Blog

  • El crucero (08): Zuleia y Margot: Jugando con fuego

    El crucero (08): Zuleia y Margot: Jugando con fuego

    Tumbada en un rincón junto a cornuda i nuri, esperas a que te vengan a buscar, estás agotada, exhausta, te duelen todos los músculos de tu cuerpo, y más ahora tras un rato de descanso, con los ojos semicerrados, amodorrada y adormecida, notas como tiran de nuri, es la primera que se llevan, luego es cornuda a quien arrastran por una de sus patas, y finalmente uno de los marineros, agarra tus tetas, las retuerce para que te despiertes y tirando de ellas, te lleva hasta el camarote de tu dueña, dejándote caer ante la puerta, luego llama y se va sin esperar respuesta.

    Enroscada en el suelo, esperas paciente y sumisa un buen rato hasta que la puerta se abre, Nuria te sonríe, entras a 4 patas, ella te mira, acaricia tus heridas, tus azotes, y tras darte un beso largo y profundo, te dice que es hora de prepararse para la cena. Tú asientes con la cabeza. Te lleva a la bañera, te pones a 4 patas dentro y con el teléfono de la ducha va remojándote, limpiándote. Te gusta el tacto frio, casi helado del agua en tu cuerpo, se te eriza la piel, se activa tu respiración, tiemblas de frio, pero las manos de tu dueña restregando cada centímetro de tu cuerpo te hacen sentir amada y deseada. Gimes un poco, cuando el chorro entra de lleno en tu culo, el agua rebosa por tus piernas, luego es en tu coño a donde Nuria dirige el agua. Tampoco se olvida de tus tetas que cuelgan y bailan al compás de este golpear constante del agua. Al final se entretiene en tu cara, le gusta mojarte las mejillas, los labios, la nariz, tus cabellos y tú con la boca abierta aprovechas para beber un poco.

    El tiempo va pasando, ahora está secándote con unas toallas viejas, notas como la tela encartonada y áspera rasca tu piel, Nuria cada vez más excitada de un empujón te hace caer de espaldas sobre la cama, empieza a jugar con tu vello, le encanta tocártelo, tirar de él, sentirlo entre sus dedos, tú, abierta y sumisa empiezas a notar como algo vibra en tu entrepierna, como el dolor y el cansancio se entremezclan con este deseo incipiente que aquellos dedos van creando dentro de ti. Nuria pasa su lengua por tu sexo, le encanta tu sabor, tu olor a hembra, sus manos se aferran a tus nalgas, su boca mordisquea tu vulva, y tus manos van instintivamente a su nuca, mientras te contorneas, te mueves, mientras disfrutas con tu dueña jugando y gozando de ti. Ahora los labios de Nuria suben por tu vientre, los notas húmedos por toda tu piel, llega hasta tus pechos, moja tus pezones excitados, y sube lentamente hasta tu boca, con tus labios abiertos esperas sus besos, su lengua, sus caricias, ella no tarda en llegar a tu barbilla, a tus mejillas, a tu nariz, la buscas con tu lengua, con tu boca, mientras ella se toma su tiempo, le encanta excitarte, hacerte sentir suya, darte placer cuando le apetece y no cuando tú lo deseas. Pero hoy te has portado muy bien, así que te permite correrte restregándote en el cuerpo de ella, sintiendo su sexo vibrar junto al tuyo, disfrutando de su lengua recorriendo tu labios y tu cara.

    Estrujada a su cuerpo, te corres gozosa y satisfecha, mientras ella no deja de besarte y tocarte, de acariciarte y mordisquearte suavemente. Y tras un placer compartido e intenso, te adormeces, pero una bofetada te despierta, es hora de ir a cenar, te abrazas a ella, no quieres ir a ningún sitio, quieres quedarte aquí, sintiendo su respiración junto a tu cuerpo, sus besos, sus caricias. Pero Nuria ya se ha levantado y tras ponerse un espectacular vestido, te coloca tu collar negro, y tirando de tu correa, te hace bajar de la cama yendo las dos hacia el restaurante.

    Una vez allí, veis a Juan, Rosa, cornuda y rabo, que os saludan, vais hacia ellos, y una vez sentados, no tarda en llegar el camarero, que sin dejar de mirar a Rosa, os deja la carta de esta noche, como siempre repleta de platos exquisitos y suculentos. Tras elegir, Rosa llama al camarero, que al instante vuelve a la mesa, anotando lo que habéis pedido, no se olvida de pedir las sobras para vosotras, que en el suelo contáis a rabo vuestras aventuras, excitada cornuda le acaricia su miembro, que se endurece más y más, te relames mirándolo aunque no sabes si te permitirán gozar de él.

    Poco antes de los postres, llegan Raül y Jacques, de rodillas junto a ellos están margot i zuleia, que llevan varios sobres en la boca, acercan su hocico a Nuria, a Juan y a Rosa, que cogen los sobres, uno para cada uno, tras abrirlos ven que son una invitación para ir mañana a las doce del mediodía a uno de los salones privados del barco, allí se va a proceder al marcado a fuego de las dos esclavas, ellas entre emocionadas y asustadas os miran, Nuria acaricia el lomo de zuleia y toquetea las nalgas de Margot, y dirigiéndose a sus dueños, les comenta que aceptan encantados la invitación, siempre es excitante ver como se premia la sumisión de una perrita, poniendo en su piel una marca imperecedera.

    Tras un hasta mañana, tiran de las correas de sus esclavas y se las llevan, te fijas como mueve el culo zuleia, con la Y marcada en una de sus nalgas, pero algo te dice que mañana habrán novedades en la fiesta que sus dueños les han preparado. Otra vez solos, la tertulia y el buen ambiente se alarga hasta cerca de las dos de la madrugada, Rosa sonríe, mientras ve como de reojo no deja de mirarla su cubano, ella está decidida a pasar otra noche con él, pero le hará esperar, una patada despierta a cornuda que roncaba bajo la mesa agotada por todo el trajín de hoy, tu casi te duermes, pero sus gritos te hacen despertar, aunque no durarás mucho, también estás exhausta. Finalmente a las dos y media de la madrugada, Rosa se desnuda y se pone su collar negro, con la mirada busca a su camarero, no lo ve, pero al instante, sin saber de dónde, aparece, está serio, enfadado, lleva horas esperando y no piensa desaprovechar la oportunidad que le da este collar para castigar a la mujer. La hace levantar y de un golpe la dobla sobre la mesa, los pechos de Rosa golpean contra el mantel que cubre la mesa, él la agarra por sus nalgas y la penetra de un golpe, ella chilla, aprieta los puños, mientras Juan le levanta la barbilla y mira sus ojos oscuros, llorosos con cada nueva envestida de aquella verga inmensa que la penetra. Nuria coge el tenedor y pincha uno de los pechos que aplastado sobre la mesa, rebosa por todos lados. Rosa sonrojada está enfadada, se imaginaba un castigo, pero no ante vosotros, pero el collar que ella ha elegido, permite a su dueño usarla como le apetezca y ahora él quiere humillarla ante sus amigos.

    Tras vaciarse en ella, saca su verga llena de esperma y yendo hacia su boca se limpia en ella, mientras, Juan, embute su verga en su esposa, le encanta penetrarla por el culo y no piensa dejar pasar esta oportunidad. Tras limpiarse en el rostro de la hembra, y luego que Juan se vaciase en ella, el camarero tira de su correa y se la lleva hacia nuevos castigos, nuevos placeres con que disfrutar de la esclava, tras ellos sumiso y dócil, rabo les sigue hacia su destino.

    Todos estamos cansados, así que hacia las tres dela madrugada, vamos ya hacia el camarote, al entrar te enroscas en el suelo, mientras Nuria se deja caer en la cama, en pocos instantes las dos dormís profundamente, mientras la noche y las estrellas iluminan el barco.

    El sol hace rato que entra en el camarote, Nuria mira el reloj, son casi las diez de la mañana, te mira, aun retozas dormida en el suelo, soñando con placeres prohibidos y deseos insatisfechos. Tras vestirse, de una patada te despierta, es hora de desayunar, le sonreís, te mueves satisfecha, estas horas descansando te han devuelto tu fuerza, tu vigor, tus ganas de seguir disfrutando y sufriendo de este crucero, sumisa sigues la correa de la que tira, y en el bufete, como cada mañana, mientras ella desayuna, tú de rodillas espera que te vaya tirando algo al suelo. Mientras coméis llega Rosa con rabo, se sonroja un poco al recordar como ayer por unos instantes fue esclava de Nuria, pero las dos mujeres no tardan en reír, charlar, comentar lo que les espera a margot i zuleia. Tú en el suelo, te restriegas con rabo, que te besa, te lame, juega con tus pechos, mientras engorda más y más su verga. Entonces llegan Juan y cornuda, que se unen al desayuno, cornuda ve la verga de rabo, y sin pensarlo la engulle hasta el fondo, él sigue acariciándote, mientras nota el calor de la boca, el roce suave de la lengua de cornuda, tú también acaricias tu hocico en el cara de tu amigo, y entre las risas de vuestros dueños, cornuda nota como rabo se corre en su boca, tú abierta de patas, te masturbas con tus manos, mientras el no deja de lamerte y besarte.

    Y hacia las once y media, vamos ya todos hacia la sala privada, donde a la entrada, un tripulante va comprobando que tengamos invitación. Una vez dentro, una música suave llena el ambiente, y al fondo bajo dos focos, encadenadas en aspa, zuleia i margot esperan su momento. No somos muchos, estoy yo con nuri y vosotros seis. Tras charlar un rato, nos fijamos en los hornillos donde dos hierros con la R y la J, esperan ya ser utilizados.

    Me acerco a zuleia, está nerviosa, suda copiosamente haciendo que su piel oscura brille de manera sensual, acaricio su cara, ella busca mis dedos con su boca, mientras se contornea lo poco que le dejan las cadenas. Con mis dedos húmedos de sus labios, juego con sus pechos, ella gime, el miedo, la espera y el deseo se entremezclan, llevan ya casi una hora atadas y sus dueños no tienen ninguna prisa. Juan se acerca a margot, que con la cabeza baja respira agitadamente mientras él toquetea sus pechos, acaricia su culo, tira suavemente de su vello oscuro y rizado.

    Tras un rato de espera, Raül y Jacques nos da las gracias por venir al marcado de las hembras, las dos mujeres respiran hondo, mientras empieza el espectáculo. Raül acaricia el culo de zuleia, tal como le prometió la marcara en su nalga, ella asiente con la cabeza. Jacques está frente a margot, acariciándole su entrepierna, ella tiembla de miedo y se muerde los labios mientras él nos comenta que él prefiere marcarla en el pubis, sin dejar de acariciarla, nos comenta que hay que pelar al animal, y quien mejor que nosotros sus amigos, para ir arrancado a tirones la pelambrera de la esclava. Las primeras lagrimas asoman a su rostro cuando nota mis dedos agarrando un matojo de pelos, de un tirón se los arranco, no puede evitar chillar, mientras entre mis dedos queda parte de su pelambrera. Tras de mí, se acerca Juan, ella nota los dedos aferrándose a su entrepierna, traga saliva, aprieta los puños y un nuevo grito sale de sus labios, Nuria también disfruta pelándola, mientras ella llora y se retuerce de dolor, Jacques se acerca con una navaja, va a terminar de pelarla, sin jabón, sin agua, simplemente el acero corriendo por la piel desnuda y sensible de la mujer, ella asustada intenta no moverse mientas su dueño, va esquilándola. Luego empapa las pequeñas heridas con alcohol. Margot tensa todo su cuerpo, mientras no puede evitar mearse de miedo y dolor.

    Raül i Jacques encienden los hornillos, los ojos de las esclavas están fijos en los hierros, Nuria y Rosa les ponen unos mordedores en la boca, para que no se dañen más de lo necesario. El hornillo empieza a chisporrotear y ellas asustadas solo pueden esperar, Jacques nos cuenta que no las van a atar más de lo que están, para que no se muevan nos piden que las penetremos y las dejemos disfrutar, cuando lleguen al orgasmo será el momento de marcarlas. Juan se acerca a zuleia, que baja la mirada, el con sus manos aprieta la espalda de la esclava contra su cuerpo, entra su verga en el sexo de la mujer. Margot nota como tras ella mi piel se pega a la suya, mis manos se aferran a sus pechos y mi verga entra en su culo.

    Me gusto el tacto suave de su piel, gira la cabeza cuando empiezo a mordisquear su oreja, mi verga va creciendo dentro de ella, mis dedos recorren sus ubres y juegan con sus pezones, margot cierra los ojos, mientras siente mi piel junto a la suya, mis caricias en su cuerpo y de fondo el sonido del hierro calentándose en el hornillo. También la verga de Juan crece y se mueve en el interior de zuleia, que entre lágrimas, se entrega sumisa y obediente a los deseos de su amo

    Se apagan las luces, solo se ven la J y la R de los hierros incandescentes, solo se oyen los gemidos de las esclavas, aferrado a ella, oigo como jadea, como mueve sus nalgas de hembra en celo, me encanta penetrarla, correrme dentro de ella, sentir el placer de sus pezones endurecidos entre mis dedos. A mi lado, Juan también disfruta de zuleia, que entre espasmos no puede evitar correrse, saben lo que les espera, lo temen y lo desean.

    El hierro quema el pubis desnudo de margot, intenta tirar hacia atrás pero no la dejo moverse, mientras tiembla y chilla, mi verga sigue clavándose más y más dentro de ella, mis uñas pellizcan sus pezones, mi lengua bebe las lágrimas que corren por su rostro. El olor a carne quemada lo impregna todo, ella no deja de morder la madera que se le clava entre los dientes, mientras junto a ella, zuleia también chilla de dolor, su nalga también nota la fuerza con que Raül aprieta el hierro contra ella, Juan se aferra aún más a la perra, ella tiembla, suplica, chilla, llora, se mea mojando sus patas y las de sus dueños. Margot también se mea de dolor, mientras nota como su cabeza le da vueltas, el dolor es demasiado intenso, demasiado brutal, pero justo cuando ya no puede resistir más, el hierro se separa de su piel, entre sollozos y temblores queda colgando de sus correas, solo mi verga dentro de ella y mis manos aferradas a sus tetas, la mantienen en pie. Zuleia también nota como el hierro se separa de su nalga. Juan y yo salimos de ellas, que ahora si, quedan colgando medio desvanecidas, un veterinario del barco, comprueba que todo esté dentro de lo aceptable, y da el visto bueno, las dos hembras están marcadas, sin ningún otro problema que el dolor intenso y las cicatrices que el fuego ha dejado en ellas en forma de R y de J.

    Nuria está jugueteando con tus cabellos, tú no has perdido detalle, asustada y excitada, solo puedes imaginarte en su lugar, verte encadenada, penetrada y marcada, sentir que este olor a carne quemada sea la tuya, cornuda también mira seria y preocupada la escena, las dos deseáis y teméis que llegue este momento, Juan la besa y le dice que aún no es el momento, no está preparada, pero lo estará. Nuria sonríe y te besa, y con un susurro hace estremecerte al decirte que si tú quieres, pronto llegará tu momento…

  • Gangbang con mi papá y sus amigos

    Gangbang con mi papá y sus amigos

    Hola a todos los que leen mis relatos, los he tenido abandonados todo un mes y es que pasaron muchas cosas estos días que no había tenido oportunidad de relatar, pero voy a tratar de no hacerla tan larga.

    Si leyeron los anteriores relatos, sabrán que pude contactar con mi padre biológico, y en pocas palabras logre coger con él. Tuvimos algunos encuentros en esos días, y lo empezamos a hacer en lugares públicos, la mayoría en su casa mientras su familia no está, lo que aumenta la adrenalina, y que mas que coger con tu propio padre, en fin. De ahí en mas solo fue sexo para ambos, pero obvio quería llevarlo al límite de mis excentricidades, por lo que opte por mencionarle algunas ideas, la primera era un trío con mi hermanastro, la otra era hacerlo en un parque público, que era de mis favoritos, la otra era hacerlo en mi casa, con mi madre en otra habitación, obvio cuando todos estuvieran dormidos nosotros ponernos a la acción, pero iba a ser algo complicado, otra mas era una reunión con sus cuates o conocidos para hacer una tipo orgía, así que nos organizamos un poco para ver que tanto hacíamos.

    Lo primero que hicimos fue coger en un parque cerca de su casa, no donde siempre lo hacemos, queríamos tratar en otro lado, así que nos fuimos a un parque algo grande pero aun así tiene secciones donde no da mucha luz de noche, por lo que hacerlo fue sencillo. Lo único que nos llevamos fue lubricante (ya compré más), luego de llegar nos pusimos darle la vuelta por si había gente no hacerlo, pero no había moros en la costa, nos fuimos a una parte donde nos daba un muro algo grande, y ahí en el zacate, nos desnudamos por completo y comenzamos a coger como locos, me colocaba los brazos por detrás y me pegaba todo a su cuerpo y solo rebotaban sus testículos contra mí, me encantaba. No terminamos porque empezó a pasar gente de un lado a otro, casi no nos miraban pero si se acercaban nos podían ver mejor, por lo que decidimos irnos a su casa, como estaba algo retirado nos fuimos en camión y nos fuimos hasta los asientos de atrás donde continuamos con la acción, le baje el zipper y comencé a masturbarlo, luego me agache y se la empecé a mamar hasta que se vino dentro de mi boca, me quede unos instantes en lo que succionaba todo lo que podía, me lo trague todo, algunos volteaban pero no les dábamos importancia.

    Luego de llegar a casa me presentó a su familia y conocí por primera vez a mi hermanastro, algo parecido a mi, igual de delgado, se podría decir que de tal palo tal astilla, obvio no me presentó como su hijo, les dijo que era un hijo de un chalan del trabajo, entonces yo me despedí y ahí la dejamos ese día, al siguiente me comenta mi papá que habló con Martín (su hijo) y que estaba interesado en cogerme, pero eso lo dejaré para el próximo relato porque eso paso después.

