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  • El estacionamiento

    El estacionamiento

    Tengo aproximadamente 20 años de juntada con mi marido, tengo 45 años de vida, en mi vida todo es perfecto, tengo familia con buena salud, trabajo, amigas y hasta un perro.

    En la casa nunca falta nada y siempre hace falta todo, ya saben los hijos y la vida requiere atención al cien por ciento. Mi vida sexual es… tranquila, sin sobresaltos, no hay mucho que contarles, tengo sexo satisfactorio casi cada viernes, mi marido no exige mucho y tampoco aporta tanto, no me puedo quejar, pero tampoco puedo presumirlo.

    Mi nombre es Carmen y eso es la historia de cómo me metí en problemas la semana pasada.

    Por pandemia, mi marido no fue a ver a su mama desde hace más de un año, este año el 10 de mayo cayo en lunes, así que mi marido decidió irse con los niños al pueblo de su mama (Arbolado. Hidalgo. México), es un pequeño pueblo que se encuentra a 4 horas de carretera de la ciudad donde yo vivo, por cuestiones de mi home office yo preferí quedarme sola, allá en el pueblo no hay buen internet y aparte invente una reunión en zoom muy importante con mi jefe (pura mentira) lo que quería era estar sola y relajarme al menos unos días, no es que no quiera a mis hijos, pero si necesitaba un respiro (ustedes me comprenden).

    El viernes antes de salir el sol, yo ya estaba haciendo sándwiches para el camino y estaba a punto de mandar a toda mi familia a casa de mi suegra, antes de las 7 de la mañana yo ya estaba sola y libre, se sentía tanta paz y tranquilidad que hasta me inspire y decidí hacer limpieza profunda de la casa, puse mi música favorita y me dedique en espíritu a limpiar hasta el mas recóndito rincón del hogar. Aunque no me crean lo disfrute mucho.

    Aunque hice pausas para comer o bailar con la escoba termine de todo casi a las 5 de la tarde, decidí darme un baño de tina, prepare unos quesitos y una copita de vino, vertí sales aromáticas al agua y me acompañe de un libro terriblemente aburrido.

    Tanto silencio y paz en mi hogar se sentían como un regalo divino, lo agradecía de corazón, pero… perooo. Me comenzaba a aburrir, necesitaba algo mas, pensé en alcanzar a mis hijos en el pueblo, pero también busque a mis amigas, tal vez quisieran venir a tomar cenar conmigo, tal vez una noche de pijamas, o un póker, ¡ALGO!… nadie disponible, todas tenían compromisos familiares, todas estaban con sus familias y con sus vidas ajetreadas.

    Tengo una amiga que ya es mayor de edad, seguro tendrá unos 67 años, aunque está muy bien conservada, pues si se le nota mucho la edad, pero ella es muy alegre y muy divertida, siempre cuenta cosas y echa chistes muy picantes, ella es muy jocosa y escandalosa, no hay reunión donde ella no sea el centro de atención y el alma de todas las fiestas. Con tal de guardar las identidades les cambio los nombres, pero a mi amiga le pondré Perla.

    Esa noche tarde-noche de aburrimiento le llamo a Perla, para proponerle una cena en mi hogar, a ella nunca la había invitado a mi casa, la aprecio bastante, pero me daría pena que mis hijos escucharan sus chistes o sus carcajadotas, Perla fuma como desquiciada y usa un perfume muy hostigoso, por todos estos detalles, nunca me atreví a involucrarla en casa, pero esa noche estaba sola y con ganas de reír. Le llamo a Perla y me cuenta ella no podrá acompañarme, que ella tiene visitas en casa y le es imposible ir a visitarme, pero me dice muy cómoda y sin más pose “Mi amorcita, si estás sola y aburrida, te recomiendo que vayas al estacionamiento, abren a las 6 y cierran hasta las 5 am”.

    Yo no sabía de que me hablaba, pero logro atraer mi atención, pregunté lo mas que pude y ella me dijo:

    – Es en la misma calle del teatro Metropolitano, (2 o 3 cuadras antes de llegar) lo reconocerás porque afuera unos tipos te ofrecen estacionamiento para el teatro, ellos traen unas lámparas en la mano, cuando entres te preguntaran ¿si pagas por hora, por tiempo o por evento? La respuesta es “por evento”. Ahí ellos te indican por donde es, ve y diviértete mucho.

    Yo trate de investigar mas, pero Perla no me dio mas detalles, me reitero que andaba ocupada con visitas y que tenía que colgar la llamada.

    Mi curiosidad estaba al máximo, me metí a internet a investigar, pero no encontré nada, esa noche, no salí de casa, me quedé viendo tv al final me quedé dormida antes de las 10 de la noche.

    Al día siguiente y después de hacer todo lo cotidiano en un sábado, después del almuerzo y lavar trastes me escribe mi amiga Perlita “hola ¿Cómo te fue? ¿Ya despertaste? ¿Te gusto la experiencia? ¿Ya te volviste adicta al estacionamiento?

    Yo inmediatamente le conteste, tenía mucha curiosidad y necesitaba más respuestas, muchas respuestas.

    Yo- Hola Perla, fíjate que anoche me quedé en casa, y no salí, si me dan ganas de ir a conocer este lugar, pero necesito más datos, ¿Cuánto cuesta? ¿Cómo tengo que ir vestida? ¿Hay que reservar? La verdad es que si tengo ganas de ir, pero ir sola me da un poco de corte.

    Perla – jajaja tranquila, no es caro, es un lugar al que muy bien puedes ir sola, te recomiendo que lleves calzones viejos, (te vas a orinar en ellos de la risa).

    Ve y diviértete tontita, después me cuentas.

    Por lo que me dijo, me hice a la idea de que era un teatro clandestino, eso de que me voy a orinar de la risa, me dio idea de ver una obra picara y graciosa, pensé que todo sería dentro de mi auto, no se imagine algo muy tranquilo.

    Mi amiga me dijo que abrían a las 6, así que me preparé para llegar a esa hora, preferí ir a conocer de día y no de noche, según mi intuición, es mas seguro a la luz del día (jajaja)

    Cuando llegue, me di cuenta de la calle donde me indicaron, era una calle fea, de día hay mucho movimiento, pero cuando cierran los negocios, eso se vuelve un desierto, inmediatamente identifique a los tipos con linternas, ellos me preguntaron lo que Perla me había anticipado ¿por hora, por tiempo o por evento? Yo muy segura de mi mismo dije “por evento”.

    Me indicaron por donde subir unas rampas (dentro del estacionamiento) subí 3 niveles y cuando vas a entrar al último hay una especie de telones largos y negros, son telones gruesos y brillantes, alguien ahí los abre para que tu auto pase sin tocarlos; una vez dentro de un área del estacionamiento todo era oscuridad, te pedían que apagaras las luces del auto y ellos te especificaban donde estacionarte, cuando entre había mas autos, no sé cuantos, pero aproximadamente 10 carros mas que el mío, no pasaba nada, solo había oscuridad y yo estaba sola dentro de mi auto, no sabía que estaba por pasar, no entendía ninguna dinámica, todo permanecía en un aterrante silencio y perfecta oscuridad, me comencé a desesperar y encendí las luces de mi auto, apareció a toda velocidad un tipo y me grito que apagara las luces, (las luces estaban prohibidas) entonces trate de preguntarle que había que hacer o hacia donde había que ir, pero el muy grosero y con pocas intenciones de ayudar me grito “investígalo tú, tú sabrás a que viniste” se fue entre las sombras.

    Me daba mucho miedo bajar de mi auto en plena oscuridad, este lugar ya me estaba pareciendo mas tétrico que divertido, decidí esperar unos minutos, tal vez algo pasara, después de un ratito, escuche los pazos de una mujer en tacones, trate de afinar mi vista entre la oscuridad y pude medio ver que una pareja caminaba hacia unas cortinas al fondo del lugar, sin pensarlo mas me baje de mi auto y corrí atrás de ellos, quería ver por donde era la entrada, esta pareja pareció muy confiada y se metió entre los telones negros, yo hice lo propio, eran muchas capas de tela colgada, era como un laberinto negro colgante, no sabías hacia donde te dirigías, solo caminabas esquivando pesadas telas de terciopelo grueso.

    Perdí a la pareja que caminaba delante de mi, pero llegue a un claro alfombrado donde podías observar a través de una especie de ventana, como estaban unas personas teniendo sexo, no sabía si ellos eran conscientes de que los observábamos, ellos estaban en una faena total, era como si estuvieran muy a solas en su casa, yo me quede observándolos en la oscuridad, cuando sonó junto a mi la muy suave voz de una mujer, me hablo casi al oído, me sobresalto, yo me encontraba muy concentrada viendo a una pareja tener relaciones y en eso me habla una mujer al oído, me dice de manera muy suave y dulce, “vente por acá”.

    Yo seguí la voz y llegue a un lugar mucho mas oscuro que antes, era una especie de sala grande con sillones amplios, no había ni una lucecita, era negro total, la mujer de la voz se sentó en un sillón y me jalo la mano para que la siguiera, ella solo dijo, deja que te den un buen masaje, lo mereces, inmediatamente aparecieron en mis hombros unas manos y me comenzaron a acariciar, muy rico, esas manos comenzaron a hacerme relajar de mi estrés y mi ansiedad, las manitas del masajista comenzaron a bajar mas de lo normal, sentí que ya rozaban mis senos, pero mientras esas manos estaban entretenidas con mi espalda y parte de mis senos, surgió una nueva voz de mujer, me decía: “aquí todo está permitido y que nadie le contaría nada a nadie”, la voz de mujer me decía “esta es tu noche, es tu momento, déjate llevar y deja de preocuparte, disfruta!”

    Las manos seguían avanzando, yo sentía como mis tetas ya estaban acaparadas por ese par de manos, la verdad es que desde ahí ya estaba excitada, poco a poco se me fue quitando el miedo y sin darme cuenta caí en un estado de “que pase lo que tenga que pasar” las manos realmente me estaban acariciándome muy rico, yo estaba disfrutando ese manoseo cuando en eso siento un beso de mujer en los labios, fue sorprendente pero a la vez fue sexualmente rico, me deje besar y correspondí esa lengua, nunca antes había besado una mujer, pero en las penumbras no me importo, seguí con el jueguito, la dueña de los labios me comenzó a quitar el blusón largo que yo llevaba puesto, yo facilite algunos movimientos y en cuestión de minutos quede en ropa interior, sentía caricias de un hombre (el del masaje inicial) y las caricias de la dueña de los labios suculentos, los 2 al mismo tiempo, ambos me acariciaban tetas y nalgas, ambos me besaban la espalda, pecho, y piernas.

    La mujer de los labios suculentos me levanta del sillón y me dice: acompáñame ven, me levanto del sillón y me hace caminar entre las telas, llegamos a otro claro de telas donde había taburetes y había luz roja muy bajita, aquí se alcanzaba a ver algunas siluetas y al fondo una barra de bebidas, era un ambiente muy sexual, muy raro, créanme lo mas raro de mi vida.

    Estábamos en este mini salón (forrado de telas) cuando se me acerca un mesero y me ofrece un trago, yo digo que si y antes de que yo eligiera que o cual quería, el me destapa una cerveza, no hubo como elegir, antes de terminar de darle el primer sorbo la mujer de labios deliciosos ya me estaba comiendo las tetas, sentía por todo el cuerpo sus caricias, ella usaba uñas largas y afinadas, se sabe cuando una mujer procura sus manos con tratamientos de salón o cuando una mujer se corta las uñas con cortaúñas en casa. esta mujer usaba tratamientos de manicura, yo estaba excitada y muy ansiosa, correspondí a cada caricia, cada beso y cada nalgadita, de pronto mi amiga se atrevió a mas y comenzó a tocarme bajo mi tanguita, (ahí supe porque Perla me recomendó no llevar calzones jajaj) sus manos eran muy expertas, en segundos me humedecí y me deje llevar por la situación, esos dedos me llevaron al cielo en segundos, esa mujer sabia como tratarme y como hacerme vibrar, mi mente estaba tan ocupada en sentir esas caricias y esas lamidas que sin darme cuenta ya había sobre mis tetas un par mas de manos, estas eran mas bruscas, apretaban mas duro, eran mas torpes a la hora de acariciarme, pero al final se sentía rico esa escena de sexo casual sin ni siquiera vernos las caras. Pronto llegue a un orgasmo muy fuerte, di un grito gigantesco, a lo lejos escuche unos aplausos, pero no me importo nada, yo estaba convertida en una zorra, yo era una persona sin conciencia nada, estaba inmersa en sombras y caricias.

    De la nada escuche mi celular, no estaba lejos, se oía el timbre de llamada, se escuchaba como como en otra recamara, yo me incorpore y busque, camine entre las cortinas de la mano de mi amiga y lo encontré en la sala donde me quitaron el blusón, cuando volví a esa sala ya había mas gente, no se veían, solo se escuchaban y se sentía mucha mas gente dentro de esa habitación improvisada con cortinas, mi amiguita me intento sentar ahí de nuevo, pero yo le pregunte si había algún lugar para dejar mi ropa, mi bolsa y mi celular, ella me dijo que lo mejor era dejar todo en el auto, que ella me acompañaba, me tomo de la mano y me guio hasta mi auto, cuando salimos de entre las cortinas note que ahí si había mas luz que adentro, y eso que al principio yo juraba que era oscurísimo, ahora me parece la zona mas iluminada del lugar.

    En fin abrí mi carro y deje mis cosas, mi amiga me pregunto que si la podía invitar a pasar, yo le dije que si pero mi carro es un auto muy pequeño, tengo un compacto de gama económica (muy incómodo para el sexo) pero le dije que con gusto era invitada, ella se rio y dijo, “ya se a dónde llevarte” me tomo de la mano y me guio hacia otro rincón de ese estacionamiento, yo caminaba en tacones solo con ropa interior, en la mano solo traía las llaves del carro, mi amiga dijo en voz mas alta, ¿alguien que me lave el carro?

    En eso salió presuroso el “viene viene” que antes me había regañado por encender las luces y mi amiga le dijo cual era mi carro, le di las llaves en la mano y seguí caminando hacia el rincón misterioso, mi amiga abrió las cortinas y entramos a una nueva área, aquí había una especie de escalerilla que te permitía entrar a un camión sin asientos, en el piso del camión solo había colchonetas y almohadones, esta era la zona mas oscura de todas, aquí si no había ni un leve rayo de luz, aquí no se veía ¡Nada!

    En cuanto estuvimos las dos dentro, mi amiguita cerro las puertas del camión y todo quedo en absoluto silencio, aquí ya no se escuchaban risitas ni gemidos ni nada , aquí era silencio total y oscuridad absoluta, mi amiga venia 2 pasos atrás (ella cerro las puertas) yo entre y para no caerme, me recosté en la colchoneta y mi amiga me alcanzo y comenzó a besarme muy tiernamente, después comenzó a besarme tetas y barriga, con mucha destreza me despojo de mi bra y mi tanga, quede totalmente en cueros, ella me recostó de una manera muy cómoda donde abrí mis piernas y ella puso su cabeza entre ellas, me dio una lamida y lengüeteada que me hizo ver las estrellitas mas luminosas de toda mi vida.

    Fue un orgasmo hermoso, ella se recostó junto a mi para seguirme besando, entonces me atreví a corresponder el favorcito, yo nunca antes había besado una mujer y hoy hasta sexo oral le voy a practicar (pensé) inicie por las tetas, tuve mucha dificultad para zafarle el corset y ella me ayudo, estaba iniciando mi viaje (con las manos) rumbo a su vagina cuando ella pregunto con voz juguetona ¿estas segura? Yo estaba tan caliente y prendida que no la escuche, ella se incorporó y se deshizo de toda su ropa, cuando quedo totalmente desnuda dijo “ahora si mi amor ven” yo me acerque a gatas a tratar de encontrar sus piernas y meter mi cabeza entre ellas, ella a tientas me encontró mas rápido y se acomodó yo acariciaba su abdomen y de pronto sentí algo descomunal sentí que tenía un pene gigante!!!

    Mi amiga tenía un pene mucho mas grande que el de mi marido, era una vergota, me desconcertó totalmente, no sabía que hacer, me dio miedo, me dio asco, me dio algo, no sé qué, ella se me acerco y me dijo: “no te fijes, solo disfruta que ya estás aquí” yo me acerque a lamerle por miedo o por compromiso o no sé porque, era un pene tan grande que generaba mucha incomodidad si lo metía en mi boca, era inmenso, al notar mi terrible ejecución en el sexo oral, ella me giro y comenzó a lamerme la vulva, me dio lenguetones y pequeños mordiscos que hicieron que se me olvidara aquella sorpresota, de pronto sentí como me comenzó a coger en posición de posición de perra, la verdad es que yo no sabia que existieran penes de ese tamaño, nunca los había visto, ni en el porno que a veces reviso, este pene era descomunal, pero adentro de mi se sentía perfecto era como llenarme al 100% eso me generaba mucho placer, era algo violento y sexy, había mucho morbo en mi, físicamente el penesote estaba matándome de placer, pero la idea de que me besuqueaba con una lesbiana me divertía, pero la idea de dejarme coger con un trans, me volvía loca.

    Un buen rato me penetro, varias veces sentí orgasmos muy vibrantes, me cambio a varias posiciones, pero donde me hiso flotar fue cuando yo lo cabalgue, ahí si sentí ver a dios y que me sonriera, ¡fue una cosa mágica!

    Después de varios minutos de brutal placer, sentí como mi conchita se llenó de leche tibia, no crean que poquito, sentí mucha leche tibia en mi conchita, fue una venida profusa y abundante, fue muy intenso, la verdad fue delicioso.

    Después de esta gran experiencia ella me abrazo y unos minutos y alguien tocaba la puerta del camión, yo me incorpore y ella busco su ropa entre los almohadones, yo estaba por caminar hacia mi carro cuando mi amiga me dijo, no te vayas, quiero que conozcas otro lugar, en ropa interior camine hacia otro rincón del estacionamiento, ahí entre a otro camión, había mas ruido y mas calor, el cajón era como los de los trenes, esas cajas de metal amplias y cerradas, así era, a mi se me imaginaba que eran cajas de camión, pero con piso de colchón y almohadones por todas partes, hasta el final se veía una luz muy tenue que parecía una barra de bebidas, trate de caminar hasta ahí pero me tropezaba con gente, se oían gemidos y risitas, se oía barullo pero nada en concreto, nada con claridad, en mi torpe camino sentía caricias furtivas de manos que no adivinaba donde estaban, de pronto me tropecé y caí, entonces fui sometida por muchas manos, muchas risas, muchas palabras, varias manos me sujetaban los brazos y me acomodaban, sentía lenguas por toda la piel, casi de inmediato sentí como mi ropa interior fue rota y se me despojo de ella, sentía chupetones en cuello y espalda, sentía dedos en mi vagina y ano, sentía dedos en mi boca, me jalaban el pelo y me pellizcaban los pezones, me mordían los pezones, me daban nalgadas, me mordían las piernas, las ingles, sentía como alguien lamia lis pies, sentía como uno me comenzó a penetrar un pene, sentía que entraba y salía sin compasión, al mismo tiempo tenia dedos atacando mi ano, dedos atacando mi clítoris, de pronto me jalaban el cabello y dirigían mi boca a mamar otro pene.

    No había manera de contar cuantas personas estaban participando conmigo, no había manera, eran muchos, todos me hacían algo, algunas sensaciones eran dolorosas, otras eran muy excitantes, no sé cuántos orgasmos tuve, no sé cuántas veces o cuantas personas me penetraron ahí, no sé cuántas horas pase en medio de esa bacanal, sé que perdí el conocimiento, aprendí que después de varios orgasmos al hilo, tu cuerpo se desmaya, cuando desperté alguien me penetraba por la vagina y alguien por el ano, tenía el cabello y la cara llenas de semen, mis tetas estaban ocupadas por una bocas que me succionaban y me lengüeteaban con mucha fuerza, fue un descontrol sexual súper intenso.

