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  • Veranito caliente

    Veranito caliente

    Veníamos de la playa camino hacia el hotel, hace un calor asfixiante.

    Llegamos por fin al aparcamiento del hotel. Vas disparada hacia la entrada. Consigo alcanzarte justo cuando la puerta del ascensor está a punto de cerrarse. Me miras entre inocente y traviesa, como la leoncita que eres, mientras te cubres con tus manos. Yo intento abrazarte y besarte, pero te vuelves y me das la espalda. Ahora puedo verte en el espejo del ascensor e intento meter mis manos bajo tu vestido, pero no pareces dispuesta a dejar que lo haga. Yo tampoco estoy dispuesto a rendirme tan pronto, así que te vuelvo y coloco tus manos a tu espalda, sujetándotelas firme pero suavemente. Tu mirada ahora es diferente, me haces el amor con ella y yo deseo hacértelo y aprovechar cada centímetro de tu feminidad. Me dejas besarte en el cuello y en los labios e impregnarme con tu perfume de mujer. Te suelto las manos, mi boca busca tus pezones bajo la ropa y mis dedos se adentran entre tus piernas. Tú me acaricias la cabeza y la nuca. Llegamos a nuestra planta…

    Mi cuerpo tiene hambre del tuyo, pero primero necesito saciar la sed que traigo acumulada del camino. Entretanto, te observo mientras tarareas una canción y te contoneas, a la vez que te vas desnudando poco a poco. Primero te sueltas una tiranta del vestido, luego la otra, me miras y te vuelves. Puedo ver tu espalda y tu nuca; se me hace la boca agua. Con un movimiento pausado y sugerente te desprendes de la parte de arriba de tu traje de baño y te giras hacia mí. Me hechizas con tu mirada y tu cuerpo casi desnudo. Entonces decides librarte del todo, te bajas poco a poco tu biquini y no dejas de mirarme a los ojos. Menuda visión la que contemplo.

    Por último, me atraes con un gesto de tu dedo índice y me diriges un guiño para que te siga hasta la ducha. Me desnudo y te sigo por el pasillo mientras te observo caminar elegante como una gata salvaje.

    Ya en el baño, me esperas impaciente dentro de la ducha. Aprovecho para mojarte con el agua mientras te acaricio y me acaricias. Guardo un poco de agua en mi boca y la dejo derramarse por tus labios y tu cuello mientras te beso. Extiendo un poco de gel por tu piel. Un poco por tus pechos, otro por tu vientre y tu sexo, el resto por tus muslos y tus brazos. Me imitas y también me frotas mientras te froto. Así mojada y resbaladiza me pareces mucho más deliciosa. Quisiera que me sacaras brillo.

    Bajo la lluvia de la ducha nos fundimos en un abrazo. Recorro de nuevo tus hombros con mis labios y mi lengua, tu cuello, tu boca, tus mejillas y los lóbulos de tus oídos. Masajeo tus pezones y tus pechos con mis dedos y mis manos; te rozas conmigo sin parar. Te aprieto contra mí, tu sexo contra mi sexo, mis manos en tus nalgas, y te miro por un momento. Me cautivas con tu mirada y con tu piel. Mis dedos se adentran entre tus muslos y mi boca se sacia con tu cuerpo. En este momento mi libido y mis sentidos terminan de despertar.

    Nos colocamos frente al espejo, yo a tu espalda. Me encanta mirarte mientras te siento. Me pides que me adentre en ti. Tus codos rozan mi abdomen, te cojo por ellos y te penetro poco a poco, me sientes zambullirme dentro. Sigo amasando tus pechos y jugando con tus pezones, y no paro de entrar y salir; puedes oírme jadear cada vez más fuerte tras de ti, a la vez que observas mi mirada en el espejo, devorándote más y más.

    Disfruto sintiendo tu cuerpo mojado deslizarse con el mío, dejándome llevar por mis sentidos y mi deseo, acelerando cada vez más el ritmo de mis embestidas, pero sin dejar que mi cadencia me haga derramarme dentro de ti. Tus gemidos me hacen ir perdiendo la consciencia de mis actos, aunque yo quiera evitarlo. Estoy a punto de dejar que mi inteligencia ceda ante mis instintos, pero por un momento puedo contenerme.

    Hago un enorme esfuerzo para evitarlo, pero no estás dispuesta a aceptar mi retirada ahora, así que continúas con tus cadencias, exprimiéndome, como enloquecida, hasta hacer que mis piernas tiemblen de placer y tu cuerpo se una con el mío en un orgasmo.

    Nuestros jugos chorrean por tus muslos y tus piernas y se mezclan con la corriente de agua que continúa saliendo de la ducha. No quiero dejar de abrazarte ni de sentirte, quiero estar así, eternamente…

    Me tumbo en la cama tras el almuerzo. Le debo horas de sueño a mi amigo Morfeo, y con intereses, aunque creo que él sabrá fiármelas. Mientras tanto, te refrescas bajo la ducha y tarareas divertida una canción. El ruido del agua y tu voz sugerente me relajan, aunque no me dejan conciliar el sueño. Sigo escuchándote cantar bajo el agua y no puedo dejar de pensar en ti.

    Empiezo a pasar de la vigilia al sueño, pero tu presencia en la habitación me sacude de mi estado. Ya sé que no vas a dejarme dormir; sinceramente, me resigno a renunciar a gozar de ti ahora y prefiero no sucumbir al cansancio. Mi deseo por ti es demasiado grande para dejarlo morir ahora.

    Te sientas en el borde de la cama, disimulada y a la vez vanidosa, tan sólo envuelta por tu toalla. Me hago el distraído, pero no puedo dejar de apreciar tu esencia, mezcla de aroma de mujer y gel de baño; es una combinación deliciosa. Decides hacerte notar y te acomodas algo más adentro de la cama. Sigo intentando resistirme a tus encantos.

    Has dejado el peine sobre las sábanas a la altura de mi mano derecha. Es tu manera de solicitar mi ayuda y la oferta es demasiado tentadora para rechazarla. Me incorporo y me acerco a tu espalda; no quiero rozarte todavía. Te aproximas a mí un poco más, tu espalda apenas dista de mi pecho. Tu perfume embriagador, tu piel húmeda y la visión hermosa de tu nuca, de tus hombros, tus brazos y tu nuca avivan mis sentidos. Apenas puedo oír tu respiración y sentir tus palpitaciones junto a las mías. Te acercas un poco más. Puedo adivinar una sonrisa en tu rostro, alegre y maliciosa a un mismo tiempo.

    Me encanta pasar mis manos por tu cuerpo y rozarlo con mis dedos a la vez que desenredo tu pelo. No puedo evitar cogerte por la cintura y besar tu cuello, tus hombros y tu pelo. Te aprieto contra mí mientras te desprendo de la toalla. Mis dedos buscan la seda de tus pechos. Disfruto amasándolos, estrujándolos suavemente y gozando de su tacto divino mientras mis dedos juegan con tus pezones. Mi lengua y mis labios se deleitan con tu cuello y tus hombros, y recorren tu espalda y tus brazos. Entretanto, empiezas a notar la turgencia de mi falo en tu espalda baja.

    Mis manos bajan por tu vientre hasta tus muslos, y se adentran poco a poco entre ellos. Tu excitación aumenta considerablemente, la mía también. Decido hacerte sufrir un poquito más. Me incorporo y me coloco a la altura de tus rodillas. Te miro a los ojos mientras te separo las piernas para poder devorar tu sexo. Chupo tus muslos y me acerco poco a poco a su centro. Humedezco mis dedos y separo tus labios, me zambullo en ti. Tus manos acarician mi cabeza mientras pretendes dirigir mi ritmo. Intensifico la velocidad y el movimiento de mi lengua; es como si te penetrara. Un gemido de placer escapa de tu boca y te tumbas sobre la cama. Mis manos masajean tus pechos y mis dedos pellizcan tus pezones delicadamente, a la vez que mi boca y mi paladar se emborrachan del sabor de tu sexo.

    Tu clítoris se estimula cada vez más al contacto de mi lengua y mis dedos. Mis lengüetazos te pierden y tus muslos me aprietan. Estás sedienta de mí, puedo notarlo.

    Te ayudo a levantarte y ocupo tu lugar tendido en la cama. Te sientas sobre mí a horcajadas y tu sexo se roza con el mío ligeramente. Me pasas las manos por los párpados y cierras mis ojos por unos momentos. Frotas tu cuerpo con el mío, tu pecho y tu sexo contra los míos, te siento cada vez más intensamente. Tu pelo me acaricia la cara y tus labios se funden con los míos. Anhelo estar dentro de ti.

    Con tus manos me liberas de la ropa interior y al hacerlo sé que sonríes lasciva. Siento tus pechos rozándome a la vez que tu pelo acaricia mi cuerpo. Tu lengua humedece un poco mi miembro mientras subes por mi abdomen y mi pecho hasta llegar a mi cuello y posar de nuevo tus labios en los míos. Abro los ojos y tu mirada y tu boca me reciben generosas y sugerentes. Enhiesto, acerco mi tersa turgencia al humedal de tu ser y me deslizo entre tus muslos. Una excitante sensación se expande con la ola de tu piel acariciándome en cada acometida. Tu ritmo se hace cada vez más rápido y cadencioso y mi deseo sexual es cada vez mayor.

    Intento degustar el néctar de tus pezones, pero te los tapas con tus brazos; sin embargo, tus codos quedan a mi merced y me tomo la venganza besándotelos y mordiéndolos dulcemente. Ya no impides que me aproveche de tus pechos. Los recorro mientras mis manos aprietan tus nalgas y tu cadencia es más intensa y profunda. Te incorporas colocando tus manos sobre mi pecho. Sujeto tus manos mientras siento el placer que se agita en tu espalda. Necesito sentirte aún más. No quiero parar y quiero llenarte hasta rebosar. Tu cuerpo tiembla sobre mí y puedes sentir toda la fuerza de mis embestidas. Pareces una amazona, con tu cabello mojado flotando en el aire.

    El orgasmo latiguea nuestros cuerpos y nuestras mentes, me entrego en un instante que ojalá fuera infinito y que también me hace temblar. La misteriosa luz que todo envuelve ahora eclosiona dentro de tu vientre. Te derramas sobre mí, tus jugos chorrean entre tus muslos y riegan mis testículos. Tu ritmo es ahora lento, pero no quieres detenerte. No pares, vida.

    Te tomo, me coloco sobre ti, y te sigo llenando hasta que no puedo más. Sólo entonces me derrumbo sobre tu cuerpo. Por unos instantes permanecemos así inmóviles, callados, hasta que me echo a un lado y te contemplo. Me sonríes y me besas, yo acaricio tu pelo y te beso en el cuello. Quisiera ser el guardián de tu piel, aunque sé que eso es imposible. Me susurras algo al oído mientras el sueño nos atrapa…

    Espero que os guste este pequeño relato. Sé que últimamente no escribo mucho, pero una valoración o un comentario aquí o en el mail siempre me ayuda.

    Gracias.

  • Envuelta en mi propio juego

    Envuelta en mi propio juego

    Cada día ella lo saludaba de manera normal, pues solo es un compañero más. Sin embargo, al pasar las horas de la mañana ella comenzaba a molestarlo, acariciándolo, tocándolo, diciéndole palabras subidas de tono y acercándose un poco más de lo debido al principio con una sonrisa pícara, pero burlona al final.

    Así pasaban los días, el mismo juego de siempre, un simple juego molesto, donde causaba gracia para los demás y entretenimiento para mí.

    Hasta que un día una de esas caricias juguetonas para mí se tornó placentera al punto de que me acerqué aún más de lo debido a su rostro, con ganas de morder sus labios. Y recordando el lugar donde nos encontrábamos, culminó una vez más con jocosidad.

    Pero esa imagen de lo sucedido, esa reacción química en mi cuerpo no se olvidó. Revoloteando en mi mente y sin darle importancia a lo que sentí eso quedó en mi mente e inconscientemente estaba ahí esperando el momento en prestarle un poco de atención.

    Ahora bien, quiero acotar que el cerebro es más poderoso de lo que nosotros creemos, ya que cómo no le di la importancia que merecía a lo que me sucedió pues mi sueño nocturno se encargó de mostrarme lo que yo no quería pensar.

    Ese chispazo que sentí en la realidad pues en mis sueños se convirtió electricidad; ensimismada en mí sueño ahí lo vi sentado tal cual como en cada mañana, serio y tranquilo esperando que yo lo molestara, y así fue. Lo molesté, lo toqué, lo acaricié y, e impredeciblemente él me besó, me tocó, me apretó fuertemente mis muslos y caderas, yo envuelta en sus besos lo seguí acariciando pero con placer; lo abracé y sin dejar de tocar sus labios junto a los míos. Mi sueño me mostró lo que yo no quería imaginar y mucho menos idealizar.

    Seguidamente, en mi sueño caliente y loco aparecimos en un cuarto con luz tenue y una cama con sábanas blancas, él ahí de nuevo sentado en la cama y yo de pie me tomó de la cintura y me preguntó si yo quería que sucediera lo que los dos queremos. Le respondí sin palabras y abalanzándome sobre él materializamos nuestros besos, abrazos y caricias llenas de placer y sexo. (El sueño literalmente me mostró todooo lo que hicimos) penetrándome placenteramente hasta llegar al clímax. El mejor.

    En mi sueño hicimos el amor y me sentí llena, plena y con ganas de más.

    Fue solo eso. Un sueño.

    Pero al despertarme en la mañana fue lo primero que mi mente recordó y así he pasado dos días continuos pensando en lo bien que lo pasamos. Envuelta en mis pensamientos me lleno de placer, tocándome un poco y mojándome más de lo que imaginan, para recordar lo placentero que fue estar con él.

    Cada noche me duermo pidiendo volver a verte en mis sueños y me hagas tuya una vez más.

    Ahora mi miedo es grande…

    … mi miedo en decírtelo y mi miedo en callarme…

    Realmente deseo sentirlo despierta así cómo en mi sueño y ahora en mis pensamientos.

  • Enriqueta, virgen y sonámbula

    Enriqueta, virgen y sonámbula

    Enriqueta era la hija de la tabernera. Su madre decía que era sonámbula y que si alguien la veía caminando por la noche que no la debía despertar.

    Eran las dos de la madrugada de un caluroso mes de agosto cuando la vi saliendo del cobertizo de una casa que había en el monte, estaba en pijama y llevaba un cordero lechal en brazos. Me agaché detrás de un pino y al pasar por mi lado, le dije:

    -No le va a hacer mucha gracia a Camilo cuando descubra que le desapareció un cordero.

    Siguió caminando cómo si nada hubiese oído. Fui detrás de ella.

    -¿Por qué robas?

    Como no me respondía me puse delante de ella. Tenía la vista perdida y chocó conmigo. Lo hacía bien, pero no me creí que fuera sonámbula. Le eché la mano derecha al coño. Me dio una bofetada, y dijo:

    -¡Puñetero pervertido!

    -Lo hice para quitarte la careta. ¿Por qué robas?

    Puso el cordero en el suelo, este se fue de vuelta para el cobertizo. Encima de no responder a mi pregunta, me preguntó:

    -¿Se puede saber que haces a las dos de la madrugada por el monte?

    -Te lo diré cuando me digas tú porque necesitas robar fingiendo que eres sonámbula.

    -No te voy a decir nada.

    -Me parece que voy a tener que ir a despertar a tu madre y decirle lo que hay.

    Se acojonó.

    -Vale, vale, te lo digo, robo cosas para canjearlas por chocolate.

    -Eso no me lo creería ni borracho, tu madre tiene chocolate de sobras en la taberna.

    -No es de ese chocolate, es del de fumar.

    -¿Y a quién le ibas a llevar el cordero a estas horas?

    -¿Quién vive en el monte además de mi madre y de Camilo?

    Solo había otra persona que vivía en el monte y era Faustino, un muchacho al que le murieran los padres y que decían que vivía con el dinero que le dejaran en herencia.

    -Nunca pensaría que Faustino era un traficante.

    -Es un camello.

    -Mujer, chepa tiene, pero tanto como para llamarle camello…

    -Camello se le llama al que menudea.

    -Ya lo sabía, era una broma.

    -Sin gracia.

    Enriqueta, que tenía la cara redondita, el cabello muy corto, los ojos azules y grandes, la nariz respingona, los labios finos, el cuello corto, las tetas medianas, el culo redondo y las piernas bien hechas, aunque cortas, ya que medía poco más de un metro cincuenta, no tenía pinta de drogadicta. Algo cortado, volví al tema:

    -No se te nota que fumes porros.

