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  • El rincón de las fantasías (Capítulo 1)

    El rincón de las fantasías (Capítulo 1)

    Otra vez llegaré tarde a la universidad, pensaba Milton. 

    Sin darse cuenta que enfrente de él estaba en inauguración una tienda.

    El rincón de las fantasías, leía en voz baja. Seguido del versó. Donde tus fantasías son cumplidas. De bajo del título y más abajo, la frase. Síguenos en Facebook.

    Como Milton parecía disponer de tiempo, decidió entrar en aquel sitio.

    Alrededor se hallaban revistas de comics, dvds, cds, un estante con pulseras, brazaletes y casi a medio local una mesa con bisutería en variedad.

    Nada nuevo para el joven Milton.

    –Le puedo atender en algo joven? Alguna recomendación, o simplemente le puedo mostrar algo en particular? Sin compromiso alguno.

    Decía un hombre a punto de terminar los treintas.

    –Gracias. Sólo estoy matando tiempo; Verá, se supone que vería a unos amigos en la acera de enfrente, pero creo que llegué antes.

    –Tengo todo lo que usted pueda necesitar; si a fantasías se refiere. Somos expertos en CUALQUIER fantasía. No hay nada difícil para nosotros. Muchos clientes nos avalan.

    –Cualquier fantasía?

    –Por supuesto. Cualquiera. Somos expertos.

    Milton, ya vámonos! Se escuchaba en la calle, interrumpiendo la conversación.

    –Le daré una tarjeta, por si se anima a visitarnos. No lo olvide. Somos expertos en realizar fantasías…

    Decía aquel hombre, mientras le daba presuroso la tarjeta al chico.

    –Que era ese lugar? Una sex-shop?

    Decía Keyla, amiga y compañera de Milton.

    –Pues no. Realmente no sé de qué era ese local.

    Respondió.

    –Ya dejen eso y saquen los libros para un último repaso. No quiero reprobar el examen.

    Dijo otro compañero.

    Por el pasillo de la Universidad, pasaba Yolanda.

    Siempre luciendo su amplio trasero que se le remarcaba en esos jeans ajustados, su blusa escotada, su melena castaña clara ondeándose junto con su caminar. Sin duda, hipnotizaba a Milton; quien seguía aquel compás de esas caderas atentamente con la mirada.

    El día había terminado. El examen era lo que esperaba.

    Ya en su ordenador, leyendo algunos mensajes.

    Recordó aquella tarjeta que ese amable hombre le dio.

    Echando un vistazo a todos los comentarios. Encontró uno que le llamó la atención.

    «Estoy muy agradecido por su atención. Pensaba que mi fantasía sería imposible de cumplir, pero, gracias a su ayuda, hoy estoy felizmente casado.»

    Rodrigo 28.

    Esta frase le llamó por mucho la atención a Milton; tanto que se preguntaba una y otra vez, si podrían ayudarle con su más grande fantasía. Yolanda.

    Casi a primera hora, Milton se hallaba nervioso, esperando la apertura de la tienda. Rogando también que esto no fuera un truco como tantos usan para atraer clientela.

    –Buenos días señor.

    –Buen día mi amigo. Dígame. En qué puedo atenderle?

    –Mire. En su página de Facebook leí un comentario que en verdad me llamó la atención y quisiera saber si se podría hacer conmigo algo parecido.

    El encargado lo miro por unos segundos y contestó

    –Se refiere al agradecimiento de la boda?

    –Ese exactamente, pero… Mire. La verdad no deseo casarme.

    –Amigo. No se preocupe, entiendo lo que usted quiere decirme. La chica en cuestión es su fantasía, cierto?

    -Así es. Y me gustaría que fuera mía, aunque sea por una noche.

    –Amigo. Para que quiere una noche con la chica de sus sueños, si la podría tener a su merced el tiempo que guste.

    Milton quedo casi boquiabierto ante tal cosa.

    –Será eso posible? La verdad ya dudo que pueda gozarla aunque sea una vez.

    –Oh mi amigo. Acaso no le he dicho que somos expertos en realizar cualquier tipo de fantasía?

    –Si… Pero…

    –Amigo. Déjelo en mis manos. Cada fantasía está previamente garantizada.

    Además. Que puede perder?

    –Nada… Creo.

    –Mire. Tan seguro estoy que si gustas no me pagues hasta que hayas cumplido tu fantasía, de acuerdo?

    Al llegar a casa, Milton, repasaba una y otra vez la plática de hace una hora.

    –Deberás de usar este aerosol bucal al momento de hablar con ella. Sólo podrás usarlo una vez. Otra cosa. Cuando hables con ella, Deberás mirarla a los ojos, para que su voluntad sea tuya. Sera tu esclava el tiempo que desees.

    Mi esclava? Como podría ser eso? Se preguntaba una y otra vez.

    El solo hecho de pensarlo le excitaba en gran manera; pues no sabría bien por dónde empezar.

    Además de que por fin obtendría su venganza, porque el semestre pasado Yolanda lo ridiculizó ante sus amigos. Haciendo una apuesta con algunas amigas y amigos sobre quien de los más tímidos se dejaría mangonear a cambio de hacerle un placentero favor.

    Su búsqueda no duró mucho. Ella había notado como la miraba con cara de idiota un muchacho flaco, de piel blanca, siempre vestido con pantalón y chaqueta de mezclilla negra, su playera siempre de algún grupo de rock.

    Presa fácil para la bella chica.

    Le pedía que le cargará su bolso, hasta que le hiciera la tarea, a pesar que algunas áreas no fueran de él.

    Un día. Ella lo citó en un salón vacío para pagarle por los favores.

    Acariciando su miembro, casi a punto de romper el pantalón. Comenzó por desnudarlo. Una vez hecho esto. De sorpresa abrió la puerta para que aquel crédulo joven fuera objeto de burlas.

    –Juré que me las pagarías Yolandita.

    Se decía mientras miraba el objeto que le fue dado.

    El día y la hora había llegado.

    Con las manos sudorosas por el nervio. Milton se aproximaba a su víctima.

    Con la sustancia bucal lista, acompañada de su excitación. Sucedió.

    –Hola Yolanda.

    Al voltear la chica en cuestión.

    Repitió

    –Hola.

    Clavándole la mirada, ella dejo caer sus libros, contemplando perdidamente a su compañero.

    –No vas a recoger los libros?

    Prontamente ella obedeció.

    Milton, casi no lo podía creer.

    Habrá resultado aquella pócima?

    –Ahora eres mía y de nadie más. Entendiste?

    –Si.

    Quedando estupefacto. Milton le pidió una serie de cosas que la chica ni en sueños haría; tales cosas como gritar que lo amaba. Por ejemplo.

    Siguiendo con el plan el joven citó a Yolanda en un hotel de la ciudad, haciendo que ella pagará el costo.

    Entre las especificaciones, era que Yolanda se presentará en la habitación que ella había reservado, asegurándose que algunos amigos la vieran entrar.

    Dos toquidos se escucharon en la puerta.

    Al momento de que aquel joven abrió la misma.

    Vio de arriba abajo a su visitante.

    Minifalda negra, escote, presumiendo su piel de leche, sus piernas firmes, un tatuaje en forma de flor arriba de la rodilla izquierda y desde luego.

    Su hermoso trasero.

    –Toma asiento. Te ves hermosa.

    –Gracias amor.

    Era la especificación de cuando Yolanda se refiera a él.

    –Vas a darme la mejor mamada que hayas dado.

    Sin decir nada la compañera de universidad, acarició el miembro de aquel chico, para luego bajarle el zipper y así sacarle el falo.

    Primero paseo la lengua a lo largo del miembro, besando el glande.

    Milton, se quitó el pantalón, quedando semi desnudó para que Yolanda siguiera con su trabajo.

    Pronto esos besos y mustias lengüetadas se convirtieron en unas mamadas que hacían que Milton pusiera los ojos en blanco, pues se oían rumores que su esclava era media golfa.

    Estrujando los medianos pechos de la chica, el sabía que no sólo ese sería el único placer que obtendría.

    Colocándola en cuatro, le bajó la tanga blanca que le pidió para luego devorarle sus agujeros.

    Siguiendo este juego, optó por meterle dos dedos en su cavidad anal.

    Para este punto Yolanda se encontraba gimiendo de placer.

    Ahora, sin medir fuerzas y como pudo. Penetro el culo de la chica, haciéndole gritar de dolor momentáneo.

    Tanto sus nalgas como sus muslos eran manoteados y estrujados por las manos de aquel flacucho hombre.

    Luego, las piernas de la chica estaban en hombros de su compañero, recibiendo fuertes estocadas en su vagina a medio depilar.

    Un dedo era frotado en su clítoris provocándole aullidos de placer.

    Para terminar el medio tiempo que Milton había preparado, en la posición de misionero, entre besos y chupadas, tanto en los pezones, como en la boca de Yolanda. Milton terminó en ella.

    –Desde ahora. Ufff. Vas a tomar anticonceptivos, porque, ufff. No me gustan los condones. Entendiste?

    –Si amor.

    Como todo un play boy, Milton encendió un cigarrillo; disfrutándolo mientras observaba el bello cuerpo desnudó de su fantasía.

    Jugando con un mechón de vello púbico de la vagina de su ahora amante; decidió que quería otra mamada.

    En un 69. Yolanda limpiaba aquel miembro con los residuos de los líquidos que ambos compartieron en el orgasmo.

    Los dedos del amo, jugaban dentro del ano de la esclava, metiendo ahora cuatro dedos.

    Los gemidos de la chica no se hicieron esperar; así que en posición de cuatro, la volvió a clavar.

    Con mucho fervor, él se aferraba a sus pechos, mordisqueando sus hombros.

    Después de un largo rato de hurgarle la vagina con los dedos; aquella pareja tuvo su segundo orgasmo.

    El no quiso sacarle el falo del culo, pero la flacidez no le permitió conservarlo.

    En la ducha. Él le ordenó darle otra mamada, para recordar así la primera de muchas noches, además de hacerle probar sus fluidos.

    Ya en casa. Haciendo el resumen de lo ocurrido y de las nuevas órdenes giradas para la semana siguiente.

    Milton, recordó la deuda con el vendedor, sacando tres billetes de 100; precio muy barato por haber hecho su fantasía realidad.

    –Espero puedas recomendar mi negocio a tus amigos.

    –Eso haré. Señor…

    –Adam. Dime Adam.

    Vladimir escritor.

  • Mi experiencia en un concierto de mi banda favorita

    Mi experiencia en un concierto de mi banda favorita

    Hola! Soy Ali.

    En este relato les voy a contar una experiencia que tuve cuando yo era más joven, acababa de salir del bachillerato apenas, así que tenía 18 años de edad y estaba en las vacaciones de verano esperando la fecha para iniciar mi carrera universitaria, estaba yo muy emocionada porque una banda de rock de la que yo he sido súper fan desde de siempre había anunciado que se iba a presentar en mi ciudad. Mi novio de aquel entonces me había regalado unos boletos de la zona vip por mi cumpleaños. Yo había estado esperando con ansias el día del concierto porque jamás me había tocado que ellos dieran un concierto en mi ciudad y esta era mi oportunidad de tal vez conocerlos ya que estaría yo en la zona VIP y muy cerca de ellos.

    Se llegó el día del concierto y todo el día desde que me desperté había estado súper emocionada jaja tanto que incluso me había comprado ropa especialmente para ese día que consistía en una minifalda negra como de piel sintética, una blusa blanca con una imagen de la banda y unas botas negras largas de piel que me llegaban casi a la rodilla con tacón alto. Salí de bañarme ese día y me depilé mi vagina ya que yo suponía que después del concierto de seguro mi novio me iba a querer coger en el carro como acostumbraba hacerlo casi todos los días que nos veíamos, no era mi lugar favorito pero pues él no ganaba mucho dinero así que rara vez podíamos ir a un motel o algo así, ese día como de costumbre no me puse bra porque jamás he usado así que solamente me puse abajo una tanga rosa que me encantaba como se me veía ya que el corte hacía ver mis nalgas más antojables y formaditas, me peiné con dos colitas como de colegiala y me maquillé con un labial rojo y delineador en los ojos.

    Me puse la blusa que había comprado y me di cuenta que se me transparentaban las tetas un poco con la luz de mi recamara, no me importó ya que pues iríamos de noche y en el lugar no había tanta luz directa, la crisis fue cuando me puse la minifalda ya que me di cuenta que mis nalgotas hacían que la falda se me subiera de más de la parte de atrás casi mostrando la comisura de mi trasero, si me agachaba lo más mínimo se me alcanzaba a ver el color rosa de mi tanga metidita entre los cachetes de mis nalgas, quería llorar porque no podía creer que eso estuviera sucediendo, me arrepentí tanto de no habérmela probado en la tienda. Ya casi era hora de que mi novio pasara por mí así que busqué rápido en mi armario algo que ponerme en vez de la falda y no encontraba nada que le quedara a todo lo demás, en eso escuché que llegó mi novio y vi que ya se estaba haciendo tarde, no me quedó de otra más que irme vestida así y solamente agarré un abrigo largo y me lo puse para que me cubriera algo el culo.

    Al llegar al estadio donde se iba a presentar la banda, ya había demasiada gente haciendo fila, pero como nuestros boletos eran de la zona VIP nos tocó hacer fila en una zona a parte a la de los demás, cuando íbamos caminando hacia adelante a formarnos en nuestra zona, noté las miradas de toda la gente como de envidia o algo así, supuse que ellos habían llegado desde muy temprano a formarse cuando nosotros acabábamos de llegar y ya íbamos a entrar al estadio. Al llegar a la entrada del estadio habían unos reflectores de luz en el área de seguridad, yo pasé primero que mi novio y el guardia de seguridad me dijo que me tenía que revisar y me pidió que me abriera el abrigo, yo reconocí la voz de inmediato y miré al guardia a los ojos, se trataba de mi compañero Kevin de la preparatoria que siempre me había tirado la onda y jamás le hice caso, yo no sabía ni que hacer y con toda la pena del mundo me abrí el abrigo, al hacerlo pude ver la expresión de asombro sin disimular de Kevin al verme, me di cuenta que con tanta luz mi blusa se transparentaba de más y se me veían las tetas marcando los pezones en la tela de la prenda, al ver eso Kevin sonrió con rostro de maldad y me pidió que me quitara el abrigo por completo a lo que le pregunté si era realmente necesario, solamente se quedó serio viéndome y pues entendí que lo tenía que hacer sino no me iba a dejar entrar, las cosas no habían terminado bien entre nosotros ya que realmente yo solo lo había estado utilizando para las tareas y los exámenes, total me lo quité y dejé a la vista de todos los guardias prácticamente mis senos desnudos viéndose a través de la fina tela de mi blusa, me paré de forma molesta poniéndome las manos a la cintura diciendo ¿“Contentos? ¿Ya vieron lo que querían ver? ¿Ya puedo pasar?”.

