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  • Siendo la amante de Rodrigo (Capítulo 2): Seguimos saliendo

    Siendo la amante de Rodrigo (Capítulo 2): Seguimos saliendo

    Después de haberle hecho sexo oral a Rodrigo en las escaleras de su edificio. Nos vimos la siguiente semana. Pasamos todos esos días hablando sobre lo que pasó y me invitó a un hotel. Yo me negué porque a pesar de lo que sucedió, me daba miedo tener sexo con él.

    Igual lo acompañé de nuevo a uno de sus partidos de fútbol y después fuimos a la casa de su abuela. Me dijo que entráramos e inconscientemente accedí. Entramos a su habitación, en la casa estaba su primo, a quien saludé y entré directo a la recámara.

    Rodrigo puso un poco de música, me ofreció agua y estaba sentado frente a su computadora mientras hablábamos. No sé cuál fue el impulso que me llevó a hacerlo pero me levanté de la cama y me senté en sus piernas. Nos empezamos a besar mientras él me tocaba los senos. Yo tenía un pantalón blanco, una blusa escotada y sandalias. Mis uñas iban pintadas de azul y tenía el cabello suelto.

    Rodrigo se levantó y me llevó a la puerta de su closet. Me siguió besando. Me volteó y acarició mis nalgas, me dio una nalgada. Cuando intentó bajarme el pantalón yo me resistí. El siguió besándome un rato y después volvió a intentarlo pero mi respuesta fue la misma.

    Yo tenía una combinación entre miedo y picardía. Así que él tomó su cinturón y me amarró. Así me fue desvistiendo mientras me tocaba y me masturbaba. Me señaló la cama y fui hasta ella y me senté, él me siguió. Apenas se me acercó le bajé el pantalón y me llevé su verga a la boca. Se la empecé a chupar unos minutos. Me encantaba sentirlo en la boca. Él lo sacó y me acostó. Yo solo tenía mi tanga puesta. Me mordió los senos y fue bajando por mi abdomen hasta llegar a mi vagina. Me echo la tanga a un lado y empezó a pasar su lengua suavemente. Ya yo estaba mojada y estaba disfrutando, me hizo un gran sexo oral pero cuando ya estaba cerca de llegar al orgasmo me asusté, recordé que él tenía novia y lo frené. Su insistencia no sirvió, no pude ir más allá, así que se acostó a un lado de mí viendo al techo.

    Lo noté decepcionado. Haber llegado tan lejos sin poder hacérmelo tenía que ser frustrante. Intenté “enmendarlo” así que me levanté y me subí encima de él, le pedí disculpas y le dije que haría lo que él pidiera mientras no fuera penetrarme.

    Me dijo “ponte en cuatro”. Así que me puse como me lo pidió. Se levantó de la cama y se paró frente a mí para que le hiciera oral. Empecé suave, quería disfrutarlo. Pasaba mi lengua por la punta de su verga en forma de círculos, lo masturbaba suave y lo veía a los ojos.

    Tomó mi cabello, me metió su pene hasta el fondo. Cubrí con mi boca todo lo que pude su verga. Hasta que lo sacó y me preguntó “de quién es esa verga?”, le dije “mía”, e inmediatamente volvió a metérmelo entero. Eso lo repitió varias veces, mientras me daban arcada y mi rímel se corría debido a las lágrimas que soltaba. Cada vez que le decía que si verga era mía, me la hundía.

    Seguí masturbándolo, se la mamaba rápido, a veces lento, le pasaba la lengua desde la base hasta la punta. Después chupé sus testículos. Yo estaba concentrada en su pene, lo sacaba de mi boca y lo veía de cerca, estaba enamorada de su verga. Podía sentir como me tomaba por el cabello, y también se inclinaba para darme nalgadas a cada momento. Mi culo estaba rojo.

    Tengo que confesar que mi mandíbula dolía. Había pasado bastante rato mamándosela. Le dije “me vas a dar tu leche?”. Respondió “todavía no”. Le dije “la quiero, anda, dámela en la boca”. Pero él se dio cuenta de que estaba cansada y se rio. Me dijo “ya ves? No te dejaste coger. Ahora vas a mamar verga hasta que no puedas más”. Recuerdo que tomó su pene y me empezó a cachetear con él, me pegaba por toda la cara y me lo metía de nuevo en la boca. Tuve que pasar otro rato mamando, a veces paraba para descansar pero después seguía haciéndoselo rápido.

    Hasta que él mismo tomó mi cabeza con ambas manos y empezó a moverse dentro de mi boca súper rápido. Al cabo de unos segundos lo sacó y se empezó a masturbar. Me dijo que abriera la boca y eyaculó. Podía sentir sus chorros de semen cayendo en mi boca, en mi cara y hasta en mi cabello. Una vez acabó me pasó el pene por la leche que había en mi cara y me la metió en la boca. Luego se lo seguí chupando unos minutos más para limpiar todo el semen que manchaba su verga.

    Quedé sudada, cansada y caliente. Nos acostamos un rato antes de irme a mi casa.

    Esa noche, después de llegar a mi casa, me masturbé como nunca. Estaba tan caliente que me masturbaba mientras le contaba lo que sucedió a una amiga. Sin embargo, después de eso no volví a ver a Rodrigo. Él se mudó de país y fuimos perdiendo contacto.

  • Una de esas tardes

    Una de esas tardes

    Hola cielo, he estado pensando mucho en ti y esos pensamientos siempre me llevan a nuestras tardes de entrega total y en lo único que pienso en estos momentos es que te quiero comer a besos y estarte acariciando y apretando tus nalgas, así disfrutarte por unos largos y pausados momentos para luego te voltearte de espalda y besarte el cuello mientras con mis manos te sigo recorriendo ese cuerpo lleno de fuego y deseo.

    Luego te daría vuelta y te sentaría en la cama para que empezaras a mamar verga y te metieras hasta los huevos en la boca y estarte bombeando la boca, mientras me ves con tus ojos marrones llenos de deseo y de lujuria. Estando en esa posición solo te empujaría de espadas a la cama y te abriría las piernas para empezarte a mamar la puchita, así deliciosa y pausadamente, recorriendo cada pliegue amándolos, besándolos, chupándolos suave y salvajemente, mientras te meto un dedo en la puchita y el otro en el culo, así estaría mamando y culeando hasta hacerte venir varias veces. Enseguida me bajaría más para recorrer con mi lengua tu culo, besarlo, succionarlo hasta hacerte estremecer. Dios! Cómo amo mamar ese culo.

    Después me acercaría por entre tus piernas con la verga bien parada y dura como a ti te gusta que esté, te recorrería con ella la pucha para que la sintieras para que la desearas, para que la pidieras toda y en ese momento dejártela ir de golpe mientras me recuesto sobre ti y te como la boca, así te estaría bombeando a diferentes ritmos como sé que a ti te gusta hasta que empieces a chorrearte y como siempre, a partir de ese momento no pararás de chorrearte, lo harás una y otra vez.

    Sin sacarte tu verga como la llamas te levantaría los pies para hacerte eso que también algún día descubrí, chuparte los dedos de los pies mientras te retuerces de placer, que rico te vienes cuando te hago eso mientras te sigo ensartando la verga, veo cómo te vienes gritando de placer y ese es tu detonante para que a partir de ese momento no pares de hablar y a decirme cómo te encanta que tu macho te de verga, que empieces a gritar que esto si es coger.

    En ese momento cambiamos de posición y te pongo de lado y te sigo bombeando, dándote tu verga, la verga que tanto gozas, ya así cómo estás nada más te pongo de espaldas y te sigo dando tu verga por la puchita, te volteo de espaldas solo para darte desde atrás mientras te volteo la cara jalándote del cabello para comerte a besos.

    Enseguida te pediría que te montaras sobre mi, en esa posición que te encanta por el control que ejerces de tus movimientos para darte placer a tu gusto, sin embargo a mi me encanta verte gozar por lo que te pido ponernos frente al espejo y ver reflejado tu culo mientras se ve entrar y salir la verga en tu puchita, así moviéndote a tu gusto ensartándote en tu verga que tanto disfrutas mientras me dices que soy tu dios, que nadie te ha dado verga como tú amo, ahí es cuando me dices: dame verga por el culo cabrón que a eso viniste, te pongo como lo que eres: una puta perra que ama que te reviente el culo y te tomo de las nalgas con las dos manos y te dejo ir la verga por el culo de golpe sin contemplaciones comprobando que ese culo está hecho por mí y para mí, te pones chinita y gritas de placer, es por donde más gozas la verga y me dices que rico coges cabrón!

    Así cómo estás de perrita te sigo dando verga para después solo aventarte hacia adelante y sin sacártela montarme sobre tus nalgas para seguir ensartándote, tú no paras de chorrearte, gritas, gozas mientras te vienes una y otra vez, quieres más, no llenas, pero para eso tienes a tu macho que te conoce y sabe aguantar a su puta hasta agotarla y sacarle todos tus jugos.

    Tu macho te voltea y te levanta las piernas y te vuelve a ensartar la verga en el culo, tú tienes una cara de puta que solo yo conozco, solo yo saco la puta que realmente eres, ahí es donde te doy tu primer madrazo en la cara y tú sientes de inmediato con el golpe como se contrae el culo y la puchita al mismo tiempo y te empiezas a venir cada vez más fuerte mientras yo te doy otra bofetada, tu sientes unos espasmos increíbles en el culo y la pucha viniéndote riquísimo, orgasmo tras orgasmo, te tiemblan las piernas de la fuerza que tienen, solo yo se tratar a mi mujer, solo yo conozco cada punto y forma de darte placer, amo verte disfrutar, amo tus caras tus gritos, que me hacen sentir como te estoy haciendo disfrutar!

    Después me acuesto boca arriba y tú vienes a mamar la verga te encanta lo dura que la sientes y sigues mamando desesperada, enseguida te montas y me dices por donde me la meto papi y te digo por donde tú la quieras ambos sabemos que mi verga va en tu culo y sin decir más te dejas caer sobre la verga y la vas sintiendo como se desliza por el culo te mueves a tu gusto mientras yo te agarro de las nalgas con las dos manos y te digo este es un culo no mamadas y eso te calienta más y te mueves más duro mientras te chorreas sin parar no has parado de chorrearte desde que te viniste la primera vez.

    Volteas al espejo porque quieres ver tu verga cómo entra por el culo mientras tanto no has parado de gozar, te desmonto y te pongo de lado en la cama te empiezo a ensanchar con los dedos tu puchita dilatándola poco a poco hasta que te meto dos, tres cuarto dedos hasta que de pronto tienes toda la mano dentro de tu pucha tú sientes desmayarte del placer que estás sintiendo y sabes perfectamente que ahora viene tu verga para ensartarte el culo y la esperas ansiosa…

    De pronto ya estás bien ensartada por ambos lados, por el culo y por la pucha, no puedes más ya tienes mucho tiempo viniéndote y más a partir de qué tienes el puño metido, ya no aguantas tanto placer, estas agotada y sientes que te desmayas de gusto, te digo que si te la saco y aun así me dices: No dame más cabrón…

    Tu macho te sigue bombeando el culo mientras piensas el pendejo que tengo ya se hubiera venido, pero para eso tengo a mi macho que sabe lo que su puta necesita y me llena de verga, con solo pensar eso te vienes tan fuerte que gritas de placer, ya solo quieres que yo termine, estás muy cansada de venirte y sabes que aún tienes que hacer venir a tu macho, me acuestas de espaldas y te ensartas en la puchita sientes como te duele ya y lo cansada que estás, pero sabes cómo hacer venir a tu hombre.

    Tu macho ya solo se relaja y empieza a disfrutar de ti para ahora concentrase en él y poder explotar de placer dentro de ti, tu empiezas a moverte, ensartándote la verga te recuestas y empiezas a hablarme al oído me dices que cojo riquísimo que soy tu dios tu amo que ningún pendejo te ha cogido como te cojo yo, que yo si soy un macho de verdad, que nunca te han dado verga cómo yo, mucho menos el pendejo verga chica que tienes en casa.

    Sientes mi respiración agitada, sabes que me voy a venir y aceleras tus movimientos para sentir como te doy mi lechita, esa lechita que solo tú sabes cómo sacarla, exploto de placer llenándote toda, terminamos besándonos exhaustos de amor y de sexo.

  • Sólo faltó un beso

    Sólo faltó un beso

    Aunque nunca decíamos nada, se notaba la tensión entre los dos, siempre tratábamos de tener contacto físico. Lo conocí por una casualidad, él era compañero de una clase, mi mejor amiga me lo presentó y desde que lo vi algo me interesó en él, era delgado, solo un poco más alto que yo, muy alegre, nuestro primer encuentro pasó como algo muy normal.

    Después parecía que lo veía en todas partes, como antes no lo había visto, aquí fue cuando comenzó la tensión entre los dos, cuando nos encontrábamos en los pasillos de la escuela nos saludábamos siempre de beso y nos abrazamos parecía ser que queríamos estar lo más cerca posible y poder tocarnos.

    El día de la foto de la generación avanzamos un poco más, que casualidad a pesar de ser la foto de toda la generación, en lugar en donde nos juntaron solo lo conocía a él, aquel día pudimos estar mucho más tiempo juntos, estábamos en un salón con muchas personas, él si estaba con sus amigos, así que yo era la nueva con ellos, ya no había más sillas, así que me ofreció sentarme en sus piernas, yo sin dudarlo le dije que si, ese día iba vestida con un pantalón de mezclilla muy entallado que permitía que se me formara muy bien el trasero, él también traía un pantalón que me dejaba sentir su pene.

    Yo me senté en su regazo me movía con sutilidad para poder sentir su pene, al paso de unos minutos empecé a ver y sentir como creía poco a poco su pene. Él trataba de disimularlo y seguía platicando con sus amigos. Cada vez crecía más cuando llegó una persona al salón a decirnos que ya teníamos que formarnos para la foto, no éramos del mismo grupo, así que nos separamos. Ya en la fila con mi grupo, lo veía a lo lejos como trataba de disimular su erección.

    Salimos de la prepa seguimos siendo amigos en la universidad pero pasó mucho tiempo hasta que pudimos estar en una situación similar.

    En una ocasión hablando por mensajes, me pidió una foto, yo nunca me había tomado fotos, pero me excitaba tanto saber que él quería verme, en este punto yo ya tenía una relación de amigos con derechos con mi mejor amigo pero nunca me había pedido fotos así que me encantaba la idea de tomarlas y enviárselas. Después de unos minutos de pensarlo le dije que sí. Así que me puse a preparar todo, primero que me pondría me encanta el negro así que me puse un sostén negro que favorecía mucho las levantaba muy bien, también ya tenía una prenda perfecta para mostrar el pequeño pero bien formado trasero que tengo.

    Ya vestida lo que seguía era la locación, mi cuarto era la única opción viable. Así que cerré la puerta con llave y la sesión comenzaba. Primero de frente donde se vieran mis pechos y una parte de mi abdomen, él me pidió una de mi trasero, esa fue difícil de tomar pero lo logre se veía mi espalda mi trasero y parte de mis pantorrillas, esto era tan excitante que me estaba mojando, ya en este punto me empecé a masturbar pensando en que era penetrada por él. Primero solo masajeaba mi clítoris, pero como iba aumentando la excitación, comencé a meter mis dedos en la vagina primero uno, luego dos, para cuando metía tres llegue al clímax y termine. A pesar de todo eso él nunca me envió una foto suya, ya en otra ocasión me la hizo llegar.

    Después de tantas cosas que había sucedido, creía que podíamos llegar a ser una pareja, pero a pesar de habérmelo pedido, decirle que si, después se arrepintió que quería centrarse en su carrera al menos en estos dos primeros años, acepte su decisión pero siguieron pasando cosas entre los dos.

    Siempre he sido una persona muy transparente, que cuenta las cosas, así es que él sabía que después de que en la prepa no empezamos a hacer una pareja, que yo tenía un amigo con derechos, así que un día el me pidió que quería poder llegar a segunda base conmigo, quería poderme tocar y saber cómo se sentía. Pues yo ya tenía un interés en él desde ya un año antes, así que le dije que sí.

    El día elegido me puse un vestido blanco con puntos azules, quedamos de vernos en una área verde cerca de la facultad en medio de un paso de personas, pero algo alejado y no podían ver con claridad que hacíamos. Estaba muy nervioso, no sabía exactamente qué hacer, así que le pregunté ¿Cómo quieres empezar? El tímidamente me dijo que si podía tocar mis pechos, le dije que si, como traía un vestido con tirantes, pudo meter su mano a mi sostén, sus manos estaban frías, así que me sobresalte, él se dio cuenta las retiró rápidamente y trato de calentarlas con su aliento. Me parece algo muy tierno.

    Ya con sus manos calientes procedió a meterlas otra vez, esta vez al sentir sus manos tocando mis pezones se me salió un pequeño gemido, como sabía que estábamos en un lugar público me tape la boca rápidamente, él sonrió al ver mi reacción y me dijo que si podía tocar mis piernas llevaba unas medias así que no tenía el contacto directo con mi piel pero aun así sentir como sus dedos tocaba lentamente mis muslos era muy excitante. Yo empezaba a mojarme y él quería ir más lejos pero mi ropa no se lo permitía. En eso pasó una persona que conocíamos y nos vio, nos saludó y se acercó, nos detuvimos en el acto y ya no pudimos hacer nada.

    Nunca más pudimos estar en una situación como esa, lo lamentaba mucho pues yo tenía tantas ganas de estar con él no solo para asustarnos sino para ser una pareja, pero entre un cúmulo de malentendidos y peleas acabamos dejando de hablarnos, pasó alrededor de un año, me lo encontré otra vez, cerca de aquel lugar en que me pudo tocar, platicamos unos minutos y me dijo algo que me rompió el corazón, tenía novia, me molestaba tanto no haber sido yo (obvio estaba celosa), después de todo lo que pasó, pero lo que más lamentaba es que nunca nos dimos un beso.

  • Adiestramiento para sissies, travestis y mariconas

    Adiestramiento para sissies, travestis y mariconas

    El día que probé mi propio semen,  supe que quería dejar de ser hombre, convertirme en una putita sumisa, en una preciosa nenita Sissy para satisfacción de aquellos que sí eran machos de verdad. Lo primero fue hacerme con un plug anal como parte esencial del entrenamiento y que acabaría siendo un apéndice indispensable en mi cuerpo -lo llevo las 24 horas del día-, el ardor de una putita como yo va más allá de ser culeada una sola vez al día y el plug mantiene mi vagina en total dilatación y humedad para posteriores encuentros íntimos. Además, favorece la inseminación pues cuando el hombre acaba dentro y se desamarra, inmediatamente me lo clavo para que su esperma no escape de mí y así poder mantener esas hormonas hasta la total absorción por parte de mi organismo, ofreciéndome propiedades claramente femeninas para mi total afeminamiento.

    Me encanta ir vestida de chica, llevar esas deliciosas braguitas de encaje rosa -el rosa es mi preferido como mujer que soy-, calzarme los tacones aguja que realzan mi culazo precioso, maquillarme como una golfa, colocarme la peluca también rosa y salir en busca de sementales que apaguen mi fuego. Las mariconas la chupamos mejor, nos tragamos toda la leche, nunca nos duele la cabeza, estamos dispuestas a quedarnos preñadas, nos fascina ser maltratadas, que nos culeen bien duro, que nuestro macho nos humille, que nos obligue a hacer cosas con ese toque de depravación masculina que hace aún más intensa la relación sexual, que nos lleven a moteles baratos que huelan a semen, que nos abusen hasta dejarnos rotas. Cierto es que en un inicio estamos súper cohibidas porque nos rompan los esquemas y el culo, pero luego de la primera vez, no queremos otra cosa que abrirnos de patas para ser puteadas hasta sentirnos hembras al cien por ciento.

