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  • Con amigos de mi ex novia

    Con amigos de mi ex novia

    Hola amigos y amigas lectores,  ya me he descrito en otros relatos pero para los que no me conocen soy tv alta, delgada y buenas piernas, lo que hoy les contaré me paso cuando tenía 32 años, solo que por el título de esté relato les diré el contexto, cuando yo tenía 28 años tenía una novia de 25 años, ella pues sus amistades, que yo casi no frecuentaba pero conocí a alguna que otra amistad por cuestiones de reuniones que hacía ella.

    En fin, ella trabajaba aquí en la ciudad pero luego la buscaron de una empresa para trabajar en otro lado (fuera de Nuevo León), ella acepto y se fue, los años pasaron y cuando yo tenía 32 años andaba de paseo en el Sur de la ciudad (Monterrey, Nuevo León), fue el 28 de agosto de 2015 después de que salí de trabajar, fui a un centro comercial ahí mismo al sur de la ciudad, llegué y fui al baño a cambiarme, me puse un brasier y una tanga rosa, mini vestido azul y salí.

    Me fui al área de comidas para pedir algo, en eso llegó un chavo, me dijo que si se podía sentar y acepté, nos pusimos a platicar y me pago la comida, él también comió, luego cuando me iba me dijo que vivía por ahí por el centro comercial con amigos y que si quería ir y acepté, llegamos y era una casa con 3 habitaciones, sala, comedor, cocina, cochera, claro que fuimos en su carro, de repente uno de ellos me dijo “Tú fuiste novio de nuestra amiga no, de Caty (seudónimo por discreción), si eres verdad”.

    Entonces me acordé de aquellas reuniones y como eran, les dije que sí, y me preguntaron que porque ahora andaba vestido como de putita si me veía serio en aquellas ocasiones, les comente de mi situación, que mi novia merecía respeto, fidelidad, etcétera, entonces pasamos a otros temas, entonces uno de ellos se puso detrás de mí cuando me lavaba las manos y se me acercó mucho, sentí su pene en mis nalgas, le dije que se hiciera para atrás un poco, más bien eso lo tomó como un acércate más, me sentí excitada y me acaricio mis piernas y mis nalgas, me saco su pene y me la puso en las nalgas, me hice hacía atrás, como diciendo cógeme.

    Le hablo a los otros dos, me puse de rodillas y se sacaron sus penes, se quitaron la ropa y yo como podía tragaba y jugaba con cada pene, luego de un rato sin venirse me llevaron a uno de los cuartos y me quite la ropa, me puse a cuatro patas como perra en celo les dije “quien me va a coger primero” y me dijeron, sigue putita comete nuestros penes hasta venirnos en tu cara, luego te lo tragas todo y nos limpias bien los penes, así lo hice, creo que se tardaron como entre cuarenta y sesenta minutos en eso, finalmente ya que se vinieron y me cayó en la boca y la cara, me limpiaron con los penes, limpie los penes y me pusieron de espaldas a ellos a cuatro patas, uno empezó a meter el pene en mi ano, tardo unos dos o 3 minutos en entrar por completo, era grueso y largo, bueno, los tres penes eran como de veintitrés por seis centímetros, se veían muy bien, como me gustan, aunque nunca le he dicho que no a ningún pene ya estando ahí.

    En fin, les decía que el primero me penetro, se sintió tan delicioso, tardo unos treinta minutos y se vino, luego el segundo y el tercero, luego repitieron y finalmente después de tres penetradas de cada uno hasta venirse, les volví a hacer el sexo oral, entrar y salir los tres penes, al menos lo que podía meterme, hasta que sin sacar cada uno sus penes se vinieron de uno por uno en mi boca, termine agotada, ellos todavía hicieron un poco de ejercicio, yo estaba fatigada en la cama, luego de bañarme y recuperar fuerzas me llevaron a un lugar cerca de mi casa.

    Espero les haya gustado, pronto subo más relatos, saludos y gracias.

  • Anécdotas sexuales (Parte 6)

    Anécdotas sexuales (Parte 6)

    La vida se ha encargado de darme increíbles amigos que he tenido prácticamente toda mi vida. Creciendo siempre éramos cuatro.

    Manuel, el galán del grupo, amante de los autos, moreno, fornido, cuerpo cuadrado y dueño de un verbo increíble con las mujeres.

    Omar, el chico que no consiguió ser popular pero seguía siendo una increíble persona. Deportista, amante del fútbol y de los videojuegos. Con las chicas era algo torpe. Moreno, cabello rizado, bromeabas y le decíamos que tenía genes brasileños, ya que su apariencia parecía de futbolista pampero.

    Me pondré a mi primero, porque quiero dejar a mi último amigo para el final.

    Yo, Ram, como me han llamado toda mi vida. Siempre me han descrito como alguien de «sangre ligera» capaz de llevarse bien con todos. Mido 1.81, con las mujeres siempre fracasé en mi adolescencia, un suceso (que abordare en otro relato) me marcó fuertemente y mermo mi autoestima y aunque yo consideraba a Manuel, como el galán del grupo, mis tres amigos me consideraban a mi el galán.

    Y por último José, o peluchin, como le llamamos por su amplia cantidad de vello corporal. Peluchin es un tipo de 1.75, tez blanca, al borde de lo rosado y era lo que todos llamábamos friki, otaku u otro sinónimo. Amante del anime y siempre actuando como personaje de anime en la vida real. Era increíblemente burdo con las mujeres, pero su respeto y su ternura atraían de vez en cuando a varias damas. Por allá del 2010, José, con mucho trabajo y esfuerzo, consiguió una beca en una universidad en Japón, se fue y no lo vimos hasta dos años después, que es cuando pasó esta historia.

    De los cuatro, yo fui el único que no cambió de ciudad para ir a la universidad, problemas económicos y familiares me forzaron a perder varios años y entre hasta el 2011 a universidad. En el 2012 yo tenía 23 años, José nos avisó que vendría de vacaciones por dos semanas y en privado me mencionó que había estado picando piedra con otra amiga de nuestra infancia, Brenda.

    Brenda siempre fue bonita, rasgos delicados, pómulos pronunciados, ojos verdes y tez blanca, delgada y con un culito parado que antojaba y unos pechos regulares que en cada ocasión que podía los lucía en un escote. Era la típica niña «goth» en la escuela y eso la hizo un poco marginada, José siempre estuvo enamorado de ella, pero nunca se animó a decirle algo. Le dije que la invitara al cumpleaños de otro amigo de la infancia, Jaime, ya que ahí estarían muchos de nuestros amigos con los que habíamos estado en primaria, secundaria y preparatoria. Me dijo que le parecía gran idea y así lo hizo. Llegó el día. Yo pase por José, fuimos por algo de cerveza y después pasamos por Brenda a su casa. Ella salió y llevaba puesta un vestido floreada que apenas tacaba sus nalgas. Su piel tersa y blanca y un cabello cobrizo que le quedaba muy bien, me sorprendió al verla así, se veía hermosa.

    Subió al auto y nos dirigimos a la fiesta, fue en un fraccionamiento de gente de dinero. Uno de nuestros amigos vivía bastante bien y su casa era enorme. Sus padres no estaban y en el patio tenía una alberca y un cuarto de juegos. Todos platicando y bebiendo y pasándola bien, yo veía a José tratar de dar pequeños pasos con Brenda, pero a leguas se veía que ella no estaba interesada en él. Entrada la noche comenzaron a meterse a la alberca y a aventar a aquellos que no se metían a mi me lanzaron y en seguida vi como lanzaron a Brenda, ella al parecer no sabía nadar muy bien y lo noté y me acerque y la tome de sus brazos y en seguida me abrazó como si su vida dependiera de ella. Sentí sus pechos firmes en mi, nade a la parte baje, con mi mano en su cintura y salimos, me acerque a José y le dije «tiene frio, ándale» esperando que le ofreciera su sudadera o algo. Vi que José dijo algo que provocó la risa de Jaime y otros amigos, José se rio con ellos e increíblemente se fue con ellos. Me acerqué a Brenda y le puse una toalla que había y le abracé y comencé a calentarla. Yo ya estaba algo ebrio, su perfume me recordaba a mi ex y su cuerpo firme pegado al mío me provocó una erección.

    Le dije «tengo una sudadera en mi auto ¿vamos?» Me dio un silencioso si y caminamos. Al ser un fraccionamiento nuevo, aún no había muchas personas, había casas aún en construcción y eso daba un poco más de privacidad. En medio había un pequeño parque con un lago artificial y una pequeña cabaña con asadores que unía a tierra un puente de madera. Fuimos al auto, saque mi sudadera y ella bajo su vestido, quedando en un bra negro delicioso y dejaba ver ese estomago duro. Le puse mi sudadera que le quedaba obviamente grande y ella bajo todo su vestido. Y lo puso en mi auto.

    Me le acerque, puse mi dedo en su barbilla y le di un suave beso, nos miramos fijamente y nos volvimos a besar, daba besos en su cuello y sentía como sus manos buscaban mis nalgas. Me tomó de la mano y me llevo hacía donde los asadores. Estaba solo y oscuro, solo la Luna era testigo de lo que estaba pasando. No parábamos de besarnos, la volteé y baje su lindo calzón de encaje negro, y la penetre lentamente. Sentía su vagina abrirse con cada centímetro que introducía de mi pene. Volteaba a verme, puse mis manos en sus hombres y empuje con fuerza. Gemía con fuerza, la música de la fiesta se escuchaba al fondo. El golpear de mis huevos en su vagina era fuerte, yo bombeaba, por fuera tenia frio, pero mi pene estaba en fuego.

    Apreté sus nalgas, le avise que me venía y pregunté entre gemidos si podía correrme dentro. «Si, si, como quieras» me dijo con su voz cortada por gemidos. Empuje con fuerza y sentí mi pene hincharse y descargar semanas de semen dentro de esa húmeda cueva.