    En fin, ya había contactado mi papá con varios de sus amigos que se animaron a cogerme, nos alistamos ese día y nos fuimos al rancho que se volvió nuestro nido de morbosidad, yo ya estaba desnudo, mi papá solo estaba en pantalones, sin bóxer ni nada, yo traía puesto mi plug, y compramos una botella de aceite natural, para darme un masaje, luego de un rato de estar platicando van llegando los amigos de mi papá, todos en una camioneta, 5 sujetos en total, bueno 6 incluyendo a mi papá, todos para mi solito, yo ya estaba que echaba chispas de la calentura, sin mas ni nada todos comenzaron a encuerarse, nos presentamos, mi papá soltó las palabras que me sonrojaron, «este es mijo y quieren que se lo cojan, ¿como ven? ¿nos lo cogemos?».

    Todos tomaron un poco de aceite y comenzaron a untarlo en mi cuerpo, sobre todo en mis nalgas y piernas, la mayoría era puro señor cuarentón, casi como mi papá, uno de ellos empezó a sacarme el plug, por lo que me agaché y terminó por sacarlo, todos se excitaban y sobaban sus riquísimas vergas, yo me hinqué y empecé a chupar cada una, tomaba dos con las manos y una tercera por la boca, mi papi por la parte de atrás comenzó a penetrarme por lo que simplemente me senté encima y empecé a cabalgarlo mientras aun disfrutaba de mis vergas.

    Luego de eso, nos fuimos a un sofá para que los demás también disfrutaran de cogerme, a todos les encantaba, yo estaba de perrito mientras saboreaba la verga de mi papá, uno de los hombres ponía mas aceite a mi culo, por lo que resbalaba con tanta facilidad, eso me hacía gozar, estuvimos un largo rato cogiendo en todas las posiciones que conozco hasta que a mi papá se le ocurrió la idea de que me viniera en la boca, me pusieron boca abajo en el sofá y entonces mi papi se sube encima del soporte y comienza a cogerme con fuerza hasta que sin ayuda de mis manos eyaculé en mi cara, la mayoría en frente, pero una vez que encontré la posición correcta todo cayó en mi boca, los demás veían asombrados lo que podía hacer.

    Entonces ya todos empezaron a venirse en mi boca, por primera vez me dejaba los mecos en la boca para hacer gárgaras, eso me gusto demasiado, tener tantos semen en mi boca, lo sacaba y ponía en mi mano y luego de vuelta de me lo tomaba, hasta que decido tragarme todo, ese día me encanto mucho. Luego les relato más anécdotas que hice en este último mes.

    Les dejo mi Telegram por si gustan contactarme: @Km4zh0.

  • El Contratista

    El Contratista

    La mañana lluviosa y el tráfico como era de esperar, nadie ni nada cooperaba con la situación.  Miami y su gente, los claxon, las personas conduciendo súper mal y metiéndose delante sin intermitente, Javier se había quedado a dormir en casa de una chica, al menos eso fue lo que me dijo. Y la dosis de café que me había tomado no era suficiente para satisfacer mis necesidades de la mañana.

    El Palmetto lucia como siempre variadas escenas, construcción a medio hacer, agua lodosa resbalando por una ladera y dos autos colisionados en uno de los carriles. Yo conducía hasta la salida siguiente para buscar un lugar urgente y tomarme un cortadito, también para evitar el tráfico que ya me estaba poniendo impaciente, total que de esa escena a la de los semáforos por debajo no había mucha diferencia, pero el cortadito no estaba disponible en medio de la autopista más famosa de Miami Dade. Era la única conexión “rápida” de Norte a Sur conocida por todos al menos en el año 2000 y llevaba como 5 años en reparaciones. Mas que una autopista era una misión suicida cada vez que te montabas en susodicha carretera para viajar.

    Perdón y me presento.

    Soy Yovany y tengo 26 años, si, soy el amigo de Javier. El que lo inició en eso de la bisexualidad. Desde muy joven he tenido relaciones con mujeres y hombres. Me gustan los dos por igual. Soy de pelo como dicen aquí rubio sucio pero con las puntas amarillas por el intenso sol de Miami, la playa y las piscinas Tengo el cuerpo atlético de lucha libre desde mi niñez. Luego de cruzar el estrecho de la florida y ubicarme en Miami, aquí solo corro y hago ejercicios para mantenerme en forma. Ojos verdes y sonrisa amplia aunque mi boca es más bien pequeña con labios sobre lo grueso. Tengo buen pegue con gente de ambos sexos. Buen culito empinado propio del deporte que siempre he practicado, y un miembro del cual ni mujeres ni hombres se han quejado nunca. Son cerca de 8 pulgadas aquí en américa, prepucio cubierto pero que se desliza fácilmente dejando ver mi rosado glande, testículos reducidos y proporcionados. Ya no me afeito el cuerpo, me da pereza así que mi vello es también como el color de mi pelo incluso más amarillo pronunciado un poco en mi pecho y mis piernas. Miami y su sol siempre amistoso le dan un toque como dorado a todo mi cuerpo que siempre lo agradece.

    Por fin me salí y busqué un lugar. Una rubia despampanante me salió a la ventanilla. Cinturita de avispa y tetas prominentes, atrapadas en una prenda dos tallas más estrecha ¿Qué quieres mi amor? Preguntó con voz sensual; Se arregló los senos descaradamente y volteó a un señor como de setenta años para decirle también con la misma voz sensual: Papi tu sándwich está casi listo deja ver si encuentro una caja para ponértelo, acto seguido se volteó doblándose hacia adelante pero de espaldas hacia nosotros de la forma más descarada dejando ver ante la mirada morbosa de aquel señor unas nalgas súper apretadas dentro de un pantalón ajustado de lycra que marcaba literalmente todo. Estoy seguro que el señor tuvo un orgasmo, por lo menos en su cerebro por la cara que puso. Un cortadito oscuro con azúcar y una tostada para llevar le dije: Voy al baño. Sin voltearse me respondió: Al fondo a la derecha es uno solo así que toca primero en la puerta. Le pasé por el lado a un sujeto de espalda ancha y brazos venosos, estaba sentado en la última banqueta como para que nadie lo molestara, lucía un reloj bien caro al parecer Rolex, su aroma a colonia buena me golpeó al pasar. De regreso y con las manos mojadas traté de llamar la atención de la chica que aparentemente era la única persona trabajando en la reducida cafetería, una larga fila se formaba en la ventanilla. El sujeto que no me quitaba la vista desde que yo regresaba me ofreció varias servilletas. Sus brazos fuertes terminaban en unas grandes y toscas manos, uñas arregladas y aro de oro con diamantes, obviamente casado.

    -Gracias

    -Me llamo Mario mucho gusto.

    -Yovany un placer.

    Había estado varias veces por esta zona pero nunca había estado en este….

    -Ya se, es un hueco en la pared pero el café es bastante bueno y la comida fresca. Y bueno… la atención ya has visto como nos podemos recrear la vista, su hermana está mejor y es menos grosera.

    Esto como estar en un strip club pero sin el olor a cigarro y es mucho más barato.

    Acto seguido se amasó su bulto que lucía enorme, llevaba pantalones de tela bastante fina, así que no dejaba mucho a la imaginación de nadie, especialmente cuando se le marcaba visiblemente una cabezota que yo diría que era la más grande que había visto en mi vida.

    Entonces comentó: Esa rubia es un bombón me tiene loco.

    Al darse cuenta que yo no quitaba la vista de su miembro, sonrió con malicia. Yo me puse nervioso y salí del establecimiento como alma que lleva el diablo.

    Aun en la ventanilla y todavía esperando por mi orden. Mi mirada se cruzó nuevamente con la de Mario. Cara afilada, ojos oscuros y medio rasgados, ligeras arrugas en la parte de los ojos, piel tostada sobre todo su rostro, parecía de cuarenta y algo pero se conservaba muy bien. Era como del tamaño de Javier. Su pelo entre castaño y canoso lucia corte militar, rapado en la zona del cuello. Pecho erguido y camisa por fuera estilo guayabera pero sin bolsillos, color naranja coral pálido. Si venia excitado aun, pues no se veía nada porque su camisa estaba por fuera cubriendo la zona. Se me acercó y yo temblé, si este tipo iba a hacer una escenita enfrente de todos yo iba a pasar la pena más grande del mundo.

    Cuando te den tu orden ven a mi camioneta, soy contratista te voy a dar una de mis tarjetas por si necesitas algo de lo que hablamos y me hizo un guiño. Y me señaló una camioneta de trabajo negra con cristales ahumados.

    La chica por fin me dio mi cortadito y mi tostada y solo por curiosidad me dirigí hacia el auto; Aunque yo esperaba lo que venía, no esperaba lo que vi.

    Me acerqué por la ventanilla del chofer y bajó el cristal a medias. Tenía aquel trozo de pinga afuera del pantalón, parecía una lata de cerveza de las grandes, de larga y de gorda, con una hermosa cabeza rosada.

    -Yo sabía que te había gustado.

    -No, solo vine por la tarjeta, me dejaste intrigado con el comentario.

    -Tú te quedaste intrigado por esto, acto seguido la sacudió dos veces en la palma de su mano. Los chasquidos retumbaron como cuando pones un filete encima de una mesa o algo así. Sé que te gusta no has dejado de mirármela ni un momento, esos ojitos verdes y esa mirada morbosa no mienten. Vamos sígueme para que me la mames un poco, entre la rubia y tú me tienen al venirme.

    -Que no Mario que yo no soy gay.

    Jajaja yo tampoco pero no me vas a negar que se pasa muy rico. Y comenzó a masturbarse descaradamente echando su cuerpo hacia atrás y sacando un lindo par de huevos tambíen, afeitados y no muy grandes. ¿Qué? ¿le cogiste miedo?

    -Está muy grande, nunca había visto nada así solo en películas.

    -Dale sígueme que vamos a pasar un buen rato. Yo sé que tengo tremenda cosa, pero descuida que te voy a tratar con gentileza.

    Yo asentí con la cabeza y me dirigí a mi auto.

    Honestamente estas oportunidades no se dan todos los días, y yo tan acostumbrado a estar de cacería todo el tiempo, nunca me percaté que hacía ya un tiempo que no me seducían a mí, y tan rápido. Además les tengo que confesar que ese macho con tipo de hetero estaba súper bueno. Que aunque no soy muy goloso, una pinga de ese tamaño había que explorarla.

    Me llevó por un barrio cercano, me hizo señales de que dejara mi carro y lo siguiera por el patio de una casa.

    -¿Es tu casa?

    -No, soy contratista, estamos remodelando esta.

    -Estás loco yo me voy.

    -Yovany son apenas las 8 y algo de la mañana y aun los trabajadores no llegan, anímate que estamos solos y me tienes duro de nuevo. Se levantó la camisa y su bulto estaba como la primera vez que lo vi.

    Para ese entonces habíamos llegado a la piscina de la casa y nos metíamos en una habitación que al parecer servía de cambiadores y baño a la vez.

    Me abrazó con sus musculosos brazos y fue a parar directo a mis nalgas. Me restregó su brutal erección contra mi muslo y se recostó a mi hombro para con las dos manos apretujarme mi culo con masculinidad. Sus manos se sentían fuertes, deliciosas al tacto, le besé en el cuello y comencé a lamerlo un poco sentí su aroma a colonia masculina casi intoxicante. Su cuello musculoso se sentía delicioso.

    -No me marques que soy casado.

    Mmh hmmm asentí yo. Busqué su boca y traté de besarlo a lo que me respondió firmemente, yo no beso así que ni te ilusiones. Acto seguido me inclinó la cabeza hacia abajo mientras me decía: Dale mama putica que tu lugar está ahí.

    Me agaché obedientemente y comencé a sobar aquel monstruo que tenía delante de mí. Esas cosas solo me pasaban en Cuba cuando lograba conseguirme algún de esos hetero curiosos que siempre andaban disponibles luego de estar borrachos e inhibidos. Y lo único que les gustaba era que les mamaran la pinga. Alguno que otro besaba pero en su mayoría se comportaban como Mario ahora.

    Mi contratista solo gemía y me pasaba su bulto por la cara como desesperado. Le desabroché su cinturón y al notarlo se abrió tambíen la camisa y dejó que su pantalón y sus calzoncillos rodaran muslos abajo. Dejado la hermosa escena de aquel cuerpo que aunque en sus cuarenta lucia súper musculoso, pecho fornido con pezones oscuros y abdomen plano, pero sin definición, totalmente afeitado y tostado por el sol parejamente dejando solo la marca perfecta de al parecer unos minúsculos shorts cuando iba a la playa revelando el verdadero color de su piel, unos lindos muslos bien definidos y musculosos, y su par de recogidos y graciosos testículos.

    Luego se recostó a una pared y su mirada viciosa no paraba de mirarme la cara mientras se masturbaba intensamente. La escena era maravillosa, yo me masturbaba y me entretenía con semejante preciosidad.

    -Ven que mira lo que te estás perdiendo.

    Me acerqué, mi mano de tamaño normal proporcionada a mi estatura, apenas cerraba el grosor de aquella pinga al masturbarla. Y mi mandíbula se cansó bien rápido al tratar de meterme todo aquello que inútilmente apenas cabía en mi boca. Su largo ni hablar, era como 9 pulgadas, pero su grosor la hacía ver y sentir inmensa. Era como antes mencioné del verdadero color de su cuerpo y se le podían ver unas hermosas y bien marcadas venas azules como las de sus brazos, palpitaba constantemente como haberle arrancado el corazón a alguien y tenerlo en la mano. Era una sensación deliciosa tener aquel miembro tibio entre mis manos, jugar con él darle placer a ese hombre, en fin era divino.

    Lo traté de complacer como pude mientras mi solución era lamer todo lo que podía y jugar con su deliciosa cabeza con un enorme hueco que no dejaba de producir líquido pre seminal.

    Él solo miraba embobecido como yo me deleitaba con su pinga hasta que se me cansaron las piernas y decidí darme un descanso. Quítate los jeans déjame verte el culo, me dijo con cara de vicio. Lo miré inseguro mientras obedecía al seductor macho alpha que tenía delante.

    Mamas muy rico, ahora me provoca partirte el culito rico ese. Estoy seguro que ya lo tienes roto pero dime si te has metido una de este tamaño alguna vez. Sacudió su miembro en el aire varias veces y dijo esto con cierto orgullo de hombre que me hizo estremecerme y al mismo tiempo desear que ese macho terminara ensartándome no importa cuánto doliera aquello.

    Me bajé mis jeans y puse mis manos contra la pared más cercana, le dejé mi culo a su merced. Acarició mis nalgas con las dos manos una y otra vez, las apretaba suavemente, las vivió a acariciar. Sentir su toque era delicioso, aquel macho no era tosco para nada, ponía cuidado en las caricias. Me dio una nalgada suave pero firme en el cachete derecho, luego comenzó lentamente a pasar el borde de su mano entre mis nalgas, las abrió. Escupió su dedo sin mucho escrúpulo y comenzó a hurgar suave y delicadamente mientras yo me masturbaba.

    Tienes ese culo delicioso y calientico, te dije que te iba a tratar con gentileza y lo estoy cumpliendo, decía mientras trataba de meter el segundo dedo. Sus manos grandes y un poco rudas eran bastante expertas porque aunque bien masculino el Mario, era bien cuidadoso en no hacerme daño.

    Se separó por un momento y comenzó a andar en su pantalón que andaba por el suelo.

    -¿Qué haces?

    -Busco un condón, te acabo de conocer y no te voy a meter mano así sin protección.

    -Espera, si quieres te saco la leche y terminamos por hoy. Yo no venía preparado para esto, si fuera mas chiquita a lo mejor, pero para esa cosa hay que estar preparado, por lo menos con bastante lubricante para que entre completa.

    Me miró con cara de frustración y por fin dijo: Esta bien estoy tan caliente que igual me hubiera venido enseguida nada mas de meterla, llevo mucho rato aguantando, y muchos días tambíen.

    Me quité mis jeans y me agaché de nuevo delante suyo mientras me masturbaba con una mano y jugaba con sus huevos con la otra. Me metí todo lo que puede en la boca y comencé a mamar, me concentré en su cabeza que por razones obvias era lo más fácil y la fuente más lógica de placer en el momento. Le lamí su enorme glande una y otra vez, volví a pasar la lengua por el tronco y parecía interminable. Luego traté de metérmela entera en la boca de nuevo.

    Me la metió un poco hasta el fondo y comenzaron las arcadas y la baba que mojaba todo aquello. Abre grande me dijo una vez, ¡abre grande!, volvió a repetir Me comenzó a pegar con ella en mis cachetes mientras reía cínicamente. Era obvio que gustaba de algún modo de torturar a la persona que le daba placer. Me ayudó un poco que se masturbaba al tiempo que yo le mamaba su rosada en hinchada cabezota. Sus testículos no contrastaban en lo absoluto debido a que eran pequeños y encogidos pero se sentían deliciosos y suaves al tacto.

    Me miró con deseo y con cara de romperme la cara, me dio una ligera palmada en el cachete con ella nuevamente. Y me volvió a pedir que abriera la boca, se masturbó efusivamente y soltó como cinco chorros de leche. Me tragué todo aquello con ansia mientras yo me masturbaba y manchaba el piso.

    Buscó papel y lo tiró encima de mi mancha de leche. Yo presto comencé a limpiar todo aquello. Él se acomodó su ropa y miró el reloj.

    -Guarda mi tarjeta y cuando estés listo llámame que te voy a hacer gozar como una puta. Ven vamos a salir de aquí que mis empleados están por llegar.

    Ya estoy preparando la continuación. Dime si te ha gustado y si desearías saber cómo termina este relato.

    Sigue mis historias aquí.

    Gracias por leerme y no olvides valorar o comentar.

    Siempre tuyo ThWarlock

  • Amor secreto

    Amor secreto

    Hola mi nombre es Stefy, he escrito antes, pero no sé creo no lo he realizado bien por ello aquí les dejo este relato corto para que lo evalúen y dejen sus comentarios.

    Soy venezolana de 1.68 cm de estatura, casada con un buen chico el cual se dedica mucho al trabajo, sé que hace falta pero la atención a tu pareja también… Y es que un día se presentó una actividad autogestionada en el lugar donde trabajo y déjenme decirles que soy profesional de salud y mi esposo de la metalurgia.

    Y decidí asistir e inscribirme, dicha actividad sería de dos días, allí conocí a Rodolfo, moreno guapo de linda sonrisa lo cual me atrajo, desde que descubrí que él me gustaba más que atraerme sentí miedo de lo que pudiera pasar más adelante. Que me había pasado en dos días conocí a ese chico no tan chico de 42 años y nos habíamos atraído tanto.

