Blog

  • El nuevo jefe de mi mujer (Parte 4)

    El nuevo jefe de mi mujer (Parte 4)

    Noelia había vuelto a casa temprano, pero yo había salido a correr por el campo aprovechando el buen tiempo que hacía.

    Cuando llegué a casa, mi mujer estaba en la terraza tomando una Cocacola y picando unas patatas fritas.

    La saludé y le dije que me iba a duchar.

    Noelia le escribió por WhatsApp a Raúl, preguntó si se había enfadado.

    Raúl contesto que no se preocupara, que ya habría más ocasiones, y que él todavía estaba cachondo.

    Yo ya había terminado la ducha y me puse ropa cómoda de estar por casa, cojo una cerveza de la nevera y me fui a la terraza.

    -Que tal cariño, te lo has pasado bien con Raúl en el trabajo?

    -Hola amor, pues a medias, porque después de que me haya estado comiendo el coño un buen rato, lo único que quería era follar.

    -Bueno, no siempre vas a tener todo lo que queráis vosotros dos, te recuerdo que eres mi mujer.

    -Ya lo sé idiota, pero entiende que si me calientan y me ponen cachonda pérdida, pues no me gusta quedarme a medias, y a Raúl supongo que gracia le habrá hecho poca.

    -Si quieres follar, yo tengo mi polla aquí bien dura de imaginarme lo que habéis hecho.

    -Pues no es la única que está dura, estoy hablando con Raúl por WhatsApp y sigue cachondo también.

    -Jaja, está loco por ti el mamón, pero él ya se ha corrido hoy y yo estoy sin haber podido hacer nada, comprenderás que quiera un poco de juerga amor.

    Después cambiamos el tema de conversación, y estuvimos mirando diversos muebles y videos de reformas que teníamos en mente hacer por el piso.

    Luego me puse a jugar en el teléfono un poco antes de ir a preparar la cena y mi mujer se fue a la habitación.

    Raúl le había pedido alguna foto subida de tono a Noelia, diciendo que necesitaba desfogarse de nuevo. Noelia se puso un conjunto de lencería rojo y negro y le envío un par de fotos donde se podía ver el enorme escote.

    Raúl le dijo que estaba espectacular y que quería ver ese conjunto en vivo para poder quitárselo poco a poco, y le envío una foto suya en frente de un espejo de la habitación completamente desnudo y con la polla tiesa.

    Noelia empezó a tocarse suavemente y le dijo que estaba muy bueno y que tenía ganas de volver a comerse su pollón.

    Raúl le pidió más fotos, diciendo que quería ver sus tetas. Mi mujer se hizo unas cuantas fotos y le envío las tres que más le gustaban.

    Raúl le dijo que se estaba pajeando muy a gusto gracias a ella y mi mujer le dijo que ella también se estaba tocando.

    En cuanto abrí la puerta y vi a mi mujer tocándose con el móvil en la mano, le dije:

    -Que estás haciendo? Ya te dicho que si quieres follar me tienes aquí.

    -Lo siento cari, es qué sigo cachonda pensando en lo de esta tarde y hablando con Raúl nos hemos puesto a mil.

    -Puedo ver de qué habláis?

    -Nos hemos mandado algunas fotos, espero que no te moleste.

    -No tranquila, total os veis desnudos en su despacho o coche que más da unas fotos.

    -Estas enfadado verdad?

    -Un poco, sabes que estoy cachondo con ganas de follar y prefieres venirte aquí a escondidas a masturbarte con Raúl a través de WhatsApp.

    -Tienes razón, puedo hacer algo para que se te pase el enfado?

    -Hombre, una buena mamada ayudaría.

    Mi mujer me quitó los pantalones y observó mi polla empalmada al máximo, y sin más preavisos me la empezó a chupar.

    Yo miraba la conversación que había tenido y le dije

    -Joder, no sé si dejarte ir más a trabajar, no sabía que se había puesto en forma Raúl, vaya brazos más marcados y espalda ancha lleva el perro

    -Jaja, si está bastante bueno la verdad, pero yo te prefiero a ti.

    -Pues bien le dices que tienes ganas de comerse su pollón.

    -Bueno, es para animarle, además que yo diría que la tuya es más grande.

    -Me dejas hacer una cosa? Así le ayudaremos a que se corra.

    -Uy miedo me das, que has pensado ya.

    -Te hago una foto comiéndome la polla y le dices que se imaginé que es la suya.

    -Pues no sé, me da vergüenza.

    -De qué? Si ya te ha visto desnuda y también haciéndole una mamada.

    -Bueno va, puede ser divertido pero deja que hable y que haga yo la foto, es la condición, tú no puedes ver lo que me dice mientras dure la mamada.

    -Ok sin problema.

    Noelia puso hacerse selfies muy sensuales y sexys mientras me comía la polla y le envío unas fotos.

    Raúl contestó:

    -Menuda envidia, yo también quiero!!

    -Imagina que es tu polla, a ver si así hago que te corras.

    -Estáis los dos locos jaja

    -Un poco si, Luis quiere que veas cómo se la chupo.

    -Pues como una diosa, además menuda polla gasta tu marido

    -Un poco más grande que la tuya, se escoger bien jaja

    -Entre los dos te vamos a agotar.

    -Puedo con los dos sin problema.

    -Te gustaría que te follase junto con tu marido?

    -Eso sería increíble

    -Noelia haz un vídeo chupando su polka favor, te quiero ver en acción

    -Vale espera.

    Noelia me dijo que Raúl quería un vídeo, y le propuse que hicieran vídeo llamada, que sería más fácil.

    Mi mujer llamó a Raúl y no tardó ni dos segundos en contestar, en la pantalla se podía ver a Raúl sentado en la cama masturbándose. Noelia por su parte seguía con la cámara selfie haciéndome una mamada.

    Empezó a lamerme los huevos y a darme lametones por toda la polla, escupía de forma excitante en la cabeza y tronco y luego se la metía entera en la boca. Pude oír a Raúl decir, eres espectacular Noelia, vaya arte que tienes comiéndote esa polla, yo voy a correrme en breves. Al escuchar eso me excité bastante y advertí a mi mujer que también me iba a correr.

    Ella empezó a masturbarme más rápido, sus tetas estaban apenas a centímetros de mi polla ahora y entendí que quería que me corriera allí.

    No pude resistir más y empecé a correrme en sus tetas de forma abundante, mientras escuchaba a Raúl decirle a Noelia que se corría. Mi mujer empezó a chuparme de nuevo la polla y le dijo a Raúl, la siguiente mamada es para ti y será mi marido quien esté al teléfono, un beso y colgó.

    Yo le dije si iba en serio lo que había dicho y me dijo

    -A caso no te gustaría ver cómo me como su polla hasta correrse mientras yo veo cómo te tocas?

    No supe que contestar, pero la idea me pareció bastante excitante la verdad.

    -Ya veremos cariño.

    Continuará.

  • Como yo te miro, no te mira nadie

    Como yo te miro, no te mira nadie

    Hoy te has puesto muy sexy para él, pero en cambio él, no parece darse cuenta del todo, ya que cuando apareces por la puerta de tu casa, te hace entrar corriendo sin apenas mirarte.

    V- Hola niña, cariño… corre pasa, que acaba de empezar una partida. -te lo dice con prisas.

    R- ¡Joder niño, otra vez el dichoso videojuego! -protestas.

    V- Cariño, es muy bueno. -añade como si eso fuese algo extraordinario.

    R- Para una vez que estamos solos y podemos follar tranquilamente en la cama, me vienes con el cuento del videojuego, joder chico, lo tuyo es muy fuerte. Yo vengo dispuesta a follar, especialmente dedicarme de lleno a tu polla, primero a comérmela y luego a clavármela bien clavada como sé que te encanta, pero tú nada, ni me miras y sentados en el sofá, pareces dispuesto a devorar otra cosa y es nada menos que… ¡un videojuego! Sabes que hoy habíamos decidido escoger nuestro momento romántico y sexual a tope, para echar unos cuantos polvos, incluso hacerlo en la terraza, como me sugeriste, con el morbo que conlleva eso, pero es que ves un mando y te vuelves idiota, te lo digo de verdad. Precisamente, hoy, que vengo más que preparada y me he metido unas bolas chinas que vibran porque he venido con ganas de sorprenderte y de hecho ya he llegado bastante caliente a casa porque viniendo aquí, ese cosquilleo continuo en mi coño por culpa de las bolas, me ha dejado cachonda perdida. Sin embargo, hoy la cosa va para largo, hay por lo visto, un juego muy importante… de no sé qué… yo entiendo que te guste eso de tocar botones, pero ¡coño, niño, era nuestro día!

    Intentas acariciarle por encima del pantalón, pero rápidamente te quita la mano para no distraerte.

    V- Para, niña, que me desconcentro. -te dice muy serio.

    R- Pues hoy teníamos nuestro polvo pendiente y estoy muy caliente.

    V- ¿No puedes esperar un par de horas? –te responde casi abroncándome.

    Te mosqueas bastante con su actitud y te vas a la parte de arriba de tu casa, observando esa cama gigante en la que podríamos estar follando en este preciso momento, pero tú nada, tú a tú rollo. Te miras en el espejo fijándote detenidamente en tu atuendo, en el que en otras circunstancias estaría comiéndote con la mirada. Hoy, te has puesto especialmente sexy para él, con esa blusa tan ceñida blanca y esa minifalda de cuero negro que tanto te pone. Ni tan siquiera se ha fijado en las medias que llevas puestas, de esas negras de cristal, ajustadas al muslo, que resaltan tanto tus piernas, por no hablar de tus zapatos de plataforma con tanto tacón.

    Regresas al salón y pasas delante de él, con tus andares más sensuales y provocativos, pero su reacción es otra a la esperada.

    V- Quita, joder, que no veo. -me gritas.

    R- Estoy furiosa y te juro que he estado a punto de pirarme con tu actitud, pero me digo que, ya que estoy aquí, tendré que esperar esas dos horas, si realmente quiero que apagues mi calentura.

    Te sales a la terraza por no discutir con él y no mandarle directamente a la mierda.

    Al mirar justo a la terraza de al lado te das cuenta de que también estoy yo mirando la calle y tomando un vaso de agua y tomando el fresco. Nada más verte me acerco a ti quedando ambos separados por apenas un metro y te saludo sonriente.

    C- Hola ¿qué tal? -me pregunta.

    R- Hola. Bien.

    C- ¿Disfrutando de la noche?

    V- Bueno, sí…

    C- Yo desde que has aparecido, la disfruto mucho más. –te digo piropeándote y observando tu atuendo, ese en el que tu chico ni se ha fijado.

    R- Gracias -respondes halagada, pues por fin alguien valora mi outfit.

    C-¿Pero qué haces aquí afuera tan sola? –te pregunto.

    R- No estoy sola, estoy con mi novio, pero es que está jugando a la consola.

    C- ¿En serio? Estando tú aquí… ¿se pone a jugar? -te pregunto levantando las cejas.

    R- Pues sí, ya ves.

    C- Yo tiraría la consola por la ventana si estuvieras en mi casa.

    Sonríes ligeramente.

    La verdad es que no habíamos coincidido mucho y estaba hoy muy ocurrente, además de ser muy amable y una charla animada.

    C- ¿Y por qué no te vienes, mientras dura la partida? -me dice de pronto.

    R- ¿A tu casa?

    C- Claro y charlamos en el sofá tranquilamente… luego te vuelves.

    R- No sé si mi chico estará…

    C- Recuerda que te ha dejado por una consola.

    R- ¡Es verdad! Voy para allá.

    Entras en el salón, pero él sigue ensimismado y gritando con sus compañeros de partida sin volverse a percatar de tu paso por allí mostrándole tu culito y tus piernas gracias a tus altos tacones y eso que te habías comprado esas medias nuevas para él.

    R- Niño, me voy a dar una vuelta. –le dices.

    V- ¿A dónde?

    R- Por ahí. -añades- ¡a follar con el vecino! -Y te ríes.

    Te sonríe cuando dices eso, pero es que te dan ganas de tirármelo para que escarmientes de una puta vez.

    Cierras la puerta tras de ti, sales al rellano y llamas al timbre. Reconócelo te has puesto nerviosa, pero yo resulté ser un hombre tan atento, tan amable, cierto que es algo mayor para ti, pero en el fondo te gusta atraerme y en el fondo tengo ese puntillo…

    C- Hola preciosa… de cerca eres todavía más bonita. -te suelto en cuanto abro la puerta.

    R- Gracias. -respondes sintiéndote aún más deseada.

    C- Pero pasa, pasa…

    Mi invitación a pasar va acompañada de un buen repaso a tu culo y a tus piernas y en el fondo eso te gusta, pero es que cada vez que mis ojos se van posando en ti, te va gustando más y tu pensando que tu chico estará en este momento disfrutando de su consola, mientras tu amable vecino devora tu escote y tus piernas.

    C- ¿Así que tú eres la parte femenina de la pareja de al lado? -te pregunto con mi vista clavada en tu canalillo.

    R- Sí.

    V- Pues es un auténtico placer. No te había visto antes y no creo que hayas venido a jugar a la consola, ¿Me equivoco? -te suelto sonriente.

    R- Pues no. Íbamos a estar mi novio y yo a estar juntos… bueno…

    C- No te cortes que no me chivo. A ver… ¡Cuéntame!

    R- Pues eso, que aprovechando que estábamos solos íbamos hacer algo especial en casa.

    C- ¡A follar! -añado sin cortapisas.

    Te pones colorada, pero es la verdad, habíais quedado a eso y tú sigues con un calentón tremendo, mientras yo no dejo de lanzarte piropos y de admirar tus piernas.

    R- Sí, la verdad es que sí. Veníamos a eso… -contestas.

    C- Y tú chico eligió la consola.

    R- Eso parece.

    Te preparo una copa para que te vayas soltando más, ya sé que el alcohol te desinhibe bastante… y también porque te sientes más relajada a mi lado. Resulto muy simpático y lo cierto es que charlando conmigo parece que nos conocemos de toda la vida. Resumiendo, te empezaba a gustar.

    C- Entonces ¿venías preparada? -me vuelvo a preguntar.

    R- Yo… sí.

    C- A ver, cuéntame. Tengo curiosidad.

    R- Me da vergüenza

    C- Venga, en confianza, mujer. Es solo por hablar de algo. Hace meses que no tengo sexo y ya no sé si estoy caduco en eso.

    La verdad que el hecho de saber que yo hace tanto tiempo que no estoy con una mujer te resulta morboso.

    R- Pues aparte de esta ropa que llevo hoy… la que se ve, me dices.

    C- Que te sienta de maravilla, por cierto –apunto y entonces apoyo mi mano entre tus muslos y acaricio tus piernas rozando tus medias con la yema de mis dedos.

    Me vistes lanzado, pero había una parte que te atraía…

    C- ¿Y qué más? -digo intrigado.

    R- Pues traigo lencería debajo de color negro, aparte de las medias, ya sabes, para jugar. –Me dices a pesar de estar muerta de vergüenza.

    C- ¡Y qué medias! -repito acariciando tus rodillas con el dorso de mi mano y subiendo ligeramente hasta medio muslo.

    R- ¿A ti también te ponen las medias? –me preguntas.

    C- ¡No sabes cuánto!

    R- Lo adivino. –me sonríes cuando ves que ya no despego mi mano de ahí.