    -El chocolate no es una droga fuerte, es más fuerte el alcohol. ¿Nunca fumaste un porro?

    -No.

    -¿Nos fumamos uno?

    -¡Quita, quita!

    -Después del porro siempre apetece echar un polvo.

    Quería engatusarme, pero yo era perro viejo.

    -Tú debes pensar que soy tonto. Quieres que fume un porro contigo para que así no pueda decir lo que vi… Eso de follar te queda muy ancho, Enriqueta.

    Siguió con su juego de seducción.

    -Tienes razón, pero una paja me la hago después de fumar, siempre que puedo.

    La quité del apuro.

    -No hace falta que me cuentes tus intimidades, no le voy a decir nada a nadie.

    -¿Me lo juras?

    -Te lo juro. Anda, tira para tu casa que nunca debiste salir de ella.

    -No tengo ganas de volver para mi casa.

    No la culpaba. La noche estaba estrellada, la luna llena, el chotacabras cantaba, los búhos estaban en silencio, los grillos y las cigarras tenían fiesta…, se estaba mejor en el monte que sudando en la habitación.

    -¿Vas a volver a coger el cordero?

    -No, pero no me has dicho por qué andas por el monte a estas horas. ¿No serás tú también un mangui?

    -Cree el ladrón…

    -A ladrona, cree a ladrona que todos lle queren comer a cona (La ladrona, cree la ladrona que todos le quieren comer el coño.)

    Andaba por el monte porque iba a mirar si cayera algún conejo en los cepos que había puesto y cómo estaban prohibidos, pues iba de noche, pero Enriqueta estaba para comerla y estábamos solos de en medio del monte, así que le entré muy sutilmente.

    -Por eso estoy en el monte, porque mi mujer no me dejó comerle el coño. Estoy paseando mi frustración.

    Me miró con cara de extrañada, y me preguntó:

    -¿A estas horas le querías comer el coño?

    -Ya llevábamos una hora follando y después de correrse quise comerle el coño y no me dejó.

    -Yo si estuviera casada nunca le diría que no a mi marido cuando quisiera comerme el coño.

    -Voy a fumar un porro antes de irme. ¿Te importa que camine a tu lado?

    -El monte es de todos.

    Eché a andar. Enriqueta caminando a mi lado sacó del bolsillo un paquete de cigarrillos winston de un bolsillo de la chaqueta del pijama, de él un cigarrillo y un cartón de una de sus patillas y lo enroscó. Se sentó sobre una roca, sacó un librillo, quitó un papel de fumar de él y rompiendo el cigarrillo echó el tabaco en el papel, luego le echó lo que tiempo después supe que era una china, la calentó con el mechero, la deslió entre los dedos y la mezcló con el tabaco, luego colocó el cartón enroscado en un extremo, lio el papel, le pasó la lengua y ya tenía el porro listo para fumar. Echó a andar de nuevo, y me dijo:

    -Ya debían de venir hechos.

    Lo encendió y le echó una calada.

    -¿Quieres echar unas caladas?

    Me animé.

    -Por probar no me va a matar.

    Eche una calada larga y se lo devolví. Enriqueta echó tres o cuatro y después me dijo:

    -Mátalo.

    Ya casi estaba acabado así que le eche otra calada, lo tiré al suelo y lo apagué con el pie. Al rato estaba riendo cómo un tonto y diciéndole que no me produjera ningún efecto. Enriqueta se reía de lo que le decía. De repente dejó de reír, bajó la cabeza y me preguntó:

    -¿Me la comes?

    Me aseguré de que quería que le comiera lo que yo pensaba.

    -¿Quieres que te coma el coño?

    -Quiero.

    Se sentó bajo un pino. Ya no me dio la risa cuando me senté a su lado y le comí la boca. Enriqueta devolviéndome los besos le echó la mano a mi polla, y me dijo:

    -Está dura.

    -Lo raro sería que no estuviera.

    Le quité la chaqueta del pijama. Sus tetas eran mucho más grandes de lo que parecían bajo la ropa. Lamí sus gordos pezones marrones y mamé sus duras tetas. Enriqueta comenzó a temblar. Tenía que preguntárselo.

    -¿Nunca te habían comido las tetas?

    -No.

    Me dio un pico y sentí cómo sus labios temblaban sobre los míos. Estiró la chaqueta del pijama sobre la hierba y echó su espalda sobre ella. Le quité el pantalón del pijama y con él salieron sus zapatillas de los pies. Vi su pequeño coño, un coño precioso rodeado de pelos marrones espaciados unos de otros. Se estremeció cuando mi lengua lamió su coño mojado. Al querer enterrar mi lengua en su vagina no me entró. Enriqueta era virgen. Tenía que comerle el coño con delicadeza, así que lamí sus labios, labios que se hincharon e hicieron que su coño se abriera como una flor. Luego lamí labios y clítoris, despacito… Despacito lamía su clítoris cuando empezó a gemir, a temblar y a convulsionarse… Tuvo un orgasmo brutal.

    Al acabar de correrse saqué la polla mojada y se la puse en los labios. La lamió cómo le había lamido yo el coño, por los lados del glande y por la punta. No se la metí en la boca, dejé que lamiera y la menee hasta que me corrí. Le dejé la cara perdida de leche.

    Cuando acabé le limpié la cara con un pañuelo, al acabar me dijo:

    -Quiero que me des más placer.

    Quité la chaqueta, la eché sobre la hierba y le dije:

    -Ponte a cuatro patas sobre mi chaqueta.

    Se puso a cuatro patas y mi lengua recorrió su culo desde el periné al ojete, lo recorrió varias veces antes de que profanara su culo. Gimió de gusto cuando lo hice, después le froté la polla en el coño y en el culo. Se la froté alrededor del ojete y cómo estaba mojada intenté que entrara un poquito en los dos orificios. En el culo aún entró la puntita, pero en el coño nada más tocarle ya se quejaba, Si se la metiera en cualquiera de los dos lados la rompería, así que opté por volver a follarle el culo con la lengua, pero esta vez le acariciaba el clítoris con dos dedos. Con la punta de mi lengua dentro de su coño empezó a temblar y a convulsionarse, sus manos se aferraron a su chaqueta y esta vez sí lo dijo:

    -¡¡Me corro!!

    Estaba empalmado cómo un toro. Su coño estaba allí, chorreando. No pude contenerme y le clavé el glande. Se derrumbó sobre la chaqueta, se dio la vuelta, y llorando, dijo:

    -¡Me has hecho mucho daño!

    La polla había salido del coño y vi su sangre en ella. Me estaba comportado cómo un cabrón. Le dije:

    -Alguien te tenía que desvirgar.

    -Pero no sin avisar, no se desvirga a una mujer sin avisarla antes -su tono de voz cambió.- Anda, dale besitos a mi coño y pídele disculpas.

    Metí mi cabeza entre sus piernas, le besé el clítoris, le lamí los labios y tímidamente quise meter la punta de la lengua en su vagina. Entró la punta y bastante más. A Enriqueta le gustó.

    -Así, así se alivia.

    Comenzó una comida de coño que acabó con ella encima de mí metiendo la polla en su coño, y no milímetro a milímetro, la metió de cuatro empujones. En cada uno le dolió y me mordió el cuello por no gritar. Tuve una discusión con mi mujer por eso, pero volvamos a turrón. Con toda la polla dentro, la besé y en sus labios encontré el sabor salado de sus lágrimas. Estuvimos besándonos un tiempo, ya que Enriqueta tenía miedo de quitarla, pero cuando lo hizo ya el dolor era llevadero… Más tarde ya le gustaba. Según ella era una mezcla de placer y malestar… Esta mezcla la llevó a cinco orgasmos encadenados, pues después de correrse, sin quitarla de dentro y sin moverse, se volvió a correr cuatro veces más en muy poco tiempo. Cuando vi que me iba a correr dentro de ella la saqué, le di la vuelta y me corrí entre sus tetas.

    Al acabar de correrme, me sorprendió pasando la yema de dedo medio de su mano derecha por mi leche, chupándola, y después diciéndome:

    -Quiero más lengua.

    Metí mi cabeza entre sus piernas y me puse a la faena. Lamiendo sus labios vaginales ya fueron dos las yemas de sus dedos las que recogían mi leche, yemas que llevaba a la boca y chupaba. Lo mismo iba a hacer al lamerle el clítoris, chupándolo, cuando enterraba mi lengua en su coño, cuando le levantaba el culo y lamía su ojete… Todo esto lo hicimos sin perder el contacto visual. Ni lo íbamos a perder cuando comenzó a temblar y a convulsionarse y con los ojos vidriosos y la voz afectada, me dijo:

    -Me corro en tu boca.

    Después de correrse volvió a su casa. Yo fui a mirar los cepos. En dos ellos cayeran dos conejos.

    Quique.

  • El harem (II): Alfonso

    El harem (II): Alfonso

    I. Entrenamiento homosexual.

    Drake estaba un tanto molesto por hacer aquella entrega al final de su turno, sobre todo en domingo. Y más cuando se dio cuenta de lo lejos que estaba esa dirección y que el pago habría de ser con tarjeta, seguramente no recibiría propina. Tenía planes para salir con una chica aquella tarde y esa entrega le quitaría mucho tiempo.

    Aceleró por el puente y atravesó el lago. Su moto derrapó un poco cuando tomó la desviación del bosque, pero nada que lo pusiera en peligro. Molesto tomó su móvil y miró que ya eran casi las 14.00 Hs. “Maldición”. Llegaría tarde a la cita con Michel y eso en verdad le molestaba.

    Se quedó asombrado cuando vio aparecer aquella enorme finca, rodeada por una alta muralla de cantera y franqueada por una puerta de acero sólido. Lo que faltaba. Era un ricachón y seguramente, sería toda una odisea entregar aquel pedido.

    Frenó la moto, sin saber bien que hacer, pero vio una especie de timbre a un lado de la puerta. Presionó el interruptor y una campana se escuchó en un lejano sitio dentro de la propiedad.

    -¿Quién es?-

    Se escuchó una extraña voz salir de un interpón.

    -Servicio de Comida IIliseo. Traigo el almuerzo que ordenó.-

    Dijo Drake con tono educado.

    -Perfecto, abriré la reja. Maneja hasta la mansión y llama a la puerta, mi sirviente te espera con la propina.-

    Dijo aquella curiosa voz.

    La puerta de acero se abrió y Drake manejó al interior de la finca, mas se extrañó cuando el portón se cerró a sus espaldas. Ignoró el hecho y condujo por el camino hasta aquella enorme casa y no pudo evitar hacer un silbido ante aquellos lujos.

    Descendió de la moto, la cual aparcó detrás de una suburban y avanzó por un camino de baldosas hacia la puerta de roble de la gran casona. Tiró de una campana y esperó unos minutos. Escuchó los cerrojos correrse, mas se quedó sin palabras con lo que vio.

    Allí parado delante de él, yacía un hombre completamente desnudo, con los ojos cerrados, la cabeza clavada sobre el pecho y sus brazos extendidos hacia adelante. Drake no supo que hacer, mas no tuvo mucho tiempo de pensar.

    Alfonso se abalanzó hacia él y de un limpio izquierdazo lo dejó inconsciente. Después de todo era un profesional en la defensa personal y era el mejor de su grupo. Lo arrastró hacia el interior de la mansión y lo llevó a la sala. Marcus apareció desde el jardín, tomó la caja con la comida y comprobó que no se había roto tras la caída del guapo y rubio repartidor y entró en la vieja casa.

    Miró como su esclavo esperaba con su postura de sonámbulo frente al cuerpo inconsciente del muchacho en medio de la estancia. Puso la comida sobre la mesa de centro y miró al guapo repartidor desmadejado sobre la alfombra.

    -Ponlo sobre el sofá de tu izquierda.-

    Indicó el perverso Amo.

    El español obedeció y alzó al muchacho, para enseguida recostarlo sobre el sofá más grande.

    Marcus lo examinó con más cuidado y concluyó que era bastante guapo. Un metro setenta o setentaicinco, blanco, de cabello rubio, ojos azules, atlético y de rasgos atractivos.

    -Desnúdalo, quítale todo, excepto la ropa interior. Tira la ropa atrás del sofá.-

    Demandó Marcus.

    -Sssi, Amo, lo que digas…-

    Aceptó el sonámbulo, mientras comenzaba a quitarle la ropa al repartidor.

    Cuando estuvo únicamente en un calzoncillo blanco y algo desgastado, Marcus silbó en aprobación. -Te tocó suerte, tu primer hombre es bastante guapo. Bien, golpéalo, para que despierte y retrocede tres pasos, vuelve a tu postura de sonámbulo hasta que yo te ordene.-

    Dijo Marcus, con voz cada vez más excitada.

    El guardaespaldas lo abofeteó tres veces y luego caminó los tres pasos que Marcus indicó, para recuperar su ya conocida posición.

    Drake parpadeó desconcertado y confundido. -¿Dónde estoy?, ¿qué pasó?…-

    -No importa, que pasó, ni dónde estás. Lo que importa es que yo soy tu Amo, y tu harás lo que yo te mande. Serás mi nuevo esclavo.-

    Dijo Marcus con seguridad, mientras avanzaba hacia el desconcertado repartidor y balanceaba un collar con cristales brillantes.

    El rostro de Drake reflejó aún más sorpresa, mas sólo por un segundo. Enseguida su mirada comenzó a desenfocarse, a la vez que su rostro adquirió una expresión ausente y vacía.

    -Yo… Yo… no… Hmmm.-

    Dijo Drake a penas con un débil tono de voz.

    -Si, yo soy tu nuevo Amo. Mira los cristales, son brillantes y hermosos, no dejes de mirarlos, déjate llevar por su brillo y déjate caer bajo mi poder..-

    Repitió Marcus con una voz de serpiente.

    -Yo… Sssi, Esos cristales son muy hermosos… Yo, dejarme caer… Su brillo es muy hermoso… Debo dejarme caer bajo tu poder…-

    Admitió Drake la primera sugestión.

    -Bien, perfecto. Drake, quiero que alces tus brazos, súbelos y ponlos enfrente. Así, eso es. Ahora quiero que cuentes de 100 a 1, y mientras más cuentes, duermas profundamente. Comienza ahora.-

    Indicó Marcus con voz profunda.

    Drake obedeció y alzó sus brazos, los colocó hacia adelante en una postura rígida y empezó a contar. -100… 99… 98… 97… 95…-

    -Tus brazos son duros, de hierro, no puedes bajarlos. Cada músculo de tu cuerpo es rígido, duro como roca.-

    Instruyó el perverso dominador.

    -94… 93… 92… 91… 90…-

    Siguió Drake con la cuenta, aunque con una voz cada vez más gutural.

    -Tus párpados pesan, tu cuello pesa, tu cabeza pesa, tu boca pesa. Cada vez más pesa más tu boca.-

    Indicó Marcus.

    -89… 88… 87…-

    Contó Drake, pero a penas con los labios despegados.

    -¡Duerme ahora, cierra los ojos, duerme profundamente!-

    Demandó Marcus con una voz fuerte.

    Drake dejó caer los brazos, cerró los párpados y soltó su cabeza pesada sobre su pecho desnudo.

    -Excelente muchacho. ¿cómo te sientes?-

    Inquirió el hipnotista, mientras exploraba con la mirada el cuerpo del guapo rubio delante de sí.

    -Bien… Muy bien…-

    Respondió Drake con voz apenas audible.

    -¿Te sientes relajado?-

    Preguntó Marcus con voz aterciopelada.

    -Sssi… Mucho…-

    Contestó Drake con voz complacida.

    -Perfecto. Te gusta estar así, dormido. Bajo mi poder. Bajo mi control. Hipnotizado.-

    Repitió el malvado Marcus.

    -Sssi… Me gusta estar Así dormido… Bajo tu poder… Bajo tu control… Hipnotizado…-

    Aceptó Drake más y más subyugado.

    -Ahora voy a besarte y cuando te bese, vas a caer aún más profundamente en la hipnosis. Tu mente estará completamente en blanco y serás mi esclavo por completo, mi voluntad será la tuya.-

    Dijo Marcus, mientras se aproximaba y acariciaba el torso desnudo de Drake.

    -Sssi… Caer más profundo en la hipnosis… Mi mente estará en blanco… Seré tu esclavo y tu voluntad será la mía… Sssi…-

    Contestó Drake con sumisión.

    Marcus lo besó con deseo, al tiempo que lo abrazaba y comenzaba a explorar el cuerpo del desnudo rubio.

    -Mi mente está en blanco… Mi mente está en blanco… Hipnotizado… Eres mi Amo… Soy tu esclavo… Tu voluntad es la mía…-

    Respondió Drake con una voz carente de toda vida.

