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  • Sexo con mi maestra para pasar la materia

    Sexo con mi maestra para pasar la materia

    Esta historia ocurrió cuando yo tenía 19 años, iba a la universidad y tenía una materia en específico que nunca pude entender. No pude entregar ninguna tarea ni pasar bien ningún examen, así que desde que me di cuenta que no iba a pasar puse en marcha el plan B, hacerme amigo de la maestra para que al final sí le caía bien, me pasara con 60/100 al menos.

    Mi maestra Alejandra era alguien muy guapa, tenía alrededor de 30-32 años, cómo 1.65 m de estatura, un poco delgada, tetas grandes y lo mejor de ella era su culo, redondo y grande.

    El semestre pasó y así como lo pensé me dediqué a acercarme a ella, todas las clases platicaba más con ella que haciendo trabajos y hasta conseguí su whatsapp, aunque nuestras conversaciones siempre eran de alumno-maestra.

    Para los últimos días del semestre ella tuvo problemas ya que después me enteré que su esposo la había engañado, estaba en proceso de separarse y a las clases iba de muy mal humor, uno de los últimos días dejó muy en claro que no iba a pasar a ningún alumno, ni de amigos ni por nada del mundo (haciendo obviamente referencia a mi).

    El último día y a la última hora era el momento en que sabría que iba a reprobar, el problema es que en esa escuela, reprobar era casi casi ponerse una soga al cuello, ya que pasar la materia por segunda vez era muchísimo más complicado, así que puse en marcha el plan C, pagarle a la maestra.

    Ese viernes por la tarde su clase fue muy rápida, ella llegó y anunció las calificaciones, reprobé así que esperé a que todo el mundo se fuera y fui hacia su escritorio con la intención de darle lo equivalente a 120 USD por cambiar mi 22 a un 60/100.

    M: Buenas tardes maestra, ¿ya se va a ir o tiene otra clase?

    A: No, ya no tengo nada que hacer, pero estoy muy estresada y ya me quiero ir a mi casa.

    M: Disculpe es que como sabe no pude pasar la materia, así que venía a ver si podíamos arreglar ese asunto de otra manera.

    Yo estaba casi por sacar el dinero de mi mochila cuando ella me dijo:

    A: ¿De la manera que me compra cosas o donde me hace gritar?

    Honestamente me agarró por sorpresa, yo había creado una relación de amistad con ella y jamás la vi con otros ojos, pero en ese preciso instante me di cuenta que además de pasar la materia, podía salir ganando más.

    M: Bueno, de la manera que usted prefiera.

    La miré a los ojos y ella estaba viéndome de una manera tan perversa, mientras bajaba lentamente su mirada hacia mi pantalón ya con una erección formada.

    A: Cierra la puerta.

    Me dirigí a cerrarla asegurándome que nadie estuviera cercas de ahí, mientras ella apagó la luz haciendo parecer desde afuera que el salón estaba vacío, pues de todas formas ya todos se habían ido.

    Me acerqué hacia donde estaba ella y ya estaba quitando sus cosas del escritorio luego se puso frente mío y de un salto de sentó en él.

    No dijimos ninguna palabra, estaba oscuro y durante todo el sexo sólo se escuchaba nuestras respiraciones y sus gemidos, que los trataba de ahogar aunque realmente nadie podría haberlos escuchado, el salón se encontraba en un tercer piso en un edificio muy alejado de dónde se dan la mayoría de las clases.

    No veía mucho, me acerqué a ella y la tomé de la cintura mientras nos besábamos, ella tomó mi verga sobre mi pantalón y comenzó a jugar con ella.

    Nos separamos un poco y yo me bajé el pantalón y los calzones hasta las rodillas, ella por su parte se quitó la blusa que traía puesta y se quedó en brasier. Cambiamos de lugares y mientras yo estaba sentado, ella se puso de rodillas y me hizo una mamada, no de forma lenta y con besos al principio, sino que se metió toda hasta la garganta, dando arcadas y haciendo unos movimientos muy rápidos con la lengua, una profesional.

    Metía su lengua por todos lados, succionaba y me lamía los huevos, antes de acabar le dije que se levantara y que hiciéramos lo importante ya que alguien podría pasar por ahí en cualquier momento.

    Ella se levantó, se dio la vuelta y se recargó sobre el escritorio. Luego se levantó la falda blanca que traía y escuché cómo dejó caer sus calzones hasta sus tobillos.

    Yo le introduje la verga lentamente en su conchita que ya estaba muy húmeda, ella se puso muy tensa y con sus manos se tapó la boca para evitar que sus gemidos se oyeran fuerte.

    Comencé a bombearla mientras ella componía sus gemidos, pero conforme aceleré el sonido de sus nalgas tronando nos delatarían en cualquier momento, así que cambiamos de posición.

    Me senté en su silla y ella se puso sobre mi, dejando sus grandes tetas a centímetros de mi rostro, y cómo una profesional también logró brincar sin hacer ruido, ella se metía y se la sacaba sola sin dejar caer su peso sobre mi, ahí también descubrí que sus piernas aparte de hermosas también eran muy fuertes.

    Ella subía y bajaba, mientras tanto yo la sostenía de las caderas y de vez en cuando le tomaba el culo, pasando mis dedos sobre su amo lo que parecía excitarla mucho.

    Escuchaba sus gemidos muy cerca de mi, ya no gritaba sino que eran más como un suspiro, y de vez en cuando decía cosas como «qué rico» o «así, más». Entonces me percaté que ella estaba disfrutando mucho más que yo, así que sin esperar permiso le bajé el brasier que tenía y le empecé a chupar las tetas.

    Sus pezones eran pequeños y aunque no se veía mucho era seguro que eran muy morenos como ella. Me metí uno entero a la boca y los iba intercalando, a ella lejos de molestarle parece ser que le gustó ya que con una mano apretaba mi cabeza contra su pecho.

    Ya estaba por terminar y al parecer ella también ya que me estaba mojando todo, su ritmo ahora era muy lento y las piernas comenzaron a temblarle.

    M: Déjeme terminar de perrito.

    A: Ni loca, nos van a descubrir.

    M: Ya casi acabo, no me tardo.

    Entonces se levantó y volvió a la posición de antes. Yo me puse detrás de ella y nuevamente comencé a bombearla, ahora de una manera más suave y lenta.

    Pero no iba a tener otra oportunidad así, y no había podido disfrutar lo mejor de ella, así que cuando estaba a punto de venirme, aceleré el ritmo frenéticamente. Más y más rápido, esos últimos segundos fueron los que más disfruté. Ella me callaba haciendo shhh y dándome palmadas en las manos, pero ya casi terminaba y no podía parar, comencé a darle nalgadas en ese culo hermoso y dejé que su culo rebotándome fuera escuchado con cualquiera.

    Cuando ya estaba por venirme le saqué mi verga y le eché mi semen rápidamente en su falda, que por su color disimulaba muy bien.

    Ella se vistió muy rápido y salió casi corriendo, para nuestra fortuna parece ser que nadie nos había escuchado.

    Todo resultó muy bien, y a la semana siguiente pude ver un fabuloso 100 en mi calificación final, quise repetir alguna vez eso, pero por whatsapp me seguía hablando como mi maestra y como si nada hubiera pasado.

    Y así fue la vez que saqué 100 y me cogí a una treintañera con experiencia y muchas técnicas para hacer una mamada.

  • Me entregué al vecino

    Me entregué al vecino

    Soy Nichole una chica de veinticinco años, estudié nutrición recién graduada y por el momento trabajo desde casa dando consultas mientras puedo darme el lujo de pagar un consultorio, soy trabajadora y empedernida, con novio pero independiente, mi uno setenta de estatura y mis largas piernas son las causantes de que muchos chicos y chicas volteen a verme, mi piel canela es un extra que tampoco pasa desapercibido y esta es mi historia…

    Aunque más que mía es la de Héctor, mi vecino de enfrente quien me enseñó que también soy voyerista y me encanta espiar desde mi casa.

    La primera vez que me di cuenta fue un accidente, el calor hacía casi insoportable estar dentro de casa así que buscando cómo mitigar el calor moví mi sofá favorito hasta la ventana que da al frente de la calle, la suave brisa pronto me dio un leve respiro en medio de la bochornosa tarde noche que estaba ya por llegar.

    Ajuste la televisión para poder verla desde el nuevo ángulo, lleve el tazón de palomitas y estire mis pies sobre el pequeño taburete de terciopelo azul junto a mi sillón.

    Un movimiento en mi vista perimetral me hizo voltear a la casa de Héctor, mi vecino, desde aquí podía ver directamente a la ventana de su habitación cosa que es casi imposible ver de cualquier otro lugar de mi casa por el denso follaje de los árboles que tienen en el jardín delantero de su propiedad.

    Puse atención a lo que ocurría allá, cuando comprendí lo que pasaba sentí que el calor invadía mi cuerpo, una vergüenza que no conocía me obligó a cerrar las cortinas, pero ya era tarde aunque cerrará los ojos y la cortina de la ventana la imagen estaba en mi mente; mi vecino y buen amigo Héctor estaba desnudo y detrás de una mujer que tampoco tenía ropa; fue alucinante, quise borrar esa imagen de mi cabeza y concentrarme de nuevo en la película que pasaban en la televisión «por siempre mía» fue casi es una ironía porque luego como una niña que intenta espiar el momento en que llegue Santa abrí de nuevo las cortinas no pude contener mi morbo y observe con más detenimiento lo que ocurría en la habitación al otro lado de la acera, fue un error porque desde ese instante buscaba el momento en que mi vecino fuera con la chica en turno y me dieran la función ahora yo y mi morbo era de ellos.

    Ese primer día no me di cuenta a qué hora mi mano dejó el tazón de palomitas y bajó a mi entrepierna para acariciar con sutileza por encima de mis pijamas, unos minutos más tarde conforme la escena me hacía suponer como gemía la rubia cada vez más fuerte mis dedos frotaban a su ritmo, entraban y salían de mi con desespero buscando acallar el fuego contenido en mi cuerpo…

    Ahora estoy sentada en mi sillón favorito, en su nueva ubicación; ahora su lugar fijo es junto a la ventana.

    Llevo un pequeño short que cubre solo lo necesario, hoy quiero libertad para poder explorarme, así que deje descubierto la mayor parte de mis piernas color canela, las tenía recogidas sobre mi cuerpo abrazándome con mis brazos de forma que también se podía ver el un poco de mis nalgas firmes por la juventud y las duras rutinas en el gimnasio. Los pezones se marcaban en la vieja blusa de algodón que uso para dormir por lo regular en casa me gusta estar cómoda y el sostén no es mi prioridad al estar sola. Un nuevo juguete me hace compañía, lo tengo listo y completamente cargado a un lado del sillón para cuando sea el momento adecuado, cuando mis manos sean insuficientes y necesite más y si no me equivoco hoy lo necesito.

    Las primeras veces que hice esto me ponía nerviosa y eso a la vez me gustaba y no, alguien podría pasar frente a mi casa tal vez no se darían cuenta de lo que estoy haciendo o tal vez sí, no me importa la excitación de ser descubierta es fabulosa.

    Ahora lo espió por y para mi placer, espero el momento en que suban a la habitación y me den un espectáculo.

    Los he visto hacer de todo, disfraces, cuerdas, juguetes, antifaces, en la mayoría de ocasiones él lleva el mando pero en otras pocas ellas son las que mandan.

    Cada que Héctor tiene visita puedo ver desde mi ventana pero solo desde ese rincón de mi casa, si algún vecino pasa por enfrente de su casa no puede ver la recámara a no ser que se pare frente a mi ventana y se quede ahí viendo.

    Aunque no es una norma por lo regular cada tercer día él recibe una mujer diferente en la puerta de su casa las había de todo tipo, rubias, castañas, morenas, pelirrojas; jóvenes y maduras no hacía distinción la mayoría parecen ser señoras sexis en la mejor etapa de su vida, otras en cambio parecía que iban a aprender de la vida y del placer.

    He visto algunas vecinas entrar en su casa y salir hasta la mañana siguiente en particular Norma a quien no soportó tal vez por la envidia de no estar en su lugar junto a Héctor, siempre las recibe en la puerta de su departamento vestido elegante y pulcramente, luego de saludar y hacerla reír con lo que me imagino era el mismo chiste que les cuenta a todas las hace pasar y cocina para ellas, lo sé por los aromas que llegan hasta mi sala y por qué es un chef en un elegante restaurante, luego me imagino que las lleva a su dormitorio; las desnuda lentamente para luego tomar y hacer vibrar a su amante en turno…

    Aunque la mayoría son chicas distintas tiene algunas que lo visitan seguido, la morena de él sábado pasado es la más habitual y a la cual reserva sus fines de semana, en comparación con la mujer que llegó hoy.

    Algunas veces vienen acompañadas de lo que parece su pareja, algunas ocasiones solo las dejan, en otras también ellos se pasan pero nunca participan más que yo, somos unos observadores calientes de la escena.

    Él sabe que yo los observo frecuentemente pero, eso parece no importarle, por eso deja las persianas abiertas, no sé si ellas también lo saben y si lo saben parece no importarles porque nunca han hecho nada por cerrar las cortinas ni las persianas.

    A los pocos días de verlo por primera vez e incluso en ocasiones llegar escuchar lo que puede provocar en las mujeres y esa forma tan placentera de brindar felicidad comencé a fantasear con él, con pasar mi dedo por los tatuajes de sus antebrazos son raros y misteriosos la mayoría parece que fueran un tipo de electrocardiograma o más bien una nota de voz de esas que envías por el teléfono, tenía ganas de pasar mi mano por cada uno de esos tatuajes por la firmeza de sus pectorales, por sentir ese enorme trozo de carne entre mis piernas.