    Empiezas a creer que a tu vecino Carlos le gustan las medias incluso más que a tu chico, porque no dejo de acariciar tus piernas y cada vez con más descaro. No puedes negar que eso te gusta, primero porque ese era un regalo que quería hacerle a tu chico y ahora soy yo quien lo disfruta y lo segundo porque que te está dando un gustito lleno de morbo. Yo sigo dibujando tus gemelos, pasando por tus rodillas y metiéndome incluso bajo la falda palpando la suavidad de las medias con la punta de sus dedos, metiendo mi mano cada vez más adentro y dibujando con enorme suavidad los encajes de la parte alta. No sigo más arriba, aunque estabas dispuesta a dejarme avanzar.

    C- ¿Y qué lencería llevas debajo? -te pregunto de pronto.

    R- Pues un conjunto muy sexy, negro con encajes.

    C- ¡Guau, negro!

    R- ¿Veo que te gusta el negro?

    C- ¡Hummm, me encantan estas prendas! Lo cierto es que una mujer resulta increíble con lencería sexy, siendo sincero me da igual el color, pero negro… es algo mágico. Ni recuerdo el tiempo en que mi mujer se ponía cosas así, pero creo que más de un año.

    R- ¿Tanto tiempo hace que no estas con una mujer, Carlos?

    C- Pues sí… No te voy a mentir y además las últimas mujeres vestidas así, creo que las he visto por internet, jeje.

    R- ¿Te gustaría vérmelo puesto?

    Nada más decirme eso, te pusiste colorada, pero te ha salido solo, aunque la verdad es que te apetece estar guapa y que alguien te lo diga, en cambio tu chico parece estar a otras cosas.

    C- ¿En serio me harías ese regalo? –te digo entusiasmado.

    R- ¡Claro!

    Todavía no sabías por qué estabas aquí, en la casa de tu vecino, ni cómo se te ha ocurrido dar ese paso, al fin y al cabo, este hombre es un desconocido, bueno me conoces, así que en el fondo… No sé, crees que estas algo borrachilla.

    Yo disfrutando del espectáculo, mirando como desabrochas tu blusa delante de tu vecino que te mira absorto desde su sofá. En cuanto te quitas esa prenda, tus tetas se ven más ensalzadas con ese sujetador negro de gran escote, como ya imaginaba estabas bien dotada, pero incluso ese sostén te hace parecer más tetona de lo que ya eres. Luego te sueltas el corchete de la falda junto a la cremallera y acompañado de un movimiento oscilante de tus caderas, la vas dejando caer para quedarte con ese pequeño culote negro con encajes y transparencias. Otra de las sorpresas que le tenías preparada.

    Seguramente él no estás pensando en ese momento que su chica se encuentra haciendo esto, que es quedarse medio desnuda, justo en la casa de al lado, en donde tu vecino traga saliva sin creerse lo que está contemplando. Te giras para que vea tu culito, que sabes que es uno de tus fuertes y no sabes por qué, pero completamente lanzada vas y te sientas sobre mis rodillas, algo que hace que yo tiemble. Supones que ni por asomo he soñado con tenerte encima a una jovencita dispuesta a lucir su cuerpo, pero ahí estas tú, porque ya sé que eres muy exhibicionista y te encanta gustar a los hombres, pero ¿qué quieres? Te miro con deseo, se admirar el arte que tu provocas con tu atuendo como en tu manera de mostrarte.

    Sobre mis rodillas, la señorita R, retira sus medias ante mi atenta mirada. Mi mano sujeta tu cintura, rozándote suavemente la piel y tú con aire inocente sigues haciendo ese improvisado show, con el mayor erotismo.

    Recuerdo lo mucho que me decías lo que te gusta jugar a eso de hacer shows privados.

    Yo acariciaba tu cintura y tu cadera e incluso me atreví a acariciar la parte baja de tu espalda, casi rozando la costura de tu braguita. Alzas tu pierna derecha y estiro las medias con tus manos hasta ajustarlas bien en tus muslos, luego haces lo mismo con la otra pierna y recolocas tu zapato con sutileza, poniéndote de pie a continuación. Giras sobre ti misma mostrando la mejor de tus sonrisas y muy cerca de mi cara, levantas tu culo gracias a esos taconazos.

    R- ¿Te gusto? -le pregunto mordiendo inocentemente mi dedo índice.

    C- ¡Señorita R, eres alucinante! ¡No entiendo que tu chico está jugando a la consola!

    R- ¡Ni yo! ¿Quieres que te sirva un vino? -me preguntas recogiendo la copa vacía que hay sobre la mesa, frente al sofá.

    Yo me limito a asentir con la cabeza y así vestida o, mejor dicho, medio desnuda, empiezas a moverte en mi salón con soltura, tan solo ataviada con un sujetador que realza tu pecho, tu culote negro, que enseña parte de tus nalguitas, luego tus medias negras y tus taconazos. Caminas con seguridad, marcando cada paso y haciendo sonar tus tacones en el suelo logrando que tus muslos y tu culito tiemblen a cada paso. ¡Qué pena no tener grabado ese momento!

    Te pones a preparar esa copa en una pequeña mesa que tiene en el salón, pero lo haces con todo tu glamour, ya sé que cuando te pones, te gusta interpretar lo mejor de ti misma. Coges una copa y comienzas a caminar lentamente hacia el sofá donde yo permanezco sentado atento a tu cuerpo y a tus movimientos. Llegas a mi altura con un gran meneo de tus caderas, sabiendo que tu culote ofrece lo mejor de tu culo. Coges la botella de vino y me siento nuevamente en mis rodillas. Mi mano vuelve a acariciar tu cintura. Me gusta ese calor que desprende.

    C- ¡Dios señorita R, eres como un sueño! –te digo pasando mi mano por tu cadera.

    R- Gracias Carlos. ¿Quieres el vino?

    C- Sí.

    R- No, digo… ¿Lo prefieres en la copa o que yo sea la propia copa?

    Cogí aire y entonces suelte el broche de tu sujetador negro, quedándote en tetas delante de mí. En ese momento he vuelves a pensar en tu chico, pero también recuerdas que él, en este preciso momento prefiere otra cosa, mientras que yo alucinaba con tus pechos. Estiras la espalda para que disfrute de tus tetas bien erguidas.

    C- ¡Son preciosas! -digo acariciando con el dorso de mi mano la piel de tu teta derecha por el costado.

    Te muerdes el labio al notar ese contacto. A continuación, me ofreces un hielo y entiendo que lo primero es refrescar el recipiente, que en ese momento son tus pechos. Sosteniendo el cubito de hielo entre mis dedos empiezo a dibujar cada centímetro de tus tetas, hasta dejarlas fresquitas y totalmente mojadas. Esa sensación es totalmente placentera, porque tú estás muy caliente y el hielo en lugar de enfriar parece derretirse en tu piel. Luego me entretengo pasando el cubito por tus pezones, que se ponen duros como piedras al instante.

    Acto seguido coges la botella de vino e inclinándola sobre tu cuello, viertes parte del contenido por encima de tu pecho haciendo que ese líquido caiga por la parte baja de tu cuello y se escurra como un río por tu canalillo y por cada una de tus tetas hasta alcanzar algunas rebeldes gotitas empapar también tus pezones.

    R- Adelante, Carlos. -me invitas a degustar el vino sobre tu piel

    No lo pienso. Mis labios se apoderan de tus pechos que están empapados en esa mezcla que ha dejado el hielo con el vino, haciendo que disfrute degustando cada centímetro de tu piel y lo hago con pasión, aplicando mi lengua mientras tu vuelves a verter otro pequeño chorrito que juguetón se adentra en el valle que forman tus pechos.

    En ese momento vuelves a pensar en tu chico y en que tenía que ver qué manera de comerte las tetas tenía Carlos….

    R- ¡Huy! -dices picarona, levantándote- te he manchado entero. -comentas refiriéndote al vino que se ha derramado en parte de mi camisa y en mis pantalones.

    Mordiendo la punta de tu lengua, desabotonas mi camisa mientras yo sigo enfrascado en acariciar tus pechos que quedan colgantes al encontrarte semi agachada, incluso en alguna ocasión mi lengua lame alguna gotita que todavía queda en tus pezones. Sientes un intenso gustito que recorre tu espalda en un largo escalofrío.

    Te pones en cuclillas para soltar mi pantalón y levantando mi culo arrastras la prenda junto a sus calzoncillos dejándome desnudo, con mi polla totalmente erecta.

    R- Joder, Carlos, estas muy bien y no se puede negar que tienes una buena tranca.

    En ese instante te pones a bailar de forma serpenteante frente a mí, desnudo y te encanta ver cómo me fijo en tus movimientos y en especial atiendo a tus tetas que oscilan de forma hipnotizante o en tus braguitas que casi transparentan tu sexo y por supuesto en las medias que envuelven tus piernas y que observo con atención, casi diría que, con devoción, desde tus pies hasta casi tus ingles. En ese momento recuerdas lo mucho que le gusta a tu chico que juegues con tus medias en su polla y en sus huevos y claro, conmigo también quieres jugar a eso, porque estas seguras de que me encantará.

    Acto seguido subes tu zapato apoyándolo sobre mi muslo para que te ayude a despojarte de él y lo hago despacio, sosteniendo el tacón y deslizando el calzado hasta que desaparece completamente de tu pie. Mueves tus deditos que se mueven juguetones dentro de los refuerzos de tus medias y notas por mi sonrisa que eso también me atrae. Repetimos la operación con el otro tacón, agarrando tu tobillo con suma delicadeza para descalzarte completamente.

    Tras sonreírme, te metes en el hueco que dejan mis piernas abiertas y giras levemente tus caderas para rozar con el nylon de tus medias la cara interna de mis muslos. Con eso consigues que cierre los ojos. Entonces te sientas en el sofá y con tus dedos descalzos, tan solo cubiertos por las medias, agarras mi polla tiesa y comienzas a pajearme, lentamente, ayudada únicamente por tus pies descalzos y sin dejar de sonreírme, haciendo que sienta la fina tela rodeando mi endurecido miembro y me notas gemir cuando aplicas cada vez más rapidez a esa paja con tus pies. Yo contraigo mi cuerpo al sentir cada caricia de tus pies, de cada uno de tus dedos, como cuando juego con mi frenillo y notas como sale la primera gotita adornando la punta.

    De sobra se lo mucho que te gusta la polla de tu chico y que estas más que contenta con ella, pero esta es diferente, además de bonita, es prohibida… ¡desafiante!

    R- ¡Me encanta tu fresita! –Me dices bajando tus pies para tomar en tus dedos ese glande sonrosado e hinchado.

    Coges ese elixir que desprende mi polla con tus dedos y lo degusta llevándolo a tu lengua, ante mi mirada atónita que sigue sin creerse lo que le está sucediendo.

    R- ¿Tienes nata? ¡Me encantan las fresas con nata! –me dices de repente y vuelves a acariciar ese glande con tus dedos.

    C- Sí, en la nevera. –te indico.

    Te levantas y camino hasta la cocina con tu paso firme, marcando el ruido de tus pies descalzos contra el suelo y justo allí apoyada sobre la nevera, meneas tus caderas y vas bajando tus braguitas manteniendo tus piernas rectas y flexionando tu cuerpo hasta que la pequeña prenda llega hasta tus tobillos.

    Yo te observo con detenimiento cuando levantas un pie y después el otro, hasta conseguir desnudarte a cámara lenta. Luego estiras bien tus medias inclinando tu cuerpo, sin flexionar las piernas, ajustándolas bien en la parte alta de tus muslos, en una pose de lo más seductora. Entonces vuelves con tus andares felinos hacia donde estoy sentad, con tus braguitas en una mano y el bote de nata en la otra, que agitas al mismo tiempo que avanzas hacia mí, lo que provoca que tus tetas se muevan juguetonas.

    Te pones en cuclillas sosteniéndote casi de puntillas, ofreciéndome tus piernas abiertas y tu sexo depilado sonrosado e inflamado del que asoma la cuerdita de las bolas chinas. Me sonríes desde tu posición y te muerdes el labio inferior, comportándote como esa niña mala que tanto me excita y por supuesto a ti también. Tras agitar un par de veces el bote, lanzas el primer chorrito de nata sobre ese capullo rosado y yo doy un pequeño respingo al notar el frío, pero enseguida entro en calor cuando abres tu boca y recoges la nata apretando tus labios al mismo tiempo que succionas esa polla dura.

    A continuación, ya no te hace falta más nata, tan solo empiezas a mamar la dura verga que sabe, por cierto, deliciosa.

    C- ¡Dios señorita R, qué gusto! -gimo.

    R- ¡Tu fresita está riquísima! -respondes relamiendo tus labios que todavía tienen restos de nata.

    Tras recoger con la punta de tu lengua los últimos resquicios de nata, tus labios bordean ese brillante glande, subiendo y bajando sin parar a lo largo de esa enorme tranca saboreándola… por fin tienes mi polla entera en tu boca, bien tiesa y no la de alguien que parece estar más a un videojuego que a otra cosa, tu sí que me estas divirtiendo y resarciendo de mi deuda pendiente para hoy y al mismo tiempo, casi sin darte cuenta, le estabas dando tu merecido…

    Cuando separo un momento tu boca de mi polla, yo me quedé mirando tu cara que y te dije:

    C- Oye realmente eres preciosa, eres un ángel ¿estás segura de querer hacer esto? ¿No te arrepentirás después?

    R- ¿Bromeas? Estoy segurísima de lo que hago, así que, aquí me tienes, enterita para ti, para que hagas conmigo lo que quieras… ahora mismo este cuerpo te pertenece ¿quieres jugar con él?… es todo para ti, si lo quieres, claro…

    Creo que tus palabras me animaron a continuar y naturalmente aprovecha mi gran oportunidad como lo hubiera hecho cualquier hombre en su situación…

    Te incorporaste lentamente apoyando tu rodilla contra mis huevos y frotando suavemente en esa parte, empiezo un roce continúo de tus medias contra mi parte más sensible, arrancándome algún suspiro y poniéndome la piel de gallina.

    Acaricio tus tetas dulcemente como si te las fuera a romper, y también paso mis dedos suavemente por tu espalda y tu ombligo, te estremeces con cada roce, jugando con mis dedos en la parte interna de tus muslos, dibujando el refuerzo de tus medias y acariciando las formas del encaje, acercando miss dedos, casi sin atreverme al comienzo de tu sexo. Su boca queda tan cerca de la mía que puedes notar mi calor y no tienes que repetírmelo con palabras, solo una mirada, una tierna mirada y una dulce sonrisa, dan paso a un apasionado beso.

    En ese momento sientes algo de vergüenza, crees que pensaría que menuda zorra… pero no sabes por qué, has tenido una punzada de timidez, hasta que sientes cómo mi lengua se introduce en tu boca buscando jugar con tu propia lengua. ¡Que rico sabe un beso bien dado…!

    Pellizco tus dos pezones y tú levantas la pierna y apoyas tu rodilla sobre mi muslo jugando nuevamente a ese roce de tus medias de cristal contra mi piel. Yo me agarro cada vez más a tus caderas admirándome una vez más.

    C- ¡Chiquilla eres como un ángel!, ¡Quiero follarte! -digo nervioso acariciando tus labios vaginales con mis dedos haciéndome temblar de gusto.

