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  • La condena de Elina

    La condena de Elina

    Elina despertó en un cuarto muy bien cuidado, similar a su antiguo hogar antes de conocer a Tollan, similar a aquel cuarto en las cortes de Nigurathlán. Aunque nada comparado con las grandes cortes de Ox, la gran capital, Nigurathlán tenía un palacio muy bello con residencias aledañas de gran porte y exquisitamente decoradas, bastaba decir entonces que aquel cuarto era palaciego.

    Elina se levantó de la gran cama donde había sido colocada y observó cautelosamente el cuarto, paredes de un empapelado rojo carmesí con patrones dorados resaltaban inmediatamente, sin embargo eran menguados por las dos grandes cómodas de ébano que se levantaban imponentemente y sobre las cuales unos pequeños adornos de oro y plata causaban un escalofrío a la vista, Elina se acercó más para observarlos, alumbrada por la gran lámpara de araña con curiosos grabados, y notó horrorizada como estas figuras tenían una forma fálica, algunas solamente era el pene, en otras se distinguía una pequeña figura en alguno de los extremos, que recordaba a un demonio o a un humano.

    -Santo Visaerys- exclamó pensando en la deidad principal de Xanadú, Elina jamás había sido demasiado religiosa, pero en esta situación la concesión fue imperativa.

    -No temas, solo pueden causarte placer y algunos de ellos vibran también – dijo una voz desconocida detrás de ella

    -¿Quién…? -preguntó Elina mientras se volteaba, solo para encontrarse a aquel demonio negro que la había secuestrado -t-t-tú- logró balbucear

    -¿Qué pasa? ¿Acaso te ha comido la lengua el skartla?- preguntó Velimount con una gran sonrisa arrogante

    -¿Q-qué quieres d-de mí?

    -Oh, no mucho, de hecho de ti no deseamos nada- replicó viéndola con lujuria -Es de tu esposo quien necesitamos algo, por eso te secuestramos, para que él se interne aquí, si es que tiene el valor para hacerlo y rescatarte, o si acaso él quiere hacerlo.

    Estas palabras hicieron rabiar a Elina ¿acaso llamaba a Tollan cobarde? No podía ser, Tollan era un héroe y mas importante su esposo, el querría rescatarla… ¿cierto?

    -Cállate maldito demonio, mi esposo vendrá y los descuartizará a ti y a esa mujer demonio- bramó con su dulce voz (que curiosamente no sonó amenazador)

    -Mi hermana y yo le esperaremos con gusto- respondió con una sonrisa aún mas grande -Nos vemos después, Elina.

    Y dicho esto salió del cuarto, Elina tenía miedo, aquellas palabras que había dicho Velimount le aterraban, lo único que podía confortarla en ese momento era pensar en que Tollan llegaría ahí en nada de tiempo y le salvaría

    Pasó la primera semana y Elina estaba cada vez más preocupada, había averiguado que se encontraba en el castillo Deathtouch, aproximadamente a una semana de su villa, según le había dicho Velimount y Tollan aún no aparecía. Había pasado bastante tiempo con el demonio esa semana, era extrañamente cortés y, de no ser por su situación de secuestrada, hasta agradable, muy conversador, la visita diaria de Velimount había lentamente desplazado la esperanza de ver nuevamente a su esposo como su consolación a tan terrible situación. También había averiguado otras cosas en esas pláticas con Velimount, la relación de hermanos que tenía con Ishtar, su obsesión con la guerra, con la violencia y la pasión por la magia oscura.

    Después de la segunda semana el ánimo de Elina cambió, desilusionada por el olvido de Tollan se sintió gravemente herida y sus pláticas con Velimount cambiaron de aires, ahora era ella quien le revelaba aspectos de su vida al oscuro y el atento, escuchaba. A mitades de esa semana una escena extraña ocurrió.

    -¿Elina?- se escuchó después de un par de toques a la puerta

    -Adelante Velimount.

    Se abrió la puerta y el demonio ingresó, tenía un semblante serio y Elina intuyó que algo pasaba

    -¿Qué pasa Velimount?- inquirió

    -Elina, como sabrás Tollan ha tardado demasiado en venir y comenzamos a preocuparnos que no vendrá, nosotros te hemos mantenido aquí bien alimentada y vestida precisamente porque eres nuestra moneda de cambio, o por lo menos lo eras, sin embargo ante la negativa de Tollan no vemos otra opción mas que empezarte a cobrar por tu estancia- dijo, mirando a Elina a los ojos en todo momento

    -¿Qué? P-pero yo no tengo dinero, no puedo pagar- dijo Elina muy alterada

    -Tienes algo que nos interesa, tu cuerpo, mira, no me gusta esto tampoco pero Ishtar ha insistido, para pagar deberás complacernos a nosotros como a nuestra tropa.

    Elina se derrumbó, no podía hacerlo, no lo haría, ella no sería infiel

    -No, no puedo… no.

    -Elina, por favor entiende, si no lo haces Ishtar te ejecutará, lo mejor que puedes hacer ahora es jugar las cartas que tienes.

    -Pero, pero no puedo serle infiel a Tollan.

    -Él te ha olvidado aquí, él ha sido quien ha causado esto, tú eres la víctima, pero pagarás más caro si no lo haces, mira Elina creo que puedo convencer a Ishtar de que solo des orales, pero tienes que acceder

    -Yo… yo…

    Elina comenzó a llorar, pero lo entendió, únicamente pudo mover su cabeza afirmativamente y musitar -lo haré.

    -Bien, comenzarás conmigo hoy, vendré más al rato- dijo mientras salía, una sonrisa imperceptible se dibujó en su cara.

    Ese día más tarde:

    La puerta sonó tres veces.

    -¿Elina? ¿Puedo pasar? Soy Velimount.

    -Adelante Velimount.

    Al entrar notó a una Elina diferente, estaba calmada y había cierto rubor en sus mejillas, vestida únicamente con un camisón negro semi transparente estaba sentada en su cama y le miraba con cariño, aunque también con tristeza. Velimount se acercó a ella y con su mano levanto a Elina tomándola de la barbilla e impulsándola levemente hasta que sus caras quedaron frente a frente a pocos centímetros.

    -Buena chica- y la impulsó a ponerse de rodillas.

    Elina se arrodilló sumisamente y desabrochó su pantalón dejando al descubierto ese gran pene, erecto y venoso, olía a macho caliéntelo tomó con su mano sintiendo cada centímetro de él y se preparó para mamar, sin embargo Velimount la detuvo y le dijo:

    -Quítate ese camisón.

    Elina obedeció, se levantó y dejo al descubierto sus pechos primero, solo para dejar caer el resto del camisón después, su sexo se veía apetecible y Velimount pensó en lo mucho que tendría que resistir para no poseerla ahí mismo, Elina volvió a ponerse de rodillas ante el miembro masivo del demonio y nuevamente lo tocó preparándose para tragárselo completo, sin embargo el demonio la detuvo jalándola levemente del cabello y dijo:

    -Ruega.

    -Por favor, déjame chuparte esa verga tan grande y deliciosa, por favor deja que me ahogue con ella, por favor te ruego que me des tu verga, la quiero, la deseo, dámela por favor.

    En cuanto Velimount soltó sus cabellos Elina se apresuró a chupar, metía el miembro en su boca y con la lengua pasaba por todos lados para luego sacarla dejando un pequeño hilo de saliva irse con él, esto lo hizo una y otra vez, dejando sumamente húmedo su pene y mojando con saliva sus tetas. Los sonidos lascivos de su boca chupando y mamando se juntaron con los gemidos del demonio que disfrutaba cada vez que Elina se atragantaba y escupía más saliva en su pene.

    Tomó a Elina del brazo y la movió de lugar y ambos se acostaron en la cama y Velimount llevó su mano a la vagina de Elina donde la empezó a masturbar. Sus pechos se balanceaban con cada chupada y con su otra mano Velimount apresó uno de ellos y comenzó a jugar con su pezón. Los gemidos de Elina, más la húmeda y sonora mamada que le estaba dando y los meses que no había disfrutado de una humana fueron demasiados para Velimount que se corrió copiosamente en la boca de Elina y le llenó del ya conocido sabor a semen haciendo que ella se corriera momentos después de tragarlo dado el sabor y el movimiento de dedos tan exquisito de Velimount.

    Velimount se levantó y comenzó a vestirse mientras veía a Elina agotada por el orgasmo y con unas gotas de semen aun resbalando de la comisura de sus labios.

    -Toma- dijo mientras le daba un brazalete plateado, ella lo recibió.

