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  • Mujeres travestis según mi chofer de Uber

    Mujeres travestis según mi chofer de Uber

    Hay algo en el travestismo que siempre ha llamado mi atención. No sé si la exageración de la feminidad, los senos enormes, la ropa ajustada o los tacones altos, pero desde joven me he sentido muy atraído hacia ese espectro de la identidad sexual humana, tanto como admirador de ellas y como travesti de clóset.

    Siempre que veo a una travesti guapa no puedo evitar imaginarme cómo sería estar en la intimidad con una mujer con verga. De hecho, cuando era virgen realmente consideré ahorrar mi dinero para tener mi primera vez con una, y es que no sólo me daban ganas de penetrarla ni de agarrar sus tetas, sino que también quería que me dejara tocar su pene, chuparlo y hacerla venir.

    Al final perdí mi virginidad con una compañera de la escuela y no estuvo ni bien ni mal, pero descubrí que también me excitaba mucho la ropa interior femenina, así que comencé a conseguir cosas para ponerme y de alguna manera ser mi propia chica travesti.

    Antes de iniciar el relato, debo contarte un poquito de mí. Tanto mi complexión como mis rasgos no son los más masculinos, lo cual ayudó mucho a que mis transformaciones fueran todo un éxito. Recuerdo que la primera vez que me puse ropa de mujer fue durante unas vacaciones familiares a la playa, cuando una de mis primas dejó su traje de baño tirado en el suelo. Estaba solo, así que lo observé un momento y decidí ponérmelo. Tenía una edad donde mis piernas y nalgas comenzaban a tornearse y realmente me veía bien. Después de eso aprendí a maquillarme y a acomodar mi pene para que no se notara si me ponía algunos jeans ajustados de mis hermanas o alguna panti. En más de una ocasión robé ropa del tendedero de mis vecinas para tener ropa qué ponerme, y así comencé con lo que fue mi hobbie de muchos fines de semana; vestirme de mujer y tomarme fotos. Después masturbarme imaginando a un macho haciéndome suya de todas las maneras posibles.

    Ahora sí, retomando el tema: ¿Todos los hombres queremos coger con una travesti?

    Yo digo que sí, o al menos tenemos esa fantasía. Esto lo he comprobado platicando con amigos, colegas y el día de hoy con el conductor de Uber que me recogió hace unas horas.

    En el trayecto a mi destino pasamos por James Sullivan, una calle en México popularmente conocida por la prostitución tanto de mujeres como de chicas trans y travestis. Nos tocó el semáforo en rojo cuando una hermosa rubia con maquillaje recargado y enormes senos de silicón se paseaba por la esquina esperando que alguien le pidiera acercarse. Al verla, el conductor dijo: «Está bien buena esa güera, ¿verdad, amigo?». No respondí y él de inmediato me dijo: «No vayas a pensar mal, no soy gay ni nada de eso», y yo le respondí: «Está bien, no creo que lo seas y sí, ella es muy guapa». «Algunas están mejor que las mujeres: ¡mira qué chichotas!, ¡mira qué culote!», respondió, y ya más entrado en confianza me dijo: «La verdad yo sí me he dado a varias y es otro pedo». Hacen lo que uno les pida y son muy intensas. Puedes darles bien duro y no se «sacan de onda» como las mujeres.

    Por alguna razón verlo excitándose mientras pasábamos por el desfile de chicas y escucharlo hablar tan guarro me excito también. Tanto, que pensé confesarle que uno de mis pasatiempos favoritos era justamente vestirme de mujer. Estuve a nada de proponerle buscar algún callejón para que se sacara la verga del pantalón y yo lo masturbara o que me dejara chuparle el pene hasta que se viniera en mi boca. También pensé en invitarlo a pasar a mi casa para mostrarle lo bonita que podía lucir como mujer y lo sexy que se me ve el culo con un vestido ajustado. Dejarlo que me manoseara y que después me pusiera de rodillas a darle el mejor sexo oral de su vida. Hacer justamente que me tratara como a una puta y que me rompiera el culo como según él lo había hecho con otras chicas.

    Al final llegamos a mi destino y no pasó ni una cosa ni la otra. La cotidianidad terminó con mi fantasía, pero le di 5 estrellas y una insignia de «Excelente conversación».

    Creo que la masculinidad es un tema muy frágil para muchos de nosotros y eso nos lleva a cuestionarnos si tener sexo con una chica trans o travesti nos vuelve «menos hombres», y no sólo sexo, sino también intimidad o sentimientos.

    ¿Ustedes qué opinan?

    ¿Han tenido sexo con una travesti?

    ¿Se han vestido de mujer?

    Platíquenme…

    Los leo y les respondo.

    Besitos.

  • Una sesión de fotos

    Una sesión de fotos

    El hombre se encontraba sobre el papel tapiz verde aun posando, su rostro se veía angelical, pero la manera en que me miraba despertaba en mi cierta curiosidad y deseo.

    – No tenía idea de que mi fotógrafa sería una mujer tan atractiva de haberlo sabido habría venido mejor presentado – Interrumpió el hombre.

    Solo sonreí de manera agradable, no quería que el hombre notara el efecto que tenía en mi.

    Sus ojos azules me miraron fijamente haciéndome estremecer, sus manos peinaron con cuidado su cabello castaño casi rubio.

    – Me preguntaba… ¿Qué edad tienes? No quisiera coquetear con una menor… no me gustaría acabar en prisión – Dijo riendo.

    Su sonrisa era realmente encantadora y su carnosos labios solo hacían que me preguntara lo que podía hacer con ellos…

    – Tengo 19 años – murmuré algo nerviosa, pues sus miradas descendían desde mi escote y se detenían en mis caderas – Y tú?

    El hombre levantó una ceja.

    – 28, te asusta estar sola con un hombre mayor? – preguntó aún sobre el tapiz verde.

    Trate de mantener la calma, no podía decir la verdad.

    – No, hago esto todo el tiempo… Estoy acostumbrada – Mentí.

    Nunca había estado sola con un hombre mayor y menos así de guapo, ya que la mayoría de mis clientes eran mujeres embarazadas en busca de una sesión de fotos.

    Tomé la primera foto.

    – Son 4 no lo olvides – Dijo levantándose del papel tapiz.

    Aproveché el momento para observarlo con claridad. El hombre era delgado y bastante alto, vestía una camiseta blanca la cual era bastante apretada pues hacía que se notasen sus pectorales y abdomen marcados. Yo tampoco me quedaba atrás, tenía un buen par de tetas y un trasero que lucir, especialmente cuando usaba mis shorts y blusa con escote, la misma que traigo en este momento.

    – Me dejas ver la foto? – preguntó acercándose.

    Sus ojos se posaron en mis grandes tetas. Ese azul casi gris de sus ojos me estaba tentando demasiado.

    Tenía que contenerme, tenía un novio y una virginidad que mantener, pero por otro lado la tentación estaba volviéndome loca, la sola idea de tener el cuerpo de aquel hombre frotándose sobre el mío hacía que mi vagina palpitara, además no lo conocía si sucede algo más solo sería de una sola vez…

    Sin darme cuenta el hombre comenzó a quitarse la camiseta, su pecho marcado y el gran bulto en su entrepierna se marcaron aún más.

    – Te incómoda? – Preguntó el hombre.

    – No, solo es una sesión de fotos… no me incómoda – Respondí – Tomá asiento, voy a tomar la otra foto.

    El obedeció, su cuerpo se dejó caer sobre la silla en cuestión.

    – Eres virgen? – Preguntó en tono tranquilo.

    Sentí como mi cara se ponía roja, estaba avergonzada y algo nerviosa, aún no sabía que consecuencias me traería responder esa pregunta.

    Decidí ser honesta.

    – Soy virgen.

    Noté como el hombre se mordía el labio, eso me excitaba aún más aunque solo la idea de ser penetrada por primera vez bastaba para hacerme correr.

    – Puedes venir un momento? Pero deja tu cámara, no la voy a necesitar.

    Sabía que si iba pasaría algo, está mal… Tengo un novio que me ama, un novio que tiene miedo de cogerme y por otro lado está este extraño el cual podría darme un momento de placer y pasión. No me importa, necesito una cogida de este sujeto ahora mismo.

    Dejé mi cámara sobre el piso y me acerqué al sujeto.

    – Puedo tocarte? – preguntó el sujeto.

    – Hazlo – respondí.

    Sus manos comenzaron a tocar mis pechos, pequeños masajes en mis pezones hicieron que estos se pongan erectos.

    – Quítate la blusa – Ordenó el hombre en tono dominante.

    Me separé de él y seguidamente me quité la blusa quedándome solo en el pequeño brasier que estaba a punto de abrirse pues no podía contener la magnitud de mis tetas.

    – Siéntate sobre mis piernas…

    Obedecí, su verga estaba erecta, podía sentirlo a través de sus jeans negros. Sus manos masajearon con delicadeza mi espalda.

    – No necesitaremos esto – dijo mientras me quitaba el brasier.

    Me voltee para que el pudiera ver mis grandes tetas.

    – Dios… que buena estás, podría cogerte un día entero.

    El hombre acarició mis nalgas y seguidamente bajó mis shorts. Sus manos apretaban con fuerza mis nalgas.

    – Tengo tantas ganas de ver como te mueves… De escucharte gemir y escucharte pedir por más – dijo.

    El hombre me tomó el cabello con fuerza y seguidamente metió su lengua en mi boca, podía saborear su aliento a menta, su lengua se topaba con la mía y la manera en la que mordía mis labios…

    Me bajé de él y me arrodille, quería probar su verga y probablemente tragarme toda su leche.

    – Eres una gatita curiosa… -Dijo dándome un último beso antes de bajarse los pantalones.

    Baje con cuidado sus boxers, su verga era más grande de lo que había imaginado, las venas eran prominentes y la punta era rosa.

    – No sé cómo debería hacer esto… – interrumpí algo nerviosa, soy virgen pero también quiero verlo pedir por más.

    Metí la verga en mi boca, comencé a lamer lento, primero la punta y luego sus testículos, una y otra vez.

    Observé su cara de placer, sus ojos azules se habían tornado blancos, para ser mi primera mamada iba bastante bien.

    – Oh… nena, ve más rápido – soltó un gemido.

    Metí su pene en medio de mis tetas, sujete mis pechos y comencé a moverme de arriba hacia abajo, primero lento y luego rápido.

    Volví a llevarme su pene a mi boca, comencé a meterlo a mi boca con rapidez el limite era mi garganta, mi lengua lamia la verga, estaba succionando el pene como una niña a su chupete. El pobre hombre se estremecía de placer sus gemidos eran música para mis oídos.

