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  • Humillada a los 56

    Humillada a los 56

    Este relato está basado en un hecho real que sucedió el verano pasado,  a mí me lo conto la protagonista, yo lo he hecho en forma de relato, pero lo que sucedió fue así.

    Mi nombre es Carmen tengo 57 años casada y con un hijo, físicamente soy bajita (tengo que reconocerlo) 155 cm rubia pelo corto, con formas, un pelín rellenita pero solo un pelín.

    Tenemos un grupo de 5 matrimonios que solemos salir juntos, teatro, cine, restaurantes, excursiones. Prácticamente salimos casi todos los fines de semana. Las chicas nos conocemos desde el colegio y hemos seguido juntas, añadiéndose al grupo las parejas y maridos.

    Siempre he sido más bien mandona, me gusta llevar la razón y he de reconocer que esta característica me ha hecho comportarme de forma borde en más de una ocasión, pero no soy mala persona… jajaja.

    La relación entre nosotras ha sido y sigue siendo muy buena, y los maridos no han influido en ella, si exceptuamos al otro protagonista de esta historia.

    Su nombre es Luis es el marido de Inés, alto, fuerte, seguro de sí mismo… pedante, muy pedante, es la típica persona que no soporta que le contradigan y ahí radica el problema.

    Como he comentado yo soy contestona y con esas personalidades chocábamos en muchas ocasiones. Él se ponía a disertar sobre un tema y yo le contestaba quitándole la razón, esta situación a él le ponía frenético, no le gustaba, no soportaba mis interrupciones. Hasta ahí es una relación muy normal, pero unos meses antes del mes de julio pasado, ocurrió el primer hecho relevante para esta historia.

    Estábamos tomando unas cañas en una cafetería, antes de cenar, la conversación estaba animada y como era casi costumbre él y yo polemizábamos en un tema, ese día le vi particularmente molesto por mis respuestas a sus argumentos, y sin venir a cuento y de una manera totalmente fuera de lugar, dijo

    Luis: Carmen me pones de los nervios, no soporto cuando te pones en ese plan de niña repelente contestona.

    Le conteste que a mí me ponía de los nervios su pedantería. María otra de mis amigas tercio, sois igual de cabezotas y queréis llevar la razón, es normal que discutáis. Pero el insistió.

    Luis: Lo que dices es verdad María, pero el comportamiento de Carmen va más allá de esa discusión, siempre apostilla mis comentarios, lo que dije es como una niña sabelotodo. A ti Antonio (mi marido) no te pasa?

    Antonio: Jajaja algunas veces pero ya me he acostumbrado a darle la razón.

    Luis: Afortunado tú, yo no soy capaz, me pone.

    Antonio: Es mejor asumir como es, que otra opción me queda.

    Luis: Yo no sería capaz, cuando se comporta así… bufff la pondría bocabajo y le daría un buen par de azotes para que aprendiera a no ser contestona.

    El comentario provoco una explosión de risas en el grupo, yo me puse roja como la grana y me descoloco tanto que esa vez sí que no fui capaz de contestarle.

    La cosa quedo ahí, excepto por un comentario que me hizo en bajito mi amiga Susi

    Susi: Carmen ten cuidado que un día te zurra… jajaja

    Yo me volví a poner roja por el comentario y le dije que Luis era un imbécil, que no tenía huevos para eso y que si se atreviera solamente a volver a decirlo le cruzaría la cara. Susi se rio y me dijo que era broma, que no me enfadara.

    La verdad es que esa situación me molesto bastante, me pareció totalmente fuera de lugar su comentario, además de machista, amenazarme a mi edad con un castigo infantil, me enfado bastante. Pero no se volvió a repetir y lo olvide rápidamente.

    Llego el verano y como otros años fuimos al chalet que Laura y Jorge tienen en la sierra, hermoso chalet con gran jardín y piscina, domingo de barbacoa y bañitos, buen plan.

    Hacía calor, yo lucia mi nuevo bikini blanco con flores, que dicho sea de paso me quedaba muy bien, bebíamos y lo pasábamos bien, en medio de la juerga a Inés se le ocurrió coger unas pistolas de agua que había tiradas en la piscina, son de esas modernas con gran chorro y mucho alcance, montamos el COMANDO ESPOSAS… jajaja.

    Ningún marido se libraría de un buen remojón de nuestras armas, la verdad es que para unas señoras de nuestra edad era un poquito raro el comportamiento, pero creo que nos vinieron al unísono los recuerdos de nuestra infancia y los juegos que tanto nos divertían entonces. Nos reímos como hacía tiempo que no lo hacíamos, era muy divertido.

    Aparecíamos de repente en la barbacoa y remojón para el parrillero… a los que hablaban de futbol… remojón… unos en bañador otros con ropa cómoda, todos acabaron bastante empapados.

    Laura y yo nos dirigimos hacia donde estaba el pedante de Luis sentado en una silla leyendo el periódico (muy culto el…), nos acercamos con sigilo, pero el miro por encima del periódico y nos vio, sin cambiar su gesto adusto habitual dijo

    Luis: No me gustan esos juegos, vais a mojar el periódico y no lo podré leer.

    Laura: Que penita nos daría… jajaja reímos las dos.

    Luis: Hablo en serio, no me gusta que me mojen estando vestido (el no llevaba bañador), no se os ocurra hacerlo.

    Laura: Y si lo hacemos te enfadaras? preguntó con sorna.

    Luis: Pues sí, así que avisadas estáis, si me mojáis cobráis.

    Esto último lo dijo mirándome fijamente a mí, eso me molesto muchísimo, que se había creído el idiota para decirme eso.

    Laura riendo me dijo

    Laura: Dejemos al señor que se molesta y no quiero que me zurre… jajaja. Dijo empezando a retirarse.

    Yo bastante mosqueada por su comentario le dije, pues si se molesta que se aguante, aquí mojamos a todos. Y le pegue tremendo remojón.

    Las risas fueron muchas y más las mías, riéndome triunfante al verle hecho una sopa.

    Él puso cara de mucho enfado, soltó el periódico e hizo ademan de levantarse, yo al verlo, salí corriendo riendo.

    Porque corrí? Aun no lo entiendo, fue una más de las decisiones erróneas involuntarias que tome en ese momento y que lo único que sirvieron fue para hacer aún más ridícula la escena. Correr, resistirme, patalear esas son el tipo de decisiones a las que me refiero y por encima de todas la de mojarle, que error.

    Como decía salí corriendo y el corrió detrás mío hasta la otra parte de la piscina, ya centrábamos toda la atención, y el resto de los amigos reían viendo la pintoresca escena, sin saber en que acabaría la disputa.

    Miré hacia atrás y le vi ya encima de mí así que pare y me quede quieta riendo, según llego a mi altura me cogió de los brazos pegándomelos al cuerpo, yo me quedé sorprendida, fue todo tan rápido que no pude reaccionar. Me doblo por la cintura y rodeándola con su brazo me levanto en volandas metiéndome debajo de su brazo, culo para adelante cabeza para atrás.

    Yo alucinaba y quería que me bajara de esa postura ridícula, así que me retorcía, pataleaba y golpeaba con mis puños sus piernas.

    El caminaba despacio, sin importarle mi peso, sin esfuerzo y me dijo:

    Luis: Te lo avise y no has hecho caso.

    Yo le dije que me soltara.

    Luis: Ni de coña, te dije que ibas a cobrar y vas a cobrar.

    Cobrar? No podía creer lo que estaba oyendo, no pensaría en serio darme los azotes que había dicho esa vez en la cafetería, era imposible, pero adonde me llevaba?, me puse muy nerviosa…

    Con mucha parsimonia, el cerdo seguro que estaba disfrutando del momento, me llevo hasta una tumbona que había al otro lado de la piscina enfrente de todos, nos separaba la piscina. Me bajo, sentándose y con celeridad tiro de mi brazo haciéndome caer bocabajo en su regazo, levanto la mano y…

    Plas plas plas, fueron 6 o 7 azotes y me dejo caer en la hierba, yo me puse de pie, el ya caminaba triunfante hacia el grupo que no paraban de reír. Pensé en ir a por él y darle una bofetada, pero como para todos había sido una broma, con buen criterio, lo deje pasar para no darle aún más importancia y hacerlo más ridículo. Así que esboce una media sonrisa forzada y me fui hacia el interior de la casa.

    Susi corrió detrás de mí aun riéndose y me dijo:

    Susi: Joder tía al final te ha zurrado jajaja como dijo que haría. Te ha dado fuerte? A ver y me bajo la braguita del bikini… jajaja un poquito rojito si te ha puesto el culete jajaja.

    La mande a la mierda y me fui al baño en donde me mire en el espejo y vi que era verdad, que tenía el culo ligeramente enrojecido. Sentía un leve picor, pero lo que más me dolía era mi orgullo, el haber sido tratada así delante de todos, que humillación.

    El domingo siguió sin más incidentes, quitando algún chiste estúpido por parte de algún marido recordándome la azotaina, chistes del tipo… pórtate bien Carmen o se lo decimos a Luis, yo me ponía roja de vergüenza y le mandaba a la mierda, aparte de eso el domingo acabo con normalidad.

    En el coche de vuelta, le monte un pedazo de bronca a mi marido, me parecía impensable que no hubiera hecho o dicho algo, vale que Luis le saca cabeza y media pero me pareció un cobarde con su actitud.

    Él me decía que había sido una broma, pesada, pero una broma que todos lo habían visto así, que no me lo tomara de esa forma. Yo seguía sin entenderlo, otra vez que no entendía a los hombres. Ve que otro hombre le toca el culo a su mujer y se ríe, alucinante.

    Afortunadamente nunca más se ha hablado en el grupo del incidente, con la única excepción de Susi (creo que ella lo vio como algo erótico) que en un par de ocasiones me lo recordó, diciéndome que ya no discutía con Luis pero que no le extrañaba después de la azotaina. La asquerosita me la recordaba con detalle y yo la mande a la mierda en ambas ocasiones.

    Esto fue lo que sucedió, para ellos una broma para mí la mayor vergüenza de mi vida, jamás había sido tratada así, ni de niña, y ese desgraciado día de verano el imbécil de Luis me dio los primeros azotes de mi vida… a los 56 años!!! Como le odio!!

    El epilogo de este relato es aún más extraño que el relato en sí, pasados los días me descubrí a mí misma recordando lo que paso y note como mi sexo se humedecía, me humilla reconocerlo pero me he masturbado en más de una ocasión con ese recuerdo consiguiendo unos orgasmos increíbles, que raros son los morbos.

    Fin de la historia real, ahora un par de fantasías que me relato la protagonista:

    Habían pasado unos días del episodio de la piscina, cada vez que veía a Luis no podía evitar ponerme nerviosa, recordaba lo que me había hecho y una mezcla de humillación y furia me recorría el cuerpo, en alguna ocasión se lo comenté a mi marido, expresándole mi intención de decirle cuatro cosas bien dichas al estúpido, pero él siempre me repetía que solo había sido una broma, que todos lo olvidarían en poco tiempo y que esas cosa eran mejor dejarlas pasar, que podían empeorar, esto último me dejo pensativa, a que se refería con empeorar?

    Una tarde fui a casa de Inés, a buscarla para ir al centro a realizar unas compras, cuando llegué me abrió Luis y me dijo que Inés había tenido que salir a ver a su anciana madre, que me pedía disculpas y que la esperara ya que creía que no tardaría mucho en volver.

    Luis me invito a pasar y esperarla, acepte y pase al salón, de reojo me pareció ver que Luis se fijaba en lo bien que me sentaban las mallas y la blusa de manga corta que llevaba.

    Luis: te apetece un café?

    Lo acepte con gusto. Trajo los cafés y se sentó enfrente de mí en un sofá de orejas. Al verle ahí delante me volvió a suceder lo del nerviosismo y decidí que era la ocasión perfecta para sacarme la rabia que tenía dentro desde el día de la piscina, así que sin más preámbulos le espeté. Sabes que eres un cobarde?

    Luis: Cobarde yo? Por qué? Respondió con cara de incredulidad

    Como que porque? Por lo que me hiciste en la piscina. Ahhh por eso, dijo Luis sonriendo, cobardía porque?, solo corregí a una niña contestona y desobediente. Sus palabras y esa sonrisa me acabaron de encender. Un verdadero hombre no pega a una mujer! El respondió riendo, como te acabo de decir, tú no te comportabas como una mujer sino como una niña maleducada y así te trate…

    Mi rabia iba en aumento, como se atrevía a seguir tratándome como una cría. Eres un imbécil y debería haberte cruzado la cara delante de todos!… la sonrisa de Luis ya se convirtió en risa, estaba claro que la situación le divertía. Lástima que no lo hayas hecho, eso me hubiera dado motivos para darte una azotaina de verdad que es lo que necesitas, lo del otro día fueron unos cachetes sin importancia y cada vez tengo más claro que lo que tu estas pidiendo a gritos es una buena zurra bocabajo con el culo al aire…

    Como un relámpago me levante y le solté un bofetón que resonó en todo el salón, me gire cogí el bolso y me dirigí a la puerta, tire del picaporte pero no se abrió, tire nuevamente y nada… volví la vista hacia donde estaba Luis y le vi, seguía sentado en su sillón jugando con las llaves de la casa en una mano, mientras con la otra se frotaba la mejilla. Ábreme la puerta, quiero irme a mi casa!

    Luis: Carmencita como comprenderás no vas a irte sin castigo después del tortazo que me has dado.

    Déjate de bobadas y abre la puerta! Le dije con un ligero temblor de la voz, acababa de darme cuenta de lo que mi furia me había hecho hacer y sentía algo de miedo de lo que podría suceder.

    Luis: Quieres las llaves? Ven a por ellas… dijo con un tonito que a mí me sonó amenazante. Hoy te vas a ir de aquí con el culo caliente y no sé porque, me da la impresión de que lo venias buscando…

    Los dos permanecimos en nuestros lugares, mirándonos, el dominaba la situación claramente, mi cara de susto y su cara de satisfacción así lo atestiguaban. Había cometido un tremendo error y no sabía cómo podía salir de él.

    Luis: Acabemos con esto, tienes dos opciones, venir por las buenas a recibir tu merecido castigo o tendré que ir a por ti y traerte de una oreja, el castigo será aún mayor, decide rápido, me estoy cansando y me duele la mejilla, lo que hace que mi enfado aumente.

    Ya no me quedaba ninguna duda, el ser al que más odiaba iba a darme una azotaina, como jamás me la habían dado, el huir no me era posible y ya había visto en la piscina lo poco que le costó dominarme, así que tome la decisión de aceptar el castigo, no sin notar que en contra de mi voluntad, sentía que mi sexo estaba humedeciéndose.

    Me acerque al sillón con pasitos cortos, suplicándole que me perdonara, que no debía haberle abofeteado, que por favor me dejara irme, que ya no lo haría más, vamos comportándome como la cría que él decía que era.

    Has tomado una buena decisión Carmencita, tu culito lo agradecerá, jajaja, vamos ocupa tu lugar! dijo palmeándose los muslos. Yo seguía rogándole que no lo hiciera, el cansado de esperar tiro de mi brazo haciéndome caer bocabajo en su regazo, me coloco de forma que mis pies no tocaban el suelo… levanto la mano y… plas, plas, plas los azotes iban cayendo lenta pero firmemente en mi pobre trasero, lo hacía con parsimonia, deteniéndose entre cada serie para acariciar y apretar mis nalgas.

    Luis: La verdad es que tienes un buen culo Carmencita, firme y rotundo, no te quejes que mi mano también va a acabar dolorida jajaja.

    Yo apretaba los dientes para no darle el gusto de oírme gritar, pero notaba el culo cada vez más caliente. Ponte de pie. Me baje como pude de sus rodillas, Bájate las mallas!… no por favor, ya me has azotado, por favor no quiero que me veas el culo desnudo… por favor, el me miro y sin mediar palabra tiro de las mallas con brusquedad, bajándolas hasta los tobillos dejándome solo cubierta por un tanguita negro que no tapaba nada, tiro de mi brazo y volví a su regazo. Sentí como su mano acariciaba mi culo desnudo. Si señor un pedazo de culo tienes Carmen, y siguió azotándome cada vez más fuerte, ahora sí que sentía la dureza de su mano en la fina piel de mis nalguitas, me dolía cada vez más y ya no pude aguantar, chille, patalee, lloriquee, le suplique que parara, pero su manaza seguía dándome la primera zurra de mi vida, a mis 56 años!!! Que humillación!!

    Con lentitud me bajo el tanguita que fue a juntarse con mis mallas en los tobillos, siguió azotándome, cada palmada hacia que mi culito saltara, estaba rojísimo tanto como mi cara por la vergüenza y yo solo podía gemir de humillación. Has aprendido la lección Carmencita? Yo le dije que sí, que ya no volvería a desobedecerle, que sería una niña buena, esto último no sé porque lo dije, creo que finalmente me había metido en el papel que me tocaba.

    Venias buscando esto verdad? me dijo. Yo le dije que no. Él me dijo, me da que sí, pero es fácil de comprobar. Comprobar? De que estaba hablando? Cómo iba a comprobarlo? Y entonces sentí como su mano me separaba los muslos, y se metía entre ellos. Dios no!!! Sentí sus dedos acariciando mi sexo y notando lo húmedo que estaba. Ves, lo sabía, te gusta y estas cachonda como una perra, pero como parte del castigo hoy te vas a ir calentorra a tu casa, otro día jugaremos a ser castigada y follada jajaja.

    Me hizo levantarme y fue a la puerta abriéndola, márchate, Inés no volverá hasta la noche jajaja.

    Desde hoy serás mi sumisa, cuando llegues a casa cuéntale a Antonio lo que ha pasado aquí, a ver si ese flojo aprende a darte lo que te gusta.

    Yo me subí el tanga y las mallas como pude, cogí mi bolso y salí corriendo totalmente humillada.

    Al cerrar la puerta de casa sentí una fuerte relajación, había hecho el camino de vuelta apresurada, con la cabeza baja, mirando de reojo a la gente sintiendo que podían imaginar lo que me había pasado, era tanta mi humillación que sentía que era visible.

    Por fin pude frotarme las nalgas con ambas manos, estaban ardiendo, maldito Luis, esta noche no podría sentarme, como le odio!!

    Mi marido desde el salón se extrañó de mi vuelta. No ibas de compras con Inés? Le dije que había tenido que ir a cuidar a su madre y que lo habíamos suspendido. En donde has estado entonces, para ir y volver de su casa has tardado mucho. Yo no sabía qué hacer, no era capaz de contarle mi castigo, pero al mismo tiempo sentía en mi interior que debía obedecer a mi Amo, no logro entender porque, pero así me sentía…

    Fui al salón, Antonio vio mi aspecto desarreglado, impropio de mí, y se extrañó. Te ha ocurrido algo? No sé de donde saque el valor para empezar a hablar pero lo hice.

    En casa de Inés estaba Luis y me invito a un café, y yo a pesar de tus avisos, no te hice caso y le recrimine lo de la piscina, Antonio puso cara de contrariado. Como se te ha ocurrido? Que ha pasado? Le di una bofetada, dije casi llorando por la humillación de saber que tendría que seguir con el relato.

    Le pegaste? Antonio alucinaba, y el que hizo? Me pego a mí. Te pego? Si mira, dije bajándome las mallas y girándome, la visión de mi culo enrojecido lo dejo alucinado. Te azoto como en la piscina? Mucho peor, esta vez lo ha hecho con el culo al aire. Te puso en sus rodillas y te azoto con el culo desnudo? Siii, por favor no me hagas contar más detalles, dije sollozando.

    Antonio con cara de estar muy cabreado fue al armario y cogió una camisa, yo le dije, que vas a hacer? Lo que tendría que haber hecho el otro día, no puede azotar a mi mujer y quedarse tan tranquilo. Voy a partirle la cara!! Y salió por la puerta muy cabreado. Yo me quede asustada en casa, esto se nos había ido de las manos.

    Pasada una hora, Antonio volvió a casa, según entro, se fue al baño y cerró la puerta, yo nerviosísima golpee la puerta. Antonio que ha pasado? Déjame en paz! fue su respuesta, yo insistí. Por favor Antonio dime que ha ocurrido? Todo ha sido culpa tuya por no hacerme caso, déjame en paz!!! Antonio abre dime que ha pasado. Antonio abrió la puerta, pude ver que tenía los pantalones bajados. Que qué ha pasado? Esto ha pasado! Y se giró. No pude evitar dar un gritito ante lo que veía, el culo de mi marido estaba aún más rojo que el mío, no podía creerlo, Luis lo había castigado a él también. Y ahora como ya sabes el Amo me ha dicho que te cuente los detalles de mi castigo y debo cumplirlo.