    -Si alguno de los orcos que vendrá mañana quiere algo mas que una mamada solo toca el brazalete y pide ayuda, llegaré lo más pronto posible.

    Elina asintió y Velimount se dirigió a la puerta.

    -Gracias- dijo Elina en voz baja y se recostó en su cama -Gracias- y se quedó dormida pensando en lo que ocurriría el día siguiente.

    Mientras tanto Tollan…

    (Continuará)

  • Mi primera vez con un negro (Parte 2)

    Mi primera vez con un negro (Parte 2)

    Hola de nuevo, espero no hacer muy largo el relato esta vez, sino tendré que hacer tercera parte, bueno como ya saben, Don Antonio me cogía a su gusto y días después 3 chavos me cogieron, ahora toca el glory hole, y la búsqueda de un negro que me penetró, pero si hasta las entrañas.

    Después de lo insatisfecho que quede con el último encuentro con 3 chicos, decidí ir a un nuevo glory hole, esta vez del otro lado de la ciudad, entré con toda confianza y pedí usar la cabina, me llevaron hasta el lugar y me pusieron una peli porno en la máquina, comencé a desnudarme para entrar en calor, saqué como siempre mi plug, esta vez el mas grande, casi siempre uso el chico por lo ligero que es, comencé a chuparlo y a frotarlo entre mis glúteos, al mismo tiempo me hacia una puñeta, estuve así un rato cuando me empecé a aburrir, ya me quería ir, pues no venía nadie, ya estaba por guardar mi plug cuando en eso, escucho un «scht» del otro lado, alguien estaba ahí y me dijo que no parara, saco la mano y le puse el plug para que esta vez él lo introdujera, no pude verlo a la cara, me siguió el juego y comenzó a meterme el plug, los disfrutaba bastante, hasta que me dijo que quería meterme la verga, le dije que la sacara para chuparla, en eso que saca su miembro de unos 20 cm, con vellos en los huevos, toda venosa, comencé a tomarla con mis manos y a escupirle, luego comencé a metérmela en la boca, lo hacía con tal destreza que él se apartó casi de inmediato para evitar eyacular, luego del otro lado aparece otro pito para mi sorpresa, la última vez solo pude hacerlo con un señor, pero ahora tenía a mi disposición dos vergas para mi solito.

    Como las cabinas eran algo chicas en comparación de la primera a la que fui, era fácil mamar una mientras la otra te penetraba, y como era de mis posiciones favoritas dije porque no, así que me hinque primero para degustar la nueva verga que tenía frente a mi, mientras que le pasaba un condón al sujeto de atrás, una vez que me sentí listo, puse las mejillas en el orificio, y en eso que siento el tronco del señor entrando por mi ser, estaba lleno de felicidad, pues es una de las cosas que mas me gusta hacer: mamar y que me cojan. Lo seguimos haciendo así un buen rato, intercambiando lugares, el primero que llego se tuvo que ir, y solo me quede a coger con el segundo, después de unos minutos el sujeto se descarga en mi rostro; me limpie y me fui a mi casa, ese día mas tarde fui con Don Antonio para que me diera mi cogida, y pues le platique todo lo que hice en el día, me dijo que era toda una putita y me dio $1000 por lo que gaste en la cabina; a cambio le ofrecí un oral para agradecerle. En la noche nos dormimos juntos por primera vez; yo totalmente desnudo, y a media noche sentí su pene duro en mi espalda baja, a lo que baje mi mano y comencé a introducirlo en mi ano, y así nos quedamos dormidos.

    Días mas tarde sentí un deseo enorme de ser penetrado por un negro, pues siempre me ha gustado la longitud de sus vergas en las películas porno, para mi desgracia no conocía ni había visto a personas así en mi localidad, así que me fui al centro de la ciudad vecina a ver si tenía algo de suerte, me topé con varios en ciertas zonas residenciales pero desafortunadamente no estaban interesados en coger conmigo, mas específicamente con hombres, eso me desilusiono un poco; hasta que entonces di con José, un afro mexicano que llego a la ciudad hace 1 año, y que vino de Múzquiz, Coahuila a quedarse con unos familiares que tiene por la zona, no hice muchas preguntas al respecto, solo de donde venía, le dije que estaba interesado en coger una persona como él, se interesó un poco en el tema y me dijo que si ya tenía experiencia, a lo que respondí que sí; ambos nos dimos nuestros números de celular para estar comunicados, dos días mas tarde me llama él y me dice que si tengo tiempo de hacerlo, yo ya traía ganas así que quedamos de vernos en un motel, pues ese día estaba mi madre en casa y no podíamos hacerlo así.

    Llegué al lugar y recibo un mensaje de José, diciendo que ya había alquilado una habitación y que podía entrar sin problema, llegue, me preparé como pude, lleve condones talla grande por si las dudas, ya me había lubricado antes de ir, me puse mi plug grande para ir haciendo grande la entrada y que no doliera en todo caso; toque la puerta y abre José, quien estaba en shorts y camisa de tirantes, y descalzo. Lucía bastante bien el hombre, afeitado, cabello corto, lampiño, y en eso que saca la herramienta maestra, su vigor, su miembro, de solo acordarme se me hace agua la boca, unos 25 cm, y eso mas o menos dormida, no podía dejar de mirarla, el solo se limitó a sonreír, que si nunca había visto una verga grande, a lo que simpáticamente le dije que adentro de mi, no; me sonrojé.

    Me dijo que hoy la iba a probar, eso me excito mucho, me tomo muy poco desvestirme y estar en cuatro frente a él, me dijo que ya estaba entrenando para la acción, debido a mi plug, el cual saque y me lo lleve a la boca y asentí con la cabeza; me empezó a acariciar las nalgas y a abrirlas para darse un gusto visual, llevo sus dedos a mi entrada y comenzó a introducir dos de ellos, ya estaba muy abierto, puso su anaconda entre mis nalgas y comenzó a rozar la entrada de mi culo, dio unos golpes y en eso me dispuse a darle una mano o dos, estaba muy grande ese animal, no me la podía creer, primera vez que lo hacía en un motel, con un negro; ya podrán imaginarse mi emoción de cumplir mis fantasías mas cochinas, lo empecé a jalar solo con una hasta que me di cuenta de que podía hacerlo con las dos manos, eso me prendía, y sobre todo porque me imaginaba que era una pornstar, en eso decido llevármelo a la boca y sentir su sabor en mis pupilas gustativas, era un manjar, todo un olor a macho alfa, por primera vez también chupaba las bolas de un hombre, nunca lo había hecho y no sabía porque, pero en ese momento quise hacerlo, me lo metía y sacaba de la boca para seguir admirando su tamaño, creo que cada vez que lo sacaba se hacía mas grande, hice la mamada de medirlo con mi brazo como algunas estrellas porno, y el resultado me sorprendió bastante, sin mentir, era de la parte del codo hasta el principio de mi mano.

    Entonces me levanta de la cama y me pone en la posición de perrito, me recosté con el pecho en la cama y pase mis manos a la espalda para que me sometiera, tomo mis manos y en eso casi se me olvidaba pedirle que se pusiera condón, aceptó, y empezamos a coger; inicio con movimientos algo lentos, introdujo su virilidad dentro de mi, lo sentía caliente, eso me excitaba, me dolió un poco al principio a pesar de que llevaba el plug desde la mañana, pero es que su bestia era enorme, no me alcanzaba los dedos cuando lo tomaba con la mano, bueno en fin, él seguía con la introducción de su falo en mi interior, poco a poco se fue convirtiendo en placer, ese placer que me gusta sentir, me zafé una mano para sentir hasta donde la estaba metiendo, llegaba muy apenas a la mitad y ya me estaba destrozando las entrañas, tanto fue la penetración que me hizo venirme de inmediato.

    Luego cambiamos de posición y me cogió de lado, con mi pierna levantada, esa si me dolió un poco mas porque casi toda la presión iba a mis glúteos, le pedí cambiar, así que el se puso abajo y yo lo cabalgue como pude, lo hacía lento ahora yo pues no quería lastimarme con tal tronco, me libre un rato y seguí mamando su verga que era lo que mas me gustó; luego me recosté ahora yo y el encima de mi continuo con la faena, comenzó a dolerme menos y seguimos así un buen rato, me encontraba lleno de placer, mi fantasía al fin se había cumplido, en ese momento pensé que mas podía hacer para llenarme, había hecho de todo, (gloryhole, en público, orgías, con menores que yo, con mayores que yo, algo de sexo rudo, una violación mas o menos consentida, tríos, cuartetos, crossdressing, con mi padrastro, con mis primos) y todo eso desde los 6 años, le sugiero ver mis anteriores relatos, todo se narra ahí, hijole no tengo llenadera realmente, que puedo decir; me encanta ser una zorra.