    Terminado el primer día intercambiamos números telefónicos, esa misma noche escribió para invitarme a comer, la segunda noche hablamos y me invitó a su piso, no negaré me gustaba mucho el más aún cuando estando en su habitación me dio el beso más apasionado que me han dado.

    Las hormonas se alborotaron, pero se controlaron, esa noche no pasamos de besos y caricias pero en otro encuentro llegamos al punto que nos fuimos a la cama, pero eso se los contaré después espero les guste.

  • Luze (Parte 2)

    Luze (Parte 2)

    Desde aquella primera noche, la que describí bajo Luze (1), pensaba mucho en ella, pues el saber que una mujer de su edad tenía tales ímpetus sexuales, me excitaba mucho. Te recuerdo querido lector, que esa vez solamente le hice el sexo oral y nuestra sesión tuvo que ser interrumpida, pues la noté muy ebria. A pesar de esto, esa noche, su actitud mientras me la comía abajo, sus fuertes movimientos y sus lujuriosas expresiones, −Ay qué rico, ay qué rico! Me gusta, ay qué rico! Quiero más! Quiero más Rafa! Cómeme! −me impulsaron a buscarla de nuevo.

    Durante la llamada telefónica, la encontré muy interesada en otro encuentro, el que concertamos para dentro de un par de días, de nuevo en su apartamento. Allí me aparecí con una buena botella de vino y con planes muy definidos para convertir esta enigmática y bella mujer en la Puta Salvaje que he estado buscando por años.

    −Hola Rafa, ¿cómo has estado? −preguntó−. No hubieras traído vino, pues adquirí un par de botellas magníficas, para ti.

    Estaba hermosa. Sus setenta años… o más, irradiaban fuera de belleza alguna, mucha lujuria y sexo fuerte. Al menos, así la veía yo y así me la imaginaba.

    −Gracias Luze, −contesté−, he estado pensando mucho en ti.

    Diciendo esto, tomándola de la nuca con una de mis manos, la atraje hacía mi y traté de besarla con pasión; mi otra mano viajó rauda hacia su bajo vientre y con fuerza aprisioné su coño, el que te recuerdo, querido lector, me había comido con gran deleite y energía en nuestro primer encuentro, hace unos días. Ella retiró mi traviesa mano con una de las suyas.

    −Cálmate, que tenemos tiempo. −dijo sonriendo, pero retirándose−. Más tarde hacemos “cositas ricas”.

    Su reacción me sorprendió, pues no era lo que yo hubiera esperado.

    −¿Abrimos una botella de vino? −inquirió.

    Recordé la primera vez que estuve en el pequeño apartamento; a ella le encanta tomar, lo que debería controlar de alguna forma, pues esto podría estropear la tan esperada velada.

    −Si Luze, yo me encargo. −contesté.

    Serví el vino y me senté algo distanciado de ella.

    Me ofreció unos bocados para picar, pidiéndome ayuda para abrir una lata de sardinas. En el reducido espacio de su cocina, nos movimos para un lado y otro, tratando de completar nuestra misión alimenticia. Su cercanía me permitió oler el perfume de su cuerpo, al que no pude resistirme. La abracé firmemente con mis brazos y acerqué mi boca a su cuello, para empezar otro ataque, pero ella se escabulló con pericia, sonriendo con coquetería.

    Mi sorpresa creció al máximo, pues había sido rechazado dos veces por esta mujer en menos de diez minutos; la había considerado una presa fácil, pero parece que estaba equivocado. Respiré profundo, tratando de ocultar mi frustración y desconcierto, pues no quería que ella pensara que estaba manejando la situación. En un intento de retomar las riendas, resolví congelarme por completo, repito, por completo; además, buscaría un aliado en el vino, lo que debería manejar con tremendo cuidado.

    La conversación empezó a fluir variadamente y por largos minutos evité tocar o mencionar asuntos sexuales o eróticos. Conservé mi distanciamiento, excepto cuando le ofrecí a Luze llenar su copa, dos o tres veces. Pasó una hora o algo así. Le dejé la mesa abierta a sus temas y tomé un rol secundario, sólo opinando sobre lo suyo o contestando sus preguntas.

    Exactamente como en nuestro primer encuentro, al poco tiempo, le noté más relajada y comunicativa; se requirieron varias copas para que su actitud adquiriera un toque de coquetería y esto se reflejó en su conversación.

    −¿Qué buscas en mí Rafa? ¿Quieres sólo sexo? −preguntó.

    La miré en silencio, invitándola a proseguir.

    −¿Te gusto, te atraigo? ¿Estás aquí sólo por sexo? −repitió.

    Su comportamiento me sacó de mis casillas, pues fuera de rechazarme, me estaba pidiendo que le declarara mi amor o algo así. Estaba haciéndose la difícil y esto debía ser corregido de inmediato, pues ella debía comprender mis deseos.

    −¿Te hago la misma pregunta Luze? ¿Qué quieres de mi? −contesté con autoridad−. ¿Cuando aceptaste este segundo encuentro, hablamos de muchas cosas, las recuerdas? ¡Hablamos de sexo! ¡Me pediste sexo! ¡Por eso vine! ¡Por eso estoy aquí! ¡No vine a darte amor!

    −Ella guardó silencio.

    −¿Recuerdas el final de nuestro primer encuentro, cómo te comí el coño por un largo tiempo y como reaccionaste y como te corriste y cómo expresaste tu lujuria? ¿Te acuerdas de tus gritos, los recuerdas? ¿Y te recuerdas que no continuamos, porque estabas borracha? −entonces descansé−. Calmé mi discurso, pues estaba decidido a orientar en mi dirección esta relación, en la que creía ver un buen futuro.

    Me apresuré a servir nuevas copas de vino. Ella me miró silenciosa, como invitándome a proseguir. Con firmeza, dándome cuenta de que había logrado subyugarla un poco, me atreví a hablar.

    −Me preguntas si quiero sólo sexo. ¿Qué esperas de mi, que te ame? ¡Esta es sólo la segunda vez que te veo! ¿Qué buscas en mí Luze? ¿Algo así como amor platónico? −dije enérgicamente en voz alta.

    Llené su copa una vez más. Pasaron un par de minutos, durante los que descansé un poco.

    −Ella guardó silencio.

    −Ahora es mi turno de preguntar Luze, ¿Qué buscas en mí? ¿Quieres sexo intenso? ¡O quieres amor! ¡O quieres que me vaya de inmediato; si lo hago… no volveré nunca! −dije enérgicamente en voz alta.

    Su silencio me invitó a continuar.

    −¿Quieres Luze, que te defina lo que me gustaría de ti? Si tu respuesta es afirmativa, tienes que estar lista para aceptarlo y si te escandalizas… rechazarlo. Tú has forzado esta situación, la que de otra forma, te hubiera llegado paso a paso.

    −Dime Rafa, dime que quieres de mi. −expresó con voz suave.

    −¿Estás segura Luze, de que quieres que te enumere lo que espero de ti? −pregunté con voz fuerte.

    −Sí Rafa, dímelo. −contestó con firmeza.

    Al oírla, me acerqué a ella, con mi mano derecha, tomé un puñado grueso de su pelo y con algo de violencia la halé hacia mí y expresé, mirándola a los ojos.

    −¡Te deseo Puta Ramera! ¡Quiero que seas mía! ¡Quiero poseerte! ¡Quiero dominarte, más que todo… dominarte! ¡Pero quiero que me contestes de inmediato! ¿Tú quieres eso? ¡Debes contestarme ya! −grité y me retiré, esperando su respuesta.

    Pasaron largos segundos; ella cerró los ojos y esperó un minuto. Al final dijo:

    −¡Sí Rafa, sí quiero eso; explícame tus deseos! −contestó con decisión.

    Al oírla, solté su pelo y la aparté hacía atrás con fuerza.

    −Déjame aclarar mi mente para enumerarte todo lo que he acumulado en ella, desde que te conocí en nuestro primer encuentro. Te he encontrado Luze y quiero convertirte en Mi Puta y enseñarte con paciencia las delicias de la carne y del sexo. ¡¡¡Hoy en día, en tu plena madurez y con la ayuda de tu mente que creo lujuriosa, quiero transmitirte mis pasiones y llevarte hasta la locura!!!

    −Describirte todo mi escenario, sería muy largo y complicado. Por lo tanto, solo voy a mencionar un resumen de lo que quiero en nuestra relación. ¿Quieres que continúe?

    −Sí Rafa, hazlo. −contestó.

    −Bueno Luze, debes liberarte de los tabúes y prejuicios que puedas tener, pues vamos a empezar a usar espejos, exótica lencería para ti, juguetes pequeños y grandes, antifaces, lubricantes con sabor, esposas, aceites, clips para tus pezones y un pequeño látigo de cuero. ¿Continúo? −pregunté.

    −Sí, por favor. −dijo, casi rogando.

    −Prepararé una maletita de cuero para cargar en ella, todo “el equipo” necesario para nuestra lujuria. Estoy seguro de que antes de llegar a verte, me dirás −¡Rafa, no te olvides de la maletita!

    −Seré muy creativo, haré que mi piel y mi líbido te sumerjan en algo nuevo y diferente, algo que yo ya conozco. Te llevaré a sentir sensaciones increíbles, tratando de descubrir qué te gusta… y cuando llegué a ese punto, te diré ¡Disfrútalo Puta, gózalo!

    −¡Estarás vendada! Al no poder verme e ignorar lo que te viene en seguida, se disparará tu adrenalina al máximo… y me pedirás que te dé más nalgadas, suaves al principio y algo fuertes después. No sabrás qué estoy preparando o tramando o sacando de la maletita de cuero. Te daré un apasionado beso en la boca, me bajaré a chuparte el coño y cuando termine, te daré una o dos fuertes y eróticas palmadas allí.

    −¡Estarás atada! −¡Estarás esposada! Una vez así, jugaré con tu cuerpo a mi antojo pues te habré quitado la posibilidad del movimiento y tu deseo irá incrementándose conforme pasen los minutos. Usaré el látigo con suavidad, pero seguiré tus instrucciones; así, sentiré la fantasía de estarte dominando. Si quieres sentir más, me lo pedirás y te daré más; alternaré lo fuerte con lo suave, pues quiero provocarte una sensación simultánea de dolor y alivio.

    −Cada noche trataré de inventar alguna nueva aventura, pues el mundo sadomasoquista ya no es rotulado como algo oscuro o enfermo… te invitaré a explorarlo juntos. Te guiaré. Sé que te gustará. Será un conjunto de palabras, olores, susurros, gritos, besos, lujuria, nalgadas, mamadas, latigazos suaves… y fuertes. Seré una mezcla de ángel y demonio, alternaré lo dulce con lo salvaje y liberaré tu imaginación. En tu habitación habrá velas aromáticas encendidas y fragancias exquisitas, pero no te olvides de que recibirás verga por todas partes, por delante y por detrás; lógicamente… también por tu boca.

    −Nuestro vocabulario cambiará, pues hace un rato dijiste que −Más tarde hacemos “cositas ricas”.

    −Nooo Luze!! No vamos a hacer “cositas ricas”!!! Vamos a coger o a follar o a culear!!! Y además, no hay pene, ni vagina, ni trasero. El pene es la verga y la vagina es el coño y el trasero es el culo!!!

    −Habrá un acuerdo entre los dos. Tendremos una “palabra clave” que será mi orden para detenerme. Cuando tú dices la “palabra clave”, me detengo. Si no la oigo, continúo maltratándote. Si me pides que pare, continúo maltratándote. Me detengo, sólo cuando dices la “palabra clave”. Yo continúo para satisfacerme… y para satisfacerte… hasta el orgasmo… tu orgasmo… muchos!!! Debemos establecer nuestra “palabra clave”. Tú la escoges, para que no se te olvide!

    −Tienes una nueva orden… nunca te corras o te vengas, sin decírmelo, no!!! Siempre avísame, pues será como música en mis oídos. Saber que Mi Puta goza es lo máximo. Dímelo. Grítamelo. Siempre dime −Ayyy, Me Vengooo, Dame durooo, Me Corrooo!!!

    Me di cuenta de que Luze había tomado más de la cuenta, de manera que la asistí a acostarse y me fui a casa. En un par de días la llamaré, a preguntarle cómo amaneció.

  • Los gajes del oficio

    Los gajes del oficio

    Hola de nuevo, soy Edmundo, debo comenzar por aclarar que no soy del todo “solterito sin compromiso”, la verdad es que llevo viviendo cerca de medio año con mi novia de nombre Rosa, es una buena chica, atractiva, dedicada a su trabajo, en fin, buena mujer, sin embargo, la relación con Sol no puedo dejarla, menos ahora que le ha dado por idear cosas (ya hasta nos filmamos haciendo el amor), pero de eso ya les hablaré en futuras ocasiones, en este momento me gustaría platicarles algo que pasó hace 1 mes.

    Mi novia tiene tres hermanas, todas mas grandes que ellas, mi novia, apenas tiene 22, si, le llevo mas de 10 años, pero eso no importa, nos llevamos bien. Su hermana mas grande, Liz, tiene 28, es una mujer divorciada (2 veces), con 2 hijos pequeños, uno de 2 y el otro de 5. Ha tenido una vida complicada, digamos simplemente que no ha tenido suerte en el amor. La última relación que tuvo, resultó ser un tipo golpeador y agresivo, de hecho aquí es donde intervenimos mi novia y yo.

    Soy enemigo de esos idiotas que sienten que puede golpear una mujer solo porque tienen la fuerza para hacerlo. Resulta que hace cuatro meses, mi “cuñada”, recibió una golpiza que le dejó la cara inflamada y moretones en brazos y espalda. Fuimos a la delegación, levantamos acta, el tipo fue detenido y bueno, toda una serie de cosas que estuvieron bastante complicadas y este no es el foro para platicarlas, la cuestión es, que después de que mi novia platicara conmigo, accedí a que se fueran a vivir hace dos meses, tanto mi cuñada como sus hijos a mi casa, que afortunadamente es bastante grande, tuve la oportunidad de comprarla en una subasta del gobierno y no está en una zona mala de la ciudad, honestamente, fui afortunado por poder comprarla, obviamente, aún debo el préstamo bancario, pequeñeces. Lo importante es que la casa es grande y hay lugar para que estén bien acomodados mi cuñada y sus hijos.

    Debo confesar que la idea nunca fue de mi agrado porque no me gusta el ruido y el escándalo que hacen los niños, sin embargo, se han comportado bastante bien. Este movimiento me obligo a prescindir de mi cuarto de juegos y de mi gimnasio. Los juegos los trasladé a la sala de TV y el gimnasio lo mudé a mi recámara, que de hecho es el cuarto mas grande de la casa. Originalmente el gimnasio y mi recamará se comunican por una puerta corrediza, ahora tuvimos que poner un seguro en esa puerta, para darle un poco de privacidad a mi cuñada, ya que ese terminó siendo su cuarto, ella insistía en que no moviéramos nada, que ella entendería cuando yo tuviera que pasar para hacer ejercicio, sin embargo, la cuestión del respeto por su espacio mandó mover las cosas, mi cuarto de juegos (el que está en frente del gimnasio) terminó siendo el cuarto de los niños.

    En fin, desde hace poco menos de dos meses, después del incidente con su expareja, estamos viviendo bajo este ordenamiento. La verdad es que desde hace dos meses, a raíz de que está mi cuñada en la casa, nunca falta comida recién hecha, ropa limpia y planchada y la casa impecable. Este es un punto que para mi novia que trabaja era complicado cumplir, así que teníamos contratada una señora que nos ayudaba, ahora, mi cuñada se ofreció a hacerlo a manera de pago por estar en mi casa, yo dije que no era necesario, pero ella insistió.

    Hace un mes, como les comentaba al principio, mi novia tuvo que salir de viaje cuatro días a otra ciudad porque como gerente de su empresa, organizó un evento en el cual, mostrarían nuevos productos de la línea de belleza de la empresa donde trabaja. Yo esperaba pasar al menos dos días con Sol (mi amante de planta desde hace ya algunos buenos meses), sin embargo, su niño tuvo a bien accidentarse, rompiéndose un brazo y Sol se tuvo que quedar con él; ni modo, esto me frustró mis planes con Sol… pero no mis intenciones.

    Hace un año, puse en conjunto con un amigo, un negocio: una tienda de artículos sexuales (un sex-shop). Tenemos dos empleados, a la tienda no le va mal, vendemos bien, no me quejo, es curioso como mis aventuras me dieron la idea de pasar de ser un asiduo cliente a un proveedor de artículos varios sexuales. Cada cierto tiempo nos llegan artículos nuevos de promoción, me gusta poder revisarlos para explicarle a mis empleados de que tratan, como funcionan y como recomendarlos para venderlos, esta técnica de revisar los artículos en vivo y a todo color, me ha funcionado de maravilla (por eso mi novia está tan contenta conmigo y por eso Soledad sigue siendo mi amante satisfecha).

    Resulta que los días previos al viaje de mi novia, llegaron artículos nuevos que quería probar con Sol, pero debido al accidente de su niño, pues pensé que ya no probaría. Estaba en un error.

    El miércoles que salió mi novia de viaje, llegué por la tarde, medio desganado por la noticia de Sol. Al llegar me recibió mi cuñada. En este punto debo hacer un paréntesis para describir un poco a mi cuñada. la verdad es que para sus 28 años, se ve un poco mas grande, se ve de algunos 32, la vida que ha llevado no ha sido sencilla, sin estudios de ningún tipo, siempre ha dependido de sus maridos, parejas o similares, como ama de casa. Sus dos hijos fueron por parto natural, tiene una cadera bien dibujada, y de un tiempo para acá, ha bajado mucho de peso, mas aún a raíz del problema que recién tuvo. Esto le significó reducir mucho su vientre y recuperar esa cintura que todos en su familia dicen era legendaria. Este hecho se acentúa por su par de pechos que la verdad son bastante grandes. Se ve que los niños comían bien. Tiene ojos bonitos, cabello corto, y boca chiquita, pero para mi su mayor característica es que tiene una mirada y unos gestos súper sensuales. Cada que te mira da la impresión de que te dice “te la mamo entera y no hago caras”. Es por tanto una mujer que da la impresión de ser muy cachonda.