    Héctor es un chico simpático es soltero tiene treinta y cinco años y es muy alegre, mide casi uno ochenta de estatura y sus ojos color almendra son transparentes como la agua en calma de un lago, nadie podría pensar que es una especie de maestro del placer, cuando hablas con él siempre te hace sentir en confianza y en seguridad de un buen amigo, no usa bigote pero si lleva una barba bien cuidada y su cabello rizado es un poco más largo de lo común en un hombre lo cual es perfecto para enredar los dedos en su cabeza.

    Aunque su cita llegó casi a la misma hora que siempre llegan todas parece que hoy no tendremos suerte ninguno pues un auto llego más temprano de lo normal y la guapa chica en turno salió sin despedirse como lo hacen por regular todas las demás

    La frustración que siento porque ella se fue no es normal, deseaba verlos para poder saciar mis instintos ya casi lo podía imaginar detrás de ella bombeando hasta dejarla plenamente satisfecha como suele ocurrir.

    Al final me resigne a que este día no podré ver nada ni usar el juguete que está completamente listo junto a mis piernas, así que sin más remedio fui al cuarto para ponerme mallas deportivas, tenis y una playera más nueva con que salir a correr; debo quemar energía de alguna manera y salir a correr parece una buena opción.

    En cuanto salí de casa me puse los audífonos y comencé a trotar sin rumbo fijo, la comunidad está llena de calles anchas y árboles frondosos así que correr por aquí es como ir por un pequeño y muy relajante bosque urbano, no me detuve hasta que las piernas no podían más y el aire faltaba en mis pulmones, puse mis manos en uno de los árboles y me apoyé en su tronco haciendo estiramientos en mis piernas mientras el aliento volvía a mi cuerpo.

    —¿Estás bien? Parece que te fueras a desmayar

    No necesité darme vuelta para reconocer la voz de Héctor en mi espalda.

    Gire sorprendida para poder estar de frente a él. Su sonrisa es encantadora lo cual hace mis ojos se concentren en sus labios, unos labios que no tendría ningún problema en besar y recorrer con mi lengua.

    —Sí, estoy bien sólo salí a trotar un poco pero parece que necesito más condición física.

    —Parece que a ninguno de los dos nos resultaron nuestros planes

    —Queee!?

    —Bueno por lo menos a mí no me salió como lo tenía planeado y salí a correr para poder calmarme.

    —Jajaja!!! ¿y que te hace pensar que tengo el mismo motivo?

    —Bueno en realidad ninguno, planeaba divertirme y dar un excelente show creí que mi público ya estaba en su lugar favorito.

    Siento que el calor sube a mi rostro nunca lo hemos hablado abiertamente. Yo sé que él sabe que los observó cuando mi cuerpo me pide un desahogo, él sabe que los miro por eso deja sus cortinas abiertas y le gusta darme un show privado. Pero aunque somos algún tipo de amigos y buenos vecinos nunca hemos hablado de este tema. Solo aceptamos el hecho de observar y ser observado.

    —Y qué show das?

    No sabía que eras algún tipo de mago.

    —Jajaja!!! sí, soy un tipo de mago ya deberías saberlo.

    De nuevo el calor subió por mi cuerpo y siento que estoy roja como un tómate. Él lo nota y se acerca un par de pasos en mi dirección con sus ojos puestos en mí, su vista recorre mi cuerpo disfrutando de la vista mientras yo bajo la mirada ahora su mirada no es calma tiene hambre y lo puedo notar en sus pupilas.

    —Perdón Nichole no quería que te sintieras incómoda.

    Puedo sentir su aroma, es una fragancia dulce pero fresca sin llegar a ser empalagosa. El sudor mezclado con el perfume hace que mi corazón se acelere y quiera lanzarse a tocar cada uno de sus tatuajes para dibujar con mis dedos sobre su piel.

    Me alejo un paso y lo miró.

    —Yo no soy una de tus conquistas Héctor.

    —Me encantaría que lo fueras y estar contigo, deseo tenerte y reclamarte como mía.

    No te sales de mi cabeza.

    Vaya que hoy está directo, tanto tiempo de vecinos y nunca ha dicho nada. Aunque yo también lo deseo no sé si sea una buena idea. Desde que lo conocí se me hizo atractivo pero cuando descubrí todo lo que puede provocar en una mujer casi se ha convertido en una obsesión para mí. Claro que él no sabe nada de esto, no puedo ser tan transparente con él. Ahora las piernas me fallan pero no es por haber corrido.

    —Mira quién lo dice, el tipo que tiene a cuanta mujer quiere. Creo que solo lo dices por que hoy te dejaron caliente y buscas con quien poder desfogar las ganas que ya tenías de probar hoy una mujer.

    ¿Qué sucedió? ¿Encontró las bragas de la anterior en tu cama?

    —Jajaja

    —Qué es tan gracioso?

    —Ella simplemente se arrepintió no estaba segura y así no tuve más remedio que invitarla a volver cuando ella y su esposo estuvieran seguros.

    —Su esposo!? ¿Qué eres una especie de prostituto?

    —jamás he cobrado un centavo, pero me divierto con las esposas de otros hombres con su permiso y consentimiento, también hay ocasiones en que alguna chica sola quiere experimentar y con todo gusto la atiendo.

    Me quede con los ojos muy abiertos, nunca hubiera pensado que eso pasaba, que alguien por voluntad propia le llevará su pareja a alguien más para que la satisfaga.

    —Mira Nichole no quiero arruinar nuestra amistad pero si te interesa la oferta está en pie te aseguro que nos divertiremos. Solo sexo sin compromiso.

    La verdad es que sentí una curiosidad insana con sus palabras -pero más con mis pensamientos- sentía palpitaciones en mi entrepierna. Claro que deseaba estar con él. Es un joven apuesto y sabe tratar a una mujer, me encantaría ser yo la que se retuerce de placer bajo su cuerpo al ritmo que él imponga.

    —¿Dime cómo es la dinámica? ¿Debo apartar fecha?

    —Jajaja!!! pues claro, tengo una agenda muy apretada.

    —Ja! que gracioso.

    —Qué esperas de esto?

    —Pues gozar ¿no es lo que prometiste?

    —Perfecto! -Tenía una sonrisa sádica.

    Una cosa más, me encanta grabar y sacar fotos de los encuentros. ¿Estás dispuesta a ser grabada?

    —Qué!? Y todas aceptan?

    —Encantadas es parte del morbo y hasta llevan copia para sus parejas algunas incluso están en vivo mientras su pareja las ve desde algún lugar lejano. Es parte de la fantasía de este tipo de parejas. Claro que nunca las publicó sin su consentimiento son principalmente para ellos y yo, algunas se ponen antifaz, tapamos el rostro y señas particulares como tatuajes y marcas de nacimiento con edición. Algunas no quieren que lo publique y sólo queda entre nosotros.

    —¿Tienes aquí los videos?

    —En el teléfono? Estás loca? Claro que no, sólo los que ya están en la red.

    —Puedo ver?

    —Claro

    Rápidamente sacó su celular abrió su cuenta de inmediato salió su perfil lleno de escenas con mujeres hermosas disfrutando con ese enorme trozo de carne no sentí celos, sentí envidia y deseos de ser yo la protagonista en su próximo video.

    Yo sabía lo que pasaba dentro de esa habitación pero una cosa era verlo desde mi ventana sin nada más que la distancia y los vidrios y otra diferente era ver con lujo de detalle, escuchar los encuentros sus gemidos, sus improperios, las vulgaridades que encienden el encuentro.

    En el primer video se podía observar una joven mujer mostrando su anillo de casada mientras su mano sostenía con firmeza la erección para poder llevarlo a su boca.

    Héctor me indicó que era la primera vez que estaba con ella, pero que también era la primera vez que ellos como pareja hacían algo así; fue su padrino.

    —Lo has hecho muchas veces?

    —Qué? Iniciar parejas en este estilo? Sí, tengo la fortuna de que ellas me elijan.

    Él sábado estoy libre.

    Creo que abrí mucho la boca porque él soltó una carcajada pero estaba decidida así que quedamos para el sábado a las dos.

    Mi entrepierna sufrió al sentir el deseo anticipado y no poder calmarlo. Tuve que despedirme de él y regresar corriendo a casa para calmar mis pensamientos y el deseo en aumento.

    Los siguientes días comencé a ver los pequeños videos que tenía en su perfil conforme miraba mis ganas de ser la protagonista aumentaban. Todas las chicas sin importar su edad o rasgos físicos tenían algo en común; todas estaban seguras de sí mismas empoderadas y sabían lo que querían… sentí esa sensación de libertad y comencé a volar, las dudas aún estaban en mí pero ahora sabía lo que quería y por lo pronto quería disfrutar de ese encuentro con mi vecino. Así que deje de lado los complejos y solo me mentalice en gozar el encuentro. Tal vez pareciera que él tenía el control pero la realidad era que yo sería quien lo llevaría.

    Ese día estaba nerviosa y ansiosa quería verme bien así que pasé buena parte de la mañana arreglándome para la cita, cuidando mi apariencia en todo detalle, las uñas, la fragancia, los accesorios, mi pelo, mis gestos, la mirada, eligiendo mi outfit algo elegante, sensual, sencillo…

    Un vestido de un solo hombro fue el ganador, unos pendientes plateados y unos huaraches de tacón que mostraban mis uñas rojas y que esperaba poder poner de aretes a Héctor.

    Elegí seda para la ropa interior, era suave como mi piel un color grosella oscura que me fascina como se ve con mi color de piel.

    Toqué la puerta y él abrió enseguida, una camisa blanca impoluta con las mangas dobladas hasta los codos mostrando sus tatuajes, un chaleco azul oscuro y unos pantalones que se ajustaban a la perfección a su cuerpo me hicieron abrir la boca y sonreír por la anticipación.

    Mis manos fueron directo a sus tatuajes, los recorrí uno a uno, raya a raya.

    —Qué significan?

    —Son tatuajes especiales, me recuerdan algunos encuentros, de hecho son grabaciones en mi piel.

    —Grabaciones!?

    —Sí, son frases que han surgido durante los encuentros y decidí grabarlas en mi piel como un homenaje.

    —Parece ego

    —Podría ser pero me gusta

    ¿Quieres escuchar?

    —Sí

    Tomó su celular, abrió una aplicación y acercó su celular a la primera raya.

    La voz de una mujer se escuchó en el celular gemidos entrecortados pidiendo más, otra le decía que era su puta, otra mencionaba que ni su marido había disfrutado esa parte de su cuerpo, no tendrás una vista como esta.

    Mensajes llenos de erotismo, lujuria y placer dichos en la intimidad e intensidad del encuentro.

    Nunca esperé eso, ni me imaginé que mi cuerpo reaccionaría ante algo así pero lo hizo, sentí como la humedad se adueñó de mi entrepierna.

    — Bien graba esto para tu próximo tatuaje: «Eres mi fantasía

    Tengo tantas ganas de ti

    De que me pongas en cuatro, me tomes de la cintura y me des hasta que grite de placer como tantas veces te he visto hacerlo».

    Ahora fue él el que abrió mucho los ojos, pasó la mano por sus labios y se abalanzó sobre mí, fue la primera vez que lo vi perder el control, salir de su papel…

    Dejamos de lado la cena, me condujo al centro de la sala, me dejó ahí de pie mientras él iba a buscar algo en un cajón.

    Regresó con una bufanda se puso detrás de mí, luego puso la bufanda en mis ojos, olía a él a su perfume la anudo debajo de mi pelo.

    Me privó la vista y mis sentidos se alertaron buscaban cualquier indicio que el quisiera darme, era la primera vez que estaríamos juntos y lo quería ver pero la sensación de solo sentir era mágica así que me deje los ojos tapados, mis manos tocaban su piel ardiente o tal vez mis manos eran las que ardían.

    Nos desnudamos uno al otro al ritmo de «bailar pegados es bailar» primero él comenzó por besar cuello expuesto, mordía un poco el lóbulo y bajaba de nuevo hasta donde la tela del vestido le permitía tocar mi piel, mis manos se movían debajo de su saco por su espalda sintiendo cada músculo por arriba de la camisa, luego bajó mi vestido un poco dejando al descubierto mis senos, los tocó acariciando suavemente, palpando conociendo como reconociendo un nuevo territorio virgen listo para ser reclamado.

    —Tienes unos senos hermosos!!!

    Hipnotizada con su voz sonreí mientras sentía como sus manos seguían irguiendo y endureciendo mis pezones, mientras él provocaba un mar embravecido en lo más profundo de mí.

    Deslizó el vestido por mis piernas, me ayudó a levantar un pie y luego el otro quedé solo con mis bragas y los tacones frente a él. Retiro la bufanda de mis ojos y pude ver la forma en que me devoraba con la mirada.

    Eso me dio valor ahora era mi turno, quite su chaleco fácilmente, pero mis manos temblaban al desabotonar su camisa, no era la primera vez frente a un hombre sin ropa pero sin duda era la primera vez que yo le quitaba la ropa.

    Su camisa quedó tirada en el suelo, ahora fue mi turno de observar su dorso desnudo de tocar y besar cada parte de su piel expuesta.

    Mi lengua saboreo y disfruto de su cuerpo, mis manos ansiosas desabrocharon el botón de su pantalón que cayó fácilmente con un tirón de mis manos.

    Quedé hincada con su erección justo en mi rostro, sujetar sus nalgas y empujar de ellas hacia mí fue un instinto.

    Lamí su grueso tronco desde la base hasta la punta exploré totalmente cada vena con mi lengua antes de meterlo en mi boca, por más que abrí mi boca y trate de que entrará todo no pude lograrlo su largo y grosor me limitaron.

    Héctor volvió a tomar el control sacó su verga de mi boca y la dejó caer sobre mi cara, sus testículos pegaban en mi mentón mientras la punta de su verga llegaba hasta mi frente, sonreí cuando tomaba una foto con su celular luego abrí mi boca para besar su escroto.