    Ha sido la experiencia más morbosa y asquerosa de toda mi vida. Como pude me incorpore y salí de ahí, salí sin ropa, sin zapatos, sin dignidad, Salí mas cogida que nunca en mi vida, de camino hacia la puerta del camión, sentía mas caricias, voces que me pedían que me acostara, yo ya había tenido suficiente, cuando pise el frio piso del estacionamiento me di cuenta de que adentro se quedaron los zapatos y mi ropa interior, ya no importo, solo camine desnuda a mi carro y me metí en el, como pude me enfunde el blusón que ahí estaba hecho bola y sin mas encendí el motor, inmediatamente se acercó el “viene viene” y me pregunto que si ya me retiraba? Yo dije que si solo con la cabeza, no podía hablar, tenía mi boca llena y embarrada de semen, estaba terriblemente desecha mas que nunca jamás, mi cara estaba tiesa de tantos fluidos que pasaron sobre de mi.

    Pregunte que cuanto debía, el señor me dijo: lo que guste dejar de propina, yo saque un billete de 200$ y lo entregue, él sonrió y me dijo, “cuando guste sabe que aquí la esperamos de vuelta”.

    Maneje hacia afuera del estacionamiento y note que ya era la madrugada, eran casi las 3 am.

    Maneje hasta un motel que está relativamente cerca de mi casa, no quise llegar en esas condiciones a mi hogar, yo sabía que no había nadie, pero también preferí asearme y recomponerme en otro lado, rente una habitación y me metí sola, entre a bañarme y me di cuenta de que tenía muchos chupetones y marcas de mordidas en mis tetas y nalgas, lave como pude mis partes íntimas, me dolían mucho, me punzaban, era como haber hecho mucho ejercicio, me sentía exhausta. Me bañé muy bien y me fui a dormir a mi casa.

    Al otro día desperté como a las 2 de la tarde, fui a la farmacia a comprarme una pastilla del día siguiente (por si las dudas) y me volvió a llamar mi amiga Perla, esto fue lo que se dijo en la llamada:

    Perla- ¿hola como estas?, ya reviviste?

    Yo- si gracias

    Perla- anoche fui al estacionamiento, te estuve buscando, pero no te encontraba, luego fui al área de cinito y resulta que te encontré, que buena función nos regalaste anoche, mira que hacer que Julia se corra dentro de una dama es novedad.

    Yo- ¿cómo sabes eso?

    Yo- ¿quién es Julia?

    Perla – todo lo que pasa dentro de los remolques es transmitido por cámaras en el área de cinito, nosotras las morbosas podemos verlo todo como si fuera un cine porno, pero en tiempo real. Julia es la trans que te merendaste anoche.

    Me quede petrificada, Perla me consoló y me dio confianza, pero me quede atónita, perpleja, quede en shock.

    Perla me sugirió que le contara a mi marido, me recomendó invitarlo y dejarlo vivir esa experiencia.

    Lo que hice en la mañana fue llevar mi bicicleta al campo, aventarla a toda velocidad a un barranco y con eso fingir una caída y raspones, no podía aparecer frente a mi familia con mil chupetones en el cuello.

    Por la tarde volvieron todos juntos, felices y contentos de ver a la abuela, yo estaba nerviosa, pero conté la historia de la caída de la bicicleta en el bosque, mis hijos me creyeron, pero mi marido comenzó a hacerme mas preguntas.

    Muy discretamente en la cocina, le dije en voz muy bajita, “cállate y no preguntes, mas tarde te platico, por lo pronto sigue la corriente.

    Después le cuento que pasó después.

    Besos!

  • Pequeños matices pueden cambiar el curso de tu vida

    Pequeños matices pueden cambiar el curso de tu vida

    Relaciones complicadas cuando hay un trío, uno real, otro cibernético y tu misma, relaciones complicadas cuando deseas lo mejor de las dos, pero pequeños matices siempre te van a llevar por la senda adecuada o puede que no.

    Os diré que este relato me toca muy cercano en el tiempo, no hacía mucho había estado un poco perdida en el amor dejándome llevar por la soledad con sexo cibernético, pensamientos y deseos de los que una pantalla del ordenador no fuera más que una ventana por donde poder pasar o entrar, sabía que sería imposible, pero soñaba con que aquellas palabras y fotografías se hicieran realidad, pero al final una promesa, un viaje inolvidable, una cena en la playa con un anillo de compromiso de por medio me hizo recapacitar, volver a encontrar el camino perdido, rehacer mi vida, mi amor, hasta cuando… No lo sé, quien lo sabe, ahora solo vivo día a día esperando el momento de unirme a él, quiero ser feliz, pero con él y este es el relato de cómo empezó y quien sabe como terminará, pero los dos hemos dado ya un gran paso hacia delante, un paso que no será el último.

    Tengo la necesidad no sé por qué de contaros este relato el cual tengo tan reciente en mi memoria, no hace ni un año que pasó, quizás ocho meses, puede que tres, quizás no más de un mes o es posible que ayer mismo, realmente el tiempo para mí es irrelevante, mi vida era un poco cajón desastre con mi pareja, con el hombre al cual adoraba y adoro, su trabajo nos estaba separando y sus ausencias debido a los muchos viajes que tenía que realizar a pesar de la pandemia estaba minando poco a poco nuestra relación, yo prefería amor a dinero y él por aquel entonces dinero al amor, eso me llevó a ponerme delante del ordenador buscando… y lo encontré, tanto es así que me traicioné a mi misma haciendo cosas que juré no hacer nunca más, también es cierto que conecté con la persona que contacté desde un principio y me transmitió seguridad aparte de una excitación irracional que hacía que humedeciera las bragas con dos o tres líneas o con sus fotografías.

    Ahora echo la vista atrás y me sigo excitando recordándole, en aquel tiempo no solo me masturbé con él, también durante la semana, por la noche mi cabeza soñaba que estaba allí con él, más allá de un gran océano, haciéndome el amor bajo las sábanas, no le conocía, tan siquiera conocía el sonido de su voz aunque es posible que sí, tan siquiera su cara, solo un torso, solo un miembro sexual, solo unas líneas frías en el ordenador hasta que se calentaron y ya deseaba su pene, deseaba tenerlo dentro de mí haciéndome gemir, haciéndome el amor.

    Pero todo cambió aquel viernes después de una cena familiar cuando me acosté, soñando y masturbándome con él, casi no pude dormir esa noche pensando en que hubiera pasado si viviera en España, si viviera cerca de mi en Valencia y hubiera quedado con él como por ejemplo a tomar unas inocentes cervezas, posiblemente y solo sigo, posiblemente hubiéramos terminado follando, pero como cambia todo porque ese sábado por la tarde sin que yo le esperara mi novio se presentó en casa después de haber decidido adelantar un día su vuelta, tan siquiera me di cuenta cuando entró, no me di cuenta hasta que no se metió en la ducha conmigo sorprendiéndome por la espalda, aparte del susto evidente la alegría fue inmensa de tenerle en casa, de sentirme abrazada por él y supongo que él se sorprendió de lo excitada que estaba, pensando que había sido por él y que mi vagina ya rezumaba flujo nada más verlo, la verdad era bien distinta, puesto que en esos momentos yo me estaba masturbando pensando en otro.

    Acababa de meterme en la ducha, el agua me caía en forma de lluvia sobre mi cabeza, el agua estaba caliente cuando empecé a calentarme también por dentro, una vez más esa imagen, ese pene delicioso aparecía en mi cabeza, no sé por qué me pasaba y el caso es que pasaba, bueno quizás el hecho de haber estado mandando mensajes durante el día podía haber ayudado a ello, me enjabonaba pasando mis manos por mi cuerpo, por mis brazos, por mi tripa subiendo hasta mis senos que frotaba y acariciaba, levantaba una pierna y luego la otra enjabonando los muslos y pasando mis manos por mi vulva, un poco de jabón especial para esa parte tan íntima y mis dedos paseaban entre mis labios hasta mi vagina, la lluvia que seguía cayendo iba impidiendo hacer espuma en mi cuerpo y las pequeñas gotas de agua resbalaban por él, desde mis pezones nacían pequeños ríos que iban cogiendo diferentes direcciones al paso por mis senos hasta precipitarse al suelo de la ducha.

    De mi monte de Venus casi depilado empezaba una pequeña cascada que caía entre mis piernas hasta que mi mano interrumpió aquel cauce al meterse de por medio, mis dedos acariciando mi clítoris continuamente y mi dedo corazón se metía en mi vagina metiéndolo y sacándolo, pensando que era aquel pene con el que últimamente soñaba, un pene que dejaba que iniciara su incursión en mi interior atravesando las puertas rosadas de mi sexo e internándose lentamente hasta notarla muy dentro de mí y en esos momentos levantaba mi cabeza cerrando los ojos, abriendo mi boca sintiendo como la lluvia caía sobre mi rostro, soñando y sintiendo que ese pene me atravesaba una y otra vez haciéndome gemir.

    Ese fue el momento en el que mi novio entró en la ducha, una ducha enorme donde cabíamos los dos plácidamente, con un plato en el techo que hacía que lloviera a nuestro gusto, ese fue el momento elegido por el destino para que mis senos fueran secuestrados por sus manos, que mi cuello se viera envuelto en llamas por sus besos y que por detrás de mí en mis glúteos sintiera su pene llamándome para que le dejara entrar, me di la vuelta nerviosa y su cara reflejaba la alegría de haberme sorprendido, de que estuviéramos los dos juntos nuevamente, lágrimas de alegría empezaron a caer por mi rostro y nuestros besos no tardaron en aparecer, fusionando nuestros labios a la vez que nos abrazábamos.

    A pesar de estar pensando en otro, estaba tremendamente contenta de que Tomás hubiera vuelto de viaje, a pesar de todo le quería como nunca había querido a nadie y nuestras manos no paraban de acariciar nuestros cuerpos mojados, besos y preguntas de sorpresa como el que hacia allí, no podía pensar en esos momentos en otra cosa más que en Tomás, todo lo demás se había esfumado como arte de magia, su pene que me golpeaba entre los muslos continuamente que yo ahora lo hacía subir y bajar entre mi mano, Tomás me besaba una y otra vez el cuello diciéndome que me deseaba y lo mucho que me había echado de menos y a pesar de que yo sabía que allí de donde venía tenía una amante, una rubia de bote de esas despampanantes con la que se acostaba, estaba feliz de tenerlo nuevamente y de que me dijera esas cosas al oído.

    Me arrodillé en aquel suelo mojado y empecé a subir y bajar mi mano por su pene, le miraba cuando empezaba a metérmela en la boca, a lamer su glande bajo la lluvia mojándonos a los dos por igual, su pene llenaba mi boca y se deslizaba despacio hasta mi garganta, salía y lo mordisqueaba con mis labios pasando la punta de mi lengua por el contorno de su glande, le veía disfrutar, le veía gemir con sus manos sobre mi cabeza llevando el mismo ritmo cuando otra vez su pene desaprecia en mi boca, me gustaba verle así, me gustaba chupársela porque sabía que le encantaba y sin embargo algo dentro de mí empezaba a cambiar, me acordaba de la rubia de bote y no podía más que sentirme desplazada y segundona.

    Es cierto que nuestra relación siempre fue muy abierta, ninguno de los dos tendríamos que dar explicaciones por un momento o una noche de lujuria, pero no es más cierto que lo habíamos hablado y los dos estábamos de acuerdo en dar un paso más en nuestra relación y ser los únicos, que yo fuera suya en exclusiva y el mío, pero parecía que le costaba y yo sin embargo lo estaba consiguiendo a pesar de mis deslices cibernéticos, quizás y solo digo quizás, a partir de ese momento en que me sentí traicionada una vez más, con su pene en mi boca cerré los ojos y empecé a imaginar otra vez, imaginar que ese pene que me estaba comiendo era ese que tanto anhelaba tener por una pantalla de ordenador, ese pene que despertó a la gata dormida que tenía dentro aquella noche cuando le envié una fotografía, mis ojos cerrados y ya solo estábamos él y yo debajo de la lluvia de mi ducha, en esos momentos Tomás se había ido.

    No sé cómo explicarlo, ya no era un sueño en que me imaginaba su pene penetrando en mi vagina, no estaba físicamente, pero estaba, es como si hubiera invadido el cuerpo de Tomás, le sentía allí conmigo, aquellas pocas líneas habían calado en mí y le habían introducido dentro del cuerpo de mi novio, ahora el que sujetaba mis caderas con sus manos mientras yo abría un poco las piernas apoyando mis manos en la pared de azulejos de piscina, ahora era él y su pene el que merodeaba mi vagina y me empezaba a follar.

    El agua caía sobre mi espalda, los gemidos al sentirme penetrada por él diluía el sonido de su cuerpo golpeando el mío por detrás salpicándonos de agua, su pene se abría paso dentro de mi cuerpo, sus manos continuamente acariciando mi espalda y con movimientos fuertes y certeros me iba arrancando los gritos al entrar dentro de mí, yo también empujaba mis nalgas hacia atrás yendo a su encuentro, abrazándome la tripa con sus manos y metiendo su pene metido muy al fondo de mi vagina, casi sin moverse daba dos pasos hacia atrás apoyando la espalda en la otra pared, su espalda resbalaba hacia abajo por ella hasta que llegó a sentarse, él me había abrazado y no me soltaba, su pene estaba inmóvil en mi vagina hasta que me senté y una vez más aquel baile en mi interior empezó a sacarme los jadeos, gemidos y gritos.

    Desde que cerré mis ojos no los había vuelto abrir e imaginaba que era su pene el que me penetraba sin piedad, en cuclillas mi cuerpo subía y bajaba por su cuerpo teniendo como guía un pene que me estaba destrozando por dentro, mi espalda contra su pecho bajando con fuerza y rapidez, estaba tan excitada que quería sentir como me llenaba con su semen y que no pude saborear, entonces casi cuando estaba a punto chillar como una loba pronuncié su nombre, diciendo que me follara fuerte que quería sentirle llenándome con tu semen, en ese momento de excitación en que no eres consciente de lo que dices, pero al final te das cuenta y UPS… mi cuerpo y aquel pene dejaron de moverse, unos segundos en que ninguno de los dos queríamos decir nada salvo tierra trágame.

    Unos segundos interminables hasta que Tomás me abrazó con fuerza, se levantó sacándome su pene y me pidió perdón, luego hizo me tumbara boca arriba sintiendo como el agua de lluvia de la ducha golpeaba mi cuerpo, nos mirábamos sin decirnos nada a la vez que él se tumbaba encima de mí abriéndome las piernas y metiéndose entre ellas, acercaba sus labios a los míos pidiéndome perdón, me acariciaba las mejillas, se volvía acercar y se volvía a retirar, olía mi cuello, me lo besaba y bajaba por él hasta mis senos abriendo su boca y metiendo mis areolas dentro de él lamiendo mis pezones, dándome pequeños mordiscos con los dientes, su pene entre mis muslos y yo estaba avergonzada por haber nombrado el nombre de mi amante y sin embargo era él, el que me pedía perdón, estaba tan excitada por lo que me estaba haciendo que cuando tenía sus labios cerca de los míos iba a su encuentro sin tener suerte porque él de momento me esquivaba.

    Su pene se acercó a mi vagina y sin yo esperármelo me la empezó a meter suavemente y sin prisa, esa fue la última vez que pensé en mi amante, a partir de ese momento algo volvió a cambiar, ya no era él sino mi novio el que me hacía el amor, una vez más mi boca se abría inconscientemente cuando la sentía entrar, cuando notaba como me iba llenando por dentro y nuevamente mis ojos se cerraron cuando sus labios me empezaron a besar, nuestras leguas se juntaban bailando dentro de mí al igual que nuestros sexos que despacio muy despacio su pene entraba y salía de mi vagina dándome, ahora lo sé, uno de los mejores momentos de amor que he tenido con él, me sentía penetrada por él, por su pene, pero también me penetraba el corazón con sus besos suaves y cálidos, los susurros de amor al oído, los movimientos al unísono de los dos, como una máquina perfectamente sincronizada donde nuestras caderas se encontraban y movían lentamente, su pene apenas salía de mi vagina y la sensación era maravillosa hasta el punto que a la vez que gemíamos y gritábamos nos decíamos cuanto nos deseábamos y queríamos.

    Los dos empezamos a gemir cada vez más alto, su pene se empezaba a meter con fuerza en mi vagina volviéndome loca con cada empujón, saliendo y entrando ahora casi por completo y teniendo tan solo su glande dentro de mi vagina cuando la sacaba para metérmela después con mucha fuerza hasta el fondo haciendo que realmente gritara de placer y así varias embestidas hasta que teniéndola tan dentro de mí y casi sin movernos nos empezábamos a correr los dos a la vez notando como su semen me llenaba entera, queriendo todo dentro de mi cuerpo y llegando incluso a soñar que alguna semilla atravesara todas mis barreras nadando con fuerza y que terminara germinando dentro de mí. La lluvia de agua cálida seguía cayendo sobre nuestros cuerpos cuando su pene empezaba a retirarse, mi cara reflejaba la felicidad que sentía en esos momentos, la de él sin embargo ahora era de culpabilidad, seguía pidiéndome que le perdonara.

    Terminamos mojados en la cama, haciendo el amor toda la noche hasta el amanecer y despertando los dos abrazados, le había perdonado su aventura y él a mí la mía, yo dejé de pensar en aquel chico que por unos días me tuvo perdida pensando en él, pensando en que si le hubiera escrito, en que si hubiera hablado con él cara a cara, quizás todo habría cambiado y ahora estaríamos los dos bajo las sabanas follando, curiosa la vida, cambiando continuamente por pequeños matices, si le hubiera escrito una vez más…

    Y sin embargo ahora Tomás y yo estamos más unidos que nunca, ha pedido no viajar tanto y de momento lo tengo por fin a mi lado todas las mañanas al despertar, no sé qué nos deparará el futuro, espero que mucho sexo, pero solo con él, un futuro que menos mal no ocurrirá lo que soñé mientras me hacía el amor en la ducha, menos mal que hoy estoy mala… pero quizás dentro de unos años, no sé si uno, dos o diez, pero espero ser el jardín para su flor.

  • En los probadores con mi hermana

    En los probadores con mi hermana

    ¡Hola! Me presento, mi nombre es Roberto, soy un chico de 20 años, alto y con cabello medio largo oscuro, no estoy ni gordito y ni delgado.

    Mi hermana se llama Dayna y tiene 21, es alta como yo, cabello lacio, largo y oscuro, pechos y trasero ni muy chicos ni muy grandes, pero con unas caderas muy bien curveadas.

    Quisiera empezar diciendo que nunca he visto a mi hermana de otra forma más que como mi hermana. Todo empezó un día que mi hermana y yo salimos a la plaza comercial a comprar algo de ropa que ella necesitaba y yo la acompañé porque quedé de verme con mi novia en unas horas.

    Siempre he ayudado a mi hermana a buscar ropa de su agrado, siempre hemos sido un buen equipo; en esta ocasión estábamos buscando ropa para una pijamada que tenía planeada con sus amigas. Yo me separé de ella un rato para ver ropa para mí. Después de unos minutos la estaba buscando en la ropa para damas y pijamas, pero no la encontraba. Me acerqué al área de lencería porque siempre me ha gustado ver encajes o lencería que me gustaría que mi novia usara para cuando vamos al motel ya que le apena usar ese tipo de ropa solo paso a ver.

    Al llegar a ese departamento vi que mi hermana estaba ahí, llegué por detrás para asustarla:

    Dayna: ¡Ay menso!, ¡Me asustaste!

    Yo: ¿Pues qué haces aquí?, ¿No necesitabas pijama para tu pequeña pijamada?

    Dayna: Ah si sí, pero veces me gusta ver lencería porque… bueno, no te incumbe

    Yo: ¿A poco usas lencería con tu novio?

    Dayna: A mi me gusta pero a él no, dice que de todos modos para que uso si voy a estar desnuda

    Yo: wow jaja mucha información

    Dayna: Bueno y tú, ¿qué haces aquí?

    Yo: Pues te andaba buscando mensa, te me perdiste; además la neta me gusta venir a ver lencería que mi novia pudiera usar

    Dayna: ¿Le compras su lencería?

