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  • Mi madre y su amante

    Mi madre y su amante

    Como comenté alguna vez, estudié en una universidad ubicada en una ciudad a unas tres horas de donde nací y vivía mi familia. Volvía a casa cada tres semanas en promedio. Un fin de semana, cuando tendría unos 20 o 21 años, en el que supuestamente no volvería, me enteré que mi padre y mis dos hermanos menores irían al cumpleaños del abuelo, en una ciudad andina cercana. Como de costumbre mi madre no iría, pues la altura la afecta mucho.

    Decidí llegar de sorpresa a casa y pasar el fin de semana con mi madre y de paso, salir con los amigos con los que había estudiado el colegio hacía ya varios años. El viernes, luego del almuerzo, tomé un bus y enrumbé a casa. Al llegar, hacia las 6 pm, abrí la puerta principal hacia la calle e ingresé al patio, luego había una segunda puerta que permitía el ingreso a la casa propiamente dicha. Al estar por abrir la segunda puerta, escuché como sollozos. Me quedé un poco paralizado y presté atención antes de ingresar. Rápidamente me di cuenta que no lo eran, que eran gemidos de placer.

    En un instante mi mente explotó y supuse mi madre estaba en casa con alguien. Decidí mantenerme de incognito y subir a la lavandería. La habitación de mis padres tenía una enorme ventana hacia ella. Con sigilo subí. Y para mi suerte, si bien la ventana estaba cerrada, no habían corrido las cortinas y podía ver completamente la habitación. Tuve suerte, pues a pesar de haber aún algo de luz solar, la habitación tenía la luz prendida.

    Pude ver a mi madre en cuatro patas con un hombre detrás de ella. Al detenerme lo más cerca que me pareció prudente la escuché decir “me vine”. El hombre se separó de ella. Ambos se acostaron. Él prendió un cigarrillo (algo prohibido en casa por mi padre) y me di cuenta que había un cenicero en el velador de su lado. Mi madre se recostó sobre su pecho y ambos estuvieron un rato, quizás unos 15 minutos sin hablar. Durante los mismos, su amante fumó dos cigarros.

    Pensé que todo había concluido y cuando estuve a punto de retirarme con igual sigilo, escuché que él le decía “chúpala puta”. Mi madre, le respondió sumisa “si mi amor”. Recién en ese momento, cuando él se la cogió, indicándole a mi madre que empiece, me pude dar cuenta del tamaño de la verga. Ya se encontraba erecta, sin que ella use sus labios y lengua. Una verga enorme diría, incluso hoy tantos años después del incidente puedo afirmarlo. Mi madre se puso en perrito y comenzó a chupársela. El culo hacia la ventana y si bien no veía los detalles de la chupada, si podía verle el culo moverse rítmicamente mientras lo hacía.

    Mientras ella mamaba esa poderosa verga, él le decía que era una puta, que era una perra. Que era una zorra infiel y ella sólo mamaba sin responder. Luego él le dijo que la iba a coger por el culo y le preguntó

    – ¿Puta de quién es tu culo?

    – Tuyo mi amor, sólo tuyo.

    – Quien te lo abrió perra.

    – Tu mi amor, aquí en mi cama

    – El cornudo lo usa

    – No mi amor, es sólo tuyo

    Mi madre dejó de mamar y se acostó boca abajo. Su amante, que, por cierto, era un feo vergón, con bigote de charro mexicano, se arrodillo a su lado, separó sus nalgas y escupió varias veces entre ellas. Cuando él escupía, mi madre empezó a gemir, aún sin tener nada dentro.

    El amante se acomodó muy rápidamente sobre ella y sin ningún preámbulo, se la metió. Supongo todos los 20 o más centímetros en una, pues mi madre gimió de dolor y empezó a decir “me duele mi amor, me duele”. Él le respondió “es tu culpa perra por no buscarme. Si el cornudo no se va, no me llamas puta de m”. Mi madre gemía y él comenzó también a gemir y era obvio que el inicial dolor se había transformado en placer anal.

    Tras un par de minutos o menos, la colocó en perrito. Todo ello sucedía en perpendicular a mí, ambos sobre la cama. Felizmente ya había anochecido y yo me encontraba en la penumbra. Luego la acomodó al borde de la cama, justo mirando hacia donde yo estaba. Él salió de la cama, se puso de pie y siguió cogiéndola por el culo, con mi madre con la cabeza enterrada en la cama. Por momentos la levantaba y podía apreciar su cara perdida de perra culera. Comenzó a gemir y decir “me vengo mi amor, me vengo” y tuvo un orgasmo con el rostro levantado que nunca olvidaré. Comenzó a decir “soy tu puta, tu puta, eres mi macho, eres mi perro”. Y él siguió culeándola.

    La volvió a cambiar de posición al borde la cama. Ella boca arriba, con sus piernas al hombro de su amante. Posición en la que se comería hasta el último centímetro de esa enorme verga y se lo dijo “mi amor, me va a entrar toda”. El amante le respondió “si puta” y de un solo movimiento se la empujó hasta el fondo. Mi madre volvió a gemir con algo de dolor, pero fue un instante. Pronto tuvo un segundo orgasmo y luego un tercero. Su amante seguía usándola de perra y por su cara de placer desorbitado supe que llegaría. En ese instante la sacó. Se acomodó al borde de la cama y le metió la verga recién sacada del culo a la boca de mi madre, que recibió todo el semen en su boca, supongo con el sabor de su propio culo. El semen comenzó a derramarse por sus labios y su amante le dijo “tómalo todo puta de m”. Mi madre obedeció.

    Supe que era el momento de irme. En silencio retrocedí. Bajé las escaleras, abrí la puerta de la calle y salí. Mi madre sería cogida toda la noche y todo el fin de semana, yo sobraba. Casi sin dinero, tuve que pensar que hacer.

  • Todo sigue igual con mi ex jefe Carlos

    Todo sigue igual con mi ex jefe Carlos

    Holis bolis! Yo aquí regresando a escribir mis vivencias y en especial esta que de verdad acabo de experimentar, y más porque fue con Carlos mi segundo jefe que he tenido y que gracias a todo el dinero que hice con él me pude venir a Playa del Carmen. Quien soy por si no se acuerdan, me llamo Alexa, mexicana y tengo 26 añitos ya, casi concluyo mi maestría en contabilidad; soy alta 1.75 descalza, cabello negro largo, delgadita de piernas largas, culo paradito rico, tetas medianitas pero duras y en su lugar, con esta pandemia tengo un par de kilitos de mas que me han caído de lujo porque me veo mas frondosa y me encanta mi ropita interior pequeñita casi invisibles, por cierto siempre bien depiladita y mi piel humectada, una nunca sabe cuando puedan pasar cositas ricas.

    Hoy es sábado, estoy en casa de mis papás acá en CDMX tirada aun en pijama ya que puedo hacer homeoffice y no es necesario estar allá en Playa del Carmen, me puse a revisar mis cosas que aún tengo guardadas de la universidad y encontré la oferta de trabajo con la que llegue a Carlos hace ya casi 7 años, recordé todas las cogidas largas y monumentales que me dio, ese hombre alto, grande, barba cerrada rasposa, manos grandes y ese animal que le colgaba entre las piernas me hizo fantasear, aún se veía el número así que tome mi celular y marque por curiosidad.

    -Si, bueno

    -¿Carlos? Hola soy Ale, Alexa trabaje contigo hace unos años

    -(un silencio de 5 segundos) ¿eres Alejandra mi asistente?

    -¡SI! ¿cómo estas? Ya han pasado muchos años desde el último día que te vi y nos despedimos cenando en Polanco.

    – Bien bien gracias acá preparando mis cosas ya que saldré por la noche, a ver que día que visites CDMX me pasas a saludar como se debe eh.

    -Pues estoy en CDMX, pero que lastima que ya te vas como siempre de negocios y bastante ocupado.

    -pero hasta en la noche Alexita, entonces ¿en cuánto tiempo llegas?

    ¡Se me cayeron los calzones! ¿De verdad quería ir? Sabíamos que no iría a saludarlo nada más y platicar sobre cómo estaba hoy en día. Me moje en un instante y solo alcance a decir.

    -Ok, deja ducharme y llego a tu casa, te llamo estando afuera. ¿Aun tienes esa loción de madera que me gustaba mucho?

    -jajaja acá te espero, con la madera de siempre.

    Toda emocionada como colegiala enamorada corrí a la regadera, jabón aquí jabón allá. Toalla en la cabeza y solo me quite el exceso del agua, cremita en todo mi cuerpo para estar bien humectada, poquito perfume como le gusta y a decidir que me pondría. Hice memoria y abrí mi cajón de lencería moví toda y pensé que podía ser más rico y excitante para los 2. Así que agarre un top y un cachetero y los avente a mi bolsa y decidí ir sin nada debajo, nada mas rico que mi piel limpia y humectada oliendo fresca, agarre un vestidito de Playa así floreado y flojito, mis tenis blanco y me hice una cola en el cabello, rímel y labial rojo bien marcado. Agarré el coche de mi papá y atravesé la ciudad en 40 minutos hasta el pedregal.

    -Hola papi ya llegué, ¿me abres?

    -Claro con gusto, dame un minuto

    Se abrió el portón eléctrico, entre y me detuve frente a la puerta de su casa, así siempre fue de grande su casa, elegante además, se abrió su puerta y ahí estaba el en ese traje espectacular sin corbata, barba entrecortada, sonrisa que me derritió desde ese momento, yo solo sonreía como idiota. Caminé hacia él saludándolo y me recibió con un abrazo, me sujetó por la cadera y yo tomé su carita con mis 2 manos y le di un besito en la boca y yo no paraba de sonreír. Me invitó a entrar sin quitar su mano de mi cadera, con la otra mano sujeto mi mano y medio una vueltita.

    -Oye te ves muy bien con esos años que han pasado sin vernos, te veo mas livianita de ropa que antes.

    -¿te gusta?

    Me abrazo por detrás y me beso el cuello, tome sus manos para recorrer mis tetas y mi cuerpo, le dije que me desatara la cinta del vestido, cuando lo hizo solo me gire estando parada frente a él y dejé caer mi vestido mostrándole toda mi desnudes solo para él en ese preciso lugar.

    Se acercó a mí y nos besamos lentamente como amantes en pleno romance, con sus manos recorrió mi espalda llegando a mis nalgas y con una bajo un poco más recorriendo con un dedo mi rajita la cual ya mostraba señas de que me estaba mojando, le desabroche la camisa que aun traía e hice lo mismo con su pantalón, olía riquísimo, me lo quería comer vivo pero con él tenía que ir por partes, así que después de oler su pecho velludo nuevamente le tomé el rostro para volverlo a besar, esa barba me raspaba delicioso y ya la quería entre mis piernas. así que empezó a caminar yo iba de espaldas y llegamos a un sillón donde recostó y con esa barba rasposa bajo por mi cuello llegando a mis tetas las cuales mordisqueaba y besaba con dulzura, me las apretaba delicioso y yo en ese momento ya estaba empapada, siguió bajando y pasó por mi ombliguito dando círculos con su lengua y siguió bajando más hasta llegar a mi pubis completamente depilado como a él le gustaba, mientras seguía bajando me veía con esa mirada lujuriosa y sentí su primer lengüetazo el cual me hizo estremecer, mi piel chinita y claro ya estaba completamente empapada yo ya lo quería dentro de mi pero también quería mamársela, quería tener ese animal en mi boca pero ya en ese momento en ese lugar y en esa situación lo quería ya dentro de mi por donde él quisiera.

    Cuando termino de jugar conmigo, de divertirse viendo como me retorcía de placer, empezó a subir lentamente, yo sentía su barba rasparme por donde pasaba y ya sentía su pecho velludo tocar mi piel, con su mando derecha colocó su animal en la entrada de mi panochita que ya estaba lista para recibirlo, y en cuanto sintió que ya podía entrar sin guía entro poco a poco hasta que lo sentí hasta el fondo, sentí como se abría paso dentro de mi lentamente, estaba sobre de mi yo sentía su peso, disfrute sentirlo así, sentir su aliento, saber que su olor se estaba impregnado en mi, solo lo abrace y de vez en cuando le clavaba mis uñas en la espalda y las nalgas mientras él seguía con el vaivén sobre mi, tomaba mis tetas me apretaba, me mordía el cuello y yo disfrutaba cada momento como si nunca más lo volviera a sentir.

    Se sale y se levanta, me dice ok ya sabes que me encanta cogerte por detrás así que voltéate que me toca divertirme un poco, solo obedecí me solté y dejé el culo al aire en el sillón, se puso de mi y me acodo en el descansa brazo del sillón con mi culito bien paradito a su altura, sentí la primer nalgada maciza PAF del lado derecho, sentí como recorría su pitote por mis nalgas pasando por mi anito y bajando hasta mi panochita que lo pedía a gritos. y en el tercer recorrido me la metió hasta el fondo el cual me hizo gemir, empezó lentamente y de ahí siguió cada vez mas y mas rápido, PAF nalgada del lado derecho PAF nalgada del lado izquierdo, si me dolía pero me excitaba el sabia la fuerza que debía utilizar en mi y mis nalgas además de que sabía como excitarme, sin darme cuenta ya tenía su pulgar clavado en mi ano y mi cuerpo se empezaba a retorcer de placer era lo mas rico y delicioso que estaba sintiendo en mucho tiempo, empecé a tener esos recorridos eléctrico con señas de que tendría un orgasmo espectacular, yo empecé a girar mi cadera en cada embestida que sentía detrás de mí, sentí sus manos sujetarme de la cadera y sus movimientos eran más rápidos tendríamos un orgasmo juntos como antes nos pasaba así que me deje ir; grité, gemí de placer ahg ahg ahg yo termine y sentí como se sale y siento su primer chorro caer en mi espalda, calentita y espesita leche caían más chorros sobre mi mientras me giraba dejándome el último chorro en mi pancita el cual con mi mano me los embarre por todo mi vientre. Me acerque a su animal aun semi erecto y le di una chupadita para limpiarlo y claro tener su sabor en mi.

    Después de que Carlos descargara parte de su amor sobre mí, estuvimos jugando un rato en el sillón como 2 niños jajaja, que si me tocaba las tetas, yo le movía el pito, me metía la mano y cerraba las piernas. Fue a su despacho a contestar su teléfono, yo lo podía ver, ahí estaba mi hombre mi macho desnudo hablando con su animal colgado y me miraba, sabía que él era como mi trofeo (con muchísimo dinero) lo fue desde el primer día que me hizo su puta, me convirtió en una pero de uso exclusivo.

    Algo pasó ya que puso cara de molestia, recogió unas cosas y colgó el teléfono.

    -Bueno Alexa, eres la mejor. Espero verte pronto ya sea de visita aquí o allá en la Riviera ¿te parece?

    Me dio un besito tierno de piquito y yo le tomé el rostro, quizás no lo vuelva a ver o sentir, me siento un poco mal de que se tenga que ir, me la estaba pasando fenomenal. Lo que nos gusta a las mujeres como yo es que nos presten un poco de atención y ese hombre tenía toda la suya para mí. Y que se fuera, me entristecía.

    Se empezó a vestir y le dije que si me podía duchar que me iba pronto, tenía leche, flujos y sus babas por casi todo mi cuerpecito, por no decir que mi panocha casi estaba pegada de los flujos que había soltado.

    Solo alcanzo a reír dándome otra nalgada, y ahí estaba yo desnuda por la casa como tiempo atrás lo hacía mientras trabajaba para él, agarró mi vestido y mi bolso, nunca me quite los tenis jajaja, subo a su recamara y me meto a la regadera enorme que tenía. Me hice una cola en el cabello ya que me daba flojera secarlo, regulo el agua y me meto. Agüita tibia que relaja mi cuerpo.

    Me enjabone completita además era una regadera enorme se sentía rico el chorro sobre mi, según yo estaba limpiecita del todo, pase mis manitas por mi entrepierna y la noto aun resbaladiza, una cosa hizo a otra y la maquinita se prendió otra vez caray. El agua resbala por mi silueta y mis manitas resbalan en mi. Me siento en un borde de la regadera, el cuerpo tiene memoria y más de todo lo vivido en esa recamara y en esa regadera, mis piernitas empiezan a temblar, me viene a la mente Carlos, y este ratito que acabamos de pasar, ¡que placer!

    Me iba a levantar para ya cerrar la llave del agua y salirme, cuando de reojo veo a Carlos en la puerta, sin camisa otra vez, sexy mi hombre, mirándome, admirándome mojada en su regadera y sonriendo…

    Que vergüenza pero ya tenía mi maquinita encendida, le hice una señal para que se acercara…

    -Cariño, ven

    -Eres la mejor

    Da unos pasos hacia adelante, y encuentra mi boca. Nos enlazamos en un beso tremendo, bajó su pantalón y regresamos al beso, noto como su verga empieza a crecer, se va haciendo grande en mi entrepierna, la siento crecer UFF, que maravilla. Sus manos acarician mi cuerpo desnudo y mojado. Su pito ya está duro, me besa y me muerde, me agarra las nalgas con fuerza, ya está aquí lo que yo quería.

    Sus manos me soban todo el cuerpo, las tetas, el vientre, mi panochita, al estar mojado sus manos avanzan más rápidamente.

    Le doy una mordidita en el cuello, que le hace estrujarse de placer. Le agarro la verga que ya apunta hacia mi, esta dura, pero aún no está al 100%. Me gustan así los pitos, que se puedan manejar y mamar enteritas. Se la agarró de la base y me la meto en la boca, sin preliminares, quiero verga y esa es mía.

    Llegué con la intención de saciarme de verga, y así se lo demuestro mamándosela. Casi me la meto entera en la boca al poco de estar chupándosela. Le agarro los huevos, se los masajeo mientras se la sigo mamando, se le escapan unos gemiditos, mientras su verga desaparece en mi boca ¡me encanta! Clavo mi mirada en Carlos, detiene el agua, mi mano acompaña la mamada, presiono sus huevos y Carlos gime. Voy chupando mientras se la sigo jalando pero a la vez la meto hasta lo más profundo de mi boca.

    Carlos me sienta de nuevo en la regadera, me sube una pierna y me deja bien abierta. Empieza a comerme la rajita, estoy empapada nuevamente, el mete la lengua en mi rajita y sube por mi clítoris…

    -¡ohh! Para que me vengo- Intentó detenerlo separando su boca de mi raja.