    Luego de un rato, nos levantamos y fuimos a donde estaba una silla, la tome de la parte del asiento y continuó penetrándome de pie, luego me puso contra la pared con mis manos en la espalda, la sensación era indescriptible, casi me desmayaba de la locura, luego me tiró al suelo y siguió cogiéndome, me levanto después de unos momentos y volví a intentar cabalgarlo pero esta vez a la inversa, ya sentía mas placer que dolor, enseguida nos levantamos y le pedí que me cargara, yo tenía todas las piernas en el aire mientras me cogía, sus huevos chocaban con mucha fuerza, me encantaba el sonido, después de unos instantes me volví a venir esta vez sobre mi estómago. Después hicimos una que me gustó bastante, que es casi como la del cowboy invertido, pero con mis pies sobre sus rodillas levantadas, y yo con mis manos sobre su pecho, había encontrado una nueva posición favorita. Luego pasamos a hacer la carretilla, que muchos se imaginaran como es, sino la pueden googlear con gusto, hicimos muchas más, una vez que estas en acción te pasan muchas posiciones a la cabeza.

    Ya casi para finalizar, le pedí que cuando se fuera a venir lo hiciera en mi boca, no podía perderme la oportunidad de saborear su masculinidad, su semen, su manjar, no quería simplemente que me preñara, no, quería su leche dentro de mi boca, y así fue, se removió el condón, me levante inmediatamente y recibí su cremosa leche en mi lengua, parecía dulce de leche «La Lechera», estaba muy cremosa, salió bastante, me lo quede un rato en la boca pasándolo de lado a lado, hasta que me lo tragué, me dijo que era una golosa, eso me calentó, asentí con la cabeza con un gesto como de culpabilidad pero de coqueta al mismo tiempo, seguí masturbándolo un buen rato hasta que se fue del lugar, me dijo que ya había pagado y que no había problema si me quedaba un rato más a lo que acepté, quedamos de llamarnos si teníamos ganas.

    Sinceramente me quede con más ganas en esos momentos pero él tenía que irse, me recosté un rato y comencé a tocarme para recordar toda la acción que tuve, sin mentir me cabía todo el puño dentro de mi dilatado ano, ese negro casi me parte por la mitad, recuerdo que me reí, me gustaba la sensación de tener toda mi mano metida ahí y me introducía los dedos, supongo que por eso soy tan promiscuo.

    ¿Qué más les gustaría que hiciera? he estado pensando mucho en eso últimamente, si tienen alguna idea o quieren platicar conmigo pueden contactarme a mi telegram: @Km4zh0.

  • El albañil

    El albañil

    Lunes, volviendo a casa después de un no tan buen día, llegué al negocio tipo 9 am comenzó a limpiar, golpean la puerta y era el primer proveedor, Antonio, un hombre de unos 60 años bien parecido con un cuerpo cuidado que hace unos años atrás recorrí con mis manos fueron dos meses de sexo y sexo donde podíamos y cuanto podías teníamos otra edad y con el experimenté el sexo anal a full con él sentí placer al romperme el culo toda una noche en su casa con probé el gusto de la esperma y aprendí a tragarla. Él me decía “morocha” yo Antoni y eso a él lo calentaba, lo saludé se me acercó y me dio un beso en los labios tratando de meter su lengua, lo aparté de un empuje y le dije:

    -para eso se pide permiso

    -permiso -contesto y se tiró encima de mí metiendo su lengua por todos lados boca cuello oído boca.

    Bajo rápidamente y beso mis pechos algo que me hizo subir las temperaturas, ya estaba entrada, mi pollera de jean ya se encontraba a la altura de mi cintura y sus manos escarbaban mi cola y mi vagina en profundidad, el placer era inmenso así que procedí muy rápidamente a quedar solo en bombacha con una mínima tira dentro de mi cola.

    Su pija ya se asomaba por la bragueta de su pantalón y rápidamente la ayude a ver la luz para luego comenzar a chuparla lamerla meterla en mi boca y con una señal de mi mirada comenzó a cogerme por la boca, todo esto en tan solo 30 minutos me levanto me puso sobre la haldera carnicera abrió mis piernas y comenzó a pasar su lengua por toda mi entrepierna y principalmente por mi ano, totalmente mojada de líquidos vaginales le pedí que me penetrara se incorporó y me penetro violentamente mi respuesta fue un grito mezcla de dolor y placer sigue cogiéndome con una inusitada velocidad y su leche no tardó en llegar a mi vagina estaba caliente la cual me hizo acabar.

    Miró la hora y se vistió rápido debía seguir con el reparto en 10 minutos se había ido dejándome muy insatisfecha y enojada.

    Ya en casa con la intención de bañarme y sacarme las ganas con mi marido. Encuentro una nota: Viviana me fui al mayorista a las 15 viene Mario el albañil. Mi bronca ya se notaba en mi cara y lo único que podía salvar es que viniere el hijo de Mario un muchacho de unos 23 años musculoso y muy mirón varias veces lo observe mirando mi cola mis pechos hasta deje la puerta del baño mientras me banana y vi cómo se masturbaba, pero de eso no paso, por eso esperaba que viniera para dar el paso.

    Las 15 llega Mario solo 65 años fumador excéntrico con su bigote y su sombrero. Pregunte raídamente cuanto se le debía me hace la cuenta y le abono antes de irse le dije que me mande a su hijo para arreglar el piso de mi pieza lo llama y me confirma que a las 19 pasaba por casa. Bien era mi oportunidad. Al despedirme de Mario me recuerda que el trabajo fue terminado el viernes y como fue terminado en fecha le debía su premio que yo mismo había puesto.

    Luego de suspirar le pregunto a que premio se refería y me lanzo un beso tuyo, años que los deseo, tomándome el rostro le dije bueno está bien, pero uno solo. Se acercó me tomo de la cintura y sus labios chocaron con los míos haciendo que se habrá y permitan la entrada de su lengua a la cual, recorrido toda mi cavidad bucal, lo aparte me miro a los ojos y se abalanzó sobre mi cuello su bigote me pinchaba, pero algo me excitaba lo deje recorrer mi cuerpo con sus manos y sus dedos encontraron los labios de mi concha para comenzar una danza salvaje en mi clítoris.

    En mi cabeza pensaba es Mario el albañil de 65 años y estoy a un paso de coger con él, me tomo de la mano me llevo al sillón me sentó en el mismo y puso su pija en mi boca era grande y flácida pero a medida que la chupaba se ponía dura tan dura como la de un hombre de 30 años entraba y salía de mi boca varias veces y sus gemidos de placer eran cada vez más intensos, la dejo en el fondo de mi garganta por 5 segundos y cuando la saco toda mi baba mojaba su pene me pare y quiso decir algo pero su lengua no me dejo hablar.

    Termino de besarme me arrodillo sobre el sillón y me centro como una perra su verga entro suave y dura cada movimiento me penetraba más y al llegar a estar toda dentro mía y sentir sus huevos chocar con mis nalga comenzó a cogerme repetidamente sus manos me tomaron la cintura y enterraban su pija hasta el fondo en cada embate contra mi vagina 10, 20 veces se detuvo de repente saco su verga y la apoyo en la apertura de mi ano le grité e que por ahí no pero ya era tarde la cabeza de su pija perforaba mi culo mis gritos eran más altos y algunos insultos le propine tomo sus dedos los mojo en mi boca y comenzó a masturbarme mientras su pija entraba más.

    El dolor desapareció dándole permiso al placer anal 3 minutos después sentí la calentura de su leche dentro de mi culo estuvo recostado sobre mi cuerpo hasta que lo pude sacar, dio dos paso para atrás parecía que caía, lo tome de la camisa y le dije te falta algo hacen acabar con tu boca me tire en el sillón boa arriba con las piernas abiertas y mi vagina mojada el viejo se arrodillo y comenzó a pasar su lengua por toda mi concha por todo mi culo sus dedos hicieron lo propio penetraron todo 2, 3, 4, 5 dedos dentro mío para acabar en un gran charco de leche sobre su cara.

    Ahora si pude terminar mi mañana como yo quería. Mario tomo su cosa y se marchó no sin antes decirme que le iba decir al hijo que venga por el piso y que le gustaría repetir. Veremos, veremos.

  • Pensamientos húmedos

    Pensamientos húmedos

    Luego de soñar contigo lo único que pienso es en ti, en tus labios y en tu cuerpo. Un sueño que deseo se haga realidad, un sueño que ha marcado mis días y que ha invadido mis pensamientos.