    Yo: Nah, le apena usarla, pero siempre paso a ver para fantasear un poco con ella usándola…

    La verdad esta conversación con mi hermana me estaba calentando un poco.

    Dayna: mmm ya veo, ay mi cuñis, con lo bien que le sentaría ponerse este tipo de cosas

    Mi hermana agarró unas medias de estilo de látex, como me gustan

    Yo: Si la verdad me gustan esas medias, no soy del tipo que disfruta el BDSM pero si me gusta mucho la lencería tipo látex

    Dayna: A mi igual pero nunca he podido ver cómo me queda

    A un lado de donde estaban las medias había diferentes vestidos sexys con espalda descubierta y mi hermana les empezó a dar una hojeada. Yo mientras me puse a ver el celular tratando de bajar mi calentura.

    Dayna: ¡Mira lo que encontré!

    Mi hermana me enseñó un vestido estilo látex con la espalda descubierta, súper sexy, cuando lo vi sentí como mi pene empezaba a crecer y apretar en mi pantalón.

    Yo: wow, está muy sexy, deberías probártelo y ver si te lo llevas, no creo que tu novio le ponga un pero

    Le decía esto para que fuera a los probadores y poder ocultar un poco mi erección

    Dayna: Nah no vale la pena, me molestaría mucho llevármelo y que él no lo aprecie

    Yo: Mira, pruébate el vestido con las medias y cuando te veas al espejo y te guste, sabrás que a él también

    Yo solo quería deshacerme de ella ya que mi novia llegaría pronto y con la calentura que tenía quería convencerla de entrar a un probador y me hiciera un oral al menos

    Dayna: mmm bueno, pero no te alejes mucho eh

    Yo: No te preocupes, te aviso si me tengo que ir o algo

    Mi hermana se metió con el vestido de látex y las medias para probárselas y mientras yo esperaba a que mi novia me mandara mensaje o algo. Después de unos minutos de esperar y seguir viendo lencería, mi novia me envió mensaje de que le sería imposible llegar a la cita por un pequeño problema que tuvo. Obviamente me molesté, pero fue por la gran calentura que tenía, solo le dije que se cuidara mucho y espero que todo saliera bien.

    Ahora no tenía nada que hacer y seguía muy caliente, mi pene se seguía oprimiendo contra mi pantalón y me dolía, consideré masturbarme en el baño de la tienda, pero le prometí a mi hermana que no me alejaría. Habían pasado máximo 10 minutos cuando mi hermana me envió un mensaje de si estaba cerca porque necesitaba ayuda. Me paré frente a los probadores y mi hermana me dijo que me acercara al probador donde estaba ella.

    Dayna: Anda acércate un poco porque no estoy del todo convencida, necesito la opinión de un hombre

    Yo: No puedo, son los probadores de damas, además te metiste en el de discapacitados y ¿si alguien me ve?

    Dayna: No seas menso, está bien solo por aquí, si quieres yo salgo para que no te cause tanto problema

    Yo: Nono, está bien, yo voy

    Me fijé si nadie nos veía, pero mi hermana tenía razón, estaba muy solo ya que era algo temprano.

    Dayna: Pero tapate los ojos al entrar porque quiero ver tu primera impresión cuando me veas

    Yo: Esto es ridículo, soy tu hermano…

    Dayna: Pero eres hombre, ándale por favor, solo quiero ver tu primera impresión

    Yo: Ok está bien, ya voy para allá

    Me tapé los ojos con mi mano de manera que solo podía ver el piso para saber hacia dónde estaba caminando. Cuando llegué al probador donde estaba mi hermana, me tomó de mi brazo y escuché que cerró la puerta con seguro. Me giró frente al espejo y se puso en frente de mí, lo supe porque vi sus pies cubiertos por las medias de látex.

    Dayna: Bueno, ojos en mi…

    Cuando mi vista se aclaró, mi pene se puso muy duro, pues se había bajado un poco con la noticia de que mi novia no vendría a la cita, pero cuando vi a mi hermana con el vestido y esas medias me quedé sin aliento, lucia tan sexy con esas medias y ese vestido. En el espejo vi la espalda descubierta y como lucia su trasero de manera tan sexy. Me quedé con la boca abierta y una gran erección.

    Dayna: Bueno… ya puedes cerrar la boca y decirme que piensas

    Yo: Yo… amm… perdón pero no esperaba… wow, la verdad se te ve muy bien

    Dayna: Gracias, la verdad no estaba convencida pero viendo tu reacción creo que si he de llevarlo jaja

    Ambos estábamos rojos, esa situación con nuestras parejas nos llevaría a nuestros más oscuros deseos y terminar cogiendo dentro de los probadores.

    Dayna: Bueno, quería probármelos con unos tacones altos pero creo que tienes tu cita con tu novia

    Yo: No, no te preocupes, me canceló hace poco

    Dayna: Ah bueno, entonces me esperas en lo que busco unos tacones? Te importa si me cambio en frente de ti? Es que no quiero dejar aquí porque está muy grande y tiene un silloncito muy cómodo

    Yo: Si si no hay problema, deja me tapo los ojos

    Me tapé los ojos con la mano y por más que le pedía a mi cuerpo tratar de no ver, abría una poco los dedos para poder espiar, pero la muy astuta me dio la espalda así que no pude ver más que su sexy trasero y su tanga negro. No podía creer lo que pasaba por mi cabeza, pero ver a mi hermana de esa forma me excitaba tanto, imaginaba tantas cosas para hacer con ella, mi imaginación volaba y me excitaba mucho, pero era mi hermana, estaba prohibido pensar todo esto.

    Dayna: Bueno, vi unos tacones que quedarían perfectos con el conjunto y eran de mi talla, vuelvo rápido

    En cuento salió de los probadores, cerré la puerta y saqué mi pene para liberar un poco la presión. Empecé a masturbarme tan rápido que casi me lastimo, pero no me importaba, estaba que reventaba de la excitación. Escuché unos pasos y rápido subí mi pantalón y oculté mi pene rápido dentro de mis calzones.

    Dayna: Hermanito, traje los tacones y algo más para complementar al conjunto, no tardo eh

    Salí un momento y me di cuenta de que la tienda estaba más sola, hasta la música se escuchaba un poco más alta.

    Dayna: ¡Hermanito!, ¡Pásale!

    Esta vez pasé sin taparme los ojos. Cuando entré no podía creer que mi hermana se veía más sexy con aquellos tacones altos y brillantes, las medias negras, el vestido y unos guantes largos de latex haciendo que se viera perfecta y tan sexy. Tuve una erección tan difícil de esconder que me puse rojo de la excitación y la vergüenza

    Dayna: Jeje me alegra que a ti y a tu amiguito les gustara, significa que a mi novio debe gustarle también

    Yo: oh… si mi… perdón pero es que… que pena jaja perdón

    Dayna: No te preocupes, es normal cuando ves algo que te excita solo no puedes ocultarlo

    Dijo esto mientras veía mi pene marcado por mi pantalón y se mordía un poco el labio inferior. En ese momento la atmosfera era tensa y excitante, no podíamos ocultar que ambos estábamos a reventar de la excitación

    Dayna: Espera, me acaba de llegar un mensaje

    Yo: ¿Qué pasó?

    Dayna: Pues… que se canceló mi pijamada

    Yo: Vaya, que lastima que tus amigas…

    Dayna: (Interrumpiéndome) es que no iba con mis amigas, mi novio y yo teníamos toda la noche planeada para cenar y después ir al motel a coger.

    Era raro escuchar a mi hermana tan abierta conmigo, solo me acerqué y la tomé de un hombro para demostrarle que ahí estaba con ella. Se quitó las mangas de látex y le contestó molesta a su novio. Dejó su celular a un lado y me acerqué para abrazarla. Al oído me dijo que más que estar molesta porque le hayan cancelado era la calentura aculada. Era claro que se sentía como yo y ese abrazo no ayudó a sentirnos menos calientes pues prácticamente restregaba mi pene cerca de su vagina y mis brazos bajaban inconscientemente por su espalda. Ese abrazo duró más de lo que esperaba pero estaba tan excitado que quería seguir sintiendo su calor. Vi por el espejo su espalda y redondo trasero y sufría no poder hacer nada. Me separé un poco de ella y quedamos con los cuerpos pegados por la cintura

    Dayna: (Muy roja de la cara y sin verme fijamente) ¿sabes?, probarme todo este conjunto hizo volar mi imaginación y excitarme un poco

    Yo: Ni que lo digas, ha sido un día divertido, no imaginaba que mi hermana me excitara tanto jaja

    Dije esto de forma inconsciente, me puse rojo de la vergüenza y me asusté un poco por ver cuál sería su reacción, pero ella al fin me vio a los ojos con la boca medio abierta. No podía dejar de ver sus labios carnosos, mi hermana no era mi hermana en ese momento, ambos abrazados aún de la cintura no pudimos más. Le agarré la cabeza por detrás algo salvaje para atraerla a mi y puse mis labios en los de ella, nos besábamos con ferocidad, algo agresivos y con pequeñas mordidas en sus labios, eso notablemente la excitaba un poco más. Puse mi lengua en sus labios para pedirle permiso de poder meterla en su boca y ella me respondió metiendo la suya en mi boca. Finalmente, nos separamos un poco para agarrar aire, nos miramos a los ojos buscando una respuesta clara a lo que acababa de pasar, hermanos a punto de hacer algo tan prohibido, sabíamos que podíamos retroceder, pero no queríamos dar vuelta atrás.

    Dayna: Hermano, no debemos pero no me puedo controlar, mi vagina me pide más y más

    Yo: Lo sé, lo sé, pero ve como esta mi pene, realmente pensaba desahogarme con mi novia hoy pero necesito esto

    Dayna: Ay hermanito, que lastima que nos dejaron con las ganas, espero poder ayudarte

    Dijo esto mientras se sentaba en el sillón que estaba en los probadores.

    Dayna: Pero ya estamos aquí para apoyarnos hermanito

    Era una escena tan sexy, acercó su boca a mi pantalón y lo empezó a lamer por encima, se sentía muy bien, lo hacía de manera tan experta, una escena tan prohibida.

    Dayna: (Con una voz ronca y pervertida) ¿Quieres que la chupe?

    Decía esto mientras me veía con cara tierna y pervertida

    Yo: Por favor, ya no puedo más

    No tardó mucho en quitarme el cinturón y bajar el pantalón, aun quedaba mi pene atrapado por mis calzones. Empezó a lamer un poco más rápido mientras me veía, era como un reto para ver cuanto aguantaba. Yo solo levantaba la cabeza y ahogaba mis gemidos por si había alguien cerca.

    Bajó mis calzones mientras besaba la base de mi pene, aquello me volvía loco, eran unos segundos pero parecía una eternidad. Finalmente, mi pene saltó frente su cara, ella lo tomó con sus manos y me masturbaba lento, ella lo veía y como que lo estudiaba. Yo estaba excitado pero quería sentir más.

    Dayna: (En voz baja) ay hermanito, se ve y se siente muy rico, me pregunto, ¿cómo sabrá?

    Yo: Ay hermanita, me estas matando, por favor ponlo en tu boquita

    Mi hermana dio una pequeña risita pícara mientras me veía y luego antepuso la lengua, probó la punta de mi pene y mientras me veía se lo metió completo en la boca.

    Yo estaba en la gloria, tenía un excelente ritmo para chuparla, lo hacía de una forma y un ritmo tan placentero. No lo podía creer, se lo sacaba un poco para agarrar aire y me masturbaba con su mano mientras.

    Yo: (Controlando mi respiración y en voz baja) lo haces delicioso, ¿dónde voy a terminar?

    Dayna: mmm puedes terminar donde quieras, pero apenas empezamos hermanito

    No entendía a que se refería pero no me importaba, estaba en la gloria, me chupaba delicioso, me volvía loco

    Dayna: Espero que te guste esto hermanito

    Dirigió su boca a mis bolas y empezó a lamerlas mientras me masturbaba rápido. Yo no podía, sentía que estaba cerca de terminar

    Yo: Aaaay hermanita, ya casi termino, no pares

    Dayna: No espera, no quiero que termines

    Se paró en frente de mi y me empezó a besar, ahora el beso se sentía más húmedo por la cantidad de saliva que tenía en su boca. Mientras me besaba, me masturbaba lento y yo la tome de su trasero y hacia círculos con la intención de acercarme más a su vagina

    Yo: Siéntate de nuevo

    Mi hermana obedeció y yo me quité todo el pantalón. Me agaché en frente de ella y empecé a besarle por debajo de sus rodillas hasta llegar a sus pies. Le quite los tacones y le besaba los pies cubiertos por las medias de látex. Mi hermana se veía muy excitada por aquella escena porque la veía a los ojos, se mordía los labios y se tocaba los pechos. Subí rápido y levanté su vestido, su pequeña tanga se notaba mojada de la excitación. Levante sus piernas y tenía mi cara cerca de su vagina. Empecé a lamer un poco por encima, me excitaba tanto empezar este oral, se sentía demasiado diferente a como se lo hacía a mi novia.

    Yo: Hermanita, tu tanga me estorba un poco

    Dayna: Quítamela ya

    Agarré el tanga desde su cintura y lo quité por completo. Abrió las piernas de nuevo y la volteé a ver, su carita tan preciosa pidiéndome que lo hiciera de una vez será algo que nunca olvidaré. Metí mi cara directo a su vagina y empecé a lamer de arriba hacia abajo, en círculos y zig-zag de vez en cuando, me encantaba verla retorcerse, con una mano me agarraba de la cabeza y con la otra se tapaba la boca para no dejar escapar sus gemidos. Con mis dedos le tocaba directamente el clítoris haciendo círculos. Puse mi dedo índice en la entrada de su vagina y poco a poco lo metí por completo mientras le lamia el clítoris.

    Dayna: Aaaay me vuelves loca, lo haces muy bien hermanito

    Mi pene estaba muy duro, sacaba poco semen de la excitación y me lastimaba un poco. Ahora metí mi dedo medio en su vagina y de lo mojada que estaba algo se iba al ano así que con mi dedo anular lo penetré y casi hizo que soltara un grito pero la empecé a besar antes de que gritara. Aceleré mi ritmo con mis dedos penetrándola, uno en el ano y la otra en la vagina.

    Dayna: Aaaay hermanito, ya casi acabo, sigue, sigue

    Me separé un poco de su cara y con mi mano libre la agarré de su pecho derecho aun cubierto por el hermoso vestido de latex. La veía a los ojos mientras ella me veía con la boca abierta tratando de ocultar un gran gemido. Me agarro de atrás del cuello y me atrajo a sus labios. Se empezó a mover más, se sentía que estaba cerca de su primer orgasmo. Me besaba y mordía los labios muy fuerte pero eso no me importaba. Su respiración aumentó y era casi imposible ocultarlo. Yo seguí penetrándola con mis dedos y de repente dejó de besarme, solo abrió la boca muy grande y empezó a temblar, me agarraba con sus brazos buscando como sostenerse. Era claro que acababa de tener su primer orgasmo. Se relajó y se sentó bien en el pequeño sillón.

    Dayna: uuff hermanito, hacía mucho que no tenía un orgasmo tan bueno, me siento mal de no haberte hecho terminar aun

    Yo: No te preocupes pero oye, ya nos tenemos que ir, llevamos mucho tiempo aquí

    Dayna: No te preocupes por eso, nadie vio que entramos.

    Se paró en frente de mi y me besó, tomó mi pene con su mano izquierda mientras que con la derecha tomaba mi cabeza. Yo la tomaba del trasero con una mano y desde atrás le masajeaba su vagina un poco. Noté como rápidamente esto la calentaba.

    Dayna: Siéntate hermanito, te toca a ti

    Me senté el sillón y ella tomó su cabello con una liga. Yo solo veía su hermosa figura con aquellas medias y ese vestido, me excitaba tanto verla así.

    Dayna: Siéntate en la orilla del sillón para tener un poco más de espacio

    Me senté como ella me lo indicó y ella se empezó a acomodar frente a mi para meterse mi pene en esa posición.

    Yo: Espera, no tengo condón

    Dayna: No te preocupes, elegí este día porque soy menos fértil

    Esto me excito tanto, la ayudé a acercarse. Tomó mi pene con su mano y lo dirigió a la entrada de su vagina. La sensación de penetrarla poco a poco era indescriptible, me sentía en el cielo, se sentía tan caliente y apretado a la vez. Al fin logramos que entrara completa.

    Dayna: Ay hermanito, estas un poco más grueso que mi novio

    Yo: ¿Quieres que la saque?

    Dayna: no, se empieza a sentir muy bien

    Tenía sus piernas en los descansabrazos del sillón ya que de esta forma la podía penetrar de forma más sencilla. Se empezó a mover arriba y debajo de forma lenta mientras me veía a los ojos. Me empezó a besar mientras se movía lentamente. Era una situación tan morbosa, mi hermana siendo penetrada en los probadores de una tienda casi vacía.

    Yo: Hermanita, quédate un poco levantada para penetrarte a mi ritmo

    Mi hermana me hizo caso y dejó su vagina a mitad de mi pene. Empecé a subir y bajar lentamente para acostumbrarnos a esta posición

    Dayna: No puedo más hermanito, hazme terminar de nuevo por favor

    La vi a los ojos mientras aceleraba mis movimientos

    Dayna: Aaah siii así por favor

    Yo: sisi se siente tan bien hermanita

    La tomé del trasero con mis manos, la penetraba con ganas y me sentía cerca de terminar pero no quería

    Dayna: No me dejes terminar hermanito, quiero más por favor

    Me detuve un poco, estábamos cansados pero nuestra calentura no nos dejaba parar. Mi hermana se levantó y por el calor se quitó el vestido, era la primera vez que veía sus hermosos pechos, me excité mucho al verla así. Yo me quité la camisa que traía puesta y me levanté del sillón. Ella me miró con una cara picara y se apoyó frente al espejo. Me coloqué detrás de ella para penetrarla

    Dayna: Métemela hermanito, quiero que me penetres en esta posición

    Acomodé mi pene en la entrada de su vagina y la penetré poco a poco. Gracias al espejo logré ver su cara de excitación.

    Dayna: Hazme terminar, métela rápido hermanito, te lo ruego por favor

    Nunca lo había hecho de esta forma así que me esforcé lo más que pude y la penetraba rápido. Con mi mano derecha le masajeaba el clítoris y con la izquierda le agarraba los pechos.

    Dayna: Ya casiii, sigue así por favor

    Yo: aaay hermanita yo también estoy cerca

    Nuestros gemidos eran imposibles de esconder, aceleré el ritmo y me sentía más y más cerca de terminar. Dejé de tomar los pechos de mi hermana y le empecé a tapar la boca para tratar de esconder sus gemidos un poco. Sentí como ella aceleraba el ritmo inconscientemente. Apretó el cuerpo y su vagina lubricaba mucho más, me mordió un dedo para ocultar su grito al tener su segundo orgasmo. Yo solo sentía como mi pene más caliente y como lo apretaba.

    Era tan excitante vernos a los ojos a través del espejo, una situación tan prohibida, incestuosa y caliente.

    Mientras pensaba todo esto, sentí una corriente eléctrica por todo mi cuerpo y por un milisegundo, ambos nos detuvimos volteando hacia el techo, dejando todo mi semen dentro de ella y sintiendo como ella temblaba por tener un orgasmo tan fuerte.

    A los pocos segundos, me separé de ella y me tumbé en el sillón cansado y con mucho sudor. Mi hermana se sentó arriba de mi quedando de frente y recostó su cabeza en mi cuello. Levantó su mirada hacia mí y me empezó a besar lentamente. De pronto escuchamos que alguien entró al probador de a lado y nos asustamos terriblemente. Nuestros corazones se aceleraron y sabíamos que teníamos que salir pronto.

