Blog

  • Un amigo y su amigo

    Un amigo y su amigo

    Osvaldo me besaba las piernas, mientras que Gustavo me quitaba mi blusa, esos dos se estaban aprovechando de mi estado alcohólico y de humor.

    Todo comenzó aquel sábado en la tarde, mi hermana ya me tenía hasta el copete de sus reclamos y regaños, al parecer se molestó de que me divorcie por segunda ocasión, así que decidí salir de casa y le marque a mi amigo Oswaldo él ya estaba entonado y me invito a seguirla con él.

    Ese día solo me puse unos jeans, una blusa rosa y mi chamarra, subí a mi auto y llegue a su casa, cuando me abrió me recibió de beso y abrazo, entramos a la sala y ahí estaba su amigo Gustavo, un chavo gordito y alto muy agradable pero muy fisgón, lo salude y comenzamos a beber.

    Entre música y plática no parábamos de beber, yo ya estaba fuera de mis cabales y Oswaldo sabía aprovechar eso, sus manos acariciaban mis piernas y mis nalgas, yo andaba de dejada, de todos modos ya me había acostado con él, pero lo que no me esperaba es que Gustavo me comenzara a manosear sin permiso.

    C: Que te pasa?

    G: Perdón, es que ese wey me antojo!

    O: jaja, yo o ella se te antoja?

    G: pues ella, jajaja!!

    No puse más atención ya que todos estábamos ebrios, así que decidí hacer caso omiso de la situación.

    Comencé a bailar con Oswaldo, bailábamos bachata, de pronto el muy caliente me metió las manos dentro del pantalón, yo le di una cachetada, el solo se rio y seguimos bailando.

    C: Que te pasa??

    O: Es que estas muy rica!!

    C: Contrólate!!

    Pero más tarde yo en decirle eso que sentir las manotas de Gustavo apretando mis glúteos!

    C: Que pedo?!

    G: Que rica estas mamita!

    Yo me moleste y decidí que mejor me retiraba, pero justo cuando caminaba hacia mi bolso, Oswaldo me tomo de la cintura y me comenzó a besar el cuello, no pude empujarlo ya que Gustavo me comenzó a besar también mientras sus manos apretaban mis tetas!

    G: Que rica está esta vieja!!

    C: Suéltenme!!

    O: Tranquila déjate llevar!

    Me empujaron hacia el sofá, Oswaldo comenzó a quitarme la blusa mientras Gustavo se despojaba de su pantalón ¡estaba a nada de ser violada!

    Con fuerza me quito los pantalones yo los empujaba pero ellos eran más fuertes y por ende me dominaban muy fácil.

    Oswaldo me besaba las piernas, mientras que Gustavo me quitaba mi blusa, esos dos se estaban aprovechando de mi estado alcohólico y de humor, ambos parecían bestias, no me quedo de otra más que cooperar para que todo terminara más rápido.

    Oswaldo me quito la tanga y empezó a chuparme la concha, lo hacía muy rico la verdad, pero el hecho de que Gustavo estuviera chupándome las tetas me ponía tensa.

    G: Anda puta!! Chupámela toda!!

    C: Vete al carajo!!

    O: Tranquilos, solo déjense llevar!

    Tres dedos de Osvaldo entraban y salían, Gustavo más tranquilo me besaba la espalda y el cuello, yo sentí su pene duro en mi hombro, así que comencé a rosárselo mientras Oswaldo lamia de mi coño a mi culo con desenfreno!!

    O: Tavo acuéstate, Cindy chúpasela mientras te la meto!

    C: Estas loco!!

    O: Ya!! Sé que te gusta, vamos cariño, déjame darte placer!

    Gustavo ya estaba acostado en el sofá con su verga bien parada, Osvaldo me volteo y me empino hacia el pito de su amigo, así que solo cerré mis ojos y comencé a meterme la puntita, eso a Gustavo lo hacía gemir, mientras Oswaldo me la metía despacio, acariciando mi espalda y mis nalgas!

    O: Que rico coño, uhm!!

    G: No mames!!! Que rico chupas, uf!!

    C: Uhm, uhm, uhm!!!!

    Me tragaba por completo la verga de Gustavo, él se retorcía como gusano y eso me fascinaba, además Oswaldo me la metía tiquismo, me embestía haciéndome sentir mucho placer!

    Me puse en cuatro patas encima del sofá haciéndole una “rusa” a Gustavo con mis tetas, Oswaldo me daba de nalgadas y me seguía penetrando bien rico!

    C: Mas, uhm, ah!!!

    G: Por dios! Eres la mejor!!

    O: Te dije!!!

    Gustavo se levantó y Oswaldo dejo de metérmela, ambos me pusieron su vergas en la cara y yo como la tragona que soy comencé a devorarlas!

    La de Oswaldo era más grande pero la de Gustavo era más gruesa y mojada, me estaba dando un verdadero festín, primero una luego otra y luego ambas apenas me cabían en la boca, parecía una boa tragando a mis presas!

    G: Que rico lo mamas!!

    O: Cindy, uf!! Eres una tragona!!

    C: Les gusta perros?!

    Oswaldo se acostó y me cargo encima, me abrió las nalgas y comenzó a dármela por el culo, me dolía pero me gustaba sentir ese placer, mientras Gustavo se acomodaba para metérmela por el coño!

    C: Ah! No mames, ah!!!

    O: Adoro tu culo, uhm!!!

    G: Que rico, aprietas rico!!

    Tenía las dos vergas dentro de mí, ambos se movían rico, me estaban partiendo rico, del aborrecimiento pase al placer, gemía y les pedía más, me comportaba como toda una puta y eso a ellos los prendía más y más!

    O: Ah, uhm, ah, ah!!

    C: Mas, que rico, mas, mas, agh!!

    G: Toma, uhm, ah, chiquita, que rico, agh!!!

    Oswaldo se acostó y subí en el dándole mi coño, ahora Gustavo me la metía por el culo, ambos me estaban cogiendo rico!

    G: Cindy, que rico coges, uhm, agh!!

    C: Mas, denme duro!!! Cójanme, agh, asi!!

    O: Mi amor, que puta!!! Te tragas todo!!

    Yo también me movía como loca, sentía tiquismo, hace unos minutos quería matarlos y ahora solo quería hacerlos venir y sentir su semen caliente.

    G: No mames, me vengo, agh!!

    C: Ah!! Yo igual, agh!

    O: mmm!! Démoselo en la cara!!

    Me vine tiquismo!! Mi orgasmo fue largo y fenomenal, ellos me la sacaron y comenzaron a venirse encima mío, salpicándome la cara, el cabello, las tetas, las piernas, quede cubierta de su semen el cual saboree como la puta que ya soy!

    C: Que rico, uhm!!

    O: Me cae que eres única, uhm!!

    G: No mames, que rico, jamás olvidare este día!!

    C: Parta la otra no seas tan brusco Oswaldo, basta con convencerme!

    O: Lo siento me dejé llevar!!

    Nos tomamos unas cervezas más y después cogí individualmente con cada uno de ellos hasta el amanecer, Oswaldo me llevo a mi casa pidiéndome repetir este momento de placer!

  • Mi sabroso perfumero de Buenos Aires (Parte 2)

    Mi sabroso perfumero de Buenos Aires (Parte 2)

    Después de ese momento hermoso, que sentí como me llenó de su leche, nos bañamos, nos cambiamos y salimos, pero antes me preguntó cuánto tiempo me quedaba en Buenos Aires.

    Porque quería darme una sorpresa me dijo.

    Le dije que un par de días, me preguntó dónde estaba parando y mi número y ahí nos despedimos con un beso largo y apasionado que me comenzó a encender de nuevo.

    Al otro día me llega un mensaje de él, que decía «ponete solo un vestido y bajá que te estoy esperando», hice lo que él me pidió, me excitaba que me ordene, que me diga lo que tenía que hacer. Bajé y él estaba ahí, me miró, me acerque, me tomó de la cintura me besó la mejilla y me dijo: hoy va ser la mejor noche de tu vida.

    Nos subimos a un taxi y nos fuimos a cenar a un hermoso resto.

    Se sentó a mi lado, charlamos y mientras lo hacíamos, el rozaba mi piel con sus manos, después me dijo «a ver si me hiciste caso».

    Puso la mano debajo de la mesa y me empezó a subir lentamente mi vestido corto y a tocarme suavemente la pierna.

    De repente sentí sus dedos acariciar mi conchita, mi clítoris y pellizcándolo suavemente.

    Retiro la mano, olió sus dedos y me dijo «sos muy obediente me gusta eso». Ahora vas a tener tu postre

    Nos fuimos de ahí a un hotel cercano que él había reservado, mientras subíamos en el ascensor, nos comimos apasionadamente en un beso interminable.

    Entramos a la habitación y él lo primero que hizo fue decirme «hoy te voy a hacer acabar como nunca»

    Me puso contra la pared empezó a besarme y a acariciarme suavemente como si estuviera tocando la cosa más delicada del planeta.

    Me bajo los breteles del vestido y lo dejo caer, se apartó y empezó a bajar tocando con su boca mi cuello y siguió hasta quedar arrodillado mirando mi concha, empezó a lamerla, primero por afuera, después metió la lengua hasta llegar a mi clítoris. En ese momento lo metió en su boca, succionándolo y llenándome de placer.

    Se alejó y me dijo «quiero saber cuándo vas a acabar»

    Volvió a lo que estaba haciendo y yo moría de ganas de acabar y le dije ahí la tenés mi bebé, abrió la boca se la metió toda mi conchita en ella y con su lengua saboreo mi orgasmo, se me aflojaron las piernas del placer y casi caigo rendida.

    En ese momento lo levanto y le digo «ahora me toca a mí», se saca la ropa y solo se queda con el bóxer, empiezo a morder suavemente su pene por encima del bóxer, lo bajo con mi boca y su pene sale completamente excitado, lo empiezo a lamer desde la base hasta la cabeza, suavemente como si fuera el helado más rico y jamás probado.

    Suavemente lo introduzco en la boca y voy dándole placer sin dejar de mirarlo a los ojos, él me dice «como me calentás por favor!!»

    Luego me hace levantar, me lleva a la cama, me acuesto y empezamos a hacer un rico 69, yo sentada sobre su boca refregando toda mi concha en su cara. Yo vuelvo a acabar y caigo rendida en la cama, fruto de la calentura me subo sobre él y lo empiezo a coger, con movimientos lentos y suaves.

    De repente siento sus dedos húmedos tocando mi cola. Y mojados con mis fluidos los va introduciendo en mi culo. Viendo que estaba muy excitada, sigue haciéndolo, pero ya con dos dedos al mismo tiempo. Se acerca a mi y me dice «mete mi pija en la cola»

    Ufff con gusto!! Ahí agarre y muy lentamente fui introduciendo su hermoso pene en mi cola, mientras él se mojaba los dedos con mi saliva para empezar a masturbarme

    Luego de sentir como me entraba esa hermosa pija en mi cola y gozar sintiendo sus dedos acariciando mi clítoris, él se incorpora me dice al oído «te gusta amor?»

    Yo con voz excitada le digo que si, en ese momento me dice «bueno ahora me toca a mí»

    Me hace acostar de espaldas a la cama y juega con su pene en mi clítoris, en el momento que le digo «dámelo bebé», me introduce nuevamente el pene en la concha, me agarra las piernas las levanta sobre sus hombros, y empieza a bombear cómo loco, luego me junta la piernas delante de su cara y me sigue dando, fue precioso!!

    Enseguida sentí de nuevo el placer de mi orgasmo escapando de mi vagina. Me Incorporo y le digo «me coges de 4? la quiero sentir de nuevo en la cola»

    «Mmmm» me dice «si amor con gusto, pero con una condición»

    Le pregunto «cuál?»

    Me dice «mi lechita te la doy en la boca»

    Ufff, en ese momento me moje toda

    Me puse de 4 con la colita levantada y mi cuerpo apoyado sobre una almohada y el suavemente apoyó su pene en mi cola y me dijo «ahora te toca metértela» y así lo hice.

    Lentamente fui empujando hasta que entró toda, en ese momento el me agarró de mis nalgas y empezó a cogerme con mucha fuerza.

    Sentía como mi cola de abría y gozaba con cada embestida y en un momento me preguntó «querés que te acabe ahora mi amor?»

