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  • Segunda vez con mi madre ebria

    Segunda vez con mi madre ebria

    Pasaron muchos meses antes de tener una segunda oportunidad de coger a mi madre.  Todos esos meses los disfruté con la puta que se parecía a ella, pero esa es otra historia.

    Quizás 8 o 10 meses después que la cogiera ebria por primera vez, mi padre y mi madre organizaron una parrillada en casa, donde invitaron a muchos de sus amigos. Estuvimos en la misma mis dos hermanos menores y yo. Ellos, hacia las 11 pm, se fueron a una fiesta y yo me retiré a mi cuarto a dormir.

    Mis padres y sus amigos siguieron en reunión, bebiendo, comiendo, bailando, divirtiéndose. Como a las 2 am, mi padre me despertó y me dijo que lo ayude a subir a mi madre que se había embriagado. En ese momento ya sólo quedaban mi papá, sus dos mejores amigos y mi mamá durmiendo en el sofá. Lo ayude a subirla por las escaleras. Estaba realmente ebria. No reaccionaba. Mientras ayudaba a mi padre, tuve una erección. Felizmente él no se dio cuenta.

    La acomodamos en la cama. Él le saco los zapatos. Como había calor, la dejó durmiendo así, encima de la colcha. Me agradeció y bajó a seguir bebiendo con sus amigos. En esos instantes, mi madre se acomodó como suele dormir, al borde de la cama, de semi costado, con una pierna recogida y la otra extendida. Antes que mi padre salga de la habitación fui a la mía, pero igual pude ver algo de su nalga, pues su vestido se había recogido un poco al acostarla.

    No pude dejar de pensar en ella. La tenía atravesada en la mente. Pude aguantar unos 10 minutos sin ir a su habitación. Escuchaba las risotadas de mi padre y sus amigos y tenía la certeza que seguirían bebiendo una hora o más. Sabía que mis hermanos volverían al amanecer. Decidí arriesgarme.

    Mi madre seguía durmiendo en la misma posición. De costado al borde de la cama. Con la cara mirando hacia dentro de ella y el culo casi en el borde. Su vestido se le había subido un poco más y dejaba ver media nalga al aire. Me arrodillé a su lado, a la altura de sus nalgas y con cuidado levanté más su vestido, dejando su culo complemente al aire.

    Como de costumbre, tenía una sexy tanga negra, que hacía juego con su vestido del mismo color. Me quede mirándola un rato, sus nalgas me hechizaban, sólo verlas tan cerca me tenía ya al palo. Al igual que la primera vez, sólo puse de lado su tanga. La forma en la que ella dormía me permitía hacerlo con facilidad, dejando su vagina descubierta para mí. Encontré en ella un pedazo de papel higiénico, seguro de la última vez que fue al baño ya mareada o ebria y no se limpió bien, ese descubrimiento me excitó aún más.

    Retiré el pedazo de papel higiénico y sólo se me ocurrió olerlo, a orines y hembra. No me resistí y un impulso me hizo meterlo en mi boca y comerlo. Introduje dos dedos en su coño y empecé a masturbarla. Su sueño era tan pesado que gemía ligeramente, pero sin moverse. Sólo aceleró un poco el ritmo de su respiración. Tomé valor y me acomodé en forma tal que mientras la masturbaba podía lamerle el culo.

    Tenía un ligero sabor que se me hacía a mierda, no se había limpiado completamente bien. Se había ocupado seguro ya ebria y no había sido pulcra al asearse. Eso, en lugar de repelerme, me hizo sentir un momento aún más sucio y excitante. La limpiaba con mi lengua mientras la masturbaba ya con tres dedos en la vagina. Sentía como poco a poco, a cada lengüetazo su culo se abría y palpitaba. Decidí empezar a masturbarla por el culo.

    Tuve un poco de temor al inicio y le metí sólo un dedo. Ella seguía gimiendo ligeramente. Mi dedo entró tan fácil que decidí meterle un segundo dedo, que igualmente bailó dentro de ella. Con la otra mano me empezaba a masturbar y decidí poseerla. Me acomodé junto a ella, yo parado junto a la cama y ella de costado al borde. La penetré por la vagina por la que me parió y ella tuvo un orgasmo casi instantáneo, ebria y dormida sus flujos humedecieron a mil mi verga.

    Seguí poseyéndola. Sabía que ella no despertaría y comencé a poseerla con mi verga por su vagina y con dos dedos por su culo. Ella tuvo un segundo orgasmo y seguía dilatando su culo en una forma que me hizo irresistible el deseo de poseerla por allí.

    Saqué mi verga de su coño, me arrodillé a su lado. Puse mi lengua entre sus nalgas y juró que sentí como su ano la succionaba. Puse toda la saliva que pude. Me levanté y la penetré. Despacito. Poco a poco. No tuvo ninguna reacción hasta que toda mi verga estuvo dentro.

    En ese momento suspiró, balbuceó algo que no entendí. Yo me quedé quieto, hasta sin respirar y, cuando ella volvió a su estado normal de ebria dormida, seguí cogiéndola. En sólo esa posición pues no me atrevía a moverla, era un riesgo innecesario. Estuve gozando su culo unos minutos, que fueron quizás de los mejores minutos de mi vida, hasta que me vine dentro de ella. Toda mi leche se la dejé en lo más profundo de su ano.

    Lentamente saqué mi verga. Esperé un par de minutos y cuando vi que su culo se había cerrado bien y no chorreaba semen, le acomodé la tanga, le bajé el vestido y me fui a mi cuarto. Mi segunda vez con mi madre tome su coño y su culo. Mientras me iba quedado dormido, seguía escuchando las risotadas de mi padre y sus amigos.

  • Orgasmo: Esa sensación en tu cuerpo difícil de explicar

    Orgasmo: Esa sensación en tu cuerpo difícil de explicar

    Realmente esta experiencia no me la esperaba y solo di el primer paso después de escuchar una grabación de un dispositivo oculto cuya intención era otra y nunca grabar la conversación de estas chicas que llegaban dos veces al mes a limpiar mi casa.

    Había dejado la grabadora que se activa con el sonido operando, pues se me había olvidado desactivarla después de estar follando con Lorena, una chica que me encanta como jadea, como se corre y la quería grabar pues luego me excita escuchar y recordar cómo le había producido algunos orgasmos. Ese día estaba en eso, reproduciendo la grabación de las corridas de Lorena cuando de repente pasa a la conversación que sostenían estas dos chicas mientras limpiaban mi habitación. Creo que desempolvaban los buró cerca de mi cama donde estaba este dispositivo oculto, pues se escuchaba claro y con buen volumen:

    -¿Te imaginas estar cogiendo con el señor en esta cama? ¿Cuántas mujeres no habrán pasado por esa cama?

    -Dicen que es muy mujeriego… un picaflor.

    -A mí no me importaría que me la pique por un rato… ¿Lo has visto en traje de baño? ¡Que pito tiene ese hombre… ese señor puede hacer conmigo lo que quiera! –(Se escuchaban risas).

    -¿De veras te dejarías coger por el señor? Bien tiene sus 45 años.

    -¿A ti nunca te ha echado los perros?

    -No… pero si algún día se me insinúa, yo le abro mis piernas. –(Y volvían a reír).

    La chica mas abierta en la conversación se llama Angélica y tenía un poco más de un año viniendo a hacer la limpieza de la casa y en ese tiempo ella habrá tenido sus 20 a 23 años máximo. Cuando la vi por primera vez era más llenita, pero en los últimos meses había tenido un cambio llamativo y se ponía unos jeans bastante ajustados a su figura. Quizá mida el metro cincuenta y cinco con un peso de unas 145 libras, las cuales se perfilaban en un tremendo trasero y unos melones bastante generosos que quizá alcanzaban la copa D. Entre las dos, era Angélica las más amigable y también la más bonita de rostro. Cabello negro a media espalda totalmente liso, de rostro redondo y una sonrisa angelical y mirándola a las ligeras, denotaba una personalidad tímida, aunque por su plática con su compañera, estaba lejano de aquella percepción.

    No sabía como acercármele, pues regularmente trabajan juntas haciendo plática. Ese día que sabía iban a llegar no las hice pasar por la puerta principal, pues mi plan era que entraran por un costado de la casa donde yo estaría en traje de baño en la piscina. Dejé una nota en la puerta y les indicaba que entraran por un costado, pues estaría en la piscina. Tenía puesto una calzoneta que me comprime el paquete, pero sé que se me nota el bulto y era lo único que vestía esa mañana. Entraron ambas y creo que se sorprendieron encontrarme acostado en una silla reclinable. Me saludaron y sé que de reojo sus vistas querían ver mi paquete. Se estaban alejando cuando llamé a Angélica. Le pedí de excusa que si me pudiera traer mi celular, el cual estaba en la mesa de la sala y como estaba mojado no quería entrar por él. Al par de minutos llegó con mi celular y le dije:

    -Angélica, ¿tienes mucho trabajo el día de hoy?

    -¡Lo de siempre Sr. Zena! ¿Necesita algo en particular?

    -Necesito ayuda con unos archivos que necesito mover al ático, pero no quiero ponerte sobrecarga de trabajo.

    -Si gusta le ayudo y mientras tanto Maggie que comience con la limpieza.

    -¿No te importaría? Yo les pago por el tiempo extra.

    Se fue a comunicarle el plan a Maggie y mientras tanto yo me sequé y solo me puse la toalla por sobre la espalda solo vistiendo la calzoneta de baño. Regresa y creo que se sorprende que siga solo con ese trapo cubriéndome el sexo y caminamos hacia la biblioteca y realmente yo no tengo ningún archivo que mover. Ella creo que estaba incómoda por la situación y le pregunté:

    -Angélica, ¿estás bien?

    -Si don Antonio… solo que nunca había estado con un hombre casi desnudo a solas en una habitación.

    -Si gustas espérame aquí… voy a ponerme algo de ropa.

    -¡No se incomode don Antonio… usted está en su casa!

    -¡Pero no quiero incomodarte a ti! ¿Nunca has visto a un hombre en traje de baño? – y me sonreía con ella.

    -Si, pero no tan cerca de mí.

    Vi su nerviosismo en su rostro y supe que Angélica era un cordero ante un depredador. Me le acerqué y le dije:

    -Tranquila… aquí no pasa nada, a menos que tú quieras que pase algo. – Y le miraba fija a los ojos.

    -No sé don Antonio… usted me ha puesto muy nerviosa.

    Me le volví a acercar y esta vez la tomé de la mano y sentí que su mano estaba fría y temblaba. Creo que intuía mi intensión en ese momento y sabía que se sentía acorralada adentro de la biblioteca, pues esta solo tiene vista a un lado de la casa y las persianas estaban cerradas. La tomé como un padre toma a su hija entre los brazos con la excusa de darle calor. Su cabeza descansaba entre mis pectorales y podía sentir como su cuerpo temblaba. Le dije:

    -¡Por Dios Angélica! Pareces que tiemblas un fiebre.

    -Es que usted me ha puesto muy nerviosa.

    -Tranquila Angélica… aquí no va a pasar nada que tú no quieras.

    -No sé don Antonio… es que arriba está Maggie y usted sabe lo que se va imaginar.

    -Bueno… no crees que ya se lo está imaginando. Luego inventamos algo.

    Le dije eso y le tomé una de sus manos y se la llevé a mi paquete. Hice que ella la sobara dirigida por mi mano. Con la otra comencé a masajear su espalda buscando los botones de su blusa. Finalmente creo que su excitación pudo más que sus miedos y ahora ella me masajeaba la verga sin mi asistencia. Se sorprendió cuando le dije que me bajara la calzoneta. Ella como si lo dudara, pero finalmente comenzó a bajarme lo único que llevaba puesto. Ella seguía tensa y me preguntó:

    -¿Tiene llave la puerta?

    -Si. -le dije, aunque era mentira.

    -¡Yo no me cuido y no quiero quedar embarazada!

    -No te preocupes… yo tengo protección.

    Aligeradamente le quité su blusa y brassier. Tiene ricos melones que, si ese día hubiésemos tenido más tiempo, me hubiese querido correr entre ellos. Los pantalones le quedaban tan ajustados y como es de caderas pronunciadas nos tomó tiempo quitárselos y más creo que como estábamos apurados, sentíamos ir en contra del tiempo. Llevaba unos cacheteros color rojo que magnificaban el tremendo trasero que esta chica tiene, y cuando se los quité estaban ya mojados lo que me dio a entender que, aunque nerviosa, esos nervios eran debido a la excitación del momento. Me senté en el escritorio y ella se hincó a mamarme la verga. Si no fue la mejor mamada de mi vida, tampoco fue la peor, pues que se puede esperar de una novata. Me la mamó porque se la señalé, pero no creo que ella se esperara que yo hiciera lo mismo con ella. Mi escritorio es bastante grande, la puse frente al asiento haciendo a un lado la computadora y sin mucho protocolo, le comencé a chupar la conchita.

    Conchita de buen tamaño, con algunos pelitos alrededor de ella, típica de las chicas llenitas, de labios gruesos y clítoris que inflamado se miraba grande. Cómo le pulsaba ese clítoris y cómo se sentía que emanaba jugo esa vagina. Le pasaba una y otra vez mi lengua por su rajadura y Angélica, aunque intentaba no hacer ruido, de repente se escuchaba un pequeño gemido y la frase: ¡Ay, Dios! O ¡Dios mío! -Le chupaba la panocha y con mis dos manos le apretaba sus pezones y comencé a notar ese vaivén de sus caderas anunciándome que se le acercaba su orgasmo. Luego ella a la misma frase le agregaba un cuestionamiento: ¡Dios mío! ¿Qué es esto? -Estaba al borde del orgasmo y le dejé de chupar la panocha y le puse el glande a la entrada de su conchita y se lo empujé lentamente y se tragó mis 23 centímetros. Explotó de placer, aunque a sus gemidos intentaba restringirlos, pero podía ver sus labios fruncidos y haciendo todas esas muecas de placer viviendo su orgasmo. Luego le embestí su conchita y Angélica no paraba de jadear y creo hasta que dejó de sentir esa sensación de placer, ella me cuestionaba:

    -¿No se ha ido adentro de mi… verdad?

    -Póngase un condón y acabe, pues ya me imagino lo que le estará pasando por la cabeza a Maggie.

    -¡No tengo condones! -le dije.

    -¡Usted dijo que tenía! ¿Y ahora?

    -Dame ese culito. -le dije.

    -Por ahí no… especialmente con esa verga que usted tiene.

    -¿Nunca te lo han hecho por ahí?

    -No… es que eso no es para eso.

    -Angélica, hazlo por mi… mira como me has dejado. (le rogué por un par de minutos).

    -¡Esta bien! Pero apúrese, que a Maggie le está tocando hacer todo.