    En cuanto dije eso de repente escuché que empezaron a gritar los que estaban formados en la zona regular “¡Mamacita que buenas nalgas tienes!” “Te queda bien el color rosa mi amor!” “se ve que tus nalgotas tienen hambre chulada” “guardia quítele la falda también!” etc., en eso volteo hacia atrás para ver porque tanto grito y me topo con que mi minifalda de lo corta que estaba se me había subido cuando me quité el abrigo dejando a la vista de todos la totalidad de mis nalgotas y mi tanga rosa metida entre ellas, pegué un grito e inmediatamente me bajé la falda poniendo cara de desesperación y mirando a Kevin como suplicándole que me dejara irme de ahí a lo que él y los demás guardias soltaron las risas y me dijo Kevin “pásale tetona para que ya no andes enseñando las nalgas” no supe que decir y solo caminé rápido sin mirarlo a los ojos poniéndome el abrigo de nuevo hasta que escuché los gritos de mi novio, volteé hacia atrás a ver que sucedía y era mi novio gritándole de cosas e insultos a los que me estaban gritando cosas a mí, al llegar a la revisión los guardias le dijeron que se tranquilizara y lo revisaron, alcancé a escuchar que Kevin le dijo a mi novio “que buena esta tu novia eh, cuídala porque a última hora te la culean aquí” al escuchar eso mi novio le empezó a reclamar como queriéndolo golpear, a lo que los demás guardias le dijeron que se tranquilizara sino, lo iban a sacar, corrí rápido a tomarlo del brazo y me lo llevé para dentro antes de que la cosa pasara más a mayores.

    Tranquilicé a mi novio en el camino mientras él me iba reclamando muy enojado “¿Porque te vestiste así? se te ven todas las nalgas con esa falda, mínimo te hubieras puesto short abajo y un bra, andas enseñando todo Ali no puede ser… etc.”, a mí no me importaba lo que me estaba diciendo honestamente, vaya ya ni siquiera me importaba que la gente me estuviera viendo todo, a mí solo me importaba llegar a mi asiento y ver el concierto. Al llegar a nuestra área me quería desmayar de la emoción, estábamos justo abajo del escenario, en esos lugares de seguro sí iba a tener oportunidad de tocar a los de la banda y así jejeje estaba yo emocionadísima, mi novio pidió una cubeta de cerveza mientras esperábamos, pero yo de lo emocionada no quise tomar, mientras que él comenzó a tomarse unas del coraje que estaba pasando al estar yo vestida como lo estaba.

    Todo iba muy bien hasta que llegaron las personas de los asientos que estaban detrás de mí, era un grupo como de 4 hombres con facha de rockeros, tenían tatuajes muy fregones en los brazos y llevaban camisas sin manga acá como de rock, me gustó mucho su estilo y honestamente estaban muy guapos los 4, al verlos de reojo decidí quitarme el abrigo frente a ellos para ver que reacción tenían al tener una morena nalgona en minifalda frente a ellos jejeje al irme quitando el abrigo iba moviendo mis caderas discretamente de una manera muy sensual haciendo mover mi faldita con el vaivén de mis pompas, escuché que uno de ellos susurró “uufff mamacita” y otro de ellos dijo en voz alta “pues bueno por lo visto este concierto va a estar mejor de lo que esperábamos”.

    Ya habían pasado algunas horas del concierto y yo estaba embellecida viendo a mi banda favorita por fin tan cerca de mí, estaba perdida bailando y cantando las canciones brincando por todas partes sin importarme que se me vieran las nalgas que estaba segura que a esa alturas ya todos me conocían muy bien el trasero jajaja mi novio se había ido al baño ya que había seguido bebiendo y ya estaba ebrio, cosa que no me agradaba pero pues yo andaba en otro mundo en esos momentos, me había hecho amiga de los muchachos que estaban atrás de mí, por alguna razón se quisieron tomar muchas fotos conmigo jajaja no creo que haya sido el hecho de que el flash de los celulares hacía que mi blusa se transparentara más mostrando mis tetas a la foto jajaja, cada vez que me tomaban una solo decían cosas como “uufff aquí se le notan más ricas” al escuchar eso les pedí que me mostraran una foto para ver cómo había salido y me enseñaron una donde salía de perfil, pensé “estos tipos creen que soy pendeja” moví con mi dedo la pantalla para pasar a la siguiente foto y me topé con una foto tomada bajo mi falda donde se veía claramente mis nalgotas con mi vulva cubierta por mi tanguita rosa, en cuanto vi eso ellos quitaron el celular y cambiaron de ambiente bailando y gritando por la canción para que yo no dijera nada, lejos de enojarme honestamente me excitó un poco que me hubieran tomado fotos bajo la falda jajaja me encantó eso.

    Ya pasados los minutos empezaron a pasar por una pantalla grande del escenario a diferentes espectadores que estaban en el público, yo comencé a brincar para ver si me pasaban a mí y les dije a mis nuevos amigos que brincaran también para llamar la atención y nos mostraran en la pantalla, después de unos segundos funcionó jaja nos mostraron en la pantalla y ellos me dijeron que me pasara para atrás a su fila para salir todos juntos, cuando me subí a una silla para brincarme hacia atrás los muy cabrones me movieron la silla haciéndome tambalear casi perdiendo el equilibrio, me incliné para sostenerme de los hombros de ellos quedando empinada con la cola apuntando hacia la pantalla, lo que ellos aprovecharon y me levantaron la falda hasta la espalda baja dejando el descubierto una vez más mis nalgotas en tanga rosa esta vez a la vista de todos los espectadores, de la banda y de todos los medios de comunicación, solo fueron unos segundos los que estuve en esa posición pero a mí se me hicieron eternos, toda la gente estaba gritando y silbándome viéndome el trasero desnudo en pantalla gigante con toda la tanga metida de más, yo estaba de los más desesperada gritando “aaaahhh bájenme idiotas se me está viendo todooo!!!” moviendo mis piernas y haciendo mis nalgas bambolear con los movimientos, de repente quitaron la imagen de la pantalla, los tipos solo me dieron una que otra nalgada y me cargaron bajándome al piso diciéndome “ya te bautizamos mi reina, ya eres parte de nuestro grupo”, yo no sabía que pensar sinceramente mi corazón estaba acelerado al máximo, me sentía excitada a mas no poder, me prendió mucho lo que sucedió jeje después de ello varias personas se quisieron tomar fotos conmigo jajaja con la chica que había exhibido sus nalgas a nivel nacional. En eso lo de ensueño sucedió, el vocalista de la banda anunció que ya iba a ser su última canción y les agradeció todos el asistir, dio algunas palabras de agradecimiento y al último dijo “muchas gracias en especial a la chava nalgona de la tanga rosa” y se rio, no lo podía creer se refería a mí, el vocalista de mi banda favorita se había dirigido a mí jajaja me emocioné tanto que se me salieron las lágrimas y escuché la última canción que tocaron tan preciosamente.

    Después terminó el concierto y yo busqué con la mirada a mi novio ya que ya llevaba rato perdido, no lo encontré así que decidí ir a buscarlo, al despedirme de mis nuevos amigos intercambiamos números de cel para mantenernos en contacto y fui caminando hacia la salida. Mientras iba caminando varias personas me reconocían y me saludaban chocando las palmas en el aire, algunos tipos me decían lo rica que estaba yo y me invitaban a irme con ellos, yo solo sonreía y seguía caminando buscando a mi novio. De repente se abre la multitud un poco y lo veo a lo lejos sentado en una banqueta del estacionamiento, fui a verlo y le pregunté molesta que fregados hacía ahí, cuando me quiso responder no logró ni decir una palabra de lo ebrio que estaba, de seguro el idiota no pudo ni si quiera regresar a nuestros lugares de lo borracho que andaba.

    Caminamos hasta el auto y justo cuando estábamos a punto de llegar el muy imbécil de mi novio se vomitó en el piso cayéndole un poco a mi falda, a mi hermosa falda. No lo podía creer ósea el idiota no solo estaba en calidad de bulto, sino que me había ensuciado de asquerosidad mi falda, abrí la puerta trasera del auto y lo recosté en el asiento de atrás, como nosotros estábamos estacionados hasta lo más lejos del estacionamiento porque habíamos llegado tarde, pues no había ya casi nada de gente así que tomé un trapo que estaba dentro del auto y mi quité la falda para tratar de limpiarla un poco. Ahí estaba yo, con mis colitas de colegiala, mi blusa blanca súper sexy, mis botas negras de piel y en pura tanguita limpiando mi minifalda en un estacionamiento, no le pude quitar casi nada a la falda así que la aventé bien frustrada adentro del carro, miré con cara de enojo al ya inconsciente novio que me acompañaba esa noche y me di cuenta que él también se había ensuciado su pantalón, tomé el trapo y metí mi cabeza al auto para desabrocharle el pantalón y limpiarlo un poco, al estar limpiando su pantalón solo escuché una voz diciendo “esas nalgas las conozco”, voltee muy asustada y vi que era Kevin, el idiota que me había ofendido en la entrada, estaba viendo como estaba yo empinada en pura tanga con mis nalgas paradas y mi cabeza dentro del carro haciendo un movimiento extraño en el área baja de mi novio con su pantalón desabrochado, ya se imaginaran lo que pensó.

    Se dio una conversación entre Kevin y yo de lo más interesante:

    Kevin: ¿No te cansas de andar de putita tú verdad?

    Yo: ¿Qué te pasa pendejo? a mí no me hables así

    Kevin: Te acabo de descubrir jalándosela a tu novio mientras estas en pura tanga con las nalgas al aire en mi estacionamiento, así que yo te puedo hablar como se me dé la gana, cabrona.

    Puse rostro de asustada e intenté explicarle:

    Yo: No no no es lo que parece, mira él no se siente muy bien porque bebió mucho…

    Kevin: Ah entonces le podemos agregar desorden público también.

    Yo: yo yo yo… por favor… no hagas esto.

    Kevin se rio y me volteó a ver de pies a cabeza lo que me hizo sentir incomoda y solo cubrí mi tanga con las manos.

    Kevin: Hay una forma en la que los puedo dejar ir, en varias ocasiones tuve la oportunidad de verte las nalgas debajo de la falda y siempre traías tanguitas, haber date una vueltecita putita y muéveme las nalgas.

    Yo: ¿Cómo? ¿Qué quieres que haga qué?

    Kevin: Vas a hacer lo que yo te digo si no le voy a llamar a la policía.

    Yo: No no no ok ok yo hago lo que me digas, pero no llames a nadie por favor.

    Me empecé a girar dándome la vuelta enseñándole mi glorioso trasero y ya estando de espalda a él empecé a moverme sensualmente bailando, moviéndole las nalgas al hombre este, separé mis pies, me empiné hasta tocar el suelo con mis manos y le comencé a hacer twerking moviéndole las nalgas bamboleándose al ritmo de mis movimientos, yo solo comenzaba a jugar con mi tanguita simulando que me la iba a bajar, le estaba dando un show privado a un tipo de quien me había burlado en la preparatoria y lo estaba haciendo en un estacionamiento público de un estadio.

    Kevin: Uuuff que pinche rica estás mujer, tienes un culote súper sabroso.

    Al escuchar eso me prendí jeje ya que mi novio últimamente no me había dicho cosas así, después de unos minutos de moverle las nalgas me comencé a girar lentamente hacia él aun bailándole y me topé con que el cabron se había sacado la verga y se le estaba jalando viéndome, me quedé sorprendida por la situación, pero más me quedé sorprendida por la vergota que tenía, era impresionante y magistralmente enorme, pienso que si la doblaba hacia arriba si le tocaba el ombligo al tipo, me excité inmediatamente al verme en esta situación, no sé qué expresión debí haber hecho pero Kevin me dijo “se nota que te gusta lo que ves putita”, yo no dije nada y solo dibujé un sonrisita en mi rostro mirando al piso jaja, en eso mi dijo “voltéate de nuevo y sígueme moviendo el culo que me quiero venir”, me gire e iba a empezar a bailarle de nuevo cuando de repente siento que me agarra del cabello y me avienta al cofre del carro quedando empinada sobre el, sin darme tiempo de reaccionar de la impresión y en fracciones de segundo el tipo ya me había arrancado la tanga de un jalón y ya me había metido la verga en mi vagina, como yo había estado ya excitada y un poco mojadita pues la verga de Kevin deslizó hacia dentro sin ningún problema.

    Yo: ¿Pero qué haces?!!! ¡Me estas cogiendo cabrón, no mameees!!!

    Kevin: ¿Pensaste que solo me ibas a bailar cabrona? Yo se lo dije a tu novio, te van a culear a la novia hoy jajaja lo que no le dije es que iba a ser yo él que se la culeara jajajaja.

    Yo solo tenía los ojos y la boca bien abiertos mientras Kevin me estaba embistiendo contra el carro, me tenía empinada con mi torso recostado en el cofre del carro, mis nalgas a su disposición y mis piernas abiertas con mis botas negras, me estaba bombeando las nalgas con cada cogida que me estaba metiendo mientras no dejaba de nalguearme, yo solo gritaba y gemía siendo culeada en el cofre del auto de mi novio por el chico de la prepa a quien rechacé muchísimas veces, me estaba haciendo sentir un placer enorme de cómo me tenía este tipo, estaba de lo más excitada recibiendo las metidas de verga que me estaba poniendo mi semental jeje después de unos minutos de estarme dando duro me jaló del cabello hacia atrás lo que me hizo poner mis manos en el cofre y me arrancó la blusa que traía dejando mis tetas desnudas moviéndose con el vaivén de su cuerpo contra el mío, se inclinó y mientras con una mano me manoseaba las tetas con la otra me seguía nalgueando, la combinación que tenía Kevin me estaba llevando al límite de mi placer hasta que ya no pude y llegué al primer orgasmo gimiendo como perrita en celo.

    Después de que me vine súper delicioso me caí recostada en el cofre de nuevo, Kevin me sacó la verga y me cargó de tal manera que me puso acostada boca arriba en el mismo cofre con las piernas levantadas y puestas sobre sus hombros, me volvió a meter la verga hasta dentro y reanudó sus embestidas en esa posición mientras me sostenía de las nalgas casi cargándolas en la orilla del carro, yo solo me dedicaba a sentir de lo más rico las cogidas que me estaba metiendo mi Guardia, gritaba y le pedía más “así Papi así sígueme cogiendo ah ah ah sígueme haciendo tuya mi rey soy tu putita” el decirle eso hacía que mi macho sonriera y me empezara a coger a un ritmo más acelerado haciendo rebotar mis tetas y haciéndome gritar más fuerte “aaaayyy nadie me había cogido como tú mi cielo sígueme culeando que mis nalgas son tuyas Papacito”, de repente empecé a sentir que iba yo a llegar al orgasmo de nuevo y comenzó a vibrar mi cuerpo “voy a llegar Papi voy a llegar ah ah ah si Papi ahí ahí síguelo haciendo ahí donde estás” en eso solo sentí que puse los ojos en blanco y me recorrió una convulsión de placer por todo el cuerpo muy fuerte haciéndome sentir el mejor orgasmo que había sentido en mi vida y mientras me estaba viniendo tan rico sentí un movimiento extraño dentro de mí, volteé a verlo y mi semental que me estaba llenando de su lechita de lo más delicioso, veía como disfrutaba mientras descargaba todo dentro de mí manoseándome las nalgas fuerte bien intenso.

    Al terminar los dos, él sacó su verga flácida toda deslechada y yo solo me incorporé con las fuerzas que me quedaba parándome, me temblaban mucho las piernas pero aun así me acerqué a él y le di un besito en la boca mientras sonreíamos los dos, me dijo “ya te puedes ir putita” y yo solo me reí viéndolo con cara de satisfacción diciéndole “ahí te dejo la tanga que me rompiste para que te acuerdes de mí siempre”, nos dimos otro beso y antes de irme le paré las nalgas para que me diera una última nalgada jaja me nalgueó y caminé hacia el asiento del conductor, me subí al carro mientras Kevin me ayudaba a terminar de meter al imbécil de mi novio al carro, encendí el auto y manejé a mi casa con mi cuerpo semidesnudo y con la mejor sensación del mundo al haber sido cogida como Dios manda por un macho y no pendejadas como mi novio.