    Una marica necesita de verga siempre, dar sentones profundos en un rabo largo y grueso, mamarla desde los huevos hasta el capullo, engullir todo el tronco, sentir esas dulces arcadas que la bañan de saliva y nos permite lubricarla para mamar mejor, una puta Sissy adora ser clavada por detrás ofreciendo su hermoso culazo en pompa al amante que necesita descargar su virilidad en nuestras entrañas. Una perra maricona satisface a su macho aún a costa de su dolor. Los maricones necesitamos sentir el dolor para realizarnos como hembras y es ese dolor el que nos suele llevar al ansiado orgasmo. Cuando te eduques en todo lo expuesto, serás la bella putita que siempre deseaste ser.

    Ser obedientes y entregadas nos trae toneladas de felicidad. Una maricona bien destrozada, es una maricona feliz y siempre vamos a estar dispuestas a que nuestro macho nos obligue a ser felices. Cuando te meten 24 centímetros de verga por el culo y sientes que tus ojos se salen de sus órbitas, cuando el macho embiste con furia y te duele el vientre pero tu colgajo de miseria endurece, cuando sueltas lágrimas y te reprimes de gritar para que él no pare de maltratarte, entonces eres una puta marica feliz y agradecida. Agradece siempre. Tu macho te dará bofetadas, golpes, te adistrará para que seas una perrita fiel siempre a sus pies, te humillará, escupirá en tu cara de zorra arrecha, te insultará y todo eso serán favores que recibes, por lo tanto, sé agradecida. Nosotras estamos para complacer, no para renegar de algo tan bello como es servir de depósito de esperma.

    Una vez tu hombre te embarace, no hay vuelta atrás. Le pertenerás de por vida y serás la putita marcada. Es lo que todas queremos, marcarnos del amor de nuestras vidas, ser propiedad de alguien que jamás fracasó como hombre. Nosotras sí somos hombres fracasados, pero supimos sacarle partido a esa putería que llevamos dentro y ahora nos espatarramos para ser violentadas por nuestra vagina sissy que tanto les gusta a ellos.

    ¿Recuerdas cómo empezaste en éste hermoso mundo Sissy?…

    Te voy a contar lo que me sucedió a mí y cómo supe que era una puta maricona amante de la verga y de la leche.

    El 4 de noviembre de 2019 quedé con un chico para tirármelo. A la hora señalada nos encontramos y fuimos hasta su casa. No nos conocíamos de nada y la primera impresión fue muy halagadora. Chico guapo, de gym, lampiño, con unas argollas ricas en sus lóbulos, cabello desalineado, ojos negros y para mi sorpresa, un lindo tatuaje en toda su espalda, me encantó lo decidido y después de besarnos apasionadamente, él, muy diligente empezó a meter mano de mi verga. Al sacarla se la llevó a la boca y yo aún como hombre, intenté someterlo. Pero también fracasé y echado como estaba y aún con los calcetines puestos, levanté las piernas para quitármelos. Bernardo se lanzó a mi culo expuesto y me dio una mamada de ojete que me hizo ver todo rosa como la hembra que en el fondo era. Lo vi tan arrecho que le ofrecí mi agujero y empapada como estaba, me enculó con violencia y deseo. Eran las tres y veinte de aquel hermoso 4 de noviembre de 2019 cuando fui mujer. Desde luego lo dejé culearme sin condón y recibí encantada el semen espeso de un bello semental que supo darme lo que supuestamente yo le tendría que dar.

    Decidí que mi etapa como fracaso de hombre había acabado. Desde entonces soy la puta de varios machos de verdad que se desahogan en mis dos orificios femeninos, siempre vestida de golfa y muy sensual. Y siempre acabo igual, destrozada, con sugerentes lágrimas negras en mi cara, toda descompuesta, adolorida, con cardenales en todo mi cuerpo de zorra pero feliz y un poco más mujer que antes.

    Disfrutamos siendo inferiores, mamando sus vergas, tragando su semen. ¿Te has puesto a pensar cuántos espermatozoides has ingerido puta marica? Nuestra mente estúpida es incapaz de pensar. Nosotras solo actuamos por instinto y eso es importante, porque al macho no le importa tu inteligencia, le importa meterte la verga y embarazarte. Y nuestra ventaja es esa. No nos vamos a quedar embarazadas ni les vamos a crear problemas futuros a ellos, nos hacemos con su leche para fantasear que nuestra tripita crece, que de verdad a cuajado ese néctar en nuestro organismo Sissy, y lo absorbemos para nutrir de feminidad el conducto donde ellos escupen su crema.

    Si de algo estoy segura es de que cuanto más duro te cogen, más humillación recibes, más dolor sientes en tu cuerpo delicado de perrita ofrecida, más fluídos ingieras, más feliz serás. Yo lo soy y tengo la ventaja añadida que mi mente de Sissy patética ha aceptado que además de ser inferior, merezco ser castigada fuerte por puta. Yo estoy en ese grado de adiestramiento en el que puedo ayudar a otras putitas que aún están reprimidas y dudosas de experimentar la bella realidad de ser mujer. Yo te quiero ayudar, pero debes estar dispuesta a seguir todo cuanto yo he seguido para acabar siendo la más puta, la grandísima puta que todos quieren tirarse. Quiero que me escribas a mi correo, que me cuentes tus experiencias y juntas realizar ese sueño tan anhelado. ¿Quieres entrar al fantástico mundo de ser mujer? ¿Quieres aprender técnicas amatorias para enloquecerlo? ¿Apenas empiezas? Escríbeme y haz realidad ese deseo tan delicado de entregarte a un hombre de verdad. Mi correo es: [email protected] y estoy a tu dispisición para lo que desees.

    Y recuerda, las putas Sissies mariconas, somos el futuro. Hoy aprendemos, mañana nos empoderamos. Soy Viviana, soy travesti, soy puta, soy una mujer feliz y soy tu amiga. Un beso enorme a todos.

  • Mi novia la nueva puta (II)

    Mi novia la nueva puta (II)

    Habían pasado unos días desde que Andrea había tenido una charla muy caliente con un perfecto desconocido, esto nos tenía a mil, cabe aclarar que cuando iniciamos en este mundo nuestra relación no atravesaba ningún momento malo al contrario estábamos pasando por una gran época como pareja, pero el hacer esto nos acercó más, nos volvió cómplices y fue regresar al inicio de nuestra relación, como cuando empiezas ese noviazgo y te la pasas teniendo mucho sexo de muchas formas, eso nos ocurrió, teníamos sexo a cada momento, de muchas maneras sin limitarnos, a ella le encanta ser tratada como una zorra en la cama pero con esto ese gusto se disparó aún más, empezó a sentirse como una puta de verdad empoderada y sin miedo a explorar su sexualidad.

    Un jueves muy común estaba hablando con ella, como era nuestra costumbre nos habíamos despedido, me había enviado un audio diciendo que iba a dormir y me deseaba una buena noche (no vivimos juntos), para mi la noche era normal, ella no me había contado nada así me fui a dormir sin preocupación, al día siguiente desperté un poco tarde y encontré unos mensajes en mi celular, decían -amor, algo paso ayer en la noche tengo que contarte!! Le respondí –¿Qué pasó? Y ella dijo: -ayer tuve una conversación muy caliente con un amigo, en ese momento quede sin palabras, frio, no sabía que responder, había tenido esa charla con alguien que ella conocía, alguien cercano a su entorno, eso me ponía nervioso pero el morbo estaba ahí, le pregunte que como había iniciado y ella no respondió, simplemente tomo capturas de pantalla y empezó a enviarme toda la conversación, todo era irreal habían chateado hasta las 4 de la madrugada (nunca lo ha hecho conmigo, menos en conversaciones calientes), ella le había enviado fotos desnuda, yo no lo podía creer conmigo pasaron años para que esto ocurriera, y con el amiguito no, yo nunca imagine que con todo lo que había pasado estaba despertando toda una perra, estas son unas partes de la conversación: (llamaremos a su amigo Martin)

    -Martin: Te confieso algo, quisiera hacerlo contigo, quitarte la ropa, tenerte en ropa interior, besarte por todos lados, explorarte toda, quitarte el sostén y besar tus pechos.

    -Andrea: Es delicioso imaginar cada cosa que me dices.

    -Martin: si, me imagino, estoy muy excitado

    -Andrea: Pues como no con todo lo que me dices y yo me imagino

    -M: acariciar tu entrepierna y sentirte húmeda.

    -A: Que rico!! te soy sincera me excita mucho lo que me dices y me encantaría estar contigo (cuando leí esta parte y entendí que ella estaba decidida para acostarse con él.

    -M: Que traes puesto?

    -A: Solo un panty que cubre mis nalgas hasta la mitad y cubre mi cuerpo de zorrita (ya había soltado y saco su lado caliente)

    -M: Te gusta que te cojan del cabello? Te imagine en 4 con ese panty.

    -A: Si y mientras me cogen que me hablen sucio, que me digan que soy una putica arrecha, ¿me vas a dar en 4?

    -M: Si, darte suavecito, que sientas mi pene cerca de tu vulva y sentirte mojadita, verte tocándote

    -A: ¿Pero antes me vas a dejar mamártelo? Me encanta hacer sexo oral así que pasaría mi lengua por la punta de tu pene en círculos muy despacito y luego rápido para después deslizarlo por mi boca e iría de arriba abajo varias veces hasta que me llegue a mi garganta y me encantaría verte a los ojos mientras lo hago para que veas lo zorra que puedo llegar a ser.

    -M: Estoy muy arrecho

    -A: Y a mi me pone a mojar todo lo que te digo

    -M: Me gustaría meter mis dedos en tu vagina y poner mi pene en tus senos.

    -A: Mientras me susurras al oído que soy tu putica? (se suponía que ella era mi puta y que ese era nuestro juego, al reclamarle mientras leía la conversación me dijo que no podía molestarla que yo le había pedido ser un cornudo así que yo tenía que aguantar)

    -A: Te imagino sobre mi, mientras me penetras y besas mis labios mi cuello y apretas mis senos que rico.

    -M: Tus piernas abiertas, estoy encima de ti penetrándote.

    -A: Que rico, mientas te digo que soy una putica caliente y me encanta sentirte dentro de mi.

    -M: Eres una zorra y me encanta, nunca imagine que fueras así

    -A: Y a mi me encanta serlo y que me pongas así.

    -M: Eres mi putica.

    -A: Soy tu putica. (ya no era mi puta, era la puta de alguien mas tenía que compartirla y eso hacía que mi verga estuviera a punto de estallar)

    -M: Quiero venirme dentro tuyo.

    -A: Que rico, me vas a dar tu leche caliente?, a las puticas como yo nos encanta

    -M: Si calientita y quiero escucharte gemir.

    -A: Mientras me lo metes hasta el fondo.

    En este momento de la conversación él le pide una foto de sus senos y su vagina, ella sin dudar le envía las fotos que Martin le pidió, cuando yo le pedía estas fotos nunca me las daba, siempre me decía que no e inventaba mil excusas, a él no, todo fue inmediato sin palabras de por medio, cuando le pregunte sobre esto me dijo que estaba muy excitada y que no le importaba, me pregunto si a mi me molestaba y en un tono de burla me dijo “yo creo que no” y tenía razón no me molestaba me excitaba, sin más continúe leyendo la conversación y ella le decía

    -A: Me estoy tocando imaginando que me tocas y me das bien duro mientras me haces venir.

    -M: Romperte ese pijama y ver tus pezones duros, morderlos y ver como se mueven mientras te lo meto.

    -A: Al ritmo de una rica cogida y los gemidos de una zorrita.

    -M: Me tienes a punto de estallar. (Aquí le envía una foto de su pene)

    -A: Que rica verga tienes, me convierto en una putica, que rico ¿puedo tenerla bien adentro? (La muy zorra aquí le pedía verga ya había perdido el control y solo quería verga)

    -M: Te la meto toda, para que salga mojadita de tu vagina.

    -A: Que rico que sientas lo que me provocas, que rico imaginar que la tengo dentro.

    -M: Tus nalgas rebotando en mi cuerpo putita, sentada en mi verga.

    -A: Mientras me muevo de un lado a otro, me encantaría cabalgarte y que me aprietes los senos.

    -M: Me encanta

    -A: Quiero que te imagines tus labios en mis tetas y tu verga también, para que te vengas en ellas o en mi boca mientras me lo trago (ya no me molesto, sentí arrechera la imagine recibiendo leche de otro hombre en su cara y en su boquita, mientas ella se lo traga y me mira diciendo “mira esta es la puta que creaste”, la verdad en este punto de la conversación no pude aguantar mas y me derrame mientras leía todo, a pesar de eso seguí leyendo

    -M: No aguanto más, estoy a punto de venirme

    -A: Imagínate pasando tu verga por mi cara y después a mis tetas frotándolas, mientras me miras a los ojos y me dices que soy tu puta.

    -M: Sigue puta

    -A: Y me lo pasas por la boca de nuevo para lamer y chupar tu pene antes de venirte, después te pongo las tetas en la verga y empiezo a frotarlas mientras te excitas mas y las sacudo en esa verga dura que esta que se revienta.

    -M: Ponte en 4 zorra.

    -A: Me vas a dar duro?

    -M: Si, quieres mi leche puta?

    -A: Si, por favor (nunca me había suplicado por semen, jamás me lo había pedido con un por favor, no me había dado cuenta pero mi pene seguía parado y con mi mano izquierda nuevamente lo frotaba)

    -M: Te dije que hables puta? Solo obedece

    -A: Esta bien, yo hago lo que quieras (ya era una putita sumisa se había entregado a su nuevo macho y a mi eso me encantaba)

    -M: Eres una puta, mi puta y mereces que te nalguee duro.

    -A: Que rico, lo merezco (ella le envía una foto de panti mojado)

    -M: ¿Quiero venirme en ese panty de niña buena, quieres eso puta, que manche tu panty de niña buena?

    -A: Sii, por favor, ¿para dejarme como toda una perra?

    -M: Si, te lo mereces por zorra.

    -A: ¡¡¡Vente en mi panty por favor!!!

    -M: Abre las piernas puta.

    -A: Están bien abiertas para ti.

    -M: No aguanto mas

    -A: ¿El niño no aguanta más? ¿Se quiere venir? ¿Vengase donde quiera y explote donde quiera sobre la puta, su puta quiere leche caliente si me la va a dar? (mientras leía la imaginaba suplicando por sexo, por semen, siendo una putita sumisa, me preguntaba por un momento en donde estaba la niña buena y tímida que cuando empezamos a tener sexo no le gustaba ponerse en cuatro o subir porque no sabía que hacer, esa niña murió tal vez ese día, y eso no me disgustaba me encantaba mi pene de nuevo iba a reventarse imaginando a mi puta o bueno ya no tan mía, trabajando arduamente para satisfacer a su nuevo macho)

    -M: Si en tu panty, toma tu leche

    -A Que rico que me dejes toda mojadita de tu semen y te frotes sobre mi hasta derramar la última gota, quedar mojadita por mis jugos y tu semen, soy un poquito arrecha cuando me conoces.

    -M: eso me encanta, fue delicioso

    La conversación terminaba ahí, al principio después de leer todo sentía algo de celos, me sentía extraño, pero al mismo tiempo sostenía mi verga en mi mano, mi verga que después de una paja no se había dormido, al contrario, mantuvo su erección, el corazón me palpitaba fuerte y la respiración estaba entrecortada, definitivamente sentía que a mi Andrea había sacado la puta que llevaba reprimida, la niña buena se fue y una nueva mujer, una perra deseosa de sexo había llegado, ahora tenía dos machos para satisfacer por un lado su cornudo que quería saber que se sentiría que su mujer se revuelque con otro para matarse a pajas mientras la imagina y por otro un amigo al que parece le tenía ganas desde hace mucho tiempo, un nuevo macho al que le iba a entregar su sexo y se esforzaría por satisfacer, entre tantos pensamientos solo me tendí en la cama, cerré los ojos y me di la segunda mejor paja de toda mi vida (la primera tiene que ver con este tema y la contare en un nuevo relato) yo todavía no me imaginaba todo lo que estaba por venir.

    Andrea sé que estás leyendo esto, gracias por cumplir mi fantasía y darme tanta felicidad, seré el mejor cornudo que una mujer pueda desear. Te Amo!!

  • Cobrando encontré el placer (4): Después de Adrián

    Cobrando encontré el placer (4): Después de Adrián

    En otra ocasión seguiré con mis encuentros con Adrián quien fue con quién inicie está aventura del sexo homosexual, pero esta vez relataré otra experiencia.

    Seguía en mi trabajo de cobrador a domicilio y me habían asignado un nuevo cliente, quedaba en el distrito de Jesús María acá en Lima, el tipo de llamaba Jorge.

    La primera vez que lo vi ambos nos miramos con indiferencia, era un tío de 50 y pico años con una calvicie masculina de cuerpo normal.

    En fin iba casi dos veces por semana a su casa pues siempre daba pagos adelantados, pero desde la segunda vez que fui ya su mirada era distinta, había una especie de coqueteo cuando me hablaba, intentaba ser chistoso y galante en pocas palabras se mandaba con todo aún sin yo haber dado muestra de que me gustaba el sexo con hombres.

    Siempre me invitaba una bebida y me hacía conversación, que era divorciado con hijos mayores que trabajaba casi siempre desde casa y cosas así, pero ya conforme yo aceptaba sus bebidas el traía más temas como sus amoríos y preferencias en el sexo, poses y demás, y obviamente comenzó a preguntar lo mismo de mi, yo intentaba ser evasivo pero amable.

    Un día fui por el pago de siempre y lo encontré más atrevido que nunca, me hizo pasar y no me negué me invitó una cerveza, el ya andaba algo bebido, me quise negar pero insistió y acepte fueron casi 4 cervezas en lata las que tome y me dio de comer pizza, yo quería irme pues debía seguir trabajando, así que me pare fui al baño a orinar y de regreso lo encontré esperándome, me fui a despedir le extendí la mano pero el se lanzó a tomar mi cintura y me empalmó un beso que nuevamente el alcohol me hizo ceder, debo confesar que sus coqueteo me agradaba y siempre me excito saber hasta donde él podía llegar, así que me deje besar sentí sus manos en mi espalda y su lengua en mi boca, y mi pene reventar mis pantalones de la excitación.

    Me gustas, me dijo

    Me encantas la verdad no sé si soy muy mandado pero me gustas.

    Me quedé de una pieza sin saber que decir y ese silencio lo aprovecho me volvió a besar pero esta vez sus manos me recorrieron toda la espalda y tomaron mis nalgas con fuerza y entonces se me escapó un gemido de placer

    Eso él lo interpretó como aprobación y continuo llevándome poco a poco hacia el sofá dónde nos encontramos besándonos y acariciándonos ya no pude fingir más moría de las ganas de hacer más, Jorge me fue quitando la ropa y seguía besando mis labios hombros cuello pecho, yo solo gemía y suspiraba, me quito los pantalones y los boxers y así desnudo me tomo de la mano y me llevo a su cuarto donde me tenía reservada una sorpresa

    Sergio, me dijo, había hoy planeado esto y no sabía si iba a ligar, pero que bueno que te ha gustado y que yo te gustó, te gustó no??

    La verdad si, conteste, me gustas y me excito mucho como me has seducido, a todo esto el me seguía acariciando y besando mientras hablamos, Oh pequeño que rico eres me gustas me pones muy muy caliente, me dijo

    En eso abrió un armario y saco varias prendas femeninas, me miró me abrazo y volvimos a besarnos, yo no tenía que esperar a que el dijera lo que quería. Espérame en la sala amor, le dije. Salió y yo comencé a buscar que de esa lencería ponerme, así que opte por un conjunto blanco casi como de novia y unos zapatos de tacón muy alto, al verme al espejo me excito tanto que por poco me vengo ahí mismo sin tocarme.