    Llegue a casa de Luis muy cabreado, llame a la puerta y me abrió con una sonrisa… esperaba tu visita pasa, entré, él se puso delante de mí, yo tenía que levantar la cabeza para poder mirarle a la cara,  eres un cabrón de mierda. Uy empezamos mal Antoñito, no me gusta que me insulten, lo que le has hecho a mi mujer, dije con rabia, él no me dejo acabar, a tu mujercita solo le he dado lo que merecía desde hace mucho tiempo y tú eres tan poco hombre que no has sabido dárselo, ya no me pude contener, cerré el puño y lo lance a su cara, pero él con un rápido movimiento lo esquivo cogiéndome el brazo y doblándomelo a la espalda, sujetándome, haciéndome daño. Así que ahora vienes de machito ofendido jajaja, pues eso no está nada bien o a lo mejor es que te ha dado envidia y vienes a por tu castigo jajaja, lo mereces por poco hombre, solo un cobarde como tú no habría hecho nada en la piscina viendo a su mujer castigada en las rodillas de otro hombre, eres una mariconcilla y vas a recibir tu castigo.

    Tu no hiciste nada Antonio? Dijo Carmen.

    No podía, me tenía totalmente inmovilizado con el brazo retorcido, así que me llevo al sofá, se sentó, me hizo caer en sus rodillas y me azoto. Me dolía mucho, patalee, me retorcí, llore, si llore no pude evitarlo.

    Luis: Vaya Antoñito definitivamente eres más nenaza que tu mujer, ella aguanto al principio, tu ni siquiera eso, ponte de pie y quítate la ropa.

    Yo le suplique no me obligara a desnudarme, el sin mediar palabra empezó a desabrocharme el pantalón, me lo bajo, también el calzoncillo y volvió a tumbarme, esta vez los azotes fueron más fuertes, yo chillaba y pataleaba pidiéndole que parara, pero él siguió azotándome largo rato, hasta que mi culo se puso rojo casi amoratado y ardiendo. Finalmente me soltó y me dijo, ahora se obediente y desnúdate! Yo obedecí quedándome completamente desnudo, él se rio de mí, me agarro la polla y me dijo, jajaja esto es una polla? Jajaja si es una pollita enana jajaja, ponte de rodillas, lo hice, se puso delante de mí y dijo, ahora vas a ver lo que es una verdadera polla, se bajó el pantalón y saco una polla enorme, un pollón!! Tu mujer me ha dejado muy caliente, suerte que ha venido su maridito a bajarme la calentura. Yo rompí a llorar nuevamente, estaba claro lo que quería que yo hiciera, así que temblando por los nervios, acerque mi mano a su miembro y se lo cogí, luego acerque mi boca y empecé a hacerle una mamada, fue lo más humillante de mi vida, yo, un maduro hetero chupándole la polla un tío. Luis disfrutaba y reía, sigue Antoñito lo haces muy bien, a mí me costaba meterme ese pollón en la boca, dado su tamaño, pero se la chupaba y chupaba, entonces vino lo peor.

    Luis: Muy bien putita, ya está bien lubricada, levántate y reclínate en el brazo del sofá.

    Yo le dije que no, que por favor no me follara, él se rio, me dio la vuelta y me soltó dos azotes muy fuertes, que me hicieron saltar del dolor, obedece!! Yo lo hice, me recline en el brazo del sofá con mi culo en pompa y totalmente expuesto, sentí como se ponía detrás mío, como separaba mis nalgas, abriéndose paso con su enorme ariete, casi me desmayo del dolor, sentía como el agujero de mi culo casi se desgarraba para poder dejar entrar semejante polla. Me follo con violencia haciéndome dar grititos, hasta que se corrió dentro de mí.

    Sabes lo peor Carmen? Que yo también me corrí.

    Nuestro Amo quiere que vayamos mañana a un piso picadero que tiene, vamos a tener una sesión juntos, dijo Antonio besándome.

    FIN

  • Mi nueva familia y mi prima tímida (6)

    Mi nueva familia y mi prima tímida (6)

    Fue otro día de trabajo normal, aunque tuve que inventar una situación donde tuve que hacer unos tramites urgentes en la oficina de migraciones y presentarlas en la embajada de USA para que mi jefe me crea más la mentira del día anterior, todo salió bien y en ningún momento creyó que le estaba mintiendo, la mañana pasó tranquila, esta vez decidí almorzar en un restaurante cerca al café, y en el resto de mi hora de refrigerio me la pase fumando un cigarro y leyendo unos apuntes de la universidad, ese día tenía una reunión de uno de mis grupos de estudios que yo lideraba, lo haríamos en el café así que no me movería de lugar en casi todo el día. Unos que también eran de mi grupo de estudios Joaquín y Sebastián fueron los primeros en llegar a la cita, yo aún no terminaba mi turno así que me tocó atenderlos y servirles lo que me pidieran.

    – Esclavo puedes traerme un café americano sin azúcar.

    – Para mi un frappe de menta.

    Me dijeron mis amigos ni bien se sentaron en la mesa a lo que yo muy cariñosamente les respondí.

    – Si claro ya se las traigo pero hoy no estamos aceptando propinas en efectivo así que en cambio me tendrán que chupar bien la verga.

    Nos quedamos en silencio un momento y luego estallamos en risa, ustedes saben típica conversación de amigos que cuando están solos hablan puras estupideces.

    -Yo si te puedo dar efectivo es que no quiero que se me acalambre la mandíbula.

    Me dijo una voz detrás mío, era Ximena una compañera más del grupo de estudio, Ximena era una chica linda y de mucho dinero también, ella estaba en el grupo de estudio más para mantenerse en la universidad que para mantener una beca, media 1.64 m aproximadamente, tenía los ojos marrones y el cabello castaño con ondas hasta la cintura, la piel muy muy blanca, ella era de contextura gruesa tenia piernas anchas y un redondo y firme culo que siempre atraía miradas a donde iba, no tenía un busto muy grande pero como dije hace un momento, su culo era lo mejor que tenía, que la verdad yo no conocía muy bien fuera del grupo, en realidad entro porque Sebastián en algún momento se la quiso coger pero algo paso entre ellos dos y desde ese momento Sebastián se siente súper incomodo cada vez que ella está con nosotros, y Ximena con la personalidad que tiene siempre lo fastidia, hasta llegar al punto en que Sebastián se iba antes y de vuelo no iba a algunas sesiones de estudio.

    -Con el vergon que dice Sebastián que tienes no quiero tener que andar comiendo licuado durante 1 mes.

    -Jajaja Hola Ximena. -Ese tipo de comentarios viniendo de alguien como Ximena siempre son más divertidos de lo usual.- Toda la vida Sebastián divulgando nuestras cosas, no se puede quedar callado.

    -Jajaja Hola Luis, ¿me puedes traer un té por favor?

    -Si claro como no, en un momento regreso.

    Fui a preparar sus bebidas y de paso cerrar mi turno porque también debía integrarme al grupo, como mencione en algún capítulo anterior, estábamos de vacaciones pero los grupos de estudio yo los usaba para eso, estudiar y mantener mi beca, mientras un compañero me apoyaba a terminar las bebidas me cambie el uniforme para luego regresar a la mesa con las bebidas y ya con mis apuntes para comenzar la sesión de estudio, cuando llegue a la mesa ya se encontraban sentados el resto de integrantes, un compañero muy callado llamado Franco y una chica igual de callada llamada Paola, nunca fui muy cercanos a ellos pero Ximena los conocía y de cierta forma encajaban bien en el grupo, ese par tenía notas increíbles y mantenían un promedio de 19.5 por semestre lo que a mi me dejaba bastante asombrado. La sesión de estudios comenzó y no pasó nada en particular más que Ximena como siempre molestando a Sebastián cada vez que podía, al finalizar nuestra reunión si ocurrió algo que me llamo la atención, Sebastián se fue primero ya que no aguantaba mas la situación, Joaquín se fue luego ya que había quedado de verse con su novia, Paola y Franco se fueron juntos, yo recogía mis cosas, mientras Ximena llego detrás mío y me dio un fuerte susto.

    -Buuuu!!! -Grito tomándome de improviso haciendo que suelte unos lápices que tenía en la mano.- Jajaja lo siento no lo pude evitar, déjame te ayudo.

    -Si no te preocupes, ya estoy acostumbrado a que me asusten. -Dije con un tono no muy amigable ya que no me gusta que me asusten.

    Ximena se agacho a recoger los lápices dándome la espalda, y podría jurar que lo hizo a propósito, dejo a mi vista ese enorme y hermoso culo, mi verga dio un salto dentro de mis pantalones y mi corazón se agito un poco con la situación, se levantó me dio los lápices en la mano me dio un beso en la mejilla y me dijo.

    -Ya estamos conversando, chau.

    Era como si ella supiera que después de ese acto yo la empezaría ver con otros ojos, y la verdad es que así fue, la seguí con la mirada mientras Ximena salía del café y vi como al salir de la puerta volteo a verme para darme un sonrisa antes de doblar y seguir caminando calle abajo. Me quedé colgado unos minutos pensando en lo que acababa de ocurrir termine de acomodar mis cosas y salí del café mientras prendía un cigarro para fumarlo de camino a casa.

    Llegué a la casa de mis tíos a eso de las 9 pm y me encontré con mi tío y algunos de sus amigos tomando unos tragos en la sala mientras celebraban la aprobación de un nuevo proyecto en el que estaban trabajando.

    – Sobrino, que bueno que llegas vamos a hacer una parrillada para celebrar con mis amigos estas invitado así que deja tus cosas y baja para que te unas a nosotros con una cerveza, tu tía salió a comprar unas cosas con Flavia ya deben de estar llegando en unos minutos. -Yo no entendía pero al parecer este proyecto significaba mucho para mi tío y sus colegas, estaba muy feliz por él y a pesar de estar cansado no quería quedar mal con él.

    -Claro que si tío, déjame tomo una ducha rápida y bajo a celebrar con ustedes. -Le dije mientras saludaba con la mano a todos los presentes, la mayoría eran de la edad de mi tío pero si me llamo la atención un chico que habrá tenido 25 años aproximadamente, desentonaba con el grupo de señores pero pensé que sería un asistente de ellos o algo por el estilo.

    Subí a mi habitación dejé mi mochila en mi escritorio y me metí a darme una rápida ducha, al salir de mi baño me encontré con Glenda que estaba sentada en mi escritorio ojeando mis libros y apuntes.

    -Hola Glenda, qué haces aquí? tu papá está con amigos que pasa si te llaman para algo.

    -Hola Luis, no te preocupes mi papá nunca me llama cuando está con sus amigos, me dice que estoy muy chica, ya salude a sus amigos así que él y mi mama se olvidaran de mí el resto de la noche. -lo último lo dijo mirando al suelo como con tristeza.

    -Vamos Glenda no te pongas así, es que seguro piensan que tú te aburrirás con ellos, son todos unos viejos, ni que fuera tan divertido estar con ellos. -le dije mientras la tomaba por los hombros.

    -Está bien Luis, ¿me puedo quedar contigo un rato?

    – Bueno en realidad, me comprometí con tu papá para bajar y estar un rato con ellos. -No termine de decir esto y la cara de Glenda se puso roja, esta vez no por vergüenza o calentura, se veía realmente molesta.

    -Era de imaginarse, todos van a estar en esa puta reunión y yo tengo que aguantar su ruido y risas estando sola en mi habitación. -Se alejó con violencia de mi haciendo que suelte sus hombros.

    -Tranquila Glenda, no tienes porque ponerte así, es una reunión de gente mayor, créeme no te perderás de nada. -Le dije mientras bajaba la voz en un intento de que ella haga lo mismo, ya que temía que sus gritos se escucharan en el resto de la casa.

    -No tengo por qué tranquilizarme, tu dijiste que estarías siempre para mi y mira, ya te quieres ir con los amigos de mi papá que no son más que unos viejos cochinos, ahhh pero la princesa Flavia si puede estar con ellos, ella si no tiene que quedarse sin hacer ruido en su habitación, apuesto que hasta tú te la pasaras conversando con ella mientras yo estaré sola.

    Me acerque rápidamente hacia la puerta de mi cuarto donde ella estaba parada, la cerré mientras la jalaba de un brazo hacia adentro, ella aun gritaba haciendo una rabieta digan de una niña pequeña, me giré hacia ella y me quite la toalla que tenía envuelta en mi cintura.

    -… ¿Qué haces? -Me preguntó Glenda parando su rabieta

    -Nada, como veo que no paras de gritarme por cosas que no dependen de mí, me voy a vestir y me iré a la sala con tu papá y sus amigos, al menos que a ti se te ocurra una forma de convencerme y que me quede contigo…

    -Está bien, ¿qué puedo hacer para que te quedes conmigo? -Me pregunto metiendo sus manos en el bolsillo de su polera.

     No sé… -Le respondí mientras me ponía unos boxers y blue jeans, me acerque al armario a buscar una camisa decente, tome una camisa blanca que era de mis favoritas y mientras me la abotonaba Glenda se acercó lentamente a mi.

    Tomo mis manos para evitar que me abotone la camisa y se puso en la punta de sus pies para intentar llegar a mis labios, algo que por su pequeña estatura sería imposible, mire hacia abajo y vi su hermoso rostro con una semblante de arrepentimiento, era imposible seguir enojado con alguien cuando te miran de una forma tan tierna, le di una sonrisa y me agache para que pueda besarme, nos besamos primero con mucha ternura y amor pero casi enseguida ya nos estábamos devorando mutuamente, ella me abrazo por mi cuello y saltó sobre mí para abrazarme con sus piernas alrededor de mi cintura, con ella encima gire y avance hacia mi escritorio para hacer que se siente sobre este, tome su polera y la jale hacia arriba con violencia haciendo que sus pequeñas den unos leves botes, ella me quito la camisa que aún no me terminaba de poner y empezó a besarme el cuello y el pecho, empezó a darme suaves y tiernos besos por todo mi torso mientras que seguía un camino lento por mi abdomen, se bajó del escritorio y se arrodillo delante mío.

    -Luis, perdóname por todo lo que dije, nada de esto es culpa tuya.- Me decía mientras me miraba con cara de arrepentimiento y sus manos me desabrochaba la correa y me bajaban el pantalón y bóxer hasta las rodillas.

    -No te preocupes Glendita, no tengo de que perdonarte ufff. -No pude evitar soltar un resoplido al sentir como Glenda pasaba su lengua por toda la cabeza de mi verga.

    La tomé por el rostro y la acaricie suavemente como felicitándola por su trabajo, ella me miro y me sonrió pero esta vez con cara de travesura pura, acto seguido se engullo mi verga todo lo que pudo hasta que todo el fondo de su garganta, dios mío Glenda cada vez se volvía mejor en sus mamadas y a mi cada vez se me complicaba más el no venirme al instante, de pronto se sacó mi verga rápidamente de su boca al momento que yo también di un salto, resulta que escuchamos un gran alboroto en la sala y luego una carcajada que nos dejó tranquilos, la fiesta en el piso de abajo se estaba poniendo buena al parecer, Glenda y yo nos miramos nos reímos del susto que nos acabamos de llevar, le di una mano a Glenda ayudándole a que se ponga de pie, le di un fuerte beso en los labios e hice que se dé la vuelta dándome la espalda, Glenda se apoyó en el respaldar de mi silla dejando su hermoso culo a mi merced, tome sus pantalones deportivos y se los baje junto a sus panties lentamente hasta la mitad de sus muslos, con eso era suficiente, siempre me pareció increíble que alguien con un cuerpo tan delicioso como Glenda siempre trate de ocultarlo usando ropa suelta, definitivamente era opuesta a su hermana, tome su hermoso culito con ambas manos y lo estruje fuertemente al tiempo que me agachaba y le di un sonoro beso en su mojada rajita.

    -Que rico culo tienes Glendita. -Le susurre al oído.

    -Gracias. -Me dijo volteando a verme con la cara totalmente roja, esta vez sí por calentura

    Tome mi verga con la mano Derecha y empecé a restregarme por su rajita y anito dando pequeños golpes con ella entre sus muslos.

    -Métemela ya si? -Me dijo Glenda casi como un gemido mientras volteaba a verme mordiendo su labio inferior.

    No la iba a hacer esperar más, Yo tampoco podía contenerme, puse mi verga en la entrada de su rajita y empecé a empujar lentamente…

    *Toc toc toc.

    Pare de moverse al escuchar que llamaban a la puerta de mi habitación, Glenda se quedó inmóvil y volteo para verme como diciéndome que haga algo.

    -Si?? -Pregunte entre nervioso y con miedo.

    -Primito soy Flavia, puedo pasaaar?? -me respondió Flavia con su típico tonito coqueto.

    -Si, claro dame un momento porfa.

    Glenda se subió los pantalones y tomó su polera mientras corría hacia el baño de mi habitación, esto lo hizo dándome una muy mala cara en todo momento, una vez adentro me hizo un gesto como que me deshaga de ella rápido y cerró despacio la puerta, yo tenía el corazón a mil por hora, me subí el pantalón y me gire para abrir la puerta.

    -Hola Flavia… -La saludé levantando la mano.

    -Hola Primito, ¿por qué estás sudando?, mi papa me dijo que subiste a darte un baño.

    -Esteee… lo que pasa es que me puse buscar una camisa y no la encontraba por ningún lado, busqué en mis maletas y tú sabes por el trajín más el calor…

    Flavia se acercó y me susurro al oído:

    -Y esto también es por buscar tu camisa? -Mientras me decía esto tomo mi verga con una de sus manos por encima de mi bóxer la estrujo y empezó a hacerme una suave paja mientras se agachaba, yo voltee a ver la puerta del baño que seguía cerrada, rápidamente intente seguir la conversación como si nada estuviera pasando.

    -Le dije a tu papá que bajaría en un rato, no quiiieroo hacerlo esperar. -Le dije mientras Flavia se metía mi verga dentro de su boca.

    -Si justo por eso me mando a buscarte, porque dice que demorabas mucho. -Me respondió arrodillada frente a mi, me dio un amoroso beso en la verga y me dijo.- Bueno le diré que ya bajas entonces, no demores mucho -Se levanto me guiño un ojo y la vi desaparecer mientras bajaba las escaleras hacia la sala.

    Cerré la puerta me tome el pecho con una mano por el susto de que casi pasaba, no quería ni imaginarme las consecuencias si es que Glenda y Flavia se enteran que tenía algo con las dos, aun peor si mis tíos lo descubrían, tenía que ser muy cuidadoso.

    -¿Por qué no se iba la idiota esa?… ahh -Me dijo Glenda al salir sigilosamente del baño y exclamar con sorpresa al verme con la verga afuera.

    Con todo lo que acababa de pasar no se me ocurrió nada más que decir, me acerque a Glenda la tome de los hombros y la arrojé sobre mi cama.

    -Ayyy Luis -Se quejó un poco por mi violento accionar.

    Le di la vuelta y baje sus pantalones deportivos y pantis de un solo tirón hasta sus rodillas, Ella quiso ponerse en cuatro y trato de levantar su torso, pero de un solo empujón hice que se acueste nuevamente boca abajo, me quité rápidamente mis pantalones y boxers y me subí sobre sus piernas dejando mi verga sobre su hermoso culo, ella sintiendo todo mi peso encima trato de liberarse un poco tratando de recuperar el control de la situación, pero no la deje, la tome por ambas manos y las puse sobre su cabeza para luego sujetarlas solo con mi mano izquierda.

    -Shhh -Le susurre al oído mientras que con mi mano derecha apuntaba mi verga en su rajita.

    Se la empecé a meter lentamente, primero solo la cabeza y se la sacaba igual muy lento, quería que se muera del placer, pero el que se estaba muriendo del placer era yo, al sentirme totalmente dominante, empecé a bombearla cada vez más rápido y sin soltar sus manos empujaba su cabeza contra la cama para evitar que alguno de sus gemidos se oyeran fuera de mi habitación, No pude aguantar mucho mas y me vine a chorros dentro de su rajita mientras que estrujaba sus nalgas con mi mano derecha.

    -Ahhh no sabes como me prendes.- Le dije al oído mientras dejaba mi semilla dentro de su conchita.

    -Es tuya cuando quieras, pero no seas tan brusco. -Volteo a decirme Glenda con las mejillas sonrojadas.

    -Tienes razón, lo siento.- Le contesté dándole un suave beso en los labios.

    -Igual creo que debiste de esperar un poco después de que Flavia se fuera, tú sabes como es, ha podido regresar a seguir fastidiando.

    -Es verdad, debemos de tener más cuidado.- Le dije ayudándola a pararse de la cama mientras le di otro dulce beso en los labios.

    – Bueno, entiendo que te comprometiste y tienes que ir a esa estúpida reunión, pero me tienes que recompensar bien!! -Me dijo mientras me señalaba con un dedo haciendo una muy infantil amenaza que me hizo sonreír de ternura.

    – Claro que si Glendita. Le respondí y sin decirme nada más se dio media vuelta y silenciosamente salió de mi habitación.

    Salí del trance en el que me había dejado Glenda, tome otra ducha solo para refrescarme, me puse unos jeans una camisa blanca unos botines de cuero negros y el anillo que me regalo Flavia el destacaba en mi mano derecha por la forma y el brillo que tenía, agarre mi celular y me dirigí a la sala.

