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  • Como si no nos conociéramos

    Como si no nos conociéramos

    Después de un largo tiempo sin poder escribir nada, mis fantasías, experiencias, imaginación y por supuesto la Señorita R, volvemos a encontrarnos.

    Deseaba estar con esa chica y el destino hizo que aquella noche fuera mía.

    Aquella noche, la primera noche, coincidimos en un bar, un pequeño bar de copas, en el centro de la ciudad. Nos presentaron unos amigos, y te sentaste en la mesa que compartía con dos amigos y yo.

    Cómo esta esa chica pensé, te miraba descaradamente, quería que me dieras una señal, solo una. Desde el momento en que te vi, supe que tenía que acariciar tus labios con los míos, supe que tenía que acariciar la curva de tus caderas, supe que tenía que abrazar tu cintura, besar tus pechos… Imagine que tus pezones tenían que estar entre mis dedos. Nos habíamos conocido en una fiesta casi no habíamos hablado, pero el deseo era mutuo, se notaba, aunque esto lo supe días después.

    Dos copas más tarde, tu seguías allí, jugando conmigo, yo me encendía. Nunca me había pasado. No sabía qué hacer, mi cabeza decía que te estuvieras quieta, pero mi pie rozó tus piernas, estaban cruzadas, yo creía que llevabas medias, pero me sorprendí al comprender que esas piernas bronceadas perfectas no eran una ilusión. Tus manos pusieron encima de la mesa. Te levantaste y fuiste al baño.

    Creí morirme, pensé que te había molestado. Al volver, te sentaste junto a mí, a mi lado, bien pegada. Respire hondo al notar tu mano en mis muslos. Empezaste a hablar con los dos chicos, queriendo disimular. Apartas tu mano de mi muslo y miras hacia otro lado mientras descruzabas las piernas. No hace falta que nadie me indique el camino. Mis dedos rozan la parte interna de tus piernas, me demoro antes de llegar a mi destino, tú hablas con ellos, yo finjo estar mirando un punto fijo. Con la mirada perdida y como si me interesará lo que hablabais.

    Mi mano va subiendo por ti, por ese muslo, tú has cedido y yo gozo de este momento. Tu sexo me espera. Sigo subiendo, tú sigues hablando. De repente bajo mi mano hasta tu rodilla, te quedas callada, como extrañada por mi gesto, inmediatamente vuelvo a subir. Noto tu braguita de algodón. Puedo sentir tu palpitar, tu sexo palpita contra mi mano, subo aún más, y llego, por fin, a mi destino.

    Vuelvo a la conversación. Te levantas y me coges de la mano…

    – Vamos a la barra y pago la consumición, me dices con esa voz que tanto me atrae. – Ni siquiera hemos dicho adiós. Te dije.

    En la calle, entramos en tu coche, me dices marchémonos a un lugar mas apartado. Conduces hasta una playa solitaria, al parar tu vehículo, pones tu dedo encima de mis labios. Apoyas tus labios en él.

    -Silencio, silencio. Repites.

    Yo siento el alboroto de mi corazón. Palpitó de deseo. Se acelera mi respiración. Siento en tu suave aliento el olor a deseo. Me besas, te beso. Mis manos te buscan, te acarician. Desabrochas tu camisa y me dejas disfrutar de tus pechos, los acaricio, los beso, los muerdo, mientras suspiras con pasión y me pides más.

    -Cabrón, mi sexo se estremece, sabes y quiero sentirte dentro de mí.

    Me llevas y me dejo llevar. Tengo tus piernas a la altura de mis ojos. Puedo adivinar tu tanga sobre tus nalgas. Siento tus pechos, tu vientre, tu sexo. Te tomo por la cintura, te abrazo, tus pechos se apoyan contra el mío, mi cuerpo busca el tuyo. Te aparto el cabello y te beso en el cuello, tú buscas mi boca. Nuestros labios se abren para dar paso a nuestras lujuriosas lenguas.

    Vuelves a besarme. Adoro esa sensación. No me canso de sentir tu lengua. La siento entre mis labios, buscas mi miembro con las manos, te beso entre tus pechos, tus pezones, bajo hacia tu cintura, tu pubis, saboreo tu clítoris, adoro tu tesoro y disfruto de él. Me quemas, poco a poco, trozo a trozo, tu piel se abre ante mi. Domino tu cuerpo, arrancándote suspiros, gemidos, orgasmo. Creo enloquecer.

    -Vámonos a casa, quiero disfrutar más de ti, me susurras al oído mientras te vas vistiendo un poco.

    Llegamos a mi casa, salimos a la terraza, nadie nos ve. Te preparo una copa de vino.

    Ahora estoy relajado, te miro, vas dando pequeños sorbos de vino, pareces ausente, quiero tenerte una vez más hoy, quiero volver a saborear tu carmín.

    Quiero saborear el carmín de sus labios. Señorita R, mi querida Señorita R. Te llevo hasta el rincón más apartado de la terraza. Tus bronceadas piernas se abren para que entren las mías. Nos besamos suavemente primero, pronto nos quitamos la ropa, con brusquedad, casi con urgencia.

    Es una excitación larga, que hace que ardan por dentro nuestros cuerpos, nos abrasa y nos une. Me tumbo hacia arriba mirando el cielo, me apoyo en tu hombro, huelo tu piel, me gusta tu olor Señorita R. Tu piel sabe dulce.

    Te levantas y andando muy despacio vas hacia la cocina, no has dicho nada, te sirves otra copa de vino y te sientas en el comedor, mirándome, desnuda. Estoy relajado, pero sigo teniendo ganas de ti, quiero que te acerques a mí, quiero que vuelvas a besarme, quiero que sientas esa bestia que tanto necesitas. Te tomo de la mano y te llevo a mi dormitorio, dejando ver nuestros cuerpos, nos acariciamos mutuamente, suavemente, queremos sentir nuestra piel. Nos besamos, mordisqueándonos los labios, te deseo y tú a mí. Me abrazas y nos dejamos caer sobre la cama, tú de espaldas sobre el lecho abres tus piernas, yo busco tu sexo, me deseas y me dices:

    -Fóllame, cabrón, hazme tuya, déjate de caricias.

    Te penetro, suspiras con pasión y balanceamos nuestros cuerpos rítmicamente, cada vez con más fuerza.

    En un momento cambiamos de postura, quedando yo de espaldas al colchón y tu sentada sobre mí. Que visión más hermosa, mientras cabalgas, tu cabello suelto alborotado, tus ojos perdidos mirando al cielo, rostro de deseo, tus labios húmedos los mordisqueas de placer. Tu cuerpo palpita, tus pechos saltan sobre mi y tus pezones duros y excitados me llaman. Los pellizco con pasión, eso te hace suspirar con mas deseo, los mordisqueo y me tomas de la nuca, acercando mi rostro hacia ellos con pasión mientras saltas sobre mí con furia y gritas de placer. Tu cuerpo palpita de deseo y en un momento brazos en alto, levantas tu cabeza hacia el cielo, cabalgas sobre mi y juntos tenemos el orgasmo más intenso y deseado jamás.

    Quedamos abrazados juntos, sintiendo el palpitar de nuestros cuerpos, el deseo de saborear el momento, nuestros labios se buscan y así abrazados nos dejamos caer en un sueño suave y aterciopelado. Al amanecer mientras dormías, boca abajo, las sabanas cubrían solo una parte de ti, tu espalda, mi dedo te rozaba, mis labios perfilando tu figura, tus nalgas redondas, perfectas al tacto, perfectas a la vista, deliciosas, tapadas con la sabana, levanté la sabana para poder contemplarlas, la piel blanca y tersa. No me contuve, te acaricié hasta que te despertaste, sonreías, y aún con los ojos medio cerrados me besabas…

    No me gustaría estar más tiempo sin dejar de escribirlos, pero por circunstancias de la vida tengo muy, muy poco tiempo.

    Espero que os gustará y valoréis y dejéis comentarios, son gratis y ayudan bastante.

    Gracias y hasta la próxima.

  • Bien negociado (Cena de aniversario 2): Parte 2

    Bien negociado (Cena de aniversario 2): Parte 2

    Entre esto y el dinero en efectivo anterior, pensé, completaría los gastos del mes, si tan solo El Rey no fuera tan tacaño. Además, esto no era ni la mitad de malo que el tipo de espectáculo que Mi Mor estaba disfrutando seguramente en este momento.

    Lazar respondió a mi pregunta metiendo los billetes en la cintura de mi tanga mientras la mano de Raúl se deslizaba por mi espalda y separaba hábilmente el broche de mi sostén con un solo movimiento suave. La sujeción se aflojó, liberando mis bubis al aire fresco de la habitación. Lázaro tomó el sostén y lo colocó sobre el brazo del sofá antes de agarrar mi pecho derecho con su gran mano. Raúl hizo lo mismo, ahuecando mi pecho izquierdo, manejando el peso de mi firme seno desnudo.

    Y: «¿Pensé que solo ibas a mirar?» Respiré hondo a través de mis dientes mientras mi cuerpo comenzaba a responder a la íntima atención que recibía.

    Mis dedos de los pies se retorcieron dentro de mis tacones altos ante la intensa sensación.

    L: «Para ese tipo de carne, podemos hacer más que mirar». Mientras bajaba su boca a mi pecho, provocando un gemido gutural de mí.

    Los labios Raúl se unieron a mi otro pezón y mis manos fueron instintivamente a la parte de atrás de sus cabezas. La estimulación creció y se extendió desde mis tetas, por mi cuerpo y entre mis piernas mientras los hombres chupaban y mordisqueaban mis sensibles pezones. De repente, se separaron y gimoteé mientras frotaba mis tetas y pezones cubiertos de saliva.

    L: «Has sido una anfitriona, hermosa y generosa, Eleny.» «Creo que podrías ser aún más complaciente”. – Apartó la mesa de café, ampliando el espacio frente al sofá, luego tomó mi mano y me ayudó a ponerme de pie. – «Te doy otra buena dotación de dinero si le chupas la polla a Raúl”

    Sin esperar mi respuesta, el Lázaro deslizó cinco billetes en la cintura de mi tanga. Miré de la mano del Lázaro en mi cadera, a sus ojos decididos, al regazo Raúl y la erección temblorosa de muy buen tamaño que se había sacado de sus pantalones desabrochados.

    Obedientemente me arrodillé frente a él, agarrando su gruesa polla y sobándola, me incliné hacia adelante, respiré hondo y me humedecí los labios antes de estirar la boca alrededor de su redondo glande. La reacción fue inmediata y gimió apreciando mis esfuerzos mientras mis labios se deslizaban por su gruesa verga. Continué llevándolo más profundamente en mi boca hasta que su cabeza golpeó la parte posterior de mi garganta, provocando que me náuseas y que mi saliva escurriera por toda su polla y se acumulaba entre mis dedos en la base de su palo.

    Aceleré el paso, moviendo la cabeza mientras mis labios estirados apretaban su rígida polla. Los gemidos Raúl adquirieron una sensación de urgencia y una de sus enormes manos fue a la parte posterior de mi cabeza, empujando mi cara hacia abajo sobre su polla. Su polla se sacudió en mi boca, y soltó su agarre en mi cabeza justo cuando un torrente de semen pesado explotó de la cabeza de su polla. Tragué frenéticamente, tirando su semilla por mi garganta lo más rápido posible para encontrar el flujo abundante que se brotaba de su polla. Raúl lanzó un chorro final de lechoso semen en mi garganta y sacó su polla todavía rígida de mis labios, arrastrando una línea pegajosa de semen fuera de mi boca y por mi barbilla. Mantuve su contacto visual mientras recogía el remanente perdido de su orgasmo con mi dedo y lamía mi dedo para limpiarlo.

    Raúl, con los pantalones alrededor de los tobillos y la polla empapada de saliva descansando sobre su muslo, contuvo el aliento mientras miraba boquiabierto mi cuerpo jadeante en topless entre sus rodillas. Inclinándose hacia adelante, metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó nuevamente el fajo de billetes.

    R: «Chingada madre, esta puta la mama tan rico como dijiste. Ahora, le toca a mi compadre”- Metió billetes en la correa de mi tanga e hizo un gesto al Lázaro. Quien ya tenía la polla de fuera balanceándola con impaciencia mientras esperaba mi atención.

    Me arrastré de rodillas hasta quedar entre sus piernas. Agarrando su familiar erección en mi pequeña mano, masturbe suavemente de su miembro mientras lamía mis labios. Después de la atención anterior prestada a mis pechos, y de atender Raúl, ya estaba excitada, con mi tanga empapada. Podía sentir su energía mientras agarraba el poste venoso, y me incliné para colocar algunas suaves y tiernas lamidas a lo largo de la punta de la cabeza. Abriendo mi mandíbula, estiré mis labios alrededor de su erección, tomando lentamente su longitud completa por mi garganta antes de soltarlo y jadear por aire.

    El Lázaro se inclinó hacia adelante y con ternura apartó un mechón de mi cabello de mi cara antes de colocar su gran mano en la parte posterior de mi cabeza y guiar mi boca hacia su dura polla. Continuó forzando su carne en mis mandíbulas, más allá de mis labios, a través de mi boca, y finalmente en la parte de atrás de mi garganta donde su cabeza de pene golpeó mi laringe. Me atraganté, lubricando su palpitante palo con una gruesa capa de saliva mientras trabajaba mi cara al servicio de su polla.

    Aumentando mi ritmo, envolví mi lengua alrededor de su cabeza y amasé la base de su palo. Su respiración se volvió irregular cuando extendió su mano libre para tomar mis tetas balanceándose. Dejó escapar un gruñido cuando la primera cuerda de eyaculación salpicó profundamente dentro de mi boca. La erección del Lázaro sufrió espasmos una y otra vez, y luché por tragar para mantener el ritmo mientras mi boca se inundaba de semen pegajoso. Abrumados por el volumen de su líquido, mis labios cansados dejaron que un hilo de saliva y semen goteara entre ellos, a través de mi barbilla y hasta mi teta izquierda agitada mientras soltaba la polla agotada del Lázaro de mi boca. Mirándolo desde mis rodillas, levanté de mi pecho semen hasta mi boca y lamí las gotas perdidas de su semilla con mi lengua.

    Me levanté de mis rodillas y me paré en tacones altos con las piernas temblorosas. Manteniéndome firme en el borde de la mesa de café, caminé hacia la silla que sostenía mi ropa doblada. Saqué el dinero que me habían dado y los junté con los billetes atascados en mi tanga, metí todo el dinero que había recibido en el cajón de mi escritorio. Sonreí ante mi ganancia inesperada, racionalizando que no había hecho nada «demasiado malo» para ganarla. Sí, había aceptado dinero por actos lascivos, pero una mamada no era realmente sexo. Además, ¿por qué debería ser Mi Mor el único en divertirse este fin de semana? Con mi cabeza llena de signos de pesos y mi barriga llena de semen, no los escuché acercarse sigilosamente…

    Sin previo aviso, uno de ellos me levantó y me hizo girar, arrojándome sobre su hombro.

    L: «¡Vamos a seguir la fiesta en el dormitorio, Putita!» alegremente mientras me cargaba.