    Yo: (En voz baja) voy a salir primero para que nadie sospeche

    Rápido me puse mi pantalón y mi camisa, salí pronto de los probadores algo sudado y me tranquilicé de que no había nade cerca. A los 2 minutos mi hermana salió con la ropa que había entrado a la plaza comercial y las prendas de látex en su brazo derecho. No nos podíamos ver a los ojos después de lo que había pasado

    Dayna: Bueno, vámonos

    Yo: Te vas a llevar eso o lo dejamos

    Dayna: Si me lo llevo, ya lo manché un poco jaja

    Después de pasar un momento incomodo al pagar con la cajera, nos dirigimos al auto para ir de regreso a nuestra casa. En el camino ninguno de nosotros dijimos una sola palabra. Por mi cabeza pasaban muchos pensamientos y seguramente ella estaba igual. Este viaje a casa parecía una eternidad. Llegamos a la casa finalmente y mi hermana me detuvo antes de bajarnos del auto.

    Dayna: Gracias por ayudarme con todo, sabias que necesitaba algo y me ayudaste

    Yo: Cuando necesites algo no temas en pedírmelo, para eso estoy, hermanita

    La tomé de la mano y le di un pequeño beso en la palma.

    CONTINUARÁ.

    ¡Hola!, Soy Calvin, el autor de esta historia. Gracias por leer mi primer relato, la verdad fue un poco difícil animarme a hacer esto, pero espero que les guste tanto como a mi escribirlo.

    Si tienen alguna sugerencia o comentario personal, me pueden escribir a mi correo: calvin122416ahotmail.com.

  • El hechizo de bannet, me entregó a ti

    El hechizo de bannet, me entregó a ti

    Banette miraba atentamente a la coordinadora, esperando que ella hiciera algún intento por recuperar la muñeca, pero grande fue su sorpresa cuando ella se dirigió a la mesa en donde la aguardaba la charola que contenía su comida, la cual consistía de dos filetes de pescado blanco a la parrilla, un omelette de huevo, una pequeña porción de pasta blanca acompañada de jugo de bayas Aranja, una ensalada de tomate con lechuga fresca y un par de croassant que aún estaban calientes.

    — ¡Gracias por la comida! —dijo May antes de empezar a degustar los platillos que estaban frente a ella “¿Hace cuando que yo pude darme este lujo?” se preguntó mientras miraba la habitación y sin poder evitarlo empezó a recordar cómo había sido su viaje desde que se separó de Ash y Brock.

    Después de estar tan acostumbrada a deleitarse hasta saciarse con las deliciosas y sustanciosas comidas preparadas por Brock pasar a comer sopas instantáneas junto con las magras comidas que servían en los Centros Pokémon resultó ser un duro golpe para su estómago, razón por lo que siempre que podía aprovechaba la oportunidad para comer en algún pequeño restaurante, sin embargo con el paso del tiempo dicha situación poco a poco se iba volviendo menos frecuente hasta convertirse en un lujo que ella ya no podía darse.

    Todo gracias a que desde hace unos meses su padre comenzó a limitarle el acceso a sus ganancias adquiridas en los concursos, todo con el pretexto de evitar que ella las gastará de un solo golpe en cosas triviales, aunque esa era una acción que el líder de gimnasio no había tomado cuando su hermano comenzó su viaje.

    — ¡Max siempre fue su favorito! —dijo May con molestia y casi en un susurró, aunque su único consuelo era que su insoportable hermano hubiera sido humillado por Ash y los pokémon con poca experiencia que había capturado en la región de Alola.

    “Espero que eso le mantenga la boca cerrada al señor «Mejor estudiante del Instituto Pokémon de Hoenn» y le enseñe que ser un sabelotodo odioso no sirve de nada sino no tienes talento” pensó May con rencor y una pizca de cruel satisfacción al recordar el rostro fúrico de su hermano tras esa aplastante y vergonzosa derrota.

    Una vez que la chica terminó su comida, ella dio un suspiro y se recostó en la confortable cama que compartía con Harley, y desde ahi contempló con detalle la lujosa habitación en la que estaba.

    — ¡Este lugar es un palacio! Y en especial si lo comparó con los lugares que he estado —comento la chica mientras recordaba que su alojamiento más habitual era la habitación de algún Centro Pokémon, aunque en ciertas ocasiones en las que estos estaban llenos tuvo que recurrir a pasar la noche en cabinas de entrenadores e incluso en minúsculas y sucias habitaciones de moteles baratos.

    — ¡Y esta ropa! —se dijo al levantarse para mirar el sensual reflejo que el espejo le devolvía, y posar un poco mientras acariciaba la suave seda de la que estaba confeccionada, y veía la forma en que éstas resaltaban sus notables atributos.

    Sobra decir que la nativa de Hoenn en su limitada situación monetaria jamás hubiera podido costearse la lencería de la exclusiva colección “Secret of Love”, la cual sólo conocía gracias a los catálogos y revistas, razón por la que tenía que conformarse con la sencilla ropa interior que vendían en los supermercados. De hecho la prenda más atrevida y fina que alguna vez había usado eran las pantaletas que Harley había roto días atrás…

    Y él era realmente a dónde quería llegar.

    — ¡Harley me ha secuestrado! —dijo mientras se miraba al espejo, sin saber que estaba a punto de llevarse una gran sorpresa…

    — ¡Y te llevo a la habitación de un lujoso hotel en las costas de Ciudad Olivine! —le respondió su “reflejo” dejando a May estupefacta un momento, ya que ella no esperaba que eso pasara, o tal vez sí. Lo único que era seguro para la coordinadora en ese momento es que la hora de enfrentarse a sí misma finalmente había llegado.

    — ¡Harley abuso de mí! —se recriminó de forma seria mientras trataba de abrazarse, pero su reflejo sólo sonrió y posó de forma aún más sensual.

    — ¿Y acaso Drew no lo hizo cuando solo nos usó de tapadera para que nadie sospechara que él era gay? —respondió su reflejo de forma burlona, dejándola de piedra tras el comentario, antes de añadir — ¡Harley abuso de nuestro cuerpo, pero Drew abuso de nuestra alma y de nuestro corazón! Así que dime ¿Quién es peor, May?

    May se abrazó a sí misma antes de contestar con una gran cantidad de resentimiento y furia en su voz, sentimientos que ella había contenido por mucho tiempo — ¡Me sentí tan humillada! ¡Gracias a ese idiota no fui a un concurso en un mes y casi quedó fuera del Gran Festival!

    — ¿Lo ves? Incluso descuidamos nuestra imagen por culpa de ese idiota, pero míranos ahora, May ¡Nos vemos fabulosas! —contestó el reflejo mientras pasaba sus manos por su cuerpo con descaro.

    —Tienes razón, ahora nos vemos fabulosas. ¡Nunca nos hemos visto tan sexys! —contestó May con una ligera sonrisa mientras tocaba sus desarrollados pechos, pero la chica pareció reaccionar.

    — ¡Esto no está bien! ¡Gracias a los pervertidos y tontos caprichos de Harley he cosas muy obscenas estos días! —se recriminó, aunque una vez más su reflejo continuaba impasible.

    —No me hagas reír, May. En el fondo queríamos hacerlas y tú lo sabes, así que deja de hacerte la santa conmigo. Y si crees que me equivoco ¿Dime cuantas veces no soñaste en hacer cosas pervertidas con Ash o con Brock? ¿O en todo lo que pensabas en hacer con Drew? —la contraataco el reflejo dejando a la castaña sin palabras.

    — ¡Seguramente él nos pedirá abandonar los Concursos Pokémon! —dijo May casi en un susurró, tratando de encontrar hasta la excusa más mínima para que su reflejo dejara de ponerse del lado de Harley.

    —No lo creó, y aún cuando así fuera ¿Que nos importa? Tú y yo sabemos que sólo te volviste coordinadora para llevarle la contra a papi y para llamar la atención de los hombres, para que todos vieran lo hermosas que somos —exclamó la May del espejo sin dejar de tocarse.

    — ¿Y entonces qué propones que hagamos? ¿Convertirnos en la esclava sexual de Harley? —preguntó May, y por un momento no hubo respuesta hasta que…

    — ¿Y porque no hacerlo? Harley nos está dando la vida que siempre hemos deseado: Lujos, ropa linda y cara, comida deliciosa 3 veces al día. Además de que nos mira con deseo y adoración, justo como deseamos que todos nos miren, e incluso nos enseñó a disfrutar del placer —respondió su reflejo con una sonrisa de auténtica felicidad antes de que su mirada se volviera más seria.

    —En cambio nuestros padres siempre prefirieron al odioso sabelotodo de Max; el idiota de Ash siempre anteponía sus benditas medallas de gimnasio sobre cualquier cosa que nos pasará; Brock siempre nos ignoraba en presencia de cualquier chica linda y acaso debo mencionar que Drew rompió nuestro corazón —concluyó ella de forma triunfal mientras que el rostro de May palidecía

    —Tal vez tengas razón con lo de Drew. Pero nuestra familia y amigos siempre nos apoyaron, aún con sus defectos ¡Ellos nos quieren! —replicó May con lágrimas en los ojos, pero su reflejo empezó a reír con fuerza.

    — ¡Que buen chiste acabas de decir! ¡No sabía que éramos tan divertidas! —comentó su reflejo al terminar de reírse y fulminarla con la mirada -—¿Pero si en verdad crees eso? Déjame decirte que eres aún más estúpida de lo que pensé, May.

    —Déjame recordarte que nuestro querido papá jamás ha ido a nuestras actuaciones en el Gran Festival, dudo siquiera que las haya visto en la televisión, y todo por estar demasiado ocupado en su precioso gimnasio —sobra decir que esa declaración dejo

    a la castaña sin palabras, pero su reflejo al darse cuenta de que por fin tenía a la chica en donde quería, continuó hablando.

    —Y sobre nuestros queridos “amigos” ¿Dime cuando ellos se molestaron en comunicarse con nosotras después de nuestro viaje? Te recuerdo que lo único que supimos de ellos fue cuando nosotras los visitamos en Sinnoh y descubrimos que ese par nos cambió por aquella estúpida de minifalda y cabello azul ¿Lo recuerdas, verdad? Brock ha estado aquí en Johto desde que terminó su viaje en Sinnoh y dime cuantas veces ha hablado con nosotras o irnos a ver: ¡CERO!

    —Y sobre el idiota de Ash. Ya deberías saber que nosotras sólo fuimos el reemplazo de la insoportable tabla pelirroja que se le pego en Kanto, y a su vez él nos reemplazó a nosotras con la tal Dawn en Sinnoh y con la niña negra en Unova. Y no contento con eso “el señor Maestro Pokémon” nos olvidó a todas cuando conoció a su linda princesita en Kalos. ¡Así que admitelo de una vez, May! ¡Nosotras sólo fuimos una compañía que Ash podía presumir durante su viaje y lo sabes! ¡¿O dime que miento May?! —le grito su reflejo con furia causando aún más lágrimas a la castaña, quién no podía responderle, porque en el fondo sabía que ella le estaba diciendo la verdad.

    —¡¡¡Todos ellos jugaron con nosotras a su antojo y solo vieron por su propio interés!!! ¡¡¡Y las únicas que nunca ganaron nada fuimos nosotras!!! —le recriminó su reflejo y dejando a una temblorosa May a punto de estallar en lágrimas.

    — ¡Si nos convertimos en las esclavas de Harley nada va a cambiar! ¡Él también va a jugar con nosotras a su antojo! —gritó May soltando su último argumento.

    —En efecto, Harley jugará con nosotras al igual que todos ellos, pero al menos él nos dará algo a cambio: ¡A cambio de nuestra obediencia absoluta Harley nos dará todo lo que siempre hemos querido! May ya deberías de saberlo ¡¡¡NUESTRO DESTINO SIEMPRE HA SIDO SER UTILIZADAS!!! ¡¡¡Así que ahora elige!!! ¿Vas a seguir siendo la tonta que siempre lo da todo por sus “amigos y familiares” y que solo recibe lágrimas y traiciones como pago? o ¿Le entregarás nuestra voluntad a Harley para recibir a cambio todos los lujos y el placer que sabes que merecemos?

    Después de escuchar eso May se limpió las lágrimas y se dispuso a meditar sobre su predicamento por unos segundos, que ella le parecieron horas, antes de tomar una decisión. Fue en ese instante cuando Banette vio como la muñeca lentamente empezaba a brillar y él sabía a la perfección lo que significaba: Casi era la hora de empezar la última parte del ritual.

    Por su parte May se sentía extrañamente feliz, casi eufórica, y por primera vez en mucho tiempo se sintió libre

    — ¡Sí acepto! ¡Tómame Harley! ¡Desde ahora te daré mi voluntad, mi alma y mi corazón! —gritó May con una sonrisa de locura en su rostro, una que era compartida con su reflejo.

    —Muy bien, querida. Has hecho la mejor elección de tu vida y ya es hora de que tomé posesión de nuestro sexy cuerpo, de que me convierta en ti y cumpla con mi destino como la esclava del Amo Harley —dijo su reflejo guiñándole un ojo y dedicándole una sonrisa radiante y perversa.

    Mientras que el pokémon marioneta llamó la atención de May y le mostró una hoja con las instrucciones para completar su cambio.

    —Parece que primero debemos ir de compras —dijo May con una risa cantarina al ver la lista de artículos necesarios para su cambio.

    —Así es, preciosa. Después de todo ir de compras es algo que sabemos hacer muy bien —mencionó el reflejo antes de que May se vistiera, tomara la lista y saliera de la habitación junto con Banette.

    Unas horas más tarde May estaba en el Centro Comercial revisando sino se le olvidaba algo de la lista.

    —Tiza blanca, lo tengo; Velas de sándalo, lo tengo ¡Creo que ya no falta nada! —dijo alegre mientras caminaba junto a Banette, aunque un pensamiento cruzó por su mente “Esto es algo extraño, prácticamente es como si estuviera preparando mi propio suicidio, pero estoy muy tranquila”

    Mientras caminaba por las calles de la ciudad, de vuelta hacia el hotel, fue cuando May vio la tienda Stefanis y sonrió. Ella sabía que había olvidado algo la última vez que había visitado ese lugar y era la hora de ir por el.

    — ¡Permíteme un momento, Banette! —pidió May al entrar a la tienda y no se detuvo hasta llegar a su destino: el área de lencería.

    —Buenas tardes. ¿Hay alguien aquí? —saludo la chica de forma nerviosa, ya que aún no se había encontrado con ningún empleado, hasta que la puerta que daba al almacén se abrió.

    — ¡Oh, que gran sorpresa, May! ¡No esperaba verte aquí tan pronto! ¿En qué puedo ayudarte? —le respondió la amable empleada que la había atendido el día de ayer, dejando unas pocas cajas sobre un estante.

    —Quisiera comprar ese baby doll blanco —indico la castaña señalando la prenda íntima y la encargada miró la pieza solicitada, la que consistía en un corsé, un liguero, medias a medio muslo, una fina tanga de encaje y un par de guantes también de encaje.

    — ¿Una noche especial, supongo? —le preguntó la mujer de forma mordaz, y aunque en otra ocasión aquello la hubiera hecho enojar May se limitó a sonreí.

    —Algo así… ¡Sólo digamos, que mi vida va a cambiar para siempre el día de hoy! —respondió May completamente emocionada, mientras que la mujer la miraba detenidamente, estudiando cada detalle de la chica.

    — Tesoro ¿No me digas que piensas usar ese hermoso conjunto luciendo así? —dijo la mujer al ver su cabello —Si en verdad deseas que esta sea una noche mágica entonces deberías de visitar nuestra área de maquillaje y cuidado personal —le recomendó ella de forma amable.

    — ¡Yo quisiera, pero me esperan afuera! —May trató de alegar cuando para su buena fortuna Banette entró al local.

    —¡Un momento Banette, saldré enseguida! —dijo May cuando vio al pokémon muñeca mirándola con reproche, lo cual hizo sonreir a la empleada de la tienda

    —Por favor, cariño ¿Puedes permitirme unos minutos para que haga magia con tu amiga? —le pidió la encargada a Banette, aunque el pokémon marioneta abrió la boca insinuando que tenía hambre.

    — ¡Si ese es el caso, entonces tengo la solución a todos nuestros problemas! —dijo la sonriente encargada al ver el ademán del pokémon.

    Por lo que unos minutos después May estaba recibiendo una manicura y pedicura, junto con un tratamiento especial para su rostro y el cuerpo y un sutil oscurecimiento de cabello; por su parte Banette estaba degustando una bandeja entera de la última novedad en alimentos pokémon: los Pokelitos, los cuales eran una tendencia traída desde la región de Kalos.

    — ¡Tu amiga estará lista en unos minutos! —le dijo la encargada a Banette, pero el pokémon marioneta le restó importancia y continuó comiendo. Poco después May salió de ahí sintiéndose renovada y lista para enfrentar su destino

    —Vamos Banette ¡Ya estoy lista! —dijo May al encaminarse al hotel, después de haberse despedido de la amable trabajadora y dejarle una sustanciosa propina.

    El sol comenzaba a ocultarse sobre las aguas de la Ruta 40, tiñendolas de un suave color naranja, cuando Banette estaba terminando con los preparativos del ritual: En el centro de la habitación había dos círculos de velas unidas por delgadas líneas de tiza, y dentro de las cuales había algunos extraños símbolos que se asemejaban a los Unown.

    El pokémon marioneta se tomo un breve momento para admirar su creación. Ahora todo estaba totalmente preparado y lo único que faltaba para dar comienzo con el ritual era la “víctima”, quien se estaba preparando para este fin.

    El pokémon miraba con impaciencia el cuarto de baño de la habitación, en donde ella le había pedido cambiarse por algo más apropiado para la ocasión. Sin embargo la paciencia del tipo Fantasma estaba llegando a su fin, de forma que si esa chiquilla no salía de una buena vez él entraría a sacarla.

    —Ban.bann.net —dijo furioso el pokémon.

    — ¡Quieres esperar un momento más! ¡Sólo quiero lucir lo más deseable posible para ese idiota al que llamas tu entrenador! —le respondió una irritada voz de chica detrás de la puerta, antes de que esta se abriera y la hermosa chica saliera del baño luciendo la prenda íntima comprada con anterioridad

    El pokémon marioneta se quedó impresionado por lo que vio, ya que las piernas de May cubiertas por aquellas medias de encaje blanco lucían extremadamente sexys, incluso parecían más largas y delgadas de lo que ya eran, la diminuta tanga blanca que usaba insinuaba más de lo que cubría, mientras que el corsé aumentaba su vientre plano y hacia que sus generosos pechos lucían aún más grandes de lo normal. El conjunto estaba rematado por el ligero, el cual que sostenía las medias con firmeza y los guantes de encaje que le daban a la castaña un aspecto casi angelical.

    — ¡¿Sabes lo complicado que fue ponerme está cosa yo sola?! —reclamó la chica molesta al pokémon muñeca antes de observar con atención los círculos que había en el suelo.

    —¡Ban. Banette! —replicó el pokémon, dando a entender que no le importaban sus protestas, mientras señalaba los círculos de velas.

    “Terminemos de una vez” pensó May mientras caminaba hacia el círculo de velas, teniendo especial cuidado de no pisar los símbolos que a Banette le tomó tanto tiempo crear, hasta ocupar el lugar que le correspondía en el centro de la ceremonia, justo enfrente de un círculo más pequeño en el que sólo estaba un objeto que conocía muy bien: Su muñeca.

    — ¡Puedes empezar cuando gustes! —exclamó May con toda la seguridad que aún sentía, decidida a terminar con esa situación de una vez por todas, antes de que pudiera pensarlo mejor y cambiar de opinión.

    Y como si Banette hubiera detectado ese breve rasgo de indecisión, el pokemon se apresuró a usar Fuego Fatuo para encender los círculos de velas, de forma que ambos tenían que esperar hasta que toda la cera se derritiera.

    Poco a poco las finas gotas de aceite fueron llenando el piso de la habitación, pero cada vez que estás hacían contacto con alguno de los extraños símbolos este se encendía y comenzaba a emitir una luz dorada, lo cual sorprendió bastante a May.

    De forma que cuando el último de los símbolos se encendió fue cuando su muñeca comenzó a flotar antes de desintegrarse por completo, dejando únicamente un tenue rastro de humo gris, el cual fue tomando diferentes formas hasta adquirir la imagen de la chica.

    Aquella espectral imagen de May permaneció flotando frente a la verdadera por un breve momento y completamente inmóvil, sin embargo no tardó en abrir los ojos, unos brillantes ojos rojo carmesí que de inmediato hicieron contacto con los ojos azules de la verdadera May.