    Pero no se detiene…y acabo gritando en ese pequeño cuarto de baño.

    -¡AHH AHH, SI CARLOS! tu eres el mejor.

    El orgasmo es corto pero intenso. Tenía placer acumulado, y esta tarde de sexo y jugueteo… al darme mi dosis de su verga deliciosa y comerme la panocha como solo él sabe, explote.

    Carlos se sienta donde estaba yo me tomo por la cadera me da media vuelta y me acerco dándole la espalda, mis piernas se flexionan poco a poco hasta llegar a su animal. Me penetra completita, me toca moverme y empiezo a subir y bajar escuchándose como chocan mis nalguitas en él, el agua también hace su función. Me estoy destrozando las piernas en esta posición, Carlos tiene su mirada clavada en mis tetas que se menean sin parar. Ya no aguanto mas, mis piernas no pueden subir y bajar otra vez y me quedo sentada en el con su animal hasta el fondo, nos besamos y me da una nalgada PAF, dándome indicaciones para que me levante.

    No dije palabra alguna yo solo quiero estar ensartada en su animal, sentir cada centímetro entrar y salir de mi, toma una toalla y la estira en el suelo, me señala la toalla y sin más me tiró al suelo. Él se tira encima de mí entrando a la primera y hasta el fondo. Carlos me estaba volviendo loca de placer..

    Su cara es de chico malo elegante, me la mete hasta el fondo, es duro y salvaje contra mi pubis. Lo abrazo con mis piernas que le rodean la espalda, entra y sale de mí sin parar y sin descansar pero parece no estar cómodo y ahora es él el que está debajo y me toca montarlo. Su verga entra a la primera, sus manos van a mis nalgas y PAF me da una nalgada, señal de que lo empiece a cabalgar mientras su boca se come mis tetas, me coge con fuerza su cadera hace lo suyo moviéndose debajo de mi, lo siento hasta el fondo de mis entrañas mientras ambos aceleramos el paso cuando alcanza a decir.

    -¡Te vas a tragar mi leche Alexita! hasta la última gota, empieza a mamar que ya casi viene.

    Me hinco en la toalla frente a Carlos que me pone su verga durísima en la cara, la agarro y la devoró con fuerza, de esta manera todo quedará dentro de mi boca.

    Su leche está a punto de salir, lo veo en sus ojos y más porque puso una mano en mi cabeza, mis labios sellaron su animal dentro de mi boca y noto como su semen empieza a llenar mi boca, se me llena un poco y tengo que tragar y ahora puedo recoger todos los restos de semen calientito y espeso que quedan por su punta y que siguen saliendo cada vez menos.

    Su animal pierde dureza y acaricia mi carita dándome su visto bueno como cuando lo hacíamos años atrás.

    Me levanto sin soltar su verga entre mis manos.

    -Tienes restos de proteína por los labios Alexita-

    Mi lengua repasa mis labios y noto como algo de semen estaba por el labio.

    PAF una nalgada nada tierna para lo que acabamos de hacer, agarró una toalla y me quitó el exceso de agua, mi culo nuevamente está lleno y embarrado de nuestros fluidos y estaba cansada como para meterme otra vez a hacer todo el ritual a la regadera.

    Carlos sale y se va directo a su habitación a ponerse ropa limpia.

    Yo me quedo en el baño mirándome en el espejo. Doy alguna vuelta sobre mí, veo su mano marcada en mi nalga derecha, me aplico crema en todo el cuerpo, saco de mi bolsa mi cacheterito de flores que llevaba así como mi top, me dejo caer el vestido y me pongo mis tenis.

    Me encuentro en la sala a Carlos guapo como siempre y olía riquísimo que ya pasarían por él, le pedí me hiciera el nudo de mi vestido no sin antes hacerse sentir nuevamente abrazándome y repasándome las tetas y mi cadera, reímos al saber que ya me había puesto ropa interior.

    -Alexita visitame cuando vuelvas y ya tengo tu número, prometo llamarte cuando visite la Riviera Maya.

    -Eres un mentiroso, ya que si vas llevarás a tu nueva asistente, yo viaje contigo muchas veces ehh.

    -Bueno- Sacó de su pantalón y me entregó un fajo de billetes- puedes ser mi asistente ahora que visite la Riviera Maya.

    -Claro que si Carlos serás bienvenido.

    Me subí al coche y ya está abierto el portón, llegó una camioneta por él y mientras salía iba entrando la nueva asistente, un modelito muy sexy, la pregunta es ¿tendrá las mismas habilidades?

    Algo es seguro, Carlos siempre será mi jefe y siempre seguirá cogiéndome.

    Me encanta leer sus comentarios para mejorar mis vivencias, besitos.

  • Mi marido trajo un tipo para que me coja

    Mi marido trajo un tipo para que me coja

    Mi marido había acordado con un hombre que conoció en una página de contactos sexuales,  que venga a visitarnos hoy a la tarde, con la intención de hacerme acostar con él y ser testigo de como ese hombre me hacía su hembra en nuestra cama.

    A las tres de la tarde puntualmente llamó a nuestra puerta y lo hizo pasar, Quique, mi esposo, me había pedido que me ponga una remera bien escotada que resalten mis pechos y una pollera ajustada, debajo no me puse nada de ropa interior, como siempre hago cuando voy a tener un encuentro sexual.

    Primero tomamos un café sentados alrededor de la mesa y conversamos un poco como para distendernos e irnos conociendo, luego de unos minutos en los que José, que así se llamaba nuestra visita y yo nos comíamos con las miradas, fuimos a sentarnos al sillón del living por sugerencia de mi marido, José es un hombre muy atractivo y yo no podía dejar de mirar su boca y sus grandes manos, y él tenía sus ojos puestos en mis pechos.

    Nos sentamos en el sillón y como siempre acostumbro en estos casos, soy yo la que da el primer paso y trato de romper el hielo cuando veo que nuestro invitado es muy respetuoso y no toma la iniciativa por pudor o por educación, que por otra parte entiendo que así debe ser, el tercero en estos casos debe saber bien cuál es su lugar y esperar el momento, en el que la mujer le dé su espacio.

    Así que al observar que no dejaba de mirarme las tetas le pregunté si le gustaba lo que estaba viendo, y antes de que me conteste, me levanté la remera y dejé mis tetas totalmente al descubierto ante su vista , se le iluminaron los ojos, y supongo que instintivamente comenzó a rozar muy delicada y suavemente mis pezones que por supuesto, estaban ya reduritos y apeteciblemente erectos, los toco con tanta suavidad que sentí como electricidad en mis pechos, me fascinó que sea tan suave y no me demuestre apuro, inmediatamente no pude resistir la tentación de palpar su pene que ya se notaba duro a través del pantalón, nos miramos fijamente a los ojos mientras ambos investigábamos el cuerpo del otro y nos besamos lenta y apasionadamente ante la atenta mirada de mi marido, entonces le dije…

    – me gusta que no tengas apuro, y se te nota grande ahí abajo.

    Fue entonces cuando José me dijo…

    – quiero verte desnuda.

    – y yo también a vos.

    Le respondí, entonces al fin tomó la iniciativa y tomándome de una mano, me dijo…

    – Vamos a tu cama.

    Obviamente me puse de pie y le indiqué donde estaba nuestro dormitorio y le dije…

    – vamos los tres, papi.

    – por supuesto, vine a cogerte delante de tu marido.

    Caminamos de la mano a nuestro cuarto y mi marido Quique vino detrás nuestro, entramos a la habitación y sin sacamos los ojos de encima, los dos nos terminamos de quitar la ropa, yo no tenía mucha, así que en segundos estaba totalmente desnuda y él, ahora si se apuró y se paró a los pies de la cama mostrándome su cuerpo casi perfecto, musculoso, delgado y con un pene divino que le colgaba entre las piernas y supe después que medía 19 x 6 y que comenzaba a agrandarse con las caricias que él mismo se estaba dando, preparándose para disfrutarme.

    Al ver esa imagen, no dudé y me acosté en el centro esperando que el venga hacia mí, mi marido se acomodó bien pegado de mi lado derecho para no perderse ningún detalle de la cogida que me iba a pegar ese tipo.

    Ni bien me acosté y con José todavía parado mirándome extasiado, Quique me dijo…

    – abrí bien las piernas nena, que quiero ver como te come la conchita.

    Quique me besó en la boca y estiró una mano hacia mi vagina, me la tocó y sintió que ya estaba completamente empapada, mientras frotaba mi clítoris, retiró sus labios de los míos, me miró y me dijo…

    – te amo mi vida, no dejes de mirarme.

    Le contesté que yo también lo amaba

    Y me preparé, sin dejar de mirarlo a los ojos, para que ese hombre me posea, entonces sentí como José tomo uno de mis tobillos, elevo levemente mi pie y se dedicó a chuparme los deditos uno por uno, mientras mi marido me masturbaba y al mismo tiempo besó y lamió mi teta derecha, seguidamente ese hombre hermoso prácticamente se sumergió con su boca en mi concha y la lamió con pasión, creí estar tocando el cielo con las manos, mi marido y ese hombre casi desconocido estaban dándome tanto placer que me estaba derritiendo de la excitación que me embargaba.

    Esa sensación duró segundos hasta que José se inclinó subiéndose encima mío y se acomodó entre mis piernas abiertas sin dejar de mirar fijamente mi conchita carnosa y absolutamente depilada, tomé mis labios vaginales separándolos bien, ofreciéndole un paisaje que ningún hombre puede despreciar, entonces mi marido ayudó a que concretemos nuestra mejor fantasía, y dijo…

    – vamos José, mira bien que caramelito te vas a comer y vos nena, mírame a los ojos mientras él te coge.

    Entonces se dispuso a penetrarme y apoyo la cabeza de su glande en la entrada de mi concha, la mano de Quique había dejado su lugar al pene de José y se estaba ocupando de meter dos dedos en mi ano mientras mi nuevo amante estaba ya dentro mío haciéndome suya, mi marido al ver como yo gozaba con esa poronga divina que me estaba comiendo entera, y sus dedos penetrándome el culo, casi que me exigió que lo mire a él a los ojos y le muestre mi placer sin retaceos, fue entonces cuando le dije…

    – mira amor, ¿te gusta ver como se están cogiendo a tu mujercita?

    José al escuchar eso se excitó aún más y empezó a darme pijazos con más fuerza, comencé a gemir y gritar como una perra y entonces Quique me gritó desaforado

    – goza puta, mostrame como disfrutas, ¿te gusta cómo te coge? Que puta sos perra, contame como te gusta esa verga.

    – ay mi amor que divino papi, que bien me coge, me vuelve loca, que pija divina tiene, ay mi vida que placer me da, mira bien como me coge, soy tu puta papi.

    En ese instante y sin dejar de mirar a mi marido fijamente como él me lo pidió, sentí como José me pegaba una de las cogidas más memorables que me dieron en mi vida, y entonces sin dejar de verlo a los ojos, comencé a tener un maravilloso orgasmo, entonces mientras gemía y gritaba expresando el placer inmenso que sentía, me dijo…

    – que linda puta sos mi amor.

    Y entre sollozos de placer y emoción le respondí…

    – si mi vida, soy muy puta por vos mi amor.

    Y grité, grité y grité que lo amaba, como la mujer más zorra.

    Espero que les haya gustado y sigan leyendo mis aventuras.

    Laura

  • Hermanos

    Hermanos

    Tengo 28 años, vivo sola con mi hijo y a pesar de estar soltera siempre he sido de temperamento muy caliente.

    Desde que me divorcié he estado con muchos hombres y solo por placer.

    He tratado de ser lo más discreta posible por el tema del niño, puesto que está pequeño y no quiero que vea algo mal, siempre que hago algo es de noche cuando él ya duerme.

    Hace exactamente hoy un mes pasó lo más extremo que he vivido en mi vida.

    Jamás lo vi venir.

    Mi hermano mayor (35 años) tuvo problemas con su esposa y no tenía dónde quedarse, por lo cual le ofrecí quedarse en mi casa.

    Aceptó, se trajo solo un poco de ropa y se aisló en mi hogar.

    El primer día me sentía rara, pues tenía años sin que un hombre conviviera en mi casa, pero lo más raro fue a la hora de dormir.

    Pues mi hijo y yo dormíamos en la única cama que tengo .Y él se quiso acostar en la sala, pero el calor era insoportable por lo que lo invité a dormir a la cama, ahí mismo dormimos los tres.

    La primera noche normal acostumbrándome a sentir alguien cerca.

    El segundo día traía en mi mente muchas cosas acerca del cómo me había sentido yo por la noche mientras dormía.

    Pues estaba acostumbrada a todas las noches masturbarme cuando no tenía sexo.

    La segunda noche no pude evitarlo y ya que estaba dormido mi hermano y mi hijo lo hice. Me masturbé lo más disimuladamente que pude.

    Y así lo estuve haciendo por 3 noches consecutivas, hasta que en la tercera noche mientras me tocaba suavemente él me coloca su mano en mi parte y me dice “te gusta masturbarte”.

    Mi corazón se detuvo, yo pensé que estaba dormido.

    Mi reacción fue solo decirle que sí que no estaba dormido.

    -Todas las noches he sentido cuando te tocas, además amanece mojada la cama.

    Mientras me decía eso frotaba mi parte con su mano y mi excitación aumentaba.

    -No quieres sentir algo más que solo un masaje sobre tu parte.

    -Que cosa?

    Me toma mi mano y me la coloca sobre su pene, el cual estaba hirviendo. Mi corazón casi se salía de la adrenalina que sentía.

    Él se mueve un poco y lo coloca en la entrada de mi boca.

    -Chúpamela, me dice.

    Sin pensarla la metí a mi boca y comencé.

    Fueron alrededor de 3 minutos que parecía loca mamando.

    Hasta que él la saca para hacérmelo a mí, comenzó a usar su boca en mi parte y a calentarme más al grado que me dice.

    -Te estás cuidado con algo?

    -Si con el diu.

    -Ok, dice él.

    Y se acomoda para comenzar a meterla.

    Cada vez que iba entrando sentía el morbo de lo prohibido.

    Mi vagina pulsaba de la excitación y el comenzaba a darme a un ritmo acelerado.

    Mi hermano igual de acelerado su ritmo, teníamos 5 minutos haciéndolo y disfrutándolo al máximo.

    Cuando me dice que ya se vendría.

    Al mismo tiempo quise llegar a mi orgasmo por lo cual me preparé.

    En cuanto sentí sus chorros dentro de mi, mi placer aumentaba y me tocaba súper rico hasta llegar a mi orgasmo.

    Mientras yo me movía ya el detenido.

    -eres sumamente caliente jeje no conocía eso de ti. –me dice.

    Me sentía relajada por el orgasmo que había alcanzado.

    Dormimos y en la mañana él quería repetir lo sucedido de anoche.

    No pude evitarlo mi hijo entretenido con caricaturas y comiendo cereal sería el momento exacto.

    Le dije a mi hermano que se metiera a duchar en un rato más lo alcanzaba.

    Me puse mi bata y escogí mi ropa que ponerme me metí al baño, él me esperaba con la verga parada por fin pude verla bien, era gruesa y venosa de un promedio de 15 cm.

    Me arrodillé para tragármela toda bajo el agua de la regadera.

    Mientras acariciaba sus nalgas sin decir ni una palabra, pero la atracción por lo prohibido la excitación era al máximo.

    Me jalaba del pelo hacia él su verga hasta mi garganta.

    Le encantaba mientras le pasaba yo los dedos por su chiquito sabía que le gustaba por que abría sus piernas.

    Él me dijo:

    -ay hermanita no sabía que te gustaba todo esto.

    -Síguele mi amor

    Mi dedo cada vez más hundido en su recto él le empezaba soltar bastante líquido que disfrutaba comérmelo.

    Él estaba a punto de correrse, me jalaba de los pelos más hacia él, dándome unas fuertes embestidas, le cerró a la regadera, cuando siento el chorro de semen caliente en mi boca después la sacó y acabó llenándome la cara de semen.

    Me levante, nos besamos, dándole de probar de él mismo.

    -carajo hermana no cabe duda que eres igual de perver que yo

    -Teníamos que ser hermanos no??

    -Jajaja

    Nos acabamos de duchar el talló mi cuerpo y yo el de él.

    Nos vestimos en el mismo baño.

    Solía ponerme mi tanga y un top, cuando me agarra por la cintura y me dice:

    -hermana gracias por ser darme hospedaje en tu casa y por ser tan caliente como yo

    -Jajaja -reí por qué sentía su verga crecer entre mis nalgas agarrándome los pechos frente al espejo, una escena que no podré olvidar ver mi cara de placer, de un placer prohibido.

    Besó mi espalda hasta llegar a mis nalgas.

    Bajó mi tanguita a mis rodillas.

    Abrió mis nalgas y empezó a hacerme un rico oral lo disfrutaba tanto ver me al espejo mi carita de placer.

    Se levantó y me puso reclinada dejando disponible mi culito.

    Pedía…

    -ya dame por favor quería sentir su verga dentro de mí

    Me la dejó ir por mi vagina, él me jalaba de mi cintura, yo empujaba hacia él…

    -que rico sigue

    -dónde quieres tú lechita

    -No sé dónde tú quieras

    Bajó otra vez a chuparme mi chiquito, metía su lengua hasta donde podía entre mis fluidos y su saliva entraba muy fácil.

    Mi anito quería sentir la verga de mi hermano.

    Se levantó y poco a poco fue empujando.

    Que rico sentía ser la puta de mi hermano y sentir si verga en mi interior, no tardó mucho en decirme que se corría empecé a sentir las pulsaciones de su verga en mi interior.

    Momento exacto para desahogarme con un rico orgasmo mi puchita estaba chorreando de líquido y babita.

    Él sacó su verga al darse cuenta que mi vagina estaba chorreando, bajó a lamer todo hasta dejarla limpia.

  • No matarás

    No matarás

    Hace varios días que noto a Facundo raro. Está distraído, pensativo, lo noto nervioso.

    (Anoche mientras cenábamos recibió una llamada, se levantó y se retiró. Al volver había cambiado su actitud. La verdad estoy muy preocupada)

    Estoy en la cocina preparando algo de comer, mi celular muestra una llamada entrante de un número desconocido.