    Raúl llegó detrás de mí. Evitando hábilmente las ligeras patadas de mis tacones altos, agarró mis frágiles y empapadas bragas por sus cordones y tiró de ellas hacia abajo por mis piernas.

    R: «La guardaré como recuerdo de ese dulce culito». -con una sonrisa.

    Continué débilmente pateando en falsa protesta mientras me llevaban hacia el dormitorio. Lázaro se detuvo en el lado más cercano de la cama, mientras Raúl caminaba hacia el otro extremo. Sin esfuerzo, como si fuera un juguete, me arrojó sobre el colchón. Solté una risita mientras mis tetas se tambaleaban mientras me acomodaba de espaldas con las rodillas ligeramente separadas.

    Volviendo la mirada hacia mis pies y luego por encima de mi cabeza, vi que estaba rodeado a ambos lados de la cama por dos grandes y desnudos machos.

    Lázaro se subió al colchón y se arrodilló entre mis piernas. Agarró mis pantorrillas, luego giró y me puso en cuatro sobre mis manos y rodillas con un movimiento rápido. Lamiendo sus dedos, pasó su mano por los pliegues externos de mi coño antes de avanzar con sus caderas y empalarme en su gran polla. Jadeé ante la enorme inserción mientras mi cuerpo se balanceaba hacia adelante con su impulso, llevando mi boca abierta directamente sobre la erección Raúl.

    Gemí suavemente cuando fui ensartado en ambos extremos por un buen par de pollas. Detrás de mí, Lázaro agarró mis caderas y empujó su polla más adentro de mi tembloroso coño; al frente, el agarre con las dos manos Raúl en la parte posterior de mi cabeza y cuello tiró de mi boca húmeda a lo largo de toda su dura polla. Si bien los hombres habían sido corteses, a su manera antes mientras les hacía felación, ahora estaban claramente decididos a follarme.

    Me balanceé sobre mis manos y rodillas para encontrarme con sus embestidas, un placer retumbante creciendo en lo profundo de mi útero mientras pensaba en las cargas de semen que ya estaban en mi estómago. Mis tetas se balanceaban como péndulos redondos y pesados, marcando el ritmo constante de la poderosa follada de Lázaro. La emoción de ser usada con fuerza por un par de machos abrumaba mi pequeño cuerpo y mi estrecho coño estalló con un orgasmo que había brotado dentro de mí. Traté de colapsar, con las rodillas débiles después de mi liberación, pero los hombres me sostuvieron mientras continuaban con sus violentas embestidas en mis cálidos y húmedos agujeros.

    Cuando mi clímax disminuyó, Lázaro se retiró de mi estirada raja, riendo suavemente mientras acariciaba mis temblorosas nalgas.

    L: «Siempre es un placer cogerte puta”. Se rio.

    Raúl que había ralentizado el paso de mi boca, pero todavía metía y sacaba pacientemente su polla de mis labios fruncidos. Tomando mi barbilla en su gran mano, lentamente sacó su erección de mi boca mientras yo jadeaba por respirar. Una sola hebra de saliva colgaba suspendida entre mis labios y la punta de su polla, captando la luz y brillando como el adorno que llevaba alrededor de mi cuello.

    R: «Sí, pero si ella es tan putisisima como tu dijiste», mirando a Lázaro, «creo que le quedará energía más que suficiente para mí verga».

    Me puso boca arriba; mi cabeza colgaba sobre el borde de la cama cuando Lázaro se paró sobre mí, bajando la punta de su polla en mi boca abierta. Raúl acunó mis rodillas en la curva de sus codos mientras empujaba la cabeza de su pene a través de mi abertura húmeda. Dejé escapar un grito agudo cuando penetró profundamente en mi sensible coño, amortiguado por la gruesa erección de Lázaro llenando mi boca.

    Mientras Raúl aumentaba el ritmo de sus impulsos, yo jadeaba como una perra en celo, babeando y gimiendo alrededor del grueso poste de Lázaro. Masturbe el palo con mi mano mientras trabajaba mis labios y lengua alrededor de su cabeza. Mis tetas botaban sobre mi pecho con cada impacto de las inmersiones Raúl. Se agachó y agarró mis dos firmes bubis, agarrándolos lo suficientemente fuerte como para dejar ronchas rojas en el patrón de sus dedos. Usando mis pechos como manijas, se empujó más y más fuerte hacia mí, haciendo palanca con sus caderas para llegar más profundamente a mi coño.

    Sosteniendo solo la cabeza de la polla de Lázaro en mi boca, rápidamente acaricié su palo en mi mano, gimiendo mientras mi cuerpo se acercaba a un segundo clímax de la dura follada que ponía Raúl. Mientras jadeaba y gemía alrededor de la erección de Lázaro, mi coño se apretó alrededor de la polla de Raúl. Una ola de placer fluyó a través de mi cuerpo desde mi coño hasta mi cabeza y de regreso a las puntas de mis dedos de manos y pies. Tuve convulsiones, empujando mis pies mientras mis piernas estaban inmovilizadas en el aire por los brazos de Raúl. Mi cuerpo se estremeció cuando el orgasmo sacudió mis terminaciones nerviosas de arriba a abajo. Grité una cadena distorsionada incoherencias, pero mi mensaje fue entendido.

    R: «¡En la madre! ¡Ya hasta está hablando en inglés, esta pinche puta!» El Lázaro se rio disimuladamente.

    L: «¿Qué dijiste puta?»

    Y: «¡Cógeme Ma-! ¡Más! ¡Más!» Jadeé desesperadamente.

    L: «La putilla dice que quiere más. ¡Démosle más!»

    Mientras sacaba su polla de dentro de mí, Raúl me levantó del colchón. Colgué flácido e inútil como un muñeco de trapo mientras me manipulaba. Lázaro se acostó de espaldas en la cama y me colocaron a horcajadas sobre él.

    Sin perder tiempo, el Lázaro insertó su polla en mi panochita sin contemplaciones. Respiré con dificultad con los dientes apretados mientras mi sensible orificio se estiraba nuevamente. Cuando los labios de mi coño se asentaron alrededor de la base de su pene, comenzó a mover sus caderas debajo de mí, hundiendo la cabeza de su verga más profundamente en mi cuerpo.

    Mientras montaba al Lázaro, la estimulación de la erección gruesa de Lázaro en mi raja enviaba ondas climáticas en miniatura por mi cuerpo. Casi me había perdido en estos mini-orgasmos cuando Raúl se acercó por detrás de mí.

    Raúl puso sus grandes manos en mi espalda, obligándome a inclinarme hacia adelante y levantando mi trasero en el aire. Lo escuché expectorar en su mano y, después de una breve pausa, embistió su polla lubricada con saliva contra (¡Dentro! ¡A través!) Mi apretado culo. Mi primer instinto fue huir del dolor insoportable de esta invasión simultánea, pero las manos del Lázaro en mis caderas y su boca en mis pechos me mantuvieron en mi lugar mientras Raúl estiraba el borde inelástico de mi ano.

    Apreté los ojos contra el escozor mientras los dos vergotas luchaban por controlar mis entrañas. Mis labios se flexionaron en un anillo firme en forma de o. Cuando los dos machos entraron en ritmo con sus embestidas, el dolor inicial y el impacto de la penetración simultánea se convirtió en un placer intenso, viajando por mi cuerpo hasta que estalló de mi boca soltando gemidos de éxtasis.

    Cuando mi orgasmo disminuyó, me enderecé y moví mis caderas a tiempo para igualar las embestidas en mis tiernos agujeros.

    R: «¡Chingada madre! ¡No estabas mintiendo, pinche Lázaro ¡Ese es un buen culo!» celebró cuando Lázaro detuvo su martilleo desde abajo, pero mantuvo su polla dentro de mí.

    Apoyando mis pechos agitados contra el musculoso pecho de Lázaro tanto por el agotamiento como para ofrecer un mejor ángulo de penetración. Con la verga de Raúl dentro de mi apretado capullo de rosa, solté una suave cadena de gemidos. Lázaro me hizo callar, acariciando mi cabello mientras lentamente reanudaba sus embestidas en mi coño desde abajo.

    Gradualmente, el placer que se acumulaba en mi coño se mezcló con el dolor de la polla de Raúl en mi culo, y solté un gemido de aprobación. Las pollas tensaron mis agujeros inferiores, golpeando y tirando de mi sensible cuerpo mientras sentía que se construía otro orgasmo ardiente.

    Los primeros chasquidos eléctricos de mi inminente clímax comenzaron a destellar profundamente en la boca de mi estómago cuando Raúl hundió su polla más profundo y más rápido en mi ano, agarrándome por los hombros para empujarse con más fuerza en mi culo. El gélido hormigueo climático comenzó a extenderse a mis extremidades, a través de mis hombros y a mis dedos de manos y pies. Siendo cogida bruscamente, mi cuerpo comenzó a desgarrarse de placer. Dejé escapar un bramido cuando el primer orgasmo abrasador me golpeó, pero cuando el segundo me atravesó inmediatamente después, colapsé. Los machos continuaron bombeando mis agujeros simultáneamente, pero me quedé reducido a una masa caída, manejando solo una serie débil de sollozos ahogados.

    Al ver que mi contribución al esfuerzo del equipo había terminado, los hombres se separaron de mí por turnos y me tendieron de espaldas, con las piernas colgando sobre el borde de la cama. Después de mi debilitante serie de orgasmos, estaba al borde de la catatónica con el agotamiento. El zumbido en mi cabeza casi ahogó las sus voces, que parecían resonar a gran distancia. A través de mi visión borrosa, vi a Raúl acercarse a mí, separando mis rodillas y golpeando su miembro rígido en la abertura de mi goteando y abierta vulva.

    Hundió su herramienta de nuevo en mí. Inclinándose en su esfuerzo, embistió mi coño con toda la fuerza que pudo reunir. La punta ancha golpeó profundamente dentro de mí y una nueva oleada de placer punzante comenzó a construirse, pero todo lo que pude hacer fue jadear. Mis propias vocalizaciones débiles se ahogaron Cuando Raúl aulló ante su propio clímax que se acercaba. Arrastrando su polla de mi húmedo hoyo, bombeó su palo una vez y luego disparó un torrente de esperma que cayó en cascada a través de mi estómago y costillas, se derramó alrededor de mis redondos pechos y finalmente goteó por mis hombros y cuello, amontonándose en la colcha debajo de mí. Después de su liberación inicial, hizo girar su polla con furia, arrojando un chorro de esperma espumoso que aterrizó en mis tetas y cara.

    Mientras me limpiaba vacilante el esperma de mis párpados entreabiertos, Lázaro se acercó a mí, tomando cada uno de mis tobillos con cada una de sus enormes manos, abrió y levantó mis piernas mientras tiraba de mi trasero hasta el borde de la cama. Apoyó uno de mis pies en su hombro y luego, tomando su erección con su mano libre, embistió con toda su longitud en mi tembloroso coño. Dejé escapar un aullido agudo y jadeante cuando su cabeza golpeó profundamente dentro de mí y mi coño se apretó contra él mientras todo mi cuerpo sufría un espasmo. Retiró su pene y presionó la cabeza, ahora resbaladiza con mis jugos, contra mi ano. Mientras presionaba su polla gruesa y resbaladiza en mi culo, mi mandíbula se abrió mientras un grito silencioso y jadeante escapó de mis pulmones. El miembro palpitante pulsaba contra las paredes de mi esfínter mientras movía rítmicamente sus caderas. Con mis piernas todavía posadas en su hombro, agarró mis tetas en sus enormes manos, usándolas como manijas para arrastrar su polla con más fuerza en mí. Finalmente, después de abusar de mi tierno culo a su satisfacción, Lázaro apretó los dientes y retiró su polla. Se subió encima de mí en la cama, colocando la punta de su erección en mis labios y liberando una carga de semen caliente y pegajoso en mi boca y bajó por mi garganta. Tirando de su erección de mis labios, volvió a girar su palo y disparó dos cuerdas de esperma que cubrieron mis mejillas y frente, una corriente de semen goteando por mi cara y mezclándose entre mi cabello en la colcha.

    L: «Limpiarme, la verga puta.» Me instruyó mientras colocaba la cabeza de su polla en mis labios,

    Yo lo acepté obedientemente en mi boca, lamiendo y lavando los restos de eyaculación de su punta. Cumplido mi deber, se bajó de mí y se levantó de la cama, dándome una cariñosa palmadita en la parte superior de mi cabeza cubierta de semen cuando se fue.

    Los dos machos regresaron a la sala para recuperar sus ropas. Me acosté de espaldas en la cama, desnuda y perfectamente quieta, tratando de no derramar el semen acumulado de mi estómago y pecho sobre la colcha. Mis senos estaban magullados y doloridos por el trato rudo, mi boca y garganta estaban pegajosas y en carne viva por tragar pollas y semen, y mis orificios inferiores me dolían por la penetración dura y repetida. Reconocí que estaba sopesando el dinero que me habían pagado con el malestar que estaba soportando. Pero esto no me parecía propio; esto era más como el razonamiento de… ¡»soy una prostituta, a ese me reducido»! No esto no era prostitución, yo era diferente… ¡tenía que serlo! Sacudí la cabeza para alejar la humillante comprensión de mi mente.

    Mientras mi respiración se estabilizaba, capté partes de la conversación de la sala de estar convertida en vestuario.

    R: «¡Chingado! Pensé que tenías que estar mintiendo al menos un poco», «pero tenías razón, esa niña fresa es una puta traga vergas».

    L: «Nunca miento sobre mis putas». Lacónicamente.

    R: «Nunca volveré a dudar de ti, Caon. Una chica con un cuerpo así, que mamará y se follará por marmaja… es una raza especial de zorra».

    Raúl entro a la recamara para despedirme.

    R: «Fue un placer cogerte.»

    Él sonrió ampliamente mientras sus ojos recorrían mi cuerpo desnudo y salpicado de esperma. Conseguí un débil movimiento de mi mano en respuesta.

    R: «Me llevare esto de souvenir».

    Esbozó una sonrisa diabólica mientras colgaba mi húmeda tanga de encaje entre el pulgar y el índice. Inhaló profundamente desde la entrepierna húmeda y se rio mientras se giraba antes de detenerse en la puerta.

    El Lázaro se acercó el último, con una expresión casual.

    L: «Agradezco la cogidota. Fuiste muy profesional esta noche. Hablaremos pronto salió del dormitorio y de la casa junto a su amigo.

    Fin?

    Final Alterno:

    No sé cuánto tiempo dure desvanecida y fuera de la realidad, despertar al escuchar el sonido de mi celular, podía sentir mi piel desescamarse por el semen seco en mí.

    Quitándome los excesos de mis parpados para poder bien el mensaje que llegaba.

    MR: Estoy muy avergonzado Eleny, para disculparme es cierto nuestra bendición no tiene la culpa de nuestros problemas, fui a tu casa a hablar contigo, pero me encontré fuera de ella a tu nuevo novio y con su amigo y comprendí que no tenemos nada que hablar definitivamente, te deje algo de dinero con ellos, si ocupas algo más avísame… si no tienes inconveniente mañana voy a casa de tus padres a ver la bendición…

    Epílogos:

    1. Esta es la historia ligada a la Cena de Aniversario.

    2. Después de esta experiencia deje de frecuentar a Lázaro y trate de trabajar en mi relación con Mi Mor.

    3. Mi Rey, si cambio a la larga, es un buen padre y un íntimo amigo.

  • El secreto de mi esposa

    El secreto de mi esposa

    Lo que voy a contar a continuación es como descubrí que mi esposa me fue infiel. 