    En el instante en que eso ocurrió, la chica sintió como una extraña energía comenzaba a recorrer su cuerpo, empezando por la punta de sus pies y subiendo lentamente por sus piernas. Y una vez que esa energía llego a su región intima May comenzó a experimentar una excitación que jamás imagino posible, por lo que en cuestión de segundos su linda tanga comenzó a humedecerse, sin embargo aquella sensación seguía subiendo por cuerpo.

    Al llegar a su vientre plano la coordinadora sintió una dulce sensación que ya había experimentado anteriormente, como si varios Butterfree salvajes estuvieran revoloteando en su estómago; pero una vez más aquella sensación continuaba avanzando y en cuanto llegó a sus pechos estos se tornaron bastante sensibles y sus pezones se pusieron tan erectos que casi rompieron la copa de su corsé. Hasta que finalmente ese embriagador calor finalmente se apoderó de su cabeza, comenzando a eliminar cualquier pensamiento consciente y cualquier pizca de duda, y sumiendo a la chica en una extraordinaria y placentera sensación de libertad.

    —¡Oh, por Arceus! ¡Necesito más! ¡Más, mucho más! ¡No… pares! ¡Se siente genial! Voy a… venirme… a venirme… ¡Me vengo! ¡¡¡ME VENGO!!! —exclamó May de forma frenética al alcanzar su clímax, mientras algunas lágrimas de placer recorrían su rostro y una copiosa cantidad de fluidos íntimos se derramaba sobre el suelo.

    El orgasmo que la coordinadora acababa de tener fue tan intenso que aún después de unos instantes su cuerpo todavía temblaba; Aunque lo más impactante era que los ojos de la chica estaban completamente en blanco, a tal punto que sus pupilas no podían distinguirse, además de que en su rostro había una sonrisa estúpida de la cual salía un constante hilo de saliva.

    A su vez la etérea figura de humo parecia estar bastante satisfecha con el resultado, ya que fue en ese momento en que los círculos de velas lentamente comenzaron a unirse hasta convertirse en uno, al igual que ella y May. Y tras un breve momento de tensión fue cuando los ojos de May se abrieron, sin embargo en lugar de su característico color azul estos eran de un brillante rojo carmesí.

    Poco a poco la chica comenzó a recuperar la movilidad sus extremidades y sin dudarlo introdujo una de sus manos debajo la húmeda prenda íntima para empezar a acariciar su zona íntima de forma gentil, mientras que con la otra empezó a estimular sus grandes y excitados pechos.

    — ¡Me entrego totalmente a ti, mi Amo! ¡En alma, corazón, cuerpo y mente! ¡Por y para siempre! ¡Obedecer es el único objetivo de vida y yo te pertenezco a ti y solo a ti! ¡Por ti me rindo ante los placeres de la lujuria y la pasión! ¡Y juró que desde ahora y hasta que el último aliento de vida abandoné mi cuerpo seré tu eterna y leal esclava! ¡¡¡AMO HARLEY SOY TUYA PARA SIEMPRE!!! —exclamó una May cada vez más consumida por el placer, por lo que no tardó mucho en alcanzar un orgasmo aún más intenso que el anterior

    — ¡AAAAAAHHHHHH! —fue el erótico gemido de placer que resonó en toda la habitación, y el cual apago las velas a su alrededor, tras lo cual los ojos de la chica comenzaron a cerrarse mientras que una tenue sonrisa se dibujaba en su rostro.

    Unas horas después, cuando la luz de la luna iluminaba tenuemente el oscuro cielo nocturno, fue cuando Harley finalmente entró en la habitación sin siquiera imaginarse la sorpresa que estaba a punto de recibir.

    — ¡Cariño, Buenas noches! —canturreo alegremente el coordinador antes de abrir la puerta y ser recibido por el silencio y la oscuridad que reinaban en la habitación.

    — Cielo ¿Porque estás a oscuras? No creo que ya hayas decidido irte a… —trato de decir el chico hasta que finalmente lo entendió todo.

    Ya que en el suelo de la habitación se encontraba un círculo de velas, apagadas ya hace tiempo, y justo en el centro estaba una inerte May que usaba únicamente un seductor conjunto de lencería; Además de que en el aire aún podía percibirse el sutil y delicioso aroma de los fluidos íntimos de la chica, un aroma que obligó a Harley a sentarse pesadamente en el sofá para disfrutar plenamente de aquella suculenta fragancia.

    Sin embargo al momento de tomar asiento fue cuando el orgulloso coordinador se dió cuenta que en el sofá había una hoja de papel doblada a la mitad y con su nombre escrito en ella

    — ¡Qué cliché, cariño! —mencionó Harley con su habitual suficiencia al abrir la carta, aunque esta fue rápidamente sustituida por una grata satisfacción, ya que escrita con la estilizada caligrafía de May en el papel había una sola frase y esa era: “Tómame bastardo”.

    Al leer aquellas palabras el chico de cabello morado no pudo evitar mirar a su compañera y admitir que ella tenía razón: Él era un bastardo de poca monta, ya que el incontrolable deseo que sentía por May era tan grande que él no dudó ni por un momento en hacer lo que fuera necesario con tal de que ella fuera suya, pero tras ese breve instante de reflexión una sonrisa de triunfo y orgullo se dibujó en sus altaneras facciones.

    —May, cariño. Si te soy honesto yo esperaba que te resistieras un poco más —comentó él de forma suave mientras se acercaba a la inerte castaña —Pero el hecho de que ahora estés a mi merced solo me confirma lo que yo ya sé: ¡Que soy irresistible!

    —Con mucho gusto me desvestiría y tomaría aquí y ahora lo que me pertenece por derecho, pero… ¡Tu te mereces perder la virginidad en un lecho de rosas! —y tras decir esas palabras Harley tomó a May en sus brazos y con suma delicadeza la levantó del suelo para colocarla sobre la cama matrimonial que ya habían compartido anteriormente.

    Así que sin pensarlo más tiempo Harley comenzó a despojarse de su vestimenta, dejando ver un cuerpo delgado y ligeramente tonificado, antes de dirigir su mirada hacia su durmiente compañera. El ver a May tan frágil e indefensa, vestida de un inocente color blanco que la hacia lucir aún más sexy, lo excitaba tanto que su verga de inmediato se tornó totalmente erecta.

    Durante tanto tiempo el coordinador había soñado con este preciso momento, con la oportunidad de tener a la chica que tanto deseaba a su total disposición, sin embargo él no era un vulgar violador, ya que él tenía clase.

    De forma que con mucha delicadeza se recostó a su lado y la acercó hacia él, lo cual le permitió respirar la erótica mezcla de sudor y fluidos íntimos que emanaba el cuerpo de May, una fragancia que lo estremecía hasta la médula y lo excitaba más que nada en el mundo.

    Sin embargo aquellos movimientos no fueron suficientes para despertar a May de su sueño, por que Harley miro el ahora vacío círculo de velas y en ese momento comprendió lo que debía hacer: Para despertar a May todas las velas debian encenderse de nuevo, y estás solo lo harían si él conseguía que ella sintiera un deseo infrenable hacia el.

    — ¡Que delicia! —mencionó Harley con calma, pero con gran deseo en su voz, mientras se inclinaba sobre el delicado cuello de May para respirar su esencia.

    —Me hubiera encantado estar presente en el momento en el que decidiste ser mía, cariño —dijo mientras acariciaba su rostro antes de tomar un mechón de su cabello, tras lo cual una de las velas se encendió

    —Y tienes razón en que soy un bastardo, pero… ¡Pero yo te he deseado por tanto tiempo! —admitió el orgulloso coordinador haciendo que poco a poco otra de las llamas se encendiera.

    —No sabes la insoportable agonía que ha sido soñar que te tengo cada noche y despertar abrazando una almohada —confesó Harley y tras lo cual dos velas se encendieron al mismo tiempo

    —Tal vez… Pude haber actuado de otro modo… Conquistarte con palabras cursis, flores y regalos bobos —continuó diciendo mientras que otra vela se encendía, sin embargo su orgullosa sonrisa no tardó en volver a su rostro.

    — ¡Pero tú y yo sabemos que eso no es lo mío! ¡Por que lo mío es hacer lo que sea necesario para obtener lo que deseo! —exclamó el coordinador de forma demente mientras apretaba el bien formado trasero de May con descaro y cuatro velas se encendían, una detrás de otra

    — ¡Y lo que yo deseaba era a ti, querida! ¡Y como siempre obtengo lo que deseo, estaba decidido a serias mía! ¡Sin importar el costo! —exclamó él con orgullo antes de inclinarse sobre el rostro de la castaña y unir sus labios con los de ella en un tierno y pasional beso, lo cual fue suficiente para que la última vela se encendiera.

    Fue en ese instante cuando el coordinador sintió con un par de suaves labios comenzaban a corresponder su beso, a la vez que un bello par de ojos azules comenzaba a abrirse.

    —Amo Harley ¿Es usted? —preguntó la castaña de forma adorable, mientras se tallaba los ojos, antes de enfocar al coordinador.

    — ¡¿Amo?! —dijo Harley genuinamente sorprendido mientras acariciaba el rostro de May —Creo que podría acostumbrarme a eso —dijo de forma pervertida antes de darse cuenta de que en medio de los pechos de May habia un trozo de papel, así que suavemente lo retiró para ver de que se trataba

    — ¡Por Arceus! ¿¡Esto debe ser una broma de pésimo gusto!? —exclamo el orgulloso chico con incredulidad al descubrir que la parte final del ritual consistía en que el debía de tomar la virginidad de May dentro del círculo de velas, y por más que le desgradara la idea sabía que tenía que hacerlo. De otra forma todo el progreso que ya había hecho se iría al cuerno, ya que lo más probable es que él no tendría tiempo de obtener un nuevo hechizo además de que era muy probable que May ya fuera tan cooperativa.

    Y hablando de May, ella veía con curiosidad la indecisión de su nuevo Amo, por lo que decidió que debía ayudarlo un poco:

    —Amo Harley. ¡Su puta personal está ansiosa por ser suya para siempre! ¡Por favor meta su gran polla en mi coño y use mi cuerpo como lo desee! —le suplicó May de forma dulce, pero sensual a la vez, mientras que con mucho cuidado hizo su empapada tanga a un lado para darle una privilegiada visión de su rasurado coñito.

    —Como muestra de mi eterna lealtad y absoluta devoción hacia usted le ofrezco mi virginidad, Amo Harley —ronroneo la chica con un sensual tono de voz que destilaba deseo puro, pero sin perder la nota de sumisión y adoración que sentia hacia el chico de cabello morado, mientras abría sus piernas de manera muy sugestiva.

    De forma que ante ese sensual estímulo Harley ya no necesito de más persuasión. Sí lo que May deseaba era que él la follara como una pokémon en celo, entonces el cumpliría su deseo y la tomaría como una pokémon en celo.

    —Si eso es lo que quieres. Entonces vamos, mi linda putita —comentó el coordinador de forma dulce antes de tomarla entre sus brazos y dirigirse hacia el centro del círculo de velas y tiza, el lugar en donde terminaría con el ritual, y en donde tomaría la virginidad de la chica que le había quitado noches enteras de sueño.

    —No es asi como esperaba tomarte, pero no tengo otra opción —mencionó Harley sin ocultar la molestia que sentía al momento de entrar al círculo, aunque el sentir un suave roce en su rostro llamó su atención.

    —Descuide, mi Amo. Yo sólo vivo para su placer —le respondió May con dulzura y una adorable sonrisa que el chico no pudo evitar corresponder, asi que con mucho cuidado la depósito en el piso, lo cual ocasionó que los símbolos que los rodeaban comenzarán a brillar.

    Fue en ese instante cuando el chico recibió un apasionado beso de parte de May, lo cual después de un breve instante de sorpresa, dió lugar a una breve lucha entre los dos por el control del momento. Las lenguas de ambos giraban y se enroscaban entre sí, como si se tratara de una frenética danza, antes de que la necesidad de respirar los obligará a separarse pero no sin dejar un delgado hilo de saliva que unía sus labios.

    Harley aún estaba algo abrumado por aquel apasionado beso, el mejor que jamás hubiera recibido, cuando se percató de que la coordinadora lentamente se estaba poniendo de rodillas frente a el quedando a la altura de su miembro.

    — ¿May, que estas…? —trató de preguntar, pero la excitante sensación de sentir su erecta verga entre los hermosos y cálidos pechos de May lo hizo enmudecer, y esa placentera sensación sólo se incrementó en cuanto ella comenzó a moverse.

    — ¡May…! —exclamó un asombrado Harley al ver la forma en que la hermosa castaña movía sus impresionantes pechos alrededor de su excitado pene, tratandolo como si fuera el más delicado y valioso objeto del mundo, y con la única finalidad de darle todo el placer posible.

    Y justo cuando el arrogante coordinador creía que aquel celestial tratamiento no podía ser mejor fue cuando ella decidió inclinarse un poco para meter aquel erecto miembro en su boca, lo cual ocasionó el gimiera de placer, antes de que la boca de la chica comenzará a succionar su verga con frenesí.

    Durante varios y gloriosos minutos Harley disfruto plenamente de aquel maravilloso paizuri, que hacía a su cuerpo estremecer de placer, hasta que fue incapaz de seguir conteniéndose.

    — ¡May voy a…! —el chico trato de avisarle a su compañera de su inminente orgasmo, sin embargo no pudo terminar la frase y se corrio dentro de la boca de la chica, quién sonrió antes de comenzar a tragarse con lujuria hasta la última gota del semen del chico.

    — ¡Estuvo delicioso, Amo! —declaro May con genuina satisfacción, aunque sin dejar de lamer su verga en ningún momento, y no solo con la intención de saborear hasta la última partícula del semen de Harley, sino para que su miembro recuperará su erección lo más pronto posible.

    — ¡Ahora necesito su semen aquí, Amo! ¿Esta listo para tomar la virginidad de su humilde esclava? —preguntó May de forma sensual una vez que el miembro del coordinador volvió a alcanzar su máximo, mientras que ella se colocaba a cuatro patas sobre el centro del círculo y señalaba su excitado coñito.

    —¡Por supuesto, linda! ¡Ese es mi derecho! —declaro Harley con orgullo mientras acariciaba el delicioso trasero de May con descaro, antes de comenzar a remover la diminuta y húmeda prenda intima, y colocar la punta de su erecta verga en la entrada del lugar más privado de la castaña.

    — ¿Estas lista, cariño? —preguntó el chico con ansiedad, recibiendo un frenético asentimiento y una provocativa sonrisa como respuesta, por lo que sin dudarlo más comenzó a introducir su verga hasta que una delicada barrera frenó su avance.

    Ese era el majestuoso momento con el que Harley tanto había soñado, por lo que se tomó un breve segundo para sentir como la punta de su verga chocaba contra el himen de May antes de dar el empujón que lo haría desaparecer para siempre, abriéndole pasó a un tesoro que nadie más que él conocería

    — ¡Qué apretada estas, cariño! —gimió el chico de forma maliciosa mientras disfrutaba de la forma en que las paredes íntimas se aferraban a su verga, por lo que no dudo en continuar con su tarea.

    — ¡Su verga es fantástica, Amo! ¡Es tan grande que siento que me partirá en dos! —gimió May en voz alta, ya que a pesar de lo excitada que estaba sintió una punzada de dolor al perder su virginidad y al sentir como su vagina era invadida.

    —Descuida, cariño. Yo no soy un hombre salvaje, así que nunca lastimaría a la mujer que amo —contesto el chico con dulzura y remarcando sus palabras con tiernas caricias que hacían estremecer a la castaña.

    — ¡Harley! —gimió la coordinadora a medida que el dolor comenzaba a desvanecerse y comenzaba a acostumbrarse a la sensación de ser penetrada, pero ella no era la única, ya que el altanero coordinador cerró sus ojos para concentrarse en cómo el húmedo interior de la chica iba cediendo ante su avance.

    Y una vez que ambos se acostumbraron al interior del otro fue que Harley tomó la delicada cintura de May y comenzó a moverse con frenesí, sorprendiendo a la chica, quien de nueva cuenta empezó a gemir sin control.

    — ¡Amo Harley! ¡Sea gentil por favor! —suplicó la castaña con una mezcla de amor, placer y dolor en su voz mientras recibía las constantes y cada vez más fuertes embestidas del chico.

    — ¡Descuida, mi amor! ¡Pronto te acostumbras! —respondió Harley quitándole importancia al asunto y continuando con su labor. Y aunque el coordinador en verdad trataba de no ser tan agresivo, no podía evitarlo, después de todo ese era el momento con el que tanto había soñado.

    Sin embargo con cada embestida que el dolor que sentia la joven castaña iba remitiendo y era reemplazado por el mayor placer que ella jamás hubiera experimentado, el placer de ser usada por su Amo como la esclava que era, por lo que en poco tiempo lascivos gemidos llenaron la habitación, ya que ambos amantes se entregaban desenfrenadamente a la lujuria y la pasión.

    — ¡Amo Harley! ¡No pare, por favor! ¡¡¡Se siente maravilloso cuando me folla así!!! —exclamó May mediante eróticos gemidos de placer, lo cual excitaba aún más a su pareja, y en respuesta el se movía cada vez más y más rápido.

    — ¡Te dije que te encantaría ser mía! ¡Y tú decías que jamás me amarías! —exclamó el orgulloso coordinador de forma triunfante, mientras continuaba penetrándola y regodeandose de su victoria y el placer que sentía.

    — ¡Fui una estúpida, Amo! ¡Pero usted me abrió los ojos y me enseñó mi verdadero destino! ¡Oh por Arceus sagrado! ¡¡¡Ahora se que te amare por siempre!!! —respondió May completamente emocionada y dominada por el placer y comenzando a mover sus caderas para sincronizarse con los movimientos del chico.

    — ¿Serás mía cada día de tu vida, verdad cariño? —preguntó Harley mientras ponía una de sus manos sobre el cuello de la castaña, quien asintió con frenesí.

    — ¡Por supuesto, Amo Harley! ¡¡¡Seré suya hasta el último día de mi vida! —respondió May, cada vez más excitada.

    — ¿Aceptas dar a luz a mis hijos? —preguntó el coordinador con un poco de intriga, pero sin detener su placentera tarea.

    — ¡Todos lo que usted desee, Amo! —respondió la castaña sin pensarlo, ya que eso era algo que ella ya no necesitaba, ella sólo era un cuerpo sexy que existía con el único fin de ser usada por su amado Amo de la forma en que el lo deseará.

    — ¡¿Entonces aceptarías abandonar a tu familia sólo para estar siempre conmigo?! —preguntó el chico cada vez más emocionado por el control que ahora tenía sobre la chica de sus sueños, lo cual lo excitaba aún más.

    — ¡Por supuesto, Amo! ¡¡¡Sólo te necesito a tí y a nada ni nadie más!!! —exclamó May sin dudarlo ni un segundo, ya que ese era su destino y su más grande sueño, el único propósito de su existencia.

    Y al escuchar esa respuesta, la que tanto había soñado con recibir, fue cuando Harley sintió que ya no podía contenerse más. La emoción, el deseo y la lujuria que habían en su interior amenazaban con estallar como un bomba, por lo que el sabía que ese era el momento que tanto había esperado.

    — ¡¡¡ENTONCES TOMA MI SEMILLA Y JURA QUE SERÁS MÍA POR Y PARA SIEMPRE, MAY!!! —exclamó Harley mientras llegaba al orgasmo más grande su vida, soltando una gran y espesa carga de su semen, la cual no tardó en llegar cada rincón del interior de la chica.

    — ¡LO JURÓ, AMO HARLEY! ¡¡¡SOY TUYA POR Y PARA SIEMPRE!!! —exclamó May en medio de un agudo gritó de placer que resonó en toda la habitación al llegar su orgasmo, el más intenso que jamás pudo haber soñado, mientras que todas las velas que los rodeaban se apagaron de golpe y liberaron un delicado perfume que cubrió a los amantes. El ritual había terminado y la verdadera May Balance había desaparecido para siempre.