    Sin tiempo para recuperarme ella se puso de rodillas y comenzó a chupar mi pene, yo estaba sensible, acababa de correrme, mi cabeza roja por la fricción y por el orgasmo. Ella pasaba su lengua por mi glande, con sus manos masajeaba mis huevos y miraba mi cara de placer, yo trataba de hacer que bajara el ritmo, estaba en un limbo de placer, ella seguía chupando, no tomó mucho tiempo, aproximadamente 40 segundos después de haberme corrido en su vagina, me hizo acabar en su boca. Nunca dejo de verme, se levantó y me beso. Paso mi semen de su lengua a mi boca, era un sabor salado y viscoso. Nos besamos, me encendí nuevamente, ella sintió mi grueso pene ponerse duro, me dejo de besar volteó hacia abajo y me dijo «wow, ya estas así otra vez?» Mientras mordía un poco su labio, me dio otro beso y me pidió que la llevara a su casa.

    Aquí fue donde caí en la realidad que había tenido sexo con el amor platónico de uno de mis mejores amigos. Se le hice saber, ella entendió y me dijo en una voz increíblemente sexy, dile a José que venga.

    Fui con José, estaba realmente ebrio, le dije que me acompañara a dejar a Brenda a su casa, accedió y fuimos. Llegamos a su casa, una casa de dos pisos color café. Totalmente oscura, los padres de Brenda Vivian en Canadá y ella al estar cerca ya de terminar universidad, había decidido terminarla y después irse con sus padres. Entramos, pedí usar el baño y al salir pude ver a José sentado en un sofá de la sala y a Brenda encima de él besándolo. Me quede en la oscuridad viendo. Tímidamente José tomó las nalgas, Brenda hacía el trabajo, bajo el pantalón de José y me volteó a ver a mi. Yo no tengo un gran tamaño y muchas veces el grosor de mi miembro me ha salvado. El pene de José era lo contrario, media unos 12 o 13 centímetros y era delgado. Brenda se levantó y sacó un Condón, expertamente lo colocó y se montó. Pude ver la cara de placer en mi amigo y como uno de sus sueños se cumplía. No tardó mucho, varios gemidos después y escuche a José gritar «Me vengo, me vengo» Brenda se levantó, quitó el condón y beso a José. Pero esté no respondió, se había quedado dormido. Dejando a su hembra de ensueño insatisfecha.

    Brenda desnuda, caminó hacía mí y me beso «ya sabía lo que seguía» la llevé al sofá, la coloque al lado del cuerpo de José inconsciente, puse sus piernas en mis hombros e introduje mi pene, «dame, dame verga» me pedía a gritos. No nos importó, los dos gemíamos como si estuviéramos solos, ella llegó al clímax, sus piernas y caderas se tensaron y comenzaron a tener espasmos, pude ver sus ojos ponerse en blanco y sus manos tratando de apartarme, de sacar un poco mi miembro de su vagina. «Ahora me toca a mí» decidido a hacerla «sufrir» después de tener un orgasmo, así como ella lo había hecho en la fiesta. Saque mi pene y lo introduje de golpe y con fuerza, pude ver su cara de placer, su cuerpo se arqueo, gritó y se tomó de la camisa de José, mientras yo empujaba más y más. «Me llega hasta el fondo cabrón, que rico, no mames!» Gritaba mientras José seguía inconsciente. Seguí unos minutos más, su vagina ya era un mar de fluidos, mi semen de hace unas horas y sus fluidos ya eran uno solo. Mi respiración se agitó «te vas a venir?» Me preguntó, yo con la cabeza dije que si. Puso sus manos alrededor de mi cuello y me jalo hacia ella. «Vente adentro, dámelos todos» baje sus piernas de mis hombros y tomando su pelvis empuje y grite de placer.

    Ella me besaba, yo no podía porque estaba en un placer increíble. Mis gemidos ya se escuchaban más que los de ella, con su vagina daba unos pequeños «apretones» como si tratará de exprimir cada gota de semen de mi cuerpo. Me tumbe en su pecho, jadeando, y vi a José ahí, derrumbado por el alcohol. Saque mi pene y un rio blanco empezó a fluir de su vagina, ella se levantó, tomo mi mano y me llevo a su cuarto, lo hicimos un par de veces más. Terminamos cerca de las 4 am. Charlamos un poco y me confesó que ella solo quería salir a beber esa noche, sabía que José sentía algo por ella, pero ella no estaba interesada y que termino teniendo sexo con el solo por hacerme sentir algo mejor a mí.

    Me vestí, como pudimos subimos a José a mi auto, me despedí de ella, regrese a la fiesta y en el transcurso José revivió, me preguntó que si había tenido sexo con Brenda ya que en sus sueños había escuchado gemidos, le dije «si, si cogieron, te rifaste» y el con una sonrisa se despertó, bajo del auto y vomitó.

    Yo seguí hablando con Brenda, no volvimos a tener sexo, pero me contó que lo volvió a hacer con José antes de irse y que ahí José confesó todo, ella lo rechazó y José empezó a llorar y que para calmarlo volvió a tener sexo con él, pregunté como había estado «peor que la primera vez» me sentí un poco mal, José ya está casado y nunca supo de esto.

  • Mi hijo me cambió la vida (2)

    Mi hijo me cambió la vida (2)

    Hola a todos, soy Lorena, estoy muy contenta de que mi relato haya sido publicado, llevaba tiempo queriendo contar mi historia y por fin pude hacerlo.

    Agradezco muchísimo a todos y todas los que me escribieron por correo, perdón si no pude responder todos los mensajes, la verdad no esperaba tener tanta repercusión.

    Hoy contaré como mi hijo, mi nene como me gusta decirle me cogió por primera vez por el culo.

    Hacia una semana que habíamos iniciado nuestra relación de amantes, ese primer fin de semana me cogió todo el día y durante los días posteriores me lo hizo casi a diario.

    Llego el viernes y yo llegué a casa del trabajo, él había salido a comprar unas cosas y yo le mandé unos mensajes calientes mostrándole como estaba, yo me había puesto cómoda y estaba solo en ropa interior, quería que se calentará para que cuando llegara me hiciera suya.

    Yo me encontraba en la cocina cuando oigo que entra a la casa, llego por detrás de mí y sus manos en mis caderas me sujetaron jalándome hacia su verga que ya estaba dura, eso es algo que siempre me pone loca, saber que lo tiene duro cada vez que yo lo requiero él está listo para darme caña.

    Me empezó a besar el cuello y yo automáticamente me rendí a él, «Vamos al sillón bebé, necesito verga» le solicité, me cargó hasta allí comiéndome la boca, además de fogoso es muy cariñoso mi hijo.

    Una vez en el sofá me senté y desbroche su pantalón, su verga ya dura fue directo a mi boca, mi chupada no se hizo esperar, se lo mame con ganas, él jadeaba sujetando mi cabeza, decía que era una reina chupando, eso me calienta, saber que lo hago gozar como ninguna más.

    Lucas se quitó la camiseta quedando totalmente desnudo, mi corpiño ya me lo había quitado, solo faltaba mi tanga, Lucas me la bajó pero yo quería seguir con mi mamada, así lo acosté en la cama y me puse en posición de 69, me volví a meter su verga en la boca y mi raja en su cara. Era el cielo mientras devoraba su trozo él con su lengua me hacía volar, que maravilla darnos placer mutuo, era realmente feliz gozando con la persona que más amo en la tierra.

    Mi conchita era un mar de jugos debido a todo el estímulo que recibía, Lucas había enterrado su lengua bien adentro y su verga ya largaba ese líquido pre seminal que me decía que ya era hora de ser clavada por mi hijo.

    «Por favor papi cogeme que te necesito adentro mío», le rogué a mi hijo, me coloqué en 4 y su verga entró sin reparos en mi dilatada zanja, que placer cada empujón que me daba me hacía tocar el cielo, yo movía mi culo al ritmo suyo mientras mis tetas colgaban ante el dinamismo de nuestra cogida.

    En ese momento siento como su dedo pulgar toca mi ano y empieza a hacer una leve presión como queriendo saber mi reacción, yo continúe moviéndome como una cerda, entonces Lucas hundió más su dedo en mi agujero y sintió que yo correspondía su accionar, me lo metió y mi culo empezó a ceder, todo esto mientras no paraba de darme por la concha

    «Mi amor te gusta mi hoyo? Querés hacerme la cola no?» Le pregunté. «Uyyu si mami, es mi sueño me vas a dejar?», «Si mi rey haceme el culo, lo deseo».

    Yo ya había hecho sexo anal muchas veces en mi vida, pero ahora era mi nene el que me iba a llenar mi agujero trasero, me machacó la concha otro poco mientras con sus dedos mojados con mis jugos me dilató otro poco el culo, cuando después de unos minutos de tratar mi culo con sus dedos sacó su verga y la dirigió a mi año, apoyo el glande en la entrada del hoyo, hizo presión y su cabeza fue entrando, con el trabajo que hizo con sus dedos más lo lubricada que tenía su verga esta entro justo.

    «Ay papito me lo metiste que bien que entro ahhh ahh». Su verga ya estaba dentro de mi ojete, empezó a bombear suave como queriendo no hacer daño, pero ante cada gemido mío y cada frase que le decía diciendo lo mucho que me gustaba sus empujones fueron aumentando el ritmo. Cuando me di cuenta Lucas me estaba cogiendo muy duro por el culo, su pija ya estaba totalmente introducida en mi trasero.

    «Mami que placer, que cuñado que tenés, te lo voy a coger siempre «, «Dale bebé cógemelo es todo tuyo, rompeme el orto que soy tu puta, tu hembra».

    Era frenético como cogíamos, mi nene no paraba, al mismo tiempo me metia sus dedos en mi concha que a esta altura no para de chorrear de la excitación, sus bolas pegando contra mi orto, el ruido del golpeteo de su cuerpo contra el mío, era para morirse ahí mismo.

    «Papito me haces mierda el culo, dale ayyy ay dame duro no ves que me voy a morir si no me la das». «Mami toma verga en tu culo, no sabes las ganas que tenía de cogerte por atrás.

    Éramos un vendaval de sexo, nos estábamos matando, sabía que se acercaba el mejor .momento, me iba a dar su leche en el culo. «Mami voy a acabar, déjame que te llene el culo», «Si papi, dame la leche, la quiero adentro, dale damela ya, ahh ayyu», «ahh mami ahí está, ahh toma».