    Al final, está por demás decir que después de esa experiencia terminé a mi novio por idiota, mi trasero en tanga rosa salió en todos los noticieros y programas de espectáculos como “la chica que se exhibió en un concierto”, tuve mis 5 minutos de fama y después todo volvió a la normalidad, después de unos días he quedado en salir con mis nuevos amigos que conocí en el concierto, vamos a ver qué sucede.

    Continuará…

  • Tu novia

    Tu novia

    Estás solo en tu cuarto, son cerca de las 12 de la noche. Tienes tu teléfono en la mano, esperando un mensaje de ella.

    Tu novia salió con sus amigas como muchas otras noches. Ella es una chica tranquila, le gusta bailar y divertirse, pero no toma en exceso y no le sigue la corriente a otros chicos que intentan ligarla. Tú, como buen novio, la dejas salir de noche con sus amigas y amigos, te muestras tranquilo y confías en que ella llegará bien a su departamento. Como todas esas noches, esperas su mensaje diciendo «amor, ya llegué, todo bien, te amo».

    No es la primera noche que esperas ese mensaje. Aunque te muestras tranquilo con ella, aunque a veces tú mismo la animas a que salga y se divierta, sabes muy en el fondo que temes cada vez que eso ocurre. Esperas su mensaje ansioso, ya que al recibirlo, tendrás paz, sabiendo que tu novia llego a su casa a salvo… y no terminó en los brazos de otro. No solo eso, aprovechas esas noches para imaginarlo, elaboras ese escenario en que las cosas salen mal (para ti, claro, no para ella), en la que ella termina haciendo… lo inimaginable. Tu corazón late más fuerte, comienzas a sudar de solo pensarlo, sientes un dolor de estómago, y los celos poco a poco invaden tu cuerpo.

    Esa noche, como cualquier otra, esperabas ese mensaje que por fin te dejaría dormir. Estas más intranquilo que otras noches; tu novia se puso una falda negra muy linda y corta, que le dejaba lucir sus bellas piernas blancas. Usaba un top blanco que no llegaba ni al ombligo, lo que le permitía presumir su abdomen plano y suave. Y por supuesto, un hermoso escote, que dejaba lucir los senos que, para ti, eran perfectos: perfecta forma y tamaño, firmes, de una piel blanca y suave. Un lindo collar dorado bajaba por su cuello hasta el inicio de sus senos. Ella te mandó una foto pidiéndote tu opinión antes de salir. Tragaste saliva al verla, y hubieras deseado pedirle que se cambiara de ropa… pero no lo hiciste. Le dijiste que se veía hermosa, aunque no fueras tu quien iba a disfrutar de la vista.

    Pasando las horas, recorrías las redes sociales en busca de pistas de cómo iba la noche. Sueles entrar en los perfiles de sus amigas y ver sus historias, y así enterarte de todo. Pudiste ver a tu hermosa novia divirtiéndose, tomando un poco y bailando. Te sentías feliz por ella, de no ser por la ropa que tenía puesto. Sabes cómo son los hombres, lo que desean, y sabes muy bien lo que pensarían de ella con solo mirarla.

    Son casi la 1 am. Normalmente, tu novia ya habría enviado ese mensaje minutos atrás. Tratas de mantener la calma, y esperas pacientemente ese mensaje. Revisas las historias una y otra vez, pero no encuentras nada que te de alguna información sobre ella. ¿Estaría bien? ¿Estaría ya de camino a casa con sus amigas? O quizás…

    Horas más tarde, mientras platicaba con sus amigas, a tu novia se le acercó un chico, bastante atractivo por cierto. Era guapo, tenía barba, y parecía ejercitarse a menudo, a juzgar por sus brazos y su espalda. Tu novia, casi instintivamente, le sonrió y comenzaron a charlar. El brillo de sus ojos delataban fácilmente su interés, por lo que sus amigas solo reían. Y era claro que aquel muchacho estaba ahí por una, y solo una razón…

    El chico invitó a tu novia a bailar, quien inocentemente aceptó. No solo era guapo y buen conversador, sino que también era buen bailarín. No pudo evitar pensar en ti, que aunque eras todo un caballero al sacarla a bailar en fiestas, no tenías la misma habilidad que él. Por supuesto que para ella, solo era bailar un rato… y nada más.

    Conforme pasaban los minutos, la música y la multitud de gente promovían un baile menos… tradicional. Cada vez más cerca de él, tu novia no podía evitar sonreír al mirarlo. Él le hablaba al oído, pues la música era alta, y ella solo reía por su buen humor. No pasó mucho tiempo antes de que el la tomara por la cintura para guiarla en el baile. Hábilmente, el muchacho dio un giro a su bella pareja de baile, dejándola de espaldas hacia él. Con sus manos en su cintura, guiaba los movimientos de tu novia, que se movía según su compañero le indicaba. No pudo evitar notar como la mano de él pronto se deslizaba hacia su abdomen desnudo. Naturalmente, una descarga eléctrica atravesó su cuerpo, y sus lindas mejillas blancas se sonrojaron.

    Cada vez más ansioso, te preguntas que estará pasando con tu novia. Te animas a enviarle un mensaje, intentando sonar lo más normal posible: «Amor, todo bien? Ten cuidado al volver a casa». La tranquilidad que enviar ese mensaje te traía sería pasajera.

    Nada pasa por casualidad. Todo es parte de un plan. Si no de tu novia, lo sería de su compañero. Desde que la vio, quedó hechizado por ella… sus ojos, sus labios, su cabello largo y negro. Sus hombros suaves y femeninos. Su lindo abdomen, que lucía el resultado de una muy buena rutina de ejercicio. Pero sobre todo, sus senos tan hermosos. No podía ni imaginar lo bella que se vería esa chica sin toda esa ropa, solo usando ese lindo collar. Esa noche tendría que ser especial, no podía volver a casa si no era con ella. Es muy curioso, pues poco o nada sabía ninguno de los tres, tú, él, ni tu novia, de lo que ocurriría esa noche…

    Es la 1 am. No sabes nada de tu novia. Y siendo honestos, preferirías no enterarte. Solo una noche bastó para que otro hombre lograra seducirla. Quizás fue el baile, o tal vez el alcohol, o simplemente que era un chico sumamente atractivo. Sea lo que sea, tu novia no podía dejar de besarse con su nuevo «amigo». Aun rodeados de gente, ella estaba sentada en sus piernas, besándolo, abrazada de él. El no perdía oportunidad de tocar sus piernas y acariciar ese abdomen que lo volvía loco. Su plan iba bien, y tenía que aprovecharlo… así que la invitó a ir con él a tomar algo… ya sabes, a un lugar «más tranquilo». ¡Qué sorpresa! Ella aceptó sin dudar.

    Una vez en su coche, y entre ricos besos, ella no pudo evitar decirle: «tengo novio». ¿Qué quería decir eso? ¿Que ya no quería continuar? ¿Qué quería ir a casa? En realidad, tu novia lo quería poner a prueba. Ella llegaría tan lejos como él la llevara… y afortunadamente para ella (no tanto para ti), él solo respondió: «esta noche eres mía».

    Las cosas se demuestran, no solo se dicen. Y él tuvo que demostrar sus palabras. Lo hizo al besar a tu hermosa novia. Lo hizo al deslizar suavemente los tiranos blancos de su top, hasta que la gravedad lo hiciera caer, dejando a la vista sus hermosos senos. Demostró su palabra al tocarlos, al acariciarlos suavemente, como frutos delicados. Lo demostró al acariciar sus pezones rosados, al pincharlos, y jugar con ellos tiernamente, y generar leves gemidos de tu chica. Probó que lo que decía era cierto al besar su cuello y bajar lentamente hasta llenar sus dos pechos con besos, luego con lamidas, hasta chuparlos, embriagándose de su suavidad y de su aroma a mujer.

    Es la 1:30 am y no puedes más. Tu ansiedad y tu estrés juegan en tu contra. Tu mente empieza a producir esas escenas que tanto te perturban… la vez ella… con… ¿otro? Que coincidencia que ese fuera el caso. Y más aún, que coincidencia que lo primero que imaginaras, era a tu bellísima novia practicando un delicioso oral.

    Tu novia estaba de rodillas casi desnuda junto a la cama de él. El muchacho lucía un muy buen cuerpo ya sin ropa sobre él. Ella le sonreía mientras movía sus dos manos hacía adelante y hacia atrás. Su tierna mirada no podía dejar de mirar su enorme pene… era largo, algo grueso, curveado, y venoso. Estaba completamente afeitado y tenía un aroma tan varonil para ella. No fue ninguna sorpresa que ella se decidiera a besarlo tímidamente, primero en la puntita, para ir recorriendo cada centímetro con sus dulces labios. Estaba sorprendida de lo mucho que tardó en llegar a la base, ya que contigo no tardaba casi nada. Su instinto femenino la hizo comenzar a lamer, a recorrerlo con su lengua suavemente, cerrando sus ojos, entregándose. Él, por su parte, estaba disfrutando de la más rica felación de su vida. A penas podía creer que esa chica tan hermosa estuviera ahora de rodillas, como buena puta, chupando su pene.

    Son las 2 am. No aguantaste más, los celos y la preocupación se convierten en una extraña excitación. Tu imaginación cada vez produce visiones más vívidas y realistas, y cada vez más y más detalladas.

    Llegó la hora. Tu novia, completamente desnuda, estaba lista y deseosa. El no aguantaba más, solo deseaba poseerla. Sin más demoras, la recostó sobre la cama, y fue directo a besarla. Su pene, en máxima dureza, y empapado por la rica felación de tu princesa, comienza a deslizarse por su vagina. Suavemente comienza a penetrarla, y tu novia no puede más que pegar un fuerte gemido, y abrazarse a él con brazos y piernas. El placer que le produce es inigualable, y sin duda nuevo para ella.

    A tu novia le hicieron el amor esa noche. Un completo desconocido logró en unas horas, seducir a aquella dama tan preciosa y llena de alegría. Ella se entregó al amor y al placer que su nuevo amante le ofreció. Él la poseyó una y otra vez, con cada penetración, con cada beso. Los gemidos de tu chica llenaban la habitación, pidiendo más y más, sonriendo a la par de cada vez que su gran pene entraba en lo más profundo de su interior.

    No hubo testigos de como él hizo suya a tu novia, de como acarició cada centímetro de su cuerpo, de todos los besos que le dio. Nadie supo de lo enamorada que se sentía tu novia, en los brazos de aquel hombre perfecto. Solo deseaba poder sentir su pene dentro de ella eternamente. Era como si cada embestida la hiciera olvidar una parte de ti…

    No aguantaste más y te diste por vencido. Decidiste llamarle por teléfono. El tono sonaba, pero ella no te respondía. El muchacho, sin embargo, vio su teléfono en la mesa de noche, y vio y el nombre de quien le llamaba: «Mi Amor». La bella y puta chica a la que estaba usando, no se había dado cuenta de la llamada, pues estaba ocupada resistiendo su tercer orgasmo. Sin pensarlo dos veces, el chico contestó tu llamada, y dejó el celular en la mesa.

    Comenzaste a hablar, y nadie contestaba. Pero los sonidos del fondo te dejaron helados. Los inconfundibles gemidos de tu dulce amor. Su tierna voz, rogando por más. No pudiste hacer nada más que quedarte inmóvil y escuchar la que era tu peor pesadilla… y uno de tus deseos ocultos.

    No solo tuviste la oportunidad de escuchar a tu novia gimiendo de placer con otro hombre. Escuchando como otro la utilizaba a su antojo. Pudiste también escuchar el momento exacto en que ella dejó de ser tuya. Varios chorros de semen caliente fueron expulsados dentro de tu hermosa novia. Ella gemía fuertemente mientras sentía las últimas embestidas de su amante, que fueron las más profundas. Sin sacar su pene de su interior, los dos enamorados volvieron a besarse hasta quedar perdidamente dormidos. Habría pensado que tu novia se veía preciosa; desnuda y sonrojada, abrazada de él, como si fuera él su pareja.

    Cuelgas. Sabes que la perdiste, pues otro hombre la tomó. Y en esa madrugada, solo habría sido la primera de varias. Solo una noche bastó para que tu novia recibiera la bendición de ser madre… nueve meses después.

  • Sexo en la iglesia

    Sexo en la iglesia

    Ayer por la mañana saliste de casa sin rumbo fijo, te habías levantado con esa sensación de que todo estaba gris, sin ningún valor ni aliciente…

    Entre tu casa y el mercado hay una iglesia, la cual dicen que por dentro es valiosa por las tallas que tiene. También te has fijado que muchas mujeres yendo a la compra, incluso llevando sus carritos, entraban a la misma. No eres una persona creyente, las religiones siempre te han parecido causa de odios y guerras, eres temerosa de tus propios actos e intentas no causar daño a nadie y sacando unas palabras –no exactas- de la Biblia, te basas en la ley del talión, o esa que dice más o menos «no hagas a los demás lo que no quieras para ti, pues el mismo boomerang puede alcanzarte». Vaya… me estoy descarriando un poco de lo que quería contar.

    Entraste a la citada iglesia con la intención de visitarla y sentarte un rato, al igual que si lo hicieras en un banco de la plaza. En los primeros bancos estaba sentado un hombre que parecía muy concentrado en sus rezos. Te fuiste acercando a los laterales donde te habían indicado lo de las tallas y sí, realmente había un par dignas de mención, cosa que no describiré pues no soy entendido en arte, sólo podías decir si te gusta o no. Entonces percibiste otra figura más apartada y con disimulo te acercaste a ella y… me viste; nunca habíamos cruzado una palabra, pero sabías muchas cosas de mí, que era un hombre inteligente, vivía con pareja, algo extrovertido con la gente, pero sí muy apreciado por mis pocos amigos. Te atraía, eres bastante parecida en muchos sentidos -vivir con pareja, pero independiente y con alguna rareza.

    Con disimulo para que no se te notara a una legua, te acercaste y te paraste mirando un cuadro de la pared junto al banco donde estaba sentado. Eres mujer con algunos recursos e imaginación cuando se trata de lograr algo, y a veces, no siempre, lo consigues. Repito, te acercaste y disimulando una especie de dolor de cabeza, te apoyas en el banco donde yo estaba y dijiste «Perdón, déjeme sentar… me ha dado un vahído y temo desmayarme».

    Con gentileza yo te cogí del brazo y te hice sentar a mi lado, te pregunté si había alguna causa para ello y si te podías ayudar. «No –respondiste- sólo ha sido un pequeño trastorno, quizás es que mi desayuno ha sido muy ligero, gracias, ya me voy recuperando».

    Mas como eres un poco «mimosa” te acurrucaste más a mi lado rozando casi las mejillas. Tu ardid plan no tardó en hacer su trabajo, te cogí las manos, me acerqué más a tu rostro y súbitamente te besé. El primero fue suave, gentil diría, pero pronto, los besos se hicieron apasionados, ardorosos y naturalmente tú me los devolviste. ¡Mis manos ya no estaban quietas, buscaban la abertura de tu blusa para introducir mis ágiles y potentes manos, me dejaste y las tuyas, buscaron lo que tanto deseabas, mi entrepierna y… gozo! Estaba teniendo una erección más que pronunciada. Una de mis manos mientras se deslizaba en tu fina blusa buscando tus ansiosos pezones, la otra se fue introduciendo en tus pantalones, ¡gloria bendita!… Ya digo… no eres muy creyente, pero dejaste escapar un suspiro diciendo… gracias dios mío, quizás por eso de estar en una iglesia.