    Me dio un par de cachetadas con su pene y luego me levanto en peso para dejarme sobre un ancho sofá.

    Me relajé y disfruté al tiempo que deslizaba mis bragas por mis piernas las retiro y las llevó a su rostro; las olió y las tocó.

    —Están húmedas, huelen y saben a ti.

    —Tú lo has provocado cabrón.

    Su lengua por la parte baja de mi cuerpo me hizo callar.

    Lo anhelaba y deseaba desde la primera vez que lo vi y comencé a imaginar, me sentía lista para él pero él tenía otros planes… Fue un delicioso martirio sentir sus manos en mi piel, su boca reconociendo cada rincón de mi anatomía.

    A pesar de que yo lo deseaba, no fue brusco (por lo menos hasta que fue necesario), se tomó su tiempo para disponerme aún más de lo que yo lo estaba, hasta que casi se lo suplique. Me acarició por completo, me besó y lamió lugares que yo no sabía que eran tan eróticos.

    Mientras estaba hincado levantó mis piernas fácilmente eso le dio acceso a mi trasero que también besó y acarició.

    Fue una sorpresa para mi sentir ese placer cuando su lengua lamia mi ano brinque un poco al sentir por primera vez su lengua en esa parte pero le permití hacerlo estaba en modo salvaje y nada me importaba el decoro.

    Luego de unos momentos de esa nueva sensación para mí se puso en pie.

    —¿Estás lista para mí?

    Que cabrón él sabía que estaba lista y ansiosa desde el instante que cruce su puerta.

    Frotaba y presionaba su erección contra mi palpitante vulva sin llegar a meterse solo me daba a desear, se movía lentamente acariciando cada milímetro.

    Sé separó un momento de mi para ponerse un preservativo cuando volvió a mi lado mis manos tomaron el control y sujetaron firmemente la base de su verga para dirigirla a mi sexo húmedo y caliente mis caderas se movían solas buscando atraparlo dentro de mí.

    Por fin sentí como entraba en mí lentamente y como mi cuerpo lo recibía ansioso, como iba abriendo cada centímetro de mi interior… Sentí su emoción cuando iba entrando en mí, él lo disfrutaba tanto como yo, el placer que le causaba disfrutar completamente de mí, mis piernas estaban sobre sus hombros así que la penetración era lenta y profunda fue fácil tocar el cielo por primera vez, clavé mis uñas en su espalda cuando la cúspide del placer llegó, es un excelente amante frotaba su erección sobre mi vulva en cada movimiento causando un placer descomunal que aumentaba con cada movimiento y me dejaba sin aliento.

    Besaba y lamía mis senos cada que su rostro y el mío se encontraban.

    No conté las veces que logró que me corriera pero cuando fue su turno de vaciarse salió de mí, rápidamente quitó el preservativo y derramó su caliente magma blanco sobre mis senos, abdomen y hasta mi cara

    La calma tras la tormenta fue fantástica recargado uno sobre el otro sintiendo los corazones acelerados tranquilizarse.

    Puso una trufa de un excelente chocolate semi amargo que inundó mi boca de un placer que pocos aprecian, permitió que disfrutará y paladeara su sabor antes de besarme, antes de adueñarse de nuevo de mi boca.

    Caminamos desnudos hasta su habitación desde donde pude ver mi casa, sonreí al ver la vista que Héctor tenía desde ahí cada que yo me masturbaba mientras él follaba con alguien.

    Luego lo lance sobre el colchón, ahora era su turno de ser obediente…

  • La maestría oral de Angélica

    La maestría oral de Angélica

    Primer interludio 

    Les he contado de las habilidades felatorias de Angélica? Quizá de forma breve, este segmento es para eso, aunque las palabras siempre se quedarán cortas, es imposible relatar en simples palabras todo lo buena que es a la hora de chupar un miembro masculino.

    Como mencioné previamente en el relato «Angélica despierta con hambre», Angélica suele decirme que ninguna buena cogida está completa sino había sexo oral de por medio, en concreto, practicado por ella.

    -Es que es algo que me encanta -dice emocionada- especialmente contigo.

    -Por qué? -pregunté fascinado por su respuesta.

    -Bueno, hay muchas razones para eso, quieres conocerlas? -dijo mirándome la entrepierna.

    -Me encantaría -dije acercándome para besarla suavemente.

    Empezamos un faje delicioso, lleno de besos y caricias cada vez más cargadas de intensidad. Nos pusimos de pie y seguimos, pero ahora podía tocar sus pechos y sus nalgas a voluntad, ella respiraba agitada.

    -Primero me gusta cómo te desvives en caricias y atenciones cuando estás conmigo.

    Tenía razón, no había parado de sobar sus nalgas y entrepierna, de amasar sus pechos y de besarla.

    -Eres muy atento, y eso es algo muy especial, y siempre sabes cómo desarmarme para hacerme tuya, tal como ahora -dijo esbozando una pequeña sonrisa.

    Instintivamente, ya me encontraba besándole el cuello mientras ella seguía hablando. Me conocía muy bien. Se puso en cuclillas y lentamente me bajó el pantalón.

    -Me gusta cómo se te corta la respiración cuando estoy por liberar tu polla -decía sin dejar de sonreír.

    -Uff sí, de alguna manera la forma tan sensual y relajada en la que lo haces me excita sobremanera.

    Siguió sobando delicadamente mi polla por encima del bóxer, al igual que mis muslos y glúteos, se estaba tomando su tiempo, y después acercó su cara.

    -Qué rico aroma, me encanta cómo huele, esa mezcla entre sudor, perfume y aroma a polla, tan varonil.

    Me encontraba súper duro y apuntando al cielo, mi polla estiraba el bóxer y pugnaba por salir de ahí, ella tomó el bóxer por el elástico y lo deslizó para quitármelo, obligando a mi polla a apuntar cada vez más hacia abajo, hasta que finalmente se liberó con un fuerte y ligeramente doloroso movimiento de resorte.

    -Jejeje lo siento.

    -No te preocupes, también me parece divertido.

    -Jeje no lo puedo evitar, además me gusta ver cómo lucha por salir.

    -Y cómo brinca de alegría cuando lo liberas? -le dije maliciosamente.

    -Jejeje esa es la mejor parte -dijo tomándola únicamente por la base haciendo anillo con sus dedo índice y pulgar- de verdad huele muy rica.

    -Sabe aún más rica -le dije animándola.

    Pero, pese a que se relamía los labios, mi comentario pareció no afectarle demasiado, se tomaba su tiempo.

    Comenzó a olerla de nuevo, desde la punta, rodeando el tronco, pasando por los testículos, cerraba los ojos e inhalaba profundo, y repetía, sólo acariciaba mis muslos y seguía respirando. La tomé de la cabeza para acariciar su cabello.

    -Mmf sí, me encanta que me acaricies bebé.

    Dicho eso, comenzó su faena, primero dando pequeños besitos en la cabeza y a lo largo del tronco, cuando llegó a los testículos empezó a lamerlos, y finalmente dio un largo lengüetazo desde el tronco hasta la cabeza de mi polla, que cada vez se ponía más hinchada, demandante de atenciones.

    -Aahh -fue lo único que pude articular.

    -Te gusta? -preguntó mirándome fijamente a los ojos.

    -Uff sí bebé, me encanta mmf -no me dejó terminar, pasó su lengua de nuevo por la punta.

    -Cuánto te gusta? -y siguió pasando la lengua por el tronco.

    -Mucho bebé, uff, no sabes cómo me pones con tu lengüita.

    Agarró el glande y le pasó la lengua en círculos 3 veces.

    -Y mis labios no te gustan? -dijo relamiéndoselos.

    -Los amo -dije firmemente.

    Angélica de nuevo quiso interrumpirme, pero la detuve por la barbilla y me incliné a besarla efusivamente, terminé el beso mordiéndole el labio inferior.

    -Amo tus labios, y no sólo por cómo los usas cuando me chupas la polla, sino por todo lo rico que nos besamos cuando hacemos el amor – dije liberándola.

    -Quieres que te la chupe bebé?

    Preguntó, sin embargo, no esperó respuesta alguna, directamente me empujó al sofá donde me hizo sentarme y me abrió de piernas para acomodarse entre ellas.

    -Mmf, uff, sii.

    Desde su posición, Angélica alternaba sus manos, con una realizaba una paja lenta, y con la otra me jugaba los huevos, las ingles, los muslos y el pubis, no dejaba rincón sin recorrer con las manos. Largaba lengüetazos en los huevos, los llenaba de saliva, los recorría una y otra vez, se los metía a la boca alternadamente, mientras continuaba una paja lenta.

    -Amor, me la puedo comer ya? -me preguntó con carita de niña triste- he sido niña buena, me porto bien.

    -Sí princesa, te la puedes comer ya.

    -Me la puedo comer toda? -dijo mirándola fijamente, saboreándola.

    -Toda bebé, es toda tuya -dije acomodando las caderas, preparándome para lo que venía- cómetela toda.

    -Gracias amor.

    Tan pronto agradeció acercó su boca al glande y cerró sus labios aprisionando el capullo, dentro su lengua daba vueltas.

    -Uff, uhh, mmf, rico bebé, rico.

    La escuchaba gemir mientras seguía mamando, podía sentir cómo trataba de meter su lengua debajo del prepucio.

    -Glup, glup, glup.

    Ahora la escuchaba tragar saliva.

    -Te sabe riquísima amor.

    Hizo una pausa y dejó caer un hilo de saliva, lo esparció con las manos y de nuevo se llevó mi polla a la boca, pero ahora la chupaba hasta la mitad y con una mano pajeaba la otra mitad en un movimiento coordinado. La saliva seguía chorreando desde su boca alcanzando los huevos a los cuales se dirigió de nuevo sin dejar de pajearme.

    -Uff bebé, que rico -decía abriendo más las piernas facilitándole el acceso.

    -No sabes cuánto disfruto esto amor, siempre quiero que me des de comer tu polla.

    Chupaba y ensalivaba mis huevos una y otra vez, hasta que se los metió los dos en la boca al mismo tiempo, con la mano apartó mi polla a un lado, lo suficiente para que nuestros ojos se conectaran.

    -Ay Dios Mío -fueron mis palabras al verla de esa forma.

    Angélica revolvía toda mi bolsa escrotal con su lengua, mis testículos bañados en saliva flotaban atrapados dentro de su boca.

    -Glup, glup, glup -tragó saliva una vez más y suspiró- tienes deliciosos los huevos.

    -Tú eres exquisita bebé, continúa por favor, me tienes a tope -respondí dirigiéndole la cabeza.

    -Mmf, mmmju, mmm.

    -Ahhhh, siii, así.

    No fue necesario repetirlo, tan pronto se lo pedí se metió la polla a la boca nuevamente, pero ahora se la trataba entera, hasta la raíz, hasta que su nariz chocaba con mi pubis.

    -Mmf, mmf, mmf.

    -Así bebé, asiii.

    Gemía cada que se la llevaba al fondo de su garganta y yo gemía aún más.

    -Princesa, qué rico la chupas, uff.

    -Mff, uijc, mmmju.

    -Qué delicioso cómo te la comes, ahh.

    -Mmmj, mmf, mmm.

    -Nadie toma biberón como tú, mi bebé, te la tragas toda.

    Giraba su cabeza cada que subía y bajaba imprimiendo un movimiento de torsión a su ya espectacular mamada. Cada que subía inhalaba y apretaba fuerte los labios, cada que bajaba exhalaba su aliento caliente, su lengua no paraba de moverse deleitándose en las venas cada vez más hinchadas de mi verga.

    Por ratos, se la sacaba de la boca para escupirle y relamerla, se la sacaba para pajearla duro y rápido, apretándola sacándome auténticos gemidos de placer, para después reiniciar con la ordeñada que me estaba dando.

    -Ay Angélica, mmm, uff, qué rico chupas, qué rico te la comes, aahhh.

    -Ya amor, ya aguantaste suficiente, te quieres venir? – me preguntaba tan excitada como yo.

    -Sí princesa, necesito descargar pronto.

    -Te quieres correr en mi, amor?

    Angélica no paraba de pajearme y estirarme los huevos mientras hablaba, mantenía su boca cerca de la punta de mi polla, sacaba su lengua esperando el momento e intensificaba sus movimientos.

    -Sí bebé, sabes que me encanta venirme dentro de tu boquita uff.

    -Ya amor, dame mi lechita, soy tu bebé, quiero beber toda tu leche caliente, dámela!

    -Ya, ya, ya!

    Angélica se la metió de nuevo a la boca recibiendo feliz toda la corrida que le tenía preparada, era una experta ordeñando polla, succionaba fuertemente cada chorro que salía disparado. Cuando dejé de eyacular se separó y abriendo grande la boca me mostró todo el semen que había acumulado.

    Me puse de pie y con la mano guie el glande a su boca, revolví el semen que tenía guardado en la lengua durante unos segundos.

    -Traga bebé, que no quede ni una gota.

    -Glup! Ahhhh, delicioso, gracias por darme mi lechita amor.

    -Me encanta cuando me la pides, princesita.

    -Hablando de eso -me hizo recostarse de nuevo en el sillón- no debo dejar ni una gota.

    Y procedió a limpiar mi verga de los restos de semen y saliva que había dejado hasta dejarla lustrosa.

    Finalmente, la besé de nuevo, sus labios era una de mis más grandes debilidades y me resultaba súper sexy verla con los labios melosos después de haberme hecho una mamada de campeonato. Fue un beso muy apasionado, hasta que dijo.

    -Esto es lo que más amo de chupar tu polla, lo que lo hace tan especial contigo -recalcó- es que no tienes miedo de besar a una mujer que se acaba de tragar tu corrida, no sabes lo sexy que nos parece a las mujeres que un hombre haga eso.