    Mi hijo se vació dentro de mi hoyo, que placer más intenso, no podia creer todo lo que me hacía gozar mi hijo, quedé rendida en el sillón, nos quedamos basándonos allí unos instantes, él me decía que me amaba y yo me derretía de amor.

    Nos recuperamos un poco y él fue a la cocina y trajo dos latas de cerveza, las tomamos mientras me decía que mi culo era lo mejor que había experimentado, yo le dije que sería suyo cuando lo quisiera y así fue, ese fin de semana me lo volvió a coger varias veces más y aún hoy me lo hace regularmente.

    Espero este segundo relato les guste tanto como el primero, siempre dispuesta a escuchar comentarios, sugerencias y también críticas por que no.

    Les reitero mi correo para los y las que quieran compartir palabras: [email protected].

    Un besote enorme a todos y próximamente les compartiré otro relato, tengan una excelente vida.

  • Mi hermoso angelito

    Mi hermoso angelito

    Sofía solo paraba su hermoso culito esperando al imponente hombre detrás de ella. Los shorts cortos que siempre usaba dentro de su casa ya se encontraban tirados en el suelo. Lo único que tenía puesto eran sus pequeñas bragas, las cuales ya estaban siendo retiradas por ella misma.

    No podía creer que le estuviera entregando sus pequeñas y tiernas nalgas a un viejo gordo y feo. Supongo que para una mujer es natural obedecer a un hombre superior. Me hacía entender que ella nunca me vio como un hombre de verdad.

    Es evidente que durante este tiempo me comparo con ese hombre y llego a la obvia conclusión de que él era mucho más superior a mi.

    El hombre apunto su enorme macana hacia la pequeña y virgen entrada de Sofía. Ella estaba más que lista para recibir a su hombre.

    La morena y gorda verga resaltaba al lado de las preciosas nalgas pálidas de ella.

    El hombre empezó a hacer pequeños empujones con la cabeza de su pene.

    Se introducía a su vagina de forma lenta y segura. Dejaba en claro que ella no estaba siendo obligada. Ella se entregó completamente a él.

    El hombre logro meter la cabeza de su verga en la apretada vagina de Sofía. Ella ya empezaba a dar pequeños sollozos por el dolor que sentía.

    Sin embargo el hombre no paro de meterle la verga hasta que llego a la mitad.

    La joven de 20 años le rogaba que fuera más lento. Obviamente una joven tan frágil como ella no iba a soportar un miembro de ese calibre.

    Paso el tiempo y después de unos 10 minutos el hombre ya le estaba pegando el mejor culiadón de su vida a Sofía.

    Era más que obvio que ella no regresaría a mis brazos. Después de experimentar esa clase de sexo con un hombre de verdad era imposible que yo le hiciera sentir algo a ella.

    Las fuertes embestidas provocaban un fuerte sonido al chocar en las nalguitas de Sofía. El color de su trasero se tornaba rojo pero ella parecía solo sentir placer.

    Sofía sollozaba tiernos gemidos, dando a entender que se la estaban culeando demasiado bien.

    Yo seguía sin entender como era posible que semejante falo de carne entrara en un cuerpo tan pequeño y delicado como el de Sofía. Incluso podía ver como el hombre se movía dentro de ella de manera difícil. El coño de Sofía era tan apretado que la enorme verga del hombre entraba y salía con dificultad de ella.

    Después de unos minutos los grandes y pesados huevos del hombre parecían listos para vaciar su contenido dentro del pequeño útero de Sofía.

    El hombre dio una última embestida y se mantuvo completamente dentro de ella mientras dejaba escapar un fuerte sonido de placer.

    Podía visualizar en mi mente como aquel macho se vaciaba y llenaba el útero de mi hermosa y tierna novia. Al parecer ella pudo sentir el caliente y espeso líquido ingresando en lo más profundo de su cuerpo, porque dejo salir un gran gemido de placer y gritaba «lléname de leche» «soy tuya».

    Nunca imagine escuchar decir a Sofía ese tipo de cosas. Me quedaba claro que yo no era lo suficientemente hombre como para lograr hacer sentir así a mi novia.

    Ella nunca me dejo tocarla de manera sexual, era muy reservada conmigo. Pero después de esto, me dejo en claro que el problema era yo. No era digno de estar al lado de semejante mujer.

    Después de la tremenda culeada que el hombre le pego a Sofía, el seguía con la macana bien erecta y los huevos parecían seguir llenos de leche.

    Seguí observando desde la ventana y veía como el hombre le enseñaba a Sofía a como dar una mamada. Ella apenas podía meter la cabeza de aquella madura y morena verga dentro de su pequeña boca.

    Odio admitirlo, pero mi novia se veía mil veces más bonita cuando mamaba la gran verga de aquel hombre. Se veía muy tierna la manera en que le daba pequeños besos a todo el largo de la morena verga. Sofía estaba completamente enamorada de esa macana.

    Al terminar la felación ella se tragó toda la corrida sin desperdiciar una sola gota. Al parecer se quedó con ganas de leche porque no dejo de chupar incluso después de que el macho eyaculara violentamente en su boca.

    Paso el tiempo y ella termino la relación conmigo. Me contó todo lo que hizo y lo que iba a hacer con él.

    Le pregunte como fue que todo termino así y me contó que ese hombre era el amante de su madre. Me dijo que ella intento detener al hombre para que dejara de culearse a su mamá, pero termino rendida a sus pies. Se dio cuenta de porque su mamá le ponía los cuernos a su papá con este hombre.

    Después de un tiempo perdí contacto con Sofía. Lo últimos mensajes que recibí de ella fueron fotos de ella y su mamá chupando la macana del hombre al mismo tiempo. Incluso me mando vídeos de como ella y su mamá eran culeadas por el vergon del hombre.

    La foto que me dejo sin palabras fue una en la que aparecía el gran miembro viril del hombre reposando en el angelical rostro de mi exnovia. La grotesca y masculina verga era más larga que el rostro de Sofía. Ella se veía exageradamente hermosa, me enamore nuevamente de ella al ver esa foto. Sin embargo, yo ya no contaba ni con la más mínima oportunidad de volver a estar a su lado.

    Y así fue como perdí a la niña perfecta a manos de un hombre superior a mi en todos los sentidos.

  • Mi esposa es la puta del conserje

    Mi esposa es la puta del conserje

    Hola les voy a contar cómo mi esposa se salió de mis manos y pasó a ser el objeto sexual del conserje de nuestro edificio.

    Yo soy un hombre de 50 años me llamo Erick y mi esposa tiene 41 y se llama Carmen, me gusta cuando ella sale sola porque siempre relata cómo estuvo con alguien y eso me calienta mucho, pero esta noche paso a ser súper especial.

    Lo normal es que ella salga tenga algún encuentro con alguien que acaba de conocer y al llegar me cuente y tengamos sexo muy rico.

    Pero esta noche en particular no apareció si no que llegó a eso de las tres de la tarde del día siguiente, yo estaba muy preocupado y le pregunté que había pasado y más porque llegó muy desalineada sin ropa interior. Pensé que le había sucedido algo muy malo.

    Me dijo siéntate pasó algo y ahora las cosas aquí van a cambiar un poco y comenzó su relato, anoche llegué igual que siempre a eso de las dos pero estaba muy tomada y cuando me baje del carro llevaba la blusa en la mano y las tetas al aire, y para colmo no podía abrir la puerta del edificio estuve intentando hasta que salió el conserje y me dijo que me ayudaría, pero no me llevo hasta el ascensor si no a su departamento y en mi estado no me resistí estuvo toda la noche cogiéndome y amanecí en su cama.

    Al despertar el ya no estaba solo habían tres amigos de él y de una vez les dijo esta es una puta que vive en el piso 5 y yo sospechaba hace tiempo de ella, yo estaba desnuda y me tape con la sábana y le pedí mi ropa, me dijo que no había apuro que terminaba con él y sus amigos y podría irme y yo acepte para salir rápido, me dijo primero párate para que nos hagas desayuno. Yo estaba allí desnuda cocinando y ellos conversaban y uno pregunto por ti y el conserje le respondió ese es un cornudo deja que esta belleza salga sola todo el tiempo y llegué de madrugada.

    Cuando termine de hacer la comida me dijo báñate mientras comemos para cogerte, así lo hice ya a esa altura quería probar estar con los 4, al salir del baño me fui a la cama y al rato entraron los 4, yo estaba esperando con las piernas abiertas y tocándome, y el consejo alcanzo a decir vieron que está es una puta, y se desvistieron y vi sus penes 3 eran promedios pero había uno exageradamente grande y grueso me dio un poco me miedo, comencé a mamárselos me gustaba estar así en esa situación siendo insultas por los 4, uno de ellos me metía la mano en la cuquita y el que tenía el guevo gigante ni me entraba en la boca, me mandaron a ponerme en 4 y mientras seguía mamando el conserje se acomodó detrás de mi y empezó a cogerme, yo sentía muy rico y uno de ellos dijo está puta hay que cogerla por todas partes, ya supe lo que me esperaba comenzaron a turnarse en mi cuquita pero el que lo tenía grande ni me lo metió entonces se acostó uno en la cama y me dijo móntate en mi guevo y así lo hice el me jaló hacia él y mi culito quedó parado y allí el que tenía el guevo grande dijo esto es lo que yo quiero, y por su puesto me asusté y le dije que eso no me cambia por allí ye mandaron a solo ti sabrás cuántos guebos te has metido allí para dártela de santa con nosotros, y empezó a escupir mi culo yo estaba asustada cuando puso su cabeza caliente en mi agujero y presionaba cuando intenté decir algo el conserje me atragantó con su guevo en mi boca, intentaba e intentaba y ni siquiera la cabeza entraba y dijo parece que la puta tenía razón bueno tendrá que aguantar esto , en verdad sentí que me iba a desmayar del dolor lo empujó tan duro que creo que no solo la cabeza sino que me entro hasta la mitad, y el empezó a reírse y me dijo yo he reventado más de un culo ahora viene lo bueno y empezó a bombearme cada vez más duro yo solo sentía dolor y se me salían las lágrimas.

    estuvo así alrededor de 20 minutos interminables y acabo al sacarlo fue el mejor descanso de mi vida y llamo a los demás para que vieran como me había quedado el culo y escuché que comenzaron a tomar fotos, mientras tanto también me acabo adentro de la cuquita el otro hombre, yo decía solo le faltan dos y uno me pidió el culo y me asusté me puso en 4 pero cuando me lo metió no sentí nada estaba muy abierto y también acabo, el conserje me dio mi ropa y me dijo dame el número telefónico de tu marido yo le dije que no pero me dijo que tenía fotos y videos que ahora le pertenecía, y se lo di ahora sí me dejó ir, y aquí estoy.

