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  • Trío en la azotea con dos desconocidos

    Trío en la azotea con dos desconocidos

    Hola a todos los que leen mis relatos y a los que ya han mandado mensajes por Telegram, como siempre cada semana logro sacar un relato nuevo de lo que me pasa y pues es una forma de sacar la curiosidad que hay en mí.

    Para los que son nuevos y quieren saber más, pueden leer los anteriores relatos, un breve resumen: mi nombre es Jesús, soy de Durango, México. Tengo 26 años, me cogieron desde muy joven y a partir de ahí inició mi gusto por la penetración, el semen y demás cosas, en últimas instancias lo he hecho con desconocidos en espacios al aire libre y sobre todo con mi padrastro, gangbang, gloryhole, y lo que se podría decir incesto es lo que a mí me va. Así que ya he experimentado mucho esos campos, que la última vez que fue la orgía le pase mi número a varios chicos, así que este finde lo volví a hacer con algunos de ellos, en específico dos.

    Era sábado y ya había terminado de trabajar, salí a eso de las 8:00 y ya andaba horny así que me puse en contacto con Miguel quien acepto el encuentro con otro chavo que ya me había mandado mensaje dos días antes, y lo cité en mi casa el domingo, obvio le dije que iba a venir otro chavo, para que fuese un trío, ese día mamá salió a trabajar igual que mi padrastro.

    Me preparé desde temprano, saque una bolsa de dormir bastante grande, para que sirviera de cama, dos almohadas, mi plug, lubricante, condones, la cita estaba mas que hecha y era solo para coger; tenía ansias, primero se presentó Luis, un chavo algo alto, joven; de 25 años, decía que vivía a 5 cuadras de mi casa, y que de hecho esta en un grupo de Telegram donde contacta a gente para tener sexo y todo eso, sin vellos las bolas como me gusta, en eso me llama Miguel diciéndome que iba a tardar un poco; le dije a Luis y acto seguido le dije que iba a meterme a bañar que si no quería dar un vistazo, aceptó; lo lleve tomando de la verga hasta el baño, me empecé a desnudar, me di la vuelta para que viera mi plug, él estaba sentado en la taza, ya con la verga de fuera, le dije que se desnudara y me acompañara, lo hizo, yo me saqué el plug y lo puse en el estante, le dije que me penetrara, que a Miguel no le iba a importar, así que le enjaboné el pito y sin mas ni nada, me di la vuelta ofreciendo las nalgas a Luis, el solo me rozaba con la verga entre las pompas, levanté las manos y las puse sobre la pared, Luis me tomo las manos con su mano izquierda y con la derecha apuntó su falo en la entrada de mi culo, y empezó a penetrarme lentamente, gemí un poco, cerré la llave del agua para no desperdiciar, me separé un poco de la pared, pero aun con las manos en ella, me fui agachando un poco, mientras el continuaba en lo suyo, me separó las piernas todo lo que pude, y me agache todo hasta tener la cabeza casi en los pies, mientras el me sujetaba de la cadera, y continuaba metiendo y sacando, en eso me despego y me agacho para succionarle la verga, entró en éxtasis luego de eso, le encantó.

    Después él se sentó en la taza del inodoro, y continuamos cogiendo hasta que nos cansamos de la posición, nos salimos del baño así desnudos, le dije que no había ningún problema, nos secamos; había que esperar a Miguel, así que nos fuimos a mi cama, él se sentó y yo le di un show con mi plug, me lo metía y sacaba, lo metía en mi boca, yo ya estaba sacando liquido preseminal y lo coloque en mi plug y me lo insertaba bien rico, a él le excitaba que lo hiciera, en un momento se unió y empezó a sacarlo y meterlo el también, me encantaba; en eso tocan a la puerta, era Miguel, me levante con mi plug insertado, Luis se quedó ahí sentado, abrí la puerta lo menos que pude para que no me vieran los vecinos desnudo, le abro la puerta a Miguel, entra, me saluda, en lo que me gira para acompañarlo con Luis, me agarra una nalga, me dice que ya estaba listo, pues ya traía mi plug, le dije que ya se le habían adelantado, que Luis ya me había cogido en el baño, entramos a mi habitación, iniciamos la presentación rápido, les dije que ya tenía ganas de verga en mi culo y en mi boca, Miguel se empezó a desnudar, y en eso les dije que fuéramos arriba para disfrutar al aire libre; ya una vez arriba me hicieron hincarme y comencé a mamar ambas vergas, primero la de Luis pues me gustó mucho, luego intercambiaba a la de Miguel, pasamos a coger, Miguel quería ser el primero así que saque un condón y me lo puse en la boca, y así se lo puse a Miguel.

    Me puse en cuatro patas y empecé a mamar la verga de Luis mientras Miguel empezó a introducir su miembro dentro de mi, hicimos un vaivén, entraba en mi la bestia de Miguel mientras entraba en mi garganta el mástil de Luis; luego cambiamos posiciones, esta vez Luis recostado, saque otro condón he hice lo mismo, me lo metí en la boca y se lo coloque en la verga; me subí encima de él, pecho con pecho, me penetro solo con la cabeza de su pito, mientras que Miguel se acercó también y ambos se sincronizaron para penetrarme, ahí estábamos cogiendo como locos, no me importaba gemir, ellos también lo hacían, después nos paramos y casi en la misma posición me seguían penetrando, yo estaba siendo cargado por Miguel con mis piernas sobre sus hombros, y Luis me cogía de espaldas, después cambiamos de nueva cuenta, ahora Luis estaba recostado, solo que yo ahora me puse de espaldas a él, me empezó a penetrar al igual que Miguel, luego nos pusimos de pie y me agache todo lo que pude, Luis seguía en el suelo, Miguel me cogía de pie, y yo agachado le chupaba la verga a Luis ahí donde estaba, ya llevábamos como una hora cogiendo intercambiando posiciones, cuando en eso Miguel dice que se iba a venir, se salió de mi, se quedó el condón adentro, y me arrojo su semen en la lengua, cayó un poco en mi pecho, lo tome y lo lamí, continué chupando su miembro hasta que le saque toda la leche, después me esforcé un poco para sacar el condón sin las manos, hasta que cayó, Miguel se tenía que ir así que se despidió y se fue, yo continué cogiendo con Luis, hacíamos más posiciones. La que siempre me gusta es arqueado con mi pecho en el suelo, mientras Luis me penetraba más hondo, yo solo le pedía: ¡dame más! después lo cabalgaba, también me gusta esta posición, luego hacíamos la carretilla que era algo difícil; luego hicimos uno que en google imágenes que se llama «el martillo neumático»; que es como las tijeras para las mujeres, continuamos haciendo varias que no recuerdo, pero fueron muy hot, luego de eso, me dijo que se la mamara que ya se tenía que ir, no insistí en que se quedara así que acepté le saque el condón y se la chupe un buen rato, hasta que sentí las contracciones en mi boca, saboreé su semen, estaba algo dulce, lo sacaba de la boca y le daba unas lamidas más, lo dejé seco, le mostré a sus hijos jeje, me saque un poco y me lo unté en la entrada del ano, se vistió, le invite un vaso con agua y siguió su camino, me dijo que luego me llamaba, yo seguía desnudo, fui por mi plug que estaba en el baño, y así sin más me lo metí, salía con semen yo solo lo lamia con la punta de la lengua y me lo volvía a meter, era algo tarde, como las 2, me dio sueño y me fui a dormir así desnudo con el plug dentro de mi, me levante mas tarde, tenía todavía semen escurriendo por mis nalgas, seguía húmedo, así que lo limpie con mi lengua y posteriormente con agua y jabón; y lo guardé. Y seguí con mi dildo, pero para ya no hacer largo el relajo, digo relato, aquí le dejo.

    Pueden contactarme como siempre en Telegram: @Km4zh0 o por correo: [email protected].

  • Claudia y la conversación hot

    Claudia y la conversación hot

    Hola mi nombre es Luis,  en este momento he acabado mis estudios, pero hace unos años cuando iba en preparatoria conocí a una chica llamada Claudia quien a primera instancia no llamó mi atención pero al paso del tiempo coincidimos con amistades y nos dimos cuenta que éramos personas muy parecidas, teníamos gustos similares en series, películas y al parecer también en el sexo, adelantaré todo hasta la parte más interesante ya que por 2 años fue una amistad muy tranquila como cualquier otra.

    Cursaba quinto grado de preparatoria cuando ambos nos dimos cuenta que había algo que nos atraía del otro, no era algo emocional amoroso sino unas ganas intensas del tenernos desnudos frente a frente, ninguno mencionaba nada, pero podía sentirse cada vez que se miraban como querían arrancarse la ropa el uno al otro, un día como cualquier otro ellos hablaban por mensaje platicando sobre algún chico con el que Claudia había tenido un faje (ya saben ese punto en el que llegas a masturbar a otra persona pero no pasa de masturbación y besos) y gracias a esa conversación comenzó todo…

    L- ¿Y entonces en donde lo hicieron?

    C- Fue algo extraño y realmente raro, fue frente a mi casa ya que había gente dentro de mi casa.

    L- ¿Entonces no te gusto?

    C- Si pero realmente esperaba más de él…

    L-¿Por qué? ¿Acabo muy rápido, lo hizo muy fuerte, no sabía hacerlo, no le importo complacerte? O mejor cuéntame cómo te gustaría a ti que te lo hicieran.

    C- Pues mira… A mí me gustaría que empezarán lento y siguieran así por un rato, pero pasando el tiempo que fueran aumentando la velocidad de como me frota, y que me meta 2 dedos de vez en cuando para no solo sentir que me hace una cosa sabes?

    L- ohhh ya entiendo, bueno a ver ya que abrimos este tema porque no hablamos más de esto, cuéntame cómo te gusta el sexo.

    C- está bien solo si tú también me responderás

    L-por supuesto.

    C- Bueno la verdad es que a mí me gusta que sea lento en un principio pero me gusta que me sometan, me gusta que sean rudos, que me penetren con mucha fuerza, realmente no soy alguien que se prive a probar cosas nuevas así que me gusta que inoven que no se queden atorados en las típicas posiciones

    L- WOW creo que es algo que no pensé que te gustará, pero bueno mi turno, realmente a mí me gusta de varias formas, me gusta que sea romántico, lento, apasionado pero solo al principio o en un momento muy romántico sabes? Pero de ahí en más me gusta hacer que mi pareja grite, dar nalgadas, estirar del cabello, meterlo con fuerza, me gusta tener momentos en los que lo puedo meter y moverme muy rápido, me gusta que me lo chupen, que pasen su lengua por todo el tronco de mi pene y que se coman mi semen

    C- WOW que explicito, pero si te soy sincera creo que estoy excitada.

    L- La verdad solo pensar lo que te estoy diciendo me tiene con el pene muy duro, una pregunta ¿Te masturbas?

    C- Nadie me lo había preguntado pero si si lo hago y tú?

    L- Si claro que lo hago, la verdad lo haré ahora mismo.

    C- Puedo ver?

    L- solo si tú también lo haces para mí…

    C- Claro vamos a hacerlo y hay que grabarlo y después mandarlo, pero quiero ver cómo terminas.

    L- muy bien, dame un ratito para hacerlo y cuando estemos listos avisamos para mandarlo juntos.

    15 minutos después ambos estábamos listos y solo enviamos el vídeo donde yo me mostraba masturbándome lentamente y al mismo tiempo le iba diciendo donde me gustaría que me lamieran, y las velocidades con que me gustaría que me masturbaran, en el vídeo se escuchaba solo mi vos y en momentos un gemido muy tenue para evitar que alguien en otra habitación escuchará, unos minutos después eyacule pero la excitación de estar grabando causo que mi semen volará por la habitación casi hasta mi rostro y lo demás escurrió por entre mis dedos.

    El vídeo de Claudia era increíble también pues se acariciaba su clítoris por un rato y se escuchaban sus gemidos un poco más fuertes que los míos, hacia círculos muy rápido sobre su clítoris y de repente metía 2 de sus dedos en su vagina y los movía muy rápido dentro y fuera, en un momento empezó a hacerlo tan rápido que solo se me escurría la baba de verlo, se empezó a escuchar muy agotada pero al mismo tiempo aliviada y fue cuando sacó sus dedos de golpe y comenzó a hacer esos círculos de nuevo muy rápidamente y mientras se escuchaban gemidos de calma salió un chorro disparado hacia un costado del celular con el que grababa, era un squirt y realmente yo me excité tanto que lo volví a ver entero solo para masturbarme de nuevo.

    Al cabo de un rato volvimos a nuestra conversación y nos dimos cuenta de que ambos nos masturbamos de nuevo con los videos, y así empezó nuestra vida de videos, fotos y conversaciones calientes.

  • El hechizo de bannet lo que realmente desea tu corazón

    El hechizo de bannet lo que realmente desea tu corazón

    3. Lo que realmente desea tu corazón. 

    A la mañana siguiente, cuando los rayos del sol comenzaron a colarse por la ventana de la habitación, fue cuando May lentamente comenzó a despertar.

    La hermosa chica había tenido una noche muy “agitada” y su aturdido cerebro apenas podía procesar todo lo ocurrido en las últimas horas, así que lentamente se puso de pie para tomar un vaso de agua, cuando las últimas frases que Harley le dijo la noche anterior cruzaron su mente.

    En ese momento la singular pareja compartía un apasionado beso estilo Kalos, en donde la lengua de Harley dictaba el ritmo, y el cual era la culminación de la depravada sesión de masturbación que el perverso coordinador le había dado a su víctima.

    De forma que en cuanto la necesidad de recuperar el aliento los obligó a separarse, dejando un delgado hilo de saliva uniendo sus bocas, fue cuando Harley miró el rostro de May y lo que vio logró excitarlo aún más: Ya que el cabello castaño de la chica estaba revuelto, mientras que un tenue sonrojo cubría las mejillas de la chica, y su hermoso rostro estaba cubierto de sudor y lágrimas.

    “No sabes cuanto tiempo espere verte así” pensó Harley mientras atraía a su rival hacia su pecho para disponerse a descansar.

    —Buenas noches, mi princesa —dijo Harley con un tono que pretendía ser dulce, pero que estaba lleno de sorna y de una cruel satisfacción.

    —Voy a estrangularte por la mañana, maldito —respondió May con furia, a pesar de que estaba completamente agotada, pero el sólo se río de ella.

    — ¡Que excitante, dormiré con una asesina! —respondió el coordinador burlándose de ella, antes de añadir —Pero como veo que tienes mucha energía: ¡Mañana al despertar usarás tu hermoso par de pechos para darme un paizuri!

    — ¡Nunca! —respondió May llena de furia antes de comenzar a sucumbir ante el cansancio y quedarse profundamente dormida en el pecho de su captor.

    Al ver el descubierto e indefenso cuello de su captor fue cuando May levanto sus manos y por un breve momento en verdad pensó en cumplir con su amenaza de la noche anterior, pero en cuanto esa idea cruzó por su mente sus manos comenzaron a temblar y para su sorpresa no se dirigían hacia el cuello de Harley sino hacia ella…

    Por un breve momento la castaña creyó que sus propias manos estaban por estrangularla, pero estas se dirigieron hacia los tirantes de su bata, dejándola caer suavemente sobre el suelo, antes de hacer lo mismo con su ajustado sostén para dejar en libertad sus bellos pechos, y para su sorpresa y desagrado sus pezones ya estaban completamente erectos.

    — ¡No! ¡Paren! ¡Por favor, paren! —ordenó la chica de cabello castaño con auténtica desesperación, pero sus rebeldes manos ignoraron olímpicamente sus instrucciones y empezaron a masajear sus pechos, poniendo especial atención en sus sensibles pezones, pellizcándolos con cuidado durante varios minutos.

    —No… Eso no —dijo ella con un débil susurro de terror en cuando vio que sus manos se dirigían hacia la entrepierna del coordinador, que aún dormía, y sin importar lo que hiciera no podía detenerlas.

    De forma que con extremo cuidado ella comenzó a remover las sábanas que cubrían el cuerpo de su captor hasta que dejó al descubierto un bulto de tamaño considerable debajo de la ropa interior del coordinador, quien parecía estar teniendo una erección matutina.

    “¿De qué tamaño será?” se preguntó May con curiosidad, mientras sus ojos se vidriaban levemente y una sonrisa traviesa aparecía en su rostro, al mismo tiempo que sus manos tomaban el borde de la ropa interior del chico con mucho cuidado para retirarla cuando…

    “¿Que Giratinas estás haciendo, May?” se reprochó a si misma después de sacudir su cabeza con firmeza, haciendo que el color de sus ojos volviera a la normalidad, al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Aunque para el pesar de May no era como que eso importará realmente, ya que aun estando consiente de sus acciones nada de lo que ella hiciera sería capaz de detener su cuerpo.

    Y cuando ella por fin logró su objetivo no pudo evitar quedarse paralizada por un instante mientras miraba con asombro la erecta verga de su rival, y a pesar de que ella no tenía experiencia en el ámbito sexual no podía negar que esta era muy impresionante, así que lentamente se fue acercando a ella para envolverla con sus generosos pechos.

    Una vez más May trato de resistirse a aquel maléfico impulso de su inconsciente, pero era inútil, ya que su fuerza de voluntad se hacía cada vez más y más débil y cuando ella se dio cuenta ya era tarde, ella ya había cedido ante aquel impulso y se encontraba usando sus manos y sus pechos para masajear lentamente y con mucho cuidado aquella verga, la cual reaccionó de manera natural aumentando su tamaño.

    —Vamos acaba de una vez, por favor —susurró May mientras continuaba con su indeseada pero placentera labor, estando tan concentrada en ella que nunca notó que Harley ya se había despertado y que la miraba estupefacto y con una gran sonrisa.

    —Si en verdad quieres que termine, entonces usa tu boquita, linda —respondió el chico con una mezcla de deseo y firmeza en su voz, dispuesto a satisfacer la petición de su presa.

    Al darse cuenta de que Harley estaba despierto el rostro de la coordinadora se tornó rojo de furia y de vergüenza, por lo que una vez más trato de luchar en contra de sus pervertidas órdenes, pero todo fue inútil ya que su boca se abrió y lentamente comenzó a recibir la erecta verga de su captor.

    “Muérdelo, May ¡Muérdelo!” pensó la castaña con desesperación mientras se veía obligada a realizar aquella degradante tarea, sin embargo la reacción de su cuerpo era totalmente opuesta, ya que su lengua comenzó a rodear aquella vara de carne y a estimular la punta con lentas lamidas.

    —Mmm… Lo haces delicioso… Y dime, cariño ¿Ya habías hecho esto antes o es tu talento natural? —se burló el coordinador mientras disfrutaba de aquel placentero tratamiento.

    “¡Eres un maldito bastardo, Harley! ¡Cuando acabe contigo voy a…!” pensó la humillada chica con furia mientras continuaba lamiendo, pero sin percatarse de que su expresión comenzaba a suavizarse y de que muy en el fondo estaba comenzando a disfrutar lo que hacía.

    “Harley será un bastardo, pero… Su verga esta deliciosa” se dijo la chica a si misma algunos minutos después, en los cuales el sabor del chico había invadido por completo su boca y era ella quién no solo estaba amando ese sabor sino que era ella la que comenzaba a lamer aquel miembro por su propia voluntad, cuando…

    —Yo sabía que esto iba a gustarte, linda. Pero ahora es mi turno de probarte —indicó el coordinador, a quien no le pasó desapercibido el cambio en la expresión de su víctima, y sonreía de forma arrogante.

    Al escuchar eso May pareció despertar de un sueño, ya que repentinamente sacó aquel miembro de su boca y comenzó a mover su cabeza bruscamente.

    “¿Que Giratinas estoy haciendo?” se preguntó ella con una mezcla de miedo y culpa, mientras que su cuerpo se ponía de pie antes de recostarse sobre su captor, dejando que su húmedo coño y su trasero quedarán frente al rostro de Harley y a su completa disposición.