    Se puso apoyándose con sus manos en contra del escritorio, su trasero levantado, le abrí sus hermosas nalgas y vi su ojete. Le puse saliva a mi pulgar y comencé a frotárselo e intenté metérselo. Ella me paró diciéndome que me apure, que nos hemos tardado mucho. Le puse el glande en su ojete, se lo empuje y Angélica solo decía: ¡Uf… duele…suave, vaya lento que duele! -Dio un leve grito cuando mi glande quedó insertado y poco a poco se la fui metiendo hasta que me dijo que ya no podía. No le hice caso y se la pompeé pues estaba cerca de llegar al paraíso. Como pudo camufló sus gritos y yo me corrí en su culo el cual sangró levemente.

    No limpiamos como pudimos, pues allí en mi oficina siempre había toallas de papel o Kleenex y se vistió rápidamente y salió de la biblioteca sin decir mucho. Tenía un culo bien apretado y rico al ojo de cualquier hombre y hubiese querido follarlo con más tiempo, pero esta primera vez con Angélica sucedía de esta manera. Luego la invitaría a que llegara a casa y lo hacíamos con mucho más tiempo, pues creo que había encontrado el verdadero gusto al sexo, puesto que según me contaba Angélica, aquel había sido su primer orgasmo de su vida… nunca había vivido uno antes, aunque si ya la habían desvirgado. Yo fui el primero que le había comido la conchita como lo imaginaba por la manera de reaccionar y también el primero en romperle el culo. Lo asimilaba, pues creo que Angélica no era de las chicas deseosas de sexo anal y más que todo me lo daba a mi solo por complacerme, aunque si creo que le gustaba que le comiera el culo pues un día así le saqué un orgasmo.

    Aquel día de esa primera vez aligerada, había dejado la grabadora activada, aunque en esta ocasión con la intensión de escuchar si Angélica le decía algo a Maggie. No me había equivocado, las mujeres son tan similares a nosotros los hombres cuando vivimos estas aventuras. En esa plática Maggie le preguntaba:

    -¿Qué pasó… eran muchos archivos?

    -¡No me lo vas a creer! Don Antonio me acaba de dar una cogida.

    -¿Te cogió a la fuerza?

    -No… yo lo dejé, pero por Dios, que verga más grande tiene ese hombre.

    -Bueno, eso ya lo sabíamos… cuenta, cómo sucedió.

    -Luego te cuento, pero con esto te lo digo todo. Me puso esa verga donde quiso.

    -¿Se la chupaste?

    -Si… y no solo eso, él se corrió en mi trasero.

    -¿Pero te lo hizo rico?

    -Hubiese querido que me siguiera cogiendo… esta es la experiencia más rica que he vivido.

    -Por mi vete a coger con él… yo termino cuando termino.

    -Quedé en venir mañana.

    -¡Veo que te gustó picarona! Te miras todavía con los ojos cruzados.

    -No te imaginas lo grande que es esa pija y cómo se siente cuando de la mueve… de solo recordar me voy a correr de nuevo.

    -¿Pero usaron condón?

    -No… es por eso de que él me pidió el trasero.

    -Y tú que se lo ibas a negar…

    -No podía, después de ese gusto que me sacó… te juro que nunca había sentido eso en mi vida.

    -¿Una verga en culo?

    -¡No tonta! Esa sensación en tu cuerpo difícil de explicar.

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  • Balseros III: Confesiones

    Balseros III: Confesiones

    Los planes de Yovany se comenzaron a fabricar mucho antes de conocernos cara a cara. Solo si desean saber las confesiones del susodicho les dejo este relato.

    … nos fuimos a la cama nuevamente entre risas y entonces me dijo: tengo que hablar contigo en serio a lo que yo, lo interrumpí diciéndole: Lo único que me falta que me digas es que perteneces a la seguridad del estado cubana y que estoy preso… A ver explícame varias cosas primero, ¿por qué estoy desnudo?

    Su cara mostró una sonrisa pícara y respondió:

    Me desperté primero que tú y me di cuenta de que habías pasado la noche en mi cama, parece que te gustó lo que hicimos, estuviste toda la noche buscando mi culo para entretenerte, me abrazaste y hasta besitos en el cuello me diste, entonces te quité el calzoncillo muy suavemente sin que te despertaras y te preparé la broma.

    -Creo que lo hice inconscientemente, no te excites mucho porque es mi primera vez y estoy confundido además sabes que llevo muchos meses durmiendo solo, después de todo necesitaba compañía, me sentí bien haciendo eso ah y lo del calzoncillo, ni lo sentí.

    -Te cuento más, creo que cuando termine no voy a tener que explicarte esas varias cosas que tú no entiendes, la mayoría son mi confesión de una especie de culpa que creo que hoy acaba. Así que me alegra que estés tomando todo esto de buen humor. ¿Conoces al padre de Julito verdad?

    Claro Yovany, es entrenador de… y me quede sin habla.

    -… de lucha libre, fue mi entrenador de toda la vida prácticamente y desde que yo era muy joven me enseñó primero como gozarle su culo y luego como gozar los dos, fue él quien por primera vez me hizo el amor, luego de quedarme varias veces con él a practicar desnudos en el colchón del gimnasio, me dijo que casi todos los luchadores terminan disfrutando como nosotros, ese deporte es todo un morbo y si lo analizas, imagínate que pueden sentir dos tipos abrazados uno encima del otro y agarrándose por donde puedan, sudados y con las hormonas revueltas, en mi caso en pleno desarrollo. La carne es débil mi socio, concluyó.

    Yo, que no salía de mi asombro seguí oyendo su discurso.

    -¿Te acuerdas el día que nos presentaron oficialmente?

    -Si claro y muy bien, esa imagen no se me borra de la mente, tu mirada penetrante y retorcida y esa cara de cínico que siempre has tenido.

    Se le dibujó una sonrisa pícara más bien morbosa en su rostro y respondió: Aquel día estabas sentado y tenías el short roto y por si fuera poco andabas sin nada abajo. La mirada si penetraba todo lo que veía delante y retorcida para no ser tan obvio a la hora mirar. Recordé todo lo que él me decía y también recordé que andaba sin calzoncillos porque me estaba bañando en la playa y se me había roto el short minutos antes justo en la costura de la entrepierna.

    -Yo llevaba varios años echándote el ojo, pero nunca pensé que te fuera a tener así un día de frente y con tu futuro en mis manos. Oh y con semejante espectáculo, hasta me hice amigo de tu primo, por aquello de estar cerca de ti, pero tú nunca te acercaste ni te diste cuenta. Mucho menos cruzar palabra alguna conmigo, lo tuyo era tu grupito y tus mujeres.

    -Tu siempre has tenido mala reputación de altanero, bocón, busca pleitos yo no quería involucrarme con personas como tú, ah y bien mediocre en el sexo con las mujeres según oí, ahora entiendo por qué, la gente habla tú sabes… Pero esto, lo que paso anoche, no me lo esperaba.

    De tu primo hablamos después, ese es una joyita y por cierto es casi idéntico a ti en todo… de mi reputación entre las mujeres no tenía ni idea, nunca se quejaron conmigo, de que me vengo muy rápido con ellas es verdad. Igual desde ese día de la playa yo juré que tu pinga iba a ser mía, (entonces me agarró el bulto).

    ¡Prepárate que hay más! La lucha libre en el barco era una excusa para toquetearte y el juego con tus nalgas era por la misma causa, el no dirigirte la palabra y portarme como un tirano contigo era para que los demás no sospecharan que tú me gustas hace mucho tiempo. El mear delante de todos lo hacía para ver si te embullabas y hacías lo mismo, además yo nunca he sido muy pudoroso.

    El viejo barbudo de tus pesadillas era una mala pasada que te jugaba tu subconsciente cuando tú estabas dormido y yo me arriesgaba a toquetearte y besarte, algunas veces sin afeitar y luego te hacia una paja y hasta que veía como soltabas toda tu leche en mi mano. Siempre tenía la ayuda de nuestros amigos, todo estaba planeado. El día que te mudaste a este apartamento me escondí y me di el ultimo buche de la botella que luego llené con agua ,me hice el borracho y entré al baño a ver si te veía desnudo y te toque las nalgas porque sentí inmensos deseos de tocarte y poco me faltó para perder la cabeza e intentar mamarte la pinga ,ya que hacía varios días no te veía, luego, como que supe que te estabas haciendo una paja, me fui a mi cuarto, a hacerme yo una pensando en la escena anterior, después de haberte visto en ese estado debajo de la ducha solo pensaba en ti. Cuando entraste a mi cuarto, me encontraste desnudo por razones obvias pero no estaba dormido y me puse de lado para que pudieras ver mis nalgas con la esperanza de provocarte.

    Al siguiente día, mi plan funcionó, me levanté temprano y desnudo para poder crear desde el inicio una confianza, también sabía que habías llegado con toda la ropa limpia y solo tu calzoncillo estaba sucio, todavía recuerdo su olor a macho, me hice dos pajas oliéndolo; ya después seguí maquinando mi plan y te pedí tu ropa deportiva que tanto odiaba por la tonta fantasía de usar tu ropa y sentir mi cuerpo dentro de ella. Te confieso también que no me gusta usar ropa deportiva y tampoco me gusta Ricardo Arjona. Para rematar, te diré que nunca me gustó el ron, me gusta la cerveza bien fría y yo fui quien llamo a tu jefe para que te despidiera porque en mi trabajo te podía tener a mi lado, llevarte en mi carro y te iban a pagar mejor. Lo de andar en cueros por la casa lo inventé porque es cómodo y era la única forma de mirar tu cuerpo a cualquier hora sin tener que estar espiándote. El apartamento es de dos cuartos a propósito, este era mi plan desde el principio. Cuando concluyó, casi sin aliento puso cara de ángel y me dijo: ¿me perdonas? Bajó la cabeza y se quedó ahí inmóvil, lo único que le faltaba era llorar. Yo, del nerviosismo comencé a reír descontroladamente; Creo que eran demasiadas emociones para mí en 24 horas, callé por un momento, pensé… la pasé bien anoche, aunque estaba borracho, y me acuerdo de todo… este tipo está obsesionado conmigo, pero es un genio, hay que darle crédito, igual tengo otras dudas ¡Yovany! Solo levantó la cabeza para prestarme atención ¿tú me trajiste para Estados Unidos para poder conquistarme?

    Sonrió y me dijo: Se lo que estás pensando, pero no, yo no soy tan hijoeputa o egoísta, yo nunca te hubiera separado de tu familia por estar contigo. Si vamos a hablar del tema, bueno, era importante el tener un conocedor del mar en el grupo, el otro candidato era tu primo pero por razones obvias tu te ganaste el puesto. Traerte con nosotros era una garantía de que todos llegáramos vivos, yo convencí al resto para que ese fuera tu boleto de viaje, Jaime me confirmó que no había esperanzas de que tú reunieras el dinero necesario. Hablando de dinero, nunca vas a pagar mejor renta en tu vida que en este lugar y con esta vista a un lago. Este apartamento es de una de mis tías que vive en Orlando y estuvo cerrado dos años. Nos cobra súper barato para ayudarnos.

    -Hablando de mi primo, ¿estuviste con él?

    Se llevó las manos a la cabeza y me preguntó ¿de verdad quieres saber eso?

    -No, no quiero saber, creo que ya son suficientes emociones por hoy. Aquí no hay nada que perdonar, al contrario, gracias por confiar en mí y en mis conocimientos, gracias por traerme aquí con las intenciones que hayan sido, tú eres súper inteligente y te la has sabido ingeniar para lograr tu objetivo creo que después de todos los sacrificios que has hecho, te mereces mi cariño y mi respeto. Y gracias por traerme a vivir aquí, se siente muy rico, un día me gustaría comprárselo a tu tía y quedarme con él. Lo que te voy a pedir es discreción y paciencia, porque todavía estoy confundido y… vamos a ver lo que pasa. Y señalé: podemos ser amigos como hasta ahora y de vez en cuando disfrutar a lo que él respondió: Como hacen El loco y Tamal. Se sonrió y me dijo: Ahora si terminé de confesar. Nos echamos a reír y nos fuimos a vestir me gritó de su cuarto vamos que te invito a almorzar.

    -Oyeee que yo no soy tu novio ¿y esas invitaciones?

    -¿Qué te pasa? deja la paranoia si antes de lo que pasó anoche yo te invitaba a almorzar de vez en cuando.

    -¡Nah! deja yo pago.

    Está bien, tú pagas me dijo entrando por mi puerta, espérate le dije yo, tú me acabas de convencer de que yo pague. Me miró con cara de pícaro y echó una carcajada ¿viste que fácil? Que tramposo eres, le dije; después de anoche sabrá Dios cuántos otros secretos tienes por ahí… ya me las vas a pagar.

    -No te metas conmigo que digo en La Carreta que la mesa es para mi novio y para mí, ¿quieres entrar de manito?

    – Ni se te ocurra que me doy la vuelta y digo que no te conozco.

    ¿Y ahora qué? ¿Se imaginan como va a tomar Javier esta extraña relación?

    Sigue mis historias aquí.

    Gracias por leerme.

    Siempre tuyo ThWarlock.

  • Mi primera vez chupando pija

    Mi primera vez chupando pija

    Hola. Mi nombre es Maxi y esta es la primera vez que escribo aquí. De entrada quiero pedirles disculpas porque mi relato va a ser muy breve.

    Esto ocurrió hace ya algunos años cuando yo había cumplido los 18 años. No sé si en otros países es igual, pero en Argentina es una costumbre que al finalizar la educación secundaria se realice un viaje de egresados. Usualmente el destino más elegido es la ciudad de Bariloche, en la Patagonia argentina, una ciudad rodeada por uno de los paisajes naturales más hermosos que se puedan conocer.

    Por supuesto, para la gran mayoría de los que hemos hecho ese viaje de egresados el paisaje es lo de menos. Para muchos supone el primer viaje sin la presencia de sus padres, y la perspectiva de pasar diez días rodeado de compañeros y amigos, tomando todo el alcohol que se pueda tomar y con la posibilidad de tener sexo, tal vez también por primera vez, es más que tentadora. En mi caso yo había tenido ya un par de noviecitas en esos años de adolescencia así que ya no era virgen, pero lo que más me atraía de ese viaje era la posibilidad de coger (follar) con chicas a las que apenas hubiese conocido.

    Debo aclarar que hasta ese momento jamás me había sentido atraído por otro chico o por algún hombre. No es que esa posibilidad me generase rechazo ni nada por el estilo. Simplemente no se me pasaba por la cabeza. Así que ese viaje representaba para mí la posibilidad de una fiesta constante, en la que cada noche una chica distinta terminaba conmigo en la cama.

    Bueno, nada de eso ocurrió.