    Como sólo estábamos en los preliminares y nuestra excitación iba en aumento, teníamos que buscar, con urgencia, un lugar lejos de la mirada de aquella mujer o de otros feligreses que pudieran entrar. Estábamos al lado de un confesionario y allí fuimos. Como es de suponer el cubículo no era excesivamente grande como para movernos a nuestras anchas, pero era tal nuestro deseo que no hicimos caso de esta menudencia.

    Me bajaste la cremallera y… ufff… que placer ver ese tesoro, y sin titubear te lo introdujiste en tu boca. Comenzaste con suaves toques de lengua por los costados, arriba y abajo, mi expresión te lo decía todo, y con ella te aplicaste más a tu trabajo. Pusiste mis preciadas bolas dentro de tu boca, jugando con ellas… las paladeaste, luego fuiste de nuevo al mástil y pasaste con delicadeza tu lengua por el glande gordo deseándote, sabes que eso me volvería loco, lo mismo que tú por ser la causante del placer, y como dentro del vórtice de un tornado y dentro de la estrechez donde estábamos, empecé a darte la misma satisfacción; te levanté y me arrodillé ante ti, mi lengua hacía maravillas con tu clítoris que, por encontrarnos en una iglesia, te hacía volar al séptimo cielo –si es que existe ese lugar-.

    Te excitaste tanto que a punto estuviste de lanzar un grito, te contuviste y te mordiste los labios, pero susurraste «Cabrón, no pares. NO PARES… mátame de placer». ¿Cuántos orgasmos tuviste? Pues no lo sé, yo solo sé que quería darte más y más. Y así estuvimos, diría yo, casi una hora. Teníamos que marcharnos, quizás el párroco entrara y… vaya situación.

    Antes de salir a la calle nos compusimos las ropas como pudimos.

    Tu día gris se había convertido en otro, con todos los colores del arco iris. Fuimos a una cafetería para reponer las fuerzas desgastadas y planear otro nuevo encuentro, en tu casa, en la mía o donde surgiera.

    Comprobaste que era un hombre mucho mejor de lo que te habías imaginado, cabal en sus ideas y… tampoco creyente, ¿fue el destino el que nos unió al haber ido también a la iglesia por unos motivos semejantes a los tuyos? Ya lo veremos en otros futuros relatos.

    Espero que os gustara este corto relato y que me dejéis comentarios y valoréis, es gratis y se agradece.

  • Amanda y la cámara web (Parte II)

    Amanda y la cámara web (Parte II)

    Debía de haber sido una tarde tranquila tras volver del trabajo. Tendría tiempo para preparar la noche de aniversario con Amanda, pero un mensaje de un amigo lo había cambiado todo. Mi amigo había descubierto una cámara erótico donde aparecía una chica muy parecida a mi novia. No podía creérmelo, entré y comprobé para mi estupor que era Amanda quien estaba con el chico latino.

    Amanda estaba de rodillas, sus mechones pelirrojos caían cubriendo sus tetas desnudas. Allí estaba siendo follado por un hombre al cual desconocía mientras lo emitían por el cam. Esa tarde, debería haber estado con sus amigas, pero parece ser que tenía un amante. Una amante que exhibía ante un grupo de tíos que no dejaban de escribir guarradas sobre ella, y gastar sus monedas en hacer funcionar el vibrador que lleva en su coño.

    La acción se detuvo. Ambos se sentaron en el sofá. Se besan. Las manos de Amanda recorrían el pecho del chico, mientras las de él jugaban entre sus tetas y la minifalda aún llevaba. La escena mostraba el contraste entre sus dos pieles. La piel de Amanda era blanca y resaltaba sobre la piel morena de Gabriel. Si, en un momento, entre beso y beso, ella dijo su nombre. Recordé que me había hablado de Gabriel. Lo conoció uno de los primeros días que empezó a ir al gimnasio, y hace un mes, quedaron para ir de compras. ¿Sería ese el día donde empezó todo?

    Un pitido me sacó de mis pensamientos. Otra vez en el mismo nickname de antes, marcopolo, que antes había canjeado los pollazos en la cara de Amanda volvió a pedir algo. Esta vez unos azotes en el culo.

    Amanda se puso en cuatro apuntando a la cámara. Gabriel se coló detrás. Levantó con cuidado la minifalda mostrando su culo y el tanga que aún llevaba. Sonó el primer azote. Ella se estremecía por el vibrador el cual desde esa posición se ponía ver cómo sobresalía. Sonó la segunda, la cual vino acompañada de un gemido seco de Amanda. Manoseó durante un momento sus dos nalgas, para azotarse por tercera vez. La piel comenzaba a ponerse roja. Le dio un cuarto azote de propina y Amanda sonrió de forma burlona. Cuando quise volver a sentarse de nuevo, él no la dejó. La empujó con el brazo contra el sofá y le puso el culo en pompa para que la cámara lo viera. Gabriel comenzó a azotar sin piedad el culo de Amanda mientras jugaba con el vibrador que llevaba ella metido. Los golpes de los azotes, el zumbido del vibrador y los gemidos se mezclaban. Gabriel aumentaba el ritmo de los azotes y de las sacadas y metidas del vibrador lo que hacía enloquecer a Amanda. Una de las veces que lo tenía fuera, aprovechó y cambió de agujero. Lo fue empujando por el culo de Amanda mientras no dejaba de vibrar. Vi como Amanda dejaba caer la cabeza sobre el sofá y ahogaba sus gemidos en unos de los cojines. Gabriel la siguió torturando de placer con los comentarios del chat hasta que alguien pidió un baile caliente de Amanda y que se quitara el resto de la ropa.

    Amanda se repuso. Se levantó y comenzó a contonearse frente a la cámara. Gabriel la agarraba de la cintura desde atrás. Aprovechaba para besar su cuello, a susurrarle al oído. Sus manos iban desde sus pechos hasta debajo del tanga. A ella no le importaba, sentía el miembro de Gabriel entre sus piernas mientras bailaba mirando a cámara. Sonriendo. Dejó caer su minifalda y el chat se volvió loco de nuevo. La situación me enfadaba pero también me parecía morboso. Veía como el chat se llevaba de comentarios lascivos, de cosas que alguna vez le quise decir a Amanda pero que nunca me atreví. Me gustaba ver cómo se exhibía, como después de los besos y susurros dejaba escapar un suspiro o un gemido. Siguió moviéndose delante de la cámara mientras Gabriel comenzó a bajarle poco a poco el tanga. Aprovechó el movimiento para pasar la mano por su coño húmedo y obligarla a chupar sus dedos. Ella los lamió uno por uno, sin dejar de seducir a la cámara con cada uno de sus gestos. Me quedé embobada mirando su lengua jugar entre sus dedos, como entraban y salían de su boca, sin saber si lo hacían más secos cuando entraron que cuando salieron.

    Cuando salí de mi fantasía, el tanga de Amanda ya había caído por completo. Las manos de Gabriel apoyadas sobre el vientre de Amanda dejaban ver un coño que conocía muy bien pero que ahora más que nunca me excitaba. Las manos de Gabriel empezaron a jugar con su coño húmedo y pequeño. Un coño completamente depilado que no dejaba ver ninguno de sus pelos pelirrojos. Se lo había depilado la noche anterior y no me había dejado saborearlo. Se podía ver la rosez entre los dedos morenos de Gabriel. Sus dedos iban jugando con los labios de Amanda. Muy suavemente con las yemas de los dedos los separaba y los sacaba hacia fuera. Amanda dejó caer la cabeza sobre el hombro de Gabriel y sus labios hacia su cara, ofreciéndose completamente a su amante.

    La escena se trasladó al sofá. Amanda completamente abierta de piernas, con el vibrador asomando y Gabriel sentado a su lado. Comenzó a jugar con sus dedos sobre mi coño. Subía y bajaba con delicadeza mientras la besaba. Le buscó el clítoris para enseñárselo a la cámara y seguir masajeando su coño que poco a poco se iba enrojeciendo. Amanda le susurró algo de forma entrecortada, él se rio y metió con cuidado un primer dedo. Entró suavemente para volver a salir y repetir el proceso. Amanda con los ojos cerrados, disfrutaba. Primero fue uno, luego dos y tres. Aumentó el ritmo y la lengua de Gabriel comenzó a chupar el clítoris. El ritmo desenfrenado de sus dedos entrando y saliendo junto con su lengua lamiendo con imputo el clítoris de Amanda, produjo que ella gimiera más que antes. Ella entrecortaba frases: “Házmelo rico” o “Más, dame más”. El placer de Amanda se completaba por el vibrador que seguía metido en su culo y que no dejaba de vibrar cada vez que lo accionaba los hombres que estaban en el chat. Llegado a ese punto y con Amanda completamente entregada al placer decidí compartir parte del suyo.

    ¿Cómo seguirá la historia? Comenta qué le pondrías en el chat de Amanda o quién te gustaría ser en la historia. Dime que pedirías que le hicieran en comentarios y espera a la siguiente historia de Amanda.

  • Creo que mi madre me provoca

    Creo que mi madre me provoca

    Tengo 19 años y no conozco a mi padre, mi madre me tuvo cuando aún era muy joven, actualmente ella tiene 38 años, trabaja de modelo erótica en una revista para adultos que no es tan conocida, tiene las tetas grandes, cintura pequeña y cadera y culo grandes, la solía acompañar a su trabajo y la he visto desnuda varias veces.

    Me masturbo constantemente viendo sus fotos y ella sabe que lo hago, en cierto modo es un poco libertina, de hecho ella me ha visto varias veces eyaculando en sus fotos y se reía mientras lo hacía, la solía ver bastante tiempo en el jardín tomando sol casi siempre semidesnuda y me masturbaba viéndola por la venta y ella sabía que lo hacía.

    Un día como de costumbre estaba tomando solo y estaba dormida, me puse detrás de ella y comencé a tocar sus nalgas, seguía dormida así que le quite las bragas y comencé a frotar mi pene entre sus piernas entre sus nalgas, se sentía magnifico, en su ano había un líquido viscoso así que lo quise usar como lubricante, intente penetrarla por el culo pero estaba muy apretado, logre meter la cabeza del pene dentro de su ano, ella se despertó y al levantarse, alzo su culo y mi pene logro penetrarla totalmente, me vine dentro de su ano y ella se quedó quieta, fue magnifico, me empujó hacia el piso y comenzó a masturbarme muy fuerte al punto de dolerme, me dijo que no lo volviera a hacer y continuo jalándome el miembro, se levantó y como provocándome se abrió las nalgas frente a mi y dejo caer gotas de semen, se dio unas nalgadas y se fue.

    Poco tiempo después, ella estaba en su recamara al parecer ebria, entre y estaba solo con un camisón, estaba dormida efectivamente, le levante el camisón y empecé a jugar con su vagina, no resistí las ganas y frote mi pene entre su culo, la penetre en la vagina y no despertaba, seguí haciéndolo hasta sentir que me venía, lo saque de su vagina y descanse un poco, se lo metí en el ano y volví a eyacular dentro de ella, deje mi pene en su ano por unos cuantos minutos, en eso, ella se levantó, me dio un golpe en la cara y me echo en la cama, comenzó a darme sentones, con su vagina estaba golpeando fuertemente mi pene, dolía mucho pero era magnifico ver su culo rebotando lleno de semen y mi pene siendo golpeado por su vagina y a la vez a punto de meterla dentro de ella, la empuje y ella cayo boca abajo con el culo parado, metí mi pene dentro de su vagina y ella comenzó a gemir increíblemente, ella me dijo que si me gustaba lo que hacía, le respondí que su vagina era magnifica, me empujo con su culo y ella se metió mi pene a la boca y me lo mordió, me dolió pero ella se fue dándome con el culo en la cara, no estaba ebria, se había hecho la dormida para que yo la penetrara.

    Al penetrarla esa vez, se dejó penetrar en la vagina, parece que ella quiere que tengamos relaciones.

  • El reencuentro de Silvia (Segunda visita)

    El reencuentro de Silvia (Segunda visita)

    Debido a contratiempo con los niños y el estorbo de su esposo, no pudimos coordinar rápido un segundo encuentro con Silvia. Le pedí que no se depile su sexo, me gustaba peludita y que cuándo tuviera relaciones con su esposo me avise para pensar en ella. Estuvimos en constante contacto por WhatsApp durante dos semanas, le reclame por qué no me aviso cuando cabalgaba al marido. Silvia solo mando una carita triste y dijo que no lo hizo porque no han tenido relaciones… Y es “normal” pasar semanas o meses sin tener nada.

    Los viernes eran los días en la que ella dejaba los niños con su ex-esposo y podía dejar al ahora su esposo en casa mientras ella se iba de “compras”, “al templo” o pasear por allí. No sé si estas salidas le iban a dar problemas, pero recién iban a ser dos veces que nos veíamos. Supongo que ella tenía bien claro cómo hacer sus cosas y que decir en casa. De mi parte, nunca me ha gustado meterme con alguien casada pero siempre he tenido el morbo de estar con una. Silvia siempre fue mi fantasía y ahora más que nunca era una delicia en la cama, dispuesta a todo.

    Acordamos que viernes 7 pm era el mejor día y hora para vernos. Sus hijos se quedaban con su ex y el esposo en casa. Para mí también funcionaba genial porque podía ir a casa tomarme un baño e ir a verla. Hubo días pasados donde ella quería darme mamadas pero yo no estaba limpio, ella solo sonreía diabólicamente porque parecía no importarle pero nunca la deje hacerlo.

    Llego el día para vernos y ya con sabiendas del código de la puerta, entré al edificio sin problemas. Silvia tenia indicado que hacer aparte de dejar sin llave la puerta de su apartamento. Al entrar, las luces estaban apagadas excepto por una luz tenue de una lámpara en la sala. En la cocina totalmente desnuda, Silvia tenía la barriga sobre la mesa mirando con dirección a la ventana, con los pies en el piso, pero con el culo levantado. No hizo ningún movimiento cuando entré, portándose como una niña buena.

    Días antes había pasado por una tienda para adultos y compre unos juguetes para usarlos con la vieja culona. Jalé una silla para apreciar con más calma lo rico que se veía su sexo velludo, su ano virgen y las curvas de sus blancas caderas. Silvia no se movía ni se quejaba de estar en esa posición luego de más de 10 minutos. Solo se escuchaba agitada respiración por la ansiedad de si le era permitido hablar, voltear o cambiar de posición. Me pare para acariciar con una mano el interior de su muslo…

    – “¿Quién eres?” –Le pregunté suavemente.

    – “¿Tu puta.” –Respondió Silvia temblando a causa de mi delicada caricia.

    Mi puta se notaba nerviosa a la idea de que alguien la viese por la ventana estando las cortinas abiertas. Su apartamento estaba localizado en un segundo piso el cual no estaba junto a otro edificio, pero la ventana de su cocina daba a un jardín que a su lado tenía el estacionamiento de otro complejo de apartamentos. Es posible que, en horas de la noche, alguien en la calle podía ver dentro de los apartamentos siempre y cuando las luces de adentro estuviesen prendidas. En este caso las luces estaban apagadas pero una luz blanca de la calle se filtraba por la ventana y la cara de Silvia podía ser vista si uno mirase con atención.

