Blog

  • Madre madura, follándomela a escondidas de su familia

    Madre madura, follándomela a escondidas de su familia

    Con mi madura dama follábamos a escondidas,  su boca exprimía mi verga sedienta de leche y la rusa que me hacía con sus tetas me hacía volar de excitación, follábamos riquísimo en medio de la cocina de su negocio, cumplíamos cada fetiche en mente para luego irse a casa y ser toda una madre ejemplar.

    Entre esos días de no saber si tenía una relación toxica con “Mary”, conocí a “Marla”, una chef madre soltera de unos 42 años aproximadamente del cual habíamos implementado su pequeña pastelería, ella era una mujer algo gordita, de buenas tetas, de tez blanca, algo pecosa y unos lindos ojos color miel, para ser gordita mantenía su figura y sobre todo resaltaba bajo su delantal sus voluptuosos pechos.

    Era una dama muy dulce y de buen trato, es lo que me atraía de ella, más aun pasando por esos días momentos de incertidumbre con la complicada “Mary”, el no saber si estábamos o no en una relación.

    Volviendo al tema de “Marla”, entre los días en los cuales acudía a su local para coordinar la implementación final de su local, invitaba postres a mí y a algunos operarios, el cual agradecíamos, poco a poco me gane su confianza y fuimos charlando sobre todo detallando los acabados, ya que quería inaugurar su local para antes de navidad y ya estábamos a 3 semanas de la fecha, así que íbamos presurosos.

    La primera semana de diciembre una tarde noche fui a su local, para verificar la decoración y ultimar detalles, y sabiendo que ya empezaba tener pedidos de pastales y postres para la fecha de clausuras escolares y más aún a portas de la navidad estaba urgida por promocionar en su Facebook, tomar buenas fotos, etc. Así que me ofrecí a ayudarle con las fotos, al principio dudo pero como ya teníamos la confianza del caso acepto, el detalle es que para poder tomar las fotos serían un fin de semana en su local, el cual tenía unos pedidos de bocaditos dulces y salados para fiestas de promociones y así que ese primer sábado de diciembre quedamos para ir a su local con mi cámara profesional y un flash que tenía para mis tomas.

    Ya en su local ese sábado y esperando a que salgan los dulces para tomarles las fotos, ella todo apenada me comentaba

    M: ¿Todo bien? no tienes nada que hacer verdad?… si estás muy ocupado ayúdame con unas cuantas fotos, no te preocupes en serio.

    D: No, que va descuida, no tengo nada que hacer el día de hoy, y si tengo que ayudarte con gusto, vamos a almorzar si deseas yo invito.

    M: No que va, no te preocupes

    D: Si, descuida hoy es tu día dedicado a tu emprendimiento y tienes toda mi ayuda

    Dándome una sonrisa algo sonrojada.

    Después de un rato, tome algunas fotografías de los bocaditos que tenían que empaquetarlo para llevárselo rápido con su repartidor; su ayudante de cocina era una señora algo mayor y escuchaba que susurraban entre ellas por ratos a la par que reían. Salimos a almorzar por un restaurante de la zona, y de paso le traeríamos también el almuerzo a su ayudante, y ya en pleno almuerzo comenzamos a charlar.

    D: Dime Marla y que tiempo llevas con los postres y pasteles, por cierto, el pastel que te pedí aquella vez, vaya que me salvaste, fue un lindo detalle que regale a una “sobrina”, te lo agradezco.

    M: No de nada, gracias más bien, no sabes ahora cuanto necesito crecer en el negocio, lo hago por mis hijos, por ello doy todo y me esfuerzo todos los días.

    D: Oh, qué lindo, tienes dos nenes, y ¿eres casada? – buscando que me comentará su situación

    M: Estoy separada ya hace muchos años, aunque igual me llevo de maravilla con mi ex, es más estoy más que segura que aún quiere volver conmigo, pero ya cerré ese capitulo

    D: Bueno, que bueno que al menos te lleves bien con tu ex, me imagino fue chocante la separación a un inicio, por tus nenes supongo… ¡Y tu estas soltera ahora? ¿O tienes algún pretendiente? – pregunte algo tímido

    M: ¿Porque la pregunta? – entre risa apenada y picara

    D: Una simple curiosidad

    M: ¿Y tú? ¿Estás soltero?

    D: Si, ya hace buen tiempo

    M: Mentiroso no te creo, seguro tienes tu novia y la estas negando

    D: No para nada, porque dices eso, no tendría por qué ocultarla, crees que estaría aquí contigo el fin de semana ayudándote.

    M: Uhm no sé, puede ser, o seguro tienes tu teléfono apagado

    D: Ja no que dices, en serio, si quieres para demostrártelo te invito a salir esta noche

    M: ¿Hoy?, uy no sé qué a qué hora termine.

    D: No importa, yo espero, para que veas que no estoy con nadie y que nadie me espera

    M: Bueno no sé, mejor otro día

    D: Ok, cuando tú quieras – ambos riendo y volviendo a su local rápidamente.

    Ya en el local seguí con algunas fotos, íbamos charlando por momentos de los tipos e postres, de las diferentes masas que solía preparar, se le notaba que amaba su profesión. Luego ya a casi caer la tarde, y ya habiendo llevado los bocaditos y postres, su ayudante se fue llevando un pedido en camino, ocasión en la cual nos quedamos solos en su local a puerta cerrada.

    M: Si tienes que hacer, no te preocupes yo me quedo limpiando y ordenando mi cocina aún

    D: No que va, es más te ayudo si deseas – remangándome la camisa y empezando a lavar los platos

    M: No, en serio no te molestes, ya me has ayudado bastante

    D: No, como crees Marla, te veo que estas muy ajetreada y mereces tener ayuda, y para que también no llegues tarde a tu casa, tus hijos te estarán esperando

    M: Uhm… bueno este fin de semana por suerte se quedarán con sus papás… iban a salir al cine y eso, ya que en estos días no tengo mucho tiempo.

    Pensé en este momento, que buena situación se presentaba, a lo mejor estando solos podíamos seguir charlando algo más íntimo, así que me propuse a ser más atento

    D: Bueno Marla, relájate tienes mi ayudo en estos momentos… así que aprovéchate de mí jaja

    M: ¡Que dices loco!, jaja no me hagas aprovecharme más de lo que debo

    D: A lo mejor me gusta que se aprovechen de mi

    M: Ja, bueno veré en que más podré aprovecharme, ¡y dime qué edad tenias?, eres más joven que yo supongo

    D: Ehh, si tengo 39 (mintiendo en mi edad pues tenía 37 años)

    M: Uhm, se te ve más joven

    D: Es la soltería y las despreocupaciones jaja

    M: Ay, entonces que dirás de mi… se me ve más años de lo que aparento, aparte estoy subida de peso… ¡es lo malo de la repostería el estar probando es un problema!

    D: Que dices, estas muy guapa… yo te echo unos 39 o 40 años, ¡me equivoco?

    M: ¿Te parezco guapa, entonces ya me has estado mirando?

    Mientras se reía e iba limpiando su mesa y me pasaba algunos utensilios más a lavar y de pie junto a mí lado, fue muy atrevida con su siguiente comentario

    M: ¿Y que más te gusta de mí?, para yo decirte lo que me gusta de ti.

    Quede frio de nervios, pero atine a jugármela del todo y seducirla en ese momento, mientras cerraba el caño y giraba hacia ella mirándola.

    D: Me gustan tus ojos… tu manera de ser, lo linda y dedicada que eres en tu profesión eres muy apasionada

    M: ¡Apasionada?, wao… no me lo habían dicho… de cierta manera es verdad

    D: ¿Y ahora dime tu que te gusta de mí? – pregunte entre risa coqueta y nervioso

    M: Bueno… eres muy detallista… siempre eres así o actúas así conmigo solo porque quieres salir conmigo

    D: No es por eso… es la verdad, quizás no te lo dicen muy seguido, pero eres toda una mujer empoderada, luchadora, digna de admirar… y eso me atrae, diré admiro

    M: ¿Atrae?, entonces… yo te atraigo

    D: No, bueno…

    M: ¿No?…

    D: Si, digo… me estas poniendo nervioso, y voy a empezar a decir cosas que no quiero y me voy a sentir muy apenado

    M: Tranquilo estamos en confianza, que sorpresa el saber que sentías eso por mí, gracias por tus palabras… ya deja las cosas y si deseas ve a tu casa.

    D: No me digas que me vaya, además me siento bien contigo, y no tengo nada que hacer… voy a ir a mi departamento a estar aburrido sin nada que hacer

    M: ¿Vives solo?

    Pregunto mientras se quitaba el delantal y pude apreciar sus tetas robustas bajo su blusa y sus leggings que traía puesto, se veía ajustadita y aunque con esos kilitos de más uf, quien no ha fantaseado con una gordita sexy

    M: ¿No me escuchaste o estás pensando que decirme? – con tono bromista

    D: ¡Sí, solito solito!

    M: Es solo una pequeña pregunta, no te pongas nervioso nene, además quien sabe… no te conozco mucho

    D: Si quieres nos podemos conocer más, me abro a ti a lo que me preguntes

    M: Uhm, bueno ya se va hacer tarde, y quiero ir a descansar a mi casa… tomar una ducha…

    D: Vamos a mi departamento y puedes descansar ahí, tomamos un poco de vino y bueno te llevo a tu casa, ¿qué dices?

    Hubo un pequeño silencio entre ambos, y pensé uy la fregué fui muy directo con ella

    M: ¿Eres siempre así, de atrevido?… de lanza?… mira que ya me las se todas, si quieres ser directo solo tienes que decírmelo

    Vaya que la situación se había tornado a mi favor, y dándome unas indirectas muy directas me atreví a acercarme a ella y tratar de robarle un beso, que finalmente se lo di en la mejilla, ella algo asustada de quedo inmóvil cuando le di un beso en la mejilla.

    M: Y eso, pensé que me ibas a besar… Wao… ¡me pusiste nerviosa!

    D: ¡No!, no, no temas, discúlpame más bien, quizás fue la manera de demostrar mi afecto

    M: ¿Siempre demuestras afectos, dando besos entonces?

    D: No, discúlpame… creo que mejor me voy, no quiero que pienses mal de mí.

    Me dirigí hacia la zona de mesas donde había dejado mi maletín con mi cámara, y aunque en el fondo me sentía cachondo, atine a solo querer irme para que piense que no era tan atrevido, aunque tenía unas ganas lanzarme a ella, de desabotonarle su blusa y devorarme esas tetas y hacerles una rusa, amasar ese cuerpo llenito, comérmela toda, andaba excitadísimo; en el fondo pensaba que si seguía más rato con ella era capaz de follármela sí o sí.

    Hasta que antes de despedirme, Ella agarraba su bolso y llaves, y ya con los candados de su local en mano se me acerco y me dijo

    M: ¡Y por donde está tu departamento?, ¿esta camino a mi casa?

    D: Eh, si algo, ¿por qué?, ¿Digo? – me puse nervioso

    M: En serio quieres que te lo diga… ¡no entiendes las indirectas nene! – con voz sensual

    Esas palabras mágicas hicieron volar mi imaginación y entusiasmo de tenerla desnuda, devorándomela toda, imaginándome esas tetas robustas de tan rica mujer blanquita, pecosita, uf, mi imaginación y nervios volaban a mil. Le ayude a cerrar su local, eran ya como las 7pm y si iba aprovechar el corto tiempo que quizás, subimos al carro que tenía de la empresa y rápidamente llegamos a mi departamento y al hacerla entrar me susurro.

    M: No prendas la luz

    D: Ok – estaba nervioso y cachondo a mil

    Empezándonos a besar en la oscuridad, palpándonos nuestros cuerpos, presionándola hacia mí, haciendo fricción de sus tetas junto a mi pecho

    M: Espera, Siéntate – dejándome caer sobre mi sofá

    Empecé a querer desvestirme, desabotonándome la camisa y ella toda cortante.

    D: ¡Eh, no, no quieto!, solo siéntate y déjame a mi hacerlo, pero no se vale tocar ok, si me tocas sin que yo te lo pida se acaba esto, me paro y me voy – con voz desafiante y seductora.

    M: Ok! – todo confundido y excitado

    En ese momento sus gorditas, y suavecitas manos, empezaron a desabotonarme la camisa, abriéndome la camisa acariciándome mi pectoral, y mientras se ponía de rodillas entre mis piernas, pegando sus tetas por encima de mi bragueta, sintiendo el peso de sus pechos, mi verga palpitaba, estaba excitadísimo; y solo pensar que si me atrevía desobedecer me dejaría cachondo… fui dominado por ella sin darme cuenta.

    Al estar de rodillas frente a mí, empezó a desabotonarse su blusa dejándosela a media quitar, en la penumbra que había en mi sala, a poca luz que ingresaba de la calle, y con un movimiento de sus manos se liberó de su sostén con un click por la parte de adelante… ¡Wao! ¡Vaya que par de tetas!, cayeron sobre mí con su peso, empezó a sobarlas sobre mi bragueta de mi pantalón, haciendo presión con sus manos, juntándolas, manoseándolas; mi verga ya erecta, sin poder hacer nada, mi calentura se elevaba y exclamaba

    D: ¡Wao!, ¡que… que ricas tetas tienes! – haciendo el ademán que querer agarrarlas, besarlas, moderarlas, hacerse de todo

    M: ¡Hey, que te dije!, no debes tocarme nada, quédate quieto… relájate nene

    D: Ok, sorry – volví a poner mis brazos abiertos

    Acto seguido, empezó a sobarme la verga sobre mi pantalón, mi verga se encontraba ya dura, palpitando, me sentía mojarme, algo presurosa me desabotono la bragueta y bajaba mi cierre, y mientras me miraba en un instante me dijo toda sensual y cachonda.