    La realidad es que pasé todo el viaje en un estado de borrachera constante. Exagero, pero no mucho. Usualmente arrancábamos a beber alcohol a eso de las 8 o 9 de la noche, y no nos deteníamos hasta eso de las 5 o 6 de la mañana, cuando de alguna manera milagrosa aparecíamos en nuestro cuarto de hotel, donde dormíamos un par de horas para luego ser despertados por los coordinadores y ser arrastrados a los buses para llevarnos a los viajes de excursión. Esa era nuestra rutina. Cada noche íbamos a una discoteca o boliche bailable distinto, pero la verdad es que yo no distinguía uno del otro. Para mí cada noche era siempre la misma. Sin embargo hubo una noche que si fue distinta y que cambió mi vida para siempre.

    Esa noche yo ya estaba bastante borracho cuando fui al baño de esa discoteca. Había varios chicos adentro y yo me recosté contra la pared cerca de los lavamanos. Entonces un chico que recién había salido de uno de los cubículos donde están los inodoros (retretes) se acercó un poco tambaleante (no estaba en mejores condiciones que yo) y empezó a murmurar algo cerca mío. Cuando me giré para verlo simplemente me preguntó “¿me la chupás?”

    No sé cuánto tiempo tardé en responder ni sé porque lo único que dije fue “bueno”. Esperamos a que saliera otro chico de uno de los cubículos y nos metimos ahí. El enseguida se bajó los pantalones y el bóxer mientras yo me arrodillaba en el piso. Su pija todavía estaba flácida y sin mediar ninguna palabra simplemente me la metí en la boca. Al principio sentí un poco de sabor a pis, pero enseguida todo se transformó en una experiencia formidable.

    A medida que su pija se iba poniendo bien dura yo experimentaba un placer indescriptible. Estoy seguro de que no lo hice muy bien, pero a juzgar por sus gemidos, mi mamada era bastante efectiva. Cada tanto sacaba su verga de mi boca y la recorría con mi lengua y otro tanto hacía con sus huevos. No sé si todo habrá durado más de unos 10 minutos.

    Cuando me pareció que estaba por acabar saqué su pija de mi boca y me levanté y él acabó en el inodoro. Se subió los pantalones y salimos del cubículo. Los otros chicos que estaban ahí en el baño nos empezaron a gritar “putos”, “trolos”, “maricones”, pero a mi no me importó. Había tenido una de las mejores experiencias de mi vida. A él, de quien nunca conocí su nombre, lo perdí enseguida de vista enseguida. Una lástima porque me hubiese gustado volver a mamársela esa misma noche.

    En fin, esto es todo. Hasta el día de hoy me pregunto qué fue lo que me impulsó a aceptar la propuesta. Pero no es una queja. Aún hoy que estoy en pareja con una mujer maravillosa no encuentro placer superior a chupar una buena verga caliente y palpitante. Un placer solo comparable al de ser penetrado analmente. Pero eso queda para otros relatos.

  • Vacaciones, franceses y una pedazo baguette

    Vacaciones, franceses y una pedazo baguette

    Antes de confesar me gustaría presentarme, me llamo Kilian, soy un joven de 23 años y resido en Maspalomas, Gran Canaria. Desde que perdí la virginidad siempre quise fantasear de muchas maneras con el primer tío que se me pasaba por delante, da igual dónde la cosa era hacerlo.

    Hace varios veranos, marche con unas amigas de apartamento. Lo teníamos todo para pasarlo en grande, buena música, bebidas a reventar. Iban a ser los mejores días de aquel verano. La misma tarde del día que llegamos al alojamiento, baje a la piscina con las chicas y pillamos hamacas al lado de unas que estaban cogidas por otros. No hicimos caso omiso hasta que nos metimos en el agua y vimos que se trataba de un grupo de jóvenes franceses. El calor que me entró por el cuerpo daba para hacer jacuzzi la piscina. Le dije a mi amiga que iba a salir para hacer un chequeo hasta que uno de ellos se me quedó mirando. Moreno, alto de un 1,70 aproximadamente, de pelo negro muy rizado y con un cuerpo tonificado.

    Le hice una mirada y me la devolvió con una sonrisa. Le hice señas a mi amiga de que estaba cañón. Se le marcaba todo en aquel bañador tipo slip en color rojo. Me metí nuevamente en el agua y acto seguido se metieron ellos. No podía evitar mirarle hacer saltos y acrobacias desde el bordillo. Mi amiga para joderme, me dejó solo, atontado. El chico me sonrió y pensé que se estaba riéndose de mí hasta que me di cuenta de que quería algo. Quise hacerme el sueco y me giré elevando el culo. Nadie se estaba dando cuenta, mis amigas se quedaron dormidas cogiendo sol y sus amigos se fueron a comprar dios sabe qué. El tío se me acercó sin enterarme y me roza el culo con su polla erecta. Me hice el asombrado y nade un poco.

    Pero era solo el comienzo, cuando nos fuimos de nuevo a la habitación decidimos preparar algo de comer. Sacamos unas pizzas y al terminar cada una fue a lo suyo. Para mi asombro, resulta que los franceses estaban justo a dos habitaciones de la nuestra. Tenían una montada en su habitación que se oía a kilómetros. En eso les digo a mis amigas que iba a bajar a comprar gominolas como excusa para acercarme hasta la habitación cuando en eso que voy a coger el ascensor, sale el joven francés, solamente con el bañador. Le sonreí y me dice Hé! encore ici beau algo así que me quedé mosca y me reí creyendo que era algo gracioso cuando me coge de la cintura y me apretó una nalga. Sin poder evitarlo puse una mano en el cuello y le bese con lengua un buen rato.

    Me intentó explicar que su habitación estaba de fiesta y le dije con señas que no me importaba, me cogió de la mano y me metió en su apartamento. Sus amigos no se dieron cuenta porque estaban en el balcón, cantando y riendo. El francés me metió en la habitación y me tumbó sobre la cama. Se me echó encima y me empezó a besar por el cuello, bajando lentamente por el abdomen hasta la pelvis. Me baje el pantalón que llevaba y enseguida me puso una mano en su paquete que estaba bien duro. ¡Por fin me iba a comer una baguette! Me pase la lengua por los labios y le baje el bañador. Su polla salió disparada de aquel apretón, era enorme, morena y súper depilada, suave y brillante. Le pase las manos por sus pectorales, hasta su tableta y oblicuos y me introduje su polla en la boca. Se la chupe lentamente hasta que puso sus manos en mi cabeza para que me la tragase entera. Me pidió que le chupara los huevos y lo hice. Nunca lo había hecho pero estaba para comérselos todo el día.

    Me pidió que me pusiera boca abajo y que doblara la espalda, sabía lo que quería. Me agarré a la almohada y estiré la espalda, dejándola bien arqueada. Bajo su mano por la boca, sacó demasiada baba y surcó sus dedos entre mis nalgas hasta encontrar el ano. Cerré los ojos del placer hasta que note que metió un dedo. El tío tenía pinta de ser un guarro y eso me excitaba mucho. Palpitó su polla sobre mis nalgas y empezó a jugar con ella haciendo que la metía. Se bajó de la cama, cogió unos condones y luego me colocó las piernas. Introdujo el glande y se apoyó alrededor de mis manos. —¡Agh, joder!—gemí cuando metió su pollón entero y sin piedad. El tío no avisó, quería sorprenderme. Sentía su respiración en mi nuca y comenzó a empotrarme duramente haciendo sonar la madera de aquella cama. El calor invadía nuestros cuerpos en aquella habitación y me daba morbo que sus amigos no se estuvieran dando cuenta de aquel espectáculo.

    Para sorpresa, me dio una bofetada en una nalga y me giró repentinamente. Elevó mis piernas, se las colocó a los hombros y volvió a meterla haciendo caer saliva sobre ella. De un golpe la metió entera. Tenía el ano como goma pasada. Colocó sus brazos a ambos lados de mi cabeza y empujó dando golpes, haciendo rugir los muelles. Dios mío, estaba soñando. Solo podía verle su tableta empapada en sudor, sus pezones tiesos y su cara mojada, con la mirada sexualizada.

    Para finalizar, se acostó a mi lado y sujetó su polla, el glande estaba súper brillante y no podía evitar darle otra comida. Me puse a cuatro y empecé a tragármela entera un par de veces. Cuando vi que estaba en su punto, me subí encima de él y me la metí despacio. Flexiones mis piernas y comencé a mover la cintura rápidamente. Él puso sus manos en mis nalgas. Luego me puse de cuclillas y salté sobre él, me daba cachetas, varias veces. Casi a punto de correrse, prefirió follarme en el aire. Se reincorporó, me cogió de la cintura, agarró mi culo y se levantó de la cama conmigo enganchado.

    —Joder, córrete hijo de puta.—le dije agarrándome de sus hombros. Me resbala del sudor que teníamos. Al frente había un espejo y eso excitaba una barbaridad. Parecía un porno casero. Me miró con asco y empezó a cogerme con fuerza hasta romperme el ano, veía las estrellas. Yo apretaba las manos y cerraba los ojos sintiendo cada estampida y notando como aquella polla salía entera y entraba como si nada. Tenía que tener el ano escocido. Al rato, me dice algo en francés que no entendí y me bajó al suelo. Puso sus manos en la polla y empezó a masturbarse hasta correrse. Abrí la boca, cerré los ojos y no espere ni dos segundos hasta que soltó toda aquella lefa sobre mi cara, salpicando suelo, mi abdomen y el pelo. Era bestial. Se tumbó en la cama cansado y me dio una toalla del baño.

    Me limpie como pude porque había perdido la noción del tiempo y mis amigas capaz estuvieron preguntando por mi. Le iba a echar de menos porque aquella follada no la olvidaría jamás. Así que me vestí y salí de allí por patas. De ahí cada vez que salgo de vacaciones, ver a un extranjero casi de mi edad es una puta tentación de la que soy capaz de comer, follar y tragar. Sin duda, la mejor experiencia.

  • La rellené de carne

    La rellené de carne

    Quiero confesarles que por primera vez me di a una flaquita como me gustan.

    Es una chica que trabaja en una cafetería en una plaza. Es una chica delgada, blanca tiene algunos tatuajes, eso me fascina, tiene cabello negro poco más abajo del hombro, es linda y es muy simpática.

    Con el tiempo la fui bromeando, la invité a salir algunas veces hasta que un día decidimos ir a por más.

    Ya en el hotel yo estaba a mil me reventaba el pantalón y es que ella no es nalgona, ni tiene tetas grandes, tiene poco menos de lo normal si se puede decir, pero a mí me pone muy caliente como es ella, linda pero con pinta de traviesa y que es muy delgada.

    Cuando estábamos ya en pleno manoseo se arrodilla y en medio de mis piernas, estando yo sentado, me baja el pantalón sacándome la verga y su carita al ver mi polla, que es algo grande 24 cm pero aún no la tenía toda parada, me encantó, de sorpresa, sus ojitos y sus palabras de no mames, es mexicana, hicieron que mi verga tomara más dureza y pronto ella tomo mi verga morena con sus manos blancas y empezó a lamerla y chuparla de una forma tan deliciosa que tuve que pararla después de algunos minutos, le pedí que la mordiera y por el costado me la mordió como si fuera su hueso, después ella sola me pidió que le pegara con mi miembro, me dejó sorprendido algunos segundos pero lo hice y ella me decía más, más fuerte y entre mi excitación y la sorpresa no me di cuenta sino hasta el final que tenía ya su carita roja.

    Después nos quitamos el resto de ropa, la subí a la cama y en el típico misionero le abrí sus piernas delgadas y le empecé a meter mi verga con dificultad, ella decía que no pero gimiendo y apretaba sus labios, yo le empecé a masturbar para dilatar su vagina que estaba muy estrecha y cuando fue entrando se sentía delicioso como toda su vagina apretaba mi polla, ella seguí gimiendo, sus ojos apretados y su boca jadeando cuando empecé a clavarla más rápido, ese morbo de ver su vagina apretada comerse mi polla y la fuerza con que la penetraba hicieron que nos viniéramos en pocos minutos.

    Después repetimos, pero esa primera vez fue muy rico. Estamos viendo si se la meto por atrás, pero le da miedo porque nunca lo ha hecho.

  • Mi mujer sola en el motel con su amante

    Mi mujer sola en el motel con su amante

    Hoy no voy a tu lado, en esta ocasión vas de la mano de él, con mi permiso, pero sin mi presencia. Así lo decidimos, es la primera vez que sales sola. No es que vayas con un desconocido Jack es como un amante de planta incluso a dormido en casa, no, no es nada raro que tu cuñado duerma en nuestra casa cuando está de visita en la ciudad él y tu hermana han sido nuestros cómplices desde aquel viaje que hicimos a casa de tus padres donde inició todo, ahora ellos también están casados pero seguimos intercambiando sin ningún problema, sin ninguna sospecha.

    Sin embargo los nervios me ganan, no, no son nervios en todo caso es la lujuria contenida la que me tiene impaciente quiero estar ahí ver, escuchar, tomar tu mano y ver tus ojos en ese momento tan especial cuando eres penetrada por otro quiero sentir tu cuerpo temblar conforme se acerca el primero de tus múltiples orgasmos, quiero sostener tu mano en el momento de máximo; deseo poder participar del encuentro de una forma más activa.

    Bueno de igual manera estoy participando tus mensajes me han mantenido al tanto de todo, desde que comenzaste a vestirte y me mandaste la foto con tu atuendo una blusa brillante que te hace ver como una joya de diamante y oro caminando y un pantalón de lino que se pega a tu trasero.

    Desde que me pediste ayuda al elegir tus bragas o cuando me informaste que ya ibas por él al aeropuerto.

    Sí, esa es otra manera de estar en el juego.

    Hoy desde la oficina te pienso, no puedo estar concentrado y atento en la aburrida junta sobre las nuevas disposiciones oficiales sobre el embalaje de los productos, en mi cabeza solo hay algo presente; tú en brazos de Jack eso y tu último mensaje.

    «Estoy con él, primero almorzamos y de ahí al motel. Te amo, besos.»

    Ese fue el último mensaje y desde entonces ya pasaron un par de horas, imagino que ya están más ocupados y por eso se cortó de forma tan abrupta la comunicación.

    La última vez estuve presente, viví y disfruté el encuentro en primera fila, hoy es diferente, hoy el morbo es grande y mi imaginación vuela.

    Sí, hoy solo puedo imaginar el encuentro, leer tus mensajes e imaginar las escenas. Me pongo duro en la sala de juntas mientras la expositora habla sobre la forma correcta de asegurar la mercancía dentro de los camiones yo no puedo dejar de soñar contigo, de imaginar sus manos sobre tu cuerpo, su boca sobre tu piel.

    Tengo que disimular mi erección con el saco de mi traje

    A esta hora ya deberían estar solos en medio de alguna habitación de un motel.

    Ya quiero que llegue la noche para que me cuentes al oído los detalles y ver el video, sí esa fue una de las condiciones tendrían que grabar el video para que luego yo pudiera ver todo, sería la estrella porno en un video sin mí.