    Entonces me di cuenta de la cuerda que sale y tirando de ella voy descubriendo la primera bola plateada que sale empapada de tu sexo y a continuación la segunda hasta quedar colgando entre mis dedos. Me sonríes y yo también lo hago, además de morderme el labio inferior mostrándome tu calentura.

    C- ¡Dios, eres una caja de sorpresas! –te digo.

    El hecho de que te despoje de esas bolitas, te produce un gusto que te hace ronronear y acto seguido te sube a horcajadas sobre mi cuerpo desnudo. Nuestros sexos quedan pegados y tú empiezas a mover tu pelvis para que tus labios vaginales acaricien ese miembro duro.

    R- Carlos, ¿De verdad quieres follarme? –me dices con tono susurrante.

    C- ¡Claro que si mi niña i! -es casi un grito mi contestación.

    En ese instante apoyas las rodillas en el sofá para levantar ligeramente tu culo y orientando mi polla y la llevas hasta tu coño, sentándote de golpe sobre ella. Ese duro miembro se mete hasta lo más profundo de tu útero, dándome un gusto increíble… llenándote entera, matándote de gusto, proporcionándote un placer fuera de lo normal. Sin duda que la señorita R estaba necesitada de polla y la mía ha venido a sustituir la que te faltaba. Comienzas a subir lentamente disfrutando del contacto de mi polla rozando las paredes de tu coño, para luego volver a dejarte caer sobre ella.

    R- ¡Ah, qué placer! -dices gimiendo al sentirla bien adentro.

    A continuación, tras un largo suspiro, empiezas a cabalgar sobre ella, mientras yo me divierto amasando tus tetas, tu culo, dibujando tus caderas y tu cintura.

    C- ¡No me creo que te esté follando! -repito entrecortadamente.

    R- ¡Ni yo que lo estés haciendo!

    Aunque parece un sueño, estas aquí, desnuda, cabalgando sobre la dura polla de tu carbón, alguien necesitado de un buen polvo, tanto como lo estoy… necesitabas que alguien por fin se fijara en ti y te taladrase de una maldita vez mientras tu chico está tocando botoncitos.

    Sé que mientras te clavabas mi polla hasta lo más hondo no dejas de pensar en tu chico, pero curiosamente no sientes arrepentimiento en ese momento, tan solo la necesidad de ser follada y por tu diablillo…

    Mis manos acarician tus piernas, pasando mis dedos suavemente por tus medias brillantes, mientras tú me tienes atenazo con tus muslos e intentas apretar los músculos de tu vagina para sentir esa dureza con mayor intensidad, sin dejar de cabalgar más y más fuerte, sintiendo como te lleno con mi polla en tu interior.

    Puede que en ese momento te estés comportando como una puta, una traidora, una novia infiel, pero te sienta tan bien, quieres follar el mayor tiempo posible sobre esa adorable polla que te llena tanto… quieres disfrutar este momento y no tener que ver el estúpido videojuego. En el fondo, aparte de sentir ese placer, lo hace a conciencia en gran parte, para darle un buen escarmiento y una buena lección para que nunca olvide a su novia cabreada mientras se llena de una polla nueva y bien dura.

    La respiración y los jadeos de los dos son muy intensos y ambos estamos disfrutando de ese polvo prohibido e intenso… Te agarras a mi nuca y tus tetas quedan en mi boca que chupeteo y muerdo con todas mis ganas. Solo se oyen nuestros cuerpos desnudos chocar, nuestras respiraciones y nuestros agitados jadeos.

    C- Me voy a correr –te aviso.

    R- ¿Te gustaría hacerlo en mi culo? –me preguntar mientras aprietas tus muslos.

    Yo te miro sin creerme la propuesta, pero solo te sonrío y asiento con la cabeza, reflejando en mis ojos el deseo y la felicidad. No me haces esperar, te incorporas para ponerte arrodillada a cuatro patas sobre el sofá y esperando a que, tu cabrón, por detrás te siga follando, pero esta vez por tu otro agujerito. No me cuesta meter la punta, que se encuentra bien lubricada y además me permites mejor posición, levantando tu culo, apoyando tus codos en el brazo del sofá facilitándome al máximo esa entrada. Relajas los músculos y esa polla entra en tu ano como un cuchillo caliente en la mantequilla. Nunca te has entrado tan fácilmente ahí atrás, pero es que los dos estamos excesivamente calientes. Su polla está totalmente insertada y notas los latidos de tu corazón acelerarse. A partir de ese momento, te agarro de tus caderas y empiezo a clavártela cada vez con más fuerza teniendo que sostenerte pues mis embestidas son brutales, haciendo que el sonido de nuestros cuerpos chocar sea como una explosión… es la música mágica y atrapante de una follada que parece que no tiene fin.

    C- ¡Sí, sí… qué maravilla… que culito tan estrecho! –te digo entre bufidos.

    De vez en cuando vuelves tu cabeza para atrás y observas como el cuerpo sudoroso de ese macho sigue haciendo esos movimientos de mi pelvis clavándose contra tu culo y es asombroso mi aguante.

    R- ¡Pero qué manera de follarme el culo, cariño!

    Tus dedos empiezan a jugar con tu clítoris sintiendo un gusto doble, por un lado, el que recibes en tu culito con esa maravillosa polla y por otro el de tus propios dedos en tu sexo.

    R- ¡Si, si, si, que gusto…! ¡Me estoy corriendo…! -empiezas a gemir cuando te llega un orgasmo maravilloso

    C- ¡Sí, preciosa, córrete, córrete que ahora voy yo!

    R- ¡Sí, joder, dame más, Carlos, fóllame el culo! -sigues gimiendo entre temblores.

    Eso me estimula para dejarla más dentro, tensando mis músculos mientras ese orgasmo te hace temblar, lo que provoca mi propio orgasmo a continuación corriéndome dentro de tu apretado culo.

    Puedes notar como te invaden incesantes chorros de mi semen que te llenan por completo y cuando saco mi miembro de tu apretado culo, innumerables ríos de semen recorren tus muslos manchando tus medias con ese líquido blancuzco.

    Permanecemos desnudos, abrazados y jadeantes en el sofá, recuperándonos de ese sexo salvaje y tan morboso.

    Te levantas y caminas meneando tus caderas, con tus pies descalzos que manchan las medias en la planta de mis pies y así caminas desnuda hasta la ducha.

    Regresas hacia el sofá en donde te espero admirando tu cuerpo, fijándome como solo un hombre sabe hacerlo, en tu sexo primero y en tus medias después, observando como tus pies descalzos retumban en la madera del entarimado.

    Vuelves a ponerte a horcajadas sobre mí.

    R- ¿Tienes sed? –me preguntas.

    Cuando asiento con la cabeza y pellizco de nuevo tus pezones y tú le das otro trago al vaso de vino manteniendo el líquido fresquito en tu boca y a continuación me haces un gesto para que abra la boca dejando caer de entre tus labios un pequeño chorrito de vino que se deposita sobre mi lengua y a reglón seguido nos fundimos en otro tórrido beso.

    No sé el tiempo que permanecemos ahí, con nuestros cuerpos desnudos, nuestros sexos pegados y nuestras bocas y lenguas unidas, pero entonces nos acordamos de que tu chico estaba prácticamente en la habitación de al lado, ya que nos separaba un tabique nada más y estaría cansado de jugar.

    R- Carlos, debo irme… –me dices separándote de mí.

    A continuación, comienzas a vestirte mientras te observo y le pega otro trago a la copa. Te encanta ver como observo tus movimientos, cómo te abrochas el sujetador, como abotonas tu camisa o como subes tu falda meneando tus caderas mientras nuestros ojos se miran de continuo. Estiras tus medias para tensarlas ante mi cara sonriente.

    C- Preciosa, necesito verte otra vez. –te digo, mientras tú vas calzándote los tacones.

    R- Claro… Carlos… sabiendo esto, a partir de ahora le regalaré algún videojuego –me contestas y ambos reímos.

    Regresas a la puerta de tu piso, no sin antes lanzarme un besito, al chico que te mira deseándote y como te mereces, desde la puerta de tu casa.

    Días después nos encontramos en el portal y me dijiste que tu chico te comentó que es día, al vecino de al lado había tenido la visita de alguna zorrita, porque no veas que gritos, sonreí y dándote un pequeño azote te dije: -Cierto es, menuda zorra, ojalá vuelva pronto.

    Espero que os guste este relato y que dejéis alguna valoración o un comentario, son gratis.

  • Mi pasión por una mujer trans o mujer con pene

    Mi pasión por una mujer trans o mujer con pene

    ¡Hola! Mi nombre ficticio es yourlove, como les mencioné antes, soy un hombre que me fascinan las mujeres. Seré ¡sincero! No sirvo para el matrimonio, no me gusta el compromiso ni tampoco me veo como un buen padre, ya que no quiero tener hijos. Me gusta disfrutar de mi soltería y no pienso cambiarlo por nada.

    Prostituirme para mi es algo normal, pero hay algo que las damas de compañía no entienden de los hombres que son como nosotros es que nosotros no buscamos solo sexo como la sociedad nos determina, en realidad cuando estaba con mujeres (damas de compañía) ella me daban sexo, pero nunca podíamos obtener algo más que eso. Cuando estuve por primera vez con una mujer trans, pude notar que ellas comprendan más a los hombres que las propias mujeres. Y ustedes se preguntaran ¿pero cómo así? Pues, déjenme explicarte esto de una forma clara.

    Yo me prostituyo para dar mi extravagante amor, pasión y sexo a la mujer que elijo; con mi experiencia con las damas de compañía solo conseguía era sexo, así como lo lee, ¡solo sexo! Nada más. Cuando estuve con una mujer trans pude notar que ellas tenían una forma de leer la mente, ellas cumplían tus expectativas, por lo menos ese fue mi caso. Aquí les cuento como fue mi segundo encuentro con una mujer trans.

    Eran las 11:12 pm. Recuerdo que era un sábado y pensado en una mujer trans decido entran en una páginas de servicio de transexuales, viendo el catalogo, me fleche con una tranas monera, monera clara, pelo castaño oscuro, ojos negros, un pecho adecuado y un culito redondito y muy femenino, se los voy a decir la chira era hermosa, la morena que todo hombre necesita. Inmediatamente la llamo y contesta una mujer con una voz suave y agradable, planeamos todos y salgo de la casa para ir hacia su habitación.

    Al llegar allí, ella abre la puerta y me encuentro con una mujer hermosa, tenía puesto unas medias largas, un cachetero y una camisa negra corta. Yo entro y le digo que es muy hermosa, ella ríe y me dice que me tranquilice y me relaje. Yo sin pensarlo me quito la camisa y le digo: amor sé que soy un cliente pero me siento enamorado de tu belleza y creo que podemos irnos de largo así que estoy preparado si tengo que pagar más tiempo.

    Ella dice: mi vida gracias, quiero que me acompañes al baño y yo la acompaño, nos bañamos juntos, yo empiezo a enjabonar su hermoso cuerpo al mismo tiempo la beso cada parte de su cuerpo, me pongo por detrás de ella y afino mi manguera sobre su culo, ya los dos estábamos excitados. Sigo enjabonándola, después del baño nos secamos y nos tiramos a la cama totalmente desnudo, ella se tira primero y queda boca arriba, con despacito me acerco a su cara y me como su boca, ella apaga la luz, yo sigo besándola, la temperatura suba y sube. Ella me abrazo con pasión y yo sigo besándola, meto mi lengua en su boca y ella en la mía, era una noche de lujuria, duramos como 20 minutos así, creo que más.

    En ese momento separo mi boca de la suya y le doy un beso apasionante en la frente, y nos quedamos un rato mirándonos fijamente, ella tenia una cara de inocencia que hizo que me prendiera aún más, en ese instante ella se para y se voltea y se dirige a hacerme sexo oral, ella empieza hacerlo de una forma suave y muy rica, era una fiera mamando manguera, no podía creer lo que sentía, lo le acaricio la cabeza y ella sigue mamando mi manguera, hasta que no aguante más y me corro, en ese momento quedo un poco debilitado pero ella sigue mamando mi manguera y después de un rato me despierta el morbo otra vez, yo decido corresponderle y me voy abajo y como una zorra empiezo yo a mamar esa manguera, fue tanta la pasión que ella no duro en correrse ni 5 minutos, mi boca estaba llena de una leche y decido besarla e intercambiar su leche con ella. En ese momento.

    En ese momento ella me dice: amor cógeme y lo le cumplo. Ella en la posición de misionero y yo arriba empiezo a colocar mi manguera en su pequeño agujero y a la vez nos estábamos besando. Yo empujo y mi manguera empieza a hacer camino en su pequeño culo, se lo metí suave y lento hasta que mi manguera estaba totalmente dentro de sus entrañas, bombeo de forma suave, la luz apagada, besándonos y abrazándonos fue algo tan especial que el sexo dejaba de ser sexo y se convertía en amor.

    Ella me besaba apasionadamente y me decía que me quería y que siguiera haciendo lo que estaba haciendo. En unos 10 minutos yo me corro dentro, pero no saque mi manguera después de un buen rato. Ese calor de mi manguera dentro de sus entrañas y los besos apasionados que nos dábamos fue increíble. Ella termina corriéndose sin tocarse como una autentica mujer.

    Quedamos en la cama, ella boca abajo y yo boca arriba, como forma de satisfacción empiezo a besarle la espalda hasta llegar a su mejilla, la beso, le acaricio el pelo, amo, y le digo en el oído que es una mujer estupenda y que estoy literalmente enamorado de ella, amigos fue la mejor noche de mmi vida, por supuesto duramos toda la noche hasta el amaneces, teniendo sexo con pasión, amor y mucha caricias. El domingo compre un buen desayuno a mu mujer trans y la consentí. Hasta ahora ella sigue siendo mi reina. Siempre voy a estar para ella y siempre la voy a consentir.

    Este fue mi segunda experiencia con una mujer trans con la que quedo totalmente satisfecho…

  • El hombre de la casa (Cap. 6)

    El hombre de la casa (Cap. 6)

    Llevaba ya más de cinco minutos mirando a la hermosa joven desnuda acostada boca bajo en la mesita respirando con todas sus fuerzas después de que me la desvirgue provocándole tres orgasmo muy intensos, una vez que yo ya me había recuperado quería saber cómo estaba mi sobrinita, pregunte – estas bien bonita.

    Ella estaba en la misma posición en que había llegado a su ultimo orgasmo con una pierna arriba de la mesita y otra apoyada en el piso totalmente cansada, me responde muy suave – si tío Carlos, pero no me deja de arder.

    En ese momento me preocupe por que por ahí la había algún desgarro, para asegurarme le dile – quédate quieta que voy mirarte si estás bien – en ese momento abrí sus labios de su conchita peladita mire si estaba sangrando o se veía algún tipo de lesión pero por suerte solo había sangre seca de su himen roto y sus jugos que aún estaba mojadita, una vez que mire bien le dije – No tienes nada solo es el dolor habitual por ser tu primera vez, levántate y siéntate en mis faltas.

    Ella con mucha lentitud bajo su pierna al piso y haciendo fuerzas con sus brazos enderezo su cuerpo quedando así parada, miro hacia tras que estaba yo totalmente desnudo con mi verga que no estaba parada pero tampoco dormida, se sentó en mi falda como le dije, cuzo su brazo izquierdo sobre mi cuello abrazándome y diciendo – seguro que no tengo nada Carlos porque me arde bastante.