    M: Lo que va a pasar, queda entre nosotros… y como yo sé que te gusto

    Mientras con sus manos liberaba a la bestia, mi verga brotaba ya líquido pre seminal, dándose una sorpresa, respondiéndole todo cachondo.

    D: No solo me gustas, también me arrechas marla, me encantas, tus ojos, tu piel, todo de ti me fascina – empezaba llenándola de halagos y así poder calentarla

    M: Si… lo note, pero hoy solo tendrás un adelanto nene – con voz picara y arrecha

    Que delicia de paja que me hacía, me masturbaba suavemente mezclándose entre sus dedos mi liquido pre-seminal, y antes de hacerme un riquísimo sexo oral, se acercó a mí y me dio un beso, para luego de un solo bocado meterse mi verga en su boca, empezando a jugar con mi glande, su boquita me exprimía la verga con tanta arrechura.

    D: ¡Wao, Marla… sigue… que rico lo haces!

    M: ¡Uhmmm! – saboreaba, mientras subía y baja devorándomela

    Solo el recordar, de cómo me lo hizo, mientras me lo chupaba, succionaba mi glande, apretaba mi verga con tal destreza que hacían ponerse venosa, la excitaba que yo me excitara, me dejaba hacer todo con esa boquita, jugaba con mis huevos, los amasaba como toda una maestra pastelera.

    Luego puso su par de tetas entre mi verga y empezó a hacerme una riquísima rusa, uf, vaya que, si sabía no solo arrecharme, se tocaba sus pechos, se manoseaba entre si sus pechos, yo solo disfrutaba de tal maravillosa escena, sus tetas las subía una y otra vez, por momentos bajaba a chuparlo, asegurándose tenerla dura y volvía a la rusa, gemía, cerraba los ojos, y para arrecharme más, paso una de sus manos bajo una de sus tetas, presionando mi verga entre sus dos pechos, que delicia notar como al movimiento de su brazo al pajearme rebotaban sobre mi ingle, riquísimo… me dejo sin palabras, y cuando estuve a punto de venirme me atreví a tocar esas tetas, ella ya de la excitación no dijo más nada.

    D: Me vengo, me vengo…

    M: ¡Vente en mis pechos!

    D: ¡Oh, ohh… coño… ohhhh!

    Desprendí fuertes chorros de leche que incluso llegaron hasta sus labios, y ella toda experta, empezó a exprimirme la verga, mi leche desbordaba ya por mi ingle y sus tetas, éramos una mezcla de leche y sudor, empecé frotar mi semen entre sus pechos, sobaba mi semen sus labios, con mi leche que llego a su rostro, era toda una perrísima, mientras meneaba sus tetas en mi verga, exclame.

    D: Que maravillosa eres, sí que sabes cómo… como hacerlo – todo exhausto

    M: Si me eres sincero, para otro día… vas a mi local, nos podemos quedar a solas y… quien sabe podemos hacer muchos fetiches que tengo en mente.

    D: Sería perfecto, echarte fosh o miel por tu cuerpo, en tus tetas… saborearlas

    M: Uhm, y yo ponerle nutela o chantilly a tu verga y comérmela

    D: Marla, eres toda una atrevida… no pensé que fueras así en el fondo…espero me gusta

    M: Queda entre nosotros ok, tengo que cuidar una imagen… lo comprendes verdad.

    D: Claro que sí, descuida

    Así que rápidamente, la lleve a mi baño, se limpió y quedamos en vernos durante la semana para tomarnos unos vinos y quién sabe, seguir teniendo más aventuras.

    Este relato aún tiene una segunda parte, cuando volvió aparecer “Mary” para confesarme una cruda verdad poniendo fin a una larga obsesión que tuve con ella. Y es que dicen que por algo suelen pasar las cosas, porque gracias a “Marla” pude evitar un fuerte dolor, en su rápido adiós.

    Y volviendo al tema de mi gordita ardiente, tuvimos más encontrones de full sexo, follando hasta en días previos a la navidad, y aventurándonos darnos unos buenos caches hasta antes del año nuevo, pero sobre todo cumplimos a puerta cerrada todas nuestras fantasías y fetiches, acabando embadurnados de dulces en nuestros cuerpos, en medio de su cocina, sobre su barra devorándome su verga a lengüetazos, tirados en el piso, atreviéndonos a hacer poses del Kama Sutra, vaya era una gordita ardiente… hicimos todo lo que nos atrevimos a fantasear y llegando a la conclusión que las gorditas suelen ser más ardientes y cacheras en la intimidad, lo entregan todo con tal de complacerse y complacerte.

    Continuará…

    Pueden conocer el final de la historia con “Mary” leyendo mi relato “Estoy embarazada, pero no sé si sea tuyo o de mi jefe”.

  • Sorpresa de cumpleaños hot

    Sorpresa de cumpleaños hot

    Hola soy Gloria… 

    En mayo estuve de cumpleaños, y mi esposo, Jaime, quiso regalarme algo especial, me dijo que me regalaría un rico masaje, yo estaba re feliz, pensé que sería en un spa o algo así.

    Me dijo que no!! que vendrían a hacérmelo en casa, me pareció raro, pero igual me encantó, hacía mucho que quería un masaje.

    Llegó el día y me di una ducha calentita, me depilé todos los pelitos del cuerpo, así se sentiría más rico el masaje, con la piel suavecita como bebé.

    Salí con una bata de algodón, tenía un sostén y una bikini diminuta, al entrar al dormitorio me encuentro con un hombre grandote, moreno, parecía un ropero, me sorprendí, pues esperaba que sería una mujer, miro a mi esposo y me hace un OK.

    Miro las manos del hombre y eran enormes, este me va a triturar con esas manos pensé, saludó apenas y me hizo señas para subir a la camilla, bueno dije para mis adentros, es serio y profesional pensé, me saqué la bata y me coloqué boca abajo en la camilla, de una me desabrocho el sostén y me lo quitó, después me colocó una toallita sobre los cachetes y me sacó el bikini, ok?? Que pasa aquí?? pensé. Yo no dije nada, el masajista tampoco y mi esposo menos.

    Escucho que frota sus manos para calentarlas, me chorrea aceite en la espalda (olía riquísimo) y empieza a masajearme, a pesar de sus manazas lo hacía suave pero firme, delicioso por cierto, empezó por los hombros y lentamente iba bajando, llegó a la cintura y paró un poco, creo porque vio mi tatuaje en la parte baja de mi espalda y lo acarició un poco. Cuando creía que iría a mis cachetes, bajo a mis piernas, les tiro aceite y me las masajeó largamente, de a poco iba subiendo y ya sentía sus manazas en la parte baja de mis cachetes, subía y bajaba, cada vez más se acercaba a mis cachetes, hasta que de pronto deslizo toda la toallita tiro más aceite, que ya escurría hacia mi vagina, y me empezó a estrujar la cola, ya no eran suaves sus movimientos, alce un poco la cabeza para mirar a mi esposo y el muy degenerado estaba muy concentrado filmando todo, y además noté que estaba con una importante erección.

    Los enormes dedos del masajista ya iban entre mis piernas, por mi culito, llegando a mí vagina y tocando deliciosamente mí clítoris, yo estaba en otro mundo, aquello era una tortura, de repente introdujo sus dedotes en mí vagina sin dejar de masajear mí clítoris, mis jugos se confundían con el aceite y al igual que mis gemidos se confundían con el golpe de sus dedos en mis partes húmedas, el placer era indescriptible, este masajista era todo un profesional, cuando estaba a punto de tener un gran orgasmo, me dice que me dé la vuelta, wtf!!!?? pero bueno, lo hice y me tiro aceite en las lolas, me las masajeó suave, poniendo mucho interés en mis pezones, bajó a mi vientre y volvió a mi clítoris, ahí me abrió los pliegues de los labios y para mi asombro me empezó a lamer la concha.

    Eso fue de locos, sentir su lengua tibia girar alrededor de mi clítoris y meterla en mí vagina, yo ya no sé si gemía, gritaba o aullaba, intensificó más el contacto de su lengua con mí clítoris y no aguanté más, me vine como nunca en un orgasmo intenso y prolongado, cuando retiró su lengua yo me seguía moviendo como si tuviera convulsiones, involuntarias claro, fue increíble.

    Cuando por fin me calme, veo que el hombre me miraba fijo y se estaba masturbando, tenía una pija enorme y gruesa, la cabeza era gorda y parecía a punto de explotar, miro a mi esposo como esperando su aprobación ya que el tipo estaba que no daba más, mi esposo me da el OK, entonces agarro su pija y la empiezo a chupar, comenzando por la puntita, lamiendo la cabeza y de a poco la voy introduciendo en mi boca, torturándolo como lo hizo conmigo, pero note que no iba a aguantar mucho, el tipo estaba re caliente, gruñía y jadeaba como un animal, apure las chupadas y en menos de un minuto, gritó como condenado y me llenó la boca de su leche, me la trague de una.

    El masajista estaba bañado en sudor y con la cara toda contractura de placer, me incorpore y le di las gracias, fui al baño para ducharme y dejar que mi esposo despidiera al sabroso y fornido moreno.

    Al volver abrace a mi esposo y le agradecí el regalo, en realidad no tenés que agradecerme me dijo, por qué?? le pregunte, porque el masajista no me quiso cobrar, me dijo que fue la mejor mamada que le dieron en años y era él el que debía pagarte, «sos un suertudo de tener una hembra tan rica» le dijo a mi Jaime, me mate de la risa.

    Entonces le dije a mi esposo, ahora te lo voy a hacer a vos y te voy a cobrar lo del masajista.

    Aceptó sin chistar.

    FIN

  • Mi gran aventura con mi mejor amiga (Parte 2)

    Mi gran aventura con mi mejor amiga (Parte 2)

    Hola a todos, esta es la segunda parte de mi relato de cómo fue la primera vez con mi mejor amiga, si no siguen la historia del inicio les recomiendo leer la parte 1 para que estén al tanto (Dejo el enlace al final del relato). ¡Disfruten!

    Al día siguiente hablamos como si nada hubiese pasado por un buen rato de cualquier tema y por lógica, eventualmente íbamos a caer en la conversación de lo que hicimos la noche anterior. A lo que ella me pregunta que me pareció, yo la interrumpo y le digo que esa pregunta debía hacérsela yo a ella, ya que ella fue la que sintió el beso con los aparatos, ella se ríe y exclama «Me gustó bastante, una sensación muy diferente, pero pudo haber salido mucho mejor», a lo que en ese momento no supe como tomar sus palabras si fue bien o mal, pero como bien ella me conoce me dice de nuevo «Lo hiciste bien, y quiero volver a repetirlo, me gustaría enseñarte a mejorar la técnica para que beses mejor», y efectivamente, no lo negare, es una muy buena besadora, jamás me cansaría de besarla (incluso hasta la fecha actual, año 2.021 cuando escribo esto lo sigo afirmando), a lo que su idea me agrado también y acepte, a su le pedí disculpas por cortar el beso y le explique el motivo y ella me interrumpe y me dice «Eso es muy normal lo del pantalón, además me gusto esa sensación, para sentirse a través el pantalón me deja muy pensativa del contenido, no lo tome mal el que me hayas alejado, entiendo» y lo dice de forma un poco picara, pero a su vez con mucha sinceridad, no bromeaba, su forma de ser es bastante peculiar, me encanta.

    Semanas después cuadrábamos en muy pocas ocasiones para besarnos, siempre me regañaba por que no dejaba de ponerme tenso, pero para ella fue un gran reto, sentí que era un conejillo de indias para ella, pero me gustaba, ambos aprendíamos nuevas cosas.

    Con el pasar de los meses la situación fue pasando a otro nivel, ya nos enviábamos fotos prometedoras, no nos enseñábamos nada, pero a su vez daban mucho morbo, en más de una ocasión me mandaba fotos sin camisa pero se tapaba los pezones con cualquier cosa incluso con su propio cabello, y dejaba todo a la imaginación.

    En una de esas conversaciones que tuvimos, empezábamos a hacernos preguntas privadas, personales de todo tipo, todo empezó progresivamente, jamás hablábamos de estos temas, y sin darnos cuentas ya hablábamos de sexo y nuestras vidas privadas.

    Ambos somos muy curiosos a lo que llegamos a una pregunta que a todos nos gusta escuchar o leer en su defecto, a lo que yo le pregunto que si ella es virgen (realmente me pareció una pregunta tonta, porque conocer a una mujer virgen en estos tiempos es como encontrar una aguja en un pajar) a lo que ella me responde que si era virgen. Para mí eso fue increíble e imposible de creer, realmente me costó creerle incluso no lo hice hasta un buen tiempo que lo comprobé yo mismo.

    A lo que ella me hace la misma pregunta, y le digo que también lo soy (Para ese momento ella tenía 22 años y yo 21 años). Eso nos llamó demasiado la atención, imaginamos muchísimas posibilidades de aventuras, quisimos llevar esto a otro nivel, cuadramos detalladamente, pusimos nuestras propias reglas, creamos nuestro mundo privado y nuestro mundo público, jamás nadie noto que nosotros llegamos hacer algo, muchos sospechaban pero jamás tuvieron como demostrarlo, para ojos ajenos simples amigos, fuera de ojos ajenos, éramos otras personas.