    Hace más de 10 años que estamos juntos y al momento del hecho yo tenía 35 años y ella 42.

    Siempre nos llevamos muy bien y a diferencia de otras parejas, no teníamos discusiones, solamente de vez en cuando y por tonterías.

    Mi mujer siempre tuvo buen físico, ya que siempre hizo deporte. Tiene dos grandes tetas naturales (110 le miden) y buen culo, paradito, característico de una buena deportista.

    Todo cambió cuando retomó el contacto con una antigua amiga de la escuela primaria, a la que llamaremos Laura. Siempre fueron muy confidentes y se habían distanciado con los años, pero por una jugada del destino (Mala suerte para mí, más adelante sabrán porque) se habían vuelto a encontrar.

    Con el correr de los días, empezaron a frecuentarse y a veces me sumaba a los encuentros, pero generalmente programaban salidas solas o sumaban a una o dos amigas más, lo cual no es una situación para extrañarse.

    Laura nunca tuvo una pareja estable y siempre le gustaron los hombres mayores (Y casados). Ha sido “la tercera en discordia” en varias oportunidades, por lo menos desde que la conozco y que, dicho sea de paso, nunca me cayó bien, pero la trataba por el grado de amistad que existía entre ambas.

    Descubrí el secreto de mi esposa por un amigo en común de otro amigo, que conocí en su momento hace años. Un flaco muy copado, que pegamos onda desde el primer momento.

    Justo da la casualidad que hace años que trabaja como conserje en el hotel alojamiento donde se concretó la infidelidad. Increíble las vueltas del destino…

    Mi amigo, que llamaremos G, me pide amistad por Facebook ya que hacía años que habíamos perdido el contacto. Como sabrán, al aceptarlo entre mis contactos, puede ver mi perfil y demás.

    Con el correr de los días, hablando por el chat de Facebook y en una de esas, me comenta que le resulta familiar la cara de mi esposa, ya que, al ver mis fotos de distintos posteos, se acordó de haberla visto ingresar al hotel.

    En un primer momento, pensé que me estaba jodiendo, que era una broma, pero luego de hablar telefónicamente debido a la gravedad del tema y de ver los videos que me envió (Me los pasó de contrabando porque no se pueden compartir) de las cámaras de seguridad que tiene en la entrada de dicho hotel, pude constatar que era mi esposa, a pesar de los anteojos oscuros y del peinado diferente que tenía en ese momento, no me cabían dudas que se trataba de ella.

    G trató de calmarme ya que entré en una mezcla de emociones (Miedo, angustia, ira, nervios y demás). Por suerte estaba solo en casa cuando se dio esta conversación y luego de cortar y llorar, pude calmarme un poco.

    Ahora entendía porque desde un hacía un tiempo a la fecha, nos estábamos llevando peor que de costumbre. No me dejaba que le toque un pelo, aduciendo que estaba cansada o que tenía sueño o mucho trabajo por la mañana siguiente. Es más, la última vez que tuvimos sexo, que fue hace meses y haciendo la clásica posición del “Misionero”, cada uno miraba para un punto fijo (Ella hacía el techo y yo en la pared) sin decir una palabra. Recuerdo perfectamente que ni siquiera llegué a eyacular porque corté abruptamente cuando en un momento me dijo: “¿Te falta mucho?”

    Cualquier conversación o tema de charla derivaba en una pelea. Había escasa comunicación y para colmo, mala.

    Mi cabeza estaba a mil y no sabía como seguir a continuación. Me fui a bañar para calmarme y durante la ducha, que por suerte me aclaró bastante las ideas, me propuse no ir al choque con mi mujer, sino tratar de investigar como había llegado a esto.

    Me puse a revisar el Facebook, Instagram y otros posibles contactos, y no había ningún rastro por ningún lado. También revisé sus correos y nada.

    Hasta que veo que Laura, en su perfil de Facebook, tiene una foto con el “amante” (Al que llamaremos Rubén de ahora en más). Rubén tiene entre 60 y 70 años, no tiene redes sociales y es un amigo de Laura.

    Tenía que llegar a Rubén y no encontraba la manera, porque si yo le iba a preguntar a Laura, me iba a mentir seguramente, tratando de encubrirlos, así que esa primera opción quedó descartada.

    Pasaban las horas y no me venía nada a la mente, solo maldiciones e insultos, hasta que se tuve un rayo de luz (Para algo me sirvió ver tantas películas de espías). Era una idea arriesgada y debía contar con la ayuda de G para llevarla a cabo, si no, se derrumbaba.

    Agarro mi celular y lo llamo a mi amigo G y le cuento lo que se me ocurrió para poder “agarrarlos”. Mi idea consistía en colocar un reloj de pared, que tiene una cámara dentro (Específicamente en el segundo dígito del número 10) en el cuarto que se alojen momentáneamente. G me dijo que estaba loco, que lo podían echar si lo descubrían y a mí me iban a meter preso, ya que esta acción está penada por la ley. Luego de varios minutos de oír mis ruegos, súplicas y hasta un pequeño llanto; G accedió, ya que me conoce desde hace años y valora mi amistad.

    Sin perder más tiempo, compré el reloj por internet e hice que se lo enviaran al hotel a mi amigo.

    Ahora solamente restaba que mi mujer y su amante fueran al hotel, donde según lo planeado, G les iba a dar un cuarto, sin antes informarles que debían esperar unos momentos porque estaban tardando más de lo normal en terminar la limpieza y debería ir él mismo a chequear el porque de la demora, que sería el momento justo para colocar el reloj.

    Según mi amigo, concurrían los martes o los jueves. Deberíamos esperar hasta la semana entrante, ya que esto lo pensamos y lo pusimos en marcha un viernes.

    Me costó demasiado tratar de disimular, a más no poder, con mi esposa en mi casa, pero me serenaba diciéndome que tendría que tener paciencia para que funcione mi plan.

    Todavía, muy en el fondo de mi ser, no quería creer que fuera cierto, pero las pruebas eran contundentes, lo que me generaba más angustia y rabia.

    Llega el martes de la semana entrante y nada. No aparecieron por el hotel. Jueves por la tarde, alrededor de las 17 horas, que es la hora que entraban y tampoco. Me puse frenético, pensaba que capaz habían cambiado de hotel y hasta sentí alivio en un momento, tratando de engañarme a mí mismo, diciéndome que quizás era mentira.

    Empieza una nueva semana; Martes y aún nada. Estaba a punto de desistir cuando llegó al día jueves y G me avisa que habían llegado al estacionamiento del hotel, en el auto de Rubén, como de costumbre. Finalmente se ponía en marcha mi plan.

    Mi esposa y Rubén ingresan a la recepción y G actúa según lo planeado. No sospechan nada porque el tema de la limpieza es algo rutinario. Cuando G vuelve a la recepción, donde les vuelve a pedir disculpas por las demoras, les indica la habitación. Acto seguido, me avisa por WhatsApp que está listo para “agarrarlos”. Esta vez, no tenían escapatoria.

    En ese momento, trataba de no pensar en otra cosa, ya que debería esperar que te terminen el turno en el hotel para que mi amigo retirara el reloj y poder hacerme con la grabación. Pero no podía evitar recordar en las mentiras que me decía mi mujer, porque en teoría los martes y los jueves tenía clases de Pilates…

    Una vez completado el turno y luego que se fueron del hotel, G removió el reloj de la habitación y me lo envió.

    Tuve que esperar hasta el otro día para poder descargar el video y verlo, con mis propios ojos, como mi esposa me hacía cornudo, ya que me quedaba solo en casa. Luego de descargar el video, le volví a enviar el reloj a mi amigo, en muestra de agradecimiento porque me di cuenta que le había gustado esta tecnología. No me podía negar luego de la gran mano que había dado.

    El video se había grabado a la perfección, cosa que yo dudaba, y hasta se escuchaba lo que hablaban. Pensé en apagarlo, ya que me dio taquicardia al momento de constatar que era mi mujer, pero respiré hondo y continué mirándolo.

    El video comenzaba con ellos ingresando a la habitación, hablando de trivialidades para luego empezar a besarse y desnudarse al mismo tiempo, donde uno le iba quitando la ropa al otro para quedar totalmente desnudos. Aun estando de pie, veo como mi esposa se agacha para lamérsela al viejo. Arranca dándole besos en las bolas para luego agarrarle la pija y comérsela entera, haciendo que al viejo se lo ponga dura (Se nota que le costaba que se la pare).

    Mientras se la chupa, cada tanto, mi mujer le toca el pecho con las manos y el viejo, que puedo escuchar como goza, se pone los brazos en posición de jarrón. Lo están atendiendo como a un rey.

    Al ver y oír esto, no sabía si romper la pantalla de mi notebook o insultar al aire. Por suerte, elegí la segunda opción.

    Luego de continuar así unos minutos, mi esposa se detiene para ponerse de pie, se besan nuevamente y se acuestan.

    Empiezan a dar giros en la cama, abrazados y besándose al mismo tiempo, manoseándose por todos lados, hasta que Rubén queda arriba de mi esposa y desciende hasta la altura de sus tetas, donde comienza a lamerlas. Mientras lo hace, con una mano le agarra la teta que le está succionando y con la otra mano, se aferra a la otra teta, como un animal a su presa.

    Puedo escuchar los gemidos de mi esposa y como le dice: “Como me gusta que me chupes las tetas. Me vuelve loca.”

    Continúan así unos minutos hasta que vuelven a besarse, dan vueltas nuevamente hasta que mi mujer queda arriba del viejo, donde este le sigue agarrando y chupando las tetas, alternando las manos para tocarle el culo y darle nalgadas. Mientras escucho además el goce de mi esposa, observo como le agarra la pija al viejo. Primero para pajearlo por unos segundos y luego para posicionar la pija en dirección a su concha, donde empieza a frotarse y a moverse de arriba para abajo para lograr el ingreso.

    Acto seguido, Rubén deja las manos a los costados y deja que mi esposa “trabaje”.

    Al intentar meterse la pija, el viejo la agarra de las caderas y la ayuda, empujando su pelvis para arriba, hasta que lo logran. En ese momento, escucho a mi mujer decir, luego de un suave gemido: “Entró… Ahora despacio…”

    Empiezan a coger (muy despacio) donde puedo ver con total claridad como mi esposa cabalga la pija del viejo, al mismo tiempo que no para de gemir y gozar. Lo mismo hace el viejo, que puedo escuchar sus gemidos y observo como disfruta a mi mujer, aferrándose a esas dos tetas grandes y duras que tiene, que parecen dos pomelos maduros.

    Continúan así por unos minutos hasta que escucho a mi mujer que dice: “Se puso durita… ¿Te venís?”, a lo que el viejo replica: “Si… Agarrala… Agarrala toda… ¡Ahhh!”, casi gritando.

    Después de la acabada por parte del viejo, mi mujer se queda quieta, donde aprovechan para besarse una vez más. Luego pude ver como mi esposa lo “desmonta”, y comienza a caerle la leche del viejo de adentro de la concha, por lo que dice que va al baño a lavarse.

    Al rato se cambian y se van del hotel.

    Cuando terminé de ver por primera vez el video sentí una indignación terrible, pero al mismo tiempo, aunque no lo crean, también me había excitado el hecho de ver a mi mujer cogiendo con otro hombre, cosa que yo le había propuesto en varias ocasiones y siempre me encontré con su negativa.

    Con el grado de excitación que tenía y al no poder sacarme las imágenes del video de la cabeza; Opté por hacerme una paja de aquellas, donde acabé como una bestia en cuestión de segundos. Pocas veces me masturbé de esta manera.

    Tenía que volver rápidamente a la calma, ya que debería buscar la forma de encarar a mi esposa, por lo que me pasé el video a un pendrive, para conectarlo a la televisión. Esto ya lo había planeado.

    Esperé que regresara, ese mismo viernes, que justamente había salido a tomar un café con su amiga Laura y luego de un rato, le propuse que podíamos ver una serie juntos porque hacía mucho que no lo hacíamos.

    Increíblemente, acepto sin discutir, por lo que acto seguido, enciendo la TV y voy a la opción de “Disco Extraíble”, en lugar de Netflix.

    Esto le llama la atención y me pregunta: “¿Bajaste una película?”, a lo que respondo: “Sí, una que me recomendaron para ver en pareja”.

    Mi mujer ni se imaginaba lo que estaba por ver a continuación. Le doy “Play” y comienza el video…

    Yo no pensaba en girar la cabeza o decir una sola palabra hasta que ella tomara la iniciativa.

    Cuando se ve que ingresan a la habitación y comienzan a besarse me pregunta: “¿Quiénes son?”. Mi respuesta fue: “Ahora vas a ver.”

    Le digo a continuación: “¿Querés que te diga quienes son o ya te diste cuenta?”

    Giro la cabeza para ver la reacción de mi mujer y puedo ver la cara de sorpresa, mirando para todos lados, como tratando de buscar una explicación.

    Le digo: “Esperá que lo adelanto porque se pone mejor”

    Dicho esto, rompe en llanto y me pide por favor que saque el video. Yo me niego y lo adelanto hasta que empiezan a coger.

    Con el video de fondo aún, le digo: “¿Hacía falta que me hicieras esto?” “Lo único que hice fue amarte desde el primer momento”. Continúa llorando y le sigo diciendo: “Encima con un viejo choto, que tiene las bolas caídas y la pija más chica que yo”. Me controlaba para no gritar demasiado. Me pregunta como conseguí filmarlos, a lo que simplemente respondí que no podía dar esa información.

    A continuación, también le digo: “Encima te lo cogiste sin forro. ¿No pensaste que este viejo puede tener alguna peste?” Su respuesta fue: “Me dejé llevar por el momento y no pensé…”

    Mi esposa sigue llorando y me dice que se equivocó, que no pensó que iba a pasar, que se lo presentó Laura, la amiga, un día que había ido para la casa. Le pregunté como se contactaba con el viejo y luego de varios intentos, me terminó confesando que hablaba con Rubén, usando el Messenger del Facebook de Laura, por eso yo no encontré ningún rastro en sus redes sociales.

    Según mi esposa, Rubén la sedujo y ella estaba “con la guardia baja” porque no estábamos pasando un buen momento como pareja. También terminó contándome que Laura la incitó a que acostarse con Rubén, aduciendo que “En ocasiones las infidelidades salvan parejas”.

    No podía creer lo que estaba escuchando, pero lejos de enojarme, le pregunto qué es lo que quiere hacer, como quiere continuar, si es que eso lo que desea, a lo que me responde que por favor no la deje, que admite que se equivocó y que hará todo lo posible para reparar el daño.

    Me quedo unos minutos en silencio y le digo: “De acuerdo, acepto tus disculpas, pero para que te las acepte, vas a tener que hacer exactamente lo que te digo hasta que yo te diga basta”.