    -¿Cómo te llamas esclavo?-

    Preguntó Marcus ya a un lado del sonámbulo guardaespaldas.

    -Yo soy Drake… Amo… Mi nombre es Drake…-

    Contestó el repartidor.

    -¿Eres homosexual o hetero?-

    Preguntó el perverso hipnotista.

    -Yo… Soy hetero Amo… Muy hetero…-

    Afirmó Drake, aún bajo la hipnosis.

    -¿Te sientes bien al estar hipnotizado?, ¿al ser mi esclavo Drake?-

    Inquirió Marcus, mientras volvía a acariciar su cuello y espalda desnuda.

    -Yo… Sssi… se siente muy bien, muy bien estar hipnotizado… Y ser tu esclavo Amo… Me siento muy bien…-

    Contestó el subyugado Drake.

    -Bien, eso está bien. Harás todo lo que yo te diga mientras estés hipnotizado. ¿verdad?-

    Cuestionó Marcus, mientras tocaba la verga de Drake.

    El hipnotizado muchacho no opuso resistencia. -Sssi, haré lo que digas, mientras esté hipnotizado… Sssi, eres mi Amo… Mi mente está en blanco y tu voluntad es la mía…-

    Respondió Drake con voz pausada.

    -¿Harás todo?, dilo. Di que harás todo lo que yo te ordené, que cumplirás mi voluntad.-

    Dijo Marcus, mientras acariciaba y exploraba el cuerpo de Drake a placer.

    -Sssi, haré todo lo que ordenes… Cumpliré tu voluntad… Eres mi Amo… Yo soy tu esclavo…-

    Repitió Drake, aquella sugestión que Marcus deseaba.

    El hipnotista chasqueó los labios en satisfacción. -Perfecto, en un minuto voy a chasquear los dedos, cuando los chasquee y diga “Prostituto”, despertarás y serás un prostituto gay. Fuiste contratado por Alfonso, aquí presente. A él le gusta el sexo rudo. Va a cogerte y lo disfrutarás. Pedirás que sea violento contigo y lo gozarás en grande, quiero que también lo hagas gozar. Pero cuando yo diga: “¡Drake play”, volverás a tu estado de hipnosis. ¿Entiendes?-

    Indicó Marcus.

    -Sssi, cuando chasquees los dedos y digas “Prostituto”, despertaré y seré un prostituto gay. Fui contratado por Alfonso y tendré sexo con él. A él le gusta el sexo violento… Lo gozaré y lo haré disfrutar… Sssi, Amo… Pero cuando tu digas, “Drake play”, volveré a mi estado de hipnosis… Sssi Amo…-

    Aceptó Drake sin resistirse.

    -Bien, muy bien. “Kaligari”. Mi sonámbulo, cuando chasque los dedos y diga la palabra “Velación”, quiero que abras los ojos y estés consciente de Drake. Seguirás siendo mi esclavo, pero estarás consciente de lo que ocurre. Contrataste a un prostituto gay y te complace cogerlo para mí. Quiero que seas violento y lo disfrutes. Estarás consciente, pero feliz de ser gay. Pero cuando yo diga “Kaligari”, volverás a dormir profundamente. ¿Entiendes?-

    Preguntó el hipnotista.

    -Ssi, mi Amo… Cuando chasquees y digas la palabra “Velación”, abriré los ojos… Estaré consciente de lo que ocurre. Habré contratado a Drake, un prostituto gay. Tendré sexo con él… Seré violento… Y lo disfrutaré… Me complace cogérmelo para ti… Pero cuando digas: “Kaligari”, volveré a dormir profundamente… Sssi, Amo… Haré lo que digas, me complace coger hombres para ti… Yo soy tu esclavo homosexual y lo disfruto…-

    Aceptó el sonámbulo.

    -Bien, bien los dos. Yo estaré aquí, pero no quiero que me presten atención, hasta que diga las palabras, en cuanto estén conscientes. ¿entienden?-

    Dijo Marcus, a la vez que se sentaba en un sofá al otro extremo de la estancia.

    “Sssi Amo”

    Dijeron el sonámbulo y el muchacho hipnotizado al unísono.

    -Bien, muy bien. ¡1, 2, 3, “,” Prostituto”, ¡“Velación”!

    Dijo el hipnotista a la vez que chasqueaba los dedos sonoramente.

    La mirada de Drake se reenfocó a la vez que el sonámbulo abría los ojos y parpadeaba desconcertado. Los dos se miraron por un momento sin parecer saber qué es lo que tenían que hacer, sin embargo, Alfonso avanzó hacia Drake y le rompió el calzoncillo.

    -¡Quiero sexo rudo perro!, ¡colócate a cuatro patas, que voy a penetrarte!, ¡Ya!, ¿qué esperas?, ¡que por eso te pago prostituto de mierda!-

    Gritó el sonámbulo a la vez que arrojaba a Drake contra la alfombra.

    -Lo que quieras papi, tu mandas. Tú eres el macho, hazme lo que quieras.-

    Dijo Drake sumiso.

    Marcus observó fascinado como ambos obedecían al pie de la letra sus comandos. El collar era también un éxito y mientras Drake estuviera bajo aquella hipnosis, haría todo lo que él quisiera.

    El español penetró al repartidor con violencia y este gritó debido al dolor, pues jamás había sido desvirgado. No obstante, el sonámbulo no tuvo piedad y lo estocó una y otra vez, al tiempo que lo apretaba del cuello y lo mordía en repetidas ocasiones.

    Drake comenzó a moverse en círculo y a atraer con sus piernas al sonámbulo para que se quedara clavado en su recto por más tiempo y a gritar de placer cada vez más.

    -¡HAZME TUYO, PÉGAME, ¡QUIERO SENTIR LA FUERZA DE UN HOMBRE!, ¡PAPI SOY TUYO, SOY TUYO!, ¡ESA VERGA ESA VERGA!, ¡MÁS DURO, MÁS DURO, MUERDE MÁS, ¡MÁS DURO!-

    Gritó de placer.

    -¡Di que eres mi perra, que eres mi puta!-

    Gritó Alfonso entre cada estocada.

    -¡SOY TU PERRA, SOY TU PUTA!-

    Contestó Drake preso del deseo.

    -¡Pídeme Berga, pídeme verga!-

    Ordenó Alfonso totalmente bajo el sonambulismo sexual de Marcus.

    -¡Dame verga papi, dame verga papi!-

    Gritó Drake entre gemidos de placer.

    -¡Kaligari!, ¡Drake play!, ¡los dos orgasmo ahora!-

    Ordenó Marcus a la vez que se arrodillaba y abrazaba a los dos para sentir el orgasmo de ese par de machos.

    Los dos hombres eyacularon con fuerza desmedida al tiempo que caían en sus respectivos trances. Marcus disfrutó con gran gozo sentir debajo de sus manos el movimiento de las caderas de Alfonso envestir con dureza a Drake y el chorro de semen explotar sobre sus manos.

    II. ESCLAVO SEXUAL.

    Alfonso se encontraba en medio de la alcoba de Marcus, la luz del atardecer resplandecía sobre su cuerpo desnudo. El sonámbulo Sostenía una larga cadena, sujetada al cuerpo de Drake que con la mirada perdida yacía en cuatro patas al otro lado de la habitación.

    -“¡Velación Alfonso!”, “¡Drake despierta!”.

    Indicó Marcus con un puro en la boca y sentado en posición de indio en medio de la enorme cama.

    Alfonso abrió los ojos y parpadeó, sin embargo sus iris se tornaron enteramente rojos y una expresión de perversidad y lujuria embarcó su rostro.

    Por su parte Drake también parpadeó, pero en su caso la vida volvió a su cara. Confundido tardó unos segundos en darse cuenta que se hallaba desnudo y encadenado de pies y manos en el suelo.

    -¿Qué coño pasa?, ¿dónde estoy?-

    Dijo Drake en un esfuerzo inútil por erguirse.

    Alfonso tiró de la cadena hacia él y obligó a Drake a precipitarse adelante, tras lo que quedó a sus pies. El sonámbulo pateó al rubio varias veces y comenzó a golpearlo. -¡Perro, no hables al menos que mi Amo te lo mande!, ¡eres un miserable esclavo!, ¡eres un perro hetero y tu destino es obedecer y complacer a mi Amo Marcus!, ¡tu destino es ser su marioneta sexual, su puto esclavo sexual y volverte gay!, ¡pero al ser un hetero, eres un perro que merece ser humillado, hasta que supliques que te deje chupar mi verga!-

    Dijo Alfonso lleno de sadismo.

    Drake trató en vano de protegerse de los golpes, sin embargo el grillete de su cuello, las cadenas de sus manos y pies se lo impidieron. -¡Párale huey, qué diablos!, ¡deja de golpearme huey!, ¿qué coño?…-

    Mas un golpe de Alfonso en la boca lo dejó callado.

    -¿Puto, que dije?, No puedes hablar hetero de mierda!, ¡no puedes hablar hasta que mi Amo te lo mande!, ¡ahora eres su perro, su propiedad!, ¡sólo hablarás, te moverás y pensarás cuando él te lo mande!-

    Dijo el sonámbulo tras agacharse al lado de Drake.

    El rubio dibujó una cara de terror y en ese momento se percató de la presencia del hipnotista que atento veía todo desde la cama. Pese a la rabia que sentía, Drake entendió que no estaba en la mejor posición de resistirse . Inclinó la cabeza con sumisión, mas rechinó los dientes en un enorme esfuerzo por contener la ira que en ese momento sentía.

    Drake recordaba que el castaño le había abierto la puerta desnudo, que él se había quedado sin saber que hacer, pero el tipo lo había noqueado. Después recordaba haber visto unas extrañas luces, unos destellos, pero no recordaba más.

    Marcus se colocó de pie y avanzó hacia el sonámbulo. -¿Quién es tu Amo mi sonámbulo?-

    Preguntó Marcus, a la vez que el humo del puro golpeaba el rostro del castaño.

    -¡Tú, tú eres mi Amo!, ¡Yo soy tu esclavo predilecto, sólo vivo para complacerte y nada más!-

    Dijo Alfonso con un tono de sumisión que sorprendió a Drake.

    -¿Qué es lo que más te gusta hacer mi predilecto cuando estás bajo mi poder?-

    Preguntó Marcus mientras daba una nueva calada a su puro.

    -¡Ser tu perro!, ¡ser tu esclavo sexual!, ¡estar desnudo todo el tiempo y vivir desnudo para que uses mi cuerpo!, ¡tener sexo contigo o quien con tú me ordenes!, ¡pero lo que más disfruto es ser tu capataz, esclavizar y someter a otros hombres para ti!, ¡volverlos tus esclavos, sobre todo sí son heterosexuales!, ¡eso te complace, y me hace feliz, me hace disfrutar!-

    Respondió Alfonso completamente doblegado y con saliva en su boca.

    Marcus apagó el puro y besó al castaño en la boca. -¿Eso no te causa conflicto?, Tú eres hetero. Te gustan las mujeres, ¿verdad?-

    Dijo Marcus con algo de aprensión.

    La confusión llenó el rostro del castaño por unos segundos, no obstante, el trance Kaligari fue más fuerte y los ojos rojos adquirieron un tono más escarlata, a la vez que negaba con la cabeza. -No, mi Amo. Tú me ordenaste ser gay, ser homosexual. Sólo disfruto tener sexo contigo y con quien tú me mandes. Tú eres el objeto de toda mi energía sexual, de mi placer. Yo estoy bajo tu poder y eso me hace disfrutar, me da placer. Mi cuerpo desnudo, mi verga, todo te pertenece a ti. Yo soy un miserable esclavo, el esclavo del Kaligari, tu predilecto, tu capataz. Tu eres mi Amo, y haré todo lo que digas, creeré todo lo que digas. Tú eres el Amo del Kaligari. Y me ordenaste ser tu esclavo sexual, ser homosexual y dejarme coger por ti y disfrutarlo. Y yo soy feliz como tu esclavo.-

    Respondió Alfonso sin la más leve duda en su voz.

    Drake estaba aterrado. Si había entendido bien, el moreno, aquel escuálido muchacho que no parecía poseer ningún atributo de destacar, había colocado en una especie de trance al castaño. El castaño era bastante atractivo, musculoso y como él mismo lo había comprobado, un hombre bastante fuerte y experto en artes marciales.

    –¿Estás dispuesto a probarme tu fidelidad esclavo?-

    Volvió a preguntar el hipnotista.

    -Si, mi Amo, ordéname, que haré todo lo que digas, listo estoy para complacerte.-

    Dijo Alfonso totalmente envuelto en aquel extraño sonambulismo.

    Drake no lo podía creer, eso no era posible. En que puto lugar había caído. Acaso el moreno era una especie de hipnotista, o algo así. ¿Pero cómo había conseguido hipnotizar al castaño al punto de volverlo homosexual? Drake comenzaba a tener verdadero terror, pues se imaginaba cuál sería su destino. Para qué lo tenían encadenado y desnudo en el suelo, allí como sino existiera. Estuvo a punto de gritar, mas se quedó helado al escuchar la nueva orden del tal Marcus.

    -¡Penétralo, penetra a Drake, somételo, enséñale que tú eres mi predilecto, mi capataz, enséñale el placer homosexual, para que se vuelva mi esclavo por completo.-

    -¡NOOOO!, ¡A LA VERGA!, ¡NOOO!, ¡YO NO SOY UN PUTO!, ¡NO SÉ QUE LE HICISTE A ESTE HUEY!, ¡PERO YO NO SOY UN PUTO!-

    Gritó Drake y trató de alejarse de Alfonso y Marcus.

    El sonámbulo detuvo la cadena con fuerza y reanudó los golpes contra el rubio. -¡PERRO!, ¿CÓMO TE ATREVES A HABLARLE A NUESTRO AMO DE ESA FORMA?, ¡ERES UN PUTO ESCLAVO SEXUAL!, ¡ERES UN PUTO HETERO QUE AHORA SERÁ GAY!, ¡TÚ SÓLO EXISTES PARA DARLE TU CUERPO, TU CULO Y TU VERGA A NUESTRO AMO Y A QUIEN ÉL MANDE!, ¡AHORA VOY A ENSEÑARTE LO QUE MI AMO MANDA!, ¡ERES TUYO Y TE ENSEÑARÉ PARA QUE NO LO OLVIDES PUTO HETERO!-

    Gritó el sonámbulo entre la lluvia de golpes y a la vez que se arrojaba sobre Drake y lo penetraba con violencia.

    El rubio gritó de dolor, mientras forcejaba contra el suelo, mas el agarre del sonámbulo era demasiado fuerte. Las piernas y brazos de Alfonso parecían gruesas varas de hierro, igual que su miembro que inmisericorde apuñalaba el culo de Drake. El rubio sentía cada estocada y como la dura verga del castaño desgarraba su esfínter. Drake gritó de dolor, mas Alfonso gritó más fuerte y gruñó presa de la lujuria.

    -¡ERES DE MARCUS, ERES UN ESCLAVO SEXUAL DE MARCUS, ERES GAY AHORA!, ¡SÓLO EXISTES PARA COMPLACER Y SERVIR A MARCUS!-

    Gritó Alfonso presa del lívido.

    -Hrgggg, no, ¡yo no soy gay, salte me duele, no!-

    Dijo Drake, aunque en ese momento Alfonso empezó a restregarse contra su próstata y sintió un chorro frío de placer recorrer todo su cuerpo.

    -¡PERRO!, ¡PERRO HETERO, DEJA DE RESISTIRTE!, ¡AHORA ERES PARTE DEL HAREM DE MARCUS!, ¡ÉL ES TU AMO, EL ES TU SEÑOR!, ¡ERES GAY, ERES GAY!, ¡DILO GRÍTALO, DI QUE DISFRUTAS QUE YO TE COJA Y SER ESCLAVO DE MARCUS!-

    Drake comenzó a gemir debido al placer de la penetración y a que Alfonso plantaba calientes besos en su cuello y espalda, además de masajear y frotar con vigor su verga. -Yo… hmmmm…. Hrgggg…. Hmmm… Ammm…. Yo…. ¡Oh eso!, yo…-

    Clamó Drake, sin poder controlar las descargas de placer y deseo que envolvían su cuerpo desnudo.

    -¡DILO!, ¡DÍ QUE DISFRUTAS AHORA SER GAY Y SER ESCLAVO DE MARCUS!, ¡DILO!, ¡DI QUE DISFRUTAS QUE YO TE PENETRE, SER MI PERRO Y EL DEL AMO MARCUS!, ¡AHORA!-

    Ordenó el sonámbulo en medio de una poderosa estocada directa a la próstata de Drake.

