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  • Chuparla en larga distancia

    Chuparla en larga distancia

    Viajé toda la vida, siempre sentada junto a abuelas que charlan o niños que gritan… Un día dije, cuando se sube un chongo que me caliente y así se la chupo mientras viajamos en largas distancias…

    Un día viniendo de la Patagonia hacia Buenos Aires, ocurrió.

    Era robusto, llevaba camisa, pantalones de vestir y unos zapatos muy masculinos, su perfume fue la puerta a que me humedezca, no sabía como llamar su atención, si bien estoy cada día más cogible, la cosa no era entrar por mi exuberancia, ni por un escote que deje ver mis atributos, los cuales muestro en mi página de Instagram, con el mismo nombre que escribo, si a vos te digo, mientras me lees búscame y me conoces más profundamente.

    Bueno la cosa, empezó por ignorarlo, subirle fuertemente a la música que escuchaba y provocar irritación en él, me levantaba tantas veces como podía y antes de refregar mi culo en su cara, le pedía que se levante y que me deje pasar, paramos en una estación de servicio, y allí llego a mi mente una idea magnifica, me compre un cucurucho grande bañado en chocolate, alto como de 20 centímetros y muy gordo. El fumaba, yo me cruce hacia un asiento que daba justo a su figura, estaba apoyado en la pared y yo a cuatro metros, abrí las piernas, tenía un vestido floreado, y deje que uno de mis botones se abriera, una brisa fresca propia del verano aportaba un vuelo a mi falda que ayudaba más aun, mi cometido.

    Comencé a lamer el helado pensando en el tronco de su pija, la imaginaba contundente, y como mis gafas daban a una luz, yo lo podía ver y él no se daba cuenta de que lo miraba, sus pitadas al cigarro eran cada vez más largas y su vista no dejaba de mirar mi lengua, tengo una gran lengua roja, carnosa y ávida de chupar ricas pijas de extranjeros a mi vida, y ese desconocido cumpliría mi fantasía de tomar leche tibia mientras el autobús viaja kilómetros.

    Deje que el chocolate cobertura chorree hacia mi escote, con un dedo levantaba esas gotas y me chupaba el dedo, todo lo chupaba como si fueran sus huevos, hasta que abro la boca bien grande y meto todo el helado, integro, garganta profundísima la mía, puedo chupar pijas de 24 centímetros sin ponerme colorada, metía y sacaba el helado y él se le cayó el cigarrillo, me saco los lentes y allí lo mire directamente y comencé a chupar, morder, lamer, escupir ese rico manjar sin quitarle los ojos de encima, me trague hasta el cucurucho como si fuera una mujer faquir, me levante y gire rápidamente, me agache y deje ver mi gran culo jugoso, entangado con bragas rojas y pintitas blancas, vieron que cuando nos agachamos el papo se nos pone gordito y se abren los labios de forma exquisita. Subimos al micro y me senté mirando la ventana, él estaba convertido en un lobo cliente y deseoso de chuparme las tetas con ese chocolate que caía sobre mi.

    Estaba nervioso, su respiración agitada, y en Viedma primer parada de Bs As, se bajan las personas que estaban sentadas adelante al costado y atrás nuestro, quedamos como en una isla especial para que todo lo que queramos hacer se realice, apenas sigue viaje el micro, me dice te vi mientras te comías el helado, lo miro y contesto, el helado de chupa o se toma, no se come, jajá él se ríe y me dice, que tal mi nombre es… Le tapo la boca y le digo, no me interesa cómo te llamas, después de este viaje no nos veremos más, y le apoyo la mano en el bulto, el automáticamente me besa y me manosea integra, sus dedos en mi concha eran una delicia, que buena paja me hizo en 5 minutos yo ya estaba acabada y caliente como nunca.

    Me apoya contra la ventana del asiento y me abre las piernas, chupa mi concha con fuerza y su lengua estaba dura y muy movediza, amo apretar esas nucas contra mi concha y que la lengua me la prepare para penetraciones profundas, sigo mojándolo y su cara brillaba de tanto placer, le levanta como si acomodara sus bolsos en la guantera del micro, donde se dejan sobre el asiento las cosas, y abre su bragueta, me pongo en cuatro sobre los asientos y se la chupo exactamente igual al heladito, hasta que me pongo boca arriba, cruzo las piernas y el acomoda la pija cogiéndome la boca, entra toda, toca mi campanilla, amo eso, espero que la leche explore dentro de mi garganta, el me masturba y manosea mis tetas, aprieta pezones, escupe sobre ellos, y sigue metiéndome casi la mano entera, que manera de salir leche, la putamadre, borbotones de guasca blanca, rica, tanto que trago y sigo chupando.

    No nos importó nada, cogimos toda la noche en ese autobús, se la chupe sentado, parado, me puso de costadito y esa pija me lleno de leche el culo, éramos un solo cuerpo, me decía al oído mientras me chupaba el cuello, decime por favor tu nombre, y yo contestaba, puta, decime puta…

  • Sin condones: Ahora sí es el final

    Sin condones: Ahora sí es el final

    Mi esposa se levantó de la alfombra dónde estuvo hincada chupando miembro, ahora seguía yo para ser atendido por ella para ese momento mi miembro estaba duro eh imploraba ser acariciado. Rápido me despojé del pantalón y la camisa quedándome solo con la trusa y un bulto debajo de ella así estando de pie mi mujer se inclinó hacia mí y sacó mi verga bien dura y ya babeando líquido preseminal. Comenzó a darme una rica mamada así empinada, pero de pie con sus nalgas bien paraditas lo que aprovechó Manuel para sobarle el trasero y empezar a desnudarla, primero cayó su falda y como dije traía el cordinado del brasier color caqui, luego le quitó la blusa cuidadosamente y no interrumpir la mamada que me estaba dando.

    Le hizo a un lado su calzoncito y le fue besando las nalgas separando ese par de ricos cachetes poco a poco yo podía ver todo perfectamente sentí un fuerte apretón con sus dientes que me lastimaron un poco el miembro porque… la lengua de Manuel estaba en su hoyito de mi mujer le estaba penetrando su culito con la lengua lubricándolo a la vez, “mi vida que rico mamas” le mencioné, “te lo mereces por traerme a este cabrón” me contestó.

    Manuel se puso de pie y con la mano izquierda hizo a un lado el calzón de mi mujer y con la derecha la penetró fuerte no supe si fue un dedo o dos, pero volví a sentir ese rico apretón de su boquita me jalaba la verga con intensidad y como no sería así ahora Manuel tenía su mano izquierda en la panocha de mi esposa y la derecha continuaba picándole el culo.

    Sentí la rigidez del cuerpo de mi mujer sabía lo que pasaba estaba teniendo un orgasmo yo hice lo propio y derrame mi semen en su boquita fue espectacular.

    Ver a mi mujer aún con el cordinado puesto la sostenía mi compañero del trabajo para que no se cayera baje la mirada había una gran mancha en su calzón había tenido un gran orgasmo la oficina olía a sexo muy fuerte.

    Nos servimos unas bebidas para refrescarnos, teníamos una sonrisa los tres y esto apenas empezaba.

    Pasando unos 20 minutos y con la plática pícara morbosa de lo bien que se veía mi mujer semi desnuda aún con su cordinado, solo había ido al baño a asearse un poco pero la mancha de sus propios jugos seguía ahí al frente de su ropa interior. Nuestros miembros ya pedían acción era hora de reventarle el culo a mi esposa suponiendo que estaría un poco flojo porque habían sido dos dedos los que le clavo Manuel en su chiquito. Empezamos a acariciar su cuerpo yo por delante desabrochando su brasier y besando sus pezones que estaban durísimos y Manuel por atrás besando su cuello y bajando sus calzoncitos, le sugerí a Manuel acostarse sobre la alfombra y que después mi mujer se acostara sobre él para yo así romperle el ano a mi amorcito “ponte un condón” le dije, “si donde están pregunto”, “cómooo no traes, no compraste ahora que hacemos”.

    «Sin condones» los tres quedamos mudos.

    Rompí el silencio “te dije que trajeras condones”, “si, pero pensaba comprarlos en el hotel”.

    Minutos de silencio nuevamente, recordé que yo tenía en el carro dos piezas, pero como explicarle eso a mi mujer nosotros no utilizamos, ella tiene el dispositivo para evitar un embarazo, pensé y le dije a mi esposa “creo que en el carro tengo”, “y por qué tienes” pregunta incrédula, “me los regalaron del sector salud”, “okey, búscalos luego hablamos”.

    Me vestí y salí por ellos solo dos piezas habría que utilizarlos bien.

    Yo podría penetrar a mi esposa por la vagina al natural cuántas veces quisiera o pudiera, pero para visitar su culito necesitaría por lo menos un condón por aquello de la higiene y evitar una infección que hacer. Pronto entré a la oficina, le di un condón a Manuel un beso a mi esposa me desvestí y le dije “hoy toca”.

    Manuel ya estaba acostado con el condón puesto y el miembro bien parado…

    -Móntalo le pedí.

    Ella se recostó suavemente sobre el poco a poco se fue introduciendo la verga de Manuel que como les conté al principio era gruesa y 20 centímetros mínimo de larga, mi esposa estaba excitada y por lo mismo gracias a eso bien lubricada lo que facilito la entrada de ese monstruo, que se fue desapareciendo dentro de esa hermosa vagina que tiene mi mujer una vez que se lo comió todo pidió un momento para adaptarse a ese gran pito que era como le llamaba ella ya bien caliente.

    -que hermoso pito tienes -le decía.

    Y aquel empezó a bombear y ella a recibir pito con fuerza «puta» le gritaba él, ella…

    -cállate y dame más de ese pinche pito.

    Cuando se calmaron un poco aún sin haber terminado era mi momento coloque el condón en mi miembro y lo dirigí a su hermoso culito que estaba a mi disposición abrí sus nalgas y cuando me sintió me preguntó:

    -que haces me dijiste que iba a ser al revés el por atrás si así lo quería.

    -yo adelante y el por tu pequeño para sentir como te destrozada el culo y ver tus ojitos de placer, pero ya viste el tamaño de esa cosa…

    -ya lo vi y lo tengo todo dentro -me contestó- y aun así lo quieres por atrás no, no creo poder aguantar mejor es métete tú.

    Y así lo hice con mucha dificultad Manuel con su gran monstruo ocupaba gran espacio dentro de mi esposa, por fin lo logré el placer era infinito sentir su verga de Manuel de un lado y yo del otro era lo máximo cuando a mí esposa se le pasó el dolor empezó a moverse torpemente a veces uno quedaba fuera afortunadamente nunca nos lastimados una vez acoplados todo fue grandioso uno, dos, tres no sé cuántas veces se vacío mi mujer después Manuel, sentía yo sus descargas a través de mi mujer grandes espasmos y luego yo terminé les juro o ese condón era muy chico o me ordeño como nunca mi esposa porque no cabían tantos mocos que me saco creía que se reventaba me salí de ella luego Manuel y quedó tirado a un lado mi esposa le quitó el condón y jugueteaba con su miembro aún semi erecto y lleno de esperma quiso besárselo, pero ya no llego se quedó dormida casi al instante.

    40 minutos aproximados de descanso e intenté despertarla casi la vestimos dormida y asimismo la subimos al carro iba bien dormida y bien cogida deje a Manuel cerca de su casa y me dirigí a la nuestra eran pasadas las diez de la noche fueron cuatro horas de intenso sexo.

    Pasaron un par de meses y no hablamos del tema hasta que una mañana de sábado que estábamos solos en casa sin hijos, se habían ido de excursión nos habíamos aventado el mañanero me preguntó “has visto a Manuel”, “si -le contesté- aunque no estamos en la misma área de trabajo lo veo a veces” “y no te dice nada” preguntó, “no así fue el acuerdo no hablar de ello y menos en el trabajo”.

    -Okey porque no lo invitas a desayunar el domingo.

    -si tú quieres le contesté, pero porque el domingo -pregunté.

    -Por qué va a amanecer con hambre después de lo que pienso hacerle esta noche…

  • El trabajo final

    El trabajo final

    Después de tanta inactividad por la universidad y algunas cuestiones personales vuelto a escribir. Estoy con la luz apagada, el teléfono en mano y mi pequeño escritorio con mis libretas abiertas y no dejo de pensar en lo qué sucedió hace meses, como sabrán las clases son en línea y siempre trato de ser perfeccionista en algunas cosas además de cuidar ciertos criterios académicos, antes de terminar el semestre teníamos que realizar un trabajo un poco tedioso, además de administrar y que los balances cuadren teníamos que enviarla en la hora que el profesor nos indicaba.

    Por motivos de mi nefasto internet no pude enviarla en tiempo y forma así que le deje un mensaje al profesor explicándole porque lo habían enviado unas horas después ya que tuve que moverme de lugar para enviarla, los días pasaron y en el grupo de WhatsApp del salón comenzaron a subir la lista de calificaciones así que busque mi nombre y había un horrible cero, me deprimí en ese instante hasta que le mande un WhatsApp al profesor explicándole lo que había pasado, al principio me dejo en visto pero luego de insistirle me escribió que cualquier aclaración sería en servicios escolares de la universidad previamente con cita. Yo pensaba que decirle de frente y explicarle lo entendería así que saqué cita para ir a la uni y tratar de cambiar esa calificación.

    Mis amigas habían aprobado y me dieron ánimos para intentar convencer al maestro así que esa tarde comencé a arreglar mi material de trabajo y llevárselo de forma que entendiera que la tarea que había enviado tarde sabía hacerlo. A la mañana siguiente me dirigí a la uni desde temprano, entregué mi cita y pregunté por el maestro, me señalaron que estaba en un salón así que me dirigí hacia allá, toqué la puerta, abrí y lo vi con su lap, lo saludé y comencé a explicarle la situación, él se limitó con decirme que no podía hacer nada ya que la lista de calificaciones ya tenía el sello y no había forma de cambiarlo, sin embargo él se ofreció para hacer algo.

    Cuando dijo esto me alegre un poco ya que podía cambiar la calificación y solo le contesté “Gracias profe verá que mi trabajo es uno de los mejores…” a lo que él me respondió “Son como 50 hojas que leer, tú crees que lo leeré sabiendo que ya pasó la fecha de entrega”, me saque de onda y le pregunté “entonces profe, ¿qué puedo hacer?”, “¿y si te invito a cenar esta noche?” Me dijo, me quede helada y no sabía cómo decirle que no ya que podía correr en riesgo mi calificación, “pero profe usted es casado y con hijos, yo no podría aceptar una invitación así” le dije, se me quedo observando durante unos segundos para luego decirme “cómo veas, yo me voy en un rato y así dejaré la calificación y si no hay nada más que me tengas que decir puedes salir…”

    No sabía que hacer en ese momento, si le decía que no sabía que reprobaría y si le aceptaba la salida me desagradaba demasiado, el maestro es gordo sin chiste y no me atraía para nada. “¿Solo sería la cena verdad profe?” Le pregunté, “jaja ya veremos qué tanto quieres subir ese cero, todo depende de ti”, ya sabía adónde iba la situación y le dije “profe, tengo novio no me atrevería a hacer algo malo…” aunque no tenía nada con ningún chico fue lo primero que se me vino a la mente, “mira tienes hasta las 5 de la tarde para avisarme, la verdad me gustas desde hace mucho así que tú decides es más, pregúntale a tu amiga Paulina cómo le ha hecho en este semestre para pasar la materia…” me saque de onda porque había mencionado a mi amiga y le dije desmotívada que antes de esa hora le daría respuesta así que salí de la escuela y me dirigí a mi casa no sin antes despedirme del conserje de la escuela que me había topado por la salida.

    Una vez llegando hablé con paulina y me explicó que ciertamente ella a veces no entregaba nada y en vez de mandarle las tareas le enviaba fotos en tanga ya que el muy obsceno se las pedía y a veces hablaba con él por teléfono, pero solo le daba el avión de forma para calentarlo y que le pusiera una calificación aceptable, para el trabajo final el profesor le pidió que llegara unas semanas antes al salón donde subía las calificaciones para verla en ropa interior y así evitar que ella se preocupara por su calificación así que esa vez mi amiga se dirigió al salón donde se encontraba, hablaron y el profesor le dijo que no había problema ya que el conserje sabía quién entraba en esa área y quien no así que ella comenzó a desabrocharse el pantalón hasta bajarlo a sus rodillas, el profesor comenzó a tocar sus glúteos, luego comenzó a besarlas mientras ella se movía sensualmente hasta que de reojo ella vio cómo tenía desabrochado su pantalón mientras se masturbaba, terminó mojando parte de sus glúteos que luego terminó secando con papel higiénico, acordaron que el trabajo final que ni lo hiciera ya que había hecho todo bien.