    Como comente anteriormente pusimos nuestras reglas para comenzar y experimentar el mundo sexual, una de ellas y la más importante es que este juego que estábamos a punto de comenzar terminaría si algunos de los 2 no se sentía preparado mentalmente o en su defecto si alguno de los 2 llegáramos a conseguir una pareja, por respeto a cualquier lado ese sería el fin de la aventura, en lo que ambos estuvimos de acuerdo y aceptamos. Por otra parte ella quiso agregarle un poco de diversión al asunto, me dijo que si podía ser la que liderara la mayoría de las veces al menos al principio hacer lo que ella quisiera conmigo, me agrado mucho la idea por lo que acepte, si lo vemos desde otro ámbito ella seria «mi maestra y yo el aprendiz» aunque los 2 éramos totalmente novatos en estos, solo fue un rol que le quisimos dar y nos gustó a ambos, una forma diferente de hacer las cosas. Adicionalmente me pide un solo favor, que todavía no quería perder la virginidad, era válido cualquier tipo de acción, menos eso porque no lo quería, yo respete su decisión, no hubo inconvenientes y jamás nos forzaríamos el uno al otro a hacer algo en contra de nuestra voluntad.

    Para nuestra primera aventura después de lo conversado anteriormente pasaron par de meses, era el momento ideal porque con el familiar que ella vive se iba de vacaciones por lo que tendría la casa sola durante unas semanas. Esperábamos con ansias que pasara el tiempo rápido, en el transcurso de esos meses las conversaciones cada vez eran más y más personales, sentíamos mucha curiosidad, desde mi punto de vista era perfecto para preguntarle todas las cosas que jamás se podrían preguntar a cualquier persona, ella también pensaba lo mismo. Yo soy bastante curioso y por todo el tiempo que llevaba conociéndola me dio curiosidad si ella se masturbaba, aunque ya esperaba la típica respuesta que dan el 75% de las mujeres que dicen no, a lo que le pregunto y me dice que no que jamás lo ha hecho. Ya esperaba esa respuesta, pero por alguna sensación extraña, sentía mucha verdad en sus palabras, me era imposible creer que a su edad, jamás se hubiese masturbado aunque sea una vez en su vida a lo que me comenta que jamás se vio en la necesidad y no sabía hacerlo tampoco debido a su inexperiencia. A su vez ella aprovecha y me pregunta «¿Y tú si te masturbas me imagino, no?», a lo que yo le respondo que sí, y ella «¿Cuantas veces lo haces?» y yo le respondo «Unas 5 veces por semana» y ella se sorprende y me pregunta que por que tantas veces, que si no me duele y si no es variable la cantidad de veces que lo hacía, a lo que le respondo «Suele variar, así como hay veces que se hacen hasta 2 veces por día todos los días, hay otras veces que no lo hago por semanas incluso, todo depende el estado de ánimo». Ella queda pensativa imaginándose el asunto a lo que decide dejar lo mejor para nuestro momento, preguntas y curiosidades en persona.

    Ya llegados al día en donde su familiar se va de viaje, cuadramos todo para nuestro primer encuentro sexual. Nuevamente los nervios y la incertidumbre de como saldría todo se apoderaron de mí, llegue a su casa, estábamos relativamente normales pero ya sabíamos lo que estábamos a punto de hacer. Hicimos ambiente, nos relajamos en el mueble y empezamos a besarnos suave y delicadamente, duramos 15 minutos aproximadamente antes de dar el siguiente paso. Ya estando ambos con la temperatura un poco alta, nos fuimos quitando la ropa, nos fuimos a su cuarto, y nos tiramos en la cama, desvistiéndonos poco a poco hasta ambos quedar en ropa interior, continuamos besándonos por un buen rato, nos encantaba besarnos y a su vez aprender cada vez más, nuevas técnicas, movimientos, sensaciones, etc. De pronto ella queda encima de mí con su larga cabellera que le tapaba la cara, se echa su cabello hacia atrás y se quita el sostén poco a poco, fue la primera vez en donde pude apreciar sus hermosos y pequeños senos (por el cual siempre la molestaba y ella me decía que en una mano cabía perfectamente), y mucha razón tenía, me quede anonadado apreciando la mitad de su cuerpo desnudo, no dejaba de apreciar sus senos, a su vez yo sentía que mi pene estaba a punto de reventar en mi bóxer, iba a salir disparado en cualquier momento, ella se recuesta de mí y me empieza a besar sensualmente el cuello, desliza su lengua lentamente hacia mi pecho, se detiene en mis tetillas y empieza a jugar agresivamente en ellas, era la primera vez que sentía que lamian y la mordían, me estremecía por cada movimiento que ella hacía, sentía como salía liquido preseminal sin tener el mínimo contacto con mi pene, ella continuaba jugando y deslizaba su lengua cada vez más abajo, llego al ombligo y nuevamente subió y nos besamos.

    Al minuto soy yo el que se monta encima de ella y siguiendo su patrón del juego hice lo mismo, su olor quedo impregnado en mí, lo que más deseaba en ese momento era poder probar sus senos, baje lentamente a ellos, con una mano apretaba delicadamente su seno derecho y mi cabeza estaba en su seno izquierdo, mi lengua la pasaba por todo el contorno de la circunferencia de su seno, hasta llegar a su pezón, lentamente lo introduje en mi boca y pude sentir como me coloco sus manos en mi cabeza, la sensación que ella sentía en ese momento fue exactamente igual a la que yo sentí cuando me lo hacía, saboreaba lentamente su pezón, su sabor es indescriptible, es su aroma combinado de nuestro sudor le daba un toque más sensual, notaba que cada vez más me agarraba fuertemente la cabeza, su cuerpo se estremecía, disfrutábamos el momento, que yo pudiera sentirla así, me daba aún más placer a mí.

    Al cabo de unos minutos ella me detiene, me dice que debemos continuar la diversión en otro lugar, nos levantamos y nos dirigimos a la ducha, me agarra de mi mano y me lleva, ella estaba solo con la parte inferior de su ropa interior y yo en bóxer. Al llegar al baño, quedamos frente a la ducha, ambos nos vemos y reímos, había mucho silencio, como siempre ella rompiendo el hielo, me da un beso en la boca y me dice «Es hora de ver nuestros cuerpos desnudos», yo le regreso el beso y le digo «Así es, hagámoslo divertido», a lo que ella toma la delantera, se acerca a mí, me toma por la cintura, me mira fijamente, se ríe de manera muy picara, dirige su mirada hacia abajo, mete sus manos dentro de la liga del bóxer y lo va bajando lentamente mientras ella se agacha al mismo ritmo que me baja el bóxer. Cuando lo está bajando, el pene sale de manera un poco agresiva del bóxer y hace un efecto rebote, a lo que ella exclama «Ooohhh es increíble que puedas guardarte eso ahí» a lo que me causa gracia y le digo que nosotros mismos tampoco entendemos cómo se compacta, a lo que ella dice «Zas» y se ríe. Me termine de quitar el bóxer, me apoyo en ella para levantar los pies y lo pudiese retirar y ella queda exactamente al frente de mi pene, apreciándolo por primera vez, sentía que se me reventaría de lo excitado que estaba, ella con una mano lo toca suavemente, lo agarra y lo empieza a mover de forma circular, lo sube, lo baja, y con la otra mano, agarra lentamente los testículos, siente su textura, sus dedos pasaban muy delicadamente por ellos, y con su otra mano estaba viendo cómo es que el hombre se masturba, pelaba el pene, apreciaba el glande como estaba hinchado, lo apreciaba como niño con juguete nuevo, entonces se levanta. Estaba decidida a continuar con el proceso, nos besamos nuevamente y ahora fue mi turno de despojarla de su única prenda restante, la volteo dejándola de espalda, y al introducir mis dedos para quitarle la prenda, ella decide que todavía no, me toma de la mano y nos metemos en la ducha debajo del agua caliente.

    Nos besamos apasionadamente por un rato muy prolongado, nos besábamos el cuellos, los cachetes, las orejas, saboreábamos cada parte que podíamos, baje a sus senos, los apretaba como si quisiera que se saliera liquido por los pezones, los mordía delicadamente sin lastimarla, ella hacia lo mismo conmigo y por fin llegó el momento de quitarle su prenda restante, fue excitante, como comerse un chocolate y saborearlo hasta el último momento. Así que antes de bajar a las puertas del cielo, seguía chupando sus delicados senos, y ella a su vez me masturbaba estando recostada de la pared, me tocaba los testículos, jugamos un buen rato, nos dábamos placer mutuamente, me levante la bese en la boca y la puse de espalda, bajamos su ropa interior entre los 2, yo estando detrás de ella, bajaba su panti del lado izquierdo y ella del derecho, del tirón cayo el panti al suelo, me quede en su espalda, le besaba el cuello delicadamente, y sentía una de sus manos que me tocaba el pene mientras disfrutaba del beso del cuello, a su vez yo la tenía agarrada por la cintura, y una de mis manos la pase suavemente por su vagina, sentía como los cortos vellos púbicos recién le salían por la afeitada, estaba demasiado excitado. A lo que ella agarra con su mano y lo coloca en toda la raja de sus nalgas haciendo roces con ellas, luego se voltea, quedamos frente a frente y nos besamos nuevamente, el agua caliente seguía cayendo sobre nosotros, y mientras nos besábamos, mi mano derecha acariciaba su vagina y su mano derecha acariciaba mi pene

    Era la primera vez que aguantaba tanto las ganas de acabar, a pesar de tantas cosas me contuve muchísimo, nuevamente ella se agacha poco a poco y queda de frente a mi pene, lo agarra con mas confianza y desliza su lengua en el glande del pene, le daba besitos suevamente, la sensación que sentía era inexplicable, me temblaban las piernas, mi respiración se agitaba cada vez más, y ella lo sentía, abrió su boca, y lo introdujo lentamente hasta la cabeza, me masturbaba en simultaneo, con su otra mano me acariciaba los testículos con las uñas, era una combinación de éxtasis y de todo, continuo así por 5 minutos, llego el momento en donde sentía que ya no podía contenerme más y debía acabar, le avise con anticipación que estaba a punto de acabar para que se detuviera o se alejara en su defecto a lo que ella aumento más la velocidad y me masturbo en cuestión de segundos para ayudarme a acabar, la cantidad de semen que salió no era nada normal, me sentí en el paraíso, las piernas me temblaban, debía agarrarme de la pared, parte del semen le cayó en su pecho, pero la mayoría cayo en el piso, ella viendo fijamente como salía cada gota de esperma, note mucha satisfacción en su rostro, enseguida paso a enjabonarme, nos duchamos juntos, nos enjabonamos mutuamente, le enjabone su espalda con un guante que tenía ahí, y mi pene seguía muerto, le hacía roce con sus nalgas, teníamos aún muchas ganas, pero decidimos dejarlo hasta ahí y continuar más adelante ya que teníamos muchísimo tiempo para disfrutar, salimos de la ducha, nos secamos, nos fuimos a su habitación, nos pusimos ropa, y nos quedamos a dormir juntos bien abrazados y felices de la vida.

    En las siguientes partes les seguiré contando nuestras aventuras y experimentos después de nuestra primera vez, espero que disfruten de esta larga historia.

    ***********

    Mi gran aventura con mi mejor amiga (Parte 1)

  • Impulso por ganas

    Impulso por ganas

    Fue una escena para la que nada me hubiese preparado. Apenas media hora antes estábamos en la Facultad y Ana me preguntó por mensaje:

    -¿Quieres tener sexo conmigo?

    Obvio no supe qué decir. Apenas unos segundos pasaron:

    -No lo estés pensando a menos que todos tus coqueteos hayan sido puro pico de gallo.

    Ella había salido de su clase unos minutos antes que yo. Seguía sintiendo que parecía una broma y pero respondí:

    -No tengo nada que pensar. ¿Cuándo y dónde?

    -Ya. Vamos a un motel. En mi coche. Apúrate.

    No me dijo dos veces. Antes de 15 minutos estábamos en la habitación del motel. El lavabo estaba por fuera del baño y me puse a lavarme las manos. Fueron unos segundos pero al secarme las manos me di cuenta de que Ana ya estaba completamente desnuda sobre la cama boca arriba. Su mano izquierda sobre su abdomen acariciándose. Me estaba mirando y cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió levemente ante mí cara de sorpresa.

    -Apúrate -me dijo, comenzando a tocar su entrepierna con su mano derecha levantando sus rodillas y separando las piernas. Yo comencé a desnudarme. No había tiempo que perder. No pude evitar sorprenderme. Su enorme trasero y sus gruesas piernas siempre me habían causado admiración pero ahora, completamente desnuda, su piel ligeramente bronceada y una casi total ausencia de vello por ningún lado. Sus pechos pequeños pero cónicos firmes y de pezones rosados. Sus pies, Dios mío, sus pies eran angostos pero no sobresalía ningún hueso como si hubiesen sido diseñados. Ya desnudos los dos, ella arreció los movimientos de su mano entre sus piernas y claramente pude escuchar el sonido inconfundible de la humedad abundante que salía de su vagina. A pesar de ello, no pude detenerme y tomé uno de sus pies, a lo que ella me ayudó levantando la pierna. Pensaba besarle pero sus dedos, uno a uno, terminaron en mi boca provocando un gemido intenso y profundo en Ana mientras besaba sus suaves deditos uno a uno. Quise continuar pero ella entre gemidos me gritó:

    -¡Ya por favor Oscar! ¡Penétrame ya!

    Tan rápido como pude me calcé el condón mientras ella levantaba sus pies para ponerlos sobre mis hombros. Tomé sus tobillos y la penetré. Ana tiene una vagina estrecha pero muy lubricada y eso me hizo sentir deliciosa presión sobre mi verga. De pie en el borde de la cama comencé a moverme sin soltar sus tobillos pero separando sus piernas para ver su vientre plano y sus pechos con pezones hermosamente erectos. Ana gemía con fuerza, casi gritando. No pasó mucho tiempo y empezó a ponerse muy dura y a contonearse casi convulsionando. Un orgasmo de los más impresionantes que había visto hasta ese momento. Yo seguí mis movimientos hasta que ella me detuvo con sus manos para hacerme saber que me detuviera. Yo me quedé quieto sin sacarle mi verga. Ella estuvo respirando y mirando al cielo por un momento antes de mirarme a los ojos.

