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  • Explosión de placer con mi sobrino

    Explosión de placer con mi sobrino

    Hola amigos. Hoy por fin después de mucho tiempo he vuelto a poder quedar con mi sobrino Ser.

    Ya estoy vacunada por segunda vez para el Covid y con muchas ganas de verle porque entre conversaciones, fotos y videollamadas que hemos tenido todo este tiempo, me tenía muy cachonda el cabronazo.

    Por supuesto y por lo visto, que yo también a él… Uuuf!!

    Os cuento:

    Yo, antes de la pandemia había empezado una relación, con un buen hombre, algo más joven que yo. Al principio ponía mucho ímpetu e interés en el sexo pero yo estoy acostumbrada a pollas, jóvenes y duras. Entonces lo tenía complicado el hombre, menos mal que Ser, mi sobrino, aquel jovenzuelo que sacó la zorra que llevaba dentro. Venía de vez en cuando de visita pero con el confinamiento eso dejó de ser posible y al poco decidí dejar aquella relación.

    Mi sobrino mientras vivís con una mujer adineradas poco más joven que yo. O sea unos 25 años mayor que él, para la que él era su capricho y para él una manera de vivir medio bien.

    Se movía entre putas con billetes como decía él.

    Mi sobrino a sus 35 años estaba perfecto como macho. Totalmente afeitado y depilado, algún tatoo, fuertote y marcado sin exagerar y guapete de ojos azules con cara de malote.

    Por lo que me decía era el chofer y juguete de ella y de sus zorras amigas. Juntas o por separado pero él sabía beneficiarse de ello.

    Aún y así siempre tenía un ratito para mí y nuestras calenturas online.

    Que cabronazo me ponía a mil como siempre, él sabía ponerme y yo a él también. Mensajes, fotos y videollamadas muuy calientes… Uuuf! Como estábamos los dos de calientes esperando que llegará el día de vernos y…

    Ese día llegó después de meses de calenturas, un viernes a las 9 de la mañana me pusieron la segunda vacuna y mi sobrino me había asegurado que esa misma noche íbamos a desfogarnos juntos.

    A media tarde me dijo que le llamara a las 9 de la noche con cualquier excusa para que fuera y se tuviera que quedar más tarde de las 22 horas, hora del toque de queda que le obligaría a pasar en mi casa la noche.

    Por último puso:

    Estate preparada para cuando llegue que te voy a dar… juuujuu!!

    Preparadaaa?? Para tii?? Siempre estoy preparada sobrinito.

    No sabes las ganas que tengo de ti. Tu tía te va a dar a ti lo tuyo! Verás… jiji!!

    Me respondió con un emoji sonriendo y un:

    Impaciente estoy y además preparados jajaja!

    Dijo al enviarme una foto de su polla durísima.

    Mi coño se humedeció al instante con ganas de guerra.

    Pasé el día fuera de casa. Fui a la peluquería donde me lavaron, dieron color y rizaron un poco el pelo y a petición mía me hicieron dos pequeñas coletas una a cada lado pensando en cómo las iba a agarrar mi sobrinito mientras le comía la polla, Uumm.

    También fui a depilarme el pubis dejando un pequeño y sexy triangulito de pelo justo encima de mi rajita. Luego fui a comprarme una lencería sexy compré un conjunto granate con encajes. Por supuesto un sujetador enorme para realzar mis enormes tetas ya caídas por la edad y un medio tanga a juego con una bata negra transparente.

    El sujetador me apretaba un poco pero subía mis tetas consiguiendo un canal illo muy llamativo, así que aunque me apretaba lo compré. Total no me iba a durar ni dos minutos puesto, Ser se encargaría de quitármelo jiji!

    Volví a casa me duché, me di crema por todo el cuerpo tocándome sensualmente ya excitada.

    Llamé a mi sobrino a las 21:30 diciéndole que no me atrevía a entrar en casa porque había visto roto el cristal de la cocina y pensaba que alguien podía haber entrado.

    Vale tía. Tranquila! Enseguida estoy allí. Mi sobrino vive con su adinerada zorra bastante cerca de mi casa.

    En 10 minutos sonó el timbre de abajo, le abrí sin preguntar y deje la puerta de arriba entreabierta también. Fui al Fondo del pasillo delante de un espejo quedándome de espaldas a la puerta. Entró y cerró la puerta mientras yo lo veía por el espejo. Vino decidido mirando mi cuerpo y mi culo algo caído también como es normal con casi 70 años que tengo. Él se acercó por detrás apoyó su abultado paquete en él y agarrándome por detrás de las dos tetas empezó a sobármelas y lamerme el cuello a la vez con ansias.

    Hola sobrinito… le dije con voz sensual agradecida y caliente por el deseo con el sentía sus manos y su lengua y su abultada entrepierna, notable aún y dentro del pantalón vaquero, empujando contra mi culo con ganas de penetrarme entera me puso a mil. Me di la vuelta girándome hacia él y entrelazamos nuestras lenguas, el agarrándome por debajo de los muslos me levantó las piernas y me llevó en volandas hasta la mesa del comedor dejándome sentada encima de ella siguió con el magreo mientras sus manos soltaron y quitaron mi sujetador en un abrir y cerrar de ojos. Quitó mis medias y mis bragas a lo animal empujándome para atrás quedándome tumbada con mi culo y mi coño en la esquina de la mesa.

    Se quitó la camiseta dejándome du pecho depilado y marcado con pequeños y bonitos pezones siempre efectos al descubierto. Subió mis piernas encima de sus hombros y bajo sus pantalones y calzoncillos a la vez, saliendo su enorme y dura polla como un resorte.

    Fuuu!! Que pollón lleno de vitalidad… mide según él 19 cm, y es gorda y dura con gordas venas. Además está completamente depilado y se la ve imponente y limpia, da ganas de comérsela entera Uumm!!

    Salivó las yemas de sus dedos y masturbó mi clítoris y a la vez notó la humedad de mi raja.

    Con cara de felicidad me dijo:

    Joder tía!! Estás mojadísima… Buff!! Así da gusto joder!! Por tu cuerpo no pasan los años…

    Apoyó su capullo contra mí raja, lo agarró y golpeó mi clítoris unas cuantas veces y se abalanzó encima mío buscando lamer mi cuello, mi boca y mis tetas mientras me la introducía una y otra vez hasta que sus huevos tocaban mi culo.

    Ummm!! Que gustazo!! Esa polla llenaba toda mi vagina que se contraía y lubricaba a la vez engulléndola toda con placer.

    Mis gemidos aumentaron a la vez que el bombeaba más rápido.

    Uumm!! Uuf!! Siiii joder!! Fóllame sobrinito!! Siii!!

    Se puso de pies y agarrándome por la cintura empezó a darme rápido y duro a la vez mientras mis enorme tetas botaban como campanas, cosa que a él le animaba a darme más y más duro…

    Toma! Toma tía!! Toma tía klary!! Toma lo tuyo!!

    Sii! Sii!! Uhhh!! Aahh dame cabrón!! Dale a tu tía!! Mmmm!! Sii!!

    Joder cabronazo!! Siii!! Ahhhh!! Mis alaridos de placer anunciaban mi primer orgasmo y al notarlo bajar me incorporé y agarrando su culo le ordené gritando:

    Quietoo!! Quieto dentro! Mis manos lo aprestaban contra mí mientras mis piernas rodearon su cuerpo y me volví a tumbar mientras mi cintura se movía con esa polla dentro.

    Buuff! Sii!! Que gusto mi niño… Ohh!!!

    Si tía sii!! Uuf! Me encanta verte gozar…

    Mi primer orgasmo fue maravilloso y dejó mi coño, empapado de mis flujos, sentía como su grande y dura polla de deslizaba dentro de él.

    Puse mis manos en pecho y lo empujé suavemente para atrás haciéndole saber que se sentara en la silla, cosa que entendió a la primera, pues nos entendemos de maravilla sin palabras.

    Se sentó con su rabo mirando al techo y yo abriendo mis piernas me puse de pies delante de él que agarraba y chupaba mis tetazas de grandes y duros pezones, agarrando su polla con mi mano la coloque en la entrada de mi coño y fui bajando mientras se introducía dentro de mí, aún sentía placer del reciente orgasmo y al tenerla entera dentro la empecé a cabalgar de adelanto hacia atrás sin sacar ni un centímetro de mi interior suspirando de placer.

    Ser seguía comiendo mis tetas con ansia hasta que noté sus dos manos apretando con fuerza mis dos nalgas apretándome contra él.

    Las soltó y me azotó con la mano derecha, nunca había sentido esa sensación, me incitaba a follármelo. Mmmm! Levanté el culo un poco para empezar a sacarme su polla y sus manos se acoplaron debajo de mis nalgas subiéndome el culo justo hasta donde quedaba dentro su capullo, donde dejó de subir mi culo.

    Entendí enseguida a la primera y bajé hasta sentarme encima de él, donde me volvían a esperar las palmas de sus manos que me volvían a empujar el culo hasta la punta de su capullo.

    El también movía su cintura al mismo ritmo. Así estuvimos unos segundos hasta una perfecta combinación de movimientos, entonces volvió a azotar mi nalga con fuerza.

    Uhhh!! Sii!! Ahora verás cabronazo!! Le grité acelerando mi ritmo y fuerza de follada.

    Sus manos subieron a estrujar mis tetas mientras su boca mordía mis pezones duros consiguiente mus ganas de follármelo con rabia.

    Sii cabronazo sii! Ahora verás!!

    Venga tía Klary!! Follate duro a tu sobrinito. Plasss!! Otro azotea me dio.

    Empecé a saltar más rápido y más duro!!

    Toma!! Toma!! Cabronazo!! Saltaba dejándome caer mientras su polla vibraba llenando todo mi coño.

    Su respiración era entrecortada mientras seguía estrujando y mordiendo mis tetas…

    Yo seguía Cabalgando esa polla que pareció engordar dentro de mí.

    Otro azote me dio con ambas manos en mis nalgas!!

    Siii!! Noté su polla vibrar anunciando su corrida mientras a la vez sentía un gustazo como nunca antes había sentido.

    El echó hacia atrás su cabeza y empezó a dar alaridos y gruñidos de placer…

    Uuh!! Grrr!! Juuujuu!! Tiaa! Tiiaa!!

    Sii!! Fu Uuuu!! Sigueee! Uuf!!

