Blog

  • Primera cita y el mejor sexo oral

    Primera cita y el mejor sexo oral

    Fueron muchas las pajas que nos hicimos sin conocernos personalmente, hasta que finalmente acordamos vernos.

    Cuando llegué a su casa sentí que me comía con la mirada, nos sentamos en el sillón y preparó unos tragos. Él me tocó la mano, después pasó su mano por mi espalda descubierta, se acercó y olió mi cuello, pude sentir su respiración agitada. Seguimos tomando hasta que no aguantamos y empezamos a besarnos e inmediatamente sentí como me mojaba.

    Mi ropa interior estaba empapada, me calentaba como me besaba, con una de sus manos tocaba mis senos y la otra la deslizó suavemente entre mis piernas, corrió mi body sin desprenderlo y empezó a tocar mis labios mojados.

    Luego se paró delante de mí, yo seguí sentada en el sillón, se bajó el pantalón y sacó su pija. Había visto fotos antes y sabía que era grande.

    La tomé con mis manos desde la base y empecé pasando la lengua suavemente por la cabeza, rozaba mis labios con su pija y sentía como se mojaba un poco. Me la metí en la boca y a la vez la tocaba con mis manos, no podía dejar de chupársela y él no podía creer como lo hacía. Quedó loco por como se lo hice. Luego empezó a moverse, me cogió la boca así parado hasta acabar.

    Me levantó con sus brazos, me llevó al dormitorio, yo quedé acostada con mi cadera cerca de borde de la cama y él se arrodilló. Me la chupó de una forma como nunca nadie lo hizo antes, movía la lengua tan rápido por toda mi concha mientras me metía los dedos que en menos de un minuto me acabé toda en su boca.

    Sin dudas íbamos a coger otra vez.

  • La abstinencia te hace perder el control

    La abstinencia te hace perder el control

    Hola a todos tengo 26 años, mido 1.75, peso como 65 kg y tengo un cuerpo bien entrenado. Me propuse a no tocarme, ni pensar en nada que tuviese que ver con sexo.  Duré mucho tiempo así, claro tengo que aclarar que soy muy caliente y me invento fantasías y morbo de cualquier situación.

    Todo iba bien hasta que ya sentía que la brisa me excitaba, tenía mucho tiempo prohibiéndome el dulce calor de una fantasía y morbo sexual que produce un lindo macho en la calle. Un día me asomo por la ventana y veo un muchacho de unos 25 años en la esquina de mi casa, era de 1.68 m más o menos, era bajito, algo corpulento, ojos verdes y piel clara; ya lo había visto en otras ocasiones y me atraían sus rasgos físicos, sobre todo que era velludito y eso me volvía loca ver esas piernas bien formadas y velludas y ese pecho y cara wooo me ponía muy mal, pero siempre disimulaba un poco cuando pasaba frete a él y notaba que él me veía fijamente, pero yo lo veía y miraba hacia otro lado; total que después de verlo y bucearlo por rato, me puse muy caliente y empecé a ver como planificaba algo rápido para llamar su atención, pero era algo que me daba mucha vergüenza, cabe destacar que él siempre esperaba el transporte de la empresa junto a otros compañeros en esa parada ese día aún estaba solo, y yo también estaba sola en casa tenía que aprovechar.

    Me deje la batica corta y descotada que uso para dormir, me quite mis pantis estaba con solo la bata puesta y decidí asomarme por un momento a la calle como buscando a alguien que me hiciera un favor, se me veían los pezones duros y paraditos e igual mis nalgas. Pongo en marcha mi plan y decidí llamarlo, él vino y le comenté que disculpara, pero andaba buscando a alguien que me hiciera un favor con una llave que estaba muy dura y no la podía abrir que si podía pasar un momento a ayudarme. Él me dijo que si, pero estaba corto de tiempo porque tenía que ir a trabajar, yo le dije que eso sería rápido, ambos estábamos nerviosos, él me veía el pecho y la transparencia de mi bata desgastada medio marcaba sutilmente mi figura desnuda, cosa que el noto.

    Entramos le indique que llave estaba en el baño, dejo su bolso y fuimos al baño donde en realidad tenía una llave dura, él se agachó para ver que le ocurría, yo de pie sudando de lo caliente que me puse, baje mi cara para estar a su nivel y le hable casi en la oreja suavemente sobre el problema que me ocasionaba esa llave, el me pregunto que si vivía sola y le dije que no, pero que en ese instante no había nadie en casa.

    Él se levantó y me pidió unas herramientas, de inmediato observe un bulto en su entrepierna y dije wao que tienes allí y me dijo que así se puso desde que me vio se acercó y me dio un beso mientras me arrecostaba su verga súper erecta e iniciaba unos apretones ricos de nalgas con una penetración de dedos en el ano, luego me subió la bata y me frotaba rico el clítoris mientras me introducía los dedos y me besaba rico mis pechos.

    Comencé a desvestirlo le quite la camisa y vi ese pecho hermoso y velludo al desnudo luego el paro por un instante para quitarse las botas, medias, pantalón y bóxer; parados me beso sentí aquella verga de unos 16 cm y gruesa como unos 4 o 5 cm, tener su cuerpo desnudo frotando el mío y su verga dura y desesperada por penetrarme me hizo desearlo mucho más y excitarme con locura, me bajo hasta agacharme para le chupara su verga, luego de un rato me levanto me puso en la cama y me chupo la vagina clítoris de formas divinas mientras me masajeaba los senos.

    Luego me abrió las piernas y penetro, cuando estaba por acabar coloco su verga entre mis senos para acabar con unos chorros calientes directos hacia mi cara. Nos quedamos un rato acostados en el piso del baño yo arriba de él, hablando en vos baja, luego nos vestimos e intercambiamos números de teléfonos y se fue.

  • Vacaciones con papá (1)

    Vacaciones con papá (1)

    Yo siempre he tenido muy buena relación con mis padres, en mi casa nunca han existido los tabús, en especial con el sexo. Siempre hemos hablado de manera muy liberal sobre este tema.

    Como muchos, escuchaba a mis padres follar, al principio no entendía que sucedía, pero con los años supe lo que era. Durante mi adolescencia, mojaba las bragas cuando escuchaba a mi madre gemir de manera descontrolada y en muchas ocasiones comenzaba a masturbarme.

    Les cuento como soy, actualmente tengo 27 años, soy de estatura media, con curvas en mi cuerpo, pelo largo de color castaño claro y ojos verdes y mi parte favorita del cuerpo son mis tetas. Tengo unas tetas grandes y firmes (talla 110). Siempre he sido una apasionada del sexo, aprendía lo que era mi sexualidad desde muy joven y desde entonces nunca he parado de aprender más y más. Supongo que lo he heredado de mi padre, ya que, a lo largo de mi vida, lo he pillado bastantes veces viendo porno, solo o con mi madre, aunque nunca se han dado cuenta de que les espiaba. Todas esas situaciones me ponían muy cachonda y han sido muchas las veces que me he corrido soñando que follaba a mi padre o hacía un trio con él y mi madre, pero siempre han sido fantasías nunca he intentado nada, hasta este verano.

    Como mi padre tenía que trabajar, este verano solo pudimos irnos una semana de vacaciones, ya que, debido a la pandemia, mi padre no podía ausentarse mucho más de sus negocios. Reservó una bonita habitación en un hotel muy lujoso, en la playa y nos fuimos los tres a pasar unas divertidas vacaciones.

    El primer día fue genial, nos fuimos a la playa, de compras, nos lo pasamos muy bien. El segundo día, planeamos hacer muchas más cosas, hasta que mi madre, recibió una llamada de teléfono de mi abuela, se había caído en mitad de la noche y se rompió una pierna, al ser mi madre hija única y no tener más familia, tuvo que cancelar sus vacaciones para poder ir a cuidarla al hospital

    M: Hija, voy a tener que marcharme, tu abuela no puede estar sola, lo entiendes, no?

    Y: Claro mamá, es normal, ahora mismo recogemos todo y nos vamos.

    M: No hija, no quiero que vosotros canceléis las vacaciones, ha sido un año muy duro y todos necesitamos descansar.

    Y: Pero mamá, como nos vamos a quedar sin ti? No es justo.

    M: Por favor, quédate con papá y ayúdalo a distraerse, ha trabajado mucho en los últimos meses y necesita descansar y divertirse. Además, eres una chica lista, seguro que sabes hacer algo para que papá no me eche de menos y se lo pase bien.

    Y: Vale mamá, haré lo que pueda, pero las vacaciones sin ti no serán lo mismo.

    Tras nuestra conversación, mamá me dio un beso, demasiado cerca de los labios y su mirada parecía un poco alterada, como si quisiera decirme algo más, pero no le di mucha importancia, pensando que era yo la que me imaginaba las cosas.

    Después de llevar a mi madre a la estación de trenes, nos fuimos a pasar el día a la playa e intentar animarnos un poco. Por la noche, mi padre me dijo que me arreglara que nos íbamos a cenar a un restaurante del puerto. Como hacía calor, me puse un vestido negro de tirantes, corto, con algo de vuelo en la falda y un escote de infarto.

    P: Hija, estás muy guapa con ese vestido, además te hace unas tetas preciosas.

    Y: Gracias papá.

    Tras la cena, nos fuimos a tomar unas copas. Estábamos ya un poco bebidos, pero nos estábamos riendo mucho.

    P: Mira hija, ese chico te está mirando, yo creo que quiere algo contigo.

    Y: Pues que mire lo que quiera, esta semana es solo para ti y para mí.

