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  • Las tangas de mi madre insatisfecha (Parte III): Final

    Las tangas de mi madre insatisfecha (Parte III): Final

    Una de las cosas más lujuriosas que hicimos fue cuando nos fuimos de vacaciones a la playa, la idea era ir con mi mamá solamente pero no había pretexto para dejar a mi papá, así que nos lo llevamos, fuimos a puerto Ángel de vacaciones por unos 4 días, rente un cuarto doble para que durmiéramos todos juntos ya saben con el pretexto de que es más barato, pero la idea era que mi mamá me entregara su chocho en las noches, por suerte o por gracia desde el primer día mi papá comió mariscos y se enfermó del estómago, por lo tanto un par de días no salió del hotel para nada.

    Mientras mi mamá y yo aprovechábamos para ir de paseo juntos, mi mami se había comprado unos bikinis muy chicos que le tapaban medio culo, también se había depilado un poco su panocha, se veía muy sexi, cuando salimos a la playa la tomaba de la cintura le agarraba las nalgas pues al fin no sabían que era madre e hijo, más bien parecíamos una pareja.

    Ese viaje fue de ensueño, por las noches mi mamá se pasaba a mi cama para montarse en mi verga como una zorra en celo, por los medicamentos mi papá dormía mucho, así que podíamos hacer ruido y no pasaba nada, llenarle de leche su coñito era un deleite, cogíamos un par de veces por noche, con mi esperma dentro de ella se regresaba a su cama como si nada.

    El segundo día de viaje fuimos a una playa nudista sin avisar a mi papá quien apenas está saliendo de su malestar, en esta playa había muchas pareja que cogían al aire libre, pero nosotros más discretos nos íbamos algo lejos, mi madre recostada en la arena con las piernas abiertas y levantadas al aire mientras me rogaba para que le metiera mi verga era un sueño hecho realidad, me la cogía sin piedad, al principio traba de ser amable pero a estas alturas y después de tanto, me gustaba cogérmela duro, le metía la punta para estimular su clítoris y cuando menos se lo esperaba se la metía toda de golpe, con eso ella se venía a chorros, le daba topes durísimos, para que mi verga tocará la entra de su útero mientras más adentro llegará más se corría mi madre.

    Gracias a mi tratamiento siempre tenía esperma en abundancia, el chocho de mi madre quedaba inundado del jugo de mi verga, verla desnuda con su chocho escurriendo de semen era el logro más grande que había tenido, esa tarde en aquella playa cogidos varias veces, regresamos exhaustos a dormir.

    Para el tercer día mi papá estaba bien, pero para su mala suerte estuvo lloviendo todo el día, así que le di dinero para que fuera al casino del hotel, me quede a solas con mi madre quien solo espero a que mi papá saliera para empezar a sobarme la verga, me bajo el short, mi pito totalmente erecto goteaba de tal excitación, tomo su mano y empezó a masturbarte poco a poco, luego me agarró de la verga y me llevo hasta la cama me tiro, se quitó su blusa y el brassier, ella sabía muy bien que follarmela con sus bragas puestas me vuelve loco, así que se puso un par de las que se había comprado recientemente, se subió la falda y con sus pequeñas manos de puta empezó a rozar si cabeza con la entrada de su panocha, hasta que ella poco a poco se empezó a meter todo el tronco, no aguante muchos pues ella se movía como una diosa y una enorme carga de leche salió dispara hacía sus paredes uterinas.

    Me pare de la cama cargándola mientras me la seguía cogiendo, follamos como perros esa tarde por unas 2 horas más o menos sin embargo después de haber disparado mi semen dentro de ella en la última cogida mi papá llegó y trato de abrir la puerta de la habitación para fortuna nuestra había metido mal la tarjeta, mi madre sin blusa ni brassier, solo con una tanga rosa de lado, con su panocha escurriendo de semen se alcanzó a meter al baño, las sábanas manchas de la corrida de mi madre las quite y las metí debajo de la cama, en esa ocasión siento que el sospecho algo, ya que vio el brassier tirado en el piso, la maleta estaba abierta con varios pares de bragas de mi madre tiradas a su lado, me empezó a pregunta que habíamos hecho en su ausencia, y cosas así, todo el día no nos quitó la mirada de en sima, no lo culpo mientras él jugaba yo me tiraba a mi madre, la verdad no me sentí mal, le di 2000 pesos y los perdió en el Casino, pues ese día solo decía yo en mi mente “hoy mi mamá valió 2000 pesos, cuál scort pague para cogérmela, estamos a mano”.

    El último día fuimos todos juntos al malecón, las cosas se habían calmado pero ese día no cogimos por si acaso, ya tendría tiempo regresando para llenar de leche ese coño.

    Los siguientes meses fueron normales, ya saben cogíamos a menudo, lo que no puedo negar es que llegó el punto dónde entendí que la única vagina que me saciaba sería la de ella, verán en todo ese lapso cogí un par de veces con amigas, pero ninguno de ellas siquiera le llegaba a las rodillas a mi madre, no hablo de moverse, simplemente su vagina era inigualable quizás sería por haber quedada descuidado mucho tiempo, o por qué es pequeña y mi verga larga que le metía se amoldaba perfectamente, era como meter la llave en una perilla, solo mi verga era la única que encajaba perfectamente con ella y ella lo sabía.

    En una ocasión por cuestiones mecánicas mi carro se fue al taller esa tarde teníamos un compromiso con algunos familiares en un pueblo que queda a una hora de la casa, mis papás Iban a ser padrinos de bebida, mi papá rento un taxi ya que no encontró una camioneta, metimos los cartones de cerveza, mi papá se fue en la parte del copiloto mi madre y yo atrás junto a los cartones, sin embargo no había mucho espacio, así que ella se fue sentado sobre mí, en el trayecto la verga se me empezó a para, le decía a mi mamá en el odio que se subirá un poco su vestido que me la quería coger, ella se negaba por qué nos podían ver, pero mi papá estaba muy metido en la plática de política con el taxista, la logré convencer, se subió poco a poco su vestido holgado, deja entrever una linda tanga medían de color melón con encajes y un bordado hermoso, se la hice de lado ella se acomodó un poco, me saque la verga y se la fui colocando poco a poco en su concha, que dicho sea de paso ya estaba mojada, la perrita se hizo de rogar cuando su chocho pedía mi verga a gritos, la cabeza ya había entrado quise metérsela poco a poco, sin embargo el taxi paso por un bache y sin querer por el movimiento se la ensarte toda la verga de golpe, ella exclamó un enorme gemido, pues todo el tronco hasta la base de mis bolas le entró sin aviso, yo sentí como el prepucio se me bajo con tal fuerza que me sentía en las nubes había sido de las penetración más ricas que ha sentido mi verga que estaba como piedra de dura, ella se quería para un poco y sacarse la pero yo no la deje, la tome de la cintura y no deje que se la sacará al contrario el movimiento de arriba y abajo le empezó a gustar a ella que ya no peleó más, solo agachaba la cabeza para que no vieran su expresión de puta y se tapa la boca para no sacar ningún gemido.

    Habremos estado varios minutos hacía hasta que me corrí dentro de ella, deje mi verga adentro hasta que se hizo flácida y salió sola, le acomode su tangas mancha de mecos y seguimos en el viaje, al llegar ella me dio un manotazo, pues no llevas más ropa interior y ahora estaría toda la fiesta con mi leche dentro de ella y en sus bragas, le di una nalgada y le sonreí nada más. Esa fue una buena fiesta comimos, bailamos y regresamos a casa, ella cogida yo deslechado qué más puedo pedir.

    Con el tiempo vistamos decenas de moteles con mi mama, le hice de todo, cogimos en infinidad de lugares, trataba de cogerme su culo, pero nunca quiso y la verdad está bien su pequeño culo sé que jamás superar su chocho, pero eso si hasta decente me salió la zorrita.

    Duramos con esa intensidad a como dos años más o menos, después de ello nos aburrimos del sexo, ya habíamos hecho de todo, así que cada vez fue menos el sexo, paso de ser 5 veces al día unas 2 o 1, hasta convertirse a 3 por semana, un segundo aire llegó cuando compre mi casa en la ciudad donde estudie, ella se iba de visita por meses y cogíamos a voluntad, no les miento ella andaba en ligeros y tangas todo el día, mientras limpiaba o cocinaba, yo iba le hacía a un lado su tanga se la metía descargaba mi semen dentro de ella le daba una nalgada y me iba, me abre corrido dentro de ellas unas 3000 veces quizás o más.

    Después ese entonces regresamos a la normalidad el sexo era ocasiona cuando ella me visitaba o yo a ella, por su propia boca me dijo que le regrese esa juventud que no tuvo con mi papa y que ahora está totalmente satisfecha, ya que tuvo todo lo que quiso, a mi padre a quien ama y tuvo mi verga quien la hizo llegar al cielo del placer.

    Los tips para hacer esto son simples, llévense bien con su madre, que les tenga confianza, diga se secretos para que ella les diga los suyos, poco a poco leve la al terreno sexual, y si todo sale bien se la cogerán muy pronto, revisen su ropa interior eso habla mucho del tipo de mujer que es.

    Si quieren un consejo se los podría dar, pero a veces solo pienso que tuve suerte, suerte de haber tenido a un madre ingenua, pueblerina, insatisfecha, manejable y lujuriosa, que dejo que su hijo se corriera más veces dentro de ella hasta el cansancio.

    Las partes anteriores están en mi perfil.