    Yo estaba asombrado y muy excitado también le dije báñate y descansa amor, cuál sería mi sorpresa cuando a eso de las 8 de la noche suena mi teléfono y comienzan a llegar varios mensajes al revisar veo que eran fotos de mi esposa y un vídeo, me mandó un mensaje en el cual decía, soy el conserje de hoy en adelante esa puta que vive contigo cuando me dé gana debe venir atenderme a mi y a mis amigos espero te guste como le dejamos el culo y no te preocupes mi amigo se lo va abrir más seguido para que siempre esté así.

    Yo respondí soy el esposo de Carmen no te preocupes cuando la quieras la envío para que sea de Uds.

  • Incesto el pecado más placentero del mundo: mi tía Katya (2)

    Incesto el pecado más placentero del mundo: mi tía Katya (2)

    Como ya todos saben logré cogerme a mi tía Katya, llevo rato sin escribir ya que no había podido, pero para no dejarlos con la duda les contaré como acaba esta historia.

    En la mañana siguiente después de haber tenido sexo con mi tía me desperté y ella ya no estaba en el sofá y los niños tampoco se encontraban en casa, ya era tarde y yo estaba solo en casa, me levanté y fui a tomar una ducha, aún seguía sin creer lo que había pasado pero sabía que lo habíamos pasado muy bien, después de la ducha oí que mi tía había llegado y estaba en la cocina, seguramente preparando el desayuno, bajé a la cocina y ahí estaba ella de espalda con una falda muy corta que ante sus grandes piernas le quedaba muy apretadas y con una camisa escotada, que buen par de tetas se le veían, yo sonriendo porque ya me las había comido, salude a mis primitos y me senté en la mesa ella me saludó normal y me sirvió de comer y estábamos todos en la mesa, los niños jugando con la comida y ella enfrente mío, de ahí me dijo «como dormiste anoche macho?» Yo me saque un poco de onda por ver a los niños ahí y ella muy quitada de la pena a lo que no me importo y seguir su juego, «muy bien, nada mejor que montar a una buena hembra antes de dormir» le conteste, ella con una risa pícara me dijo, «lástima que solo estaré unos días, sino me gustaría que me siguieras montando» y seguido a eso sentí como uno de sus pies me acariciaba la verga por debajo de la mesa, yo sabía que le había gustado como la cogí y ella quería más, de ahí platicamos sobre otras cosas.

    Ella me pidió que los niños querían ver una película, así que accedí y los lleve a mi cuarto y les puse películas, sabía que por lo menos unas 3 o 4 hrs estaríamos libres ella y yo, baje y no la encontré por ningún lado entre a la cocina y encontré una carta que decía «Búscame y cógeme.» Yo sabía que ella quería jugar, y ella creía que ella era la que mandaba en el juego, lo que no sabía es que yo sabía jugar mejor que ella.

    Me hice el desentendido y la busque como desesperado por toda la casa, para mi sorpresa no la hallaba por ningún sitio, hasta que la busque en el cuarto principal (que era donde mi madre y yo dormíamos todas las noches) y ahí estaba ella postrada y tapada de pies a cabeza yo me sorprendí, pero sabía que trataba algo. Le dije «hasta que te encontré» a lo que ella respondió «ocupo una cogida como anoche, no sabía que mi sobrino tenía una verga tan descomunal» después de eso solo reí y me confesó que nunca había estado con alguien con la verga tan grande a lo que ella dice que siempre ha sido su fantasía, me acerqué poco a poco a la cama y se destapó, no llevaba nada puesto solo una diminuta tanga color roja y estaba en pelotas, ufff gran escena que veían mis ojos sus grandes pechos se veían realmente deliciosos a lo que le dije «te daré la cogida de tu vida» me balance sobre ella y la besaba tan apasionadamente yo sentía como ella con su mano buscaba desesperadamente mi verga y la acariciaba, de ahí bajé a sus pezones, realmente grandes y muy jugosos y sobre todo muy ricos, solo veía como retorcía de placer y con una de mis manos la metí por debajo de su tanga, se sentía muy mojada, poco a poco fui metiendo mis dedos y la empecé a masturbar, ella no aguanto y se acostó en la cama, yo fui bajando poco a poco por su abdomen hasta llegar entre sus piernas, la abrí e hice de lado su tanga, empecé acariciar su clítoris y a masturbarla, sentí su humedad en mis labios, ella gozaba de placer, la practicaba sexo oral hasta que sentí que se venía a chorros y sin pensarlo bebí de entre sus piernas, en eso me quité mi short y mi bóxer y ahí estaba mi verga al aire veía como ella la miraba con mucha ilusión y me dijo «no mames es más grande de lo que recuerdo» y me la empezó a chupar, su boca no era muy grade solo entraba parte de la cabeza así que con mis manos la apretada para que se la tragara más, y le dije, ya sin respeto ni nada «Querías verga? Pues chúpala toda».

    Yo vi como se la saco de la boca y me volteo a ver y literal le di unos vergazos con mi verga en su cara al parecer era lo que ella quería y me la empezó a chupar desde abajo con todo y huevos y el tronco de mi verga, yo solo veía como me pulía todo el rifle veía como ella moría por tragársela toda, ya después de que sentí que mi verga estaba muy lubricada procedí a montarla pero sin antes volver a chupar y manosear sus grandes tetas, la puse de a perrito y puse mi cabeza sobre su entrada, ella solo la escucha respirar muy agitada se veía que lo disfrutaba, la empecé a meter poco a poco, ella gemía de placer así que se la metí toda ella gritó y dijo «Ay mi macho que vergon tienes, por favor culeame» yo le dije «Yo te voy a culear mi hembra y muy duro» y empecé el mete y saca muy rápido me empecé a mover y la nalgueaba mientras con la otra mano la tomaba del cabello, le daba tan duro que av eces escuchaba que le dolía pero se aguantaba tremenda cogida, después de estar unos 10 minutos así se montó arriba de mi y veía como ese par de tetas rebotaban yo como un niño las mordía y pellizcaba cada vez que podía, sentía como tenía otro orgasmo y gritaba de placer.

    Yo disfrutaba ver a tremenda madura montada en mi verga, y que aún quisiera más, yo quería venirme en sus enormes pechos y así fue después de un rato, la acosté y le dije que quería terminar en sus pechos y me masturbe sobre ella hasta que me vine y ver esa escena de toda mi leche sobre sus ricas tetas me calentó aún más, y más cuando vi que con sus manos se lleva toda mi leche a su boca y chupaba todos sus dedos y me la empezó a mandar otra vez y me dijo, «Quiero más de tu leche mi macho».

    Y ni pasaron 5 minutos y la volví a montar ella era realmente increíble aunque mi verga la lastimara ella aun quería seguir siendo cogida y yo la embestía sin para y más cuando veía ese rico par de nalgas y lo apretadita que estaba, yo procedí a ponerla de cucharita con una mano apretaba una teta y la otra la ahorcaba sin duda era una gran escena, Katya se limitaba a decir mucho más quena disfrutar era increíble verla con tanta energía, y sobre todo eso a mi me ponía más caliente, ya cuando sentí otro orgasmo solo veía como gozaba con tremenda verga dentro de ella, y yo sentía mi verga llena de sus jugos, acomode de manera que ella pudiera tragarse toda mi verga, ella aún sin aliento lamia mi verga a lo que me dispuse a venirme en su boca, ella se tragó toda mi leche y jugaba con ella en su boca, mi tía era una maldita diosa del sexo, mi verga perdía ya su erección y ella seguía mamando la verga era genial, ya los dos sudados y cansados y con el cuarto oliendo a sexo nos recostamos un rato, ella tumbada sobre mi cuerpo y con todo su maquillaje corrido por el calor de su cuerpo y toda despeinada se veía aún más excitante, y le digo «ahora será mi turno de cogerte a mi manera» ella con la mirada perdida me dijo, «pero ya me arde mi vagina, no creo soportar más tu verga » y le digo «Quien dice que te corre por ahi? Yo quiero tu culo» ella se negó y me dijo «No, nunca le he dado mi culo a nadie ni a mi marido, porque a ti si?» Y que digo «Porque yo soy tu macho y esta es mi casa, y yo te cogeré como yo quiera y de la manera que quiera, y si quiero tu culo me vas a dar tu culo» ella se sacó de onda y no lo creía así que la acomode de perrito, ella intentado quitarse pero no tenía la fuera suficiente para quitarme mis manos de su cadera y sin mentir yo tampoco tenía tanta energía después de tremenda cogida.

    Acomode mi verga en la entra de su culo y le lubrique su entrada con mi saliva, y poco a poco intente meter mi verga, era muy estrecho no podía entrar y ella gritaba de dolor pero yo estaba decidido ,así que como pude le empecé a meter la verga, veía como sus piernas temblaban y veía como se mordía los labios de dolor, así hasta que pude meter toda mi verga en su culo, ella estaba llorando mi aguantaba tremenda verga, y gritaba «Sácala por favor me lastimas, no aguanto por favor» y le dije «no, te voy a romper este rico culo» debo admitir que mi verga me dolía de lo apretada que estaba pero no me rendí y procedí a cogerla, empecé a meterla y sacarla poco a poco, hasta que me empecé a mover más y mas rápido, ignoraba como sufría y solo me concentraba en disfrutar poco después sentí como ella estaba teniendo otro orgasmo y ya sin aliento solo se limitaba a gemir y quejarse, ella le dolía pero lo disfrutaba sin duda alguna hasta que no pide aguantar y le llene de leche todo su culo, deje mi verga un buen raro dentro de ella y después la saque, vi como ella cayó de costado y vi como su culo estaba rojo, palpitaba y estaba muy abierto y lo que más me gustó fue ver como salía mi leche de ese rico culo, yo me reí y me fui a duchar cuando en eso escuché que ella habló y casi llorando me dijo «Maldito, mira como me dejaste mi macho, me rompiste todo mi culo» yo solo me reí y la dejé sobre la cama y salí con una sonrisa dentro de ese cuarto.