    P: Pero hija, te está comiendo con los ojos, yo creo que si le dejas te come esas tetas tan bonitas que tienes jajaja.

    Y: Mira que me dices unas cosas papá.

    P: Pero es verdad, me da rabia, que no quieras ir con ese chico a pasar una noche salvaje de sexo y prefieras quedarte con el viejo de tu padre.

    Y: Papá, tú no eres viejo, además dudo que ese chico folle bien.

    P: Si hija, ya soy viejo. Mira el otro día leyendo en internet, una chica contaba que se masturbaba con una almohada y parece ser que es muy normal. Mes estoy quedando desfasado, en mis tiempos las mujeres se masturbaban, metiéndose el dedo en el coño, a veces con la ducha y por supuesto, vibradores y demás juguetes sexuales, pero nunca con una almohada.

    -Y: Jajaja, es verdad, hay muchas que lo hacen, pero que tu no lo sepas no quiere decir que seas viejo, además tú sabes otras cosas.

    Tras continuar la conversación sobre los tipos de masturbación y seguir tomando copas, llegó el momento de irnos al hotel. Por el camino mi padre puso un brazo sobre mi hombro, dejando caer la mano, sobre una de mis tetas, yo no puse pegas, es más me gustaba, pero cuando llegamos a una calle, en la que apenas había gente, noté como sus dedos, agarraba mi pezón, por encima de la tela del vestido y del sujetado. No le hizo falta tocarme mucho para que se me pusiera duro y sensible y en seguida, noté como mis bragas se mojaban.

    Al llegar al hotel, mi padre me soltó y entramos como si nada hasta la habitación. Una vez allí, me dijo:

    P: Duerme en mi cama, es demasiado grande para dos, además mañana cuando la chica venga a hacernos la habitación, solo tendrá que hacer una, menos trabajo para ella, seguro que nos lo agradecerá.

    Y: Vale papá, voy a quitar todas estas almohadas para poder acostarnos.

    P: Si quieres dejar alguna para frotarte tu coñito no hay problema jajaja y de paso me explicas como se hace.

    No sé qué me pasó por la cabeza, solo sé que me subí a la cama, me quité el vestido y me quedé solamente con mis bragas mojadas y mi sujetador, que marcaba mis pezones duros, comencé a frotarme con la almohada. Mi padre me miró sorprendido, lo primero que pensé fue en que había sido un error muy grande, hasta que noté como se colocaba su dura verga debajo del pantalón. Se acercó lentamente, sin apartar su mirada de mi y cuál fue mi sorpresa, cuando noté su mano entre mis piernas, primero me acariciaba por encima de las bragas y después me las apartó a un lado para dejar libre mi chorreante coño. En ese momento me dejé llevar, empecé a frotarme sobre su mano, lentamente él fue introduciendo un dedo en mi agujero. Cuando quitó su manó la tenía llena de mis jugos y con la otra mano me bajó el sujetador, para poder untarme las tetas con mi propia excitación. Como un loco se lanzó a chuparme las tetas, mientras se comía una me acariciaba la otra y yo seguía frotándome contra la almohada, era demasiado, empecé a gemir como una loca. Tras varios minutos, empecé como el orgasmo comenzaba a formarse en mi interior, seguí moviéndome más rápido, con la esperanza de poder correrme, pero no fue así.

    Mi padre me empujó dejándome tumbada sobre la cama, se acercó y comenzó a quitarme la poca ropa que me quedaba, primero el sujetador, a la vez que le daba pequeñas chupadas a mis duros pezones y después mis bragas no sin antes parar a olerlas. Una vez desnuda, se lazó a comer mi dulce y empapado coño. Pasó su hábil lengua por toda mi cavidad, bebiéndose todos los flujos que se había generado, yo estaba a punto de correrme y sabía que en el momento, que su lengua tocara mi clítoris explotaría, pero no fue así, fue el único punto que no me chupó. Tras terminar, se acercó a mí boca y nos fundimos en un apasionado besos, donde yo misma pude degustar mis propios flujos.

    P: Que pensabas zorrita mía, que me iba a quedar con un tonto mirando?

    Y: Ayy papá me muero por correrme, estoy demasiado caliente, por cierto, no me parece bien que yo esté desnuda y tú todavía con la ropa, quiero verte desnudo.

    P: Y que quieres ver de mí?

    Y: Pues por ejemplo tu polla. Llevo años escuchando como te follas a mamá y ella siempre se corre gritando que tienes una polla increíble. Yo quiero probarla.

    P: Al final vas a ser una puta salida, como yo pensaba. Anda ven a buscar tu polla.

    Y: Ummm que ganas de tenerla para mi.

    Nos volvimos a besar, mientras yo le iba desnudando, el no paraba de jugar con mis tetas. Lo dejé desnudo, solamente con el bóxer que escondía una tremenda erección. Para provocarle, comencé a pasar mis tetas por toda su cara, bajando poco a poco por su cuerpo, el gemía cada vez más y mi coño volvía a chorrear, por fin llegué a su polla y lentamente fui bajándole el bóxer hasta descubrir una enorme verga de unos 18 cm de largo, bastante ancha y con una erección descomunal. Como una loca, me lancé a ella, comencé a chupársela, mi sueño hecho realidad, no podía parar de lamerla toda entera mientras le tocaba sus grandes huevos.

    Tras darle una buena mamada, comencé a hacerle una cubana, él no podía articular palabra de la excitación que tenía, su hermoso rabo se movía perfectamente entre mis dos enormes tetas, acariciándole la punta con mis sensibles pezones.

    P: Nena, eres toda una experta en mamar pollas, seguro que ya te has comido unas cuantas.

    Y: Sí papa, llevo chupando rabos desde hace muchos años.

    Sin más le solté la verga y me senté a horcajadas sobre su cintura, comencé a moverme sobre él igual que hice con la almohada, pasando mi húmedo coño, por toda su polla sin llegar a metérmela, él se agarró a mis tetas otra vez, sin parar de mamarlas. Yo cada vez me movía más rápido, hasta que uno de esos movimientos me metí toda su verga.

    Y: Oooh dios papá es maravillosa. Aaaah

    P: Mi dulce niña, que ganas de follarte. Me encanta como me cabalgas. Sigue así mi putita.

    Estuvimos así cerca de 15 minutos, yo cabalgando sobre mi padre mientras él me no paraba de saborear mis tetas, la sensación erra increíble, nunca había estado así de cachonda, pero con cada estacada, notaba como mi orgasmo crecía con más fuerza en mi interior, hasta que al final me corrí con un fuerte gemido. No podía moverme más, sabía que mi padre todavía no se había corrido e intenté seguir cabalgando sobre él, pero era imposible, no tenía fuerzas. De repente, mi padre me tumbó de manera brusca sobre la cama y sin más, empezó a follarme de forma salvaje mi coño dolorido, mientras me pellizcaba los pezones.

    P: Que pensabas putita, que como tú ya te has corrido iba dejarte.

    Y: Lo siento papi, no pudo más, sigue tú.

    P: Claro que voy a seguir, hasta que te destroce este coño de zorra que tienes y tus tetas queden tan sensibles que te duelan solo con mirarlas.

    Y: Aaaah sigue papá, creo que me voy a correr otra vez.

    P: Vamos mi putita, córrete con papá. Aaaah

    Y: Papiii!

    Y nos corrimos de forma salvaje los dos a la vez. Estábamos agotados, mi padre me colocó sobre la cama, mientras me besaba dulcemente se tumbó a mi lado y me abrazó dejando sus manos en mis pezones duros y sensibles.

    Y: Papá, me duelen mucho los pezones.

    P: Lo sé mi niña, deja que te de un masaje, te sentirás mucho mejor.

    Comenzó a acariciarme los pezones con las palmas de las manos, de manera muy suave, los tenía tan sensibles, que noté mi coño mojarse otra vez. Mientras me acariciaba, me decía:

    P: Sabes cariño, cuanto te salieron las tetas, tu madre y yo, una noche, te dimos una pastilla para dormir sin que te enteraras, te metimos en nuestra cama, yo comencé a mamarte las tetas y tu madre me mamaba la polla a mi, después no cambiamos, fue tu madre la que te las comía mientras yo le comía el coño a ella. El resto de la noche nos la pasamos chupándotelas y acariciándote. Esa noche, tu madre me dijo que teníamos que hacer de ti una puta.

    Y: En serio? Sabes la cantidad de veces que me he masturbado escuchando como follabais? Mi sueño era hacer un trío con los dos.

    Mientras me hablaba sus dedos iban más deprisa sobre mis pezones.

    P: La fantasía sexual que tiene tu madre, es frotar su coño con el tuyo mientras me coméis la polla entre las dos. A veces cuando duermes, te baja el pantalón del pijama para olerte el coño, le encanta, se pone muy cachonda y nos pasamos la noche follando mientras fantaseamos contigo.

    Y: Uf papá, entre lo que me estás diciendo y lo que me estás haciendo me voy a correr. Me encantaría mucho follar con mamá y contigo. Oh me corrooo. Aaaah

    Y después de ese orgasmo provocado por las caricias de mi padre en mis pezones, me quedé dormida, hasta el día siguiente que me desperté con la boca de mi papá comiéndose mi coño.

  • Me inicié con mi tía

    Me inicié con mi tía

    Hola, mi nombre es Gery, soy hombre, de 42 años y desde hace ya tiempo he tenido la intención de escribir, como en una especie de diario erótico, las anécdotas sexuales que he tenido en mi vida.