  • Noche cubana

    Noche cubana

    Hola, soy Analía, pareja de Iván, nos llevamos bien, tenemos buen sexo, a mí me encanta coger y a él le encanta cogerme y verme coger o que le cuente.

    Llevamos ya 2 meses juntos en su casa, tenemos armonía y compartimos cosas super interesantes, calientes. Ya habíamos compartido nuestra aventura con Sergio y la que tuve con Hernán. Ivan disfrutó mucho de mi aventura y me fomenta, justo es lo que tenía miedo, que se convierta en algo vicioso, delicioso, arriesgado pero bien.

    Un restaurante Bar, organizó una noche cubana, cocina y baile, pidieron dos chicas para las coreografías, y aceptamos con Macarena, nos pagaban poco pero sería divertido, no era la intención del gimnasio pero valía probar.

    Llegó Iván y ya en la cama le conté la noticia, fue una pareja al gimnasio y nos ofrecieron trabajar dos noches cubanas en un restaurante. Qué lindo me dijo y te eligieron? No. Preguntaron, nadie quería. Maca dijo yo y me miró buscando complicidad y dije yo también y listo, nos dijeron donde teníamos que ir. Así que mañana voy, me esperas despierto? No sé si llegarás antes o después, me dijo, si vienes después es que te has ido con alguno, jajaja, dijo mientras me metía la mano entre mis piernas nos besamos e hicimos el amor como siempre.

    Al día siguiente fui tempranito al lugar a practicar, eran 3 morenos: brasileros 2 y un cubano y una cubana. Muy simpáticos todos, educados y muy sexis. Lleve mis zapatos más altos de taco fino y ellos nos daban la ropa, todo era muy simple y nos fuimos a su casa cada uno. Quedamos a las 8 y así fue, no me llamaron la atención los chicos, pero me imaginé que Iván ya hubiera desarrollado sus fantasías tremendas en su cabeza.

    Cuando llegue al lugar nos asignaron un lugar de atrás del escenario, pequeño, estábamos los 6 en el mismo lugar, el brasilero que me gustó, más amable era Joao y el más pícaro Edu. Nos dieron instrucciones de calentar los músculos los tendones, nos maquillaron y nos dieron la ropa. Estábamos todos juntos y tuvimos que sacarnos la remera y apenas dando la espalda me saque el corpiño y me puse la blusa corta amarillo fuerte atada sobre el ombligo, con mis persones hinchados agarre la pollera y el calzón verde que Iván sobre mi colaless blanco que tuve que pelar las nalgas ahí adelante de los chicos que se decían cosas en portugués, reían, se golpeaban, me puse los zapatos súper altos y me miraron con asombro, Maca está a un poco enojada por la incomodidad.

    Cuando estábamos listas nos pusimos a hacer un repaso de la coreografía, estábamos espectaculares, Joao estaba muy interesado en mi, hasta medio excitado lo noté. Ellos solo con un pantalón blanco holgado y el torso desnudo estaban muy lindos. Ricos diría Maca, que cruzaba miradas con Edu. Bailamos, fue divertido salimos los chicos se quedaron en el escenario. Maca y yo teníamos que cambiarnos por faldita azul bombacha roja y blusa blanca, Maca estaba caliente con Edu, yo nada, estaba súper tranquila, están lindos los 3 jajaja me reí.

    Salimos a la segunda parte y larguísima como 40 minutos de baile. Terminamos, saludamos, nos aplaudieron, salimos otra vez, yo tenía de la mano a Joao, me miraba, reía, me gustó su mano grande y fuerte. Ya mi mente imaginaba el tamaño. Que degenerada pensé mirando de reojo los abdominales de mi compañero.

    Ya más desinhibida me saque la pollera y el calzón quedando en la colaless bien metida en mi cola y mi vagina ladeada apretada, al ser carnosa se veía un bulto grande, me saque la blusa y me demore en ponerme el top, al ponerme la calza deje que me admiren y quedamos ahí. Maca me miraba con incógnita, porque se demoró tanto mostrando, se debe haber cuestionado. Los muchachos y la chica estaban serios y hasta sorprendidos.

    Nos trajeron. Comida y nos pagaron. Mañana igual que hoy les espero dijo ella y salimos, ya no quedaba nadie, eran como las 3 de la mañana, en taxi llegué a mi casa, me metí en la cama, Iván me abrazó y obviamente las preguntas, como te fue? Que tal los chicos? Te gustó alguno? Y como son y que sentiste, como te encontrabas con eso? A mi respuesta de que estaban lindos, me metía la mano y me masturbaba como loco, con mucha dedicación, mañana que te vas a poner? No sé el hilo dental con mariposa? Te parece?

    Que rico me dijo y me metía los dedos con mucha dedicación, me meneo la cosita y me hablaba tan suave y en el oído que me ponía a full, lo cierto que en mi quinto orgasmo le dije que si que les daría a los tres, de verdad me calentaban, me había puesto muy cachonda y desinhibida con Iván y le era súper sincera, no tenía miedo que se enoje y le confesaba todo.

    Me había pedido una bombacha por una revista que era un hilo dental el cruce de los hilos tenía una mariposa rosada y la parte de adelante era un trocito de tela de 4 x 2 cm, se me perdió en mi carnosa vagina, eso nos ponía a mil. No sé la reacción de los chicos. Fui con mi calza normal y calentamos, cuando nos tocó vestirnos, el espectáculo fue interesante, me saque la calza y me quedé mostrando el hilo, luego me saque la campera y la remera, el corpiño y quedé lista para vestirme, las risas y los comentarios en su idioma Joao me dijo finalmente, estás muy buena, en un español portuguesado, reímos todos, estás zarpada de buena dijo Maca y reímos todos la misma ropa, el mismo baile, los mismos pasos. Terminamos. Comimos y esta vez nos trajeron caipiriñas bien heladas, ron, cerveza. Yo tomé 2 tragos y comí poco. Ivan me había dicho que coquetee y me coja a los dos negros, pero estaba difícil, Maca se fue de repente, la pareja de cubanos también se van, Joao me invitó a su residencial, era como un hostal. Yo me moje inmediatamente, nunca había estado con un negro, menos con dos, me parecía súper excitante.

    Tomamos un coche y en menos de 5 minutos estábamos en el hostal, al bajarme del taxi Joao me dio su mano y sentí su energía y el tamaño de sus dedos. Tremenda faena me tocaría, pensé. Tragué saliva, otra vez pensé en que Iván había arreglado todo esto. Entramos a su pieza y pusieron música brasilera moderna, no tan samba, bailamos yo en top, calzas y el hilo, los chicos en shorts y sin remeras, estaban deliciosos los dos.

    Reímos y bailamos mucho. Se fue Joao de la pieza y quedé con Edu que estaba más lindo, seguimos bailando una especie de lambada lenta y aprovecho para besarme, la verdad me desarmó, me bajo las defensas, pensé que los negros eran apestosos o de olor fuerte, pero nada, sus manos me manoseaban dentro de la calza y enroscaba mi mariposita o de Iván en sus enormes dedos y tiraba fuerte excitando me mucho.

    Entro Joao con cervezas vino dulce helado para mí, chicles y papas fritas, gritó algo en portugués, Edu rio y le mostró como tenía mi bombacha enroscada en su dedo. Le dijo algo en portugués, se acercó hacia mi y me empezó a besar, tenía que alternar las dos bocas. Ya no sabía quién era quién, me manoseaban y metía. Sus dedos por todo lado, yo cerraba los ojos, besaba y me electrocutaba segundo a segundo. Tremendos besos, tremendos dedos me metían en todas partes. Tremendas lenguas y más tremendos orgasmos tenía.

    Los pantalones desaparecieron y no me dieron tiempo a nada la mariposita siguió posada en el triángulo deis nalgas y mi espalda, me subí sobre Joao que se tiró en la cama y me entró fácilmente hasta su pelvis sentía que apoyaba mi vagina, cabalgué un rato largo, Edu se paró alado mío en la cama y me metió su pene en la boca sin preguntar. Era grandecito pero no mucho la tragaba fácil y llegaba a mi garganta sin problema, yo jugaba con la lengua, le encantaba, me miraba apasionado, como que me la dejaría ahí todo el día, me acariciaba suavemente mi barbilla y me la metía hasta el fondo, gemía y mascullaba algunas cosas que no entendí, me imaginaba. Joao estaba concentrado en mis tetas que eran mi orgullo y en su pene que bailaba en mi vagina empapada.

    Ivan dijo que me haga un sándwich de pan integral, con eso en mente apure el ritmo de mis succiones y Edu eyaculo en mi boca, me tragué todo, delicioso, se agarraba el pito gruñendo de placer. Seguí cabalgando apretando mi vagina y lo maté, le pegas unos conchazos me decía Ivan en medio de nuestras fantasías, recordé y reí cuando debas sus gritos de placer Joao. Me fui a limpiar al baño el chorro de semen que me corría, estaba tibia.

    Salí del baño y Edu estaba sentado en el sillón, me dirigí a él, abrí las piernas y me senté encima de él besándolo apasionadamente, le metía la lengua y le agarraba la cara como que lo quería comer, se le puso durísima en un segundo. Joao se acercó a mi lado se subió al sillón y se la chupe hasta que creció, era igual a la de Edu, de unos 18 cm y no muy gruesa, cabalgando a Edu levanté mi cola, saque su pito de mi boca y lo guíe hacia atrás, sin saber un pedo de su idioma me entendió en un segundo, fue a mi cola y me la metió hasta el fondo me senté para tener las dos adentro. Fantasía cumplida pensé e imaginé a Ivan haciendo un puño de alegría.

    A cabalgar señores dejo y comenzamos lo más placentero que he vivido, ni me lo imaginaba, fue maravilloso, besarte con uno y con otro, sentir sus manos en las tetas, en el pelo, en mis nalgas. Interminable, increíble. Ivan estaría loco viéndome gozar así. Más de 40 orgasmos debo haber tenido, en un momento hasta cuándo Edu me metió dos dedos en la boca, que los chupé y me dieron un orgasmo. Qué horror pensé, soy una loca cualquiera.

    Reí nuevamente y sentí como me llenaba Joao la cola de leche, la saco y así se vino a mi boca, diciendo algo que no entendí, Edu parece que si, explotó como loco, sus orgasmos eran ruidosos, Joao solo gemía. Se sentó alado nuestro me agarró de la mano y suavemente me ayudó a pasarme sobre él, ya la tenía paradita, me subí y nos besamos, era muy bueno con la lengua le pegaba conchazos violentos, tenía un orgasmo fuertísimo cuando sentí la de Edu en mi cola llena de leche, tuve un orgasmo quíntuple creo, tremendo. Acabaron nuevamente yo me quedé sentadita relajando las piernas y la vagina que apretaba al pito de Joao, nos besamos un largo rato y me ayudaron a pararme, estaba entumecida, me acomode la mariposa y me puse el top, me limpie en el baño, me puse la calza y me despedí de los muchachos sabiendo que no los vería más. Obrigado me dijeron los dos muertos de cansancio.

    Llegué a mi casa Ivan dormía me bañé y sin despertarlo me acosté a su lado, no se enteró, yo tampoco cuando él se fue a la mañana, me dolía todo el cuerpo. La cola que recibió las peores embestidas estaba sensible y la garganta también me había quedado sensible. Fui a ver a mis padres y sentí vergüenza cuando mi hermano me dijo que me notaba la cola muy abierta, tarado le dije y rieron. Mis hermanos y mi hermana, envidia les da. Jajaja. No llegue al mediodía sino hasta la noche que llegó Ivan a casa como a la 1. Ya había cenado y me dijo hola bella cómo vas? Yo reí, pensé que estaba enojado, pero no, estaba bien. Me senté en sus piernas y nos besamos apasionadamente le conté lo sucedido con todo detalle, ya estaba empapada y el como loco. Te amo le dije, te adoro, nunca me imaginé que un hombre disfrutará de que su mujer tenga aventuras y disfrute como yo, mis amigas disfrutaban pero no creo que así. Me puse obviamente mi mariposita y cogimos por todas partes en el sillón ya me hizo la cola como loco, fuimos a la cama y lo cabalgué frenéticamente. Me decía así que te gustó que te hagan un sándwich integral de pan negro? Si me encantó le decía y tenía otro orgasmo, me acordaba de Sergio destrozando mi cola de Hernán y me volvían los orgasmos uno tras otro. No te molesta que haga esto no? Le preguntaba con verdadera preocupación. No mi amor, me encanta que goces a full, si me gustaría verte y participar yo también, me encantaría. Le besé y dormimos abrazados.

  • Segundo encuentro con la bisexualidad

    Segundo encuentro con la bisexualidad

    En el anterior relato les contaba sobre mi primera experiencia con Jaime, en un país nuevo. Durante un buen tiempo, diría unos buenos años, no seguí explorando tener sexo con otros hombres. Tuve una relación intensa sexualmente, con una mujer, con la cual hacíamos el amor tres y cuatro veces al día, en cualquier sitio, exploramos todo el Kama Sutra y todos los lugares posibles, pero, me puso los cuernos.

    Las semanas pasaban, y yo, soy un hombre caliente. Como estaba solo, empecé a masturbarme varias veces al día. La necesidad de placer se incrementaba, y volví a probar intensificándolo metiéndome cosas en el ano, empecé de nuevo con un dedo, luego con el cabo del cepillo de peinarse, luego con un pepino, deseando que fuera un miembro de verdad. Los orgasmos eran súper intensos, aunque después de tenerlos venía la culpabilidad.