    —Veo que en verdad te gustó mi maravillosa verga, cariño. De lo contrario no estarías tan mojada —señaló el coordinador después de que sus manos recorrían suavemente el trasero de May para retirar la húmeda prenda que cubría su excitado coñito.

    Al oír aquello el rostro de la castaña enrojeció de cólera, sin embargo esta fue rápidamente sustituida por una expresión de sorpresa, ya que sin perder el tiempo Harley había comenzado a lamer su parte intima haciendo que fuertes escalofríos de placer comenzarán a recorrer todo su cuerpo.

    —Justo así, cariño. Déjate guiar por el placer y continúa con tu labor —dijo el coordinador al sentir como el cuerpo de May estaba reaccionando a sus acciones y sus torneadas caderas se movían lentamente, buscando de forma inconsciente que él tuviera un mejor ángulo para realizar su trabajo, mientras que su linda boca volvía a atender su verga.

    “Se siente muy rico… Nunca he sentido algo parecido… ¡Necesito más!” pensó May, abrumada por la excitación que sentía, por lo que siguiendo la orden de su captor ella comenzó a dejarse llevar por el placer que sentía y reanudó su tarea, lamiendo la verga del chico con más intensidad que antes y dejando que su sabor dominará su boca.

    En esos momentos a la hermosa coordinadora ya no le importaba si aquello era correcto o no, lo único que le importaba era sentir más de aquella maravillosa sensación y estaba dispuesta a lo que sea para obtenerla: La dulce May estaba siendo dominada por la lujuria.

    Sin embargo cuando ella estaba a punto de llegar al orgasmo fue cuando su razón volvió a tomar el control y la devolvió de golpe a su cruda realidad.

    “¡Esto no puede estar pasando! ¡Esto debe ser una pesadilla! ¡Por favor, despiértenme, por favor!” suplicó la confundida mente de la chica de Hoenn mientras unas cristalinas lágrimas comenzaban a recorrer sus mejillas, pero justo en ese momento fue cuando su cuerpo llegó a su tan ansiado clímax llenando el rostro de su captor con una lluvia de tibios líquidos.

    Pero eso no fue lo único que ocurrió, ya que mientras May se corría su boca fue invadida por un espeso líquido, uno cuya consistencia no podía descifrar, pero que ella sabía muy bien que era.

    Y a pesar de que no quería la pobre chica no tuvo otra opción más que tragarse el semen de Harley, y aunque intento hacerlo de un solo golpe tuvo que tragar dos veces más para que aquel espeso líquido pudiera pasar por su garganta, al mismo tiempo podía sentir como su captor ingería sus fluidos íntimos y por los gemidos de placer que hacía parecía que eran de su agrado.

    “Lo trague ¡Arceus lo trague!” se replicó a sí misma con una confusa mezcla de nervios y excitación mientras su cuerpo temblaba y dirigía su mirada hacia abajo.

    —En verdad estuviste deliciosa, cariño —respondió el coordinador relamiéndose con una gran sonrisa

    — ¡Eres un asqueroso pervertido, Harley! —le contestó ella con furia y poniéndose de pie mientras trataba de cubrirse.

    Varios minutos después, una vez que May se vio obligada a ponerse su ropa habitual encima del revelador conjunto de lencería que Harley preparó para ella, fue cuando la coordinadora se acercó a la ventana y pudo ver una reluciente playa y los rayos del sol reflejándose en el inmenso mar.

    “¿Estoy en Ciudad Olivine?” se preguntó miraba el soleado paisaje que había frente a sus ojos y logró reconocer el icónico faro que había visto en los folletos que había leído el día anterior.

    — ¿Te gusta la vista? —le preguntó Harley, ya que ella estaba absorta en sus propios pensamientos, pero al ver que ella no le respondía decidió añadir —Yo espero que si, después de todo este es uno de los hoteles más lujosos de la ciudad

    Al escuchar aquella revelación May se sorprendió un poco, pero no fue capaz de expresarlo, ya que un suave toque que provenía de la puerta llamó la atención de ambos coordinadores.

    — ¡Ya era hora! Debe de ser el desayuno que ordené —comentó Harley mientras terminaba de abrocharse su camisa y se dirigía hacia la puerta para abrirla.

    — ¿Desayuno? —mencionó la chica con incredulidad mientras veía como una Gardevoir, vestida como una mucama, entraba a la habitación empujando un carrito en donde estaban dos charolas de madera que contenían un plato de cerámica cubierto por un domo de metal además de un tazón de frutas y una jarra de jugo.

    —Déjalo ahí, linda. Yo me encargo desde aquí —dijo el coordinador con amabilidad mientras tomaba las charolas para colocarlas en la mesa junto a la cama y sacar un poco de comida pokémon que le ofreció a la tipo Psíquico a modo de propina.

    —Espero que tengas hambre, querida —comento el chico antes de tomar asiento y mirar con curiosidad a la castaña, la cual estaba completamente inmóvil en su lugar.

    — ¡Yo quería pedir auxilio! —admitió May de mala gana y haciendo un adorable puchero de resignación.

    —Linda, creí que ya te habías dado cuenta de que mi hechizo te impide hacer alguna tontería como intentar hacerme daño o tratar de escapar de mí —respondió el coordinador con calma mientras quitaba el domo que cubría los platos y revelando su contenido —Pero por ahora ven a desayunar, de lo contrario se enfriara.

    — ¡Panqueques con mermelada de baya Aranja! —exclamó una sorprendida e ilusionada May al ver el delicioso alimento y antes de darse cuenta ya estaba sentada junto a Harley y comiendo en silencio

    — ¿Cómo supiste cuál es mi mermelada favorita? —preguntó la chica con recelo una vez que su estómago estuvo satisfecho y que recordó en compañía de quien estaba.

    —Yo tengo mis fuentes, muñeca —respondió el coordinador quitándole importancia al asunto antes de mirar por la ventana —Hace un día increíble ¿No gustaría que fuéramos a la playa?

    —Me parece bien, pero quisiera comprar un nuevo traje de baño —contestó May sin pensar, pero al darse cuenta lo que acababa de decir rápidamente se tapó los labios.

    —No hay ningún problema, cariño. Entonces iremos de compras antes de ir a la playa —respondió el arrogante chico con una sonrisa de triunfo.

    —Yo no… No se porque dije eso —respondió la chica, muerta de la vergüenza y muy confundida por lo que acababa de decir.

    —Es muy simple, muñeca. Es algo que deseas de verdad —respondió Harley de forma casual mientras le tendía su mano y le dedicaba aquella enigmática sonrisa —Pero ahora que irnos.

    Poco después la “pareja” salió de aquel lujoso hotel con dirección hacia el área comercial de la ciudad. Aunque durante el trayecto May se percató que sin importar lo mucho que deseara huir de Harley, había algo que la obligaba a permanecer junto a él, por lo que ella no tenía más remedio que recorrer las diferentes tiendas de la ciudad en compañía de la persona que más odiaba, hasta que…

    — ¿¡Stefanis!? —exclamó la castaña bastante impresionada al estar frente a la exclusiva tienda de ropa femenina, lo cual sorprendió bastante a su captor.

    — ¿Hay algún problema, linda? ¿Pensé que deseabas un nuevo traje de baño? —preguntó Harley, antes de sonreír con malicia al comprender lo que sucedía.

    — ¿No me digas que esta es la primera vez que entras a una tienda de este nivel, cariño? —preguntó él, mientras que una avergonzada May asentía levemente con su cabeza.

    —Eres tan dulce, cariño —comentó Harley con una fingida dulzura, cuando en realidad trataba de contener la risa —Bueno eso no importa, mejor pasemos de una vez —y tras eso procedió a abrirle la puerta para ingresar a la tienda.

    Sobra decir que May jamás había visto el interior de una tienda así en su vida, por lo que no era raro que sus hermosos ojos azules devoraran con la mirada cada una de las prendas que veía colgadas en las perchas, hermosas prendas de las marcas más caras y exclusivas, las cuales ella sólo había visto en catálogos.

    Así que después de un recorrido que ella no deseaba que terminará nunca la “pareja” llego al área de lencería, en donde la inmensa variedad de prendas sorprendió a la chica, pero no tanto como un exhibidor que estaba cerca de la entrada y ella veía con disimulo.

    “¿Cómo me vería con algo así puesto?” se preguntó la chica con curiosidad y emoción mientras veía un maniquí que lucía un hermoso y atrevido baby doll de un reluciente color blanco con unas ceñidas medias a juego, cuando de pronto la imagen de ella misma usando ese sensual conjunto se formó en su cabeza, haciéndola sonreír hasta que…

    “¿Que está pasando conmigo?” se reprendió así misma tras sacudir su cabeza de un lado a otro para evitar mirar el conjunto de lencería nuevamente.

    —Buenos días, jóvenes ¿Puedo ayudarlos en algo? —preguntó con amabilidad una joven chica de cabello negro, sin duda una encargada de la tienda, y que parecía ser sólo unos años mayor que May.

    —De hecho si, señorita. Mi “amiguita” está buscando un nuevo traje de baño —respondió Harley con una amabilidad que la coordinadora de Hoenn jamás espero de su parte.

    —Entonces han venido al lugar correcto. Por favor sígame a los vestidores ¿Señorita…? —dijo la chica con una sonrisa tras mirar por un momento a May, tomando nota de la juvenil forma de su cuerpo, su tono de piel, el color de su cabello y de sus ojos.

    —May Balance —respondió la castaña un poco apenada por las extrañas circunstancias que la habían llevado a la tienda, pero a su vez no podía evitar sentirse muy emocionada.

    —Es un placer, May. Entonces sígueme, por favor ¡Te aseguro que encontraremos algo que hará enloquecer a tu “amigo”! —comentó la vendedora con picar día, lo cual hizo que rostro de la chica se tornará de un intenso color carmín.

    “¿De verdad parecemos una pareja?” se preguntó la confundida chica mirando brevemente a su despreciable captor, antes de desviar la mirada. Y aunque ella trató de explicar que Harley la tenía secuestrada, ninguna palabra era capaz de salir de sus labios.

    —No te preocupes, linda. He visto de todo en este negocio y ciertamente he visto cosas mucho más alarmantes —le respondió la amable mujer antes de comenzar a pasarle algunos trajes de diversos modelos y estilos, los cuales May veia con indecisión hasta que tuvo en sus manos un bikini Halter de un llamativo color rojo.

    Sin pensarlo mucho May decidió probárselo y una vez que lo hizo quedó fascinada con la imagen que le devolvía el espejo. Ya que aquel conjunto le permitía lucir su envidiable figura de un modo en que jamás imagino, ya que la parte superior no sólo hacía que sus increíbles pechos resaltaran aún más, sino que también mostraba una pequeña y sensual insinuación del canal entre ellos además de dejar su espalda y su lindo abdomen al descubierto, además de que la parte inferior se aferraba sensualmente a su firme trasero para hacerlo destacar aún más.

    — ¡Creo que necesitaré unas sandalias a juego con este bikini, señorita! —respondió May llena de emoción y seguridad en sí misma, una sensación que pocas veces había sentido y que para ser honesta le encantaba.

    —Aquí tengo justo lo que deseaba, señorita May —contestó la encargada antes de darle unas sandalias de color arena, las cuales tenían una ligera plataforma y dejaban los dedos de sus pies al descubierto, lo cual la hacía ver un poco más alta y sensual.

    Al ver aquel calzado la hermosa coordinadora no pudo evitar sonreír y después de ponérselo de forma inconscientemente comenzó a posar para sí misma, como si estuviera en una pasarela, de forma que pudiera resaltar cada uno de sus atributos. Y no era para menos ya que en esos momentos May se sentía como la mujer más sexy del mundo hasta que…

    —Está decidido ¡Nos lo llevaremos! —dijo Harley al aparecer justamente detrás de ellas, por lo que como si acabará de salir de una especie de trance, May reaccionó e intentó cubrirse con la cortina del probador.

    — ¿Qué se supone que estás haciendo? —preguntó la ruborizada chica con una mezcla de vergüenza, odio y excitación.

    —Estoy pagando el bikini que seleccionaste, cariño —le respondió él con calma, mientras le entregaba a la encargada una brillante tarjeta de crédito de color dorado.

    —Traeré su factura en un momento, señor —respondió la joven al retirarse por un breve momento, tras el cual volvió con un papel para Harley.

    — ¡Muchas gracias por su compra! ¡Y espero verte de nuevo, May! —se despidió aquella amable vendedora antes de que ellos salieran de la tienda y comenzarán a caminar hacia la playa.

    — ¿Tú tienes algo que ver con esto, verdad? —le reclamó la apenada chica después de algunos minutos caminando en silencio.

    —No me culpes de todo, amorcito. Algo dentro de ti está cambiando y te aseguro que yo no tengo nada que ver en ello —respondió el coordinador con despreocupación, lo cual no le dio a May otra opción más que creerle, aunque había algo en esas palabras que la hizo estremecer.

    A medida que se acercaban a la playa May pudo ver cómo un número cada vez mayor de personas pasaba a su lado, lo cual no era de extrañar ya que las blancas playas de Ciudad Olivaine eran un conocido centro vacacional, pero lo que en otras circunstancias hubiera sido un relajante paseo en esos momentos era una bochornosa situación.

    No sólo porque estaba usando su recién adquirido bikini, lo cual provocaba que mas de un chico e incluso algunas chicas la devoraran con la mirada, sino porque su cuerpo la obligaba a caminar junto a Harley.

    —Todos me están mirando —comentó ella con un susurro de vergüenza, mezclado por la sensación de orgullo que secretamente sentía por ser el centro de atención.

    — ¿Y vas a decirme que no te gusta, cariño? —le respondió Harley de forma perspicaz y con una sonrisa traviesa, sabiendo perfectamente lo que ella en verdad sentía.

    — ¡Solo guarda silencio! —respondió May completamente avergonzada porque su captor la conociera tan bien, era como si Harley pudiera ver a través de ella y supiera sus pensamientos más secretos, sin embargo ella no tuvo más tiempo para pensar en ello ya que su acompañante puso sus manos sobre su cadera y con todo el descaro del mundo la acercaba a él.

    — ¿Se puede saber que estás haciendo? ¡Todos nos están mirando! —susurró la sonrojada y furiosa chica al percatarse de que a nadie en la playa le pasó desapercibido el movimiento de Harley.

    —Tranquila, cariño Solo reafirmo que tú ya tienes dueño —respondió el orgulloso coordinador mientras apretaba las delicadas caderas de May, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

    — ¡Solo en tus sueños, idiota! —respondió ella con la poca firmeza que aún le quedaba en ese momento, pero sin poder resistirse u oponerse a ese contacto, pero lo peor es que en el fondo lo estaba disfrutando.

    —Entonces es una suerte que los sueños se hagan realidad ¿No lo crees, cariño? —contestó el con calma antes de guiarla hacia una zona poco concurrida, detrás de una rocas, y en la cual la “pareja” decidió instalarse.

    —Parece que conocieras este lugar —dijo May tratando de fingir que se sentía más segura de lo que en verdad estaba, todo sin dejar de mirar a su alrededor, pero en aquella sección de la playa no había nadie más que ellos dos.

    —En realidad no. Este es un sitio que me recomendaron unos conocidos en las redes, ideal para pasar un buen rato sin ser molestados —respondió el chico quitándole importancia al asunto.

    — ¡Supongo que debe tratarse de un grupo de asquerosos pervertidos! ¡Igual que tú! —atacó la chica con una pizca de satisfacción, ya que en esos momentos las palabras eran la única forma en que podía intentar fastidiar a su captor.

    —Ellos prefieren denominarse como “Amantes Extremis”, pero creo que para fines prácticos tienes razón —admitió el coordinador sin ninguna pena, mientras seguía colocando una toalla sobre la arena, lo cual hizo temblar a la chica.

    —Entonces… ¿Terminarás todo aquí? —preguntó May, presa de una extraña sensación mezcla de nervios y excitación, ganándose una lasciva mirada de su captor quién la rodeo con sus brazos por detrás y se acercó a su oído para susurrarle.

    —No, princesita, aun no. Sé que una parte de ti ya arde en deseo y necesita entregarse a sus pasiones más oscuras… Pero también sé que lo que te motiva ahora es únicamente el calor del deseo —y mientras Harley decía esas palabras su abrazo sobre la chica era cada vez más fuerte y lentamente la llevó hacia donde había colocado sus cosas

    —Lo que realmente deseo es que te consuma el fuego del amor, cariño, justo como me ha consumido a mi por tanto tiempo. Y en cuando eso suceda serás tú quien caiga rendida a mis pies y solo entonces tomaré lo que me pertenece —y tras esas palabras fue que la “pareja” suavemente se recostó sobre la toalla, el sobre ella.

    En ese momento Harley miró a los ojos a su compañera, viendo en aquel par de hermosos ojos azules una mezcla de nerviosismo, odio, excitación y muy en el fondo había algo más, un sentimiento que comenzaba a nacer…

    Pero antes de que May pudiera hacer algo más, ella recibió un súbito y apasionado beso en los labios, lo cual la sorprendió bastante y aunque ella trataba de resistirse y alejarlo de ella su cuerpo no le respondía, pero no era sólo eso ya que sin darse cuenta su lado consciente estaba comenzando a ceder frente a la pasión.

    De forma que mientras los labios de ambos coordinadores se fundían en una apasionada danza de lujuria y deseo, las manos de ambos comenzaron a recorrer el cuerpo del otro con desesperación, por lo que sin darse cuenta ambos comenzaron a desnudar al otro. Ya que el único pensamiento que tenían era el de disfrutar de cada centímetro del cuerpo del otro sin que nada les estorbara.

    En cuanto ambos jóvenes se vieron obligados a separarse para recuperar el aliento Harley pensó que la chica comenzaría a resistirse una vez más, pero para su grata sorpresa lo que sucedió a continuación fue todo lo contrario, ya que una de las manos de May bajaba por su abdomen hasta llegar a su entrepierna y una vez ahí tomo su verga y con gran decisión y entusiasmo comenzó a masajearla hasta producirse una erección.

    —Ahora que tu verga esta dura, es tu turno de hacerme sentir bien —dijo ella con un suave y erótico ronroneo mientras una sonrisa, que sólo podía ser descrita como pervertida, aparecía en su rostro, a la vez que su mano comenzaba a acariciar con extremo cuidado los testículos de su captor

    —Muy bien, princesa —respondió el con una sonrisa similar antes de que sus manos comenzarán a recorrer el cuerpo de la chica, una de ellas sosteniendo uno de sus desarrollados pechos mientras que la otra recorría sus torneadas piernas en dirección hacia su intimidad.

    — ¡Oh si! ¡Tócame más, Harley! —suplicó ella en cuanto los ocasionales toqueteos en sus pechos se transformaron en delicadas y pasionales caricias, a la vez que los hábiles dedos del coordinador comenzaron a estimular la entrada de su coño, causando que un delicioso espasmo recorriera su cuerpo

    De esa forma Harley y May pasaron varios minutos masturbándose el uno al otro, en esos momentos no había nada que les importará más que darle todo el placer posible al otro y disfrutar de sus cuerpos lo más posible, por lo que no era de extrañar que ninguno de los dos tardará en llegar a un placentero orgasmo.

    En el instante en que May llegó a su límite pudo sentir como el cálido semen de Harley llenaba sus manos, por lo que no pudo evitar sonreír antes de desmayarse, pero no sin antes oír a su captor decirle: —Te amo.

    “¿En dónde estoy? ¿Cómo llegue aquí?” se preguntó una confundida May, algunas horas después, antes de darse cuenta de que estaba recostada en la cama de la habitación que compartía con Harley.

    “¿Y hablando de Harley? ¿En dónde estará?” se preguntó al notar que su captor no estaba en la habitación, por lo que sin dudarlo se levantó de la cama con la intención de escapar, cuando la imagen que le devolvía el espejo de la habitación la obligó a detenerse.

