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  • Al cien por ciento

    Al cien por ciento

    Tatiana está en el vestuario;

    semidesnuda la he visto,

    pero ella no a mí, fui listo:

    no es algo que ocurra a diario.

    Qué azar, es extraordinario

    de esta visión disfrutar,

    poder su cuerpo mirar,

    y sin que ella se percate.

    Es para mí un acicate;

    después me la voy a follar.

    Cuán equivocado estás,

    que no te he visto tú crees;

    ay, muchos cuentos tú lees

    de fantasías porno y más.

    Me he dejado ver: verás,

    tú me gustas lo bastante

    y, Paco, yo en este instante

    tengo tal tal calentura…

    Clara es esta texitura:

    tener sexo es lo importante.

    Oh, me habla Tatiana a mí,

    no es un sueño que es verdad:

    tamizada irrealidad

    se torna real ahora, sí.

    Oh, Tatiana, que es de ti

    de quien salen las palabras;

    quiero que para mí te abras

    … de piernas, nítido está.

    Oh, que la voy follar; va,

    que es mujer y no son cabras.

    Ay, Paco, que estoy sintiendo

    tu polla en mi coño entrando,

    los muerdos que me vas dando;

    sí, Paco así humm, sigue haciendo.

    Chupa mis tetas, voy ardiendo,

    sí ay así, que me corro Paco,

    que me está gustando un taco,

    sigue, sí, no te detengas.

    Quiero que en mí te vengas;

    ay, sí, sí, si, qué polvaco.

    Yo con Tatiana follando

    en la blanda colchoneta;

    a mi boca uno su teta;

    follo follo estoy sudando.

    Mi polla está ahí penetrando:

    toma, tómala tía buena;

    oh, Tatiana, bien, qué faena:

    soy el alfa el jefe un machote.

    Best coño for my cipote:

    me voy oohh, qué corrida, nena.

    Tatiana y Paco han follado;

    un casual, un interés,

    una cabriola del mes,

    lo que sea, pero han gozado.

    Del futuro nadie ha hablado;

    han capturado el momento,

    lo han vivido al cien por ciento,

    sus orgasmos han tenido.

    Damos pues por concluido

    este poema que te cuento.

  • Un nuevo inicio después de una traición

    Un nuevo inicio después de una traición

    “Todos estamos expuestos, debemos construir y cuidar una relación. La infidelidad es humana.”

    Me senté en el borde la cama aún agitado, lo intenté, juro que lo hice; pero no pude.

    Tomé mis cabellos tratando de convencerme pero fue imposible; no la reconocía, no era ella; lo sabía porque no recordaba esos gestos y movimientos en la cama, tampoco su mirada que parecía compararme en lugar de observarme. A mi mente llegó la imagen de ella estando con él aún sin haberlos visto, me perturbaba y un gran resentimiento hacía presa de mí.

    El golpe fue muy fuerte al enterarme, desacomodó un sinnúmero de cosas de forma emocional, resultó que la relación que consideraba segura, de la noche a la mañana, ya no lo era.

    Mojé mi cara en el lavabo, era el primer intento y me dijeron que sería el más doloroso, donde las emociones estarían a flor de piel; se quedaron cortos en la descripción los terapeutas, pensé.

    “Todos estamos expuestos, debemos construir y cuidar una relación. La infidelidad es humana.”, mencionaron en reiteradas ocasiones; ¿qué hay entonces del dolor, del enojo, del sentimiento de traición?, ¿acaso no cuentan para el que sufre? ¿No es acaso una desconsideración de quien me prometió amor de por vida?

    Tenía la necesidad de hacerle tantas preguntas, estaba inseguro y estresado aún sin conocer las respuestas; ¿aún me amas?, ¿lo que me decías no era verdad?, ¿por qué lo preferiste en mi lugar?, ¿cómo saber que no volverás a hacerme lo mismo? Reconocí que no estaba listo para escucharlas porque, ¿cómo podría saber extraer de ellas solo lo favorable sin que el resto me torturara de por vida?

    Era un reto para ambos, pero más para mí; debía manejar el resentimiento, dijeron; si no lo manejaba correctamente corría el riesgo de no superarlo, pero era infinitamente más fácil decirlo que hacerlo.

    Regresé a la cama, accioné el apagador para poder mirarla de frente.

    -No puedo, en verdad lo intenté pero reconozcamos que se acabó.

    -Fue mi error -dijo- pero quiero intentarlo, no toda la culpa es mía.

    -Puede ser cierto -respondí con tristeza- pero más que falta de amor o atención, que es lo que mencionaste, fue falta de valores y principios; bajo ninguna circunstancia te hubiera hecho lo mismo.

    -Si no te puedo dar de nuevo mi voto de confianza, ¿qué caso tiene seguir?

    Un silencio incómodo siguió a mi pregunta, fue claro para ambos que el intento terminó aún sin haber comenzado; lloró posiblemente arrepentida, lloré con una profunda tristeza en el alma.

    -Duerme -dije- aunque no estemos juntos, mañana es un nuevo inicio para cada uno de nosotros.

  • Échale aceite a mi polla para que entre mejor en tu culo

    Échale aceite a mi polla para que entre mejor en tu culo

    Aquella tarde estaba hablando y tomando unos vinos en la barra de un bar con un amigo. Una muchacha se sentó a mi lado con un vaso de limonada en la mano y me dijo:

    -No tienes cara de poeta.

    Su voz era dulce. La miré de abajo a arriba. Era un polvo con patas, ni gorda ni flaca, ni alta ni baja y con todo más que bien puesto. Le respondí:

    -Será porque no lo soy, pero dime. ¿Qué cara tienen los poetas?

    Suspiró antes de decir:

    -De románticos, de soñadores…

    Pensé que la romántica y soñadora era ella.

    -Será en tus fantasías, pues Quevedo escribía versos y tenía cada de culo, Gloria Fuertes era poetisa y era fea de cojones… En cualquier caso, ¿a qué vino lo de poeta?

    -A que a tu amigo le decías que habías escrito unos versos en tu blog y con ellos habías mojado con una jovencita. ¿Qué versos son esos?

    Había escuchado lo que le contara a mi amigo. Le dije:

    -Ahora no me acuerdan.

    -¿De verdad que tienes un blog?

    Me estaba empezando a caer gorda.

    -¿Qué pasa? ¿Tampoco tengo cara de bloguero?

    Se me quedó mirando.

    -Menos que de poeta.

    -¿Y de qué tengo cara?

    Se echó un trago de limonada y después me dijo:

    -De mentiroso.

    Me mosqueé y le dije:

    -¡Ay que coño! ¿Estás por tocarme los huevos, bonita?

    Tenía respuesta para todo.

    -Eres demasiado mayor para mí. ¿Tienes teléfono móvil?

    Me estaba exasperando. Era tan atractiva cómo pesada.

    -¿Ahora quieres llamar gratis?

    Quería otra cosa.

    -Si tienes móvil y tienes blog, lo tienes en él, y si está el blog están los versos, pero cómo sé que no hay blog ni versos me reafirmo en lo que te llamé. Eres un mentiroso… Eres el típico fanfarrón que presume delante de sus amigos de haberse acostado con una mujer sin haberlo hecho.

    La chavala imaginación tenía. Le dije:

    -Oye. ¿Tú no serás la típica feminista mal follada?

    -Estoy bien follada, de feminista puede que tenga algo, pero de femenina tengo más.

    Por no oírla más saqué el teléfono móvil, busqué mi blog y luego le di el móvil. Leyó los versos:

    «Diamantes son los dientes de tu boca. Ambrosía debe haber en tus labios rosados. De platino está hecha tu figura. De oro son tus cabellos rizados. Lava de volcán debe correr por tus venas. Ríos de pasión entre tus brazos. De canela deben estar hechos tus besos. De fuego tus adorables abrazos. Son tus andares de bailarina. Son tus movimientos de mariposa. Tus caricias deben ser cómo suspiros. Son tus sensuales encantos de semidiosa. Eres mujer de mirada provocativa. Eres mujer de caminar sereno. Eres mujer libre y sin ataduras. Eres mujer mi soñado veneno.»

    Leyó el comentario que me habían debajo:

    -Si me escribes a mí esos versos me bajaría las bragas en el momento en que me lo pidieras.

    Aún no se convenció de lo que me había oído decir.

    -Vaya, pues era cierto lo del blog y lo de los versos, pero no me creo que te follaras a la chavala.

    -Cree lo que te venga en gana. A mí lo mismo me da que lo mismo me tiene -le entré-. ¿Quieres tomar algo?

    -No, me tengo que ir, pero si me escribes unos versos, a pesar de ser demasiado mayor para mi, me lo pienso.

    -¿Qué te piensas?

    -En tomar algo contigo.

    Me gustó la idea.

    -¿A dónde te los mando?

    Sacó su teléfono móvil y mostrándome la pantalla, me dijo:

    -Este es mi whatsapp.

    Debajo de foto de perfil ponía «Maca». Tomé nota del número.

    -¿Te los puedo mandar a cualquier hora, Maca?

    -Tú manda, que ya los leeré cuando pueda.

    Estaba visto que vivía con alguien. Escribí los versos y al día siguiente la llamé a las nueve y cuarto de la mañana.

    -¿Estás?

    No tardó en contestar.

    -Estoy.

    Le mandé unos versos guarros de cojones y al ratito le pregunté:

    -¿Qué te parecieron?

    Esperaba que me escribiera algo fuerte, pero escribió:

    -Provocativos.

    Fui a por ella a ver si pillaba algo.

    -¿Dónde estás?

    No me esperaba que entra al trapo con tanto bravío.

    -En mi cama y estoy desnuda.

    -Yo también estoy en mi cama, pero en gayumbos.

    Me preguntó:

    -¿Duermes siempre así?

    No le respondí a la pregunta, le hice otra.

    -¿Te gusta el cibersexo?

    -Me gusta más follar, pero ya que estamos…

    Ya la tenía donde quería, o ya me tenía ella a mí, a saber. Le escribí:

    -Manda algo que me excite.

    Recibí una foto en la que estaba desnuda de medio cuerpo hacia arriba y un mensaje que decía:

    -¿Te gustaría comerme las tetas?

    Eran unas tetas preciosas, le respondí:

    -Me gustaría devorártelas.

    Me llegó una foto donde estaba desnuda de cuerpo entero.

    -¿Y a mi coño que le harías?

    Le escribí lo que ansiaba hacer en ese momento.

    -Comértelo hasta que te corrieras en mi boca.

    Se lanzó.

    -Manda una foto de tu polla para empezar a fantasear.

    No podía mandársela, le dije:

    -De momento la tengo morcillona.

    Mi mujer no estaba, pero mi nuera estaba en la habitación de al lado, así que cogí la polla y sin hacer ruido me la pelé mientras me llegaban fotos y más fotos…, fotos de sus tetas, de sus pezones erectos, de su culo, de su coño chorreando, de sus dedos pringados de jugos… Todo esto mientras me decía cómo se masturbaba.

    Le daba caña a la polla cuando entró mi nuera en mi habitación. Totalmente desnuda, me preguntó:

    -¿Me cambiaste por otra?

    -No.

    Se sentó sobre mi polla empalmada, la metió toda dentro de su coño, me cogió el teléfono móvil, puso el teléfono del whatsapp y cuando se lo cogió le dijo:

    -Esa polla que quieres para tu coño la tengo yo dentro del mío.

    Luego oí preguntar a Maca:

    -¿¡Eres su mujer?!

    -Soy su nuera, puta.

    -¿Eres su nuera y me llamas puta a mí?

    Follándome le respondió:

    -Te llamo lo que me sale del coño.

    -¿Y qué te sale del coño?

    -En este momento jugos en cantidad.

    -El mío tiene más jugos que el tuyo. ¿Te gustaría comérmelo?

    -¡Guarra!

    -Ya somos dos.

    -Tú más.

    -Manda una foto de tu coño, otra de tu cara y otra de tus tetas.

    -Más quisieras, zorra.

    Se habían olvidado de mí. A mi nuera le debió mandar una foto muy explícita, ya que le dijo:

    -¡Qué buena estás, putona!

    -¿Me lo comerías?

    Ya la había seducido.

    -Después de comérmelo tú a mí.

    Mi nuera sacó la polla del coño, lo dejó en la entrada, le quitó una foto a la polla, otra a su coño y se las envió. Volvió a meter la polla en el coño, le quitó una a sus grandes tetas y se la mandó, y para acabar se quitó una de la cara y también se la envió. Maca se debió poner perra al verlas, ya que le dijo:

    -¡Tienes un polvo brutal!

    -Tú sí que tienes un polvo brutal.

    -Te follaba hasta dejarte seca.

    -Y yo a ti hasta dejarte reseca.

    Me puse perro al oír cómo decía Maca:

    -¡Me voy a correr!

    Me puse aún más perro al oír a mi nuera decir:

    -Y yo.

    Mi nuera movió el culo a toda mecha de atrás hacia delante, y delante hacia atrás… Sintiendo cómo le llenaba el coño de leche se corrió en mi polla.

    -¡Me corro, golfa!

    Maca no dijo nada, fue cómo si le diera un chungo, ya que no volvimos a saber de ella.

    Mi nuera al acabar de correrse, sacó la polla del coño, me la puso en la boca y me dijo:

    -Cómemela que voy a pensar que me la come ella.

    Hay que joderse, le iba a comer el coño yo e iba a imaginar que se lo comía a Maca, pero cómo no sabía negarle nada, se la comí hasta que se corrió en mi boca mirando para una foto.

    Luego supe cuál era la foto con la que fantaseara, era una en la que Maca tenía la pelvis levantada, las piernas abiertas y mostraba el coño semi abierto y empapado.

    Tres meses después un hermano de mi mujer se rompió una cadera. Mi mujer y yo lo fuimos a visitar al hospital provincial y allí me encontré de nuevo a Maca sentada en una silla al lado de un enfermo.

    En fin, que al quedarse mi mujer allí Maca volvió a su casa en mi auto, ya que, según me dijo, había ido al hospital en autobús.

    Ya había oscurecido cuando salimos del hospital. En el aparcamiento, me dijo:

    -A su edad tu cuñado va a tardar en recuperarse.

    -Ese con el que estabas también.

    -Sí, y todo por hacerse el gallo.

    -¿No se cayó por las escaleras?

    -¿Sabes guardar un secreto?

    -Mejor que nadie.

    -Se rompió la pierna haciendo el salto del tigre.

    -¿Se tiró desde un armario a la cama?

    -Eso del armario debe es una leyenda urbana. Si alguien se tirase desde un armario espachurraría a la mujer que pillase debajo.

    -¿Entonces desde dónde se tiró?

    -Desde la mesita de noche. ¿Quieres saber qué pasó?

    Desde luego que lo quería saber.

    -Sí, cuenta.

    -Pues estaban jugando. Él le dijo a su mujer que se pusiera al revés en la cama y que se abriera de piernas. Se subió a la mesita de noche y cuando iba a saltar resbaló. La consecuencia fue que le clavó la nariz en el coño de su mujer, dio un bote en la cama, se cayó al piso y se rompió una pierna por tres sitios.