    Un sueño que solo con recordarlo me enciende cada parte de mi cuerpo, me siento como adolescente llena de energía y pasión.

    El solo pensar que tu edad está llena de energía me enciende aún más, te imagino tocando, besando y lamiendo cada rincón de mi cuerpo.

    Quiero que seas el dueño de mi cuerpo por unos instantes, dominándome y haciéndome esclava de tus más oscuras fantasías que solo sean tus palabras las órdenes que debo seguir y mis gemidos que respondan todo lo que pides.

    Ya deseo estar entre tus brazos. No puedo seguir pensando cada día estas ganas de estar junto a ti. Que lo único que me calman son mis dedos tocándome y mi mente imaginándote.

    Este placer debe ser mutuo.

  • Me desvirgó mi hermano

    Me desvirgó mi hermano

    A mi hermanastro Fernando, lo conozco desde hace 11 años. Yo tenía 8 años cuando nuestros padres se casaron. Fernando ya tenía 14 años. Desde el primer día se comportó de primera, en el colegio, en el club. Cuando tenía problemas con alguna materia, él estaba para ayudarme. Cuando tuve mi primer período, el primero que lo supo fue él, me compro mis primeras toallitas.

    Nunca me voy a olvidar, cuando tenía 15 años, una tarde a la salida a la salida del colegio me encontró en una plaza, y un chico de otro año abrazándome. Él ya tenía 21 años, entrenaba todos los días, medía 1,90, jugaba al básquet y estudiaba en la Facu. Lo tomó por los hombros, lo levantó, y lo puso cara con cara. Yo a los gritos, pidiéndole que lo suelte, que no me hacía nada. Le advirtió que si me tocaba un pelo, le rompía la cara. Se corrió la voz y ningún chico quería salir por miedo a él.

    Cuando se ponía a salir con una chica, le hacía la vida imposible. Si la traía a casa, me burlaba a sus espaldas, y luego le decía cantidad de defectos. Hace dos años se fue a vivir solo. Pero todos los días me llamaba, me controlaba. Yo pasaba una o dos veces por semana. Le había contado que estaba saliendo con un chico, que me gustaba mucho.

    Hoy tengo 19 años, él 25. El otro día en el club, escuché a dos chicas hablando de él. Una la conocía, había sido novia durante un año. Solo tenía palabras de elogio. Se arrepentía de haber cortado por una chiquilinada suya, haciéndole una escena de celos. Al día siguiente, tomé valor y lo llamé.

    “Hora Fefo.”

    “Pende, ¿cómo estás? ¿Pasa algo?”

    “Nooo, solo quería saber como estas.”

    “Pendeja, soy Fefo, tu hermano.”

    “¿Puedo ir a cenar con vos, o vas a estar con el Tero?”

    “Iba a venir, pero no te preocupes, hablo con ella y cenamos solos. Te espero temprano.”

    A las 7 de la tarde estaba entrando a su departamento. Él ya tenía el mate listo en la cocina. Era una costumbre que cuando teníamos que hablar algo importante, sobre todo para mí, tomábamos mate.

    “Dale, sentate que ya tengo el mate listo. Te escucho.” Dijo.

    “No sé por dónde empezar. Vos sabes que soy virgen. Y lo soy porque nunca me sentí lo suficientemente segura para dar ese paso. Vos me enseñaste que hay que hacer las cosas cuando uno realmente está seguro. Bueno, vos viste que hace 6 meses estoy saliendo con Guillermo. La verdad es que estamos muy bien, creo que lo amo, nunca había sentido lo que siento por él, por otro chico. Él es súper respetuoso, vos lo conoces, nunca pasamos de unas caricias en mis tetas, o una mano en la cola bailando. Ni siquiera… nada, vos me entendés.”

    “Totalmente. Y ahora tenés ganas de acostarte con Guillermo.”

    “No tan así. Pero si te reconozco que cada vez me excito más con los besos y las caricias. Sé que en algún momento va a llegar la situación.”

    “Me parece lógico, y nadie tiene más autoridad sobre su cuerpo que vos misma. Solo acordate todo lo que hablaste con tu ginecóloga, sus recomendaciones sobre como cuidarte.”

    “Sos un dulce. Pero vine a hablar con vos por otra cosa, en parte algo que me dijo la ginecóloga. Necesito tu ayuda.”

    “Decime.”

    “El otro día en el club escuché como Nina, tu ex, charlaba con otra chica. Le contaba lo genial que sos, lo arrepentida que esta de haber actuado como chiquilina, y que siempre fuiste muy tierno, muy dulce con ella. Que fue con vos que perdió la virginidad, contaba como la cuidaste, lo suave que fuiste, que contra lo que todas las amigas le habían dicho, ella casi no tuvo dolor e incluso que esa primera vez gozó.”

    “¿Entonces?” me preguntó dejando el mate en la mesa y poniéndose serio.

    “Entonces quiero que seas vos quien me desflore, me haga perder la virginidad.”

    “Silvia, me parece que no estás bien. Te estas olvidando que soy tu hermano mayor.”

    “No me olvido que no somos hermanos, vos tenés tus padres y yo tengo los míos.”

    “Si, pero desde que nos dijeron que íbamos a vivir juntos, te consideré mi hermana, es lo que me importa.”

    “Fefo no quiero que te enojes, ni que pienses que no te considero mi hermano. Al contrario, en mi vida siempre fuiste más importante que mi verdadero padre. Vos estuviste siempre, pero siempre. Por eso te pido esto. Porque sé que me vas a cuidar, Guillermo no tiene experiencia, podemos pasar un mal momento, incluso lastimarme como me dijo la ginecóloga. Y no quiero eso.” Dije.

    “Silvia, no te veo como mujer, te veo como mi hermanita. Hasta dudo que pueda hacerlo, desde lo físico.”

    “Vos siempre cuando hablábamos de sexo me decías que hay que diferenciar entre sexo por placer y sexo haciendo el amor. Y eso me quedó muy claro. Desde mi punto de vista, lo que te pido es solamente que rompas una barrera física, para mí voy a ser virgen hasta que me entregue al hombre que ame, que puede ser Guillermo u otro. Mamá me contó que cuando se acostó por primera vez con tu viejo, sintió hasta los mismos dolores que la primera vez. Ella se sentía virgen ante él.”

    “No sé que decirte, es la realidad. Como te dije, no te veo como mujer. Y entiendo tus argumentos, y los respeto. Te pido que me dejes pensar un poco. No mucho, solo 10 o 15 años.”

    “Fefo!!!”

    “En serio, dame unos días.”

    Cenamos, charlamos de su novia, el Tero como yo le digo, de lo poco que le falta para recibirse, hasta de cuál fue la novia con la que mejor se llevaba en la cama.

    Cuando me iba, me abracé a él. Yo mido un metro setenta, y apenas le llego a la barbilla. Apoye mi cabeza en su pecho, como desde chica lo hacía, y él me abrazó fuerte.”

    El sábado siguiente, vino a cenar a casa de los viejos. Charlábamos como si nada hubiéramos hablado. En la cena me preguntó si iba a ir a bailar esa noche. Me sorprendió su pregunta:

    “No sé, le tengo que preguntar a las chicas.” Dije.

    “Fijate, si querés, cuando me voy te llevo.” Dijo mirándome a los ojos.

    Después de cenar, mientras tomaba un café con los viejos, me fui a mi cuarto. Al rato bajé y le dije:

    “Si Fefo, vamos a bailar, ¿me llevas?”

    “Dale, pero un día te va a enganchar Guillermo.”

    “Ma, si llama Guille, ¿le decís que estos descompuesta?”

    “Silvia…”

    Salimos de casa y subimos a su auto.

    “Pende, ¿seguís pensando lo mismo?”

    “Si Fefo.”

    Fuimos a su departamento, nos sentamos en el living.

    “¿Nerviosa?”

    “Me tiembla todo, para que te voy a negar.”

    Fefo se paró, sirvió un par de vasos de whisky y me acercó uno.

    “Nunca tomé whisky Fefo.”

    “Entonces toma despacio.”

    “¿Te masturbas?”

    “Fefo!!! Dije y él no dijo nada. “Si.”

    “¿Conoces tu cuerpo? Clítoris, punto G”

    “Si, claro.”

    “¿Alguna vez chupaste una pija?”

    “Fefo!!! ¿Cómo me vas a preguntar eso?” dije y él me miró sonriendo. “No Fefo, nunca, solo vi videos porno”

    “Pero tuviste una en la mano, masturbaste a un chico.”

    “No tampoco.”

    Yo sentía que me subían los calores.

    “¿Alguna vez te metieron mano en la vagina, un dedito en el culo?”