    Como les decía, llegué el miércoles, mi novia ya no estaba. Me recibió mi cuñada, me preguntó si quería cenar, accedí. Ese día vestía diferente, generalmente viste de manera que pasa desapercibida, jeans, camisetas o blusas sueltas y zapatos tenis. Ese día traía puestos unos mayones negros con una blusa pegada de color negro con una imagen estampada de color plateado, unas zapatillas de tacón bajo y lo que mas me impresionó, estaba maquillada. Le pregunté que a que se debía el cambio y me dijo que ese día se había levantado con ganas de lucir diferente. Se lo agradecí. La verdad es que estaba mas delgada de lo que pensaba, prácticamente ya no tenía grasa en el abdomen y como que las nalgas estaban un poquito mas firmes, no lo sé, al menos esa impresión me daba, quizá era por las zapatillas.

    Terminé de cenar, agradecí la cena y subí a mi recamara. Después de dos horas, escuche que mi cuñada entraba en su recamara (mi antiguo gimnasio). Ya eran cerca de las 10 de la noche. Hablé con mi novia por teléfono, me puse mi pijama y me disponía a dormir, cuando abrí la bolsa con los nuevos productos para al menos revisarlos. Sin embargo, eso me recordó que no pude ver a Sol (y con las ganas que le traía), entonces solté una maldición y dejé lo que estaba haciendo, no estaba de humor. En eso escuché que tocaban la puerta, pero por dentro, es decir la puerta que comunica mi recamara con la de Liz, respondí un “adelante” y entró Liz, pero ahora ya no traía la blusa negra, sino un top negro que dejaba claras dos cosas, primero, que había amamantado dos niños y segundo, que efectivamente, había estado haciendo ejercicio. Se abdomen se veía bastante bien y sus tetas, no eran duras como de quinceañera, pero se veían suculentas. Me quedé con la boca abierta, hasta ese momento no había reparado que era una mujer buenísima, quizá derivado de mi romance con Sol y mi noviazgo con su hermana.

    – ¿Estás bien Eddy? – es como me llama Rosa y por ende mi cuñada.

    – Pues no, realmente no – le respondí, sin dejar de mirarle la figura.

    – Te escucho alterado, ¿qué tienes?, ¿te puedo ayudar en algo? – preguntó Liz.

    – Mira, continuamente nos llegan productos nuevos para el negocio de la tienda, lo que hago es revisar su funcionamiento para saber como recomendarlos a los clientes, y que mis empleados los puedan vender bien. Siempre lo hago con Rosa, los pruebo con ella (obviamente no le dije que también con Sol), pero ¡hoy no se podrá y eso me frustra porque cada vez tenemos mas competencia y nos llegan mas productos que hay que investigar y saber vender, porque ese es nuestro diferenciador! -dije al final un poco alterado-.

    – Oye, si quieres te puedo ayudar, bueno -en este punto Liz tartamudeó un poco-, es decir… si quieres, tú me dices que hacer y yo te digo que tal.

    – ¿Que me quieres ayudar con esto? – solté la carcajada. No porque la idea fuera mala, sino porque ya sabía hacía donde iba todo esto y estaba sorprendido porque pensaba que estos días no iba a coger.

    – No te burles, te lo digo en serio, pero si no quieres… – Liz se mostró un poco indignada y daba la media vuelta para retirarse.

    – Espera – le dije para detenerla – No me burlo, es solo que me tomas de sorpresa. ¿Los niños ya están bien dormidos? – pregunte con cierto tono de malicia. Imagínate que vean a su mamá ayudando a su tío a probar productos de la sex-shop…

    – ¿Si verdad cuñado?, pero ya, ya están dormidos.

    – Ok, perfecto, ¿de verdad me quieres ayudar?

    – Si, con lo que tú me digas, es lo menos que puedo hacer desde que nos dejaste vivir en tu casa.

    – ¿Lo que yo te diga?, muy bien, pero entenderás que si Rosa se entera…

    – No lo sabrá, te lo juro por mis hijos – me interrumpió rápidamente mientras se acercaba mas a la cama.

    – De acuerdo, ven siéntate aquí conmigo, te voy a explicar de qué se trata. Primero te voy a mostrar todo lo que traje – acto seguido vacié todo el contenido de la bolsa en la cama, ella solo abría los ojos de sorpresa.

    – ¿Todo eso vamos a probar? – me preguntó con un tono excitado.

    – No, tu lo vas a probar – le dije- primero necesitamos probar este lubricante de feromonas, te explico, me lo unto en el miembro y lo tienes que oler para decirme que sensación experimentas, ¿va? – acto seguido me bajé la pijana y me unte el lubricante en la verga.- Venga Liz, huélelo.

    Liz tomó mi pene y lo acercó a su nariz, me dijo que como que olía a vainilla, le pedí que lo probara para saber si tenía un mal sabor. Así lo hizo, sin embargo fue mas allá, comenzó a mamarlo de una manera desenfrenada, con hambre de verga.

    – Espera Liz – le dije mientras la alejaba de mi pene – dime, que te parece el sabor, ¿es rico?

    – Riquísimo, déjame seguirla probando ¿si? – en ese momento, el tono de súplica que utilizó me convenció de dejarla jugar un poco mas, al fin y al cabo recordé que ella no tenía con quien hacerlo desde hace un tiempo.

    Me dio una mamada de miedo, que bárbara, me dejé llevar de pronto comencé a sentir que venía mi orgasmo, así que sin avisarle, le dejé ir toda la leche dentro de la boca, pero para mi sorpresa, la recibió y se la tragó toda. No dejó que nada se escurriera. Debo admitirlo, en ese momento algo se cruzó por mi cabeza, se me estaba ocurriendo que el destino dictaba que tuviera dos amantes y una novia. Sonaba bien, pero estaba muy loco el asunto, en fin.

    – Ay Liz que manera de mamar – le digo con tono de broma y ella rio un poco.- Ahora, te voy a explicar que sigue, ten, ponte este body, porque necesito que me digas como lo sientes, si no te lastima, tengo que ver si no tiene costuras abiertas, etc. Ten – le dije mientras le extendía un body de red, de esos que cubren todo el cuerpo menos la zona púbica, vaginal y anal.

    Cual no sería mi sorpresa, cuando Liz se levanta de la cama y se empieza a desnudar mostrando el cuerpazo que tiene, estaba impresionado. Traía una tanguita negra muy chiquita, al quitarse el top, sus tetas colgaron un poco, pero no dejaban de ser enormes y suculentas. Lo que mas me impresionó fue que tenía un culo y unas piernas, que si digo sabrosas es poco. Que buenas nalgas, solo tenía un detalle con un par de estrías a la altura de la cadera, pero vaya, ese detalle, junto al resto de los demás atributos, es lo de menos, en verdad. Cuando se quitó la tanga, dejó ver una panochita que se notaba que constantemente era rasurada, pero que hoy tenía apenas dibujado un poco de pelo, apenas perceptible.

    – Órale Liz, no sabía que te rasurabas allí abajo… – Comenté, mostrando mi sorpresa, a lo que ella río un poco apenada.

    – Ay cuñado es que me quedó la costumbre desde mi primer marido – me aclaró mientras se acariciaba un poco.

    Se puso el body y lo que vi me puso a 100. Que sensual se veía con ese body, disimulaba muchos de los detalles que se podrían encontrar al cuerpo de Liz. Es decir, así se veía perfecta, lo que es más, debo admitir que se veía mas deliciosa que Rosa, lo admito. Rosa no está mal, pero Liz está mucho mas, ¿cómo decirlo?… frondosa.

    La acerqué a la cama y comencé a revisar todo su cuerpo, mientras lo acariciaba y ella gemía en un volumen bajito. Con la excusa de revisarlo todo, amasé sus senos, froté sus pezones, roce su panocha (lo cual me dio oportunidad de saber que estaba bien húmeda) y le pellizque las piernas, y las nalgas, siendo esto último lo que mas la hizo gemir.

    – Ok, parece que vienen bien estos body- le dije – ¿tú como lo sentiste? – le pregunté mientras le masajeaba las tetas.

    – Se siente bien, me siento vestida y desnuda al mismo tiempo, me siento muy zorra.

    – ¿Y eso te encanta, verdad? – le dije mientras le empezaba a apretar las nalgas. Ella respondió con un si discreto con la cabeza.

    – Ahora – le dije mientras la sentaba en la cama – te voy a explicar que pasa, los productos que traigo ahorita son todos para el sexo anal; te debo confesar que a tu hermana no le gusta mucho el sexo anal, de 3 veces que hacemos el amor a la semana, solo una me permite metérsela en el culo. A mi me fascina la sensación, pero a ella no mucho y eso que lo hago con cuidado y la ayudo con mucha estimulación, es cuestión de gustos, poco a poco le va agarrando mas. En tu caso, no sé que tanta experiencia tengas, pero ahorita necesito que te relajes porque este buttplug están un poquito grande – cerca de 5 cm en su parte mas ancha -, y estas bolitas anales las veo muy grandes, pero dice que son de silicón y súper fáciles de insertar. Creo que me ayudarás mas de lo que crees. Mira vamos primero a ponerte de este relajante, es similar al lubricante, solo que calienta mucho mas y lo hace muy rápido. Ponte de perrito por favor.

    Liz obedeció inmediatamente y se colocó encima de la cama, en posición de perrito. Le pedí que pusiera su mejilla en la almohada y que con ambas manos se abriera las nalgas. Una vez hecho esto contemplé el culazo que se cargaba Liz y comencé poniendo un poco y metiendo un poco del aceite por dentro con mi dedo, se quejó un poco, pero hice caso omiso. Comencé a frotar rápidamente el ano y dejé que el relajante hiciera su efecto. Mientras hacía efecto, unte un poco del líquido maravilloso en sus nalgas y le di un par de nalgadas, lo cual la hizo gemir, eso me calentó, así que le di una buena tanda de nalgadas que le dejaron las nalgas bien rojas. Le pregunté si quería más y me dijo que sí, así que le di otras mas. Así, con las nalgas rojas y brillantes, tomé mi cámara fotográfica del buró de mi cama y le tomé una foto a su delicioso culo, le tomé otra mas y otra, no podía detenerme, y con cada foto ella abría mas el culo y se empinaba mas. Metí el dedo medio y no sentí ninguna oposición, así que me llene dos dedos, índice y medio, de aceite y se los empecé a meter, rápidamente, frotando todo por dentro, poniendo mas relajante en su recto. Empezaba a pujar y eso que no sabía lo que le faltaba. Tomé el buttplug, le puse lubricante y lo fui introduciendo poco a poco, estuve en el mete saca unos minutos, le pregunté que como se le hacía mas fácil esa penetración, contestó que así estaba bien. Mientras con una mano le metía el plug, con la otra le sobaba la vagina, la cual estaba que babeaba. faltaba poco para llegar a los cinco centímetros así que hice un poco de presión, pero no se abrió su culo todo lo que se necesitaba, así que le pedí que respirara hondo tres veces, a la segunda exhalación profunda que hizo se lo encaje, no le dí tiempo de llegar a la tercera cuenta. Una vez que pasó la parte gruesa, lo siguiente se reducía mucho, hacia la base. Que rico se le veía el culito ensartado con eso. Le pedí que se levantara de la cama y que caminara por el cuarto apretando la nalgas. Mientras caminaba iba gimiendo, le dije que se pusiera en cuatro y que caminara como gata en celo hacia mí. Tomé mi cámara y le tomé dos fotos mas de frente. Le pedí que se subiera a la cama boca arriba y que abriera las piernas, y que con las manos abriera las nalgas para que se le viera el plug metido en el culo. Le tomé un par mas de fotos, una con acercamiento y la otra de cuerpo completo, pero con las perspectiva de su culo. Le ordené que se metiera y sacara el plug, mientras lo hacía le tomé un video con la misma cámara, que cosa tan rica, pujaba de lo lindo. En un momento, la puse de perrito, tomé el plug y empecé a meterlo y sacarlo mas rápido, lo saqué por completo para ver el tamaño de su hoyo estimulado, era enorme. Eso me calentó al punto de perder la cabeza. Me quite la ropa, tomé lubricante y me lo unte por toda la verga, le dije que teníamos que validar si ese lubricante a base de silicón en verdad aguantaba para el sexo anal como decía la propaganda. Me acomodé atrás de ella y se la metí de golpe y empecé una penetración frenética, mi pubis rebotaba en sus nalgas. No aguante la tentación y le di otra tanda de nalgadas, cual sería mi sorpresa cuando me dijo “Mas duro papi, mas duro”, que tal con la puta esta. La complací, le di mas duro, llegó el momento en que sentía que se me ponía mas duro y ya veía mi orgasmo venir, acelere las embestidas y de pronto le aventé un chorro de leche dentro de los intestinos, mismo que correspondió con un gemido de mujer caliente.

    Acto seguido, se la saqué y se la di a mamar, le dije que debía dejarme la verga limpiecita. Liz ni tarda, ni perezosa se la trago toda, lo que provocó fue que se me volviera a poner dura. Tomé las bolitas de silicón, las bañe en lubricante y le dije a Liz que se pusiera de a perro otra vez. Las bolitas, no obstante estaban un poco grandes, le entraron como cuchillo en mantequilla. 5 bolitas enormes de silicón metidas en el culo. La acosté boca arriba y se la metí por la vagina, mientras lo hacía le dije:

    – Liz, aclaremos algo.

    – ¿Que pasó cuñado? – me preguntó en medio del goce.

    – A partir de hoy, serás mi amante, de acuerdo – ella se quedó pensando un poco.- Serás mi otra mujer, te daré ropita, juguetitos y te mantendré. Lo único que si te digo es que si me entero que andas con otro, se acaba todo, ¿ok?

    – Si mi amor, lo que tú me digas y hagas, está bien. Además, a mi si me gustó por atrás.

    – Bien, eso está bien, empezamos bien. Dime una cosa ¿te gusta mi verga, putita?

    – Me fascina. Métemelo rico papi.

    Esas palabras me pusieron bien caliente, no podía dejar de metérselo por la panocha, al mismo tiempo que me ponía las piernas sobre los hombros. Tomé sus tobillos con mis manos, abriendo sus piernas lo más que pude para ver como le entraba toda la verga. Después de unos minutos de estar en este movimiento, se la saqué, tomé otro de los artículos, unas cintas para detener las piernas, con velcro en los tobillos, fui a la cajonera y saqué unas cuerdas, le até las manos y las piernas a la cabecera, de manera que todo el culo me quedaba de frente, aproveché para tomarle unas fotos, del culo al aire. Enseguida le empecé a sacar las bolitas de silicón del culo, que manera de gemir tiene esta perra. Tomé otro de los artículos, un consolador de dos cabezas, le puse lubricante y comencé a meterlo por su vagina y por su culo, al mismo tiempo. Lo prendí y comenzó a vibrar. Liz pujaba de lo lindo. En ese momento aproveché y se la metí por la panocha, era increíble, la vibración del consolador y lo apretado de su puchita (que en ese momento tendía dos vergas metidas, la mía y una de las cabezas del consolador) es indescriptible. En ese momento me pidió que pusiera lubricante en su panocha, así lo hice, entonces el placer aumento, resbalaba delicioso.

    – Viene mi orgasmo, viene… – comenzó a gritar Liz.

    De pronto vi como se tensaban las cintas con las que le amarré los tobillos y sentí un apretón en el pene, que por poco y me lo desprende. Una de las mejores sensaciones de mi vida. Esto me excito sobre manera, de modo que aumenté mi ritmo y sentí que venía mi orgasmo, antes de venirme, la saqué y se la puse en la cara. De pronto Liz tenía la cara llena de semen. Se la dí a mamar para que sacara las últimas gotitas de leche. Me retiré un poco, fui por la cámara y así, amarrada con el vibrador de doble cabeza todavía metido y con la cara llena de lefa, le tomé cerca de 10 fotografías y un video donde continúa con su orgasmo, gracias al consolador. La dejé seguir hasta que estuvo casi desmayada y había terminado el ciclo del vibrador.

    Le saqué el vibrador, la desamarré y la dejé descansar un poco.

    Acomodé los artículos que habíamos revisado y preparé los que aún nos faltaban por revisar. Cual sería mi sorpresa, cuando al voltear la encontré retirando el semen de su rostro para introducirlo en su boca.

    – Creo que ya no te paso una toalla, verdad? – Dije, con una risa burlona.

    – Que rico estuvo todo – me contesto, medio soñolienta.

    – La verdad es que si, coges sabrosísimo –le dije-, pero todavía no terminamos, nos falta revisar mas cosas.

    – No inventes, en serio?

    – Claro, ten, ponte esto – le dije mientras le daba un conjunto de doméstica. Se rió un poco.

    Al instante se levantó de la cama y después de quitarse el body comenzó a disfrazarse de criadita sexy. Le pedí que se pusiera la tanga después de las medias y el liguero (así es mas fácil quitarlo).

    Saqué de su empaque los dos artículos que quedaban por probar un balón con consolador anal integrado y un lubricante de sabor a canela.

    Cuando ya tenía puestas las medias, el liguero y la tanga, de pronto corrió en dirección de su recamara (mi antiguo gimnasio), yo no sabía que estaba pasando, por un momento pensé que estaría apenada y que ya no querría seguir con esto, lo entendí y no le dije nada, respeté su decisión, no quería forzarla. Empecé a guardar los artículos que ya habíamos probado en ella.

    Cual no sería mi sorpresa, cuando regresó 10 minutos después, ya con el traje de doméstica, maquillada (se dio una manita de gato, como se dice) y con un par de zapatillas puestas.

    – Pensé que ya no querías seguir con esto – le comenté sinceramente y en tono de agradecimiento de dije- Gracias.

    – Ay no como crees –me dijo- esto está riquísimo, ya entendí porque mi hermana siempre anda con una sonrisota!

    – Oye, esas zapatillas están muy bonitas –le dije.