    No sabía que parentesco tenía con el enfermo, si es que tenía alguno, pero cómo la mujer del accidentado no estaba allí y sabía tan bien la historia, me imaginé que la que estaba con él en la cama era ella, mas si preguntaba podía fastidiar la cosa y mi idea era follarla esa noche. Aguanté las ganas de reír y le dije:

    -A mí las aventuras que conlleven riesgo no me van. Jamás hago el indio con mi mujer. Follamos sin florituras.

    -¿A lo pobre?

    Nunca había oído aquella expresión.

    -¿A lo pobre de qué?

    -El misionero y poco más. ¿No?

    -De eso nada, mi mujer cuando tiene ganas quiere el completo.

    -¿Qué quieres decir con el completo?

    -Correrse comiéndole el coño, correrse follándole el coño y correrse follándole el culo.

    -Por el culo no se corre ninguna mujer.

    -No te correrás tú. ¿Te das cuenta de que estamos hablando de nuestras intimidades?

    Era descarada cómo ella sola. Lo supe cuando me dijo:

    -¿De verdad que si follase contigo me harías correr dándome por el culo?

    No la quise engañar.

    -Todo depende.

    -¿De qué depende?

    -¿De si ya te dieron por el culo?

    -Sí, me dieron, pero en ningún momento sentí que me podía correr. ¿Tu mujer y tú no tenéis tabús?

    -No, nos hacemos de todo.

    -Seguro que nunca te la mamó mientras conducías.

    -No está tan loca.

    -Yo sí lo estoy.

    -¡¿Quieres mamármela mientras conduzco?!

    -Sí.

    -Te gusta vivir peligrosamente.

    -Gusta.

    Se quitó el cinturón de seguridad, se inclinó hacia mi lado, me quitó la polla, polla que estaba más blanda que el puré de patatas. La metió entera en la boca y comenzó a chupar. Poco a poco la polla fue cogiendo cuerpo… Al tenerla dura cómo una roca la meneó y me hizo una deliciosa mamada. Minutos después sentí que me venía y la avisé:

    -Me voy a correr.

    -Lo sé, sigue atento a la carretera.

    Mamó solo el glande y a medida que mi leche caía en su boca la fue tragando. Al acabar de correrme, guardando la polla me dijo:

    -Me debes una corrida.

    -¿Paro a un lado de la carretera?

    -No, me harás correr mañana por la noche.

    No hice preguntas.

    -¿Dónde vives?

    Me dio una dirección.

    -¿A qué hora quieres que vaya, Maca?

    -Después de las once de la noche.

    No podía dejar la cosa así.

    -¿No quieres un anticipo? Así sabrás de qué modo como el coño.

    -Si te empeñas…

    -Quique, mis amigos me llaman Quique.

    Paré el auto al lado de la carretera. Le di hacia atrás a su asiento, lo recliné, le levanté el vestido y le bajé las bragas. Las tenía mojadas de haberme hecho correr. Le dije:

    -Relájate y abre el coño para mí.

    Abrió más las piernas, abrió el coño con dos dedos y me dijo:

    -Todo para ti.

    Al abrir el coño vi sus jugos blanquecino dentro de él y también vi su clítoris fuera del capuchón. Lamí los jugos, sabían ácidos, luego lamí y chupé el labio izquierdo, después mi lengua entró y salió de su vagina media docena de veces… Lamí y chupé el labio derecho y a continuación volví a meter y sacar mi lengua de su vagina. Estuve haciendo esto dos o tres minutos, acto seguido lamí desde su periné hasta tu clítoris metiendo y sacando la lengua del ojete y de la vagina en el recorrido. Gemía cómo una adolescente en su primera vez. La tuve unas diez veces a punto de correrte, o sea, cuando veía que se iba a correr paraba de lamer y besaba el interior de sus muslos, pero la última vez que la quise hacer sufrir dejó de abrir el coño, cogió mi cabeza con las dos manos, lo frotó contra mi lengua y se vino cómo una perrita, diciendo:

    -¡Me corro!

    Yo ya estaba otra vez con la polla dura cómo una roca, le dije:

    -¿Vamos para el asiento de atrás?

    -No, ahora vamos para casa. Ya tendrás tiempo mañana a la noche de follarme hasta que te aburras.

    Eran las once y cuarto de la noche del día siguiente cuando llamé a la puerta de su casa. Me abrió descalza y vestida solo con una bata azul. Al cerrar la puerta la empotré de cara a la pared. Con las manos en alto apoyadas en un perchero, me dijo:

    -Vienes con ganas, Quique.

    -No te puedes imaginar cuantas, Maca.

    Le levanté la bata y vi que no llevaba puestas las bragas. Saqué la polla y la froté en su coño con idea de excitarla, pero el glande ya se metió dentro. Estaba muy mojada, era como si acabara de hacer una paja o de follar. Mi polla entró cómo una bala hasta el fondo de su coño. La agarré por los hombros y la follé como si mi polla fuese una metralleta. Ni dos minutos tardó en correrse por las patas abajo. Corriéndose se agarró al perchero, perchero que fue a tomar por culo, ya que lo arrancó de cuajo. ¡Cómo se sacudía y cómo gemía la gamberra!

    Cuando acabó de gozar quedó sin fuerzas. Le di la vuelta, le quité la bata y vi sus preciosas tetas. Le di un pico, le besé el cuello y sin más ya fui a por sus tetas, unas tetas esponjosas de las que gocé magreando, besando y lamiendo y chupando los pezones y las areolas y comiéndolas por todos los lados. Después de darme un atracón de tetas la cogí por la cintura y besé y lamí su ombligo, para acto seguido lamer el jugo que bajaba por el interior de sus muslos. Lamí primero su muslo izquierdo desde la rodilla hasta la unión con el coño, hice lo mismo con el derecho, después lamí su coño y mi lengua se pringó con una especie de pasta agridulce que me tragué. Mi lengua jugó con sus labios vaginales y con la entrada de tu vagina, después con el clítoris y luego con los tres al ir de abajo a arriba. Pasado un tiempo me anunció el orgasmo.

    -Me voy a correr otra vez.

    Le chupé el clítoris y ya explotó.

    -¡Me corro!

    Sus uñas arañaron la pared y de su coño salieron jugos que bajaron por mi barbilla y luego cayeron sobre mi camisa.

    Al dejar de gemir le volví a dar la vuelta. Mis manos separaron sus glúteos y mi lengua lamió y folló su ojete. Se abrió más de piernas y echó el culo hacia atrás para que pudiese lamer también su coño, y eso fue lo que hice, lamer coño y ojete hasta que comenzó de nuevo a gemir, en ese momento le dije:

    -Folla tu ojete con mi lengua.

    Le metí dos dedos dentro del coño. Le puse la punta de la lengua en el ojete y lo folló. Con cada culeada que metía la punta de mi lengua dentro de su ojete le daba una palmada en una nalga y le follaba el coño con los dedos… Iba turnando, una vez te daba en la izquierda y otra en la derecha. Al rato largo, entre gemidos, me dijo:

    -Me voy a correr. ¡Me voy! ¡Me corro!

    Se corrió con tanta fuerza que las piernas le fallaron y acabó de rodillas. Yo tenía un empalme criminal. Sabía que si me tocaba me corría, pero no quería correrme si no era dentro de su coño, o en su defecto dentro de su culo. Cuando se puso en pie me dijo:

    -¡Me corrí cómo una loba!

    -¿Vamos para tu cama? Quiero darte un orgasmo anal.

    -Eso ya lo veo más difícil.

    -Si quieres…

    -No, ahora me toca a mí. Te voy a echar un polvo que vas a flipar en colores.

    La seguí hasta su habitación. Allí me desnudó y… Y vamos al turrón. Tumbado boca abajo sobre la cama echó aceite perfumado en mi espalda y masajeó mi cuello, mi espalda, mis nalgas, mis piernas y mis pies. Volvió a subir masajeando mis piernas. Al llegar a las nalgas me dio la vuelta, empuñó mi glande y le dio vueltas, acarició mi ojete con la yema de un dedo y después me lo folló al tiempo que besaba mi cuello. Estaba tan cachondo que en nada solté una corrida cómo la de un caballo. Viendo cómo la leche salía de mi polla, me dijo:

    -¡Vaya corrida!

    Al acabar de soltar leche se inclinó sobre mí, lamió la leche de mi corrida y después me besó con leche en su boca y en sus labios. Le dije:

    -Eres de las mías, te va lo guarrillo.

    -Sí, el sexo si no es guarrillo no es buen sexo.

    Echó aceite perfumado en las tetas y las magreó, después se inclinó y lentamente las pasó sobre mi polla, primero una, después la otra, luego pasó mi polla entre ellas… Mientras lo hacía me miraba a los ojos y sonreía. Al ratito se sentó sobre mi polla y la aplastó con el coño… Movió su culo desde la base al glande y desde el glande a la base… Se magreaba las tetas y de cuando en vez me daba picos… Lo hacía todo tan despacito que creí estar en la gloria, a lo que ayudaba su sonrisa angelical. Al rato, lentamente, fue metiendo mi polla en el coño. Sus labios se pusieron a escasos centímetros de los míos. Mirándome a los ojos con mirada de gata me folló aún más despacito que antes. Mordía el labio inferior cada vez que la polla llegaba al fondo de su coño, pero no gemía. Tampoco gimió cuando sintió que iba a explotar, lo que hizo fue acelerar poco a poco los movimientos de su culo hasta que se corrió, lo hizo poniendo sus manos sobre mi pecho, echando la cabeza hacia atrás arqueando su cuerpo y diciendo:

    -¡Diooos!

    Fue tan dulce verla que parecía que había visto correrse a un ángel, pero no era un ángel, no, al acabar de correrse se sentó sobre la base de mi polla, la cogió, y mirándome de nuevo la los ojos me la meneó hasta que me corrí. Suerte que había tomado mi pastilla favorita, si no la hubiera tomado no podría con ella, pues después de lamer mi leche y de besarme puso el culo en mi boca y me dijo:

    -Quiero correrme con tu polla dentro de mi culo, prepáramelo.

    Le eché las manos a las caderas y después mi lengua lamió y folló su ojete hasta que comenzó a sentir cómo se le contraía el coño, en ese momento me dijo:

    -Ya estoy a punto.

    Tenía el culo engrasado con mi saliva, pero un poco de aceite en mi polla no vendría nada mal para facilitar la penetración, así que se lo dije:

    -Échale aceite a mi polla para que entre mejor en tu culo.

    La masajeó con aceite y después la metió muy despacito. Esta vez sus labios se posaron en los míos y me dio picos hasta que la polla llegó al fondo de su culo. Con la polla metida a tope comenzaron los besos con lengua. Después de los besos agarró la cabecera de la cama con las dos manos y comenzó a meter y a sacar cada vez más rápido. No pude aguantarme y le llené el culo de leche. Con el culo totalmente engrasado me folló a toda mecha, pero cómo no volvía a a sentir el hormigueo me dijo:

    -Me gusta, pero no tanto como para correrme.

    Le di un pico y le dije:

    -Fóllate el culo de modo que tu clítoris se roce con mi cuerpo.

    Se echó sobre mí y besándome se folló el culo al tiempo que frotaba el clítoris contra mi pelvis. Poco después me decía:

    -Me voy a correr.

    Así no iba a tener un orgasmo anal, le dije:

    -Deja de frotar el clítoris y vuelve a agarrarte a la cabecera de la cama para correrte.

    Hizo lo que le dije, pero no estaba muy convencida.

    -No sé si así…

    La agarré por la cintura y le follé el culo sin prisa, pero sin pausa, al rato, jadeando cómo una perrita, me dijo:

    -¡Me corro!

    Se corrió chillando cómo una loca al faltarle la medicación.

    Al acabar de correrse se quitó de encima y se echó boca arriba sobre la cama. Cogí el aceite y masajeé sus pies. Luego le pasé la polla empalmada por las plantas, las cogí y la metí entre ellas. Maca las apretó y me masturbó con ellas. Después eché más aceite en sus tetas, las magreé, pasé el glande por sus pezones y areolas y acto seguido metí la polla entre ellas, las junté y se las follé. Luego froté mi glande con el de su clítoris… Al decirme sus gemidos que se iba a correr deje de frotar, metí mi cabeza entre sus piernas y lamí su coño muy despacito. Poco después su pelvis se levantó hasta el infinito y se movió alrededor. Le cogí las tetas, le enterré la mitad de la lengua en el coño, con la otra mitad presioné su clítoris y me dijo:

    -¡Me corrooo!

    Se corrió gimiendo una cosa mala y temblando una cosa peor. Al acabar de correrse le clavé la polla en el coño y antes de que volviese a respirar con normalidad le llené el coño de leche. Faltaba la traca final, me eché a su lado y la besé. Metí dos dedos centro de su coño y la masturbé. Besándola, magreando y comiendo sus tetas, mis dedos entraron y salieron acariciando su punto G hasta que me dijo:

    -Quiero correrme otra vez en tu boca.

    Mojé el dedo medio de mi mano derecha en los jugos de su coño e hice círculos con él en el ojete, luego metí mi cabeza entre sus piernas, y lamí de abajó a arriba apretando mi lengua contra el coño… Cuando vi que se iba a correr le enterré la lengua en el coño y el dedo en el culo. ¡Pedazo de orgasmo tuvo la gamberra! Fue el último, pero el más largo y escandaloso de toda la noche.

    Aún hoy no sé cuál es su nombre completo. ¿Será Macarena?

    Quique.

  • Un regalo en un vestido rojo

    Un regalo en un vestido rojo

    —Esto es para vos

    —Gracias

    —Tengo órdenes de quedarme por lo menos hasta que termines de leerla.

    —Pasá entonces…

    Miré a los ojos a la mujer que tenía enfrente. Más o menos de mi edad. Chiquitita. Muy buenas formas. Ninguna exagerada. No tenía miedo en su mirada, ni lucía como cadete. Tampoco era descarada. Tenía una orden, y estaba dispuesta a cumplirla. Vestía un vestido bobo rojo, bien cerrado arriba, ceñido a su cuerpo hasta la cintura, que dejaba la mitad de los muslos al descubierto. En los pies unas sandalias acordonadas. El límite entre lo recatado y lo desenfadado. Podía servir para un lavado o para un fregado. Necesitaba develar el misterio, y me senté a leer la carta. No hizo falta abrir el sobre y empezar a hacerlo para saber que estaba escrita por Lila. Lo supe desde que tuve a la muchacha frente a mí.