    “Fefo, por favor. Guillermo una vez que yo estaba con una mini, me acarició por encima de la tanga.”

    “¿Y?”

    “Me gustó, me moje y yo le acaricie la pija sobre el pantalón”

    “Y te quedaste con las ganas”

    “SI, digo un poco.” Fefo me miró levantando las cejas. “Si, y mucho.”

    “Uf, tengo unos calores con este whisky.” Dije.

    Fernando se sentó a mi lado y me pasó el brazo por mis hombros y me atrajo hacia su pecho.

    Mi corazón latía a 1.000. Fefo empezó acariciando mi espalda suavemente. Por momentos se me ponía la piel de gallina. Lo miré a los ojos, y empecé a acariciar su pecho cubierto de vellos. Aprovechando lo largo de sus brazos, apoyo su mano en un pecho y lo aplastaba suavemente. Ahora lo apretaba suavemente, comenzaba a sentir como mi excitación subía. Él tomó mi mano y la apoyo en su pija. Sentí un escalofrío al notar su tamaño, claramente era más grande que la de Guillermo. Movía la mano de suavemente, sintiendo como iba aumentando su tamaño.

    De pronto me sentó sobre ingle, levantándome la mini. Sin darme cuenta, fui moviéndome lentamente raspando mi tanga contra su pantalón. Él puso mis brazos alrededor se su cuello, desprendió mi camisa y comenzó a besar mis pechos. Yo respiraba acelerado, me desabrocho el corpiño, y me lo sacó junto con mi camisa. Como una tonta traté de taparme, el con mucho cuidado hizo que vuelva a pasar mis brazos por su cuello. Mordía mis pezones suavemente y succionaba despacio, mientras sus manos apretaban mi culo.

    Fefo trabó mis piernas con sus brazos, y fuimos a su cuarto. Me puso en la cama, me sacó la mini, y con su boca fue bajando por mi estómago dándome pequeños besos. Cuando apoyo su boca en mi clítoris, sentí el primer orgasmo que me sacaba un hombre. Era totalmente distinto a todos los que había tenido masturbándome. Él me quitó la tanga y comenzó a besarme y jugar con su lengua en mi vagina, mi excitación aumentaba cuando yo pensaba que ya no podía aumentar, me separaba los labios e introducía su lengua lo más que podía. Yo trataba de reprimir los gemidos pero él me dijo:

    “Disfruta, no reprimas lo que sentís.”

    Cuando lo escuche, me liberé, gemía con todo, apretaba su cabeza contra mí. Me levantó las piernas y las puso sobre mis pechos, su lengua fue bajando hasta llegar a mi ano. Sentir su lengua me sobresaltó, le iba a decir que no pero confié en él. Sus dedos jugaban con mi clítoris y suavemente entraban en mi vagina mientras su lengua intentaba entrar en mi ano.

    A esta altura yo deliraba de placer. Él se sacó el pantalón y el bóxer. El tamaño de su pija me sorprendió y asustó. Traté de mantenerme calma. El volvió a jugar con mi ano con su boca. Sentía que sus dedos entraban y salían de mi vagina, fue subiendo lentamente, sin sacar los dedos, y cuando llegó a mi clítoris, lo mordía lentamente y jugaba con su lengua mientras lo apretaba. Estaba haciéndome esto, cuando uno de sus dedos comenzó a entrar en mi ano, a la par del que tenía en mi vagina. Otro orgasmo me sobresaltó totalmente, no lo esperaba.

    De pronto me di cuenta que estaba totalmente a su merced: su boca en mi clítoris, sus dedos entrando y saliendo de mi vagina y mi ano, y su mano libre apretando fuerte un pecho. El desgraciado se puso frente a mí, saco sus dedos, llevó sus manos a mis pechos y comenzó a apretarlos y besarlos. Sentí que su pija se abría paso entre mis labios vaginales, pero al mirar su rostro, pude ver como pasaba su lengua por sus labios, y mirada estaba clavada en la mía, sus manos atenazaban mis pechos provocando algo de dolor, su pija entraba y salía lentamente de mi concha.

    “Otro orgasmo me estremeció, cerré los ojos y pude sentir como sus bombeos aumentaban la velocidad y el ritmo. Abrí los ojos y me miraba con una sonrisa increíble, se acercó a mi oído y me dijo:

    “¿Dolió?”. Yo lo miré extrañada, no sabía de qué hablaba. Se sonrió más y de nuevo en mi oído me dijo:

    “La tenés adentro.” Y fue en ese momento que me di cuenta que era así. No lo podía creer, no había sentido nada de dolor. Él se movía suavemente, podía sentir como su pija hacía tope en el fondo de mi concha.

    De pronto, nuevamente atenazó mi cuerpo con sus brazos y me levantó sin dejar de penetrarme. Con cuidado se fue recostando y yo quedé sentada con su pija dentro de mí. Torpemente comencé a subir y bajar, Fefo guio mi mano a mi clítoris e hizo que me lo acaricie. Ahora era yo la que me excitaba el clítoris, el solamente apretaba mis pechos. Nuevos orgasmos me fueron agotando.

    “Fefo, no doy más.” Me hizo acostar nuevamente boca arriba y fue cuando pude ver en su pija rastros de sangre. Él se puso de rodillas a un costado mío y se masturbó hasta acabar. Su leche baño mi pecho, y sin que él diga nada, casi por “instinto”, comencé a chuparla y lamerla toda hasta dejarla bien limpia. Cuando terminé se tiró a mi lado.

    “¿Querés otro whisky?” me dijo.

    “Dale.”

    Cuando volvió le pregunté como podía ser que no hubiera sentido dolor. Él se rio y me mostró sus dedos moviéndolos.

    “Cuando te besaba el ano, jugaba con mis dedos, acostumbrándote a sentir algo en tu vagina, y de paso ir aflojando el himen, cuando te metí el dedo en el culo, forcé un poco más. Después solo fue seguir distrayéndote y moverme con suavidad.”

    “Sos un maestro, no sentí nada y como dijo Nina, gocé.”

    “Pendeja, acá terminó todo. Ahora te vas a bañar, y te pones ropa interior.”

    “Es un asco como la moje.”

    “En el baño hay una bolsa, es un conjunto que te compré porque me imaginaba que lo ibas a necesitar.”

    “Estás en todo.”

    Me di una ducha, el también y le mande un mensaje a mi madre diciéndole que había quedado con Fefo que después de bailar, iba a su departamento para no andar a esa hora en la calle, que me esperen para almorzar.

    Fefo se acostó, yo a su lado.

    “Pendeja, consejo. Tenés mucha sensibilidad en el cuerpo, aprende a gozar, pero siempre hacete respetar. Que tu hombre tenga bien en claro que para él y solo para él, vos poder ser la más puta de las mujeres. Pero solo con el hombre que te valore, te cuide y te respete.”

    “Lo tomo porque por algo lo decís. Gracias Fefo. Te adoro hermano.”

    “Dormite.”

    “Ah, ¿puedo traerte una amiga que quiere debutar, no tiene novio, pero anda muy caliente por tener sexo?”

    “Ojo, que eso tiene otro precio. Dormite.”

    Un par de semanas después, fui a su departamento.

    “Hola Fefo.”

    “Pendeja.”

    “Gracias hermano, fue todo genial, Guillermo me cuidó tanto como vos. Ahora sí que perdí la virginidad.”

  • Consintiendo la infidelidad (Parte 1)

    Consintiendo la infidelidad (Parte 1)

    Esto pasó hace varios años, pero la vivencia aun la recuerdo como si fuera ayer.

    Estaba en un pueblo trabajando y de un momento a otro mi jefe me comentó que faltaba personal para unas labores, me preguntó si conocía a alguien y yo le dije que vería si encontraba algún conocido o conocida, por cosas del destino una ex me había hablado días atrás comentándome que necesitaba un empleo porque el que tenía ya no le agradaba mucho, ni corto ni perezoso me comuniqué con ella, pero le dije que tendría que venir rápido porque si no capaz otro lo conseguía, a lo que ella me dijo que viajaría ese mismo día con un par de maletas.

    Ella llegó como dijo al día siguiente, ya le había mencionado a mi jefe que había conseguido alguien, que no se preocupara. Después de la entrevista empezamos a buscar un lugar donde se quedara, pero la búsqueda fue en vano, en el lugar donde estábamos solo era zona de cuartos para alquilar, no había hoteles, solo conseguimos información de unos cuartos que se desocuparían en un par de semanas, que si deseaban lo reservarían para mi amiga a lo cual accedió.

