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  • Disfrutando de Vicky y su sobrina

    Disfrutando de Vicky y su sobrina

    El sábado pasado, como todos los sábados, salí bien temprano a andar en bicicleta por el parque cercano. Cerca de terminar, nos cruzamos con Vicky, una amiga de mi exnovia, nos saludamos y pedaleamos un rato juntos. Paramos en un barcito que hay en el parque a tomar un agua mineral.

    “Hola, ¿cómo andan?” Me preguntó.

    “Veo que no te enteraste, nos separamos hace casi dos meses. De pronto se puso muy celosa, insoportable, me sofocaba constantemente preguntando que hacía, donde estaba.” Dije.

    “La verdad no me contó nada, es más, hace rato que no se de ella.”

    A pesar de estar en los 30 tenía un buen cuerpo, algo flaca para mi gusto. Tenía puesto un vestido bien amplio, abotonado al frente, andaba en una bicicleta de paseo. Yo estaba con las calzas de ciclismo que permitía que apreciara el bulto de mi pija. Aunque ella trataba, no podía dejar de mirarlo por momentos.

    Nos pasamos los contactos y cada uno siguió su camino. A la tarde estaba mirando las noticias en la compu y pensando que hacer a la noche. Mucho no me atraía la idea de salir solo. Sin pensar la llame a Vicky.

    “Vicky, Pablo habla.”

    “Hola Pablo. Me sorprende tu llamado.” Dijo.

    “Flaca, la verdad es que no tenía idea que hacer esta noche, muchas ganas de salir no tengo, y de estar solo menos.”

    “No me lo digas a mí, desde que me separé no salgo.” Dijo con tono apenado.

    “¿Te venís a comer unas pizzas con cerveza a casa?”

    “No sé si corresponde Pablo…”

    “Vicky creo que ya somos grandes, yo por lo menos no le tengo que rendir cuentas a nadie. Dos conocidos que se juntan a cenar y charlar.”

    “Es que… Dale, tenés razón. Voy.”

    Le pasé la dirección de mi nueva casa y a las 21 llego. Estaba vestida muy sexy, con una camisa blanca, una falda acampanada bien amplia, y un perfume exquisito.

    Mientras cenamos evitamos los dos hablar de nuestra vida amorosa, me contaba de su negocio, yo de mi oficina, de paseos, pero el cruce de miradas se fue haciendo más intenso, sobre todo después de la segunda rueda de cervezas. Terminamos de cenar y me ayudó a levantar la mesa y llevar las cosas a la cocina. Allí le pregunté.

    “¿Así que hace mucho que te separaste?”

    “Si, mucho…” dijo. Y me fui acercando.

    Ella retrocedió hasta que apoyo la espalda contra la pared. Me pare frente a ella y tomando su mano, la puse sobre mi pija. Ella trató sin mucha convicción de sacarla pero la retuve.

    “Me parece que demasiado.” Dije.

    Ella suspiró largo y dijo “Si.”

    “Paula me había contado que no tenías novio, ni amigo, ni amante.”

    “No, siempre algo una consigue.” Dijo nerviosa.

    Tome su mano y la apoye sobre mi pantalón, sobre mi pija. Ella apretó un poco, quiso sacarla sin convicción y solo dejando apoyada su mano sobre la de ella, comenzó a acariciarla.

    “Tu mano me dice que es mentira lo que decís. Hagamos una cosa, si no mentís, saca tu mano y salí de la cocina, si mentís, sacate la bombacha, y mostrame todo lo mojada que está.”

    Mi pija ya estaba bien dura, ella sin soltarla, con una sola mano, levantó el falda se sacó la bombacha y la puso en mi mano.

    “Está empapada. Ahora sacate el corpiño.” Dije.

    Ella se sacó el corpiño. La tome de la mano y fuimos al living. Me senté en un sillón, hice que ella se siente sobre mí mirándome y corrí el vestido para que ella apoye su concha sobre mi pantalón y acaricie sus pechos.

    “Podes pajearte un poco contra mi pija.” Dije. Pero ella no se movía. Con una mano separe sus cachetes y metí un dedo en su culo sin siquiera mojarlo. Ella se quejó suavemente y se empezó a mover.”

    Con su movimiento, el dedo entraba cada vez más.

    “Contame, ¿Te gusta chupar pijas?”. “Si, mucho.” Contestó

    “¿Montar, misionero o en cuatro?”. “En cuatro.”

    “¿Suave o duro?”. “Generalmente suave, pero…”

    “¿Pero qué?”. “Con una pija así, bien duro.”

    “Duro y por el culo.” Dije y ella me miró sin decir nada. Saque el dedo del culo y ella me miró casi desesperada.

    “Para que sepas, si llegamos a hacer algo como lo que planean, te voy a meter la pija en el culo directamente, ni me voy a tomar la molestia de meterte dedos ni lubricarte ni escupirte.”

    Ella empezó a gemir y a respirar pesado y rápido. Le gustaba lo que oía.

    “Veo que te gusta la idea. Te calienta mucho.”

    “Si, mucho.” Dijo y se frotaba con todo contra mi pija. Llegó a un orgasmo y apoyo la cabeza en mi hombro, su cara era de felicidad.

    “¿Te masturbas mucho?” “Bastante, si”

    “¿Con la mano o tenés algún consolador?”. “De las dos formas.”

    “Y si te digo que te pongas de rodillas en ese sillón, y te metas dedos en la concha y en el culo, ¿Qué haces?” dije.

    Ella fue al sillón, se puso de rodillas, separando todo lo que pudo las piernas y se fue metiendo los dedos en la concha y en el culo.

    “Mastúrbate.” Dije.

    “Pero…” Dijo.

    “Hacelo hasta que yo te diga.” Dije y ella empezó a mover sus dedos. Enseguida empezó a gemir y meter un dedo en el culo más adentro.

    “Vicky, vas a tener que abrir un poco más ese orto para que no te lastime en serio.” Le dije y ella metió primero un dedo más y luego otro. Gemía cada vez más mientras miraba como me sacaba la ropa. Su cara de asombro y como se mordió los labios al ver mi pija fue hermosa.”

    Después de unos minutos la tome de la mano y fuimos a mi dormitorio.

    “Sentate, quiero preguntarte algo.” Dije y Vicky se sentó en la cama.

    “Contestame la verdad. ¿Estás muy caliente?” “Si, te aseguro que sí”

    “Y si en este momento te digo que hagas lo que quieras, ¿Qué harías?”

    “Te chuparía toda la pija, no sé como pero me la tragaría toda, te montaría como loca mientras me abro el culo y después me pondría en cuatro para que me lo partas sin piedad, aunque llore, grite o pida por favor. Te imagino muy animal cuando estas caliente, así quiero que me cojas.”

    “Empeza.” Dije y ella me empujó y se puso a chuparme con todo.

    Como podía se metía los 23 cm de pija en su boca. Sus dedos jugaban en su clítoris. Tuvo un orgasmo con mi pija en su boca y me miraba temblando.

    “Que me perdone Paula, pero amo esta pija.” Dijo.

    “Aprovecha que no te ve ni te escucha, ni es parte de mí vida. Es toda tuya.” Dije. Y ella más loca se puso. Se subió y me cabalgaba como loca, apretaba sus pechos y gritaba de placer. Tuvo varios orgasmos y trato de meter sus dedos en el culo pero por mi pija no le entraban más que dos.

    Se levantó, puso su culo hacia mí y ahí sí le entraron primero tres y luego cuatro dedos, mientras chupaba como loca.

    “Pablo, soy tu puta. Quiero que te acuerdes siempre de este polvo, de como la puta de Vicky te cogió.” Dijo. Siguió un tiempo y sin dejar de chuparme la pija se puso en el borde de la cama en cuatro sin sacar sus dedos del culo.

    “Tu turno, Pablo. Acordate, aunque llore, no pares.” Dijo.

    Me puse detrás y fui metiendo mi pija en su culo. Ella apretaba las sabanas y mordía sus labios. Entro la cabeza y tomándola de la cintura bien firme, la metí toda. Ella gritó de dolor y volvió a morder la almohada. Yo fui moviéndome cada vez más fuerte, ella insultaba, gemía y gritaba que estaba gozando como una puta.

    “Así Pablo, así se coge a una puta, me estás haciendo mierda.”

    Vicky estaba en un punto donde no podía diferenciar cuando terminaba un orgasmo y empezaba otro. Cuando sentí que estaba por acabar le hice poner en el suelo de rodillas.

    “Perdoname, pero quiero ver tu carita cuando te acabo en la boca.” Dije.

    “Si, por favor, no me animaba a pedírtelo, Acabame en la boca, me quiero tragar toda tu leche.” Dijo.

    Y acabe en su boca, llenando de leche mientras ella tragaba. Limpió mi pija y nos sentamos en el borde de la cama.

    “Gracias Pablo. Sos un verdadero animal en la cama.”

    “Vos una hermosa puta.” Dije.

    “Ojo, tu puta. Ningún hombre me conoció así.” Dijo.

    “Vicky, lo que pasó, lo que se habló, queda en el cuarto.”

    “Gracias, no me gustaría que Paula se entere aunque gustaría que me marquen como a los animales con la letra P en el brazo, así todo el que me sabe quién es mi dueño.” Dijo mordiéndose el labio.

    Nos quedamos abrazados por un rato, luego fuimos a buscar un par de cervezas juntos, los dos desnudos. Y volvimos a la cama.

    “Que poco que te conocía. Vine tranquila pensando que no iba a pasar nada, que eras del tipo romántico, que se toma dos o tres salidas para avanzar.” Dijo sonriendo.

    “¿Te jode como soy?”

    “No, claro que no, me encanta, me vuelve loca tu mirada cuando me decís que queres que haga. Sentir que tenés el control total me calienta mucho. Ya te dije, soy tu puta personal, podes hacer de mí lo que quieras.” Dijo.

    “¿Seguro?”

    “Proba!!!” dijo.

    “¿Y si te digo de hacer un trio con una mina?”

    “Si me lo decís diría que no, pero si me vos traes una mina es otra cosa. Haría lo que me digas.” Dijo.

    “¿Y con un tipo?”

    “Lo haría, pero no me gustaría para nada. Estaría muy forzada.”

    “Vení, subite a mi boca, pero mirándome, no en 69.”

    Bese su concha y fui separando los labios con mi lengua. Mordí su clítoris y ella gemía suavemente, comencé a penetrarla con mi lengua y cada vez gemía más. Ella trató de tomar mi cabeza pero le dije:

    “No, este placer es todo mío, no me importa si gozas o no, así que no me podes tocar. Solo apretarte pechos y pezones o poner las dos manos en la espalda.”

    Ella prefirió apretarse los pechos con todo, yo metía y sacaba mi lengua o chupaba con todo. Fui a su orto y jugaba con mi lengua, ella me insultaba. Fui abriéndolo con mi lengua, mientras separaba sus cachetes con mis manos.

    “No podes hacer eso, maldito, ¿que pensas que soy?”

    “Mi puta, a la que le hago todo lo que quiero. La que hace todo lo que le digo.” Dije y ella bajó más su culo para que mi lengua entre más. Sentí como un orgasmo la hacía temblar.

    “Ahora, quiero que te masturbes como hace un rato contra mi pija, pero ahora contra mi boca, y si querés, podes usar tus manos para separarte los labios, nada más.” Dije y le di un chirlo en el culo.

    Ella con una mano se abrió los labios mientras con la otra retorcía un pezón y se empezó a mover. Primero lentamente y luego cada vez más fuerte.

    “Mirame puta, mira como gozo viéndote pajearte con mi boca, con mi lengua. Quiero una buena acabada.”

    Vicky se volvió loca y no paraba de refregarse contra mis labios. No tardó mucho en acabar. Le di un fuerte chirlo en el culo y le dije:

    “Seguí, Vicky, no pares, quiero más.” Y le metí un dedo en el culo. Ella dio un salto y empujó para que entre todo mientras se abría los cachetes.

    “Me querés hacer mierda en serio, hijo de puta.” Dijo moviéndose como loca y unos momentos después me pidió

    “Meteme la lengua en la concha por favor.” Lo hice y ella se daba con todo en el clítoris. Su acabada fue tremenda.