    “Oye y porque no me dijiste…” le pregunté, “La verdad no sabía que le gustaras al profe además se viene rápido” me dijo, ciertamente era feo pero he hecho cosas peores con mis amigas y creo que sería mi segunda vez que hacía algo así con alguien de la uni pero no estaba tan ebria como para aventarme con una persona que ni me atraía así que recordé a Lorenzo el conserje, sabía que era muy allegado al maestro, era alto, moreno y al parecer tenía lo suyo, se me ocurrió que lo llevara ya que él se quedaba hasta tarde en la escuela y para sentirme segura le aceptaría la salida al profesor siempre y cuando fuera el conserje cómo precaución además el conserje siempre ha sido buena persona con todos y aunque tiene un estilo muy “chaca” no importaba pues siempre trato con respeto a todas las chicas de la escuela.

    Mi plan consistía en que el profesor se quedara con las ganas mientras me veía estar con Lorenzo siempre y cuando pasara algo, si al profesor le gusta observar que más que fuera a mi estando con alguien mejorcito que él. Antes de las 5 pm tome mi teléfono, le marqué y solo le dije a que hora y donde nos veríamos, solo me dijo que fuera a la entrada de la escuela y le contesté con un “perfecto, iré si también va Lorenzo, por precaución profe”, me preguntó porque él y le dije que quería sentirme segura ya que el habla bien con usted y conmigo, me dijo que el conserje ya sabía qué tipo de maestro era así que no tendría caso que me reportara o algo por el estilo y solo le dije que olvidara eso, que ya sabía adónde iba todo esto así que mejor hagamos lo que tengamos que hacer porque no quería ver esa calificación y me respondió con un “perfecto, él puede esperar en la entrada, aquí te espero a las 6”, colgó y ya tenía echando a andar mi plan.

    Ya todo hecho decidí escoger el outfit que llevaría, decidí ponerme un short por si las dudas, así sería más fácil que me lo quitaran, lleve mi mochila con mis cosas de la escuela haciéndome la inocente así que me dirigí a la escuela y al llegar lo vi guardando unas cosas en la cajuela de su coche, me vio de lejos y me abrió la puerta del carro.

    Al entrar le pregunté por Lorenzo y al momento lo vi saliendo de la uni con su mochila de trabajo, me sonrió y se acomodó en la parte de atrás del coche. Una vez adentro los 3 le dije al profe que solo disponía de una hora así que tenía que apresurarse, comenzó a manejar y comenzó a decirme que me veía muy guapa, solo me limitaba a darle las gracias tímidamente, con su mano comenzó a tocar mi pierna pero no podía hacer nada, le pregunté ingenuamente si iríamos a cenar para que notara Lorenzo que soy muy inocente y para que viera el trabajo que le había enviado y solo comenzó a reírse, “ya verás adónde vamos…” me respondió.

    Llegamos al estacionamiento de un motel, mientras bajábamos del coche le dije a Lorenzo coquetamente “Y si nos acompañas” y sin más terminó yendo detrás nuestro, el profe en plan chocante le iba diciendo que solo se quedaría afuera pero le hice un gesto en señal de que no. Cuando entramos al garage y cerraron la cortina el profe comenzó a tocarme la espalda y jalaba las tiritas del short para que viera el calzón azul que llevaba puesto, una vez subiendo las escaleras voltee hacia atrás para ver a Lorenzo tímidamente abajo, le dije “sube” y comenzó hacerlo hasta que entramos al cuarto. Una vez adentro el profe me veía con lujuria y no lo culpo, me veía como cuando un león asecha a su diminuta presa.

    Se sentó a un lado mío y comenzó a besar mi cuello, yo solo me veía en el espejo y veía a Lorenzo mientras abrazaba al profe, por un momento quise calentarme con el profe pero no pude, era muy gordo y feo y simplemente no se daba el clic pero como a él le gustaba observar le daría lo mejor de mi.

    Le desabroche el pantalón y solo vi un pequeño miembro apenas levantado, se lo comencé a jalar mientras veía a Lorenzo ya sentado viendo lo que hacía. “Tu maestro de química me dijo que eras una puta así que quiero comprobarlo…” ¡Qué!, solo exclamé, “me contó lo que le hiciste a él hace semestres en el salón…” me respondió, era obvio que entre maestros se cuenten ese tipo de cosas que hacen con las alumnas así que estando con el ahí era inevitable que no lo dijera, seguí jalando su miembro un poco indignada pero simplemente no se levantaba así que le dije “maestro, sé que le gusta ver a chicas en tanga porque no me deja ayudarlo un poco y vea cómo el conserje me disfruta”, “y que le vas hacer al pobre de Lorenzo” me dijo, “usted solo observe” le dije mientras me desabrochaba el short para que ambos vieran el calzón y el bra azul que me había puesto. “Te hubieras puesto tanga” me dijo el profesor mientras le sonreía, Lorenzo estaba estático asi que me acerque a él y comencé a desabrocharle el pantalón, “tú disfruta” le dije, asi que le saque su miembro que ya para entonces lo tenía demasiado duro como una roca, le di un beso mientras lo veía al rostro y comencé a succionarlo, del miembro del conserje al maestro estaba mil veces el del conserje.

    Lo moví en una posición para que el profesor no perdiera detalle alguno de lo que hacía con él, “así Lorenzo, lo hago bien verdad?” le decía mientras me lo metía a la boca y entre ratos veía al profesor masturbándose. “Que rico Lorenzo”, le decía para que viera el profesor lo que realmente era un buen miembro.

    El conserje comenzó a quitarse toda la ropa y me tomó de la mano y me colocó en la cama con mis nalgas al aire, comenzó a introducir sus dedos dentro de mi mientras yo con mis manos tomaba fuertemente las sabanas. “No pares” le dije, lo hacía demasiado rápido que parecía que me estaba penetrando, comencé a mojarme y el al sentirlo dejó de hacerlo, me hinqué y comencé a practicarle sexo oral, mi profesor estaba en lo suyo, ya parecía que su miembro estaba erecto así que me acerque a él y se lo comencé a jalar pero de nuevo comenzó a ponerse flácido. “Mejor seguiré con el conserje profe no se preocupe…” le dije en tono de burla, coloqué a Lorenzo frente al profe de manera que viera cómo le hacía sexo oral y para calentarlo más decidí metérmelo hasta el fondo y poner mis ojos blancos entre ratos para que notara el placer que estaba sintiendo además de los sonidos que hacía al introducirlo en mi boca lleno de saliva.

    Estuve como 10 minutos succionando el miembro negro del conserje hasta que decidió besarme y subirse encima de mi, como ya estaba húmeda no le fue difícil meter su miembro dentro, comenzó a embestirme demasiado rápido y comencé abrazarlo con mis piernas y brazos, fue lo más rico en ese momento, me estaba sintiendo demasiado bien tanto que le pedí al profesor que me tomara de su mano para que sintiera lo caliente que estaba para después soltarlo y volver abrazar a Lorenzo.

    Me cargó y comenzó a embestirme, nadie me había cargado por eso la sensación de satisfacción y placer, estaba demasiado húmeda a punto de explotar así que le pedí que me pusiera en cuatro para terminar, me coloco y comenzó a introducir su miembro demasiado rápido, en mi ingenuidad creí que lo haría despacio pero no, continúo envistiéndome hasta comenzar a gritar demasiado, mis gritos no eran fingidos tanto que me olvidé del profesor que tenía enfrente.

    Le dije al conserje que me dejara descansar un poco porque ya había mojado toda la cama así que se despegó de mi y se fue a tomar una botella de agua que había en la habitación. Me senté y comencé a jugar con el miembro del profesor, el pobre quería pero no se le paraba su miembro quizá por verme con otro hombre, así que me hinqué y con mis pequeños pechos metí su miembro en medio y los fui masajeando, al principio se ponía duro pero luego de intentarlo no podía ya que quería cogerme pero su miembro no se lo permitía.

    “Es primera vez que me pasa” me dijo, no le contesté así que solo le jalaba su miembro y tocaba parte de sus testículos acariciándolos. “Ya” me preguntó el conserje así que me levante y me fui con el, sentí un poco de lastima por el profesor pero luego lo olvide ya que el muy cínico tiene familia y no debería de hacer esto y como castigo decidí que acabara donde quisiera el conserje, le pregunté al profesor como quería que me pusiera Lorenzo y me dijo “quiero verte con las piernas hacia arriba” así que me coloco de esa forma y continúo cogiéndome.

    Me dolía un poco pero el placer era indescriptible así que no me quejé, me daba demasiado rápido y lo disfrutaba, se suponía que disponía de poco tiempo así que le recordé al conserje que terminara lo más pronto posible así que me pregunto dónde podía terminar y le dije “eso importa”, “¿te los tragas o en tu cara?”, me dijo, así que le respondí que en la cara estaba bien, siguió embistiéndome hasta que me tomo del cabello y agresivamente me hinco, solo cerré sus ojos y noté como demasiado líquido blanco caía en mi cara, al abrir los ojos noté que no era el semen del conserje sino del profesor, muy feo pero la cantidad de semen fue demasiado que termine removiendo parte del líquido con mis dedos, le sonreí y Lorenzo tomó mi cabeza y volví a cerrarlos para que terminara de vaciar su líquido en mi cara.

    Solo me levante y apenas veía por todo el líquido que tenía en mi cara así que decidí limpiarme y bañarme, cuando salí del baño ya no vi a Lorenzo y solo veía al profesor tomando una lata de refresco. “Y Lorenzo” le pregunté, “Ya se fue” me dijo, así que tome mis cosas del piso y comencé a vestirme, baje con mi profe y nos subimos a su auto para dejarme por unas cuadras cerca de mi casa, en el camino casi no hablamos, le pregunté si todo estaba arreglado y me dijo que de eso ni me preocupara, me dejó cerca del fraccionamiento así que mientras caminaba le enviaba un audio por WhatsApp a mi amiga para decirle lo que había pasado.

    Al llegar a casa y cambiarme vi que ya me había enviado un audio diciéndome lo puta que era (igual a ella) en tono de broma, pero que son cosas que pasan por salvar la calificación, hablamos un rato y me dijo que no se lo dijera a nuestras demás amigas ya que era un poco bizarro hacerlo con un conserje, después leí una notificación en mi perfil y era Lorenzo que me había enviado una solicitud, lo dejé en espera hasta ahora, no quiero pensar que me diga o insinúe algo porque solo le di un regalo que cualquiera no puede tener y que para él solo se vive una vez…

  • Dominando a mi novia

    Dominando a mi novia

    Luego de un largo día de clases, volví a mi casa acompañado por mi novia, una hermosa chica de pelo oscuro, un tierno rostro y unas curvas envidiables. Veníamos conversando sobre cómo nos fue, ya que vamos a cursos separados, la idea era llegar a mi casa y aprovechar el descanso antes de regresar a clases. No nos habíamos visto por horas, nos extrañábamos y aprovechando la privacidad, al entrar a mi casa nos empezamos a besar despacio. Sabíamos que no podíamos demorar mucho ya que en una hora teníamos que volver a salir, pero no hubo necesidad de decirse nada, ninguno de los dos quería volver a salir, era difícil que nos despeguemos después de tantas horas sin vernos.

    Lo que empezó como un tierno beso siguió conmigo sacándole la remera a mi novia, recuerdo agarrarla de la cintura mientras le besaba el cuello, cosa que le encantaba porque podía verla morderse los labios y suspirar. Mientras le daba besos en el cuello y en el pecho, le desabroché el corpiño y empecé a darle besos en los pechos. Quería tenerla en mi poder, como siempre, por lo que la puse contra la pared mirando hacia mí sin poder salir, en ese mismo momento ella acerca sus manos a mi pantalón, lo baja un poco junto a mi bóxer y me empieza a tocar.

    -Arrodillate, le digo mientras la agarro del cuello, y sin soltarla cumple.

    Se arrodilla, abre la boca y espera, mirándome. Sin dejar de mirarnos, se la doy de a poco en la boca y cuando está toda adentro empujo su cabeza contra la pared, con mis manos en su cuello sin sacársela de la boca. Veo una lágrima saliendo de esos hermosos ojos que no podían permanecer abiertos y la saco. Ahora es del pelo donde la agarro, usando su boca para darme placer como a ella le gusta, rudo y hasta el fondo, hasta ahogarse.

    Por cada vez que se corría hacia atrás o hacia un lado, dejando de chupar, ella sabía muy bien que iba a darle una cachetada y a veces sospechaba que lo hacía a propósito, ya que sonreía y se mordía los labios cada vez que le pegaba de esa forma.

    Volví a agarrarla del pelo y le pedí que me acompañe, pero sin levantarse, por lo que caminando en cuatro patas como una perra me acompañó hasta un cuarto acondicionado de una forma especial para ella. Le pido que se pare y termino de sacarle toda la ropa, la acompaño y se sienta en su lugar favorito, una silla en la que la ato con unas esposas en las manos y sogas en las piernas, las cuales quedan bien abiertas. Agarro un vibrador, me acerco a ella y le empiezo a dar besos en el cuello, mientras siente el vibrador entre sus piernas y yo escucho sus hermosos gemidos que tan caliente me ponen.

    El vibrador estaba al máximo sus gemidos eran tiernos y altos, ella estaba completamente mojada. Me pongo enfrente suyo, me agacho y empiezo a meterle mis dedos y darle placer con mi lengua, dejando a un lado el vibrador. Si bien no podía dejar de gemir, pude distinguir que me decía que por favor la lleve a la cama, y es lo que hice. La desaté, y sin dejar de besarnos nos fuimos a la cama, solita se puso en cuatro, volví a agarrar el vibrador, se lo apoyé y di lo mejor de mí hasta que no aguanté más y dejando salir un gemido, acabé.

    Nos acostamos y dormimos toda la tarde juntos, ni recordábamos que teníamos que ir a clases.

  • Céline tiene una carita bonita y un culo de ensueño

    Céline tiene una carita bonita y un culo de ensueño

    Desde la primera vez que la vi me dije a mí mismo que me la llevaría a la cama y que haría todo lo humanamente posible para que esto ocurriera lo más pronto posible. Todos estos pensamientos me pasaron sin todavía conocer su nombre. Pensaba que era alguna nueva empleada de mi hermana, pero la que trabaja en su compañía, era su madre y este día, esta linda mujer la acompañaba.

    Ahora se las describo para que tengan una idea de lo hermosa que es esta mujer. Su rostro es redondo e iba maquillada para impresionar. Una blusa con un chaleco ceñida a su cintura de un color turquesa, pantalones de vestir de color blanco que le hacía un buen contraste y donde su pequeño bikini del mismo color se translucía y se miraba sin mucho esfuerzo. Cejas simétricamente depiladas, pestañas largas y onduladas y, su boca de un rojo llamativo en unos labios carnosos y que naturalmente tenían una sonrisa coqueta con una dentadura perfectamente perlada. Su rostro es una delicia, pero a medida que vamos examinando de arriba hacia abajo y luego reexaminar a la inversa, cualquiera se queda como un bobo concentrado en ese redondo y perfecto trasero. Su busto es de medidas generosas y esas medidas en el volumen de sus pechos y como se extienden sus caderas, le dibujan una cintura perfecta y que cuyas curvas a cualquiera hacen perder el control. Mi hermana se acercó a presentarlas y supe que su nombre era Céline.

    Ese día le di todas las atenciones y cumplidos posibles, pero no quería que parecieran obvias mis intenciones. Había otros caballeros más cercanos a la edad de Céline, pero solo un par que no se veían acompañados de novia o esposas. Yo le había calculado sus 25 años, pero por esos días solo tenía 19. Era su vestimenta y su maquillaje la que le daba esa apariencia de madurez. Quizá si hubiera sabido su edad en el momento, no me hubiese atrevido a insinuármele desde ese momento o de la manera que lo hice, pues quizá hubiese ido con más tacto. Recuerdo que cuando tuve una breve oportunidad le dije que era una mujer muy atractiva y que me gustaría invitarla a cenar o salir algún día. Ella obviamente estaba a la defensiva, aunque creo que le gustaba que un hombre como yo le coqueteara. Para abreviar mi relato, en esa ocasión no pasó nada y ni tan siquiera intercambiamos números de teléfono. Creo tener suerte con las mujeres, pero al final de la noche, aceptaba que Céline pertenecía a ese 30% que me rechazaría.