    Mi mira fijamente y su respuesta fue afirmativa y que no me cuestionaría tampoco, a lo que le respondo:

    “Te propuse un par de veces de hacer un trio y siempre me dijiste que no. Ahora te vas a coger al viejo, te vas a filmar y encima te lo vas a coger de las maneras que yo te diga y sin chistar, ¿De acuerdo?”

    Mi esposa me mira sorprendida y me dice: “¿Me estás hablando en serio?”, a lo que respondo: “¿A vos qué te parece?”. Me vuelve a preguntar: “¿Pero para que querés que haga eso? ¿No te molesta verme coger con otro?”

    Le respondo: “Al principio, sí. Pero luego de verte en el video me calienta y si querés que nuestra relación siga, haceme caso y cogete al viejo como yo te indique.” Y agregó: “Además acordate que tengo este video, del cual ya hice backup, pero no lo pienso viralizar si vos aceptás lo que te propongo”.

    Mi mujer no puede creer lo que está escuchando y me observa con los ojos duros y abiertos como nunca para decirme: “No podés ser tan hijo de puta”, a lo que le respondo: “No tanto como vos.”

    Me retruca: “Aparte si lo viralizas, va a quedar en evidencia que sos un cornudo”. Le respondo: “No creas, porque le pongo como título “Mi esposa la puta” y solucionado el problema.”

    Me responde: “Pensé que te conocía…” Mi respuesta fue: “Yo también.”

    Menea la cabeza de un lado al otro y me dice que acepta mis condiciones, pero que por favor no divulgue el video. Le respondo que, si hace lo que digo, no tendríamos problema alguno.

    Luego de “concordar”, le digo que va a tener que encontrarse el martes que viene, en el hotel de siempre. Debe seguir toda la rutina del encuentro habitualmente.

    Me dice que como va a hacer para filmarse con el viejo, ya que es muy reservado porque también estaba casado, por lo que le respondo que se arregle y busque la manera, a mí me interesa que se filme y que la filmación sea de calidad.

    Le paso a dar las indicaciones para el próximo encuentro: “Vas a actuar normal, como de costumbre cuando te coges a ese viejo de mierda, solamente sabiendo que estás siendo filmada y además, luego de cogértelo como siempre, tenés que entregarle el culo.”

    Me vuelve a mirar, esta vez más que sorprendida, y me responde: “Pero sabés que nunca se lo entregué a nadie. Ni siquiera a vos. ¿No querés estrenármelo vos en lugar de otro?”

    Era verdad, siempre que le pedí de hacerle la cola, me la negó aduciendo que no le gustaba.

    Le respondo: “Ya no me interesa que nunca me hayas entregado el orto. Ahora quiero que te lo rompa otro; Como ser, “tu amante”, que tanto te gusta que te chupe las tetas.”

    Me responde, levantando la voz y calmando el llanto: “¿Cuál es el fin de todo esto? ¿Humillarme? ¿Hacerme sentir como una puta? ¿Eso te calienta?”

    Le respondo muy tranquilo y sin culpa alguna: “Te lo voy a dejar en claro nuevamente. O aceptás lo que te propongo o ese video está en internet en menos de lo canta un gallo. Elegí.”

    Me mira fijo, nuevamente meneando la cabeza en signo de negación, por lo que aprovecho para decirle: “¿Elegiste o todavía estás pensando la respuesta?”

    De nuevo me mira, y esta vez asiente en silencio con la cabeza. Finalmente acepta mi proposición.

    Durante ese fin de semana e incluido el lunes, la comunicación fue escasa. Las veces que me quiso dar charla, solamente le respondía con monosílabos. En el amanecer del martes, le di las directivas para el encuentro de esa tarde, que consistían en ser cogida y en entregar el culo virgen.

    Volvió a hacer un último intento, para ver si podía pasar por alto “la entrega”, a lo que le respondí muy serenamente, que no tenía otra opción. Bajó la cabeza y asintió.

    Cuando se fue de casa, aproveché para mandarle a mi amigo G, el mensaje correspondiente para que me informara si hoy, martes, iba a ver a los “amantes” ingresar. No sea cosa que mi mujer no cumpla con la parte del trato que le correspondía.

    Llegada la hora del encuentro, recibo un mensaje de G donde me avisa que llegaron y que colocó nuevamente el reloj en la pared de la habitación. De esta manera, iba a poder chequear si mi esposa hizo lo que ordené o no.

    Durante esas dos horas estuve caminando por las paredes, comiéndome la cabeza, a ver si la turra de mi mujer habría hecho lo que le pedí. En eso, suena el timbre en mi casa y era el servicio de mensajería, nuevamente con el reloj, que lo había enviado G, ya que aprovechó el viaje de la moto que pasaba cerca de donde vivo.

    Le agradecí infinitamente y me puse a descargar el video a toda máquina, para luego verlo en el televisor “A todo color”.

    En este nuevo video, se podían notar los visibles nervios de mi mujer, lo que conllevó a Rubén a preguntarle más de una ocasión si le pasaba algo. Ella respondió siempre que no.

    Cogieron normalmente como lo venían haciendo, pero con la diferencia que al final del polvo, mi esposa le pregunta al viejo si le quiere hacer la cola. El viejo la mira sorprendido y le responde que pensaba que no le gustaba. Mi esposa le responde que no es de su agrado pero que tiene ganas de probar. El viejo accede y le pide a mi esposa que ponga en 4 patas.

    Mi mujer, claramente tensa, accede al pedido, pero le recuerda que “nunca lo hizo por detrás”. Rubén la calma y le dice que tiene experiencia en “iniciando en el sexo anal”.

    Se baja de la cama y toma de la mesa de luz de la habitación un lubricante que había de muestra. Lee rápidamente la parte de atrás del envase y vuelve a subir a la cama, para posicionarse nuevamente frente al culo de mi esposa.

    Se unta con el lubricante en la pija y le unta en el ano a mi esposa, la cual se queja porque está frío. También se unta en las manos y específicamente, en los dos primeros dedos de la mano derecha, con los cuales empieza a rondar en el agujero del culo de mi mujer.

    Al hacer esto, se nota como mi esposa está más nerviosa que nunca, por lo que Rubén le pide que quede tranquila, la nalguea suavemente y le dice que va a ir “dilatando de a poco.”

    Comienza a meter una falange solamente de un dedo y luego continúa con el resto, despacio.

    Mi esposa sigue dura y tensa, pero no se queja por ahora. Rubén sigue haciendo su trabajo con sus dedos y ya mete y saca, suavemente, ambos dedos del culo de mi mujer.

    Le pide nuevamente que se quede tranquila, mientras se agarra la pija para apuntarle al ano de mi esposa. Al ver esta situación, se me pone dura como una roca.

    Comienza a querer introducirle la cabeza de la pija, apoyándola, pero mi mujer se adelanta, asustada. Rubén le vuelve a decir que se quede tranquila y que “disfrute”. Vuelve a la posición anterior y el viejo intenta nuevamente el ingreso, muy suavemente. Empieza a lograrlo, por lo que mi mujer empieza a gemir y alcanza a decirle, tres veces seguidas: “…Despacio…”

    Este le responde: “Tranquila, vos disfrutá.” Sigue con su cometido, y se puede ver claramente como sigue introduciendo su pija en el culo virgen (Ya no) de mi esposa.

    A todo esto, mi mujer por fin se relaja, comienza a gemir más intensamente y a medida que el viejo comienza con las embistas, la agarra fuertemente de las caderas, mi mujer le dice en repetidas ocasiones: “Mi amor, que placer… Por favor no parés…”

    El viejo continúa bombeándola, pegándole nalgadas cada tanto, alternando sus manos entre las caderas y las tetas de mi esposa. Tal es el grado de excitación de mi mujer que comienza a pajearse, tocándose a toda velocidad su clítoris, mientras que con la otra mano agarraba con todas sus fuerzas la almohada y alcanzar a decirle a su amante, entre gemidos cada vez más fuertes: “¿Nos vamos juntos?”.

    El viejo responde con un “Sí muñeca” que se escucha levemente porque queda oculto detrás de los gemidos desorbitantes de ambos. Continúan unos minutos más hasta que llegan al orgasmo en conjunto.

    Acto seguido, Rubén se desploma sobre la espalda de mi esposa, la besa y se baja de la cama. En ese preciso momento, pude ver como el culo de mi mujer no paraba de expulsar leche, al mismo tiempo que latía como un volcán haciendo erupción, mientras ella seguía en cuatro, inmóvil, luego de su primer “culeada”. Luego se quedaron hablando, se vistieron y se fueron.

    Yo me fui a corriendo a hacerme otra vez, una flor de paja. Estaba a mil por hora luego de haber concretado en parte, mi plan de venganza.

    A la noche cuando volvió mi mujer, me pasa su celular para que vea el video que logró filmar, según ella, escondiéndolo entre los adornos de una de las mesitas de luz. Cuando veo el video, me doy cuenta que le falta la parte donde entrega la cola, por lo que le pregunto y me dice que no se animó hacerlo.

    Me quedo callado y le digo que está bien, que no importa, y que ya no me debe nada. Me saluda y se va a bañar.

    Yo sé la verdad; No quiso que vea como gozaba mientras le rompían el culo, luego de tanto negármelo, mientras le decía “Mi amor” al amante, pero prefiero que se vea humillada y pague por turra por los cuernos que me metió, sin contar (de yapa) que cumplí una de mis fantasías, que era verla acostarse con otro tipo.

  • Profesora Chayo

    Profesora Chayo

    Buen día a todos los lectores de esta grandiosa página donde relatamos nuestras vivencias, anécdotas o fantasías que tenemos dentro del ámbito sexual. Espero conocer grandes amigos y amigas para compartir charlas y vivencias sobre nuestra vida sexual.

    Mi nombre es Rosario (Chayo) tengo 40 años, soy del bello estado de Oaxaca, soy maestra y madre de un hijo de 12 años, casada con mi esposo Jaime o como yo le digo de cariño Jaimito con 50 años de edad. Después de encontrar esta página y ya varios meses de ser lectora de muchos relatos publicados, me atreví a publicar este primer relato, así que espero sus comentarios para ir mejorando o tips para la redacción de mi relato, ya que tengo muchas experiencias y anécdotas que compartir con todos los de esta página.

    Soy de la región de la costa del estado de Oaxaca, los que son de este estado sabrán que las costeñas somos chaparritas, jacarandosas y sexys, yo soy morena, cabello ondulado a la cadera, mido 1.60, tengo unos senos de 38c, de cintura como 98 cm, unas nalgotas que varios hombres me las miran al caminar y unas piernas sexys debido a que voy a clases de zumba y participo en carreras de 5 y 10 km.

    Tengo pocos años de docente frente a grupo, y tengo que viajar a diversos pueblos de mi estado para cubrir interinatos, mi esposo que también es maestro me ayudo gracias a estudios que tengo de pedagogía a ser maestra por meses donde se necesite. Los que son maestros entenderán mejor a lo que me refiero.

    En una de esas ocasiones, como hace 3 años, trabajé en un pueblo alejado a 6 horas de la capital de Oaxaca, ahí conocí a una amiga maestra llamada Marisol con la que congenie rápido, nos hicimos amigas, ella tenía 40 años, era de mi estatura, morena, muy chichona y culona como yo, cuando salíamos a las calles del pueblo a comprar a las tienditas o de paseo, los señores maduros descaradamente nos veían las nalgotas y nos mandaban besos, nos chiflaban y en ocasiones los señores ya borrachos nos decían:

    -Mamazotas a donde van con esas mendigas nalgotas, que culote se cargan maestras.

    -Profas en esos pizarrones si meto mi marcador, cabronas muevan esas nalgotas pendejas.

    Un 15 de septiembre en ese pueblo se celebra el grito de independencia al igual que todo el país, el presidente del pueblo y su gabinete nos invitó a tomar cerveza, a lo cual accedimos pero solo tomamos unas cuantas, después del grito como a la 1 am. Nos dieron a tomar mezcal, yo nunca lo había tomado y solo tome una copa pues no me agrado del todo, mi amiga Marisol sí estuvo tomando, yo me fui a mi cuarto pues ya no quería tomar, como en una hora llego mi amiga a su cuarto que esta junto al mío hablando fuerte acompañada de un señor, que al asomarme por la ventana que unía los cuartos era nada menos que el presidente del pueblo.

    Estuvieron tomando y charlando, después se quedaron callados y me asome y me sorprendió ver como estaban en la cama acostados besándose y el señor manoseaba las chichotas y nalgas de mi compañera, después ambos se fueron desnudando, mi amiga con una panocha semirasurada y un tremendo trasero, el señor gordo pero con un pene súper erecto y muy peludo.

    El señor alzo las piernas de mi amiga en posición de misionero y empezó a penetrarle su vagina con gran fuerza, yo podía ver como ese pene salía y desaparecía dentro de la vagina peludita de mi amiga, mientras ella gemía y gritaba al ser penetrada, el señor le decía leperadas como:

    -Así te quería coger pendeja maestra, que buena estas pinche profa, así ábrete de piernas puta.

    Y mi amiga en lugar de enojarse lo disfrutaba. Luego mi amiga se montó sobre el presidente y se daba unos sentones con fuerza, me sorprendí lo bueno que movía todo ese culazo al ritmo mi compañera sobre ese pene bien erecto, por lo que el señor solo alcanzaba a gemir de los buenos sentones de mi amiga, el señor gritaba y se derramo llegando ambos al orgasmo.

    Los dos terminaron sudados y cansados, él se vistió y salió discretamente dejando a mi amiga desnuda y tirada en la cama, al otro día en la escuela mi amiga estaba como si nada y yo jamás le dije lo que había visto por temor a que nuestra amistad saliera perjudicada y hasta ahora seguimos siendo buenas amigas aunque ya no trabajamos juntas.

    Por mi profesión como maestra he conocido muchos pueblos, mucha gente y profesores, tanto en la escuela como en las marchas y plantones por lo que tengo muchas cosas que contar tanto mías como de compañeras con las que he convivido.

    Espero sus comentarios y sugerencias.

    Mi correo es montoyanorma91gmail.com para los que deseen establecer un contacto más permanente conmigo, gracias…

  • Romina, su sobrina y yo

    Romina, su sobrina y yo

    En las fiestas navideñas del 2019 decidimos pasarlas en Puerto Vallarta, como siempre invitamos a la familia de Romina a que nos acompañaran, por supuesto también nuestras hijas.

    Nochebuena y Navidad nos la pasamos sumamente ocupados, llegaron cuñados, mi cuñada, 2 sobrinas (hijas de mi cuñada) todos con sus respectivas familias, excepto Lorena la sobrina de Romina que tiene un enorme parecido con ella, pareciera que ella volvió a nacer años después, ella llego sola, ya que es divorciada por tercera vez y su única hija vive con su ex marido.

    Nuestra hija mayor llego sola con nuestros nietos, ya que su esposo tuvo que viajar por motivos de trabajo a los Estados Unidos y ella después de Navidad lo alcanzaría y pasarían el resto de las fiestas por allá.

    La menor llego con mi nieto y su marido, estarían con nosotros hasta el día 30, ya que Nochebuena tenían que pasarla con su suegra.

    No sabíamos cuando partirían los otros invitados, nosotros estaríamos unos cuantos días del nuevo año por allá, queríamos pasar unos días solos, salir de la rutina y respirar aire con olor a mar.