    Fin

  • Natalia: Una cogida intensa

    Natalia: Una cogida intensa

    Conocí a Natalia en una de esas casualidades de la vida, pero a la vez en ese mismo momento sentí desconocer quien realmente era yo, pues no recuerdo el haberme comportado de esa manera anteriormente. Natalia trabajaba en ese momento en un restaurante mexicano en el cual llegué poniendo mi orden a través del intercomunicador para no entrar al restaurante. Llegué a la ventanilla donde se paga y uno recoge la comida y es cuando la veo por primera vez. Me saluda, le doy mi tarjeta, hace la transacción y hasta el momento todo va normal.

    Me pareció una chica que rondaba los mediados veinte, quizá acercándose a los treinta, realmente soy malo para estos cálculos, pero convincentemente tenía facciones bonitas, con una cabellera negra que le llegaba a la espalda. Llevaba un brillante en la nariz, otras dos piedras pequeñas en cada oreja y en su brazo izquierdo delgado y de tez morena clara, un tatuaje que parecía como una guía con pequeñas flores que prácticamente le cubría todo el brazo. De repente la vi bostezar y fue cuando iniciamos una plática que conllevaría a todo lo que pasó esa tarde:

    -¿Cansada?

    -Si… No pude dormir toda la noche.

    -¿No pudiste dormir o no te dejaron dormir toda la noche? -le dije en un sentido morboso.

    -¡Qué va! Me hubiese gustado que no me dejaran dormir, pero de eso nada… ¡Quizá eso es lo que necesite… una buena…!

    Lo último no lo escuché, pues lo murmuraba y también había dado vuelta alejando su juvenil rostro de mi vista. La orden se tomaba su tiempo, pero no importaba y nos dio el suficiente tiempo para intercambiar algunas otras palabras.

    -¿El novio o el esposo no se han tomado el tiempo para relajarte y hacerte realmente cansar?

    -No tengo novio… quizá eso es lo que necesite.

    -¿Pero imagino que si tienes esposo?

    -Si… pero no me cansa lo suficiente como usted dice y es por eso por lo que le digo que a lo mejor necesite algún novio por ahí.

    -Bueno, si necesitas un novio, te invito a algún lugar por ahí y nos tomamos algún refresco… una piña colada o margarita. ¿Quieres?

    -¿Realmente me está proponiendo que salga con usted?

    -Si. Soy un hombre muy discreto. -le dije.

    -Mire, si gusta me puede esperar en el estacionamiento. Salgo en quince minutos.

    No me lo creía, aunque ya había tenido experiencias con chicas desconocidas, pero mucho mayores y en diferentes circunstancias. Ya iban a ser las cuatro de la tarde y realmente nadie me esperaba en casa y no tenía ningún plan para ese día. A los minutos apareció tocándome el cristal de la ventana. Sube y me mira de nuevo y su primera expresión es hacer obvia mi altura: ¡Wow… uste si es un hombre alto! – Yo mido un metro ochenta y ocho, pero para una chica de un metro sesenta, creo que le parecía alto.

    Vestía pantalones jean del típico color azul con una manga al nivel de las rodillas rota, pues creo que es cuestión de moda. Llevaba una blusa blanca y se le podía ver su brasier también de color blanco que sostenía unos pechos de una copa C. Se le miraba un bonito y redondo trasero y se subió a mi coche y luego me preguntó:

    -Y usted… ¿Cómo se llama?

    -Disculpa… pensé ya te había dicho mi nombre. Tony, mi nombre es Tony.

    -Y bueno Tony… ¿a dónde piensa llevarme?

    -Tu dime, estoy dispuesto a tus sugerencias. ¿Qué te parece algún lugar donde tomar algo y que haya música?

    -Pensé que sería usted el que me haría cansar y de esa manera poder dormir por la noche.

    -Ah… Ok. Bueno en ese caso vámonos hacia mi lugar. ¿Te parece?

    -Me parece bien, siempre y cuando no nos encuentre su mujer.

    -No te preocupes, a ella la meto en una habitación y no sale de ahí si no se lo permito.

    Ella rió por lo último, pues se lo decía en forma de broma. Llegamos a la colonia y ella vio las casas, las cuales son bastante grandes. Para no darle la impresión de que yo era el dueño, tenía en mente llevarla a la casa de huéspedes la cual está atrás y tiene una bonita vista hacia el río. Le dije que yo rentaba la casa de atrás y pasó admirando la piscina y los jardines. Entramos a la casa y la cual es bien acogedora y siempre tiene lo básico en su refrigeradora. Me aceptó un tequila y con el cual brindamos con la excusa de Natalia quien según me decía, era para calmar sus nervios. Caminó alrededor de la sala y abrimos las cortinas y pensé que buscaba algún elemento que le indicara que existía otra mujer o que alguna mujer vivía ahí. Ella me preguntó:

    -¿Vas a comer? Se te va enfriar la comida.

    -De solo imaginar lo que podría pasar entre estas paredes entre tu y yo me ha quitado el apetito y me ha puesto ansioso. -le dije.

    -¿Y qué quieres que pase? Sí es lo que pienso yo entonces pasemos y nos damos un baño juntos. ¿Te parece?

    Asistí tomándole de la mano y caminamos hacia el baño, el cual no es tan grande como el de mi habitación. Ella me ayudaba a quitar la camisa y luego el pantalón y me decía que le gustaba como olía. Me dejó con solo el bóxer y entonces comencé a desvestirla. Le removí su blusa y el brasier y descubrí unos pechos redondos y de mediano tamaño los cuales besé en el momento delicadamente y esto me provocó que el falo comenzara a tomar grosor y elevarse. El pantalón le quedaba ceñido a su esbelto cuerpo y se lo bajé con la paciencia absoluta y con la seguridad que esa panochita era pan comido. Llevaba un calzón estilo bikini que parecía metálico, brillante de un color dorado con estampas negras el cual contrastaba con su piel más clara. Se lo bajé y ya comenzaba a humedecerlo, aunque no había habido mucho contacto más que esos cortos besos que le había dado a sus pechos. Su panochita estaba depilada con solo un pequeño arbusto en su parte superior y lo que me sorprendió fueron su labios gruesos atípico para una chica de este tipo de cuerpo. Tenía otro tatuaje a un costado de su abdomen al lado izquierdo también, como si ahí nacía aquella planta que se extendía por todo su brazo. Ella me removió el bóxer y exclamó: ¡Oh, Dios mío… que ver-gota tienes!

    En ese momento no sé si le asustó o la excitó, aunque yo siempre he pensado y por lo que me han dicho algunas mujeres, grande es mucho mejor, aunque grande y grueso es mucho más que mejor. Me la tomó con sus pequeñas manos y me haló de la verga conduciéndome a la tina del baño. Reguló la temperatura del agua, nos enjabonamos y una vez me había removido el jabón de mi cuerpo, comenzó con un oral divino. Fue al grano de lo que Natalia quería y en ese momento supe que necesita de una verga que satisficiera esa necesidad de mujer fogosa que resultó ser esta pequeña mujer.

    A esta chica le encanta dar y recibir sexo oral. No creo que haya tenido alguna técnica o patrón a seguir, pero definitivamente era muy intensa. Intentó tragarse mi verga completamente en varias ocasiones en los cuales sus ojos quedaban vidriosos por la sofocación que experimentaba, pero que de alguna manera le excitaba porque ese sentido de tortura que era para mí, ella lo repetía y lo repetía. Entre todo eso, me chupaba los huevos, me los masajeaba y mi verga si no estaba en su boca, ella me la masturbaba con sus manos y se la ponía entre sus pechos. Yo pensaba corresponderle en esos momentos que presentía que me iba a mandar al paraíso, pero ella me lo pidió de esta manera sacando mi falo de su boca: ¡Córrete que quiero saborear tu leche! -Me tomaba de los testículos con su mano y siguió mamando hasta que me hizo correr. Parte se lo tragó y parte quedó alrededor de su boca y pechos. Me la siguió mamando, incluso cuando ya estaba flácida y pudo metérsela toda a la boca.

    Nos volvimos a mojar y a secar y en esta ocasión nos dirigimos a uno de los cuartos. La llevaba cargada entre mis brazos y luego la elevé para acercar su panochita a mi boca y amenazarla con comérmela. Realmente me gustaba como se miraba esa panocha con labios gruesos, que ya en el último round le pedí si le podía tomar una foto de recuerdo. No quería, pero luego aceptó con la condición de que la foto no mostrara su rostro ni tatuaje. Le di una mamada a esa chica que ella le llamó la super mamada. Creo que se la pasé chupando media hora y donde alcanzó un par de orgasmos muy intensos. Era exquisito escuchar sus gemidos, la manera que fruncía los labios, como movía el pelvis frotando su conchita en mi boca y, la manera de cómo emanaba jugos vaginales, era realmente espectacular. En su segunda corrida me pidió eróticamente que la penetrara, me pedía que desease sentir mi verga y le apunté mi falo y comencé con un poco de tacto e iba sintiendo como esas paredes se iban abriendo… literalmente se sentía esa vibración de su vagina excitada experimentando un orgasmo. Gemía con los ojos cerrados y me pidió que le pompeara la panocha con mas intensidad. Parecía un orgasmo de cinco o siete minutos y al final solo me dio una sonrisa de satisfacción. Yo quería seguirla penetrando, pues me gustaba ese apretar de su vagina, pero se fue a limpiar y me llevó una toalla húmeda para limpiarme mi boca que estaba llena de sus jugos.