    Yo le dije «mmmm si pero en la boquita» entonces suavemente la saco de mi cola, me di vuelta y le dije «pajeate como a mi me gusta y dámela toda en la boca»

    Y mientras él se pajeaba yo jugaba con una de mis manos también pajeándome y con la otra le tocaba los huevos, mientras le lamía la cabeza de la pija.

    Y por fin llegó el momento que más estaba esperando, mientras yo estaba a punto de mi próximo orgasmo, él me metió su pene en la boca y me la llenó de leche. Mientras yo lamía lo que podía, se me desbordaba su leche por toda la boca, cayendo sobre mis pezones. Y él, con sus manos me restregaba semen por mis dos pechos.

    El ya agotado por el éxtasis, y yo por la tremenda cogida, nos tiramos a la cama, abrazaditos en cucharita. El me besa el cuello, mientras su pene todo mojado me tocaba la cola. Mi boca aún con leche, hacia todo para tragar hasta la última gota. No contento, baja una de sus manos y me acaricia la concha toda empapada de mis fluidos.

    Siento como se le vuelve a poner dura la pija, que aún no se quiere rendir. Y le digo, «metemela en el culo y déjala ahí, no hagas nada, solo déjala ahí»

    Y así lo hace, me la mete, y así con su pija en mi culo nos quedamos dormidos.

    El resto son detalles, nos bañamos juntos, nos enjabonamos, nos abrazamos, nos besamos y nos secamos, todo juntitos.

    Me llevo a mi hotel, ahí nos dimos un último abrazo y sabroso beso.

    Ni se imaginarán esa noche, esa sensación de ser poseída y llenada por un hombre. El sabor de esa le leche sabrosa, maravillosa y calentita en la boca. Con el culo bien cogido, y penetrada por todos lados.

    Está experiencia con mi amigo perfumero de Buenos Aires, que comenzó en un chat, y termino en un cuarto de hotel, fue lo mejor que me pudo haber pasado.

    No sé si se repetirá, nada es seguro en la vida. Eso sí, nadie me quita lo bailado, ni lo tragado jaja. Disfruté cogerlo y que me coja, pero la vida sigue.

    Adiós amigo perfumero de Buenos Aires, tu sabor y tú rico aroma lo llevaré siempre en todo mi cuerpo.

    Fin

  • En la panorámica del Ajusco

    En la panorámica del Ajusco

    Hola de nuevo, después de mucho, vuelvo con otro relato, de cómo nos ganaba la calentura en cualquier momento.

    Era un sábado por la mañana y ella me avisó que abría una fiesta en casa de su tía, que era infantil, pero que después podríamos ir al cine.

    Por motivos que no recuerdo muy bien, ella me pidió que fuera por sus hermanos, su mamá y por ella a su casa; así que llegué a la hora indicada, su hermano me dijo que la esperara en la sala.

    Cómo era su costumbre, ella era la primera en arreglarse cuando salían, estaba sentado en la sala, cuando la escuché bajar las escaleras, se había puesto un vestido que le quedaba a la mitad de sus piernas, con un poco de vuelo, lo que hacía lucir más suculentas sus piernotas, y les había enfundado en unas medias negras que wow, que con solo verla mi pene comenzó a ponerse duro, su blusa era de licra negra de manga larga, y sus senos se veían muy bien, aún no se había puesto maquillaje, lo que aprovechábamos para fajar rico en la sala antes de que bajarán sus hermanos y su mamá.

    Yo: wooow!! Que bien te queda ese vestido.

    I: verdad que si, pero ya sabes cómo es mi papá y casi no me deja usarlo, además no tenías que decirlo ya vi que se te está parando.

    Yo: claro que sí, se antoja mucho sentir tus piernas sobre mi y poder tocarte desde arriba hasta abajo, sin olvidar masajear tus ricas nalgas, (le gustaba y la excitaba cuando le decía cosas así).

    I: pues aprovechemos y no perdamos tiempo, antes de que bajen mis hermanos.

    Acto seguido, se sentó sobre mí y nos comenzamos a comer a besos, subía y bajaba mis manos por todos lados, le tocaba sus tetas sobre su blusa, le masajeaba sus nalgas sobre las medias y ella se frotaba sobre mi pene, entre jadeos y respiración agitada, ella me dijo:

    I: si vamos a la cocina y me lo metes rápido, que ya no tardan en bajar.

    Yo: pues vamos rápido.

    Nos dirigíamos a la cocina, cuando escuchamos llegar el carro de su papá, se imaginarán, yo con el pene a punto de reventar y ella colorada por el rico faje que nos estábamos dando; rápido me fui de nuevo a la sala y me senté, ella siguió hacia la cocina y esperamos a que entrara su papá, me saludo y me preguntó por ella, le dije que estaba en la cocina, en ese momento ella salía de la cocina y la miró con no muy buenos ojos, a lo que ella le dijo que si quería que se cambiara de ropa, el solo le dijo que ya era tarde y que nos adelantáramos a la fiesta, pero que nos lleváramos a sus hermanos. Nos volteamos a ver y dijimos que estaba bien. La calentura no se me bajaba por completo, así que me quedé sentado esperando a que su papá subiera a cambiarse, cuando lo hizo me acerque a ella y le di un beso muy húmedo y le subí un poco el vestido para poder meter mi mano entre sus piernas y así sentir el calor de su entrepierna, a pesar de las medias y de su tanga.

    I: que mal que llegó mi papá, ya te quería sentir dentro de mi.

    Yo: yo también ya quería sentir tu humedad, pero ni modo, a ver si podemos en la fiesta, jajaja, y ella solo sonrió de manera muy sensual.

    Cuando nos dirigíamos a la fiesta, yo solo podía poner mi mano sobre su pierna y sobarla un poco, ya que teníamos chaperones en la parte de atrás. Durante la fiesta todo transcurría de manera normal, hasta que llegaron unos amigos de su tío y que no le quitaban la mirada de encima y no perdían ninguno de sus movimientos, ella estaba ayudando a su tía con la comida y no pues andaba por todos lados, servía comida y la llevaba a quien le faltará, y pues ellos no perdían oportunidad de verla y seguir todos sus movimientos, y pues como se iban a perder esa vista, ya que en algunos movimientos, se le subía un poco de más el vestido y se le veían un poco sus ricas nalgas; su papá se dio cuenta y como la celaba mucho, solo atino en decirme que si ya teníamos el horario de la película que veríamos, a lo que le contesté que sí (era falso, ya que siempre escogíamos la película en el momento de estar en el cine), y me dijo pues mejor te la llevas ahorita y recuerda que no deben regresar tarde, así que le habló y le dijo que ya nos podíamos ir, que alguien más ayudaría a su tía, me volteo a ver con cara de que pasó aquí!

    Ella agarró su bolsa y nos despedimos de su familia, su papá nos recordó de no llegar tarde y nos dirigimos a la salida de la casa, al ir caminando hacia la salida e irnos despidiendo de todos ahí, alcance a ver de reojo que algo se decían los amigos de su tío; la salida de la casa tenía unas escaleras hacia arriba, que daban a la calle, así que al ir subiéndolas y ella ir adelante de mi, tenía la mejor vista de todos, pero los amigos de su tío, nada mensos se acercaron a las escaleras y la veían subir, pero no todo lo que yo veía, además yo me andaba comiendo ese par de nalgas y piernas hermosas que ella tenía, así que de seguro era la envidia de ellos, jajaja. Ya en el carro:

    I: que le habrá pasado a mi papá, que nos dejó irnos más temprano de lo que me había dicho y sin compañía?

    Yo: pues que no te diste cuenta que los amigos que llegaron de tu tío, no te dejaban de ver, y más cuando se te subía un poco de más el vestido y se te veían tus nalgas, que vaya se te ven muy bien con este vestido (ponía mi mano sobre su pierna, casi a la altura de su ingle).

    I: no me di cuenta de eso, pero yo lo hacía más para ti que otra cosa, con razón no se acordó de mandarnos compañía, así que mejor ya arranca y vámonos.

    En el camino hacia el cine, comenzamos con el cachondeo, ella sobaba mi pene sobre el pantalón y yo trataba de tocar su entrepierna sobre las medias y su tanga, algo difícil de hacer pero muy excitante para ambos, ella se acomodó de lado, viendo hacia mí y con sus piernas buen poco abiertas para permitirme tocar un poco mejor, ella bajo el cierre de mi pantalón y metió su mano para tocar mi pene, el cual ya tenía líquido preseminal escurriendo…

    I: como me gusta ponerte así, excitado y que vayas manejando, y tu verga bien que responde a mis manos.

    Yo: no solo a tus manos, también me gusta ir sintiendo tus piernas y la humedad que ya tienes en tu tanga y en las medias.

    I: y si mejor aprovechamos que venimos solos y vamos al Ajusco? Y ahí ahora sí me lo metes.

    Los que conocen la panorámica del Ajusco, saben que ahí era muy conocido que fueran las parejas a coger en sus carros, a la orilla de la carretera o en algún paraje cercano, ahorita es más peligroso, pero bueno, para eso también están los hoteles, peor la adrenalina de hacerlo ahí era aún mejor.

    Yo: perfecto, nos vamos para allá.

    Todo el camino que la verdad no estábamos tan lejos de ahí, a unos 20 minutos aproximadamente, fue de puro toqueteo y de tratar de darnos besos muy cachondos, yo iba lo más rápido que podía, ya que ella no dejaba de estimular mi verga, ahora fuera de mi bóxer, de repente aumentaba los movimientos, y cuando podía, se inclinaba hacía mí y se metía mi verga en su boca, para pasarle la lengua de arriba a abajo y le daba vueltas sobre mi glande, se lo sacaba y me seguía masturbando, mientras yo trataba de meter mi mano en sus medias y tocar sus nalgas, pero ella se volvía a sentar bien, y no me dejaba.

    Yo: me encanta qué me lo mames así, pero también déjame tocar tus nalgas o poder meterte un dedo en tu vagina cuando hagas eso, es más quítate ya las medias, si no las voy a romper y no puedes llegar sin medias a tu casa.

    Sin decirme nada, y sin soltarme la verga, se quitó las medias y las aventó al asiento de atrás, y se acomodó para que le tocará mejor su entrepierna, le hice a un lado su tanga y le metí un dedo, que entró con facilidad por la humedad que ya tenía.

    Yo: que húmeda estás, ya te lo quiero meter.

    I: pues me dejaste con ganas desde la casa y con tanto que me tocas, ya quiero sentir tu verga, estaciónate ya, donde sea.

    Ya estábamos sobre el circuito del Ajusco, así que localicé un pequeño camino de terracería que se veía que era el acceso no muy transitado hacía una parte del bosque a esa altura, y me detuve a unos 50 metros de la carretera. Apague el carro e inmediatamente nos besamos con mucha pasión, recosté su asiento, y ella se acomodó con sus piernas abiertas, dejándome libre acceso a su vagina, le hice a un lado la tanga y comencé a tocarle sus labios, su clítoris, con ayuda de su humedad entraban y salían mis dedos muy rico, ella solo gemía y me daba besos cada vez más intensos, su lengua jugaba con la mía, le besaba el cuello y baja mi otra mano hacia sus tetas, se las saque se su brasier y apretaba sus pezones, le besaba una teta y con mi otra mano le apretaba el pezón de la otra, ella gemía cada vez más fuerte y yo no dejaba el mete y saca de mis dedos, cuando sentí que ya estaba a punto de venirse, le estimule su punto G, no dejaba de besar sus tetas, de repente un pequeño mordisco en su pezón, y le decía, ahora la otra si no se pone celosa, ella solo gemía más fuerte y me decía que no parara, tomo mi mano para que no la sacara de su vagina y se vino muy rico, sus piernas que ya estaban sobre el tablero del carro, le temblaron y me apretó muy fuerte mi mano, me jalo hacia ella y me besó por unos 3 o 4 minutos, y con su mano comenzó a masturbarme, se acercó a mi oído y me dijo ahora sí te toca. Abrimos la puerta del carro, el frío entro en el carro, y eso no erizo más la piel. Me dijo que me bajara, se empinó en el asiento con el culo hacia afuera.

    I: ahora sí, métemelo!! Anda que quiero sentir tu verga en mi. Me agache para pasarle la lengua de su vagina al culo varias veces y ella gemía más fuerte que antes.

    I: métemela ya!!

    Le puse la cabeza de mi verga a la entrada de su vagina, y ella se hizo para atrás para que de un solo movimiento se la comiera toda, comencé con el mete y saca, la agarraba de su cadera y la jalaba más hacia mi, se escuchaba el golpeteo de sus nalgas con mi ingle cada vez más rápido y fuerte, los dos gemíamos y el frío ya ni lo sentimos, la abría sus nalgas para verle su ano, y seguía con el bombeo cada vez más rápido, me chupe un dedo y se lo acerque a su ano.