    Se sucedieron los días y poco a poco todos fueron partiendo, faltaba poco para estar solos y disfrutar de nuestra intimidad. Solo restaba Lorena, nos preguntó si no teníamos problema en que se quedara unos días más, no tenía planes y le gustaba mucho Puerto Vallarta, accedimos muy forzados, confiando en que se aburriría pronto y decidiera marcharse.

    Cuando estábamos solos no dejábamos de besarnos y acariciarnos, Lorena se la pasaba en la playa o se iba de paseo con recientes amigos.

    No recordamos que día de la semana sucedió, después de almorzar nos fuimos a la alberca a reposar la comida mientras disfrutábamos del sol, estábamos solos.

    Lorena nos habló la noche anterior para decirnos que no regresaría esa noche a casa, que nos veríamos al día siguiente.

    Romina me pidió que le pusiera bronceador quería tomar el sol. Empecé por sus piernas, aplicando la crema hasta el último rincón de su piel, termine y le pedí que se diera vuelta, ahora inicie por la espalda, recorrí su preciosa espalda y me detuve en sus glúteos, le di un vigoroso masaje y no pude resistirme a abrirle las nalgas. Limpie mis manos del bronceador y sin que ella se diera cuenta tome un gel que teníamos en la mesita, me puse una generosa cantidad, yo estaba muy excitado así que con ambas manos abrí sus nalgas nuevamente y le metí el dedo índice, ella levanto la cadera para ayudarme, introduje otro y otro más, al poco tiempo su ano ya estaba dilatado, sin que yo se lo pidiera ella se levantó y me indico que me recostara en el camastro, me quito la bermuda y la trusa, me extendió sus brazos y se colocó de espaldas encima de mí, sin problema clave todo mi miembro en su interior. Abrió sus piernas y las flexiono de esta forma se podía mover con libertad disfrutando que estaba totalmente penetrada.

    Yo sobaba sus pechos, su cintura y besaba su cuello, pude observar que tenía los ojos cerrados, yo me concentré en acariciarla y disfrutar los apretones que recibía de sus nalgas.

    Sentí que nos miraban y vi que Lorena se mantenía a cierta distancia mirando lo que sucedía sin hacer ruido para no molestar, la mire e intercambiamos sonrisas, la agitación de Romina desencadeno en continuos orgasmos, nos habíamos aguantado varios días sin tener relaciones, por lo que ella continuo moviéndose, le hice una señal a Lorena para que se acercara, sin dudarlo se desprendió de su ropa y sigilosamente se acercó, aprovechando que Romina tenía las piernas abiertas ella se dirigió a su vagina y beso suavemente sus labios vaginales, inicio a darle sexo oral, Romina al sentir se movió bruscamente cerrando las piernas, solo fue un instante ya que intercambiaron miradas y ambas sonrieron, Lorena nuevamente se inclinó Romina la tomo de la cabeza y no dejaba que dejara de besarle.

    La excitación que teníamos era increíble, estar disfrutando a Romina y ver otra mujer desnuda, tan parecida a ella me ponía a mil, me concentre en evitar terminar, los jadeos de placer de Romina eran perturbadores, tenía una serie de orgasmos, era su primera ves con una mujer, que por azares del destino era su sobrina, Lorena se esforzaba en darle placer a su tía, varias veces nuestras manos se juntaron en los senos de Romina, después de unos minutos la retira suavemente y le pide que se acercara, sus rostros se unieron y se dieron un prolongado beso mientras ambas se acariciaban los senos, aproveche la situación para decirle que se levantara y así poder liberarme , Romina recuesta a su sobrina y empieza a besarle su vagina, rápidamente fui asearme al regresar me detuve un instante para deleitarme viendo una escena que jamás me imagine ,Romina estaba empinada sobre sus rodillas con su hermoso trasero disponible, le di un beso a cada una de sus nalgas y me coloque a un lado de Lorena , vio mi pene y con una bella sonrisa lo tomo se lo acerco e inicio a darme unas deliciosas mamadas, lo apretaba con sus labios para succionarlo, mientras sus manos la manipulaban de una manera desenfrenada. Vi que sus orgasmos eren continuos, yo ya no podía aguantarme más, le pedí me soltara porque iba a correrme, apretó sus labios y entendí que quería le llenara la boca de semen, con sus manos me atrajo más a ella introduciéndose casi la totalidad de mi pene. Sentía como me succionaba y me apresaba entre sus labios, sin poder resistir más eyacule una gran cantidad de semen, hizo un esfuerzo para tragarse todo lo que recibió. Cuando me separe Romina me estiro su mano para que le ayudara a levantarse, se acercó a Lorena y le dio un beso, ambas con la boca abierta, ambas querían disfrutar del sabor del sexo.

    Al separarse, desperté de mi letargo y atiné a preguntar que deseaban tomar, coincidieron en cerveza, el calor nos agobiaba. Todos desnudos nos sentamos al borde de la alberca para disfrutar la bebida y platicar sobre lo sucedido: Pedimos comida, estábamos muy cansados para preparar, comimos entre risas y caricias.

    Todos decidimos continuar por la noche, merecíamos un descanso. Yo dormí un par de horas, me levanta para ir a comprar la cena con un gran amigo de muchos años Daniel, que tiene un conocido Restaurante. Al verme me encontró y me dio el abrazo de año nuevo, ya que no habíamos tenido la oportunidad de vernos, mientras salía mi pedido, le platique de lo sucedido y lo invite para que se uniera a nuestra fiesta. Sin dudarlo acepto con una condición, le pregunte cual era esa condición y su respuesta fue, la cena corre por mi cuenta y llevare vino y champagne. Era inútil discutirle, él ya había probado las mieles de los encantos de Romina y tenía mucho morbo al saber que Lorena era una copia de su tía, obviamente más joven.

    Cuando regrese, Romina ya se estaba arreglando, me pregunto qué había llevado para la cena, le comenté lo que había planeado y me dio un gran beso, sabía los placeres que recibiría.

    Eran alrededor de las 9 nos reunimos en la sala del jardín, la noche era muy agradable, tomábamos unos caballitos de tequila para abrir apetito, le queríamos dar la sorpresa a Lorena por lo que no le dijimos nada, ellas me dieron una, se habían puesto de acuerdo para utilizar unos baby dolls transparentes en color negro, no eran iguales, pero ambos estaban de infarto, así como una diminuta tanga que de no estar depiladas, mostrarían el vello púbico, zapatillas de unos 10 cm de altura correas negras ambas lucían sus hermosos pies, al igual que el baby doll, no eran iguales pero hacían juego, uñas de manos y pies de color negro, sus cuerpos blancos como el alabastro destacaban increíblemente con el color de su atuendo, las luces tenues del jardín y la luz de la luna se reflejaba en la piscina, ofreciéndonos unos destellos muy sugestivos.

    Sonó mi celular, era Daniel para decirme que estaba fuera de la casa, abrí el portón y me acerqué para ayudarle a bajar las viandas, las llevamos a donde las bellas damas se encontraban, observe que Lorena trato de cubrirse y Romina le dijo algo, hasta la fecha no sé qué fue lo que le dijo. Tras depositar todo, presentamos a la sobrina, yo me retire para llevar las botellas al refrigerador, dejando solo el champagne que Daniel llevo en una hielera, lista para tomar. Como anfitrión descorché la bebida y serví las copas. Me pidieron hacer el primer brindis, acerté a decir que el año estuviera plagado de gratos momentos como los que había vivido ese día, chocamos las copas, dijimos salud y mientras bebíamos cruzamos miradas llenas de lujuria.

    Cenamos y bebimos la primera botella, Lorena y Daniel se gustaron, ya no habría problema de que alguno de ellos desertara de la fiesta. La música ya sonaba, les pedí si nos podían obsequiar un baile cachondo para enervar los sentidos, Ellas se reunieron para ponerse de acuerdo, Romina es fanática de Gloria Estefan y su Miami Sound Machine, por lo que me pidió que pusiera la melodía llamada Conga. Inicia la música y ambas eligen sus mejores pasos y sus más sensuales movimientos, bailaban separadas frente a frente, manteniendo sus miradas fijas, buscando ser cada una la mejor. Mi erección estaba en su clímax, no podía despegar la vista de este par de mujeres tan atractivas, cada uno de sus movimientos eran una invitación al placer. Al terminar la pieza se fundieron en un largo beso, juntando sus cuerpos con un fuerte abrazo, no encuentro las palabras para describir esa escena, nos volteamos a ver Daniel y yo, lo que estábamos contemplando nos subió aún más el morbo, cuando se despegaron, Romina la toma de la mano y la lleva tras de sí, vamos a refrescarnos, regresarnos pronto indico Romina.

    Fuimos por otra botella y Daniel me pide empezar con Romina, ya tenía varios meses sin verla y la deseaba con urgencia. Llegaron Tía y sobrina, tomadas de la mano caminando con una cadencia tan espectacular y una sonrisa tan picara, de verdad parecían gemelas, su estatura diferirá en unos 3 cm y Lorena más delgada, como si hubieran escuchado a Daniel, Romina me entrega a Lorena y le dice, “Te lo encargo, sácale toda la leche que puedas y tu (refiriéndose a mi) dale una buena cogida, no la decepciones• con una risita picara, tomo la mano de Daniel y lo llevo hasta un sillón, para posteriormente encaramarse encima de él, de frente con sus piernas abiertas a los lados del sillón, eso fue lo que hasta ese momento vi. Junte a Lorena a mi cuerpo y nos fundimos en un beso lleno de lujuria, teníamos tiempo deseándonos, mientras nos besábamos me desbotono la bermuda y quito el cinturón, cuando ya nada la detuvo, se arrodillo en el césped e inicio a darme sus exquisitos labios, sentía como jugaba su legua con mi glande, con una mano me sostuvo el pene y con la otra jugaba con mis testículos.

    Lo estaba disfrutando increíblemente pero no deseaba terminar tan rápido, la separe y la ayude a incorporarse, me quite toda la ropa y la lleve al camastro, justo frente de donde Romina y Daniel se devoraban, le pedí se recostará boca arriba, retire su tanga, tengo la costumbre de aspirar las tangas de las mujeres, siento que olor que las mujeres despiden de su sexo se queda en la tela de la prenda y me excita demasiado, separe sus piernas, con mis dedos abrí sus rosados labios vaginales, recorrí suavemente con mi lengua su sexo, sobando con ambas manos sus senos, sentí como conseguía los primeros orgasmos, sus caderas se movían espasmódicamente.

    Me levante y observe el espectáculo que ofrecía mi esposa y mi amigo, ella estaba espaldas a él, de rodillas en el sillón y el dándole duro, no supe si por el ano ola vagina. Ansiaba penetrarla, bajé el respaldo del camastro para que quedara totalmente horizontal, abrí sus piernas y lentamente me fui introduciendo en ella, ya que estuve completamente dentro de ella, subí sus piernas y las coloque en mis hombros, apretaba sus senos, en su rostro se reflejaba el placer que sentía. Puse mi mano en su rostro para acariciarla, ávidamente la tomo y se llevó mi dedo pulgar a la boca, señal inequívoca que deseaba otra verga. Voltee a ver lo que sucedía a unos metros, Romina caminaba rumbo a la casa completamente desnuda, solo con las zapatillas, él había terminado dentro de ella y se fue a asear. Le hice una señal de que se acercara, comprendió y rápidamente tomo la manguera que estaba en el jardín para asearse, pronto estuvo con nosotros y puso su miembro en la boca, aun flácido Lorena lo tomo y con muchas ansias empezó a mamarlo.

    Cambiamos de posición, Daniel se recostó de espaldas, Lorena se colocó de rodillas para seguir mamando y con el culo expuesto yo la fornicare desde atrás, en eso estábamos cuando Romina se unió al grupo, se puso justo encima de la cara de Daniel, frente a mí, quería recibir sexo oral y participar en ese trio. Había colocado el aceite justo abajo del camastro donde estábamos, puse un poco en mi mano para untárselo alrededor del ano para suavemente hundir el primer dedo en su culo, yo le daba por la vagina, le daba dedo por el culo, mientras mamaba el pene de Daniel y el a su vez le daba sexo oral a Romina.

    Ya que sentí que se había dilatado lo suficiente me retiré e hice la señal de que cambiaríamos posiciones, yo quería sentir su culo, por lo que le pedí a Daniel que el permaneciera como estaba, Lorena se posó de frente a él para lentamente meterse este nuevo miembro en su vagina, me puse detrás de ella y nos fuimos acoplando para que retuviera dentro de ella nuestras vergas, una en cada uno de sus orificios, mi resistencia estaba a punto de explotar, era una lucha interna detener el semen que gritaba por salir, Romina, se había colocado atrás de mí , nos estaba dando unos besos y lengüetazos lo más cerca que podía de nuestros sexos. Lorena jadeaba y dejaba salir unos leves quejidos, se movía lo más que podía para no dejar de sentir el placer indescriptible al tener dos vergas en su interior. Romina cambio de lugar y alternaba sus besos entre los tres, Grite que ya no podía más e inmediatamente ambos inundamos las entrañas de Lorena. Lorena y Yo nos tiramos al césped, mientras Daniel permaneció en el camastro, Romina que aún tenía mucha pila, acudió a mí y empezó a limpiarme con su boca, termino y siguió Daniel, para posteriormente se puso arriba de Lorena, con su sexo hacia su rostro, se agacho para limpiar con su boca y lengua todo lo que emanaba de su vagina, Lorena no pudo contenerse y correspondió dándole placer de la misma forma a su Tía.

    Nosotros no habíamos visto en vivo esta situación tan morbosa, es algo que deben de vivir es indescriptible, Daniel se dirigió a su auto, trajo unas pastillas y me ofreció un par, diciéndome, la noche es larga y merecen gozar todo lo que deseen. Ellas terminaron y las dejamos unos minutos que reposaran en el jardín, les llevamos unas copas de champagne, las ayudamos a incorporarse, se las bebieron como si fuese agua y ambas extendieron sus brazos pidiendo más, llene sus copas, Daniel estaba arrodillado en medio de las dos, acariciándoles su pubis. Bebieron pausadamente y se levantaron para dirigirse a la casa. Con voz fuerte les dije que la fiesta continuaba que no se tardaran, Daniel de nueva cuenta se lavó y me aproximé a hacer lo mismo, decidimos meternos a la piscina para refrescarnos y a la vez recuperar un poco de energía. Habrá transcurrido una hora, estuvimos platicando la experiencia recién vivida, volteamos hacia la casa al escuchar unas risitas, si el color negro les favorecía, no tienen idea de cómo lucían con el atuendo rojo que vestían, hasta el color de barniz de sus uñas se habían cambiado, eso nos complació sobre manera porque nos decía que estaban dispuestas a todo lo que venía, seduciendo desde un principio con su arreglo.