    Al llegar me encontré con un ambiente muy animado, todos ya estaban con 2 o 3 tragos encima incluso mi Tía, a la cual no recordaba verla beber antes, se encontraba con una copa de vino en la mano, vi a Flavia y a un Señor cuyo nombre no recuerdo conversando junto al Joven que vi al llegar, este Joven no paraba de ver a Flavia con ojos de deseo lo cual para serles sinceros me incomodo pero no era la primera vez que veo que un hombre la miraba así delante mío así que no le di mayor importancia, Flavia al ver que la estaba viendo me dio una sonrisa y yo le guiñe un ojo como muestra de complicidad.

    – Luis, Sobrino, ven tomate una cerveza y ayúdame con la parrilla.

    – Voy tío.

    Me puse a darle una mano con la carne mientras tomaba una cerveza y mi tío me contaba del proyecto que acababan de cerrar, y como les había costado 5 años que la junta directiva de su empresa tuvieran la misma visión que él, se notaba que estaba muy orgulloso y con razón, hasta mi tía se notaba muy emocionada con la noticia.

    – De aquí en adelante sobrino algunas cosas en la casa van a cambiar, lo más probable es que yo tenga que salir de viaje varias semanas al año, y quiero que sepas que tu llegada me deja muy tranquilo, una casa sola con 3 mujeres no es lo más seguro, y créeme que para mi no hay nada más importante que el bienestar de mi familia .- Me sentí muy alegre, y por qué no un poco conmovido por las palabras de mi tío, en ese momento no me daba cuenta que él me estaba dejando en total confianza la seguridad de lo más importante que el tenia, su familia.

    – Tío, quédate tranquilo, puedes confiar en mí para lo que necesitas, yo cuidaré bien de mis primas y como no me mi tía.

    – Gracias Luis, tenerte aquí me dejaba concentrarme en mi trabajo cuando esté fuera.

    Mi tío me dio dos palmadas en la espalda al momento que llegaba a conversar con nosotros uno de sus colegas, un señor bajito y calvo llamado José Ángel que se notaba tenía muchos aires de superioridad, tiempo después me enteré que hace algunos años mi papa y él se pelearon por un comentario mal intencionado hacia mi mama, mi papa no era el gran peleador, pero como me contaron las cosas, mi papá casi lo mata.

    -Le contaste a tu sobrino las buenas nuevas? -Le dijo a mi tío mientras le daba un golpe en el brazo a mi tío y a mi me agarraba fuertemente por el brazo como queriendo medir mi fuerza.

    -Si él ya está al tanto, mi familia está en buenas manos con Luis aquí. -Le respondió mi tío mirándome con confianza y alzando su cerveza hacia mi, le respondí el gesto de la misma manera y con una sonrisa solemne.

    -No te preocupes Luis, mi hijo José Miguel te dará una mano con una de tus primas jajaja -Dicho este desagradable comentario nos señaló a mi tío y a mí aquel joven que con una sonrisa hablaba alegremente con Flavia sentados en el sofá de la sala.

    -Jajaja ya veremos -Le respondió mi tío levantando la cejas en modo de burla a el comentario recién hecho por su colega. -Luis por qué no vas y te presentas con José Miguel, tal vez se hacen amigos y puede ayudarte laboralmente en algún momento.

    -Si claro tío, le voy a llevar una cerveza, los dejo. -Le respondí a mi tío mientras tomaba una cerveza y fingía una sonrisa, no me había gustado para nada lo que dijo José Ángel, mucho menos el tono de su voz.

    Camine hacia la sala y vi nuevamente a José Miguel y Flavia conversando, apenas me acerque a ellos Flavia dirigió su mirada a mi y me recibió con una sonrisa de alivio.

    – Hola José Miguel, soy Luis el sobrino de Mario.- Le dije mientras le ofrecía la cerveza que tenía en la mano.

    -Que tal Luis, mucho gusto, sorry pero solo tomo whisky.

    -Yo si te la acepto Luis, gracias.- Me respondió Flavia al tiempo que me daba un beso en la mejilla.

    -Y bueno de qué hablaban.- Pregunté mientras me sentaba al lado de Flavia.

    – Le contaba a Flavia, mis vacaciones en Europa del verano pasado, como te decía Flavia Luego de ir a Italia fuimos a Francia… .- Ya había visto a gente como el hacer ese tipo de cosas, ignorar o hacer sentir mal al hombre que tuvieran cerca con tal de impresionar a una mujer… este tipo de comportamiento siempre me pareció de lo más desagradable.

    -Vaya debes de tener un trabajo muy bueno para poder pagar unas vacaciones en Europa.- Le interrumpí.

    -Trabajo como Asistente de diseño en una gran empresa de Marketing Digital, y gano muy bien, pero mis vacaciones pasadas me las regaló mi papá por haber terminado mi carrera en la U.- Si, luego de casi 10 años estudiando marketing en una universidad privada había terminado la carrera y su papá lo premió con viaje a Europa, increíble, y no piensen mal no estoy menospreciando la carrera de marketing ni mucho menos estoy diciendo que es algo fácil, pero este chico tenía 25 años y por lo que contaba desde que salió de su colegio estuvo en la universidad, sé que no a todo el mundo se le dan los estudios de la misma manera, pero era obvio que con la billetera tan holgada de su papá, tener una carrera no era precisamente una prioridad para él.

    -Ahh que suerte, ya quisiera que mi papá pudiera pagarme unas vacaciones aunque sea a Cuzco jajaja.- Le respondí de forma irónica.

    -Jajaja Sigue estudiando como lo haces y vas a poder comprar Cuzco si quieres Primito jajaja. -Me respondió Claudia tomando mi pierna y mirándome a los ojos con una sonrisa de complicidad.

    José Miguel siguió relatando por casi 1 hora y media sus vacaciones mientras Flavia me miraba cada cierto tiempo como para asegurarse de que yo estaba escuchando lo mismo que ella, en resumen el chico era un pesado total y por donde lo mires, pero bueno considerando la forma de ser de su papá, que él sea igual no me sorprende para nada.

    -Bueno José Miguel, fue un gusto pero ya es algo tarde y me tengo que ir a acostar los dejo para que sigan conversando.- Flavia se paró y se fue para despedirse del resto de invitados dejándonos a mi a José Miguel solos.

    -Bueno Luis, verás que pronto seremos familia.

    -Eso ya lo veremos… -Le respondí mientras daba un sorbo más a mi cerveza.

    -Que? crees que Flavia no podría estar conmigo ?, no sabes de lo que soy capaz mocoso.

    -Jajaja, piensa lo que quieras, a mi no me interesa.- Le dije mientras me paraba, ya había tenido suficiente de este tipo.

    De pronto sentí como me tomo por el hombro sujetándome con fuerza evitando que siguiera caminando.

    -¿Quién crees que eres para dejarme hablando solo?.

    Quite su mano de mi hombro y lo empuje con ambas manos en su pecho, José Miguel cayó de espaldas sobre la alfombra de la sala mientras yo dejaba mi botella de cerveza bastante derramada sobre la mesa del comedor y me quitaba el anillo que me regaló Flavia, pero antes de que pasara algo más llegaron mi tío, José Ángel y uno más de sus amigos a parar el asunto.

    -Luis, ya cálmate.

    -Perdón tío, pero no dejó a nadie que me falte el respeto.

    -Suficiente Luis, por favor retírate.- Yo estaba muy molesto pero por suerte no había tomado lo tanto como para no entender la situación, a mi tío no le convenía que esto pasara a mayores, se trataba del hijo de su compañero y socio, no se podía perjudicar por una gresca de este tipo.

    -Señores, ha sido un gusto conocerlos y disfrutar su compañía, buenas noches y disculpen por el altercado.- Le puse una mano en el hombro a mi tío dejándole saber que todo estaba, él me respondió asintiendo con la cabeza, creo que sabía que José Miguel me había sacado de mis cabales, lo cual es algo muy difícil de lograr.

    Tomé mi botella de cerveza un poco derramada, mientras miraba como su padre ayudaba a poner de pie a José Miguel y de paso lo reprendió por su comportamiento, no escuche bien lo que le dijo solo que José Miguel volteo a verme con ojos de furia, llegue a las escaleras y gire la cabeza para dar una última mirada a la sala y ver a Flavia mirarme con una sonrisa de satisfacción la cual devolví mientras llegaba al descanso de la escalera, pase por el segundo piso y vi a Glenda parada bajo el marco de su puerta preguntándome que si todo estaba bien, le hice una seña de todo bien levantando el pulgar y seguí mi rumbo hasta llegar al tercer piso. Al llegar a mi habitación me quite la camisa que llevaba puesto tome un cigarro entre abrí la puerta del balcón y encendí mi cigarro, me senté en la silla de mi escritorio y tome un cenicero mientras meditaba de lo sucedido, para mi accionar no estuvo mal, me estaba defendiendo y sobre todo no dejando que alguien me trate de pasar por encima, por otro lado creo que exagere, pero estaba molesto por la forma en la que hablo de Flavia, y por qué no, celoso de sus ansias de conocerla mejor y tener algo con ella. Tome mi celular y revise algunos mensajes que me envió Glenda, me preguntaba qué había pasado, y le respondí dejando fuera varios detalles que no tenía que saber cómo mis celos o que todo comenzó principalmente por Flavia, le dije que no intente subir hoy porque mis tios estaban despiertos hasta tarde y podrían verla.

    – Nunca se habían peleado por mi.

    Voltee asustado mientras dejaba caer mi cigarro al suelo.

    -Flavia, qué haces aquí? -Le respondí aún con mi asombro mientras levantaba mi cigarro.

    -Vine a verte primito, supongo que José Miguel dijo alguna idiotez sobre mi y lo pusiste en su lugar.- Flavia entró a mi habitación y cerró la puerta con seguro atrás de ella.

    -En realidad no, solo que no le gusto que lo dejara hablando solo, me tomó del brazo y lo empuje.

    -Si claro primito, yo sé perfectamente que te morías de celos cuando él me hablaba casi al oído contándome todos sus viajes, nunca pensé que reaccionarías así -Me dijo mientras se acercaba a mi.

    -Flavia, de verdad las cosas no fueron así, pero si él hubiera dicho alguna estupidez de ti déjame decirte que ahorita estaría sacando una cita con su ortodoncista.

    -Jajaja, o sea si te hubieras peleado por mi, admites entonces que estabas celoso.- Me seguía diciendo mientras ya estaba delante mío.

    -Flavia, a ti cuando se te mete algo en la cabeza no te lo saca nadie.- Le respondí mientras tomaba con mis manos sus muslos acercándola mas a mi.

    -Tomaré eso como un «sí estaba celoso Flavia». Flavia me tomó por ambas manos y me abrazó la cabeza que quedó a la altura de su vientre… -Gracias por cuidarme Luis.

    Yo no sentía que la estaba cuidando solo me defendía, pero creo que ella veía las cosas un poco diferentes. Me tomó con ambas manos el rostro y me dio un dulce y lento beso, tenerla tan cerca y sentir su aroma delicioso simplemente nublaba mi razón, la tome por la cintura y la jale para que quede sentada sobre mi.

    -Ayyy primito.- Exclamó Flavia mientras acomodaba su pelvis para que quede justo sobre mi verga que ya estaba poniéndose dura.

    Me abrazo por mi cuello y mientras me besaba ya desenfrenadamente frotaba su cuerpo contra el mío, sin parar de besarla desabotone su blusa y libere de su brasier ese maravilloso par de tetas, baje mi mirada para contemplarlas y hundí mi cara en ellas, lamiendo besando y chupando sus hermosos pezones rosados.

    -Sii asi primito asiii… -Gemía Flavia mientras tomaba mi cabeza y la empujaba restregándome sus senos por toda mi cara

    Pare de besar sus hermosas tetas y volví a besar sus hermosos labios, puse mis manos en sus nalgas y me levanté de la silla con ella encima mío, me abrazo con sus piernas mientras me besaba el cuello y las orejas, paro un segundo para verme a los ojos, no dijo nada simplemente se soltó para bajar al suelo empezó rápidamente a quitarse su pantalón y panties, mientras yo me quitaba los zapatos y el pantalón, al levantar la mirada mi el hermoso culo de Flavia levantado hacia mi, mientras ella hundía su torso lo mas que podía en mi cama, pase mi lengua por esa rosada rajita y su hermoso anito y apunte mi verga en su estrecha conchita, no tuve que hacer nada de esfuerzo, Flavia estaba tan mojada que mi verga entro de frente hasta el fondo de su rajita.

    -Ahhh sii.- Exclamó casi gritando, creo que si no hubiera tanta bulla con la fiesta del primer piso los vecinos la hubieran escuchado con toda claridad.

    Empecé con un bombeo suave y firme tratando de contenerme lo más que podía, Flavia no paraba de moverse de adelante para atrás acompañando mis movimientos, y cada vez gemía más fuerte.

    -Flavia, por favor no hagas tanto ruido.

    -mmmm… es que no puedo contenerme ahhh .- Flavia estaba claramente más excitada de lo normal, no se si fue por todo el alboroto de la pelea o porque, pero estaba fuera de sí… – Ahhh ahhh mmm dame mas fuerte.

    Flavia siguió gimiendo sin importarle mucho si la oían o no, así que trate de tomar el control de la situación, le di una fuerte nalgada con mi mano derecha que hizo que volteara su rostro y me ve a los ojos, yo lleve un dedo a mi boca haciendo una señal para que guarde silencio.

    – Ayyy primito así nalguéame asiii, dame mas fuerte…

    Yo no podía contenerme más, Flavia se estaba moviendo delicioso y escuchar sus gemidos me hizo explotar aún mas rápido, le di dos fuertes nalgadas y la embestí lo más fuerte que pude, mientras le estrujaba el culo con ambas manos asegurándome de llenar lo más que podía su rajita con mi verga cuando sentí que Flavia me estaba acariciando los huevos con una mano, fue suficiente, me vine a chorros dentro de ella mientras que Flavia en su trance pegó su culo haciendo que mi semilla llegará lo más profundo posible.

    -Ahhh ufff.- Exclamé por el gusto y el esfuerzo mientras Flavia se sacaba mi verga de su rajita.

    Me tire sobre mi cama mientras miraba al techo, pensando que Flavia se iría al baño a limpiarse ya que la vi hacerse una cola de caballo, de pronto sentí como mi verga era totalmente engullida, Flavia estaba echada boca abajo a la altura de mi verga y la tenía toda dentro de su boca, yo sentía como la cabeza de mi verga golpeaba el fondo de su garganta, dios mío, la sensación era increíble, acababa de tener una de las corridas más intensas de mi vida y Flavia seguida dándole placer a mi verga, no demoró mucho en ponerse totalmente dura y Flavia sin desperdiciar ni un segundo se sentó sobre ella devorando toda mi verga pero esta vez con su rosada rajita.

    -Ahhh siii… No pensabas que me dejarías sin terminar no primito? -Mientras empezó a saltar sobre mi verga.

    Por mi parte acompañaba sus movimientos tomándola por sus caderas y por momentos frotaba sus hermosos senos que rebotaban delante mío. De pronto cambió bruscamente sus movimiento de arriba abajo para pasar a frotarse de adelante hacia atrás como desesperada, la tome del culo y la apreté hacia mi nuevamente estrujando sus nalgas lo más fuerte posible.

    -Asi así primito, aprietame no me suelte, así aprietame aprietame aprietame mmm aaaah.

    Flavia se estaba corriendo como nunca y conociendo lo sensible que eran sus senos no me demoré en llevarme como pude uno de sus pezones a la boca para chuparlo como si fuera un bebe.

    -Ahhh si primito chúpame siii -Gemio flavia mientras paraba sus movimiento y se dejaba caer a mi lado derecho.- Ufff primito, eso estuvo increíble.- Me dijo mientras me miraba a los ojos con la sonrisa más grande que alguna vez le había visto.

    -Estuvo muy rico Flavia, pero mírame.- Le respondí mientras miraba hacia abajo.

    Flavia vio mi verga erecta al 100% y me respondió dando una tierna risita. Me pare en la cama y ella se arrodilló delante mío.

    – Por favor avísame cuando te vayas a venir si.

    – Si yo te aviso primita.- No termine de decir esto y Flavia ya estaba tragando mi verga hasta al fondo, le agarró rápidamente el truco y su felación se sentía deliciosa.

    La tome por a la cola de caballo y dirigí sus movimientos, ella repitiendo su accionar de minutos atrás empezó a frotar con una mano mis huevos, lo que me hizo estallar de forma imprevista, no me dio tiempo para avisarle.

    -Flavia me voy a venir.- no llegue a la mitad de la oración y mis chorros de leche ya estaban inundando su boca.

    Pensé que Flavia se enojaría por esto, pero me sorprendí al ver que mientras yo descargaba mi leche en su boca ella iba tragando mi semilla como si estuviera ordeñando mi verga con su boca, me quedé fascinado y hasta el momento no he conocido una mujer que se trague mi leche de esa manera.

    -Ahhh Flavia, wow.

    -Jajaja… te dije que me avisaras, te quería sorprender, pero bueno menos mal adivine que eso dispararía todo jajaj -Se refería a acariciar mis huevos.

    -Donde aprendiste todo eso, si tu no tenías experiencia? .-Le pregunté con una legítima curiosidad.

    -Ya que estuve castigada y sin salir me puse a leer e investigar por internet y encontré varios artículos interesantes.- Flavia recogió su brasier y sus panties, se puso su pantalón y blusa rápidamente y antes de irse me dijo.- Luis quiero que sepas que yo de verdad te quiero mucho, y para mi significa mucho todo lo que haces por mi.

    -Yo también quiero Flavia, espero que te levanten el castigo rápido para salir nuevamente a divertirnos.- Me acerque a ella y le di un abrazo y un fuerte beso en los labios, ella se quedó mirándome a los ojos con una mirada totalmente enamorada.

    -Buenas noches primito.

    Camino hacia la salida de mi cuarto y cerró la puerta al salir…

    Muchas gracias por leer hasta aquí, quiero agradecer especialmente a todos los que me estuvieron escribiendo por correo preguntándome cuándo continuará el relato, por cuestiones de fuerza mayor no pude continuar, pero nuevamente estoy retomando este relato y ya voy escribiendo uno más, nuevamente muchas gracias a todos.

  • Emoción violenta

    Emoción violenta

    El silencio del pabellón solo se ve interrumpido por la lluvia que cae copiosamente. 

    La puerta de reja que da acceso al sector 7g se abre y un guardia cárcel se acerca gritando:

    «Pedro Villango!!! Tiene visita»

    No me intriga saber quién me busca, solo hay una persona que lo haría.

    Camino por los pasillos de la prisión siempre con la fiel escolta del carcelero, mi abogado me espera en la habitación de cristales dónde se reciben las visitas.

    Abogado: «Hola Pedro, buenas noches»

    Yo: «No hay noches buenas!!! Solo noches»

    Abogado: «Ok como digas. Mira estoy tratando de solucionar tu problema pero si no cooperas no puedo hacer mucho. Necesito saber todo, de principio a fin. Es la única forma de poder pensar una estrategia que nos permita morigerar la pena»

    Yo: «Ya le dije que no pienso hablar. Cada día siento más que pertenezco a este lugar»

    Abogado: «Mira, no te lo quería decir, pero no me dejas opción. La hermana de tu esposa está muy grave de salud, los médicos no le dan mucho tiempo de vida. Y debido a que es el único familiar que tienes una vez muera si tú sigues aquí tu hijo será entregado a alguna institución de menores con todo lo que eso implica»

    Todo lo que tengo en la vida es mi niño, no puedo permitir que sufra. Con su tía estaba seguro que tendría una vida medianamente normal pero ya sin ella y solo en este mundo quien sabe lo que le sucedería.

    Esto me obliga a replantearme mi situación.

    Yo: «No puedo permitir que mi hijo sufra, que tengo que hacer para solucionar esto?!?!?!»

    Abogado: «Mira para empezar no puedo prometer solucionar el problema, pero si que haré todo lo que esté a mi alcance para intentarlo. Pero para ello es imperioso que sepa hasta el último detalle»

    Yo: Ok, tome asiento…

    Cómo ya lo sabe vengo de una familia acaudalada, soy hijo único.

    Mi padre fue el fundador de (Villango manufacturas) él siempre fue hombre extremadamente inteligente y capaz, de chiquito me fue cultivando para que algún día yo tomase su lugar.

    Un día llegó a la empresa un hombre llamado Esteban que rápidamente se ganó la confianza de mi padre debido a su capacidad y dedicación al trabajo, rápidamente escaló de puestos para finalmente convertirse en la mano derecha de mi padre yo tenía la edad de 18 años.

    Si bien esto me producía algo de celos yo estaba tranquilo ya que mi lugar en la empresa estaba garantizado no sólo por derecho propio sino por mis capacidades.

    Todo esto cambió cuando mi padre enfermó y en poco tiempo falleció.

    Debido a la leyes de mi país un menor de 21 años no puede hacerse cargo legalmente de una empresa, así que fue mi madre quien lo hizo, y para mí sorpresa le dio todos los poderes legales de la empresa a Esteban.

    Yo quedé delegado y Esteban tomó lo que por derecho propio era mío.