    — ¿Cómo es que él conoce mis medidas a la perfección? —se preguntó en voz alta al darse cuenta de que estaba luciendo un conjunto de pantys y sostén de seda negra junto con unas medias a medio muslo para completar el atuendo, los cuales no solo eran de su talla, sino que remarcaban aún más todos sus atributos.

    Sin embargo su reflejo no fue lo único que llamó su atención ya que encima de la mesa se encontraba una bandeja de madera, idéntica a la que vio en la mañana con el desayuno, con un pedazo de papel sobre ella.

    “Querida May.

    Temo que tengo algunos asuntos urgentes que atender y tendré que dejarte por unas horas, así que confió en que te portaras bien durante mi ausencia.

    No hay problema en si quieres salir un poco para tomar aire fresco, ya que mi hechizo te hará volver a mi, de cualquier manera dejaré a Bannette para que te haga compañía y también una tarjeta de crédito por si deseas salir de compras. Te veré muy pronto mi muñeca.

    Con amor Harley.”

    Mientras leía la nota May pensó que se sentiría furiosa e intentaría escapar por cualquier medio posible, pero en lugar de eso miró el papel con una mezcla de resignación y nostalgia.

    —Y dime Banette ¿Saldremos a algún sitio o simplemente vas a vigilarme aquí? —preguntó la chica al darse cuenta de que el tipo Fantasma siempre estuvo dentro del armario, y que al saber que su presencia había sido descubierta salió de su escondite.

    Sin embargo el pokémon muñeca comenzó a tener una serie de fuertes y antinaturales arcadas, como si se estuviera ahogando con algo, antes de escupir lo que parecía ser una especie de pasta oscura.

    Al ver aquello el color rápidamente abandonó el color del rostro de la chica, quien miraba con atención aquella pasta, ya que a pesar de su consistencia ella podía reconocer perfectamente el objeto que la había atado a Harley durante las últimas horas: Banette había estúpido su muñeca.

    Continuará…

  • Y un día pedí por favor

    Y un día pedí por favor

    Hola, ante todo me presento:  Soy Silvana, tengo 30 años, soy Ingeniera Atómica, y vivo en Bariloche, Argentina. Mido 1.70 m., delgada, y con buen culo, y lindas tetas, aunque un poco más no me quedarían mal.

    Cuando salí del secundario a los 18 años me fui a estudiar al sur de mi país. Vivía con otra chica que estudiaba lo mismo en un pequeño departamento. Por el tiempo que nos llevaba la carrera, muchas horas de estudio, y el clima de la zona, no éramos de salir mucho a la noche. Casi nada. Mucho menos tener un “novio”. Cuando salíamos, si nos gustaba algún chico, no dábamos vueltas e íbamos a la cama. Solamente con dos chicos intercambiamos números de teléfono. Pero nada serio.

    Maru, mi compañera de departamento era más pequeña que yo, algo entrada en kilos, pero con una personalidad avasallante. Su simpatía, excelente humor y mucha sensualidad le permitía siempre tener algún chico para disfrutar.

    Cuando nos fuimos a vivir juntas, solo pusimos como reglas el orden del departamento, la limpieza y tratar de no traer chicos al departamento. Para nosotras era normal vernos livianas de ropa, estudiando, limpiando, o simplemente mirando tele. La convivencia nos fue llevando, a cruzar ciertos límites. Primero fue mirar tele abrazadas, luego algunos toqueteos mientras hacíamos las cosas, hasta llegar a tener sexo.

    El sexo era algo que las dos disfrutábamos y necesitábamos. Nos relajaba, y nos permitía sentirnos no tan bichos de laboratorio.

    Después de un par de años, un receso en la facultad me quedé en el sur, no volví a Buenos Aires. Pude disfrutar la ciudad, pasear ya que el clima del verano es muy lindo y aprovechar para salir de noche.

    Fue una tarde que en una salida a caminar entré a un negocio a ver ropa. El encargado, un muchacho muy lindo, más alto que yo, fue quien me atendió. Me mostró varias cosas y cuando iba a pagar me preguntó:

    “¿Disculpame, vos estudias en el Instituto Atómico, no es así?”

    “Si, estudio allí. ¿Cómo sabes?” le pregunté

    “Porque un amigo de mi padre trabaja allí, y hace poco le fui a llevar algo y te vi”

    “Ah, qué buena memoria visual que tenés” dije de compromiso.

    “Si” dijo él.

    Cuando ya casi estaba en la puerta para salir con mis compras él me dijo:

    “Perdoname, espero no te molestes, te puedo invitar a tomar un café en algún momento”

    “Claro que no me molesto, es halagador. Si querés cuando cerras nos encontramos en el café frente a la plaza.” Le dije para no darle el teléfono ni mi dirección. Aunque debo reconocer que me gustaba.

    “Sí, claro que quiero. Cierro a las 19 Hs., en 5 minutos llego.”

    “Nos vemos entonces.”

    Efectivamente a las 19:05 Hs. estaba entrando al café.

    “Hola, gracias por aceptar mi invitación. No soy de invitar chicas a salir, pero te debo confesar que cuando te vi en el instituto me gustaste, pero sobre todo, quería conocerte porque es muy raro ver mujeres estudiando allí.”

    “O sea, que me estas tratando de bicho raro. Por lo menos decime tu nombre, así se cómo se llama quien tiene tan poco tacto”

    “Soy un bruto, perdoname. Soy Santi. Y no quise que se entendiera eso. Te lo juro.”

    “Tranquilo, yo soy Silvana, o Sil, como vos quieras”

    “Hola Sil. En realidad, nunca tuve oportunidad de charlar con una chica que estudie allí, y no es que te trate de bicho raro. Solo que pienso que debes tener una mentalidad distinta a la mayoría de las chicas, por tu formación, tan especial, tan científica. Y al verte comprando, me pareciste muy terrestre, distinta a lo que imaginaba.”

    “Acepto que es una estigmatización bastante común. Que somos cerebritos que para lo único que vivimos es para el trabajo, la ciencia y afuera no hay nada. Pero no es así. O en mi caso.”

    “Pero no te he visto mucho en la noche, no sos de salir a bailar mucho.”

    “No, porque tampoco me atrae mucho. Salgo en ocasiones especiales. Lo mismo que salir de compras o a pasear, es muy raro.”

    “Perdón, pero novio tenés”

    “No, hace varios años. Parte por el estudio, y parte porque por el estudio no salgo. ¿Pero puedo meter una pregunta en este interrogatorio?” le dije sonriendo

    “Si, discúlpame.”

    “Está bien. Y vos, ¿qué haces de tu vida, solo el negocio?”

    “Fuera de temporada sí. En temporada soy instructor de esquí.”

    “Guau, uno de los famosos “voltea muñecas”” dije riendo.

    “No seas mala, no es tan así, hay mucho mito en eso.”

    “Me vas a decir que sos un santo, que cuando las chicas se te tiran las perdonas”

    “La mayoría de las veces no me interesa. No te voy a negar que otras sí, pero no dura nada.”

    “Como yo, ¿o pensas que desde hace cuatro años no estuve con ningún hombre?”

    “Supongo que no” dijo él sorprendido.

    “A ver, soy mujer, también tengo deseos de sexo, creo que es lo más natural del mundo. Si puedo, encuentro a un chico que me guste, pues satisfago mis deseos. Otras veces con mi compañera de departamento, calmamos nuestras necesidades.”

    “Ves que sos distinta, la mayoría de las mujeres no hablan tan francamente como lo haces vos de tu sexualidad”

    “¿Te molesta? ¿Te intimida acaso?” le pregunté.

    “Molestarme para nada. Me gusta”

    “¿Y que te gusta de una mujer?”

    “No te rías, pero su inteligencia, su humor, su franqueza y no te voy a negar que si eso viene en un buen estuche, mejor aún”

    “Supongo que muchas mujeres por tu trabajo se te han insinuado, pero ¿alguna fue derecho al punto?”

    “No. Y a vos, que te gusta de un hombre, que buscas”. Me preguntó.

    “Para una noche, que sea lindo, más o menos simpático, que no sea bruto.”

    “¿Y para la vida?”

    “Sos jodido. No he buscado novio. Te cuento que sos el primer chico con que me siento a tomar un café en 3 años que estoy acá, y sos el primero que sabe que estudio y no sale corriendo. Sinceramente no sé Santi, no es algo que me haya planteado”

    “Tenes ganas de caminar un poco, o ya te aburrí” me dijo.

    “Ya es casi de noche, es hora que vuelva al departamento…”

    “Entiendo, no hay problema. Si no te molesta te puedo acercar, tengo el auto en la esquina”

    “No gracias. Prefiero caminar”

    Nos saludamos, no me pidió el teléfono ni insistió para llevarme. Él fue para un lado, yo para el otro. Caminé cinco metros, di media vuelta y fui a buscarlo”

    “Santi, perdoname”

    “Decime Sil, ¿qué pasa?”

    “Estoy medio boluda. La verdad es que me gustas, y tengo ganas de invitarte a mi departamento. Pero a la vez, quiero escaparme. Me haces sentir insegura.”

    “No entiendo por qué insegura”

    “Por eso te digo que estoy boluda. Soy mala cocinando, ¿compramos un par de pizzas y unas cervezas? Pero no creas que… Deja, vamos. Mejor no hablo más”

    Fuimos a mi departamento, encargamos pizza y cerveza, y nos sentamos a charlar.

    “Por lo que veo, sos el hombre de las primeras veces. Nunca traje un chico a casa.”

    “Gracias por eso.”

    Él se comportó en todo momento como un caballero, sin insinuaciones, sin buscar acercarse ni tocarme. Su pasividad me comenzó a alterar, a calentar. Terminamos la pizza y nos quedamos tomando un par de latas de cerveza. No pude parar mi bocota.

    “Escuchame Santi, llevamos una hora aquí. No trataste de besarme, tocarme, no te insinuaste, nada. ¿Por qué?”

    “Por respeto. No te considero una chica del montón. Me gustas y mucho. ¿Te molesta?”

    “Si, digo no.”

    Me levanté, hice que corra su silla y me senté sobre él, de frente. El me rodeo con sus brazos y me atrajo hacia él. Apoye mi cabeza en su hombro y me quedé un largo rato así.

    Nunca había sentido esta sensación, mezcla de tranquilidad, contención y placer. Él solo me abrasaba. Podía sentir el calor de su respiración en mi cuello. No sentía ningún signo de excitación en él. De pronto sentí que sus manos sacaban mi camisa del pantalón y comenzaba a acariciar mi espalda. Cálidas, suaves pero al mismo tiempo muy masculinas.

    Sentía como mi concha se empezaba a mojar, mis pezones a endurecer. Su boca comenzó a besar mi cuello, yo a gemir y a frotar mi concha contra su pantalón. Sentí como inmediatamente respondía poniéndose duro su sexo.

    Me levanté, me saque la ropa y baje sus pantalones y ropa interior. Me volví a sentar sobre él. Sentía su pija bajo mi vagina, me frotaba super excitada. Él besaba mis pechos, acariciaba mi espalda.

    De pronto, por primera vez, me besó, mientras me levantaba agarrándome de la cola. Yo misma me metí la pija en mi concha. Fue hermoso, la sentía entrar lentamente, él no se movió hasta que estuvo toda adentro. Yo lo besaba en la cara, el cuello, la boca. Frotaba mis pechos contra el suyo, sentir sus vellos en mis pechos me excitaba.

    Él se comenzó a mover, entraba y salía metódicamente, haciéndome sentir toda su virilidad, su hombría. Estuvimos un largo rato así. Hasta que acabó dentro de mí provocándome un orgasmo intenso, hermoso, dulce. Me quedé sobre él, y el dentro de mí. Me mantuvo abrazada, y yo a él.

    “Sos un hijo de puta. No me cogiste, me hiciste el amor. Me mataste. ¿Y ahora?”

    “Él ahora va a ser tu decisión. Si empieza algo o termina todo acá”

    “¿Vos te vas a bancar que estudie todo el día, que por días o semanas no te de bola? Yo estoy en el final de mi carrera, no voy a abandonarla por vos.”

    “Yo no te pedí nada, no quiero cambiar nada en tu vida. Pero sé que quiero seducirte, enamorarte.”

    Se levantó, me tomó de la mano y me llevó a mi cama. Nos acostamos y me recorrió con besos mis pechos y bajó hasta mi concha. Me comenzó a chupar, besar mi clítoris, succionarlo. Hundía su lengua en mi concha, los orgasmos empezaron. Se acostó a mi lado. Bajé y comencé a chupar su pija. Nunca me había pasado de tener orgasmos chupando una pija, y me comenzaron a llegar.

    “Cogeme. Por favor, cógeme”

    Él me puso de espaldas, levantó mis piernas y me penetró con fuerza. Fue incrementando su velocidad, mordía mis pechos, sentía su respiración agitada. Yo gozaba como me penetraba, gozaba su excitación, mis orgasmos no cesaban. Sentí como se estremecía al acabar, yo con él.”

    “Encima coges muy lindo.”

    Un mes después, me había mudado a su casa. Con Maru seguíamos estudiando juntas, o en el departamento o en casa de Santi. Él se encargaba de casi todo, compras, arreglar, cocinar. Terminé mi carrera, y me quedé a trabajar en el Instituto. Hoy tenemos dos hijos.

  • El nuevo jefe de mi mujer (Capítulos 1, 2 y 3)

    El nuevo jefe de mi mujer (Capítulos 1, 2 y 3)

    Después de tantos años juntos, la rutina se había apoderado de nosotros, últimamente nos excitábamos bastante contándonos fantasías, mirando películas porno y haciendo el amor en algún sitio donde nos pudiesen descubrir, pero no parecía suficiente ya que los problemas económicos que teníamos nos hacían dejar el sexo en segundo plano.

    Como si fuera por casualidad, mirando por webs de ofertas de empleo, mi mujer vio una oferta que pedían una secretaria, sueldo correcto y buen horario. Indagando un poco más en el anuncio descubrimos que era para un despacho de arquitectura y allí salía el nombre que al leerlo choco como un tren a toda marcha. Resulta que el señor que buscaba secretaria había trabajado en el pasado con mi mujer y había estado colado por ella, le había tirado los trastos y fantaseado con ella, por otra parte mi mujer siempre me contó que si no hubiera estado conmigo en aquella época habría acabado con ese señor y que siempre se quedó con las ganas de follar con él, cosa que nos excitaba y follábamos como locos cuando metíamos e ese señor en nuestras fantasías sexuales.

    Una vez hablado, le dije que podría intentar tirar el currículum, que no había nada a perder. Pasaron dos semanas y por fin llegó la contestación diciendo que había sido aceptada y que empezaría la siguiente semana.

    Llegó el día, era primavera y mi mujer se vistió con un sujetador negro de encaje que hacía ver sus enormes pechos naturales perfectos, se puso medias poco tupidas que dejaban ver unas piernas preciosas, luego una falda a cuadros negros y blancos ,un jersey de tirantes muy escotado y encima una camisa blanca con botones negros. Se puso las gafas para ir más cómoda, se pintó los labios con un tono suave y dejó su melena con mechas rubias y pelo liso suelto.

    Yo al verla le dije que estaba bien buena y que al volver de trabajo me la pensaba follar con esa ropa puesta, ella me sonrió y le dijo cuando vuelva soy toda tuya para que hagas lo que quieras.

    La mañana pasó sin ningún sobresalto ni novedades, después de comer llegó el jefe de mi mujer y al verse, estuvieron hablando un buen rato recordando tiempos pasados.

    El jefe de mi mujer, Raúl es su nombre, había invitado a mi mujer hacer un café a su despacho y allí no tardó en hacerle piropos a mi mujer y en decirle lo guapa que estaba.

    Mi mujer al salir del despacho de Raúl me envió WhatsApp diciendo todo lo que estaba pasando, fueron emociones contradictorias ya que me había puesto celoso, furioso y cachondo a la vez. Yo le dije que como estaba ella y me contestó que bien, que le había excitado bastante estar en ese despacho recibiendo halagos por parte de Raúl y que luego ya me contaría si pasase algo más.

    A falta de media hora de salir de trabajar, empezó a llover de forma abundante, con truenos de vez en cuando y ráfagas de aire. Al llegar la hora de salir, Raúl le dijo a mi mujer si necesitaba que la acompañase algún lugar y ella le dijo que no le vendría mal si la acercaba a la estación de autobuses.

    Salieron en busca del coche pero al estar en la calle, era inevitable mojarse hasta poder estar a cubierto, al entrar Raúl puso la calefacción, la camisa de mi mujer estaba empapada, se la saco para no estar mojando todo y Raúl hizo lo mismo con su americana. En esos momentos el jersey de tirantes de mi mujer dejaba ver parte del sujetador y un escote generoso de sus dos enormes pechos.

    Empezó a conducir pero la mirada de Raúl se desviaba al escote de mi mujer y ella se dio cuenta.

    -Si sigues mirándome las tetas y no la carretera vas hacer que tengamos un golpe.

    -Perdona Noelia, es que no puedo evitarlo, son muchos años detrás de ti y tenerte tan cerca y así vestida, sería de necios no mirarte.

    -Jaja, que tonto eres Raúl, además si soy tu nueva secretaria vas a verme así más de un día.

    -Si, lo sé y no por eso se hace más fácil. (Y puso su mano en la pierna de mi mujer)

    Mi mujer no retiro la mano de Raúl y puso su mano encima de la suya, Raúl fue subiendo la mano por la pierna y empezó a meterla por debajo de la falda, cuando estaba a punto de llegar a su entrepierna, le agarro la mano y la saco y le dijo no es el momento ni el lugar.

    Entonces Raúl llevo el coche a una calle poco transitada del polígono y le dijo.

    -Noelia, sé que tú también quieres sino no me hubieras dejado meter la mano debajo de tu falda, ahora es el momento y este lugar es tranquilo y con la que está cayendo de agua no hay nadie ni se ve nada.

    -Estás loco Raúl…

    En lo que acabó de decir su nombre, él la empezó a besar apasionadamente y mi mujer le devolvía los besos, se estuvieron besando un buen rato y el la invitó a ir detrás del coche. Una vez allí, ella se puso encima de él y de nuevo se empezaron a besar y Raúl aprovecho para quitar el jersey a mi mujer y seguidamente el sujetador.

    -Vaya tetas que tienes Noelia, son increíbles, las más grandes que he visto nunca.

    Las agarro con las dos manos y empezó a comérselas, sin dejar un solo espacio sin lamer.

    Mi mujer apartó la cabeza de Raúl de sus tetas y con sus manos le empezó a desabrochar el pantalón, el rápidamente se los quito y ella le quitó el bóxer dejando su polla ya erecta del todo al descubierto.

    Se puso de rodillas como pudo debido al espacio reducido del coche y agarro con la mano la polla de Raúl

    -No te imaginas la de veces que he querido tener tu polla en frente para poder metérmela en la boca.

    -Uff joder Noelia, si te contara la de pajas que me he hecho pensando en ti.

    -Pues hoy no te hará falta hacerte una paja, que ya me ocupo yo.

    Mi mujer empezó a lamer la cabeza de la polla de Raúl, y fue lamiendo todo el tronco hasta llegar a sus huevos los que se metió en la boca por completo. Después se fue metiendo la polla poco a poco en la boca hasta tragársela por completo y eso que tenía una polla bastante grande. Mi mujer fue acelerando el ritmo y combinaba la boca con la mano, Raúl no daba crédito a la mejor manada que le habían hecho en su vida y advirtió a Noelia que se correría rápido si seguía así. Mi mujer que ya estaba muy cachonda hizo caso omiso a las advertencias de Raúl y este se corrió llenando la boca de leche a mi mujer, la cual no dejaba de mamarle la polla y tragándose toda su leche hasta no dejar ni una gota.

    -Madre mía Noelia, es la mejor manada que me han hecho en la vida, ahora me toca a mí no pienses que te voy a dejar así.