    Levantó el culo de la silla con la cabeza aún hacia atrás anunciando su inminente corrida!!

    Mi placer era brutal, tanto que no sentía mi orgasmo bajar.

    El gritaba y entre alaridos y gruñidos decía… Eres lo más!! Si tiaa!! Sii!!

    Toma!! Toma!!

    Noté sus salpicones de leche hirviendo dentro de mí a la vez que mi corrida descendió brutalmente mojando du pubis y sus huevos.

    Con mi coño inundado de los flujos de los dos me quedé abajo con toda esa polla dura y vibrante dentro de mi gritando de un placer inimaginable antes para mí.

    Siii!! Uuuf!! Fu Uuuu!! Toma cabronazo!! Joder!! Aahh!! Uuff! Uuh!

    Oooooh! Mmmm!!

    Sudorosos y con la respiración entre cortada todavía sonreímos y y seguimos unos minutos entre besos, risas y caricias cómplices.

    Fu Uuuu! Tía Klary… Nunca ninguna mujer me ha hecho sentir tanto placer… Fu Uuuu!!

    Aahh! SSH! Calla mi niño. Mmmm!!

    Pues acabo de empezar contigo. No te queda nada… Jiji!

    Jajaja!! No nos queda nada… Qué bueno tía…

    Si mi niño sii que bueno… Mmm!

    Había sido una explosión mutua de deseo y desenfreno de los dos. Fueron los diez minutos de sexo más intenso y placentero que ambos habíamos sentido. La atracción mutua y la tensión creada los meses sin vernos reventaron en un placer inimaginable.

    Esa noche estuvimos, toda la noche entre risas caricias y buen sexo.

    Para no alargarme lo contaré en otro relato amigos… Mmmm!!

  • Excelente servicio de internet

    Excelente servicio de internet

    Ya llevaba 2 meses sin coger y últimamente no cazaba nada nuevo en la red social. Vivía de masturbación pura y dura.

    Un día estaba esperando que me vinieran a conectar el internet y así, entre otras cosas, podría disfrutar del porno.

    Cuando algo a atender a los muchachos veo que son 2 tipos, un señor de unos cuarenta y tantos al que no le presté mucha atención y un muchacho que parecía un poco más grande que yo y que estaba bastante pasable.

    Como la conexión no requería de mucho trámite de instalación, sólo entró el más joven a mi departamento mientras el otro esperaba en la camioneta. Una vez adentro yo no tenía nada que hacer más que verlo trabajar y esperar a que terminara. Así que mientras me tomaba mi té, lo miraba y hacía algún comentario de vez en cuando y al rato ya estaba fantaseando con el tipo de cosas que suceden en las porno.

    Probablemente no me di cuenta, pero la realidad y la ficción se me mezclaron un poco y sin pensarlo dije «¿no te parece injusto que la instalación sea gratis con todo lo que ustedes se esfuerzan?”.

    Él no le dio mucha importancia al comentario y sólo me dijo que les pagaban bien a fin de mes. A lo que respondí:

    -Igual te podría dar una propina por la molestia. Dirigiendo mi mirada directamente a su entrepierna.

    Por suerte, él no se ofendió, captó la idea y me sonrió diciendo «bueno».

    No lo podía creer, realmente estaba funcionando y por fin iba a poder coger.

    No lo pensé dos veces y lo senté en una de las sillas de la cocina, me arrodillé frente a él y le abrí el pantalón lo más rápido que pude, saqué su pene afuera que estaba a medio camino de duro y lo levanté mientras metía sus bolas depiladas en mi boca, podía sentir su escroto en lengua y como su verga se endurecía en mi mano. La metí en mi boca y sentía como crecía hasta llenarme toda la boca. Era muy larga y cabezona pero no tan ancha, de todas formas yo estaba muy concentrada chupando la cabeza y masturbando su tronco con tal velocidad que no pudo evitar soltar un sonido.

    En ese instante su teléfono suena y yo, sin dejar de chupar lo miro. Él atiende como si nada y eso me re calentó, ¿con quién estaría hablando? Esa persona ni se imagina la tremenda chupada de pija que le están dando. Escucho que dice que está trabajando y que tiene para un rato más y entonces, para hacerle a propósito, me la meto toda en la boca de golpe hasta sentir el tope mi garganta y empiezo a chuparle todo lo que puede, él tira la cabeza hacia atrás y pone una mano en mi nuca para que yo no disminuyera el ritmo «estoy trabajando, después te llamo» dijo, apenas, y cortó el teléfono. Sigo un poco más y luego le digo que me la meta, él duda:

    -no tengo forro

    – mejor, quiero sentir bien todo

    Eso parece haberlo calentado aún más porque le levantó de un salto y me puso de espaldas contra la mesa bajándome el pantalón, mi conchita chorreaba y antes de que reaccionara me metió toda la verga de una sola embestida. Dios! Siii! La quiero toda!!! Solo recordarlo me excita nuevamente.

    Me embestía tan duro que podía escuchar como chocaban su pelvis y mis nalgas, tan rápido, tan fuerte que todo me excitaba más. Él me agarra del pelo y lo estira en su dirección dejándome con la boca abierta hacia el techo.

    En un rápido movimiento me voltea y yo me siento en el borde de la mesa abriéndome tanto de piernas como puedo y él sin dejar de embestirme me agarra de la cintura para hacerlo más rápido. Podía escucharse los fluidos chorreando y yo no podía evitar gemir. Me estaban cogiendo como nunca y yo quería tener esa verga adentro por siempre.

    – Te gusta así?

    – Si, papi, no pares, por favor

    – Esto te pasa por andar calentando a todo el que entra a tu casa

    – Si, soy una puta, bebé. Castigame

    Él me agarra del cuello con una mano y me dice «te voy a acabar adentro».

    En ese mismo instante siento su explosión dentro de mí y eso desata mi propio orgasmo. Así que ahí estamos los dos agitados, mirándonos como si no supiéramos lo que acaba de suceder.

    Yo me levanto, me coloco el pantalón y no hay mucho más que hacer acá.

    -Gracias por la instalación, te acompaño a la puerta.

    Él con cara de sorpresa se sube el pantalón y agarra sus cosas para seguirme sin decir una sola palabra.

  • Vendiéndome a extraños

    Vendiéndome a extraños

    Unos meses después de cumplir mis 18, recibí la noticia de que mis padres iban a mudarse e iba a empezar a vivir solo. La idea me encantaba, podía hacer muchas cosas libremente, además ellos iban a ayudarme enviándome dinero cada mes. Lamentablemente el dinero no era demasiado, apenas llegaba a fin de mes y era un poco desesperante, tuve la idea de dar clases particulares pero eso fue algo que no prosperó.

    Una noche, mientras miraba videos de chicos divirtiéndose más que yo, se me ocurrió que podría ofrecer mi lindo cuerpo a cambio de dinero. Soy un chico bajito, pasivo fácil de manejar, ojos claros, buen culo y obediente, me iban a amar.

    Me registré en una web de compra-venta donde también se ofrecen ciertos servicios para adultos. Publiqué un anuncio con el título de «mariconcito obediente ofrece su cuerpo» y una descripción en la que explicaba cómo me encanta satisfacer hombres, y cómo me gustaría cumplir sus fantasías dejándome usar por cualquier extraño con tal de conseguir algunos pesos. Antes de publicar el anuncio, la web me dejó poner una foto, elegí una en la que estaba en cuatro totalmente desnudo, sacada de frente para mostrarme sacando la lengua.

    A los pocos minutos me llega un mensaje de un hombre maduro. Era una foto de su verga muy dura, seguido de un mensaje que decía «amé tu foto, podés mañana putita?» No se porqué, pero me calentó mucho que me tratara así, que sea tan directo, tanto como para pensar que con ver su foto iba a decir que sí, más aún insultándome. Lo pensé unos minutos, era algo que me daba un poco de miedo pero al mismo tiempo estaba encantado de haber generado esas ganas por cogerme que se notaba que tenía. Justo antes de responder me llega otro mensaje suyo, «Estás ahí trola? Querés divertirte conmigo o no?» Esos insultos me gustaron, siempre había tenido la fantasía de que me traten de esa manera, quería ser usada como una muñeca sexual a la cual pudieran faltarle el respeto y le respondí que sí, que me perdone por tardar, que iba a estar disponible para lo que él quisiera, con algunos límites claro. Me pidió fotos con la excusa de determinar mi valor y finalmente acordamos un precio.

    Llegó el día de vernos, me puse ropa linda y a pedido de él, en mi mochila, llevé un dildo y unas esposas. Esto iba a costarle más pero dijo que lo valía. Me llevó en su auto hasta un hotel.

    En la habitación, él me agarró del cuello y me empujó contra la puerta. Hoy vas a ser mi puta, para ganarte esa plata tenés que hacer lo que yo diga, me dijo con su voz grave. Me empujó con su mano hacia el piso para que me arrodillara y lo hice, le saqué el pantalón e inmediatamente me puso su bóxer pegado a mi cara para que sintiera todo lo que tenía guardado para mí. Le saqué el bóxer pero no me dejó moverme, me dijo que abra la boca y que si me ahogaba y dejaba de chupar me iba a pegar una cachetada. Empezó a coger mi garganta tan violentamente que tenía lágrimas en la cara y se escuchaba mi cabeza dando golpecitos a la puerta, de mi boca salía mucha saliva y el no paraba, lo escuchaba gemir mientras me maltrataba y humillaba de esa forma y me encantaba. Al fin estaban usándome, sentía que era bueno para algo, amé darle tanto gusto a ese hombre, y eso recién era el comienzo.

    [Si este relato es bien recibido, voy a subir una segunda parte]

  • 2. El Herrero

    2. El Herrero

    A mis 18 años era un chico feliz.

    De pronto, con la edad me llegó un intenso deseo por la intimidad y el erotismo.

    Para poder satisfacer mis deseos, estaba Vicente.

    Vicente ha sido el mejor amigo que uno puede tener, nos conocemos desde pequeños, fuimos juntos desde siempre a la escuela, mi mejor amigo, mi mejor confidente, mi primer compañero en el sexo.

    Pero con Vicente había un problema… su pasión por el futbol, era infinitamente mayor que la que sentía por mí.

    Entrenaba por las tardes, de lunes a viernes y jugaba los fines de semana, así que los días que podíamos reunirnos y satisfacerme eran muy pocos y mi deseo intenso.

    Y entonces conocí al Herrero.