    La contesto, escucho la voz de una mujer. Lo que me dice me deja paralizada.

    (Con Facundo nunca pudimos tener hijos, hicimos muchísimos tratamientos pero ninguno resultó.

    Los médicos nos dijeron que tanto él como yo no podíamos engendrar.

    Por eso nunca tuvimos la necesidad de llevar un control natal.)

    Yo en estado de shock cortó la llamada, solo atino a sentarme y llorar, jamás en mi vida imaginé algo así.

    En la llamada la voz de una mujer dice que mi marido dejó embarazada a su hermana.

    Inmediatamente recuerdo la aventura de Facundo en Córdoba y de cómo había cogido con Andrea y Aldana y como de costumbre no se cuidó.

    Estoy segura que quien llamó es Aldana y la muchacha embarazada es Andrea.

    Estoy atónita, tomo mi celular lo llamo a Facundo:

    «Hola Facundo, ven ya para casa!!!»

    Facundo:

    «Ocurrió algo?!?!!»

    Yo:

    «Si! Veni de inmediato que tenemos que hablar»

    Seguramente Facundo ya se imagina de qué se trata, llega muy rápido, ingresa con los ojos desorbitados y me dice:

    «¿Qué ocurre?? Estás bien???»

    Yo:

    «Si, estoy bien.

    Recibí una llamada, dime que no es cierto!!!»

    Facundo:

    «No sé de qué hablas»

    Yo:

    «No te hagas el pelotudo!!! Sabes muy bien de qué hablo!

    Dejaste embarazada a la pendeja de Córdoba. Sos un hijo de puta, como pudiste?! «

    Facundo:

    «Perdón mi amor, te juro que no quise hacerte daño.

    No sé cómo ocurrió»

    Yo con una risa nerviosa:

    «Que cómo ocurrió, que cómo ocurrió?!

    Te la cogiste sin forro! Así ocurrió, le llenaste la concha de leche pelotudo!»

    Facundo:

    «Bueno para cálmate, pensé que yo no podía tener hijos, si nunca nos cuidamos y los médicos siempre nos dijeron que yo era estéril»

    En ese punto tiene razón.

    Trato de calmarme respiro profundo cuento hasta mil y le digo:

    «Bueno y que pensas hacer?»

    Facundo:

    «Ya le dije que le doy la plata para que se lo saqué, pero no quiere saber nada»

    Yo:

    «Para, para.

    Vos estás diciendo que querés que se lo saqué!?»

    (Yo no puedo creer lo que escuchó, si bien estoy demasiado enfadada por la situación no puedo entender como su solución es abortar.)

    Facundo:

    «Y qué querés que haga!»

    Yo:

    «Facundo, es una vida, es tu hijo!

    Cómo podés pensar en matarlo, qué culpa tiene la criatura, y la chica tampoco tiene la culpa si ella lo quiere tener no puedes obligarla»

    Sinceramente siempre fue nuestra cuenta pendiente el tener hijos y en el fondo siempre me reproche el hecho de no poder darle un hijo a Facundo. Esto nos daba la posibilidad de formar una familia completa.

    Yo:

    «Mira facundo, habla con esta chica y decile que la quiero conocer y olvídate de la idea de abortar. Esa criatura va a nacer.

    Todavía no sé cómo, pero la criaremos nosotros»

    Los días pasaron, Facundo habló con Aldana y con Andrea, quedaron en que él iría a buscar a Andrea para traerla a Buenos Aires. Así podría llevar un mejor control de su embarazo y ver cómo solucionarían el problema.

    Facundo está volviendo de Córdoba, escucho el auto ingresar en la cochera, se abre la puerta que comunica la cochera con la cocina entra primero Facundo y luego ella.

    Facundo se acerca y me dice:

    «Eli te presento a Andrea»

    Yo:

    «Mucho gusto Andrea soy Eli la esposa de Facundo»

    Andrea:

    «Mucho gusto Eli»

    Ambos muestran un rostro de culpa y un poco de temor por mi reacción.

    Yo estoy tranquila:

    «Andrea toma asiento, ponte cómoda.

    Tenemos mucho de qué hablar.

    De cómo se conocieron con Facundo no porque ya me lo contó con lujo de detalles (esto lo digo de forma irónica)»

    Facundo se retira a buscar los bolsos de Andrea y yo me quedo charlando con ella

    Es una joven muy simpática y es tal cual la describió Facundo.

    Es menuda con un rostro muy juvenil y unos ojos preciosos.

    Facundo ingresa con los bolsos y me dice:

    «¿Dónde los coloco?»

    Yo lo miro de reojo y sabiendo su doble intención respondo:

    «En el cuarto de invitados Facuuu»

    A medida que pasan los días Andrea se va haciendo de la familia, la acompaño a realizarse los estudios de control y por suerte todo marcha más que bien. Por el momento pactamos que ella tendrá a su hijo y vivirá en casa. Le aclare que una vez naciera el bebé se realizarán los estudios pertinentes y en caso de ser positivos como ella afirma veríamos cómo continuaremos todo esto.

    Facundo jamás insinuó nada con respecto a su aventura con Andrea ni intento sacar el tema del sexo. Es como si Andrea fuera nuestra hija.

    Hoy tengo gym y a la salida me voy de shopping con María.

    Cuando termina la clase de gym María me dice que le surgió un inconveniente y no puede acompañarme al shopping y la verdad que para ir sola no me da.

    Así que decido regresar a casa. Cuando llego veo el auto de Facundo estacionado, me llama la atención ya que él nunca regresa tan temprano. Recuerdo que anoche él me preguntó qué haría hoy y yo le dije que volvería tarde ya que iría de shopping.

    Ya sé que está pasando, volvió temprano sabiendo que yo no estoy para poder coger con Andrea.

    Entro muy sigilosamente a la casa, todo está en calma, ninguno de los dos está en la planta baja.

    Subo las escaleras y me dirijo a la habitación, escucho ruidos, me acerco a la puerta que está entreabierta. Los puedo ver a ambos en la cama. Él está acostado boca arriba y ella juega con su verga. La tiene en su mano y la lleva de aquí para allá, la besa, besa sus bolas. Pasa su lengua por el tronco, le dice:

    «Me encanta que tengas tu pija depilada, me dan más ganas de chuparla»

    El responde:

    «Y si, vos también vas a tener que depilarte la conchita me gustan sin un pelito, y más aún tu conchita juvenil»

    Ella se introduce el pene de Facundo en la boca y comienza a mamarlo, lo chupa y pajea.

    Yo pienso para mi (te falta práctica chiquita) ella lo hace de una forma acelerada no se toma el tiempo para disfrutarlo se concentra demasiado en el tronco y deja de lado sus bolas y su glande.

    Mientras los observo sin darme cuenta llevo mi mano a mi conchita y la comienzo a frotar, lo hago casi por instinto.

    Él se incorpora, la toma de la cintura y la levanta, le quita la ropa interior. Ella está ahí parada en mi cama desnuda, su cuerpo es delgado y muy blanco sus tetitas como dos copitos con los pezones rosaditos su vulva diminuta con un vello incipiente casi colorado.

    El la acuesta abre sus piernas y deja su vulva completamente a la vista, afortunadamente él queda de espaldas a mí y la vulva de Andrea frente a mi. Me encanta, es muy pequeña sus labios se los ve firmes y rosaditos, la rajita está bien cerradita. Casi casi que me dan ganas de abalanzarme y chuparla.

    Pero no soy yo quien lo hace, Facundo se arrodilla frente a ella y comienza a lamerla, la chupa, pasa su lengua por toda su vulva.

    Ella gime, lo hace muy rico su voz aguda se siente como un ángel:

    «Que lindo, siiii. Haa sii»

    Ella toma a Facundo por la nuca y lo presiona contra su conchita, él se la chupa y mete su lengua

    Andrea:

    «Si chupala, sii méteme esa lengua bien profunda, si ya acabo, ya acabo.

    Aaaa»

    La situación me puso a mil y junto con Andrea acabo yo también con una paja deliciosa.

    El se para, su verga está súper erecta, frota su verga con la mano y colocándose sobre ella apoya su verga en su conchita, la penetra muy suave, ella grita:

    «Haaay, despacito que está cerradita y la tenés muy grande»

    La verga de facu parece más grande en contraste con la conchita de Andrea, me hace acordar a la imagen en el espejo de mi conchita con la verga de Bruno.

    Aunque la verga de Bruno si es gigante.

    Él continúa cogiendo a Andrea, lo hace suave pero ella igual gime y grita, eso me excita, mis dedos entran por completo en mi vagina húmeda, los retiro y mi fluido los dejó empapados.

    Facundo vuelve a bajar a chuparle la conchita, lo hace un ratito, la escupe, escupe su verga y vuelve a clavarla.

    Facundo:

    «Haaa, ahora sí está lubricada»

    El mueve su pelvis, desde mi posición puedo ver el culito de Facu subir y bajar, me re calienta, me dan ganas de ir y morderlo. También puedo ver su tronco perderse dentro del cuerpo de Andrea y sus bolas moverse también de arriba para abajo, puedo ver cómo con cada embestida sus bolas golpean con el culito de Andrea.

    Él toma sus piernas y las coloca sobre sus hombros, la está cogiendo en una de mis poses preferidas.

    Con mucho sigilo me quito la ropa, quedo desnuda, tocó mi clítoris y con mi otra mano froto mis pechos, él continúa cogiendo a Andrea, ella gime de placer.

    Él se acuesta en la cama, frota su verga y tomando a Andrea por la cintura la coloca sobre el (Andrea es muy menudita y él la puede maniobrar con comodidad) ella toma su verga y la coloca en su vagina, baja y se clava toda la verga de Facundo. Ella se mueve sobre él con sus manos apoyadas en el pecho de Facundo gime más fuerte, está teniendo un orgasmo intenso inclina su cabeza hacia atrás y grita de placer:

    «Siii cógeme cógeme siii»

    Intenta cerrar sus piernas pero él levanta su pelvis y tomándola de la cintura continúa bombeando su conchita.

    Facundo:

    «Haaa siii que hermosa conchita, está súper estrechita me encanta adoro tu conchita es preciosa!»

    Andrea:

    «Si es tuya papi cógela es tuya abrirla como quieras»

    Esto me molesta ya que Facundo le está diciendo que adora su conchita pero también me excita, el hecho de ver la verga de facundo abrir esa conchita jovencita me resulta demasiado excitante.

    El abre sus piernas y la penetra duro sus bolas rebotan contra el culito de Andrea, su culito es chiquito pero redondito y firme y su cintura diminuta hace que resalte.

    Las manos de Facundo aprietan los cachetes blancos del culito de Andrea y al retirarlas sus manos quedan dibujadas de un color rojo intenso.

    No paro de masturbarme ya tuve como dos orgasmos pero no puedo evitar seguir viendo y seguir excitándome. El la levanta la gira y la pone en cuatro. Toma su verga y la introduce en su rajita, continúa cogiéndola, no para esta desaforado se escuchan los golpes que da contra ella.

    Ella le dice:

    «Vas a acabar? ya me está doliendo la conchita»

    Esto lo pone como loco y tomándola de las caderas la penetra salvajemente, lo hace en un ritmo lento pero cada penetración la hace lo más profunda posible, ella solo da un grito ahogado con cada embestida.

    Estoy súper caliente, ver a mi macho coger de esa forma a Andrea me vuela la cabeza, me masturbo duro, mi flujo chorrea por mis dedos.

    Entonces saca su verga y la vuelve a colocar pero por su culito.

    Ella solo atina decir:

    «No por mi culito nooo, nunca me cogieron el culito»

    Facundo sosteniéndola firme le contesta:

    «Pues hoy será la primera vez, relájate y te dolerá menos»

    Me quedo en silencio observando sin moverme, dejo mis dedos en mi vulva pero quietos, veo como él empuja el culito hasta ahora virgen de Andrea.

    Ella da gritos pidiendo que la deje:

    «No por favor, haaa me duele no»

    Hace fuerza con sus piernas tratando de escapar pero para Andrés es muy fácil levantarla desde la cintura y traerla nuevamente hacia el. Observo como su verga intenta ingresar en ella, la penetra por la vagina lubrica su verga con los fluidos de ella y vuelve a intentar romper el pequeño culito cerrado de Andrea.

    La verga de Andrea se dobla ante la oposición de ese culito a ser penetrado.

    Escucho un grito muy agudo de Andrea y veo como la verga de Facundo se pierde en el ano de ella.

    Por fin logro penetrarla. Ella se deja caer, su pecho queda sobre el colchón y el de pie en la cama levanta las caderas de Andrea, esto deja ese culito a su merced.

    Ella aprieta las sabanas con sus manos y mordiendo la almohada bendice a Facundo:

    «Me duele, termina que me duele»

    Facundo:

    «Aguanta un poco más, ya la tenés adentro aguanta»

    Facundo le da un par de embestidas pero no aguanta y termina.

    «Haaa siiii que hermoso culitooo.

    Costo pero te lo abrí»

    Una vez que vacío sus bolas la larga y ella quedó tendida en la cama en silencio.

    Yo recojo mi ropa rápidamente y corro al baño de abajo.

    Me visto rápido salgo y grito:

    «Amor ya llegué»

    Facundo responde:

    «Amor ya bajo»

    Esa noche cenamos los tres yo no dije absolutamente nada fue como si nunca hubiese pasado nada.

    Al otro día Facundo se va al trabajo.

    Yo me quedo con Andrea, le ofrezco tomar un té.

    Ambas nos sentamos en la mesa de la cocina y disfrutamos el té en silencio. Me doy cuenta que se sienta de costado, aparentemente su culito ya no era el de antes.

    Ella me mira y me dice:

    «Ayer te ví»

    Yo:

    «Ayer?? cuando??»

    Andrea:

    «No te hagas la tonta.

    Cuando Facundo me estaba cogiendo.

    Te vi detrás de la puerta observando.

    Espero no te haya caído mal.

    No quiero estar mal contigo»

    Yo:

    «Mira chiquita, yo no soy tonta.

    El niño que llevas dentro no lo hicieron hablando, se perfectamente que estando tú aquí van a coger pero si lo hacen es porque yo así lo quiero, si estás aquí es porque yo así lo quiero y si ayer mi marido te desvirgó el culo fue porque así yo lo quise»

    Andrea:

    «Ok lo entiendo, te agradezco la sinceridad y la comprensión»

    (Su forma de ser es bastante sumisa, y su apariencia de niña la vuelven muy interesantes. Para ser sincera desde que la conocí me llamó la atención y ayer al verla coger con Facundo algo en mí produjo que no puedo dejar de desearla)

    Me levanto de la silla la tomo de la mano y la ayudó a parar la sujetó de la cara y le doy un beso de lengua muy profundo y ella responde adecuadamente. Mientras la beso de apoco la desvisto, solo la dejo con su remera y sus medias largas. Tomándola de la cintura la siento en la mesa, abro sus piernas y me coloco frente a su vulva, la tengo frente a mi, la miro y digo:

    «Te depilaste»

    Andrea:

    «Si, a Facundo le gusta depilada me dijo»

    Yo:

    «Si, y a mí también»

    Lamo su conchita, está visiblemente inflamada, la chupo con mucha suavidad y la beso, juego con su clítoris. Es muy pequeño y se esconde entre sus labios.

    Ella me toma la cabeza y acompaña mis movimientos con su mano, succiono fuerte dentro de su rajita y ella da un leve grito:

    «Haa me duele»

    Yo:

    «Perdón, está muy irritada. Facundo te cogió muy duro»

    Andrea:

    «Si y peor mi culito»

    Yo:

    «Déjame ver, date vuelta»

    Ella lo hace, yo abro su culito con cuidado. Su esfínter está todo irritado. Le digo:

    «Querida te destrozó el culito.

    Aguarda aquí que te pondré una crema»

    Voy por la crema y la coloco en su culito, lo hago muy suave.

    La doy vuelta nuevamente y continúo lamiendo su conchita.

    Es hermosa y está bien perfumadita.

    De pronto suena el timbre y corta la situación.

    Voy a atender.

    Al regresar ella ya no está.

    Por la noche cenamos los tres juntos.

    Luego le propongo a Facundo ver una peli en el living y le digo a Andrea si nos quería acompañar.

    Nos sentamos los tres en el sillón y miramos la película.

    Facundo se queda entre las dos y tengo una colcha con la que nos tapamos.

    Dejo pasar un tiempo y muy sigilosamente frito la verga de Facundo con mi mano, se la froto por encima del pantalón él me mira sorprendido.

    Yo no digo nada solo lo manoseo, bajo la cremallera sacó su verga para afuera y lo pajeo. Su verga en menos de tres segundos se puso dura como piedra

    (Definitivamente estaba pensando en algo así)

    La colcha se mueve mientras lo pajeo Andrea se da cuenta pero no hace ni dice nada se hace la desentendida.

    Yo busco su mano por debajo de la colcha y la llevo hasta la verga de Facu, ella la agarra y entre las dos seguimos pajeando a Facundo.

    El solo estira la cabeza hacia atrás y cierra los ojos.

    Saco la colcha desabrochó el pantalón y se lo quito junto con su calzoncillo Andrea lo continúa pajeando. Yo me agacho y le chupo los huevos.

    La tomo del brazo a Andrea y la empujó hacia abajo, ella se coloca al lado mío tomo su nuca y la guio hasta la verga de Facundo.

    Ella comienza a chuparla, nuevamente noto que lo hace demasiado apurada entonces le digo:

    «Tenés que hacerlo más suave y más lento.

    Tomate tu tiempo.

    Primero salivala bien, que esté bien mojada luego pásale la lengua por el tronco»

    A medida que le explicó ella lo pone en práctica.

    Yo:

    «Muy bien, eso, así.

    Ahora tienes que jugar con su glande, le pasas la lengua lo frotas todo, frotas tu lengua fuertemente dónde está el frenillo, ahora con tus labios lo aprietas y generas vacío,

    Seguidamente vuelves a tragarla.

    Cuando lo haces trata de hacerlo lo más profundo que puedas.»

    (Ella lo hace y le dan arcadas)

    «No te preocupes es normal, junta tu saliva y escupela en su verga, ahora lo pajeas.

