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  • Un comando me rompe el culo

    Un comando me rompe el culo

    Con Melisa somos amigas desde la infancia, hoy con 25 años, somos entrañables, nos contamos todo absolutamente. La semana pasada estábamos en su departamento, charlando sobre banalidades, ropa, salidas, cuando de pronto se abrió la puerta del departamento y entró un gigante de casi dos metros, pelo muy cortito, al igual que la barba. Su tórax era tremendamente ancho, sus pectorales se marcaban en la camisa que traía. Los brazos marcaban su musculatura en la tela. Su cara era de un hombre duro, verdaderamente rudo.

    “Dana, seguro que no te acordás de Juanca, mi hermano.” Dijo Melisa.

    “No jodas, Juanca era un chico flacucho, desgarbado.” Dije.

    “Era, vos lo dijiste Dana, soy yo. ¿Cómo estás tantos años?” Dijo Juanca con voz ronca acorde con su cuerpo.

    “Mi Dios, en que te convertiste.” Dije deteniéndome a tiempo para no decirle que estaba muy fuerte.

    “Si, ya llevo 8 años en el Ejercito. Soy oficial de Fuerzas Especiales. Me dieron vacaciones y vine a ver a mi hermanita.” Dijo.

    “Llegó hoy, y se queda una semana.” Dijo Melisa y me guiño el ojo.

    “Pues salgamos a festejar, se merece una linda bienvenida.” Dije sin pensar, o mejor dicho, pensando en lo que ese pedazo de hombre sería en la cama.

    “Yo no tengo problemas, hace mucho que no salgo de noche, ya casi ni me acuerdo como era.” Dijo.

    “Chicos, yo no puedo, tengo que estudiar para un examen de la Facultad. No se enojen, salgan Uds.”

    “Dale, no seas tonta.” Dije deseando que no salga.

    “No puedo, en serio.” Dijo Melina.

    “Bueno, me voy a dar una ducha, me cambio, y paso a buscarte.” Le dije a Juanca.

    “Si no te molesta, te acompaño así no vas y venís, y de paso vamos a cenar primero.” Dijo él. Me temblaron las piernas, nunca me imaginé ese ofrecimiento.

    “Dale, pero no te enojes si me demoro para bañarme y cambiarme. Soy mujer.”

    Cuando me despedía de Melisa me guiñó un ojo. Íbamos en mi auto que es chico y me contaba de su entrenamiento, como cambiaba constantemente de bases, pero nunca mencionó de combates, aunque me dio a entender que había tenido varios.

    En un semáforo, vi que mi celular marcaba un mensaje.

    “Boluda, límpiate la baba que se cae de tu boca. De nada por entregarte a mi hermanito.” Me mandó Melina.

    “La verdad vos también cambiaste mucho, de aquella chiquilla con piernas flacas y encorvada, hoy sos toda una hermosura de mujer, por cierto. Y te desarrollaste bien.” Dijo bajando la vista a mis pechos.

    “Juanca veo que además de saber tirotear con fusiles y pistolas, también lo haces con las palabras.” Dije. El solo sonrió.

    Cuando llegamos al departamento, el miraba todo con detenimiento. Yo vivo en un dos ambientes, con cocina separada. Por suerte y trabajo lo fui armando bien. En vez de sentarse en el sillón prefirió sentarse en la mesa.

    “Ya vengo.” Dije y fui a cambiarme.

    Cuando me saque la tanga, comprobé que estaba empapada. Me crucé al baño y me di una buena ducha. Me estaba secando cuando me acordé que como una bruta, no le había ofrecido nada de tomar. Terminé de secarme, me puse una bata de toalla, sin nada abajo, y fui al living comedor.

    “Perdoname, soy muy mala anfitriona, no te ofrecí nada para tomar, ni puse música, ni de comer.” Dije.

    “No te hagas problema.”

    “Primero, ¿qué querés tomar: cerveza, una gaseosa?”

    “Si tenés whisky, tomo. Si no, no te preocupes.” Dijo.

    Le serví una medida de whisky y él la tomó de un trago. Sin que diga nada, le serví otra.

    Fui al mueble donde guardo los Cds, y le pregunté que quería escuchar.

    “Algo tranquilo, lo que gustes.” Dijo.

    Puse un CD, y cuando me estiraba para guardar la caja, sentí que una de sus manos se metía por debajo de la bata para acariciarme un pecho, al tiempo que su boca besaba mi cuello. Su otra mano, bajó a mi concha, que de inmediato comenzó a humedecerse. El muy desgraciado jugaba con mi clítoris y metía un dedo al mismo tiempo que apretaba mis tetas y me besaba el cuello. Yo estaba en el mejor de los mundos, ese hombre me hacía sentir todo su poder, su decisión, solamente acariciándome y apoyándome contra su pecho.

    La diferencia de altura de 30 cm no era impedimento para que su boca recorra mis hombros, cuello, orejas. Me fui volviendo loca. Debe haber tenido un juego extra de manos, porque nunca sentí que sacara sus manos de mi cuerpo y de pronto estaba sin pantalones ni bóxer. Al sentir su pija en casi mi espalda, abrí las piernas y coloqué su pija en mi concha.

    Juanca comenzó con un bombeo lento pero profundo, su pija era gorda, y por como me entraba bastante larga. Sus manos jugaban con mi clítoris, me fue arrancando, literalmente, orgasmo tras orgasmo. Acabé varias veces antes que él me la sacara y bañara mi espalda con su esperma.

    Lejos de detenerse, me tomó en sus brazos y me llevó al dormitorio. Me puso de rodillas con las manos contra la pared y se puso debajo de mí y comenzó a chuparme la concha, el clítoris y el ano. Su lengua sí que sabía como hacerme gozar. Los orgasmos siguieron y yo me apretaba las tetas gozando como una marrana.

    “Abrite bien los labios.” Me dijo

    Lo hice y su lengua penetro en mi concha, tan dura como su pija. Se quedó quieto y yo lo galopaba loca de placer. Luego de darme un par de orgasmos, se movió apenas centímetros y su lengua ahora pujaba por entrar a mi culo aún virgen. Me dio un suave chirlo en el culo que lo que logró fue hacerme perder la conciencia de lo que hacía y abrí mis cachetes para facilitar que su lengua me penetre.

    El hijo de puta de mi orto fue cediendo lentamente y la lengua entraba y salía. Yo no podía entender como me entregaba de esa forma, sentía que era su posesión y que hacía todo para hacerme gozar. Me tomó de la cintura y como si no pesara, me sentó enterrando su pija en mi concha. Tomada por la cintura, entraba y salía a su antojo de mí. Me miraba con calentura, miraba mis pechos y mordía sus labios como si fueran mis pezones. Yo apretaba mis tetas y se las ofrecía, pero él no soltaba mi cintura, y me seguía taladrando. Yo simplemente de dedicaba a gozar. Se corrió de abajo mío y me puso en cuatro en el borde de la cama, mi posición favorita. Cuando sentí que estaba por penetrarme dije:

    “Si, así me gusta, dame con todo.”

    Sus pelotas golpeaban contra mi clítoris, entraba y salía con fuerza para mi locura. Que pedazo de hombre me estaba cogiendo. Cuando tuve uno de los tantos orgasmos, sentí como escupía mi orto. Una y dos veces. Sacó su pija y la apoyó.

    “No…” dije casi murmurando, pero sentí como la cabeza de su pija se comenzaba a abrir camino.

    “Si…” dije ahora, incrédula de lo que yo misma decía.

    Él fue entrando hasta enterrarla toda. Primero despacio y luego cada vez más rápido, su pija fue dilatando todo a su paso. Me tomaba firmemente por la cintura sin necesidad porque yo no intentaba moverme. Era solo para soportar él mismo la fuerza de sus embestidas. De pronto se quedó quieto dentro de mí y me soltó a cintura, interrumpiendo mi camino a otro orgasmo. Casi enojada, me empecé a mover yo, metiéndome y sacando esa pija de mi orto.

    El muy hijo de puta me tomó del cabello y me hizo tirar la cabeza para atrás. Su mano libre apretaba mis pechos. De pronto sentí un chirlo en el culo que me hizo enloquecer más de lo que estaba.

    “Tocate.” Dijo simplemente. Yo aunque deseaba hacerlo no quería terminar de sucumbir mentalmente ante él.”

    “Dije que…” empezó a decir cuando mi mano buscó mi concha y me metí dos dedos. Ni siquiera había terminado la frase cuando yo lo obedecía. Más me excitaba no poder negarme. Su pija se empezó a estremecer y supe que acabaría. Pegué mi culo a él para recibir todo lo más adentro posible. Cuando fue bajando su tamaño, me salí y me puse frente a su cara, obvio yo sobre la cama.

    “Hijo de puta, por lo menos dame un beso.” Dije mientras rodeaba su cuello con mis manos. Me miré desnuda, habiendo recibido una brutal cogida y un solo beso. Al piso había caído mi ropa interior. Mientras él iba al baño, fui a buscar dos whisky’s. Cuando volví él estaba sentado en la cama apoyado en el espaldar.

    “Mirá como quedó mi ropa interior, que tanto me costó elegir para seducirte, ni me la pude poner. Ni un beso y me estabas metiendo mano por todos lados y directamente cogiéndome. Un poco zarpado para la primera vez.” Dije.

    “Como no habrá otra primera vez, preferí atacar por sorpresa, como me enseñaron. Y me pareció que no te disgustó.”

    “Idiota. Me doy una segunda ducha y vamos a cenar.”

    Él se vistió y me esperó terminando el whisky. Cenamos y fuimos a un boliche. Todas las mujeres lo miraban sin ningún disimulo. Y las que pasaban su lado, al oler su sudor sexual casi se derretían.

    “Movés un dedo y te llevas un par seguro.” Le dije.

    El desgraciado sonrió y al oído me dijo:

    “Ya tengo una buena hembra, pero si vos querés, muevo un dedo y…”

    Nunca en mi vida había pensado siquiera estar con una mujer. Estúpidamente, queriendo desafiarlo y recuperar algo de mi ego, destruido por como me entregué, dije:

    “¿A que no logras enganchar una para llevarnos.”

    Me miró y sin hacer ningún gesto con su rostro, giró la cabeza y a la primera chica que pasaba, le guiño el ojo.

    La chica era una modelo la hija de puta, perfectas curvas y rostro. Tendría unos 23 años, una minifalda que casi no le tapaba el culo y una musculosa sin corpiño que mostraba más de lo que tapaba.

    La chica se acercó a él y el muy desgraciado le apretó un cachete del culo sin miramientos. La chica se pegó a él y me miró triunfadora. Juanca le dijo algo al oído y ella nuevamente me miró de arriba abajo. Ella le dijo algo también al oído, él la soltó y tapándose con su cuerpo me metió la mano en mi entre piernas.

    “Perdiste, ella viene y es una gata tremenda parece, ¿Vos, venís?” me dijo gozando su triunfo. Maldito orgullo. No pude decir que no y fuimos a un hotel cercano. Todo el trayecto fue en silencio.

    Ni bien entramos a la habitación nos abrazó a las dos y fue intercambiando besos con una y otra. Me tomó del cabello, tiró mi cabeza para atrás y me besó con fuerza. Luego tomo la cabeza de la chica e hizo que nos besemos. Ambas casi que nos negamos, pero el impuso su deseo y nos comimos la boca, mientras él nos acariciaba. Se separó un poco y nos dejó besándonos y comenzando a acariciarnos.

    “Desvístanse.” Dijo ya entado desnudo en la cama con su pija en la mano. Nos desvestimos mutuamente, y la chica comenzó a besar mis pechos. Lo miraba a Juanca y sonreía, yo lo odiaba. La chica me desnudó totalmente y solo con meter uno de sus dedos en mi vagina tuve un orgasmo. Las dos subimos a la cama y comenzamos a chupar su pija. Él nos miraba complacido. Luego de un rato, la chica lo montó y desde el primer instante, comenzó a gemir.

    Yo me tiré junto a él, para besarlo, acariciarlo y besar su pecho. La chica subía y bajaba desenfrenada, gritando de placer. Se estremecía con cada orgasmo. Lo miré a Juanca y me puse atrás de la chica para besar su cuello y apretar sus tetas. Ella como podía acariciaba mis cabellos.

    “Proba como hace el culo el hijo de putas.” Le dije al oído. Ella se volvió a mirarme y le guiñe un ojo.

    “Metemela por el culo amor.” Le dijo y se puso en cuatro. El escupió su pija y se la fue metiendo de a poco. Luego la bombeaba con fuerza. Ella solo era un grito de placer. Luego de varios orgasmos tuvo uno gigante que la dejó temblando.

    Juanca se salió y me acostó boca arriba en el borde de la cama. Puso mis piernas sobre su pecho y me penetro la concha hasta el fondo. De repente sus brazos fueron a mi espalda y como si pesara solo gramos, me levantó, doblada en dos y con la pija en mi concha. Así me comenzó a bombear con todo y yo a gozar como loca. Me estaba destruyendo.

    “Sos la uno, sin dudarlo.” Me dijo mirándome a los ojos. Eso me calentó al máximo. No podía moverme pero él hacía todo, y como. Nos hizo hacer un 69, conmigo arriba. Se puso detrás de mí, hizo que la chica me chupara la concha y él apoyó su pija en mi concha. Me tiró de los cabellos, arqueando mi espalda.

    “Ahora, quiero que me des el mejor orgasmo, mi hermosa Dana. Quiero verte explotar de placer.” Dijo.

    Sentir la lengua de la chica en mi clítoris al mismo tiempo que su pija en mi concha me llevaron a la locura total. Giraba la cabeza y lo veía a él tomando mi cintura y embistiendo como un toro furioso. Sus ojos se clavaban en los míos y su mirada me llevaba de placer al comprobar como me gozaba. Él se fue preparando para acabar y yo comencé con orgasmos gigantes, uno tras otro. Cuando acabó fue llegar al cielo. El placer total. Nos tiramos un rato en la cama los tres y a pesar que la chica quería otra ronda, la acompañamos al boliche, él le dijo que me dé su teléfono para una próxima vez y nos fuimos al departamento.