    De pronto algo inesperado interrumpe mis pensamientos; una videollamada tuya me desconcierta pero lleva una sonrisa a mi rostro.

    A toda prisa mi dedo se desliza por la pantalla del teléfono para tomar la llamada.

    En mi mente pienso que los veré ya en el auto camino a casa pero cuando se enlaza la llamada noto que el teléfono está fijo cerca de la ventana (recuerdo el trípode que casi me obligaste a comprar diciendo que me gustaría la sorpresa).

    La toma es excelente -noto que se dieron un tiempo para elegir el mejor ángulo- se puede ver toda la habitación, es sin duda un motel con estilo, la habitación es amplia y espaciosa está decorada para coger, cada uno de los elementos dentro de ella invitan a quitarse la ropa y dejarte llevar por la lujuria desbordada lo primero que noto es un enorme obra de arte, un hombre afortunado está tendido de espaldas con una mujer sentada sobre la cara, cuelga a todo lo ancho de la cabecera de la cama, en ella hay varias argollas que permiten sujetarse con las manos o poner cuerdas en caso necesario, al pie de cama está un taburete especial para poder estar cómodamente en varias posiciones, un sillón donde fácilmente podrían estar tres o cuatro personas interactuando veo también la puerta que seguramente da con el baño.

    Pero todo eso queda en segundo término mis ojos se posicionan sobre la pareja que juega de pie cerca de la cama mi erección es inminente y no hay saco alguno que pueda ocultarla.

    Una sonrisa asoma en mi cara al reconocer a la hermosa morena que está en primer plano, detrás de ella un hombre joven unos algunos diez años menor que la treintañera que está por llegar al cuarto piso y tiene tomada de la cintura, tu cabello que iba suelto y caía lacio sobre tus hombros ahora está trenzado y cae como una enredadera sobre ti.

    Tú miras la cámara descaradamente, él está detrás de ti, entretenido, besando el cuello, veo como mi esposa cierra los ojos al contacto de sus labios cerca de lóbulo y eso me hace reaccionar apretando el lápiz que tamborileaba sobre mi escritorio antes de la llamada.

    Veo aun llevas ropa pero tu blusa está enroscada en tu cintura mientras el sujetador está un poco más abajo de lo habitual lo que me deja ver el indicio de tus redondos y pequeños senos, el pantalón ya está abierto lo que me deja ver el encaje y moño de tus bragas.

    Se nota que tienen algunos minutos jugando, puedo ver que él ya no tiene ropa, está completamente desnudo con su enorme erección pegada en tu culo.

    Su cuerpo es fuerte y más joven que el mío, es un poco más alto y más moreno.

    Mi imaginación me hace verte de rodillas frente a él, poniendo dura su verga, dándole un oral que recordará toda la vida.

    Recuerdo que Paulina está ahí conmigo, giro mi cabeza a verla y le pido disculpas.

    Ella tiene los ojos abiertos de par en par alcanza a ver la pantalla de mi teléfono así que vio lo mismo que yo

    —Debo atender la llamada

    La toco en la espalda con un leve movimiento indicando que quiero estar solo. Pero tu voz nos detiene.

    —Si ella quiere puede quedarse a ver.

    Paulina sonríe pícaramente -no es la primera vez que juega con nosotros-, hasta ese momento es la primera vez que Jack despega su boca y barba de tu cuerpo y voltea a saludar con una sonrisa en su rostro luego levantando un par de dedos de su mano hace una señal, la señal para el cornudo.

    Con un leve movimiento de cabeza Paulina acepta estar en la video llamada junto a mí.

    Me dirijo a cerrar las persianas mientras que ella va a poner seguro en la puerta.

    Luego manipuló un poco el teléfono y enlazo la video llamada al enorme monitor de la computadora.

    La escena se vuelve más cercana, más grande, bajo el volumen para que solo Paulina y yo podamos escuchar lo que está pasando del otro lado de la línea.

    Ahí en medio de mi despacho mi mano ya sube y baja por encima de mi ropa mientras observo la escena en el monitor.

    Paulina es más reservada y aunque se afloja un par de botones de su blusa aún conserva el autocontrol.

    En la pantalla vemos como Jack acaricia a mi esposa, se lo toma con calma sus manos y boca recorren sin prisa su cuerpo. Hábilmente la deja sin su sujetador y las tetas quedaron al aire por un pequeño momento antes de que las hambrientas manos de él las cubran de caricias.

    Escucho una pequeña exclamación de sorpresa en Paulina cuando Jack se hace a un lado y su polla se muestra en todo su esplendor a la cámara, tiene un miembro grande y grueso, más grande que el mío, ella se acerca a la pantalla y estira una mano que pretende acariciar el miembro a kilómetros de distancia.

    No puedo evitar sonreír mientras la veo hacerlo, Jack ahora está enfrente de Mónica podemos ver sus nalgas y su ancha espalda mientras besa con veneración los pechos y una de sus manos juega debajo de las bragas de ella; luego con un sutil empujón la deja caer en la cama y comienza a desnudarla, ella levanta las cadera cuando él tira de su pantalón para sacarlo del cuerpo, adoro ese momento.

    Mi erección sigue atrapada debajo de mi ropa, quiero sacarlo y masturbarme pero espero el momento en que él por fin la penetre para comenzar.

    Paulina por su parte ya tiene su falda levantada sobre su cintura una de sus manos acaricia su vulva por encima de sus bragas azul marino y la otra viaja dando pequeñas caricias a sus pechos.

    Traté de evitar el chasquido de mi boca al notar que el contacto visual en esta posición será nulo pero me resignó a ese hecho al mirar el ángulo de tu trasero pero de repente la cámara se mueve y se acerca hasta la pareja sobre el colchón hay alguien más en la habitación y no me había dado cuenta, de repente siento como la adrenalina llena mi cuerpo y la curiosidad por saber quién más está ahí se hace presente en el espejo puedo ver el reflejo de una mujer; ¡es Raquel!

    Jajaja mi cuñada no pudo evitar venir y ahora está en esa habitación grabando el encuentro, no sabía que le gustaba ver sin participar en la escena.

    Se recuesta en la cama cerca de ellos y podemos ver más cerca la escena Jack pasa lentamente su lengua por los brillosos labios de mi mujer mi cuñada no pierde detalle y nos deja ver exactamente lo que ella está viendo Jack le come el copo a Moni mientras ella con sus manos y sonidos le indican dónde besar, lamer o morder.

    Puedo ver el rostro de Moni, como cierra los ojos y se concentra en sentir Jack se lo toma con calma y sin ninguna prisa hace círculos con su lengua, parece que estuviera escribiendo con ella sobre los labios de Mónica parece que recita algún poema de Neruda.

    La nitidez es extraordinaria, puedo ver las piernas contraerse, veo como empiezan a temblar mientras las manos de Moni sostienen firmemente la cabeza de Jack.

    Luego el grito de placer, el grito que libera, el grito que indica que ella ha llegado ahora fluirá el río que guarda entre sus piernas y él lo beberá siento el deseo de lamer, beber sus fluidos y clavar mi polla dura en su cuerpo.

    Jack se levanta y mira a Moni la toma con firmeza por los tobillos y la gira en un movimiento sorpresivo que le arranca otro grito este es de sorpresa pero ella se deja llevar y colabora levantando sus glúteos para ofrecerlo a su amante, todo su cuerpo de ébano está tendido cuán largo es sobre el colchón, suave, incitante perfecto, toda entrega, toda expuesta, toda dispuesta a él, para él y solo para él, pero no yo también disfruto de ella, de verla en esa posición, de ver su placer reflejado en sus ojos, Jack no pierde el tiempo y su boca va directo a su trasero da una mordida que provoca que Moni apriete la boca luego su lengua juega de nuevo ahora besa sus nalgas antes de depositar ese beso prohibido.

    Mónica no está muy acostumbrada al beso negro pero se relaja y permite todo, si cuerpo se mueve al ritmo de la lengua de Jack y va y viene conforme la lengua y un dedo la mueven, ella está dispuesta a todo lo que Jack quiera hacer y yo lo disfruto al igual que ellos. Lubrica y besa por minutos mientras su mano trata de tocar su palpitante sexo.

    No vi en qué momento Raquel le da el plug pero ahora Jack juega con él cerca del ano de mi esposa, que al sentir el metal se contrae por instinto, pero luego ella misma se abre las nalgas con sus manos y puedo ver como Jack empuja el juguete que poco a poco va venciendo la resistencia, mi vista viaja de la cara de Moni a su trasero para terminar de ver como se traga todo el juguete hasta solo quedar una linda piedra morada justo en medio de sus nalgas.

    Jack juega un poco a mover el plug y hace círculos con él dentro de Mónica, que para estos momentos se masturba mientras Jack estimula su ano.

    Él es un maestro y la lleva a pedir clemencia, ella lo necesita dentro y Mónica súplica por su polla, abre sus piernas mientras él deja caer su sobre ella.

    Lentamente bajó el cierre de mi pantalón para liberar mi erección, hago a un lado la corbata y me comienzo a masturbar mientras Paulina no sabe si ver la pantalla, acercarse a mí, o solo masturbarse ella también. Opta por ver la pantalla mientras se toca ella misma.

    Jack entra en Moni y la hace gemir, luego los gemidos cambian y son más fuertes hasta hacerla gritar mientras ella estira la mano hacia la cámara como si tomará mi mano, como lo haría si estuviera yo ahí.

    En el espejo se ve el reflejo de Raquel mientras graba ella también se toca. Tres personas masturbándose con la misma escena, cinco cuerpos rendidos al placer.

    Cuando Jack termina dentro de Mónica sale de ella rápidamente va hasta dónde quedaron sus bragas tiradas y se las da justo cuando la cámara muestra como una gran cantidad de leche va saliendo de su vagina ella pone la fina tela sobre los fluidos que salen de su cuerpo mira directo a la cámara y me dice: esto es un regalo para ti.

    Sobre mi escritorio unos grandes chorros de esperma son la muestra del gran orgasmo que he tenido en medio de un gruñido apagado.

    Paulina los limpia con el pañuelo de mi traje y dice: este es mi regalo.

    Luego la llamada termina con una sonriente Raquel que ahora comienza a desnudarse…

  • Gemelos en casa

    Gemelos en casa

    Se imaginan, ser la hermana mayor cuidando a dos hermanos gemelos tremendamente atrevidos, que no se cansaban de molestarme y hacerme travesuras, si, esas travesuras que muy pocos hermanos les hacen a sus hermanitas.

    Amaba a mis hermanos y puedo asegurar que ellos me amaban a mi también, comenzaré contando mi relato, mi nombre es Laura y tengo 23 años de edad, soy de tez blanca, delgada, mido 1.60 de estatura, mi cabello es castaño claro quebrado, ojos grandes color azul y con un bonito cuerpo, mis hermanos gemelos tienen 20 años, Carlos y Javier, ambos juegan en un equipo de futbol, son fuertes, piel blanca y miden 1.75 de estatura, eran muy guapos para serles honesta.

    Todo sucedió hace medio año atrás, era sábado, yo dormía tranquilamente en mi cama cuando de repente me dieron muchas ganas de ir al baño, adormilada y estirándome salí de mi habitación rumbo al baño, cuando iba regresando escuche ruidos extraños que provenían de la sala, camine despacio bajando las escaleras y me di cuenta que eran mis dos hermanos que estaban sentados, uno en cada sofá mirando la tele sin parpadear, yo me quedé sorprendida al ver que se trataba de una película xxx.

    Algo me hizo voltear a ver a Carlos y a Javier y mis ojos se llenaron de asombro mientras que yo intentaba comprender lo que estaba viendo en ese momento, ahí estaban los 2 sentados con los pantalones hasta sus tobillos moviendo con fuerza sus penes, que en ese momento descubrí que los tenían demasiado grandes, obviamente más grandes que el de mi novio julio, me quede sin movimiento, mirando esas barras de carne gruesas y poderosas, «que te sucede Laura, son tus hermanos» me dije a mi misma, mientras me daba cuenta que ya estaba tremendamente excitadísima, confundida de todo lo que había visto opte por huir de ahí mejor.

    Estaba en mi habitación sin despegarme de la cabeza las imágenes de mis hermanos moviendo sus penes provocando en mí, un desconocido placer, me reusaba a aceptar que me habían encantado verlos y que de alguna manera deseaba tenerlos en mis manos, y así comenzó las travesuras perversas entre hermanos, claro, a escondidas de nuestros padres.

    Esa misma mañana mama nos llamó a desayunar y todos nos reunimos en el comedor como cada sábado, pero lo cierto era que yo ya no podía ver a mis hermanos como antes, detenía mi vista cada que mis ojos intentaban fijarse en sus entrepiernas, ok, lo confieso, moría de ganas por ver esos penes de nuevo, todos terminaron de desayunar y como era costumbre a mis hermanos y a mí nos tocaba levantar la mesa y lavar los trastes.

    Mientras que nuestros padres subían a su recamara para arreglarse por que iban a salir, yo lavaba los trastes en la cocina y mis hermanos los secaban y acomodaban, de vez en cuanto volteaba a verlos y me ponía nerviosa mirando sus pans ajustados, intentaba controlarme pero el hecho de tenerlos atrás de mi me pasaban un montón de cosas en la cabeza, como por ejemplo, si les gustaba ver mis nalgas, si les encantaba ver mis piernas ya que esa mañana me había puesto una falda algo cortita obviamente para ellos.

    -se puede saber que tanto miras Laura?

    La voz de Javier hizo que saltara de impresión y morí de nervios y de pena al saber que me habían sorprendido mirando su entrepierna repetidas veces.

    -yo?, no estaba viendo nada importante, solo estaba viendo donde guardar estas ollas.

    Sonriéndoles nerviosa me gire para seguir lavando los trastes que me faltaban mientras que por dentro sin entender moría de excitación y de nervios.

    -mira Laura que te parece si aquí guardamos las ollas.

    Inocente voltee a verlos y deje caer el plato de plástico que estaba lavando mientras que con la boca abierta contemplaba a mis 2 hermanos con sus pans a las rodillas mostrándome sus bellezas de hombre marcándose sobre sus bóxer ajustados.

    -pero que creen que están haciendo los 2, no ven que mis papas pueden entrar en cualquier momento, además no es correcto que yo los vea así, tápense por favor.

    -no sé por qué te estas comportando así hermanita, si en la mañana estabas completamente distinta mirándonos sin parpadear.

    -no sé de qué están hablando, mejor me voy a mi habitación, no quiero discutir con ustedes.

    Sabía que me habían descubierto espiándolos en la mañana y sin saber que hacer intente salir huyendo de la cocina pero Carlos se puso en la puerta cerrándome el paso.

    -no te preocupes hermanita, no diremos nada si tu no dices nada, que te parece si nos guardamos este secreto entre los 3?