    -¿Qué hago? -pregunté tratando de ver qué seguía en ésta sorpresa para mí.

    -No te has venido ¿verdad?

    -Ganas no me faltaban pero me puse a disfrutar viendo el orgasmo más cool que he visto en mi vida.

    Ana se rio…

    -Tenía muchísimas ganas -me respondió -no sé qué iba a hacer si me hubieras rechazado. Ya me había masturbado dos veces pero necesitaba que me penetraran-Maniobró para asegurarse de que mi condón no se le quedara adentro y se sentó en el borde de la cama mirando mi verga. Estuvo por un momento acariciándome tanto el pene como los testículos. Como si quisiera conocerlos mejor. Yo la dejé hacer mientras admiraba su desenvoltura y desenfado.

    Ana era mi crush desde el primer día que coincidimos en la universidad. Tenerla ahora frente a mi, con esas formas de su cuerpo a simple vista, era todo un sueño. Me jaló hacia ella y terminamos acostados sobre la cama besándonos por unos minutos. Ella empezó a jadear de nuevo, claramente disfrutando del momento. En determinado momento me dio la espalda y yo sin perder el tiempo me dispuse a penetrarla desde atrás. Apenas comencé con mi intento ella cambió su postura para ponerse en cuatro bajando sus hombros hasta quedar sobre el colchón y al mismo tiempo levantó su trasero exponiendo en mi cara el paraíso que tanto había imaginado. No lo pensé y de inmediato acerqué mi cara para darle con mi lengua. Tenía labios rosados, depilado permanente y un sabor delicioso. Mientras yo acariciaba su trasero con una mano ella extendió hacia atrás sus brazos para separarse ella misma sus enormes nalgas y dejarme meter mejor mi lengua entre sus labios. Ahí me mantuve mientras disfrutaba su sabor hasta que empezó a gritar con fuerza…

    -¡Cógeme! ¡Cógeme ya!

    Me arrodillé y quise ponerme un condón pero ella me dijo:

    -¡Así ya! ¡cógeme así!

    Ante su petición le tomé la palabra y tomándola por su enorme trasero le dejé ir mi verga tan adentro como pude. La enganché con mis manos de la cintura que en esa posición se veía aún más angosta comparado con sus hermosas nalgas. Sin más preámbulo, Ana gritaba de placer y se contoneaba gozando de su orgasmo lo que causó que yo también me viniera. Cuando mis chorros se escaparon seguramente lo sintió porque en medio de sus gritos dijo:

    -¡Así! ¡así! ¡vente! Vente adentro.

    Yo seguía moviéndome aun sacando mis últimos chispazos de placer al venirme cuando el teléfono de Ana comenzó a sonar. Para mi sorpresa, extendió su mano y respondió aun jadeando:

    -Hola amor… (gemido) Sí… Sí… (gemido) Con un compañero de la universidad… Muy rico… Siii me encantó, ¡tenía muchas ganas!

    Escuchar aquello, para mí propia sorpresa, prolongó mi erección y seguí moviéndome sin soltar el trasero de Ana que seguía como si nada dando el parte de novedades.

    -Dice mi novio que si te vas a animar a vernos otra vez para que me cojan entre los 2 ¿te animas?

    Lo que siguió después tendrá que ser contado por Ana y su novio…

  • Mi esposa insatisfecha no siente mi verga

    Mi esposa insatisfecha no siente mi verga

    Mi esposa una noche no aguanto más y me dijo que en todos estos años nunca había sentido lo que era tener un orgasmo  y que sus amigas le decían que ellas se “venían” varias veces con sus maridos en una sola noche y que yo siempre terminaba bien rápido apenas entraba en su vagina y terminaba, aparte que sus amigas le decían que sus esposos les decían que aún estaban apretaditas a pesar de que habían tenido hijos en forma natural y que ella no sentía cuando yo la penetraba eso que llego virgen al matrimonio y que nuestro hijo fue por cesaria y que por eso ella debería de estar más apretada, que una de sus amigas le decía que no aguantaba a su esposo que le dolía cuando le metía la verga y que duraba mucho cogiéndosela casi como una hora y que yo ni un minuto y ella se tenía que estar masturbando para poder sentir algo pero que cuando terminaba de masturbarse no sabía si era un orgasmo ya que conmigo nunca había sentido desfallecerse como le comentaban sus amigas.

    Me pregunto que, si ella no me gustaba o que, si tenía otra mujer o que, si era joto o que qué pasaba, que ella quería saber que era sentirse mujer, sentir que le entraba la verga (mi verga mide 12 cm parada) que durara penetrándola de perdido media hora y quería saber si realmente estaba apretadita de su vagina, que la ginecóloga le había dicho que lo más probable era que yo tenía la verga muy pequeña que no se preocupara que ella como mujer no era la del problema.

    Nos casamos, ella a los 18 y yo a los 21 después de la boda nos fuimos a un hotel para pasar la luna de miel ya que al día siguiente saldríamos de viaje. Cuando estábamos en el hotel ella se puso un baby doll y por fin la vi completamente desnuda tenía un cuerpo muy bonito con unas tetas que si bien no eran de las duritas eran grandes y caían por su propio peso y sus nalgas bien torneaditas yo me acerque la comencé a acariciar me subí encima de ella, le abrí las piernas y me acomode para metérsela, alcance a acercarle mi verga a sus labios vaginales y de inmediato me vine ahí supe que tenía un gran problema, total que tarde como 4 días en poderla desvirgarla en nuestra luna de miel.

    Nuestra vida matrimonial fue tranquila teníamos relaciones sexuales más o menos continuas, y la mayoría de las veces por no decir todas con el mismo resultado yo apenas tratando de penetrarla y terminaba en el acto y ella quedaba con muchas ganas y se comenzaba a masturbar por un buen rato y luego nos queda vamos dormidos, cuando duraba mas era cuando me hacía sexo oral, que dicho sea de paso se volvió una experta, ya que prácticamente así es como podía durar más en el acto pero apenas tratar de penetrarla y me descargaba. Igual intentando el sexo anal me pasaba lo mismo solo una vez logre medio penetrarla, pero termine de inmediato prácticamente también de su colita seguía siendo virgen.

    Y así pasaron los años entre pleitos y reclamos de sus celos ocasionados por su insatisfacción incluso odiaba que me juntara con mi amigo Alex, a quien no podía ver ni en pintura y si él me hablaba por teléfono se enojaba y me comenzaba de nuevo a decir que si yo era joto que si era con él con quien la engañaba o que si era con su esposa hasta que un día acostados le dije que si ella quería le traería a Alex para que le diera una buena cogida que él me decía que duraba mucho ella más se encabrono y me dijo que con él mucho menos, me costó bastante tiempo, pero poco a poco fui iniciando por comentarios en la cama, (ella estuvo enamorada de un amigo de su hermano, que por casualidad también se llamaba Alex) le decía que se imaginara que era ese Alex el que se la estaba cogiendo que la estaba haciendo sentir de verdad mujer la culminación del proceso de convencer a mi mujer se dio con el tiempo y comenzó a raíz del comentario inicial de este relato y fue por su frustración y el deseo de saber que era ser cogida de verdad que acepto.

    Pero me puso sus condiciones que Alex tendría que estar bien limpio que debía de bañarse antes de tocarla, que debía de usar preservativo, que por ningún motivo le iba a dar su colita porque estaba virgen y que él se veía que quería metérsela por la colita pero que no que eso era de jotos y que yo no podía intervenir que solo ellos dos que si quería podía ver pero no acercarme que lo dejara que se la cogiera como él quisiera pero con sus condiciones, le dije que estaba de acuerdo y que hablaría con él para decirle y dejarle claras sus condiciones.

    Fui a la casa de Alex quien estaba con su esposa los saludé y le dije a él que se subiera al carro, que necesitaba hablar con él. Le dijo a su esposa que al rato la veía y se subió.

    -Buenas noches ¿para qué soy bueno?… Me pregunto medio bromeando… ¿ya se animó?

    -Si, pero tiene sus condiciones… y le dije tal cual ella me dijo

    -Se me hace que estas bromeando

    -Para que veas que no bromeo… le dije… deja le hablo a la casa

    Le marqué y contesto le dije que mi amigo no me creía a lo que ella le dijo… “No vayas a creer que lo hacemos con otros esta va a ser la primera vez”… y le dije que le dijera lo de la colita a lo cual le contesto ella… “a si por la colita no porque la verdad no estoy acostumbrada estoy virgen y me han dicho mis amigas que duele mucho” mi amigo le dijo que no se preocupara que no se la iba a meter por la colita y que cuando quería que él fuera y le dijo ella que si quería ya que me dijera a mí y le dije que íbamos para la casa.

    Cuando llegamos la casa estaba a obscuras y la recamara con una luz tenue mi esposa estaba parada con un baby doll y ricamente perfumada… fue ahí que mi amigo se cohibió y yo tome le iniciativa le dije que se acercara a mi esposa y se fue caminando hacia ella y se quedó parado sin hacer nada entonces le digo a mi esposa que lo disfrute y ella inmediatamente se fue a besarle la boca, mi amigo traía barba de candado y eso le encanto a ella (yo soy lampiño y gordo) ella comenzó a desabotonarle la camisa sin dejar de besarlo le quito la camisa y el quedo en camiseta interior sin mangas ella inmediatamente se agacho para retirarle la camiseta y acercó su cara acariciando con sus mejillas su abdomen el cual tenía marcado y con bello en pecho ella comenzó a olerlo por todo el pecho y cuello disfrutando de su olor a sudor a macho (no se había bañado como fue su primer requisito pero a mi esposa no le importo) lo disfruto al máximo por abdomen y espalda acariciándolo con su cara y oliéndolo centímetro a centímetro.

    Luego volvió a besarle en los labios y sin desprenderse de mi amigo comenzó a quitarle el cinto del pantalón, luego comenzó a bajárselo lentamente y haciendo el mismo procedimiento de acariciarlo con sus mejillas y oliéndolo y disfrutando de sus piernas velludas, repego su cara en el calzoncillo de mi amigo y bajo con su propia barbilla un poco el calzón para con su boca comenzar a chuparle su verga flácida (a mí siempre me pide que me lave el pene antes de que me la mame) y así estuvo un buen rato sin poder hacer que se le parara pero aun así lo disfrutaba lo jugaba en su boca y lo saboreaba con su lengua pero sin resultado entonces ella le dice… “no se te para porque aquí está mi esposo verdad”… él no dice nada y yo comento que no se preocupe que todo está bien que disfruten,

    Entonces ella con sus dos manos le bajo su calzón y mi amigo nos mostró que su verga era bastante grande, muy gruesa, mi esposa volteo a verme sorprendida y mi amigo también volteo a verme viendo que yo también tenía mi cara de sorprendido (en verdad yo pensé que la tenía solo un poco más grande que la mía de unos 15 cm. E igual de gruesa, pero no fácil le media como 20 cm. Y muy gruesa en toda su longitud con una cabeza grande que mi esposa primero se la comenzó a besar, palmo a palmo para después intentar metérsela en la boca, que lo pudo lograr dándole una mamada como nunca nadie más se la había dado a mi amigo en toda su vida (eso me lo dijo él después) ella así hincada se comenzó a quitar la parte de arriba del baby doll y solo se separa de la verga de mi amigo para tirar su prenda al suelo y volvió a mamar su enorme verga, era la primera vez que mi esposa estaba sintiendo una verga grande y no quería desprenderse, pero comenzó a quitarse la parte de debajo de su baby doll igual sin desprenderse de la verga y quedo totalmente desnuda.

    Se levante y le dice que quiere sentirla dentro se acuesta en nuestra cama y se abre de piernas para recibir a su macho él se sube y le da la primer estocada a la vagina casi virgen de mi esposa ella lanza un grito de placer al sentir por primera vez en su vida lo que es ser penetrada por una buena verga, sentir como sus labios vaginales van siendo penetrados por esa gruesa verga, sensación que nunca en todos los años de casada pudo sentir conmigo, sintió desfallecerse tal como sus amigas le habían contado y por fin supo después de 20 años lo que era tener un orgasmo, lo que era ser penetrada por una buena verga que la llenaba completamente no como mi verga que nunca la sentía en su vagina y que terminaba apenas entraba, ella quiso cambiar de posición y acostó a mi amigo y ella se subió arriba de él y se emocionó porque por fin podía montar un macho ya que yo al estar gordo ella no podía montarse y cuando se me subía quedaba muy en el aire, y con el embono a la perfección agarro su verga y le dijo “yo que sepa debería de estar más dura verdad, pero se me hace que no se te para tanto porque esta mi marido viéndonos” me miraron y ella se la metió completa hasta venirse varias veces, estuvieron cogiendo casi una hora lo que también sus amigas le habían contado y ahora se hizo realidad.

    Mi amigo y yo nos fuimos a su casa y ya afuera de la casa de él me dice que si todo estaba bien que a lo mejor ella se había sentido mal y le dije que no creía, y le dije deja le hablo para que veas que todo está bien le marque al celular de ella y le dije que estaba con mi amigo y que él estaba preocupado porque no sabía si se había sentido mal le dije te lo paso, ella no sabía que estaba en alta voz y él le dice que si todo bien y ella le dice “la verdad todo muy bien y muchas gracias porque ya sentí que era ser penetrada porque a mi esposo la verdad no lo siento y aparte que no dura, nada más se mete y termina… te puedo hacer una pregunta?” le dice ella a mi amigo pensando que estaban en privado y él le dice “Claro” y ella le pregunta: Me sentiste apretadita? A lo que el viéndome le contesta “la verdad si estás muy estrechita” y ella le contesta “Gracias y aunque no me lo hubieras dicho yo sé que si estaba bien cerradita porque sabes que… cuando me fui al baño vi que me salió sangre, o sea que ahora si de verdad tú me desvirgaste, muchas gracias” y corto.