    – Gracias, las compré para la boda de una amiga, pero están prácticamente nuevas, digo, no voy a ser una criada descalza, no? Además el señor es muy exigente con mi apariencia – me miró de manera maliciosa, eso me prendió de nuevo, ella estaba insinuando que estaba dispuesta a jugar el rol, entonces, me dije, vamos a jugar…

    – De acuerdo, señorita Pérez, -inventé ese apellido, porque es común entre las domésticas de mi país- hágame favor de limpiar el cuarto y cuidadito con doblar las rodillas al recoger las cosas del suelo –aquí ella rio un poco, su risa sonaba divina- y después de poner todo en su lugar, prepare la cama.

    – Con gusto patrón –me dijo en tono sumiso, jugando su rol.

    Así, sin más, me puse una bata y me senté en el sofá individual que tengo en mi recamara, para observarla “hacer la limpieza”. Se veía mejor que un millón de dólares. La grabé de nuevo, mientras se empinaba para recoger cosas del suelo y me enseñaba el culo. Le pedí que se acercara, así lo hizo.

    – Como siente el uniforme señorita? Espero que bien –le dije en tono mandón.

    – Pues si, está muy bien, solo que me aprieta un poquito de aquí, mientras me señalaba su cadera.

    La tomé por la cadera, la gire, de manera que sus nalgas me quedaban de frente y a la altura perfecta para darles una mordida, pero me refrené, me estaba reservando para lo que venía. Al examinar el modelito, efectivamente, se ajustaba mucho a su cadera.

    – Entonces la solución es muy sencilla quítese usted por favor su falda, pero sin doblar las rodillas, eso aliviará esa molestia –sé que es una idiotez, pero fue lo que se me ocurrió para que se empinara poniéndome el culo en la cara.

    Así lo hizo, se bajó el zipper del vestido y poco a poco fue bajando la faldita, dejando al descubierto un par de suculentas nalgas resaltadas por las medias y el liguero. En ese momento ya no aguanté mas y la tomé de las nalgas y mientras la empinaba de nuevo le dije:

    – Sabe señorita, esto le aliviará toda molestia para limpiar y estará usted mas a gusto –mientras decía esto le bajaba poco a poco la tanga y le metía la lengua en el culo, lamía todo su esfínter y alargaba la lengua hasta su recto lo mas que podía. Alternaba entre su pucha y su ano, sin soltarle las nalgas, mismas que apretaba con frenesí. Acariciaba sus medias y disfrutaba de la sensación, recorría con mis dedos el liguero que traía puesto y de pronto me vi metiendo un dedo en su vagina.

    – Hay señor que ricas cosas hace, pero, eso está bien señor? No quiero que me corran si se entera la patrona –me encantó como jugaba su rol de criadita inocente.

    – No se preocupe señorita Pérez, ella no se enterará de nada. –le contesté. Para este punto, Liz ya estaba gimiendo de nuevo y estaba húmeda a montones.

    – Ay señor, que rico, dígame, qué más puedo hacer por usted? Pídame lo que quiera –me dijo en tono suplicante.

    – Ahora que lo menciona me gustaría que me ayudara con la cama… ayúdeme a distenderla.

    Acto seguido, la llevé hasta la cama, comiéndomela a besos, al mismo tiempo le quitaba la parte de arriba del coordinado de doméstica, dejándola en bra, mismo que le duró solo unos segundos.

    La tendí en la cama, mientras devoraba sus suculentos senos, por cierto, que pezones tan deliciosos, grandes, y jugosos, una maravilla de tetas, no me cansaba de mamárselos.

    Así como estaba, se la metí en la puchita y empezamos un mete saca apasionado, veloz, salvaje que terminó en un orgasmo simultáneo y sus uñas en mi espalda lo comprobaban. La inundé de leche por dentro. Tuvimos que parar un momento a descansar de este arranque de lujuria tan sabroso que recién habíamos experimentado. Sin embargo, era nuestro momento, no había otro, así que teníamos que aprovecharlo, verla así, en liguero, con medias, su puchita medio rasurada, sus super tetazas colgando deliciosas… no lo pude evitar, esa imagen me puso duro otra vez. Debo ser honesto, para este punto ya me dolía la verga, por la jornada tan exhaustiva que habíamos tenido. Le dije que nos faltaba probar el último de los artículos, que de hecho era una novedad en la tienda. Se trata de un balón para sentarte en él y rebotar, con un consolador anal integrado.

    Solo me tomó un momento inflarlo y tenerlo listo. Lo dejé en el piso. Acto seguido y sin comentarle nada, la puse de a perro, le separé las piernas y la empiné riquísimo colocándole su mejilla en la almohada. Estaba lista.

    Tomé el lubricante de sabor a canela, me unté ambas manos y comencé a meterle los dedos en la vagina y en el ano. Primero uno, jugaba un poco, después dos, luego tres, allí me tardé un poco mas. Al final el resultado fue el mismo ya tenía 4 dedos en cada agujero entrando y saliendo, provocándole gemidos que reprimía mordiendo la almohada. Yo también mordía, pero sus nalgas.

    – Ya está lista señorita López –le dije al tiempo que le sacaba los dedos.

    – Espéreme tantito señor, por favor, ya casi termino –esta suplica la dijo en un tono que no me podía negar. Me encantó que aún mantenía su rol en este juego.

    – Ok, sigamos entonces –me volví a llenar las manos con lubricante y en esta ocasión entraron los dedos como cuchillo en mantequilla, que ricura de hoyitos tenía en ese momento, abiertos y dispuestos. Empecé con un mete saca lento y profundo que le provocaba unos gemidos que ni la almohada ahogaba, se oía delicioso. Cada vez mas profundo, y dejaba un rato mis manos acariciándola por dentro. De pronto empecé a hacerlo mas rápido y luego un poco mas… el resultado no tardó en llegar, un alarido de Liz seguido de un líquido que me escurría hasta el codo, mismo que me bebí, pegándome a su panocha, hasta beberme hasta el último de sus jugos. En ese momento, ese sabor de lujuria, vagina y canela, me volvieron loco, así que le lamí el culo por dentro hasta escucharla gritar “ya, por favor, ya, es demasiado!”, no le hice caso, seguí lamiéndole el culo. Unos momentos después volvía a venirse, esta vez con espasmos en todo su cuerpo. Le saqué mis manos, y dejé que descansara un momento. Pero solo fue un momento, porque mi excitación era tal que no pude resistir y así como estaba ella, boca abajo, la penetré analmente, le metí mi verga que entró sin ninguna dificultad y resbalaba de lo lindo. Mientras se la metía le tomé las manos y le mordí la nuca, a lo cual respondió con un temblor que me excitó aún mas y provocó que mis embestidas fueran mas severas. Así duramos un rato hasta que sentí que venía mi orgasmo, entonces me detuve, tenía otro plan mucho mejor para esta venida que se preveía copiosa, hasta los huevos me dolían de lo cargados que estaban.

    Así como estaba Liz, toda relajada, embarrada de lubricante y chorreando liquido de la vagina por las medias; la tomé y la llevé al balón con consolador, le dije que se sentara y se lo metiera por el culito. Ni tarda ni perezosa lo hizo y sin mayor instrucción comenzó a rebotar y moverse en círculos sobre el balón. Aproveché el momento, era el momento del gran final, me acerqué a ella y acerqué mi pene a su boca, no tuve que decir nada, la abrió grande, grande y se la trago completa. Sentía como resbalaba por su garganta es una sensación maravillosa. La tome de la nuca y comencé a metérsela hasta el fondo, a momentos se ahogaba, pero aguantaba la penetración por la garganta como una profesional. En ese momento agradecí su pasado que la preparó para este momento. Reduje la velocidad de las metidas, mientras ella seguía montando al balón con consolador de diversas maneras, los dos gozábamos como locos. De pronto no pude mas y sin avisar le aventé un chorro grande de leche en la garganta. Casi se ahoga y tosió un poco, pero no escupió, se tragó todo el semen. Estaba exhausto, al igual que ella. Le pedí un último favor, que me dejara grabarla usando el balón, ella estuvo de acuerdo. Así que por dos minutos mas estuvo ensartada cobre el balón gozando, siendo mi putita.

    Terminé la grabación ella tuvo otro espasmo y se sacó el consolador del culo, estaba hirviendo, esa mujer es una fiera, por un momento pensé que derretiría el consolador y el balón explotaría, sin embargo aguantaron muy bien. Pasaron la prueba de fuego (literalmente).

    Nos tendimos en la cama, nos abrazamos un momento y empezábamos a quedarnos dormidos, cuando sonó la puerta de su cuarto, de inmediato, se levantó, se quitó las zapatillas, las aventó a un lado de mi cama y se puso una bata larga de baño, de manera que solo se veía un poco de las medias que todavía traía puestas. Quien llamaba a la puerta era uno de sus niños que tenía sed y quería un poco de leche. Pensé entre mí, “que coincidencia, su mamá también”.

    Mientras ella le daba su leche al nene, yo limpiaba un poco del batidero que dejamos en la cama y sobre la alfombra con el balón. Lavé el balón y los demás juguetes, para usarlos después sin ningún contratiempo.

    Estaba terminando cuando Liz regresó a mi recamara y ya estaba cambiada, tenía puesto de nuevo su pijama. Me dejó sobre la cama el liguero y las medias. Se acercó al baño, donde yo me encontraba terminando con mi tarea de limpieza de juguetes y me abrazó al mismo tiempo que me daba un beso.

    – Ay cuñado, eres un cochinote! –me dijo con una sonrisa.

    – Si verdad?, pero dime la verdad, te gustó? –le dije mientras la abrazaba por la cintura y me ponía sus brazos alrededor del cuello.

    – La verdad… si, es mas, mañana me enseñas los demás juguetes que has probado con mi hermana, los quiero ver todos.

    – Seguro –le di un beso con mordida que ella respondió-. Entonces mañana a las 10?

    – Si cuñado.

    En ese momento tenía seguras dos cosas, ese fin de semana sería como lo había planeado, es decir, de locos; y la segunda, esta mujer se había ganado un lugar en mi nómina como amante de lujo, es una fiera. Cuando ví el reloj, eran las 2:00 am. Obviamente, unas horas después, en el trabajo me estaba durmiendo. Pero así esto, son los gajes del oficio…

  • Noche de placer inolvidable

    Noche de placer inolvidable

    ¿Nunca se han preguntado por esas relaciones del pasado que pudieron ser y no fueron? Esto es lo que me pasó recientemente. Hace poco más de año y medio, cuando aún me encontraba soltero rotaron por la sala en la que trabajo en el hospital un grupo de estudiantes y una de ellas me llamo la atención de forma inesperada, debo admitir que no tenía cuerpo de modelo ni la cara más hermosa del mundo, pero aun así despertó en mi esa ansia insaciable por conocernos. Lamentablemente en aquel entonces ella estaba en una relación de 3 años y aunque le gustaron mis juegos y se sentía de la misma forma que yo no se dio nada entre ambos. Pero hace poco más de un mes recibí de manera inesperada un mensaje de ella a mi WhatsApp, diciéndome que estaba perdido, que ya no me acordaba de mis amistades.

    Automáticamente cuando una mujer te dice tu cerebro por muy ingenuo que sea va a pensar que algo ella quiere, ahora solo tenía que descubrir que, y como por arte de magia antes de llegar al tercer mensaje me estaba preguntando por mi novia, y luego me dijo que se había divorciado, pos obvio más claro ni el agua. Así que hice gala de mi galantería jjj. Todo terminó en salir por una copa y celebrar su soltería, el problema estuvo en que actualmente ella vive lejos de mí, bastante lejos, y la situación actual nos tiene sin transporte, así que hubo que hacer un plan b. en fin que quedamos para salir en dos días, y así pasó.

    La verdad llevábamos bastante sin vernos y ese día admito que la encontré reluciente, había subido unas libritas que le asentaban de maravilla, aunque no tenía cuerpo de modelo siempre había tenido un cuerpo esbelto, que ahora con las libritas de más mostraban unas nalguitas respingonas magnificas, no tenía grandes tetas, pero las que tenía las lucia con encanto, llevaba un vestido ceñido al cuerpo en un tono rojo puro, abierto entre ambos senos y en la rápida ojeada me pareció que no llevaba ropa interior, la cabellera negra suelta ondeando al viento y unos labios de un rojo del mismo tono del vestido que admito me dejó boquiabierto y me hizo excitar solo al verla.

    Nos saludamos con los tradicionales besos en las mejillas y un abrazo que me hizo sentir su espalda desnuda bajo mis manos. En serio ella venía a todas por lo visto, su comentario de que no tenía nadie que rendir cuentas era cierto, en ese momento en serio sufrí cuando ella se puso el nasobuco y nos dirigimos al restaurante donde teníamos la reservación.

    La noche pasó relativamente tranquila, cenamos hablando de cosas triviales y pasada la cena terminamos la botella de vino que teníamos, y aproveché para lanzar algunos piropos y frases picantes debidamente camuflados para que no lucieran muy atrevidos o descarados, cuando terminamos la botella la iba a llevar a su casa, pero ella aún no estaba dispuesta así que nos dirigimos a un club nocturno que había cerca de ahí. Nada más llegar nos fuimos a una mesa apartada, y le pedí a una camarera que los tragos no faltaran, empezamos con una sangría cada uno y antes de darme cuenta ya estábamos con el limón después de unos shot de tequilla, y ya me arrastraban a la pista de baile, nunca he sido muy bueno bailando, pero admito que para bailar reggaetón no hay que ser muy bueno, y más cuando tienes las nalgas de tu pareja de baile apretando contra tu entrepierna, de más está decir que terminamos ridículamente borrachos, así que la acompañé a su casa, eran entradas las 2 am, a esa hora ella no quería que me fuera y menos borracho como estaba y que incluía manejar, pero quien soy yo para decirle que no a una bella muchacha.

    Su casa tiene un solo cuarto, la ayudé a cambiarse de ropa y confirmé mis sospechas: no llevaba ropa interior, la acomodé en la cama y me dispuse a dormir en el sofá, pero ella me retuvo y me pidió que durmiera con ella, me quedé en ropa interior y me acosté a su lado bajo la colcha, ella me pidió que la abrazara y así hicimos una cucharita, mi cerebro no alcanzaba a entender como habíamos llegado a eso (admito que a veces puedo ser muy ingenuo) yo en ropa interior podía sentir perfectamente el contacto de su cuerpo solo recubierto por un pequeño top y un tanga, sus nalgas chocaban perfectamente con mi entrepierna y sentía como a cada rato hacia como si se estuviera acomodando moviendo esas nalgas contra mí y apretando, un esfuerzo sobrehumano tuve que hacer para evitar que se me pusiera dura. Hasta que pasada como una hora ella me dice que no puede dormir, la verdad me sorprendió escuchar su voz, yo le digo que estoy igual, ella se vira hacia mí y antes de darme cuenta me estaba besando, una especie de beso tierno como el de una pareja enamorada, no era lo que esperaba lo admito, así que me dejo llevar por el momento le seguí el beso, y los jugueteos con las manos, pero ya había sacado a la bestia de la jaula y al ver que ella no hacía más nada, me dispuse a dar el siguiente paso yo así que me puse encima de ella y continué con el beso apasionado y comencé a bajar por el lateral del cuello, la clavícula, y retiré el top que llevaba dejando al descubierto los pechos, no eran muy grandes como dije, pero eran preciosos así que me los devoré.

    Seguía en mi plan romanticón guiándome por el beso que ella me plantó, y me disponía a bajar, cuando de repente, me empujó a un lado y tomó control de la situación antes de darme cuenta la tenía sentada sobre mi cara y sus jugos corrían por mi boca ella solo me decía que se la comiera, la verdad estaba disfrutando, nunca he sido muy de lo romántico me gusta el sexo duro y sin tapujos, así que la nueva escena me excitó de sobremanera y ahí estaba yo comiéndome su rajita dándome un banquete con su clítoris lo lamia, lo chupaba, le daba pequeñas mordidillas, lo apretaba con mi lengua como un botón me sentía en un mar de gemidos, y de repente dejan al descubierto mi verga y de repente la siento como la succionan, siento como su lengua juega con mi glande, lo que me animó más aun, y ahí estábamos en un perfecto 69 ambos dándonos placer con nuestras bocas, hasta que la sentí arquearse encima de mí y soltar nuevos gemidos, lo sabía había estallado, sus jugos recorrían mi cara y ahí se desplomó sobre mí, la sentía respirando entrecortadamente, así que me levanté como pude, ella se quedó acostada y me recosté sobre ella, acomodé mi verga en la entrada de su vagina y de una la penetré, ella se volvió a arquear y soltó uno que otro chillido, estaba sobre ella la tenía acostada debajo de mí, mi verga dentro de ella así que empecé a bombear lento pero hasta el fondo, y fui aumentando mi ritmo poco a poco.

    Lo único que ella me decía era: dame más, y yo la complacía, en eso se zafó de mi e hizo que me sentara, para ella sentarse encima de mí y cabalgarme como una loca, sus pechos estaban a la altura de mi cara así que los devoré, los succionaba totalmente dentro de mi boca, lo estaba disfrutando, me sentía en el cielo, y así juntos nos vinimos. En una explosión de jugos y nos dejamos caer sobre la cama ella sobre mi pecho ambos respirando entrecortadamente, y ahí subió a besarme otra vez, pero esta vez no fue un beso tierno sino fue pasional, nuestras lenguas se encontraban, sus dientes pellizcaban mis labios y antes de darme cuenta la tenia de nuevo mamando mi verga, extrajo los jugos míos que quedaban y volvió a succionarla, la mamaba con énfasis antes de darme cuenta otra vez la tenía dura, y ella no tardó en sentarse encima de mí de nuevo, pero esta vez me levanté y la pegué contra la pared ella estaba sentada encima de mí pero yo ostentaba el control, así que se la di a mi manera, ella no paraba de removerse encima de mi quería llevar el ritmo pero no la dejé, era yo quien luchaba por el control con ella, y se debatía fuerte, admito que la excitación estaba a 1000%, llevaba rato sin disfrutar tanto un sexo casual, entonces la lancé para la cama y me avance sobre ella, poniéndola en 4 para continuar con el acto, la controlé por el cabello que sería mi rienda, y mi otra mano fue a buscar su sexo para jugar con su clítoris.