    Puedes aprovechar y al mismo tiempo lo pajeas le chupas las bolas.

    Cuando lo hagas debes jugar con sus huevos también»

    Ella sigue los tips y empieza a chuparla correctamente.

    Facundo desde arriba nos mira.

    Yo me incorporo y me siento al lado de él. Nos besamos, desde arriba la veo a Andrea chupar esa verga dura ahora sí lo hace correctamente.

    Le digo a Facundo:

    «La chupa mejor ahora no??»

    Facundo:

    «Siii, sos toda una maestra.

    Me encanta»

    Yo:

    «Es linda la pendeja»

    El no responde, pero me empuja de la nuca hacia abajo.

    Yo obedezco y me sumo a Andrea para chupar su verga.

    Nos alternamos para chuparla. También chupamos y lamemos su huevos cada una se ocupa de un huevo y luego cambiamos.

    Nos besamos con la verga de Facundo entre nuestros labios.

    Andrea toma la verga y la coloca en su boca intenta tragarla por completo pero es inútil.

    Le digo:

    «Déjame a mí»

    Tomo la pija de Facundo y aplicó la técnica que aprendí con Bruno. Saco la lengua empujó la campanita para atrás y la trago.

    Facundo solo gime de placer siento su verga durísima y palpitante, ya comienza a salir su líquido preseminal.

    Le pido que se pare y a Andrea que permanezca arrodillada.

    Yo me paro tras de él y le sujeto su verga le digo:

    «Déjame que le acabe yo en su boquita»

    Lo pajeo, su respiración aumenta, siento su verga súper caliente y dura.

    Está a punto de acabar, le pido a Andrea que abra su boca aumento el ritmo y pumm.

    Un chorro de semen sale disparado y entra por completo en la boca de Andrea lo continuo pajeando y apunto su próximo chorro a la frente de Andrea, sigo pajeando la verga de Facundo mientras lo beso apasionadamente. Sus últimos chorros caen sobre Andrea.

    (Me encantó ver cómo Facundo le acabo en su boca, me excitó demasiado poder verlo desde el punto de vista de Facundo)

    La ayudo a Andrea a pararse y la beso ella me comparte el esperma que tiene en su boca luego ambas lo tragamos)

    Tomo a ambos de la mano y les digo:

    «Vamos a la pieza que tú todavía tienes que cogerme y tú Andrea hoy solo miras.

    Pero si quieres puedes pajearte como lo hice yo ayer»

    Esa fue la primera noche que compartimos la habitación los tres y por supuesto no fue la última.

    CONTINUARÁ…

  • Cornudo de mi esposa Mónica (Parte 3)

    Cornudo de mi esposa Mónica (Parte 3)

    Esta es la continuación de mi relato sobre cómo mi novia Mónica tiene encuentros con otros hombres con mi consentimiento y en complicidad con una pareja de amigos que tienen el mismo morbo. Después de que su amiga Lucía y ella estuvieran con Fabio y Josué en el apartamento de la playa mientras Luis (esposo de Lucía y yo veíamos por cámaras) pasaron los días.

    El sexo era increíble como siempre y Mónica me dijo que ella sí estaba dispuesta a continuar con eso siempre y cuando la experiencia fuera diferente y valiera la pena. Aprovechamos esa semana para reunirnos con Luis y Lucía en su casa.

    Como era costumbre, tomamos unos tragos y Lucía y Mónica empezaron a contarse intimidades sobre lo que había ocurrido el fin de semana pasado. Yo les pregunté por qué no tuvieron los cuatro en el mismo lugar.

    Lucía: jajaja no, yo con Fabio en mi cuarto y Mónica igual con Josué. Tampoco estábamos en una porno

    Mónica: jajaja no. Nosotras teníamos claro que íbamos a estar separados

    Lucía: quiero saber algo. Ustedes vieron las dos habitaciones?

    Yo: por lo menos yo si, mientras Luis admitía que también vio las cámaras de ambas habitaciones

    Lucía: no hay problema jaja nosotras sabíamos que iban a ver. Carlos- me dijo- quiero saber algo que te haya impresionado de lo que viste entre Fabio y yo

    Yo: coño, que no paraban jaja. Yo vi que Mónica y este pana se fueron a dormir y tú seguías. ¿Cuántos polvos hicieron?

    Lucía: jajaja si, cuatro polvos, más el mañanero

    Lucía: ¿y tú Luis? Qué te impresionó de Mónica y Josué?

    Luis: jajaja lo tengo que decir. Yo estaba rezando por Mónica. Pensé que no iba a salir viva con semejante güevo que tenía ese tipo

    Lucía: jajaja lo tiene muy grande?

    Mónica: jajaja si amiga. Bastante

    Conversar la situación con las chicas creaba un clima de confianza que me gustaba y me excitaba. Tanto Mónica y Lucía, como Luis y yo estábamos contentos. Hablamos sobre seguir con cosas de ese estilo. Ellas nos dijeron que evidentemente no todo lo podían hacer juntas como ese plan pero irían viendo con el tiempo.

    Luis tuvo una idea. Que una vez al mes ellas salieran a algún sitio en plan solteras y vieran si podían conocer gente o algo así. Así tendrían opciones para alguna ocurrencia futura.

    Así empezaron a salir de vez en cuando. A veces conocían hombres, otras solo disfrutaban de las salidas. A mí me gustaba la situación y Mónica también se divertía, me decía que era como sentirse libre y en vida de soltera pero en complicidad conmigo y eso le añadía picante a la situación.

    Sin embargo, no había sucedido nada. Mónica me había dejado claro que para tener una aventura debía haber algo que le pareciera fuera de lo común. En el caso de Luis y Lucía, ellos sí estaban preparando algo. Luis me escribió un viernes, supongo que quería compartir la experiencia conmigo y me dijo que esa noche Lucía iba a salir de nuevo con Fabio.

    Nosotros, por nuestra parte, seguíamos sin hacer nada nuevo. Yo le propuse a Mónica verse con Josué pero ella me dijo que eso no le parecía lo suficientemente interesante a pesar de que sabía que la iba a pasar bien. Yo seguía insistiendo a ver si aceptaba conforme pasaban los días.

    En esas semanas no hubo nada que motivara mucho a Mónica, así que de tanta insistencia que le hice, me dijo:

    Mónica: pero propón algo que haga eso diferente

    Yo: y si hacen anal?

    Mónica: eh, nada nuevo

    Yo: tú le has dado culo?

    Mónica: claro. Varias veces

    Yo: quisiera ver eso

    Mónica: jajaja loco

    Hubo una manera de convencerla, le propuse que fuera con Josué a nuestra casa y yo buscaría la forma de dejar alguna cámara y verlos. Pensé que después de verla con Josué teniendo sexo quizás el morbo iba a bajar, pero me atrevo a decir que era mayor ahora.

    El viernes ella salía a las 4 pm de la oficina y yo salía a las 7 pm. Así que ella fue a la casa para arreglarse y no pude estar mientras se vestía. Me contó que se puso un blue Jean ajustado, tacones negros patentes, una blusa blanca que realzaba sus senos y debajo ropa interior roja, un hilo de encaje y un brasier que compró de camino a casa. Iban a cenar a un restaurante y a tomar algo ahí mismo.

    Como ella salió de la casa a las 6 pm, me dio tiempo para pasar a acomodar todo. Me hice una videoconferencia entre mi laptop, mi iPad y mi celular. Me arriesgué mucho porque la laptop la dejé abierta y con la pantalla bloqueada en el escritorio de nuestra habitación. Tenía que ser un lugar visible para poder dejarla enchufada y que no perdiera batería. Si Josué la revisaba, podía darse cuenta de que los estaba grabando.

    El iPad si lo pude poner escondido en la parte alta del closet entre la ropa. Dejé la puerta entreabierta con una perfecta vista a la cama.

    Yo mantenía comunicación con ella. Me dijo que estaban hablando, tomando unos cócteles y demás. Yo también le estaba contando a mi amigo Luis sobre la situación para mantener la complicidad en ese sentido.

    Salí y me fui a un hotel para pasar la noche. Me senté en el bar y pedí unas cervezas mientras chequeaba el teléfono y que la llamada estuviera funcionando. Podía responder el chat si Mónica me escribía pero no mucho más, porque si se colgaba la llamada no iba a poder ver nada.

    Ya era medianoche cuando Mónica me dijo que ya estaban en la casa. Yo estaba maniático, no quería perderme de nada pero ellos llegaron y se quedaron en la sala y ahí yo no podía saber qué estaba pasando. Mónica dejó de contestar mis mensajes así que pedí algunas cervezas y subí a la habitación para poder ver las cámaras de la habitación.

    Pasó alrededor de una hora y en la habitación no sucedía nada, solo veía el cuarto vacío a través de mi celular. Ya era más de la 1:00 am cuando escuché que entró Mónica. La vi en ropa interior y Josué entró detrás de ella solo con su bóxer puesto.

    Desde el iPad la imagen era buena, desde la laptop un poco más borrosa, pero la ventaja era que haberla puesto ahí tan cerca me permitía escuchar todo.

    Josué: de verdad fue mucha? Jaja si exageras

    Mónica: en serio, ya no podía retener más en la boca, se me estaba botando jaja

    Josué: jaja es que te lo juro que desde que fuimos a la playa no tiraba con nadie, o sea, ¿mes y medio?

    Mónica: seguro que te voy a creer eso

    Josué: en serio, he estado ocupado y ni pendiente de nadie

    Al escuchar esa conversación me di cuenta que habían cogido fuera de la habitación. Supuse que en el mueble de la sala. Me había perdido de la acción y de cómo le había acabado en la boca.

    Mónica se percató de la laptop y la vi reírse un poco cuando vio a la cámara. Pero se acostaron a ver televisión. Hablaron de varias cosas normales, él le preguntó dónde estaba yo y ella le dijo que en un viaje de trabajo.

    Recuerdo que entre varias cosas, estaban recordando una anécdota juntos, supongo que de cuando salían hace años:

    Josué: recuerdas la caída en el jacuzzi?

    Mónica: jajaja si, me resbalé horrible

    Josué: sí, claro jajaja. Tú sabes que tenías las piernas débiles de las cogidas que te metí

    Mónica: sí hablas estupideces jaja. Bueno, digamos que fue una combinación. Sí tenía las piernas débiles pero también pisé el agua

    Josué: sí ese día hasta pediste clemencia jaja o no recuerdas?

    Mónica: bobo, hazme pedir clemencia ahora si eres tan bravo

    Esa conversación al parecer los encendió. Josué la arrodilló y se sacó el pene. La tomó por la cabeza y la puso a mamárselo. Mientras le hacia la mamada pude escucharlos perfectamente.

    Josué: aunque te hagas la dura, mira cómo te tengo como una putica

    Mónica: idiota- dijo ella sin sacarse su pene de la boca

    Josué: dime que te gusta mi pene

    … Mónica seguía mamando

    Josué: dime pues, dime que te gusta

    Mónica: tú sabes que tienes un pipí bello y me encanta que me cojas

    Josué: ¿por el culito? ¿Quieres?

    Mónica: búscame un plug que hay en la gaveta

    Josué fue a la gaveta y tomó un plug anal de mi novia. Ella se puso en cuatro y él empezó a lamerle el culito. Podía ver cómo metía sus dedos y se lo lamía hasta que le introdujo el plug. Cuando lo tuvo puesto, se la empezó a coger en cuatro. Divina la imagen de Mónica abierta con el plug anal recibiendo una cogida. Al cabo de un rato la vi acabar y fue cuando él le sacó el plug y le dijo que abriera.

    Josué: tranquila, es sólo la puntica jaja

    Mónica: sí, me vas a engañar a mí jaja como si fuera la primera vez

    Josué: menos mal que tú sabes. Espero que aguantes

    Mónica: qué idiota. Cuando no he aguantado?

    El tipo tomó lubricante de la gaveta y se lo untó en el pene. Pude ver su miembro rojísimo y brillante a causa del líquido que lo cubría. Penetró a Mónica que estaba en cuatro pero sus manos no estaban sobre la cama. Tenía directamente su cara en ella, apoyada en uno de sus cachetes mientras con sus dos manos se abría las nalgas ella misma. Josué se lo estaba enterrando poco a poco y escuché decir a mi novia

    Mónica: con cuidado. Dale suave, baby

    Josué: le estoy dando suave, voy a irlo metiendo poco a poco

    Ella gemía mientras él la penetraba. Se fue empezando a mover y desde la cámara que puse en el closet podía ver la cara de Mónica. Era una mezcla de dolor con placer mientras Josué iba incrementando su movimiento. Ya iba a un ritmo normal la cogida y ella se veía adaptada cuando él se subió de cuclillas a la cama y seguía cogiéndola anal.

    Josué: ahora vamos a ver si aguantas tu cogida

    Mónica: párteme, anda

    Podía ver a Mónica masturbándose mientras él seguía embistiendo y la vi acabar nuevamente con ese anal.

    Mónica: ya va. Cámbiame

    Josué: no puedes más?

    Mónica: tonto. Me duele la espalda. Cambiemos

    Mónica se colocó boca arriba y abrió sus piernas. Las alzó y pasó sus brazos por detrás de sus propios muslos. Vi a Josué como apurado, quería penetrarla rápido de nuevo y así fue. Siguió haciéndoselo así y Mónica se seguía tocando mientras él seguía penetrando su culito. Lo vi tomar el teléfono de Mónica y grabarla mientras se la cogía, hasta que lo dejó a un lado e incrementó el ritmo. Se la estaba cogiendo duro y solo se escuchaba a Mónica decirle “acaba, anda. Acábame” hasta que lo escuché hacer ruido y acabó adentro del culito de Mónica.

    Ya eran las 3 am. Mónica se metió de nuevo al baño y Josué se salió desnudo de la habitación. Ella regresó en ropa interior y Josué entró con una cerveza.

    Supuse que iban a dormir ya que lo habían hecho en la sala y en el cuarto, debían estar agotados. Estaban hablando detalles del día del apartamento de playa, cosas de cómo les fue en la playa, de cómo se veía Mónica en traje de baño y cosas así.

    Pasaron unos 25 minutos. Ya solo disponía de una vista y era la de la laptop. El iPad se había descargado. Esa vista de la laptop era más cerca de la cama y la que me permitía escucharlos mejor. La propia Mónica empezó a hacerle sexo oral y se subió de espaldas a él. Se lo estaba haciendo por la vagina de nuevo. Podía ver como la nalgueaba con ambas manos, abría su culo y le decía que era suyo, a lo que Mónica le decía “y ese guevo de quién es?” Y él respondía que de ella.

    Este fue un polvo largo. Me excitó mucho ver a Mónica totalmente sudada y a Josué dándole con todo. Se escuchaban sus cuerpos chocar. Podía ver cansancio a Mónica en la cara mientras el sudor hacía brillar sus cuerpos. El propio Josué no tenía el pene totalmente erecto, aún así se estaban dando con todo.

    En un momento estaban en cuatro. Josué le estaba dando fuerte y al parecer se cansó y paró. El empuje hizo que Verónica cayera sobre la cama. La vi pararse de la cama y caminar hasta la pared, se puso como cuando un arrestado debe ser revisado por un policía y y él se acercó y la empezó a penetrar. Al final volvieron a la cama y vi a Mónica esforzarse mamándoselo, la veía agotada, la escuchaba respirar fuerte, ella le decía que le diera su leche y después de mucho Josué se fue en su boca. Ahora sí, a dormir.

    Se quedaron dormidos, yo no. Estaba tan caliente, me había hecho tres o cuatro pajas y aún estaba excitado. Ya no podía verlos porque apagaron las luces así que me quedé viendo la TV y puse una alarma a las 8 am por si me dormía. De hecho, me dormí y desperté a esa hora y ellos aún dormían, ya podía verlos gracias a la luz que entraba desde la ventana y aclaraba la habitación. Mi celular estaba cargado de nuevo y pedí desayuno.

    Desayune y seguí viendo tv. Alrededor de las 10 am fue que vi movimiento. Despertaron, estaban revisando sus celulares y hablando. En serio deseé que no volvieran a meterse al baño como en el apartamento de la playa.

    Me asusté cuando se levantaron justo al baño, dejé de verlos. Pero a los pocos minutos salieron. Se notaba que se habían lavado la cara y cepillado. Josué estaba en bóxers y Mónica con un hilo negro y mostrando sus tetas. Josué se las agarró y se las empezó a chupar, después ella se acostó y él le empezó a chupar la vagina por varios minutos. Entonces se puso boca arriba y Mónica se subió sobre él. Esa escena fue increíble, veía las nalgas de Mónica moverse sobre su pene, su vagina se ensanchaba por el grosor del miembro y él tomaba sus nalgas, una en cada mano mientras ella se movía de arriba abajo.

    En unos minutos ella subió el ritmo, se movía brutalmente y noté que acabó porque fue parando su movimiento hasta poner la cabeza sobre el pecho de él. No pasaron ni 10 segundos cuando él le dio una nalgada como en señal de que volviera a la acción. Ella empezó el movimiento y él no soltaba sus nalgas. De hecho parecía que él era quien controlaba el movimiento de ella y la movía a su antojo. Se movía ella y también se movía él hasta que gimió y vi que ambos pararon y la leche se empezó a derramar de la vagina de Mónica y corría por los testículos de Josué.

    Volví a verlos meterse al baño y salir a los 20 minutos. Mientras se vestían los escuchaba hablar de diferentes temas sin importancia y bajaron a la cocina después de una excelente noche de sexo que pude presenciar en su totalidad desde mi celular.

  • Así papá, así, métela en mi coñito

    Así papá, así, métela en mi coñito

    Había salido a correr un rato, necesitaba despejarme y pensar lo que estaba pasando en mi vida, me senté para tomar aliento en aquel banco donde los pájaros se arremolinaban por las migajas de pan que la gente había tirado al suelo, me quedé como ida con mi mente en otro sitio, en otro tiempo, hacía ya unos años que llegué a Francia acompañando a mi padre, apenas unos años para conseguir tener las oportunidades que en nuestro país nos negaban en la actualidad, pero lo que yo no me podía imaginar es lo que empezó a pasar más o menos hace unos cuatro meses, algo que al principio parecía como una tontería, luego un juego y ahora no me dejaba casi dormir.