  • Mi sobrino viene a la boda y a mi casa

    Mi sobrino viene a la boda y a mi casa

    Hola lectores. Cómo ya he contado en mis relatos mi mejor amante ha sido, es y será mi sobrino preferido Ser…

    Pues nada, por circunstancias de la vida, él se fue a vivir fuera, con una zorra adinerada mucho mayor que él que se encaprichó con mi sobrinito.

    Aparte para alejarse un poco de mí porque ya nos habían medio pillado, tanto la familia como los vecinos del pueblo.

    Ser llevaba más de cinco años viviendo lejos, había venido varias veces de visita rápida, pero siempre acompañado por la zorrita.

    Aún y así nuestra complicidad en las miradas lo decía todo, al saludarme siempre me arrimada con su mano contra mis tetazas hasta apretarlas contra su pecho. Igual que hacía siempre, desde que era casi un niño, hasta día de hoy que tiene 44 años.

    Cómo me ha puesto siempre esa manera que tiene de arrimarme contra él y antes de darme el segundo beso notar el bulto de su polla contra mí… Uuff!! Que cabronazo!

    Después del día que follé con él la primera vez y me hizo sentirme mujer mi joven sobrino, hasta hoy ningún hombre era comparable con Ser. Mi sobrino sacó a la perra que había dentro de mí pero desde que tuvimos que dejarlo porque casi nos pillan, cosa que era normal porque la atracción sexual mutua era inaguantable, hasta hoy día, ningún hombre me ha hecho sentir lo mismo que con él. Quizás nuestra complicidad y confianza era lo que tanto me hacía sentir.

    Cuando se he follé con más hombres

    Al cabo del tiempo comencé a descuidarme, aparte que ya con 67 años me veo vieja y arrugada con tetas enormes caídas y culo flácido. No me siento nada deseable para los hombres, excepto para uno, el hombretón de mi sobrino que, siendo todavía un jovenzuelo, más me hizo gozar del sexo. Su primera paja me la dedicó a mí, a su tía Klary. Cosas de la vida que ahora soy yo la que dedica sus pensamientos a los recuerdos de esas interminables O de sexo que teníamos no hace mucho tiempo.

    La cosa es que otro sobrino mío se casaba y lógicamente había invitado a las respectivas familias y yo había recibido mi correspondiente invitación, aunque no había contestado, no pensaba ir al evento pero sí pensaba darles mi regalo a la pareja, por lo que aunque no fuera mis desavenencias con mi familia, entre ellas mi hermana, la madre de Ser, que me habían tachado de putón verbenero por el barrio por saberse que cada día me llevaba a uno a casa para follármelo, sobretodo jóvenes con ganas de follarse a una zorra madura como yo.

    Pues nada como tener a un sobrino como Sergio, mi sobrino, que siempre tiene ganas de follarme y yo a él.

    Mi sobrino me llamó.

    -Hola tía. Qué tal? Voy a la boda del primo y por suerte me han preguntado si no me importaría quedarme en tu casa esos días.

    Por supuesto que mi respuesta ha sido rotunda.

    -Nooo!! No me importa quedarme con mi tía Mary. De hecho me encantará quedarme contigo si tú quieres.

    -Claro que sí mi niño, ya sabes que mi casa es tu casa.

    -Yaaa tía pero ya sabes que últimamente estamos alejados por el que dirán ellos sobre todo.

    -Yaaa. Ya lo sé mi niño por eso no pensaba ir a la boda.

    -Mañana estoy en tu casa y vamos a ir a la boda tía… ya verás como que bien lo pasamos.

    -Jijiji!! Mañana por la noche estás aquí ya?

    -Si tía paso la noche contigo y te voy a… uuummm

    -Jijijiji!! Estoy deseando verte sobrino…

    Llegó el día siguiente y mi madre vino a buscarme al aeropuerto y me llevó a casa de mi tía.

    Mi hermana entró en casa, porque tiene llaves, con Ser ni sobrino.

    -Ya siento tener que molestarte Klary, pero no tengo sitio en casa para Ser.

    -Tranquila hermanita que yo me encargo de él estos días. No es molestia, al contrario.

    -Hola tía -dijo Ser acercándose a mi para darme dos besos

    Como siempre había hecho, me agarró por la cintura y me acercó hacia él hasta notar mis tetazas contra su pecho, en el segundo beso ya noté su entrepierna abultada contra mi cintura.

    Enseguida me puse a mil y me despedí de mi hermana que se tenía que ir.

    Yo ya había mojado mis bragas con el apretón de mi sobrino contra su polla que aún recordaba a su tía.

    Ser salió de la habitación y dirigiéndose al baño me dijo:

    -Tía! Me voy a dar una ducha que vengo sudado del viaje!

    -Claro mi niño. Dúchate y luego cenamos.

    Entró en el cuarto de baño dejando la puerta entreabierta, no pude resistirme y empecé a mirar a mi sobrino.

    Se afeitó y se metió a la ducha dejándome ver su cuerpo desnudo, totalmente afeitado de cintura para arriba.

    Me puse cachonda y empecé a tocarme mi húmedo coño, según lo miraba más me apetecía follármelo como hacía años. Él también se tocaba la polla que se estaba endureciendo y oí como dijo:

    -Buuff!! En casa de mi tía otra vez. Ummm! -Entonces echó mano al cesto de la ropa sucia y sacó un sujetador mío. Empezó a pajearse mientras yo me masturbaba mirándolo.

    Su enorme polla se puso durísima mientras el chupaba mi sujetador y gritó:

    -Si tía siii!! Uuff!!

    Me corrí viéndole mientras él también se corrió pensado en mí…

    Salió del baño y vino a la cocina vestido con un pantalón de pijama corto y sin nada arriba, luciendo un pecho marcado y depilado.

    Nada más entrar en la cocina no pude quitar la vista de su cuerpo, él al darse cuenta de mis miradas me dijo:

    -Deja algo para luego tía! Jajaja!

    -Jijiji!! Que quieres cenar Sergio?

    Me miró de arriba abajo y desnudándome con su mirada me dijo:

    -Haz algo rápido tía una tortilla o algo así.

    Me apresuré en hacer la tortilla y fui a llevársela a la sala. Él estaba mirando la tele hasta que me oyó llegar. Entonces clavó su vista en mi cuerpo y mirándome de arriba abajo me preguntó:

    -Tú no comes nada tía?

    -Nooo. No tengo hambre dije con voz nerviosa y entrecortada.

    -Que te pasa tía? Estas nerviosa?

    -Sii un poco si. Ya sabes… con lo que hicimos hace años..

    -Ahora ya soy una viejita de 67 años y tú tienes pareja.

    -Ni eres vieja ni yo tengo nada que respetar -me dijo mientras comía la tortilla.

    Me fui a la cocina a recoger un poco y cuando estaba fregando lo poco que había en la fregadera, de repente se acercó por detrás apoyando su cuerpo contra el mío dejó el plato en la fregadera.

    Entonces me susurró al oído:

    -Tiiiaaa!! Mañana vamos de bodorrio juntos…

    -Yo no pienso ir -le contesté

    -No vas a ir? Me pregunto mientras restregó su polla contra mí culo.

    Tú vas a venir conmigo tía, yo tengo que ir, me encantaría que vinieras conmigo.

    -Ya pero… como no estoy bien vista en la familia.

    -Tu vienes conmigo tía!! Bien vista? Por qué? Porque se imaginaron que habías follado conmigo?

    -Si, entre otras cosas que se oyeron de mí.

    Entonces restregó su pollaza dura contra mí culo y restregándose contra mí me dijo:

    -Que hablen con razón al menos no? Mañana vendrás conmigo tía.

    -Uuff!! Joder Ser. Cómo me estás poniendo… buuff!

    -Cómo siempre no tía? Tú me sigues poniendo así de bruto. Por qué no me follas tía?

    Esas palabras me volvieron loca, hacía tiempo que no me sentía deseada. Entonces me di la vuelta y le pregunté:

    -Todavía te pone la vieja de tu tía?

    Cogió mi mano y la bajó hasta su entrepierna abultada por encima del pequeño pantalón de pijama, entonces se bajó el pantaloncito y me mostró su enorme polla de casi 20 centímetros, gorda y dura como siempre.

    Entonces me preguntó:

    -A ti que te parece tía? Yo creo que sí me pones. Y mucho! Nunca me he olvidado de ti!

    Empecé a acariciarla con entusiasmo mientras mi sobrino disfrutaba de mis caricias. Él sobaba mi cuerpo y enseguida me quitó la bata y el sujetador dejándome en braguitas

    Su enorme polla estaba durísima y apetecible, tanto que mi calentura era máxima. Besé su pecho, su ombligo y me puse de rodillas delante de ese pollón duro como yo recordaba. Le miré a los ojos con cara de zorra y la empecé a lamer con gusto, lamí su capullo y sus huevos con deseo durante un rato y seguido me la metí en la boca. Me la tragué hasta la mitad y empecé a comérsela con ansias.

    Él agarró mi cabeza y la empujaba contra él cada vez más fuerte, creo que llegaba a engullirla casi entera mientras él seguía acompañando ni cabeza con sus manos cada vez más fuerte y más rápido.

    -Si tiia siii!! Uuff!!

    Noté vibrar esa polla que predecía su inminente corrida, Ser soltó mi cabeza y yo seguí engullendo esa polla hasta que sentí que se se corría y sacando unos segundos su polla de mi boca grite:

    -Córrete en mi boca sobrinito. Córrete en la boca de tu tía!!

    -Siii!! Si tía siii Uuff!! Tomaaa!!

    -Mummm! Siii! Aag!!

    Me tragué toda su lechaza. Vaya corrida; me salpicó la cara y me llenó la boca de su lechaza!! Uuff! Que cabrón!

    -Joder tía Klary!! Qué bueno… sigues igual de cachonda…

    Me decía mientras me daba con su polla en mi cara…

    -Sólo contigo mi niño, ya ni me siento deseada.

    -Como dices?? Que no te sientes quede?? Jajaja! Ahora veraas…

    -Ahora veré? Ahora que??

    -Ahora te toca a ti tía. Ya sabes que tu sobrino siempre ha sido muy agradecido y me encanta aprovechar cada minuto que esté aquí contigo.

    Yo estaba todavía de rodillas cuando sus manos me cogieron por debajo de mis axilas y me levantaron. Su boca se lanzó a por mí boca y su lengua se introdujo dentro de mi boca que aún tenía parte de su corrida. Comió con ansia mi boca mientras sus manos agarraron mí culo y me levantó del suelo, mis piernas rodearon su cuerpo y el empezó a andar sin dejar de besarme y chupar mi cuello.

    Me llevó en aupas hasta mi habitación y me lanzó a la cama mirando mi cuerpo con deseo me dijo:

    -Tía! Te voy a comer entera

    Tumbándose encima de mí me beso, entrelazamos nuestras lenguas y seguido empezó a lamer mi cuello viejo y arrugado con deseo. Bajó a mis enormes tetas para lamerlas, comerlas y jugar con ellas mucho tiempo. Siempre le han encantado mis enormes tetas, incluso ahora que están viejas y caídas…

    Su boca fue bajando por mí cuerpo hasta mi ombligo y mi cintura. Yo gemía suavemente del gusto que me estaba dando. Comía mi viejo cuerpo con deseo y mucha maestría…

    Empezó a lamer mis muslos hasta llegar a mi chochete, jugó alrededor de él poniéndome a mil hasta que noté su lengua deslizarse desde mi agujero del culo hasta mi clítoris.

    Un gemido de placer salió de mí, entonces volvió a deslizar otra vez su caliente y húmeda lengua

    -Uuummm!! Siii!! Jooo… siguee…

    -Si tía siii… buuff! Que ricoo! Me encanta…

    -Uuff!! Sigue Sergio sigue. Uumm!!

    Enseguida me corrí en su boca que recibió mis jugos con gusto y siguió lamiendo con más ganas y más rápido hasta volver a conseguir que mi viejo coño se volviera a correr y siguió hasta que por tercera vez una enorme corrida empapó su boca mientras yo gemía y agarraba su cabeza con fuerza contra mí coño.

    -Si cabrón sii!! Buuff!! Siii!! joder!! No me acordaba ya de. Uuff!!

    -Calla tía Klary!! Sigues igual de puta como siempre te he conocido… Serás zorra!! Ahora verás!!!

    -Que veré qué… uumm.!! Que gustazo cabronazo!!!

    Ahora te voy a follar tía!!

    -Dámela en la boca antes si quieres.

    -Noo! Te he dicho que te voy a follar tía!!

    Entonces se puso de rodillas en la cama, agarró mis piernas poniéndolas encima de sus hombros y se fue tumbando encima de mi mientras su polla se clavaba en mi coño. Esa polla estaba durísima y muy gorda. Entraba en mi poco a poco llenando mi vagina por completo…

    -Uuff!! Que gustazo!

    -Siii!! Fóllame mi niño!!! Fóllame!!

    -Si tía siii!! Eso voy a hacer!!

    Empezó a embestirme fuerte y profundo pero lento, poco a poco fue subiendo el ritmo de sus embestidas.

    Yo notaba su enorme polla dura entrar y salir, al principio era una mezcla de dolor y placer pero al poco sólo sentía un gustazo enorme y ganás de que siguiera follándome.

    -Si Ser si!! Fóllate a tu tía siii!

    -Si tía siii!! Tomaaa!! Toma!!