    Mi amiga se llama Paula, es una chica pequeña, de 1.50 aproximadamente, tenía 24 años en ese entonces, de contextura delgada, unos pechos aceptables y un trasero pequeño. Yo en ese tiempo tenía 28 años, nos conocimos en la universidad y estuvimos unos cuantos años, luego terminamos, pero aun así seguíamos comunicándonos y tener cierta cercanía.

    Al final decidimos que se quedara en mi cuarto y para celebrar el acontecimiento de su trabajo y volvernos a ver nos pusimos a tomar unos vinitos que tenía guardado. Hablamos de varias cosas entre ellas si teníamos alguna relación, yo le dije que no estaba con nadie y ella me comento que estaba saliendo con alguien, nada serio aun pero que lo estaba conociendo y dando chance.

    Entre vaso y vaso nos pusimos algo cariñosos así que empecé a acercarme a ella, la abrace sobre el hombro, por rato le rascaba la cabeza como jugando mientras ella miraba su celular, le pregunte si esperaba la llamada de alguien y me dijo que no, solo que su amigo/novio le solía escribir a estas horas y ella no quería sonar tan tomada, mientras agarraba su celular. Le dije que si quería mejor nos detenemos y continuamos después, ella tiro el celular algo lejos de nosotros y me dijo que no es necesario que si al final le escribe le dirá que se quedó dormida por el cansancio, al escuchar eso le comencé hacer cosquillas diciéndole que era una bandida, a lo que ella solo atino a tirarse un poco sobre la cama y tratar de sacarse mis manos de encima mientras se reía.

    Al mirarla le hice broma de lo cosquillada que siempre ha sido y que se dónde son sus puntos más débiles, ella riéndose me seguía diciendo que me detuviera, pero de un momento a otro empecé a masajearle los pechos, no sé si fue por el hecho que estábamos un poco tomados que ella no se enojó, sino que solo disfrutaba el momento mientras que yo aprovechaba para manosearla un poco. Estuvimos así unos pocos segundos ya que de repente sonó su celular, ella se voltio para alcanzarlo y en ese movimiento me puse justo detrás de ella, así que al tratar de sentarse ella se puso justo muy pegada casi casi sobre mí, ya esta altura tenía una erección bien dura y su pequeño trasero rosaba muy cerca de mi pene, ella me miro de reojo y me hizo un gesto que no hablara para que el otro no escuchara porque había presionado el botón de contestar por accidente.

    Mientras ella hablaba yo seguía con el pequeño juego de las cosquillas pero que iban cambiando poco a poco, de cosquillas a roces, primero a altura de su abdomen los cuales poco a poco iba subiendo su polo para sentir su piel, al inicio ella me metía pequeños manazas para indicar que me detuviera, pero entre juego y juego ella me dejo subirle el polo y meter mis manos debajo.

    Empecé a sobarle el abdomen y los costados, por ratos ella se sonreía o de por si lanzaba una risa pequeña y como podía escuchar el audio de su “amiguito” le dije que pusiera el altavoz, primero se negó, pero después lo puso ante mi insistencia. Mientras ella seguía hablando yo empecé ahora a subir mis roces con la intención de llegar a sus pechos, fue igual que antes, pequeños manazas o piñizcos para retroceder, pero después solo cedió a mi insistencia, tengo que resaltar que ella mantenía la calma a pesar que sobaba sus pechos con suavidad poniéndole énfasis en sus pezones, los cuales hacia pequeños apretones o frotaba con mis dedos.

    Después de varios minutos ella puso su mano que tenía libre sobre una de mis manos, al inicio pensé que iba a retirarla pero solo la dejo encima apretando un poco lo cual me decía que le gustaba lo que hacía así que aparte de sobar sus pechos empecé a besarle el cuello y por momentos lamérselo, esto hizo que perdiera por momentos la compostura así que mientras el chico seguía hablando de sus cosas y contándole su día con entusiasmo, ella mejor decidió poner en silencio la llamada para que no escuchara sus gemidos y dejo el celular sobre la cama, a penas dejo el celular una de sus manos se fue a mi cabeza para sujetarme un poco el pelo y la otra mano se quedó sobre la mía, mientras tanto yo me quede lamiendo su cuello, una mano se quedó en su pecho y la otra la metí debajo de su ropa interior. Fue allí donde sentí lo mojada que estaba así que comencé por sobar un poco su vagina y poco a poco ir metiendo mi dedo dentro y todo esto mientras la llamada aún seguía.

    Ya estaba muy excitado así que en esa posición decidí acostarla sin despegarme de ella, cuando ya estábamos cómodos saque mi mano de su entrepierna, sujete su short y su ropa interior que tenía puesto y empecé a bajárselo, pero como no podía llegar a sacárselo todo por mí mismo ella movió sus piernas para que terminara de salir, a penas termine con ella yo hice lo mismo con mi ropa. Estando allí pegaditos levante ligeramente su pierna, puse mi glande pegado a sus labios vaginales y empecé a frotar suavemente; mientras tanto se escuchaba de fondo el audio de una llamada que no hacíamos ni caso, aunque ella por momento contestaba con pequeñas palabras o incluso un pequeño sonido de afirmación para que el otro no pensara que la había aburrido.

    Mientras seguía frotando, Paula puso su mano sobre mi pene, el cual ya estaba mojado por los fluidos que salían de su húmeda vagina, poco a poco empezó a llevarlo a la entrada de su cavidad vaginal y cuando ya puso mi pene en toda la entrada empecé a meterlo suavemente hasta que poco a poco comencé a penetrarla más y más, esto hizo que ella gimiera también con más frecuencia y yo me excitaba mucho más con sus gemidos. Llegados a este punto ella dejo de contestar la llamada puesto que no podía dejar de gemir y yo no me iba a detener, nosotros estábamos bastante entretenido en lo nuestro, la puse boca abajo y mientras la penetraba con bastante rudeza y ella sujetaba una almohada para taparse la boca, se escuchaba de fondo una voz que le decía que seguramente se había quedado dormida, que la extrañaba y que durmiera bien.

    Estuvimos así un buen rato, hasta perdí la noción del tiempo la verdad, pero la conocía tanto que sabía que ella ya había acabado hace rato y más de una vez, yo seguía duro sintiendo su rica vagina húmeda siendo penetrada por mi pene, pero ya sentía el deseo de eyacular, así que le pregunte si estaba en días seguros, ella me dijo que sí que en estos días le vendría su regla, así que con toda la seguridad empecé a embestirla con más rapidez hasta que eyacule dentro de ella regando mi semen dentro de su vagina, pude escuchar su gemido rico a pesar que tenía su cara sobre la almohada.

    Cuando mi pene empezó a disminuir de grosor empecé a sacarlo lentamente y mientras lo retiraba sentía como mi semen iba embarrándose en el resto de la vagina de Paula, ella me miro de reojo y solo atino a sonreír, yo me acerque, le di un beso en la mejilla y decidí acostarme a su lado, pero con la cabeza en la dirección contraria, al fin y al cabo, mañana teníamos que ir a trabajar, sería otro día de encuentros igual o mejor que este.

  • Un día en el campo con amigos

    Un día en el campo con amigos

    He llamado a Alicia para decirle que estoy preparando una fiesta a la que solo van a asistir 6 personas.

    Alicia está encantada con la idea, pero tiene que ver como lo puede hacer para no despertar las sospechas de su marido.

    La fiesta será dentro de 2 semanas en la casa que uno de ellos tiene en la Sierra.

    Ya está, me ha llamado y ha dicho que si viene.

    Quedamos el sábado a las 12,30 h para subir juntos a la Sierra.

    Tardamos 45 minutos en llegar. La casa está aislada y tiene una parcela de unos 2.000 m2, totalmente cercada con un muro de piedra y no se ve nada desde el exterior.

    Tiene un jardín muy cuidado y una piscina de 10 x 5 metros.

    Los 6 tenemos una edad de entre 40 y 50 años; Bea, Inma, Alicia, Carlos, Pedro y yo.

    Hechas las presentaciones estuvimos charlando un rato sobre temas variados.

    Como hacía mucho calor, nos dimos un baño antes de preparar una barbacoa para comer.

    Las chicas se pusieron en top less, dejando sus preciosas tetas a la vista. Pedro les dijo que por qué no se quitaban la parte de abajo del bikini, y así lo hicieron entre risas.

    Nosotros tampoco en desnudarnos.

    Las 3 tenían las tetas un poco caídas, pero grandes, anchas de caderas y culonas, con un poco de celulitis en las nalgas, normal con esas edades, Alicia tenía el coño totalmente depilado que dejaba ver perfectamente sus labios y Bea e Inma lo tenían recortado, con un pequeño triangulo de pelo alrededor de la vulva.