    Salí a la sala y Jorge estaba en el sofá ya desnudo y con una erección preciosa, su pene no era mayor a los 16 cm pero se veía duro y brilloso.

    Al verme solo atinó a decir: wow estás bello amor, quiero que hagamos una sesión de amor que nunca olvidemos, ok le dije… me has conquistado me sedujiste… me arrodille ante él y comencé a besar su pene erecto dando besos suaves mientras mis manos acariciando su pecho, piernas y sus huevos, lamía toda esa pieza de carne y mi lengua jugaba en su glande.

    El me miraba, suspiraba y gemía, me acariciaba con ternura, entonces metí su pene a mi boca y comencé una mamada fenomenal con gemidos y miradas incluso, Jorge se retorcía del placer.

    Aaah Sergio bebito, amor, sigue sigue, yo obedecía así estuve unos 15 minutos entonces Jorge me tomo por los hombros y me sentó de frente a él con mis piernas a los lados y me comenzó a besar con frenesí.

    Besos intensos con pasión que yo devolvía, entonces me hizo sin bajarme del sofá que me voltease y dejo mi culo frente a su cara y su pene cerca de mi boca, aparto la tanguita y comenzó a lengüetear mi orificio dándome tal placer que mis gemidos y gritos ya estaban desatados, metí su pene en mi boca y a ese placer en mi culo correspondí con una mamada metiendo ese rico pene duro en mi boca totalmente lubricándolo con saliva así como el metía su lengua en mi hoyo mojándome y dándome sensación de que iba a estallar en un orgasmo.

    Jorge entonces como macho me hizo que me sentase de nuevo frente a él, comenzó a besar mi pecho y mis pezones prácticamente se los comió con lo cual ya para mí era imposible no pedir… Cachame, cógeme amor hazlo!!!

    El con una mano aparto la tanguita a un lado y puso su pene en la entrada, ambos su pieza y mi culo estaban súper húmedos, lo acomodo y sentí como entro sin dificultades.

    Oh aaahhh, siii grite cuál mujer desesperada y loca de placer… dame amor dame grite.

    Sergio bebito que rico culo caliente tienes vamos comete toda mi pinga vamos!!! Aaah amorcito Sergio vamos

    Y comenzamos a cabalgar… gritos, gemidos besos en la boca cuello mis pezones, mis nalgas estaban fuertemente agarradas por Jorge el sofá iba y venía con nuestros movimientos, fue impresionante porque no cambiamos de posición era la pose de sus fantasías que ya me había contado… Jorge estaba al borde veía su sudor y sus palabras de deseo… bebito, amor, que rico culito mujercita rica… aaah

    Jorge! Si papito siii que rica verga así así métela más más mas!

    El tiempo fue eterno no se en que instante sentí que chorros de semen salían de mí y cayeron en su pecho, lo cual lo calentó más pues me comenzó a dar más fuerte, yo estaba rendido en su pecho y en eso sentí su… ahhh siii y toda su leche me lleno… me abrazo sin salir de mi nos reclinamos y quedó sobre mi besándonos.

    Te quiero mucho Sergio bebito amor, princesita… dime qué está no será la única vez…

    No Jorge… aún no me voy…

  • Mi primera casada

    Mi primera casada

    Hola, este es mi primer relato después de muchos años de ser aficionado a leer relatos eróticos, en especial los de infidelidad creo que desde el año 2003 aproximadamente, para ese entonces era un chico de 20 años, a este tiempo soy un hombre de 37 años vivo en El Salvador un pequeño país de américa central, soy un tipo normal, pero educado con modales, detallista y ya a este tiempo casado.

    A raíz de leer tantos relatos de infidelidad en donde imaginaba cada momento y detalle de las historias en donde encontraba que muchos de los relatos tenían en común que las chicas casadas se comportaban de manera muy cachondas con hombres fuera de sus maridos, me fue gustando la idea de poder disfrutar alguna vez de una mujer de esa manera.

    Les contaré mi primera relación con una chica casada por el año 2007, la verdad una relación que marcó mis gustos hacia las chica casadas, recuerdo que para ese tiempo estaban de moda aquí en el país enviar mensaje de texto a los canales de televisión para que ese mensaje apareciera en la parte baja de la pantalla durante la transmisión regular, recuerdo que hice muchos intentos en ese entonces en un canal de música que se llamaba Star Chanel en las horas de la noche, pero que sin tener éxitos en mi búsqueda, el mensaje decía algo así como busco chica casada que quiera una relación clandestina con chico de 20, pasé tiempo enviando mensajes sin obtener resultados.

    Así que en una de esas me recordé que a esas horas de la noche las chicas generalmente están atendiendo a sus esposos, preparando las cosas para el siguiente día de sus hijos para la escuela, y no sé qué otras cosas más y que el tiempo que ellas tienen para relajarse y hacer sus cosas generalmente sería por la mañana cuando han despachado a sus maridos al trabajo y a sus hijos a la escuela, así que los mensajes que mandaba por la noche los comencé a mandar a eso de las 8 de la mañana en adelante y que creen, pues si me resulto la estrategia.

    Me contactaron de varios números de teléfono es de recordar que para esos entonces no existía whatsapp, así que la comunicación era por llamada o mensajes de textos, pero me llamo la atención un mensaje que recuerdo que me preguntaba por qué casada?

    Me pensé que respondo, pero al final fui sincero y le contesté que buscaba experimentar lo que había leía en los relatos, quizás le gustó que fuera sincero porque seguimos masajeando y como desde el inicio le pedí sus condiciones las cuales respetaría como por ejemplo que jamás le llamaría antes de validar si se podía, que no mandaría mensajes fuera de los días y horas según ella me lo detallara.

    Me contó que vio mi mensaje y anotó mi número, pero que pasaron varios días antes de enviarme el primer mensaje que escribía y los borraba, pero que al final lo terminó enviando, así comenzamos los chat.

    La cuestión es que pasamos chateando por varios días me contó que ella tenía 27 años de la zona sur de San Salvador, acordamos vernos la primera vez, pero a todo ya habíamos dejado los mensajes de texto y habíamos pasado a las llamadas directas y que en dichas llamadas habían salido temas calientes como gustos de preferencias de cada quien, como en mi caso que me gustan las mujeres que usan vestido, zapatos o sandalias de plataforma que usen hilos, que se depilen porque me encanta hacer oral a una mujer así cosa que según ella lo cumplía y que también le encantaba que un hombre fuera así ya que su marido mayor que ella no le gustaba que fuera así en la manera de vestir por que robaba las miradas de los demás hombres, así como en la intimida pues según era mero limitado en la imaginación.

    Recuerdo que después de tantas llamadas por teléfono hasta subidas de todo que nos tocábamos mientras hablábamos quedamos en que nos veríamos la primera vez así fue recuerdo que nos encontramos en un pequeño centro comercial cerca de donde ella vivía, llegue en mi carro que aprovechando tener los vidrios oscuros y le di las características de mi carro y el lugar exacto en donde estaba parqueado con las señal de las luces encendidas, wooo mi sorpresa fue ver una mujer sumamente preciosa, linda me quede con la boca abierta por que jamás ni en mis mejores sueños imagine que fuera una mujer tan bella.

    Recuerdo que me quedo subió al carro y quizás vio mi expresión de sopesa y admiración por que fue clara y me dijo, que no te gusto, si no te gusto me bajo?

    No, no tranquila le dije es que jamás pensé que fueras así de linda, a pues esta soy yo espero gustarte y la verdad wooo me gusto piel canela, pelo negro liso y largo, con pechos y trasero bien proporcionado nada de grandes exagerado tampoco pequeños, unos pies tan lindo bien cuidados, piernas y pantorrillas como de escultura.

    A demás llego en un vestido como de encajes color blanco, zapatos tipo sandalias de plataforma ser veía espectacular y como ya habíamos quedado que iríamos a un motel porque era de provechar el tiempo teníamos que regresar antes de las 11 de la mañana porque su pequeño hijo salía del kínder a las 11 am y su marido llegaba a la casa a la 1 de la tarde por lo que tenía que llegar a preparar almuerzo, por lo que salimos de ese pequeño mall a un motel, pero en el camino me dio chance que ir acariciando sus piernas wooo subí hasta que me encontré que andaba un cachetero y debajo un hilo me dejo es que no podía salir solo con el hilo puesto por que se me notaba y ese es solo para ti, hice a un lado ambas prendas y que sorpresa su conchita totalmente depilada y mojada.

    Me dijo así me pones y me depile para ti, ni mi marido me pone así ni me depilo para el wooo otra sorpresa.

    Llegamos al motel y no aguantamos comenzamos a besarnos apasionadamente en la habitación pero le pedí que quería ir disfrutando cada momento cada instante en que se fuera quedando sin prendas primero la disfrute con mi vista con el vestido, luego solo con el sostén y el cachetero, después solo en hilo, le pedí que me modelara y que se pusiera en posiciones para poder disfrutar con mis vista cada ángulo de su bello cuerpo, después sin nada en las misma pose.

    Comencé a mamar sus pechos, baje hasta llegar a su concha rica la comencé a mamar de manera suave y delicada, de manera muy sutil a consentirla con mis labios con mi lengua pasamos así quizás como una hora que le mame todo la hice venirse solo con mi boca, la puse de torito para mamarle el culo le hice el beso negro se murió de placer con eso que ya no aguanto más daba gritos de placer y me pidió que la cogiera que jamás la habían hecho venirse solo con sexo oral pero que necesitaba mi Berga adentro de ella y la comencé a penetrar suave solo recuerdo que ella gemía decía que rico que gruesa esta, decía cógeme como nadie me ha cogido, ni con mi marido soy así.

    Comenzamos una danza erótica de posiciones en donde nos alternábamos quien llevaba el ritmo, momentos arriba yo, otros momento abajo pasamos como otra hora con sexo que comenzó suave y delicado pero el clímax fue le comenzó a sonar el celular y vio que era su marido, me dijo que hago si siempre le contesto, le dije coge la llamada paremos un momento en lo que hablas con él y si paramos, pero no le saque la verga.

    Ella contesto y le dijo: Hola amor, no sé qué le dijo el pero ella le dijo si te dije que vendría a pagar el teléfono ando por metro (centro comercial famoso en El Salvador), estaba haciendo la fila para pagar y no me di cuenta que me llamabas por el ruido que hay aquí, en eso comencé de nuevo yo a mis movimientos de meter y sacar, ella hacia señas que parara pero no yo seguía, ella hacia caras y gestos se mordía los labios y trataba de no delatarse con la voz de lo excitada y caliente que estaba, solo recuerdo que se le salió un HAAYY, supongo que le pregunto que le había pasado por que la respuesta de ella fue nada me tropecé y me golpee el dedito chiquito del pie, para que dijo chiquito, le saque mi verga y se la comencé a poner en el culo, le dijo amor te dejo que tengo que hacer una cola que está bien grande aquí en del sur (así se llama la compañía distribuidora de electricidad), aunque la cola era el culo que esta al sur de su cuerpo, colgaron y comenzó a gritar de placer hasta grito haaaaa soy una puta estoy casada y me están rompiendo el culo en lo que mi marido trabaja y no me importa que me escuche lo puta que soy y gritaba.

    Decía cógeme soy tu puta casada, nadie me ha cogido así, a mi marido ni dejo que se acerque a mi culo porque soy su esposa fiel y santa, cuando estaba por venirme se la saque y me pase a su vagina y la seguí cogiendo pero ya estaba por venirme y quería venirme adentro de ella pero eso no lo sabía ella, y me dijo que has hecho cuando sintió mis explosiones adentro de ella, no estoy planificando y tengo como tres semanas que me coge mi marido porque estamos enojados, le dije que no se preocupara que le daba permiso que esa noche cogiera con él.

    A todo esto ya eran casi las 11 así que nos vestimos pero le dije que quería su hilo rosado como recuerdo de nuestro primer encuentro, nos vestimos y la fui a dejar cerca del colegio de su hijo y así comenzó una pequeña aventura con mi primera casada.

    Las disculpas por mi inexperiencia en escribir, es mi primer relato, espero les guste y los haya tenido atentos a mi historia a manera de imaginar cada palabra y momento.

    Pueden escribirme al correo [email protected].

  • El cambio de una madre (IX)

    El cambio de una madre (IX)

    Tras la partida de mi padre, yo pasaba todos los días por casa de mi madre. De hecho, me mudé a su casa. Vivíamos juntos cuando no estaba mi padre.

    Follábamos como locos, me llegué a follar a mi madre en todos los lugares de la casa. En el baño, en la cocina, en la cama de mis padres, en el salón…

    Era una locura mi madre estaba desatada, todos los días follábamos por lo menos dos veces.

    Pasaron los días, y llegaba el día de salir de crucero.

    -Ma, cuando viene papá.

    -Pues o está noche o mañana.

    -Está bien pues yo me iré a mi casa hoy, prepararé la maleta, por si viene esta noche.

    Pero Ma, cómo vamos follar en el crucero? Yo no puedo estar ahora 10 días sin follar contigo…

    -No te preocupes por eso hijo, tengo todo pensado. Tú solo te tendrás que preocuparte de disfrutar del viaje. Dijo mi madre muy convencida.

    Toda la familia, cogimos un autobús, para que nos llevase a Barcelona, donde embarcaríamos en un crucero por el Mediterráneo de 10 días. Estaba nervioso, tenía ganas de salir de viaje. La verdad que también me apetecía pasar tiempo con la familia estaría bien.

    Embarcamos, en el pedazo de barco. Era grandísimo, no le faltaba el más mínimo detalle.

    Nos acompañaron, hasta nuestras habitaciones.

    Las habitaciones, estaban juntas. La de mis padres y la mía, se podían juntar o separar por una puerta.

    Era el camarote principal, por el cual había que pasar para entrar en mi estancia. Tenía baño para mí solo, una cama grande e incluso un sofá cama. Lo único que si quería salir tenía que hacerlo por la habitación de mis madres. Lo había pensado bien mi madre.

    -Hijo, te gusta la habitación? La tuya, es un poco pequeña, pero como viajas sólo, creo que será suficiente. Además así podemos ver la TV los tres, si quieres intimidad con cerrar la puerta solucionado.

    -Si, mamá está muy bien me gusta. Dije mientras mi padre observaba las habitaciones.

    Mi hermano y mi cuñada, estaban en la habitación de al lado. Pegaba pared con pared con la mía.

    Descansamos un rato hasta que el barco, comenzó a navegar.

    Yo sabía que mi madre y mi cuñada habían ido de compras, pero no sabía que se habría comprado mi madre. Me moría de ganas de ver que bikinis habían comprado. Tenía ganas de ver a mi cuñada en bikini, nunca la había visto y la verdad que aunque mi madre me gustaba más y me ponía más cachondo, no le pondría ningún pero a pegarme un revolcón con mi cuñada. Las de pajas que me he cascado a su salud…

    Salimos toda la familia a dar una vuelta por el barco. A conocer todo un poco.

    Era una pequeña ciudad dentro de un barco, había de todo, tiendas, casino, bares…

    Teníamos todo incluido, por lo que decidimos, ir a tomarnos unas cervezas todos juntos. La cosa prometía.

    Mi hermano y mi padre bebían, como locos.. Valla borrachera van a coger estos dos. Sus respectivas mujeres les frenaron y les dijeron que no beberían tanto, pero les dijeron muy convencidos, que solo se vive una vez y había q aprovechar.

    Pasamos la tarde, bajamos a cenar al restaurante y al salir tomamos algo en un bar en la cubierta…

    Mi padre y hermano, estaba desatados y bebían sin parar. Pero por fin conseguimos llevarlos a la cama.

    Esa noche no pasó nada con mi madre, queríamos ver como iba la cosa. Mis padres se metieron en su cama y yo me fui a mi camarote.

    Al rato, como 20 minutos más tarde de meternos en la cama, pude escuchar como mi madre, quería follarse a mi padre, pero él no podía.

    Me acerqué a la puerta que separaba la habitación y la abrí un poco.

    Pude ver como mi madre con un tanga, estaba intentando, que a mí padre se le pondría dura, se la chupaba, le pasaba las tetas por la polla… Pero mi padre nada

    Mi padre sólo acertaba a decir:

    -Dejaló Pili, no hay forma creo que he bebido mucho y ya no tengo 20 años, esto no responde.

    Mi madre estaba caliente, pero cayó, en la cama derrotada, que pobre. Si no estuviese mi padre, le metía ahora una follada de las que la volvían loca. Pero no iba a ser el caso.

    Yo me fui a mi cama y me hice una buena paja, no quería hacer nada con mi madre, sin saber cómo dormiría mi padre…

    Apenas pude pegar ojo, que manera de roncar mi padre. Eso no era normal, parecía como si se fuese a hundir el barco.

    Puse la oreja a ver si mi hermano y mi cuñada estaban follando, pero nada no sé oía nada. O las paredes son muy gordas, o están dormidos…

    Me despertó el trastear de mi madre en su habitación, desde mi habitación, con la puerta un poco abierta y gracias a un espejo, pude ver como mi madre entraba en el baño y se daba una ducha.

    Pude ver cómo se hacía la pobre una paja, mi padre la había dejado cachonda anoche y nadie la pudo complacer.

    Oí como mi padre también se despertaba, entonces me di una ducha y me puse el bañador. Quería pasar el día en la piscina.

    Pase a la habitación de mis padres.

    -buenos días, qué tal habéis dormido? Les pregunte a los dos.

    -Muy bien, dijo me padre de tirón, he dormido como un hombre…

    -Me gustaría decir lo mismo dijo mi madre. Pero a mí me ha resultado imposible dormir con los ronquidos que pegas. Además bebiste mucho y no has parado de moverte en toda la noche…

    -No te enfades mujer, lo siento. Dijo mi padre.

    -Ma, yo también he oído roncar a papá, pero bueno con la puerta cerrada se escucha poco. En mi habitación hay una cama y un sofá cama, si quieres tú puedes dormir en mi cama y yo en el sofá cama. Así todos descansaremos, que luego sino se van hacer los días muy largos y hay que ir de excursión. Si no descansas estarás muerta no vas a disfrutar, ni a descansar.

    Ya había puesto en marcha mi plan. Si mi madre dormía en mi habitación, podríamos follar por la noche como locos…

    -Ya hijo, pero no quiero romper tu intimidad, bastante que medio compartes habitación con tus padres, como para que ahora tu madre duerma en tu habitación, porque su marido ronca como un oso. Protestó mi madre.

    -Mamá por favor, no digas tonterías a mi no me importa lo más mínimo. No sé a papá. Hemos venido a disfrutar y a pasarlo bien.

    -A mi me da igual dijo mi padre. Yo Pili lo que quiero es que descanses. Tienes que entender que estoy trabajando todo el día, y con el coche por lo que no puedo beber, y ahora que puedo pasarme un poco.. Pues me apetece.

    -Está bien, sentenció mi madre dormiré con el niño. Así descansaremos todos. Dijo poniendo voz de indignada…

    Mi madre y yo fuimos a desayunar, mi padre se quedó en la cama. Al salir por la puerta de la habitación, mi madre miro el pasillo y vio que no venía nadie, y me cogió la polla.

    -Que ganas tengo de comerme la y que se meta en mi coño…

    Nos montamos en el ascensor, cómo íbamos solos nos comimos a besos, nos metimos mano a base de bien. Los dos necesitábamos una buena follada de las nuestras.

    Cogimos una mesa para 4 por si bajaba, mi hermano y mi cuñada. Entonces le dije a mi madre.

    -Ma, ayer nada eh. Vi como le comías la polla a papá y le restregabas las tetas por su polla, pero no logró empalmarse. Te hubiese follada con buena gana pero…

    -Ya hijo la verdad que estaba, cachonda quería que nos escucharás follar, pero no hubo forma. Esta mañana en la ducha me he tenido que hacer una buena paja.