    No sé cuántas veces me corrí entre gritos de placer mientras él me embestía cada vez más duro hasta que entre rugidos suyos y alaridos míos de placer se corrió dentro de mi…

    -Uufff! Tomaaa!! Zorra ¡! Sii!! Toma tía!!! Aaaggg!! Tomaaa!!

    -Uuumm!! Sii mi niño sii!! Uuummm!!! Jooo! Que gustazo mi niño… uuuff!!

    Su leche caliente se mezcló con mi orgasmo entre gritos y alaridos de placer…

    Eso es ser una buena anfitriona, vaya recibimiento le hice y me dio nada más llegar.

    Si queréis os cuento cómo fue el finde de bodorrio, yo no pensaba ir, pero mi sobrino me convenció y fuimos los dos muy traviesos.

    Un saludo.

  • Historia de Lu: El amor y los amantes

    Historia de Lu: El amor y los amantes

    Lu empezaba a sentir cómo el licenciado Roman empujaba su miembro con un mayor ímpetu, la cual era clara de señal de que estaba por venirse.  Lu sabía perfectamente que a él le encantaba correrse dentro de ella, pues en varias ocasiones le había confesado que, a pesar de siempre usar condón, disfrutaba con la idea de poder dejar preñada a una hembra como ella. Obviamente eso nunca iba a pasar, pues además del preservativo se valía de las píldoras para evitar una sorpresa como esa. Sin embargo, una parte de su trabajo era mantener la fantasía de sus clientes, de ese modo que preparo uno de sus trucos que le ayudarían a dejar completamente seco al licenciado. Apretando los músculos de su pelvis para aprisionar ligeramente su miembro este empezó a soltar toda la leche que tenía en su interior, haciendo que el licenciado soltara un gemido intenso. Lu también experimento un orgasmo, que la dejó paralizada por unos instantes, los cuales fueron aprovechados para plantar un apasionado beso en suaves y los rojos labios de la cortesana.

    Gema y era la sensual esposa del licenciado. Una chica coqueta, apenas cinco años más joven que ella y al menos unos diez que su esposo. Lu y Gema se conocieron casi a la semana que ella y el licenciado se comprometieron; y aunque al principio no le daba una buenas espina, pues en su experiencia los tríos esposas, novias o cualquier tipo pareja sentimental, rara vez terminaban bien para la pareja en cuestión, pocas veces se negaba a la petición de un buen cliente como el Licenciado. Para su suerte la química entre ellas fue tal que muy pronto se vio contando los días para volver a tener una sesión en su compañía. Y es que Lu tampoco pudo resistirse ante una bomba de erotismo como esa muchacha. Y no solo era por el cuerpo de infarto que poseía, sino que también por la pasión y la sensualidad digna de Venus o de Freya, las cuales no se molestaba en ocultar cuándo los tres se encontraban a solas en la habitación.

    — ¿Aun no has terminado, verdad corazón? —pregunto Gema—, que todavía nos falta venirnos las dos juntas.

    — Es que la verga de tu marido está bien rica —dijo Lu con una amplia sonrisa—, pero no te preocupes que aún tengo mucha pila.

    — ¿Qué me dices tú, bebé? —le pregunto a su esposo quien en esos momentos estaba recostado al pie de la cama.

    — Sigan ahora ustedes, corazón —respondió todavía jadeando de placer— y yo en un momento las alcanzo.

    Sólo bastaron esas palabras para que Gema volviera a abalanzarse sobre Lu. Ella le correspondió abrazándola con brazos y piernas, acariciando su espalda mientras dejaba que sus lenguas danzaran como un par de serpientes entrelazadas. Ambas rodaron sobre la cama King Size y una vez encima, Lu se separó de sus labios para besar su cuello mientras su mano izquierda se aventuraba hacia su entrepierna. Habría querido meter sus dedos dentro, pero las uñas que llevaba en ese momento se impedían, así lo que solo se limitó a masajear la vulva de Gema, poniendo especial cuidado en su labios menores y en clítoris, el cual apretó despacio provocando un espasmo el acompañado de un largo y delicioso gemido. Lu continuó bajando hasta que sus labios se encontraron sus pechos, que sin ser exuberantes eran altamente sensibles. Mordió y chupo sus pezones, causando que la joven se retorcida de placer hasta llegar a un orgasmo que la hizo arquearse como una poseída.

    — ¿Qué es lo que le haces, Lu? —Preguntó el licenciado—, por mas que se las chupo, conmigo nunca se retuerce de ese modo.

    — Te juro que no eres tú, bebé —respondió Gema con dificultad— es que ella tiene un no sé qué, que me pone así.

    — Yo le llamo conexión femenina —respondió Lu mientras acariciaba con el dedo las oscuras aureolas de Gema— ya que amabas somos bien fogosas, conectamos de un modo particular.

    — Pues sea como sea, me encanta que las dos sean tan calientes, porque solo ustedes pueden ponerme de esta manera —contesto el licenciado, el cual volvía a estar tan firme y listo para continuar.

    — Métemela por detrás, corazón —dijo Gema, poniéndose en cuatro y levantando el trasero —, necesito agradecerle a Lu la rica chupada que le dio a mis tetas.

    Gema le guiño el ojo y mientras su esposo se colocaba tras de ella, Lu abrió sus piernas mostrándole su coño empapado de néctar y listo para ser complacido.

    Como no estaba permitido en el lobby del hotel, Benjamín tuvo que salir al estacionamiento para poder fumar un poco. Su novia Esther le había regalado cigarrillo electrónico y aunque no se comparaba en sabor con unos Camel o unos Malboro, no se le ocurría ni en sueños desairarla, así que decidió comprarse varios cartuchos recargables, de distintos sabores para mantener su controlada su necesidad de nicotina.

    Al llegar al estacionamiento, Benjamin vio cómo una mujer enfundada en una gabardina color marrón se bajaba de su coche, llevando consigo una enorme maleta de gimnasio. Se hizo a un lado para dejarla pasar regalándole a su vez una sonrisa coqueta, muy parecida a las que solía usar con cuando él y Ester se reconciliaban luego de una pelea.

    Mientras inhalaba el suave vapor del dispositivo, vio desfilar al menos una decena de damas, algunas igual de bellas y exuberantes que su jefa, algunas con un aspecto mas sobrio aunque igualmente provocador, como su novia o la señora Gema. Un par de ellas incluso se le acercaron preguntándole si esperaba a alguien, pero el de inmediato les respondía que se encontraba trabajando.

    — Que lastima —le dijo una de ellas— Igual si te desocupas, estaré en el cuarto 307.

    Benjamin agradeció la invitación y con un disimulado “quizás” dejo que la mujer siguiera su camino. Saco entonces su teléfono y rápidamente empezó a escribir un mensaje que tenía pendiente.

    Ya casi estoy por terminar, chivita.

    La Lic. está atendiendo a unos clientes pero en cuanto termine la llevo a su casa y me regreso.

    ¿Quieres que lleve algo para cenar?

    Luego de pulsar enviar se fijó en la hora. Las tres horas que habían apartado los señores. Así que era el momento de marcarle a su jefa.

    Ella le contesto de inmediato aunque su respiración continuaba entrecortada.

    — ¿Qué pasa, Benny? —pregunto jadeante.

    — Esta por acabarse el tiempo jefa, ¿le falta todavía mucho?

    Su jefa tapo el micrófono pero incluso así logro escuchar todavía sus inconfundibles gemidos. Tardo todavía un par de minutos mas antes responder nuevamente.

    — Espérame en el coche, en seguida bajo.

    — La espero, entonces.

    — Eres un amor…—dijo ella y en seguida colgó. El muchacho sonrió sin saber para quién habían sido esas palabras.

    De nuevo junto al coche saco una vez mas el teléfono y vio en la parte superior que tenía una nueva notificación de mensaje:

    No hace falta, corazón.

    Salí temprano del trabajo y pase con mi tía Jimena a para almorzar, si quieres puedes acompañarnos.

    Benjamin, al imaginar el suplicio que sería pasar el rato con su híper conservadora tía de su novia, escribió inmediatamente:

    Yo creo que mejor no.

    Iré mejor a comprar comida para los gatos.

    ¿Quieres que pase a recogerte?

    Esther le respondió:

    Por favor, pero no tardes mucho…

    Tu chivita tiene muchas ganas ser ordeñada.

    Luego de eso apareció una fotografía en la que se podían ver un hermoso par de tetas de color chocolate, atrapadas en brasier semi transparente de color morado, el cual apenas lograba cubrir sus pezones erectos y las oscuras aureolas. Benjamin puso la mirada en blanco y su corazón comenzó palpitar llevando la sangre directamente desde su cabeza hasta su miembro. Al final aparecieron tres caritas sonrientes guiñándole el ojo y una última de un mono cubriéndose el rostro. Ester podía ser una mujer fogosa, pero aún mantenía cierta vergüenza al hacer cosas como esas y eso hacía que él se pusiera aún más caliente. Aunque no era el único a quien parecía poner de esa manera.

    — Vaya, vaya. No creí que fueras tan suertudo—dijo voz detrás de su hombro.

    Benny se puso tan nervioso que casi se le resbalo el teléfono de las manos, afortunadamente logro atraparlo antes de que llegara al suelo.

    — Jefa, no me espante.

    — Ni siquiera escuchaste mis tacones cuando llegaba —dijo Lu mientras dejaba que su chofer abriera la puerta del carro— ¿Por qué no me dijiste que tenías novia? ¿Qué ya no me tienes confianza?

    — Por supuesto sí —le dijo Benny, acomodándose en su asiento—. Es que pasa es que apenas llevamos poco tiempo y nos falta de conocernos.

    — Pues a mí me parece que ya se conocen bastante bien.

    Benny no dijo nada, pero Lu entendió el porqué de su silencio.

    — No te preocupes, cariño —dijo ella— Sabes que jamás he sido celosa. Al contrario, desde que te conozco siempre he tenido el deseo de verte sentar cabeza y con una buena mujer, aunque siempre y cuando esta tenga mente abierta.

    — Le aseguro que ella lo es —contestó Benny pasándole el celular.

    En verdad se trataba de una chava preciosa, con una piel morena suave y brillante; cabello ondulado que le caía mas allá los hombros, unos boca pequeña pero de labios gruesos pintados de un rosa los cuales entonaban perfectamente con su piel. Tenía la caderas anchas, pero que apenas y se comparaban con sus pechos, los cuales sí debía darles una comparación con base en sus fotos, eran similares a dos mangos petacones completamente maduros. Lu se relamió los labios solo de verlos y empezó a sentir como su entrepierna empezaba a lubricarse nuevamente.

    — Es todavía es un poco tímida, pero sabe muy bien lo que quiere y lo que le gusta.

    — Entonces, confió que sepas darle lo que ella necesita —sentencio Lu—, porque de lo contrario, tendría que despedirte para luego ir a buscarla para consolarla inmediatamente.

    — Créame que de eso no tengo la menor duda, jefa —le dijo el joven ya por fin mas relajado.

    No tardaron mucho en llegar a casa de Lu, aunque antes tuvieron que pasar un al supermercado para poder reabastecer la alacena y el refrigerador.

    — ¿Quiere que meta todo en el refri, jefa?

    — No puedes dejarlo sobre la mesa, yo las acomodare mas al rato —le respondió— Pero todavía no te vayas, por favor.

    Benny coloco las bolsas del súper sobre la mesa y fue en ese instante que Lu aprovecho para acercarse y abrazarlo. El joven giro un poco su cabeza; instante que aprovecho para besarle apasionadamente. En ese momento su boca tenía sabor a manzana con canela, lo cual era un cambio agradable, pues antes sabio a tabaco y a alquitrán, lo cual nunca fue de su agrado. Benny mordió sus labios suavemente, mientras que ella con sus manos se acercó al broche de su pantalón y con una habilidad inaudita lo desabrocho, dejando al descubierto la verga de su asistente. Él dio la vuelta, dándole a Lu la oportunidad de agacharse y estar justo en frente de aquel miembro en erección.

    — Ay corazón, ¿hace mucho tiempo que no te veía? —pregunto mientras le besaba el glande y lo lamia como si de una paleta Tootsi Pop se tratara.

    — Dos años —gimió Benny, acariciando el cabello de su jefa.

    — Pues si se nota, porqué se ve un poco mas larga y gruesa de lo que me acordaba. Aunque el sabor para nada ha cambiado.

    Fue entonces cuando se la llevo a la boca completamente, aprisionándole con sus labios mientras que con su legua le acariciaba el tronco y el frenillo. Lu había probado muchas vergas en los cinco años que llevaba el negocio pero la de Benjamin siempre había sido una de sus favoritas, porque tenía el tamaño para tragársela completa sin perder sin llegar a molestarle la garganta, además de que con los trucos adecuado podía mantenerla dura por bastante tiempo en su boca o de hacerlo venirse como una manguera para disfrutar de toda la leche que tenía en sus testículos. Pero en este caso a lo que ella apostaba era a lo primero, por lo que cuando sintió que la verga estaba suficientemente dura se separó de ella y con toda delicadeza con los bóxers del muchacho.

    — Creo que con eso es suficiente —le dijo a su confundido asistente—. No me veas así, esto es un favor a tu novia, porque quiero que te la cojas con todo lo que tienes.

    — Sabe, no hacía falta que hiciera eso.

    — Sí, lo sé —dijo con una sonrisa de oreja a oreja— pero no me digas que eso no me gusto.

    Benny trato de decir algo, pero en lugar de ello, solo se limitó a besar los rosados labios de su jefa.

    — Ya apúrate, que te están esperando —dijo Lu.