    Si seguro Aldana, lo que pasa que fue tu primera vez, tu segunda vez ya casi no va a molestar y tu tercera vas pedir más – ahí la mire sonriendo.

    Ella con su cara de angelical me miro y sin decir nada me dio un piquito con timidez.

    En eso momento me di cuenta que me la avía desvirgado sin besarla en la boca como si fuera un puta barata, para remediar mi error me acerco a su boca y le doy un beso apasionado a lo cual ella respondo.

    Nos besamos por más de cinco minutos a lo cual mi verga ya estaba dura, pero no quería penetrarla de vuelta como le ardía todavía así que le puse su mano en mi verga para a ver como reaccionaba la niña.

    Ella al sentir mi verga en su mano comenzó a masturbarme y me dijo – ya la tienes dura de vuelta Carlos.

    La tengo a si de dura por que le gustas mucho y le encanto hacerte el amor – volviéndola a besar.

    Después del beso me dijo – a mí me gustó mucho pero lo único que te pido es que no me la metas de vuelta ahora – lo dijo con cara de miedo esperando mi respuesta.

    Estoy seguro que si le habría dicho que se la volvería a meter en ese momento se hubiese dejado igual, pero me apiade de la niña y le dije – no ahora no así descansa tu conchita, pero vas a tener que hacer algo con la boca porque mi verga está muy dura.

    Con una sonrisa de oreja a oreja se puse de rodilla, metiendo mi grande completamente en su boca dándole chupones una y otra vez.

    Aunque ella daba lo mejor de sí, casi no tenía experiencia mamando verga o en todo lo relacionado al sexo, así que decidí enseñarle bien ya que era mi responsabilidad a partir de ese momento por haberla desvirgado, Le dijo – Métetelo en la boca sin usar las manos, una vez dentro de tu boca trágatelo hasta que te ahogues en ese momento sin dejar de succionar retiras un poco la cabeza respiras por la nariz y lo vuelves hacerlo.

    Realmente se la veía con ganas de aprender comenzó hacer lo que le dije cundo hacia una pequeña arcada sacaba la cabeza respiraba una vez y lo volvía hacer, aunque apenas se tragaba mi grande y unos pocos centímetros más lo intentaba – muy bien cariño, no quiero que pares pero con unas de tus manos empieza a masajearme los huevos.

    Llevaba cinco minutos mamando la verga que cada vez lo hacía con más velocidad pero sin tragársela mucho así que le dije – desde ahora cada vez que te ahogues quiero que aguantes unos segundo y yo te ayudare con las manos, veras que después de unas arcadas ya no te ahogaras más – agarre su cabeza con las dos manos cuando ella se ahogó e intento sacar su cabeza yo la empuje hacia mi verga y la deje unos diez segundo o más, ella haciendo arcadas y empujando con sus manos en mis piernas intentando respirar, no me apiade de la niña en ese momento comencé a mover su cabeza de arriba abajo aunque siempre empujando cada vez así su garganta.

    A los pocos minutos ya tenía lágrimas en la mejilla y correaba saliva por los costados de la boca y para que mi imagen fuera mejor todavía le dije – mientras que tengas mi verga en tu boca siempre me tienes que mirar a los ojos – en ese momento levanto sus ojos llorosos y nuestras miradas se quedaron fijas entre sí, continúe taladrando su boca.

    Pasaron diez minutos y podía sentir como mi grande más algunos centímetros podían entrar en la garganta de la niña que ya no hacia arcadas estaba acostumbrando a su garganta a tragarse mi verga gorda aunque no por completa. Cuando sentí que estaba por acabar le dije – quiero que tragues todo y no desperdicies nada – apreté su cabeza nuevamente haciéndole tragar todo lo que ella podía y descargue toda mi leche en su garganta, aunque no fue mucha mi descarga por haber acabado hacia uno atrás rato, ella se ahogó pero de toda forma se la trago todo.

    Una vez que solté su cabeza saco su boca de mi verga chorreando saliva y unas gotas de mi leche respiro unos segundos y me pregunto – que tal lo hice tío Carlos.

    Se le veía en la cara que buscaba mi aprobación, para motivarla y poder seguir disfrutando de la niña le dije – Muy bien amor, pero cuando más practiques mejor lo aras pero todavía no terminaste me tienes que limpiar la verga con tu boca y lengua.

    Recorrió milímetro a milímetro con su lengua desde mis testículos asta metió su lengua en la abertura de la uretra luego continuo limpiando sus labios y su barbilla con los dedos tragándoselo todo cuando termino me dijo – así está bien o más limpia.

    Mientras ella seguía de rodilla esperando mi respuesta le digo – la dejaste perfecta amor y si la seguís limpiando así de bien me la vas a dejar dura de vuelta.

    Con una enorme sonrisa por su primer pete sin su madre obvio y por mi aprobación me dice – me parece que voy a tener que ir por que se van a dar cuenta.

    Recién ahí me di cuenta que habían pasado más de cuatros horas entre la charla previa, mas todo lo demás mucho más interesante así que la ayude a levantar, la bese y le deje – si amor ya es tarde, ¿te sigue doliendo? – poniendo mi mano entres sus piernas, comprobando que estaba toda mojada, se había excitado por su gran mamada.

    No por suerte ya casi nada – comenzó a buscar su bikini que estaba en el piso una parte y la otra arriba de la mesa.

    Mientras me ponía mi ropa le dije – me alegro amor, pero ya nunca más te dolerá de esa forma solo porque fue tu primera vez.

    Ella ya con su bikini puesto me pregunta con cara de picarona – quieres que comprobemos juntos tu teoría que no me va a dolor en mi segunda vez.

    Me alegro mucho escuchar esas palabras porque tenía miedo que me la haya cogido muy bruto y no quisiera repetir, le dije abrazándola de la cintura como si fuera mi novia – claro que si amor, pero recuerda que mi verga es grande siempre algo te va a doler aunque no tanto como hoy.

    Ella me manoteo mi bulto y me dijo – aunque me haga doler me gusta tu verga larga y gorda.

    En ese momento supe que si hacia las cosas bien con mi sobrinita sería mejor en la cama que su propia madre, termine diciéndole – espera un whatsapp mío para volvernos a ver a solas.

    Estaré con el celular en la mano esperando ese whatsapp – me dio un beso en la boca apasionado y se fue del cuartito del galpón mostrándome sus hermosas nalgas cubiertas con su bikini a rayas.

    Me quede solo sentado en el cuartito del galpón realmente feliz por ser el primer hombre de mi sobrinita no solo eso sino que ella quería mucho más, también desde las doce de la noche tenía una esclava que aunque a mi hermana Anabela gustaba pasar tiempo con migo no era lo mismo que poder someterla a cumplir mi más oscuras fantasías. Para poder cumplir mis fantasías me faltaban algunas cosas así que entre a internet con mi celular a una página de sex shop gastando todo el dinero que me quedaba en todo tipos que consoladores casi todos anales, gel lubricante, más de un juego de mordazas, un látigo de cuero, unas esposas de cuero, un collar más esposas de cuero unidas por una cadenas y mucho más que le iré contando mientras pasen los relatos.

    Una vez termine de gastar todo mi dinero en el sex shop online salí caminando a dirección para mi casa, al pasar por la pileta estaban casi todas las mujeres todavía aunque el sol ya se estaba escondiendo, me llamaron para que valla a la pileta pero yo solo las salude de lejos con la mano y seguí caminando mi único objetivo era bañarme antes de cenar.

    Entre a mi cuarto y no me aguante más le mande un WhatsApp a Anabel con las dos fotos que le había sacado a Aldana y le escribí desde hoy a la doce de la noche eres mi esclava. Cuando me respondió escribió – será un placer ser solo tuya y hacer todo lo me pidas.

    Después del WhatsApp de Anabel decidí busque ropa limpia luego me dirigí a uno de los baños cuando llego estaba la puerta cerrada golpeo y de adentro responden – Me estoy bañando me queda un rarito todavía – esa voz era sin duda de mi sobrinita Aldana me dieron ganas de entrar al baño pero de atrás mío escucho.

    Pero dale pendeja hace dos horas que te estas bañando, si te vas a tocar hacerlo en tu cuarto.

    A mirar hacia mis espalda para ver quién era que estaba gritando, veo a Sofía con su bikini color fucsia y un toalla en la mano le digo – no te enojes ya va a salir del baño – por suerte en la casa no había peleas a pesar que éramos mucho solo discusiones para quien lavaba los platos y el tiempo en los baños como era este caso.

    Tira su toalla al hombro y me dice – no me enojo papi pero ya hace demasiado tiempo que está en el baño ¿la hiciste trabajar en el galpón?

    Aldana se estaba sacando toda mi leche de su cuerpo pero estaba exagerando con el tiempo, para esquivar la pregunta le dije – hiso mucho calor hoy igual yo me voy a bañar al otro baño y listo.

    A mí no me gusta el otro baño esta todo abandonado pero si vos te vas a bañar ahí nos bañamos juntos para ahorrar tiempo.

    Yo ya me había olvidado que Sofía me había visto bañar y se había quedado mirando fijamente mi verga, pero con todas las cosas que me habían pasado en el día buscándola o no, sería muy egoísta si me negaba a bañar con ella – bueno amor nos bañamos juntos así no esperamos más ningunos de los dos.

    Una vez ya metido en el baño chiquito que había poco espacio para dos personas, espere que se sacara la bikini para mirar cuidadosamente el cuerpo de mi hermosa hija, dándome la espalda se sacó la parte superior del bikini pero se dio vuelta enseguida mostrándome sus maravillosas y grandes tetas con sus dos pezones grandes, la verdad tiene unas tetas increíbles no tan grandes como las de mi hija Alicia pero si grandes con sus pezones levantados para riba. Continuo sacándose la parte de abajo del bikini agachándose con mucha sensualidad y cuando se paró se le podía ver la conchita toda depilada y en el montes de venus apenas un triangulito chico.

    Después de mirarla unos cuantos segundos sin ningún reparo me desnude rápido ya que mi verga había empezado a tomar rigidez con tan solo mirarla y entre a la ducha más rápido aun, sin que pudiera ver mi verga, ella entro atrás mío diciendo – sí que tenías ganas de bañarte papi entraste como un rayo.

    Yo no sabía que responder por que de verdad había hecho el ridículo a delante de mi hija, para que viera que no me importaba estar desnudo frente a ella me di vuelta con mi verga rígida quedando cara a cara con mi hija Sofía y le dije – si la verdad que si estuve todo el día esperando estar bajo el agua.

    Eso te pasa por no ir a la pileta con nosotras hubiese estado toda la tarde bajo el agua.

    Pero ustedes hablan más de ropa que lo que se pasan tomando sol – riéndome bajo la ducha.

    Como sabes si vos no vas nunca, te lo estás inventando.

    Pero las escucho de que temas hablan dentro de la casa y son de actores de series, de algún chico que le escribe por Instagram o de ropa.

    Puede ser que tengas razón pero ahora déjame la ducha un poquito a mí que estas abajo del agua sin bañarte.

    Tenía razón estaba dejando caer el agua conversando y mirando su cuerpo pero sin bañarme, así que me corrí dejando el lugar a ella.

    Comenzó a bañarse empezando a mojar su pelo rubio, luego con el jabón lo paso por su cuello lentamente fue bajando hasta sus hermosas tetas más abajo con su pancita plana hasta que llego a su concha donde se enjabono por más tiempo, mis ojos estaban perdidos en su cuerpo hasta que se dio vuelta y me dijo – papi pásame el jabón en la espalda.

    Inmediatamente agarre el jabón sin decir una palabra, se lo empecé a pasar por los hombros después por la espalda alta siempre suave y en círculo para disfrutar cada segundo del momento y centímetros de su cuerpo, ya cuando está en su espalda baja me arrodille para estar más cómodo quedando en frente de su gran culo, tiene un hermoso cuerpo pero su culo es lo que más resalta, lo tiene como las fotos de espalda de las jugadoras de vóley.

    Ella solo me dijo que le pasara jabón en la espalda y ya la había terminado por completo pero teniendo ese culo ahí no me aguante y lo empecé a enjabonar muy suave al ver que no dijo nada y seguía abajo el agua echándose productos para el pelo, apoye mi otra mano la que no tenía el jabón directo a su otra nalga.

    Ella me miro con sus hermosos ojos celestes a su vez regalándome una sonrisa.

    Su acción claramente fue de aprobación así que continúe con mi trabajo con el jabón pero a su vez sobaba su otra nalga con mi otra mano. Para ese momento mi verga esta dura como una piedra, realmente no podía creer que estaba tan dura con todas las cosas que había pasado en el día pero convivir con tantas mujeres me estaba rejuveneciendo por lo menos en el aspecto sexual.

    Una vez enjabonadas sus dos grandes nalgas abrí una de sus nalga para el costado dejando a la vista su culo que se veía realmente serrado comencé a pasar el jabón.

    Cuando noto lo que estaba a punto de enjabonar en vez de enojarse o decirme que parara todo lo contrario ella se abrió de piernas lo suficiente como para que entre el jabón y mi mano entre sus dos nalgas.

    La enjabone por completo en su culito serrado pasando el jabón solo en esa parte, deje el jabón en el piso y me anime a mucho más con mi dedo índice lo deje quieto en sus labios exteriores y con el pulgar en su culito comenzando a masajear en círculos, escuchando por primera vez un leve gemido involuntario de mi hija Sofía.

    Una vez que ya estaba decidido a mucho pero mucho más, ya que mi hija la estaba pasando bien al igual que yo, me pongo de pie en ese preciso instante golpean la puerta y dicen – ¿quién está en el baño? salga que hace más de una hora que estoy esperando para bañarme.

    Sofía enfurecida grita – yo también espere una hora, a vos no te cuesta nada.

    Del otro lado de la puerta se escucha – en el otro baño se están bañando las gemelas y Marisol. Acá somos dos esperando, hay que bañarse rápido somos muchos en la casa.

    Bueno está bien ahí salimos dice Sofía – mirándome y poniendo boca de tropita.

    No nos quedó otra opción que salir los dos de la ducha nos secamos, Sofía se tapó con la toalla y antes de salir me dijo – no me bañaba con vos papi desde que era chica pero no me recordaba que fuera tan divertido la próxima vez nos tenemos que bañar con mucho más tiempo.

    Yo a un desnudo empujando mi verga hacia abajo para ver si bajaba le dije – claro hija yo también me divertí bañándome, lo repetiremos pronto.

    Me regala una sonrisa y sale del baño yo aun secándome, enseguida atrás de ella entra mi hija Micaela que seguramente era quien nos estaba apurando me mira y me pregunta – te bañaste con Sofía.

    Si amor ¿te molesta? – la verdad me pareció raro de la forma que me lo pregunto.

    Todo lo contrario me alegra que vallas cambiando tu forma de ver la desnudez – mientras hablaba se me acerco y pregunto – cuando me vas a dejarla verla en su total esplendor.

    Después de cenar quería jugar con mi futura esclava o mi linda sobrinita enseñándole hacer nuevas cosas, pero Micaela era la segunda vez que me pedía lo mismo, ver mi verga totalmente dura y ya dos de mis hijas la vieron, no tenía razón para negarme – Anda después que cenemos a mi cuarto y prometo mostrarte.

    Bueno pero después no te pongas nervioso que solo quiero ver.