    Hasta que un día, me decidí a buscar a otro hombre. No sabía por dónde empezar o que hacer, así que puse en el buscador de internet – hombre busca hombre – y apareció una página de citas. Empecé a buscar anuncios hasta que encontré uno que me llamó la atención: hombre de 45 años busca menores de 35, sin besos, solo morbo y penetración. «Este fue» dije, y le escribí. Pasaron como dos horas cuando entró a mi correo la respuesta, con el teléfono de la persona e invitándome a empezar la charla con él por whatsapp. «Será?» dije, guardé su contacto y empezamos a intercambiar mensajes ese día. Fue muy interesante, la charla no era para nada sexual, intercambiamos mensajes de cómo nos llamábamos, a que nos dedicábamos, etc., me dio mucha confianza. Ya en la noche, cuando había llegado a casa, seguimos chateando, en uno de los mensajes me dice «Será que me mandas una foto de tu culito completa para ver si me animo a comérmelo», tengo que reconocer que ese giro rápido en la conversación me excitó.

    Me dio miedo, y me demoré en responder. A la final, me bajé los pantalones y como pude, le mandé una foto de mis nalgas, tanto de pie como en cuatro (me excitó imaginarme que me cogían por detrás). «Que apretaditas, paraditas y ricas, me provocan» me respondió. Seguido a esto, él me mandó una foto de su miembro «esto te comerías» escribió. Mi miembro se paró, al ver el suyo: cabezona, no tan grande, rosada y depilada. «Por qué no nos vemos?» escribió. Me dio un poco de miedo, pero ya era tanta la excitación que tenía, que solo le envié mi ubicación y le escribí «aquí es». «Es cerca» escribió, «estoy en 45 minutos». Mi corazón palpitaba «que hago?» decía, lo que se me ocurrió fue entrar al baño, bañarme muy bien, me lavé muy bien mi miembro, las nalgas, la raya y mi ano. Con ayuda de la manguera y los dedos, lo limpié muy bien. Luego me puse un jean, sin calzoncillos, y una camiseta.

    Sonó el citófono, lo dejé seguir. Era mucha la ansiedad que tenía. Sonó el timbre de la puerta, abrí y allí estaba «mucho gusto, John» dijo, lo saludé lo dejé pasar. «quieres algo» le dije, «si, tienes algo frio?», le di una cerveza bien fría. Caminamos al balcón. Allí estuvimos hablando como un par de amigos de todo. Pasaron por lo menos dos horas, mientras hablábamos y fumábamos.

    Empezó a llover y seguimos hablando en la sala, el sentado en un sillón al lado y yo en el sofá al otro. Calentando el ambiente, John dijo «como empezaste en esto?». Allí yo le conté mi aventura con Jaime, mientras le contaba, observé de reojo su entrepierna, y vi como su bulto empezaba a crecer, el relato lo estaba excitando. De repente sonó mi celular, era una llamada de la oficina, en donde me necesitaban urgente. «Lo siento, John, debo irme, me llamaron urgente» – «Tranquilo, no te preocupes!» dijo John, y nos dirigíamos a la puerta. En la puerta (la cual quedaba cerca al sofá de la sala» me agarró la mano y me la puso encima de su bulto, por el bluejean «pero me vas a dejar así?» dijo, y acto seguido, desabrochó mi jean, hasta que cayó al piso. «ah, estabas listo para mi?» dijo John, se puso de cuclillas y empezó a chuparme mi miembro. Yo estaba excitadísimo, me volteé quedando de espaldas a el, e inclinándome un poco le dije «restriégamela en las nalgas», acto seguido sentía su miembro y el precum, deslizándose por mis nalgas llegando hasta mi culo, y tratando de entrar, yo estaba en las nubes, me incliné un poco más y le dije «haz lo que queras», John solo escupió en la raja, la saliva empezó a bajar lentamente hasta llegar al ano y de un solo golpe la metió. No sentí dolor, me excitó más, escupió un par de veces más para darle lubricación, y empezó un frenético mete y saca, tanto que en un momento quedé tirado boca abajo en el sofá con la pelvis y el culo al aire, y John cabalgándome. De lo excitado que estaba, me vine en el sofá dejando todo el cojín lleno de mis fluidos, y a los pocos segundos, cuando sintió mi orificio palpitar, John se vino, inundándome de su calientica leche, se sentía riquísimo. No lo dejé despegarse, con los brazos, como pude, le agarré las nalgas, para que dejara hasta la última gota en mi.

    Lo ayudé a limpiar su miembro, se puso los bluejeanes, y se fue. Yo me quedé unos instantes con el culo al aire, hasta que recordé que me tenía que ir. Me puse el jean, agarré las llaves, y en el camino a la oficina, apretaba mi ano para que no se saliera ni una gota de su leche. Se sentía rico la raya lubricada con su leche espesa.

    Luego me entró la culpabilidad, y borré su contacto. Me arrepiento de haberlo hecho, porque siempre quise volverlo a ver, y haber repetido esa noche.

    Pero, después de esta, más aventuras ocurrieron en Guatemala…

  • Esperé a mi secretaria culona 4 años

    Esperé a mi secretaria culona 4 años

    Mi nombre es Eduardo, soy contador, 40 años. Trabajo en una empresa de servicios. Durante mucho tiempo estuve emputecido con una camarera que trabajaba en el local donde yo estaba. Piernas consistentes, firmes, pollera al ras, ahí, pelo corto. Alejandra se llamaba. Todos los días al almorzar la veía, anfitriona del local, un día me anime y la invite a tomar algo a la salida. La espere en un bar cerca del local, pero nunca vino. Poco tiempo después se fue y no retomamos el contacto. Por ese entonces tendría unos 26 o 27 años, estimo.

    Cuatro años después cuando abrimos un nuevo local en zona norte me acorde de Alejandra. ¡No se cómo había sido que la había reencontrado en F! así que le mande un mensaje y justamente estaba con quilombos en su trabajo. Nos encontramos por la zona del Bajo, tomamos algo y a la salida cuando la acompañaba a tomar un taxi ya que debía tomar el tren a zona Norte no resistí y la besé. La respuesta fue positiva, nuestras lenguas se enredaron en la noche, recorrí su cuerpo bajo su tapado y noté que estaba más rica que unos años atrás.

    -Me quede caliente desde aquella vez que me dejaste plantado

    -No te deje plantado tonto, cayo mi novio el boludo de improviso y no pude zafar. Yo también estaba caliente con vos. Pero ahora me tengo que ir igual vamos a tener tiempo

    Empezó a entrenar conmigo en la oficina para tomar la administración en el local de zona norte. No pude más que un par de escaramuzas ya que salía más temprano que yo porque volvía a Zona Norte y cursaba. En ese entonces trabajábamos en el Centro.

    Cuando finalmente completo su entrenamiento y partió para el local me dijo:

    -Debes estar súper caliente Edu, tantos años esperándome, te garantizo que va a valer la pena. En dos semanas termino la Facultad y podemos arreglar, quiero comerte todo – me dijo al oído al irse una tarde mientras me apretaba el paquete a esa altura imagínense. Cerro toda esa escena con un lengüetazo en mi oreja que me dejo al recontra palo

    Sería una estrategia o realmente me tenía ganas

    Se instaló y yo decidí hacer una visita cada 15 días para verificar el funcionamiento de administración y demás.

    -¿Cuándo venís bombón?

    -Miércoles de la semana que viene

    -Hagamos algo, inventa que vamos a la Municipalidad por algún tema y te espero en la Estación del tren. Cuando vas llegando avísame voy en un remix y te secuestro. Tengo preparada una sorpresita para vos

    -Contame algo no seas mala, te quería pedir algo que traigas unas medias, un portag…

    -Shhh… ya tengo todo planeado, te voy a sorprender.

    La espera fue interminable. Esto fue un jueves, hasta el miércoles esperaba ansioso. Salí esa mañana, me puse mi bóxer de seda negro, me depilé todo el miembro, los huevos, no quería perderme un milímetro de sentir esa piel.

    Llego el miércoles, ducha temprano, afeitada, una linda camisa, perfume en zonas íntimas, un rico desodorante.

    Al llegar al tren ya estaba inquieto. Le envié un mensaje:

    -Ya estoy en Retiro.

    -Dale me voy preparando así salgo, estoy a 30 cuadras de la Estación cualquier cosa me esperas.

    Me esperas, pensaba. Con la calentura que tenía no sabía cómo me iba a estar parado.

    -Adelantame algo, que te traes, lencería, hilo dental, cuero…

    -Nada, nada amor, aguanta que ya falta poquito

    Las estaciones pasaban lento cuando finalmente vi el cartel de mi Estación, bajé ansioso y al palo.

    Me detuve en la esquina miré, y sentí que me llamaban. En la misma barrera donde estaba pasando mi tren estaba Alejandra en un remix.

    -Aguanta que cruzamos y te levanto.

    La interminable barrera con otro tren que venía en dirección contraria me tenía al borde de la explosión seminal.

    Finalmente cruzo. Abrió la puerta, venía con un tapado gris, vislumbraba unas medias negras, zapatos de taco de charol y arriba muy cerrado.

    -Doctora como está usted. Trajo el expediente. Le dijiste al chofer donde íbamos, a la Estación La Masia

    -Doctor, si si traje todo lo que me pidió.

    El viaje arranco, intentaba vislumbrar algo, pero con una mano mantenía la parte de arriba del tapado cerrado. Solo alcanzaba a ver parte de sus hermosos muslos enfundados en unas brillosas medias negras.

    En una cuneta se subió un poco más el tapado y alcance a vislumbrar el inicio de sus medias y sus muslos blancos desnudos.

    Se acercó a mi oído y me susurro

    -Te gusta lo que ves, no sabes la sorpresa que te tengo preparada

    Hipnotizado por sus palabras sentí que el auto se detuvo

    -Perdón van a la Estación la Masia. Me parece que me perdí, me disculpan que bajo y pregunto

    -No no baje tranquilo

    Cruzo la calle para consultar en un kiosco de diarios cuando Alejandra soltó su mano que mantenía apretado su abrigo arriba y me dijo

    -Mira Edu, todo para vos

    Ahí me quedé atónito. Entreabrió el abrigo y no tenía nada abajo.

    Me tomo de la mano y abriendo las piernas me exhibió su conchita totalmente depilada.

    -Solo el tapado y las medias y los zapatos, nada más guacho

    Al tiempo que me tomaba por la cabeza y mientras mi mano resbalaba entre sus jugos su lengua se metió en mi boca y comenzamos a besarnos desesperadamente. Ya dos dedos iban dentro de su vagina empapada.

    Su lengua jugaba en mi boca, se resbalaba por mi cuello mientras su mano apretaba mi paquete a esta altura reventando mi pantalón entallado.

    -Para que vuelve el chofer.

    Nos acomodamos, pero ya mi cabeza estaba estallado. Ella seguía jugando con sus dedos entreabriendo las piernas atrás del asiento del conductor y jugando con sus dedos en su sexo, entrando y saliendo. En un movimiento los introdujo bastante, los sacos chorreando y me dijo:

    -Esperame que tenés manchado acá en la cara

    Y se inclinó cubriéndome con su cuerpo para que el chofer no nos vea y me metió los dos dedos en mi boca.

    -Chupa guacho, te gusta, quiero que me comas toda la conchita, estoy empapada pensando en esa pija.

    Mientras deslizaba su mano izquierda sobre mi pija y entreabría el tapado viendo sus muslos y su sexo.

    -Bueno llegamos los dejo en la esquina.

    -Si por favor vamos al juzgado con el doctor

    Cuando bajo intencionalmente entreabrió su tapado hacia dentro para exhibirse obscena ante mí.

    Caminamos 20 metros hasta el hotel y entramos. Al subir al ascensor no pude evitar más y la besé descaradamente.

    -Mira te gusta, todo para vos bebe

    Era tan chico el ascensor que no pude ni siquiera inclinarme para chupar su argolla.

    Metí uno, dos dedos, tres dedos mientras besaba sus labios chorreando

    -Sos una perra Ale, me partís la cabeza

    Bajamos y corrimos desesperadamente a la habitación. Abrimos la puerta voló mi maletín su bolso y en un solo movimiento voló su tapado.

    -Te gusta, valió la pena la espera

    Un culo grande, redondo hermoso, piernas torneadas, macizas, dos tetas hermosas naturales bamboleantes con pezones erectos esperando ser comidos.

    Casi que me arranque la ropa, sobretodo, pantalón, camisa y me abalance sobre ella.

    Puse sus manos arriba y empecé a recorrerla con mi lengua, primero su boca, su cuello, me hundí entre sus tetas y seguí directo a su conchita, toda depilada.

    Rápidamente se acomodó debajo de mí y me comió la verga toda entera.

    -Que pija tenés papi mmgg…. Mghe encanghhta… -gritaba mientras jugaba con todo mi miembro casi hasta su garganta.

    Su boca albergaba mi pija y además sacaba la lengua por abajo y chupaba mis huevos. Yo no perdí tiempo y hundí mi lengua en sus labios, con un dedo jugaba en su clítoris a esta altura totalmente duro. Lengua y dedos, uno, dos, tres. Se retorcía, pero no sacaba mi pija de tu boca, temía que se ahogara realmente, pero la sensación era inacabable.

    -Ay… Ale

    -Ni lo pienses quiero esa leche en otro lado

    Se levantó de golpe y me tomo de los hombros y me tiro sobre la cama. Saco un preservativo y lo coloco en su boca y engullo toda mi verga, una vez puesto se sentó de rodillas sobre mí y empezó a bombear.

    Cadenciosa, rítmica pero no menos intensa. De pronto enfoco la base de mi glande con su clítoris y empezó a frotarse, su punto G y empezó una serie de gritos y aullidos. Me senté y la tomé de la nuca mientras amortiguaba sus gritos con mi lengua. Su calentura hacia que me muerde los labios, la lengua, tiraba de mis pelos, me apretaba fuerte, apretaba sus muslos contra mi cintura, se retorcía cada vez más fuerte.

    Bajé mi mano y jugué con mi pulgar sobre la zona, levanto su cabeza hacia arriba y pego un grito estremecedor…

    -Acabo, acabo, dale, dale, daleee… ahhh

    Se inclinó hacia atrás y se dejó caer sobre la cama con los brazos abiertos.