    -¡SSSSIIIIII, SOY GAY, SOY GAY, SOY GAY!, ¡YO, YO DISFRUTO SER TU PERRO, SER EL PERRO DEL AMO MARCUS!, ¡DISFRUTO QUE ME PENETRES, AAMMMMM!, ¡SSSSIIII, DISFRUTO SER ESCLAVO DE MARCUS!, ¡DISFRUTO SER GAY, SSSIIIII!, ¡GAY, ESCLAVO DE MARCUS!-

    Cedió Drake víctima de un poderoso orgasmo, mientras Alfonso se venía en su interior y él mismo, manchaba los fuertes dedos del castaño con sus chorros de semen.

    Drake colapsó inmediatamente y dejó caer todo su cuerpo sobre el suelo. Cerró sus ojos y su cuerpo se tornó totalmente rígido. -Mi mente está en blanco… mi mente está en blanco… Tú eres mi Amo Marcus… Tú voluntad es la mía….-

    Repitió Drake, nuevamente en la profundidad hipnótica que Marcus había implantado en él.

    -Kaligari, mi sonámbulo.-

    Ordenó Marcus al castaño.

    Alfonso cerró los ojos y colocó su cuerpo totalmente rígido, inclusive su miembro recuperó una poderosa erección. -Sssi…. Mi Amo… Dime tus órdenes… Haré lo que digas…-

    Acató el castaño con voz soñolienta.

    -Levántate, date un baño y después quiero que limpies la casona. Los productos de aseo están en el cuarto de lavado al lado de la cocina. Cuando termines, sirve la comida que trajo Drake, pero todo el tiempo te quiero desnudo, listo para ser usado por mí. Y no dejes de repetir que estás sonámbulo, te quiero más y más dormido. Si se seca tu boca, bebe agua, pero no dejes de repetirlo y dormir más profundamente. Estás sonámbulo y eso te complace.-

    Ordenó Marcus, mientras acariciaba la espalda y trasero del español.

    -Haré lo que digas mi Amo… Estoy sonámbulo… Duermo profundamente… Y eso me complace… Sonámbulo… Estoy sonámbulo… Estoy sonámbulo…-

    Repitió el castaño a la vez que se giraba para ir a cumplir las instrucciones de Marcus.

    El hipnotista se aproximó entonces al desmadejado cuerpo de Drake. Se quitó una llave que colgaba de su cuello y cuidadoso abrió la cerradura

    -“Drake Play”, levántate.-

    Dijo Marcus tras dar un paso hacia la cama.

    -Sssi, mi Amo… Mi mente está en blanco… Tu voluntad es la mía… Haré lo que desees…-

    Respondió el rubio con los ojos cerrados y los brazos sueltos a los lados.

    -Tú no estabas en mis planes, pero después de todo servirás a mis propósitos. Por ahora ya cumpliste con la tarea de ser el primero al que Alfonso doblega, penetra y somete. Excelente, gracias a ti, mi sonámbulo es cada vez más gay. Muy bien, veo que entraste en trance tal como te lo pedí. Eres muy guapo ahora que te veo, dame un beso, creo que debes ser excelente besador. Bésame.-

    Pidió Marcus con su voz de serpiente.

    Drake avanzó hacia el hipnotista, abrazó su cuerpo semidesnudo y en un fogoso movimiento se apoderó de sus labios. Marcus sintió una provocadora caricia en la boca, percibió la lengua del rubio explorar y disfrutar cada centímetro de su húmeda cavidad. Los labios de Drake eran expertos, dominantes, varoniles, perfectos.

    Se maravilló al ver que el rubio no había abierto los párpados y seguía en aquel profundo trance hipnótico. Recordó que en aquel fugaz beso que antes habían compartido, le había ordenado que en cuanto lo besara, caería más y más profundo en el trance. Por lo que era evidente que la sugestión grabada en su subconsciente lo llevaba en ese momento a caer y caer más en la hipnosis.

    -Besas muy bien, me encantó. Vamos a dejar que mi sonámbulo trabaje por ahora. Ven, vamos al yacusi de la otra alcoba, voy a disfrutarte, tienes un culo que se antoja Drake.-

    Dijo Marcus a la vez que exploraba los glúteos del rubio.

    -Sssi, Amo, lo que tu desees… Amo…-

    Respondió Drake en una voz monocorde, tras despegar los labios de la boca de Marcus.

    El hipnotista llevó al rubio a la habitación contigua y durante más de dos horas lo obligó a que le diera una mamada, lo penetró sin piedad y dejó que también Drake lo penetrara. Después se bañaron juntos y ya en la cama, Marcus se encargó de inducir en la nulificada mente de Drake, una serie de instrucciones posthipnóticas que el rubio cumpliría desde ese momento.

    Al cabo de dos horas, Alfonso entró en la alcoba contigua para realizar el aseo y Marcus se quedó maravillado al ver a Alfonso con el balde de agua, la escoba, el trapeador y el jalador, totalmente desnudo, con los ojos cerrados, la cabeza suelta hacia atrás y sin dejar de repetir que estaba sonámbulo hacer la limpieza.

    -Bien Drake, llegó la hora de irte, recuerda hacer todo lo que te indiqué. Volveré a llamarte muy pronto, pero recuerda cual será tu vida a partir de hoy.-

    Dijo Marcus mientras besaba al rubio.

    -Sssi… Renunciaré a mi trabajo… Romperé con mis novias… Haré mi vida normal en la universidad por el día y la tarde… Pero en las noches, caeré en trance… Y en cuanto esté hipnotizado iré al club que me ordenaste… Pediré ser estríper y rentaré mi cuerpo a los hombres más guapos… La mitad del dinero será para ti mi Amo… Y haré eso hasta que me una definitivamente a tu harem… Sssi… Hasta que sea todo un estríper y prostituto gay seré digno de estar bajo tu completo control… Sssi Amo…-

    Admitió Drake al tiempo que se levantaba de la cama.

    -Muy bien muy bien, recuerda tomar todas las precauciones que te dije. Y cada madrugada volverás a tu casa, dormirás profundamente y no recordarás nada de tus acciones bajo trance. ¿De acuerdo?-

    Instruyó el hipnotista desde la cama y con la vista puesta en el espectacular cuerpo de Alfonso que en ese momento barría la habitación.

    -Sssi, cuando termine con mis actividades de prostituto, iré a casa… Dormiré profundamente y al despertar por la mañana… No recordaré nada… Nada…-

    Contestó Drake de pie frente a la puerta.

    -¿Qué debes hacer cuando escuches Drake play?-

    Preguntó el perverso Marcus con lascivia.

    -Entrar en trance… Dormir profundamente y ser tu esclavo… Mi mente estará en blanco… Tu voluntad será la mía… Mi Amo…-

    Respondió Drake subyugado por el trance impuesto.

    -Perfecto, ahora baja a la estancia, vístete, sal de la casa, enciende y sube a tu moto, ve a tu empleo, entrega el dinero que te di, renuncia y dirígete a casa. A partir de mañana harás lo demás que te ordené.-

    Indicó Marcus con su voz somnífera.

    -Sssi, mi Amo…-

    Admitió el rubio a la vez que abandonaba la alcoba.

    Marcus suspiró antes de levantarse de la cama y aproximarse al desnudo español, que en ese momento acababa de trapear la alcoba.

    -“Kaligari”, ¿Ya terminaste mi sonámbulo?-

    Inquirió el hipnotista mientras besaba al castaño y dormido guardaespaldas.

    -Sssi, sólo faltaba esta alcoba mi Amo… Aunque hay habitaciones a las que no pude entrar mi Amo… Por favor perdóneme… Por no cumplir al pie de la letra su orden.. Pero las puertas no se abrían mi Amo…-

    Contestó el castaño con voz soñolienta, pero preocupada.

    Marcus se quedó impresionado por el nivel de sumisión conseguido en tan pocas horas. Tan sólo habían pasado quince horas desde que el Kaligari había doblegado la personalidad heterosexual del guardaespaldas y cada vez estaba más bajo su poder.

    -Estoy sonámbulo… Estoy sonámbulo… Estoy sonámbulo… Estoy sonámbulo…-

    Dijo Alfonso tras dar la última pasada a la alcoba.

    Marcus se abalanzó hacia él, arrojó la escoba a un lado y se apoderó de su boca. -Deja eso, verte así me excita tanto. Baja los enceres a su lugar. Quiero cenar contigo. Busca en la cava una botella de champagne y saca de la nevera las fresas con chocolate. Vas a darme de comer, mi sonámbulo. Y esta noche voy a penetrarte, a poseerte, quiero que seas mío. ¿Tú quieres que te penetre?, ¿quieres ser mi perro sexual?, ¿mi esclavo sonámbulo y sexual?-

    Inquirió el hipnotista.

    -Sssi, mi Amo… Tener sexo con mi Amo me complace… Tener sexo con mi Amo es el máximo honor… El único placer… El máximo placer que existe… El dedo de mi Amo me brinda placer… Me hace disfrutar… Sssi mi Amo… Por favor esta noche penétrame… Hazme tuyo… Quiero ser completamente tuyo… Completamente homosexual… Tu absoluto esclavo sonámbulo… Tu predilecto… Tu esclavo sexual… Hazme ser más homosexual… Más sonámbulo… Más esclavo… Por favor mi Amo te lo ruego… Te lo suplico… No quiero pensar… Quiero brindarte placer… Complacerte en todo cada vez más… Eso me hace feliz… Me hace más sonámbulo… Más esclavo y lo disfruto… Mi Amo… Sonámbulo… Sonámbulo… Esclavo del Kaligari… Sonámbulo… Sonámbulo… Esclavo del Kaligari… Tu verga me hará más sonámbulo… Más feliz… Más esclavo… Más sonámbulo…-

    Repitió Alfonso aquellas palabras con una voz cada vez más gutural y mientras su cuerpo se ponía más y más rígido.

    Marcus escuchó en ese momento la motocicleta de Drake alejarse a través del camino y eso lo hizo sentirse aún más excitado, al saber que ahora estaba nuevamente solo con aquel magnífico ejemplar de macho. Alfonso había alcanzado el estado teta en su sonambulismo, es decir el estado más profundo y eso era perfecto. El propio y reprogramado subconsciente del español lo inducía a dormir cada vez más, a admitir cualquier nueva instrucción como una orden que lo envolvía, que lo sumergía de forma inevitable en aquel sueño de esclavitud sexual gay.

  • Dos sissys de paseo (Segunda parte)

    Dos sissys de paseo (Segunda parte)

    Cuando regreso seguíamos vestidas, mojadas y tiradas en el piso como dos puticas, el Amo se sentó en una silla frente a nosotras mientras tomaba tranquilamente una cerveza, entonces Susy, con la voz más fémina que podía poner una sumisa, dijo que quería hacer chichi, quería orinar, el Amo sonrió y mientras nos recordaba que éramos dos travestis sumisas, que estábamos vestidas como puticas y abotonadas por el culito como una perritas, le respondió que él quería ver como hacíamos chichi en el jardín como unas perritas, entonces nos ayudó a ponernos otra vez en cuatro como una perritas y con las correas de perritas que teníamos nos llevó moviéndonos de lado entre gemidos hasta el jardín, allí volvió a inflar los dildos de perrito que teníamos en el culito entre risas y mientras se volvía a sentar tomo una de las cámaras y mientras la enfocaba nos dijo que podíamos orinar, eso sí lo debíamos hacer como perritas, así abotonadas y solo sacando la colita por fuera del calzón, Susy no tardo en obedecerlo, saco su colita y bajando su cadera y su culito pudo hacer chichi. Mientras lo hacía halaba un poco mi cadera y cuando menos lo esperaba también comencé a orinar como una perrita, solo que olvide sacar mi colita de mis pantis y termine mojándonos todas, me moje no solo en las pantis, también mis medias de liguero y las de Susy quedaron muy mojadas, muy cochinas por mi culpa, como teníamos las falditas levantadas no ensucie mi traje de sirvienta erótico, pero si lo otro que tenía puesto bajo la cadera, cuando el AMO noto que habíamos terminado nos miró y al notarme toda cochina comenzó a decirme que era una puta sucia, una perrita que todavía necesitaba más entrenamiento, mientras me decía lo sucia que era fue primero por un fusta y me dio unos azotes en las nalguitas, luego fue por una manguera, primero la acomodo entre mis pantis y luego la abrió a su máxima potencia, como seguíamos pegaditas las dos comenzamos a gemir por el agua fría, y a movernos haciendo que el dildo de perrito se moviera en nuestros culitos, entonces el AMO volvió y en castigo prendió el vibrador a su máxima potencia y después de volverlos a inflar al máximo volvió a decirnos que iban a ir perdiendo su tamaño y en una media hora nos podríamos desabotonar, entonces amarro nuestras manos y se fue dejándonos así en la mitad de la zona verde de la pequeña finca en donde estábamos.

    Mientras el AMO estaba adentro de la casa las dos nos quedamos quietas en cuatro así como dos perritas abotonadas, mientras sentíamos como el agua corría entre nuestras piernas, en mi caso también sintiendo como corría por entre mis pantis, cuando el regreso yo ya sentía el dildo mucho más delgado, entonces cerro el agua y colocándose en la mitad de Susy y yo comenzó a quitarnos la cuerda que nos ataba las caderas y los muslos juntos, luego de desatarnos las piernas lo hizo con nuestras manos mientras nos decía que no nos moviéramos. Cuando termino se puso de pie y nos dijo que intentáramos desabotonarnos, entonces intentamos separar nuestros culitos sin éxito, primero lo intentamos las dos al tiempo, yo sentí que el dildo salió un poquito pero luego llego a una bola inflada que no salía, entonces nos dimos cuenta que debíamos esperar todavía otro momento. Él nos llevó agua para que tomáramos, claro que la sirvió en cocas de perritas y la tuvimos que lamber ante su atenta mirada pero estaba muy refrescante, fue cuando estábamos así agachadas tomando que sentí que el dildo me abrió todo el culito y sentí como salía hasta abandonar mi culito, el me felicito sobando mi cabeza mientras me decía que debía ayudar a mi amiguita halando el dildo con mi boquita para que también saliera de su culito, yo lo obedecí dándome vuelta y metiendo el dildo en mi boquita hasta el fondo, hasta que sentí mi nariz tocar el culito de mi amiga, ella bajo su pecho y levanto más su culito para gusto del Señor, quien nos hizo quedar así quietas para tomarnos unas fotos y tras unos minutos y varios intentos salió también de su culito quedando en mi boquita.

    Ya sueltas y todavía con nuestros hermosos vestidos de sirvientas nuestro amo nos ordenó seguir en cuatro otro rato posando para el mientras jugábamos como dos perritas y nos tomaba fotos, nos hizo montar la una encima de la otra, meter las cabezas debajo de la faldita de la otra para oler nuestros culitos o lamernos todas, entre otras poses, cuando termino nos dijo que quería ir a dormir un rato, que mientras lo hacía debíamos lavarnos y cambiarnos de ropa, además preparar la comida y ordenar las cosas que habíamos usado, miro su reloj y después de decir que eran casi las 4 de la tarde nos llevó caminando en cuatro hasta la puerta de la casa, entonces se fue a la habitación principal y cerró la puerta. Susy y yo nos pusimos de pie y primeros nos sacamos los tacones y la ropa sucia en la puerta, ya en pantis y sostenes entramos sin hacer ruido hasta la habitación donde habíamos dormido y allí nos pusimos de acuerdo para tener todo listo. Definimos que mientras la primera entraba al baño y se aseaba la otra iría comenzando las tareas, lo primero era buscar los vestidos que usaríamos en las maletas de la sala, sacar la carne del congelador para prepararla, recoger y lavar los juguetes y meter la ropa sucia a la lavadora. Ella se ofreció a asearse de segunda, lo cual acepte con agrado y rápidamente me metí al baño mientras ella salía de la habitación.

    Dado que teníamos tiempo de sobra me limpie bien toda por dentro y por fuera, estuve entre el baño y la ducha más de media hora, cuando salí del baño encontré sobre la cama la ropa que íbamos a usar, ella había elegido vestido de falda para las dos, eran de flores y muy femeninos, como para un par de niñas, también había puesto pantis de algodón para las dos y sostenes de entrenamiento, también había un par de zapatos rosados y pantimedias blancas. Yo me vestí lo más rápido que pude y después de ponerme un poco de maquillaje salí a relevarla. Encontré a Susy en la cocina, ya había recogido casi todo y escuche que la lavadora estaba funcionando, ella me saludo alegre y me dijo que cuidara la comida y estuviera atenta para pasar la ropa a la secadora y extenderla después, también me indico como preparar la mesa y me dijo que lavaría los juguetes en el baño, entonces fue a bañarse. Yo seguí sus instrucciones y estuve ocupada y feliz como una niña arreglando su casita, incluso me comí un par de frutas de la nevera y para cuando ella regreso la mesa estaba lista y estaba terminando con la ropa. Terminamos de preparar la comida juntas y luego de organizar todo tuvimos tiempo de descansar en la sala un rato mientras mirábamos televisión. Así estábamos cuando escuchamos que el Señor abría la puerta, de inmediato nos pusimos de rodillas juntas mirando en la dirección a su habitación.

