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  • Hipnotizó a mi alumna

    Hipnotizó a mi alumna

    Durante un tiempo di clases a nivel universitario en la carrera de psicología en una universidad particular, los grupos no eran muy grandes el mas grande tenía 15 alumnos, lo cual facilitaba la labor como docente y te permitía interactuar mas con los distintos alumnos, una mañana de julio se dio la bienvenida a un nuevo grupo de estudiantes de psicología, yo tenía asignada 2 materias con este nuevo grupo, cuando entre todos estaban callados y como siempre el salón estaba compuesto en su mayoría por mujeres eran 7 mujeres y 2 hombres.

    Y como es costumbre me presente y les pedí que cada uno se presentar y le preguntaba algunas cosas sobre su elección de carrera y sus preferencias todo trascurría de manera normal hasta que le tocó el turno a una de las chicas la cual en ese momento supe que se llamaba Anastasia no pude dejar de observarla y escucharla tenía un tono de voz muy dulce, el cual combinaba con sus bellas facciones resaltando su cara, al verla podías notar que era una mujer muy linda y tierna, con unos grandes ojos cafés claros, una nariz respingada y una boca con labios bien formados y carnosos, que parecían invitarte a morderlos. Y su cuerpo perfectamente bien torneado a pesar de no llevar puesta ropa sensual o provocativa se podía ver su cadera bien marcada que contrastaba con unos glúteos redondos y muy bien formados, sus piernas largas y bien definida, sus pechos resaltaban, pero sin llegar hacer muy grandes, a partir de ese momento no la podía dejar de ponerle atención, esperaba con mucha ansia el momento de llegar a dar clases a ese salón. No es por nada, pero tengo un talento natural para enseñar y generar confianza entre mis alumnos, muchos de ellos se acercaban y me preguntaban sobre otras materias ya que algunas veces no entendían algún teme y yo trataba de explicárselos de forma sencilla para que lograran comprender, también algunos de ellos me contaban sobre sus problemas y me pedían consejo. Así fue pasando el tiempo y llegue a conocer mejor a cada uno de mis alumnos Anastasia no era la excepción con el tiempo ella se acercaba a mí y platicábamos, pero nunca en solitario.

    Fueron pasando los años y justo el último año de la carrera todos los alumnos de psicología deben de tomar una cantidad de horas de psicoterapia de manera obligatoria así que muchos de ellos buscan tomar terapia con algunos de los profesores que les dan clases y este fue el caso de Anastasia ella se acercó a mi y me pregunto que si tenía espacio para atenderla sin pensarlo le dije que si y así fue como comenzó todo. Ella llego al consultorio y comenzamos a hablar de temas diversos luego profundizamos un poco mas y encontramos algunas cosas que le causaban mucha inseguridad, y muchas de ellas estaban ligadas a su imagen y al abandono de su padre, comenzamos a trabajar, y diseñe un plan terapéutico en verdad nunca fue mi intención que sucediera lo que paso después de varias sesiones me di cuenta que el abandono de su padre le causaba mucho dolor. Justo en ese tiempo yo estaba estudiando una maestría en hipnosis y me pedían videos donde yo pusiera en práctica el proceso de hipnosis como herramienta de ayuda en la terapéutica, fue entonces que se me ocurrió pedirle que si podíamos trabajar con hipnosis para acelerar el proceso y ella me dijo que estaba bien, así que prepare todo para la siguiente.

    Cuando ella llego le pedí que se pusiera cómoda, ella llevaba un pantalón de mezclilla pegado y una blusa negra ajustada lo que hacía que sus curvas se vieran en su esplendor y resaltaran su cintura y glúteos perfectos y sus pechos parecían mucho mas grandes que antes. Le pedí que comenzara a respirar profundo utilizando la técnica de respiración que favorecía entrar a un estado de trance y poco apoco fui dándole instrucciones hasta que ella estaba en un trance hipnótico profundo, me di cuenta que había llegado a un estado tan profundo que podía levantar su mano y dejarla caer sobre su cara sin que ella hiciera alguna gesto o intentara detener su mano para que no golpeara su cara, intente moverla y luego sacudirla sin ninguna respuesta, así que se me ocurrió llevarla aun estado aun mas profundo y tratar de desactivar por completo su consiente y todas sus reglas morales, una vez que le di las indicaciones le ordene que a partir de ese momento ella sería otra persona la cual era consciente de sus deseos y no tenía ninguna restricción moral y que a partir de ese momento ella no me vería mas en mi lugar estaría un chico joven y atractivo, además de que cada vez que la tocara sentiría mucha excitación entre mas prolongada e íntima fuera la caricia mayor excitación tendría, comencé entonces la cuenta regresiva para que ella despertara, cuando ella despertó parecía que no había sucedido nada todo se sentía y se veía muy normal, pero de repente ella me pregunto como te llamas a lo que yo conteste que Carlos, no podía creer lo que estaba pasando si que poco a poco me hacer que al sillón donde ella se encontraba y toque su pelo y luego su mano subí por su brazo y toque sus mejilla, me di cuenta de que comenzó a respirar diferente así que poco apoco acerque mis labios y fui correspondido con un beso bastante apasionado y profundo, al mismo tiempo mis manos se apoderaban de su cintura y después de un instante empecé a subir su blusa y ella extendió los brazos no podía creer lo que estaba sucediendo por primera vez veía sus pechos redondos y firmes aun contenidos por su sostén, ella comenzó a desabotonarme la camisa y quitarme la camiseta luego junte su torso al mío y disfrute del calor único que producía la sensación de rosar piel con piel, mis manos volvieron a tomar su cintura y esta vez las metí por dentro del pantalón para tocar sus firmes glúteos no podía creer lo que sucedía me encontraba extasiado, sin ningún recato comencé a bajar su pantalón y pude ver sus cadera y piernas bien torneadas no me podía contener me baje de inmediato el pantalón y mi bóxer contenía la erección de mi pene que estaba a punto de explotar.

    Seguí acariciándola y de repente mis manos estaban por desabrochar su sostén no podía creer lo que estaba pasando, lo siguiente que sentí fueron mis manos masajeando sus lindos pechos duros firmes con unos pequeños pezones que necesitaba morder acerque mi boca y suavemente comencé a mordisquearlos su reparación cada vez era más rápida, seguí jugando con sus pechos mientras ella ponía sus manos en mi pene y lo recorría de un extremo a otro sin mas me quite el bóxer y mi erección era bastante notoria ella tomo mi pene en su mano y lo apretaba, en ese instante mis manos bajaron para despojarla de su ropo interior y dejarla toralmente desnuda entonces me aleje un poco de ella para poder contemplarla en todo su esplendor y luego me como de por detrás de ella y la rodee con mis manos tomando sus pechos firmes mi pene golpe contra sus nalgas fue una sensación muy placentera, pero yo quería mas así que intente meter mi pene en su vagina pero no podía en ese momento me di cuenta de que ella era virgen y además yo no tenía condones así que mi razón le gano a la calentura y comencé simplemente a frotar mi pene en sus nalgas de lo excitado que estaba sentí que mi pene explotaría así que me separe de ella y le dije la palabra que había implantado para que regresara al estado profundo de hipnosis en ese momento se desplomo y la sostuve y la acomode en el sillón y le dije que el mayor deseo que ella tenía era hacer sexo de forma oral y que a ella le encantaba el sabor del semen ya que era lo mas rico que hubiera probado en su vida y conté nuevamente para que despertara sin mas puse mi pene frente a su cara y cuando despertó lo vio y comenzó a jugarlo y poco a poco se lo llevo a la boca y lo chupaba de arriba abajo de una manera intensa hasta que no pude mas y me corrí llenando su boca de blanca esperma la cual parecía disfrutas como si de un rico dulce se trataba, después de eso le dije la palabra que la llevaba nuevamente al estrado profundo de hipnosis y luego encerré el recuerdo de lo sucedido en lo mas profundo de su inconsciente, y podo apoco traje su consiente y moral al aquí y al ahora y le dije que recordaría que habíamos tenido una larga sesión hablando sobre el abandono de su padre, al despertar ella se sentía contenta no recordaba nada de lo sucedido, al día siguiente tenía un poco de miedo de que recordara algo entre al salón y comencé a pasar lista ella no estaba en ese momento ya que había ido al baño me dijeron sus compañeros de repente tocaron la puerta era ella pidiéndome permiso para ingresar le dije que pasara me saludo de manera normal y me di cuenta que no recordaba nada de los sucedido.

  • Una madura abusa de mi

    Una madura abusa de mi

    R: ¡Empínate toda, así cariño! 

    C: ¡¡Dios!! ¡¡Eso duele, ah!!

    Tener un enorme falo atravesándome toda no era de dios y es que el tamaño de ese artefacto superaba los 30 cm y además era frio y grueso, pero ¿como termine siendo la putita de una madura adinerada? No se muy bien por donde empezar.

    Después de mi segundo divorcio económicamente no estaba muy bien, así que me puse a trabajar de secretaria, en esa empresa conocí muchas personas, pero la señora Rosalba es de quien hablaremos el día de hoy.

    Ella era una mujer de unos 46 años, no muy agraciada de la cara, torso graso, pero piernuda y muy pero muy tetona y es que yo soy muy tetona, pero ella es tres veces mas que yo.

    Siempre fue muy amable conmigo, era linda, me regalaba aretes, joyas de fantasía, pero el detalle es lo que importaba, todos en el trabajo la querían porque ella se daba a querer.

    Pero esa noche jamás la olvidare, aquel día salimos tarde del trabajo ya que entregamos un informe, yo traía un carro que era prestado y me ofrecí a llevarla a su casa, todo iba normal hasta que cruzando una avenida ella me comenzó a hacer preguntas personales y subidas de tono.

    R: ¿Oye nena y cuantos amantes tienes?

    C: Jajá, pues amantes ningunos, pareja ninguna jajá

    R: ¡Con ese cuerpazo que te cargas, jajá!

    C: ¡Así es a veces, ni hablar me quedo con mi ricura!

    R: Muy rica nena, jajá, tienes a todos embobados, con esa cara, piernas y tu forma de ser, me cae que hasta a mi jajá

    C: ¡¡Ay!! ¡Jajá que cosas dices amiga!

    La verdad lo tomé como un simple comentario, además ella iba en su mundo así que no le di mucha importancia.

    Al llegar a su casa muy amablemente me invito a pasar y me invito una cerveza, ese día llevaba una minifalda negra una blusa muy escotada color verde y mi saco, ella traía una falda larga y una blusa de cuello de tortuga, nos sentamos en el sofá de su sala y tomábamos una Tecate.

    Rosalba al principio me hablaba de su vida, de sus parejas y de lo inestable que ella llega a ser, obviamente de una cerveza ya llevábamos dos paquetes de 6 la verdad el no moverme me hizo embriagarme rápido.

    R: ¿Y cuéntame nena, has tenido experiencias con mujeres?

    C: ¡Jajá, pues la verdad si!

    R: ¡Y con alguna que yo conozca porque con Estela te veo mucho, además se que eres amiga de Erika y ella es medio rarita jajá!

    El alcohol me hizo ponerme parlanchina así que le confesé las veces que tuve sexo con mujeres, como fue y que paso después, no me di cuenta que la estaba excitando.

    R: ¿Que mujer eres, oye y te acostarías conmigo?

    C: ¿¿¿Que???

    R: Jajá, tu cara, es broma, ¡jajá!

    C: ¡Ay como eres, jajá!

    R: Si, la verdad no necesito pedírtelo, ¡si quiero te tomo!

    Al escuchar su declaración la mire y más me tarde en reaccionar que en tenerla besándome, me tomo las manos y su boca y la mía se encontraban, yo no podía quitármela, ella mide 1.85 y yo 1.65, obvio ella era mas fuerte.

    Su lengua me ahogaba toda, me dejo de besar solo para bajar besándome el cuello, con su fuerza levanto mi blusa y mi sostén y lamia mis pezones con una fuerza que me los erecto ambos, al mismo tiempo su mano entraba debajo de mi falda y apretaba mi vagina que por alguna razón ya se estaba humedeciendo.