    Para entrar un poco en contexto les cuento que yo viví desde los 5 años con mis abuelos paternos ya que mis padres se separaron cuando yo tenía esa edad y cada uno formó una nueva familia, aclaro que aunque yo me quedé con mis abuelos, ellos nunca desentendieron de mí. Con mis abuelos vivía una hermana de mi papá que era un año mayor que yo, así que prácticamente éramos como dos hermanos, mis abuelos me trataron como un hijo.

    Para no aburrirlos paso directamente a cuando cumplimos 18 años, yo entré a la universidad mientras que mi tía Rosario ya estaba en el segundo año, pero en diferente universidad, por lo que ella se quedaba de lunes a viernes a vivir en otro municipio mientras yo seguía en casa de mis abuelos pues mi uni quedaba cerca de la casa.

    Compartíamos el mismo cuarto desde niños así que se puede decir que yo tenía acceso a sus cosas personales. Mientras mi tía no estaba en casa por las noches yo acostumbraba a vaciar el cajón de su ropa interior y masturbarme con sus calzones y brasieres, desde siempre he tenido como fetiche la lencería femenina, mi tía y su ropa eran mi fantasía, aunque nunca le había faltado el respeto.

    Hasta una noche de día jueves que ella llegó sin avisar. Yo estaba como casi todas las noches desnudo en mi cama, tenía una de sus pantaletas sobre mi cara y un brasier suyo enredado en mi verga y en mis huevos, pues el roce y el dolor que provoca la tela y los tirantes alrededor del pene me excita mucho. Así estaba yo con la verga parada y toda la ropa de mi tía alrededor mío, cuando se abrió la puerta y entró ella con su maleta y su mochila, solo alcancé a sentarme y cubrí mi verga con las manos, me moría de vergüenza.

    Ella con su cara de nervios dejó sus cosas al lado de su cama y se sentó junto a mi, sin decir nada empezó a juntar su ropa y a ponerla en su cajón, cuando terminó me dijo que le faltaba uno. Faltaba el brasier que tenía enredado en la verga, quité mis manos y empecé a desenredarlo, se lo di, y de inmediato me tapé con mis sábanas como si pudiera hacerme invisible.

    La luz continuó un rato más prendida y oía como mi tía acomodaba cosas, cuando apagó la luz ella fue a acostarse a mi lado, le pedí que por favor no le fuera a decir nada a mis abuelos y ella contestó que si yo no decía ella tampoco diría. Me jaló la sábana y pude sentir que ella estaba solo en calzones y brasier, me empezó a besar en los labios y tomó mi verga con su mano y empezó a jalármela, se me paró casi al momento y así ella sin desnudarse por completo, se montó en mi y empezó a moverse en círculos, gemía despacito y después de un rato así sentí que se venía, sus jadeos y el rose de su vagina lo demostraba.

    Me volvió a besar y me dijo que le quitara el brasier, así lo hice y se recostó de nuevo a mi lado, se lo di y empezó a enredarlo en mi verga y en mis huevos, lo apretaba más y más y me encantaba esa sensación, me masturbaba delicioso y me pidió que le avisara cuando fuera a eyacular. Cuando sentía que me venía ella apretaba más el brasier que enredó en mí, así varias veces y ella apretaba más, mientras me besaba, yo sentía mi verga hinchada y adolorida, pero no quería que parara hasta que por fin no pude contener mi venida, que pudo salir todo mi esperma hasta que ella aflojó un poco el brasier, me vine como no había hecho antes, con esa intensidad.

    Limpió con su brasier mi esperma y se lo enredó alrededor de su cuello, creo que sacó de su calzón un condón, me lo puso en la verga la cual seguía dura, más de lo normal, pero en ese momento no tenía yo mucha sensibilidad, se sacó su pantaleta y se montó en mi verga, qué sensación más rica, la primera mujer que me cogía era mi tía, ella subía y bajaba y su movimiento de adelante y atrás la hacía gemir y sentía como lo disfrutaba, mi erección no se bajaba y aunque ella se daba sentones rápidos yo no lo sentía mucho, empecé a sentir contracciones de su concha en mi verga y sus piernas temblaban, y luego muy caliente.

    Se dejó caer sobre mi y sentí su sudor, sus pechos y pezones duros sobre mi pecho y recuerdo el frío de mi esperma en su brasier que traía alrededor del cuello, gemía agitadamente y mi verga dura, no se bajaba mi erección. Yo no sabía que decir o que hacer, entonces ella me pidió que me parara y con un poco de dolor fui sacándole mi verga que seguía muy hinchada, ella se puso sobre la cama en posición de perrita, y me dijo que me tocaba a mí moverme, sus tetas y su cara recostada sobre la cama y solo su culo en alto, con su mano tomó mi verga y la dirigió a su panocha súper mojada y llena de pelos, entré con un poco de dolor y empecé un mete-saca mientras yo la tomaba de sus caderas, el dolor empezó a quitarse y comenzaba a disfrutarlo, estuve un rato dándole así, mientras recordaba como veía a los perros cogerse a las perras, justo así me veía yo con mi tía, ella era mi perra en ese momentos.

    Con esa idea en la mente, me volví a venir y me vacié dentro del condón. Disfrútalo! Me dijo muy despacito. Yo me salí y ella se puso de pie, se quitó el brasier y me lo dio. Y me dijo que mañana se lo entregara lavado y seco. Me dio un beso y se pasó a su cama, me acosté en mi cama oliendo su brasier aunque en realidad olía una mezcla de su perfume y mi esperma y así me quedé dormido.

    Esta fue mi primera vez con mi tía, y mi primera relación sexual. Ella era una joven de caderas amplias con pechos pequeños, piernas gruesas y aunque no tenía una cintura de avispa fue y es una de mis fantasías más eróticas por todo lo que aprendí con ella y que en la actualidad seguimos experimentando. A la edad que tengo he tenido muchas experiencias y me gustaría escribirlas, les agradezco que se tomen el tiempo para leerme. Y que este relato sea el primero de muchos.

  • Mi mujer me enseñó (II)

    Mi mujer me enseñó (II)

    Esa fue mi primera e inicio en este increíble mundo, les prometo que sentía una carga a la cual no sabía cómo enfrentarla, cuando uno está excitado y sumergido en la lujuria, tienes dos opciones, te detienes de inmediato y te retiras o te entregas hasta el final, si que eso ya lo he aprendido.

    Donde trabajo comparto con un gran equipo, hoy, en algunos momentos me quedaba pegado, recordando que dentro de mi había nacido Cami, miraba a los hombres y trataba de imaginarme situaciones, pero me llamaba más la atención los cuerpos curvilíneos de mis compañeras, como algunos de ellos las miraban, envidiaba como ellas destacaban sus traseros y sentí como percibían y sonreían internamente el acoso permitido de sus compañeros.

    Me encantaba verlas con sus vestidos ceñidos, que muchas veces marcaban sus formas y líneas de ropa interior que usaban, esas piernas con tacos hacían que sus figuras fueran insinuantes, envidiaba el sentirme así y que alguien me deseara como yo lo hacía por ellas, era extraño, me identificaba con sus cuerpos, con sus ropas y me excitaba el pensar que me observaran.

    Esa tarde fui a la mismas tiendas donde le compraba prendas a Carolina, pero ahora sentía una doble sensación, la primera era la búsqueda de modelos que ella y Cami compartieran, la otra una extraña, pareciera que la vendedora que ya más de alguna vez me había atendido, hoy pareciera que sospechaba que las compras ya no eran solo para una chica, sino también mías.

    Devuelta en el apartamento me encontré solo, yo con regalos para Carolina, aunque en realidad los había escogido para Cami.

    Cuando llegó Carolina todo fue natural, como si nada hubiera pasado, eso me angustió, esperaba algún comentario, pero decidí ofrecerle un trago, somos fanáticos de los espumantes, luego del primer “Chinchín” ella como siempre me sorprendió.

    Carolina: Como dormiste mi amor?

    Me preguntó, advertí como ella manejaba la situación, increíblemente mis latidos aumentaron, me sentí incómodo y confundido, era una situación rara, creo que había llegado el momento de enfrentarlo, pensaba si acaso lo de anoche había sido solo una locura y que lo ocurrido solo se sumaba a muchas de nuestros juegos y fantasías, yo no quería perder a Cami.

    Jorge: Dormí increíble, lo de anoche fue sensacional, no sé qué opinas, pero espero que también lo hayas disfrutado.

    Carolina: Lo pasé muy bien, pero sospecho que a ti te gusto aún más

    Jorge: Si, fue extraño, pero debo confidenciarte que me gustó

    Ambos: Chinchín!!

    Jorge: Carolina, te traje unos regalos, ojalá te gusten?

    Carolina: Me encantan las sorpresas, dame, deja abrirlos

    En ese momento le entregué los paquetes a Carolina, quién ya por el envoltorio sabía de dónde venían, los abrió muy lento, me sentía totalmente distinto a las veces anteriores cuando le llegaba con estos presentes, hoy era más que un regalo para nosotros, hoy era una invitación a alguien más y esa era obviamente Cami.

    Carolina: Lindas las bragas, sabes que me encantan transparentes y estas medías con ligas harán un conjunto muy hermoso

    Mi corazón latía fuerte, mi erección hace rato que ya había comenzado, era distinto, ahora era doblemente participe de la situación, me imaginaba con esas bragas metidas en mi cola y mi pene presionando la transparencia, ya estaba muy excitado.

    Jorge: Que bueno que te gustan, te quedarán perfectas, seguro la suavidad de tu cuerpo hará un complemento ideal y erótico.

    Carolina: Creo que a Cami también se le verían muy bien, de hecho quiero hacer un brindis por ella.

