y cuánto duraron con ese verso hasta que cogieron de nuevo? —interrumpió el Negro, que de a poco iba dejando su lenguaje correcto, dejando lugar a su verdadero léxico.

    — Creo que dos días. A la semana decidimos que ya no tenía sentido seguir mintiéndonos. Estábamos hechos el uno para el otro. Nos pusimos de novios.

    — ¿Tan pronto? —preguntó el Negro.

    Imaginé de dónde venía su interrogante. ¿Ya se había olvidado de Gustavo? Lo cierto era que habíamos hablado al respecto, y Alexia concluyó que lo de Gustavo era simplemente el típico enamoramiento adolescente, intenso pero fugaz, mientras que lo que sentía por mí era un verdadero amor que se había mantenido oculto. Seguramente el miedo a romper con nuestra mágica amistad era lo que escondía los verdaderos sentimientos. No me costó mucho creerle, puesto que a mí me sucedía exactamente lo mismo.

    — Sí, así de rápido —dije, y le hice un resumen de lo sucedido—. A los dos años ya vivíamos juntos. Dos años más y nos casamos.

    — No me olvido de que no me invitaron a la fiesta —acotó el Negro, bromeando, puesto que sabía perfectamente que hacía cinco años no éramos tan amigos como ahora.

    De repente escuché que una puerta se abría y alguien se acercaba a la sala de estar. Me sorprendí, porque había supuesto que el Negro Rivera se encontraba solo.

    Una chica delgada y alta apareció frente a nosotros. Vestía sólo ropa interior, y no se espantó al encontrarse así frente a un desconocido.

    — ¿Tenés para mucho? —le preguntó la chica al Negro.

    — No seas maleducada, saludá a Carlos.

    La muchachita se acercó y me dio un beso en la mejilla. Era realmente muy alta, tal vez más que yo. Esa estatura hacía que se vea aún más delgada de lo que era en realidad. Tenía un cuerpo tipo modelo, con las curvas apenas necesarias para evidenciar la sensualidad femenina. Su rostro estaba lleno de pecas, sus ojos de color miel, su cabello castaño claro con cierto toque rojizo. De repente me pareció muy familiar, sin embargo, no podía recordar de dónde la conocía.

    — Te espero —le dijo al Negro, con cierto tono de reproche.

    Dio media vuelta y se marchó por donde vino. Me quedé mirando su cola manzanita y sus piernas kilométricas.

    — ¿Te acordás de ella? —preguntó el Negro con una sonrisa traviesa—. Lindo culo, ¿no?

    — Sí —reconocí, y respondiendo a la primera pregunta, agregué—: No la recuerdo, pero me parece conocida.

    — Es Macarena, la hija de don Gerardo.

    Mi cabeza hizo clic. Don Gerardo, como le decían todos como muestra de respeto, era el histórico almacenero del barrio. Su despensa había estado abierta por más de cuarenta años. Macarena no era su hija biológica, sino una sobrina nieta a quien, junto a su mujer, habían adoptado como propia. Recordé a la chica con su uniforme de escuela yendo y viniendo detrás de las estanterías del local. Sin embargo, hacía más de tres años que su comercio había fundido, y se mudaron de barrio en busca de nuevas posibilidades. El último recuerdo que tenía de Macarena era el de una niña tímida y voluntariosa.

    — ¿Te la estás cogiendo? —pregunté, incrédulo—. Pero… ¿Cuántos años tiene?

    — Tranquilo, ya es mayor de edad. Si ves su Instagram, ahí hay fotos de su cumpleaños número dieciocho. Todo legal señor policía. —Bromeó—. ¿Es linda no?

    — Sí, claro —admití—. Bueno, no quiero molestarte más.

    — No es molestia, pero las pendejas son muy exigentes viste… así que mejor le doy lo que quiere, sino lo va a buscar con otro.

    — Gracias por escucharme chabón —le dije dándole un abrazo.

    — De nada, y quédate tranquilo. Por lo que me contás, tu relación con Ale es muy linda, y muy sana. Si a ella le gustan esos jueguitos, seguile la corriente, no lo pienses tanto.

