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  • Mi vecino Diego (Parte 3)

    Mi vecino Diego (Parte 3)

    La última cogida con mi vecino fue de nochecita.  Nos encontramos afuera, en la cuadra y él se me vino al humo, me dijo que no daba más de las ganas, yo también, le dije, ¿pero dónde lo hacemos? En nuestras dos casas había gente a esa hora. Tampoco podíamos entrar a la esquina donde lo hicimos la primera vez porque no se veía nada y el piso estaba lleno de escombros. ¿No te animás que vayamos al baldío?, ofreció él.

    Quedaba a la vuelta, era un terreno grande lleno de yuyos altos y atrás había un tingladito de chapa. Podía ser, entre la oscuridad y los yuyos, si nos íbamos bien atrás desde la calle no se veía nada. Igual me parecía un poco arriesgado y me daba miedo, pero tenerlo a Diego pidiendo de ir a coger me daba mucho morbo y no quería perder la oportunidad, que no sobraban, de hacerlo de nuevo. Bueno, vamos, le dije. Nos metimos entre los pastos hasta llegar al tingladito. Me tranquilicé, no se veía nada.

    Como era primavera, estábamos los dos con pantalones cortos de jugar a la pelota, y los dos re envergados por la calentura. Nos abrazamos y empezamos a toquetearnos. Yo le metí la mano entre el pantalón y le entré a manosear las nalgas, él enseguida me copió y sentí sus dos manos en mi cola. No decíamos nada. Solo se escuchaba nuestra respiración fuerte por la excitación. Sentí que me apretaba una nalga para abrirme bien el culito y poder meterme el dedo, me quejé despacito mientras lo hacía, ¿te gusta?, me dijo, yo no dije nada pero me dejé. Le encantaba meterme el dedo entero en el culo y cuando lo tenía hasta el fondo me lo movía adentro, yo ya no lo tocaba a él, había dejado mi mano quieta contra su nalga, cerré los ojos apretando mi cara contra su cuello y gocé lo que hacía en mi culito, ¿no te duele, no?, me preguntó, porque estaba siendo muy guaso con su dedo. No, le dije yo bien bajito.

    Fue como darle permiso para que siguiera, para que me moviera más el culito con su dedo. Yo no daba más de placer. Date vuelta, me pidió. Hice un esfuerzo supremo y le pedí que me deje cogerlo yo primero (todavía trataba de simular que eso me gustaba). El aceptó y yo puse mi pija durísima en su zanjita pero no lo penetré, solo se la refregaba. El aguantó un minutito y me pidió su turno. Me di vuelta y me bajé un poquito los pantalones para dejar mi cola al descubierto. Diego se puso bien juntito y me re clavó. Enseguida me empezó a bombear con todo. Ah, como me gusta estar adentro tuyo, me dijo. Yo largaba unos gemiditos. Ya su dedo me había enloquecido y ahora, sentirme lleno de su pija, así de paraditos, completaba toda la calentura.

    No pude aguantar mucho y empecé a eyacular a lo loco, con mis manos me sostenía el pantaloncito para que no se cayera al suelo mientras mi pija dura soltaba la acabada a chorros contra los pastos. Diego se dio cuenta, me dio mucha vergüenza, pero no pude evitarlo. Ahora va mi leche, me dijo. ¡Sí!, casi grité. ¿La querés? No me cuidé más y volví a decirle que sí, que la quería, que quería toda su leche. ¿La querés toda adentro? Dejé que se fuera a la mierda todo y le contesté que sí, que no daba más, que quería que me llene el culo de leche. Y enseguida sentí los chorros calientes de semen de Diego en las paredes internas de mi culito.

    Me dedicó una acabada larguísima, con mucha leche. Apenas me la sacó me subí rápido el pantaloncito. Vamos le dije. Y salimos apurados y medio nerviosos. Ya en mi casa me fui directo al baño. Cuando me bajé el pantalón vi que tenía manchones de semen de mi vecino en la parte de atrás. Esa fue la última vez que lo hicimos.

  • Luciana, mi activa amiga transexual

    Luciana, mi activa amiga transexual

    En mi anterior relato les contaba de mi compañero, quien compartía apartamento, del cual les contaré más relatos próximamente.

    Cuando se fue mi compañero del apartamento, quedé otra vez solo. De vez en cuando lo veía, pero ya no teníamos encuentros, su familia ya estaba viviendo con él, pero nos manteníamos hablando y conservamos una buena amistad.

    En una de las noches que me encontraba solo, empecé a buscar en una aplicación de citas con quien salir, y, buscaba mujeres en este caso. Estuve por varias horas buscando hasta que vi un perfil que me gustó, su rostro era muy lindo, las fotos muy femeninas y tenía un no sé qué… que luego descubriría. Le puse un «me gusta», a ver si también respondía.

    Como a las dos horas escuché un sonido en mi teléfono, era de la aplicación de citas y me había puesto también un «me gusta»!, seguido, empezamos a hablar por la aplicación, empezamos con lo usual, cuántos años tienes, a que te dedicas, cuáles son tus gustos, etc. Luego intercambiamos teléfonos. Durante unos días, solo usábamos mensajes de texto para comunicarnos, y cada vez más agarrábamos más confianza. Todos los días me daba el «buenos días», se preocupaba por mí, me daba recetas para el desayuno, hablábamos de cómo nos había ido durante el día, etc.

    Después de esos días, empezamos a mandarnos con los mensajes, fotos. Las fotos que veía eran de una mujer con un cuerpo muy lindo, que se arreglaba muy bien, aún no sabía la sorpresa que me esperaría… algunas veces me pedía opinión sobre la ropa que se podía en el día, yo hacía lo mismo. Luego empezamos a llamarnos, la primera vez noté un poco extraña su voz, con unos tintes masculinos, pero seguí, «deben ser cosas mías» me dije.

    Un día, estábamos hablando de recetas, y le decía como me gustaba cocinar a mí. «Deberías invitarme un día a cocinar» me dijo, a lo que le dije «claro! que sea un plan». Quedamos para un domingo en la tarde. «Yo paso a buscarte» dije.

    Llegó el domingo y fui a buscarla. Cuando toqué el timbre de su casa, ella abría la puerta, tenía un blue jean, con una camisa, se veía muy hermosa, con unos senos perfectamente redondos… Le abrí la puerta del carro, se subió diciéndome «que caballero eres, eso me gusta, se ha perdido». Cuando llegamos al apartamento, fuimos directamente a la cocina, empecé a cocinar, ella me ayudaba con lo que le iba diciendo, y hablábamos animadamente mientras escuchábamos música. Terminamos de cocinar, una buena pasta con frutos del mar, y unas crepas dulces de postre, y por supuesto, un vino.

    Después de comer nos sentamos en el balcón, donde tenía un sillón, me senté al lado de ella. Como era un poco tarde ya, le dije «antes de llevarte a casa, quiero darte un regalo para que me recuerdes en estos días», ella se sorprendió, se sonrió. Me levanté, traje una caja de chocolates, me volví a sentar a su lado, y se la entregué. Ella, disimuladamente agarró mis manos, junto con la caja y nuestros rostros se encontraron de frente, dándonos un beso en los labios «ay… dijo ella» yo me retiré, me dió las gracias y seguimos hablando.

    Nos paramos un rato, y nos quedamos contemplando la ciudad desde la baranda del balcón, señalando lugares, hasta que ella empezó a preguntar «donde queda la catedral?» yo le señalaba «allí, donde están las luces», «no la veo» decía, así que me coloqué detrás de ella, con cierta distancia, y le levantaba el brazo, y le señalaba. Luego, me dijo, «ah y donde queda el parque central?», le hice lo mismo, pero allí ella se acercó a mi más, y entre mas lugares preguntaba, mas se acercaba hasta quedar completamente pegados, su raya quedó justo en medio de mi pene, el cual comenzó una leve erección. Ella lo notó y seguía preguntando lugares, mientras que restregaba sus nalgas, disimuladamente, mi erección cada vez iba a mas, hasta que ella volteó su rostro, nuestros labios se encontraron y comenzamos a besarnos.

    Ella se colocó al frente mío, quedamos muy pegados, y seguimos besándonos, ella bajó a mi cuello, seguía besándome en la boca, yo bajaba a su cuello, seguíamos besándonos apasionadamente. De lo pegados que estábamos, podíamos sentir nuestros cuerpos, y yo empecé a sentir un bulto «será», cruzó por mi mente, pero eso no me detuvo… nos fuimos al sofá del balcón, seguíamos besándonos, ella metió una mano por arriba del pantalón y empezó a acariciarme… yo hice lo mismo cuando ¡sorpresa! sentí tremendo pene que debía tener un tamaño como un salchichón a punto de reventar ese blujean. Luciana trató de alejarse y de decir algo, yo me acerqué a su oído y le dije «no me importa, eres hermosa» y seguimos como novios explorándonos y acariciándonos…

    Nunca había estado con un trans, pero me ponía a mil! Cuando estaba la situación muy caliente, nos fuimos besándonos a la cama, allí lentamente empezamos a desnudarnos mientras nos besábamos mutuamente, ella llevaba ropa interior de encaje negro, pero en el panty, que era una seda dental, ya sobresalía una tremenda morcilla.

    Quedamos completamente desnudos frente a frente, frotando nuestros penes moviendo la pelvis, la hice sentar y empecé a bajar lentamente recorriendo sus pechos, mordiendo sus pezones (la escuchaba gemir, o sea que le gustaba), hasta que llegué a su pene y a sus huevos, que eran gigantes! empecé a saborear cada parte, lamiendo su cabeza, el tronco de su venosa verga completamente erecta, hasta que ella me dijo «para, no me quiero venir todavía», le hice caso, y nos tumbamos el uno al lado del otro frente a frente acariciándonos, recorriendo en ambos cada parte del cuerpo con los labios y la lengua. En un momento la abracé después de recorrer con mi lengua y mis labios su cuello, y morder el lóbulo de su oreja y le dije susurrando «que quieres, que te gusta» ella solo respondió «dar», yo le dije «dame entonces, quiero complacerte», aunque tenía un poco de miedo al ver el tamaño de aquel miembro.

    Ella me hizo ponerme de pie, se puso detrás de mí y empezó a recorrer mi espalda con sus labios y la lengua. Luego me hizo echarme hacia adelante, quedando mi pecho apoyado encima de un tocador cercano, y empezó a meter su lengua en mi raya, hasta llegar a mi orificio y lo recorrió con su lengua, nunca me habían hecho un beso negro! me tenía tan a mil que empezaron a salir chorros de precum de mi erecto pene. Ella seguía ensalivando y de vez en cuando metiendo su dedo y haciendo círculos, preparando el terreno para lo que venía.

    Por unos segundos no sentí sus caricias ni besos, pero en la posición que estaba no podía ver (mi pecho estaba en el tocador y mi cara al otro lado), lo único que sentí fue el sonido de un escupitajo que lanzó, probablemente encima de su pene, y segundos después sentí como me separaba las nalgas, después de separarlas sentí una cabeza entrando por mi agujero. Luciana muy despacio iba metiendo milímetro a milímetro esa morcilla, mientras iba acariciando mi espalda y mi nuca, hasta que sentí su pelvis contra mis nalgas. Al principio me dolió un poco, pero después iba sintiendo un placer que no puedo describir… ella se agachó, me mordió el lóbulo de la oreja y me dijo «estás bien», «si» le respondí «a que no pensabas que iba a caber» «no» con un jadeo respondí.

    Ella empezó un mete y saca despacio… de vez en cuando escupía su verga desde arriba para darle lubricación, mis ojos ya estaban blancos del placer, estaba en las nubes. Ella aceleró el mete y saca, y me empezó a nalguear, y eso me excitaba mucho «dame… dame!!» le suplicaba hasta que se agachó de nuevo mientras me clavaba, y me dijo «lindo, vente, para venirnos juntos», no tuve necesidad de tocarme, como que su verga quedaba tan alineada con mi próstata que cerré los ojos y me vine… ella al sentir las contracciones de mi ano, aceleró y me metía más al fondo su verga, en un momento pensé que me partiría en dos, hasta que sentí su grito de orgasmo… sentía un chorro de leche caliente inundarme…ella cayó atrás mío, sentí sus senos en mi espalda y un beso en mi nuca «que rico lindo…» dándome besos.