    Meses después la veo en otro evento que mi hermana da para sus empleados y en esta ocasión me entero de que ahora ella trabaja para mi hermana. Comienzo por verla más seguido e intuyo que ya por el grupo de mujeres se ha enterado que ellas me consideran un picaflor. Insisto un poco y es por ese tiempo que me doy cuenta de la edad que tiene. Yo tenía 46 años, pero siempre me he cuidado de la forma como me alimento y ejercitándome mucho. Para ese tiempo ya tenía un año de retirado de la compañía y tenía todo el tiempo del mundo y una de mis obsesiones era conseguir follarme a Céline. Un día me la encontré saliendo del sótano de mi casa, pues allí mi hermana tiene una oficina personal. Iba con sus pantalones ejecutivos y hacían ese vaivén de su cadera que uno quedaba hipnotizado o soñando. Le pregunté:

    -¿Cuándo me vas a aceptar una cena?

    -¡No sé! ¡Quizá nunca! Por ahí cuentan que usted es un hombre muy peligroso.

    -¿Peligroso? ¿Cómo?

    -¡No sé! Pero es mejor que me mantenga alejada de usted… no me mal entienda, pero usted tiene algo que me da miedo.

    Trabajó con mi hermana en la compañía de bienes raíces por alrededor de unos cuatro años y luego la dejé de ver. Ya no me le insinuaba pues acepté que Céline era de esas chicas que no se me iba a dar y concentré mis esfuerzos en otros prospectos. Ocho años después de ese primer encuentro cuando me cautivó con semejante trasero y ese bonito rostro juvenil me llegó la oportunidad.

    Llegué a un restaurante cantina que es muy popular en mi ciudad y que hace poco han abierto después que los números de esta pandemia se fueron a la baja y ahí estaba Céline departiendo con un grupo de amigos. Yo había llegado a solas con el deseo de escuchar la música mientras me tomaba un par de whiskeys. La vi, pero no me le acerqué y creo que ella también me vio, pues con los minutos sentía que me caían esas miradas de sus amigas. Quizá les habría contado que yo había tenido el atrevimiento de querer conquistar su trasero. Se miraba espectacular y obviamente atraía las miradas de todos pues usaba una coqueta minifalda, una camisa deportiva de algodón y se le miraban unos pechos potentes y llamativos. No hablemos del trasero, pues creo que es lo mas fuerte que esta bella chica tiene. Se miraba más juvenil que cuando la conocí y se miraba que la estaban pasando muy bien. Pedí la cuenta pues ya habían pasado más de una hora y antes de salir al estacionamiento me fui al baño y saliendo de allí fue que me abordó diciendo:

    -¡Buenas noches Sr. Zena… un gusto volverlo a ver!

    -¡Hola Céline! ¡Es un milagro volverte a ver!

    -¿Qué será… cuatro años? Mire que los años no pasan por usted… se mira como siempre… elegante y jovial. (Definitivamente me estaba diciendo viejo).

    -Y tú siempre bella y hermosa… Bueno no te quito más tu tiempo, tus amigos han de estar esperándote en la mesa.

    -No se preocupe de mis amigos. Ya nos hemos despedido todos. ¿No me invita a un trago o puedo invitarlo a un trago?

    -¡Yo te invito! -le dije.

    Ella se despidió con un ademán de adiós de sus amigos y nos fuimos para una mesa donde entablamos una amena conversación. Céline parecía más juvenil con esa corta minifalda y se había puesto unos brillantes al final de cada ceja. Se miraba bien y más que todo más segura de sí misma, pues anteriormente ella me evitaba. Pensé que se trataba de que en aquel lugar había mucha gente y no se sentía acorralada. Nunca le insinué nada y dejaba que la plática prosiguiera de una manera trivial. Ella se tomó dos margaritas más y yo un par de whiskeys, pero pude ver su cambio… esas dos últimas bebidas hicieron lo que yo no pude lograr en meses de acecho. De repente fue ella quien me dijo:

    -Salgamos al patio… siento que me estoy sofocando.

    -¿Te sientes bien Céline?

    -Si… estoy bien. Y no sé si siento mucho calor por la bebida o porque tengo al guapo del Sr. Zena frente a mí.

    Me pareció que ya estaba hablando el alcohol y le propuse que yo la llevase a su casa, pero que ella no iba a conducir. Los siguientes minutos hablamos solo de eso, contradiciéndome que ella se sentía bien y que no tenía en problemas en conducir. Finalmente ella salió con la propuesta que verdaderamente nunca esperé:

    -Ahora… si usted cree que estoy indispuesta, pues lléveme para su casa y no para la mía.

    -Tú sabes que eso no sería un problema, pero creo que te tomaste un trago de más.

    -Sr. Zena… lléveme para su casa. Hoy quiero amanecer junto a usted. No lo piense mucho… de veras… no lo piense mucho.

    Dejamos su vehículo en el estacionamiento del restaurante y tan pronto se subió a mi coche comenzamos a besarnos. Ella buscaba en mi entrepierna el falo y fácilmente lo encontró pues este había reaccionado al estímulo visual de ver y sentir sus pechos junto al mío, de primera vez tocar ese suculento trasero que por años me quise follar y Céline me murmuraba al oído los que nunca imaginé escuchar de esos bonitos, sensuales y carnosos labios: ¡Quiero comerme esta verga! – y me la apretaba cuando lo decía.

    Del restaurante a mi casa son solo 7 minutos en coche. Llegamos y ella nunca había entrado a la intimidad de mi cuarto y ella vio la pileta del yacusi y me dijo que los sumergiéramos en ella. Céline me quitó la camisa y el pantalón apresuradamente y cuando me quitaba el bóxer me dijo: ¡Usted sí tiene pija! ¡No es solo su cara bonita, pero que verga tiene! – me la elevó en su estado flácido y luego se la llevó a la boca donde realmente tomó grosor y se extendió al punto que solo una cuarta parte le cabía en su boca. Yo quería desnudarla e interrumpí la felación y comencé a quitarle su camisa deportiva y esa minifalda de un color verde olivo y debajo de todo aquello descubrí un calzón cachetero color oro: ¡Oh, Dios mío! – exclamé interiormente, pues esos glúteos estaban sólidos y quería lanzarme a comérmelos, pero Céline tomó paso hacia la pileta del yacusi.

    Le comí lentamente cada pezón de sus voluptuosas tetas. Descubrí que tenía un arete en cada pezón al cual halé con fuerza y que Céline parecía disfrutar. Creo que el dolor era parte de ese placer y ella me lo aprobó cuando más fuerte se los halaba. Sus tetas han de ser de un tamaño D y de un pezón oscuro, aunque el resto de su piel es de un color claro. Pezón alargado el cual es fácil de estirar y eso le encanta a esta mujer. Creo que pasé en sus tetas por más de media hora. Para todo esto solo escuchaba su respiración profusa y notas que de alguna manera me hacían saber lo que otras chicas que trabajaban para mi hermana le habían contado: ¡Que rico lo haces… con razón que todas esas mujeres en tu compañía te ofrecen sus calzones! – No sabía si tomarlo como reproche o halago, pues la verdad ya la tenía desnuda en mi habitación y sabía que desde ese punto no se me escapaba.

    La puse a la orilla del yacusi, el cual tiene una especie de tarima hecha de granito y donde siempre hay almohadas cerca. Ella se acomodó en una de ellas y me abrió sus piernas y me mostró su pequeña conchita, la cual no va con lo voluptuoso de su cuerpo. Era una pequeña raya de unos diez centímetros, con una pequeña pepita que le brillaba y pulsaba por la excitación. Comencé a comérmela lentamente, pero esta mujer me pedía más ritmo, más agresividad y le di una mamada de los mil demonios que creo llegaron a los 30 minutos. Sabía que estaba bajo los efectos del alcohol y eso tomó para hacerle explotar con su primer orgasmo… 30 minutos. Podía sentir como comenzó a brotar ese jugo saladito y delicioso de su vagina, pues era como diferenciar un antes y un después. Ella correspondía con un vaivén frenético y yo me apoderé de su conchita como si de la fuerza de un metal e imán se tratara. Se corrió con escándalo que se podría decir que era de una borracha, pero luego de tanto mamar su concha, vino otro y otro orgasmo. En la misma yacusi se filtraron todas nuestras secreciones pues ella se volvió a sumergir después de haber experimentado orgasmo tras orgasmo.

    Intuyendo que yo estaba tan caliente y que por más de una hora escuchaba sus gemidos y como se corría, Céline me preguntaba en que posición se ponía para que me corriera en ella. Le dije que se pusiera de perrito o en cuatro, pero antes de asomarle mi glande brillante a su conchita, me lancé a chuparle el culo y succionar su ojete. Jadeo del placer y supe que le había gustado. Me comí ese culo por casi una hora… era como venerarlo. Y si… mi verga estaba con las ganas de entrar y correrse, pero esto es lo que hace a un hombre de mi edad diferente… la paciencia. Para este momento los efectos del alcohol habían desaparecido, éramos conscientes de eso y todo era como estar de nuevo en el presente. Solo veía como su flujo vaginal caía como cuando vaciamos una botella de miel en las últimas. Y ella me lo propuso:

    -¿Quieres cogerte mi culo… verdad?

    -¡La verdad que si… no te lo niego!

    -Dame… yo también quiero sentirla… estas a punto de hacerme acabar.

    Las nalgas de Céline son voluminosas. Así, que mi verga de 23 centímetros no se nota en esa rajadura, pues esas paredes la cubren fácilmente. Quizá le pompeé el culo no más de dos minutos y Céline se había corrido y podía sentir como su culo me atrapaba mi falo. No hizo mucho movimiento y me corrí… no aguante más. Ella me sorprendió cuando me dijo se había corrido como 7 veces. Estaba exhausta y sí… se miraba cansada. A las 6 de la mañana volvíamos a coger, pues descubrí que al igual que yo, Céline es de esas chicas del sexo mañanero. Nos echamos un polvo más y quedamos dormidos nuevamente.

    A las nueve de la mañana escucho su celular vibrar y veo que se trata del mismo que ha enviado como 50 mensajes e intentos de llamada. La despierto y le digo:

    -Céline… un tal Sean te ha querido contactar… ¿es tu novio? -le pregunté.

    -No… -me dijo. – Es mi marido. -agregó.

    Esto pasó hace dos semanas y la verdad que no sé cómo Céline lo solucionó. No sabía que estaba casada… eso nunca lo platicamos, pero la verdad que ese culo de esa chica, casada o no es encantador y nunca pensé que me lo llegaría a follar. Una observación que casi se me olvida contar es que Céline en cada nalga tiene un lunar. En el izquierdo parece ser una nube oscura, pero en la derecha esa oscuridad refleja la letra Z. Yo le dije que esa era mi inicial, y al igual que aquel personaje del Zorro, dejaba su inicial en las batallas que conquistaba pues yo había conquistado ese exquisito y suculento culo y sabía que era una imborrable conquista. Hace dos días Céline me volvió a llamar y me preguntó cuándo podría venir de nuevo a mi casa.

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  • Mi sexualidad marcada por el morbo

    Mi sexualidad marcada por el morbo

    Hola, no voy a decir mi nombre, pero voy a tratar de describirme lo más precisamente posible. Soy de baja estatura, delgada, con buenas curvas (87-58-90), los hombres elogian mucho mi cara y mi cola, la cual no es muy grande, pero está firme y parada y mis senos son de mediano tamaño y también firmes y para nada caídos. Pelo largo castaño, ojos oscuros de forma alargada y piel muy blanca.

    Hay situaciones que el común de la gente podría tomarlo como malas o negativas, esto es algo que en realidad me genera ciertos conflictos internos, dado que no lo vivo de esa forma sino con cierto placer a partir del morbo.

    Mis recuerdos de estas situaciones se remontan a mi padre. Yo ya con 18 años y él entrando a mi cama, su pija babosa y enorme refregándose en la raja de mi culo, apoyado en la entrada de mi ano y de mi conchita, su respiración agitada, sus manos tocando mis senos y jugando con mis pezones, todo muy suavemente y tratando de no hacer ruidos ni despertarme y yo haciéndome la dormida, dejándolo hacer, entre el rechazo a lo que hacía como padre y el placer que me causaba, masturbándome cada vez que él se iba para calmar mis ansias de ser penetrada por ese pene y poder tocarlo, olerlo, saborearlo.

    Recuerdo sentirlo pajearse en algunas de esas noches con su pija a milímetros de mi boca, a veces apoyando muy muy suavemente en mis labios entre abiertos, lo cual yo hacía adrede con la esperanza que se animara a colocarlo dentro y poder saborearla. Pero eso nunca ocurrió, él siempre se retiraba para poder acabar y no ensuciarme para que yo no me diera cuenta ni me despertara. Yo imaginaba que él debía notar que yo me hacia la dormida, dado que aun cuando sin jamás acabar sobre mi, igual dejaba mi culo pegoteado producto de su liquido preseminal, pero nunca hablamos del tema ni lo llevamos más allá.

    A partir de ese entonces, los sueños y fantasías con mi padre continuaron toda mi vida hasta que el falleció.

    Esa cuestión de ser tratada como objeto se trasladó a mis parejas, pero a la vez pienso que algo en mi despierta eso en los hombres, no sé qué es, pero se ha repetido en mi vida en diferentes circunstancias.

    A mis 19, el esposo de mi hermana, 10 años mayor, trataba de venir a mi casa cada vez que sabía que estaba sola, se ofrecía a hacerme masajes y usando la confianza que teníamos, siempre terminaba masajeándome las tetas con la excusa de eliminar estrías. También me decía de estirar mis articulaciones y me tomaba de atrás y antes de levantarme me apoyaba su pija parada en mi culo. Yo sabía perfectamente lo que él hacía, pero jamás le dije a mi hermana y mis sensaciones eran de saber que estaba mal, pero dejarlo hacer y luego masturbarme porque quedaba totalmente mojada.

    A mis 20 tuve una situación tremenda con mi dentista. Tenía que ser sometida a una cirugía dado que las raíces de mis muelas de juicio se habían enredado con las otras. Debían extraerlas, pero sin dañar las además muelas. Por supuesto la anestesia era local, pero él me ofreció también adormecerme, decía que así iba a estar más calmada y los nervios no iban a quitarle efecto a la anestesia. Así que acepté.

    Una vez me sentí adormecida, cerré mis ojos. El me habló, me pregunto si estaba despierta y yo no respondí, algo raro había en su actitud, lo notaba nervioso. Toco mi cara para ver si respondía y al ver que no, se apartó un poco. Entreabrí los ojos tratando de ver que hacía, estaba espiando por debajo de mi minifalda.

    No dije ni hice nada, de pronto empezó a acariciar y abrir mis piernas, yo ya empezaba a mojarme, sentía mi concha latir.

    Poco a poco acercó su mano a mi concha y corrió mi tanga y comenzó a tocarme. Metía sus dedos suavemente y luego los olía y chupaba. Yo estaba súper excitada, la anestesia me mantenía adormecida, pero estaba plenamente consciente y hubiera incluso podido abrir los ojos, pero estaba disfrutando el ser usada como lo hacía mi padre.

    El lamía mi concha y se pajeaba. Se apuraba, imagino por miedo a que yo “despertara”. Me subió la remerita y me chupó un rato las tetas, le gustaba jugar en mis pezones con su lengua y apretar con sus manos ambas tetas.

    De pronto se incorporó, tomo mi mano derecha, la cerró sobre su pija y comenzó a moverse para que mi mano le hiciera una paja.

    Pude sentir ahí su tamaño, no parecía tan larga pero si muy gruesa. Yo deseaba que me penetrara, que usara mi boca, que la metiera y me dejara sentir su sabor, quería tomarle la leche, mi concha latía desesperada por ser cogida. Yo era su juguete, quería que me use de todas las formas posibles.

    Pero no, aceleró la paja con mi mano y acabó. Sentí su espeso semen en mi mano y los chorros que salpicaron mis tetas. Luego de eso, me limpió muy prolijamente, volvió a bajar mi remera, se fue, supongo que a limpiarse él y luego volvió y comenzó con la cirugía que por supuesto hizo que toda la excitación se fuera y yo abra mis ojos finalmente.

    Él me dijo que me tranquilice, que siga durmiendo que iba a ser rápido. Yo realmente sentía dolor, pero él decía que no, que era la sensación, que por eso me prefería dormida. En fin. Por supuesto no le dije nada, lo intenté seducir en posteriores visitas de consultas pero él no avanzó jamás.