    “Sigo diciendo que sos un hijo de puta. Sos el primero en romperme el culo, me hiciste hacer un trio con una chica cuando nunca se me pasó por la cabeza estar con otra mujer, todo en una noche.” Dije.

    “Pero gozaste con todo lo que hicimos.” Dijo.

    “Ahora ya sabes que sos la uno, las otras solo para divertirnos, vos… para quererte como mujer.” Me dijo descolocándome totalmente.

    No pude decir nada que comenzó a besarme e hicimos el amor nuevamente, para quedarnos dormidos después.

    La mañana siguiente me desperté antes que él y preparé café. Llevé dos tasas al dormitorio y cuando entré y lo ví desnudo sobre mi cama, no podía creer lo hermoso que se veía. Lo desperté con un beso y nos sentamos en la cama a tomar el café.

    “Juanca, lo de anoche fue de locos total. Juro que nunca disfruté tanto como anoche. Y lo peor que disfruté cosas como el trío que nunca me había siquiera atrevido a pensar.”

    “Viste, nunca hay que cerrar la mente a nada.” Dijo.

    “Pero, ¿Qué quisiste decir que yo soy “para quererte como mujer”?

    “Eso justamente. La otra chica, que ni sé el nombre, solo sirve para lo que fue, un instrumento de placer de ambos. Vos no, vos eras el centro de mi deseo de dar placer, eras quien me excitaba realmente. Sos una mujer de la cual me puedo enamorar, claramente.” Dijo.

    “¿Para que quisiste hacer el trío realmente?” Pregunté

    “Primero para demostrarte que sos importante para mí. Como te dije recién. Y segundo para divertirme por tu desafío. Me imaginaba que nunca habías estado con una chica, y te metiste sola en el problema. Quise ver como reaccionabas cuando perdías.”

    “Y”

    “Y le hiciste frente, te la bancaste.”

    En ese momento entró un mensaje de Melisa preguntando por Juanca.

    “Tu hermano ha sido secuestrado, si pretendes volver a verlo, vas a tener que venir a mi departamento.” Contesté.

    “Chistosa, pues decile que llamaron de la Unidad, que se tiene que presentar de urgencia. Cod. 268”

    Cuando Juanca lo leyó, se puso serio. Su cara cambió por completo.

    “Dana, me tengo que ir. Te prometo que en cuanto pueda vuelvo y seguimos esta charla. Me interesa mucho la charla y vos.”

    “Dale.” Respondí preocupada por su cara. Se fue a lo de Melisa, y de allí a su Unidad. Al rato vino Melisa a hablar conmigo.

    “Parece que chocaron los planetas por la cara de mi hermano cuando le pregunté como la pasó. Contame guacha.” Dijo Melina.

    “Pasó todo, desde hacerme el amor aquí en el departamento dos veces antes de salir siquiera, a aceptar un desafío que le hice y levantarse una mina delante de mí, para hacer un trio, llevarnos a un hotel y cogernos a las dos, hasta volver al departamento y hacerlo de nuevo. Ah, y me rompió el culo dos veces, y las dos con mi consentimiento.”

    “Pará un poco. ¿Vos me querés decir que estuviste en la cama con otra mina?”

    “No solo estuve, nos besamos, nos metimos mano, y terminó chupándome la concha mientras el hijo de puta de tu hermano me cogía como animal sacándome el mejor orgasmo de mi vida. Me dominó la cabeza desde el primer momento sin decir ni hacer nada para hacerlo.”

    “¿Cómo quedaste?”

    “Físicamente hecha mierda y de la cabeza… me volvió loca. No voy a decir que lo amo ni que lo quiero, porque no sería verdad. Pero no puedo negarte que me volvió loca. Quedamos con una charla por la mitad por tu mensaje.”

    “Si, me dijo y que quiere volver a terminarla. Ah, por si te interesa, que le gustaría hacerte su mujer.”

    “Dale boluda no te burles de mí.” Dije.

    “Bueno…” dijo Melina encogiéndose de hombros.

  • El cambio de una madre (VIII)

    El cambio de una madre (VIII)

    No podía creer lo que acababa de ver, no daba crédito a la foto que me había mandado mi madre. Estaría soñando?

    Cogí el móvil y llamé a mi madre, quería saber que había pasado para que diese, ese cambio.

    -Hola Ma, y esta foto? seguro que era pa mi?

    -Hola mi niño. Sí, claro que sí, sino para quien iba a ser? preguntó mi madre asombrada.

    -No, se mamá, igual para tu amante, no sé me ha descolocado. No me espera que volviéramos a follar. Lo tenías tan claro…

    -Qué es eso de mí amante? Qué sabes tú de eso? Quién me vio? Quién te lo ha dicho?

    -Para mamá, no te vio nadie, sólo yo. Te vi entrar en casa con un chico de mi edad, ibas vestida con la ropa que te regalé el día de tu cumpleaños. Subí y escuche que estabais apunto de follar, y salí corriendo sin estarme a más miramientos.

    -Que vergüenza, pero porqué no me dijiste nada? Joder, he hecho el ridículo.

    -Bueno Ma, no te atormentes, qué pasó con el chico?

    -Era un sobrino de mi amiga Marta.

    Ella me dijo una vez que tenía un sobrino que le perdían las maduras, de hecho ella decía que incluso si se lo propusiera sería capaz de follarse a su propia tía. Como ya lo conocía, me puse mis armas de seducción que tan bien funcionan contigo y salí a buscarlo por donde trabajaba. Le saludé y no me hizo falta convencerlo, aceptó a la primera.

    -Y qué? no te lo has vuelto a follar? no has vuelto a quedar con él? le pregunté intrigado.

    -No, hijo. No me gustó nada la sensación. Todo era como muy frío. Tiene una polla grande más que la tuya, pero si no sabes usarla bien… no sirve de nada.

    -No vas a volver a probar ma?

    -No, hijo. Le he dado muchas vueltas durante estas tres semanas, y ni con tu padre, ni con el chico este, me ha gustado lo más mínimo.

    No he llegado a tener el placer que me provocas tú. No he llegado a tener un orgasmo, como los que tú me das.

    He decidido, que la vida es muy corta y que quiero vivirla, al máximo, quiero seguir disfrutando en la cama. Quiero seguir sintiéndome joven. Quiero acabar con la aburrida vida que he llevado, durante tantos años. Me cueste lo que me cueste. Aunque lo tenga que hacer contigo, me da igual.

    -Ma, me alegro mucho que hallas tomado, esa decisión, me alegra que quieras vivir a tope tu vida.

    -Entonces, volverás a follar con tu vieja madre? dijo mi madre con voz, melosa

    -Claro mamá, me muero de ganas de tenerte en mis manos y hacerte disfrutar. Sabes Ma, yo también he tenido sexo, con otra persona después de tenerla contigo, y nada no me ha gustado nada. Te necesito a ti. Te quiero comer entera otra vez, quiero tener noches locas, como tuvimos en Madrid…

    -Pues mañana cuando vengas, podemos tener una. Te espero.

    Muero de ganas de que me hagas gozar…

    Te quiero mi rey, hasta mañana.

    -Hasta mañana mamá, ah y ponte la ropa de la foto, me muero de ganas de verlo en directo…

    Colgué el teléfono, Volví a abrir la foto, estaba como una moto, me hice otro pajote, de esos que te corres como un loco…

    Mi madre me ponía a mil, era capaz de que estuviese cachondo todo el día.

    Cené un poco, y me fui a dormir, quería coger fuerzas para el día siguiente.

    La mañana pasó, lenta, se me hizo larga, pero antes de la medio día, había acabado mi trabajo y ya estaba listo para volver a casa.

    No paré ni a comer, solo a mear y descansar un poco, me moría de ganas de llegar a casa.

    Cuando ya estaba a punto de llegar, serían las 19:30 o así, y sonó mi móvil, era mi madre.

    -Qué dice, la reina de mis sueños? le dije muy contento.

    -Mierda hijo, ha venido tu padre. Ha venido a pasar el fin de semana. Joder qué suerte la nuestra. Ahora qué hacemos hijo?

    -Joder que oportuno, se pasa meses sin venir y ahora en el último mes ha venido dos veces. Parece que nos quiere joder los planes. Parece que se huele algo.

    -Que se va a oler algo. Lo que pasa que ha tocado así la cosa…

    -Bueno Ma, yo estoy a punto de llegar me queda una hora, ya pensaremos una excusa y mañana nos pegamos una buena escapada.

    -Vale, hijo me muero de ganas. Te quiero rey.

    Seguí mi camino, estaba claro que tenía que esperar un día más para follar con mamá, pero esa misma noche, iría a verla, a darle un beso por lo menos.

    Tras un poco más de una hora llegué a mi casa, aparqué en el garaje, y subí a casa. Estaba pensando, en como lo haría al día siguiente para follarme a mi madre.

    Abrí la puerta y fui directo a mi habitación a dejar la maleta. Cuando encendí, la luz apoco me muero del susto…

    -Joder mamá, que susto me has dado. Qué quieres que me dé algo? Madre mía.

    -Es que no te gusta la sorpresita que te ha dado tu madre? No te gusta cómo se ha vestido tu mamá? Me dijo tumbada en mi cama.

    -Sí, Ma pero me he dado un susto de muerte no te esperaba para nada…

    -Tu padre estaba en casa y yo no podía esperar hasta mañana, sin que me des mi ración de sexo que tanto me hace falta…

    Entonces ya más tranquilo, comencé a ver esa imagen que había visto el día anterior en mi móvil.

    Mi madre estaba tumbado en la cama, con ese traje de cuerpo transparente, se le veían los pezones erizados, esos labios vaginales gordos y carnosos que tanto me gustan.

    No tenía ni un pelito, tenía el coño perfecto, le cubría una especie de bata, con encajes transparentes…

    Mi polla no pudo más, se iba a salir de mis pantalanes….

    Me quité la ropa, y me lancé, sobre mi madre. Nos fundimos en un largo beso, con lengua con mucha mucha pasión. Creía que los dos no moríamos por este momento. Acaricié su coño por la abertura que me brindaba el mono, estaba totalmente encharcado. Mi madre estaba muy cachonda. Entonces mientras acariciaba mi cabeza me dijo.

    -Le ha gustado a mí niño la sorpresa que le he dado?

    -Joder, me ha encantado casi me muero del susto pero me ha gustado mucho mucho, estaba enfadado solo de pensar que hasta mañana no follariamos, pero ya he visto que tú tampoco podías esperar…

    -Vamos cariño, no podemos estar mucho rato, tu padre me está esperando para cenar. Le he dicho que como pensaba que no iba a venir había quedado con mis amigas a tomar algo. Que volvería en un par de horas para cenar…

    -Pues vamos mamá, no perdamos más tiempo…

    Besé todo su cuerpo desde el lóbulo de su oreja hasta el tobillo, volví a subir con los besos.

    Besé, su húmedo coño, estaba más que listo para que se la metiese, pero todavía no quería. Quería que estuvieras más cachonda…

    Me paré, en su coño, mi madre cogía mi cabeza para llevarla a su coño, y me lo comería, pero la hice esperar un poco más… Le di mordisquitos en los labios vaginales, estaba muy cachonda.

    -Joder hijo, déjate de tanta tontería y de ponerme más cachonda y cómeme el coño de una vez, que voy a reventar…

    Le hice caso, no teníamos mucho tiempo.

    Le comí el coño, como se merece una mujer, le chupe si clítoris, sus labios vaginales, le metí mi lengua se moría de gusto, está como una moto…

    Me tumbo en la cama y se tragó toda mi polla, estaba muy dura.

    Un chillo de placer salió de mi boca, cuando se la metió hasta los huevos…

    Tras un rato de mamada, la puse a cuatro patas, en la cama, y la penetre de golpe.

    Se la mete hasta el fondo, hasta que mis huevos pegaban en si maduro coño…

    -Ahhh joder que gusto cariño… Más sígueee me matas de gusto, y pesar que quería renunciar a este placer para siempre… No pares joder no pares… métela maasss…

    Comencé con el bombeo, la cogí de las tetas mientras se la metía, se las apreté, apreté sus pezones estaba muy cachonda… Chillaba como una loca. Se estaba muriendo de gustos…

    Seguí un rato más hasta que mi madre dijo

    -Vale, para mi amor para, que me corrido ya un montón de veces, no pudo más…

    -Ya Ma, pero yo todavía no me he corrido…

    -A eso le pongo yo solución, cariño mío

    Me tumbo en la cama y se pudo se rodillas. Empezó a chupar mi polla, como solo ella sabía, como la diosa de la cama era. Me comía los huevos, lamía mi polla desde los huevos, hasta el capullo, estaba a punto de reventar…

    -Ma, me corro, me corro.

    Entonces ella siguió a esa velocidad un poco más, hasta que mi polla, empezó a soltar chorros de lefa como una loca. Me corría a mares, no podía parar.

    Mi madre bajo la velocidad de la manada, y se tragó toda mi abundante leche…

    -Cada día me gusta más, me encanta la cara que pones cuando, te corres en mi boca y me lo tragó. Sólo por eso me la tragaría, siempre…

    -Te quiero Má, te he echado mucho de menos, echaba de menos estos, polvos…

    Nos comimos un poco la boca, hasta que mi madre fijo.

    -Venga, que me tengo que ir, tu padre me estará esperando.

    -Ma, vamos a la ducha juntos y luego te acompaño a casa y ceno con vosotros.

    -Vale hijo, pero solo ducharnos, nada más, que tu padre está esperando y no quiero darle el más mínimo motivo de que piense algo.

    Nos fuimos a la ducha, yo seguía empalmado como un loco, necesitaba echar otro polvo. Mientras mi madre, se quitaba con el agua el jabón, me acerque por detrás y restregué mi polla por su culo, le besé el cuello…le toque las tetas

    -Hijo, ya sabes lo que te he dicho antes de entrar. Así que por lo más quieras párate quieto y vámonos ya. No me lo pongas más difícil…

    -Está bien Ma, vamos a terminar y a vestirnos… Te quiero mañana habrá más.

    Nos secamos, mi madre se puso las bragas transparentes que elegí para la boda con el sujetador a juego que dejaba ver sus tetas…

    Pero la ropa era la de siempre. Esa ropa fea, que siempre se había puesto.