    -Hijo de puta que pedazo de pija me mataste. Pero no te creas que esto se acaba acá, mira lo que tengo para vos.

    Al tiempo que lo decía se estiro hasta su cartera y saco un frasquito de un gel íntimo.

    -Ahora quiero que acabes vos, pero en este culo que tantos años deseaste que te parece. Untame y jugame con los dedos para dilatarlo y rómpemelo con ese pijon que tenés guacho.

    La tomé por atrás y le hundí mi lengua en su boca inmoral mientras con la otra mano abría el frasquito y comenzaba a untar mis dedos. Un culo hermoso, redondo, grande, sin una manchita de celulitis pese al tamaño, ni en las piernas. Me abalance sin dudar directo con mi lengua en punta hacia su ano.

    -Me hice un baño especial anoche con una enema especial perfumada con un producto íntimo, te va a encantar amor.

    Lamia y jugaba y sentía su perfume, afrodisiaco, dulzón, embriagador. Rápidamente comenzó a ceder, empecé a jugar con mis dedos, uno, dos, tres, la dilatación marcaba que le encantaba jugar por ahí porque estaba ávida de engullir mi pija todavía sin acabar.

    -Que puta que sos Alejandra

    -Si papito decime quien es la más puta de la empresa decime

    -Vos guacha vos, la mejor yegua y la más puta de todas

    Comí su lengua y la besé mientras me acomodaba y punteaba su cola. Mi pija no era cabezona, pero si ancha en la base. Empecé a jugar primero agarrándomela y jugando sobre su vagina que chorreaba jugos a mares. La rozaba la pajeaba, pero no se la ponía.

    De pronto tiro su mano hacia atrás y tomándome por la cintura me obligo a enterrársela de una.

    -ay ahhh ayaaa!! Hijo de puta que pedazo de trozo que tenés rómpeme el orto dale, hasta el fondo y vaciame toda esa leche que tenés acumulada de mí. Como te hice calentar todos estos años!!! Guacho me vas a romper el orto, pero me encanta.

    Apretaba sus pezones y seguía comiendo su boca. Desesperada se retorcía y se movía ella cogiéndome a mí, moviendo su pelvis.

    -Así quédate así arrodillado que te voy a coger yo esa pija con este culazo mira puto

    Dicho y hecho, me quede arrodillado y comenzó un juego frenético moviendo su pelvis y cogiendo mi pija. Por momento presionaba con su ano mi pija, muy fuerte y lo soltaba.

    -Sacate eso guacho lléname de leche.

    Me arranco el preservativo sacándola, ahí la primeree y tomándola de los pelos le tapé la boca con una mano y apoyando el brazo se la hundí con todas mis fuerzas. Pego un grito desgarrador que ahogue un poco con mi boca.

    Y ahí tomé las riendas y agarrándola de la cintura empecé a hundírsela sin piedad.

    -Querías pija hija de puta, toma, toma, ahí tenés.

    La visión de su culo con sus medias todavía firmes me enloquecía, su culo que ante el tamaño de mi pija apretaba y soltaba. Empecé un frenesí directo sentía que venía mi leche, después de tanto desearlo el culo de Alejandra era mío

    -Ahí te va guacha, cuatro años esperando este momento ah!!!

    Y ahora fui yo el que solté el grito en conjunto con ella al unísono y solté, uno, dos y un tercer lechazo largo, inacabable, espeso.

    -Me mataste Edu, hay que volver, ándate directo para el local yo voy a pasar por la pelu a retocarme mira como me dejaste. ¿Te gusto tu hembra?

    -Me enloqueciste Ale, valió la pena la espera.

    Nos vestimos y pedimos un remis. A la hora estábamos como si nada hablando de balances, números, pero obviamente que esto no iba a quedar así nomás.

    Continuará.

  • Inicio de un matrimonio abierto (7)

    Inicio de un matrimonio abierto (7)

    Después de que Alicia fue dada de alta nos manda mensaje Gerardo para hacer videollamada el martes por la noche, ya que todos hayamos regresado de trabajar, quedamos a la 21 h.

    Nos conectamos en el ordenador y después de saludarnos y felicitar a Alicia por su restablecimiento, la plática se encaminó al terreno sexual, Gerardo fue el primero contando que Alicia no paraba de pedirle permiso para salir conmigo solos, mi esposa en son de broma le pregunto ¿Y te lo vas a coger Alicia?, respondiéndole también en broma, » no, solo platicaremos toda la noche» jajaja.

    Quedé de pasar por Alicia el viernes a la 22 h.

    Miércoles y jueves mi esposa no me hizo caso cuando la abrazaba diciéndome, ni te calientes porque tienes compromiso el viernes y no vas a quedar mal

    El viernes me depile, me bañé y me arregle con una camisa beige y traje azul sin corbata con zapatos casuales, le pregunto a mi esposa ¿Cómo me veo?, me dice muy bien diviértanse, y cogen mucho y celebramos con un beso.

    Pasé por Alicia a las 10 de la noche y me deja impresionado con su arreglo, recortó y se tiño el pelo de rubio, ella tiene el pelo castaño, arregló sus manos y uñas de manos y pies, también se depiló y perfumo y se maquilló, se puso un vestido corto color negro transparente en la parte superior dejando ver su brassier de media copa revelando parte de sus senos, liguero medias y tanga también transparente también de color negro, venía echando tiros como decimos por acá, le dije te ves hermosa al sentarse dejo ver sus piernas con parte del liguero, con eso bastó para que se me parara la verga.

    Nos enfilamos a cenar a un restaurante en donde sirven un cabrito delicioso se llama el Correo Español, estuvimos platicando de lo bien que se veía y me dijo que todo lo arregló Gerardo para que fuera una gran noche, que el compró el vestido y lencería e hizo la cita en el salón.

    Después de cenar nos fuimos hacia un salón de baile con el ambiente cargado de erotismo como preámbulo para el encuentro, tomamos unas copas y bailamos acaricié sus nalgas y ella sintió mi erección le besé el cuello y oído excitándola, me susurró al oído, vamos al hotel ya no aguanto, quiero sentir tu verga, agarrarla, mamártela y que me la metas, pedimos la cuenta y nos enfilamos al hotel boutique que está por el periférico en Tlalnepantla, previamente había reservado la habitación con arreglo romántico consistente en un camino de pétalos de rosa rojos de la entrada a la cama, una botella de vino espumoso frío, una caja con chocolates, y velas aromáticas en la zona del jacuzzi, cama redonda con tubo para pole dance, la idea fue de mi esposa ya que alguna vez festejamos así un aniversario.

    Llegamos y un valet parking nos recibió en el estacionamiento, pasamos a la recepción y pedimos la reserva a mi nombre, todo el personal muy amable y sabiendo que vas a coger no hay risillas ni miradas incómodas, nos dieron las llaves y pasamos al elevador, Alicia estaba encantada, nunca había estado en un hotel como éste, le gustó mucho, tanto que me susurró al oído con éstos detalles hasta el culo te doy, sonreí y le dije, si te lo acepto, no creas que te las voy a perdonar, después del estreno con tu marido, me quedé con las ganas, sonrió y me dijo ya vengo preparada.

    Entramos a la habitación y se sorprendió aún más con los detalles, me abrazo y me dio un beso muy fogoso metiéndome la lengua, yo que ya estaba muy excitado le agarré sus nalgas y las sobe sobre el vestido, ella se volteó para que le besara la nuca y me pidió que le dijera palabras sucias que eso la prende, le dije eres una puta que le encanta mamar y coger, que desde que la vi por primera vez me encantó su culo, levanté su vestido hasta la cintura y le metí la mano entre la tanga para introducir un dedo y masturbarla, esto la éxito aún más parando sus nalgas para sentir mi verga que reclamaba salir de su prisión, saque su vestido por la parte de arriba y bajé un poco su brassier para darle un buena mamada a sus pechos, después de unos minutos ella bajo a la bragueta para abrirla y sacarme la verga, se inclinó y se la metió a la boca haciendo que me trasladará al paraíso, paró un poco lo que aproveche para llevarle a la cama y fundirme con ella en rico 69 hasta que nos venimos los dos casi al mismo tiempo, descansamos unos minutos y me dio un beso nuevamente aún tenía un poco de mi semen el cual probé por primera vez, me dijo que te pareció, le respondí que mi esposa nunca me había besado después de eyacular en su boca, y que fue excitante, me comentó que con Gerardo lo hacía frecuentemente y que a él le excitaba mucho.

    Fue al buró para sacar un tubo de lubricante anal y con picardía me dijo, ya ves como si vengo preparada, me volvió a parar y besar hasta volver a pararlo, puso lubricante en su ano y se empinó de a perrito y me pidió que ahora se la clavara en esa posición, ni tardó ni perezoso apunté en su entrada para clavarla despacio sintiendo como le taladraba ese agujero casi virgen, ya que estuvo todo adentro la tomé por las caderas para iniciar un ritmo tranquilo para disfrutar al máximo ese momento, no tardó en tener un orgasmo prolongado, poco después me vine yo echándole mi leche en su interior, cuando se lo saque escurrió sobre sus piernas nos recostamos y quedamos abrazados un rato poco después la llevé al jacuzzi, encendimos las velas aromáticas y accionamos el agua para disfrutar el masaje, estuvimos abrazados por casi media hora, nos secamos y distendimos la cama para descansar un rato.

    Me desperté cuando sentí que de nuevo me lo estaba mamando, y me dijo quiero otro más, ahora vaginal, abrió sus piernas y en posición del misionero se lo metí para bombearla despacio, me abrazó con sus piernas y se movió cada vez más rápido hasta que se vino gimiendo y gritando, me clavo las uñas en la espalda, yo todavía estuve unos minutos más pero fue imposible resistir mucho tiempo termine viniéndome, ya no fue tan abundante mi leche, pues ya eran tres.

    Pedimos el desayuno en la habitación fue bueno y en porciones suficientes, posteriormente nos bañamos y salimos del hotel, en el camino fuimos platicando de la experiencia y me dijo que le había gustado mucho, que cada encuentro ha tenido su magia y no podría decir cuál ha sido el mejor, que la relación de pareja se ha fortalecido al no guardar secretos sobre sus necesidades sexuales y ya no hay celos cuando comparten su opinión de cada salida, cuando Gerardo me contó cómo le fue a solas con tu esposa, me calenté mucho de oírlo, tanto que me moje y sin poder hacer nada pues estaba convaleciente y hoy segura de que en cuánto yo le platique lo que hicimos me va a pedir que follemos.

    ¿Y ustedes? ¿Cómo les ha ido?, Le dije que también se había desvanecido el fantasma de la monotonía que nos estaba llevando a la separación y que de igual forma que ellos nos excitaba platicar los encuentros y la forma en que lo hacíamos, que solo era sexo y que el amor no se mezclaba porque ese solo era de nosotros.

    Llegamos a su casa y la recibió Gerardo en la puerta con un cálido beso en la boca, agitando la mano nos s despedimos.

    Poco después yo llegué también a casa y mi esposa me recibió muy cariñosa, me preguntó cómo nos había ido y le platiqué con detalles, me abrasó y me dijo tienes que reponerte pues en la semana me toca cogerte, asentí y le prometí que lo gozaría.

    Por favor hagan su valoración y si pueden también den su opinión, nos gustaría ver opiniones de mujeres o parejas.

  • Las bragas azules de Andrea Celeste: Mi guía de turista

    Las bragas azules de Andrea Celeste: Mi guía de turista

    Cuando me retiré de la compañía a mis 45 años, una semana después recibí la llamada de la secretaria del nuevo vicepresidente preguntándome: -Mi jefe me ha pedido que le llame porque él le quiere regalar un paquete de vacaciones a donde usted desee. -Aquello era tradición de la compañía y sin lugar a duda le dije que deseaba visitar algunos países de Suramérica, pues ya había visitado algunos países europeos y asiáticos.

    Cuando le dije a un amigo de nombre Ángel que visitaría Argentina, Chile y Perú, él me dijo lo siguiente: -Si va a Chile, no se vaya a perder a las bellas mujeres del Silencio. -Luego supe que era un sitio cibernético de citas con chicas de prepago y la verdad que, en mi estadía de cinco días en Chile, pasé dos noches con dos diferentes chicas de alrededor de los 20 años. Pero este relato no se trata de ellas, este relato se trata de la bella guía de turista de nombre Andrea, quien me llamó la atención al ella recibirme al aeropuerto. Por un momento ella pensó que no hablaba español y yo pensé que estaba en la Europa caucásica, pues esta mujer era rubia y de piel blanca. Una breve introducción y me llevó a mi hotel y me hizo saber que la siguiente mañana me daría un recorrido por varios puntos de Santiago.

    Pensé que habría algunos otros turistas, pero este servicio era individual o personalizado como ella me lo dijo. Y es de esta manera que comenzamos a compartir y a conocernos. Es por ello por lo que conozco que Andrea Celeste estaba casada y madre de una niña de 7 años. La edad no se lo pregunté, pero estaba cerca de los 30 años y tenía 8 años de casada. Su altura no pasaba del metro sesenta y cinco, de un peso de no más de 125 libras y su rostro juvenil era muy agradable y donde se le miraban unas pecas en sus pómulos en esa carita bonita y alargada. Creo que su segundo nombre se debía al color de sus ojos, un azul claro y cuyas pestañas no sé sí eran postizas, pero estéticamente le hacían ver muy sensual. Cuando me recibió, llevaba un pantalón negro de vestir, con un chaleco del mismo color y sí en el momento no me llamó la atención su cuerpo, si lo hizo con ese lindo rostro de una sonrisa perfectamente perlada.