    El tiempo pasó Esteban pasó a ser prácticamente el dueño de la empresa y a mí me tenían como a un simple cadete, de hecho el hijo de Esteban que era más joven aún que yo tenía un cargo mucho más importante en la empresa.

    Cuando alcance la mayoría de edad intenté recuperar lo que me pertenecía pero Esteban y mi madre se habían encargado de acomodar las cosas como para que eso no pudiera ser.

    Con el tiempo me resigné, a mi madre logré perdonar su traición, me convencía a mí mismo de que lo hizo para protegerme. Pero a Esteban no, de a poco se transformó en mi enemigo.

    La vida transcurría, yo conocí a mi esposa Ludmila, tuvimos un hijo. Siempre vivimos en la casa de mis padres. Es una mansión gigante situada en uno de los barrios más bonitos de la ciudad.

    Cada tanto Esteban me enviaba al exterior para arreglar cuestiones de la empresa, la verdad no me agradaba realizar esos viajes ya que me alejaban de mi familia, pero eran una buena ocasión de hablar yo con nuestros clientes y quizás de esa forma podría comenzar a recuperar lo que me pertenecía.

    Antes de realizar el último viaje contraté una empresa de seguridad para que instalarán cámaras en toda la casa, lo hice ya que en los últimos tiempos la seguridad de la zona se había puesto bastante complicada.

    Las cámaras las instalaron un día antes de que me vaya, eran de última generación con imagen de ultra HD y podía verlas mediante la web desde cualquier punto del globo utilizando solo mi celular. La empresa me aclaró que esto último estaría disponible recién en 15 días, ya que tenían que darlas de alta primero en la red de ellos o algo así. Pero quedarían funcionando de inmediato y gracias al dvr grabarían todo con una memoria de 7 días, es decir podría ver lo grabado 7 días hacia atrás.

    A mi esposa y a mi madre no les dije nada ya que no quería dejarlas preocupadas en mi ausencia, pensé que si ellas sabían que yo estaba preocupado por su seguridad ellas por ende también se preocuparían o quedarían asustadas estos día que yo no estaría.

    La idea era decirles a mi regreso y una vez el sistema esté funcionando por completo.

    Así fue que realicé el viaje previsto, todo salió bien y las reuniones con los clientes fueron muy fructíferas.

    Al regresar a casa sabía que estaría solo ya que mi esposa estaba con su hermana y mi madre en la casa de una amiga.

    Una vez en mi casa me duche, almorcé algo y me tiré a descansar.

    Al despertarme y mientras merendaba algo recordé las cámaras y quise ver qué tal era el sistema de grabación.

    Fue en ese preciso momento en que mi vida dejó de ser tal como yo la creía.

    Comencé viendo las cámaras exteriores, luego las del interior de la casa, la imagen era impresionante y la gran cantidad de cámaras nos daba un gran rango de ángulos en la imagen.

    Primero las vi en tiempo real, luego probé la función de memoria y fue allí cuando vi lo que produjo todo esto.

    Eso fue lo que ocurrió.

    Abogado: «Mira, necesito hasta el último detalle, todo! Debemos convencer al juez, al jurado y a todo el mundo que lo que te ocurrió trastorno tu mente.»

    Yo: «Ok ok! Me convida un cigarrillo?»

    Enciendo el cigarrillo, le doy una primera pitada profunda llenando mis pulmones de humo y preparándome para revivir aquello que cambió mi vida.

    Observo en la pantalla las imágenes que muestran el normal transcurso de un día cualquiera en mi hogar.

    Con el mouse avanzo en el tiempo y la pantalla de 65″ me muestra en cada recuadro distintas tomas que yo observo, simplemente al azar tomo alguno de los recuadros y los amplio, solo con el fin de acostumbrarme al uso de la tecnología.

    Estoy en eso cuando una de las imágenes me llama la atención, en ella se observa a mi madre abrir la puerta principal de la casa y para mí asombro el que atraviesa el umbral no es otro que Esteban. Me sorprende ya que él nunca fue a casa, de hecho el trato que tenemos es netamente laboral.

    Mi madre lo recibe con un beso y lo hace pasar, él se acomoda en el sillón del living, yo sigo toda la acción seleccionando las cámaras que los enfocan a ambos.

    Conversan un rato, mi madre se retira y regresa enseguida con un vaso de whisky en la mano, se lo entrega a él e inmediatamente se arrodilló frente a él. Yo estoy estupefacto viendo como mi madre baja la cremallera de Esteban y saca su miembro y sin rodeos comienza a chuparlo. Esteban toma el whisky relajado mientras mi madre chupa su verga, ella lo pajea con ambas manos al tiempo que se traga todo su falo una y otra vez.

    Cuando él terminó su trago deja el vaso en el piso y se quita su pantalón.

    Continúa sentado en el sillón, mi madre se posiciona nuevamente frente a él y continua chupando su verga, su boca saliva todo el miembro erecto de Esteban, ella con su mano izquierda estira la piel de su falo hacia abajo y con la mano derecha lo masturba siempre procurando que su saliva lubrique en exceso aquella verga.

    Intercambia la masturbación con profundas chupadas con su boca y mientras lo masturba chupa y lame sus bolas.

    Luego de un rato se levanta y se dirige nuevamente a la puerta de ingreso, habré la puerta y el que ingresa ahora no es otro que el hijo de Esteban. Mi madre lo recibe con un beso en la boca lo sujeta de la mano y lo lleva dónde está Esteban.

    (Yo no puedo creer lo que estoy viendo, por momentos me parece un sueño o una broma de mal gusto, mis ojos no se pueden separar de aquella pantalla)

    Mientras mi madre continúa chupando la verga de Esteban, Ariel el hijo de Esteban se desviste.

    Una vez totalmente desnudo se acerca a mi madre la toma del cabello y lleva su cara directo a su verga, mi madre sin titubear se traga todo su falo, Esteban se incorpora y es el ahora quien se desviste.

    Ambos están desnudos, mi madre de rodillas chupando la verga de Ariel, Esteban se acerca y le ofrece su verga a lo que mi madre la toma con su mano y la pajea mientras continúa chupando la verga de Ariel. Intercala entre ambos rabos, las chupa y pajea, lame sus bolas y en ocasiones intenta meter ambas vergas en su boca.

    (Jamás imaginé ver a mi madre en esa situación y mucho menos con Esteban y su hijo.

    Ahora me cerraban muchas cosas, pero que mi madre esté haciendo esto era imperdonable.)

    Esteban vuelve a sentarse en el sofá y mi madre se levanta para comenzar a desvestirse.

    Una vez desnuda se acerca a Esteban se coloca de espaldas y tomando su verga la lleva hacia su vagina, de un sentón introduce toda la verga de Esteban dentro suyo.

    Mientras mueve su pelvis de adelante hacia atrás toma a Ariel por su verga y lo lleva directo a ella, sin detener sus movimientos chupa la verga de Ariel y sus huevos.

    (La verga de Esteban es de un tamaño normal pero la de Ariel es mucho más grande no tanto en el largo pero si en su grosor y su glande es gigantesco.)

    Mi madre se esmera en chupar esa verga gruesa, se nota que le encanta.

    Puedo ver qué algo hablan entre ellos pero no escucho qué.

    Busco en el seteo de las cámaras y habilitó la opción de sonido.

    Ahora no solo veo sino también escucho.

    Mi madre levanta sus caderas y Esteban la toma por la cintura y es él quien hace los movimientos ahora.

    Escucho claramente los golpes de la pelvis de Esteban contra las nalgas de mi madre, también puedo escuchar los sonidos provenientes de la garganta de mi madre que la pija de Ariel producen al ingresar en ella.

    Mi madre comienza a gemir fuerte Esteban aumenta su ritmo y ella con su mano derecha se toca el clítoris, sus gemidos son cada vez más fuertes y los combina con gritos de placer, claramente explota en un orgasmo y tomando la verga de Ariel se la introduce en su boca chupándola de una forma muy fuerte, Esteban la coge muy duro se escuchan los golpes y como mi madre ahoga sus gemidos con la verga que tiene en su boca, sus piernas se cierran y tienen espasmos musculares.

    Esteban: «Ya se mojó toda la putita esta»

    Ariel: «Cómo siempre… ella es así muy húmeda»

    Mi madre se levanta y colocándose en cuatro le chupa la verga a Esteban, arquea su espalda y levanta el culo, Ariel se acerca por detrás y agachándose un poco con su enorme verga entre sus manos la penetra sin rodeos, mi madre da un grito profundo y luego de tomar aire como para mitigar el dolor vuelve a meter la verga de Esteban en su boca.

    Allí está mi madre en cuatro chupando la verga de Esteban y recibiendo la verga de Ariel quien la sostenía de sus caderas y empujaba cada vez más profundo su miembro.

    (Jamás había visto a mi madre desnuda, a pesar de su edad tenía una figura atractiva, un par de pechos muy grandes y sus caderas también enormes, debido a su estilo de vida y años de gym su figura era torneada y firme)

    Ariel embiste a mi madre con su verga, se escuchan los golpes y sus gemidos.

    Ariel: «Haaa si, ya voy a acabar! Dale move ese culo!! Move el culo y chupale la pija a mi viejo putita»

    Dando un gemido profundo y unas nalgadas muy fuertes a mi madre Ariel se corrió dentro de ella, Esteban le empujaba la cabeza desde la nuca para que ella se trague toda su verga.

    Una vez Ariel acabó, mi madre se levantó y tapando su vagina con la mano se posicionó arriba de Esteban y se clavó su verga en su conchita.

    Mi madre: «Haaa si que lindo. Sentís la lechita de tu hijo en mi conchita. Ahora quiero que también me acabes dentro. Quiero sentir la leche de ambos en mis entrañas»

    Esteban la toma de la cintura y con movimientos rápidos comienza a acabar. Mi madre está con las piernas abiertas y se puede ver el semen saliendo de su vulva, las embestidas de Esteban desparraman toda la leche por su vagina y las bolas de él.

    Una vez ambos terminaron mi madre se levanta y se retira, ellos se quedan hablando sentados en el sillón.

    Se mofaban de la situación y se jactaban de cómo cogieron a mi madre.

    Luego de un rato mi madre volvió con una bandeja en la que había tres tragos. Los tres permanecen desnudos charlando.

    (Yo no puedo terminar de asimilar la situación, mi madre acababa de ser cogida por Esteban y su hijo, y en mi propia casa.

    Esto era algo para lo que mi mente no estaba preparado)

    Habrán pasado unos quince minutos y mi madre se sentó en medio de ambos los tomó de la pija cada uno con una mano mientras los besaba los masturbaba ellos respondían con besos en el cuello en la boca y le manoseaban los pechos, luego cada uno tomó un pecho y se los chupaban. Ella lo disfrutaba, gemía e incrementaba sus movimientos con la mano.

    Se levantó, y se arrodilló frente a ellos.

    Nuevamente comenzó a chuparle las vergas a ambos intercalaba las mamadas y jugueteaba con sus bolas, el primero en responder con una erección fue Ariel, y al poco tiempo Esteban también ya estaba listo.

    Ahora mi madre se levantó y se sentó sobre Esteban yo no lo habría percatado de no ser por las palabras de mi madre:

    «Aaaa si Esteban me encanta como me haces el culo, uff tu pija está hecha a la medida de mi culito»

    (El bastardo estaba cogiendo a mi madre por el orto!)

    Ariel tomó a mi madre por sus piernas, las separó y levantó, tomó su gigante verga y la colocó en su conchita.

    De a poco la fue introduciendo, mi madre gemía y gritaba como una loca. Ambos estaban cogiendo a mi madre al mismo tiempo.

    Ariel: «¡Mira que sos putita!!!! Te encanta que te cojamos no???»

    Mi madre: «Haa si, si, si. Cójanme duro por favor llenen mis agujeritos, si dios que rico!!! Me encanta ser su puta.»

    (La situación removía mi estómago, ver a mi madre ser utilizada de esa manera… y justamente por Esteban y su hijo! Pero lo peor estaba por venir)

    Mientras mi madre estaba siendo ensartada por las pijas de ambos, en la margen superior derecha de la pantalla veo ingresar en escena a mi amada esposa, totalmente desnuda y con una cajita en las manos.

    Mi esposa: «Empezaron sin mi?!?!?»

    (El tiempo se detuvo, mi corazón se petrificó y mi mente dejó de ser mía.

    Mi esposa, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, lo único que yo consideraba puro en este mundo estaba allí desnuda formando parte de semejante situación!

    Su cuerpo pequeño y delgado, sus pechos pequeños y duritos con sus pezones rosados, sus nalgas redondas y firmes y su vagina totalmente depilada y diminuta, toda ella expuesta y entregada por voluntad propia.)

    Dejó la caja en la mesa ratona y se acercó hacia Ariel, lo besaba y manoseaba mientras él continuaba cogiendo a mi madre. Lo tomaba por sus bolas y besaba su cuello, también manoseaba las bolas de Esteban.

    Se arrodilló al costado de Ariel y este sacó su verga de la vagina de mi madre y girando la colocó frente a mi amada esposa, ella la escupió, la froto con sus manos pequeñas y comenzó a chuparla. La verga de Ariel estaba totalmente dura y mojada con los flujos de mi madre y la saliva de mi esposa.

    Ella la tragaba por completo esto le producía arcadas y enrojecía sus ojos. La retenía en el fondo de su garganta lo más que podía para luego sacarla, la saliva tapaba toda la pija de Ariel y era mi esposa que se encargaba de limpiarla con sus labios.

    Mi esposa: «Cómo me gusta tu pija Ariel! La tenés gigante!!!»

    Ariel sacó su verga de la boca de mi esposa y tomándola con su mano la hizo impactar en el rostro de ella, colocó sus bolas en la boca de ella y mientras ella se las chupaba el dejo apoyada su enorme verga en el rostro de ella.

    Tomó nuevamente su verga y volvió a coger a mi madre, mi esposa se sentó al lado de ellos, abrió sus piernas y se masturbaba mientras mi madre gemía de placer al ser penetrada nuevamente por ambos.

    Ariel salió de mi madre y arrodillándose frente a mi esposa comenzó a chuparle su conchita.

    Ella gemía y se retorcía de placer, luego de un rato se levantó y se colocó frente a ella posicionó su falo en la vulva de mi esposa y le dijo:

    «Ok bebe ahora vas a disfrutar»

    (Yo no respiraba, pensaba para mí, no lo hagas no te atrevas a hacerlo. Pero era inútil mi esposa sería penetrada por aquel bastardo)

    De apoco comenzó a penetrarla ella dio un grito al sentir esa verga ingresando en su vulva, con la respiración agitada y entre sollozos le dijo:

    «Despacio! Sabes que la tienes muy grande y mi conchita no está acostumbrada»

    (Escuchar esto me destrozó, sinceramente siempre creí que mi pene no era precisamente algo grande pero cada vez que se lo planteaba a mi esposa ella me decía que si, era grande. Pero ahora veo que también me mentía en eso.

    Estaba viviendo algo inexplicable sentía la humillación, la traición, pero también la excitación ver a mi esposa en esa situación y escucharla decir que la cojan despacio porque le dolía me había provocado una terrible erección.

    Y esto más bronca me generaba!)

    Tal cual lo pidiera mi esposa Ariel lentamente la fue penetrando hasta lograr meter toda su verga dentro de ella.

    Allí está mi madre siendo sodomizada por Esteban y mi esposa siendo cogida por Ariel.

    Mi enemigo y su hijo estaban utilizando a su placer lo más preciado que tenía en esta vida.

    Las bolas de Ariel sonaban en cada embestida contra las nalgas de mi esposa. Ella no paraba de gritar cada penetración de Ariel arrancaba un chillido de la garganta de mi esposa.

    Mi madre se levantó y lo levantó a Esteban, ella se acomodó al lado de mi esposa y Esteban tomó la misma posición que Ariel.

    Así estuvieron un rato y luego Esteban tomó la posición de Ariel y viceversa.

    Ahora era Esteban quien cogía a mi esposa, la tomaba de sus caderas y la penetraba duro. Mi madre pasó su brazo por debajo de la pierna de mi esposa y comenzó a masturbarla.

    Mientras Esteban la cogía ella la masturbaba, mi esposa gemía y respiraba cada vez más profundo. Mi madre le decía a mi esposa:

    «Dale bebé, dale bebé. Correte, correte en esa verga hermosa.»

    Mi esposa: «Si, si, no paren!! No paren! Ya me vengo, me vengo! Dioooss! Si que ricooo!!!»

    Y abrazando a Esteban con ambas manos explotó en un orgasmo.

    Esteban sin darle tiempo, se paró con ella todavía abrazada a él y también ensartada a él, él la agarró por sus nalgas y parado continuó cogiéndola.

    La levantaba por sus nalgas y la dejaba caer al tiempo que movía su pelvis hacia adelante. Sonaba el choque de ambos cuerpos.

    (No podía dejar de imaginar que ese sonido no era otro más que la verga de Esteban ingresando en la diminuta conchita de mi esposa)

    Ella gritaba aún más, de sus labios solo salían gemidos y algunas palabras:

    «Haa si papi no pares, dale no pares que me vengo de nuevo!!! Sii, siii… Ya estoy ya estoy! Siii!»

    Y nuevamente ensartada en la verga de Esteban estalló en otro orgasmo.

    Sus piernas temblaban y mientras besaba a Esteban este la dejó en el sillón exhausta.

    Mi madre continuaba cogiendo con Ariel y al verlo a Esteban con la pija aún dura le dijo:

    «Ven aquí papi que tengo ganas de chupar algo»

    Nuevamente mi madre le chupaba la pija a Esteban mientras era cogida por Ariel.

    Mi esposa se levantó y salió de escena.

    Al rato volvió con la cajita en la mano.

    (Me había intrigado esa caja desde una principio pero con lo que estaba viendo poca importancia le di)

    De la cajita mi esposa saca dos pares de esposas y sonriendo se las muestra a Ariel y Esteban.

    Ellos enseguida dejaron a mi madre y tomaron las esposas.

    Mi madre y mi esposa se acomodan en la mesa ratona una frente a otra colocan sus rodillas en el piso y sus pechos en la mesa Ariel se encarga de ponerle las esposas, quedan esposadas una con la otra y Esteban saca unas sogas de la caja con las que ata las piernas de ellas a las patas de la mesita.

    Allí están mi madre y mi esposa con las piernas abiertas y atadas a la mesa y esposadas entre sí, están a merced de ellos. Y eso no lo van a desaprovechar…

    Esteban se coloca detrás de mi esposa y Ariel detrás de mi madre, ambos las penetran sin preámbulos, ellas lo disfrutan gimen ambas como gatas en celo, ellos la toman por la cintura y las embisten con violencia esto desata más gemidos de ellas lo que excita aún más a ellos, se hace un círculo vicioso en el que mi madre y mi esposa están siendo víctimas de una cogida terrible.

    Ellas entrelazan sus dedos y chocan sus palmas con cada embestida.

    Mi madre: «Si siiii cojan nuestras conchitas duro!!! Si siii! Te gusta bebé?»

    Mi esposa: «Si me encanta, me encanta que nos cojan así! Ha ha ha…»

    Sus nalgas rebotan contra las pelvis de ellos.

    Esteban le comienza a dar nalgadas a mi esposa. Su culo blanco pálido se transforma en rojo sangre, se pueden ver los dedos de Esteban marcados en las nalgas de mi esposa.

    (Cada ruido que producen las nalgadas que Esteban le da a mi esposa es una puñalada que siento en el pecho, al ver como ese bastardo golpea a mi mujer y ella lo disfruta me llena de irá.

    Pero un grito me saca de ese trance)

    Mi madre da un profundo grito cuando Ariel con su enorme verga le perfora el ano.

    Mi madre: «Aaaauuu! Siii maldito romperme el culo con esa verga gigante»

    Ariel solo jadea y taladra el culo de mi madre.

    Mi esposa la sujeta fuerte de las manos como ayudando a qué resista el dolor que ya prácticamente es puro placer.

    Es entonces cuando Esteban sacando su verga de la conchita de mi esposa la coloca en su culito y le dice:

    «Ok bebe ahora te toca a vos»

    (Nooo por dios nooo…

    Jamás imaginé atravesar algo así, con mi esposa muy pocas veces lo hicimos por detrás ya que a ella siempre le dolía y no me agradaba la idea de hacerla sufrir.

    Ella como dije es de talla pequeña, su conchita es muy pequeña también y su culito es sumamente estrecho.)

    Esteban comienza a mover su verga en su ano con su mano hace movimientos circulares mientras escupe en el culito de mi amor.

    De apoco comienza a generar presión en ese ano diminuto, su glande se abre paso. Mi esposa comienza a gritar, mi madre es ahora quien la sujeta de la mano. Ariel continua cogiendo el culo de mi madre pero lo hace muy lento prácticamente solo le deja la verga adentro mientras observa a mi esposa sufrir a merced de la verga de su padre.

    Mi esposa intenta moverse para sacar la verga de Esteban que apenas ingresó la puntita en su culo, pero el hecho de estar atada se lo impide, aparte el bastardo la sujeta de la cintura y la sostiene.