    “Como sé que te vas a enojar con la noticia, ya empiezo a pedirte perdón y a compensarte. Debí decírtelo personalmente, pero no pude. No me animé. Después ya no hubo más tiempo. En este momento estoy en Ezeiza rumbo a Holanda. Una reunión de trabajo, sí. Pero también voy a pasear un par de semanas. No te voy a mentir con eso. Como sé que te vas a enojar, te mando a Romina. Ro es una gran amiga mía. Seguro que en este momento te va a poner las manos en tus hombros y va a intentar hacerte un masaje. Deja que lo haga. Dejate llevar. Es mi regalo para compensarte. Sé que lo vas a disfrutar. Nos vemos a la vuelta. Lila”

    Efectivamente, mientras estaba leyendo las manos de Romina estaban en mi cuello, y con maestría me recorría, y no sé cómo, ya había logrado desabotonarme la camisa. Cerré los ojos y le hice caso a Lila. Me dejé llevar. Y también lo hice cuando tapó mis ojos con un pañuelo de seda. Ya con el torso desnudo me llevó hasta la cama. No ofrecí ninguna resistencia cuando sentí que envolvía mi muñeca con una soga, ni cuando sentí que estaba haciendo lo mismo con la otra mano. Ya inmovilizado, dejé que sus manos sabias me recorrieran todo el cuerpo, y sentí una corriente eléctrica que me atravesaba todo el cuerpo cuando sentí su aliento caliente en mi bajo vientre. Aunque hubiera deseado que se quedara allí hasta el final, sentí que me desnudaba por completo y que me ataba las piernas. Supongo que cada soga estaba siendo asegurada a las patas de la cama. No se detenía, pero tampoco hacía las cosas con prisa. Fueron unos segundos eternos que sentí que me quedaba solo. No había un solo sonido en la habitación, y yo estaba prisionero de las sogas y sin posibilidad de ver qué ocurría a mi alrededor.

    A partir de ese momento, todo fue un torbellino. Sentí el cuerpo desnudo encima, y cómo iba ascendiendo. Un beso en los labios, húmedo y caliente, hasta sentir cómo se sentaba en mi boca. Apenas dejaba rozar su clítoris en mis labios. Se movía poseída por el ritmo, y por los golpes de mi lengua en su centro. Intenté pasar mi lengua por su concha, y sentí sus humedades, y sus gemidos me ponían la sangre a hervir. Sentí que sus manos tomaban mi cabeza, y cómo hundía su concha en mi boca. Sentí la intensidad del orgasmo que recorría su cuerpo. Y sus sabores. Quería acariciarla pero no podía. Deseaba acariciar esa piel, pero sólo tenía que conformarme con sentir el roce sobre mi cuerpo.

    Después de ese preámbulo, descendió lentamente, y sentí en mi pija todo el calor de su cuerpo. No dejó que la penetrara. Sólo podía acariciar con mi miembro sus labios palpitantes, y empezó a moverse otra vez, con intensidad. Hasta que se dejó caer, y se ensartó mi pene profundamente. Soltó un gemido apoyó sus manos en mi pecho. Se prodigó un nuevo orgasmo, esta vez mucho más húmedo, rodeado de muchos más sonidos.

    Al salir de arriba mío, mi desconcierto y mi excitación estaban en los extremos.

    Sentí su boca en mi pene, y una de las mejores chupadas de mi vida, hacia arriba y hacia abajo, acariciándome en los lugares exactos me llevaron al clímax. Bebió de mí, hasta la última gota, y aprovechándose de mi relajación, desató una mano, juntó su ropa y se fue.

    Ro desapareció.

    ********************

    Si por algún extraño motivo, alguien quisiera realizar un comentario privado, a [email protected].

  • Ella en la fiesta de Halloween

    Ella en la fiesta de Halloween

    Esto me sucedió en carne propia hace justo un año atrás, en el viejo mundo donde aún se podía salir sin peligro y reunirse sin problemas.

    Un amigo no muy cercano organizó una fiesta, usando Halloween sólo como excusa para juntar gente en su piso a beber y algo más. Me había comprometido a ir, pero la verdad no tenía mucha gana, no conocía a ninguna de las personas invitadas y llegó esa hora donde el instinto me pedía quedarme en casa, comer basura y ver una peli, pero junté voluntad y decidí darle una oportunidad.

    Al llegar mi amigo abrió la puerta y antes de terminar de saludar ya me había abandonado a mi suerte en la entrada, sin dar un paso aún recorrí el lugar con la mirada observando a los desconocidos hasta que la vi a ella.

    No puedo estar seguro que fue lo que me atrajo porque esto sucedió en un ínfimo instante, ella no vestía muy provocativa en particular, ni puedo decir si poseía alguna característica destacable, la verdad es que… no recuerdo su aspecto. Lo único que se ha fijado en mi memoria es esa primitiva sensación que me invadió cuando mis ojos se cruzaron con los suyos y lo que voy a relatarte a continuación.

    Fui directo a servirme un trago con la excusa de pararme junto a ella, su presencia era intimidante, las manos me temblaban cómo si fuera un adolescente juntando fuerzas para hablar con una chica por primera vez. Preparar ese trago me tomó más tiempo que el que nunca me había tomado servir un vaso, donde tenía un atisbo de ella por el rabillo del ojo. Decidió facilitarme las cosas y rompió el tenso silencio.

    ─Hola.

    Su saludo recorrió mi espalda como un rayo que impactó directo en mis rodillas, algo que no había sentido hace décadas, no entendía porque esta mujer tenía este efecto en mí.

    ─¿También has venido sólo? ─vuelve a dirigirse a mi en ausencia de mi respuesta.

    ─Eh, si, si… he venido sólo. ─respondí atragantándome con las palabras. ─Y hola.

    Ella se sonrió manteniendo un contacto visual intenso, sin quitarme la mirada de encima y continuó tratando de mantener la charla con el deplorable ser que se le presentaba enfrente.

    ─Mira, es que no conozco a nadie aquí y me siento un poco fuera de lugar.

    ─Me pasa lo mismo, la verdad es que casi no vengo.

    Ella levantó su copa hacía mi y dijo.

    ─Un brindis por los intrusos entonces.

    Choqué mi copa contra la de ella, el vidrio emitió un fuerte sonido. En ese instante me di cuenta que lo que escuché no eran el brindis sino el ascensor que había llegado a la planta baja y las puertas se abrían para que ella y yo salgamos.

    ─¿Vamos?

    Me preguntó ella mientras trataba de ubicarme confundido por la situación, ni siquiera recuerdo haber bebido cómo para pensar que había algo en la copa. La seguí desposeído de mi voluntad para hacerme más preguntas, pero es bastante confuso que sucedió durante ese tiempo, caminamos por la ciudad, compartimos algún otro trago, quizás fuimos a bailar, nos besamos, subimos a un taxi. Sólo flashes, nada concreto hasta que entramos en su habitación.

    Me invitó a su cama y me quitó la ropa, acarició mi rostro y mi pecho. Se quitó ella también sus prendas y se subió sobre mí cuando estaba sentado al borde de la cama, en mi espalda el ardor de sus uñas arañándome muy profundo me trajo otra vez a la realidad, aunque ella seguí dominando la situación mientras yo no podía más que aceptar lo que sucedía, dejarme llevar por sus deseos. Luego me empujó y arañó mi pecho con sus uñas increíblemente filosas, las marcas rojas cruzaban todo mi torso, pero el dolor sólo hacía que me sintiera más atraído por ella, aunque no eran cosas que me hayan gustado nunca en ese momento, de la forma en que ella lo hacía era increíble.

    Luego comenzó a besar mi cuerpo, desde debajo de mi ombligo subió lentamente probando cada centímetro de mi y cuando llegó a mi cuello clavó con fuerza sus colmillos. En ese momento entendí que estaba sucediendo, no era una noche de conquista, no era un momento de romance o sexo, era una noche de cacería y yo era la presa, estaba en la boca del lobo y ya no podía escapar, no obstante lo más extraño de todo es que mientras drenaba la sangre de mi cuerpo no sentía más que un placer y un éxtasis indescriptible, no quería que se detenga, deseaba que continúe hasta la última gota. Entonces, ese fue el momento en que morí.

    Nunca supe la razón porque me abandonó allí mismo, quizás era parte de su ritual, su morbo, su fetiche. Tal vez pensó que no iba a sobrevivir por mi cuenta por lo que no debería preocuparse, ni bien saliera el sol no sería más un problema. Debo haber tenido suerte porque me mantuve lo suficiente para aprender las cosas más básicas y entender mi nueva realidad, los medios y el conocimiento general ayudaron bastante a adivinar algunas cosas.

    Lo importante es que ya entendí que sucedió esa noche, es por eso que te cuento todo esto, por si te sientes perdida cuando termine contigo, haré lo posible por ser cuidadoso y dejarte suficiente para que no pases a este lado, pero no puedo prometer nada, en el fondo la verdad es que todavía no sé cómo algunas cosas funcionan.

  • Mis bragas, tu trofeo

    Mis bragas, tu trofeo

    Son las doce de la mañana y todavía estoy templando, a duras penas puedo sujetar la taza de café que calientan mis manos, mirando al infinito a través de aquella cristalera con vistas la plaza donde una marabunta de gente viene y va. Sentada en aquella pequeña cafetería siento todavía mi sexo mojado y mis pantalones se impregnan de los fluidos que han ido saliendo poco a poco del interior de mi vagina, todavía estoy nerviosa, molesta, pero a la vez muy excitada, no ha pasado ni una hora desde que un completo desconocido, me enseñara como puede ser de fuerte una atracción, enseñarme como tan solo que en unos minutos puede hacerme sentir una excitación tan intensa que pierda el control de mi razón, jamás sentí nada igual, soy una mujer tradicional y nunca he pensado que el sexo sea esencial, ni que tenga mucha importancia en mi vida hasta ahora, por en algún sitio, entre el probador del centro comercial y esta pequeña cafetería he perdido todas mis creencias, en unos minutos se han evaporado y he comprendido que mi cuerpo es sexo, que un verdadero orgasmo te cambia una mañana, una tarde, una noche.

    Las once y media fue cuando entre en aquel probador que jamás olvidaré de aquel gran centro comercial, un vestido, dos faldas, unos pantalones, tres blusas y una camiseta la ropa que sujetaba mi mano, esta mañana me levanté con ganas de renovar mi vestuario, o más bien ampliarlo en contra de la opinión de mi novio que sigue diciéndome que para qué quiero tantos trapos, quizás tenga razón no lo sé, pero todavía no comprende que soy mujer y coqueta, que no basta con unos pantalones para ponerme durante dos o tres días seguidos y que me cambio a diario de ropa interior incluido los sujetadores.

    El vestido la verdad que me gusta, me hace una figura muy bonita y muy femenina, a pesar de su precio casi prohibitivo va a ser una de las prendas que colgaran en mi armario esa tarde, al quitármelo con cuidado y ver nuevamente el precio en la etiqueta lo doblo con cuidado haciendo las cuentas necesarias para el resto de la ropa, en ese minuto, en ese segundo mi vida empezó a cambiar para siempre.

    La imagen desnuda de mi cuerpo se refleja en aquellos espejos gigantes que tiene el probador, ajustándome las bragas a mi cuerpo, girándome para ver lo bien que me sientan esas bragas, tapando parte de mis glúteos y subiéndome hasta mi cintura ajustándose como un guante a mi sexo, la verdad que me encantan estas bragas negras que me compré la semana pasada, el encaje de flores, el lazo de satén que las corona, la altura es perfecta resaltando mi figura y en ese momento fue cuando la puerta se abre de golpe, entrando un hombre que enseguida me atrapa entre sus brazos, me abraza y me tapa la boca para que no chille, siento miedo y no entiendo como ha podido pasar, su cuerpo cubriendo el mío por la espalda, desnuda salvo por mis bragas negras de talle alto y mi sujetador a juego, siento miedo mucho miedo cuando su mano me abraza el vientre y la otra me sigue tapando la boca con fuerza.

    No me dice nada, noto su excitación, su respiración acelerada, sus ojos mirando hacia la puerta como temiendo que alguien más entrara, como si le persiguiera alguien y sin embargo, no oigo gritos, solo gente hablando, solo los pasos por el pasillo de los probadores, quiero gritar, quiero revolverme contra él, pero no puedo, es más fuerte que yo, me siento paralizada por el miedo y sin embargo siento que poco a poco va desapareciendo, su mano tan suave recorre mi vientre, el olor de su perfume me confunde, tanto que es como si me atrapara y me atrajera, estoy más tranquila, tranquila y excitada, pienso en el libro “El perfume”, pienso que me ha atrapado como un almizclé hecho a medida para mí, mi resistencia es casi nula y ahora más tranquila le oigo susurrarme al oído.

    “No te voy a hacer daño Lara, perdóname, no te asustes”

    ¿Me conoce?, una especie de electricidad atraviesa mi cuerpo y a pesar de esas palabras aún existe en mí algo de miedo y él lo sabe, no deja de presionar mi boca con su mano, no deja de presionarme el vientre sujetándome, su mano derecha llega hasta la goma de mis bragas por debajo de mi cintura, noto como su cabeza se inclina y huele mi cuello, veo tras el espejo como su nariz inspira por detrás de mis orejas el caro perfume que mi novio, me regalo las navidades pasadas y como su cuerpo se aprieta más al mío, en ese momento miro al espejo y nuestras miradas se cruzan en él, no sabría qué decir, no sabría si nuestras miradas son de miedo o de placer, la mirada aterradora que tenía antes parece haber desaparecido, sus ojos azules y muy expresivos me transmiten tranquilidad y a pesar de estar secuestrada y forzada me transmiten confianza.

    Es algo que no puedo explicar, su olor me embruja, pero fueron sus labios que al empezar recorrer mi cuello con sus besos cortos, bajaron todas las defensas que aún seguían en pie y empiezo a disfrutar con sus besos y caricias, siento no obstante como mi cuerpo se sigue resistiendo e intento zafarme de él, intento gritar, pero mi cabeza ya se ha rendido y mi cuerpo tenía los segundos contados al notar su mano abrirse paso por debajo de mis bragas, me sentía atrapada, mis ojos se empapaban de lágrimas cuando sentí sus dedos sobre mi clítoris, esperaba algo salvaje, pero sin embargo era suave y cariñoso con mi sexo, sus dedos profundizaban más metiéndose entre mis labios y buscando la entrada de mi vagina.

    “Perdóname, no sé lo que hago, eres una mujer realmente hermosa”

    Nuestros ojos se clavan en el espejo como puñales, sus labios recorren mi cuello, mis orejas, poco a poco el sentimiento de escapar se ha desvanecido y mi vagina empieza a mojar sus dedos que se han metido dentro de mí, no sé por qué no escapé, quizás sus palabras, quizás sus ojos o sus manos, no lo sé, pero cuando su mano dejó de presionar mi boca pude hacerlo y sin embargo me dejo besar por él, su cadera me presiona por detrás y sintiendo la erección de su pene luchando por salir, mi interior empezaba a lubricar del placer que me está dando con sus dedos y los gemidos apagados en su boca mientras me besa. Que estoy haciendo, no entiendo nada, el miedo se había ido tal como vino y tal como vino el miedo, lo que siento ahora es una excitación increíble, algo que nunca había sentido, algo que parecía necesitar a tenor de lo que hago, porque mi culo se mueve hacia atrás buscando el roce con aquel pene, porque mis piernas se relajaban y dejo que su mano me apriete el sexo por debajo de mis bragas, de apretar su mano contra mis pechos los cuales han sido liberando de las cazoletas de mi sujetador.