    Raúl le bajó la falda a mi mujer y le quitó las bragas, la sentó en el asiento de atrás con las piernas abiertas y empezó a comerse el coño como un poseído. Mi mujer hacía esfuerzos por no chillar por si pasaba alguien por la calle, aunque con los cristales tintados y la lluvia era difícil que les pudieran ver.

    Raúl seguía comiéndose el coño se mi mujer y le metía de vez en cuando dos o tres dedos, mi mujer le hizo parar diciéndole que ya le temblaban todas las piernas.

    Entonces Raúl se reincorporo y en esa misma posición, con la polla ya erecta de nuevo, se puso un condón y empezó a follarse a mi mujer con fuertes embestidas y tocándole las tetas.

    Mi mujer le dijo que parase ya que quiera ponerse ella encima, y así fue como empezó a cabalgar la polla de Raúl en el asiento de atrás, Jordi aprovechaba la posición para comerse sus dos tetas sin parar hasta que le interrumpía mi mujer para besarse apasionadamente.

    Luego Raúl la levantó y la puso a cuatro patas en el asiento y empezó a embestir la desde atrás sin parar, empotrado la cabeza de mi mujer contra el asiento del coche.

    Mi mujer ya se había corrido dos veces y Raúl paro se follarsela por detrás para darle la vuelta y decirle que se iba a correr.

    -Córrete en mis tetas, llénamelas de leche cabron (le dijo mi mujer)

    El en escuchar eso empezó a correrse encima de las tetas de mi mujer y cuando ya terminó le acerco la polla a la boca y ella sin mediar palabra se la empezó a chupar hasta dejarla reluciente.

    Después de vistieron y no mediaron más palabras, Raúl acerco a Noelia a casa y al entrar mi mujer me dijo que tenía muchas cosas que contarme.

    Capítulo 2

    Noelia llegó más tarde de lo habitual, pero como había estado lloviendo de forma intensa pensé que habría retenciones y que el autocar se había retrasado.

    Noelia después de decirme que tenía cosas que contarme, me dio un beso en la boca y me dijo que se iba a duchar.

    Mientras se duchaba aproveché para preparar un par de gin tonic para celebrar su primer día de trabajo.

    Sin yo saber nada, cuando ella se estaba secando el pelo, le llegó un mensaje de Raúl al teléfono diciendo que le había encantado y que si ella estaba incómoda con la situación no volvería a ocurrir y que sentía haberla abordado de esa manera pero qué su instinto más salvaje se había apoderado de él en el coche. Noelia sonrió y no contesto el mensaje.

    Al salir de la ducha se fue a la habitación y se puso un conjunto de lencería debajo del pijama.

    Nos pusimos cómodos en el sofá, me estuvo contando las tareas del trabajo mientras la bebida iba bajando, había preparado alguna golosina para picar algo con el alcohol.

    En la televisión pusimos un capítulo de esa serie que nos tenía enganchados, con la emoción y suspense nos pasamos un capítulo sin darnos cuenta, y en el segundo mi mujer empezó a tocarme la pierna. Yo llevaba puesto el pijama con pantalón corto sin calzoncillos y manga corta, de tal manera que su mano estaba directamente en mi muslo. Yo empecé a manosear sus tetas por encima del pijama y pude intuir algún sujetador o lencería no habitual en mi mujer al ponerse el pijama.

    La mano de mi mujer fue subiendo por la pierna hasta llegar a mi polla, que estaba flácida pero rápido se animó. Empezamos a besarnos y mi mujer se puso de pie delante de mí y se quitó el pijama dejando a la vista esa lencería tan excitante diciendo ¡sorpresa!

    Acto seguido me quite el jersey del pijama y los pantalones, ella se arrodilló y preguntó si tenía ganas de que me comiera la polla, lo cual le dije que ya sabía la respuesta y que estaba muerto de ganas de que empezara.

    Empezó dando besos alrededor de mi polla, las ingles, el ombligo y fue besando poco a poco, sin coger con la mano mi polla. Luego estuvo lamiendo, el mismo recorrido y cuando pensaba que no podía aguantar más, la agarró con la mano, escupió en el glande y me masturbo con la mano y su saliva.

    Después de minutos de tortura se la metió en la boca y empezó hacerme una de esas mamadas que tanto me gustan. Cuando llevaba un rato se la sacó de la boca y me dijo:

    -Cariño, tengo que contarte una cosa y tengo miedo que te enfades

    -Amor mío, ya sabes qué puedes confiar en mí, (dije asustado)

    -Pues verás, tengo que decirte que tú polla no es la primera que ha estado en mi boca hoy.

    -Como? A quien coño se la has chupado cariño?

    -A Raúl… a cualquier otro no habría caído en la tentación pero me subió a su coche empezó a decirme cosas y ya sabes qué siempre he fantaseado con eso, lo siento mucho cariño no volverá a pasar, entiendo que estés enfadado, había pensado que si te lo decía mientras te comía la polla quizá no te enfadarías tanto.

    -Ya cariño, se lo que siempre has querido hacer con Raúl, pero podrías haberme consultado no?

    -No dispuse de ocasión ni tiempo, pasó todo así de rápido, entonces que hago, sigo la mamada o quieres que pare y te deje solo.

    -La mamada la vas acabar quieras o no, y enfadado estoy porque me has engañado sin haberme avisado, sabes que soy abierto de mente y quizá sí me lo hubieras pedido habría accedido a que cumplieses tu fantasía.

    -Ya lo sé amor mío, te voy hacer la mejor manada del mundo.

    -Y te gustó hacerle una mamada? La tiene más grande que yo?

    -No, la tenéis muy similar, la tuya es más gruesa y si disfrute mucho no quiero engañarte, me moría de ganas de comerme su polla.

    -Imagino que disfrutó bastante el mamón, y dónde dejaste que se corriera?

    -Pues verás… estaba tan cachonda que se la estaba mamando rápido y me dijo que se iba a correr y lo hizo en mi boca.

    -Que zorra eres, a mí casi nunca me dejas que lo haga, y te lo tragaste?

    -Si claro, no lo iba a escupir en el coche.

    -Pues que sepas que está mamada la quiero terminar corriéndome en tu boca y te lo vas a tragar todo.

    -Pídeme lo que quieras cariño, soy toda tuya.

    Mi mujer continuó la mamada y le dije que quiera grabar en vídeo un rato la mamada y la corrida, evidentemente ella accedió sin rechistar. La mamada estaba llegando a su fin y me puse de pie, ella estaba arrodillada y le dije que quería correrme. Ella abrió la boca y sacó la lengua y empezó a masturbarme para sacarme toda la leche, yo estaba grabando todo sin perder detalle alguno.

    Empecé a correrme de forma violenta debido a la energía con la que Noelia me estaba masturbando e iba viendo mi leche entrar en su boca y algunos restos se quedaban en la lengua, una vez que vio que no salía más, se tragó todo y me relamió toda la polla para no dejarse nada.

    -Vaya día llevo, hacía meses que no tenía leche en la boca y hoy me habéis llenado, que fijación tenéis los hombres con correros en la boca de una mujer.

    -Que guarra eres cariño, a partir de hoy vas a tener que tragarte mi leche más a menudo, por mala.

    -Si así consigo que me perdones, puedes correrte las veces que quieras amor.

    Nos fuimos a preparar la cena y nos pusimos una botella de vino, bastante cara, para hacer las paces.

    El vino rápidamente se acabó y estábamos bastante desinhibidos ya al llegar al postre, habíamos preparado fresas con nata, y le dije que podríamos jugar con la nata en la cama, mi mujer contestó diciendo que le parecía una muy buena idea.

    Una vez todo recogido, nos fuimos a la cama y allí empezamos a besarnos.

    -Cariño, antes lo que te contado era cierto, pero no tenía valor para decirte que con la mamada que le hice a Raúl había acabado todo.

    -Joder, el tío se corre en tu boca y tú aún tenías ganas de más.

    -No fue así, al terminar de correrse me cogió, me abrió de piernas y se puso a comerme el coño de una forma espectacular, no podía decirle que no.

    -Y después de comerte el coño imagino que follasteis

    -Pues sí, me estuvo follando un buen rato, pero no sé corrió dentro tranquilo, además usó condón.

    -Se corrió en tu boca otra vez?

    -No, se corrió en mis tetas esta vez.

    -Bueno, con esas tetas que tienes es normal. Joder cariño de una mamada hemos pasado a que habéis estado follando un rato largo…

    -Disfrute mucho por el morbo la verdad, pero tú me follas mucho mejor amor.

    -Y ya puestos a saber la verdad, como follasteis?

    -Pues primero el encima, luego le estuve cabalgando y después me puso a cuatro patas hasta que se corrió.

    -Joder, no sé si es normal pero me has puesto cachondo imaginando esas posturas con el mamón del Raúl metiendo toda su polla en tu inferior.

    -Me da igual si no es normal, solo quiero que me folles como más te guste, puedes hacer conmigo lo que quieras.

    -Pues lo primero que voy hacer, es demostraré quien de los dos te come mejor el coño zorrita mía.

    Estire en la cama a mi mujer, la abrí de piernas y le empecé a lamer el clítoris y junto a mis dedos y mi lengua hice que se retorciera de placer, ella me suplicaba que parase pero no iba a parar hasta hacerla sufrir un poco más.

    Cuando ya creí necesario, me detuve y me tumbe en la cama diciéndole que ahora le tocaba a ella comerse mi polla, sin ningún titubeo empezó a engullir mi polla sin tregua, yo le iba tocando las tetas en cuanto podía.

    Cuando ya no aguantaba más, la agarré, la puse boca abajo y empecé a empotrarla contra el cabecero de la cama, la postura requería habilidad, ya que con cada empuje, tenía que subir y bajar haciendo una flexión, pero los gritos de placer de mi mujer merecían todo ese esfuerzo.

    Cuando el cansancio se había apoderado de mí, le dije que me quería follar sus tetas hasta que me sacara la leche, ella rápidamente se tumbó boca, juntando sus tetas para que pudiera poner mi polla en medio, a los pocos instantes de estar moviendo sus tetas arriba y abajo empezó a salir leche de entre sus tetas, cayendo en su cara alguna gota, ella cogió la leche de su cara con el dedo y lo lamió diciéndome que mi leche era mucho más rica que la de Raúl.

    Y así fue como después de un día intenso nos quedamos dormidos, lo que todavía no me había contado mi mujer era el mensaje que Raúl le había enviado y que no sabía que contestar.

    Capítulo 3

    Al despertarnos al día siguiente, mientras mi mujer se vestía y arreglaba yo preparaba el desayuno.

    Tomando el café le pregunté si estaba nerviosa por volver al trabajo y ver a Raúl, después de lo ocurrido ayer.

    Me dijo que si, que no era lo que más le apetecía en estos momentos, pero no quedaba otra.

    -Encima ayer me envió este mensaje y no sé qué contestar, tengo miedo de decir algo malo y que me hecho del trabajo.

    -Pues vaya, bueno tú tienes ganas de repetir?

    -Ahora mismo no, ya te dije que siempre había tenido pendiente acostarme con él y ayer ya lo cumplí, así que por ahora no quiero más.

    -Seguro? Y si empieza acosarte poco a poco o flirtear contigo?

    -Pues no tengo ni idea.

    -Pues contéstale el mensaje y dile que no te incómoda.

    -Vale, gracias amor, te quiero muchísimo, no te merezco.

    -Yo también te amo mi vida.

    Durante las dos siguientes semanas no pasó nada extraordinario, también ayudo que Raúl se fue de viaje una semana al extranjero por negocios.

    Llegó un viernes en el que nos despertamos bajo un sol radiante, apenas una nube en el cielo y unas temperatura que invitaba a salir a tomar algo alguna terraza.

    Mi mujer se puso un vestido de tirantes, blanco con flores pequeñas de colores vivos. Su calzó unas sandalias marrones con bisutería adornándolas.

    En la oficina había menos gente de lo habitual y Raúl le dijo a mi mujer si le acompañaba a comer ya qué no había faena y reuniones.

    Fueron a comer a una arrocería, hicieron una paella de marisco y bebieron sangría de cava, de postres escogieron sorbete de limón y luego les invitaron a una copa de whisky.

    Al volver a la oficina, solo quedaban un par de despachos ocupados, el buen tiempo y ser último día de semana había hecho que la gente se fuera antes de lo habitual.

    Raúl llamo al teléfono del despacho de Noelia y le dijo que pasara al suyo, que requería de su presencia.

    Al entrar al despacho, Raúl había abierto un mueble que mi mujer desconocía y que en realidad era un mueble bar. De allí había sacado una botella de Ginebra cara y dos vasos en los que sirvió la Ginebra acompañada de unos cubitos de hielo y tónica de frambuesa.

    -Pasa Noel, no rechazaras una copa antes de acabar la semana no?

    -Por supuesto que no!

    -Y vas hacer algo este fin de semana?

    -Que yo sepa nada especial.

    -Bueno supongo que al menos follaras más de una vez con Luis no?

    -Jaja, si por el fuera follaríamos cada día.

    -Normal, yo en su lugar también querría.

    -No si ya lo sé yo eso, y tú no tienes a nadie para desahogarte?

    -Que va, a veces entro en una página de citas, pero hay poco contenido de calidad, bastante loca suelta, no se pueden comparar a una mujer como tú.

    -Eres muy listo tú, me has llevado a comer, que si sangría la copa, ahora un gin tonif, me quieres emborrachar o que?

    -Jaja, mierda has descubierto mi maléfico plan.

    -Además si ya lo hicimos sin estar borracha que te hace pensar que me tienes que emborrachar para repetir.

    -Pues no se jaja, me estás diciendo que quieres repetir?

    -Quizá sí.

    -Entonces a qué esperamos.

    Me llegó el mensaje de Noelia diciendo que estaba bastante borracha y se moría de ganas de follar con Raúl, yo le dije que ni de coña, que si estaba cachonda le dijera que le comiera el coño y luego se hiciera una paja él solito.

    Me contestó que era muy cruel hacer tal cosa, que iba a poner muy cachondo Raúl y dejarlo así le daba pena.

    Yo le dije, es eso o no hace falta que vuelvas a casa

    Mi mujer accedió sin poner más pegas.

    -Raúl, tengo muchísimas ganas de que me comas el coño, estoy muy cachonda y quiero que me hagas ver las estrellas con tu boca.

    -Pues ven aquí y ponte cómoda.

    Mi mujer se subió el vestido, se quitó las bragas y se sentó en la silla de Raúl con las piernas abiertas.

    Raúl esta vez no se ando con preámbulos y le empezó a comer el coño intensamente, dándole lametones por toda su raja, le iba introduciendo dos dedos profundamente y no paraba de lamer. Noelia estaba disfrutando muchísimo y tenía el coño empapado, en su interior de moría de ganas de follar pero sabía que no podía hacerlo.

    Cuándo ya no podía más le dijo a Raúl que iba a correrse.

    -Córrete en mi boca Noelia, quiero devolverte el favor del otro día.

    Mi mujer se dejó ir y se corrió empapando la boca de Jordi.

    Jordi se bajó los pantalones y calzoncillos, y apareció su polla tiesa y dura como una roca.

    -Lo siento Raúl, hoy voy a ser muy mala y no vamos hacer nada.

    -Que! No serás capaz de dejarme así cabrona.

    -Puedes hacerte una paja si quieres.

    -No me jodas, que puta eres no?

    -Encima que dejó que me comas el coño me llamas puta?

    -Lo siento Noelia, pero es que joder estoy muy cachondo.

    -Ya lo he visto, si quieres te enseño mis tetas mientras te masturbas.

    -Vaya mierda, bueno va mejor eso que nada.

    Jordi empezó a masturbarse mirando las tetas de Noelia, mientras ella se apretaba los pechos y los iba moviendo con sus manos.

    -Puedo correrme en tus tetas?

    -Venga va, para que veas que no soy tan malvada.

    Mi mujer se sentó en la silla aguantando sus tetas con las manos, y Raúl aceleró el ritmo hasta que empezó a soltar leche en las dos tetas de mi mujer, debía hacer días que no se corría porque soltó mucha cantidad.

    -No veas Raúl, me has dejado casi cubiertas las tetas jaja.

    -Pues si, aunque es imposible eso, las tienes tan grandes que me tendría que correr tres veces por lo menos.

    Y así cuándo menos pensé que volvería a ocurrir algo, un viernes cualquiera todo volvió a empezar.

    Continuará.

  • Adiós a mi inocencia (Tercera parte)

    Adiós a mi inocencia (Tercera parte)

    Desperté asustado, cinco minutos antes, que el despertador lanzara su bramido a las 8 de la tarde.  La tranquilidad volvió a mí.

    La noche de esa tarde de sábado, comenzó a descender lentamente, pero segura. Se iba apoderando de las migajas de luz, para extender su dominio inevitable. Extendí los brazos de par en par recostado sobre la cama para darle movimiento a mi cuerpo descansado. De pronto, recordé que esa noche, sería llevado al matadero del amor. Una orgía, me esperaba para ser descuartizado sin piedad.

    Me levanté y me metí a la ducha. Limpie mi trasero y lo lubrique minuciosamente, puesto que sería sometido salvajemente por aquellos pervertidos durante mucho tiempo. Elegí unos calzones rojos para esta ocasión especial. Dicen, que el rojo embrutece hasta los toros y los atrapa en su locura.

    Me vestí ligeramente, para hacerlo todo más rápido. Pero, cuando estaba, poco antes de comenzar a cerrar la larga hilera de botones de mi camisa de color lila, me percate que mis pezones estaban muy levantados. Son como capullos rodeados de una aureola semejante a las de una mujer. Claudio, en ninguna de las dos ocasiones, se detuvo a mirar ni acariciar. Debe haber sido, la primera vez, por el nerviosismo; y hoy por la tarde, por la tranquilidad de sentirse seguro como mi macho Un flujo de luciérnagas de fuego se anidaron en mis pezones.

    Llegué, cinco minutos antes de las nueve. Claudio me hizo pasar, después de besarme en la boca. Nos dirigimos directamente al comedor… Ahí estaban sentados en el sofá rojo los dos pervertidos que un rato después me montaría… Saludé de mano al primero, un hombre de unos cuarenta años, piel clara y manos callosas y duras. Nada de mal parecido. Y, enseguida, a un hombre un poco más joven con una mirada tranquila y muy alegre, de piel negra. Sus manos eran calientes y seguras. Me hicieron sentar a unos de los costados del ancho y largo sofá que ya conocía… Claudio, fue en busca de una de las cuantas sillas que había alrededor de la mesa del comedor. La arrimó hacia el costado donde yo estaba. El hombre de la piel clara, se levantó y retiró de la mesa una lata de cerveza y me la ofreció para que bebiera, dando un golpecito con su palma en el muslo de Claudio y diciendo satisfecho: ¡lo felicito hermano!

    Luego se sentó. Ahora, puedo sonreír naturalmente y tranquilo al escuchar esa afirmación propia de los machos conquistadores. Mientras tanto, el otro, se divertía exclamando con sus dos manos agarrado de su vientre: ¡Dale duro hermanito, a esa perrita caliente! Miré al televisor gigante del comedor que estaba conectado, y vi con espanto una escena de sexo interracial. Un joven de unos veinte años de piel blanca, estaba siendo sometido por un negro por su trasero, mientras otro negro se lo encajaba por la boca… Una calentura, jamás sentida, me recorrió por todo el cuerpo. Giré la mirada hacia el negro del sofá, con el propósito de descubrir anticipadamente si él fue el intruso que me obligó a ensuciar de placer los calzones amarillos esta tarde en el dormitorio. Pero, mi intuición no fue suficiente. Debía comprobarlo como siempre con la práctica.

    Claudio, tomó mi mano y la acarició apoyándola sobre su muslo derecho.