    -Ahhhh… Me voy a correr – dijo antes de llenar mi boca con su leche.

    Me tragué todo el semen.

    – Buena niña.

    El hombre volvió a meter su lengua en mi boca.

    – Déjame enseñarte lo que es una buena cogida, te juro que haré que grites mi nombre y terminarás pidiendo más – Dijo tomando mi cabello con fuerza.

    El hombre bajó mi ropa interior cuidadosamente, sus manos bajaban con lentitud sobre mis piernas, sabía que se estaba tomando tiempo para mirar.

    Volvió a sentarse sobre la silla.

    – Súbete y muéstrame que eres buena en algo más que las fotos – Dijo con ese tono coqueto que me encanta.

    Me subí sobre él, él tomó con sus manos su miembro y lo introdujo en mi vagina, el primer tacto fue doloroso y luego se volvió satisfactorio.

    Atrapó con sus brazos mi espalda baja, comenzó a penetrarme con delicadeza, sentía toda su verga entrado y saliendo de mi, su pene rosando con mi clítoris rápidamente, mis piernas rodeando su cintura y el mirándome fijamente, el sudor y placer bañaban su rostro, así se siente tener sexo por primera vez?

    Sus manos dejaron mi espalda baja para acariciar mis nalgas que aún saltaban sobre él, ahora se movía aún más rápido, su verga rosaba con más rapidez mi vagina, pero necesitaba más.

    – Ve más rápido, por favor solo hazlo – Dije aún agitada por los movimientos.

    El levantó una ceja y se mordió el labio.

    – Di mi nombre y lo hago – dijo desafiante – Kent, mi nombre es Kent

    – Kent, por favor ve más rápido

    El obedeció y sus movimientos fueron aún más rápidos, un orgasmo y luego otro hasta que finalmente me llenó de su leche.

    – Esto… fue maravilloso- dijo volviendo a mirarme, volvió a acariciar mis tetas, uno que otro beso.

    El hombre se vistió.

    – Nos vemos – Dijo besando mi mano.

    Subió a su auto y desapareció entre la multitud, lo volveré a ver? No lo sé…

  • Fin de semana en Granada

    Fin de semana en Granada

    Lo primero deciros que esta historia es rigurosamente cierta.

    En este tiempo Lucila y yo teníamos 21 años. Tenemos unos amigos, Manu y Pilar que son pareja y con los que tenemos mucha confianza.

    Yo he dormido muchas veces en casa de Manu y Lucila en casa de Pilar y viceversa, por tanto la confianza es total, son de esos amigos que son casi familia.

    Pues bien, Manu estaba estudiando en Granada y vivía en un piso de alquiler con otros compañeros. Era el mes de junio y me dijo que tenía que ir a la facultad a hacer unas gestiones y que si queríamos podíamos ir los 4 y pasar el fin de semana allí, puesto que sus compañeros de piso no estaban y el piso estaba vacío.

    Dijimos que sí, un fin de semana en Granada era un plan muy bueno. Total, que nos fuimos los 4 y mientras Manu fue a la Facultad nosotros nos fuimos de tiendas y a tomar unas cañas. Cuando llego mi amigo ya nos habíamos tomado unas cuantas cañas y con él, otras más. En Granada se tapea muy bien.

    Después del tapeo nos fuimos al piso a descansar para poder salir por la noche.

    Resulta que el piso estaba todo desordenado, las habitaciones de los 2 compañeros, con todo tirado y las camas con las sábanas usadas y sin hacer. Solo estaba medianamente bien la habitación de Manu, que además tenía 2 camas, así que quedamos en que cada pareja dormiría en una cama.

    Nos echamos en la cama para dormir un rato la siesta, pero con las cervezas que habíamos tomado lo que teníamos eran ganar de “jugar». Yo besaba a mi novia y Manu hacía lo mismo con la suya y ellas estaban bien cachondas. Yo creo que la situación las tenía más cachondas de lo normal, así que yo aprovechamos para meter mano cada uno a su novia Lucila llevaba un vestido con la falda por encima de la rodilla y Pilar unos vaquero y una camisa.

    Yo metía la mano por debajo de la falda y la subía para arriba, dejando a la vista sus bragas, ella me decía que quitara la mano del culo porque la iba a ver Manu, pero yo le decía “Mira Manu, está a lo suyo, no se va a fijar en ti” y seguía tocándole el culo Manu por su parte desabrochaba el pantalón de Pilar y metía la mano por debajo de sus bragas.

    Claro, yo veía lo que hacía mi amigo y él lo que hacía yo, así que él veía a Lucila en bragas y yo a Pilar con los pantalones medio bajados. Y a ellas no les importaba estar así. Yo me quite el polo y el pantalón y me quedé en calzoncillos y Manu hizo lo mismo. Ya en esa situación le quite el vestido a mi novia quedándose en bragas y sujetador, allí estábamos los 2, en ropa interior delante de nuestros amigos. Manu no tardó en hacer lo mismo con Pilar y la verdad, estaba buenísima, con unas bragas pequeñitas y un sujetador que dejaba entrever sus pezones. Después de unos pocos minutos retozando así, la ropa interior ya empezaba a estorbar, así que sin pensarlo, me quite los calzoncillos y a Lucila las bragas y el sujetador. Allí, los 2 en pelotas, más calientes que un burro. Nuestros amigos no nos quitaban ojo, si ellos estaban calientes, nosotros quemábamos las sábanas. Se desnudaron los 2, yo no dejaba de mirar a Pilar y Lucila a los 2. La verdad es que los 4 nos mirábamos entre risas cómplices.

    Para que os hagáis una idea de cómo son nuestros cuerpos, el de Manu y el mío, son de complexión parecida, 1,75 m de altura y unos 70 kg de peso, pero ellas son muy distintas. Lucila es alta, mide 1,70 m y pesará unos 65 kg, tiene unas buenas tetas y caderas anchas, Pilar sin embargo es algo más baja y delgada, tetas de tamaño normal y unos grandes pezones de color marrón oscuro, su culo con unas curvas perfectas. Las 2 tienen el chochito con pelo pero arreglado.

    Yo creo que todos estábamos más pendientes de lo que sucedía en la otra cama que en la nuestra, porque nunca hubiéramos pensado que algo así podía suceder. Para nosotros ver desnuda a la novia del otro y para ellas vernos desnudos a nosotros era algo muy especial y excitante.

    Estábamos los 4 con la adrenalina a tope. Yo acariciaba a Lucila por todo su cuerpo, su culo, sus tetas y coñito, le tocaba su clítoris con mucha suavidad y ella se removía y jadeaba, ni que decir tiene que Manu hacía lo mismo con Pilar. Los 4 nos mirábamos unos a otros con cara de placer.

    Yo tenía la duda de si me iba a dejar que le lamiera el chochito, pero no puso ninguna objeción. Mientras, Pilar se la estaba chupando a Manu.

    Estoy seguro de que si alguno hubiéramos dicho que intercambiáramos las parejas lo hubiéramos hecho sin ninguna duda, pero ninguno nos atrevimos, por el riesgo de estropear el momento.

    Después de un buen rato, ninguno podíamos aguantar y empezamos follar. Yo follé a mi novia al estilo perrito y yo tumbado y ella sentada encima y Manu y Pilar poco más o menos. Después de un ratito de descanso, nos duchamos y arreglamos para salir.

    Pero curiosamente no hablamos de lo que había pasado, todos estábamos un poco descolocados porque ni se nos había ocurrido pensar que algo así podía pasar Solo en la cena salió el tema y entre risas nerviosas hablamos de que en el futuro podíamos repetir la experiencia, pero muy bien sin arrepentimiento por parte de ninguno.

    Los 4 habíamos estado desnudos delante de todos y follando con nuestras parejas, ¿podía haber salido algo mejor? Lucila me contó al día siguiente que tenía una sensación extraña y que le iba a dar vergüenza la próxima vez que viera a Manu y a Pilar, pero como tardamos unos días en verlos, se le fue pasando.

    Tengo más cosas para contar, pero eso será en otro relato.

  • Mi debut como infiel

    Mi debut como infiel

    Reconozco que desde hace algunos meses, he empezado a masturbarme pensando en otros hombres, pero todos imaginarios. Y un par de veces me encontré a mí misma mirando detenidamente a otros hombres.

    Marcos hace 8 años que estamos casados, los dos tenemos 33 años. Yo, Diana, a fuerza de dietas, gimnasio y tenis tengo casi el mismo cuerpo que cuando me casé. Mido 1,85 m, soy delgada y mis medidas son 95-60-95. Por desgracia para mí nuestra actividad sexual fue decayendo desde hace unos 5 años, y no porque yo no quisiera.

    Mi marido me había pedido que lo acompañe a un almuerzo que daba uno de los proveedores de su empresa y aunque no tenía interés, terminé yendo.

    Cuando entramos a la propiedad yo no podía creer lo que veía. Cuatro garajes para autos, con una Ferrari roja, un Rolls Royce, y dos camionetas Suburban. Jardines con flores impresionantes. La casa daba a uno de los canales de Fort Lauderdale, y había amarrado un hermoso yate y en un elevador una lancha que después me enteraría era una de las más potentes del mercado. De Off Shore.

    Cuando Roger, el anfitrión nos abrió la puerta, casi me caigo de espaldas. Era un hombre de 1,70 m, semi calvo, con un abdomen prominente y unos 50 años. No encajaba en esa casa para nada. O con lo que yo esperaba.

    Al almuerzo estábamos invitados 4 parejas, más el anfitrión, que se repartía charlando un rato con cada grupo que se armaba antes de sentarnos a la mesa. Cuando se acercó a nosotros, le pregunté por su esposa, y me respondió que era divorciado. Por primera vez noté que me miraba de forma especial, como tratando de ver cómo era yo.

    Al momento de sentarnos a la mesa, movió las fichas para que mi esposo y yo quedáramos enfrentados a él. Era un excelente anfitrión, atento y charlando con todos, pero cada tanto me miraba fijamente. Cuando fuimos a tomar el café a la terraza que da al canal, le pregunté por la lancha.

    Él me conto con lujo de detalles las características y el placer que sentía al manejarla en velocidad.

    “Es una Ferrari, pero del agua.” Dijo. Y emocionado, preguntó si alguien quería dar un paseo rápido, mirándome fijamente. Dos hombres y yo accedimos. Fuimos a la lancha, la bajó, nos pidió que subiéramos descalzos, y subimos. A mí me invitó a sentarme en la butaca del acompañante, y los hombres atrás.