    Tome una ducha y fui a ver a los niños ellos estaban jugando y viendo la tele, mientras su mamá en el cuarto de al fondo aún seguía recostada con el culo roto.

    Espero les haya gustado este relato, aún tengo muchos más por contar, por si gustan intercambiar relatos, experiencias y fotos pueden contactarme a mi correo [email protected], o si quieren consejos para cogerse a alguien de su familia los puedo ayudar, un saludo cordial a todos mis amigos.

    Atte.: Vicente Cevallos.

  • Vistiendo a Danny

    Vistiendo a Danny

    Gracias a mis relatos en internet pude entrar en contacto con Danny quien se convertiría en una amiga de juegos, todo comenzó con un cruce de mensajes que pronto fueron acompañados de fotos, mientras ella me mostraba su cuerpo desnudo y me contaba sobre sus fantasías de estar con una travesti yo le enviaba fotos vestida de mujer y le contaba cómo me mojaba toda en las pantis mientras leía sus mensajes, de esa forma estuvimos en contacto por un tiempo llegando a conocer nuestros gustos eróticos. En alguna ocasión mirando sus fotos muy excitada note que en una de ellas hacia una pose muy femenina, entonces me propuse preguntarle de forma sutil si le gustaría estar vestida de mujer en alguna ocasión, no tarde mucho en hacerlo pues en menos de usa semana en un chat le estaba preguntando si le gustaría estar usando pantis cuando yo bajara su pantalón para lamer su rica verga por encima de su ropa interior. Note que se demoró y luego evitando responder siguió con la fantasía diciéndome que me haría meter un dildo por mi culito desde ese momento para tenerme bien sumisa y excitada.

    Unos semanas más tarde recibí un correo de su parte con el asunto “sobre usar pantis”, en él me decía que se había quedado pensando en mi pregunta, pues de verdad le gustaba mucho la ropa interior femenina y lo excitaba mucho verme usándola, por lo que estaba dispuesto a ensayar siempre y cuando fuera yo quien lo vistiera, me dijo que tampoco le interesaba una escena de dominación, que no quería ser dominado por una travesti como yo, solo tal vez jugar como dos niñas en una pijamada y tocarnos juntas. Yo le conteste encantada con un sí y le envié unas ricas fotos en pantis rosaditos y con un pijama en bata rosada de niña, invitándola a una pijamada de nenas travestis. Seguimos escribiéndonos con esa fantasía algunas veces, otras regresábamos a otras en donde yo era una putica y el mi cliente que pedía un baile antes de montarme toda y llenar mi culito de leche.

    Luego de conocernos en persona y atenderlo como una putica en algunas ocasiones, Danny volvió a mencionarme la fantasía de la pijamada, lo hizo aprovechando que había acabado de dejar mi culito muy abierto y lleno de leche mientras yo usaba la pijamita en bata y los pantis rosaditos de la foto. Yo esperaba ansiosa que volviera a tocar el tema y le respondí muy femenina y coqueta que me encantaría, y mientras me movía para meter su verga en mi boquita para limpiarla le dije que me debía dar tiempo para lavar la pijamita y las pantis pues quería usar esas prendas en la pijamada, el me comenzó a decir que en unas semanas estaría solo en su apartamento durante un fin de semana mientras yo sentía en mi boquita como su verga se volvía a poner caliente, entonces me baje las pantis y sacando su verga de m boquita le dije que quería ponérselas, el me miro y me dejo subirlas por sus piernas hasta sus muslos, mientras lo hacía veía como su verga se volvía a poner dura y parada, así que volví a chuparla como una hembra, entonces el levanto su cadera y me dejo ponerle mis pantis mientras yo seguía mamando su verga dura y caliente, así seguimos hasta que me lleno mi boquita con su leche mientras yo me tocaba toda en pijamita como una hembra caliente.

    Uno días después recibí un correo con el asunto “invitación a pijamada de niñas” era una invitación digital que incluía su dirección y la fecha para nuestro encuentro, también me pedía que llevara mi ropita y alguna ropa de más para jugar con otra nena. Cuando por fin llego el día ya tenía lista una maleta con mucha ropa interior femenina, llevaba además un par de vestidos, todas las pijamitas que tenía, un par de juguetes eróticos, pantimedias, maquillaje y todo lo que puse meter en una maleta que sin ser gigante si era bastante grande, tome un taxi y al llegar a su dirección me sorprendí al encontrarlo esperándome en la portería de la unidad en donde vivía, se trataba de un conjunto cerrado de edificios, el salió a ayudarme a bajar la maleta del carro y la cargo, pasamos fácilmente la maleta mientras él le decía al portero que yo era el amigo del que le hablaba, que estaría hasta el día siguiente pues tenía una escala en la ciudad, y saldría nuevamente al otro día, camínanos hasta el segundo edificio en donde subimos al ascensor hasta uno de los pisos altos en donde había 4 apartamentos. Cuando entramos a su casa eran más de las 10 de la noche.

    Cuando entramos me sorprendió el tamaño de su apartamento, tenía una sala con cocina integrada y un balcón con una vista espectacular, el balcón además era lo suficientemente amplio para tener un jardín y una mesa con sus sillas, colocamos la maleta en la sala y me mostro el apartamento indicándome que solo usaríamos la habitación principal, la cual tenía una gran cama, baño privado y una buena pantalla cuando volvimos a la sala me dijo que me pusiera cómoda mientras serbia unos tragos, fui a la sala y me quite la ropa que traía, quedando solo en ropa interior femenina, entonces abrí la maleta y saque la primera pijama que tenía arriba, debo confesar que hasta este punto tenía todo preparado, debajo de mi pijama estaban las pantis, medias y sostenes que le quería poner, así como una pijamita parecida a la que estaba usando para ella, luego estaba el maquillaje y el resto de cosas que había llevado. Mientras me colocaba una hermosa y femenina pijama en bata rosada de seda y encaje escuche como sonaba la licuadora y cuando apenas me había sentado en el sillón vi que el venia hacia mí con dos copas de margarita, tome una mientras lo miraba y le decía que era su turno de estar cómoda, el me miro y luego de tomar casi media copa de margarita coloco su copa en una mesa y se quitó la camiseta justo frente a mí, yo tome un sorbo y me sorprendí de lo delicioso que sabía el trago, coloque la copa en la mesa y mientras él se quitaba los pantalones y sus bóxer fui hasta la maleta a sacar su pijama.

    Él se dejó poner muy obediente los sostenes y las pantis, con las medias de liguero gimió un poquito y ya cuando le puse la pijama note su colita dura y paradita, así como sus pantis ya mojaditos, así que cuando estuve vestida volvimos a tomar nuestras copas para tomar un trago más, mientras yo tomaba un trago más grande esta vez y volvía a sentarme en el sillón, ella termino su copa de un solo trago y fue a la cocina por mas, cuando regreso llevaba su copa llena y una jarra con más margarita, yo ya estaba terminando la primera copa, así que me alegre mucho de poderla llenar de nuevo. Ella la lleno y se sentó a mi lado, mientras conversábamos vi como terminaba su segunda copa rápidamente y serbia una tercera, cuando iba por la mitad la puso en la mesa mientras me decía que se sentía muy excitada así vestida, además un poco mareada por las margaritas, yo puse mi copa en la mesa y mientras la besaba suevamente fui bajando mi mano por sus pechos hasta llegar a su colita y mientras la tocaba suavemente le comencé a explicar que lo que sentía era excitación femenina, que estaba caliente como una mujer, ella entre gemidos me decía que si, que se sentía como hembra en celo, como una putica con ganas, yo la seguía tocando suavemente encima de su pijamita, como había puesto el maquillaje cerca tome un labia rosado lo tome para ponerlo en sus labios antes de comenzar a besarla apasionadamente mientras con mi mano subía su pijamita para llegar a sus pantis. Cuando lo logre me di cuenta que los tenía muy mojaditos, además estaba muy caliente y excitada, casi a punto de venirse toda entonces deje de besarla y comencé a tocarla mientras le decía que podía mojarse toda en las pantis, que era una niña bonita y siempre era muy rico ver como una nena se mojaba toda en sus pantis, ella entre gemidos me miraba y pasaba su lengua por su labios hasta que sentí como se comenzaba a mojar toda, se puso rígida y luego se descargó toda mojando sus pantis y las medias de liguero que le había colocado, mientras la miraba con una sonrisa en mis labios tome con mi mano toda la lechita que pude sin quitar la panti y le metí en mi boquita golosa mientras ella me miraba satisfecha y aun excitada.

    Yo volví a tomar mi copa y tome un par de tragos mientras ella se recuperaba, cuando lo hizo le dije que fuera a la maleta por una pantis limpias para cambiarla, cuando me las trajo se puso frente a mí, yo le quite las pantis y la limpie bien con mi boquita, le puse la pantis limpias y volvía bajar su pijamita que seguía intacta, entonces nos fuimos a la mesa del balcón donde nos pusimos a chismosear como dos colegialas y mientras nos tomamos el resto de la jarra de margaritas y nos fumábamos algunos cigarrillos ella me dejo terminar de maquillarla, también fuimos a la maleta para sacar más pantis y sostenes que nos probamos de la forma más coqueta y femenina posible. Cuando íbamos a la mitad de la cuarta jarra ella me dijo que tenía unos videos que le gustaría que viéramos juntas, entonces volvimos al sillón de la sala y ella prendió la pantalla en donde ya estaba lista para reproducir una película japonesa que iba sobre dos Sissys muy femeninas, no había pasado la primera hora de la película y ya estábamos juntas en el sillón excitadas como dos hembras en celo, ella me metía su colita por mi culito mientras yo tenía sus pantis mojados en mi boquita y me tocaba toda hasta mojarme en mis pantis rosaditas solo un momento después de que Danny me llenara todo mi culito con su segunda lechita de la noche.