    Me pidió que me acostara, que ella quería montarse y comenzó con un galope endemoniado. Sus tetas vibraban como resortes de alta presión, su pelvis se encorvaba y yo solo le tomaba de las nalgas y le correspondía con un taladrar incesante. Le vi una gota de sudor en su frente a pesar del aire acondicionado, su piel se ponía eriza y ese ruido como chasquido tan alto en decibeles me parecía exagerado, del golpeteo de mi verga entrando y saliendo de esa linda panocha. De repente ella se tomó de los pechos y parecía que se los masajeaba ella misma sin parar las sacudidas violentas de su pelvis contra mi verga. Sentía sus jugos llegar a mis testículos, ella no paró un instante hasta que se fue en contra de mi rostro y sentía su respiración profusa de otro orgasmo más y Natalia gritaba, gemía, a veces parecía que lloraba y de todo lo que decía lo único que lograba entender era esa palabra “dame”, con una cantaleta como si fuese de esos que conllevan los anuncios en las subastas.

    Parecía cansada, pero a los minutos me preguntó: ¿Cómo quieres que me ponga? -Le pedí que siguiera montándome, pero en esta ocasión a la inversa. Después de una primera corrida, en la segunda tengo mucho mejor control y a mi edad y ya ver un culo lindo como el de esta chica, es cuestión de rutina, aunque uno siempre lo disfruta, pero ya no hay esa ansiedad de acabar, es cuestión de disfrutar ese momento, esa cogida. Natalia se puso a la inversa y ella se llevó mi falo a su conchita. Que delicia es ver como se hunde en su cueva, como la apretaba esta chica y como seguía emanando jugo vaginal que a los minutos estaba nuevamente empapado de nuevo. Yo comencé a sobar su culito, a masajear su ojete llenando mi pulgar de sus propios jugos. Ella me preguntó:

    -Ah pícaro… ¿quieres entrar por ahí?

    -¡Me encantaría! ¿Está disponible?

    -¿Tú que crees?

    -¡Me gustaría que estuviese disponible! -le dije.

    -Te lo voy a dar… solo ve con mucho cuidado.

    No cambiamos de posición y Natalia solo se sacó mi falo de su conchita y se lo llevó con sus manos a su ojete. Intentó en esa posición y luego prácticamente se acurrucó sobre mi verga y ella se dejó caer poco a poco hasta sentir que su rico culo me había atrapado parte del pene. Luego se acostó por sobre de mi y mi verga se fue hasta el último centímetro en ese rico y apretado culo. Ella había gemido de dolor, pero ella llevaba el control de la penetración. Solo recuerdo su expresión: ¡Tienes una enorme verga… sí qué se siente!

    En esa posición, ella sobre mi dándome las nalgas, le comencé a sobar su clítoris y con otra mano le tomaba de uno de sus pezones. Ella me lo aprobó diciendo: Si Tony, así… dame así… que rico se siente. – Como ella movía mucho su pelvis en contra de mi verga, yo le tomé del otro pezón y le apretaba todo el contorno de sus pechos. Eso le excitó mucho a Natalia que ella me lo pedía: Masajéame las tetas y apriétame el pezón. – Lo hice por algunos minutos y explotó con un orgasmo que me hizo acabar en su culo. No era solo como lo movía, sino como le vibraba aquella entraña que al igual nos fuimos en una corrida espectacular.

    No sé si por instinto o porque sabía esta chica las condiciones de mi edad, pero ella quería más. No le importó que mi verga haya estado en su culo y comenzó a mamarla hasta volverla a poner erecta de nuevo. Yo quedé al igual admirado, pues mi falo había reaccionado a su estimulo y fue cuando me lo propuso:

    -¿Qué te parece si llamo a mi novio y me hacen doble penetración?

    -¿Tu novio estará de acuerdo?

    -Se lo he propuesto, pero el me dejó la opción que fuese yo que buscara el momento.

    -¿Es tu novio o tu esposo?

    -Vivimos juntos, pero no estamos casados.

    -¿Y… esta es tu fantasía?

    -Si… quiero sentir dos vergas dentro de mi… Quiero que tú seas quien me de por el culo. -me dijo.

    Le propuse que lo dejáramos para otro día y seguimos follando hasta sacarle otro par de orgasmos a esta chica. Tenía unas condiciones físicas para cansar a cualquiera, pero yo tenia la experiencia y también las condiciones para sobrellevarla, pues me alimento bien y al igual me ejercito. Me la volví a coger días después y nunca conllevamos esa doble penetración pues eso de un trío con solo una mujer, no va conmigo. No puedo compartir a una misma chica en el mismo momento… no son parte de mi fantasía. Ella insistió para llevar a cabo sus lujurias, pero bloqueé su número y le colgué cuando me habló por otros teléfonos. Eso no es lo mío: puedo hacer un trío con dos mujeres, pero nunca dos hombres y una mujer… no me atrae para nada. Ese día le pedí sus calzones metálicos de recuerdo, pero no aceptó, pero me dejaría una tanga roja en el segundo encuentro. Natalia es de esas chicas que te agotan sexualmente, pero creo que las dos veces que me la cogí, ella era la agotada y de seguro durmió bien esos dos días.

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  • Profesora haciendo historia (3)

    Profesora haciendo historia (3)

    Mi relación con Bernardo era puramente sexual, creo que nos teníamos el afecto necesario para disfrutar juntos pero nada más. Y yo nunca dejé de pensar que había algo de mercenario de notas en él, pero muy poco y sin egoísmos.

    Un día me contó que algunos compañeros de la clase, lo que según él me deseaban tanto, estaban preocupados por las notas y dependían de aprobar el próximo examen. Me pidió que los ayudara, si podía darles unas clases particulares. La buena voluntad de profesora se mezcló en mi espalda con la tentación que esos muchachos representaban. Le dije que lo pensaría, por ser prudente. Pero él insistió todos los días con el tema hasta que venció mi resistencia y mi sensatez y terminé aceptando. Acordé con los compañeros de Bernardo que pasasen por mi casa el sábado próximo por la tarde. Me arrepentí enseguida pensando lo que Bernardo les habría contado de lo que hacíamos allí, pero era tarde.

    Puntualmente llegaron los tres. Carlos, alto y rubio, Víctor, pelirrojo y simpático, y Guillermo, el más serio del grupo, todos mayores de edad. Todos bien formados como jugadores de rugby, y tan arreglados como si fueran a tomar la comunión. Al verlos pensé; qué cara de niños felices entrando a una juguetería.

    La tarde transcurrió en orden, nos dedicamos al estudio con seriedad. Hubo por supuesto alguna broma inocente y muchas miradas hacia el escote de mi blusa abotonada por delante. Me levante a alcanzarles un refresco y al inclinarme para servir mis tetas quedaron tan expuestas como fijas sus miradas en ellas. Así de fijas, pero en mi culo apretado en una falda abotonada, también estuvieron cuando retiré los vasos y marché a la cocina. Los tres se aparecieron allí para ayudarme a lavar y ordenar, y sentí algunos roces sobre mu cuerpo que no parecían ser accidentales.

    Al regresar al living les propuse dejar la clase de apoyo. Me pidieron que charlásemos un rato y si podían servirse algo del bar. Les dije que sí, sin pensarlo mucho. Conversamos e varias cosas, el colegio primero obvio, pero todo derivó en sus relaciones con las chicas. No se encontraban conformes con ellas y lo complicadas que eran. Pensé que eran jóvenes para decirles que por el resto de sus días iba ser así.

    De pronto Guillermo, recorriendo la biblioteca me dice:

    -Profe tiene le jugo de Twister!

    -Si- contesté- es casi una reliquia, no pensé que lo conocieras.

    -Nunca lo jugué, pero me han contado que es divertido.

    – Sí, depende de con quien se juegue.

    -Que quiere decir con eso?

    -Bueno que hay que conocerse un poco para retorcerse y rozarse con las posiciones del juego.

    -Podemos jugarlo?- dijo Víctor- Nosotros ya nos conocemos

    -Es una tontera- les dije- además hay que descalzarse para jugar sobre el tablero.

    -Dele profe, juguemos un rato- terció Carlos

    No se cómo me dejé convencer, pero al rato estábamos contorsionándonos en el tablero. Debo admitir que estaba divertido pese a que el juego nos había acalorado y mi escote brillaba como un farol.

    En una vuelta quedamos en una posición difícil. Yo estaba con mi cadera de costado, pero mi espalda sobre el tablero. Carlos había quedado en cucharita conmigo, mientras Víctor tenía su cara a centímetros de mi entrepierna y Guillermo hacía un puente dejando su bulto frente a mi cara. Quise levantarme pero lo empeoré. Me giré mis caderas y mi culo sintió el bulto de Carlos apoyándome, mi pollera se abrió por delante exhibiendo mi sexo entangando para Víctor y Guillermo se cayó frotándome el bulto en la cara. Nos reímos pero nadie se movió.

    Guillermo que estaba en cuatro patas bajo su cabeza para mirarme y me dijo: -Está muy linda así, pero podríamos mejorarlo- Entendí rápidamente lo que quiso decir y lo atrapada que estaba. Atiné a desafiarlo –Cómo lo mejorarías?

    Sin decir nada aflojó su pantalón, liberó su enorme verga en mi cara y comenzó a frotarla. Me gustó sentirla así. Carlos me bajó la bombacha y con su pija también desnuda comenzó a frotarla raja de mi culo, mientras Víctor comenzó a chuparme la entrepierna. Ronronee de placer como una gata y me metí en la boca la verga de Guillermo, que lentamente empezó a moverse en mi boca. Carlos rozaba su verga en mi culo y me metía unos dedos mojados, mientras Víctor se tragaba mi cosita entera. Jugamos así un rato hasta que me levantaron y empezaron a desnudarme. Cuando soltaron mis tetas los tres se prendieron a chuparlas y lamerlas mientras me frotaban el culo.