    Cuando salimos a mar abierto la fue acelerando y mientras lo hacía me miraba de reojo para ver mis reacciones. Delante de mí un indicador de velocidad marcaba 100 km/h. El con el pulgar hacia arriba, me preguntó si yo estaba bien. Levanté mi pulgar y el acelero a fondo. 130, 150, 180 km/h.

    Yo estaba enloquecida, no podía creer ir a esa velocidad en el agua. El me miraba y veía mi cara de felicidad. Volvimos y cuando bajamos, lo felicité y agradecí por el paseo.

    Cuando nos retirábamos, con mucho disimulo, puso en el bolsillo de mi saco una tarjeta personal, que encontré al llegar a casa. No dije nada a mi esposo y la guardé. Y me di cuenta que había algo de ese hombre que me atraía.

    Al día siguiente, estando sola, agregué a mis contactos a Roger, pero con otro nombre. Y le mandé un mensaje.

    “Hola, son Diana, ya te tengo agendado”. Segundo después me marcó que lo había leído, pero no contestó. Un par de horas después, recibí un mensaje de él:

    “Mañana 12 h en mi casa, con ropa acorde para disfrutar la lancha.”

    No me preguntaba si podía o quería, sabía que iba a ir. Contesté Ok. Y borre el mensaje.

    A la hora indicada estaba entrando a la casa de Roger. El vestía un short y una remera. Me saludó con un beso en la mejilla, ya no con de mano, y una de sus manos apretó suavemente mi brazo derecho.

    “Vamos a pasar una buena tarde.” Me dijo, tras lo cual, charlando pavadas subimos la lancha. Salimos a mar abierto y el aceleró con todo. Yo disfrutaba la velocidad, la sensación de libertad era total. Luego de un rato, y sin la costa a la vista detuvo la lancha.

    “Veo que gustan las emociones extremas.” Me dijo.

    “Nunca había andado en una lancha así, y me encanta. Es una sensación hermosa.”

    Apretó un botón y lo que parecía una tapa se abrió y era un lugar debajo de cubierta. Entró y sacó dos cervezas.

    “Están bien frías, querés con whisky o sola.”

    “Esta, sola.” Dije.

    “¿No has traído malla?”

    “Si, claro.” Y me quité la remera, quedando con un short y el corpiño de la bikini.

    Nos sentamos en la tapa del compartimiento de motores a tomar la cerveza y hablar. En ningún momento mencionó a mi esposo, y me hablaba como si fuera soltera. Eso me inquietaba. Y me excitaba.

    Cuando fue a buscar más cervezas le pedí que le ponga un poco de whisky y me acerqué a buscar el vaso. En ese momento él lo apoyo sobre una repisa, y tomándome de la nuca, me besó. Yo, sin mucha convicción, traté de alejarlo, pero él me lo impidió. Me besó nuevamente y muy hábilmente me soltó el corpiño de la malla.

    Su boca bajó de inmediato a chuparme los pezones, mientras una mano acariciaba mis entrepiernas.

    “No, Roger, por favor, no puedo, nunca he sido infiel a Marcos.” Dije.

    El no respondió, y siguió chupando mis pechos. Sin dejar de hacerlo, me bajó el short y la tanga de la malla.

    “Roger, por favor te pido.”

    Él tomó mi mano y la llevó a su sexo, que estaba ya erecto. Sentí que sin ser muy largo era grande, como nunca había probado. Mi concha estaba bien húmeda, mi mente y mi cuerpo no estaban de acuerdo.

    Me acostó sobre una cucheta y de inmediato me penetró. Di un grito de dolor, pero él no se quitó.

    “Roger, por favor, me lastimas”

    “Acostúmbrate, porque desde ahora serás mi amante, mi puta. Sé que te gusta coger bien, pues es lo que te daré, buenas cogidas.”

    Las lágrimas caían por mi rostro. Mi concha de a poco se fue acomodando a su pija, y mi excitación a subir. El apretaba mis pechos y metía una y otra vez su pija hasta el fondo. Sin pensarlo lo tomé de la cintura y lo acompañaba en sus movimientos.

    “Así mi puta, así te quiero siempre, bien caliente.” Escucharlo hablarme así me calentaba mucho más, era como me sentía, su puta.

    Llegué a un hermoso orgasmo y él se quedó quiero por un rato. Me tomó de la mano y fuimos afuera, y se tiró donde antes tomábamos cerveza, boca arriba.

    “Subite, cabalgame un rato.” Me dijo.

    De inmediato me subí y metí toda la pija en mi concha. No puedo explicar por qué, pero ese hombre dominaba mi voluntad. Fui aumentando el ritmo de a poco.

    “Tocate.” Me dijo imperativamente.

    Una mano bajó a mi clítoris mientras la otra fue a mis pechos.

    “Que caliente que sos, así te imaginaba ayer. Muy caliente y mal atendida.” Eso fue una puñalada directa porque era verdad.

    “Dale, acá tenés un hombre para hacerte gozar.” Y yo no podía más del placer, o eso creía.

    Se incorporó un poco y me dio un chirlo en el culo. Otra nueva experiencia y más placer. Nunca Marcos lo había hecho. Entre su pija en mi concha, mis propias caricias y sus chirlos, fui llegando a otro orgasmo de los grandes.

    “Acabame adentro.” Dije.

    “Pedilo bien.” Dijo sonriendo.

    “Por favor, acabame bien adentro, llena a tu puta de leche.” Dije desde lo más profundo de mi sexualidad.

    Me puso en cuatro, me la metió y con una mano me sostenía de la cintura. Yo me seguía tocando. De pronto sentí que escupía mi orto. Y sin más uno de sus dedos entro totalmente. Di un salto, era la primera vez que vivía eso.

    “Duele, me duele.” Dije.

    El empezó a bombearme con todo.

    “Quiero escucharte gritar de placer, mirá, estamos en el medio del océano, acá podes ser libre, y gritar tu placer.” Me dijo.

    Me di cuenta que lo que decía era real, y di suelta a mi calentura. Grité, insulté y gocé como loca. Ese dedo en el culo ya no me dolía, ahora me hacía desear otro. Un rato después, cuando ya estaba agotada de tanto gozar, el acabó dentro mío.

    Se salió y me acosté sobre su pecho.

    “Sí que me hiciste gozar Roger. Nunca un hombre me cogió así.”

    El por toda respuesta, me dio un beso que me partió la boca.

    “Sos muy caliente, te gusta gozar en serio. Y me gustó que te des cuenta de como podes gozar, como cuando te dije que podías gritar todo lo que quisieras.”

    “Es que me sentí totalmente libre. Sin miedo a ser descubierta gozando como buena hembra que soy.”

    “Entonces, desde ahora, sos mi amante, o mejor dicho, yo el tuyo, porque sos vos la que estas casada”.

    “Mmm, dicho así suena muy caliente, “Tengo un amante”, y me coge genial.”

    Volvimos a toda velocidad, y fuimos a su dormitorio. Nos tiramos en la cama, y me puse a chupar su pija, que con dificultad entraba en mi boca. El me acomodó de tal forma, que sus dedos podían jugar con mi concha. Pero en vez de eso, uno de sus dedos volvió a entrar en mi culo. Unos pocos movimientos y lo dejó enterrado.

    “Imagínate cuando te la meta por el culo, sí que vas a gozar.”

    “Nunca he dejado que me la metan por el culo.” Dije.

    “Hasta ahora.” Dijo el firmemente.

    “Hasta ahora.” Dije yo. De pronto, me puse en cuatro, y me comencé a mover para que ese dedo entre y salga de mi culo.

    “Parece que a tu culo le gusta mi dedo, que gentilmente lo recibe.”

    “Si, el muy desgraciado es más puto que yo.” Dije caliente mientras chupaba.

    “Mirame.” Me dijo imperativo otra vez.

    “Quiero que te pajees el orto, mientras me chupas y que acabemos juntos, yo en tu boca y vos con dándote por el culo.” Y sacó su dedo de mi orto, para apretarme los pezones.

    Sin pensarlo dos veces, mojé uno de mis dedos con saliva y lo metí en mi culo, mientras me metía su pija en la boca. Me sentía toda una puta haciéndolo, y sobre todo, porque mi amante me lo indicaba, me lo ordenaba. No sé en qué momento, metí el segundo dedo.

    “Por favor, que lindo, cuanto tiempo perdido.” Dije mirándolo y masturbándolo. Me miraba con lujuria, sabiendo que su mirada me calentaba hasta el infinito.

    Como pude me metí el tercer dedo. Mi orto se abría para recibir todo lo que le daba. De pronto empecé a meterlos hasta los nudillos. Y masturbarlo con furia, quería hacer gozar con todo a Roger, mi amante.

    “Mirá como me como tres dedos, me abro para vos.” Dije con vos de gata. Él se vino en mi boca y me trague todo, teniendo un bruto orgasmo anal al mismo tiempo.

    “Sí que me haces descubrir cosas desgraciado.” Dije.

    “¿Cuál es tu fantasía máxima?” Me preguntó.

    “Más de hice hoy, no he pensado. Aunque alguna vez pensé en un trio.” Dije.

    “¿Con dos hombres o con otra mujer?”

    “Con otra mujer.”

    Charlamos un rato más, y sin ducharme me fui a casa. Me estaba duchando cuando llegó Marcos. Me saludó desde la puerta del baño y me dijo que me esperaba para contarme algo.

    Yo todavía me sentía excitada, no podía sacarme de la cabeza a Roger y como me había hecho gozar. Me sequé y me puse solo mi ropa interior, una muy sexi, y una bata corta, que dejaba ver mi culo. Fui donde estaba Marcos y le di un beso.

    “Recién me llamó Roger.” Me dijo y me quedé helada. “Yo le había contado que vos antes de casarnos vos trabajabas en Relaciones Públicas, que te iba muy bien y que dejaste al casarnos. El tema es que se le fue la persona que trabajaba en eso en su empresa y el llamado fue para preguntarme si no me molestaba que él te llamara para ofrecerte el puesto, ya que necesita urgente una persona porque pasado mañana se va de viaje por diez días y cuando vuelve tiene un evento en Bimini, y necesita alguien que se ocupe. Yo le dije que no tenía problemas, que te llame.”

    Respiré, y al mismo tiempo se me pasaron 10.000 cosas por la cabeza. Mientras cenábamos me llamó y atendí.

    “Hola Roger, acá estamos con Marcos, que te escucha porque estoy en altavoz.”