    Pasaron varios minutos más y el nerviosismo comenzó a multiplicarse. Ya me había servido la cerveza, y cada uno en sus lugares acomodamos nuestros cuerpos. ¡La orgía debía comenzar!…

    Claudio, se levantó de su silla y se dirigió directamente al televisor y lo apagó. Se dio media vuelta y recomendó no hacer mucho escándalo… Todos al mismo tiempo comenzaron a desnudarse, mientras como pegado al sofá, lleno de espanto, no podía moverme. Me tomaron de ambas manos, empujaron hacia adelante y quedé de pie. Dos, uno a cada lado, comenzaron a desabrochar los botones de mi camisa y la sacaron. Enseguida, empezaron a retirar mis pantalones dejándome en calzones… Se dibujaron sonrisas y apetito en sus caras. El hombre de piel negra se acercó, y puso su boca en uno de mis pezones, lo hizo con delicadeza, mientras con los dedos de su otra mano, jugó con el otro pezón dando algunos apretones. Repetidos gemidos de placer escapan al aire y algunas contorsiones de mi cuerpo. Me tuvo así algunos instantes, para demostrar su experiencia en el oficio. De pronto, escuché algunos reclamos: ¡Hay que socializar! ¡Ya pues, hermanito!

    Mientras, me acomodaba de rodillas sobre el sofá riéndose ruidosamente, yo jadeaba con mis pezones hinchados. Cuando estaba listo para ser abordado, de rodilla con las piernas abiertas y apoyado con mis brazos en el respaldo, el hombre de piel clara, de pie detrás de mi trasero me dio varias nalgadas algo fuertes con sus manos callosas, chillé… ayudando a relajarme. Volvió a golpear mi trasero, y puso su sexo en el lugar perfecto, y dio un primer empujón… con fuerza. Aullé con espanto. Claudio, me tenía tomado del pelo al otro lado del sofá, en el respaldo, y aprovechándose de mis aullidos intermitentes, me encajó en la boca su maravilloso sexo, con la doble intención de darme lo que ya había sido mío y ayudar en parte, atrapar mis lamentos. Estaba siendo investido por ambos lados sin piedad. El placer y los lamentos, formaban un conjunto caótico. Entre gemidos y aullidos, vi que el hombre de piel negra se paseaba esperando su momento. Entre sus piernas, le colgaba un sexo muy largo y grueso que chocaba en sus muslos oscuros al caminar ansioso. Lo que me esperaba con ese animal, iba hacer el martirio… más sorprendente. Me tuvieron dando duro largos minutos. Por fin, Claudio se derramó en mi boca. No pude evitar tragarlo todo. Después se retiró cansado y satisfecho, pero el otro continuó un poco más, agarrado de mis caderas para no parar el ritmo ni la intensidad. Jadeaba sobre mi espalda como un demente. Pronto, también soltó chorros de líquido caliente dentro del cuerpo. Lubricando con sus jugos. Me volvió a golpear las nalgas diciendo afirmativamente, ¡muy delicioso!

    Me quedé estático. Sin aliento. Pero, más caliente porque aún no gozaba todavía. ¿Quizás eran los nervios o la brutalidad? Sentí algo de vergüenza. Ambos se fueron a duchar conversando alegres…

    Me senté al borde del sofá para tomar un respiro. La orgías son agotadoras y las fuerzas y los deseos, muy limitados…

    El de piel negra, se acercó lentamente y me preguntó si había gozado. Aún no le dije, pero estoy un poco sin aliento… Me puso de pie y me abrazó dulcemente. Descubrió que había comenzado a tiritar. ¿Qué le pasa ahora? añadió… Estoy nervioso porque debo dejarte satisfecho a tí….

    ¡No te preocupes tanto, quiero que solamente seas feliz!

    Su compasión me conmovió…

    Comenzó a besar mi cuello, humedeciéndolo con su lengua. Un calorcito agradable volvió a mi cuerpo. Mis pezones que estaban apegados a su piel volvieron a crecer… Sus labios tibios, salieron a su encuentro y comenzaron a mamarlos como un macho tierno. Me sentí como una hembra ardiente, dando verdaderos gemidos de placer… Baje mis manos sigilosamente, en busca de su sexo. Ahí estaba, en toda su longitud y espesor asombroso. Comenzó a endurecer paso a paso, sin prisa mientras lo atrapaba… Sentía cada palpitación una y otra vez… Algo hermoso me esperaba. Me arrodillé lentamente, como una esclava ante su amo y lo besé con encanto. Abrí mi boca para darle la bienvenida que había conquistado con mucha humanidad, pero no pude en varios intentos que realizamos. Angustiado, lo miré con ansiedad. Abrí más la boca, y así pudo lograrlo, sentí viendo cómo la llenaba de carne apetitosa. Mis gemidos ya no podían escapar, se perdían en su propia jaula. Después de largos minutos. Lo sacó para que extrañara su ausencia y pudiera respirar de tantas arcadas.

    ¡Quiero más…!, protesté…

    Me levanto cuidadosamente, y de rodillas en el sofá, abrió mis piernas. Me dijo, que si sentía malestar, mordiera el respaldo del sofá. Eso haría…

    Abrió mis húmedas nalgas y dio el primer empujón… Aullé mordiendo el sofá… Realizó otro intento, volví a aullar más intensamente. Hizo varias veces, hasta vencer la resistencia con más aullidos. Cuando lo logró, sentí un fuerte desgarro. Con mis dientes enterrados en el tapiz, no pude evitar un grito desgarrador que partió mi alma. Entre sollozos y placer, me di por vencido…

    Bombeó interminables veces, haciéndome gozar, en más de dos oportunidades. Después me bañó internamente, dando un grito de satisfacción…

    Una vez satisfechos los dos, sentí sobre la piel de mis piernas que fluía un hilillo de líquido. Con mi mano, palpé con cuidado las nalgas. Estaban muy mojadas, saqué la mano y la miré con horror, ¡Había sangre! Me sentía como una mujer… ¡Fui desvirgada!

    Me levanté rápido, lo besé intensamente con un abrazo acogedor.

    Nos vestimos, y le di otro beso. Después le dije: despídeme de los demás… ¡Necesito asearme… en casa!

    Espontáneamente, lo volví a besar…

  • Entrevista laboral

    Entrevista laboral

    Los primeros trabajos, esas primeras entrevistas donde se mezcla la inexperiencia con la falta de estudios, esas buscando lo que sea, encontrar el trabajo ideal no existe, solo necesitas trabajar.

    Tenía 21 años, había intentado estudiar pero no me había ido bien, solo quedaba buscar trabajo y ganar experiencia.

    En esos momentos ya se usaba las páginas de internet para poder buscar, los clasificados ya quedaban estaban quedando en la historia.

    Un día me llega una entrevista en capital, la cita era un miércoles a las 18 h en pleno Microcentro, salí con tiempo para no llegar tarde, el viaje fue tranquilo pero estaba nervioso, iba vestido con un lindo pantalón y una camisa, el puesto era para cadete.

    Al llegar me hicieron esperar un rato, era solamente una persona haciendo las entrevistas, un señor de unos cuarenta y algo, oficinista típico, anteojos y barba candado.

    Muy amable y cálido para atender a cada persona que pasaba para ser entrevistado, yo era el último, la noche iba cayendo de a poco, estábamos cerca de entrar en el invierno y el sol se escondía rápidamente.

    Cuando por fin salió el ultimo me toco entrar, “Sentate cómodo” me dijo, siguieron un par de preguntas y finalmente era el momento de un ejercicio en la PC, escribí una historia que contenga 100 palabras, sobre trámites bancarios.

    Me senté y la termine rápido, era muy ocurrente para ese tipo de cosas y no me costó nada, fue una sorpresa para el entrevistador, que enseguida noto mi tarea finalizada, al acercarse y leerla me felicito, yo me había parado para dejarle espacio para leer tranquilo.

    La charla continuo a la pregunta si hacia algún deporte, si juego al tenis, “se nota, tenés las piernas marcadas”, gracias respondo.

    La charla continuó sobre lo mismo, el deporte, él se fue acercando, hasta que se agacha y me pide permiso para tocar mis piernas, yo le digo que sí, no había problema.

    Sus manos empezaron a pasar por mis bíceps y cuádriceps, gemelos acompañado de palabras como que firme todo, que linda forma tienen. Estuvo así unos minutos, en mi cabeza había algo raro, esto ya no parecía una entrevista, también mis nervios se habían ido y estaba intentando comprender la situación.

    De pronto su mano roza cerca de mi entrepierna, a lo que respondo mirando hacia otro lado, con timidez me había dado vergüenza, pero en seguida una erección empezó a querer salir, a lo que él se dio cuenta y volvió a pasar su mano cerca, ahora si estaba erecto, me habían rozado de manera particular y se notaba mi calor.

    El me mira y me dice “Parece que te gusto”, lo primero que hago es reírme, con vergüenza y sin miedo, y cuando la mano sabe, sabe le digo.

    A lo que el clavo su mirada en mis piernas y se volvió a acercar pero esta vez por detrás…

    ¿Por acá atrás como estas? Y me pasa la mano por una nalga, mi cuerpo tembló un poco, mi pene estaba erecto al máximo.

    Le respondí por ahí nada, es un lugar sagrado.

    Me vuelve a pasar la mano por la nalga y de pronto la otra mano diciéndome “Sagrado y muy lindo”.

    De pronto me apoya y me empieza a respirar por el cuello, susurrándome al oído, diciéndome que tenía muchas posibilidades de pasarla bien con él, mí cuerpo era muy lindo.

    Me seguía apoyando y de apoco sus manos empezaron a pasar por mi cintura, mis nalgas, mi cuello, una adelante acariciándome el bulto y la otra agarrándome una nalga.

    Una de sus manos desabrocha el pantalón y se mete en busca de mi pene, muy erecto y caliente, la otra mano baja por mis nalgas, tocándome, mi pantalón empieza a bajar, luego mi bóxer, estoy parado semi desnudo, erecto y con un desconocido que me está calentando como nadie.

    Me saco la camisa, ahora si estaba desnudo, el con ropa, pasándome la lengua por mi espalda, tocándome la cola con sus manos y masturbándome, freno y le digo que quería pasar al baño, entro y me lavo mi cola y mi pene, por las dudas, salgo y él estaba sentado en el sillón de la oficina, esperándome, me acerco y me siento tímido y con ganas de todo. Por suerte la luz era tenue ya, y no me podía ver toda la cara de vergüenza, pero estaba caliente, quería probar todo.

    Llego el beso, raro, había besado a un vecino una vez y nada más, me gusto y seguí, hasta que me empezó a chupar mi pene, suave y con placer, lo saboreo entero, lo metió en toda la boca, mi cuerpo ya estaba entregado, de pronto me empieza a tocar el agujero con un dedo, húmedo por su saliva jugando con mi parte más sagrada, de pronto se abre, permite que su dedo entre, mi placer era altísimo, un dedo adentro y me la estaba chupando.

    Se para y le saco la ropa de a poco, su pene era lindo, el tamaño justo para mi cola bastante virgen todavía, al querer sentarse le digo que espere, lo empiezo a saborear yo, a tragarme toda su carne, hasta la garganta, con la legua jugaba y después le escupía, tragaba y salía, así un rato, estábamos desnudos los dos, nos frotábamos, nos besábamos, el cuello, el pene, la espalda, las nalgas, me dio vuelta y me empezó a chupar la cola, el agujero, su lengua era larga y sabía lo que hacía, estaba todo entregado, mi cuerpo relajado al compás de su sabiduría, su pene estaba muy erecto, grande, rico, se puso su preservativo y lo baño en vaselina, siguió chupándome mi cola, mis partes, hasta que me pidió que me agachara y empezó a montarme, despacio, su pene fue entrando en mi cuerpo, abriéndose camino entre la inocencia y el placer que todo me generaba, su oficina era un hotel ahora, no había más entrevista, solamente nosotros dos haciendo el amor. Estuve en cuatro patas durante un buen rato, ya mis gemidos eran fuertes y alguien se paró en la puerta, pero siguió su camino.

    Después me levanto como un macho en celo y me tiro en el sillón, me levanto las piernas y las coloco en sus hombros, mi cola estaba completamente abierta, dilatada y lista para una última vuelta a toda velocidad, era un fórmula uno, pegando sus huevos contra mis nalgas, el ruido encantador del placer, esa sopapa que se genera por el choque de los cuerpos, era una bestia sexual que me estaba sometiendo al mayor de los placeres, acabe a medio camino de su carrera, apretando su pene con fuerza, y gritando que quería más, siguió dándome más, una hora más, en cuatro, abierto, en el piso, de atrás, en el baño, yo acabe tres veces, y el todavía no sacaba nada, pero quería seguir y siguió hasta que se sentó en el sillón y me pidió que fuera arriba, ahí me senté sobre su miembro y al ritmo de unos besos acabo adentro mío, su semen salió calentito, tan caliente que lo pude sentir a través del preservativo. Mi ano estaba dilatado y satisfecho, su semen caliente había logrado su cometido y me estaba haciendo gemir de nuevo, me había encantado lo que paso.

    Ya eran más de las 21 h y tenía que volver a mi casa, me estaba esperando mi familia para ver cómo me había ido, se ofreció a llevarme como un caballero.

    Subimos a su auto guardado en el estacionamiento de la oficina, un auto muy lindo, grande, negro.

    El viaje fue tranquilo, hablamos un poco más de la vida de cada uno, sin preámbulos raros solamente charlar. Faltando poco para llegar yo estaba erecto todavía, me habían cogido tan bien que mi pene se había levantado de nuevo, él lo noto y me manoseo, paro en un árbol donde se generaba sombra y me levanto hacia él, nos besamos y fuimos a la parte de atrás, le baje el pantalón y trague su pene, ya cansado pero duro de nuevo, lo trague, lo chupe, lo disfrute, arriba y abajo sin parar, me bajo los pantalones y de nuevo me senté arriba de él, me penetro con ganas y decisión, subí y baje varias veces hasta que me dijo que estaba llegando, salí, le saque el preservativo y me predispuse a masturbarlo y chuparle para sacarle el semen con la boca, una cascada de sabor salió de su hermoso pene, todo en mi boca, lo disfrute y lo trague con un gemido de placer, trague todo sin dudarlo, era muy rico todo.

    El bajo su boca y me masturbo sin dudarlo, su boca jugaba muy rico, me hacía volar, subía y bajaba, escupía y volvía a chupar, se tragó todo, mi semen invadió su paladar.

    Yo estaba sin pantalones, y me saque la remera, quería estar desnudo, no daba más del calor, el hizo lo mismo, quedamos los dos desnudo, por suerte en un lugar tranquilo, donde no pasaba nadie.

    Había mandado un mensaje que llegaba tarde, me podía quedar un rato más, nos acostamos en forma poco natural pero desnudos y llenos de placer, sin esperarlo me dormí unos segundos.

    De pronto siento su pene otra vez erecto, apoyándome, él estaba semi dormido, bajo y lo vuelvo a tragar, se lo chupo sin dudar un rato, el me abre las nalgas, con sus dedos me dilata la cola y otra vez me vuelve a coger, a metérmela suave y dulcemente, otra vez haciendo el amor, era como la quinta en este día, pero quería mas, me seguía penetrando, ahora de manera más tranquila, pero me cogía como nadie.

    Me senté arriba de él, cabalgue como una hembra en celo, me acostó y me siguió cogiendo sin freno, mi cola pedía mas y mas, sentía todo abierto y era hermoso, el siguió haciéndomelo sin parar, su pene estaba muy erecto de nuevo, acabe de nuevo todo en el asiento y mi cuerpo, con sus movimientos me bañe en semen, mi propio semen, el seguía, hasta que llego al punto final y acabo como nunca, al grito de placer más lindo que podría haber escuchado.

    Nos quedamos un rato acostados desnudos, arriba de él, tocándole su pene y el tocándome a mí, se hizo la medianoche y me alcanzo hasta muy cerca de mi casa, antes de bajar me dio su número y nos besamos fuerte.

  • Escapada a la montaña con mi madre (IX)

    Escapada a la montaña con mi madre (IX)

    Tras nuestra intensa sesión de piscina y, después de relajarnos un buen rato en las tumbonas mientras nuestros todavía sucios cuerpos reposaban al sol, ambos decidimos ir a ducharnos. Por supuesto ya habíamos desarrollado suficiente confianza como para ahorrar un poco de agua, por lo que nos metimos juntos. La ducha comenzó bastante calmada. Yo la enjabonaba a ella y ella a mí de una manera inocente, pero obviamente esto no duró mucho. Las caricias comenzaron a centrarse en sitios específicos, los besos comenzaron a aparecer, y todo se tornó algo más explícito. Las gotas resbalaban por sus enjabonados pechos mientras yo acariciaba y pellizcaba a ratos sus sensibles y oscuros pezones. Tras unos minutos ella comenzó a acariciarme mi ya erecto pene, centrándose en mi glande y empezando así una enjabonada y lenta paja. Yo intenté hacer lo mismo con ella, ya que quería darle todo el placer que ella me estaba regalando, pero me apartó la mano, arrodillándose y tragándose toda mi polla de una sentada. En ese momento me impactó bastante, llegando a sentir como mi glande pasaba mas allá de su campanilla, pareciendo por momentos que llegaría hasta su tráquea. Comenzó así una de sus deliciosas y profundas mamadas, esta vez de esas en las que parecía que tuviera prisa por hacerme acabar, cosa en lo que era experta. No fueron muchas de esas rápidas y furiosas chupadas las que hicieron falta para hacerme eyacular todo cuanto me quedaba directamente en su garganta. Ella recibió con gusto toda mi corrida, tragándose hasta la última gota y lamiendo mi pene de arriba a abajo dejándolo bien limpio. Tras asegurarse de que ningún resto se le escapaba, me dio un suave beso en los labios y cogió su toalla, dispuesta a salir del baño.

    -Cielo, voy a ponerme cómoda. ¿Hacemos algo de cena más tarde? -decía sonrojada por los vapores de la ducha y con una risueña sonrisa-

    -Claro mamá pero… A mí antes me apetecería cenar otra cosa… -dije yo queriendo hacerla disfrutar-

    -Bueno para eso ya habrá tiempo cielo. Venga vístete y nos vemos abajo.

    A mi me dejó bastante descolocado que no quisiera ir mas allá, incluso dudé si se habría arrepentido de estas nuevas confianzas que nos estábamos tomando. Después de vestirnos cada uno en sus respectivas habitaciones hicimos algo sencillo de cena y, como las otras noches, salimos a la terraza a tomar unas cervezas bajo la noche estrellada.

    -Oye mamá, ¿te puedo hacer una pregunta?

    -Ay hijo que todavía tengas que pedirme permiso… Va, dispara.

    -¿Por qué antes en el baño no me dejaste hacerte nada?

    -Mmm… Bueno supongo que a veces a las mujeres nos gusta tomar el control de la situación.

    -¿Pero no te apetecía ir más allá?

    -Uy hijo claro que sí, estaba que me moría. Pero llevar el control de la situación hay veces que me pone hasta más.

    -O sea que te va el rollo de dominar.

    -Bueno, creo que normalmente me gusta más adoptar el papel de sumisa, ya viste antes cuando me cogiste del cuello; dios de solo recordarlo me tiemblan las piernas… -se le seguía notando algo de vergüenza al hablar de estos temas, pero a la vez había cogido bastante soltura-. Pero de vez en cuando me gusta mucho adoptar el papel dominante. Supongo que al no estar acostumbrada me calienta más de lo normal.

    -Pues la verdad es que no tenía ni idea de que te gustaran ese rollo. O sea no que fueras sumisa o dominante, sino en general, que no te veía yo pensando en esas cosas vaya.