    Nosotros teníamos un tipo normal, delgados y de entre 1,75 y 1,80 m de altura, nuestras vergas duras y empinadas y los tres depilados hasta los huevos.

    Ya en el agua empezamos con los juegos. Como sabéis en el agua las tetas de las chicas no pesan tanto porque el agua las empuja hacia arriba y parecen tetas de quinceañeras que no necesitan sujetador.

    Estuvimos jugando un rato con nuestro pene pasándolo por las rajas de sus culos, mientras las tocábamos las tetas y besábamos.

    Nos intercambiábamos constantemente de manera que al cabo de un momento, todos los chicos habíamos tocado y magreado a todas las chicas.

    Así estuvimos un rato hasta que nos salimos para comer.

    Nos vestimos y preparamos la barbacoa y nos tomamos unas cervezas y unos vinos.

    La conversación era agradable, de nuestros gustos sexuales y si alguna vez habíamos participado en alguna orgía.

    Todos lo habían hecho alguna vez menos Alicia, que por cierto se estaba comportando como si tuviera mucha experiencia. Cada uno fue contando sus gustos, a Pedro le gustaba los intercambios de parejas para ver como se follan a su mujer, a Carlos le daba mucho morbo que le vieran follar con su mujer, a Alicia le gustaría que su marido la viera participar en una orgía para que viera cómo disfruta con el sexo y a Inma y a Bea les van los tríos con 2 hombres.

    Después de comer nos metimos dentro de casa porque hacía mucho calor. Nos tomamos una copa y cada uno se juntó con la pareja con la que quería empezar. Yo me puse con Bea, Alicia con Pedro y Carlos con Inma.

    Nos volvimos a desnudar y empezamos la fiesta.

    Comenzamos a besarnos y tocarnos, yo acariciaba a Bea con delicadeza, le pasaba mis dedos por todo su cuerpo, sus labios, sus pezones, por la raja del culo hasta llegar su ano, su vulva mumm, le separé los labios y metí mis dedos en su vagina mientras ella suspiraba de placer.

    Alicia se sentó encima de la cara de Pedro abriendo bien la raja de su culo, le encantaba hacer esto y que le lamieran el clítoris en esta posición. Se movía y jadeaba como a punto de correrse.

    Mientras tanto, Carlos e Inma estaban inmersos en un 69 y no paraban de gemir.

    De repente, Alicia se fue a Carlos y retirando a Inma con un beso, se sentó también en su cara y le pidió que le lamiera el clítoris hasta que se corriera. Carlos lo hizo y Alicia cogió a Inma y la besó, tocándole las tetas y bajando su mano hasta su coño empezó a masturbarla.

    Al cabo de un rato se corrieron las dos, gritando y jadeando, dos buenas putas.

    Yo mientras tanto follaba a Bea que miraba con envidia a Alicia e Inma, también le gustaban las mujeres y quería probar un chochito de cualquiera de ellas, así que llamé a Alicia para que se pusiera con el culo en pompa delante de la cara de Bea para que ésta pudiera lamerle el coño y el culo, la escena era digna de la mejor película porno. Imaginaros, Alicia a cuatro patas con el culo abierto, Bea con su cara dentro del culo de Alicia lamiéndole el ano y el clítoris, y yo follando a Bea a perrito.

    No hace falta decir que pronto nos corrimos los tres.

    Nos quedamos un rato relajados y pasamos a ducharnos.

    Los últimos en ducharse fueron Pedro y Bea, pero no perdían el tiempo, estaban los dos enganchados follando como animales

    Pasamos un día buenísimo y hablamos de volver a quedar.

    Nos vestimos y nos fuimos para casa con nuestras esposas y maridos, no creo que ninguno follara en casa esa noche, jejeje.

  • La puta de mi esposa se coge a mis tres amigos en casa

    La puta de mi esposa se coge a mis tres amigos en casa

    Comenzaré diciendo que mi esposa Bertha tenía 45 años  en ese tiempo con muy buen cuerpo con unas tetas ricas, un culo rico, bonitas piernas y con una cara de cachonda que la hacía ver muy puta.

    Este relato comienza un jueves cuando me reúno con unos amigos a jugar cartas por la tarde noche y nos tomamos unas copas, comenzamos a las 8 de la noche con la jugada y los tragos normalmente nos toca a cada uno en casa cada semana esta vez me tocaba a mí y esa tarde mi esposa se fue con unas amigas a cenar y regreso a las doce de la noche, se veía que traía unas copas de más estaba muy alegre, nosotros estábamos ya entonados, ella se ofreció a atendernos para que estuviéramos más cómodos.

    Y así empezó todo por cierto estaba vestida muy sexy un vestido de esos muy pegados y cortos que dejaban ver sus ricas piernas con zapatillas sexys y muy altas con un buen escote, se veía potísima como me gusta los amigos se pusieron muy amables con ella y los deje a ver hasta donde llegaban, ella al servirles sus copas se les repagaba y se agachaba para que le vieran las tetas yo me hacia el disimulado, pero notaba que le veían las tetas al pasar las horas como a las dos de la mañana yo me fui al cuarto y me hice el dormido, mi esposa fue a verme y se regresó a donde están ellos y les dijo que me quede dormido y se sentó a jugar con ellos y yo me levante a espiarlos como tengo una puerta que tiene vidrios oscuros podía verlos y oírlos me quede a espiarlos.

    Ya sin mi presencia comenzaron a jugar y ella les comento que no traía dinero y uno de ellos Luis le comento que podíamos jugar de prendas o castigos y ella les dijo bueno vamos a jugar y comenzaron a jugar a la carta más baja.

    En el primer juego perdió Luis y preguntaba Berta mi esposa y le pregunto le eres fiel a tu esposa y e Luis contesto que no, después Bertha perdió y le toco a Héctor preguntar a pepe que es lo que más te gusta hacerle a las mujeres en el sexo y el contesto mamarle la panchita hasta que se mojen, para la siguiente jugada comentaron que venían los castigos y dijeron que si, en esta jugada le toco perder a Bertha y le pusieron de castigo que se quitara el vestido y ella muy complaciente se lo quito quedando en ropa interior y zapatillas la muy puta, se veía encantadora.

    Para el siguiente castigo le toco a Luis dárselo a pepe y le dijo tienes que manosear a Berta en las tetas y él se levantó se puso atrás de Bertha y le comenzó a manosear las tetas arriba del sostén ella se dejó y lo disfruto, para la siguiente jugada ya comenzaron más calientes los castigos y para su fortuna Bertha perdió y la castigo Héctor y le dijo Bertha tu castigo será darle una mamada de pito a los tres. Para esto ya se veía que Berta está muy cachonda así que los tres se levantaron y se sacaron la verga poniéndose de frente a ella para que comenzará con su castigo que al parecer le encanto así comenzó la cogida que le darían los tres ya dejaron de jugar, mientras se las mamaba ya les había parado bien y comenzaron a desnudarla le quitaron las bragas y el sostén dejándola solo en zapatillas se veía muy putona y cachonda.

    Luis fue el primero en comenzar a mamarle la panocha y ella seguía mamando verga de Héctor y Pepe mientras decían que rica estas Bertha el Andrés tiene mucha suerte se veía que eres muy cachonda y te vamos a dar una buena cogida entres los tres para eso comenzaron a mamarles la panocha uno después de otro la tenían bien caliente y ella les dijo ya quiero sus vergas adentro estoy bien caliente.

    El primero fue Héctor la puso como perra y se la enterró de un solo golpe lo disfruto en grande mientras Luis se la metía por la boca y ella gemía de placer, Pepe le manoseaba las tetas y se las chupaba mordisqueándolas la excitaba más, pasaron unos minutos y Héctor al parecer le hecho la leche en la panocha y se la saco Luis enseguida se acostó y le dijo que se montara en su pito así lo hizo y comenzó amanearse rico la puta de Bertha y Héctor le metió la verga en la boca para que le chupara la leche, pepe aprovecho y se la apunto en el culo para hacerle una doble penetración la puso a temblar de felicidad; Berta lo disfrutaba de lo lindo, ellos le decían que rica puta nos estamos cogiendo y ella les decía seré su puta cuando quieran,

    Así terminó la noche y Bertha se fue a la cama yo me hice el dormido y a la mañana siguiente le di una rica cogida recordando lo que había visto la noche anterior desde esa día a mis amigos les gusta venir a jugar no solo cartas sino con mi esposa que esta fascinada con sus deseos ya no sale esos días con sus amigas.