    A mis 22 tuve una pareja que era sádica, yo no lo sabía de antemano, pero nuestros juegos sexuales fueron subiendo de tono, el descubrió mi morbo y placer por ser usada y yo descubrí su placer por dominar y humillar.

    Con el pude hacer juegos de rol donde lo llamaba papá y le rogaba que no me haga esas cosas y él ponía voz ronca como yo le pedía y me decía que haga silencio y me tapaba la boca mientras me garchaba duro. Sentía especial placer cuando me penetraba analmente mientras me tenía atada y tapaba mi boca. Cuanto mas fuerte penetraba mi culo mas fácil llegaba a mis múltiples orgasmos.

    En ciertas fiestas sadomasoquistas, llegó a ofrecerme y compartirme como una mercadería para que otros hombres en fila me penetraran analmente uno tras otro. El máximo fue en una fiesta en una quinta, donde fui penetrada por mi culo por 10 tipos, uno tras otro, sin descanso y sentí que me iba a desmayar cuando llegó el amanecer y sentía mi ano destrozado.

    Corté mi relación con él cuando comprendí que no encontrábamos el límite y ya podía ser peligroso para mi integridad física.

    Me casé a los 28 y duramos 8 años. Él era muy tradicional con el sexo e incluso no le gustaba que yo dijera guarradas. No lo voy a negar, le fui infiel, aun cuando consideraba la infidelidad como algo muy malo.

    No podía evitar notar el deseo que despertaba en ciertos hombres, cuanta mas lujuria veía en sus ojos mas caliente yo me ponía y mas fácil me entregaba, aún con hombres que no eran atractivos. Uno de los peores fue un jefe mío. Muy pajero, un hombre de unos 55 años, con panza y canas. Me encantaba que se caliente, veía como miraba mi escote, como miraba mi culo cada vez que me agachaba. Así que yo mas lo seducía, generaba adrede ciertos contactos físicos, hacia bromas en doble sentido y disfrutaba viendo su cara de viejo pajero.

    El tema es que ese histeriqueo tuvo sus consecuencias. Un día estando solos en su oficina, se acercó por detrás y me comenzó a hacer masajes estando yo sentada. Me pare para retirarme pero él me abrazó desde atrás, me apretó contra él y me dijo al oído, “me provocas todo el tiempo y ahora te escapas? Mira que esto puede ser bueno para los dos” al tiempo que ponía sus manos en mis tetas.

    Pienso que cualquiera se hubiera sentido asqueada en esa situación, yo me empapé, sentí como mi concha empezaba a latir y mi corazón a acelerarse. Podía sentir la pija de ese viejo pajero latiendo debajo de su pantalón apoyada en mi culo y eso me excitaba.

    No dije nada, no pronuncié una palabra y lo dejé hacer. Con cierta brusquedad me levantó la remera que llevaba puesta, me sacó el corpiño y me bajó de un tirón la pollera y la bombacha. Empezó a chuparme el cuello mientras apretaba mis tetas y pellizcaba mis pezones. Se quitó la camisa mientras seguía refregándose contra mi culo y me tiro contra el escritorio. Fue pasándome su lengua por mis espalda mientras se bajaba los pantalones y calzoncillos tras lo cual pude sentir su pija totalmente babosa resbalando por mi culo. Sentía su panza peluda también, su respirar agitado, su baba en mi cuello y espalda. Me decía que desde que me vio por primera vez supo que mi cara angelical escondía una puta que no se resiste a la pija.

    Esperaba que me ensartara en cualquier momento, pero siguió lamiendo mi espalda hasta llegar a mi culo. Me lo abrió bien con ambas manos y comenzó a meter su lengua tan profundo como podía. Se puso a jugar con sus dedos en mi concha mientras hundía su cara en la raja de mi culo y trataba de penetrar mi ano con su lengua.

    “Veo que te suelen hacer el culo” me dijo, notando obviamente lo dilatado que lo tenía producto de que, como dije antes, lo disfruto mucho. De pronto se incorporó y sin ningún tipo de cuidado me penetró analmente con toda su pija hasta el fondo.

    Me tomó del pelo, levanto mi cabeza y torso hacia atrás, tomó mis tetas y no paró de bombear fuerte y profundo con su pija en mi orto.

    El viejo pajero de mi jefe me estaba cogiendo por el culo. El solo pensarlo y sentirlo jadear como un degenerado y con su pija taladrándome sin piedad me hizo tener muy rápido mi primer orgasmo y él, tal como lo imaginaba de antemano, también acabó rápido. Largó su leche dentro mío, la sacó rápido, me dio vuelta y me dijo, chupámela bien ahora si enlechada como está.

    Yo obedecí, me arrodillé y me la refregué por mi cara sintiendo el exquisito olor a semen y sexo anal. La lamí toda, flácida como se iba poniendo me la metí toda en la boca y comencé a succionar y tragar los restos de semen mientras lo miraba a los ojos.

    Ver que se la estaba chupando al viejo degenerado de mi jefe, con esa cara de libidinoso, esa panza abultada y peluda, el ser tratada como una puta y ser usada de esa forma me excitaba tremendamente.

    Se la chupé hasta que sentí que se puso firme de nuevo, tras lo cual lo masturbé en mi cara. Me golpeaba con la pija en mis mejillas, me la refregaba por la nariz mientras olía profundamente y pasaba la lengua en su tronco. En un momento el tomo mi cabeza y empezó a cogerme por la boca. La hundía profundo causándome arcadas. Mi baba caía por mis tetas y al piso.

    Cuando sintió que iba a acabar la sacó y me pidió que lo pajee.

    Obedecí y apoyando la cabeza de su pija en mi lengua y labios de mi boca semi-abierta lo masturbé hasta que los chorros de semen salpicaron toda mi cara. Mis labios, lengua, nariz y hasta los ojos. Mis tetas también se ensuciaron con la leche que caía de mi cara.

    Cuando se sintió ya vacío, se levantó los pantalones y se fue a limpiar al baño, tras lo cual hice lo mismo y finalmente me dijo “bueno, creo que te ganaste bien ganada la aprobación de los días de licencia”.

    Podría seguir contando historias, incluso cosas más usuales para nosotras las mujeres como ser apoyada en el colectivo (una vez me bajé y descubrí que tenía el pantalón manchado de semen, increíble) pero estas fueron las más significativas para mí y las quería compartir acá.

  • La caseta de vigilancia (Parte 1)

    La caseta de vigilancia (Parte 1)

    Había estado merodeando por mi cabeza la idea, la verdad es que más por curiosidad que por otra cosa. He tenido días regulares de trabajo y ahora que ha pasado todo esto de la pandemia, en realidad solo he tenido que acudir algunas veces de manera presencial. He sido cumplido con el trabajo, así que en realidad, algunas veces ni si quiera me contactan durante el día para ello y la mayoría de las reuniones son programadas, así que dispongo de tiempo para atenderlas.

    He pasado tiempo solo, por lo que me había dispuesto también a tomar alcohol más de lo recurrente, no al punto de sentirme borracho, sino más bien para sentirme algo mareado, relajado. Solo así me podía sentir más desinhibido.

    Sin embargo, había pasado mucho tiempo, sí, había pensado en ello algunas veces pero lo trataba de reprimir cambiando rápidamente mis pensamientos o simplemente obligándome a pensar en otra cosa.

    Hasta que un día, de esos en que no tenía ganas de trabajar, ni siquiera desde casa, y además, me encontraba enfadado de todo, me dispuse a ir a caminar a la playa. Un día en el que además, por ser jueves, estaba convencido de que habría pocas personas, no tenía ganas de convivir con otros seres humanos, ni de cerca.

    Así fue, me dispuse a ir a caminar a la playa, ni siquiera llevé nada, solo mi mochila con un suéter en ella, un termo de café y sí, algunas cervezas en ella. Lo único que quería era, literalmente, ponerle pausa a todo.

    Tomé las llaves del auto, puse el celular en modo avión, me dispuse a la causa, me fui a una playa a unos 35 minutos de casa, alrededor de la 1:30 pm ya estaba llegando. Había un estacionamiento, tuve que pagar y hacer caras, puesto que tuve que fingir por un momento una sonrisa en la cara y pagarle al guardia $50 pesos.

    Me bajé del auto, me dirigí hacia la playa por un acceso, contemplé el mar por un momento y ahí, a escasos pasos… había personas… así que caminé, decidí alejarme lo más que pudiera, caminé y caminé, hasta que en definitiva no vi a nadie, ni a lo lejos. Ahí, me dirigí a las piedras y me senté, contemplando el mar. Desde ahí, en las piedras, se escuchaban los autos en la carretera, así que por un momento me ganó la curiosidad y escalé un poco para darme cuenta que, justo a mis espaldas había un terreno baldío, con una pequeña casita de madera vieja, todo con un aspecto de abandono total. Así que no le tomé importancia. No hay nadie, me cercioré.

    Por fin, me quité los zapatos, los calcetines, saqué de mi mochila las cervezas, que para este momento estaba arrepentido, después de la larga caminada, en solo traer seis de ellas.

    Me relajé, saqué una y me la tomé de golpe. Luego abrí otra y ya con más calma, me dispuse a fumar. Fumar un cigarro, normal, de tabaco, de Marlboro de clavo. Así, después de un rato, me empecé a sentir mareado, un poco y empecé a recordar… pensar un poco, en la última vez que había tenido la oportunidad de satisfacer mis deseos más reprimidos, mi secreto oculto, en lo más profundo de mi ser. Rápidamente me sacudí la cabeza y quise pensar en otra cosa, y lo logré, empecé a pensar en el mar.

    Abrí la cuarta cerveza y me tomé la mitad casi de golpe… fumé, casi dos cigarrillos esta vez, pero sentí como si una voz dentro de mí me hablara… y empecé a imaginar de nuevo, la última vez que estuve en casa solo y pude… ponerme ropa de mujer, vestirme como una mujer. Además, una mujer bonita, me había puesto un vestido negro, de vuelo, nada vulgar, pero sexy sí. Un vestido con vuelo, que por debajo es algo corto, me llega un poco más de dos manos, ocho dedos, bajo mi trasero, pero que encima tiene encaje que deja ver entre la tela, mis piernas. Arriba, cubre mi cuerpo, incluso los brazos, es de manga larga y claro, mis tacones negros también. ¡Basta! me dije y como obligándome, traté de pensar de nuevo en algo más, pero al cerrar los ojos…

    Estaba imaginando como me había depilado las piernas mientras me bañaba, como un pequeño permiso y hasta ahí, no lo volveré a hacer, me repetía constantemente, así que solo me depilaré y listo. Me gustan mis piernas pensé, que lindas se ven, y me estremecí, me empecé a tocar y depilé todo lo que pude mientras tenía una erección y fantaseaba. Terminé con un gemido y me gustó, pero hasta ahí, no lo volveré a hacer y punto. Salí de bañarme, tomé cerveza, me recosté en la cama, desnudo de todo menos del pecho con una camisa larga, como un camisón.

    Así, enredado en las cobijas me sentía linda, me toqué, uff, tenía otra erección e imaginaba como alguien con sus manos me envolvía y me tocaba mientras me hacía cucharita en sus brazos, me hablaba a la nuca y me hacía sentir su miembro empujando duro contra mis nalgas, me tomaba el pene erecto y me masturbaba… terminé y me quedé dormido.

    De pronto, abrí mis ojos y de nuevo, estaba en la playa, solo, sin nadie a ningún lado, solo el ruido del mar y mis pensamientos. Fumé una vez más, me tomé la última cerveza y me sentí mareado, pero con ganas de orinar. Nadie al calce de mi vista, pero con todo y eso, me fui a las piedras, a orinar, como para que no me viera nadie, ahí, entre las piedras, bajé mis pantalones y oriné… el viento me sopló entre las piernas y sentí un frío recorrer mi cuerpo.

    Ahí, me llegó la loca idea como un golpe y mi cuerpo sintió frio en todo mi ser. ¿Qué pasaría si aquí, en donde no hay nadie, me visto de mujer? podría andar libre unos minutos… y me imaginé, mientras me tocaba el miembro… una erección apareció inmediatamente en mí. Me agaché entre las piedras y me desnudé para masturbarme, con la emoción de que alguien me viera, aunque no hubiera nadie y mi imaginación inundándome con la idea de estar ahí, vestido de mujer…

    Terminé, eyaculé sobre la arena y rocas, lo poco que quedó en mi mano, me lo llevé a la boca. «qué rico, pensé». Hasta me mareé, más por terminar que por las cervezas. Ya mareado y colocándome la ropa de nuevo, quise abandonar la idea, empecé a caminar de regreso al auto, tomando un poco del termo de café, para quitarme lo mareado, pero dentro mío, una voz pícara, me llevó a decir, como si me hablara a mi mismo convencido, pero con una voz bajita, mientras me mordía el labio y empecé a sentir un bulto en mi pantalón.

    Regresaré… pronto, el próximo jueves, pensé… Voy a prepararlo todo.

    Continuará…

  • Trío entre mi papá y hermano

    Trío entre mi papá y hermano

    Hola a todos los que me siguen, hoy continuaré relatando mis experiencias estas semanas que no estuve subiendo historias; como conté el último relato ya había algunas ideas que quería probar con mi papá, y entre ellas está la siguiente; para los que no sepan, soy un chico de 27 años que acaba de conocer a su papá hace ya casi dos meses, y la primera vez que nos vimos no le dije nada sino hasta nuestro segundo encuentro, de ahí cada que nos vemos lo hacemos.

    Bueno, eso paso dos días después de la orgía que hice con los amigos de mi papá, pero ya habíamos acordado hacer un trío con mi medio hermano y él, nos reunimos en su casa del rancho para relajarnos un poco del trabajo, yo llegué temprano y me acomodé en una mesita fuera en el jardín, saque mis cosas (plugs, dildo, lubricante, etc.) me desnudé y me puse aceite en todo el cuerpo, luego me fui insertando mis plugs, era increíble la facilidad con la que ya entraban y salían de mi, lo abierto que me han dejado es genial, como la mesita era de vidrio decidí colocar ahí mi dildo y empezar a cabalgarlo de una vez, me estaba dando amor yo solito cuando de repente veo a Martín observándome y agarrándose el paquete, no lo conocía muy bien pero podía notar la tensión sexual entre nosotros dos, me hice como que me tapa aunque estaba todo desnudo, no había nada que tapar, simplemente me limite a decir que había empezado sin ellos, él se sentó y siguió observándome mientras yo seguía con el dildo en el ano, me dijo que continuara y eso hice, así conversamos un buen rato, hasta que me dijo que se la mamara, se levantó y se sacó la verga toda erecta, llena de venas y larga como me gustan, la tome con mi mano y empecé a jalársela y en eso me la metí a la boca para saborearla, estaba muy rica, limpia, casi no tenía vello, ahí agachado con el dildo dentro de mi me estaba taladrando la boca con rapidez.

    Luego de un rato llegó mi papi, no le sorprendió la escena que veían sus ojos, su propio hijo haciéndole una felación a su otro hijo, la sola escena me llenaba de un éxtasis increíble; yo antes ya había acordado con mi papá que le diría todo a mi medio hermano así que así lo hicimos en ese momento, mi hermano le dijo que la chupaba muy rico, a lo que él dijo «¿verdad que si?», «tu medio hermano la chupa muy bien y coge mejor»; después de eso se apartó de mí, y se quedó en shock, no lo podía creer, se hizo para atrás y le cuestiono a mi papá que era lo que dijo, yo lo mire y le dije que efectivamente era su medio hermano, ambos tratamos de calmarlo, se veía un poco nervioso, por lo raro de la situación pero después de persuadirlo un rato, optó por unirse de nueva cuenta; mi papá se empezó a desnudar al igual que mi hermano y entonces si comenzó lo bueno.

    Nos fuimos a un sofá y continuamos donde nos quedamos, iba a ser insertado por mi propia familia, mientras mi papi comenzaba a lamer mi culo, yo chupaba la verga de mi hermano, hasta que de pronto empezó a introducir su herramienta dentro de mí, yo solo hacia un movimiento mientras ellos se quedaban quietos, yo me movía hacia atrás para penetrarme y al hacer el regreso me metía la verga hasta la garganta, yo solo podía gemir en ese momento, está en un clímax de lo más bonito y excitante; luego cambiaron de posición y mi hermano comenzó a penetrarme, la sensación era placentera, su pene era diferente, me gustó bastante, luego mi papá me cargó con mis piernas en sus hombros para poder penetrarme los dos, uff, era lo mas rico que sentí desde el último trío que hice en mi casa, me estaban destrozando las nalgas, luego de eso nos fuimos a la cama, yo me recosté mientras Martín me cogía mi papá se puso en la parte de atrás de mi cabeza para chupar sus testículos, los lamía y metía dentro de la boca, me atragantaba con su delicioso pito.