    La mesa donde Silvia reposaba era cuadrada y pequeña dándome fácil acceso a todo su cuerpo. Pegué mi cuerpo por detrás y reposando todo mi peso comencé a besarle el oídio derecho, un acto que la llenaba de locura. Ya con una erección, mi pene presionaba sus nalgas con mucha presión e intensidad. Ella comenzó a gemir de placer y mover rápidamente sus piernas como si fuese a eyacular. Me separé y le di dos palmadas que la hicieron gritar y después reír levemente. Me gusto que se sintiera como una puta dominada, dejándome el control de la situación. Le indique que repose su mejilla izquierda sobre la mesa para luego me vea pasar con un brazalete con tirantes largos para atarle las manos las cuales agarraban el borde de la mesa.

    Posicioné a esta tremenda mujer en medio de la mesa para luego ponerle un brazalete en cada muñeca y amarrarlas a las patas del mueble. Lo que Silvia no se esperaba es que también le amarrase sus dos piernas, dejando su pelvis al aire para un fácil acceso. No hubo quejas ni titubeos, las órdenes fueron seguidas sin reparos.

    Mientras sacaba los juguetes sexuales, iba pensando que Silvia siempre se jactó de ser una mujer que no hacía mucho escándalo cuando tenía relaciones sexuales. Que alcanzaba el clímax con eyaculación serenamente para que los vecinos o sus hijos no la escuchasen. Eso me hizo en dejar a un lado el tapón de bocas que había comprado. Ya con todos los juguetes en el counter de la cocina, me senté otra vez para hacerla esperar y que su curiosidad crezca al escuchar los diferentes ruidos de las cosas metálicas y de plástico hacían al tocar el granito. Además del sonido de la vibración que el consolador de 8 pulgadas.

    Con una pluma de látigo acaricie el ano y vagina de mi puta. Esta era una nueva sensación para ella que nunca su ex y menos su ahora esposo habían usado. Silvia me dijo una vez que su ex le pidió algo pero que ella se negó hacerlo. Nunca supe que fue lo que le pidió pero de lo que si se, es que ella nunca había usados juguetes a parte de un pequeño vibrador. Después de cosquillear su ano y sus zonas erógenas de la pierna y pelvis, le metí suavemente la lengua a su culo para hacerla saltar del placer.

    -“¿Por qué no has tenido sexo con tu marido?” –Le pregunté usando esa palabra que la hacía sentir puta.

    -“Porque Mark no me lo pide.” –Respondió resentida.

    Le metí una palmada que le sacó un grito de “AYYY”, con dolor, pero gozando la quemazón.

    -“Si no te pide, toma la iniciativa y cabalga su pinga”. – Respondí mientras preparaba el consolador.

    -“Necesita pastillas para que se le pueda parar.”-Contestó apretando los glúteos esperando otra nalgada.

    Agarré de sus cabellos y tirando su cabeza para atrás le susurré a oído:

    -“Con solo ver tu boquita, a mí se me para putita…” –Le dije dándole una palmada a su vagina.

    Silvia necesito más tiempo para recuperarse de ese nuevo y rico dolor, y aun más de la vergüenza que los vecinos hayan escuchado tremendo grito. Conociendo a Silvia, trataba con todas sus fuerzas suprimir gritos de dolor o de placer. Esa actitud quizás venia por alguna razón psicológica que debió a ver pasado o simplemente de lo estricto que creció con la Fe mormona. En todo caso, yo quería hacerla gozar y delirar de placer, quería que se descubra a ella misma y disfrute los placeres sin tapujos o el que dirán. Silvia era buena para dar consejos, pero ella misma no los cumplía, eso era la causa de mi fascinación y morbo de poseer su cuerpo.

    Con vibrador en mano y mi lengua en su rosadito ano, Silvia gemía desesperadamente tratando de fugar su cuerpo de la intensidad del placer. Amarrada a las patas de la mesa, mi puta no podía escapar, detener o controlar sus orgasmos. Silvia no para de venirse, dejando su peludo sexo manchado de blanco por sus jugos. El juego de mi lengua y la vibración del consolador en su clítoris hacia que la vieja pierda el control total, soltando gritos y gemidos que todos sus vecinos escucharon.

    – “Por favor… tápame la boca”. – Pidió Silvia durante los últimos orgasmos.

    – “Tápamela… te lo suplico”. – Dijo la vieja sin aliento mientras le temblaba todo el cuerpo.

    Después de 4 venidas y su musgo blanco chorreando en el piso de la cocina, decidí detenerme. Todavía sensible al tacto y totalmente agotada, unte 3 dedos en su sexo peludo para luego ofrecérselo que se los comiera. Silvia chupó y se comió todos los jugos de mi mano y con una sonrisa en mi rostro le dije:

    – “¿No tan silenciosa ah?”.

    Avergonzada de tal show, limpié su sexo y quité los brazaletes que la ataban a la mesa. Silvia estaba débil de piernas por estar en esa posición por mucho tiempo y más con los problemas de su pierna, le costó caminar. Ayudándola a caminar la lleve a la cama dónde se echó boca arriba con las piernas cerradas.

    – “Ahora vuelvo”. – Le dije con una sonrisa pícara antes de salir de la habitación.

    Me fui a limpiar rápidamente lo sucio que había dejado el piso, pero al mismo tiempo dándole un descanso y oportunidad de sacar otros brazaletes. Al regresar al cuarto, Silvia seguía con las piernas cerradas, pero las abrió con una media sonrisa cuando le enseñe lo que llevaba en la mano. Amarré cada mano y pierna de cada lado dejándola con las patas y brazos arriba en forma de ‘V”. Limpie otra vez su sexo peludo para luego ir a darme un baño.

    Silvia esperó por 15 minutos mientras me duchaba, ella se merecía ser castigada por hacerse la pura y honesta. Sabía que le gustaba los castigos que le daba. También la excitaba ver mi lado erótico y oscuro, era nuestro secreto que ambos fuésemos un poco depravados.

    Llegué desnudo a la habitación con una erección que fue aprobada con la mordida de labios de mi puta. Silvia no me había visto que le había tomado fotos durante la sesión de la cocina por estar de espaldas. Ahora estando de frente se dio cuenta de mis tomas con el iPhone. Antes que dijera algo, le dije que eran para verlas los dos juntos. No dijo nada solo suspiro con preocupación cuando lo puse con dirección a su rostro. Traje su cuerpo al borde de la cama para luego comerme su sexo. Puse mi pene duro y gordo en la boca de su vagina y mirándola me di la vuelta. Siempre soñé con hacer un 69 pero nunca con ella abajo.

    – “¿Sabes que te toca hoy no?”. –Pregunté con voz firme y posicionando mi glande rozando sus labios.

    – “Lechita”. –Dijo la muy puta pasando la lengua y esforzando por tomar mi pene con su boca.

    – “Mírate como te gusta mi pinga, bella”. –Usé el sobrenombre que usaba antes.

    Silvia se miraba en la pantalla del celular como buscaba comerse mi pene con ansias que solo la ponían más candela. Bajé un poco mi torso para que tenga mejor acceso a todo el pene y mis bolas. Su vagina peluda estaba riquísima pero cada vez que sentía algo rico, paraba de chuparme. Quería que se la coma toda y se trague las dos semanas de espera.

    Me di la vuelta para mirarle la cara, darle un beso apasionado y comenzar a follar su cara. Al comienzo tenía su rostro entre mis piernas y dándole cachetadas apasionadas indicándole que me mire a los ojos mientras se la comía. Era imposible que se la comiera toda en esa posición, así que tire mi cuerpo hacia adelante para en posición de misionero, pero en vez de penetras su sexo, penetraba su boca.

    Mi puta luchaba por no atragantarse y vomitar en el acto, con un ruido que hacia su garganta que excitaría a cualquiera, hasta el impotente de su esposo. Por momentos a Silvia le faltaba el aire y ponía su cabeza de costado para tomar aire, sacándose mi verga de su boca. No tenía ni pies ni mano para sacarme de su boca, no tenía escapatoria… Se la puse devuelta en su boca y dejé caer todo mi cuerpo en su cabeza, empujando más a fondo el pene en su garganta. Mi puta respiraba como podía mientras las envestidas venían cada vez más rápido, su baba mojaba todo mi pelvi cubriendo su rostro con saliva blanca y burbujeante. Con los ojos cerrados y sin salida, la vieja seguía tragándome como sea y los sonidos de garganta se convertían más profundos y por momentos alarmante. Agarrado del cabezal de la cama, tomaba fuerzas para empujársela más y más. No la dejaba respirar, mirarla en esta posición me excitó demasiado y no tardaría de venir dentro de su garganta reposando todo mi cuerpo y empujándosela hasta que sus labios besaran la base de mi pene.

    – “Tómatela toda puta!”. – Le ordené. –“Sino no me muevo!”

    – “Gup… Gup”. –Se escuchaba desde Silvia.

    – “Ohhh… Silvia!!!”. – Dije en voz alta para que los vecinos me escuchen y que Silvia vea lo que me hace sentir (Siempre le gusto verme disfrutar de su cuerpo).

    Me salí de su garganta y tumbé a su lado. Agarre el teléfono que seguía grabando el video y enfoque su cara. Ella no podía ver nada por toda la saliva que tenía en el rostro y no poder abrir los ojos. Puse el teléfono a un lado para después quitarle las cuerdas que la ataban. Silvia estaba agotada, con lágrimas y los ojos rojos después de despejar la neblina. La dejé descansar en la cama con el rostro limpio y preparé la batea con agua caliente. Regresé por ella y nos metimos para bañarnos sentados en el agua caliente. Le lavé su rostro, su sexo todavía un poco frágil y el resto de su cuerpo. Sus tetas estaban erectas y duras. Cuando estábamos juntos siempre tenía una mano en uno de sus senos. Eran pequeños, pero bien formados. Ahora con la subida de peso, estaba más redondos y nada caídos. Nos quedamos sentados riendo y besándonos sin movernos mucho para que pueda recuperarse. Estando su espalda en mi pecho, volteó a verme…

    – “Eres terrible niño”. – Dijo sonriendo Silvia al notar otra vez mi erección.

    – “No eres mi puta, sino mi perrita”. Le dije dándole un beso pausado y con lengua.

    – “Guau, guau”. –Exclamó Silvia imitando el sonido de un perro.

    Los dos no echamos a reír…

  • Mi suegro, mi sugar daddy, mi hombre (3)

    Mi suegro, mi sugar daddy, mi hombre (3)

    Ya te conté un poco de mi etapa como travesti de clóset y de la cogida que me dio el papá de mi novia hace unos días.  Ahora vengo a encender un poco más la situación, porque después de platicarlo con él, decidimos tener un segundo encuentro el día de hoy.

    En aquella ocasión cada quien se fue a su casa y fingimos que nada había pasado por unos días, hasta que de manera muy casual me envío un texto preguntándome cómo estaba y si me arrepentía de algo. Le respondí que no, y que de nada servía arrepentirnos de algo que ya estaba hecho y que no había manera de deshacer. En un momento pude notar que él quería proponerme volver a vernos, pero no encontraba la manera de decirlo sin sentir que lo que estábamos haciendo estaba muy mal. En primer lugar, estaba siendo infiel a su hija con quien voy a cumplir un año de relación, y en segundo porque sabía que en su entender de la sexualidad, tener relaciones con un chico te vuelve gay. También me contó que su vida sexual con su esposa es prácticamente nula, y que aunque muchas veces él tiene ganas, ella difícilmente acepta coger o intentar algo nuevo. Yo fui muy firme en mi postura y le dije que eso no nos hacía menos hombres, simplemente era sexo, y que si él quería yo estaba dispuesto a intentar cosas nuevas con él también para experimentar. Fue así que fijamos lugar y hora para encontrarnos en un hotel que se encuentra cerca de un lugar al que él tenía que venir en la Ciudad de México.

    No lo pensé dos veces, ya que el sexo con él fue muy bueno en todos los sentidos, así que empecé en mi casa con un proceso de «feminización» para que al transformarme pareciera una sensual muchacha dispuesta a ser cogida. Empaqué en una maleta ropa que conservaba de mi etapa travesti más algunas cosas que compré de emergencia en la farmacia; como condones, lubricante y desodorante para dama, y en unas horas ya estaba en camino para encontrarme con él.

    Al llegar noté de inmediato que su auto estaba en el estacionamiento, así que le escribí para preguntarle si ya estaba en alguna habitación. Me respondió que sí y subí lo más pronto que pude, porque ya quería tenerlo entre mis piernas. ¿Conocen esa sensación cuando el ano de dilata y se siente deli? Pues todo el camino desde que me bajé del carro hasta la habitación, lo sentí. Quería que me cogiera ya. Al llegar al cuarto estaba descalzo, con la camisa abierta y con un whiskey en la mano. No quise besarlo para no apresurar las cosas y él se limitó a decirme: «¿Todo bien?», le respondí que sí y me apresuré a entrar al baño para empezar a vestirme y maquillarme. Me puse una tanga y el bra que compramos el fin de semana que estuvimos juntos, unos leggins súper pegados y una blusa con transparencia en el pecho. El maquillaje fue sencillo: base, rubor, labial rosa, sombras grises y pestañas postizas. Hice una cola de caballo en mi pelo y dejé un flequillo de lado. La verdad, ¡quedé preciosa! Al salir del baño su cara lo dijo todo, además de sorprendido se notaba ansioso por devorarme. Me extendió la mano y él sentado en la cama, me acercó y comenzó diciéndome: «Hueles a vainilla, y eso me encanta». Me sentí halagada y me agaché para besarlo. Ahora sí me correspondió. Tomó mi rostro y me besó suavemente en los labios mientras sus manos recorrían mi espalda. Me pidió que no me desvistiera todavía, quería verme antes de comenzar. Se alejó un poco para desvestirse y comenzó a acariciarse la verga mientras me observaba. No dejaba de decirme lo sorprendido que estaba de mi versión femenina y yo le dije que eso pasa cuando se preparan las cosas con un poco de tiempo y teniendo las cosas correctas. Después de eso se acostó junto a mí y me puso a chuparle la verga, que estaba ya dura y lista para mi boca. La tomé con mi mano y primero la saludé con la lengua, despacio de abajo hacia arriba, probando como se humedecía su glande poco a poco. Me la metí a la boca y fui mamándole despacio para disfrutarla. Tener una gran verga madura y caliente en la boca es una sensación como pocas, así que también empecé a tocar la mía, que estaba ya súper mojada y asomándose por un lado de mi tanga, haciendo que se viera a través de los leggings. Después de mamarlo le pidió que me desvistiera, pero que me dejara los zapatos y la tanga. Yo accedí porque pensé que de esa manera sería más sencillo para él y no se bajaría su erección, así que le puse el condón y un poco de lubricante en mi ano y en cuatro recibí su trozo dentro de mí.