    “Hola a los dos entonces. Supongo que Marcos te habrá contado. El ofrecimiento es que seas la encargada de Relaciones Publicas de mi empresa. Necesitaría que empieces mañana mismo. El sueldo no es problema. Pero te necesito porque me dejaron en banda.”

    “Me sorprendes, no tenía pensado trabajar por el momento, pero no puedo dejar de ayudarte en lo que pueda. Decime a qué hora querés que vaya a tu empresa mañana y charlamos.” Dije

    “Yo estoy desde las 8 h”

    “Entonces, a esa hora estaré.”

    Nos saludamos y terminamos de cenar.

    “¿Qué raro que ahora no te moleste que trabaje?” Le pregunté a Marcos, que sin podes explicarme dijo tonterías.

    Cuando fuimos a la cama me saqué la bata y me acosté. Marcos me miraba y no decía ni hacía nada. No quise pensar y me dormí.

    A las 8 Hs. puntualmente entraba a la empresa de Roger. Me guiaron a su oficina y me estaba esperando.

    “Hola Diana, bienvenida.”

    “Hola Roger. Por favor contame que es todo esto del trabajo.”

    “Pues una muy buena excusa para estar juntos, viajar juntos y pasarla muy bien. Y encima te voy a pagar un buen sueldo.” Dijo riendo.

    “Sos un desgraciado. Pero, ¿es en serio lo de tu viaje y el evento en Bimini?”

    “Si, claro que sí. Vamos que te presento a tu equipo. Ah, almorzamos juntos. Te aviso así coordinamos la hora.”

    Me llevó a mi nueva oficina, me presentó al equipo y se fue, no sin antes decir: “Ah, Diana, la invito a almorzar, paso a buscarla a las 13 h”

    “Como no, lo espero.” Dije.

    Me puse al tanto de todas las acciones que hacían, y del evento. A las 13 puntualmente me pasó a buscar. Bajamos y nos esperaba su Rolls. Fuimos a un conocido restaurant donde había reservado mesa.

    “Antes de hablar de otras cosas te cuento que hoy a la tarde te entregan un teléfono de la empresa, y una tarjeta corporativa, para tus gastos de representación y otros que se te ocurran.” Dijo terminando la frase con una sonrisa pícara.”

    “Ok. Gracias, voy a ver que se me ocurre…” dije contestando su sonrisa.

    “¿Sospechó algo tu marido?”

    “No, está en un limbo. No sé qué le pasa. Yo estaba con bombacha y corpiño nada más, y ni se le movió un pelo. Quizás él también esté siendo infiel.” Dije.

    “Y vos, ¿Cómo te sentiste?”

    “Genial, te vuelvo a decir, me hiciste gozar como nunca gocé, hacer cosas que nunca hice. Me hiciste sentir deseada, mujer, puta. Todo junto. Y claro que me gustó.”

    Al terminar el almuerzo, volvimos a la empresa. Me estaba por retirar, cuando un cadete me acercó el celular, la tarjeta corporativa y un maletín con clave numérica.

    “El señor Roger le envía esto. En el maletín están los papeles que le hablo en el almuerzo.”

    Me fui de la oficina y cuando estaba por subir a mi auto, pasó Roger saludando desde su Rolls. Segundos después entro un mensaje en el teléfono de la empresa. Me senté en el auto, y lo leí: eran cuatro números. Puse esos números en el maletín y se abrió. Adentro había un consolador, bastante más pequeño que su pija, y un Plug anal de interesantes dimensiones.

    Lo llamé y al contestar me dijo:

    “Por si me extrañas, aunque sea un poquito.”

    “Te voy a extrañar, y bastante. Uno es chiquito, el otro, mmm, interesante.”

    “Esa fue la idea al comprarlos”

    Charlamos un rato más y llegué a casa. No pude con la tentación y mientras me duchaba, use el consolador para darme un poco de placer. Cuando me sequé, fui al cuarto, puse un poco de aceite en el plug y me lo metí en el culo. Con esfuerzo entró. Y me gustó. Me lo estaba por sacar, cuando entró Marcos al cuarto. No le movió un pelo verme desnuda, por lo que me vestí, y fui a preparar la cena.

    Ese plug primero molestaba un poco, pero después, fui adaptándome, y me fui mojando. Así estuve toda la cena, sin hablar, y mojada. Cuando me fui a acostar, fui al baño, me masturbé con eso en mi orto, lo saqué y escondí entre las cosas para lavar.

    Me di cuenta que algo se había quebrado totalmente con mi pareja.

  • El morbo que tenía con mi tía se hizo realidad

    El morbo que tenía con mi tía se hizo realidad

    Un día en la vecindad donde vivo se desocupó un departamento,  mi mamá de inmediato le informó a mi tía ya que ella buscaba uno, no la conocía hasta que llegó, se mudó casi de inmediato y fui a visitarla con mamá para conocerla y al verla me enamoré. Era un poco alta como de 1.70 de cabello corto, se marcaba bien su cintura con un culo grande y los pechos también y no hablar de sus muslos. Ese día yo me quedé ayudarlos a meter los muebles mientras la veía con morbo.

    Dos días después mi tía le dejó su hija a mi mamá para que la cuidara mientras ellos se iban a trabajar, por esa razón se mudaron cerca de nosotros. Un día mi mamá salió y mi tía llegó a recoger a su hija, yo siempre jugaba con ella y fue ese día que empecé a tener fantasías con ella, pues ella me dijo:

    -Gracias ya me la llevo -y cuando se agachó para levantarla le puede ver los pechos eran grandes y se veía que no tenía sostén y cuando se fue de inmediato me masturbé.

    Después de eso todos los días me masturbaba cuando la veía con sus pantalones de mezclilla entubados y la visión que tuve con sus pechos día a día me imaginaba teniendo sexo con ella, le tomaba fotos a escondidas y cuando venía a visitarnos siempre olía en donde se sentaba hasta tenía pensamientos de cómo hacer para tener sexo ya sea pagándole o si me dejaba tocarla y si se molestaba pagarle para que no le dijera a mi mamá.

    Hasta que un día mi tía llegó a mi casa como preocupada y apresurada y le dijo a mi mamá si le inyectaba una medicina ya que mi mamá sabía hacerlo, lo sospechoso que se le hizo a mi mamá fue que mi tía sacó la medicina y ella tiró de inmediato la caja a la basura sin pedir permiso. Cuando se fue mama revisó la caja y era depo preva o algo así y era para evitar el embarazo, pues poco después mi mamá con la gran habilidad del chisme se enteró que se había metido con su jefe y por eso quería evitar el embarazo. Mi mamá no quiso meterse en problemas, pero yo aproveché ese momento.

    Me puse a pensar que lo había hecho por dinero ya que en esos momentos estaban necesitados. Un día mamá se tuvo que ir, yo me quedé a cuidar a mi primita y aproveché ese momento los pensamientos que tenía antes, cuando llegó mi tía a recoger a su hija le dije:

    -oye puedo hablar contigo, pero a solas.

    -si claro, hija vete a la casa ahorita voy.

    Me arriesgué, estaba muy nervioso y le dije:

    -te puedo tocar los pechos y te doy 200 -y ella sorprendida y enojada me dijo:

    -que? Claro que no.

    Me asusté, no sabía qué hacer pues pensaba que le iba a decir a mi mamá y le dije:

    -Bueno te doy 500 -y antes de decirle para que no le digas a mi mamá vi una cara totalmente diferente como pensativa, así que me quedé callado y me dijo:

    -Bueno, pero que sea rápido.

    Y fue mi momento de gloria, se los toqué solo que sin que se quitara la blusa, pero para mí fue glorioso tocárselos. Cuando terminé le di el dinero y se fue sin decir nada, me excité mucho con eso y quería más.

    Una semana después de nuevo fue a recoger a mi prima a mi casa a las 2 pm como siempre, mi tío llegaba siempre en la noche así que le dije a mi mamá que mi tía quería que le ayudara con su tele y así fui a su departamento y de nuevo le propuse que me dejara tocarla, pero esta vez desnuda. Tuvo una cara como de confundida y me dijo:

    -cuanto me darás?

    -cuánto quieres?

    Y me cobró 800, metió a su hija a su cuarto a que jugara y yo me metí al suyo con ella, la toque eran suaves, grandes, se me puso muy dura, estaba excitado, no me resistí y puse mi cara en sus pechos ella de inmediato me empujó y me dijo:

    -¡eso no! -le pedí perdón y me dijo- si lo haces otra vez ya no te voy a dejar.

    – perdón es que me excitas mucho

    – desde cuándo te gustó?

    – desde que te vi, me masturbo casi diario

    – en serio? a ver si ya te consigues una novia

    – pero es que tú me gustas mucho. Te puedo pagar lo que quieras si me dejas hacerte lo que yo quiera.

    – ah si? Pues te dejaré si me das 1800

    – si, pero será otro día ya que no lo tengo ahorita

    – bueno tú me avisas

    – si pero déjame acabar de tocártelos

    Cuando de repente su hija intentaba abrir la puerta y ella de inmediato se bajó la blusa y me dijo:

    -será en otro momento y me dio coraje ya que no pasaron ni 3 minutos.

    Una semana después volví a su departamento con el dinero para mi suerte su hija estaba durmiendo así que me metí a su cuarto y mi tía esta vez le puso seguro y me dijo “hazlo rápido”, así que le dije “quítate la ropa” lo cual aceptó, comencé abrazándola y lamiendo sus pezones mientras tocaba su culo tan suave y grande, la acosté en su cama mientras poco a poco lamiendo su pecho a su abdomen hasta llegar a su clítoris, tenía mi cara enfrente de su vagina empezó a mojarse mientras lo lamía un sabor como acido salado después empecé metiéndole los dedos y fue cuando se le soltó un gemido, eso me excitó tanto que me empecé a desnudar, lo cual ella dijo “no espérate nada de penetrarme” y yo le dije “pero tú dijiste que te ibas a dejar”.

    – no que tal si me embarazas?

    – pues te inyectas otra vez esa cosa

    – ¿Cómo supiste eso!

    – cuando fuiste a mi casa a inyectarte

    – no inventes! No sé lo digas a NADIE

    En ese momento aproveché y le dije “está bien no le diré a nadie” pero que me dejara hacerle todo lo que yo quiera sin que me cobrara, lo cual se negó y me dijo que necesitaba el dinero, lo cual le dije que me cobrara más barato. No tan convencida aceptó, pero con la condición de no penetrarla y acepté, seguí metiendo mis dedos en ella y le dije que no iba a penetrarla solo iba a frotar mi pene con sus muslos así que la puse en cuatro y ella cerró sus piernas mientras yo frotaba mi pene entre sus muslos pues no aguanté ni 5 minutos cuanto exploté mi semen derramado en sus piernas y en la cama.