    Prometo que no – me fui del baño con la toalla envuelta en mi cintura dejando notar mi erección.

    Ya en la hora de la cena una vez todos cenando avise que no podía trabajar el día siguiente por que tenía que ir a la ciudad hacer unas cosas, no especifiqué que iba a buscar lo que había comprar en el sex shop, más de una se ofreció de ir a cubrirme en el trabajo así yo podía viajar tranquilo.

    Durante la cena ya mi excitación había bajado por suerte, aunque cada vez que cruzábamos las miradas con Aldana ella me hacia una sonrisa dulce que me hacía recordar todo lo que había pasado a la tarde con mi linda sobrinita. Anabel se la veía muy feliz, claramente le alegraba que su hija no sea virgen.

    Luego de la cena me fui a bañar por que claramente me había puesto hacer otras cosas en vez de bañarme cuando fui al baño con Sofía, después de un baño merecido y tranquilo me fui a mi cama ah mirar una serie en el celular. No soy de mirar series pero me quería mantener despierto porque mi hija Micaela me dijo que iba a venir, no le quería fallarle y quedar mal como en el día que trabajamos juntos.

    En la mitad del segundo capítulo de una serie que no era muy divertida que me estaba causando sueño, escucho que golpean la puerta – si pase responso.

    Abren la puerta y efectivamente era mi hija mayor, cierra la puerta dándole media vuelta a la llave – Hola papi ¿Qué hacías? – llevaba puesto un vestido de noche de color azul con toda la espalda descubierta, muy corto que apenas que cubría las nalgas dejando ver completamente sus piernas largas, unos tacones que la hacían ver muy elegante. Realmente parecía que había entrado a mi cuarto una modelo de pasarela.

    Yo estaba en bóxer como era habitual en mi cuarto, con el celular en la mano apoyado a mi panza – Mirando una serie Amor, pero es muy aburrida – deje el celular sobre la cama y continúe diciendo – siéntate si quieres.

    Se sentó en la cabecera de la cama adelante mío dejando ver su descubierta espalda y su pelo rubio hasta la cintura, diciéndome – me vendría bien estar sentada un rato porque esta tarde de pileta me dejo muy cansada.

    Fui hasta donde ella estaba y me siento a su lado, le dije – hacía tiempo que no te veía con un vestido puesto.

    Mirándome con sus hermosos ojos verdes me responde – lo que pasa que desde que nos quedamos sin dinero ya no nos invitan a las fiestas, este vestido lo compre en Madrid cuando fui de vacaciones con mis ex amigas es la segunda vez que lo uso, me queda bien ¿verdad?

    Mire por un segundo las piernas largas que tenía cruzada a mi lado y le dije – quedarnos sin dinero por un lado nos vino bien para saber en quien podemos confiar, en los únicos que confió ahora están todos en esta casa.

    Eso es verdad papi nuestra familia siempre fue unida y ahora estamos más unidos que nunca, pero no me dijiste si me quedaba bien o mal el vestido – poniendo cara de ofendida.

    Sonriéndole – perdón amor, pero es más que evidente que te queda bien, solo un ciego no lo vería lo sexy que estas.

    Que dulce papi – me dio un beso en la mejilla, en ese momento se puso seria diciendo – te tengo que pedir disculpas por el otro día que fui muy lanzada, desde que dijo Sofía dijo que vos tenía la verga como un actor porno yo necesitaba vez si era verdad.

    Yo también te voy a pedir disculpa por que me porte como un inmaduro con la mente serrada.

    Eso es verdad parecías un niño pero con la verga grande – sonrió y siguió diciendo – aunque a tu favor yo fui muy atrevida, necesitaba saber si era verdad si la tenías grande como en actor porno por algo que paso hace unos años.

    Que paso hace unos años amor algo que hice yo – le pregunte preocupado.

    No, vos no te cuento si quieres saber – agacho la mirada como algo de tristeza.

    Aún más preocupado – si claro contarme amor.

    Hace tres años en nueva york conocí a un actor porno negro muy conocido en una fiesta después de hablar un rato y unos trago de más de mi parte le pregunte si me dejaba ver su verga, el accedió y me llevo a su bip se bajó los pantalones y yo comencé a chupárselo estuve más de treinta minutos con su verga en mi boca y seguía muy dormida así que le pregunto – estoy haciendo algo mal.

    Me responde serio – sácate la ropa y seguí.

    Me saco la pollera y una remerita que tenía en ese momento y seguí con mi mamada pero nada de nada.

    Después a los minuto me dice – desnúdate del todo – una vez desnuda me empieza a tocar por todas partes hasta que se alejó unos metros de mí y se me quedo mirando.

    Como no sabía que estaba haciendo le pregunte – que pasaba.

    Busco la razón por la que no se me pone dura y ya la encontré, la tengo desnuda frente a mí, la típica modelito que la chupa mal y se cree merecedora de tener una verga como la mía.

    En ese momento me vestí rápido y salí corriendo del bip llorando nunca había pasado una humillación tan grande, desde ese día siempre quise volver a conocer a algún hombre bien dotado para tener una segunda oportunidad.

    Tenía una broca después de escuchar el relato de mi hija, lo conto con suma tristeza realmente la había marcado esa situación tan desagradable para que realmente se sintiera mejor le dije – seguro que para grabar las películas se toma dos pastillas antes y esa noche no las tenía.

    Me hizo una pequeña sonrisa y me dijo – mi problema es que yo no logre que se le ponga dura y cuando supo que vos la tenía grande quise saber si yo la podía poner realmente dura o es problema mío.

    Realmente ella tenía un problema más que un problema un trauma con esa experiencia así que le dije – lo siento amor que te haya pasado esa situación tan horrible, que se podría hacer para que no te haga sentir tan mal tu experiencia de años atrás.

    Se me ocurrió una idea muy loca, es hacer algo parecido a esa noche como que este cuarto fuera ese bip aunque vos tendrías que estar de acuerdo.

    Con las cosas locas que estuve viviendo en los últimos días esa propuesta no me pareció tan loco por que era con fin de eliminar un trauma de mi hija asique le dije – estoy encantado de poder ayudarte amor.

    Al escucharme se le ilumino el rostro y me dijo – párate ahí mismo donde estas – agarro su celular y puso música de reggaetón y continuo diciendo – ahora parece más un bip – comenzando a bailar.

    Me quede parado en frente de mi hermosa hija viéndola bailar a un metro mío, en una parte del tema me dio la espalda apoyo su culo contra mi bulto y comenzó a perrear realmente sexy, yo la agarre de la cintura acompañando sus movimientos y diciéndole – que bien bailas amor.

    Cuando el tema termino y comenzó otro se puso de rodilla mirándome a los ojos comenzó a bajar mi bóxer de apoco, cuando salió mi verga del bóxer ya estaba con un tamaño importante pero aun no dura del todo ella cuando la vio dijo – que grande y aun no esta dura.

    Le dije para darle ánimo y hacerle olvidar de su mala experiencia anterior – no esta dura aun, pero vos vas a logar que se ponga muy dura amor.

    Ella con una gran sonrisa después de mis palabras puso una mano en el tronco de mi verga haciendo movimientos cortos, la otra la coloco bajo mis testículos comenzando a masajearlos y por ultimo empezó a darle chupones a mi grande y a pasarle la lengua.

    Cinco minutos con la mamada de mí hija ya mi verga estaba como una piedra. Aunque la chupaba bien, no era mi forma preferida a mí me gusta que no la toquen con la mano y que se la traguen hasta que se ahoguen, pero no le dije nada para no hacerla sentir mal solo dije – lo lograste hija me la pusiste como piedra.

    Saca su boca de mi verga sin dejar de tocarla con una mano y con la otra mano empieza a sacarse la tanga por debajo del vestido y me dice – si en el bip la tendría dura como vos ahora hubiese pasado algo así – en ese momento me empujo a la cama subió un poco su vestido, tiro la tanga para un costado que ya se la había sacado, se colocó arriba mío dándome un beso apasionado en la boca, con una mano agarro mi verga apuntando a su concha, comenzó hacer un poquito de fuerza y con facilidad entro mi grande con su segundo movimiento entro hasta la mitad emitiendo su primer gemido.

    Continuo con sus movimientos en cada segundo gimiendo más y más, todavía no se había podido meter toda mi verga pero la verdad que mi querida Micaela tiene unos movimiento de actriz porto arriba de la verga. Quería ver más su cuerpo así que corrí cada uno de sus breteles hacia los costados de los hombros dejando al descubierto sus dos hermosas tetas de tamaño mediano con sus pezones rozados realmente duros a mi vista que comencé de tocar de inmediato.

    Con una mano en mi pecho y la otra acariciándome los huevos comenzó a gemir llegando a su primer orgasmo sintiendo como su acabada chorreaba por mi huevos y cayo rendida en mi pecho.

    Mientas ella trataba de recuperarse de su primer orgasmo sobre mí, con la verga aun adentro de su jugosa conchita aproveche para bajar del todo su vestido dejándolo en su cintura para poder sentir más su cuerpo caliente, agarre una de sus nalgas con una de mi mano y con la otra rodee su cintura apretando fuerte para bajo haciendo entrar mi verga casi por completo, escuche un pequeño gemido y en ese momento empuje mi cintura hacia riba logrando metérsela hasta los huevos lo que provoco un grito de dolor de mi sabrosa hija lo cual no me importo y comencé a taladra su rica y jugosa cueva.

    Después de más cinco minutos taladrando su concha ya no le dolía tener mi verga completamente en su interior logrando llegar a su segundo orgasmo apretando mis hombros y gimiendo como gata en celos.

    Segundo después de su segunda acabada yo también estaba a punto y le pregunte – te lleno la conchita le leche.

    Con los ojos grandes de inmediato me mira y me responde – no estoy tomando las pastillas.

    Entonces la agarre de los pelos guiándola hacia mi verga, ella dudo en tragarla ya que estaba toda sucia de sus jugos vaginales después de un segundo de indecisión se metió solo mi grande, empuje su cabeza para bajo una vez que sentí su garganta, empecé a largar mi primer chorro de leche provocando que se ahogara en ese momento le digo – trágala toda no quiero que dejes nada – continúe mi descarga hasta mi última gota.

    Una vez que se tragó toda mi leche saco su lengua mostrándomela y me dijo – Me la trague toda papi soy una buena hija.

    Notando que había dudado de tragarse mi verga por estar sucia de sus propios jugos y queriendo comprobar hasta qué punto era una buena hija le dije – pero todavía no terminaste amor, me tienes que dejar la verga limpia, me la ensuciaste toda – ese papel de dominante me excitaba aún mas.

    Volvió a dudar pero con carita de asco empezó a tragase sus propio jugos pasando la lengua de abajo arriba una y otra vez hasta que termino diciendo – ahora si termine de limpiar esta enorme verga.

    Con la mamada más la excitación de ver a mi hija tragándose sus propios jugos me verga estaba lista para una segunda ronda así termine diciéndole – si está muy limpia amor pero ahora la vas a ensuciar de vuelta.

    Agarrándose la cara me dice – eres una maquina papi y me encanta.

    Me paro en la orilla de la cama mirando hacia hija se veía hermosa con el vestido que cubría solo su panza, con los tacones aun puesto y toda transpirada. Luego de apreciar a mi sexy hija la agarro con una mano a su pierna derecha y con la otra mano su vertido arrastrándola hasta la orilla de la cama, dejando gran parte de sus nalgas en el aire, suelto su vestido y agarro la pierna que tenía libre de la parte de atrás del muslo arriba de su rodilla abriendo bien sus piernas y empujando un poco hacia su cuerpo, quedando totalmente expuesta con su concha que se veía aún muy dilatada y mojada, también su culo que se veía muy apetecible aunque estaba muy serrado así que decidí apuntar mi verga en su concha cayendo con mi cuerpo despacio sostenido con sus piernas hasta que quedaron apoyada en la cama y mi verga hasta la mitad de su rica concha.

    Micaela se comenzó a morderse su labio inferior, acariciar unas de las tetas y diciéndome – despacito papi que ya la tengo irritada de la cogida anterior.

    Le hago una sonrisa con malicia y de un empujón se la clavo hasta los huevos, veo que cierra los ojos con fuerza y da un gran grito, dejando la verga hasta el fondo le digo – a las niñas buenas de premio ahí que llenarle la cuevita completa.

    Como pudo me respondió – a mí me estas agrandado la cuevita – continuo gimiendo aunque yo no me movía.

    Para demostrar que realmente iba a recibir sexo del duro del más alto nivel, sin decir nada saco mi verga completa y de un golpe se la meto toda de vuelta.

    Ella volvió a gritar entre una mezcla de dolor y placer antes que yo siguiera me dice – me vas a coger como una cualquiera verdad.

    La mire sonriendo y le dije – cierra la boca putita y disfruta – hice lo mismo se la saque toda y se la mande hasta lo huevos una y otra vez, realmente me gustaba su cara de sufrimiento aunque ella lo gozaba igual porque nunca pedía que pare.

    Después de más de cuarenta envestidas a lo animal Micaela empieza a gemir tres veces más fuerte de lo que lo estaba haciendo, dejando sus ojos totalmente en blanco y apretando sus tetas llegando a un orgasmo realmente intenso.

    Sin dejarla descansar ni un segundo después que ella acabe por tercera vez en la noche me tiro sobre ella con una mano en su cuello y la otra en una de sus tetas más precisamente en un pezón retorciéndolo con fuerza y vuelvo a taladrarla con todo.

    Ella se veía exhausta pero realmente excitada tanto que a los cinco minutos después su anterior orgasmo volvió acabar, llevo su mano así si clítoris apretándolo su irritación era demasiada.

    Yo estaba cansado todo transpirado pero tan excitado que quería más, la giro en la cama dejándola boca bajo, le saco de un tirón todo el vestido por las piernas, le doy dos chirlos bastantes fuertes en el culo y le digo – ponte en cuatro perrita.

    Con las pocas fuerzas que le quedaban se puso en cuatro con las dos piernas bien abiertas, su hermosa concha palpitaba de una forma que me motivaba a seguir disfrutando de mi rica hija.

    La agarre de los pelos tirando su cabeza hacia tras y dejando su cuerpo a 45 grados vuelvo a pellizcar unos de sus pezones con fuerza y al oído le pregunto – puedo probar tu culito perrita.

    Ella gira su cara de hacia la mí a y haciendo tropita me dice – he sido una buena putita perdóname el culo que es casi virgen y habría que dilatarlo con tiempo.

    En mi interior pensé que virgen no es lo mismo que casi, pero tenía razón que llevaba tiempo dilatar un culo y yo en ese momento quería meterlo pronto le digo – está bien putita te ganaste algo de piedad por ser tal dócil – la bese en la boca con intensidad en el mismo momento le di una gran nalgada, provocando que gritara ella al abrir la boca la mordí en su labio inferior sin dejar de morder le meto de vuelta mi verga hasta los huevos comenzando a taladrar de vuelta sin parar.

    Después de diez minutos de sexo duro, más la mano que me quedaba libre un rato me iba a su pezón a pellizcar fuerte luego para descansar los dedos le daba unas cuatro o cinco nalgas con fuerza que había provocado que una de su nalga este bien roja, mi excitación estaba que explotaba pero quería aguantar hasta que ella terminara otra vez que yo sentía que estaba cerca.