    Grité un poquito porque empujó duro, pero ese dolor desapareció pronto y se convirtió en un «dame duro», «no me la saques» y más frases que sólo había escuchado en las pelis porno. Su manera de follarme fue varonil y muy intensa. Me tomaba por la cintura, manoseaba mis nalgas y tiraba de mi cabello mientras me daba con todo. Después de tenerme en cuatro, se acostó y me puso de cuclillas a darme sentones en su verga de espaldas a él, así que me agarré de sus tobillos y como una loca comencé a darme sentones en su verga hasta que me vine. Mi pene pasó en segundos de estar erecto a estar pequeñito y mojado, pero mi culo seguía recibiendo una cogida sensacional. Entonces me pidió que me volteara, subió mis piernas a sus hombros y me penetró de frente a él mientras me pedía que le dijera que era suya, que yo era su mujer…

    Verlo frente a mí, tan hombre, con tanta experiencia y disfrutando de mi cuerpo es una sensación que me enloquecía, no quería que se detuviera. En algún momento tuve el deseo de tener unos senos enormes para que los chupara y jugara con ellos mientras me cogía, de ser más mujer y provocarlo más. Después de un rato en esa posición, salió de mí, se quitó el condón y terminó en mi abdomen. Tenía mi barriga llena de su leche calientita y pensé que eso deben sentir muchas mujeres cuando nosotros terminamos ahí. Nos acostamos y nos abrazamos un rato. Le dije que había estado increíble para mí.

    Después de estar un rato acostados, me preguntó si para un siguiente encuentro podía utilizar unas botas y medias de red. Entonces además de entender que esa no sería la última vez, supe que también le gusta coger conmigo. Le dije que sí, que me pidiera lo que él quisiera y yo trataría de hacer su fantasía realidad. También me pidió que comprara una peluca rubia con pelo lacio, y me dio un billete de 1000 pesos mexicanos (Aprox. 50 USD) para que comprara todo lo que necesitara. Le dije que no podía aceptarlo, que realmente no lo hacía por eso, pero él insistió en que lo conservara. Tal vez también por un poco de culpa, así que lo guardé. Él se levantó de la cama, se bañó y se fue sin decirme mucho. Tal vez todavía siente que no es correcto lo que está pasando entre nosotros.

    Ese mismo día por la noche me escribió para decirme que sentía mucho haberse ido así, pero que era raro. Que no me ofendiera y que esperaba que fuera del hotel pudiéramos llevarnos normal. Le dije que no importaba, que yo entendía que no era sencillo pero que mientras los dos estuviéramos de acuerdo, todo saldría bien. Nos despedimos con un emoji y listo. Tenemos una cogida pendiente…

    Ahora tengo una misión, que es conseguir las cosas que me pidió para nuestro siguiente encuentro, mantenerme discreto y tratar de aguantarme las ganas hasta que vuelva a suceder.

    Ya te contaré cómo salió todo entre mi nuevo novio y mi lado femenino…

  • Tres generaciones incestuosas

    Tres generaciones incestuosas

    Hola a todos. Me llamo Luis Javier. Tengo 32 años y os voy a contar mi historia. Como empieza todo y como acaba. Espero que os guste.

    Vivimos, en un pueblo de unos 5000 habitantes de Castilla la Mancha.

    En mi casa vivimos tres generaciones. Mi abuela materna Paca, mi madre Pilar, mi hermana Sara y yo. Vivimos todos juntos, la mala suerte, se ensañó, con nosotros.

    Mis abuelos paternos, no llegué a conocerlos, murieron jóvenes, antes de que yo naciera.

    Mi padre era hijo solo, y mi madre también. Por lo que cuando se sacaron, se fueron a vivir con los padres de mi madre.

    La casa era grande y no había problema de espacio.

    Además así mis abuelos podían echar una mano con los niños, cuando nacerían.

    Pero la mala suerte, comenzó llamando a nuestra puerta, mi abuelo con 50 años sufría un accidente laboral y moría en el acto. Esto destrozó nuestra familia. Lo queríamos mucho, era muy bueno.

    Murió cuando yo tenía 13 años, guardo muy buenos recuerdos de él.

    La vida continuó, y todos fuimos saliendo adelante. El tiempo es el único medicamento que es capaz de curar todos los males.

    En mi casa no faltaba el cariño, de mis padres y de mi abuela, tanto para mi hermana como para mí.

    Pero el tiempo pasa, y nos hacemos mayores, mi hermana un año y medio mayor que yo fue a estudiar a Madrid.

    Estudió la carrera de magisterio.

    Yo un poco peor estudiante, me saqué una formación profesional, y a los 17 años comencé a trabajar, en un taller del pueblo, de mecánico.

    Mi hermana terminó, la carrera y regresó a casa, todo era normal.

    Hasta que unos años más tarde, a mi padre le diagnosticaron una enfermedad, que puso fin a su vida en dos duros años.

    Menos mal que por lo menos, estábamos todos unidos y el dolor se hizo más llevadero. Mi madre queda viuda a los 47 años.

    Los años fueron pasando y mi hermana dos años después, no dio la noticia que se casaba y se iba de casa, a vivir con su marido.

    Pero cosas del destino, hicieron que mi hermana pillara a su marido, en la cama con su mejor amiga. La tristeza y las depresiones llamaron a la puerta de nuestra casa otra vez.

    Desde entonces ya han pasado dos años, y parece que la normalidad ha llegado a nuestras vidas.

    Mi hermana tras el duro golpe que le dio la vida, cuando pillo a su marido en la cama, con su mejor amiga, decidió que volvería a casa, a vivir con nosotros.

    Dijo que en su vida no iba a haber más hombres, Juro que nunca más tendría nada serio, con ningún hombre. Lo paso muy mal la pobre.

    Por lo que visto lo visto, hicimos reforma en casa de mi abuela, acondicionados todo a nuestros gusto y ahora vivimos allí todos juntos.

    Voy a describir un poco más a fondo, mi vida.

    Como sabéis soy mecánico y trabajo en un taller del pueblo, vivo con mi madre, mi abuela y mi hermana, porque para mí esto es el paraíso.

    Soy el niño mimado de las tres, en casa no me dejan hacer nada. Así que para que me voy a ir de casa si aquí estoy en la gloria.

    De siempre me han gustado todo tipo de mujeres, pero hay unas por las que pierdo el sentido y hasta la cabeza. Y no son otras que las mujeres maduras. Me pierden las mujeres de entre 50-70 años.

    Por eso vivo tan feliz, en mi casa.

    Comparto casa con tres pedazos de mujeres.

    Las cuales por su genética familiar se conservan muy bien.

    Siempre he sido un fetichista de la ropa interior femenina, me encanta la lencería.

    Y que mejor sitio, donde vivir que con tres mujeres. Todo son bragas y sujetadores.

    En casa sólo hay mis calzoncillos.

    Descubrí el sexo, mediante las masturbaciones y desde entonces hasta ahora no he parado.

    Soy muy fogoso estoy cachondo todo el día, y más viviendo con tres mujeres.

    También suelo follar con alguna chica pero, nunca he querido con ellas, nada serio.

    Entre tanta mujer en casa comencé a despertar mi atracción sexual por ellas. Sobre todo por mi madre y mi abuela, la verdad que en mi hermana no me había fijado hasta que no lo dejó con su marido y volvió a casa.

    Entonces empecé a mirar a mi hermana con los ojos de deseo que años atrás ya miraba a mi madre y mi abuela.

    En casa nunca no nos hemos exhibido, pero tampoco nos hemos escondido, los unos de los otros.

    Siempre que tenía ocasión, espiaba a mi madre y a mi abuela, para verlas desnudas o ver cómo se cambiaban de ropa. Luego me hacía unas pajas de campeonato.

    Como os he dicho antes, me pierde la ropa interior femenina, siempre rebusco en la ropa interior de mi abuela, de mi madre y hace poco empecé con la de mi hermana.

    Voy a sus habitaciones y sacó todas la bragas y sujetadores, me pone muy cachondo.

    Siempre que sabía si alguna de las mujeres de la casa, se habían puesto alguna prenda íntima que me gustaba mucho, esperaba al día siguiente, que la echasen a lavar, me encerraba en baño y me hacía mis pajas. Las olía, me la enrollaba en la polla e incluso me corría como un loco en ellas. Luego las metía en la lavadora con la demás ropa y no se enteraba nadie.

    Os voy a describir un poco más a las mujeres de mi casa.

    Comenzaré por mi abuela, Paca 69 años, está delgada, tiene las tetas un poco caídas, pero al tenerlas pequeñas, no parece que están tan caídas como alguna mujer de su edad. Pesará 60 kg y mide 1’65 más o menos.

    Todavía después de más de 20 años, le guarda el luto a mi abuelo. Siempre viste de negro y nunca ha tenido ningún hombre más. Ha sido ama de casa toda la vida.

    Tuvo a mi madre con 18 años.

    Luego está mi madre, Pili 51 años, se conserva muy bien para su edad, es delgada, medirá 1’70 y pesará unos 60 kg ,las tetas todavía no se le han caído, por la misma razón que la de mi abuela no son muy grandes. Las tiene redonditas, es delgada y tiene buen culo.

    Desde que murió mi padre no se cuida mucho, pero cuando se arregla se ve muy guapa.

    La verdad que me pone muy cachondo, cuando lo hace.

    Tampoco ha tenido más hombres desde la muerte de mi padre.

    Trabaja en una fábrica a turnos en el pueblo.

    Tuvo a mi hermana con 18 años.

    Y por último mi hermana Sara 33 años.

    Tiene año y medio más que yo.

    Nunca me había fijado en ella como mujer hasta que no volvió a casa después de su ruptura con su marido.

    La verdad que está muy buena, es tan alta como mi madre tiene su mismo cuerpo, un poco más grandes las tetas, pero son iguales, parecen hermanas.

    Es profesora en nuestro pueblo.

    Siempre que vuelvo a casa, entro en silencio y cierro la puerta despacio, para ir por las habitaciones de la casa o el baño, a ver si hay alguna mujer y espiarla. Luego me hago una buena paja, y me saben a gloria.

    Un día cuando regresé de trabajar, lo hice un poco más temprano de lo normal, entré sin hacer ruido, y oí como alguien estaba en la ducha. Fui en silencia hacia el baño y como la mampara era transparente, pude ver como mi madre se estaba dando una ducha.

    Vi cómo se jabonaba el cuerpo, pude ver su peludo coño, y sus tetas, la verdad que mi madre estaba muy buena para la edad que tiene, me gustaría follármela, pensé pero no sabía cómo.

    Por lo que conformaría con una buena paja, saqué mi polla del calzoncillo y comencé a subir y bajar la piel de mi dura polla, mientras mi madre se pasa la esponja por su coño.

    Estaba muy cachondo, pero no me dio tiempo a correrme, entro mi abuela en casa.

    -Hola, dijo mi abuela. Hay alguien en casa?

    Yo me fui corriendo a mi habitación y desde allí contesté.

    – Si yaya, yo estoy en mi habitación acabo de venir de trabajar

    -Hola mamá, dijo mi madre desde el baño, mientras empezaba a secar su cuerpo.

    Hijo, no te he oído entrar.

    Esperé que se me bajara un poco la polla, y salí a darle un beso primero a mi madre ya estaba con la ropa interior puesta y luego a mi abuela que venía de la compra.

    -Joder que calor hace, voy a darme una ducha y a cambiarme de ropa, dijo me abuela, vengo toda sudada.

    Entonces salió mi madre de la habitación.

    -Yo me voy a tomar una café, con Laura.

    Luego a la hora de la cenar nos vemos. Dijo mi madre mientras se iba de casa

    -Tu Luisja que haces? -dijo mi abuela

    -Yo yaya, voy a ir a comprar unas piezas que me hacen falta para el coche de Sara. Le mentí.

    -Vale cariño pues luego nos vemos.

    Entonces hice como que me iba se casa, cerré la puerta pero me quedé dentro. Quería terminar la paja que había empezado con mi madre y mi abuela no me había dejado.

    Sigiloso, por el pasillo fui hasta el baño, mi abuela ya estaba en la ducha, al pasar por su habitación, vi encima de la cama que había comprobado ropa interior nueva, No era muy provocativa, pero para mí abuela no estaba tan mal. No eran esas bragas blancas grandes de vieja que siempre llevaba.

    Era un conjunto de licra con unas bragas negras con unos pequeños encajes en las costuras superiores y un sujetador con sus encajes también negro.

    Saqué otra vez mi polla, y fui al baño a ver cómo se duchaba mi abuela, mi polla estaba dura como una piedra otra vez. Comencé a hacerme la paja que antes habían dejado a medias, pero no quería correrme hasta que no vería a mi abuela con la ropa interior nueva.

    Vi como se pasaba la esponja mi abuela, primero pos sus tetas y después por su peludo coño.

    Madre mía se notaba mucha diferencia del coño de mi abuela al de mi madre, mi madre algo se lo arreglaba por lo menos, los pelos que le salían por la inglés, pero mi abuela no. Tenía todo los pelos alborotados y muy largos.

    Terminó la ducha y se secó, yo me escondí en mi habitación.

    Pude ver como mi abuela se probaba la ropa interior nueva, le quedaban bien esas bragas y el sujetador también.

    Entonces estallé y me corrí como un loco. Cerré la puerta de mi habitación y limpié todo, espere a que mi abuela se fuese de casa. Al oír la puerta salí de la habitación y yo también me fui de casa.

    Pensaba que todo había sido como otras veces, que me había hecho pajas espiando a mi madre o mi abuela, pero me equivoqué.

    Más a delante os contaré que pasó ese día, y sobre todo que lo hizo diferente a los demás, que había hecho la misma operación.

    Al día siguiente, estaba en el baño, sentado en la taza y vi en el cesto de la ropa sucia, unas bragas de mi hermana que llamaron mi atención.

    Estaban encima de toda la ropa sucia, se me puso la polla dura, las cogí y vi como en la parte que pega con su coño estaba llenas de líquido vaginal seco ya. Había mucha cantidad.

    Joder mi hermana, no sé qué le habrá pasado pero ha estado bien mojada.

    Me las llevé a la nariz y las olí, comenzar a pasarlas por mi polla y hacerme otro buena paja, la sensación era muy placentera… Me gustaba mucho, me puse muy cachondo tanto que acabé llenando las bragas de mi hermana, de lefa las puse perdidas.

    Hay que ver que ropa interior más bonita lleva mi hermana, se la podía poner mi madre, incluso mi abuela… Buff con solo pensarlo me ponía cachondo.

    Las metí en la lavadora y me fui del baño.

    Yo pensaba que todo quedaría ahí y que las bragas no estaban puesto a propósito.

    Pero no me di cuenta que me hermana entro al baño cuando yo salí en busca de sus bragas.

    Un día que estábamos los dos solos en casa, mi hermana me preguntó.

    -vas a salir? Hermanito?

    -No Sara, no hay nadie con quién salir, este pueblo es un rollo, el día menos pensado cojo las maletas y me voy a una ciudad grande.

    -Bueno no exageres, dijo mi hermana mientras se tiraba encima de mí como tantas otras veces.

    Y qué vas hacer tú sin tus tres mujeres? Me dijo mi hermana mientras apretaba mis mofletes…

    Me voy a dar una ducha, que es viernes, a ver si yo busco plan.

    Esperé a que mi hermana, fuese a su habitación, volviese al baño, y abrió el agua. Cuando oí cerrar la mampara. Me acerqué en silencio al baño. Es lo buenos de vivir con tres mujeres y que no se cierren la puerta.

    Puedes deleitarte con sus cuerpos, siempre que estás en casa solo.

    Me acerqué y vi el cuerpo desnudo de mi hermana, la verdad que estaba buena, me recordaba mucho a mi madre, pero 20 años más joven.

    Pude ver su depilado coño, sus tetas, sus pezones, que buena estaba la verdad. Saqué mi polla del pantalón. Desde donde yo estaba mi hermana no me podía ver, y vi cómo se jabonaba el coño, se frotaba las tetas.