    Luego de eso y todavía excitadas y muy mojaditas terminamos las margaritas y después de limpiarnos la una a la otra y ponernos pantis limpias, que esta vez tomamos del piso nos fuimos juntas a la cama, donde nos acostamos haciendo un 69 primero para lamernos todas como dos perritas que se están conociendo y terminar mojándonos la una en la boquita de la otra ya exhaustas nos dormirnos así con la cabeza todavía entre las piernas de la otra, la colita cera a nuestras boquitas y la carita llena de lechita tibia y deliciosa.

    Besos

  • Vivencias de un matrimonio común

    Vivencias de un matrimonio común

    Muy buenos días a todos los lectores y autores de esta grandiosa página, llevamos algunos meses leyendo las historias que aquí se escriben y decidimos como pareja enviar nuestro primer relato, esperando que sea de su agrado y esperamos conocer y entablar amistad e intercambiar experiencias con los lectores y autores de esta página para ir mejorando en la redacción de nuestras anécdotas que escribamos en esta página.

    Déjenme presentarme, me llamo Jaime tengo 54 años, soy del estado de Toluca, mido 1.50 m, soy algo flaco, canoso, profesionista, trabajo en una planta gasera, somos una familia de clase media como la gran mayoría de este lindo país México.

    Me casé hace ya algunos años con el amor de mi vida, con Ingrid, actualmente tiene 43 años, es una mujer madura, mide aprox. 1.60 m, también es profesionista, contadora, pero por la escasez de trabajo ha tenido diversos empleos temporales, le gusta ir a zumba, para mantenerse en forma y vaya que se mantiene, pues a su edad hace suspirar a cualquier hombre de todas edades. Ella es chihuahuense, es morena clara, ojos cafés, cabello largo a la cadera, unas chichotas copa C, unas lindas piernas maduras y firmes, pero lo que más llama la atención es ese señor culote que se carga atrás, redondo, paradito, grande y respingón, cualquier ropa que se ponga mi esposa Ingrid, hace lucir ese culote en su máxima expresión, y debajo de esa ropa siempre suele usar lencería muy sexy y demasiado diminuta, sus tangas e hilos suelen perderse en ese par de nalgas que ella posee. En la calle, familiares y amigos míos y de ella, les cuesta disimular en no recorrer con su mirada todo ese culisimo de mi esposa. Lo cual a mí no me molesta al contrario me excita, lo he platicado con ella y ambos sabemos que esa situación a los dos nos excita, ella ser observada y yo ver como la devoran con la mirada.

    Ingrid:

    Hola, buen día, me llamo Ingrid, soy la esposa de Jaimito, ya no me describo pues él lo hizo correctamente, somos una pareja liberal, debido a esta característica como matrimonio hemos tenido algunos amigos, amistades y conocidos con el cual acabo en la cama revolcándome y teniendo sesiones de sexo con el consentimiento y aprobación de mi comprensible y cornudo esposo. Algunos señores han disfrutado y poseído mis senos, mis nalgas y mi boca y han abierto mis piernas para poseerme enfrente de mi amado marido, mientras el ve como me dejan feliz y satisfecha en la cama.

    Jaime:

    Desde que me case con mi esposa, en mi interior me decía: «Mi esposa siempre va ser deseada por ese par de nalgotas que se carga», y con el paso del tiempo se confirmó, pues todas las amistades y familiares que tengo y voy conociendo, no dejan de admirar y ver algunos con discreción y otros con más descaro el culazo de mi esposa Ingrid. Actualmente se ha puesto más buena pues es toda una milf como las conocen en esta época, sobre toda ese culisimo que hace voltear a más de uno en la calle y a donde vayamos. Los primeros años fueron difíciles pues aun no llegábamos a comprender nuestros gustos y discutíamos a cada rato por celos, estuvimos a punto de divorciarnos, pero recurrimos a una terapia de pareja donde sacamos todas nuestras cosas y nuestro matrimonio cambio totalmente y ahora disfrutamos de un gusto sexual más abierto.

    Ingrid:

    Al recurrir frecuentemente a zumba ha hecho que mis nalgas de por si grandes tomen una forma de manzanita o corazón que a muchos hombres enloquece, cuando camino por las calles mis nalgas se contonean al ritmo de cada paso que doy, eso hace que muchos hombres volteen a ver y disfrutar el ritmo de mis nalgas, como van meneándose de un lado a otro con la ropa ajustada que siempre me gusta usar para presumir el buen culo que tengo. Pensé que al casarme ya no iba a poder andar presumiendo mi culote y tetas a los demás, pero cuando mi esposo me confesó en una terapia de pareja que a él le excita que los señores casados me vean con deseo, fue un momento que me hizo feliz y excitante el saber que mi marido me dejaría seguir mostrándome ante la gente.

    Jaime:

    Así es, yo desde antes ya disfrutaba como mis amistades, amigos de trabajo y familiares veían con disimulo el culote de mi mujer en las reuniones sociales a las que acudíamos, su lindo trasero sobresalía de las demás mujeres y llamaba la atención además de la ropa sexy y ajustada que ella le gustaba usar, disfrutaba acompañarla a comprar su ropa interior, disfrutando de la mirada de los demás hombres que se encontraban con sus esposas en esos puestos de lencería, como veían con morbosidad al momento que mi esposa andaba ahí escogiendo sus tangas y brasieres y batitas entre los montones de ropa interior, disfrutaban con discreción que sus esposas no se dieran cuenta, cuando mi esposa estiraba el resorte de las tangas o las alzaba para ver el modelo completo de las tangas que se compraría, notaba ese disfrute pero nerviosismo de aquellos caballeros.

    Ingrid:

    Siempre me ha gustado andar a la moda, no solo con la ropa exterior, sino también la interior, antes me detenía a comprar tangas muy diminutas por respeto a mi esposo e hijos, pero desde que mi esposo me confesó que le excita que yo me exhiba cambie todo mi guardarropa por ropa muy ajustadísima y prendas íntimas demasiado diminutas, me gusta verme al espejo como ese pedazo de tela se pierde en medio de mis nalgas, como ese hilito puede separar mi trasero en dos partes y verse más sexy, mientras por mi mente pasan todas aquellas miradas de los hombres que me ven con deseo en todos lugares donde andaré ese día ya sea con mi esposo, mis hijos o con toda mi familia.

    Jaime:

    Cuando estoy acostado en la cama viendo como mi esposa se arregla para irse a trabajar, me excita como se ve desnuda y semidesnuda, imaginando lo que darían los hombres por tener la visión que yo tengo. Cómo sale de la regadera totalmente desnuda parándose frente al espejo que tenemos en la recamara, poniéndose crema por todas las partes más íntimas de su cuerpo, como la derrama por esas chichotas que posee, para bajar por todo su cuerpo hasta llegar a esas nalguisimas que tanto me enloquecen, después terminar en esas piernas con unos muslos que serían la perdición de hasta el más decente de los humanos.

    Para después escoger una tanga pequeña y ponerla y ver como desaparece totalmente por la parte de atrás de su trasero, viéndosele solo el triangulito de esa telita, por delante marcándose esa panochota que tiene mi señora, abultada, velludita en forma de triángulo, para finalmente ponerse su uniforme, su pantalón entalladísimo que le entra con dificultad y su blusa escotada, marcándosele su tanga bajo su pantalón apretadote, poniéndose sus zapatillas altas que hacen que esas nalgotas se paren más de lo que ya están, terminándose poniendo sus aretes, una cadenita, peinándose, perfumándose y agarrando su portafolio y bolsa para irse al trabajo, donde seguro varios hombres la desnudaran con la mirada aun sabiendo que es casada. Despidiéndose de mis dos hijos y de mi con un beso y yo viendo cómo sale de mi casa meneando todo ese culisimo que siempre se mueve al caminar, ese culote que va ser visto todo el día por hombres morbosos y degenerados que querrán tenerlo en sus manos los muy degeneradotes.

    Ingrid:

    Debo reconocer que al usar el pantalón muy ajustado, se marca la silueta de los triangulitos de mi tanga, eso me hace ver más sexy y más deseada creo, en mi trabajo debo admitir que muchos hombres andan queriendo conquistarme para que yo les preste mis nalgotas, muchos trabajadores me sacan platica, se portan bien conmigo con tal de contemplar mis nalgas en cada momento, aunque son casados con hijos andan ahí de mirones observando el movimiento de mi trasero, es algo que yo no le podía contar a mi esposo anteriormente, pero ahora ya me siento más libre pues puedo contarle todo lo que me pasa con esos compañeros de trabajo. Cómo mujer y más siendo madura con experiencia sé que muchos maduros aun siendo casados quieren probar unas nalgas ajenas y más si somos también casadas y nalgonas.

    Jaime:

    Recuerdo los comentarios que por casualidad puedo escuchar cuando con mi esposa e hijos hemos asistido a bodas, quince años, bautizos etc., cómo los hombres la ven entrar junto a mis hijos y a mí, a esos salones donde se llevan a cabo las fiestas o casas particulares dependiendo de la situación, la ven entrar con esos vestidos ajustadotes que le marcan la silueta de todo su voluptuoso cuerpo de mi Petra, como si fuera una segunda piel, el movimiento cadencioso de sus nalguisimas con esos zapatos de tacón que hacen que sus nalgas se vean más paraditas y antojables, pero a la vez se ve toda una señora, de la mano de sus dos hijos y de su marido.

    Jaime: Recuerdo principalmente cuando fuimos a una Boda de una amiga del trabajo de mi esposa, nos invitaron a ser padrinos de pastel, la fiesta fue en la casa de sus suegros, mi esposa fue sexy y elegante por ser madrina en la boda de una de sus mejores amigas.

    Ingrid: Si mi buena amiga, para lo cual fui sexy pero no tanto, ya que aún no sabía los gustos de mi esposo sobre mí, por lo cual use un vestido verde turquesa, eso sí muy entallado y escotado para presumir mis tetas y culazo que me cargo aunque ya soy madre de dos lindos niños, abajo una tanga negra de encaje en conjunto con el bra del mismo modelo, al verme al espejo por detrás pude notar que se me marcaba el triangulito de la tanga, dude en si ir así o cambiarme, pero al verme mi esposo en lugar de enojarse me sorprendió que me digiera que me veía estupenda para la boda. A lo cual yo le respondí con una sonrisa.