    Ella intentó salirse, y la apreté con un pie «no te salgas linda, déjame disfrutarte hasta que pierdas la erección» le dije, ella se quedó sobándome la espalda hasta que su morcilla perdió su fuerza, me trajo unos pañitos húmedos que encontró en el baño, me limpió el ano que estaba escurriendo su leche (y que trataba de guardar apretando, pero debió haberme dejado el orificio como la letra O!). Me acosté en la cama, ella se acostó en mi pecho para que la abrazara y así nos quedamos dormidos.

    A la mañana siguiente, abrí los ojos, y ella no estaba en la cama, me levanté desnudo a buscarla y estaba en la cocina, preparándome el desayuno, con una bata de baño (mi bata, que encontró en el baño) desnuda por debajo «Hola lindo, ven a desayunar», la abracé por detrás y le di un beso, pero mi pene, con su erección mañanera, había quedado justo en su raja y en la entrada de su ano, eso me excitó más y empecé a acariciar y a puntera «quieres leche, linda?» le dije en su oído, ella, sin decirme nada, me clavó un beso apasionado y acomodó su culo, hice un poco de fuerza y empezó a entrar mi pene en su ano, ella empezó a jadear cuando sentía ser penetrada, empecé a bombear mientras que nos besábamos, ella luego empezó a pajearse y yo a seguir clavándola, agarrándole con fuerza sus senos, hasta que al poco rato ella gritó su orgasmo, dejando mi bata húmeda de su leche. Al sentir que su ano se contraía, me vine dentro de ella… así estuvimos un rato hasta que me dijo «gracias lindo». Nos fuimos a bañar, ella me bañaba como un bebe, yo a ella también, y terminamos de preparar el desayuno y a desayunar, comida de verdad!

    Después la llevé a su casa, pero al rato, me llamó si podía pasar en la noche por su casa, a ver netflix. Ella fue mi compañera durante unas semanas, hasta que se regresó a su país. Perdí contacto con ella, pero sé que en algún momento nos volveremos a ver…

  • El juego que salió mal…

    El juego que salió mal…

    ¿Hasta dónde puede llegar una fantasía y hasta donde una pareja puede soportar…?

    Lo que voy a contar me sucedió con el que fue mi novio por varios años y cómo todo se acabó.

    Era yo novia de un muchacho al que conocí en la universidad y teníamos una relación bastante estable y con planes de matrimonio. En el tema sexual no había grandes detalles; sin embargo, el último año la pasión disminuyó un poco.

    Tratamos con juguetes, disfraces, lugares poco adecuados y muchas cosas más; y la situación parecía componerse; pero, él buscaba algo más rápidamente para seguirse excitando.

    Cierto día, estábamos abrazados viendo una película para adultos; el tema era un tanto escabroso, el marido le prestaba su esposa a un amigo, sin que ella lo supiera. El me preguntó si yo había pensado, alguna vez, estar con alguien más. Le contesté que nunca lo había pensado porque estaba en una relación estable y no me interesaba. Él insistió y me preguntó si eso me excitaba; le dije que estaba loco y que no pensara tonterías.

    Una noche, llegó de trabajar con un amigo; me dijo que tenían que terminar un proyecto y que iban a trabajar. Se fueron al comedor de la casa que teníamos y empezaron a trabajar. Les llevé unos bocadillos y cerveza y me fui a acostar.

    En la madrugada, sentí que alguien se acostó a mi lado; yo dormía con un camisón largo, sin brassiere y con pantaleta. No soy nada espectacular en cuerpo y pocos son los que me voltean a ver en la calle. Estaba acostada de lado y me moví un poco para darle espacio. Al acostarse, se pegó a mi espalda; pude notar que estaba desnudo.

    De repente, me subió mi camisón hasta mi cabeza; levantando me los brazos y cubriendo mi cara. Otras manos me sujetaron los brazos impidiéndome moverme.

    Oí a mi marido decirle que le había asegurado que estaba buena y que quería ver cómo me cogía. Ya menos adormilada, traté de zafarme, pero, mi marido me sujetaba fuerte los brazos. Mi marido le dijo que se pusiera el condón; escuche el sonido de un sobre romperse y luego silencio.

    Estaba aterrada, no me podía mover y sabía lo que venía a continuación. Por más que pataleaba, alguien se metió entre mis piernas; una verga envuelta en plástico, se movía, arriba y abajo, recorriendo mis labios vaginales.

    – Está muy seca, le va a doler.- dijo el hombre.

    – Mójate la cabeza con saliva y métesela; ya luego se le moja.- dijo mi novio, sonaba muy excitado.

    No tardó mucho en empezar a meterse en mi. Lo sentía enorme. Cuando sus huevos golpearon mis nalgas, mi novio me terminó de quitar el camisón y vi el rostro de quien me estaba violando.

    Me empezó a chupar mis pezones, sin moverse, sólo disfrutaba tener su verga dentro de mi.

    – Aprieta bien rico. No me quiero mover de tan rico.- decía el tipo.

    -Tenía ganas de ver cómo se la cogían. Me excita ver cómo le entra la verga.- dijo mi novio.

    -pues ven a verlo…- dijo el hombre.

    Mi novio me soltó; pero, no me podía mover por el peso de aquel cuerpo invasor.

    Cuando mi novio estuvo listo, el comenzó a sacar su verga de mi; lo hacía despacio, disfrutando; lo sacó completamente; sólo pude gemir muy fuerte; sentía el hueco enorme entre mis piernas que había dejado ese falo; se volvió a acomodar y lo comenzó a meter una vez más, igualmente despacio. El tipo bufaba con mucho placer mientras me violaba. Se volvió a quedar adentro quieto; mi novio le pidió hacerlo una vez más. Al irlo sacando, comenzó a rozar mi clítoris; cuando estuvo fuera, tomó su verga con la mano y movía en círculos la cabeza de su falo sobre mi clítoris. Sentí como una corriente eléctrica y dejé salir un largo suspiro.

    – Creo que ya le está gustando…- dijo el hombre mientras se acomodaba otra vez.

    – Quieres ver cómo le gusta más? – le dijo a mi novio.

    Sin preguntar, se quitó el condón. Volteé hacia mi vagina y pude ver la cabeza de su verga enorme, brillaba por el líquido seminal y seguía goteando.

    – No se la metas sin condón! – gritó mi novio.

    – Cómo que no…- dijo el hombre mientras mezclaba su jugo con el mío.

    De un movimiento, la cabeza de su verga entró en mi y empezó a empujar; gemí muy fuerte con una combinación de dolor y placer; podía sentir cada centímetro de ese falo invadiéndome.

    – Aprieta más rico sin la goma.- dijo mientras se quedaba quieto y mordisqueaba mis senos.

    Me di cuenta que no podía seguir luchando y me rendí a sentir cómo me tomaba. Mi novio veía todo y su verga estaba más parada que nunca, parecía que le iba a estallar.

    El tipo comenzó a bombear despacio; se salía casi por completo y se volvía a introducir con lentitud; yo podía sentir cómo me mojaba con cada entrada; me tocaba y acariciaba cada parte de mi cuerpo, sentía sus manos en mis pechos, piernas, nalgas y me excitaba.

    Ya no veía a mi novio, sólo disfrutaba ese trozo de carne caliente que me invadía. En un momento, el primer orgasmo llegó; mi cuerpo temblaba sin que lo pudiera controlar.

    – Te está gustando… estás disfrutando… – me dijo al oído; no contesté, pero comencé a mover los músculos de mi vagina cómo si lo exprimiera.

    – Así… que delicioso… sigue exprimiendo.- dijo mientras bufaba y ponía los ojos en blanco.

    No sé cuánto duro; ni cuantas veces me vine; mi novio se masturbaba mientras nos veía.

    – Me voy a venir… donde los quieres, preciosa.- me preguntó.

    – Échalos fuera… no le acabes adentro.- espetó mi novio.

    Me volteo a ver y no dije nada.

    – Ella los quiere adentro… vas a cenar leche caliente, cariño.- dijo y empezó a moverse más rápido.

    No tardó en clavarse hasta el fondo y quedarse quieto; pude ver que se estaba esforzando en detener la eyaculación, yo podía sentir que su verga se expandía dentro de mi, palpitando desesperadamente por soltar la semilla; de repente, sus piernas comenzaron a temblar, el sudor perlaba su frente y se dejó ir; líquido hirviendo me invadió; el palpitar del falo lo sentía directamente en mi clítoris y me provocó otro orgasmo cuando se estaba vaciando; me parecieron litros de semen; bombeo un par de veces más para exprimir todo dentro. Cuando acabó, cayó sobre mi, exhausto.

    Mi novio lo quitó con un empujón y se clavó en mi; tan sólo para echar su semen dentro de mi. Bombeo un poco y se salió; pero, yo seguía extasiada por el último orgasmo.

    El tipo se vistió y se fue en silencio. Yo me cubrí con la sabana y no lo volteé a ver.

    La vida no ha sido la misma. El placer ya no es igual. Creo que no fue lo que él esperaba…

  • Mi amigo me tenía ganas

    Mi amigo me tenía ganas

    Me dijo que estaba aburrido y que quería salir a tomar unos tragos y yo le respondí que sí, que me parecía una buena idea. En las últimas semanas habíamos salido algunas veces y hablado más de lo que habíamos hablado en 4 años estudiando en el mismo colegio.

    En realidad no habíamos sido muy cercanos, más allá del “qué tal, como te va” de cortesía. Pero desde hacía unos meses los dos estábamos solos en la misma ciudad, en otro país, trabajando lejos de nuestras familias y rutinas.

    Cuando eso pasa, siempre es agradable encontrar una cara conocida y la distancia termine por acercarte a personas a las que en otras circunstancias no te hubieras dado el tiempo de conocer mejor. Eso fue lo que pasó en este caso.

    Teníamos 25 años. Él era un poco más alto que yo, bien parecido, de pelo castaño, fuerte, a pesar de que no hacía ejercicios. Es de esos casos en la que la naturaleza te premia con un buen cuerpo. Tenía unas piernas fuertes y unas nalgas que llenaban unos jeans que siempre usaba ajustados.

    Nos entendíamos bien. Éramos lo suficiente cercanos para abordar cualquier tema en confianza, y hablábamos mucho. Me extrañó que varias veces terminara hablando de gays cuando salíamos, pero no le preste mayor atención y siempre le recordaba la premisa de vive y deja vivir.

    Esa noche vino a buscarme como convenido y nos fuimos a beber a un bar cerca de mi departamento. Él se había rentado lejos y había venido en taxi. Salimos caminando y nos tomamos unos cuantos tragos. El insistía en que tomara más, que él pagaba.

    Cuando salimos del bar los dos estábamos entonados. Él me dijo que era peligroso llegar hasta donde se quedaba y yo le ofrecí quedarse en mi departamento, el cual compartía con otra persona.

    Yo ocupaba un cuarto y mi compañero de apartamento el otro, pero en el salón había un sofá cama que él podría utilizar. Se lo dije mientras caminábamos de regreso y no le gustó la idea. Me respondió que tenía pena de amanecer en la sala y parecer un intruso.

    Yo traté de convencerlo y luego le ofrecí que durmiera en mi cama, que yo dormiría en el sofá. Pero él tampoco quiso, pretextando que no quería quitarme mi comodidad. En eso estábamos cuando entramos al ascensor.

    Le dije en broma. Qué quieres, dormir conmigo? Él no respondió, pero el brillo de sus ojos me dijo que era eso lo que buscaba. Subiendo, le expliqué que la cama era pequeña y que dormiríamos apretados, y que después de varios meses lejos de mi novia, no era seguro para él, porque iba a querer cogérmelo.