    I: no empieces de travieso, ah mmmm.

    Yo: solo un poco de dedo y ya, me gusta jugar con tu ano.

    I: estaaa bieeen, pero no me lo saques que me vengo de nuevo. Dijo eso y otra vez sus piernas temblaron, sus jugos comenzaron a escurrir por sus piernas, y ya no aguante más y también me viene, casi con ella. Nos quedamos así por unos minutos, mientras mi dedo seguía en su culo, lo apretaba muy rico. Se lo saque, y me agaché para darle un beso en su culo, le saque la verga y nos subimos al carro, así como estábamos nos quedamos un rato abrazados y besándonos. Estuvimos como 10 minutos descansando de esa rica cogida, y nos acomodamos la ropa para irnos a su casa.

    En el camino a su casa, ella iba recargada en mi hombro y yo tenía una mano en sus piernas, hablamos de lo rico del día, y de lo que había pasado en la fiesta, al llegar a su casa, sus papás y hermanos aún no llegaban, así que los esperamos en la sala, donde de nuevo nos comenzamos a besar como en la mañana, y…

  • Después de clases

    Después de clases

    Esto me ocurrió cuando estaba estudiando en la universidad.

    Tenía 21 años y recién había terminado una relación de pareja que iba para algo serio, pero mi novio, Andrés, decidió que para él eran más importante sus estudios.

    A pesar de estar anímicamente mal, era una buena estudiante y eso le llamó la atención a un docente llamado César que me hacía clases y siempre me felicitaba por mis buenos resultados en los exámenes, mis buenos análisis y ensayos, claramente por eso era su alumna favorita.

    César era un docente joven y simpático, se llevaba bien con todos los alumnos, tenía buen sentido del humor, incluso bromeaba con los alumnos en clases y fuera de las mismas como en momentos de esparcimiento.

    Físicamente era muy atractivo, todas mis compañeras andaban babosas por él, pero yo no, debido principalmente a qué solo tenía ojos para Andrés, mi ex, aunque esa relación ya había terminado, no estaba con ánimo de ver a alguien más.

    Cuando César se enteró de mi situación sentimental y lo mal que me sentía por la ruptura con mi novio se comenzó a acercar más a mi, hablábamos fuera de clases cuando nos encontrábamos en los pasillos, me daba consejos para superar la ruptura, comenzamos a conversar de diversos temas al salir de clases y me hizo sentir en confianza con él.

    Aunque comencé a sentir atracción por César, tanto físicamente como intelectualmente, no pretendía tener algo más con él aparte de una relación netamente de alumna-docente, ya que si bien estábamos separados con mi ex, seguíamos en contacto y existía la posibilidad de que podamos volver y retomar la relación, incluso seguíamos hablándonos por teléfono y reuniéndonos de vez en cuando.

    Uno de los días en qué tenía clases con César, una vez terminada la clase, se percató que yo estaba mal de ánimo y me invitó a tomar una cerveza para conversar sobre el tema.

    Nunca habíamos conversado fuera de la facultad, pero dado que era viernes, no tenía más que hacer, y realmente me sentía en confianza con César para hablarle del tema acepté su invitación.

    Llegamos a su departamento, nos sentamos a tomar y conversamos largo y tendido, cuando el me pregunta sobre mi vida sexual a lo que le respondí que no tenía, ya que toda mi vida sexual en ese entonces se reducía a mi relación con Andrés, pero como habíamos terminado, mi vida sexual por ende era cero.

    César me dice que quizás el sexo me podría ayudar, al menos para sentirme mejor de ánimo y conmigo misma.

    Comprendí a lo que iba y solo pude mirarlo, cuando me explicitó que él podría ayudarme con eso si es que me parecía buena idea.

    Asentí con la cabeza y sin mediar palabra se acercó a mi, me acarició el rostro, tomó mi cabeza con delicadeza y me besó, a lo cual le correspondí.

    A continuación nos dirigimos de la mano a su dormitorio, nos desnudamos y luego nos acostamos en su cama.

    Él tomó un condón, se lo puso, yo me acosté boca arriba y el comenzó a insertar su pene en mi vagina.

    En ese momento no pude continuar, me arrepentí, le dije que no me parecía buena idea, que si bien había terminado con Andrés aún hablábamos y estábamos considerando retomar la relación.

    Me levanté para vestirme, pero César me detuvo y me dijo que solo durmiéramos juntos, sin sexo de por medio si yo no quería.

    Era tarde, estaba algo avergonzada y sentía que le debía algo a César por causarle falsas expectativas así que acepté su propuesta.

    Me quedé en ropa interior y me acosté en la cama con César a quien le pedí que para evitar cualquier contacto también se dejara la ropa interior puesta, a lo que no puso objeción.

    Ya acostada en su cama me cubrí, me di la vuelta y traté de dormir, pero fue inútil sabiendo que a mí lado tenía a uno de los hombres más deseados de la facultad quien hace pocos minutos antes estaba dispuesto a tener sexo conmigo.

    Decidida me di vuelta, lo miré y le dije que lo deseaba a lo que él dijo que también me deseaba desde hace tiempo.

    Nos destapamos, puse mi mano por debajo de su ropa interior y comencé a acariciarle el pene que tenía muy duro y eso me excitó mucho.

    Lo ayudé a sacarse la ropa interior, luego acerqué mi boca y se lo empecé a besar, lamer y mamar mientras él me acariciaba la vagina y metía sus dedos por debajo de mi ropa interior.

    Nos tendimos de lado, frente a frente y nos besamos durante un largo rato mientras me dedeaba la vagina.

    Me sacó la ropa interior y cuando me tenía desnuda comenzó q acariciar mis pechos, los besaba y después de unos minutos me pidió permiso para levantarse a buscar condones, pero le dije que no era necesario, ya que estaba usando los anticonceptivos que me compraba Andrés.

    Entonces César comenzó a insertar lentamente su miembro en mi vagina, lo sacaba y lo volvía a insertar, yo me movía de placer, lo que me daba aún más placer, lo estaba disfrutando como hace tiempo no lo hacía.

    Estuvimos así casi una hora hasta que eyaculó dentro de mí y nos besamos apasionadamente.

    Nos quedamos abrazados mientras conversamos de temas triviales, temas profundos e incluso de temas vistos en clases.

    César tenía razón, el sexo me ayudó a sentirme mejor y por eso todos los días siguientes cuando tuve clases con él, después de clases lo acompañaba a su departamento y teníamos relaciones sexuales, que fueron de las mejores que tuve en esa época.

    Con César nunca tuvimos una relación de pareja, solo era sexo, por eso que no tuvo inconveniente en que otras veces tuviera sexo con sus amigos a quienes él les contaba que yo era buena en la cama y ellos, tentados por probarme, terminaban invitándome a fiestas, conciertos o directamente a encamarnos.

    Posteriormente volví con Andrés y retomamos nuestra relación, sin embargo sentí que debido a toda la pena que me había hecho pasar cuando terminó conmigo y por todo lo mal que me hizo sentir, yo merecía algo más, así que a sus espaldas continué visitando a César para tener relaciones después de clases durante bastante tiempo más.

    Actualmente estoy casada con Andrés, pero fue César quien me enseñó que el sexo es una necesidad biológica y debo satisfacerla siempre que lo requiera, algo que intento hacer siempre que pueda, ya sea con mi marido o con quien esté dispuesto a saciar mi apetito sexual.

  • Mi querido amigo

    Mi querido amigo

    Para hacer corta mi historia, conozco a mi amigo hace aproximadamente 8 años y siempre tuvimos una bonita amistad, después de desarrollarnos empezamos nuestra vida sexual cada uno por aparte, y la confianza es tanta que siempre le contaba mis fantasías sexuales.

    Una noche chateábamos a eso de la 1 de la mañana y de repente me dije que me tiene ganas, yo quedé impactada pero el sentimiento era mutuo, esa noche Teban mi amigo empezó a decirme lo que me haría y eso me prende mucho, mi prenda favorita de vestir son las faldas, me gusta que me miren las piernas y seducir a los hombres, así que me dijo que esperaba que fuera a su casa con mi falda más corta, que empezaría sobando mis piernas y levemente metería su mano dentro de mi vagina, sus indicaciones eran que no llevase ropa interior y siempre me ha gustado ser sumisa así que cuando me hablaba con autoridad me prendía más, fue una noche exquisita y así serían las 3 siguientes a base de mensajes.

    Un lunes me dijo que lo acompañase al banco y yo acepté, para mi no sorpresa al llegar a su casa estaba solo fue gracioso porque me acosté en su cama como de costumbre y charlamos por 5 minutos, dijo que quería un masaje en la espalda así que se volteó, yo sabía cual era su intención desde que me invitó así que llevé mi falda más corta y al montarme sobre él su espalda pudo sentir que no llevaba tanga se dio la vuelta en un segundo y me sentó en sus piernas frente a él, en 8 años de amistad era nuestro primer beso, me besaba muy apasionadamente y con su mano me sobaba abajo, yo estaba supremamente caliente, me hizo el oral más rico de toda mi vida, todo lo que alguna vez le dije que deseaba lo estaba poniendo en práctica, no aguantaba más y tuve que suplicarle para que me cogiera, él se reía de mi estado y me preguntaba ¿quién es mi perra? diosss eso me ponía más caliente, le respondía «soy tu perra» y de un solo empujón lo tenía dentro de mí, me dijo, «estás más apretada de lo que pensé pero lo podemos solucionar» su pene entraba en mí cada vez más fuerte y mis gemidos parecían llegar a china cuando de repente con sus manos gruesas sujetó mi cuello y ahí estaba ahorcándome levemente, me prendía cada vez más.

    Me ordenaba y me encantaba seguirle sus órdenes, así que me puso en cuatro, jamás había tenido un pene dentro de mí tan grande como el de Teban se sentía cada vez más rico, parecía un experto, mientras me cogía duramente con su mano derecha me daba nalgadas que me dejaban su palma marcada y con su mano izquierda jalaba de mi cabello como si fuera una perra con collar, le hice un oral y me felicitó, eso me causó gracia pero le agradecí después de una hora en la diversión oímos que llegaba alguien, era su hermano mayor al cual le tengo más ganas que a la comida, inmediatamente paré a lo que me dijo «de acá no se va hasta terminar» me dispuse a hacerle un oral mi lengua subía y bajaba por su pene y luego estaba dentro de mi boca, le hacía masajes estando dentro y pasados 5 minutos me lo sacó y me pidió arrodillarme, por supuesto accedí y en unos segundos tenía todo su semen en mi cara, fue la tarde más exquisita, procedí a vestirme y antes de salir de su cuarto me daba unas leves nalgadas para que su hermano no oyera, salimos saludé como de costumbre y Teban me acompañó hasta mi casa, al llegar a mi puerta me pegó a él me besó me apretó las nalgas y me dijo «los lunes serán nuestros días».

  • La amante de mi papá

    La amante de mi papá

    Hola queridos lectores, mi nombre es Marlon. Tengo 26 años y este relato; tal vez, haya sido tomado como una venganza.

    Mi papa es un hombre de 42 años, con mucha suerte, o, tal vez con mucha labia con las mujeres.

    Desde pequeño fui testigo de todas las veces que engaño a mi madre, acostándose con las esposas de varios conocidos.

    Una de sus últimas aventuras fue con Valeria, una mujer de 34 años.

    Apresar de no ser tan delgada, tiene un cuerpo muy apetitoso; por eso, mi papa se fijó en ella.

    El riesgo, para él era que Valeria vivía a unas cuantas calles de nuestra casa.

    Confieso que la amante de mi papa; no solo me gustaba, sino, me encantaba.

    Verla de minifaldas, shorts cortos, tipo cacheteros, blusas o cualquier prenda escotada, era para mi lo más suculento para la vista.

    Yo le hablaba bien a esta vecina, por medio de mi papa; el cual hacia que realizara favores para Valeria.

    En un favor de esos, finalmente paso lo que tanto deseaba.

    Cuando termine mi labor sobre un pequeño proceso de mantenimiento, Valeria y yo nos sentamos a conversar, ella me invito unos tragos para agradecer el favor que según mi papa le pagaría.