    Mi esposa grita y lloriquea le pide que pare:

    «Espera por favor espera. Quítamela quítamela!!!»

    Pero el no hace caso y haciendo fuerza solo le dice:

    «Aguanta un poco más que ya casi entra, aaa siii ya casi»

    Mi esposa suelta las manos de mi madre y se sostiene con firmeza del borde de la mesa ratona.

    Esteban da un movimiento de cintura le introduce muy profundo su verga en el culito de mi esposa.

    Ella grita muy fuerte, su cara está roja.

    Esteban se mueve rápido dentro de ella y mientras la sujeta de la cintura le dice:

    «Viste que te entraría toda? Ya está, la tenés todita adentro ahora disfrútala»

    Ahora tanto Ariel como Esteban se mueven al unísono ambos cogiendo los culos de mi madre y mi esposa. Sonriendo Ariel dice:

    «Grande viejo!!! Le enseñaste lo que es que la cojan por el culo»

    Esteban mientras coge el culito de ella le da nalgadas muy fuertes y le responde:

    «Jajaja si primero te dicen que no pero luego te piden que no se la saques»

    Mi madre y mi esposa gimen y gritan pero ya no de dolor sino de placer, tanto Ariel como Esteban toman a ambas de sus cabellos y tirando fuerte hacia atrás las cogen sin piedad, como si estuvieran domando dos potras salvajes.

    Luego de un rato Ariel le propone al padre intercambiar.

    Así lo hacen Esteban coloca su verga en el culito de mi madre y la sodomiza muy lentamente Ariel intenta lo mismo pero esta vez mi esposa se opone firmemente:

    «No, eso no, tú tienes la verga gigante y no me va entrar!!!»

    Ariel: «Jajaja tranquila que de apoco te va a entrar»

    Mi esposa: «No! Me vas a lastimar»

    Ariel: «Ok!»

    Y sin previo aviso la ensartó por su conchita.

    Mi esposa dio un grito y continuó gimiendo al compás de sus embestidas.

    Ariel la tomó del cabello lo enroscó en su mano y con la otra mano le daba nalgadas, con la palma y con el revés al tiempo que la cogía duro casi con bronca.

    Ella gemía y pedía que la cogiera duro.

    Esteban lo arengaba mientras tenía a mi madre ensartada por el ano:

    «Siii bien hijo!!! Cógete a esa puta como se debe… Mostrarle lo que es un macho»

    Esto alentaba a qué Ariel la penetrara más salvajemente aún.

    (Era mi esposa la que gemía, aquella a la que siempre trate con amor y dulzura, la que cuide coma a la flor más delicada. Era ella quien gritaba que le den más duro, la que cada penetración de esa verga gigante le arrancaba un suspiro de lujuria)

    Sus nalgas totalmente rojas se estrellaban contra la pelvis de Ariel y sentían el rigor de su mano firme.

    Pero aquel tipo miserable no estaba conforme con solo poseerla de esa forma, con cogerla de una forma salvaje. Aprovechando su estado de dominación colocó su miembro erecto en el ano de mi esposa y mientras tapaba su boca con la palma de su mano empujó una y otra vez. Mi esposa gritaba pero la mano de aquel bastardo ahogaba sus gritos. Mi madre les dijo:

    «Ariel basta!!! Te dijo que no…»

    Pero nada lo detendría.

    Mi madre: «Esteban por favor dile algo»

    Pero la respuesta de Esteban fue tomar a mi madre por su cintura y continuar cogiéndola por el culo, pero mucho más vigorosamente.

    Y a su hijo solo le dijo:

    «Dale duro hijo, abrí ese culito estrecho que luego te lo agradecerá»

    Ariel solo empujaba y mi esposa solo resistía. Sus gritos ahogados por la mano de Ariel y sus ojos rojos.

    Luego de un rato Ariel exclamó:

    «Aaaa siii viste que te entraría toda… Ya la tenés completita adentro»

    (No solo tuve que ver cómo cogían a mi madre y a mi esposa sino también como ese bastardo le forzaba el culo a mi esposa, podría decir que la violó pero yo sabía que no era así, ella sabía muy bien lo que ocurriría después de todo fue ella la que les trajo las esposas y las sogas, fue ella la que le pidió que la esposaran y la atarán. En cierto modo ella esperaba esto)

    Una vez con la pija dentro de su culo Ariel le soltó la boca y continuó cogiéndola, ella gritaba y gemía.

    Él le dijo: «Y te gusta no? A qué seguramente no querés que la saqué»

    Ella no dijo nada solo se sujetaba del borde de la mesita y gemía

    Esteban se reía y le festejaba la cogida a su hijo.

    Luego de un rato y de intercambiar posiciones. Ambos soltaron a mi madre y a mi esposa.

    Esteban tomó a mi esposa de la cintura la levantó y le pidió a mi madre que colocar su verga en su culito:

    «Coloca mi verga en el culito de nuera y ya que estás allí chúpame un rato las bolas»

    Mi madre así lo hizo se agachó tomó su verga y la introdujo en el culo de mi esposa Esteban la bajó un poco y mientras la cogía parado sosteniendo a mi esposa por sus piernas mi madre le lamía las bolas, luego se acercó Ariel se colocó de frente a mi esposa y besándola en la boca le introdujo su verga por la conchita.

    Mi madre continuaba en el piso comiéndose los huevos de ambos.

    Ellos gemían y jadeaban.

    Esteban: «Hijo le dejaste el culito bien abierto»

    Ambos se reían.

    Mi esposa gemía y les pedía que no paren:

    «Sigan así… no paren que ya me vengo, ya me vengoo»

    Ellos se movían y la cogían al unísono.

    Ariel exclamó: «Se está empapando, es como la suegra le encanta tener dos vergas al mismo tiempo»

    Mi esposa: «Siii me fascina, no paren ya acabo si diosss como cogen, por dios no paren. Ya, ya, ya»

    Y allí ensartadas por ambos se vino en un orgasmo que dejó su cuerpo temblando en convulsiones.

    Esteban dijo: «Hijo vamos a llenar sus agujeritos de leche»

    Y ambos moviéndose se corrieron dentro de mi esposa mientras mi madre les chupa los huevos.

    Mi esposa se paró y se tiró al sillón mientras mi madre continuó chupando la pija de Ariel, Esteban se vestía. Luego se vistió Ariel y ambos se fueron sin decir nada.

    Mi madre y mi esposa quedaron tiradas en el sillón. Mi esposa con una prenda del piso limpio el semen que salía de su vagina y de su ano y se retiró.

    Y eso es todo…

    Abogado: «La verdad no lo puedo creer, lo que viste fue tremendo! Pero luego qué ocurrió?!»

    Yo: Nada…

    Yo estaba aturdido, no era yo, mi mente daba diez mil vueltas.

    Me dirigí a la habitación de mi madre y busqué la cajita del vídeo, debajo de la cama la hallé, la abrí y allí estaban las esposas y las sogas junto con otras cosas.

    La tomé y me dirigí al quincho de la casa, allí mi padre guardaba sus armas con las que solía ir a cazar.

    Tome la escopeta de doble caño la Ithaca las municiones y me dirigí al living, coloque la caja en la mesita ratona, aquella misma donde el amor de mi vida fue sodomizada y me senté en el sillón a esperar.

    La primera en llegar fue mi madre al entrar me vio y me saludo, creo que mi rostro estaba desfigurado porque al verme me dijo:

    «Querido que te ocurre»

    Pero al ver la caja en la mesita lo comprendió, su mirada cambió.

    No le di tiempo a nada simplemente disparé y le volé la cabeza.

    Su cuerpo quedó tendido, su sangre formó un charco gigante en el medio de la sala la verdad no sé cuánto pasó, yo no era yo, pero al tiempo entró mi esposa, al ver a mi madre en el piso dio un grito y se llevó las manos a la boca, temblando me miró y también comprendió todo cuando observo la cajita en la mesita. Intento hablarme pero le descargue el cartucho que faltaba directo en su pecho.

    Los dos cuerpos estaban tendidos en la sala yo dejé la escopeta y tomé la Ithaca, le cargue los ocho cartuchos, subí a mi automóvil y me dirigí a la empresa.

    Al llegar todos se asombraron.

    Entre a la oficina de Esteban y le serraje dos disparos, luego fui a la oficina de Ariel que alertado por los ruidos estaba por salir de la misma pero yo no sé lo permití le descargue todos los cartuchos en su cuerpo. Me senté y allí quedé con la mente en blanco y llorando.

    FIN.

  • A mi amiga le gusta duro

    A mi amiga le gusta duro

    Hola a todos, este es mi primer relato, está basado en hechos reales, en general se referirá a los involucrados con palabras como “amiga”, “amigo”, etc., pero si es necesario llamarlo por un nombre, se usará un nombre ficticio para proteger la privacidad de los involucrados.

    En primer lugar, me voy a presentar, soy un chico delgado y algo guapo, me se defender, tengo un pene promedio, de unos 17 cm, pero la experiencia me ayudó a saber usarlo bien. Soy el típico chico que se la pasa estudiando y gracias a ello soy una persona inteligente, he tenido varias novias, pero solamente pasajeras. Por el momento con esta información es suficiente, comenzaré con el relato.

    Este suceso tomó lugar en mi último semestre del bachillerato, acababa de cumplir 19 años y estudiaba la carrera de técnico en informática, tenía varias amigas en la escuela con las que me llevaba muy bien, siempre me he llevado mejor con las mujeres, pero había una que me tenía loco desde el primer semestre, la que fue siempre mi mejor amiga, desafortunadamente ella consiguió novio desde que entró y ese novio le duró todo el bachillerato; su novio era también amigo mío, aunque no tan cercano.

    Ella era muy simpática y buena onda, lo que más me gustaba de ella (y a todos en general), era su trasero, sus pechos eran muy pequeños, pero su trasero era sin lugar a dudas de los más grandes que he visto, junto con unas piernas deliciosas también, lamentablemente nunca usaba short o vestido, siempre vestía pantalones de mezclilla, lo cual de cualquier forma hacia resaltar esas nalgas ricas.

    Cuando eran ocasiones especiales, como exposiciones o juntas, si que iba con vestido, todos la miraban, aunque ella tuviera novio, yo mismo aprovechaba para subir las escaleras antes que ella y lograr ver su cachetero, que hacía que sus nalgas resaltaran aún más, incluso le tomé una que otra foto con las que me masturbaba al llegar a mi casa. Ella era muy suelta conmigo, nos teníamos mucha confianza, al punto de contar nuestras experiencias sexuales.

    Cuando ella mencionaba los encuentros que tenía con su novio, no era muy explícita, sin embargo, era suficiente para provocarme una erección y poder imaginar el escenario. Siempre que platicábamos de cosas sexuales nos excitábamos mucho, los dos nos poníamos rojos y sudábamos un poco. Así eran nuestras pláticas durante mucho tiempo, generalmente las teníamos en el camión camino a casa o en alguna plaza un fin de semana.

    Todo cambió una ocasión que nos pidieron ir a una obra de teatro; su novio no pudo ir y nuestros demás amigos quedaron en ir otro día, por lo que mi amiga y yo fuimos solos. Cuando nos vimos en la salida del metro me sorprendí, traía una falda y las piernas se le veían brillantes, como con crema, me excité; no era el único que la veía, uno que otro chico e incluso hombres mayores llevaban su mano a su entrepierna e incluso algunos le tomaban fotos sin que se dieran cuenta. En fin, me acerqué a ella y nos saludamos, me dio un beso en la mejilla, tenía un perfume muy rico.

    Ella: ¡Hola!, ¿cómo estás?

    Yo: Bien, algo cansado porque me desvelé haciendo tarea.

    Ella: Sí, me imagino, yo estoy igual. Al menos nos divertiremos un rato. La obra tratará del abuso sexual, puede que haya desnudos.

    Me sonrió y yo le devolví la sonrisa, caminamos hacia el lugar donde tomaba lugar la obra, no sin antes aprovechar un par de veces para ver su trasero moverse al caminar. Cuando llegamos vimos que era un lugar mediano, cerrado y oscuro, solamente tenía luces el escenario, nos sentamos y esperamos a que comenzara, platicando cosas triviales como alguna serie o película.

    Finalmente comenzó la obra, era cómica, aunque resaltaban temas de actualidad como las violaciones y esas cosas; pasados 10 minutos, salió una actriz que me dejó boquiabierto, tenía un vestido súper ajustado, de tela, tenía unos pechos muy grandes y un trasero igual, tuve una erección al momento. Además de eso la manera en la que se movía me tenía embelesado, sus tetas y sus nalgas rebotaban frecuentemente, yo me tocaba el pene por encima del pantalón, que afortunadamente era un pants, mi amiga se dio cuenta de eso, se acercó a mi oído y me dijo: “apuesto a que desearías cogértela”. Ese comentario me sorprendió, nunca había dicho algo así, aunque también me excitó, le dije que sí y sonreímos.

    La obra siguió, no hubo ningún acontecimiento importante hasta la escena final, la cual se ambientaba en una fiesta, los actores y las actrices se cambiaron de vestuario. Cuando salió la chava que mencioné anteriormente, me excité aún más, tenía solamente un top blanco sin brasier, sus pezones resaltaban, el top apenas y alcanzaba a cubrir sus grandes tetas, y tenía un short igual de pequeño, este tenía más descaro, cubrían solamente la mitad de sus nalgas, se me hizo agua la boca. Para terminar, no tenía zapatos ni calcetines (debo mencionar que uno de mis fetiches son los pies), por lo que me excité aún más, no aguantaba la excitación, tanto que decidí meter mi mano en mi pantalón y masturbarme lentamente para que nadie se diera cuenta.

    Mi amiga por supuesto se dio cuenta de eso, y lo que hizo a continuación provocó que mi corazón palpitara con fuerza y rapidez, metió su mano en mi pantalón, quitó la mía y ella misa me masturbó, yo estaba en shock, de todas las cosas que podían pasar ese día, esa era la que menos me imaginaba, su mano era muy suave, la movía con delicadeza, por la excitación yo ya estaba sacando mucho líquido preseminal, el cual no tardó en llenar su mano, ya la tenía muy mojada, por lo que la sacó de mi pantalón, me miró a los ojos y pasó su lengua por ella, limpiando todo mi líquido, eso me excitó aún más.

    Yo: ¿Qué te pasa?, ¿por qué estas actuando así?

    Ella: ¿Qué tiene?, ¿no te gusta?

    Yo: Claro que me gusta, pero tú tienes novio y es mi amigo, además tú y yo no tenemos es clase de amistad.

    Ella: Lo sé, pero para serte sincera hace mucho que quiero tener sexo contigo, y no es mal momento para empezar.

    La música de la obra se hizo más fuerte, lo que nos hizo concentrarnos y callarnos. La escena era impresionante, un chavo estaba manoseando a la chica, incluso le bajó el short y se vieron sus nalgotas, hizo lo mismo con el top, aunque sólo un pecho salió de él, pero ya con todo eso era suficiente para que todos los hombres estuviéramos súper enajenados. Qué envidia le tenía a ese chavo, no estoy de acuerdo con el abuso sexual, pero daría lo que fuera por cogerme a una chava así. La obra siguió y no pasó nada más extraordinario, dieron un sermón de la violencia y el abuso sexual y se despidieron, el público aplaudió y se escucharon algunos chiflidos adulando el cuerpo de la protagonista.

    Mi amiga y yo salimos del teatro, los dos íbamos en silencio, yo no tenía ni idea de qué decir, ¿hablaría de la obra?, ¿de la chica?, ¿o tal vez de la paja que me acababa de hacer?; no fue necesario que yo dijera nada, ella fue la que comenzó a hablar.

    Ella: Perdón por lo de hace rato, estaba algo enojada de que mi novio no viniera.

    Yo: No te preocupes, te entiendo, pero, ¿es verdad que quieres tener sexo conmigo?

    Se detuvo, me miró unos segundos y sin previo aviso se lanzó hacia mí, nos dimos un beso muy pervertido, no era un beso de novios, era un beso más morboso, jugábamos con nuestras lenguas, yo lamía alrededor de su boca y ella chupaba la mía como si de un pene se tratase. Estuvimos varios minutos así, cuando nos separamos me dijo con voz entrecortada: “mis papás no están, ¿vienes a mi casa?”. Le dije que sí, por lo que nos dirigimos a su casa.

    Cuando subimos al metro yo perdí toda pena, le agarraba su trasero cada que podía, le daba nalgadas o tocaba sus piernas. Nos volvimos a besar. Finalmente llegamos a su casa, abrió la puerta, me tomó de la mano y me dirigió a su cuarto. Nos desnudamos inmediatamente, yo la veía de arriba abajo masturbándome, era una piel tan hermosa, blanca y brillante, unos pies bonitos, pero lo que más me prendió fue ver su trasero desnudo, ese trasero con el que fantaseaba desde que la conocí, al que le dediqué varias pajas.

    Nos vimos unos segundos y nos volvimos a besar, esta vez lamiendo nuestra cara, ella me masturbaba y yo a ella, me lamió el cuello, lo mordió, yo respondí de la misma manera. Los dos estábamos muy mojados, le puse una que otra nalgada. Entonces fue que comenzó a hablar.

    Ella: Hoy quiero que se te olvide quien soy yo y todo el respeto que me tienes, quiero que me cojas duro, que me uses como si fuera una puta, una puta muy barata, que me cojas con odio, como si me estuvieras violando, quiero que satisfagas todo lo que se te plazca, cualquier parte de mi cuerpo úsala como quieras.

    Después de decir esto, simplemente se puso de cuclillas. Yo no podía creer lo que había escuchado, mi mejor amiga pidiéndome eso, teniendo novio, y sin que antes hubiéramos tenido intimidad. ¿Se comportaría de la misma forma con su novio? Deje de pensar y asentí con la cabeza, no podía perder esa oportunidad, una chica de cuclillas enfrente de mí, viéndome como a un amo y completamente dispuesta a que la usase como yo quisiera. El corazón me latía muy rápido, mi pene se puso muy duro y palpitante. Por lo que comencé.

    La agarré fuerte del cabello, y le metí una cachetada fuerte, ella sonrío y gimió.

    Yo: Escucha muy bien perra, te quería coger desde hace mucho yo también y lo voy a hacer como si este fuera el último día de mi vida. Primero usaré tu boca, si te atreves a meter tus manos te voy a castigar, ¿entendiste?

    Ella: Si papi.

    Inmediatamente después, dirigí su cabeza hacia mi pene, se lo metí y sentí lo suave de su lengua. Cada vez la metía más adentro, me excitó muchísimo que no diera arcadas, lo recibía como una profesional, eso hizo que lo hiciera más violentamente, usaba su boca para masturbarme, no me importaba que golpeara su cara con mi abdomen, quería que la sintiera hasta adentro, ella estaba sacando mucha saliva, cayó hasta sus piernas. Saqué mi pene de su boca, le escupí en la cara y le di una cachetada.

    La acosté en el suelo boca arriba y me senté en su cara, metía su lengua en mi ano en lo que yo la masturbaba y golpeaba su vagina, ella doblaba las piernas y también azotaba mi mano en ellas, comencé a moverme por su cara, haciendo que su lengua tocara desde mi ano hasta mis testículos, quería degradarla al máximo. Me puse de pie e hice que lamiera la planta de mi pie derecho, la pateé, no tan fuerte pero lo suficiente para que le doliera, pise su cara, después pateé su vagina y froté mi pie en ella, en lo que yo tomaba su pierna y lamía yo su pie, primero uno y después el otro, me senté en la cama al lado de ella y le ordené que me masturbara con sus pies.

    Ahora llegaba la hora de penetrarla, la puse en la cama boca abajo, con sus pies tocando el suelo, le puse unas buenas nalgadas que comenzaban a pintar su trasero de rojo.

    Ella: ¡¡Así papi!! ¡Azótame!

    Yo: ¿Te gusta que te traten así verdad puta?

    Ella: ¡Sí!, soy tuya papi ¡¡¡por favor cógeme!!!

    Yo: ¡Ruégame perra!

    Ella: ¡Por favor!, te lo suplico, quiero que me la metas, quiero abrazar tu pene con mi vagina, métemela duro, úsame, quiero que me la metas hasta el cansancio.

    Yo obedecí, introduje mi pene en su vagina que estaba ya tan mojada que no necesitó lubricación. Lo metí muy duro, nalgueándola continuamente, jalando su cabello, azotando su cabeza contra la cama, estaba fuera de mí, solo quería cogerla, no pensaba en nada más, le di la vuelta y seguí penetrándola, esta vez metiéndole cachetadas, escupiendo en su cara y haciendo que chupe mis dedos y mi mano. Yo estaba a punto de eyacular por lo que me detuve, saqué mi pene, me acosté en la cama y me montó, su trasero rebotaba de una forma deliciosa, seguí dándole nalgadas, había tanto líquido entre nosotros que sus nalgas ya estaban brillando, se dio la vuelta viéndome y haciendo sentadillas en mi pene, yo la miré y la cacheteé repetidas veces, le ordené que lamiera mi cara, mi cuello e incluso mis axilas, ella lo hizo con desesperación, como si su vida dependiera de ello.