    Se tiró a mi lado, y me dijo:

    “Si que sabes como prenderme fuego.”

    Y empezó a chuparme la pija y masturbarme. Era la mejor en chupadas, demostraba que era un placer para ella hacerlo. Separó sus piernas y su mano libre fue a su concha para masturbarse al tiempo que chupaba con todo. Era una maravilla sentir como su boca tragaba toda mi pija. Luego de un rato, la tumbé en la cama boca arriba y la penetre en un solo movimiento.

    Entraba y salía con todo, parecía que iba a perforar todo. Vicky gritaba de placer, yo estaba loco, apretaba sus tetas y bombeaba sin cesar hasta que ella tuvo un orgasmo gigante. Saque la polla y la apoye en su culo.

    “Despacio por favor, no me diste tiem…” llegó a decir cuando mi pija había entrado.

    En pocos movimientos la tenía toda adentro ella gemía, se quejaba y apretaba sus pechos. Mi calentura iba subiendo al ver su cara de placer, estaba por terminar cuando la saque y la metí de vuelta en su concha, ella abrió los ojos bien grandes y gimió una vez más. Di varios bombeos y acabe en su concha llenándola de leche, ella tuvo un orgasmo genial.

    “Chupala puta.” Dije y ella de un salto estaba de rodillas en la cama chupando. Tome su cabeza y cogí su boca por varios minutos, mi excitación hacía que se mantuviera parada a full.

    “Puta, mira como está, muy caliente todavía, chupa bien.” Dije y ella se desesperaba por chupar. La puse en cuatro, y ella sola separó los cachetes. Tome sus manos y las puse en su espalda, ella sumisa las dejó. Metí la pija en su culo y tomándola por la cintura estuve bombeando con todo como 10 minutos.

    “Animal, por favor para, no doy más.”

    Yo no hacía caso y seguía bombeando como loco hasta acabarle bien dentro del culo. Ella cayó rendida en la cama y yo al lado de ella.

    Pasaron unos minutos y me beso largamente.

    “Sos una bestia, y yo tu puta. Me enloquece todo lo que me haces. Cada momento me emputeces más.”

    Terminamos nuestras cervezas y nos dormimos.

    La semana siguiente, no pudimos vernos y tener el tiempo que queríamos para disfrutar. Hablamos varias veces por teléfono y quedamos que el viernes por la tarde iría a su casa y pasaríamos el fin de semana juntos. Olvidé decirle que los viernes siempre termino temprano, y a las 15 estaba en su casa con un bolso con poca ropa, no pensaba usar mucho.

    Cuando me abrió la puerta se sorprendió, me abrazó y me dio un terrible beso.

    “Pasa, justo vino una amiga a tomar un café.” Dijo.

    “Entonces vuelvo en un rato, así no las interrumpo.” Dije.

    “No, dale, no hay problema.”

    Entre y me la presentó. Se llamaba Lia, 20 años, un cuerpo impresionante, rubia, parecía una modelo sacada de las revistas.

    “Lia, este es el hombre que te contaba, en sus brazos soy la más puta de las putas.” Dijo Vicky para mi sorpresa.

    “Hola, con tu altura, físico y sabiendo que tenés 35 años, intimidas realmente. Sobre todo después de lo que me contó Vicky.” Dijo y yo más sorprendido.

    “Pablo, tranquilo. Lia es mi sobrina por parte de mi ex, y mantenemos la relación aunque yo me separe. Con la madre siempre se llevó y se lleva a las patadas y desde chica es compinche mía, muy compinche como veras.”

    “Si, a Vicky la adoro. Siempre tiene la palabra justa, el consejo adecuado.” Dijo.

    “Pablo, perdoname, no te ofrecí nada. ¿Queres un café, un whisky?” Dijo Vicky.

    “Si me acompañas un café y un whisky.” Dije.

    “Dale te acompaño con el whisky.” Dijo Vicky.

    “Vicky, ¿puedo acompañarlos con un whisky?” Preguntó Lia pudorosa.

    “Lia, no estás acostumbrada, y es temprano. Vas a llegar con aliento a alcohol a tu casa y tu vieja…”

    “Dale, Vi. Cualquier cosa me quedo a dormir. Prometo no molestar ni horrorizarme si gritas mucho.” Dijo riendo.

    “Pablo, ¿Vos que opinas?” Me preguntó Vicky.

    “Por mí no hay problema, pero es tu sobrina.” Dije.

    “Hace una cosa, ya llama a tu madre y avisale que salimos de compras y te quedas a cenar y a dormir.” Dijo Vicky.

    Se fue a la cocina a preparar el café y ni bien cerró la puerta, Lia me preguntó:

    “Contame, ¿Grita mucho Vicky? ¿Es tan puta en la cama como ella dice?”

    La pregunta no la esperaba para nada. Era evidente que tenía mucha confianza y ella no tenía pruritos en preguntar.

    “Lia, como caballero nunca voy a hablar de eso, y menos con vos.” Dije

    “Dale, no me voy a horrorizar, ya te lo dije.” Dijo ella.

    “No Lia, no.” Repetí.

    Entro Vicky y preguntó de qué hablábamos:

    “Nada serio.” Dije.

    “Mentira, le pregunte si gritabas mucho en la cama y si eras tan puta como me dijiste.” Dijo Lia.

    “Perdonala, se debe haber golpeado la cabeza de chica y no tiene freno a veces.” Dijo Vicky.

    Los tres nos reímos.

    “A que no te animas a hablar de vos, contale lo que te pasó ayer cuando fuiste a comprar ropa.” Siguió Vicky.

    “No tengo problemas: Estaba en el cambiador y la vendedora se metió, me pegó tremendo beso y me metió la mano en la concha la hija de putas. Cuando pude reaccionar me chupaba las tetas y me pajeaba como loca. Bruto orgasmo tuve.

    Creo que las dos somos las del sector “Putas” de la familia.”

    “Wow, que experiencia.” Dije. “Falta que me digan que estuvieron juntas en la cama y cartón lleno, como en la lotería.”

    Las dos se rieron y Vicky se puso colorada como un tomate. Iba a decir algo cuando Lia la interrumpió.

    “Bueno, digamos que algo parecido. Un día encontré el consolador arriba de la cama, me puse a jugar cuando entro ella, y me enseñó a usarlo. Y viste como es, una cosa lleva a la otra.” Dijo Lia casi con orgullo.

    “Interesante.” Dije.

    “Más interesante fue cuando compre el arnés, ¿o no Vi?” Dijo Lia.

    “Que bien que me haces quedar sobrina, te voy a matar.” Dijo.

    La mire a Vicky que estaba con un short de lycra super pegado y una remera blanca sin corpiño. Se le notaban los pezones bien duros.

    “Trae el consolador.” Dije mirándola a los ojos.

    “Pero…” dijo y al ver que no le sacaba la mirada fue a buscarlo. Lia me miró con sorpresa. Cuando volvió le dije.

    “A ver si te acordás como era. Sentate en mi pierna como te gusta.”

    “El pantalón…” Dijo Vicky a modo de escusa.

    “Se lava.” Fue mi respuesta.

    “Hijo de puta.” Dijo y se sentó en mi pierna y empezó a frotarse la concha contra mi pantalón, ya que el lycra es tan delgado que era como si no lo tuviera. Lia miraba y se comenzaba a morder los labios. Yo acariciaba sus pechos y ella gemía con gusto. Vicky la miraba a Lia y sonreía. Tuvo un orgasmo y le dije al oído que se meta el consolador en el culo. Me escucho y gimió.

    Se paró se sacó el short y la tanga y se sentó nuevamente ahora dándome la espalda y a Lia. Lia respiraba resoplando. Vicky se fue metiendo el consolador en el culo mientras se frotaba.

    “Te das cuenta Lia, hace que sea la más puta de las putas.” Dijo.

    “Veo y me encanta lo que veo.” Dijo mordiéndose los labios. Se acercó a mí y puso su mano sobre mi bulto, que ya estaba totalmente a full. Fue apoyarla y suspirar. Ella estaba con pantalón y disimuladamente llevaba la otra mano a su entrepierna.

    “Poneme esa conchita en mi boca.” Le dije a Vicky que sin sacarse el consolador del culo se paró en el sillón y abrió las piernas para darme su conchita para chupar. Cuando se movía la miró a Lia masturbándose y se sonrió. Chupe un poco y ella acabó con un grito de placer. Lia gimió con todo al escucharla. Vicky se bajó y se sentó a mi lado.

    “Sos un desgraciado, me pusiste loca frente a Lia, que ejemplo le doy.” Dijo riendo.

    “Pues te juro que me encantó ese ejemplo. Ahora sí te creo que saca la puta que hay en todas las mujeres.” Dijo Lia.

    “Lia, ya podes sacar la mano de su bulto.” Dijo Vicky.

    “Perdón, pero la verdad es que me dejaron bien caliente.” Dijo Lia. “Pensar que mis amigos creen que saben hacer gozar a una mujer solo porque le acarician el clítoris.”

    Las tome a las dos de la mano, y sin decirle nada Vicky nos guio a su habitación. Vicky se tiró en la cama, Lia se quedó solamente en ropa interior, y yo me desnudé. Ni bien me acosté Vicky se metió la pija en su boca y comenzó una mamada espectacular.

    Como siempre se la metía toda en la boca. Lia miraba asombrada como la hacía desaparecer.

    “Enseñale.” Le dije a Vicky.

    “Vení Lia, te voy a enseñar a ser puta como la Tía. Tenes que entender algo, si queres que tu hombre te de placer, vos se lo tenes que dar a él. Sacate todo vení.”

    Lia se desnudó y se puso junto a Vicky que le mostraba como chupar. Y entre las dos me mamaban. Vicky apretó la cabeza de Lia metiéndole toda mi pija en la boca.

    “Ahora, traga, trágate toda esa pija hermosa y gigante.” Dijo.

    Lia se ahogaba pero de a poco fue tomando la mano.

    “Miralo, fijate como se pone loco. Acercale el culo para que haga lo que se le plazca con nuestro culo.” Siguió y las dos pusieron el culo junto a mí. Penetre ambas conchas con mis dedos, y las empecé a masturbar. Las dos gemían de placer mientras se alternaban para chupar.

    “Bésense y tóquense.” Dije. Ellas dudaron se iguieron y les di un chirlo a cada una. Lia tomó la cara de Vicky y le partió la boca de un beso, al tiempo que metía sus dedos en la concha de Vicky que se dejaba hacer. Lia estuvo un rato así y Vicky quieta.

    La puse en cuatro a Vicky en el borde de la cama y la penetre hasta el fondo.

    “Lia, acostate y pone tu concha para que Vicky la pueda chupar.” Dije y le di un fuerte chirlo en el culo.

    “Vicky, chupa puta, quiero ver como le comes la conchita a Lia y se vuelve loca con tu boca.” Dije y cumpliendo mis deseos comenzó a chupar y con ganas. Las dos gemían, y con todo.

    “Pendeja, sos la primera a la que le chupo la concha.”

    “Y que bien lo haces, desgraciada.”

    Yo estaba maravillado y super excitado, deseaba poder cogerlas a las dos al mismo tiempo. Lia tuvo un fuerte orgasmo y se apretaba las tetas con todo.

    “Date vuelta Lia, boca abajo.” Le dije.

    “Ahora si me voy a divertir, pendeja. Ahora si te voy a hacer puta como yo.” Dijo Vicky y le empezó a chupar el orto. Su lengua entraba y salía al ritmo de mis bombeos, empezó a meter un dedo y Lia gemía como loca. Luego fueron dos y Lia levantaba su culo para que entren hasta el fondo. Cuando metió el tercero yo no daba más de ganas de meter mi pija.

    “Pablo, te estoy dejando este orto bien a punto para tu pija enorme. Pero, por favor, guardame algo…” dijo Vicky.

    Me salí de Vicky y ella se corrió. Puse a Lia en cuatro y Vicky se puso delante, también en cuatro, ofreciéndole su culo a Lia. De a poco fui metiendo mi pija en el orto de Lia que se abría a mi paso.

    “Hijo de puta, ni una mimo a mi concha, directo a mi culo.” Dijo Lia.