    -Ma… pero y esa ropa? Hijo, dije poco a poco, la ropa interior ya la he cambiado casi toda, y tu padre no se ha dado ni cuenta…

    Reímos los dos, y a los 5 minutos, salimos camino de casa de mis padres dando un paseo.

    Llegamos a casa de mis padres.

    -Hola pa, grité, mientras entraba por la puerta

    -Hombre Luisja, que sorpresa, como así por aquí?

    -Nada, mamá me dijo, que estaba por aquí y he venido a verte y a cenar con vosotros…

    -Me alegro, mucho, qué tal te ha ido por Alicante?

    -Bien, la verdad, no me gusta mucho estar fuera, pero bueno sólo han sido dos semanas.

    Mi madre, nos avisó de que la cena estaba lista. Mi madre seguía con esos pijamas anchos, feos. Pero escondía dentro un cuerpazo.

    Miré a mi madre y la verdad, que la veía más contenta, tenía una sonrisita…

    Cenamos y charlamos y rato largo, cuando era media noche, e iba a volver a casa, estaba cayendo una tormenta muy muy fuerte, no había traído paraguas, ni coche. No me lo esperaba.

    -Luisja, con la que está cayendo, te vas a ir a casa? Te vas a calar y luego has de coger una pulmonía. Por qué no te quedas aquí a dormir. Dijo mi madre convencida

    -Pues la verdad que no es mala idea.

    •Claro que sí, dijo mi padre, para eso tienes tu habitación.

    -Bueno, pues nada me quedo, pero yo me voy a la cama. Estoy reventado entre el viaje y las semanas de trabajo que llevo.

    Me fui a mi antigua habitación, y esperé un poco a ver qué hacia mi madre. Esperé un rato pero no se iban a la cama. Estaban viendo la tele.

    Me metí, en la cama y me dormí al instante estaba rendido…

    Fue mi madre la que me despertó acariciando mi polla.

    -Buenos días cariño, te gusta cómo te despierta mamá? me susurró al oído.

    Metí, mi mano por el pijama de mi madre, y empecé a tocarle las tetas, mientras ella acariciaba mi polla ya fuera de mi calzoncillo.

    Nos dimos un buen beso. Me daba morbo la situación, mi padre en la habitación de al lado durmiendo y mi madre haciendo una paja…

    Acaricié, su coño estaba húmedo, mi madre estaba cachonda.

    Pero tuvimos que abandonar nuestro escarceo amoroso, oímos que mi padre se había levantado.

    Mi madre salió de la habitación a toda velocidad, cerrando la puerta, yo tenía claro que no me iba a quedar así. Cogí mi polla y empecé a pensar en mí madre. Pensé en la primera vez que la vi desnuda, la vez que se probaba ropa interior delante de mí. La vez que le depilé el coño.

    Entonces, fue cuando me corrí, como un loco. Menuda paja mañanera más buena. Es una pena que no me la haya podido hacer mamá.

    Salí, y me di una ducha deje la puerta abierta por si mi madre quería entrar, pero no lo hizo.

    Me vestí, y salí a desayunar con mis padres. Mi padre estaba desayunado y leyendo el periódico en la tablet tan tranquilo. Mi madre me miraba con ojos lascivos, y me guiñaba un ojo. Me echaba besitos a espaldas de mi padre. Estaba claro que tenía ganas de marcha…

    Como nadie movía ficha, yo me manifesté.

    -Bien, pues ahora que ya no llueve, me iré a casa tengo, que lavar ropa y hacer cosas…

    -Si, y yo me iré a la compra dijo mi madre.

    Ya veía yo lo que quería comprar mi madre. Mi madre antes de ir a la comprar quería comprar la carne que tenía debajo de mi pantalón. Me gustó la idea. Pero pronto se nos jodió el plan.

    -Vale dijo mi padre, Pili yo te acompaño a la compra…

    -Tranquilo cariño, quédate si querés en casa descansando. Dijo mi madre intentado convencer a mi padre.

    -Va tranquila, cariño así me da el aire…

    Joder mi padre nunca acompaña a la compra a mi madre, y hoy que me la quería follar, nos jode el plan… Bueno ya habrá tiempo.

    Mi madre, fue a cambiarse de ropa y mi padre a ducharse. Cuando cerró la puerta del baño, fui corriendo a la habitación de mis padres.

    Mi madre estaba desnuda vistiéndose…

    -Joder que cabrón, tu padre nos ha jodido el polvo. Con lo caliente que estoy. Mira cariño cómo tengo el coño de mojadito. Dijo mi madre mientras abría su coño y me enseñaba su rosarito coño.

    -No me digas nada Ma, así yo no aguanto hasta el lunes que se valla.

    Me acerqué a ella, nos fundimos en un beso y toqué, su coño estaba empapado. Estábamos seguros mientras que se oyese el agua.

    Mi madre tocaba mi polla por encima de mi pantalón, yo tocaba su clítoris. Pero en ese momento, se apagó el agua. Yo salí disparado hacia el salón. Cuando salió mi padre del baño, pasó mi madre y cerró la puerta.

    Estaba claro que se iba hacer una buena paja, la pobre no aguantaba más estaba muy cachonda.

    Al rato salió ya duchada por el rato que se había tirado se había hecho una buena paja…

    Una vez que ya se habían preparado mis padres salimos de casa ella a la compra con mi padre y yo a mi casa.

    Cuando llegamos al portal

    -Joder me he dejado el móvil arriba. Voy a por él dijo mi padre mientras entraba otra vez en el portal…

    -Ma, no me engañes, valla paja te has hecho en el baño ehhh…

    -Sí, hijo no podía más, estaba cachonda pérdida, y con tu padre tocando los cojones no podía aguantar más. Es la primera vez que me toco me gusta y disfruto…

    -Me alegro Ma, pero como lo vamos hacer? cuando vamos a echar un polvo?

    -Joder hijo con tu padre no sé, yo también tengo ganas pero que quieres hacer?

    -No se Ma, pero sabes el morbo de la situación me excita mucho, estoy cachondo todo el día…

    Nos sacó de la conversación el móvil de mi madre.

    -Hola Roberto. Si hijo, vale? qué tal todo? vale de acuerdo. Pues entonces hoy a cenar. Vale cariño si yo le digo a tu hermano. Un beso

    -Ma, qué decía Roberto, qué le pasaba?

    -Me ha dicho…

    Entonces llegó mi padre de nuevo.

    -Qué pasa? nos preguntó mi padre.

    -Nada que acaba de llamarme Roberto, que ya que estás aquí, porque no cenamos todos juntos esta noche. Me ha dicho que te diga a ti también Luija.

    -vale Má, por mi perfecto. No tengo ningún plan.

    -Pues iremos a un restaurante, no quiero que te pases todo el día en la cocina. Hace buen tiempo y hay que aprovechar el día. Dijo mi padre muy seguro.

    -Buena idea. Dijo mi madre.

    -Vale pues a la noche nos vemos. Cuando busquéis el sitio me decís con la hora. Me voy a casa hacer cosas. Adiós.

    Puse rumbo a mi casa. Me gustaba la idea de cenar toda la familia junta, pero también, me gustaba la idea de follarme a mi madre y no había forma.

    Estuve liado por casa todo el día, a las 16 me llamo mi madre.

    -Hola cariño, qué tal está mi pichita?

    -Mamá, se muere de ganas de meterse en tu coño y correrse como una loca…

    -Pues hijo, no va a ser posible, tu padre no me da lugar, para ir a verte.

    Por cierto hemos quedado a las 20 para tomar algo y luego ir a cenar.

    -Vale, pues luego nos vemos, ponte guapa anda por lo menos. Te quiero mamá, piensa que el lunes podremos follar como locos.

    -Eso espero cariño, sino me muero antes de tanto esperar…

    Pasaba la tarde, la pasé esperando que en cualquier momento se abriría la puerta de mi casa y aparecería mi madre para echarme un polvo de los buenos, pero no. No fue así.

    Sobre las 19 vi, que mi sueño no se iba a cumplir así que me metí en la ducha, y me arregle. Me puse la ropa que compré, para el cumpleaños de mi madre y me dirigí hacia donde habíamos quedado.

    Cuando llegue, mis padres ya habían llegado, estaban en una terraza tomando una caña. Me sorprendí al ver a mi madre. Se había puesto muy guapa. Llevaba puesto los pantalones negros que le regalé para su cumpleaños, llevaba una blusa con escote y una americana. Se había maquillado y arreglado un poco el pelo. Llevaba puestos los pendientes y el colgante que le regalé, el día de su cumpleaños… Estaba muy guapa.

    Pero lo que mejor le sentaba, era la sonrisa que tenía, la cara de alegría…

    -Hola qué tal? Les dije a los dos.

    Hola hijo, contestaron a la vez.

    Pedí una cerveza y charlamos un poco, hasta que llegó mi hermano y mi cuñada. Cuando vi a mi cuñada, no me llamó tanto la atención como siempre que la había visto otras veces. Miraba a mi madre y a mi cuñada y tenía claro con cuál me quedaría.

    Claudia mi cuñada, le dijo a mi madre.

    *Pili, que guapa te veo, te veo más joven. Hay que ver qué bien te ha sentado cumplir años. Que bien te sienta esa ropa.

    -Gracias hija, le dijo mi madre. Me la regalaron mis amigas por mi cumpleaños. Siempre decían que visto muy anticuada y me regalaron, esto y alguna cosa más. La verdad que me la puse, y me gustó. Mintió mi madre.

    -Sí, la verdad que te siente muy bien. Han tenido muy buen gusto.

    Entramos al restaurante y nos sentamos, mi madre se puso a mi lado.

    Mientras cenábamos, una par de veces mi madre me tocó la polla, por debajo del mantel, nadie podía ver donde tenía la mano, pero los tocamientos no eran largos, eran más por el morbo de la situación. A mí me gustaba todo esto.

    Cuando nos sirvieron el segundo plato, mi hermano nos dio una noticia.

    -Sabéis, Claudia y yo vamos a ser padres, vosotros abuelos y tú tío, nos dijo mi hermano entre risas…

    A todos nos hizo mucha, mucha ilusión, todos les dimos la enhorabuena y nos dimos besos. Estábamos muy contentos.

    Entonces pensé yo, de follarme a una madre, a follarme a una abuela… jeje

    Mi padre se vino arriba con la alegría de ser abuelo, y nos dijo

    -Para celebrarlo, y como este año me ha ido muy bien el trabajo, nos vamos a ir toda la familia de crucero que os parece? El abuelo paga el viaje.

    Joder por un momento me hizo poca ilusión, estar 10 días sin follar con mi madre, no sé…

    Seguimos comiendo y bebiendo más de la cuenta por la noticia. Pero yo seguía cachondo perdido, y más ahora después de haberme tomado una botella de vino.

    Metí mi mano por debajo de la mesa y acaricié el coño de mi madre, estaba caliente. Me puse a mil.

    Al poco tiempo mi madre fue al baño, no tardó más de lo que dura una meada. Cuando volvió, me pareció que tocaba mi Americana que estaba en la silla pero no vi nada raro…

    Seguimos con los postres y unos gintonic.

    Entonces la llamada de la naturaleza, hizo que fuese al baño a mear.

    Mientras meaba, me llegó un whatsapp. Era de mi madre. Lo abrí y ponía.

    -No te asustes del regalo que te he dejado en la chaqueta. No lo mires hasta que no llegues a casa. Te quiero hombretón.

    Me moría de curiosidad por lo que habría dejado mi madre en la chaqueta, pero no lo podía mirar.

    Acabada la cena, yo me fui a casa, mi hermano y mis padres fueron a tomar algo más a una terraza.

    Cuando perdí de vista, a mi familia metí la mano en el bolsillo de la América, y solo con el tacto, supe lo que era.

    Mi madre me había dejado las bragas de seda en el bolsillo de la Americana para hacer una buena paja esa noche. Dios que ganas tenía de llegar a casa…

    Cuando estaba en el ascensor, me escribió mi madre.

    -Cuidalas, me gustan mucho. No las estropees. Todavía tienen que estar calentitas… Hasta mañana. Tu padre no tiene prisa, se va a tomar otro gintonic.

    Joder qué pena que hoy no durmiese en su casa mi padre con la borrachera que va a coger, no se iba a enterar…

    Subí a casa cerré, la puerta y fui directo a la habitación. Metí, mi mano a mi chaqueta y saqué las bragas de mi madre, es verdad la parte que pega en su coño, estaba llena de flujo vaginal, estaban calientes. Me las lleve a la nariz y mi polla se puso como una piedra.

    Enrosqué las bragas en mi polla, eran muy suaves, subí y bajé mi polla, con las bragas de mi madre, me ponía cachondo tener las bragas que hacía una hora estuvieron en ese coño que tanto me gustaba….

    Al poco tiempo me corrí en la bragas de mi madre las llené, por completo de lefa…

    Me metí en la cama y dormí como un angelito…

    Serían las 9 de la mañana, cuando noté que alguien estaba en el pasillo de mi casa, encendí la luz y apareció por la puerta de la habitación mi madre. Mi madre siempre tiene llaves de mi casa entra y sale como si fuese la suya.

    -Joder mamá, al final me vas a matar de un infarto. Qué haces aquí?

    -Joder hijo, que no te haga tanta ilusión que tu madre venga a follar contigo ehh. Madre mía ya veo que ayer usaste el regalito que te deje eh cariño? me dijo, mientras se desnudaba y se metía en mi cama.

    -Y papá, acerté a preguntar mientras mi madre ya estaba jugando con mi polla.

    -Está muerto en la cama, seguro que hoy no se levanta hasta la hora de comer, y todavía son las 9:30. Anoche él y tu hermano se pararon con los gin-tonic. Estuvimos hasta las 4 de la madrugada. Estaba muy cachonda, al pensar en la paja que te harías con mis bragas, y quise follarme a tu padre pero no hubo forma.

    No se le levantaba, se quedó dormido como un oso. Me tuve que hacer una paja otra vez no podía más hijo. Tu padre lo único que ha hecho esta noche es roncar como un cerdo…

    Me moría de ganas de venir a follar contigo.

    Cuando vuelva a casa si tu padre se la levantado le diré, que he salido con mis amigas.