    Lucían esplendidas, las zapatillas no eran tan altas como las anteriores ni de tiritas, pero lucían parte de sus pies desnudos, algo que nos intrigo es que llevaban una correa en el cuello, de diferente color, uno era rojo y el otro negro, Romina llevaba el negro y tenían una argolla. No sé si Daniel se cuestionó, yo no quise preguntar nada, me deleité con ver semejantes portentos femeninos que estaban bajo nuestra influencia- Quisieron seguir tomando Champagne, estaban muy cariñosas, Romina estaba conmigo, se acercaba y me lamia el pecho, me agarraba la verga, Lorena por su parte hacia algo similar, Romina se separó de mí y llamo a su sobrina, se unieron y empezaron a bailar la música que se escuchaba en ese momento, Samba pa Ti de Carlos Santana, muy pegadas y con sus labios solo rosando, querían que su labial permaneciera más tiempo.

    Las pastillas y el espectáculo que veíamos nos pusieron muy excitados, no esperamos que terminara la canción, agarre a Romina por la espalda y la atraje a mí, besándole el cuello y estrujando sus senos, ella echaba hacia atrás su cuerpo para sentir la verga que tenía una dureza de adolescente, escuche que me decía, ¿te percataste de la correa? A lo que asentí con mi cabeza, mascullo, queremos que nos sometan, que nos pongan la cadena y nos den nalgadas mientras damos la vuelta a la piscina, conteste que lo que ella quisiera. Se voltio y se arrodillo, primero para darme una súper mamada, se detuvo y me pidió fuera por las cadenas. Acudí al sitio que me indico y junto a las cadenas había un papel con una anotación donde me decía que habían tomado una estimulante sexual porque estaban cansadas pero que por ningún motivo querían perderse la oportunidad que se había presentado.

    Cuando regrese Daniel ya estaba follando a Lorena, le deje la cadena y me vio con cara de WHAT, le respondí que ella ya sabía que hacer, cuando llegue con Romina pude observar que se estaba masturbando con un dildo que no tengo ni la más remota idea de donde lo saco, me dispuse a ponerle la correa y le di un manotazo en su nalga para que iniciara el recorrido, cual si fuese una mascota ella dócilmente inicio el recorrido, de repente se detenía y después de azotarla continuaba. Lorena nos alcanzó, cuando lo hizo empezó a olfatear el culo de Romina, que de inmediato se recostó sobre su pecho y con sus manos abrió sus nalgas para sentir la lengua de su sobrina lo más profundo que se pudiera. Al verla así, Daniel azoto en repetidas ocasiones el culo de Lorena, excitándola aún más.

    Por un buen rato no las pudimos separar, una a otra se masturbaba, dejamos que ambas tuvieron unos orgasmos y decidimos jalar las cadenas, cada quien, de su perra, estaban desatadas, exigían un trato rudo, Romina le pidió a Daniel que se la metiera en el culo, Lore, ven hija déjame chuparte mientras estos cabrones me rompen el culo. Daniel se la metió sin miramientos, de un solo golpe, logrando que se le escapara un quejido, de inmediato se puso a cabalgar cual amazona, uno tras otro sus orgasmos fueron incontables, hasta que de manera repentina quedo inerte y cayó sobre mi cuerpo. Estuvimos tan concentrados que nos olvidamos de Lorena, dejamos a Romina en el camastro y fuimos a asistir a la sobrina, que tomo el dildo de su tía y se estaba dando placer. Me toco disfrutar de su culo, jalaba de su cabellera al mismo tiempo que la azotaba con la palma de mis manos, tomo las manos de Daniel y las llevo a sus senos, pidiendo que se los estrujara. Uno tras otro se sucedían sus orgasmos, arqueaba el cuerpo y sentíamos como nos apretaba con su orto y su vagina, hasta que grito que ya no podía más, por lo que apuramos nuestras embestidas, su cuerpo había quedado sin fuerza cuando finalmente terminamos casi al mismo tiempo inundando por segunda ocasión sus cavidades.

    Ambas quedaron desfallecidas, por lo que las cargamos y las llevamos a la cama, Daniel se quedó a cuidar a Lorena y yo subí a Romina a nuestra habitación.

    Baje a apagar las luces y cheque si tenía mensajes en el celular, eran casi las 6 de la mañana, la noche paso rápidamente.

    Espero no haberlos aburrido, sus comentarios son muy valiosos, saludos.

  • Solas tú y yo

    Solas tú y yo

    Dime amor, cuantas veces hemos hecho el amor a lo largo de estos meses, cuantas veces nos hemos quedado mirándonos la una a la otra sin saber como dejar de besarnos, sin decir nada que decir o diciéndolo todo con nuestras caricias, caricias sobre nuestros cuerpos desnudos, dime amor que soy yo para ti, cuantas veces me has dicho te quiero, cuantas te amo, cuantas noches hemos estado sin dormir esperando que el alba nos envolviera en un sueño profundo y cuantas mañanas hemos despertado sedientas de nosotras, pero a pesar de todas esas noches y todas esas mañanas nunca serán como ayer, dime amor lo que nos espera, serán todos los días como ayer, porque si es así yo estaré la primera para reclamarte, yo estaré la primera para desnudarte y amarte.

    Son las once de la mañana y te veo dormir a mi lado, me encanta verte con el pelo revuelto, tu piel sedosa y la silueta de tu figura sobre las sábanas blancas, las curvas que ya me sé de memoria y que me han enamorado de tu cuerpo, de tu mente, de ti, son las once y no puedo más que volver a revivir las últimas horas contigo, quiero echar el tiempo atrás y volver a ese momento cuando llegué ayer a casa, las siete de la tarde y empezaba anochecer, me habías comentado que no ibas a estar, me habías mencionado aquella mañana que llegarías tarde de trabajar y sin embargo me has engañado, al entrar al baño allí estabas, la luz de las velas iluminaba tu cuerpo semidesnudo, unas bragas negras y un sujetador a juego las únicas prendas que ocultan tu cuerpo semidesnudo.

    Extrañada crucé la puerta y solo sentí, tus dedos sobre mis labios impidiendo que hablara antes de que juntaras los tuyos a los míos en una grata bienvenida, hasta dos veces me besaste mientras me quitabas el bolso que colgaba de mi brazo, dos besos mas y mi abrigo caía al suelo, sé que te gusta ese juego, sé que te gusta desnudarme y también sabes lo que me excita a mí, así mientras dabas vueltas sobre mí como una peonza me ibas desnudando, primero mi chaqueta, luego mi blusa y a la vez que tus besos erosionaban mi piel notaba como me quitabas el pantalón, las medias con sumo cuidado hasta dejarlas con cuidado en el suelo, no olvidaré mi ropa amontonada en un rincón junto a la tuya, nunca olvidaré cuando nuestros tu piel rozo la mía, tu cuerpo contra la mío, solo las bragas de ambas y los sostenes impedían que la unión fuera perfecta, pero no tardamos mucho en sentirnos plenamente unidas, tus pezones clavándose en los míos, nuestras lenguas entrelazándose como si se acabaran de conocer, tu mano él mi vulva, la mía en la tuya, hay amor, nunca me sentí tan feliz.

    El agua de la bañera está a la temperatura ideal, el jabón ha subido en forma de espuma, el aroma de rosas y jazmín rodea y moja nuestros cuerpos plenamente desnudos que mientras nos besamos y acariciamos, vamos flexionando nuestras rodillas sumergiéndonos en el agua caliente, ocultando nuestros cuerpos en la espuma cuando nos empezamos hacer el amor, te siento detrás de mí abrazándome y jugando con mis manos, tengo media melena mojada y llena de espuma no obstante, no impide para que me gire y te bese, tus manos juegan hacerme cosquillas en mi vientre, pasando tus dedos, pero sin pasarlos, rozándome, pero sin rozarme, manos y dedos que van bajando hasta acariciar el poco bello de mi monte de Venus, mis manos acarician los muslos que me rodean y empiezo a notar como tus dedos encuentran un poco mas abajo una nueva diversión, es ese momento que me haces gemir, es ese momento que mi boca se abre sin poderla cerrar sobre la tuya, regalándote mi aliento y mis gemidos.

    Son las ocho y media de la noche y el agua sigue caliente, ahora son nuestros cuerpos la que la mantienen así, la espuma ha bajado y por debajo del agua se puede ver todavía el juego al que nos hemos dedicado las dos esa última hora y media, despacio con sumo cariño las dos nos hemos dado el placer que reclamábamos, besos, caricias y orgasmos han alimentado las velas que nos iluminan dándolas oxígeno, llamas que han sobrevivido a nuestros gemidos y gritos de placer, llama que sigue viva en nosotras y que no paramos de besarnos, el agua de la bañera ya en calma cuando descansamos jadeantes, pero las dos queremos mas y los besos que se han trasladado al salón, las velas encendidas se trasladan y junto a una chimenea encendida proyectan sobre las paredes unas sombras de dos cuerpos de mujer desnudos sentándose en el suelo junto al fuego, una alfombra de pelo blanco muy suave se nos ofrece para secar nuestros cuerpos mojados, quiero seguir haciéndote el amor, quiero que me sientas, pero quiero que sea un regalo para ti, como el baño lo ha sido para mí.

    De un cajón saco dos vendas de seda negra, una para los ojos, otra para las manos, un día me dijiste, ¿confías en mí? Y yo confié, fue uno de esos días que tengo clavado en mi pupila, en mi corazón, mi cabeza guarda las cosa mas importantes de mi vida, las que me han hecho feliz y tu mi amor, tienes una sala para ti sola, hoy te pido que confíes en mí, te pido que confíes cuando me pongo de rodillas sobre tu espalda, besándote el cuello y acariciando con la venda negra tus pechos al pasar por ellos, te susurro al oído que confíes en mí a la vez que te la pongo en los ojos besándote el lóbulo de tu oreja, te siento nerviosa, pero excitada y en un segundo te dejo sin el sentido de la vista y noto como tu piel se eriza con mis caricias y mis besos te van tumbando en la alfombra blanca, subo tus brazos por encima de tu cabeza a la vez que mis labios te devoran, es el momento de confiar, de sentir como tus muñecas unen tus manos por medio de la otra venda impidiéndote mover.

    Mi lengua recorre tus manos y tus brazos dejando un rastro de mi saliva, me detengo en tus axilas recién depiladas y muy suaves para besártelas, para sentir como tu cuerpo se estremece siendo culpables de tus primeros jadeos, de tus primeros lamentos por no poder participar, sin embargo me lo has prometido, me has prometido que no lo vas a intentar, no he querido atarte mas fuerte porque confió en ti, confió que no te moverás, que no bajaras los brazos, ni intentaras quitarte la venda de los ojos, mis besos en tus hombros, en tu cuello y observo como tu bello se eriza, como tu piel se rinde a mis labios, los lóbulos de tus orejas mojados con mi saliva jugando con tus pendientes en mi boca, tus pechos suben y bajan sobre tu cuerpo cuando tu respiración se acelera cada vez mas, son ahora tus labios los que reciben la atención de los míos, pero te tengo que regañar, no puedes besarme, no puedes moverte, te debes a mí, esta noche eres mías y te he prohibido moverte.

    Los besos han llegado a tus pezones dejándolos mojados por un breve momento de tiempo, el tiempo justos de que sientas como mi cuerpo se levanta, he de ir a la cocina y volver antes de que a las dos nos falte el aire, aire que nos proporciona nuestros cuerpos al unirse, piel de mujer contra piel, la suavidad, la ternura, algo de locura y amor que trasmite la unión de dos mujeres al fundirse en una sola, me has llamado y no te he contestado, te sientes nerviosa y yo huérfana de tu piel, por esos segundos estoy tardando en regresar a ti y al llegar te veo tan bonita, allí desnuda, tumbada en la alfombra blanca calentada por la chimenea que chisporrotea delante de nosotras, las imágenes de tu cuerpo reflejadas en la pared como sobras chinescas, la silueta de tus pechos, la de tus pezones alzándose hacia arriba como dos colosos, te noto excitada, sé que tu vagina esta tan mojada como la mía, que pronto arrastradas por una tormenta perfecta, arrasara nuestro interior con un mar de fuego incontrolado y luego… tranquilidad.

    “Ssshhh ya estoy aquí mi vida, ssshhh oye mi voz, siente mis manos acariciarte, mis labios besarte, no te muevas todavía eres mías, no te muevas siénteme encima de ti, siente mis besos y mis caricias”.

    Ha sido un aviso que enseguida has entendido, ya puedo pasar tranquilamente la piedra de hielo que se va derritiendo con el contacto de tus labios de donde bebemos las dos, dibujando lentamente con él tu piel bajando muy por tu cuello, por tus hombros y clavículas hasta llegar a tus pechos, a su paso por tu cuerpo se van formando pequeñas gotas que al unirse se precipitan como ríos en todas direcciones, dibujando en tu piel pequeñas hileras sin saber donde caerán, sin saber que dirección tomar, pequeños ríos que acaban devorados por mi boca al lamer tus pechos, bebiendo de tu vientre al formar pequeñas lagunas, de tus pezones que se endurecen al sentir las gotas frías que caen y que se evaporan enseguida en tu piel una vez pasado tus areolas, poco queda del hielo y lo utilizo para saborear tu boca pasándotelo con mis labios.

    Fresas, sé que te gustan las fresas y por eso voy pintando tus curvas, curvas de mujer, inolvidables para los ojos de un hombre, pero sobre todo para las míos, tu niña, tu amante secreta, no hay nada mas bello que dos mujeres amándose, la ternura de los primeros roces, la suavidad de las caricias, la pasión de los besos, besos que no paramos de darnos, caricias incapaces de parar, roces que es imposible de evitar cuando dibujo con mi lengua tus pechos, tu vientre, tus labios, limpiando el rastro de las fresas al pasar por tu piel.

    No paras de preguntarme entre jadeos y gemidos si ya, todavía no, quiero que me disfrutes un poco mas de mis caricias.

    Siente ahora el hielo entre tus labios, derritiéndose en tu clítoris, el calor inmediato de mi boca y noto como el aroma de la fresa deja entre tus labios tierra abonada para mí, para que saque de ti la mejor cosecha con tus gemidos al sentir como te lamo, como te riego con mi saliva, siente como dejo dentro de ti el aroma a fresa, como corto el calor de tu interior con un hielo que se va derritiendo como un iceberg en un volcán, quiero probar esa fresa impregnada de ti, la quiero compartir contigo.

    Una vez mas me incorporo, pero no del todo, me tumbo sobre ti y voy subiendo mientras te beso, mientras que nuestros cuerpos ya sudorosos resbalan el uno sobre el otro hasta llegar a tu boca, hasta besar tus labios y poner entre ellos y los míos la fresa que ha estado en tu interior, sumergida en tus fluidos, fresa que vamos las dos devorando a la vez que nos vamos besando y sintiendo el calor de nuestras vaginas que se frotan la una con la otra, nuestros clítoris enganchados, sin quererse despegar, haciéndonos gemir, haciendo que salgan de nosotras pequeños gritos de placer y yo gritándote “ya, ya mi amor, ya”.

    Es el momento de sentir tus abrazos, de sentir tus piernas rodear mi cuerpo, las dos rodamos por la alfombra mientras que ya es imposible que nada nos separe, es imposible que escape de ti, tumbada boca arriba y tú como la gran amante te eres sentada a horcajadas sobre uno de mis muslos, moviendo tus caderas sin parar, uniendo nuestros clítoris, empapándonos las dos de nuestros flujos que se unen en una especie de baile sin frenesí, a la vez que nos miramos a los ojos una vez que te he quitado la venda de los ojos, entonces veo tu rostro descompuesto por el placer como el mío, las dos sin pensarlo sin planearlo hemos empezado a movernos, a unir nuestras vulvas y fundir nuestros clítoris, nos gemimos y gritamos, dibujando en las paredes cuerpos de mujer.