    “Callate putita, y chupale el orto a Vicky.” Dije. Lia se empezó a mover ella, y chupaba a Vicky con la misma cadencia. Le di un chirlo en el culo y dio un grito de placer. Mi velocidad aumentaba como mi calentura, quería ver a las dos muy putas para mí. Estuve un rato y le dije a Vicky que se ponga el arnés con el consolador. Me acosté en la cama, la puse a Lia sobre mí, dándome la espalda y se la volví a meter en el orto.

    “Putita, quiero que me hagas acabar en tu orto.” Dije y ella se empezó a mover como loca.

    “Decime que soy.” Dijo Lia.

    “Una putita, una muy linda putita.” Dije y ella aumentaba su velocidad.

    “Si, soy una putita, tu putita. Ahora tenes a Vicky, tu puta y a mí, tu putita.”

    “Vicky, la pendeja quiere ocupar tu lugar. ¿Por qué no te la coges por la concha así sabe su lugar.” Dije.

    No hizo falta repetirlo, que Vicky en un solo movimiento le enterró el consolador en la concha y se puso a chupar sus pechos.

    “Te falta mucho pendeja para ser su putita, pero no te preocupes, entre los dos te vamos a ayudar a serlo.” Dijo Vicky mientras la bombeaba a mi ritmo. Como pudo tomó el otro consolador y se lo metió en la boca.

    “Así pendeja, así te cogemos por todos lados.” Dijo Vicky sacada de calentura.

    Lia tuvo un orgasmo tremendo, yo me corrí y me puse detrás de Vicky que seguía bombeando en la concha de Lia. Separe sus cachetes y se la metí en el culo hasta el fondo. Vicky cayó sobre Lia, enterrándole su consolador. Lia dio un grito, la abrazó y la comenzó a besar. Yo estaba como loco con el culo de Vicky hasta que lo llené de leche. Me salí, ella de Lia y me limpió bien la pija. Ellas se quedaron acostadas y yo sentado mirándolas.

    Vicky se sacó el arnés se acercó a mí y me besó con todo en la boca. Vi que tomaba el consolador, y levantaba las piernas de Lia que se dejaba hacer.

    “Perdón pero esto hace rato que quería hacerlo.” Dijo y le metió el consolador en el orto hasta el fondo y le bajó las piernas. Lia solo hizo un leve gemido de dolor y se quedó quieta.

    Con Vicky fuimos a buscar un vaso de whisky y nos quedamos en el living charlando del hermoso polvo que habíamos tenido. Un rato después apareció Lia.

    “Eso si fue un polvo inolvidable. Señor Ud. tiene la pija más maravillosa y la usa como los dioses. Y vos Vicky, sos la puta más hermosa que conozco. Gracias, me dijiste que no me iba a arrepentir y tuviste razón.” Dijo Lia.

    Vicky se puso roja.

    “O sea, que esto lo armaste vos. Fue una trampa.”

    “No, Pablo, yo sabía que querías hacer un trio y bueno, ella andaba con ganas de probar también…”

    “Mira vos. Convertido en un objeto sexual. Y a mi edad. Volvamos al dormitorio.” Dije y ella pidiendo un rato para descansar me siguieron.

    Entramos al cuarto y les dije:

    “Bueno, ahora, va a ser en mis términos. Van a jugar entre Uds. yo no voy a hacer ni decir nada. Solo me voy a acostar en la cama a mirar. Si logran excitarme, puede que no me vaya cuando terminen, y si logran ponerme loco, pero bien loco, a la que más me caliente va a ser a la que le acabe. Ah, y no pueden tocarme ni chuparme. Todo entre Uds.”

    Las dos se miraron con cara de susto. Sobre la cama puse el consolador y el arnés con consolador. Me senté apoyado en el espaldar con los brazos cruzados.

    Lia la tomó del pelo a Vicky y la hizo acostar en la cama, se subió y puso su concha en la boca de Vicky para que la chupe.

    “Todo fue idea tuya, ahora vas a ver como te hago mierda, ni loca voy a perder esa pija.” Dijo Lia, que se separaba los labios de la vagina para que Vicky chupe. Ella jugaba con su lengua sin parar, succionaba el clítoris, la metí en la concha, metía sus dedos y la masturbaba. Lia me miraba y miraba mi pija que no se despertaba y se apretaba los pechos con bronca. Hizo que Vicky se corra e hicieron un 69 tremendo, dedos en la concha y en el culo mientras se chupaban una a otra. Estuvieron un rato, hasta que Lia, tratando de sacar ventaja, se puso el arnés. La puso en cuatro a Vicky, y mostrándome se lo enterró en el orto. Vicky me guiñó un ojo sin que Lia la viera y esbozó una sonrisa. Se empezó a mover con todo enterrándose el consolador en su culo, mientras apretaba sus tetas. Me miraba, miraba mi pija que cada vez estaba más dura, y se pasaba la lengua por los labios. Sabía bien lo que hacer para calentarme y claro que lo hacía.

    Yo me empecé a masturbar y los ojos se le iluminaron a Lia, seguía con el arnés dándole a Vicky y se apretaba las tetas. Así estuvieron un rato, hasta que sabiendo que estaba por acabar le guiñe yo un ojo a Vicky, que sin pensarlo, se metió toda mi pija en la boca, la sacó un poco dando lugar a que me pueda masturbar y se quedó quieta. Lia la miraba sin entender. Cuando Vicky sintió que acababa, se la volvió a meter toda y se tragó toda mi acabada y me la lamió con maestría.

    “No vale, vos dijiste que no se te podía tocar ni chupar.” Dijo Lia.

    “Pendeja, Uds. nunca escuchan. Nunca dijo nada de tragársela completa ni lamerla. Ah, y al darme por el culo delante de él hizo que me ponga loquita y eso a él le encanta.”

    “Guacha.” Dijo Lia.

    “Experiencia querida, experiencia.” Dijo riendo y luego de un baño bajamos a cenar.

  • Secuestro bondage (Experiencia)

    Secuestro bondage (Experiencia)

    Desde mis 20 años tenía el interés de conocer personas con quienes podría tener sesiones y aprender más del bondage, pero no llegaba a dar con personas con tal interés, o bueno eso creía, nunca imagine que, Maira una amiga que conocí por un juego en línea le atraía el bondage, pero no fue algo que descubrí inmediatamente si no me tomo un par de años descubrirlo.

    Ya por mis 22, casi 23 años la señal que me dio a entender ese interés de ella, fue cuando publico en si Facebook compartió una publicación en donde ella escribió que: ”sentía curiosidad sobre eso” esta frase estaba acompañada con fotos de una chica y su sesión de bondage. Le hable al privado en donde conversamos sobre el tema, en dicha conversación no solo descubrí que ella tenía este interés, si no que la publicación que hizo fue con la intención de conocer a amigos que puedan tener el mismo interés. Por ese entonces ella tenía miedo y vergüenza de tener una sesión con otra persona y yo no tenía experiencia sobre eso, motivos por los cuales no se daba algún encuentro a pesar de la confianza que ya teníamos, eso y que ella se fue de viaje.

    Ahora soy un chico de 24 años de 1,78 cm y peso 70 kg, soy de tez trigueña clara, contextura delgada y pelo castaño algo largo y Maira tiene 27 años ella es de casi 1,70 cm más o menos, es de piel morena y pelo ondulado, según ella tiene un “cuerpito caribeño” ya que su cuerpo tiene curvas llamativas desde su pecho hasta sus piernas. Ambos vivimos en la parte oeste de la ciudad de Cochabamba en Bolivia, a una distancia de 5 km por lo menos.

    Con la confianza que ya teníamos, Maira me conto que las fantasías que ella tenía era que primeramente ella quería atar a alguien, una situación similar como si ella estuviese secuestrando a alguien daba igual si fuese hombre o mujer y la otra era que a ella la aten y la traten como si la hubiesen secuestrado, como ella ya sabía que yo quería estar atado y sentir algo de desesperación y me propuso que fuese primero su rehén y luego su secuestrador, yo acepte después de pensarlo un poco. Para este punto ella ya tenía cierta experiencia en eso ya ella ya había tenido varias sesiones de bondage con alguien de mayor experiencia.

    Quedamos para un día jueves a las 8 am, días antes ella me había recalcado como debía ir preparado, además para tener algo de seguridad iba a estar Boris, un brasilero de 33 años que era la persona con experiencia con la que Maira ya tuvo sesiones y estaba al tanto de la situación y suele alquilar su casa para este tipo de encuentros. Maira un día antes me envió un mensaje que decía:

    -Dylan, recuerda que mañana tienes que estar tranquilo, pero tienes que ponerte en situación para que esto funcione.

    Ese jueves llegue puntual a la casa de Boris, Maira me abrió la puerta toda amable, según recuerdo, mientras esperaba en la sala en el sofá alguien (Boris) se me acerco por atrás con un trapo con alguna especie de anestésico y Maira sostuvo mis brazos y ambos me dejaron inconsciente. Cuando desperté note que estaba en ropa interior (un bóxer negro corto) atado de manos y pies y los brazos atados al pecho, estaba vendado por los ojos con una tela y amordazado con otra, como apenas estaba despertando, empecé a desesperarme, me movía como loco, intentaba gritar, pero mis gritos no se oían, el primer pensamiento que se me vino a la mente era que de verdad me habían secuestrado, me tomo un tiempo recobrar la totalidad de mi conciencia y entendí la situación real, con lo poco que podía observar vi que estaba en el suelo en un cuarto con poca iluminación, no podía ver nada más, estuve al menos así por media hora, escuche unos pasos y la vos de Maira en todo serio decía:

    -Si quieres acabar con esto tienes 10 minutos para liberarte si no lo consigues ya no tendrás retorno hasta que quede satisfecha

    Entendí que Maira se había cambiado el chip a una postura dominante, no tenía tiempo trate de ver si podía encontrar algo con que cortar la cuerda pero nada, trataba de desatar mis manos mientras más movimientos bruscos hacia solo conseguía cansarme y no deshacer las ataduras, cuando se cumplieron los 10 minutos apenas había aflojado la atadura de mis manos, Maira entro al cuarto y con tono algo serio y burlón a la vez, dijo lo siguiente:

    -Buen intento, vi cómo te retorcías en tu desesperación, pero a partir de ahora serás mi juguete, mi presa, mi mascota y me divertiré contigo.

    Me puso otra vez a dormir con el anestésico, cuando desperté estaba atado, colgado de pies boca abajo mis manos seguían atadas como mis brazos seguía en ropa interior y amordazado, pero me habían quitado la venda de los ojos. Pude ver el cuarto en el que estaba parecía ideal para mantener secuestrado y torturar a alguien lo primero que pensé. Estuve así por varios minutos, Maira entro vestida con un jean azul y botas estilo militar un abrigo café con capucha y se tapó parte del rostro con una bandana, era una total secuestradora y yo su rehén, se agacho para verme a los ojos y me dijo:

    -Ahora me voy a divertir contigo, voy a jugar con tu miedo y desesperación y tu cuerpo.

    Tomo un látigo delgado y empezó a manosearme los muslos mientras ella decía: “Que lindas piernas tienes” y procedía a azotarme con el látigo, mientras yo sudaba frio y la mordaza bloqueaba mis gritos por los latigazos. También me apretaba las nalgas y ella decía “me gusta ese culo que tienes, y me tienta a violarte”. Después de azotarme ella tomo un mini electroshock de defensa y empezó a darme toques eléctricos, mientras me manoseaba y me decía cosas subidas de tono.

    Y tomo un cuchillo de plástico y empezó a pasarlo por todo mi cuerpo como si fuese a descuartizarme, como estaba metido en el papel comencé a desesperarme y no había notado que por el calor del momento mi pene estaba totalmente erecto Maira al darse cuenta lo apretaba de vez en cuando, estuvimos así según Maira por hora y media, ella volvió a tomar el trapo con anestésico antes de hacerme dormir de nuevo me dijo:

    -Me estas excitando quiero más de tu desesperación!! Me gusta tu cuerpo

    La tercera vez que desperté estaba atado en una cama de resortes, seguía amordazado pero ahora me había tapado la cabeza con una bolsa y Maira se puso a repetir lo mismo me azotaba y manoseaba. Después de estar otra hora así me dijo:

    -Quede satisfecha gracias Dylan

    Me soltó de mis ataduras y me dio un abrazo, al vestirme vi que las marcas se notaban más en mis pies, piernas y un poco en mis hombros y manos, esto había empezado 8 am y termino a las 14:00 aproximadamente. Boris me explico que el anestésico lo consigue en farmacias para estas situaciones y los mescla ya que es farmacéutico de profesión, también me explico que el cuarto en el que estuve “secuestrado” lo alquila para sesiones de bondage.