    Apenas hacía algunos meses habíamos comenzado el último semestre de preparatoria.

    Un día, ante la puerta del salón se presentó El Herrero, quien hosco solo atinó a decir

    – ¿Puedo pasar?

    La Maestra Eugenia, quien estaba al frente, le saludó y lo invitó a incorporarse.

    Su figura, me impresionó.

    Era por lo menos 2 años mayor que todos.

    Alto.

    Muy fornido.

    Adusto, serio, hosco.

    La Maestra le pidió, por cortesía que se presentara.

    Balbuceó un nombre… Florentino….Y a continuación dijo

    – A mi me gusta que me digan Herrero, porque trabajo en un taller con mi papá, en una herrería.

    Con el tiempo supimos, que, a El Herrero, no le gustaba que lo nombraran Florentino, de hecho había golpeado a un Maestro en otra Prepa, porque aprovechaba cada momento para nombrarlo “Flor”, hasta que no aguantó y lo enfrentó, desde luego, el Profe, se llevó una friega…

    Físicamente imponía, muy robusto, un excelente cuerpo, el primer día, llevaba ropa ajustada, unos pantalones de mezclilla, muy pegados, que sólo servían para exhibir un par de piernas muy fuertes y un paquete muy, muy, muy prominente y una playera ajustada, que denotaba un pecho robusto, unos pezones muy marcados y unos bíceps que apenas podían contenerse en las mangas, no quedaba duda, era un Herrero.

    En el salón, detrás de mi quedaba una butaca vacía, así que la Maestra, le pidió la ocupara.

    Mientras se dirigía a su lugar, no pude apartar la vista de su bulto… Se movía… yo creo que ahí se percató El Herrero, de la impresión que me causó.

    Cuando se sentó le ofrecí mi mano y lo saludé, me presenté

    -Hola Herrero, mi nombre es Jorge, y soy el concejal del Grupo, bienvenido.

    -Hola, me contestó adusto.

    Lo que no me esperaba, era el fuerte apretón, muy fuerte, Herrero, se dio cuenta y me soltó, disculpándose.

    Pronto El Herrero se adaptó a la dinámica del grupo, hasta se hizo amigo de Vicente.

    Conmigo, estableció una relación muy cercana, me preguntaba constantemente acerca de las tareas y buscaba siempre que formáramos equipo, todo bajo la atenta mirada de Vicente… poco a poco, empecé a notar un interés muy fuerte de El Herrero, hacia mi persona, buscaba el contacto, tocarme, acercarse, en ocasiones ponía sus manos sobre el respaldo de mi butaca y podía sentir sus fuertes dedos presionando sobre mi espalda, yo me recargaba, la sensación era genial.

    Las filas eran estrechas, así que cuando se levantaba y acudía con los maestros o fuera del salón, era inevitable rozarnos, así que de pronto se volvió costumbre, que, al pasar, como por casualidad, sintiera su verga, fuerte, firme, dura, tensa, rozar mi hombro, mi espalda…

    La otra costumbre que surgió entre ambos era que buscábamos la compañía mutua en los recesos o descansos… Vicente, necio, inmediato se iba a las canchas deportivas o a galanear a las chicas y se olvidaba de mí… entonces Herrero me acompañaba, las más de las veces.

    Me gusta leer, así que aprovecho cualquier momento para disfrutar… en una ocasión leía una aventura del Agente Pendergast, sentado en el piso recargado en una pared, en un área apartada de la Prepa, cuando llega Herrero y me dice ¿qué lees?… y luego

    -Hazme un campito

    Al principio no entendí, pero cuando vi que se delineaba a la perfección su hermosa verga en el pants que ese día vestía, me recorrí hacía adelante, él se sentó detrás de mí y me recargué sobre su pecho.

    Comencé a leerle en voz alta, y sentí dos cosas… Su respiración agitada en mi oído.

    Y un tremendo pedazo de verga punteando la parte inferior de mi espalda.

    Disfruté.

    Cuando debíamos regresar a clases, el sólo me dijo… Vete adelante, yo te alcanzo.

    Después, me comentó, que ese día había tenido que ir corriendo al sanitario más cercano, donde se dio una de las más memorables chaquetas en su vida, en mi honor, sólo así pudo tranquilizarse.

    En una ocasión y ante los exámenes de fin de semestre, donde el Maestro de Matemáticas, preveía que El Herrero no iba a salir muy bien, me pidió le diera unas tutorías personales.

    -Te espero en mi casa a las 4

    Fue puntual.

    Llegó vestido con un short azul que le llegaba hasta la rodilla, una camiseta sin mangas y sus tenis deportivos predilectos.

    Yo lo recibí muy parecido, pero descalzo… como detalle, se quitó sus tenis y calcetas, los dejó en la puerta y me acompañó al interior de mi casa.

    Como todos los días y hasta después de las nueve de la noche, estaba solo en casa… ya les contaré.

    Mi padre me había pedido que ordenara su librero y acomodara y limpiara sus libros… en eso estaba cuando llegó El Herrero, quién puso manos a la obra y me ayudó.

    Para ello se quitó su playera.

    Quedé impresionado.

    Pezones increíbles.

    Pectorales firmes, con una hermosa mata de pelos.

    No había aún un lavadero, pero se vislumbraba.

    Una hermosa mata de bellos que empezaba en el ombligo y se perdía en el elástico de su short.

    Y una erección monumental.

    Me turbó debo confesarlo.

    … Cuando moví algunos libros que se encontraban en la parte superior, El Herrero se puso detrás de mi para ayudarme, se recargó y pude sentirlo a plenitud… El jadeaba, yo suspiraba.

    Lo invité a tomar un refresco.

    En la cocina, después de servirle, me senté en un banco y quedé justo frente a su entrepierna.

    No podía apartar mi vista de su erección.

    Así que hice lo que cualquier chico gay de mi edad, hubiera hecho.

    Le comencé a acariciar su verga, sobre la tela de su short, se sentía enorme, dura, palpitaba… Herrero jadeaba.

    Entonces tomé el elástico del short y comencé a deslizarlo hacia abajo.

    Me detuve.

    – Vamos a mi cuarto

    Subimos las escaleras, entramos a mi cuarto, nos acostamos en la cama y comenzó a acariciarme.

    No tenía la menor idea de cómo hacerlo.

    Me apretaba, así que lo tomé de sus manos, le abrí los dedos, coloqué sus manos sobre mis pezones y empezó a acariciarlos de manera circular, suavecito… Ahí aprendió su primera lección.

    Le pedí nos pusiéramos de pie. Quedamos frente a frente, me hinqué, tomé el elástico del short y lo comencé a bajar poco a poco.

    Sus trusas eran negras, ajustadas y sí… ahí destacaba una gran… gran… gran verga.

    Comencé a bajar su trusa… El olor me embriagó.

    Y la vi…

    No pude sino admirarla… sus huevos colgaban, firmes, oscuros, grandes.

    Los acaricié, se estremeció.

    Entonces dirigí mi boca a su verga y poco a poco me introduje el glande.

    Lo comencé a chupar, él puso sus manos en mi cabeza y yo le agarré por las nalgas.

    Y entonces, se puso tenso, gritó y comenzó a arrojar enormes chorros de semen en mi boca.

    Todo sucedió en segundos, apenas empezaba a chupar.

    Entonces, apreté mis labios y traté de chupar y tomar todo.

    Él se estremecía, yo tomaba y tomaba.

    Cuando dejó de estremecerse, me puse de pie.

    Me abrazó muy tierno y nos acostamos en la cama.

    -Fue chingón, me dijo

    Su verga seguía dura, seguí acariciándola, me hizo una pregunta clásica.

    -¿Te dejas?

    -Claro

    Se puso de pie y me pidió me acomodara de “perrito”.

    Se puso detrás de mí, cubrió de saliva mi ano y empujó.

    Fue brutal.

    No pude evitar gritar y se detuvo y entonces dijo, la segunda pregunta clásica.

    -¿Te dolió?

    Claro, que me había dolido, pero estaba decidido a todo, al placer.

    Busqué mi crema, con cuidado le embarré toda la verga y le dije como cubrir mi culo…

    -Cuando termines, pones tu punta y comienzas poco a poco a metérmela… poco a poco.

    De manera torpe embarró mi ano, lo acarició y después sentí la punta.

    Fue la cosa más excitante.

    Entró… Sentí como ese pedazo de carne me invadía… Poco a poco comenzó a deslizarse dentro…

    Cuando no pudo meter más, comenzó a meter y sacar, primero poco a poco.

    Después me confesó que era su primera vez, desde luego, no fue mi primera.

    Bueno, sí, mi primera con Herrero.

    Mete… saca… mete…. Saca…

    Estuvo cabalgando un tiempo que me pareció largo, Herrero jadeaba como loco, yo trataba de aguantarlo.

    De pronto, se puso tenso.

    Me la metió toda.

    Y comenzó a chorrear.

    La tenía hasta el fondo, me agarraba de la cintura muy fuerte.

    Yo estaba en éxtasis.

    Cuando se salió, noté que mi culo espumeaba.

    Nos recostamos, agotados.

    Frente a frente.

    Intentó besarme… no sabía como.

    Me reí.

    La tarde empezaba.

    Se lo chupe una vez más y me cogió otra vez más.

    Fenomenal, quedé satisfecho.

    A la mañana siguiente.

    -Oye, ¿qué hay entre El Herrero y tú?, me preguntó Vicente

    -Cogimos

  • Mi obsesión con serle infiel

    Mi obsesión con serle infiel

    Me llamo Carolina, tengo 24 años, soy pequeña de unos 1.67 cm, delgada, un cuerpo súper bueno, me cuido bastante, mis nalgas son redondas y bonitas y ya me gradué. Tengo mi novio y llevamos 5 años juntos, llevamos mucho tiempo teniendo relaciones al punto que el decidió para salir de la monotonía introducirme a tener relaciones con otros y el verme.

    Durante los últimos 2 años, yo me podía coger a otros y contarle o dejarlo verme, le excitaba, al inicio a mi no me encantaba pero después de un tiempo, el tema me volvía loca. La idea de cogerme a otros y ser una puta, era demasiado rica. El problema es que paralelo a todo, es que mi novio al mismo tiempo era inseguro, el necesitaba que cuando yo hiciera cosas las hiciera para él, para satisfacer su inseguridad, que si salía con un hombre le dijera a ese hombre «te cogeré, pero no es que dejare a mi novio» y así para el asegurarse de que tenía «control» sobre mi. La verdad hacer eso no me molestaba, total igual podía cogerme a otros y a los hombres realmente no les importa si tengo novio o no, igual me harían el amor.