    El llego con camiseta y bóxer, nos miró sonriendo mientras decía que tenía hambre, entonces nos dijo que nos pusiéramos de pie y sirviéramos la comida, mientras lo hacíamos nos dijo que iba a dejar que comiéramos en la mesa y nos iba a tratar como a un par de niñas pervertidas esa noche, Susy me miro sonriendo mientras servíamos la comida y nos sentábamos a la mesa, comimos muy animados, tomando una botella de vino y sin ningún afán, cuando terminamos nos quedamos un rato conversando y terminando la botella, él nos dijo que abriéramos otra y fuéramos a la sala, ya allí puso un canal de música en el televisor y nos dijo que quería que bailáramos para él, lo obedecimos con gusto y él se sentó en la mitad del sillón para vernos bailar sensualmente, tras algunas canciones, fotos y caricias el Señor puso una película porno y nos dijo que nos sentáramos una a cada lado, estuvimos mirando un rato mientras él ponía sus manos en nuestras piernas y Susy y yo tocábamos su rica verga por encima del bóxer, estuvimos así un rato hasta que subió sus brazos y tomando nuestras cabezas nos fue poniendo en cuatro muy cerca mientras nos decía que quería ver cómo nos besamos como dos niñas, lo obedecimos de la forma más femenina que pudimos y después de besarnos frente al Señor bajamos las cabezas para seguirlo haciendo encima de su bóxer, luego comenzamos la lamer su bóxer juntas mientras rogábamos para que nos dejara chupar su rica Verga, él nos dio gusto y bajando su bóxer dejo salir su verga dura y parada, la comenzamos a besar juntas, alternando para chuparla y meterla en nuestras boquitas hasta el fondo durante un buen rato, entonces el Señor nos dijo que quería terminar, quería que besáramos juntas la punta de su Verga mientras terminaba, así su leche quedaría en nuestras caritas y boquitas, lo obedecimos con gusto mientras abría sus brazos para levantar nuestras falditas y meter sus manos dentro de nuestras pantis, en esa posición seguimos besando su verga y tocando hasta que se puso más dura, muy caliente y de pronto comenzó a botar leche en nuestros labios primero y luego en nuestras caritas y boquitas, entre gemidos seguimos lamiendo hasta tomarnos toda la leche del Señor y cuando terminamos nos dedicamos a lamernos su leche de la cara la una a la otra.

    El Señor descanso un momento mientras nosotras nos lambiamos excitadas, entonces nos dijo que quería ver un show lésbico, quería que nos cambiáramos de ropa para vestirnos con vestidos de fiesta y ropa interior de encaje pero haciéndolo todo según sus órdenes y mientras posábamos para sus fotos, nos pusimos de pie y mientras él tomaba su cámara comenzamos a bailar mientras nos besamos y metíamos las manos por debajo de la falda de la otra, él nos dirigió en el proceso de quitarnos las pantimedias, luego las pantis y por último los vestidos y los sostenes, mientras lo hacíamos nos chupamos la una a la otra, yo metí mi colita por el culito de Susy un par de veces y ella también lo hizo conmigo, siempre obedeciendo lo que él nos decía y posando sonrientes y excitadas para sus fotos. Luego nos cambiamos juntas, nos pusimos sostenes y pantis de encaje, los de ella eran rojos, los míos negros y mientras ella se puso un vestido de falda corta negro yo me puse uno similar pero rojo, nos maquillamos la una a la otra sentadas en nuestras piernas y mientras bailábamos y posábamos para el Señor nos fuimos tomando una botella tras otra de vino.

    Cuando estuvimos completamente vestidas comenzamos a bailar los tres muy juntos, él nos tomaba por la cintura por turnos y pasaba su verga por nuestras nalgas y nos tocaba todas mientras Susy y yo entre gemidos le rogábamos por mas leche dentro de nuestros culitos, no pasamos mucho tiempo rogando para estar de rodillas en el sofá con nuestras falditas levantadas y los pantis en los muslos mientras ofrecíamos el culito a nuestro Señor, él nos comió a las dos, mientras lo metía en una jugaba con sus dedos en el culito de la otra, así estuvo un buen rato haciéndonos besar a ratos, gimiendo otros hasta que le dijo a Susy que se pusiera debajo de mí y me ordeno que le metiera mi colita en su culito y me mojara toda, yo lo obedecí y cuando estuve lista sentí como el metía su verga en mi culito y me comía toda mientras mi amiga gemía y yo estaba a punto de terminar. Fue cuestión de que el Señor me comenzara a montar con más fuerza para que me viniera toda dentro de culito de Susy, entonces sentí que perdía fuerza, perdí el control de mi cuerpo y solo era una muñeca en la mitad de mi amiga y mi AMO, Susy gemía sintiendo mi lechita adentro y el Señor comenzó a comerme más fuerte, hasta que sentí como llenaba mi culito con su leche, sentí varios chorros y luego la metió bien adentro y disparo otra vez haciendo que gimiera como una hembra. Cuando termino se separó y se sentó en un sillón a donde llamo a Susy para que lo limpiara, cuando termino de hacerlo y viéndola toda excitada le dijo que me llenara ella también el culito con su leche, yo seguía con las piernas abiertas tirada en el sillón y con mi culito bien abierto y mojadito, por lo que ella no tuvo ninguna dificulta para meter su colita en mi culito y comerme toda haciéndome gemir como una niña hasta terminar también en mi culito.

    Cuando ella termino el Señor se paró de su silla y nos ordenó ponernos la pijama pues ya era pasada la media noche, nosotras obedecimos poniéndonos de pie y subiendo las pantis para organizar después los vestidos, terminamos lo que quedaba de vino mientras buscábamos las pijamas que íbamos a usar, las dos elegimos batas de seda y nos quedamos con las pantis de encaje, pues ya las sentíamos mojadas por la lechita que salía de nuestros culitos y eso nos encantaba a las dos, nos desnudamos la una a la otra entre caricias mientras él nos miraba sentado en un sillón, fuimos al baño una a la vez mientras la otra seguía posando en la sala y cuando estuvimos listas él nos puso los collares de perritas y nos llevó a la cama, ya allí nos indicó que quería vernos teniendo sexo como dos nenas, así que nos fue indicando como acostarnos, como cruzar nuestras piernas, luego nos puso en un 69 para que lambiéramos la panti de la otra y finalmente nos hizo posar mientras nos tocábamos encima de las pantis gimiendo y muy calientes, así nos ordenó que nos volviéramos a mojar y cuando lo logramos, lo cual fue casi al mismo tiempo nos dijo que descansáramos bien pues aún nos faltaba el ultimo día de aventuras, nosotras lo obedecimos y luego de que salio de la habitación y mientras seguíamos abrazadas nos quedamos dormidas.

    Pero lo que paso la mañana siguiente prefiero contarlo en una última parte, pues este relato ya me está quedando muy largo, si es gusto esta segunda parte pueden buscar la primera en esta misma página.

  • La cena con la pícara secretaria

    La cena con la pícara secretaria

    Había sido una tarde con lluvia, y con abundante trabajo… a eso de las seis de la tarde, solo estábamos en la oficina, Beatriz, mi secretaria, y yo… Aún faltaba una parte del informe que elaborábamos y estando ya oscuro, le dije:

    -Beatriz, mejor cerremos ya, y nos vamos… tengo hambre y dolor en la espalda…

    -Está bien, solo apago la computadora y nos vamos… me va a invitar a cenar algo sencillo?

    -Está bien, y después te dejo cerca de tu casa.

    Ella usaba una camisa tipo polo, y falda un poco corta y entallada. Zapatos de medio tacón y el cabello recogido en un moño sobre su cabeza.

    Salimos, y nos fuimos a buscar algún lugar tranquilo. En el carro, ella me dijo

    -A mi también me duelen el cuello y la espalda… porque no vamos y me da un masaje como usted sabe darlos… (Yo le había contado que aprendí en una sociedad naturista a dar masajes)

    -Está bien… y luego vamos a comer.

    Justo pasábamos cerca de un motel medio escondido pero bonito. Como seguía lloviendo, con toda caballerosidad, la lleve cubierta con el paraguas hasta la habitación.

    Entramos, y Beatriz me dijo que si le ayudaba a sacarse la blusa, a lo que accedí de inmediato; usaba un bra de media copa que apenas si le cubría sus pezones de color café. Luego, bajándole el zipper, le saque por los pies la faldita y vi que usaba un bikini de tela transparente.

    -Qué bonito conjunto usas -le dije

    -Andaba preparada por cualquier cosa que se le antojara a mi jefecito -me dijo

    Me pidió que me quitara la camisa y el pantalón, y me quedé solo en bóxer. Luego, acostándose boca abajo en la cama, me dijo que le quitara el bra para que le diera su masaje.

    Hice lo que me pidió, y ya casi listo para masajear su espalda, me dijo que si no le iba a quitar el bikini, y yo, obviamente, obedecí.

    Ella tiene unas nalgas redondas y abundantes que hicieron que mi amigo se levantara del letargo causado por el frio. Me coloque con las piernas abiertas sobre ella, para iniciar el masaje, cuando ella sintió que yo estaba con el miembro bien a mil, y me dijo:

    -Qué grande se le siente…

    Yo le dije:

    -Tranquila… ya habrá acción más adelante si tú quieres…

    Comencé a masajearle la espalda, bajando a sus nalgas y pidiéndole que entreabriera las piernas, me dejo a la vista su rosadita vagina bien depilada… cuando le deje caer un chorrito de aceite entre sus nalgas, y le bajó hacia su tesorito, fue un largo suspiro que soltó… después, le pasé las manos alrededor de los labios vaginales y se estremeció… cuando le indique se diera vuelta, lo hizo, pero fue un movimiento rápido que mi órgano, aun dentro del bóxer, luchaba por salir… ella sonrió y me dijo:

    -Me gusta sentir cómo me toca de suave… quítese el bóxer y enséñeme a la cosita que usted tiene…

    Ella se tocó su vagina y me mostró cómo estaba ya de húmeda… lo que pasó después, vendrá en la segunda parte.

  • Su cintura

    Su cintura

    La inesperada atracción por el cuerpo de mi cuñada plantea la primera interacción sexual entre ella y yo.

    ¿Alguna vez se han visto atrapados entre el deseo, la culpa y la duda?

    Pues así me encuentro últimamente, tengo que admitir que es solo una joven con una inocencia que me parece encantadora. Sin embargo desde que vi su cintura no he podido evitar el querer sentir su piel.

    Por razones totalmente independientes a nosotros esto no puede ser más que un sueño, el hecho de conocernos más allá de lo debido, sin embargo, sé que leerá esto y de un modo u otro podrá disfrutar de mi al leer, como yo de ella al escribir.

    La conocí de un modo muy extraño, solicitó mi ayuda para resolver algunos ejercicios del examen que presentaría ese día. Poco a poco al paso del tiempo nos conocimos mucho más y la confianza aumentó exponencialmente.

    Gracias a esta confianza le indiqué, escribiría un relato basado en ella, así que este es el prometido.

    Para comenzar me gustaría contarles un poco de ella. Es una mujer un tanto alta pues mide 1.66 m, tiene unas hermosas piernas largas, gruesas y atractivas… son la entrada al infierno más excitante del mundo, cuenta con unos labios gruesos que te hacen pensar en el cielo solo con imaginar su sabor o el roce de ellos en ciertas regiones del cuerpo, un par de senos perfectamente equilibrados a las proporciones de su cuerpo; basta con verlos para desear jugar con ellos y perderse en el misterioso sabor de sus pezones, cabello largo y negro que contrasta con su hermoso tono de piel, el mismo te invita a jalarlo para controlar cualquier tipo de jugueteo que pueda darse con su cuerpo. Sin embargo, lo más excitante de su ser es esa cintura que marca perfectamente las curvas de sus senos y sus cadera. Es la entrada al equilibrio perfecto, pues puede ser bendición besar lentamente su abdomen o tortura tenerla tan cerca y no poder disfrutar ni un poco de ella.

    Ahora que conocen mi tentación, me permito contarles lo que ha pasado por mi mente al pensarla como mujer.

    Era una noche de sábado, me encontraba relajado en la sala de mi casa, estaba bebiendo y fumando un poco, aligerando el estrés de toda la semana. Mientras veía una película en Netflix llamada 365 días. Al momento de aparecer las escenas de sexo no pude evitar pensar en ella.

    A mi mente vinieron imágenes del cómo sería acercarme lentamente a ella por su espalda para besarla lentamente al mismo tiempo, tomar su cintura y apretarla hacia la mía para qué sintiera mi excitación.

    Imaginaba el sabor de su piel, así como su respiración agitada, no podía evitar pensar en cómo sería besar detrás de su cuello mientras una de mis manos recorría su abdomen solo con el roce de las yemas de mis dedos en dirección a sus senos mientras que la otra desabrochaba su brasier, podía incluso sentir la suavidad de su piel, la rigidez de sus pezones y el vaivén de su pecho debido a su respiración.

    Sin darme cuenta desabroché mi pantalón y comencé a tocarme. Mientras navegaba en su cuerpo dentro de mi mente, podía ver de manera clara como se deslizaban sus pantalones por sus piernas para después retirar su ropa interior con mis dientes, así subir por sus piernas besándolas poco a poco, desde sus dedos, sus pantorrillas pasando por sus corvas y el interior de sus muslos hasta llegar en medio de sus piernas para comenzar a lamer lentamente desde su clítoris hasta la profundidad de sus labios mientras con mis manos apretaba sus nalgas, al mismo tiempo ella empujaba mi cabeza cada vez con más fuerza hacía su cuerpo.

    En ese momento mientras mi lengua jugaba haciendo círculos sobre su clítoris y dos de mis dedos se perdían dentro de su cuerpo, ella comenzaba a presentar convulsiones y con sus piernas atrapaba mi espalda, sus manos sujetaban mi cabeza con firmeza para yo probar el sabor de su cuerpo mientras ella se perdía en un orgasmo perfecto.

    Era necesario que ella tomara aire, mientras con tranquilidad buscaba un par de hielos para ponerlos en mis labios y deslizarlos por su espalda hasta sus nalgas, lentamente por sus senos, su cuello, solo para disfrutar la vista de su piel al erizarse. No podía evitar el dirigirme a sus pezones para probarlos y jugar con ellos mientras ella solo clavaba sus uñas en mi espalda, escuchaba como me pedía que no fuera cruel con ella, me decía que no siguiera jugando, en ese momento ella dirigió su mano hasta mi miembro y lo llevo hasta ella para comenzar a penetrarla.

    Fue ahí cuando reaccioné y salí de mi fantasía, solamente para ponerme a escribir este relato y pensar en cómo contarle, este mismo sueño.

    Sé que lo leerá y su piel le indicará si es propio vernos a los ojos y contarle el resto de la fantasía. Por el momento esto termina aquí y esperemos un continuará…

  • Follada por un amigo de mi hijo (2)

    Follada por un amigo de mi hijo (2)

    A eso de las 22 h mis hijos y Héctor regresaron a casa, yo estaba en la cocina, mis dos hijos me dieron un beso y subieron rápidamente a su habitación mientras me decían que les preparase lo que yo quisiera para comer, Héctor se quedó un poco atrás y cuando mis hijos subieron a su habitación se acercó a mi, me intentó besar y yo me eché para atrás esquivándole.

    «¿Ya estás otra vez haciéndote la remilgada?, ahora voy a subir con tus hijos a su habitación, ahora bajamos a cenar pero tú no te preocupes que yo tengo aquí tu cena y descuida que te la vas a comer toda»

    Me dijo al tiempo que se llevaba las manos a su paquete y se lo tocaba de forma obscena, a los 10 minutos Héctor volvió a la cocina, llevaba puesto un pijama de mi hijo Manuel, me dijo que mis hijos se iban a duchar antes de bajar a cenar y no me extrañó porque tenían la costumbre de ducharse antes de cenar.