    Mientras recobraba fuerzas Maira me dijo que estaría fuera de la ciudad por 3 semanas y que a su regreso me tocaba a mí ser el “secuestrador”, esto paso hace 3 semanas y durante ese lapso me reuní con Boris para que me diera algunos consejos sobre las ideas que quería ejecutar con Maira. Si lo que tengo en mente sale bien, relatare la experiencia estando del otro lado.

  • Cornelio me pide hacer un trío con Stella

    Cornelio me pide hacer un trío con Stella

    Ya les conté cómo fue que mi amigo Cornelio me sugirió que me cogiera a su exesposa, a quien él y muchos otros tienen como su mujer ocasional, y después de contarme cómo hizo un trío con ella y uno de sus machos (ver relato “Trío inesperado”), me invitó a que lo hiciéramos con ella. Yo le pedí tiempo para dejarme reestablecer los lazos de amistad con ella, a quien ya no veía desde que se habían separado, y así lo hice (Ver los relatos «Leyendo a Bataille y pensando en batir atole» y «Y lo que siguió en la noche que Stella y yo reanudamos nuestra comunicación»).

    Dos semanas después que tuve mi reunión con Stella, quedé de verme con Cornelio, a petición de éste. Aquí cuento la parte importante de nuestra conversación, mientras duró una botella que él trajo.

    –¡Qué gusto de volverte a ver, amigo! –exclamó Cornelio cuando abrí la puerta y lo invité a pasar– ¡Me dio gusto que estuvieras con Stella! La puta me contó lo que pasó entre ustedes –concluyó después de haberse instalado.

    –Pues no sé qué te haya contado, ella estuvo estupenda, pero la mayor parte del tiempo creía que ella estaba haciendo el amor contigo, o al menos recordándote –contesté, acercando los vasos y colocando un recipiente donde vacié la botana para iniciar la charla en forma.

    –Sí, me lo dijo. Particularmente lo detonó el hecho de que le chupaste la vagina tan rico como lo hago yo, aunque Stella no traía ya rastros de amor en ella. Te confieso que a mí me gusta chuparla y me pierdo en sus labios y clítoris después de que se la cogieron –precisó.

    –Sí, me lo habías dicho, pero esa misma conducta parece el común denominador en sus machos, todos han probado y gustado de cómo la dejas tú –le aclaré.

    –No lo dudo, aunque el sabor delicioso es el de sus venidas, la leche de otro sólo es un aderezo –me corrigió.

    –Eso no me ha tocado experimentarlo –señalé.

    –¡Eso crees, las mujeres son muy putas! Seguro que te han dado leche de ordeñas previas y ni te diste cuenta –me dijo burlonamente y acepté la posibilidad.

    Me contó que ella apagó la luz para sentir cómo te la cogías e imaginar que ella hacía el amor conmigo y hubo muchos momentos en los que así lo creyó. “Es que tu amigo Ber es todo un caballero”, dijo cerrando los ojos como sintiéndote dentro… ¡Eres un conquistador! A lo mejor hasta se enamoró de ti, mano –explicó con cara de asombro, sin mohín de disgusto.

    –No te confundas, amigo, al parecer Stella sólo te ama a ti, con los demás sólo coge porque… porque es muy puta y le gusta coger –concluí, pero no me sentí bien al decir esa verdad, a pesar de que Cornelio mismo la había adjetivado como tal.

    –Pues sí, lo mismo pasa con Tere –dijo con un tono de tristeza–, pero ella saca beneficio de su condición, y Stella no –concluyó.

    –Pero Stella coge con quien ella quiere –expliqué.

    –Tere también –expuso–. A lo único que está obligada en el bar es a “fichar”, pero por lo general escoge con quien hacerlo, sobre todo a quien ve favorable para llevárselo a la cama y que pague por divertirla en ella.

    –No, ¡pues sí! –admití, recordando lo que me contó de Tere –Oye, y ¿si les propones hacer un trío contigo? –pregunté queriendo hacerle ver que podía disfrutar a las dos.

    –¡Ja, ja, ja, ja! No amigo, no creo que acepte ninguna de ellas –contestó negando con la cabeza– recuerda lo que Stella le dijo a Ociel cuando éste le propuso hacer el trío con otra mujer: “Ya veremos”, pero con su mirada le decía “Chinga a tu madre” y Tere… –detuvo su explicación antes de continuar hablando del por qué–, ella tiene otra forma de ser y de pensar…

    –Bueno yo creía que así podrías disfrutar de ambas a la vez.

    –No, no, no. En caso de que ambas se juntaran no tengo idea de lo que ocurriría, pero no sería nada agradable para mí.

    –Si tú lo dices… –acepté para dar concluida es vía en la plática.

    –Pero lo que sí quiere Stella es tenernos “para amarla juntos”, ¡textual! ¡Ella lo pidió y como me gusta darle gusto, te hago la invitación formal!: ¿Aceptas que Stella, tú y yo hagamos un trío? –exclamó Cornelio exultantemente.

    –¡Por mí, encantado! –expresé gustoso, pero preocupado por el significado que Stella le hubiese dado a las palabras “amarla juntos”.

    –No se diga más, amigo –dijo–. Le diré a Stella que el próximo fin de semana arregle con sus padres para que les lleve los hijos en la mañana, y los recogeremos el domingo.

    La noche se fue platicando amigablemente sobre cómo le gustaba a Stella que se la cogieran y lo que ella quería hacer con nosotros. También, Cornelio me pidió precisiones de lo que hicimos Stella y yo, sobre todo en las partes que ella se ponía más arrecha cuando se lo contaba. Dijo que a él le gustaba escuchar, en sus pláticas intercoitales, cómo se la cogían los otros, pero nunca la había sentido tan sincera y caliente como cuando ella le platicó de mí. “¡Fue una de las mejores cogidas que ella y yo hayamos tenido!”, insistía cuando me platicaba los detalles de la última noche que habían pasado juntos, “Dormimos muy poco y yo llegué bien exprimido al trabajo”, afirmó como si no nos hubiésemos dado cuenta sus compañeros. Al despedirnos, quedamos en confirmar posteriormente el lugar y la hora.

  • Día del Padre comiendo una mujer ajena

    Día del Padre comiendo una mujer ajena

    Hace ya más de 15 años trabajé en una empresa agrícola en el norte de Perú. A mediados de mayo de ese año habíamos empezado la cosecha de algodón, lo que nos obligaba a los ingenieros estar los 7 días a la semana disponibles para atender cualquier eventualidad derivada de la misma. Incluso aquellos ingenieros que, como yo, realizábamos labores administrativas.

    El día del padre de ese año debí pasar el día en Chiclayo. Pero mi familia (esposa e hija) habían viajado a pasar el día del Padre con mi suegro. El gerente me pidió que se día trabaje en campo, apoyando la cosecha. Como mi costo de oportunidad era bajo, acepté.

    Muy temprano por la mañana ese domingo, antes de las 6 am, cogí la camioneta, manejé hasta la zona donde quedaba la empresa, entré unos minutos a la oficina y luego seguí en ruta hacia la zona de la cosecha de ese día, donde llegué hacia las 8 am. La cosecha en ese sector estaba a cargo de un ingeniero agrónomo junior, que no era padre. Tenía a su mando tres mayordomos que coordinaban directamente con el personal. Mi labor era más decorativa que otra cosa. El objetivo era mostrar que la “alta dirección” estaba comprometida con un proceso tan importante para la empresa.

    Para el ingeniero y los mayordomos, que yo esté allí fue motivador. En las zonas rurales que alguien de la ciudad vaya a “trabajar” con ellos siempre es importante y, de hecho, para mí era agradable. Prefería mil veces estar al sol, en campo, que sentado en una oficina revisando el planeamiento financiero. No era mi especialidad la agronomía, pero en esa cosecha, todos los ingenieros participamos y me fue muy grato. Aproveché la buena disposición del equipo de trabajo en campo y me pasé toda la mañana conociendo el campo, el cultivo, el proceso de cosecha.

    Hacia la 1 pm me informaron que almorzaríamos en la casa de uno de los mayordomos. Que tendría unos 30 años, casi mi edad en aquella época, recién casado por aquellos días. Fuimos a su casa. Su esposa, una sensual mujer de unos 25 años, que no era bonita, pero que tenía el cuerpo firme de las mujeres de campo, había preparado el almuerzo para los cinco. Comimos, tomamos un par de cervezas y volvimos a campo. Sólo presté atención al delicioso sabor del guiso de pavita con yucas (mandioca en otros lados) y, por cierto, al culo de la esposa del mayordomo.

    Hacia las 3 pm, ya en la zona de cosecha, el ingeniero de campo me dijo que había olvidado su calculadora en casa del mayordomo. A unos 15 minutos en la camioneta. Me preguntó con temor si yo podía ir a recogerla. Él no podría acompañarme ni ninguno de los mayordomos pues estaba por empezar el acopio de lo cosechado y era el momento más importante del día. Le pregunté donde la había dejado y no lo recordaba. Con la calculadora se estimaba el pago a cada cosechador. Nadie más tenía una.

    Accedí y manejé a la casa del mayordomo. Su esposa me recibió “sorprendida”. En esa zona no había señal de celular pues era una casa aislada en el borde de los campos de cultivo. Le comenté el motivo de mi llegada y ella indicó que había limpiado ya y que no había encontrado nada. Comenzamos a buscar la calculadora en el comedor de la casa y en un par de minutos, con nuestros cuerpos tan juntos, sentí una brutal química sexual entre ambos. No podría explicarlo, simplemente es algo que se siente.

    Como simulando un encontrón casual, le roce el culo con mis manos. Ella ni se inmutó. Lo volví a hacer y ella igual no reaccionó. Vestía la típica falda de mujer de campo y con la valentía que me dio ser “el ingeniero” y su no rechazo previo, se la levanté. Tenía un calzón de pueblerina debajo, sin ningún glamour, pero un culo firme, de mujer que camina largas horas y apoya en labores agrícolas. Comencé a acariciarle el culo sobre el calzón y empezó a gemir. Se lo bajé, le acaricié el culo, introduje un par de dedos en su coño y la acomodé en 4 patas sobre el sofá de su casa, me desabroché el pantalón y comencé a cogerla en perrito.

    Ella estaba muy húmeda y gemía fuertemente. El aislamiento de la casa le permitía hacerlo sin ninguna discreción. Ella me pidió “ingeniero quiero darme la vuelta”. Saque la verga de su jugoso coño, ella se levantó. Se sentó en el sofá y comenzó a mamármela, no tenía mucha experiencia, quizás sólo se lo había hecho a su marido. Pero el sentir una mamada tan burda me excito aún más. Le pedí que me lama los testículos, ella me miró sorprendida y empezó a hacerlo, con la habilidad de quien nunca había hecho algo así.

    Luego, se acostó sobre el sofá, abrió sus piernas y me acosté sobre ella. Seguí cogiéndola, escuchando sus gemidos brutales, casi aullidos. Ella me besaba, yo le respondía. No era bella, ni bonita, pero era ajena y era mía. Al empezar a venirse, comenzó a gemir y decir “préñeme ingeniero, préñeme” Nos vinimos juntos. Le dejé todo mi semen en lo más profundo de su peluda vagina.

    Se acomodó la ropa. Sacó la calculadora de un cajón donde la había guardado antes de mi llegada, me la dio y partí, sin despedirme, pues ella no podía levantar la vista del piso y no articulaba palabras. Al llegar a la zona de cosecha, nadie se sorprendió por los escasos minutos demás que me demoré, pues les dije que había demorado buscando la calculadora y finalmente la había encontrado tirada fuera de la casa.