    Ese día Valeria vestía con un short que hacía que se le viera el nacimiento de sus redondas nalgas, una camiseta de tirantes, tan pegada, que se le veía a la perfección sus ricos pechos.

    Después de un rato, hablábamos de temas hot. Yo me atreví a confesarle que me encantaría estar con ella, aunque fuese una sola vez.

    Esto. Imaginó que prendió a Valeria; pues, se atrevió a sentarse en mis piernas, confesando que es muy cachonda y que le da lo mismo estar con mi papa que con otro y si fuese conmigo, mejor.

    No la deje hablar, por lo que le plante un beso, lleno de ganas, mis manos acariciaban de arriba abajo sus macizas piernas.

    Mi boca, recorría su cuello, llegando a sus senos, alzando su ropa para prenderme de unos pezones erectos y calientes.

    Ella se quitó de encima, quitando su camiseta, su brasier, quedando solamente en short.

    Medio me quitó el pantalón, bajando mis boxers.

    En eso, salto mi pinga y sin contemplaciones, se prendió de la misma, como si se amantara.

    Yo me sentí en el cielo. Acariciando su espalda, pellizcando sus pezones y sus nalgas.

    Levantándose, la desnude, la empotré en el respaldo del sillón, para darle unas mamadas de desesperación, tanto en su rico culo, como en su ya mojada vagina.

    Mis dedos jugaban con sus agujeros por donde pasaba mi lengua, haciendo que Valeria gimiera y se retorciera de placer.

    La acosté en el sillón, levantando sus piernas en mis hombros y penetrándola con fuerza.

    Me acosté sobre ella, para volver a disfrutar de sus pechos, su boca, de toda su piel, al igual que mis manos.

    Nos fuimos a la recamara.

    Valeria sentándose en mi pinga se la clavó en su ano, haciéndome casi gritar de placer.

    En esa posición me senté y devoré su boca, chupando su lengua.

    La sensación del tacto de sus pechos contra el mío, era de lo más rico.

    En esa misma posición nos llegó un orgasmo encontrado; tanto, que si alguien nos oyó, no ha deber distinguido quien gemía.

    Caímos rendidos, besándonos todavía.

    Por desgracia no pudimos seguir con el goce, por el tiempo, pero si, hayamos tiempo para vernos.

    Tiempo después, Valeria me confeso que le gustaría un trio con mi papá. Se podrá, aceptara compartir a su amante con su hijo mayor?

    Pronto les contare si sucedió.

    Vladimir escritor.

  • ¡Trágatela! ¿O quieres que se la traguen mis otras amiguitas

    ¡Trágatela! ¿O quieres que se la traguen mis otras amiguitas

    Luego de haber follado en mi departamento, se liberó y empodero sexualmente; fuimos cómplices de muchos encuentros a escondidas, obligándola a tragarse mi semen, dándole celos que se los daría a otras mujeres, al final se volvió tremenda traga leche.

    Después de dejar a Marla cerca de su casa para que su familia no sospeche de lo nuestro, espere casi a media noche, para poder escribirle un whatsapp, rememorando nuestro fugaz encuentro

    D: ¿hola, todo bien?

    M: Si, estoy algo cansada, te parece si hablamos mañana…

    D: Claro, descuida que tengas dulces sueños. Besos

    M: Besos

    A la mañana siguiente no tuve noticias de ella, sin embargo con la confianza de que volveríamos a vernos no la presione, y para complicarnos la cosa me escribió “mary” al móvil queriendo hablar conmigo, y como ya relate en una anterior historia, me confeso que estaba embarazada y que no sabía si sería mío o de su jefe, situación en la que no quise relacionarme más, debido a que tener un hijo en ese momento se nos complicaría, aunque me sentía muy atraído por ella, creo que más fue un capricho al final.

    Segunda cita: “entregándonos nuevamente a la pasión”

    Y volviendo a “Marla”, quedamos en que yo la visitaría en su negocio, al terminar el día, para esa charla pendiente que nos debíamos, después de haber tenido ese fugaz y delicioso encuentro, el solo imaginarme nuevamente estar a su merced, haciéndome una deliciosa rusa, con sus enormes tetas, sentir el peso de sus tetas sobre mi verga ufff me hacían estar excitado durante todo el día en el trabajo; ya quería volver verla y disfrutar de su llenita figura, razón tenía mi abuela cuando me decía: caras vemos… mujeres ardientes no sabemos

    Al ir al negocio de “Marla” aquella tarde, fui decidido a proponerle una relación seria, quería que supiera que lo tuvimos, si bien fue fugaz, ella me importaba… pero vaya sorpresa que me lleva al conversar con ella, esperando que cerrase tu puerta…me hizo entrar a la cocina donde se encontraba preparando unos postres.

    D: Oye, quiero… no quiero que te sientas mal por lo que paso, ¿pase lo que pase somos amigos no? – algo temeroso a lo que me fuera a decir.

    M: Descuida, la verdad… si lo hice es porque, no sé si contártelo y al hacerlo me juzgues.

    D: No, no que va somos ya muy grandes para andar con penas y rodeos… que paso, ¿hice algo malo que no te haya gustado?

    M: No… todo lo contrario, me gusto lo que tuvimos, solo que me siento algo rara, pero me agradas, no es por ti es por mí, La verdad aquella noche estaba con cólera, porque el papá de mis hijos, no llego a verlos ese en la noche y es porque ahora con su nueva mujercita se le está calentando la cabeza… y descuida a nuestros hijos… no es celos, es solo que si él puede tener sus aventuras con sus mujercitas que se le puedan cruzar, porque yo no… no me juzgues…

    D: No, no como crees… te entiendo… y eso es todo… o hay más que quieras decirme

    M: Básicamente es eso, y la verdad yo toda la vida he sido una mujer correcta, incluso no era de tener compromisos de vacilón, me hice de rogar por el por tanto tiempo, años diría y después de que me conquisto y tuvimos nuestros hijos, el cambio… y la verdad siempre hay otras preocupaciones y le descubrí su infidelidad en su celular, él lo negó… y todo se fue al diablo.

    D: Te entiendo… te entiendo por completo, pero debes superar esa sensación, para que te sientas libre y en algún momento puedas retomar una nueva relación

    M: La verdad no es mi prioridad, mi prioridad es ser independiente una mujer emprendedora, empoderada, con ganas de conquistar el mundo, quizás tengo muchos sueños y pienso realizarlos

    Por un momento sentí que perdía terreno, quizás ahí ya no era en que proyectarme en una relación seria, pero sin embargo que podría sacar provecho de esa situación sí que es una gran probabilidad.

    D: Te felicito, por lo que estas emprendiendo, por un negocio propio, tienes todo mi apoyo y mi cariño para que salgas adelante.

    M: Cariño?… no me digas que ya te estas enamorando jaja, además no creo que sea la primera vez que tienes algo así.

    Me agarró frio y si ella iba a hacer sincera yo también jugaría mis cartas, estaba en un momento de liberación… y porque no liberación sexual

    D: ¿Quizás si, quizás no?, lo que si te podría decir es que, lo que paso aquella noche me hizo pensarte mucho y si tu quisieras podríamos ser salientes… pero algo me dice que no quieres algo serio

    M: Si bueno, no lo tomes a mal…

    D: Descuida… no te preocupes.

    M: Voy cerrar la tienda y trabajar hasta tarde para acabar este pedido… si quieres puedes irte o quedarte, depende de ti… no te sientas mal ok, lo siento si soy muy dura

    D: Que dices Marla… me gusta que hayas sido sincera, sobre todo somos amigos… caballero si es lo que me toca, igual tienes mi apoyo para lo que necesites

    M: puedes ayudarme a batir la crema pastelera y con otras cositas… jejeje, digo ya que dices que puedes ayudarme en lo que quiera.

    D: Si hay que hacer eso… manos a la obra, todo para ayudarte y hacerte feliz

    Reímos ambos, ya bajando la reja del local y estando a solas en su cocina, me iba contando de los pedidos que tendría por navidad, por todas las ganas que le ponía a su negocio, y entre tanto hornear nos dio calor, y atreviéndome a ella le propuse

    D: Marla que calor hace, aquí, te incomoda si me quito la camisa y me quedo en bividi

    M: Ok, si quieres te presto un delantal, para que no te manches

    D: Ok,

    Así y ya más cómodos y con todos sus insumos en la barra mientras iban horneando los pasteles, nos quedamos hablando y entre la espera y espera… empezamos, y digo que empezamos a sentirnos atraídos uno del otro, el momento era propició estando solos, recordando lo que pasamos días anteriores y no hice más que acercarme a ella decididamente y tomarla por sorpresa de la cintura

    D: Marla, no quiero ser intenso, pero el tenerte junto a mi es una tentación, pero si te incomodo dime si me quedo o me voy, depende de ti.

    Mientras le decía esas palabras le susurraba a su oído, a lo que ella giro y…

    M: Voy a retirar los pasteles del horno, permiso…

    Me hice a un lado y aunque mi arrechura me estaba ganando me mantenía firme, quedando apoyado sobre su barra

    M: Prométeme, que no… que no habrá amor de por medio, prométemelo y cuando yo te diga que se acaba se acaba definitivamente

    D: Será difícil que llegue ese momento, pero te lo prometo.

    En ese instante nos abalanzamos a la pasión, llenándonos de besos apasionados, no importaba el momento, ni la situación, fuimos quitándonos la ropa salvajemente, quitarle su delantal, quitarle su blusa, su sostén, exponiendo su voluptuosidad de sus pechos. Se puso de cuclillas bajándome el pantalón, empezando a darme una riquísima mamada, se devoraba mi verga, yo extasiado solo la sujetaba de sus cabellos, tirando suavemente, y en ocasiones deslizando mi mano sobre sus tetas… estábamos follando, no importaba nada, la lujuria se apodero de nosotros

    M: ¡Échate al piso! – con voz excitada

    D: ¡Quítate toda la ropa, gocemos como se debe!

    Echado desnudo sobre el piso de su cocina, con el calor que hacía en el ambiente por los hornos, vi despojarse de sus prendas, su figura llenita pero sin perder sus formas, fueron mi perdición… estaba al palo, mi verga, ya botaba liquido pre seminal, a lo que ella aprovecho en ponerse de cuclillas sobre mi verga y frotarla en su vagina, aunque en un rápido sentón se clavó mi verga y al igual que yo, estaba tan húmeda, empezando a cabalgarme dándome unos intensos sentones wao… ver esa figura sobre mí , mordiéndose los labios aprontándose los labios, quien ha gozado de una gordita tetona, sabe de lo que hablo

    M: ¡¡Ay, los cupcakes!!

    Se paró rápidamente dirigiéndose al horno, dejándome frio… viéndola desnuda abriendo el horno y retirándolo con su manopla.

    M: Menos mal, no se quemaron ya estaban a tiempo – exhausta, excitada, preocupada, pero se le veía las ganas de querer seguir follando

    Me pare junto a ella y la abrace por la espalda, mientras presionaba sus tetas, atreviéndome a agarrar la crema pastelera que tenía en un recipiente. Tome un pincel limpio y al girarla, le embadurne sus pezones

    M: Cuidado, que está justo para la decoración

    D: Ok, ok… solo es un poco

    Aunque me refuto mi actuar, si vieran su cara al empezar a lamer y morder sus tetas, devorándomelas a placer, mientras jadeaba y cerraba los ojos, repetía

    M: No… no vale… enamorarse ok… promételo

    D: Uhmmm… que ricas tus tetas ufff, ok, ok… baja a mamármela que estoy excitado

    Tomé un poco más y me la puse en mi verga, no importo ya nada y empezó a lamer mis bolas, mi glande como un helado, me succionaba la verga con tanta dedicación, empezó a masturbarme, con sus manos hacia un puño como imitando a una vagina, le alcance un poco de aceite de cocina, y me la eche en mi verga, sus dedos mezclados con mi verga se deslizaban… estaba dándome una pajeada brutal, vaya que las manos de reposteras si son de temer

    D: Párate – excitado

    La puse apoyada sobre la barra, y empecé a follármela con tanta intensidad que gemíamos de placer, sudábamos, nuestros cuerpos, sudosos, melosos… que rico momento de placer vivíamos, la sujeté de sus brazos regordetes y empujaba mi verga sobre esa húmeda vagina, sus tetas apoyadas sobre la barra hacían parecer una masa harina en reposo, las apretaba por momentos, por momentos le susurraba al oído

    D: Eres una mujer riquísima, como pudo dejarte ese imbécil, de ex tu marido… yo estaría loco por ti, tanto como me tienes ahora

    M: Shi!… no. no digas nada… ¡sigue que ya me corro!