    Mi pulso estaba al máximo, mis sensaciones eran extremas, ahora sabía que tenía más que una esposa, tenía una cómplice y amiga.

    Jorge: Salud por Cami, me encantaría que pronto nos acompañara

    Ambos: Chinchín.

  • Incesto en el palacete

    Incesto en el palacete

    -Para mí siempre serás una pueblerina por más que nos quieran mandar a las dos a Oxford.

    -Puedes tener de mí la opinión que quieras, pero no lo digas en alto.

    -¿Por qué?

    -Porque podrían llover hostias.

    -Ni lo intentes, soy cinturón negro.

    -Me la suda que seas judoca.

    -Eso es lo te define, tu vulgaridad, la vulgaridad es un rasgo que siempre te acompañará.

    -Tú buscas guerra, y guerra te voy a dar.

    Basilia quiso agarrar por el cuello a Pili, Pili le hizo una llave de judo y Basilia quedó tirada sobre la hierba del jardín. Basilia con las bragas al aire, le dijo:

    -¡Falsa!

    -Te avisé de que era cinturón negro.

    Basilia, levantándose y a traición le cogió una pierna y tiró a Pili sobre la hierba, la agarró por las muñecas, le restregó el coño en la boca, y le dijo:

    -Come, judoca.

    Pili le mordió en el coño. A Basilia le dolió.

    -¡Perra!

    Le quitó el coño de la boca y le dio una camada de bofetadas con la palma de la mano que le puso la cara ardiendo.

    Poco le duró la alegría, Pili le hizo otra llave y le puso las piernas alrededor del cuello a su nueva hermana.

    Leandro, el hermano de Pili, un joven rubio, de ojos azules y muy delgado, las había visto por una de las ventanas, salió del palacete y las separó:

    -Parecéis dos gatas rabiosas que…

    Pili interrumpió a su hermano.

    -Fue culpa de la Basilisca, y no soy ninguna gata.

    Basilia le dijo:

    -Empezó tu hermana.

    Leandro quería que volviese la paz.

    -No importa quien empezó o quien tiene la culpa. Estáis las dos dando la nota y los vecinos ven y escuchan.

    Basilia le dijo:

    -Si tu hermana no fuese una pija con aires de grandeza…

    -¿Pija yo?

    -Sí, pija tú.

    Leandro trató de tranquilizarlas.

    -Lleváis viviendo en la misma casa una semana y ya habéis tenido la primera pelea…

    Pili lo volvió a interrumpir.

    -Me buscó, Leandro, me buscó y me encontró.

    -Pues o lo arregláis ahora mismo o le cuento a papá que os habéis dado de lo lindo.

    Las palabras de Leandro las calmó. Basilia le dijo a Pili:

    -No me caes bien, pero si no te metes conmigo yo no me meteré contigo.

    -Tú a mí tampoco me caes bien, pero puedo ignorarte.

    Basilia era una muchacha morena, de cabello negro y corto, larga como un día de mayo, delgada y con todo muy bien puesto. Se había criado con su abuela en un pueblo gallego. Aurora, su madre, había ido a servir a la ciudad y acabó trabajando de puta. Casi veinte años después era la madame de un prostíbulo y tenía muchas chicas trabajando para ella. En el prostíbulo la conoció Fermín cuando estaba a punto de arruinarse, fuera a follar para desconectar y acabó con un préstamo que reflotó su empresa. Se casaron y el resto ya os lo imagináis por la pelea de las dos muchachas.

    Pili era una chica rubia, de ojos azules, casi tan alta cómo Basilia, delgada cómo ella y con un cuerpo de escándalo.

    Una tarde de verano Pili llegó con un joven al jardín de la casa, estuvieron hablando y el joven la besó antes de irse. Pili al entrar en el palacete buscó por su hermana y al ver que no estaba en la sala, ni en el salón, ni en la cocina, ni en la biblioteca fue a su habitación para hablarle, al verla le dijo:

    -Conocí a un chico y lo acabo de besar.

    Basilia, que estaba vestida sobre su cama mirando una película en un ordenador portátil, dejó de mirar y le dijo:

    -Por mí cómo si te lo acabaras de follar, no soy tu madre.

    -No pareces alegrarte.

    -¿Por qué debía alegrarme?

    -¿No estarás celosa de que besara a un amigo?

    Basilia sin mirarla, le dijo:

    -No digas tonterías. ¿Por qué iba a celarme? Ni que te quisiera para mí.

    Pili le tocó una rodilla, sonrió y le espetó:

    -Para ti, no, pero para darte un caprichito…

    -No me provoques que no eres mi tipo.

    -Eso quiere decir que no le dirías que no a un chochito. ¿Te molestó o no que besara a mi amigo?

    Estaba visto que no iba a satisfacer la curiosidad de su hermana.

    -A los amigos no se le dan besos, además, no creo que sepas besar.

    -¿Crees que besas tú mejor?

    -No te quepa duda. Yo doy besos a nivel que hacen caer las bragas a plomo.

    A Pili le dio la risa.

    -Vuelve la pueblerina.

    -Esa es una de esas cosas que oí en el pueblo y que me quedaron grabadas.

    Pili se sentó a su lado en la cama y le preguntó:

    -¿Recuerdas a quien se lo oíste?

    -Claro, me lo dijo la besucona de mi pueblo.

    -¿Y?

    -Y le dije que me lo demostrara.

    -¿Te lo demostró?

    -Me besó y las bragas no me cayeron a plomo, pero mojadas me las dejó.

    Pili miró para el ordenador y vio en la pantalla la foto de una actriz porno que a ella le encantaba, se trataba de Kenna James. Su hermana había estado mirando porno lésbico.

    -Demuéstrame que sabes besar mejor que yo.

    -No me tientes más que te beso.

    -Te tiento, quiero saber si besas mejor que yo.

    -A los besos suelen seguir otras cosas.

    Le volvió a tocar la rodilla.

    -¿Lo dices por lo que pasó después del beso con la besucona de tu pueblo?

    Basilia le quitó la mano de la rodilla.

    -Estás jugando con pólvora, Pili.

    Pili ya le entró a saco.

    -No me asusta jugar con pólvora cuando la pólvora es otra mujer.

    Con aquella confesión no contaba Basilia.

    -¡¿En tus fantasías te lo montas con otras mujeres?!

    -Con otras mujeres, no, con una mujer muy especial.

    Le había dado a entender que esa mujer era ella.

    -Mejor no pregunto quien es esa mujer.

    Pili se echó boca arriba sobre la cama.

    -Estoy esperando.

    -¿A qué?

    -A que me demuestres que besas mejor que yo.

    Basilia le dio unos picos en los labios, después le metió la punta de la lengua en la comisura de los labios y la fue pasando entre ellos hasta llegar a la otra comisura, hizo el recorrido inverso y luego le metió la lengua sutilmente dentro de la boca, acarició la lengua de su hermana con la suya, dulcemente, después se la chupó, volvió a pasar la lengua ente sus labios y volvió a meterle la lengua dentro, la besó con más pasión… Al dejar de besarla miró para Pili. Estaba con los ojos cerrados y tenía la respiración acelerada, le preguntó:

    -¿Besó mejor que tú?

    Pili sin abrir los ojos se desabotonó dos botones de su blusa blanca y le respondió:

    -Sigue.

    -¿Estás segura?

    -Sí.

    Basilia volvió a besarla con y sin lengua, le besó, lamió y mordió los lóbulos de las orejas, besó y lamió su cuello mientras acababa de desabotonar su blusa. Le subió las copas del sujetador, le agarró las duras tetas con las dos manos, las apretó lamió y chupó sus rosadas areolas y lamió sus pequeños pezones. Luego le levantó la falda y le quitó las bragas, unas bragas blancas mojadas con jugos viscosos. Besó el capuchón de su clítoris, lo echó hacia atrás y al salir el glande lo besó y le dio unas suaves lamidas, después le folló la vagina con la lengua… Los gemidos fueron subiendo de tono. Cuando Basilia sintió que su hermana se iba a correr, lamió su coño de abajo a arriba, aceleró y presionó cada vez más hasta que Pili exclamó:

    -¡Me corro!

    Pili se corrió temblando y soltando cantidad de jugos calentitos que Basilia se tragó.

    Después de tragar, le dijo:

    -¡Qué rica estás, Pili!

    Pili, boca arriba a su lado, le preguntó:

    -¿Cuántos chochitos comiste antes del mío?

    Basilia cerró el ordenador portátil.

    -Tres, pero ninguno estaba tan rico cómo el tuyo. ¿Quieres que te haga correr otra vez?

    -Sí, pero antes voy a cerrar la puerta que Leandro no tarda en llegar de jugar al pádel.

    Pili se levantó de la cama, cerró la puerta de la habitación, acabó de desnudarse y volvió para la cama. Basilia también se había desnudado, le dijo:

    -Ponte a cuatro patas.

    Pili se puso a cuatro patas, Basilia también se puso a cuatro patas detrás de ella. Le separó las nalgas con las dos manos y lamió su coño, su periné y al llegar al ojete hizo círculos sobre él. Después le clavó la punta de la lengua y se lo folló varias veces antes de volver a hacer el recorrido de nuevo, recorrido que hizo una y otra vez hasta que sintió cómo alguien le lamía el coño. Se giró a toda hostia y vio a Leandro, estaba desnudo y tenía la polla en la mano derecha, una polla larga y gordita.

    -¡Qué coño haces!

    -Participar.

    Pili al oír la voz de su hermano se dio la vuelta, y sin taparse le dijo:

    -¡Fuera de mi habitación, depravado!