  • Esclavo de mi suegra y de mi esposa

    Esclavo de mi suegra y de mi esposa

    Todo comenzó cuando perdí mi trabajo y con mi mujer y mis hijos nos tuvimos que ir a vivir con mi suegra, que tenía una casa grande y la herencia que le había quedado después de la muerte de su marido, le permitía vivir tranquila, sin problemas de dinero. Pasaron los meses y no podía encontrar trabajo, la pandemia me había cerrado todas las puertas, y para un hombre de 32 años sin ninguna especialidad, era más difícil aun.

    Poco a poco comencé a asumir las tareas domésticas de la casa, y fue el comienzo de mi tormento. Mi esposa había encontrado un trabajo de medio tiempo, y mi suegra salía todos los días, de manera que yo era el encargado de preparar el almuerzo limpiar la casa y atender a mis hijos.

    Un día en que estaba limpiando el segundo piso, entre a limpiar su dormitorio pensando que mi suegra no estaba, y mientras ordenaba un mueble , de pronto mi suegra aparece saliendo del baño, envuelta en una toalla, mi cara de sorpresa y turbación, dibujaron una gran sonrisa pícara en su cara, me quedo mirando y dejo caer su toalla, su cuerpo maduro y rollizo denotaba sus 56 años, un par de senos enormes algo caídos, con areolas rosadas coronadas por enormes pezones rojos y turgentes, un abdomen propio de la edad, con una mata negruzca entre sus muslos gordos y rollizos, ella disfrutaba ver mi turbación, mientras con el delantal de limpieza que tenía puesto me sentía ridículo frente a aquella enorme mujer.

    Se recostó en el borde de la cama y abrió sus piernas mientras se comenzó a tocar los labios de la vulva, mi mirada se clavó en esa hendidura, ella sonrió y abriendo las piernas me dijo:

    –Ven putita, lame.

    Me arrodillé como hipnotizado entre esos muslos, y hundí mi cara en esa mata negra de vellos, y chupe con todo mi ser, metiendo mi lengua lo más adentro que podía, separaba esos labios gordos, y chupaba con fruición y deleite, ella me tomaba la cabeza con sus manos y restregaba su sexo contra mi boca y lengua, masturbándose desesperadamente, me ahogaba y en pocos minutos sentí inundada mi cara y el sabor salado de su intenso orgasmo, yo cerraba los ojos y chupaba esos jugos, tratando de no perder ninguna gota, continué lamiendo y mamando su clítoris con más fuerza y pude sentir una segunda descarga de jugos en mi boca que lamí con deleites, nunca había bebido los jugos del sexo de una mujer, y me gustaba esa sensación y la cantidad de flujo que manaba de su sexo.

    Ella me tiró del pelo y comenzó a restregar con más fuerza su vagina en mi cara y en pocos movimientos tuvo un tercer orgasmo más intenso que los anteriores, y nuevamente mi boca se inundó con la gran cantidad de jugo que fluía como manantial desde el sexo de mi suegra.

    Me soltó y dejo caer su cuerpo en la cama, temblando aun por el intenso orgasmo alcanzado, yo la miraba mientras pasaba mi lengua por mis labios, tragando las gotas que quedaban en las comisuras de mi boca. Ella se incorporó y mirándome con cara de placer, me dijo:

    –Vendrás todo los días a esta hora a limpiar mi cuarto -Un estremecimiento recorrió mi cuerpo y torpemente me puse de pie, y sin decir palabra iba a salir del cuarto, pero ella me detuvo y me dijo– Ahora ven que lavaré tu cara –y levantándose se dirigió hasta el baño, yo permanecí de pie como petrificado, entonces ella gritó desde el interior– Te dije que vengas puta de mierda.

    Mi corazón palpitaba como nunca antes a mil por hora, dude un poco, pero la forma en que me trataba, me provocaba una extraña sensación que me gustaba. Caminé hasta el cuarto de baño y ella estaba de pie desnuda adentro de la bañera, me ordeno con autoridad que me recostara adentro de la bañera, lo hice impaciente podía ver desde mi posición su enorme cuerpo y la mata negra de vellos que ahora brillaba por la cantidad de jugos que habían rotado de su interior.

    Yo intuía lo que pasaría y lo deseaba, entonces ella se agacho y poniéndose en cuclillas acomodo su sexo a la altura de mi cara, y comenzó a orinarme, sentí caer el chorro tibio sobre mi cara de ese líquido brotando como una catarata, mojando toda mi cara y cabeza , instintivamente acerque abriendo lo que más pude mi boca hacia su sexo y comencé a tragar toda la orina que podía, me causaba un enorme placer sentir esa humillación, y una vez que cayó a última gota, se puso de pie y me ordeno salir, para que continuara con mis quehaceres domésticos, mientras ella terminaba de bañarse.

    Sentía muchas sensaciones en mi cabeza, estuve todo el día como absorto, cuando llego mi esposa me pregunto si me pasaba algo, y le dije que solo estaba preocupado porque no encontraba trabajo, me dijo que no me preocupara que ya saldría algo, esa noche me fui a la cama pensando en lo que había ocurrido con mi suegra, y como hacía más de un año que no teníamos intimidad con mi esposa, fue normal que ella se quedara dormida apenas puso la cabeza en la almohada, sin embargo yo no podía dormir.

    Al día siguiente, me levanté muy temprano y apenas mi esposa se hubo ido al trabajo, me dirigí hasta el dormitorio de mi suegra, me detuve en la puerta sin entrar y mi corazón latía a mil pulsaciones por minuto, no sabía que pasaría. Abrí despacio la puerta y entre, por la luz de la ventana se veía el cuerpo de mi suegra en la cama, me detuve en la entrada y esperaba, de pronto ella alzo su cabeza y me vio en la entrada, se sonrió y me dijo:

    –veo que te gusto putita.

    Entonces levanto la ropa de la cama dejando descubierto su cuerpo, llevaba puesto un baby doll transparente de color rojo, que apenas encerraba sus enormes senos, y tan corto que, no alcanzaba a cubrir su sexo desnudo, abrió sus piernas invitándome para que me acercara, camine hipnotizado por esa mata de vello negro que se me ofrecía y arrodillándome al borde de la cama hundí mi cara en su vulva y comencé a lamer y oler ese sexo de hembra que comenzaba a volverme loco de placer y deseo, repitiendo el mismo ritual, después de tres orgasmos que tuvo y habiéndome tomado hasta la última gota de sus jugos, se dirigió hasta el baño, y entrando en la tina de pie, la seguí sin hablar me recosté en la tina y espere con deseo que se acuclillara y pusiera su sexo en mi cara y comenzara a sentir el chorro tibio de su orina que trague con placer lo que más pude y el resto lavo mi cara y cabeza.

    Durante un mes iba todos los días hasta el dormitorio de mi suegra después que mi mujer se iba al trabajo, hasta que un día ocurrió lo inesperado…

    (CONTINUARÁ)

  • Novia infiel de mi amigo

    Novia infiel de mi amigo

    Hola, les doy las gracias a quienes se tomaron el tiempo de leer mi relato anterior,  en este relato les contaré cómo tuve sexo con la novia de mi mejor amigo, tengo un amigo, lo conocí desde que iba en secundaria, tengo 6 años de amistad con él, él tenía una novia, Marisol, es de estatura baja, aproximadamente 1.55, tiene unos pechos algo grande, un trasero que te dejaría tonto al solo verlo.

    Es hermosa, mi amigo y ella tuvieron un accidente, ella había quedado embarazada de él así que se fueron a vivir juntos y también empezaron a trabajar, para mantenerse y mantener al futuro bebé, como yo también necesitaba trabajo, mi amigo me recordó en su trabajo, me dijo que me presentara al siguiente día, yo fui deje mi solicitud y me pidieron quedarme a trabajar ese mismo día, llame a mi casa para avisar que me habían dado el trabajo y me iba a quedar ese día, era un trabajo algo informal, una pequeña empresa de dulces internacionales en Coyoacán, CDMX, como mi amigo le tocó descansar ese día, me tocó trabajar con un compañero y la novia de mi amigo, era algo malhumorada, era muy grosera, no me dirigía la palabra, incluso mi nuevo compañero me decía que era así con todos, no era un problema mío.

    En la tarde mi amigo me llama, y me dice que si me podía regresar con su novia, para que no se fuera sola, yo de mala gana acepté, por qué no quería convivir con una persona así, como ya era algo noche, el autobús iba algo lleno, y al subir solo había un lugar disponible, yo le dije que se sentara y estaba parado enfrente de ella, al yo tener mis audífonos al querer cambiar de canción baja la mirada y notaba que me veía el pene, y cada que ella podía, movía el brazo de tal manera de rozar mi pene, tenía ganas de comérselo, al bajar me despedí de ella y nos separamos, al día siguiente al llegar al trabajo me saludo de buena manera, incluso de un beso en la mejilla, se me hizo muy raro, pero tenía lógica por lo que había pasado ayer en el autobús.

    Mi mejor amigo fue a trabajar pero a él le tocaba en la bodega, algo lejos de la tienda, por lo que me tenía que regresar con ella de nuevo, pero está vez estuvimos hablando, nos conocimos un poco más, hablamos de nuestros gustos, parejas, la escuela, etc., al bajar del autobús, estuvimos esperando a mi amigo, mientas lo esperábamos en un parque, ella se acercaba más a mi, reposaba su cabeza en mi hombro, me tomaba de la mano en plan de juego, incluso me abrazó, al llegar mi amigo nos despedimos, me dio un beso en la mejilla pero medio tocando los labios sin que mi amigo viera y cada quien por su camino.

    Así estuvimos por un mes aproximadamente, hasta que un viernes, tenía consulta en el doctor, por lo de su embarazo, como eran exámenes en su escuela pidió permiso para posponer el examen que tenía ese día, y poder faltar, pero su novio, mi amigo no podía, así que me pidió que la acompañara, pero que no le dijera a mi amigo , como yo no tenía examen podía faltar, así que acepté, nos vimos en el punto acordado, fuimos al doctor, estuvimos esperando a que el doctor la llamara, y cuando la llamó pregunto que si yo era el papá del bebé, yo iba a contestar que solo era un amigo que la estaba acompañado pero ella contestó rápido que si, yo me sorprendí pero no dije nada, el doctor nos pasó a los dos, la revisaron, y nos felicitó, le tomé la mano, me abrazo y empezó a llorar e la emoción, nos fuimos y le dije que si quería ir a desayunar, ella me dijo que si, pero que ella me iba a hacer de desayunar, que si podíamos ir a mi casa, yo acepté, sabía que había una tensión sexual entre nosotros y si no era hoy, no iba a ser nunca.

    Cuando llegamos a mi casa, me dijo que aún no tenía hambre, qué mejor viéramos una película, como en la tele de mi sala no tenemos internet para ver películas, le dije que si quería subir a mi cuarto, ella dijo que si, yo me acosté en mi cama y le dije que se sentara en el sillón, ella dijo que mejor le hiciera «cancha» en mi cama, me hice a un lado y se acostó conmigo, me dijo que tenía frío que si le prestaba una cobija, la tape y me volví a acostar con ella, me abrazó y subió su pierna sobre mi, yo sabía que algo iba a pasar entre nosotros, así que tome el primer paso, agarre su cara con cierta delicadeza, la voltee y la besé, ella me correspondió el beso, como estaba acostada, se incorporó, se puso a 4 patas frente a mi y me siguió besando, por encima del pants, me empezó a tocar la verga que para ese punto ya estaba súper dura, se quitó la blusa, el bra y me bajo el pantalón, yo solo veía su cara y como se metía mi verga en su boca, la sacó llena de saliva, me vio a los ojos, le escupió un poco más y siguió mamando.

    Un tono de llamada nos interrumpió, era mi amigo para preguntarle cómo le había ido en el doctor, estuvieron hablando aproximadamente 5 minutos hasta que ella lo interrumpió diciéndole que iba a desayunar con su amiga, se despidieron y al momento de colgar ella se quitó el pantalón y el calzón, la acosté en la cama y le empecé a lamer la vagina, con sus piernas en mis hombros y mi lengua en su vagina, di lo mejor de mi, hice el mejor sexo oral de mi vida, ella solo gemía y se retorcía del placer, agarraba mi cabeza y la apretaba aún más hacia su vagina, tenía toda mi boca chorreando de sus fluidos, incluso mi cama ya se había humedecido por sus fluidos.