    Él se reía, y me decía que estaba dispuesto a pagar ese precio si necesario, pero que durmiéramos juntos. A mí se me empezó a poner duro el rabo, y me dieron ganas de cogerle las nalgas y apretárselas para que viera que no jugaba, pero había cámara en el ascensor y no quería que el de seguridad nos viera.

    Cuando entramos al apartamento, todo estaba oscuro. Mi compañero de piso, o dormía, o estaba fuera. Le dije que pasara y que entrara en el cuarto, para que viera lo que le decía de la cama, que era estrecha para dormir cómodos los dos.

    Él entró a mi cuarto, vio la cama y me dijo que le parecía bien para los dos.

    -En serio, te la voy a clavar, le advertí.

    -Deja de decir eso -me respondió riéndose.

    Me senté en el borde de la cama y él se quedó de pie frente a mí.

    -Se me está parando de solo pensarlo -agregué

    En ese momento dejó de reírse. Me preguntó que si estaba hablando en serio. Lo sentí vulnerable. Estaba a punto de dar un paso que lo dejaría en evidencia y si yo terminaba ahí el juego y comentaba luego lo que había pasado, lo podía exponer.

    -Sí, si quieres dormir aquí tienes que mamármela, le dije.

    -Él me preguntó otra vez, -seguro que no estás jugando? No se veía ofendido, al contrario.

    Para alentarlo, me llevé la mano a mi entrepierna y me apreté el bulto.

    -Ves como lo tengo -le dije- si lo quieres cógelo.

    Como no se decidía, me bajé el pantalón y le dije – si de verdad lo quieres, mete la mano.

    Reaccionó de inmediato, acercó su mano hacia mi bulto mientas pedía que no se lo dijera a nadie.

    -Que no diga qué, que te la voy a meter por el culo, qué ganaría con eso? – le dije y le hice comprender que él tampoco podía hablar.

    Lo que sucedió después me excita aun hoy de solo pensarlo. Se agachó, metió sus manos en mi bóxer y sacó mi miembro ya duro. Me miró a los ojos y sin dejar de mirarme se lo metió en la boca. Primero la cabeza, luego la mitad.

    Me dio una mamada regular, pero me excité como nunca con su mirada de puta en celo. Todavía hoy me masturbo con esa mirada de deseo. Lo agarré de la nuca y le di el ritmo que quería a su mamada. El protestaba, y yo me excitaba mas.

    A pesar del morbo y la excitación, no pude venirme. Le dije entonces que preparara el culo, que me lo iba a coger.

    Él se puso un poco nervioso pero no opuso resistencia y dejo que le quitara la ropa. Creo que le dio un poco de miedo, porque me había dejado llevar por la excitación y había sido un poco rudo con él mientras le manejaba la cabeza, provocándole alguna que otra arqueada.

    Nunca había penetrado un hombre, pero sí le había echo sexo anal a una antigua novia. Me fue difícil entrar. Tenía el culo apretado y él no lograba relajarse por completo. Me dijo que era su primera vez y creo que era verdad.

    Agarré una crema que tenía al alcance de la mano y se la unté en el ojete. Lo estimulé con el dedo. Fui un poco brusco de nuevo. No me importaba. Lo puse en cuatro y una vez que tuve la cabeza del rabo frente a su ojete, hice presión y la metí de una hasta los huevos. El gritó. Yo tuve miedo que mi compañero de piso finalmente estuviera en casa y nos oyera.

    Cállate,- le dije en el oído – y aguanta que tu querías pinga y ahora es cuando esto se pone rico. Empecé a moverme lentamente. Él protestaba un poco hasta que le empezó a gustar.

    Lo tenía en cuatro delante mío, agarrado de sus caderas. Estaba cogiéndome a un hombre más grande y fuerte que yo y lo había convertido en mi puta. Me pedía más, más, más… y aumenté el ritmo y la intensidad hasta que se vino.

    Yo no podía terminar, creo que a causa del alcohol. Era raro, porque lo estaba disfrutando. Él se dio cuanta y me pidió cambiar de posición. Esta vez se subió arriba de mí. Mi rabo apuntaba al techo y él se sentó despacio encima de él. Se lo metió todo y empezó a moverse.

    Ahora veía su abdomen y su pene, ya flácido. Me di cuenta que no estaba muy bien equipado. Le acariciaba los pezones y trataba de agarrar todo su cuerpo, como estrujando sus músculos. Me cabalgó lentamente pero sin parar hasta que me vine intensamente. El semen me lastimó al salir, como si de tanta presión no cupiera por el conducto.

    Terminamos en la ducha, para limpiarnos los restos de la acción y el sudor.

    Esa fue la primera vez, pero yo sabía que habría otras.

  • En Halloween con mis amigas

    En Halloween con mis amigas

    Bien dicen que en Halloween puede pasar cualquier cosa.  Mis amigas y yo teníamos muchas invitaciones como todos los años para asistir a muchas fiestas en ese día, nuestra intención era estar con nuestros compañeros de clases y luego terminar con nuestros amigos más cercanos ya que sus fiestas siempre se ponían buenísimas.

    Ya sabíamos cómo ir disfrazadas para no complicarnos tanto e ir vestidas igual con nuestros amigos pero nuestra amiga Kati nos pidió (casi rogándonos) que la acompañáramos a la fiesta que la había invitado su crush (Qué estudiaba en otra escuela y era algo mayor a nosotras) sólo lo conocíamos por fotos pero no nos llamó la atención asistir ya que no conocíamos a nadie, después de mucha insistencia por parte de Kati decidimos acompañarla siempre y cuando si no nos sentíamos cómodas nos iríamos las cuatro si o si.

    Ella comprendió la situación ya que como todos los años nos las pasábamos muy bien todas juntas y no teníamos que separarnos por nadie, días antes nos reunimos para comprar nuestros disfraz y accesorios pero para mala suerte no habían de nuestra talla o eran algo que ya todas usaban, quedamos en comprar un vestido blanco ajustado con unas orejas de conejo, guantes largos y un moño, todas compramos lo mismo sabiendo que nos veríamos muy sexys para esa noche.

    Kati se comprometió a pasar a buscarnos así que comenzamos a arreglarnos cada quien a su estilo, al caer la noche pasaron por mi y nos dirigimos al lugar donde estaba la fiesta, nos estacionamos y al parecer nuestra amiga ya conocía el lugar, vio salir a su crush, se abrazaron y amablemente nos invitó a pasar.

    Una vez adentro vimos a mucha gente reunida y poco a poco nos comenzaron a presentar, la fiesta estaba muy bien así que comenzamos a beber y a observar cómo estaba el movimiento en la fiesta, las cuatro no nos separamos hasta que el crush de nuestra amiga se acercó a nosotras y nos presentó a su novia, la saludamos y al alejarse con ella comenzamos a enojarnos con Kati ya que como era posible que fuera su crush si tenía novia el tipo a lo que ella dijo que no importaba ya que la había presentado como amiga para evitar sospechas y habían quedado que solo se verían para coger, ahí sospechamos que Kati estaba enamorada de él, le aconsejamos pero no entendió así que ya era problema suyo. La fiesta continuó y comenzamos a bailar, Kati veía a cada momento lo que hacía su crush e Ivette, Paulina y yo comenzamos a dar lo mejor en la pista, nos veíamos muy bien con esos vestidos y al ir vestidas igual no había quien no nos viera…

    Alrededor de las 2 am se puso mejor la fiesta, cada quien comenzó a tomar su rumbo, me acerqué a tomar un vaso y un chico se puso a un lado mío, comenzó a preguntarme con quien venía y le comenté que con mis amigas a lo que él me comentó “Mira, estoy con mi novia y no quiero que me arme un problema aquí contigo, en 5 minutos te veo ahí afuera, le diré que haré una llamada…” , “¿Cómo?, ¿O sea porque haría eso?” Le cuestioné, “Jaja si, mira tú ve afuera yo te diré algo ¿te parece?”, “Bueno, está bien…” le respondí, la verdad no perdía nada además no veía a mis amigas y de ser así a lo mejor podrían estar afuera, salí y vi un poco de gente hablando afuera, al no ver a mis amigas decidí entrar a la casa pero vi que se acercaba el chico que me había hablado así que decidí esperarlo.

    “Hola, aquí podemos hablar bien” me dijo, “Si, porque no podíamos hacerlo allá adentro” le pregunté, “Bueno ya te dije, vengo con mi novia y sus amigas y la verdad ya ves cómo son cuando están juntas, estás muy bonita soy amigo del dueño de la casa creo que tu amiga Kati me conoce” me dijo, “Ah si, es que Kati es amiga del dueño de la fiesta y decidimos venir acompañarla, pensé que mis amigas estaban aquí afuera pero no las veo” le respondí, “Me pareció verlas por la sala creo que mi amigo las está atendiendo…” me dijo, “Ah bien, bueno entonces iré a verlas” le dije, “Espera (me dijo mientras me tomo del brazo), la verdad eres muy bonita, nunca creí ver a alguien así y con mi novia no tengo la misma emoción que contigo” me dijo, “Si es así, porque no la terminas” le dije, “Mira en un rato la iré a dejar porque ya es hora, voy a regresar solo por ti”, “Bueno, eso lo quiero ver” le dije mientras me alejaba de él.

    Al volver a entrar me topé con mis amigas, me sirvieron un vaso y comenzamos a hablar con el crush de mi amiga y dueño de la casa, notaba algo raro entre mi mejor amiga Ivette y Paulina, como que no quería que nadie se les acercara, estaban en un plan alegre pero cuando algún chico se les acercaba para invitarlas a bailar los rechazaba, el crush de mi amiga lo notaba y me preguntó si todo estaba bien y le dije que si, que la fiesta estaba súper genial y ahí aproveche el momento para preguntarle por el tipo que pidió hablar conmigo.

    “Es mi amigo pero su novia es muy celosa, míralo cómo está, aburrido (lo señalo), aquí entre nosotros le gustaste y él es alguien que puede darte satisfacción económica, viene de buena familia igual a mi” me dijo y yo solo comencé a reírme, “Él no es el único” me dijo, por un momento creí que diría que a él también le había gustado pero me señaló a otro muchacho que estaba con el chico que me había hablado “¿Ves a mi amigo?, bueno el que está a un lado suyo también le gustas, cuando llegaron fueron como el alma de la fiesta, a todos y me incluyo las vimos guapísimas y de otro nivel el problema es que la gran mayoría trajeron a sus novias pero en un rato las dejan”, “Ah bueno, ya veremos qué procede luego” le dije, los dos tipos estaban guapos y si algo me ha llamado la atención es coquetear con chicos guapos sabiendo que tienen novia aunque del coqueteo no pasa, me gusta dejarlos muy calientes.

    La fiesta continuó hasta las 4 am y veía cómo poco a poco la gente se iba, decidí dar una vuelta sola para ver al chico que me había abordado pero al parecer ya se había ido y aunque quedaban algunos pocos parecía que ya iban un poco ebrios lo cual no me llamo la atención.

    Kati llegó conmigo y me dijo que no me preocupara si no la veía ya que ya iban a llegar por la novia de su crush y ella se quedaría con él, solo le dije que se cuidara, decidí darme otra vuelta y conté alrededor de 10 hombres, para cuando llegue con mis amigas noté que éramos las únicas chicas ahí dentro. Comenzaron a bajar la música y decidimos salir al patio, ahí quedamos Ivette, Kati, Paulina y yo con los 10 hombres, llegó el crush de mi amiga con un “Mi amor Kati, espere toda la noche para estar contigo” y ella le respondió con un “Te espere yo también, dime que hago para hacerte feliz”, después de un faje a la vista de todos los presentes le pidió a Kati bailar para él y ella lo hizo para complacerlo, nosotros solo veíamos a ese par disfrutando mientras el subía un poco el vestido de Kati. “Qué bailen todas” comenzaron a gritar, nos quedamos viendo y nos reímos pero que va, comenzamos a hacerlo sensualmente al ritmo de la música, ellos disfrutaban y ni hablar del crush de mi amiga que terminó acercándose a Kati y comenzó a levantarle más el vestido y dejar al descubierto sus hermosos glúteos y en medio su hilo blanco que se había puesto.