    Miro al espejo y me observo el rostro que tengo, es el placer personificado, es la lujuria desatada en mí, mi boca abierta sin emitir ningún sonido, hasta que siento como su pene penetra por detrás de mí, llenando mi vagina, me ha bajado las bragas hasta las rodillas y por los espejos puedo ver como su pene entra y sale de mi vagina, dejo que mis gemidos empiecen aparecer y que tenga una vez más que taparme la boca con su mano, mis manos hacia atrás cogiendo su trasero y acompañando los dulces empujones que me hacen gemir, me penetra muy suave, sus empujones hacen bailar mis pechos que ahora se aceleran, ha apoyado su mano en mi cadera metiéndome más rápido ese enorme pene que desaparece y aparece como un coloso mojado por el interior de mi vagina que no para de convulsionarse cada vez que la noto entrar, no puedo abrir los ojos, el placer que me invade no lo puedo explicar, penetraciones fuertes, profundas y pausadas, estoy llegando al éxtasis, mmmm más rápidas, más rápidas y profundas, empujando mi cara contra el espejo, un orgasmo empieza a recorrer mi cuerpo, me inunda el interior de mi vagina tanto que mis muslos empezaron a empaparse de mí.

    Dos, tres y hasta cuatro empujones tan fuertes que la siento entrar tan dentro de mí como nunca pensé que fuera posible, siento como su semen se derrama dentro, en mi interior, en esos momentos sus dos manos en mis caderas sujetándome con fuerza y sin darme cuenta nuestros gritos de placer envuelven todo el probador, todo el pasillo, toda la planta.

    Nada más terminar, sacó su polla de mi interior se subió los pantalones y tal como vino como mi miedo se fue sin mirar atrás.

    Ahora todavía asustada y avergonzada, tomo café en esa pequeña cafetería, sin ninguna bolsa de compra en el suelo, con la vergüenza de haber salido del aquel probador ante las miradas inquisitorias de las dependientas y de la gente cercana al probador, cuando salí de allí con la cabeza agachada dejando la ropa en un mostrador y sin las bragas negras que él me había quitado y se había llevado quizás como trofeo, aquel hombre que seguro a partir de ese día seria dueño de mis sueños, aquel que despertó en mí, el sexo que tenía oculto y aunque nerviosa y asustada todavía no le guardaba ningún rencor, todo lo contrario me había despertado cuando estaba dormida, me había encontrado cuando estaba perdida y pensaba que se merecía tener mis bragas para recordarme y quien sabe, quizás otro día me las devolvería.

  • Una diosa, un suertudo y un ano abierto

    Una diosa, un suertudo y un ano abierto

    Esta historia se dio por mi fascinación con las transexuales, siempre buscaba transexuales de mi ciudad y veía sus fotos donde vendían sus servicios sexuales, ya había tenido encuentros previos con algunas pero nunca había contratado servicios, siempre me las topaba en algún bar, ya que acudía a ese tipo de bares con el mismo fin que era verlas en persona y si se daba pues tener relaciones con ellas, para eso siempre cuidaba yo mucho mi cuerpo e iba al gimnasio ya que eso siempre me daba muchos puntos con ellas, ni tenía que pedir el sexo, ellas mismas me lo ofrecían.

    En una de esas ocasiones en un bar me topé con una de las transexuales más hermosas que había visto en la página de escorts de mi ciudad, estaba buenísima, 1.70 hermosos pechos operados por supuesto, cintura pequeña, unas deliciosas nalgas, piorneda, labios gruesos, rubia de cabello largo, ufff era perfecta, se sentó en una mesa cerca de mi ella pidió una bebida y yo no podía quitarle los ojos de encima, lo cual hizo que se diera cuenta de mi mirada a lo cual pensé le incomodaría o me ignoraría, ya que como les digo era una diosa.

    Grata fue mi sorpresa que al parecer el que yo la mirara con tantas ganas le gusto ya que me sonreía y hasta posaba para mi seximente, a lo cual tome el atrevimiento de acercarme y sentarme con ella.

    Ella enseguida se me acerco muchísimo y puso su mano en mi pierna y empezó acariciar lentamente, se presentó conmigo su nombre era Ariana, claro que ya sabía su nombre porque era su fan, al contarle eso se echó a reír mientras me decía que no sabía que tenía un fan tan de buen ver, y me pregunto: ¿qué es lo que más te gusta de mí? Mi respuesta fue larga y yo solo veía como el encantaba todo lo que salía de mi boca, yo estaba fascinado porque nunca pensé poder estar tan cerca de ella y menos hablar con ella, solo estar con ella así tan cerca hizo que tuviera una erección como nunca antes había tenido, lo cual ella noto porque desde que me senté ella había puesto su mano en mi pierna al sentir que estaba bien erecto entonces ya puso su mano encima de mi polla y me dijo: me encanta lo mucho que te gusto, ¿qué tal si vamos a mi casa?

    Mi sueño se había hecho realidad, me apresure en ir por mi auto y ella me guio a su casa, todo el camino a su casa, ella me estuvo masajeando la polla, por lo cual la tenía yo durísima y ya había sacado mucho líquido pre seminal a tal grado que ya se había mojado mi pantalón, al llegar a su casa, me guio a su habitación y me dijo que me desnudara, mientras ella se pondría algo mas cómodo para a ocasión, después de unos 5 minutos regreso.

    Tenía puesto un conjunto de encaje color negro y morado con ligueros y una mini tanga en la cual nos como escondía su polla, ya que en las fotos que había visto y en las descripciones que tenía ella se cargaba una anaconda entre las piernas, tenía una diosa delante mío e iba a aprovechar a hacer todo lo que había soñado o al menos eso pensé, se puso de rodillas y me empezó a mamar la verga, es la mejor mamada que me han dado, se la metía toda a la boca como si nada se la tragaba toda por algo era de las mejores transexuales de mi ciudad.

    Justo cuando se dio cuenta que me iba a venir se detuvo, cuando se puso de pie, ella ya tenía su polla como una roca, el tanga que traía prácticamente había desaparecido entre la inmensidad de polla, me dijo que me pusiera de rodillas porque a ella le tocaba disfrutar, recorrí cada cm de su polla y sus huevos con mi lengua la saboree, succione todo ese pre seminal que le chorreaba y me metí toda su enorme polla hasta mi garganta a ella le encantaba dejarme sin respirar ya que empujaba mi cabeza dejándome empalado con su polla en mi boca hasta que ya no podía más y me lagrimaban mis ojos que ya estaban rojos, ella disfrutaba gemía y se retorcía, era tal la mamada que le estaba dando que me dijo que se iba a venir y en ese momento me agarro fuertemente de la cabeza y me zampo toda su polla en la garganta solo sentí como me ahogaba de todo el semen caliente que derramo en mi garganta pero lejos de quitarla lo estaba yo disfrutan y saboreando, no sé cuánto semen soltó pero se sentía muchísimo y me lo bebí todo completo, luego se separó de mí y se acercó a un cajón que tenía y saco un lubricante, por lo cual pensé ahora se viene lo bueno ahora si me voy a follar a esta diosa, cuando veo que se empieza a llenar su polla de lubricante y me dice que me ponga en 4, ya había estado con una trans antes como inter pero la polla de Ariana era monstruosa, le dije que no estaba seguro a lo que ella me respondió: pensé que eras mi fan, no podía decepcionar a mi diosa así que me puse en 4 y rece lo que me sabia primero dilato mi ano con sus dedos lentamente y me puso mucho lubricante después de un rato sentí como puso su enorme polla en la entrada de mi ano y lo fue introduciendo, la cabeza de su polla era mi gruesa parecía un hongo de lo grande que era siguió empujan sin detenerse hasta que ya la tenía toda adentro, el precio fue abrumador y un poco doloroso pero luego el saber que mi diosa me estaba follando hizo que todo se convirtiera en placer después de que vio que mi ano se había acostumbrado a su polla entonces toda la gentileza se transformó me empezó a dar duro continuamente sacaba casi completamente toda su polla y así me la zampaba de nuevo hasta el fondo una y otra vez luego me cambio de posición y me puso de misionero así yo la veía mientras me follaba y veía como metía ese enorme pedazo de carne en mi culo, la sensación más rica del mundo, yo quería masturbar mi pene mientras me follaba pero ella no me dejaba, me decía que no me tocara y ella seguía envistiéndome, cada vez más rápido, más profundo y más duro, mientras me follaba me decía: ahora yo soy tu dueña, eres mi depósito de semen, eres mi putita, te voy a llenar de verga todos los días hasta que ya no puedas más, yo lo único que podía decir mientras era fuertemente follado era que ella podía hacer con mi culo lo que ella quisiera, en que le dije eso, ella me pregunto que si estaba seguro de lo que le decía y le respondí que sí, que mi culo era de ella y podía hacer con él lo que ella quisiera, parece haberlo encantado lo que le dije que me empezó a follar aún más duro y rápido y sucedió algo que nunca me había pasado, me vine a chorros sin tocarme la polla era la primera vez que me pasaba, al ver eso ella solo sonrió y a continuación me lleno el culo de semen solo sentía como toda esa leche caliente entraba en mí, saco su polla y me dijo que se la chupara y limpiara completamente a lo cual yo fui a chupársela siguiendo las órdenes de la que ahora era mi ama, ella tomo su teléfono y vi que se puso a hablar con alguien, yo no le di importancia porque estaba con toda mi atención en su polla

    Después de unos 10 minutos de estarse la chupando escuche como alguien entro a su casa y escuche que se acercaba s u habitación era el sonido de unos tacones, cuando se asomó Ariana dijo: Zafiro te presento a mi depósito de semen a que está bien bueno el condenado ¿verdad? Zafiro era una morena exuberante de tetas grandes culo grande y buenas piernas, cabello negro largo estaba buenísima pero nadie era mejor que mi diosa, a lo que Zafiro respondió: pues si se ve bien rico, por todo el derramamiento de semen que veo te has estado divirtiendo, Ariana se rio y dijo: divertirse es decir poco hermana y no solo está bien bueno si vieras como aguanta que le den polla, por eso mismo te llamen quiero que lo pruebes, ella dijo: si aguanto tu polla entonces si aguanta la mía ya que parecemos gemelas de polla, yo solo escuchaba lo que decían, quise decirle a Ariana que no estaba seguro de que ella me follara y en eso me dijo: pensé que habías dicho que ahora yo era dueña de tu culo y podía hacer lo que yo quisiera, así que ahora te vamos a follar las dos, nuevamente no podía decepcionar a mi diosa, ya que no quería que esa fuera la última vez que la pudiera ver, Zafiro se despojó de sus ropas y me pido que le mame la polla a lo cual le di el mismo empeño que hice con Ariana mientras tanto Ariana me chupaba el culo, ella misma limpiaba el semen que había quedado de su gran venida hace unos momentos, cuando ya se le había puesto bien dura la polla a Zafiro me di cuenta porque decían que eran gemelas de polla, ella también era dueña de una descomunal y deliciosa polla, en ese momento Ariana dijo, bueno es tiempo, le unto mucho lubricante a la polla de Zafiro y ella igual se puso lubricante en su polla y me lleno el ano de lubricante a continuación se pusieron en una posiciones parecía que iban a hacer tijeras como hacen las lesbianas para frotarse pero lo que querían hacer era juntar sus pollas para que quede como un solo falo súper grueso, y Ariana me dijo: esto es lo que te tienes que comer así como esta junto, se llama dos romano ya prepare tu culo por eso lo folle tan duro hace unos momentos, yo tenía mucho miedo de que fuera a desgarrar el culo, pero lo morboso de ver a esas dos trans, el ver a mi diosa ofreciéndome su polla no pude decir que no, una vez más se echaron mas lubricante en esa pirámide de polla que estaba levantada como un asta de bandera, me pare encima de donde estaban ella y poco a poco me fui agachando, cuando mi ano topo con la punta de sus pollas la verdad no veía como todo eso iba entrar cada una me tomo de un hombre y me jalaron para que siga bajando y así sus pollas se fueron abriendo paso por mi ano muy lentamente porque tampoco querían lastimarme cuando entraron las cabezas de sus pollas nos detuvimos ya que yo sentía mucho dolor, cuando sentí que el dolor paso les dije podía continuar y me siguieron jalando hacia abajo ya llevaba la mitad de esa enorme combinación de polla y tuve que detenerme de nuevo pues sentía que iba partir ellas seguían poniendo más lubricante para que pudiera seguir, el dolor paso y seguí bajando hasta que ellas me dijeron, lo lograste, las tienes completamente adentro, me detuve igual otro momento esperando que mi ano se acostumbrara y cuando eso paso les pregunte si ya me lo podía sacar a lo que Ariana respondió que apenas estaban comenzando, ahora es momento de que empieces a subir y bajar ya con un poco más de confianza porque ya había logrado metérmelas toda empecé a subir y bajar después de las primeras 5 veces que subí y baje esas enormes pollas el dolor se había ido era puro placer no sabía como pero estaba yo feliz de estar empalado por esas hermosas trans seguí cabalgando ferviente mente y ellas solo disfrutaban y Ariana me decía, ya eres mío para siempre y así como te estamos dando polla hoy así t la vamos a dar, yo entre toda la excitación igual solo le decía que si a todo lo que me decía, me dijeron cambiar de posición y entre las dos me hicieron un sándwich y me seguían empalando al mismo tiempo pero ahora yo no era el que llevaba el ritmo sino ellas y como la vez anterior sin piedad me estaban follando me vine sin tocarme de nuevo y ellas no se detenían, en el transcurso de todo el empalamiento me abre venido unas 4 veces solo que en 2 fue una venida en seco ya que no expulse semen solo sentí el orgasmo de haberme venido, ellas no se detenían parecían disfrutar demasiado que seguían metiendo y sacando sus pollas de mi ano completamente abierto hasta que llegaron al clímax juntas y me llenaron todo el culo de ese delicioso y tibio semen después de venirse se quedaron con sus pollas dentro de mi hasta que se fueron haciendo más pequeñas las sacaron y en eso Ariana tomo su celular y le tomo una foto a mi ano y me la mostro, tenía un boquete en donde estaba mi ano, estaba completamente abierto y derramando semen, me habían destrozado el ano pero la verdad había sido delicioso, ellas se vistieron, Zafiro fue la primera en irse no sin antes decirme que tenía un culo riquísimo y quería repetir, me había dejado su número y me dijo que para mí era gratis la follada, cuando tuve fuerza para levantarme, me limpie el culo y me dijo Ariana que no olvide que ella era mi dueña ahora, que cuando ella me llame tenía que ir a verla y yo con todo el gusto del mundo de servir a mi dios le respondí con alegría que si me dejo su número y le di el mío y así con el culo aun abierto y aun con semen chorreando me retire de su casa, quería follar con mi dios y salí follado por ella y por su amiga, no me quejo, lo disfrute demasiado, y después de volverme su depósito de semen, hubieron muchos más encuentros, pero eso serán historias para otra ocasión.

  • Una noche deliciosa

    Una noche deliciosa

    Estando solita en mi apartamento me sentí toda excitadita y ganosa, entonces fui a quitarme la ropa con la que había estado para cambiarme por mi ropita femenina, quería vestirme bien femenina y rica para tocarme bien rico como una mujercita. Busque en mis pantis y tome unas tangas negras lisas muy ricas de seda y unos sostenes negros de copa a juego, después de colocármelos me puse unas pantimedias negras, unos cacheteros, una falda larga y una camisita de mujercita.