    Los tres parados frente a mí lucían sus vergas jóvenes y grandes. La de Guille parecía la más gruesa y tentadora pero las de Carlos y Víctor eran más venosas. Le di un beso de lengua a cada uno mientras me manoseaban las tetas, la verga y el culo. Me hicieron arrodillarme para que se las chupara. Empecé por la de Carlos, mientras Guille frotaba la suya en mi cara y Víctor me hacía pajearlo. Se las chupé y pajee a los tres deliciosamente. Se acercaron para frotármelas en la cara y luego para que las lengüeteara juntas, me tomaron de la cabeza para guiarme. Estaban gozosos, el sudor del juego les daba más sabor.

    Carlos se sentó en el borde un sillón y me llevo del pelo a tragarme su verga. Víctor empezó a chuparme el culo y meterme los dedos, mientras Guillermo se masturbaba y me sobaba las tetas. Carlos me agarró la cabeza y me hizo tragar su verga hasta la garganta, luego empezó a movérmela cogiéndome la boca y diciéndome -Así putita así… te gusta que te cojan la boca eh?- Lo miré a los ojos con satisfacción y deseo, empezó a moverse más rápido. Mi baba caía hasta mis tetas apretadas entre las manos de Guille. La saliva llegó hasta mi entrepierna y los dedos de Víctor que así mojados los metió en mi culo – que rico culo tenés, para abrírtelo así -Carlos se detuvo antes de acabar y me beso en la boca, los otros dos se abrazaron a mi lamiendo mis mejillas.

    -Profe que rica mina resultó

    -Toda para ustedes- les dije.

    -Toda para lo que queramos?- dijo Carlos

    – Si- les dije- soy para ustedes

    -Sos nuestra puta… -dijo Guillermo

    -Muy puta para mis chicos vergones

    Mis palabras los excitaron más. Me pusieron boca arriba al borde de un futón. Me escupieron y me frotaron el culo y metían sus dedos para ablandarlo. Mientras Víctor se montó sobre mí y frotó su verga en mis tetas, yo las junte y apreté para que se pajeara en ellas; la cabeza húmeda salía y llegaba hasta mi lengua.

    Carlos me metía cuatro dedos y decía -Profe que culazo tiene y se abre lindo- mientras Guille me escupía el aro manoseando mis huevos. Después de un rato, me levantaron y me pusieron en cuatro.

    -Te vamos a coger Profe Putita- Dijo Guille

    -Que rico chicos- Conteste

    -Te vamos a abrir el orto mamita- …-Y te lo vamos a llenar de leche- Prometieron Carlos y Víctor

    -Si, quiero eso… Su profe putita se los ruega.

    Guille me penetró primero mientras Carlos me hacía tragar su verga hasta la garganta –Tragátela toda putita linda, dale que te gusta-. Víctor encantado con mis tetas seguía sobándomelas. La verga de Guille me abría el culo, se sentía más grande de lo que se veía. Me encantaba tenerlos a los tres sobre mí, gemía y hacía mohines por ellos.

    Guille acabó dentro de mí y le dio paso a Víctor que me la enterró de una, haciéndomela sentir hasta el fondo. Le dije a Guille –Dame esa pija enlechada en la boca, quiero tu leche – y me la trague toda, estaba sabrosa y caliente. – Si tómese toda la lechita profe – Después hice lo mismo con Víctor y a su tiempo Carlos, se contuvo y acabó en mi boca y cara. Estaban excitados aún y yo también. Cubierta y llena de leche, que escurría por mis piernas les agradecí –Son divinos chicos y que rica lechita me han dado-

    -Profe usted no acabó…- Dijo Carlos

    – No. Pero me han cogido muy bien. Los quiero mucho chicos-

    -Tiene que acabar profe, dele aflójese… – me pidió Guille

    -Dele hágase una paja para nosotros… -Rogó Víctor

    -Bueno… no se… A ver Carlos andá a mi cuarto y tráeme un dildo con forma humana…

    Carlos volvió con el enorme aparato y me lo acercó.

    -No- les dije sentada al borde del futon con las piernas abiertas y recogidas –Pónganmelo ustedes.

    Se miraron encantados y empezaron a meterlo despacio. Mi culo estaba dilatado y lleno de leche así que entro fácil. –Muévanlo como si me cogieran… ahhh así así…- Les encantó el juego y disfrutaban con el mete y saca. Yo me volví a calentar y a gemir, cuando Víctor me dijo – Dale profe, la paja prometida-. Me empecé a masturbar para ellos con el dildo en mi culo, en manos de Carlos. Víctor y Guille se arrodillaron a mis lados y me hicieron chuparles las vergas mientras miraban cómo me jalaba. Para encanto de todos acabé un montón.

    -Eso profe. Que linda putita es – Decía Carlos mientras juntaba mi leche me la daba en la boca.

    -Su putita esta para complacerlos.

  • La vez que Carlos me destruyó el ano

    La vez que Carlos me destruyó el ano

    Amigos aquí les dejo mi segundo relato gay.

    Hace algunos años, por motivos del trabajo, me fui a vivir a otra ciudad, a la cual mi esposa no quiso acompañarme, así que tuve que vivir sólo en un departamento de la empresa que me contrató.

    Cada quince días regresaba a ver a mi esposa y mis hijos y de esa manera me la pasé varios años sin pensar en otra cosa que en el trabajo. Una de mis responsabilidades era atender a los clientes y más aún a los prospectos de clientes, este detalle es muy importante porque en mis próximos relatos tiene mucha relevancia.

    Como dije anteriormente me dedicaba a trabajar y trabajar y esas salidas me hacían más llevadero el tiempo solo en esa ciudad.

    Llegó un momento que la rutina me empezó a afectar.

    Mi oficina estaba en la casa y había ocasiones que en la noche me pasaba horas y horas navegando por internet.

    En una de esas ocasiones me topé con una página de anuncios de todo tipo y que incluía encuentros sexuales.

    Me llamó mucho la atención la manera en que ahora se podía uno relacionar, sin temor al rechazo y consecuente vergüenza.

    Vi mucho anuncios: heteros, tríos, lesbi, pero el que me llamó más la atención fueron los anuncios gay, unos activos otros pasivos y otros inter. Vi muchos y me excitaba leer la manera en que se describían las personas para lograr algún contacto.

    Me gustó mucho uno que decía más o menos. «Hombre de 40 años, profesionista, bien parecido, alto, delgado y con un pene circuncidado de 18 centímetros más o menos. Soy Inter, me gusta dar y recibir. Busco caballero agradable, más o menos de mi misma edad, no importa el físico, únicamente que le guste el sexo entre hombres, casados, solteros, viudos son bienvenidos» y dejaba su correo electrónico para contactar con él.

    Honestamente, lo pensé varios días, hasta que una noche decidí enviarle un correo electrónico para decirle que estaba interesado en su anuncio.

    La noche siguiente (solamente en las noches visitaba estas páginas), abrí mi correo para saber si me habían contestado. Carlos, así se llama, me preguntó qué edad tenía, como era físicamente, etc. Le envié mi descripción, edad y en fin lo que él quería saber.

    Así estuvimos en contacto por varias semanas y no se concretaba nada y hasta llegué a pensar que era solamente sexo cibernético, porque en esas semanas nos contábamos nuestros deseos sexuales.

    Ya había perdido la esperanza de algo con Carlos que, inclusive, busqué otras opciones que pudieran darse entre los demás anunciantes.

    Recuerdo muy bien fue un viernes, abrí mi correo y ahí estaba un mensaje de Carlos en dónde me invitaba a tomarnos unos tragos en un bar pequeño y discreto. La cita era para el día siguiente, sábado a las nueve de la noche. Se me hizo hacia que el tiempo pasaba muy lentamente por la ansiedad que tenía al querer conocer a Carlos. Y también bastante nervioso porque no sabía con exactitud que iba a suceder en ese encuentro.

    Por fin llegó la hora de la verdad, entré al bar buscando con la mirada a Carlos (ya tenía idea de cómo era). Al principio no lo vi porque el local estaba bastante concurrido, afortunadamente no vi ningún conocido. Me fui directamente a la barra y pedí una bebida. Pasaron varios minutos y empecé a decepcionarme porque creí que no iba a llegar.

    Eso estaba pensando cuando una persona se sienta al lado mío y me pregunta mi nombre, a propósito me llamo Arturo, le digo mi nombre y él se presenta, era Carlos. Las expectativas que tenía con él, fueron superadas, ya que el caballero que tenía enfrente, era una persona educada, amable, gentil y de muy buena conversación. Platicamos de varias cosas mientras disfrutábamos de nuestras bebidas, hasta que llegó el momento de que me preguntó que si deseaba seguir la plática en otro lugar, en un lugar más tranquilo y privado. Le pregunté que dónde le parecía bien seguir la charla y me propuso ir a su oficina que no estaba muy lejos de donde estábamos y que incluso podríamos irnos caminando. Le propuse comprar algunas cervezas y tomarlas mientras platicábamos; pero me dijo que no me preocupara porque en su oficina había alcohol suficiente para continuar. Ciertamente su oficina estaba en un edificio de varios pisos y bastante cerca.

    Él es arquitecto, divorciado y soltero. Cuando descubrió sus inclinaciones sexuales, no se volvió a casar. Llegamos por fin, para esos momentos ya no estaba nervioso, sería por los tragos o quizás por lo agradable y tranquilo que resultaba Carlos.