    A la mañana siguiente, una vez que el Sol ya estaba en lo alto y que una tenue brisa marina se colaba por la ventana, la pareja estaba cómodamente recostada en la cama. Harley acariciaba tranquilamente la descubierta espalda de May y esta a su vez hacia lo mismo con su pecho.

    — ¿Y ahora que vamos a hacer? —se preguntó Harley mientras sus manos bajaban lentamente por la espalda de la chica.

    — ¿A que se refiere, Amo? —preguntó May un poco confundida, aunque en su rostro había un genuina sonrisa de felicidad por ser tocada por el chico.

    —Bueno, aún faltan algunos días para que comience el Gran Festival y sinceramente no se que haremos hasta entonces —comentó el chico de forma reflexiva mientras miraba a él techo.

    — ¿Tan pronto se aburrió de su fiel esclava, mi Amo? —preguntó May con incredulidad mientras veía al chico directamente a los ojos.

    — ¡Tesoro, yo nunca me aburriría de ti! Sólo digo que no podemos pasarnos todo el día haciendo el amor todo el día —explicó el coordinador de forma tranquila.

    — ¿Y porque no, Amo Harley? A mí no me molesta. ¡Mi cuerpo solo existe para darle placer! ¡Además de que me he vuelto una adicta de tener su gran verga dentro de mí! —respondió May de forma sensual, con un tono capaz de excitar a cualquiera, y remarcando sus palabras con más caricias al cuerpo del chico.

    — ¡Cariño, que cosas más lindas dices! —dijo Harley sumamente complacido por la respuesta de la castaña antes de añadir —Si no mal recuerdo está tarde parte un crucero que nos llevaría a Ciudad Cañadorada. Creo que un cambio de ambiente nos caerá muy bien antes del Gran Festival ¿No lo crees, mi putita?

    —Si usted lo considera apropiado así se hará, mi Amo. Siempre y cuando esté a su lado para servirlo cualquier lugar en el que este será el mejor del mundo —respondió ella sin dudar antes de besar a Harley en los labios de forma pasional, lo cual el correspondió de inmediato.

    — Que buena chica eres, cariño. Lo cual me recuerda que aún no he estrenado tu culito —mencionó él con cariño mientras sus manos bajaban hasta el bien formado trasero de la joven para manosearlo con descaro.

    —Yo escuchó y obedezco, Amo. Por favor tome mi culito —suplicó una excitada May de forma sensual al incorporarse y mostrarle con todo detalle su trasero antes de ponerlo justo encima del miembro de Harley

    Ciudad Cañadorada. Varios días

    El máximo Concurso de la región Johto finalmente estaba por dar comienzo, sin embargo en la explanada del auditorio, justo antes de las inscripciones, muchos coordinadores veian atónitos lo que sucedía. Sobra decir que algunos pensaban que aquello era una señal del fin de los tiempos y otros estaban tan shockeados que simplemente se desmayaron: Ya que Harley y May habian llegado al lugar tomados de la mano y habían anunciado a todos los presentes que tenían una relación.

    — ¡Yo les dije que le iba a afectar lo de su galán gay! —mencionó Dawn de forma incrédula y aún sin creer lo que sus ojos veían.

    —A ti sólo te molesta que ese par te haya quitado el papel de la pareja escándalo, D.D. —le respondió Ursula de forma altanera, lo cual logró su objetivo de molestar a su rival.

    —Esto no tiene nada que ver con que Dawn y yo seamos pareja, Úrsula —respondió Zoey con amabilidad y tranquilizando a su novia.

    Así que después de inscribirse fue cuando la pareja se dirigió hacia el hotel que se les había asignado, así que una vez que estuvieron lejos de los oídos indiscretos de sus amigas fue cuando May se atrevió a preguntar

    — ¿Y a donde iremos una vez que este Festival termine con su victoria, Amo Harley?.

    —Creo que ir a Hoenn será una buena idea. Después de todo aún no me has presentado a tu familia del modo en que es debido —respondió el orgulloso coordinador con una sonrisa tras pensarlo por un momento.

    — ¡Eso suena maravilloso, Amo! Así podre darles la buena noticia —exclamó May sacando de forma discreta una prueba de embarazo de su mochila, la cual tenía un resultado positivo.

    Al ver aquello Harley no pudo evitar carcajearse mientras se imaginaba la expresión de sorpresa que podrían todos los que conocieran a May, y en lo feliz que estaría su madre al saber la noticia. Ya que tal vez había perdido a una hermosa rival, pero a cambio había ganado a una fabulosa amante.

    ¿Fin?

  • Aislamiento Covid con mi tía y primas (II)

    Aislamiento Covid con mi tía y primas (II)

    “Ni se te ocurra contarle a tu madre. Me mata si se entera que me cogí a su bebe.” Dijo riendo.

    “Y a mí por cogerme a la hermana.” Conteste.

    Almorzamos en los cuatro, y a la tarde me tiré en el pasto a leer un libro de la facultad. Al rato se acercó Caro.

    “Me contó Lia que te agarró mi vieja.” Dijo.

    “En realidad yo manejaba y entre directo al hotel.”

    “Ah, vas al frente.”

    “Y en tu caso, por atrás también iría.” Dije para ver su reacción.

    “Eso espero.” Dijo y fue a la casa.

    Al atardecer fui a la cocina a tomar un café y apareció Andrea.

    “Lindo polvo me echaste, pero la próxima mando yo.” Dijo y se sentó a tomar un café conmigo.

    “¿Sabes que te geolocalizaron el teléfono cuando salimos?”

    “Pendejas hijas de puta, o sea mías. Que turras.” Dijo sonriendo.

    Después de cenar, nos quedamos mirando tele y cuando me fui a acostar Lia me siguió. Sin cuidarse para nada, entró a mi cuarto, se desnudó y se metió en mi cama. Yo me desnudé y cuando me metía en la cama ella dijo:

    “Eso no es humano. Houston, estamos en problemas.”

    Sin esperar se puso a masturbarme y chupar mi pija. Se puso de rodillas dejando que vea su conchita y su orto. Luego se metió dos dedos en la concha, sin parar de chupar. Me levante un poco para apoyar mi espalda en el respaldo de la cama. Tome su cabeza por los cabellos y manejaba el ritmo de la chupada. Sin soltarla, acaricie su clítoris y pase la mano por la vagina que estaba totalmente empapada. Le metí dos dedos sumándolos a los suyos.

    Chupaba como loca, y al mismo ritmo movíamos los dedos. Tuvo un orgasmo intenso y no paraba de chupar. Otro orgasmo y saque mis dedos para apoyarle uno en el culo. Ella movió la cabeza y la levanté para que hable.

    “Ni se te ocurra.” Me dijo. Hice que la vuelva a chupar, y tome sus dedos y los llevé a su ano. Tuvo un momento de duda y empezó a masajearlo. Aunque la tenía tomada del pelo, ella era la que decidía que hacer con la boca. Apoye mi mano sobre los dedos que tenía en el culo y ella sola se enterró un dedo. Sacó la pija de su boca y gimió. Empezó a moverlo y volvió a chupar. Metió un segundo dedo y entro fácil.

    “Cogeme hijo de puta.” Dijo.

    “No, vos me estas cogiendo muy lindo con tu boca. Y tengo una vista espectacular.”

    “Cerdo. Cogeme.”

    Me puse de pie en la cama, y le agarre la cabeza con ambas manos y le metí la pija en la boca.

    “Te voy a coger la boca, quiero gozar esa boca bien puta.”

    Ella bajó sus manos y por los movimientos se masturbaba por ambos lados. Fui aumentando la velocidad y la profundidad que la metía. Ella tenía algunas arcadas, pero sus manos se movían frenéticamente. Acabe dentro de su boca y ella se esmeró para no perder una sola gota.

    Nos tiramos en la cama y ella me dijo:

    “Guacho, así se coge a una puta, no a tu prima.”

    Me reí le di un chirlo en el culo la puse boca abajo y le metí dos dedos en el orto.

    “Pará, ¿que vas a hacer?” dijo.

    “Ver si me equivoqué.” Dije

    Y empecé a masturbarla por el culo. Ella se arqueaba por completo, mordía la almohada y ahogaba sus gritos de placer.

    “Me parece que no me equivoqué en como te cogí.” Dije mientras aumentaba el ritmo de mis dedos entrando y saliendo del culo. Sumé un tercero y ella misma separó bien sus cachetes. Mi pija se fue poniendo dura de vuelta. Cuando metía cuatro dedos en el culo ella dijo:

    “Me va a entrar un colectivo, para por favor.” Y tomé su mano y la apoye en mi pija. Ella empezó a masturbarme con todo.

    “No, me vas a romper mi culito virgen, eso es lo que vas a hacer guacho.”

    Me puse sobre ella, que separaba sus cachetes y de a poco la fui metiendo. Ella gemía de placer sin parar.

    “Animal, me la estas metiendo toda en mi culito virgen. Y yo como una puta te lo abro.”

    “¿Cómo dijiste?”

    “Que como una puta me lo abro. Si, una puta, soy una puta.”

    Y acelere al máximo para después de unos minutos acabarle adentro de su orto. Ella tuvo un orgasmo tremendo y se puso a limpiar mi pija.

    Nos acostamos y me dijo:

    “Nunca le permití a un tipo que siquiera me meta un dedo en el orto. Vos directamente me enterraste esa cosa. Me cogiste la boca. Me hiciste una puta.” Dijo.

    Se paró para ir al baño y por sus piernas chorreaban jugos y semen.

    “Soy un asco, realmente una puta.”

    En ese momento entro Caro y la vio.

    “Parece que te agarró un equipo de futbol hermana.” Dijo.

    “No, solo nuestro primito. Y vos pensabas que era un nabo en la cama. Quiero ver como te deja.” Dijo Lia.

    A Caro le cambio la cara.

    “Caro, me haces un favor. Necesito recuperarme, me traes una lata de cerveza.” Dije. Ella fue y la trajo. Lia salió del baño y se metió en la cama.

    “¿Qué pasa, te vas a quedar mirando o te vas a meter en la cama? Le dijo Lia a Caro.

    “Yo pensé…”

    “Dale boluda, creo que después de la cuarentena hasta con la vieja vamos a terminar encamadas.” Dijo Lia.

    “¿Alguna vez lo hicieron entre Uds.?” Pregunté

    “No, solo nos masturbamos mirando una porno en la compu.”

    Caro se desvistió y se subió a la cama. Lia me destapó y dijo:

    “Mirá hermanita, esto parado, me lo metió en el culo.”

    Caro la miró incrédula y la tomó en su mano. Su mano no se movía, solo la miraba como crecía. Su mano libre fue a sus pechos y comenzó a apretarlos. Su respiración se hacía pesada. La tome del pelo a Lia y la besaba en la boca mientras Caro fue bajando su mano a su concha.

    “Besale las tetas a tu hermana.” Le dije a Lia que de inmediato comenzó a chuparlas. Caro gemía como loca, empezó a mover su mano masturbándome. Lia chupaba y me miraba como esperando que le diga algo.

    “Tu cara te vende Lia, chupale la concha a tu hermana.”

    “No” dijo Caro pero Lia ya se acomodaba entre sus piernas para chuparla. Fue sentir los labios de Lia en su concha y tener un orgasmo.

    “Quiero que la vuelvas loca para mí: Cogela con tu lengua.” Dije y Lia le entraba y salía a Caro que deliraba de placer apretando mi pija. Estuvo así un rato, le sacó varios orgasmos hasta que le dije que se ocupe con su lengua del orto de la hermana.

    Caro me miró cuando sintió que la lengua de Lia entraba en su orto. No tuve que hacer mucho esfuerzo para que Caro comience a chupar la concha de Lía que automáticamente empezó a gemir, a golpear los cachetes de su hermana y a separarlos para que su lengua entre más. Hice que Caro me suelte y me coloque detrás de ella. Apoye la pija en su ano y comencé a penetrarla. Caro hundía su cabeza en la concha de Lia que gozaba como loca mientras veía como penetraba el culo de su hermana.

    Cansado de la faena del día, le di dos chirlos a Caro y aceleré para terminar acabando en su culo. Cuando la saque Lia la tomó y la chupo hasta limpiarla.

    “Te das cuenta que a las dos nos rompió el culo sin siquiera meterla una vez en nuestras conchas. Hizo que nos chupemos las conchas como dos putas, hace lo que quiera con nosotras.” Dijo Lia.

    “Y que problema te haces, si gozamos justamente como dos putas. Por mí, hasta que me azote si con eso me hace gozar.” Dijo Caro.

    Un rato después se fueron a sus habitaciones. Me dormí enseguida.

    Cuando me desperté me di una ducha, me puse un short y baje a desayunar. Andrea estaba en la cocina.

    “Hola tía, perdón, Andrea.” Dije.

    “Tono, ¿Cómo estás? Anoche tuviste visitas por lo que escuche.” Dijo y antes que yo conteste lo hizo Lia que entraba a la cocina.

    “Si mami, te recomiendo el tratamiento completo como nos hizo a nosotras.” Dijo.

    “¿A las dos juntas? Que jugado. Y Uds. dos, flor de trolas.” Dijo Andrea.

    “No Ma, trolas no: PUTAS, con todas las letras, nos hizo dos PUTAS.”

  • Mi prima (Parte 1)

    Mi prima (Parte 1)

    Mi familia siempre fue muy unida y familiera, de esas personas que se juntan hasta para festejar una materia aprobada.

    Este relato comienza en un 24 de diciembre del 2012.

    Era Nochebuena y nos juntamos en lo de mi tía a festejar la Navidad.

    Su casa estaba ubicada a las afueras de mi ciudad. En ella vivían mis tíos y una prima mayor, en ese entonces ella tenía 20 y yo 18.

    Esa noche toda las familias estaban en la fiesta, todos reían felices y su patio parecía una feria, habían luces colgando y un árbol gigante con los regalos, éramos más de 60 personas.

    Cuando llegué no habían tantos primos, me dijeron que la mayoría se quedaron en una fiesta en la ciudad, yo aburrido me quede a escuchar las historias aburridas de los mayores.

    Solo esperaba que sea una noche más para volver a mi casa, pero de repente a lo lejos vi a una chica, al principio no la reconocí. Era mi prima, estaba hermosa, llevaba puesto un vestido corto rojo con sandalias y su cabello era perfecto, a mi siempre me había gustado mucho ella pero éramos primos y nos llevábamos perfecto así que nunca le dije nada. Sus pechos ya eran enormes para su edad algo que a mi siempre me gusto.

    La fiesta de navidad fue normal, como cualquier otra, cenamos, se repartieron los regalos y al final todas las personas se quedaron medio pasados de copas, cantando y riendo.

    Eran como las 01:00 de la mañana y estaba muy agotado.

    Mi tía me condujo al cuarto de mi prima, y abriendo la puerta le pregunto si yo podía mirar también la peli que estaba muy cansado y con sueño y que hoy me quedaría a dormir con ellos. Ella sonriendo le dijo: -Si mami!!

    No sé qué peli era, traté de no dormirme y solo la observe por un rato. Ya no tenía el vestido, estaba descalza por el calor de verano, con un top y shortcito abajo. Podía notar su bracier ajustado.

    Estando boca arriba ella rápidamente se durmió y yo quede con ganas de ver en otra peli en su notebook.

    Estando dormida a mi lado me excitaba bastante y lo mas curioso fue cuando descubrí sin querer que estaba suscripta a varias páginas de porno, eso me dio la brillante idea de despertarla, confrontarla y decirle que le contaría todo a mi tía!!

    Rápidamente la tome del hombro e hice un movimiento para que se despertara con un tono de maldad y burlándome le pregunte que era todo eso? Que yo solo quería ver otra película, pero parece que tenía mucho más que pelis descargadas!!

    Ella abrió sus ojos muy sorprendida me dijo que, se suponía que yo no tenía que ver entre sus cosas y que por favor no le diga nada a su madre que si no estaría castigada y que le quitarían su computadora y su móvil, que por favor me olvidara de todo.

    Pero yo insistía parado en su cuarto acusándola de cosas que en realidad son normales para cualquier persona mayor, pero claro que para mis 18 años recién cumplidos eso era más serio.

    Estando ella arrodillada en su cama, yo ya me iba al cuarto de sus padres a decirles lo sucedido pero ella tirándome de un brazo me dijo que no me fuese a hacerle un escándalo por favor!! y que ella haría todo lo que yo quisiera para que no sepan de sus videos.

    Yo sabía que mi plan había funcionado y le dije que ella a mi siempre me gusto y que quería hacer todas esas cosas con ella. Ella lo negó desde un principio, dijo que éramos primos y que jamás haría eso. Entonces yo me dirigí al cuarto de sus padres, pero cuando estaba en el pasillo de su casa escuche un: -Espera!!! Volví con ella y con pocas ganas me dijo que podía hacer lo que quiera con ella, pero que no les cuente nada.

    Acepte el trato y le dije que mire uno de sus videos y que quería que me muestre como jugar a esos juegos. Sin nada de ánimos cerró la puerta con llave y me dijo que me quedara de pie. Arrodillada en el piso alzó su mirada y desprendió mi jeans y me los quitó. Su reacción fue de total desprecio pero luego me bajo el bóxer y en sus ojos note un poco de ánimo. Creo que se sorprendió un poco de mi tamaño, es ese entonces no era tan pequeño para un chico de mi edad.

    Con sus manos agarro mi pene y empezó a masturbarme, me miraba hacia arriba y me daba besitos en la puntita, eso me excitaba un montón. Luego con su pequeña boca empezó a tragarla, parecía que era una experta en eso, se llenaba los labios de saliva y cada vez me la tragaba más, y más hasta dejármela buen dura y parada.

    Tomo de mi mano e hizo que agarre de su cabello para para someterla a tragarla y con eso conseguir un mejor ritmo. Me encantaba el ruido que hacia cuando me tragaba el pene y se lo sacaba, y lo hacia otra vez como si te encantara eso.

    Paso un buen rato así pero al final no pude contenerme más, ella dijo: -mmmm… vamos primito, vacíame tu leche en mi carita.

    Y sin más me descargué completo dejándola empapada de mi jugo. Ella siguió tragándola un ratito más hasta extasiarme dejándome muy excitado.

    Al final me dijo que le gustó mucho y que al día siguiente le pediría a su madre para que me dejara quedarme unos días de vacaciones y prometió enseñarme más cositas…

  • Mi esposa, la santa

    Mi esposa, la santa

    Ricardo (compañero): hoy te salen las vacaciones mi querido amigo.

    Arturo: si hermano, ya quiero irme de vacaciones con mi esposa y mis hijos.

    Esa semana me daban vacaciones en mi trabajo, era un trabajo nocturno, por lo tanto pasaba toda la noche fuera de casa, el día descansaba…

    Mi vida sexual con mi esposa? Normal, nada fuera de lo común, siempre fue una mujer que me mostró ser pacífica en la cama. Yo? Tenía pasiones reprimidas, ya que siempre quise hacer un trio, estar en una orgía, hacer el amor con mi esposa mientras ella se disfrazaba de enfermera, o de colegiala, pero no, eso nunca sucedía.

    Esa semana solo pensé en darle una sorpresa a mi esposa, ya que ella no recordaba que esa semana de marzo me daban vacaciones en la empresa.

    El lunes salí con un par de amigos, de regreso a casa compre comida china y una botella de vino tinto para compartir con mi esposa unas copas.

    Mi sorpresa al llegar a casa fue conseguir a los niños durmiendo, pero mi esposa no estaba en la cama.

    Mi mente se llenó de preguntas, pero yo aprendí a no obedecer las especulaciones que mi mente me pueda hacer, sino más bien a obedecer y buscar veracidad de asuntos pensé que me estaba siendo infiel, así que necesitaba armarme un plan para capturarla en el apto. Así que, esa noche me acosté a dormir y la mañana al despertar ella no estaba, bajé a la sala y estaba en la cocina haciendo desayuno para mi y los niños.

    Arturo: buen día amor (con disimulo y sin mostrar molestia alguna)

    Mónica: hola amor, como estas? Que paso ayer que llegaste en la madrugada?