    Los 2 se pusieron en la puerta comenzándose a bajar sus bóxer, imposible escapar, estaba acorralada, pero, enserio quería salir corriendo de ahí?, obvio no, al contrario, quería quedarme a que sucediera algo perverso, retrocediendo y al pisar el plato que había tirado al piso enseguida los sentí junto a mí, uno a la derecha y otro a la izquierda, con sus penes completamente duros y apuntando hacia arriba.

    Ambos comenzaron a besar mi cuello y por naturaleza mi intuición femenina reacciono de inmediato, me di cuenta que ya tenía entre mis manos los dos penes de Javier y Carlos bien agarrados y masturbándolos de arriba hacia abajo, estaba completamente mojada y las piernas me temblaban de excitación, mis manos subían y bajaban en esas barras de carne sintiendo su dureza, su suavidad y sus venas marcadas en el tronco, de pronto escuchamos a mama que se acercaba y mis hermanos ágilmente se subieron sus bóxer y apenas terminándose de acomodar sus pans ella entro a la cocina.

    -muchachos espero que ya hayan terminado sus deberes, mira hija, estas ollas van allá arriba, que tus hermanos te agarren la escalera para que te subas a acomodarlas porque estas más ligerita, y bájate más esa falda, está muy cortita, recuerda que están tus hermanos y tu padre en esta casa y no puedes andar así tan descubierta.

    Vaya que era estricta y molesta mi mama, mientras ella hablaba mis hermanos y yo reíamos discretamente por la travesura que acababa de suceder entre nosotros en la cocina, mi mama salió rumbo al comedor tomándose un vaso con agua, mientras que yo me acomodaba y bajaba mi falda como había ordenado mi mama.

    -espera que haces Laura?

    -ya escuchaste a mi mama, que me la baje porque está muy corta.

    -no, así déjatela por favor, tienes unas piernas hermosas y nos encanta verlas con esa faldita cortita.

    Y sonriéndoles deje que ellos me subieran mi falda a donde quisieran, después no sé qué me paso, solo los abrace y los bese en la boca apasionadamente, primero a Javier y después a Carlos arriesgando que mi mama entrara de repente a dejar su vaso y nos sorprendiera, completamente excitada y con un deseo tremendo de ser penetrada, busque con mis manos los dos penes, quería sentir su tamaño y dureza de nuevo, pero Carlos insistió en que subiéramos las ollas como había ordenado mi mama, pues ya la conocíamos a la perfección como era si no la obedecíamos.

    Con mi cara de putita y haciendo una mueca de enojo subí las escaleras para guardar las ollas en su lugar, Javier y Carlos sujetaban la escalera y al mismo tiempo miraban por debajo de mi faldita, me estaba encantando la forma en la que me miraban pues en sus ojos se podía notar las tremendas ganas que tenían de comerme ahí mismo,

    Comencé a bajar de la escalera mientras que mis hermanos iban metiendo sus cabezas bajo mi falda y sentí dos mordidas en mis nalgas, sin querer lancé un gemido de placer y mis piernas enredándose me hicieron caer, Javier como pudo me atrapo con sus fuertes brazos quedando muy pegadita a él, enseguida sentí su pene enterrado entre mis nalgas separándolas completamente por el tamaño, y Carlos me tenía bien agarrada de la cintura sintiendo en su cara mis senos a punto de salirse de mi blusa, de nueva cuenta los abrace y los bese cual novia enamorada besa a su novio, les intentaba decir a los dos que quería estar con ellos pero de otra manera.

    -que sucede aquí? Que están haciendo?

    -nada mama, Laura se iba a caer de las escaleras y la alcanzamos a agarrar.

    Pues ten más cuidado hija con esas escaleras, bueno muchachos tenemos que salir por un momento, cuídense mucho y pórtense bien, nada de hacer travesuras y obedezcan a su hermana mayor, regresamos como a las 6.

    El coche salió del garaje y enseguida nuestros padres se marcharon perdiéndose en la gran avenida, nos habíamos quedado completamente solitos los 3 en casa, y se prestaba para hacer cosas prohibidas e indebidas entre nosotros por muchas horas, pronto sentí a Javier atrás de mi abrazándome por la cintura mientras comenzaba a besar mi cuello tallándome su pene entre mis nalgas, Carlos me abrazo por delante y me repego su pene en mi vientre.

    Cielos que grandes se sienten esos penes, estaba súper excitadísima al estar en medio de los 2, con la mirada les pedía a gritos que me cogieran y pronto, no me atrevía a pedírselos con mi labios todavía, pues me daba un poco de pena, desesperada por recibir mi merecido como una perrita me puse en cuatro como invitándolos a que me montaran dando yo el primer paso, no podía esperar más, mi desesperación de ser sometida y cogida era brutal.

    Carlos desnudo fue el que se acercó atrás de mi con su poderosa barra de carne lista para atravesarme hasta el alma, moría de ganas de sentir como entraba mi hermano en mi abriéndose camino entre mis pliegues vaginales, apenas se preparaba para alimentar mi vagina recogiéndome mi faldita a la cintura cuando de pronto tocaron la puerta, se trataba de mi novio julio que llegaba a interrumpirnos.

    Enojada, excitada y con mi cabeza girándole miles de ideas le abrí a julio, lo invite a que pasara pero con mis ojos le pedía a gritos que mejor se fuera y me dejara solita con mis hermanos, no sucedió así, mis hermanos comprendieron que julio se iba a tardar, así que se subieron a su habitación mejor.

    Yo me lleve a julio a mi habitación, le di un condón y el comprendió la situación inmediatamente, en cuestión de segundos ya estaba yo arriba de mi novio saciando mi calentura y aplacando la tremenda excitación que me habían provocado mis traviesos hermanitos, de pronto la puerta de mi habitación se abrió lentamente y se asomaron Carlos y Javier contemplándome ahí desnuda arriba de mi novio dándome unos ricos sentones.

    Con sus caras perversas me hicieron señas si podían pasar a ver el espectáculo, el saber que mis hermanos iban a presenciar cómo se cogían a su hermanita me invadió un tremendo morbo y excitación, así que sonriéndoles y poniendo en mi boca un dedo significando silencio les dije que si asintiendo con la cabeza mientras que comencé a besar a julio tapándolo de modo que no se percatara de mis hermanos que se ocultaban en mi closet dejando las puertas abiertas.

    De pronto mi novio me acomodo quedando empinadita mirando hacia el closet y comenzó a cogerme brutal, como a mí me encantaba, mis hermanos se asomaron un poco del closet para ver como gemía y recibía las embestidas de mi novio, julio no notaba la presencia de mis hermanos pues estaba muy concentrado cogiéndome a su manera, pero yo si los veía, medio escondidos entre mis ropas, ahí estaban masturbándose, no podía explicar esto, pero me encantaba ver sus caras y ojos llenos de lujuria.

    Mis hermanos excitadísimos me hacían señas si podían unirse pero yo les decía que no, que era imposible hacer eso, mi novio julio era demasiado celoso y por ningún motivo iba a permitir que alguien más me cogiera y mucho menos creo yo, iba a compartirme con mis dos hermanos, que locura no?, posiblemente si se lo hubiéramos propuesto iba salir corriendo, de pronto escuche a mi novio gemir y comenzó a venirse llenando de semen el condón terminando por satisfacer su cuerpo rápidamente, dejándome insatisfecha y excitada a mi todavía, agotado se acostó boca arriba en mi cama mientras mis hermanos aprovechando el momento, salieron de mi habitación desilusionados.

    Arreglando mis cosas para meterme a bañar le dije a mi novio que se tenía que ir, porque más tardecito iba a salir con mis hermanos a un mandado, obvio le mentí, en mi cabeza solo tenía un propósito, estar con mis hermanos en la cama, eran las 4 de la tarde, mis papas llegaban a las 6, nos quedaban todavía 2 horas para divertirnos los 3 a nuestro antojo.

    En cuanto logre que mi novio se fuera, le eche llave a la puerta de la casa, cerré ventanas y baje cortinas, no quería ningún mirón ni mucho menos nadie que nos interrumpiera, me metí a bañar y me puse el mejor y rico shampoo que tenía para ocasiones especiales, entonces faltaba dar el último paso, pensaba muy bien en las consecuencias con lo que estaba a punto de hacer pero no me importaba nada ya en absoluto, decidida salí del baño poniéndome mi bata larga que se encargaba de cubrirme y de secar poco a poco mi cuerpo desnudo, deseosa camine lentamente hacia la habitación de mis hermanos, mientras más me acercaba a su puerta más se me cortaba la respiración, y entonces, de un solo golpe abrí su puerta mirándolos ahí acostados en su cama con caras tristes.

    -pobre de mis hermanitos que solo los dejan mirar y nada de actuar, que hacen ahí aburridos y tristes? No quieren venir hacerle compañía a su hermanita que se siente muy solita en su habitación.

    Y me quite la bata frente a ellos cayendo al suelo quedando completamente desnuda en su puerta, me di la vuelta y camine moviendo muy provocativamente mis nalgas como invitándolos a que vinieran conmigo, a paso lento me dirigí a mi habitación y supe entonces que ya no había marcha atrás y no se valía arrepentirse, pues mis 2 hermanos enseguida me siguieron y no se iban a detener y mucho menos iban a dejar escapar esa oportunidad que les estaba dando, apenas entre a mi habitación y Carlos me abrazo por atrás y comenzó a besar mi espalda y mi cuello desesperadamente, Carlos se encargaba de cerraba la puerta de mi habitación pues no quería que saliera ningún ruido extraño al exterior de la solitaria casa, pero en realidad se refería a los gritos y quejidos que me iban hacer soltar de mis labios los 2.

    Como niños jugueteando caímos desnudos en mi cama sobre mis osos de peluche y besándonos los 3 giramos por toda mi cama desacomodando las sabanas, de pronto quede en medio de mis 2 hermanos, como chica enamorada comencé a besarlos de nueva cuenta sin que nadie nos interrumpiera esta vez, sentía sus besos ricos y sus manos acariciando mis partes íntimas mientras que sus penes chocaban con mi cuerpo como reclamando que necesitaban mi atención.

    De pronto Carlos comenzó a besar mis pechos y mi vientre, bajando hasta mi ombligo y abrí mis piernas invitándolo a que me comiera, Carlos como lobo hambriento comenzó a comerse mi vagina de una manera deliciosa, entonces abrí mi boca para lanzar mis gemidos de placer pero Javier metió su pene en mi boca y comencé a devorarlo ahogando mis propios gemidos, tiempo después cambiaron de lugar, Javier comenzó a comerme mi vagina como loco y Carlos me metía su pene en la boca casi ahogándome con su monstruosidad, estaba quemándome por dentro, estaba locamente excitadísima que no aguante más.

    -por favor, ya no aguanto más, cójanme se los suplico.

    Agitada y temblorosa como pude saque del cajón de mi buro dos condones y les ordene que se los pusieran de prisa, Carlos fue el que se lo puso primero y acostada boca arriba me abrí de piernas dándole el premio al ganador, Carlos muriéndose de deseo por penetrarme se abalanzo sobre mi comenzándome a besar mientras que su pene encontró fácil el camino y entro de un solo golpe abriendo mi vagina metiéndose hasta el fondo de mi ser.

    Como niña chiquita comencé a gemir y a quejarme demasiado cuando Carlos comenzó a bombearme a un ritmo sema lento, mostrando ternura y compasión a su hermanita, en ese momento abrí mis labios para dejar escapar un delicioso gemido teniendo mi primer orgasmo de la tarde, Javier se iba acercando con ojos de reclamo, «es mi turno, es mi turno», no lo decía con palabras pero lo gritaba con la cara que traía.

    -hermanitos no se peleen, tenemos tiempo para que se turnen los 2, descuiden soy solo para ustedes se los prometo a partir de ahora.

    Y Carlos sin terminar haciéndose a un lado Javier se metió entre mis pernas y me penetro salvajemente haciéndome lanzar un grito delicioso de dolor, con sus fuertes manos puso mis piernas sobre sus hombros y acorralada e indefensa comenzó a bombearme con mayor fuerza que Carlos.

    Parecía una maquina poderosa que pretendía hacerme pedazos mi vagina, comenzó hacerme llorar de placer mientras que sentía su pelvis chocar y rebotar con mis nalgas hundiéndome completamente su poderosa barra de carne sin dejar nada afuera más que sus testículos, eran tan parecidos mis hermanos, pero tan diferentes en la cama que simplemente me encantaban los 2, Carlos era más gentil y más tierno en la cama, mientras que Javier era un macho que toda hembra deseaba tener, por mi parte me encantaba de las 2 formas, me gustaba el sexo gentil y el sexo duro.

    Javier casi como loco me bombeo más y más fuerte cada vez y no soporte más sus ataques y enloquecida grite con todas mis fuerzas teniendo mi segundo orgasmo de mi vida, mi novio nunca me había ayudado a tener un orgasmo, y mis hermanos ya me habían echo explotar 2 veces en tampoco tiempo, supongo que era por sus penes enormes y por el incesto que estábamos cometiendo a espaldas de nuestros padres.

    Agotada mire el reloj que daban las 5 de la tarde y pensé que todavía nos quedaba libre una hora más, seguía excitadísima pues miraba los penes de mis hermanos que seguían duros en esos condones apretados y que aún no se habían venido, no tenía llenadera, era una putita de lo peor, sujete sus penes comenzándolos a masturbar mientras que ellos miraban la cara de zorrita que tenía y que decía «quiero más».

    Javier se me fue encima de nuevo y empinándome quedando frente a la cabecera de mi cama me comenzó a dar unas ricas nalgadas despertando más la putita que dormía dentro de mí, nalgada tras nalgada me hacían temblar de excitación mientras escuchaba a Javier que me decía, «quien es mi putita», yo, le respondía gritándole y gimiendo, entonces mire a Carlos que se acostaba a lado mío boca arriba quedando su pene parado apuntando al techo, se ajustó su condón mal acomodado y podía notar que le quedaba chico, parecía que lo iba a reventar por el tamaño maravilloso de su pene.

    Carlos con su mirada tierna me invito a montarlo y accedí de inmediato, recargue mis manos sobre su pecho mientras poco a poco me iba sentando en esa inmensidad, cielos hermanito que grande estas, le dije con palabras entre cortadas mientras comenzaba a lanzar mi delicioso quejido de placer, besándome en los labios comenzó a bombearme y yo desesperada quería gritar de lo rico que estaba sintiendo pero no podía por sus besos, entonces sentí la lengua de Javier jugando con mi ano y sin esperármelo explote teniendo mi tercer orgasmo, el placer era inmenso, el pene de Carlos se alojaba en mi vagina al mismo tiempo que Javier me comía el ano y comenzaba a introducir su dedo índice moviéndolo en círculos.