    Nos fundimos en un largo beso, mientras acariciábamos nuestros cuerpos desnudos. Mi madre tomo la iniciativa y se lanzó a comer mi polla, me chupó la polla como una loca, subió me volvió a comer la boca, metió mi polla entre sus tetas, mientras subía y bajaba la tetas, chupaba la punta de mi polla, me estaba gustando mucho.

    -Te gusta lo que te hago mi rey?

    Entonces mi madre se puso encima de mi, puso su coño sobre mi polla, y comenzó a hacer una paja con su coño, me gustaba mucho mucho…

    Ya estaba muy caliente, pero quería comerme el coño a mi madre lo necesitaba, la tumbe en la cama y comencé a comerle el coño, sé que le gustaba mucho, gemía mucho. Pellizqué sus pezones, mientras metía dos dedos en su encharcado coño.

    -bufff, decía mi madre, joder qué bueno, me moría de ganas por volver a follarte, madre mía sigue sigue mi amor ahhh joder fóllame ya de una vez. Métemela ya joder metemelaaa.

    Hice caso a mi madre, y le metí la polla, mi madre comenzó a gemir. Me tumbé en la cama y ella se puso encima de mí, subía y bajaba, delante a atrás. Mi madre gritaba su clítoris contra mi parte de arriba de la polla. Joder como se meneaba, cogí sus tetas mientras mi madre saltaba sobre mi polla.

    -Me voy a correr Ma, me corrooo

    -Hazlo dentro, lléname el coño de tu leche mi amor… joder que gusto, ojalá me podías haber pegado ayer una follada como esta. Me gusta me gustaaa ah chillaba mi madre.

    Entonces me corrí, me corrí como siempre lo hacía con cantidades ingentes…

    Acabamos tumbados, los dos en la cama.

    -Sabes, ayer me dijo Claudia, que estaba muy guapa con esa ropa.

    -Ya Ma, estaba yo cuando te lo dijo.

    -sí, pero luego cuando tú te fuiste me lo volvió a decir, que me encontraba más joven. Entonces me dijo que teníamos que quedar un día para ir a comprar biquinis para el crucero que si quería me acompañaba. Y así ella también se compraba alguno. Así que iremos a comprar algo de ropa también, con la excusa. Así no parecerá tan cantoso el cambio.

    -Me alegro Ma, además así no te vuelves a poner esos bañadores de vieja…

    Pero Ma, como lo vamos hacer? cómo vamos a estar 10 días sin follar? Yo no aguanto

    -No te preocupes por eso hijo, algo se me ocurrirá no te preocupes. Ahora que tú y yo vamos a follar en el crucero es seguro.

    Le di a mi madre un largo beso y jugué con su pezón…

    -Me voy a dar una ducha y me voy a casa antes que se despierte tu padre.

    La dejé que fuese al baño, luego fui yo, sin decirle nada una vez dentro no diría nada y si se lo hubiese dicho antes me hubiese dicho que no, que tenía prisa.

    Me metí en la ducha, se dio un susto de muerte, no me esperaba allí.

    -Joder hijo, que susto. Qué haces aquí? tengo que irme o tu padre se despertará.

    -Ma, y vas a desperdiciar está pollita, que tengo tan dura otra vez? le dije mientras me restregaba contra su culo…

    -Haces conmigo lo que quieres, hijo.

    Entonces la cogí por detrás y se la volví a meter, está vez desde la primera vez los hacia rápido, lo hacía a tal velocidad que mi madre no tardó en gritar..

    -Joder ya estoy a tope que cabrón sabes cómo hacerlo. Joder sigueee… sigue más quiero más quiero más polla. Dame más fuerte masss ahhh. Me corrooo me corrooo. Qué bueno diosss. Qué gustazo joder

    Mi madre se corrió muy pronto, por lo que se separó de mí, y comenzó a comerme la polla. La chupaba muy rápido, quería que me corriese ya.

    Al poco tiempo la saqué y me corrí en su cara y sus tetas, la llena de lefa.

    Nos habíamos los dos, y nos secamos, mi madre se fue a casa y yo me metí un rato más en la cama. El pegarme dos horas follando con mi madre me dejaba muerto…

    Fui a cenar, con mis padres, y así me despida de padre. Me dijeron que ya tenían todo preparado para el crucero y que partimos en 15 días.

    Lo que pasó en ese crucero, os lo contaré otro día.

    Continuará…

  • Mi novia Anette y mi mejor amigo

    Mi novia Anette y mi mejor amigo

    Llevo un par de años saliendo con Anette. Es una chica bonita, no demasiado alta, con una cara muy linda y un cuerpo muy sexy y atractivo, con unes medidas 83-69-84 que a mí me traen loco. Pero no solo a mí. He hablado tan y tan bien de Anette a mi mejor amigo, Roque, que está obsesionado con ella. Él está casado con Lidia, un pedazo de hembra, pero no quita los ojos de encima de Anette cuando cenamos juntos, cuando salimos las dos parejas o cuando, por ejemplo, vamos a la playa o jugamos a pàdel, con esa faldita tan corta. Anette es muy inocente y tontea con él, pero sin mala intención. Yo no soy nada celoso e incluso, alguna vez, he pensado que no me importaría que Roque pudiera estar con Anette y así le pasara su calentura con ella. Hace unos días le planteé la posibilidad a Anette. Ella me dijo que Roque le gusta y le quiere porque sabe que es mi mejor amigo, pero que nunca haría nada con otro hombre que no fuera yo, que se sentiría infiel y eso no le gustaría. Al insistir en el tema, ella me reconoció que Roque le atrae y que si no fuera porque es mi novia, seguramente se plantearía salir con él. Yo le dije que la quiero y que no me parecería mal que un día se acostara con él ya que es mi mejor amigo, pero ella dijo que sentiría que me engaña.

    He preparado una sorpresa para Anette y Roque. Aprovechando que Lidia está un par de días fuera, de viaje de negocios, he invitado a cenar a mi amigo, pero no habrá cena. Bueno, sí, la cena será Anette.

    – Anette, esta noche deseo que te vistas muy sexy, ponte uno de esos vestiditos tan cortos y escotados, que te he preparado una sorpresa y verás lo bien que lo pasamos.

    – Vamos a salir, Carlos?

    – No, no, nos quedamos en casa, pero me hace ilusión que vistas muy sensual.

    – Vale, muy bien, cariñito.

    – No te pongas sostén debajo.

    – Je, je, qué pillín! Y bragas?

    – Eso, como tú prefieras.

    – Vale, ya veré. Preparas tú la cena?

    – Ya encargaré algo, no te preocupes. Tú sólo viste muy sexy.

    – Vale, ya tengo ganas que llegue esta noche.

    – Y yo, Anette! –nos despedimos con un beso.

    Ya por la noche, cuando llego a casa veo que Anette lleva un vestido muy, muy corto y con un gran escote.

    – Te gusta así, Carlos? Como me dijiste que no saldremos de casa… De espaldas se me ve todo el culo! – exclama dándose la vuelta.

    – Estás perfecta, Anette! Mira como me he puesto sólo de verte! –le digo acompañando su mano a mi paquete.

    – Qué pillín, Carlos! Estás completamente empalmado! Te gusto con tanto escote? Se me ven casi todos los pechos!

    – Me encantas, Anette! Salgo un momento, a por tabaco, y vuelvo enseguida.

    – Sí, sí, por favor. Cenemos enseguida y… bueno… ya sabes, cariñito!

    – Creo que mejor cenar más tarde. Antes… lo pasamos un rato bien.

    – Vale, sí, sí, me muero de ganas!

    – Vuelvo enseguida.

    Espero a Roque delante de la casa y veo que llega muy elegante.

    – Verás qué sorpresa te vas a llevar! Y Anette! Ella no sabe que vienes.

    – Ah, no?

    – No, verás. Mira, te dejo la puerta abierta y entra sin hacer ruido ni hacer nada.

    – Cuanto misterio, Carlitos!

    – Verás que vale la pena, ja, ja, ja!

    Entro en casa y digo:

    – Ya estoy aquí, Anette! – la abrazo y nos damos un beso apasionado. – Hmm, siento tus pechos, tus pezones clavándose en mi piel!

    – Ya sabes, no llevo sujetador, como me dijiste.

    – Sí, sí, muy bien. Mira, te vendo los ojos. Ves algo?

    – No, no… me da morbo, Carlos.

    – De eso se trata, amor. – hago un señal a Roque para que entre al salón. Él abre unos ojos como platos cuando ve a Anette con el minivestidito y los ojos vendados. Subo un poco la faldita de mi novia y descubrimos que no lleva bragas – Amor, así me gusta, sin braguitas.

    – Para estar más a punto para ti, cariñito! – responde abrazándome y besándome.

    – Mira, ponte en cuclillas y chúpamela un poco. – le hago bajar y le acompaño la cara hasta la bragueta de Roque.

    – Sí, me muero de ganas de tener tu polla dura en mi boca! – exclama bajando la cremallera del pantalón de mi mejor amigo y masajeando su pene por encima de los calzoncillos hasta que lo saca y lo empieza a besar y a lamer.

    – Te gusta, Anette? – pregunto.

    – Sí, hmmm, está muy rico. Hoy tiene un sabor distinto.

    – Pero te gusta?

    – Sí, mucho! Me encanta! Huy, ya empiezas a humedecer la punta! Que rico tu líquido! Oh, hmmm, hmmm! Que buena y dura está tu polla!– grita con la boca llena del miembro de mi amigo y lanzándole lametazos. Roque tiene una visión privilegiada del escote de mi novia y no puede evitar acariciarle las tetas por encima del vestido y yo le hago un gesto de aprobación y él le baja el escote y agarra los dos pechos y los masajea con gusto – Carlos, hmmm, qué cachondo estás! Hay, cómo me gusta cómo me tocas las tetas, cariñito!

    Veo que Roque está en el séptimo cielo y me mira buscando permiso para eyacular en la boca de mi novia. Pero yo le digo que no, que espere, y le aparto de Anette.

    – Puedo quitarme la venda, Carlos?

    – No, no, todavía no? Es que no te gusta?

    – Sí, sí, estoy muy excitada! Córrete en mi boca, cariño, vuélveme a follar la boca!

    – Espera, espera. Mira, así, hmmm, estás irresistible!

    La volteo y le hago apoyar sus codos en un sillón para que nos muestre su culo ya que en esta posición el vestido le llega sólo hasta la cintura; vemos que su sexo está completamente mojado y le resbala un poco de flujo por los muslos. Indico a Roque que se acerque y la lama. Él no se hace de rogar y primero lame el flujo de los muslos de mi novia y enseguida le coge las nalgas y se las separa al máximo y mete su cabeza entre ellas para chupar, mordisquear y lamer el chocho de mi novia que suspira y gime y más cuando le abre los labios vaginales y le introduce la lengua y la mueve con habilidad. Luego le levanta algo más el culo y le lame el perineo hasta el agujerito trasero y después el coño hasta el clítoris lo que hace gritar de gusto a mi novia que no cesa de rociar con su flujo a mi amigo que acerca la mano de Anette hasta su verga para que la masturbe.

    – Oh, Carlos, estás… nunca habías tenido la polla tan dura y gruesa! Hmmm, ya veo que te gusta verme así con la venda! – exclama masturbando fuertemente la tranca de mi amigo.

    – Me gusta mucho… mucho! Te voy a follar, amor! –digo yo simulando que es a mí a quién masajea.

    – Sí, sí, por favor! – suplica levantando más el culo y acercando el pene de Roque a su sexo. – Métemela, métemela, por favor!

    Roque me mira y ve que apruebo que se folle a mi novia y la penetra de golpe sin apenas resistencia al estar tan mojada, le agarra los senos y ella responde al instante con un orgasmo muy húmedo y él se la mete hasta el fondo, la saca y se la vuelve a meter y Anette le premia con más y más orgasmos y gemidos y suspiros y él le besa el cuello y la espalda sin parar de follarla ni de masajearle los pechos.

    – Córrete, córrete, Carlos! Dame tu leche, lléname el coño con tu semen, cariño, ay, hmmm! – gime mi novia moviéndose sensualmente para hacer más placentera la penetración.

    Guiño un ojo a Roque y le digo que sí con un gesto y él ya no resiste más y eyacula en la vagina de Anette, tanto que le resbala la lefa por los muslos.

    – Oh, qué caliente, cariñito, hmmm, oh, qué rica está! – exclama al llevarse un poco del semen de mi amigo a la boca. Se da la vuelta, aún con los ojos cerrados, y se arrodilla para chupar y lamer el pene de Roque. – Quiero saborear esta leche tan rica! Te voy a dejar la polla bien limpita!

    Yo estoy a cien y me saco el pene del pantalón y me empiezo a masturbar. Aparto a Roque y meto mi miembro en la boca de mi novia y ella lame y chupa, me agarra los huevos, me chupa uno, yo le masajeo los pechos, ella me agarra el culo y hace para que mi glande llegue a su campanilla y chupa y chupa.

    – Carlos, la tienes completamente dura, cariño! Aún estás empalmado!

    – Tu chupa, amor, chupa!

    – Quiero que me vuelvas a follar, cariño, aprovecha que aún está tiesa!

    – Sí, Anette! – la levanto, la abrazo, ella abre su sexo con un mano y acompaña la punta de mi nabo a su vagina y la penetro con gusto.

    Roque, el cabrón, se pone tras ella y le abre las nalgas y le mete un dedo en el culo y luego lo huele. Enseguida le mete dos o tres dedos en el ano y a ella parece gustarle porque se sube el vestido para él que también acerca sus dedos al clítoris de mi novia y lo acaricia hasta que su placer es tan intenso que estalla en un orgasmo de gritos, suspiros y gemidos. Yo ya no resisto más y lanzo toda mi leche en el coño de mi novia.

    – Carlos, pero, cómo? Te vuelves a correr! Cariño! Ay, hmmm, ah! Toda, dámela toda! – me agarra los testículos y parece que me esté ordeñando loca de gusto.

    Al cabo de unos minuts, la acompaño al sillón, la siento y le quito la venda.

    – Oh, Carlos! Pero… si aquí está Roque! Oh! – hace por taparse con el vestido, cubriéndose el pecho, pero solo consigue que la faldita le llegue al ombligo. – Qué vergüenza!