    R: ¡Cindy, que rica estas!

    C: ¡¡Basta!! ¡Así no!

    R: ¡Como me gustan las putitas como tu!

    C: ¡No me digas así!

    Estaba decepcionada, creo que eso me hizo ceder, Rosalba lamia mi abdomen, después levanto mi pierna y me rompió la tanga, como loca se fue a mi vagina, la cual lamia con desenfreno, mis labios vaginales eran succionados una y otra vez por esa veterana que sabia perfectamente que hacer.

    ¡Utilizaba muy bien sus dedos los cuales me daban un enorme placer que me tenía gimiendo y escurriendo, mientras su lengua recorría de mis muslos a mi ano con una clase enorme!

    R: ¡Que ricas piernas, siempre quise probarlas!

    C: Ah, uhm, ah!!

    R: Asi mi amor, gime rico, asi!

    Me dio una chupada tan espectacular que no pude evitar gozarla y me movia para sentir mas rico su lengua, sus dedos me tenia gozando muy rico hasta que finalmente me termine viniendo en su cara y ella gustosa se bebio mi venida.

    R: Que rico sabor tienes!

    C: Dios mio!! Que fue eso!

    R: Nada, apenas empezamos puta!

    Con violencia me levanto, me volvio a besar mientras sus manos me apretaban las nalgas, yo excitada me deje llevar y le comence a quitar su blusa, me sorprendi al ver esos enormes pechos los cuales aprete, ella sonriendo me jalo el cabello y me beso, despues me llevo hasta su cuarto sin dejar de jalarme el cabello.

    Me avento a su cama y se comenzo a desnudar, yo hice lo mismo, ya no me quedaba de otra mas que terminar lo que se habia empezado.

    Rosalba me besaba de los pies a mi cuello, a veces era tierna y despues violenta, se detuvo a lamer y morder mis nalgas, luego yo le chupaba sus pezones y mis uñas sobaban su vagina peluda y humeda!

    R: Baja a chupar cariño!

    C: Uhm!!

    La obedeci y baje a lamerle su peluda concha, adentrandome en su selva descubri unos gruesos labios vaginales los cuales devore como loca, los succioanba con fuerza y con mis uñas le arañaba los muslos, eso la tenia gimeindo y gozando!

    R: Ah!! Sigue asi, que rico!!

    Le meti tres dedos de golpe, ella se retorcia riquismo, yo disfrutaba tenerla asi, ahora ella era mi puta y recibia su castigo.

    C: Que puta resultaste eh!

    R: Ah, uhm, ah!

    C: Te gusta esto eh? Te gusta?

    R: Ah! Si, mucho!!!!

    Le meti mi lenguia y me encargue de su clitoris el cual parecia un pene durisimo el cual le chupaba y disfrutaba de su dureza y sabor, Rosalba comenzo a venirse y yo disfrute de su orgasmo.

    Ella aun temblando abrio un cajon que estaba a lado de su cama y saco un cinturon con un falo, era negro enorme y grueso, se lo acomodo ante mis ojos y sonriendo me dijo: “ahora seras mi puta”

    Me jalo del cabello y me doblo una mano agachandome a su enorme falo, me ordeno se lo chupara yo obedeci, el artefacto era muy grande apenas si me podia meter un cuarto a la boca, ella sonreia y me daba de nalgadas.

    R: Que traga vergas eres, con razon Oswaldo y Eduardo estan locos por ti!

    C: Ya, uhm, uhm, agh!!

    R: Asi putita, chupala, chupala toda!!

    Me jalaba el cabello y practicamente me follaba la boca, al mismo tiempo sus manos apretaban mis tetas dejandolas todas rojas de la fuerza utilizada.

    Me avento a la cama y me abrio las piernas y cual un macho en brama comenzo a penetrarme con su falo, era doloroso ya que era muy grueso, jamas me habain metido algo de esa dimension.

    C: Agh!!! Duele, uhm, duele!!

    R: Asi perra, chilla, uhm!

    Rosalba me embestia con fuerza, me besaba, mordia mis tetas, yo gritaba me dolia pero se sentia muy rico.

    Levanto mis piernas y mientras me besaba los pies me embestia muy rico, yo pase del dolor al placer, le pedia mas, me movia, su falo entraba mas y mas en mi y yo lo disfrutaba.

    C: Ah!!! Mas, mas, que rico, mas!

    R: Toma, uhm, corazon, que rico coges, uhm!!

    Me puso a cuatro patas, yo me empine todita, antes de que me metiera su falo me dio unas chupadas de coño el cual estaba mojadisimo por la accion, me dolia la cintura por el grosor de esa cosa pero la verdad me encantaba.

    Rosalba me tomo de las manos y sin avisarme nada comenzo a metermela ¡por el culo!

    C: no!!! ahí no, dios mio!!

    R: Callate puta, te dije que te tomaria toda!

    C: Duele!!! Uhm, no!!!

    R: Ahí va la puntita, que rico te entra!!

    C: Agh, uhm, duele!!!

    Me gusta el anal, pero ella me estab rompieod toda!

    Me tomo con mas fuerza y emepzo a metermela con fuerza, solo sentia desmayarme, el dolor era inmenso y ella no se iba a detener.

    R: Que paso perrita, muevete, no te quedes quieta!

    C: Me estas destrosando toda, uhm!

    R: Toma mami, tomala toda, uhm, agh!

    C: Agh! uhm, uhm, ah, ah, ay!!!

    Al parecer mis gemidos la ponian mas y mas caliente, ella me jalaba del cabello y me metia mas de la mitad del falo.

    En una extraña maniobra sin sacarmela me tomo de las manos y me jalo hacia atras quedando ella acostada y yo encima de ella, me tomo las manos y me pidio me moviera.

    Yo movia mi cadera cabalgando su falo como loca, gemia, gritaba, me dolia pero el placer era mayor, jamas habia sentido esa sensacion antes.

    C: Ah!! Rosalba, uhm, que rico, que rico!

    R: Muevate mas, sabia que eras una putita rica, muevte, uhm, agh, me gusta cogerme putas como tu!

    Me sentia morir, el placer era inmeson pero el dolor me tenia sufriendo, pero en fin, yo seguia encima de ella moviendo y gritando hasta que ya no aguante mas y comence a venirme, ella tambien comenzo a venirme, el orgasmo fue fenomenal, la ahbitacion se lleno de gritos.

    C: Ah!!! Mi culo!!!!!

    R: Agh, Nena, uhm, ah!!!

    Ella me hizo a un lado sacandome su falo de golpe, yo grite mi culo estaba muy abierto y adolorido, no me podia mover, me quede boca abajo con algunas lagrimas en los ojos y la respiracion agitada.

    Una vez pasado unos minutos, Rosalba volvio a hacer la misma de siempre, me dio una pastilla y me sobaba el ano de tal forma que me dejara de doler, obvio, sabia como ayudarte despues de que a muchas les habia hecho esto.

    R: perdon corazon, me deje llevar!

    C: Olvidalo, solo me recupero y me voy!

    Ya mas recuperada sali de su casa, como pude maneje y me fui directo a mi cama al llegar a mi casa, llore un poco, pero la verdad recordando como me violo me masturbe.

    Jamas volvi a ser al misma con ella, pero en su sonrisa hipocrita me mostraba que estaba orgullosa de haberme violado.

  • Fantasía con mi compañera de trabajo

    Fantasía con mi compañera de trabajo

    Hola, mi nombre es Fernando.

    Quiero contarles sobre la fantasía que tengo con mi compañera de trabajo.

    Su nombre es Angélica y tenemos 5 años siendo compañeros de trabajo. Angélica es el tipo de mujer inteligente, a la que le gusta leer y es una fiel defensora de los derechos de las mujeres. Es ese tipo de mujer que te atrapa en sus charlas ya que todo lo que dice lo hace con sentido y fundamentos.

    Anteriormente Angélica y yo pertenecíamos a departamentos o áreas diferentes dentro del trabajo. Sin embargo, hace poco menos de un año nos tocó compartir oficina hasta la actualidad. Angélica es una mujer de 32 años, la misma edad que tengo yo, el problema es que es una mujer casada. Tengo la oportunidad de conocer a su esposo y la verdad es que es un excelente tipo, incluso tuve la oportunidad de asistir a la boda de ambos.

    Desde que conocí a Angélica reconocí que era una mujer inteligente. Físicamente no era el tipo de mujer que me gustara aunque su manera de ser era definitivamente lo que más disfrutaba de ella. Todo era una relación de trabajo normal hasta hace unos 5 meses atrás.

    El estar todo el día en la oficina compartiendo mi espacio con Angélica me ha llevado a despertar un apetito sexual por ella. Son tantas las horas que paso a su lado que he comenzado a sentir esa atracción por ella. Lo que antes no me llamaba la atención de ella ahora no deja de dar vueltas en mi cabeza.

    El llegar a la oficina todos los días y respirar su aroma, escuchar su voz y admirar su cuerpo cada vez que se levanta de su asiento me vuelve loco. Últimamente tengo erecciones en la oficina pues me pongo a tratar de imaginar su cuerpo desnudo mientras no puedo dejar de observarla.

    Acepto que a veces me asomo debajo del escritorio para ver su entrepierna e imaginarme su vagina. Como bien podrán imaginarse no puedo evitar masturbarme sin pensar en ella.

    Me encantaría poder pasar una noche a su lado y poder disfrutarla a besos mientras hacemos el amor de todas las maneras posibles.

    No sé si desgraciadamente o afortunadamente yo soy una persona muy decente por lo que eso me impide atreverme a algo más, pero me gustaría saber tu opinión.

    Si eres hombre, ¿tratarías de buscar algo más con ella poniendo en riesgo tu trabajo?

    Si eres mujer, ¿crees que ella pudiera sentir en algún momento ese apetito sexual?

    ¿Qué debo hacer?

    Gracias por leerme.

  • Una fiesta muy particular

    Una fiesta muy particular

    Al llevar una semana de vacaciones con los niños era hora de llevarlos con sus padres para que disfrutaran unos días con ellos, cuando salíamos del departamento nos encontramos con mi querido vecino…. Siiii el que me cogió rico en mi departamento… Muy caballero saludo a los niños y a Leona y nos pasó un sobre el cual me llamó la atención ya que era de un rojo brillante y cerrado con un sello, nos dijo que era una invitación a una fiesta para ambas.

    Cuando dejamos a los niños con sus respectivos padres nos dispusimos a abrir el sobre en el auto, más allá de una invitación era un instructivo…

    1.- Solo puedes tocar o participar si te lo permiten

    2.- uso de condón en todo momento

    3.- hombres y mujeres deben estar completamente depilados

    4.- Se permite mirar y masturbarse

    5.- no se permite grabar ni fotografiar

    6.- sólo pueden asistir con su pareja

    7.- Sumisas y sumisos invitados deberán acatar a sus amos asignados

    8.- se permiten juguetes siempre y cuando estén esterilizados

    9.- mujeres deben asistir con falda o vestido hombre con pantalón cómodo y fácil de retirar

    10.- confirmar asistencia al número…

    Quedamos sorprendidas yo de solo leerla me calenté pero no sabía que opinaba Leona… Solo la mire y me dijo «quiero cosas nuevas y quiero saber como el pene del viejo que te vino a culear cuando yo no estaba»

    Llame y confirme… La fiesta seria en 2 días mas donde nos indicaron que no podíamos tener sexo estos 2 días ni masturbarnos.

    Por fin llego el día… Llevamos a la famosa fiesta al entrar habían muchas habitaciones con sofá y divanes música anglo y alrededor de 10 parejas… El anfitrión nos llevó a una habitación (cabe mencionar que las habitaciones no tenían puertas) la gente se paseaba de una a otra habitación… Nos sentamos con Leona y el anfitrión nos dijo Piere será su mozo y su sumiso Uds. son sus amas… Piere uufff andaba desnudo solo con una humita en su cuello y su pene rebotaba al caminar yo me calenté de inmediato… En la Tv solo habían películas porno. Piere nos dijo que debía llevarnos a recorrer el lugar para conocer.