    Leandro intentó quedar en el paraíso.

    -Dejar por lo menos que vea cómo os dais placer.

    Pili estaba muy cabreada.

    -¡Fuera, Leandro!

    Leandro yendo hacia la puerta con la cabeza baja, dijo:

    -Vale, vale. ¡Puta suerte la mía! Moriré virgen.

    -Por mí cómo si te metes cura.

    Basilia se compadeció de Leandro.

    -Tampoco te ensañes, mujer, vio lo que vio y no es de extrañar que se le pusiera dura.

    Leandro se dio la vuelta y volvió ver a sus dos hermanas, con sus preciosas tetas, con sus coños peludos… La polla apuntó al techo antes de decir:

    -Ya se me puso dura al oír lo que oí.

    Pili, mirando para la polla, le preguntó:

    -¿Y qué oíste, sinvergüenza?

    -A ti diciendo que te corrías. Fue algo tan sensual…

    Basilia le preguntó a su hermana:

    -¿Lo desvirgamos, Pili?

    -Lo que voy es a matarlo, nos arruinó el polvo.

    -¿Cuánto tiempo hace que no mamas una polla?

    -Nunca mamé una y no voy a estrenarme mamando la polla de mi hermano.

    -Yo se la mamaría y también soy su hermana.

    Leandro se vino arriba.

    -Di que sí, Basilia.

    Basilia ya no pidió la opinión de su hermana.

    -¿Quieres participar, Leandro?

    -Claro que sí.

    -Cómele el coño a Pili.

    Pili no le dio para atrás.

    -Seguro que no sabe.

    Leandro ya estaba subido a la parra.

    -Sí que sé.

    -¿Pero tú no eras virgen?

    -Sí, pero el porno enseña mucho. Aunque…

    La dejó en vilo.

    -¿Qué?

    Leandro le miró para las tetas.

    -Ante me gustaría besarte, magrear y comer tus tetas.

    Se puso boca arriba sobre la cama, flexionó las rodillas, se abrió de piernas, y dijo:

    -¿A qué esperáis?

    Leandro y Basilia magreando cada uno una teta besaron con lengua a Pili. Las tres lenguas se encontraban, se lamían, se separaban, se volvía a encontrar. Luego bajaron y lamieron los pezones y le mamaron las tetas, Leandro la izquierda y Basilia la derecha. Cuando Leandro metió la cabeza entre las piernas de su hermana, Basilia volvió besar a Pili.

    -Me encanta tu boca, Pili.

    Pili rodeo el cuello de su hermana con sus brazos.

    -Y a mí la tuya, ladrona.

    Leandro jugó con su clítoris de todas las formas posibles, haciendo círculos sobre él, hacia los lados, de modo transversal, lo chupó… Basilia cuando Pili comenzó a gemir dejo de besarla y fue a por Leandro, le levantó el culo y le cogió la polla y se la meneó al tiempo que le lamía y le follaba el ojete con la punta de la lengua. Leandro no le duró nada. Corriéndose le enterró la lengua en el coño a su hermana, Pili movió la pelvis alrededor, hacia arriba y hacia abajo y se corrió en la boca de su hermano, diciendo:

    -¡Hártate, vicioso!

    Cuando Leandro acabó de correrse y se dio la vuelta, Basilia le cogió a polla, la metió en la boca y le chupó el glande, después lo montó, frotó la polla en la entrada de la vagina y poco a poco la fue metiendo. Pili le preguntó:

    -¿Es tu primera vez con un hombre?

    -Sí.

    -¿Te duele?

    -No.

    Pili la besó y acarició sus tetas… Basilia con la polla clavada hasta el fondo de su coño, movió el culo alrededor… Poco después mirando con los ojos vidriosos a Pili le dijo:

    -Me voy a correr.

    Pili estaba desatada.

    -Dámela en la boca, por favor, necesito beber de ti.

    Pili se echó boca arriba, Basilia desmontó a Leandro y le puso el coño en la boca, Pili le lamió el coño encharcado y en nada Basilia se corrió en su boca echando un pequeño torrente de jugos calentitos que Pili se tragó.

    Pili al acabar de tragar la corrida de su hermana vio la polla de su hermano pringada de jugos, se la chupó y después lo montó diciéndole:

    -Deja que te folle yo, y no te corras antes de que acabe.

    Puso la polla en la entrada y fue bajando el culo poquito a poco. La polla acabó toda dentro de su coño. No dijo nada, pero se acababa de desvirgar. Basilia le dijo:

    -Cuando te corras dámela en la boca cómo te la di yo a ti.

    No iba a poder ser, al rato oyeron la voz de la Aurora preguntando:

    -¡¿Hay alguien en casa?!

    Nadie le contestó.

    Leandro le dio caña a su hermana para correrse y esto hizo que Pili se corriera tapando la boca con la mano para no hacer ruido… Al quitarse de encima un chorro de leche salió de la polla de Leandro, Basilia al ver salir la leche cogió la polla y se tragó el resto de la corrida.

    Ni que decir tiene que siguieron follando, pero cuando sus padres no estaban en casa, ya que ese día se les acabara la jodienda.

    Quique.

  • Mamada en el cine porno

    Mamada en el cine porno

    Un domingo por la noche pasaron un reportaje sobre los cines porno en Lima. Había varios de ellos en el centro de Lima. Desde la oficina donde trabajaba ese tiempo, me resultaba muy rápido ir y venir al centro, aprovechando la hora del almuerzo. Con el morbo a mil y sin buscar nada especial, decidí ir a conocer el que me resultaba de más fácil acceso, que justo me parecía ubicado en la zona más segura.

    Lunes y martes no pude ir. El miércoles finalmente me escapé. Llegué, pagué la entrada e ingresé a una sala a oscuras, pues la función era continúa de 10 am hasta las 10 pm. A tientas me senté y poco a poco mi vista se fue adaptando a la oscuridad y pude ver lo que pasaba a mí alrededor. Algunos gays (claramente identificables) circulaban por ambos pasadizos. Se podía divisar a algunos otros mamando verga. Justo en el asiento delante de mí había un anciano, quizás de más de 70 años a quien se la estaban mamando. No podía ver quien se lo hacía.

    Espere que un gay se me acercara, pero no sucedió. Comencé a circular como ellos y vi, ya con claridad, a varios mamando por todos lados. Eso me excitó demasiado, pero, en ese momento, ya no deseaba ser mamado, sino ser mamador.

    Pero, siendo mi primera vez en el cine, no tenía idea de cómo abordar a alguien para hacérselo. Totalmente despistado, fui al baño a orinar. En el mismo encontré a dos tipos algo mayores, presumiendo de sus penes en el urinario. A pesar de no estar erectos, se veían muy grandes. Rápidamente dos tipos, claramente pasivos, se los ligaron y fueron a sala. Me di cuenta (oh genio) que el baño era uno de los puntos de ligue. Esperé algo más de un minuto y nadie entró. Me ganó la vergüenza y volví a la sala.

    Me senté y a los pocos minutos volví al baño. Había un tipo, con la bragueta abierta y el pene erecto que se masturbaba. Me quedé mirándolo, pero sin animarme a decirle nada, entro otro más avezado y, en una, se lo llevó. En ese momento ya estaba un poco loco de deseo. Volví a sala, y en un instante me senté y me paré y volví al baño.

    Había un señor moreno, muy feo por cierto y mayor, quizás algo más de 60 años. Estaba orinando y su pene se me hacía enorme, a pesar de estar flácido. Me quedé hipnotizado mirándolo. Al terminar de orinar lo meneo, me miró y me hizo una seña de que lo siguiera. Lo obedecí.

    Se sentó al medio de la sala, en una fila vacía. Me senté a su lado y sin mediar palabras, se desabrochó el pantalón, se lo medio bajo, igual el calzoncillo y dejó su pene al aire. Me incliné sobre él y empecé a mamársela. Estuve unos minutos con toda su verga flácida dentro de mi boca. Sentía el sabor de sus orines y extrañamente eso me excitaba.

    Comenzó a acariciarme la cabeza y luego la espalda. Su mano bajo por ella y llegó hasta mi nalga. Me dijo “desabróchate el pantalón”, sin titubear lo obedecí. No me lo saqué, sólo lo desabroché y el metió su mano por debajo y comenzó a acariciarme las nalgas. Eso lo despertó y su pene se puso firme.

    En un instante ya no pude tenerlo completamente en mi boca, una verga oscura de hombre moreno, gruesa y larga, completamente dura, en contraste a lo flácida que había estado unos instantes antes. Puso su dedo en la entrada de mi ano y comenzó a estimularme, eso me llevó a un nuevo nivel. Tener su dedo estimulándome el ano fue una experiencia nueva e impresionantemente placentera. Le traslade todo mi placer con mis labios y mi lengua. Comencé a gemir y sentí como mi boca se llenaba de su semen espeso. Sin saber que hacer me lo tomé. En la euforia de su vaciada, él introdujo muy ligeramente su dedo en mi ano y llegué también. Sin tocarme. Mi calzoncillo lleno de mi semen y mi boca llena de su semen.

    Avergonzado, me subí muy rápidamente el pantalón fui al baño. Me metí a un escusado. Me saqué el calzoncillo. Me limpié con el mismo y lo boté a la basura. Al salir del cine, caminé unas cuadras a una tienda de ropa interior. Compré uno. Fui a la oficina y en el baño me lo puse.