    -Lo sé, ma. Desde mi habitación y gracia a los espejos te he visto como te dabas un homenaje.

    Pero bueno, eso es pasado. Si esta noche vienes a mi habitación cerramos la puerta y podemos follar. A papá le dejamos beber todo lo que quiera, en la cena del capitán y ese duerme como un tronco toda la noche.

    No se entera que me estoy follando en la habitación de al lado a su mujer que se joda.

    Me mata el morbo, le dije muy convencido a mi madre.

    -Si así lo haremos, pero ahora cállate que viene Claudia.

    Mi cuñada bajaba sola. Se sentó con nosotros.

    -Buenos días guapa, le dije a mi cuñada. Has descansado? Y mi hermano?

    -Hola cuñado, bueno descansar lo que se dice descansar…

    Estos han estado follando toda la noche como locos, pesé que valiente es mi hermano ha salido a mí.

    Entonces Claudia contesto a mis preguntas…

    -Tu hermano, no ha dejado de roncar en toda la noche, se menea más que el barco. Me ha dado la noche. Ya le he dicho cómo está noche sea igual duerme en el sofá cama. Dijo enfadada.

    -Anda pues como su padre. Yo esta noche voy a dormir en la habitación de Luisja. Arturo no me ha dejado pegar ojo. Y he venido a descansar no a amargarme las vacaciones.

    -Encima dice que está con resaca que se queda en la cama… Y yo a buscarme la vida sola. Concluyó Claudia muy enfadada.

    -Bueno Claudia no te enfades, llámanos y vienes con nosotros, déjalo. Le dije sereno

    -Si Luisja pero sabes que ayer tu padre y tu hermano se pasaron bebiendo y creo que va a ser todo el viaje así.

    -Tranquila, para eso estamos nosotros. Dije quitando hierro al asunto. Ahora vamos a la piscina un rato a tomar el sol, y darnos unos bañitos. Además hoy hay que ponerse guapos que es la cena del capitán, y habrá que echar unos bailes… Si vuestros maridos no quieren ya estoy yo… Jejeje les dije riendo…

    Terminamos de desayunar y pusimos rumbo a la piscina. Nada más llegar nos pusieron en unas tumbonas, con toallas y todo. Esto es un lujo.

    Entonces apareció, la mejor visión del día, mi madre y mi cuñada en bikini. Joder mi madre se había comprado un bikini normal, y el de mi cuñada tampoco, era nada del otro mundo. Nada de tangas, o bikinis diminutos, pero me encantó verlas a las dos. Estaban muy buenas. Pensé que mi hermano, era igual de tonto que mi padre, y que de seguir así, le pasaría como a mí padre, que se le iban a follar a la mujer…

    Tuve, que salir corriendo al agua, me tiré a la piscina, me había empalmado y no era plan de que Claudia se diese cuenta.

    -Esta buenísima el agua. Meteros, les grite desde dentro de la piscina.

    -Tomaremos el sol, dijeron a la vez.

    Estuve nadando un rato y disfrutando del agua, lo más de tranquilo.

    Pasó la mañana y era la hora de comer. Ni mi padre ni mi hermano habían dado señales de vida y sus mujeres se empezaban a enfadar, sobre todo mi cuñada.

    *Mira son las 14 y todavía no ha dado señales de vida, esto no es ni medio normal. Dijo ya muy enfadada mi cuñada.

    -Bueno paz, vamos a ver si están en la habitación o donde están. Dije relajando el ambiente.

    No estaban lejos, estaban en el bar tomando una cerveza y un aperitivo. Fuimos hacia ellos.

    Mi madre como acostumbrada que está, no le dijo nada a mi padre, pero mi cuñada le dijo a mi hermano.

    -Ya te vale, donde te has metido toda la mañana? Luego hablamos, le dijo a mi hermano un poco enfadada.

    Estaba claro que mi cuñada, no quería montar el circo allí, pero cuando fuesen a la habitación, seguro que le echaba buena bronca…

    Comimos los 5, ya más tranquilos. Nos pusimos a hablar de la cena de la noche y la gala que había que llevar.

    «Como me jode, tener que ponerme de gala, dijo mi hermano. Vengo a descansar y vestirme como quiera, no de etiqueta.

    -Bueno es sólo una noche, dije yo no es para tanto.

    Al terminar de comer como hacía mucho calor, nos fuimos a descansar un poco a la habitación.

    Bueno mi hermano creo que a escuchar una buena reprimenda…

    Nosotros tres nos tumbamos en la cama a ver un poco la TV.

    Yo sólo y mi madre con mi padre.

    Habrían pasado como dos horas, y como mi padre se había vuelto a dormir, Mi madre y yo nos fuimos a la piscina. Yo quería ir a algún lado a ver si me podía follar a mi madre, pero llamaron a la puerta de la habitación de mis padres.

    Eran mi hermano y mi cuñada, iban a la piscina si queríamos ir con ellos. A este le ha llovido bien está muy tranquilo.

    Los cuatro fuimos a la piscina y pasamos la tarde entre baños y charlas. Alguna cerveza en el bar de la piscina pero poca cosa.

    La cena era a las 22 y eran ya las 20:30, teníamos que ducharnos y prepararnos todos.

    Mi padre no sabíamos donde estaba, seguro que en el bar. Pero al pasar no estaba ahí. Estaría en la habitación.

    Subimos a la habitación, estaba en la cama no se había meneando en toda la tarde… que vago.

    -Pero Arturo, no te has meneando en toda la tarde, que vago eres, encima ni te has preparado para la cena. Vamos muévete que yo también me tengo que duchar y no quiero llegar tarde.

    -Voy mujer no te enfades. Dijo mi padre mientras se metía al baño a ducharse.

    Yo preparé el traje, y me dispuse para ducharme. Me di una duchita relajante, muy tranquilo.

    Vino a mi mente la imagen de mi cuñada y mi madre en bikini, y se me puso dura al recordar cómo se le marcaban a mi cuñada los labios vaginales en el bikini.

    Cogí mi polla y comencé a hacerme un buen pajote, llevaba todo el día cachondo… Tarde unos 5 min en correrme que paja más rica. Ya estaba como nuevo.

    Salí de la ducha. Mi madre se estaba duchando y mi padre ya estaba listo. Entonces mi padre le dijo a mi madre.

    -Yo ya estoy, os espero en el bar. Tengo mucha sed.

    Estaba claro que no me daba tiempo de follarme a mi madre quedaba menos de una hora para la cena. Pero por lo menos, me deleitaría con su cuerpo.

    Cuando mi padre se fue, salí de mi habitación en calzoncillos, en busca de mi madre. Estaba desnuda.

    No fundimos en un largo beso, con mucha pasión, llevaba casi todo el día sin darle un buen beso, desde la hora del desayuno… Acaricié sus pezones sus tetas y su coño que se estaba poniendo húmedo…

    -Estate quieto, hijo déjalo para la noche vamos a vestirnos. Además no quiero llegar tarde y que nos vean llegar acalorados. Claudia es muy lista y no quiero que nos pille.

    -Vale mama, pero déjame ver cómo te vistes por lo menos. Le dije susurrándole al oído.

    -No, luego a la noche lo que quieras, pero ahora vamos que no quiero llegar tarde vete a vestirte y baja al bar con tu padre, no quiero salir de la habitación contigo y q nos vean llegar juntos.

    Me vestí rápido, le volví a comer la boca a mi madre, le toqué otra vez el coño y me baje al bar a tomar una cerveza con mi padre.

    Tomamos un par de cervezas, al poco de estar allí apareció, mi hermano y mi cuñada.

    Madre mía qué guapa estaba mi cuñada, llevaba un vestido largo, ajustado al cuerpo, todavía no se le notaba nada la barriga, Está buenísima. Al poco apareció mi madre, llevaba un vestido muy parecido al de mi cuñada, estaba muy guapa maquillada, y con ese vestido ceñido al cuerpo, joder que buenas están las dos. Casi parecían hermanas.

    Entramos, en la cena, yo estaba como un burro, solo quería que acabase todo para ir a follar con mi madre.

    Cenamos muy bien, mi madre se encargaba de que a mí padre no le faltará vino en la copa, estaba claro que quería dejarlo fuera de juego. Mi hermano, también quería beber, pero mi cuñada le frenaba todo el rato.

    Cuando acabó la cena, fuimos al baile, todos nos tomamos unos cubatas.

    Mis padres, salieron a bailar, mi hermano y mi cuñada también. Yo me quedé en la mesa viendo las mujeres que había en aquel barco, había muchas que estaban buenísimas.

    Cuando acabó la canción, mi padre se pidió otro cubata y mi madre me sacó a bailar

    -Vamos hijo, baila con tu madre.

    Así lo hice, bailamos una lenta, no nos juntamos demasiado nos estaban mirando todos, pero si que no nos podían oír lo que hablamos, entonces le dije a mi madre.

    -Sabes Ma, estás guapísima, me muero de ganas de quitarte ese vestido y comerme todo lo que hay debajo. Le dije todo cachondo.

    -Bueno tranquilo, no tengas prisa. Tu padre se está pasando con la bebida así que dormirá como un angelito. Y tú y yo a disfrutar de la noche.

    -Me muero de ganas.

    Nos sentamos a tomar otro cubata. Estábamos charlando cuando dijo mi cuñada.

    -Rober vamos a bailar otra canción.

    «Jo, ya hemos bailado una, no me apetece, dijo perezoso mi hermano.

    -Luisja, bailas tú?

    -Claro que sí cuñada, vamos.

    Comenzamos a bailar, entonces me dijo Claudia

    -Tu padre se está pasando la bebida y tu hermano lleva el mismo camino. Ya han bebido mucho vino, en la cena. Yo me voy a llevar a tu hermano a la habitación. Parece un crío.

    -Clau, déjalo que disfrute un poco. Disfruta tú también del viaje.

    -Ya pero luego sé lo que pasa, que mañana todo el día en la cama y yo sola. Mañana iremos de excursión y tu hermano va a estar todo el rato protestando.

    Acabó la canción, fuimos a la mesa, mi cuñada dijo que se quería ir a la cama y mi hermano accedió.

    Dos menos, ahora otro par de cubatas y mi padre fuera también, y mi madre y yo a follar.

    Pedí otro cubata para mí padre, mi madre y yo terminamos el nuestro. Ya era hora de irnos a la cama.

    Mi padre estaba muy contento, agarraba a mi madre y canturreaba, mi madre le seguía el juego. Llegamos a la habitación y se tiró en la cama y dijo

    -Toda la cama para mí, que bien voy a dormir.

    Se quedó dormido vestido. Madre mía.

    Mi madre le quitó la ropa y lo metió en la cama ya estaba roncado.

    Yo esperaba a mi madre en mi habitación.

    Mi madre apareció en la habitación y cerró la puerta con cerrojo. Por si acaso.

    Hicimos el sofá cama, por si entraba mi padre en la habitación. Teníamos todo fríamente calculado.

    Al quedarnos en silencio, oímos un gemido, pero se oía muy bajo, era mi cuñada.

    -Mira tú hermano, ya ha hecho las paces con Claudia y le está dando su recompensa…

    -ya puedes controlar tus chillos Ma, que ya has visto como se oye. No quiero que no oiga ni mi hermano, ni Claudia.

    Desabroché el vestido de mi madre, cayó al suelo deslizándose por ese cuerpo que tan cachondo me ponía, apareció un juego de lencería que no conocía.

    -Ma, y este conjunto, le dije mientras la agarraba por detrás y restregaba mi dura polla en su culo.

    -Me lo compré, el otro día. Te gusta?

    Era precioso, un conjunto de tanga totalmente transparente negro, muy suave con un sujetador, transparente que dejaba ver sus ricas tetas y sus duros pezones.

    Mi madre me quitó, los pantalones y la camisa, comenzó a chupar mis pezones, y bajo hasta sacar mi dura polla de mis calzoncillos. Salió como un resorte.

    Comenzó a chupármela muy despacito. Yo acompañaba su cabeza con mis manos.

    Tras un rato de rodillas chupando mi polla, la levante y le quité el sujetador, comencé a chupar sus duros pezones, mientras que le metía mano, entre sus bragas y acariciaba su coño, estaba muy húmedo, encharcado diría yo.

    Me sentó en la cama y comenzó a hacer una cubana con sus tetas me encantaba.

    La cogí y le quite el tanga, me lo llevé a la nariz, olía al coño, que me iba a comer y que tanto me gustaba follarme.

    Le comí el coño, le comí el clítoris, sus labios vaginales, a mi madre le gustaba mucho, escondió la cabeza debajo de la almohada para que no le oyesen chillar. Seguí un rato más hasta que ella, me paro, me tumbó en la cama y se puso encima mío, empezó a hacer una paja con el coño, resbalaba muy bien estaba tan lubricada.

    La cogí hicimos un 69, hasta que ya no podía más y la puse a cuatro patas. Hundí mi polla hasta dentro de su húmedo coño y comencé un bombeo, rápido, aguante un buen rato mi madre chillaba bajo la almohada.

    -Siii siiii joder no pares, no pares me matas cabrón que gana de follar tenía, sigue sigue…

    Hasta que se corrió como una loca, no sé cuántas veces y cayó rendida en la cama. Saqué mi polla y comencé a hacerme una paja, le pedí que me la chupara. Estaba a punto de correrme la paré, saqué la polla de su boca y me corrí en toda su cara. Le llené la cara de lefa, caía hasta las tetas.

    Tuvo que ir al baño a limpiarse.

    Cuando volvió descansamos un poco, pero al rato volvimos a follar otra vez como locos. Echamos tres polvos casi seguidos esa noche.

    Los días pasaban entre excursiones, piscina… Comida, bebida. Todos los días le dábamos de beber a mi padre mucho, para que por la noche nos dejará a mi madre y a mi follar tranquilos. No se enteraba de nada.

    A mi hermano, se le fue pasando la broca del primer día y dejaba otra vez una poco desatendida a mi cuñada. Se pasaba casi todo el día en bar con mi padre. Mi pobre cuñada lo dejó por imposible.

    El sexto día, la mar estaba muy revuelta, y había olas muy grande, casi todo el mundo estaba mareado. Mi madre no podía más la mujer, se pasó, todo el rato en la habitación, vomitando.

    Mi hermano, Claudia, mi padre y a mí la verdad que no nos mareaba, el oleaje. Después de cenar tomamos unos gintonic como hacíamos todos los días antes de ir a dormir.

    Había un espectáculo de malabares, en una especie de teatro que había.

    Les propuse ir a verlo, pero mi padre y mi hermano, dijeron que eso era un rollo que se quedaban tomando algo.

    Entonces dijo, Claudia yo te acompaño, me apetece verlo. Además vosotros sólo pensáis en beber.

    Pusimos rumbo al teatro mi cuñada y yo.

    Nos sentamos en dos butacas, la verdad que no hay mucha gente, estaban todos en la habitaciones mareados.

    Entonces mi cuñada me dijo algo que me dejó, helado y que no me esperaba para nada. Fue directa al grano. No estuvo a rodeos.

    -Hoy no tenéis que emborrachar a tu padre, para que podáis follar tranquilos tu madre y tú eh.

    Me quedé blanco, me pilló por sorpresa. No me lo esperaba, si me pinchas no me sale sangre.

    -Que dices Clau, estás loca. Qué tontería es esa? Como dices tal barbaridad…

    -Mira cuñado, de tonta tengo poco o nada. Me he tenido que buscar la vida desde pequeña como bien sabes. La calle, espabila mucho a la gente. Mis padres me abandonaron y he estado de un sitio a otro hasta que encontré un trabajo y pude empezar a vivir por mí misma.

    En la calle aprendí a no fiarme de nada, ni de nadie y a observar todo lo que pasa a mi alrededor. Dijo convencida.

    -Ya lo sé Clau, pero de ahí a decir que yo me tiro a mi madre… Hay un mundo. Le dijo haciéndome el ofendido.

    *Mira cuñado, Te vas con tu madre solos de boda, tu madre cambia la forma de vestir, se queda contigo en Madrid más días, viene con una sonrisa que no había tenido, ni le había visto en 8 años, que hace que la conozco. Se ha depilado el coño. Os coméis con las miradas, el día de la cena hace dos semanas, te metía mano dejando de la mesa. Y además qué casualidad que siempre que tú hermanos llama a tu madre tú estas en su casa… Llámame mal pensada, pero blanco y en botella.

    Que hija puta, la madre que la parió, como se ha podido dar cuenta.

    -Ah y se me olvidaba, te recuerdo que tú habitación pega con la nuestra, el primer día tuvisteis mucho cuidado y metiste la cabeza de tu madre debajo de la almohada, pero os habéis relajado y habéis bajado la guardia. Os he oído follar todas la noche y por lo menos dos veces…

    Tierra trágame, no sabía que decir, no sabía que responderle…

    -Lo que se depila el coño? Qué también es normal? O sea 15 días antes de la boda, tu madre tiene una mata de pelo, (lo sé porque en el vestuario de la piscina he visto a tu madre desnuda, te recuerdo que vamos todas las semanas a nadar). Va de boda a Madrid contigo, me asomo el día que compramos los bikinis y bingo no tenía ni un pelo. Otra señal más dijo muy convencida mi cuñada de su pesquisa.

    -No sé qué decir Claudia. Se ha enterado mi hermano? Se lo vas a decir a todo el mundo?

    -Estas tonto, yo no voy a decir nada a nadie. Tu hermano es igual que tú padre, no se entera de nada. Al final, sigue el mismo camino que él.

    -Por favor no le digas nada a mi madre, se moría de vergüenza, le dije avergonzado.

    -Te he dicho que soy muy lista pero muy discreta, pase lo que pase nunca diré nada, eso es cosa vuestra. Yo no soy nadie para juzgar como cada cual disfruta de su cuerpo.

    -Pero y entonces, por qué me los has dicho, por qué no te lo has guardado para ti.

    -Pues te voy a decir la verdad. Tu hermano siempre me ha contado que has tenido éxito con las mujeres, que follas todo lo que quieres, que no tienes la polla muy grande, pero que tienes que ser bueno en la cama, porque las mujeres repiten. Nunca me había atrevido a decirte nada por si se lo decías a tu hermano. Cuando oía gozar a tu madre, supe que tienes que ser bueno en la cama y la verdad que desde que estamos en el crucero, tu hermano se pasa con la bebida y luego se duerme, estoy muy caliente. He creído que ahora era el momento de descubrir, que sabes hacer en la cama.

    -Quiere decir, que quieres que tú y yo echemos un buen polvo. Pero ahora? O cuando volvamos a casa?

    -Lo quiero ahora. Tengo un plan para mañana, escucha que te lo voy a contar.

    Mañana por la tarde tenemos excursión, cuando vallamos a comer tú y y comeremos ostras, ni a tus padres ni a tu hermano, les gustan. Tienen que ver que comemos sólo los dos. Luego cuando subamos a descansar decimos que nos han sentado mal y que no vamos de excursión, nos quedamos en la habitación a descansar.

    Así tú y yo tenemos 4 horas para follar y que me demuestres que hace que tu madre pierda la cabeza, dijo mi cuñada, mientras acariciaba mi polla por encima del pantalón.

    Madre que lista era esta hija de puta, bueno por lo menos a río revuelto ganancia de pescadores, me la iba a follar. Que ya tenía ganas.

    Acabó la función y fuimos a por mi padre y mi hermano. Estaban un poco más contentos de la cuenta. No había forma de llevarlos a la cama. Al final lo conseguimos.

    Cuando fuimos a la habitación mi madre estaba en mi cama dormida, no quise ni despertarla me fui al sofá y dormí allí.

    A la mañana siguiente, mi madre se levantó como un reloj. Mi padre no se meneo de la cama, mi madre y yo bajamos a desayunar.