    Dejé de hacerle sexo oral e introduje mi pene en ella, cerró los ojos, se mordía los labios y me arañaba la espalda, me pidió que la pusiera en 4 al tener ese culo en esa posición era tan excitante, mis huevos chocaban en ella, le jalaba el pelo, y le apretaba las nalgas, ella me decía que no tan fuerte para que mi amigo, su novio no se diera cuenta, al ver ese culo, tenía como meta darle por atrás, así que le dije que si se la podía meter por atrás, ella me dijo que no, que le iba a doler y además no se había preparado para tener sexo anal, yo acepté y le seguí dando en 4, esta vez a mi me interrumpieron, esta vez fueron mis amigos de la preparatoria, que me preguntaron por qué no fui, les dije que me sentía mal, pero ellos escucharon mi voz agitada, me dijeron que siga disfrutando lo que estaba haciendo y para decirme de un proyecto en equipo, les colgué y seguimos cogiendo, ella con su voz agitada me pregunta si de verdad le quiero dar por atrás, yo le dije que si pero que si ella no quería estaba bien, me dijo, «bueno, pero me dejas bañarme aquí» y yo le conteste «y si mejor te lo hago en la regadera» y me dijo que estaba bien.

    Nos metimos en la regadera, le fui metiendo mi verga por atrás, una vez adentro fui subiendo un poco la velocidad, ella solo hacía sonidos de dolor y de placer, me decía cosas como, así papi, dame más, estuvimos cogiendo en la regadera unos 10 minutos hasta que le dije que me vine, solo se veía mi semen salir de su culo, nos terminamos de bañar, nos cambiamos, ella llevaba su maquillaje en la mochila, se maquilló, desayunamos, y ella se fue al trabajo y yo a la preparatoria de mi amigo, para verlo e irnos a trabajar juntos, al llegar nos saludamos como si a penas nos hubiéramos visto, en el transcurso del día intercambiábamos miradas, roses, de rápido me tocaba la verga, yo a ella el culo, esa fue la primera y única vez que pudimos coger, pero lo disfrutamos mucho.

  • Pasan cosas con mi tía

    Pasan cosas con mi tía

    Hola tengo 27 años, vivo en casa de mi tía, ahí mismo vive mi prima y mis dos primos, ellos estudian en la ciudad y se van toda la semana, soy de cuerpo delgado atlético y alto, quiero compartirles este relato 100% real, encontré esta página de relatos cuando andaba en las páginas viendo porno y leí varios relatos y quise intentar contar esto de cómo comenzó todo con mi tía.

    Un día entre semana no había nadie, mi prima aun no llegaba de la prepa, yo estaba en el segundo piso, en mi cuarto, cuando escuché un ruido fuerte como de un golpe en el piso, me quede callado esperando escuchar algo más, pero no fue así, todo se quedó en silencio, me quede un par de minutos sin hacer nada hasta que decidí bajar a ver qué era lo que había pasado y vi a mi tía recostada en el piso;

    Mi tía: hay mijo, me caí, me doble el tobillo y al caer pegue con la rodilla en el piso, no me puedo levantar

    Hice a ayudarla a levantar, pero no podía porque le dolía mucho su rodilla, ella traía un camisón de dormir como transparente, se le notaba todo el brasier y así tirada en el piso el camisón lo tenía hasta arriba en las piernas y por la posición en la que estaba ella tenía las piernas abiertas, pero puso sus manos como tratando de taparse

    Yo: a ver tía la ayudo a levantarse

    Mi tía: a ver si puedo si no aun que sea acércame una silla

    La ayudé a sentarse bien el piso, en un movimiento quito sus manos de entres sus piernas y le vi el calzón, banco de esos brillosos, ella vio que la vi y como que trato de jalarse el camisón.

    Mi tía: ay mijo falta que me haya pasado algo en la rodilla porque me duele

    Acerque una silla y la ayude a sentarse, la abrase por la cintura y al tatar de alzarla mis brazos se recorrieron para arriba hasta llegar a apresta sus pechos, los sentí en mis brazos y la senté.

    Yo: tía quiere que llame a alguien para que la cheque?

    Mi tía: no mijo, solo fue el golpe, alcance a meter las manos, pero si me duele

    Yo: tengo una pomada de marihuanol para los golpes, deje se la traigo

    Subí por la pomada, la tenía en el tocador así que no me tarde nada, baje y mi tía estaba haciendo flexiones con la rodilla la estiraba y la encogía, tenía los ojos cerrados haciendo gestos como de dolor y vi como abría las piernas y se le veía el calzón

    Mi tía: a ver mijo ayúdame, aunque sea a acostarme en el mueble

    Yo: si quiere la ayudo de una vez a su cama

    Mi tía: es que en mi cama hay muchas cosas las tengo que acomodar, pero a ver si llegamos, sino hasta el mueble, aunque sea.

    La ayude a pararse y nos pusimos hombro a hombro y me paso su rodeando mi nuca y yo la abrace de la cintura para ayudarla a caminar.

    Mi tía: aquí mijo en el mueble

    Yo: acuéstese tía

    Mi tía se acostó en el mueble, se recostó y se jalo su camisón para que no se le viera nada

    Yo: póngase pomada en la rodilla y flexiónela para ver que tanto le duele a ver si no tiene algo mas tía

    Mi tía: a ver ponme tantito mijo porfa porque no voy a poder por el dolor

    Yo: ok tía, se la unto a ver si no siente mucho dolor

    Le puse un poco de pomada en la rodilla solo con la yema de mis dedos, sin presionar, ni salirme de la zona solo de la rodilla, no le toque nada más, ella hacia ruiditos con la saliva como de dolor, en una de esas levanto los brazos para acomodarse el cabellos y el camisón se le levanto y se le vio todo el calzón mero en su vagina, como se hizo como una coleta, se tardó tantito así y le vi bien todo, se acomodó un poco el camisón pero no se la bajo todo, tolo se tapó don su manos, hizo a flexionar la rodilla un poco y le alcance a ver parte de la pierna por la ingle y la orilla de su calzón como se iba desde sus ingles hasta sus nalgas, ella vio otra vez que la estaba viendo y se acomodo.

    Mi tía: yo creo si me vas a tener que ayudar a ir a la cama, si no después no voy a poder, mejor de una vez

    Yo: si tía, mejor la acuesto y me dice si quiere que le hable o la llevo de una vez al doctor

    La ayude a levantarse del mueble y la ayude a llevarla a la cama, en su cama había mucha ropa que había lavado, pero estaba toda desacomodada, me dijo que solo la hiciera a un lado y que le hiciera espacio para que se acostara, entre la ropa había de todo, se alcanzaban a ver calzones y bras.

    Mi tía: así nada más, ya al rato que mengua lucí (mi prima) que la acomode, mejor pásame una pastilla de flamas y agua, porfa mijo

    Fui a la alacena por la pastilla y agua, cuando regresé mi tía estaba flexionando y estirando la pierna, con la cabeza recostada y los ojos cerrados, hacia movimientos con la rodilla flexionada y abría la pierna, en ese momento ya se le veía todo el calzón y la vagina bien marcada, entre como si nada.

    Yo: tía le traje dos para que se tome una y la otra más al rato y no tenga que levantarse

    Mi tía: ay mijo no sentí que entraste

    Mi tía se acomodó y se tapó con sus manos su vagina, se hizo a sentarse poniendo la espalda en la cabecera de la cama, se tomó la pastilla y así sentada le empecé a poner más pomada en la rodilla. Así sentada, solo se le veía el triangulito de su calzón, intento flexionar la rodilla, pero no pudo porque estaba sentada.

    Mi tía: será que me acueste para poder hacer el movimiento?

    Yo: como usted se sienta cómoda tía, nada más le tallo un poco más y listo para que la pomada penetre y haga el efecto y apio se queda acostada.

    Mi tía: si verdad mijo, ya de una vez a ver si me duermo un rato en lo que se da la hora de la comida, mientras tú te puedes hacer algo de desayunar?

    Yo: si tía no se preocupe, ahorita me hago un cereal o unos huevos, lo importante es que no tenga usted nada, sino para que la lleve al doctor

    Mi tía: solo es el golpe, pero si necesito como doblarla para que no se me inflame

    Apoyó las manos en la cama y solo levanto un poquito su cuerpo y se deslizo para poder acostarse, hizo gestos como de dolor y cerró los ojos y se acostó, por el movimiento su camisón se le levanto casi hasta el ombligo y se le vio todo claramente su calzón blanco brilloso, su vagina se le marcaba bien rico, bastante así grande, abultada, su calzón le quedaba pegado y se le marcaban su bellos en el calzón, en ese momento ya no pude más y me empecé a excitar mucho, de ver a mi tía así prácticamente desnuda, en calzón.

    Mi tía: ay mijo espérame, me voy a poner un short o algo para estar más cómoda, así te estoy enseñando todo vas a decir que tía tan cochina

    Yo: no se preocupe tía está bien, lo importante es que se sienta bien del golpe

    Hizo como a buscar algo en la ropa que estaba en la cama, pero solo jalo una camisa y se la puso en el estómago según para taparse el calzón

    Mi tía: ahí ya no se me ve nada?

    Yo: no tía, así está bien, si quiere descanse y al rato le pongo más pomada, deje nada más le unto bien está que tengo en las manos

    Mi tía: ándale si mijo, mejor

    Le estuve tallando la rodilla un poco más, ella recostó la cabeza mientras yo le sobaba y le empecé a flexionar la rodilla, como ella no me veía, yo ya lo hacía con la intención de abrirla y ver su vagina, su calzón, empecé a hacerle flexiones y luego como círculos con la rodilla relacionada para que se abriera de piernas.

    Mi tía: ay mijo así siento que me duele un poco

    Yo: le duele mucho? Le dejo de hacer?

    Mi tía: no síguele así porque en un dolorcito que se siente rico

    Le flexionaba la rodilla y se le abría las piernas, la camisa que se había puesto para taparse ya no le cubría nada, ahora si podía verle toda la vagina a placer, como se le marcaba su calzón apretadito, le abría la pierna y veía como se recorría la orilla de su calzón en su ingle y se alcanzaba a ver lo arrugadito de su labio de su vagina, más arribita se le lanzaban a salir unos pelitos púbicos, de repente como que se acordaba que le veía todo y como que se acomodaba la camisa para taparse y se ponía la mano en su vagina para taparse pero la quitaba para agarrarse el pelo porque hacía gestos como de dolor y sonidos con la boca como paginados y gemidos, de repente me percate que en la cama entre la ropa había un montoncito de calzones como 4 o 5 se alcanzaban a ver los colores y uno que estaba volteado con la parte donde queda la vagina hacia afuera, solo los vi donde estaban y me empecé a imaginar a mi tía como se le verían esos calzones, deje de flexionarle la rodilla para terminar de untarle la pomada, como sintió que ya iba a terminar abrió los ojos y suspiro como de alivio, yo le seguía tallando despacio la rodilla y voltee a ver los calzones que estaban en la ropa y ella me vio que los vi y volteo a verlos y solo estiro la mano y los agarro y como que los escondió debajo de la una ropa, yo me hice el disimulado y no dije nada al respecto.

    Para eso yo ya tenía la verga bien parada pero como estaba sentado no se me veía, traía un short blanco con los que duermo que son para jugar fue, yo sabía que si me paraba se me iba a ver toda la verga bien parada y se me iba a marcar en el short porque es medio pegado, me hice menso en lo que cerré la pomada.

    Yo: aquí le dejo la pomada tía, va a sentir caliente y luego frio, porque tiene menta y esas cosas

    Mi tía: si mijo gracias, aquí déjala en el buró, hazte algo de desayunar

    Yo: si tía, primero me voy a bañar

    En eso me pare y si se me marcaba la verga bien parada, hice como que me acomodaba el short y me acerque al buró y puse la pomada.

    Yo: si ocupa algo tía écheme un grito

    Mi tía: ay si mijo gracias yo te hablo

    Yo: voy a estar allá arriba tía

    Me puse de frente a ella y vi como bajo su mirada hacia mi verga que se marcaba, me miro directo a la verga y después me miro a los ojos fueron unos segundos y yo baje mi mirada a su vagina que se le veía bien marcada en su calzón, ella volteo a ver lo que yo estaba mirando y nos volvimos a ver a los ojos y ella volvió a verme la verga, ahora no hizo nada para taparse el calzón.