    D: A tus ordenes preciosa.

    Seguí clavando tan rico culito… seguí follando tan arrecha mujer, que sus gemidos se fueron poniendo más intensos, le tapé la boca con una de mis manos, y con la otra le sujetaba de su cintura; exhausto, sudados y arrechos seguí hasta que su cuerpo se estremeció dando un grito

    M: ¡ohm, ohm… ay… Carajo, que rico!… ¡Ay que rico orgasmo!… My god!!! Oh

    Quedé pegada a ella, mientras se calmaba, pero, arrecho yo aún sin haber eyaculado, quise seguir, pero también estaba cansado…

    M: Nada aún…

    D: No, al parecer alguien estaba más excitada que yo

    Mientras le acariciaba sus mejillas y le daba tiernos besos, agarre el delantal que me dio y lo puse sobre el piso de la cocina, echándome y pidiéndole que me lo mame. Ella exhausta pero atrevida aún, bajo para terminar el trabajo… yo la hice correrse, y ella tenía hacerlo ahora a mi

    M: Ohmm… rico.

    D: No te olvides de las bolas

    M: a eso iba – respondiéndome pícaramente

    D: wao… sigue así, que rica tu boquita, ufff… ya me vengo

    No voy a negar, que su boca era una de las mejores que me lo había mamado… pero aun iba a descubrir si se lo tragaba o escupía, pues no hizo más que dejar derramar mi leche sobre mi verga y bolas, mientras me pajeaba… igual valió la pena gota de leche a su nombre. Paro a traerme un paño, y oh problema por la excitación estábamos todo melosos, pues no nos quedó otra que lavarnos en su caño del pequeño baño, limpiándonos con papel toalla, y ella toda presurosa se cambió para seguir trabajando y terminar sus pedidos.

    Al rato de terminar y empacar los pedidos, me ofrecí a llevarlos a repartir con ella, así fuimos y dejamos los pedidos y ya camino a su casa en el auto, empecé a insinuarle a que me lo mamará

    D: Te tengo ganas otra vez… que dices… vamos a departamento… algo rápido

    M: No, ya se va hacer tarde, tengo que ir a ver a mis hijos, mi mamá se va amargar… tienen tarea que seguro tengo que revisarles, dejémoslo en otro momento

    D: Ok, descuida vamos que te dejo cerca de tu casa, aunque esta erecto el muchachito

    M: ¿Qué?, en serio… -pasando su mano disimuladamente– que arrecho eres… no pensé que fueras así, tan caballerito que te veías

    D: Lo soy, soy un caballero, pero también una fiera en la cama

    M: Jajaja, ok fiera… ya veremos en otro momento

    D: Cuando?… mañana, pasado mañana?

    M: No me presiones, por favor… si guardas reserva, serás mi fiera las veces que yo pueda ok.

    D: Ok mi domadora

    M: Domadora? Jajaja, ok, ok

    D: ya llega navidad, ¿me darás mi noche buena no?

    M: jaja quien sabe, no se

    D: Y qué piensas hacer por año nuevo, algún viaje, fiesta

    M: En familia, seguro… quizás este en la fiesta de fin de año el papá de mis hijos

    Me quede serio en un momento, mientras manejaba.

    M: ¿qué pasa, estas celoso?, en qué quedamos, te estoy contando libremente mis cosas, digo no

    D: No nada, relax… ya me acorde que yo tenía algo planeado, un viaje corto por fin de año

    M: Así, que bueno… son tus amigos

    D: Si, y unas amigas… me dijeron que nos esperaban para pasar el fin de año, y pasarla bomba

    Todo era un invento para ver su reacción.

    M: Ah, qué bueno… que bien por ti… que te diviertas mucho

    D: ¡No te pongas celosa?

    M: Yo, que hablas, No… eres libre de hacer lo que quiera

    D: Lo se… gracias por recordármelo – girando hacia ella y dándole un guiño

    Al parecer si la sentí al molesta, ya cerca a su casa, y al momento de despedirnos cerca de un parque, le dije rápidamente

    D: Bueno, cuídate, y haber cuando nos vemos… hasta antes de fin de año… ya sabes

    M: Ok, ya lo sé… no tienes por qué repetírmelo…

    Nos dimos un beso en la mejilla y al girar le tome de la mano

    D: Pero si tú me dices que me quede fin de año a pasarla contigo, lo dejo todo

    Se quedó muda y algo desconcertada…

    M: Que no, que hablas… ya me tengo que ir… chau chau

    Tercerra cita: “Necesito tu ayuda, necesito follar”

    Así pasaron los días, ya en navidad le mande saludos por whatsapp. En el trabajo estábamos en un intercambio de regalos, y pues todo siguió como si nada, hasta que una tarde, después del día de navidad, recibí una llamada de ella.

    D: Hola, Marla, que tal como estas, dime en que te puedo ayudar

    Al principio estaba algo tímida en contestarme, pero…

    M: Hola, ¿no te interrumpo, ¿verdad?

    D: No dime… que necesitas

    M: Necesito que me ayudes con la crema pastelera esta noche… ¡podrás?

    ¡¡¡Boom!!!, mi mente voló, me lanzo en clave una señal de que quería follar

    D: Si, si puedo, espérame hoy… y te ayudo igual o mejor que la ves pasada

    M: ¡Ok, te espero fiera!, avísame cuando estés cerca, chau -con voz sexy

    Ese día salí del trabajo pidiendo permiso, mintiendo sobre un tema familiar, fui a mi departamento a bañarme, a rasurarme la verga y huevos, volvería follar de maravillas otra vez, camino a su negocio, le marque y le indique que estaba ya a 5 minutos, al llegar, toque el timbre de su puerta, y desde adentro me dijo, espera ya voy.

    M: Pasa rápido y cierra – diciéndomelo detrás de su puerta

    Pasé y al entrar, la vi, desnuda solo con un delantal rojo puesto….

    D: Marla… que… que sorpresa, estas muy sexy

    Acercándose hacia mí y dándome un apasionado beso

    M: ¡A ver fierita!, demuéstrame que lo dejarías todo por mí.

    Se podrán imaginar lo que paso, me llevo hacia su cocina y bebimos champagne, estaba liberada y empoderada sexualmente. Me quité la ropa y esta vez mi verga y mis bolas fueron embadurnados de crema chantilly, yo al igual que ella se lo puse en su vagina, y en un delicioso 69 sobre el piso de su cocina, nos devoramos y lamimos todo hasta desaparecer cada milímetro de dulce en nuestra piel, me dio unos riquísimos sentones, me volvió hacer una magnifica rusa, nos entregamos al placer, y esa vez con piernas al hombro terminé en ella, sin sentir preocupación ya que no estaba en sus días.

    Desnudos sentados sobre un mantel que ya hacia puesto desde empezar el acto, empezamos a charlar.

    D: Me quedo o me voy en año nuevo

    M: No quiero obligarte a nada, sabes que quizás estaré ocupada…

    D: Depende de ti, si tú me lo pides yo lo hago.

    M: No sé, ya veremos… pero si vas con tus amigos y amiguitas, te portas bien fierita

    D: En serio, si estas celosa jaja

    M: No, solo te estoy probando…

    D: Bueno sigue probándolo entonces

    Me puse de pie y al estar ella sentada/apoyada en su cajonería baja, agarre mi verga y empecé a metérsela en su boca, y pues en ese momento, me la folle de boca, ella recibía a placer, por momentos paraba al verla roja con poco aire, estaba dominando a tan rica gordita… una y otra vez la clavaba y ordenaba chupar mis bolas, me complacía y estaba feliz, hasta que sentí venirme a chorros.

    D: Trágatela!, trágatela toda mi leche!… no vas a desperdiciar mi leche!… ¡¡o quieres que se lo dé a otras amiguitas? – con vos retadora

    Me miro enfurecida, pero sin dejar de mamármelo lo hizo cada vez más intensamente, hasta que me vacié en su boca, pensé que lo escupiría, pero esta vez me complació y empezó a tragársela toda, funciono el hecho que le haya dicho que otras amiguitas si se tragarían toda mi leche, me escurría toda la verga.

    M: ¡Así imbécil, así te gusta, ahora te voy a dejar sin nada de leche para que ninguna amiguita tenga nada! – con voz excitada y molesta

    D: Ok, ok, hazlo, déjame sin nada de leche para ese día… depende de ti… depende ti, ya te dije que quiero pasarla contigo y no con ninguna otra amiguita

    Paro y al ponerse de pie me arrimo sobre la barra y algo enfadada

    M: ¡Sabes que no puedo!, sabes que, si quisiera pasarla contigo, pero no puedo… no me presiones, no me hagas sentir mal – con voz algo mortificada

    D: Ok, discúlpame, no volveré a insistir – la abrace respondiéndome a lo mismo y quedándose unos segundos en silencio, solo dándonos caricias mientras estábamos desnudos.

    M: Ya me tengo que…

    D: Lo sé, lo se… vamos que te dejo cerca a tu casa

    Le corte su conversación, cambiándonos y ayudándole a ordenar algunas de sus cosas, y ya camino a su casa me pidió ir a la costa verde un ratito a ver el mar, total al día siguiente era el feriado de 28 de diciembre, y si me había complacido, porque no yo a ella, ya en medio de la brisa de la noche de la costa verde, la abrace tiernamente como una pareja.

    M: Eres un tipo maravilloso, no solo por lo sexual… sino porque siempre me has ayudado y estás dispuesto a todo por mí, espero no te hayas enamorado, no quiero hacerte daño.

    D: Descuida Marla, así soy yo muy amoroso con las personas que me importan, pero entiendo las reglas, pase lo que pase, ¿amigos verdad?… ya depende de ti

    En un momento de la noche, estábamos abrazados y dándonos tiernos besos, para luego llevarla a su casa y esperar si habrá o no otra oportunidad de vernos.

    Sin tener esperanzas de verla en año nuevo empecé a planear algo para año nuevo, en el trabajo, pedí adelanto de vacaciones para poder tener tiempo de comprar algunos regalos para mi familia, una tarde vi que tenía un par de llamadas perdidas de Marla, el cual no conteste ya que me encontraba bañándome, fue algo indiferente pues pensé que quizás me diría para vernos y nuevamente caeríamos en el círculo de estar en año nuevo; así pasaron los días y ya para el 31 al medio día había quedado en salir con unos amigos pero algo tranquilo, sin nada de amiguitas, y sonó mi celular, quien era… era nuevamente Marla.

    Cuarta cita: “Viene a buscarme en año nuevo, para vaciarme los huevos”

    D: Aló, Marla

    M: Aló, estas ocupado… te llame la vez pasada, pero nunca me respondiste

    D: Ah si, sorry, es que estaba de compras y bueno ahora me estoy alistando para la noche

    M: ¿Alistando?… ya te vas con tus “amiguitas”

    D: No, que dices… no entiendo me llamas para solo saber si estaré con unas amiguitas, ¿en serio?

    M: ¡Eh… no!, espérame, te vuelvo a llamar

    Me cortó y seguí alistando mi ropa para la noche, hasta que cerca de una hora transcurrida de que me llamo, me volvió a timbrar

    D: Hola, dime…

    M: Estoy afuera de tu casa, ábreme la puerta, que tengo poco tiempo

    D: Ok, ok

    Al salir a la calle, la vi toda sport la hice pasar y ni bien cerré mi puerta, me llevo hacia mi sofá, montándose sobre mí, y empezando a besarme, solo me deje llevar sabía que venía de celos, vino a vaciarme los huevos.

    M: Te gusta, ohm, ohm, glup, glup… dame tu leche, dame toda leche

    D: ¡Sigue, sigue!!!

    Rendido sin oponer resistencia, empezó a mamármelo con tanta pasión a hacerme una deliciosa rusa, no hizo más que servirse de mi verga, rendido a ella, excitado a punto de venirme a chorros, no hizo más que recibir toda mi descarga de caliente leche.

    M: Ohm, Ohm!

    D: ¡Trágatela!, trágatela toda, vacíame los huevos, ¿o quieres dejarles leche a mis amiguitas?, mira que ya falta poco para verlas

    Me apretó la verga y huevos, haciéndome doler, pero cumplió su cometido, me vacío la leche acumulada de días, pero nuevamente siguió pajeándomela para ponerla erecta.

    M: Eres una arrecho, ves que quieres mas

    D: Por ti quiero siempre más!