    Ella me agarro de la nuca pego su espalda a mi pecho y comenzó a gritar en vez de gemir una y otra, cuando dejo de gemir pego su boca a la mía metiendo su lengua y jugando con la mía.

    Cuando me dejo de meter la lengua la empuje para un costado de la cama quedando culito para riba. Yo me acosté boca riba en el medio de la cama, con la verga a punto de estallar, coloque mis brazos atrás de mi nuca como esperando a que valla a terminar su trabajo.

    Cuando ella me vio fue directo a mi verga sin que yo le digiera nada, se la trago lo que más pudo, moviendo su lengua para los costados y comendo a mover la mano desde los huevos hasta donde estaba su boca. En no más de treinta Segundos le llene la boca de leche, una vez que se tragó la leche la limpio toda se enderezo de la cama y mientras se sacaba los zapatos me dijo – hoy quiero dormir con el hombre que logro hacerme tener cinco orgasmo por primera vez.

    Yo exhausto pero con la suficiente fuerza para sonreír y decirle – claro bebe que podes hacerlo, cual era tu récor de orgasmo solo por curiosidad.

    Ella se acuesta en mi pecho cruza una de sus largas y sexys piernas por mi cuerpo diciéndome – solo tres. Esta noche fue increíble sobre todo la parte que me tratabas como una puta barata eso me calentaba de una forma que no te das un idea, eres el mejor – levanto su boca para que la besara.

    Cuando dejamos de besarnos le dijo – eres una mujer hermosa cualquier hombre le gustaría que llegues al orgasmo con su verga adentro – acaricie su cara le di un piquito y continúe diciendo – debo que confesar que cuando juego a ser el dominante en la cama es cuando mejor la paso.

    Sonrió y dijo – si me di cuanta eres toda una maquina cuando dominas, no sé cómo te frenaste para no hacerme el culo.

    Estire mi mano hasta su pequeño y casi virgen ano, lo toque con el dedo índice y le dije – yo tampoco lo sé porque se ve realmente sabroso – largándome a reír con picardía.

    Si algún día quieres y con tiempo piensas alguna forma de no hacerme doler o menos posible, porque doler si me va a doler con tu tamaño de equipo – acariciando me la verga.

    Bueno amor quedamos así que en un futuro no tan lejanos mi verga y tu culo se puedan encontrar.

    Exacto. Debo decir que eres mejor papá del mundo me regalaste la mejor noche de sexo de toda mi vida te amo – nos besamos y al minutos se durmió en mis bazos, mientras disfruta de ver desnuda a mi hija mayor agotada, me dormí después de tener el día agotador teniendo sexo con mi sobrinita virgen y la mayor de mis hijas.

    CONTINUARÁ…

  • Mi esposa busca trabajo (Parte 2)

    Mi esposa busca trabajo (Parte 2)

    Mi esposa volvió agarrar su celular y creo que se sorprendió por la hora, ya eran las 12 y 20 pm, le mostro su celular a Lucho como diciéndole que ya se tenía que ir que ya era muy tarde, pero el al parecer no quería retirarse aún, pensé que mi esposa se pararía y se retiraría de ese lugar pero no fue así.

    El algo incómodo porque mi esposa se quería retirar, tomo una actitud desafiante. Le mostro su reloj y lo que entendí fue que él le dijo acompáñame 30 min más y nos vamos, al parecer mi mujer acepto. Ya que él se paró inmediatamente y fue por más licor, siguieron tomando y empezó a sonar un vallenato que a mi mujer le gusta mucho, fue entonces que ella lo invita a bailar a él, el licor ya había hecho su trabajo.

    Mi mujer estaba ya al parecer bien eufórica, le bailaba a él como si fuera su hembra, le daba la espalda, lo abrazaba del cuello, le hacía oler su cabello, la veía y no podía creer que fuera ella.

    Yo quería ver más de cerca todo, así que aprovechando que el chato no me conoce, decidí entrar al bar y sentarme en la barra solo, pero muy cerca a la mesa donde estaban ambos. Ellos seguían bailando muy amenamente, el chato ya sin disimulo empezó a tocar con más confianza las caderas de mi mujer y de vez en cuando acariciaba sus grandes nalgas mientras ella lo abrazaba al ritmo del baile. Deje de verlos por un minuto y me pedí un vaso de wiski, iba a empezar mi primer sorbo cuando volteo a verlos y el chato la tenía a mi mujer agarrada de la cintura muy apegado a él y ella lo tenía abrazado del cuello, se miraron fijamente y el chato empezó a besarla, Yo deje el vaso sobre la barra y me empecé acercar a ellos pensando que ya había sido suficiente pero conforme me iba acercando me daba cuenta que mi mujer le estaba correspondiendo el beso, es más se le notaba a ella más cariñosa que a él. Sentí una sensación de celos pero algo de mi me decía que quería saber hasta dónde llegaría esto, me di la vuelta y me senté nuevamente en la barra.

    Termino la música y ambos de la mano se fueron a sentar como si fueran pareja, tomaron un sorbo más y se me ocurrió llamar a mi mujer a ver que excusa me decía, vi como ella le hacía señas a él como diciendo silencio, a lo que él le señala al baño, mi mujer como puede entra a los servicios con el celular en la mano y me responde.

    Yo: Amor, como va tu cena?

    Ella: Hola amor, bien sigo acá en la casa de Pamela, ha sacado unos vinos y estoy aquí solo con ella, el chato Lucho ya hace 30 minutos que se fue.

    Yo: Entiendo amor, deseas que te recoja, mira que ya son las 1.20 de la madrugada.

    Ella: Hay no amor, es que sabes ella está un poco deprimida por que ha peleado con su novio. Que te parece si me quedo acompañarla y mañana voy temprano a la casa, porque a esta hora ya es peligroso encontrar taxi de confianza.

    Yo no sabía cuáles eran las intenciones de ella pero por su tono de voz la note ya bastante tomada

    Yo: Esta bien amor, solo no tomes mucho. Me escribes cualquier cosa. Te Amo. Y Corte la llamada.

    Ella demoro como 10 min más en el baño, no supe porque, pero se me hacía raro. De pronto sale, se había arreglado el maquillaje y se sentó con el chato. Le dijo unas palabras y el llamo al mesero para pedir la cuenta, pago y ambos se pusieron de pie. Él le agarro de la cintura y salieron abrazados como si fueran pareja. Bueno yo ya estaba más calmado porque Supuse que ella le había dicho que le lleve donde su amiga Pamela para que pueda descansar.

    Yo también pague mi consumo y salí del bar. Espere que ellos prendan la camioneta y los fui siguiendo en mi motocicleta con mis luces apagadas

    Conforme estaban avanzando me di cuenta que el camino que tomaron no era el que conduce a la casa de Pamela, se me formo un nudo en la garganta y pensé miles de cosas.

    Seguían por la carretera y tomaron un desvió que conduce a una Playa poco conocida. La camioneta se estaciono a lado de unas palmeras frente al mar. Yo estaba a unos 100 metros con mi motocicleta atrás de unas palmeras también. Estaba con la cabeza volando sobre que estarían haciendo, desde donde estaba solo podía oír las olas del mar. Así que deje mi motocicleta y me fui acercando lentamente, todo estaba oscuro a duras penas identificaba la camioneta ya que habían prendido la luces interiores también llamadas de salón. Al acercarme oí que estaban conversando de cosas de trabajo como experiencia laboral y cosas así, pero no podía oír muy bien no escuchaba casi nada, pensé que estaba muy lejos así que me acerque más y como pude me asome a unas de las lunas que estaba cerrada, pero tenía una rendija suficiente como para poder observar y oír lo que ocurría dentro, me acomode como pude evitando realizar algún ruido, paso a detallar la situación que observe.

    Ambos estaban en los asientos de adelante, de costado mirándose cara a cara y hablando muy despacio y cada vez más cerca. Él le sobaba el cabello y la mejía y ella solo lo miraba, no ponía resistencia. Él le empezó a decir que era muy hermosa, que le gustaba su cabello y el perfume que usaba. Ella solo reía como una adolescente cuando le lanzan piropos.

    En eso el empezó hacer lo que yo temía que pasara, la empezó a besar muy lentamente y ella respondió a sus besos, poco a poco él fue subiendo la intensidad del Beso, fue así que sus besos pasaron de delicados a alocados, podía ver como metía su lengua y lamia los labios de mi mujer, y ella también empezó a jugar con la lengua de él, era claro que ella se estaba excitando y lo manifestó a través de gemidos que cada vez eran más intensos, el al notar esto empezó a manosearla con más fuerza.

    Le empezó a tocar la cintura, bajando poco a poco a las piernas de mi mujer, las amasaba con unas ganas, le subió la minifalda y ya con descaro le agarro las nalgas mientras dejo de besarle la boca para empezar a besarle el cuello, ella lo disfrutaba y lo jalaba de la cabeza invitándolo a besar sus pechos, el entendió la idea y le desabrocho la blusa y le saco el sostén con una facilidad única, nunca había visto los pezones de mi mujer en esa forma, sus pezones estaban bien paraditos se veían hermosos marroncitos y duritos, el chato los vio y enloqueció le empezó a pasar su lengua y empezó a morderlos pero desesperadamente lo que provocó que mi mujer se ponga más fogosa.

    Así estuvieron por unos minutos, mi mujer ya no podía controlar sus gemidos, fue entonces que pude notar que ya el chato había corrido la tanguita de mi mujer y al parecer ya le estaba masturbando ya que ella abrió más sus piernas. El chato se notaba que quería más pero no podía ya que la parte de delante de la camioneta le impedía realizar más poses o movimientos, entonces la invito a pasar hacia atrás de la camioneta y ella al pasar, no sé si intencionalmente se pone en cuatro y prácticamente le muestra todo el culo a él, el chato al ver culaso de mi mujer, la sujeto como estaba y le movía la tanga a un ladito y empezó a chuparle el culito, mi mujer enloqueció, nunca la vi gemir con tanta intensidad, la verdad yo nunca le he chupado el culo solo he llegado a besarle su vagina pero su culito nunca me atreví. Ese chato le abría las nalgas y pasaba su lengua de arriba abajo y de atrás hacia adelante, ella estaba disfrutando mucho.

    Ella se zafó como pudo y se sentó abierta de pierna en el asiento trasero, su conchita se veía hermosa depiladita lozana, sus labios vaginales húmedos pero unidos. Así estaba ella abierta de piernas y mirando fijamente a su macho, invitándole con la mirada. Mordiéndose ella misma los labios, el chato se sacó el polo y como pudo se pasó al asiento trasero. Empezó a besarle la boca a mi mujer y con su mano le sobaba su clítoris, mi mujer estaba muy pero muy caliente, tanto que dejo de abrazarle el cuello, para bajar su mano hacia el pantalón del chato, le saco la correa, le desabotono el pantalón, el chato entendió el mensaje y desesperado se quitó el pantalón y su bóxer, quedando totalmente desnudo, se acomodó bien y se sentó a lado de mi mujer. Pude ver la gran verga que tenía, era mucho más grande y gruesa que la mía, tranquilamente le debe medir sus 18 cm.

    Mi Mujer apenas vio esa vergota la agarro y le dijo a su que grande y dura esta. Él le dijo todito es para ti y le agarro su cabeza y la dirigió a su tremendo pene, mi mujer abrió la boca y le empezó a chupar delicadamente, creo que temía atorarse con semejante verga, el por el contrario le empujaba la cabeza hacia su verga quería que se la chupase toda. Así estuvieron un rato, agarraron ritmo y mi mujer ya se atoraba y de rato en rato paraba para tomar aire, se estaba ahogando pero su cara de placer decía que lo disfrutaba. Mientras el solo miraba y gemía más y más, hasta que le dijo que parara que se la quería meter. Ella apenas escucho eso, solita se volteó y se puso en cuatro. Mi mujer había dejado la verga del chato bien lubricada y ella tenía la vagina chorreando, estaba empapada, el Agarro su verga la puso sobre la vagina de ella y la empezó a sobar pero no se la metía, así estuvo el moviendo su cadera y ella también de atrás hacia adelante. Hasta que ella no aguanto más, volteo la cabeza y prácticamente le suplico para que se la metiera.

    El la miro y le puso un dedo en la boca, ella lo chupo muy pícaramente, entonces el con su otra mano acomodo su verga en la entrada de la vagina de mi mujer y fue ella quien se hizo hacia atrás muy lentamente para que la verga del chato pueda ingresar a su conchita que estaba súper lubricada, él no se movía, se podría decir que era ella quien lo estaba follando a él, ella empezó a gritar como nunca la había oído, lo estaba disfrutando al máximo.

    Al parecer él también quería taladrarla así que la voltio, la sentó y puso su verga entre las tetas de mi mujer, ella junto sus tetasas atrapando la verga de él, le estaba haciendo una paja Rusa, pero cada movimiento era una embestida tanto a las tetas como a la boca de mi mujer. No sé por qué pero esa verga parecía que seguía creciendo.

    Luego él se bajó y le agarro las piernas a ella y la puso sobre su hombro, para proceder a penetrarla muy bruscamente, ella gritaba pero se notaba que era de placer, el por el contrario estaba concentrado en lograr que ingrese toda esa verga a la vagina de ella. Así estuvieron buen rato, hasta que él sobre paro sus movimientos y le dijo que se correría, mi mujer se salió de esa verga y ofreció su boquita sacando la lengua y sus pechos para recibir todo el semen de él, esto me ofendió ya que ella nunca me ha permitido que yo haga eso por más que se lo he pedido en varias ocasiones. Ella lo miraba a los ojos con deseo y el al verla empezó a vaciarse, votaba bastante leche blanca espesa la cara de ella quedo totalmente manchada de ese líquido blanco, el agarro con su manos y empezó a dirigir ese líquido hacia la boca de mi mujer, ella increíblemente se los estaba tragando.

    Ambos se quedaron quietos, con la respiración agitada, descansado de tremenda Faena, pasaron 2 minutos y suena el teléfono del chato, él le hace señas a mi mujer que no haga bulla y responde su teléfono, «Hola Amor», «Si ya estoy en camino, tú sabes cómo son estas reuniones de trabajo pero ya en 30 minutos debo estar en casa, caliéntame la cena que necesito recuperar mis energías» y sonrió mirando a mi mujer, corto la llamada.

    Y le dijo a Mi esposa bueno es hora de irnos, donde quiere que te deje. Ella algo pasmada le dijo, pensé que nos quedaríamos hasta que amanezca, ya son las 4 am, no puedo llegar a esta hora a mi casa, Le dije a mi esposo que me quedaría con Pamela en su departamento. El muy suelto de huesos le dijo no sabía que tenías esposo, algún día me lo presentaras jajaja, bueno lo siento pero mi esposa esta que me espera en Casa no quiero meterme en problemas. Te parece si te dejo muy cerca de tu casa y le dices a tu esposo que lograste conseguir un Taxi.

    Bueno mi mujer accedió a eso al parecer no tenía otra opción.

    Yo embale hacia mi motocicleta y rápidamente maneje hacia mi casa. Llegue me puse la piyama y estuve esperando por la ventana la llegada de mi esposa, los minutos eran eternos, me puse a pensar y si se ha ido a otro lado?, otra vez me invadía la incertidumbre de saber que pasaba, hasta que pude ver la camioneta estacionarse en la esquina cerca de mi casa, paso 1 minuto y no bajaba ella, de pronto se encendió la camioneta y se acercó más a mi casa. Pude ver como se despidieron con un piquito, ella bajo y la camioneta se fue inmediatamente. Ella entro sin hacer mucho ruido, yo corrí hacia mi cama.