    Ella no paraba de gemir y gritar, y volvió a venirse, sus movimientos sobre mí me volvían loco, las contracciones de su vagina apretaban mi verga y me hacían disfrutar, estaba en el cielo, ella se dejó caer sobre la cama manteniéndome el trasero en pompa así que yo no paré de darle, en eso ella se vuelve a levantar ya recuperada, y me dirige hacia el baño, nos metimos bajo la ducha, y estando de frente a mí me empujó un poco hacia atrás y se la metió mientras me besaba, la veía en punta de pie, y haciendo un esfuerzo por menearse, yo por mi parte estaba en el cielo, y ahí la tomé por los muslos y volvía sentarla sobre mí para volver a llevar el control, ella no paraba de moverse yo en mi vaivén de movimientos de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, hasta que ambos estallamos ahí bajo la ducha el agua caliente nos bañaba, y nuestros cuerpos estaban entrelazados, y mientras nos besábamos la bajé, y terminamos de tomar la ducha, para volver a la cama.

    Realmente esa noche no dormimos, toda la noche fue solo sexo, y aquí mientras escribo esas líneas, a la vez me pongo de acuerdo con ella para otro encuentro, ya les contaré como fue…

  • Fantasía de secuestro

    Fantasía de secuestro

    Todas las personas tenemos nuestras fantasías sexuales. En este caso ¿cuál es la de un esclavo masoquista?, puedo responder por mí. Ser secuestrado, atado, amordazado y ser sometido a castigos muy dolorosos e interminables. No poder escapar, ni moverme, ni gritar, ni emitir sonido alguno. Ser castigado sin poder hacer nada por evitarlo por una mujer cruel. ¿Cómo sería mi fantasía de secuestro – internamiento? Aquí la respuesta. Escríbeme si te ha gusta el relato y comparte la fantasía.

    Anduve con el coche dando vueltas desorientado sin encontrar el lugar indicado. Tenía una dirección, pero estaba situada en un pueblo remoto completamente confuso sin calles, solo con fincas grandes esparcidas unas de otras. Me perdí y finalmente un hombre muy amable me indicó cual era la finca que yo buscaba. Ya llegaba tarde, precipitadamente aparqué en la puerta y me dirigí a la puerta de la entrada de aquella finca de grandes dimensiones. La puerta metálica, estaba abierta, me adentré por un terreno lleno de tierra lleno de maleza y plantas situadas a mí alrededor. Anduve por un pequeño camino de piedras que atravesaba el terreno y me llevaba hasta una puerta de madera que indicaba la entrada al interior de la casa rustica.

    Toque la puerta y esperé completamente nervioso. Unos segundos después me abrió la puerta una señora. Rápidamente la conocí, era MistressPain, la señora que me había citado en aquel lugar para poder hacer realidad mi fantasía, que a la vez sería la suya. Mi vista recorrió disimuladamente a la señora de arriba abajo. Observé unas botas negras de piel clásicas sin adornos, solo una larga cremallera en el costado que cubrían sus amplias pantorrillas hasta las rodillas. Unas medias negras cubrían sus muslos hasta alcanzar una falda negra de cuero. Una blusa blanca abotonada cubría su gran abdomen y cintura ancha. Era una mujer grande, fuerte, voluptuosa, robusta de grandes dimensiones con sobrepeso. Mis ojos se cruzaron con los suyos, su mirada me intimidó. Rostro serio con arrugas por la edad, ojos grandes. Una mujer madura de entre 55-60 años de edad .Su dura mirada me derretía mirándome fijamente con semblante serio. Su pelo rubio completamente rizado, lleno de caracoles que cubrían su cabeza y unas gafas metálicas de visión. Tenía aspecto de mujer sádica, su mirada y rostro la delataba .Quien piense que era una mujer de extrema belleza y cuerpo cultural, está completamente equivocado. Era una señora normal, voluptuosa y rechoncha y ya bien entrada en años pero para mí era la mujer más bella de todo el reino. Podría ser mi madre o mi abuela, pero ahora era mi reina.

    -Llegas tarde – Me recriminó con tono serio.

    -Lo siento señora, me perdí-La contesté disculpándome.

    -No quiero excusas. ¿has traído el contrato? – Me preguntó.

    Saqué de mi bolsillo el contrato plasmado en papel. Me había olvidado de el durante unos minutos, pero en los últimos días me quitaba el sueño aquel trozo de papel. Era un contrato de secuestro – internamiento – cautiverio y era bastante duro, me intimidaba por completo. Lo había redactado la señora tras hacerme miles de preguntas durante días. Era un contrato sencillo y muy claro, pero a la vez intimidaba y daba respeto, la fantasía podría ser muy dura y real, era lo que realmente deseábamos.

    ¿Tenéis curiosidad por saber en qué consistía el contrato? Bien, era un contrato de 20 puntos muy claros y concisos, cada uno de ellos intimidaba más. Entre los puntos más importantes declaraba lo que me podría ocurrir y yo estaría dispuesto a aceptar. A modo de ejemplo puedo citar algunos puntos:

    -Serás atado e inmovilizado como yo desee, podré utilizar la forma que considere oportuna para restringir tu movimiento -.Decía el primer punto.

    -Podrás y serás amordazado, de una forma efectiva donde no puedas emitir sonido.-Rezaba el segundo punto.

    -Serás castigado de la forma que yo desee, aplicando la dureza que estime oportuna. Los castigos serán dolorosos y pueden llegar a ser insoportables pero los aceptaras – Un punto que me intimidaba por completo.

    -La duración del secuestro – internamiento – cautiverio será de 48 horas. Ni una más ni una menos. – Dejaba clara la duración de esta fantasía este punto.

    -Serás alimentado de la forma que estime oportuna, puede ser desagradable pero serás obligado a comer todo durante tu cautiverio -Trataba este punto sobre mi alimentación mientras estuviese en aquella finca.

    -Una vez firmado este documento serás mío y podré castigarte como deseé, no me detendré aunque llores o supliques, hasta que transcurra el tiempo pactado. No me gusta perder el tiempo, una vez firmado no hay vuelta atrás, no me detendré hasta que transcurran las 48 horas pactadas – Este era el punto que más temor y respeto me producía, una vez firmado no había forma de escapar.

    Había varios puntos más, donde se fijaban límites y un último punto donde me daba el privilegio de poder elegir un deseo o voluntad en relación al secuestro pactado. . No tuve la menor duda, soy fetichista de guantes, deseé como el que pide un deseo a una lámpara de Aladino que llevara mi señora guantes en sus manos. Ella me concedió el deseo, pero por supuesto mi deseo tendría un precio, sería aceptar una condición suya a cambio. Este precio era castigarme con mucha dureza. Una de las fantasías de la señora era castigar duramente a un esclavo, llegar al límite del esclavo e incluso sobrepasarlo si era necesario, verle sufrir de una forma terrible. La señora MistressPain era terriblemente sádica. Utilizaría su dureza a un nivel completamente alto, más de lo habitual, esa era su fantasía, aplicar los castigos que no había tenido oportunidad de realizar anteriormente. Mi fantasía era a la vez la suya, la habíamos pactado una sádica señora y un esclavo completamente masoquista amante del dolor.

    La señora agarró el documento entre sus manos, se cercioró que estaba debidamente firmado y se lo guardo en el bolsillo de su falda.

    -Muy bien, sígueme, tu secuestro/ internamiento va a comenzar -Me confirmó.

    Anduve tras de ella por un largo pasillo de la casa rustica. No paraba de mirar el movimiento de su cuerpo mientras andaba y escuchaba el ruido de los tacones de sus botas al caminar. Al final del pasillo aparecían unas escaleras de madera que descendían y se introducían en el interior subterráneo de la finca. Tras bajar unos escalones apareció una puerta gruesa de madera. La abrió con sus llaves y me invitó a pasar primero. Entró tras de mí y encendió la luz. Observé como se trababa de un sótano lúgubre y oscuro de grandes dimensiones. No había ventanas en su interior y era completamente viejo de ladrillo y piedra. La señora cerró la puerta y echó la llave por dentro dando varias vueltas. Retiró la llave y se la guardó en su bolsillo de la falda de cuero fuera de mi alcance.

    -Desnúdate y arrodíllate bajo esa cadena que cuelga del techo – Me ordeno.

    Me fijé en la cadena que pendía del techo, una cadena gruesa de varios centímetros de grosor que descendía hasta escasos centímetros del suelo. Me quité toda la ropa y me quedé completamente desnudo. La señora se acercó hasta un armario situado en un extremo del sótano y agarró varios objetos que no pude identificar ya que se encontraba situada tras de mí.

    -De rodillas estúpido – Me ordenó nuevamente.

    Obedecí y me coloque de rodillas bajo la cadena metálica. Noté como agarró mis manos y fuertemente las llevó a mi espalda. Agarró unas esposas metálicas y las colocó alrededor de mis muñecas. Cerró las esposas y sentí una fuerte presión, las cerró duramente sin compasión, no dudó en cerrarlas lo más apretadas posible.

    -Ahhhh -Me quejé por la dureza y presión de las esposas en mis manos.

    -Cállate, no quiero escuchar una sola queja – Me recriminó duramente.

    Cerró las esposas con una llave que sacó de un llavero lleno de llaves. Ahh me apretaban las esposas, no era necesario apretarlas tanto, pero dejó bien claro que no iba a tratarme con delicadeza. Sacó de su apreciado armario unas tobilleras de piel que ajusto a mis tobillos y para concluir el proceso colocó una barra espaciadora entre ambas que me obligaban a mantener las piernas abiertas sin poder cerrarlas. Las tobilleras las ancló por un agujero que llevaba la barra metálica en ambos extremos y terminó cerrándola con dos pequeños candados que impedían pudiesen soltarse. Era imposible quitarme las tobilleras o poder cerrar las piernas, los pequeños candados de metal en ambos extremos lo impedían.

    Agarró mis muñecas esposadas a mi espalda y ancló las esposas a la cadena gruesa que pendía del techo con un candado sólido. Me fijé que portaba un llavero con una gran cantidad de llaves, que servían para los candados, esposas, puerta y utilidades que aún desconocía. Tiró del extremo de la cadena y de esta forma comencé a erguirme obligado por la cadena que tiraba sobre mis esposas. A medida que tiraba de la gruesa cadena, mis manos en mi espalda se levantaban más en el aire y esto obligaba a mi cuerpo a inclinarme hacia adelante. Se detuvo y me dejó en una incómoda posición que me mantenía bien sujeto e inclinado mirando hacia el suelo. Sujetó el otro extremo de la cadena sobre una viga de madera manteniéndola completamente tensa sobre mis muñecas esposadas. Era una posición bastante incomoda y a esto había que añadirle el dolor de mis esposas apretadas.

    -¿Te aprietan las esposas estúpido? -Me preguntó la señora observando mi mueca de dolor.

    -Si señora – Contesté. Pensé que iba a aflojarlas, pero estaba muy equivocado.

    -Más te dolerán cuando lleves horas con ellas puestas. Te aseguro que no te las voy a quitar, bien claro te lo deje en el contrato -Me dijo seriamente.

    Estaba completamente inmovilizado en aquel lúgubre sótano. Escapar era imposible, salvo que fuese un superhéroe que pudiese romper la gruesa cadena, esposas y tobilleras. Intenté quitarme las esposas o desatarme, solo para comprobar la dureza de mis ataduras y comprobé que estaba realmente inmovilizado, no volví a intentarlo más, sería absurdo intentarlo, no iban a ceder un milímetro mis cadenas y era lo pactado y deseado.

    MistressPain agarró unos guantes negros y se colocó frente a mí. Comenzó a enfundárselos delante de mí. Levanté la mirada con esfuerzo debido a mi incómoda posición, no quería perderme aquel detalle. Ella era perfectamente conocedora que era fetichista de guantes y me había concedido el deseo en el contrato ¡¡Guau!! eran unos guantes espectaculares de goma gruesos y largos. Eran de tipo industrial o de caucho hasta los codos. Se los comenzó a ajustar en sus manos y brazos por encima de su blusa.

    -¿Te gustan mis guantes verdad? No te preocupes, que acabaras aborreciéndolos. Tal como firmaste en el contrato a cambio de los guantes, los castigos serán mucho más severos, más de lo que te esperas. No te imaginas la cantidad de dolor que puedo infringirte. – Terminó de ajustarse sus guantes en ambas manos mientras esbozaba una pequeña sonrisa maliciosa en su rostro.

    La señora se dirigió de nuevo al armario y regresó con un rollo de cinta americana de color gris entre sus manos enguantadas:

    -¡Solo me falta un detalle, amordazarte. No vas a poder escapar y tampoco nadie te va a oír. Detesto los esclavos imbéciles que no hacen nada más que lloriquear y gritar. No vas a poder hacerlo, no permitiré que me molestes mientras te castigo. – Sus palabras me produjeron un gran temor. Una vez fuese amordazado ya sería un completo objeto, inmovilizado y amordazado. No podría hacer nada.

    -Quizás todavía no sea necesario señora… eh…. – Nervioso y educadamente intenté persuadirla para que no me amordazara tan pronto. Sus palabras me habían intimidado de verdad.

    -Oh, ya lo creo que será necesario. Nadie escuchará tus gritos ni tus llantos. Te lo dejé bien claro en el contrato que firmaste. Ni te moverías ni hablarías. Vas a estar bien calladito las próximas 48 horas. Haré contigo lo que me dé la gana. ¡¡voy a disfrutar mucho castigándote como nunca antes lo he hecho a ningún esclavo estúpido!! -Sentenció duramente ante mis protestas de la mordaza.

    Introdujo sus manos enguantadas por debajo de su falda de cuero y agarró sus bragas para deslizarlas por sus muslos, piernas y sacarlas por sus pies. Las hizo un ovillo estrujándolas y se acercó a mí.

    -Abre la boca – Me ordenó.

    Observé como sus bragas negras eran de una talla muy grande debido a su corpulento tamaño. No entrarían en mi boca, eran demasiado grandes.

    Abrí la boca y comenzó a introducir sus bragas sucias dentro de mi boca. Eran demasiado grandes y no entraban en mi boca tal como predije.

    -Creo que no me has entendido bien, si te digo que abras la boca, la abres por completo – Me recriminó levantado la voz a la vez que su mano izquierda enguantada atenazó mi nariz. La cerró con dureza entre sus dedos de goma. En ese momento no podía respirar. Sus bragas intentaban entrar en mi boca y su otra mano estrujaba mi nariz impidiéndome respirar por ella.

    -¡Abre la boca todo lo que puedas! Yo no tengo prisa, más bien la tienes tú, si quieres respirar. Hasta que entren por completo mis bragas no te dejaré respirar. ¡Tú sabrás cuanto puedes aguantar! – Me dijo con un tono muy frio y serio.

    Transcurrieron varios segundos y ella continuaba esperando a que abriese más la boca mientras yo continuaba sin respirar. No tuve más remedio que esforzarme y abrir la boca todo cuanto pude. Ella comenzó a empujar bruscamente con la yema de sus guantes gruesos sus bragas hasta que entraron por completo dentro de mi boca, quedando está completamente rellena e inflada. Transcurrieron varios segundos más y por fin me libero la nariz. Respiré exhausto, llevaba tiempo sin respirar, había sido bastante agónico. Agarró el extremo de la cinta americana gris y la pegó sobre la comisura de mis labios. Acto seguido comenzó a enrollarme la boca y cabeza con ella, haciéndola girar sobre mi boca y la parte posterior de mi cabeza. Dio una vuelta, dos vueltas… tres… No escatimó y gastó medio rollo para asegurase que no pudiese escupir mi mordaza y quedase bien apretada.

    -¡¡Ahora eres mío!! -. Te dejé bien claro en el último punto del contrato que no me detendría hasta que transcurriese el tiempo fijado. Ahora puedo castigarte como me plazca, te aseguro que los castigos serán muy dolorosos. Me da igual si lloras¡ voy a disfrutar mucho castigándote y te aviso que cada castigo será más duro que el anterior. ¡Te voy a enseñar lo que es el infierno estúpido -Me recriminó duramente. Estaba completamente atemorizado y nervioso. El secuestro internamiento estaba a punto de comenzar de verdad.

    La señora se dirigió de nuevo hacia su armario. Todo objeto de castigo lo guardaba en aquel armario. Aprendí que cada vez que se dirigiese al armario vendría con un nuevo objeto entre sus manos. Agarró algo de su interior y se colocó frente a mí. Levante la mirada hacia arriba desde el suelo para poder observar a mi captora y comprobé como portaba un látigo de piel corto y fino entre sus manos. La señora emitió una sonrisa al cruzar mi mirada con la suya.

    -Adoro azotar a mis esclavos sin piedad. Este látigo es mi preferido, produce un fuerte dolor que te dejará el culo completamente marcado y dolorido. Voy a azotarte quizás 100 veces… quizás 200 veces… lo desconozco. No puedes moverte ni gritar, lloriquea cuanto quieras porque no me detendré, ¿te acuerdas del contrato firmado? puedo azotarte hasta romperte y es lo que haré. te, porque esto va a ser muy largo y doloroso. Comienza tu pesadilla. Tras sus palabras mi temor aumentó aún más. Ahora no podía hacer nada para evitarlo, no podía moverme lo más mínimo y tampoco gritar. Era un pelele bajo su completo control.

    MistressPain se colocó tras de mí. Sus botas con algo de tacón resonaron en la habitación en cada paso que daba. Se situó tras de mí y lo siguiente que escuché fue un silbido de su látigo cortando el aire hasta estallar en mi culo.

    Zas recibí un latigazo en la piel de mi trasero que me hizo ver las estrellas literalmente. No pude moverme, ni quejarme ni emitir sonido alguno debido a su eficaz mordaza. Antes de reponerme del dolor de su primer latigazo comencé a recibir latigazo tras latigazo.

    Mi piel comenzó a ser un brasero incandescente, un volcán de lava. Me ardía, la piel comenzaba a calentarse más y más y cada latigazo nuevo era más y más doloroso. Su mano no se detuvo, levantaba su brazo y descargaba su látigo con ira. Los azotes se sucedían una y otra vez, no había descanso, solo latigazos. Transcurridos varios minutos el dolor comenzó a ser muy fuerte, inevitablemente se escapó mi primera lágrima por mi rostro. Aquello no impidió que siguiese azotándome una y otra vez. Continuó propinándome contundentes latigazos hasta hacer el dolor muy intenso. Mi lado masoquista comenzó a emerger dentro de mí, a disfrutar y a la vez sufrir cada latigazo.