    Cambié de posición, ahora con mi trasero levantado mi hermano estaba dándose vuelo, mientras mi papá nos veía, luego me cambió y me puso todo boca abajo y él se recostó sobre toda mi cuerpo y comenzó con movimientos lentos, luego lo comencé a cabalgar delicioso, siguió mi papá y así nos intercambiamos en muchas posiciones, en eso me pidieron que me viniera en mi boca, por lo que me recosté sobre la espalda sobre la cama y mi hermano seguía cogiéndome pero yo me la jalaba hasta hacerme venir, todo cayo dentro de mi boca, lo retuve lo mas que pude, hasta que mi papi quiso venirse dentro de mi boca, ya no pudo aguantarse mas, mi hermano me seguía penetrando ambos en cucharita, hasta que empiezo a sentir sus chorros de semen dentro de mi, me presionaba los muslos, me mordía el hombro, nos fundimos en un abrazo, se despegó de mi, y con cada una de mis manos toma el semen de mis hombres, y lo juntaba y me lo tomaba hasta que lo trague todo, la sensación era mas que magnifica.

    Si quieren que continué relatando mándame un mensaje por Telegram a @Km4zh0.

  • Balseros (IX): Johny el policía

    Balseros (IX): Johny el policía

    En agosto de 1999 mi inseparable Yovany se fue a Punta Cana Republica Dominicana con una de sus tantas no exitosas novias. Yo por razones obvias, me quedé solo por una semana en nuestro apartamento. Aburrido y deseoso de un alivio para mis testículos que necesitaban un buen drenaje, me fui a Pleasure Emporium. Lugar donde nunca había ido, pero me recomendaron tenía muy buenas películas XXX. Luego descubrí que además también podías comprar juguetitos, aceiticos y hasta te podías masturbar en uno de los cuartos privados que allí existen. También me comentaron que, con buen físico, buena apariencia y suerte te puedes levantar allí a cualquier hombre, ya sea constructor, doctor, abogado o travesti. Yo estaba tan aterrorizado, que lo único que hice fue concentrarme en un cesto de películas en rebaja, donde me encontré tremenda oferta.

    Me monté en mi Mustang con tanta alegría que salí chillando gomas, solamente pensaba en la diversión cuando llegara a mi casa. Así iba sumido en mis pensamientos cuando vi un poco de luces rojas y azules detrás de mí que me ordenaban detener el carro. Luego de salirme del tráfico hasta el parqueo más cercano de unos almacenes cerrados en la zona; Saqué mis papeles y se los extendí al policía; que, para mi sorpresa no lucia como el resto de los guardianes del orden en Miami, gordos o feos, o ambos. Este parecía salido de una de mis películas y en mi nerviosismo, no pude evitar mirarle hacia la portañuela que me quedó justamente en frente de mi cara. Sus brazos estaban cubiertos de un vello abundante y rubio y su cara se me antojó bonita y de buena gente. Yo temblaba como una hoja, y no sé si era el nerviosismo de saber que me había parado un policía, o que el tipo era un tremendo machazo como de 6 pies con los ojos claros, pero se me salió una frase en mi perfecto español. No recuerdo que dije, pero era referente a su masculinidad. Terminó con mis documentos y me preguntó en su español de Miami: ¿Que llevas en la bolsa?; yo cambié de color y me dio hasta mareos, era de suponer que había oído mi comentario. Me quedé sin habla por segundos a lo que el preguntó: ¿Cuantos tragos te tomaste? Por fin reaccioné y le dije que no había tomado y que era personal lo que llevaba en la bolsa. Continuó en su español con acento cubano diciendo: Lo siento, pero tengo que revisarte el carro y confirmar que no llevas armas, drogas y que no has tomado. ¿Sabes por qué te detuve?

    -No, y puse cara de inocente.

    -Saliste de la tienda chillando gomas, ibas a 40 millas en una zona de 35, y te saliste de la línea más de una vez.

    -Bájate del carro

    Me bajé de mi auto y me puse las manos detrás de la nuca sin que él me lo indicara esperando que me tocara todo lo que él quisiera. Luego le pregunté, ¿me paró por 5 millas? Y por chillar gomas dijo él. Entonces comenzó a revisarme el cuerpo. Debo admitir que, aunque me hizo un chequeo de rutina y no se sobrepasó en ninguna zona en particular; igual me dio tremendo morbo y me comenzó una ligera erección que solo se controló cuando se alejó y encontró mis películas, ahí comenzó a sonreír. Se dirigió a mí con cara de verdadero pícaro y me dijo. Bien que lo disimulas. Y las puso de vuelta en su lugar.

    -Mira, mi especialidad es trabajar con jóvenes ya sea con problemas o educarlos para que no caigan en pandillas etc. Tú me has caído bien. Así que me explicó en detalle que el lugar donde compré las películas estaba vigilado por tráfico de drogas y prostitución sobre todo en la noche. Te recomiendo que si vas sea por el día concluyó.

    Terminó contándome que lo habían traído de Cuba bien pequeño a Miami. Y que era policía porque siempre fue el sueño de su padre, pero le hubiese gustado ir a Hollywood a hacer películas y ganar millones. En todo ese tiempo terminé por chequearlo más de una vez de pies a cabeza, denudándolo casi descaradamente con la mirada e insistiendo en su bulto que no parecía erecto, más bien parecía natural. Sus brazos eran casi tan gruesos como mis muslos y su cintura era como talla 36 pero no era gordo; era de esos tipos que son anchos de cintura, pecho y espaldas, sin ser necesariamente gordos. No media en realidad 6 pies, más bien era unas cuantas pulgadas más alto que yo. ¡Eso sí! Blanco, velludo y muy masculino.

    Por último, se ofreció escoltarme hasta el barrio donde yo vivía asegurándome que esa era su zona de trabajo nocturno y que comenzaba su turno e iba rumbo a mí misma dirección cuando me interceptó por sospechoso. ¿Vives solo? Me preguntó.

    -Vivo con un amigo, vinimos junto en la lancha y agregue, está para Punta Cana con la novia.

    La conversación terminó con intercambio de nombres completos y apretones de mano. No te metas en problemas, me dijo: se ve que eres buen chico. Debo aclarar que no lo invité a un café por miedo a que se pusiera bravo y me metiera preso por acoso sexual.

    El susto no impidió que yo estrenara mis películas aquella noche y que en más de una ocasión terminara mi éxtasis pensando también en el hermoso policía.

    A la mañana siguiente me levanté sin Yovany y sin café en la cama, como ya era rutina para mí ese detalle de mi amigo, entonces decidí comprar uno en la ventanilla de la cafetería más cercana. Me gustó mucho el café y el cambio de atmosfera, así que le prometí a la muchacha que repetiría la visita a la mañana siguiente. Ese día amaneció lluvioso y me levanté más temprano y de mal humor, por eso al parquear mi carro, no le di importancia a una patrulla, ni tampoco al policía que estaba en la ventanilla. ¡Sorpresa! Era Johny, el policía que por poco me arresta. Mi día se tornó precioso e iluminado por el sol radiante de su sonrisa. A la luz del día, parecía más joven y apuesto, el uniforme le quedaba perfecto. Me estrechó la mano y actuó como si nos conociéramos de toda la vida. Me pagó el café y me sugirió vernos el día siguiente a la misma hora que le terminaba su turno y tomaba su desayuno sin preocupaciones. Nos despedimos con otro apretón de manos y le volví a quitar el uniforme con la vista. Se sonrió pícaramente y se marchó. La mañana siguiente se demoró en llegar, esperando ansiosamente. Al parquear mi carro, no vi la patrulla y al mirar a la ventanilla no vi el uniforme. No lo vi más, ni esa semana, ni la semana siguiente.

    Tres meses más tarde un sábado hacía un calor terrible, era medio día; un guarapo frio sería ideal pensé y me fui al Palacio de los Jugos. Ya estaba dispuesto a montarme a mi Mustang recién pulido cuando me interceptó un rubio casi rapado, con dos aretes en una oreja y unos músculos de fisiculturista. Los brazos llenos de tatuajes hasta el codo y una sonrisa de oreja a oreja. La camiseta sin mangas aparte de los hermosos brazos dejaba al descubierto un hermoso montón de vellos rubios que sobresalían por entre el cuello de esta, lucia shorts de jean gastados y chancletas playeras. Me quedé sin habla. Ahí recordé a Willy Chirino cuando decía «…Lo que esta pa’ti, nadie te lo quita…» Era Johny el policía que me venía siguiendo desde dentro del lugar. Me abrazó y me besó en la mejilla y entonces caí en shock. ¿Qué te pasa broder? ¿no te acuerdas de mi o qué? Me dijo con palabras medio enredadas. Me volví a quedar sin habla y cuando me recuperé le miré su bulto y le dirigí una de mis mejores sonrisas. Tiene que haberse dado cuenta que yo no paraba de mirarlo de pies a cabeza porque me dijo: Estaba tomando cerveza con unos amigos, y te vi en el parqueo ¿he cambiado tanto? Ahí Intercambiamos información de rutina y se disculpó por dejarme plantado, entonces me dijo de que ya no pertenecía más a la policía y por eso andaba hasta con aretes. Lo miré descaradamente de arriba hacia abajo como desnudándolo y le pregunté si deseaba ir a mi apartamento a tomar algo.

    Al entrar a mi recinto llamé a Yovany sabiendo que nos habíamos despedido en el parqueo y él tenía otro rumbo. Su voz se tornó burlona y me dijo: Ese es el nombre de tu marido ¿verdad? Me vire hacia él con tono suave, pacifico, desafiante y le comenté: En realidad ese es el nombre del muchacho que renta conmigo, además, marido suena un poco feo ¿no crees? te puedes referir a amigo, pareja o amante quizás; Suena más bonito, pero es solo un amigo, complaciente agregué.

    Y tú, ¿no tienes Marido? pregunte con más desafió aún. Saqué mi botella de Bacardí y le brindé un trago mientras me servía el mío. No, lo mío son las mujeres me dijo con cara de macho descarado, entonces bebió un sorbo largo. Yo no tengo nada en contra de… tú sabes yo soy un hombre y respeto todo.

    Miré su portañuela que mostraba una semi erección que le llegaba casi al bolsillo del short, y me le acerque diciéndole: Es una lástima porque se te está parando la pinga y no tienes calzoncillo puesto. Es que… titubeó, el nuevo trabajo no me da tiempo ni para hacerme una paja. He bebido mucho mejor me voy. Le volví a mirar más de cerca y no pude evitar tocarle aquel monstruo gordo que tenía entre las piernas y que estaba a punto de estallar, se lo apreté un poco y gimió de placer. Luego, deslicé la yema de mis dedos ligeramente por sus corpulentos y bien formados brazos, acariciándole los tatuajes una y otra vez. Le saqué la camiseta y no pude contenerme en pasar mi cara y labios por ese dorado jardín que formaban sus vellos pectorales. Respiré su aroma, su masculinidad, que, con la temperatura cálida de Miami, me dieron un olor a macho excitante. Jugué con sus tetillas, y volvió a gemir, le fui pasando mi lengua lentamente por el cuello, los bíceps, recorrí sus músculos con ella. Gimió una vez más y me dijo: ¡para que esto es una locura! Mi respuesta fue agarrarle la pinga otra vez para sentirla tibia, en total erección y palpitante para por fin arrancarle de su voz un: vamos para la cama, aquí nos pueden ver.

    Luego de robarle el primer beso, ya encima de mi cama, me lancé encima de él como león en celo, continué tocándolo sin quitarnos la ropa. Hasta que me sorprendió con una pregunta inusual. ¿A ti no se te para? Yo, quedé atónito y en una pieza. De un macho y policía como él, no esperaba eso. Bueno, ex policía, da igual. Ahí, no recordé a Willy Chirino sino a Rubén Blades cuando decía en su canción de Pedro Navaja… la vida te da sorpresas. Me le acerqué a la oreja y le dije: La tengo que se me quiere partir, pero no pensé que te interesara. Es solo curiosidad respondió. Y acto seguido puso su mano en mi portañuela mientras se volteaba para dejarme recostado a mí en el colchón. Me zafó mis shorts y me desnudó como con rabia, deseo y lujuria. Luego comenzó a acariciarme la pinga con una mano, mientras con la otra me apretaba y acariciaba las nalgas, me masturbó por unos segundos y me sentí en el paraíso terrenal. Tuve que hacerle fuerza y pedirle que parara porque podía venirme y no era el momento. Lo recosté nuevamente para quitarle por fin su ropa y revelar el tamaño de su instrumento que, yo sabía era tremendo. Cuando al fin liberé aquello eran como 9 preciosas pulgadas de una pinga derecha y llena de venas, gruesa y con todo y piel en el prepucio. Su vello púbico era tan rubio como los de su pecho. No pude contenerme y me traté de meter todo aquello en mi boca. Aunque fue en vano el intento porque solo pude hasta la mitad. Ahí comenzó de nuevo a gemir y contorsionarse; Buscando constantemente mi pinga para acariciarla. Luego se me subió encima, y me abrazó. Su peso, de aproximadamente 250 lb de musculo solido eran placenteras, con la combinación de pelo y masculinidad. Luego de besarnos como dos locos y acariciarnos intensamente; me dijo al oído: Te voy a hacer algo que nunca he hecho en mi vida: y en un instante se metió mi pinga en la boca. Eso, de verdad era demasiado para mí, no pude contenerme y me vine en su boca sin siquiera poder avisarle. ¿Por qué no me dijiste? me preguntó, saboreando mi néctar. Perdón es que estaba tan caliente que no me dio tiempo, pero descuida que ahora me toca a mí. Luego de chupar por un muy corto tiempo; Sentí por fin como todos sus músculos se contraían y se venía en mi boca. Su leche era dulce y con un ligero sabor a vainilla. Estoy loco, pensé y me recosté encima de su pecho como si fuera una alfombra.

    Pasaron como 15 minutos sin que nos dijéramos una palabra, solo bebimos más Bacardí, hasta que le oí decir: Hacia como 3 semanas que no me hacía ni una paja ¡Estoy borracho!, yo nunca había hecho lo que hice hoy contigo, pero es que me siento demasiado solo. Además, no creo que el jugar contigo un rato me haga menos hombre. De vez en cuando hay que darle placer a la carne y sonrió pícaramente. Me dirigí a él, tan cerca de su cara como pude y le dije: ¿Te puedo hacer una pregunta? le miré fijamente a su rostro y le solté de una sola vez con cara de asustado ¿Tu leche sabe a vainilla? Soltó una carcajada bien masculina. Flexionó sus bíceps y me dijo: Son los batidos de proteínas; El semen tiene un alto contenido de ellas y yo soy afortunado porque la doy con saborrr, entonces volvió a sonreír altaneramente. Lo miré con cara de duda y me respondió, de veras es en serio. Yo me enteré porque a una de mis novias le pasó lo mismo, pero no me lo dijo como hasta la tercera vez, yo si notaba que le gustaba tragársela y la saboreaba hasta que un día me lo dijo. Yo no le presté mucha atención, hasta que le pregunté a mi entrenador y me dio la respuesta adecuada.

    El estar completamente desnudos y conversando de ese tema me volvió a parar la pinga que le restregué toda entre sus testículos. Me la agarró entre sus dos piernas, como imitando un orificio y me comenzó a masturbar de esa forma, luego, sentí su erección en mi abdomen; Nos volvimos a besar, esta vez con más confianza y sin prejuicios, me mordió los labios con furia, busqué su hermoso miembro que seguía duro como antes y jugué por un rato con mi lengua, metiéndola dentro de su piel, luego jugué con sus testículos y por último aquel hermoso, cerrado y rosado hueco también cubierto de rubios vellos a su alrededor. Metí mi lengua una y otra vez mientras él se retorcía de placer sin ningún pudor y empujaba mi cabeza con sus toscas manos; entonces comencé a hacer círculos por el borde de su sabroso culo que ya comenzaba a dilatarse, se contorsionó de placer. Le puse un dedo y no sentí resistencia alguna, estaba bien estrecho y caliente, seguí mamando y poniendo el dedo, entonces comenzó a moverse tratando de que yo buscara su próstata. Le introduje el otro dedo y se movió aún más, gimió de placer nuevamente. Se abalanzó a mi bruscamente quedando encima de nuevo. Me abrazaba, me besaba con locura, me mordía los labios nuevamente. Solo mi novia había andado ahí, eres afortunado, quiero que me la metas hoy dijo, quiero sentir lo que siente mi novia cuando yo le cojo el culo. Me he metido los dedos, pero nunca una pinga.