    – Tranquila, Anette! Nuestro amigo Roque ha estado aquí todo el rato.

    – Oh!

    – Te ha gustado, verdad? Has hecho el amor con los dos!

    – Ahora entiendo! Me tendrías que haber avisado, Carlos! – se queja tapándose el sexo con una mano.

    – Habrías dicho que no, cariño! Venga, no te enfades. Has estado encantada, no puedes negarlo.

    – Es cierto, ya lo has visto. Bueno, los dos. Roque, no sé qué decir.

    – Mujer, no pasa nada. Hemos pasado un buen rato y ya está. La verdad es que me gustas mucho. Y ahora más, habiendo visto tu cuerpo. Eres un 10!

    – Gracias, eres muy amable. Bueno, debo reconocer que… tu pene sabe muy bien!

    – Ha sido el primero que has chupado.

    – Lo sé, lo sé. Conozco bien la polla de Carlos y he notado un sabor distinto. No sé qué decir. Estoy disgustada, avergonzada, pero no puedo decir que no me haya encantado. Me he corrido como una loca.

    – Como un cielo, amor. Espero que sepas perdonarme.

    – No sé, no sé. Esto no se hace. Estoy enfadada con los dos.

    – Perdónanos, amor!

    – Bueno, mira, se me ocurre una manera de perdonaros. Ven, Roque, saca del pantalón tu polla deliciosa, venga! – ordena mi novia sacando sus pechos por encima del vestido y metiendo la verga de mi amigo entre sus tetas.

    – Oh, Anette! Esto es demasiado! – exclama Roque mientras folla los pechos de mi novia que sorbe su glande.

    – Venga, Carlos, ven también tú, que también debes ganarte mi perdón! – me ordena mi novia mientras me guiña un ojo sin dejar de chupar y lamer el miembro de mi amigo a punto de explotar en su boca.

  • Despedida de soltera, promesa cumplida

    Despedida de soltera, promesa cumplida

    Hace unos años atrás trabajaba en una empresa de viajes y turismo, en el sector de atención al público.

    Éramos varios empleados, amigos entre todos, salíamos el último sábado de cada mes juntos a un bar, compartimos risas y anécdotas.

    Pero el contador de la empresa, se negaba a salir con nosotros.

    Quizá era demasiado serio y no compartía nuestro sentido del humor.

    Con mis amigas hablábamos de él a menudo. Porque era muy lindo, joven, de nuestra edad, pero parecía ofuscado siempre. Una vez, en chiste, le dije a mis compañeros de trabajo que un día le robaría un beso.

    Como cada 10 del mes subí a su oficina a buscar mi sueldo y cumplir con los requisitos legales.

    Como siempre lo encontré sentado en su escritorio serio, con pocas ganas de hablar. Y recordé ese chiste y pensé que ese sería el día perfecto.

    Al terminar con el papeleo, observe que no tenía anillo de matrimonio y le pregunte -¿tienes novia?- fue la primera vez que se sonrió desde que lo conocía y me contestó -NO; porque?

    Qué bueno!!- le dije- si querés podes venir con nosotros a la noche a un bar.

    Y me lance sobre su escritorio para mojar su boca con un suave beso.

    Para mi sorpresa ¡tenía sentimientos! y me propuso algo más íntimo.

    Acepte de inmediato. El encuentro fue esa misma tarde, cuando nuestro horario laboral finalizó.

    Nos encontramos en un bar, tomamos unos tragos.

    Yo estaba muy nerviosa. El seguía muy serio, pero dos horas después salíamos juntos de su departamento.

    Nos habíamos encontrado desnudos en su cama, con muchas ganas de tener sexo.

    A partir de ese día nuestros encuentros fueron cada vez más seguidos, semanales y diarios.

    Éramos amantes, fogosos, ardientes.

    Cuando estábamos juntos perdíamos la razón, nos embriagamos de placer, nos dominaba el instinto.

    Una de las noches fogosas que tuvimos juntos, nos habíamos prometido que si uno de los se casaba, era el otro quien debería buscarlo para pasar juntos la última noche de soltero.

    Fuimos amantes durante tres años, hasta que conocí a Lucas, y me enamoré de él y le fui fiel.

    Luego renuncié a mi trabajo de vendedora de viajes y comencé a trabajar como secretaria en un estudio jurídico.

    Después de dos años de relación Lucas me pidió matrimonio. Lo hizo de manera pública, se puso de rodillas con el anillo en mano delante de una multitud, en un teatro. Al finalizar la obra, los actores comienzan a “actuar” un pedido de matrimonio. Yo no entendía nada. Y cuando miro a Lucas para que me explique lo que pasaba lo veo… arrodillado a mi lado con el anillo en su mano.

    El teatro en su totalidad aplaudía, silbaba, gritaba y yo lloraba de emoción.

    Y mi ex amante se enteró de esa noche en el teatro, de mi compromiso y mi posterior boda con Lucas.

    Me escribió un mensaje a mi celular, que me recordaba aquella promesa. Mi corazón se aceleró, esboce una sonrisa pícara, recordé nuestros encuentros del pasado pero no conteste el mensaje.

    Pensé mucho aquella propuesta, no quería caer nuevamente en sus manos, eran demasiado placenteras para mi y sabía que no podía resistirme.

    Había jurado fidelidad pero con él nuevamente en mi vida, no podía cumplirla.

    Mis amigas me organizaron una fiesta de despedida de soltera al extremo divertida.

    Reunidas, todas vestidas de negro, me esperaron. Me entregaron una bicicleta, y entre varias quitaron mi ropa y me vistieron con prendas muy sexis.

    La propuesta era pasear por la ciudad en bicicleta.

    Como en un juego de “postas” me entregaban tarjetas con mensajes divertidos que contenían pistas o retos a cumplir, por ejemplo, en una de esas decía que debía ir a un bar, recitarle el verso escrito en la tarjeta a la chica que estaba en la barra y ella me entregaría algo, al llegar al lugar y cumplir mi reto, se me entregó una peluca y un porrón de cerveza. Continué mi recorrido en bicicleta por la ciudad, pasando pruebas alocadas, actividades y juegos tan divertidos como inteligentemente planeados.

    Fue una noche donde todo estuvo pensado y organizado a la perfección, la música, la diversión, la decoración, todo excelente, estuvieron hasta en los más pequeños detalles, fue una noche inolvidable!!!

    La noche planeada terminaba bailando sobre la barra de un bar, para ganar tragos para mis amigas.

    Y en eso estaba cuando lo vi entrar…

    Serio. Como siempre, mirando hacia la barra.

    Cruzamos miradas y mi cuerpo se detuvo. Baje, con ayuda de un chico que miraba en primera fila. Y fui a su encuentro.

    Estaba muy borracha y súper divertida eso me hizo abrazarlo con alegría como a un amigo.

    Te casas.- escuche a pesar de la música ensordecedora del lugar.

    Siii!!! Estoy súper feliz!!! Gritaba mientras saltaba sin dejar de abrazarlo, intentando disimular mi nerviosismo.

    Vine a sellar nuestro trato. – me dijo, serio. Sabía que eso era lo que más me gustaba de él.

    Tenía que hacerlo, tenía que sellar nuestro trato y terminar esta historia.

    Y me fui con él esa noche.

    Sabíamos que esa era nuestra última noche juntos. Estábamos muy nerviosos, mi borrachera divertida nos hizo olvidar algunas cosas y nos cruzamos en un beso, estábamos en llamas en su auto.

    Nuestros cuerpos se extrañaban, se reconocían, se quemaban de pasión al estar juntos.

    Encendió el auto, comenzó a manejar y sentí un impulso imparable, no podía esperar más, comencé a practicarle sexo oral.

    Estaba tan sabrosa. Tan firme. El solo tiro su cabeza hacia atrás y exhalo placer.

    Condujo unos metros y estaciono su auto. Continúe con la mamada mientras se acomodaba en el asiento.

    La tensión sexual entre nosotros era tal que no pudimos esperar a llegar al hotel.

    Metió sus manos por debajo de mi ropa y al sentir sus manos mi cuerpo se erizó por completo.

    Reclinó por completo el asiento del auto, mientras yo trepaba sobre él y sin separar nuestros cuerpos nos unimos en un único gemido.

    Nos habíamos extrañado mucho.

    Bastaron unos pocos minutos para fundirnos el uno con el otro.

    Explotamos de placer juntos. Ahora sí, vamos al hotel. – le dije.

    Muerta de risa. Volví a mi asiento y acomodé la poca ropa que mis amigas habían diseñado para mí esa noche.

    Fuimos al hotel.

    Estábamos tan nerviosos. Casi como la primera vez.

    Tomamos una copa de vino. Hablamos un poco, nos besamos mucho, nos tocamos aún más.

    La tensión sexual aún existía entre nosotros, pero sabíamos que mientras yo fuera casada, no volveríamos a vernos.

    Yo debía ducharme, no podía volver a estar entre sus brazos en las condiciones en las que me encontraba.

    Beso cada centímetro de mi cuerpo bajo el agua de la ducha, lavo mi cabello y enjabono mi cuerpo.

    Luego en el jacuzzi, sentados uno al lado del otro, acariciándonos, relajando nuestros cuerpos, lo miro y veo nuevamente su seriedad.

    Me dio ternura y sonriendo pícara, subo a sus piernas e introduzco suavemente su pene en mi vagina.

    Y moviéndome muy despacio le decía al oído…

    Es la última vez que me mordes los pezones. -y me movía lento.

    Es la última vez que me besas las tetas. -y me movía lento.

    Es el última vez que agarras el culo. –y seguía moviéndome lento.

    Es la última vez que me sentis así. -y continuaba lento.

    Es la última vez que me vas hacer el culo. -y bailaba sobre él, lento, muy lento.

    Fue un baile muy sensual, muy sexual de una hora. Nuestra última hora juntos.

    Pero, no fue la última. Tiempo después con Lucas no funcionó y nos separamos.

    Con el contador nos seguimos viendo.

  • ¿Cómo puedo convencer a mi esposa?

    ¿Cómo puedo convencer a mi esposa?

    He tenido una fantasía constante desde hace años; a partir de un relato y un video que había visto, y me puse a ver videos relacionados y veía ciertas palabras en las categorías: cuckold, cuckolding, bull, cornudo, esposa caliente, hotwife, etc. Me empecé a sumergir en ese tipo de contenido, investigué por blogs si era normal el tener ese tipo de fantasía, qué era lo que significaba.

    Para no hacerle el cuento largo, a partir de ese video, me llama la atención y tengo esa fantasía, la fantasía de ver como se cogen a mi esposa frente a mí, que me dé una mamada mientras otro se la coge, compartirla.

    En ciertas ocasiones en las que a partir de que en nuestra faena sexual metimos un pepino (lo mencioné en el relato pasado), nuestras relaciones cambiaron para hacerlas un poquito más excitantes e intensas, a tal punto que fui a una sex-shop a comprar un consolador (después les cuento la vez que fuimos a una sex-shop juntos). Este consolador era parte de nuestras sesiones, era ya como algo que no puedes dejar de usar.

    Siempre que mi esposa me daba una mamada, ella tenía que meterse el consolador, pero había una abismal diferencia entre una mamada sin que se metiera el consolador y otra con el consolador dentro, cuando lo usaba, las mamadas eran tan pasionales, desesperadas, más desinhibidas, más excitantes.

    Cuando cogíamos le intentaba decir algo como:

    -Con qué te gustan las vergas grandes, ¿verdad? Eres bien pinche golosota, para mí que te has de imaginar que es otro cabrón.

    En unas ocasiones decía:

    -No, la tuya está perfecta, me encanta la tuya y solo la tuya. –me decía ella mientras se daba unos sentones.

    En otras ocasiones:

    -A ti te gustaría verdad, verme de putita montada en otra verga, ¿verdad? –lo decía con tanta pasión.

    Cuando yo le mencionaba como cosas de:

    -Ay, no mames, siento la verga grande, siento que me va a explotar, siento que se me hizo una pinche cabezota, y siento que mis venas están que arden, y la verga se me puso bien pinche gordota y tiesa.

    Yo veía y sentía como se mojaba y se prendía más, aceleraba su respiración y su vaivén de caderas al punto de que ella tenía un orgasmo. Sabía que ella decía que NO con palabras, pero la humedad la delataba y decía todo lo contrario.

    Había veces que me metía a ver fotografía boudoir (fotografía erótica sin llegar a ser porno) y le enseñaba imágenes o gifs de tríos de 2 hombres y una mujer, y le decía:

    -Un día así te voy agarrar… imagínate que me des unas chupadas así mientras otro te atiende… un día te voy a vendar así los ojos y cuando menos sientas, no voy a ser yo, va ser otro tipo, jajaja. -Le decía entre juego y juego.

    Ella:

    -¡Ah! Pero cúmplelo, no te creo, a ver si sí es cierto o puro cuento. –Otras veces solo decía:- estás loco, yo qué voy andar haciendo esos desfiguros. Yo para nada me prestaría a ese tipo de cosas.

    He llegado a recurrir a los sueños, le platico algún sueño que tuve para ver su reacción, pero hay veces que, si se ve como interesada, y otras tantas como si me diera el avión.

    Entonces, no sé qué hacer para disuadirla y acepte, aunque debo de aceptar que en el fondo si me da un poquito de miedo, pero otra parte de mí, se excita solo de pensarlo.

    Acudo a ustedes para pedir algún consejo, algún tip o algo, que me den una recomendación. He leído bastantes relatos con este tema de cornudo o cuckold y lo hacen ver tan fácil, yo llevo años intentando, tratando que algún día mi esposa me diga que sí. Si hay alguien que ya haya logrado esta fantasía, y haya dado ese paso (y que me lo demuestre con pruebas, no sé, videos, fotos, platicas de whats), me gustaría que me platicara, que me diera algún consejo. Que me diga las cosas como son, que me diga las cosas buenas y las cosas malas de hacer realidad la fantasía.

    Pues sin más por el momento, me despido por ahora y espero algún comentario o consejo.