    Volviendo a casa pensé en Macarena. No imaginaba que a una chica tan joven le gustaran los hombres mayores. ¿Tendría yo alguna oportunidad si hubiese intentado algo? De todas formas, nunca hubiese coqueteado con una adolescente. Por más que legalmente fuera mayor de edad, me parecía muy chica. Pero me intrigaba la idea.

    El Negro Rivera era una fuente inagotable de información y anécdotas. ¿Los Aguirre swingers? Eran increíbles los secretos que se ocultaban dentro de cuatro paredes. De hecho, Ale y yo teníamos también los nuestros. ¿Tendría ella sus propios secretos? Tenía todo el derecho, siempre que no me afectara a mí.

    — ¿Todo bien? —preguntó Alexia cuando volví a la casa.

    — Si, qué tal tu día.

    Ella estaba de espalda, preparándose una taza de té en la mesada de la cocina. Me respondió que fue un día rutinario en el estudio contable. Me acerqué y palpé su trasero.

    — ¿Qué pasó en lo de Rivero que viniste tan alzado? —preguntó, afilada.

    — No pasó nada —dije, sin dejar de manosearla— ¿No me puedo calentar con sólo ver el culo de mi hermosa mujer?

    Alexia rio. Besé su cuello, haciéndole cosquillas.

    — Ay, ahora no mi amor —dijo.

    — Una rapidito —contesté, sin dejar de besar su cuello, el cual sabía era uno de sus puntos más erógenos.

    Alexia cerró los ojos, y me dejó hacer. Le desabroché el pantalón y la tumbé en el piso. La penetré con más violencia de la normal.

    — Qué te pasa, ¡estás hecho un bruto! —se quejó ella.

    — Perdón.

    Disminuí la intensidad de mis penetraciones, a la vez que intentaba sacarme de la cabeza la imagen de macarena en ropa interior. Era tan joven… seguramente el Negro Rivera le estaría enseñando muchas cosas. Alexia también se había excitado. Comenzaba a gemir y a moverse con soltura. Acabamos al mismo tiempo.

    Por la noche hicimos el amor nuevamente. Estaba contento, todo parecía indicar que estábamos en una nueva etapa de sexo juvenil, desenfrenado y abundante.

    Recordé nuevamente a Macarena. Estaba tan cambiada. La niña que conocí se había esfumado, y ahora haría cosas tan obscenas con el Negro Rivera, que, si sus padres se enterarían, se escandalizarían. ¿Acaso Alexia no había cambiado también? Sería muy ingenuo pensar que realmente seguía siendo la misma chica sincera e incondicional que conocía a los dieciocho años. Aunque es justo decir que no daba señales contundentes de ello. Su metamorfosis hasta ahora sólo consistió en haber madurado. Ahora sabía tomarse ciertas cosas con la seriedad que se merecía, mientras que cuando era más joven parecía no preocuparse por nada. Sin embargo, la Alexia desenfadada no había sido consumida por la Alexia madura. Simplemente sabía guardarse, para salir en los momentos más cotidianos, o cuando estábamos con amigos.

    — Me olvidaba de decirte… —dijo Alexia, girando hacia mi lado— El sábado nos juntamos con algunos de los chicos de la facu.

    — ¿Ah sí? No sabía nada.

    — Es que no estás en el grupo de WhatsApp. Ya habíamos arreglado hace rato, y les prometí que íbamos a ir. ¡No me digas que no podés, porfa!

    — No, está todo bien. Hace rato que no vemos a los pibes.

    — Sí, va a ser lindo.

    Me dispuse a dormir, pero entonces el celular de Alexia sonó. Esta vez no se molestó en decirme de quién era el mensaje. Tampoco sonrió. Más bien parecía seria. Dejó el celular sobre la mesita de luz y se dispuso a dormir. Mientras yo intentaba hacer lo mismo, el celular vibró dos veces más. Eran las doce y media de la noche.

    Continuará.