    Inclusive, con esta fantasía de el de verme con otros, pude cumplir la mía, estar con un hombre mayor, algo que siempre quise y pues algo que lleno de inseguridad a mi novio, al punto que ya no me deja coger con él, con toda la razón la verdad, ese hombre era mi jefe, tenía dinero, me lo hacía bien mientras mi novio ni se ha graduado y no tiene un peso. Sea como sea, yo estoy bien con eso pero el gran problema es que hace poco me vine al extranjero para mi maestría y mi novio al estar lejos me dijo «ya no puedes cogerte a nadie» porque lo pone inseguro. La verdad es que yo le dije a él que estaba bien, que ya no lo haría pero la realidad es que intente las primeras semanas, estar tranquila y tener en paz a mi novio, pero él está muerto del miedo, de que me coja a alguien, de que haga cosas.

    La verdad es que ya estos últimos 3 meses, no puedo parar de engañarlo, me excita la idea de la infidelidad, me excita demasiado ser la puta de alguien más. Ahora mismo, tengo un amigo que se llama Karim, español, alto, es musculoso, es mi compañero en mi maestría, hace 3 meses él siempre se sentaba conmigo y yo empecé a notar que me coqueteaba, así que empecé a usar vestidos cortos con el fin de que el me observara.

    Por mensajes yo le seguía la corriente a sus coqueteos y un día, salimos de clases y el me llevo a mi apartamento, entre más caminaba con él, yo sentía que ese era mi día de hacerlo, sabía que él me quería coger y yo quería hacerlo también, pero pensaba en mi novio y no podía, según yo no podía, pero una vez cruzamos la puerta de mi apartamento, no aguante, lo bese. Me acuerdo que nos besamos y yo me subí encima de él, el metió sus manos en mi vestido agarrándome de las nalgas y yo como siempre usando tanga de hilo, sentí que él se dio cuenta lo mojada que estaba. Me cogió. Me uso toda, me excitaba demasiado estar siendo infiel, no me importo que yo sentía la vibración en el sofá de mi celular sabiendo que era mi novio que quería hacer videollamada para ver si estaba sola y portándome bien.

    Después de esa cogida, él y yo cogimos prácticamente cada dos días, mi novio no tiene ni idea, pero yo lo sigo haciendo, inclusive me recuesto de manera linda con Karim porque hasta eso me excita, estar en los brazos de otro hombre.

    En estos 3 meses, no solo he hecho eso con cesar, él es el principal, pero cuando salgo los fines de semana a fiestas, a veces me beso con otros y el último mes, como a mi me atraen los hombres mayores, estuve pensando en la oportunidad de tener un sugar daddy así que, un día salí a un bar algo exclusivo, salí sola para que no me diera pena con los conocidos, me puse un vestido pegado, una tanga de lencería y fui decidida a que no gastaría nada porque algún hombre se me acercaría y me invitaría a todo. Así fue, me senté sola y no mucho tiempo después, se me acercó un hombre de unos 40 años, se llama Rodrigo, empezamos a hablar y me encantaba, aparte Rodrigo me comentó que tenía una empresa que al parecer era grande lo cual encajaba con lo que yo quería, un sugar daddy. Él se ofreció llevarme y en el carro lo besé, lo invite a subir y me cogió como si fuera su propiedad envés de la de mi novio. Él es casado, pero como yo le guste bastante, me compra cosas caras, me tiene consentida.

    Pobre de mi novio, su novia que tanto cuida ahora, es una puta y no creo que eso cambie, espero que cuando regrese, me perdone y le pueda contar de cómo le he estado siendo infiel y como lo seguiré siendo el próximo año.

  • No consentido con el señor de la esquina

    No consentido con el señor de la esquina

    Hola de nuevo, había estado inactivo unas semanas desde la última vez que publiqué relato y es porque me pasó algo que no sabría decir si me gustó o no, debido a las circunstancias decidí publicarlo aun así. Es algo que no es fácil de contar porque sucedió muy rápido y sinceramente no fue mucho de mi agrado, prácticamente me sentí violado.

    Don Antonio es un señor que vive a la vuelta de mi casa, casi en la esquina, y siempre se la pasa afuera, sentado en su silla, viendo pasar a la gente y saludándola, casi no paso por ahí porque no salgo mucho, pero sin embargo lo conozco, es de unos 50 años, algo subido de peso pero no tanto, con barba, cabello corto, brazos peludos, y agradable de conocer; o eso creí.

    Hace 7 días pase porque fui a hacer las compras con mi mamá y en eso nos detiene y me dice que tiene una computadora que quiere que revise, le digo que si la puede dejar en mi casa mas al rato, pero me dijo que no, que se le hacía pesada y que andaba malo de la espalda para andar cargando cosas, me dijo que le hacía el favor de checarsela en un rato mas, mi mamá aceptó al igual que yo, llegamos a la casa, comimos, y estuvimos un rato mirando la tele, ya se hacía hecho tarde.

    Eran como las 8 cuando llega un niño de unos 12 años a decirme que si le iba a checar la compu al señor de la esquina porque vio que ya no vine, a lo que le dije que si, que ya iba a ir, me lleve algo de herramienta, pues no me dijo que era lo que tenía así que precavido me lleve lo que suelo necesitar; llegando la puerta estaba cerrada, toco y la voz Don Antonio me dice: pasa, está abierto. Entré, vi que todo estaba en orden, acomodado, limpio, era una casa del infonavit así que obvio es algo de esperar, no vi al señor adentro, así que me puse a ver algunas cosas, cuando en eso me grita una voz diciendo «estoy en el cuarto de la izquierda», me acerco y veo la compu que está en frente de la puerta, pasé y en eso sentí el empujón del señor a la cama, caí con el estómago en el borde de la cama, el señor me tomo de la cadera y me subió sosteniendo con su mano derecha mi cabeza hacia abajo, solo podía gritar que era lo que hacía, a lo que me respondió que era lo que me gustaba, yo solo trataba de zafarme de él, pero era algo fuerte, me empezó a quitar el cinturón, y bajo mi pantalón hasta los tobillos, sentí sus dedos entre mis nalgas, el solo decía, «tienes un culito rico mijo», me empecé a asustar, no sabía cómo reaccionar, por una parte las palabras así me prenden pero por otra estaba siendo manoseado por un señor y obvio en ese momento no sentía atracción por hacerlo.

    Cuando saco mi cinturón lo uso para atarme las manos por detrás, yo seguía en la posición cuando noto que empieza a quitarse el short que trae, me separo las rodillas que ya estaban en el suelo cerca del borde del colchón, y ahí empezó a penetrarme; me asusté porque no traía condón, y en esa semana deje de usar el plug para dilatar así que la entrada de mi ano se redujo, por lo que me dolió una vez que me ensartó, siguió y siguió penetrándome hasta que me dio la vuelta, quitó mi pantalón y subió mis piernas a sus hombros, la posición me dolía pues estaba maniatado con las manos atrás de mi espalda, me metió la verga de golpe, no podía dejar de sentir dolor, y aterrado ante la situación decidí gritar, en eso me voltea de nuevo boca abajo con mi cabeza en el borde de la cama y me mete la verga en mi boca, haciendo que me atragante, y que empiece a hacer arcadas, me dijo que como era posible que no me gustara si es lo que me vio haciendo una vez en el parque; no lo podía creer, este señor anduvo el día que varios chavos me cogieron. Yo no podía contestar, estaba prácticamente llorando por salir de ahí, pero este hombre me descubrió, sabe lo que hago.

    Volvió a cambiarme de posición, ahora me dijo que me pusiera en cuatro, continuó ensartándome, el dolor se había ido un poco, al no haber lubricación, con la mamada que le di fue amortiguando la entrada y salida de su verga, lo hacía con mucha fuerza, casi me destruye las paredes anales, yo solo podía gritar que se detuviera, obvio no lo hizo, me movió y esta vez pidió que lo cabalgara, quitó el cinto y puso mis manos al frente solo para volver a atarme, comencé a meterme la verga dura en mi ano, como lo pidió, el solo podía gemir, mientras yo sufría tal vez una violación, conforme pasan los minutos me dijo que ahí venían sus mecos, yo estaba boca abajo con las manos encima de mi cabeza, el encima mío con todo su peso sobre mi, sentí que se empezó a tambalear, estaba eyaculando dentro de mi, algo que nunca había hecho antes, que alguien me llenara de semen, me dijo al oído que no le dijera a nadie, que si no él se iba a encargar de que todos supieran que me gusta la verga, y que tenía fotos de mi en el parque con otros chavos, se despegó de mi, me dio unas servilletas para limpiarme, su semen escurría de mi culo, me limpie como pude, estaba llorando, me dijo que dejara de llorar y en eso toma mi pantalón y le pone un billete de $500, me dijo que quería repetir la próxima, y que ya sabía las condiciones, me quedé unos minutos sentado secándome las lágrimas y vistiéndome para ir sin levantar sospechas.

    Cuando llegué a mi casa, no dije nada, le dije a mi mamá que no tenía nada la compu del señor, me fui a bañar para sacarme el resto de semen que tenía, me puse a llorar un poco por lo cruel de la situación que viví, pero a pesar de tal cosa que me pasó, le vi el lado bueno, gané $500 por tener sexo con un señor, claro que me sentí como una puta, pero que más daba sacrificar mi culo adolorido por dinero, no me sentí tan mal después de eso, incluso estoy considerando regresar para que me pegue otra cogida, aunque claro ya iría más preparado, lo de ese día fue algo inesperado, ahora si pienso ser su prosti y que me dé lo quiero realmente.

    Mi correo de contacto es [email protected] y mi telegram: @Km4zh0

  • Iniciándome en mi trabajo

    Iniciándome en mi trabajo

    En esa etapa en que no tienes un trabajo seguro y terminas trabajando en lo que encuentras, encontré trabajo como promotora de un producto en una conocida marca de supermercado que en esos años se estaba expandiendo rápidamente, uno de estos locales del mega supermercado líder comenzó su funcionamiento y me contrataron era un trabajo de media jornada y para mi estaba bastante bien mientras encontraba algo mejor, debía vestir faldita apretada ni corta ni larga, pero yo la use un poco más corta con tal de llamar la atención de mi producto de lácteos además le hice unos pequeños cortes en el costado de cada muslo y me dio resultado ya que me iba bastante bien.