    Así, nuevamente se me monto para darme unos sentones mientras gozaba de sus tetas a previas a año nuevo, y esta vez recibiendo su pulposa vagina, sentí, que la última gota de semen se lo llevo ella en su coño. Luego se fue a lavarse al baño y desde el sofá semidesnudo con la verga muerta le replique.

    D: Ahora si ya estas tranquila que ya no tengo más leche para nadie, ya éstas contenta

    M: No porque igual sé que saldrás – con voz amarga

    D: Y tu estarás con tu familia, con tu ex marido… acaso crees que no siento que pueda pasar algo

    M: Claro que no, ya te dije que no

    D: Ah no sé, ya depende de ti

    Quedándose muda, y mientras se terminaba de cambiar, atine a despedirme bonito deseándole un buen año nuevo.

    D: Que pases un bonito año a nuevo Marla, pásala genial, será un nuevo año de buenos proyectos, quizás te vaya mucho mejor… aunque no estoy seguro te irá mejor

    Por dentro me dio algo de temor, esta viene a vaciarme los huevos por la inseguridad de estar con otra, quizás ya estaba pisando un terreno delicado, pero hasta el último momento, quede como caballero.

    M: Cuídate fierita, pasa un buen año nuevo con tus amiguitas

    D: ¿Sigues?, deséame algo bonito pues

    M: Ok, ok, tienes razón pasa un feliz año nuevo, que tus deseos se cumplan este nuevo año, te deseo lo mejor fierita

    Nos dimos un abrazo tierno, y la acompañe a la puerta de la calle a que suba a un taxi de aplicativo, el cual le pedí.

    D: Ya nos vemos pronto, espero… depende de ti.

    M: Ya veremos – sonriendo y dándome un guiño desde dentro del taxi y haciéndome un adiós con su mano

    Así llego el Año Nuevo, la pase con unos amigos, algo tranqui, pero a la vez con todas esas emociones mezcladas que viví en esos dos últimos meses, el pasar de estar follando con “Mary” y luego con “Marla”, creo que necesitaba estar solo un tiempo o despejar mis dudas de mi futuro amoroso, tantas aventuras sexuales, tantas amantes de turno, si bien me hicieron más frio, me hicieron pensar en que tarde o temprano llegaría esa compañera de vida y porque no compañera sexual, al fin y al cabo toda relación empieza con pasión.

    Cosas del destino, después de recorrer tantas historias de amantes de turno, Descubrí en el trabajo a una dama, de figura candente, carnosa y de buenos pechos… pues era la contadora de mi trabajo, sin querer nos relacionamos más, y sin querer nos volvimos amigos, cómplices, en amantes de turno, difícil exhibirlo en el trabajo, teniendo muchas historias juntas.

    Te invito a leer mi primer relato: “Encuentro con la contadora de mi trabajo y compañera sexual”, el cual me motivo en iniciar a en narrar todas mis pasadas historias sexuales, actualmente seguimos juntos y pues en ella tire ancla, ¿que hizo que decidiera quedarme con ella?… Amor y sexo real, desde la primera vez que estuvimos juntos no me despegue más de su lado. Aunque nos costó oficializar nuestra relación, por muchos meses no quise oficializar nada, pero final mente caí enamorado; mi gran compañera sexual de mis últimas aventuras, ya conocerán todos los por menores en mis siguientes relatos.

    Pd: ¿que fue con Marla? Apareció después de un buen tiempo, aunque tuvimos algo nuevamente fugaz, antes de estar oficialmente con la contadora, que lo disfrutes amigo lector.

  • Y la cena terminó en trío

    Y la cena terminó en trío

    Es curioso cómo pueden empezar las fantasías. Alguien te cuenta sus historias, sus fantasías, todo lo que se puede hacer y que a veces desconocemos, nuevos juguetes, nuevos sitios, todo es válido. Cuando dos personas se unen y están de acuerdo en ello, lo que puede pasar es brutal. Pero a veces nos falta imaginación o algo de motivación para poder llevar a cabo muchas de esas prácticas. Aunque en las manos correctas… Se pueden hacer muchas fantasías.

    En mi caso fue un sueño. Quien me iba a decir que ese sueño, me hiciera desear con tanta ansia probar algo nuevo. Un sueño que en cierto modo me dejó con ganas de más.

    Lo conté tal cual pasó y dejé de escribir cuando me desperté corriéndome con todas mis fuerzas. Me hubiera encantado saber cómo hubiera terminado esa noche si no me llego a despertar.

    ¿Me hubiera ido sola a casa?

    ¿Me hubiera acompañado el chico con el que quedé?

    ¿Nos hubiera acompañado el camarero que nos atendió tan amablemente y del cual pienso que estaba fuera escuchando como follaba con mi acompañante en el baño?

    Sinceramente, en el estado en el que estaba hubiera deseado mucho más. Así que os voy a contar como me hubiera gustado que terminara esa noche. Si queréis saber de qué hablo, tendréis que leer mi relato “Mi sueño más erótico” porque es el motivo de esta continuación.

    Mi sueño me llevó hasta el baño de un restaurante. Es relativamente grande. Cuando paso por la primera puerta, a la izquierda hay 4 lavabos encastrados sobre una encimera y un gran espejo sobre ellos. Frente a la puerta hay 4 puertas para los aseos. Son puertas con un pequeño espacio abierto en la parte baja y las paredes de unión no llegan hasta el techo. El aseo en el que estoy no es pequeño. Podemos estar perfectamente dos… o tres personas.

    En mi momento más álgido del sueño, me encuentro dentro, con un hombre que me está volviendo literalmente loca de placer. Moreno, ojos verdes, 1´90 más o menos, barba muy recortada y mirada muy intensa.

    Fuera hay un camarero, moreno, pelo corto, ojos azules, espalda ancha y un trasero redondo que me parece impresionante. Mide más o menos lo mismo que mi acompañante. Es muy amable, pero tiene el típico aire de canalla y cabrón.

    Dentro del aseo estamos recuperándonos del impresionante orgasmo. Mi vestido esta enrollado en mi cintura. Busco los tirantes y poco a poco voy acomodando el vestido a mi cuerpo. Busco un poco de papel y me limpio como puedo la corrida que resbala por mis muslos. Mi acompañante se ajusta el pantalón, en el cual se marca aun su polla. Me sonríe y nos damos un pico. Bajo el vestido y deslizo las manos por los laterales para estirarlo.

    Escuchamos un ruido fuera y nos damos cuenta de que la puerta no está completamente cerrada. Al abrir la puerta, encontramos al camarero apoyado en la encimera corriéndose en el lavabo. Su cuerpo se tensa y gruñe con fuerza. Miro al espejo y me encuentro con su mirada. Tiene la mano izquierda cerrada en un puño, pegada a su cara y creo que tiene algo en ella. Su mirada es puro vicio. Abre la mano y de ella cuelga la bala que antes termino por el suelo. Creo que estaba aspirando su olor mientras se pajeaba.

    -¿Buscabais esto? –Dice con la respiración acelerada

    Su polla es enorme aun habiéndose corrido. Tira la bala al lavabo y se lava con un poco de agua antes de meterla en el pantalón. Mi acompañante y yo nos miramos.

    Se gira y mientras se ajusta el pantalón, nos mira a los dos pasando de uno a otro.

    -Sois unos cabrones, no veáis la cenita que me habéis dado. Con que estaba en el baño ¿eh? -Dice mientras mira a mi acompañante.

    Le miro con la boca entreabierta. Sonrío.

    -¿Y que querías que te dijera Carlos, que estaba debajo de la mesa?

    -¿Sois pareja? –Pregunta Carlos

    -no, no somos pareja. –le digo

    Veo como se gira, abre el grifo del lavabo y lava la bala con un poco de jabón. Me mira por el espejo mientras se muerde el labio inferior.

    Me excita como lo hace, con esa mirada de vicio.

    Se gira y se acerca a mí. Camina sin pararse, lo que hace que me mueva hacia atrás y termino pegada a la pared. Apoya su mano a un lado de mi cara y me mira fijamente. Siento su mano levantar el vestido por entre mis piernas. Coloca su rodilla entre ellas para que no las cierre y sigue subiendo hasta mi coño. Aparta el tanga y siento como desliza la bala por entre mis labios hinchados y calientes de follar. Jadeo. La lleva a la entrada y empuja hundiéndola en mi coño. Gimo mordiéndome el labio sin quitarle los ojos de encima.

    -¿Me dejaras que sea yo quien la active ahora? –me mira en plan cabrón.

    Se acerca a mi boca y desliza la lengua mordiendo después mi labio inferior.

    Al lado de nuestras caras aparece la mano de mi acompañante con el mando. Lo miramos y Carlos coge el mando.

    -Gracias Jorge

    -¿vamos a mi casa? –nos pregunta Jorge

    Ambos me miran esperando mi respuesta.

    -Me parece bien. Soy Paola –digo mirando a Carlos

    -Yo me llamo Carlos. –dice él

    -Pues hechas las presentaciones, si os parece bien, sigamos la noche.

    Le da una palmada en la espalda y sonríe.

    Carlos se separa de mí y yo paso la mano por mi vestido colocándolo en su sitio.

    -¿Os conocéis? –les pregunto

    Salimos del baño y camino al lado de Jorge.

    -Conozco a Carlos desde la universidad. El abrió este negocio con un socio y vengo a verlo siempre que puedo. Por eso nuestra mesa estaba separada del resto. Le pedí un poco de intimidad para estar contigo.

    Detrás de mí escucho a Carlos despedirse hasta mañana de uno de sus compañeros

    -¿y sueles hacer esto muy a menudo?

    -Si quieres que te diga la verdad, es la primera vez que termino follando en ese baño.

    Se para en la puerta del restaurante y me mira.

    -Eres terrible. Nunca hubiera imaginado lo que has hecho ahí dentro. Fue una sorpresa la bala y que me dieras el mando.

    -¿este? –dice Carlos al acercarse y mostrándome el mando

    Me mira con cara de vicio

    -¡ni se te ocurra! ¿No piensas darme un descanso? Aun me tiemblan las piernas.

    -me portare bien… pero por poco tiempo

    -Paola, no imagine que te fuera a caer tan bien Carlos.

    Sonrió.

    Salimos del restaurante y vamos caminando a casa de Jorge. Vive en la calle paralela a la que estamos.

    -Jorge, nunca me has hablado de ella ¿Dónde os conocisteis? –Pregunta Carlos

    -Pues yo estaba en un viaje de trabajo. Nuestras habitaciones estaban una al lado de otra. Se pasó toda la noche follando con su acompañante y no me dejo dormir. Al día siguiente coincidimos en el desayuno. Aproveche un momento que estaba sola, me presente y le di mi número de teléfono. Le dije que después de la noche que me había dado, me debía un café y que esperaba que me llamara. Su cara era un poema cuando le dije todo del tirón y me fui.

    Sonríe recordando el momento

    -al final me llamo. Debí de hacerla sentir culpable y nos tomamos ese café.

    -jajajaja es que jamás se me había acercado alguien y me había dicho lo que tú me dijiste. Menuda cara de vicio, era para verla. No supe que decir. Si me puse en contacto contigo, es porque coincidí un día contigo en recepción y escuche como alguien te pregunta de dónde eras y le dijiste de Madrid. Por eso me anime a enviarte mensaje cuando llegue aquí.

    -¿y desde cuando os conocéis? –Pregunta Carlos

    -unos 6 meses. –responde Jorge

    Caminar al lado de estos dos hombres y con la bala dentro, no me ayuda a relajarme. Siento como el flujo sigue mojando mi tanga.

    Llegamos al bloque y entramos en el edificio. Justo cuando nos acercamos al ascensor, la puerta se abre y baja una señora que saluda a Jorge.

    Entramos y quedo en medio de los dos. Carlos pega su cuerpo a la pared del ascensor y su mirada se torna lasciva. Nos miramos en el espejo y de pronto la bala comienza a vibrar dentro de mí. Mi boca se entreabre y me encojo al sentirla mordiendo mi labio inferior. Se escucha un pequeño zumbido y Jorge sonríe.

    Carlos se acerca a mi cuello, siento su respiración y me susurra:

    -No sabes lo cabrón que me pones.

    Desliza la mano por mi vientre pegándome a él. Siento una fuerte erección bajo su pantalón que empuja contra mi culo. Mis pezones se endurecen empujando la tela del vestido y la piel se eriza con fuerza. Sube otra velocidad y empujo mi culo contra Carlos estremeciéndome.