    Al parecer a todos les comenzó a gustar el show de las cuatro de la mañana, así que nosotras tres comenzamos a levantarnos el vestido y para mi sorpresa fui la única que llevó una tanga rosa ya que Ivette y Paulina llevaban hilo, uno negro y la otra roja. Ahí me sentí excluida ya que era la única que no venía acorde a ellas, al terminar la música decidimos bajarnos el vestido y pronto comenzaron a acercarnos los sujetos que quedaban y al fondo vi al chico que me había hablado en la salida junto a su amigo.

    El crush de mi amiga nos presentó y me sentí seguro con ellos dos que con los otros cinco ya que a Ivette y Paulina les sobraban pretendientes. Continuamos bebiendo un poco hasta que vi a Paulina hablando con el dueño de la casa, vi que los tres entraron y luego solo salió el solo, le pregunté que había pasado con mis amigas y me dijo “Están bien, mira, ahorita les diré a todos que se vayan porque me quedaré con tu amiga pero ¿te gustaría que mis dos amigos se queden contigo?” Me preguntó, “Bueno, si pero ¿en dónde están ellas?” Le pregunté, “Están bien, mira ahora les diré que se vayan, ellas están arriba y entre menos seamos mejor, que Kati te expliqué” me respondió, observé cómo les iba diciendo que se fueran y luego me acerqué a Kati y les pregunté por Ivette y Paulina y me respondió: “Mira Denisse, ellas están arriba, yo ya lo sabía, en el trayecto para irte a buscar a tu casa me dijeron que ellas querían experimentar algo, cosas de ellas, tú sabes, son cosas que ya han hecho pero ellas querían hacerlo pero como había mucha gente no tenían donde y ahorita están aprovechando el lugar…”, “Ahhh, ya entiendo, bueno vamos a esperarlas” le dije, “Yo estaré con mi crush y bueno ahí tienes a dos, puedes quedarte hablando con ellos mientras me esperas” me dijo mientras se acercaba el tipo. “Tu disfruta, yo veré lo que hago además me preocupa que ellas salgan y no nos vean”, “No te preocupes por eso, ellas saben que las cuatro no iremos juntas” me dijo.

    Los pocos que quedaban comenzaron a irse, Ivette y Paulina estaban en lo suyo, Kati estaba con su crush y yo me había quedado con los dos amigos que habían, me terminaron presentando formalmente, uno de ellos se llamaba Theo y el otro Abraham, entramos a la sala y continuamos hablando a lo cual el crush de mi amiga dijo “Y si espiamos en el cuarto a ver qué hacen…” , a mi no me gustaba la idea porque odiaba invadir la privacidad de mis amigas, me negué pero Kati comenzó a decir que si además que ya llevaban rato adentro, ni hablar de los otros dos que parecía estar desesperados por ver lo que hacían.

    Sigilosamente subimos al segundo piso y nos llevó al cuarto que estaba a un lado de donde estaban ellas, cerró la puerta y nos pidió no hablar, bajó como un tipo ventana que conectaba ambos cuartos y pronto comenzamos a escuchar pequeños quejidos, nos asomamos y vimos cómo ambas estaban desnudas, tenían las piernas cruzadas y solo veíamos cómo se movían de un lado a otro mientras sus cabellos largos se movían muy rico. La escena me calentó demasiado así que deje de ver un poco para darle espacio a los demás, vi como el crush de mi amiga comenzó a quitarle el vestido a ella mientras desabrochaba su pantalón y al momento Kati se agachó para hacerle sexo oral, por si no fuera poco ver la escena lésbica de mis amigas ahora tenía que ver a Kati hacer un blow a su crush.

    Decidí volver asomarme y noté como ahora Ivette y Paulina estaban dándose mutuamente sexo oral, decidí no ver y para esto el crush de mi amiga nos pidió dejar el cuarto, salimos y regresamos a la sala nosotros tres. “¿Y ahora?” Me dijo uno de ellos, “No sé que quieran hacer…” les dije, ambos quedaron viéndose y me dijeron que la escena de mis amigas les había excitado demasiado y me dijeron si no había problema que si podían “tocarse” frente a mi, “Para nada” les dije solo para seguirle el juego. De inmediato comenzaron a desabrocharse y bajarse el pantalón para masajear sus miembros, Theo tenía una cabezota que se me antojo pasarle la lengua por la puntita pero me contuve, Abraham tenía un miembro muy grande, la verdad tenía lo suyo.

    Poco a poco vi como ambos miembros comenzaron a ponerse gruesos, Theo se levantó y puso su miembro a la altura de mi hombro yo solo le pedí que de lejos ya que no quería manchar mi disfraz. “Un favor, te daré 2 mil si te pones un disfraz que quería darle a mi novia pero lo vio muy vulgar” me dijo, me quede pensando ya que el dinero no era malo pero lo utilicé a mi favor para responderle: “dame 4 mil entre los dos y veremos qué pasa…”, ambos se quedaron viendo y me dijeron que no había problema, Abraham salió a su coche y regreso inmediatamente para darme una bolsa, le pedí que me esperaran en la sala mientras iba al baño a cambiarme. Más que disfraz eran unas medias blancas de encaje junto a una tanga de encaje y un escote del mismo, me lo puse y era inevitable no excitarlos, mi cuerpo y mi color de piel es blanco y con un conjunto blanco de encaje me hacía ver más que deliciosa.

    Regrese con ellos y ya los veía desnudos, no sentían ninguna pena por verse así, me tomaron de la mano y me dieron vueltas para contemplarme. “Estás buenísima” me dijeron, “Y ahora”, les dije coquetamente, comenzaron a tocarme mientras Theo me besó, el otro se puso detrás mío tocando mis pompis levantadas por la tanga, sentí pequeños arrimones muy muy ricos, los besaba a los dos hasta que decidí sentarlos en el sillón.

    Comencé con el miembro menos atractivo, poco a poco lo iba succionando mientras miraba a ambos a los ojos y claro con mis manos acariciaba el otro miembro, Theo me tomo de la cabeza y comenzó a moverla de modo que me ahogara con el miembro de Abraham, no me quejaba aunque si era un poco difícil hacerlo, al momento de sacarlo y por la rapidez en que Theo me lo hacía terminaba llena de saliva en mis labios, Theo no se molestó así que me beso y me pidió que lo hiciera con el, aleje un poco a Abraham ya que el glande de Theo estaba muy grande, ya quería metérmelo a la boca así que lo que hice fue disfrutar esa puntita que tanto me había gustado.

    Comencé a darle pequeños lengüetazos, escupí un poco para que fuera muy fácil introducirlo a mi boca mientras Abraham acariciaba parte de mi espalda, una vez humedecido ese hermoso miembro comencé a chuparlo y masajearlo como se merecía, Abraham tomo uno de mis manos disponibles y comenzó a sobarse con su miembro, continué un rato hincada y a merced de ellos y una vez que ambos tenían sus miembros demasiado erectos les pregunté si traían condón a lo que ambos afirmaron que si.

    “Dejen me quite la tanga” les dije, “Espera no, quítate solo los guantes es incómodo tener eso” me dijeron, así que decidí quitármelos. Una vez los tres de pie comenzaron a besarme y quitarte el escote, solo me dejaron con las medias y la tanga, continuamos acariciándonos en la sala hasta que a Theo se le ocurrió espiar a los demás. “No, ¿Para qué?” Les dije, “Ándale vamos…” insistieron hasta que volvimos a subir, abrimos la puerta donde estaba mi amiga Kati con su crush y este ya la tenía en cuatro jalándole el cabello, el tipo solo se comenzó a reír y Abraham se acercó a ellos y se puso enfrente de Kati y le dijo “Prueba este…”, Kati se negó a hacerlo pero su crush le dijo “Demuestra que me quieres” mientras continuaba cogiéndola así que se acomodó para metérselo a su boca hasta que lo consiguió, Theo solo estaba asomado a la ventana viendo a mis otras dos amigas, me acerqué a ver y ahora veía como Paulina parecía introducir sus dedos dentro de Ivette mientras ella se retorcía de lo excitada que estaba.

    Theo me pidió bajar así que dejamos solos a ellos, una vez abajo se sentó en el sillón y me pidió subirse así que hice mi tanga a un lado y comencé a moverme, los movimientos eran suaves al principio pero él me hacía hacerlo demasiado rápido.

    Solo veía con satisfacción cómo mis pechos se movían de arriba y abajo hasta que pidió bajarse, me coloco pegado a la pared y comenzó a introducir su glande dentro de mi hasta que logré sentir cómo había entrado completamente. “Ay” comencé a gemir, la verdad se rifaba bien Theo, dejó de moverse y estuvimos pegados un rato mientras olía todo mi cuerpo. “Hueles rico a vainilla” me dijo, comenzó a abrir mis pompis para ver qué tan adentro lo tenía así que continúo ensartándome hasta que comencé a humedecerme, nos despegamos y me acostó en el sillón, se subió y volvió a introducirlo, sentía muy rico que él estuviera encima de mi hasta que entró Abraham y sin avisarme puso su miembro en la boca así que decidí hacerle sexo oral, estaba incómoda pero no era motivo para no disfrutar en ese momento. “Haz hecho una doble penetración” me preguntaron, yo bien inocente les había dicho que no (aunque ya lo había hecho) así que en una mirada de complicidad Abraham se acostó, Theo me pidió que me subiera encima de él y el haría el resto, hice lo que me pidieron tanto que termine pegada al pecho de Abraham en una posición en que mis dos huecos estuvieran visibles aunque ya tenía el miembro de Abraham dentro ahora solo faltaba el de Theo, comenzó a escupir mi ano y parte de su glande hasta que sentí como la puntita estaba entrando hasta que la sentí adentro.

    Me dolió muchísimo, mi único consuelo era abrazar a Abraham que tenía debajo y ambos comenzaron a moverse, Theo lo hacía despacio por la posición encima de mi y Abraham lo hacía muy brusco tanto que a veces se salía su miembro y teníamos que repetir el proceso.

    Comencé a mojar el suelo de mis fluidos porque ya estaba demasiado caliente y estaba aún por venirme pero al parecer ellos tenían energía, continuaron embistiéndome hasta que vi bajar a mi amiga con su crush y al ver la escena se sentaron en un sofá presenciándolo. Continuaron penetrándome hasta que Theo se despegó y solo continué moviéndome con Abraham, me levantaron y Theo que era el más fuerte me pidió que me cargaría así que me sostuve de su cuello y me levantó, coloco su miembro dentro de mi y comenzó a penetrarme, Abraham quería darme también por el ano así que Theo se detuvo pero era imposible por la posición. “Espera que termine le dijo” así que se fue donde estaba Kati y le pidió que lo masturbara, Kati no quería nada con el tipo pero por obligación de su crush lo tuvo que hacer.

    De vuelto a lo mío Theo me bajó y me puso en cuatro, ya para este momento la tanga me la había roto así que comenzó a darme nalgadas, continúo demasiado rápido que sabía que iba a terminar en cualquier momento hasta que se detuvo, bruscamente me tomo del cabello, me acostó en el piso y lanzó como proyectil su semen que terminó en parte de mis pechos y boca, me dejó cansadísima que no quería moverme del piso, terminó agarrando su ropa y subió para cambiarse, me moví solo para ver cómo Abraham se acercaba a mi diciéndome “Me toca darte por atrás”, le pedí que no se excediera porque ya estaba cansada, tremendo error, comenzó a introducirlo sin saliva hasta que lo metió por completo, me gustaba pero estaba cansada, solo veía a Kati cómo le hacía sexo oral a su crush, continúo cogiéndome un buen rato hasta que vi cómo Kati se acercaba a mi con su crush. “Abraham te late que nos vengamos uno por uno hacia ellas” dijo el crush de mi amiga, “va me late”, se despegó de mi, nos juntaron nuestros rostros hasta que el crush de mi amiga comenzó a masturbarse, no tardo demasiado en venirse hacia nosotras que terminó mojando más a Kati que a mi.