    Ella entro a nuestra habitación saco su pijama y se metió al baño, se estaba lavando y cepillando los dientes, yo me hacia el dormido.

    Hasta que ella se acostó y la abrace como si estuviera sonámbulo, no le dije nada, yo seguía fingiendo que estaba dormido. Ese olorcito a sexo que traía ella no me dejaba dormir, aún tenía las imágenes de lo que le había visto hacer. Ya a las 8 de la mañana ella se despierta y rápidamente se mete a la ducha. Yo le digo desde la cama «Hola Amor, a qué hora llegaste que no te he sentido», a lo que ella me responde «Recién hace 20 min amor, no te desperté porque no quiso incomodarte», yo me empecé alistar para el trabajo, cuando ella sale de la ducha, salió con la toalla en su cabello y otra en su cuerpo y se le notaba muy alegre, risueña, con un brillo especial.

    Yo ya me iba a ir al trabajo cuando veo que se quita la toalla del cuerpo para empezar aplicarse sus cremas, pude ver sus nalgas, marcadas coloradas, creo que aún se notaban algunos dedos de las nalgadas que había recibido, no le dije nada, se Seguía echando crema, Al voltearse para acomodarse la toalla de su cabello, también me percate de 3 chupetones bien cerca de sus pezones, además tenía la conchita coloradita aun. Fingí que no me había percatado de nada y me despedí de ella con un piquito y me fui al trabajo.

    Aquí termina este relato.

    Espero sus comentarios Amigos(as), ya que así me incentivan a seguir escribiendo.

    También pueden escribirme al correo, gustosamente les responderé.

    Saludos y bendiciones para todos.

  • El extraño cine

    El extraño cine

    Soy Leonardo tengo más de 40 y esto ocurrió hace unos 13 años.  Por aquel entonces tenía novia, una que iba y venía, un sábado de febrero harto de la vacilación y la lluvia decidí dar una vuelta por el centro de Montevideo (capital de mi país) y refugio de este hermético secreto.

    Rozando la medianoche decidí regresar del húmedo y solitario paseo, compraría cigarrillos y tomaría un taxi… Fue cuando la tormenta recrudeció su ímpetu que opte por parapetarme debajo de unos balcones, al cabo de unos 10 minutos una pareja emerge de un coche y compartimos el asilo. La dama quiebra el silencio con una obviedad respecto al clima. Era una mujer regordeta de rubios cabellos ondulados por los hombros, no muy agraciada pero simpática, el acompañante, cincuentón, metro ochenta y algo tez morena (intimidante) y no hablaba (al menos no hasta ese momento).

    Luego de unos momentos la chica pregunto:

    —Vos también venís al cine?

    —No, creo que es tarde para mi.

    Me dijo que era un aburrido y que ahí podría divertirme, «no sabes lo que te perdes», fueron sus últimas palabras antes de desaparecer a unos 60 metros por la vereda en la que estaba refugiado. Por supuesto que era un cine xxx y no es que nunca haya ido, pero la verdad es que es un lugar de encuentro gay y no me atraía la idea. Por otra parte quizá la mujer desmaquillada tenia fantasías en la cual yo podría ser participe activo de la misma, y lo que era aún mejor tal vez allí habría otras parejas más glamorosas y con menos quilos buscando lo mismo. Esta idea pesaba toneladas en mi razonamiento y fui engullido por las puertas de vidrio templado del cine.

    Una vez dentro del antro semi vacío me dedique a ubicar visualmente la pareja amiga, pero todo era difuso, penumbroso entre los orgásmicos gemidos del film. Un veterano calvo se acomodó en la butaca contigua y apoyo su temblorosa y arrugada mano en mi muslo, la cual rechacé de inmediato, aquello me parecía cada vez más decadente y estando a punto de irme los viejos conocidos aparcaron a mi lado. La gordita pegada a mí y su guarda espaldas un asiento más allá…

    Esta vez no retire la mano femenina que trepo hasta al cierre y encontró el tronco erecto por la situación y la película, después de unos masajes deliciosos por mi sexo sugirió:

    —Vamos arriba, estaremos más cómodos.

    —Y él? Argumente. Mirándolo y descubriendo unos hoyuelos en su rostro.

    —Le agrada mirar, espero que no sea un problema para vos.

    Casi un minuto después subimos por unas escaleras llegando a una especie de ático, mas oscuro sin la proyección de la película y se escuchaba el diluviar tempestuoso casi tan tempestuoso como lo que estaba a punto de ocurrir, no podía ocultar mi excitación que casi no me deja subir las escaleras, todo aquello me parecía sumamente excitante. Mis manos en los pezones de la fea y el mudo embutido en su sobretodo siendo testigo de mi sombra que se estaba por clavar su mujer. Los tanteos no duraron mucho y la mudez del desconocido tampoco.

    —Te gusta? Sonó la voz ronca del individuo, que saco mis dedos del pezón para apoyarlo sobre su insipiente miembro que aún estaba resguardado.

    El corazón comenzó a cabalgarme más a prisa.

    —Te gusta? pregunto esta vez más fuerte y más ronco, sujetando mi mano sobre su bulto.

    No tuve palabras ni aliento para contestar. Quise retirar la mano que él me aferraba y una fuerte cachetada hizo perder mi equilibrio, no sabía que pasaba, prácticamente arrodillado no veía, la lluvia sonaba cada vez más y un zumbido repercutía mi oreja, la voz de la mujer sentencio estrictamente.

    —Garchalo Boris.

    El pardo desabotono el abrigo, extrajo un corto y grueso pene obligándome a tocarlo. Debo admitir que lo hice con tan mala gana que volvió a golpearme repetidamente tres o cuatro veces.

    —Por favor! —Suplique en la oscuridad.

    —Por favor. Dijo el sujeto acercando el venoso gancho a mi rostro.

    Obligado por el temor de sus golpes frote sus huevos como la lámpara de Aladino, con sumo cuidado. No sé cuánto tiempo y lo que más temía vino a continuación.

    —Probala! —Pidió dulcemente.

    —Por favor, no…

    —Por favor, si… y la perversa mujer echo a reír.

    Podía escuchar la respiración entrecortada del fornido moreno mientras succionaba el macizo miembro viril. Como gozaba el chancho con mi total sumisión, la humillación no acabaría ahí. La suma de todos los miedos se volvería realidad después de dos violentos e irascibles golpes más.

    —Quiero tu culo… y lo quiero ahora por favor.

    Sollozando deje caer mis pantalones.

    —Agachate! Ordeno.

    Y apoyando su glande quiso entrar con cierta impericia, tenía demasiada fuerza. Frustrado volvió a golpearme dos o tres veces…

    —Ponele cremita papi. Susurro la rubia.

    Luego de unos segundos la fría pasta resbalo mis nalgas y Boris estaba listo para no fallar. Y no fallo, entro embistiendo como un toro cabrío y le importo mis gritos porque tapo mi boca. Fueron pocos, pero intensos minutos, el placer fue solo de él o de ellos.

    Jamás los volví a ver ni hubo denuncia, la vergüenza pudo más. Gracias a ello la ciudad guarda un secreto y ustedes tienen un cuento. Si le agrado les paso mi mail y sino también.

    Gracias por su tiempo. [email protected].

  • Un extraño en el cine

    Un extraño en el cine

    Me gusta ir al cine sola desde los 22 años. Aquel invierno fui a ver una película porque estaba aburrida más que porque me interesara la película. Debo aclarar que soy muy morbosa y cuando se trata se sexo no me puedo resistir a las experiencias más inusuales posibles, pero nunca las planeo, solo aprovecho cuando tengo la oportunidad.

    Ese día se estrenaba una película poco interesante, pero con muchas escenas bastante eróticas y yo fui a sentarme a la última fila. Al rato se acercan un par de muchachos y se sientan en la misma fila que yo con una butaca de distancia y se reían de la incomodidad cada vez que aparecía una escena sexual o un desnudo. No habían más de 20 personas en la sala y yo no podía dejar de pensar en el chico que estaba más cerca mío y como su jean ajustado le ceñía el paquete dejándomelo ver bien apretado cuando pasó en frente de mi para llegar a su asiento.

    Luego de unos 30 minutos de película se extiende hacia mí para ofrecerme de sus pochoclos y yo se los acepto y me muevo al asiento junto a él. Nos rozamos las manos varias veces y con cada roce y cada gemido proveniente de la película yo me excitaba más hasta que casi ya no había más en la bolsa y tuve que extender mi mano hasta el fondo. Como el sujetaba la bolsa sobre su regazo pude sentir su paquete a través de la bolsa de papel. Por fin, tan cerca y tan lejos, se me hacía agua en la boca, no lo pensé dos veces y empecé a frotarlo disimuladamente, él me miró para asegurarse de que yo realmente lo esté haciendo y yo me muerdo el labio inferior sin quitar mi mirada de la pantalla. Acto seguido se quita la campera y yo, asustada saco rápido la mano de dentro de la bolsa mientras el coloca su campera sobre su regazo y me mira invitándome a continuar.

    Miré a su amigo que estaba luchando por mantenerse despierto y deslice mi mano por debajo de su campera, bingo! Ahí lo tenía, aún con el jean se sentía su enorme paquete en mi mano, quería verlo, sentirlo, montarlo, pero tuve que mantener el control hasta que vi que su amigo se había rendido por completo y cayó dormido. Entonces él se desabrochó el cinturón y bajó el cierre, tenía un bóxer negro y podía sentir la curvatura de su verga entre mis dedos. Primero lo frote con los dedos y cuando sentí como crecía aún más en mi mano no lo pude aguantar más, lo saqué de una vez y él apretó los dientes con calentura.

    Su verga estaba dura y caliente, podía sentir sus venas palpitando, me escupí suavemente en la mano y lo agarré con fuerza empezando a pajearlo: abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba al ritmo de los gemidos de la protagonista y de mi corazón. Podía sentir mi concha toda mojada palpitando caliente igual que su verga. Él extiende su brazo y me agarra de la nuca tirándome hacia su boca y nos besamos frotando nuestras lenguas como si nos estuviéramos haciendo sexo oral con un beso, así que me aparto y mientras él me besa el cuello le susurro al oído que me quiero tragar toda su leche. Inmediatamente él me empuja hacia su regazo y yo abro la boca lo más que puedo. Ahí viene, no podía creer que me esté comiendo esa flor de verga.

    Podía sentir ambas manos en la parte posterior de mi cabeza empujando hacia él como si quisiera que me comiera todo y bolas, yo lagrimeaba al sentir como todo eso intentaba caber en mi boca llegando a tope hasta la garganta, era ancha y larga, podía sentir las venas con mi lengua y entonces él empieza a mover sus caderas hacia arriba, como si quisiera penetrar mi garganta con su verga y yo me ahogaba en placer. Estaba tan excitada que olvidé donde estábamos, sólo quería tragarme su leche y así lo hice, el chorro salió disparado con tanta fuerza que casi me ahogo pero me la tragué toda, se sentía caliente y deliciosa, el segundo chorro y los que siguieron no tenían tanta fuerza así que le pasé la lengua por toda la cabeza para no dejar caer una sola gota. Cuando levanté la cabeza para mirar a su amigo seguía dormido, pero vi que tenía su mano sobre su paquete. No estaba dormido, se hacía el dormido pero no me importó. Yo había conseguido cena gratis. Pochoclos y lechita.

    Él me miraba agradecido y exhausto, podía ver la gota de sudor cayendo por su frente y yo aún con su pija en la mano lamí la gota de sudor y le di un pico en los labios antes de salir de la sala.

    No habían pasado ni 15 minutos en lo que sucedió todo esto, pero tenía que correr al baño a masturbarme.

  • Mi historia como cornudo

    Mi historia como cornudo

    Hola, mi nombre es Carlos,  tengo 48 años soy un orgulloso cornudo desde hace más de 20 años y mi gran amor mi Diana mi hermosa hotwife, esposa caliente o puti esposa con 47 años aún se conserva muy, pero muy bien con todo casi en su lugar físicamente siempre ha sido una mujer de contextura gruesa tirando a ser una gordibuena, pero tallada o con curvas teniendo un buen par de tetas algo grandes con pezones rosaditos una cintura gruesita pero marcada que se veía mejor junto a sus grandes y ricas caderas que junto a su gran culo o sus grandes nalgas todo natural hace que se vea como una actriz porno lo cual que desde que la conocí desde muy jovencita hombres de todas las edades la morboseaban o estaban detrás de ella algo que nunca cambiaria.

    Bueno la historia en si comienza en el tiempo que decidimos irnos a vivir juntos

    Nosotros somos de la ciudad de Cali, Colombia, pero por cosas de la vida muy jóvenes nos conocimos en un municipio bastante lejos de la ciudad y por cosas decidimos vivir allá primero porque me salió la propuesta de trabajo en una empresa así por parte de mi familia nos ofrecieron vivir en una casa finca que era de la familia algo que agradecimos mucho sobre todo porque teníamos mucha libertad y privacidad pues podíamos coger donde quisiéramos en la cocina , el patio la sala, en la entrada de la casa y ella gemir todo lo que quisiera la verdad apreciamos mucho vivir en el campo gracias a eso

    Tiempo después mi mujer empezó a notar diría yo cierta soledad al tener mucho tiempo libre o socializar muy poco y ante todo al no tener el grupo de admiradores morboseándola todos los días estaba muy falta d atención algo que me dejo muy en claro algunas veces que hablábamos

    Bueno todo siguió normal un día voy llegando de trabajar normalmente la puerta de la casa está abierta y pues yo entro y lo que me encuentro es a mi mujer en la sala con las piernas bien abiertas mientras con las manos sostiene un gran pepino con el cual se andaba bombeando la concha como si no hubiera mañana debajo de ella el suelo mojado gracia los orgasmos que había tenido yo solo le dije ¿en serio un pepino? Eres una cerda ella solo trataba de taparse pues le dio pena conmigo y me decía con nervios que la disculpara que no fue su intención solo que se sentía sola con ganas y estaba aburrida en la casa y aún seguía moviendo el peino suavemente eso me puso a mil y le dije no tiene nada de malo al contrario sirve para calentarte antes de que llegue del trabajar ella me dice así será mi amor no sabes cómo mi concha me mantiene pidiendo verga (y yo en ese momento sin saber el verdadero significado de esas palabras) yo le dije si caliéntate para mi que te voy a dar verga ese día cogimos muy rico

    Después de eso se volvió muy habitual llegar a la casa y encontrar a Diana jugando con sus pepinos solo se escuchaban los gemidos en la sala, cocina el baño el cuarto yo todas las veces no estaba con las ganas a full así que la dejaba ella aparecía al rato con cara de satisfacción y los pepinos en la mano

    Así paso buen tiempo empecé a notar que ya era menos frecuente sus sesiones de relajación con sus juguetes comestibles pero igual la seguía escuchando

    Un día llegando de un largo día de trabajo a la casa la escuche gimiendo como cerda en el cuarto yo si me sentía cansando aparte tenía que organizar unas cosas de afuera de la casa así que llegue deje lo de mi trabajo en la sala y salí y mientras organizaba solo seguía escuchando los gemidos desde afuera que hasta me la ponían dura después de un buen rato que me tome haciéndolas labores entre a tomarme una pola y me siento en la sala de la casa y pues al parecer mi mujer había terminado su sesión de placer pues son escuchaba nada más yo que tomo un sorbo y veo que se abre la puerta del cuarto y veo salir al hijo de los vecinos como si nada ni me determina apenas abre la puerta voltea a verme y salió como alma que lleva al diablo dejo la puerta abierta y todo.