    En el primer día compartimos el almuerzo en un restaurante muy elegante y quizá por el vino la plática se hizo muy personal o quizá hasta íntima. Ella se dio cuenta que yo era soltero y yo le había preguntado sí alguno de sus clientes no se había propasado dada su belleza y poder de atracción. Ella entre notas y sonrisas me contó algunas anécdotas y finalmente ella me cuestionaba esa pregunta. Le dije que yo consideraba que ella era una chica muy atractiva, que a muchos hombres podría hacer fantasear y que me parecía inevitable que más de alguno no se habría propasado.

    Por un momento pensé que la había incomodado, pero a la vez imaginaba que Andrea Celeste ya estuviera acostumbrada a este tipo de conversaciones y acercamientos. Este segundo día que nos veíamos ella llevaba un vestido azul celeste al tono de sus dos hermosos ojos, un vestido que sin ser provocativo se le miraba muy sensual detallando su escultural cuerpo donde sobresalían ese trasero que, sin ser exagerado, tenía esa curva de las chicas delgadas con unos glúteos redondos sensualmente pronunciados. Sus pechos podían pasar desapercibidos, típicos de copa B como los de una adolescente en crecimiento.

    De alguna manera habíamos desarrollado cierta confianza en ese par de días que hasta llegué a pensar que yo le caía bien a esta chica y que de alguna manera yo le parecía atractivo y no sé si era mi ego de hombre en el momento. Los días de sus servicios eran intercalado y hubo un día que no la vi. En mi cuarto día en Santiago quedamos que me llevaría a la provincia, visitar algunos viñedos donde probaríamos algunos vinos acompañados de algunos asados y a eso de las diez de la mañana Andrea Celeste me esperaba en la recepción del hotel y esta vez llevaba unos pantalones vaqueros bien ajustados a su delgado cuerpo, donde lo único que sobresalía era ese bonito y redondo trasero. Una blusa negra y un chaleco azul era su atuendo para internarnos en los alrededores de la ciudad. Esa vez tocamos ciertos temas íntimos, entre ellos la fidelidad de pareja, y en lo que Andrea reconoció que todos éramos infieles en el pensamiento, pero que ella no tenía el valor de tomar ese paso a la realidad. Quizá aquello me dio un poco de confianza para ser abierto más con ella, aunque debo de admitir que Andrea siempre se abría a este tipo de plática cuando estábamos compartiendo una botella de vino. Pasamos un bonito día y a eso de las cinco de la tarde se terminaría su servicio, pues mi vuelo para Buenos Aires estaba programado para el siguiente día en horas de la tarde y sería el servicio del hotel quien me llevaría al aeropuerto. Realmente Andrea se me antojaba, pero no deseaba insultarla o hacerla sentir mal, pero también pensaba que no tenía nada que perder, total esa tarde sería quizá la última vez que la vería. Cuando nos despedíamos fue cuando le pregunté:

    -Andrea… ¿quisieras cenar conmigo esta noche?

    -¡Lo siento Sr. Zena! Regularmente no salgo con ninguno de mis clientes que no tenga que ver con mi trabajo y, además tengo algunas cosas que hacer esta noche.

    -Entiendo… en ese caso solo me resta decirte que me la pasé de lo lindo en tu país y que el más bonito recuerdo que llevo de esta tierra, son esos dos bonitos ojos azules que de seguro me harán vivir más de alguna fantasía. -Ella había sonreído.

    -Usted sabe que no puedo salir con nadie… como le dije: uno puede fantasear, pero de allí a la realidad es algo que no me atrevo a hacer.

    -Te entiendo perfectamente. Tomé el valor pensando que desde hoy no te veré jamás y que esto solo podría quedar en el recuerdo sin que nadie sepa nada o salga lastimado.

    -Esto me da miedo… ¿Qué le parece si tomamos el desayuno juntos a eso de las 9:00 a.m.?

    -Me parece bien… mañana nos vemos.

    En ese momento supe que ella también lo quería y no sé si le había sido infiel a su esposo anteriormente y quizá se atrevía conmigo por esa condición que ya nos volveríamos a ver. Le di en un sobre una gratificación considerable y la cual no era con la atención de comprarla, mas bien, siempre agradezco a la gente que me hace sentir bien o hace su trabajo bien. Me quedé con la ansiedad si en verdad Andrea Celeste llegaría la siguiente mañana, pues también se podría echar para atrás.

    Exactamente a la hora me llamaba recepción. Voy a su encuentro y Andrea Celeste lleva un vestido cuya falda llega unos diez centímetros por sobre su rodilla de ese color alusivo a su nombre, zapatos del mismo color y unas medias oscuras que dan contraste y que hacen ver sensuales sus piernas. Me embriaga con su perfume cuando nos saludamos con un beso y pasamos al restaurante del hotel. Plática trivial y un desayuno más que liviano. Creo que al igual que ella estábamos con la tensión de cómo pasar a mi habitación, pues mi ansiedad era follármela y no sabía si estábamos en verdad en la misma frecuencia. No sabía como hacer de un lado la plática e invitarla a subir a mi habitación. Me fui a lo breve y directo:

    -¿Pasamos a mi habitación?

    -¿Debería?

    -Quizá para darle respuesta es pasar… ¿No crees?

    -Pasemos… aunque esto me pone súper nerviosa.

    Subimos a mi piso y una vez entramos a la habitación la tomé por la cintura desde su espalda y removiendo su rubia melena le di un beso a su cuello de piel blanca. Descubrí más pecas en su cuerpo, pues nunca me le había acercado tanto. Me gustaba su perfume y como su piel reaccionó a esos besos. Se dio vuelta y nos dimos un beso prolongando donde saboreamos nuestras lenguas. Buscamos inmediatamente la cama y apresuradamente nos desvestíamos el uno al otro. Su vestido era fácil de remover, pues solo consistía en desabotonar la parte superior y bajar un cierre y cayó su vestido. No llevaba brassier y llevaba un bikini diminuto de un color azul marino. Yo me bajé los pantalones y mi falo había reaccionado alegremente a la situación. Usaba bóxer, pero mi falo los separaba de mi cuerpo por tal erección. Andrea se acostó por sobre sus espaldas en la cama y pasé a removerle sus pantimedias. La dejé solo con sus bragas y me lancé a comerle esas dos pequeñas tetas, las cuales por su tipo de cuerpo se mantenían en su lugar bastante sólidas.

    Creo que al igual que yo, esta chica también había imaginado esta situación. Gemía suavemente cuando paseaba mi lengua por sus tetas y abdomen y de esa manera invadí su ombligo y pasé a besarle el sexo por sobre la tela de sus bragas. Se le miraba el hueco y cómo se humedecía a medida que le dedicaba tiempo en besarle su conchita. Pasé a quitarle sus bragas y de esta manera saborear su conchita bien mojada. Paseaba mi lengua por esa rajadura y me entretenía haciéndole círculos en su clítoris. Esta mujer estaba tan excitada que en minutos me pidió que la penetrara y en posición del misionero le he dejado ir mi verga hasta el fondo y después de varios jadeos ella chocaba su concha contra mis huevos y luego gritando y clamando a Dios, decía que se corría. No paré mi embestida que quizá había durado un par de minutos y me corrí en su hueco vaginal y podía sentir esa vibración de su vagina contrayéndose todavía reaccionando a su orgasmo. En menos de diez minutos nos habíamos corrido ambos. Cuando nos fuimos a limpiar de la primera corrida ella me decía:

    -¡Tienes una pija grande! No te la pude mirar antes, pero sí que la sentí cuando la metías.

    -¿Te lastimé?

    -Me dolió cuando llegó al fondo, pero luego sentí el placer de un orgasmo que me comenzó en el clítoris y terminó como un orgasmo vaginal. No es común que se sienta así.

    -¿Pero si te gustó?

    -¡Me encantó! -me dijo.

    En ese momento supe que Andrea Celeste era abierta para hablar de su sexualidad y eso me dio la confianza para hablar de lo que para mi ya era un fetiche: el sexo anal. Ella me contó que su primera experiencia sexual había sido anal y que con su marido tenía sexo anal por lo menos una vez al mes, pero me advirtió que el paquete de su marido no era tan grande como el mío, pero que estaba dispuesta a intentarlo. Previo a invadirle ese precioso culo con los 22 centímetros de mi falo, ella me dio una mamada increíble que, si no hubiese acabado minutos antes, me hubiera hecho acabar en minutos. Andrea tenía una técnica deliciosa para mamar verga en lo que incluía un sacrificio de prácticamente metérsela en el esófago que parecía se ahogaba.

    Hay veces que verdaderamente me admiran algunas chicas. Chicas petit que se dejan enterrar un buen palo y unas que no aguantan para nada. He tenido experiencias con chicas de glúteos grandes y de buena altura que me han pedido desista en penetrarles el culo pues no aguantan y hubo una que literalmente no la pude penetrar. Su esfínter se resistió y apenas entraba lo expulsaba y la chica se quejaba del dolor. Y hay otras como Andrea Celeste, que uno no se puede imaginar follándolas salvajemente el culo, pues aparentan ser delicadas y que no soportaran una buena embestida por el trasero. La verdad que sexualmente todos somos diferentes.

    Después de la mamada, la misma Andrea tomo posición de perrito y me dejó a disposición su culito. Desde ese ángulo en cuatro me dejaba ver esos dos ricos orificios. Podía ver que estaba excitada de haberme mamado la pija, como le decía ella, pues su conchita estaba mojada y se escurrían jugos vaginales. Yo me hinqué para una vez más chuparle esa conchita rosadita totalmente depilada y luego subí a chuparle el ojete. Ella me dijo: ¡Me vas a volver loca con lo que haces! -Para qué me lo dijo, pues aquella faena de comerle el culo a esta chica me llevó unos quince minutos donde Andrea gemía de placer y me contraminaba el culo para sentir la presión de mi lengua en su ojete. Antes de penetrarle su ojete, le metí la verga en su reducida conchita y llenarme de sus jugos vaginales y hacer más fácil la penetración anal.

    Ella me había hablado de que le gustaba el dolor al principio de la penetración, que eso le excitaba mucho, pero aun así me advirtió que fuera con cuidado, pues también decía que mi verga era mucho más gruesa y mucho más larga de las que había tenido. Su anillo se abrió fácilmente, sentí la presión de su ojete y el calor de sus entrañas. Mi verga se deslizó deliciosamente por ese canal y literalmente veo que con mucha facilidad mis 22 centímetros han penetrado. Ella solo exclamó una pequeña frase: ¡Carajo… que rico se siente tu enorme pija! – Andrea nunca me habló de que era orgásmica analmente, pero después de quince minutos de hacerle un “rimming”, creo que estaba a punto de correrse analmente. Le penetré el culo con un taladreo incesante que parecía de sexo duro de una película pornográfica, pues Andrea Celeste lo alentó de esa manera provocándome con sus palabras soeces y que me sorprendió pues nunca me imaginé que en la cama usara un lenguaje así: ¡Quiébrame el culo cariño! ¡Rómpemelo que me vas hacer acabar! ¡Dame así… así… no pares… estrella esas bolas en mi conchita! ¡Dame pija cariño… que rica se siente tu pija! – Cosas así y de un de repente se fue en contra de la cama y cuando yo también estaba a punto de correrme. Los dos jadeábamos de placer y nuestra respiración distorsionada tomó algunos minutos en encontrar de nuevo la compostura. De verdad, ¡que rica culeada le di a esta bonita mujer! -No me lo creía, pues siendo tan flaca y cómo se sentía su culo de apretado, como lo había aguantado.

    No fuimos a bañar y volvimos a hacer otro anal, pues tal parece que Andrea Celeste le gusta que la enculen y porque ella me dijo que aquella aventura no creía que sucediera otra vez con un hombre que, según ella, era dotado y con mucha experiencia en el sexo. Cogimos alrededor de tres horas y finalmente nos despedimos y Andrea me permitió conservar esas diminutas bragas azul marino y me recuerdo de esta experiencia pues hace poco como en algunas otras ocasiones me pongo a ver todos esos recuerdos que tengo guardado en mis gabinetes, y que es muy difícil recordar el nombre de la chica que llevaba esas bragas cuando son docenas de calzones que conservo. Las bragas azules de Andrea Celeste las distingo, simplemente porque son las únicas bragas de ese color en mi gabinete.

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  • Esa polla fue echa a medida para mi culo

    Esa polla fue echa a medida para mi culo

    En una tarde soleada que iba a tomarme unas cervezas las vi, Maca y mi nuera estaban sentadas a una mesa en una terraza. Tomaban un par de refrescos mientras charlaban animadamente. Me acerqué a ellas y les dije:

    -¿Calentando la merienda?

    Me respondió mi nuera.

    -Sí, pero tú no estás invitado a merendar.

    -¿Puedo sentarme?

    -No, que te conozco y después vas a querer venir con nosotras.

    Maca no estaba de acuerdo con ella.

    -No lo trates así, mujer, gracias a él estamos ahora aquí.

    -Gracias a él, no, gracias a que cogí tu teléfono en su móvil que él no me lo quería dar, es muy posesivo.

    -¿Con quién?

    -Con las dos.

    Me senté a la mesa sin ser invitado y le dije a mi nuera:

    -Te dije que no te lo daba sin antes preguntarle a ella si te lo podía dar, y no soy posesivo, no sois nada mío.

    -Ni tú nada nuestro.

    -Ni lo pretendo.

    Legó la camarera y pedí una cerveza.

    Maca vestía aquel día un pantalón azul, una blusa blanca, calzaba unos zapatos negros y llevaba un bolso a juego con ellos. Su media melena de cabello negro rizado lo llevaba echado por un lado y casi no llevaba maquillaje. Mi nuera no llevaba ni mucho ni poco maquillaje, vestía un pantalón vaquero, una camiseta roja donde se marcaban sus grandes tetas, calzaba unas zapatillas de deportes azules y también llevaba un bolso negro, que cómo el de Maca, colgaba del respaldo de la silla donde estaba sentada. Yo vestía un pantalón gris de tergal, una camisa blanca y unos zapatos negros. Un cuarto de hora más tarde después de pagar sus bebidas y la mía y con la condición de que solo iba a mirar me dejaron ir con ellas. Fuimos al piso de Maca. Al llegar a la sala de estar nos dijo Maca:

    -¿Queréis tomar algo?