    El joven salió corriendo y en cuanto escucho el sonido de la puerta currándose, Lu se fue a su alcoba, llevando consigo un pepino que había sacado de las bolsas del supermercado. Se desnudó por completo y con un poco de música de jazz comenzó a masturbarse con aquel vegetal, recordando la última vez que ella y Benjamin compartieron juntos aquella cama, pero también comiéndose en su imaginación, ese par de hermosos y oscuros pechos que ten cachonda la habían puesto.

    Se quedó dormida al noveno orgasmo y no se despertó hasta que el reloj de su teléfono marcaba las once y media. Había muchos mensajes entre el de ellos varios de un número desconocido. Se trataba de varias fotografías tomadas desde varios ángulos, pero claramente mostraban a dos personas teniendo relaciones en distintas posiciones.

    La última de ellas estaba más clara y aunque no se vía el rostro de ninguno de los participante se notaba que la habían pasado muy bien pues uno de ellos se veía profundamente dormido mientras que la otra estaba junto a él mostrando unos par de enormes pechos bañados completamente con esperma. Y justo debajo de la imagen había un texto.

    Mil gracias por el regalo Licenciada.

    Ojalá pronto nos conozcamos para y pueda ensañarme como ponerlo así todas las noches.

    El texto estaba acompaño de tres emoticones con forma de monos, cubriéndose, la boca los ojos y las orejas.

  • Encuentro de escritores

    Encuentro de escritores

    Una escritora y un escritor de relatos eróticos se reúnen por primera vez en persona.

    Entonces toqué su timbre. Después de pensar 15 veces cuales serían las palabras que diría en aquel ansiado momento, me armé de valor y esperé a que abriera.

    Llevábamos unos cuantos meses intercambiando relatos, ideas y experiencias sexuales. La verdad es que ella me conocía de una manera más íntima que mi propia esposa, sin embargo, había un detalle, nunca habíamos estado frente a frente. Mi atracción hace tiempo que dejó de ser secreta, ya que había optado por revelarla en un afán de desentrañar mi deseo a través de la escritura. Se volvía tanto más excitante tener la certeza de que ella supiera que era mi musa y que cada pulsión erótica que lograba transmitir estaba motivada por el deseo de sentirla.

    El costo de este placer estaba en la enajenación de la carne, lo que me provocaba una gran ansiedad. ¿Cómo sería vernos? ¿Será bueno para este espiral creativo, el tocarnos, aunque sea para saludarnos? El temor a la desilusión estaba muy latente, considerando que en todos mis relatos terminábamos teniendo un sexo descarnado. Veía en ella una fuente inagotable donde podía refrescar mi lívido y lo mejor de todo, ella parecía disfrutarlo. El asunto está en que parte de este equilibrio se asentaba en lo inalcanzables que parecían ser estas fantasías.

    Y bueno, estaba frente a su puerta, por primera vez, preso de mi ímpetu y porfía.

    El acuerdo implícito que teníamos era el de abrir la mente y aceptarnos, con toda la carga de erotismo primitivo que nos hace seres humanos. Nunca han existido premisas que nos hagan pensar en lo correcto o incorrecto, si no que hemos dado rienda suelta a nuestra imaginación, como quien se acuesta en un prado a ver las nubes que, por fuerza de la naturaleza, adoptan las más llamativas formas. Todo valía, pero claro, separados por una pantalla… ¿Qué pasaría ahora?

    Finalmente sonó el picaporte y luego se abrió la puerta, ahí estaba. Lo primero que noté fue su estatura, no era alta ni baja, tal como la imaginaba. Una cierta frialdad (la misma con la que daba inicio a nuestras sesiones) estaba impostada en su cara, pero tiendo a creer que eran sus propios nervios ante esta situación fuera de lo común. Nos saludamos civilizadamente, me invitó a pasar y me dijo que ya estaba en el fuego la cafetera.

    La excusa de este encuentro era compartir un café para intercambiar producciones literarias, pero era obvio que al menos existía la curiosidad recíproca de saber qué pasaría si nos veíamos. En otro contexto, lo lógico hubiese sido largarse a fornicar y satisfacer ese deseo que habitaba en masturbaciones escondidas tras las cartas que nos enviábamos, pero estaba claro que la cosa no era tan simple. Los dos amábamos esta tensión y sabíamos el valor de no romperla así como así.

    Entonces, cual japoneses en su ceremonia del té, seguimos con la performance y nos sentamos a conversar cosas sin mayor importancia y definitivamente muy lejanas de lo que realmente nos motivaba. Esto se sostuvo unos diez a quince minutos, minutos eternos y llenos de dudas. La simple idea de que no aflorara nuestra química me llenaba de angustia, pero mantuve la calma pensando en que quizás eso también podía ser bueno, mal que mal estoy casado.

    Fue en eso cuando una pregunta capciosa la hizo sonreír, sus ojos se almendraron coquetamente y sus dientes que siempre me han gustado se dejaron ver, ahí estaba. No recuerdo el hilo de la conversación, pero obviamente desembocó en nuestro tema favorito, nosotros. Una confesión tras otra, acerca de lo que “en verdad” estábamos pensando en cada momento, como quién ve una película por segunda vez, pero conociendo el final.

    Quizás lo que más me gusta de ella es que podemos tener esas conversaciones que se tienen después del sexo, totalmente expuestos, pero sin tirar. Tal vez por eso necesito escribirla, transpirada y gimiendo, como si sin esa pieza lo otro resultara incompleto.

    Lo cierto es que cada vez que entramos en esta atmósfera, las pulsaciones de mi pecho solo son superadas por las de mi pene, y el deseo de escribir solo se interrumpe por el de masturbarme tras cortar. La había follado en todas las posiciones imaginables, pero ahora estaba frente a mí, sin posibilidad de escribir.

    Le leí un relato corto que había escrito para romper el hielo, ya las sonrisas se sucedían una tras otra. Lo estábamos pasando muy bien, excitadísimos, pero muy concentrados en nuestra dinámica. Luego ella se animó a compartirme un escrito de su creación, de una sensibilidad muy suave y a la vez con detalles que terminaron por levantarme una tremenda erección, la que no hice nada por disimular. Estaba pasando lo que tenía que pasar y se daba de manera muy natural y entretenida.

    Así fuimos intercambiando al punto en que entre más sonrisas fuimos perdiendo el pudor y así nuestras manos empezaron a recorrer nuestros propios cuerpos cada vez más libremente. No nos tocábamos entre nosotros, pero sí que nos habíamos penetrado, en una sintonía y confianza mucho mayor que varias cachas que alguna vez me he pegado.

    No fue difícil aceptar lo que pasaba, por lo que me abrí el pantalón, a esta altura ya no nos quedaban muchos relatos ni trabajos que recitar, pero si seguíamos conversando con una naturalidad sorprendente. Ella hizo lo propio y comenzó a subir su falda, mostrando sus piernas y deslizando sus manos por su cuerpo. Nos tendimos cada uno, frente a frente, de a poco y sin jamás dejar de mirarnos nos empezamos a masturbar.

    Era un acto de entrega total, de compartir ese ángulo que los dos asumíamos del otro, pero que esperablemente no estaba a la vista. Ganas de abalanzarme sobre ella y penetrarla no me faltaban, pero realmente esto era oro, era como estar cara a cara con una diosa del erotismo, una imagen inspiradora que atesoraría el resto de mi vida.

    Su respiración se comenzó a agitar y con sus manos alternaba entre la estimulación de su clítoris y agarrarse las tetas que se iban arrancando de su blusa. Por mi parte, me saqué la polera y me arrodillé, dejando caer mis pantalones. Ella me dio la espalda, apoyando su pecho contra la alfombra, levantó el culo, entregándome el primer plano de su concha agitada por sus dedos que ya se movían rápidamente. Podía ver los jugos que emanaban y que pedían mi verga con desesperación, la verdad se volvió muy difícil no metérselo ni tampoco recorrer mi lengua por esta delicia que tenía frente a mí.

    Seguimos así unos minutos, nos volvimos a tumbar, queríamos mirarnos las caras al momento de terminar. Y así fue como vi sus dientes morder tu labio inferior, mientras yo fruncía el ceño y con la boca medio abierta empecé a liberar unos “aah… aah…” y tú con tus “aaaay…” nos empezamos a ir. Algunas gotas de semen te alcanzaron, mientras tu humedad bajó por tus nalgas, ya estábamos.

    Fue imposible no abrazarte, casi siempre abrazo tras el sexo, para empezar a conversar, pero en nuestro caso ya estaba todo dicho. Nos miramos, nos reímos y nos pusimos la ropa. Fijamos fecha para nuestra próxima reunión y nos despedimos con la seguridad de tener bastante material que masticar.

  • La inesperada invitada. Un relato de mitología erótica

    La inesperada invitada. Un relato de mitología erótica

    La adaptación erótica de una de las historias de los mitos clásicos de la mitología griega.

    La fiesta es grande y las personas se están divirtiendo, comían y bebían en cantidades, brindaban en honor a los novios, pero la celebración iba más allá de festejar el amor de un hombre y una mujer porque esos pequeños anillos de oro forjaban una alianza que evitaría el choque de mucho hierro. La unión de los jóvenes herederos es el contrato de paz entre las dos naciones, un acuerdo que acaba con la tensión constante y la sobra amenazante que caía sobre los ciudadanos, trayendo nuevas oportunidades de colaboración y comercio. Por esa razón es que toda la aristocracia está hoy aquí presente, la dicha se siente en el aire, la alegría inunda los salones, ríos de vino y bandejas de comida son repartidos por los sirvientes y la melodía de los instrumentos corona la cálida noche.

    En medio de la juerga una mujer que llama la atención de todos entra al salón, portadora de gran belleza camina con seguridad entre los invitados, viste un quitón negro que lleva de una forma muy provocativa, dejando caer un prominente escote que revela sus hermosos pechos, con el lado abierto atado con una cuerda sobre la cadera, flojo, de forma tal que se aprecia su cintura y deja escapar su pierna en cada paso, sostenido en sus hombro por delicados prendedores de plata al igual que los adornados que sostienen su cabello oscuro y ondulado, que cae voluptuoso por su espalda hasta alcanzar su cadera. Hombres y mujeres la recorren con la vista por igual, desde los brazaletes que adornan sus finos brazos, hasta los collares también plateados que cuelgan de su cuello largo y terso.

    Se acerca a una de las mesas con comida para coger la manzana más roja del lugar, le da una lenta mordida abrazándola con sus labios, pero aun así el jugo se escapa por la comisura de su boca y recorre su mejilla. Al mismo tiempo sus ojos del color del abismo, con la profundidad del cielo nocturno, se clavan directamente en los del novio en una mirada penetrante que él puede sentir por el escalofrío que recorre su espalda, su corazón que da un salto y sus palmas que se empapan, lo que provoca que la copa de bronce se le escurra entre los dedos y caiga al suelo derramando el último sorbo de vino. El sonido del metal vuelve a hacer marchar el tiempo que parecía ralentizado por la llegada de la inesperada invitada, los sirvientes inmediatamente limpian, los músicos continúan tocando y el festín retoma su alegría.

    Susurros saltan de oído en oído sobre la inesperada invitada, que se pasea por el lugar solitaria sin dar importancia a las docenas de ojos que la observan. Nobles de todas las estirpes se consultan curiosos sobre la identidad de la dama, al parecer nadie está relacionado o la ha visto nunca. Su presencia imponente intimida hasta a los más atrevidos mujeriegos que ven este tipo de eventos sociales como su campo de caza, ni las arpías más venenosas osan aproximarse con sus afilados comentarios para averiguar su procedencia. Los anfitriones se ponen intranquilos por la pérdida de atención sobre su descendencia empujan a los invitados a bailar, gritan hurras a los novios e incitan que el agasajo continúe. Poco después la extraña no está más en la mente de los visitantes y todos sigue su curso.

    _________________

    La noche avanza con alegría, la joven heredera conversa con otras damas sobre su rol en la política y la influencia de su opinión, su esposo aprovecha para tomar algo de aire en uno de los patios vacíos lejos de la música, algo mareado por el alcohol al que el muchacho no está acostumbrado. Apoyado sobre un cantero mira las estrellas refulgentes en el cielo despejado, sin mucha preocupación en su mente habituado a una vida de comodidad y sin necesidades. Su meditación es interrumpida por la dama de negro que se aproxima de frente, él no sabe bien de donde salió, pero aún se encuentra algo confundido, ella se detiene a un palmo de él y vuelve a asentar su poderosa mirada.

    ─Quería darle mis felicitaciones en persona mi señor. ─la melodía de su voz invade por completo al mozo.

    ─Gra… gra… gracias. ─titubea al responder consumido por los nervios. ─Le agradezco su… su presencia. Disculpe que no la reconozca… que no sepa… quiero decir, bienvenida ¿Desde dónde nos honra con su presencia?

    ─Bueno, siempre estuve presente en estos dos estados, sobre todo en sus relaciones. Por eso es que no podía faltar hoy y traerle mi obsequio.

    ─Ah, claro. Si. Tiene entonces parte en alguno de los acuerdos comerciales.

    ─Podría decirse que me gusta hacer negocios. Proveo cierto… servicio. ─la mujer se acerca mucho y toca al joven desde el pecho al hombro.

    ─Tú quie… ¿Quién eres? ─él tartamudea sin control mientras los nervios se apoderan de sus rodillas.

    ─Digamos que soy una hija de la noche. ─la dama le murmura al oído dejándolo sentir su aliento.─ Y vine a darle un regalo.

    La mujer se separa apenas para desprender su ropaje con un sutil movimiento, las telas se precipitan al suelo y ella completamente expuesta muestra su seductora figura al joven, quien poco acostumbrado a mujeres de tal belleza se paraliza sin poder reaccionar. Ella aprovecha que no puede resistirse para apoyar su cuerpo sobre él, aprieta sus senos contra el pecho, recorre su cuello con la lengua hasta morder el lóbulo de su oreja izquierda, finalmente cuela su muslo entre las piernas de él para confirmar lo que esperaba, una involuntaria erección jovial, firme y poderosa lista para la acción.