    En esa época estamos hablando de un par de décadas atrás era bastante mas voluptuosa tengo buena delantera y de cuerpo caderona además mis piernas llamaban mucho la atención, tengo pelo ondulado largo y fea no soy, tampoco imaginen una supermodelo, digamos que normal, pero voluptuosa, por lo que quedé aceptada y fui contratada en el puesto por mi supervisor un tipo varonil, seguro y educado.

    Hasta ahí todo normal iba a mi trabajo y volvía, con este supervisor comenzamos a tener mas onda haciéndonos mas amigos, él era casado yo lo sabía, pero el ambiente laboral nos hizo hacernos más cercanos cada día, además cada vez que terminaba mi turno y luego de almorzar me retiraba a casa, pero antes debía pasar por su oficina para firmar mi día de salida en un libro que el disponía en su escritorio. Yo notaba como me miraba a pesar de ser mi jefatura directa sus ojos eran evidentes, siempre conversábamos si me sentía cómoda, que las ventas del producto estaban subiendo, a veces me decía alguna indirecta, pero yo me hacia la ingenua coqueta ya saben.

    Un día me pidió colaboración para ordenar unas cosas un día sábado la paga seria bien buena como hora extra y fui junto a otras compañeras acá pude conocer las bodegas de atrás que son inmensas y por lo general no accedíamos a esos lugares con tantos recovecos, trabajamos el sábado en la parte de atrás donde se hacen las descargas mis demás compañeras al terminar lo suyo se fueron rápidamente yo me quede con mi supervisor anotando lo último del balance, me gusta ser responsable así que lo ayude en lo que más pude, cuando ya estábamos listos me dijo que pidió una pizza y estaba por llegar así que aunque ya era de noche acepte quedarme un rato más.

    La sensación de que ya no quedaba casi nadie en este sector y lo inmenso del lugar de bodegas y estar sola con este hombre hizo que sintiera un grado de excitación demás esta decir que el todo el tiempo me cortejaba y me decía lindas palabras de alago siempre con respeto, pero también con deseo, así que cuando íbamos camino a su oficina en uno de estas bodegas cerradas en que solo entras con clave bajando una escalera sintiéndonos solos me arrincono contra la pared y nos besamos profusa y excitantemente incluido manoseos y todo de él hacia mi por largo rato hasta casi pasar a algo más y en eso estábamos en lo mejor cuando lo llaman por radio que viene la pizza.

    Ese día esto quedo hasta ahí solo eso comimos la pizza y me fui a casa rápido, tomaba un colectivo afuera del súper que me dejaba en la misma casa así que llegue tarde pero bien, este encuentro fue el inicio de muchos y el hecho de que paso en ese sector del súper me provocaba mucha excitación, llego el lunes terminado mi turno y cuando en la parte de bodegas existe un relajo porque todos van a almorzar y en ese tiempo eran mucho menos los trabajadores a lo que es hoy, nos fuimos al sector bodega el me dio la clave para acceder y que lo esperara ahí, llego a los 5 minutos me tomo la mano abrió otro sector donde se almacenan colchones para la venta los cuales vienen empacados y rompió la caja de cartón que los cubre y lo tiro al suelo me acosté boca arriba todo esto paso en segundos y él ya estaba sobre mi como un loco besándome el cuello, cara, labios, pechos, abrí mis piernas para recibirlo subió mi falda bajo mi colales y a cobrar!! Debo confesar que fue delicioso un clímax exquisito una sensación única de ser penetrada en ese lugar sin que nadie lo supiera. Como nota un 10 de hombre.

    Esto se transformó en habituar siempre al terminar mi turno me iba después que mi otras compañeras promotoras que arrancaban rápido, teníamos la misma rutina, había una especie de placita donde podíamos tomar sol yo hacía que iba a ese lugar para luego él me avisaba que ya estaba en la bodega de colchones y lo volvíamos a hacer siempre.

    Le gustaba estar sobre mi decía que le gustaba mi falda mini y tacones, a mi no me incomodaba su peso pese a ser un hombre grande y maceteado, pocas veces lo hacíamos en su oficina ya que era un hombre bastante solicitado por sus funciones y era constantemente interrumpido, por lo que la bodega que tenía esta especie de bodegas pequeñas para productos específicos y de colchones siguió siendo nuestro nido de amor y pasión.

    Como en todo trabajo comenzaron los rumores al vernos juntos o con un trato especial de él hacia mi, también que la pasión va dejando huellas y esto se nota en los demás como cuando un par de trabajadores comenzaron a ocupar este sector para comer o conversar luego de su horario y mi supervisor los empezó a echar (era bien mal genio y le temían) con el fin de poder llevarme para coger yo diría casi todos los días o día por medio. Cuando esto último ocurría es decir yo iba cada dos días sus ganas eran aún más fuertes y no había día en que me dejara ir sin que lo hiciéramos, yo feliz con su desempeño ya que soy bastante activa así que súper bien.

    Como todo tiene su fin este llego el día en que encontré un trabajo mejor como secretaria en una empresa donde me pagarían mucho más y presente mi carta de renuncia en la mañana, pero él estaba en reunión y se la deje en su escritorio, si bien yo lo pasaba muy rico con este machote y estaba un poco enganchada tambíen sabía que era casado y que esto era una aventura y no me proyectaba mas allá, era una aventura nada más que surgió de casualidad.

    Al día siguiente de presentar mi renuncia me hizo ir para buscar mis cosas y conversar conmigo cuando llegue afuera de su oficina lo note muy molesto su cara era de furia le explique todo y no dijo nada solo me tomo del brazo y me dijo vamos con mucha decisión me llevo a su oficina del segundo piso, esta vez pude ver un par de trabajadores que vieron la escena quizás ya sabían como era este hombre y de lejos pude ver el gesto que hicieron con sus manos (el típico gesto de van a cul…) .

    Yo me sentía que me llevaba un poco a la fuerza notaba su rabia a él no le importo nada me tiro sobre la alfombra levanto mi minifalda con brusquedad bajo mi calzón y se subió sobre mi penetrándome por la cola yo de sorpresa y dolor lance un auuuochhh y este hombre que no decía nada y solo bombeaba con fuerza y su respiración agitada me decía “así que te vas maraca cul… Así que te quieres ir de este trabajo? Donde te van a cul… Ahora?”.

    Yo estaba aterrada por su actitud si bien siempre fue brusco para hacerlo siempre se preocupó de mi para darme placer, ahora estaba como un loco como un verdadero animal solo buscando una satisfacción rápida como una venganza mientras lo hacía cada vez más brusco y fuerza sobre mi imaginaran que por su peso y altura yo nada podía hacer menos en esa posición además de la sorpresa de su actitud de macho furioso hasta que acabo dentro de mi sin antes dar un montón de espasmos mientras salían sus últimos insultos hacia mi con el gemir de sus últimas fuerzas, él se levantó sacudió su coso en mis cachetes aun respirando como animal, se vistió su pantalón sentí como se subía el cierre y cinturón mientras yo continué ahí boca abajo sorprendida por esto que acaba de ocurrir.

    Me dijo “tienes 5 minutos para salir”. Él me dejo sola, fue la última vez que lo vi, cerró la puerta y no supe más de él, ya eran las 3:30 me ordene la ropa como pude porque el colectivo del señor que me pasaba a buscar justo afuera me estaba esperando tome mis pocas cosas ordene mi falda y blusa y salí lo mas rápido posible, mis piernas tiritaban casi no podía caminar en los tacones.

    El colectivero me estaba esperando era la única pasajera trate de ordenarme y que no se me notara nada y me subí en el asiento de atrás, aun agitada, pero simulando me fue a dejar a casa directamente y yo aún tiritona con la cola llena de leche muy adolorida (porque este tipo era bien lechero) sentada en ese colectivo mirando el horizonte y las calles pensando que al otro día comenzaría al día siguiente un nuevo trabajo.

    Vanesa

    [email protected]

  • La noche más guarra, la noche más puta

    La noche más guarra, la noche más puta

    Quizás me equivoque, pero seguro que si os pregunto, ¿habéis tenido una noche en que os hayáis desmelenado, en que te ha importado todo un comino y has hecho locura tras locura?, no me contestéis si no queréis, solo os diré que yo… si la he vivido y este es su relato.

    Hace ya unos años, cuando contaba los 21 y la cabeza menos amueblada de cómo la tengo ahora y ya es decir, compaginaba la facultad con pequeños trabajos como azafata en congresos con unas amigas, eventos cortos y de fines de semana, pero aquel congreso en especial no era una feria cualquiera ni tampoco era de un fin de semana sino de cinco días, de miércoles a domingo en Madrid, seguro que muchos de vosotros sabéis a cuál me refiero, Fitur, la feria del turismo de Madrid en Ifema que se suele celebrar a finales de enero o celebraba, ya que la pandemia lo ha trastocado todo.

    Todo empezaría el lunes cuando lo conocí y nuestras miradas se cruzaron por primera vez en la recepción del hotel y terminó como tenía que terminar el domingo por la noche bajo las sábanas de su habitación, hasta entonces todos los días desde el miércoles fue un acoso y derribo contra mí, queriendo invitarme a comer, a cenar, a salir por la noche, el destino quiso que yo estuviera muy cerca de donde él estaba exponiendo con su empresa y cada cinco minutos nos veíamos y hablábamos, lo intentó todo para llevarme a la cama hasta que el domingo lo consiguió y que noche todo hay que decirlo, todavía me acuerdo y se me humedecen las bragas de recordarlo.

    El domingo por la tarde ninguno de los dos trabajábamos, no así mis amigas y otros compañeros con los que íbamos a tomar unas cervezas todos los días después de cerrar la feria, esa tarde una vez más el destino quiso que estuviéramos él y yo a solas y después de estar negándome toda la semana bajé la guardia dejando que me invitara a salir por Madrid, después de ducharme y cambiarme de ropa quedé con él a las cinco de la tarde en la recepción del hotel, la verdad que era un chico muy agradable y guapo, me hacía reír continuamente y ya de vuelta al hotel y sin que él me lo pidiera le di un beso en el metro, un beso que le dejo descolocado, pero enseguida se rehízo y no paramos de comernos a besos hasta que llegamos a la puerta del hotel donde nos juntamos con el resto de compañeros que estaban tomando unas cervezas.