    Me despedí de ella y me dio su número de teléfono para que me mandara mensaje cuando estuviera sola o viceversa.

    Pasó una semana y recibí su mensaje de que su hija estaba dormida pues de inmediato le dije a mamá que iba a ir con unos amigos. Cuando llegué a su departamento de inmediato la abracé, pero esta vez la besé y mi tía no opuso resistencia, esta vez yo le quité cada prenda que tenía e hice lo mismo conmigo. La acosté en su cama y le alcé las piernas apoyándolas en mi hombro mientras metía mi pene en sus piernas la veía desde arriba como sus grandes pechos se movían arriba y abajo y el sonido de que nuestros muslos chocaban, ya estaba muy excitado y en cualquier momento iba a explotar así que preferí lamer su vagina y meterle los dedos. Mi tía de nuevo empezó a gemir mientras más fuerte y rápido lo hacia ella gemía más y más fuerte se tapó la boca para no despertar a mi prima cuanto de repente le empezaron a temblar las piernas y eyaculó, me salpicó toda la cara, no podía estar más satisfecho con eso y le dije:

    – oye tía esta vez me ganó, no tiene sexo con mi tío?

    – es que ese cabronazo ya no lo dejo que me toque

    – por qué?

    – se ha hecho muy irresponsable aquí en la casa y ya no lo dejo que me toque y estoy pensando que ni siquiera se va a trabajar.

    No supe que decirle, pero sus pezones se pusieron duros así que los lamí mientras le metía los dedos nuevamente soltó un gemido muy fuerte puso su barriga al frente y su cuello atrás y eyaculó más fuerte, decide acabar yo esta vez metiendo mi pene en sus senos creí que se molestaría que me viniera en ellos, pero no dijo nada así que terminé de explotar en sus grandes senos. Al terminar le dije que ya no podía visitarla pues ya me había acabado todo el dinero que me habían dado mis padres y ella solo dijo “ni modo ahora cuanto tengas me avisas”.

    Pasaron 10 meses hasta que llegó mi cumpleaños ella fue a felicitarme, se sentó al lado mío en la mesa y empezó a tocarme la pierna uff no resistí, mi pene empezó a crecer, llevé su mano a mi pene y ella empezó a acariciarlo. Cuando acabó la fiesta le mandé mensaje que si por mi cumpleaños me dejaría tener sexo ella, se negó y tras varios intentos la convencí, pero solo con condón.

    Pues al día siguiente lo compré y fui a su casa, mi primita ya había hecho amigos con los vecinos y estaba jugando afuera, no había otro momento para aprovecharlo toqué su puerta, ella sonriéndome me metió a su casa, comencé besándola de lengua mientras me quitaba la ropa le dije que esta vez lo hiciéramos en la cocina, la subí a la estufa y le lamí la vagina ya que le gusta bastante mientras agarraba mi cabeza y me empujaba hacia ella. No esperé más, me puse el condón y empezamos a hacerlo, empezó a gemir tan fuerte que tuve que taparle la boca con mi mano, los pezones tan duros se los lamí y como soy muy precoz me vine muy rápido, mis piernas se sintieron débiles y un cosquilleo en mis cadera nunca había sentido tanto placer y me vio a los ojos sorprendida y me dijo:

    – no aguantaste nada

    – es que tanto tiempo pasó, pero déjame descansar y lo hacemos otra vez

    – traes otro condón?

    – no

    – entonces no

    – por favor y te pago esa inyección y otros anticonceptivos solo por hoy

    – bueno, pero me vas a tener que pagar con más dinero

    – pero voy a tardar un poco en dártelo

    – no importa te espero

    Así que pasó 20 minutos y le dije que se pusiera una falda, eso me excitaba mucho cuando la vi en minifalda. Comencé a besarla y la llevé a su cama, me empujó y se puso arriba de mí, se escupió en los dedos y se lo puso en su vagina tomó mi pene y lo metió, empezó a brincar solo la veía su hermoso cuerpo las piernas abiertas con la falda sus pechos de arriba abajo y su cara viendo al techo.

    Estuvimos un rato así cuando se detuvo, llevó sus manos a su boca y empezó a gemir más fuerte cuando sentí algo de líquido en mi pene pues se había venido en mi, tan excitante ese momento que comencé a mover mis caderas arriba y abajo mientras ella seguía eyaculando y fue cuando quité mi pene de ella y me vine, mi semen salpicó en mi tía y en mí y otra vez ese cosquilleo en las caderas y mis piernas temblando. Mi tía me abrazó y nos besamos por varios minutos, nos tuvimos que levantar rápido pues mi primita ya estaba tocando la puerta.

    Y eso fue mi experiencia hace una semana que sucedió, cuando acabamos solo me dijo “dame el dinero que te dije y lo hacemos otra vez” y pues no lo he podido juntar.

  • La rebelión de mi madre

    La rebelión de mi madre

    El día es largo, tengo mucho trabajo acumulado, debo presentar informes y no creo llegar con el plazo, me levanto muy temprano y termino el día muy tarde, apenas como al mediodía y tomo varías tazas de café en el día.

    Recibo varias llamadas perdidas de mi madre, pero no las atiendo por la urgencia de mis tareas.

    A mis 25 años estoy luchando por un ascenso en una empresa de renombre internacional, que me permitirá tener un crecimiento profesional.

    Al caer la noche llego a mi departamento en el centro porteño, pido delivery y aprovecho en la espera a llamar a mi madre.

    Me atiende inmediatamente y a los pocos segundos se larga a llorar diciéndome que descubrió que mi papá le era infiel, que estaba manteniendo a una chica de menos edad que la mía, de 20 años aproximadamente.

    Al principio no le creí, pensé que eran solo celos de mi madre, siempre los tuvo con mi padre que tenía una pequeña corralón de construcción y constantemente estaba viajando por la provincia en busca de nuevos clientes fijos.

    Mi madre lloraba desconsolada y me decía que se había tomado unas pastillas para calmarse y dormirse, que al siguiente día hablaríamos más calmados.

    Llega el delivery, pago y comienzo a comer. Mientras llamo a mi padre.

    Me atiende y me confiesa que efectivamente era infiel, que está en ese momento en el departamento de quién era su amante. No había querido decirme nada para no preocuparme.

    Yo tenía ganas de putearlo a mi padre, pero hacía unos meses que yo había engañado a quien fuera mi novia con una compañera de trabajo, no tenía mucha autoridad moral.

    Pasan los días y se concreta el divorcio express. Mi madre le pide la mitad de los bienes a mi padre y llegan a un acuerdo para no llegar a instancia judicial.

    Mi padre le deja las dos propiedades que teníamos, el auto que usaba ella y le paga el equivalente en dinero de la camioneta que se quedaría mi padre. Además el 75% de los ahorros que tenían en plazos fijos, dólares y cajas de ahorro, que no era poco dinero, pues era lo que estaban ahorrando para poner otro corralón en otra zona de la provincia y comenzar a ampliar el negocio.

    En poco tiempo mi madre se quedó con la titularidad de esos bienes, y comenzó a pensar en que usar el dinero ahorrado, que negocio pondría ya que no contaría de ahí en más con la entrada del corralón.

    Mi madre, tenía 50 años recién cumplidos. Nunca fuimos clase alta, pero nunca nos faltó nada, mi madre no necesitaba trabajar, solo lo hacía para tener una ocupación. Por ello es que daba clases de inglés en un colegio privado.

    Eso le ocupaba unas 3 horas por día de lunes a viernes. Los ingresos que le daban eran simplemente por remuneración, no eran significativos. No podría vivir de eso. Si no ponía un negocio o se dedicaba a tiempo completo a la docencia no tendría como mantenerse.

    Se rodea de sus amigas, muchas de ellas divorciadas, le dan todo tipo de consejos para salir adelante, la acompañan en su duelo.

    Voy a comer a lo que sería su casa ahora, y la veo desmejorada, triste, ojerosa, descuidada, vestida como si fuera a hacer una limpieza general de la casa, que de hecho parecía estar haciéndolo, porque estaba remodelando los espacios de la casa, donde antes estaban las cosas de mi papa.

    Me cuenta de sus planes, pidió más horas para dar clases, pero no sabe si se lo van a dar. Además dijo que puso en alquiler la casa quinta que teníamos, que esperaba sacar algo de ahí para pagar los impuestos y vivir junto con la docencia.

    Aún no tenía idea de qué negocio poner, porque tenía mucho miedo al riesgo de quebrar, había sufrido mucho con las hipotecas, deudas y juicios del corralón de mi padre a lo largo de la vida.

    Pasan algunas semanas, y vuelvo a visitarla un domingo.

    Esta vez está distinta, tiene ropa nueva, más juvenil, se aclaró el cabello, está maquillada diferente. La casa tiene una decoración totalmente renovada, no queda nada de la casa familiar y de mi padre.

    Tiene unas calzas deportivas, la primera vez que veo a mi madre con calzas, tiene unas zapatillas fosforescentes como usan las adolescentes.

    Me dice que comenzó el gym, que va con una amiga. También está más tostada, dice que fue a un spa y solarium, cosas que no hacía mi madre docente.

    Está usando una remera más escotada, por primera vez veo el escote desnudo de mi madre en mi vida. Resulta extraño verla revolver la salsa para la pasta y ver cómo sus pechos se juntan y se separan en el movimiento.

    Mido 1.80, mi madre llega apenas al 1.65, por lo que la diferencia de altura me pone en una visión incómoda al ayudarla a cocinar y preparar las pastas.

    El crucifijo que siempre estaba apoyado en un sweater, blusa completa o remera de algodón, ahora estaba descansando entre sus dos pechos. Se perdía entre ellos, que no eran pequeños, sino voluminosos, totalmente naturales.

    Mientras me cuenta que con otras dos amigas quieren iniciar un negocio, una cafetería. Entusiasmada me cuenta que cada una pondría un tercio de la inversión y se dividirían las tareas. Que en poco tiempo tendrían todo listo para arrancar y que eso la emocionaba.

    La comida está casi lista, así que como buena madre me manda a lavarme las manos al baño, no le importa que tenga 25 años ya, ella aún me trata como un niño pequeño.

    Obedezco riéndome, y al salir con mis manos limpias al comedor veo a mi madre, estirándose para tomar unas copas de la alacena.

    Al estar en punta de pie y estirando sus brazos, la remera se le sube por encima de la cola.