    Tengo 26 años y un novio casi recién estrenado, al igual que mi padre Jorge que está saliendo desde hace tiempo con una mujer aproximadamente de unos 48 o 50 años, más o menos los mismos años de mi padre, hasta ahí todo bien, pero la cosa se enredó cuando por circunstancias tuvimos que alquilar una habitación, ya que nuestra casa estaba siendo demolida debido a no sé qué desperfecto causado por las obras del metro y hasta que no dieran una nueva, por ahorrarnos dinero lo hablamos y a ninguno de los dos nos importó compartir una habitación y más una como esa que era enorme con baño incluido, pero con una pega, solo tenía una cama, los dos éramos ya adultos, los dos teníamos pareja, éramos padre e hija, que podía pasar.

    Al principio no me di cuenta de cómo me miraba mi padre, estábamos a comienzos del verano, un verano de esos calurosos, por las noches nos sentábamos en un pequeño futón donde veíamos y reíamos con los programas de televisión, solía llevar un pequeño pantalón de tela fina por encima de mis bragas, parecido a un bóxer como los que utilizaba él, en casa no me gustaba llevar sujetador con lo que mis senos jugaban libremente por debajo de mis camisetas, a veces de manga corta, a veces de tirantes, yo no me comportaba de forma diferente a como lo hacía en nuestra antigua casa, pero mi padre por el contrario sí.

    En casa siempre llevaba camisetas y pantalón y sin embargo aquí con el calor que estaba haciendo solo llevaba puesto su bóxer y nada más, Jorge como le gustaba que le llamara es un hombre más bien delgado, pero al que le gusta hacer mucho deporte, sobre todo natación por eso es tan ancho de espaldas, por eso no tiene ni un gramo de grasa y es todo músculo bien definido, la verdad que nunca repare en él hasta entonces, aparte del cuerpo mi padre es un hombre tremendamente atractivo, guapo y con una sonrisa que enamora según la ves.

    Los dos nos empezamos a sentir atraídos con las miradas, notaba como mi padre me miraba las piernas y como de vez en cuando intentaba ver mis pechos cuando la camiseta me estaba grande, era algo que me excitaba aunque yo no me diera cuanta y al igual que él, yo le miraba e incluso miraba su bóxer intuyendo el lado por donde mi padre tenía su pene, en ocasiones al ir al baño notaba como mis bragas se habían humedecido, entonces pasaba mis dedos por mis labios hasta mi vagina y estaba húmeda y mojada y no entendía el porqué o quizás si, pero no lo quería reconocer.

    La cosa fue a más hace dos meses cuando pille a mi padre espiándome mientras me duchaba, pensaba que estaba sola y no había cerrado la puerta y al salir me lo encontraba allí en el salón, no me decía nada solo me miraba cuando salí con la toalla cubriéndome el cuerpo, sabía que me había estado mirando, se lo notaba por la erección que intentaba esconder y que yo no podía dejar de mirar disimuladamente, algo me estaba pasando, miraba a mi padre y como padre sino como a un hombre, además un hombre muy atractivo, al día siguiente fue mi padre el que con disimulo dejo la puerta abierta dejándome ver y muy bien lo que escondía debajo de sus pantalones todo el día, un pene bastante grande que fue de menos a más, terminando en una erección tremenda, supongo porque sabía que yo le miraba.

    Esa noche en la cama no pude dormir hasta tarde, continuamente se me aparecía como un fantasma el pene de mi padre, grande y duro, suave y gordo con un glande realmente apetitoso, pero que estaba haciendo, ¿en qué pensaba?, era algo que me enfadaba y a la vez me excitaba, sabía, notaba y sentía que a mi padre le estaba pasando algo parecido, me miraba de reojo continuamente de arriba abajo, disfrutando de mi cuerpo, recorriendo todas mis curvas con su mirada, Jorge, mi padre savia muy bien que a mí aquello excitaba y me dejaba ver sus erecciones que últimamente ya ni escondía, de pronto mi padre se marchaba al baño y volvía más relajado.

    No quiero pensar lo que hacia allí, seguro que se estaba masturbando, seguramente lo que habría hecho yo o más bien lo que hice yo no hace ni tres días, aquella noche en la que me levante de la cama después de notar como mi padre se estaba tocando la polla y como se la meneaba con sus ojos fijos en mi vulva, él no podía verme como yo a él por medio del espejo por el cual reflejaba con nitidez toda la cama, yo estaba tumbada de lado dándole la espalda, con mis rodillas flexionadas, llevaba solo mi tanga y una camiseta corta de tirantes y sé muy bien que en esa posición mi vulva estaba indefensa ante la atenta mirada de mi padre, aguante todo lo que pude, cerraba los ojos e intentaba hacerme daño mordiéndome los labios, la lucha interna que estaba teniendo era increíble, me preguntaba y me contestaba yo misma que aquello estaba mal, que no podía ni pensar en él, pero… siempre había un, pero hasta que no pude más y me masturbe en el baño pensando en mi padre y como estaba segura de que él había hecho lo mismo pensando en mí en más de una ocasión.

    El que de momento está saliendo muy beneficiado con el lio de mi cabeza era mi novio que no para de follar conmigo, de hecho está encantado, porque el día que salgo de casa súper caliente pago toda mi frustración con él y terminamos follando en cualquier sitio, como ayer que mi padre salía de ducharse antes de lo que yo pensaba y ve vio como me estaba poniendo las bragas, los dos nos miramos sin decir nada, tan siquiera un grito por mi parte o una disculpa por la suya, el caso que me vio desnuda, de pie mientras tenía las bragas a medio subir entre mis muslos, me estaba colocando y pegando el salvaslip en ellas y me las empecé a subir lentamente sabiendo, ya que me miraba, luego sin decir nada me puse la falda y miraba como disimuladamente, como sin darle importancia se quitaba la toalla para seguir secándose y me enseñaba su tremenda erección.

    Pero que me pasa, pero que chica puede permitir eso o que padre hace eso, la verdad que al principio lo vimos los dos como algo inocente, un juego, pero se nos estaba yendo de las manos y no lo iba a permitir más o eso me decía a mi misma, lo único que sabía seguro que salí de la habitación pensando en él, en su pene y notaba como empezaba a mojar el salvaslip, hasta que llego mi novio, me monte en el coche y a pesar de ser todavía media tarde fuimos a un sitio lejano donde me desnude y le deje que me follara una y otra vez.

    Al paso de unos perros correr con sus dueños me despertó de mis pensamientos, me levanté del banco con dirección a mi casa para darme una ducha, hoy mi novio no podía quedar, mi padre había salido con su novia y me encontraría sola pensando que decir a mi padre cuando lo viera, terminar con aquella locura que no me dejaba vivir, quería esperarle despierta y cuando llego muy pronto por cierto, ya que no eran ni las nueve de la noche me empezó a contar que había roto con Alice, realmente le encontraba muy abatido y pensé que ese no era el momento de sacar otro tema que no sabía como se lo tomaría.

    La noche cayó sobre la ciudad y nos fuimos a la cama, estábamos a finales de septiembre y aunque todavía hacía calor una sábana no nos molestaba, dormida como siempre hecha un ovillo algo me despertó, no sabía muy bien que había sido hasta que lo note otra vez, mi padre estaba casi a mi lado y una mano acariciaba mi muslo, era una noche de luna llena la luz que entraba por la ventana me permitía ver por el espejo como mi padre medio incorporado me miraba y me acariciaba por debajo de las sabanas.

    Quería darme la vuelta para que parara, pero ni tan siquiera deje que mi mano lo apartara, me gustaba, me excitaba, de lo que había pensado por la tarde ahora nada, ni me acordaba o no quería acordarme, su mano seguía acariciando mi muslo y poco a poco se metía en su parte interna acercándose peligrosamente a mis bragas, luego la saco y empezó acariciar mi glúteo y a meter sus dedos por debajo de mis bragas, en ese momento mi pierna derecha la cual estaba acariciando la estire por completo lo que hizo que apartara la mano, pero dándose cuenta de que ahora tenía mi vulva por delante para poderla acariciar mejor sin que tuviera que meter su mano entre mis muslos y quizás despertarme.

    Note como se acercaba más a mí, como casi podía sentir su cuerpo pegado al mío, cuando su mano nuevamente empezó acariciaba el interior de mi muslo derecho y poco a poco muy despacio pasaba su mano por mi braga apretando suavemente mi vulva con su mano y sus dedos, lo sentía tan cálido, tan suave que me estaba calentando demasiado y si alguien me preguntase ahora si quería parar ya era tarde, porque su pene hacía contactado contra mis bragas por detrás, lo notaba enorme y duro, iba a girarme cuando sus dedos se deslizaron con suavidad por debajo de mis bragas encontrando un primer premio, mi clítoris al cual empezaron acariciar en forma de círculos, no podía resistir y tuve que ponerme las manos en mi boca para no gemir, entonces mis nalgas se apretaron contra su pene haciendo movimientos muy lentos circularmente y ese fue el motivo por el que mi padre saco su mano de mi vagina que ya había llegado a ella y se apartó haciéndose el dormido cuando yo parecía despertar.

    La noche siguió su curso hasta que amaneció, al despertarnos unas miradas de complicidad y vergüenza, pero nada más, ni una palabra de lo acontecido por la noche, como si lo hubiéramos borrado y mejor así, el resto del día transcurrió como de costumbre, llego la noche y no me había atrevido hablar con mi padre para decirle que no podíamos seguir, la noche avanzaba y ya en la cama se notaba una tensión entre los dos que no era habitual, dando vueltas sin poder dormir hasta que por fin el sueño nos venció.

    Serían las cuatro de la mañana cuando desperté sin poder reconciliar nuevamente el sueño, había algo que no me dejaba dormir, entonces me gire y vi a mi padre acostado boca arriba, las sabanas en el suelo y él solo con el bóxer, me moría de ganas por mirar, por tocar, pero una vez más la razón entro en mí, la misma razón que minutos más tarde me abandono cuando estaba metiendo la mano por debajo de los botones del bóxer y sacando el pene a mi padre, estaba loca, pero estaba tremendamente excita, mi padre dormía y su polla en mi mano empezaba a ponerse dura, tanto que me parecía imposible, tenía entre mis manos una polla de más de 25 centímetros suave y con un glande delicioso que me estaba llamando, que me estaba empujando para que lo lamiera.

    Miraba a mi padre con cuidado de no despertarle, me incorpore un poco y separe mi melena pasando toda a un lado, para que no me molestase cuando mi boca chupara su glande, me encantaba como la tenía, su glande suave y el tronco duro y enorme, me imaginaba montando aquella polla tan enorme que no sabía si me iba a entrar en mi vagina y mientras que imaginaba aquellas escenas tan pornográficas con mi padre, mi boca ya subía y bajaba por su pene envolviéndolo con mi saliva, subiendo y bajando al compás de mis manos que resbalaban por él.

    No me había dado cuenta, estaba tan sumida en mi trabajo que no sentí como mi padre gemía hasta que note una mano sobre mi pelo, en ese momento me asuste y volví a la realidad dejándole de chupar la polla y girándome nerviosa dándole la espalda, fue entonces cuando note como su mano sin previo aviso se metía por debajo de mis bragas y me metía los dedos en mi vagina haciéndome gemir y pegar un pequeño bote de placer, no me gire, no quería girarme, su cuerpo esta vez no estaba unido al mío solo su mano y sus dedos que entraban y salían de mi vagina, yo suelo tardar en mojar, pero esta vez así como la noche anterior estaba realmente mojada en mi interior, el flujo salía por mi raja según metía y sacaba los dedos y yo ya gemía y movía mis caderas esperando algo más, algo que no llego, supongo que a mi padre le asalto también la razón y una vez más se apartó de mí, dejándome tan mojada y excitada que tuve que terminar yo misma en el cuarto de baño.

    La situación era increíblemente incómoda, los dos sentíamos vergüenza y sin embargo los dos queríamos follar, le deseaba, deseaba tanto que me follara que mi cabeza estallaba, la pasión o la razón, la razón o la pasión estaba totalmente bloqueada. Al día siguiente por la noche me armaba de valor, pero era verle y me empezaba a excitar como una adolescente y entonces los deseos volvieron, las imágenes en las que mi padre me follaba se multiplicaban, estaba segura de que no quería pasar otra noche sin que me follara, quería sus dedos en mi vagina y en mi clítoris, quería su polla atravesando mi coño, navegando por él, entrando y saliendo mientras que yo gritaba de placer, estaba decidida a que esa noche me follara por fin y había que prepararla bien, había que elegir bien mis bragas, había que dejar una pequeña luz para que me pudiera ver, tocar y no permitirle que escapara, había caído por fin sin remedio alguno en los brazos de la lujuria.

    Esa noche mi padre descansaba en la cama cuando empecé a pasearme por la habitación con un tanga minúsculo y una camiseta de tirantes muy corta prácticamente enseñándole los pechos, estoy muy excitada mi tanga está mojado de mis flujos que han inundado mi vagina, veo a mi padre mirarme, veo como se tocaba la polla incluso con las dos manos, apague la luz dejando una pequeña lámpara al fondo tapada con un a especie de velo rojo y así con esa luz que pintaba la habitación en una penumbra rojiza, sentada en la cama me quite la camiseta dejando escapar mis pechos y mis pezones exageradamente en punta.

    Sabía que estaba disfrutando de mi espectáculo en silencio, que estaba recorriéndome el cuerpo con su mirada, me tumbe de lado mirándole dejándole ver bien mis pechos y mordiéndome los labios muy lentamente un par de veces antes de girarme hacia el otro lado, quería ver como reaccionaba, quería que fuera mi padre el que diera el siguiente paso, el tiempo me estaba ahogando, los segundo parecían minutos y los minutos horas, hasta que por fin sentí como se acercaba a mí, como con su mano empezaba acariciar mis pechos y tirar de mis pezones, bajaba por mi tripa hasta toparse con una pequeña tela mojada que era la una barrera para llegar a mi sexo, perdió enseguida sus dedos por debajo de mi tanga empapándose de flujo con los cuales luego me iba pintando la piel hasta llegar a mi boca.

    Esta vez sí, estaba vez mi cadera se movía apretándose contra su polla y no se apartaba, esta vez si, esta vez sentí como su pene rozaba piel con piel entre mis muslos como sus labios mojaban mis hombros y como girando la cabeza lamían los míos, besándonos mientras que su mano no paraba de acariciar y apretar mis pechos. Sentía pequeños empujones en mis nalgas con su polla tratando entrar en mi vagina, pero dándose continuamente con la tela de mi tanga, subí mi pierna derecha por encima de las suyas dejando que entrara bien entre mis piernas, separe con mi mano la minúscula tira de mi tanga y busco con su mano la entrada de mi vagina metiéndome tan solo un poco su glande, lo suficiente para respirar aliviada y feliz, Afrodita había ganado, la diosa del amor y del sexo había vencido a la razón, los gemidos, los jadeos cuando mi padre me iba metiendo su polla eran como si la adorase como si la diera las gracias por haberme acompañado en aquella batalla.

    Ni una palabra entre los dos, solo miradas de lujuria, solo gestos de placer, jadeos al sentir como Jorge mi padre me penetraba una y otra vez haciendo que mi cuerpo bailase y mis pechos botaran sobre mi cuerpo, parecía mentira, pero estaba tan dilatada tan mojada que su enorme polla había entrado entera en mi coño y ahora estaba haciéndome gritar de placer, gritos que tenía que acallar al no estar solos en la casa.

    Por fin estábamos follando, lo habíamos intentado, nos habíamos arrepentido y vuelto a intentar para que por fin mi padre me follara con su enorme polla, mi padre saco su polla de mi coño y me tumbo boca arriba, de rodillas se metió entre mis piernas abriéndomelas y subiéndolas por encima de sus hombros, ahora sí que nos mirábamos, ahora sí que podíamos ver como disfrutábamos haciendo el amor, mi cara cambio por completo abriendo mi boca con un pequeño gemido cuando me la metió nuevamente, la notaba deslizarse lentamente hasta el fondo de mi vagina, el flujo que mojaba mi vagina hacia que se deslizara con toda suavidad, pero arrancándome los gemidos y pequeños gritos que ya no disimulaba, las penetraciones de mi padre cada vez más fuertes al igual que nuestros gritos terminaron en sendos orgasmos simultáneos, apretaba mis manos contra las sabanas, sabanas que se mojaban por todo el flujo que salía de mi coño incluido el semen de mi padre que no paraba de follarme, no podía dejar de gritar de pronunciar su nombre y de pedirle que me follara más, repetía una y otra vez como una loca gritándole.

    -Así papá, así, métela en mi coñito papá.

    La noche siguió con varios orgasmos más, mi padre me follaba una y otra vez hasta que al día siguiente casi sin dormir por la mañana nos invitaron a dejar la habitación ese mismo día, no tardamos en encontrar otra e incluso más grande, pero cuando queremos follar y es a menudo lo hacemos en un hotel, hasta que decidimos alquilar un pequeño estudio.

    Todavía tenemos nuestra casa, mi novio me dejo así como su novia, pero desde ese día mi padre y yo no dejamos de follar, me gusta sentirle dentro, me gusta cabalgar su polla como una verdadera amazona mientras él me aprieta los pechos, me gusta como penetra en mi tan dentro con ese pollón que tiene que mis ojos se ponen en blanco, me gusta gemirle al oído, gritar a los cuatro vientos el placer que me da, me encantan sus besos y caricias, que está mal… lo sé, pero nadie dijo que yo fuera un ángel… o si.

  • Mi sobrina venezolana, extrovertida y ardiente

    Mi sobrina venezolana, extrovertida y ardiente

    Para empezar este relato les diré que es real y pasó hace dos años.

    Mi sobrina Ana es hija de mí hermana y viven en Maracay, Venezuela, aunque toda mi familia es colombiana, mi hermana se fue a vivir a Venezuela cuando aún era una adolescente y allí se enamoró de un venezolano con el cual conformó un hogar, del cual hubo dos hijas Ana y Natalia, siendo Ana la mayor y la que a su vez se enamoró a temprana edad, se casó y debido a la situación social y económica que atraviesa Venezuela decidió con su esposo buscar nuevos horizontes, fue así como él emigró a Colombia, pues él también es venezolano, al principio él se instaló en mí casa, pero después de dos meses, dijo que se iría a vivir independiente en su propio apartamento para esperar la llegada de mí sobrina.