    «Así tenemos tiempo para que cenes tú» me dijo sonriendo

    Yo traté de ignorarle mientras seguía haciendo la cena, unos macarrones a la carbonara, llevaba puesto un pantalón de chándal y una camiseta y Héctor se fijó en ello.

    «Veo que te has cambiado de ropa, ¿también te has cambiado de bragas o sigues sin ellas?»

    Tampoco le respondí a eso, no sabía que hacer ni como reaccionar, ese chico me tenía completamente en sus manos a pesar de ser solo un crío, puse 4 platos de macarrones en la mesa y al verlos Héctor me dijo.

    «¿No te he dicho que yo tenía tu cena? A ti no te hace falta plato».

    Después de decirme eso se bajó los pantalones del pijama y se sentó en una silla de la cocina.

    «Tu comida está aquí» dijo señalándose su polla morcillona y aun así bastante gorda.

    Yo le dije que aquello se había terminado y él se rio.

    «¿Terminado?, está bien, entonces les enseñaré unas fotos a tus hijos y a tu esposo, lo mismo empapelo el barrio con ellas».

    Se sacó del bolsillo de la camiseta del pijama su teléfono móvil y cuando me lo enseñó casi me caigo al suelo, tenía varias fotos follando conmigo, las había hecho cuando me follaba en la escalera, apoyada contra la barandilla, por eso yo no me había dado cuenta, no se me veía muy bien la cara pero si el perfil, así como mi melena, mi espalda, se veía perfectamente nuestra casa y a mis hijos de lejos jugando en la consola, tenía varias fotos de su polla entrando en mi coño.

    En ese momento casi me pongo a llorar, «¿Qué quieres?» le dije sollozando

    «Vamos Marisol ¿Otra vez?, tú ya sabes lo que quiero y tú también lo quieres aunque aún no lo admites»

    En ese momento su polla ya estaba completamente dura, volvió a dejar el móvil en su bolsillo y agarrando su polla con una mano me miró y luego miro su polla, yo ya sabía perfectamente lo que quería y no me quedaba más remedio que obedecer.

    Me situé entre sus piernas y me puse de rodillas ante su polla, ante la vista de su tiesa y enorme polla y sin pensarlo demasiado me la metí en la boca, empezando a succionarla primero despacio y luego a mayor velocidad haciéndole una mamada, chupando y rozando con mi lengua toda su longitud, haciendo girar mi boca sobre ella y emitiendo ruidos guturales.

    «Mari esto no es una piruleta coño, cómetela bien»

    Me agarró con una mano de la cabeza y la bajó hasta su polla, el muy cabron intentaba que me la metiera hasta el fondo pero me daban arcadas y en varias ocasiones estuve a punto de vomitar al notar como la punta de su miembro rozaba mi campanilla.

    «Vas mejorando Mari, ahora quiero que me mires a los ojos mientras me la chupas y que no uses las manos»

    El muy cerdo no se cansaba de humillarme, le miré a los ojos con la polla en mi boca y sin dejar de mirarle descendí y comencé a comerle la polla sin usar las manos, el cabrón disfrutaba mucho viendo como cuando la polla se me escapaba de la boca yo trataba de volvérmela a comer sin usar las manos, buscando su polla con la boca como una vulgar puta.

    Héctor trató de subirme la camiseta pero desde su posición no podía hacerlo así que agarro esta vez con sus 2 manos y me obligó a comerme su polla hasta el fondo, mi nariz golpeo contra sus enormes bolas y yo empecé a asfixiarme al notar su polla enterrada hasta el fondo de mi garganta.

    «Me voy a correr Mari»

    Al oír eso traté de separarme pero el muy cerdo no me dejaba así que con mi mano derecha le pellizqué sus enormes huevos obligándole sorprendido a aflojar la presión lo suficiente como para poder sacarme su polla de la boca y echarme hacia atrás.

    «Serás cabrona» me dijo.

    Héctor agarró su polla con la mano y como no había podido correrse en mi boca apuntó a mi plato de macarrones descargando sus huevos en ellos, ya se había corrido 2 veces antes en aquel día, pero aun así dejó una buena cantidad de semen sobre los macarrones, se subió el pantalón del pijama y me dijo.

    «Me has hecho daño en los huevos puta, te vas a comer todos tus macarrones o les enseño a tus hijos las fotos»

    Me levanté del suelo y a los pocos segundos entraron mis hijos que ya se habían duchado y se sentaron para cenar.

    Héctor no quitó ojo de mi plato, sino quería que mis hijos vieran las fotos y toda mi vida se fuera por el retrete sabía lo que tenía que hacer, pinché varios macarrones de los que estaban bañados por el semen de Héctor y me los llevé a la boca, masticando con asco, tuve que controlar mis arcadas en varias ocasiones.

    «Los macarrones están muy buenos señora Marisol» me dijo el cerdo de Héctor.

    «Si mamá, hoy te han quedado muy bien me dijo mi hijo»

    «Debe ser la salsa, esta es una salsa muy buena verdad Marisol » volvió a decirme Héctor.

    «Si Héctor, esta es una salsa deliciosa» le respondí sabiendo lo que pretendía y ante mi frase esbozo una sonrisa malévola.

    En cuanto terminamos de cenar yo me fui a mi habitación y deje a mi hijos y a Héctor viendo una película en el salón, pensaba que Héctor vendría a mi dormitorio durante la noche así que no podía dormirme, a eso de las 4 de la mañana no pude aguantar más y me quede dormida, me desperté a las 9:00 y cuando me di la vuelta en la cama me encontré a Héctor desnudo en el lado que ocupaba normalmente mi esposo.

    «Hola Mari, ¿Qué tal has dormido hoy?»

    «Co… cómo has en… entrado aquí» le dije muy nerviosa.

    «Joder Mari pues por la puerta, perdona que ayer no viniera a darte lo tuyo, pero tus hijos se durmieron muy tarde y no era plan de molestarte de madrugada, pero ahora tenemos un buen rato hasta que tus hijos se levanten»

    «Quítate el camisón»

    «No pienso quitarme nada cabron»

    «Veo que sigues sin aprender» me dijo Héctor al tiempo que agarraba mi camisón y me tiraba de el con fuerza rompiendo los tirantes y arrojándolo al suelo.

    «Te quitas las bragas y el sujetador o te las quito yo»

    Me levanté de la cama y obedecí a Héctor quedando completamente desnuda, se levantó y abrió la puerta del dormitorio y después de ver que la puerta de la habitación de mis hijos estaba cerrada me dio la mano y me sacó al pasillo.

    «Donde me llevas, estás loco» le dije

    «Vamos al baño joder»

    Nos metimos en el baño desnudos los dos como estábamos y cerró la puerta con pestillo

    «Siéntate en el borde de la bañera» me ordenó

    «¿Para qué?»

    «Te voy a depilar la vagina»

    «Ni hablar»

    Me pellizcó en el culo y me obligó a sentarme en el borde de la bañera, luego cogió el bote afeitar de mi esposo y una cuchilla de afeitar y se arrodilló ante mi.

    «Abre bien las piernas»

    Yo esta vez obedecí sin rechistar, me llenó el coño de espuma de afeitar y comenzó a pasármelo por mi vagina muy despacito, notaba una sensación de frescor aunque no paraba de tiritar de vergüenza al sentirme abierta de piernas ante aquel chico, estaba terminando cuando alguien intentó entrar en el baño, de no ser porque Héctor había cerrado con pestillo mi hijo se habría encontrado a su amigo depilando el coño a su madre.

    «¿Héctor, mamá?»

    «Si Manuel dime» respondió Héctor antes de que yo dijera nada

    Héctor ya había terminado de depilar mi coño, me pasó una toalla mojada por él y lo dejo completamente limpio de pelo y de espuma, al verlo así era como el de una quinceañera.

    «Nada, pensé que no estaba ocupado y no sabía si eras tú o mi madre»

    Héctor me susurró al oído «Vamos a estrenar tu coñito nuevo»

    Se sentó en la tasa y dándome la mano me hizo sentarme de espaldas a el sobre su enorme tranca mientras él seguía hablando con mi hijo.

    «Pues soy yo Manu, tu madre seguirá durmiendo, yo tengo un poco revuelto el estómago»

    Mientras decía esto Héctor me fue sentando poco a poco sobre su polla hasta que me agarró de las caderas y de un solo empujón me metió su polla hasta el fondo.

    «Bueno pues voy al otro baño y luego me voy a acostar otro rato Héctor»

    «Venga Manu, yo no sé cuánto tardaré aquí, esto va para rato»

    «Tranquilo tío tomate tu tiempo, jejeje» contestó mi hijo sin saber que lo que hacía era decirle a su amigo que se tomase el tiempo que quisiese para follarse a su madre.

    Héctor seguía moviéndome arriba y abajo sobre su polla y yo trataba de no jadear para que mi hijo no escuchara nada, en cuanto Héctor escuchó que mi hijo se metía en el otro baño me sacó la polla y agarrándome de la mano me volvió a llevar a mi dormitorio, allí me tiró en la cama y se abalanzó entre mis piernas para hacerme una comida de coño bestial, esta vez me era imposible reprimir mis jadeos y tuve que llevarme la almohada a la boca para ahogar su sonido, tenía su cabeza enterrada en mi coño y jugaba con mis tetas entre sus manos, estaba a punto de llegar al orgasmo cuando se detuvo, me quité la almohada de la cara y le miré, estaba arrodillado en la cama mirándome, yo no podía mas, sabía lo que aquel niñato quería y lo logró, había roto todas mis barreras, ya no era la madre de su amigo, ni una fiel esposa, era una puta que necesitaba polla y se lo dije.

    «Fóllame cabrón, ahora métemela hijo de puta»

    Me abrí de piernas todo cuanto pude y Héctor sonriendo ante lo que le acababa de decir se tumbó a mi lado en la cama.

    «Aún no cariño, ayer me hiciste daño en los huevos y antes de follarte tendrás que pedirles perdón».

    Aquel niñato no se cansaba nunca de humillarme, me acerqué hasta sus huevos y mirándoles les acaricié con mi mano derecha, le pedí que me perdonara y me agaché para besarle los huevos, Héctor aprovechó para alargar su mano y apoyándola sobre mi cabeza bajarme hasta sus huevos.

    «Chúpalos nena»

    Yo obedecí, comencé a lamer sus huevos como si fueran un caramelo, no tenía ningún pelo en ellos y los tenia gordos como los de un toro, cuando se cansó me tumbó en la cama y se metió entre mis piernas con la polla completamente erecta de nuevo, apuntó esa enorme vergota y de un golpe de cadera me la clavó hasta la mitad, yo cerré los ojos de gusto y él dijo que le mirara a los ojos mientras me follaba.

    De nuevo, hice lo que él me dijo, y él respondió clavándome de golpe la otra mitad de su estaca y comenzó a metérmela y sacármela sin darme ni tregua ni momento para adaptarme.

    Yo ya estaba totalmente entregada, le agarre de la cabeza y le atraje hacia mi, quería besarle, luego me puso a 4 patas en la cama y comenzó a follarme por detrás como a una perrita, me pedía que mirara mi foto de boda que estaba en mi mesita de noche, le encantaba el morbo de la situación, me agarraba las tetas mientras me follaba y embestía cada vez con mas fuerza.

    «Vaya tetas tienes cariño, me encantan»

    Que mis tetas le gustaran me halagaba, siempre me habían acomplejado por su tamaño y ya no podía esconder que me encantaba que aquel jovencito me viera atractiva, comenzó a resoplar, estaba a punto de correrse y yo lo sabía, me di la vuelta y me quedé de rodillas ante él, eso le encantó y comenzó a pajearse apuntando a mis tetas, casi se vuelve loco cuando con la punta de uno de mis dedos levanté la punta de su polla haciendo que esta no apuntara a mis tetas sino a mi cara.

    «Guau nena, veo que ya has aprendido lo que te gusta»

    Tardó unos segundos en disparar contra mi rostro, el primer impacto golpeó en mi frente, el segundo en mis labios ya que permanecía con la boca cerrada esperando su corrida, al notar el calor de su semen en mis labios abrí tímidamente la boca lo cual aprovechó para lanzar los 2 últimos chorros de semen hacia mi boca, uno fallo pero otro entró e impactó contra mi paladar y no pude evitar tragármelo.

    Héctor se fue a la habitación de mis hijos y yo me metí en la ducha, cuando bajé los 3 estaban desayunando, mis hijos me dieron un beso y Héctor me saludó como si no me hubiera visto desde la noche anterior, les dije que me iba al salón a leer una revista y mi hijo Manuel me pregunto sino desayunaba.

    «Ya me he tomado un vaso de leche antes cariño» dije esto mirando a Héctor el cual se quedó sorprendido por mi ocurrencia.

    «Pero si no hay leche en la nevera» dijo mi hijo.

    «Es que yo me la he bebido toda cariño, seguro que luego puedo conseguir un poco más» le guiñé un ojo a Héctor y me fui al salón.

    Pasé toda la mañana cachonda, ya estaba entregada por completo a aquel muchacho y solo pensaba en que me follara una y otra vez, mis 2 hijos no dejaron a Héctor ni a sol ni asombra así que no pudimos hacer nada en toda la mañana.

    Un rato después de comer a mi hijo se le ocurrió la idea de tomar un baño en la piscina, a mi hijo pequeño le pareció una idea estupenda, pero Héctor dijo que él no tenía bañador, mi hijo solo tenía uno así que no podía dejarle ninguno y en ese momento tuve una idea genial.

    «Tranquilo Héctor, sube conmigo a mi habitación que mi esposo tiene unos cuantos, seguro que alguno de los viejos te vale, de cuando no tenía la barriga que tiene ahora».

    Mis hijos subieron a por sus bañadores y salieron al jardín mientras Héctor y yo íbamos a mi habitación, saqué 4 bañadores de mi hijo y le dije que eligiera uno mientras abría la ventana del dormitorio que daba al jardín y pude ver a mis hijos que ya estaban en la piscina, mi hijo Manuel no tardo en verme.

    «¿Qué pasa mamá?, ¿no elige Héctor bañador?»

    «Si hijo, pero parece que no se decide»

    Detrás de mí sentí a Héctor que me decía

    «Claro que no me decido guarrilla, no sé si por el coño o por el culo»

    Aquello me pilló de sorpresa, estaba esperando a que eligiera un bañador pero se había puesto detrás de mí y pude notar como me bajaba los pantalones y las bragas hasta los tobillos.

    «Creo que ya me he decidido, te la voy a meter por el culo»

    «No, por el culo no que no me lo han hecho nunca»

    «Tú calla y déjame a mi, verás como también te acaba gustando» me dijo

    Dijo esto y empezó a lamerme el coñito mientras me metía un dedito por el culo, aquello me pillo de sopetón, desde su posición mis hijos solo podían ver mi cara por fuera de la ventana mientras su amigo me comía el coño y comenzaba a entrar con 2 dedos por territorios hasta la fecha inexplorados.

    Héctor se levantó y noté la punta de su polla en mi ano, empujó y fue entrando poco a poco en mi culito.

    «Mamá dile que se dé prisa que parece tonto»

    «Dile a tu hijo que romperle el culo a su madre lleva su tiempo»

    «Tranquilo hijo, a lo mejor es que no sabe cómo ponerse el bañador, jaja»

    «Jajaja, si puede ser mamá»

    «Sabes lo que si se Marisol, se follarte el culo» no le gusto que me riera de él, me agarró del pelo y de una sola embestida me metía su polla hasta la mitad.

    «Yaa» grité yo

    «Mamá, ¿qué pasa?»

    «Que ya está cariño, Héctor ya ha elegido bañador» le dije a mi hijo mientras Héctor seguía empujando su vergota en mi culo

    «Bravo» gritaron mis 2 hijos desde la piscina.

    «Da gusto que mis amigos le animen a uno a romperle el culo a su mamá»

    Héctor no dejaba de follarme el culo con maestría introduciendo cada vez más adentro su vergón, yo todavía sentía algo de dolor, pero intentaba controlar mis gemidos y mis gritos para que mis hijos no sospecharan nada, el placer era aún más intenso y Héctor metió sus manos por debajo de mi camiseta agarrando mis tetas mientras su polla seguía saliendo despacio y volviendo a entrar con lentitud en mi dolorido culo.

    «Me vooy» gritó Héctor al correrse dentro de mi culito

    «¿Que dice Héctor mamá»?

    «Que ya va cariño, que ya va para abajo»

    Héctor sacó la polla de mi culo, se puso el bañador y bajó corriendo a la piscina, pude verle saltar dentro de la piscina aún desde mi ventana donde me había dejado con mis bragas por los tobillos y su semen saliendo de mi culo y resbalando por mis muslos.