    Mi tía: ay mijo te vas a meter a bañar?

    Yo: si tía me voy a dar un baño y ahorita bajo a hacerme algo de desayunar; cuando dije eso me acomode el short, pero a la vez me lo estire un poco para que se marcara más mi verga, estaba tan caliente y la tenía tan parada que se alcanzaba a marcar la orilla de la cabeza de mi verga cuando me estire el short y mi tía volteo a verme la verga. Solo escuche como hizo un ruido con la boca, como cuando jalas aire entre dientes y con saliva como cuando te saboreas algo, justo cuando me estaba viendo la verga me pase la mano y solo me rose la verga sin agarrármela, hizo ese ruido de saboreo y solo escuche como dijo muy despacio.

    Mi tía: ay mijo

    Yo: aquí le dejo las cosas tía, si ocupa algo voy a estar arriba

    Y me salí…

    Esta historia es totalmente real y solo es el comienzo de todo lo que ha pasado entre mi tía y yo, todo esto pasó en la mañana en el transcurso cuando mucho de un par de horas…

    Traté de ser lo más detallista para que puedan imaginarlo bien tal cual pasó, pero es la primera vez que escribo un relato y es la primera vez que hablo de esto, si alguien tiene algún consejo o quiera saber más al respecto de este relato pueden contactarme por favor: [email protected] este es mi correo, es nuevo obvio lo acabo de abrir para poder escribir este relato sin ocupar mi correo personal para evitar cualquier inconveniente, ya que mi tía y yo obvio todo esto lo hacemos a escondidas y absolutamente nadie sabe lo que pasa y lo que hacemos, solo ella y yo.

  • El viaje (Parte 1)

    El viaje (Parte 1)

    El viaje se estaba haciendo tedioso, el calor a las 4 de la tarde del mes de diciembre se hacía sentir y el sol me daba de frente castigando mi brazo izquierdo asomado en la ventanilla y parte de mi cara que no lograba cubrir con el parasol. Venía de Tafí del valle con destino a Cafayate. Unos 30 kilómetros antes, en esa ruta que estaba desierta a esa hora, veía el perfil de alguien parado en medio de la nada. Al acercarme me hace dedo, dudé si parar o no, pasé unos 50 metros y me tire a la banquina, por el espejo lateral veo que la persona empieza a correr hacía el auto.

    Era un muchacho joven de no más de 40 años con una mochila grande a sus espaldas, se acerca a la ventanilla y me pregunta si voy para Cafayate. Le indico que abra la puerta de atrás y ponga la mochila en el asiento y que venga adelante. Con una sonrisa de agradecimiento se sienta a mi lado. Con timidez, un poco en español y otro poco en portugués, me pregunta de dónde vengo y le indico que de Córdoba, pero que previamente había parado en Santiago, Tucumán y Tafí del valle. Resultaba simpático escucharlo. Un poco de silencio incómodo.

    Tratando de ser simpático le pregunto de dónde viene él y me comenta que había ido a conocer la ciudad Sagrada de los Quilmes, que le gusta la antropología, que había estado en Cuzco a comienzo de ese año y que ahora había elegido venir a Argentina a conocer el Norte. Era agradable escucharlo hablar con esa mixtura idiomática donde las palabras se mezclaban todo el tiempo, lo que hizo que no me arrepintiera de haberlo levantado. Era movedizo y siempre tenía una sonrisa en su boca. Me daba cuenta que le costaba hilvanar las palabras para armar una oración y eso lo suplía con mucha simpatía.

    Después de un silencio me preguntó si pensaba quedarme mucho tiempo en Cafayate y entonces le conté que la idea era dos noches y luego seguir para Cachi. Giró para buscar algo en su mochila que estaba atrás y pude verificar que tenía una linda cola redondita que se marcaba en su Bermuda verde ajustada, ya antes había comprobado un buen bulto adelante y sus piernas fuertes velludas. Todo, sumado a su simpatía, hacia un buen combo y sentía que me producía una buena sensación. Era realmente atractivo como hombre.

    El clima tenso del principio se empezaba a relajar y allí le pregunte como se llamaba, Antonio, me dijo y usted? Yo me llamo Pedro y no me trates de usted. Y cuál es tu plan de viaje? Quise saber. Allí, mientras desplegaba un mapa que había sacado de su mochila, me contó que su idea era recorrer toda la zona de los Valles Calchaquies y Jujuy, en especial la Quebrada de Humahuaca, que contaba con unos 20 días para hacerlo. Cuando estábamos entrando a Cafayate le pregunté donde pensaba alojarse, me dijo que no sabía y que la idea era buscar algún lugar que no fuera muy caro y que si yo conocía algo que le pudiese indicar. Le dije que yo también pensaba alojarme en un hotel céntrico y si quería podíamos compartir la habitación que de esa manera nos iba a salir más barato.

    Lo compartió de inmediato y agregó que además era más divertido, porque viajar solo lo aburría bastante. La idea me empezaba a entusiasmar y para mi también resultaba mas interesante contar con un compañero de viaje con quien compartir una cena y tal vez podríamos hacer parte del trayecto juntos. Dimos una vuelta por el centro y después de averiguar en varios lugares resolvimos por un hotel agradable a dos cuadras de la plaza principal, que además tenía piscina y su costo era adecuado para ambos.

    El calor abrazador a esa hora de la siesta invitaba a darse un buen chapuzón, por lo que apenas alojados le comuniqué que yo iría a la pileta cosa que a él también lo entusiasmo. Nos pusimos los trajes de baño y yo preparé el mate. Mi short era discreto y Antonio se puso una sunga negra mortal, que le marcaba la cola redonda perfecta y un buen bulto adelante, mirarlo me producía una excitación enorme. Como era día de semana había poca gente en el hotel y la pileta estaba desierta. Compartimos unos buenos baños y también una charla amena, mientras yo tomaba mates, dado que lo convidé pero solo probó uno y no quiso más. Brasilero chúcaro! pensé.

    Me contó de su familia, de su trabajo, y yo hable de los míos. Ahora se notaba en él un hablar mas fluido, mas suelto. Cuando lo miraba tirarse a la pileta y nadar se me producía una fuerte erección, no quería tener demasiadas fantasías porque nada en él hacía pensar en alguna posibilidad de tener alguna historia, pero notaba en algunas miradas que se cruzaban algún toque de curiosidad de parte de él. En un momento dado, que nos encontrábamos nadando nos cruzamos en el agua y rocé con mi rodilla su bulto lo que me produjo una bruta erección que trate de no ocultar cuando salimos del agua y allí tuve la certeza de que había interés porque él no dejaba de mirar como se marcaba la erección en mi bermudas mojada que se pegaba al cuerpo.

    Cuando fuimos para la pieza Antonio entró al baño y al rato salió desnudo para buscar la toalla y el jabón para ducharse, me llamo la atención la semierección que tenía y no trataba de disimular… Me preguntó si yo me quería bañar primero, yo aproveché y me saqué la bermuda mojada y le dije que me dejara ir a mear y que después se bañara. Notaba que él no apartaba la mirada de mi cuerpo desnudo y yo no podía sacar mi mirada del cuerpo de él.

    Cuando iba para el baño pasé cerca de él y no pude contenerme y con mi mano le pegué una palmada en su cola dura y redonda. Qué colita Antonio! Exclamé y él se sonrió Te gusta? Me preguntó. Me puse frente a él y empecé a acariciarle la cara, la barba prolija, acerqué mi boca y cuando noté que no había resistencia apreté mis labios contra su boca. Las lenguas se entraron a cruzar, la mía entraba en su boca y la de él en la mía, su cuerpo estaba caliente, cuando agarré su pene estaba totalmente duro entonces lo entré a frotar con el mío y apoyando mis manos en sus nalgas y apretándolo contra mi cuerpo, nuestras bocas voraces recorrían todo lo que encontraban a su paso, besos, suaves mordidas, su olor, su temperatura se metía en mi cuerpo y me avivaba el fuego interior que no podía dominar y me afloraba por todos los poros. La pasión era incontrolable, los cuerpos parecían despojados, en carne viva, se expresaban con total libertad, la ternura de Antonio era como la de un niño en un cuerpo de hombre. Yo sentía que estaba amando a esa persona que apenas había conocido unas horas antes. Describir lo que aconteció esa tarde sería imposible de contar, solo él y yo lo sabemos, quedó incrustado en nuestros cuerpos como una marca indeleble.

    Fue realmente mágico, nunca pensé en vivir una situación de empatía total, gozaba acariciando ese cuerpo, descubriendo sus zonas mas sensibles, el sabor de su boca, su entrega de cuerpo y alma, sentía eso, que podía acariciar su alma de niño adulto, que me metía dentro de él y podía acariciarlo por dentro. Perdimos noción del tiempo y sentíamos que ninguno de los dos quería que ese momento mágico acabase. Sólo sería un paréntesis. Lo mejor estaba por llegar.

    Mas tarde salimos a cenar, eran cerca de las 10 de la noche. Elegimos un restaurante que estaba frente a la plaza. Caminaba a su lado y podía sentir la energía que me transmitía. Era algo nuevo que hacía mucho que no experimentaba, me reconocí feliz de poder volver a sentir esas sensaciones que me llenaban el cuerpo y la mente. Él llevaba una sonrisa dibujada en su cara y de tanto en tanto con un gesto casi imperceptible, su mano rosaba la mía al caminar, era un mensaje que solo nosotros podíamos entender, otra manera de comunicarse, una especie de conversación cifrada de nuestros cuerpos, de esa plenitud que acabamos de vivir apenas unos minutos antes.

    Antonio miró la carta y optó por un espagueti con hongos, yo elegí ravioles a los cuatro quesos y para beber un torrontés riojano bien frío. Sentía que los dos estábamos en plenitud. La cena transcurrió contando cada uno la experiencia del viaje. Antonio me contó de su visita a la ciudad sagrada de los Quilmes que lo había movilizado mucho, antes había estado en Tafí del Valle. Él había viajado de Sao Paulo a Tucumán, con escala en Buenos Aires y su plan era desde Tucumán hacer Salta y Jujuy con especial dedicación a la Quebrada de Humahuaca, yo le conté que el norte para mí era una pasión, y que era la cuarta vez que lo estaba haciendo, y también que en mis planes estaba conocer Cachi que era algo que tenía pendiente. Noté que se entusiasmaba, me preguntó Por qué? Siempre me sentí atraído por los lugares pequeños que conservaban su historia, que uno podía palpar su esencia, vivir su pasado y vivir su presente sin incorporar las tendencias de las grandes ciudades.

    Mientras hablaba su rostro se iluminaba y notaba su creciente interés, ahí me contó de su historia en Pernambuco, en un pueblo muy pequeño, de campesinos que trabajan la tierra y vivían su vida disfrutando de las pequeñas cosas, sin centro comerciales ni cuestiones mundanas vacías de contenido y que a él lo hacía muy feliz eso, y que su deseo era conocer lugares similares. Lo notaba inquieto y percibía que me quería proponer algo. Fue allí que le pregunté si le gustaría conocer Cachi, su cara se volvió a iluminar y me dijo que sí, que no sé atrevía a proponerlo, y que si no me molestaba le gustaría hacer eso conmigo. Ningún problema, exclamé, dalo por hecho, para mi es muy agradable viajar acompañado, me sentiría muy cómodo de hacerlo contigo.

    Terminamos de cenar y volvimos al hotel, era una noche cálida y caminamos despacio, casi llegando, me agarro la mano y me dijo: me siento muy bien al lado tuyo, siento que sos la persona que siempre busque encontrar. Una sensación bienestar me recorrió el cuerpo y una erección repentina acusaba recibo de sus palabras. Cuando cerré la puerta de la habitación y me di vuelta, él estaba parado de frente, camine a su encuentro y lo abrace, nuestras bocas se encontraron con desesperación, sentía su olor, la tibieza de su piel, su boca que devoraba la mía, sus manos que me invadían, era todo ternura, frágil y fuerte a la vez, era la persona que yo también quería encontrar, y que pensé que nunca llegaría a mi vida.