    En una habitación había una pareja haciendo un 69 y un hombre sentado que mientras miraba se masturbaba

    En la otra había 2 chicas lamiéndose las conchas mientras un tipo les manoseaba las tetas

    En otra habitación estaba mi vecino con su pene asomado por su pantalón mientras 2 chicas trataban de mamárselo… Me quedé de pie ahí mirando como entre las lenguas estaba ese pico enorme Leona también quedó paralizada y ruborizada… Piere nos dijo si quieren podemos entrar y mirar… Uds. se pueden desquitar conmigo si lo quieren

    Nos sentamos en un sofá frente al viejo Piere se sentó en medio de nosotras yo solo sentada miraba como esas chicas chupaban y lamian su pene y testículos… Al mirar de reojos hacia al lado Leona ya le estaba chupando el pene a Piere y el presionaba la cabeza de Leona para que se la tragara entera… Lo mire y le dije manosearme… Subió mi falda y comenzó a jalar mi tanga hacia arriba los labios de mi vagina se asomaban por entre la tanga… Comenzamos a calentarnos…

    El viejo ya estaba desnudo con ambas chicas cada una montada en cada pierna del viejo sonando sus concha mientras en viejo se masturbaba pero no sacaba la vista de mi yo solo veía los culos de las chicas cada vez jadeando más fuertes y ese pene duro

    Leona ya estaba montada sobre Piere y me chupaba las tetas todo estaba tan rico!!!

    El viejo hizo una seña y Piere nos dijo que nos estaba invitarnos a unirnos

    Nos acercarnos a ellos y el viejo le dice a una de las chicas «a esta señorita hay que darle muy duro» me recostó sobre el diván he hizo que una de las chicas me chupara la concha y a la otra que me chupara las tetas mientras el metía suavemente su pene en mi boca

    De repente veo a Leona lamiendo el culo de la chica que chupaba mi concha mientras Piere se lo metía por el culo yo no daba mas estaba muy caliente pero nadie me cofia duro.

    La chica que lamia mis tetas los apartó abrió mis piernas y comenzamos a sobajear nuestras conchas bien duro mientras seguía chupando es enorme pene cuando estuve a punto de acabar el viejo la detuvo y las envió a ambas a cocer a Leona y llamó a Piere… Lo hizo sentarse y me monto sobre el… Ahí comenzamos a coger rico Piere no la tenía gruesa pero si larga y el glande como una enorme callampa así que entraba bien rico así estuve cabalgando como loca encima el viejo metía su dedo por mi culo en cada brinco que yo daba y cada vez era más rico a mi culo cada vez le gustaba más que en un momento ya no sentía entrar su dedo… Me hizo detener y me inclinó yo sin con el pene de Piere dentro y comencé a sentir su pene entrar por mi culo… No lo podía creer una doble penetración presionó despacio y comenzó a bombear dentro de mi culo ambos comenzaron a cogerme ya no dolía era rico y placentero mis tetas rebotaban a mil por hora ambos hombres comenzaron a jadear y gemir mis gemidos ya era gritos de placer un orgasmo anal y vaginal increíble mientras veía a Leona que ambas chicas se turnaban para cogerlas.

    El viejo sacó su pene me tomó del cabello y tiro todo su chorro de semen en mi cara Piere se levantó y arrojó su semen en mis tetas.

    Estaba agotada por lo que me dispuse a descansar un momento en el sofá mientras veía los múltiples orgasmos de Leona.

    La noche recién comenzaba… Pero el resto continúa en el próximo relato.

  • Mi prima y nuestra primera vez

    Mi prima y nuestra primera vez

    Considero que todos alguna vez han fantaseado con su familia. Así que les cuento que paso con mi prima.

    Mi prima era una mujer ya desarrollada, media 1.65 y tenía una hermosa cabellera negra, una piel blanca, unos pechos pequeños y un culo grande heredado de su madre, es decir, mi tía. Yo para cuando sucedió esto tenía un cuerpo delgado, cabello negro y recortado, me conformaba con mi miembro y mi estatura era de 1.75.

    Unos días después del cumpleaños de mi prima, mi primo me dice si la podía acompañar pues él se iba a jugar con sus amigos a un campo deportivo cerca de nuestra casa y que mi tía, le había encargado que se quedé con su hermana. Realmente no tenía nada que hacer y como tenía afecto por esta accedí fácilmente. Fui a la casa y abrí la puerta con las llaves que me dio, entre y me dirigí directo a la sala a ver algo en la TV pues pensaba que mi prima debería estar muy enferma y necesitaba dormir.

    Pasaba los canales y no vi nada interesante y en eso escuchó que me llamaban a mi primo entonces me dirigí al cuarto de mi prima a indicarle que yo me quedaría con ella porque su hermano había salido a hacer algo importante (obviamente le mentí para no crearle problemas a mi primo). Ella me dijo entonces si le podía traer un té caliente o una manzanilla y yo obedecí yendo a la cocina. Cuando regresé al cuarto de mi prima me dice que me acueste con ella y que le haga compañía, me llevaba muy bien con ella, sobre todo porque podíamos hablar de cualquier tema, entonces ella inicio la conversación:

    – Primo ¿Alguna vez has visto a una mujer desnuda? – me preguntó con curiosidad y yo me sentí algo extrañado pero le respondí con naturalidad.

    – Sí ¿A qué viene la pregunta?

    – Nada, solo que algunos amigos míos me están pidiendo fotos mías desnuda y no sé si deba hacerlo – me dijo avergonzada.

    – Solo si deseas debes hacerlo, no te pueden obligar a hacerlo – le respondí inmediatamente pues sabía que era muy atractiva pero algo sugestionable a la insistencia.

    – Sí lo sé primo, solo que me da demasiado miedo, ningún chico me ha visto desnuda – me dijo con tono de preocupación, a mi me sorprendió un poco y le dije

    – Bueno, a mi tampoco me ha visto ninguna mujer desnudo, solo vi a mujeres desnudas porque estaba espiando a una amiga cuando estaba en su casa – ella me miró con cierta extrañeza y me pregunto muy curiosa

    – Entonces ¿aún no has tenido tu primera vez? – le respondí con la verdad diciéndole que era casto aún mientras veía como se acercaba más a mi.

    – Primo, te propongo algo, pero no le dirás a nadie; ya debes saber que yo soy virgen, y no es que no me lo hayan propuesto pero quisiera hacerlo con alguien con quien tenga confianza y contigo la tengo – me dijo muy decidida y rozando con su mano mi entrepierna excitándome poco a poco mientras analizaba la situación y la veía con una mirada muy seductora.

    – Bueno, creo que nuestra primera vez debe haber mucha confianza, hay que hacerlo – le dije y de inmediato besé sus labios, mientras comenzaba a masajear sus senos pues no traía sujetador.

    Comenzamos lentamente a desvestirnos entre nosotros, ya desnudos aprecié el cuerpo de mi prima mientras ella veía el mío, nos quedamos viéndonos unos segundos en silencio, hasta que ella interrumpió diciendo

    – ¿Qué te parece? ¿Te gusto? – con una expresión de ternura e inseguridad.

    – Eres preciosa – le dije sin tardarme mientras bajaba por su vientre hacia su vagina que la traía depilada como si anticipará que íbamos a hacerlo.

    Comencé a hacerle sexo oral mientras oía sus gemidos diciendo mi nombre mientras con mi lengua jugaba con su clítoris e intentando entrar un poco a su interior sin éxito. Luego de unos minutos comencé a sentir que estaba demasiado empapada. Entonces la levanté y me acomodé debajo de ella en la posición del 69 y le ordené.

    – Chúpamela prima, házmela parar para dejar nuestra virginidad atrás – ella obedeció introduciendo mi pene en su boca mientras yo comenzaba a jugar con mis dedos rozando su entrada.

    Ella soltaba gemidos mientras me la chupaba torpemente, se notaba su inexperiencia y eso me subía la excitación a tal punto que solo unos minutos después de ponernos en esa posición sentí que me iba a venir por lo cual la acomodé nuevamente abajo y separé sus piernas.

    – ¿Lista para dejar de ser virgen? – le dije con la voz más sensual que pude, ella me miro directo a mis ojos y me dijo.

    – Hazlo con delicadeza, que mis amigas dicen que duele mucho la primera vez – para calmarla le dije que primero metería mis dedos para comenzar a abrirla.

    Comencé introduciendo mi índice, pero al comenzar a introducirlo ella soltó un quejido sin siquiera haber llegado a la cuarta parte, lo cual me excito aún más mientras la tranquilizaba diciéndole que ya casi entraba y que faltaba poco mientras seguía introduciendo lentamente mi dedo más profundo. Llegué a la mitad y mi prima ya estaba casi llorando entonces me preocupe y dejé mi dedo quieto como para que acostumbrara.

    – ¿Ya entro todo? – me preguntó con voz temblorosa entre gemidos.

    – Ya falta poco – mentí – ¿nunca te has metido los dedos? – pregunté curioso.

    – Nunca, solo me masturbo sobando mi clítoris y la entrada de mi vagina – me respondió ya con una voz más firme.

    – Estas demasiado estrecha – le dije – ¿continuo con mi dedo? – pregunté al ver que estaba mejor.

    – Sí, pero me avisas cuando haya entrado todo tu dedo – me dijo mientras yo asentía con la cabeza.

    Continué con la entrada de mi dedo mientras ella soltaba gemidos y gimoteos como queriendo llorar. Al llegar al fondo le avisé mientras dejaba que me dedo se quedará ahí y mientras metía un segundo dedo a su entrada. Al sentir el segundo dedo sentí un escalofrío en mi prima, y le pregunté que había pasado.

    – Nada, me asusté al sentir otro dedo ¿Cuantos me vas a meter? – me preguntó con una lágrima en su mejilla.

    – Tranquila, es para que no te duela al entrar mi pene – le dije y continué.

    Ya al llegar a la mitad comencé a sacar y a meter mis dos dedos masturbándola con lo que ella comenzó a gemir agitada. Y al llegar a introducir completamente mis dos dedos le avisé que tenía dos dentro.

    – Ya es hora prima – le dije para que se preparara mientras acomodaba mi pene en su entrada.

    – Hazlo lento – me dijo con voz excitada mientras cerraba sus ojos y con sus manos agarraba las sabanas.

    – Sí, ya debes estar menos estrecha que antes – le dije para que se relajará y comenzaba a introducir mi pene.

    La punta fue la parte más difícil pues empujaba y la vagina de mi prima no cedía por lo cual simulaba que jugaba afuera, la sostuve de sus caderas y empujé con más fuerza logrando introducir la punta y oír inmediatamente un quejido de mi prima.

    – Por favor, lento, que me estás haciendo doler – me dijo en tono suplicante.

    Yo continué introduciendo mi pene hasta que sentí una pequeña cosa dentro de ella que supuse, era su himen.

    – Ya estas a punto de dejar de ser virgen – le dije, ya voy a romper tu himen y empujé lentamente mientras escuchaba sus gemidos y como sollozaba.

    Al perforar su himen ella gritó, lo cual me asusto pensando que le había hecho daño, pero seguí introduciendo mi pene hasta el fondo de mi prima.

    – Entro todo – le dije y ella suspiro y vi su cara cubierta de lágrimas y mojando su hermoso cabello.

    Comencé a sacar mi pene y meterlo lentamente mientras veía como ella comenzaba a quejarse y gemir muy fuerte mi nombre. Como si fuera una muñeca de trapo la levante poniéndola sobre mi para que me cabalgará, ella instintivamente se movía de adelante para atrás mientras estimulaba mi pene. Yo me sentía en el cielo mientras mis caderas se acoplaban a las de ella y empujaba cada vez más rápido y ella comenzaba a gritar mi nombre. Sentí contracciones en su vagina por lo cual intuí que se iba a venir por lo cual la agarré de sus caderas y la acerqué hacia mi besándonos.

    – Me vengo – me dijo mientras la besaba.

    – Yo también – le respondí sintiendo que mi orgasmo se acercaba y venia.

    Terminamos y nos quedamos abrazados durante un rato y mi pene se encogió y salió de su recién desflorada vagina. Me paré y noté que había un poco de sangre por lo cual me apresuré a traer papel para limpiar. Al regresar mi prima seguía en la cama entonces le pregunte si se podía parar.