    Clavando mis codos en la alfombra me incorporo un poco, tú haces lo mismo frente a mí, las dos medio tumbadas, apoyadas en la alfombra con nuestros antebrazos y sin para de mover nuestras caderas, frotando nuestros clítoris admirando el placer de la una en la otra con nuestros rostros desencajados, las dos notamos por nuestros gritos que el fin está cerca, sé que el mío si, porque una ola de calor me arrasa por dentro, sé que a ti te ocurre lo mismo y las dos explotamos en un orgasmo interminable, las dos sentimos esos espasmos en nuestras piernas tan maravillosos, noto como mi vagina, como la tuya se contraen y se expanden como si estuvieran respirando el olor a sexo, al placer que nos acabamos de regalar, nuestros cuerpos brillan en la oscuridad, solo iluminados por la leña al arder y cuando todo está en calma, cuando nuestras vaginas han bebido la una de la otra, cuando el interior de nuestros muslos se ahogan en flujo, es en ese momento cuando vuelve la calma, cuando vuelven las caricias, los besos una vez más y una sola palabra entre el jadeo de nuestros cuerpos cansados, una palabra que hemos aprendido las dos a decir.

    “Te quiero”.

    Son las once de la mañana y te veo dormir, el recuero de la noche anterior me persigue, el baño, la chimenea encendida, la alfombra empapada por las dos, son las once de la mañana y te veo abrir los ojos y mirarme.

    “Buenos días mi niña”

    “Buenos días mi amor”

    _______________

    Dedicada a una persona muy especial, a una persona que me hace vivir la vida desde otra perspectiva, la de mujer contra mujer.

  • La profe esta sola y aburrida

    La profe esta sola y aburrida

    Estaba muy caliente y sola en casa. Mis alumnos estaban de viaje de estudios así que no podía esperara que nadie apareciese. Me vestí bien puta y me fui a bailar. Esa noche el boliche estaba cargado, pero no había nadie que me interesara. Como siempre pasa cuando más ganas tenés menos candidatos hay.

    Estaba en la barra tomando un trago y asomando el culo por el taburete, lo que me valió algunos manoseos. De repente lo vi. Alto con la melena enmarañada, se movía con total calma y desparpajo, un poco borracho. Venía del baño con el cierre del jean bajo… y el amigo afuera. Se sienta a mi lado y pide un trago. Yo le miro la verga y le digo – ¿No tomaste mucho por hoy?

    -Creo que bastante… pero quiero seguir tomando.

    -No tomes más y hablemos.

    -¿Vos tomaste mucho?

    -Más o menos, no debería tomar más.

    -¿Cómo te diste cuenta que tome mucho?

    -Porque venías bamboleándote y tu pija se sacudía fuera del pantalón- Le dije mientras se la agarraba y la guardaba dentro del jean.

    -Así que me miraste la pija… que atrevida…

    -Está muy linda y tentadora. Y es gruesa como me gustan.

    -Gracias por guardarla

    -Me gusto tocártela

    -Pero prefiero guardarla en otro lado…

    -A si… dónde?

    -No sé. ¿Conoces algún lugar donde pueda ponerla?

    -No sé… – le digo mientras me meto un dedo en la boca y le agarro la mano y la apoyo en mi culo.

    Se me acerca y me dice al oído -me estoy meando y que creo que no me la voy a poder ni sostener del pedo que tengo

    -Querés que te ayude?

    -Me harías ese favor?

    -Si, dale, te acompaño

    -Al baño o afuera del boliche?

    -Vamos afuera, así tomás aire… apoyate en mi

    -Ok gracias

    Salimos, vamos al parque del boliche, entre los árboles.

    -Aquí no nos ve nadie

    -Uh gracias.

    -Te la saco?

    -Si por favor

    Se la agarro y me tienta mucho – … a ver si apuntamos…

    -Se me complica…meo un poco, poquito… el pedo me complica para mear

    -Qué pasa? ¿Dime… querés que te la sacuda un poco?

    -Si porfa sino me voy a manchar todo el bóxer… ¿cuánto me la vas a sacudir?

    -Todo lo necesario… – Le bajo el pantalón y el bóxer. -Así está bien?

    -Es necesario bajarme tanto para sacudirla?

    -Para no mancharte… sigo?

    -Creo que ya está bien sacudida. No creo que me manche…Vos querés seguir igual?

    -Esta linda tu pija

    -Gracias… pero no sé, qué querés decir con eso…

    -Que me gusta tenerla en la mano

    -Tenerla en la mano no más, o sacudirla?

    -Las dos cosas

    -Bueno… si la sacudís capaz que se me para

    -Entonces te la sacudo más- Lo beso en la boca mientras le froto la verga

    -Pero no me quiero quedar con la pija parada…

    -No se te vas a quedar parada

    -Agachate…

    Me arrodillo -no pensás hacer nada?- Se la lamo con gusto a meo.

    -Empeza desde los huevos putita

    Le lamo los huevos y froto su verga en mi cara. Me agarra la cabeza y me la hace tragar hasta la garganta, yo me resisto un poco y el la mete más al fondo -Chupa trolita-. Afojo y me la trago, me agarro de sus nalgas.

    -Haceme acabar y tomate la leche- Me muevo más rápido.

    -Dale, dale así que acabo

    Lo miro a los ojos. – La querés en la boca?

    Me la saco – … y en la cara… llename de leche

    -Toma, toma toda mi leche bien espesa

    -Mmmm que rica- explota en mi boca y desborda, la saco y los últimos chorros me empapan la cara.

    -Tomatela todaaa

    Me la trago y le limpio la pija y me froto la leche en la cara con mis manos y me la chupo.

    -Que putita obediente

    -Me gusta tu pija y tu leche

    -Me alegro. Chupas cola también?

    -Si, si me la chupan a mi

    -Aahhh… pones condiciones ahora?

    -Si… dale chupame

    -Vamos al auto

    -Te sigo

    De pronto me frena, me da vuelta, me apoya contra un árbol, me baja la tanga de un tirón y me empieza a chupar el culo

    -Mmm siii asi meteme la lengua… así -Me lo abro bien- … si meteme los dedos

    -Sentí como meto los dedos donde te voy a meter la pija

    -Abrime el culo con tus dedos, así… así… Meteme la pija bien adentro y hacemela sentir

    -Espera que me la paro

    -Te la paro yo… una chupadita y se pone dura

    -Te va a entrar toda esta pija en la cola?

    -Si metemela toda, rompeme el orto

    Me mete sus dedos en la boca –Mójalos bien puta… ahora vamos a ver si te entran

    Me empieza a meter los dedos de a uno abriéndome el hoyo –mmmm así así no pares- sigue metiendo hasta hacer entrar cuatro.- Me muero de placer, me gusta mucho esto.

    -Si putita, te gusta… ese culo caliente quiere más- empuja el quinto y lentamente toda la mano

    -Aghh… si así abrime toda- sin darme cuenta empiezo a pajearme.

    – Uy nena también paja… sos una viciosa y me gusta mucho- Toma mi mano y acompaña mi masturbación- Jadeo ahogada de muy caliente

    Saca su mano de mi culo y me la hace chupar –Toma, proba el sabor de tu culo delicioso que ahora va a probar mi verga. El gusto de su mano me embriagó más aún.

    Me levantó y me acostó boca arriba sobre el capot del auto. Me levantó las piernas sobre sus hombros y empezó a penetrarme. Sentís su verga grande en mi culo dilatado, el roce me encantaba y dolía. Me cogía fuerte y su cara denunciaba que estaba tan fuera de sí como yo y lo estaba disfrutando. Tiraba de mis tetas para clavarme más profundo y yo le pedía más y más.

    -Te quiero abrir más el hoyo…me dejás?

    -Si… haceme lo que quieras… me tenés desesperada de placer

    Se moja dos dedos y los mete junto con su verga en mi ano. El placer de la dilatación fue delicioso, tanto que volví a masturbarme.

    -Te gusta mi putita, te gusta…

    -Si… si… dame todo…rómpeme toda…

    -Te voy a llenar de leche linda…

    -Si, por favor lléname con tu leche caliente

    De pronto explotó dentro de mí. El líquido me inundó y en alguna forma calmo el dolor y la calentura. Acerco los dedos que estaban dentro de mi chorreando semen a mi boca, se los chupe con pasión –Mmmm con sabor a tu leche y mi ano… déjame chuparte la verga también – Chorreada caliente y sabrosa, la limpié toda, mientras el resto de su semen escurría de mi culo.

    Me miro con ternura y me dio unos largos besos de lengua mientras me masturbaba para hacerme acabar – Te mereces esto mi linda putita – dijo mientras yo empapaba su mano

    Nos lamimos hasta limpiarnos, me llevo a casa como quien cuida una niña y se quedó a dormir. Por la mañana me dejo una nota con su teléfono y muchos besos.

  • Los visitantes: Prólogo

    Los visitantes: Prólogo

    La raza zao está al borde de la extinción, debido a un virus que los había atacado. Este virus había aniquilado al 100% de las hembras de su especie y consecutivamente estaban muriendo los machos, ya solo quedaban 5, lao, suki, tite, goto, siro y maoki, estos decidieron irse de su planeta en busca de poder su especie.

    Vagaron por muchos planetas en busca de vida y no encontraron nada, hasta que llegaron a la tierra, un lugar con las condiciones adecuadas para su supervivencia.

    Y aterrizaron en una parte del planeta para estudiar su biología. Su principal misión era encontrar una especie que pudiera reproducirse con ellos y crear una relación simbiótica.

    Lao intento con varias especies animales y no se pudo, murieron, pensaron en irse porque no se podía, hasta suki vio a los humanos, observaron sus comportamientos, ya que vieron un campamento de verano de humanos, aprendieron sobre las partes de cuerpo humano, quienes eran los machos y las hembras, sobre cómo se reproducían, se comunicaban, como se comportaban etc.

    Ahora lo que tenían que averiguar era que si las hembras eran actas para la reproducción con ellos.

    Cuando anocheció sao se infiltro en el campamento, y vio a una mujer borracha, entonces se dio cuenta la excitación que sentía por las feromonas femeninas, inyecto un poco de su baba en la boca de la chica y se fue, al día siguiente la chica pensó que alguien se había venido en su boca, porque sentía sabor a semen.

    Al siguiente día los jóvenes del campamento volvieron a tomar alcohol, unas de las chicas fue al baño, encontró un hoyo que conducía a una cueva, lao decidido entrar a la cueva y ver desde abajo que era lo que hacia la humana, ella se bajó el jeans y se bajó el hilo que traía puesto y empezó a orinar desde arriba, lao observo partes de la humana que se parecían a otras partes de otras especies y que estas les interesaban, ya que al final entre todas las especies del universo, la vagina era algo que común entre todas, lao con sus tentáculos atrapo a la chica, estos la rodearon sobre la cintura, entonces empezó a sobar la área de la vagina hasta las nalgas, para ver que reacción tenia, la chica no entendía que pasaba pero no le desagradaba, después de un rato la chica está muy caliente y su vagina estaba roja de tanta excitación, lao con sus tentáculos más pequeños abrió la vagina de la chica y vio dos orificios, uno más pequeño y otro un poco más grande, con sus tentáculos más pequeños intento meterlo en el orifico más pequeño lo que provocó que la chica gritara de dolor, e intento zafarse, pero la baba de los tentáculos no la dejaba, ahora intento hacerlo con el otro orificio y este si cedía, pero se dio cuenta que costaba y que generaba dolor, decidido humectar el área con su baba, metió sus tentáculos en la vagina de la chica, humectando desde afuera hasta adentro, decidido continuar con el rozo de sus tentáculos con la vagina de la chica, y decidido meter uno de sus tentáculos-pene medianos que tenía, se dio cuenta que era muy angosta pero que iba cediendo y expandiéndose para que su tentáculo pudiera entrar más fácil, la chica gemía del dolor y placer combinados, lao sintió un gran placer al estarla penetrando que casi la impregnaba, solo que aguantaba muy bien, la chica estaba dando de mamar, pero tanta excitación que empezó a salir leche de sus tetas, lao vio con curiosidad este suceso y con una de sus bocas- tentáculos empezó a succionar las tetas de la joven, lao empezó a penetrar con más violencia y rapidez y más profundo mientras agonizaba del placer, ninguna especie del universo le hizo sentir esta sensación, los demás zao veían desde lejos y aprendían, la chica gritaba del placer, mientas que lao penetraba más profundo y más profundo, primero empezó con 9 cm de profundidad, al minuto con 15 cm y después estaba con la profundidad de 25 cm, la chica nunca había sentido que llegaran tan lejos y como los tentáculos de los zao por naturaleza son viscosos, esto funcionaba como lubricante, no le producía dolor, lao prosiguió con más profundidad y llego hasta los 30 cm y topaba con algo, entonces la chico grito “hasta allí por favor”, y lao se detuvo y pero siguió con el mismo ritmo, estuvo así por más 15 minutos hasta vio una protuberancia, arriba en la vagina y decidido rozarla con uno de sus tentáculos e inmediatamente noto las reacciones de la chica, noto que empezaban salir fluidos desde adentro de su vagina, lao subió la velocidad, al mismo tiempo acariciaba el clítoris, succionaba la leche de las tetas y empezó a lubricar el ano de la chica, como lo hizo con la vagina, saco su tentáculo y metió uno un poco más grande, pero no como los otros que tenía, la chica tuvo su primer orgasmo violento y lao metió su otro tentáculo en el ano de la chica, sintió dolor al principio pero después empezó a enloquecer, tuvo 5 orgasmos seguidos y cuando iba a tener el sexto al mismo tiempo la impregno lao, al suelo goteaba una mezcla de sudor, fluidos vaginales, leche y semen. Instantáneamente la chica se desmayó mientras sao le inyectaba una gran cantidad de semen, que la hizo parecer que estaba embarazada, lao la soltó y los zao se fueron de allí.

    Cada vez que estos se reproducían, crecían exponencialmente.

    Así que todos decidieron irse por distintos lugares del mundo a reproducirse con el mayor número de mujeres posible para salvar su especie.

  • La virginidad de mi novia e inicios con su mamá

    La virginidad de mi novia e inicios con su mamá

    Amigos, los que leyeron mi relato anterior titulado «Poniéndole los cuernos al novio de mi tía Rosario», al final les preguntaba si conocían al amor de su vida, yo les puedo decir que sí. Mi esposa se llama Yesica, y desde la primera vez que la vi me enamoré de ella, nos conocemos desde hace muchos años y desde siempre ha sido el amor de mi vida. Para conquistarla me costó mucho trabajo que valió la pena, por todo lo que me hizo pasar. Pasaron casi dos años para que aceptara ser mi novia, varias veces me dijo que no, pero luego otra vez me ilusionaba y cuando me le declaraba, otra vez que no. Varias veces me dejó plantado cuando la invitaba a salir, yo de coraje me decía que no volvería a rogarle, pero al verla al otro día cualquier coraje se me olvidaba. Le escribí cartas con poemas, le regalaba flores y muñecos de peluche y tantas cosas y detalles que tuve con ella. Así le sufrí por dos años hasta el día que me dijo que si.