    Me sentí un Don Juan al oír aquello, lo besé de nuevo y pasé mis manos por sus velludas nalgas, lo acomodé en cuatro puntos y le oí decir: suavecito que he oído que duele, seguí mamando su culo y tratando de dilatarlo con mis dedos. Por fin puse mi cabeza en el hueco suavemente, me duele, dijo, no es lo mismo, espera un momento contesté yo, y saqué de la gaveta cercana un pote de lubricante y unos condones. Le puse un poco de la substancia y lo incité a que se pusiera sus propios dedos, ahí mis atónitos ojos no cesaban de observar cómo poco a poco se metía tres; Agarró mi mano y me indicó que terminara de abrir su hueco mientras él se retorcía de placer y se masturbaba con las dos manos. Le dije: Creo que si te la metes tú con cuidado vas a sentir más placer, así sabes lo que puedes aguantar. Entonces ante mi perplejidad se fue sentando poco a poco en mi herramienta hasta quedar ensartado totalmente en ella. Ya no me duele, ¡que rico es esto coño! decía mientras se movía en círculos para darnos placer mutuamente. Ahí comenzó a moverse medio descontrolado mientras decía: esto es más rico que el consolador de mi novia ¿Por qué no probé antes? luego de un rato de darse placer me dijo: Ahora te toca a ti ¿o crees que te vas a salvar? Me puso su pinga en la cara mientras me pegaba en el cachete con su erección, está grande le dije. Me ofreció un trago y me dijo: Ya me gozaste mi culo, ahora te toca a ti ¡mama! E intentó agarrarme las nalgas. Comencé a chuparle todo aquello que tenía delante con voraz apetito mientras le metía dos dedos en aquel delicioso hueco y le masajeaba la próstata. Aparentemente le gustó porque comenzó a moverse diciendo: Esto nunca lo había sentido ¿qué me estás haciendo? Me metí todo lo que pude de su pinga en la boca y comencé a presionar su próstata fuertemente en forma de círculo, minutos después, toda su leche aguada chorreaba garganta adentro al tiempo que le temblaban sus piernas. Cayó desplomado en la cama mientras me decía: ¿Qué coño fue eso? ¡que rico! Me dijo: Ven no te quedes ahí; me abrazó y comenzó a besarme mientras volvía a meter mi pinga entre sus piernas y se movía hasta sacarme toda la leche.

    Ya se me hizo un poco tarde, mejor me voy, me dijo mientras se ponía sus shorts y salíamos del cuarto, si tu amigo llega me puede ver, no quiero líos entre ustedes por mí.

    Ya te dije que no tenemos una relación, cada cual anda por su lado, él tiene novia. Lo de nosotros es cuando nos da deseos.

    Nos fuimos a la sala por un momento mientras se terminaba de poner la camiseta. Ven que te doy una botella de agua para el camino.

    -Te aprovechaste de mi hoy porque estoy borracho, me tenías tremendas ganas. Te salvaste, pero para la próxima vez te voy a coger ese culo rico.

    – ¿Y tú no me tenías ganas? ¿Tú crees que me voy a tragar el cuento de que me paraste por chillar gomas?

    -De verdad si te paré por chillar gomas, luego me di cuenta de que me estabas quitando la ropa con la mirada y lo confirmé todo cuando oí tu comentario y encontré las películas. Y no preguntes tanto que es malo saber mucho.

    Se abrió la puerta. ¡Eh tenemos visita! Que bien.

    -Hola mucho gusto soy Johny

    -Yovany el gusto es mío, ¿Johny el policía?

    Ex policía y ya me iba.

    ¿Javi ya le diste café?

    -No, en otro momento ya se me hizo un poco tarde chao Javier, chao Yovany.

    Lo llevé hasta la puerta y me dio un apretón de manos, me guiñó un ojo y salió disparado.

    -Nah ¡tú no te acabas de acostar con eso!

    -¿Tú te crees que eres el único que liga? Mira mi sábana para que veas.

    En el próximo relato Javier le echa el ojo a un machito hetero flexible. Si quieres saber quien terminó haciendo de pasivo…

    Sigue mis historias aquí.

    Gracias por leerme.

    Siempre tuyo ThWarlock

  • Nada como un buenos días con gemidos

    Nada como un buenos días con gemidos

    Hola, me llamo Edmundo. Debo comenzar diciendo que esta es la primera vez que voy a contar mi historia a alguien, elegí este medio por la confidencialidad y el anonimato. Mi historia es con una mujer casada de nombre Soledad, es mi compañera de trabajo.

    Todo empezó hace tres años cuando ingresé a la empresa donde actualmente laboro, ella llevaba poco trabajando en esa oficina, por lo tanto se podría decir que entramos casi al mismo tiempo. Comenzamos a llevar una amistad bastante bonita, muy abierta, en la cual, poco a poco comenzó a nacer más y más confianza. Con el paso del tiempo me enteré que tenía un hijo adolescente, lo cual me impresionó mucho porque ella es muy joven, apenas tiene 34 años, yo tengo un año menos que ella, pero sigo solterito y sin hijos. Lo que más me impresionaba era el cariño que le tenía a su hijo y como lograba sacarlo adelante sola. Estas cuestiones fueron logrando que comenzara a sentir algo más que aprecio y admiración por ella.

    Aunque aún se llevaba bien con el papá de su hijo, no tenía relación alguna con él, sin embargo comenzó a salir con un tipo de nombre Alejandro, su amigo desde la escuela. Esto me agradó ya que ella necesitaba una persona que la quisiera y respetara bien. Cuando platicaba con ella de su relación con Alejandro, le preguntaba que, en la cuestión sexual como se sentía, y generalmente contestaba con una risa o simplemente me decía que todavía no intimaban. Esto era algo que me sacaba muchísimo de onda, ¿cómo era posible que alguien no quisiera comerse a esta mujer?, más aun siendo su novio y teniendo oficialmente permiso para hacerlo.

    Aquí haré un paréntesis para describirla, ella es bajita, mide aproximadamente 1.60 m de altura, es delgada, tiene facciones bonitas, cabello corto castaño claro tirándole a pelirroja y ojos de color café, pero su mejor atributo son sus piernas, aunque por ser una mujer discreta no las luce mucho. Solo dos veces ha ido a trabajar de falda y créanme que se sintió tan acosada por medio mundo, que no le quedaron ganas de llevar falda de nuevo. En fin, yo no entendía porque un hombre no querría de menos darle un faje salvaje, mi conclusión es que al final cada cabeza es un mundo.

    Seguimos llevando nuestra amistad de manera excelente, yo salía con una chica, después con otra y no me afligía no tener una pareja definitiva, de hecho entre mis amigos (ya casados todos), soy el eterno soltero. Todas mis aventuras (con lujo de detalle) se las contaba a Sol, ella al final siempre terminaba con una sonrisa o un simple “eres tremendo, que bárbaro”.

    Hace más de dos años se casó con Alejandro y de vacaciones se fueron por crucero al caribe, el destino romántico por excelencia. A su llegada le pregunté que como le había ido y cuando esperaba un relato súper cachondo de lo que había pasado, me encontré con un “bien, estuvimos bien”. Eso me sonaba raro. Al paso del tiempo comencé a notar que ella ya no estaba tan sonriente como solía estarlo y cada vez se quejaba más de Alejandro, claro siempre en tono de broma, nunca lo hizo de manera abierta. Pero la queja era la misma, sobre todo cuando le preguntaba que cual era su posición favorita con él para hacer el amor, respondía “uy, solo le sale la de misionero y por un ratito”. El colmo fue que ella llegó al punto de pasearse desnuda frente a él sin que el hiciera nada, absolutamente nada, más que decir “tapate te vas a enfermar”.

    Esto me afectaba, no era justo que una mujer bonita y linda como ella tuviera una frustración sexual tan grande, sobre todo siendo tan joven. Me daba la impresión de que este señor tenía otra mujer, lo cual me parecía todavía mas injusto y tonto.

    Hace un año y dos meses pasó algo que cambió nuestra relación, resultó que Alejandro estaba en Costa Rica por cuestiones de trabajo y se iba a pasar un mes completo en ese país. Me enteré que ese primer fin de semana sin su marido, el papá de su hijo se llevaría al niño todo el fin de semana de campamento a un lago que está a 5 horas de la ciudad.

    Cuando supe de esto, les juro que sentí un brinco en mi estómago, de inmediato le propuse a Soledad que saliéramos el viernes para platicar y que ella se distrajera un poco. Le propuse ir a comer, caminar un poco, platicar y después ira a bailar. Ella aceptó gustosa, es mas yo diría que hasta emocionada. Yo estaba igual.

    Llegó por fin el viernes, que por cierto, se me hizo el día mas largo de mi vida. Nos salimos a las 4 pm, una hora antes de la salida oficial, cada uno argumentó una excusa con cada uno de nuestros respectivos jefes. Ese día Sol, trajo un vestido que le resaltaba la figura, pero mas sus piernas, no era un vestido apretado, sino todo lo contrario, suelto y de tonos obscuros, le llegaba abajo de la rodilla, traía medias negras y zapatillas abiertas. El vestido tenía un escote discreto en forma de V, que dejaba ver la línea de separación de su busto, se veía hermosa. Cada quien se salió por su lado y con 10 minutos de diferencia. Dejamos su auto en una pensión cerca del trabajo y nos llevamos mi coche.

    Lo prometido, fuimos a comer y al final de la comida no le permití pagar nada, le recordé que estaba con un caballero, ante eso ella se sintió alagada y su actitud comenzó a cambiar, ya que como me dijo, se sentía incomoda por ser un persona casada, le dije que no se preocupara, que estaba con un amigo, ¿qué podía pasar?… la verdad es que todo, pero no nos adelantemos.

    Les debo explicar que tenía un plan hecho y pensado, no solo para ese viernes, sino para todo el fin de semana, no podía dejar de aprovechar la oportunidad.

    Comimos en una zona que tiene muchos bares y sex-shops circundantes, el restaurante era de comida de frutos del mar, hubo vino blanco (un poco mas de lo normal) y platica amena, roces y caricias discretas en su cara, manos y piernas, sobre todo piernas.

    Saliendo del restaurante caminó tomada de mi brazo porque se sentía un poco mareada, le dije que un poco de aire le caería bien, mi plan seguía, llegamos frente a uno de los sex-shops mas grandes que hay en la ciudad y que tiene dos características principales, que está súper escondido y que tiene un surtido de artículos que van desde ropa hasta juegos de mesa para adultos pasando por todo tipo de dildos, cremas, estimuladores, lubricantes, juguetes para parejas, videos porno, literatura erótica, etc.

    – ¿Alguna vez has entrado a un sex-shop? -le pregunté.

    – Ay no, ¡cómo crees! – me contestó Sol.

    – Entonces vamos a pasar a este, para que lo conozcas.

    Por respuesta se sonrojó y asintió con la cabeza. Entramos a este lugar, no había nadie mas que nosotros y solo de ver su expresión de asombro, no pude evitar sentir coraje y rabia contra su marido, que se notaba y era mas que claro que la tenía súper abandonada. Al llegar de inmediato se acercó uno de los vendedores a ofrecernos ayuda, le comenté que si lo necesitábamos lo buscaría; mientras Sol hojeaba una revista, le dije al vendedor en voz baja que si no molestaba y estaba atento a mis señales, se llevaría una venta y una propina bastante grande; entendió el mensaje perfectamente.

    Soledad parecía niño en dulcería, estaba asombrada de que hubiera tantas cosas. Comenzamos por ver la lencería, me excitaba imaginarla con alguno de los atuendos que había allí. Noté que se le quedó viendo y hasta tomó para revisar bien, un par de conjuntos en particular, un disfraz de colegiala y un coordinado de liguero negro divino. Los dejó en su lugar y seguimos a las parte de los consoladores y estimuladores. Se quedó mirando un consolador con una forma muy curiosa, de goma, tomamos el que estaba de muestra y lo revisamos, era de goma, largo y flexible, se indicaba como estimulador vaginal y anal. Sol no dejaba de estar roja, ya no sabía si era por el vino o por la emoción del lugar. Vimos cerca de 20 consoladores vaginales y anales, unas bolitas unidas por cordel para estimular y relajar el recto y lubricantes que con solo untarlos comienzas a sentir calor. Particularmente me (o debiera decir nos) gustó uno que además de relajar, calentar y lubricar, permite mantener mas tiempo la erección. Ese fue el primer artículo de mi lista.

    Después pasamos a la zona de cabinas.

    – ¿Qué es esto?- preguntó Sol.

    – Son cabinas – le respondí.

    – Orale y ¿cómo funcionan?

    – Mira, eliges una película de acá afuera, la que quieras, pagas por el tiempo que quieres que te dejen verla y eso es todo. ¿Alguna vez has visto una película porno, Sol?

    – No, la verdad nunca, bueno, una vez mi hermano llevó una a la casa y la escondió abajo de su colchón, pero un día que no fui al escuela, la puse para verla pero luego llegó mi mamá y casi me agarra con la película, la guarde y la puse de nuevo debajo del colchón de la cama de mi hermano, de vuelta.

    – Jajaja, o sea que no has visto una escena completa, ya no digamos una película. ¿Quieres ver una?

    – No no, es… no, yo – tartamudeaba, eso me dio ternura.

    – No te preocupes, mira ven, veamos esta – tomé una película del estante de sexo anal y le pedí al encargado que nos pusiera la película. Le pedí que nos dejara el mayor tiempo posible y nadie molestara (guiñándole un ojo y dándole un billete), entendió perfectamente.

    Cuando entramos a la cabina, rocé su mano y estaba helada, le dije que no tuviera miedo, que era normal que estuviera obscuro, se rio un poco y eso relajó la situación. Afortunadamente el sillón dentro de la cabina era lo suficientemente grande para los dos (aunque ella se sentó pegada a la pared sobre el brazo del sillón), así que nos acomodamos mientras le decía que no se preocupara, que todavía faltaba mucho tiempo para la entrada al salón de baile. De pronto empezó la película, pasó la primera escena y Soledad seguía como petrificada, la segunda escena y lo mismo; nunca me había percatado que repetitiva y hasta aburrida puede ser una porno si no te masturbas. En la tercera escena le pregunté:

    – ¿Y bien, qué te parece tu primera película porno?

    – No lo sé, es extraño.

    – ¿Qué es lo extraño?

    – Ver a otra mujer mientras… le dan.

    – Oye, a ustedes las mujeres, ¿no les excita ver estas películas? – yo sabía que a muchas sí.

    – Mmm, pues no lo sé.

    – ¿A ti te excita? – le pregunté directamente mientras me acercaba a ella y notaba como sus ojos se ponían vidriosos. Eso significa que estaba excitada.

    – Pues es raro, pero como que si, un poco.

    – Oye, ¿no te sientes incomoda sentada en un brazo del sillón?

    – Si un poquito – contestó mientras reía nerviosamente.

    – Ven siéntate conmigo.

    La tomé de su mano que seguía un poco fría, la levante y tomándola de las caderas la senté sobre mí, mientras la abrazaba diciéndole

    – ¿Tienes frío? – al mismo tiempo dejaba que sintiera mi erección debajo de ella.

    – No, no tengo frio – contestó Sol.

    – ¿Y por qué tienes tus manos tan frías? – al mismo tiempo tomaba ambas manos y las frotaba con las mías. Sentía temblar a Sol.

    Mientras estábamos en esa posición, pude sentir sus nalgas contra mi verga, haciendo que creciera mas todavía. Yo estaba a cien, ya quería tomarla, pero sabía que tenía que esperar un poco mas. Mientras frotaba sus manos, también frotaba sus piernas. El contacto con sus piernas me puso todavía mas excitado. Ella respiraba un poco más rápido. Me pegué a su nuca y le pregunté si se sentía bien. Como respuesta ella se estremeció toda y rozó mi boca con su mejilla. Esta era la señal.