    – No sé qué pasa, mis piernas me tiemblan mucho – me dijo un poco asustada, yo veía la hora en intuí que mi primo llegaría pronto.

    – Tienes que vestirte – le dije mientras le alcanzaba du ropa y limpiaba la sangre de sus piernas. Y ella se ponía la polera que le había alcanzado.

    Yo me vestí rápidamente y le ayude a mi prima con sus pantalones al ver que sus piernas no reaccionaban. Oímos que tocaban la puerta e intuimos que era su hermano. Y para nuestra suerte ya estábamos vestidos y había tendido su cama sin dejar rastros del sexo.

    Abrí la puerta y mi primo entró y me preguntó donde estaba su hermana y si se había despertado.

    – Sí, se despertó – le dije mientras le decía que seguía en cama pero que se sentía mejor.

    – Gracias por cuidarla, vete antes de que mi mamá venga y sospeché que me fui a jugar – me dijo apurándome.

    – OK, me despediré de tu hermana – le dije y al entrar a su cuarto la vi ya sentada y moviendo sus piernas.

    – Ya me voy, prima – le dije acercándome a ella para decirle algo al oído – ¿Y si me mandas las fotos a mi?

    – Tú tendrás videos enteros exclusivos para ti, querido primo – me susurro mientras con su mano rozo mis pantalones.

    – Bueno – le respondí alejándome de ella y despidiéndome.

    Me fui a mi casa y aluciné con mi prima mientras me masturbaba. Nunca olvidaré mi primera vez.

  • Con mi nueva compañera de trabajo

    Con mi nueva compañera de trabajo

    Hola, me llamo Hugo, tengo 25 años, no soy escritor ni nada por el estilo, pero he leído varios relatos en esta página que me han parecido muy interesantes, y me parece muy excitante poder narrar esta experiencia totalmente real, la cual aún recuerdo sin evitar que la piel se me erice, y anhelando volver vivir alguna otra aventura así tan placentera y satisfactoria.

    Pues bien, les comento que esta historia sucedió en diciembre, yo trabajaba en una comunidad al oriente del estado de Puebla, México, ya llevaba un año ahí. Posterior a un periodo de vacaciones que tuvimos, se presentaron algunos movimientos de personal, yo estaba iniciando mi segundo año laboral en ese centro de trabajo, fue entonces donde llegó Abigail una chica morena clara de 24 años, cabello largo negro que le llegaba a la mitad de su espalda, estatura de aproximadamente 1.58 cm, ojitos rasgados y a la vez coquetos, una boquita que radiaba una linda sonrisa y a la vez misteriosa, una cintura chiquita, esbelta, busto mediano pero bien marcado y definido, naturalmente bello, y ¡wow! unas pompas en forma de corazón que al verla con ese vestido holgado uno no se imagina lo que guarda, pero cuando usa pantalón de mezclilla con blusas pegaditas y zapatos de plataforma de esos que levantan el trasero, ¡uy!, no puedes evitar mirarle ese atributo tan genial que posee, con esas piernas perfectamente marcadas, dignas de una instructora de danzas típicas de mi país, me quedé impactado, inmediatamente me puse a babear por ella, imaginando poner mis manos encima de esas bellas curvas que se me estaban presentando, para lo cual, no dudé en entablar una conversación con ella, oír su voz, ver su sonrisa y deseaba poder aprovechar un momento para conocerla más, sus gustos, sus preferencias en ciertas cosas típicas que se preguntan como pretexto para hacer la plática.

    Por suerte, no pasó mucho cuando, nuestro jefe inmediato nos asignó una comisión en equipo con ella, que llevaríamos a lo largo del año y, para ello teníamos que planear algunas acciones y revisar inventarios, por lo que pasamos horas extra de trabajo dialogando y conociéndonos más, ella me decía que tenía un novio que la venía a ver de vez en cuando, y al verla a los ojos supe que no la estaba pasando muy bien, o al menos eso me hizo creer jejeje.

    Mientras tanto yo, tenía una novia mucho más joven que yo, ella aún estudiaba Derecho en la ciudad de Xalapa, y simplemente no teníamos tiempo de vernos tan seguido, incluso tenían que pasar meses. Pero bueno, pasaron los días y comenzamos a escribirnos cada vez más, hablábamos de nuestros gustos personales hasta llegar al día en que salimos por primera vez, al principio algo nerviosos los dos, fuimos a comer a una pequeña fuente de sodas en donde pedimos unas papas a la francesa y agua de sabor (vaya, yo sé que no es muy romántico, pero nos la estábamos pasando bien con nuestras ocurrencias), charlamos, reímos y fuimos al cine en donde tocaba sus manos y poco a poco abrazarla ante aquella película de horror que era la única que se proyectaba en aquel horario.

    Ese día fue genial, lo sé, no hubo cachondeo ni mucho menos sexo, soy lento, pero seguro. Así pasaron los días, continuamos saliendo al parque local, veía muy seguido sus labios, uy ya me los saboreaba, esperé el momento preciso hasta que logré besarla, después nuestras conversaciones cada vez eran más con otras intenciones, quizá hasta morbosas, comenzamos a hablar de sexo y de algunas experiencias locas y/o excitantes que habíamos experimentado, lo cual nos llevó a que cada vez que salíamos no parábamos de comernos a besos, incluso buscábamos un lugar alejado en el parque que permitiera mordernos los labios, pasaba mi lengua por su cuello, el cual era su punto más sensible hasta dejar ir uno que otro gemido, le tocaba sus manos, sus piernas poco a poco, hasta que con el calor del momento logré tocar sus nalgas que tanto anhelaba, y por qué no, algún día quitarle esos sexys pantalones y darles el trato que se merecían, poco a poco bajaba mi lengua por su cuello hasta lamer la parte de sus pechos que se mostraban a través de esa entallada blusa negra con cuello “V”.

    Pero no podíamos concluir esa excitante atracción tan candente, ya que ella vivía con su tía y yo con dos amigos, y, ¿un motel? Pues no, la verdad era muy placentero el panorama y la adrenalina de poder intentar algo en un lugar exterior.

    Había pasado otro día de cotorreo, así que al término de la tarde la fui a dejar a su casa en mi coche, un Jetta rojo, sin embargo, para llegar a dónde ella vivía teníamos que pasar por un camino corto de terracería, poco transitado, nos agarró la noche y decidí estacionarme, estábamos muy calientes así que comenzamos a besarnos, le chupé el cuello, volví a pasar mis manos de manera enérgica por todo su cuerpo, traté de meter mi lengua en su sostén sin éxito por lo que insistí en desabrocharlo logrando quitarle hasta la blusa, y me quedé sorprendido de lo lindo de sus senos, por lo que me fui directo a probarlos y succionarlos con un deseo imparable, los sostenía con mis manos mientras pasaba mi lengua por sus pezones canelitos y muy deliciosos, pronto acerqué su mano al gran bulto que se pintaba a través de mi pantalón, frotando cada vez más rápido y yo en un movimiento rápido me lo desabroché, me bajé los jeans quedando en ropa interior color negra que llevé en ese momento, ella veía detenidamente y a la vez asombrada, aunque yo no aguantaba más las ganas de que me lo probara, ya quería sentir su boca saborearme, al verla indecisa dudando de lo que seguía, saqué mi pene, el cual estaba súper erecto y lubricado, al sentir su mano que se veía pequeña al lado de mi pene grueso sentí un placer increíble, comenzó a acariciarlo, hacía movimientos arriba y abajo masturbándome poco a poco y cada vez con más rigor, el sonido era muy rico por lo mojado que yo estaba, ella lo veía y veía, así que la invité a probarlo, ella me vio a los ojos, se sonrió porque seguramente eso esperaba escuchar, de inmediato lubricó sus labios mientras se los mordía, cerró los ojos, sacó levemente su lengua y se lo metió poco a poco a su pequeña boca, y al ser tan estrecha yo sentía un gran placer, se notaba un poco su inexperiencia en esto, yo estaba respirando muy rápido y disfrutando de ese momento, mientras ella me chupaba, yo acariciaba sus senos, presionaba sus pezones con mi dedos jugándolos, su espalda se veía espectacular brillando y comenzando también a entrar en calor, yo tocaba sus nalgas y frotaba a través de su pantalón sintiendo como su vagina se estaba poniendo muy húmeda, le estaba desabrochando el pantalón, de pronto ella se detuvo y me dijo que no era el momento, que ya era muy tarde, mostró cara de desconcierto, sabiendo que se dejó llevar muy lejos.

    Pronto se vistió y me pidió que la llevara a su casa, se veía algo apenada, pero con a la vez con ganas de que esto continuara, yo con una frustración que dejé pasar pronto (ya que yo iba listo hasta con preservativos), me volví a subir el pantalón, sin embargo, sabía que esto no quedaría así. Sabía que detrás de esa carita inocente había algo más, tan interesante que me quedé pensando en ella gran parte de esa noche.

    Tres días después se planeó un convivio previo a las fiestas navideñas, pues ya era viernes y teníamos que irnos de vacaciones, ese día ella acudió al trabajo con un vestido rojo con negro increíble que resaltaba su busto y se marcaba su trasero, unas medias negras caladas que erotizaban esas ricas piernas y unas zapatillas negras de charol, verla fue de muy impresionante, mi corazón latía muy fuerte, mi respiración se aceleraba cada que la veía y sobre todo imaginar que ella y yo teníamos cuentas pendientes, todos en el trabajo hablaban de ella, puesto que la ropa de niña buena había quedado atrás aquel día.

    En cierta parte tenía celos de que la miraban, pero mi deseo era tanto que también quedé embobado contemplándola. Al salir del trabajo, se planeó una convivencia para pasarla bien, por lo que acudimos a un lugar que estaba a veinte minutos para ir a comer, por lo que no dude en hacerle la invitación para irse conmigo en mi auto, ella inmediatamente accedió diciendo que también tenía la intención de pedirme ese favor, le dije que no había problema, yo la miraba con mucho deseo, supongo que ella lo notaba, los dos sabíamos que queríamos continuar todo ese deseo y atracción que ambos sentíamos y que necesitábamos desahogar.

    En el carro charlamos y le decía lo linda que se veía, me cautivaba su sonrisa traviesa, no dudé en besar esos labios rojos y ella me decía -oye tranquilo, nos pueden ver los demás compañeros y compañeras que van atrás de nosotros-, yo le sonreía y le coqueteaba, al llegar al lugar, nos sentamos juntos, comimos, platicamos entre todos y luego el ambiente se volvió más ameno, puesto que comenzamos a consumir la cerveza, los mojitos y los tequilas, ahí noté que ella tenía preferencia por este último.

    Al paso de un par de horas todos estábamos ya muy alegres por el efecto de los tragos, por lo que algunos decidimos irnos a un bar para continuar el relajo, sin embargo, durante el camino dentro del auto noté que a ella ya le había cobrado factura el alcohol, puesto que se puso muy platicona y cariñosa, se quitó las zapatillas y decidió recargar sus pies en el tablero del carro, gesto muy sexy de ella que me encantaba, ya que, mientras manejaba le tocaba mucho las piernas, mis ganas de tenerla era inmensa, la iba besando, metiendo mi mano entre su vestido, tocando sus pechos, metiéndome más entre su entrepierna, deseando que no tuviera aquellas medias para poder tocar un poco más, notaba su rostro súper excitado, ella también tocaba encima de mi pantalón, y así anduvimos por la carretera hasta llegar a la zona conurbada, de pronto, en un semáforo, ella se hincó en el asiento, me dio un beso muy rico y mojado y me dijo al oído con una voz placentera -hoy si tengo ganas- en ese momento le propuse no llegar al bar e irnos solos y me dijo que no, que esperara un poco más.

    De paso, nos encontramos cerca de un lugar sólido y privado bajo un árbol, así que me estacioné y le dije que llegaríamos un poco después con los demás, pronto comencé a besarla, avariciar sus senos, apretar sus ricas nalgas, hice el asiento hacia atrás y la monté en mis piernas de frente a mí y comenzamos a besarnos con mucha pasión, le dije que ahí lo hiciéramos, o que nos fuéramos a otro lugar donde no estuviéramos rodeados de calles, ella me dijo, vamos a ir un rato al bar para evitar sospechas y luego nos vamos, yo le dije que sí ansiosamente.