    Eso permite tener ante mis ojos por primera vez la cola redonda y grande de mi madre cubierta por las calzas que revelan su forma y tamaño. Mi madre siempre uso jeans o pantalones holgados. En esas calzas se podía apreciar como la cola de mi madre estaba cubierta con una bombacha chica, no era tanga, porque el relieve mostraba la costura de una bombacha que iba de menos a más hasta su cintura.

    No se veía nada, pero el relieve estaba ahí, para la imaginación.

    Para romper con el momento me acerco ofreciéndome a tomar esas copas que estaban en un lugar alto.

    Nos sentamos a almorzar, y al sentarme noto que debo acomodarme el bulto debajo de mis pantalones.

    Miro a mi madre a los ojos, brindamos con vino tinto y tras una sonrisa, comenzamos a comer.

    Qué les pareció hasta aquí, hay mucho para contar, vayan dejando sus comentarios, que les gustaría que pase?

  • Cornudo de mi esposa Mónica (Prólogo)

    Cornudo de mi esposa Mónica (Prólogo)

    Mi nombre es Carlos. Ser pareja de Mónica es lo mejor que me ha pasado. Mi mujer tiene 26 años de edad, me llevó bien con ella y físicamente tiene todo lo que deseo. Piel morena clara, ojos color miel, con un culo increíble, piernas gruesas y unas tetas redondas. Mide alrededor de 1,65 cm y atrae todas las miradas cada vez que salimos, especialmente por su lindo rostro y sus enormes nalgas.

    Yo tengo 28 años y mis fantasías giran alrededor de ella y es la mujer que me excita en todos los sentidos. Desde hace varios meses, le pregunté por su experiencias sexuales del pasado, y ella me contó varias cosas que vivió tanto con algunos novios como soltera. Eso me empezó a excitar, cada vez que me contaba algo deseaba haber podido ver lo que me relataba y fui creando un morbo de verla con otros.

    Ella me seguía el juego y me relataba experiencias que tuvo con chicos para excitarme cada vez que teníamos oportunidad y así satisfacer mi morbo. De hecho, llegué a proponerme tímidamente estar con otro o tener alguna aventura y Mónica nunca se negó. Me dijo que podíamos pensarlo y que a ella le gustaba la idea, pero yo no terminaba de dar el paso y ella tampoco.

    Yo la conocí en un curso de computación que hice hace años. En aquella ocasión fui con mi amigo Luis y ella se había inscrito con una amiga llamada Lucía, una rubia de ojos verdes, con el cabello enrulado, ella es menos voluptuosa que Mónica, tiene unas tetas chiquitas pero firmes y unas nalgas redondas y grandes, es muy pecosa es muy linda. A mí me gustó Mónica y a él Lucia, nos acercamos y pudimos conocerlas. Hoy en día yo estoy con Mónica y él es novio de Lucía.

    Conté eso para que entiendan el contexto de lo que sucedió. Luis es mi buen amigo y desde hace años él me había contado sobre su deseo de ver a su pareja con otros hombres. En ese momento lo vi como un loco pero ahora entendía a lo que se refería. Cuando le comenté mi deseo, él me dijo que él seguía con el mismo morbo y, de hecho, había adelantado cosas con Lucía.

    Me dijo que ellos habían sido más atrevidos y que Lucía había coqueteado con un chico por WhatsApp. Le había pasado nudes y hasta habían hecho videollamadas para verse mientras Luis veía todo sin que ese tipo supiera.

    Luis me hizo una propuesta. Me preguntó qué me parecía hacernos el favor mutuamente. Él se cogía a Mónica y yo podría hacerlo con Lucía. Yo no estaba muy de acuerdo en hacerlo con mi amigo porque no sabía qué podía pasar después pero pensé en que parecía una idea práctica.

    Ahora solo nos faltaba comunicarlo a las chicas a ver qué pensaban. Organizamos una noche de copas con Mónica y Lucía en mi casa y entre tragos, cuando las vimos ya algo borrachas, decidimos decirles nuestra idea. Vi la cara de apenadas de ambas ante semejantes propuestas y lo extrañadas que estaban de que Luis y yo hubiésemos confesado nuestras ganas de verlas con otros hombres entre nosotros.

    Ellas no habían hablado del tema entre sí pero tampoco lo tomaron a mal. Eso sí, descartaron la idea de una vez. Nos dijeron que no iba a suceder y que estábamos locos. Sin embargo, Lucía le dijo a Luis:

    Lucía: Tú sabes que yo estoy dispuesta a cumplir tu deseo pero no con Carlos. Él es novio de mi amiga. Y tampoco vas a estar tú con Mónica

    Luis: Bueno, solo fue una idea que se nos ocurrió

    Mónica: Qué conveniente. Tremenda idea la de ustedes jaja

    Yo: Bueno, fue algo que se nos ocurrió. Solo lo propusimos a ver qué tal

    Sin embargo, Lucía y Mónica no estaban negadas a la idea de estar con otros. Lo único que no querían era que fuera un intercambio entre nosotros. Como estábamos entre tragos y sincerándonos, hablamos más a fondo del tema. Mónica le preguntó a Lucia quien era ese chico con el que ella chateaba y hasta se hacía videollamadas.

    Lucía: si te contara (risa pícara). Es Fabio, el amigo de Josué

    Al escuchar Josué inmediatamente me vino a la mente el nombre. Mónica salía con ese tipo, me contó lo conoció por su amiga y duraron un par de meses saliendo. Recuerdo que me contó que era un tipo con novia y que en esos meses que salieron se veían todas las semanas y que la cogió unas 10 veces hasta que él no la invitó más a salir y fueron perdieron contacto.

    Mónica: ah, claro. Y Fabio y tú llegaron a tener algo?

    …silencio de Lucía con una sonrisa

    Lucía: jaja bueno si, Luis sabe que él y yo cogíamos. Qué pena con Carlos sabiendo mis intimidades, dijo en tono de broma.

    Lucía: jajaja Aja, Mónica, pero confiésate. Josué y tú sí tuvieron algo?

    Mónica: jajajaja obvio. Tú sabes que yo estuve con él.

    Yo empecé a jugar con ellas y a decirles que tenían pena y miedo de decir que los tipos se las habían cogido. Mónica me dijo que para nada, que ella me ha contado mil veces eso y se reían ambas.

    Lucía, que estaba un poco ebria, levantó su teléfono y dijo “voy a hacer una llamada. Ustedes nos quieren ver con otros? Ok”

    Llamó a Fabio y le dijo que ese fin de semana tenía que ir a supervisar el apartamento que sus padres tenían en La Guaira (una ciudad playera en Venezuela) y que iba con Mónica. Que si él estaba disponible podían irse juntos y que le dijera a Josué.

    Colgó y nos dijo con cara burlona: ya cuadré todo. ¿Ustedes creen que Mónica y yo estamos asustadas? Vamos a ver quienes se asustan ahora.

    Yo todavía dudaba porque no sabía si la llamada que había hecho Lucía era fake. Le empecé a decir que era mentira que había llamado, pero me mostró un mensaje del tal Fabio en el que le decía: y esa invitación? Jaja ya estoy hablando con Josué a ver si está disponible el sábado.

    Las chicas no les contaron a ellos nada sobre el hecho de que nosotros las queríamos ver con otros hombres. Solo fingieron que iban al viaje sin que nosotros supiéramos en plan de escape. Además, Lucía propuso algo interesante y era que no tuviéramos sexo en toda la semana hasta después de que ellas se vieran con Josué y Fabio, lo que me pareció un buen plan.

    Esa noche terminó. Todo estuvo tranquilo. Mónica y yo nos fuimos a casa, hablamos del tema. Al siguiente día yo seguía decidido a que lo hiciera pero no sabía si lo hablado había sido producto del alcohol y se iba a olvidar. Pero ella y Lucía parecían seguir entusiasmadas con la idea, y sé qué Luis también.

    Tanto Mónica como Lucia seguían hablando del tema. Yo estaba en la oficina y Mónica también estaba en su trabajo. Me llamó y me dijo que Lucia le propuso algo.

    Mónica: mira, sus papás tienen un sistema de cámaras en el apartamento. Al parecer solo hay cámaras en la piscina y la sala, pero faltan en las habitaciones y en las demás áreas. Ella me dice que Luis y tú podrían terminar de mandar a instalar y que si quieren podrían ver. Me dice que a través de una aplicación se vería y escucharía todo.

    El corazón me dio un vuelco de solo pensar en ver a Mónica cogiendo con otro en video. Le dije que estaba bien y llamé a Luis, quien ya estaba al tanto. Hablamos con los técnicos y se pusieron en marcha para tener todo listo.

    Cuando llegué a la casa hablé con Mónica sobre lo que estábamos planeando. Mi morbo por la posibilidad de verla en video haciéndolo con otro se combinaba con unos celos que recorrían mi cuerpo. Ella me dijo que le gustaba la idea y seguir el juego, pero que quería que cada experiencia tuviera un grado de verdadera locura y no fuera solo irse a acostar con un tipo y ya.

    Mónica: No digo que no quiera hacer cosas, pero lo que quiero es que sean cosas que de verdad nos generen morbo y adrenalina. No ir a coger por coger con cualquiera. Tiene que haber riesgo, algo que marque la diferencia y que de verdad me incite a hacerlo

    Yo: sientes que esto se adapta a lo que necesitas?

    Mónica: Claro. Primero porque va a estar Lucia y eso ya me parece interesante. Además, me vas a poder ver por video si todo se da como pensamos. O sea, de verdad es algo muy diferente.

    Esa misma noche me dijo Mónica que Josué le había escrito. Que ya estaba organizando todo para el sábado con Fabio para ir a La Guaira. Ella me dijo que siempre por ahí se escribían pero que no lo veía desde meses antes de conocerme. Yo tenía alrededor de dos años con ella, así que ella tenía como dos y medio sin verlo. Era un tipo alto, blanco y de cabello negro. Diría que mide como 1,85 de estatura y aunque no es musculoso, si es un tipo con cierta corpulencia.

    No podía creer lo que estaba a punto de pasar. Desde ese día me empecé a interesar más por el tema de Josué y Mónica. Si bien sabía algo de cuando salieron, no conocía todos los detalles y empecé a preguntar cosas más a fondo.

    Me contó que ahora Josué está soltero ahora. Que ella lo conoció a través de su amiga y empezaron a salir. Que realmente eran un polvo seguro, se veían para tomar algo y después ir a pasar un rato al hotel.

    En mi mente pensaba que quería preguntar de todo y sabía que Mónica iba a responder sin tapujos, sin embargo, me daba un poco de vergüenza. Aun así empecé a preguntar cosas.