  • He visto a Verónica

    He visto a Verónica

    He visto a Verónica. Está frente a un portal. Está fregando los escalones. Me he detenido: «¿Tú, qué haces aquí?», le he preguntado; «Ya ves, trabajando», me ha contestado; «¿Y tu hermana?»; «¿Sarai?, se fue a Francia»; «De puta, supongo», he manifestado; «¿Por qué dices eso?», me ha interrogado, extrañada; «Una noche tu hermana se me ofreció por dinero»; «Acabó un máster, ha ido por trabajo, decente»; «Ya». Sarai. Todavía recuerdo sus tetas gruesas y elevadas entre mis labios, su fina cintura en mis manos, su cadera ancha y acogedora pegada a mi abdomen; sus ancas de yegua abiertas y el sonido acuoso que salía de su chocho bien lubricado a cada embestida mía; y sus lánguidos gemidos de placer. Me costó 50 euros, barato para tratarse de una hembra como Sarai; pero, claro, la follé en mi casa, y usé mi condón. Su hermana Verónica me gusta; normal, es igual que Sarai.

    El jefe de Verónica la ha visto hablando con un desconocido: ha pasado con el coche frente al portal y la ha visto. La ha llamado al móvil: «Verónica, ¿quién es ese tío con el que hablabas?». El jefe de Verónica es celoso y, no solamente le paga su sueldo por limpiar portales, también por acostarse con él de vez en cuando. El jefe de Verónica teme que se la quiten. «Es un amigo de mi hermana», le dice Verónica; «Sarai, la puta»; «Mi hermana no es puta», rebate Veronica con vehemencia. Recuerda el jefe de Veronica aquella vez en su oficina. La boca de Sarai, los labios rojos pintados de Sarai apretando el tronco de su polla, deslizándose arriba y abajo; al principio despacio; más rápido y más apretados los labios cuando cambió el ritmo de su respiración; y el borbotón de semen que entró y que luego Sarai escupió en la palma de su mano. «Son 50».

    Sarai está en su casa con su marido. Viven en un pueblo de Granada, en Loja. Allí nadie la conoce, nadie la llama puta. Su marido es un modesto agricultor que lo único que desea de Sarai es que le tenga la casa limpia, que le haga de comer y que esté siempre dispuesta cuando a él le entran ganas de follar. Sarai viste bien. Sale a hacer las compras. Vuelve a casa. Limpia. Prepara la comida. Su marido llega del campo. Sarai lleva un mandil puesto, tipo peto. No suele llevar falda, ni bragas. Así su marido, mientras ella se inclina para ir poniendo los cubiertos, vasos y servilletas en la mesa, aprovecha para meterle la polla en el chocho por detrás: «Ay, Javier, qué bruto eres», se queja Sarai; «Ah, más, más adentro Javier, más», va pidiendo ya en faena; «Aahh, Javier, aahh», grita en pleno clímax entre tanto su marido le inyecta el semen.

    Verónica miente respecto a Sarai, pero ¿qué va a hacer?, es su hermana. Verónica envidia a Sarai, no sólo porque la naturaleza le ha dado un cuerpo perfecto, aunque también el suyo lo sea, sino también porque, en fin, a ella también le gustaría tener marido, y no este jefe explotador que nunca se casará con ella, por perdida. Y no, no es que Verónica sea puta, es que a Verónica le gusta mucho el dinero, y, bueno, trabajar de limpiadora por casi 2.000 euros al mes es un chollo, y solo tiene que abrirse de piernas cuando se lo piden, que no son muchas veces siendo su jefe un abuelo. Su jefe la llama a su oficina. Le dice: «Verónica me he empalmado», y se baja los pantalones y el calzón para mostrar el asunto. Verónica mira su polla, tan deformada y venosa, después mira la cara de tonto que se le pone a su jefe en ese trance. Al principio, le pajea, por ver si se corre pronto y no tiene que aguantar el peso y la saliva de ese hombre. Sin embargo, no lo consigue; así que se quita el uniforme y se tumba bocarriba sobre el sofá de la oficina. «Verónica, qué buena estás», dice su jefe mientras va acoplándose entre las piernas de Verónica, entre sus maduros muslos y le mete la polla con fuerza. «Oohh», se ahoga su jefe, «Oohh, ooh». Ella quiere que termine, y gime dulcemente: «Ah, ah, a-ah, a-a-ah». Como su jefe no usa condón, Verónica siente la tibieza del semen en su seno, entonces se relaja. Y piensa en el dinero.

    He vuelto a ver a Verónica. Me gusta Verónica más que mi mujer. Me la imagino desnuda y me empalmo. No obstante, mi mujer es bella. Mi mujer es rubia, tiene los ojos azules; es bajita, delgada. Mi mujer tiene las tetas muy grandes: se las operó cuando era joven, antes de estar conmigo, por darse ese capricho. Hay noches en que meto mi polla entre sus tetas y me corro ahí, en la canal; a mi mujer le gusta. También le gusta que le folle la boca, tiene orgasmos, como si su clítoris estuviese en la campanilla de su garganta. «Ay, Juan, qué bien cuando me follas la boca», me dice.

    «Ah, a-ah, a-ah, Juan, sigue, sigue, más, más, ah, a-ah, aaahhh». Verónica se ha corrido. He ido a verla al portal donde la he visto limpiando, hemos entrado en el cuartillo estrecho donde se guardan los utensilios y los productos para la limpieza y hemos follado. Le he bajado la cremallera que tiene detrás el uniforme, la he dejado desnuda y, apoyada su espalda y su culo contra la pared, le he levantado los muslos con mis antebrazos para poder separarlos y la he penetrado: «Oh, Verónica, lo estaba deseando», le he dicho con mi boca pegada a su oreja; «Ah y yo, y yo», ha suspirado Verónica.

  • Las aventuras con mi prima montada sobre mí

    Las aventuras con mi prima montada sobre mí

    Yo tenía 25 años y ella 29, es mi prima hermana, hija del hermano de mi mamá. Ambos somos profesionistas.

    De niños y adolescentes nos llevamos muy poco, hasta cuando ella empezó a ir a la Ciudad de México en donde vivía, ahí empezamos a salir en plan de amistad y eso me llevó a tomarle cariño pues es una de las personas más interesantes que he conocido en mi vida. En nuestros primeros encuentros en la Ciudad de México yo ya quería algo, pero no se dieron las cosas. Un fin de año pasamos juntos y al final de la fiesta le toqué una nalga, ahí las cosas verdaderamente empezaban.

    Fue hasta 2012 cuando llegué a vivir a Playa del Carmen, donde ella se acababa de mudar, que empezamos a salir, insisto, en plan de amigos y familia. Una tarde quedamos de vernos en su casa, donde cenamos y nos bebimos varias cervezas hasta que tomados nos quedamos dormidos, ella en una colchoneta, yo en el piso. Fue de madrugada cuando el frío me hizo despertar y traté de buscarla para calentar mi cuerpo, por supuesto que le pedí permiso de abrazarla, a lo que ella accedió. En ese abrazo de cucharita busqué tocarles sus pechos y lo logré, eran unos pechos bonitos, no grandes, tampoco chicos: ella me tomó mi mano y me lo puso en su vagina, entonces comprendí que la gloria de la vida la tenía en mis manos. Su vagina estaba muy húmeda, era una vagina chiquita, con pocos bellos, un hoyito poco profundo. Cuando la tocaba ella gemía de placer y se deslizaba entre mi cuerpo mientras le arrimaba mi verga que sólo tenía ganas de penetrarla por su rica vagina. Así estuvimos como dos horas, yo manoseándola y ella aceptando que mis manos recorrieran su cuerpo. Esa mañana no pasó nada más. Me desperté y me fui a trabajar, algo avergonzado por lo que había hecho. Recibí un mensaje de ella a media mañana buscando que no me pesara lo que había pasado. Apenas estaba a punto de comenzar la historia.

    Ese día, un día de marzo, nos volvimos a ver por la noche, fuimos a la playa, una playa que se llama Shangri-la, mi prima es muy culta y a mí me agrada platicar con ella, independientemente de lo pasó, ella bien puede hablar de música, cine, literatura, política o la misma vida. Pues bien, estando en la playa, en los escalones de una torre de guardavidas y llevando un rato platicando, nos besamos por primera vez, con una pasión desenfrenada y un beso muy hermoso sintiendo el aliento de ella en mi boca como nunca, sus labios, su lengua, sus dientes. Abrazándonos mientras se precipitaba un meteorito en el lejano horizonte de Cozumel. Esa noche nos besamos varias veces mientras caminábamos en la playa, yo tenía muchas ganas de estar con ella, sin embargo al final nos despedimos, ella se fue a su casa y yo a la mía. El destino ya estaba marcado.

    Días después nos vimos en su casa, sabía que era mi oportunidad, aunque no sabía como empezar porque al final era mi prima hermana, pero lo hice, la abracé por detrás y la empecé a besar, hasta que ella accedió y me llevó a su cuarto, pero antes me dijo que no íbamos a coger, que era mejor así, que el deseo continuara, yo le dije que no había problema, pero antes le quité su blusa y le bajé su calzoncito para ver en toda su extensión su bonita vagina (al momento que escribo esto me siento todavía excitado y no es para menos), ella tiene una vagina chiquita, con pocos pelitos y rasuradita, huele bien su vagina, huele a ella, sus labios vaginales son morenos, además tiene un lunar a un lado: no desaproveché el tiempo y la comencé a besar en su pequeña vulva, a mamarle los labios mientras le apachurraba sus chichis y ella gemía de placer casi gritando, apretándome con sus piernas y casi asfixiándome contra ese rico ponchito, inundado en su sabor, olor y textura y no me hubiera importado morir ahí en ese preciso momento.