    Al llegar al lugar estábamos cuatro, ella la única mujer, no podía dejar de pensar en llevármela y dejar a la jauría de lobos que también la miraban. Nos acabamos una botella de wisky, pronto pidieron tequila, pero ella ya se veía muy mareada, así que yo aceleré mis tragos, con tal de terminar esa botella e irnos pronto antes de que después quizá ella se quedara dormida, una vez terminada esa botella decidí que era el momento de llevarla, yo también estaba muy mareado, los demás le ofrecían llevarla, sin embargo, ella insistió en que ella venía conmigo, dentro de mí no cabía la ansiedad.

    Ya eran cerca de las diez de la noche, la calle sola, oscura, el frío invadiendo nuestras manos y mejillas, el ruido de sus zapatillas sobre el adoquín hacía eco, íbamos del brazo procurando que ella no se cayera, bueno, en realidad ambos, entrando al carro me miró, se sonrió y nos muchos besos apasionados, mi corazón palpitando fuertemente, teniendo el presentimiento que hoy sería el gran momento tan esperado, pronto arranqué el carro y nos dirigimos camino a su casa, al paso de cinco minutos llegamos, iba algo acelerado que me pasé un poco del camino, pisando el freno de manera repentina, entramos a ese camino de terracería tan sólido, atrás dejamos la carretera muy transitada, me estacioné a un costado, bajo un huizache (árbol silvestre con espinas) todo estaba oscuro, absolutamente solitario, la luz de la luna dejaba brillar el espeso de la pequeña pradera, ella ya se había quitado las zapatillas, todo el camino la iba tocando, nuestros sentidos estaban más que predispuestos a saciar nuestra sed y deseo sexual, pronto nos comenzamos a besar hambrientamente, nos tocamos encima de la ropa, inmediatamente le propuse irnos a los asientos de atrás para poder tener espacio, así que estando ahí, me quita la camisa y da muchos besos en el cuello y pecho, y yo, lo primero que le quité fueron sus sexys medias, acariciando y besando sus torneadas y suaves piernas, le bajé el cierre del vestido y se lo saqué por encima de su cabeza, dejándola en una ropa interior negra y calada (verla así despertó más mis sentidos y deseo), pronto la despojé de su sostén y le chupé sus senos rigorosamente y muy apresuradamente, dando mordiditas a sus ricos pezones, y haciendo ruido con mi lengua al hacer contacto con ellos (¡clac!, ¡clac!, ¡clac…!), los succionaba tratando me meterlos a mi boca, el exquisito olor del perfume de su piel me enloquecía, pronto me recosté y me ayudó a quitarme el pantalón y mi calzón, mi pene salió repentinamente, mientras ella veía que ya estaba tan erecto que sobresalían las venas y el brillo de lo lubricado que estaba, lo agarró con su pequeña mano y comenzó a masturbarme rápido, no dudé en decirle que me lo chupara, por lo que no tardó en reclinarse para comer mi pene ayudándose de sus manos acariciando mis testículos, y comenzó a chuparlo como si fuese un gran helado de su sabor favorito, pasaba su lengua dando círculos en mi glande, y repentinamente metiéndoselo entero, que, por lo pequeño de su boquita hasta se ahogaba un poco, lo cual me causaba mucho placer, lamía mis grandes testículos metiéndolos en su boca mientras los succionaba alternadamente cual gatita recién nacida.

    Pronto se reincorporó, la abracé de las caderas besando su abdomen, puse mis manos en sus nalgas que al fin siento piel a piel su suavidad, son redondas, firmes, muy deliciosas, les rindo tributo dando nalgaditas, apretándolas, besándolas y dándoles chupetes con mi lengua, pronto le bajo su pequeño calzón calado súper sexy, el cual ya estaba súper mojado de la entrepierna, me invade el rico aroma de sus fluidos, noto que estaba preparada para la ocasión y que también sabía que hoy sería el día en el cual disfrutaríamos uno del otro, veo su vagina muy bien depilada, no dudo en tocarla con mis dedos, quería probarla, sin embargo, me dijo que nunca lo había experimentado y que ya quería sentirme adentro, una vez estando los dos totalmente desnudos.

    Enseguida ella me pregunta si llevo preservativos y para buena o mala suerte los había bajado del carro, por lo que le dije que no, ella se detuvo por un momento, sin embargo, al estar ambos muy calientes y dispuestos a comernos, repentinamente tomó mi pene, le dio unas chupadas más, y me dice que los expulse afuera, en verdad, nuestro deseo era tal que no dudé en acostarla sobre el asiento, admiro ese bello panorama con su cuerpo desnudo frente a mí, me meto entre sus piernas, su rostro está sonrojado por lo caliente que está, dispuesta a qué yo la penetrara, miro mi pene totalmente erecto y súper duro, tomo mi pene con una mano, bajo mi prepucio, dejando el glande expuesto listo para meterlo, lo acerco a su vagina y con él, acariciando su vagina, sintiendo lo lubricado que ella estaba, ella observa, pronto lo introduzco y ella gime cerrando los ojos, rápidamente acelero, mientras le agarro las piernas, mientras lo hacemos le digo que ya le tenía ganas, ella me responde con voz de excitación que también ya quería sentirme, por ratos bajo a besarle los labios y pechos, el olor de nuestros fluidos denota la falta que nos hacía a ambos un momento así, pronto le doy, más y más fuerte, mantengo un buen ritmo, luego, me siento para cambiar de posición y ella me monte, mi pene se ve muy grande y excitado también, hago movimientos de masturbación a mi pene mientras espero a que ella se ponga enfrente de mí y se siente, inmediatamente, lo toma con su mano y se lo introduce en su rica vagina, al dejarse caer gime, de pronto se reclina hacia mí, me besa, sube y baja dominando suavemente la penetración sintiendo el grosor, la dureza y lo húmedo de mi pene, me abraza del cuello diciendo:

    -Está muy rico, me encanta tu pene y cómo me lo estás haciendo-, le comienzo a dar penetraciones suaves y de nuevamente acelero el ritmo, mientras nuestras penetraciones se mezclan más y más, empiezo a darle más y más rápido, mis testículos están muy llenos de semen, chocaban con su rico trasero, me siento con mucha energía, combinado con el calor y el aceleramiento de hormonas que genera el alcohol en el cuerpo, ¡uff! es un placer increíble.

    Siento como a ella se le va el aliento, dando pequeños gemidos, se oyen los jugosos choques de las penetraciones, ella se incorpora, pone sus manos en mi pecho, me acuesta sobre el asiento y toma el control , me cabalga haciendo movimientos ondulatorios con su cintura, yo le froto sus senos, aprieto sus pezones con mis dedos, luego pongo mis manos en sus nalgas, por momentos brinca y brinca dándose sentones, las penetraciones se oyen más, y ella diciendo ¡Ay, está muy grueso!, ¡está muy al fondo!, ¡ay, que rico!, ¡ya tenía ganas de hacerlo!, ¡me encanta tu pene!, ¡no puedo creer que terminaríamos haciéndolo!, ¡me encanta!, ¿ay, ay, uy…!, ella está totalmente concentrada disfrutando, siento como mi pene rosa agitadamente todo el interior de su vagina debido a sus movimientos.

    Los dos estamos disfrutando de este gran momento, mi manos agarran su cintura y le ayudo a acelerar cada movimiento, afuera todo está en silencio, el calor de nuestros cuerpos juntos anula el frío dentro del carro, ella continúa con sus manos apretándome, por momentos subo para lamer sus pezones, ya que frente a mí, se siguen moviendo de lo rico y se me antoja tenerlos en mi boca mientras lo hacemos, pronto acelera mucho más y más el ritmo, mi pene es tratado con rigor, aprieto sus nalgas (lo presiento), pronto la abrazo y la reclino hacia mí, tomo el control, ahora yo comienzo a darle más y más duro, mis testículos saltan chocando con sus nalgas en cada penetración, se oye súper rico, me derrito de placer, la dejo libre y ella vuelve a dominarme, rápidamente se incorpora al ritmo acelerado, sus senos saltan sin control, yo los agarro y los juego, ella acelera el ritmo, siento como cada vez más aprieta mi pecho dejando sus largas uñas marcadas, de repente para, empieza a temblar de placer y grita -¡¡¡Ah, ah, ahhh!!!-, tuvo un delicioso orgasmo, yo también gimo diciendo -¡Ay que rico, te mojaste mucho!, la manera en que ella lo sintió me dejó sin palabras, pensando lo cual afortunado era de estar cogiendo así de rico con esta nena, mis testículos quedaron muy empapados por sus fluidos, el corto vello púbico que no me depilé también lo estaba, ella seguía respirando y suspirando inhalando aire, mientras yo la tomo de la cintura, la vuelvo a poner en el asiento, mientras ella seguía recuperándose de haber tenido ese maravilloso orgasmo, le beso los pies, lamo sus piernas, pongo una de ellas en mi hombro, tomo un respiro, acomodo mi pene en posición de continuar penetrando, pero antes le doy unos golpecitos pasando mi pene por sus labios vaginales súper mojados.

    Sin que ella se lo espere, se lo meto repentinamente, y continúo penetrando uniformemente a 2 por segundo (ya se imaginarán lo rico que es mantener ese ritmo, eran tantas mis ganas de tener sexo con ella que no pensaba en eyacular pronto, sino de seguir por un largo tiempo disfrutando de su cuerpo), ella sigue gimiendo, el rico olor de nuestros fluidos invade el ambiente, los cristales del carro se empañan cada vez más, comienzo a sudar, mantengo el ritmo, cada penetración se oye muy mojada (¡¡clac, clac, clac…!!), le pregunto si le gusta como le estoy dando, ella me responde con voz agitada ¡¡¡Si, si, si, no pares, que rico, me encanta cómo me das!!

    Después de unos diez minutos desacelero, saco mi pene y se lo meto alternadamente sin ayuda de mis manos, la dura y rígida erección que tengo me permite metérselo sin ayuda, pronto pongo sus pies en mi pecho, veo su vagina un poco abierta, mojada y rosadita e hinchadita, estoy muy excitado tomo fuertemente sus piernas y la vuelvo a penetrar, a un ritmo uniforme y constante, ella gime, grita y continúa diciendo que lo siente muy al fondo, la cojo de las dos piernas la alzo y la comienzo a penetrar muy fuerte, me impulso con mis grandes piernas agarrando mayor impulso, ella sigue gritando, diciendo -¡ya, ya, ya…!-, yo no le hago caso y le sigo dando, hasta que por fin paro, a estas alturas los dos estamos muy mojados, el sudor escurre por mi abdomen, la penetración resbala mejor, su labios vaginales están muy hinchaditos.

    Me siento en medio del asiento trasero, mi pene sigue muy erecto con ganas de más, ella se da la vuelta veo su espalda como si acabara de hacer ejercicio (y cómo no, si estábamos teniendo sexo un tanto salvaje y muy intenso), sus ricas y grandes nalgas que no dejo de admirar, por fin, la tengo como tanto me había hecho fantasías, tomo mi pene desde el tronco y se lo vuelvo a meter en su vagina, una vez dentro, ella se impulsa poniendo sus manos en los asientos de adelante dándose sentones, veo cómo en mi pene escurren nuestros líquidos (se ven ya blancos por las fuertes penetraciones que le estoy dando), se mueve adelante y hacia atrás con mucho placer, con un brazo le rodeo la cintura ayudándole a mantener el ritmo, mi otra mano apretando sus pezones y acariciando sus senos, ella siente muy rico, me encanta cómo se restriega montada en mí, de pronto, se reclina hacia al frente poniéndose de patito dando fuertes sentones, grita en cada ocasión (disfruta que mi pene llegue a toparle), veo como sus labios vaginales abrazan cubriendo mi pene (eso es fascinante), mis manos una en cada nalga le ayudo a bajar, cada vez más rápido.