    Inmediatamente me ofreció un trago que desde luego acepté. Nos sentamos en un sofá de su recibidor y entonces si empezamos a hablar sobre lo que nos interesaba: sexo. Me preguntó sobre mis experiencias gay y le platiqué que ya había tenido varias, pero que ya hacía tiempo de eso y que me excitaba mucho volver a hacerlo.

    Él por su parte, me dijo que ya hacía años era gay, pero que lo disimulaba bastante debido a su trabajo y el que dirán de la gente.

    Mientras platicábamos, él me comenzó a acariciar una pierna, para luego subir lentamente hacia mi entrepierna. Yo ya estaba sumamente excitado y con la verga bien parada. Comenzó a frotarme por arriba del pantalón, yo no hacía nada más que gemir de placer por la sobada de verga que me estaba haciendo. Vio mi excitación y me bajó el ziper, me arremango el pantalón y me bajo el bóxer. Ahí estaba mi erección en todo su esplendor. La tomó en sus manos, la acarició y comenzó a masturbarme para después arrodillarse ante mí y darme una deliciosa mamada. Sentía que iba a llegar al orgasmo y él inmediatamente me apretaba el tronco de mi verga para inhibir la eyaculación, era un experto. Se puso de pie y lentamente comenzó a quitarse la ropa, primero la camisa, luego los zapatos, el pantalón y por último el bóxer. Abajo del bóxer traía un suspensorio que dejaba al descubierto sus nalgas y en su tremenda verga totalmente erecta, circuncidada, cabezona y gruesa, una liga que le apretaba el tronco y los testículos. Todo eso lo vi en segundos y me maraville de ese delicioso garrote. Amablemente me preguntó que quería ser en esos momentos: activo o pasivo. Pasivo le dije, no perdería la ocasión de tener ese hermoso falo en mi boca y en mi ano.

    Así como estaba parado, se aproximó a mí y me ofreció su miembro que golosamente besé, ensalive y trague hasta donde pude y darle una rica mamada. Así estuvimos un buen rato.

    Después de eso, me pidió que me hincara en el sillón, dándole la espalda y ofreciéndole mi culo hambriento de verga. El me acarició mi apretado agujero y no sé de dónde sacó un lubricante que me puso en el orificio para posteriormente meterme un dedo y luego dos que poco faltó para que me viniera ahí mismo.

    Cuando consideró que mi culito ya estaba relajado, me arrimó su falo y lo puso en la entrada de mi ansioso culo ¡¡no tenía idea de lo iba a sufrir!! Sentía los piquetes atrás tratando de invadir mi ajustado ano, que sentir el intruso, se cerraba instintivamente. Tuvo mucha paciencia y por ningún motivo bajó su enorme erección, me pidió que me relajara y que aflojara el cuerpo para así cooperar. Me relajé un poco, e inclusive guíe su verga a la entrada de mi culo. Poco a poco, con la ayuda del lubricante y las embestidas de Carlos, fue abriéndose mi cola para darle paso al intruso. Cuando por fin su enorme palo traspasó mi esfínter, tuve un dolor espantoso y grité muy fuerte al sentir desgarrado mi culo. No había vuelta atrás, ya estaba empalado, porque además, me tenía bien sujeto que no podía moverme para ningún lado.

    Gentilmente espero un tiempo considerable mientras se me pasaba el dolor, cuando me fui acostumbrando a estar ensartado, él poco a poco fue empujando más y más, suavemente hasta llegar al fondo. Me dijo, ya la tienes hasta el tronco, me voy a mover lentamente. Si te duele mucho me dices para parar. Yo no podía hablar así que le contesté con un movimiento de cabeza. Carlos empezó a sacar y meter lentamente su enorme trozo, me seguí doliendo pero ya lo soportaba más, así que no dije nada cuando arreció sus movimientos. Perdí el sentido del tiempo, lo que si es que el dolor dio paso al gusto que sentía por la tremenda cogida que me estaban dando. Él arreció más sus embestidas y de repente con un arrimón bastante profundo y fuerte Carlos me inundó el culo con su ardiente leche. Permaneció un rato más hundido en mis entrañas. Me ofreció otro trago, pero yo estaba desmadejado y con el culo adolorido que no se me antojaba nada. Se acercó a mí y me dio un beso dulce en la boca y me agradeció por haberle proporcionado, según él, la mejor cogida de su vida.

    Como pude me levanté y me fui al baño para asearme y ahí me di cuenta que tenía el culo sangrando y que me corría por las piernas parte de su semen. Me limpié lo mejor que pude y regrese al recibidor para vestirme.

    Platicamos un rato más y salimos de la oficina. Me di cuenta de la hora y me fijé que habíamos estado cogiendo más o menos dos horas.

    Cada quien se fue a su respectiva casa. Yo solamente quería acostarme y dormir, estaba muy cansado y adolorido. Me dormí pronto y al otro día, domingo, me levanté muy tarde. Tenía sentimientos encontrados. Me daba vergüenza haber sido penetrado y por otro lado feliz de haber logrado la fantasía que tenía de ser cogido por un enorme falo. El dolor me duró toda la semana, pero cada vez que recordaba como me cogió Carlos, sentía un hormigueo en el ano.

    A propósito no abría mi correo, era la única manera de comunicarnos. Cuando por supere el impacto que me causó el encuentro, una noche por fin abrí el correo y encontré varios mensajes de mi cogedor dónde preguntaba que como estaba. Le ofrecí disculpas por no contestar sus mensajes a tiempo y le expliqué de mis dudas por lo que había pasado. Para no aburrirlos, les diré que nos seguimos viendo varias veces más, hasta que por fin decidimos rentar un departamento en el cual nos veíamos dos o tres veces por semana. A veces él me cogía y otros ocasiones yo era el activo. Tuvimos muchos encuentros durante dos años que duró nuestra relación, pero aún recuerdo esa primera vez que me penetró y me destrozó el ano.

    Saludos querido Carlos, en donde estés…

  • Mi amiga del trabajo y su vagina peluda

    Mi amiga del trabajo y su vagina peluda

    En un antiguo trabajo tenía una compañera psicóloga con la cual tenía poca relación laboral, pero un día fuimos enviados a una capacitación a otra ciudad y ahí empezamos a socializar un poco más, todo normal. Al terminar la capacitación fuimos a comer junto con otro compañeros del trabajo y en la plática mencione que yo me quedaría en esa ciudad por equis motivo, y ella menciono que se regresaría a su ciudad en el camión, terminando de comer la lleve a casa de una amiga de ella y nos despedimos.

    Minutos después de llegar a mi casa me envía un mensaje que había cambiado de planes que se quedaría en la ciudad y me invitaba al cine, a lo cual accedí, pase por ella y fuimos al cine, en la película todo normal, salimos y fuimos por unos tragos, ella empezó a tomar más que yo y a platicar de su vida.

    Salimos y ella un poco borracha le dije que siguiéramos tomando, a lo que accedió, me pare en una tienda y compre más alcohol y una reserva de condones por si se llegaba a requerir. Subí a mi auto y le explique que era peligroso manejar y tomar, por lo cual le dije que fuéramos a un hotel y ahí seguíamos nuestra fiesta, accedió.

    Lógicamente me metí en un motel, seguimos tomando y poco a poco nos fuimos acercando, hasta que nos empezamos a besar, metí mi mano en su pantalón y sentí lo mojado de su peluda vagina, la desnude por completo y comencé a mamarle la vagina, sin importar lo peluda que era, y luego empecé a penetrarla, pareciera que tenía mucho sin coger ya que gemía como una puta y pedía más, la puse en todas las posiciones y termine en su espalda.

    Al día siguiente despertamos y lo primero que esperaba era la típica disculpa de una mujer arrepentida, pero en su lugar encontré a la misma puta deseosa de verga, por lo cual la volví a coger como se lo merecía.

    Después de eso platicamos por mensaje sobre que era la relación y ambos accedimos a que era una relación de solo sexo, por lo cual cuando ella quería me llamaba y cuando yo quería la llamaba, solo coger platicar un rato y despedirnos.

    Un día la invite a mi casa y llego con una tanga deliciosa, la penetre a gatas y la muy puta pedía más y más.

    A todo esto nunca me la quería mamar.

    Pero llego un día donde estaba borracho yo, le pedí coger, y literal la obligue a mamármela, se nota la inexperiencia en ella pero lo disfrute como una animal, para posteriormente mamarle la peluda vagina.

    Seguimos así durante un tiempo, hasta que ella tuvo una relación y todo termino (alguna que otra vez la cogí con todo y que ella tenía novio).

    Hoy me sigo masturbando recordando aquellas grandes cogidas que le daba a esa puta.

  • Sexo con el señor desconocido que lee en la esquina

    Sexo con el señor desconocido que lee en la esquina

    Buenas tardes, es mi primer relato con ustedes y espero que de muchos, ustedes me dirán si les gusta o no y si quieren más, por acá llueve y no me queda de otra que contarles lo de ayer: soy Natalia, morocha de grandes senos y nalgas, algo gordita alrededor de 80 kilos, pero mido 1.74 así que los oculto bastante bien, soy una persona reprimida sexualmente por unos años ya que tenía una pareja mucho mayor que yo.

    Esto empezó así, anoche llovía bastante y yo empecé con un juego sexual, lentamente a tocarme y empezar a sentir un fuego incontrolable en mis partes, tanto que me hacía falta alguien que me complaciera, fue así que salí en busca de algo o alguien.