    -No debí darle el mando. –dice Jorge mientras me mira y sonríe deslizando su mano por mi mejilla.

    La puerta del ascensor se abre y un chico joven nos mira. Los chicos le saludan y salimos. Siento mi coño mojado. La respiración se acelera y mi pecho se hincha con más fuerza.

    Jorge desliza la mano por mi culo y saca la llave de su bolsillo para abrir la puerta.

    Carlos sube otra velocidad más. Siento un escalofrió y aprieto mis piernas al jadear.

    -Joder!!! ¿Quieres que me corra en la entrada? –digo mirando a Carlos

    Muerdo mi labio con fuerza. Jorge abre la puerta y le seguimos. Al entrar Carlos me agarra, me empuja contra la pared, cierra la puerta casi de un portazo y hace que Jorge se gire.

    Sube mi vestido hasta la cintura y agarrando mis manos las pone sobre mi cabeza. Las sujeta con una mano y me mira fijamente con deseo. Mi pecho se hincha con fuerza y jadeo sin parar. Baja su mano y la desliza entre mis muslos hasta llegar al tanga. Es un tanga de hilo y encaje. Pega un tirón y se queda con él en la mano. Lo lleva a su cara y lo huele. Aspira con fuerza. Lo mete en su bolsillo y desliza sus dedos por mi coño.

    -¡¡¡Estás empapada joder!!!

    Giro la cabeza y veo a Jorge mirándonos. Está abriendo su camisa.

    -Abre las piernas. –me dice Carlos

    La bala vibra sin parar. Abro mis piernas y siento como su mano se estampa en mi coño azotándolo. Da un par de azotes y deslizando sus dedos por mi raja llega al clítoris. Protesto al azotarlo y gimo con fuerza. Comienza a moverla rápido y cuando me tenso y gruño, pega un tirón de la bala y esta rueda por el suelo. Siento como si saliera pis de mi interior y me azota de nuevo. Gimo con fuerza. Vuelve a mi clítoris y mueve sus dedos todo lo rápido que puede mientras hunde su lengua en mi boca y me besa con pasión. Veo como para su mano, abre su pantalón y deja de besarme. Mi coño se contrae sin correrse. Cojo aire a bocanadas. Suelta mis manos y dándome la vuelta azota mi culo. Siento como pica.

    -auuu -digo protestando

    Me agarra por las caderas poniendo mi culo en pompa y desliza el glande entre mis labios hasta dejarla en la entrada y de una embestida se clava dentro de mí hasta el fondo. Grito al sentir como se aferra a mis caderas apretando contra su polla y yo intento ponerme de puntillas sin conseguirlo.

    -¡¡¡Joder me vas a partir por la mitad!!! Le digo con la cabeza pegada a la pared y mirando a Jorge.

    Empuja y embestí con fuerza a buen ritmo desde el comienzo. No puedo dejar de gritar.

    Estallo mientras me corro en su polla y abro la boca gritando descontroladamente.

    -¡Joder me corro!

    Cojo aire a bocanadas. El me mira en plan cabrón. Su respiración esta disparada y gruñe.

    -Ahhhh! Joder me pones como un puto animal –Grita Carlos

    Mi cuerpo tiembla y me retuerce de placer mientras me llena el coño de leche. Empuja con fuerza. Su polla se hincha y palpita soltando los últimos chorros. Gruñe y grita pegado a mi cara. Lleva la mano a mi coño y lo acaricia, está lleno de flujos y fluidos. La sube llevándola a su boca y desliza la lengua. No puedo dejar de mirar con que desesperación lo hace.

    Sin dejar de mirarnos, Jorge se ha desnudado dejando toda la ropa en el suelo. Su polla apunta al techo y desliza la mano por ella. Carlos me besa. Sus manos deslizan mis tirantes hasta los codos y estruja mis tetas en sus manos. Pellizca y estira los pezones mientras protesto en su boca. Mi respiración esta disparada y las piernas me tiemblan. Saca su polla y su corrida se desliza por mis muslos. La siento abundante.

    Me agarra de la mano y tira de mí.

    -Jorge vamos a la ducha. –Le dice

    Carlos me lleva hasta el baño y al entrar veo el pedazo de ducha. Es enorme. Tiene una mampara en el suelo de un metro y medio por lo menos. No tiene puerta, solo el hueco de entrada y es ancha por dentro. Se nota que está hecha a medida y para follar. Demasiada ducha solo para ducharse.

    -Joder yo quiero una igual, que pasada de ducha. – digo en voz alta con la respiración aun disparada.

    La ducha queda en la pared de la izquierda y el lavabo está a la derecha. Esta sobre un mueble de obra y encima hay un espejo enorme. Para no perderse detalle desde la ducha.

    -Joder como me pones Pao. Me duele la polla de lo dura que esta. No me baja. – Dice Carlos

    Jorge se ríe. Se pone detrás de mí y desliza el vestido hacia abajo. Cae a mis pies. Siento su polla rozar mi culo, está muy dura.

    -Me alegra ver que os lleváis tan bien. –Dice Jorge

    Carlos se desnuda en segundos.

    Jorge desliza las manos por mis caderas, sube por mis costados hacia mis pechos y los agarra con fuerza. Ayudándome con los pies, me quito las sandalias.

    -Pao me vuelve loco que seas tan guarra – me susurra Jorge

    Recorro a Carlos con la mirada. Su polla sigue dura y tiene las venas tan marcadas que se pueden hasta contar.

    -Vamos a la ducha Paola. –Me dice Jorge

    Me muevo y entro en la ducha. Al ser una ducha grande, no estamos para nada incomodos y nos podemos mover bien. Lleva un panel en forma de L, la parte de la pared está llena de chorros y sobre nosotros hay un rectángulo que casi nos cubre a los 3. Carlos abre el grifo y sobre nosotros cae agua templada que recorre nuestros cuerpos. Yo deslizo las manos por mi cara apartando el pelo que cae sobre ella. Cae en forma de lluvia suave que no molesta nada y es muy agradable la sensación.

    Necesitamos una ducha y quitarnos la sudada que llevamos.

    Acercamos las manos al dispensador de jabón y nos enjabonamos. Deslizo la mano por mi coño para limpiar todos los fluidos que puedo. Deslizo los dedos entre mis labios, froto la parte interior de mis muslos, hundo los dedos un poco intentando limpiar todo lo que puedo. Jadeo sin darme cuenta y al abrir los ojos, me los encuentro mirándome polla en mano.

    Sonrió al ver sus caras

    -¿ocurre algo? –Les digo

    Los dos se miran y resoplan.

    Me pongo de rodillas. El agua se desliza por sus cuerpos barriendo la espuma hacia abajo. Agarro sus pollas deslizando las manos arriba y abajo. Las pajeo mientras se mueven para dejar sus pollas una al lado de otra. Carlos cierra la ducha.

    Les miro y saco la lengua. Acerco la boca a la polla de Jorge y comienzo en sus huevos. Los recorro y estiro la piel con mis labios. Mis manos se mueven, una empujando la polla de Jorge contra su vientre y la de Carlos pajeándola. Ambas están muy duras, descapulladas y con las venas marcadas.

    -ufff -Jorge resopla deslizando su mano por mi cabeza

    Empujo la polla de Carlos contra su vientre y deslizo la lengua por sus huevos. Los recorro, estirando la piel con mis labios. Paso de uno a otro. Agarro su polla y deslizo la lengua por el tronco como si fuera un helado. Subo hasta el frenillo, lo rozo, la deslizo por el glande lo recorro y voy a la de Jorge.

    -ahhhh joder! –gruñe Carlos

    Agarro la polla de Jorge. Deslizo la lengua hacia arriba, recorro el tronco, juego un poco en el frenillo y cuando grita, la hundo en mi boca. La mamo con vicio. Succiono al sacarla, suelto al meterla. Mi lengua se mueve y la siente por un lado y por otro. Cuando estoy a punto de sacarla, deslizo la lengua por el glande y la meto de nuevo. Sigo mamándosela un poco más hasta que gruñe de placer.

    -Joder como la chupa –dice Jorge

    Le miro y me relamo. Veo como muerde su labio. Saco la lengua y subo por su tronco hasta el frenillo, juego en él y cuando se tensa la meto en mi boca hasta donde puedo.

    Gruñe al sentir como la hundo. Como llena mi boca. Succiono y suelto. Entra y sale. Mi lengua sigue jugando rozándola como puede. Al sacarla casi por completo recorro el glande con los labios, con los diente y la meto de nuevo.

    -ahhh joder! -Protesta Carlos

    Jorge me mira y sonrió. Vuelvo a relamerme y con ambas pollas en las manos voy de una a otra rozando el glande. Las tengo tan cerca que voy de un frenillo a otro. Sus pollas se tensan en mis manos, gimen y deslizo la lengua por el glande. Araño sus glandes como mis dientes y Jorge me agarra del pelo.

    -Paola está muy sensible, me estas matando.

    Sonrío maliciosamente y la meto en mi boca. Succiono con fuerza y grita al sentir como hago el vacío. Suelto al meterla y sigo un par de veces más. Paso a la de Carlos y hago lo mismo. Gruñe sin poder evitarlo. Mis manos no quedan quietas. Sigo pajeando y chupando. Miro sus caras.

    Meto de nuevo la polla de Jorge en mi boca y la chupo con ansia. Siente el deseo y mis ganas en la forma de chupársela. Subo el ritmo, la presión de mis labios, la succión y giro la mano en su polla cuando sube y baja por ella hasta la base. Su respiración esta disparada, su polla se hincha y sigo sin parar. Su mano agarra mi pelo y su cadera se mueve instintivamente. No me folla la boca, deja que yo siga haciéndolo.

    -que zorra, me voy a correr solo de verte chupársela –dice Carlos.

    Jorge se retuerce, gime y gruñe.

    Sin darle descanso sigo follándolo con mi boca, hasta que empieza a gritar, saca su polla y se corre en mi mejilla. Su respiración esta disparada, su polla palpita en su mano y deslizando los dedos deja salir las últimas gotas de su corrida. Me mira a los ojos y posa el glande en mis labios. Abro la boca y la chupo muy despacio. Coge aire con fuerza. La corrida de Jorge se desliza hacia mi barbilla y gotea sobre mi pecho. Deslizo la mano por mi mejilla y restriego su corrida por mis tetas.

    Miro a Carlos. Su respiración esta acelerada y muerde su labio.

    Abro la boca y gime. Meto su polla dentro sin miramientos. Comienzo a chuparla con ansia. Entra y sale, succiono y suelto. Subo el ritmo mientras se retuerce. Sabe que no voy a parar. Por un momento agarra mi cabeza y mueve su cabeza fallándome, pero sin hundirla en mi garganta. Abro la boca para coger aire al tirar de mi cabeza hacia atrás y me mira.

    -menuda boquita joder!

    Le miro con la boca abierta y la mete de nuevo. Sigo chupándosela. Me deja hacer y succiono con fuerza. Mi mano gira en su polla.

    Carlos grita en cada succión. Siento como se tensa, como se retuerce y no paro. Intensifico la mamada, hasta que gruñe con fuerza. Me agarra de la cabeza y siento como la hunde corriéndose en mi garganta. Me aguanta unos segundos más y me suelta. Cojo aire como puedo mientras su corrida se desliza hacia mi estómago. Le miro mientras sus últimos chorros caen en mis tetas. Desliza sus dedos por mis labios y me besa.

    Jorge tiende su mano para ayudarme a levantarme y me besa también.

    Ponen un poco de jabón en sus manos y limpian sus corridas de mi cara y mis tetas.

    Durante un rato nos duchamos los tres.

    Sin duda alguna, la noche no acaba aquí y terminamos follando como putos animales los tres.

  • Historia real: Continuación

    Historia real: Continuación

    Esta es la continuación de la historia escrita hace unas semanas, desde finales del año 2017 estoy viviendo en un pueblo de la Comunidad Valenciana y desde del 2018 pues comencé con un chico con el que estábamos muy bien, aunque él siempre tuvo pendiente lo de tener hijos y yo siempre le dejé muy claro el hecho de que ya tuve uno y no quería tener ninguno más, todo y así el siempre esperó que yo algún día cambiara de opinión, al pasar el tiempo me di cuenta de que era un poco demasiado posesivo y de que él estaba conmigo por no estar solo ya que tenía su familia fuera de España y aquí estaba solo… la cosa fue marchando hasta que más o menos el verano del 2021 yo estaba harta de que él tuviera la intención de tener hijos y no respetara mi decisión de no tener ninguno más, ahí comenzaron las discusiones un poco más subidas de tono hasta que al final cortamos, a partir de ahí él volvió a su país con su familia, estoy hablando más menos de julio/agosto de 2021.