    Me puse a mil cuando, pude ver como cogía la cuchilla y se depilada el coño, joder eso me puso muy muy cachondo, pero no me quería correr, quería que la paja me durase un poco más.

    Cuando acabó de rasurar su delicado coño, hizo algo que mato, e hizo que me corriera como un loco.

    Mi hermana con la esponja estaba frotando el coño, al poco tiró la esponja al suelo y comenzó con sus dedos a menearlos sobre su clítoris.

    Comenzó hacerse una paja de las buenas…

    No pude ver cuándo acababa me corrí como un loco, no dejaba de echar lefa, joder que gusto.

    Pero como me voy a ir a vivir a una ciudad si allí no podía ver a mi hermana haciéndose una buena paja.

    Joder qué gusto. Limpie todas las salpicaduras de lefa, que cayeron al suelo y volví al sofá a ver la tele.

    Mi hermana tardó un rato en apagar el agua, supe entonces que ya había acabado su paja.

    Madre mía, pesé claro tanto tiempo en un pueblo pequeño, no folla nada la pobre aquí nos conocemos todos, que mejor manera de saciar su calentura que una buena paja en la ducha…

    Yo seguía viendo la tele cuando mi hermana, me llamo desde su habitación.

    -Luisja, mañana trabajas?

    -No, pues? Qué quieres? Qué le pasa a tu coche? -le pregunté haciéndome la víctima.

    -No, joder nada chico. Mira que eres protestón.

    Yo sólo quería llevarte de fiesta un poco. Como dices que no tienes forma de hacer plan…

    -Tú, lo que quieres es que salga contigo para ver si me lías con la fea de tu amiga Carolina. Que no hay forma de que se como un rosco la pobre. Ya veo yo por dónde vas. Protesté desde el sofá.

    -Joder macho, mira que eres mal pensado, que no. Que no voy a salir con Carolina ni con mis amigas. Lo digo por si quieres que vallamos los dos por ahí un rato.

    Dijo mientras se vestía en su habitación

    -Tú, lo que quieres entonces es que te lleve, o que pagué la cena que te conozco. Y tienes mucho morro hermanita.

    -Bueno pues no creo que tengas una oferta mejor. O que vas a estar aquí todo la noche viendo la tv? No seas aburrido hermanito

    -Está bien. Y qué propones?

    -Pues podemos ir a Toledo, cenamos algo por allí y luego tomamos algo en una discoteca. Cambiamos de aires, son todavía las 19 y en 1 hora podemos estar allí. Venga hermanito no me seas soso.

    -Vale pero, volvemos cuando yo quiera que te conozco y luego no hay quien te traiga a casa. Le dije muy serio

    -Vale, hermanito, venga vete a ponerte guapo, que siempre vas de cualquier manera. Mientras yo aviso a mamá y a la yaya, que no vamos a venir a cenar, y que llegaremos tarde.

    -Vale voy a darme una ducha, y a vestirme. Dije mientras apagaba la televisión.

    Fui al baño, y vi el tanga de mi hermana otra vez en lo más alto del cesto de la ropa sucia.

    Volvía a estar muy manchado de líquido vaginal y esta vez estaba caliente. Estaba claro que era el tanga que se acaba de quitar mi hermana.

    No me lo pensé dos veces, cerré la puerta del baño y lo olí, lo chupé un poco y me hice una paja de campeonato.

    Me corrí en el tanga y me limpié con él. Lo puse perdido de lefa.

    Lo metí, en la lavadora y me metí a la ducha.

    No sé porque pero me, repase los huevos y la polla con la cuchilla. Siempre los llevo depilados, para limpiarme después de las pajas es mejor. Más higiénico.

    No sé porque me los repasaba si iba a salir con mi hermana, y no tenía intención de follar. Pero como ella se reparó su coño, pues yo también.

    Cuando tenía puesto el albornoz, mi hermana abrió la puerta y protestó.

    -Que manía con cerrar la puerta, ni que te fuese a ver algo que no haya visto nunca. Ahora está todo lleno de vaho y no me puedo maquillar. Dijo enfadada.

    -Bueno pues esperas, hermanita todavía me tengo que vestir.

    Puse rumbo a mi habitación, entonces escuché el secador.

    Me puse unos pantalones, vaqueros y una camisa, con un chaleco de vestir por si refrescaba. Mis zapatos, me eché colonia y fui al baño a peinarme.

    -Vamos hermanita todavía estás así? Cuando lleguemos es hora de volver.

    -Ya estoy, pringao me voy a calzar y nos vamos. Por cierto ya he avisado a mamá y a la abuela.

    -Muy bien hermanita, le dije mientras me peinaba con gomina.

    Cuando acabé, me fui al coche a esperar a mi hermana, la verdad que no me había fijado en ella hasta que abrió la puerta y la vi.

    «Has cogido la cartera hermanito? Que te conozco y luego me toca pagar a mi.

    Era una broma que siempre decía, luego al final siempre discutimos por pagar los dos.

    Me gustó mucho como iba vestida, llevaba un vestido corto, hasta media pantorrilla, negro muy ajustado a su cuerpo, con un gran escote.

    Llevaba unas medias finas negras con un dibujito en los laterales y unos zapatos de unos 6 cm de tacón. Una chaqueta del mismo color que los zapatos. La verdad que me puso cachondo.

    Me la follaría muy a gusto y sin ningún reparo pensé para mí.

    -Hay que ver que guapo te has puesto hermanito dijo, mientras cerraba la puerta del coche. Ves cuando quieres y te arreglas un poco pareces otro.

    -No seas pelota y vámonos, sentencié. Por cierto Sara tú también estás muy guapa, te sienta muy bien ese vestido.

    -Soy guapa por naturaleza hermanito, ya te gustaría echar un polvo con alguna que estaría tan buena como yo. Dijo riendo en broma.

    Que últimamente, has bajado mucho el listón. Anda que follar con Paula la hija de la Juani… Eso es caer muy bajo hermanito, no me esperaba eso de ti.

    -Joder pero como te has podido enterar? Yo no he dicho nada a nadie, pero veo que ella se ha ido la boca. La mierda de vivir en un pueblo tan pequeño. Se entera todo el mundo, que haces, con quién follas. Dije un poco enfadado.

    -Bueno no te enfades, yo sólo, quería gastarte una broma. Yo no he dicho nada a nadie. Puedes estar tranquilo, por mi parte…

    Continuamos el viaje, que duraba poco menos de una hora.

    Hablamos de cosas sin importancia, chismorreos de pueblo…

    Yo miraba la piernas de mi hermana, y la verdad que no me empalmada, pero la tenía morcillona, me estaba poniendo cachondo.

    Cuando quedarían unos 25 minutos para llegar. Volvimos a sacar la conversación de vivir en un pueblo tan pequeño. Todo eran problemas.

    -La verdad que tienes razón, hermanito lo de vivir en el pueblo, son todo pegas. Tienes que comprar ropa, tienes que ir a Toledo o a Madrid. Tienes que ir al médico, a Toledo. Haces algo y se entera todo el pueblo. Pero bueno los cuatro tenemos allí nuestras vidas.

    -Ya, pero al final uno se cansa. Vas de fiesta, tienes que coger el coche y venir a Toledo, no hay una discoteca a menos de 100 km. Y claro, luego el que conduce no puede ni probar una gota de alcohol, porque tiene que conducir.

    -Si, en eso tienes razón. Me imagino que cuando seamos más viejos lo de la fiesta no importe. Pero ahora es una gran putada.

    -Claro ahora vamos a cenar por ahí, yo con agua. Luego a tomar algo, no puedes tomarte un gin-tonic tranquilo. Luego hay que coger el coche… En fin que le vamos hacer.

    -Bueno, no te preocupes ya que me has sacado de fiesta, yo no bebo y llevo el coche a la vuelta, te parece buena idea hermanito?

    -No tranquila, ya que tú has sido la que me has sacado de casa, yo conduciré a la vuelta. No tenía nada mejor que hacer…

    -Bueno, tengo una idea mejor a ver qué te parece. Nos podemos quedar a dormir aquí. En Toledo hay miles de hoteles y seguro que hay alguno barato. Así podemos disfrutar de la noche los dos. Qué te parece? No me mereces, como hermana. Dijo mientras reía.

    -Pero como nos vamos a quedar a dormir, si no tenemos ni pijama, ni hemos traído ropa limpia para mañana? No lo veo la vedad.

    -Joder tío, todo son pegas. No te parece nada bien a la primera nunca.

    Mira dormimos en ropa interior.

    Luisja hermano que te he visto desnudo un millón de veces. Mañana una ducha y nos ponemos la misma ropa, es sólo para volver a casa y es poco menos de una hora. No es para estar todo el día con ella puesta. Que protestón eres. Dijo mi hermana un poco enfadada.

    -Bueno vale, vale no te enfades tata. Está bien busca por internet tú un hotel y avisa a mamá, para decirle que nos quedamos a dormir. No quiero que se preocupe. Ah y como la idea ha sido tuya pues lo pagas…

    -Mira que tiene morro el señor. Sentenció mi hermana.

    Entonces, me vino a la cabeza, si dormíamos en la misma habitación, vería a mi hermana, desnudándose, la vería de cerca sin estar escondido. De pronto me apasionó la idea.

    Joder que buena idea ha tenido mi hermana. Pensé en mi interior.

    -Ya está, ya está la habitación reservada. El hotel está al lado de la zona de marcha, y además al restaurante que me vas a llevar a cenar y vas a pagar, tampoco está lejos.

    -Pues venga, pon el GPS, para saber qué entrada hay que coger.

    Entramos a Toledo, y fuimos al hotel.

    Metimos el coche en el parking. Mi hermana pagó en hotel y nos dieron las tarjetas de entrada a la habitación.

    Como no teníamos equipaje, ni subimos a la habitación. Fuimos directamente a cenar.

    -Has avisado a mamá, de que no vamos a ir a dormir?

    -Si pesado. Ya se lo he dicho.

    El restaurante tenía muy buena pinta. Cenamos unos entrantes, y un buen chuletón, Nos venimos una botella de vino de Ribera del Duero y un par de copas de champagne para el postre.

    La verdad que habíamos cenado muy bien.

    Entre el champagne y el vino, estaba un poco contento. Pero todavía iba bien.

    Eso sí a cada momento que pasaba me ponía más cachondo mi hermana. Joder lo que daría por echarle un buen polvo esta noche…

    Salimos del restaurante, mientras que hablamos de cosas sin importancia, llegamos al primer bar.

    Pedimos un par de copas. Yo un gin-tonic y mi hermana un vodka con naranja.

    Bailamos un poco la música estaba muy alta para hablar la verdad. Pero lo estábamos pasando muy bien.

    Cambiamos de bar y tomamos otro par de copas, la verdad que yo estaba como una moto no podía dejar de mirar el cuerpazo de mi hermana.

    Para terminar la noche, fuimos a una discoteca que cerraba más tarde.

    Mi hermana y yo nos reímos mucho, de chorradas, pero de cosas graciosas de cuando éramos críos.

    Ya en la discoteca bailamos un rato más, pero la música era muy movida. Y yo lo que quería era bailar pegado a mi hermana y restregar me contra ella. Pero con esa música era imposible además estaba muy alta.

    Había una especie de reservados, en los cuales se estaba más tranquilos, entonces dijo mi hermana.

    -Dentro de 45 minutos cierran la discoteca. Nos tomamos la última o nos vamos a dormir?

    -Creo que lo mejor hermanita será ir a dormir, mañana a las 12 hay que dejar la habitación y apenas vamos a dormir 6 horas.

    -Por eso no te preocupes, tu hermanita ha cogido una habitación de las que se puede disfrutar de ella a hasta las 18. Estoy en todo.

    Además avisé a mamá que no íbamos a ir ni a dormir ni a comer. Menudo cuerpo tendremos mañana, después de los excesos de esta noche.

    -Ah pues si es así, nos tomamos la última, vamos a un reservado de eso, yo estoy reventado me apetece sentarme y hablar un rato.

    -Vale pues pide la última tú, que yo voy al baño. Vale hermanito. No te vayas dijo en broma.

    La verdad que los dos íbamos un poco pasados con la bebida, yo estaba muy contento. Pensé en decirle a mi hermana de echar un polvo, peo en frío lo pensé y vi que podía, destrozar la relación tan buena que teníamos.

    Cogí las dos copas y busqué un reservado vacío.

    Esperé a que llegase mi hermana del baño.

    -No veas cómo estaban los baños, casi no puedo ni mear.. Joder hermanito que buena idea has tenido aquí por lo menos podemos hablar tranquilos, sin tener que pegar chillos.

    -Si la verdad que los sofás, son muy cómodos. Además te puedo escuchar jejeje

    Entonces mi hermana que estaba a mi lado sentada. Dijo

    -Tienes razón hermanito al final nos vamos a tener que venir a vivir tu y yo aquí en vez del pueblo, para salir por ahí los fines de semana. Me lo he pasado muy bien la verdad.

    -Ya lo sé tata, yo también lo he pasado muy bien.

    -Si hoy llevas un día de pasarlo bien o diría yo que muy bien. Dijo mi hermana con cierto retintín.

    -Sara, no sé por dónde vas. El día ha sido de lo más normal de casa al trabajo, y del trabajo a casa. La noche si que ha estado muy bien, pero el día no le veo nada para destacar. Dije dudoso.

    Entoces mi hermana soltó la bomba, que no me esperaba para nada.

    -Hermanito mío, no te hagas tanto el tonto, que de tonto no tienes ni un pelo.

    Quieres que te recuerde cómo has dejado mi tanga esta tarde? Y como cuando he vuelto al baño ya no estaba donde yo lo había dejado, y estaba metido en la lavadora? No te acuerdas la paja que te has cascado, mientras te ponía a mil cuando me repasaba el coño y sobre todo, cuando me hecho yo la paja, Que te has corrido como un loco? Es que te vas hacer ahora el ofendido? Hermanito…

    Joder, que hija de puta, era mi hermana me había tendido una trampa, y yo había entrado al trapo en todo. Joder que pillada me ha pegado. Madre mía.

    -Joder Sara, todo ha sido una trampa tuya, y yo he entrado como un miura al capote… Que lista eres. No sé qué decirte.

    -Mira hermanito, te llevo observado mucho tiempo, y sé que todas las mujeres de la casa te ponemos a mil. Las tres generaciones, te ponemos la polla bien dura.

    Te voy a contar el día que te pille y vi como todas te poníamos cachondo y te hacías pajas a nuestra salud.

    Te acuerdas hace dos semanas, una tarde que llegaste a casa, entrarse sigiloso como siempre, haces y fuiste a ver cómo se duchaba mamá?

    -Joder Sara si que me acuerdo, pero como sabes tú eso?

    -Hermano mío, yo estaba escondida en mi habitación.

    Esa tarde me dieron la tarde libre en el colegio, y me fui a casa. Yo sospechaba que nos vigilabas mientras nos duchamos y cambiábamos de ropa, como nunca cerramos las puertas…

    Entonces me escondí en mi habitación y esperé a que tú llegarás. Cuando yo llegué a casa no había nadie, cerré otra vez la puerta y me escondí en mi habitación a ver qué hacías.

    Vi cómo te hacías una paja, hasta que llegó la yaya a casa y te cortó el royo.

    También vi que como con mamá no había podido terminar la paja, le dijiste a la yaya que te ibas. Fuiste a la puerta de casa y la cerraste pero te quédate dentro, y te fuiste a espiar a la yaya.