    Yo la cerré y me dirijo al cuarto y veo a mi mujer desnuda con la concha roja y mojada y su cara y tetas aun chorreando leche de macho joven ella al verme quedo el shock no sabía que hacer o decir solo se dedicó a disculparse yo solo veía como la leche escurría por su cara mientras se disculpaba tenía una sensación de enojo y morbo pues me parecía muy excitante verla así, pero en ese momento me pudo más el orgullo y el enojo.

    Me acuerdo que me fui para el pueblo y volví hasta tarde de la noche en todo ese tiempo me quede pensando en lo que vi y como la vi la verdad me dio mucho morbo saber que estaba disfrutando con otro pues es algo que ya me daba a la idea hace mucho tiempo tanto que cuando llegue estaba ella ene l cuarto aun llorando y yo al otro lado de la casa jalándomela para poder calmar la calentura que tenía cuando descargue decidí entrar a al cuarto y ella de una se me tiro encima a suplicarme que la perdonara con su pijama corta se le veía ese escote muy rico me decía que la perdonara que solo fue un desliz que no volverá a suceder.

    Entonces ya después de hablar un momento le pregunte como fue que sucedió todo.

    Y ella dice que pues lo normal los vecinos a veces piden favores y mandan al hijo y pues que el chico llego y la encontró a ella en la sala dándose pepino que ella no se había dado cuenta cuando menos pensó el joven andaba jalándosela viéndola a ella y pues que trato de cubrirse pero el muchacho entro y le dijo que siguiera ella decía que no pero que se quedó viendo el pedazote de verga que se gastaba el chico a pocos centímetros de ella (mientras contaba ella se le olvido que estaba contándome cómo sucedieron las cosas para reconciliarnos pero se le notaba el morbo en la voz a la hora de contarlo) y pues dice que el joven le tomo la mano se la llevo a su verga y pues cuando se vio ya ella estaba encima de él cabalgándolo con la verga hasta adentro.

    En ese momento ella me andaba sobando mi verga apenas sentí que me la saco y empezó a chuparla después de que una mujer haga eso uno ya cae terminamos cogiendo y mientras cogíamos le decía que me contara como la paso con el hijo de los vecinos al principio se cortó un poco pero al ver que le estaba dando duro empezó a contarme.

    Y decirme que el chico le daba como a rata que la hacía gemir como una perra y yole digo quiero verte clavada por el quiero ver cómo te la mete bien a fondo y te hace gemir me quedo viendo fijamente como no creyendo lo que oía pero si se lo imagino pues tuvo un orgasmo al momento y yo después termine llenando la cara de leche pues quería verla así de nuevo y pues muy pocas veces ella había aceptado que me viniera ahí.

    Ella se fue se limpió se acostó conmigo y me empezó a preguntar que si era verdad lo que le había dicho de que si quería verla a ella coger con otros.

    Yo sin dudarlo le dije que si que era algo que había fantaseado hace mucho tiempo al ver como todos la miraban con deseo y morbo pero pues jamás pensé que ella sería capaz de algo así y pues verte con los pepinos disfrutando solo me imaginaba como seria verte disfrutando con otros a veces solo me quedaba afuera pajeándome escuchándote disfrutar con tus pepinos he imaginaba que cogías con otro siempre he querido que seas una puta y verte con otros disfrutando no importan quien sea que te la meta después de que a ti te guste yo disfrutares pues quiero que seas mi punta personal.

    Y pues ella al oír ver que yo ya tenía la verga dura y tocándomela mientras le decía eso cuando la sentí de nuevo encima mía y empezó cabalgarme hasta hacerme correr de nuevo solo me dijo a partir de mañana seré tu puta personal ya que tengo tu permiso te are feliz mi amor.

    La verdad dormí muy feliz complacido satisfecho y sabiendo que mi mujer había accedido a ser cogida por otros ósea seria por fin un cornudo pero no sabía que tan pronto seria eso.

    Al otro día mi mujer se levantó temprano se ducho y se puso un vestido normal pero que la hacía ver muy bien muy sexy.

    Me dio un beso me dijo buenos días amor espero que descansaras bien voy a hacerte el desayuno y espero poder darte una buena sorpresa el día de hoy no creo que demore mucho así que quédate en camita juicioso.

    Tenía una excelente vista desde la cocina y el comedor ella preparaba le desayuno mientras yo escuchaba la radio al momento escucho que gritan la leche.

    Pues llego el lechero que cada semana traiga una tinaja llena de leche ella solo me miro pícaramente y salió al momento entro con el señor ya maduro que siempre cada semana traía la leche me acuerdo que lleno la tinaja y estuvo hablando con mi mujer un momento el para el lado de la puerta donde no lo veía solo veía mi mujer hablar y mirarme de reojo muy pícaramente al momento veo que ella se arrodilla y me quedo viendo como solo se veía el movimiento del cabello de ella (era obvio que estaba proponiendo una mamada).

    No sé si era por que recién me despertaba o que pero no le preste la atención adecuada al principio pero si ella estaba arrodillada mamando al momento veo que se hace recuesta en la mesa mirando hacían donde yo estaba cuando veo la expresión de la cara cambiar abriendo la boca y recibiendo la primer envestida que eran pausadas pero fuertes algo que la hacía gemir a ella bastante duro en cada que la daba yo me intentaba acercar lo más que podía al marco de la puerta y vi como el señor lechero tenia a mi mujer en 4 dándole fuerte agarrado de sus grandes caderas mientras veía su rico culo y le daba a veces buenas nalgadas se notaba que ella estaba feliz recibiendo verga pues en el suelo debajo de ellos se notaba el charco de líquido gracias a los orgasmos que ella había tenido ella me miraba como si no pudiera más hasta pensé que se había arrepentido de que la viera así pues nunca la había visto tener tantos orgasmos que me miraba y se tapaba el rostro.

    Así fue hasta que el lechero termino o sea le dejo su ración de leche personal solo oigo como le dije mija dentro de 8 días nos volvemos a ver para su leche y se fue ella solo quedo ahí en la mesa como estaba le acuerdo que salí del cuarto sin poder dejar de pajearme y me dice lo siento se me salió de controlo todo no pude controlarme y disculpa por no comentarme le iba proponer a lechero que se uniera a nosotros en la cama pero es tan dominante y pues no pude evitar que me cogiera aquí pero apenas vio que yo me le puse atrás y empecé a darle encima de la leche que le habían dejado se quedó callada y empezó a gemir solo decía dale a tu puta dale, al momento que termine yo ella tuvo otro orgasmo quedando con las piernas temblorosas apenas pudo sentarse.

    Esa fue en si la primera de muchas experiencias y pues me demostró lo puta que ya era.

    Espero que les gustara esta primera parte disculpen por alargar tanto solo quiero que sepan con detalles toda mi historia de cornudo y de mi hermosa hotwife.

    Continuará.

  • Por qué mi tendencia sobre la mujer trans o mujer con pene

    Por qué mi tendencia sobre la mujer trans o mujer con pene

    Primero que nada, si me gustaría que después que lean esto me den su opinión, abajo, sobre este tema, gracias. Empecemos.

    Hoy les quiero contar por qué me gustan las mujeres trans y por qué no me afecta que tengan una manguera entre las piernas.

    Es raro para algunas personas ver que a un hombre tener sexo con una trans, es algo raro y degenerado para algunos es algo como un tabú, pero les quiero decir que las mujeres trans suelen tener un comportamiento y una fisonomía igual a una mujer normal; Muchos me pregunta:

    «Amigo pero sigue siendo un hombre con pene pero con cuerpo de mujer, creo que eres gay». Es lo que yo suelo escuchar. Pero déjenme decirle mi opinión.

    Todo depende del rol que tu tengas, en mis relatos anteriores, nunca he hecho el papel de sumiso, ya que soy un hombre y a mi no me gusta que me penetre, lo recalco es mi opinión, cuando estoy con una mujer trans yo busco lo que solía buscar cuando estoy con una mujer normal. Ahora que haya hombres que le gusten que lo penetren eso es otra cosa, para mi son hombres que disfrutan ser penetrado por una trans y creo que son gay deprimidos, pero volviendo con la mujer trasn o mujer con pene es un tema que muchas personas piensan que todo el que tiene sexo con una trans es gay. Y no es así y se los voy a explicar de una forma lógica.

    Soy un hombre que me gustan las mujeres, me gusta su pelo suave; sus labios carnosos; su piel depilada y suave; sus manos delicadas y suaves; sus pies bien cuidados, su linda espalda y su mirada tierna. Como ven así me gustan las mujeres y así las describo, pero hoy en día las trans y las mujeres normales si analizamos bien la situación son prácticamente iguales con la diferencia del pene ¡CLARO! les explico:

    Las mujeres hoy en día y no quiero generalizar para casi todas tienen parte de su cuerpo operado, algunas se operan el culo, otras las tetas, la cara, en fin se operan de todo.

    Seamos objetivos todo lo que uno quiere pasa por la vista, antes de comprar cualquier cosa tienes que verlo, la presentación es lo que importa y lo que hace que exista el consumo. Sin presentación no hay consumo. En este mundo todo funciona así. Con respecto a los mujeres trans o mujeres con pene pasa lo misma cosa cuando vez a una mujer trans con un culo definido, unos pechos perfecto y una cara de ángel es lógico que sientas atracción por eso. Tanto los trasn como las mujeres normales están sometidas a todo tipo de cirugías.

    Yo le digo a todo hombre que pasa si se encuentran a una trans en cuatro patas totalmente entregada en su cuarto; acaso no se la cogen.

    Apuesto lo que sea que ¡Sí! Ya que su propia mente los traiciona y ahí se cumple la teoría de la presentación y el consumo.

    Las mujeres normales pierden terreno no porque los hombres sean gay, sino porque hay una competencia que está ofreciendo algo que ellas no tienen que son las mujeres trans o mujeres con pene. Así de fácil, podría decir que los mujeres trans con un tipo de mutación. Amigos hagamos hincapié a esto:

    Mujer trans vs mujer normal: ambas se operan, ambas se maquillan, ambas se depilan, ambas se cuidan el pelo, ambas te dan sexo. ¡Atento a esto! Esta comparación no es sobre la función de la mujer en sí si no en el papel que tiene cada una en el sexo.

    Como ven no hay mucha diferencia, pero si hay mucha mujeres que dicen que nosotros nos estamos volviendo gay porque nos acostamos con mujeres trans por el simple hecho de que nuestra vista nos engaña, pero es algo normal ya que uno consume lo que quiere y lo que uno quiere es lo que ve.

    Bueno amigo esto es todo, quería recalcar esto para que tenga una idea de este tema y pues es mi humilde opinión.

    Les agradezco a todos los lectores que me den su opinión acerca de este tema para leer sus respuestas.

  • Después de todo no era tan payasa

    Después de todo no era tan payasa

    Organizamos una reunión algunos compañeros de trabajo, nos organizamos bien rentamos una quinta cerca de la oficina aprovechando que todo queda cerca. Me pidieron me hiciera cargo del grill y preparara la carne asada por lo que llegue antes.

    Empezaron a llegar mis compañeros y ya casi estábamos listos para empezar cuando me di cuenta que faltaban camarones, apenas había puesto el carbón les pedí que lo cuidaran en lo que regresaba, les pregunté ¿quién me acompaña? el silencio reinó y nadie contestó, de la nada una compañera me contestó, yo voy.

    Esta compañera siempre había sido muy cortante conmigo, seca y a veces ni saludaba. Describiéndola rápidamente, de mediana estatura, buenas caderas tiene poco que fue mama y de siempre ha tenido unas nalgas muy grandes, ricas propias de que es gordibuena.

    Ya en el carro platicábamos de cualquier tontería para evitar el silencio incomodo, hasta que me pregunto que ¿por qué no me había casado?, le dije que no tenía urgencia, me pregunto que ¿cómo le hacía con mis necesidades? le conteste que tenía amigas, ella sin rodeo me toco el muslo y me pregunto; ¿y no hay vacantes? aproveche que estábamos en un semáforo y le respondí acercándome a ella para besarla y le dije para esto siempre hay vacantes. Sin pensarlo le dije aquí enfrente está el motel, vamos por un rapidin y nos regresamos a comprar los camarones, me agarro la verga y me dijo que si.

    Llegamos al motel pague la habitación, entramos, cerré la cochera y subimos las escaleras, como es costumbre y ella subiendo primero iba viéndole las nalgotas y me dije a mi mismo, «ve nomas lo que te vas a comer cabrón».

    Ya adentro empezamos con lo indispensable ella solo se quedó en calzones de esos cachetoros ricos mientras yo me sacaba zapatos y me bajaba todo de chingazo y me saltaba la verga bien parada, en ese momento solo dijo ay wey! se puso enfrente de mi, se puso en cuclillas y me empezó a mamar la verga riquísimo; solo me miraba mientras la lamia con devoción y se la tragaba; me excitó tanto que estuve a punto de venirme asi que le dije «me toca».

    La empiné en el borde de la cama, le bajé los cacheteros y me agache para mamarle la panocha estaba ya muy mojada, le pasé la lengua y sabia riquísimo acidito como a limón, le empecé a masajear su enorme culo, en un momento le abrí todo y quedo su ano descubierto se veía rico y se lo empecé a mamar también, ella gemía bien rico me pedía que no parara que sentía rico que le chupara la cola, le seguí mamando todo de arriba a abajo.

    Aun excitado me pare y le clave la verga, la vi a través del espejo y solo puso su ojos en blanco un momento, la empecé a coger bien duro sin darme cuenta se vino dos veces la primera ahogo el grito, la segunda solo grito me vengo de una manera sexy, cambiamos la posición y le dije te quiero encima; quiero ver tus carnes encima de mi, le quite la blusa que traía y le arranque el sostén, me empezó a cabalgar riquísimo, sus tetas me quedaron en la cara y se las mame, yo estaba tan excitado que empecé a gemir y a decirle cochinadas, cuando me pregunto, ¿no te pusiste condón verdad? le dije que no, solo dijo «que rico» y me beso, me lamio la cara y sus labios carnosos me empezaron a besar me metía la lengua y yo seguía fuera se mi, en seguida me dijo me avisas cuando te vayas a venir, le dije que estaba a punto, ella solo me abrazo el cuello me beso más fuerte y empezó a subir y bajar sus nalgas con la cadera; me apretó con su panocha mientras lo hacía, y me dijo «ahora soy tu puta papi dame tu leche en mi panochita» eso me voló empecé a chorrearme como loco y a gemirle, en seguida ella empezó a chorrearme todo en un squirt delicioso encima de mi.

    Nos levantamos y vimos el reloj, todo eso lo hicimos en 25 minutos, nos enjuagamos en chinga, unos besos en la regadera y nos fuimos al súper, entramos, salimos y llegamos de nuevo a la quinta como si nada, Todo en 40 min, cuando preguntaron porque tardamos poco mas solo comentamos que fuimos a otro súper y había más gente.

    Esa tarde noche tuvo segundo palo pero con otra compañera…