  • Mi primer experiencia con un desconocido (Parte 2)

    Mi primer experiencia con un desconocido (Parte 2)

    Entonces ahí estaba yo hincada sobre el asiento del copiloto en ese hermoso y lujoso coche, viéndome de lo más rica, honestamente. Con mi vestido enrollado en mi cintura, mi cabello todo alborotado, mi labial corrido y mis ojos viendo como él se metía su aún erecta vergota dentro de su pantalón cerrando el cierre de su bragueta, él me volteó a ver sonriendo varias veces diciéndome lo mucho que le estaba encantando nuestra cita y pues como no habría de ser así? le había terminado de dar una mamada mientras me manoseaba las nalgas a su antojo. Pero bueno, no voy a mentir, a mí también me estaba fascinando nuestra cita jajaja estaba muy prendida y excitada por todo lo que estaba sucediendo, jamás se la había mamado a nadie en el auto y menos me había tocado encontrarme con alguien quien tuviera un miembro de esas dimensiones, aun sentía mi garganta un poco adolorida por haberme tragado entero el enorme pene de este papacito.

    Llegamos a la entrada del hotel que estaba divino y como era de esperarse el muchacho del valet parking salió rápido a abrirme la puerta del coche, tomé mi bolso y me bajé con un poco de trabajo ya que estaba un poco entumida de las piernas por la posición en la que había estado en el asiento, caminé unos pasos cuando escucho al muchacho decirme “Disculpe señorita su vestido…” abrí los ojos de susto al ver que mi vestido aún estaba enrollado en mi cintura dejando a la vista de todos los valet parking y varias personas alrededor, mi trasero en tanga y mis desnudos cachetes de mis nalgotas, rápidamente me lo bajé acomodándomelo y pensando “trágame tierra por favor” afortunadamente mi Sugar llegó rápido hacia a mí, me tomó del brazo y nos metimos al lobby, yo caminé sin voltear a ver a nadie de la vergüenza.

    Ya estando en el lobby abrí mi bolso y chequé mi celular mientras el Sugar pedía el ascensor, miré que tenía un mensaje de mi esposo en la pantalla de las notificaciones que solo se alcanzaba a leer “mi amor mira esto, estás en tod…” lo iba a abrir pero mi Sugar se acercó y tuve que guardar rápido el celular, subimos por el ascensor hasta los últimos pisos del hotel, debo admitir que la vista desde las vitrinas del elevador era maravillosa ya que se veía toda la ciudad, al salir del ascensor nos dirigimos a una puerta de un cuarto donde estaba un tipo rubio con ojos azules súper alto y fornido, nos abrió la puerta y entramos a la habitación los tres, el Sugar le preguntó al tipo “Todo en orden?” a lo que el otro solo asintió sin decir nada, como que era su asistente o su guarda espaldas por lo visto.

    Al ya estar en la habitación que era de lo más lujosa por cierto, de esas con jacuzzi, minibar, etc. etc., noté que habían unas bolsas como de ropa en la cama y pensé “alguien fue de compras al parecer”, volteé a ver una mesita como comedor que había en una esquina que tenía varias botellas de alcohol vacías y vasos, en eso el Sugar me preguntó si quería algo de tomar y le acepté un vinito, le hizo la seña a su asistente para que me lo sirviera y se sentó en un sillón mirando a la cama, me dijo “lo que hay en esas bolsas es tuyo” inmediatamente puse cara de felicidad jaja y corrí a abrirlas, venía un vestido entallado de lo más divino color rojo carmín que me encantó, se acercó el asistente y me dice “combina con su vino” entregándome una copa de vino tinto y mi Sugar me dice “Y con la tanga que traes abajo también” y se empieza a reír el cabrón jajaja me dio risa y abrí la siguiente bolsa sacando lo que tenía dentro que se trataba de un conjunto de lencería azul celeste hermosísimo, consistía en un bra de encaje que se abrochaba de la parte frontal, una tanga igual de encaje como de hilo y un liguero que se abrochaba un poquito arriba de la cintura y que se ataba a unas medias bellísimas de ¾ que llegan como a la mitad de los muslos, estaba yo embellecida viendo el conjunto cuando me dice el Sugar “combina con los zapatos” señalando al ultima bolsa, saqué de ella unos zapatos negros muy bonitos y elegantes con tacón alto que se veía que eran muy lujoso y caros, todo lo que me estaba regalando era precioso.

    Le agradecí a mi Sugar lo que estaba haciendo y me dice “no hay nada que agradecer, pero quiero verte la lencería puesta así que póntela por favor” lo miré con pena y volteé a ver a su asistente, en eso me dice el Sugar “Vladimir es una extensión mía, no pienses en él como otra persona, piensa en él como una parte de mí como si fuera un brazo mío o una pierna” me sorprendió mucho lo que me dijo pero pues supuse que la gente con ese nivel económico usualmente tienen otro tipo de mentalidades así que no le di importancia y comencé a desnudarme, me quité el vestido por encima de los hombros dejando a la vista de Vladimir mi cuerpo semidesnudo cubierto solo por una diminuta tanga roja de encaje que proseguí a despojarme de ella girándome hacia ellos dejándoles una generosa vista de mis tetas y mi vagina completamente desnuda, la mirada de los dos varones solo se situaban en mi cuerpo sin disimular ni desviar la vista, comencé a ponerme el arreglo de lencería y al terminar parecía yo toda una modelo erótica, me veía súper sabrosa jajaja el sostén me paraba las tetas de tal manera que se me veían más grandes y se me notaban los pezones ya que era algo transparente, la tanga me quedaba divina solo que se me perdía entre mis nalgotas jaja y el liguero hacía muy bien su trabajo levantándome la pompas aún más haciéndolas ver aún más formadas.

    Me puse los tacones y caminé por la habitación hacia donde estaba sentado el Sugar, mientras caminaba mis nalgas se iban bamboleando con el paso de mi caminado y al llegar al Sugar me giré y le moví las nalgas sensualmente frente a él sonriéndome jajaja seguí caminando hasta el centro de la habitación mientras veía a Vladimir que no me perdía de vista, pregunté “que tal? como me veo” a lo que mi Sugar contestó “Prepárala en la cama mientras checo unos pendientes” yo pregunté “prepárala? a qué te refieres?” cuando vi que Vladimir se acerca y me carga para llevarme a la cama recostándome en la orilla a lo largo de ella, yo no sabía que estaba pasando, pero me estaba gustando lo que estaba sucediendo jeje me puso acostada de lado con mis nalgas hacia él y sin preguntarme ni decirme nada metió la mano dentro de mi tanga y me comenzó a masajear mi clítoris, de la impresión yo le agarre la muñeca pero al sentir lo rico que me estaba estimulando lo fui soltando poco a poco y recosté mi cabeza relajándome, me estaba tocando mi clítoris de lo más delicioso mientras con la otra mano me sobaba la parte de atrás de mi cabeza relajándome cada vez más, comencé a mojar la tanga de lo lubricada que me estaba poniendo Vladimir y cuando él se dio cuenta de eso me comenzó a meter dos dedos en mi vagina, metiéndolos y sacándolos a un ritmo magistral masturbándome de lo más rico haciéndome poner los ojos en blanco comenzando a gemir cada vez más fuerte, me los estaba metiendo hasta dentro cada vez más acelerando el ritmo, yo abrí una pierna para facilitarle el trabajo y él al ver que hice eso se acomodó entre mis piernas manteniéndome acostada de lado y poniendo mi pierna estirada hacia la cabecera, como yo siempre he sido muy flexible me estire la pierna completamente pegándola a mi pecho y sosteniéndola con mi brazo dejándole todo a su disposición, él mientras me seguía dedeando me comenzó a manosear las nalgas con la otra mano lo que me llevó a otro nivel ya que como se habrán dado cuenta ya, mis nalgas es una de mis zonas más erógenas, yo estaba extasiada con todo el placer que me estaba haciendo sentir Vladimir, me estaba manoseando todo a su antojo y de repente me soltaba nalgadas que me hacían sentir como toda una hembra a la disposición de todo un macho como él, estaba entrando en un trance de placer cuando de repente siento que me hace a un lado la tanguita y me empieza a dedear el culo, inmediatamente me dio una regresión recordando lo me que había hecho el amigo de mi esposo hace unos días, me estuvo dedeando mi culo por unos minutos bien sabroso y como fue de esperarse al empezar a hacer eso no pude soportar más y tuve un orgasmo súper intenso, mientras me estaba viniendo comencé a gritar de placer “si! si! así! qué ricooo!” él aceleró el ritmo aún más cuando notó que me estaba viniendo, eso provocó que tuviera como 3 orgasmos seguidos hasta hacerme temblar todo el cuerpo poniendo los ojos en blanco y la boca bien abierta, terminé de venirme y el me dejó descansar unos segundos mientras se me tranquilizaba un poco el corazón ya que se me había acelerado bastante.

    Después de unos segundos solo escuché que mi Sugar le dijo a Vladimir “Continua porque aún no termino” en seguida escucho el sonido de un cierre, giro mi cabeza y veo que Vladimir se está quitando su pantalón quedándose desnudo de la cintura hacia abajo, mis ojos no lo podían creer, su verga era igual o incluso un poco más grande que la de mi Sugar, era de lo más impresionante y bonita toda depilada y estética, muy bien erecta por su puesto jeje se subió de nuevo a la cama y me giró completamente poniéndome en 4 con las nalgas bien paraditas y me empezó a sobar muy sensualmente mi trasero, yo me estaba poniendo nerviosa ya que sabía lo que estaba a punto de suceder, de repente siento que me empieza a correr un líquido por la línea de mis nalgas y con el dedo Vladimir me lo empieza a untar en mi ano mientras que con la otra mano me agarra de un hombro, pensé “será que tiene pensado…” en eso siento que me mete la cabeza de su pene por el ano, abrí los ojos completamente y solté un grito fuerte con una combinación de dolor y de placer, de toda la impresión no sabía que hacer porque jamás nadie me había metido algo por el culo salvo la otra noche que me metió el dedo Mario el amigo de mi esposo, Vladimir lo comenzó a meter lentamente y yo sentía que me partía en dos “no no no por favor ya hasta ahí please” le empecé a susurrar con mi vocecita, a lo que él hizo caso omiso y continuó introduciendo su enorme miembro en mis nalgas, puse mi mano atrás sobre su abdomen para tratar de detenerlo pero me dio una sonora nalgadota haciéndome regresar mi mano a la cama sintiéndome completamente su sumisa, al terminar de desaparecer toda su vergota entre mis nalgas ya me tenía con las rodillas separadas y las nalgas súper abiertas al igual que mi boca que no podía cerrar de lo tan adentro que sentía su miembro en mí, en eso comenzó a bombearme el culo el semental éste sujetándome firmemente del cuello con una mano y con la otra agarrándome de una nalga para meter y sacar su verga cogiéndome a un ritmo no muy lento pero tampoco rápido haciéndome gemir fuertemente de la mezcla de dolor y placer en la que me tenía metida éste hombre, mis nalgas rebotaban moviéndose muy suculentas con el choque de sus testículos en mi trasero escuchándose el fap fap fap de las cogidas que me estaba metiendo, de repente el dolor desapareció poco a poco y ya solo sentía un placer muy intenso teniendo mi culito lleno del inmenso pene de éste rubio tan sabroso.

    En eso Vladimir me jaló del cabello hacia atrás y me hizo moverme para en frente hasta que alcancé a poner mis manos en la cabecera de la cama quedando igual de empinada con las nalgas paradas pero un poco más incorporada con la espalda arqueada hacia atrás, al estar en esa posición me empezó a coger a un ritmo más acelerado y más fuerte, fap fap fap sus choques con mis nalgas eran mucho más intensos y me comenzaba a nalguear mientras metía y sacada su verga, me estaba culeando de lo más rico Vladimir y yo me sentía su perrita en celo “yeah baby si así cógeme! Jamás me habían cogido por el culito baby y me encanta! culeame nene soy tu putita” al escuchar eso creo que se prendió más porque me abrazó agarrándome con las dos manos las tetas y me comenzó a bombear el culo muy fuerte haciéndome temblar completamente de las embestidas aceleradas que me estaba poniendo, me estuvo cogiendo así varios minutos y yo gritando y gimiendo con todas mis fuerzas del éxtasis en el que me encontraba, en eso escucho que tocan a la puerta y el Sugar dice en voz alta “Adelante”, abren la puerta y entra un muchacho de servicio a la habitación quedándose sorprendido mientras veía como me estaban cogiendo por el culo haciendo rebotar mis nalgas y yo sin poder dejar de gemir solo pude quedarme viendo al muchacho con cara de pena extrema al estarme viendo él como me tenían toda ensartada por el culo, el Sugar le dice al muchacho “solo llévate las botellas por favor y deja los vasos” a lo que el muchacho salió de la impresión y recogió las cosas de la mesa para dirigirse a la puerta y retirarse, al ir caminando de regreso a la salida no perdía de vista como me estaban culeando pero esta vez su cara era de lujuria, se veía que estaba disfrutando el espectáculo de como Vladimir me estaba azotando las nalgas a nalgadas y me cogía cada vez más duro, en eso comencé a sentir un escalofrío familiar a lo largo de mi cuerpo, con todo lo que me estaba haciendo Vladimir y la sensación que me provocaba el que un muchacho de servicio me estuviera viendo mientras me cogían, me empezaron a temblar las piernas y comencé a venirme de nuevo gritando fuerte “ah ah ah si asi ah ah ah sígueme cogiendo! así baby así cógeme cógeme el culo!!” al escuchar eso Vladimir aceleró el paso de nuevo aún más hasta el tope haciéndome llegar al orgasmo varias veces tan intensamente que no supe cuántas veces me vine, solo puse los ojos en blanco y movía mi cabeza gritando de placer, fue la mejor experiencia sexual que había tenido hasta ese momento, con disculpa a mi esposo jejeje, nunca nadie me había hecho sentir así, después de que terminé de venirme me desvanecí en la almohada sin absolutamente nada de energías ni para moverme, Vladimir sacó su miembro de mi culito y me ayudó a estirar mis piernas dejándome acostada boca bajo en la almohada aun con las nalgas al descubierto, me acomodó la tanga de nuevo en su lugar entre mis nalgas, yo sentí que se me cerraban los ojos y lo último que vi fue al muchacho del servicio saliendo de la habitación mientras yo me quedaba desmayada escuchando a mi Sugar decir “buen trabajo Vladimir, déjala descansar para que agarre energías para mí”

    Continuará…

  • Mi pareja con su doctor y amigo

    Mi pareja con su doctor y amigo

    Hola a todos, les quiero contar cómo supe que mi pareja me fue infiel con su amigo.