    -Bueno hijo con tu padre sí que es todo más sencillito. Como ya te he dicho le quiero, y eso es suficiente para que nuestra relación perdure. Pero en el sexo una tiene sus inquietudes, y estas vacaciones no están haciendo más que reafirmar los pequeños deseos que ya tenía, incluso descubrir nuevas facetas de mí misma…

    -Pues no sabes la alegría que me da ser parte de eso mamá. Y lo dicho, aquí estoy para cualquier cosa que quieras probar, si eso te hace feliz. O ya no sólo probar sino hablar, que no todo va a ser práctica jajaja.

    -Jajaja. Hay que ver, si es que no me cansaré de decir que tengo el mejor hijo de mundo -dijo sonriendo mientras miraba el estrellado cielo-. Pues mira ahora que lo dices, se me ocurre una cosa que podríamos hacer relacionada con esto que estamos hablando.

    -¿Ah si? ¿Y de qué se trata?

    -A ver igual te suena un poco locura.

    -Contigo nada me parece una locura mamá.

    -Bueno bueno, menudo Don Juan estás hecho jajaja -se reía mientras se sonrojaba- Pues mira, se me ha ocurrido que podemos probar esto de dominar y ser dominado durante un día entero, pero para que no sea uno el que tenga el control todo el rato, podríamos hacer turnos.

    Oír esas palabras salir de su boca me dejaron totalmente impactado. ¿Estaba proponiendo un juego sexual? ¿Mi madre pidiendo dominar y ser dominada sexualmente por su propio hijo? ¿Realmente estaba despierto, o todo era fruto del sueño más increíble de la historia? Sin duda habían pasado pocos días, pero la mujer que yo conocía al llegar a esta casa no era la que en ese momento me estaba hablando.

    -Ya veo… Cuéntame más -dije haciendo lo que podía por mantener los nervios-.

    -Pues mira, podríamos tener como varios turnos cada uno, y utilizarlos cuando veamos conveniente. Cada vez que usemos ese turno pues se nos resta uno, así hasta llegar a cero.

    -Vale creo que lo pillo. Serían como una especie de tickets canjeables.

    -Exacto. Lo que no se es cuantos deberíamos tener cada uno. ¿Dos te parecen bien?

    -Lo veo perfecto. Pero eso sí, ¿cuánto durarían los turnos? Porque si no ponemos límite va a ser algo lioso.

    -Tienes razón no había pensado en eso… Mmm… ¡Lo tengo! El turno terminará cuando el dominante tenga un orgasmo. Eso sí, el dominante puede mandar cualquier cosa, como retos, tareas del hogar, etc. No tienen por qué ser cosas sexuales, que como tú has dicho no va a ser todo práctica jajaja.

    -Me parece bien, pero… el dominante entonces puede tener un turno infinito ¿no? Quiero decir, si por ejemplo es mi turno puedo no correrme en todo el día y tenerte como una esclava.

    -Claro… Y me estás diciendo que tienes la oportunidad de hacer con tu madre lo que sea -dijo poniendo énfasis en esas últimas palabras-, ¿y vas a decidir no correrte en todo el día?

    -Touché.

    -Jajaja. Bueno pues listo entonces. Eso sí, debemos poner un par de reglas. El juego comenzará mañana cuando nos levantemos, y empezará a contar el primero que decida gastar un turno.

    -Vale, me parece bien.

    -Otra regla tiene que ser que no vale mandar nada en público o que implique terceras personas, que ya estoy viéndote diciéndome que tengo que ir a comprar el pan desnuda o algo así.

    -Pero mamá cómo puedes pensar algo así de mí, yo nunca te haría pasar un mal momento. ¿No serás tú la que querría mandarme algo así?

    -Bueno… Jajaja claro que no bobo. Como voy a hacerle pasar vergüenza a mi pequeñín -dijo abalanzándose sobre mí y dándome efusivos besos por toda la cara.

    -Vale vale te creo jajaja. Bueno pues con tu permiso yo me voy a la cama, que tengo que pensar qué hacer mañana contigo -dije dándole una suave palmada en el muslo-.

    -Bueno pues no pienses mucho, no vaya a ser que te me quedes sin energía para mañana -dijo ella acercándose a mi boca y dándome un cálido beso de buenas noches en los labios-.

    Acto seguido subí a mi habitación, donde comencé a planear todo lo que haría el día siguiente. En un principio pensé en trazar un horario paso por paso, pero luego me di cuenta de que sería más divertido si dejaba que las cosas fluyeran. Eso sí, pensé algunas cosas básicas para darle algo de forma. Me puse a buscar en Google algún Sex Shop por la zona, y descubrí que en una ciudad cercana había un par con bastantes buenas calificaciones, por lo que decidí irme pronto a dormir para madrugar y poder acercarme a hacer algunas compras antes de que mi madre se despertara.

    Me levanté a la mañana siguiente sobre las siete. Me vestí rápidamente y cogí el coche de mi madre, intentando no hacer mucho ruido para no despertarla. A eso de las siete y media ya estaba en la ciudad, que, aunque era pequeña, tenía bastantes comercios. Sabía que la tienda a la que iba a ir abría a las 8, por lo que aún debía esperar. De igual manera decidí aparcar y acercarme para ir mirando cosas desde el escaparate. Cuando llegué vi que efectivamente seguía cerrada, pero el escaparate tenía una infinidad de accesorios y juguetes, por lo que podría echar el rato. Lo primero en lo que me fijé fue en unas esposas de terciopelo rosa. Sí, lo sé, demasiado cliché en cuanto a dominación se refiere, pero es algo efectivo y que siempre da bastante juego. Además me gustaba la idea de dominar, pero nunca me ha ido el rollo agresivo, como látigos y esas cosas. También me fijé en algo que me llamó más la atención. Se trataba de uno de estos pequeños vibradores que se introducen en la vagina, y que otra persona puede controlar mediante una aplicación móvil. Sin duda sabía que esto iba a volver loca a mi madre, y para que engañarnos, la idea de controlar sus orgasmos a aplacer me ponía a mil.

    Había pasado unos minutos cuando me fijé que por el escaparate se asomaba la sombra de alguien, la cual se quedó unos segundos observándome. Tras esto volvió adentro y al rato oí como la puerta principal se habría. Yo pensaba que no habría nadie, pero para mi sorpresa una chica salió a recibirme.

    -Hola. Perdona, ¿te puedo ayudar en algo?

    -Ah hola. Si verás, venia buscando comprar algún juguete para mi novia -obviamente no podía decir para quien iban destinados realmente esos juguetes-, pero no me fijé bien a qué hora abríais y he llegado un poco pronto.

    -Que raro ver a alguien tan madrugador por esta ciudad.

    -Bueno somos de fuera la verdad. Hemos venido de vacaciones a una casa rural por aquí cerca.

    -Anda no me digas. ¿No será la casa de Mercedes?

    -Pues ahora que lo dices no sé ni cómo se llama la mujer. La que lo organizó todo fue mi m…. -por poco la cago pensé- …novia… mi novia.

    -¿Os atendió una mujer de unos sesenta, delgada, con el pelo castaño y corto?

    -Sí, creo recordar que sí.

    -Pues esa es mercedes. Si te digo la verdad no eres el primero que va de vacaciones a esa casa y se pasa por mi tienda. Oye chico que no sé qué tiene ese lugar pero hace a las parejas pasárselo de maravilla.

    -Y tanto que sí jajaja -si yo te contara, pensé-.

    -Pero bueno mira si con la tontería son ya casi las ocho. Ven anda pasa y vemos en qué puedo ayudarte.

    De la que entrábamos pude fijarme más en la chica y la verdad es que era toda una monada. Bastante bajita, de ojos verdes, muy guapa de cara y con el pelo de un color rojizo la mar de llamativo. Era delgada pero con un pecho bastante prominente. Por supuesto nada comparado con las tetazas de mi madre, pero por su estatura y complexión destacaba bastante. Debía tener unos 30 años, lo cual me agradó, ya que yo me esperaba a una señora o un señor mayor, lo que me habría dado más corte tratándose de estos temas.

    -Bueno pues dime, ¿estabas buscando algo en concreto?

    -Bueno, sí y no. Es decir, venía con una idea pero no conozco nada sobre juguetes y esas cosas.

    -Entiendo. ¿Y qué idea era esa?

    -Perdona que esté un poco cortado, es que no suelo hablar de estos temas. Además, es la primera vez que vengo a comprar algo a un sitio así.

    -No te preocupes es normal. Yo antes de trabajar aquí también era bastante reservada, pero al fin y al cabo el sexo es algo que deberíamos normalizar más. Además, si yo te contara lo que me piden algunos que vienen por aquí no me creerías, así que tranquilo que no me voy a sorprender jajaja.

    -Gracias, me quitas un peso de encima jajaja. Verás habíamos hablado de hacer un pequeño juego de dominación. Nada fuerte, simplemente tomar el control y esas cosas. Entonces había pensado en comprar algo para hacerlo más entretenido.

    -Bueno bueno, pues has dado con toda una especialista. Sin duda desde que descubrí eso de dominar y ser dominada mis relaciones han ido a mejor. Joder, acabo de parecer un anuncio de teletienda, ¿verdad? Jajaja.

    -Pues ahora que lo dices un poco sí jajaja. Verás antes mirando el escaparate he visto un par de cosas que creo que podrían estar bien.

    -Una de ellas son las esposas, ¿verdad?

    -¿Cómo lo has sabido?

    -Es en lo que casi todo el mundo se fija, y hacen bien. Son un básico pero que puede dar mucho juego. ¿Y en qué más te habías fijado?

    -Lo otro era como un vibrador con control remoto.

    -Ah sí sí. Vaya parece que tienes un buen ojo para ver lo que nos gusta a las mujeres. Verás ese nos llegó hace poco y la verdad es que todas las parejas que se lo han llevado me han hablado maravillas. Yo misma de hecho lo he usado un par de veces y te puedo decir que a tu novia le encantaría.

    -Genial, pues esos dos me los llevo seguro.

    -Muy buenas compras sí señor. ¿Y habías pensado en algo más o quieres que te recomiende?

    -La verdad es que no me queda nada en mente. ¿Hay algo que se te ocurra?

    -Mira por lo que me dices hay un par de cosas básicas, pero que os pueden ir bien. Por un lado el tema de la ropa es muy clave yo creo. En el sexo la gente siempre piensa en desnudarse de primeras, pero a veces la ropa puede jugar un muy buen papel. Mira por ahí hay varias prendas, por si luego quieres echar un ojo, que igual encuentras algo que te guste.

    -Vale genial lo tendré en cuenta.

    -Por otro lado un indispensable son los lubricantes. Es cierto que todos los hemos usado alguna vez, pero la mayoría de gente compra los genéricos de supermercado. En un Sex Shop obviamente hay mucha más variedad; con sabores, retardador del orgasmo, especiales para penetración anal, etc.

    -Bueno nosotros es verdad que usamos alguno para masajes y tal, pero como tú dices es uno cualquiera. Eso del retardador de orgasmo nunca lo había oído, ¿cómo funciona?

    -Bueno es un lubricante pensado sobre todo para gente que sufre de eyaculación precoz, pero algunas parejas lo usan para que el chico aguante más únicamente por diversión -como anillo al dedo, pensé. Si nuestro juego se iba a basar en que los turnos cambiaran cada vez que el dominante eyaculara, esto me vendría de perlas. Aunque como bien dijo mi madre, sería tonto si la tuviera a mi total disposición y no quisiera correrme en todo el día, por lo que esto sería únicamente para jugar un poco con ella-.

    -Anda pues está súper bien. Quiero decir, no es que tenga problemas de eyaculación precoz ni nada por el estilo -sabía que efectivamente no tenía ningún problema, de hecho con mi madre tenía hasta más aguante de lo habitual, pero al justificarme tan rápidamente parecía que así fuera-. Bueno… Pues me has convencido, me llevaré uno de esos retardantes y uno normal.

    -¡Genial! Me alegro que te animes. Verás que añaden un plus muy bueno. ¿Asumo entonces que no sois mucho de sexo anal? Perdona si te sueno algo brusca jajaja.

    -No tranquila tranquila, al final he venido aquí por algo jajaja. Bueno la verdad es que nunca lo hemos probado. Nunca hemos hablado de ello siquiera, pero a mi al menos la idea no me disgusta.

    -Bueno pues yo si fuera tú me llevaría un bote pequeñito por si os animáis durante las vacaciones. Pero si crees que no lo vais a usar no hace falta que te lo lleves eh, que parece que te estoy intentando vender toda la tienda jajaja -se notaba que la chica aparte de maja era sincera-.

    -A este paso te lo voy a comprar todo sí jajaja. Pero no te preocupes, en serio, agradezco que me aconsejes. Además creo que tienes razón, me lo llevo y si nos animamos pues oye, mejor tenerlo a mano.

    -Sin duda eres de los míos jajaja. Mira y por último tengo algo un poco más atrevido, por lo que no sé si es lo que estaréis buscando. Se trata de este pack de dominación que nos ha llegado hace poco. Viene con un antifaz, un collar con correa y un conjunto de lencería especial. Puede sonar un poco fuerte el tema del collar y la correa, pero al igual que las esposas son de un material muy suave y nada agresivo. Además es algo que puede usar cualquiera de los dos, por experiencia te puedo decir que no duelen nada y que pueden dar mucho juego.

    -Sí que suena un poco más fuerte de lo que tenía pensado sí -joder, por experiencia por experiencia. Parecía que la tía había probado todo lo de la tienda-. Bueno igualmente me parece que le podemos sacar partido. ¿Has dicho que la lencería era especial no?

    -Bueno la mayoría de lencería está pensada para ser sexy, pero a la hora del sexo todas nos la acabamos quitando. Esta está pensada para no tener que quitarla, ya que tiene un par de cierres que se pueden abrir. Mira ven y te lo enseño.

    La seguí hacia la zona de ropa, donde había un par de maniquís con conjuntos de lencería puestos.

    -Mira, estos son el mismo modelo pero en distintos colores. Como ves es un conjunto de encaje de lo más típico, el cual consta de unas medias con liguero, unas braguitas, un sostén y un fino camisón. La gracia es que tiene un par de botones en sitios clave, de esta manera puedes desabrochar la parte que cubre el pecho, o la que cubre la vagina, quedando así la estructura de encaje alrededor pero dejando al aire las zonas erógenas.

    -Ya veo ya. Pues me parece una idea genial, mucho más práctico que la ropa tradicional. Pues me voy a llevar el blanco, que creo que le gustará mucho a mi novia.

    -Estoy segura de que sí. Mira pues si quieres yo te voy preparando todo. Mientras echa un ojo aquí a la sección textil, que igual encuentras algo más que le pueda gustar. Bueno y si ves algo más que te llame la atención o tienes alguna duda pregunta sin miedo.

    -Perfecto pues voy a ver qué encuentro.

    Tras esto eché un ojo más por la tienda y me decanté por comprar un conjunto más. Usé el dinero que había ganado durante el verano, dinero que tenía pensado invertir en algún viaje o festival con amigos, pero pensándolo mejor este era un plan bastante más apetecible en el que gastar. Una vez en el coche me puse a revisar todo lo que me había llevado. Por un lado teníamos las esposas, las cuales estaba seguro de que iba a usar. Por otro lado continuando en la misma línea, estaba es pack de dominación. Sabía que tanto el antifaz como la lencería los usaría sí o sí, pero el resto me daba un poco más de reparo. Abrí la caja y efectivamente el collar era muy suave, acolchado por dentro y forrado también de una especie de terciopelo, por lo que sería muy cómodo de usar. Además seguramente ambos lo íbamos a disfrutar, ya que había descubierto lo mucho que le gustaba que la agarraran del cuello, y lo mucho que me gustaba a mí agarrarla. Los lubricantes como bien decía la chica eran un básico que iba a comprar sí o sí, pero no me esperaba que con unos usos tan curiosos. Y finalmente, el vibrador control remoto, seguramente lo que más ganas tenía de probar. No hace falta que os explique el morbo de poder controlar en cualquier momento el placer de tu propia madre con un solo botón, supongo que os haréis una idea.

    Con la tontería eran más de las nueve y mi madre no tardaría en levantarse, por lo que volví rápidamente a la casa. Una vez llegué le preparé un buen desayuno. Tostadas, café, fruta, de todo un poco. Una vez todo listo subí a darle los buenos días. Entré despacio a la habitación, dándome cuenta de que efectivamente seguía dormida, ya que todo estaba a oscuras. Abrí las cortinas y pude ver cómo el sol se reflejaba en su piel, tapada únicamente por un fino y fresco camisón. Sin duda mi madre me ponía a mil, pero más allá de lo sexual se podía decir que era una mujer preciosa.

    -Buenos días mami -dije con un todo de voz suave mientras le daba un beso en la mejilla-. Venga que ya ha empezado el día.

    -Ay buenos días cielo… -decía ella con los ojos todavía cerrados mientras se incorporaba poco a poco-. ¿Qué hora es?

    -Casi las diez.

    -Ayyy cariño es muy prontoo… -decía mientras se volvía a recostar, tapándose de la luz con las sábanas- Estamos de vacaciones, déjame dormir un poco más.

    -De eso nada, que hoy es un gran día y hay mucho por hacer. Además ahora mismo decido empezar mi primer turno, por lo que tienes que obedecerme y levantarte -dije yo entre risas-.

    -¿Primer turno? No tengo ni idea de lo que me hablas…

    -Anda anda no te hagas la tonta. Venga que te he preparado el desayuno y se te va a enfriar. Además, te he comprado unos regalitos, pero solo te los daré si te portas bien claro.

    -¿Desayuno? ¿Regalos? Oye pues no va a estar tan mal esto, yo que pensaba que me ibas a tener de sirvienta todo el día.

    -¿Pero qué clase de hijo te crees que soy? Anda te espero abajo. -dije mientras salía por la puerta-.

    Tras unos minutos mi madre por fin bajó al comedor, donde yo había preparado todo un bufet a su gusto. En ese momento me di cuenta de que eso era algo que nunca había hecho por nadie, por ninguna de las chicas con las que había estado. Es cierto que la mayoría de relaciones que había tenido (las cuales no eran muchas) habían sido rollos que solían acabar en nada, pero la sensación aquí era distinta. No puedo decir que lo que tenía con mi madre fuera una relación amorosa novio novia, pero tampoco simplemente un rollete sexual, ni mucho menos una relación madre e hijo, claro. Digamos que era una mezcla extraña. Por un lado estaba el amor incondicional que un hijo tiene hacia una madre y viceversa, lo cual no deja de ser una relación amorosa, aunque no romántica. Por otro lado claro, estaba el tema del deseo sexual. Yo hacía tiempo que tenía sentimientos de deseo hacia mi madre, algo que supongo casi todos hemos tenido alguna vez (al menos los que me estáis leyendo estoy seguro de que sí). La cosa es que ese deseo residía en una fantasía, por lo que nunca imaginé que fuese recíproco. Yo deseaba a mi madre, quería sacar mi lado más animal con ella, pero ella sentía lo mismo. Ella quería follarme a mí y solamente a mí, y yo claro quería que ella me follara. Este deseo, claramente potenciado por el factor tabú del incesto, y sumado al amor más fuerte que existe, el de una madre y un hijo, creaba una relación al siguiente nivel, una relación que me hizo ver que no solo quería sexo, sino que realmente me estaba enamorando de ella.

    Después de mis reflexiones mentales comenzamos a desayunar mientras charlábamos. Obviamente comenzaron a saltar algunos chascarrillos sobre lo que ocurriría en el día, pero no se volvieron el tema principal de conversación, ni tornaron esta en algo explícito. Esto en parte me agradó, ya que podíamos hablar de cosas más allá de nuestra relación, hablar como dos personas conociéndose realmente.

    -Oye cariño, ahora que lo pienso, ¿tú de dónde has sacado esos regalos que dices que tienes?

    -Antes de que te levantaras cogí el coche y me acerqué a la ciudad para hacer algunas compras.

    -¿Cogiste el coche? Qué raro para ti. En prácticamente el año que llevas con el carnet no has querido usarlo nunca.

    -Bueno pues para que veas que me voy haciendo mayor. Además, me apetecía tener algún detalle contigo.