    Después de ordenar algunas cositas me senté al computador para ver algo de porno y excitarme todita así vestidita y mientras lo hacía se me ocurrió cambiarme de ropa para vestirme como toda una putica, pero al mismo tiempo quería estar bien tierna y femenina, por eso me puse unas pantis rosaditas y sostenes rosaditos, me puse unas medias de liguero veladas blancas y una pijamita en bata blanca con corazones rosados, cuando lo hice me puse a buscar videos de travestis, comencé a mirarlos y a imaginarme lo rico que se sentiría ser comida por una perrita así vestidita como una mujercita ganosa, que me mojen todo mi culito mientras estoy vestidita de pijamita.

    Así estaba toda excitada cuando sonó mi celular, era una de mis amantes, quien solicitaba mi compañía, me dijo que apenas llegaba a la ciudad después de un viaje y pasaría por mi casa porque tenía muchas ganas de comerse un culito como el mío, yo le dije que con gusto y prometí tener la cena y el vino luego de que comimos y conversamos un rato le dije que quería ponerme más cómoda así que fui a la habitación y me quite el vestido hasta quedar desnudita, me puse un calzoncito de mujercita rosado de algodón, unos sostenes de encaje amarraditos y un baby doll rosado semitrasparente, también me puse unas medias de liguero blancas, por ultimo para despistar me puse una batola blanca con corazones como la de una niñita inocente, también como ya había aprendido me puse una toalla higiénica y fui a la sala donde la encontré muy linda sentada en el sillón, entonces me acosté a su lado, ella me tomo una mano y la puso en su pene, el cual ya se sentía calientico, me dijo que era mi culpa, pues había estado mirándome mientras me vestía y sabía que yo era toda una putica, por eso me había vestido toda coqueta y me había acostado, entonces prendió el tv y puso la película porno, mientras yo me acostaba tiernamente a su lado.

    Comenzamos a ver la película y yo mantenía mi manito en su pene, sintiendo como se iba poniendo mas caliente y mas grande, entonces ella levanto mi batolita y me miro la nalguita y me dijo que tenía un buen culito, que ella lo disfrutaría ya que yo era tan putica y tan regalada, entonces tomo unas bolas chinas de su maleta y me dijo que le arrimara el culito, yo me subí y agache mi cabeza hacia su pene, acabe de bajar y me puso encima de sus pantis, abrí mi boquita, saque mi lengua y comencé a lamberlo, mientras ella metía cada una de las bolitas chinas por mi culito sin haberme siquiera bajado las pantis ni un poco.

    Cuando termino de meterlas me organizo nuevamente las pantis y seguimos mirando la película mientras yo seguía acariciando su pene con mi manita, entonces la película se puso toda caliente y mostraron una escena en donde metían un vibrador por el culito de una mujercita en cuatro, ella me dijo que quería hacer eso, entonces yo me acomode en cuatro patas acercando mi culito a ella, tomo el vibrador que tenía en la maleta y corriendo a un lado mis pantis me lo comenzó a meter por el culito, yo comencé a gemir como una putica y a moverme como una mujercita, mientras me seguía comiendo, entonces dijo que ya tenía ganas de comerme, que me quitara la batola, los pantis y me sentara encima de ella, yo me quite la batola todavía con el vibrador en mi culito y después me quite las pantis.

    Me puse otra vez en cuatro paticas como una perrita y le pedí que me sacara las bolitas, las cuales me había dejado todo el tiempo mientras me comía con el vibrador, entonces dirigió mi cabeza a su pene y lo metió en mi boca, comencé a mamárselo mientras ella tocaba mi culito y lo acariciaba, cuando comenzó a sacar las bolitas lentamente de mi culito mientras seguía con su rico pene en mi boca me puse toda excitada, y cuando las saco todas tomo el vibrador y lo metió nuevamente por mi culito jugando un ratico así. Entonces lo saco y me dijo que me montara, yo como una buena perrita me senté encima de ella y abrí mis piernas, me comencé a bajar, metiéndome su pene en mi culito, ella me tomo por las manos y me termino de bajar, yo lo sentí todo adentro y comencé a moverme lentamente como una mujercita y a gemir mientras ella se movía lentamente comiéndome.

    Así me moví hasta que sentí como ella llenaba mi culito con su semen, me quede quietecita un momento y solo me moví cuando ella me dijo que limpiara su pene con mi lengua, pero antes quería que me pusiera los pantis y me masturbara mientras lo hacía sin quitármelos, que debía usar el vibrador para que fuera más rico, tome los pantis, me los puse, me puse la bartola y me acosté bocabajo poniendo su pene en mi boca, entonces tome el vibrador y subiendo mi bartola lo metí entre mis pantis y lo comencé a meter en mi culito, ella tomo el control de velocidad y comenzó a jugar con él, con mi otra mano me comencé a tocar encima de mis pantis mientras lamia su pene para dejarlo limpio, entonces me derrame toda en las pantis gimiendo contra su pene, lambiéndolo entre gemidos.

    Cuando termine, saque el vibrador de mi culito y nos quedamos dormidas las dos junticas así todas comidas como dos mujercitas, yo dormí con su pene en mi cara y mis pantis todos mojados como una perrita, también sentía mi culito todo abierto y lleno de semen como el de una puta, así estaba cuando ella puso su mano sobre mi cabeza y me la comenzó a sobar como a una perrita, entonces supe que había sido su perrita.

    Si te gusto mi relato te invito a que mires otros que he publicado en esta misma página. También confieso que adoro recibir mensajes pero no soy tan rápida respondiendo, aunque sí muy complaciente y sumisa.

    Besos

  • Listo para conocer el placer

    Listo para conocer el placer

    Hola a todos. Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo y cuídense.

    Los gemidos de placer de Fran rompían el silencio en la habitación. El joven menudo tenía sus piernas en el aire separadas mientras una hermosa mujer rubia las sostenía en alto por los tobillos. Fran yacía sobre su espalda en aquella cama y disfrutaba como nunca lo había hecho en su corta vida, sus ojos se posaron brevemente en su abdomen, que bajaba y subía con rapidez al compás de su respiración, su tierno y flácido micropene reposaba inerte sobre sus propios y minúsculos testículos, goteando un poco de líquido pre-seminal.

    Su culo estaba completamente lleno de la polla de su amante, que movía sus caderas en un vaivén constante y embriagador. La mujer sonreía triunfante y miraba el rostro jadeante y excitado de su pareja. Pero para saber exactamente como Fran había llegado a esa situación de estar siendo taladrado por una hermosa mujer transexual tenemos que retroceder en el tiempo, un mes atrás.

    “Enhorabuena, Fran, 18 al fin chaval.”

    Fran Sánchez al fin pudo soplar las velas de su pastel, ya oficialmente era un adulto. Estaba en casa reunido con sus padres y demás familiares que habían acudido para celebrarlo, además de unos pocos amigos. Fran era un chico bajo, blanco, alrededor del 1,60 y su contextura física siempre había sido delgada, su cabello corto castaño y sus ojos color miel eran un imán para las chicas, que veían en él al chico perfecto. Aunque algunos pocos dirían que Fran tenía más bien una figura grácil y algo femenina en unos aspectos, como sus nalgas respingonas pero al chaval no le incomodaba lo que podían creer los demás.

    Abrazado por sus padres, luego se encontró rodeado por sus tíos y primos. Por último, Carlos y Alfonso; sus mejores amigos, algo parecidos a él pero más cachas. Carlos tenía cabello negro azabache y cejas pobladas y Alfonso, cabello castaño largo y un pendiente en su oreja derecha. Mientras su madre se dedicaba a repartir el pastel y su padre volvía a revivir viejas historias de infancia del “pequeño Francisco”, Fran salió al patio trasero de la casa acompañado por sus fieles colegas, ya que no quería que sus amigos se partiesen de risa al oír diversos e incomodos episodios de cuando era un crío. La noche era algo fría y Alfonso encendió un cigarrillo para entrar en calor.

    “Vamos hombre, apaga eso,” murmuró Carlos algo molesto.

    “Ya déjalo, que el pobre se ha aguantado un buen rato dentro de la casa,” reconoció Fran.

    “Si Carlos, que este es mundo libre y puedo hacer lo que me venga en gana,” comentó Alfonso mientras le daba una calada a su cigarrillo.

    Carlos resopló algo enfadado pero Fran se limitó a mirar delante de él, absorto por esas palabras. Ahora que tenía 18, pues ya al fin podría hacer lo que le saliera de los cojones, pensó Fran mientras una ligera sonrisa aparecía en su rostro lampiño. Podía escuchar las voces de sus amigos junto a él pero no les prestaba atención, preguntándose qué cosas podría hacer con entera libertad ahora que era mayor de edad.

    “Bueno, lo primero sería perder la virginidad, claro está,” pensó Fran.

    Y allí fue donde se detuvo. El tema de la sexualidad era algo que le hacía mucha emoción pero sabía que tal vez él no podría ser un semental al mejor estilo de los actores porno que vio en algunos vídeos. Y es que muy pronto Fran cayó en cuenta en algo que no le preocupó mucho al entrar en la pubertad: que su miembro era mucho más pequeño que el promedio. Y es que si algunos actores cuanto menos les medía unos 17 cm y con un grosor decente, Fran la tenía como un niño de 8 o 9 años, apenas unos 7 cm estando dura a más no poder.

    Luego de haber visto videos suficientes, esa inseguridad de tener un pene muy pequeño le invadió pero las pajas eran su refugio seguro, mejor eso que quedar avergonzado frente a una tía por su miembro. Un día mientras navegaba la Internet en busca de algún vídeo, en una de las páginas que visitaba frecuentemente apareció una publicidad que lo dejo con la boca abierta.

    Era una mujer morena muy sensual y de buenas tetas y culo, pero tenía un extraño bulto bajo las bragas, las cuales al hacerlas a un lado revelaron una polla gorda y flácida. A Fran le entró un ataque de tos y de estupefacción.

    “Pero qué mierda…?” exclamó en voz baja Fran con los ojos fijos en la publicidad que apareció en la página.

    El chaval aún no salía de su asombro pero no cerraba la publicidad emergente, mientras contemplaba como la mujer se pajeaba y su polla alcanzó dimensiones impensadas para Fran, al menos eran como unos 20 cm y gruesa. Jamás había visto a una transexual y menos tan hermosa, siempre las imaginó como crossdressers o algo parecido.

    “Pero que tía… si la viera en la calle no podría saber que tiene polla,” pensó Fran sin dejar de mirar los sensuales movimientos que realizaba la mujer y sin dejar de apartar su mirada de su perfecta polla.

    Ese pensamiento lo aterró un poco, que él era hetero… pero al mirar en su regazo su propio miembro infantil estaba tieso como palo, para su sorpresa. Dudando un poco, Fran puso su mano encima de su polla y comenzó a pajearse lentamente al mismo ritmo que la mujer, luego más y más rápido y en menos de 2 minutos un chorro de leche escapó de su polla y fue a depositarse sobre el teclado de su computador. Otros dos trallazos fueron a parar en su abdomen, cuando acabó, Fran no podía creer lo que había hecho, se había hecho una paja mirando a una transexual bien dotada y hermosa.

    “Fran, Fran? Despierta tío, que llevas un rato como zombie,” Carlos le zarandeo mientras lo devolvía al presente.

    “Eh, que sucede?” Fran dijo atropelladamente tras ser interrumpido de sus recuerdos.

    “Hombre, que parece que estás en otro lugar. Te he preguntado hasta tres veces, qué harás ahora que ya tienes 18?” dijo Carlos algo impaciente.

    “La verdad, no lo sé. Ya se me ocurrirá algo…” respondió Fran a su amigo.

    En realidad, Fran mentía. Por supuesto que sabía que haría, pero no quería comentar su fantasía más secreta a sus amigos por temor a no ser comprendido. Estaba seguro que ellos no podrían entender lo que él sintió esa noche cuando miraba porno y esa publicidad apareció en la esquina inferior de su monitor. Desde esa noche, un desconocido e inusitado deseo por las transexuales despertó dentro de él y al menos dos veces al día dedicaba una sacudida a su pequeña polla fantaseando con una hermosa chica con polla.

    Pronto, los videos ya eran de verdadera acción, al principio solo miraba a lindas chicas siendo embestidas con fuerza, pero todo cambio al ver a la primera trans activa. Y Fran lo supo en ese instante, que lo que más anhelaba era probarse con una transexual con buena polla… y activa. Considerando que probablemente no sería capaz de empotrar como se debe, era la única alternativa viable para él y la que más causaba morbo.

    En ese momento Pedro, el abuelo de Fran, salió al patio donde estaban los tres amigos.

    ‘’Que tal están chavales, Fran… podrías venir un momento?’’ dijo Pedro.

    Fran, algo ofuscado, se reunió con su abuelo lejos de sus amigos. ‘’Porque todos insisten en joderme cuando pienso’’ pensó Fran.

    ‘’Una vez más, mi enhorabuena. Quisiera darte un pequeño regalo, sé que te será útil’’ dijo el abuelo y sacando un sobre de su chaqueta, se lo entregó a su nieto.

    ‘’¿Qué es esto?’’ preguntó Fran con voz intrigada.

    ‘’Solo ábrelo, no te quiero arruinar la sorpresa’’ insistió Pedro.

    El joven con cierto recelo rompió el sello del sobre. Sabía de sobra que su abuelo, a pesar de la edad, seguía siendo un bromista de esos pesados y por eso dudaba del contenido del sobre. Para su asombro, dentro del sobre había una buena cantidad de pasta.

    Sacando el dinero, lo miró sin poder creerlo mientras su abuelo le sonreía.

    ‘’Oye, esto no es una broma, o sí?’’ murmuró Fran algo escéptico.

    ‘’Claro que no, es mi regalo para mi nieto favorito’’ admitió el abuelo.

    ‘’Querrás decir el único…’’ dijo Fran con algo de ironía.

    ‘’Y por eso eres mi favorito. Allí tienes, 2000 pavos para que los uses como desees’’ dijo el abuelo Pedro.

    ‘’2000? Vaya… pues gracias viejo, no esperaba esto. Pensaba que alguna broma me ibas a cascar y eso’’ reconoció el chaval, guardando el dinero en su bolsillo.

    ‘’Bueno si, al principio pensé en hacerlo. Pero es mejor así, solo una cosa: no te lo gastes con esos de allí…’’ dijo el abuelo en voz baja mientras miraba a Carlos y Alfonso, quienes seguían riñendo porque el segundo seguía fumando.

    ‘’Claro, no hace falta que me lo digas. De nuevo, gracias por esto abuelo’’ dijo Fran.

    Tras un breve apretón de manos y una especie de medio abrazo, el abuelo Pedro regreso a la casa dejando a Fran con sus amigos. Una vez junto a sus amigos, estos le hicieron un espacio y este se puso en medio de ellos.

    ‘’Y qué tal?’’ preguntó Alfonso.

    ‘’Ah, nada. Ya sabes, lo típico de los abuelos’’ respondió Fran.

    Uno a uno todos se fueron de la casa. Los padres de Fran subieron a dormir y el joven quedó solo en su habitación, desnudo y masajeando su trocito de carne entre su dedo pulgar y medio. No paraba de pensar cómo se sentiría una gruesa polla en su culo virgen y estrecho, hundiéndose profundamente hasta lo más recóndito de su ser.