    -Porque no me despertaré anoche? Dijo mi madre

    -No quería molestarte, pasaste el día vomitando…

    -Eres un sol, mi amor.

    Cuando nos sentamos, al poco apareció mi cuñada.

    -Buenos días cuñada. Qué tal habéis dormido?

    -Bueno. Un poco mal, tú hermano ya sabes, otra vez se pasó ayer de beber y está muerto, nada más llegar a la habitación ya se había dormido. Ahora no hay que lo mueva.

    -Pues como su padre. Sentenció mi madre.

    Terminamos de desayunar y fuimos a la piscina. Se acercaba la hora de comer. Cuando recogimos para ir al restaurante, mi cuñada me dijo.

    -Acuérdate del plan ok?

    -Si no te preocupes, que esta tarde vas a saber cómo folla un hombre de verdad, vas a saber cómo se hace un buen cunnilingus. Te vas a correr mil veces. Le dije en bajito muy convencido.

    -A ver si es verdad todo eso que has dicho. Sentenció la cachonda de mi cuñada.

    Fuimos a buscar a mi padre y mi hermano. Como no estaban en el bar…

    Nos sentamos a comer, cogimos ostras yo y mi cuñada. Los demás sólo dijeron, no sé cómo os podéis comer eso vivo, que asco.

    Comimos y nos fuimos a descansar, todavía quedaban un par de horas para la excursión.

    Subimos a la habitación, al rato comencé con mi plan.

    Fui al baño corriendo e hice como que vomitaba, salí no dije nada y me volví a mi cama.

    Volví a repetir la operación.

    Dieron la hora de salir de excursión.

    -Vamos Luisja, dijo mi madre asomando la cabeza por la puerta.

    -Ma, iros vosotros me ha sentado mal algo de la comida, no puedo ir así me duele mucho la tripa.

    -Eso han sido las otras, dijo mi madre convencida. Está bien yo tampoco voy me quedo contigo.

    -No Ma, vete ya está pagada, además yo estaré mejor sólo.

    Al poco llamaron a la puerta, era mi hermano.

    «Claudia no viene, está vomitando, dice que le duele la tripa. Dijo mi hermano.

    -Pues como tu hermano, dijo mi madre, ahí está en cama hecho una pena. La mierda de las otras esas que han comido, estarían malas.

    -Entonces que hacemos nos quedamos? Dijo mi padre.

    -No joder ir por favor, ya está pagada que vais a estar mirando como vomitamos toda la tarde… Dije convencido.

    -Está bien, dijo mi madre nos vamos los tres.

    El plan de la cabrona de mi cuñada había funcionado anda que no era lista ni nada la tía.

    -Adiós pasarlo bien, les dije mientras me retorcía en la cama, haciendo teatro.

    Cuando cerraron la puerta, me llegó un mensaje de mi cuñada,

    -Mira por la escotilla se ve el bus que los va a llevar. Asegúrate que se montan los tres y cuando lo veas partir vienes a mi habitación ok? Ah y borra ahora mismo el mensaje.

    Joder lo tenía todo fríamente calculado, hasta el más mínimo detalle. Parecía de la CIA.

    Vi como montaban en el bus, mi madre, mi padre y por último mi hermano. El bus salió del puerto.

    Me di una ducha rápida y me fui a la habitación de mi cuñada.

    Llamé a su puerta, solo asomó la cabeza, para asegurarse que era yo.

    -Pasa.

    Cuando cerró, la puerta apareció mi cuñada con un conjunto de lencería que quitaba el hipo. Llevaba un conjuntos de braga con encajes, se le veía si coño, con una solo línea vertical de pelo. Tenía un sujetador a juego, que dejaba entre ver un poco los pezones, Unas medias con dibujos de lacitos y un ligero. Me puse a mil.

    *A tu hermano, este tipo de cosas le ponen muy cachondo. Así que he supuesto q a ti también, dijo mientras se acercaba a mí y tocaba mi polla por encima del pantalón.

    -Joder, mira que estaba buena, le di una vuelta para contemplar ese cuerpazo. Le di un azotito en culo.

    Mi cuñada se lanzó a soltar mis pantalones, y saco mi polla.

    -A ver qué escoses aquí, a ver qué tamaño tiene.

    Bueno no es muy grande, pero así depiladita me dan ganas de comérmela dijo, mi cuñada mientras engullía mi polla

    Sabía lo que hacía se metía toda mi polla hasta la garganta, la sacaba, chupaba mis huevos y toda mi polla desde los huevos al prepucio.

    Mientras me comía la polla acaricie sus duros pezones, me parece a mí que esto iba a ser sexo, pero sin amor…

    La levante del suelo, y mientras me la seguía cascando, metí mi mano en sus bragas y toque su húmedo coño, estaba cachonda la muy cabrona.

    Solté el sujetador y comencé a chupar sus tetas y a mordisquear sus pezones…

    -Ahhh joder qué bueno. Sigue sigue… Dijo mi cuñada muy excitada.

    Le busqué, el clítoris y comencé a frotarlo, Ella abrió un poco las piernas y le metí un par de dedos..

    *Buaaaa buaaaa qué gusto, si ostiaaa que gusto…

    La lleve a la cama, y la tumbé, le quite las bragas y me lancé a comerle el coño, Busqué su clítoris con mi lengua, La movía a toda velocidad está muy cachonda. Le absorbía el clítoris, mi cuñada chillaba como una loca. Le estaba en gustando mucho mucho. Chupe sus labios vaginales y metí mi legua dentro de su coño…

    -Sigue madre mía tu si que sabes comer coños. No tu hermano… Ahhh no pares joderr. No pares cómemelo hasta que me corra cabrón.

    Seguí un poco más hasta que se corrió como una loca en boca, se corría a chorro. Madre mía como se había puesto.

    -Tenías razón me dijo, sabes cómo comerte un coño, y dejar bien satisfecha a una mujer. No me extraña que a tu madre le guste tanto.

    Entonces volvió a chupar mi polla. La puse a cuatro patas, y ante mis ojos apareció su jugoso coño y su agujero del culo. Se me puso más dura de lo que la tenía…

    No le dije nada y por sorpresa, se la clave entera hasta los huevos de golpe.

    -Ahhh joder dame ya no pares, venga coño chillaba mi cuñada.

    Empecé un mete saca rápido mi cuñada estaba muy caliente, solo decía

    *joder cabrón que gusto ostia no pares dame más joder…

    Tras un rato se corrió otra vez como una loca, cayó a la cama,..

    Yo todavía no me había corrido, todavía aguantaba un poco más…

    -Pero que pasará contigo? Tu nunca te corres? Dijo mi cuñada tumbada en la cama. Joder el mierda de tu hermano la tendrá más grande, pero aguanta la mitad que tú follando.

    -Todavía tengo aguante y te la voy a meter por ese culito.

    -Por el culo? Nunca me lo habían pedido. Pero podemos probar

    Cogí un bote de lubricante que tenía en la mesilla, la volví a poner a cuatro patas y comencé a dilatar su culo con los dedos.

    Cuando ya estaba un poco dilataba, unté mi polla bien de lubricante y se la clave entera.

    -Ahhh bufff, dijo mi cuñada.

    Al principio le dolía pero poco a poco el dolor comenzó a cambiarse por placer… Subí un poco más el ritmo de bombeo, ahora si que le gustaba, le azoté un poco el culo.

    -Te gusta eh guarrilla… Como te gusta que te folle ti cuñado eh zorrita, como disfrutas cuando tú cuñado te rompe el culo ehh joder como me pones zorra. Dije ya muy cachondo

    -Sii coño follas mejor que el cornudo de tu hermano, sigue no pares no te corras todavía. Sigue sigue ahhhh.

    Chillaba como una loca. Me volvió a parar

    -Joder macho ya no puedo más, pero cuando te vas a correr hijo puta me vas a reventar…

    -Todavía puedo más, pero me la podrías chupar hasta que me corra. Le dije.

    Me volvió a comer la polla. Acompañaba su cabeza hacia mi polla.

    -Yo te aviso, le dije precavido a mi cuñada.

    -No hace falta me la trataré toda.

    Joder que guarra era mi cuñada, me la podría haber follado antes…

    Aguanté un poco más, pero ya no podía más, de mi polla dura salieron chorros de lefa en mucha cantidad, mi cuñada no daba abasto a tragar tanta lefa. No paraba de correrme ni ella de chupar mi polla…

    Acabamos los dos rendidos en la cama. Llevábamos follando más de una hora… Estaba reventado. Entonces dijo mi cuñada.

    -A ver lo hombretón que eres todavía nos quedan un par de horas para follar. Así que vamos que quiero más.

    Empecé a meterle mano ye puse otra vez como un toro. Me la volví a follar como un loco, mi cuñada chillaba como una loca, como disfrutaba.

    Tras más de 3 horas de sexo loco, mi cuñada sentenció.

    *Está claro que tú hermano, se llevó la polla más grande, pero no sabe usarla como tú. Tú si que sabes hacer gozar a una mujer. No el cornudo de tu hermano. Volveremos a repetir seguro. Ahora dame una lata del minibar para tirarla en la cama, llamaré al servicio de habitaciones para que cambie las sábanas. Por si viene tu hermano y hueles a hombre. No digas nada nunca y podremos follar las veces que quieras. Dijo mi cuñada mientras me acompañaba a la puerta y volvía a cogerme la polla.

    Nos despedimos yo me fui mi habitación. No podía casi ni andar.

    Dormí, toda la noche, ni me enteré cuando regresaron mis padres…

    El crucero se acababa, a mi madre le daba su ración de polla todos los días, pero a mí cuñada no podía, sólo me la pude tirar una vez más en el vestuario de la piscina…

    Nunca nadie, se ha dado cuenta que me follo a mi madre y a mi cuñada.

    Mi madre tampoco sabe que me estoy follando a mi cuñada.

    Pero por el momento, me sigo follando a las dos. Y las hago disfrutar como locas.

    Espero que os haya gustado nuestra historia.

    Gracias por leerlas.

    FIN…

  • El regalo: Un antes y un después (Octava Parte)

    El regalo: Un antes y un después (Octava Parte)

    El sofá cama resultó ser un buen obsequio. Dormí relativamente bien. Al principio me costó conciliar el sueño porque hacía mucho tiempo que no lo hacía solo, también años sin discutir con mi esposa y menos sintiendo tanta decepción. Increíblemente me dormí sintiéndome mal por ella y no tanto por mí. No le había dado la oportunidad de hablar, de explicarse.

    Me desperté más temprano que de costumbre, pensando primero en sí debería hablar con Silvia antes de irme a cumplir esa visita. Escuché el sonido del agua de la ducha en nuestro baño, como siempre, mi esposa ya estaba en pie, dispuesta para iniciar otra jornada.

    Entré en la alcoba que había decidido abandonar la noche anterior y tomé del armario la ropa que me iba a poner ese día. En la mesita de noche estaba su celular, aun cargando batería. Tal vez por descuidada y por estar pensando en todo lo que nos estaba sucediendo, ella hubiera olvidado colocarlo a cargar más temprano. Nunca nos revisábamos los teléfonos, teníamos plena confianza, hasta esos días. Sentí la necesidad de revisarlo, lo tenía a mi alcance pero… ¡No lo hice finalmente! Quizás tuviera algo que no debiera ver y me hiciera sentirme aún peor.

    En el baño auxiliar me duché con rapidez y terminé por arreglarme, afeitarme, peinarme usando un poco de gel fijador para el cabello. Destapé una colonia que pocas veces había usado, un regalo de mi suegra para un cumpleaños mío de años ya olvidados, pero lo hice para cambiar y no oler a lo de siempre.

    Una camisa tipo polo amarilla con unas franjas naranjas a un costado. Unos Levi’s 501 originales de color azul neutro, también los elegantes mocasines camel con la característica hebilla plateada sobre el empeine, que solo utilizaba para eventos especiales y la chaqueta bomber de Ante sintético marrón que me había regalado Silvia para nuestro aniversario de casados. Finalmente mis gafas de sol Ray-Ban Dark Gray, muy al estilo de Neo el de Matrix. ¿Para impresionar? Sí, definitivamente esa era la intención. ¿A los clientes o a Paola? Me sonreí frente al espejo y salí en búsqueda de una buena y reconfortante taza de café negro con dos de azúcar.

    En la cocina ya estaba mi mujer, preparando los platos de cereal y frutas para nuestros niños.

    —Buenos días. —La saludé serio, mientras tomaba el café instantáneo y mi taza negra con el logo de la marca alemana rival, a la del automóvil negro de su… lo que fuera de Silvia.

    —Buenos días. ¿Dormiste bien? —Me respondió, dándome la espalda y llevando hasta el comedor los dos platos de desayuno.

    —Si claro, como un lirón. Es muy cómodo. —Metí la taza dentro del microondas y esperé frente a él, mirando a mi esposa por el reflejo del vidrio iluminado de aquel electrodoméstico. Mi esposa tan hermosa y una esmerada madre. ¿Por qué?

    No entendía la aprensión de no poder vernos a la cara. Me sentía culpable y ella pues… Tantos años juntos y ahora una nueva manera de saludarnos por la mañana. Sin un beso, ni aquel usual abrazo lleno de cariño para evitar que se levantara de la cama tan rápido, pellizcarle las nalgas y tratar de retenerla a mi lado en la cama, jalándola de sus bragas. Sin acariciar su preciosa cara ni besar la punta de su nariz y cobijar sus mejillas entre mis manos. Temerosos ahora y los dos tan distantes.

    —Rodrigo… –Carraspeó un poco antes de proseguir–. ¿Como ves este mes para ti? —Digo, en las ventas. ¿Crees que será bueno? ¿Podrás ganar buen dinero para el otro?

    —¿Quieres un café también? —Le pregunté. Finalmente tuve el valor de observarla. —Sí, gracias–. Me respondió.

    —El mes pinta bien Silvia, pero ya sabes que los negocios no están fáciles y se dilatan por diferentes motivos. Mucha competencia y rebajas en otros concesionarios. Me lo ponen difícil. De hecho salgo en un rato para la sierra a visitar a un cliente. ¿Por qué la pregunta?

    —Mi vid… Amor, es que no podemos seguir así. Mi trabajo está formando obstáculos entre tú y yo. Prefiero renunciar antes que perderte, romper lo nuestro. —Y se fue acercando a mí. Despacio y en su carita, el temor al rechazo por mi parte.

    —Solo que nos hace falta el dinero y tenemos encima los pagos de los servicios, del colegio y pues andamos un mes retrasados en el alquiler también, ya sabes. No quisiera tener que acudir a mi mamá. —Me tomó de la mano sin saber que era la que tenía lastimada y me quejé, apartándola por el ardor de la mordedura.

    —¿Qué te pasó? —Me preguntó angustiada y sus dedos pasándolos con suavidad sobre la herida–. No es nada, tranquila. Ya pasará. Tengo tiempo para llevar hoy a los niños, tú termina de arreglarte.

    —Voy a preparar unas tortillas, pareces hambrienta y te veo ojerosa ¿Será que no dormiste bien? —Le terminé por decir mientras me daba vuelta hacia el mesón para tomar la cubeta con los huevos.

    No me dijo nada y se fue por el pasillo, seguramente a terminar de lidiar con el no querer despertar de nuestro par de terremotos. Yo acabé de preparar el desayuno para Silvia y para mí, lo dejé en la mesa y fui a la sala para arreglar mis cosas y dejarlas junto al maletín. Silvia llegó ya arreglada y con los niños tras ella. Todos nos sentamos a la mesa, apurando a nuestros hijos con su cereal y Silvia presurosa, dio buena cuenta de su tortilla y el café.

    El sonido de mi móvil se antepuso al tenedor y el trozo trinchado en dirección a mi boca. Era una llamada de Paola. Silvia extrañada me observó en silencio, pues a esas horas no era usual recibir llamadas.

    —Buenos días, en una hora pasó a recogerte. Voy de salida. Nos vemos en un rato. Bye. —Contesté a modo de un viejo telegrama. No dejé que Paola me contestará. Silvia me observó disimuladamente, sin embargo siguió desayunando con prisas y finalmente no me dijo nada.

    —¡Bueno me voy, no quiero llegar tarde! —Besos para mis hijos, abrazos apretados para ellos y para mí un simple… ¡Hasta la noche! —Abrió la puerta y saliendo se giró, tras un breve silencio, mirándome apenada, me soltó unas pocas palabras…

    —Rodrigo, te amo… A pesar de todo.

    —¿A pesar de qué?… ¿Silvia? —Pero no me respondió nada. Cerró la puerta. Se fue.

    —¡Estúpido, idiota! Rodrigo esa noche en que se suponía que tendríamos que hablar, me había cerrado la puerta en mi cara, sin darme la oportunidad para… ¿Mentirle? Sí, aún más. Tratar de mantener ocultas las situaciones de los últimos días entre mi jefe y yo. ¿Por qué? Juro que le pensaba ser sincera, contarle todo, decirle la verdad y lo que me estaba sucediendo. Pero perdí el valor, me acobardé tras encontrarme de regreso de la farmacia con nuestra vecina y su pequeña mascota en el primer piso…

    —Buenas noches Silvia querida. Tiempo sin verte corazón.

    —Señora Gertrudis… ¿Qué tal está usted? ¿Cómo sigue del dolor en sus rodillas?

    —Ayyy tesoro, caminando con paciencia y tomando mil medicamentos. ¿Y tu esposo cómo sigue?

    —¿Cómo sigue?… Pues bien Gertrudis, trabajando mucho, como yo. —Le terminé por decir.

    —Ese muchacho es tan servicial. ¡Es un encanto! Cuídalo mucho querida, pocos hoy en día como él. Un caballero. Estoy tan apenada con Rodrigo, pobre chico.

    —Hummm si es muy atento. Pero… ¿Por qué apenada con él?

    —¡Ahh! ¿No te lo mencionó? —Estaba desconcertada, no sabía que había sucedido entre ellos la noche anterior.

    —Pues verás, anoche como a esta misma hora, –y miré mi reloj… 10:33 P.M- Rodrigo bajó a tirar la basura y me vio angustiada llorando, pues este travieso, se me soltó de la mano y salió corriendo detrás de un gato, uno de esos callejeros que se meten a buscar comida en los desechos y pues tu marido se ofreció para ir a buscarlo a la calle. —Y mi corazón empezó a palpitar y mi mente a hilvanar momentos de la noche anterior.

    —Y mira que Toretto no muerde a nadie. Pobrecito Rodrigo, le ha mordido en el dorso de su mano cuando le rescató. Con seguridad mi pobre Toretto estaba nervioso y lo desconoció. Yo me ofrecí a curarle pero él estaba pálido, tal vez del susto y subió con bastante apuro. Pero corazón, Toretto está vacunado, no te creas que soy una mujer descuidada con esos menesteres.

    —No me contó nada, pero despreocúpese Gertrudis, él se ve muy bien. Gracias por su preocupación. Y bueno la dejo ya, es hora de ir a dormir. ¡Hasta mañana! —Y subí completamente en shock y con la incertidumbre de si ser sincera y provocar entre los dos un cisma o mejor disimular, lo que para mi esposo era más que evidente.

    Ya tenía en mi mente la claridad necesaria para entender porque mi esposo estaba así. A esa misma hora estaba yo fuera, dentro de aquél auto. Con seguridad nos había visto. ¿Qué tanto? ¿Habría visto la complicidad entre mi jefe y yo? Por eso su actitud. ¡Qué idiota fui!

    Tras aquella conversación pensé que lo mejor era ocultarle a Rodrigo todo, negarle sus suposiciones, oponerme a sus reclamos. Me lo quedaría para mí. ¡Secretos inconfesables! Ya había dejado claro con don Hugo, que nada podría volver a ocurrir entre los dos. Amaba a mi marido y no iba a continuar con aquellas tonterías. ¿Para qué confesarle aquellas verdades si no iba a volver a ocurrir? Mejor dejar que se le pasara el mal genio, le duraría unas horas, a lo sumo un día o dos más, ya se le pasaría. Pensé, mal como siempre. Rodrigo no iba a ceder tan fácil. No otra vez.