    -Awww cielo eso es muy dulce por tu parte -dijo poniendo cara conmovida y acariciándome con ternura la cara-. Jo, ahora me siento mal, me tratas como una reina y yo no tengo nada con lo que compensarte.

    -No seas tonta mamá. Tú me has dado mucho siempre, así que ahora en todo caso soy yo el que debe compensarte. Además, estas vacaciones es si mismas ya han sido todo un regalazo para mí, créeme jajaja.

    -Bueno creo que para ambos han sido unas muy buenas vacaciones -dijo con cara sonrojada-.

    -Me alegra saberlo. De verdad que ni en mis mayores fantasías me hubiera imaginado tener algo así contigo, es como un sueño.

    -¿Fantasías? No me digas que ya habías visto a tu madre de esa manera… O sea que te sintieras… Ya sabes… -se empezaba a poner nerviosa-

    -¿Cachondo por ti? Vamos mamá sabes perfectamente que me vuelves loco desde hace años. ¿O crees que cuanto te desaparecía la ropa interior era por casualidad?

    -Bueno supongo que nunca me lo llegué a plantear seriamente. O sea alguna vez sí que pensé que tú me las habías cogido, pero solo porque te llamaban la atención, ya sabes, curiosidades de la edad y eso.

    -Por la edad, claro. Entonces antes de venir de vacaciones, esas bragas lefadas que recogiste de mi habitación, ¿estaban así por curiosidad no?

    -Bueno vale he de reconocer que ahí empecé a sospechar un poco jajaja. Bueno lo que sí sabía era que me espiabas cuando me duchaba.

    Ahí si que la situación me dio algo más de vergüenza, ya que pensaba que eso era algo de lo que nunca se enteraría nadie. El día que descubrí esa rendija en la puerta del baño pensé que era de los mayores logros que había conseguido, aunque a día de hoy el considerar ver a mi madre desnuda como un logro se queda un poco corto claro.

    -¿Cómo? Lo… ¿Lo sabías? ¿Y por qué nunca me echaste la bronca?

    -Bueno pensé que era algo normal. Nunca he sido muy exhibicionista precisamente, de hecho todo lo contrario, pero me daba igual que mi hijo me mirara desnuda. Supuse que si tenías curiosidad mejor verme a mí que andar buscando cosas por internet o dejándote dinero en revistas.

    -Pues no tenía ni idea mamá. Oye eso sí, a papá no se lo dirías, ¿no?

    -Uy hijo no no, buena gana tenía yo de aguantar sermones. Eso sí, tuve que dejar de masturbarme en el baño y empecé a hacerlo en nuestro cuarto claro, que una cosa era que me vieras desnuda y otra en pleno acto.

    -Vaya vaya, pues si no recuerdo mal hace unos días me dijiste que tú no hacías esas cosas eh -dije yo con un tono de broma-.

    -Bueno es que una madre tiene que aparentar seriedad delante de su hijo, ¿o qué pensarías de mí si me vieras haciendo esas cosas? -ambos reímos dada la ironía-.

    -Oye pues el día antes de venir aquí no te cortaste en dar rienda suelta eh, que yo te dije que te había oído pero bien que te vi ahí machacándote…

    -Si te digo la verdad ni lo pensé, en ese momento estaba tan caliente que no pensé que me pudieras estar mirando. Obviamente cuando salí y vi la puerta del baño recién fregada me di cuenta de que no era la única que había disfrutado jajaja -de nuevo los dos reímos-.

    -Ves mamá, si me has dado más regalos de lo que tú crees.

    -Oye pues al final no voy a ser tan mala madre.

    -Tan mala no, eres la mejor madre del mundo, por eso te quiero -dije acercándome a su boca-.

    -Yo también te quiero cariño.

    Tras esto nuestros labios se juntaron, fundiéndonos en un tierno y romántico beso que duró varios minutos.

    -Eso sí mamá, estoy pensando que si de verdad quieres compensarme podrías invitarme a comer, que llevamos días encerrados en casa y apetece salir un poco, ¿no crees?

    -Oye pues tienes razón. Me parece tan buena idea que voy a omitir el que me hayas hecho el lío para que sea yo la que invite jajaja.

    -Jajaja. Bueno qué te parece salir de aquí a la una y media o por ahí.

    -Lo veo perfecto, así me da tiempo a tomar un poco el sol y arreglarme.

    Después de esto la mañana fue pasando y cada uno hizo un poco lo que quiso. Mi madre estuvo buena parte de la mañana tomando el sol y leyendo, tiempo que yo aproveché para ducharme y verme alguna serie que me había descargado en el iPad. Más tarde ella se metió en el baño para ducharse y arreglarse, ponerse guapa básicamente. Y vaya si lo hizo.

    A la una y media más o menos yo ya estaba en el salón vestido y listo para irnos. No me había puesto como para ir a una boda, pero sí algo más arreglado de lo normal, con una camisa azul y unos pantalones largos blancos. Cuando por fin mi madre se presentó en la puerta casi me da in infarto de lo guapa que estaba. Llevaba unos tacones no muy altos, lo justo para resaltar su bonita figura; una falda que le quedaba por encima de las rodillas con un estampado de cuadros negros y grises, y una blusa de manga larga color verde oscuro. La blusa no tenía apenas escote, pero es cierto eso que dicen de que a veces es mejor sugerir que enseñar, y este era un claro caso. El pelo lo llevaba suelto con su ondulado natural, y además se había maquillado un poquito resaltando sus ya bonitas facciones. Sin duda una auténtica MILF de pasarela.

    Tras esto nos montamos en el coche y ella condujo hasta un restaurante en el centro de la misma ciudad que horas antes yo había visitado. Era un italiano con bastantes buenas reseñas, nada del otro mundo eso sí. Un restaurante sencillo pero que tenía buena pinta. Bueno el resto ya os lo podréis imaginar, comimos, bebimos y charlamos. La gracia vino cuando, justo antes de los postres, me decidí a darle su primer regalo. Como ya os podréis imaginar, sí, me había traído el vibrador a control remoto. El tiempo que mi madre estuvo en la ducha yo aproveché para dejarlo todo configurado y vinculado con mi móvil, por lo que ella sólo tendría que ponérselo y listo. La chica del Sex Shop me lo había metido todo en unas bolsitas muy sobrias y nada reveladoras, por lo que era seguro sacarlo ahí delante sin que nadie sospechara nada.

    -Bueno mamá, quería esperarme a llegar a casa pero aquí tienes, tú primer regalo.

    -Ayy hijo pero no tenías por qué -dijo comenzarlo a abrirlo-.

    -No no, espera. Es un poco delicado, sería mejor que fueras al baño para abrirlo.

    -Uy miedo me das. Pero dame alguna pista anda.

    -Nada nada, que si no se chafa la sorpresa, ve al baño y lo verás. Viene dentro un librito con los pasos que tienes que seguir.

    Después de mirarme con cara dudosa e intrigada, cogió su bolso y fue hasta el baño. La caja efectivamente traía un libro donde ponía las instrucciones para ella, pero no ponía nada sobre cómo se usaba, sino que eso venía en otras instrucciones que yo mismo me encargué de quitar. De esta manera la sorpresa sería asegurada, ya que solo sabría que se trataba de un vibrador, pero no que yo podría controlarlo. Después de unos minutos volvió a la mesa con la cara algo sonrojada y mirándome extrañada.

    -¿Qué tal? ¿Te ha gustado?

    -Bueno mentiría si dijera que no, pero no entiendo muy bien qué es. O sea he leído lo que es, pero no hace nada.

    -Pero te lo has…

    -Sí sí -decía ella cortándome rápido y mirando hacia los lados algo avergonzada-.

    -Pero lo llevas… Ya sabes…

    -Sí bueno, es lo que ponía en las instrucciones.

    -Pues no sé. Mira si quieres vete al baño y te lo quitas, no vaya a ser que esté defectuoso.

    -Van a pensar mal si voy tanto al baño eh -decía ella entre risas mientras se levantaba-.

    -Jajaja. Oye por cierto yo ya estoy lleno. ¿Quieres que pidamos los postres para llevar?

    -Vale por mí genial, que ahora no tengo hambre pero luego seguro que me apetece.

    Tras esto se levantó y se dirigió hacia el baño. Una vez vi que entraba esperé un par de segundos y decidí activar el primer nivel de vibración antes de que se lo sacara. Obviamente no pude ver lo que pasó en ese momento, pero podía imaginarme perfectamente su desencajada cara, mezcla del repentino e inesperado gustazo y la lógica confusión. No salió del baño en un buen rato, por lo que deduje que no se había sacado el vibrador, sino que habría aceptado no dejar escapar ese placer que aquel desconocido amiguito le estaba proporcionando, o más bien, yo le estaba proporcionando. Fui jugando con los niveles, subiendo y bajando, pero después de varios minutos decidí darle a máxima potencia, ya que sabía que ella estaría rogando por correrse. Efectivamente no pasó mucho tiempo para que saliera del baño, con la cara eso sí roja como un tomate y algún botón de la camisa mal abrochado. Por mi parte le dediqué una sonrisa, sonrisa que ella me devolvió con los ojos abiertos fruto de la impresión. Pagamos y nos fuimos con los postres, disimulando y sin comentar nada hasta llegar al coche, ya que el tiempo que estuvo en el baño y como salió eran suficientemente sospechosos. Una vez llegamos al coche esto cambió, claro.

    -Vale, vas a explicarme ahora mismo que coño ha sido eso -decía ella sería pero para nada enfadada-.

    -¿Por? ¿No te ha gustado tu regalo? -decía yo entre risas-

    -¿Que si me ha gustado? Cabronazo casi me desmayo del gusto cuando ha empezado vibrar. No se cómo has hecho eso pero ha sido increíble.

    -Es un vibrador a control remoto jajaja. Mira lo estaba controlando con una aplicación en el móvil.

    -¿Estás de coña? O sea, que me estás diciendo que eso que he sentido, lo estabas haciendo tú desde la mesa.

    -Más o menos.

    -¡Menudo hijo pervertido que tengo! -por fin se rio- Pues menos mal que no había nadie en el baño, a ver cómo explico yo por qué casi me caigo al suelo jajaja.

    -Jajaja. Bueno pues me alegro de que te haya gustado tu primer regalo.

    -¿Primero? Joder pues como todos sean así…

    -Bueno este sin duda era el mejor, pero los otros tienen su encanto.

    -Con que sean la mitad de entretenidos que este me vale. Ufff que sofoco me ha dado… Oye esto me recuerda, ¿no se supone que estamos en tu turno de dominación? Porque raro me parece que todavía no me hayas pedido ninguna guarrada de las tuyas.

    -¿De las mías? -dije mirándola con cara de reproche mientras ambos reíamos-. Bueno que no te pida cosas no significa que no esté usando mi turno. Por ejemplo sé que ahora me pedirías probar de nuevo el vibrador, pero soy yo el que decide cuando y donde usarlo -le dije acercándome a su boca y mirándola fijamente a los ojos-.

    -Joder cielo… No te haces una idea de lo cachonda que me acabas de poner -dijo ella susurrando para seguidamente comerme la boca de una manera totalmente animal-.

    -Mmmm… Pues creo que te vas a tener que quedar con las ganas. ¿Qué tal si de momento subimos a algún mirador a comernos los postres?

    -Me parece que me tocará conformarme -dijo recobrando la compostura y arrancando el coche-. Aunque a mí lo que me apetecía comerme es otro tipo de postre…

    -Hay que ver que madre más sucia tengo…

    No os voy a negar que en ese momento tenía la polla a punto de reventar, y que de ser otra la situación hubiera rogado porque nos hubiéramos ido directos a la casa. Pero en ese momento supongo que me di cuenta de por qué el día anterior mi madre no quiso seguir con nuestros juegos en la ducha. Ciertamente hay veces que el dejar a la otra persona con las ganas de poseerte ahí mismo da un chute de morbo que pocas veces había vivido. Tras esto subimos a un mirador que se encontraba justo subiendo la montaña a unos minutos del restaurante. Decidimos salir fuera a comernos los postres mientras observábamos las vistas de la ciudad, aunque pasados apenas cinco minutos por desgracia empezó a llover a mares, por lo que de nuevo tuvimos que refugiarnos rápidamente en el coche. Esto hizo que el resto de coches que estaban por la zona y la gente que estaba paseando huyeran rápidamente, dejándonos completamente solos bajo la tormenta. Tras esto se hizo el silencio, silencio el cual únicamente rompían las gotas de agua cayendo sobre el capó del coche mientras ambos nos mirábamos a los ojos, sabiendo lo que iba a pasar.

    -¿Recuerdas que me preguntaste si estábamos en mi turno de dominación?

    -Hmm… -sintió ella con cara de curiosidad-.

    -Pues creo que ha llegado el momento de que te lo demuestre. Vamos a la parte de atrás, que estaremos más cómodos.

    Nos colamos hasta los asientos traseros para no tener que salir y mojarnos. Por suerte tenemos un monovolumen bastante grande, por lo que no hubo mucha dificultad para movernos. Una vez ya más cómodos, le ordené que se sentara sobre mis piernas y, tras acariciarle el pelo y mirarnos a los ojos, nos fundimos en un apasionado beso, lento pero sin pausa. Empezamos como si nos diera vergüenza, usando solo los labios mientras nos acariciábamos el uno al otro, pero yo no tardé mucho en comenzar a meter mi lengua y recorrer su boca. Esto dio lugar a que ese inocente beso se convirtiera en una danza de lengua y saliva como pocas he vivido, dejando algún hilo de babas entre nuestras bocas cuando parábamos para mirarnos a los ojos. Yo me quité como pude la camisa mientras ella empezó a desabrocharse su blusa, blusa de la cual se desprendió casi a la vez que del sostén. De nuevo tenía esa preciosas tetas delante mío, esas tetas a las que tantas pajas había dedicado, una vez más a mi alcance. Comencé a besarle el cuello y los hombros, bajando poco a poco mientras ella se frotaba contra mí y me acariciaba el pelo. Con ambas manos conseguí a duras penas abarcar ese par de melones, mientras mi boca comenzó a comerse esos ricos, rosados y oscuros pezones que tan loco me volvían. Esto hizo que sus movimientos empezaran a ser algo más duros, frotándose contra mi muslo y dejándome la pierna cada vez más húmeda.

    -Vaya… Parece que mamá se está poniendo juguetona…

    -Mmm sí cielo… Ya sabes lo mucho que me gusta que me comas las tetas… Agghhh pero ten cuidado, que sabes que las tengo muy sensibles…

    -Tranquila cariño -dije entre lamidas y leves mordiscos, sumando algún que otro chupetón a sus senos-. Dime… ¿quieres que te coma otra cosita?

    -Ufff si… Me encantaría…

    -Pero tienes que pedírmelo por favor -dije apretando un poco más sus pezones-.

    -Aghhhs sii… Por favor cielo quiero… Quiero que me lo comas… Estoy demasiado mojada y quiero que me comas el coño…

    Tras esto nos dimos la vuelta y la posé sobre el asiento, quitándole todo menos la falda, la cual le daba un toque muy morboso. También le saqué el vibrador, a lo que ella puso cara de niña a la que le acaban de quitar un caramelo, pero no le importó mucho cuando recordó lo que estaba a punto de hacer. Empecé como a mi me gusta, con suaves besos por toda la zona, acercándome poco a poco mientras contemplaba ese húmedo coño. Sin un pelo, bien hinchado, algo rojo por la excitación, y emanando esos ricos y viscosos fluidos, lo cual me indicaba que estaba listo para ser comido. No la hice de rogar y le di una larga lamida, empezando casi desde ano para después pasar a sus sensibles labios menores y, finalmente, llegar a su excitado clítoris. Esto claro causó que sus rápidas respiraciones pronto se transformaran en gemidos. Después de unas cuantas lamidas decidí centrarme en succionar el clítoris mientras la penetraba con un par de dedos. Ella por su parte se concentró el gemir y gritar cada vez más fuerte mientras se intentaba llevar las tetas a la boca, lamiendo y chupando sus delicados pezones. No fueron muchos los minutos que pasaron hasta que comenzó a darme indicaciones de que estaba a punto, por lo que decidí agarra abriéndola bien te piernas, tocando prácticamente un pie cada ventanilla mientras chupaba y lamía con más fuerza que nunca. Su espalda comenzó a arquearse y sus gritos se volvieron más altos aún, soltando entre espasmos un chorro de corrida el cual fue directo a mi boca, chorro que claro yo recibí encantado, tragándome hasta la última gota que salió de las entrañas de mi madre. El orgasmo eso sí no se detuvo ahí, sino que yo seguí lamiendo sin para un solo segundo, haciendo que fueran más de una y de dos las corridas que me madre me regaló entre gemidos y espasmos de puro placer.

    -Ufff cariño… No sé cómo… Pero siempre haces que me corra como un animal…

    -Me encanta verte así mami -dije mientras seguía besando su encharcada entrepierna-

    -Bueno… -todavía estaba recobrando el aliento- ¿Ahora me dejarás compensártelo?

    -¿Qué quieres hacerme?

    -Quiero chupártela cariño… ¿Puede mamá hacerte una mamada?

    -Veo que vas aprendiendo a pedir las cosas. ¿Y qué pasa si te digo que no?

    -Mami se pondría muuy triste -de nuevo usaba esa voz de niña buena mientras ponía morritos, señal de que estaba completamente metida en el juego-.

    -Bueno si tan triste te pondrías…

    Su expresión se vio inundada por una lujuriosa sonrisa mientras yo me sentaba a su lado. Tras esto se arrodilló entre mis piernas, quitándome los pantalones y agarrando mi polla para comenzar a besar la parte baja de esta. Esta vez parecía no tener prisa, dando unas lentas lamidas por el tronco, bajando hasta los huevos y metiéndoselos en la boca, para, finalmente, llegar hasta el glande. Empezó a ensalivarlo dando suaves chupadas, lo cual en verdad no hacía falta, ya que mi pene estaba embadurnado en líquido preseminal desde que comenzaron los besos. Tras un buen rato de lenta y lubricada paja comenzó lo bueno de verdad. De esta manera abrió bien la boca para tragarse toda mi extensión hasta el fondo, pero esta vez de una forma muy lenta, por lo que pude sentir cada rincón de su boca. Nunca me olvidaré de la sensación que tuve, mi pene pasando más allá de su garganta, con esta ensanchándose poco a poco, abriendo camino mientras su lengua llegaba a lamer mis huevos. Si el cielo existía no debía ser muy distinto a eso, pensé.

    -Dioss mamá… Me estás matando…

    -Ghhhh… -me encantaba ver como se sacaba toda mi polla poco a poco, dejando una cortina de babas las cuales recogía para poder pajearme con facilidad-. ¿Te gusta cielo? ¿Está mami haciéndolo bien? -decí con una sonrisa para seguir chupando-.

    -Agghhh joder… Me encanta… Me encanta lo bien que la chupas…

    -Más me encanta a mi chupártela… Mmm… Quiero comerte la polla y que luego me des lechita…

    -Ufff… ¿Y dónde la quieres? ¿Dónde quieres que te de mi lefada? Agghh…

    -Donde tú quieras amor… Ahora mismo soy tu puta cariño, puedes hacer conmigo lo que quieras…

    -Agghhh… Pues quiero… Joder quiero correrme dentro de ti… Agghhh quiero follarte y llenarte ese coñito con mi leche…

    -Pensaba que no me lo ibas a pedir nunca…

    Tras esto ella me regaló una buena garganta profunda y se levantó para ponerse encima de mí exactamente en la misma posición en la que todo había empezado. No tardé mucho y dirigí mi rígido pene hacia su caliente entrada, metiéndole la punta poco a poco mientras ella se iba sentando muy lentamente. Nuestros lubricados genitales no tardaron en unirse en una lenta pero contundente penetración, sintiendo así como su estrecha y suave vagina se veía abierta y ensartada hasta su límite por mi venosa y dura polla. Comenzamos de esta manera una lenta y dulce follada, la cual dirigía mi madre con unos lentos pero profundos movimientos, disfrutando de nuestros cuerpos mientras nos besábamos y acariciábamos. ¿Sabéis esa sensación en el estómago cuando estáis en una montaña rusa? ¿O cuando un coche arranca muy rápido? Pues esa misma sensación era la que yo estaba sintiendo con cada una de esas lentas y profundas penetraciones.