    La única cuestión era que no conocía alguna chica trans con la cual cumplir su fantasía. Y tampoco sabía de alguien que le pudiese recomendar una, pero en eso cayó en cuenta de que todo ahora era posible. Con el dinero que le había obsequiado su abuelo, sería posible pagar por los servicios de una viciosa y cañera mujer pollona.

    Levantándose de su cama, se sentó frente al ordenador y lo encendió. Pronto empezó a navegar por distintas páginas de ligue de escorts transexuales en la ciudad. Mientras observaba los anuncios y las fotos, Fran no podía evitar que se le hiciera la boca agua al ver a todas esas mujeres, sus curvas, esos culazos perfectos y que decir de esas trancas tiesas y listas para entrar en acción.

    Eran tantas, y cada una más hermosa que la siguiente que Fran no se decidía por un anuncio en particular. Hasta que finalmente encontró la indicada.

    ‘’Luana, la más sensual de Sao Paulo, 25 años. Portugués, Español e Inglés fluido, cariñosa, educada. Tengo algo entre las piernas para que lo goces, 22 cm solo para ti. Me encanta ser activa y dominante, así que si tienes el valor, escríbeme y no te arrepentirás’’ rezaba el anuncio, acompañado por una serie de fotos de una hermosa rubia de ojos verdes, grandes tetas, curvas de escándalo y un pollón que hizo que Fran abriese los ojos.

    ‘’Mmm… tenemos a una ganadora…’’ musitó Fran mientras se relamía los labios con lascivia.

    Haciendo click en el perfil de Luana, le dio a la opción de ‘’Ver Número’’ y tras agregarlo a su WhatsApp, se quedó un rato mirando la pantalla, sin saber que escribir. Respirando profundo Fran se armó de valor y puso sus dedos en acción.

    ‘’Hola Luana, mi nombre es Fran y acabo de ver tu anuncio en línea y desearía reservar una cita’’ escribió Fran.

    Esperó un momento a la respuesta de Luana y en tanto lo hacía, se tumbó sobre su cama una vez más con la mirada perdida al techo, con el corazón latiéndole violentamente y preguntándose si todo saldría bien.

    En ese momento su móvil emitió un leve tono, indicándole que tenía un mensaje de WhatsApp. Con los nervios a flor de piel y con manos temblorosas, Fran cogió su teléfono y abrió el mensaje no leído.

    ‘’Hola Fran, es un placer saludarte y me alegra mucho que me hayas contactado. Como habrás leído en mi anuncio, me gusta ser activa exclusivamente, si no tienes problemas con eso pues soy la mujer ideal para ti” respondió Luana.

    Al pobre Fran casi se le sale el corazón al ver que le había respondió, además de sentir una ligera punzada en su culo al leer las últimas palabras de Luana. Definitivamente era la elegida pero tenía que asegurarse de que fuese la misma mujer de las fotos.

    ‘’Si, no tengo problemas con ello, por eso es que decidí escribirte’’ escribió Fran.

    La respuesta de Luana no se hizo esperar y la ansiedad comenzó a apoderarse de Fran.

    ‘’Perfecto! Te aseguro que no te arrepentirás, Fran. Para cuando deseas tener tu cita, puede ser esta misma noche, con una hora de antelación’’ informo ella.

    ‘’Esta noche me es difícil pero si se puede, qué tal en dos días?’’ propuso el joven.

    Luana tardó un poco más en responder pero valdría la pena el corto suspenso.

    ‘’No suelo hacer citas con días de antelación, pero me has caído muy bien y haré una excepción. Entre tanto, te enviaré esto para calentar tus fantasías’’ se despidió Luana y le dejó unas fotos en lencería, además de un corto video de unos treinta segundos.

    Sin poder creerse su buena suerte, Fran pasó casi toda la noche dándole al manubrio a más no poder. Y es que Luana estaba muy buena y le hacía honor a su origen brasileño con mucha justicia, pues vaya cuerpazo se gastaba la muy puta, pensó Fran mientras sacudía su pequeña pero dura polla mirando sus fotos y el video.

    A la mañana siguiente despertó de golpe. En efecto, se había quedado dormido desnudo de tanto pajearse e incluso podía notar con claridad pequeños manchones blancos resecos sobre su abdomen, los restos silenciosos de una noche de buenas pajas gracias a Luana. Poniéndose una camisa verde y pantaloncillos, se dirigió a la cocina y preparó su desayuno.

    Su madre le encontró cuando ya había dado cuenta de casi toda la comida y besando su mejilla, se sentó a comer.

    “Si vas a salir hoy, podríais ir a comprar unas cosillas? Te daré una lista para que las recuerdes,” dijo su madre.

    “Claro, no hay rollo. Me daré una ducha y estaré listo en 20 minutos” respondió Fran.

    Una vez duchado y listo, Fran cogió el sobre con el dinero que le había obsequiado su abuelo y bajó hasta donde le esperaba su madre con una hoja con la lista de compras.

    ‘’Si puedes tenerlos todos antes de las 3, sería estupendo’’ dijo su madre mientras Fran hojeaba la lista.

    ‘’Haré lo que pueda. También tengo unas cosas que hacer pero si, confió en regresar antes de las 3’’ aseguró.

    Encaminándose hacia la avenida principal de la zona, la cual quedaba a unos 200 metros de su hogar, Fran esperó unos minutos hasta llegase el Uber que solicitó antes de salir de casa. Una vez en el centro de la ciudad, el joven recorrió el paseo principal comprando los distintos elementos de la lista de su madre y al terminar se dirigió a un estrecho callejón en el cual estaba localizada la zona XXX de la ciudad.

    Entrando en el primer Sex Shop que vio, con cierto cohibimiento recorrió los pasillos mirando toda la mercancía y no faltaba nada para cualquier ocasión, desde disfraces hasta lubricante. Tomando uno, luego se puso a fisgonear entre los distintos consoladores y plugs, pero solo la dependienta de la tienda, una mujer pelirroja menuda de unos treinta y tantos le observaba con una sonrisa disimulada. Después de mirar por unos cuantos minutos, Fran aún seguía sin decidir que dildo llevar para abrirse el ojete esa misma noche antes del gran día, cuando una voz suave a su espalda lo sobresaltó.

    ‘’Necesitas ayuda?’’ preguntó la dependienta con una mirada entre cordial y tratando de contener la risa.

    ‘’Eh… yo estaba… solo estaba…’’

    ‘’Descuida. No eres el primero que entra a la tienda buscando lubricante y un buen dildo’’ le aseguró y puso su mano en su hombro.

    ‘’Bueno… la verdad es…’’ volvió a balbucear.

    ‘’No digas más, imagino que va a ser tu primera vez y te tengo el indicado’’ afirmó la mujer a la vez que tomaba un dildo de unos 17-18 centímetros de largo y unos 3 de grosor.

    Fran tragó saliva algo nervioso al mirarlo y la mujer ya no pudo seguir conteniendo la risa.

    ‘’Pero si es una ternurita. Te puedo decir que pollas más grandes y gruesas que esto encontraras, si tienes suerte. Antes de probarlo, puedes ir practicando con tus dedos y luego con lubricante ir metiéndote el dildo de a poco’’ aconsejó la dependienta.

    ‘’Qué tanto me va a doler?’’ preguntó Fran con curiosidad infantil.

    ‘’Qué tanto? Pues siempre dolerá…’’ respondió ella con una carcajada para a continuación agregar. ‘’Puede doler más o menos, dependiendo con cual postura deseas dilatarte el culo, yo te recomendaría que te tumbases sobre tu cama con tus piernas bien separadas, te será muy fácil y… placentero al cabo de un rato.’’

    Al chaval le tranquilizó mucho esa explicación y tomó nota.

    ‘’G-gracias… de verdad’’ tartamudeó algo pero ya sin temor.

    ‘’Para eso estamos, para ayudar al cliente. Créeme, ningún dildo se compara con una buena polla, espero que lo disfrutes mucho’’ acertó la mujer y fueron hasta la caja registradora.

    Después de pagar por los artículos que llevaba en una bolsa bien discreta, Fran regresó a su casa en donde esperaba su madre ansiosa por él. Entregando las compras, se encerró en su habitación, listo para poner en práctica lo comentado por la mujer de la tienda.

    Deshaciéndose de su ropa, se quedó en pelotas y algo ansioso. Echándose de espaldas en la cama agarró el bote de lubricante y untó una buena cantidad en su mano para acto seguido, pasarlo entre sus dedos de manera que todos estuviesen bien lubricados y por último, comenzó a pasarlos tímidamente por su esfínter.

    El contacto de sus dedos embadurnados en lubricante contra su entrada posterior se sintió muy bien y comenzó a masajear su ano, relajando lo más que pudiese el esfínter para proceder. Primero introdujo lentamente la punta de su dedo índice, y reaccionó instintivamente a la intromisión evitando que lo hundiese más.

    Fran volvió a masajear los alrededores y al sentir el músculo relajado repitió la acción. Esta vez entro poco más de la mitad de su dedo y lo mantuvo inmóvil, esperando a que su agujero virgen se adaptase. Un ligero cosquilleo se expandió por todo su cuerpo y su pequeña polla también reaccionaba poniéndose bien dura, el joven no tardó en meter el resto de su dedo y un leve gemido de éxtasis escapó de su boca.

    Tras varios minutos con el dedo dentro de su culo, Fran se atrevió a meterlo y sacarlo lentamente. La sensación embriagante que aquel gesto le provocó fue de mayores pulsaciones y de su polla comenzó a salir liquido pre-seminal, así que el muchacho continuó dilatando su culo. A medida que pasó el tiempo y ya estaba acostumbrado a la presencia de su travieso dedo, pensó en introducir un segundo dedo. Haciendo una pausa y moviéndose con cuidado, tras un par de intentos logro meter dos dedos en su culito.

    Sintiendo el mayor grosor invadiendo su retaguardia, Fran respiró profundamente varias veces para ir acostumbrándose. Pero al igual que en su primera incursión, su culo no solo disfrutaba las caricias sino que pedía más.

    ‘’Bueno, es tu turno…’’ dijo quedamente mirando el dildo que había comprado.

    Usando una importante cantidad de lubricante, Fran lo dejó listo y además se colocó un poco en su culo en caso de que fuese necesario, el dildo entrase con mayor facilidad. Con la punta del falo estimuló su esfínter y haciendo algo de presión, introducía la punta y la volvía a sacar de inmediato. Aquella sensación de que un objeto ajeno a su cuerpo se preparaba para penetrarlo le encantó y terminó por hundir más de la mitad del dildo en su hambriento culo.

    Por primera vez en su vida se sentía realmente lleno y trató de respirar calmadamente y abrir las piernas lo más que podía para facilitar la entrada de su juguete. El acto reflejo de su cuerpo le decía que debía expulsar ese objeto fuera de su culo cuanto antes pero el cachondo joven buscó relajarse un poco más y esperar a que su trasero se adaptase al tamaño del dildo.

    Una vez alcanzado el objetivo, Fran comenzó a mover su dildo despacio, tratando de meterlo lo más profundo que podía y casi terminar sacándolo para a continuación volver a empujarlo dentro de su ser. La sensación de taladrarse el culo le encantó al muchacho el cual puso los ojos en blanco y aumentó la velocidad con la que su mano llevaba el ritmo. Aquello duro más de 20 minutos en los cuales Fran eyaculó un par de veces sobre su vientre y pecho sin necesidad de pajearse. Las continuas pulsaciones anales al estimular su próstata le enviaban oleadas de placer por todo su cuerpo, en especial a su polla y nublando sus sentidos; tanto así que tuvo que taparse la boca con el puño para evitar gemir escandalosamente.

    Después de ducharse y vestirse, las pulsaciones en su culo continuaron por un tiempo mientras que su mente revivía las increíbles sensaciones descubiertas. También tuvo que disimular su andar extraño frente a sus padres pero estos no notaron nada raro en su hijo, el cual devoró su cena como un poseso para estar a solas en su habitación y volver a repetir la experiencia.

    De nuevo encerrado en su cuarto, Fran volvió a desnudarse y a cuatro patas sobre su cama taladró su culo con su juguete, pensando en Luana y en las ganas que tenia de ser follado por su polla perfecta. Luego de eyacular sobre la frazada de su cama y limpiarla desesperadamente, escribió a Luana para saber si podían encontrarse al día siguiente por la tarde en un famoso local de la ciudad, a lo que la mujer acepto sin reservas y, en palabras de Fran, ‘’tener una cita amena’’.

    Eran las 3 de la tarde y el joven se miraba al espejo. Vestía unos vaqueros azules, camisa negra y zapatillas blancas y negras, Fran se veía casual para evitar atraer las miradas y tras considerar que estaba todo en orden, salió de casa en dirección al lugar donde había quedado con Luana. Llegó unos 20 minutos más tarde y se sentó en una mesa desocupada mientras impacientemente ojeaba su móvil para ver la hora.

    A cada tanto alzaba la vista creyendo que Luana había llegado pero luego se daba cuenta que no era así. Diez minutos pasaron cuando Fran observo a una hermosa mujer que le provoco un sonrojo. Alta, de 1,80 aproximadamente; cabello rubio largo y algo ondulado en las puntas, ojos verdes brillantes, labios sensuales pintados de rojo, un par de buenos y suculentos senos, abdomen plano, cintura estrecha y caderas anchas. Para rematar la vista, sus piernas eran largas y torneadas, y tenía un culazo que hacía obvio de que era una brasileña.

    Vestía un sencillo vestido negro que le llegaba por encima de las rodillas. Llevaba los brazos cubiertos, su escote no era muy pronunciado y nadie podría decir que trabajaba como escort. Fran no se lo podía creer y agitó discretamente la mano, Luana sonrió y se sentó frente a él, cruzando una pierna encima de la otra.

    ‘’Hola Fran, un placer conocerte’’ dijo Luana con una agradable sonrisa. Tenía una voz calmada y muy dulce.

    ‘’H-hola… yo digo lo mismo’’ respondió Fran algo nervioso. Y no era para menos, la mujer se veía más hermosa en persona.

    ‘’Lamento haberte hecho esperar, caminando hubiese llegado antes’’ se disculpó por su retraso.

    ‘’Ni lo menciones, no llevaba mucho tiempo aquí’’ murmuró Fran y se la quedó mirando hipnotizado.

    Luana sonrió cariñosamente, pero con un dejo de picardía y sensualidad. El corazón del joven latía violentamente en su pecho, y una ligera incomodidad en su entrepierna le indicaba que su pequeña polla estaba bien dura. No tenía palabras ni un tema de conversación interesante, además sentía un nudo en su garganta debido al nerviosismo creciente que amenazaba con apoderarse de él.

    Aparentemente a Luana no le era indiferente la reacción de Fran. Lo notaba en su rostro sonrosado y lampiño, aquello la divertía un poco pero era un chico muy lindo y ya quería estar a solas con él en su piso.

    ‘’Gustas beber algo?’’ dijo Fran al cabo de unos minutos mirándose mutuamente.

    ‘’Solo agua’’ respondió Luana reclinándose un poco en la silla.