    Pasaron unos días y llegó mi sobrina de Venezuela a reunirse con su esposo en Colombia, gran sorpresa se llevó, al día siguiente de llegar él le confesaría que había conocido a alguien más y que ya no estaría más con ella, mi sobrina me llamó al celular y entre sollozos me decía que si esposo la había dejado por otra mujer y que no sabía que iba a hacer ella con su vida, me ofrecí a recogerla y la llevé a mí casa para que estuviera más tranquila.

    Pasaban los días y Ana no hablaba mucho, mi esposa estaba preocupada por la situación y me pidió que hablara con ella para saber si ella se quería volver a Venezuela con mi hermana o si por el contrario se quería radicar definitivamente aquí en Colombia a pesar de lo sucedido con su esposo, así lo hice

    Yo: Ana princesa, sabes que ésta es tu casa y eres tú quién debe tomar la decisión.

    Ana: tío, yo quisiera quedarme si tú le lo permites, quiero demostrarme a mí misma que soy fuerte y capaz de lograr mis metas, tengo que superar lo de mí matrimonio y sé que allá me sería más complicado, por favor tío, déjame quedar.

    Yo: claro sobrina, ya te dije que puedes contar con nosotros.

    Ana es una mujer de 21 años, de contextura atlética, senos medianos, casi grandes, ojos verdes, piel clara, piernas muy estilizadas y un hermoso trasero que hacía que cada vez que tenía oportunidad yo lo mirara con gran deseo, aunque la verdad siempre me frenaba el hecho de saber que era mi sobrina.

    Pasamos algún tiempo tratando de hacer que Ana tuviera una estadía placentera y se olvidara de su mal momento, y aunque fue un poco complicado poco a poco logramos que estuviese mucho mejor. Ana platicaba mucho conmigo, ella es muy extrovertida y alegre, y habla de cualquier tema sin ningún tapujo y sin escandalizarse me contaba cada detalle de su vida con su ex esposo y que con todo lo que me contaba yo deduje que era bastante inexperta y sentía tremendas erecciones de solo imaginar lo que disfrutaría mí sobrina con el sexo con un hombre como yo, con experiencia.

    Cierto día propuse salir fuera de la ciudad a un apartamento que poseemos en una ciudadela, todos estuvimos de acuerdo y quedamos de salir el fin de semana, desde el viernes hasta el lunes que en Colombia era festivo, la ciudadela cuenta con varias piscinas y lugares propios para el disfrute de los residentes y visitantes. Llegamos y mi esposa e hijos se dieron a la tarea de disfrutar al máximo de la estadía, se colocaron sus trajes de baño y salieron en busca de las piscinas de la ciudadela, yo siempre he sido de poco nadar y decidí quedarme en el apartamento, me sorprendí cuando mi sobrina Ana también optó por quedarse a disfrutar de una ducha primero y descansar, eso fue el argumento que le dio a mí esposa e hijos.

    Yo me hice en el balcón del apartamento a disfrutar de la vista, es un quinto piso, al momento escuché como mí sobrina entraba a la ducha y no sé porqué me entró el deseo de ver ese escultural cuerpo recibiendo esa rica ducha, espere tras la puerta a qué comenzará a salir el agua de la regadera pero por el contrario me pareció escuchar un pequeño gemido, pensé que se trataba de mí imaginación, ya que yo estaba escuchando música en la radio y podía ser cualquier cosa que me hubiese hecho pensar en que fuese un gemido, me acerqué un poco más a la puerta y coloqué mí pido contra ella y empecé a escuchar claramente como unos gemidos salían de adentro, mi corazón se agitó, mí verga empezó a sentir una tremenda erección y mi mente se nubló, mí desespero por ver aquello que sucedía dentro me llevó a tomar una silla del comedor y traerla hasta la puerta, la cual tenía un pequeño orificio que yo mismo había hecho para espiar a mis sobrinas, que también habían ido a apartamento en la ciudadela, lo siguiente que hice fue mirar por aquel pequeño orificio y pude ver a mi sobrina con.

    Sus piernas completamente una mano en si vagina agitándose con mucha rapidez y con la otra se manoseaba sus senos y dando pequeños pellizcos a sus pezones, pequeños y rosados, veía está imagen mientras me pajeaba frenéticamente y casi acabando al mismo instante que Ana, la vi retorcerse y gemir in poco más fuerte, colocando si mano en la boca para no dar un grito y allí tanto Ana como yo nos corrimos en un rico éxtasis imaginando lo que podría pasar con mi sobrina.

    Acto seguido Ana se paró aún con sus piernas temblorosas y se dirigió a la regadera, la abrió y comenzó a darse su ducha, pasando sus manos y el jabón por cada parte de sus senos y vagina como buscando otro clímax, mientras yo seguía detrás de la puerta mirando por un pequeño orificio que la verdad no permitía tener una completa visión de la regadera, fue entonces cuando no veía dónde estaba mí sobrina desde ese punto y yo acercaba más mí ojo al orificio tratando de encontrarla, lo siguiente fue sentir cuando mi sobrina abrió de golpe la puerta y me vio ahí, parado y con mí Vega bien parada por estar fisgoneándola a ella, Ana estaba con una toalla colocada desde sus senos y me miraba incrédula, yo solo enmudecí, no sabía que decirle.

    Ana: tío que estás haciendo?

    Yo: Ana, no se quee dedecirte

    Mi voz se sentía temblorosa, solo pensaba en lo que diría mi esposa en cuanto se enterara, mi hermana, mis hijos, todo era una sensación de miedos dando vueltas en mí cabeza.

    Ana: tío, esperaba todo de usted, menos que me estuvieras espiando, usted siempre me ha demostrado mucho cariño.

    Yo: Ana, princesa te ruego me disculpes, yo no planee nada de esto, pero la verdad, te escuché gemir y se me despertó la lujuria, además no me puedes culpar, tu eres una mujer muy hermosa y deseable.

    Ana: tío, peto si te hubiera visto tu esposa o tus hijos, como habrían reaccionado ellos?

    Yo: tienes razón sobrina, discúlpame, no estaba pensando con mi cabeza o mejor dicho si pensé con la cabeza, peto de lo verga.

    Ana: jajaja tíooo, que ocurrente

    Sentí un alivio al ver qué aquello que dije con sinceridad le había causado gracia y se había reído casi con una carcajada.

    Yo: princesa te ruego me perdones por este desliz

    Ana: no te preocupes tío será un secreto entre tú y yo, pero por favor guarda tu pene que aún lo traes por fuera y muy erecto.

    No me había dado cuenta que mí verga seguía por fuera y con una erección que ya sentía mus testículos con algo de dolor, por lo prolongada de la excitación.

    Yo: uy preciosa, disculpa

    La guardé en mí pantalonera, pero veía a mí sobrina que no le quitaba el ojo de encima y hasta me pareció verla mojarse los labios.

    Ana regreso dentro del baño y yo me dispuse a quitar la silla de la puerta, pero como dicen, el diablo es puerco, volví a colocar mí ojo en el orificio para dar un último vistazo, lo que vi me dejó extasiado, mi sobrina se había recostado al muro y tenía sus piernas buen abiertas, una mano estaba tocando su clítoris y a la vez se deslizaba dentro con sus dedos y la otra la tenía hacía la pare de sus grandes nalgas y parecía que se metía uno o varios dedos dentro de su rico culo. No pude aguantar más aquella escena y me baje de la silla, la coloqué en el puesto del comedor, di un vistazo ligero por el balcón del apartamento para cerciorarme que mis hijos y esposa aún estuviesen en la piscina.

    Me dirijo a la habitación principal donde guardo las llaves de cada una de las puertas del apartamento, las auxiliares por si se pierden las principales, me dirijo a la puerta del baño, no sin antes sacarme la pantalonera con bóxer incluidos y quedar con mí verga completamente libre, con mí erección total y mi mente con un único objetivo, MI SOBRINA, abrí la puerta de un solo intento ,i sobrina aún estaba entretenida con su cuerpo y no lograba reaccionar ante la nueva situación que se le estaba presentando.

    Ana, tíooo!!!

    Yo: Ana, te he visto lo que estás haciendo y solo quiero que me dejes ayudarte con tu ardiente cuerpo, déjame ser yo quién te haga sentir cosas muy ricas.

    Ana: tío por favor, usted sabe que no debemos, yo soy su sobrina

    Se veía algo asustada, pero a su vez sin quitar la vista de mí verga, me acerqué y tomé su mano y la puse en mí verga, se le notaba temblorosa pero a su vez la tomaba con fuerza y se notaba que deseaba sentirla dentro de ella, juguetear con ella en su boca, yo trataba de tranquilizarla peto ella decía:

    -tío y si viene tu esposa o tus hijos

    -no te preocupes por eso que ellos tardan en volver, déjame sentirte

    -ummm tío además lo siento muy grande en mí mano y me dan miedo que pueda gritar si tu me penetras con tu pene, yo soy muy gritona cuando tengo sexo

    -es un quinto piso, no te van a escuchar si eso sucede.

    Le tome la mano y la hice que me pajera mientras yo le acariciaba sus senos, ralla 36 b lo supe después, le acariciaba su rica vagina y sentía que sus jugos empezaban a emanar de forma abundante, acariciaba cada parte de su joven y delicioso cuerpo, mí sobrina jadeaba y gemía de forma muy deliciosa, hacía que mí erección fuera más grande a cada momento, la tome por su cabello y le señale mí verga, la estaba invitando a que me la mamara, se arrodilló frente a mí verga y después de bajarla dos o tres veces con su mano metió toda su boca en mí Vega, me estaba mandando de una forma muy deliciosa, aunque se le notaba que no tenía mucha experiencia, la tuvo u buen rato entre su boca y ya sentía que llegaría al orgasmo, decidí parar y la tome por su cintura la alcé en mis brazos y me dirigí con ella a los muebles de la sala, la recosté en el sofá, le abrí sus piernas y busque su rica raja, me dirijo a darle besos y pasar mí lengua por sus labios vaginales, poco a poco voy llegando a su clítoris, paso mí lengua con suavidad y veo la nueva de placer que hace mí sobrina, voy acelerando mus movimientos con la ayuda de uno o dos dedos los cuales introduzco en su rajita, siento como sus fluidos son abundantes así como sus gemidos can cambiando a casi ser pequeños gritos de placer.

    -Aghsgagg tío que rico se siente

    -Si te la había chupado así?

    -nooo ahi a mí ex le daba ascooo

    -asco? De comerse una cajita virgen?

    -que idiota

    -Siii aghagh me encanta, nunca había sentido una boca en mi cosita uf y shhh me encanta

    Mi sobrina movía su culo con mucho desespero, sus jadeos se hacían más intensos con cada orgasmo, nunca vi una mujer que se deleitará tanto como ella con mí lengua inundaba mi boca con cada orgasmo y ya no sabía cuántas veces había llegado a su éxtasis.

    La hago poner en cuatro, con su cabeza contra el sofá, le doy nuevamente dos o tres lamidas y coloco mi Verga en la entrada de su rajita, perfectamente rasurada y con sus labios hinchados de recibir mis lenguazos, le metí toda mi verga caso de un solo empujón, mi sobrina dio un grito, con una mezcla de dolor y de placer, volví a sacarla y nuevamente se la metí toda hasta los testículos, nuevamente otro grito de placer, empecé a bombear a un ritmo que ella sintiera como le entraba cada centímetro de mi Verga, no es que sea el súper dotado peto son 17 o 18 centímetros de largo, pero lo suficientemente gruesa para que un condón no sea nada fácil de colocar y en ocasiones se salen por la presión al colocarlos, le voy aumentando el ritmo conforme aumentan los gemidos y casi gritos de mí sobrina, le doy lo suficientemente duro y rápido para que ella sienta la totalidad de mí verga en su rajita.

    -Uhhh tío que rica verga tienes, se siente muy estrecha mí rajita, quiero que me acabes toda tu leche adentro.

    Lo pienso un momento, un embarazo o algo parecido, pero con el ritmo y el meterlo y sacarlo no me di cuenta que ya estaba al borde de la a explosión, de llenar a mi sobrina con mi semen, bastó con pocas arremetidas para sentir como se querían salir mis entrañas, en un polvo como hacía mucho no lo sentía, nos retorcidos casi al mismo tiempo, le inundé cada milímetro de su Rajita con mi leche, mi sobrina seguía gimiendo con ganas de más lechita.

    -Uf tío dámela toda, llena mi chochita de tu lechita, que rico

    Para mi sorpresa veo que mi Verga no se coloca completamente flácida después de ese rico orgasmo, y por el contrario conserva una semi erección, mi sobrina nota lo mismo que yo y se acerca con su mano la acaricia.

    -Uf tío ésta verga quedó con ganas de más y yo también.

    Fue cuando volvió a meter mí verga en su boca y al sentir sus ricos labios se produjo otra erección casi instantánea, le dije suave en su oído.

    -note que hay un huequito que se dilató con ganas de sentir mi verga!!

    -nooo tío, mi culito no lo he dado a nadie y no estoy preparada para tu verga, está muy gruesa, yo solo me he metido un dedito y aunque se siente muy delicioso, no me atrevo por ahora.

    -no hay problema preciosa, tu rajita está bien deliciosa, ya tendremos oportunidad de hacerte probar ese placer

    -claro tío, y ese placer será tuyo

    Le coloque sus pies en mis hombros, al ser una mujer de un peso corporal aceptable, me puse en pie, la tome por los hombros y así colgada de mi le meto toda mi verga, y era ella quién brincaba y se metía mi verga en su totalidad con cada jadeo, mi sobrina es bastante gritona y decía frases que hacía que me pudiera más erecta mi verga.

    -Uggg tío dame duro esa verga, que rica verga, me gusta tu verga en mi rajita hijueputa tan rica, dame duro tío, rómpemela toda, quiero sentirla pelada.

    Le aceleró el movimiento porque mi corazón palpitaba con fuerza, ya que empecé a pensar que en cualquier momento podrían llegar mi esposa y mis hijos, la excitación era muy grande y no aguanté más y nuevamente salió mi semen disparado directamente a las entrañas de mi sobrina que al sentir mi leche caliente solo pido decir.

    -tiooo que chimba de polvo, me voy a venirrr aggg que rico hijueputa verga tan deliciosa uf me vengooo

    Sentí su cuerpo tensionarse y retorcerse para quedar pegada a mi pecho y dándome un beso súper apasionado y como agradeciendo ese polvo que acabábamos de sacar de lo más profundo de nuestro ser, respire agitadamente y la deje tumbada en el sofá, le dije que se metiera a ducharse porque en cualquier momento podría llegar mi esposa, así lo hizo y yo me dispuse a limpiar todo para que no quedara ninguna evidencia de lo que acababa de pasar

    Pasaron unos veinte minutos, yo ya estaba sentado en el balcón con un trago en la mano, pensando y saboreando en el momento que acababa de pasar, mi sobrina se colocó un leggings y una blusa muy ceñida a su cuerpo que la hacía ver deliciosamente provocante, tenía una sonrisa dibujada en su cara que me hacía pensar en que todo esto ella lo tenía planeado y yo había sido solo un actor.

    Poco después llegaron mi esposa e hijos y nunca sospecharon nada.

    Ese mismo fin de semana mi sobrina me daría el placer de comerme su virginal culito, pero eso será para otro relato, espero les guste.

  • Se cogió a mi esposa cuando terminó la fiesta

    Se cogió a mi esposa cuando terminó la fiesta

    Bien amigos en esta ocasión les platico lo que pasó a finales del año pasado 2020 en la fiesta de un amigo.

    Resulta ser que mi esposa y su amiga Cinthia organizar una fiesta para un amigo así que invitaron a varias personas para poder divertirnos, ese día se organizó como una fiesta normal alcohol cervezas botana música.

    Para esto tengo que contarles que mi esposa siempre para fiestas se arregla bastante bien se maquilla y se viste muy sensual provocativa, en esta ocasión se puso un vestido muy pegado y corto bastante escotado y dejaba ver la ropa interior ya que se trasparentaba y usaban de esos calzoncitos cacheteros como tanga que levantan el trasero y se le ve delicioso redondito todo su trasero y resalta todo su frente junto con un brasier de media luna qué permitía ver muy bien sus pechos.

    La fiesta se llevó a cabo empezaron a llegar los invitados empezado el alcohol la música para este momento mi esposa me comenta que ella invito a un amigo y que ella iba a estar con él ya que nadie lo conocía y me comentó que yo podría invitar a una amiga también aunque llegará tarde y así lo hice de tal manera que para media fiesta cada quien estaba en un lugar yo estaba en el sillón con mi amiga mi esposa estaba en la mesa con su amigo pero ella estaban inusualmente muy allegada a él se tomaban foto sentada en sus piernas se lo recargaba en su pecho le acercaba mucho sus pechos a la cara le daba de tomar de su vaso y cosas así medio sexosas, entonces yo también empecé a tratar bien a mi amiga a acercarme a ella y tocarla por encima de su ropa pero no logré hacer nada ya que el festejado se emborrachó y empezó a coquetear y a echar desmadre pesado con las amigas que invitaron y que estaban solas así que el ambiente se puso un poco tenso ya que a Cintia no le pareció y pelearon y todos los invitados decidieron mejo retirarse,

    En este mismo momento mi amiga también me dijo que se iba que si la podía acompañar a tomar su carro y mi esposa no me quiso acompañar me dejó ir solo, no pensé mal ni lo mal así fui a acompañar a mi amiga a su carro donde solo nos besamos y me dejó tocarla por encima de su ropa tocando su trasero pero solo fue un momento ya solo fue mientras se subía al carro ya cuando regresé deje la puerta abierta del departamento donde nos encontrábamos así que no fue necesario pedir que me abrieran y al entrar al departamento mi sorpresa fue que descubrí que mi esposa y su amiga Cintia se habían metido a la recámara con su amigo de mi esposa yo me quede en la sala esperando a ver qué pasaba cuando de repente sale Cintia y me ve sorprendida y entre risas me dice ni modo amigo te dormiste y te ganaron el mandado pero si quieres dejó la puerta abierta por lo menos para que veas a lo que yo le respondí que sí y cuando hice mi cabeza de lado alcancé a ver a mi esposa y a su amigo que estaban de pie abrazados de frente pero yo sólo veía la espalda de este wey pero claramente mi esposa lo estaba abrazando por el cuello y tenía una de sus piernas también alzada y alrededor de él,

    No se escuchaba ningún tipo de ruido sólo murmullos pero Cintia se acercó conmigo y se sentó en el sillón se levantó un poco la falda y se acomodó diciéndome que ella esperaba que la fiesta terminará de otra forma en la cual se disfrutará cada quien con su pareja ya que había preparado sus cuartos para los que quisieran meterse a coger.