    La lluvia caía sobre mí y me tenía empapada y de muy poca ropa me puse un vestido corto y fino que hiciera traslucir todo mí cuerpo, llegué a la esquina y había un hombre que suele estar allí, solo que los días lindos de clima, se sienta, toma un libro y queda allí horas leyendo algo que para mí es sin sentido, pero siempre que cruzo lo veo y este me queda mirando fijo, siento placer de ver su mirada en mí cuerpo, no sé qué hacía ese día bajo la lluvia, pero sé que lo iba a aprovechar.

    Camine rumbo a él así toda mojada y le pedí abrigo, «Perdí la llave de mi casa» fue mí excusa para así seducirlo, me agaché y le mostré todos mis pechos a los que él no pudo contenerse y mirar, ya sabía que iba a caer en la tentación. Por suerte vivía cerca, más de lo que yo creía y allí entré, mojada, marcando todos mis atributos a su casa, con un desconocido que me tentaba a probar.

    Me ofreció una toalla a la que accedí con placer y me desnudé en su frente, no se pudo aguantar y suspiró. Me le acerqué y paré de frente agradeciéndole con un beso en la boca y él respondió muy apasionado, yo tapada por la toalla la cual dejé caer, él me miró, me agarró, llevó para otra pieza. Me apoyó tiernamente contra una mesa y empezó a recorrer, esa lengua pasaba por todos lados y se depositó en mis tetas, que rico las chupaba me hacía sentir una loca, le agarraba la cabeza para más presión y placer.

    Bajó su mano y empezó a tocarme con los dedos, empezó con uno y luego dos, no podía parar se sentirlo y querer arrancar yo a recorrerlo, a lo que no accedió y empezó a bajar a recorrérmela toda con la lengua, que placer, él sí que sabía lo que le gusta una mujer.

    Yo lo miraba y estaba pronta para que me la pusiera, ya quería probar eso que se veía por el pantalón y era hermoso, me llevó con sus dedos y lengua hasta llegar a mí primer orgasmo, me recorría de arriba a abajo dedos y lengua por adelante y por atrás “aaaah, me voy a acabar en tu boca” y me dijo “eso es lo que busco, quiero sentirte acabar en mi, eso es lo que buscaba desde la primera vez que te vi, quería cogerte”, yo le dije que quería más, conocer eso que podía tocar en algún que otro manazo y me contestó que NO, que la próxima sería, que ahora solo iba a sentir placer yo.

    Me dejó loca, caliente y apasionada de ese hermoso sexo oral que me dio.

  • Me cogí a la esposa del vecino que cobra el agua

    Me cogí a la esposa del vecino que cobra el agua

    Vivimos en un departamento algo antiguo. El servicio de agua es con un medidor común y desde que llegamos a vivir en el edificio, una de las familias antiguas se encargaba de cobrar en cada departamento y pagar en la empresa. Al llegar a vivir lo hacía un anciano ya jubilado, que encontraba en esa actividad una distracción para su casi infinito tiempo libre.

    Cuando ellos vendieron y se mudaron, otra de las familias antiguas “heredó” el trabajo de cobranza y pago. Lo hacía un señor bonachón, Alfredo, de más de 50 años, quizás bordeando los 60, pero a todas luces en el paro. Sin empleo conocido, lo que todos sabíamos era que su esposa, a la que casi nunca veíamos, era quien trabajaba en ese hogar.

    Luego de un año o algo más del nuevo método de cobranza, un día me llama una señora, diciéndome que era María, la esposa de Alfredo, que él había viajado y no podría realizar el cobro ese mes. Me preguntó si podría subirle el dinero de pago a su departamento. Alfredo visitaba departamento por departamento cobrando, y me pareció correcto que no estando él, subiera a dejar el dinero. Lo hice.

    Toqué la puerta del apartamento y la señora abrió. La saludé con respeto pues debería tener unos 15 años más que yo, entre 45 y 50 años. La había visto fugazmente algunas veces, pero sin prestarle atención. En ese momento rápidamente me di cuenta que se encontraba muy bien conservada. Al momento que llegué estaba recién bañada, con un short y un polo que permitían ver que iba al gym y mantenía una excelente figura. Sin más palabras le entregué el dinero, me agradeció y me retiré.

    Tres meses después me escribió un mensaje de texto (no había whatsapp esos años), diciéndome que su esposo había vuelto a viajar y si le podía llevar el dinero. Lo volví a hacer. La volví a encontrar duchada, en short y polo. Un polo que permitía ver que no llevaba brasiere y dejaba muy expuestos sus firmes senos. No pude evitar mirarla con algo de deseo. Ella ni se inmutó. Recibió el dinero y me retiré.

    Me dejó muy caliente. Bajé e hice el amor con mi mujer, aprovechando que mi hija dormía. Me tranquilicé y olvidé el incidente. Al día siguiente, que era domingo, al regresar de comprar el pan para el desayuno, me encontré a la señora en el ascensor, con muchas bolsas, llegando del supermercado. Me ofrecí a ayudarla y aceptó. Subí hasta su apartamento, dejé las bolsas y me retiré a mi departamento.

    A los pocos minutos recibí un mensaje de texto de ella, agradeciendo mi amabilidad. Le respondí cortésmente, diciéndole algo así como que “era un placer ayudarla”. No me respondió.

    Al día siguiente me envió un mensaje de “buenos días vecino, que tenga un lindo día”. Le respondí igual. Estuvimos así, intercambiando mensajes por una semana o algo más, donde me hizo saber que su esposo seguía de viaje. Sentí que era una insinuación y me ofrecí “para ayudarla en cualquier cosa que necesitara mi apoyo”. Se quedó en silencio unas horas y luego me agradeció con un mensaje.

    Al día siguiente, mientras estaba en el trabajo me escribió y me pidió si podía ayudarla a mover algunas cosas pesadas en su departamento. Justo esa tarde mi esposa iba con mi hija a una fiesta infantil y yo estaría sólo en casa por algunas horas. Acepté de inmediato y pasé la tarde en la oficina completamente excitado. Imaginaba muchas cosas, pero no sabía que podía suceder en el departamento de María.

    Al llegar el edificio donde vivo, fui a mi departamento. Le escribí a María diciéndole que estaba listo. Me respondió diciéndome si podría subir en 10 minutos. Le dije que sí. Me saqué la ropa formal de trabajo y me puse un short y un polo, con zapatillas. Pasados los 10 minutos, subí hacia su departamento.

    Como de costumbre, la encontré en short y polo, sin brasiere. Me recibió con un beso en la mejilla y me pidió que la acompañe a su habitación. Había dos cajas con ropa y algunas otras cosas, que quería mover a un pequeño almacén. Al moverlas me di cuenta que no pesaban más de 10 kilos cada una y que una mujer fitness como ella las podía mover sin mayor problema. Eso me excitó e hizo que tuviera una erección.

    María vio mi erección, que resaltaba en el short y me dijo sonriendo “te has excitado”, le dije que sí y me reí con algo de nerviosismo. Hasta ese momento no sabía qué sentido tomaría nuestro encuentro, pero ella, rápidamente me hizo saber cuál era el camino a seguir.

    Se acercó a mí. Me besó y con su mano cogió mi verga sobre el short. Con la habilidad de 30 o más años cogiendo, la sacó rápidamente y comenzó a correrme mientras nos besábamos. Me condujo hacia su habitación besándome y masturbándome, me acostó sobre la cama. Se lanzó a mamar mi verga sin perder tiempo. Sentí su lengua recorrerla con una habilidad que me hizo volar rápidamente.

    Mientras la señora María mamaba mi verga se fue desnudando. Confirmé que no llevaba brasiere, pero me di con la sorpresa que debajo del short no llevaba calzón, ni tanga ni nada. Ya desnuda se montó encima de mí y se introdujo mi verga en su muy jugoso coño de mujer madura. Cabalgaba con fiereza y tras unos minutos en esa posición se levantó un poco y con sus manos acomodó mi verga en la entrada de su culo.

    Mientras ella se sentaba sobre mí, entre en su culo en un solo empujón. En un instante tuvo toda mi verga entre sus nalgas, ella tuvo un orgasmo que la hizo gemir como una puta. Siguió moviéndose y al rato se levantó. Se acomodó en perrito sobre la cama e instintivamente me levanté y me acomodé detrás de ella. Le introduje la verga directamente a su culo. En esa posición podía apreciar perfectamente la firmeza de sus nalgas y muslos. La estrechez de su cintura. Su piel cuidada y sentir su aroma de “señora decente”.

    Pero, movido por la calentura, comencé a decirle “señora María es usted una puta de mierda” eso la excitó más, comenzó a gemir y tuvo un segundo orgasmo anal. Eso me envalentonó y cuando sentí que aceleraba el ritmo para un tercer orgasmo le dije “es una perra que le pone los cuernos a su marido” y ella se soltó, “si se los pongo. Alfredo es un cornudo”. Lo repitió varias veces y llegamos juntos.

    Exhausto me tire en la cama, esperando retozar un momento. Pero ella se levantó y me ordenó indignada que me fuera. Me vestí sobre la marcha y volví a mi departamento.

  • Ella, el negrito y yo, calentamos a nuestros maridos

    Ella, el negrito y yo, calentamos a nuestros maridos

    No dormí de lo caliente que estoy… me toqué toda la noche… me la hubiera chupado, yo misma!

    Tuve varias imágenes del verano pasado…

    Una fue la de la casa quinta que alquilamos con una pareja amiga… Yo llevaba a la otra mujer a tomar sol en los camastros y vos y el marido nos miraban… estábamos en la pileta y yo le dije que le hacía masajes, si ella quería.