    Arturo: El que debería de preguntar soy yo, donde andabas tú anoche?

    Mónica: salí a casa de Lucia, anoche estaba deprimida y después de dormir a los niños fui a su casa a visitarla, si quieres la llamamos y confirmas que sea así?

    (Lucia era una amiga de ella de la universidad, la chama es una guarra que le gusta huevo, así que podía ser cómplice de ella)

    Arturo: si tú lo dices, confío en ti.

    Mónica: y como te fue? Tienes trabajo hoy?

    Arturo: bien, la empresa va en pro de crecimiento… eheee, por favor, llama a mis papás para que pasen por los niños después del colegio y se los queden hoy en su casa.

    Mónica: y eso?

    Arturo: tú solo has lo que te pido. Podrás?…

    Aún sin decirle que estaba de vacaciones, ya esa noche había tramado un plan para ver quién se estaba cogiendo a mi señora esposa, o que estaba sucediendo…

    Llego la noche, e hice como que me iba a trabajar. El teléfono de mi esposa tiene un localizador en caso de robo o pérdida, y use eso a mi favor. Así que salí, y estacione mi auto a dos o tres cuadras debajo de mi casa.

    Se hicieron las 1 am y voilà, mi querida esposa había llamado a un taxi. La seguí con cautela, sin perder de vista el taxi, y confiando en el GPS de su móvil.

    El auto se detuvo en un bar. A mi parecer se iba a tomar unas copas con su amante. Me acerqué, y miré el lugar, parecía tranquilo, las luces de afuera eran entre Rojas y rosadas, por mi mente nunca paso, pero era un bar swinger.

    Entre, y una señora de unos 40 me atendió muy amablemente, me senté y después de 10 minutos tuve una idea. Llame a la señora que me atendió al entrar.

    Arturo: Hola, disculpe que la moleste, es que una amiga y yo habíamos acordado venir acá pero no sé si ya está dentro porque mi móvil se descargó.

    Ella: Si me la describes, quizás te pueda decir si estuvo acá y entro a los cuartos, o no.

    Arturo: es una mujer de 28 años, de contextura media, buen aspecto, tenía una blusa azul (había alcanzado a ver su blusa), cabello negro, tacones altos.

    Ella: Ehee, si, antes de usted llegar ella había entrado, pero ya está en las habitaciones del deseo (así lo llamaban ellos) así que aparece, antes que consiga batido de chicha con su amiga.

    Me dispuse a subir, era como una especie de hotel y salas. Los cuartos no tenían cortina.

    Había mujeres siendo filmadas por dos hombres, se escuchaban los gemidos de muchas mujeres.

    Como carajo vine yo a parar acá? y que carajos hace mi esposa en este lugar? Ella siempre me criticó por causa de las porno que tenía este tipo de sexo.

    Después de unos 10 o 15 minutos y haber disfrutado de todos esos morbosos actos sexuales,

    Llegue a una habitación, y en una de esas estaba mi esposa (ella no me vi estaba disfrutando de lo que hacía) y que hacía? Tenía a 4 hombres follándosela a ella sola.

    Uno le metía la verga por la concha, otro se la metía por el culo, y otros dos estaban de pies, ella se los chupaba y los masturbaba. Quedé paralizado por un momento, muchas preguntas rondaban mi cabeza, y cuando me di cuenta, tenía el pene erecto, me había excitado aquella escena.

    Corrí hacia mi auto. Me quedé hay como por 30 minutos, asimilando y me terminé haciendo una paja, aquello se veía divino, ver a mi mujer siendo follada por aquellos tipos.

    Emprendí mi viaje hacia mi casa, y de camino pasé por un parque y allí estaban 7 jóvenes, y se me ocurrió vengarme de mi esposa con su propio juego, pero ahora, sería yo el que dominara el juego.

    Me bajé, salude a los chicos, eran 5 chicos y 2 chicas, estaban fumando hierba, así que le di dos al porro, saque un par de cigarrillos y los invité a mi casa a tomarnos unas cervezas y a fumar un poco. 4 chicos y 1 chica estuvieron de acuerdo, más dos de ellos decidieron irse.

    Prendí mi auto y nos fuimos a casa.

    Como a las 3 am llegó mi esposa.

    Al verme puso cara de sorpresa,

    Yo, con todo sarcasmo, drogado y con varias cervezas encima, la tomé de la mano…

    Arturo: Chicos, ella es mi esposa, mi bella y rica esposa, díganme ustedes sino soy afortunado de tener una mujer tan rica como mi esposa.

    Mónica: (susurro en el oído) porque te comportas de esa manera, me estas asustando.

    Arturo: tranquila amor, hoy te quiero ver haciendo lo que tanto te gusta.

    Mónica: y que es eso que tanto me gusta?

    Arturo: ya lo sé todo. Solo quédate conmigo.

    Yo quería hacer que se rompiera el hielo, así que comenzamos a jugar, verdad o reto, mi esposa al principio no quería jugar, hasta que la seducir para que comenzara a jugar.

    Y en eso rete a la otra chica, que no se sacaba una teta y se la daba a mi esposa para que se la chupara.

    Mi esposa toda mosquita muerta me miro. Pero luego la cosa se puso caliente, le lío un lametazo, que la chica terminó gimiendo.

    Mi esposa se fue poniendo caliente delante de mi, y cuando le tocó a ella retar a alguien, me retó a mi, a que no le bajaba el pantalón a esa chica y le chupaba la concha.

    Sin medir el pulso, le bajé el pantalón y le metí la lengua desde el culito hasta la concha, y le hice un oral de 2 minutos.

    Me acerqué al oído de mi esposa y le dije:

    Te perseguirá hasta ese bar swinger donde fuiste, y te vi follándote 4 huevos como una puta. Los traje a ellos para vengarme, quiero verte follarte esas 4 pollas, pero delante de mi, Muéstrame realmente ¿Quién Eres? ¿Qué tan puta puedes ser?

    Me miro, una mira entre asustada pero atrevida. Tomo mi mano y me comenzó a besar. Yo hice señas a uno de los chavos que se acercara, y lo dejé besándose con mi esposa, al cabo de un rato mi esposa se comenzó a manosear, le pedí a dos de ellos que la desnudaron y así fue, los dos que la desnudaron comenzaron a chuparle la concha, gemía como loca,

    Entonces di orden de que la fallaran por todos lados.

    Yo: quiero verte hacer lo que le estabas haciendo a esos 4 tipos hace un rato.

    Todos voltearon y me vieron extrañados, solo ella y yo sabíamos de qué estábamos hablando.

    El que tenía la verga más grande le dije: tú, métesela por el culo, llenarle el culo de leche.

    En medio de eso la chica estaba pendeja viendo cómo se cogían a mi mujer. De lo excitada comenzó a desnudarse, dos de ellos la vieron y quisieron venir a cogerla y yo grité, NO!

    Ustedes solo van a cogerse a mi mujer hoy.

    La chica sentó a mi lado, y yo comencé a dedearla mientras veíamos a mi mujer cogerse a los chamos.

    En eso esa muchacha grito: Ahmshh, y tuvo un orgasmo grandísimo.

    Al cabo de unos minutos uno de los que mi mujer se la estaba chupando se vino en la boca de ella, votaba leche demás. Después es otro que ella estaba pajeando se vino en la cara y las tetas de mi esposa. Los otros dos le echaron la leche dentro del coño y del culo. Mi esposa se vino unas 3 veces.

    Fue buena aquella noche.

    Los jóvenes tomaron sus cosas y se fueron. Todos me dieron las gracias. Hasta la chava.

    Mi esposa quedó tendida en el sofá, hecha polvo.

    Mónica: amor, perdóname, si me quieres dejar por ser tan puta, te entiendo.

    Yo: lo que más me enoja es que siempre fuiste la madre Teresa de Calcuta delante de mi, pero eres una monja parte vergas. Tu sabes muy bien que siempre he querido ver la puta que llevabas dentro, pero coño hoy me sorprendí, eres una zorra come guevos. Te amo, seamos felices.

    Promete me que no vas a ir a un swinger sin llevarme? Ahora quiero que la próxima vez hagamos un trio con la puta de tu amiga Lucia. Qué tal?

    Mónica: bueno, déjame tratar de convencerla, recuerda que tú no eres de su agrado. Jajajaja

    Terminamos riendo y follando en la ducha.

    Esa noche mi esposa se folló 8 guevos.

    Espero que les esté gustando mis relatos. Hago lo mejor que puedo.

    Dulces leches, follones y follones.

  • Con mi prima a escondidas

    Con mi prima a escondidas

    Todo empieza cuando de la nada y sin querer conocí a una prima a la cual nunca había tenido referencia y de por si nunca sabía que existía. A ella la conocí en una reunión familiar y de por si me pareció interesante cuando la vi y no sabía quién era, ese día fui a ese evento con una novia que tenía por esos días, a lo que no le presté mucho cuidado a esa mujer.

    Me vine a dar cuenta que existía por un reclamo de mi novia quien me dijo o mejor me pregunto quién era ella a lo que solo supe responder no lo sé, no la conozco y de la nada me dijeron que ella era una prima.

    Pasó el momento y de un momento a otro fue ella quien se presentó ante mí y ante ella, me dio su nombre y fue así como empezamos hablar y tuvimos intercambio de número telefónico y allí empezó un nuevo vínculo del cual empezaré a decirles que fogosa y sexual cien por ciento y así mismo algo atrevida.

    Pasaron los días y ya con el número empezamos hablar todos los días, no teníamos fecha ni hora, pero duramos muy conectados, fue así como un fin de semana salí de rumba con un amigo y de la nada ella me escribió quería saber el que estaba haciendo y al contarle que andaba plan rumba decidió llegar a donde estaba (aproveché que mi novia no estaba en la ciudad), fue así como ella llego al sitio, mi sorpresa fue cuando la recibí porque de la nada nos fuimos rumbeando, porque aún no lo sé pero yo respondí a un instinto que teníamos.

    Le presenté a mi amigo y allí empezamos a conocernos algo que era normal, porque poco sabia de ella y así empezó el momento. Bebimos, bailamos y reímos y de la nada en medio de una canción ya estábamos otra vez de rumbeo, besos y cogidas disimuladas entre la gente que allí bailaba.

    En un momento ella fue al baño a lo que mi amigo en medio de la duda me preguntó si realmente era mi prima por lo que había visto y le dije que sí que lo era y que poco o nada sabía de ella. A él le quedó llamando la atención ya que era alta, delgada y con unos muy buenos atributos algo muy bueno.

    Al salir ella del baño me propuso salir a fumar y para hablar mejo fuera del ruido, accedí y mi amigo se quedó cuidando la mesa y bailando con la gente que allí había. Salimos del sitio y empezamos hablar de la nada resultamos en un parque que había detrás del sitio algo oscuro, poco concurrido y fue allí donde nos pegamos nuestra primera manoseada, sin pensarlo ella en medio de los besos me fue cogiendo mi verga, a lo que en un solo suspiro y movimiento sé que le gusto, yo hice lo mismo teniendo la vía libre y ya sabiendo que no tendría un no como respuesta.

    Estando solos y con las ganas que salía de allí fuimos haciéndolo en un parque sin importar el quien estaría alrededor, gemía una delicia, gritaba y suspiraba aún mejor, lo sabía hacer, lo sabía coger y yo en mi memoria solo tenía las ganas de hacerlo cada vez más, no duramos mucho tiempo y ya ella había llegado y yo se lo di en la cara y en su boca porque así ella lo quería, por aquello de sorpresas!!, nos volvimos arreglar y volvimos al sitio como si nada hubiera pasado.

    Poco a poco la rumba iba llegando al final y ella en medio de canciones mareos y demás accedió a irnos los dos a un diferente sitio, a terminar lo que ya había empezado y de qué manera. Llegamos a una residencia de la ciudad, las ganas las llevábamos alborotadas y no dimos tiempo de cerrar la puerta cuando ya nos estábamos besando de una forma la cual no tiene descripción, ella quería llevar la fiesta yo de igual forma y fue así como nos fuimos quitando cada prenda sin saberlo, ella sin querer solo gemía y se movía de una forma a la cual no había estado con alguien, yo trataba de concentrarme solo en ella, pero era muy difícil porque ella sabía muy bien moverse y sabia cada punto de mi como si ya lo hubiera hecho.

    Fue así como quedamos frente a frente contra la pared y ella me lo dijo, ahora si dame más verga como en el parque porque tengo ganas y tu verga me gusto. Estando así el manoseo no falto, ella me cogía yo igual, ella me besaba por todo lado y yo igual, de la nada ya estaba arrodillada probándolo, chupándolo y dejándolo mojado para que en ese momento no tuviera excusa de que no le entraba.

    Se fue recostando y yo encima de ella la penetre con tal fuerza que sintiera que la tenía toda con aquella sorpresa que no me dio tiempo de meterla y ya se estaba mojando muy fuerte y solo la respuesta eran gemidos a lo cual sentía que iba acabar con el sitio, me pedía cada vez más y más y solo sabía decir mi nombre, me pidió algo extraño en ese momento pero accedí hacerlo, fue así como cogiéndolo el culo con las dos manos se lo fui alzando y yo lo sentía cada vez más duro adentro de ella, sabia moverse y así le cumplí, le metí un dedo en el culo y fue así como si le hubiera echado una moneda a un teléfono público que ella se perdió.

    Se movía con más fuerza, gemía de una forma diferente, pedía cada vez más y cuando llego sentí un chorro el cual me lavo y yo no tuve más reparo que llegar dentro de ella. En ese momento pensé que ya la tarea estaba hecha y ella se iba a calmar y solo quería descansar para seguir así toda la noche, pero no fue así, ahora quien realmente tenía el control era ella, se puso encima mío y yo viendo hacia arriba esos atributos, redondos fuertes y grandes se lo fue metiendo y solo accedí a ella, subía bajaba y se movía queriendo sentirla toda, lo hacía muy bien y así duro por un tiempo y solo gemía y reía que rico, yo me fui acomodando y alistando para una rutina más con ella y fue así que ella en su manejo se fue poniendo en un 4 el cual es mi debilidad, solo me hizo una recomendación a la cual solo quede en un sí que lo trataría de hacer.

    Al momento de meterlo busque su concha busque esa zona que estaba tan mojada que iba hacer fácil de entrarla pero no quería eso, ella quería que fuera por ese culo el cual estaba más arrecho que nosotros juntos, accedí a meterlo con tal fuerza y vigor como ella me lo pidió, no quería que fuera suave, quería que se sintiera al meterlo, como ella dijo que me lo meta duro y fuerte para sentir ese dolor que la arrecha, ahí entendí por qué el cambio de comportamiento cuando le metí el dedo en una de sus peticiones.

    Describir ese momento me quedaría corto tan solo podre decir que ella se movía como una perra en celo, adelante, atrás, adelante, atrás pero de una forma muy salvaje y fue así que fui llegando, me pedía cada vez más y yo puesto en mi mejor posición no me le quise quedar atrás, solo gemía y gritaba y pedía y pedía.

    El resto de la noche fue lo mismo solo complaciendo a esa mujer que de la nada apareció y de la nada se fue. Lo volvimos hacer un par de veces muchas más, en la casa de ella, en la mía, en la de nuestros familiares y fue así que duramos muchos años y nadie supo nada.

    Ahora solo queda el recuerdo porque de la mujer arrecha, de aquellas tardes, mañanas y noches no existe nada, ella aún vive en la ciudad y bien casada como ella lo dice.

    No quiere ya nada más y solo está dedicada a su hogar, quizás le llego la horma al zapato como lo saben decir los abuelos, pero así quedamos vinculo de familias ya lejanas lo cual solo quedan en recuerdos.

    AMANTES.

  • Mi amo R y yo (Parte 1)

    Mi amo R y yo (Parte 1)

    -No te confundas reina, él es tu novio, podrías tener hasta marido y aun así yo sería tu amo.

    A Emmanuel lo conocí hace tiempo, es un hombre guapo, alto, moreno, con unos brazos que dan ganas de dormir ahí por siempre y muy bien dotado.

    Cuando nos conocimos ambos buscábamos cosas distintas y la vida nos separó, pero por azares del destino la comunicación volvió y sin planearlo nos encontramos en una relación virtual dónde descubrimos que nuestros gustos y fantasías eran similares.

    Al parecer nos había faltado tiempo.

    Yo lo pensaba todos los días y el me imaginaba encima todas las noches.

    Anteayer decidimos vernos, él pasó por mí y al subir al subir al auto me pidió que me cambiara y me entrego una bolsa de papel.

    -Quiero que todos vean lo que me voy a cenar.

    Con él siempre quisimos asumir el rol de amo/sumisa y a través de la pantalla sabíamos que decirnos, pero no imaginé que al momento de la verdad estaría tan nerviosa.

    En el interior venía lencería a juego de satín verde oscuro y encaje negro, una tanga, ligero, y un brasier, medias negras, un vestido con escote suelto más corto de lo que yo usaría también de satín y unos zapatos negros de ante tipo stilettos que apresar de ser altos aun así apenas llegaba a sus hombros.

    Sabía que pasaríamos la noche juntos, quizá tomar algo, cenar, algo de música, pero al llegar a un lugar no lo reconocí, supuse que era algún hotel o quizá un Airbnb más lujoso y me emocioné, lo vi bajar una especie de maleta pequeña de la cajuela y se acercó a abrirme la puerta y ayudarme a bajar, siempre ha sido un caballero, me dijo que no trajera nada de mis cosas y asentí.

    Bajé y lo tomé de la mano y me aferré a ella esperando no soltarla nunca.

    -Te ves hermosa mamacita -solo atiné a reírme y sonrojarme.

    Al entrar a aquella casa un hombre alto todo de negro y muy serio tomó su saco lo guardo y nos pidió seguirlo, mi cabeza imaginaba la noche más tierna y romántica.

    ¡Pobre ilusa!

    Entramos en un salón con una iluminación azul y rojo dónde apenas se distinguían sombras me aferre aún más a su mano y pregunté dónde estábamos.

    -Shhh! Las perritas no hablan hasta que su amo lo diga.

    Quedé ida sin saber que decir pero su tono y sus palabras hicieron cosquillas en mis oídos y mi estómago. Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad note que estábamos en una casa donde al parecer los invitados daban tienda suelta a sus más oscuras fantasías y satisfacían sus deseos más profundos.

    Antes de adentrarnos más pregunto si quería seguir.

    -si.

    Que si estaba dispuesta a hacer y dejarme hacer.

    -si.

    Pidió una mesa y unos tragos muy ligeros, no quería que el alcohol arruinara la noche. Comenzó a sacar cosas de aquella maleta mientras yo estaba absorta en lo que me rodeaba, todo lo que veía y oía era un subido de adrenalina que parecía terminar en mi sexo que se mojaba cada vez más. Me beso el hombro y salí del limbo en el que está a mientras veía a dos mujeres besarse y un hombre les magreaba las nalgas.

    -Aceptaste ser y hacer así que ahora como buena perrita usarás esto, quítate la tanga y ponte a gatas.

    Sin saber qué hacer y como si mi cuerpo estuviera a control remoto obedecí. Lubricó y me metió un butt plug que daba la impresión de que bajo el vestido me colgaba una especie de cola peluda, la sensación casi me deja sin aire nunca había permitido a nadie hacer nada ahí.

    -Shhh shhh tranquila mamacita flojita y cooperando.

    Usé mi respiración para relajarme y en algún punto encontré aquella sensación bastante agradable, me di la vuelta y me puso un collar de piel negro con una argolla al centro y en ella agarró una delgada cadena plateada y yo me sentí la mujer más sexy y deseada, era de él.

    -Bien nena, como te dije las perritas no hablan si no se les pide, si eres buena te premiare, sino habrá un castigo. Entendido?

    -si.

    -Sí que perrita -tomó el plug y lo metió más, sentí un dolor fuerte, pero satisfactorio.

    -Si amo.

    -Bien vamos a pasear

    Tomó la cadena y comenzamos a caminar. Ahí entendí que él estaba a punto de hacer realidad mis/nuestras fantasías, lo miré con ternura y un dejo de lujuria y cuando cruzamos la mirada me sonrió.