    Ella no se aguantó las ganas y me invitó a meterle la verga. He de confesar que pese a mi edad no era tan bueno en el sexo, pero ella me enseñaría… le metí mi verga en su deliciosa vagina, perdón por ser repetitivo, pero es que es su deliciosa vagina, pensé en los hombres con quienes ha estado y creo que son afortunados por haber tenido a una hembra de tal nivel. Cuando se la metía ella gemía hasta que me dijo entre alaridos, «a mí me gusta arriba» y, en efecto, sé que le gusta y procedió a montarme, a cabalgar como una hembra en celo, a crujir a gemir, me apretaba mis pechos y rasguñaba, de vez en cuando se acercaba a mi boca para besarme, a pasarme su lengua. Yo no podía creerlo, me estaba cogiendo a mi prima, le estaba metiendo mi reata con toda la fuerza hasta que ella se vino, no una, varias veces.

    Pasaron los días, y no dejábamos de vernos, a veces me pedía ir a su casa y yo iba y terminábamos cogiendo, picándola, me la cogía varias veces, una noche me la cogí prácticamente toda la noche y me despertaba cogiendo con ella una vez más. Ella se veía radiante, le depilaba yo mismo su vagina y le daba besos siempre. Me sentía feliz. Cuando salíamos siempre la iba manoseando donde estuviéramos. Una vez fuimos a Xcaret y entre el monte del parque me invitó, se alzó el vestido y me paró su culo para que le metiera la verga. Hablando de su culo, a ella le he besado el culo en un sinfín de ocasiones, es un culo también bonito, sabe a base.

    En fin, no me alargaré más, porque hay muchas cosas que contar…

  • Noche de sexo y erotismo

    Noche de sexo y erotismo

    Hola, soy travesti closet, bajita 1.62, morena clara, delgada, mi cuerpo no es tan tosco a pesar de que soy chico, pero cuando me he animado a salir vestida completamente si me confunden con mujer.

    Mi hora de salida del trabajo era a las 6 pm pero decidí quedarme hasta que todos mis compañeros se fueran (trabajo en los talleres del metro ciudad azteca), para poder irme a bañar a las regaderas y depilarme bien mi parte sexual solamente ya que soy lampiño de las demás partes de mi cuerpo, cuando termine observe que no hubiera nadie más y de mi mochila saque un calzón negro satinado tipo bikini con encaje a los lados, medias negras y brasiere negro. Lo cual me puse y sobre mi ropa íntima solo me coloque un pantalón deportivo y una sudadera que se abre con sierre.

    Ya salí del taller alrededor de las 10 de la noche en mi auto, me metí por unas calles aledañas y me estacione de tras de un camión en una calle completamente sola, baje del auto y me quite el pantalón y la sudadera quedando solamente en calzón, medias y brasiere aun lado del coche en la calle, creo que nadie me estaba observando.

    Me dirigí a la cajuela del coche y saque mi peluca, mis zapatillas negras, y una bata satinada femenina para dormir; acabe de vestirme me medio maquille ya dentro del carro me puse mi tapaboca y arranque, abrí mi bata para que se notara mi brasiere, mi calzón y mis medias y ya con mi peluca. Estaba demasiado nerviosa mi respiración era rápida debido a lo cachonda y nervios que llevaba, era la primera vez que hacía esto tomando en cuenta que soy chica travesti y manejando en ropa íntima cuando todavía había mucha circulación de automóviles los cuales me pudieran ver o un policía (Cabe comentar que los virios de mi auto no son polarizados, son trasparentes completamente y se ve todo hacia adentro), la adrenalina era mucha pero también me sentía (repito) muy cachonda y a la vez bien, porque pude mostrar la chica que soy enseñando que soy sexy en la intimidad.

    Y comencé a manejar hacia un hotel que se encuentra en una carretera libre que se llama lecheria-texcoco, tomando esa carretera me dirijo hacia dirección Texcoco hacia un hotel llamado diamante que ya había investigado antes, en el trayecto un semáforo me toco en rojo y tuve que detenerme a lado mío se detuvo un camión de transporte público (este semáforo duro como minuto y medio).

    Me percate rápidamente que un usuario del transporte me estaba observando desde la ventana del camión, tenía una cara sorpresa y lujuria al verme, ya que traía la bata abierta y como el camión es mas alto que mi coche observaba perfectamente que estaba en ropa interior, es decir, el chico podía ver mi brasiere, mi calzón y mis medias por enfrente y creo que pensaba que era mujer por mi peluca y mi cubrebocas que estaba usando en ese momento.

    Me sentí muy deseada y se me ocurrió hacer algo, ese algo fue hacer un poco hacia atrás el asiento y con la mirada fija hacia mi del chico, yo dentro del carro me quite la bata y simule que estaba buscando algo en el asiento de tras, para esto me tuve que voltear dándole la espalda y así el chico pudo verme de espalda y observar mis nalgas cubiertas por mi calzón, y a propósito me baje un poco el calzón para que viera mis nalgas y me lo acomode para deleite del chico, ya después gire, acomode el asiento y quede nuevamente en la posición de manejar pero ya sin la bata, gire mi cabeza para verlo y observe su rostro de sorpresa y lujuria le mande un beso y le dije adiós con mi mano y el correspondió el saludo, el semáforo cambio a verde y yo arranque y seguí mi camino, quedando el transporte público muy atrás de mí.

    Al fin llegue al hotel, y aquí nuevamente me sentí nerviosa porque tenía que bajar del auto y acercarme a la recepción para solicitar una habitación, y en ese momento solo traía mi brasiere, mi calzón, mis medias, mis zapatillas y mi peluca puestos (era la única ropa que traía), casi temblando abrí la puerta del coche, baje y saque mi bata y ahí mismo me puse mi bata la cerré y así me dirigí a la recepción, llegando estaba una señora que ni me hizo caso y amablemente me dio la habitación, recibí las llaves, estacione el carro dentro del hotel y me fui a mi habitación, no sin antes agarrar una pequeña mochila pequeña donde traía más ropa íntima que quería probarme, pero nuevamente la adrenalina me invadió ya que camine un largo pasillo para llegar a mi habitación, pero como soy muy cachonda me quite la bata y camine en ropa íntima, alguien pudo haber salido y haberme visto pero no pasó nada.

    Ya en el cuarto me tire en la cama y descanse un momento, saque mi celular e ingrese a una página de chat erótico y seleccioné la sala de travestis, ya en esa sala de chat publique que buscaba algún hombre que me hiciera suya, agregué nombre y ubicación del hotel donde me encontraba para ver si había alguien.

    A cabo de media (ya eran las 11:30 de la noche), recibí el mensaje de un hombre de 50 años en donde me comentaba que estaba en el mismo hotel que yo, que si gustaba el me cogía.

    Yo emocionada y cachonda le dije que sí, afortunadamente estaba en el mismo piso solo nos distanciaba cuatro habitaciones, a lo que le comente que yo me dirigía a su habitación.

    Al llegar el había dejado la puerta entre abierta, el hombre se dio cuenta y me invito a pasar, ya adentro yo cerré la puerta y vi que él estaba acostado en la cama usando solo un calzón tipo bikini de hombre me gustó mucho como se veía ya le veía el bulto de su pene y se le paro más cuando me vio ya que fui sin la bata usando solo mi ropa íntima.

    Él me dijo que estaba guapa y me dijo “mira ya se me paro tan solo de verte” y continúo diciéndome “¿quieres tomar algo antes de empezar a cogerte?“ yo le conteste “No así está bien, ya quiero que empieces a cogerme estoy muy cachonda, deseo mucho sentir como me lo metes”.

    Y bueno pues se acercó a mí, y estaba más alto que yo creo que medía 1.70, me colgué de su cuello con mis brazos y le dije que si primero nos besábamos a lo que él me planto el beso en la boca y nos abrazamos mientras nos besábamos, sus manos empezaron a tocar mis nalgas sobre mi calzón mientras por enfrente sentía como chocaba su pene parado bajo su calzón con la parte frontal de mi calzón, yo después baje mis manos y le toque sus nalgas, después sin dejarnos de besar metió su mano derecha entre mis piernas y empezó a sobarme sobre mi calzón mientras con la otra me agarraba mis nalgas sobre mi calzón y sumía mi calzón con sus dedos entre mis nalgas buscando mi ano.

    Después me dijo al oído “Voy sacar mi verga para que la chupes” y sin decir nada me hinqué y él se quitó su trusa y su verga quedo frente a mi cara, no pude resistirme y empecé a lamer la cabeza para después chuparlo rico y lento, ese caramelo estaba riquísimo le medía unos 16 cm y algo grueso, lo chupe y chupe muy rico no podía parar de comerme eso tan rico no sé cuánto tiempo estuve comiéndolo no quería parar, hasta que el dio un gemido y me dijo que esperara que y me dijo “Ahora quiero comerme tu pene ven siéntate en este sillón”.

    Me senté en el sillón y abrió mis piernas y puso cara frente a mi calzón por enfrente, y empezó a lamer mi calzón con su lengua y besarme, después sutilmente hizo a un lado mi calzón y saco mi pene (a mi mide 13 cm) y se excito mucho al observar que estaba bien rasurada de mi parte sexual y empezó a chupar, lamer muy rico yo no pude aguantarme y como toda una chica tv, empecé a gemir ah!!! Mmm!!!! así duro varios minutos hasta que dije “ya aaahhh!!! Por favor, no me quiero venir todavía” pero él no paraba de hacerme oral y dije nuevamente ¡¡ya por favor ahhh!!