    Le decía venís… Vamos

    Te voy a mostrar algo…

    La acostaba en un camastro y vos y él preparaban el almuerzo…

    Un ventanal, hacía de gran mirador de lo que planeamos hacer antes de que ellos lleguen… nos podían ver

    La acostaba y le digo…

    Escúchame con los ojos cerrados…

    Te voy hacer un masaje y vos irás llevando esto a otro plano, tomamos buen vino blanco.

    Estaba con traje de baño… yo toples y tanga…, me dice que hermosos pechos tenés, son amplios grandes y ese lunar en tu pezón izquierdo es muy sexy, no me molesta que mi marido te lo mire…

    Puse música suave.

    Aceites y frutas frescas.

    Comencé a masajearla. Toda suavemente, ella respiraba con profundidad y derramaba un poco de vino frio sobre ella y nos reíamos.

    Mis manos suaves llegaban a su vientre donde el traje de baño ajusta… con suavidad mi dedo lograba entrar debajo de la ropa.

    Los pezones se le ponían duros .y note que manchaba la tanga con fluidos.

    Se excitaba!!!

    Mis pezones le apoyaban la espalda y lentamente me trepaba sobre ella.

    Apoyo mi vagina en sus muslos… Ella no decía nada.

    Comienzo a frotar mi cuerpo junto al de ella… queda de costado… lo hago así para ustedes, me calienta que nos miren.

    Deseo que se les ponga la pija bien dura y se sientan invitados.

    Le corro el traje de baño y sus pezones quedan descubiertos.

    Los acarició ella goza… y la besó integra.

    Ven como mi lengua se los chupa y muerdo, chupar pezones es lo más bello que puedo hacer para comenzar a mojarla, amo chupar los míos mientras me toco, y te encanta!

    Mientras comienzo a masturbarla, me miras, tu cara se transforma, y la del marido de ella se torna roja y caliente.

    Abre las piernas me pone una pierna encima y saco de una caja previamente preparada al negrito, mi consolador negro y gordo, venoso y muy real.

    La cojo cada momento más duro, amo ver leche de hembra en un consolador negro… probar esa concha no solo con la lengua, sino también sobre mi negrito…

    Bajo y se la chupo mientras le meto el negrito… ven todo ustedes.

    Ella grita y me dice seguí, seguí, no imaginaba esto!

    Le como la concha entera, mi lengua entra, la muevo como una pequeña pija suave.

    Y el negrito va al culo, si, si, así lengua y negrito.

    Como acaba esa mujer… me pongo más loca…

    El, mira a su mujer gozar y te dice es fantástica tu mujer… ni conmigo grita así…

    Se muestran la pija, ustedes se la miran y saben que nos cogerán a las dos… eso es lo que quiero.

    Y le decís Nairin nos llamará!!!

    Camino abierta de piernas sobre ella… ella tiene clavado el negrito y mira mi concha roja y mojada desde su perspectiva acostada sobre el camastro.

    …y le pongo la concha en la boca, chúpala nena, así como yo te la lamí…

    No sabe… y le enseño.

    Chúpala suave… abrila con la lengua… Rodéala.

    Mete la punta… como una pija y con el dedo estimula.

    Aprende rápido la muy puta.

    Y le digo… nos miran… ellos están muy calientes… nos desean… y yo deseo ver cómo te cogen los dos…

    Vos convences al marido y salen… bien

    Los dos salen con las pijas duras…

    Y me hago a un costado y filmó.

    Se la cogen tan rico.

    Doble penetración.

    Chupa las dos pijas.

    Me mira… yo la dejé muy puta.

    Me llama… Dejo fija la cámara.

    Me pide chúpasela a mi marido.

    Y mientras vos la coges por el orto .el marido le chupa la concha…yo se la trago al marido.

    Lo tiene gordo y cabezón, lleno de leche para las dos.

    Entera la trago y le meto el dedo en el culo.

    Me como las bolas… él chupa esa concha con locura… huevos lo rozan esa concha caliente…

    Sabes que quiero ver esa pija dura en tu culo… me miras me haces gestos

    Y la corro… sigo chupándola… esa conchita… vos me haces el culo y él te toca agradecido, acaban sobre nosotras, les propongo seguir cogiendo.

    Cogemos todo el día… ustedes nos miran y yo sigo garchándola…

    Se me juntan las leches en la lengua, la de ella con la tuya y la de él, mi cuerpo está repleto de semen, ella igual y la lamo integra, ustedes salen de la pileta van a preparar tragos y ella llora sobre mí de tanto placer, toco su vulva hinchada, esta tan inflamada y activa, nos besamos, me encanta esta esta mujer.

    Quedamos en vernos, pero esta vez, solas y en otro relato!

  • ¡Te amo cabrón!

    ¡Te amo cabrón!

    -No me mires así, sabes que lo estabas deseando. Sabes que ese oscuro deseo lleva tiempo creciendo en el rincón más escondido de tu mente donde habita la puta que no quieres que nadie vea, pero donde no has podido esconderte de mí.

    -Sí justo ahí, espera que te la aparto. Usa esa lengua de putita que tienes y limpia con cuidado, mira como como me los has dejado llenos de babas. Chisss, no rechistes, te soltaré las muñecas cuando yo quiera, recuerda que ahora eres mi nena sumisa.

    -Como te iba diciendo no ha pasado más que lo que era inevitable que pasase y la verdad es que estás preciosa con esa carita colorada llena de semen y el rímel todo corrido. Que sepas que lo has hecho muy bien, has aguantado perfectamente con mi polla enterrada en la garganta, he podido contar hasta diez tan lentamente como me ha dado la gana varias veces antes de sacarla para dejarte respirar. Por cierto, buen control de las arcadas y esas babas son tan espesas y abundantes como siempre las había imaginado, ya ves como me has puesto.

    -Sí, así, un poco más abajo, que quede bien limpia.

    -La verdad es que te confieso que yo también llevaba tiempo con ganas de follarte esa boquita golosa que tienes y has cumplido mis expectativas al cien por cien. Ven mira, fíjate como caben los cuatro dedos, sí así, relaja la mandíbula. ¿Ves que bien? En esta boca caben tres pollas juntas y tú tan contenta. Abre la boquita y saca la lengua. ¡Qué guapa! ¿Quieres que te escupa? No digas nada lo veo en tus ojos, claro que quieres, aquí tienes tu premio.

    -¿Te gusta verdad? Contesta, puedes contestar si te pregunto.

    -Sí, me gusta.

    -Sí me gusta cabrón. A mi me tratas de cabrón, ya te lo he explicado.

    -Sí me gusta so cabrón.

    -Ya lo sé qué te gusta, faltaba más que no te gustase. Y esto también te va gustar, vamos a limpiar los lefazos de esa carita. ¿Ves? Los recojo con el dedo y los llevo hasta tu boquita para que te los tragues. ¿A que están ricos?

    -Umm muy ricos cabrón.

    -Vamos a ver si lo que dices es totalmente cierto o no. Ven, levanta, yo te ayudo. ¿Ves estos dos dedos?

    -Sí, los veo.

    -Recuerda contestar de forma adecuada o no tendrás tu premio. ¿Qué dedos son?

    -El anular y el corazón cabrón.

    -Muy bien, muy bien, eres muy lista. Pues estos dos dedos son mi detector de mentiras, veamos como tienes el coño. ¡Joder, si estás chorreando! Como cuchillo caliente en mantequilla, no mientes, no. De verdad que te ha gustado comerte mi polla y tragarte toda mi lefa. ¿Crees que debería darte un premio?

    -Sí, por favor.

    – ¿Cómo? ¿Saco los dedos?

    -Cabrón, sí por favor cabrón, dame mi premio.

    -¿Ves que bien sabes pedir las cosas cuando quieres? ¿Quieres correrte?

    -Quiero correrme cabrón, por favor, deja que me corra.

    -Creo que te lo mereces. Probaremos así, de pie y con solo estos dos dedos formando un gancho. Estoy seguro de que será suficiente. ¿Tú que crees?

    -No lo sé cabrón.

    -Claro que será suficiente, yo si lo sé. Ven aquí que te lamo esa cara. Umm, me gusta el sabor salado de tus lágrimas. ¿Estás lista?

    -Sí cabrón, no me hagas esperar más por favor.

    -Está bien, seré un poco rudo, pero este coñazo que tienes aguantará sin problemas. Tú solo relájate y no te preocupes, yo te sujeto. Hasta diez muy despacio. Así, fuerte y duro estimulando el punto g con mis dedos… plas, plas, plas, uno, dos, tres…

    -Ahhh, umm.

    -Cuatro, cinco, chop, chop, chop, seis…

    -Ay, ay que gusto, que me corro.

    -Aguanta un poco, solo un poco. Siete, ocho, plas, plas, plas…

    -Ay, ay, que me meo, que meo de gusto cabrón.

    -Ya casi, ya casi, nueeeve, chop, chop, chop y diez.

    -Ahghh, ummm…

    -Muy bien, muy bien, así tranquila, tiembla cuanto quieras que yo te sujeto. Mira como te has corrido, mira como has puesto el suelo so putita.

    -Ay joder, me he meado, me he meado de gusto cabrón. ¿Qué me has hecho?

    -¿Te ha gustado entonces? ¿Estás contenta?

    -Me ha encantado, jo que gusto, que flojera, ay si no me aguantas me caigo de gusto cabronazo.

    -Te has portado bien y has tenido tu premio, tu cabrón sabrá recompensarte siempre que te portes bien. Pero mira como has dejado el suelo, esto tienes que limpiarlo y las putitas como tú limpian con la lengua, ya lo sabes. De rodillas ahora mismo y me dejas el suelo como una patena. ¿Me amas amor?