    Así que tras tirarme Rodrigo, la puerta en mi cara, atiborrada de enfado, me dirigí al baño, me desnudé y mis cabellos los envolví dentro del gorro de baño y me apresuré a darme una ducha antes de ir a la cama. Tomé por pijama una camiseta de manga corta para hacer deporte de Rodrigo, si iba a pasar la noche sin él, quería tenerlo de alguna manera cerca de mí. En mi mesita de noche fui a dejar mi móvil para que cargara la batería, pero en ese preciso instante el característico tono en secuencia de un mensaje recibido, y vibró la tentación en mi mano. La pantalla se iluminó al desbloquearlo.

    Era de un número bien conocido por mí, más no lo tenía guardado como contacto en la aplicación de mensajería. Por supuesto era de mi jefe. Me sorprendió por la hora y además porque nunca lo había utilizado para comunicarse conmigo. ¿Le sucedería algo malo? Intrigada ingresé a la aplicación.

    —¿Silvia?

    —Escribiendo…

    —No pretendo molestar, ¿Estas despierta?

    —Escribiendo…

    —Solo quería saber cómo te fue con tu esposo. ¿Hablaron?

    —Escribiendo…

    —¿Estas bien? —Dude un momento en contestar. Sin embargo le confesé…

    —Don Hugo, gracias. No hablamos. No estoy bien. Estamos mal. —Doble check.

    —Escribiendo…

    —Lo lamento, en serio. ¿Puedo hacer algo para ayudar? —Hummm ¿En serio? ¿Ayudar? Si él era el causante de mis problemas.

    —Si por supuesto, dejarme dormir. Y usted también. Lo necesitamos. —Doble check.

    —Escribiendo…

    —Lo sé, lo siento pero estoy preocupado. Y además por qué yo… —Dejó de escribir, dejando en el aire algo. Me intrigó. Así que le escribí.

    —Porque usted… ¿Qué?—Doble check. —Se demoró unos segundos en responder.

    —Escribiendo…

    —Estaba… Nada, no es nada, en serio. —No, no podía quedarme con la duda.

    —Estaba qué… ¿Jefe? Dígame qué pasó. ¿Peleo de nuevo con su esposa? —Doble check. — Le terminé por preguntar.

    —Escribiendo…

    —No Silvia, ella esta hace rato en nuestra habitación y yo aquí en la de invitados…

    —Escribiendo…

    —Ufff, pensando en ti. Lo sé, está mal y no me vayas a regañar. Lo siento pero cierro mis ojos y apareces tú…

    —Escribiendo…

    —Sé que te lo prometí pero yo al cerrar mis párpados te imagino, te veo, me acuerdo de tu cuerpo y me…

    Dejó de escribir. Y yo me recosté contra el cabecero de la cama, con la única almohada que tenía, colocándola detrás de mi cabeza. Se me había quitado el sueño. Don Hugo me había quitado las ganas de dormir y de pensar en mis problemas conyugales. Por su culpa. Y también por la mía. Repasé su último mensaje. ¿Me acuerdo de tu cuerpo y me…? ¿Me qué? ¡Mierda! Pensé que quizás el también estuviera utilizando aquellas imágenes para excitarse. ¿Masturbarse? Le escribí.

    —Don Hugo, ya se lo dije. No puede pasar nada entre usted y yo. Ambos estamos en problemas con nuestras parejas… —Doble check.

    —Mire, si imaginarme a mí o pensar en mi cuerpo… Sí eso le ayuda a pasar este mal trago y usted se… Usted me entiende. —Doble check. —Y continué escribiéndole otras líneas.

    —Hágalo, relájese, disfrútelo. Pero solo quedará en eso. No habrá nada más entre usted y yo. —Doble check.

    Terminé por escribirle para que no se sintiera mal y para dejarle claro que era solo una ocasión que se presentó. Y además porque si yo lo había hecho en mi ducha, él también estaba en su derecho de utilizar aquellos recuerdos para… pensar en mí y pues, tocarse. Acabar, gemir, gozar de mí, conmigo en su mente. ¡Solo en su mente!

    —Escribiendo…

    —Perdóname mi ángel, pero eres la persona más bonita, tierna, hermosa y fiel qué más quisiera tener a mi lado en estos momentos. Perdóname Silvia.

    —Escribiendo…

    —No puedo evitar… excitarme. Hace tiempos que Martha y yo no…

    —Escribiendo…

    —Pensarás que soy un depravado y que acostumbro a tener esta clase de chats, pero no. Tú eres la causante de mi excitación. Ya, lo dije. Y me haces feliz.

    Nuevamente la pantalla de la aplicación quedaba en espera de que alguno de los dos escribiera. No voy a negarlo, conocer que él me pensaba y que se excitaba imaginando mi cuerpo y eso de que no tenía sexo con su esposa, pues me subió mi estima y mi deseo. Me empecé a excitar también. Quería tocarme pero tenía el periodo y me daba asco meter mis dedos o mantener algún tipo de caricias de índole sexual durante esos días en que menstruaba.

    —Jefe, por favor, no siga. Basta ya, tengo sueño. Mañana hablamos. ¡No! Mejor dejamos esta conversación aquí. Hasta mañana y feliz noche. —Doble check.

    —Escribiendo…

    —Está bien. Descansa, pero que sepas que intentaré soñar contigo y apartar a mi esposa de mi mente. Feliz noche. —Y se desconectó, dejándome pensativa, sin sueño y una carita amarilla que me enviaba un beso al finalizar el texto.

    Mi esposo enojado conmigo, durmiendo en la otra habitación y yo aquí, chateando con el culpable de mis bajos instintos. Devolví la conversación hasta el inicio y la releí con detenimiento hasta llegar al final, para deleite de mi ego. Me acomodé y abracé la almohada para cerrar mis ojos y pensar, sonriendo… en Rodrigo. No iba a caer otra vez.

    Después de dejar a mis hijos en el colegio, sin dejar de pensar en aquella última frase de Silvia, detuve el auto a la entrada del hotel. Tomé mi móvil y marqué al número telefónico de Paola.

    —Listo Pao, estoy abajo esperándote. —Ok, en dos minutos estaré contigo. Un besito. —Y colgó. ¡Puff!… «A pesar de todo».

    Una preciosa imagen se acercaba al auto. Sus dorados cabellos ondulados libres al viento y a modo de peineta, unos lentes rectangulares para el sol en azul reflectivo. Un blazer azul, debajo un jersey blanco de punto de canalé y unos shorts anchos de esos que llegan por encima de la cintura, parecidos a unas bermudas de lino, de color blanco y con líneas azules de estilo marinero. Zapatos de piel y con tacón mediano. Como siempre ella tan espectacular.

    —¡Wow! Pao, pero si vamos a una visita comercial y no a un desfile de modas. —La saludé y ella mimosa se dio una vuelta entera para mi personal agrado.

    —¿Te parece mi rolito? Jajaja, Anda Nene, si seguimos aquí me vas a desgastar con tu mirada, Jejeje. —Si, por supuesto. Tienes razón, vamos–. Le respondí.

    —Ayyy, Rocky… ¿Será que me dejas conducir a mí? —¡No! ¿Estás loca? Ni sabrás conducir.

    —Y Ajá Nene, tu que te crees, que nací manca y sin ganas. No señor te equivocas. Anda Rocky no seas malito. ¿Sí, sí, sí? ¡Por favor!, ¡Por favor! ¡Por favooor! —Y haciendo gestos con su boca a modo de pucheros de un bebé, ella se mostraba toda consentida y entornando sus ojos esmeraldas… Aquella rubia me hizo claudicar.

    Terminé por entregarle las llaves del Mazda, resignado y sonriente.

    —Ok, Pao pero vamos a ir con calma. El trayecto será de alrededor de unos cuarenta y cinco a cincuenta minutos. Tomaremos inicialmente la A6, según lo muestra el navegador de mi móvil, para empalmar luego con la M-601. ¡Fácil!

    Paola me miró sonriéndose maliciosamente, como aquel coyote de los dibujos animados, colocando trampas que nunca funcionaban para cazar al correcaminos y mordiéndose a la vez la punta de su lengua, se ajustó el cinturón de seguridad y se acomodó los lentes azules. No miento, aquella disposición para conducir, me causó escalofrío por todo el cuerpo.

    —¡Ajá Nene! coloca musiquita pero que nos motive para viajar, no para cortarnos las venas, ¿entendido? —Ok, jefa, tu mandas, a ver… y finalmente encontré un Cd de música variada que había descargado meses antes.

    Y al empezar a sonar «Bad Romance», de Lady Gaga… ¡Quién dijo miedo! Mi rubio tormento comenzó a acelerar, avanzando por un costado y luego adelantando por el otro. Y yo hay, con los ojos bien abiertos, temblando. Mi mano derecha agarrada de la manija ubicada sobre mi cabeza, la izquierda puesta sobre el freno de mano, por si las moscas y con mi pierna derecha, empujando el tapete del piso cada vez que veía que ella tenía que frenar y yo sin que pisar. ¿Quién carajos me mandó a ser tan débil? Pensé angustiado.

    Afortunadamente la vía de varios carriles no mostraba demasiado tráfico, respiraba ya con mayor tranquilidad, pero pasando por una rotonda, se escuchó el inicio de una vieja canción de Cyndi Lauper y su famosa «Girls Just Want to Have Fun » y empezó Cristo a padecer. Aceleró más, cantaba a grito herido, soltaba las manos del timón para aplaudir y me miraba. Se reía, movía su cabeza como una loca desadaptada de izquierda a derecha y se burlaba de mi nerviosismo. Tendría que calmarla, así que pensé… ¡O quito el Cd, o abro la puerta y me lanzo del coche! Y mi rubia Barranquillera tan solo se agitaba en su asiento, carcajada plena, risas a todo pulmón.

    —Mira Pao, tengo hambre. ¿Ya desayunaste? —Le pregunté para disimular el susto, bajando el volumen en el reproductor.

    —Humm, no Nene, pero por ahí miramos cuando… Ahh, mira ¡Ya llegamos! —Me dijo–. Y yo por dentro… ¡Alabado sea el señor!

    —Mira, que bonito Pao. Que edificaciones tan antiguas y esas fachadas tan bien cuidadas. Vaya es una población muy hermosa. —¡Anda Nene! yo no conocía este lugar. ¿Tú sí? —No señorita Torres, es mi primera vez, contigo. Jajaja–. Y también le devolví una suspicaz mirada.

    El GPS nos indicaba otra dirección para tomar pero estábamos muy bien de tiempo, gracias a Paola. Y a mí siempre me ha encantado conocer.

    —Vamos por esta calle. ¡Mira al fondo!… Una estación de trenes, busquemos aparcar por ahí, y nos vamos caminando, de seguro que hay algún «desayunadero» por ese lugar. —Y mi rubia tentación se dirigió obediente hasta allí.

    Aparcamos el auto y caminamos, tomados de la mano hasta un local en una casa bastante antigua pero adentro todo era muy señorial, muy de época. Estaba genialmente decorado, fotos en los muros, esquís colocados en las paredes. Mobiliario cómodo, bien abullonado y antiguo. Todo tan acogedor. La atención por igual, muy oportuna y la sazón del ligero desayuno, nos encantó.

    —¡Observa bien Pao! le dije al salir de aquel lugar para caminar en búsqueda de la dirección que indicaba mi navegador. —Observa a tu alrededor. ¿Qué ves?

    —Un pueblo encantador, se respira tranquilidad. —Si era verdad, pero a eso no me refería.

    —No mires, presta atención a las oportunidades. Hay mucho por trabajar aquí. Cuántos negocios, muchas presas por atrapar. —Y Paola me sonrió.

    —Anda Nene, ahora no. Déjame disfrutar del lugar y hacer la digestión. —Y sonrió, apretándose más a mí. Rodeándome por la cintura con su brazo y recostando su cabeza en mi hombro.

    —Como se nota que el hambre y las penurias económicas no pasan por tu puerta. —Le dije para finalizar dándole un beso en su frente.

    —Hummm, la que es linda es linda. ¡Jajaja!–. Me respondió alegre.

    Caminamos unos pocos minutos, por aquellas estrechas y adoquinadas calles, hasta llegar a una vía pavimentada algo más ancha. Allí estaba el hotel. El lugar para sanear mis finanzas, llenar mis bolsillos de tranquilidad.

    Un amplio chalet de dos pisos, paredes pintadas de terracota y muros exteriores revestidos en piedra. Techos a dos aguas y portones anchos de madera de cedro. Y en los alrededores pinos y robles. Amplios prados y una piscina de buen tamaño en el frente. No había personas allí a esa hora. Nos anunciamos en la recepción preguntando por el señor Tomás Parra y nos hicieron sentar mientras lo ubicaban.

    No pasaron más de tres minutos cuando se nos acercó un hombre alto, corpulento, con una camisa a cuadros rojos, negros y blancos, pantalón de dril azul oscuro y botines del color del coñac, amarrados con cordones gruesos y su cabello castaño, con algo ya de canas. Su rostro de piel muy blanca, ojos pequeños pero llenos de carácter y arrugas en la frente, demostrando gran experiencia, nariz ancha y aguileña y un bigote espeso, con sus negros y blancos.

    —¿Señor Cárdenas? Me preguntó por saludo. —Sí señor, mucho gusto. Ella es Paola, mi compañera de ventas–. Y se acercó muy caballeroso hasta Paola que continuaba sentada. —Le extendió su mano y Paola se puso entonces de pie. Y un beso en un lado y luego en la otra mejilla, le obsequió a mi rubia acompañante.

    —Bueno pues sean bienvenidos. Si gustan podemos pasar a mi oficina para hablar. Por aquí por favor. —Y dejamos que la dorada cabellera de Paola nos guiara al interior de un salón contiguo a la recepción.

    —Y bien, ¿qué buena proposición me traen este par de urbanitas? —Nos soltó de tajo, casi sin dejarnos tomar asiento.

    —Pues verá Usted, señor Tomás. He visto de vez en cuando pasar por la calle, uno que otro de sus transportes de turismo y me he fijado que casi siempre van con el cupo completo, lo cual quiere decir que su negocio marcha sobre ruedas, así que pensé que sería probable que necesitaran adquirir nuevas unidades para aumentar su flota o de pronto renovar algunos vehículos. Y pues aquí estamos, para ofrecerle a usted los beneficios de adquirir vehículos nuevos que brindan mayor comodidad, seguridad y mejoran la imagen empresarial. La verdad es que tiene usted algunos vehículos en mora de ser reemplazados. ¿No le parece?

    —Pues tiene usted muy buena visión comercial. Hay mucha actividad turística por aquí, mi abuelo decidió construir una urbanización orientada para el turismo rural en épocas de verano con varios trayectos para el senderismo y en invierno, llevarlos a Navacerrada para esquiar. Viene bastante turista extranjero así que con mis hermanos creamos una agencia de turismo.

    En esos momentos ingresó al despacho una mujer alta, robusta y pelirroja. Cabello corto con un flequillo blanco disparejo en su frente pero rapado casi al completo el parietal izquierdo. Muy de estilo punk, de rostro ovalado, ojos también pequeños pero delineados con una franja magenta y sus párpados de color naranja con pequeños brillos dorados.

    En la aleta izquierda de su nariz un piercing pequeño, con un brillante y en la mitad de su labio inferior una especie de argolla plateada. El vestuario muy normal, blusa blanca de algodón abotonada por completo, mangas largas hasta tapar sus muñecas, aunque no alcanzaban a cubrir un tatuaje que alcancé a observar y una falda negra entallando su figura desde la cintura hasta un poco por encima de las rodillas y medias de lana de color gris. Sus zapatos de brillante charol negro y de tacón cuadrado algo bajos.

    —Mi hermana menor. María Trinidad, ven te presento a Paola y Rodrigo, ellos vienen de Madrid para ofrecernos unos nuevos micros para el transporte de nuestros visitantes. —Nos saludó a los dos con besos en las mejillas y una especial mirada para mi rubia Barranquillera, auscultándola de arriba hasta abajo. –Conmigo no fue así–. Finalmente se acomodó en un escritorio donde estaba un ordenador blanco con una pantalla bastante amplia.

    —Trini se encarga de promocionarnos en las redes sociales y Joaquín, mi otro hermano, de toda la logística. Mi madre Teresa, está al pendiente de las labores en la cocina. Recogemos los grupos en el aeropuerto y los traemos hasta aquí en las minivans. Algunas ya tienen más de ocho años con nosotros y presentan continuas fallas mecánicas. Es necesario reemplazarlas, lo sé. No queremos que nuestros turistas se queden atascados a medio camino del puerto de Navacerrada o en el mirador de la Reina en Puerto de la Fría. Sería fatal para nuestra imagen internacional. He adelantado en el banco un préstamo para ello, pero los costos me impedirán reemplazar la mayoría.

    —Pues para eso les ofrezco una solución financiera. Un tipo de renting para que ustedes no tengan que descapitalizarse y mejor utilizar esos recursos en ampliaciones habitacionales o en reparaciones locativas que sean más urgentes y necesarias. Algo así como trabajar con la plata de los demás. —Y ellos dos, levantaron sus cejas y por completo capté su atención–. Terminé por explicarles sobre una hoja de mi agenda cuadriculada, los beneficios fiscales y financieros de la operación de arrendamiento. Paola también cercana a mi izquierda, tomaba apuntes de mi cátedra de ventas.

    Duramos al menos una hora entre sus comentarios, la revisión de nuestra propuesta, la observación de los catálogos de los modelos que les podrían servir y los precios. Números, sumas, restas, en fin las ventajas y los beneficios en contra de sus ideas iniciales. Cara de asombro en ellos y de sonrisa en mi rubia compañera y por supuesto, en mí también pero muy interior. Nada que demostrara que ya los tenía en mis manos. Aunque me guardaba un as bajo mi manga.

    —Vaya señor Cárdenas, no lo habíamos visto desde ese punto. Y pues si ustedes se pueden encargar de todos los trámites, no veo objeción alguna para tomar con ustedes la renovación. Quedaría pendiente ver qué hacemos con los viejos. ¿Ustedes los recibirían en parte pago? —Me respondió Tomás, colocándose en pie.

    —Vamos atrás, hasta la bodega donde tenemos los micros y observamos cuántos de ellos son susceptibles de renovación. —Paola sonrió y Trini se acercó a ella para darle un abrazo bastante efusivo. A mi tan solo su sonrisa y la mano para estrecharla. Hummm… algo veía venir.

    —¿Desean algo de beber? Nos preguntó María Trinidad, antes de salir de aquella casa. —Nada muy amables, es que acabamos de desayunar, le respondí–. Y la Trini tomó del brazo a mi rubia tentación, llevándola por delante de su hermano y de mí.

    Fuimos hasta un cobertizo que hacía las veces de parqueadero y allí estaban las tres minivans estacionadas junto a tres hombres de mediana edad y uno mucho más joven. Alto y delgado. Pelirrojo, cara salpicada de innumerables pecas. Vestía una parka de color mostaza, y en su cuello adicionalmente un pashmina marrón. Pantalón entubado rojo y estampado a cuadros, muy al estilo escocés y zapatos de lona amarillos con suela gruesa blanca. Muy a la moda el muchacho.

    —Bien Rodrigo, este es mi hermano Joaquín y ellos son nuestros conductores. —Los saludé a todos de la mano, Paola desde lejos, levantó su brazo libre, sonriéndoles. Su otro brazo seguía preso del acogedor abrazo de la Trini.

    —Y bien, a ver que tenemos por aquí. —Les dije a los presentes mirando una, otra y la última de las minivans.