    Comprando agua para su hermosa acompañante, Fran se conformó con una taza de café, siempre le había ayudado a concentrarse. De regreso en la mesa, Luana se terminaba de tomar una selfie y agradeció el botellín de agua que le dio el chico. Fran se volvió a sentar torpemente pero con una risa algo forzada hizo como que nada había pasado. Además que le entregó a Luana el pago acordado y la mujer lo guardó.

    ‘’Y bien Fran, que quieres hacer? Podemos conversar, o simplemente caminar por ahí’’ sugirió Luana.

    ‘’La verdad, no lo sé…’’ Fran respondió.

    ‘’No sabes? Eso sí que me sorprende’’ dijo Luana con una risita.

    ‘’Bueno… caminar suena bien’’ aseguró Fran.

    ‘’Muy bien, caminaremos un rato. Mi apartamento está cerca de aquí, después pasaremos un rato más agradable’’ dijo Luana.

    Retirándose del lugar, caminaron tomados de la mano. Al ser mucho más alta que él, Fran se veía obligado a mantener el rostro alzado todo el tiempo, pero valía la pena. Luana disfrutaba de la atención recibida por Fran y gozaba sobremanera de la mirada embobada del chico. Mientras caminaban hablaron de cosas triviales a la vez que Fran no dejaba de recordarle lo hermosa que era.

    ‘’Eres un chico muy atento y amable. Y la verdad, la vamos a pasar de maravilla,” aseguró Luana con una amplia sonrisa.

    Aproximándose a un conjunto de edificios, entraron a uno de ellos. En el elevador, Luana y Fran comenzaron a morrearse un poco, respiraban agitados y la mujer logró acorralar al chico contra una de las esquinas del elevador y sus manos se deslizaron bajo la camisa del chaval y con las uñas recorrió su pecho y abdomen. El escalofrío que le provocaban las delicadas caricias de aquella sensual mujer nublaban sus sentidos y no podía pensar con lucidez.

    Con algo de dificultad, Luana abrió la puerta de su apartamento y sin dejar de besarse y tropezar con mesitas, sillones y otras cosas en el camino, lograron llegar hasta la habitación. Una vez allí, se desvistieron atropelladamente. Luana hizo que Fran se sentase en el borde de la cama al tiempo que se arrodillaba frente a él con una sonrisa lasciva.

    ‘’Tu polla es adorable’’ aseguró la mujer mientras con un dedo acariciaba el glande, provocándole un ligero cosquilleo y una posterior erección que la llevo al máximo, unos 7 cm.

    Ella aún llevaba su sujetador y braga puestos, y separando los muslos de Fran dejó expuesto su micropene y sus testículos.

    ‘’Quieres algo en especial?’’ dijo ella con una sonrisa pícara.

    ‘’Bueno… aparte de lo obvio, quisiera hundir mi lengua en ese culazo que te gastas’’ respondió Fran.

    ‘’Tu deseo será realidad, cariño’’ aseguró Luana y a continuación engulló sin ninguna dificultad la polla y los testículos del chaval.

    Fran dejó escapar un prolongado gemido de placer al sentir la calidez y humedad de la boca de esa mujer alrededor de sus cositas. Poniendo su mano sobre sus muslos, Luana chupaba y succionaba con deleite y lujuria aquel pequeño trozo de carne, mientras que Fran cerraba sus ojos y respiraba entrecortadamente; disfrutando todo aquello.

    Aquella era la primera vez que Luana chupaba una verga de minúsculas proporciones y no tendría la incomodidad de sufrir arcadas o algo similar. Fran sentía la cálida respiración de la mujer en su pelvis e hincaba sus manos sobre la cama con mucha fuerza, tratando de contener una rápida eyaculación. Luana succionaba constantemente para deleite de su joven cliente, que gemía sin parar ante el buen hacer de esa regia brasileña.

    Sus manos, tan suaves como la seda, recorrían los muslos y piernas de Fran. Su lengua se movía con destreza, lamiendo su uretra y redoblando las sensaciones que el chaval experimentaba. Respiraba agitadamente y sus pensamientos eran inconexos, la escort constantemente miraba hacia arriba para ver las curiosas expresiones en el rostro lampiño de su joven amante y seguía con lo suyo.

    ‘’Oh joder, no pares… no pares’’ gimió Fran con voz agitada.

    Luana succionó con mayor fuerza los pequeños atributos del chico, en tanto Fran arqueaba su espalda para finalmente terminar de desplomarse sobre la cama, con sus pies aun apoyados en el suelo. La escort apoyó sus manos sobre los muslos de Fran y ejerció un poco de presión sobre ellos, cada vez se agitada y respiraba como un maniático a medida que el impostergable orgasmo se acercaba. Con un prolongado gemido e incontables espasmos y temblores que se apoderaron de cada músculo de Fran, una profusa y espesa descarga de leche emanó de su micropene, llenando la voraz boca de Luana, que se tragó hasta la última gota.

    La intensidad del orgasmo lo dejó aturdido, mareado pero con una media sonrisa que decía todo lo que quería expresar. Fran tenía sus labios separados, al tiempo que trataba de recobrar las fuerzas después de tan explosiva descarga, Luana estaba un poco sorprendida por la cantidad de semen que habían expulsado aquellos testículos pero se relamió de gusto y se acostó al lado de Fran, besando y lamiendo su cuello mientras sus manos recorrían el torso desnudo del chico.

    Así permanecieron por largo rato, hasta que se incorporó y con ambas manos sobre el pecho de Fran, Luana le dijo con una sonrisa.

    “Es hora de que me chupes el culo” le recordó Luana con morbo.

    Poniéndose a cuatro patas al borde de la cama, Fran se acomodó detrás de la mujer y admiró con ojos desorbitados el espectacular culo de Luana. Su verga estaba morcillona aunque no completamente dura, colgando con orgullo entre las magníficas piernas de ese monumento de mujer.

    Posando sus inquietas y temblorosas manos en las nalgas de la escort, Fran masajeó hipnotizado ese culo, Luana rio por lo bajo pero le dio confianza.

    “Qué esperas, estoy cachonda y quiero sentir tu lengua devorándome toda” dijo ella.

    Separando ambas nalgas, logro atisbar el cerrado ojete de la brasileña. Fran acercó su cara y con la punta de su lengua lamió alrededor, Luana dejó escapar un pequeño gemido y suspiró. El chico se vino arriba con ese gesto y esta vez pasó su lengua por todo el orificio, sujetando con una mano la polla de la mujer y pajeándola lentamente. Ella gemía con voz sensual y despacio, disfrutando cada segundo de sentir la lengua de Fran.

    Enterrando su cara entre esas carnosas nalgas, Fran apenas podía respirar pero movía su lengua sin control, saboreando ese cerrado esfínter a su completa disposición. Con la punta de su lengua recorrió el perineo y de nuevo hacia arriba, sin dejar de masturbar la polla de Luana, que mordía sus labios y se entregaba a la atención de la lengua del chico.

    Fran, un poco más intrépido; comenzó a lamer desde la punta del glande, deslizando su lengua por toda la extensión de esa gruesa y dura verga, al llegar a sus huevos, los chupó por separado, succionando con fuerza y sacándolos de su boca con un ligero ‘pop’. Volvía a clavar su lengua en el culo de Luana, dándole una veloz follada de lengua que la hizo gemir y suspirar sensualmente aferrando sus manos a la sabana.

    El joven repitió dicha operación en varias oportunidades para luego volver a tragarse ese pollon. La sujetaba por la base y con algunas dificultades la mamaba hasta la mitad para evitar ahogarse, sus ojos llenos de lágrimas pero sintiéndose el chico más afortunado. Decidió tragársela un poco más y casi lo consigue, de no haber sido por las molestias en su cuello al estar de rodillas al borde de la cama y sin mucho espacio.

    ‘’Eres un cerdo, que bien la chupas. Pronto vas a ser mi putita’’ murmuró Luana con voz jadeante y complacida.

    Frotándola por sus mejillas, boca y lengua, Fran buscaba impregnarse de esa tranca que lo estaba volviendo loco. Quería saborear y grabar su esencia en su boca, sentirse completamente dominado por una verdadera polla.

    Levantándose y apartándose, Luana se pajeó rápidamente por unos segundos, mientras Fran se dedicaba a recuperar el aliento. Su cara estaba algo ruborizada y cubierta con su propia saliva mezclada con el líquido preseminal de Luana, y con una mano se la pasó por su mejilla y saboreó sus dedos. La escort sonrió satisfecha y le ordenó acostarse en la cama una vez más. Esta vez, Luana se trepó encima formando un 69 y su verga rozaba los labios de Fran, desde ese ángulo se veía más sublime.

    ‘’Abre la boca, perra. Te la voy a meter hasta la garganta’’ aseguró Luana y Fran pensó que tenía toda la razón, pero no se negaría con ese bellezón encima de él.

    Al tiempo que abría su boca, ella se acomodó y su polla se hundió sin ninguna oposición. Fran no podía controlar la situación, solo colocar sus manos en ese maravilloso culo y masajearlo o darle una nalgada, a lo que Luana respondía con una risa apenas audible y movía sus caderas para follarle la boca. Aquello era la gloria, tener ese enorme trasero cerca de su cara y esa polla llegándole hasta el fondo de la garganta, dejándolo sin aliento.

    Hundiendo sus rodillas en la cama, Luana movía más rápido sus caderas y Fran solo se limitaba a mantener su boca bien abierta, recibiendo cada embestida que lo aplastaba contra la cama. Dando arcadas, ella finalmente clavó todos sus 22 cm en su boca, hasta los testículos; y dejó de moverse por unos segundos.

    ‘’Oh siii… tu boca es jodidamente increíble’’ comentó Luana y ella acarició sus piernas y lamió y mordió un poco sus muslos.

    Sacando su polla y dejando que Fran recobrase algo de aire, se la volvió a meter entera, y sacarla de nuevo. A la siguiente, el chico posó sus manos sobre sus nalgas y la ‘obligó’ a dejársela adentro, mientras la sentía bien abajo en su garganta, Fran podía sentir los huevos de Luana aplastándose contra su boca y gran cantidad de saliva escapaba por entre las comisuras. Se mantuvieron así por más de 20 segundos hasta que Fran la tocó y ella sacó su verga cubierta de babas.

    Tosiendo un poco, Luana lo dejo recuperarse para a continuación follarle la boca a saco. Fran parecía una de esas muñecas inflables, tomando polla sin ninguna resistencia, Luana cerró sus ojos y gimió con lujuria antes de volver a metérsela hasta el fondo de la garganta. Después de sacársela, Luana le dio un beso y se preparó para la verdadera acción.

    Colocando una almohada debajo de Fran, dejando su agujero más expuesto, Luana fue hasta la cómoda y cogió un bote de lubricante y lubricó su verga. Poniéndose de rodillas frente al culo del chico, la mujer comenzó a restregar su glande por toda la raja de Fran, que solo podía gemir al sentir esa gruesa cabeza frotándose contra su esfínter. El chico solo podía admirar a esa hermosa diosa ante él, su voluptuosa figura y sus tetas, ella le miraba con una sonrisa muy picante y a continuación, hizo algo de presión contra su ojete.

    Fran dejo escapar un gemido al sentir ese pollon tratando de entrar. Luana se mordió el labio inferior con una mirada lasciva y volvió a puntearle el culo con mayor insistencia.

    ‘’Bien cerradito estas, me gustan así’’ murmuró Luana y se inclinó brevemente sobre Fran para besarlo.

    De nuevo intentó pero la resistencia del culo de Fran a la penetración pareció divertir a Luana, que no dudo en aplicar más lubricante sobre la cabeza de su verga e intentar una tercera vez. El joven respiró calmadamente, tratando de relajarse y esta vez, la punta del glande empezó a abrirse paso lenta e implacablemente. Con un gesto de triunfo, Luana siguiendo empujando y el cerrado esfínter daba la bienvenida a la intrusión; Fran cerraba los ojos y abría la boca en una mueca, sus manos se aferraban a las sabanas como si su vida dependiese de ello.

    ‘’Ah…’’ salió de la boca de Fran.

    ‘’Si… ya te vas a enterar de lo que es bueno’’ dijo Luana, que ya le había metido la mitad de su polla, unos 11 cm.

    El lubricante estaba facilitando el empalamiento, poco a poco Fran empezaba a sentirse bien lleno de verga y se preguntaba cómo quedaría al final, su micropene se sacudía espasmódicamente ante semejante invasión, la próstata estaba siendo estimulada en gran manera y otra erección era inminente. Finalmente, sintió la pelvis de Luana pegarse a su culo, se la había metido entera y su cosita estaba dura de nuevo, la escort le besó una vez más e introdujo su lengua en su boca, ambos juguetearon un poco mientras ella amoldaba su verga a su culo.

    Pasaron varios minutos así, ambos podían sentir la respiración del otro muy cerca y ella le miraba directamente a los ojos, un gesto apenas perceptible de parte de Fran fue la señal y Luana se separó y se comenzó a mover despacio. El chico cerró los ojos y sintió el movimiento lento y acompasado que Luana estaba imprimiendo, pero no podía dejar de gemir en voz baja.

    Luana aumentó el ritmo de sus embestidas y acarició el pecho y abdomen de Fran. Con embates cortos con los que apenas sacaba su polla, la mujer la hundía todo lo que podía en el culo del chico, que no dejaba de gemir con voz aguda. Luego sostuvo sus tobillos en alto para follarlo con más rudeza.

    ‘’Oh si… más duro joder!’’ exclamó Fran.

    Fran miró hacia abajo y contempló su abdomen subir y bajar al compás de su respiración. Un sinnúmero de sensaciones y reacciones se apoderaban del jovencito a medida que esa verga llegaba hasta lo más profundo de su ser, apenas podía pensar con claridad y lo único que atinaba a hacer era gemir y gritar cual puta.

    Inclinando su cuerpo sobre Fran, Luana ahora llegaba más profundo con cada embestida, su pelvis chocaba sordamente contra la retaguardia del muchacho y los huevos golpeaban sin pausa. La cadencia solo aumentaba a cada momento y ella lucía imponente como una amazona al contrario de su joven amante, el cual no podía describir con palabras lo cachondo que estaba.

    Tras unas varias fuertes y secas estocadas, la pelvis de Luana tocaba las nalgas del chico, su ojete se contraía ligeramente, apretando esa verga que rellenaba su ser; la mujer tomó un poco de líquido preseminal que brillaba en la punta del glande de Fran y chupó su dedo con una expresión pícara. Lentamente sacó su polla del culo de Fran, contemplando el enorme agujero negro que una vez estuvo bien cerrado; el jovencito jadeó un poco aliviado pero estaba con ganas de más guerra y ella no le iba decepcionar.

    ‘’Ven, ponte a cuatro patas’’ dijo Luana con voz algo cansada pero con una gran sonrisa. Una ligera capa de sudor cubría sus exuberantes curvas.

    Ayudando a Fran a asumir la posición, ella le facilitó unas cuantas almohadas ya que las extremidades del jovencito apenas mantenían el equilibrio. La escort no pudo evitar relamerse de gusto con esas nalgas bien carnosas pero que no caían en lo femenino y le asestó unas cuantas nalgadas hasta dejar su mano suave pero fuerte marcada en las blancas nalgas del chico.