    Sin mas, levanté su vestido y comencé acariciar sus piernas, empecé por la rodilla y fui subiendo, mientras besaba su nuca y su espalda, mordía un poco sus hombros, ella levantaba sus brazos para acariciar mi cabello y mi cara. De pronto mi manos pasaron a sus senos, que para sorpresa mía, eran mas grandes de lo que creía, cabían en mi mano exactos. Cuando una de mis manos tocó su entrepierna, noté que estaba súper húmeda.

    En ese momento la hice girar, la acomodé sobre mí y de frente a mi, con las piernas apoyadas en el sillón, nos comenzamos a besar, sin mas, mientras aflojaba un poco el vestido y su bra para poder besar sus senos, y así lo hice, en el momento que coloqué su pezón derecho en mi boca, soltó un gemido de adolescente que me hizo prenderme mas aún. Con el ruido de la película no se escuchaba nuestra respiración agitada. Tomé sus medias sobre la vagina y las rompí, hice un hueco del tamaño de un pelota de soccer, eso la calentó más, porque comenzó a morderme el cuello y los hombros, estaba irreconocible. Hice a un lado su panty y cuando toqué su vagina, me encontré con que estaba no mojada, sino nadando en néctar. Le metí dos dedos y salieron llenos de líquido de Soledad, me los chupe, lo bebí todo, eso la perdió. Acto seguido tomó mi pantalón le bajó el cierre y me sacó la verga, la comenzó a acariciar y descubrió que yo también estaba muy húmedo.

    Lo orientó a la entrada de su vagina y sin mas avisos se sentó en mi miembro, se lo metió todo. Al momento recordé que tenía puesto todavía el pantalón así que me lo quité (no quería manchas que evidenciaran que estábamos haciendo) y de igual manera, me salí de ella rápido para quitarme el bóxer, tras lo cual, ella se lo volvió a meter. Era increíble, me estaba cogiendo a mi amiga Sol, le estábamos poniendo el cuerno al imbécil de su marido. Era fantástico. De pronto sus movimientos fueron mas frenéticos, mas rápidos, subía y bajaba a una velocidad increíble, de pronto empezó a temblar y para reprimir su grito, me mordió en el hombro, la mordida mas deliciosa de toda mi vida, sentía como su jugos resbalaban sobre mis huevos, bañándome todo.

    De pronto se desfalleció sobre mí y pasó algo que no me esperaba, comenzó a llorar. Me quedé sin palabras. En ese momento, el hecho de no haber terminado fue el menos importante, mi amiga estaba llorando. Me sentía culpable.

    – Sol, ¿qué tienes? ¿qué pasó? pensaba que estábamos bien. Mira no te culpes, no te sientas mal por haberle sido infiel a Ale, acepto toda la culpa de esto. Y te lo digo de verdad, si después de esto estás molesta y no quieres que te dirija la palabra de nuevo, me dolería mucho, pero lo haría.- Le comenté a modo de disculpa a Soledad.

    – No no es eso – me dijo entre sollozos.

    – ¿Entonces? – le pregunté intrigado.

    – Es solo que… ¿es esto tan difícil? – me respondió.

    – No entiendo Sol – le dije.

    – Si mira – me dijo, un poco mas tranquila – he esperado esto de un hombre, por mucho tiempo, alguien que me trate bien, alguien que me seduzca, que me haga sentir esto que sentí hoy. No lo hizo el papá de mi niño, no lo hace Alejandro. Eso me hace sentir frustrada, me hace sentir poco mujer, me siento fea. – Y comenzó a sollozar nuevamente. Sentí rabia contra los dos imbéciles que habían sido parte de su vida. Los odié.

    – Pero no eres fea, al contrario, mira esos ojos – le dije mientras se los besaba-, mira esos senos, son hermosos aún después de haber tenido un niño -aproveché para acariciarlos-, mira esta cintura y estas piernas -en este punto ya las acariciaba apasionadamente y sentía que me excitaba de nuevo y regresaba mi erección-. ¿y te digo algo más?, me excitas y te me antojas, te quiero seguir haciendo el amor, ¿tú quieres?

    – Je -rio un poco-, si pero, esto no volverá a suceder.

    – ¿Y porque no?, solo dime en este momento si quieres que esto pase de nuevo y te prometo que lo haremos durante todo el tiempo que tu me permitas y quieras que siga pasando.

    Sol se quedó callada un momento, mientras se tranquilizaba y al final dijo:

    – Si, si quiero que esto pase, muchas veces más. Me gustas mucho y deseaba esto desde hace mucho tiempo.

    – Tú también me gustas y también lo deseaba. ¿Quieres ser mi amante? – le dije.

    – Sí, quiero ser tu amante, tu esclava y tu perra si quieres… seré para ti la mas puta de las mujeres cuando estemos juntos.

    – ¿Estás segura que eso quieres Sol?, porque puedo ser muy salvaje y rudo y puedo tratarte así y más, hacerte sentir la mas sucia y deseada de las mujeres al mismo tiempo.

    – Si eso quiero – me dijo gimiendo mientras volvía a agarrarme la verga y comenzaba a sobarla.

    – Entonces harás lo que yo diga. Ponte de a perrito.

    Y así lo hizo, Sol se puso de a perro sobre el sillón, yo estaba tan excitado que hasta me dolían los huevos por la cantidad de leche que tenía para darle. Le alcé el vestido, moví de lado su panty que todavía tenía puesto, me acomodé en la entrada de su panocha y sin más se la dejé ir toda. Gimió de lo más lindo y rico. Empecé a darle una y otra vez, hasta que empezó a tener una contracción y otra más, y de pronto estaba mordiendo el sillón para no gritar, venía su orgasmo, pero también el mío, aceleré las embestidas y cuando ella empezaba a estremecerse toda, le solté toda mi leche dentro de ella, se la dejé inundada, hasta se escurría el semen por su pierna. Su calzoncito estaba súper mojado.

    Nos sentamos un momento en el sillón, los dos sin aliento y sin decir ninguna palabra. Nos dimos otro beso y la abracé un momento. La película terminaba y comenzaba a pasar el detrás de cámaras, me puse los bóxer y el pantalón, me acomodé la camisa y me arreglé el cabello mientras ella seguía en el sillón sentada, como soñolienta. La levanté, se acomodó el bra, yo le ayudé con el vestido y le recomendé que se quitara su panty porque estaba muy húmedo. Así lo hizo, se quitó las medias y el panty, se limpió las piernas con las medias y guardó todo en su bolsa de mano.

    Salimos de la cabina y para sorpresa mía, seguíamos siendo los únicos en la tienda, en algún momento me preocupó que nos fueran a escuchar pero, después me valió madres.

    – Entonces, ¿hoy eres mi esclava? – le dije bajito al oído.

    Ella asintió con la cabeza.

    Entonces, fuimos a la parte de lencería y tome el conjunto que había visto y el disfraz de colegiala, le dije que si ese era su número, se empezó a reír y le dije, que tomara su número porque se lo iba a comprar. De nuevo dijo que sí y así lo hizo, buscó su número y nos fuimos a los probadores. Mientras se cambiaba, elegí unas bolitas con cordel para estimular el recto, un consolador con forma de pene (busqué uno de un tamaño parecido al mío) y el vibrador que a ella le había llamado la atención, el lubricante que vimos al principio y se lo di al vendedor diciéndole que me fuera apartando esa mercancía y que si era posible que no nos molestaran en los probadores, mientras le daba otro billete, él dijo que si, que en ese momento cerraban la sección (que estaba hacia el final de la tienda y hacia la izquierda, un poco escondido). Mi plan seguía en marcha.

    Me acerqué al probador, había una chica que me dijo que ya le había pasado la talla correcta, que si necesitábamos algo le gritáramos, acto seguido se fue. Dejándonos solos.

    Toqué a la puerta del probador, le dije a Sol que era yo, me abrió y lo que ví me dejo sin aliento, el liguero le quedaba mas que perfecto, se veía como toda una reina porno. Mi reina porno. Sentía como me comenzaba otra erección y cuando me acerqué a ella y la tomé por la espalda, le di un arrimón que se lo hizo saber. Le dije que ahora se pusiera el de colegiala. Después de unos minutos me llamó de nuevo y me preguntó que me parecía. Yo estaba boquiabierto, que deliciosa cadera y que buenas nalgas se le notaban con ese atuendo.

    No pude menos que hincarme y besarle las piernas y las nalgas, la empiné y comencé a lamerle la vagina, metiendo mi lengua, tenía pocos pelitos en la pucha pero de todas maneras tenía ganas de depilársela toda, yo seguía con mi plan, era todo o nada. Yo iba por todo. Seguí lamiendo un rato mas hasta que comenzó a gemir otra vez. Me detuve, ella se volteó se hincó ante mi, me bajó el cierre y me dio la mamada de verga mas rica de toda mi vida, Sol estaba irreconocible, mamando hasta el fondo, pasándose la verga por toda la cara, lamiéndome la cabecita, masturbándome, en fin, yo estaba en la gloria, así siguió hasta que alguien llamó a la puerta. Era la chica del probador. Le dije que el problema de ese disfraz es que no trae panty, así que le pedí que nos trajeran un panty negro, de hecho les pedí una tanga de hilo dental negra para que se la pusiera. Eso nos dio tiempo para que ella se volviera a cambiar (enfrente de mi, por supuesto) y nos preparáramos para ir a bailar.

    Cuando le trajeron el panty negro, salí del probador y fui pedirle al encargado un rastrillo para afeitar y me dio un paquete con cremas para antes y después de afeitar, rastrillo para mujer y una toalla. Le pedí que lo incluyera a la cuenta. Para terminar le solicité un paquete para realizar limpieza de recto y ano, afortunadamente tenían uno, de hecho el último. Yo iba por todo con Sol. Mientras llegaba Sol, le solicité al encargado que agregara la ropa que acababa de probarse y que todo lo pusiera en una bolsa cerrada. Cuando por fin me alcanzó Sol, me pregunto que era esa bolsa, le contesté que una sorpresa, que luego le platicaba. Regresamos por el carro al restaurante y nos dirigimos a nuestro siguiente punto en la lista de mi plan.

    La siguiente actividad del plan era ir a bailar, pero en realidad era una cena-baile y se llevaría en un hotel muy famoso que hay en mi ciudad. Ya tenía lista la reservación de una suite en el piso 8, solo lo mejor para esta ocasión. Cuando llegamos al hotel, estaba muy emocionada, yo estaba mas. Me dijo que iría al tocador, que necesitaba maquillarse y darse una “manita de gato”, ya saben, cosas de mujeres. Le comenté que mientras ella estaba en el tocador yo iría a dejar el paquete en recepción. La realidad es que lo que hice fue el registro de llegada al hotel y me dieron la llave de mi habitación; de inmediato subí a dejar el paquete en la suite. Bajé para esperar a Sol en el lobby, cuando apareció, no cabía en mi asombro, se veía radiante.

    Entramos al salón donde se llevó a cabo la cena-baile, la velada transcurrió de lo mas tranquila y amena, a partir del momento en que nos sentamos a la mesa, ella era mi novia. Nos besábamos, le acariciaba la pierna, el hombro, mordía su oreja, nos tomábamos la mano, nos sentíamos de maravilla. Como es de esperarse, solicité mas vino y la comida (de nuevo) fueron de nuevo frutos del mar. Terminó la cena y comenzamos a bailar desde la primera canción, esto fue cerca de las 22 horas aproximadamente a la 1 de la mañana, decidimos retirarnos, no sin antes haber bailado tres piezas calmaditas abrazados y besándonos. Cuando se dirigía al lobby le pregunté:

    – Sol, ¿a dónde vas?

    – Pues cada quien a su casa, ¿no?

    – No, hoy tu casa no está fuera de este hotel.- se quedó mirándome como extrañada.

    – ¿Cómo?, no te entendí – me dijo con su carita de desconcierto.

    – Hoy eres mi novia, y vivimos en la suite 803. – Sonrió al momento, pero de inmediato se puso muy seria.

    – Mira Edmundo, te agradezco todo lo que has hecho por mi hoy, me la he pasado muy bien, pero yo creo que ya debemos irnos.

    Ese comentario me dejó helado

    – ¿Por qué Sol?

    – No sé, yo… no sé.

    – Sol, mereces disfrutar esto y mas. Mira, hagamos un trato, dame 30 minutos allá arriba, si en esos 30 minutos no te sientes a gusto y decides que debemos irnos, así lo haremos. No digas no a algo que aún no conoces. ¿Se puede, 30 minutos?

    – De acuerdo, solo 30 minutos.

    – 30 minutos… (Pensé que eso era suficiente para convencerla de pasar todo el día allí).

    De la mano, tomamos el elevador y subimos al octavo piso, y después caminamos a la suite 803, al entrar, vimos que era bastante grande, con jaccuzzi y comedor. Sobré el buró estaba la bolsa negra con todos los juguetitos y las “sorpresas”. Lo que hicimos fue sentarnos en la mesa del comedor, dejó su bolsa de mano sobre la mesa y acto seguido tomé su mano y le pedí que fuera mi novia. Este gesto provocó una carcajada de parte de ella con lo cual se aligeró muchísimo la tensión del momento. Le dije:

    – Te propongo lo siguiente, si pasas lo que queda de la noche y el próximo día conmigo, te juro que te haré cosas que ni te imaginas y no sentirás mas que placer desenfrenado. Cumpliré todos tus deseos. ¿Te gustaría? – Mientras se lo decía me acercaba más y más a su cara, buscando un beso.

    – Sí – me respondió mientras nos besábamos.

    Después de un par más de besos le propuse darnos un baño, pero antes, tenía que hacer algo de suma importancia, le tenía que rasurar la vagina a Soledad.

    Lo primero fue quitarle el vestido y su bra, y eso fue genial porque pude morder todo su cuerpo mientras la desnudaba, sus senos, sus nalgas, sobre todo sus piernas.

    Fuí por una toalla al baño y la senté en la cama sobre la toalla, y saqué de la bolsa el equipo para depilar, Sol no sabía de que se trataba, cuando lo vio no supo que decir, pero se dejaba llevar y eso era lo importante. Le fui quitando la tanguita poco a poco mientras acariciaba su panochita. Cuando terminé de bajar su tanga negra, metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a mamar esa vagina de ensueño. Pude comprobar que efectivamente era castaña clara natural. Empezó a gemir, así que decidí seguir hasta que tuviera su orgasmo y así fue, de pronto sentí que sus piernas comenzaron a temblar, entonces metí un dedo y tallé su punto G para que terminará a gusto.

    Ya mas relajada, llevé otra toalla mojada y comencé por ponerle crema para afeitar en todos sus pelos, y empecé a rasurar la panochita, el rastrillo lo iba limpiando con la toalla, fue algo relativamente rápido, no me llevó mas de 10 minutos, lo que es un hecho es que al final Sol estaba empapada en sus jugos, chorreaba mucho, estaba muy excitada. Puse un poco de la crema para después de afeitar y dejé que se acostumbrara a la sensación.

    Le propuse que nos diéramos un baño, ella aceptó, pero me dijo que tenía que pasar al baño primero. Pensé para mi mismo “mejor todavía”, mi plan estaba siguiéndose al pie de la letra. Le agradecí a mi Dios del sexo. Cuando escuche la descarga del inodoro, entre al baño con el equipo para la limpieza del ano y del recto. Cuando vio el equipo no salía de su asombro.

    – Vamos a tener sexo anal, pero como debe de ser. – le comenté.

    – Oye, nada mas con cuidado, porque nunca he tenido sexo anal.- me dijo en tono de advertencia y súplica al mismo tiempo.

    – No te preocupes, confía en mi, además hoy eres mi esclava y te ordeno recibir todo el placer carnal que te sea posible. – como respuesta solo se rio.

    La acomodé de frente a la caja del baño sobre el inodoro, con el ano hacia mi, la empiné un poquito y puse un poco del lubricante en su entrada, deje que hiciera efecto mientras llenaba el émbolo con agua. Ella me veía con cara de extrañeza, no sabía que seguía. En un momento lo supo, le levanté un poco el trasero y le introduje con cuidado la punta del émbolo en su ano, se quejó un poco, pero pronto comenzó a disfrutar la sensación de agua entrando en su recto. Rellené de nuevo el émbolo y lo volví a meter, y de nuevo otra descarga de agua.

    – Ya no aguanto, salte para que pueda hacer del baño – me dijo Sol, un poco apenada.

    – No mi reina, no me voy a salir, tengo que dejar ese culito muy limpiecito. Me propuse que ibas a gozar como nunca y así será, confía en mi.