    Una vez más estaba a punto de terminar, por lo que la empujé hacia un lado, me senté y me la chupó, con la misma desesperación, desde los testículos hasta el glande, quería venirme de una vez, por lo que la aventé hacia el suelo, le dije que se pusiera de cuclillas y me masturbé enfrente de su cara, escupiéndole y golpeándola, azotando de vez en cuando mi pene en su lengua o su cara. Por fin iba a eyacular, la tomé fuerte del cabello y metí mi verga hasta adentro, lancé mi primer chorro ahí, lo saqué y apunté rápido a sus pies, después a sus tetas y en un movimiento rápido y brusco en el que la volteé, dejé, solté todo lo que quedaba en su trasero.

    Algunas gotas de seme cayeron al suelo, por lo que le dije que lo limpiara, ella se agachó y pasó su lengua por el suelo, aproveché para poner mi pie en su cabeza y en un frenesí de excitación, decidí orinar en su cuerpo, la bañé de orina, de pies a cabeza, alcé su cara para orinarla y meter mi pene dentro de su boca para orinar ahí también; ya a punto de terminar oriné en su cabello. Le dije que no se iba a limpiar hasta que ella limpiara el piso, así lo hizo, su lengua pasó por todo el semen y la orina del suelo, para terminar, lamió mi pene, dejándolo impecable y dándole un beso en la cabeza al final.

    Ya había pasado nuestra aventura, nos metimos a bañar, nos vestimos y acordamos no hablar de esto con nadie. Antes de irme de su casa le marqué a su novio y le informé que la había dejado en su casa, él me agradeció, al colgar, mi amiga y yo nos reímos, me despedí dándole una nalgada y me fui de ahí.

    Si leíste el relato hasta final te agradezco, espero que haya sido de tu agrado, próximamente subiré más acontecimientos de mi vida. Espero que comentes si te gustó y tu opinión sobre él, eso me ayudará a redactar futuros relatos.

  • Buena chica (Parte 3)

    Buena chica (Parte 3)

    Rosana escucha música en sus auriculares mientras pedalea en una de esas bicicletas del gimnasio con pantalla. Ha elegido su paseo virtual favorito. Así que imagina que va con su bicicleta por Monument Valley. Lleva unas mallas de camuflaje muy ajustadas y una camiseta de tirantes blanca y, después de media hora pedaleando, ya está sudando a chorros. Mientras ella mira la pantalla y escucha música zen un par de tipos que tiene detrás le miran el culo. Ese culo redondo y prieto. Irresistible. Ella sabe que la miran. Sabe el efecto que produce su trasero con esas mallas que son más como una segunda piel. No le importa. Es más, le gusta saber el efecto que provoca.

    Otros treinta minutos después se dirige a las duchas justo cuando le llega un mensaje.

    Ernesto: Quiero verte este jueves. En la oficina, después del trabajo.

    Ernesto llevaba más de dos semanas sin escribirle ni pedirle nada. Pensaba que ya estaría satisfecho después de lo que pasó en los baños del garito de mierda al que la llevó. En la oficina se habían cruzado un par de veces, pero poco más. Casi diría que él la estaba evitando. Pero el pedazo de mierda acaba escribiéndole otra vez.

    Rosana: Este jueves no puedo. Imposible.

    En dos segundos le llega un mensaje. Es una de las fotos que le hizo la noche que se corrió en su cara de rodillas. Un primer plano de su cara llena de su semen.

    Rosana: En serio no puedo. Tengo una cena con cliente.

    Ernesto: Esa foto es la primera que le mandaré a tu marido. Luego el video con la polla de Rodrigo en tu boca, después en el que dices a cámara que eres mi puta…

    Rosana: ¿Vas a tenerme así toda la vida? Eres un hijo de puta.

    Silencio.

    Rosana: Joder de verdad no puedo el jueves. Es importante esa puta cena. Pero este fin de semana mi marido se va de viaje. Así que puedes follarme en mi casa. Premio gordo desgraciado. Pero está será la última puta vez que lo haces. ¿Trato hecho?

    No es la primera vez que Rosana tiene que follar con alguien que no quiere. Ya lo hizo antes de casarse con su marido. No por chantaje claro. Pero si por otras diversas razones. Normalmente por conseguir algo a cambio. Y si tiene que hacerlo será en sus propios términos. Con sus propias reglas.

    Pasan unos minutos sin que Ernesto conteste. Pero al final lo hace.

    Ernesto: Ok.

    Rosana monta en el coche y se dirige a su casa. Le encanta su Maserati y el efecto que provoca. Puede ver la envidia de los demás cuando se monta en él. Sobre todo, por ser mujer. Se siente poderosa en ese coche.

    Llega a su casa en apenas diez minutos. Su maravillosa casa con piscina en uno de los barrios más caros de la ciudad. Ama su casa de tres plantas. Su estilo minimalista y funcional. Contemporáneo. Adora su piscina techada que puede usar en invierno. Su jacuzzi. Su armario lleno de ropa cara. Gucci, Chanel, Louis Vuitton… Es más grande que muchos apartamentos en el centro de la ciudad. Le encanta su bodega llena de vinos de todas partes. Agarra una botella de Vega Sicilia y se sirve una copa. Le encanta estar sola en su casa tomando una copa de vino en la terraza del jardín, después de una buena sesión de ejercicio. Aún sudada y extenuada, pero con esa agradable sensación del deber cumplido.

    Coge una foto enmarcada de la repisa encima de la chimenea y se dirige a la terraza. Se sienta con su copa y mira la foto. Una foto de su boda. Ella y su marido, más jóvenes. Parece que hace un millón de años. Y a la vez parece que fue ayer.

    Rosana no es una mujer hipócrita. Y aunque jamás lo confesaría no ama a su marido. Esa es la verdad. Nunca lo ha amado. Ni siquiera se ha sentido atraída por él. Pero si ama todo lo que implica estar casada con él. Si él no tuviera todo esto jamás le habría dado la más mínima oportunidad. Su marido es una inversión. Una inversión que le ha costado su esfuerzo. Una inversión que no quiere perder.

    Apura su copa de vino y vuelve a dejar la foto en su sitio. Se dirige al baño de su habitación para darse una ducha. Ama su ducha de hidromasaje.

    Varios días después Ernesto conduce hacia casa de Rosana después de que ella le mande su ubicación. Es sábado y le ha dicho a su mujer que pasará el día en la oficina. Es fin de trimestre y tienen que hacer balance. Cualquier cosa. La verdad es que la noche en los baños del bar se quedó bastante desconcertado. Aunque nunca lo reconocería, ni siquiera a sí mismo, perdió su rol dominante en esos baños. Eso le incomodaba en su subconsciente y tardó bastante tiempo en volver a busca a Rosana. Finalmente, en su cabeza, aquella noche ella estaba tan caliente, tan deseosa de que se la follara, tan borracha, que había dejado que su excitación la controlara. Pero aquí el que mandaba era él. Así que volvió a ejercer el poder que le daban esos videos y fotos que tenía de ella.

    La primera barrera para entrar en la casa es la puerta exterior. Ernesto tiene que presionar el intercomunicador que hay fuera. Rosana contesta y le abre el portón. Nada más entrar se da cuenta que estos hijos de puta tienen aún más dinero del que pensaba. La casa es un disparate. Por mucho dinero que tengas soy yo el que se está follando a tu mujer, se dice a sí mismo pensando en el marido de Rosana.

    Aparca justo frente a la puerta principal y entra en la casa. La puerta está abierta. Rosana espera dentro. Con una copa de vino y un vestido ligero, como de jugar al tenis. Va descalza y tiene el pelo recogido en una improvisada coleta. No se ha maquillado. Desde luego no se ha puesto guapa para la ocasión. Ernesto se arrepiente de no haberle dicho como tenía que vestir, pero, aun así, ella sigue estando tremenda. Tiene un aire juvenil con ese vestido informal que le favorece. Ella no le ofrece nada. Solo le mira con cara de asco.

    – Llegas pronto. ¿Tan necesitado estás? Si claro. Casi me olvido de lo patético que eres.

    – Creo que deberías a empezar a cuidar tu tono cuando me hablas. Vas a empezar a respetarme.

    Ernesto siente curiosidad y le pide que le enseñe la casa. ¿En serio? Joder. Le contesta ella. Pero accede y le da un pequeño tour. Más allá de la envidia y la rabia que le invade según ella le va enseñando, le llama la atención todas las fotos de ellos que hay por todas partes. La pareja feliz. En cada habitación, en todos los formatos y tamaños. Está claro que para su marido ella es un trofeo más que exhibir. Eso hace que se le ponga tiesa. Ahora soy yo el que se está follando a tu mujercita, vuelve a pensar.

    El tour acaba en la habitación de matrimonio. Solo esa habitación es casi más grande que todo su apartamento. Y eso le llena de rabia de nuevo. Agarra a Rosana por el brazo.

    – Voy a follarte aquí mismo, zorra. En la cama donde duermes con tu marido.

    Ella le aparta bruscamente. Confiada.

    – Eso lo haremos más tarde. Ahora ven conmigo.

    De nuevo es ella la que decide. La que toma las riendas. A Ernesto le toca las pelotas, pero va detrás de ella. Quiere follársela en esa cama y lo va a hacer. Pero de momento hace lo que le dice. Le lleva escaleras abajo a un despacho en la primera planta. Es evidentemente de su marido, muy clásico y masculino, con una gran mesa de roble y un retrato gigante detrás. La pareja feliz.

    Ella se apoya en la mesa de roble. Mirando hacia el retrato. Se sube su vestidito y le ofrece su culo. No lleva bragas.

    – Sé que te mueres de ganas de hacérmelo por detrás. Hazlo ahora. Tienes mi permiso capullo.

    ¿Permiso? Debería arrastrarla ahora mismo a su cama de matrimonio y hacerle lo que le dé la gana. No necesita el permiso de nadie. Pero ese culo es irresistible. Y la mujer más increíble que ha visto en su vida le pide que se lo folle. Se saca la polla del pantalón y se la restriega por el tremendo culazo. Pone la punta de su polla en el agujero del culo de Rosana, aún cerrado.

    – ¿Qué haces desgraciado? Primero chúpalo. Tienes que dilatarlo.

    Una vez más obedece. No tiene el control. Ese culo le domina. Así que se agacha y hunde su rostro entre sus nalgas. Está allí un buen rato jugando con su lengua y sus dedos. Ella gime. Disfruta. Su culo se abre poco a poco.

    – Ahora. Métela ahora pedazo de mierda.

    Se la mete del tirón. Despacio. Pero de una. Ella gime. Empieza a follarle el culo. El mejor culo que se ha follado en su vida. Frente al retrato gigante con su marido. Eso le pone aún mas cachondo si es que eso es posible.

    – Vamos dilo – Le insta Rosana.

    – ¿El qué?

    – Dile a mi marido como te gusta romperme el culo. Lo tienes ahí delante.

    Duda un segundo. Pero, de nuevo, ella tiene razón. No hay nada que le ponga más que saber que le está petando el culo a esta zorra en el despacho de su esposo.

    – Mira como le meto la polla a tu mujercita capullo. Mira como le rompo el culo. Mira como le gusta.

    Acelera sus movimientos. Le da cada vez más duro. Su verga entra y sale de su culo dilatado. Su tono de voz sube y sube hasta acabar pegando gritos.

    – Mira como le follo el culo a tu mujer. Puede que tengas todo esto. Pero soy yo el que le está follando el culo en tu despacho de mierda. Mira como le gusta, mira como se la clavo, míralo gilipollas, aggghhh, ahhh, me voy a correr joder.

    Se saca el rabo y se corre a borbotones. Otra vez en sus nalgas como el otro día.

    – ¿Llevas aquí apenas 20 minutos y ya te has corrido? Casi ni me he enterado de que me la has metido. Eres aún más patético de lo que pensaba. Te espero fuera.

    Rosana se larga del despacho y le deja allí. Limpiándose como puede con unos pañuelos que había encima de la mesa.

    El día sigue con una dinámica parecida. Rosana decide donde, como y cuando se la folla. Ernesto se resiste a perder el control, pero acaba siempre sucumbiendo. Follan en la mesa de la cocina, en el cochazo de su marido aparcado en el garaje, en la piscina. Ella le hace comerle el coño bien largo en el jacuzzi. Le humilla verbalmente sin descanso. En cada polvo. En cada momento. Después de todo el día follando Ernesto está agotado. No da para mucho más.

    – Agarra algo en la cocina para comer. Quiero que recuperes fuerzas. Las vas a necesitar. Cuando acabes sube a la habitación de matrimonio. – Le dice Rosana y desaparece escaleras arriba.

    A pesar de estar exhausto él vuelve a hacer lo que le dice. La idea de follársela en la cama donde duerme con su marido le pone demasiado cachondo como para dejar pasar la oportunidad. Se hace un sándwich sencillo con lo que encuentra y sube escaleras arriba.

    Al llegar a la habitación se encuentra a Rosana haciendo unos nudos con unas cuerdas al cabecero de la cama. Cómo sabía él lo que le gusta a esta zorra. La va a atar y se la va a follar de todas las maneras posibles en la cama donde se acuesta con su marido. Pensaba que no le quedaban fuerzas, pero se le pone dura de nuevo solo con la idea.

    Rosana se ha cambiado de ropa. Ahora sí, se ha vestido para la ocasión. Lleva unas bragas negras con liguero y nada más, se ha maquillado y sus labios lucen un rojo intenso, el pelo suelto y liso le cae sobre sus hombros. Impresionante.

    Unos minutos después el que está atado a la cama es Ernesto y no ella. De nuevo no sabe como ha acabado en esa situación. Se maldice a sí mismo. Pero un último vistazo a Rosana con esa pinta de zorra le hace olvidarse de todo. Justo antes de que ella le tape los ojos con un pañuelo negro de seda. Es obvio que no es la primera vez que ella hace esto. Sabe lo que hace. Por mucho que lo intente le es imposible desatarse. Está inmovilizado. Rosana acaba su trabajo atándole cada una de las piernas a los soportes de la cama. Le deja las piernas completamente abiertas. En ese momento él no le da demasiada importancia. Iluso.

    Como es lógico el no poder ver incrementa los otros sentidos de Ernesto. Cuando ella empieza a lamerle los pezones se le eriza toda la piel del cuerpo. Nota el peso de sus pechos en su barriga y se estremece según ella va bajando lamiendo cada centímetro de su piel. Si no fuera porque ya se ha corrido varias veces no habría tardado en hacerlo cuando ella empieza a lamerle las pelotas. El cosquilleo en su polla es tremendo cuando ella se la mete en la boca. Siente su saliva lubricando todo su rabo. Se lo hace despacio. Usa su lengua. Su saliva. Sus manos. A nivel sensitivo Ernesto no había sentido tanto placer en su vida. Está zorra sabe lo que hace.

    Es entonces cuando ella baja más allá de sus pelotas y empieza a lamerle el ano lentamente.

    – Que cojones haces. Ni se te ocurra hacer nada ahí.

    Por supuesto ella no le hace caso. Hace círculos con su lengua alrededor del agujero de su culo. Le mete un poco la punta de la lengua. Lo llena de saliva. Empieza a meterle un dedo poco a poco.

    – Te he dicho que pares. Qué coño haces hija de puta. No me toques el culo joder. No soy un puto maricón. ¡Para! ¡Paraaa!

    Grita como un loco, como un cerdo en el matadero, desatado, acojonado. Intenta con todas sus fuerzas liberarse, pero es imposible. Rosana para por unos segundos y se acerca a su oído.

    – Deja de gritar como una nenaza patético imbécil.

    Rosana le mete algo en la boca para dejar de oír sus alaridos. Él no lo sabe, pero son sus bragas negras. Y vuelve a lo suyo. Ahora le mete el dedo entero en el culo. Empieza a masajearle la próstata a la vez que se mete su polla en la boca. Sube y baja su cabeza rítmicamente. Mete y saca su dedo del culo siguiendo el mismo ritmo. El hace ruidos guturales, se retuerce, se desespera.

    Y pierde el control de su cuerpo. Sus piernas empiezan a temblar. Su culo deja de rechazar el dedo de Rosana. Siente un inmenso placer que empieza en su ano y le recorre todo el cuerpo. Todo su ser se estremece. Acaba de tener el primer orgasmo seco de su vida. Aunque él no tenga ni puta idea de lo que ha pasado. Sigue berreando. Pero los sonidos que salen de su boca, llena de braga, son de placer. Aunque él nunca lo reconocería.

    Rosana saca su dedo. Por unos segundos siente que ella se ha ido hacia otro sitio de la habitación. Intuye que el armario. ¿Qué cojones hace ahora esta puta zorra? El vuelve a intentar gritar. Suplica que le desate. Pero en realidad no se entiende una mierda de lo que dice.

    Oye los pasos de ella volviendo. Los zapatos de tacón resuenan por toda la habitación. Se acerca a él y le quita la venda de los ojos. Lo que ve le deja completamente helado. Se le revuelven las tripas. Vuelve a berrear desesperado, lucha con todas sus fuerzas contra sus ataduras. Ella se queda frente a él, esperando a que se canse de berrear.

    Está de pie. Sigue con su liguero y sus tacones, pero en vez de las bragas ahora lleva un arnés. Juguetea con la polla negra y erecta que le cuelga entre las piernas. Frente a la cara de Ernesto. Compró ese arnés hace años para intentar usarlo con su marido. Pero él le dijo que si se había vuelto loca. Además de aburrido e insulso su marido es extremadamente tradicional en la cama. Pero sí que lo ha usado un par de veces con dos de sus amantes. Lo de Rodrigo fue una cosa improvisada. En los otros dos ella sabía muy bien lo que buscaba. No hay nada que le ponga más cachonda que romperle el culo a un hombre. Y si es un machito Alfa como el que tiene ahora mismo atado a la cama, mucho mejor.

    Cuando Ernesto se cansa de gritar ella se ubica entre sus piernas. De nuevo empieza a masajearle el culo. Aunque ya está dilatado de antes prefiere trabajárselo bien antes de meterle la verga. Escupe y lo llena de saliva. Mete la puntita. Él vuelve a revolverse. Ahora mete un poquito más. Él intenta chillar con más fuerza. Se la clava hasta el fondo. Él mueve la cabeza a un lado a otro desesperado. Ella saca la polla negra despacio, y la vuelve a meter, la saca y la vuelve a meter. Ahora entra como la seda.

    – ¿Te gusta pedazo de mierda? ¿Te gusta que te la meta por el culo?

    Su culo está abierto completamente para ella. Ahora ella acelera sus movimientos. Le folla salvajemente. De nuevo el cuerpo de Ernesto convulsiona. Su cuerpo le vuelve a traicionar y tiene otro orgasmo terriblemente intenso. Su polla sigue erecta, lo ha estado todo el tiempo. A ese primer orgasmo le sigue otro. Y otro.

    – Claro que te gusta. Te mueves como una putita. ¿Te gusta que te rompa el culo? Si, te encanta. Mira como te tiemblan las piernas. Sabía que te iba a gustar zorrita.

    Ella le folla y le folla sin parar. Ahora le agarra la polla y le hace una fastuosa paja mientras le rompe el culo. Él no para de tener orgasmos. Su cara refleja una mezcla de terror, resignación y absoluta perplejidad ante la reacción de su cuerpo. Finalmente explota en una corrida voluptuosa, eterna, suelta leche como un volcán en erupción. Todo su cuerpo se contrae. Un latigazo le corre toda la espalda. Tiene el orgasmo más increíble de su vida. Aunque nunca lo reconocería.

    Rosana se la saca y se quita el arnés. Deja la polla negra encima de su barriga, llena de su propio semen. Parece como si esa polla se hubiera corrido encima de él. Y le observa. Follado. Usado. Humillado como una vulgar zorrita. Ella sabía. Tiene un sexto sentido. Puede oler a los hombres que quieren ser usados en la cama, incluso aunque ellos no lo sepan. Sabe que teclas tiene que tocar para tener un hombre como ese totalmente a su merced. Se chupa los dedos y se los mete en el coño. Se masturba mirando a su esclavo, humillado. Cuando está a punto de correrse le quita por fin las bragas de la boca. Se sienta en su cara y restriega sus jugos por su boca, se corre como loca encima de él.

    Ernesto conduce de vuelta a casa totalmente humillado. Se siente usado, violado. Apenas puede andar hacia el coche por el dolor de culo que le queda. Pensaba en matarla cuando le desatará después de lo que le ha hecho. Pero está tan en shock que apenas hace y dice nada. Se viste como puede y se larga de allí. Conduce hacia casa. Devastado. Sin entender como su propio cuerpo ha podido reaccionar de esa manera. Negándose a sí mismo los múltiples orgasmos que acaba de tener mientras esa hija de puta le follaba el culo.

    Esa misma noche le manda un mensaje a Rosana.

    Ernesto: Eres libre. He borrado todas tus fotos y videos. Puedes estar tranquila. No quiero volver a saber nada de ti.