    Yo al ver a mi esposa en el cuarto con su amigo me prendí y No me moleste así que le dije a Cintia que si quería yo la ayudaba a terminar la fiesta como ella pensaba ya que Clau ya estaba asiéndolo así que nos empezamos a besar mientras le metía la mano en su brasier agarrando sus tetas enormes mientras mi esposa estaba en el cuarto con su amigo cogiendo después de un rato unos cuántos minutos en verdad, mi esposa sale de la recámara bajándose el vestido y acomodándoselo pero cuando me vio hizo cara de sorprendida mientras su amigo se quedó en la recámara.

    Yo alcancé a ver cómo se acostó en una orilla de la cama mientras mi esposa se acerca a mí y me dice tengo sueño vamos a dormirnos aquí ya es tarde y mañana nos vamos a la casa, no sé si me vio besando a su amiga pero era lo menos con lo que ella hiso, me agarra de la mano y me jala llevándome a la misma recámara dónde estaba cogiendo y me dijo que me acomodara en la cama en la orilla y también ella se acostó junto a mí Cintia llegó atrás de nosotros y sin apagar la luz y sin pena se desvistió quedando solo en ropa interior un brasier a medio pecho y una tanguita de hilo dental con la que se veía deliciosa se veían los labios vaginales y sus nalgas grandes ella se acostó entre su amigo de mi esposa que estaba en la orilla de la cama y mi esposa ya que yo abrazaba a mi esposa ya que estaba en la otra orilla así que mis manos quedaban pegadas a Cintia.

    Ya medio adormilados yo empecé a tocar a Cintia para ello ella no dijo nada y se acomodó de tal manera que me dejaba manoseara y le logré meter los dedos en su vagina ya que con su tanguita delgada solo la hice de lado de repente Cintia dice ya no puedo más se paró y vio que mi esposa estaba dormida así que me llamó y me dijo que fuera con ella yo me levanté y en la orilla de la cama junto a mi esposa Cintia me dijo para que no te quedes con ganas y disfrutes igual que tu esposa, te voy a hacer lo mismo que ella le hizo a su amigo mientras fuiste a acompañar a tu amiga y se puso de rodillas me bajó el pantalón y me la empezó a chupar mientras se tocaba ella misma así estuvimos así un rato sin hacer ruido cuando de repente yo sentí que alguien me estaba viendo voltee a ver la cama y vi que era mi esposa, ella ya estaba con el vestido alzado y tocándose ella sola metiéndose los dedos y tocándose sus pechos mientras nos veía Cintia se dio cuenta y solo volteó a verla y le dijo hay amiga aprovecha agárralo dormido y vuélvetelo a coger tu esposo no te va a decir nada te va a dejar.

    Así que mi esposa se quitó el brasier y lo puso en la cara de su amigo cuando tuvo las manos sueltas le empezó a bajar el pantalón, le agarro el pene y se lo empezó a masturbar y a chupar.

    El chavo se despierto y le dice que haces pero cuando nos vio se quedó callado mi esposa inmediatamente le dijo guarda silencio y disfrútame como hace rato mi esposa al mismo tiempo se puso en cuatro y le puso todo su trasero en la cara el pregunto no hay pedo wey y los tres les respondimos NO!! Aprovecha.

    Así que ellos hicieron un oral en posición 69 yo en ese momento agarré a Cintia la puse en la orilla de la cama ya que ella estaba muy mojada solamente hice de lado su tanga la acomodé y la empieza a penetrar se quejaba suave y despacito, mi esposa agarro de la mano a su amiga y le dijo somos unas cabronas y que ricas vergas nos estamos comiendo.

    Después de un rato mi esposa se levanta se acomoda en la orilla de la cama boca arriba y le dijo a su amigo cógeme hazme gritar rico, quiero que vea mi esposo mientras se quitaba sus calzones para esto esté cabron se estaba quitando la ropa y la jalo a la orilla de la cama y con sus piernas en la hombros se la empezó a coger.

    Después de un rato y de ver cómo otro carbón se cogía a mi esposa y ella gemía tan rico y jalaba las cobijas y de varias posiciones con Cinthia yo termine y me vine en las nalgas de Cintia para esto Cintia dice no importa ahorita te ayudan a continuar, fue con mi esposa y le dijo que le diera oportunidad de estar con su amigo a lo que mi esposa dio un sí inmediatamente se levantó beso a su amigo y le dijo cógetela y se fue conmigo agarrando mi pene me dice te voy a ayudar para que ahora me cojas a mí mi amor.

    Después de masturbarme y chupármelo mientras yo acariciaba sus pechos y las nalgas se me volvió a levantar El pene así que mi esposa se acomodó y me dijo ahora cógeme tú mientras se ponía en 4 en la mitad de la cama y se metía los dedos dejándome ver toda su vagina mojada y sus ricas nalgas.

    Enséñale a mi amigo como me haces gozar después de unos minutos Cintia le dice al chavo oye, Jorge siempre ha querido tener a su esposa compartida por qué no se la cogen entre los dos y nosotros volteamos a verlos y así como si nada mi esposa le dijo si métemelo por atrás, así que yo me acomodé boca arriba en la orilla de la cama y mi esposa se montó en mí y le metí mi pene en su vagina y bese sus pechos le dijo a su amigo ven y cógeme por atrás mi esposo siempre ha querido hacer esto.

    Yo al estar en ese momento tan excitado no me importo que fuera mi esposa cogida por dos así que le dije a Cintia no te quedes sola déjame probarte ya que hace rato no lo hice Cintia se acomodó encima de mí y me permitió chupar toda su vagina y morder sus nalgas, al mismo tiempo que penetraba a mi esposa mientras su amigo se la cogía por atrás,

    No sé cómo aguante y así continuamos un rato pero después Cinthia dijo que ella también quería sentir dos vergas juntas así que cambiamos a mi esposa pero esta vez yo le dije al wey este, yo se lo meto por atrás tú ya disfrutaste a mi esposa así que yo quedé de pie y ellos acostados y mi esposa recostada en la cama en la cabecera se masturbaba viendo como nos cogíamos a su amiga y viéndome ya cuando todos terminamos nos quedamos acostados juntos el amigo, Cintia, yo y mi esposa así dormimos un par de horas.

    Mi esposa me despertó y me dijo vámonos a casa ahí déjalos sólo ya al llegar a casa nos bañamos juntos y cogimos en el baño recuerdo ese día nos la pasamos desnudos por la casa y en cada rato cogíamos en todos lados recuerdo que fueron como 5 o 6 veces durante toda la tarde y en la noche ya en la última ocasión que cogimos nos quedamos en la cama abrazados platicando lo que había pasado y mi esposa me contó cómo fue que terminó cogiendo con su amigo cuando me salí al carro con mi amiga.

    Me dijo estaban hablando de un tema y que no querían que Cintia se enterara así que se metieron al cuarto y estaba platicando de pie pero qué Cintia se metió y les dijo hay no mamen si van a hacer las cosas hágalas bien que en este momento le alzó todo el vestido hasta arriba casi en los pechos y qué le bajó los calzones y que su amigo al ver la así sólo le dijo amiga estás bien buena que rica panochita como quisiera cogerte y que mi esposa sintió algo de nervios y emoción o algo así por saber que yo no estaba pero que regresaría y el hecho de que la vieran desnuda, así que le dijo si quieres te doy una probada mi marido se salió y que en ese momento fue cuando lo abrazó y le puso una pierna encima para que pudiera tocarla y meterle los dedos y mojarla y así pudiera meterle la verga y que en este momento Cintia se salió del cuarto y dejo la puerta abierta que ella no sabía que yo ya estaba en la sala de regreso que por eso se dejó coger unos minutos y que por eso salió como si nada hubiera pasado después de unos minutos porque pensó que yo seguía afuera en el estacionamiento y que no me diera cuenta que ellos estaban solos y cogieron yo le comenté que fue en ese momento cuando yo regresé así que me dijo que en realidad no había pasado mucho tiempo en el cuarto con él pero que le éxito que se la cogieran mientras yo no estaba y ya después me preguntó que si había disfrutado ver como otro se la cogía frente a mí ya que era la primera vez que lo hacíamos y no lo planeamos.

    Para la cual yo le comenté que fue lo mejor que me pudo haber regalado ese año y que lo quisiera volver a repetir pero sólo otro hombre ella y yo.

    Así terminó la fiesta de un amigo de nosotros que por tomar demás se tuvo que ir a su casa y se perdió de un fascinante regalo ya que yo había pensado en decirle a él que como regalo cumpleaños dejaría que se cogiera a mi esposa frente a mí ya que en una ocasión el platicando me comentó que tiene ganas de cogerse a mi esposa ya que en ocasiones cuánto están juntos bailando o tomándose fotos le ha recargado sus nalgas y tocado los pechos y le ha tocado las piernas cuando trae puesta ropa corta pero que no lo ha hecho porque es amigo de nosotros.

    Así que espero poder repetir esta situación con él y mi esposa para la siguiente fiesta que hagamos.

  • Sumiso de la Señorita R

    Sumiso de la Señorita R

    Yo nunca había tenido dioses, nunca hasta ahora, hasta que conocí a la Señorita R. Es mi señora y me ama y yo no soy más que un perro que aun está por educar, pero ella ha decidido hacerlo. Ha decidido adiestrarme con un único objetivo, su placer. Y yo estoy encantado con ello, soy feliz viéndola gozar, incluso disfruto más con los pocos orgasmos que pueda arrancarle a ella que con los míos propios, y estos últimos están siempre bajo su estricto control.

    Llevamos algún tiempo hablando, la conocí una aburrida tarde de domingo mientras mataba el tiempo por Internet. Yo buscaba alguien a quien servir, y a ella no le importó hablar con alguien sin demasiada experiencia. Me dijo que tenía 32 años y que desde hacía tiempo quería un perro al que educar. Esa primera conversación duró bastante tiempo, quería conocerme, saber si podía desplazarme, y estar segura de sí valía la pena perder todo el tiempo que iba a invertir en mi educación para quizás al final decepcionarla.

    Y después de casi dos semanas voy a conocerla. Ayer me dijo por fin de donde era, que no pensaba decírmelo hasta que no estuviese segura de querer aceptarme en su casa, y ahora mismo estoy entrando en el bar donde hemos quedado. En algo más de media hora he llegado. Estoy nervioso, el momento tan anhelado se acerca y un excitante y morboso sentimiento de miedo se apodera de mí. No estoy muy seguro de donde me estoy metiendo, pero abro la puerta del bar y entro. Que sea lo que dios quiera, lo que mi señorita R quiera más concretamente, pienso con ironía. La suerte está echada.

    La señorita R estaba sentada en una mesa, tomando un café y ojeando el móvil, como si nada de lo que allí pasase tuviese algo que ver con ella. Mientras bebía un poco de su taza oyó la puerta del bar y alzo la vista. Allí estaba su perrito, puntual a la cita. Ella había llegado algo antes, le gustaba hacerlo, le daba la oportunidad de observar tranquila a su presa, de ver como se comportaban en esa situación, mirarle a los ojos y contemplar el miedo, la excitación o el nerviosismo en su mirada.

    Entré al bar, y fui hacia la barra. Sentía mi corazón acelerado golpear contra mi pecho y estaba seguro de que todo el bar podía oírlo. Pedí una cerveza sin alcohol y eché un rápido vistazo por las mesas, buscando a la Señorita R, pero no la vi y me sentí aún más nervioso, ¿había hecho el viaje en balde? Me puse a hablar con el camarero de temas sin importancia, el tiempo y cosas así. Cuando llevaba un rato ya y la cerveza casi acabada noté una presencia a mi espalda y una mujer apareció por su izquierda.

    – Me cobras por favor –le dijo al camarero y este se fue con el billete de veinte que le había dado ella y volviéndose hacia a mí me dijo- llevo observándote desde que has entrado, creo que lo pasaremos bien, voy a hacer de ti mi juguete, te voy a educar como al perro que eres y me darás las gracias por ello. ¿Entendido?

    – Si Señora –contesté bajando la mirada al suelo- gracias Señorita R.

    – Así me gusta perrito, que seas educado. Bien pues, paga que nos vamos, se hace tarde. Quiero que me sigas, un par de metros por detrás. Tengo el coche en un parking aquí cerca. Cuando lleguemos iré a pagar y mientras quiero que te desnudes y te metas en el maletero. Dentro tienes una bolsa para que dejes toda tu ropa, no la vas a necesitar en todo el fin de semana, ¿estamos?

    Yo no contesté, solo asentí con la cabeza, estaba nervioso, nervioso y asustado. Ya no había vuelta atrás, los acontecimientos se sucedían uno tras otro a una velocidad que daba miedo. Observé como ella salía del local, sabía que quizás fuese ese el único momento que podría admirar a mi Diosa con total impunidad. No sé la imaginaba así, irradiaba una seguridad y una confianza en sí misma envidiable, era superior a todos y cada uno de los que se quedaron dentro del bar y ella lo sabía y disfrutaba con ello. Sin perder más tiempo pagué y la seguí, no deseaba perderla la pista entre la marea de gente que a última hora de la tarde andaba por la calle.

    La Señorita R salió del bar sin mirar atrás, sabía que yo la estaba admirando y lo hacía sin su permiso, luego se ocuparía de darme el castigo que me estaba ganando a pulso. Caminaba orgullosa entre la gente, estaba ansiosa por empezar cuanto antes. La docilidad y la predisposición de su nuevo perro la excitaba más de lo que quería reconocer. Se había vestido provocativa, como siempre que se encontraba en esa situación. Llevaba una falda hasta las rodillas, pegada a sus curvas y una chaqueta a juego que dejaba ver un generoso escote. Debajo del traje llevaba su mejor lencería, un conjunto de sujetador, tanga y liguero, todo ello de seda negra. También se había puesto unas medias negras y como no sus zapatos favoritos, negros, acabados en punta y con un tacón. Después de un par de minutos andando llegó hasta el aparcamiento, se acercó al coche para abrirlo y se fue a pagar.

    Mi nerviosismo iba en aumento, un par de veces creí perder a mi Señora, pero cuando la vi bajar por las escaleras del parking respiré aliviado. La seguí hasta el coche y mientras ella se iba yo abrí el maletero. Como ella me había dicho dentro encontré una bolsa de cuero negro. Mire a mi alrededor buscando a alguien que pudiese verme mientras me desnudaba, estaba asustado y el bulto que se marcaba en mi pantalón era una clara muestra de que además estaba muy excitado. Sin perder tiempo me desnudé. Fuera la chaqueta, la camisa, los zapatos, los calcetines, el pantalón y el reloj, todo a la bolsa. Había acudido a la cita sin ropa interior tal como ella me había ordenado. Eché un último vistazo, me metí al maletero y cerré.

    Ella observó todo desde una prudencial distancia quería ver si sus órdenes eran cumplidas. Desde su posición tenía una vista inmejorable de su sumiso, vio cómo se desnudaba y la tremenda erección que me gastaba. Estaba súper excitada, notaba su tanga mojado pegado a su sexo y una imperiosa necesidad de masturbarse se adueñó de ella. Cuando vio que el maletero se cerraba se acercó al coche y lo cerró. Aún no había pagado, ni iba a hacerlo todavía, antes iba a dejar a su perro encerrado un tiempo, que esperase y se desesperase.

    La señorita R salió del subterráneo contenta. Tenía un perro atrapado en el maletero de su coche. Era un perro grande y seguro que no estaba cómodo, el espacio era reducido y la postura debía a la fuerza ser muy forzado. Vagó sin rumbo por la avenida comercial, mirando escaparates, zapatos, ropa, lencería, más zapatos. Entró en varias tiendas e incluso llegó a comprar alguna cosilla. Cuando notó que empezaba a anochecer decidió que ya era hora de volver y seguir con sus planes. Caminaba tranquila, saboreando el momento, pensando en mí y en cómo lo estaría pasando. Notaba un agradable cosquilleo en su entrepierna y apretó el paso. Cuando llegó al parking y después de pagar dejo las bolsas en el asiento del copiloto y arrancó.

    Dentro del maletero yo estaba asustado, había oído como se cerraba el coche dejándome encerrado y no sabía cuánto tiempo llevaba dentro. Mi erección hacía tiempo que había desaparecido y aunque no hacía calor sudaba bastante. Cuando noté que el coche se ponía en marcha en cierto modo respiré aliviado, la sensación de claustrofobia empezaba a ser preocupante y el reducido espacio del habitáculo no le dejaba mucho margen para maniobrar. Había conseguido entrar a duras penas y aunque no era un hombre demasiado grande su casi metro ochenta me obligaba a estar en una postura forzada, al menos el tiempo de estar en el maletero se acababa, tarde o temprano llegarían a su destino.

    Era ya de noche cuando la Señorita R aparcaba en su garaje. Vivía en un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad, en una casa herencia familiar que había remodelado adecuándola a sus gustos. Se bajó del coche y encendiendo un foco que alumbraba justo el maletero lo abrió, viendo a su sumiso desnudo y desorientado por el potente foco que me daba de lleno.

    – Vamos perro, sal del coche.

    Cuando sintió que se paraba el coche, yo me retorcí intranquilo, llevaba demasiado tiempo metido en el maletero y me dolían las articulaciones y el foco que le cegó cuando se abrió la puerta no ayudaba demasiado a que su situación mejorase.

    – He dicho que salgas, si me haces sacarte será peor, ¡vamos!