    Jaime: Al ver a mi Ingrid así se veía hermosa, sexy y muy culona, sentí como mi verga se erectaba al imaginar los miles de ojos que se posarían en el cuerpo de mi esposita, eso en lugar de enojarme me ponía cachondo, saber que muchos desearían a mi esposa.

    Salimos en el automóvil y al llegar al lugar del evento, vimos que era una colonia un poco despoblada y humilde, dejamos el coche y tuvimos que caminar dos cuadras de subida para llegar por fin a la casa de la boda, al ir caminando con mis hijos atrás de mi esposa, pude notar como con ese vestido su tanga se le marcaba perfectamente, excitándome sobre como la verían toda la fiesta.

    Al llegar nos recibieron los padres de la novia, unos señores humildes mayores de 70 años aproximadamente, en ese instante pude notar como discretamente ese señor hizo un recorrido de pies a cabeza sobre las piernas, panocha y chichotas de mi mujer, pasamos y caminamos a una mesa donde nos saludó la novia y nos dijo que nos sentáramos, mi esposa puso todo ese culote en esa sillita de madera que pude ver como no cabía por completo.

    Ingrid: debo reconocer que al sentir muchas miradas, mi botoncito palpitaba por momentos lo que hacía que mi cuerpo se estremeciera, pero yo nerviosa de que mi esposo e hijo no se percataran, y sí, mi esposo tiene razón, al sentarme me percate que mis nalgas no cabían en la silla y salían un poco pero ni modos así estuve en la fiesta.

    Esta es la primera parte de las que faltan, las quisimos escribir por partes para no hacerlas tan largas a los lectores e irle dando suspenso entre un capitulo y otro, como todos los lectores de los relatos que hemos leído, estamos abiertos a sugerencias para la mejora de la redacción y estructura de nuestras vivencias convertidas en relatos en esta página.

    Nuestro correo es [email protected], esperamos sugerencias, preguntas y comentarios para mejorar en nuestros relatos ya que tenemos muchas vivencias que compartir. Saludos.

  • La hija de mi mejor amigo me hizo una rusa de otro mundo

    La hija de mi mejor amigo me hizo una rusa de otro mundo

    Me llamo Alejandro, soy de Costa Rica, tengo 44 años y hace 10 años que vivía en Colombia pero decidí regresar a mi país. Antes de viajar me puse en contacto con viejas amistades, entre ellos estaban Antonio, mi mejor amigo desde que éramos niños, habíamos ido a la secundaria juntos y estudiamos en la misma universidad, aunque diferentes carreras. Varios años después Antonio se casó y tuvo una hija, Ángela. Aunque no fui padrino ni nada de ella, al ser tan cercano a su padre la vi crecer hasta los 8 años, momento en el que me fui del país.

    Bueno, cuando al fin regresé a San José, me hospedé en un hotel temporalmente pues mi casa en la ciudad la tenía arrendada y aun no se había cumplido el mes para poder tomar posesión de nuevo. Un viernes por la mañana llamé a Antonio: «-Antonio que te parece si almorzamos juntos hoy?- -si claro, ven a mi casa ¿recuerdas dónde es? Yo llego de trabajar a la 1, pero puedes llegar temprano que ahí estarán mi mujer y mis hijos-» La pareja había tenido otro hijo que en ese entonces tendría 4 o 5 años, era pequeño. Cuando me dijo esto me dio vergüenza llegar tan temprano, así que aunque le dije que así lo haría, planee llegar igualmente a la 1.

    Así se me pasó la mañana, me arreglé y a la 1 de la tarde llegué a la casa. Efectivamente estaba Sandra, la mujer de Antonio, le pregunté por mi amigo y me dijo que se estaba demorando y le pregunté por la pequeña Ángela, me dijo que estaba a punto de entrar a la universidad y que había acabado de cumplir los 18 años, me comprometí a llevarle un regalo después. Estábamos en medio de la conversación cuando de la escuela de su hijo menor la llamaron, le dijeron que uno de los padres tenía que ir pues había ocurrido algo. Llamó a Antonio, le contó y quedaron de acuerdo en ir los dos al colegio, yo claro dije que también iba pero ella me dijo que me quedara para poder abrir la puerta a Ángela que no tenía llaves, se me hizo algo incómodo pero accedí.

    Al final Sandra salió apresurada, y yo me quedé en la sala de la casa esperando, me puse a observar unas revistas y a revisar mis redes en mi celular cuando de repente golpearon a la puerta. Me asomé por la ventana y vi a una chica joven muy linda, me acerqué a la puerta y dije -¿Ángela?- la chica me dijo -si- con voz algo desconfiada, le abrí la puerta y le dije -oye Ángela, cómo estás? Me recuerdas? Soy el amigo de tu papá, recuerdas que de pequeña solía mucho venir aquí?- ella pensó por un momento y luego puso cara de amabilidad y dijo -ahh si si… Claro don Alejandro verdad? Tu vivías en Colombia no? ¿Cuándo llegaste?- le explique la situación y también que sus padres debían estar en la escuela de su hermano.

    Cuando me volví a sentar en la sala ella descargó sus cosas, venía con su uniforme de colegio y le pregunté -Ángela tu mamá me dijo que ya tenías 18, aún estás en el colegio? Me respondió que si pues había perdido un año escolar por bajo rendimiento cuando era más pequeña. Hasta ahí llegó esa conversación. Lo que si pude observar es que aunque no tenía la falda tan corta era suficiente para ver sus muslos, Ángela había crecido muy bien, lo que más me llamó la atención era un enorme saco que tenía puesto, no era el del colegio, le quedaba grande pero pude ver por encima que sus senos eran grandes y se abultaban. Saqué ese pensamiento de la cabeza, aunque cuando Ángela subió la escalera hacia su habitación no pude evitar mirarla subir para ver más de sus muslos.

    Así pasaron casi 10 minutos cuando la vi bajar, y me preguntó -Alejandro, no te ha dicho nada mi papá o mi mamá?- le dije que no me habían escrito ni llamado y dijo -ahh. Está bien- luego se acercó a la pequeña mesa frente al sofá donde yo estaba sentado y donde había una nintendo portátil, ella iba a agarrarla pero cuando lo hizo se hizo delante de mi dándome la espalda y se inclinó a recogerla, cuando hizo eso su falda se levantó bastante y alcancé a verle los shorts que tenía debajo, ella se quedó un par de segundos así quieta en esa posición cuando se me ocurrió lo mas arriesgado y no pude controlarme: le rocé mi mano en una de sus piernas.

    Ella se quedó quieta por unos segundos, fueron eternos, pensé que había hecho el error de mi vida y sudé en frío, ella volteó a mirarme sin quitarse y me preguntó -¿te gusta mi pierna Alejandro? Le dije que si y le pregunté si podía seguir tocándola. Ella me respondió -No sé, porque si sigues tocando te vas a excitar mucho- dijo eso y me puse aún más nervioso pero seguí el juego y le dije. -Ángela has crecido mucho estás muy sexy, por qué llevas ese saco tan ancho puesto? Me respondió -es que me da pena con mis compañeros porque tengo las tetas muy grandes.

    Con esa respuesta tuve una erección inmediata, se me puso durísimo a imaginarme si en verdad eran tan grandes. Le pregunté qué tan grandes eran y me dijo -el triple de mi mamá- su mamá Sandra era una mujer con unos senos bastante bonitos y redondos así que cuando comparé fue una delicia. Me interrumpió el pensamiento diciéndome -ok, te dejo que me sigas tocando las piernas cuanto quieras, pero solo eso- Entonces le empecé a acariciar las piernas con total libertad con una mano, mientras con la otra me acariciaba mi verga que ya estaba dura por sobre el pantalón, luego cuando estaba muy caliente le pregunté si podía tocar sus tetas y ella poniendo una voz como de niña tierna me dijo -¿tú crees que es correcto que un señor de edad le toque las tetas a una chica pequeña como yo?, sabes qué? Está bien, tócamelas pero por encima de la blusa.

    Se quitó ese grueso sacó y quedó solo en una camisa de botones y eran enormes, el bulto que se armaba era grandísimo, los primeros dos botones de esa camisa estaban al extremo estirados, era como si en cualquier momento fueran a explotar, aproveché para apretar esos melones y acariciarlos, mi mano no podía agarrarlos del todo, era una sensación riquísima y mientras tanto ella se mordía un poco los labios y sonreía, que imagen mas excitante. Le abrí la camisa y empecé a meterle la mano en su enorme escote, tenía unos brasieres rosados riquísimos.

    Ella estaba igual de caliente porque me dijo -párate y te quitas los pantalones- me levanté rápidamente y me quite los pantalones y me bajé los boxers, tenía la verga muy dura, me senté en la silla abrí mis piernas y le dije -ven angelita acércate acá-. Ella se sentó en mis piernas, empezó con sus muslos a rosármelos por el pene mientras con mis manos le seguía apretando las tetas, ahí empecé a hablarle sin pudor: -que gustazo nenitaa mira como tengo la verga, nenita que tetazas tan enormes tienes, me gustaría chupártelas.

    Entonces ella se puso frente a mi y con sus piernas rodeó mi verga y empezó a moverse de atrás a adelante, era como si me masturbara con sus piernas, mientras yo le chupaba las tetas por encima del bra y mientras disfrutaba apretando y lamiendo esos enormes melones empecé a meter mis dedos también bajo su boxercito, estaba muy húmeda así que la masturbe mas fuerte mientras le decía que era riquísimo que me masturbara con sus muslos.

    Mientras tanto no podía despegar mis ojos de sus tetazas, ya ni me importaba si llegaban sus padres. Luego ella se despegó de mi, así que me quedé mirándole parada frente a mi con su faldita y su brasier mientras me masturbaba, le dije: «angelita nunca había tenido el pene tan duro como hasta ahora, que hembra que eres». Se rio y me respondió «ahora se te va a poner más duro», entonces se puso de rodillas frente a mi, se quitó por fin el bra y cogió mi verga y la puso en medio de sus enormes tetas.