  • Locura en el swinger

    Locura en el swinger

    Empiezo por contarles que este es mi primer relato, y que todo lo que les voy a relatar es 100% real.

    Somos una pareja de amigos Felipe y Danna quienes ya hace mucho rato tuvimos nuestro cuento, pero por cosas de la vida nos fuimos a vivir a ciudades distintas y hasta hace poco nos reencontramos. Ya ambos casados, pero sin dejar de sentir ese gusto y ese morbo por el otro

    Danna es una mujer preciosa 37 años trigueña. 160 talla 6, 38D piernas muy bien hechas muy cuidada mucho gym culo pequeño, pero perfecto paradito y delicioso una vagina pequeña cerradita, carnosita y muy húmeda, yo tengo 45 años trigueño cabello negro corto canoso y aunque nunca me he metido en el cuento del man pinta. La verdad me va bien con las mujeres.

    Después de 3 meses saliendo y teniendo excelente sexo en pareja ella me dijo que quería ir a un club swinger, pero que le daba como sustico, que si íbamos le tenía que prometer dos cosas: 1) que no la iba a dejar sola, que no la iba a soltar y 2) que no íbamos hacer nada con nadie más, a lo que inmediatamente dije que sí.

    Llegó el día y arrancamos para el pub SG, llegamos, el 1 piso un bar normalito, tres parejas hablando una cuarta pareja jugando billar, nada del otro mundo. Lo que nos llamó inmediatamente la atención a los dos apenas entramos fue la administradora del lugar una mujer de unos 40 años preciosa divina, ahí nos tomamos un par de cervezas y luego entramos a la habitación donde nos cambiamos, ambos quedamos en ropa interior y bóxer, así subimos al segundo piso.

    Allá al ser de las primeras parejas que subimos pudimos sentarnos en un punto estratégico dónde se veía todo lo que pasaba ahí, fueron subiendo parejas, pero la verdad nada que nos llamara la atención o al menos no hubo como química con nadie, pedimos unos tragos y empezamos nosotros a calentar el cuento, a hacerlo nosotros dos ahí, las otras parejas estaban lejos entonces aprovechamos eso para coger confianza jajaja.

    Después de un ratico subió una pareja más o menos 45 años ambos, una mujer preciosa, un culo riquísimo y unas tetas perfectas, el acompañante un man normalito, la verdad no me veo describiendo tipos.

    Cuando estábamos en lo nuestro ellos se sentaron en el sofá de al lado. Obvio con toda la intención de mirar plenamente lo que hacíamos. Eso nos prendió mucho más. Y lo hicimos muy rico, cuando terminamos ellos subieron sus tragos y brindaron con nosotros, ella se presentó, son pareja Ana y Carlos y hablamos un momento, Ana no dejaba de mirar a Danna y yo estaba embobado mirando a Ana.

    Después de un momento se paró Ana se fue al baño y de salida llamó a Carlos para la otra habitación, la cama redonda, cuando él se paró también miró y nos invitó con la mirada a nosotros, terminamos el trago y fuimos a la otra habitación. Cuando llegamos Ana estaba acostada boca arriba con las piernas entreabiertas y Carlos haciéndole oral, Danna pidió aprobación para acercarnos la cual Ana dio inmediatamente y cogió la mano de Danna y la puso en sus senos

    Danna me miró como asustada, pero se le veía la arrechera por encima, nos acomodamos Dana acostada de medio lado tocándole los senos a Ana mientras yo le hacía oral. De tocada de senos pasaron a besarse y lamerse los senos lo que cambio todo, después de un momento Ana le preguntó que si ella dejaría qur Carlos la tocara a lo que dijo que si de forma inmediata (eso era lo que ella no quería jajaja) mientras él le hacía oral a Ana le tocaba los senos a Danna y ella me miraba con una cara de perra que es lo más excitante que había visto hasta ese momento.

    Ana me llamó para su lado a lo que Danna me dijo que sí. Nos cambiamos de posición yo tocaba y jugaba con los senos de Ana y Carlos con Danna, luego de un momento vi que Carlos iba hacia la vagina de Danna y ella solo abrió un poco más las piernas en forma de aprobación. Igual hice yo con Ana. Le hice un rico y delicioso oral hasta que terminó con un squirt en mi boca. Fue una locura todo. Mientras Carlos le producía múltiples orgasmos a Danna. Es multiorgásmica.

    Después de unos minutos de sentirlas gemir como un par de perras y de verlas besándose y lamiéndose entre ellas Danna me dijo que si quería hacérselo a Ana lo cual le contesté que si ella quería con Carlos y me dijo que sí. Nos pusimos condón y lo hicimos. Es muy muy excitante ver a tu pareja ver disfrutar de otra verga muestras te hace oral a ti y no suelta tu mano.

    Lo hicimos un buen rato yo a Ana y Carlos a Danna fue de locos sentir esa adrenalina y ese olor a sexo ahí en la habitación. Después de un momento y unos tragos volvimos a cambiar y yo ya estaba con Danna estaba súper arrecha súper mojada y con una cara de morbosa pervertida que me enloquece. Ana se paró y se fue al baño yo terminé en la vagina de Danna y la subí me metí entre sus piernas y empecé a hacerle oral. Una mezcla de sus fluidos y mi semen, nos encanta hacerlo, al momento sentí que Ana empezó a acariciar la espalda de Danna y rozaba mis piernas, me empezó a masturbar y yo ya estaba otra vez súper duro, luego de un momento sentí que me empezaron a hacer oral muy rico, pero oh sorpresa, el oral no me lo estaba haciendo Ana sino Carlos.

  • Me cojo a mi crush de universidad

    Me cojo a mi crush de universidad

    Nos habían cancelado la última clase antes de salir de vacaciones, llegué y encontré un salón casi vacío con excepción de dos parejitas al fondo que estaban muy metidos en lo suyo para representar una molestia.

    De repente entró mi crush de todo el semestre, Shantel, una mujer alta, caucásica con una un rostro de ángel y una sonrisa de diablilla que me ponía de rodillas cada vez que se acercaba a pedirme algún trabajo.

    Esta vez escuché como se quejó de no tener clases, pero, al verme me saludó, mostró esa sonrisa de pícara y se sentó a lado mío, llevaba un chongo y lentes que hicieron que mi entrepierna aullara, vimos tareas y clases que no estaban claros para ella, cuando terminamos salimos y me preguntó si tenía cosas que hacer de no ser así que me invitaba a su apartamento ya que había otras materias que no entendía.

    Espero no haberme visto como un tonto al aceptar con un gran SI su propuesta, llegamos a su apartamento dejamos las mochilas en su perchero y solo alcancé a ver una caja de pizza que debió de haberse quedado en el fin de semana. Fue a su cuarto me quedé en el sofá esperando, nervioso, cuando salió se retiró su chamarra para mostrar una blusa de tirantes que dejaba ver sus tersos brazos, se deshizo el peinado y se sentó en una pose muy coqueta a mi lado con una carpeta, repasamos algunos temas y en cuanto terminamos me invitó una cerveza pensé que ese sería todo el pago, sin saber nada de sus deseos comenzó a hacerme preguntas, la última fue:

    S- Como te gustan las chicas??

    Y- Así como tú -atiné a decir

    No sé si en ese momento el licor me estaba dando valor, pero no esperaba su respuesta.

    S- Te me estás declarando?? Porque debo de confesar que tú también me atraes…

    En ese momento comenzó a jugar con su cabello y en otro acto de valor me lancé sobre sus labios a lo que ella respondió, estábamos en un francés cuando se me montó, se quitó la blusa y me hizo mamar sus pechos.

    Solo salían exclamaciones entrecortadas, su cuello y sus pechos eran mi parque de diversiones, pero faltaba aún más, bajó sus manos y me desabrochó el pantalón mi pene estaba que reventaba, ella lo tomó con ambas manos y comenzó a masturbarme, cuando se sintió lo suficientemente cachonda se bajó sus vaqueros y se clavó un mete saca.

    Me puso frenético, clavé mis uñas a su culo y ella simplemente con sus uñas en mi espalda y mordiéndome demostraba que lo estaba disfrutando, cuando terminamos con la faena ella simplemente me desmontó, se acurrucó a mi lado y terminó su cerveza, yo hice lo mismo, acabamos con los trozos de pizza que sobraban y tuvimos otra ronda, ella apoyada de la mesa, ella era fuego y yo un bosque completo.

    Era ya hora de irme no sin antes despedirnos con un francés y deseándonos felices vacaciones algo me dice que cuando regresemos habrá más encuentros de estos…

    Ella lo confirmó dándome un guiño al cerrar la puerta.

    LJABS1493

    Saludos.