    -¿Te amo cabrón!

    -Pues a guardar silencio y lamer meados mientras yo espero aquí sentado en el sillón. Y asegúrate de enseñarme en todo momento ese culazo que tienes bien empinado. A ver si se me ocurre que hacer con él mientras me limpias este desastre.

  • Masajes prohibidos

    Masajes prohibidos

    Conocí a la hija de mi mujer cuando ella era una niña, con los años construimos una relación de padre e hija.

    Ella a sus 22 años era una princesa, delicada, bella pero también tremendamente sexy. Ella aún seguía pidiéndome mimos como cuando era pequeña, seguía siendo pegota conmigo, por lo cual a veces le hacía masajes en sus pies y espalda. Una tarde, estando solos en casa, ella me pidió masajes, me dio una crema que quería que le pase y yo accedí.

    Comencé por sus pies, ella es la única persona a la que le he tocado los pies, me dan mucho asco en general pero no los de ella que hasta puedo besar. Ella boca abajo sobre su cama, vestida con un short muuuy corto, de esos que dejan que parte de sus nalgas escapen por debajo y muy ajustados marcando cada parte de su anatomía y en su torso una demerita sin mangas blanca y corta, de las que dejan la panza al descubierto. Luego comencé a subir, pase a sus pantorrillas, parte trasera de sus rodillas, parte trasera de sus muslos.

    Lo hacía suavemente pero con firmeza. En todo momento no podía dejar de mirar su culo, hermoso, parado, firme, asomando por debajo de su short, el cual se hundía en su culo profundamente. Cuando subí más, me detuve antes de llegar s sus nalgas para pasar a la espalda. Le dije que se sacara la remera para que fuera más fácil, ella manteniéndoselo boca abajo se la sacó y no tenía corpiño debajo. La recorrí de arriba hacia abajo. Ella largaba suaves gemidos de placer y relajación. Cuando pasaba a la altura de sus pulmones estiraba al masaje lateralmente, por lo que mis dedos pasaban por sobre la parte lateral de sus tetas. Mis ratones imaginaban de todo a esa altura, mi pija saltaba dentro de mis pantalones de gimnasia, si ella se hubiera volteado hubiera visto inmediatamente mi erección.

    Continué con su espalda bajando hasta alcanzar su cintura, baje un poco su short, no mucho, pero lo suficiente para que se vea el inicio de su raya y masajeaba la zona.

    Solo quedaba su culo de su parte trasera, así que volví a las piernas y esta vez subí mas, abro un poco sus piernas para poder masajear la parte interna de las mismas, cada vez mas arriba, hasta que el movimiento de mis manos llegaba a tocar su concha mientras mis dedos sostenían firmemente sus piernas. El ser el short tan corto y cavado, desde donde estaba podía ver parte de los labios de su conchita y con mi mano los tocaba en los masajes.

    Le pregunte si no quería sacarse el short, para así le podía hacer masajes y pasar la crema por su cola. Ella accedió y me dijo, sácamelo así no me muevo. Por lo cual se lo baje y quite muy suavemente.

    Ahora tenía frente a mi su hermoso culo con esa tanga diminuta. Comencé a frotar con la crema sus glúteos en forma circular, luego con mis dedos gordos tomaba las nalgas y en el masaje las iba abriendo, pudiendo ver sus labios vaginales y también la sombre de su ano por debajo del hilo de la tanga.

    Comencé a sentir olor a sexo que emanaba de su concha, estaba seguro que se estaba mojando. Con mis manos empecé a pasar por debajo de ese hilo de tanga pasando el canto de mi mano profundo en la raya de su culo, cada vez más abajo, ella permanecía con los ojos cerrados y daba suspiros de placer. De pronto, en esos masajes mi dedo meñique se introdujo en su concha. Estaba empapada, retire mi mano y lo olí profundamente y deje sus fluidos en mi boca. Que exquisito sabor, quería comerle la concha en ese mismo momento.

    Continué con los masajes en la zona y poco a poco fui pasando toda mi mano e introduciendo otro dedo, tocaba suavemente su clítoris. Le baje la tanga para que dejara de molestar y comencé a masturbar a mi hija.

    Su culo se veía hermoso, su ano de color claro y pequeño, su concha depilada completamente, rasada y con un olor y un sabor exquisito.

    Por primera vez hable y le pregunte si le gustaba, “me encanta pá” me respondió. Me coloque detrás de ella y hundí mi cabeza en su culo y concha, los recorría con mi legua haciéndola arquear de placer. Hundía mi nariz en su ano mientras con mi legua saboreaba su concha y mis manos subían para acariciar sus tetas, firmes y con sus pezones bien duros. Sus fluidos llenaban mi cara y mi boca.

    Me desnudé mientras seguía pajeándola y chupándole bien la concha y el culo. Ella tuvo un orgasmo en ese momento y comenzó a hacer fuerza pasa sacar mi cabeza de ahí, la di vuelta y volví a la carga. Ella no podía resistirse, tomo mi cabeza con ambas manos y la apretó contra su concha. Yo llenaba mi mano de saliva y la pasaba por sus tetas mientras ella me mantenía firme la cabeza chupándole la concha.

    Sus gemidos ya eran muy fuertes, hasta que me dijo de golpe, como descargando algo contenido “siiii paaa, chupáme bien la concha paaa, chupále la concha a tu hijaaa, seee, aggg, chupáme pa chupámeeee aggg” y se estremeció en un orgasmo entre jadeas que eran casi gritos.

    Yo me pare, con mi pija hinchada, babosa y latiendo frente a ella, ella se sentó y comenzó a olerla, se la refregaba en su cara, la pasaba por sus labios, sus mejillas, su nariz y luego comenzó a chuparla. Pasaba su lengua por el glande mientras la apretaba lo que hacía que las venas se hincharan aún más. Apenas le entraba en la boca, pero igual lo hacía, me pajeaba en sus labios y lengua mientras me miraba a los ojos. Ella sintió que no iba a aguantar mucho, ver a mi hija chupándomela así era demasiado morbo, yo estaba demasiado caliente, al notarlo ella solo dejo su lengua afuera, su boca entre abierta apoyando sus labios en la cabeza de mi pija y me pajeó ahí, Inunde su boca de semen y ella continuó la paja pasándoselas por toda su cara. Cuando termino de exprimir la última gota de semen de mi, su cara era una máscara de leche, trago lo que tenía en la boca y junto con sus manos lo que había caído en sus tetas y también lo puso en su cara mientras lo olía.

    Nos fuimos a bañar, yo la enjabonaba a ella y ella a mi. Por supuesto volví a tener una erección, comenzamos a besarnos apasionadamente en la ducha, comencé a chuparle las tetas, esos hermosos y duros pezones y ella me pajeaba. La gira y comencé a refregar mi pija en su culo, de pronto ella me dije “pa, me vas a coger? Soy virgen por el culo”, mi respuesta es que moría por penetrarla, pero que si quería seguir dejar de ser virgen anualmente podíamos probar por el culo, me agache y le lamí bien el ano, cerramos la canilla y así mojados como estábamos la lleve a su cama.

    Mientras ella me chupaba nuevamente la pija yo en posición 69 le mojaba y le abría su ano con mis dedos, poco a poco iba introduciendo más mi dedo del medio, luego mi dedo índice y el del medio juntos y con ellos iba introduciendo y abriendo y mojando con mi saliva. A ella le encantaba, pareciera levantar cada vez más su culo y se tiraba para atrás haciendo que mis dedos penetren más. Le coloque mi tercer dedo y fui presionando para que los tres fueran lo más profundo que se podía.

    Su ano iba abriéndoselo y lubricándose para recibir mi pija. Me coloque detrás de ella, puse una almohada en su vientre y luego de otra lamida dejando mucha baba, coloque mi pija que ya estaba llena de saliva de mi hija en la puerta de su culo y presione suavemente mientras dejaba caer mas saliva sobre la zona.

    Con algo de esfuerzo entró la cabeza, ella pego un pequeño grito pero lo contuvo, yo deje un segundo la pija quieta en su culo y luego empuje un poco mas, otro pequeño grito, la saque suavemente, volví a chupárselo, metí nuevamente mis dedos, ahora entraban mucho mas fácil, ella volvió a encenderse y a empujar su culo contra mis dedos para que entren mas, cuando lo vi bien abierto y relajado volví a meter mi pija, ahora con un empujón mayor y entro hasta la mitad y comencé con el entra y saca suave y cada vez mas profundo. Vi que ella comenzó a disfrutarlo plenamente, yo no la sacaba del todo para no generarle dolor pero con la pija bien adentro hacia un entra y saca cortito pero con fuerza.

    Cada vez hacia el mete y saca con recorrido mas largo, seguía escupiendo para mantener bien lubricado. El olor a sexo impregnaba la habitación, mi jadeo y sus jadeos resonaban fuerte, casi gritos como animales. El culo de mi hija ya estaba completamente abierto y yo ya bombeaba con fuerza en su orto, mi pija empezó a latir dentro de su culo cada vez mas fuerte y con mas frecuencia hasta que acabé. No paraba de largar chorros de semen dentro de su culo que se veía rojo a esta altura. Me recosté sobre ella, nos besamos y a medida que la pija se iba achicando fue saliendo sola de su hermoso ano.

    “Te amo pa, fue hermoso” me dijo, “te amo hija” le dije. Nos fuimos a bañar nuevamente y si, definitivamente a partir de ahí nuestra relación cambió.