    El sexo con él la verdad no estaba mal porque teníamos mucho feeling la verdad y a los dos nos gustaban los juegos sexuales, los masajes y los preliminares… éramos juguetones, aunque la verdad su miembro tampoco se caracterizaba por el tamaño y yo no disfrutaba mucho al hacerle sexo oral.

    Y así fue…

    A partir de ahí, pues volvía a estar libre y pues el mes de octubre en la semana de la Comunitat como cada año fui a pasar una semana a mi antiguo pueblo con mi madre y mi hijo.

    Como cada año antes de ir pues avisaba a unas cuantas de mis amigas y me planeaba la semana para ir quedando, evidentemente este año hablé con el chico del pueblo y le dije que subía una semana y pues con él quedé el jueves.

    Pues bueno, yo ya estaba en el pueblo y llegó jueves, me recogió con su coche fuimos a un japonés a cenar, charlamos un buen rato, nos contamos la vida y al acabar la cena pues fuimos a tomar un coctel a un pub, allí al rato de charlar nos empezamos a besar lentamente y a cogernos las manos y a darnos caricias y después de allí pues fuimos unas horas a su casa…

    Allí llegó de nuevo el momento, al llegar a su casa donde habíamos pasado tantos momentos 4 años atrás. Allí nos dimos primero de todo un cálido abrazo que duró minutos y después nos empezamos a besar lentamente un buen rato hasta que me sacó el jersey y luego cogiéndome por la cintura me vuelve a acercar a su boquita volviéndonos a besar lentamente a la vez que yo le saco el jersey nos volvemos a besar y el me empuja lentamente y sin soltarme en el sofá, luego allí yo ya tumbada en el sofá el me saca los pantalones y luego se los saca el mientras yo me quito las braguitas a partir de ahí el desnudo y yo también me empieza a lamer ahí abajo con su lengüita buscándome el clítoris… y así un buen ratito, entonces él se tumba y yo paso a ponerme encima de él y le empiezo a lamer el pene hasta que se le pone bien durito.

    Ahí volví a disfrutar aquel cacho tranca carnosa y larguita en mi boquita y palpándosela con las dos manos y así estoy un ratito hasta que más caliente que una cafetera me pongo encima cabalgando lentamente, por dios que gusto y así unos minutitos hasta que él me dice que cambiemos de posición y me pone de perrito dándome fuerte un buen rato hasta que me corro y el saca su pene y masturbándose se viene y se corre en mis piernas notando un semen caliente como el fuego.

    Por dios repetir con aquel chico… ufff

    Si todo va bien en unas semanas el viene a mi pueblo a visitarme un fin de semana.

  • La perversión de un amante

    La perversión de un amante

    Quienes hayan leído mis otras historias sabrán que el factor común es el morbo. Si bien he tenido una muy activa vida sexual, y tengo historias para compartir más normales, las que comparto acá son las que más me han excitado y “casualmente” son aquellas donde sucedieron cosas que para la mayoría de las personas no son tan agradables.

    Yo tenía un amigo al que conocía desde mis 18 años. Con él nos compartíamos casi todo, incluyendo nuestras experiencias sexuales. Yo solía seducirlo jugando, me causaba gracia verlo excitarse, pero no avanzar por ser amigos. Me le sentaba arriba y me movía para hacer que se le pare, él me sacaba a veces porque se sentía como en falta y no quería aprovecharse, jajajaja. Debo confesar que cuando sentía que se le paraba yo también me mojaba, pero no era mi intención tener sexo con él, solo quería excitarlo.

    La cuestión es que estando yo ya casada, mi marido, que como conté era muy tradicional, nada loco en lo sexual en absoluto, le tenía celos y me prohibió verlo. Eso hizo que pasaran unos 2 años sin que nos viéramos.

    Teníamos amigos en común, por lo cual supe que se había mudado cerca de mi casa. Un día junté coraje y lo fui a visitar.

    Su cara de sorpresa al salir por la puerta y verme!!!

    Me hizo pasar y fue como si el tiempo no hubiera pasado. Conversamos por casi 2 horas, yo lo abrazaba, lo acariciaba y él me decía que pare, que hacía mucho no nos veíamos y que ya no éramos los mismos amigos que supimos ser. Yo no le hice caso y lo seguí provocando, lo cual tuvo su consecuencia.

    Cuando me estaba yendo, antes de abrir la puerta, por supuesto nos abrazamos y como de costumbre me pegué bien a él y le di muchos besos mientras reía, no en la boca, pero cerca. El me giró, me tomó por detrás y me dio flor de apoyada mientras besaba apasionadamente mi cuello y con sus manos recorrió mi cuerpo, tocó mis tetas y terminó tocándome exquisitamente mi concha por sobre el pantalón. Lo hizo realmente muy bien.

    Sentí como mis fluidos inundaban mi concha, los calores subieron a mi cara y unos gemidos salieron automáticamente de mi boca.

    Ya no fue la misma sensación que antes sentir su pija parada apoyada en mi culo, antes era divertido (aunque me mojara también), ahora era tremendamente excitante y deseaba que me penetrara.

    En ese momento me detuve y como recapacitando le dije “que haces? Estás loco?”, claramente un histeriqueo no? En fin, él se detuvo, me abrió la puerta y sin más explicaciones me dio un beso suave en la boca como saludo y me dijo, “podemos ser amigos con derechos no?”

    A partir de ahí tuvimos una relación de amantes. El mejor amante que tuve en mi vida. Había amor, había amistad, confianza y un sexo perfecto, incluyendo las fantasías morbosas que yo tenía y él ya conocía y con las cuales jugábamos mientras cogíamos.

    Luego de un año yo me separé de mi marido, yo quería estar con él, pero mi familia no me dejaba en paz presionando para que vuelva con mi marido. Mi marido a su vez, venía todos los días a mi casa para ver a nuestro hijo y siempre intentaba algo.

    Yo tomaba pastillas recetadas por mi psiquiatra. A veces yo entraba en ataques de pánico muy fuertes, con temblores y no soportaba estar sola en esos momentos, sentía que me moría, necesitaba protección y siempre que eso ocurría yo recurría a mi amigo con quien ya éramos muchísimo más, teníamos una relación, yo lo amaba y él a mí. Éramos mucho más que amantes.

    Una noche, estando yo con uno de esos ataques, tomé mi medicación, la cual me sedaba haciéndome estar casi como zombi, sin mucho control de lo que hacía, y justo viene mi marido en ese momento.

    Me vio en muy mal estado, mi hijo dormía. Me levantó en brazos y me subió a la habitación. Cuando se estaba por ir le pedí que por favor se quede hasta que me durmiera. Se recostó a mi lado y me abrazó.

    Yo ya estaba en ese estado semi-consciente y sentía que no era que solo me abrazaba, en la posición de cucharita me estaba apoyando. Sentí sus besos en mi cuello y honestamente les cuento, no recordaba nada más hasta que me desperté de madrugada ya sola.

    Venían a mi mente recuerdos vagos de tipo sexual, pero no sabía si era que soñé o que. Tuve ganas de ir al baño urgentes, cuando fui, salió de mi ano algo viscoso que inmediatamente reconocí como semen.

    Me limpié y llamé inmediatamente a mi marido (ex-marido para ser precisa) y lo increpé, “vos mi hiciste el culo anoche?!” El reaccionó violentamente, pensó que lo estaba boludeando, me increpó él a mí, diciendo que lo había seducido y que no podía preguntarle eso después de haber garchado como si no lo supiera.

    Por supuesto le dije de todo, él nunca me había hecho el culo y no porque yo no lo dejara. Por qué justo esa vez? Por qué conmigo en ese estado? Él sabía lo que esas pastillas me generaban!!! Me había abusado.

    Me invadió la culpa para con mi amigo/amante/novio. No lo quería ver, no sabía que decirle, nunca nos habíamos mentido, nos contábamos todo.

    Finalmente nos vimos, le dije que me llevara a pasear lejos que necesitaba contarle algo. Nos fuimos a una laguna (Chascomús) y nos estacionamos en un lugar bien apartado mirando la laguna y le conté lo que había pasado.

    Como les vengo contando, mi sexualidad está marcada por el morbo. Mientras le contaba, casi llorando, él también lloró, pero a la vez yo me excité. Le contaba y me excitaba, los recuerdos borrosos venían a mi mente, los besos, las manos tocándome, la pija penetrándome duramente por mi culo.

    Con él llorando le pedí, por favor garchame, garchame ahora, ya, necesito sentirte a vos. Me saqué la remera quedando en tetas, tomé su mano y lo hice que me toque. Agarré su pija por sobre el pantalón y ya estaba dura.

    Nos fuimos al asiento trasero, yo por dentro del auto, él tuvo que bajar y subir porque es muy alto y grandote.

    Nos besamos apasionadamente, me desnudé completamente y él se sacó sus pantalones y bóxer. Tomé su pija y la comencé a chupar desesperadamente, necesitaba limpiar mi culpa. Nos pusimos en posición 69. Es increíble el placer que sentía, él lamía mi concha con maestría, sentía su lengua recorrer mis labios vaginales, sus labios succionando mi clítoris, su cara hundirse en mi culo, sus dedos penetrando y dilatando mi ano, cada vez más hasta llegar a introducir los 5 dedos completamente, suave al principio y fuerte luego.

    Yo estaba en llamas, mientras él me daba placer oral, yo disfrutaba de su gruesa y venosa pija, la sentía mía, la pasaba por mi cara casi desesperada, recorría su glande con mi lengua y saboreaba su liquido preseminal y lo pasaba por mi nariz para que quede en mi el olor a sexo. Pajeaba su pija en mis labios y la olía, chupaba, la introducía lo más que podía para sentirme inundaba en mi boca anhelando sentir la leche caliente salir dentro mío.

    Él me conocía tan bien, que supo que yo estaba recordando al mismo tiempo como mi ex-marido me había garchado analmente y me lo dijo y agregó “chupala bien mientras te abro el culo para garcharte como lo hizo tu marido”. En ese instante exploté en un tremendo orgasmo en su boca mientras su mano taladraba mi culo y su pija inundaba de semen mi boca.

    Tragué hasta la última gota y seguí pajeándolo y chupándola frenéticamente. Seguía dura, ambos sabíamos lo que seguía.

    Se colocó detrás de mí mi cabeza aplastada contra el asiento del auto y me penetró con fuerza.

    Sentía cada centímetro de su pija entrar y salir de mi muy dilatado ano y tirando sobre mí, casi aplastándome, mientras me penetraba me chupaba el cuello y me decía “Ahora recordas mejor? Así te metió la pija tu marido mientras estabas semi-consciente? Recordá como sentiste su pija cogerte el culo y llenártelo de leche. Estoy seguro que no pudiste evitar oler el semen que salió de tu culo a la mañana”.

    No podía creer que me dijera eso, es como que leyera mi mente, mi mente que sentía culpa, pero el tremendo morbo de sentirlo a él, pero recordar el abuso me hacía explotar de placer. Otro tremendo orgasmo, seguido de otro casi inmediatamente y el seguía taladrándome.

    Mi ano ardía y estaba súper sensible ya, yo temblaba y daba gemidos que eran casi gritos. El me tapó la boca, con voz ronca me dijo que no haga ruido, el recuerdo de mi padre vino a mí, él lo hizo adrede, lo sabía, el recuerdo de mi ex-marido abusando de mí y mi novio rompiéndome el culo en forma magistral. Otro orgasmo a la par de mis pensamientos y sentí su pija hincharse más y más caliente dentro mío y llenándome de semen al momento que el daba un último gruñido de placer y me decía lo puta que soy y lo mucho que me gusta la pija.

    Dejó hasta su última gota dentro de mi culo, la sacó, la limpio con su mano y me la paso por la cara dejando en mi el exquisito olor a sexo anal y semen.

    Me vestí y emprendimos el regreso. En la ruta, mientras volvíamos el olor en mi me mantuvo excitada, por lo que, a mitad de camino, no pude evitar a chupársela mientras manejaba y tomar nuevamente de su semen.

    Mi relación con él duro casi 2 años, se arruinó por la permanente presencia de mi ex y mi incapacidad para superar la presión familiar.