    Tenía la cabeza hecha un verdadero lío porque no había buscado esa situación y sin embargo fui yo la que al final lo provocó con aquel primer beso, me sentía cómoda y feliz a su lado, Javier me gustaba bastante, me gustaba desde el primer día que nos encontramos en el hotel, me hacía reír y por unas horas esa noche olvidarme de que mi novio me esperaba en Valencia, me despedí de todos para irme a mi habitación y Javier se unió a mí al poco de salir de allí alcanzándome en los ascensores, sabía lo que quería Javier y yo no quería dárselo, pero por otro lado yo también quería y era nuestra última noche y allí nadie se enteraría.

    Esperando el ascensor Javier me besó para despedirse, fue un beso dulce como si no hubiera pasado nada, pero en el fondo tenía una carga sexual muy potente, ya que me lo quiso dar en la comisura de mis labios, dejé que el beso se convirtiera en dos y en tres y al llegar el ascensor en el interior se multiplicaron junto con las caricias de sus manos, cogiéndome de las nalgas y apretándome contra él, sintiendo sus manos recorrer mis pechos y al abrirse las puertas…

    -Javi, esta no es mi planta. –Le comentaba extrañada.

    -No Lara, es la mía. –Javi había salido del ascensor y me tenía cogida de la mano, no tiraba de mí simplemente me la cogía, pero su mirada era diferente, su mirada me decía insistentemente que le acompañara y a partir de mi primer paso fuera del ascensor todo fue muy rápido.

    La puerta de su habitación se había cerrado y nos besábamos apasionadamente en el interior de su habitación, Javi me bajaba la cremallera del vertido por la espalda y yo le iba desabrochando su cinturón y su pantalón, el vestido había caído en el suelo junto a la puerta de la entrada, también mi sujetador y sus pantalones que se los quitaba con los pies alocadamente, mi mano por debajo de su bóxer acariciaba su pene subiendo y bajando por aquel palo tremendamente duro, Javier se entretenía con mis pechos besándolos y lamiéndolos a la vez que su mano buscaba mi clítoris por debajo de mis medias y de mis bragas, dábamos vueltas sin parar por la habitación, chocándonos contra las paredes y los muebles, me subió a uno de ellos para quitarme las medias y las bragas y agachándose con mis piernas sobre sus hombros empezó a lamerme el clítoris y meterme los dedos en mi vagina, apoyaba mi cabeza contra la pared, me mordía los labios de placer, gemía cuando sus dedos me penetraban y su lengua hacia delicias en mi clítoris.

    Javier me cogió en vilo y me tumbó en la cama boca abajo, demasiada excitación por parte de los dos, una semana reprimiendo lo que realmente queríamos y sentíamos, Javier me cogía de los pies y sacaba medio cuerpo fuera de la cama, solo apoyada en esta desde la cintura con Javier de pie al borde de la cama separándome las piernas, metiéndose entre ellas y sujetándome cada pierna con sus brazos, notaba su pene rozar la entrada de mi coño queriendo entrar en él, yo echaba la cabeza hacia atrás mirándole, los dos con cara de deseo y de lujuria en nuestros ojos, deseando que me penetrara y que me follara con fuerza, su polla empezó a atravesar mi coño, dejando atrás la piel suave y rosada del portal de mi vagina y deslizando su polla con fuerza en el agujero húmedo y mojado que tenía delante de él, sus empujones eran bestiales moviendo mi cuerpo continuamente hacia arriba, no había nada de suavidad era todo un animal metiendo su polla en mi coño hasta el fondo, pero al contrario de otras veces cuando follaba yo esa noche necesitaba precisamente eso, necesitaba gemir y gritar de placer desde su primer empujón.

    La penetración era máxima, la notaba entrar y salir de mi cuerpo tan rápido que no llegaba ni a gritar, eran tan bestiales los empujones que terminó por meterme en la cama por completo con él encima de mí, yo apretaba las manos contra las sábanas con fuerza al sentirle dentro, cerraba los ojos al sentirle salir y volver a entrar, mordía las sábanas gritando de placer, cuando Javier sacó su polla de mi coño y me dio la vuelta con rapidez, tras unos besos de lujuria, teniendo su cuerpo entre mis piernas mirándonos a los ojos con pasión, se puso de rodillas y se acercó bastante a mí haciendo que mi espalda se separara de la cama abrazándome por la cintura, cogió su pene y me lo volvió a meter en mi vagina con suavidad, mis piernas le rodeaban por la cintura abrazándole la espalda con ellas, su pelvis se empezaba a mover hacia delante y hacia atrás como un perrito, su pene se deslizaba con suavidad dentro de mi vagina con cada movimiento, estaba un poco incómoda hasta que puse las almohadas debajo de mi espalda, en el hueco que había entre nuestros cuerpos pudiendo apoyar y moviendo yo ahora también con movimientos ondulados mi pelvis.

    Los dos gemíamos, estaba vez era más cariñoso, me follaba con más suavidad, ni mejor ni peor, diferente, su pene se introducía y salía con la misma facilidad de antes al estar tan excitada, tan mojada, mi flujo salía con cada penetración, su pene no se apartaba de mí salvo para sacarla unos pocos centímetros, a la vez me lamía mis pechos y mordía mis pezones, mi cuerpo empezaba a dar la bienvenida a un orgasmo que iba a ser increíble, tanto que mis piernas empezaron a temblar y no se pudieron sujetar en su espalda cayendo sobre la cama, mi tripa tenía espasmos continuos y los gritos de placer iban en aumento, estaba teniendo un tremendo orgasmo, mi vagina se había inundado y su pene navegaba ahora por un mar de placer y pasión.

    Javier empezó a moverse con más rapidez, notaba que estaba a punto de correrse también, sacó su pene y me lo ofreció como trofeo, se acercó más a mí hasta que tuve el pene dentro de mi boca, hasta que mis manos acariciaban arriba y abajo su pene mojado impregnado de mis fluidos, mi boca subía y bajaba rápidamente sobre él hasta que sentí como su semen salía disparado dentro de mí, tragándome su semen hasta la última gota, los dos terminamos exhaustos, nos mirábamos y reíamos en parte de vergüenza en parte de placer por haber terminado follando.

    Al cabo de unos minutos me levanté a beber un poco de agua, y después de beber, de tirarme en plan sensual un poco de agua por mis pechos, Javier se levantó y abrazándome lamía el agua de mis pechos, lamía mis labios y succionaba mi lengua dentro de él, su pene se había recuperado en tiempo récord y no iba a desaprovechar esa oportunidad, levanté mi pierna izquierda, y buscaba su pene metiéndomelo en la vagina, Javier me sujetaba la pierna con su brazo y los dos empezamos a movernos para que su pene entrara y saliera de mí, los besos eran continuos entre los dos, nuestros cuerpos tan unidos que a pesar de estar de pie no había ningún resquicio por donde el aire pudiera pasar, la sentía nuevamente deslizarse dentro de mí en mi interior con una penetración tan profunda y deliciosa que empezaron a sacar mis jadeos, mis gemidos más dulces en sus oídos volvían a envolver la habitación con ellos, Javier me subió en vilo con sus manos cogiéndome por de las nalgas y me llevó hasta el mueble enfrente de la cama sentándome allí.

    Mis labios devoraban los suyos al sentir su pene entrando y saliendo de mi vagina, mis piernas lo rodearon uniendo mis talones a su espalda y empujándolo hacia mí, mis manos apoyadas en el mueble y las suyas sujetándome de la cintura, mirándonos continuamente, viendo el placer en nuestra cara, los dos mirábamos hacia abajo y podíamos ver como su pene desaparecía en mi interior, como entraba y salía de mi vagina, luego volvíamos a mirarnos mostrando la pasión en cada gesto de nuestros rostros, la felicidad, el gozo, la sensualidad con la que me hacía el amor, despacio, disfrutando de cada centímetro de su pene rozando mi carne, le apretaba con mis músculos vaginales haciéndole gemir y gritar, me encantaba ver el rictus de su cara, me encantaba verle disfrutar conmigo.

    Esta vez los dos llegamos al orgasmo casi a la vez, al igual que antes Javier la quiso sacar, pero esta vez no le dejé, le apretaba con mis talones hacia mí sin dejar que me la sacara y empezó a eyacular dentro de mi vagina, a soltar todo lo que tenía reservado para mí en mi interior gritando y profundizando con su pene, dejándolo dentro sin moverse hasta que yo empecé acompañarle con mis gemidos y mis gritos, entonces Javier aceleró su ritmo, el mete saca hizo que me volviera loca, que mi cabeza se echara hacia atrás hasta la pared, que mis manos no soportaran mi peso y cayera apoyándome ahora con los brazos, mi cuerpo se convulsionaba una y otra vez, mis pechos parecían bailar al son de empujones y penetraciones, Javier volvió a cogerme en vilo y con su pene en mi interior me volvió a llevar a la cama tumbándome sobre ella.

    Esta vez no hubo que esperar, Javier seguía igual de excitado con su pene bien erecto dentro de mí aun después de que los dos nos hubiéramos corrido, los gemidos y jadeos continuaban pintando las paredes de la habitación, nos besábamos apasionadamente con su pene inmóvil en mi interior, llenándome entera hasta que la sacó y empezó a juzgar con sus labios besándome todo el cuerpo, acariciando con las yemas de sus dedos mis pezones y bajando por mi tripa, una vez más se puso de rodillas sentado sobre uno de mis muslos cogiéndome la otra pierna apoyándosela en su pecho, yo le miraba con deseo cuando su mano empezó a subir y bajar por mi monte de Venus, acariciar el vello que cubría mi sexo y con la yema de su dedo corazón rozar y pulsar mi clítoris, sus dedos resbalaban por mis labios mojados de flujo y de semen.

    Tenía entre su mano su pene que se apoyaba sobre mi monte de Venus, tocándome con su glande mi clítoris, bajando por mis labios y metiéndose en mi vagina hasta el fondo de un solo golpe, luego la sacaba y volvía a jugar con mi clítoris y mis labios, le gustaba ver como mi cuerpo se estremecía cuando me la metía de golpe, como mi boca se habría para dejar escapar un pequeño grito que nunca oía, parecía que quisiera que le suplicara que me la metiera y no la sacara, su mano izquierda apretaba mis pechos acariciando mis pezones cuando parece que se cansó de jugar conmigo y una vez más dentro de mí ya no sacó su pene más que para volvérmela a meter, para hacer que mis pechos volvieran a bailar como si fueran dos montes de gelatina que se mueven al son de sus penetraciones.