    En ese momento vimos bajar a Ivette y a Paulina y al vernos llenas de semen nos dijeron que nos esperarían afuera ya que casi iba a amanecer, Paulina se acercó y con un dedo comenzó a quitar un poco de semen a Kati para metérselo a la boca, “Toda la noche tenía antojo jaja” dijo, mientras se iba, ahora le tocaba a Abraham descargarse, nos daba pequeño golpes en nuestra cara con su miembro hasta que liberó todo, el muy tonto inundó mi cara y cabello de semen. Apenas podía ver hasta que Kati comenzó a ayudarme a quitar un poco, nos levantamos y no metimos juntas a tomar un baño, tomamos nuestras ropas y nos despedimos de ellos no sin antes pedirle el dinero que habíamos pactado.

    En la salida ya nos esperaba Ivette y Paulina, nosotras dos nos veíamos cansadas pero muy satisfechas, en el camino íbamos aconsejando a Kati que ese tipo no le convenía hasta que recibió un mensaje del tipo diciendo que el próximo fin habría otra fiesta y que estábamos invitadas, nos dejaron satisfechas pero la cuestión era estar nosotras cuatro juntas así que ignoramos la invitación, termine satisfecha y con dinero en mi App para la próxima salida con mis amigas.

  • Detrás de las redes

    Detrás de las redes

    Ocurrió como suele ocurrir estos días, conocí a Joxe en una red de contactos.  Todo parecía ir guay, 19 añitos, cara de pillo, y una mirada intensa y sensual. Tenía septum, cara fina y de facciones marcadas, con zonas de barba incipiente y otras sin noticias de nada aún, castaño claro y de cejas finas. Tenía fotos subidas en el cuarto de baño y era de mi tipo, brazos finos, flaco y sin vello; la zona baja del abdomen en el centro subía provocativamente dejando casi un dedo de separación entre el elástico y los laterales. El bulto era bastante importante y tenía unas piernas fuertes y musculadas. Media un metro setenta y pesaba unos 50 kg.

    Nos caímos bien desde el principio, le molaban los osos cuarentones, grandotes y peludos. Congeniamos a las mil maravillas y fuimos planeando nuestro primer encuentro. Y mientras lo planeábamos pues nos íbamos calentando. Y llegó el punto en el que le dije que necesitaba reventarle el culo y me llevé un chasco. Era activo, sin negociaciones posibles, como yo. El destino era terriblemente cruel. La cosa se enfrió bastante. No tenía mucho sentido seguir hablando y lo dejamos ahí.

    Pasaron unos meses y nos volvimos a encontrar en otra página. Él no me reconoció, pero yo a él sí. Y se lo dije, nos seguíamos cayendo guay, risas, cachondeo… pero no íbamos más allá. Esta vez mantuvimos el contacto por unos días. Le tiré la caña varias veces y me respondía siempre de forma firme pero suave. Poco a poco, nos fuimos haciendo amigos. Y un día decidimos quedar. Total, dos activos pueden quedar para tomarse algo y si hay respeto no pasa nada. Quedamos en un bar de su ciudad, pues vivíamos a unos 30 km uno del otro. Estuvimos toda la tarde bebiendo cervezas riéndonos y la verdad es que no nos costaba estar juntos. Sin darnos cuenta se nos hicieron las 12 de la noche. Así que lo acompañé a su casa en el coche. Cuando iba a bajarse me pregunto que qué iba a hacer, no estaba muy bien para conducir. Le dije que me iba a un polígono y allí dormiría la mona. Se volvió a abrochar el cinturón y solo dijo “dale”.

    En el polígono aparqué y paré el motor. Bajé el respaldo y me recosté. Él siguió sentado, se giró ligeramente y me pregunto: —¿nos hacemos unas pajas? —estaba algo nervioso, supongo que tenía miedo de que intentara algo, apenas nos conocíamos.

    —Vale, dije yo, pero sin mariconadas —dije yo para intentar relajar un poco la tensión, a lo que él empezó a bajar el asiento para quedar los dos tumbados a la misma altura. Sería el alcohol o la situación o que empezó a sonar una balada apegalosa en la radio; pero a los dos nos entró un ataque de risa. Cuando por fin nos dejamos de reír nos empezamos a besar apasionadamente.

    Mientras nos besamos nos estuvimos manoseando bastante, le subí la camiseta y disfruté mucho manoseando sus abdominales perfectos, sus pezones que estaban duros como escarpias y sus besos eran profundos y húmedos. Le desabroche el pantalón y saque su polla con mucho esfuerzo. Él también sacó la mía y empezamos a pajearnos. Estuve dudando durante unos segundos si dejar de besarlo y bajar a comerme aquella polla enorme y monstruosa que me estaba llamando a gritos. Pero desgraciadamente empezó a convulsionar y se corrió salvajemente, yo tampoco aguanté y me corrí. Nos quedamos turbados cada uno en su asiento, jadeantes y sudorosos. Y cuando nuestras miradas se volvieron a encontrar nos volvimos a reír.

    Después de aquello seguimos hablando, y quedó claro que teníamos ganas de seguir quedando. Planeamos otra cita para el siguiente fin de semana. Ese día solo nos bebimos una cerveza de cortesía en el bar que habíamos quedado y rápidamente nos fuimos al polígono en mi coche. Nos pusimos en el asiento de detrás y empezamos a morrearnos. Él llevaba un chándal y en un momento dado, apoyándose en el respaldo y levantando la cadera se lo bajo todo dejando su enorme polla libre, tome nota mental de llevar chándal la próxima vez que quedásemos. A mí me costó bastante bajarme los vaqueros.

    Cuando acabe de quitarme los pantalones, él me estaba esperando recostado contra la puerta con una pierna encima del asiento y tocándose la polla con la mano. Su sonrisa era un espectáculo y acepté con gusto su invitación. Me dejé caer con la boca abierta sobre su enorme miembro y empecé a comérmelo con gusto y ganas. Me folló la boca tanto como quiso. Yo le pasaba los labios por todo su tronco y con la punta de la lengua acariciaba aquel maravilloso glande. También me comí sus bolas, aproveché para tocar disimuladamente su perineo, pero todas las veces dio un respingo, indicándome que no era bien recibido en aquella zona. No sé cuánto duró, sé que disfruté todos y cada uno de los segundos que tuve aquella polla perforándome la boca. Finalmente, empezó a convulsionar y creo que me salió leche hasta por las orejas, porque todo aquello no me lo pude tragar.

    Me levanté aun relamiéndome la leche que tenía por todos los lados y él se abalanzó sobre mí besándome. Cuando consideró que estaba bien limpito, me empujó suavemente, con lo que quede en la misma posición que él estaba antes; pero en la otra puerta. Él se acomodó entre mis piernas y empezó a comérmela, nadie me ha comido la polla como él. Aguanté todo lo que pude pues me estaba llevando al cielo y no quería que acabase, pero finalmente ni todos los pensamientos sobre la compra, Mario Vaquerizo o la conservación de los acuíferos impidió que me corriera salvajemente. Recibió todos mis lefazos con esa sonrisa suya tan característica, se lo tragó todo y siguió jugando con mi glande con la punta de su lengua. Todo lo hizo de forma suave; pero poco a poco mi polla empezó a crecer nuevamente. Antes de que me diera cuenta estaba tan dura como antes y se la estaba comiendo con ganas. Nuevamente, hizo que me corriera en su boca, pero esta vez ni él pudo contener los ríos de leche, algunos colgajos quedaron pegados al techo, fue algo épico. Nunca me había corrido así.

    Durante 6 meses, estuvimos repitiendo esta dinámica. He de reconocer que, tal y como él decía dos activos se pueden divertir juntos. Un día, me llamó por teléfono, sus padres habían tenido que salir de viaje y tenía la casa para él solo. El coche está muy bien, pero una cama es una cama. Cuando me abrió la puerta de su casa solo llevaba puestos unos calzoncillos blancos de Calvin Klein. Ver su cuerpo perfecto, casi desnudo, caminando delante de mí, reavivó un deseo que pensé que estaba ya olvidado. Tenía el culo más maravilloso que yo he visto jamás. Tenía que ser mío. Entró en una habitación, se tumbó en la cama boca arriba, se quitó los calzoncillos y me los tiró. Yo los cogí al vuelo y los olí con deleite. Me quité la ropa rápidamente y me dirigí hacerle la mejor mamada posible.

    Ese día usé yo con su polla todo lo que él me hacía y pareció funcionar, en un momento dado mientras le comía los huevos, empecé a besarle el perineo. Mientras le pajeaba con ganas llevé mi lengua a su ano. Eso lo hizo gemir. Cuando todo su agujerito estaba húmedo, metí un dedo. Mi otra mano no dejaba de pajearlo con ganas para que no bajara la excitación. Volvía meterme la polla en la boca mientras mi dedo se follaba su agujerito. Gritaba y chillaba de placer, así que introduje dos dedos.

    De repente, un pensamiento cruzó su mente y me dijo que parase. Tuve que hacerlo. Creo que me estaba insultando o algo, yo no le escuchaba, estaba solo oliendo mis dedos que olían a gloria. De repente me empujó, para llamar mi atención porque se dio cuenta de que estaba como ido.

    Estaba enfadado, pero me di cuenta de que su polla seguía dura. Me acerqué a él de forma cariñosa, le di un par de picos y le cogí la polla con la mano. Se relajó un poco y se tumbó en la cama, de forma que tenía las piernas abiertas y yo allí. Me moví rápido y puse la punta de mi polla contra su agujero. Abrió los ojos como platos y me preguntó: —¿qué coño haces tío?

    —Voy a violarte, aunque viendo lo dura que está tu polla, es justo lo que deseas.

    —Y una mierda, sal de encima o me cabreo

    —¿De verdad? —pregunté, de forma sincera y con cara de pocos amigos

    —Sí

    —Vale —dije yo y empecé a moverme

    —No, pero no te vayas, joder

    Y volví a colocarme en la misma posición y con mi mano volví a colocar mi polla en su agujero. Esta vez no dijo nada, volví a cogerle la polla que seguía dura y empecé a pajearlo. De vez en cuando cogía saliva y la ponía en su agujero, mi polla estaba chorreando también precum. Entonces, solté su polla y me dejé caer sobre él, entre sus piernas y con mi polla encañonando su agujero.

    —¿Qué quieres que seamos novios y eso, Marica de mierda? —me preguntó con un fingido odio.

    —Eres tú el que tiene una polla a la entrada de su culo y está deseando que entre.

    —Eres un puto violador.

    —Dime que pare, solo dilo.

    El silencio se hizo tan espeso que se podía cortar con un cuchillo. Su cuerpo estaba todo en tensión, hasta temblaba, pero su polla seguía dura, me estaba taladrando la barriga. Nuestras miradas se cruzaron y su sonrisa socarrona volvió a aparecer: —No tienes huevos —me dijo mientras nos empezamos a reír otra vez.

    A lo que metí un gran empujón con la cadera. La saliva y la falta de consideración hizo que se la metiese hasta los huevos. Puso los ojos como platos y gritó vaya si gritó. Las palpitaciones de su culo virgen eran muy fuertes y tenía ganas de sacarla. Se le saltaron las lágrimas, pero no me dijo que la sacase. Al poco rato, aquello pareció relajarse un poco. Su polla seguía dura. Empezamos a besarnos, como siempre, como el primer día. Nuestros besos eran lo mejor, nuestras lenguas seguían peleándose por entrar en la boca del otro, muy de activos.

    Poco a poco, empecé a bombear y pareció gustarle, se le escapaban gemidos ya de placer, su polla seguía dura. En nada estaba follándome su culo con ganas mientras nos besábamos con pasión. En un momento dado me envalentoné y con un rápido movimiento se la saqué y lo puse a cuatro patas. Él agachó la cabeza dejando todo el culo en pompa y así lo empotré. Agarró las sábanas con fuerza con las manos. Y vi como entre gemido y gemido se le caía la baba de gusto. Lo llamé come-almohadas.