    Ella es chaparrita, pero muy guapa y de buen cuerpo, es muy dedicada a mantenerse sana y con buena imagen.

    Una ocasión ella teniendo 23 años se sintió mal del estómago y tuvo que acudir al médico. Según el estudio que le hicieron, padecía de un problema en la vesícula. Para ello tuvo un tratamiento, el cual la hizo que tuviera que ver al médico muy seguido. Las cosas habían empezado a estar mal entre nosotros debido a que según ella ya no teníamos muy seguido sexo, ya que yo tenía un trabajo que me absorbía mucho tiempo, hasta los fines de semana.

    Todo lo que les voy a contar me enteré por casualidad, ella me regaló su celular pero con todo y chip, ya que yo le había dado un equipo nuevo. Mi celular fallo y me quedé con el suyo. Un día llegó un mensaje de WhatsApp pero no tenía nombre del contacto, solo decía médico, entonces respondí como si fuera ella. Entonces la persona respondió y le dijo que si ya no quería hablar con ella. Yo respondí que me disculpara y que no volvería a evitarlo. El médico le pregunto si podía salir a tomar algo. Le respondí que le iba a confirmar. El comento que extrañaba mucho que ya no hubiera algo entre ellos, pero pues le dije que iban a seguir siendo amigos.

    Entonces él dijo: me acuerdo cuando te bese por primera vez y que cuando toque tus pechos y los pude mamar dentro del consultorio. Le dije qué pues era peligroso, entonces él dijo, si pero ya sabes que eso se podría arreglar como siempre, que dijera que venía al médico como antes le hacía. Volvió a comentar que no olvidaba también cuando toco su ropa interior al acostarla en la cama del consultorio. Ya con eso seguí preguntando más sobre de que más se acordaba. Dijo; te acuerdas cuando te lleve por una carretera hacia una ranchería, te pude mamar tus pechos y de hice que me mamaras la verga y yo te hice venir con mi dedo dentro de tu panocha. También una tarde noche de cuando te di un aventón a tu casa, nos metimos a una calle oscura y te montaste en mi verga y te trataste toda mi leche. También de cuando viniste al consultorio y aquí te di tus mamadas de chichis y panocha arriba del escritorio. De cuando fuimos al motel y me fuiste mamando la verga hasta llegar al motel y en las escaleras te di una culeada y terminamos cogiendo en la hamaca del cuarto.

    Con esto era más que suficiente, yo no sabía que hacer llegué a la casa y en la noche a la hora de dormir me daba vuelta la cabeza de si le decía que ya me enteré de su infidelidad no lo hice. Pero allí no para todo, en su Facebook conoció a una persona que también me hizo el favor de cogerla.

    Ella y él se fueron a una campaña de políticos y regresaron tarde, dice que durante el trayecto el amigo le empezó a decir si se podía dar algo entre ellos de manera circunstancial, total la carretera estaba solitaria y se podían detener en un lugar sin que los vieran. Ella se calentó con eso y empezaron a besarse y el poco a poco iba metiendo mano debajo de su falda hasta llegar a su tanga. Luego le abrió la blusa y mamo sus pechos y le empiezo a meter un dedo en su panocha, él se puso un condón y le metió la verga y ella se movía bien sabrosa, él se vino y ella aprovechó a quitarle el poco semen con la boca.

    Con todo esto la verdad no quiero decírselo porque no quiero separarme de ella, porque para ser honesto mi vida sexual está muy bien con ella, porque a veces a la hora de coger, nos hacemos pasar por otras personas ficticias y eso nos calienta más y nos venimos muchas veces.

    Quisiera que alguien la pudiera cortejar y la cachondeara en un lugar discreto u oscuro. Vivimos en Coatzacoalcos y tal vez y se pueda realizar otra fantasía.

    Contesten por aquí y les diré como contactarnos.

  • Exorcizando la infidelidad

    Exorcizando la infidelidad

    Esa era una noche que debía ser especial, muy especial. Era la noche que festejaríamos los 20 años de casados con Luis. Mi primer y único amor. Mi primer y único hombre. El hombre en quien confiaba ciegamente. Al que nunca ni en pensamientos engañé.

    Sin embargo era la noche más triste de mi vida. Estaba sola, sentada en la mesa de la cocina de mi casa leyendo una y mil veces la nota que dejó cuando se fue el día anterior, diciendo que me dejaba por otra. La releía y no lo podía creer. Semejante traición, ni siquiera tuvo el valor para decírmelo en la cara.

    Los dos trabajábamos, el arquitecto, yo doctora. Ambos ganábamos muy pero muy bien. Teníamos un estándar de vida alto: dos autos importados, casa con pileta en el mejor barrio de la ciudad, viajes al exterior todos los años. Y en la intimidad, todo parecía ir bien, buen sexo tres o cuatro veces por semana, nos buscábamos de igual forma uno al otro.

    De pronto sola. Con 40 años, un muy buen cuerpo, moldeado de tanto gimnasio y comida sana. Un cuerpo que todos los hombres miraban cuando pasaba. Sola.

    Una buena amiga llegó a casa porque yo no contestaba el teléfono. Abrí y entró. Nos sentamos a charlar y le conté todo. Ella no lo podía creer. Nos conocía desde adolescentes. Tina se había separado años atrás en circunstancias parecidas. En su caso el marido la dejó por la secretaria, 20 años menor que él y ella.

    “Perla, si nos quedamos acá nos vamos a terminar pegándonos un tiro con un revolver de juguete. Salgamos y veamos que trae la noche.”

    Yo no quería, pero insistió tanto que salimos. Me arreglé bien, con un vestido bastante escotado, que con un tajo en la falda que llegaba casi hasta la ingle. Tacos altos y un buen maquillaje para tapar las ojeras.

    Fuimos a lo de Tina y ella también se arregló con todo. Era una mujer hermosa, con un par de años menos que yo.

    Primero fuimos a un restaurant, cenamos y como nos habíamos juramentado, no hablamos de nuestros problemas maritales. Cuando estábamos por abonar la cuenta, el mozo se acercó con dos copas de champagne que no habíamos pedido y una tarjeta.

    “Veo que sos una hermosa mujer, tan linda como la adolescente que nunca me dejó darle un beso.” Sin firma.

    No necesitaba firma. El que mandaba las copas era Sergio, un pretendiente mío de la secundaria, al que nunca le permití siquiera un beso. Miré alrededor y vi a dos hombres solos en una mesa y uno levantó su copa de champagne saludando.

    Una seña mía bastó para que se acerque. Más de veinte años sin verlo. Vestía un traje impecable, sus zapatos encandilaban con el brillo. Bronceado y con un muy buen porte, impecable físico.

    “Hola Perla, realmente, un placer encontrarte. Y sobre todo, tan hermosa como cuando estudiábamos en la prepa.”

    “Hola Sergio, en serio, que alegría verte, te presento a Tina, una buena amiga.”

    “Sra. un placer conocerla. Espero no interrumpir.”

    “Sergio, soy ex señora, así que por favor, decime Tina y tutéame.”

    “Gracias. Supe por amigos en común que te casaste y sos una excelente médica. Cuanto me alegro siempre fuiste brillante, y bella.”

    “En realidad, también soy ex, podríamos decir que somos ex festejando la libertad nuevamente.”

    “Increíble que dos mujeres tan hermosas estén solas, cenando digo.”

    “Cuidado Perla, porque tu amigo tiene una lengua filosa y me parece que intenciones non santas.” Dijo riendo Tina.

    “Eso seguro, pero quizás sea tan buen chico como en la prepa. ¿Querés llamar a tu amigo así no lo dejas solo mientras me contás un poco de tu vida?” Dije.

    “Con todo gusto, voy a buscarlo.” Dijo Sergio.

    Cuando el amigo se paró las dos nos miramos, era igual de elegante que Sergio, aunque con un poco de abdomen.

    “Tina, ¿qué opinas?” Dije.

    “Sinceramente, al amigo le doy tranquila. Me gusta aunque sea para la cama.” Dijo y la miré sorprendida. Y ella me guiño el ojo sonriendo.

    Sergio nos presentó a su amigo, Paul, un banquero socio de Sergio, soltero y de 45 años. Tan educado y seductor como Sergio. Este me contó que estuvo casado hasta hace dos años, y que la mujer lo dejó porque él trabajaba mucho. Paul en cambio nunca se había casado pero reconoció dos o tres parejas de no mucha duración. Tomamos otra copa de champagne y Tina me pidió que la acompañe a la toilette.

    “Perla, si estos no mueven cuando volvemos, vamos a otro lugar. Paul me gusta, pero no sé si avanzaran.”

    “Tina, no te reconozco.”

    “Amiga, aprende que ahora, es placer o pareja. Tenés 40 años, ¿para cuando vas a dejar el placer de lado? Dijo seria.

    Volvimos a la mesa y fue Sergio el que tomó la palabra.

    “Si las damas están de acuerdo, nos gustaría invitarlas a otro lugar para tomar un café o un trago.”

    Aceptamos gustosas y subimos al auto de ellos, un tremendo Mercedes Benz, ya que nosotras como íbamos a tomar fuimos en un Uber. Tina adelante con Paul y yo con Sergio sentados atrás. Sergio no perdía oportunidad de mirar mis piernas gracias al tajo de mi pollera. En otra oportunidad, lo pesqué mirando mi escote. Le hice una seña y acercó su cabeza a la mía.

    “Creo que hay un problema con tus ojos, van para dos lados casi constantemente, si querés te recomiendo un oculista amigo para que te los vea.”

    Él se sonrió y me guiño un ojo cómplice.

    Llegamos al otro lugar, y había mucha gente. Igual entramos y nos sentamos en una mesa. Sergio y yo estábamos enfrentados perfectamente con Paul y Tina. Charlábamos los cuatro por momentos y en otros entre cada pareja.

    En un momento dado, vi como Tina apretaba la pierna de Paul, que entonces la abrazó y comenzó a hablar en su oído. Tina se reía y en algunos momentos cruzaba miradas de fuego con Paul. Sergio en cambio, me contaba de sus proyectos, y no atinaba a abrazarme ni tocarme.

    En un momento, pusieron temas lentos y aprovechando una pequeña pista Sergio me sacó a bailar. De inmediato una mano en mi cintura y otra en la mitad de mi espalda, sin apretar, pero marcando un límite para que no tire hacia atrás mi cuerpo. Cada vez me atraía más hacia él, hasta que yo saque las manos de su pecho y le rodee el cuello.

    “Estas más hermosa y sensual que cuando tenías 17. Sos una tremenda mujer.” Me dijo. Su alago me estremeció, hacía mucho que no recibía palabras tan lindas. No tardó mucho en besarme suavemente el lóbulo de la oreja.

    “Sergio, vas por el camino equivocado.” Le dije seria. Él se separó un poco y me miró serio. Como mis manos rodeaban su cuello lo atraje hacia mí y le dije al oído: “Es el otro lóbulo el más sensible.”

    “Seguís siendo jodida, como cuando eras una pendeja. Me hiciste cagar todo.” Y yo le bese el lóbulo a él.

    “Y vos tan lindo y dulce.” Le dije entendiendo lo que Tina me había dicho.

    Cambiaron la música y volvimos a la mesa. Paul la besaba a Tina, que respondía con ganas.

    “Perdón, molestamos.” Dijo Sergio.

    “Sergio, pensé que eras más canchero.” Dijo Tina provocando la risa de los cuatro.

    Tomamos otra botella de champagne y como no cambiaba la música les hice una propuesta.

    “Les parece que la sigamos en casa, tengo un buen equipo de música, buenos cds, y quizás algún champagne frio. Si no, Whisky, Gin, Vodka seguro que hay. Hasta Tequila.”

    Sin dudar aceptaron. En el auto, Sergio me abrazó y me atrajo hasta apoyar mi cabeza en su hombro. Cuando llegamos, Tina ponía música, yo buscaba whisky y Paul y Sergio corrían la mesa ratona para hacer una pista. Obviamente pocas luces. Nos sentamos y Sergio me dijo al oído: ¿Chispa (mi apodo de la prepa) te puedo dar un beso?

    “No.” Le dije y yo lo bese con muchas ganas, pasión y ya un poco de excitación.

    Él sorprendido me respondió abrazándome con fuerza, mientras Paul y Tina bailaban.

    Un par de whisky’s después, yo estaba totalmente desinhibida. Mientras bailábamos, empezó a sonar, el tema Puedes dejarte el sombrero puesto. Fue mi perdición, lo empujé a Sergio haciendo que se siente y me puse a imitar la coreografía. Los tres me miraban y aplaudían. Cuando terminó me acerque al oído de Sergio y le dije:

    “Es ahora o nunca, seguime”

    Sergio se paró y tomándome de la mano me seguía cuando Tina gritó:

    “Per, ¿cuál usamos?”

    “El que quieran, están todos listos.” Dije.

    “Otra cosa, me dice Paul, que hace unas tostadas francesas espectaculares.”

    “Que haga el desayuno entonces.” Y apuré el paso para llegar a mi dormitorio.

    Entramos cerré la puerta y con un solo movimiento baje el cierre del vestido y me lo saque. Lo tiré a Sergio en la cama que solo había atinado a desabrocharse el cinturón. Me senté sobre su miembro y fui desabotonando la camisa. Se la saqué y luego los pantalones y el bóxer. Quitarme el corpiño le costó un poco por lo que aproveche para quitarme el culote que llevaba.

    Nos empezamos a besar con todo, mi mano bajó a su pija que ya se estaba poniendo dura. Estaba loca, lo besaba y masturbaba con furia, cuando estuvo bien dura, me subí a él y la metí de golpe en mi concha. Lo galopaba con furia, sacándome toda la mala energía que tenía encima y al mismo tiempo gozando como una mujer muy caliente.

    Mis manos acariciaban su pecho y en cada orgasmo clavaba mis uñas en él. Hice que sus manos apretaran mis pechos hasta provocarme dolor. Estuve un rato largo hasta que acabó dentro de mí. Me tiré a su lado y luego fui al baño a lavarme.