    Que tramaban, que intentaban hacerme los 2, no lo sabía, lo único seguro que sabía es que mi novio muchas veces me insistió en que lo dejara que entrara por atrás, pero siempre le decía que no, quería seguir virgen de ahí hasta llegar al matrimonio y casarme, pero creo que no lo iba a lograr, Javier tramaba hacer algo con mi ano y no tenía las fuerzas para detenerlo, o más bien, no quería hacerlo, enseguida comenzó a meter otro dedo en mi ano con dificultad comenzándolo abrir con sus dedos dejándolo semi abierto y listo para ser alimentado.

    -no temas hermanita, posiblemente te va a doler hasta el alma pero después vas a tocar el cielo, te doy mi palabra.

    Sin entender a Javier sentí como Carlos se detenía quedándose dentro de mí, no comprendía, no entendía, y me estaba volviendo loca de angustia, que sucede Carlos por que te detienes, si no sigues cogiéndome voy a enloquecer, de pronto Javier se subió en mí y me empujó hacia delante quedando mis pechos colgando en la boca de Carlos, sentí su pene chocar con mi ano y supe entonces que había llegado la hora de entregar mi ano virgen y nuevo y sin condiciones.

    Con fuerza tallaba su cabeza ancha sobre mi diminuto ano y de un empujón logro abrirlo comenzándolo alimentar lentamente, me aferre al cuello de Carlos con todas mis fuerzas y lancé un grito de tremendo dolor, de pronto me sentí completamente llena de mis dos orificios y entendí que tenía sus 2 penes completamente a dentro de mí, gritando como loca comencé a tener mi cuarto orgasmo, en medio de mis hermanos estaba sufriendo mi primera doble penetración de mi vida, nunca paso por mi cabeza estar así con dos hombres en mi cama, sin poderme mover mucho porque el dolor era tremendo, los 2 pedazos de carne dentro de mi palpitaban provocándome un delicioso dolor que iba convirtiéndose poco a poco en placer.

    Mi vagina y mi ano eran muy estrechos, sentía que no había suficiente espacio como para alojar 2 barras de carne largas y gordas al mismo tiempo dentro de mi pequeño y frágil cuerpecito de mujer, intentando acostumbrarme a los 2 intrusos poco a poco fui disfrutando sus lentos bombeos intentando ellos agarrar el mismo ritmo de mete y saca haciéndome gritar de dolor y de angustia, comenzando a llorar con mis lágrimas resbalando por mis mejillas comenzaron a bombearme cada vez mas rápido matándome de dolor combinado con un placer tremendo, sentía que me estaban partiendo en 2 entrando al mismo tiempo destrozando mis paredes vaginales y anales.

    Ahí estaba en medio de los 2 recibiendo sus embestidas fuertes y con una velocidad impresionante, mis hermanos eran deportistas obvio tenían una tremenda condición y fuerza, mi cama rechinaba demasiado y la cabecera golpeaba la pared fuertemente, imagine enseguida a mis vecinos reclamándome por el escándalo que estábamos haciendo y por los gritos y lloriqueos que dejaba escapar de mi boca, pues parecía que me estaban matando, Javier y Carlos me estaban cogiendo muy rico, demasiado duro y sin piedad que estaba tocando el cielo, de pronto el condón de Carlos se rompió.

    No puede ser, por que ahora, justo cuando estaba gozando como una puta la doble penetración, asustada me baje de Carlos mirando su pene con en el condón echo pedazos, el de un solo golpe se lo arranco y acosándose me jalo hacia él, yo me detuve un poco como intentándole decir que se tenía que poner otro condón, pero supongo que no había tiempo para eso.

    El me acomodo dándole la espalda y enseguida con la ayuda de sus fuertes manos me senté comiéndome su pene en mi vagina nuevamente, ya sin condón resbalo y entro más fácil y se sentía mucho más rico, sentir su piel en mi me mataba de excitación, con mis piernas sobre sus rodillas comenzó a cogerme de una manera tan rica que en ese momento estaba teniendo mi quinto orgasmo de la tarde.

    De mi vagina escurría esa miel caliente mojando el pene de Carlos que seguía entrando y saliendo con gran velocidad, entonces mire a Javier que se acercaba a nosotros con ojos de lujuria, tomo mis pernas que estaban sobre las rodillas de Carlos y las puso sobre sus hombros y arrancándose el condón puso su pene en mi vagina donde el pene de Carlos seguía entrando y saliendo, no podía creer lo que intentaba hacer Javier, quería entrar en mi vagina también, pero no era posible, ese era su lugar de Carlos que seguía a dentro, no imaginaba que se pudiera hacer algo así, meter 2 penes en una vagina.

    Efectivamente Javier forzando mi vagina y aplastando el pene de Carlos comenzó hacerse espacio logrando meterse lentamente dentro de mi tambíen haciéndome sufrir como nunca, con mis piernas sobre sus hombros de Javier era inútil zafarme y gritando con todas mis fuerzas comencé a quejarme muy rico al mismo tiempo que Javier y Carlos comenzaban a entrar y salir de mi vagina lentamente acomodándose y abriéndola tremendamente.

    Apretados con poco espacio, los 2 penes atormentaban mi clítoris entrando y saliendo y comencé a tener mi sexto orgasmo y comencé a orinarme gozando como una perrita en brama, moje con mis jugos vaginales los penes de mis hermanos y quedando bien lubricados comenzaron a bombearme con más fuerza desmedida haciéndome pedazos y destrozándome por dentro con sus enormes barras de carne.

    Carlos y Javier entraban y salían con mucha facilidad de mi gracias a la miel que emanaba mi vagina, de pronto la puerta de mi habitación se abrió y mire a papa y a mama ahí parados con ojos de sorpresa siendo testigos de cómo mis hermanos comenzaron a explotar dentro de mi plantando su semilla fértil en mi útero y con la enorme excitación de haber sido descubierta tuve mi orgasmo numero 7 mientras mis padres me miraban gozar como una verdadera puta con 2 enormes penes enterrados en mi vagina.

    -pero que significa todo esto Laura.

    Con llanto en los ojos mama salió de mi habitación confundida y sin creer lo que había visto y papa la siguió inmediatamente, mientras que mis hermanos sin poderse detener seguían bombeándome y viniéndose como si quieran meter su semilla muy adentro de mí, pensé, si tenían la intención de preñar a su hermanita, con lo que estaban haciendo lo iban a conseguir con éxito.

    Apenas terminamos nos tiramos los 3 en mi cama sintiendo culpabilidad después y pensando en que problemas se venían, mi mama no acepto el incesto de nosotros pues obviamente no lo íbamos a dejar, así que tuvimos que salirnos de su casa.

    Increíblemente papa comprendió la situación y nos apoyó con un departamento para los 3, claro, siempre y cuando lo dejáramos vivir con nosotros tambíen, pues no soporto más a mama y termino separándose de ella saliéndose de su casa tambíen.

    Y así nuestras vidas dieron un giro inesperado, ahora vivo con mis dos hermanos y papa, así es como lo saben nuestros nuevos vecinos afuera, pero a dentro de nuestro hogar son mis 3 esposos y yo su esposa, compartiéndome y disfrutándome los 3 sin envidias ni celos, en estos momentos tengo ya 7 meses de embarazo, lo cual mis hermanos lograron preñarme ese día que nos descubrieron, y papa ya hablo conmigo y con mis hermanos, que después de que me alivie, papa quiere hacerme un bebe tambíen, yo no tengo ningún problema con eso, papa y mis hermanos pueden preñarme las veces que quieran.

    Fin.

  • La estrella de la noche

    La estrella de la noche

    Tal vez habían pasado unos tres meses desde nuestra visita a la “milla del pecado”, en Hamburgo, cuando mi esposa me comentó sobre la propuesta de unas amigas suyas, para ir de visita allí durante un fin de semana. La iniciativa surgió porque ellas están solas, sin sus maridos, y quisieran ir a darse una vuelta, en plan de turistear y hacer algo diferente, pero, claro, siempre y cuando hubiera alguien que las acompañara. En este caso, yo.

    Y, pensando en la logística y recursos disponibles para tal evento, pregunté, ¿Cuál es la idea? Ellas quieren darse una vuelta por allá, pero no quieren ir solas. Yo les he dicho que ya conocemos y, que, si ellas quisieran, nosotros las podríamos acompañar, pero que lo iba a consultar contigo, porque no sabría decirles si tendrías la disponibilidad y la disposición para hacerlo. Por ahora es tan solo una idea que surgió del capricho por conocer, pues, con todo lo que les han contado, se les ha despertado la curiosidad de comprobar por sí mismas si es verdad todo lo que se dice.

    La iniciativa, en principio, surgió porque sus maridos, quienes llevaban más tiempo en el país, decían que ya conocían y que preferían ir a otros destinos y que, cuando hubiese espacio, les darían una vuelta para que conocieran. Una de ellas había dicho que el marido no se había mostrado muy entusiasmado en ir por allá, y que era mejor gastar el tiempo conociendo otras cosas que sí valían la pena, porque, al fin y al cabo, después de estar en Europa, no se tenía certeza si existiera la posibilidad de volver en el futuro. Pues, precisamente, le habría dicho ella, es la oportunidad para conocer, porque después quizá no vuelva a darse la posibilidad.

    Sin embargo, había comentado ella, ante su aparente indiferencia, y para evitar disgustos, mejor no le había vuelto a insistir. Y pensaba que, si se concretaba esta posibilidad, con nosotros como guías, y sin hacer mucho ruido sobre el destino y las intenciones de su viaje, ella misma se pudiera dar la vueltica y no perder la oportunidad. El propósito era aprovechar al máximo el tiempo que iban a estar de visita en el antiguo continente y no desperdiciar las posibilidades de visitar otras ciudades y diferentes sitios de interés turístico. Y si ellas estaban en capacidad de disponer de su tiempo y actuar autónomamente, ¿por qué no?

    En dos semanas, ellas irían a estar solas de jueves a domingo, porque sus maridos saldrían a navegar, debido a sus compromisos de trabajo, y regresarían el lunes o martes. Y, entonces, se preguntaban ellas, ¿qué iban a hacer solas durante esos días? En consecuencia, en conjunto, idearon una propuesta de actividades contando con nuestro apoyo para el traslado y guía durante su pretendida estadía. El plan propuesto, en principio, nos pareció bien. Consistía en visitas por la ciudad, city tour, visita a iglesias, el puerto, el jardín botánico y las atracciones para adultos. ¡Claro! Eso no podía faltar. Bueno, había dicho yo, lo que va a faltar es tiempo y, al final, puede que no hagamos ni la mitad de lo que se pretende, pero, adelante.

    Los maridos habían sido informados y estuvieron de acuerdo. Alguno de ellos me agradeció el detalle y me preguntó cuál era la idea. Pues, tendría que preguntarles a ellas, dije, porque han sido ellas las de la iniciativa y, mi esposa, que hace parte del grupo, me ha pedido apoyo para poder realizar el viaje. Hasta donde ella me ha informado, entiendo que ya dispusieron del alojamiento, han cotizado las atracciones y, me imagino, han consultado con ustedes para saber con qué presupuesto pueden contar. ¿Me equivoco? Sí, había respondido él. La verdad es que el viaje y la estadía no sale costoso. Con el ahorro de transporte ya es bastante.

    Y convencidos ellos de la viabilidad del viaje y mi apoyo, ellas tuvieron la aprobación y el viaje finalmente se concretó. La idea era salir el jueves en la tarde, darnos una vuelta en la noche y tratar de visitar el mayor número de sitios entre el viernes y el sábado, ya que el domingo estaríamos de vuelta en Kiel, nuestra ciudad sede. Y, así fue. Fuimos al muelle a observar el zarpe del buque y despedir a sus maridos, y una vez les perdimos de vista en el horizonte, iniciamos nuestra aventura turística.

    Salimos a las 4 pm hacia Hamburgo y, siendo tan solo 97 kilómetros de distancia, el viaje tardó poco más de una hora. Llegamos al hotel casi a las 6 pm, nos alojamos, acordamos cenar y, después, con la atracción ya reservada, irnos a ver el show de “Sansón y Dalila”, que ya se comentó en un relato anterior. La acomodación no tuvo inconveniente. En una habitación estábamos alojados mi esposa y yo, y en otra, con acomodación triple, sus amigas; Alba, María Lucía y Marta. Quedamos de encontrarnos a las 7 pm para cenar, prepararnos para asistir al show y conversar sobre las actividades del día siguiente.

    Mi esposa, ciertamente las sorprendió, porque bajó vestida con las prendas que utilizó para su aventura con Rolando semanas atrás. ¿Y eso? Preguntaron sus amigas, ¿cuál es el motivo? A donde fueres, haz lo que vieres, respondió ella. Hay que vestirse para la ocasión ¿Les gusta? Está como atrevido, le habían dicho, a lo cual ella respondió, pues es que atrevido es el sitio al cual vamos a ir. Y tú, me decían, ¿estás de acuerdo? Pues, la verdad, yo la veo muy bonita, muy provocativa, muy sensual. A mí me gusta verla así, por lo menos en este ambiente. Aquí el tema es ver y ser vistos, así que ¿Por qué no? Como así, explícanos. Pues, señoras, si quieren vender, tiene que promocionar y mostrar la mercancía. Apunte que fue respondido con risas de su parte.

    Y así, en medio de comentarios de todo tipo transcurrió la cena. Después, y muy puntuales, a las 8:30 pm, nos dirigimos al sitio del show. Nos acomodaron a todos juntos, en un solo lugar, con vista privilegiada, frente al escenario. Las damas estuvieron encantadas con el espectáculo, casi sin musitar palabras, pero, por sus gestos y reacciones, bastante impresionadas y excitadas con lo que vieron. Al salir de allí, nosotros, como guías expertos en el recorrido, anduvimos por varios lugares, repitiendo la experiencia que habíamos tenido con mi esposa unas semanas atrás. Y a mi mujer, claro, debido a su vestimenta, los hombres no dejaron de mirarla en todos los sitios por los que andamos.

    Las mujeres, ciertamente, excitadas, no solo con lo visto en la función sino también con el ambiente altamente erótico que se percibe en cada lugar visitado, y la curiosidad masculina con respecto a mi mujer, necesariamente, y con variadas expectativas, empezaron a hablar de sus impresiones. Para nada era un secreto que, sexualmente calientes, como estaban, no dejaban de poner el ojo en tanto hombre guapo que circulaba por uno y otro lugar, así como aquellos que se fijaban en ellas, especialmente en mi mujer. Tal vez querían tener una compañía masculina con quien compartir en ese momento, lo cual, parecía no tener una solución fácil, dado que se trataba de señoras casadas y que yo, el marido de una de ellas, estaba presente.