    Se detuvo y me ordeno que volteare, y fue lo que hice, comenzando a besar otra vez sobre mi calzón mis nalgas, después sin quitármelo me lo hizo a un lado y con sus manos abrió mis nalgas y empezó meterme su lengua en mi ano, yo sentí delicioso y a otra ves gemí y dije ¡¡¡”ayyy!!! ¿Qué haces ahhh? Y prosiguió, era demasiado rico lo que me hacía. Después me empezó a dedear y me dijo que me estaba preparando ya no aguantaba las ganas de meterme su pene, agarro un condón y puso frente a mi cara su pene bien parado y me dijo “ponme el condón con tu boca”.

    Acomode el condón en mi boca y si lo coloque, me llego a la garganta su pene. Ya con el condón puesto me dijo “Ya te voy a meter mi verga, prepárate porque no voy a parar de cogerte desde este momento y te voy a poner en algunas posiciones hasta que me venga ¿Dónde quieres que te llene semen?” a lo que le respondí “cuando a vayas a venirte quiero que mojes mi pene y toda el área rasurada.

    Se pasó para atrás, yo empinada en el sillón y empezó a penetrarme sacándolo y metiéndolo, yo gemía y le decía “aaay que rico!!! Cógeme cógeme!!! Asi!!! Asi!!! Aaaah!! después de unos minutos me lo saco y se acostó y me dijo que quería verme montar, y así lo hice empecé a darme sentones, quedando de frente después yo me quede quieta y el empezó a embestirme, sentía muy rico como me entraba su pene, con su mano derecha empezó a jalar el mío, todavía tría yo puesto mi calzón solo me lo hizo a un lado lo necesario para jalar mi pene y meterme el suyo por atrás.

    Después de un momento en esa posición me acostó de lado y atrás de mi continúo cogiéndome ahora de lado, una y otra vez metiéndomelo y sacándomelo. Después rápidamente me acostó boca arriba y abrió mis piernas y así continuó cogiéndome, y empezó a jalarme otra vez mi pene, después de tanto cogerme y jaloneo a mi pene le dije “¡Ah! ¡Ya no aguanto mas! me voy a venir!” y el dijo “¡Hazlo bebe mientras te sigo cogiendo! “Si amor -dije yaaa! Ah! Mmmm! Me estoy viniendo ¡Amor mira se me sale la lecheeee! ¡Aaah! Y llene su abdomen de semen mientras él seguía metiéndomelo.

    Unos momentos después venirme me dijo “Bebe ya estoy a punto, baño tu pene de semen?” le dijo nooo!!! Aaaahhh!!!, “ Antes de venirte sácamelo y quítame el calzón y llena de leche mi calzón por la parte de adentro en medio para después ponérmelo mojado.

    Me lo saco rápido, se quitó el condón agarro mi calzón sosteniéndolo con una mano y empezó a llenarlo se semen, me impresiono porque se vino mucho, eso significa que disfruto mucho cogerme, y me dijo “mira cuanto me vine” y le dije con cuidado que no se tire nada de leche, agarre y me limpie el poco semen mío de mi pene y mi área rasurada y procedí a ponerme mi calzón le dije a mi hombre –Observa como me subo lentamente mi calzón y disfrutes como se moja mi parte sexual, fue riquísimo como me acomode mi pene en mi calzón y sentir como se majaba toda mi parte rasurada y sexual con el semen de mi hombre. Y bueno me despedí de el con un rico beso en la boca y me fui con mi calzón puesto y empapado de rico semen.

    Bueno ya manejando en ropa íntima, pero ahora si con mi bata en dirección a casa, me estaba dando frío y vaya que hacía frío ya casi eran las 12:40 de la noche, ya no había carros y estaba muy desolado todo, ya casi llegando a Tecamac sentía muy frio mi calzón de lo mojado que iba, así que mi alma de puta hizo que me detuviera un sitio solo e idóneo para pararme y bajarme del coche para cambiarme el calzón.

    Me pare, antes de bajar del coche saque de mi mochila una tanga de encaje por el frente y satinada por atrás de color negro y yo bien fantasiosa quería hacerlo fuera del carro en la calle, me metí y estacione en una calle solitaria por la noche. Abrí la puerta y como buena cachonda me baje del carro, camine 7 pasos donde daba luz un luminario ya en el lugar a punto de bajarme el calzón mojado, de pronto escuche una voz de un señor “Hola mamacita que haciendo yo te ayudo a quitarte tu calzón”, me espante y mire a un señor como de unos 70 años yo me quede quieta no sabía qué hacer y en ese momento me hablo de nuevo, “tranquila no te espantes no te haré nada malo solo quiero aprovechar para ayudarte a quitarte tu calzón y darme un taco de ojo” y yo dije – “ok si, (bien putota) si quiere ayudarme a cambiarme de prenda adelante, pero le advierto que soy travesti no mujer, por si piensa que tengo vagina” y él me dijo “no te preocupes si eres travesti mejor, son más cachondas”.

    O través me sentí excitada y le dije “adelante ayúdeme, pero eso si le digo que traigo mojado el calzón porque me acaban de coger y el chico lleno de semen mi prenda por eso estoy muy majada y quiero quitarme el calzón para limpiarme con este papel porque me dio frio y quiero ponerme mi tanga, ¿Quiere ayudarme aun así? Y me dijo. – si mamacita yo te limpio dame la oportunidad de abusar de ti — y bueno le dije pues venga quiero que me baje el calzón aquí en medio de la calle.

    Ya en medio y con la adrenalina o través, pero en esta ocasión de que pase una patrulla o una persona y nos vea haciendo cosas sexuales a media calle. Y para mi sorpresa el señor se hinca y empieza a lamer mi calzón mojado de semen por enfrente y le dijo “Noooo ¡!! Señor ese semen no es mío es de otro hombre no haga eso y me contesto “no te preocupes quiero limpiarte con mi lengua, tu solo disfruta” y puso sus dos manos en mis nalgas sin quitarme la prenda y me lamio, me empecé a poner cachonda y me bajo el calzón y salió mi pene bien parado y mojado y empezó a chuparme, fue muy rico.

    Después me recostó en el cofre del carro me abrió mis piernas y empezó a lamerme desde mi ano hasta mi pene para seguirlo chupando fue delicioso lo que me hizo y empecé a gemir otra vez “ahh! ¡Por favor no pare! Si quiere cogerme en mi mochilita hay un condón y me dijo que no podía porque ya no tenía erección pero el con gusto seguía lamiéndome y chupando mis parte sexuales, desde mi ano hasta mi pene y yo le dije “ bueno, pero no pare siga abusando de mi mmm! ¡No pare por favor! ¡Sáqueme la leche por favor!” “Y me dijo -eres una putita te dejas que un extraño abuse de ti” “¡yo dije Si! ¡Si pudiera tener a cuatro hombres para cogerme yo sería feliz pero ahorita tu eres el afortunado de comerte mis partes sexuales y soy tuya para ti solo! ¡Señor ya me voy a venir ay! ¡Que rico se siente su lengua en mi ano señor! yaaa por favor ya no aguanto! Déjeme señor! Ya ya ya me vengo.

    Y en eso empieza a chupármelo y empecé a llenar su boca de semen y yo casi gritando porque mientras me venía en su boca con lengua lamia la cabeza de mi pene y eso me hacía sentir muy rico mientras con la yema de uno de sus dedo acaricia mi ano, era delicioso sentir rico en todas mis partes sexuales.

    Al final se comió mi semen y termino de abusar de mi, y le dije “oiga como puede hacer eso de comerse el semen de un hombre que ni vio limpiándome mis partes sexuales con su lengua y después el mío sin conocerme” y me dijo “no te preocupes ya voy de salida y no podía desaprovechar la oportunidad de abusar de una nena como tú.

    Bueno para terminar saque un papel y gel antibacterial (válgame dios que cosas hago!) y empecé limpiarme mis partes sexuales y me dijo -no espera yo te limpio y yo te ayudo a ponerte tu tanga y así fue me limpio con el papel (obvio aprovechó para meterme mano) ya acabando me dijo que me quería ver caminar un tramo de la calle con zapatillas, medias, sin calzón y brasiere y le dije que si.

    Así que caminamos unos 20 metros hacia dentro de la calle claro el acompañándome y llegando a un lugar donde había más casas, una vez mas la adrenalina de que alguien nos viera y yo sin calzones, no pasó nada, en ese punto me ayudo a ponerme mi tanga (no sin antes las fotos correspondientes) y después regresamos al carro me sentí toda una chica bien puta y feliz.

    Ya llegamos al carro, me despedí de él, me dio unas nalgaditas en mis nalgas me subí al carro, y yo iba muy feliz jamás me imagine que iba a tener una noche como chica travesti llena de sexo y erotismo.

    Ya llegue a mi casa como a las 2.40 de la mañana ya guarde el carro, me metí a bañar después me puse medias rojas, tanga roja con un babydoll rojo, me volví a poner mi peluca y como toda niña me acosté a dormir, claro está que deje la cortina de mi cuarto abierta y a lado están haciendo una construcción, esperando que por la mañana los albañiles se den cuenta y se les pare la verga al verme en medias, tanga y babydoll en la cama durmiendo.

    Bueno esa es otra historia, saludos a todos espero que les haya gustado mi historia ha sido lo mejor en cuestión sexual que me ha pasado, no lo puedo olvidar y por eso trate de contarlo con lujo de detalles, porque fue muy rico, espero se les pare a los chicos o se pongan cachondas las chicas tv o mujeres que lea este relato, es verídico.

    Me encanta el sexo y soy muy fantasiosa, contáctenme, bye.