    – Es que me da pena – esta vez, la ignoré. Llené de nuevo el émbolo y le volví a introducir una descarga de agua en su interior. Esta vez ya no aguantó y aventó al inodoro una evacuación de agua sucia con el contenido de su recto y su intestino. Repetí el procedimiento 3 veces más. Esta vez el agua salió prácticamente limpia. Una descarga más y quedó lista. Cuando limpié con una de las toallas el agua restante, y dejé bien seco todo su culito, me la llevé a la cama y comencé a lubricarlo y no solo su culo sino que también puse aceite en sus senos, vagina, cuello y piernas, para que toda ella fuera entrando en calor, en los puntos importantes. Pero lo que me importaba era terminar de estimular ese culito antes de meternos a bañar.

    Comencé por ponerla de a perrito y sobar cerca de 5 minutos el esfínter, al mismo tiempo, con la otra mano, le acariciaba la espalda, para que se relajara. De pronto introduje mi dedo meñique en su culito, afortunadamente compramos la botella grande de lubricante, porque ocupamos muchísimo, de hecho, casi nos la terminamos. Después del meñique continúe con el dedo anular, siempre lubricando, alternaba con besos y mordidas en sus nalgas y por supuesto, mi lengua dentro de su ano. Mientras metía todo el anular en su orto, mi lengua hacía lo suyo al rededor del esfínter. Cuando sentí que mi dedo giraba sin problema, saqué el vibrador de plástico de la bolsa y después de lubricarlo, empecé a meterlo poco a poco, primero 5 centímetros, después ya le estaban entrando 10.

    Entre el lubricante relajante y la vibración del juguete, de pronto ya le estaban entrando los 15 centímetros del vibrador hasta la base, que era de unos 4 centímetros de ancho. Todo marchaba sobre ruedas o ¿debiera decir, sobre lubricante? Tomé el otro consolador, el de forma de pene y lo introduje en su puchita recién rasurada, esa era una imagen hermosa, mi amante con sus dos hoyitos rellenos y vibrando. Le saqué el vibrador de la vagina y se lo empecé a meter en su culito, poco a poco, con suficiente lubricante, primero entró la cabeza y después fue resbalando hasta llegar a la base, que era mas gruesa que el otro y bueno, este consolador es mas duro también. Sin darme cuenta había invertido cerca de 45 minutos estimulando y penetrando su ano, pero había valido la pena, el vibrador estaba entrando y saliendo como si se tratara de una puta profesional. No resistí la tentación, así que mientras la masturbaba analmente, le metí la verga en su puchita y les aseguro que la sensación de sus labios rasurados es maravillosa, y a esto súmenle que se sentía la vibración del consolador que tenía en su recto entrando y saliendo.

    Los gemidos de Sol comenzaron a ser más entrecortados, empezó a arrugar las sabanas de la cama y a estremecerse, estaba a punto de tener un orgasmo anal, así que me incliné sobre su espalda y le di una mordida en la nuca que provocó un grito y un espasmo vaginal que casi me hizo venirme y casi expulsó el consolador con forma de pene del interior de su culo.

    Se tumbó sobre las sabanas, desfallecida, momento que aproveché para retirarle el consolador y deleitarme unos minutos metiendo y sacando mi lengua de su culito, que delicioso sabía. Ya que estaba un poco mas repuesta, la volví a poner de perrito y aproveché para sacar de la bolsa del sex-shop las bolitas con el cordel, les dicen bolas thai creo. Después de lubricarlas, y de volver a lubricarle el culito, fui introduciendo las 6 bolitas, que para este punto entraron sin tanta complicación, dejando afuera el soporte para poderlas sacar. La puse boca arriba en la cama y le besé todo el cuerpo, principalmente sus senos. Ahora, estábamos listos para darnos un baño, así que me desnudé por completo y nos metimos al baño.

    El baño se podría decir que fue algo mas bien tierno, lento, hubo besos, muchas caricias, básicamente yo la bañe a ella, y ella aunque estaba un poco apenada, también me ayudó a bañarme. Algo bueno de todo esto es que mientras nos bañábamos Soledad no dejaba de sonreír.

    Salimos de bañarnos y mientras me secaba le pregunté que se pondría, si el conjunto de lencería o el disfraz de colegiala, ella me miro un momento, se quedó pensando y al final me contestó que los dos y que le llevara también las zapatillas. El solo pensar en el resultado final una vez que estuviera arreglada me provocó de nuevo una erección. Mi eyaculación la estaba reservando para el final, porque quería venirme en su boca y que se tragara todo el semen que fuera capaz de darle.

    Le pasé los conjuntos a Sol, sus zapatillas y le pedí que no jalara de las bolitas, que eso lo haríamos juntos y que lo mas importante era que no se pusiera los calzones que venían con el disfraz. Ella aceptó. Esperé recostado en la cama, aguardándola con una buena erección.

    Tardó cerca de 15 minutos en salir, pero créanme que valió la pena. No sé si alcance a describir a la diosa que salió del baño, pero lo intentaré de cualquier manera. Empezaré de abajo hacia arriba, llevaba sus zapatillas negras y sus medias con liguero negro, sobre el liguero y las medias una faldita de cuadros rojos, sobre sus senos, un brassier de encaje de color negro y sobre este una blusa pequeña que se amarraba al frente, parte del disfraz de colegiala. Ella llevaba el cabello recogido hacia atrás todavía un poco mojado, su cara sonrojada un poco por la pena, un poco por la excitación.

    Bajé de la cama, mi excitación estaba al límite, ya no podía contenerme más, la imagen de esa mujer tan hermosa, hizo que me arrodillara ante ella y besara sus piernas, subiera por su abdomen, besara y mordiera sus senos, luego su cuello y al final llegué a sus labios, que me recibieron con el mas húmedo y delicioso beso de toda mi vida. En ese momento solo pensaba en tomarla de todas las formas posibles. Me senté en la orilla de la cama, la hice girar a manera que me diera la espalda, levante la falda y abrí sus nalgas, solo para comprobar que seguía con las bolitas metidas en el culito, y así era. Que espectáculo tan delicioso, insisto.

    Me levanté de la cama, y aprovechando la música de ambiente del cuarto, bailamos un momento, mientras le mordía el cuello, y los hombros, algunas mordidas eran con fuerza, mismas que provocaban un gemido.

    Mientras bailábamos, bajé mi mano izquierda a su panochita y como era de esperarse, estaba babeando incluso se escurría un poco de líquido hacia la pierna. La llevé hacia la cama y la senté. Le abrí las piernas y le chupé la vagina de una manera frenética, lamía, mordía, besaba, metía la lengua, me bebía sus jugos, al final comencé jugar con la lengua justo debajo de su clítoris mientras lo pellizcaba, no tardó mucho en llegar su siguiente orgasmo.

    Yo ya sentía que estaba a punto del orgasmo, así que decidí que le daría la leche en su boca. Aprovechando su apertura de piernas se la metí en su puchita y después de un rato, empecé a escuchar los gemidos de Sol, de nuevo, y esta vez su orgasmo venía acompañado del mío. Le dije que le daría mi leche en su boca y cuando contestó que sí, que se la diera, se la saqué de la vagina y se la puse en la boca, la puse a mamar, no tardé mucho en sentir que me venía, la tomé fuerte de la nuca y le aventé toda mi descarga de semen directo en la garganta, casi se ahoga, pero aun así, no se sacó la verga de la boca, era impresionante, tenía junto a mi a la mujer mas ardiente, golosa, perra, sucia y deliciosa que jamás había conocido, y lo mejor es que era mi amante. Ya lo decía yo, Soledad era una piedra en bruto, solo había que pervertirla.

    La eyaculación fue copiosa, clarito escuché como pasaba por la garganta un gran trago de mi leche. Todavía, tomó mi verga y la succionó hasta no quedar ni una gota, se tragó todo. Después de eso quedé mas que en la gloria.

    Esta última demostración de calentura de Soledad, me puso más caliente, así que la volví a poner de perro sobre la cama y empecé a sacar las bolitas de su culo, con cada bolita que salía, Sol exclamaba un gemido, una vez que salieron las 6 bolitas, me puse lubricante en los dedos y primero fueron dos, al final le estaba metiendo 6 dedos, 3 de cada mano en el culo, era mete-saca con giros, que la tenían loca y la habían puesto a pujar de placer, era increíble, que rico se quejaba mi nueva perrita. Otra vez bien aceitadito y relajado el culo, empecé a jugar con el consolador en forma de pene. Se lo metía y sacaba rápido, Sol tenía los ojos desorbitados. Le saqué el consolador y empecé a lamerle el culo, metiendo la lengua muy adentro. Tomé las bolitas y se las volví a introducir en el culo.

    Se tumbó en la cama, descansamos un momento, para este punto, inclusive mis besos en los hombros y en el cuello hacían que se estremeciera. Era genial. Me acerqué a su oreja y le pedí que se desnudara para mí, que me hiciera un striptease y que al final le daría una sorpresa.

    Un poco insegura se paró de la cama, le dije que comenzara a moverse de manera cadenciosa, y que se tocara donde mas le excitara. Se empezó a mover y a tocarse toda ella, de lo mas sensual que he visto, Sol era otra mujer. Le pedí que se desabrochara su blusa de enfrente, después que me diera la espalda, abriera un poco su falda y la fuera bajando si doblar las rodillas, así lo hizo. Ya tenía de nuevo una erección lista para la sorpresa final.

    Le pedí que se acercara para quitarle el bra y dejarla únicamente con su liguero, sus medias, sus zapatillas y las bolitas thai metidas en el culo.

    Le pedí que se subiera a la cama y cabalgara mi verga un rato, como buena esclava obedeció de inmediato. Se me subió y comenzó a montarme como toda una amazona, mientras le apretaba los pezones y la nalgueaba, le preguntaba que quien era mi perrita, y me gritaba que ella, que era mi perra, que era mi puta sucia, que le hablara sucio y así lo hice, y lo que es más, así la traté, hasta que llegó otro orgasmo, uno de verdad húmedo, cuando desfalleció sobre la cama no le di tiempo a nada, fui a la mesa por su bolsa y saque las medias que estaban mojadas, regresé a la cama.

    La puse de a perro con la cara contra la sabana y puse sus manos en la espalda y con las medias se las amarré. Estaba lista para el gran final.

    Tome el cordel de las bolitas thai y la acomodé abriendo sus piernas, de manera que el culo estaba abierto, comencé por sacar las bolitas thai, una por una, lento y una vez que salieron todas, le volví a lubricar todo por dentro y fuera, y volví a meter las bolitas, una vez mas, en esta ocasión las saqué mas rápido. Era mi turno, lubriqué mi verga y la acomodé en la entrada del ano, sin mas la empecé a meter.

    Sol empezó a pujar y gemir como toda una profesional, eso me calentó muchísimo y me pudo mas que otra cosa, esa imagen de mi verga saliendo y entrando de su culo y los gemidos de Sol, eran maravillosos. Le decía cosas como te gusta mi verga, que rico culito tienes, quien es mi putita, te gusta por el culo y cosas por el estilo. Soledad de pronto no contestaba, y era porque estaba en el paraíso, tenía los ojos en blanco y babeaba como puta en celo, de pronto se empezó como a convulsionar y hacer un sonido impresionante, como poseída, y su recto empezó a apretarme la verga de una manera increíble, su culo también se estaba cerrando todo a un ritmo acelerado, de pronto ya no pude mas, Sol dejó de moverse pero yo ya sentía que venía mi orgasmo, así que no iba a parar, seguí, mis embestidas eran cada vez mas rápidas y de pronto, sentí una descarga de leche que salió de mi verga, pero bastante abundante, se la dejé dentro un momento mas, y nos recostamos de lado, pero no se la sacaba, todavía estaba dura y yo seguía muy excitado, así que la desamarré, la puse boca arriba y le ordené que abriera las piernas y con las manos se abriera el culo, me obedeció. Así que se la deje ir por el culo otra vez, pero ahora de a misionero, de nuevo comenzaron los gemidos de Sol y después de un rato de estarle dando por el culo, tome el vibrador en forma de pene y se lo metí en la vagina, y el vibrador largo delgado también se lo metí por el culo, así que por el culo le estaban entrando dos.

    Me acerque a su oreja y le pregunté que sentía tener 3 pitos dentro de ella. Solo alcanzó a murmurar que era riquísimo. Con la vibración de los dos consoladores (y uno de ellos metido conmigo en su culo), la sensación era indescriptible, después de un rato sentí que venía de nuevo mi orgasmo y de nuevo le quería dar mi lechita en su boca, así que se la saqué rápido del culo, dejando el vibrador. Justo a tiempo, llegué a su boca para vaciarle un buen tanto de leche, que recibió con gusto y que se volvió a tragar toda.

    Sol, estaba casi desmayada, no importaba la parte de su cuerpo que tocara se estremecía toda, así que para relajarnos, le mordí todo el cuerpo, mientras seguía jugando con los vibradores en sus hoyitos. Llegó el momento en que Sol me grito “ya, ya, no más, ya no puedo, no sé ni como me llamo, ya por favor”, me reí, le dije que todavía faltaba, pero que estaba bien, que por el momento íbamos a para para poder dormir un poco. Me levanté de la cama para contemplarla completa, con leche escurriéndole del culo y de la boca. Con el liguero, las medias y las zapatillas puestas, salpicadas de lubricante y semen, se veía para foto de una revista porno.

    Le quité las zapatillas y nos acomodamos debajo de las sábanas para dormir un rato, la verdad es que los dos estábamos exhaustos. Para este punto ya eran las 6 de la mañana.

    Despertamos cerca de la 1 de la tarde, y no les puedo mentir, tenía hambre, pero tenía mas ganas de seguírmela cogiendo, y así lo hice. Desperté a Sol con una mamada de concha que no veas. Nada como un buenos días con gemidos.

    Ya que la puse en ambiente, le dije que se pusiera lubricante en el culo, que me iba a cabalgar, y de inmediato obedeció, le dije que se volteara para que me dejara ver como lo hacía. Era increíble, tenía a mi propia reina porno del sexo anal en la cama conmigo, eso me puso súper caliente. Le pedí que se pusiera en cuclillas dándome la espalda, que se le metiera en el culo y que así me montara, en esa posición nos pasamos un buen rato, hasta que le empezaron a temblar las piernas por el cansancio. Entonces la volví a poner de a perrito y se la seguí clavando, y de nuevo llegó otro orgasmo de Sol. Esta mujer era una fiera.

    Le quité el liguero para poderle dar unas nalgadas que sonaran sabroso, la dejé en medias y mientras se la metía en el culo, la nalgueaba, no tardó mucho en tener las dos nalgas bien rojas. Esto provocó en Sol un cambio notable, porque perdió toda noción de sumisión y empezó a tomar el control de las cosas, se la sacó del culo y la empezó a mamar, toda, nos pusimos en posición del 69 y mientras sentía como entraba hasta la garganta, le metía el consolador con forma de pene por la pepa, al mismo tiempo le lamía el clítoris. Ya no pude más y le aventé otra descarga de mecos, pero esta vez, se los embarró en la cara y en la boca, alcanzó a tragar algunos, pero la mayoría los tenía en la cara. Para este punto ya me dolían los huevos y la verga de tanto clavar, Sol también se veía un poco cansada e irritada de todos lados, nos abrazamos un momento, mientras le quitaba el semen con el dedo y se lo daba en la boca, ella se lo comía como si fueran caramelos. Le propuse ir a buscar algo para comer y caminar un poco antes de regresar por nuestras cosas, ella accedió.

    La tarde transcurrió tranquila, no hablamos nada de lo sucedido en el hotel, sino hasta que regresamos por su carro, me pregunto qué haríamos con los juguetes, la ropa y el lubricante. Le pedí que se los llevara, pero ella no quiso por temor a que su marido se oliera una infidelidad. Entonces, acordamos que me los llevaría yo, pero que quería verla de nuevo, que esos juguetes eran para usarse, no para guardarse.

    Pensó un rato y por fin me preguntó que haríamos el próximo fin de semana, le respondí “hacerte el amor, ¿que te parece eso?”, solo respondió: “Me parece perfecto”.

    Después de eso hemos seguido saliendo, en ocasiones gracias a las salidas de su esposo, todo un fin de semana. Sol ha cambiado mucho a raíz de ese fin de semana, ahora es mas abierta, cuando nos escapamos al hotel, me pide posiciones nuevas, me habla sucio, propone juegos y me lo pide así, sin vueltas, solo “cógeme”.

    Hasta la próxima.