    Ante las locas ideas que cada una de ellas comentaba, como que, cuánto darían por coquetear y estar con un tipo de esos, mi esposa, con autoridad, les decía que pasar del dicho al hecho era cuestión de voluntad y saber realmente qué se quería. Al parecer, ella ya les había comentado de su aventura con Rolando, de manera que sus amigas, simplemente querían confirmar hasta dónde todo aquello era cierto y que tan liberada era su amiga, que se permitía tales aventuras. Bueno, les decía ellas, tener sexo con un hombre es algo natural. La excitación surge de la expectativa que una se arma en la cabeza sobre lo que va o no a sentir en ese momento, si se da la oportunidad.

    ¿Cómo así? preguntaban ellas, tal vez proponiendo tema de conversación para ver hasta dónde mi esposa les comentaba sus impresiones, dado que yo estaba presente. Bueno, pues el Sansón ese tiene un miembro grandísimo y creo que ninguna, al menos yo no, hemos tenido ese tipo de experiencia. Yo me pregunté lo mismo; ¿Cómo es que la Dalila se aguanta semejante miembro adentro? ¿Qué se sentirá? ¿Será lo mismo que con mi marido? ¿Qué pasaría si me atreviera a tener una experiencia similar? Y así, un mundo de ideas, empiezan a pasar por la cabeza. Y, precisamente, son ese tipo de ideas y pensamientos las que disparan la calentura y la excitación.

    Y, cuando uno está con un tipo de esos, en una aventura, pudieran suceder dos cosas: Una, que a una le de miedo y se arrepienta de la idea, pensando si lo que va a hacer está bien o está mal, echando al traste la aventura, o, dos, enfrentando la situación, siguiendo el juego y la fantasía, y disfrutando el momento, sin prevenciones, sin culpas y sin juicio alguno. Al final, nada extraño pasa, y la vida continua. Se llega uno a conocer más, si, pero por lo demás, nada cambia. Ellas, maravilladas, y sabiendo la respuesta, le preguntaban, ¿y tú? ¿Te atreverías? Sí, dijo ella. De hecho, ya lo hice. ¡Nooo! Exclamaban. Cuenta, cuenta… Y ella así lo hizo.

    ¡Oye! preguntaron mirándome a mí ¿Y tú lo consentiste? Sí, respondí. ¿Por qué no? En primer lugar, quién soy yo para decirle a una persona adulta lo que debiera o no debiera hacer. En segundo lugar, tanta curiosidad puede sentir ella por saber cómo se siente estar con un tipo de esos, como la curiosidad que puedo sentir yo por estar con una rubia de esas, que a los latinos nos llaman mucho la atención. En tercer lugar, si yo me convierto en un obstáculo para algo muy personal de la otra persona, más tarde que temprano ustedes mismas se van a dar las mañas para satisfacer su curiosidad. Y, en cuarto lugar, en nuestra cultura el hombre tiene más posibilidades de satisfacer sus curiosidades sexuales en comparación con la mujer. Eso también cuenta, ¿o no?

    Sus maridos, por ejemplo, como hombres que son, y marinos, además, seguramente habrán estado jugando con otras mujeres antes que ustedes, y no dudo que ya se hayan dado sus aventuras por acá. Sin embargo, aquí hemos visto que, socialmente, en cuanto al rol sexual que ejerce hombre y mujer, eso tiende a equilibrarse un poco, así que, ¿por qué no? Quizá exista la discusión sobre qué se gana o qué se pierde con ello, pero eso iría en la conciencia y el juicio moral de cada cual. Y nada está bien o está mal si la persona encuentra en la aventura un recurso de autoconocimiento. Al fin y al cabo, quien lo vive es quien lo goza. ¿No?

    En algún aspecto, mi esposa era el objeto de admiración de sus amigas, pero, también, en medio de lo excitante del relato surgían incertidumbres. ¿Será que ellas si serían capaces de llegar a eso? ¿Lo harían? En fin. Después de unas copas y mucha conversación, decidimos que era hora de pasar a descansar. La programación del día siguiente estaba un tanto recargada, de modo que, si queríamos aprovechar todas las actividades previstas, teníamos que dormir profundamente y recuperarnos del ajetreo. Y, todos de acuerdo, así lo hicimos.

    Al día siguiente, muy temprano, nos reunimos a desayunar y revisar los detalles del recorrido que dentro de poco iríamos a emprender. Todos estábamos de buen ánimo, así que las cosas funcionaron de maravilla desde el primer momento. La idea era realizar un recorrido en autobús por Hamburgo y sus alrededores, durante todo el día, conociendo los 29 lugares que mencionaba la guía que se nos ofreció. Y, en efecto, así sucedió.

    Tuvimos la oportunidad de contemplar la arquitectura predominante en las construcciones y monumentos que visitábamos, echar un vistazo a la historia marítima de Hamburgo, el terminal de contenedores, infinidad de almacenes, la sala de conciertos Elbphilharmonie, el mercado de pescado de St. Pauli y, como para variar, el famoso barrio rojo Reeperbahn, que habíamos estado visitando la noche anterior. Descubrimos algunos lugares que no habíamos visto antes y quedó la curiosidad de irlos a visitar, quizá más tarde. Al estar de regreso en el hotel, a principios de la noche, acordamos descansar un rato y cenar un poco más tarde y, tal vez, darnos una vuelta por los alrededores.

    Nos reunimos a cenar y comentar las impresiones del día. En realidad, todo era novedoso para nosotros y en todas las expresiones se manifestaba sorpresa, gusto y una descripción maravillosa de las experiencias vividas. Aquello atraía, por su orden, organización, disposición y belleza. Estábamos encantados con la visita y muy a gusto compartiendo la cena. Y, mientras, degustábamos un café, finalizando la cena, estuvimos de acuerdo en salir a caminar un rato y, porque no, visitar aquel lugar que habíamos visto durante el recorrido y que, al parecer, estaba muy cerca de allí. Bueno, pero recuerden, comenté, es más de lo mismo que hicimos ayer. ¡No importa! Se apresuraron a replicar todas. Esto no lo vamos a volver a ver en mucho tiempo.

    Eran las 10:30 pm cuando salimos a caminar. Mi mujer, como la noche anterior, se había vestido para la ocasión, muy llamativa. Anduvimos mirando aquí y allá, observando hombres y mujeres guapas aquí y allá, nos encaminamos a la renombrada “Herbertstraße”, donde se ven hermosas mujeres en vitrinas, disponibles para atender los deseos de quienes las requieran y, finalmente, llegamos al lugar que buscábamos. Se le llamaba Eros center o algo así. El lugar, tal vez, era un Club de Striptease, porque la actividad principal que se mostraba en el escenario era ese tipo de shows, con música muy sensual, luces bajas y muchachas muy bellas. Ingresamos, nos acomodamos y empezamos a disfrutar de los espectáculos.

    Más tarde, sin embargo, hubo un espectáculo donde una pareja, conformada por una mujer de figura muy voluptuosa y un muchacho alto, rubio, acuerpado y bien dotado sexualmente, realizaban una rutina de intercambio sexual, que nos parecía erótica, excitante y muy atractiva. Al terminar su presentación, la actriz se acercó aparentemente a saludarnos, quizá a reconocernos. Creo que supo desde un principio que éramos latinos, así que se dirigió a nosotros hablando nuestro idioma. Hola, ¿cómo están? ¿Les ha gustado el show?

    Un tanto sorprendidos por aquello, respondimos afirmativamente. ¿Los puedo acompañar un rato? Sí, respondí. ¡Claro! Y, sabiendo cómo funcionaba aquello, pregunte: ¿Nos acompañas a brindar? Por supuesto, contestó. Así que ella pidió su bebida, champaña, y nos acompañó en el brindis. Por la oportunidad de estar en este lugar y compartir con Nicolleta, que así se llamaba nuestra nueva compañera. Apuramos el trago para brindar y continuamos la conversación, ahora acompañados por la actriz, quien, situada al lado de mi esposa, conversó un largo rato con ella. Poco después, y sorpresivamente, ambas se levantaron y se alejaron de la mesa donde nos encontrábamos.

    Pasó un tiempo largo antes de que Laura regresara. Y, no obstante ser la misma, venía bastante maquillada. ¿Qué pasó? Pregunté. ¿Por qué la demora? Nada raro. Nicolleta me llevó a conocer el lugar, su camerino, sus compañeros de trabajo y hablarme sobre su trabajo y el propósito de estos lugares de entretenimiento. ¿Y el maquillaje? Fue parte de lo que me mostró. Cómo y para qué se vestían, se maquillaban y demás. Y ¿por qué el interés? Es una sorpresa, nos respondió. De modo que seguimos mirando las presentaciones, bebiendo y charlando en los intermedios.

    Poco después se anunció un nuevo show. Nicolleta y su pareja aparecieron de nuevo en escena y empezaron a realizar una nueva rutina, pero, para sorpresa nuestra, en medio de su actuación, casi desnuda, bajó del escenario, se acercó a mi esposa, y, tomándola de la mano, caminaron juntas hacia el escenario. Ella, en la representación, la lleva a ella para ofrecérsela a su compañero que, complacido, empieza a interactuar con su nueva compañera; mi esposa.

    Los actores, por decirlo de alguna manera, empiezan a gozarse sexualmente a su nueva compañera en el escenario. Nicolleta toma la iniciativa para abrazar, besar y desnudar a mi mujer mientras su compañero, a sus espaldas, recorría con sus manos todo su cuerpo y gesticulaba ante los espectadores, poniendo de manifiesto el deseo de acariciar y poseer su cuerpo. Y así, poco a poco, un poco actuado, el hombre ayudaba a Nicolleta a desnudar a mi mujer, quedando los tres casi totalmente desnudos en la tarima.

    El miembro del hombre se veía erecto y jugaba con él para el público, a espaldas de mi mujer, quien estaba entretenida disfrutando de los besos que le propiciaba Nicolleta. Los dos, Nicolleta y su pareja, hablaban en idioma Alemán, y no entendíamos una sola palabra. Parecieran mencionar lo que querían hacer con este nuevo miembro en el espectáculo.

    Solo un instante después ella se sentó sobre la cama dispuesta en el escenario, haciendo que mi esposa se inclinara para continuarla besando, de modo que, al hacerlo, sus caderas quedaban un tanto elevadas y sus nalgas expuestas al miembro del macho, quien, haciendo gala del tamaño de su miembro, lo colocaba sobre sus nalgas, manoseaba sus piernas, la silueta de su cuerpo, sus senos y, al compás de la música que acompañaba el acto, la iba penetrando. Mi esposa, desde el principio, pareció sentir la inmensidad del miembro que la invadía y sus piernas parecieron flaquear un tanto. Nicolleta, ahora, se levantó frente a ella, mientras sostenía sus manos y la continuaba besando, muy sensualmente.

    Para quienes observábamos, aquello se veía muy excitante. El hombre metía y sacaba acompasadamente su largo miembro del cuerpo de mi mujer, y podíamos detallar la profundidad de la penetración cada vez que aquel insertaba el pene en su sexo. También, poco a poco, la intensidad de los movimientos se iba acelerando, y ella, presa de la novedad y el placer que experimentaba, empezaba a reaccionar contorsionando su cuerpo, al ritmo de las embestidas del macho, y también gimiendo, al principio muy tímidamente, pero, conforme pasaba el tiempo, elevando el volumen de sus gritos.

    La pareja en el escenario se las arreglaba para que el rostro de mi esposa quedara a la vista de todos los presentes, de tal manera que nos dábamos cuenta de la expresión de su rostro mientras aquel hombre la penetraba a su antojo. Sobra decir que la escena era muy excitante y que la cara de nuestras amigas, contemplando aquello, también lo manifestaban. Laura parecía haber llegado el tope del clímax, porque ya no disimulaba sus gemidos, sino que ahora los expresaba abierta y sonoramente, hasta que pareció que ya no podía más y se rendía al esfuerzo.

    Aquellos, Nicolleta y su pareja, ahora la sentaron sobre la cama, dejando expuesto el miembro erecto del hombre a la altura de su cara para que ella, mi esposa, lo tomara con su mano, lo acariciara frotándolo un tanto y se lo llevara a la boca. Al parecer podía más la curiosidad y deseo de chupar y degustar aquel miembro que un poco antes estuvo dentro de su vagina. ¿Qué perra nos ha salido? Llegué a pensar. Mientras ella hacía eso, Nicolleta besaba a su compañero de escena y nos mostraban una sensual escena.

    Ahora, recostaron a mi esposa sobre la cama. Nicolleta se recostó sobre ella, besándola de arriba abajo, hasta que su cara quedó a la altura de su sexo. Simultáneamente el hombre se fue acomodando para colocarse detrás de la cabeza de mi mujer y, sin miramientos, colocó su pene sobre su rostro, para que ella volviera a tomar aquel miembro dentro de su boca. La escena que se nos mostraba ahora era la de una mujer practicando el sexo oral a mi mujer mientras ella hacía lo mismo con el hombre.

    Posteriormente los miembros cambiaron de posición. El hombre cambió el puesto con Nicolleta y, sin decir palabra alguna, tomó las piernas de mi mujer, las levantó, las apartó a lado y lado y la penetró nuevamente. Nicolleta se acomodó para colocar su sexo sobre el rostro de mi mujer, quien empezó a chuparlo, y ella, completando la escena, besaba a su hombre. La escena es bastante sensual, erótica y abiertamente explícita. Además, la música y el juego de luces sobre el escenario, hacían todavía más atractivo el espectáculo.

    Pasado unos minutos los miembros cambiaron nuevamente de posición. Nicoletta se recostó sobre la cama abriendo sus piernas, su pareja la penetró y Laura, mi esposa, montó su sexo sobre el rostro de Nicolleta y es ahora ella quien tiene la oportunidad de besar al macho. La misma escena de antes, pero con los actores rotando en las posiciones. Instantes después es el macho quien se recuesta, Nicolleta se sentó sobre su pene erecto y a mi esposa le correspondió colocar su sexo sobre el rostro de aquel, quedando ambas hembras frente a frente para besarse.

    Y, para finalizar el show, colocaron a mi esposa en posición de perrito, sobre la cama, de espaldas al público, dejándonos ver sus nalgas y su sexo, que a estas alturas se notaba dilatado y húmedo. El hombre se colocó de pie, detrás de ella, dobló sus rodillas y se inclinó para penetrarla. El tipo dominaba la escena, porque quedó claro para los espectadores cómo su miembro se iba insertando dentro del sexo de mi mujer, quien, casi de inmediato, empezó a gemir de nuevo. Nicolleta se hizo de un micrófono y lo acercó a su boca, de modo que todos pudimos escuchar el tono de su emoción, expresada a través de sus incontrolables gritos, los cuales eran más y más intensos a medida que su macho aceleraba sus embestidas. Y así fue hasta que el desenlace llegó y ella se rindió de tanta excitación, dejándose caer sobre la cama.