    Mis hijos se fueron por la tarde a dar una vuelta, Héctor trató de quedarse en casa, pero por más excusas que puso mis hijos se empeñaron y al final tuvo que irse con ellos, otra vez volvieron a eso de las 22. Héctor fue el primero en ducharse y bajó a la cocina donde yo estaba preparando la cena, sabía lo que quería así que esta vez no fue necesario que dijera nada, me arrodillé ante él y le bajé los pantalones metiéndome su polla en la boca, yo estaba muy caliente y he de admitir que saber que mis hijos estaban en la planta de arriba mientras yo me comía la polla de su amigo todavía me ponía mas caliente.

    Empecé a chupar como una loca, hacia tanto ruido que llegue a pensar que mis hijos podían oírme desde arriba, miré a Héctor a los ojos y su cara era de auténtico placer, acarició mi cabeza con su mano derecha mientras me preguntaba.

    «¿Te gusta la cena que he preparado para ti?»

    Me saqué la polla de la boca y un hilillo de saliva unía mi boca y su miembro cuando le respondí que era una cena deliciosa al tiempo que volví a engullir su polla todo lo que pude.

    Conforme su verga crecía en mi boca yo iba aumentando el ritmo de la mamada, en ocasiones paraba y con mi mano levantaba su polla hasta llegar a su ombligo para lamerle los huevos e ir pasando mi lengua hasta la punta de su polla.

    Héctor estaba disfrutando como nunca, podía ver como la madre de su amigo estaba arrodillada frente a él, tomando su polla con una sus manos y lamiendo el glande con la lengua, yo lamía su glande trazando círculos alrededor de él, no puedo más, estoy cachondísima y me meto mi mano izquierda dentro de mi pantalón comenzando a masajear mi coño, la polla de Héctor esta tan dura como una barra de hierro, le beso las pelotas, primero una y luego otra como símbolo de sumisión ante mi macho, soy toda suya y él lo sabe.

    Héctor enreda sus manos en mi pelo y empuja mi cabeza hacia su polla, quiere que me la coma entera, quiere correrse en mi boca otra vez, lo veo en sus ojos, saco la mano con la que acariciaba mi vagina y la llevo hasta sus pelotas las cuales comienzo a masajear, como si estuviera ordeñándole esperando que su leche inunda mi boca, Héctor está a punto de correrse, en ese instante escucho a mis hijos que bajan la escalera, me da el tiempo justo para levantarme del suelo y a Héctor para subirse los pantalones y sentarse en la mesa tratando de ocultar su erección bajo la mesa.

    Mis hijos entran en la cocina, un segundo más y me habrían pillado con las manos en la masa o más bien con una polla en la boca.

    Después de cenar vimos una película todos juntos, a eso de las 0:00 mandé a mis hijos a dormir ya que al día siguiente tenían clase, ellos se negaron y dijeron que Héctor no tenía que irse tan pronto a dormir.

    «Héctor es un hombre, tiene más años que vosotros y no soy su madre así que puede hacer lo que quiera».

    Mis hijos refunfuñan mientras se van a dormir y nos dejan a Héctor y a mi solos en el salón.

    «Así que puedo hacer lo que quiera verdad»

    «Bueno, yo me refería a»

    Héctor no me deja terminar y me mete la lengua en la garganta dándome un beso increíble que casi me deja sin respiración, luego se desnuda por completo y se sienta en el sofá a mi lado.

    «Vístete Héctor, mis hijos pueden bajar a por agua y pillarnos, mejor vamos a mi dormitorio»

    «No, te quiero follar aquí, en el salón, además si se levantan les escuchamos y nos dará tiempo, tranquila»

    «Mira que eres cabrón, quieres follarme en todas las habitaciones de mi casa o que»

    «Lo has adivinado cariño, me falta el garaje, el jardín y la habitación de tus hijos, pero eso ya lo dejamos para otro fin de semana jaja»

    Me levanto del sofá y me quito la camiseta y el pantalón quedándome únicamente con el sujetador y las bragas, Héctor cambiaba de canal de la TV hasta que vio una película porno en la que un negro se estaba follando a una señora madura, la dejó en ese canal y puso la TV en silencio para escuchar si mis hijos se levantaban y salían de su dormitorio.

    «Mira, esos se parecen a nosotros»

    «Bueno, el negro tiene la polla más grande que tú, jaja»

    «Y una mierda, ya quisieran tus hijos o tu esposo calzar esta polla, anda que no estás tu contenta con mis 25 cm de amor»

    «¿25 cm?, ya será menos» le digo tratando de burlarme de él

    «Ahora verás»

    Héctor coge y se viste rápidamente, luego sube a la planta de arriba, tarda un par de minutos y baja con una regla en la mano, se vuelve a despelotar y se sienta a mi lado.

    «¿De dónde has sacado eso?»

    «Es la regla de la escuela de tu hijo, se la he pedido a él»

    «¿Le has pedido a mi hijo una regla para medirte la polla?»

    «No, le he dicho que la polla me la ibas a medir tú no te jode, no me ha preguntado para que la quería, ya estaba medio sobado»

    Héctor mira la película y tarda apenas unos segundos en tener su arma totalmente preparada para el asalto, me da la regla y me dice que se la mida.

    Yo lo hago como si fuera una adolescente jugando con su novio, no me reconozco, la verdad que nada de lo que ha pasado este fin de semana es propio de mi, agarro su polla y le mido desde la base hasta la punta, efectivamente no mentía, tiene 25 cm de carne en barra.

    «Ahora no dices nada ¿verdad?»

    «Está bien, tienes 25 cm de verga»

    «Pues ala, de postre 25 cm de verga para ti solita»

    Me agarra del cuello y me mete la polla en la boca, apenas llevo un minuto mamando cuando suena el teléfono, Héctor mira la pantalla y me dice que es mi esposo

    «Déjalo, ya le llamare yo mañana»

    Sigo chupando su polla cuando veo que responde al teléfono activando el manos libres

    «Dígame»

    Trato de levantarme pero Héctor me agarra de la cabeza con su mano y no me deja sacarme la polla de la boca.

    «¿Manu?, soy yo, papa»

    «No señor Manuel, no soy su hijo, soy su amigo Héctor»

    «Héctor, vaya hombre, cuanto tiempo sin saber de ti, ¿cómo va todo?

    «Muy bien señor Manuel, su hijo me invito a quedarme el fin de semana»

    «Y que tal mi mujer»

    «Muy bien, está siendo muy amable conmigo» Héctor dijo esto mientras agarrándome de la cabeza me hacía subir y bajar metiendo y sacando su polla de la boca.

    «Dila que se ponga machote»

    «Ahora se pone señor Manuel es que está comiendo y tiene la boca ocupada»

    «Vale, vale, que no tenga prisa que es de mala educación hablar con la boca llena» respondió el imbécil de mi marido sin saber que con lo que estaba llena mi boca era con la polla del chico con el que estaba hablando.

    Héctor soltó mi cabeza y dejo que me sacara su polla de la boca

    «Cariño ya estoy aquí, perdona la tardanza, pero me estaba comiendo un plátano»

    «Vaya horas para ponerse a comer cariño»

    «La fruta es muy buena y además he encontrado unos plátanos estupendos este fin de semana» le respondí

    Mientras hablaba con mi esposo Héctor había soltado el corchete de mi sujetador y éste cayó al sofá, comenzó a acariciar mis tetas, pellizcando mis pezones, yo le dejaba hacer, luego metió su mano dentro de mis braguitas y me acarició la rajita, apunto estuve de gemir, luego se arrodilló en el suelo y bajó mis braguitas poco a poco por mis muslos hasta los tobillos para luego dejarlas junto al sujetador.

    Héctor metió su cabeza entre mis piernas y comenzó a lamer mi ahora depilado pubis, su lengua volvió a darme un gusto increíble jugando con mis labios vaginales y mi clítoris, me estaba haciendo gozar y yo cada vez tenía más difícil disimular durante la conversación con mi esposo que pronto me notara.

    «¿Te pasa algo cielo?»

    «No cariño, es que a Héctor le ha entrado hambre y me ha preguntado si podía comerse un kiwi de la cocina, he comprado unos nuevos que tienen la piel sin un solo pelito»

    Yo era también participe del morbo de la conversación y acariciaba el pelo de la cabeza de Héctor mientras este no dejaba de comerse mi coño

    «¿Está Héctor contigo cariño»?

    «No cielo, está en la cocina»

    «¿Por qué le habéis invitado?, ya sabéis que ese chaval no me gustaba nada, no es buena compañía para nuestro Manuel»

    «Le invitó Manuel, que querías que le dijera»

    «Pues que no podía ser, ese chaval no es ninguna lumbrera y siempre me ha dado la impresión de ser más golfo que la calle»

    Héctor lo estaba escuchando todo por el manos libres y no le gustó nada escuchar aquello de boca de mi esposo, se levantó y me agarró en volandas, me subió en brazos y apuntó su polla hacia mi coño, me la metió de un golpe.

    Yo le susurré al oído que estaba loco pero el agarrando mis nalgas me subía y bajaba follándome con su dura polla mientras mi esposo seguía al otro lado de la línea

    «Qué pasa cariño, que es ese ruido»

    «¿Qué ruido?» respondí

    «No sé, es como un chapoteo»

    Mi esposo se refería claramente al chop, chop, chop, que la polla de Héctor hacia al entrar en mi encharcado coño

    «será la TV, Héctor y yo estamos viendo una película y ahora están nadando en la playa»

    Héctor se sentó en el sofá y seguía teniéndome a mi encima, en esa postura era yo la que tenía que subir y bajar sobre su polla ayudada por sus manos que me agarraban fuerte de las caderas mientras el hundía su cabeza entre mis tetas.

    «Cabalga vaquera, cabalga» dijo Héctor

    «¿Qué dice ese chico de cabalgar?»

    «Nada, que se han ido a publicidad y ha cambiado de canal y ha puesto una de indios y les dice que cabalguen, ya sabes cómo son los chicos»

    «Ese muchacho es tonto cariño, te lo digo yo» me dijo mi esposo

    Mientras yo seguía cabalgando sobre la polla de Héctor el saco su cabeza de entre mis tetas y me dijo al oído.

    «Dile a ese capullo que este tonto se está follando a su mujer»

    Mi marido me dijo que tenía que colgar ya y que mañana llegaría a casa, estaba a punto de colgar cuando Héctor me dijo.

    «también puedes decirle que me encanta ver como botan tus tetas al ritmo de la follada o que te voy a dar por el culo en cuanto cuelgue».

    Me despedí de mi esposo y colgué, me quedé sentada sobre Héctor con la polla enterrada por completo en mi interior y comencé a besarle en los labios con dulzura, sus manos bajaban por mi espalda y me agarraban con fuerza del culo, se lamió los dedos y comenzó pasarlos por mi ano, haciendo círculos y metiendo la puntita.

    Yo fui bajando con mis labios por el cuello de Héctor, luego fui bajando por su pecho, me desenfundé su enorme verga de mi vagina y seguí besando su pecho, su estómago, su pubis hasta llegar a su polla que estaba durísima, la tomé por la base con mi mano y apoyé mis labios en la punta dándole un besito. Después mi lengua fue deslizándose por su miembro hasta llegar a sus huevos, volví a subir por el tronco hasta llegar a la punta de su polla, mis labios besaron su capullo como adorándolo, luego me fui metiendo su polla en la boca muy despacio, primero el capullo, jugando con mi lengua a su alrededor, luego hasta la mitad y luego un poco más, traté de llegar hasta el final pero era imposible tragarse por completo esos 25 cm de carne.

    «Para cariño, ponte a 4 patas en la alfombra que este tonto te va a follar por el culo»

    Esta segunda vez le costó menos tiempo, se puso detrás mía y escupió en mi ano, apunto su polla y me la metió de un golpe, solo logro meter la punta pero seguía echando saliva en su polla mientras esta vez era yo la que iba echando mi culo hacia atrás deseando sentir su polla en mi culo, quería que aquel muchachote me enculara y tras la conversación con mi esposo mientras Héctor me follaba ahora estaba más cachonda que nunca.

    Héctor siguió empujando y yo noté que había llegado al final cuando note sus huevos apoyados en mi trasero, entonces Héctor comenzó a embestirme con fuerza como animado por las cosas que le había escuchado decir a mi esposo.

    Héctor seguía bombeando tras de mi y yo colocaba mi culo con las piernas bien abiertas para permitirle mejor sus embestidas, mi esposo jamás me había follado el culo pero aunque lo hubiera hecho no habría sentido lo mismo, ese chico lo hacía de maravilla, parecía un semental embistiendo a su hembra, las estocadas de Héctor eran increíbles y pronto paso de metérmela del culo al coño y del coño al culo, era increíble notar como sacaba su polla y no saber si me la iba a meter por el culo o por el contrario entraría en mi coño.

    A 4 patitas mis tetas se bamboleaban de un lado a otro debido a la intensa follada que estaba recibiendo, me llegaba a lo más profundo tanto de mi vagina como de mi culo, notaba claramente cada centímetro del miembro cuando entraba y salía de mi, en medio de las frenéticas arremetidas que me daba Héctor comencé a sentir que me iba a llegar un orgasmo increíble, supliqué a Héctor nuevamente, pero esta vez no lo hice para que me dejara, sino para que siguiera follándome de esa manera brutal, Héctor tuvo que poner sus manos en mi boca para que mis gritos no se escucharan por toda la casa, me corrí de una manera increíble mientras Héctor se detenía dejando su polla en el interior de mi coño, podía notar en mis paredes vaginales la polla del semental que me había hecho descubrir los placeres del sexo.

    Me levanté del suelo y le di la mano a Héctor, le senté en el sofá, el aún no había llegado al orgasmo y quería agradecerle haberme hecho disfrutar como nunca, me senté sobre el dándole la espalda y me fui metiendo poco a poco su pollón en mi coño hasta que quedé sentada sobre sus huevos, me sujetó por los hombros y tiró hacia abajo, haciéndome gemir, apoyada en las rodillas de Héctor comencé nuevamente a trotar sobre él, yo saltaba jadeante y sonriente sobre su polla mientras él me estrujaba las enormes tetas, mientras me decía.

    «Me encantaría que tu esposo viera como te follo y como te tragas mi leche»

    «Me matas cariño, me matas de placer con esta polla»

    «Voy a terminar de follarte en la cama del cornudo de tu esposo»

    Héctor apagó la TV y en la posición en que estábamos el me levantó en vilo agarrándome por mis nalgas con toda su polla encajada en mi coño, subió las escaleras conmigo encima suya, despatarrada por completo, cuando llegamos arriba de la escalera me puse nerviosa, si alguno de mis hijos hubiera salido de su dormitorio en ese momento se habría encontrado con su madre de frente a ellos, completamente desnuda y abierta de piernas, con una polla enterrada en su depilado pubis y su amigo detrás mía sujetándome por las nalgas.

    Afortunadamente eso no pasó y llegamos sin problemas a mi dormitorio, Héctor me tumbó en la cama y me miró a los ojos sonriente, se tumbó entre mis piernas y de un solo golpe de riñones me metió toda su enorme polla en el coño, comenzando a follarme como si quisiera reventarme, yo solo podía jadear:

    «Más, mass, mas»

    Héctor estaba a punto y yo sabía que era lo que más le gustaba, le eché a un lado y me arrodillé ante el borde de la cama, él se sentó y yo rodeé con mis enormes tetas el pollón del amigo de mi hijo comenzando a pajearle con ellas hasta que estalló en mi cara, pero esta vez yo tenía la boca bien abierta y casi todos los chorros entraron directamente a mi boca, menos 2 que impactaron en mi nariz y mi mejilla izquierda, yo lo tragué como una zorra golosa, como una puta que es en lo que me había convertido en aquel fin de semana.

    Héctor bajó al salón y se vistió, me llevó la ropa que habíamos dejado tirada en el salón y se despidió de mi marchándose a la habitación de mis hijos, me quedé tumbada en la cama, sudorosa y con la cara manchada de lefa, relamiendo los restos que habían quedado en mis labios.

    Cuando me desperté a la mañana siguiente mis hijos me dijeron que Héctor se había marchado temprano y que les había dicho que me dieran recuerdos de él y gracias por lo bien que le habíamos tratado, a la hora de la comida llego mi marido y yo me comporté como siempre, volví a ser la misma y me apunté a otro gimnasio con la esperanza de no volver a ver a Héctor, pero ayer mi hijo me dijo que había vuelto a invitar a Héctor en casa y no supe o no quise decirle que no, está a punto de llegar y no sé lo que puede llegar a pasar en este nuevo fin de semana.