    Cuando me dio el sí, yo estaba feliz. Pero ella me dijo que me había dicho que si, porque había pasado sus primeras pruebas, y que ahora como novios vendrían más pruebas y ver si yo haría cualquier cosa por ella, como enamorado obvio dije que si. Empezamos con detalles y besos tiernos, tomarnos de la mano, salir a pasear, comer un helado, y cosas que hacemos los enamorados. Todo iba bien, hasta que ella me empezó a decir que iba a ir por ella a la escuela uno de sus amigos, y se iba con él. En otra ocasión, otro de sus amigos igual, y se iba con él. Así varias veces a la semana. Y nuestros amigos de la escuela riéndose de mi, porque yo me quedaba ahí, sin decirle nada. Obvio sentía mucho coraje, pero la amaba y la amo tanto, que dejaba mis celos de lado. Y así por varios meses, hasta que salimos de la prepa, casi otro año más aguantando sus pruebas.

    Entramos a la universidad juntos, y ahí ella cambió empezó a ser más tierna, más considerada, más detallista, se estaba enamorando de mi. Fue entonces que nuestra relación se hizo más íntima, nos besábamos con pasión, acariciábamos nuestros cuerpos. Cuando íbamos al cine no veíamos la película, nos la pasábamos cachondeando, yo sacaba sus tetas de la blusa y se las masajeaba y chupaba, y ella acariciaba mi verga. En un parque en dónde nos quedábamos hasta tarde a cachondear, ella se ponía muy caliente, se sacaba las tetas y me las ponía en la boca para chuparlas, yo metía mi mano en su pantalón para acariciar su panocha húmeda a más no poder. Estábamos muy calientes y nos gustaba estar en ese parque, porque lo que nosotros hacíamos, lo hacían otras parejas que ahí iban a coger o a cachondear como nosotros. Muchas veces me llevaba yo su brasier a mi casa, me masturbaba con él y al otro día se lo regresaba, lavado y seco, porque mi esperma quedaba en él.

    Hasta que llegó el día en que lo hicimos por primera vez. Llegamos a la universidad temprano y ella me dijo que nos fuéramos a nadar, yo a nada le decía que no, así que nos fuimos a un balneario cercano, ella ya llevaba su traje de baño, yo me compré solo un shorts. Se metió al vestidor de mujeres mientras yo sostenía sus cosas, salió y como no había nadie dentro me tomo de la mano y me metió al mismo vestidor que ella, me sacó la ropa rápido, me puso el shorts, me besó cachondamente, me acarició la verga y me dijo que la esperara afuera. Yo salí tratando de ocultar mi erección. Guardamos nuestras cosas en un casillero y nos metimos a nadar. Se veía hermosa en su traje de baño color rojo de un pieza. La describo aunque créanme que no tengo modo de describir su belleza. Ella es chaparrita de 1.55 de estatura, es morenita clara, tiene bonitas y marcadas piernas, hermosas nalgas, pechos grandes, es flaquita, muy hermosa mi esposa. Siempre le ha gustado mucho su cuerpo, por eso desde siempre se cuida. Y como dato adicional es la mujer más caliente que he conocido, la adoro.

    Estando dentro de la alberca nos la pasamos abrazados frotando mi verga en su vientre o en sus nalgas, no se bajaba mi erección. Ella también me abrazaba por la espalda y sentía sus ricos pechos estábamos muy excitados. Nos besábamos a cada rato y seguíamos frotando nuestros cuerpos. El balneario seguía sin mucha gente, entonces como ya era un poco tarde me pidió que fuera a comprar algo de comer y al oído me dijo «compra condones», no podía creerlo, me salí de la alberca, fui al casillero y saque dinero para comprar la comida, pedí permiso para salir a la taquilla a rentar un vestidor familiar y unas toallas, y de paso comprar un paquete de condones. Al regresar fuimos por nuestras cosas y una persona nos abrió el vestidor que rentamos, obvio se imaginó para qué lo queríamos pues nada más éramos ella y yo. Apenas nos entregó la llave y cerramos nos empezamos a besar, ella me arañaba la espalda, me jalaba del cabello yo la apretaba lo más que podía, nos queríamos comer, ella me pedía que le dijera cuánto la amaba, que le dijera que yo era suyo, que si haría yo cualquier cosa por ella. Si la amaba, la amo, hago lo que ella pida y mi corazón es solo suyo. Ella se ponía más intensa con mis respuestas a sus preguntas, me llevo hasta una banca de concreto y me sentó ahí, se montó en mi verga y me tomó del cabello, se movía sobre mi verga violentamente de adelante hacia atrás, con una mano me jalaba del pelo y con la otra metía sus dedos en mi boca, yo sé los chupaba encantado, gemía y gemía montándome hasta que llegó su orgasmo, entrecerrando sus ojos, empapada de sudor y casi llorando me dijo te amo.

    Mi verga estaba rosada por el tiempo en que ella me estuvo montando, me ardía pero seguía muy duro. Se levantó y me dijo que tendiera las toallas sobre el piso, forme una especie de colchoneta con cuatro toallas. Me ordenó que me acostara boca arriba, me preguntó qué pensaba yo de ella si era virgen o ya no, a lo cual conteste que eso no me importaba, que yo la amaba. Me sonrió y se hincó sobre mi cara, su panocha estaba más que húmeda, se mezclaba su sudor y su orgasmo y me ordenó que se la chupara, fué y es el sabor más delicioso de una vagina que he probado, ese aroma y sabor se quedó grabado en mi memoria, me tomaba su sudor y su fluido, intentaba meter mi lengua y ella gemía como si le doliera, saboree los minutos que estuvo sobre mi cara. Entonces me pidió que se la metiera, no puedo describir lo feliz que me sentía de saber que iba a estar dentro de la mujer de mi vida, estaba ansioso y nervioso. Ella se recostó y apoyó su cuerpo sobre sus codos, abrió sus piernas y me pidió que lo hiciera despacio, yo me iba a poner el condón pero ella me pidió que no lo usara, no esa vez. Me puse frente a ella y dirigí mi verga a su panocha, intenté entrar una, dos, tres veces y no podía, se resbalaba mi verga y no entraba, nos mirábamos a los ojos y yo solo la dejaba de ver para volver a intentar metérsela, pero no entró en esa posición. Entonces ella me pidió que me acostara y ella se subiría. Tomó mi verga con su mano y la colocó en la entrada de su vagina, solo sosteniéndola así y ella haciendo presión entró la cabeza, en esa posición que estaba pude ver cómo empezó a escurrir unos hilitos de sangre por el tronco de mi pene, la miré a los ojos y en ellos había unas lágrimas, incorpore mi cuerpo para abrazarla y besarla, ella hizo lo mismo, y nuestro beso se mezcló con sus lágrimas, mientras poco a poco se deslizaba mi verga dentro de ella. No nos movimos por unos minutos, ya estaba todo mi pene dentro de ella y me sentía feliz por ser el primero dentro de ella, porque me dio su virginidad. Me volvió a pedir que dijera cuánto la amaba y qué haría por ella, te amo y haría cualquier cosa por ti, solo soy tuyo.

    Sin sacársela la recosté sobre las toallas y empecé a moverme despacio hacia fuera y hacia adentro, muy despacio, ella se acariciaba sus pechos y yo entraba y salía cada vez más rápido, ella extendía su mano y me ponía el dedo índice y medio para que se los chupara, luego esos dedos los llevaba a su vagina que estaba recibiendo mi verga. Se tocaba y empapaba con sus fluidos y la sangre de su virginidad y de nuevo me los ofrecía para chuparlos, lo cual yo hacía encantado, y eso me excitaba más y más, por lo que la embestía más rápido y más fuerte. Así estuvimos un buen rato el sabor de su virginidad me hacía volar y yo no deseaba parar de hacerle el amor, ella volvió a poner sus dedos en su vagina y se masturbaba mientras yo la penetraba, la sensación de sus uñas rozando mi tronco en cada metida me excitaron más y cuánto ella empezó a gemir con su orgasmo yo apuré mis metidas para venirnos juntos. Lo cual paso y toda mi esperma entró en ella, me sentía yo en la gloria, me dolía la cabeza y hasta mareado estaba.

    «Soy tuya y tú eres mío, y vas a hacer lo que yo te pida», me dijo, y le juré que así sería siempre. Nos incorporamos, nos limpiamos y nos pusimos los trajes de baño para salir a comer y a nadar otro rato más. Mi pene me dolía y ella estaba igual de adolorida. Estuvimos abrazados el resto de la tarde. Nos decíamos a cada rato te amo, nos besábamos, estábamos muy felices. Cuando la lleve a su casa iba adolorida y caminaba con un poco de dificultad, compramos unas pastillas del día siguiente para evitar un embarazo.

    Cuando llegamos a su casa solo estaba su mamá. Ellas vivían solo su mamá, Melinda, su hermana Luisa y mi esposa Yesica, su papá trabajaba de camionero, por lo que pasaban semanas sin verlo. Mi cuñada Luisa era más o menos del mismo cuerpo que mi esposa, aunque ella era de piel más clara. Mi suegra actualmente tiene un muy buen cuerpo, pero en aquellos años su cuerpo era espectacular, de piel blanca, unas nalgas y piernas firmes, un buen abdomen, tetas más grandes que las de mi esposa, muy guapa. Aunque no se arreglaba mucho, pues a su marido no le gustaba que otros la chulearan. Esa tarde como no nos esperaba su mamá, la encontramos con una blusa que dejaba ver la mayor parte de sus pechos y un shorts cortito, mi esposa abrió la puerta y ella está recostada en un sillón viendo su novela, la agarramos por sorpresa, intentó cubrir sus pechos cuando me vio, pero no tenía nada a la mano con qué cubrirse, así que solo se cruzó de brazos, lo cual hacia que se le vieran más grandes. Yo me voltee para no hacerla sentir incómoda, le dijo a Yesica que por qué no avisó que íbamos y se metió a su cuarto. Yo me quise disculpar con mi esposa pero me dijo, verdad que mi mamá tiene un cuerpazo. Le contesté que si, y me dijo que otro día me mostraría unas fotos de cuando iban a la playa, para que le ayudara a darle confianza a su mamá para ponerse un traje de baño. Pues cuando salían a nadar siempre usaba shorts y camiseta, le contesté que si. En eso salió mi suegra a la sala y nerviosa nos ofreció un café. Yesica y yo fuimos a comprar pan y cuando regresamos nos tomamos los 3 nuestro café. Ella era y es una señora muy amable, antes era muy tímida, pero mi esposa tenía una idea en su cabecita para hacerla sonreír más.

    Les cuento de mi suegra en el siguiente relato ok. Saludos

  • Una relación poco común

    Una relación poco común

    Un saludo a todos los lectores, mi nombre es Fausto.

    Tengo 38 de edad, estatura promedio, cuerpo atlético y desde hace 3 años soy divorciado; por lo que, ahora vivo en un pequeño, pero acogedor departamento.

    En mi tiempo libre ayudo a una fundación, la cual lleva de comer a los necesitados y si los mismos gustan pueden ser alojados en su casa hogar.

    Niños, adultos y ancianos en situación de calle son alimentados a diario.

    Ahí fue donde conocí a Aurora.

    Una chica en situación de calle, pero para mi algo que la distinguía era un cuerpo delgado, no flaco por hambre; sino, más bien por la droga que consumía.

    1.68 de estatura, 23 de edad, pechos medianos, caderas redondas y bien paradas.

    Apresar de su higiene descuidada, en ocasiones iba al comedor de minifalda, ombliguera escotada y con su chamarra vieja de color negro.

    Yo pensaba que era una sexo servidora, que con tal de conseguir su droga se prostituía.

    Era obvio que estaba equivocado; pues, al ganarme un poco de confianza con tanta insistencia de acercarme a ella, me comento que no vivía en la calle, que tenía su casa, pero que su papa la trataba de lo peor, por no llevarle dinero y para aguantar ese tipo de vida se refugiaba en el vicio.

    Un día la encontré en una esquina pidiendo dinero en un estado en el cual no reconocía a casi nadie.

    No me costó nada de trabajo subirla a mi coche, para llevarla a que comiera algo y darle un poco de ropa que mi ex esposa dejo.

    Mis intenciones realmente no tenían malicia; a pesar de que la chica me llamaba mucho la atención.

    Primero le pedí que fuera a bañarse, pero, para mi sorpresa, Aurora se desnudó frente a mi, como si estuviera coqueteando.

    Esa imagen de aquella mujer desnuda, con una piel notoriamente suave, pechos, y trasero antojables, no podían salir tan fácil de mi cabeza.

    Ya más en sus cinco sentidos, le escogí ropa para ver su nueva imagen.

    Un vestido gris en tallado, ropa interior de color amarillo y zapatillas negras, hacían ver a Aurora casi espectacular a mi vista.

    Yo me encontraba sentado, en lo que ella me modelaba ese vestido, que hacía que se viera hermosa.

    En un arrebato de ella se sentó en mis piernas, dándome las gracias, seguido de un beso cargado de pasión, intuitivamente mis manos encontraron el camino debajo de su ropa para rosar con mis dedos una vagina llena de bellos púbicos, la otra mano se aferró a su trasero, cargándola y poniéndola sobre una mesa, abriendo sus piernas, para así quitar una pantaleta amarilla y prenderme de su vulva húmeda, debido a mis caricias.

    Aurora se apretaba los pechos al compás de mis lengüetadas y de sus propios gemidos ahogados.

    Luego de un rato la puse boca abajo en la misma mesa, quitándole el vestido, dejándola desnuda, le propine un beso negro, llegando también a su vagina.

    Realmente estaba fuera de mi por la excitación, ahora la volvió a penetrar en la vagina, me atrevo a decir que Aurora estaba gozando de lo lindo. Bueno, más bien los dos gozábamos de ese placer carnal.

    La lleve a mi cuarto, como si llevará a mi novia en nuestra luna de miel.

    Colocándola en la cama, ella adelantándose, se puso a darme unas mamadas exquisitas.

    Era tanta mi gana de poseerla que hicimos un 69, cada quien disfrutando de los jugos de cada uno.

    Aurora tragaba mis líquidos sin problema alguno, al igual que yo.

    Ahora la puse en cuatro y con otro beso negro, me dedique a penetrar su esfínter, cosa que ella recibió con gusto, dando tremendos alaridos de placer, haciéndome llegar al clímax de este bello y joven cuerpo.

    Ella se puso encima de mi, cabalgando de un modo experto, sus pechos brincaban al compás de sus embestidas.

    Ya que esa posición es mi favorita, terminamos chocando lo que sería nuestro segundo orgasmo, delicioso, satisfactorio.

    Quedamos tendidos en la cama y así estuvimos toda la noche, derrochando pasión.

    A partir de ese día, Aurora se volvió mi mujer. Cambio su vicio de la droga por el vicio de estar conmigo.

    Y así los dos quedamos en probar nuevas cosas.

    Vladimir escritor.