    Frotando su glande contra las nalgas y el ojete de Fran, Luana apenas hizo presión y su polla se deslizó dentro del culo del muchacho sin ninguna resistencia. Sujetándolo con firmeza, Luana comenzó a bombearlo con fuerza y embestidas duras, los gemidos incesantes de Fran y el sordo golpeteo de los huevos y pelvis de Luana eran los únicos sonidos evidentes, aparte de algún suspiro de placer proveniente de la anfitriona.

    Haciendo que empinase un poco más el culo, Fran hundió su cara en una almohada y Luana reanudó las frenéticas embestidas como poseída. Parecía que su libido era infinita y con tantas acometidas dejaba al jovencito sin respiración, a cada tanto le asestaba una buena nalgada o le recordaba que era toda una puta adicta a las pollas. El micropene de Fran ya había descargado su segundo orgasmo sobre la cama sin siquiera haberse tocado un poco, era más que evidente para los dos insaciables amantes que ambos estaban hechos para eso, Luana para dar polla hasta quedarse sin fuerzas y Fran, a gemir y a tomar por culo como toda una zorra.

    Así estuvieron unos 15 minutos aproximadamente, con pequeños cambios de ritmo para que pudiesen coger el aliento pero Luana era quien llevaba el control de todo, mientras que Fran tenía la cara hundida en la almohada y la mordía a cada tanto. La fogosa e infatigable brasileña imprimió un frenético y demoledor ritmo que fue el indicativo que estaba próxima a su orgasmo. Tomando a Fran de los cabellos, Luana alzó su ruborizado rostro de la almohada para lamer su cuello y morderle el hombro.

    ‘’Te voy a llenar el culo con mi leche, te voy a preñar’’ dijo ella con voz agitada, Fran no paraba de gritar y gemir como perra.

    A continuación la escort lo bombeó con frenesí por unos diez segundos y al unísono, ambos gimieron y gritaron de placer al tiempo que Luana, alcanzando el clímax anhelado, depositaba chorros y más chorros de lefa caliente en lo más profundo de Fran, que tenía la mirada fija en el techo y juró ver unas pequeñas luces brillantes. Desplomándose sobre la cama, sin fuerzas pero ebrio de lujuria, Fran respiraba agitado y Luana, encima de él, respiraba en su cuello. Su escultural cuerpo bañado de sudor brillaba como si estuviese recubierto de rocío, las jugosas tetas de la mujer se aplastaban contra su espalda y su polla aún seguía dentro de su culo, inmóvil.

    ‘’Eso estuvo… de diez…’’ dijo Luana con una medio sonrisa y besó la mejilla de Fran. ‘’Espero lo hayas disfrutado tanto como yo.’’

    Fran solo asintió. Estaba muy agotado para articular sonido alguno pero no podía decirse que no se lo había gozado. Era como siempre lo imaginó en sus fantasías y Luana la había hecho realidad, cuando el pollon de la mujer perdió algo de dureza esta la sacó, dejando un sonrosado y dilatado agujero; algunos resto de semen escapaban e iban a parar primero a los huevos de Fran y luego en la cama.

    Ayudándolo a levantarse, ambos se ducharon juntos y Fran manoseó cada rincón de la anatomía de Luana, como si quisiera que sus manos memorizasen cada curva de esa exquisita mujer. Ya vestidos, ella le acompañó hasta la entrada del edificio, le costaba horrores caminar y ya ni decir sentarse pero Fran iba con una gran sonrisa al lado de su desvirgadora.

    ‘’Ha sido muy bueno, y si algún día se te antoja repetir, pues ya tienes mi número’’ dijo Luana y le dio un tierno beso de despedida.

    Definitivamente, para cuando se recuperase, Fran no dudaría en volver a contactar a Luana para tener una ‘’segunda cita’’.

  • El jefe de papá (Parte 1)

    El jefe de papá (Parte 1)

    Ella solo quería ayudar a su padre y así empezó todo esto. Nunca tuvo la intención de que se saliera de control como lo había hecho. 

    El padre de Valentina, Andrés, trabaja para una gran empresa del sector financiero. Andrés, un padre soltero, había criado a Valentina solo desde que era una niña y siempre había ganado lo suficiente para darle una vida feliz y cómoda. Últimamente, sin embargo, el dinero había escaseado por deudas que contrajo su padre.

    Valentina tenía 18 años y estaba terminando su último año de secundaria. Ella era una chica normal, con una sonrisa brillante y una belleza natural que apenas requería maquillaje. Ella tenía una bonita figura y grandes pechos.

    El padre de Valentina nunca le expresó abiertamente que tuviera ningún problema financiero, pero ella sabía que él estaba listo para un gran ascenso con la firma. Dado su desempeño en los últimos años, Andrés probablemente ya debería haber recibido el ascenso si no fuera por su jefe, Carlos Leiva. Valentina solía escuchar a su padre desahogarse sobre lo mucho que odiaba a Carlos. Por lo que le dijo su padre, Carlos era un ser egoísta, manipulador y que solo le interesa el dinero.

    Valentina nunca había conocido a Carlos, aunque lo vio en la cena navideña de la empresa el año anterior. Siempre que su padre se quejaba de Carlos, Valentina recordaba esa noche, viendo a Carlos desde lejos mientras él se burlaba borracho de uno de sus empleados. El hombre se parecía a Vito Corleone, de entre 60 y 65 años. Él era del tipo que llegó por si solo al poder y le encantaba hacer alarde de sus logros ante los demás. El mero pensamiento de él hizo que a Valentina se le erizara la piel. Pero era su padre, no la propia Valentina, quien tenía que lidiar con Carlos a diario. Por lo que Andrés siempre fue un lame botas de su jefe para intentar asegurarse el ascenso en la firma.

    Una noche durante la cena, Andrés le mencionó a su hija que planeaba recibir a unos posibles clientes durante una ronda de golf el fin de semana siguiente. Andrés creía que si conseguía estos clientes, el ascenso estaría casi asegurado.

    «Eso es genial», dijo Valentina con optimismo. «¡Lo lograrás, lo sé!»

    «Gracias cariño.» Andrés respondió. «Sé que no hemos tenido mucho tiempo para hacer algo nosotros juntos… ¿Por qué no te unes a nosotros?»

    «¡Me gustaría!» Valentina sonrió. «Espero que tu cliente no se lo tome a mal cuando les gane a los dos».

    ***

    Llegó el sábado y los dos se subieron al auto para ir al campo de golf. Al llegar, para horror de Andrés, allí, en el estacionamiento, estaba el cliente hablando nada menos que con Carlos Leiva.

    «Sr. Leiva, no lo esperaba aquí», dijo Andrés, acercándose a los dos. Valentina caminaba muy cerca detrás de su padre, sintiéndose repentinamente fuera de lugar.

    «Oh, no te preocupes por mí. Solo estoy aquí para supervisar que este día pase sin problemas para todos». Carlos mostró una sonrisa antes de volver su atención a Valentina. «¿Y a quién tenemos aquí?»

    Andrés casi había olvidado que Valentina estaba con él. «Ah, sí, ella es mi hija, Valentina».

    «Bueno, es un placer conocerla señorita», dijo Carlos, extendiendo su mano regordeta hacia adelante.

    Por obligación, Valentina extendió la mano para dársela. Carlos aguantó el apretón de manos el tiempo suficiente para incomodarla. Carlos era más grande de lo que recordaba: media cerca de 190 cm con una barriga que apenas se ajustaba a su camisa de golf.

    «Tendremos que asegurarnos de comportarnos hoy», dijo Carlos. «Estamos junto a una señorita».

    ***

    Los primeros hoyos transcurrieron sin problemas, pero las cosas parecían ir bien para Andrés. Valentina observaba cómo su padre y el cliente se llevaban bien, riéndose de los chistes del otro y dándose consejos sobre el juego. Sin embargo, no pudo evitar notar que Carlos estaba obsesionado con ella. Cada vez que se acercaba, casi podía sentir los ojos de Carlos sobre ella, recorriendo su cuerpo de arriba a abajo, viendo la curva de su camiseta ajustada y pantalones cortos. Valentina trató de mantener su concentración; si Carlos se distrae con ella significaría que permitiría que su padre cerrara el trato con este cliente, entonces todo sería mejor.

    En el siguiente hoyo, Valentina quiso jugar, cuando de repente sintió que Carlos se le acercaba por detrás.

    «Querida», dijo el señor con calma. «Tu forma de jugar está mal. Demasiados movimientos con la cadera.» Carlos extendió la mano desde atrás, presionando su cuerpo contra el de ella y descansando sus manos a los lados de su cadera.

    Valentina miró de inmediato a su padre en busca de ayuda, pero él no se dio cuenta, estaba completamente absorto en la conversación con el cliente.

    «Creo que entendí, gracias.» Valentina se movió lejos de Carlos y el hombre se acercó al carrito de golf.

    Un par de hoyos más tarde, Carlos hizo un tiro terriblemente pobre que cortó el pasto. Llamó a Andrés y al cliente, que ya se dirigían hacia el siguiente hoyo.

    «Ustedes dos llevan ventaja», gritó Carlos, agitando la mano para ahuyentarlos. «Voy a buscar la pelota y luego voy que volver a hacer este tiro».

    «Sí, señor. Nos vemos pronto,» respondió Andrés, sin siquiera mirar a su hija para ver cómo estaba.

    Carlos se sentó de nuevo en el carrito de golf, indicándole que siguiera adelante con su tiro. Valentina lo hizo, su mejor tiro del día. Buscando a su padre a su alrededor, no lo vio; ya había pasado al siguiente hoyo. Tuvo un momento de decepción porque solo Carlos estaba allí para presenciar este gran tiro.

    «Ven chica, siéntate», dijo Carlos, palmeando el asiento junto a ella en el carrito. Valentina obedeció, sin hacer contacto visual con el hombre mientras se acercaba. Carlos inmediatamente la rodeó con el brazo. De repente se sintió muy pequeña en comparación con él. Muy pequeña y muy vulnerable.

    «Tu padre es un buen empleado, sabes. Lo estoy considerando para un gran ascenso. Pero mantén eso entre tú y yo». Carlos se rio entre dientes. Puede que incluso le guiñara un ojo, pero Valentina estaba mirando a lo lejos, esperando que su padre regresara.

    «Hizo un buen trabajo criándote. Eres una chica tan hermosa» Carlos se volvió un poco hacia ella, ahora colocando su mano en su muslo. El corazón de Valentina comenzó a acelerarse.

    Carlos se inclinó hacia el oído de Valentina. «Escucha, he tenido esto en mi mente desde que saliste de ese auto hoy…» Valentina podía sentir su aliento en ella. «… quiero que estemos a solas.» Carlos ahora estaba pasando su mano por su muslo. El corazón de Valentina estaba acelerando, pero no se resistió.

    «Y tenerte», el tono de Carlos era más severo. «Vas a dejarme sentir ese cuerpo tuyo ahora mismo. Y no le vas a decir nada a nadie, o de lo contrario tu padre empacará sus cosas el lunes por la mañana. ¿Está claro? «

    Valentina tragó saliva, pero no respondió. Observaba a Carlos por el rabillo del ojo, pero aun así se negaba a hacer contacto visual.

    Carlos tomó su silencio como respuesta. Sus manos ahuecaron los pechos de Valentina, dándoles ligeros apretones. Mientras la toqueteaba durante lo que pareció una eternidad, Carlos de vez en cuando hacía comentarios y le hacía cumplidos sobre lo hermosa que era.

    Valentina miró y notó una erección en los pantalones de Carlos. Estaba duro. Ella miró hacia arriba e hizo contacto visual con el viejo por primera vez. Él tenía una sonrisa en su rostro.

    «Sabes lo que sigue, ¿no?» Carlos sonrió. Valentina permaneció en silencio.

    Con un movimiento rápido, Carlos desabrochó su bragueta y sacó su verga. No era muy largo, tal vez alrededor de 15 cm de largo, pero era muy gruesa. El corazón de Valentina latía fuerte.

    Carlos tomó la mano de ella y la colocó sobre su verga. Antes de que pudiera siquiera pensar qué hacer, Valentina sintió una mano en la parte de atrás de su cabeza, intentó guiarla hacia abajo. Para deleite de Carlos, ella no se resistió ni un poco. Valentina dio una última mirada a su alrededor, pero su padre todavía no estaba a la vista.

    Ella permitió que su cabeza bajara hacia la verga de Carlos y lo dejó entrar en su boca. La chica sintió lo duro y salado que estaba el miembro del jefe. Carlos emitió un ruido audible e inclinó la cabeza hacia atrás mientras Valentina instintivamente comenzaba a mover su cabeza hacia arriba y hacia abajo. El único pensamiento en su mente ahora era cómo terminar con esto rápido.

    Al poco tiempo, sin que Valentina se diera cuenta, Carlos le había entregado el control y ya no estaba dando ella misma la mamada. Valentina chupaba por si misma la verga de Carlos, de vez en cuando quitando su boca para pasar su lengua a lo largo de los lados del pene y besando la punta. Ella lo tomó tan profundo como pudo en su boca mientras Carlos gozaba.

    Debió haber olvidado de a quién le estaba dando esa mamada, porque en ese punto, había cedido y se estaba sintiendo excitada.

    Las manos de Carlos regresaron a su cabeza y comenzaron a guiarla a un ritmo más rápido. Ella sabía que él estaba cerca de terminar y comenzó a chupar fuerte. El viejo dejó escapar un gemido cuando Valentina sintió que un chorro de semen golpeó la parte posterior de su garganta, seguido de otros tres chorros que aterrizaron en su lengua. Sin siquiera pensar en ello, Valentina tragó su semen y continuó chupando para asegurarse de tomar hasta la última gota.

    «Esa es mi chica», dijo Carlos con satisfacción.

    Valentina levantó la cabeza y miró a su alrededor para asegurarse de que nadie había vio lo que acababa de hacer. Oyó que el viejo se subió la cremallera de los pantalones, pero se mantuvo lejos de él.

    «Está bien», dijo Carlos, respondiendo al lenguaje corporal de Valentina. «Actúa normal y nadie se enterará».

    El viejo puso en marcha el carrito de golf y comenzó a conducir hacia el siguiente hoyo. Cuando finalmente alcanzaron a Andrés, el hombre ni siquiera parecía haberse dado cuenta de que su hija se había apartado de su lado.

    El resto de la tarde fue un completo caos para la chica. Valentina se mantuvo ensimismada, pensando en lo avergonzada y excitada que se sentía por lo que había sucedido. Pensando que pese a todo, le gusto hacerlo.

    ***

    Aproximadamente dos semanas después, Andrés regresó a casa del trabajo con la noticia de que le dieron el ascenso en la empresa.

    Valentina estaba feliz por su padre, pero también aliviada de que su «momento» con Carlos hubiera ayudado a su padre.

    «Dijo que habló contigo en el golf. No sé lo que le dijiste, pero estoy agradecido».

    Valentina lo abrazó. «Me alegro de haber podido ayudar papá»

    «Mientras hablábamos de mi ascenso», respondió, «Carlos dijo que está buscando una nueva secretaria a medio tiempo para él y me pregunto si a ti te interesaría. Dijo que el sueldo sería muy bueno».

    Valentina pudo imaginar porque la quería a ella.

    La joven pensó unos segundos y dijo «Me encantaría el trabajo».