    Mi nuera, que mide un metro sesenta, le echo las manos a las nalgas, la apretó contra ella, y le dijo:

    -Te voy a tomar a ti.

    -Me refería a algo de beber.

    -Voy a beber tu saliva y los jugos de tu coño.

    Me senté en un sillón y vi cómo los finos labios de mi nuera se juntaban con los carnosos labios de Maca. Luego vi sus lenguas acariciándose y chupándose y mi polla se puso dura. Iba a quitarla para menearla cuando Maca dejó de besarse con mi nuera, la cogió de una mano y le dijo:

    -Vamos para mi habitación.

    Las seguí cómo si fuera su perro faldero. Allí, al lado de la cama, se desnudaron una enfrente de la otra. Maca tenía las tetas pequeñas, las areolas rosadas, los pezones chiquitos, el coño depilado y el cuerpo estilizado, mi nuera tenía las tetas grandes, las areolas oscuras, los pezones gordos, el coño peludo y estaba rellenita. Al estar desnudas mi nuera se acercó a Maca, le volvió a coger el culo, la apretó contra ella y le comió la boca. Maca le cogió el culo a ella y rivalizaron a quien besaba mejor. Yo ya tenía la polla en la mano y al menearla se me mojaba con la aguadilla que salía de ella. Al rato Maca le dio un empujón a mi nuera, la echó sobre la cama y miró para el aceite de masajes. La vi venir, le iba a dar un masaje de los suyos. Cogió el aceite y le dijo a mi nuera:

    -Échate boca abajo sobre la cama.

    -Dame tú la vuelta.

    Maca quiso darle la vuelta, pero mi nuera la agarró, la puso a ella boca abajo sobre la cama y le dijo:

    -La casa es tuya, pero mandar mando yo.

    Maca no rechistó. Mi nuera echó aceite perfumado en sus grandes tetas, las masajeó y luego se las pasó por las nalgas, por la espalda y por el cuello, después le dio la vuelta. Le levantó las piernas y se las pasó por las plantas de los pies, por el interior de los muslos y luego le pasó los pezones por el coño mojado, para acto seguido ponérselos entre los labios. Maca los lamió y los chupó, luego mi nuera echó más aceite en las manos y le oleo el vientre y le magreó las pequeñas tetas antes de comérselas. Cuando se las comió lo hizo con dulzura. Al mismo tiempo que se las comía le metió dos dedos dentro del coño encharcado. Al rato, Maca, entre gemidos le dijo:

    -Me voy a correr.

    Mi nuera dejó de comer sus tetas, sacó los dedos del coño, los chupó y después metió la cabeza entre sus piernas. La curiosidad hizo que me levantase y fuese a mirar cómo le comía el coño.

    Mi nuera aplastó su lengua contra el coño de Maca y fue lamiendo hasta el clítoris, al llegar a él lo lamió transversalmente unas cuantas veces, para luego volver a lamer de abajo a arriba y de nuevo volver a lamer el clítoris. Esta vez lo hizo aplastando la lengua contra él y girándola alrededor. Lo hacía todo a la velocidad de un caracol y cómo un caracol iba arrastrando las babas del coño. Yo la meneaba mirando a Maca y ella miraba para mi polla. Cuando Maca sintió que se iba a correr le echó las manos a la cabeza a mi nuera, levantó la pelvis y con la lengua aplastando su clítoris movió el culo alrededor y dijo:

    -¡Me matas!

    Se corrió cómo una gatita, pero no era una gatita, no, era una fiera, yo lo sabía, pero mi nuera no. Lo iba a saber cuando se echó boca abajo sobre la cama y le dijo:

    -Ahora sí, ahora te toca a ti.

    Maca cogió debajo de la cama una zapatilla marrón con el piso negro de goma, le puso una mano en la espalda, y le dio en las nalgas.

    -¡En mi casa, mando yo carajo!

    Mi nuera, que no parara de quejarse, me dijo:

    -Quítamela de encima, Quique.

    Maca me dijo:

    -Dale tú también o no vuelves a follar conmigo.

    Le cogí la zapatilla de la mano y le di.

    -En su casa, manda ella coño!

    Mi nuera me llamó de todo menos bonito. Dejo de hacerlo cuando Maca le masajeó las nalgas con aceite, entonces le dijo a ella:

    -Con este masaje no te voy a perdonar lo que me has hecho.

    El masaje pasó a dárselo en el coño, por dentro y por fuera. Mi nuera empezó a cambiar de opinión.

    -Bueno, a lo mejor te perdono.

    Yo ya no podía más, me quejé.

    -¿Y yo qué?

    Mi nuera seguía enfadada conmigo.

    -¡Tú te vas a la mierda!

    Me puse detrás de Maca y le lamí el ojete. Pasado un tiempo, le dijo Maca a Natalia:

    -¿Sabes, nuera de Quique?

    -Natalia, mi nombre es Natalia.

    -¿Sabes, Natalia?

    -¿Qué?

    -Ya se fue a la mierda.

    -Me alegro.

    -Yo me alegré más.

    Natalia las pillaba por el aire.

    -¡¿No te estará comiendo el culo?!

    -Ya no, ahora me va a follar.

    Natalia se dio la vuelta. Me vio arrodillado detrás de Maca y dijo:

    -No das puntada sin hilo, cabrón.

    Maca al darle caña dejó de masturbar a mi nuera y me dijo:

    -Si quieres cambiar de agujero puedes.

    Natalia viendo cómo la sacaba y se la clavaba a Maca en el culo metió dos dedos dentro del coño y le dijo:

    -Joder, tía, tú no te cortas un pelo.

    -Tú a lo tuyo, guarrilla.

    Maca tenía la cara enfrente del coño de mi nuera y el olor que le llegaba la puso aún más perra de lo que ya estaba. Le dijo:

    -Tu coño huele a vicio.

    -Pues cómelo, hostias, cómelo.

    Iba a comerlo, pero no le di tiempo más que a lamerlo unas seis o siete veces, ya que le volví a meter la polla en el coño y le di a mazo. Natalia se volvió a masturbar. Íbamos a corrernos juntos La primera en correrse fue Maca, y lo dijo:

    -¡Me corro!

    Natalia sacó los dedos del coño, le cogió la cabeza, le puso el coño en la cara y frotándose contra su nariz y su boca se corrió cómo una burra, o sea, descargando fuerte y rebuznando, bueno, gimiendo, pero los gemidos eran tan escandalosos que parecían rebuznos. Yo le llené el coño de leche a Maca.

    Acabamos los tres boca arriba sobre la cama, tirando del aliento, pero contentos. Poco después, Maca, que estaba en medio de mí nuera, y de mí me dijo:

    -Pena que Natalia no fuera un hombre.

    -¿Por qué lo dices?

    -Porque nunca tuve dos pollas dentro de mí.

    Natalia me miró y me dijo al oído:

    -¿Tenía razón o no?

    Al oído y en bajito le respondí:

    -Tenías.

    Maca se mosqueó.

    -¡¿De qué estáis hablando?!

    Natalia me preguntó:

    -¿Se lo digo?

    -Díselo.

    Le mintió.

    -Hablábamos de atarte.

    Maca no dudó en preguntarle:

    -¿Y las cuerdas?

    Ver que le gustaría que la atasen cogió a Natalia en fuera de juego y la mujer dijo lo que le vino a la boca.

    -Podemos romper una sábana, ¿Tienes alguna vieja?

    -Romper la que tenemos debajo.

    Quité una pequeña navaja que uso para pelar las manzanas e hice tiras de la sabana. Al rato estaba atada de pies, brazos y manos.

    Natalia le besó un pezón y yo le besé el otro, ella le pasó la lengua al pezón y yo se la pasé tal y como se la había pasado ella. Le comí y magreé su pequeña teta tal y como le comió Natalia la otra. Luego la bese emulando los besos de mi cuñada. Le masajeamos un pie cada uno, lamiendo y chupando dedos, plantas, tobillos… Lamimos cada uno el interior de un muslo y lamiendo y besando llegamos al coño mojado. Primero fue su lengua la que lo lamió, después fue la mía y cuando estaba a punto Natalia le dio la vuelta, cogió la zapatilla y le dijo:

    -A mí a cabrona no me gana nadie

    Le dejó el culo cómo un tomate maduro, pero Maca no se quejó, solo dijo:

    -Eso aún está por ver. La tarde es joven.

    Natalia me dijo:

    -Dale tú que parece que le gusta.

    -Si tiene el culo al rojo vivo.

    -Pues cómeselo.

    -A mí no me lo digas dos veces que le coma el culo.

    Maca le dijo a Natalia:

    -Dame o díselo.

    -Te gusta que te calienten el culo.

    -Y que me lo coman. Yo voy de frente, no cómo tú, pendejo.

    -¡Ay lo que me llamó!

    Cogió la zapatilla y le volvió a dar, pero ahora con más fuerza…

    -¿Aún te sigue gustando?

    No sé si le había gustado o no, pero coño tuvo para decirle:

    -¿Es que no sabes dar con más fuerza?

    Natalia tiró con la zapatilla y me dijo:

    -No está bien de la cabeza.

    -Si a ti también te gusta…

    No me dejó terminar

    -¡Calla o te doy a ti!

    No hizo falta que me dijera nada más. Fui a por su culo. Cómo con las ataduras no se lo podía comer use la navaja para romper las que sujetaban sus pies, y después abrí sus nalgas. Maca se abrió de piernas y vi sus muslos llenos de jugos. A saber cómo tenía el coño. Lamí y follé su ojete, después corté las ataduras de sus brazos y de sus manos y le di la vuelta, me eché boca arriba y le dije:

    -Sube.

    Subió, cogió la polla con la mano, la acercó al coño y bajando el culo la metió hasta el fondo. Estaba tan cachonda que ni se enteró de que Natalia se había ido de la habitación. Se volvió a acordar de ella cuando le puso una mano en la espalda para que se inclinara. Sintió cómo su lengua le lamía y le follaba el ojete y después oyó cómo le decía:

    -Te voy a reventar el culo, viciosa.

    -¿Con qué, loca?

    Natalia había cogido en el bolso un arnés con una polla de goma, se lo había puesto y había untado la polla con aceite. Se la frotó en el ojete, luego le clavó la mitad de un chupinazo y le dijo:

    -Con esta, putita.

    Maca la vaciló.

    -Esa polla fue hecha a medida para mi culo.

    Les dije:

    -Dejar de hablar y vamos al lío.

    En nada las dos pollas se sincronizaron… Cuando una entraba la otra salía y viceversa. Maca disfrutaba cómo una loca… Gemía, jadeaba. Al sentir que se iba a correr me dijo:

    -¡Me voy a morir de placer!

    Le dije yo:

    -Muérete.

    Le apreté el cuello con las dos manos y la dejé sin respiración. No la dejé respirar hasta que no dejo de correrse. ¡Y cómo se corrió! La corrida fue tan brutal que se cansó de echar por fuera.

    Cuando pudo hablar, con una sonrisa de oreja a oreja, le dijo a Natalia:

    -Estabais compinchados, lo de tomar algo contigo era una encerrona.

    Natalia le dio un pico y le preguntó:

    -Sí. ¿Pero te gustó lo que te hicimos?

    -Sí, me gustó mucho. Quita el arnés que lo quiero poner yo para darte lo tuyo.

    Follando, la tarde se nos hizo noche y la noche madrugada.

    Quique.

  • Desafío de selfbondage

    Desafío de selfbondage

    Ya había perfeccionado la técnica del hogtie en mi. Los tutoriales de verdad habían sido muy útiles e interesantes. Al fin estaba seguro iba por el camino correcto mientras encontraba un compañero nuevamente.

    Por motivos de trabajo me tocó ir a Puerto Montt, fue de mis primeras veces en el sur de Chile. Me quedé en una hospedería bien agradable. Ya que estaba allí decidí ir a conocer Chiloé y quedarme un par de días antes de volver. Llegó la primera noche y bueno la calentura pudo más, pero siempre llevo mis cosas, mi lencería, mis juguetes. Se me ocurrió, ya que era de estás camas de madera con puntas en las 4 esquinas, poner un preservativo en una de ellas. Quedó perfecto. Luego me deje llevar, estaba tan caliente que ni lencería me puse la primera noche, simplemente me amordace, me vendé y até mis manos a la espalda con esa técnica que quedan las cuerdas como esposas. Até mi pene a mi cintura, igualmente até mis bolas pero adicione algo, la punta de esa atadura la dejé en los dedos gordos de mis pies.

    Retrocedí lentamente hacia la cama y tuve que levantar el culo luego, me senté lentamente sobre ese «pene de madera». Comencé a bajar hasta que estaba todo dentro. Luego moví mis dedos y si, me tiraba las bolas de una manera dolorosa pero placentera.

    Escuchaba mi corazón en los oídos. No me importaba lo que pasará fuera de esa habitación. Comencé al mismo tiempo a cabalgar sobre ese dildo de madera y a mover mis dedos para tirar las bolas.

    Y estaba todo dentro de mi culo así que aproveche bien de subir completo para luego bajar hasta el estado original, todo dentro.

    No tengo idea cuánto tiempo habrá pasado, no me importa la verdad. Lo que si fue emocionante fue haber innovado en aquello hasta acabar con una gran descarga. Fue algo nuevo y excitante. Tanto que cuando acabé me quedé unos momentos sentado, jugando con mi ano sobre la madera y luego simplemente me tire sobre la cama tal cual estaba. Me quedé dormido muy complacido. Sabía que mañana algo nuevo se me ocurriría.