    —Me estás violando cabrón, ¿qué quieres?

    —¿A sí? Esas tenemos — Y me recosté hacia atrás obligándolo a sentarse un poco sobre mi polla. —Perrea —le dije sin más y empezó a mover la cadera de forma sensual y caliente para cabalgar mi polla. Aquello pareció excitarle, porque todo él empezó a convulsionar y su perreo se volvió errático, pero más profundo y su agujero se volvió otra vez estrecho y palpitante, mientras se corría. Le cogí el culo duro y prieto y le metí tres grandes empujones, con lo que bastó para que me corriera de forma salvaje, al tercer o cuarto lefazo le llené la espalda también.

    Cuando acabé con los ojos en blanco me dejé caer en la cama. No tardó mucho en tumbarse encima de mí. Nos quedamos mirando otra vez a los ojos y empezamos a reírnos nuevamente, y a darnos besos cargados de pasión. Después de un rato me dijo que sus padres no volvían hasta el lunes por la mañana, era viernes, que si me quedaba. —Te volveré a violar.

    —Te la corto si no lo haces — y salió corriendo en dirección a la ducha, mientras por el camino iba dejando por el suelo los restos de mi corrida que se le salía del culo. Salí corriendo detrás de él y en la ducha mi polla volvió a acabar dentro de él, y así todo el fin de semana, entre besos y risas, su culo fue mío. Y sigue siéndolo, aún hoy, él sigue siendo activo; pero cuando quedamos su culo se abre como flor de mayo.

  • Mi esposa, su yerno, su hija y yo

    Mi esposa, su yerno, su hija y yo

    Esto pasó una noche que nos vino a visitar mi hijastra y su esposo estábamos los cuatro en la sala mi esposa al lado de su yerno y mi hijastra a mi lado, platicábamos de manera muy amena. Yo ya había tenido sexo con mi hijastra hace un tiempo atrás, siempre me gustó y durante mucho tiempo pude ver cómo cambiaba su cuerpo hasta ser una mujer buenas tetas y un muy buen culo que le dejo el embarazo, mi esposa por un lado es una mujer muy bonita unas tetas medianas, un culito pequeño pero rico y siempre ha sido muy templada y el sexo genial a veces hablábamos de hacer un trío yo le decía que yo la quería ver con otra mujer (pero mentira siempre quise ver qué se la cogieran) pero para mí sorpresa me dice que no que ella prefiere chupar pichas imagínese como me puse, pero volviendo al tema.

    Estábamos en la sala tomando y hablando cuando mi hijastra me dice que la acompañe a la cocina yo como el más enfermo me voy según yo para ver si le puedo sacar algo, me dispuse a la tarea y pum nada que el marido y la mamá están en la sala y pueden venir yo igual le tocó una teta y las nalgas ella me sonríe y más templado me pongo.

    En ese momento le digo que me voy a asomar para ver qué no vengan ellos, cuando veo y para mí sorpresa estaba mi esposa tocándole el paquete a su yerno y sosteniendo la mano de el sobre una de sus tetas sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, me vuelvo rojo de todos los sentimientos encontrados, y mi hijastra me pregunta que pasa y no le contesto quería dejar ver qué pasaba al ver que no le digo nada ella se va a asomar y yo la acompaño y ahí estaba su mamá, mi esposa con el pene del yerno en la boca (él tenía un pene bastante grande y grueso) y con la mano le agarraba los huevos yo me puse a mil.

    La puta de mi hijastra queda fría a lo cual yo la jalo y le digo que tranquila que nosotros estábamos pensando en hacer lo mismo, ella me dice que vayamos a la sala y hagamos lo mismo yo me quedo en shock pero acepto.

    Cuando entramos a la sala mi esposa ya tenía las tetas afuera y le chorreaba saliva de la boca era una mamada increíble al percatarse de nosotros obviamente se asustan y tratan de justificar la acción, en eso mi putica hijastra les dice tranquilos nosotros venimos también a lo de nosotros me saca la pinga y se arrodilla y se la mete a la boca yo estaba a mil y recordaba las primeras mamadas que ella me hacía.

    La mamá y su esposo quedaron igual que nosotros en shock pero rápidamente volvieron a lo de ellos yo no podía aguantar tanta templazon mi esposa mamando como siempre quiso y yo recibiendo una mamada de mi puta sin tener que esconderme, en ese momento mi esposa le pide a su yerno que se la meta el me vuelve a ver y yo hago un gesto de aprobación ella se pone frente a mi en posición de cuatro y en ese momento su yerno la clava el grito que ella pego se pudo oír en todo el vecindario, era exagerado lo que disfrutaba de ese pene yo no aguante y eyacule en la boca de mi hijastra.

    Cómo todavía estaba templado la puse de cuatro al frente de su mamá esa imagen me dejó loco, las dos bien culeadas una en frente de la otra mientras sus tetas se sacudían de un lado a otro así estuvimos hasta que mi hijastra le dice a la mamá que le dé un beso lo cual ella se lo da yo ya no podía más era demasiado cuando oigo a mi yerno quejándose le estaba llenando la pepa a mi mujer de leche y no me importaba me gustaba todo, ya para ese momento era un relajo mi esposa empieza a cabalgar a su nuevo amante de una manera brutal y claro tenía su pinga deseada adentro, entonces yo más enfermo que nunca le digo a mi puta que le chupe los huevos a su marido y al mismo tiempo le pegue lengüetazos a la vagina y al culo de su madre ella empieza y mi mujer gritaba más y más entonces me pongo frente a ella para que me la mame fue increíble nunca me la había mandado de esa forma.

    En eso mi putica me dice que porque no clavamos los dos a su mamá y ya le dice que porque no ella y lo cual le responde que claro que ella quiere sentir a sus dos hombres adentro al ver la valentía de su hija mi esposa se coloca con su culito para arriba para que yo sé la metiera, pero jamás yo quería ver qué le metieran esa pinga enorme en su culo y poder verle la cara, cuando ese hombre le metió la pinga yo la sentí pegando a la mía a esa mujer se le salían las lágrimas y yo sentía mi muslos llenos de ese líquido vaginal delicioso, mi hijastra se estaba masturbando cuando se levanta y empieza a mamarle las tetas a su mamá yo no pude más y reventé y mi yerno igual mi mujer soltó un orgasmo sensacional.

    En ese momento la hija la empuja poniéndola boca arriba le abre las piernas y la empieza a mamar a tomarse mi leche y la de su esposo no fue nada cuando mi mujer volvió a tener otro orgasmo, mi yerno se arrima ya con la pinga parada de nuevo y se la mete a la boca a mi mujer yo me empiezo a masturbar para reponerme obviamente mi rendimiento no era el mismo que el del veinteañero de mi yerno, cuando recuerdo que faltaba clavar a la puta de mi hijastra entre los dos está vez yo pido el culo quería tener esas nalgas en frente mío empezamos en el mete saca y mi mujer se sienta encima de la cara de mi yerno para que está la mamara esa sincronía de gemidos y gritos era algo celestial cuando solté mi último chorro de leche en el culo de ella.

    Entonces le ordenó a mi esposa que venga y se lo limpie con la lengua ella empezó a comerle el culo y clavarle la lengua porque todavía lo tenía abierto mi yerno soltó su chorro de leche y también obligó a su suegra que le comiera el mico a su hija, nunca había visto a mi mujer tan sumisa fue un espectáculo increíble ya todos nos acomodamos en el suelo exhaustos de la faena que tuvimos así estuvimos varios minutos en silencio, cuando mi mujer rompe el silencio y le dice a su yerno que se fueran a bañar juntos se pusieron de pie y se fueron al baño mientras ella le llevaba el pene agarrado yo ya no podía más mi pinga no se paraba pero mi mente voló de solo saber lo que iba a suceder en ese baño mi putica vio mi cara y amablemente se ofreció a mamarme la verga y mis huevos.

    Eso es todo espero le agrade, después les cuento como inicie con mi hijastra que esa historia si es 100% real.

  • Sexo en la oficina (1)

    Sexo en la oficina (1)

    Comenzaré contando que soy supervisor en una mediana empresa, lo que significa que tengo mi propia oficina, secretaria y equipo de trabajo.

    Desde que llegué no tardé mucho en enterarme cómo se hacían las cosas por aquí, y para ser honesto soy una persona muy tranquila así que pronto me hice amigo de casi todos mis trabajadores.

    Esto también significa que ya sé quién coge con quién, quién es más abierto o más reservado, y en especial hubo 3 mujeres que me llamaron la atención, las 3 eran muy promiscuas y de mi tipo.

    La primera y mi amor platónico desde que llegué es Belén, una chica de unos 21-22 años que entró hace poco como pasante pero hoy en día ya trabaja bajo mis órdenes, mide aproximadamente 1.60 m, cabello castaño, unos ojos preciosos, complexión media aunque con unas piernas y un culo hermosos.

    Al ser más o menos de la edad ella y yo comenzamos a platicar bastante, y llegamos a tal punto de confianza que me hablaba de cómo había engañado a su novio, que sólo estaba con él por su dinero y que no le importaba si la dejaba.

    Nos pasamos nuestros números personales y basta decir que nuestras charlas pronto se transformaron en un intercambio de packs, cosa contraria a qué en el trabajo ella no me daba ninguna señal de intentar algo real conmigo.

    Ese día en específico no había mucho trabajo, en mi piso solo tenía a Belén y a otro trabajador llamado Marco, por lo que a falta de encargos mandé a Marco a otra planta a ayudarles con otra tarea y me dispuse a comer en mi oficina, luego de un rato entró Belén y emparejó la puerta.

    Comenzamos a platicar, la conversación subió un poco de tono así que decidí arriesgarme.

    M: ¿Alguna vez has cogido en ésta sala en específico?

    B: Un par de veces, la verdad no es tan cómoda porque el eco hace que sea fácil que se escuche de fuera.

    M: Desde que llegué no he hecho más que imaginarte desnuda justo aquí.

    Ella fingió estar sorprendida, era muy fácil darse cuenta, se acercó a mi y me dijo al oído.

    B: Los hombres son tan lentos ya te habías tardado.

    Pasó su lengua por mi cachete y se apresuró a cerrar la puerta, cuando vino de regreso se subió a mi escritorio y abrió sus piernas, puso cada una al lado de mi y yo me puse de pie.

    Ella llevaba un vestido algo flojo, así que me resultó muy fácil bajar su ropa hasta la cintura, dejando sus pechos en ropa interior frente a mi.

    La pegué a mi cuerpo y comencé a besarle el cuello, ella comenzó a gemir mientras tomaba mi espalda y me apretaba con sus manos. Yo por mi parte puse mis manos sobre su culo, que por la posición no podía tomar bien pero la sujetaba fuertemente.

    Subí mis manos por toda su espalda hasta llegar a desabrochar su sujetador, se lo quité y lo arrojé lejos.

    Mientras nos besábamos yo masajeaba sus tetas, apretaba y movía de un lado a otro, ella de pronto se acostó hacia atrás y levantó las piernas, luego dobló las rodillas dejando ante mi una vista de sus bragas ya mojaditas.

    M: Quiero grabar.

    B: No, luego aparezco en alguna página de mierda de internet.

    M: Por favor, aunque sea con tu celular, sólo lo tendrás tú.

    B: Está bien, pero ponte en acción que se me va lo caliente.

    Tomé su celular que estaba dentro de la bolsa que dejó en su silla, abrí la cámara desde la pantalla de bloqueó y procedí a grabar nuestra porno casera.

    Con una mano sostuve el celular mientras con la otra hice a un lado su calzón. Lentamente comencé a lamer su conchita, tenía un sabor peculiar, no me agradaba por lo general pero la de ella hasta me parecía delicioso. Le di besos mientras le metía un par de dedos con mi mano libre. Ella gemía y gemía.

    B: Si papi, así qué ricooo

    M: ¿Te gusta putita? Pues no será gratis, tendré que cogerte hasta dejarte el culo roto.

    B: Sí jefe, métame toda, hazme tuya.