    Joaquín hablaba en voz muy baja con su hermano, quizás poniéndose al tanto de lo que Paola y yo hacíamos allí. Finalmente se acercó hasta el primer vehículo que yo observaba. Muy elegante su caminar, muy afeminado el movimiento de sus brazos y la manera de pasar su mano derecha para acomodar el mechón rojo de su cabello, despeinado por la brisa.

    —No están tan mal cuidados. ¿No le parece Rodrigo? —Me dijo con una voz muy suave, casi femenina. Sus ojos brillaban, humedecía con frecuencia sus labios pasando la lengua sobre ellos, sin dejar de mírame de manera bastante… ¿Coqueta?

    —Para nada, aunque podría estar mejor. Los tapizados ya se notan desgastados y el juego de llantas está casi para reemplazar. Hummm, el kilometraje parece normal para los años de uso. —¿Los pueden encender?–. Pregunté y cada uno de los conductores, se dispusieron a hacerlos funcionar.

    Dos encendieron fácilmente, el tercero no. Parecía ser la batería o el motor de arranque que ya arrastraba. Abrí el cofre, junto a Tomás y el conductor. Joaquín aprovechó para arrimarse a mí por detrás, haciéndose el interesado en ayudar, pero restregándome su paquete en mis nalgas. Me puso una mano sobre la que yo tenía sosteniendo el cofre, como descuidadamente. Eso me puso alerta y decidí girarme y mirarlo, mostrándole sin decir nada, mi alianza matrimonial. El solo se sonrió.

    Me llevé a Tomás hacia un lugar apartado para comentarle mis impresiones y una idea que ya tenía en mente. Le expliqué mi propuesta, él lo medito un instante y luego se dirigió a donde estaba su hermano y los tres conductores. Al cabo de unos minutos todos sonrieron y tanto Tomás como Joaquín, levantaron cada uno su respectivo pulgar, felices. Listo, lo había logrado. Negocio cerrado.

    ¿Y Paola? No la veía por allí, así que rodee el lugar y la vi recostada su espalda sobre el tablado de madera de aquella bodega, con cara de agobio, casi de disgusto. La Trini, tenía los dos brazos apoyados sobre el muro, impidiéndole a Paola la libertad de movimiento al ser ella, más baja que nuestra anfitriona. Su cara se acercaba peligrosamente a la de mi rubia compañera. Carraspee fuerte y la llamé.

    —Pao… ¿Puedes ayudarme con unas cifras por favor? Y por fin un brazo se apartó, dándole un afortunado respiro a Paola.

    —Si claro Rocky, ya voy. —Joaquín estaba detrás de mí a unos pocos pasos. Paola con cara de martirio me guiñó un ojo y me dijo al oído…

    —Rocky bésame o voy a dañarte el negocio. ¡Ya no la aguanto más!. —Y sus brazos se colgaron a mi cuello y sus piernas de un salto, rodearon mi cintura–. Y me besó apasionadamente.

    Luego de un momento de saborearnos las lenguas y los paladares, tras segundos de intensa transfusión de sensaciones, ojos cerrados y en mi mente ninguna señal de traición, se desprendió de mí y fueron sus manos a estirar las recogidas mangas de sus bermudas, pero las detuve con las mías.

    —Déjame a mí, le dije. —Tengo que sentar aquí un buen precedente. ¡Tú tranquila!

    Y me arrodillé en frente de ella, pasando mis manos por detrás de sus rodillas y sin apuro fui escalando por sus tonificados muslos, subiéndolas lentamente y sin dejar de mirarla en ningún instante. –Los hermanos nos observaban sin decir nada–. Acaricié el comienzo de sus nalgas por debajo de la tela de sus amplios shorts y luego cambié de dirección mis palmas hacia el frente de sus piernas y con mis dos pulgares, los introduje por debajo del encauchado de sus panties, apartándolos, estirándolos luego con mis dedos índices, liberando con un poco de esfuerzo la escasa tela que se hundía en su intimidad y para ello, Paola me facilitó la operación, formando un pequeño arco con sus piernas, apoyando sus manos en mi cabeza, masajeando mis cabellos. Acaricié la suave piel de los costados de su vagina, sin introducirlos, solo pasando delicadamente, las yemas de mis dos dedos sobre los pliegues de su raja. Un escalofrío recorrió su cuerpo, provocando con mi caricia, el erizado de los poros en su piel y en el campestre ambiente, dejar flotando un gemido breve de placer.

    Saqué mis manos de la calidez de su íntima anatomía y me puse en pie, frente a Paola. Y llevé esos dos dedos hasta mi boca, chupándolos lascivamente y después se los ofrecí a mi rubia tentación, quien gustosa abrió la suya y con su lengua, eróticamente, falange a falange, los lamió a placer. Y todo en frente de aquellos dos hermanos, quienes finalmente se dieron vuelta y se marcharon con resignación.

    —¡Ufff Nene! Pero que ocurrencias tienes, Jajaja. —Me dijo al momento Paola, algo ruborizada por mi esmerada actuación.

    —¡Ya ves preciosa! Te avisé que si seguías provocándome, sería capaz de hacerte una y mil cochinadas. Además no tenía alternativa para quitarnos a estos dos de encima. —¿Cómo así Rocky?–. ¡Hummm! es que el pelirrojo también es de rosca izquierda. Jajaja.

    Y Paola sonrosada, me tomó del brazo, dichosa y sí, algo excitada seguramente como yo. Y nos dirigimos hasta la entrada del hotel. Y pensé entonces en Silvia y su famosa frase… ¡Te amo, a pesar de todo!

    Y yo también a ti, mi amor. ¡Yo también!…

    —Bueno, –nos dijo Tomás– creo que debemos celebrar este acuerdo. Paola me miró intrigada, pues yo aún no le había comentado nada. —¿Les gusta la trucha? Nos preguntó. —Yo, por supuesto–. Le respondí que me encantaría. Paola asintió con su cabeza.

    —Ok, vamos caminando que el local de mi tío está muy cerca. Son truchas frescas, que el mismo cultiva en su criadero. —Pues bien vamos–. Respondí entusiasmado.

    No tardamos nada en llegar, Tomás volvió a su labor de anfitrión, presentándonos a su tío, un hombre calvo de aspecto bonachón y a dos jóvenes muchachas que nos atendieron a cuerpo de rey. Afortunadamente los acosos no continuaron Y pudimos almorzar en sana paz, bueno, hasta que vibró mi teléfono…

    —Hola amor ¿Cómo estás? ¿Sigues enfadado?

    —A ver Silvia, ¿Cómo quieres que esté contigo? ¿Feliz?…

    —Por favor, ya dejemos de pelear. ¿Dónde estás?

    —Estoy almorzando a las afueras de Madrid.

    —Hummm, entonces… ¿Estás bien acompañado?

    —Ahora no Silvia, estoy con los clientes y si, bien acompañado por ellos.

    —Qué gusto, te noto más tranquilo. Eso quiere decir que te fue bien. Me alegro por ti… Por nosotros.

    —Gracias. Todo en orden. Y salimos de aquí para el concesionario. Hasta la noche, como me dijiste esta mañana. —Espera, no me cuelgues.

    —¿Que paso? ¿Le sucede algo a los niños?

    —No mi vida, tranquilo. Es que… Te tengo una buena noticia.

    —Qué bueno… ¡Renunciaste!

    —¡No! Jajaja, tan bobito. Me dieron… ehhh, nos dieron a todas un aumento de salario. Esta noche te cuento. Ten cuidado por ahí, sobre todo con las «curvas». Hasta la noche.

    Y terminó la llamada, haciendo hincapié con las curvas.

    Continuará…

  • Mi nueva familia y mi prima tímida

    Mi nueva familia y mi prima tímida

    Hola a todos, mi nombre es Luis y el día de hoy les voy a contar mis vivencias cuando era joven y me tocó vivir un tiempo en la casa de unos familiares lejanos.

    Yo me encontraba en toda la flor de mi juventud por así decirlo, acababa de cumplir 20 años y tenía todo mi futuro por delante, estudiaba en una buena universidad en la cual asistía a clases por la mañana y en la tarde trabajaba medio tiempo en un café cerca a esta, en mis ratos libres disfrutaba de jugar algún juego en línea con mis amigos, salir al billar y a una que otra fiesta con gente de la universidad. Nunca tuve dificultad en hacerme de amigas bonitas y claro que con alguna termine siendo algo más que un amigo, pero para mi esta etapa de mi vida tenía como objetivo formarme como profesional así que casi toda mi concentración estaba en mis estudios, pero bueno no siempre las cosas salen como uno quiere y por azares del destino mi padre se quedó sin trabajo y tuvo que salir al exterior a buscar un mejor futuro para nosotros.

    Mi madre por su parte había instalado una pequeña tienda de variedad en la cochera de mi casa, en esta tienda vendía desde víveres básicos para el hogar hasta alguna prenda de vestir, mi madre era ayudada por mi hermana mayor y así estuvimos unos meses hasta que la situación se tornó insostenible, mi papa estaba a punto de perder la casa, digo apunto porque ya sabíamos que no iba a ser posible pagarle al banco lo que le debíamos y era seguro que el próximo mes deberíamos desalojar nuestro hogar.

    Debido a todo este problema yo había tramitado yo vi la forma de ayudar en mi casa incluso más, mis padres me prohibieron rotundamente dejar la universidad, pero si opte por dejar de asistir a varias de mis clases e intercalarlas por horas de trabajo en el café, previo a esto yo converse con mis profesores y ellos aceptaron ya que entendían la situación por la que pasaba, grande fue mi sorpresa que al terminar este semestre de estudios mis notas fueron más altas que nunca lo que me ayudó a obtener una beca por casi toda mi mensualidad, pero este triunfo se sentía vacío ya que mi preocupación más grande era el que iba a pasar con mi familia.

    Llegó el día y el banco envió la notificación de desalojo, mi papá ya tenía un plan b preparado, él estaba trabajando como ayudante de obra en Estado unidos, país al que había llegado como turista hace ya más de un año y se había quedado de forma ilegal. Este trabajo le alcanzaba lo suficiente como para alquilar un pequeño departamento en New Jersey y poder llevarse a mi mama y hermana con él, a mi mamá le consiguió un trabajo de nana en una guardería cerca de donde él vivía, y a mi hermana le había conseguido un puesto como recepcionista en un hotel cerca de la obra en la que él trabajaba, mi hermana ya había terminado sus estudios en fotografía y manejaba muy bien el idioma inglés, todo lo contrario a mi mama que hasta el último día estuvo quejándose el de irse tan lejos y dejar a su hijo adorado atrás, porque así como leen yo no me iba con ellos, mi papá había llegado a un acuerdo con un primo suyo, el tío Mario, yo me quedaría a vivir junto con él y su familia y por el gran cariño que se tenían yo no iba a pagar renta alguna, eso sí cualquier otro gasto como alimentación o movilidad debía ser cubierta por mí y esto sin descuidar mis estudios, no piensen que esto fue forzado, yo me ofrecí a quedarme y debido a la beca otorgada y mi carrera aun inconclusa mi padre se tomó la molestia de pedir tremendo favor a mi tío, para serles sinceros yo nunca fui muy unido con la familia de mi papá, es mas solo los veía dos veces al año en Navidad y para el cumpleaños de la abuela, que debido a que había fallecido hace 2 años ya no los veía ni para eso.

    Llego el día de mi llegada a mi nueva residencia, luego de despedir a mi madre y hermana y gestionar la venta de algunos artículos que ya no nos iban a ser necesarios, fui con mis maletas a la casa de mi tío, el viva a solo unas cuadras de mi universidad por lo que me ahorraría el dinero gastado en movilidad, todo esto transcurría ni bien terminado el semestre por lo que yo entraría en vacaciones por 3 meses en los cuales mi objetivo era pasar el mayor tiempo que podía fuera de la casa trabajando para poder pagar mis estudios y alimentación para los siguientes meses, y digo era porque mis planes cambiaron al llegar a esa casa, fui recibido por mi tío quien me ayudó a meter mis maletas, ya en la sala procedió a llamar al resto de los habitantes de la residencia con un sonoro grito:

    -Familia, a la sala.

    Luego se me quedó mirando con una sonrisa bonachona, a los segundos salió de la cocina su esposa, mi tía Ángeles a la cual recordaba muy bien porque de más joven siempre me quedaba viendo sus tetas las cuales me parecían enormes, pero con una forma muy hermosa, sin lugar a duda cuando era más joven era el tipo de mujer que todos se quedaban viendo, y de cierta forma aun lo era, luego del segundo piso bajaron mis dos primas, la que vi primero me dejo boca abierto, para nada recordaba que mi prima Flavia fuera así de hermosa, ella era un año menor que yo, media 1.65 m aproximadamente era de piel clara tenía un rostro angelical, cabello castaño claro, un busto de muy buen tamaño, claro no tanto como el de su mamá, unas piernas muy bien formadas y un culo redondo perfecto, venia vestida con unos shorts de mezclilla una camisa hasta el ombligo color blanco y unos tenis color blanco, se acercó y me saludo muy efusivamente con un abrazo y un sonoro beso en la mejilla al tiempo que decía:

    -Primito hace mucho tiempo que no te veía, pero mira que bien has crecido- para luego apretar mi brazo derecho y guiñándome el ojo de una forma muy coqueta.

    – Gracias Flavia, tú también has crecido mucho la última vez que te vi eras una niña flacucha y mírate ahora, el tiempo no pasa en vano, jajaja- Le dije y al mismo tiempo mi tío y tía se rieron sonoramente.

    Detrás de ella venia bajando mi otra prima, Glenda, ella por otro lado era unos 2 años menor a mí, no era tan alta como su hermana, si no que media menos de 1.50 m diría yo era de piel un clara, pero no tan blanca como la de su hermana o madre, el cabello corto hasta los hombros y eso es todo lo que podía ver, ya que vestía un pantalón deportivo muy holgado y una polera que definitivamente no era de su talla, levanto la mano desde el pie de la escalera y me dijo:

    -bienvenido primo- al tiempo que me daba una muy leve sonrisa.

    -que bueno es verte de nuevo Glenda, tu aun sigues siendo la pequeña niña que recuerdo- devolviéndole yo la sonrisa.

    -bueno esta es la familia, a todos espero que se lleven bien y si hay algún problema lo arreglemos conversando- exclamó mi tío, lo último mirando seriamente a mis dos primas, por lo que pienso habían tenido peleas en el pasado.

    -Bueno Luis ven para mostrarte tu habitación – continuó mi tío al mismo tiempo que tomaba dos mis maletas y subía por las escaleras.

    La casa tenía 3 pisos y una azotea en el primero estaba la sala que era lo primero que veías al entrar, luego un comedor con una mampara al final de este por el cual podías salir a un pequeño jardín donde se podían hacer parrilladas o tener alguna reunión social con amigos, en este patio había unas escaleras de acero en forma de caracol que llegaban hasta el tercer piso, al lado del comedor había una cocina bastante amplia la verdad y en esta había otra puerta que conducía al ya mencionado patio, en la sala estaban las escaleras que conducían al segundo piso en este se encontraba el cuarto de mis tíos al fondo del pasillo un baño casi a la mitad y en las primeras puertas que estaban casi una la frente de la otra se encontraban los cuartos de mis primas.

    El de Flavia abierto y bien iluminado y el de Glenda con la puerta cerrada, en el tercer piso se veía la intención de mi tío de hacer una especie de mini departamento y la verdad es que estaba casi terminado por no ser uno que otro detalle de la pintura y que debería de haber una puerta al final de las escaleras, tenía una cocina abierta tipo kitchenet con un mesón muy bonito una salita donde ya había un juego de muebles, que mi tío confesó luego haber arreglado para mi ya que estos se encontraban muy desgastados, había un espacio en el pasillo que llevaba a la habitación en el cual se podría colocar un escritorio pequeño, y eso fue lo que hice, y al final del pasillo había una habitación no gigante pero si mediana con uno de esos closet empotrados en la pared, lo que estaba genial ya que no tenía uno y no sabía cuánto tiempo podría demorarme en ahorrar para comprarlo, tenía una cama más grande de la que yo solía tener, era una queensize.

    -Flavia salido de esta cama- dijo mi tío mientras se reía.

    No pude contener una pequeña risa ya que el comentario si me había resultado chistosos, al costado del closet e encontraba una puerta a un baño equipado con lo básico, una lavamanos un retrete y una ducha con terma eléctrica, muy espaciosa por cierto, del otro lado de la habitación había una puerta que conducía a un pequeño balcón que daba a la escalera de caracol y el patio del primer piso que ya les comenté.

    -tenía casi todo listo para rentar lo, pero tu tía se negó por que las niñas iban a entrar en la «edad difícil» – dijo mi tío mientras se sobaba la cabeza – lo bueno es que alguien le dará un buen uso y que mejor si es alguien de la familia-terminó.

    Luego me enseñó que las escaleras principales llegaban hasta la azotea que tenía una pequeña parte tapaba con un toldo donde debajo había una lavadora y un lavado para lavar ropa lógicamente, me dijo que podía usarlo cualquier día menos los martes, que era el día en que mi tía lavaba la ropa de la familia.

    Me dejó nuevamente en mi parte de la casa por así decirlo y me dijo que saldría a hacer unas diligencias, que descansará y que el llegaría para cenar todos juntos como una pequeña fiesta de bienvenida.

    Tome una ducha rápida y al cambiarme escuche lo que pensé eran pasos en la parte del kitchenet salí para ver que pasaba y me encontré con Flavia quien estaba sentada en un sofá de la pequeña sala mientras leía un pequeño libro.

    – Hola Flavia, ¿Qué haces?

    -Nada, estaba esperando a que termines de bañarte, mi mama me envió para decirte algunas reglas de la casa, porque seguro a mi papa se le olvidó mencionarlas- me respondió sin dejar de mirar directamente a los ojos con una mirada más que coqueta – … a mi mamá no le gustan los ruidos fuertes así que trata de no escuchar música a volumen muy alto, no llegues a casa después de la media noche por que mis papas ya estaban durmiendo y seguro los despertaras por el ruido de las escaleras, y sobre todo está prohibido fumar en la casa.

    -Ok Flavia, entendido- Le dije mientras hacía un gesto de saludo militar lo que hizo que se le saliera una pequeña risita.

    -Bueno nos vemos luego – Me sonrió una última vez, se dio vuelta y se alejó caminando moviendo ese hermoso culo, yo sentía que lo hacía a propósito a ver que reacción sacaba de mi y bueno la verdad es que me estaba poniendo algo nervioso por así decirlo.

    El resto de la tarde me la pase ordenando mis cosas mientras pensaba en cómo sería mi vida a partir de ese momento, estaba en un estado de estrés muy fuerte y por mas buenos tratos de parte de mis tíos y mis primas no me podía olvidar de mi situación, pasaron las horas y llego la hora de la cena, esta vez fue Glenda quien subió a avisarme, ella prefirió llamarme desde las escaleras, como si tuviera miedo de mi o algo parecido, baje rápidamente con ella y nos sentamos en la cocina. La cena pasó sin nada en particular solo una que otra mirada coqueta de Flavia y algún chiste de parte de mi tío, al terminar agradecí a mis tíos y primas por el recibimiento y me retire a estudiar un poco antes de acostarme, pero la verdad no podía concentrarme en nada que no fuera mi familia, a excepción de cuando pensaba en lo hermosa que era Flavia y lo afortunado que era al estar bajo el mismo techo de aquella princesa, di un largo suspiro y tome un cigarrillo de la mochila que usaba en mis días universidad/trabajo, sabía que no podía fumar dentro de la casa pero no pensé que habría ningún problema al fumar en el balcón que estaba fuera de mi habitación, ya eran más de la media noche así que mis tíos estaban dormidos, la primera fumada la hice muy larga mientras miraba al cielo tratando de reflexionar sobre todo lo que estaba pasando y que sobre todo tratando de darme ánimos para poder sobre llevar esta situación, de pronto una voz muy suave casi como un susurro me dijo:

    – A mi mama no le gusta que fumen en la casa.