    El lunes en la oficina apenas se cruzan. El evita a toda costa encontrarse con ella. A veces es inevitable. En cuanto puede el desaparece. La semana avanza hasta que llega el jueves. Ernesto está en su despacho, apenas a 15 minutos para largarse de allí. Intenta acabar rápido para salir a su hora. Ya no está cómodo en la oficina. La presencia de Rosana le hace sentir humillado. Esa hija de puta le folló el culo. A veces lo piensa y no se lo puede creer. De repente le llega un mensaje.

    Rosana: Quiero que te quedes esta tarde en la oficina. Tenemos que hablar.

    Ernesto: No tengo nada que hablar contigo. Ya te dije que se acabó. Déjame en paz.

    Pasan un par de minutos y ella le manda un archivo. Es un video. Se ve perfectamente en primer plano como Rosana le folla el culo. Se ve perfectamente su cara. Se oyen sus gemidos. Su culo lleno de polla negra entrando y saliendo. La muy hija de puta lo estaba grabando y él no se enteró en ningún momento.

    Rosana: Te vas a quedar esta tarde en la oficina. Tengo todo grabado. Y quiero decir todo. Si no te quedas mandaré el video a tu mujer. Y después a toda la oficina. Y después lo subiré online a todas partes, para que todo el mundo vea como te follo. Cuando se vaya todo el mundo iré a tu despacho. Si no estás allí esperándome ya sabes lo que hay.

    Por supuesto Ernesto se queda. Pasan un par de horas hasta que están completamente solos. Pero finalmente ya sólo quedan ellos. Rosana aparece en la puerta de su despacho. Lleva un vestidito ligero y suelto que le llega a la mitad de las pantorrillas. Tienen cierto aire angelical con su pelo recogido en una coleta.

    – Que cojones quieres ahora hija de puta.

    Rosana levanta poco a poco su vestido, despacio, hasta que asoma una polla negra y erguida. Lleva puesto el mismo arnés que el otro día.

    – Bájate los pantalones y pon tu culo en pompa putilla.

    – Ni de coña pedazo de mierda.

    – Puedes hacer lo que te dé la gana. Pero ya sabes lo que pasará después sino obedeces.

    Por mucho que le joda Ernesto sabe que no tiene otra salida. Que va a hacer. ¿Llamar a la policía? ¿Matarla? Lleno de ira se levanta insultando a Rosana sin parar. Pero obedece. Se baja los pantalones y apoya las manos en la mesa.

    – Levanta el culo zorra.

    Pone el culo en pompa. Ella le escupe en el ano y empieza a introducir su polla negra poco a poco.

    – Ahora coge el teléfono. Quiero que llames a tu mujer.

    – No jodas. No jodas hija de puta.

    – Shhh tranquilo. Yo no voy a hacer ruido. Si controlas tus orgasmos ella no se dará cuenta.

    Le clava la polla hasta el fondo. El agarra el teléfono y busca el contacto de su mujer.

    – ¡Eres una mierda, una zorra de mierda!

    Justo cuando el presiona el botón de llamada ella se inclina y le susurra al oído.

    – Si, lo soy. Y tú no eres más que una puta. Una puta que se deja follar el culo por los despachos.

  • Instinto desbocado

    Instinto desbocado

    Pasaron unos días y volvía a ser viernes, había estado toda la semana pensando en ella y hoy volvería a verla.  Tenía dos personalidades, en una era mimosa, cariñosa, complaciente y sumisa, en la otra era mala, dominadora, implacable y violadora, era un sexo guarro, sucio sin límites, muy excitante.

    Me había masturbado pensando en ella todos los días, había días que incluso dos veces, estaba encoñado, había cautivado mi mente. Estaba impaciente y ni un minuto más de la hora acordada toqué el timbre.

    Abrió la puerta en ropa interior, nada más verla sentí calor por el cuerpo y tiró de mí hacia dentro, empezó a besarme la boca y el cuello y a desabrocharme la camisa.

    Mientras besaba y acariciaba mi pecho decía que quería follar, que llevaba toda la semana esperando. Se arrodilló y bajó mis pantalones, restregaba la cara contra mi polla, se me puso muy dura y ella jadeaba sin parar, estaba excitadísima.

    Bajó mis calzoncillos y empezó chupar y a pajearme la polla con mucha ansiedad, la tenía tiesa como un garrote y llenaba su boca mientras felaba a gran velocidad.

    Empecé a excitarme mucho y entré en juego, sujeté su cabeza del pelo y mientras me miraba a los ojos le follaba la boca despacio. Miraba como entraba y salía de su boca mientras se tocaba el chocho por encima de las bragas. La levanté del suelo tirando de su pelo y la comí la boca mientras me seguía pajeando.

    Me agarró la mano y fuimos al sofá, me quitó toda la ropa, me sentó y se arrodilló entre mis piernas. Mientras me la chupaba se empezó a apreciar la dureza de mi polla, la tenía durísima muy tensa.

    Me lamió los huevos mientras se quitaba el sujetador, se dio la vuelta y se sentó en mi polla retirándose las bragas, me puse muy cachondo, la agarré de su cintura y empujé fuerte y deprisa contra mi rabo, tiraba de la cintura y golpeaba con la cadera.

    Ella se agarraba a mis rodillas y se encorvaba mientras jadeaba casi sin aire. Oírla jadear me excitada y seguí embistiendo cómo un martillo, ya estaba a punto, me clavaba las uñas en las rodillas y su jadeo era un «aaahh» profundo y continuo.

    Paré en seco en una profunda embestida y empezó a soltar el aire de golpe mientras le temblaba el cuerpo y perdía las fuerzas, empecé a follarla fuerte otra vez y gritando y temblando se corrió a chorros en las bragas.

    Me quedé mirando como las gotas de sudor caían por su espalda hasta la raja del culo mientras se movía follándome despacio.

    Se levantó sacándose la polla, aún estaba muy dura y mojada, se agachó a chupármela mientras se quitaba las bragas, me excitaba que fuera tan sucia. Se sentó encima poniéndome las tetas en la boca y empezó a cabalgar con velocidad, chupaba sus pezones y lamía el sudor de su canalillo mientras gemíamos de placer.

    Siguió cabalgándome mientras me ponía las bragas en la boca, noté lo mojadas que estaban, me excité y empecé a embestirla rápido, cuando la oí chillar mientras se estremecía me corrí intensamente gimiendo y abrazado contra sus tetas, sentía como temblaban sus piernas.

    Estuvimos abrazados un par de minutos sin movernos, estábamos sudadisimos, nos miramos y nos besamos. Le dije: «hola nena, que tal la semana?».

  • Comenzó en el supermercado

    Comenzó en el supermercado

    Hola, soy Ernesto, tengo 48 años 1,80 de estatura de complexión normal hago bicicleta un par de veces por semana, la historia que ve os voy a relatar, ocurrió hace unos meses y comienza de una forma casual en un supermercado.

    Como me gusta la cocina suelo ir a menudo a comprar lo que necesito para mis menús, me gustan los ingredientes frescos, al ir tan a menudo al poco tiempo te vas fijando con la gente en su mayoría mujeres que suelen ir con la misma frecuencia y horario que yo. De todas ellas me llamó la atención una en particular una mujer de 1,70 de estatura, de 63 años, con unos pechos medianos, morena, un culo bien sensual, vestía con sencillez y un suave maquillaje que hacía resaltar sus ojos claras y unos labios bien sensuales que es lo que más me impresionó.

    Desde ese día comencé a buscarla en el supermercado, para coincidir con ella, me hacía el encontradizo, me fijaba en las cosas que compraba y comprobé que teníamos gustos parecidos por los productos que llevaba en el carro.

    Así transcurrieron varias semanas hasta que me di cuenta que ella también se había fijado en mí y que ahora era ella quien se acercaba a los puestos donde me encontraba y comenzamos a conversar sobre los productos a comprar, hasta que me decidí dar un paso más, así que la invité a tomar un café se lo pensó un poco pero al final aceptó y lo tomamos como rutina, después de la compra el café. Nuestras primeras conversaciones fueron triviales sobre menús y cosas parecidas quedamos para ir juntos hacer la compra y comenzamos a conversar sobre nuestras vidas privadas, Blanca que así se llama, estaba casada, su marido tenía 76 años y pasaba más tiempo en el pueblo que en casa, tiene dos hijas que vivían en el extranjero, se sentía muy sola. Poco a poco noté que cada vez venía más arreglada, con ropa más ajustada resaltando tus tetas su culo y esos labios que me traían loco.

    Todo ocurrió un día que fui de paso solo para encontrarme con ella llevaba el carro bastante cargado, cuando la vi nos dimos dos besos casi rozando nuestros labios y se puso un poco colorada, al verla así tan cargada me ofrecí a llevar la compra a su casa, ella se resistía un poco pero después de insistir un poco accedió. Noté como le cambiaba la cara tenía una sonrisa especial

    Llegamos a su casa, después dejar la compra, me ofrece tomar una cerveza, mientras ella se ponía cómoda, la vi desfilar hacia su dormitorio, apareció con una bata liviana, se le marcaba el sujetador rosa y las braguitas a juego, nada más verla se me empezó a empinar, se dio una pequeña vuelta con la excusa de ir a la cocina a buscar otra cerveza para ella, se sentó al lado mío en el sofá, no podía ni quería que viera mi excitación, su mirada directamente a mi paquete y las mías a su escote, brindamos y nos miramos llenos de deseo cuando de repente me dice:

    – Igual te parece raro pero quiero que me folles bien follada

    Me quedé un poco parado y me costó un poco reaccionar tenía tantas ganas o más que ella.

    Se quita la bata y agarra mi polla por encima de los pantalones y ansiosa comienza a sobarla, la levanto y comienzo a comerle esos labios tan carnosos, nuestras lenguas se juntan por primera vez, un poco torpe pero con todo el deseo del mundo, mientras nos besamos le quito el sujetador y aparecen dos pezones marrones que comienzan a crecer, los suspiros y la respiración comienzan agitarse, le acaricio todo su cuerpo y mis manos se sujetan a sus nalgas mientras ella mete mano a mi paquete, después de buen rato de morreo, me baja los pantalones saliendo mi pija como un resorte, se la queda mirando

    – Qué maravilla, la quiero toda para mi

    Me tumba en el sofá y comienza a chuparla como si no hubiera un mañana, acaricia mis huevos hasta que se los mete en la boca, la tengo que parar porque ya estaba a punto de correrme, me desnudo y le quito su braguita, su coño es peludo moreno con unos pelillo blancos que lo hacen apetitoso sus labios vaginales son gruesos y su clítoris durito.

    – Ahora me toca a mi

    Le meto dos dedos en su cueva ya mojada y sale un pequeño quejido

    – Con cuidado que hace mucho tiempo que nadie me la meten por ahí, suavecito mi amor.

    Le meto la lengua para comerme todo ese chochito hasta llegar a su clítoris con su manos me empuja la cabeza casi sin dejarme respirar.

    – Sigue, sigue cómetelo todo, así, así, que no me lo han comido nunca, que rico uhmm

    Sigo enchufado a su coño cada vez más mojado, alterando sus labios con su clítoris, hasta que comienza a gemir y arquear su cuerpo, me agarra del pelo

    – Me vengo, me vegooo así, asiii

    Recibo en mi boca todos sus jugos y se los doy a probar besándola mientras juego con sus pezones. Cae medio desmayada en el sofá, nos abrazamos y la dejo respirar.

    – Vámonos a la cama cariño, quiero que me llenes con tu lechecita.

    Me acuesto en la cama y comienza a saborear mi polla alternando con mis huevos, esta vez lo hace lentamente como su fuera un rico helado, cuando la siente bien dura se sube encima de mí y se la va metiendo poco a poco, siento el calorcito de su coño cuando se va introduciendo, se queda quieta para que su coñito se vaya adaptando a mi pija, cuando comienza a menear su culo, de lado a lado y subiendo y bajando cada vez como mayor rapidez, mientras mis dedos estirando de sus pezones que están bien duros.

    – Cabalga mi puta que te voy a follar de todas las maneras.

    – Si mi amor quiero ser tu puta, que rica que la tienes, como te siento dentro de mí, hacía tiempo que no tengo algo tan maravilloso aquí dentro si, si, siii.

    La bajo y la pongo a lo perrito, me abre su coño y sin miramiento se la meto de un golpe, aprieta su culo para que entre más profundo mientras con su dedos se pajea el clítoris, de doy a chupar mis dedos y cuando están mojados comienzo a acariciar su ojete, siento como responde y le paso la lengua por el agujerito, sigo penetrándola cada vez con más fuerte comienzan las convulsiones y los gemidos cada vez con más intensidad

    – Dame tu leche, la quiero toda en mi boca, que me vengo otra vez, cabrón que bien me follas, no pares

    El grito se oyó en toda la casa cuando note el líquido que salía de su vagina, yo a punto de correrme así que se la saqué se la puse en su boca y se tragó todo el capullo y en dos lamidas ya estaba eyaculando, dos chorros de leche inundaran su boca, se la traga toda y unos hilillos aparecen por sus labios.

    – Uhmmm que rica, como me gusta tu lechita y toda para mi

    Sigue mamando hasta sacarme hasta la última gota y limpia la verga y los huevos.

    Caemos rendidos en la cama, casi nos falta el aire de tanto frenesí, nos miramos, besamos, acaricio sus pezones y ella me pajea suavemente.

    Después de descansar un rato, mi polla comienza a empinarse de nuevo

    – Parece que mi polla porque ahora es mía tiene ganitas de guerra y lo feliz que me hace, me siento mujer de nuevo, ha sido la mejor follada que he tenido nunca.

    – Con mi marido solo me abro de piernas y cuando se viene se da la vuelta y a roncar. Sabes hace tiempo que me fije en ti y soñaba con esto, cuantas pajas me he hecho pensando en estos momentos, pero no me atrevía ni sabía cómo decírtelo, tenía miedo que me consideraras una fresca y nunca he sido infiel a mi marido

    La beso con ternura, acaricio su pelo y la abrazo

    – También me fije en ti y desde el primer día me atrajiste un montón y las pajas eran pensándote, pero tenía miedo a que me rechazaras

    – Ja jajá, los dos nos follamos sin saberlo, hasta hoy que lo hemos hecho realidad me siento tu hembra, por fin se lo que un buen polvo

    No volvemos a abrazar y se pone encima, sus tetas aplastan las mías y su coño sobando mi polla, comienza a moverse y el mástil comienza a elevarse chupa mis pezones y va bajando su lengua por el ombligo hasta llegar al mástil para terminar de despertarlo de todo, después de saborearlo una y otra vez, se lo mete en su coño de espaldas a mí, le estrujo sus tetas mientras cabalga y empiezo a jugar con su ojete con mis dedos, le doy a chupar mis dedos y cuando están mojados le meto uno por su culo, da un respingo y se para

    – Que haces mi vida, por ahí nunca lo he hecho y debe hacer mucho daño con la tranca que tienes.

    – Tranquila mi amor, que lo haré despacito, poco a poco sentirás algo de dolor al principio pero vas a disfrutar como nunca, hoy vas a dejar de ser virgen de tu culo, ¿tienes alguna crema hidratante?

    Se levanta de la cama y va buscar al baño, la pongo a cuatro patas, unto mis dedos y su agujerito con la crema. De voy unos cachetes en sus nalgas y penetro su coñito mientras comienzo a masajear su culo metiendo un dedo que va entrando en sus entrañas, sigo bombeándola y le meto dos dedos, poco a poco se va dilatando el ojete

    – Que tal corazón

    – Sigue follándome, me hace un poquito de daño pero me empieza a gustar

    Sigo el mete y saca, cada vez entran mejor mis dedos ve vuelvo a poner más crema y pongo la punta del capullo en su culo, le cuesta entrar, lo saco más mete y saca y vuelvo a intentarlo, unos azotes en las nalgas y esta vez le meto el capullo y lo dejo para que se vaya adaptando, grita

    – Duele mi amor, despacito por favor

    – Tranquila que vas a gozar como nunca

    Despacito se la voy metiendo, cuando ha entrado casi la mitad, se la saco pongo más crema y vuelvo a penetrarla, esta vez entra con más facilidad

    – Me vas a partir el culo, pero sigue, que sensación más extraña tengo nunca pensé que me diera tanto placer.

    Empuja su culo hacia mí y entra hasta los huevos, la saco y la meto toda entera hasta chocar mis huevos contra sus nalgas, en la habitación solo se oyen sus jadeos y el ruido de mis huevos.

    – Hay que rico, me has desvirgado el culo y no podía saber lo llena que me siento, que delicia, quiero tu leche en mis entrañas.

    Se la saco del culo y se la vuelvo a meter en su coño,

    – No, no la quiero en mi culo

    No lo dudo ni un instante, vuelta a su culo, mientras se masturba con frenesí su coño que está chorreante.

    – Me voy a correr, quiero tu leche bien adentro

    Unos cuantos cachetes más y le suelto mis chorros en sus entrañas, aprieta su culo contra mí para que no se salga nada y vuelve a gritar y gemir.

    – Me vuelto a correr, pero no la saques todavía, que quiero sentirla dentro de mí, gracias mi amor por el mejor día de mi vida, me creía vieja pero hoy me rejuvenecido 30 años o más.

    – Eres una mujer maravillosa, de vieja nada, que tonto es tu marido teniendo una mujer como tú, la edad está en la mente no en el calendario. Eres divina

    Después de un rato, la saco de su culo, y tendidos en la cama descansando de tanto ejercicio, acariciándonos despacito, recordando los momentos vividos.

    Nos duchamos con mamada incluida y con tanto ajetreo teníamos apetito así que me ofrecí a preparar el almuerzo solo te pido un favor, que no te vistas, quiero saborearla en todo su esplendor, sus tetas un poco caídas su barriguita el coñito aterciopelado es toda una inspiración desnudita para mi.

    Es la primera vez que voy desnuda por la casa, como quiere mi hombre estoy feliz, pero yo también te pido un favor, mi coñito no ha probado tu leche y me gustaría que te quedes a dormir.

  • Aún no lo supero

    Aún no lo supero

    Lo que voy a narrar marcó mi vida por largo tiempo.  Escribo esto a manera de poder solucionar el mal sabor que aún guardo.

    Crecí en un hogar extremadamente conservador; la única educación sexual la tuve en la escuela y por comentarios morbosos por parte de mis compañeros; llegué a los 18 siendo virgen y los pocos novios que tuve, no me daban confianza como para ir más allá de un beso.

    Ya en la universidad, conocí a un muchacho que me gustaba y que era muy lindo conmigo. Empezamos a salir y disfrutaba su compañía. Mis amigas mi preguntaban si ya habíamos tenido sexo y yo contestaba que aún no me sentía segura; pero, ellas me decían que no sabía de lo que me perdía, que era lo más delicioso del mundo.

    Tomé la decisión de tener sexo con él; pero, quería saber que esperar. Entré a varias páginas para adultos, veía videos, leía relatos (tanto eróticos cómo médicos) y la mayoría enumeraba las virtudes del sexo.

    En la siguiente ocasión que salí con él, le expuse que quería tener relaciones sexuales; me preguntó que si estaba segura.

    Llegamos a un hotel, muy modesto porque su presupuesto no daba para más. Prendió el televisor y nos sentamos a la orilla de la cama para relajarnos un poco. Sacó una botella de una bebida con alcohol y me dijo que tomara un trago que me haría bien para calmar los nervios. Tomé un poco y sentí que se me calentaba la cabeza.

    Después de un par de tragos, él me comenzó a besar y acariciar por encima de mi ropa. Mi cuerpo temblaba por la expectación. Tocaba mis pechos y mis piernas, pero las caricias eran rudas; no me sentía muy excitada. Mientras me acariciaba, se desabrochó el pantalón y sacó su verga; tomó mi mano y la guio para acariciarlo. El tacto de aquel pedazo de carne me puso muy nerviosa; él gemía en mi oído cuando yo movía mi mano arriba y abajo.

    En un momento, se levantó y me comenzó a desvestir; me quitó mi blusa y mi pantalón, él temblaba y sus movimientos eran torpes y apresurados, quería hacerlo rápido, quería verme desnuda, quería verme a su disposición.

    Me quede en ropa interior y él se desnudó por completo. Pude ver su verga parada, unas gotas de líquido transparente salían de la punta. Siguió besando todo mi cuerpo, me tocaba, me manoseaba, sentía sus dedos hurgando cada rincón. Me preguntaba si me estaba gustando, yo contestaba que continuara, que quería seguir sintiendo.

    Me quitó el bra y chupaba mis pechos como para sacar algo; con una mano acariciaba mi pezón y su boca mamaba el otro. Cambiaba de pezón y yo empezaba a sentir dolor. Yo gemía, más por el dolor que por excitación; pero él creyó que me estaba calentando. Bajó mi pantaleta hasta que la quitó por completo.

    Al estar desnudos ambos, se levantó y acercó su verga a mi cara; me pidió que se la mamara, le contesté que no sabía cómo; me dijo que sólo abriera la boca y él haría el resto; abrí la boca y él me enterró su verga hasta la garganta; suspiró cuando sus huevos tocaron mi barbilla; sentí arcadas de que su verga llegó al fondo. Empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás, me estaba cogiendo la boca; yo sólo trataba de aguantar. Me decía que lo gozara, yo trataba de no vomitar.