    Yo: ¿Coge bien?

    Mónica: coño, salimos dos meses nada más y cogimos como 10 veces. Sí es bueno en la cama pues

    Yo: ¿lo tiene grande?

    Mónica: sí

    Yo: ¿Pero grande de verdad o lo dices para que yo crea?

    Mónica: jaja grande

    Yo: ¿Qué tan grande?

    Mónica: no sé, no se lo medí jaja

    Yo: pero dime un aproximado. El mío es de 14 cm, más grande que el mío? Pregúntale, aprovecha que están hablando

    Mónica: jaja no le voy a preguntar eso ahorita. Que es eso? Pero si, lo tiene más grande diría yo. O sea, necesito que entiendas y que tengas seguridad de lo que quieres. Tienes miedo de que Josué lo tenga grande o coja bien? Te explico, si accedí a hacerlo es porque coge bien, y no solo eso, también tiene el güevo grande. Coño, tú vas a ver todo y tienes que estar consciente de que vas a ver algo fuerte. No lo digo porque creo o porque me hayan contado. Ya Josué me ha cogido y te advierto que va a ser rudo.

    Mientras decía eso mi corazón palpitaba sin parar y mi pene se ponía erecto. Pero teníamos el pacto con Lucía y Luis de no tener sexo y queríamos respetar eso.

    Mónica me preguntó si había reglas o algo por el estilo. Le dije que hiciera como si yo no existiera y que no se condicionara. Que hicieran lo que les pareciera mejor. Ella me dijo que le parecía perfecto.

    Así pasaron el jueves y el viernes. Hablando sobre la situación tanto con Mónica como con Luis y Lucía. Yo estaba cien por ciento seguro de que quería que sucediera y Luis también. Luis y yo decidimos quedarnos el sábado cada uno en su casa y hablar por chat, había llegado el esperado día.

    CONTINUARÁ…

  • Mi culo vs un gigante erecto

    Mi culo vs un gigante erecto

    Con mi grupo de amigos acostumbramos vernos muy seguido, nos juntamos a cenar, a la tarde para compartir unos mates, o a tomar unos tragos en nuestras casas. Hace unos meses, realicé una fiesta en casa, éramos 8 o 10 amigos, no recuerdo bien. En un momento de la noche comenzamos a jugar al “yo nunca”. Juego en el que alguien confiesa que nunca ha hecho algo y se castiga a quien en verdad no lo hizo con un fondo blanco de su trago.

    Yo confieso.-yo nunca espié a nadie teniendo sexo… Todos hacemos fondo blanco menos Marcelo. Marcelo, llegó a Argentina hace tres años, dejó Venezuela en busca de mejores aventuras, llegó a Argentina y ¡Vaya!! que las encontró. Marce trabaja en una empresa que realiza mantenimientos de parques y plazas.

    Mis amigos al observar que Marce no había tomado su trago, entre risas y gritos le pedían que cuente su historia ¡que la cuente! ¡Que la cuente! Y comienza… Yo… durante el día me encargo del mantenimiento de parques, y durante la noche, como sabrán, soy guardia de seguridad de uno de ellos. En ese parque de noche la gente llega con sus autos, estaciona, pero no se baja. Se quedan todos a oscuras, dentro de sus coches. Mis compañeros de trabajo me dijeron que no me acercara a los autos, que solo mirara que esté todo tranquilo. Nos contaba.

    Una de esas noches llega una pareja en auto. Estaciona muy cerca de donde está mi oficina, nos cuenta, y logro ver que las personas que ocupaban ese vehículo era un hombre y una mujer, rubia ella, hermosa. Y sigue relatando, -no logre verlos bien y me acerque aún más al auto, y observo que ella está sobre él, los vidrios empañados, y el auto comenzó a balancearse suavemente. Me acerqué un poco más, confesó, mientras, nosotros escuchábamos atentos la historia. Y, continúa, preocupado porque no entendía qué pasaba, me acerco al auto y veo a una rubia hermosa galopando a su pareja, uff! no podía creerlo!! de pronto la muchacha me descubre y cruzamos miradas, durante un instante.

    No quería que se asustarán, que creyeran que yo era un malandro o ladrón, como le dicen acá. Yo empecé a tocarme, decía avergonzado, y note que la mujer le comenzó a hablar al oído a su acompañante. Yo, al ser descubierto eyacule, quizá fue el morbo, no sé y me retiré hasta mi oficina, pero minutos después veo a la rubia bajar del carro. Me propuso ir hasta su departamento junto a su pareja. Así lo hice, pues, deje mi lugar de trabajo y me fui a compartir una noche de sexo con la rubia y su novio. Nuestras miradas estaban atentas a la historia que Marce estaba relatando. Fuimos hasta su casa, continuo, y su pareja me invita a estar solos. Ella y yo! La rubia y yo! Solos!!! Obviamente que acepte. Ella estaba muy excitada por todo lo que estaban haciendo dentro del carro. Yo por ver lo que habían hecho.

    Ya estando solos fuimos a su habitación, nos practicamos sexo oral, y tuvimos sexo, dice sonrojándose.. .Todos aplaudimos a Marce y continuamos con el juego. No faltaron los comentarios como “ pobre chica! con ese tamaño!!! Es cierto lo que dicen?!?! la tenés grande??? pero Marcelo solo se reía y asentía con la cabeza. Yo empecé a calentarme, mi temperatura corporal comenzó a aumentar imaginando el gran paquete que mi nuevo amigo Marcelo escondía entre sus piernas.

    Al correr la noche mis amigos empezaron a retirarse cada cual a su casa, pero Marce, se quedaba, seguía tomando, seguía riendo, contando otras anécdotas de aquí y de su país, de vez en cuando se le volvía a preguntar sobre el tamaño de su pene y él devolvía por respuesta una sonriente cara de duda… Le confieso a mi amiga Tamy, que estaba súper excitada con la historia de Marce y me comenta riendo .-sáquense las ganas mutuas!!! El también esta re caliente!! Me voy, suerte.- y me dio un beso en la mejilla.

    Y se fue acompañada de dos amigos. Cuando estuvimos solos, y más tranquilos, le pregunté nuevamente por esa noche del parque y la pareja. Sabía que lo que había dicho anteriormente era un resumen. ¡Contame bien que pasó esa noche Marce!! Me muero por hacer algo así de loco!!!. Comenzó a contarme y me perdí en su acento caribeño, en su cuerpo moreno y alto, sus manos grandes, sus labios carnosos. Nunca lo había observado así, tan sensual, tan sexi, tan actor porno. Y me lance. Él estaba parado frente a mi, con un vaso en su mano, apoyado sobre un mueble, y una erección que era imposible disimular. El tamaño era realmente grande.

    El seguía hablando y calle su boca con un beso. Que beso!! su lengua húmeda, sus labios carnosos, su sangre caribeña exhalábamos pasión, inhalamos calentura. Comienzo a desabrochar sus pantalones y en un ataque salvaje de pasión nos encontramos desnudos, sedientos de sexo, súper excitados en mi cama. Sentía como mi cuerpo pequeño era penetrado por ese pene gigante, y mi vagina se mojaba. Sentía como su lengua tocaba mis labios, mi clítoris, como lamia mi excitación. Jadeantes de pasión recorríamos nuestros cuerpos, los saboreábamos.

    Introduje su gran pene en mi boca y tome cada gota que de él salía. Mientras saboreaba el semen, sentí como dilataba mi culo, preparándose para recibir al pene más grande que había visto. Estaba muy dilatada y muy excitada, tome entre mis manos al gigante erecto y lo introduje en mi culo muy lubricado. Frente al espejo, con mis manos apoyadas en la pared, mis piernas abiertas y mi culo a su entera disposición comienzo a sentir como su enorme cabeza entraba y salía de mi, cerré mis ojos, inspire profundo y como dos salvajes estallamos de placer en un orgasmo a la venezolana, intenso… muuuy intenso.

  • Sorpresa y celos

    Sorpresa y celos

    Tengo un matrimonio normal, ya 15 años de casados. Hace un tiempo se me declaro la maldita diabetes y empezó a complicarme la vida sexual. Yo 50 y mi mujer 45 sana, sin problemas. Cuando estamos en la cama casi no tengo erecciones y cuando se pone más o menos firme me cuesta infinidad eyacular, no puedo llegar al orgasmo.

    Mi mujer lo noto y se lo tomo como que de repente me había vuelto impotente, me cargaba, se burlaba en cierta forma.

    Un día, yo regresaba del trabajo, y cuando voy llegando a casa me manda un mensaje que decía: «espérame en la puerta, no subas que ya bajo».

    Llego y la espero en la puerta, sale y se viene con un vestido de jean largo, zapatos color crema, y campera corta y cartera.

    Me dice: «ven, vamos a un lugar» caminamos unas cuadras y llegamos a una cuadra oscura que no pasaba nadie. Nos quedamos en una parte, y ella me dice «no te gusta este lugar, es excitante» se empezó a desprender los botones del vestido desde abajo hacia arriba. Nos empezamos a besar intensamente a la vez que le acariciaba las piernas suaves y perfumadas con ese olor a crema para la piel, voy subiendo y llego a la bombacha, muy suave por delante con encaje y atrás en la cola también toda de lycra muy muy suave. Me decía a ver si con esta situación en la calle te funciona mejor, amor

    Mi pene apenas estaba duro era muy chiquito.

    Ufa, me dijo, pobrecito como cuesta que te excites, tengo un marido muy impotente. Espera tengo una idea, dame un segundo.

    Miro al celular y me dijo: ven acompáñame a otro lado, tengo que ir a buscar algo a un lugar.

    Recorrimos unas cuadras y llegamos a un edificio, ella llamo por el portero eléctrico y del otro lado alguien dijo» suban».

    Entramos, subimos hasta el 8 piso y tocamos la puerta de un departamento. Abrió la puerta un tipo al que yo no conocía y ella llamo Mario

    Entramos y luego de presentármelo como amigo, mi esposa y yo nos sentamos en un sillón amplio mientras Mario fue por unos papeles. Luego de entregarle los papeles Mario se sentó en un sillón individual frente a nosotros. Tomamos unos vasos de vino y charlamos de tonterías un rato. De pronto noto que Mario miraba a mi esposa cuando ella accidentalmente abría un poco demás las piernas y se le notaba la cara de excitación de a poco. Mi mujer capto esa situación y se desabotono un poco más el vestido, como hasta las rodillas, permitiéndole una apertura mayor de piernas.