    Casi doy un grito del susto, me gire rápidamente y vi a Glenda sentada en el comienzo de las escaleras de caracol, estaba oscuro y no la vi hasta ese momento.

    – Perdón, no quise asustarte… -me dijo en voz baja- debí decirte antes, este es mi lugar donde me gusta estar, no pensé que usarías el balcón para nada en particular, menos de noche.

    – No tienes por qué disculparte, esta es tu casa puedes estar donde quieras- Le dije tratando de parecer calmado a pesar de que me había sacado un susto de aquellos- Dime ¿qué haces aquí y a esta hora?

    – Me gusta venir aquí a respirar y pensar, a veces me quedo aquí casi toda la noche hasta que amanece- Me respondió mirándome fijamente a los ojos, no sé por qué no lo había notado antes pero tenía un rostro hermoso incluso más bello que el de su hermana.

    – Está bien, todos tenemos un lugar favorito dónde vamos a pensar o relajarnos, si no te importa podemos compartir esto- le dije mientras le extendía la mano para que se ponga de pie.

    – Luis, me caes muy bien, la mayoría de personas no me hablan mucho y solo se fijan en mi hermana, incluso mis papas parece que le prestan más atención a ella que a mi, Flavia solo sabe hacerme la vida imposible, ni siquiera puedo tener amigos porque todos la termina prefiriendo a ella.- al escucharla decir esto, me di cuenta el porqué de su timidez y los comentarios de mi tía acerca de llevarse todos bien, era obvio que Flavia con su personalidad acapara toda la atención, bueno creo que no tanto como decía Glenda pero la verdad es que si parecía el centro de atención de esta casa.

    – No creo que las cosas sean así Glenda, sé que es difícil tener una hermana mayor que te hace la vida imposible, créeme lo sé mejor que nadie, pero no creo que Flavia sea el centro de atención y sobre todo no creo que todos la prefieren a ella, por lo menos a mi me pareces más bonita que Flavia.

    – En serio Luis?, porque cuando te saludó note que fuiste muy cariñoso con ella, y durante la cena vi cómo se miraban y ella te coqueteaba con la mirada, ya la he visto hacer eso antes, solo lo hace para provocar.

    – Es que hace mucho tiempo que no la veía, y no es que haya sido muy cariñoso con ella a ti te hubiera abrazado igual de fuerte, pero bueno creí que no me ibas a corresponder, tu eres muy bella Glenda no deberías de tener una postura tan rígida porque das un mensaje erróneo, es más no te preocupes que a partir de hoy tu serás mi centro de atención, yo siempre estaré pendiente a ti sin importar el resto.- Al decirle esto Glenda bajo sus brazos los que casi siempre trae cruzado y sentí como empezó a abrirse mas conmigo.

    – ¿Lo dices en serio?- Me pregunto mientras me miraba con una mirada tierna.

    – Si, lo prometo, es más a ti te debo un abrazo.

    Me acerque a ella y le di un suave pero firme abrazo, al principio ella se quedó con los brazos abajo y pensé que había cruzado alguna línea, pero luego me respondió el abrazo acercándose aún más a mí, levantó su mirada y encontró mis ojos mirándola fijamente, creo que ambos estábamos pasando por momentos difíciles, dicen que la energía se llama de esa manera, y pues terminamos uniéndonos en un largo beso que duró varios minutos, la empecé a abrazar por la cintura y ella tomó mi rostro acariciándolo para luego abrazarme por el cuello, no puede evitar algo de culpa, después de todo el primo mayor y el que debía de tomar control de la situación era yo, pero sus besos aunque al principio algo torpes, ahora me parecían los más deliciosos del mundo, con cada vez menos remordimiento baje mi mano derecha hasta su culo apretando lo y acercándola mas hacia mi, al hacer esto mi prima solo un pequeño gemido.

    -hhha, no tan fuerte.

    No podía creer lo que estaba tocando, su culo se sentía perfecto en mi mano, tenía que hacer todo lo posible para verlo, quise bajar mi otra mano para ver si podía bajar su pantalón deportivo aunque sea un poco, de pronto ella hizo algo que me pareció increíble, se separó de mi tomo su polera con ambas manos y se la sacó por encima de la cabeza dejando a mi vista su torso desnudo, esa vista me dejó perplejo mi hermosa prima Glenda estaba parada delante mío sin prenda alguna de la cintura para arriba, nunca me olvidare de esa primera vista que aun al estar a la luz de la luna pude apreciar esos hermosos senos, no eran para nada del tamaño de los de su madre y tampoco eran como los de su hermana, pero sin embargo en ese momento me parecieron las mejores tetas del mundo.

    -Dios mío -Dije antes de abalanzarme sobre ese pequeño par de tetas pero el tamaño lo compensaba por lo simétricas y firmes, sin dudarlo dos segundos me lleve una a la boca para besar y chupar ese hermoso pezón rosado.

    -Ahhh… – la escuche gemir levemente por mi accionar, yo ya estaba con la verga a mil y se notaba claramente en mis pantalones, Glenda mi pequeña prima que parecía tímida y apenas si es que me hablaba había empezado a acariciar mi paquete por encima de mi pantalón mientras me miraba lascivamente y se mordía el labio inferior sin esperar un segundo mas se arrodillo delante mío para desabrochar mi pantalón, bajó mi bóxer con las dos manos y mi verga salió disparada hacia arriba.

    – Wow es la primera que veo una tan cerca- Me susurro mientras la tomaba con una mano y procedía a examinar la como si fuera un nuevo juguete, estaba a punto de decirle qué hacer cuando ella se la metió de golpe en la boca.

    -Dios mío- Dije nuevamente, era lo único que podía pensar al ver como un rostro tan bello se estaba comiendo mis 18 cm de verga, por el movimiento de su accionar sus pequeñas tetas empezaron a moverse de un lado hacia otro y de arriba abajo, no aguante más y agarre una con mi mano izquierda, acariciando y pellizcando ese rosado pezón, Glenda continuaba con su mama entre pequeños quejidos y no lo hacía para nada mal, el interior de su boca se encontraba húmedo y caliente y sentía su respiración agitaba, no pude evitar tomar un puño de su cabello y empezar a mover mis caderas adelante y atrás, me estaba cogiendo la boca de mi primita y lo estaba disfrutando como un loco.

    – Te gusta?- Me preguntó mientras se sacaba mi verga de la boca y miraba hacia arriba con un poco de saliva cayendo por su barbilla y los ojos un poco aguados por las veces en las que mi verga llegó hasta el fondo de su garganta.

    – Me encanta, estoy a punto de correrme.- Le dije mientras le acariciaba el rostro demostrando que hacía un buen trabajo, se volvió a meter mi verga en la boca me tomó de las caderas y me la empezó a chupar con una cadencia deliciosa, era la mejor mamada que alguien me había dado, no pude aguantarme más y me corrí como un loco sin tener la delicadeza de avisar antes, mi leche salió disparada con mucha fuerza, los dos primeros chorros de leche salieron directo al fondo de su garganta lo que hizo que se saque mi verga de la boca, luego otros dos más hacia su cabello y rostro y unas últimas gotas caían sobre su desnudo pecho. Glenda tosió levemente evitando hacer mucho ruido y me reclamo

    – Me hubieras avisado antes, malo- y me miró con una cara un poco seria pero muy tierna, aquella visión me pareció la más erótica del mundo, mi hermosa prima estaba arrodillada frente a mi prácticamente bañada en mi leche, se levantó mientras yo le alcanzaba un poco de papel de baño que tenía en mi cuarto, se limpió y puso la polera.

    – Bueno primo, supongo que definitivamente compartiremos «nuestro balcón»- me sonrió y me dio un fuerte beso en los labios

    – Creo que sí, Glenda sé que no tengo que decirte esto pero lo que acabamos de hacer no está del todo bien, y creo que será mejor mantener las apariencias, no quiero tener problemas con mis tíos y no quiero meterte en problemas con ellas tampoco.

    – Si Luis, entiendo totalmente, no soy estúpida, tu y yo somos primos y eso seremos delante de todos en esta casa, sé que has tenido un día largo así que te dejo para que descanses, hasta mañana.

    -Hasta mañana Glenda- Le respondí mientras le daba un suave beso en los labios.

    Se volvió y caminó rumbo a la escalera de caracol, antes de desaparecer de mi vista volteo a verme y me regaló una hermosa sonrisa.

    -Mierda. – Me dije a mi mismo mientras cerraba la puerta del balcón y pensaba en lo que acababa de hacer y las implicaciones que traería más adelante, como dijo Glenda había tenido un día largo, no le di más vueltas al asunto y me fui a dormir.

    Esa noche tuve varios sueños en los que mis tíos me descubrían cogiendo me a su hija menor en la sala de su casa, así que no pude descansar como se debe.

    Me desperté muy tarde la mañana siguiente, era casi las 10:00 am salí en boxers, como acostumbraba dormir, al kitchenet tome una botella de agua de la nevera y al girarme me encontré con Flavia parada a la mitad de la sala, tenía puestos unos yoga pants muy apretados que dejan ver perfectamente la forma de sus bien torneadas piernas sus amplias caderas y su hermoso culo, tenía puesto también un top deportivo con un escote muy sugerente, obviamente no era de su talla ya que le quedaba muy pequeño y dejaba poco a la imaginación, se podía ver su hermoso ombligo y sus perfectas tetas, y para cerrar la perfecta visión que tenía delante mío tenía el cabello recogido con una cola de caballo.

    Me quedé helado y casi escupo el agua que tenía dentro de mi boca, creo que no tengo que decirles de nuevo que yo estaba en boxers y al recién levantarme tenía una erección matutina que se veía claramente.

    -Buenos días Primito, te preguntaría como descansaste, pero creo que lo hiciste bien ya que te veo lleno de «Energía»- Me dijo Flavia mientras soltaba una sonora risa.

    – Buenos días Flavia… – Le respondí nervioso mientras trataba de ocultar mi erección con la botella de agua lo que era casi imposible – Por favor no hagas tanto ruido, no quiero que mis tíos suban y piensen mal.

    – Tranquilo primito, mis papas se fueron con mi hermana al supermercado para hacer las compras de la semana, estamos solo.- Me dijo mientras daba unos pasos hacia y jugaba con su cola de caballo.- Se cómo me vez y se nota que te gusto, así que aquí me tienes frente a ti, que vas a hacer…

    Yo no sabía que decir, pase un poco de saliva y cuando abrí la boca para responder Flavia me interrumpió diciéndome…

    – Jajajaja, ay primito, no pensé que fueras tan crédulo, mira lo nervioso que te pusiste.- Se estaba burlando de mí, y recordé lo que me dijo Glenda, a Flavia le encantaba jugar con los hombres, y era obvio lo que eso era lo que hacía conmigo, yo no iba a dejar que mi prima menor se burlara de mi de esa forma, así que decidí darle una lección.

    – Jajajaja, tranquila Flavia, no estoy nervioso… – Le respondí mientras caminaba fuera del kitchenet para acercarme más a ella.- Para nada nervioso, lo que pasa es que estaba pensando si una niñata como tu sería capaz de aguantar una verga como esta.- al mismo tiempo que decía estas palabras, deje la botella de agua en el mesón detrás mío y me baje de un solo movimiento los boxers hasta la rodilla dejando al aire libre mi verga, Flavia abrió los ojos y dejo salir una expresión de asombro de su boca, era obvio que ya había hecho esto antes pero nadie le había respondido de esta manera.

    – Que pasó, ¿te mordiste la lengua? ¡Primita!- le dije mientras le sonreía desafiantemente.

    Flavia no volvió a expresar palabra alguna por los siguientes 30 min, era como si su actitud coqueta y desafiante hubiera desaparecido, me acerque sugerente mente a ella y mis boxers cayeron hasta el suelo, la tome delicadamente del cuello y bese lentamente sus labios, la estuve besando varios minutos y al ver que ella no hacía nada ni oponía resistencia, tome su mano derecha y la lleve hasta la base de mi verga, ella la tomo y empezó un lento movimiento de arriba abajo, yo mientras ya le estaba manoseando todo ese hermoso culo, lo acaricie suavemente para luego apretarlo e incluso abrirlo con movimientos bruscos.

    Flavia no hizo absolutamente ni un ruido, en un momento deje su culo para enfocarme en liberar ese hermoso par de tetas, así que tome su top por la parte de abajo y la subí lentamente hasta sacarla por encima de su cabeza, le tome la barbilla para mirarla a esos hermosos ojos color miel y le volví a dar un beso en esos sensuales labios, la tome por la cintura y la lleve al sofá, me senté y sus tetas quedaron justo a la altura de mis ojos, ella noto mis intenciones, sentó en mis piernas y me abrazo con el brazo derecho por detrás de mi cuello mientras con el otro brazo trataba de tapar sus pezones, le sonreí la bese nuevamente y con mucho cuidado le retire el brazo, la mire fijamente de nuevo y le dije:

    – No se te ocurra negarme a besar este par de tetas.

    Inmediatamente hundí mi rostro entre ellas y empecé a besarlas lentamente, se notaba que tenía los pezones muy sensibles, incluso más que su hermana, ya que mientras pasaba mi lengua por estos, ella se retorcía y trataba sin éxito de silenciar sus gemidos.

    – Mmmm haaa mmm.- La escuchaba decir pero ella trataba de ocultar sus expresiones.

    – Te gusta esto primita?- Le dije burlonamente mientras me metía uno de sus pezones en la boca y lo succionaba a gusto, no me respondió solo asintió con la cabeza con un leve movimiento.

    Empecé a acariciar sus piernas por encima de los yoga pants hasta acercarme a su entrepierna la cual estaba totalmente mojada, al sentir esto me deje llevar estire con mi mano derecha el borde de sus pantalones y metí mi mano directo a su vagina, estaba totalmente empapada, en seguida empecé a acariciar en círculos su clítoris lo que hizo que suelte un leve gemido, esto fue mi indicador para seguir, la levante de sobre mis piernas y de un solo movimiento la recosté sobre el sofá, antes de que me dijera nada le quite rápidamente las zapatillas y le arranque los yoga pants de un solo tirón, le abrí las piernas y lo que vi me hizo salir de mi, era la conchita más rosada y mojada que había visto de mi vida, ah y algo más, mi prima era totalmente lampiña no tenía un solo bello en su pubis, no lo resistí y acerque mi boca a ese manjar, le di dos fuertes lamidas en el clítoris antes de metérmelo a la boca y succionarlo lentamente y con dulzura, los gemidos de mi prima eran ya evidentes y ella trataba por todos los medios de calmarlos, se tapó la boca con una mano pero al ver que no surgía efecto tomo un cojín del sofá y se tapó todo el rosto con él, yo no me cansaba de saborear esa hermosa conchita y estire una mano para alcanzar uno de sus senos y darle aún más placer.

    Yo ya estaba en el punto de no retorno, me levante de mi posición la tome de los tobillos levantando sus piernas y acomodándolas en mis hombros acerque la punta de mi verga a la entrada de esa rajita y presione lentamente hasta que entro la cabeza, sentía algo de resistencia lo cual me parecía curioso por lo lubricada que estaba, presione un poco mas y por fin pude meterle mi verga hasta la mitad, Flavia se quitó el cojín que tenía sobre su rostro me tomo por el cuello y me dio un largo y dulce beso, yo empecé a meter y sacar mi verga lentamente lo mas suave posible ya que veía que Flavia tenía una expresión de dolor en su rostro, esto se desvaneció rápidamente ya que en un momento su rostro cambio nuevamente y solo reflejaba placer, seguí dándole verga durante algunos minutos hasta que la sentí muy tensa y luego soltó unos gemidos que le fueron imposible contener.

    Flavia se estaba corriendo y era de las que lo hacían muy sonoramente, yo para tratar de callarla le di un fuerte beso para frenar sus gemidos con mi boca, finalmente se calmó, pero yo ya estaba a punto de venirme, la solté y sin sacar mi verga dentro suyo la levante de la cintura y la tome por la piernas y la gire, de forma en que ella estaba en cuatro delante mío, y déjenme decirles que era una visión hermosa, un culo redondo y un anito rosado el cual acaricie con mi dedo pulgar, sentí que se quejó levemente por mi accionar por lo que le dije:

    – Shhh tranquila primita, hoy no.

    Y comencé un mete saca muy fuerte, esta vez no estaba siendo delicado sino todo lo contrario, la estaba haciendo entender que no se puede ir por la vida provocando a hombres sin tener algún día que pagar por esto, la tome de la cintura y la bombee a gusto durante algunos minutos, mientras mi prima por el cansancio agacho la cabeza y la apoyo sobre el cojín del sofá, no la iba a dejar hacer esto, la toma de la cola de caballo y la jale con autoridad hacia atrás al tiempo que le di una fuerte nalgada con la mano que tenía libre, ella soltó un grito y se quejó por lo que le hacía, pero no opuso mayor resistencia y arqueo lo más que pudo su espalda. Yo estaba al máximo y me aguantaba lo más que podía por no venirme y dejar de disfrutar de aquel exquisito cuerpo, pero no pude más y antes de venirme le solté el cabello saque mi verga y me masturbe entre sus nalgas para venirme como un loco sobre su espalda y culo, estaba exhausto y al mirar hacia abajo me lleve una sorpresa, veía pequeños hilos de sangre recorrer mi verga y las piernas de Flavia, mi prima coqueta y que se la pasaba provocando a cualquier hombre que se cruzaba era virgen, en ese momento entendí el por qué no decía palabra alguna y su posición tan tímida todo el tiempo.

    – Flavia, discúlpame no sabía que eras virgen, de verdad las cosas se salieron de control y no pensé en nada, por favor perdóname.- Le dije mientras la ayudaba a levantarse y ponerse de pie, Flavia nuevamente no dijo palabra alguna, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me dio un dulce beso.

    – Tranquilo Luis, no tienes porqué disculparte, yo te provoque y nunca opuse resistencia, la verdad es que me gusto.- Se sonrojó bajó la mirada y volvió a buscar mis labios.

    Nos separamos de nuestro beso, recogimos mis boxers y su ropa y fuimos a mi habitación, entro a mi baño para darse una ducha rápida mientras yo me limpiaba con un poco de papel de baño, no creía lo que me estaba pasando, no llevaba 24 h en esa casa y ya me había involucrado sexualmente con mis dos primas menores, tenía que hacer algo por que sabiendo cómo se llevaban esas dos esto podría terminar muy mal.

    Cuando Flavia salió del baño tuve una conversación parecida a la que tuve con Glenda, ella entendió y me dijo.

    – Tranquilo Luis, entiendo perfectamente.- me regaló un pequeño beso.- Me iré a poner ropa limpia y a esperar a mis papás a que lleguen.

    – Está bien Flavia, yo me daré una ducha y me prepararé para ir al trabajo.

    Nos despedimos con otro beso en la puerta de mi habitación y la vi alejarse caminando lentamente por el pasillo hacia la sala y luego a las escaleras, ya no caminaba sugerentemente como antes, creo que algo cambió en ella. Me di una larga ducha y me preparé para ir al trabajo, al bajar las escaleras vi a mis tíos metiendo las compras en la cocina y a mis primas ayudándolos a ordenarlas cosas, Me despedí de ellos diciéndoles que regresaba más tarde y salí de casa.

    Definitivamente mi vida había cambiado mucho…

    Muchas gracias por leer este relato si les gusto haganmelo saber para ir subiendo mas contenido, este relato basado en experiencias que tuve cuando era más joven, todo comentario o critica es bien recibida por favor escribanme a mi correo [email protected].

    Saludos.