    “Por favor, que mujer.” Dijo Sergio cuando volví.

    “Hoy no Sergio, hoy no.” Le dije y el comprendió. “Si traes un par de whisky’s, quizás te dé una chance.” Dije. Cuando volvió nos sentamos en la cama a mirarnos y tomar el whisky.

    “Tantas veces te soñé.” Dijo Sergio.

    “Me soñaste solamente o además…” dije riendo.

    “Bueno, uno era adolescente.” Dijo también riendo.

    Terminamos el whisky y me puse a chuparle la pija. No pude menos que compararla con la de mi ex, y esta era bastante más larga y gorda. Cuando estuvo a punto, él me puso boca arriba y me comenzó a chupar la concha, y que bien que lo hacía. No tardó en comenzar con mis orgasmos en seguidilla. Me chupaba y apretaba mi culo. Su lengua me penetraba generosamente, dando placer continúo. Levanté mis piernas y el entendió y me fue penetrando de a poco hasta meterla toda, entraba y salía con ritmo. Yo lo seguía con mis caderas. Mis orgasmos lo excitaban, yo acariciaba su espalda y besaba y chupaba sus pechos. Cuando estaba cerca del final, le hice una seña y se salió. Me puse frente a él y lo miré a los ojos.

    “Te voy a regalar algo que nunca fue usado por nadie, pero por favor, se gentil.” Dije.

    Me puse en cuatro delante de él y mojé un dedo en mi concha, para meterlo de a poco en mi culo virgen. Cuando metí el segundo el dolor fue mayor. Ahí dudé de mi decisión, pero decidí seguir. Él seguramente lo notó porque sacó mis dedos y los reemplazó con su lengua que comenzó a penetrarme dándome un placer desconocido, juntaba saliva y la metía en mi culo.

    De pronto sentí que su pija se apoyaba y comenzaba a empujar. Mis quejidos aumentaban a medida que iba entrando milímetro a milímetro. En un momento él se detuvo sin que la cabeza de su pija aún hubiera entrado.

    “Seguí” le dije en tono imperativo.

    El siguió penetrándome, la cabeza entro y otro quejido fuerte lo detuvo. Voltee mi cabeza por sobre mi hombro y le dije:

    “Metela cagón.”

    Sergio me tomó de la cintura con sus dos manos y empujó sin pausa hasta que entró toda. Yo mordía la almohada de dolor, de a poco fue sacándola y volviéndola a meter, y yo a aprender como eran de lindos los orgasmos anales. Sus envestidas se hicieron cada vez más fuertes, casi tanto como mis orgasmos. Cuando sentí que se estaba por venir, se frenó y bruscamente salió de mi culo, me puso boca arriba y me penetró la concha, para acabar dentro mío y besándome con todo en la boca. Literalmente me la partió.

    Se quedó varios minutos sobre mí, me besó nuevamente en la boca y se acostó a mi lado. Yo apagué la luz y me volví a acostar.

    Sergio con alguna duda, pasó su brazo bajo mi cuello y me atrajo hacia él. Nos quedamos un rato largo en silencio.

    Yo solo pensaba en el placer que había sentido en los dos polvos, me excitaba sentirme deseada al punto que baje a su pija y le di una mamada de gloria, hasta hacerlo acabar en mi boca, tragándome toda su leche. Fui al baño y cuando me acosté el me beso tiernamente y al rato nos dormimos. Cuando despertamos, nos duchamos y fuimos a la cocina donde Paul empezaba a preparar sus tostadas francesas.

    Tina me miró y las dos sonreímos cómplices. Desayunamos sin decir una palabra sobre lo ocurrido a la noche. Pero las caras de felicidad de los cuatro lo decía todo.

    Cuando se iban con Paul, Sergio intentó decirme algo. No lo dejé:

    “Sergio, hasta aquí llegó. Tengo una vida que reconstruir. Sin presiones.” Y le di un besito en la boca.

    Entramos a la casa con Tina y nos sentamos a tomar otro café. Ella me contaba lo genial que era Paul, no solo en la cama, que no habían dormido charlando y haciendo el amor, que él quería seguir viéndola y hasta la había invitado a hacer un viaje a las Bahamas.

    Yo le conté como había gozado y como Sergio me había hecho gozar. Luego de una hora de charla sonó el timbre. Un muchacho me traía un enorme ramo de rosas rojas, y una tarjeta que decía, “Tan intensas como mis sentimientos.”

    Se las mostré a Tina y a las dos se nos cayó una lagrima. A los diez minutos otra vez timbre y el mismo muchacho, ahora con otro ramo igual de grande pero de rosas blancas y la tarjeta que decía: “Tan puras como mi amor.”

    Tina estaba enloquecida. “Mujer, ese hombre está loco por vos. Despertate.”

    Otros diez minutos y de vuelta el timbre, pensando en que flores serían abrí la puerta. Esta vez era Sergio, que luego de darme un hermoso beso, me dijo: “Es ahora, nunca ya pasó. Seguime” y entró, cerró la puerta y fuimos hacia mi dormitorio.

    Tina llegó a decir, “Nos vemos.” Apenas cuando entrabamos al dormitorio. Hicimos el amor en forma desenfrenada durante todo el día.

    Tres meses después yo estaba viviendo en su piso, haciendo planes para la boda, ya que hicimos un divorcio express por abandono de hogar.

  • Historia de soledad, amistad y sexo (Parte 2)

    Historia de soledad, amistad y sexo (Parte 2)

    La acompañé hasta la salida de la casa y no pude dejar de mirarla como se alejaba, tenía la sensación de que ella sabía que seguía mirándola, al llegar a su entrada se volvió y nos despedimos con las manos.

    Al entrar en casa me senté y mi cabeza solo tenía un pensamiento, ella, no sabía que tenía pero me turbaba, no era desagradable lo q pensaba y sentía sino lo contrario, lo que sí es verdad es que estaba deseando volver a tener la oportunidad de disfrutar de su compañía y así pasó el resto de la tarde, por la noche me fui temprano a la cama, después de cenar y recoger me retiré, desde hace un tiempo duermo sola en otra habitación, mi marido tuvo un problema de salud y nuestro médico nos lo recomendó porque era contagioso, cuando curó decidimos seguir así por si acaso y a mí en el fondo me pareció estupendo ya que me sentía mejor así, tenía más intimidad y no tenía que aguantar ciertas cosas que no deseaba.

    Después de asearme me metí en la cama, normalmente leo un poco antes de apagar la luz y disponerme a dormir pero esta noche no se me apetecía, seguía con el run de mis pensamientos así que apague la luz y con la tranquilidad de mi soledad me tape con las sabanas y cerré los ojos, los cerré pero el cerebro no me dejaba conciliar el sueño y con mucha tranquilidad empecé a repasar todo lo que había vivido por la tarde, la veía en mi mente perfectamente, recordaba el sonido de su voz alegre, el brillo de sus ojos y sobre todo pensaba en la despedida, en aquel roce de sus labios en la comisura de los míos y me preguntaba si habría sido sin querer o queriendo.

    Al llegar a este punto empecé a sentir una excitación suave, me dije a mi misma que era a consecuencia de que llevaba más de una semana sin desahogar mi cuerpo cuando normalmente lo hago una o dos veces a la semana, pero fuera una cosa o la otra yo sentía un suave calor debajo de mis braguitas que me invitaba a comprobarlo con mis dedos, suelo dormir con una camisola ancha y las braguitas aunque me gusta cuando hace más calor dormir solo con la camisola, estaba bocarriba con las piernas estiradas, las abrí un poco y muy despacito después de subirme la camisola baje mi mano acariciándome el vientre hasta tocar el filo de las braguitas, levante el filito y metí mi mano por debajo y al llegar a los labios comprobé que la calentura era cierta, estaban suaves y húmedos.

    Me daba igual que aquello me estuviera pasando por una razón u otra lo que no estaba dispuesta era a dejar pasar aquella oportunidad de sentir placer y disfrutar de mi cuerpo, abrí los labios con dos dedos y con el de en medio acaricie el clítoris muy despacito, con la otra mano empecé a acariciar mis tetas que se le habían puesto duritos los pezones, los pellizqué despacio, que gusto tan suave sentía, el clítoris también estaba ya rebelde y al contacto de mi dedo húmedo me hizo sentir un calambre de placer, sobresalía de los labios me pedía caricias y yo quería dárselas, la vagina palpitaba, se estremecía, baje mi mano y con suavidad metí un dedo en ella hasta el fondo y al poco entró otro más, con la otra mano no dejaba de masturbar el clítoris y mis dedos entraban y salían a ritmo.

    Sentía un placer de locura y en mi pensamiento ella con su boca besándome, hacía tiempo que no me venía un orgasmo con tanta rapidez y esta vez encima fue fuerte, largo, intenso, tuve que hacer un esfuerzo en no gritar, gemí durante un rato hasta que desapareció todo aquel orgasmo, notaba mis dedos húmedos, olor a sexo, me gusta mi olor a mujer y no tuve fuerzas ni para levantarme y lavarme, me limpié con una toallita húmeda y con el recuerdo de mi orgasmo y el de la mujer que me había acompañado para sentirlo me quedé dormida plácidamente.

  • Poniéndonos al día

    Poniéndonos al día

    Creo recordar que aquel día fue el más caluroso de todo el verano así que decidí ir a la playa, aprovecho cualquier oportunidad para ir al mar es lo que más me gusta me siento libre entre las olas.

    A lo lejos divisé a un hombre corriendo por la orilla no entendía que hacía haciendo deporte con el calor que hacía, pero cuando se fue acercando mi pensamiento cambió por completo era el hombre más atractivo que recuerdo, su pelo era rubio y corto, su mirada de color azul tan penetrante que no podías dejar de mirar, fui incapaz de quitar mi vista de aquel maravilloso ser, tenía un pecho firme y bien definido sus brazos eran grandes y se veían bien marcados por el deporte, de repente nuestras miradas se cruzaron y yo sentí que el corazón se me iba a salir por la boca de lo acelerada que me puse. En cuanto llegué a casa me metí en la ducha y no dejé de pensar en aquel desconocido, su mirada, sus músculos, su cabellera corta y un poco rizada, mi cuerpo cada vez sentía más calor pensando en él y sin poder evitarlo me masturbé en la ducha imaginando como sería que me hiciera suya.

    Al día siguiente volví a la playa no había podido dejar de pensar en aquel incógnito varón, y como yo deseé ahí estaba practicando deporte como el día anterior, pero no estaba sólo, había una chica a su lado la cuál reconocí inmediatamente, era una amiga de la infancia y sin pensarlo me acerqué a ella y mi sorpresa fue que aquel sujeto era su hermano Matt al cual yo no recordaba. Quedamos para cenar en mi casa los tres, quería conocer más a fondo a esa divinidad.

    Ese fin de semana habíamos quedado, pero mi amiga me envió un mensaje diciendo que no podía venir que le había surgido un imprevisto entonces entendí que él tampoco vendría y me sentí decepcionada, pero a las 21 h llamaron a mi puerta, cuando abrí no podía creerlo era Matt y sin mediar palabra me agarró de la cintura y me atrajo hacia él, me besó bruscamente y en ese instante pude apreciar lo dura que tenía su entrepierna.

    Dios que dura la tenía, ya no me sentía dueña de mí misma solo quería que aquel dios que tenía delante me poseyera. Me excité tanto que sentí mi clítoris explotar me noté tan húmeda, se desnudó y me ordenó que hiciera lo mismo dejando al descubierto aquel enorme miembro erecto y exuberante, me puso de rodillas y me dijo que se la lamiera, abrí la boca y empecé a tragarme disfrutaba tanto de tener esa parte de su cuerpo dentro de mi boca, sabía tan bien y cada vez me sentía más excitada no podía parar de tragármela uff no podía resistirlo más lo empujé a la cama me subí encima de él y lo metí dentro de mi, dios que rápido me entró tenía mi entrepierna preparado para él, fui cabalgando a aquel individuo.

    Sin dejar de mirarlo le cogí sus manos y las puse en mis pechos eso me excitaba muchísimo me incliné hacia él para besarlo quería sentir el calor de sus labios, de repente me apartó y me puso boca abajo contra la cama sacando mi culo hacia afuera me escupió en el culo y comenzó a introducirme un dedo muy despacio mientras con la otra mano acariciaba mi clítoris y con su perfecta lengua me chupaba el cuello y la espalda de repente sentí como introducía otro dedo más en mi trasero, le pedí que parase pues me daba miedo pero en ese momento acercó sus labios a mi oído y me susurro:

    -Tranquila confía en mi sé lo que hago, te gustará.

    Me relajé y empecé a disfrutar de las manos de aquel hombre que tenía conmigo y tenía razón me gustaba gemía sin parar sentía un placer muy grande de repente introdujo dos dedos en mi sexo sin quitarme los del culo, me sentía tan llena no quería que parase por nada del mundo sentía que iba a explotar me sentía al borde del clímax y él también lo sintió, se alejó, me puso de rodillas en el suelo y comenzó a penetrarme la boca como nunca antes me lo habían hecho era brusco y eso me encantaba, me ahogaba con su polla me la metía tan profunda en mi garganta que no podía respirar y eso me estimulaba todavía más.

    Decidió que era hora de escucharme gritar de placer y decidió ponerme boca arriba en la cama y abrirme las piernas pasó su lengua por mi muslo mmm… de pronto sentí como sus manos abrían mis labios empezó a meterme primero un dedo, luego dos, luego me metió dos dedos en mi trasero y empezó a lamerme el clítoris poco a poco cada vez más rápido yo me iba humedeciendo más y más empecé a gemir tan fuerte que me dolía la garganta, el sintió que estaba a punto de terminar y me metió su pene con dureza.

    No lo pude resistir más me corrí mientras me embestía sin compasión, cuando supo que había terminado la sacó de dentro de mí y terminó echándome todo lo que yo había provocado en mis pechos, yo pasé mi dedo por estos y lamí todo su semen.

    Nos dimos una ducha relajada juntos riendo y pensando que íbamos a cenar, nos moríamos de hambre, pero mientras pensábamos en el siguiente asalto.

    Ahora que lo pienso no nos pusimos al día de nada, pero este día lo recordaremos siempre.