    La señora se detuvo, noté la goma de su guante de caucho agarrando mi pelo entre su palma de la mano de goma y tiró de mi pelo de forma muy brusca. Ah que daño me provocó tirando de mi pelo utilizó su fuerza bruta sin las más mínima delicadeza, la goma de su guante atenazo mi pelo y tiró con todas sus fuerzas. La señora estaba disfrutando como nunca antes, utilizaba su fuerza bruta sin compasión, me trataba como lo que era; un idiota esclavo.

    -Oh, ya estas llorando, sino hemos hecho nada más que empezar, no llevo ni la mitad de latigazos. Ahora aumentaré la dureza, los azotes de antes no eran nada más que caricias. Voy a romperte el culo puta, no vas a poder sentarte durante muuucho tiempo jajaja –La señora se burló de mi mientras tiraba de mi pelo con una fuerza brutal.

    Comencé a recibir latigazo tras latigazo sin compasión, mucho más intensos y duros que anteriormente. El culo me dolía muchísimo. Estaba completamente magullado, y cada latigazo era una verdadera pesadilla tal como me advirtió. Estuvo azotándome durante mucho tiempo, quizás una hora o quizás más, para mí habían sido días, el tiempo se detuvo y los segundos se convirtieron en horas, era un castigo verdaderamente cruel.

    La señora se detuvo tras quedar satisfecha, mi culo era un completo poema. Guardó su látigo de nuevo en el armario y regresó con algo nuevo entre sus manos. No había tiempo para descansar. Levanté la mirada y comprobé como agarraba unas pinzas metálicas entre sus guantes negros de goma.

    -¿Ves estas pinzas?, producen un dolor insoportable, las he bautizado como las “destroza pezones“ normalmente un esclavo las puede llevar durante una hora o quizás dos, en tu caso las vas a soportar durante muchas horas. Voy a disfrutar observando cómo te retuerces de dolor. -La señora agarró el extremo de una pinza metálica y la colocó sobre mi pezón, posteriormente hizo lo mismo con la otra pinza en el otro pezón. Escuché un doble click y fue el momento en que las cerró. El grito se hubiera escuchado en todo el vecindario sino llega a ser porque estaba amordazado.

    Comencé a retorcerme, intentar moverme, intentar gritar, pero no podía. Eran muy dolorosas y estaban muy ajustadas a mis pezones. El dolor era terrible. La señora comenzó a observarme con una sonrisa en su rostro. Estuvo observándome unos minutos y después se dirigió hacia su armario de nuevo. Regresó con un pequeño artilugio de metal. No sabía lo que era, pero pronto lo averigüé. Era una pinza de púas, desconocía para que servía, pero pronto la colocó sobre mis testículos. La pinza apretó mis testículos bruscamente y las púas oprimían mis testículos duramente. El dolor era muy intenso. Ah nuevamente mis lágrimas se escaparon por mi rostro, el dolor era muy fuerte.

    La señora agarró un nuevo objeto. En mi interior suplicaba porque no me aplicase más castigos, ya eran muy intensos. Me dolía el culo horrores, mis pezones eran mordidos por una víbora y mis testículos estallaban de dolor. La señora no se detuvo y regresó con un pene de goma entre sus manos enguantas.

    -¡eres mi puta y vas a llevar este pene de goma en el culo para entrenarte, hasta que decida sacarlo y entonces utilizaré mi arnés. Te aviso que otros esclavos no soportaban mi arnés, se quejaban que era demasiado grande, pero en tu caso lo vas a soportar sin más remedio sin quejarte – Me dijo de forma estricta mientras comenzó a lubricar el pene de goma. Acto seguido note el tacto frio de la goma del pene de goma en mi ano. Lo introdujo dentro de mi ano delicadamente y de pronto apretó con sus dedos introduciéndolo bruscamente. El dolor que sentí al introducir el pene de goma fue muy severo. Ah me dolía todo el cuerpo, estaba siendo castigado de muchas formas a la vez. El dolor se apoderaba de mi cuerpo. Mi culo, mis pezones, testículos y mi ano. Era completamente sádica aquella mujer.

    Colocó un cinturón con unas correas sobre mi cintura y mi ano para que no pudiese expulsarlo. Me dolía todo el cuerpo ¿qué castigo era más doloroso?, lo desconocía, cada segundo sentía un dolor diferente, los pezones, los testículos, el pene de goma. Era una verdadera tortura, estaba siendo castigado duramente.

    -Tengo una buena noticia y una mala para ti. La buena es que de momento ya no voy a aumentar tus castigos. La mala es que vas a pasar varias horas en esta situación. Regresaré dentro de varias horas. El dolor aumentará y aumentará, vas a vivir una verdadera pesadilla que terminará cuando yo quiera y te prometo que no será antes de las 48 horas que firmaste en el contrato-. Se burló y me recriminó anunciándome el dolor que me esperaba.

    MistresPain se quitó los guantes de goma de sus manos. Los agarró en sus manos desnudadas y me los mostró ante mis ojos.

    -¿Te gustan mis guantes verdad?, tú los solicitaste. Los voy a colocar encima de ti, sobre tu espalda. Si cuando regrese, los has dejado caer, tendré que volver a colocarlos de nuevo y volver a macharme dejándote más horas con tus castigos. Por tu bien espero que aguantes tu dolor y no te retuerzas porque los guantes se caerán al suelo y no podrás volver a colocarlos. Si esto sucede, aumentaré tu castigo una y otra vez. Jajaja – Me dijo cruelmente proponiéndome su juego.

    La señora se marchó de la habitación y me dejó allí encerrado. Completamente inmovilizado en una posición incómoda. Las manos erguidas sujetas por la cadena, mi tronco doblado con unos guantes de goma en mi espalda. Mi culo ardiendo debido a sus latigazos, sin olvidar el enorme pene de goma que portaba dentro. Mis pezones estrujados por sus pinzas metálicas y mis testículos atenazados por las púas de sus pinzas. El dolor era muy fuerte. Era inaguantable. Ahhhh ahhhh. Gritaba en mi interior sin poder moverme ni gritar absolutamente nada. El dolor se apoderaba de mí, tan pronto eran los pezones, como testículos como el pene de goma. En pocos minutos me retorcí de dolor y los guantes se cayeron al suelo. Oh nooo y ¿ahora como los colocaba de nuevo en su sitio?, era imposible volver a colocarlos, era imposible ya que tenía las manos esposadas a la espalda.

    Transcurrió el tiempo y cada vez me dolía más el cuerpo. Estaba siendo castigado de varias formas a la vez. Me retorcía de dolor. El tiempo se había detenido y se hacía eterno encerrado en aquella instancia. Aguanté mi sufrimiento y una hora después la puerta del sótano se abrió de nuevo. Apareció la señora MistressPain. Caminó despacio hacia mí y observó que los guantes estaban en el suelo. Se enojó bastante.

    -Veo que no te quedaron claras mis órdenes, estúpido. Dejaste caer los guantes al suelo. Tendré que motivarte para que no vuelva a suceder – Me dijo enfadada.

    Se colocó de nuevo sus guantes de goma en sus manos y brazos y agarró entre su mano la púa que atenazaba mis testículos. La sujeto levemente entre la palma de su mano y de pronto la cerró apretando con fuerza la púa a mis testículos. El dolor fue insoportable. Mantuvo su mano apretando mis testículos y la púa clavándose en ellos. El dolor era muy fuerte. Ah que dolor.

    -Esto es lo que le pasa a los imbéciles como tu cuando no cumplen mis órdenes. Los castigo hasta que obedecen. Te voy a enseñar a no desobedecerme – Me dijo de forma muy estricta.

    Continuó agarrando y estrujando la púa en mis testículos, la púa se clavaba aún más y me apretaba terriblemente produciendo un dolor insoportable. Deseaba suplicar que se detuviese pero no tenía forma de hacerlo. Soltó su mano enguantada de la púa, sonrió y volvió de nuevo a estrujarla produciendo de nuevo el mismo dolor. Comenzó a desternillarse de risa. Aflojaba la fuerza de su mano y de pronto volvía estrujar con fuerza produciéndome el mismo dolor insoportable. Estaba sufriendo con su terrible castigo. Se detuvo y esta vez agarró las pinzas metálicas que apretaban mis pezones. Agarró la fina cadena y comenzó a tirar de ella estirando mis pezones. El dolor aumento más y más. Seguía destornillándose de risa y burlándose de mí. Finalmente sujeto con una mano la pinza metálica de mis pezones y con la otra mano apretó la púa. Empezó a provocarme el doble de dolor.

    No se detenía, pasaban los minutos y ella seguía castigándome. No paraba de provocarme dolor y más dolor. Lloraba de dolor, las lágrimas descendían por mi mejilla. Era completamente doloroso y no cejaba en su empeño. Estuvo una hora castigándome de aquella manera. No había sentido antes tanto dolor y la señora se burlaba de mí.

    -¿Te acuerdas lo que firmaste? Puedo castigarte como desee y con la intensidad que desee. Los castigos aumentaran vas a vivir una pesadilla que no podrás despertar. Ahora volveré a colocar los guantes sobre ti. Dentro de una hora regresaré. Si los has dejado caer tendré que castigarte más duramente. Tengo muchos métodos. – La señora se rio a carcajadas y volvió a quitarse los guantes para dejarlos sobre mí espalda apoyados de nuevo.

    Esta vez tuve muchísimo cuidado, evite moverme para que no se cayeran los guantes al suelo. Me retorcía de dolor pero lo aguantaba sin moverme un milímetro. Pasaba el tiempo y la hora estaba próxima a cumplirse pero al final una descarga más intensa de dolor proveniente de varias partes de mi cuerpo consiguió que volviese a dejar caer los guantes al suelo. Ahora si estaba metido en un buen lio. Cuando la señora regresara se iba a enfadar y mucho.

    Regresó una hora después tal como prometió y comprobó que había vuelto a dejar caer los guantes al suelo. La señora agarró de nuevo los guantes del suelo y se los enfundó de nuevo.

    -Veo, que tengo que insistir. Has decidido desobedecerme una y otra vez. Tendré que ser más dura contigo – Me dijo duramente. En mi interior suplicaba y deseaba pedirla perdón y que no volvería a suceder, pero seguía sin tener forma de hacerlo debido a su eficaz mordaza.

    MistressPain se colocó tras de mí y al instante sentí su bota estrellándose en mis testículos. Su bota golpeó primero la púa y esta a su vez se clavó en ellos y me produjo un dolor insoportable, además del golpe recibido en ellos. Comenzó a darme patadas en los testículos con sus botas desde atrás. La barra espaciadora hacía que tuviese las piernas separadas y la señora sin dificultad podía darme de patadas en ellos, introduciendo su bota entre mis muslos y soltando una fuerte patada, estrellando su bota en la púa. El dolor iba en aumento, su castigo era más y más doloroso.

    -Por tu bien espero que empieces a obedecerme. No tengo prisa, Tengo hasta que se cumplan las 48 horas para castigarte. Si es necesario seguiremos así una y otra vez. Cada vez te castigaré más duro. Te repito que no te muevas, si se vuelven a caer los guantes al suelo te rompo los testículos a patadas. Tú decides -Me dijo furiosa porque ya la había decepcionado por doble ocasión.

    Abandono de nuevo la habitación y esta vez no moví un musculo de mi cuerpo. El dolor se apoderó de mí pero no me moví un centímetro, Conseguí que no se cayeran al suelo sus guantes. Esta vez lo había conseguido.

    La señora al regresar me felicitó. Me perdono y decidió no continuar aquel castigo. Mis testículos y mis pezones se lo agradecían enormemente.

    -Veo que aprendes a obedecer. Ni se te ocurra volver a fallarme, harás lo que yo te diga al pie de la letra o las consecuencias serán terribles ¿has entendido estúpido?-Contesté moviendo afirmativamente la cabeza.

    Mi captora me estrelló una fuerte bofetada en su rostro con su mano enguantada. La goma de su guante de caucho se estrelló fuertemente en mi rostro, produciendo un fuerte chasquido en la habitación. Plaf. Continuó recriminando mi desobediencia y volvió a abofetearme de derecha a izquierda con su mano enguantada. Nunca antes había recibido unas bofetadas tan fuertes, la goma de su mano resonaba en toda la habitación dejándome la cara ardiendo.

    -Vuelve a desobedecer mis órdenes y agarro el látigo de nuevo hasta romperte el culo por completo, ¿has entendido? – Me dijo furiosa mientras me propinaba otra contundente bofetada en mi rostro.

    Continuó abofeteándome una y otra vez con sus gruesos guantes de goma. Las bofetadas eran terribles, no escatimó en utilizar mucha fuerza. Me cruzó la cara de nuevo de izquierda a derecha con su guante una y otra vez. Su sonrisa perversa denotaba que disfrutaba causándome dolor, me abofeteaba más y más fuerte sin compasión. Mi cara quedó completamente colorada y con la marca de sus guantes de goma.

    La señora se dirigió hacia su armario de castigos y tras abrir la puerta de madera agarró una lata entre sus manos. No podía ver lo que era en un principio, pero cuando se colocó frente a mí y me lo mostró quedé completamente sorprendido. Era una lata de comida para perros. Tiró del extremo de la anilla de la lata y la abrió por completo.

    -Bien claro te deje en el contrato que comerías lo que a mí me diese la gana. Esto es lo único que vas a comer durante tu encierro. – Me dijo de forma muy severa con una sonrisa perversa.

    Comenzó a desenrollar la cinta de embalar alrededor de mi boca y con esfuerzo consiguió quitarme la mordaza que apretaba mi boca. Sacó sus grandes bragas de mi boca y arrojó un puñado de comida para perros sobre su mano enguantada de goma. Era una masa de pate para perros. A lo mejor estaba deliciosa pero era repugnante su aspecto.

    -No pienso comer eso – La dije negándome a probar aquella comida de perros. Algo que no debí de decir ya que la enojó mucho.

    -Oh sí, claro que vas a comer toda la lata. O lo haces por las buenas como un buen perro o será por las malas y te aseguro que no te va a gustar. Te haré tragar toda la lata y después agarraré de nuevo mi látigo. Tú decides – Me recriminó.

    No tenía la menor intención de probar y comer aquella repugnante comida para perros. Así que continué negándome, insistí en mi rebeldía. Cuando acercó su guante de goma negro a mi boca, aparté la cara hacia otro lado. Aquel gesto enfado mucho más aún a mi captora. Dio un suspiro y de forma abrupta acercó de nuevo su guante de goma a mi boca y esta vez utilizando la fuerza bruta introdujo la comida dentro de mi boca. Me tapó la boca con su mano enguantada para que no pudiese escupirla.

    -Traga estúpido, vas a lamentar haber vuelto a desobedecerme, no aprendes – Me dijo con tono furioso.

    No tuve más remedio que tragar aquella repugnante comida, ella volvió a repetir el proceso, volvió a volcar más comida sobre su mano y de forma bruta la introdujo en mi boca. Mi boca se llenó de aquella comida de perros y ella seguía llenándola más y más introduciendo sus dedos dentro de mi boca. Era muy difícil masticar y tragar con tanta comida en la boca, comenzó a forzar con sus dedos la comida hacia mi garganta para que tragara. Comencé a tener nauseas pero a ella no la importó continuó introduciendo más comida y forzarla al interior de mi garganta para que la tragase.

    Tras unos angustiosos minutos, terminé de comer la lata de comida para perros. Mi captora se dirigió de nuevo hacia el armario y agarró otra lata más. Volvió a dirigirse hacia mí.

    -Te lo advertí, por las malas sería mucho peor. Ahora vas a tragar todas las latas que a mí me plazca. Eres un estúpido desobediente. Te dejé bien claro en el contrato que comerías lo que yo te ofreciese. En la próxima comida no voy a ser tan benévola, vas a comer algo mucho peor recién salido de mi cuerpo, y te prometo que lo tragaras. Te arrepentirás de haberme desobedecido. Ya puedes llorar lo que quieras, porqué lo haré te lo prometo -Había aprendido que si la señora prometía algo siempre lo cumplía. Había entendido perfectamente a lo que se refería en la próxima comida y estaba seguro de que lo iba a hacer, ya no había vuelta atrás.

    -Ahora, más vale que te estés quieto y seas obediente tragando todo, porque cuando termine te azotaré con mi látigo como te prometí si desobedecías, de ti depende el número de latigazos que recibirás. – Me dijo furiosa.

    Fueron unos minutos muy angustiosos. No paraba de introducir su guante de goma dentro de mi boca con más y más comida para perros. Me obligaba a comer una y otra vez Introducía su guante en mi boca hasta el fondo. La señora comenzó a reírse a carcajadas al observar mi agonía y como estaba empachado y ella seguía metiendo más y más comida. Llego un momento que no podía comer más, estaba empachado de tanta comida para perros pero un fuerte bofetón en mi rostro me recordó que debía obedecer y continuó introduciendo más comida para perros. Al día siguiente iba a ser mucho peor porque sé que cumpliría su amenaza y comería algo mucho peor.

    -Muy buen perro, pero me desobedeciste. Tuve que hacerlo por las malas, te lo advertí. Tendré que insistir con el látigo hasta que aprendas a obedecer – Me dijo la señora a la vez que se dirigía de nuevo hacia el armario y agarraba de nuevo la cinta americana.

    Se acercó a mí, se inclinó y recogió sus bragas que habían servido de mordaza y ahora estaban en el suelo. Las estrujo y me ordenó abrir la boca. No deseaba abrir la boca, iba a ser amordazado de nuevo, pero no quería enfurecerla aún más. Abrí la boca y con fuerza introdujo de nuevo sus bragas sucias en mi boca. Se aseguró que quedaban bien metidas hasta el fondo de mi campanilla para que no pudiese emitir sonido alguno. Comenzó a enrollar la cinta americana alrededor de mi boca y cabeza de nuevo, dando una gran cantidad de vueltas y asegurándose que quedaba bien apretada y tensa.

    Agarró de nuevo su látigo y se situó tras de mí.

    -Tendré que insistir en tu comportamiento, sigues desobedeciendo. 50 latigazos más te harán obedecer -. Quedé completamente atemorizado, no aguantaba un solo latigazo más, tenía el culo completamente dolorido e iba a recibir otros cincuenta más.