    Recorrimos aquella casa y cerca de una barra un hombre algo mayor se acercó a él y sin vergüenza alguna le preguntó:

    -Muerde? Puedo tocarla?

    Como si fuese yo un animal. Emmanuel volteo a verme y yo por instinto empecé a mover las caderas haciendo que la colita se moviera, miro al hombre y le dio permiso de tocarme.

    -Adelante por favor.

    El hombre puso sus dos manos en mi pecho y comenzó a pellizcar mis pezones despacito, me gustó y un leve gemido salió de mi, bajo por mi cintura y cuando quiso levantar el vestido mire a Emmanuel con cara de susto y en sus ojos solo estaban encendidos de placer de ver cómo un extraño me tocaba.

    Alguna vez me dijo: «muchos pueden deleitarse contigo, pero solo mi verga te entra».

    Y comprendí.

    El hombre tocó mis nalgas y las apachurro, me soltó le dio a mi amo las gracias y se fue. Me había quedado pasmada y solo reaccione cuando tiro levemente de la cadena. Me beso suavecito en los labios y seguimos caminando.

    En una habitación una mujer delgada vestida toda de látex negro y rojo le daba en los huevos y las piernas con una paleta forrada en cuero a un pobre ingrato que con cada golpe se le veía más dura la verga y me quedé helada.

    Salimos a un pequeño jardín donde había una especie de pileta con agua tibia, cristalina y perfumada con los jazmines que la rodeaban él me preguntó que si me apetecía entrar y le dije que si asumiendo que entraríamos juntos, me quite los zapatos y vi en el otro extremo a una pareja de muy buen ver y bastante alegre besarse y hablaban amenamente pero pararon su conversación al ver cómo Emmanuel con tanta delicadeza comenzaba a desnudarme acomodando todo en la maleta que llevaba, me soltó la cadena y me quitó el vestido, al instante mis pezones se endurecieron, estaba expuesta en brassier y una cola falsa ensartada en el culo, la pareja se acercaba poco a poco y sin discreción, mi amo comenzó a darme pequeños mordiscos en los pezones sobre el brassier y yo me sentía arder mi sexo estaba húmedo, me desabrochó y me beso en la boca mientras terminaba de desnudarme.

    Estaba ansiosa por estar en contacto con él. Cuando voltee la pareja ya no estaba y mi sorpresa fue al ver que estaban en los escalones de entrada a la pileta como si estuvieran esperando por mí, Emmanuel me llevo de la mano me pidió entrar y fue entonces cuando recordé el plug, y en un intento por quitarmelo para evitar mojarlo recibí una fuerte y dolorosa nalgada.

    -Perrita mala.

    Lo saco con más fuerza de la necesaria y aullé de dolor, pero también de placer. La pareja se tomó de la mano y sonrió. Me hizo entrar con ellos y tomo asiento, una vez más le pidieron permiso y asintió sin mirarme.

    Ella me tomo de la mano y la seguí hacia adentro la veía y su espalda y sus nalgas eran una visión de perfección absoluta. Al entrar al agua sentí escalofríos y retrocedí mi amo clavó su mirada en mi como padre que te regaña a la distancia y seguí avanzando.

    El hombre estaba sentado en la orilla con las piernas abiertas y el pene como un mástil, hermoso. Emmanuel me veía y lanzaba besos al aire y sonreía y eso me calentaba aún más, la mujer comenzó a besarme y respondí besándola, metía mi lengua y la disfrutaba, detrás de mi el hombre entraba a la pila y quedaba detrás de mi sentía sus manos, una en mi pecho y otra en mi cadera, su boca en mi cuello y uno que otro beso a su mujer, yo volaba, era el juguete de aquellos dos, había sido entregada por mi amo, gemí y gemía más cuando los dedos de ella entraron en mi vagina y los de el por detrás, se besaban, me besaban y yo miraba a Emmanuel disfrutar aquella escena, lo vi sacarse la verga, esa que yo tanto adoraba, como si fuese mi dios personal del placer y del amor, lo vi acariciarse, el agua estaba hirviendo. O acaso era yo? Gemíamos más y uno que otro curioso se acercaba a ver para solo sonreír o tocarse, en medio de aquel éxtasis un hombre se acercó a mi dueño y lo vi preguntarle algo pero terminé por ignóralo. Llegue al primer orgasmo de la noche. Emmanuel se acercó a mi aún con su miembro erecto y de fuera, imposible guardar algo así, y mi cola falsa en la mano. Los extraños le agradecieron y comenzaron a comer hasta terminar el uno en el otro, me metió mi buttplug, esta vez no me dolió.

    -Has sido obediente putita, quieres tu premio?

    -Si lo quiero,

    El 23 de junio me escribió: «si eres obediente como premio te dejo que me des unas chupaditas»

    Así que me hinque la tomé entre mis manos y comencé a mamar, el grito de placer y lo hice hasta sentir que había terminado en mi boca, trague todo y comencé a limpiarlo con la lengua para después guardarlo, había dos mujeres que habían observado con lujuria y envidia así que me levanté más triunfante que nunca.

    -Eres mi perrita consentida.

    Me dijo mientras me ponía mi correa.

    -Tengo sed -dije en voz baja y mirada al suelo

    -Yo igual vamos la mereces.

    Al llegar a la barra se sentó en un banco y cuando yo iba a hacer lo mismo sentí un jalón de la cadena

    -Los animales no se sientan en la mesa o sí?

    -no amo.

    -Siéntate aquí -dijo señalando a un lado de él y me senté sobre mis talones.

    -Agua para ella y una cerveza para mi.

    Me acercaron un plato metálico de esos que incluso mis perros tienen, tenía agua y hielo y una rodaja de limón.

    -Tómale.

    Me incline a beber y sentí una nalgada que lo único que hizo fue empezar a humedecerme, termino su cerveza y me ordeno levantarme, al estar de pie junto a él le dije:

    -Amo?

    -Si niña dime

    -Que te dijo el hombre que se te acerco hace rato?

    -Que si eras mía -sonreí

    -Y que contestaste?

    -Que si -respondió sin mirarme

    Fue como si una corriente eléctrica hubiera pasado por todo mi cuerpo, me mordí el labio y sonreí aún más.

    Al andar tras de él lo miraba de espaldas, sus hombros anchos en su camisa blanca, su pantalón negro y zapatos de vestir, se veía tan elegante, casi como aquel día después de la graduación de mi hermana, me cogió en la propia cama de mi mamá antes de que todos llegaran, estaba tan absorta en ese cabello negro que me encantaba tocar mientras me lo hacía en algún motel de la ciudad, que no me di cuenta cuando entramos a lo que sería el final de nuestro recorrido.

  • Amigo ratón del queso (Cap. 4)

    Amigo ratón del queso (Cap. 4)

    Capítulo 4: Los domingos son para estar en la cama.

    -Si te lastimo dime por favor- diciendo esto empezó un con suave beso en el glande, rozando sus labios, fue bajando por un lateral, no sé si olfateando o probando su sabor, daba besos en su recorrido hasta llegar a la base del tronco, con su mano izquierda sostenía el tronco con movimientos de paja suave, lo empujó hacia mi obligo y me empezó comer las bolas, primero la derecha, después la izquierda, las beso y sin esperarlo se introdujo una al mismo tiempo que la succionó.

    -Uff con cariño bella- atine a decir, mientras me recorría un escalofrió < me está mamando las bolas, que delicia>, cambio a la otra e hizo lo mismo, me robo un gemido, intenté reincorporarme para ver como la come, me detuvo –no, no, no, quédate acostado, que apenas empiezo- en eso intento introducirse ambos testículos en su boca, al ver que no pudo hacerlo desistió –no me caben en la boca- dijo y de golpe desde las bolas me empezó a pasar la lengua hasta la punta, me volvió a sacar otro gemido –Uy que delicia- me tensé porque esa sensación es demasiado fuerte.

    Ella saco su lengua y de lado envolvió mi glande, pegada al tronco bajo y subió muy lento, la imagen es sumamente erótica, me miraba con vicio, deseo puro se leían en sus ojos, volvió a subir lamiendo todo mi tronco, de sopetón se lo introdujo hasta donde pudo, se forzó lo más que pudo hasta que la arcada aviso que ése era su límite, sacándolo y tomando aire se relamió los labios y algo de saliva se desborda de su boca, lo toma con las ambas manos y vuelve a metérselo, en un nuevo intento, pero otra arcada se lo impidió.

    Desiste y nuevamente tomando aire dice –No me cabe, esto esta divino- y se lanza a comerlo fuerza, empezó una mamada magistral, subía y bajaba con ganas, el mismo tiempo succionada la cabeza, su lengua se sentía como si fuesen dos bocas la que me lo estaban comiendo, solo me quedaba viéndola, ella estaba absorta en su faena, estuvo no sé si 5 minutos o es demasiado, pero ya me tenía al tope, sin duda las ganas afloran las mejores facetas de las personas.

    Le tomo la cara con ambas manos e intento hacer que suba, cuando en su última subida succiona con tal fuerza que al soltarme el glande sonó como un si fuera un chupón, un hilo de saliva colgaba desde el glande hacia su boca, estaba agitada, excitada, su respiración acelerada, -no ya va, déjame un ratico más que no puedo dejar de comérmelo, esta divino- sonrío y le digo, -ya tendrás tiempo para jugar con él, pero ahora te quiero aquí-, dicho esto, lo suelta, y a gatas, empieza a subir sobre mí.

    Pasando sus brazos por mis costado, sus tetas cuelgan y bailan con su movimiento, se baja un poco rozando el tronco, haciendo que éste quede entre sus tetas suculentas, continua subiendo, provocando un roce divino pasándome sus tetas por el pecho, cuando ya está a mi altura intenta rozar su vagina con tronco y le digo –eh no, sigue subiendo- le tomo por la cintura y la halo, pone cara de no comprender pero continua, le tomo nalgas y me aferro firme apretándolas <Tiene el culo duro, estas nalgas están divinas> la sigo guiando hasta que su piernas están a los costados de mi cabeza y es allí que entiende cuál es mi intención.

    -También tienes hambre, no- diciendo esto empieza a moverse sensualmente sobre mí, arrodillada sobre mi cara, le agarro las nalgas y subo hasta su cintura, le voy atrayendo hacia mí para que se siente, sin dejar de mirarla siento el calor que emana, su olor es perceptible, huele a hembra en celo, me embriaga.

    Al rozar mi boca, con mi lengua, en un movimiento le lamo suave desde abajo hasta arriba, mi observa atenta y abre la boca agarrándose una teta con fuerza al sentir mi lengua recorrerla, intenta levantarse y se lo impido halándola hacia mi para calzar mi boca, y empiezo a pasarle la lengua primero por los bordes externos de sus labios, un lado, después el otro, hago círculos por toda ella sin tocarle aún el clítoris.

    Genesis se deja hacer, pero no puede evitar mover sus caderas en círculos y de atrás hacia adelante, no sé escapando de mi lengua o buscando mayor roce con ella, en uno de sus movimientos meto mi lengua entre sus labios, busco penetrarla –Ah, dios- dice con un pequeño temblor y me toma con una mano por el cabello, agarrándome con mucha fuerza.

    Se queda quieta y me deja hacer, mi lengua hace círculos dentro de ella, cierro mis labios tomando su botón el cual succiono muy suave, suelto la presión y vuelvo a succionar suave y suelto de nuevo, le paso la lengua por el borde derecho de su botón y veo que allí empieza a moverse más rápido <Ok aquí le gusta más> me esmero allí, suave pero con ritmo, siento que me hala por el cabello, cambio de lado sin ella esperarlo, ahora es el otro lado de su botón el que recibe mi atención, aumento un poco la velocidad del roce, empieza a mover sus caderas con más velocidad hacia adelante y hacia atrás, se suelta su teta que tenía prisionera dejándola roja, maltratada y me agarra con ambas manos la cabeza, su cara esta roja, muerde sus labios, ella es un mar de gemidos, siento mi cara empapada.

    Suelto su cintura, siento que está subiendo su clímax, paso mis manos por los costado aferrándome a sus tetas desde abajo, dejando sus pezones entre mis dedos, me agarro firme y sigo jugando con mi lengua pero con más intensidad, sin imprimir mucha fuerza cuando le siento una nalga temblar, mantengo el ritmo y ella dice –Si, así, dios que rico- palabras casi inaudible entre gemidos, cierro los dedos pellizcando sus pezones, mi comida de coño va surtiendo el efecto deseado porque que me garra con tal fuerza que no dudo que me haya arrancado algún cabello y sus nalgas empiezas a vibrar con fuerza, su cara esta roja, sus ojos en blanco, su boca abierta en un grito ahogado tensa su cuerpo.

    Siento que su vagina se cierra y abre como queriendo comerme la boca, empieza a destilar el dulce néctar que emana de su vagina, caliente, algo dulzón e intenta levantarse como para separarse y lo hace con tal fuerza que logra zafarse de mí y suelta un gemido con un grito ahogado sucumbiendo al orgasmo que le acaba de estallar, sus manos me sueltan, su cuerpo cae sobre mi cara y se echa hacia delante tratando de no caer.

    Su respiración agitada, su cuerpo con temblores esporádico, la lleva una mano a su vagina como queriendo contener los temblores, beso su mano, me escapo entre sus piernas, ella aun continua en esa posición como intentando controlase, me arrodillo a su espalda abrazándole, intercambio su mano en su vagina por la mía acariciándole de manera suave sus labios entre mis dedos, con la otra le tomo por el vientre y hago caricias, mi cabeza le apoyo en su obro y me acero a su odio –Apenas empiezo a saciar mi sed de ti- dicho esto le doy un beso suave en el cuello y ella intenta agarrarme la cabeza.

    Voy retrocediendo con ella en la cama, mi erección está en un punto que duele, ya la sangre del tronco no encuentra más espacio y no hay más piel que pueda estirar, se la pongo entre sus piernas, ésta palpita, le agarro por la cintura y empiezo un suave movimiento de atrás hacia adelante rozándonos, ella baja la cabeza y me dice –mierda, estas detrás y me pasa hasta adelante, esto me va a doler- una risa nerviosa se le escapa y sus caderas me acompañan en el roce.

    Ya estando con espacio, hago que baje el cuerpo y se acostando su pecho en la cama dejándome el culo en perfecta posición, elevado, abierto, me agarro el tronco y con suavidad empiezo a jugar con su vagina, primero de arriba hacia abajo, después en círculos, mi otra mano le agarro el culo y sobo sus nalgas, no duro mucho jugando con el glande con sus labios, ya está goteando de placer, cuando de un movimiento ella hace que me calce en la entrada.

    Le agarro la otra nalga y de un solo movimiento suave pero sin pausa empieza a entrar, sintiendo como me voy abriendo camino, su calor es absoluto, una vez que la cabeza entro ella arquea la espalda y se escucha un gemido tragando aire con los dientes cerrados, su mano se aferra a mi brazo, no detengo mi penetrada hasta que topo con su útero, ella pega un brinco al sentirlo, su vagina palpita y da ciertas contracciones –Dame un min, no te muevas que estoy a punto de explotar me dice- su respiración es profunda –me vas a partir en dos- volteo a verme, esboza una sonrisa, le sonrió apretando sus las nalgas y empiezo a salir suave, ella gime y justo cuando casi saco la cabeza, retorno hacia adentro pero esta vez hago movimiento cortos y rápidos, como si fuese solo la cabeza, un 1/3 de mi tronco –ah sí, así, que rico- me suelta, son uno, dos, tres, cuatro, movimientos cortos y al quinto se la suelto completa sin parar hasta el fondo –Ah Dios mío- su pierna izquierda tiembla.

    Empiezo a cogérmela suave, pero con ritmo, sus gemidos se desatan, su mano que me agarraba el brazo me suelta dejándome una marca y se agarra con fuerza de las sabanas, le atino una nalgada –Ah sí, cógeme- dice, subo mi mano acariciando su espalda, aumenta el volumen de sus gemidos, me bajo pegando mi pecho su espalda y le tomo por los hombros, ya se escucha nuestros cuerpos chocar con cada embestida, una de sus manos intenta tomarme las bolas, estas chocan con su gavina y clítoris.

    Le agarro por los brazos llevándolos a su espalda, la sostengo en el aire y empiezo a penetrarla con fuerza, solo suelta gemido tras otro, es un –ah, ah, ah, ah- va aumentando el volumen e intensidad, con un brazo le agarro los dos suyos y con el otro le tomo por una teta, el bamboleo hace que estas no hayan cesado su bamboleo, sus pezones están durísimos, su cuerpo suda, su cabello absolutamente revuelto.

    El olor en el cuarto es a sexo puro, duro y bruto, -Si, así, dame más duro, párteme en dos- dice le suelto y dejo caer, literalmente se estrelló contra el colchón gimiendo y su cabeza de lado, le agarro una nalga y la otra mano me apoyo en su espalda, escucharla gemir así, hace que me suba la libido al máximo y empiezo a darle duro, solo en el cuarto se escucha sus gemidos y gritos compitiendo con el sonido de nuestros cuerpos chocando,

    -Así, si dame duro por favor, no pares, mátame a güevo- me dice esa frase detona en mí, estoy a punto también y ella me dice –No pares por favor, te lo ruego, lléname, dámela toda, quiero sentirte llenarme, anda pero no pares por nada-, me concentre en ella tratando de controlarme en no acabar y siendo que sus gritos se van ahogando y sus piernas tiembla, signo inequívoco que está acabando, mantengo el ritmo y justo cuando arquea su espalda pegando un grito que ahoga siento que todo el tronco de mi güevo es masticado por su vagina, aprieta y suelta y ya allí, no puede más le tomo de las nalgas, aferrándome a ellas se la meto hasta el fondo eyaculando, ella pega otro grito ahogado con cada disparo mío, no deja de temblar, la sensación dentro de ella es un calor intenso, siento mis muslo empapados de su acabada y el sonido de chapoteo en los últimos minutos fue intenso, me dejo caer sobre ella en su espalda y ambos caemos, agotados, respirando fuertemente, mi pene palpita en los últimos espasmos eyaculando, su vagina late y aprieta como queriendo exprimirme hasta la última gota.

    Me giro sacando saliéndome de ella, solo dice un largo –Ah que rico- quedo boca arriba a su lado y ella voltea a su cabeza mirándome, sus ojos brillan y su cara tiene una mezcla entre sonrisa y sopor, sin lugar a dudas fue un buen polvo –no siento mis piernas- y se ríe, me volteo hacia ella e intento cargarla para acostarla sobre mí, ella como pudo, muy torpe intento ayudarme, quedando acostada sobre mí me empieza a besar, son suaves, le recojo el cabellos rebelde que tapan la cara y le abrazo haciendo cariños a su espalda, me encanta la espalda de una mujer y más si esta sudada.

    -Dónde estabas hace 3 años, por qué carajo no te conocí antes- dice besándome –pues hace tres años apenas nos hablábamos, recuerdas cuando nuestro traro era apenas profesional, siempre me intimidaste-, con una mano sobre mi pecho intenta dame una palmada, pero no le sale, está agotada, -si tuviera fuerzas te caería a golpes, por no haberme hecho ver lo que hoy tengo debajo de mi- y le pregunto, -¿qué tienes debajo de ti?- levanta la cabeza y mirándome a los ojos –el mejor hombre que he conocido, no tenía idea que fueras tan perfecto, siempre me negué por miedo pero ahora que te conocí en cuerpo y alma, me arrepiento de haber pedido tanto tiempo- me da un beso suave y largo donde nuestras lenguas se juntan, devoramos nuestras lenguas con un beso apasionado, mis manos juegan con su espalda y ella me agarra la cara besándome.

    No sé en qué momento nos quedamos dormidos, pero en un movimiento que hizo me despertó, estábamos aún desnudos, ella rendida absolutamente sobre un costado sobre mí, como pude hale la cobija y nos arropé, volví a intentar a dormirme mirándola y viendo como su cara denota absoluta paz, un sueño profundo, su mano apoyada en mi pecho y su cabeza apoyada en mi hombro, una pierna sobre la mía, nuestros cuerpos fusionados en uno, doy un beso en su frente e intento conciliar nuevamente el sueño.