  • Descontrolando a una casada

    Descontrolando a una casada

    Era una vieja amiga de mi madre, cuarentona, poco más de 20 años mayor que yo, tremendo cuerpo, piel morena, cabellera corta, tetas no tanto pero grandes y su hijo mayor es de mi edad, su esposo es ganadero, manejan mucho dinero pero son personas sencillas… todo comenzó en esa etapa en la que me fijaba muchísimo en las mujeres mayores y Ely con ese cuerpazo, obviamente iba a llamar mi atención.

    Me enteré de sus problemas matrimoniales por sus muchas visitas y conversaciones con mi madre, por lo que entendía ella era muy “decente” para las peticiones “indecorosas” de su esposo, pero al fin y al cabo se notaba que no era una persona que hubiese vivido muchas experiencias sexuales. Estando de curioso escuchaba algunas de dichas conversaciones y me di cuenta que a ella le faltaba lo que de dónde vengo se le dice “calle”, para decir experiencias. Resumiendo no era muy dada a hacer sexo oral, algunas posiciones de “mujeres de la calle” y no aceptaba que la llamaran como a “una cualquiera”, esto tenía bastante incómodo a su esposo.

    Desde ese tiempo me interese más en ella, pero no me atrevía a hablarle del tema, ni siquiera sabía cómo comenzar a tratarla que no fuera de la manera del hijo de su buena amiga o casi un sobrino.

    Cierto día ella llegó a casa pero mi madre aún no estaba allá, pensé que sería mi oportunidad para acercarme más y no la desaproveché, le abrí la puerta la invite a pasar y comenzamos a hablar, al principio cosas triviales como que carrera cursaba, que me gustaba y cosas por el estilo, me hablaba de sus hijos y de que tenía mucho que no iba a compartir con ellos a su casa, era cierto pero le puse como excusa el que estaba muy ocupado con la universidad para no decirle que sus hijos solo pensaban en video juegos y eso no era de mi interés, aprovechando un momento que me preguntó si tenía novia le dije que no había por el momento, porque la chica que me gustaba era de mayor edad que yo y que estaba casada y no me había atrevido a decirle nada por dicha situación, ella no captó la indirecta y en ese momento escuchamos la puerta del frente, era mi madre llegando, me levante para abrirle mientras ella me dijo que era mejor si buscaba chicas de mi edad y que por supuesto no fuera casada, yo le respondí que si ella conociera a Ely (su apodo) seguramente hasta estaría de acuerdo en que me gustaran mayores, su expresión fue un poema, abrió sus ojos demostrando su sorpresa y yo me fui a abrirle la puerta a mi madre, luego subí a mi habitación sin decirle más nada pero cruzamos miradas mientras yo subía las escaleras.

    Luego de un rato me puse a escucharlas de nuevo, hablaban de los mismos problemas, mi mamá le sugirió buscar ayuda profesional y dejé de escucharlas, cuando note que se despedía bajé con la excusa de buscar algo de comer, le pregunté que si ya se marchaba a lo que respondió que si, le dije que le diera mi número a su hijo para cuadrar alguna salida de amigos, ella me dijo que no lo tenía, algo que yo ya sabía, le dije que me diera el de ella para yo escribirle, así obtuve su número, me despedí y ella se marchó.

    Recuerdo que para privar en bueno no le escribí ese mismo día, espere hasta la tarde del siguiente y la saludé presentándome inmediatamente, me saludó y me dijo que ya me pasaba el número de su hijo y yo le dije que yo ya lo tenía que solo quería tener el suyo, ella no me respondió, le envié un meme para obtener una respuesta, contestó con su risa y me preguntó que si la chica que me gustaba también se llama Ely, yo le dije directamente que ella es quien me gustaba, y lo que recibí como respuesta fue todo un sermón, que eso era normal pero que no estaba bien, que ella se sentía alagada pero que no me podía corresponder, que ella y mi madre son amigas, etc., etc…

    Yo le dije que estuviera tranquila que el hecho de que ella me gustará no significaba que estuviera enamorado de ella y que solo quería conocerla más de cerca, le mencioné que había escuchado una que otra conversación con mi madre y ella me dijo que se moría de vergüenza al saber que yo sabía y yo como todo caballero le hice entender que de mi no saldría nada y que si quería podría hablar conmigo del tema, en un principio se negó diciéndome que le avergonzaba el tema y yo comencé a hablarle de otras cosas, entramos en confianza y al cabo de unos días ya me estaba hablando de sus problemas. Yo le contaba algunas experiencias que había vivido y ella me decía cuáles cosas les parecían incorrectas, yo le dije que tenía que experimentar, que para que su esposo estuviera contento ella debía ser abierta en cuanto al sexo y así entramos en confianza.

    Para no alargar tanto la historia la primera vez que nos besamos fue un día que ella visitó a mi madre pero yo la convencí de llegar más temprano que la hora acostumbrada, una hora en la que mi madre solía salir a hacer ejercicios, ella llegó, entró y nos sentamos en la sala a hablar, yo en un descuido la besé y ella me correspondió, cuando intenté tocarle una de sus tetas se despegó y se puso histérica, que era lo que ella estaba haciendo, que no podría mirar a mi madre a la cara, que ella era una mujer casada, que podría ser mi madre, etc… yo trate de calmarla diciéndole que me encantó el beso y le pedí excusas por tocarla sin avisar, ella se quería ir pero le dije que se calmara que yo me iría a la habitación y que ya pronto mi madre llegaría, se sentó con los ojos llorosos y yo me senté a su lado, ya calmada me dijo que ella no era así, que no pensara que ella era una cualquiera, le dejé claro que sabía que no lo era y le dije que luego hablábamos tranquilos porque mi madre había llegado, subí y las dejé.

    Más tarde ese día comenzamos a hablar por chat, me dijo que hasta dejaría de visitar a mi madre y mi contra oferta fue que habláramos a ver si se sentía más cómoda y que yo fui quien provocó todo y que no hablaría nunca con nadie de lo sucedido, me cortó la conversación diciéndome que ya no quería tocar más el tema y yo me di por vencido y le dije que estaba de acuerdo. Al cabo de unos días ella me escribió fue directo al grano, me preguntó que si yo había estado con alguna mujer mayor que yo, le respondí que si y que también era casada, me preguntó que quién era y que si era conocida de ella, yo le respondí que podría contarle todas mis experiencias, pero que como buen caballero no podría decirle con quienes fueron, ella me dijo que le gustaba mi forma de pensar y proseguimos a tener muchas y largas charlas de anécdotas, entonces supe que su esposo fue su primer hombre y que ella por su crianza era muy cerrada en cuanto a las cosas del sexo, era de tal manera que su esposo una vez la llamó su perra y esto fue tan ofensivo para ella que hasta pensó en el divorcio, yo le mostré los diferentes puntos de vista en cuanto a eso y que obviamente no lo debía tomar así.

    Su siguiente visita fue igual, llegó una hora similar a la anterior y desde que entró a la casa nos comenzamos a besar, está vez fui más agresivo, fui a por sus tetas casi de inmediato, ella se dejó y comencé a chuparlas dejando ver las ganas que tenía de eso, ella sonreía y se tapaba los ojos, le dije que quería que me mirara a la cara y obedeció, estuvimos así un buen rato en la sala y acordamos que ella en cada visita haría lo mismo de llegar más temprano. Claro que no todo salió bien, algunas veces mi madre no salía a hacer ejercicios y otras no estuvimos solos.

    Luego de un tiempo le propuse pasar de besos y caricias a tener sexo, ella se negó pero luego decidió intentarlo, fuimos a un motel y recuerdo su timidez al hacerme sexo oral, yo la detuve y le pedí me dejara hacérselo a ella, me dijo que su esposo casi no se lo hacía, pero que le gustaba la veces que se lo había hecho, al verla por primera vez desnuda yo quedé prendado, era espectacular, parecía una veinteañera como si nunca había tenido ningún embarazo excepto por sus estrías que de todas formas se veía muy, muy bien, la recosté en la cama y ella se tapó nuevamente su rostro, le hablé sobre eso, le dije que ya no debía ser así que quería que disfrutará todo lo que hiciéramos y que ya estábamos en el lugar, que se expresará a sus hachas y que soltara toda vergüenza conmigo, ella se esforzó pero desde que comencé a hacerle el oral se convirtió en otra, me sujetaba la cabeza contra ella, gemía bastante rico y se movía de arriba hacia abajo, hasta que logré llevarla al orgasmo, yo estaba con el ego por las nubes y ella estaba encantada.

    Al cabo de más o menos 2 meses de está primera vez ya el vernos en moteles paso a ser frecuente, en un principio lo hacíamos cada que su esposo se iba al interior del país, y ya se había convertido en otra mujer, ya era ella quien me decía que era mi perra, me pedía que le acabará en la boca o que la tomara del pelo y fuera agresivo con ella.

    Cierto día me pidió que fuera a su casa pero yo sabía que su esposo estaba en la ciudad, le pregunté sobre eso y me dijo que quería presentarnos, yo le pregunté el por qué de eso y que si estaba segura, me dijo que si así que yo fui a su casa, al ella ser amiga de mi madre y el conocerla aunque no tan de cerca, él tenía una idea de quién yo era, ella nos presentó y le dijo que yo le haría unos trabajos de diseño para el negocio del que ellos habían hablado que ella iba a montar, yo la verdad no tenía idea de que hablaba, el señor muy cordialmente me saludó, me brindó bebidas alcohólicas pero yo nunca he sido muy dado a beber, así que solo le acepté una cerveza, se sentó a hablar conmigo en el patio de la casa mientras me hacía preguntas como que donde había estudiado y cosas así, en eso recibo un mensaje de Ely diciéndome que sus hijos estaban de viaje y que el casi se marchaba al interior, que me esperaría en la habitación desnuda, yo entré en pánico, su esposo estaba aún en la casa, brindándome bebidas y hablando conmigo mientras su mujer me esperaba en su cama desnuda, le escribí diciendo que no me gustaba la idea, que mejor nos viéramos en otro lugar ese mismo día, pero ella me dijo que no, que había descubierto que él le era infiel en donde tenía su finca de ganado y que ella le iba a ser infiel en su misma cama.

    Yo estaba sudando frío, claro que me excitaba la idea pero el aún estaba en la casa. El señor seguía bebiendo como si no se marcharía a ningún lado hasta que recibió una llamada, solo atinó a decir “de acuerdo” y se despidió de mi, le gritó a su esposa “Ely me voy” y se marchó, yo esperé a que saliera de la propiedad para entonces entrar a la casa, todo estaba en silencio, subí a los dormitorios y ella me llamó indicándome cuál era la habitación, yo vi la puerta abierta y tal como lo había dicho, estaba desnuda, me dijo “ves? Ni siquiera vino a despedirse” y se sentó en la cama, le pregunté sobre lo que me había escrito y me dijo que si, que se enteró que tenía una menorcita embarazada y que por eso quería que “le hiciera el amor en su propia cama” yo proseguí a acercarme y la besé, me desnudé y prácticamente salté sobre ella, nos besamos y comencé a hacerle sexo oral, me encantaba hacérselo, sus gemidos tiernos, su vagina con ese sabor tan exquisito, pero sobre todo ese cuerpazo que me volvía loco, no me dejó hacerla venir con la mamada, me dijo que la hiciera mi perra ahí y ahora, que quería que se lo hiciera duro y la hiciera gemir y sudar y así lo hice, fue la primera vez que no usábamos condón, desde que la penetré y sentí esa rica humedad me sentí poderoso, cogérmela en su habitación matrimonial ni me había pasado por la mente, al poco tiempo y teniéndola de frente al borde de la cama sentí que me vendría rápido, así que se lo dije, ella me dijo que no importaba que lo que quería era cogerme en esa cama, así que aceleré mis arremetidas, la tomé del cuello y le pregunté que quién era ella, ella con la voz cortada por los gemidos más mi mano apretando su cuello dijo “yo soy tu perra, dámela toda adentro amor” y no tarde ni 5 segundos para venirme y llenar todo su interior, sentía que el caliente en su vagina me iba a quemar, le di las últimas arremetidas antes de dejarme caer sobre ella, ella me abrazo, me besó apasionadamente y nos quedamos abrazados un rato.

    Este es solo parte de lo que viví con Ely, más delante les dejaré leer más relatos con ella.

  • Mi esposa con 6 jóvenes en casa

    Mi esposa con 6 jóvenes en casa

    Comenzaré diciendo que mi esposa Bertha tenía 45 años en ese tiempo,  con muy buen cuerpo con unas tetas ricas, un culo rico, bonitas piernas y con una cara de cachonda que la hacía ver muy puta.

    Siguiendo con el relato, era un viernes por la noche que decidimos salir a bailar a un bar que estaba en la zona de morales, al llegar nos dieron una mesa frente a la pista y pedimos una botella comenzamos a tomar y bailar. Les comentaré que mi esposa estaba vestida muy sexy blusa escotada y apretadita que dejaba ver sus ricas tetas también llevaba una minifalda y unos tacones muy altos y cachondisimos claro sin medias. Al pasar unas dos horas como a las 12 de la noche llegaron unos jóvenes de los cuales conocíamos a uno era hijo de un compadre, para esto ellos se pusieron a un lado de nosotros y comenzamos a platicar y después mi esposa empezó a bailar con ellos. Así se fue la noche yo veía que se la estaba pasando muy bien mi esposa, también noté que ellos al salir mi esposa a bailar se ponían a platicar conmigo para distraerme y noté que se la manoseaban en la pista y también cuando se sentaban en la mesa eso me excitó de sobre manera mi esposa se veía muy puta y eso me excitaba más.

    Al pasar la noche nos pusimos algo tomados y se terminó el servicio de bar y les propusimos seguir en nuestra casa a la cual ellos dijeron que si.

    Ya en la casa sacamos unas botellas y pusimos música, como a las cinco de la mañana me ice el borracho y les dije que se quedan en su casa que me iría a dormir.

    Para esto les comentare que las recamaras están en un pasillo que tiene una puerta con cuadros de vidrio oscuro que me podrían dejar ver que se hace en la sala y el resto de las casa.

    Para esto ya mi esposa estaba bien entonada y se veía muy cachonda, al irme yo apague la luz y no me veían, pero yo si a ellos.

    Ahí fue donde comenzó la verdadera historia de mi esposa.

    Al yo ya no estar en la sala comenzaron a bailar más cachudamente metiéndole mano por debajo de la falda y ella se dejaba poniéndose más cachonda ellos se turnaban para bailar y manosearla hasta llegar al punto donde se pararon todos y la comenzaron a desnudar poco a poco mientras ella se dejaba y solo se quedó en zapatillas se veía muy puta, poco a poco se empezaron a desnudar toso quedando todos encuerados y ella comenzó a mamarles el pito a todos poniéndolos bien calientes, ellos le metían mano en su panocha que ya se veía bien mojada para eso ya comenzaron a cogérsela por su panocha mientras ella no dejaba de mamársela a los otros le chupaban las tetas ella gemía de placer y les pedía más vega, por cierto se la estaban cogiendo a pelo sin condón eso le gustaba mucho.

    La ponían de a perrito y se turnaban uno tras otro ella mamando y no cogiéndosela, llego el momento que uno se puso debajo de ella y se montó penetrándola por la panocha cuando estaba más caliente uno se la metió por el culo en ese momento ella estaba como una perra en celo disfrutando de la rica cogida que le estaba dando se veía que ellos le aventaban la leche por todos lados unos en boca y los otros en la panocha y el culo, la cogida duro como dos horas yo estaba súper caliente con la verga bien parada solo esperaba que ella se fuera a la cama para cogérmela.

    Ya como a las seis y media de la mañana se metió a la recamara bien cogida se acostó e hice como que me despertaba y le pregunte de los muchachos me dijo se quedaran a dormir en la sala y la otra recamara en eso aproveche y me la comencé a cachondear y me dejo que se la metiera le dije está muy rica tu panocha como muy mojada ella dijo si ya quería coger méteme tu verga y yo disfrute muy rico de ese momento recordando la cogida que le dieron termine muy rico y a dormir.

    Al despertar como a las doce del día me levante y estaban los chavos también despertando ya para irse les dije como se la pasaron me dijeron que Berta es muy buena anfitriona y les dije cuando gusten lo repetimos y se fueron muy contentos.

    Al despertar mi esposa le dije como la pasaste anoche y me dijo que bailaron mucho y que estaba muy contenta disfruto la fiesta y yo me la volví a coger de la sala para recordar dicho momento.

    Yo disfruté mucho todo, espero les guste y después contaré más momentos como estos muy ricos.