    De pronto se le sale mi pene, lo agarra con su mano y se lo vuelve a meter, ella lo está disfrutando mucho, la reclino igual dándome la espalda y le digo que dejara caer todo su peso de su cuerpo, mientras yo alzo mis nalgas para penetrarla estando solamente recargado en el asiento con mi espalda, entonces comienzo a envestirla por detrás ella gime y gime, de pronto acelero más y más, prácticamente las penetraciones se escuchaba tal cual estuvieran aplaudiendo, veo cómo sus deliciosas nalgas chocan contra mí, veo como en cada choque tiemblan, ella grita -¡¡Ahhh!!, ¡ay, ay, ay!, mmm ¡¡qué rico!!, ¡me encanta tu pene!, ¡sigue!, ¡sigue!, ¡sigue!, ¡¡¡me vas a hacer venir otra vez!!!, ¡¡¡me vas a hacer venir!!!, ¡oh, si!, ¡¡¡qué rico!!!, ¡¡¡ah, ah, ah, ahhh…!!!, y de repente comienza a temblar, los dos caemos de sentón en el asiento, mi pene sigue dentro, ella aprieta sus piernas como si quisiera cruzarlas, pone su uñas en mis piernas y aprieta con gran fuerza, con mis dedos estimulo su clítoris, y siento como está súper mojada, ella se desahoga gimiendo -¡ahh!, ¡ah!, ¡Ahhh,…!- se deja caer de espalda hacia mí y sí, otro rico y delicioso orgasmo, mi pene se mantiene dentro y ella se retuerce y me dice -¡ya me vine otra vez!-, yo solo le digo lo rico que siento y lo mucho que me excita y satisface cada vez que se corre.

    Luego la pongo en cuatro, el paisaje que observo es delicioso, le doy lambidas y chupetones en sus nalgas, ella sigue excitada y sonríe sabiendo que lo estábamos haciendo súper rico, nuevamente paso mi pene por su vagina y la penetro, la tomo de la cintura, tomando el control jalándola hacia mi, vamos a un ritmo uniforme, despacio, le saco y meto mi pene, de pronto me impulso repentinamente penetrándola de golpe, así durante varias repeticiones, ella grita cada vez que lo hago, pues me siente muy dentro, la tomo del cabello y le comienzo a dar cada vez más rápido, los dos estamos gimiendo, la tomo de los hombros y comienzo vigorosamente a envestirla, cada vez más y más, se vuelven a escuchar esos golpes jugosos en cada penetración, mis testículos siguen empapados, le doy una nalgada, ella grita sensualmente, luego le doy otra y otra, sé que le encanta, sus nalgas están rojitas, el gime y gime, acelero el ritmo, parece una película porno, ya llevamos un ritmo acelerado, estamos enloquecidos, sigo penetrando duro, más y más, ella grita -¡¡¡Oh si!!!, ¡¡¡qué rico!!!, ¡¡¡me encanta, dame más, más, uy!!!, al cabo de unos minutos bajo el ritmo poco a poco, mi pene sigue hinchado, la pongo nuevamente acostada, veo su rica vagina y cómo le introduzco mi pene y ella ya está en total éxtasis, tomo mi pene le doy placer a mi glande sintiendo su hermosa y húmeda vagina hinchadita, lo meto, la tomo de la cintura y le doy vigorosamente, veo como su senos se agitan, se mueven y tiemblan por la velocidad en que la penetro, la tomo de los hombros y seguimos cogiendo muy rico, de pronto, le doy la vuelta y estamos en posición de mariposa, yo estoy loco disfrutándola, y ella también, se nota que le hacía falta que le trataran así su rico cuerpo, tratando su cuerpo como a ella le hacía falta.

    Pongo mis manos, una en cada nalga y la ayudo a impulsarse hacia mí, nos damos varios besos mojados y apasionados, pronto comienza a saltar en mí, siento el calor y sudor de sus senos en mi cara, los agarro, los chupo, los succiono, pero los vuelvo a soltar, ya que me encanta sentirlos y verlos mover frente a mi cara.

    Yo ya estoy a punto de venirme, y sé que es el momento ideal, bajamos el ritmo, oigo a mi oído que ella me dice -ya quiero que te vengas, quiero sentir tu semen en mis pechos-, (eso me prendió mucho), la pongo acostada en el asiento sin sacar mi pene, ella me abraza entre sus piernas, yo sigo penetrando uniformemente, de pronto me hinco y sigo penetrando, más y más y más, ella está perdida de placer, acelero el ritmo, las penetraciones se convierten en un verdadero castigo, ella grita y grita, de pronto lo siento, mi pene comienza a estar muy sensible y de repente grito -¡¡¡Ahhh!!!- la tomo de las piernas y me impulso manteniendo rígido mi pene y mi postura, siento cómo chorrros y chorros de semen salen, mis nalgas están tensas y duras por el esfuerzo al vaciarme por completo dentro de ella, meto y saco mi pene que está cubierto de semen, veo y su rostro y ella está con la boca abierta cesando y sorprendida por lo que estaba sintiendo, pronto sentí que sus piernas estaban apretándome fuerte luego que sintió por todas sus paredes vaginales mi caliente semen.

    Me recosté encima de ella y nos seguimos besando, ahí mi pene se hizo chico y ella me dijo que le encantó mucho sentirme correr.

    Al siguiente día cada quién se fue de vacaciones por su cuenta a pasar estas fechas importantes con la familia, pero seguramente recordando esta maravillosa noche.

    Desde entonces, al regresar, al trabajo nos vemos de una a dos veces por semana, incluso tres, a veces en el carro, en motel, y si, cada que nos vemos lo hacemos muy rico, con un deseo insaciable, y yo, ansioso, porque sabía que pronto probaría el rico sabor de su interior con mis labios… pero esa es otra historia.

    Gracias por leerme. Pronto subiré algunas experiencias que te dejarán sin aliento.

  • Una fría despedida

    Una fría despedida

    Hola mi amor. Si, te llamo «mi amor» porque eso es lo que tú has significado desde que me enamoré de ti. El amor que aun siento por ti es tan fuerte como el fuego, y tan infinito como las aguas. Cuando te conocí quedé estupefacto con tu manera de ser y de hablar. Tu voz es una bella melodía para mis oídos, quedé totalmente desarmado cuando me ofreciste brindarme mi primera vez, aún recuerdo que temblaba sin control aquel día, sentí que era un sueño hecho realidad, sin embargo eso no fue suficiente para mí.

    Te quería todo para mí, hacer realidad mi mayor ilusión: estar contigo y ser todo tuyo tanto en mi vida como en el sexo, sin embargo, todas mis ilusiones cayeron como un frágil castillo de naipes. Y no me perdono el caer rendido a tus pies, mi corazón estaba débil y derrotado. En palabras de Joaquín Sabina: «No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió», y ese es el dolor más fuerte que cargo en el alma: haber amado y deseado a un hombre que es de todos y de nadie a la vez, fue mi mayor derrota al no poder ganar una oportunidad para estar contigo y es un castigo divino el no poder tenerte junto a mí. Sin embargo, debo expiar mis pecados para que mi alma y mi corazón puedan ser perdonados por mis errores.

    Aun te veo en las fotos que me regalaste: veo un hombre con un rostro de ángel cuyo propósito es satisfacer sus más bajos e íntimos deseos carnales, lo mismo que has hecho con todos los demás lo quisiste hacer conmigo, solo que mis miedos y mis vergüenzas fueron más fuertes que mi deseo carnal. Y a pesar de todo eso, aun guardaba la esperanza de estar contigo, sin embargo, he decidido rendirme ya que no tengo ninguna oportunidad: me ignoraste cuando te rechacé ya que tu único objetivo era llevarme a la cama a, diciéndolo nuevamente, satisfacer sus más bajos e íntimos deseos carnales, pero al encontrar oposición en mí, simplemente decidiste botarme a la basura y con eso aumentar más mi dolor en el alma.

    Sin embargo, ha llegado el momento de decirte adiós, ha legado el momento de renunciar a esta esperanza muerta y ha llegado el momento de buscar mi libertad y darme una oportunidad con un hombre que de verdad me quiera más que para una aventura sexual. Te agradezco el que haya podido conocerte, y te deseo lo mejor en la vida, no te puedo cargar odio ni rencor, ya que eso sería incompatible con el amor que aun siento por ti.

    Espero que estas sean mis últimas palabras para terminar con este círculo vicioso de amor no correspondido y del dolor del alma. Espero que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar en el futuro para que mi sanación sea completa.

    Hasta siempre M.A.

    Por siempre y para siempre,

    – C.M.

    —————————-

    Hola a todos!! Lamentablemente, no he sido capaz de volver a escribir ya que he estado con una depresión y con ideaciones suicidas constantes. No había tenido el valor de escribir para esta página, ya que mi falta de ánimo no me permitía volver a hacerlo. Sin embargo, necesitaba escribir este desahogo, realmente lo necesitaba y ahora por fin he vuelto a hacer. Agradezco de todo corazón a aquellos que me han apoyado en mis momentos más difíciles y agradezco de todo corazón a aquellos que se han tomado la molestia de leer estas palabras, ya que en parte lo hago por ustedes. Nos vemos pronto, atentamente,

    – Nexus

  • Vuelta a las pistas de forma inesperada

    Vuelta a las pistas de forma inesperada

    Había pasado un tiempo desde que comencé a trabajar y a conocer mi país gracias a la consultora. Me había podido comprar un departamento. Las cosas iban bien. Seguí satisfaciéndome con sesiones de selfbondage, todo muy rico y tranquilo.

    Un día recibí la llamada de una amiga de la universidad. Quería saber si podía recibir a su hermano en la capital ya que primero había estudiado gastronomía en el sur, pero luego de eso como en el mundo laboral no le había ido como esperaba había postulado a la universidad con éxito y necesita a algunos meses para buscar una pensión, también conocer Santiago. Le dije que no había problema y que se quedara lo que necesite.

    Efectivamente, no hubo problema ya que él contaba con ahorros como para movilizarse sin problemas y comprar cosas. Sólo le tenía que dar indicaciones y lograba llegar.

    Un día me preguntó si podíamos hablar de algo, yo le dije que sí, que somos gente adulta así que me contará con confianza. Me dijo que llevaba unos meses saliendo con una compañera de universidad, pero que no había pasado a mayores aún ya que a sus 24 años era virgen. No sabía cómo.

    Le dije que en realidad era algo que se daba naturalmente y simplemente el cuerpo le iba a decir como tenía que actuar. Me dijo no comprender así que de a poco sin que tomara atención comencé a rozar mi pie primer en su pierna y luego su pene. En una mezcla entre sorpresa y enojo me pregunto que estaba haciendo, le dije que probando mi punto ya que sentí su erección.

    Me dijo que no era gay ni tenía interés pero que de todas maneras le llamó profundamente la atención lo sucedido.

    Días después simplemente me anime. Le dije que iba a dejar copia de las llaves en la conserjería y que cuando llegue suba, que no me espere.

    Así lo hizo y lo estaba esperando con una sorpresa. Yo podría haber quedado como imbécil o pasarla muy bien así que me arriesgue.

    Cuando abrió la puerta y entró escuche que exclamó «Wow» y quedó mirando unos momentos hasta que le hice una seña con la cabeza para que se acerque.

    Como estos años me hice practicante del selfbondage eso hice. Me maquille, me puse mi lencería, ligas, portaligas y corset. Me puse un ballgag y luego me ate las muñecas a los tobillos. Así lo estaba esperando, con el culo apuntando directo hacia donde yo sabía iba a entrar.

    Me preguntó qué hacía ahora, le volví a hacer una seña con la cabeza y le masculle algunas coas hasta que entendió me tenía que quitar la mordaza. Le pregunté entonces que qué le decía su cuerpo y que pensaba, me dijo que quedó paralizado de la impresión ya que sabía era yo, sabía era hombre pero tuvo una erección muy grande y le habían dado ganas de morderme el culo.