    Inmediatamente se las agarre y apreté mas y empecé a moverlas rápido mientras mi pene se escondía y luego sobresalía en ellas, así de enormes eran, me cubrían el pene totalmente. Luego ella imitando mi movimiento se las agarro y ella mismo empezó a moverlas mientras respiraba mas fuerte, me miró a los ojos y me dijo: «¿te gusta?, yo le dije «si, si me gusta, me encanta, que gustazo y que venida que voy a tirarte en ellas» me decía «eso, sigue, sigue, menéate la verga con mis tetas, hazte una paja con mis melones de niña, que rico, que rico»

    Empecé a sentir que estaba a punto de explotar así que deje salir unas palabras: «oh Ángela, niñaa que gustazo… creo que me voy a venir en tus melones chiquita». «si, si córrete, córrete en mis tetas, riégame esa leche». -ohh bebé nunca me habían hecho una rusa como esta». «dale dale, sigue hasta que te vengas» ahí me sentí explotar y solté un buen chorro de semen que salió al aire y de inmediato cayó en sus tetas.

    Exhale un respiro y solté sus tetas, ella también descansó pero aún dejó sus enormes tetas llenas de semen en mi pene, así que empecé a sacudírmelo sobre ella para sacar las últimas gotas y aproveche mi punta para acariciarle y restregarle la leche en los pezones. Después me tiré cansado en el sofá y le dije a ella que rápido se fuera al baño a ducharse y limpiarse. Se quedó riéndose y respirando y al fin se paró y me dijo «este fue un buen re encuentro no? de pronto luego vamos por más» luego se fue y se metió al baño. Así pasaron otros 15 o 20 minutos cuando al fin llegó Antonio sin su mujer y su hijo pequeño, para ese momento Ángela ya estaba de nuevo en su habitación y no volvimos a hablar más.

    El resto de la tarde la pase en la ciudad con mi mejor amigo, pero no podía parar de pensar que Antonio no sabía que unos minutos antes había llenado las tetas de su hijita con mi semen, ese pensamiento me excita hasta el día de hoy.

  • Mi abuelo y el manjar de mis tetas lactantes (2)

    Mi abuelo y el manjar de mis tetas lactantes (2)

    El frágil cuerpo de mi abuelo yacía sereno, respiraba con tranquilidad después de aquella marejada de leche que había salido de su gran miembro viril. Tenía los ojos cerrados y sudor en su frente, de cierta manera me recordaba a mi hijo después de alimentarlo, que paradójicamente era lo que acababa de hacer. Había alimentado a mi abuelo con mi leche maternal, lo tuve amorosamente en mi regazo dándole de beber de mis nutrientes y al mismo tiempo dándole un placer que seguramente desde hace mucho tiempo no experimentaba.

    A pesar de aquel fugaz encuentro intimo entre nosotros, aquella bestia fornida y llena de venas entre sus piernas aún no estaba satisfecha. Pulsaba y se erguía como un soldado fuerte y listo para una gran batalla. Lo que valía la pena recalcar ya que eso no era muy común en hombres de su edad, ya estaba bastante entradito en años. Aun con restos de esa leche y queso que había secretado en aquel instante su enorme y vieja verga lucia extremadamente apetecible. Su embriagante aroma me invitaba a acercarme. Me llamaba a degustar aquel sabor particularmente amargo, esa mezcla tan deliciosa de orina, semen y esmegma.

    Mi boca salivaba profusamente mientras acercaba cada vez un poco mas mi rostro a su glande reluciente. Saque mi lengua, estaba llena de saliva, la pase desde la base de su gran pene. Desde sus tremendos testículos llenos de semen que colgaban por la edad hasta la punta de su deslumbrante glande. Su pene reacciono poniéndose aún más duro. Las venas se sobresaltaron y una gotita de pre eyaculación se asomó de manera tímida por el agujero de su uretra. La recogí despacio con la punta de mi lengua. Un sabor exquisito y dulce me hizo añorar aún más. Puse sus testículos en mi boca y comencé a masajearlos con mi lengua en forma de torbellino. Sus grandes gónadas bailaban al ritmo de mi lengua traviesa mientras eran bañadas por la calidez de mi saliva. Su pene no perdía su erección. Era un gran guardia vigilante que no abandonaba por ninguna razón su puesto. Me excite demasiado y una mordida se me escapo. Sentí estremecer su cuerpo y enseguida se despertó.

    -Hija que estás haciendo.

    -Nada abuelito, solo estoy atendiendo a tu linda verga, necesita de mi cuidado y no me gustaría que estuvieras todo el día con tanta tensión acumulada, no es para nada bueno para tu salud.

    -No es necesario que hagas esto hija, yo puedo encargarme solo de esto.

    -Para mi es un verdadero placer, es lo menos que puedo hacer por todo el amor que me has dado y la manera en la que nos ayudas, tu solo relájate, descansa y déjamelo todo a mí.

    -No es necesario hija, esper…

    No pudo terminar su frase. Me metí más de la mitad de su verga en mi garganta de golpe. Su reacción fue tan placentera que perdió el habla por unos segundos, acto seguido se reclino y me dejo seguir con mi acto sexual. Las lágrimas me brotaban cada vez que intentaba ir más lejos, su verga debido al grosor representaba un enorme reto, pero no iba a rendirme tan fácilmente. Cada vez me empujaba un poco a ir un centímetro más lejos. Cada lagrima viéndolo a los ojos, cada ataque de tos me hacía mejorar. En un momento tosí y enormes hilos de saliva, pegajosa y larga salieron de lo mas profundo de mi garganta. Los tome con mis manos y lo use para seguir lubricando su enorme falo. Lucía húmedo y deslumbrante, por fin estaba listo para ser insertado en mi vagina. Tome un poco de la abundante saliva que había en su pene y la frote en la entrada de mi vagina. El me miró fijamente y me dijo:

    -Hija, que estás haciendo, no podemos ir tan lejos.

    -Lo necesito, abuelo por favor solo déjeme hacerlo.

    -Somos familia mi amor, no podemos.

    -No estoy pensando en eso ahora mismo, solo puedo pensar en que usted este dentro de mí.

    -No lo hagas, detente.

    -Ya es tarde, seré suya por completo.

    Me senté rápidamente en él. Una gran punzada de dolor recorrió desde mi pelvis hasta mi estómago. Sentí como si algo hubiera golpeado por dentro mi vientre. Algo demasiado duro. No entro del todo y aun así sentía como el brazo de alguien perforando mis entrañas. Grite de dolor y placer. Su cabeza se reclino y no dijo una sola palabra. Mi cuerpo se movía simplemente por instinto. Puse mis manos en su pecho grisáceo y comencé a brincar sobre él. Mis enormes senos aplaudían, “clap, clap” mientras hacia el baile del amor con el rebotando mi pelvis sobre la suya.

    El solo estaba inmóvil ahí, con la cara fijamente mirándome y la boca abierta sin poder gemir. Yo estaba embriagada de placer, mis senos se sentían a reventar de nuevo y mi sudor comenzaba a humedecer mi cabello. En un momento el ya no pudo resistirse más al martirio de mi figura y aun sin quererlo tomo mis grandes glúteos. Yo sujeté mis pechos y empecé a exprimir aquel dulce manjar desde dentro de ellos. EL hizo un esfuerzo por erguirse y comenzó a beber de ellos nuevamente. Disminuí en intensidad para que el pudiera sujetar tranquilamente mi pecho en su boca.

    Me movía lentamente, pero, el pene de él estaba tan profundo que sentía como se acalambraba todo mi interior de dolor. La leche de mis senos salía profusamente en varios hilos. Podía notarlo por la manera en que exprimía con su mano el seno que no tenía en la boca. Ambos estábamos bañados en sudor y fluidos lácticos. Comencé a besarlo con mi lengua, danzando en un tango sexual dentro de mi boca. Acariciaba su cabeza mientras me meneaba lentamente frotando mi clítoris con su vientre. Sentía que estaba en un orgasmo infinito, el placer era suculento y no quería que acabara, pero mi interior me hacia el llamado urgente, me clamaba por poder estallar en una cascada de humedad. Me acerque a su oído y le susurre- hazme venir y vente dentro de mi abuelo, demuéstrame que aun te queda algo de hombría-. El me abofeteo y me tiro boca abajo. Me tomo de los cabellos y me empujó la cabeza hacia abajo aplastándola.

    -Te voy a enseñar a respetar a tus mayores.

    -Abuelo espérate, estaba solo jugando un poco.

    -A la chingada con jugar, te voy a tratar como lo que eres, una puta cualquiera.

    -Espérate ahí no!

    Empujo con fuerza y destrozo la entrada de mi ano sin piedad. Sintió resistencia de parte de mi culo, pero no le importo. Tomo un gran mechón de mi cabello y jalo hacia atrás al mismo tiempo que empujo aún más su gran pepino. No le importo mi integridad ni tampoco fue cuidadoso, su bestia interna se desato por completo. Yo grite de dolor, su enorme falo destrozaba todo a su paso como un gran tornado. En un momento ya no hubo mas resistencia por parte de mi ano. Se rindió ante su gran verga. Él se rio burlándose de eso y fue aún más brutal en sus embestidas gimiendo como una bestia en celo, haciendo sonar mis nalgas tan rápido como podía.

    Yo tenía los ojos desorbitados por el placer y una corriente cálida recorría mi cuerpo entero. De pronto lo supe un gran orgasmo se desbordaría de mi vagina. En ese instante lo escuche gruñir -tómala toda puta-. Una gran cantidad de semen fue inyectada a través de su verga hacia mi ano. El calor quemante de las heridas en mi culo se mezcló con la lava hirviendo que era su semen senil haciendo estallar en llamas mi trasero, no pude más y grité que la lengua de fuera babeando de éxtasis y placer como la perra en celo que él me había convertido. Mi vagina erupcionó en grandes chorros orgásmicos, con una presión como de manguera de bomberos mojaba todo el lugar. El me dio dos nalgadas, déjalo salir todo putita -dijo mientras me observaba venir una y otra vez. Caí rendida boca abajo en un gran charco de mi placer y el me miraba, podía sentir su mirada. En un segundo sentí su pene tomando mi vagina a la fuerza, esto aún no terminaba.

    Continuará…