    Nos fuimos desnudando de apoco, yo disfrutaba cada parte de su cuerpo que se iba descubriendo a medida que la ropa iba cayendo al suelo, me quería meter dentro de él, habitar ese cuerpo que tanto deseo me provocaba. A veces acariciaba y otras veces rozaba su piel y podía percibir como su cuerpo se estremecía. Creo que tanto él como yo estábamos habidos de afecto y de sexo. Éramos un volcán en plena erupción. Exhalábamos pasión por todos los poros.

    Nuestros cuerpos desnudos se tocaban, yo sentía su palo duro frotar el mío, eran dos espadas en pleno combate, con mis manos apretando sus nalgas trataba de mantenerlo firme contra mi cuerpo mientras le comía la boca, metía mi lengua en la suya y recorría ese hueco adonde a él le gustaba alojar mi pija, su boca era el nido de mi pájaro y la mía la del suyo. Me gustaba sentir su boca caliente masturbando mi pija, lo hacía con una sensualidad que me provocaba explosiones de placer, sentía que no tenía límites el goce que experimentaba. Él me fue empujando hasta la cama y yo me dejé caer de espaldas mientras se iba deslizando sobre mi cuerpo hasta llegar a la pija que estaba desesperada por entrar en su boca. Pero Antonio hábilmente postergaba ese instante mientras jugaba con mis testículos, chupando uno y luego el otro, detenía su lengua en la base del escroto y lamía habido los pelitos mientras yo le frotaba suavemente las tetillas.

    El tiempo parecía detenido, solamente en el mundo éramos él y yo, nada más. Después él se paró y yo me senté en la cama para poder meter su pija en mi boca, sentía su olor a sexo y mi volcán interior volvía a explotar, mientras recorría su miembro rígido, caliente y duro como un hierro al rojo vivo, con mis manos trataba de abrir las nalgas de él buscando su agujero que estaba húmedo, entonces con suavidad comencé a frotar ese anillo peludo que tanto me excitaba y sentía como se iba dilatando lentamente hasta que logré meter un dedo fue en ese momento que me agaché lo hice girar y su cola hermosa, dura y redonda quedó frente a mis ojos con desesperación comencé a chuparla tratando de meter mi lengua adentro, mientras escuchaba los gemidos de placer de Antonio que me contagiaban su deseo, con lengua y dedos trabajé para que lograra una dilatación que me permitiera penetrarlo sin dolor, cuando sentí que lo había logrado lo voltee sobre la cama y me monte arriba de él para clavar mi pija en su cola ardiente que imploraba ser penetrada.

    Una vez logrado el acople nuestros cuerpos se pegaron y comenzó un balanceo armonioso donde podía percibir como mi pija entraba y salía de su agujero que ardía, era mi cuerpo adentro de su cuerpo, con mi boca yo recorría su cuello dando suaves mordiscos que lo hacían gemir sin pausa y entre gemido y gemido me imploraba que lo cogiera, -cogeme papi, cogeme papi- por momentos me aquietaba porque me gustaba sentir como el anillo de su cola me apretaba la pija en un acción incontrolable de placer y él me pedía que siguiera, que no me detuviera, pero a veces que estuve a punto de eyacular me detenía para postergar ese momento, pero llegó un punto donde fue imposible y finalmente me derrame dentro de él con fuertes gritos de placer que no podía evitar y que hicieron que él también lo hiciera. Cada chorro de él provocaba una contracción de su cola que me volvía loco y yo entonces sentía que seguía con orgasmos profundos que se repetían uno detrás del otro, finalmente los dos caímos exhaustos en la cama abrazados. Nos quedamos largo tiempo acariciándonos, me gustaba sentir la tibieza de su piel y aspirar su aliento. Me sentía feliz.

    Fue una larga noche de hacer el amor a cada rato. Calculo que nos dormimos como a las 4 de la mañana.

    Fin de la primera etapa del viaje.

  • Como mi esposa disfruta de una fiesta con varios hombres

    Como mi esposa disfruta de una fiesta con varios hombres

    Este relato es sobre mi esposa Bertha que ya tenía 43 años en ese tiempo, nos invitaron a una fiesta swinger en la casa de unos amigos.

    Ya que estábamos en la fiesta nos tomamos unas copas apropósito Bertha se viste muy cachonda para esas fiestas, mi esposa se viste muy puta con un top que solo le tapaba las tetas sin sostén se le veían muy ricas se transparentaban sus pezones, con una minifalda tableada de esas que dejan poco a la imaginación unos tacones tipo puta que la hacían ver riquísima.

    Estábamos ya algo ambientados y los participantes que la mayoría eran hombres solos sacaban a bailar a Bertha y por supuesto le decían cosas subidas de tono que se veía muy cachonda, que parecía una rica patita que ya se la querían coger ella se ponía cada vez más cachonda y así comenzó,

    Bertha se sentó en un sillón donde dos de los hombres de sentaron a su lado comenzando a besarla y manosearla le sacaron las tetas fue fácil y se las comenzaron a mamar y manosear mientas unos le acariciaba las piernas y se la separo para poder manosearla frente a todos poniéndonos bien cachondo se veía muy puta, mientras los hombres comenzaron a desnudarse y sacarse las vegas para que ella se las tocara y acariciara ya tenía las vergas agarradas una con cada mano mientras ellos la seguían manoseando las piernas las tetas y ella disfrutando de lo lindo.

    Los tipos comenzaron a mamarle la rajita que estaba bien depila ditá y mojada para ese rato, gemía de placer mientras el otro comenzó a ponerle la verga en la boca y ella empezó a chuparla como un caramelo se la tragaba toda así estuvieron un buen rato, de repente se incorporó otro de los invitados y le ofreció su verga para mamarla ella aprovecho y chupaba las dos vergas una tras otra mientras el otro seguía mamándole la raja ella estaba como loca disfrutando las dos vegas y la rica mamada de raja, después de un rato uno de ellos se sienta en el sofá y ella se monta en la verga del tipo le entra riquísimo y se ve como goza mi esposa la penetración, ella quedo de espalda al tipo y viéndonos para que los otros tipos disfrutaran de sus tetas y para que siguiera mamando verga, pasado un rato para que se acomodaran un tipo acostado con la verga para que ella se montara ya bien penetrada otro de ellos comenzó a metérsela por el culo mientras ella pedía más verga y le metieron una verga en la boca ya la tenían bien ensartada por todos lados y ella solo gemía de placer, pasando un buen rato de limar sus orificios comenzaron a terminar echándole la leche en las tetas quedando bien cogida en el sillón se veía potísima, yo yo me acerque y le pregunte qué tal diciendo que lo disfruto mucho que quería más verga.

    Después de un rato yo comencé a darle mi verga para que la mamara después se la comencé a metérsela bien rico me saco la leche por lo caliente que estaba ya pasado un rato se levanta, sigue con su falda y las tetas de fuera se para en la cocina para tomar una copa y de repente se le acerca un tipo por detrás y la comienza a manosear ella se deja después le levanta la falda y le mete la verga así paradita se le ve una cara de puta disfrutando la verga adentro de ella se menea cada vez más para el tipo le eche la leche y así se queda en la cocina para que otro se la coja y así es pasaron otros dos y yo sigo disfrutando como se la cogían varios uno tras otro al terminar la noche paso por siete tipos junto conmigo espero les guste y lo disfruten espero sus comentarios.

  • Un oral por una calificación

    Un oral por una calificación

    Para comenzar les contaré un poco de mi físico, soy algo alta en estatura, cabello largo, ojos cafés y de un cuerpo no tan proporcionado, si bien tengo pechos pequeños y un culo mediano, no son mis mejores atributos. Se podría decir que lo más rico que tengo son mis labios, siempre me han dicho que son muy carnosos y ricos, eso junto con mi rostro que a muchos hombres maduros les provoca morbo que me vea con un par de años menos de lo que tengo.

    Esto ocurrió cuando yo era estudiante de primer semestre en la universidad, basta con decir que tengo a muchos chicos detrás de mí pero de momento no busco nada serio, solamente divertirme. Soy buena alumna no me mal entiendan solo que a veces una materia se me dificulta y es cuando sale mi lado pues caliente, ya que uso un poco la seducción con los profesores para pasar la materia. Como dije no soy de un cuerpo de modelo, pero uso lo más rico que tengo que son mis labios y mi boca para mis propósitos.

    En una de mis clases donde literal reprobar estaba muy claro, use mis dotes con mi profesor, un señor de unos 65 años aproximadamente es de lo profesores con mas tiempo en la escuela y era obvio que en más de una ocasión ha hecho cosas con las alumnas.

    Llegué tranquila al cubo (oficina) del profesor y pregunta a cerca de mi calificación, para esto yo estaba preparada con un labial súper brilloso que hiciera pensar al profesor solo en mis labios y bueno eso sucedió, después de un par de minutos hablando de la calificación y que iba a reprobar entonces fue cuando le dije:

    -“Profe, ¿no hay manera de subir la calificación?, tal vez pueda ayudarle con algo…”

    Se lo dije mientras me mordía el labio. Era clara la provocación y la verdad no me importaba si se enojaba el profesor, necesitaba pasar la materia así que daba lo mismo si no lo intentaba. Fue entonces cuando vi que se quedó viendo fijamente a mis labios, entonces se inclinó y me dijo esto:

    -“Si quieres pasar, tendrás que venir aquí, me bajare el pantalón y me darás la mejor mamada de mi vida, ese es el trato para pasar.”

    No pensé que funcionara tan rápido, pero era normal con mis labios nadie aguanta, entonces camine de tras del escritorio del profesor, él se bajó el pantalón y debo decir que su verga estaba grande, nunca me lo espere de un profesor y dios mío de verdad que cambio mi intensión tan rápido, pase de querer aprobar mi materia a querer esa verga dentro de mi boca.

    Le tomé la verga entre mis dos manos y comencé a masturbarlo lentamente mientras le escupía en la verga para hacerla un poco más resbalosa para mi mano. Se ponía dura en cada escupida que le daba, entonces decidí besarle las bolas y literalmente besarle cada parte de su verga. Sentirla tan dura en cada beso me hacía sentir muy caliente.

    Después lentamente abrí mi boca y comencé a meterme su verga, sentir lo duro que ya estaba hacia que mi boca sacara mas saliva, le estaba ensalivando toda la verga y era la primera vez que sentía algo parecido, todo mi labial se lo dejaba alrededor de su verga, de solo acordarme me pone muy mojada actualmente. Estaba disfrutando la mamada como una perra y entonces me dijo esto el profesor:

    -“Si que eres una zorra traga vergas, así me gustan las mujeres como tú, que se traguen todo, quieres pasar, continúa haciéndolo hermosa”

    No sé porque, pero esas palabras me prendieron mucho y comencé a hacer una garganta profunda, solo veía los ojos del profesor irse para atrás de lo rico que le estaba haciendo la mamada, y ahora con dos manos se la estaba dando. Cuando entonces el profesor tomo el control por un momento, tomo mi cabeza e hico que aguantara unos 10 o 15 segundos la garganta profunda y debo decir que ha sido mi mayor tiempo aguantando, no soy tan experta en eso y bueno seguido de eso, el profesor dijo:

    -“Eres una hermosa perrita, me voy a correr en esa linda cara y rica boca que tienes”

    Entonces se levantó, abrí la boca y mientras mis manos aun masturbaban su verga, mi profesor se corrió por todo mi rostro, labios, y boca. Una cantidad increíble de leche saco, me llenó la boca de leche. La verdad me sentí súper caliente en ese momento.

    -“Bien hermosa, ahí tienes mi leche en esa rica boca tuya, me has hecho la mejor mamada y eso que he recibido varias, pero ninguna como la tuya preciosa, te iba a poner 7 pero como me has dejado vacío te pondré el 10, espero verte en otro curso y me des una de tus ricas mamadas”

    Me levante, me limpie la cara, ya que la leche que se quedó en mi boca me la trague y bueno salí súper caliente del lugar y con una nota aprobatoria así que estaba en ese momento muy feliz.

    Espero esta anécdota les haya gustado. Esperen más historias como estas en el futuro!