    Paraste en la habitación de la abuela y miraste las bragas de licra nuevas que se había comprado, seguiste con la paja, hasta que salió de la ducha y se puso la ropa interior nueva. Entonces te corriste como un loco… O no fue así?

    -Que hija de puta, por qué haces eso?

    -Espera «tato», que todavía hay más. Yo la verdad que me puse como una moto con la situación. El único hombre de la casa y se pone cachondo, con todas las mujeres de la casa, o eso pensaba, pero no estaba segura que yo también te ponía, así que dejé otra trampa más.

    Me hice una buna paja, la situación me puso muy cachonda además, llevaba y llevo mucho tiempo sin follar. No me quiero tirar a nadie del pueblo.

    Me corrí en las bragas como una loca, y limpié con ellas, mi coño. Las dejé llenas de flujo vaginal.

    Al día siguiente, antes que tú te levantarás para ir a trabajar las puse, encima de toda la ropa, para que la vieses bien y ver que hacías con ellas. Pero al salir de baño, entré y nos encontré en el cubo de la ropa sucia.

    Por un momento pensé que te las había llevado para hacerte alguna paja más tranquilo. Pero mi sorpresa fue cuando volví a casa, estaban colgadas en el tendero. O sea que las habías metido a la lavadora. Eso quería decir que te había corrido en ellas como un loco. Así que yo también le pongo cachondo. Las tres generaciones ponen cachando a este hombretón. Término de decir mi herma mientras tocaba mi pierna.

    La verdad que me ponían cachondo, mi abuela mi madre y mi hermana, pero la verdad que me lo dijese a si mi hermana, me dio un poco de vergüenza.

    -No se Sara, será una enfermedad. Pero no lo puedo evitar. Me pongo a mil con sólo, pensar en vosotras. Mamá y la abuela, hacen que pierda la cabeza.

    -Y yo también te pongo como un toro? Dijo mi hermana mientras acariciaba mi pierna.

    -Joder que si me ponéis. Porqué te crees que nunca me he ido de casa. Porque aquello para mí es el paraíso. Aunque este enfermo por pensar así.

    -Que enfermo, ni que narices, dijo mi hermana, yo también, me pongo cachonda contigo, piensa que eres el único hombre que veo desnudo en periodos de tiempo muy largos, y una no es de piedra. Además hermanito no estás nada mal.

    Y si tú crees que es una enfermedad, será hereditario porque yo también la tengo.

    Subió su mano y cogió mi polla que ahora sí que está dura.

    -Así que hermanito vamos para el hotel y vamos a pecar juntos está noche. Porque como tú tengas las mismas ganas que yo de follarte no vamos a pegar ojo

    -Mira que eres guarra hermanita, le dije mientras abría sus piernas y metía mi mano, en su coño caliente y húmedo. Con las ganas que tenía de follarte. Ya veo que lo de venir esta noche conmigo y lo del hotel también, eran una trampa no? Le dije mientras me acercaba a su cara.

    -Claro hermanito, me moría de ganas de pegarme un buen revolcón contigo, pero en casa no ibas a poder así, y que mejor sitio que aquí.

    Nadie nos conoce, podemos pasar por una pareja normal…

    Nos acercamos y nos fundimos en un largo beso con lengua, ente los dos había una tras tensión sexual acumulada, y estás noche la íbamos a relajar.

    Mientras nos comíamos la boca, ella acariciaba mi polla, por encima del pantalón, yo tocaba su coño que estaba empapado.

    -Vamos al hotel, no aguanta más quiero que me folles, que me dejes satisfecha para una temporada.

    Salimos de la discoteca y fuimos al hotel, no estaba muy lejos. De camino, nos agarramos de la cintura, y yo no paraba de sobarle el culo, estaba a mil…

    Entramos en la habitación, mi hermana sabía que me la iba a follar, había cogido una sola cama.

    -Lo de sólo una cama? Hermanita? Ya dabas por hecho que queria follarte?

    -Claro hermano, eso se ve en los ojos. Veo como me comes con la mirada, veo como llevas todo el viaje mirándome las piernas.. Que no soy tonta.

    Entonces me acerqué a mí hermana la agarre por detrás y empecé a restregar mi dura polla, por su culo. Le toqué las tetas por encima del vestido, mientras no dejaba de restregarme con su culo.

    -Para hermanito, que tanto rozarte con mi culo te has de correr.

    -La verdad que me pones muy cachondo. Pero te puedo asegurar que no me voy a correr y que vas disfrutar de lo lindo.

    Entonces se dio la vuelta, y comenzó a comerme la boca, metía la lengua con ansia, buscaba jugar con mi lengua. No dejaba de tocar mi polla.

    Se puso de rodillas, y dijo mientras soltaba mi cinturón y el pantalón.

    -Vamos a ver esta polla de cerca, que así depiladita me muero de ganas por comérmela.

    Sacó mi polla por la parte de arriba del calzoncillo, y la miró con deseo.

    -Bueno me he comido pollas más grandes pero esta no tiene mala pinta.

    -A mí me han chupado, gente menos sincera y también he disfrutado. Hermanita.

    -Cállate y disfruta de la manada que te va hacer tu hermana…

    Comenzó a pasar su lengua por toda mi polla, yo la miraba como cerraba los ojos, y disfrutaba de la manada. Me chupaba los huevos, se los metía en la boca, levantaba mi polla, y seguía pasando la lengua por los huevos.

    Entonces se la trago, la engulló entera hasta que mis huevos, pegaban en sus labios, comenzó a sacar y meter mi polla de su boca a gran velocidad… Me estaba gustando mucho. Creo que no era la primera polla que chupaba mi hermana. La paré y la puse de pie.

    Subí su ajustado vestido y se lo saqué por la cabeza. Ante mi apareció ese cuerpos que ya había espiado alguna vez, pero que nunca había tocado. Mi hermana conocía bien mi fetiche, el conjunto de lencería era precioso. Llevaba unas medias con liguero a la cintura, una bragas con encajes trasparentes que dejaban ver su culo y la rayita de pelo que tenía en el coño. Eran azules turquesas el sujetador a juego hacia un canalillo que chupé.

    Le solté el sujetador y chupe bien esas redonditas tetas, esos duros pezones que tenía, joder que duras tenía mi hermana las tetas…

    Metí la mano, en su braga y acaricie de arriba abajo sus labios vaginales, echaban líquido por todos los lados. Había puesto a mi hermana muy muy cachonda…

    Busqué su durito clítoris y lo froté con rapidez, Los primeros gemidos salieron de la boca de mi hermana a mi oído, mientras que me daba besitos en el cuello.

    -Ahhhh que gusto, ahhh joder.

    Entonces, no me lo pensé dos veces, me quité los pantalones, frené a mi hermana que también quería desnudarse pero estaba más buena con ese conjunto.

    La lleve a la cama y la tumbé, levante sus dos piernas y apareció su coñito, estaba que chorreaba.

    Me moría de ganas de meter mi polla ahí.

    Entonces, no me lo pensé, dos veces y se la metí, la metí lo más adentro que podía, hasta que mis huevos hacían tope en su coño.

    Joder que morbo follarme a mi hermana.

    Se la metía a buen ritmo a mi hermana le gustaba mucho.

    -Ahh joder sí qué gusto cabron, que bien follas no pares, hermanito no pares. Dame más dame polla que tanto, necesitaba. Joderrr que gustooo

    Seguí en mi afán de follarme a la guarra de mi hermana…

    -Qué, te gusta cómo te folla tu hermanito? Eh putitaaa. Te gusta mi polla eh?

    Joder qué coño, más caliente y mojado tienes hijaputa… Ahh me guataaa me gusta follarteee

    Pero al instante me paró en seco.

    -Para joder, con el calentón no me había dado cuenta, estamos follando a pelo. No hemos tomado protección. Dijo mientras sacaba mi polla de su chorreante coño…

    -No te preocupes, hermana, haremos la marcha atrás no me correré dentro, controlo muy bien el momento de eyacular. Son muchas pajas…

    *No sé, seguro que controlas?

    -Que si joder, sino mañana una píldora del día después y todo solucionado.

    La convencí.

    -Venga Joder pues sigue, que estoy a punto de correrme, lo haces muy bien hermanito. Dijo mientras cogía y polla y la metía en su coño.

    Seguí un poco más el mete y saca yo no me quería correr aún, pero mi hermana chillaba como una loca…

    -Joder cabrón que buen follas, joder que bien usas esa polla, hace tiempo que no me follaban tanto rato y también.

    -Ahhhh siii joder me corro me corro me corrooo y noté como mi hermana bajaba la presión de su coño, contra mi polla. Ella ya se había corrido.

    -Ya te has corrido? Putita. Le dije excitado

    -Si joder dijo muy relajada. Me ha gustado mucho además ya veo que controlas la eyaculación.

    -Pues mira a ver que yo no me he corrido todavía.

    Entonces cogió mi polla y comenzó a chupármela otra vez. Ahora me daba más gusto que antes estaba a punto de correrme, pero me gustaba ver cómo mi hermana me comía la polla.

    Aguanté algún minuto más, pero ya no podía aguantar más.

    Saque la polla de la boca de mi hermana y la dirigí hacia las tetas de mi hermana, quería correrme en ellas…

    -Joder me corro putita me corroooo y de mi polla salieron 10 chorros de leche que fueron a caer a las tetas de mi hermana, La cantidad de lefa era muy abundante…

    -Joder hermanito, me has puesto perdida con tu leche. Que guarro eres.

    Pero la verdad que me gusta

    Me gusta que me llames putita y que me hagas el amor como a una puta. Me ha gustado mucho hermanito. No será el último.

    -A mi también me ha gustado y la verdad que me pone cachondo hablarte así. Me he puesto a mil. Eres muy buena follando hermanita.

    Nos fundimos en un largo beso, nuestras lenguas estuvieron jugando durante un rato, mientras recuperábamos el aliento…

    Continuará…

  • Pagando un favor

    Pagando un favor

    Cómo contar esta historia, sé que la persona de la cual voy a hablar la leerá así que le contaré cómo viví aquel día.

    Fuimos novios por una semana, porque me recordaba a mi ex novio, cuando lo acepte fue que terminamos. Les puedo decir que conocer a un chico, besarlo y empezar una relación en menos de una hora, no es una buena idea.

    Durante esa semana lo único que hicimos fue besarnos, apenas si hablábamos, recuerdo que el primer día me pidió que agarra su pene, estábamos afuera de la metro enfrente de una central de autobuses, lo que quiere decir que estábamos rodeados de personas, además en ese momento aún era tan inocente como para hacerlo.

    Pues ese fue el inicio y el final de nuestra relación como novios, pero nuestros encuentros siguieron.

    Después de más de un año sin saber nada del otro, nos encontramos como por arte del destino, justo de frente, así que comenzamos a hablar nuevamente, desde el principio él me dejó muy claro que aún tenía un interés en mí, así que de cierta manera me aproveche de eso.

    Un día que íbamos a vernos le dije que tenía que llenar unas encuestas con estudiantes de secundaria, en ese entonces aún estudiaba la carrera de Psicología, así que eran para una clase, él se ofreció a ayudarme. Así que me recogió en mi facultad fuimos a sacar copias e ir en buscar secundarias, la misión falló, así que me dijo que por su casa había una que chance teníamos más oportunidades.

    Así que nos fuimos a su casa, debí saber que era una mala idea, cuando llegamos me di cuenta que faltaron copias, así que en su casa sacamos las copias, llegamos y no había nadie, su casa era muy bonita.

    Sacamos las copias, fuimos a buscar la secundaria, nos aceptaron, se quedaron con todos los cuestionarios y nos los darían hasta la próxima semana, así que nos fuimos de regreso a su casa. Ya en este punto me sentí muy agradecida con él pues me acompañó, sacó mis copias y consiguió la secundaria, así que tendría que encontrar la forma de agradecerle.

    Llegamos a su casa y me recordó un trato que habíamos hecho, algún día veríamos hentai juntos, pues ese era el día, para nuestra suerte su madre llegó, no me imagino que debe haber pensado de verme en su casa sola con su hijo. Solo nos saludó y nos dijo que se tenía que ir en unos minutos. Una parte de mi no quería que se fuera porque si ella no estaba cualquier cosa podría pasar.

    Se fue y solos otra vez, puso el hentai en su computadora, era uno en una biblioteca, yo estaba sentada en el comedor, él estaba de pie a un lado. Lo que veíamos comenzó a excitarnos, era evidente que algo pasaría.

    Después de un par de minutos, él comenzó a tocar mi cuello, sus dedos eran largos, se sentían rasposos, me encantaba y eso me excitaba cada vez más. Poco a poco bajó hacia mi pecho, sus manos cabía perfectamente en mi pechos primero los tomó por completo y los apretó tan fuerte que quería gritar, pero me negaba a qué se diera cuenta cuanto estaba disfrutando lo que hacía, luego se fue a mis pezones con uno de sus dedos empezó a darle vueltas hasta que se puso duro, ahí fue cuando llegó el momento de que los chupara. Se acercó rápidamente y empezó a besar mis pechos todo alrededor y al llegar al pezón lo mordió lentamente que fue inevitable gemir de placer, así descubrió lo mucho que estaba disfrutando de todo lo que hacía.

    Me volteo a ver y con una sonrisa pícara continuo a mi otro pecho esta vez mordió mi pezón con más fuerza, mi respiración era entrecortada, yo solo podía alborotar su cabello, mientras besaba mis pechos puso su mano sobre mi pantalón a la altura de mi vagina, yo ya estaba mojada, así que lo noto y rápidamente metió su mano debajo hasta llegar a mi vagina.

    Eso me sobresaltó pero yo quería que continuara, quería sentir sus manos, primero comenzó jugando con mi clítoris, con dos dedos lo movía de un lado a otro de forma rítmica, ya en este punto a cada movimiento hacia un gemido, cuando de un momento a otro metió sus dedos dentro de mi vagina, grite de placer, se sentía tan bien.

    Él se detuvo en seco y fue a su cuarto por condones. Me llevo a la cama pero yo no quería, me negaba a tener relaciones sexuales, solo pude decirle que no quería, él ya me había bajado el pantalón y veía mi vagina enfrente de él, ya con su pene todo erecto, vio como me negaba a hacerlo y lo acepto.

    Me agarró de la mano, me subí el pantalón y nos levantamos de la cama, ya en el comedor me dijo que si al menos se la mamaría, eso sí lo puedo hacer pensé, así que le dije que sí.

    Aún seguía muy excitado pues su pene estaba muy bien parado y duro, lo metí a mi boca, comencé solo sacándolo y metiéndolo, después seguí con mi lengua la pasaba por arriba y por abajo, cada vez que entraba y salía, cuando estaba afuera ponía mi lengua encima y formaba círculos alrededor de todo el pene.

    Después de unos minutos se vino, fue mucho, por alguna razón sabía mal y no me lo pude tragar, cuando terminó fui a la cocina y lo escupí en la tarja. Se subió el pantalón y nos preparamos para irnos, pues él tenía que ir al cine y yo a mi casa.

    Él siempre me pregunta porque no quise que nos acostáramos ese día, la respuesta es simple, yo me sentía en deuda con él por todo lo que había hecho en el día, así que pensé que era una forma de agradecerle pero cuando estábamos a punto de hacerlo me arrepentí y por eso no seguí adelante. Perdón, pero mis motivos no eran los correctos.