    Ella se acerca y me dice en voz baja me siento excitada, y comienza a besarme. Luego me agarra una de mis manos y se la lleva a donde empieza el vestido y desde abajo me la va llevando hacia arriba y con la otra mano me baja el cierre del pantalón y empieza a tocar mi pene como masturbándomelo, Todo bajo la mirada de Mario, que no dijo nada y que se bajó el cierre de su pantalón exhibiendo su pene súper erecto y colorado el cual se empezaba a masturbar mirando la entrepierna de mi esposa.

    Se para y se sienta junto a nosotros al lado de mi esposa, ella me lleva la mano hasta su zona vaginal que estaba empapada, la bombacha de satén blanca, brillante, estaba mojada.

    Mario con una mano se masturbaba ya con ganas y con la otra mano se metía por del vestido de mi esposa y acariciaba su cola por arriba de la bombacha y decía «como me gusta la bombacha suavecita que te pusiste me hace eyacular mucha leche bebe».

    En ese momento mi esposa se inclina hacia mi pene mucho más chico que el de Mario y me empieza a hacer sexo oral, poniendo toda la zona de la cola hacia Mario.

    Mi esposa me dice amor te amo pero necesitaba que alguien como Mario me coja me excito estar acá, perdóname.

    Mario se pone atrás de mi esposa y acaricia la cola de mi esposa y le estira la bombacha haciendo sonar los elásticos, yo miraba como mi esposa gozaba haciéndome el sexo oral y como Mario corría la bombacha a un lado y metía su pene para empezar a moverse más y más rápido hasta verle la cara de placer por el orgasmo de haber eyaculado un torrente de semen dentro de ella.

    Pararon unos minutos y el volvió a bombear más semen en mi esposa siempre en la misma pose, desde atrás tipo perrito, corriéndole la bombacha, sin sacársela.

    Cuando descansaron Mario tenía el pene que le latía, y tenía semen en la punta y mi esposa tenia tanto, pero tanto semen que tenía toda pegajosa la parte de atrás abajo de la bombacha

    Ella entre risas cómplices le dijo a Mario «te gusto como me queda esta bombacha verdad?» Mario, dijo «siiii y mucho bebe» «yo te agarro siempre de atrás, esa parte es mía» y mi esposa me dice «no te pongas mal amor, tu pitito entra por delante, sos mi esposo, y Mario por atrás es mi amante, celosito mío jaja»

    A partir de ahí muchas veces le revisaba del cajón de ropa interior de mi esposa, las bombachas y casi todas tenían manchas amarillentas de semen atrás.

  • Siendo la amante de Rodrigo (Capítulo 3): Un viaje de placer

    Siendo la amante de Rodrigo (Capítulo 3): Un viaje de placer

    En el capítulo anterior conté cómo fue la última vez que me vi con Rodrigo.  Fuimos a su casa y le hice sexo oral de una forma bastante excitante, pero él se mudó y perdimos el contacto con el tiempo.

    Realmente nunca estuve enamorada de Rodrigo ni nada que se le parezca pero si me producía bastante morbo y me gustaba estar con él. Pasaron cinco años desde la última vez que vi a Rodrigo.

    Mi ritmo de trabajo y el ritmo de vida no me han permitido tener una pareja estable por mucho tiempo. Así que he pasado mucho soltera.

    Todo empezó cuando una tía me invitó a pasar vacaciones con ella. Yo publiqué en mis redes que iba a ese lugar, pero sinceramente no analicé que era el lugar donde vivía Rodrigo.

    Habían pasado cinco años desde la última vez que lo vi. Así que ya no era que me interesara demasiado, pero él me escribió cuando lo leyó. Nuestro contacto en esos años había sido muy limitado pero saber que viajaría para allá hizo que él me escribiera.

    Era noviembre y yo viajaría en febrero. Así que empezamos a hablar más seguido. Rodrigo estaba casado con una chica que no era la misma de hace años. Ya tenía 27 años y yo 24, lo que voy a contar sucedió hace un par de años (yo ahora tengo 26).

    Empezamos a hablar más en confianza, recordamos nuestros encuentros de hace años y hasta nos enviamos fotos.

    No voy a negar que ese fue el momento que me volvió a encender la llama. Rodrigo es atractivo, si, pero lo especial es que sabe cómo hablarle a una mujer y volverla loca. Eso complementaba mi gusto por su verga, que era blanquita, con muchas venas, grande y gruesa. No pude evitar preguntarle cuánto le medía y me dijo que 18 centímetros. Esa noche hasta me masturbe viendo sus fotos y recordando momentos con él.

    Esas semanas fue una costumbre chatear con él. Fuimos haciendo más cosas. Yo llegaba del trabajo, vivía sola en mi departamento y después de cenar y bañarme, me acostaba a hablar con él y a masturbarme mientras hablábamos de cosas y compartíamos fotos.

    Incluso llegué a hacer videollamadas en las que me tocaba para él en silencio mientras su esposa dormía. Así llegó el momento del viaje.

    El hecho es que viajé y por supuesto que le avisé a Rodrigo los días que iba a estar allá. Apenas iban a ser 12 días. Mantuvimos el contacto pero dejé que él tomase la iniciativa. Recuerdo que era viernes cuando me escribió. Yo estaba en la alberca con mi tía y mis primas. Me dijo que si nos podíamos ver y le dije que sí. Me citó a las 4 pm en un pub de la ciudad.

    Le dije a mi familia que conocía a unas amigas en la ciudad y que me vería con ella para tomar algo. Así que me preparé, me puse un jean blanco porque sabía que a Rodrigo le gustaba, una camiseta escotada que hacía lucir mis senos y tacones.

    Nos vimos en el pub. Hablamos un rato, tomamos unos tragos y nos pusimos al día. Rodrigo me dijo que nos fuéramos alrededor de las 7 pm. Tomamos un taxi a un hotel.

    Al llegar seguimos charlando un poco en la habitación pero obviamente no perdimos tiempo. Se sentía muy raro estar con un hombre casado, pero yo estará a de vacaciones y aproveché la aventura.

    Rodrigo me invitó a la cama y me subí sobre él. Los besos me recordaron a los viejos tiempos mientras tomaba mis nalgas. Nos desvestimos de manera desesperada mientras seguíamos besándonos y tocándonos. Baje hasta su pene y le empecé a hacer un oral lento, pasaba mi lengua por la punta de su pene en forma de círculos y también desde abajo hacia arriba con suavidad. Me decía que le gustaba como se la mamaba y eso me encendía mucho. Después de un rato chupándosela me hizo un sexo oral increíble. Así como besa de increíble, también sabe lamer una vagina y con apenas unos minutos me dio un orgasmo increíble.

    De una vez se puso el condón y me penetró. Subió mis piernas en sus hombros y empezó a embestirme con fuerza mientras me tomaba del cuello. Sentía como si miembro entraba profundamente y me hacía gemir con fuerza. No suelo gritar a la hora de tener sexo, pero sí gimo con fuerza si saben provocarme. Él me tenía gimiendo bastante fuerte y casi llego a un segundo orgasmo cuando decidió parar y cambiarme de posición.

    Me puso a cuatro patas y me lo siguió haciendo. Podía sentir mis nalgas arder mientras él me pegaba y jalaba mi cabello, volví a llegar al orgasmo así. Recuerdo que Rodrigo tomó su teléfono y me grabó mientras me seguía cogiendo de perrito. Al cabo de un rato se paró sobre la cama y me dijo que me arrodillara, me siguió grabando mientras se la mamaba. Me pidió que saludara a la cámara. Yo estaba muy excitada en ese momento y no dudé.

    -Hola, dije

    -Di que te gusta mi verga

    -Qué rica tu verga

    -Te gusta mamar rico?

    – Me encanta, me encanta tu verga

    Hasta que se vino en mi boca y grabó todo, mientras pasaba su pene por mi mejilla para meter en mi boca la leche que se había derramado.

    Cuando nos reactivamos para el segundo round una hora después, me pidió hacerlo sin condón. Realmente Matías no me puso condiciones de ningún tipo, así que accedí porque tomaba mis anticonceptivos. Se la mamé y después me subí sobre él para cabalgarlo. Me encanta cuando un hombre aguanta mis movimientos, abría mis nalgas y ahora si sentía su verga directamente dentro de mí. Estuve sobre el tanto de frente como de espaldas a él, sentía sus nalgadas, sentía su dedo acariciando mi ano y metiéndose un poco. Tuve varios orgasmos en ese segundo round.

    Tenía un poco de nervio porque Rodrigo seguía grabando cosas con su celular. Pero estaba tan caliente que lo dejé seguir.

    Me volvió a poner a cuatro por un rato y después le pedí que nos levantáramos. Me paré apoyándome en la pared para que él me penetrara parado detrás de mí. Es una posición que me gusta mucho y quería probarla. Tuve un orgasmo, a veces las piernas me fallan al llegar cuando estoy de pie pero soporté parada. Rodrigo siguió haciéndolo fuerte, mordiendo suavemente mi oreja y besando mi cuello hasta que acabó adentro de mí.

    Me sentí bastante perra al dejarlo acabar adentro. Verme sudada, con su semen saliendo de mi vagina y escurriendo por mis muslos es una imagen excitante pero que me hace sentir como una cualquiera (y eso me gustaba).

    Después de otro descanso, volvimos a la acción. Me encantaba como me decía que mis nalgas eran suyas, que toda yo era suya. Ya yo sabía lo que venía porque por chat me dijo varias veces que me iba a hacer un anal.

    Yo no acostumbro tanto a hacerlo pero estaba dispuesta. Empezó a lamer mi ano, me puso en cuatro y me dilató con sus dedos poco a poco hasta que me tuvo lista y me penetró.

    Esa sensación de dolor con excitación fue increíble. Aunque de momentos me provocaba parar, mi orgullo me hacía seguir. No quería quedar como una tonta frente a él así que aguanté todo lo que tenía para mí. Noté que también estaba grabando cómo me lo hacía por detrás. Se puso de cuclillas sobre la cama mientras me penetraba por detrás y me decía que era su perrita. Me pedía decirle cosas como “soy tu perra” o simplemente “cógeme”.

    Después me acosté de lado y me siguió cogiendo por otro rato hasta que me pidió ponerme en cuatro para mamársela y se masturbó hasta acabar en mi boca. Ya eran alrededor de las 2 a.m. así que nos fuimos. El debía llegar a su casa con su esposa, no sé qué excusa le había dado para llegar a esa hora, y yo debía llegar a casa de mi tía.

    Recuerdo haberle pedido algunos de los videos. Le dije que quería verlos y él me los envió. En ese viaje no volvimos a vernos, pero fue una buena experiencia.