    Le dije que la mesa ya estaba preparada y que iba a ser su decisión que hacer al respecto. Me respondió que si, que era algo con lo que había fantaseando pero nunca pensó estas serían las circunstancias. Le dije que fuera a su ritmo, despacio y que se tomara todo el tiempo del mundo. Que haga como se le vaya ocurriendo. Eso sí antes le pedí se pusiera un preservativo y luego antes de la mordaza me vendara.

    Así mismo lo hizo. Yo extrañaba mucho esa se sensación. Me lamio y mordió más nalgas, luego me bajo el colaless y me comenzó a comer el ano. Después acarició mis bolas y me pregunto si podía penetrar, masculle que si. Así que lo hizo, tímidamente pero ya luego hasta adentro, completa, se quedó así unos segundos y luego comenzó a taladrar.

    Hablaba fuerte diciendo que era increíble y que nunca pensó si primera vez iba a ser así. Siguió cambiando los ritmos, lento y luego rápido.

    De la nada paró, se puso frente a mi y me quito la mordaza, me dijo que si se la podía chupar y le dije que si, pero que tenía que tener claro en donde quería acabar. Me dijo que en mi culo obviamente, entonces le dije me avise cuando iba a acabar para parar y que acabe luego en mi culo.

    Se la mamé salvajemente, me causó mucha gracia como se estremecía. Me dijo que iba a acá así que pare. Me puso la mordaza rápido y luego acabó en mi culo.

    Terminamos y no me desató, me dejó así. Dijo que era para recordar esa escena salida de una de sus fantasías. También me recalcó que no era gay.

    Me quito la mordaza y le dije que todo bien, que si quiere practicar más me diga. Así lo acordamos para una próxima ocasión.

  • Experiencia Laboral. Secretaria

    Experiencia Laboral. Secretaria

    Mi nombre es Facundo, tengo 28 años, vivo en Mar del Plata, soy Ingeniero y trabajo en una de las empresas del puerto de la ciudad.

    Me encontraba separado hace ya seis meses de Belén, la relación funciono, por suerte la separación no fue difícil, terminamos en buenos términos y al tener los dos su trabajo yo me quede en el departamento que estábamos y ella se mudó a uno más chico, hicimos la separación de las cosas que habíamos comprado juntos y terminamos lo mas bien.

    En esos seis meses habita tenido sexo con dos mujeres que tenía en Instagram (las mujeres como los hombres se dan cuenta cuando una persona no está más de una relación, si esa persona es de subir muchas fotos), pero nada del otro mundo, dos sexos casuales.

    Un día lunes estaba en la oficina de la empresa cuando toca la puerta el gerente, al hacerlo pasar me comenta que ya terminaron con las entrevistas para la selección de mi secretaria y tenía que dar el visto bueno. Hace un mes habían propuesto ponerme una secretaria que se encargue de temas administrativos, lo cual a mi me vino genial porque muchas veces no llegaba con todo lo que tenía que hacer.

    Al darme el curriculum de la seleccionada fue muy grande mi sorpresa al darme cuenta de quien se trataba, la chica que habían seleccionada era Josefina. Josefina es una chica con la que me di unos besos de muy joven cuando tenía 18 años y ella 16, luego de eso los dos nos pusimos de novios y seguimos nuestras vidas, pero siempre quedo algo pendiente entre nosotros y a veces cuando nos cruzábamos nuestras miradas decían mucho.

    Además de eso, el curriculum de Josefina era muy bueno, estaba recibida de ingeniera con muy buen promedio y buena experiencia laboral. Obviamente le dije al gerente que sí, ya que era una muy buena candidata, además ver ese culo hermoso todas las mañana no me iba a disgustar.

    A las dos semanas el lunes llego a mi Oficina y me estaba esperando ella. Su cara al verme fue indisimulable, por lo visto no sabía que ella iba a ser mi secretaria.

    F: Hola José, Como estas? Tanto tiempo.

    J: Hola Facundo.

    F: Decime Facu

    J: Hola Facu, bien. Nerviosa por el primer día.

    F: No te preocupes que va a salir todo bien, además por lo que estuve viendo en tu Cv, tenés mucha experiencia y no tengo dudas de que sos muy capaz. Vos todo lo que tengas que preguntarme o cualquier duda que tengas me avisas.

    J: Bueno Facu, gracias.

    F: Tu oficina va a ser esta que esta acá al lado, marcando 5 llamas a este teléfono, o directamente me tocas la puerta. Que te parece que si no empiezas ordenando estas fichas por fecha y organismo, y a las 11 tengo una reunión, ahora te mando un archivo, lo necesito impreso para esa hora.

    J: Me parece bárbaro. Cualquier cosa que necesites estoy a tu disposición.

    El “estoy a tu disposición” lo dijo con cara picara, se mordió levemente el labio. Al salir de la oficina la examine de arriba a abajo. Estaba hermosa, tenía una blusa marrón con un leve escote que dejaban ver e insinuaban sus lindos pechos, con un pantalón negro que le marcaba la hermosa cola que tiene, siempre su cola junto a su boca hermosa y ojos, me volvieron loco.

    El primer mes de trabajo juntos transcurrió normalmente, ella entendió muy rápido las tareas que tenía que realizar, cayó muy bien en la empresa, era responsable, puntual, ordenada. Sinceramente estaba muy contento con mi nueva secretaria.

    Obviamente siempre estaban nuestras miradas que decían mas de lo que parecía, terminado el primer mes, concretamos un proyecto que nos llevó mucho trabajo y tiempo, ella me fue de mucha ayuda para que se pudiera resolver. Para celebrarlo invite a Josefina a comer a mi departamento, lo cual dijo que si de inmediato.

    Cocine un pollo con papas y la espere con cerveza fría y una picada.

    Al sonar el timbre y bajar a abrirle no pude disimular como la miré de arriba abajo, estaba hecha un infarto, tenía el pelo recogido, un top negro con una calza roja. Al llegar al departamento nos sentamos en el sillón a comer la picada, tomar y charlar.

    Comimos el pollo, y seguimos charlando. Después de comer le dije si fumaba marihuana, a lo que dijo que si, nos sentamos en el sillón a fumar un porrito y seguir tomando vino.

    Nuestras miradas eran cada vez más intensas hasta que en un momento me acerqué y le di un beso en la boca, ella respondió con un suspiro y me mordió el labio inferior.

    J: Al fin me das un beso, no aguantaba más….

    F: Me lo hubieras dado vos, estamos en 2021….

    Se subió arriba mío y siguió besándome, me saco la remera cosa que yo también hice con ella y le empecé a tocar las tetas, luego de un rato se el apreté y ella dio un suspiro y dijo

    J: Así apreté más fuerte…

    Las apreté de vuelta y ella gimió despacio.

    J: Me encanta que me aprieten fuerte y m hagan lo que quieran…

    En ese momento la separe un poco de mí y miranda fija a los ojos le dije.

    F: Lo que yo quiera?

    J: Si, soy tu secretaria, voy a hacer lo que vos me digas.

    En ese momento yo me puse a mil, ya que me encanta dominar y que sean muy sumisas.

    F: Sácate el pantalón, vamos al cuatro y ponete en 4 en la cama putita.

    Le dije mientras le pegaba un chirlo en las tetas.

    Llego al cuarto y se puso en 4 con el culo apuntándome, me pare atrás de ella y le empecé a manosear el culo.

    F: Que orto que tenés putita, hace un mes que fantaseo con él.

    Le dije mientras le daba un chirlo en un cachete

    J: Así pégame, haceme lo que quieras.

    Le seguí dando chirlos uno en cada cachete, le corrí la tanga y toque su concha que estaba muy mojada.

    F: Estas empapada putita, ven.

    Le saque al tanga y empecé a comer la concha sin parar

    J: Así dios que rico, como me la comer asii ahhh

    J: Voy a acabar Manu no pares.

    Ahí pare apropósito, le agarre la cara y se la lleve contra mi calzoncillo que ya tenía la pija que quería salir.

    J: Que pedazo de pija que tenés. Dijo antes de llevársela a la boca y empezar a chupar como una experta, se la tragaba casi toda, le pasaba le lengua, me comía los huevos.

    F: Así putita hermosa, como la comes, aaahhh, como te gusta la verga hdp.

    Le decía mientras la obligaba a meterse toda mi pija adentro, cosa que le hacía dar arcadas, y eso me excitaba mucho.

    Estuvo un rato más chupándome la pija, pero en un momento no aguante mas y le dije.

    F: Subite arriba de mi verga Josefina dale.

    Ni bien se sentó arriba de mi pija, se la metí hasta el fondo cosa que hizo que pegue un grito, pero no tanto porque estaba muy mojada.

    F: Que mojadita que estas putitas, como me aprieta tu concha que rico.

    L e di fuerte y ella no paraba de gemir.

    J: Así cógeme bien fuerte, que rico Facu, que pedazo de pija que tenés me llena toda, dios que rico.

    Y acabo sin parar.

    Le di un rato en esa posición mientras la agarraba del cuello y le daba cachetadas en el culo que ya lo tenía todo rojo.

    En un momento tenía cansada las piernas, así que le dije que se mueva ella.

    J: Así te gusta? Te gusta como muevo el orto y te cojo esa pija hermosa. Decía mientras movía el culo como una experta.

    Cosa que casi me hace acabar.

    F: Ponete en 4, trolita que te voy a dar fuerte.

    Se puso en 4 sacando la cola bien para arriba, me escupí la mano, se la pase por la concha toda mojada.

    F: Estas muy mojada, vas acabar más veces? Le dije y le pegué en la cola.

    J: Si dame pija Manu.

    Le empecé a bombear en 4 a todo ritmo, cosa que hizo que tenga que morder la almohada para aguantar, mientras la cogía le agarraba del pelo y pegaba en la cola.

    En un momento después de darle en 4 por un rato, siento que voy a acabar, así que saco la pija y le digo.

    F: Abri la boca putita.

    J: Ay si dame toda la lechita caliente, dámela toda.

    Escuchar eso me puso a mí y le acabe todo adentro, ella se atraganto pero le agarre de la cara y le dije.

    F: Traga tu leche putita sucia.

    Y la trago toda.

    Luego de eso nos quedamos tirados en la cama abrazados.

    Esa fue mi primera experiencia con Josefina, por supuesto que hay muchas más y cada vez se ponen más interesantes.

    Espero que les haya gustado.

    Patrick.

  • Placentero asesinato

    Placentero asesinato

    Os aseguro que su figura era escandalosamente femenina, que me entraban unas ganas irresistibles de reproducirme, de tener descendencia. También os aseguro que no me imaginaba ninguna manera de acercarme a Victoria. Ella era, fue, de baja estatura, maciza; tenía un culo, redondo, con las nalgas bien marcadas y separadas por la hendidura del ano; las tetas las tenía grandes, generosas a la vista de los pezones tan exactamente señalados bajo su sudadera. Ensoñaba con poder follarla, me hacía paja tras paja. Aunque mi amor por Elsa no disminuía, al contrario, iba creciendo, Victoria era mi objeto de deseo, mi pasión secreta.

    Finalmente, pasó lo que pasó, aquella desgracia, y Elsa desapareció de mi vida. Tuve suerte de que Victoria, por su parte, se había fijado en mí, hasta me confesó una noche, después de follar, que se había masturbado pensando en mí. Figuraos. Así que nuestro acercamiento se dio con completa naturalidad cuando se dio, en aquel fin de semana de acampada con nuestra clase de la facultad, en aquel refugio rural lleno de literas.

    Todos nuestros compañeros dormían cuando oí los pasos de Victoria y su voz en sordina: «Ven». Bajo las estrellas, sobre un lecho de hierba seca, sin apenas desvestirnos, nuestros pantalones de chándal bajados hasta las rodillas, follamos como dos campesinos. Victoria debajo de mí suspiraba a cada embiste, y era tan deseable su figura, sus voluptuosas formas que mi erección era magnífica. Mi polla dura entraba y salía de su coño peludo, mi capullo caliente e hinchado era una delicia para Victoria, que no cesaba de animarme a que me corriera dentro de ella: «Ay, Octavio, amorcito, ah, sí, sí, córrete, córrete, ah»; «Oohh», y me corrí largamente, colmándola de semen.

    Poco después, nos casamos.