    Me bajé los pantalones hasta los talones y con la verga ya erecta se la comencé a introducir en su conchita, entró como cuchillo partiendo mantequilla.

    Ella subió las piernas y las puso sobre mis hombros, yo la bombeaba y cada vez ella gemía más y más rico.

    B: Así me gusta, más duro más duro, no pares.

    M: Eres una zorra, te mereces todo esto.

    Le di nalgadas y ella gritaba del dolor.

    B: Sí, soy tu zorra, merezco que me castigues.

    M: Ahora toca mi premio.

    Bajé mi mano libre y comencé a masajearle el ano, ella asintió con la cabeza mientras se mordía los labios.

    Le metí uno, luego dos dedos por el culo hasta que estaba lo suficientemente dilatado. Le dije que se diera vuelta, y parada se acostó boca abajo sobre el escritorio.

    Se la empecé a meter poco a poco por su anito, al principio fue difícil pero al final se abrió más de lo que pensaba.

    Ella parecía dominar el dolor, sin embargo en ocasiones tenía que taparse la boca para ahogar algún grito o gemido.

    Yo la seguía bombeando, pero en esa posición era más incómodo sujetarla con una mano así que procedí a dejar el celular grabando recargándolo sobre una laptop del escritorio. Pero cuando paré el video para empezar uno nuevo, vi que tenía bastantes mensajes recientes de un tal «Amor”.

  • Memo, mi compañero enclosetado

    Memo, mi compañero enclosetado

    Memo es un fisiculturista de 33 años que a la vez es mi compañero de trabajo. Hombros anchos y redondos como melones, cintura breve, espalda en V, voluminosos brazos, prominentes pectorales con pezones del tamaño de una moneda de $1, en fin, el típico fisiculturista que paga membresía en un gimnasio de alta gama en un sector privilegiado de la ciudad. Gustaba de ir con ropa de moda y cara, su carro deportivo de 2 puertas era envidiable, su pelo negro siempre pulcramente peinado con pomada, sus ojos negros inquietos y esa su sonrisa de perdona vidas.

    Estaba casado con una mujer preciosa, digo preciosa porque a mi en general no me interesan las mujeres, pero ella estaba por encima de la media, además era hija de un empresario más o menos prominente, ella no era ni alta ni baja, pero si de cuerpo escultural, rubia natural y con unos preciosos ojos grises, aunque cuando nos encontrábamos en eventos sociales de la empresa y Memo la llevaba consigo, ella siempre parecía estar incómoda a pesar de ser muy sonriente y amable. Ambos hacían una bonita pareja, quienes a pesar de estar casados desde hace unos 5 años no tenían hijos, ni siquiera perros. Pero algo entre ambos no cuadraba.

    Memo se las daba de chistosito siempre, muy a menudo y a costa mía hacía chistes sobre mi apariencia, muchos de ellos hirientes pero que tenía que soportar debido a que él estaba en buenas relaciones con el jefe inmediato (y con todos los altos mandos) y cualquier queja que yo pudiese elevar terminaría en mi despido o en alguna sobrecarga laboral que haría me “desesperase” y que haría que pusiese mi renuncia. Así pues, tenía que callarme. Y no es que yo fuese una especie de Cuasimodo contrahecho, jorobado y cojo, yo también tenía lo mío, iba a mi gimnasio de barrio, un carro normal y ropa comprada en oferta, pero la verdad es que yo a la par de él, y todos los de la oficina, parecíamos pigmeos a la par de Memo y eso que él era más bajo que yo.

    En la oficina todos sabían de mi preferencia por hombres, debido a mi marcado desinterés por las mujeres y por el hecho de que en ocasiones hombres me llegaban a dejar a la oficina o salía a almorzar con algún misterioso personaje, pero debido a mi seriedad y desempeño no me molestaban en lo absoluto y nunca coqueteé con compañeros de trabajo.

    Cierta ocasión estábamos en una reunión de trabajo y me atreví a cuestionar un aspecto de un proyecto que Memo estaba presentando, mi pregunta, lo reconozco era un poco estúpida, pero su reacción ante ella fue exagerada, me explicó como si fuese un idiota neófito y luego continuó con sus chistes ridículos, de nuevo callé y esperé a que se aburriese del chiste y pasáramos a otra cosa mientras trataba de disimular la vergüenza que acababa de pasar. Sin embargo, durante el resto de esa semana y en varias ocasiones sorprendí a Memo dándome vistazos furtivos, al principio pensé que sentía culpa de su parte pero luego en verdad me empezó a incomodar. Ese incidente fue un martes en la mañana. Luego de que la semana transcurriera de modo normal, el viernes a las 4 pm mi jefe se dio cuenta que Memo cometió unos errores con unas cifras que eran insumo para mi trabajo y luego de regañarlo frente a todos nos pidió a él y a mi que arregláramos eso inmediatamente, lo que obligaría a quedarnos fuera de horas de trabajo y lo peor trabajando hombro con hombro con Memo, pues él tenía que darme sus cifras corregidas y yo debería actualizar las mías. Al enterarme de esto no pude evitar hacer una mueca visible de disgusto y se me escapó un “mierda” entre dientes, mi jefe ya de por si alterado por todo esto me dijo molesto:

    “¿pasa algo? ¿hay algún problema?” fijando su vista en mi

    “¿debo de explicar el problema?” dije en igual tono

    Memo sólo bajó la vista. Iba a decir algo más pero me callé, también lo hizo mi jefe un poco sorprendido por mi inusual reacción. La verdad, el asunto fue ahogarse en un vaso con agua, sólo nos llevó sólo un par de horas arreglar el error de Memo y aun así logramos avanzar en otras cosas más. Cuando terminamos me levanté al baño a orinar, pues verdaderamente lo necesitaba. Ya todos se habían ido, excepto Memo y yo, por lo que me sorprendí que éste entrara súbitamente al baño cuando estaba dando las últimas sacudidas a mi pene.

    “¿sacudiendo al arrocito?” me dijo con esa su jovialidad irritante.

    Harto como estaba no le contesté, me lavé las manos en silencio. Él incómodo como estaba, pues no había nadie quien le celebrara las bromas, dijo “era un chiste” con cierto nerviosismo y con un ligero tono agudo de su voz, que nunca había escuchado. Lo volví a ver intrigado y lo vi iluminado con la luz clara del baño, sus hermosos ojos negros fijos en mi, luego bajé la vista a sus ricos labios deformados en esa su sonrisa molesta, bajé más y vi su camisa pronto a reventar por sus trapecios y hombros protuberantes, bajé más y vi sus pectorales coronados con sus pezones grandes y redondos, su cintura breve, su escaso bulto, sus descomunales brazos… hubo un silencio incómodo. Me comencé a excitar, sentía mi pene crecer, Memo lo vio crecer también y entonces lo entendí todo: Memo era gay, enclosetado, pero gay, después de todo.

    “¿te gusta?” le dije, mientras tocaba mi bulto

    “jamás” me dijo con su tono agudo, tratando de sonar frío pero con un dejo de nerviosismo

    Me acerqué más a él, nuestras caras a menos de 25 cm.

    “La querés ¿verdad?”

    “no”

    “¿entonces qué hacés acá?”

    Con ambas manos le apreté fuerte los pectorales, él sólo gimió. Le desabotoné la camisa cara y se la quité, su piel perfectamente lampiña apareció ante mis ojos, le levanté los brazos y vi sus axilas perfectamente depiladas, pasé mi lengua sobre su axila izquierda, debió de gustarle pues sólo dijo en un susurro.

    “pervertido”

    Luego le pasé la lengua a la otra y luego lo besé en los labios. El rechazó mi beso inicialmente, pero no me importó, lo seguí besando y al final lo aceptó, le metí la lengua hasta el fondo, me quiso empujar lejos pero no accedí. Memo era mío. Le bajé el pantalón y su bóxer mostraba su pene largo y duro. Lo bajé y un hermoso pene curvo para abajo apareció, su pubis y huevos pequeños completamente depilados, pero le di vuelta y sus 2 pequeños pero bien formados glúteos aparecieron, los abrí y le vi su hoyo rosado ligeramente abierto de la excitación y me dispuse a lubricarlo generosamente con mi lengua. Memo sólo gemía de placer, luego me incorporé, siempre detrás de él le dije al oído:

    “tenés flojo el culo, tenés culo de puta” le dije mientras le metía el dedo y en efecto, el dedo entraba sin ningún problema.

    Su pene curvo, delgado y largo estaba duro y palpitante. Le di vuelta y vi sus labios abiertos en placer, me quité la camisa y atraje su cabeza a mi pecho y me comenzó a mamar los pezones, luego moví su cabeza llena de pomada a mi axila derecha, él protestó:

    “está peluda”

    “¿qué esperabas? ¿la axila de tu mujer?” dije mientras le restregaba su cara en mi axila, él sólo gemía cansado ebrio de placer. Me bajé el pantalón y mi pene moreno, grueso y cabezón apareció, lo vio con cara de asustado.

    “mamala” le ordené

    “está peluda…” lo empujé para abajo y lo obligué a mamar, hacía como si estaba llorando y eso más me excitaba. Era tan sumiso.

    Se levantó con su cara enrojecida, sus ojos llorosos y con su voz temblorosa me dijo:

    “sos tan sucio… cerdo…”

    “pero así te gusta” y lo besé. Esta vez me besó apasionadamente y me abrazó, luego me dijo:

    “¿te gusto?”

    “desde el primer día” le dije sin pensar.

    Nos besamos mientras le metía el dedo en su culo abierto. Le di vuelta y me dispuse a penetrarlo.

    “ponete condón” ordenó

    “te vas a tragar lo que te dé sin protestar”

    Me ensalivé el pene y se lo metí. Le entró con 2 empujones. Yo miraba mi pene entrar y salir de su culo pequeño, su cintura breve y su ancha espalda tensa me excitaba. Él sólo gemía con su vocecita aguda.

    “¿ya vas a terminar?” me dijo entre susurros y gemidos.

    En respuesta se la saqué y se la volví a meter de un solo, hasta el fondo, varias veces, él a cada impacto sólo gemía. Se la saqué, me agaché y le vi el ano muy abierto, rosado pero abierto, le metí la lengua y cedió fácilmente. Luego él se acostó sobre la mesada del lavabo y abrió sus portentosas piernas enmarcando su trasero abierto. Vi mi pene y estaba más cabezón, más morado y grueso en general. Se lo metí. Un brazo debajo de su cabeza dejando ver su axila depilada y su grandioso dorsal y el otro masturbándose su pene largo, curvo y delgado. Su abdomen perfecto más tenso que nunca, sus pezones contraídos de placer. Sus ojos negros me veían llenos de placer y como sorprendidos por lo que estaba pasando. No aguantaba más y le di más rápido, más fuerte, en un momento dado el pene curvo de él explotó y una gran escupida de semen saltó y cayó en su abdomen, luego otra más pequeña y luego salió aún más semen de su pene blanco y curvo.

    “preñame, mi amor” me suplicó.

    Eso hice. Al dejarle mi leche en sus entrañas, recobró su erección y salió un poco más de fluido seminal. Le mamé ese pene curvo y probé de su jugo espeso. Luego me separé y él se incorporó y me mamó el mío. Al estar agachado su ano se abrió y salió parte de mi leche que cayó al suelo y al incorporarse la leche comenzó a deslizarse sobre sus gruesos muslos.

    Nos besamos. Olía ligeramente a sudor. Él se pegaba a mi, me olía, lo abracé, me abrazó y así nos quedamos un rato hasta que mi jefe lo llamó. Después de reportar la corrección de las dichosas cifras al jefe y de terminar la llamada Memo me dijo:

    “hay que irnos”.

    Nos limpiamos como pudimos, casi en silencio y salimos. Nos despedimos con un movimiento de cabeza.