    Las dos de la mañana y mis gemidos y gritos de placer seguían provocando las envidias de los clientes a ambos lados de las paredes, con movimientos suaves, pero profundos su pene seguía haciendo estragos en mí, era tanta la excitación que no podía estar alejada de él, de sus labios, de su pene penetrándome y con un movimiento rápido me incorporé sacándome el pene y precipitándome hacia él hasta besarle, morderle los labios con los dientes y una vez más tal y como empezó necesitaba que me follara duro, que me forzara con fuerza, quería sentirla tan dentro de mí como le fuera posible, me senté encima de él metiéndola con premura, botando como una loca sobre ella y gritando que me follara, Javier estaba tan a la esquina de la cama que su cuerpo se iba cayendo fuera de ella, hasta que sus hombros, brazos y cabeza llegaran a colgar de la cama, doblando la cintura hacia abajo.

    En ese momento me levanté sin sacármela y me puse de cuclillas sobre él con las manos apoyadas por detrás de mí, lo tenía bajo mi control, él no se podía mover, pero yo sí, me sentaba y levantaba sobre su pene deslizándolo tan dentro de mí como era posible y era muy posible porque la penetración era tan profunda que sentía temblar mi cuerpo, me estaba partiendo en dos con ese enorme pene en mi interior, fueron minutos de hacer sentadilla sobre su pene, minutos en los que no paré de gritar y que mis gritos traspasaran no solo las paredes sino la puerta transmitiéndose el sonido de mi placer por todo el pasillo, hasta que no pude más y empecé a correrme salvajemente sobre su pene, empapándole de mi flujo que salía de mi vagina disparada, en ese momento cuando todavía estaba sufriendo aquel maravilloso orgasmo me levanté y con mi mano empecé a buscar mi ano.

    No sé por qué lo hice pues no me solía gustar que me sodomizaran, no me gustaba y sigue sin gustarme, pero lo busqué y empecé a meterme su pene muy lentamente, poco a poco se iba dilatando mi abertura anal y poco a poco me iba penetrando más profundamente, los gritos esta vez de los dos volvieron aparecer, podía ver como el rictus de su cara cambiaba cada vez que mi cuerpo bajaba y podía sentirle tan dentro de mí que no me podía ni mover, Javier se quería levantar, pero ni podía ni yo le dejaba y al igual que antes empecé a sentir un nuevo y tremendo orgasmo a la vez que él me llenaba de semen mis entrañas.

    Esta vez terminamos los dos exhaustos, nos tumbamos uno frente al otro con la cabeza apoyada en la almohada besándonos y acariciándonos, las tres y las cuatro de la mañana pasaron todavía haciéndome el amor, follándome en todas las posturas que se nos ocurrían, más orgasmos, más corridas suyas en mi interior, me sentía llena de su semen, las sábanas de la cama totalmente empapadas de nuestros fluidos, el olor dulce de la habitación a sexo, las cinco de la mañana cuando seguía penetrándome con su polla mi coño casi dolorido ya, cuando sacaba su pene por última vez de mi vagina después de mantenerla tan dentro de mí, lanzándome su semen, llenándome por última vez mientras yo gritaba una vez más, las cinco de la mañana cuando caímos rendidos en los brazos de Morfeo y una hora más tarde…

    Me despertaba el sonido del despertador de mi reloj, Javier dormía abrazado a mí y con cuidado para no despertarle me levanté de la cama y recolectando mi ropa a oscuras me fui de la habitación para meterme en la mía dos pisos más arriba, para meterme en la ducha y arreglarme para salir de viaje de vuelta a Valencia.

    Desayunando como todos los días, había un runrún en el ambiente, Javier también estaba dos mesas más allá, en el salón solo se comentaban los gritos y gemidos de aquella mujer durante toda la noche que a más de uno le tuvo en vilo y excitado, solo se sabía el piso y la habitación, pero al no haber nadie del grupo salvo Javier no sé sabía quién era aquella afortunada, todos preguntaban a Javier y este callaba como un caballero, solamente él y otra persona sabían la verdad, mi amiga Sofía que compartía habitación conmigo y que me miraba pícaramente, mientras yo le ponía cara de niña buena.

    De camino a Valencia llevábamos todo en las maletas, todo salvo mis bragas de aquella noche que se las dejé como prenda sobre la almohada por haberme regalado una noche como esa, a pesar de que pasara un par de días escocida en esa parte de mi cuerpo y de tener algunas agujetas en mis piernas de tanto que las tuve abiertas.

    Ni teléfonos, ni direcciones, tan siquiera sabía de qué ciudad venía, de Madrid o de cualquier otra, nunca lo supe, pero sé que si algún día lee este relato sabrá muy bien que fue él, así que si lo lees.

    Gracias por el placer que me hiciste sentir.

  • Mi novia y mi amigo (Partes 1, 2 y 3)

    Mi novia y mi amigo (Partes 1, 2 y 3)

    Soy un joven de 27 años, he tenido varias aventuras que les contaré en su debido tiempo, esta es una de mis historias que pasó cuando yo tenía la edad de 24, mi novia en ese entonces tenía 27. Ella es una chica delgada con un trasero perfecto y unas piernas lindas, y de busto pequeño, ella siempre le gusta vestirse con minifaldas y vestido muy pero muy cortos ya que le gusta presumir su cuerpo.

    Yo siempre fui el amor imposible de ella hasta ese entonces, pero las cosas se fueron dando y terminamos en una relación. Ella aún era virgen cuando empezamos nuestro romance. Resulta que el primer día que acordamos en hacer el amor ella se fue con su minifalda su escote y una tanga color rojo.

    Yo no sabía que ella era virgen por su manera de vestirse pensé que su vida era acelerada aunque la conocía de años nunca me puse a investigar sobre lo que hacía, pues en ese día yo quería hacerle el amor salvajemente tratarla como una puta en cama pero todo iba ser al revés, entro a mi cuarto ella estaba un poco asustada y yo no sabía porque empecé a besarla lentamente mientras mi mano tocaba su vagina que estaba súper mojada yo solo la frotaba nunca intenté introducir mi dedo ni nada resulta que entre tanto besos y caricias su tanga estaba completamente mojada lo cual decide quitársela y levante su minifalda hacia arriba y cuando decidí penetrarla ella me dijo que no lo hiciera de un solo porque ella era virgen lo cual me cambió todos los planes porque sabía que ella se iba a terminar enamorando de mi. Bueno decidí hacerlo lentamente y con amor…

    Parte 2:

    Bueno empecé hacerlo con amor aunque su vagina parecía un río de lo mojada que ella estaba no sería trabajo fácil penetrarla como yo quería. La acosté en la cama, abrí sus piernas hasta mas no poder y decidí introducir mi pene en su mojada vagina, pero cada vez que yo intentaba penetrarla ella cerraba sus piernas, pero después de varios intentos logré meterme todo mi pene en su estrecha vagina, entre medio de lágrimas y gemidos ella me decía que le dolía, pero que no para.

    Esa noche solo fue eso nada más algo rutinario. Y así fue como mi novia cada viernes iba a mi casa a que me la follara «solo podíamos ese día porque ambos trabajamos en lugares fuera de la ciudad» yo cada día viernes le enseñe poses nuevas a hacerme sexo oral y yo a cómeme su vagina, se me olvidó mencionar que su vagina era algo grande y tenía un olor muy agradable debido a que no tenía relaciones sexual muy seguido.

    Ella cada vienes compraba ropa nueva para lucírmela le gustaba que yo mirara sus tantas como las combina con sus minifaldas, y así paso el tiempo. Hasta que un día un amigo de la infancia que siempre estuvo enamorado de la me preguntó que si yo aún seguía en una relación con ella ya que casi no nos veía juntos. Mi amigo Luis cada vez que la miraba en sus vestidos súper cortos o en mini se le hacía agua la boca sin mencionar que Luís es un tipo adicto a sexo es 2 años mayor que mi mide 180 cm yo 185 cm somos de igual contextura el tipo es una bestia con poca educación y le gustaba follar a cada mujer que veía, cosa por lo cual mi novia nunca se fijó en él.

    Dicho viernes en la noche quería poner a prueba lo que mi novia había aprendido ese día mi mente era maltratarla sexualmente. La lleve a cuarto la tire a la cama tome su largo cabello y le obligué a que me chupara el pene cosa que a ella le encantaba hacer le introduje todo mi pene en la boca hasta que se ahogara cosa que note le gustaba entre tanto meterle mi pene en la boca me vine si querer a lo que ella se tragó mi semen y ella tenía una cara de excitación increíble. Yo quería que ella me dijera que ya no quería, pero descubrí que le encanta el sexo salvaje, baje su falta y le quite su camisa la subí a la cama la puse en 4 y la empecé a penetrarla mientras halaba su pelo, le daba cada embestida con todas mis fuerzas ella lo gozaba mientras azotaba su lindo trasero, le pregunté que si podía meterle mi pene en su trasero a lo que se negó.

    Eso no me hacía ninguna gracia yo quería verla sufrir. Pero ella disfrutaba cada cosa salvaje que le hacía. Esa noche hicimos el amor 4 veces y en ninguna me dejo penetrarla analmente. Mientras estábamos acostados le comenté que había encontrado a mi amigo Luis y que me preguntó por ella, a lo que ella me dijo que ese tipo era muy mujeriego y por eso nunca se fijó en él. La plática siguió y yo le conté que había rumores de que él era un salvaje que le gustaba el sexo rudo y sin piedad. Su cara cambió y se mostró interesada en ese momento aproveché y le propuse un trio. A lo que ella se negó y me dijo que me amaba y jamás se miraría con otro hombre.

    Y pasó el tiempo el tema no se volvió a tocar la. En un tiempo la relación se distancio yo tenía menos tiempo para ella y tenía otras citas ella se daba cuenta de ello y me reclamaba. Dicho día me reuní con mi amigo Luis él estaba ansioso de estar con mi novia el tipo la deseaba como un loco, así que ingeniamos un plan. Me tomaría unas fotos con otra chica se las enseñaría a mi novia y así ella se decepcionaría de mí y él lograría su objetivo y yo el mío «que era verla follar con otro…

    Parte 3:

    El plan fue un éxito, buscamos una amiga de nosotros, Luis tomaría las fotos mientras yo toqueteaba mi amiga. Las fotos salieron muy bien le pase el número de mi novia, él le envió las fotos y ella se creyó todo. Empezaron a hablar, mi amigo me contaba todo lo que iba pasando, al viernes siguiente ella me escribió que nos viéramos le dije que ese viernes no podía que estaría fuera de casa, esa fue la gota que derramo el vaso.