    «¡Amorcito, sorpresa!». Dos palabras me dijo, y me descolocaron: sorpresa, ¿qué sorpresa? Yo venía de trabajar y, como siempre, lo que más deseaba era tumbarme en la cama a descansar. «¡Amorcito, sorpresa!». Era la voz de mi esposa, sí, y provenía del dormitorio: nada más abrir yo la puerta de la casa, ella las había gritado. Victoria, mujer abnegada, sólo pensaba en mí; y eso me gustaba, aunque a veces fuesen tediosas tantas, tantísimas atenciones.

    Era tan guapa Victoria… Cuando era joven ganaba concursos de belleza y todo. Sin embargo, desde que nos casamos ha engordado y engordado; no obstante, a mí me sigue gustando. Abrí la puerta del dormitorio, que estaba entornada, y ¿qué vi? Sí, por supuesto, a mi esposa, pero… «¿Qué es eso, Victoria?», solté; «Pues ya ves, un mono body transparente de rejilla, ¿a qué me queda bien?», dijo; «S-sí, sí, y ¿para qué supone que te lo has comprado, no irás a salir con eso a la calle?»; «Anda, tonto, sí, pero con la ropa interior puesta y alguna chaquetita»; «Ah», solté. La luz de la lamparita de noche hacia a mi esposa más bella. La miré. Sus carnosas y grávidas tetas se apretaban bajo el body, su prominente barriga también, y el coño. Me acerqué. «Estás para comerte, ¿sabes?», dije, y, acto seguido, me incliné y le besé las tetas. «Me vas a babear el mono, amorcito, lo tendré que lavar sin haberlo lucido», dijo Victoria; «Pues hazlo después, porque te voy a follar así mismo»; «Es lo que quiero». Tumbé bocarriba en la cama a Victoria, quité los botones que le cerraban el body por debajo y la penetré. «Ah, amorcito, ah, sí», suspiró Victoria; «Oohh, Victoria, oohh, oohh», rugí. Perfectamente acoplado en el mullido cuerpo de Victoria, embestí, embestí y embestí hasta que mi semen se derramó, dentro. «Aaah, amorcito, así me gusta, que te desfogues, ahora descansarás mejor». Tan servicial como siempre, mi esposa.

    Un día, Victoria, de compras por el Centro, se encontró a una amiga de juventud. «¡Ah, hola, Victoria!», saludó la amiga; «¡Elsa, qué alegría verte»; «¡Estás muy guapa, Victoria, estás más… más…!»; «Más gorda, sí, es que soy feliz»; «¿Qué pasa, que las delgadas no somos felices?», dijo Elsa riendo; «No, sí, por supuesto, quiero decir que estoy… llena, por eso estoy gorda»; «¿Llena?, ah, vale, y… ¿y Octavio?»; «¿Mi marido?, bien, muy bien»; «¿Sabes que Octavio y yo salimos juntos un tiempo?»; «Sí, algo me dijo»; «Octavio es buen chico, pero, no sé, bueno, es tu marido, no quiero…»; «¿Te refieres a que es egoísta?»; «Sí, más o menos»; «Es lo que más me gusta de él»; «Claro, claro, yo lo dejé porque quiso abusar, le dije que le dejaba después de que una vez me quiso dar por el culo…, yo no se lo permití, y discutimos»; «Ah, pues ni idea de eso, ¿sabes?, oye, tienes que venir un día por casa, para almorzar…, no sé, espera, te escribo mi dirección».

    «¡Amorcito, sorpresa!». Victoria no descansaba, de qué se trataría ahora. Entré en el dormitorio. «¡Amorcito, sorpresa!». Victoria estaba a gatas sobre el colchón, desnuda, con el culo vuelto hacia mí. «¿Qué es esto?», solté; «Amorcito, ¿tú qué crees?, te estoy esperando para que me folles por el culo». En fin, no era cuestión de desaprovechar; además, ya me había empalmado. Me desabroché el pantalón, me arrodillé detrás de Victoria y le metí la polla por el ojete. «Ah, sí, amorcito, ah»; «Oohh, Victoria». Sujetando su cintura, taladré y taladré el gran culo de Victoria; ahí, entre las dos carnosas nalgas, mi polla yendo y viniendo, yendo y viniendo hasta que me vertí, dentro. «Ah, amorcito, qué a gusto me he quedado», dijo Victoria.

    Recorrí calle Martínez una y otra vez, cada día, a horas distintas, hasta que di con Elsa. No había cambiado mucho: sólo el paso de los años la había hecho más mujer, y yo lo noté enseguida, pues la había tenido en mis brazos multitud de veces: el tamaño de las tetas era el mismo, aunque ahora las tenía más caídas; la cintura la seguía teniendo fina, mas ahora no era tan angulosa; los muslos los tenía más desarrollados, insinuándose bajo sus jeans ajustados un coño acogedor. «Elsa», exclamé cuando la vi. Elsa de sopetón me abrazó fuertemente: «Ah, Octavio, por fin, todo se ha acabado, ya no tendré más pesadillas, estaremos juntos de nuevo, he limpiado la mancha, mi pasado es un mal sueño». La miré aterrorizado.

    «Elsa, por favor, dime, ¿qué he de hacer?; «¿Aún me amas, Octavio?»; «¡Cómo!, ¿no te he de amar?, fuiste mi primer amor, ese que nunca se olvida»; «Pero, nos distanciamos»; «No fue mi culpa, Elsa»; «Sí, sí, ya sé, aquella violación en grupo que sufrí, ¿te acuerdas?, en mi segundo año de facultad…, tampoco fue mi culpa, pero me entregué en cuerpo y alma a tramar una venganza, eso nos separó, y me he vengado, ayer mismo liquidé al decimosegundo y último que me ultrajó»; «No sé cómo la poli todavía no te ha pillado, Elsa»; «Te lo he explicado antes, me entregué en cuerpo y alma a aquello que me proponía hacer, incluyendo tomar precauciones para llevarlo a cabo hasta el final, y me ha costado muchos años… «; «Te has convertido en una asesina despiadada»; «Lo sé». Octavio meditó un poco: la idea la tenía madura, y este encuentro con Elsa la hizo germinar. Octavio dijo: «Elsa, necesito que mates a mi esposa, así volveremos tú y yo a… a estar juntos»; «No es de fiar, tu esposa»; «¿Por qué?»; «Tengo mis motivos»; «¿Entonces?»; «Ella me dio la dirección…»; «Es necesario que lo hagas, sí, yo lo necesito»; «Y yo, Octavio, necesito que me folles».

    En aquella habitación del hotel donde se estaba quedando Elsa, a las once de la mañana, durante un breve pero fructífero tiempo de descanso en el trabajo, planeé el acto que iba a cambiar mi vida para siempre. Con Elsa, mi verdadero amor. Después Elsa se quitó las bragas, lo único que llevaba puesto. Y follamos.

    Simular que se es un buen esposo y honrado trabajador mientras se es cómplice y amante de una despiadada asesina es un difícil desempeño. Sí, me convertí en amante de Elsa, mi primer amor, y fue por pura casualidad. La tarde en que Victoria me esperó para que le diera por el culo; cuando terminamos de hacerlo, Victoria me había contado que había visto a Elsa. «¿Elsa?»; «Sí, Elsa, esa chica que salía contigo antes de que nos enrolláramos»; «¡Elsa!», repetí; «Sí, esa Elsa, por cierto, ¿por qué lo dejasteis?»; «Bueno, ella desapareció a causa de un infortunado incidente, el cual prefiero no contarte»; «Ya, entiendo, os peleasteis porque no accedió a que tú abusaras sexualmente de ella.»; «¿Quién te ha contado eso, Victoria?»; «Ella, Elsa». Elsa había mentido, ¿por qué? Debía hablar con Elsa. «¿Y dónde dices que te has encontrado a Elsa?», le había preguntado a Victoria, disimulando mi interés con una mueca despectiva, sin mirarla a la cara y torciendo los labios. «En calle Martínez», había respondido Victoria.

    Sonó el timbre. Victoria, que estaba cocinando, con un mandil de cuerpo completo y sin nada debajo, viéndosele el nacimiento de las tetas y el perfil de estas, incluidos los pezones, fue a abrir. «Oh, hola, Elsa, qué bien que hayas venido justo a la hora de comer, siempre como sola, ya sabes, Octavio no sale de trabajar hasta la tarde, he preparado unos deliciosos espaguetis a la boloñesa, ¿me acompañarás, verdad?». Elsa se fijó en las hermosas tetas de Victoria, luego la miró a la cara y dijo: «Sí, claro».

    Al cuarto de hora, ambas estaban en la cama. «Aahh, Victoria, aahh, qué bien me comes el coño», decía Elsa debajo; «Ay, si, sí, méteme más la lengua, Elsa, así», respondía Victoria arriba. Sus éxtasis fueron duraderos, como suele ocurrir entre mujeres cuando se aman. Una vez saciado su apetito sexual, decidieron saciar el otro. Luego, tomando café, hacían pausas para hacerse tocamientos con los dedos y sorbían las pequeñas gotitas de leche que les salían de los pezones si los apretaban adecuadamente: eran sabrosos sus cafés. Más tarde se fueron a sentar al sofá del saloncito, primero se sentó Elsa y después Victoria, y finalmente terminaron de nuevo liadas. Elsa, a horcajadas, frotaba su coño con el de Victoria. Ambas, muy excitadas, gozaban orgasmo tras orgasmo, hasta que quedaron exhaustas, rendidas, y se durmieron.

    No, no podía, no podía asesinar Elsa a Victoria, le había gustado demasiado.

    Octavio llegó de trabajar. Abrió la puerta y se encontró con una visión que le dejó helado. Victoria cubierta de sangre, portando en la mano derecha, una pistola, agonizaba, mientras Elsa, con un gran cuchillo de cocina en la mano le asestaba puñalada tras puñalada. También Elsa sangraba, a través de un boquete en la barriga. Ambas estaban desnudas, tiradas por el suelo del saloncito. ¿Qué había pasado? No, Elsa no quería asesinar ya a Victoria, pero ¿y Victoria? Victoria… Victoria, dispuesta a cumplir la misión que le habían encomendado, la de liquidar a la asesina múltiple tras la que andaba, siguiéndole la pista, la policía, en la cual había ingresado secretamente, en un descuido, había sacado la pistola cargada de debajo de uno de los cojines del sofá y había disparado a Elsa, pero esta, que astutamente ya sabía quién era la agente que la seguía, fue precavida y ocultó el cuchillo con el que se defendió debajo de ese mismo sofá. Victoria pensó que Elsa dormía, pero se equivocaba: Elsa, la perfecta asesina, siempre estaba alerta, un sexto sentido la precavía. Octavio abrazó a Elsa, que reía. «Te juro, Octavio, que he disfrutado un montón, te juro, Octavio, que este ha sido mi más placentero asesinato».

    El piso fue limpiado. El cadáver de Victoria, quemado en las afueras. Sin dudarlo, los policías investigarían la desaparición de su agente secreto; sin embargo, sabiendo que Victoria estuvo a punto de liquidar a una asesina múltiple, conociendo la peligrosidad que eso entrañaba, dándose cuenta también de que lo que le habían propuesto hacer era ilegal, entraba dentro de las corruptelas internas, ya que una de las víctimas de Elsa era hijo de un comisario, y este se conformaba con que hubiese un «ojo por ojo diente por diente», que la que había acabado con su hijo a su vez, muriese, tampoco molestarían demasiado, no irrumpirían inopinadamente en el nidito de amor de Elsa y Octavio.

    «Oohh, sí, Elsa, así, suave, oohh-así». La polla de Octavio entraba y salía de la boca de Elsa. «Mmm, mmmm, chuc, oh, oh, Octavio, te quiero, Octavio, te quiero «, soltó ella, tras escupir la polla unos segundos para tomarse un respiro, y siguió, «humm, mmmm»; «Elsa, Elsa-ah, oohh». Octavio se corrió en la boca de Elsa y esta, abriendo la boca, le mostró su semen, que estaba depositado sobre la lengua, sonriendo muy contenta, luego se lo tragó, y Octavio se dijo que era muy feliz.