    El dolor fue insoportable, azotó con fuerza sobre mi dolorido trasero. Mi verdadero infierno había comenzado. El dolor era terrible. Latigazo tras latigazo comenzó a magullarme aún más la piel de mi culo. Lloraba y lloraba sin obtener clemencia.

    Tras unos duros diez minutos terminó de azotarme duramente. Fue la peor azotaina o sesión de latigazos que jamás había recibido. El dolor fue terrible.

    -Espero que hallas aprendido la lección. Tenía pensado quitarte las pinzas y la púa, pero al ser tan desobediente, no lo haré. Vas a llevarlo mucho más tiempo, hasta que te retuerzas de dolor y aprendas a no desobedecerme -La señora se quitó los guantes, los guardó en su bolsillo y se marchó de la habitación dejándome allí encerrado.

    Estuve encerrado y soportando el dolor de las pinzas, la púa, mi culo completamente dolorido durante más tiempo. La posición era realmente incomoda y las esposas cada vez me apretaban más. El castigo iba en aumento. El transcurso de las horas había endurecido mi secuestro.

    Habían pasado varias horas cuando regreso. Desconozco el número de horas que llevaba allí encerrado. Debía de ser de noche. Entró en la habitación y tras enfundarse de nuevo sus guantes lentamente. Se bajó la falda de cuero y quitó su blusa quedando completamente desnuda con tan solo unas medias negras de lycra y sus botas. Agarró un arnés de cuero, que colocó sobre su cintura. Era un strap-on de tamaño grande, que se ajustaba a la cintura con varias correas y mantenía recto y sujeto su enorme pene de goma.

    -Adoro follar a mis esclavos una y otra vez, puedo llegar a ser insaciable, puedo estar horas haciéndolo. El único problema es que no aguantan mucho, pero en tu caso atado y amordazado voy a romperte el culo hasta que me plazca y te aseguro que no voy a ser delicada. – Me dijo a la vez que sacaba el plug que había llevado durante horas introducido en mi ano a modo de entrenamiento.

    Mi captora se colocó detrás de mí, pego su cuerpo al mío y comencé a notar su pene de goma untado en vaselina sobre mi ano. Comenzó a introducirlo suavemente y de pronto noté una fuerte embestida hasta introducirlo por completo. Se me saltaron las lágrimas del dolor. Noté a mi señora bien pegada a mí con su pene de goma. Sujetó mi pelo con fuerza entre su mano izquierda enguantada y volvió a tirar de mi pelo con toda su fuerza inclinando mi cara hacía atrás, Comenzó a sacar e introducir el pene de goma dentro de mí. Era terriblemente doloroso y lo hizo con extrema dureza. La señora estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Era una fantasía echa realidad, tanto para mí como para la señora. Continuó embistiendo una y otra vez su pene de goma dentro de mi ano, mientras reía y tiraba de mi pelo más y más fuerte produciéndome un dolor terrible ya que la goma de su guante no resbalaba en mi pelo y me atenazaba entre sus manos. Deseaba suplicar y a la vez advertirla que la goma de su guante me producía un dolor terrible pero no tenía forma, no podía emitir sonido alguno. Eran muy dolorosas sus embestidas y su guante en mi pelo me producía mucho daño.

    Desconozco el tiempo que transcurrió, pero tal como me prometió había pasado mucho tiempo. Disfrutó violando mi ano una y otra vez. La señora estaba envuelta en sudor y portaba una sonrisa en su rostro. Había disfrutado mucho sodomizándome. Estaba exhausta.

    La señora comenzó a soltar la cadena para que pudiese recostarme sobre el suelo. Seguía encadenado, esposado y amordazado pero podía acostarme sobre el suelo.

    -He disfrutado mucho hoy puta. Mañana continuaré castigándote. Todavía me quedan muchas horas hasta cumplir lo pactado. Descansa porque mañana seré mucho más dura contigo. Lo de hoy solo han sido caricias, mañana voy a castigarte de tantas formas que vas a vivir un verdadero infierno. ¿estas cansada perra? pues firmaste 48 horas, todavía te quedan muchas horas. Te dije que no me detendría hasta que transcurriese el tiempo pactado. – Me dijo con un tono muy serio de nuevo recordándome lo firmado y todo lo que quedaba por experimentar.

    La señora sacó su arnés del interior de mi ano. Se sentó sobre mi espalda a modo de pony dejando caer todo su peso sobre mí. Me rodeó con su antebrazo y apretó mi cuello con el antebrazo. Comenzó a faltarme la respiración. Apretaba fuertemente.

    -Eres mío y puedo hacer contigo lo que quiera. Respiraras si yo quiero-Me apretó con más fuerza rodeándome con su antebrazo y a la vez atenazó mi nariz con su mano derecha para que no pudiese respirar, ya que seguí amordazado. Me produjo una gran agonía y asfixia, hasta que liberó la presión de su brazo y soltó sus dedos de mi nariz.

    -Si un esclavo estúpido se comporta mal y me desobedece, le quito el aliento – Volvió a tapar mi nariz entre sus dedos enguantados impidiendo pudiese respirar. Esta vez duró mucho más su presión. Cuando liberó mi nariz respiré exhausto, deseaba suplicar pero no podía. Tenía la boca inflada por sus bragas. Repitió el procedimiento varias veces para dejarme bien claro que podía hacer conmigo lo que quisiera, incluso quitarme el aliento. Dio por terminado su castigo dejándome exhausto.

    Se quitó los guantes y comenzó a reírse mientras los miraba:

    -Empiezan a gustarme mucho estos guantes ¿y a ti? creo que a ti no demasiado, los aborrecerás tal como te prometí, jajaja. –Comenzó a burlarse de mi fetiche y tenía razón estaba disfrutando mucho sus guantes pero comenzaba a tenerlos pánico, solo producían dolor.

    -Ah, no te preocupes por tus necesidades, a media noche vendré a ponerte un enema, te dejará bien limpio, aunque va a ser extremadamente doloroso. No solo es tu fantasía, es la mía también, llevo mucho tiempo queriendo probar un nuevo enema que he fabricado yo, la goma es muy gruesa y los demás eslavos según la vieron salieron corriendo, pero en tu caso, atado y amordazado no podrás hacer nada. Apretaré hasta que entre por completo dentro de tu ano la goma, amordazado no vas a quejarte, pero el dolor va a ser terrible te lo prometo y no pararé hasta que entré por completo. Vas a retenerlo durante el tiempo que me plazca, más de lo que te imaginas con un tapón bien metido en el culo. Hasta que no puedas más y llores de tanto dolor y entonces continuaré sin escuchar tus llantos… vas a sufrir y muchooo… Y no se me olvida tu falta de comportamiento durante la comida, vas a probar algo muy especial tal como te prometí y te lo comerás todo todo, te lo prometo y a la fuerza será mucho peor, jajaja voy a disfrutar muchooo-. Mi captora se marchó de la habitación tras intimidarme con su nuevo castigo. Había transcurrido la mitad del tiempo pactado, todavía quedaban muchos castigos por recibir, iba a ser una fantasía para nunca olvidar. Todavía había un duro día por delante lleno de placer y sufrimiento.

    Había sido el mejor día de mi vida, placentero y muy doloroso. Todavía quedaba otro día por delante y con mucho más sufrimiento. Los verdaderos castigos estaban por llegar. ¿Detestaría sus guantes tal como me prometió MistressPain?. Lo dudo mucho, deseaba ser castigado por sus guantes una y otra vez sin compasión.

    Para cualquier comentario: [email protected]

  • Tratado como una putita

    Tratado como una putita

    El que sea uno varonil no significa que no puedas ser una puta en la cama… Y esto lo comprobé a mis 47 años…

    Siempre había tenido fantasías con hombres, pero mi lado heterosexual siempre fue más fuerte, hasta hace algunas semanas.

    Entré a un portal de citas gay (por curiosidad y morbo) subí mi perfil de mi torso desnudo, velludo. No tardó mucho en llegar el primer mensaje, y la verdad me agrado mucho su foto. Un hombre alto, velludo, barbón, algo pasado de paso, pero no tanto, tal y como en mis fantasías siempre soñaba, así que dije, y por qué no? Siempre había tendido morbo/curiosidad por estar con un hombre.

    Nos pusimos de acuerdo y nos vimos en su casa. Alberto es su nombre. Divorciado (o eso dijo) viva solo en una pequeña casa, me invito a pasar y me dijo:

    -Hola, que gusto Ramiro, quieres algo de tomar? Una cerveza?

    -Si, por favor, estoy algo nervioso y me vendría bien.

    -No estés nervioso, estoy seguro que lo disfrutaras.

    Me dio la cerveza y se sentó al lado mío, me la bebí casa de dos tragos, el me platicaba pero la verdad no ponía atención, solo miraba como su bulto crecía y crecía. De pronto se calla, toma mi mano y la pone es si verga… Yo, de inmediato la empiezo a sanar… Él se para y me dice:

    – Bueno putita, a lo que viniste… híncate para que hagas sentir bien a tu macho.

    Yo de inmediato obedecí, no sé por qué, ni siquiera lo pensé, simplemente me hinque y empezar a abrir su pantalón y bajar su trusa… Salió un pene hermoso, venudo, semierecto, grande!! Pensé, Dios mío, eso me va entrar por el culo??? No puede ser!!

    En cuanto lo saqué el presionó me cabeza sobre su verga y yo abrí la boca lo más que pude. Uff estaba riquísima esa verga, empecé a mamar y mamar. No podía creer que aquel macho me tenía a sus pies, diciéndome:

    -mmm que rico, comelata toda perra, se ve que estás hambrienta de verga. Si me la chupas bien, de premio de voy a romper el culo!!

    Cuando me dijo eso me puso al mil de cachondo, ya no solo mamaba cómo desesperado su enorme verga, sino también empecé a lamer sus huevos, que delicia, ese olor, ese sabor. Sin querer, en mi desenfreno, le lastime un poco su verga con mis dientes y grito

    – Con cuidado puta!!!

    Y me dio una cachetada, se alejó y me ordeno que me desnudara… El hizo lo mismo y nos fuimos al cuarto.

    -Cómo puerca que eres, quiero que me chupes el ano, quiero sentir tu lengua limpiando todo mi culo!!

    El parado aún, se voltea y empuja mi cabeza contra su culo… Cómo podía daba yo lengüetazos a diestra y siniestra… Él lo disfrutaba mucho, y me grito

    -Chupa el culo puerca, hazlo bien!!

    Así me mantuvo un buen rato, hasta que exclamó

    -ya puta, sepárate y ponte en cuatro sobre la cama

    -si, me.vas a chupar mi ano mi amor ? Pregunté.

    -claro que no puerca, yo no hago esas marranadas, voy a hacerte el favor de cogerte, nada más!!

    Se unto lubricante, y de un golpe me metió la cabeza.

    -ah me duele!! Espera!!!

    – claro que te duele, pero eso no le importa a las putas como tú!! Lo que te debe importar es complacer a tu macho!!

    La dejo unos segundos, a medio meter, y me empezó a dar nalgadas y gritarme

    -entonces puta? Para que viniste a mi casa?

    -ahh me due… ahhh… Sácalo por favor!!

    -respuesta incorrecta. (Y me metía otro tanto de verga en mi culo que estaba a punto de partirse)

    -a qué viniste puta!!

    -me duele… Ah… Ahh… A qué me cojas?

    -no!!! Parece que no escuchas bien, así que te destaparse los oídos dándote una buena cogida… (Y empezó en mete y saca, me daba una embestidas que creía que.me sacaría los ojos).

    Sentía como sus huevos chocaban contra mi, y me tenía tomado con sus dos manos de mi cadera, me tenía completamente insertado, no había manera de sacarme.

    Yo sentía al principio que me desmayaría del dolor, pero poco a poco, empecé a disfrutar, esa enorme verga en mi culo, me llenaba totalmente. Empecé a disfrutar el roce constante de su verga y mis gritos de dolor cambiaron a placer.

    -ah papi que rico cojea, la tienes bien grande ah no pares por favor, cógeme

    -entonces a qué viniste puta? Me volvió a preguntar

    -ah a complacer a mi macho, a sacarle la leche con mi culo, ah a qué me preñe! Ah

    -así es puta a eso viniste! Ábrete el culo tu sola para que tú macho no batalle en metértela.

    Así en cuatro cómo me tenía, con mis dos manos me abrí más el culo… Y me dio más adentro… Ufff sentí divino, mi verga ya estaba parada desde hacer rato, pero en esa posición se puso al mil.

    Volteó y veo un espejo donde me veo yo totalmente empinado, abriéndome las nalgas y mi macho dándome unas embestidas brutales!!! Ufff que escena!! La vi cómo por 5 segundos, y sin siquiera tocarme el pene, me vine a chorros!!! Solo alcance a decir:

    -ah a para por favor por me ven… papi!

    -ves cómo eres una puta bien hecha, te viniste por el culo! Es mi turno, te voy a dejar bien preñada zorra! Te vas a llevar tu culo llenos de mecos a tu casa!

    -si papi por favor ah déjame el culo lleno… ah… quiero mecos… ah… Llena a tu puutaaa… ah… Préñame! A eso viene! Ahh

    Descargó toda su leche en mi culo… Y se desplomó arriba de mi, aplastándome contra mis propios mecos, y mi culo, lleno de leche, verga y algo de sangre…

    Se levantó y me ordeno que le limpiará la verga con mi boca, lo cual hice lo mejor que pude.

    Nos vimos otras tres veces hasta que ya no supe de él.

    Espero les haya gustado el relato.

  • La extraña fantasía de mi mujer

    La extraña fantasía de mi mujer

    Mi nombre es Julio, tengo 32 años, delgado, de piel blanca y algo que me da pena en mi descripción es que tengo rasgos muy finos; tanto, que me veo algo afeminado. Soy 100% hetero sexual. Casado desde hace dos años con Lorena. Una chica de 33 años, algo llenita tirándole a gordi buena, con pechos medianos y bien formados, de piel canela.

    Una vez hecha la descripción y presentación. Pasemos a los hechos.

    Lorena siempre ha sido muy cachonda, pero no se atrevía a confesar su más anhelada fantasía.

    Haciendo labor de convencimiento, casi me fui para atrás con tremenda confesión.

    La fantasía de mi esposa consistía en transformarme de mujer. Así tal cual se lee.

    Y así, vestido de mujer, tener relaciones.

    La idea no se me hizo tan mala, pero no dejo de sorprender.

    Con manos a la obra, hice algo impensable; fui a una estética gay. (Espero no ofender a nadie con eso) Los chicos de la estética quedaron asombrados con tal petición.

    Obviamente la visita a aquel negocio, fue para dar marcha a la segunda parte del plan.

    Como Lorena llega por la tarde noche del trabajo, yo tenía todo listo.

    Una bella transexual me ayudo con mi transformación para lo que sería un goce nocturno.

    Me pidió probar varios vestidos que según ella se ajustaban bien por la forma de mi cuerpo y cara.

    Algo que no dije es que tengo el cabello hasta los hombros en corte de capas.

    Los vestidos que me probé fueron. Ejecutiva, colegiala, vestido de noche, enfermera, doctora y una de puta.

    Habiendo escogido la vestimenta, tuve que depilarme las piernas, las ingles y parte del pecho.

    Por mis rasgos finos o femeninos, no hubo problema con el maquillaje. El peinado que me hizo Brittney (la chica trans), me quedo fenomenal, tanto que al mirarme al espejo podía jurar que era toda una mujer.

    Quedé estupenda, jaja.

    Decidí escoger el vestido de noche, ya que este es de licra, a moldava bien mis nalgas, mis piernas resaltaban bien con unas medias negras transparentes, Julia ya estaba lista para la acción.

    Le llame a Lorena avisando que llegaría tarde a casa, que se arreglara, porque iba a invitarla a cenar.

    Perfectamente escondido, veía como Lorena se daba una ducha y se arreglaba para su cena. Lo que ella no sabía era que esa cena seria sexual.

    Ya lista. Me coloque en la puerta avisando mi llegada.

    Cuando mi mujer bajo por las escaleras y con cara de asombro me veía de arriba hacia bajo, hizo saber que me veía fantástica.

    Hola. Soy Julia. Dije imitando voz de mujer.

    Pronto se acercó plantándome un beso con muchas ganas y lleno de calor, sus manos recorrían mis nalgas, metiéndolas por debajo del vestido, acariciando mis muslos.

    Obviamente le hice lo mismo.

    Como pudimos, llegamos al dormitorio, tirándome en la cama.

    Chupaba y lamia mis pies, mis rodillas, besando mi glande cubierta por una tanga negra, mamaba mis pechos, mis brazos y llegando a mi boca.

    Me cachondeaba como si fuera realmente una mujer.

    Bajo mi tanga, para chuparme la verga, ella se subió la falda, quitando su tanga amarilla, haciendo el más mojado 69 que jamás haya probado con mi mujer.

    Sus jugos casi mojaban mi cara.

    Sin quitarnos la ropa, ella se daba unos deliciosos sentones, chupaba mis pezones como si se tratara de una mujer.

    Jamás había visto tan caliente a mi esposa, pero como lo disfrutaba.

    Volvimos al 69, esta vez nuestros órganos estaban más que mojados.

    Ahora ella se perforo el culo, cosa que me dejo boqui abierto, por un lado ella no me había dejado perforarle su esfínter. Por otro era una delicia sentir como me abría paso dentro de su ano.

    Tanta era su excitación, que desgarro mis medias, mis zapatillas salieron volando, giraba asía mi y me daba sus pechos para darme gusto con sus erectos pezones.

    Fue tanta lujuria y pasión que tuvimos un orgasmo simultáneo, dejándonos rendidos.

    Retomamos fuerza y a seguirle.

    Los 69 fueron de las poses más usados por ella.

    Al final me dejo darme gusto con la posición del perro perforando culo y vagina.

    Tuve otros dos orgasmos. Uno lo termine en su culo, que como dije antes no me lo daba y desde luego que lo iba a aprovechar. El otro en su vagina.

    No habíamos tenido tanto placer, como en nuestra primera vez.

    Ahora pensamos en vestirme de colegiala o de puta.

    Ustedes que opinan?

    Vladimir escritor.