    En el show, el hombre retiró el miembro erecto del sexo de mi mujer y Nicolleta se acercó para recibir la descarga de semen en el rostro. Mi mujer se involucró en el acto y ambas mujeres se turnaron para chupar el miembro del hombre hasta dejarlo limpio. Y, terminado aquello, ambas se besaron dando por terminada la presentación. Nicolleta y su pareja, dejando en medio a mi mujer, se inclinaron ante los espectadores, quienes aplaudimos la presentación.

    Ellos, Nicolleta y su pareja, se retiraron un tanto y, señalando a mi esposa, quien quedaba un tanto sola en el escenario, y desnuda como estaba, tan solo vestida con sus zapatos, pidieron para ella más aplausos. Nicolleta y su pareja dijeron algunas palabras en el escenario, que levantaron aún más aplausos, terminando con su desplazamiento hacia los camerinos, circulando desnudos entre los asistentes. Después supimos que las palabras eran para agradecer la colaboración espontánea de mi esposa y, de esa manera, poder brindar un espectáculo diferente y natural, sin ensayos ni preparativos, lo cual mereció todavía más aplausos.

    Nuestras amigas estaban maravilladas y estupefactas. ¿Cómo es que su amiga se había prestado para aquello y cómo había sucedido? ¿No sintió vergüenza? ¿No le dio pena hacer eso ante tanta gente? Oye, ¿tú sabías eso? Preguntaban. Ni idea, les respondía. Esperemos a que vuelva y ella nos cuente cómo fue que sucedió. Al rato, finalmente, ella volvió a la mesa. Una vez sentada, nos atendieron con una inmensa botella de champaña, que para nada podíamos despreciar. Eso sí, pregunté si aquello tenía costo y se nos dijo que era una atención de la casa. Y a ella, según nos contó después, le dieron doscientos euros por su participación en el show.

    Aquel era un club privado que permitía el acceso de visitantes, más aún, tratándose de extranjeros, y solían proponer a los visitantes la posibilidad de participar en las presentaciones. Las personas invitadas delimitaban hasta dónde se podía llegar en la actuación. Esa noche habían podido realizar una rutina muy completa. Pero, comentaban, que en otras ocasiones no se pasaba de la exhibición, el desnudo, intercambios soft y cosas así. No siempre se podía ofrecer lo mismo y en la variedad estaba el encanto y disfrute de los asistentes.

    Nicolleta volvió para acompañarnos un rato más y conversar. Manifestó que Laura lo había hecho muy bien para no tener experiencia en el escenario y que, cuando las cosas eran naturales, el espectáculo se veía y se percibía mejor por parte de la audiencia. Y que eso era lo que hacía especial a ese lugar. Nuestras amigas tuvieron el chance de preguntar de todo y de satisfacer sus curiosidades, pero era evidente que mi esposa había sido la estrella de la noche. La gente, al pasar al lado de la mesa, la saludaban. Wonderfull, le decían. Indudablemente se había robado el show.

    Nuestras amigas estaban sorprendidas. Jamás pensaron que aquello fuera a pasar y le preguntaban infinidad de cosas. Laura nos contó que, cuando Nicolleta la llevó a los camerinos, en medio de mostrarle y contarle cómo era que aquello funcionaba, le preguntaron si existía la posibilidad de que ella participara de manera espontánea en la presentación. Nicolleta había sido clara en lo que se esperaba ver en este tipo de shows y le plantearon la rutina que iban a desarrollar, sin ningún tipo de preparativo, siempre y cuando ella estuviera de acuerdo.

    Ella dijo estar de acuerdo, pero sentir mucho miedo de hacer eso en un escenario. Nicolleta le había dicho que aquello era natural al principio y que, para calmarse un poco, algunos fumaban un poco de marihuana o tomaban algo para calmarse, acompañado de algo caliente, como una agua aromática o bebidas similares. Y que ella, Laura, había manifestado su deseo de beber un agua aromática. Y cree que, seguramente se la dieron con algún tipo de calmante, porque manifestó que después de aquello se sintió muy tranquila y relajada.

    Dijo que parte de la preparación, tal vez, fue que, cuando estuvo en los camerinos, ellos la trataron muy amablemente. Nicolleta era de ascendencia italiana y hablaba bastante bien el español. Su compañero en el escenario, Sigfried, al parecer su novio en la vida real, también hablaba un poquito en español. Pero, en general, los que estaban allí hablaban en idioma Alemán, o al menos eso era lo que a ella le parecía.

    La otra cosa fue que, mientras estuvo allí, todos estuvieron semidesnudos, o desnudos, de modo que en un principio ella era la única persona relativamente vestida en los camerinos. Nicolleta, entonces, la había alentado para que se despojara de la ropa, con el pretexto de que le iban a maquillar todo el cuerpo, lo cual efectivamente hicieron, pero, más que todo, era con el propósito de que se familiarizara con el desnudo y perdiera un tanto el miedo.

    Mientras la maquillaban, Nicoletta le había explicado la rutina que pensaban realizar y la ilustraba sobre los detalles, especialmente en lo relacionado con las escenas de sexo oral. Le había explicado cómo manipular el pene del hombre y cómo llevarlo a la boca, permitiendo que los asistentes no perdieran detalle de lo que estaba sucediendo. En esa instrucción, la guió para que acariciara todo el cuerpo de Sigfried y se llevara su pene a la boca, mostrándole ella misma cómo hacerlo. Y, por esos detallitos, había pasado bastante tiempo.

    También nos contó que, para dilatarle la vagina y lubricarla, previamente le habían aplicado un aceite aromático, que al tacto se sentía tibiecito, pero, que, con el paso del tiempo, le había generado una sensación de inquietud, de excitación, como de predisposición o deseo de ser penetrada, de modo que, cuando Nicolleta la llevó al escenario, ella ya estaba más que dispuesta a seguir adelante y que, cuando Sigfried la había penetrado, había sentido una especie de alivio de esa sensación. De alguna manera eso le había calmado la calentura, por decirlo así.

    ¿Qué la había motivado a hacer aquello? Preguntaron sus amigas. Bueno, respondió ella. El hecho de tener curiosidad, el estar rodeada de gente realmente guapa, hombres y mujeres, la habían hecho sentir especial, como escogida, y pensó que podría ser una oportunidad para probarse a sí misma, para sacarse muchas ideas raras de la cabeza y poder hablar con propiedad a partir de la experiencia y no por cosas que le habían contado, o leído, o simplemente imaginado. Ahora si podría hablar sobre el tema con verdadera autoridad. Y, a la hora de la verdad, aquello era una actuación, una representación, un trabajo. Y nada más. No había sentimientos u otras cosas involucradas. No había lío.

    No nos quedamos mucho tiempo más allí, porque teníamos palanes turísticos para el día siguiente. Sin embargo, todos quedamos sorprendidos por la osadía de mi esposa para lanzarse al agua en esas lides, pero, pensándolo bien, resultaba acertada la idea de experimentar todo aquello que le permitiera satisfacer sus curiosidades y le afianzara su seguridad en todo lo que hiciera de allí en adelante, porque, al final, ella había sido la estrella de la noche.

  • María

    María

    María se había despedido de su marido y su hijo antes de marcharse. Ya llegaba tarde a la cena de antiguos alumnos de la carrera que cada 5 años se celebraba en Sevilla. Excepto con Pilar y Elisa, había perdido el contacto con todos sus compañeros. Desde el último reencuentro, María no había vuelto a salir de marcha sin su marido.

    Junto a Jaime formaba una pareja tradicional. Ambos funcionarios, su vida era «demasiado» estable y previsible. El nacimiento del hijo siete años antes había sido la culminación de una relación rutinaria. María había sido una mujer muy sociable y activa sexualmente, pero desde que conoció a su marido había pasado a ser una mujer más parada. Sus relaciones se producían cada 15 días, siempre los sábados por la noche, siempre en la cama, siempre el misionero, siempre…

    Eran una pareja feliz y muy bien avenida. Por eso, Jaime tenía total confianza en María. Y una salida a Sevilla para ver a antiguos compañeros de facultad no le suponía la menor duda de ella.

    Tras el postre, el grupo comenzó a dividirse. Algunos se retiraron dadas sus obligaciones matrimoniales. Otros decidieron ir a un lugar más tranquilo pero María y otras compañeras decidieron acercarse a la sala Dada. Según Olivia, era el local de moda.

    A María le pareció un buen sitio. La música era buena, la decoración original y la clientela muy chic. Sí, definitivamente aquel sitio le gustó mucho a la mujer. Junto a Elisa, la compañera con la que se había desplazado desde su ciudad hasta Sevilla pidió una copa y se lanzó a bailar.

    De inmediato atrajeron las miradas de muchos de los hombres del local. Ella, María, era una auténtica MILF. Su melena negra marcaba una cara morbosa de grandes ojos color miel y labios carnosos. Su sensualidad al moverse era como un imán. Su vestido floreado permitía un escote generoso para lucir sus maravillosas tetas. Sus torneadas piernas lucían preciosas con el vuelo de aquella prenda.

    Tuvo que quitarse de encima a algún moscardón, pero le llamó la atención que a pesar de sus 48 años, algunos de los tíos que le entraron eran chavales de 25 o 30 años, no más.

    Decidió parar un momento y acercarse a la barra a pedir otra copa. En el momento de pagar, el barman le dijo que estaba invitada. Al mirar en la dirección que le señalaba el chico se sorprendió:

    -Pero, ¿qué haces tú aquí? -Y se acercó a darle dos besos.

    El hombre era el profesor de infantil de su hijo.

    Pedro, que así se llamaba le explicó que él era sevillano y que había salido con un amigo a tomar una copa. Ella, por su parte, le contó lo de su reencuentro con antiguos completos. Estuvieron hablando y bebiendo de manera entretenida. Él le presentó a su amigo José.

    María se sentía muy a gusto entre aquellos dos hombres. El profesor de su hijo llevaba un estilo muy moderno con la cabeza afeitada y barba hipster. Era un tipo atractivo de cuerpo trabajado en el gimnasio. Su amigo era un adonis de metro noventa, rasgos marcados y ojos verdes. Según le dijo Pedro, José se había pagado sus estudios de arquitectura posando como modelo. María alabó la belleza y el cuerpo del tipo.

    Habían pasado dos horas allí dentro y Pedro pidió otra ronda. María había perdido a sus amigas y estaba al límite de su resistencia. Una copa más y su responsabilidad quedaría diluida de manera irresponsable. Aquel Seegram tónica hizo que en su cabeza todo sucediera demasiado rápido.

    Un baile sensual entre aquellos hombres casi 10 años más jóvenes. Un pico al modelo y un morreo en condiciones al profesor de su hijo. Roces. Mareos. Bailes. Descuidos:

    -¿Alguna vez habéis hecho un trio?

    La pregunta de María pilló desprevenidos a los dos hombres.

    -Pues hoy es vuestra oportunidad.

    María les cogió de las manos y tiró de ellos hacia los servicios. En un pasillo oscuro donde unos hacían colas y otros se morreaban. Lograron meterse en un cubículo los tres entre las protestas de algunos usuarios.

    María se agarró al cuello del modelo y le metió la lengua hasta la garganta mientras el profesor le metía mano por debajo del vestido. Entre gemidos y suspiros María se sentó en el váter y los dos tipos sacaron sus pollas. María engulló cada una de ellas con hambre. Mucho más gruesa la del profesor que estaba circundado. Más larga la del modelo, los tipos le magreaban las tetas mientras María se empleaba a fondo con la doble mamada.

    -Vamos a mi piso.

    El modelo propuso la opción más lógica. Para entonces María estaba desatada. Estaba muy caliente. Hacía demasiado tiempo que no sentía la adrenalina correr por sus venas de esa manera. Una sesión de sexo prohibido y pervertido como en su época de universitaria. Mucho antes de conocer a su aburrido y rutinario marido.

    Sin darse cuenta y en un evidente estado de embriaguez, María se vio en el dormitorio de un piso de soltero. Ante ella, el profesor de su hijo y un amigo de este se mostraban desnudos esperando que ella hiciese lo mismo. La mujer se quedó mirando al modelo. Era realmente impresionante. Un cuerpo escultural, cincelado en mármol.

    Por fin se deshizo del vestido quedando desnuda ante aquellos dos hombres más jóvenes. Fue Pedro el primero en besarla. El profesor de su hijo besaba muy bien. Le acarició el cuerpo entero. La tumbó en el colchón y descendió para comerle el coño. Totalmente rasurado. José, el modelo le ofreció su polla. María no dudó en comérsela mientras sentía como le daba placer oral Pedro.

    La mujer paró a los hombres:

    -Siempre he tenido una fantasía inconfesable e incumplida…

    Colocó al profesor de su hijo boca arriba en la cama. Ella se colocó a horcajadas sobre él y dirigió la polla a la entrada de su coño. Poco a poco fue descendiendo y clavándose cada centímetro. A medida que avanzaba en su interior no podía evitar dar gritos de placer. Cuando estuvo empalada resopló:

    -Jodeeer… Me llega hasta la matriz, cabrón.

    Luego se llevó dos dedos a su boca y los ensalivó antes de masajear su ano con ellos. Después miró al modelo que se pajeaba la polla detrás de ella:

    – Métemela por el culo. Siempre he soñado con que me hagan una doble penetración.

    José no se hizo de rogar y comenzó a penetrar el ano de aquella pureta viciosa. Con trabajo y algo de dolor, la resistencia del esfínter anal de María cedió a la presión. Un grito de placer cuando se sintió totalmente ocupada. Podía sentir como las pollas de aquellos desconocidos chocaban entre ellas en su interior, solamente separadas por una fina membrana en su interior:

    -Sí estáis limpios no necesitamos gomas. Podéis correros dentro.

    Los dos amigos comenzaron a moverse hasta acompasar sus movimientos. María gritaba sin miedo a ser oída en todo el edificio. El morbo la embargaba. Aquellos dos tipos desconocidos y jóvenes se la estaban follando al mismo tiempo.

    Los tipos se esforzaban en meterle las pollas con ganas. Pedro desde abajo empujaba con fuerza. José, desde atrás la sodomizaba sin compasión. María estaba cumpliendo uno de sus deseos más oscuros.

    José fue el primero que con un grito se corrió dentro del culo de María. Siguió percutiendo hasta que el semen comenzó a salir. Pedro sintió como la leche caliente de su amigo chorreaba hasta sus huevos y también comenzó a correrse dentro del coño de la madre de uno de sus alumnos.

    María en un estado de excitación máxima alcanzó el orgasmo sintiendo como aquellos tíos le preñaban el coño y el culo con sus chorros de lefa.

    María se despertó desconcertada. No sabía dónde estaba, ni quienes eran aquellos tíos que dormían con ella. Al verse desnuda junto a sus cuerpos empezó a recordar. Una sensación de malestar la embargó. Tenía muchas lagunas en sus recuerdos. Algunos flases de secuencias sexuales y un terrible dolor en el ano.

    Sentada al borde de la cama se tapó la cara con las manos:

    -¿Qué he hecho? Joder, ¿pero qué he hecho?