    A los 5 minutos mi amigo me escribió diciendo que mi chica le había escrito que se mirarán en la noche pues le dije que sí que aceptara que era el momento, nos fuimos a la casa de él y me puse a un lugar estratégico donde podía ver todo. Al rato llego mi novia con un vestido súper corto como acostumbra a vestirse su pelo largo suelto. Se sentaron hablar con mi amigo Luis hablaron alrededor de 20 minutos sobre mí y lo que pasaba en la relación.

    Después ella se levantó y quería como irse a lo que mi amigo la tomó de la y la beso, ella estremeció su cuerpo lo note por su manera peculiar que lo hacía cuando estaba con migo. Luis empezó a besarla como loco mientras se volvieron a sentar en sofá ella se dejó llevar Luis metía sus manos entre sus piernas mientras ella se intentaba oponer queriendo apretarlas pero Luis era un tipo rudo y las metió sus mano con más fuerza a lo que ella abrió sus piernas sin resistir mas Luis empezó a meter sus dedos en la vagina de mi novia.

    Su tanga era color blanco por lo que se notaba después de un buen momento de besos y de manosear su vagina Luis le quito el vestido ella quería ir al cuarto de él, pero Luis no la dejo porque si no yo no podría ver. Por lo seguían en la sala una vez mi novia quedó en tanga ella se hinco mientras Luis estaba sentado en el sofá ella empezó a chuparle el pene como comenté antes Luis era un salvaje no le bastó y se puso de pie, se quitó toda su ropa le quito la tanga a mi novia la volvió aponer de rodillas enrollo el pelo de ella en su mano y le metió el pene en la boca el pene de Luis era un poco más grueso que el mío, pero de menor longitud a lo que mi novia tenía dificultad para comérselo todo a lo que Luís le soltó una bofetada.

    Pensé que las cosas se iban a salir de control porque fue una gran bofetada, yo me prepare para salir y defender a mi amada chica pero al ver la reacción de ella mire después de la bofetada se tragó completó el pene el pene de Luis y estuvo así ella jugaba a no poder tragar todo el pene de mi amigo solo para que él le diera cachetada. Luis ni corto ni perezoso le pegaba como él quería. Luis después sacó el pene de la boca de ella y se corrió en su cara.

    Después de ello se acostaron en el sofá ella encima de el en posición del 69 ella disfrutaba de como Luis le comía su vagina y ella su pene. Después de eso Luis la sentó en el sofá y le volvió a meter en su boca ella volvió a fingir que no podía tragarla toda y Luis arremetió contra ella nuevamente su mejilla ya se miraba roja. Después de ello Luis la puso en 4 en el sofá él se iba a poner condón, pero ella como que no quiso «ya que conmigo nunca lo usó y me decía que no le gustaba así» a mi amigo le brillaron los ojos al saber que estaría piel a piel.

    Empezó a penetrarla de lo mojada que estaba se notó como entro de un solo Luis empezó a tomar su pelo mientras le pegaba unas nalgadas ella le decía que le pegara más fuerte a lo que él le daba con todas sus fuerzas, ella estaba súper gozando cada embestida cada nalgada y en su cara de venganza se notaba, Luis paro por un monto y sacó un frasco de su pantalón «un lubricante me imagino» después siguió dándole a mi novia en 4 la posición favorita de ella.

    Mientras le daba empezó a derramar el dicho líquido del frasco en el trasero de mi novia. Mientras el metía sus dedos llenos de aceite en el ano de mi novia. Así estuvo hasta que lo dilato mientas mi novia se movía como una loca no sabía lo que le esperaba Luis paro nuevamente se echó el resto del líquido en su pene mi novia pensó que era para penetrarla mejor su vagina, pero en un zaz Luis logró meter la cabeza de su pene en el ano de mi novia.

    En ese momento sentí muchos celos algo que yo siempre quise ya que ella tenía un culo perfecto. Al ver la cara de mi novia mire que sentía dolo pero el sentido de venganza podía más. Ella le dijo a Luis que no se moviera que le dolía mucho que ella se lo introduciría sola Luis se quedó sin moverse mientras ella se hacía poquito a poquito hacia atrás hasta llegar a la mitad y así hacia la misma cosa, pero Luis no es de los que espera mucho tomo sus caderas y en lo que ella se hacía hacia atrás el metió todo su pene en el ano de mi novia ella soltó un grito de dolor y placer. Luis empezó a darle con fuerzas y odio como recordando todas las veces que lo desprecio.

    Después de unos minutos Luis se corrió en trasero de ella. Y se quedaron dormidos en el sofá tiempo que aproveche para irme a mi casa. Después del rato llame a mi novia para que nos viéramos, pero después de estar con Luís sabía que no iba a poder conmigo. Me contestó entre dormida y me dijo que no podía verme porque ya era tarde. Le dije que estaba bien.

    El siguiente viernes ella me pidió que nos viéramos y acepté. Me dijo que quería que le diera por atrás. Pero yo ya no quería estar con ella, como pareja. Porque como comenté Luis era un tipo que se metía con cualquier mujer. Y yo por lo contrario, soy muy selectivo. Ese viernes terminé mi relación.

  • Mundial Corea y Japón 2002

    Mundial Corea y Japón 2002

    Eran las primeras horas del 2 de junio de 2002. Hacía mucho frío y volvía en mi viejo Ami 8 y no le funcionaba la calefacción. Volvía de un asado, había tomado unos tragos y me dirigía con premura hacia mi barrio a reunirme con amigos a ver el debut de la Selección Argentina en el Mundial de Corea y Japón. Había desistido de salir esa noche, aunque en algunos boliches iban a proyectar el partido. Prefería compartir la previa, el partido y el post con mis amigotes de siempre.

    Me moví por trayectos alternativos para evitar los habituales lugares de controles policiales de mi ciudad. Había un movimiento típico de esos días de fútbol: poca gente en las calles, pero todos apurados por llegar a algún lugar a mirar el partido. En un cruce con semáforos dos chicas ataviadas con colores de la selección me hacen dedo. Bajo la ventanilla derecha y una dice: “Vamos al Barrio Los Andes a ver el partido. Ya no pasan los colectivos, ¡llevanos por favor!”. Amablemente acepté y subieron al auto.

    La que pidió el aventón era bien pendeja (de unos 20 años), canchera y de buen lomo, se subió a mi lado. La otra, más grande de edad (25 aproximadamente) y un tanto rellenita, en el asiento trasero. La pibita hablaba mucho contando de dónde venían, dónde y con quién verían el partido, que boliches frecuentaban y más habladurías intrascendentes.

    Cada tanto la miraba mostrándome interesado en la charla mientras aprovechaba de fisgonear sus curvas. La otra se mantuvo en silencio hasta que lanzó la sentencia: “yo te conozco! ¡Vos ibas con tus amigos al boliche Disco y usabas el pelo largo!”. Ahí se sumó a la conversación, asomada entre los dos asientos delanteros y dejando vislumbrar sus grandes tetas al bajar el cierre de la campera. Yo estaba próximo a los 30 años y llevaba la mitad de ellos de joda nocturna. El dato que había tirado la gordita era real: en Disco éramos habitués con mis amigos. El lugar había dejado de funcionar varios años atrás y que me conociera hizo que centrara mi atención en ella y su escote. La pendeja desapareció de la escena.

    En el trayecto hasta el lugar indicado fuimos intercambiando miradas, algunos roces de ella sobre mi hombro y aproximaciones de su cara a la mía donde podía percibir su aliento a chicle de menta. Propuse comprar unas latas de cerveza al pasar por un kiosco, moción que fue aceptada. Cuando regresé al auto las chicas habían intercambiado lugares. Eso nos dio la posibilidad que los roces y apoyadas de manos fueran más frecuentes.

    Cuando llegamos al lugar que resultó ser la casa de la gordita, bajamos con las cervezas y entramos a una especie de comedor que estaba lleno de pibes y algunos no tanto, dispuestos todos frente al tele mirando la previa del encuentro futbolístico. Eran sus hermanos y amigos de sus hermanos. A mí me presentaron como un compañero de trabajo, y saludé uno por uno con un apretón de manos. Percibí ciertas reservas en las miradas y actitudes de algunos. Sabía que era zona hostil donde estaba así que debía salir pronto de allí. Dejé a disposición de consumo de los presentes las latitas de cerveza y cuando terminé la mía dije que debía irme porque por cábala, vería el partido con mis amigos. La gordita entendió la situación y tiró su jugada: “¡Perdón, me habías pedido pasar al baño, me olvidé!”. Traspasamos una puerta y nos metimos en una habitación con luz tenue, donde dormía un niño pequeño. Me contó que era su hijo y el padre del niño era uno de los tipos que estaba allí en la casa, pero que ya no era su pareja. ¡Podrán entender que mi libido había desaparecido por completo!

    Pero ella estaba decidida a devolver el favor de acercarlas a su casa. “No te vas a ir así”, me dijo mientras desprendía mi pantalón y sacaba con la mano mi pija gomosa que tenía una reluciente gota de líquido preseminal. “No, no te vas a ir así” dijo y arrodillándose se comió toda mi verga que iba tomando tamaño y temperatura dentro de su boca. Rápidamente se levantó la camiseta argentina y dejó al aire sus dos grandes tetas con las que me llené las manos. Mientras le magreaba esos dos melones, ella se sofocaba con mi pija que ya tenía el tamaño a pleno. Yo que estaba caliente a más no poder, no podía dejar de pensar en el bebé, en el ex y en el partido de fútbol. Para acelerar el trámite le pedí que me pajeara los huevos. Ella se puso como una fiera, chupando, bufando y masajeando mis testículos. En esas condiciones el final era inminente: estallé en varios chorros de leche en su garganta y ella aceptó el convite bebiendo y saboreando todo mi veneno, hasta la última gota.

    En unos minutos más, yo estaba con mis amigos tomando cerveza, contando la anécdota y festejando un gol de Batistuta, que a la postre no serviría de nada por el estrepitoso fracaso de la selección en ese Mundial…