    Ese fin de semana la pasé algo intranquilo, no sabía lo que iba a ocurrir el lunes, cómo comportarme con Memo, si hablarle o no. Pero me masturbé varias veces recordando su piel depilada, su olor, su pene curvo, su ano abierto, sus descomunales bíceps, mi semen chorreándole por los muslos…

    Llegó finalmente el lunes, entré a las 8 en punto y al no más sentarme cayó una primera llamada, concentrado como estaba y de reojo vi la silla vacía de Memo. Colgué esa primera llamada, luego vi el vidrio de la oficina del jefe y a través de él la figura de Memo conversando con mi jefe. Memo me vio pero en ese momento me cayó otra llamada. 15 minutos después me arreglé para colgar y ya no vi a Memo. En eso siento 2 manos apoyarse en mis hombros y apretar mis trapecios.

    “buenos días” me dijo Memo al oído, con su sonrisa retorcida con esa mueca que tanto detesto, para luego guiñarme un ojo en señal de complicidad.

    “¿almorzamos juntos?” me dijo.

    “claro” dije y él regresó a su puesto.

  • Mi hijo me cambió la vida

    Mi hijo me cambió la vida

    Hola a todos, mi nombre es Lorena, soy de Buenos Aires, Argentina y al fin me animé a contar mi historia entre mi hijo y yo.

    Comenzaré describiéndome, soy de estatura media, ni alta ni baja, ojos marrones, boca algo importante jeje, tetas bastante crecidas, culo ancho, con buenas nalgas, y mi conchita siempre delgadita, tengo 42 años y esto empezó en enero del 2020 cuando tenía 40.

    Mi hijo se llama Lucas, él tiene 20 años y quedé preñada de él producto de un romance pasajero, pero pese a que iba a ser madre soltera decide tenerlo igual y fue la mejor decisión que tome. Lucas es alto, tiene una boca carnosa, buena espalda y piernas fornidas debido a que desde chico se la pasa jugando al fútbol, bueno después de esta introducción comienzo a contar.

    Desde que mi hijo empezó a crecer vi en el a un chico muy atractivo, nunca había pensado en el incesto como algo a realizar aunque tenía un primo que la verdad me gustaba, pero nunca hubo nada.

    Yo siempre fui muy caliente y pese a encarar sola la crianza de mi hijo sola siempre me hice tiempo para tener sexo cuando lo necesitaba.

    Pero también siempre me gustó masturbarme y fantasear, así empecé a frecuentar páginas de relatos, a todo esto mi hijo me empezaba a atraer, verlo cuando se quitaba su camiseta después de jugar al fútbol, como los shorts le marcaban sus pompis me ponía a mil, que estoy pensando?? Me decía a mi misma, es mi nene, pero que nene!!! Estaba echo un lindo machito de 18 años ya, en los relatos descubrí como las mamis se cogían y hasta se preñaban de sus niños, me di cuenta que no era una loca ni nada, que eso le pasaba a muchas, además no solo mujeres, muchos chicos relataban como deseaban a sus mamis y como se las cogían, y si mi Lucas también me deseaba?? Me propuse averiguarlo.

    Llego el verano y era propicio para andar ligera de ropa, me ponía los shorts más cortos que tenía, esos que dejarán casi escapar mis nalgotas, las camisetas más escotadas para que mis tetas se lucieran, me volví más cariñosa con él, lo abrazaba, lo rozaba discretamente, en algunas ocasiones hasta lo saludaba con un pequeño besito en la boca, me derretía de solo pensar en comerle esa boquita tan deliciosa que tiene, pero mi táctica empezó a resultar, empecé a notar sus miradas en mi culo, en cómo se iban sus ojos a mis tetas cada vez que se las ofrecía inclinándome con mis sugerentes escotes.

    Llego un viernes de enero del 2020, yo venía muy caliente con todo este plan para calentar a mi niño y lograr que diera resultado, llegue del trabajo y me puse cómoda, tipo 7 de la tarde llego Lucas de un partido, entro y me saludo, me quiso saludar en la mejilla pero le corrí la cara para que me diera su boca en la mía, me quedé relamiéndome de ganas de que besara a fondo, se quitó su camiseta y toda su espalda y pecho sudado, ufff que rico y apetecible se veía mi nene, me entro un cosquilleo entre las piernas.

    «Mami me voy a duchar» me dijo, espere que entrara a la ducha para entrar al baño en silencio y ver a tras luz de la cortina de baño como se notaba su figura, me empecé a frotar la conchita, así estuve hasta que terminó y salí para mi cuarto. Espere que saliera del baño, lo hizo envuelto en una toalla que cubría solo sus partes íntimas, entro a su habitación y me acerqué sigilosamente hasta la puerta y a través de la rendija que quedó vi cómo se despojó de la toalla dejando que pudiera ver su anatomía completa, su piel blanca con su vientre plano, sus muslos y trasero bien formados debido a tantas horas de fútbol, y finalmente su verga y sus bolas que se veían buenísimas, ambos tenemos unos espejos de tamaño entero en nuestras habitaciones y él se paró frente al suyo y se jalo la verga, que dura se le puso, no aguante más y fui corriendo a mi habitación a masturbarme, no podía más, esa noche tenía que ser el día.

    Paso un rato, el supuestamente se había dormido un ratito para descansar del deporte, tipo 11 de la noche oigo que sale de su habitación, me fijo y se dirigía a la cocina, iba solo en bóxer, de color gris que le quedaba hermoso, era mi oportunidad, aprovechándome de que era una noche calurosa salí tras él Solamente en corpiño y tanga. Llegue a la cocina y el me vio y sorprendido se disculpó por estar en bóxer, «Descuida bebé, hace calor» le dije y le pedí una botella de agua fría de la heladera, la fue a sacar y me paré tras quedando cara a cara cuando se volteó a darme el agua, su mirada se clavó en mis tetas, yo tome el agua y la bebí frente a él dejando caer un poquito de líquido en mis pechos, el no aparto sus ojos y le dije, «Te gustan verdad?», «Que cosa?» Me pregunto, mis tetas le contesté, vi como me las miras, «La verdad si ma, pero está mal», «Por qué hijo??, si te gustan es porque sos hombre, mira tocala», lleve sus manos a mis pechos y mis pezones estaban que me explotaban de lo duros que se pusieron, mire su verga y se le había puesta dura, quería escapar de su bóxer, se la toqué y frote, aprovechando que él estaba entretenido con mis tetas me colgué de su cuello y finalmente probé a fondo su boca, metí mi lengua para que sintiera como lo deseaba, él me correspondía y supe que el día que tanto soñaba había llegado.

    Nos fuimos contra la mesada, el quedo apoyado allí y me agache para bajarle el bóxer, si verga saltó como un resorte, me puse en cuclillas quedando su trozo frente a mi cara, tire su piel hacia atrás dejando su glande al descubierto y este ya tenía humedad en su agujerito y no lo dude un segundo me lo metí en la boca, empecé una mamada de novela, era una delicia esa verga, chupaba y miraba a mi nene a la cara viendo como gozaba, la sacaba de mi boca para preguntarle si le gustaba, el jadeando me decía que si, que no podía creer lo que estaba pasando, yo mamaba como ternera huérfana, Lucas sujeto mi cabeza hundiendo más su verga en boca, mis babas caían por su tronco, yo sobaba sus bolas que se sentían duras, hinchas y cargadas de leche que iba a ser mía dentro de poco, mi felación iba en aumento, yo pensé él acabaría pronto pero mi nene demostró tener bastante aguante, mientras engullía me metía mis dedos en mi vagina que ya había empapado mi diminuta tanguita, ya había chupado hasta que su verga quedó echa un acero, era el momento de que pasáramos a lo definitivo.

    «Vamos al sillón bebé, quiero que me cojas ya» le dije, nos dirigimos al sillón Lucas detrás mío me desabrocho el corpiño y me bajó la tanga, me recosté en el sofá abriendo mis piernas, Lucas colocó la punta de su verga en la entrada de mi raja y con lo babosa que le había dejado su trozo con mi mamada y lo mojada que estaba yo bastó un empujón para que me la metiera hasta el fondo , esa primera metida de verga me hizo volar, al fin mi nene y yo estabas anclados, empezó a bombear a un ritmo intenso, yo jadeaba como una perra en celo siendo copulada por su macho, le decía que me diera duro, que era su hembra, su puta que quería ser cogida siempre por él, Lucas no paraba de decirme que hace mucho que me deseaba que quería ser mi macho desde ahora, agarro mis tetas las chupaba mientras no dejaba de suministrarme su verga en mi Conchita que necesitaba ser aliviada de tanta calentura acumulada.

    Sus bolas hacían tope contra mi culo, se sentían pesadas debido a la leche que tenían esperando ser liberada en mi concha. Mi orgasmo era inminente «Bebe estoy que vuelo haceme acabar que ya no aguanto» le rogaba, «Mami estoy largar la leche donde la querés?», como yo tengo las tropas ligadas le dije que no temiera en descargar su semen dentro mío, «Adentro bebé, ah ay ufff vaciate dentro llenarme de tu leche guacho «, «Ay mami toma la leche ahh».

    Que increíble fue llegar al final de esa cogida sintiendo como mi nene inundaba mi interior con su esperma, mi concha se contrajo apretando su verga mientras esta era exprimida, quedamos rendidos empapados en sudor.

    «Te amo Lucas gracias por hacerme feliz, no sabes como te deseaba»

    «Mami es lo más hermoso que me paso en la vida, quiero que seas mi mujer y yo tu hombre»

    «Así va a ser mi amor, voy a ser tu hembra desde ahora»

    Lucas retiró su verga echa sopa de la mezcla de su leche y mis jugos, se la limpié con la lengua dejándosela bien lustrada

    «Vamos a la ducha mi amor que hace calor» le sugerí, nos metimos bajo el agua y ahí mi hijo me puso contra la pared y de parados me volvió a clavar, estaba echo un toro, me pegó otra cogida hermosa, quedé extasiada del orgasmo que me provocó, esa noche dormí como un Ángel de lo feliz que me sentía.

    A la mañana me desperté y vi a mi hijo durmiendo plácidamente, que hermosura ver a ese Adonis en mi cama, su carita, su cabello revuelto, decidí despertarlo con una sorpresa, empecé a chupar su verga, bastaron unas mamadas para que se despertara.

    «Buen día mi cielo, te gusta que mami te despierte así?»

    «Ufffg mami siii te adoro»

    Chupe bastante hasta que ya bien parada me monte encima suyo, enterrándome su pedazo de un sentón, cabalgue como loca encima suyo, mis tetas rebotaban, Lucas se enderezó para poder chupármelas mientras yo me lo cogía con todas mis fuerzas, fue otro polvazo increíble, parecía que me desvanecía de placer cuando llegué al orgasmo y mi nene me volvía a llenar de leche, de donde sacaba tanto semen mi niño? Era un surtidor de leche el pendejo.

    Ese fin de semana fuimos como recién casados en nuestra luna de miel, cogiendo a todas horas y por toda la casa.

    Al mes siguiente me tocaron mis vacaciones y nos fuimos una semana a la ciudad costera de mar del plata, allí seguimos como matrimonio de recién casados, cogiendo a diario y dándonos placer al máximo.

    Al regreso Lucas se mudó a mi habitación directamente a vivir como marido y mujer, en marzo inicio la cuarentena por la pandemia y nosotros iniciamos nuestra cuarentena sexual, no teníamos horarios para coger, el siempre con su verga dura lista para satisfacerme cuando yo lo necesitara.

    Hoy después de 1 año y 8 meses del inicio de esta historia nuestro fuego sigue intacto, cogemos regularmente con la misma fogosidad, yo sé que un día el encontrará una mujer y hará su vida aunque cada vez que se lo digo él me dice que solo quiere ser mío, mi nene me rejuveneció, soy una hembra siempre dispuesta a tenerlo bien cogido.

    Espero que les haya gustado mi relato, más adelante contaré más detalles de nuestra relación y a los mujeres que tengan ganas de estar con sus hijos no lo duden, es lo mejor, dejo mi correo electrónico para todos aquellos y aquellas que quieran hablar del tema y compartir experiencias.

    [email protected].

    Un beso grande a todos.