    Oí una voz, no sabía muy bien de donde, solo sabía que tenía que salir del coche y hacerlo rápido, además, no quería disgustar a su Señora tan pronto. Así pues, salí del coche he intente incorporarme, pero calcule mal las distancias y caí al suelo. Cuando empezaba a acostumbrarme a la luz y a distinguir sombras, esta se apagó. Entonces pude ver a la Señorita R como la diosa que era, majestuosa, altiva y yo arrastrado y humillado a sus pies.

    – Bien, vamos a empezar con tu adiestramiento. Lo primero que vas a hacer es ponerte a cuatro patas, como el perro que eres, vas a venir hasta aquí y me vas a dar las gracias por permitirte ser mi perro.

    Yo obedecí, era lo que llevaba tanto tiempo esperando, por fin mi mayor fantasía se había hecho realidad y de nuevo una considerable erección dejaba claro cómo me encontraba. Gateé hasta los pies de su Dueña y sacando la lengua lamí los zapatos con entrega y dedicación. Cada lametazo era una clara muestra del amor que sentía por ella y esta sonreía complacida al ver a su nuevo perrito lamiendo feliz sus zapatos. Su tanga se había mojado de nuevo, volvía a estar muy excitada y esta vez sí se iba a masturbar. Aún era demasiado pronto para que la viera desnuda así que metió su mano por debajo de la falda, noto la tela mojada y comenzó a frotarse por encima de ella.

    – Ni se te ocurra levantar la vista de mis zapatos, o tendré que castigarte, aun no te has ganado ver lo que estoy haciendo.

    Yo oía como mi Ama gemía, estaba claro que se estaba masturbando y aunque la idea de mirar como lo hacía era muy tentadora no me atrevía a mirar. No quería que ese momento acabase nunca, me sentía humillado pero el morbo que me producía la situación era tal que sentía como mi miembro latía por la excitación y me centre en lamer con más entrega si cabe los preciosos zapatos negros de su Diosa.

    Mientras Ella ya había metido la mano debajo del tanga, con la otra se había soltado los botones de la chaqueta y pellizcaba sus pezones alternativamente. Según iba notando que se acercaba al final metió un dedo a su mojado sexo, luego dos y hasta tres. A sus pies su perro lamía con entrega, le excitaba la sumisión que había encontrado en mí, iba a disfrutar como una loca de mí. Notaba el orgasmo próximo y aumento el ritmo de sus dedos.

    – Vamos perro, lo estás haciendo muy bien, sigue así, lame, vamos, no pares, eres mi perrito, mi juguete. Lame, vamos lame, más rápido.

    Y el orgasmo llegó, e hizo que pusiera más interés en lamer, estaba disfrutando más de lo que me atrevía a reconocer. Los gemidos de la Señorita R llenaron el garaje, estaba gozando como hacía tiempo que no gozaba. Se agachó y acarició la cabeza de su perrito.

    – Muy bien, toma, límpiame los dedos, vete acostumbrándote al sabor de tu Ama.

    Limpié la mano que mi dueña me mostraba, era la primera vez que tocaba su piel y la sentí suave y cálida, y el sabor era único. Atrape con mis labios cada dedo, con la lengua los acariciaba mientras ella los alternaba. Cuando estuvieron bien limpios la Diosa se levantó y recompuso su ropa.

    – ¿Qué te parece?, ¿qué sientes?

    – Una tremenda gratitud Señora, muchas gracias por permitirme lamer sus zapatos y limpiar sus dedos. Hemos abierto la caja de Pandora Señora, soy suyo, le entrego mi cuerpo y mi alma.

    – Perfecto, perfecto. Tengo el tanga muy mojado, te has portado muy bien, por el momento esto es todo. Voy a ir a darme un baño y a cambiarme. Sígueme. – La señorita R abrió una puerta y entró, yo la seguía- ¿Así andan los perros?

    – No Señora –conteste.

    – ¿Y qué es lo que eres tú?

    Comprendí y me arrodillé, mi Ama sonrió y siguió por el pasillo que se extendía ante ellos con su perrito intentado seguir su paso. A la altura de la primera puerta de la izquierda se paró y la abrió.

    – Aquí tienes un baño. Aséate, y cuando estés listo sigues este pasillo que llegaras al salón. Veras una gran puerta, la de mi habitación. Deberás estar esperándome para cuando salga, ¿comprendido?

    – Si mi ama.

    – Ahora besa de nuevo mis zapatos.

    Y así lo hice, volví a pasar su lengua por la superficie del zapato, varios lametazos largos, en ambos zapatos mientras mi Ama me observaba satisfecha.

    – Por cierto –dijo mientras se agachaba- ni se te ocurra masturbarte, te voy a estar observando todo el rato y como vea que te tocas mi castigo será terrible. Luego me encargare yo de ordeñarte.

    Y diciendo esto se marchó, dejándome arrodillado en la puerta del cuarto de baño, con un calentón tremendo y con la prohibición expresa de tocarse. Vi cómo se alejaba, altiva y soberbia silbando una cancioncilla y desapareciendo detrás de la puerta del salón por lo que antes le había dicho.

    Después de ver a mi ama desaparecer detrás de la puerta, entre al baño. Una vez dentro pensé en cerrar la puerta, pero deseché la idea por lo ridículo de la misma. Observe donde se encontraba. Era un cuartito pequeño con un plato de ducha, una mampara de cristal transparente, un lavabo con un espejo encima y un váter. Había también una toalla colgada cerca de la ducha y otra en cerca del lavabo. Mire mi imagen en el espejo. Aun no tenía marcas externas que delatasen su condición de sumiso, aunque hacía tiempo notaba como me quemaba la más importante de todas, la del alma.

    Sin perder más tiempo abrí la mampara y entre dentro cerrando la puerta tras de mi para no poner todo perdido de agua. Solo había un botón y un grifo en la pared de modo que no iba a poder regular la temperatura mi gusto. Cerré los ojos y pulsé el botón esperando un término medio entre el exceso y el defecto. Y me equivoque. El agua salía helada y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sentía las punzadas de las gotas en todo su cuerpo y la cabeza comenzaba a dolerme pues era la que recibía de lleno el azote del agua. Trate de salir de la ducha, pero la puerta estaba cerrada por medio de algún mecanismo que escapaba a mi comprensión. Estaba encerrado. Me aparte un poco, dejando que el chorro me golpease en varias partes de mi cuerpo. Al menos mi polla se había retirado, lo que simplificó la tarea impuesta por mi Ama de no masturbarse.

    Cuando al fin el temporizador que controlaba la ducha acabó y cortó la presión respire aliviado. Me dolía todo el cuerpo y los dientes chocaban entre sí. Cogí un poco de jabón de una repisa de dentro de la ducha y me enjaboné todo el cuerpo poniendo especial interés en mis partes blandas para que ella encontrase todo bien limpito. Al terminar todo mi cuerpo estaba cubierto de una fina capa de espuma, inspire profundamente preparando mi cuerpo para la gélida agua y pulse el botón, y volví a equivocarme. El chillo que solté se debió de oír en toda la casa y en otra habitación, ella reía ante el tormento de su perro. Esta vez el agua salía casi en su punto de ebullición y sentí como mi piel se deshacía al contacto con el líquido elemento. Todo mi cuerpo ardía, después del frío anterior y ahora con semejante calor su cuerpo temblaba, notaba como las piernas me temblaban y caí al suelo de rodillas. Con las manos trataba de cubrirme la cara y hundí la cabeza en el suelo.

    Al terminar de nuevo el temporizador y cerrar la corriente de agua estaba hecho un ovillo en el plato de ducha. Todo mi cuerpo había adquirido una tonalidad rojiza debido a la temperatura del agua y sentía la piel abrasada. Me incorpore como pude y empuje la puerta. Esta vez cedió a mi presión y se abrió. Salí de la ducha sintiendo que aún le temblaban las piernas, necesitaba unos segundos para recuperarme del shock sufrido. Agarré la toalla y me envolví con ella. Olía bien y su tacto era suave. Respire hondo y comenzó a frotar mi cuerpo para secarme. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que me había montado en el maletero del coche. Pensé en lo que había sucedido desde entonces y si no estaría equivocado, quien me mandaría meterse en semejantes marrones.

    Terminé de secarme y salí del baño apagando la luz. El pasillo estaba a oscuras y solo brillaba un débil resplandor al final, lo que suponía era el salón. Con paso lento y cansado deje atrás el baño de mis horrores y llegue a mi destino. Era una habitación grande, había una gran mesa y ocho sillas a su alrededor. También había varios sofás alrededor de otra mesa de madera apenas levantaba medio metro del suelo. Todos los muebles eran de madera y parecían muy caros. Por el suelo había varias alfombras con distintos motivos geométricos. Una chimenea, una gran pantalla plana y una extensa biblioteca completaban el mobiliario de la estancia. Por suerte para mí, la señorita R aún no había terminado con su baño así que me puse a un lado de la puerta que mi Señora me había indicado y me dispuse a esperarla.

    Del otro lado de la puerta había estado observando todo cuanto su perro hacía. La casa disponía de un circuito de televisión cerrado para no perder detalle de todo cuanto pasaba en su morada. Había reído mucho con los aspavientos, los chillidos cuando me duchaba. Esa ducha había sido una de sus más celebradas invenciones. Soltaba chorros de agua fría y caliente alternativamente y la mampara se cerraba por medio de unos imanes en cuanto el agua empezaba a caer y solo se abría cuando el chorro cesaba. Mientras su nuevo perro pasaba por el proceso de purificación al que sometía a todo sumiso que entraba a esa casa ella disfrutaba de un relajante baño caliente con sales y aceites aromáticos.

    Al notar que el agua empezaba a enfriarse decidió dar por terminado su baño y pasar a su habitación para prepararse para la larga noche que tenían por delante. Hasta el momento yo no la había decepcionado, había pasado todas sus pruebas satisfactoriamente y no veía el momento de poseerme. Fue hasta su armario y la abrió. No sabía que ponerse, estaba nerviosa, como una colegiala en su primera cita. Se probó varios conjuntos delante del espejo, sujetadores, medias, ligueros, corsés, zapatos, tangas, braguitas. Dio varias vueltas a toda su ropa y al final quedo contenta con la imagen que el espejo le devolvía. Optó por un corsé rojo y negro que elevaba sus pechos y dejaba los pezones al aire. Las braguitas eran también rojas y negras con la parte delantera semitransparente dejando intuir un depilado sexo. Completaban su atuendo unas botas de cuero negro de altísimo tacón. Muy satisfecha con su imagen cogió su fusta y abrió la puerta que daba al salón.

    Allí estaba yo, arrodillado a un lado de la puerta y cuando vi salir a mi Diosa fui raudo a mostrarle sus respetos lamiendo sus botas. La señorita R observó la entrega de su perro y no pudo evitar un espasmo de placer.

    – Bien, veo que vas aprendiendo y eso me complace. Sígueme, tengo algo para ti.

    La seguí a gatas hasta un sillón, una especie de trono, situado justo enfrente de la pequeña mesa de madera. Ella se sentó separando las piernas, mostrando su braga mojada a su perro que se situó arrodillado ante ella. Sin decir nada más levantó una tela que cubría una pequeña mesita redonda dejando al descubierto un collar de cuero.

    – Mientras esperabas en mi coche he comprado esto para ti. Acércate que te lo ponga. –y se inclinó hacia delante colocando el collar alrededor de mi cuello que sonreía complacido con la muestra de afecto de mi Ama. – Ves así que bien, un buen perro debe de llevar siempre un collar para que se sepa a quien pertenece. Y ahora te voy a decir una serie de normas básicas que deberás cumplir. Siempre que te castigue te diré porque lo hago para que vayas aprendiendo y no se repita la conducta merecedora del mismo. Habrá veces que lo haga porque me dé la gana, por el simple hecho de castigarte. Las normas son: nunca hablaras si no se te pregunta, andarás siempre que no se te indique lo contrario a cuatro patas, como el perro que eres. Siempre que te castigue me darás las gracias por ello y nunca, repito nunca, me miraras a los ojos. Y por supuesto solo eyacularas cuando yo lo crea oportuno, ¿entendido?

    – Si.

    – Si ¿qué?

    – Si Señora

    – Bien perro, así me gusta, que seas educado. Ahora vamos a ordeñarte. Súbete a la mesa y ponte a cuatro patas.

    Me subí a la mesa tal como mi Ama había ordenado, mirando hacía el suelo con la cabeza hacía ella.

    – Así no perro estúpido, date la vuelta, quiero ver ese culo que enseguida disfrutare rompiendo.

    Ella observo como su perro se giraba hasta dejar su culo y sus huevos totalmente expuestos, facilitando el acceso a ellos. Se recostó en el trono y levantó la pierna derecha hasta apoyar el tacón de la bota en la entrada del mi ano. Hizo un poco de presión y sintió a su sumiso estremecerse.

    – Será mejor que te relajes, disfrútalo –y lentamente fue metiendo el tacón hasta que quedo bastante hundido en el cuerpo del perro. Luego inició un lento mete-saca mientras con su mano izquierda buscaba su clítoris debajo de su braga y comenzaba a frotarlo. – Mmmm, como voy a disfrutar dándote por el culo perro.

    Yo sentí como salía el tacón de mi culo, despacio, tal y como había entrado. Acto seguido me agarro fuertemente de los huevos y comenzó a apretar y a comenzó a dolerme. Me sentía como un trozo de carne, humillado y sometido a la férrea voluntad de mi ama y está cada vez apretaba más. Pronto el dolor empezó a mezclarse con el placer y disfrute con ello. Sentía mi polla reventar con la presión que mi dueña ejercía con hábil mano en mis genitales y al final pasó lo que tenía que pasar, que eyacule gota a gota.

    – Mira vicioso, como ha puesto todo, y sin mi permiso, sabes que significa esto, ¿no?

    – Si mi Ama, he incumplido una de las reglas.

    – Y vas a ser castigado por ello –dijo mientras abría un cajón de la mesa donde estaba subido y sacaba un arnés y un consolador. – Esto servirá para empezar. Limpia lo que has manchado mientras me preparo.

    Me giré y me puse a lamer el semen que había soltado. Mientras lo hacía, puede ver como Ella se quitaba las bragas y colocaba en su lugar el arnés, con un pequeño consolador para su propio placer y otro más grande para usarlo con su perro. Una vez armada con la polla de plástico se colocó delante de mí dejando el miembro a la altura de mi boca.

    – Chupa –fue su escueta orden y yo me puse a chupar.

    Sentí el trozo de goma hasta la garganta, me daban arcadas y no quería ni imaginar cómo iba a ser cuando me penetrara. Después de varias chupadas ella saco el aparato de mi boca y volvió a ponerse detrás de mi. Apoyó la punta en el ano de su perro y empezó a empujar.

    – Tranquilo, no te pongas nervioso, ya verás cómo te gusta.

    Lentamente la polla de goma se hundió hasta el fondo, pegando sus caderas a las mías. De mi boca se escapaban pequeños gemidos de dolor. Los que salían de la de mi ama eran de placer. Tan lento como había entrado la saco y después de un solo golpe de caderas la metió hasta el fondo. Yo chille y ella enfadada sacó el aparato de mí, se colocó a la altura de mi cara, le dio dos tortazos y recogiendo sus bragas del suelo me las metió en la boca para no oírlo más.

    – Ves, si es culpa tuya, mira cómo me has puesto. ¿Notas lo mojadas que están mis bragas?, ¿notas mi sabor? Y ahora calladito cabrón o será peor, disfruta sintiéndote poseído por tu dueña.

    Y de un solo golpe volvió a meterme el consolador por el culo y comenzó a follárme lentamente, sintiendo como a cada embestida se me clavaba el consolador de su coño y cuanto más profundo hundía la polla de goma en mi culo más profundo se hundía el otro consolador dentro de ella. Los gemidos de su perro salían ahogados por las bragas y lentamente fueron pasando del dolor al placer. Ella también gemía, llevaba todo el día esperando este momento, por fin estaba tomando posesión del cuerpo de su nuevo juguete pues su alma como había podido comprobar ya le pertenecía. Notaba como se acercaba el orgasmo, aceleraba el ritmo y lo disminuía, dejando a ratos la polla bien metida en mi culo, moviéndola en círculos, hacia los lados y luego volvía a penetrarme con más ganas, salvajemente. Hasta que por fin el orgasmo llegó, el cuerpo de mi ama se sacudió con una especie de descarga eléctrica y cayó rendida en su trono. Estaba exhausta pero completamente satisfecha, poseerme había sido lo mejor que le había pasado en años. Contempló mi culo totalmente dilatado de su perro y como mi polla volvía a estar dura otra vez.

    Por mi parte al principio sentía como mi Dueña lo desgarraba por dentro, pero los gemidos de esta hicieron que se olvidase en mi propio dolor y se concentrase en el placer de Ella. Aprendí a acompasar mis caderas con el ritmo de las embestidas de mi dueña y al final también terminé gimiendo de puro placer. Cuando la Señorita R estalló en un orgasmo yo me sentí satisfecho por haber sido él mismo el causante de dicho placer. Y sin decir nada me bajé de la mesa y me puse a lamer las botas de mi Ama como agradecimiento por haberle concedido un orgasmo.

    -Te voy a recompensar perro, pero no te acostumbre, me dijo.

    Y se tumbó en el suelo haciéndome el gento de que me quería encima, con mi cara entre sus piernas y mi miembro dándole en la boca.

    -No te corras hasta que no te diga, y saborea mi miel como si no hubieras comido.

    Yo empecé a lamer, chupar y mordisquear su sexo mojado y depilado, la lengua se resbalaba por él. Mientras la señorita R me masturbaba con su boca, prácticamente entraba toda en ella.

    -Corrámonos juntos cabrón. Me dijo.

    Orden que celebre, porque estaba deseándolo, empecé a notar como un líquido salía de ella y me esmere más hasta que empezó a soltar a chorros su órgano, lo cual hizo que yo también acabara en su boca.

    Con su mano cogió mi miembro y se limpió las mejillas con el poco semen que se había escapado, acabando de limpiarse toda la cara y metiéndoselo en su boca, para acabar tragándoselo.

    -Aparta. Me dijo dándome un azote.

    Y así acaba mi relato, mi sueño, mi fantasía… Espero os gustara y lo valoréis y me comentéis, es gratis.

    Creo que en mi perfil esta mi correo, por si no os atrevéis a comentar por aquí y queréis comentar sugerencias o lo que sea.

    Gracias.