    Después de un rato, la sacó de mi boca; su verga chorreaba líquido y saliva. Se acercó a mi entrepierna y comenzó a chupar mi vagina. Me empecé a humedecer, más por su saliva que por excitación. Me trataba de estimular el clítoris, pero lo hacía con rudeza, me lastimaba. Al sentirme húmeda, metió su dedo medio en mi vagina; exhalé muy fuerte y el creyó que me había gustado; pero, sólo fue por el dedo intruso en mi interior. Ahora lo metía y lo sacaba rápidamente; le dije “ya” y él pensó que estaba yo lista; en realidad quería que se detuviera.

    Él se arrodilló entre mis piernas, se puso saliva en la cabeza de la verga; ese tronco de carne palpitante me dio miedo, desorbité los ojos; sabía lo que sucedería en ese momento; no me sentía lista, no me sentía excitada, no quería eso dentro de mi.

    Él se acomodó en mi entrada; movía su verga arriba y abajo, llenándole la cabeza con mis jugos y poniéndome su líquido en mi. Le dije que si no se iba a poner un condón; me contestó que quería sentirme al natural.

    Volteé mi cara y esperé el movimiento. Empecé a sentir que empujaba para entrar. Mi vagina estaba poco húmeda, yo estaba aterrorizada y mi vagina se cerró. Él se acomodó, con una mano abrió mis labios vaginales, con la otra se puso más saliva en la cabeza de la verga, la enfiló a la entrada y empujó.

    Jalé aire, abrí la boca para gritar, desorbité mis ojos cuando sentí un fierro caliente entrar en mí. Él sonrió y dijo que ya había entrado una parte. Volvió a empujar y entró un poco más; volvió a empujar y sentí sus huevos golpear mis nalgas. Se quedó quieto un momento, yo sentía que me partía en dos; lo comenzó a sacar poco a poco y sentí un gran vacío en mi entrepierna; el volvió a empujar y lo metió completo de un golpe; yo jadeaba y gemía por dolor, no por placer; él no paraba de decirme lo apretada y rica que yo estaba; él comenzó el bombeo y yo sentía que él lo estaba disfrutando; lo volteé a ver y salivaba, tenía los ojos vidriosos y bufaba cómo un animal.

    Me chupaba los pechos y me dolía. Yo tenía levantadas las piernas para hacer el dolor tolerable.

    En un momento, se enterró hasta el fondo y se quedó quieto; me dijo que se estaba viniendo. Le pedí que se saliera y me dijo que yo lo tenía que sentir todo. Su verga se hinchó más dentro de mi, la sentí palpitar; él bufó más, puso los ojos en blanco y eyaculó. Sentí algo hirviendo que me llenaba. Se movió un poco para dejar toda su semilla adentro.

    Le sonreí y me dijo que me amaba y nunca me dejaría; él terminó la relación cuando ya no quise tener sexo otra vez.

    Hoy tengo a mi esposo y siempre finjo que me gusta estar con él…

  • Karen: último día de la semana

    Karen: último día de la semana

    Karen estaba alistándose para cumplir su primera semana de trabajo, pensaba tratando de descubrir cómo fue que en 5 días pasó de ser una mujer tímida a convertirse en una adicta al sexo y a ser sometida por un hombre.

    No atinaba a comprender como Carlos en un momento pasó de ser su jefe a ser el provocador de 4 días de orgasmos de magnitudes épicas.

    Hurgaba en su vestidor, solo con ropa interior color negro, el sol entraba de lleno en su habitación, al bañarla parecía que su piel estaba cubierta de una fina seda, tal era su efecto en ella.

    Encontró un hermoso vestido tejido, de botones, entallado, más corto de lo que había estado acostumbrada a vestir, al ponérselo le calzaba a la perfección, como una segunda piel, esta vez el cabello no lo llevaba suelto, se lo recogió y se lo hizo pasar por encima del hombro para llevarlo por el frente, se calzo unas botas negras, que le llegaban hasta las rodillas, que contrastaban con el color gris claro de su vestido.

    Salió hacia el edificio desenfadada, esta vez no existía la angustia de hacer bien las cosas, no había apuro en ganarse la confianza de Carlos, su jefe; esta vez el viaje hasta su trabajo fue más placentero.

    Llegó a su despacho, pensó que Carlos no estaba, así que comenzó a ordenar papeles que había acumulado durante la semana, no pasó una hora cuando sonó su teléfono, era Carlos, que le indicó, ven a mi oficina Karen.

    Ella tomó la libreta de notas (por si se ofrecía) y aceleró el paso hasta la puerta del privado de su jefe, tocó a la puerta y desde dentro se escuchó la voz intimidante de él: pasa Karen.

    Al entrar ella notó que había algo distinto en la oficina, era como una estructura metálica, de donde colgaban cables y cadenas, no entendía para que podían ser esos artefactos.

    Carlos se levantó de su escritorio con un trozo de tela en su mano, y le indicó: date la vuelta Karen, ella se giró un poco confundida, y de inmediato sintió que todo se oscurecía, Carlos había vendado sus ojos, quería preguntar qué era lo que pasaba, pero Carlos mientras le iba atando el trozo de tela a la cabeza le decía, si te vendo los ojos es para que pongas más atención a tus otros sentidos, para que puedas sentir más; Karen contesto de inmediato: ¿qué es lo que voy a sentir Carlos?

    Carlos tomó su mano, y le indico caminar junto a él, mientras le explicaba: vas a sentir todo lo que has experimentado en la semana, pero esta vez todo junto y magnificado, mientras le tomaba de una muñeca y sentía como un objeto metálico le presionaba muy fuerte, después se fue a la otra muñeca donde hizo lo mismo, estaba sujetada de ambas muñecas, no podía moverse Karen, seguido esto se escuchó el accionar de un mecanismo, sintió que sus muñecas se elevaban, hasta que sus brazos quedaron abiertos, dejándola completamente expuesta.

    Carlos se acercó, le dio un beso en el cuello a Karen que la hizo estremecerse, le dijo: voy a hacerte sentir el placer que nunca has sentido, de manera inmediata sintió un jalón muy fuerte, Carlos había abierto el vestido de manera brusca, tal vez algunos botones habrían sido arrancados, pero esto no era lo que ocupaba el pensamiento de Karen, ella sintió el aliento caliente de Carlos en una de sus tetas, Carlos las empezó a lamer por encima del sujetador, mientras le decía; vas a sentir un poco de dolor, pero será recompensado con el placer que vas a sentir.

    De nuevo sintió un fuerte jalón, esta vez el sujetador fue violentamente arrancado, dejando al descubierto el par de hermosas tetas, blancas, suaves, coronadas con un par de pezones duros, oscuros que Carlos empezó a lamer, uno a uno alternaba su lengua en ambos pezones, luego comenzó a chuparlos, finalmente a morderlos.

    Karen sentía como el calor subía desde sus bragas hasta sus senos, calor que fue opacado por otro que venía de fuera: Carlos empezó a vaciar sobre ellos parafina hirviendo de un par de velas que tenía encendidas, Karen se dejó sorprender solo por la primera, una vez que supo lo que pasaba, esperaba que cayera la siguiente gota, cada vez que sentía el piquete hirviendo de la parafina en sus senos, era como un rayo que le recorría todo el cuerpo, no le dio espacio a darse cuenta que de nuevo, sus bragas estaban inundadas, y cada vez más conforme caían más y más gotas de parafina hirviendo por toda la superficie de sus tetas.

    De repente las gotas dejaron de caer, había un gran silencio, solo se escuchaban los jadeos de Karen, respiraba de manera acelerada, sentía que los chorros escurrían por sus piernas, pensaba que iba a tener un respiro cuando sintió un fuerte latigazo en el trasero, Carlos había cambiado las velas por un fuste para azotar caballos, propinándole un gran castigo a las nalgas de Karen, alternaba con cada una de ellas, mientras Karen gritaba en cada latigazo, grito de dolor y de placer, nuevamente la medida fue la misma, 10 azotes en cada nalga, Karen estaba de verdad exhausta, se adueñó de la oficina de nuevo el silencio, Karen pensaba, ¿qué es lo que seguirá?

    Muy pronto tuvo su respuesta, se escuchó la voz de Carlos que le indicaba: ¡abre tu boca!, Karen lo hizo de inmediato, aun no terminaba de abrirla cuando sintió que ya estaba ocupada toda, la verga de Carlos entro dentro de ella, el usando una silla se acomodó para que su verga quedara exactamente a la altura de su boca.

    La verga de Carlos entraba y salía de la boca de Karen, no había tregua, apenas y le daba tiempo de respirar, ella quería sentir en su lengua las venas saltadas de su miembro, quería lamer la cabeza y ¿por qué no? lamer sus bolas también, pero no había tiempo, apenas y tenía un respiro y sentía que esa enorme verga le llenaba la boca, apenas y le daba tiempo a poner sus labios en forma de circulo, para acompañar la entrada de ese pedazo de carne dentro de ella.

    Finalmente llego un respiro, Carlos acarició el rostro de Karen ya sin bombear su verga dentro de ella, acariciaba sus mejillas, sus labios, su cabeza, su nuca; ella tímidamente separo su boca del cuerpo de él, una vez que tuvo la certeza que esa masa de carne no invadiría su boca de nuevo, la busco con la lengua, encontrándola muy pronto, no tardo en reconocer su cabeza, la rodeo con su lengua, finalmente le tomo el sabor, recorrió su tronco, hasta que se aprendió cada uno de los caminos que tomaban sus venas, busco sus huevos, los lamio, los chupo y trato de metérselos dentro de la boca, no fue posible, eran demasiado grandes.

    Karen continuaba su labor devorando la verga de Carlos que crecía y crecía a cada nueva caricia de la lengua de Karen, era un manjar interminable, ella lo deseaba devorar, pero este se hacía más grande cada vez, en un momento de silencio, escuchó que Carlos gemía, separó su boca de él y le preguntó: ¿te gusta cómo te como la verga amo?

    A lo que él le contesto: eres la putita más obediente, hermosa y apetecible que he tenido.

    De nuevo Karen preguntó: ¿quieres terminar en mi boca? a lo que Carlos respondió: aun no, todavía falta mucho.

    Carlos se acercó a ella, le quitó los grilletes, la tomó en sus brazos y la depositó suavemente sobre su escritorio, la besó en el cuello, le besó los senos, hundió su lengua dentro del ombligo, como tratando de medir la profundidad de este, siguió besando su cuerpo, al llegar a las bragas, la despojó de estas, mientras levantó sus piernas sujetándolas de los tobillos, formando la “V” de la victoria con ellas, se acercó al borde del escritorio y acomodó su tronco de carne en la entrada de la vagina de Karen, mientras esta jadeaba, moviendo su cabeza de un lado al otro, solo atinaba a decir: métela por favor mi amo, métela toda!

    Carlos apuntó la cabeza de su miembro en la entrada de la vagina húmeda de Karen y la hundió de un solo golpe, hasta que las bolas de él rebotaron sobre las redondas nalguitas de ella, esto provocó un grito ahogado de Karen, al sentir hasta en lo más profundo de su ser el tronco de carne vigoroso de Carlos sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, desde la vagina hasta la cabeza haciéndola entrar en un trance de placer, a partir de entonces comenzó una interminable serie de embestidas de Carlos, donde cada una de ellas culminaba en el sonido del choque de los cuerpos de ambos, seguidos de un gemido de placer de Karen.

    Ella estaba completamente perdida en el placer que estaba recibiendo, aun no se reponía de la embestida anterior cuando ya estaba recibiendo una nueva, los gemidos se confundían entre sí, Karen no podía más y expulsó de si una sonora y abundante eyaculación, al no poder más contenerla después del torrente de placer generado por Carlos.

    El orgasmo de Karen inundó el escritorio y llegó hasta el piso, Carlos detuvo el ataque, solo para tomar a Karen por la cintura y de un rápido movimiento la giró, dejándola hincada sobre el escritorio, con las piernas abiertas y el hermoso trasero al aire, desafiante. Carlos volvió a acomodarse detrás de ella, apuntó de nuevo y disparó, solo que este disparo encontró blanco en el culito de Karen, quien de tantos orgasmos tenía más que bien lubricado su culito.

    Desde la primera embestida el miembro de Carlos penetró por completo en ano de Karen, provocándole una sensación de dolor inicialmente, pero que de manera gradual se fue convirtiendo en placentera, Karen tenía el rostro completamente pegado a la superficie del escritorio, solamente sentía el ataque feroz de aquel tronco de carne que se le clavaba por el culo y que le brindaba un sinfín de nuevas sensaciones, hasta que de repente sintió un cambio en la velocidad de bombeo de Carlos, después su cuerpo se empezó a tensar, agarrándola firmemente por la cintura y a continuación sintió como un enorme chorro caliente de esperma le inundo su ano, provocándole un último y abundante flujo de orgasmo.

    Carlos cayó rendido sobre la espalda de Karen, ambos jadeaban y sudaban, después de un momento Carlos se incorporó pesadamente y comenzó a vestirse, mientras Karen continuaba tendida sobre el escritorio, después de terminar de vestirse, Carlos acaricio suavemente el trasero de Karen y le dijo: nos vemos el lunes y se fue.

    Karen al poco tiempo se reincorporó, se vistió de manera lenta, como tratando de recuperar el aliento al tiempo que trataba de ordenar sus pensamientos, después de vestirse y arreglar un poco su peinado, salió de la oficina y se dirigió a su apartamento, mientras se repetía una y otra vez como fue que terminó de esa manera.

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  • Consecuencias de las videocorridas recibidas

    Consecuencias de las videocorridas recibidas

    Como ya conté en mi relato anterior, me volvió a tocar un maratón de amor: primero mi marido: sábado, domingo y despedida el lunes. Como mañanero de despedida para mi marido, le di una mamada tomándome la leche sabrosa que produce y luego me puse la verga en un pezón y le di unos jalones para exprimirla, luego el otro pezón. “¿Quieres tetas con crema?, saben rico”, le ofrecí y, como siempre, no me las mamó, afortunadamente, el bocadillo preparado ya tenía destinatario. Desde el domingo me las llenó de leche y, ahora, yo sólo trataba de dejar los pezones listos para la segunda parte de mi maratón: toda la mañana con mi amante, después de que mi marido se fuera.

    Al llegar al departamento de mi amante, me recibió otra vez completamente desnudo. Yo me levanté la blusa y el brasier ofreciéndole las tetas con crema que el saboreó en el trayecto hacia la cama, llevándome cargada. Me quitó la ropa, besándome cada parte que me descubría y, ya encuerada, se puso a lamerme todo el cuerpo. Aunque hoy no traía tanta leche como el lunes anterior, sí traía mucho atole escurrido en las verijas y allí lamió con más deleite antes de acabar con su lengua en mi panocha, metiéndola lo más adentro que le fue posible. Y yo, dándole las venidas que me provocaba con sus chupadas. Sus manos paseaban por mis nalgas y mis chiches y mis manos presionaban su cabeza contra mi pubis, me venía con los viajes de su boca y su nariz en mi panocha, ¡qué ricas venidas!, esta es la razón por la que le pongo cuernos a mi marido. Me dejó descansar un poco y se acomodó para que, ahora yo, mamara su paradísima verga y chupara sus huevos: esto es la razón por la que me tiene como su amante, y yo cumplo mi tarea con gusto. Se vino en mi boca y yo me tomé el segundo biberón del día, los dos de distinto sabor, pero deliciosos ambos.

    –¿Usaste esta cama durante la semana? –le pregunté sabiendo que él duerme en su casa y aquí trabaja en este tiempo de pandemia.

    –No, la cama te esperó desde el lunes pasado –contestó.

    –¿Te cogiste a otra, que no fuera tu esposa? –insistí.

    –Sí, también, después de tantos meses, fui a la casa de mi exesposa, quien el martes había dado fin a su confinamiento –confesó y sentí celos.

    –Así que al día siguiente de coger conmigo, ¿te fuiste a coger con ella? –pregunté alzando la voz.

    –No, yo me la cogí el miércoles, el martes lo acordamos y, como me gusta el atole que hace, ella invitó a uno de sus proveedores de lácteo a pasar la noche a su cama –explicó con desfachatez y yo mostré cara de enojo– ¿Por qué esa cara, putita?, si tú andas de piruja en Internet y recibes unas videocorridas sobre las fotos que yo te tomo. Ya vi los videos que me enviaste de ese tal Luis y que te puso un comentario en tu relato, aclarando que te ha enviado más –precisó.

    –Pero lo mío y lo de Luis sólo es virtual… –me defendí– Cuéntame cómo te fue con tu ex.

    –Mámamela como en las composiciones de fotos que hiciste a Luis para que él viera cómo te gusta su verga, mientras te cuento –me dijo mostrando su verga flácida y cubierta por el prepucio (sí se parecen mucho) y presionando mi cabeza para que lo hiciera.

    Abrí la boca y empecé a chupársela; le metía la punta de la lengua en su pellejo, sin pelársela, para imaginarme la de Luis.

    –Llegué a la casa de mi ex unos minutos después que despidió a su querido –empezó a contarme y, no sé si por mis mamadas o por acordarse de las escenas que me platicaba, se le empezó a parar–, la cama estaba húmeda y con mucho vello, muestra del fragor nocturno. Le quité la bata y, encuerada, le pedí que me desvistiera. Cuando tuvo mi verga ante su cara, hizo lo que tú me haces ahora –dijo y me empujó la cabeza para que se me metiera más su verga.

    –¿Así? –le pregunté jalándole el escroto y resbalando mis labios en su tronco.

    –Sí, ella mama tan rico como tú, mami. Ella empezó de puta como tú: primero tuvo dos vergas, después tres y llegó a las cuatro mientras estuvimos casados. Tu llevas dos reales y una virtual –dijo empezándome a follar por la boca–. Lo bueno de las putas es que uno se las coge cuando quiere y también cuando ellas quieren –me dijo poniéndose en posición de 69 para chuparme la panocha sin dejar de moverse para seguir cogiéndome–. Su panocha sabía a puta muy cogida, ¡así como sabe la tuya! –me decía entre mamada y mamada.

    Nos volvimos a venir así. ¡Tercer biberón que me tomé esa mañana!, pero imaginaba que se la mamaba a Luis y, supongo que el imaginaba que le mamaba la panocha a la puta de su exesposa. ¡Ay, Dios, qué vueltas nos da el cerebro!

    –Después se ensartó en mí y me cabalgó frenéticamente para que mirara el movimiento de sus grandes chiches con las que ha atrapado a sus parejas –continuó contándome ya venidos y abrazados–. ¡Se veía divina la nena pues aún quedaban restos de la cubana que le hizo a su pareja! Yo extendía mis manos para sentir en mi dorso el paso de sus pezones. Por esas tetas y sus puteces es por lo que sigo cogiéndomela –dijo y siguió contando de ella y su manera de coger.

    Me gustó cómo me contó toda la historia, ya que se le volvió a parar la verga entre mis manos recordándola.

    –¿Y por qué no te la trajiste aquí para cogértela? –pregunté.

    –Ya te dije que ella estaría completamente cogida y sin haberse vestido, mucho menos bañado o arreglado. Es más excitante cogérmela con el aroma del amor que otro le dio en su cama, mover el atole y saborearlo en el lugar de los hechos. Antes sólo lo hacía cuando regresaba cogida a la casa. Era rico lamerle el vello todo pringoso a la peluda y después chacualear dentro de su pepa, no lo niego, pero cogérmela en la cama donde se la acababa de coger otro es más apasionante, es similar a cogerse a una puta muy solicitada cuando al fin llega tu turno y escuchas que ella dice “El que sigue…” –me dijo y pensé que eso no podría hacerlo yo en mi casa para él–. La puta es más disfrutable cuando tiene la entrepierna mojada por las venidas que le escurrieron un poco antes.

    –¿La amas todavía? –pregunté dándole unas caricias en los huevos.

    –¡Claro que sí!, y ella también a mí, por eso me preparó el atolito la noche anterior. Su pareja ha de haber quedado feliz de que lo exprimieran, aunque no supo el uso que ella le daría a su producto lácteo, ja, ja, ja… –festinó y me quedé pensando en que lo mismo hacía yo con mi marido…

    Nos bañamos, me enculo bajo la regadera, a petición mía (¡cómo cambian los gustos!). Nos vestimos entre besos y caricias y me fue a dejar cerca de mi casa. Llegué con una sonrisota de satisfacción y en ese momento recibí la llamada de mi marido.

    –¿Cómo estás mamita? –preguntó.

    –Bien. Ya me limpié las tetas y lo demás que tenía con tu leche. Gracias por darme tanto amor, me gusta que me dejes bien cogida y regada de leche, que mis piernas y mis nalgas queden pegajosas de semen.

    –¿Te bañaste bien? –insistió.

    –Sí, ya estoy limpia y esperando tu regreso para volver a coger. Te extraño y apenas han pasado unas horas sin tu verga y menos tiempo sin sentir mi piel con tu leche…