    Empuja al jovenzuelo hacia una de las bancas de piedra, le arranca la ropa en el mismo movimiento para igualar la situación. El chico cae sentado, ella de inmediato se posiciona sobre la banca, con una rodilla a cada lado de él coge su pene y lo coloca en su vulva, dejando luego caer su peso para llevarlo a su interior. Ya sin voluntad el muchacho no opone más resistencia, disfruta como es montado por la sensual mujer con la que jamás podría ni haber soñado, apenas puede tomarla de la cadera para acompañar su movimiento cuando no puede resistir más y está listo para venirse. Ella se arquea sobre él para llevarlo al éxtasis y en ese momento despliega unas inmensas alas de plumas negras como el carbón que reflejan la luz de la luna. El heredero libera su simiente obnubilado por lo que está viendo, hipnotizado por la imagen sobrenatural que se yergue sobre si.

    En un parpadeo las alas ya no están, mientras sus piernas siguen temblando con los últimos resabios del breve acto, la mujer se incorpora con el fluido corriendo por la cara interna de sus muslos y al observar a su alrededor nota las miradas horrorizadas de los testigos, todos los invitados observan el acto de traición, la infidelidad pecaminosa e indudable a instantes de su compromiso, su prometida con lágrimas cayendo por sus mejillas y sus labios tiritando de la angustia, su madre negando con la cabeza muestra su desilusión, su suegro con la furia personificada toma a su hija del brazo y la arrastra fuera del lugar, su padre persigue al otro regente con explicaciones que sabe son inútiles y las consecuencias inevitables.

    El joven se para de un salto y corre tratando de justificarse, sucio con las pruebas de la traición ni siquiera puede hablar con claridad, recorre el patio bajo el juicio de los comensales que saben que su estúpido flaqueo echará en balde los avance diplomáticos por lo que tanto esfuerzo hicieron. Aprovechando la confusión la mujer se viste y abandona el lugar con disimulo por una puerta trasera, orgullosa, con una sonrisa dibujada en su rostro.

    Afuera del lugar un hombre de imponente presencia, grandes músculos y aspecto rudo la espera sujetando un yelmo dorado.

    ─Ya veo por que no te invitan a las bodas. ─le dice a la mujer que acomoda los broches de su ropa. ─siempre encuentras la forma de sembrar la discordia.

    ─¿Sembrar? No, sólo me encargo de brotar la semilla de lo que ya estaba sembrado. ─replica con seguridad. ─Ahora no tienes que hacer nada más que esperar que dé frutos y es tu trabajo cosecharlos.

    ─Por eso eres mi favorita querida Eris.

    ─Ya lo sé Ares, que sería de ti sin mí.

  • Inicio de un matrimonio abierto (4)

    Inicio de un matrimonio abierto (4)

    Después de más de un año de tomar la decisión de hacer algo para salir de la monotonía en la que habíamos caído como pareja, y enriquecer nuestra sexualidad con nuevas experiencias hemos tenido un gran avance, ha mejorado nuestra comunicación, y hemos conocido aspectos que no sabíamos uno del otro.

    Cada que platicamos detalladamente y específicamente lo que nos éxito más, al realizar nuestra fantasías, nos predispone a coger con mayor deseo.

    El hecho de compartir a tu pareja te vuelve más tolerante, te quita los celos y puedes con más confianza decirle quien te gusta, como te gusta coger, que harías con tal o cuál persona.

    La idea de hacer un intercambio de parejas la platicábamos y nos calentaba también, pensando como sería, empezamos a planear la forma de conocer otra pareja, con la que tuviéramos afinidad para hacerlo realidad, tardamos varias semanas navegando en internet por páginas de contactos, inclusive pusimos un anuncio, desde el primer día fuimos descartando algunas parejas que contactábamos o nos contactaban, algunos eran demasiado groseros, otros se notaba de inmediato que no eran pareja, y algunos quería ir demasiado aprisa.

    En una de tantas nos encontramos con Alicia y Gerardo y desde el primer contacto hubo afinidad tanto en edad como en pretensiones, al igual que nosotros sería la primera vez de un intercambio, ellos habían puesto un anuncio en donde pedían algo soft al principio y después llegar a algo más.

    En el primer contacto Gerardo me preguntó con toda la razón del mundo, quienes éramos, edad, en que zona vivíamos, nuestro estado de salud, y no permitió ningún acercamiento hasta tener la seguridad de estar con la pareja con la que hubiera la posibilidad de un intercambio.

    El siguiente paso fue crear un grupo en whatsapp solo nosotros cuatro, hubo intercambio de mensajes preguntas, y de fotos, siempre con los rostros tapados para evitar problemas algunas muy explícitas, en donde estábamos ambas parejas cogiendo, otras personales en donde mostrábamos el pene, la vagina, el culo o las tetas.

    Pasamos al siguiente nivel que fue hacer videollamadas desde la computadora. La primera vez nos presentamos y solo realizamos una plática muy ligth preguntado a qué nos dedicamos, yo soy empleado de una fábrica de herramientas, mi esposa es maestra de inglés, Gerardo es supervisor de logística en una fábrica de plásticos, y Alicia trabaja cómo secretaria en un banco.

    Una semana después hicimos la siguiente videollamada y sin que los hombres supiéramos ellas se pusieron de acuerdo para darnos una sorpresa, cuando nos conectamos ellas se retiraron con el pretexto de ir al tocador, mientras Gerardo y yo platicamos de como le gusta a nuestra esposas tener sexo, el me platicó que Alicia le gusta un precalentamiento con abrazos, besos, manoseo y que es fácil de llegar al orgasmo solo de mamarle la vagina, que le gusta la posición de perrito, que a él le encanta mamar vagina y que le mamen la verga delicadamente, le dije que por eso no habría problema ya que mi esposa es muy oral y le gusta trabajar con una buena relación antes de que se la metan, que a mí me gusta también el sexo oral dar y que me den, la posición del 69 es mi favorita y me encanta que se monten en mí, estábamos en esto cuando entra nuestras esposas vestidas con lencería, nos quedamos boquiabiertos, no lo esperábamos, mi esposa con un body abierto de los pechos y la entrepierna con medias de encaje sujetadas con silicón, Alicia con un conjunto rojo de brasier a media copa y bikini abierto en la entrepierna liguero y medias, ambas se veían hermosas y muy sexis.

    La que tomó la iniciativa fue mi esposa, se acercó a la cámara y le mostró los senos a Gerardo y luego se volteó para enseñarle las nalgas, y por último abrió las piernas para mostrarle la vagina, le dijo a Gerardo ahora te toca a ti mostrarme lo que me voy a comer, enséñame tu pene, Gerardo se bajó los pantalones y el bóxer y salió una verga muy erecta, venosa y con la cabeza un poco roja y brillosa, de unos 17 o 18 cm. Mi esposa hizo como si se lo agarrara en la pantalla y le dijo se ve muy rico, le tocó el turno a Alicia primero haciendo movimientos muy cachondos se acercó a la pantalla y se agachó para mostrar sus pechos, después moviéndose muy despacio se empino para que le viera su culo y por último abrió su bikini de la entrepierna para que le viera su vagina un poco mojada de la calentada que nos estábamos dando, volteó a la pantalla y me dijo, te toca, muéstrame cómo la tienes parada, me quite el pantalón y el calzón y me acerqué y ella dijo, no está mal, se ve rica para darte una manada y acercó su cara a la pantalla con la lengua afuera como para lamer mi miembro, esa noche nos fuimos a la cama muy calientes.

    Pasaron dos semanas y se atravesó el día festivo del mes de marzo para hacer un puente de tres días, fecha que aprovechamos para quedar de acuerdo y vernos en un bar donde pudiéramos bailar, ellos viven en Naucalpan y nosotros en Cuautitlán, buscamos algo que nos quedará fuera de nuestra área para no encontrarnos con alguien conocido y fuimos a la choza que está en Tultitlán y además hay varios hoteles cerca.

    Por fin llegó el día de conocerlos personalmente estábamos excitados y con la calentura a flor de piel, llegamos primero y apartamos una mesa para los cuatro, mi esposa se esmeró en su arreglo, se puso medias con liguero, brasier de copa y una tanga transparente que dejaba ver su vagina rasurada, todo en color negro, se puso blusa blanca escotada y falda corta negra cuando llegaron les ofrecí una copa del tequila que habíamos ordenando, y empezamos a platicar, primero de cosas triviales y después la plática se fue dirigiéndose a temas sexuales, el conjunto empezó a tocar música romántica y saque a mi esposa a bailar, Gerardo hizo lo mismo, la siguiente canción cambiamos de pareja el con mi esposa y yo con Alicia, era inevitable acercarnos a ellas sin que sintieran lo parada que teníamos la verga, esto dio pauta a que buscáramos la parte más obscode la pista para que el tocara las nalgas de mi esposa y yo las de Alicia, besar su cuello y besar sus labios, estuvimos bailando y acariciándonos como una hora, nos sentamos y Alicia fue la que dijo ,¿Cómo lo vamos a hacer?, Los cuatro en una habitación o una habitación por pareja, Gerardo dijo yo creo que ésta primera una habitación por pareja y dependiendo de cómo nos sentamos, después juntos. Ok estamos de acuerdo pagamos la cuenta y Alicia se subió conmigo en el carro y mi esposa con Gerardo en el suyo, camino al hotel le fui agarrando las piernas y pechos y su vagina a Alicia ya se había mojado, llegando al motel nos asignaron las habitaciones.

    Les contaré mi experiencia y después la de mi esposa como ella me lo vivió.

    Entramos Alicia y yo a la habitación y al cerrar la puerta nos enfrascamos en fajar besándonos, agarrando nuestros cuerpos haciendo más excitante la experiencia, Alicia me quitó el saco y la camisa para tocar mejor mi pecho me besó los pezones, los lamió y fue agachándose hasta poner su cara frente a la bragueta quitó el cinturón, bajó el ziper y metió su mano para sacar mi verga y darle una buena lamida desde los testículos hasta la cabeza para posteriormente meterla en su boca haciéndome gemir de placer, bajo mis pantalones para quedar desnudo frente a ella, la levanté bese su cuello y levanté su vestido para sacar por arriba de sus brazos, quedando con un body completo con escote y abierto de la entrepierna, traía un bikini transparente color rojo para contrastar con el negro del body, nos acercamos a la cama y la empine para hacer a un lado el bikini y darle una manada en su culo y vagina que ya chorreaba, que exquisito sabían sus jugos, la cargue para ponerla en la cama y hacer un 69 delicioso, tuvo su primer y prolongado orgasmo, nos detuvimos un momento y la puse de perrito como me dijo Gerardo que le gusta y se la metí de un jalón, y empezó a gemir cada vez más fuerte hasta que se vino, me acosté a un lado para quedar boca arriba y ella pudiera montarse, a su ritmo estuvo cabalgando hasta volver a venirse, me dijo ya con esto para mí, ¿quieres que te lo mame hasta que te vengas en mi cara?, le dije que si y así estuvimos hasta que derrame mi leche en su cara, un dedo lo paso sobre su cara , para dirigir la leche a su boca y comérselos.

    Nos dormimos un rato y después nos dimos un baño, estuvimos platicando hasta que Gerardo le habló para vernos afuera y cada pareja volver a casa.

    La experiencia de mi esposa.

    Me cuenta que en el camino le fue agarrando la verga y masturbándolo, al entrar al estacionamiento le pidió que no se bajara del auto mientras pagaba la habitación, regresando la empezó a besar y a tocarle bubis, piernas y vagina calentándola hasta el tope, no dejo que lo hiciera venir porque quería disfrutarla.

    Al entrar a la habitación él la desnudó y la abrazo por la parte de atrás besándole el cuello, agarrando sus bubis con una mano y con la otra metiéndola debajo de la tanga para meterle un dedo en la vagina y masturbarla hasta hacerla venir, después la volteó para agacharla, bajo su pantalón y bóxer y salió una verga deliciosa que empezó a mamar de arriba hasta los testículos, chupándole cada parte sintiendo como palpitaba de lo excitado que estaba lo metió a su boca y lo mamo hasta hacerlo venir, derramando un chorro abundante de leche, misma que se tragó hasta la última gota.

    Se detuvieron un momento para recuperar fuerzas y después de un rato volvió a pajearlo para volver a mamárselo, sé que debió encantarle pues es lo que más le gusta según habíamos platicado.

    Cómo la habitación tenía un columpio le pidió que se subiera para cogérsela columpiando su cuerpo, después la empino en el mismo columpio y se la dejo ir por la vagina pero desde atrás, me dice mi esposa que le gustó mucho pues tuvo dos orgasmos seguidos, la bajó del columpio y la empino en el potro del amor y le dio duro hasta hacerla venir nuevamente, le beso la nuca y le pidió si podía metérsela por el culo, que a Alicia no le agrada mucho pero a él sí, se pasaron a la cama y la puso de patitas al hombro mojo con agua un poco el ano y verga para deslizarlo más fácil, poco a poco se la dejo ir una vez adentro los dos se movieron, el con una mano logró meter un dedo en la vagina y se vinieron los dos al mismo tiempo.

    Se fueron a la regadera para limpiarse y el la enjabono para volver a tocarle todo, ella a su vez hizo lo mismo, salieron se acostaron un rato platicaron un poco de que les había parecido y después le habló a Alicia para irse.

    Salimos del motel cada uno con su esposa no sin antes quedar en hablarnos.

    El siguiente relato será el intercambio en la misma habitación.

    Espero hayan disfrutado el relato y por favor comenten, a mi esposa le excitan los comentarios.