    -Joder mamá me encanta lo apretada que estas…

    -Eso es porque tu polla me mata cariño… Aghhh la tienes tan dura que parece que me vas a partir…

    -Agghhh… Pues tomate tu calma cielo… Disfruta de esta polla mientras me follas…

    La cosa poco a poco empezó a tomar ritmo. Ella empezó a frotarse con algo más de ganas, apretando su clítoris contra mi pubis y comenzando a gemirme al oído, dándome incluso algún mordisco en la oreja. Yo empecé a comerle las tetas con suaves lamidas, lamidas las cuales comenzaron a tornarse más bruscas conforme mis penetraciones empezaban a tomar un ritmo más fuerte. Esto hizo que ella dejara de frotarse para empezar un sube y baja mientras sus manos se aferraban a las agarraderas del coche, demostrando así que no era su primera experiencia dentro de uno. Nuestra follada empezó a tomar velocidad y brusquedad, dando rienda a nuestra pasión incestuosa y nuestro depravado deseo. El coche botaba bajo la lluvia, pero los únicos sonidos que se escuchaban eran nuestros gemidos mezclados con los chasquidos de mis embestidas contra su palpitante y encharcado coño.

    -Aaaghhh joder cariño… Si… Siii… Sigue por dios…

    -¿Te gusta mami? Aghhh… ¿Te gusta andar follándote a tu propio hijo? -a mi me encantaba jugar ese juego, y sabía perfectamente que a ella la encendía a más no poder-.

    -Agghhh sii amor me encanta… Ufff… Me encarta follar con mi hijo…

    -Agghhh joder… Eres una mami muy guarra… Mmmm seguro que en el restaurante estabas deseando que te follara en el baño…

    -Si cariño… Aghhh quería que me reventaras ahí mismo… Joder sigue… ¡Sigue! Aggghh…

    -Aaghhhh sii… Cabálgame mamá… Ufff quiero que te corras con mi polla…

    -Si amor por favor… Quiero correrme… Agghhh quiero correrme y que me llenes de tu lechita… ¡Agghhh!

    -¿Quieres correrte? Entonces pídemelo… -dije acelerando algo más las penetraciones- ¡Agghhh joder! Pídemelo como una niña buena…

    -¡Aaaghhh! ¡Por favor cariño fóllame! Ufff me encanta lo rico que me lo haces… Reviéntame hasta que me corra por dios…

    -Aaghhhh joder mamá me estás matando… Mmmm… Pues te voy a dar lo tuyo… Te voy a follar y te voy rellenar este coñito tan rico que tienes… Aghhhhh…

    En ese momento una de mis manos fue directa a agarrar su cuello, haciendo que mi antebrazo quedara atrapado ante ese par de tetas, las cuales rebotaban arriba y abajo, rozándome por momentos la cara. Mi otra mano se dirigió hacia su culo, concretamente hasta su ano, introduciendo con mucha facilidad el dedo corazón, para más tarde introducir un segundo dedo. Esto hizo que mi madre soltara un grito de placer el cual se tuvo que oír en toda la montaña, cosa que a ninguno de los dos nos importó.

    -¡Uy así, así! Rómpeme el culo cielo… ¡Aaaghhhh!

    -Te gusta que te follen el culo eh… Aghhh joder… Joder mamá estoy a punto… ¡Aaghhhh!

    -Yo también amor… Aghhh sii… Fóllame rico como tú sabes nene… ¡Aagghhh joderr!

    -Aaghhhh vamos cariño… Córrete para mi… ¡Aagghhh! ¡Se una putita buena y córrete para tu hijo!

    -¡Sí! ¡Agghhh joder siii! -gritaba mientras ella también me agarraba del cuello-. Que rico por dios… Me corro… ¡Me corro, me corro! ¡tú puta se está corriendo cariño! ¡aagghhhh!

    -Yo también me corro mamá… Mierda me voy… ¡aagghhh! ¡Me voy, me voy!

    En ese momento ella cayó rendida entre espasmos sobre mi pecho mientras yo la abrazaba, manteniendo mi pene metido completamente en su vagina, como si tratara de inseminarla. Pude notar como más de seis o siete chorros se vaciaron en sus entrañas, haciendo que al rato mi semen, mezclado con su corrida y sus fluidos comenzaran a rebosar, manchando mis ya mojadas piernas. En esa misma posición y con nuestros cuerpos todavía enganchados, pasamos varios minutos abrazados, mimándonos y comiéndonos la boca, como dos amantes después de su noche de bodas. Esto claro hizo que mi polla, la cual apenas se había deshinchado dentro de su caliente y palpitante coño, comenzara a pedir algo más de acción. Lo malo vino cuando ella me recordó (con una maléfica sonrisa) que me había corrido, por lo que mi turno había acabado. Tras esto nos relajamos un poco entre caricias y arrumacos, para después limpiar como buenamente pudimos aquel estropicio que habíamos formado y regresar a casa. Era cierto que mi turno había terminado, pero me daba curiosidad y un tremendo morbo el ver lo que mi madre tendría preparado para mi.

    Continuará…

  • Mi primera vez gay fue con un maduro

    Mi primera vez gay fue con un maduro

    Mi primera vez con un hombre no fue como a la mayoría le sucede, con hombres atractivos, lindos o exitosos.

    Mi nombre es Nicolás. En aquel momento yo estaba casado con una mujer, y tenía 32 años. Me desempeñaba como médico en mi consultorio. Mi esposa es una linda mujer, con un lindo cuerpo, sin mucha cola pero con unos pechos muy generosos, y muy fogosa en la cama.

    Conocí a Carlos en un curso de lectura. Yo llevaba ya seis meses, y él se presentó una tarde, con cierta timidez. A poco de empezar comenzó a ser bastante participativo, y demostró enseguida su cultura. Es un hombre muy leído, apoyado también en sus 72 años. Al contrario, yo era bastante callado, me gustaba escuchar opiniones de todos, y claro, opinar también en alguna oportunidad.

    Carlos es un hombre muy alto, de aproximadamente 190 de altura, no gordo pero si con una contextura enorme, con unos brazos que asustan y hace pensar que en sus momentos de juventud impartía miedo a quien lo observase. No mucho pelo, voz ronca y ojos marrones muy oscuros.

    De a poco empezamos a hablar, alguna vez antes de empezar, alguna vez a la salida. Todo en tono cordial, y sin sospechas de ningún tipo.

    De a poco empecé a notar que Carlos era un tipo muy locuaz, hablaba hasta por los codos, y a muchos de los compañeros empezó a caerles antipático. Monopolizaba la palabra, contradecía al resto y con el tiempo se fue aislando. El resto del grupo empezó a hacerlo a un lado, y a ponerle algún apodo, «viejo gaga» era el más conocido. La cosa se fue poniendo peor y le hacían bullyng de una forma que me empezó a molestar, por lo que de a poco empecé a acercarme a él. Al conocerlo me di cuenta que no era un mal hombre, solo muy seguro de sí mismo y por supuesto, vanidoso, pero con sentimientos nobles. Poco a poco fuimos hablando más, y al ver que tenía un amigo, el grupo dejó de tomarlo como punto de risa.

    Comenzamos a juntarnos en algún bar para leer un rato primero, y después simplemente para hablar de la vida. Y ahí él empezó a halagarme en ciertas maneras. Primero con mi ropa, diciéndome que tenía muy buen gusto, luego con mi corte de pelo, y así fue tanteando la situación.

    Con el correr de los meses empezó un «juego» en el cual me fui sumergiendo, consistente en que él deslizaba algún comentario sexual, y yo me reía o sumaba algún otro. Teóricamente todo era en juego, pero de a poco empecé a notar que de a poco su mirada empezaba a mirarme más fijo, que en el tono de sus comentarios había menos risa y algo más de realidad, y se empezó a formar en mi la idea que quizás él fuera más en serio que un símple chiste.

    Un día me invito a leer en su casa, y si bien la idea que quizás el quisiera algo más vino a mi mente, decidí aceptar. Durante semanas fui a su casa, con el total consentimiento de mi ex esposa, dado que no le ocultaba nada de eso, nada había que ocultar. Lo que si ella no sabía, era que de a poco yo había empezado a tener pensamientos eróticos con situaciones homosexuales, y masturbaciones en las cuales empecé a meterme un dedo en la cola, para posteriormente penetrarme con un consolador anal con el que jugaba con mi esposa.

    Todo cambió de golpe, una tarde que como tantas fui a su departamento a leer y charlar. Todo se desarrollaba como siempre, pero en un momento cuando salgo del baño, abro de pronto la puerta y me encuentro con que está esperándome del otro lado. Nos quedamos cara a cara, y sin pensarlo demasiado me dio un beso. Si bien yo había pensado varias veces en un posible encuentro con Carlos, la situación obviamente me cayó como un baldado, e intenté resolver de la mejor manera. Y le dije:

    – «perdón Carlos, pero no, nada que ver”

    – «Nico, te encanta esto, solo tenés que soltarte, es obvio que tenés ganas»

    – «no no, nada que ver. No me van los hombres, creí que era claro que todo era un juego»

    – «no podes fingir Nico, llevo mucho tiempo de esto u me doy cuenta enseguida cuando algún hombre quiere pija»

    Se me volvió a acercar, arrinconándome contra la pared. Me volvió a besar, y ante mi rechazo, fue directo a mi cuello. Quedé extasiado, hacia fuerza para que no me gustara pero estaba en las estrellas, sentía su respiración acelerada, y me empecé a calentar mucho. Me agarró la mano y la llevó a su pene. Cómo médico he visto muchos penes y el de Carlos parecía al tacto tamaño promedio. Del cuello fue nuevamente a mi boca, y nos besamos con desesperación.

    – «no estoy preparado Carlos, podemos dejarlo para otro día…»

    – «Yo si estoy preparado Nico, me tomé un viagra antes que llegues»

    Y me siguió besando.

    Me llevó de la mano a su habitación y nos acostamos en la cama.

    – «bájame el jogging» (Estaba con esa prenda y remera)

    Lo hice y ante mí apareció su pija, de tamaño normal, poco vello, pero ya gomosa y con líquido preseminal.

    – «mírala bien Nico, esta va a ser la primera pija que vas a tener en el orto»

    Sin que diga nada más empecé a chupársela, como pensé que se debía hacer, copiando lo que las mujeres habían hecho conmigo. Carlos empezó a gemir de placer, y hacerme correcciones sobre mi forma de chuparla. Increíblemente en muy poco tiempo pase de tener terror a querer ser el mejor chupapijas de Buenos Aires. Lo mamé unos 10 minutos, despacio, intentando concentrarme, y no pensar en lo que estaba haciendo.

    – » listo Nico, ahora te quiero culear»

    – «mejor acaba y cogemos otro día»

    – «ponete en 4 mi amor»

    Y me ubico como él quería que me pusiese. Apoye los codos sobre el colchón, y él se ubicó detrás mío. Me lleno la cola de gel lubricante, y comenzó con algún dedo. Siguió con chuparme mucho la cola, y a jugar con sus dedos, metiendo y sacando uno, siguiendo chupando, luego dos dedos, y cuando vio que yo lo toleraba bien, se llenó el pene (ya con el forro puesto) de gel, y apoyó su pene en la entrada de mi ano.

    – «ahi va, bebé»

    Empezó a empujar y el dolor empezó a aparecer, tal cual describen todos los que tuvieron esta experiencia. Intenté hacer como aconsejan, relajar los músculos y respirar hondo, pero con un grandote atrás, agarrándome de las caderas y empujando con la pija se complica muchísimo. Una vez entró la cabeza, fue empeorando, sentía un cilindro que a presión quería romperme las entrañas, realmente insoportable.

    – «basta Carlos!! Ahhggghh!! Sácala por favor!!

    -«shhh, tranqui que ya pasa lo peor»

    -«nooo, sácala ya!! No aguanto!!!! «

    -«shhh, ya pasa bebé»

    -«me voy a cagar por favor sacalaaa»

    -«Nico, tranquilo que ya termina de entrar, shhh»

    De a poco esa sensación de puntada interminable empezó a ceder un poco, si bien aún dolía muchísimo. Sentí sus muslos en mi cola, y supe que había llegado al fondo. Nos quedamos así inmóviles por un minuto (o eso me pareció) mientras él me decía:

    – «¿Sabés la cantidad de putos como vos desvirgué? Se hacen las difíciles y terminan todas con la cola llena de pija”

    Yo no sabía si putearlo, ignorarlo o prenderme en ese juego morboso… decidí callar.

    Al poco tiempo empecé a disfrutar la situación, si bien el dolor continuó durante todo el sexo. Cuando Carlos vio que no me quejaba tanto empezó de a poco a sacar y meter, sacar y meter, muy muy despacio al principio y ganando ritmo, si bien no fue en ningún momento algo intenso.

    Recuerdo haber pensado en aquel momento «quizás más adelante me arrepiento, al menos ahora tengo que disfrutar si puedo», y comencé a soltarme y soltar lo que me salía, en mi caso gemidos.

    – «Ay como te gusta bebe!!!»

    – «aaaahhh»

    – «querés que te dé más pija?»

    – «ayyy ahhh ahhh»

    – «decime o no te cojo nunca más»

    – «ah ah ah, me vas a querer seguir cogiendo viejo forro ahhhh»

    Y ahí continuó con el bombeo, suave siempre, hasta que sentí que le metía hasta el fondo, y soltaba un enorme:

    – «Aaaaaa»

    Y se me desplomó arriba.

    Yo estaba empalmado pero no había acabado, por lo cual empecé a masturbarme mientras aún tenía su pene en estado de retracción en mi cola y tuve un tiempo orgasmo del que creo se enteraron todos los vecinos.

    Si bien Carlos me ofreció a quedarme en su casa, y hasta llegó a rogarme, me fui rápido, con la cola usada por primera, pero no última vez en mi vida.

  • Petite Milf

    Petite Milf

    Era tarde, una noche de un miércoles de verano. Quería un último trago antes de encarar el regreso a casa para dormir unas horas y arrancar la jornada laboral. Las vueltas sin rumbo en el auto me llevaron a un bar en una esquina céntrica de mi ciudad.

    Me acerqué a la barra y pedí una cerveza para tomarla ahí mismo. En una banqueta, apostada en la barra una mujer conversaba con el barman. Vestía toda de negro y ceñido al cuerpo: botas y medias, short de jeans recortado y musculosa. Parecía una pendeja, por la onda y por su diminuto cuerpo. Sus manos delataban que estaba sobre los 40 largos. Delgadita pero bien fibrosa, bien marcados sus brazos y muslos, pechos pequeños, todo en perfecta armonía.

    Apenas el barman me sirvió la cerveza y cortó la conversación con ella, copé la parada invitándole un trago a elección. Aceptó y pidió un whisky con hielo. Ya me empezaba a caer bien la madurita…

    Entre charlas y risas bebimos algunas cervezas y whiskies y me contó que era de Mendoza y que había llegado a San Juan siguiéndole el rastro a un amigo cubano que se suponía venía a trabajar a un conocido bar de verano, como especialista en tragos tropicales. Cómo había llegado esa noche a la ciudad y se había alojado en un hotel del centro, preguntó por su amigo en los bares de la zona. En todos había recibido la misma respuesta: los bares de verano no quedaban en el centro y nadie conocía a su amigo caribeño.

    Gentilmente me ofrecí a llevarla hasta un conocido boliche, al oeste de la ciudad. Se me ocurría como el lugar donde un cubano podía estar desarrollando su arte de preparación de tragos. Ingresamos al lugar luego de pagar la entrada y recorrimos las barras de lugar. Eran varias, algunas dentro del boliche cerrado y otras en los patios al aire libre. En ninguna estaba el negro y tampoco nadie lo conocía. En la recorrida aprovechamos de pedir unas copas y bailamos un poco en la pista interior, bajos las luces y los efectos del alcohol.

    Su onda, su pelo y su perfume me habían puesto muy caliente. Cómo ya era madrugada apuré la situación y le dije de llevarla hasta el hotel. Aceptó y fuimos hasta el auto. Antes de subir la tomé por la cintura haciéndola girar y la acerqué firmemente hacia mi cuerpo. Como la diferencia de altura era notoria (yo 1,86 m y ella 1,55 m aprox.) mi pija erecta quedó pegada a su abdomen plano y nos comimos la boca y lengua por varios minutos. De camino al hotel, ya en el auto, ella fue pajeándome y chupando mi pene con lo que el recorrido a veces se hizo muy lentamente.

    Una vez en el hotel instantáneamente quedamos en bolas. Su diminuto cuerpo era casi perfecto. Se notaba la piel de mujer madura pero físicamente estaba impecable, horas de gimnasio asumí que tenía encima. De entrada, devoré su concha depilada devolviendo así el oral que recibí en el auto. Lo hice hasta que se vino en un aparatoso orgasmo sobre mi boca. Ella me retribuyó favores con una chupada de pija y huevos intensa, escupiendo cada tanto la cabeza y diciendo cuanto le gustaba mi miembro. Luego se puso en cuatro ofreciéndome su culito pequeño pero duro y terso. Hundí mi lengua en su orificio y con una mano le frotaba el clítoris mientras que con la otra le pellizcaba los pezones. Prácticamente no tenía tetas. Eran apenas dos bultitos con unos pezones rosados pequeños, puntiagudos y erectos.

    En esa posición acomodé la punta de mi pija en su concha húmeda y fui dando pequeños empellones hasta que mis piernas chocaron en sus nalgas. El sonido característico de esas “cachetadas” y mis huevos golpeando su concha fue motivo para que se acabe larga e intensamente. Luego se acostó de espaldas sobre la cama y mientras me la cogía me preguntaba si me gustaba su cuerpo de pendejita. Afirmé que sí y me confesó que algunos hombres la buscaban para cogerla “porque tenían la fantasía de estar culeando una niñita”. La hice cabalgar un rato y mis manos cubrían todo su pecho, retorciéndole los pezones, cosa que le encantaba. En esa posición pude empezar a estimular el agujero de su culo, con movimientos circulares de mis dedos empapados con sus fluidos que caían por mis bolas. En cuanto pude colé un dedo para adentro y al rato otro más. Eso la dejó en llamas y le pedí sutilmente: “te quiero partir el culo”. Obedeció prontamente, sin cambiar de posición se metió la chota húmeda en su apretado culo y en unos pocos movimientos mi pija estaba siendo devorada por esa colita pequeña. Al rato se puso en cuatro en el borde de la cama y clavé mi pija en su culo en un solo movimiento. La posición de parado me favorecía para entrarle con fuerza y sin piedad, sosteniendo con mis manos sus caderas ante los embates de mi cuerpo. Cómo no podía ser de otra manera me vine adentro de su culo, estallando de leche su cavidad rectal.

    Exhaustos quedamos tendidos en la cama y luego de unos minutos ella entró en un sueño profundo mientras yo dormité un rato. El alcohol, la trasnochada y la cogida la dejaron agotada. Tuve que insistir para que se despabilara así podía despedirme. Me podría haber retirado sin despertarla, pero al verla en la cama, desnuda, había tenido una nueva erección y no quería quedarme así. Ella entendió la situación y me pajeó con sus manos y su boca hasta que le salpiqué el pecho, esparciendo el semen y limpiando sus dedos y mi pija con su lengua. Luego de unos besos profundos y calientes nos despedimos.

    ¡Siempre quedará en mi memoria la tremenda noche que pasé con aquella diminuta mujer!